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Android no reconoce auriculares con cable o USB‑C: guía completa de diagnóstico

Actualidad en Androidsis - Mar, 06/01/2026 - 17:19

Cuando tu móvil Android no reconoce auriculares con cable, USB‑C o Bluetooth la sensación es de auténtico desastre: no puedes escuchar música, ni ver vídeos a gusto, ni hablar por llamadas con algo de privacidad. Lo peor es que muchas veces no está claro si el problema está en los cascos, en el teléfono, en el cable o en algún ajuste escondido de Android.

Lo bueno es que casi todos estos fallos tienen explicación y, en muchos casos, solución. A lo largo de esta guía vamos a repasar todas las causas habituales y las pruebas que deberías hacer tanto con auriculares jack de 3,5 mm como USB‑C e inalámbricos Bluetooth. La idea es que entiendas qué puede estar pasando y vayas descartando posibilidades sin volverte loco.

Tipos de auriculares y fallos típicos en Android

En la práctica, da igual que uses auriculares con jack, USB‑C o Bluetooth, porque en todos ellos puede aparecer el mismo síntoma: el móvil no los detecta o no se oye nada. Sin embargo, cada tipo de conexión tiene sus manías y problemas más frecuentes; elegir auriculares optimizados puede ayudar a evitar incompatibilidades.

En los modelos con clavija de 3,5 mm, el talón de Aquiles suele ser el cable y el desgaste del conector; con los USB‑C entran en juego la compatibilidad con audio digital, la configuración de Android y el propio puerto; y en los Bluetooth mandan los fallos de emparejamiento, las interferencias y los errores de software.

Antes de meternos en harina con cada tipo, conviene que tengas claro que no siempre sirve la misma solución para todos los casos. Algunas comprobaciones son comunes, pero otras dependen totalmente de si tu conexión es por cable o inalámbrica. Iremos de lo más simple a lo más técnico para que puedas seguirlo sin agobios.

Problemas con auriculares Bluetooth en Android

Con el boom de los auriculares Bluetooth, especialmente los TWS con estuche de carga, también han crecido los quebraderos de cabeza: emparejamientos que fallan, cascos que no se oyen o que se desconectan solos. Al ser una conexión inalámbrica, entran en juego más factores que con un simple cable.

Si tu móvil no detecta los auriculares Bluetooth, o los detecta pero no suenan, empieza siempre por lo básico: apaga y enciende el Bluetooth del teléfono y prueba esos cascos en otro móvil, tablet u ordenador para descartar que se hayan estropeado del todo.

Actualiza el firmware de los auriculares

Muchos auriculares Bluetooth modernos, sobre todo los TWS con estuche, llevan su propio firmware interno que hay que mantener al día para evitar errores de compatibilidad. Si tu modelo tiene aplicación oficial (Xiaomi, Anker/Soundcore, Samsung, etc.), ábrela y busca una sección tipo “Actualización de firmware” o similar.

El proceso suele ser sencillo: instalas la app oficial, conectas los auriculares y revisas en ajustes si hay versión nueva. Durante la actualización es recomendable que los cascos estén dentro del estuche con al menos un 50 % de batería, y no cerrar la app hasta que termine.

Cuando acabe, apaga y vuelve a encender los auriculares y después reinicia el Bluetooth del móvil para forzar una nueva conexión limpia. Estas actualizaciones corrigen fallos de conexión, mejoran la batería e incluso añaden soporte para nuevos códecs de audio.

Comprueba el nivel de batería

Suena a tontería, pero la batería es una de las causas más frecuentes de cortes, desconexiones raras o fallos de emparejamiento. Muchos cascos no se apagan del todo o se quedan en un estado intermedio que provoca comportamientos extraños cuando les queda muy poca carga.

Según el modelo, verás la batería de varias formas: en la animación al abrir la caja (como los AirPods y muchos TWS), en una app propia del fabricante o en los ajustes de Bluetooth del móvil. Si no ves el porcentaje por ningún lado, puedes usar alguna app de terceros que muestre el nivel de batería de dispositivos Bluetooth conectados.

Si detectas que la caja o uno de los auriculares no marca carga aunque lo enchufes, es muy probable que la batería interna esté dañada y toque pasar por servicio técnico o cambiar de auriculares.

Restablece los ajustes de red en Android

Cuando ningún dispositivo Bluetooth se conecta bien a tu móvil (no solo tus cascos), lo más posible es que haya algún ajuste de red corrupto en el propio sistema. En estos casos, restaurar toda la configuración de conexiones suele funcionar muy bien.

Desde los ajustes de Android, entra en Sistema (o Ajustes adicionales, según la marca) y busca las opciones de restablecimiento. Allí tendrás una función para restablecer Wi‑Fi, datos móviles y Bluetooth de golpe. Al hacerlo, se borran todas las redes y dispositivos guardados, pero no pierdes tus fotos ni tus apps.

Una vez reinicie el móvil, tendrás que emparejar de nuevo los auriculares Bluetooth como si fueran nuevos, algo que ayuda a limpiar errores antiguos que se hayan quedado enganchados en la memoria del sistema.

Borra caché y datos de la app Bluetooth del sistema

En Android, el Bluetooth es también una aplicación del sistema que va guardando datos temporales y caché. Si esa información se corrompe, pueden aparecer fallos raros: emparejamientos imposibles, desconexiones aleatorias o cascos que el móvil “ve”, pero no termina de vincular.

Para forzar una limpieza profunda, entra en Ajustes > Aplicaciones > Mostrar todas las apps (o “Mostrar apps del sistema”) y busca “Bluetooth”. Entra y usa las opciones de borrar caché y borrar datos. Después reinicia el teléfono y prueba a vincular otra vez tus auriculares.

Revisa el número máximo de dispositivos Bluetooth conectados

Algunos fabricantes permiten limitar cuántos dispositivos Bluetooth pueden estar enlazados a la vez. Si ese valor está demasiado bajo, el móvil puede negarse a conectar tus cascos porque ya cuenta un dispositivo activo, aunque tú ni te acuerdes de él.

Entra en Ajustes > Dispositivos conectados o Conexiones > Bluetooth y busca una opción similar a “Número de dispositivos conectados”. Si está en 1, súbela a 3 o 5 y prueba de nuevo. Esto evita que un manos libres de coche o un altavoz que tengas cerca bloquee la conexión con tus auriculares.

Desconexiones, cortes y interferencias

Que los cascos se desconecten o se oigan a tirones suele deberse a interferencias, distancia excesiva o obstáculos físicos entre móvil y auriculares. Recuerda que el rango típico de Bluetooth ronda los 10 metros sin paredes de por medio, y que muros, muebles e incluso tu propio cuerpo afectan a la señal.

Las fundas muy gruesas o con metal, móviles pegados a routers Wi‑Fi o a otros aparatos inalámbricos son un caldo de cultivo para interferencias y cortes de audio. Haz la prueba acercando el teléfono a los auriculares, alejándote del router o quitando momentáneamente la funda para ver si mejora la estabilidad.

Cambia el códec de audio Bluetooth

A veces los auriculares se emparejan bien, pero no suena nada o se oye fatal. Una causa posible es que el códec de audio seleccionado en Android no sea compatible con tu modelo de cascos. Esto se ajusta en las opciones de desarrollador.

Activa el modo desarrollador (tocando varias veces en “Número de compilación” en Ajustes > Sistema > Información del teléfono) y, ya dentro de esas opciones avanzadas, busca “Códec de audio por Bluetooth”. Allí podrás ir probando diferentes códecs (SBC, AAC, aptX…) hasta encontrar uno con el que el sonido se reproduzca correctamente.

Compatibilidad entre versiones de Bluetooth

No es lo habitual, pero puede ocurrir que tus cascos sean demasiado antiguos o usen un perfil Bluetooth poco estándar, y el móvil moderno no termine de llevarse bien con ellos. También hay marcas que limitan parte de las funciones si no usas sus móviles (por ejemplo, algunos extras de AirPods en Android).

Si los auriculares solo dan problemas en tu teléfono, pero se comportan bien en otros dispositivos, es posible que exista una incompatibilidad fina entre versión de Bluetooth, perfiles soportados o software de cada fabricante. En ese escenario, salvo actualización de firmware o de sistema, poco se puede hacer más allá de cambiar de cascos.

Problemas con auriculares con jack de 3,5 mm

El conector de auriculares de toda la vida parece sencillo: enchufas y debería sonar. Sin embargo, el uso continuado, la suciedad y los tirones de cable hacen que el jack de 3,5 mm dé más guerra de la que aparenta.

Antes de culpar al móvil, lo primero es algo tan básico como probar otros auriculares con jack en el mismo teléfono y, a la vez, probar tus cascos en otro dispositivo (otro móvil, un portátil…). Así sabrás si el problema viene del jack del teléfono o de los propios auriculares.

Apaga el Bluetooth si usas auriculares con cable

Un fallo muy habitual es conectar auriculares por jack y que el audio siga saliendo por un dispositivo Bluetooth que el móvil mantiene vinculado: un manos libres del coche, un altavoz cercano, unos cascos inalámbricos que usaste antes…

Si al conectar el minijack no se oye nada, baja la cortina de notificaciones, desactiva por completo el Bluetooth y vuelve a reproducir música o usa Headset Menu para automatizar acciones al conectar auriculares.

Comprueba daños en el jack del auricular o en el puerto del móvil

Con el tiempo, el conector de los auriculares y el puerto del teléfono sufren: golpes, tirones, giros bruscos del cable en el bolsillo. Esto puede deformar ligeramente el jack o dañar los contactos internos del móvil.

Observa el conector de tus cascos con buena luz: si ves que está doblado, con la punta dañada o presenta zonas de plástico agrietadas, lo más probable es que tengas que cambiar de auriculares. Si el jack parece perfecto pero otros cascos tampoco funcionan bien en tu teléfono, es el propio puerto del móvil el que podría estar tocado.

En caso de que el problema sea el conector del teléfono (sobre todo si notas que el jack entra flojo o hace falso contacto al moverlo), lo recomendable es pasar por un servicio técnico para valorar reparación. A veces sale más a cuenta tirar de auriculares Bluetooth que abrir un móvil antiguo para cambiarle el jack.

Suciedad y pelusas dentro del conector

Los puertos del móvil son un imán para la porquería: bolsillos, mochilas, bolsones… con el tiempo se acumulan pelusas y polvo que impiden que el jack haga buen contacto. El síntoma típico es que el audio se corta si mueves un poco el conector o que directamente no se detectan los auriculares.

Para limpiarlo, apaga el teléfono y usa con muchísimo cuidado un alfiler fino, un palillo de madera o aire comprimido para arrastrar hacia fuera cualquier pelusa. No metas objetos metálicos grandes ni fuerces, porque puedes doblar los contactos internos y dejar el puerto peor de lo que estaba.

Cuidado con el cable y los tirones

En cualquier auricular con cable, ya termine en jack o en USB‑C, el eslabón más débil suele ser siempre el mismo: el cable, sobre todo cerca del conector y de los propios cascos. Enrollar, desenrollar, guardarlos de cualquier manera, tirar sin querer… todo eso va rompiendo lentamente los hilos internos.

Cuando el cable está dañado aparecen cortes intermitentes, ruido, canales que dejan de sonar o directamente ausencia total de audio aunque el móvil detecte que hay algo conectado. Mover ligeramente el cable o el conector y que el sonido aparezca y desaparezca es casi señal segura de cable tocado.

A la hora de prevenir, resulta buena idea apostar por auriculares con cables reforzados o trenzados (nylon, kevlar, etc.). Aguantan mucho mejor el trote diario y reducen la probabilidad de volver a sufrir el mismo problema a las pocas semanas.

Pequeñas pruebas rápidas que suelen ayudar

Si sospechas que el fallo está en el contacto pero no lo tienes claro, puedes hacer un par de pruebas sencillas que a veces sacan de dudas y hasta solucionan el tema:

  • Vuelve a insertar el jack lentamente asegurándote de que entra hasta el tope.
  • Rota muy ligeramente el conector mientras se reproduce audio para comprobar si hay cortes al moverlo.
  • Deja que el móvil se enfríe si está muy caliente, ya que las temperaturas altas pueden provocar comportamientos raros en conectores y audio.
  • Reinicia el teléfono para descartar que todo sea un cuelgue puntual del sistema.
Problemas con auriculares USB‑C en Android

Con la desaparición del jack en muchos modelos, los auriculares USB‑C (y los adaptadores de USB‑C a minijack) se han hecho muy comunes. Aunque en teoría deberían ser “enchufar y listo”, en la práctica intervienen más factores de compatibilidad y es fácil encontrarse con que el móvil ni se entera de que hay cascos enchufados.

Las pruebas generales de antes (limpieza del puerto, reinicio, comprobación con otros cascos) siguen siendo válidas, pero con USB‑C hay algunas peculiaridades que conviene revisar con calma.

Comprueba que tu móvil soporta audio por USB‑C

No todos los teléfonos con USB‑C manejan el audio de la misma forma. Algunos modelos usan audio analógico pasivo a través del conector, mientras que otros tiran de audio digital (clase 3, USB ADC 3.0). Si tus auriculares son de un tipo y el móvil de otro, no se entenderán.

La forma más fiable de saberlo es mirar las especificaciones técnicas en la web del fabricante o en una ficha técnica fiable. Si allí pone claramente que admite audio por USB‑C de clase 3 o auriculares USB‑C específicos, perfecto; si la información es confusa, pregunta a soporte de la marca o valora un DAC portátil.

Si al conectarlos el teléfono no muestra absolutamente nada (ni aviso, ni icono de auriculares, ni cambio en el audio), puede que simplemente no sean compatibles entre sí aunque físicamente encajen.

Activa el audio USB desde los ajustes

Mientras que el jack de 3,5 mm suele detectarse solo, algunos móviles necesitan que les “digas” explícitamente que quieres sacar audio por USB‑C. Esta opción suele estar escondida en los ajustes.

Entra en Ajustes y usa el buscador interno escribiendo “USB” o “audio USB”. En determinados modelos encontrarás una opción de “enrutamiento de audio” o “usar USB para audio” que debe estar activada para que los auriculares USB‑C funcionen correctamente.

Desactiva el enrutamiento de audio USB en opciones de desarrollador

En el lado contrario, existe una opción de desarrollador llamada algo así como “Deshabilitar enrutamiento de audio USB”. Si está marcada, el sistema ignora por completo cualquier auricular externo conectado por USB‑C, silenciándolos sin que tú lo sepas.

Para comprobarlo, ve a Ajustes > Sistema > Información del teléfono y pulsa varias veces sobre “Número de compilación” hasta activar las opciones para desarrolladores. Luego entra en ese nuevo menú y desplázate hasta encontrar la casilla relacionada con el audio USB.

Si ves que está activada, desmárcala, reinicia el móvil y prueba de nuevo los auriculares. También puedes buscar directamente “enrutamiento” o “audio USB” en el buscador de ajustes para saltar más rápido.

Usa un adaptador USB‑C a jack de 3,5 mm para descartar fallos

Cuando no tienes claro si el culpable es el puerto USB‑C, los auriculares o el propio móvil, un adaptador puede sacarte de dudas. Con un pequeño conversor USB‑C a minijack, puedes conectar unos cascos de 3,5 mm que sepas que funcionan bien.

Si con el adaptador y otros auriculares todo va perfecto, lo lógico es pensar que el problema está en tus auriculares USB‑C y no en el teléfono. Estos adaptadores son baratos y, mientras decides si cambias de cascos, te pueden hacer el apaño para seguir usando tus auriculares de siempre.

Otras comprobaciones generales que marcan la diferencia

Además de todo lo específico de cada tipo de auricular, hay una serie de pasos comunes que deberías revisar siempre que Android no reconoce o no saca sonido por los cascos, sean del tipo que sean.

Reinicia el móvil

Puede sonar simplón, pero muchas veces el problema es un bug puntual del sistema o de la app de audio. Un reinicio completo libera la memoria, reinicia servicios internos (como el de audio o Bluetooth) y soluciona fallos de compatibilidad temporales.

Mantén pulsado el botón de encendido, elige Reiniciar y espera unos segundos antes de encenderlo de nuevo, si la marca lo permite. Después, vuelve a conectar los auriculares (cable, USB‑C o Bluetooth) y comprueba si ahora el móvil los reconoce bien.

Revisa la suciedad en todos los puertos y en los propios auriculares

El polvo no solo afecta al jack; también el USB‑C, las rejillas de los auriculares y las zonas de carga de los TWS acumulan mugre con el tiempo. Esto puede provocar mala conexión eléctrica, sonido amortiguado o directamente ausencia de audio.

Con mucho cuidado, limpia el interior del jack o del USB‑C con aire comprimido o un objeto fino (sin forzar) y, si los auriculares son intrauditivos, retira la cera y suciedad que tapan las salidas de sonido. Unos cascos sucios pueden sonar mucho peor o dar la sensación de que no funcionan.

Comprueba el volumen multimedia y los bloqueos de sonido

No sería la primera vez que alguien se vuelve loco con los auriculares cuando el problema es tan simple como que el volumen multimedia está al mínimo o se ha activado algún tipo de protección de volumen máximo.

Pon cualquier canción o vídeo a reproducirse y sube el volumen físico mientras suena el contenido, no en reposo. Luego entra en Ajustes > Sonido y revisa que los distintos deslizadores (multimedia, llamadas, notificaciones) estén en niveles razonables. Si tu móvil tiene limitadores de volumen por seguridad, desactívalos momentáneamente para descartar.

Actualiza Android a la última versión disponible

Muchas actualizaciones de sistema incluyen parches para mejorar la conectividad Bluetooth, la gestión de audio y la compatibilidad con accesorios. Si llevas tiempo sin actualizar, podrías estar sufriendo un bug ya corregido.

Ve a Ajustes > Sistema > Actualizaciones del sistema y comprueba si hay alguna versión disponible. Antes de actualizar, haz una copia de seguridad de tus datos importantes y asegúrate de tener batería suficiente o el móvil conectado al cargador.

Prueba los auriculares en otro dispositivo

Cuando ya has hecho media docena de pruebas y sigues sin pistas claras, lo más rápido es aislar el problema: prueba esos mismos auriculares en otro móvil u ordenador. Si tampoco funcionan allí, los cascos están muertos o muy tocados.

Si en cambio en otro teléfono van como la seda, el sospechoso pasa a ser tu Android: algo raro hay en su hardware o en su software. En ese punto compensa repetir algunas de las comprobaciones anteriores con más calma o plantearse acudir a soporte técnico.

Recurre a soporte técnico y revisa la garantía

Cuando ya has revisado batería, cables, puertos, compatibilidad, opciones de desarrollador y nada termina de cuadrar, es momento de aceptar que quizá el fallo está en el hardware interno del teléfono (jack, puerto USB‑C, antena Bluetooth).

Consulta si tu móvil sigue en garantía y, si es así, contacta con el servicio oficial de la marca. Explica todas las pruebas que has realizado y en qué situaciones falla (solo con cable, solo con Bluetooth, siempre, de forma intermitente…). Eso les ayudará a diagnosticar más rápido y a decidir si procede reparación o sustitución.

En el caso de auriculares Bluetooth con garantía, muchos fabricantes ofrecen reparación o reemplazo del producto sin coste si se demuestra un fallo de fábrica, así que no está de más abrir un ticket también con ellos.

Si has llegado hasta aquí ya sabes que los problemas de audio en Android rara vez son magia negra: casi siempre tienen que ver con cables castigados, conectores sucios o dañados, ajustes de software que bloquean la salida de audio o incompatibilidades concretas entre cascos y teléfono.

Siguiendo un orden lógico de pruebas —probar en otros dispositivos, limpiar puertos, revisar Bluetooth, códecs y enrutamiento USB, actualizar sistema y, si hace falta, tirar de soporte técnico— es muy probable que puedas volver a disfrutar de tus auriculares sin tener que cambiar de móvil a la primera de cambio. Comparte la información para que otros usuario puedan solventar el problema de Android que no reconoce auriculares.

Cómo evitar que Android cierre apps importantes en segundo plano

Actualidad en Androidsis - Mar, 06/01/2026 - 16:14

¿Tu móvil Android mata apps en segundo plano justo cuando más las necesitas? Dejas abierta la app del banco, el reloj inteligente pierde conexión, no te llegan los mensajes a tiempo o una alarma falla porque el sistema la ha cerrado por su cuenta. No eres el único: Android está pensado para exprimir la batería y la memoria, pero muchas veces se pasa de listo y termina apagando aplicaciones que para ti son críticas.

La buena noticia es que tienes bastante control para decidir qué aplicaciones pueden seguir funcionando en segundo plano y cuáles no. Eso sí, hay que conocer bien los ajustes de batería, las opciones de desarrollador, las particularidades de cada capa (Samsung, Xiaomi, realme, OPPO…) y algunos trucos extra para que Android deje de cerrar lo que no debe, sin cargarte el rendimiento ni la autonomía del móvil.

¿Por qué Android cierra aplicaciones importantes en segundo plano?

Detrás de estos cierres automáticos hay dos grandes culpables: la gestión de la memoria RAM y las políticas de ahorro de batería. Android monitoriza constantemente qué apps usas, cuánto tiempo llevan inactivas y cuánta memoria queda libre; si el sistema necesita recursos o detecta que una aplicación “no es prioritaria”, la puede cerrar sin preguntar.

Este comportamiento tiene su lógica: cerrar procesos que no utilizas ayuda a que el móvil vaya más fluido, consuma menos energía y se caliente menos. El problema aparece cuando Android o la capa del fabricante se ponen demasiado agresivos y terminan cortando apps que necesitas activas: mensajería, domótica, reloj o pulsera inteligente, apps de salud, alarmas, localización continua, etc.

Ventajas y desventajas de cerrar apps en segundo plano

No todo es malo: permitir que el sistema cierre aplicaciones en segundo plano con cierta libertad tiene muchos efectos positivos. Menos procesos abiertos significa menos gasto energético, menos uso de CPU y de RAM, y menos riesgo de sobrecalentamiento, algo clave en móviles con hardware modesto o baterías ya tocadas.

Cuando hay menos apps activas también se nota que el dispositivo responde con mayor rapidez, los menús se abren antes y las animaciones son más fluidas. Además, algunas aplicaciones maliciosas o mal diseñadas se aprovechan precisamente de la actividad en segundo plano para recopilar datos o consumir recursos sin que lo notes, así que que Android las cierre puede ser hasta una medida de seguridad.

La cara B es que ciertas aplicaciones necesitan vivir en segundo plano para ofrecer funciones básicas: notificaciones en tiempo real, sincronización de correo, seguimiento de actividad física, conexión con el coche, control de casas domóticas, seguimiento GPS, recordatorios o alarmas. Si el sistema las “mata”, pierdes avisos, pierdes información y, a veces, hasta deja de funcionar el dispositivo conectado.

¿Qué apps suelen ser críticas en segundo plano?

Conviene tener claro qué aplicaciones deberías proteger frente a los cierres automáticos de Android. Normalmente entran en este grupo todas las que dependen de procesos continuos o de notificaciones fiables: WhatsApp, Telegram, Signal, apps de correo electrónico, tareas, calendarios con recordatorios, apps de bancos con avisos de seguridad, etc.

También debes cuidar especialmente las apps que mantienen conexión con otros dispositivos o servicios: relojes y pulseras inteligentes, auriculares, coches conectados, cámaras de seguridad, sensores domóticos, cerraduras inteligentes, aplicaciones de monitorización de salud o de actividad física que rastrean tus pasos o tu sueño.

Al mismo tiempo, es buena idea revisar qué otras apps se cuelan en segundo plano sin aportar gran cosa: juegos que apenas usas, redes sociales que no necesitas siempre activas o herramientas que solo abres de vez en cuando. Estas son candidatas perfectas para dejar que Android las cierre, restringir su actividad o incluso suspenderlas.

¿Cómo saber qué aplicaciones están en segundo plano?

Antes de tocar nada, viene bien ver qué apps están realmente activas y cuántos recursos consumen. Android ofrece varias formas de hacerlo, aunque la ruta exacta puede variar ligeramente según la marca de tu móvil y la versión del sistema.

Una manera bastante completa es activar primero las Opciones de desarrollador. Ve a Ajustes > Acerca del teléfono y pulsa siete veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta que aparezca el mensaje de que ya eres desarrollador. Luego entra en Ajustes > Sistema > Opciones de desarrollador > Servicios en ejecución para ver qué aplicaciones y servicios permanecen activos y cuánta RAM consumen.

Otra opción algo más sencilla es revisar el apartado de Aplicaciones dentro de los ajustes del sistema. Entrando en Ajustes > Aplicaciones (o “Aplicaciones y notificaciones” en algunas capas) podrás consultar el listado completo, ver el uso de batería, la memoria que gastan e incluso si están trabajando en segundo plano más de la cuenta, usando gestores de aplicaciones como app manager y otros gestores.

Cuando la culpa es de la memoria o de la caché

En móviles con poca RAM es habitual que el sistema se vea obligado a cerrar apps simplemente porque no cabe todo a la vez. En estos casos, da igual lo que hagas: si saturas el teléfono con juegos pesados, redes sociales, navegación y música, Android acabará sacando algo de la memoria para que no se venga abajo.

Si notas cierres constantes de una app concreta, puede ayudar vaciar su caché y, en algunos casos, sus datos; y conviene usar apps para diagnosticar el hardware para confirmar problemas. Para ello entra en Ajustes > Aplicaciones > Ver todas > elige la aplicación problemática > Almacenamiento y pulsa en “Borrar caché”. Si los errores persisten y no te importa reconfigurarla, también puedes tocar en “Borrar datos” para empezar de cero con esa app.

El papel del ahorro de batería y la batería adaptable

Uno de los grandes responsables de que Android sea agresivo con las apps es el modo de ahorro de energía. Cuando lo activas, el sistema aprieta al máximo: reduce actividad en segundo plano, recorta sincronizaciones y acorta todavía más la vida de las aplicaciones que no estás usando, lo que se traduce muchas veces en notificaciones que llegan tarde o no llegan.

Si estás teniendo muchos problemas con apps esenciales que se cierran, comprueba primero si tienes el modo de ahorro de batería o modos “ultra” activados. Entra en Ajustes > Batería (o “Cuidado del dispositivo”, “Mantenimiento del dispositivo”, etc.) y desactiva estos perfiles extremos si quieres que las aplicaciones importantes respiren un poco más.

En muchas versiones modernas verás también la opción de batería adaptable o gestor inteligente de batería. Este sistema aprende de tus hábitos y limita de forma automática las apps que apenas usas, dejando más libres las que estás abriendo a diario. Es una función muy útil, pero si detectas que una app importante deja de enviar avisos, revisa en Ajustes > Batería > Batería adaptable (o similar) qué aplicaciones se han restringido y quítala de esa lista o prueba apps para optimizar Android.

Desactivar la optimización de batería en apps imprescindibles

Además del modo de ahorro general, Android incluye un sistema de optimización de batería a nivel de cada aplicación. Por defecto, casi todas están optimizadas, lo que significa que el sistema puede recortar su actividad en segundo plano para alargar la autonomía. Para ciertas apps críticas, conviene que esto no ocurra.

Para proteger una aplicación concreta, entra en Ajustes > Aplicaciones y selecciona la app que te interesa. Dentro toca en “Batería” o “Uso de la batería” y busca una opción del estilo “Optimización de batería”, “Gestión de batería” o similar. Verás varios modos: elige “Sin restricciones”, “No optimizar” o “Permitir actividad en segundo plano”, según cómo lo nombre tu fabricante.

Este ajuste implica que esa aplicación ya no será cerrada tan alegremente para ahorrar energía, así que es normal que suba un poco el consumo. Lo ideal es aplicarlo solo a unas pocas apps fundamentales: mensajería principal, servicio de reloj o pulsera, app del coche, domótica, alarmas o cualquier herramienta de la que dependas en tu día a día.

Quitar restricciones en capas agresivas: Samsung, Xiaomi y otros

Algunos fabricantes son especialmente celosos con la batería y aplican capas de gestión extra por encima de Android “puro”. Tanto Samsung (One UI) como Xiaomi, Redmi, POCO (MIUI), realme (realme UI) u OPPO (ColorOS) tienen sus propios sistemas de control de apps en segundo plano.

En móviles Samsung, por ejemplo, además del ajuste de batería por app, existe la sección de “Aplicaciones en suspensión” y “Aplicaciones en suspensión profunda”. Si una app está en la lista profunda, casi no tendrá permiso para moverse en segundo plano. Ve a Ajustes > Mantenimiento del dispositivo o Cuidado del dispositivo > Batería y entra en la gestión de apps siempre en suspensión para revisar qué ha metido ahí el sistema y sacar cualquier aplicación importante.

En muchos modelos de Samsung, un truco muy eficaz es combinar el bloqueo en multitarea con el modo “No restringido”. Abre la multitarea, toca el icono de la app que no quieres que se cierre, selecciona “Mantener abierto” (verás un candado azul) y luego, desde el mismo menú, entra en “Información de la aplicación” > “Batería” y escoge “No restringido”. Así reduces al mínimo la probabilidad de que One UI la elimine por su cuenta.

En Xiaomi, Redmi o POCO, así como en OPPO y realme, también puedes fijar aplicaciones en la pantalla de multitarea. Abre la vista de apps recientes, mantén pulsada la miniatura de la app que quieres proteger o pulsa su icono, y selecciona el candado o la opción similar que indique que queda bloqueada. De este modo, aunque borres todas las demás apps recientes, esa quedará a salvo.

Bloquear aplicaciones en la multitarea para que no se cierren

Bloquear una app en la multitarea es una forma muy visual y rápida de avisar al sistema de que esa aplicación no debe salir de la memoria salvo que sea estrictamente necesario. Suele estar disponible en la mayoría de capas modernas, aunque el icono o el gesto cambian algo entre marcas.

En la práctica, el procedimiento consiste en abrir la multitarea con el gesto o el botón correspondiente, localizar la aplicación que quieres proteger, mantenerla pulsada o tocar su icono y marcar la opción de candado, “Mantener abierta”, “Bloquear”, “Fijar” o similar; si prefieres ordenar y proteger el acceso, prueba con carpetas inteligentes para organizar tus apps. Cuando vuelvas a abrir la multitarea verás un pequeño símbolo (normalmente un candado) que indica que está protegida.

Ten en cuenta que cada vez que instales apps nuevas que quieras conservar vivas en segundo plano deberías revisar estos ajustes. Muchas veces nos acostumbramos a que algo funcione bien, añadimos una app nueva que también requiere permisos de segundo plano y, al cabo de unos días, empezamos a notar que algo falla sin saber muy bien por qué.

Desactivar apps en suspensión profunda y suspensión de apps no usadas

Además de los modos de ahorro, muchas capas integran funciones que suspenden o duermen automáticamente aplicaciones que llevas tiempo sin abrir. En Samsung, por ejemplo, verás opciones como “Poner en suspensión las apps no usadas” dentro del menú de Batería; en otros fabricantes aparece con nombres parecidos.

Estas funciones son muy prácticas para mantener a raya aplicaciones antiguas que ya ni recuerdas haber instalado, pero si el sistema mete por error en esa lista una app que sí necesitas en segundo plano, empezarán los problemas de notificaciones y desconexiones. Por eso conviene echar un vistazo a ese apartado de vez en cuando y sacar de la suspensión a cualquier app crítica.

Control avanzado desde las Opciones de desarrollador

Si quieres ir un paso más lejos, en las Opciones de desarrollador hay ajustes que permiten modificar a fondo el comportamiento de Android con los procesos en segundo plano. Ya hemos visto cómo activar este menú pulsando siete veces el número de compilación dentro de Acerca del teléfono.

Una vez dentro, puedes buscar la opción “Limitar procesos en segundo plano”. Ahí es posible decirle al sistema que solo permita 1, 2, 3 o 4 procesos en segundo plano, o incluso que no deje ninguno. Esto es tremendamente agresivo: puede servir si quieres exprimir al máximo la batería en un móvil viejo, pero a costa de cargar prácticamente todas las funciones de segundo plano.

En algunos dispositivos también aparece la opción llamada “Comprobación de uso en segundo plano” en el apartado de Apps. Si está activa para ciertas aplicaciones, Android forzará su cierre con más facilidad para ahorrar energía. Si ves ahí alguna de tus apps favoritas, desactívala para que deje de ser objetivo de estos cierres automáticos.

Herramientas externas: Greenify y otras apps de gestión

Si con las opciones de serie te quedas corto, existen aplicaciones especializadas que te ayudan a hibernar y controlar lo que hace cada app en segundo plano. La más conocida durante años ha sido Greenify, que permite “dormir” aplicaciones cuando no las estás usando para que no consuman recursos sin necesidad de cerrarlas del todo.

Greenify funciona incluso sin root, aunque para aprovechar todas sus funciones avanzadas hace falta tener el dispositivo rooteado. Otra herramienta muy potente (para usuarios avanzados) es Titanium Backup, que también requiere root y que permite congelar apps, hibernarlas y hacer copias de seguridad completas del sistema, algo útil si te gusta afinar al máximo la configuración.

Este tipo de utilidades son muy prácticas, pero no conviene abusar de ellas ni instalarlas a la ligera. Android ha mejorado muchísimo su gestión de memoria y batería en los últimos años; en muchos casos, una buena configuración de los ajustes nativos es más que suficiente para mantener a raya las apps en segundo plano sin depender de soluciones externas. Si además te preocupa la gestión de permisos, aprende a gestionar los permisos de apps para no dar permisos innecesarios.

¿Cuándo conviene forzar cierre y cuándo no?

Aunque pueda parecer lo contrario, cerrar constantemente todas las apps recientes no siempre es una buena idea. Android está diseñado para gestionar por sí mismo qué mantener en memoria y qué no; si tú cierras manualmente una app que usas a menudo, el sistema tendrá que relanzarla desde cero la próxima vez, gastando más batería y tiempo que si la hubiera recuperado desde la RAM.

Forzar el cierre de una aplicación tiene sentido cuando esa app está fallando claramente, se ha quedado colgada o está consumiendo recursos de forma exagerada. En ese caso ve a Ajustes > Aplicaciones > elige la app > “Forzar detención” y confirma. De esta forma se detiene por completo y no volverá a arrancar hasta que la abras tú manualmente.

En cambio, no es nada recomendable andar matando sin parar apps de mensajería, correo, música en streaming o herramientas que necesitas en segundo plano. Al revés: son precisamente las que conviene dejar tranquilas, desactivarles optimizaciones agresivas y, si hace falta, bloquearlas en multitarea para que sigan funcionando como toca.

Gestión de apps en segundo plano y privacidad

Todo este tema de las apps en segundo plano no afecta solo a la batería o al rendimiento, también tiene mucho que ver con tu privacidad y tu seguridad. Ciertas aplicaciones aprovechan sus permisos para acceder a la ubicación, al micrófono, a los contactos o a los datos de uso del dispositivo incluso cuando no las estás utilizando.

Para minimizar riesgos, antes de desactivar las restricciones de batería de una app, revisa bien qué permisos tiene concedidos y si son coherentes con lo que hace. Entra en Ajustes > Aplicaciones > > Permisos y quita todo lo que no tenga sentido: un juego sencillo no necesita tu ubicación precisa, una linterna no debería pedir acceso al micrófono o a los contactos, y un editor de fotos no tiene por qué leer tus SMS. También puedes instalar apps para bloquear el acceso si quieres añadir una capa extra de control.

También puedes usar el menú de Privacidad y Administrador de permisos para revisar por categorías quién accede a la cámara, a la ubicación, al micrófono o a los contactos. A esto se suma el hecho de que muchas capas permiten suspender apps que no utilizas, algo que no solo ahorra batería sino que reduce la posibilidad de que estas aplicaciones sigan recopilando datos a tu espalda.

Un recurso útil: la web Don’t Kill My App

Si quieres saber qué tan agresivo es tu fabricante con las apps en segundo plano, existe un proyecto llamado “Don’t Kill My App” que clasifica a las marcas según sus políticas. Ahí verás que algunas firmas, como Samsung o ciertos fabricantes chinos, son mucho más duras con los procesos en segundo plano que Google con sus Pixel.

Consultar esta información viene bien para entender por qué dos móviles con la misma versión de Android se comportan tan distinto. Además, la web suele ofrecer instrucciones específicas para cada marca, con los menús exactos donde debes tocar para evitar que se cierren las apps que consideras esenciales en tu día a día.

Ajustar bien la gestión de apps en segundo plano te permite encontrar el punto justo entre autonomía, rendimiento, privacidad y comodidad. Si configuras con calma qué aplicaciones están exentas de optimización, bloqueas en la multitarea las que no se deben cerrar, revisas las listas de apps en suspensión y utilizas con cabeza las opciones de desarrollador, tu Android será mucho menos agresivo con lo importante sin convertirse en un devorador de batería. Comparte la información para que otros usuarios sepan del tema.

Android no guarda fotos ni vídeos: causas y soluciones paso a paso

Actualidad en Androidsis - Mar, 06/01/2026 - 16:09

Que Android no guarda fotos y vídeos es uno de esos fallos que te ponen de los nervios: sigues disparando con la cámara, parece que todo va bien, pero al abrir la galería no aparece nada. O descargas una imagen de WhatsApp o del navegador, el móvil te dice que está guardada… y en tu carrete no hay rastro. Tranquilo, suele tener solución y, en la mayoría de casos, tus archivos siguen ahí, solo que están ocultos o en otra carpeta.

En muchos modelos con Android 11, Android 12 y otras versiones, especialmente en marcas como Samsung y Sony, se han visto errores muy concretos en la gestión del almacenamiento y del carrete. A veces no aparece ningún aviso, no sale mensaje de error y te confías hasta que, al rato, descubres que has perdido varias fotos. Vamos a ver, con calma pero a fondo, todas las causas habituales y las soluciones más eficaces para que Android vuelva a guardar bien tus fotos y vídeos, sin dejarte nada importante por el camino.

¿Por qué Android no guarda fotos ni vídeos aunque parezca que sí?

En buena parte de los casos, el fallo no está en la cámara en sí, sino en cómo Android indexa y muestra los archivos en la galería. Es decir, la foto se crea y se guarda físicamente en el almacenamiento, pero la app de galería no la enseña, o el sistema la deja en una carpeta donde la galería no mira.

Se ha visto un error bastante repetido en Android 11 y versiones cercanas donde, en móviles de varias marcas (sobre todo Samsung y Sony), las imágenes y los clips se guardan en el sistema, pero luego no aparecen en la galería. Si conectas el móvil a un ordenador y abres la memoria interna, es habitual que en la carpeta DCIM o en otras subcarpetas sí veas las fotos que el teléfono parece estar «ocultando».

Este tipo de fallo tiene varias causas posibles: apps de galería saturadas, servicios del sistema como Sec Media Storage dañados, permisos mal concedidos, tarjetas microSD con problemas, archivos .nomedia que ocultan contenido, errores de sincronización con la nube o incluso apps de limpieza que se pasan de agresivas.

Problemas concretos con WhatsApp, Telegram y otras apps de mensajería

Una fuente muy habitual de quebraderos de cabeza es que las fotos de WhatsApp o Telegram no se vean en la galería. No es que no se guarden, muchas veces es que la propia app está configurada para ocultarlas del carrete o para no descargarlas automáticamente.

WhatsApp: visibilidad de archivos multimedia y descarga

En WhatsApp puedes controlar si lo que recibes aparece o no en la galería. Si las fotos de WhatsApp han desaparecido de la galería, revisa dos cosas: la visibilidad general de medios y la de cada chat o grupo por separado.

Para comprobar la configuración global:

  • Abre WhatsApp.
  • Toca en los tres puntos de la esquina superior derecha > Ajustes.
  • Entra en Chats.
  • Activa la opción “Visibilidad de archivos multimedia” para que las imágenes nuevas descargadas se muestren en la galería.

Además, cada chat o grupo puede tener su propia configuración de visibilidad. Puedes entrar en la información de un grupo o contacto, tocar en “Visibilidad de archivos multimedia” y elegir si quieres que lo que se descargue en ese chat se vea o no en la galería. Esto viene muy bien para evitar que grupos con cientos de fotos saturen el teléfono, pero si lo desactivas sin darte cuenta creerás que «no se guardan».

Telegram: ruta de descarga y autodescarga multimedia

En Telegram la cosa es parecida, pero la configuración es algo más completa. Aquí puedes decidir dónde se guardan los archivos y qué tipo de contenido se descarga automáticamente según el tipo de chat.

Para revisarlo:

  • Abre Telegram y entra en Ajustes.
  • Ve a Avanzados.
  • En “Ruta de descarga” puedes cambiar la carpeta donde van a parar las fotos y vídeos.
  • En “Autodescarga de multimedia” configura qué se baja en chats privados, grupos y canales (fotos, archivos, tamaño máximo, etc.).

Un ajuste demasiado restrictivo puede hacer que las fotos no se descarguen realmente, o que se guarden en una carpeta que la galería no indexa, de modo que «desaparecen» a ojos del usuario aunque sigan en el sistema.

Problemas con fotos editadas y guardado de copias

Otro clásico: editas una foto, la recortas o aplicas un filtro y, al volver a la galería, solo ves la imagen retocada, mientras que la foto original parece haberse perdido. En muchos móviles, sobre todo en versiones recientes de Samsung, el comportamiento ha cambiado con respecto a Android antiguos.

En lugar de guardar siempre una copia nueva, ahora suele sobrescribirse la imagen salvo que tú elijas explícitamente guardar una copia. En la app de galería de Samsung, por ejemplo, tras editar una foto puedes tocar en los tres puntos de la esquina y seleccionar la opción «Guardar copia» para conservar tanto la original como la versión editada.

Si usas editores de terceros (Instagram, Snapseed, editores de la propia cámara, etc.), revisa bien la ruta de guardado y si hay un ajuste para mantener las originales. A veces guardan en subcarpetas como «Edited», «Instagram» o similares, que la galería puede mostrar como álbum aparte o incluso no mostrar si está mal configurada.

La galería no muestra las fotos: fallos, caché y papelera

Muchas veces, el problema está literalmente en la app de galería: se satura la caché, falla el índice de medios o alguna actualización ha roto algo. Para casos de caché corrupta consulta la guía definitiva. El síntoma más habitual es que deja de mostrar fotos recientes, o incluso parte de las antiguas, aunque el almacenamiento siga “a tope”.

Cerrar la app y probar en modo seguro

Antes de complicarte la vida, prueba lo simple: cerrar forzosamente la galería y abrirla de nuevo. Puedes hacerlo desde Ajustes > Aplicaciones > Galería > Forzar detención. Espera unos segundos y vuelve a entrar para ver si reaparecen las imágenes.

Si quieres descartar que sea culpa de alguna app de terceros, puedes arrancar el móvil en Modo Seguro (normalmente manteniendo pulsado bajar volumen durante el arranque) y, una vez dentro, abrir la galería. Si ahí se ve todo bien, ya sabes que alguna aplicación que instalaste interfiere con la gestión de medios.

Borrar caché de la galería sin borrar datos

Cuando la galería está muy cargada, los archivos temporales pueden provocar comportamientos raros, como que no aparezcan álbumes o fotos nuevas. La forma menos agresiva de resetearla es limpiar solo la caché.

  1. Ve a Ajustes del teléfono.
  2. Entra en Aplicaciones (o «Apps»).
  3. Busca y abre Galería.
  4. Toca en Almacenamiento y caché.
  5. Pulsa en Borrar caché (NO borrar almacenamiento o datos, para no arriesgarte a perder configuraciones o miniaturas).

En muchos modelos también conviene hacer el mismo proceso con la app de fotos de la marca (Álbumes, Fotos, etc.) o con el launcher del sistema, que es el encargado último de gestionar parte de la interfaz y la interacción con la galería.

Revisar la papelera de la galería y de otras apps

Cada vez más fabricantes incluyen una papelera de reciclaje en la galería, igual que en un ordenador. Esto hace que, al borrar una foto, no se elimine del todo: pasa a la papelera durante 30-60 días (según la marca y la capa), y todavía se puede recuperar.

Para comprobarlo:

  • Abre la app de galería.
  • Busca entre los álbumes la carpeta «Papelera», «Eliminados recientemente» o similar.
  • Mantén pulsadas las fotos que quieras recuperar y pulsa en Restaurar.

Ojo: algunas apps de explorador de archivos también tienen su propia papelera. Si borraste algo desde un gestor de archivos, es posible que las fotos estén en la papelera de esa app, no en la de la galería. También tienen un tiempo límite antes de borrar de forma permanente.

Cuando la culpa es de la tarjeta microSD

Si usas tarjeta microSD y tienes activada la opción de guardar fotos en la tarjeta de memoria, es muy probable que el origen del problema esté ahí. Si el sistema muestra problemas de espacio revisa qué hacer si el almacenamiento interno aparece lleno.

Pasos básicos para descartar fallos de la SD:

  • Apaga el móvil y saca la tarjeta microSD.
  • Límpiala con una goma de borrar suave en los contactos metálicos (sin dejar restos) en vez de soplar, para evitar humedad y oxidación.
  • Vuelve a insertarla con cuidado y enciende el móvil.

Si tras esto siguen sin aparecer las fotos en la galería, conecta la microSD a un ordenador o a otro teléfono mediante adaptador. Si en otro dispositivo sí ves los archivos, el problema está en tu móvil, no en la tarjeta. Si en ninguna parte se reconoce bien o pide formatear, la SD puede estar dañada, así que antes de formatear intenta rescatar las fotos con un PC usando un lector de tarjetas y herramientas de recuperación.

Errores del sistema: Sec Media Storage, .nomedia y permisos

Android usa servicios internos para indexar los archivos multimedia. Cuando alguno se estropea, la consecuencia es que la galería deja de detectar fotos y vídeos nuevos aunque físicamente existan en el almacenamiento.

Sec Media Storage y reconstrucción de DCIM

En muchos Samsung y algunos otros modelos existe una app de sistema llamada Sec Media Storage que se encarga de gestionar el índice multimedia. Si falla, la galería no sabe qué mostrar.

  1. Abre Ajustes.
  2. Ve a Aplicaciones y activa “Mostrar aplicaciones del sistema”.
  3. Busca “Sec Media Storage” y entra.
  4. Accede a Almacenamiento y borra caché y datos.
  5. Reinicia el móvil y comprueba si ahora puedes guardar y ver fotos y vídeos con normalidad.

Si Sec Media Storage no aparece o esto no funciona, toca atacar directamente la estructura de carpetas. Con un explorador de archivos, entra en Almacenamiento interno > DCIM y haz copia de todas tus fotos a otro dispositivo para no perder nada. Después, renombra las carpetas con nombres raros tipo «XXXANDRO» a algo como “OLD_XXXANDRO”, para forzar al sistema a generar rutas nuevas. Haz una foto de prueba y comprueba que se crea un DCIM limpio.

Archivos .nomedia que ocultan fotos

Los archivos .nomedia son ficheros vacíos que indican a Android que no indexe los medios de la carpeta donde están. Son útiles para ocultar contenido de ciertas apps, pero si se crean donde no deben, desaparecen álbumes enteros de la galería.

Para localizarlos y eliminarlos:

  • Instala o abre un administrador de archivos si no tienes uno.
  • Activa la opción de mostrar archivos ocultos o del sistema.
  • Busca «.nomedia» en la memoria interna y la SD.
  • Elimina los .nomedia de carpetas donde quieras que se vean las fotos.

Después de borrarlos, cierra la galería, borra su caché y vuelve a abrirla para que reconstruya el índice de imágenes.

Permisos de almacenamiento y apps que bloquean contenido

Si una aplicación como Google Fotos o la propia galería no tiene permiso para acceder al almacenamiento, es normal que no pueda guardar ni mostrar fotos. Compruébalo en:

  • Ajustes > Aplicaciones > > Permisos.
  • Asegúrate de que tiene permitido “Almacenamiento” o “Fotos y contenido multimedia”.

De igual forma, algunas apps de seguridad, control parental o gestores de archivos tienen funciones para bloquear o encriptar carpetas. Si las has usado alguna vez, revisa que no estén ocultando o protegiendo sin querer las fotos que crees perdidas.

Problemas al guardar desde Google Fotos: copia, descarga y ubicación

Google Fotos es la galería y nube por defecto en muchos Android, pero no siempre es intuitivo dónde se guardan las cosas. Hay usuarios que creen que «Android no guarda fotos» cuando en realidad lo que falla es la descarga desde Google Fotos o la forma de restaurar copias.

Errores típicos al usar “Guardar en el dispositivo”

El botón “Guardar en el dispositivo” a veces se confunde con hacer una captura de pantalla o con tener la copia de seguridad activa. Para descargar correctamente una foto de Google Fotos:

  • Abre la imagen dentro de Google Fotos.
  • Toca en los tres puntos de la esquina superior.
  • Elige “Guardar en el dispositivo” (si ya existe en local, verás «Eliminar del dispositivo»).

Si la descarga falla, revisa primero la conexión a Internet (WiFi o datos), luego el espacio libre en el teléfono y, si hace falta, borra caché de Google Fotos o actualiza la app desde Play Store; si la aplicación Google no funciona consulta soluciones.

Dónde acaba lo que descargas y carpetas de dispositivo

Aunque descargues bien, puede que luego no sepas en qué carpeta han caído las fotos. En muchos móviles nuevos, Google Fotos crea una carpeta llamada algo como “Restaurados” o «Restored» visible desde la galería del sistema.

Dentro de Google Fotos puedes revisar las Carpetas del dispositivo desde su menú de ajustes. Ahí verás qué álbumes locales se están gestionando y podrás saber si lo que descargas va a DCIM, Descargas, Restaurados u otro directorio. Esta información es clave cuando buscas fotos que parecen haber desaparecido.

Exploradores de archivos y ordenador: encontrar fotos “escondidas”

Cuando la galería falla o la estructura de carpetas se vuelve un caos, un explorador de archivos o un ordenador pueden ser tus mejores aliados para localizar fotos que Android no muestra.

Rutas típicas donde buscar las fotos

Con un explorador de archivos (el nativo del móvil o apps como Files de Google) y los permisos adecuados, navega por estas rutas:

  • DCIM: fotos y vídeos hechos con la cámara.
  • Pictures: capturas de pantalla y fotos de otras apps.
  • ScreenShots: capturas de pantalla en algunos fabricantes.
  • Download o Descargas: todo lo bajado del navegador u otras apps.
  • Carpetas WhatsApp/Media, Telegram/Telegram Images, Messenger, etc.: multimedia de mensajería.

Si quieres que las fotos de una carpeta salgán en la galería, selecciónalas y muévelas a DCIM o a alguna carpeta que la galería sí indexe. A veces con eso basta para que todo vuelva a aparecer correctamente.

Conectar el móvil al PC o Mac

En Windows, basta con conectar el móvil con un cable USB, elegir en el teléfono el modo “Transferencia de archivos (MTP)” y abrirlo en el explorador como si fuera un pendrive. Desde ahí puedes filtrar por tipo de archivo o ir directo a DCIM, Pictures, WhatsApp, etc. Esto sirve tanto para rescatar fotos que no ves en la galería como para hacer una copia de seguridad.

En Mac necesitas instalar Android File Transfer. Una vez lo tengas, conecta el móvil y se abrirá una ventana con las carpetas internas, que podrás explorar igual que en un PC.

Actualizaciones, reinicios y restablecimiento de fábrica

Un bug en el sistema, en la capa de personalización o en una app de galería puede ser el culpable de que Android deje de guardar o mostrar fotos. Por eso es importante no descuidar actualizaciones ni las soluciones sencillas.

Reiniciar el móvil y el launcher

Reiniciar el teléfono soluciona un montón de pequeños fallos de software y procesos colgados que afectan a la cámara, la galería y los índices de archivos. Es un paso rápido que deberías probar siempre antes de medidas más drásticas.

Además, el launcher (lanzador de aplicaciones) manda sobre gran parte de la interfaz y, si se corrompe, también puede provocar comportamientos extraños con la galería. Borrar su caché y, en casos extremos, sus datos, puede ayudar:

  • Ajustes > Aplicaciones > Ver todas las apps.
  • Busca «Launcher», «Lanzador» o el nombre del lanzador de tu marca.
  • Entra en Almacenamiento y toca en Borrar caché y, si es necesario, Borrar datos.
Actualizar el sistema y las apps de sistema

Las marcas publican actualizaciones que corrigen errores conocidos en la cámara, galería y almacenamiento. Para comprobar si tienes algo pendiente:

  • Ve a Ajustes > Información del teléfono (o Sistema).
  • Entra en Actualizaciones del sistema / Actualización de software.
  • Comprueba y, si hay versión nueva, instálala.

También revisa en Google Play si hay actualizaciones de la app de galería, Google Fotos u otras herramientas relacionadas con multimedia.

Restablecer el móvil a valores de fábrica

Cuando ya has probado todo lo anterior y nada funciona, es posible que el sistema tenga un fallo profundo en el software. Ahí el último cartucho antes del servicio técnico es el restablecimiento de fábrica. Ojo: borra todos los datos del teléfono, así que primero debes hacer copias de seguridad (nube, PC, USB OTG, etc.).

  1. Abre Ajustes.
  2. Ve a Sistema (o Gestión general) > Opciones de restablecimiento.
  3. Elige “Borrar todos los datos” o “Restablecer datos de fábrica”.
  4. Confirma y espera a que termine.

Una vez el dispositivo arranque de cero, configura de nuevo tu cuenta y comprueba si las fotos nuevas se guardan y muestran correctamente. Después podrás restaurar tus copias de seguridad.

¿Cuando tampoco se ven en Google Fotos ni en la nube?

Si usas Google Fotos como galería principal y ni siquiera ahí aparecen tus capturas, toca revisar la configuración de copia de seguridad y sincronización y las cuentas vinculadas.

Copia de seguridad activada y estado de sincronización

Dentro de Google Fotos, toca en tu icono de perfil. Debajo verás mensajes como:

  • “Copia de seguridad completada”: todo está subido.
  • “Realizando copia de seguridad”: hay fotos en cola.
  • “Preparando copia de seguridad”: el servicio está analizando qué subir.

Si ves algo como “Copia de seguridad desactivada” o “Esperando conexión”, puede que tus fotos nunca se hayan subido. Revisa en Ajustes de Fotos > Copia de seguridad y sincronización que esté activada y que la cuenta de Google seleccionada sea la correcta. También echa un ojo a «Carpetas del dispositivo con copia de seguridad» para asegurarte de que DCIM, WhatsApp y compañía están marcadas.

Restaurar desde copias de seguridad y Google Takeout

Si tenías copia de seguridad activa y las fotos han desaparecido del móvil, puedes restaurarlas descargándolas de tu cuenta. Una forma cómoda es usar Google Takeout:

  1. Entra en Google Takeout con la misma cuenta de Google que usas en el móvil.
  2. Pulsa en “Desmarcar todo” y selecciona solo Google Fotos.
  3. Ve al final y toca Siguiente paso.
  4. En método de entrega, elige “Enviar enlace de descarga por correo electrónico”.
  5. En frecuencia, selecciona “Exportar una vez” y pulsa Crear exportación.

Cuando recibas el enlace, descarga el archivo y podrás recuperar muchas de las fotos que creías perdidas. Si no aparecen, prueba con otras cuentas de Google que uses, por si la copia se hizo con un correo distinto.

Recuperar fotos borradas: apps y trucos extra

Si ya no están en la galería, no salen en la papelera y tampoco en la nube, todavía puedes intentar recuperar fotos borradas usando apps o copias secundarias en redes sociales y mensajería.

Apps de recuperación: DiskDigger, Dumpster y compañía

En Android hay varias apps de recuperación de datos que escanean el almacenamiento en busca de archivos eliminados que aún no han sido sobrescritos. Algunas de las más conocidas son:

  • DiskDigger: analiza la memoria interna y la SD para localizar imágenes eliminadas. Tras el análisis, te muestra miniaturas y puedes pulsar en “Recuperar” para guardarlas de nuevo.
  • Dumpster: funciona como una papelera de reciclaje permanente. Una vez instalada, se queda en segundo plano y guarda copia de lo que borras, para restaurarlo más adelante sin necesidad de root.
  • Recuperar Fotos (y otras similares): herramientas genéricas de recuperación de datos que trabajan tanto con fotos como con otros archivos en memoria interna o SD.

Conviene instalarlas y usarlas lo antes posible tras el borrado, porque cuanto más tiempo pase, más probable es que los sectores donde estaban tus fotos se sobrescriban y no haya nada que hacer.

WhatsApp, redes sociales y amigos como “copia de seguridad”

Puede que no sea lo más técnico, pero en la práctica muchos usuarios consiguen salvar fotos gracias a que las habían compartido en WhatsApp, Instagram, Facebook o Twitter. Revisa tus chats y tus publicaciones: muchas imágenes se pueden volver a guardar con un toque.

Además, siempre puedes pedir a amigos o familiares que te reenvíen o descarguen las fotos en las que salís y que ellos sí conservan. Es un proceso algo pesado, pero a veces es la única forma de recuperar recuerdos que no están en ningún otro sitio.

Otras causas raras: nubes, sincronización y falta de conexión

Algunos servicios de nube (iCloud en iOS, pero también ciertas configuraciones de Google Fotos u otras nubes en Android) guardan las fotos solo online y muestran en el móvil una miniatura que se descarga bajo demanda. Si no tienes conexión, las ves borrosas o ni siquiera aparecen.

En Android, esto puede pasar si tienes el almacenamiento prácticamente lleno y el sistema decide subir fotos a la nube y mantener solo una referencia. Si la conexión falla, la galería no es capaz de traer la versión completa. En estos casos, asegúrate de tener buena cobertura o WiFi y espera a que se sincronice todo. Si te corre prisa, entra en la app de la nube correspondiente y descarga explícitamente las fotos que necesitas al dispositivo.

Galerías alternativas cuando la predeterminada falla

Si después de todo sospechas que el problema está en la app de galería de tu marca, una solución muy práctica es instalar una galería alternativa desde Google Play para comprobar si las fotos se muestran correctamente.

Algunas opciones populares son:

  • Google Fotos: galería con copia en la nube, buscador potente y 15 GB gratis compartidos con otros servicios de Google.
  • Galería de Fotos (third-party): interfaz sencilla, permite crear álbumes y proteger contenido con contraseña, además de compartir fácil.
  • Galería de imágenes (PhotoZen Studios): muy bien valorada, rápida y con filtros de búsqueda, modo oscuro y buen rendimiento incluso con muchas fotos.

Si en estas apps sí ves lo que la galería original no muestra, tendrás claro que el fallo es de software de la app, no de tus archivos.

¿Cómo evitar que Android vuelva a dejar de guardar fotos y vídeos?

Una vez solucionado el marrón, lo ideal es ponerse un poco serio con la organización y las copias para que no vuelvas a perder fotos ni a sentir que Android «no guarda nada» de la noche a la mañana.

Configurar copias de seguridad periódicas

Lo más importante es tener siempre alguna copia de seguridad automática. Desde el propio Android puedes activar la copia en Google:

  • Ajustes > Sistema > Copia de seguridad.
  • Activa la copia en tu cuenta de Google.

Y en Google Fotos, en Ajustes > Copia de seguridad y sincronización, marca las carpetas que quieras proteger (DCIM, WhatsApp, etc.). También puedes usar otras nubes como Dropbox, OneDrive, Box o servicios como AirDroid Personal para pasar de forma inalámbrica fotos al ordenador.

Guardar fotos en USB OTG o discos externos

Si no quieres depender solo de la nube, puedes conectar un pendrive OTG al móvil (USB-C o con adaptador) y copiar ahí tus fotos periódicamente:

  1. Conecta el USB OTG al móvil.
  2. Desde la app de archivos o galería, selecciona las fotos que quieras.
  3. Comparte o mueve a “Dispositivo USB” o similar.
  4. Espera a que termine y expulsa o desconecta con cuidado.

Tener al menos una copia física externa reduce mucho el riesgo de perderlo todo por un fallo de tarjeta, móvil o cuenta de nube.

Ordenar carpetas, revisar tarjetas y controlar apps “agresivas”

Ayuda mucho mantener una estructura de carpetas mínimamente ordenada: separar por eventos, años o tipos de contenido, evitar mezclarlo todo en una sola carpeta y no renombrar directorios del sistema al azar.

Revisa de vez en cuando el estado de tu tarjeta SD (si la usas): si empiezas a notar errores al copiar o mensajes de formateo, haz copia cuanto antes y plantéate cambiarla. Y controla las apps de limpieza o «optimizadores» que borran cachés y archivos: una configuración demasiado agresiva puede borrar miniaturas o incluso fotos que consideren prescindibles.

Mantener el sistema y las apps actualizados, revisar a menudo la papelera y comprobar las opciones de sincronización hará que, aunque el móvil se porte regular alguna vez, tengas siempre un plan B para tus fotos y vídeos y no vuelvas a pasar por el susto de pensar que Android ha dejado de guardarlo todo de golpe. Comparte esta guía y ayuda a los demás a conocer las causas y soluciones de porque Android no guarda fotos y vídeos.

Qué hacer si Google Maps falla o no localiza bien tu posición en Android

Actualidad en Androidsis - Mar, 06/01/2026 - 15:51

¿Que Google Maps falla justo cuando más lo necesitas? Es de las cosas más desesperantes que te pueden pasar con el móvil: el punto azul no se mueve, apareces en una calle que no es o la flecha apunta hacia cualquier lado menos hacia donde miras. Nos hemos acostumbrado tanto a depender de la navegación que, cuando se estropea, nos deja bastante vendidos.

La parte buena es que casi siempre el problema tiene solución desde el propio teléfono y suele deberse a ajustes, sensores descalibrados o a cómo y desde dónde estás usando el GPS. En esta guía completa vas a encontrar todas las causas frecuentes por las que Google Maps no localiza bien tu posición en Android (y también en PC e incluso en iPhone, por si los usas) y todos los pasos posibles para recuperar una ubicación precisa.

¿Qué significa el punto azul (y el círculo) en Google Maps?

Ese punto azul que ves en el mapa es la representación de tu ubicación actual según Google Maps. Es el centro de todo: la navegación giro a giro, las rutas a pie, en coche o en transporte público parten siempre de ahí.

Cuando alrededor del punto azul aparece un círculo azul claro, lo que estás viendo es el margen de error de la app. Puedes estar en cualquier lugar dentro de ese círculo; cuanto más pequeño es, más precisa es la posición que está calculando tu móvil.

  • Si el círculo es muy grande, la app tiene dudas importantes sobre dónde estás exactamente y solo puede dar una ubicación aproximada.
  • Si el punto azul se ve gris o directamente no aparece, Maps está mostrándote tu última posición conocida porque no puede determinar dónde te encuentras ahora.
  • Obstáculos físicos como edificios altos, parkings cubiertos, túneles o estructuras metálicas empeoran la precisión del punto azul, porque bloquean o rebotan la señal de los satélites y de las redes cercanas.
¿Cómo determina Google Maps tu ubicación exacta?

Google Maps no se basa solo en el GPS para saber dónde estás; en realidad mezcla varias fuentes de información y hace una especie de triangulación inteligente.

  • GPS (satélites): es la fuente principal, con una precisión de unos 5‑20 metros en condiciones normales. En interiores o bajo tierra puede volverse inexacto o dejar de funcionar.
  • Redes WiFi cercanas: aunque no te conectes a ellas, el móvil las “ve” y las utiliza para estimar tu ubicación con bastante precisión en zonas urbanas.
  • Torres de telefonía móvil: sirven como referencia más amplia; su precisión es menor (puede variar cientos o miles de metros), pero ayudan cuando el GPS va justo.
  • Sensores internos del móvil (magnetómetro, acelerómetro, giroscopio): permiten saber en qué dirección apuntas y cómo te mueves, son clave para la brújula y para que la flecha gire correctamente.

Cuando cualquiera de estas piezas falla (mala señal GPS, WiFi débil, sensores descalibrados, permisos mal configurados…), el resultado es una ubicación imprecisa, que salta de un sitio a otro o que se queda congelada.

Problemas típicos cuando Google Maps falla en Android

Los síntomas de que algo no va fino con la ubicación en Android suelen repetirse bastante, así que es fácil identificarlos y relacionarlos con la causa probable.

  • El punto azul aparece lejos de donde realmente estás o en una calle paralela.
  • La flecha de dirección apunta al revés (te marca como si caminases hacia atrás o por el carril contrario).
  • Maps muestra un mensaje tipo “No se puede determinar tu ubicación” o tarda una eternidad en fijar el punto, incluso generando rutas aleatorias en Android Auto.
  • La localización se queda clavada y no se actualiza aunque te muevas con el coche o andando.
  • Solo funciona cuando estás conectado a WiFi, pero Google Maps falla con datos móviles.

Estos fallos pueden deberse tanto a la configuración del propio Android, como a la app de Maps, a otras aplicaciones que interfieren, o incluso al entorno físico en el que estás usando el teléfono.

Comprueba primero el entorno: dónde estás usando el GPS

Antes de volverte loco con los ajustes, fíjate en el contexto en el que estás intentando usar Google Maps, porque muchas veces el problema es simplemente el lugar.

  • Interiores vs. exteriores: el GPS está pensado para funcionar a cielo abierto. Dentro de edificios, centros comerciales, sótanos o parkings subterráneos la señal suele ser muy mala o inexistente.
  • Edificios altos, estructuras metálicas o vegetación densa: pueden bloquear o reflejar la señal de los satélites y provocar errores en la triangulación.
  • Altura y posición: estar en un espacio abierto (plaza, parque, descampado) suele dar mejor recepción que ir pegado a fachadas o bajo marquesinas.
  • Clima y condiciones atmosféricas extremas: tormentas fuertes, lluvias intensas o fenómenos como las tormentas solares pueden afectar levemente a la señal GPS, sobre todo en momentos muy concretos.

Si en esas condiciones Maps se comporta raro pero en la calle abierta funciona bien, el GPS de tu móvil seguramente esté correcto y lo que te limita es el entorno. En ese caso, poco más puedes hacer que alejarte de la zona conflictiva.

Revisa los permisos de ubicación en Android

Uno de los motivos más frecuentes por los que Google Maps no te localiza bien es que no tiene los permisos de ubicación adecuados o solo puede acceder a una ubicación aproximada.

Para comprobarlo en Android, entra en Ajustes > Ubicación o Privacidad > Permisos de aplicaciones (la ruta exacta puede cambiar según la marca):

  • Busca “Google Maps” en la lista de apps con acceso a la ubicación.
  • Selecciona “Permitir solo mientras la app está en uso” o “Permitir siempre”, evitando opciones como “Solo aproximada” si quieres la máxima precisión.
  • Activa la opción de “Ubicación precisa” si aparece disponible, ya que sin ella el sistema puede darte una posición muy general.

Sin estos permisos, Maps se ve obligado a trabajar medio a ciegas, tirando de redes móviles o datos antiguos, algo que se nota enseguida en la calidad del punto azul.

Activa la ubicación y el modo de precisión alta en Android

Aunque parezca básico, conviene asegurar que la ubicación del teléfono está activada y configurada en modo de alta precisión, porque así el sistema combina todas las fuentes posibles.

Pasos generales en Android (pueden cambiar ligeramente según el fabricante):

  • Abre la app de Configuración del móvil.
  • Entra en Ubicación y asegúrate de que el interruptor principal está encendido.
  • Busca el apartado Modo de ubicación o similar y elige “Precisión alta”, que usa GPS, WiFi, redes móviles y sensores internos.

Con el modo de precisión alta activado, el teléfono suele fijar tu posición más rápido y con menos error, especialmente si además tienes el WiFi y los datos móviles encendidos.

Conéctate a WiFi para afinar la ubicación

Aunque Google Maps funciona perfectamente con datos móviles, tener el WiFi activado mejora bastante el posicionamiento, incluso cuando no estás navegando por Internet.

  • El móvil utiliza la presencia de redes WiFi cercanas como puntos de referencia para ajustar tu posición en el mapa.
  • En zonas con mala cobertura móvil, el WiFi puede ser clave para que la triangulación sea aceptable y no te sitúe a cientos de metros.

Si tienes una red inalámbrica disponible, conéctate a ella mientras uses Maps; y si no, al menos deja el WiFi encendido para que pueda detectar puntos de acceso cercanos.

El truco del ocho: cómo calibrar la brújula de Google Maps

Si el punto azul se mueve pero la flecha señala una dirección errónea o da vueltas como loca, el problema está casi seguro en la brújula del móvil, que se apoya en el magnetómetro y otros sensores.

Google Maps incluye un sistema de calibración muy sencillo que se conoce como “el truco del ocho” y que conviene hacer siempre que notes fallos de orientación:

  • Abre Google Maps en tu Android y toca sobre el punto azul que marca tu ubicación.
  • Pulsa en la opción “Calibrar brújula” o en el enlace de “Mejorar precisión” si aparece.
  • Sigue el tutorial en pantalla y mueve el móvil dibujando un ocho en el aire, girando la muñeca y cambiando de orientación varias veces.
  • Es importante hacerlo en un lugar sin objetos metálicos grandes ni imanes cerca, porque distorsionan el sensor magnético.

Cuando el sistema te muestre el mensaje de “Brújula calibrada” o un nivel de precisión alto, la flecha debería empezar a apuntar correctamente y el mapa dejará de poner que vas en sentido contrario o por el carril que no es.

Otros ajustes clave de Android para que el GPS no falle Apaga y enciende los servicios de localización

A veces, con desactivar y volver a activar la ubicación se corrigen pequeños fallos temporales de los servicios de localización.

  • Abre el panel de notificaciones y pulsa el icono de Ubicación/GPS para apagarlo.
  • Espera unos segundos y vuelve a activarlo para forzar una especie de “reinicio” del servicio.
Desactiva el modo avión si está activo

El modo avión corta por completo las conexiones (datos, WiFi, Bluetooth) y puede interferir con la localización, dependiendo del móvil.

  • Comprueba desde los ajustes rápidos si el modo avión está encendido.
  • Si lo está, desactívalo y espera unos instantes hasta que el móvil recupere la red.
Carga la batería y desactiva el modo ahorro de energía

Con la batería baja, muchos Android activan automáticamente modos de ahorro que limitan el GPS y las actualizaciones en segundo plano para gastar menos.

  • Conecta el móvil al cargador si estás por debajo de un nivel crítico (15‑20%).
  • Desactiva el modo de ahorro de energía desde los ajustes rápidos o desde el menú de Batería.

Mientras el ahorro esté activo es bastante probable que Google Maps tenga problemas para mantener actualizada tu posición, sobre todo en rutas largas. También es útil revisar guías sobre consumo excesivo de batería si sospechas que la app gasta más de lo normal.

Comprueba si tienes ubicaciones simuladas o una VPN

Si alguna vez has usado apps para cambiar la ubicación del móvil (por ejemplo, para juegos) o tienes una VPN activa, pueden estar engañando a Google Maps.

  • En Opciones de desarrollador de Android, revisa que no haya ninguna app seleccionada como proveedor de ubicaciones simuladas y desactiva esta función si no la necesitas.
  • Desconecta temporalmente tu VPN o proxy y prueba de nuevo Maps, especialmente en el ordenador.
Borra la caché y los datos de Google Maps

La caché de la app puede acumular información corrupta o desactualizada, sobre todo si llevas mucho tiempo sin limpiar nada o sin actualizar.

En Android puedes vaciar caché y datos de Maps desde los ajustes del sistema:

  1. Abre Ajustes > Aplicaciones (o “Gestor de aplicaciones”).
  2. Busca “Google Maps” y entra en su ficha.
  3. Accede al apartado “Almacenamiento”.
  4. Pulsa en “Borrar caché” primero y comprueba si así se soluciona.
  5. Si el problema continúa, toca en “Borrar datos” o “Borrar almacenamiento” (esto restablecerá la app y eliminará mapas descargados, ajustes, etc.).

En iPhone no hay un botón directo para vaciar caché, así que el equivalente es desinstalar y volver a instalar Google Maps desde la App Store.

Actualiza o reinstala Google Maps y el sistema

Las versiones antiguas de Google Maps o de Android/iOS pueden arrastrar fallos que afectan a la ubicación, y que ya se han corregido en versiones más recientes.

  • En Android, entra en Google Play Store, busca “Google Maps” y asegúrate de que no hay una actualización pendiente.
  • Si llevas mucho tiempo sin actualizar el sistema, ve a Ajustes > Sistema > Actualización de software y comprueba si tienes alguna versión nueva disponible.
  • Si Maps se comporta de forma extraña incluso estando al día, prueba a desinstalarlo y volver a instalarlo para tener una instalación limpia.

Después de actualizar o reinstalar, reinicia el móvil para que todos los servicios relacionados con la ubicación se inicien de cero.

Reinicia el smartphone cuando nada más funciona

Aunque suene básico, un reinicio completo del teléfono soluciona muchos fallos “fantasma” relacionados con el GPS, sensores, cachés y procesos colgados.

  • Mantén pulsado el botón de encendido y elige “Reiniciar” o “Apagar”.
  • Si lo apagas, déjalo unos segundos o un par de minutos apagado antes de volver a encenderlo para que todos los módulos de red y localización se descarguen del todo.

Cuando vuelva a arrancar, abre directamente Google Maps, espera unos segundos al aire libre y comprueba si el punto azul se centra con normalidad.

¿Cómo comprobar si el problema es del hardware del GPS?

Si después de tocar todos los ajustes y seguir todos los pasos de software la localización sigue siendo un desastre, es posible que el fallo esté en el propio hardware (el chip GPS o sus antenas).

En algunos teléfonos Android existen menús ocultos de diagnóstico a los que se accede marcando códigos especiales en la app de Teléfono (no funcionan en todos, pero puedes probar):

  • *#*#1472365#*#*
  • *#*#4636#*#*
  • *#0*#
  • #7378423#*#*
  • *#*#1575#*#*

Si consigues entrar en un menú de pruebas, busca algo como “prueba del sensor” o “test GPS” para que el teléfono analice la antena y los satélites disponibles.

Si estas pruebas indican fallo del módulo de GPS, o si nunca se detectan satélites incluso al aire libre, lo más sensato es acudir al servicio técnico oficial, porque ahí ya no hay ajuste de software que lo arregle.

Como alternativa, puedes instalar una app de test de GPS desde Google Play, que compruebe el número de satélites visibles, la intensidad de la señal y te avise si algo va muy mal. También puedes revisar opciones de localizadores GPS compatibles si buscas hardware externo.

Problemas de ubicación en otras apps y cómo diferenciarlos

No todos los errores de localización son culpa directa del GPS o de Google Maps: muchas veces es la propia app que estás usando (juegos, navegación alternativa, apps antiguas) la que tiene problemas.

  • Prueba con otra aplicación que use ubicación, por ejemplo Waze, otra app de mapas o incluso Pokémon GO.
  • Si solo falla una app, revisa sus permisos de ubicación, borra su caché o actualízala, y comprueba si la app consume datos en segundo plano, porque eso puede limitar su funcionamiento.
  • Si falla en todas las apps, el problema está claramente en el sistema de localización del móvil y no en Google Maps como tal.
¿Qué hacer cuando Google Maps falla en PC?

Cuando usas Google Maps desde un ordenador, la localización depende del navegador y de la conexión que tengas, no tanto del GPS de un dispositivo móvil.

  • Concede permiso de ubicación al navegador cuando te lo pida (el típico mensaje que aparece junto a la barra de direcciones).
  • Comprueba en los ajustes del navegador (Chrome, Edge, Firefox) que Google Maps tiene permitido acceder a la ubicación y no está bloqueado.
  • Desactiva temporalmente VPN y proxies, porque suelen confundir la ubicación y situarte en otro país o región.
  • Asegúrate de que tu conexión a Internet es estable; si va y viene, Maps puede mostrar datos antiguos o aproximados.
  • Borra la caché del navegador y reinícialo para eliminar datos corruptos que puedan estar afectando a la ubicación.

Si aún así la ubicación en el PC sigue sin cuadrar, ten en cuenta que los ordenadores sin receptor GPS dependen sobre todo de la IP y del WiFi, así que nunca serán tan precisos como un móvil al aire libre.

¿Y si uso iPhone además de Android?

Si también utilizas iPhone, los problemas de ubicación son muy parecidos, pero la forma de llegar a los ajustes cambia bastante respecto a Android.

  • Servicios de localización: desde Ajustes > Privacidad y seguridad > Localización puedes activar o desactivar los servicios globales y para cada app.
  • Ubicación precisa: dentro del ajuste de ubicación de Google Maps, asegúrate de activar “Ubicación precisa” para que no te dé posiciones aproximadas.
  • Restricciones de Tiempo de uso: si no puedes cambiar la localización, quizá tienes restricciones activadas en Tiempo de uso > Privacidad y restricciones del contenido.
  • Actualización en segundo plano: desde Ajustes > General > Actualización en segundo plano, permite que Maps se actualice para rutas y navegación continuas.
  • Datos reducidos: desactiva modos de “datos reducidos” tanto en WiFi como en datos móviles si la app no actualiza tu posición con fluidez.

En iPhone también es recomendable reiniciar el dispositivo y mantener iOS actualizado, porque Apple suele corregir fallos de localización vía software.

Mapas sin conexión, Google Maps Go y apps alternativas de localización

Cuando el problema no es el GPS sino la mala cobertura de datos, una solución muy práctica es descargar mapas sin conexión en Google Maps para la zona donde te vas a mover. Descargar mapas sin conexión mejora mucho la experiencia cuando los datos fallan.

  • Desde la app de Maps, entra en tu perfil y busca “Mapas sin conexión” para seleccionar áreas y guardarlas en el dispositivo.
  • Durante el viaje, aunque te quedes sin datos, el móvil seguirá usando el GPS interno para posicionarte sobre ese mapa descargado.

Si tu teléfono es muy básico o va justo de recursos, puedes probar Google Maps Go, una versión ligera pensada para móviles modestos y conexiones flojas. Ocupa poco espacio, consume menos datos y está optimizada para funcionar mejor en condiciones limitadas.

Y si lo que necesitas es localizar a otras personas (como hijos o familiares) con máxima fiabilidad, existen apps de control parental y rastreo específicas, con funciones de historial de ubicaciones, zonas seguras y avisos. Este tipo de herramientas, como las soluciones de control parental avanzadas, suelen ofrecer un seguimiento más continuo que el uso puntual de Google Maps compartiendo ubicación.

Tienes a mano prácticamente todas las soluciones posibles para cuando Google Maps falla o no localiza bien tu posición en Android: desde revisar el entorno y los permisos básicos, activar la precisión alta y el WiFi, hasta calibrar la brújula con el famoso truco del ocho, limpiar cachés, actualizar el sistema, descartar VPNs o ubicaciones falsas y, en última instancia, comprobar si el problema es físico en el sensor GPS.

Siguiendo estos pasos de forma ordenada, lo normal es que el punto azul vuelva a situarte donde realmente estás y puedas moverte con la tranquilidad de que el móvil sabe por dónde vas. Comparte esta información para que más usuarios sepan que hacer si Google Maps falla.

Cómo restablecer solo los ajustes de red en Android y cuándo conviene hacerlo

Actualidad en Androidsis - Mar, 06/01/2026 - 12:42

Muchas veces pensamos que la única manera de arreglar un móvil Android que va mal es hacer un formateo completo y dejarlo como recién salido de fábrica. Sin embargo, antes de llegar a ese punto dramático suele ser mejor probar soluciones menos agresivas, sobre todo cuando los fallos tienen que ver con la conexión a Internet o con dispositivos inalámbricos.

Cuando tu WiFi se desconecta todo el rato, los datos móviles no tiran como deberían o el Bluetooth va a tirones, una opción muy útil es restablecer solo los ajustes de red en Android. Esta función borra la configuración de todas las conexiones (WiFi, datos móviles, Bluetooth y, en muchos casos, VPN) y las devuelve a su estado original, sin tocar tus fotos, tus apps ni tus archivos personales.

Qué significa realmente restablecer los ajustes de red en Android

Al ejecutar este tipo de restablecimiento, el sistema elimina cualquier configuración personalizada que hayas ido acumulando con el tiempo, de forma que todas las opciones de red vuelven a sus valores de fábrica. Es algo así como darle un reset solo a la parte de conectividad del teléfono, sin afectar al resto del sistema operativo.

En la práctica, esto implica que se borran todas las redes WiFi que tenías guardadas, incluidas sus contraseñas, por lo que después tendrás que volver a introducirlas manualmente cuando quieras conectarte de nuevo a tu router o a cualquier otra red inalámbrica.

También se eliminan las conexiones Bluetooth guardadas, de manera que el móvil “olvida” los auriculares, relojes, altavoces u otros accesorios que tenías emparejados y tendrás que vincularlos otra vez desde cero, como si fuera la primera vez que los conectas.

En muchos dispositivos Android, el restablecimiento de red afecta igualmente a la configuración de datos móviles y APN, borrando puntos de acceso personalizados y ajustes avanzados que hayas tocado, lo cual es útil si algún cambio en esos menús ha provocado que Internet móvil deje de funcionar como es debido.

En algunos casos, este tipo de reset también interviene en ajustes de VPN y de llamadas, restableciendo parámetros que pueden haberse dañado o configurado mal y que pueden provocar problemas con la conexión segura o con la calidad y estabilidad de las llamadas de voz.

Problemas frecuentes que se pueden solucionar restableciendo la red

Restablecer los ajustes de red no es mágico ni sirve para absolutamente todo, pero es una de las primeras acciones recomendables cuando el problema está claramente relacionado con la conectividad y no con el rendimiento general del teléfono o con fallos de aplicaciones concretas.

Uno de los casos más típicos es cuando el WiFi se desconecta solo, no termina de conectar o se queda atascado en “obteniendo dirección IP”. Si el router va bien con otros dispositivos y solo tu móvil falla, este tipo de reset puede limpiar una configuración corrupta que impide que el teléfono negocie correctamente la conexión.

También es frecuente que surjan problemas con los datos móviles, como que el icono de 4G/5G aparezca pero las páginas no carguen, o que la cobertura sea correcta y aun así no tengas acceso a Internet. En esos casos, al borrar y restablecer los ajustes de red se regeneran las configuraciones internas que gestionan la conexión con tu operador.

El Bluetooth es otro punto delicado: emparejamientos que fallan, cortes de sonido al usar auriculares inalámbricos, problemas al conectar el móvil al coche… Todo esto puede tener su origen en perfiles Bluetooth dañados o mal guardados, algo que suele solucionarse al restablecer los parámetros de red y volver a vincular los dispositivos desde cero.

Si utilizas VPN para teletrabajar o para conectarte de forma segura, algunas incidencias (como que la VPN no conecte, se desconecte continuamente o interfiera con el resto de la conexión) también pueden desaparecer tras borrar la configuración y volver a crear el perfil de VPN desde un estado “limpio”.

En menor medida, el restablecimiento de red puede ayudar con ciertas anomalías al hacer o recibir llamadas, por ejemplo cuando hay problemas de registro en la red de tu operador o errores puntuales en la configuración de llamadas VoLTE o similares, aunque no es una solución universal para todo lo relacionado con la telefonía.

Por contra, este tipo de restablecimiento no borra tus fotos, vídeos, documentos, aplicaciones ni cuentas, así que todo tu contenido personal permanece intacto. Tampoco modifica otros ajustes del teléfono que no estén directamente relacionados con la conectividad (sonido, pantalla, idioma, etc.).

A diferencia de un restablecimiento de fábrica, aquí no es estrictamente necesario hacer una copia de seguridad completa, ya que no vas a perder tus datos personales. Eso sí, puede resultar útil tener anotadas o guardadas en algún sitio las contraseñas del WiFi y otros datos relevantes de configuración.

Hay que considerar también que este proceso no se puede deshacer: una vez borrados los ajustes de red, no existe un botón para “volver atrás”, por lo que tendrás que configurarlo todo de nuevo manualmente si quieres recuperar el estado anterior.

En muchos modelos Android, al finalizar el restablecimiento el teléfono se reinicia automáticamente para aplicar los cambios, algo que entra dentro de lo normal y que suele tardar tan solo unos segundos en completarse, sin que tengas que intervenir.

Cómo restablecer solo los ajustes de red en Android paso a paso

El menú exacto puede cambiar ligeramente según la marca de tu móvil (Samsung, Xiaomi, Motorola, etc.) y la versión de Android que lleves, pero la idea general es siempre la misma: acceder al apartado de restablecimiento dentro de los ajustes del sistema y elegir la opción específica de ajustes de red.

En muchos dispositivos, el recorrido típico es ir a Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento y, dentro de ese menú, tocar en la opción similar a “Restablecer Wi-Fi, datos móviles y Bluetooth” o “Restablecer ajustes de red”, que es la que necesitas en este caso.

En móviles Samsung y en otras capas de personalización similares, la ruta puede variar un poco, encontrándose a menudo bajo Ajustes > Administración general > Restablecer > Restablecer ajustes de red. En ese punto solo tendrás que pulsar el botón para iniciar el proceso.

Si no encuentras la opción porque el fabricante la ha colocado en otro sitio, una forma muy sencilla es entrar en la app de Ajustes y usar el buscador interno de la parte superior, escribiendo textos como “restablecer ajustes de red” o “restablecer red” para que el propio sistema te lleve directamente al apartado correcto.

Al tocar en la opción de restablecer, el móvil mostrará un mensaje avisando de que se borrarán todas las redes WiFi, las conexiones de datos y los dispositivos Bluetooth guardados. Suele aparecer un botón tipo “Restablecer ajustes de red” que tendrás que pulsar para confirmar.

Por seguridad, el teléfono te pedirá que te identifiques con tu PIN, patrón, contraseña o huella dactilar, de manera que nadie pueda ejecutar esta acción sin tu consentimiento. Una vez introducida la credencial, el sistema procederá a realizar el borrado.

El tiempo necesario para completar el restablecimiento suele ser muy corto, apenas unos segundos, y en la mayoría de los casos el dispositivo se reinicia automáticamente o muestra una notificación indicando que el proceso ha terminado y que se han restablecido los ajustes de red.

Cuando el móvil vuelva a estar operativo, notarás que ya no estás conectado a ninguna red WiFi, que los auriculares o relojes Bluetooth no aparecen como emparejados y que tendrás que configurar de nuevo la conexión de datos si fuera necesario, aunque lo normal es que Android detecte automáticamente la red móvil.

En algunos modelos, dentro de este mismo menú de restablecimiento también encontrarás opciones adicionales como “Restablecer preferencias de aplicaciones”, que no afectan directamente a la red pero que pueden ser útiles si tienes problemas con apps que fallan, se cierran solas o se comportan de forma extraña.

Cuándo tiene sentido restablecer los ajustes de red

Este tipo de restablecimiento es especialmente útil cuando el comportamiento del teléfono ha cambiado sin motivo aparente y empiezan a aparecer fallos de conexión difíciles de explicar, sobre todo si has descartado que el problema venga del router, de tu operador o de otro factor externo.

Si has estado toqueteando menús avanzados de red, cambiando APN, configuraciones de WiFi o modos de red y ahora ya no recuerdas exactamente qué modificaste, restablecer la red es una manera rápida de deshacer todos esos cambios y volver a tener una base limpia sin tener que ir ajuste por ajuste.

También puede resultar muy práctico cuando el móvil ha sido usado por otra persona (por ejemplo, lo ha tenido un familiar durante un tiempo) y no conoces en detalle qué configuraciones de red se han alterado, ya que en un solo paso te aseguras de que todo queda como si lo encendieras por primera vez en este aspecto.

Por otro lado, si únicamente detectas problemas con aplicaciones aisladas (por ejemplo, una app que se cierra, va lenta o da errores constantes), quizá no sea necesario tocar la red; en lugar de eso, puedes restablecer individualmente esa aplicación, borrando su caché o sus datos desde el menú de Ajustes > Aplicaciones.

Cuando los fallos son más generales, como apps que fallan en cadena, consumen demasiada batería o datos, o provocan que el teléfono se vuelva inestable, existe una opción específica en muchos Android llamada “Restablecer preferencias de aplicaciones” que devuelve todas las apps a sus parámetros predeterminados, sin desinstalarlas pero sí eliminando restricciones, notificaciones modificadas y permisos alterados.

Qué ocurre al restablecer preferencias de aplicaciones (relacionado pero distinto)

Aunque no es exactamente lo mismo que restablecer los ajustes de red, conviene conocer la función de restablecer preferencias de aplicaciones, ya que a veces se confunde y, en ciertos casos, puede complementar al reset de red cuando los problemas están mezclados entre conectividad y apps.

Este restablecimiento se utiliza sobre todo cuando las aplicaciones fallan con frecuencia, no se abren o no funcionan como deberían, así como cuando notas que el móvil va más lento de lo normal o responde tarde y sospechas que una app está causando el problema.

Al usar esta función, no se pierden tus datos personales, pero sí se borran varias configuraciones internas: se restablecen las apps predeterminadas para abrir archivos o realizar acciones específicas, aparecen de nuevo las aplicaciones que habías inhabilitado manualmente y se devuelven a su estado original los permisos de notificaciones y de acceso a datos.

Entre las cosas que se revierten están las preferencias de notificaciones (por ejemplo, si habías ocultado el contenido en la pantalla de bloqueo), así como los cambios en los permisos otorgados o denegados a las aplicaciones, de manera que muchas de ellas volverán a preguntarte si pueden acceder a la cámara, la ubicación, el almacenamiento, etc.

Para usar esta opción, normalmente basta con ir a Ajustes o Configuración > Sistema > Opciones de restablecimiento > Restablecer preferencias de aplicaciones y confirmar en el botón de “Restablecer”, entendiendo que no se trata de un borrado de datos, sino de un regreso a la configuración por defecto de todas las apps instaladas.

Cuándo hay que ir más allá del restablecimiento de red

Puede ocurrir que, pese a restablecer los ajustes de red, los problemas sigan exactamente igual. En ese caso, lo más probable es que el origen del fallo no sea una configuración corrupta del teléfono, sino otra causa que tendrás que investigar para no perder tiempo dando vueltas en el mismo sitio.

Si los fallos afectan a la conexión a Internet por WiFi, una de las primeras cosas que hay que mirar es el router: reinícialo, comprueba si otros dispositivos se conectan correctamente y verifica que no haya cortes de servicio con tu operador, algo que muchas veces es el motivo real del problema.

Cuando los problemas se limitan a los datos móviles (por ejemplo, sin conexión fuera de casa, datos muy inestables o pérdidas de señal constantes), conviene revisar el estado de la tarjeta SIM, probarla en otro teléfono y consultar con tu operadora si hay alguna incidencia en la zona o en tu línea en particular.

En cuanto al Bluetooth, si ya has restablecido la red y sigue fallando, es buena idea probar el móvil con otros accesorios Bluetooth para ver si los problemas se repiten. Si solo ocurre con un dispositivo concreto, puede que el fallo esté en ese accesorio y no en el teléfono.

Si después de todo eso sospechas que el origen está en el propio terminal, quizá haya algún tipo de fallo de hardware en las antenas WiFi, Bluetooth o de red móvil, en cuyo caso la solución más sensata es acudir al servicio técnico oficial o a un centro especializado para una revisión más a fondo.

Y en casos extremos, cuando hay muchos fallos mezclados, el rendimiento es muy pobre y el teléfono se comporta de forma impredecible, puede que toque valorar un restablecimiento de fábrica completo. Esta opción sí borra absolutamente todos tus datos y aplicaciones, por lo que antes deberás asegurarte de tener copia de seguridad en tu cuenta de Google u otro sistema que utilices.

Android, en los modelos más recientes, incluso ofrece a ciertas carteras digitales la opción de guardar copia de las tarjetas de transporte con saldo antes de hacer un borrado completo, apareciendo un recordatorio en dispositivos con Android 15 o superior cuando el proveedor de la cartera es compatible con esta función.

Restablecer solo los ajustes de red en Android es una herramienta muy útil para resolver problemas de conexión sin tener que formatear el móvil entero, siempre que tengas presente qué se borra y qué no, y que estés dispuesto a reconfigurar tus redes WiFi, datos móviles y dispositivos Bluetooth. Si tras probarlo continúan los errores, toca mirar más allá: router, operadora, accesorios o incluso hardware del propio teléfono, apoyándote en otras opciones de restablecimiento o en el servicio técnico si la situación lo requiere.

Android no sincroniza Google: Gmail, Contactos o Calendario no se actualizan

Actualidad en Androidsis - Mar, 06/01/2026 - 11:40

Cuando Android no sincroniza bien con Google y ves mensajes del tipo “En este momento la sincronización experimenta problemas. Volverá en breve”, es fácil ponerse nervioso: correos que no llegan, contactos que desaparecen, fotos que no se suben a la nube… y una notificación de error que no se va nunca. Aunque suena grave, en la mayoría de los casos hablamos de un fallo puntual que se puede resolver con unos cuantos ajustes.

En esta guía vas a encontrar todas las causas habituales y soluciones detalladas para los problemas de sincronización en Android: desde la cuenta de Google completa (Gmail, Contactos, Calendario, Drive…) hasta casos concretos como Gmail que no recibe correos, Google Drive que deja de subir archivos o contactos que no se guardan en la nube. Iremos de lo más simple a lo más avanzado para que no tengas que dejarte nada en el tintero.

Por qué es tan importante que Android sincronice bien con Google

En un móvil Android, casi todo pasa por tu Cuenta de Google y su sincronización en segundo plano: correos de Gmail, contactos, calendario, copias de seguridad, fotos en Google Photos, archivos de Google Drive, etc. Si la sincronización falla, puede que sigas viendo datos, pero serán antiguos y no se actualizarán.

Esto implica que puedes perder información reciente o no tener copias de seguridad al día. Por ejemplo, si WhatsApp no sube sus backups a Google Drive por un problema de sincronización, podrías quedarte sin tus chats si cambias de móvil o lo restauras de fábrica.

También entran en juego aplicaciones críticas para la seguridad y el acceso como Google Authenticator, Authy o Microsoft Authenticator. Estas apps necesitan que la hora, la cuenta y la sincronización estén correctas para generar códigos válidos; cualquier desajuste puede dejarte fuera de tus cuentas.

Incluso las apps bancarias, las notificaciones de Gmail o las actualizaciones de apps y del sistema dependen de que el dispositivo se comunique sin problemas con los servidores de Google. Por eso, aunque muchas veces el fallo sea puntual, conviene revisar bien cuando Android se queda “pillado” con la sincronización.

Problemas típicos cuando Android no sincroniza con Google

Cuando hay un fallo de este tipo, suelen aparecer algunos síntomas muy claros que indican que tu Cuenta de Google no se está actualizando como debería en el teléfono o la tablet.

Es posible que veas el aviso “En este momento la sincronización experimenta problemas. Volverá en breve” o un icono de alerta de sincronización en la barra de notificaciones que no desaparece. Aunque a veces el problema se soluciona solo al cabo de unos minutos, si permanece, hay que intervenir.

Otros indicios habituales son: Gmail no recibe correos nuevos hasta que entras y deslizas hacia abajo, la bandeja tarda mucho en cargar, la app va lenta, no se envían mensajes, aparecen errores del tipo “La cuenta no se ha sincronizado” o directamente no recibes notificaciones de nuevos emails.

En Google Drive puedes notar que los archivos no se suben, se quedan en “pendiente de subida” o, aun teniendo buena conexión, no ves cambios recientes. En Contactos, quizá has añadido números nuevos y no aparecen cuando entras en contacts.google.com desde el ordenador.

En otras ocasiones el sistema indica que la última sincronización fue hace mucho tiempo y, aunque pulses en “Sincronizar ahora”, no ves ni iconos girando ni mensajes de error: es como si el botón no hiciera nada. Todo esto apunta a un problema más profundo de sincronización con la cuenta.

Primeros pasos básicos: lo que hay que comprobar siempre

Antes de meternos con ajustes avanzados, conviene revisar una serie de puntos básicos que solucionan la mayoría de problemas de sincronización en Android. No los subestimes, porque son los culpables en buena parte de los casos.

1. Reinicia el teléfono.
Puede sonar muy tópico, pero muchos procesos internos se quedan bloqueados y un simple reinicio los limpia. Mantén pulsado el botón de encendido y elige Reiniciar. Si quieres rizar el rizo, apaga el móvil del todo, espera unos 10-15 minutos con él apagado para descargar posibles estados eléctricos “raros” y vuelve a encenderlo antes de probar de nuevo la sincronización.

2. Comprueba la conexión a Internet.
Abre Chrome u otro navegador y prueba a cargar cualquier página. Si no se carga, el problema no es de Google sino de tu conexión. Alterna entre Wi-Fi y datos móviles para descartar que el fallo sea de una sola red. A veces, el Wi-Fi de casa va mal pero con datos todo se sincroniza sin problemas.

3. Asegúrate de que la sincronización automática está activa.
En Ajustes > Cuentas (o “Usuarios y cuentas”) > Cuenta de Google > Sincronización de cuenta, revisa que las casillas de Gmail, Contactos, Calendario, Drive, etc. estén marcadas. Si están desactivadas, Android no sincronizará esos datos en segundo plano.

4. Comprueba si el fallo es de la cuenta o del dispositivo.
Intenta iniciar sesión en tu cuenta desde un ordenador o desde otro móvil (aunque sea prestado). Si tampoco puedes entrar, el problema está en la propia cuenta de Google (cambio de contraseña, bloqueo de seguridad, verificación en dos pasos, etc.) y tendrás que usar las opciones de recuperación de cuenta de Google. Si en otros dispositivos funciona bien, el fallo está en tu Android.

5. Revisa si hay actualizaciones pendientes.
Ve a Ajustes > Sistema > Actualización del sistema (los nombres pueden variar según el fabricante) y comprueba si tienes un parche de seguridad o una actualización de Android disponible. A veces una versión de sistema con errores de sincronización se corrige con la siguiente actualización.

Forzar la sincronización manualmente

Si la sincronización automática está “bloqueada”, puedes intentar forzar una sincronización manual para que el dispositivo vuelva a arrancar el proceso con tu cuenta de Google.

Entra en Ajustes del sistema y ve a la sección de Cuentas o Usuarios y cuentas. Toca tu Cuenta de Google y entra en “Sincronización de la cuenta”. Ahí verás un listado de elementos (Gmail, Contactos, Calendar, Drive, Datos de personas, etc.) que se sincronizan con Google.

Activa todo lo que quieras actualizar y, desde el menú de la parte superior (a veces son tres puntos), pulsa en “Sincronizar ahora”. Espera unos segundos y comprueba si cambia la fecha y hora de “Última sincronización”. Si lo hace, es buena señal.

En la app de Gmail también puedes tirar de sincronización manual: abre Gmail, entra en la bandeja de entrada y desliza hacia abajo desde la parte superior de la pantalla hasta que veas el icono de actualización. Si la conexión y la cuenta están bien, deberían aparecer los correos nuevos al cabo de unos segundos.

En algunos modelos avanzados, existe incluso un código de servicio para forzar un “check-in” con los servidores de Google. Desde la app Teléfono, marca *#*#2432546#*#* (corresponde a *#*#CHECKIN#*#*) y espera a que salga una notificación indicando que se ha realizado correctamente. No todos los fabricantes permiten esto, pero cuando funciona, puede reactivar la comunicación con Google.

Soluciones de red: restablecer Wi‑Fi, datos y Bluetooth

Un gran número de errores de sincronización en Android están ligados a problemas de conectividad interna: la red móvil se queda colgando, el Wi-Fi da conflictos con DNS, el sistema ha aplicado reglas raras en segundo plano, etc. Restablecer los ajustes de red suele devolver todo a su estado original.

Para hacerlo, abre Ajustes y en la barra de búsqueda escribe “Restablecer”. Busca la opción “Restablecer Wi‑Fi, datos móviles y Bluetooth” o “Restablecer ajustes de red”. Al aceptarla, el teléfono borrará redes Wi‑Fi guardadas, dispositivos Bluetooth emparejados y ciertos parámetros de conexión, pero no tocará tus fotos ni tus apps.

Cuando termine el proceso, vuelve a introducir la contraseña de tu Wi-Fi y prueba otra vez la sincronización de tu cuenta. Si el fallo venía de un conflicto de red, muchas veces queda resuelto tras este restablecimiento.

Recuerda que, además, algunos móviles permiten limitar el uso de datos en segundo plano a nivel de sistema. En Ajustes > Red e Internet > Uso de datos, revisa que no tengas restricciones excesivas que estén impidiendo que Google y sus servicios sincronicen cuando la pantalla está apagada.

Configurar fecha y hora para evitar errores de autenticación

Puede parecer una tontería, pero una fecha u hora incorrecta en el dispositivo puede hacer que los servidores de Google rechacen la sincronización por temas de seguridad. Esto es crítico en servicios como Gmail, Drive o las apps de autenticación en dos pasos.

Dirígete a Ajustes > Sistema > Fecha y hora. Desactiva Fecha y hora automáticas y Zona horaria automática. Ahora pon una fecha y hora incorrectas a propósito y guarda. Vuelve a la pantalla principal, espera unos segundos y regresa otra vez a Fecha y hora.

Ahora ajusta manualmente la hora y la fecha correctas, activa de nuevo las opciones automáticas y sal de los ajustes. Luego, intenta sincronizar tu Cuenta de Google desde Ajustes > Cuentas > Google > Sincronización de la cuenta > “Sincronizar ahora”.

Este pequeño “truco” fuerza a Android a recalcular la hora con los servidores de red y a restablecer ciertos tokens de seguridad ligados a la sincronización. Muchas veces, cuando todo parece estar bien pero la cuenta no se actualiza, este cambio de fecha y hora acaba desbloqueando la situación.

Comprobar restricciones de datos y batería en segundo plano

Los propios ajustes de Android pueden estar boicoteando la sincronización. Entre el modo ahorro de batería, las restricciones por app y los límites de datos en segundo plano, es fácil que alguna opción esté cortando la comunicación con Google sin que te des cuenta.

Primero, mira si tienes activado el Modo Ahorro de energía desde el panel rápido (deslizando desde arriba). Si está en verde o resaltado, desactívalo. Este modo suele restringir la actividad en segundo plano de muchas apps, incluido Gmail, Drive o el propio servicio de sincronización de la cuenta.

Después, entra en Ajustes > Aplicaciones > Ver todas las apps y busca la que esté dando problemas (por ejemplo, Gmail o Google Drive). Entra en “Uso de datos” y asegúrate de que la opción “Datos en segundo plano” está activada. Si no lo está, la app solo podrá conectarse cuando la tengas abierta delante.

En ese mismo menú u otro similar, revisa el apartado de batería y restricciones en segundo plano. Si ves algo como “Restricción en segundo plano” o “Restringida”, quítalo y selecciona un modo de batería sin límites (a veces llamado “Sin restricciones” o “Permitir actividad en segundo plano”).

Estas pequeñas configuraciones, pensadas para ahorrar batería o datos, pueden ser el motivo por el que tu móvil no recibe notificaciones ni correos nuevos hasta que abres manualmente la app. Liberando esas restricciones, la sincronización vuelve a ser automática.

Limpiar caché y datos de las apps de Google

Los archivos temporales corruptos (la famosa caché) y ciertos ajustes internos pueden provocar que Gmail, Drive u otras apps de Google funcionen de forma errática, aunque la cuenta y la red estén bien. En estos casos, borrar caché y, si hace falta, datos, suele ser mano de santo.

Para Gmail, ve a Ajustes > Aplicaciones > Ver todas las aplicaciones > Gmail > “Almacenamiento y caché”. Primero pulsa en “Borrar caché” y prueba. Si el problema sigue, vuelve y toca “Borrar almacenamiento” o “Borrar datos”. Esto no borra tus correos del servidor, pero sí elimina borradores sin enviar, firma personalizada, tono de notificación y otros ajustes locales.

Con Google Drive el proceso es parecido: Ajustes > Aplicaciones > Drive > “Almacenamiento y caché” > Borrar caché. Si no basta, usa también “Borrar almacenamiento”. Tus archivos seguirán en la nube, solo se restablece la sesión local y la configuración de la app.

En problemas de sincronización general de cuenta puede ser útil hacer esto mismo con Contactos, Calendario, Google Play Services y la propia app de Google. Limpiar caché ayuda cuando hay “residuos digitales” corruptos bloqueando las operaciones normales.

Si después de realizar estos pasos la app sigue sin sincronizar, plantéate desinstalar las actualizaciones de la app (si el sistema lo permite) o reinstalarla desde Google Play para que quede como recién instalada.

Gmail no sincroniza: correos que no llegan ni se notifican

Uno de los casos más típicos es que Gmail deje de actualizarse solo: no entran correos nuevos hasta que abres la app y arrastras hacia abajo, no recibes notificaciones y la “Última sincronización” aparece muy antigua o directamente no cambia.

Además de todo lo anterior, en la propia app Gmail entra en Menú > Ajustes > tu cuenta y revisa en el apartado “Uso de datos” que la casilla “Sincronizar Gmail” esté marcada. Si está desactivada, la app no actualizará el buzón en segundo plano por mucho que todo lo demás esté perfecto.

Es importante también comprobar si el problema afecta solo a las cuentas externas (Outlook, Yahoo, etc.) que tengas añadidas a Gmail. Mira desde un ordenador si esas cuentas reciben correos. Si tampoco lo hacen, el bloqueo viene del proveedor externo; si en ordenador sí funcionan, el problema es de la app Gmail en Android.

No te olvides de revisar el espacio de almacenamiento de tu cuenta de Google en general. Si has llegado al límite (Google Drive + Gmail + Fotos comparten espacio), no podrás enviar ni recibir nuevos correos. Los mensajes volverán al remitente y la sincronización fallará. Borra correos con adjuntos pesados, vacía la Papelera y el Spam para liberar espacio.

Finalmente, asegúrate de que tu dispositivo tiene espacio libre suficiente. Si el móvil está prácticamente lleno, Gmail y otras apps de Google pueden negarse a sincronizar para evitar errores. Desinstala aplicaciones que no uses, borra descargas viejas o mueve archivos grandes al ordenador.

Google Drive no sincroniza en Android

Google Drive es uno de los servicios que más se nota cuando la sincronización va mal en Android: documentos que no aparecen, fotos que no suben, archivos que se quedan eternamente en “Subiendo…”. Por suerte, también suele tener solución rápida.

En primer lugar, revisa el almacenamiento interno del móvil en Ajustes > Almacenamiento. Si el dispositivo está al 90 % o más, Drive puede dejar de funcionar bien. Elimina archivos que no necesites, borra apps que no uses o mueve fotos y vídeos al PC para dejar un margen libre.

Luego abre la app de Google Drive y entra en su menú de Ajustes. En el apartado “Uso de datos”, mira si está activada la opción “Transferir archivos solo a través de Wi‑Fi”. Si sueles depender de datos móviles y esta casilla está marcada, fuera de casa no se subirá nada. Desactívala si quieres que Drive sincronice también con datos.

Si Drive sigue atascado, borra la caché desde Ajustes > Aplicaciones > Drive > “Almacenamiento y caché” > Borrar caché. Si no basta, usa “Borrar almacenamiento”. Después, abre de nuevo la app, inicia sesión si hace falta y espera a que repita la sincronización desde cero.

Por último, desactiva temporalmente el modo ahorro de batería y cualquier perfil agresivo de optimización de energía del fabricante, ya que pueden impedir que Drive trabaje en segundo plano y mantenga tus archivos actualizados.

Contactos que no se sincronizan con Gmail

Otro problema clásico es que los contactos que guardas en el móvil no aparecen luego en la web de Google Contacts (contacts.google.com). Esto suele pasar porque los estás guardando como “contactos del teléfono” en lugar de contactos de tu cuenta de Google.

Ajustes > Cuentas > Google y confirma que la casilla de “Contactos” está activa dentro de la sincronización de la cuenta. Si estaba desmarcada, márcala y fuerza una sincronización manual.

En dispositivos con Android moderno (KitKat, Lollipop y posteriores), entra en la app de Contactos, busca la opción de “Exportar / copia de seguridad de contactos” y elige como destino tu cuenta de Gmail. De esta forma, todos los contactos del teléfono se convertirán en contactos de Google y se sincronizarán con la nube.

En móviles antiguos (Jelly Bean y anteriores) puede no existir una opción directa de exportar a Gmail. En ese caso, exporta tus contactos a un archivo .vcf en la memoria interna o en la tarjeta SD. Una vez creado el archivo, borra todos los contactos del teléfono para evitar duplicados.

Después, desde la app de Contactos, selecciona “Importar contactos” > Tarjeta de memoria > elige tu cuenta de Google > selecciona el archivo .vcf y acepta. El sistema importará todo ese listado directamente a tu cuenta de Google y, al cabo de unos segundos (según tu conexión y número de contactos), verás todos los números en contacts.google.com.

Problemas de almacenamiento y espacio en la cuenta de Google

Tanto la sincronización de Gmail como la de Drive, Fotos y otros servicios dependen del espacio disponible en tu cuenta de Google. Ese espacio es compartido entre Gmail, Google Drive, Google Fotos y también copias de seguridad de WhatsApp o la app Drive para ordenadores.

Si llegas al límite de almacenamiento, no podrás recibir ni enviar nuevos correos y algunos servicios dejarán de sincronizar. Los emails que te envíen rebotarán al remitente como no entregados y la experiencia empezará a ser un desastre.

Para solucionarlo, entra en Gmail desde un ordenador y borra correos con adjuntos muy grandes que ya no necesites. Ayúdate de búsquedas como has:attachment larger:10M para localizar los más pesados. Vacía también de forma habitual las carpetas de Spam y Papelera, que siguen ocupando espacio hasta que se limpian.

En el propio teléfono, comprueba el almacenamiento del dispositivo. Si el móvil está casi lleno, aplica medidas como desinstalar apps que no uses, borrar descargas antiguos y mover fotos o vídeos largos a tu ordenador o a un disco externo, de manera que Android tenga margen para trabajar y generar archivos temporales sin bloquear la sincronización.

Usar un PC y la nube como salvavidas si nada sincroniza

Si la cosa se ha puesto fea y tu Android sigue sin sincronizar con Google después de probar todo, es buena idea poner a salvo tus datos manualmente antes de plantearte un formateo o una reparación técnica. Aquí es donde el PC y la nube son tus mejores aliados.

Conecta el móvil al ordenador con un cable USB que admita transferencia de datos (no solo carga). En Windows, debería aparecer como un almacenamiento interno. Copia a mano tus fotos, vídeos y documentos a una carpeta segura del PC.

Si aún puedes usar tu cuenta de Google en el dispositivo, aprovecha para abrir la app de tu servicio en la nube favorito (por ejemplo Google Drive) y subir allí archivos clave para tener una copia extra. Así, si al final tienes que restaurar el móvil, podrás recuperar todo desde la nube sin problema.

En el caso de que el bloqueo afecte precisamente a tu cuenta de Google, puedes recurrir a otros servicios de almacenamiento en la nube (como los de otros proveedores) para subir manualmente tus archivos desde el móvil o desde el PC antes de llevar el teléfono al servicio técnico, o plantearte usar Android sin una cuenta de Google temporalmente.

Ten en cuenta que estos procesos son más pesados porque requieren que tú gestiones la copia de seguridad “a mano”, pero son la forma más segura de evitar sustos si luego decides restaurar o si el móvil necesita reparación.

Cuando todo falla: quitar la cuenta, restaurar y acudir al servicio técnico

Si has seguido todos los pasos anteriores y aún así Android se niega a sincronizar con Google, te quedan algunas balas más antes de rendirte del todo. Empieza por quitar tu cuenta y volver a añadirla.

Entra en Ajustes > Cuentas > Google, selecciona la cuenta problemática y toca en “Eliminar cuenta”. Después reinicia el teléfono. Cuando vuelva a encenderse, vuelve a Ajustes > Cuentas y añade de nuevo tu Cuenta de Google, introduciendo usuario, contraseña y los pasos de verificación que te pida.

Tras volver a añadirla, espera unos minutos para que se regenere toda la información de sincronización y revisa si se actualizan Gmail, Contactos, Calendario y el resto de servicios. Muchas veces este borrado y añadido limpio de la cuenta soluciona conflictos internos invisibles.

Si ni eso funciona, la opción drástica es el restablecimiento de fábrica del teléfono, siempre después de tener tus datos a salvo con una buena copia manual o en la nube. Si incluso tras restaurar de fábrica y configurar desde cero la cuenta sigues sin poder sincronizar, es muy probable que exista un fallo de hardware o un problema profundo de software que solo el servicio técnico del fabricante pueda diagnosticar.

Acude al SAT oficial o a la tienda donde compraste el móvil, explica todo lo que has probado y deja que revisen el terminal. Si el origen del problema está cubierto por la garantía (y el móvil no tiene daños por golpes, agua o manipulaciones internas), es posible que la reparación o sustitución no te cueste nada.

Con todos estos pasos, desde las comprobaciones básicas hasta las soluciones más avanzadas, es muy raro que un móvil Android siga sin sincronizar con Google; cuando eso ocurre, lo normal es que haya un problema más serio que justifique recurrir a la garantía o plantearse un cambio de dispositivo.

Este proyector 4K con Google TV y Netflix integrado quiere llevar el cine a tu casa con un descuento imperdible

Actualidad en Androidsis - Mar, 06/01/2026 - 09:40

Cada vez más gente se anima a dar el salto a una pantalla grande en casa. Y no necesariamente para montar un cine perfecto, sino para disfrutar más de películas, series o incluso partidos sin complicarse demasiado la vida. De hecho, muchas veces lo único que buscamos es algo que funcione bien, que no dé guerra y que se pueda usar a diario.

La clave está en encontrar un proyector que ofrezca una buena experiencia sin complicaciones ni una instalación compleja. Y ahí es donde destaca el proyector 4K OSCAL PV800Pro, que ahora mismo tiene un descuento del 27%, que está diseñado pensando en el uso real en casa, no solo para lucir números sobre el papel. Te cuento qué tal funciona y te dejo el código de descuento abajo para que tú también puedas hacerte con él.

Un proyector pensado para disfrutar desde el primer momento

En cuanto a imagen, este proyector cumple con lo que uno espera hoy en día para uso doméstico. Ofrece resolución Full HD, lo que se traduce en una imagen nítida, con buen nivel de detalle y colores equilibrados, tanto para cine como para series o contenido deportivo. El brillo es suficiente para interiores normales, sin obligarte a dejar la habitación completamente a oscuras. Y eso, la verdad es que marca la diferencia en el día a día, porque no siempre apetece convertir el salón en una sala de cine cerrada cada vez que lo enciendes.

En el apartado de audio, este proyector ofrece un resultado correcto para un uso doméstico normal. El sonido integrado permite ver películas, series o vídeos sin necesidad de conectar altavoces externos desde el primer momento. No pretende sustituir a una barra de sonido o a un sistema de cine en casa, pero sí cumple para la mayoría de situaciones. Diálogos claros y un volumen suficiente. Básicamente, este proyector no te obliga a gastar más dinero nada más sacarlo de la caja.

Además, la experiencia visual resulta agradable incluso sin tocar demasiados ajustes. Lo conectas, eliges la fuente y listo. Y precisamente esa sencillez hace que el siguiente punto cobre importancia: que instalarlo y colocarlo no sea un problema.

Instalación sencilla y uso cómodo, incluso si no tienes espacio perfecto

Uno de los aspectos más agradecidos es lo fácil que resulta ponerlo en marcha. No necesitas una instalación fija ni un soporte complicado. Puedes colocarlo sobre una mesa, una estantería o moverlo según el momento, ajustando enfoque y corrección trapezoidal sin demasiadas vueltas.

Esto es clave porque no todos tenemos una pared perfecta ni una distancia ideal. El proyector se adapta bastante bien a distintas configuraciones, algo que en la práctica amplía mucho las posibilidades de uso.

Y cuando la instalación no supone una barrera, el proyector deja de ser algo “ocasional” para convertirse en un dispositivo que realmente usas. Así que, una vez lo hayas instalado podrás disfrutar de todo tipo aplicaciones de streaming sin depender de dispositivos externos. Es decir, que puedes usar plataformas como Netflix, YouTube o Prime Video directamente desde el propio proyector, algo que mucha gente busca para evitar cables y accesorios adicionales. Además tiene WiFi 6, lo que permite una conexión rapidísima. En la práctica, enciendes el proyector, entras en la app y empiezas a ver contenido al instante.

Evidentemente, siempre existe la opción de conectar un Chromecast, una consola o un reproductor externo si prefieres otra experiencia. Y eso refuerza la idea de comodidad: menos cacharros, menos líos y más tiempo disfrutando. La experiencia en juegos casuales o sesiones esporádicas es satisfactoria, especialmente si lo que buscas es una pantalla grande sin complicarte. Y esa versatilidad hace que el proyector no quede relegado a un solo tipo de contenido.

Unas características técnicas pensadas para el día a día

Más allá de la imagen y del sonido, hay varios detalles técnicos que explican por qué este proyector resulta tan cómodo en el día a día. El OSCAL PV800Pro apuesta por un enfoque muy claro: que no tengas que estar ajustando cosas cada vez que lo enciendes.

El corazón del sistema es Google TV, que no solo sirve para tener apps de streaming, sino que organiza el contenido de forma inteligente. Series, películas y directos aparecen unificados en la pantalla de inicio según lo que sueles ver, algo que se agradece cuando no quieres perder tiempo navegando entre aplicaciones. Además, al estar certificado por Google, el sistema recibe actualizaciones y mantiene un funcionamiento fluido con el paso del tiempo.

En cuanto a imagen, el proyector acepta señal 4K y reproduce contenido en Full HD nativo, apoyándose en HDR10 para mejorar el contraste. Esto se nota especialmente en escenas oscuras, donde los detalles no se pierden, y en escenas brillantes, que resultan más vivas sin saturarse. El amplio rango de color ayuda a que la imagen sea más natural, algo que se aprecia sobre todo en cine y series.

Uno de los puntos más prácticos es el sistema de ajuste automático. El proyector se encarga por sí solo del enfoque, la corrección trapezoidal y la alineación de la imagen. Incluso es capaz de evitar obstáculos como marcos o relojes si detecta que están invadiendo la proyección. En la práctica, lo colocas, lo enciendes y en pocos segundos la imagen queda bien ajustada sin tocar nada.

A esto se suma el control por voz con el Asistente de Google, integrado en el mando. Puedes abrir aplicaciones, buscar películas o hacer consultas básicas simplemente hablando, algo especialmente cómodo si lo usas en el dormitorio o tumbado en el sofá.

Como ves, no está pensado para impresionar en una ficha, sino para que el uso sea sencillo, rápido y sin fricciones. Y cuando un producto ofrece esa sensación de “funciona sin pensar”, inevitablemente pasamos a la siguiente pregunta: si el precio acompaña.

Un descuento del 27% que lo hace mucho más interesante

Aquí es donde este proyector gana muchos enteros. Su precio oficial es de 299,99 €, pero actualmente se puede conseguir con un 27% de descuento, quedándose en 218,99 €. El código exclusivo para aprovechar esta oferta es el siguiente:

  • Código: EX4QQZUX

De esta forma, tenemos un proyector con buena imagen, apps integradas, sonido incorporado y una experiencia bastante completa por poco más de 200 euros, algo que no siempre es fácil de encontrar. Eso sí, debes saber que esta oferta no es acumulable con otros cupones, si los tuvieras.

Así que, si buscas una forma sencilla de disfrutar de una pantalla grande en casa, sin instalaciones complicadas ni gastos añadidos desde el primer día. Es una buena opción para cine y series en streaming con buena calidad y para quienes quieren algo práctico y funcional. Es, sin dudas, un proyector sólido, cómodo y muy aprovechable en el día a día. Más aún teniendo en cuenta que está disponible en Amazon y que puedes aplicarle directamente el descuento con el código que tienes más arriba. Con esta promoción, la verdad es que se convierte en una opción muy interesante para quienes quieren dar el salto al proyector sin gastar de más y sin complicarse.

Cómo saber si tu móvil Android está actualizado y cómo forzar la comprobación

Actualidad en Androidsis - Lun, 05/01/2026 - 17:27

Si tienes un móvil Android, es muy probable que alguna vez te hayas preguntado si está realmente actualizado a la última versión disponible o si podrías forzar de alguna forma que llegue antes esa actualización que todo el mundo comenta y a ti todavía no te aparece. Aunque el sistema suele encargarse de casi todo, conviene saber cómo comprobarlo por tu cuenta y qué hacer cuando algo se tuerce.

En este artículo vas a ver de forma clara y detallada cómo saber qué versión de Android y qué parches de seguridad tienes instalados, cómo forzar la búsqueda de actualizaciones desde los ajustes, qué diferencias hay entre las actualizaciones automáticas y las manuales, por qué a veces tu móvil no se actualiza y qué opciones extra tienes si quieres ir un paso más allá, como unirte a betas, consultar la web de tu fabricante o preparar tu móvil para evitar fallos tras una actualización.

¿Por qué es tan importante tener tu Android actualizado?

Aunque pueda parecer un simple cambio de número de versión, en realidad cada actualización de Android es clave para la seguridad y el buen funcionamiento del móvil. En casi todas se corrigen vulnerabilidades que podrían aprovechar ciberdelincuentes, se tapan brechas por las que se cuela malware y se endurecen las defensas del sistema.

Además de seguridad, las nuevas versiones y los parches traen mejoras de rendimiento, corrección de errores y compatibilidad con apps y funciones recientes. Muchas aplicaciones modernas exigen una versión mínima de Android o un nivel concreto de parche de seguridad; si te quedas atrás, empiezan a fallar, a ir lentas o directamente dejan de funcionar.

Mantener el móvil al día también ayuda a evitar problemas de estabilidad, cuelgues y consumos raros de batería. Es muy habitual que un fallo de software se solucione con una actualización del sistema, y no con formateos o cambios drásticos. Por eso, antes de volverte loco con un móvil que va mal, compensa revisar si tienes algo pendiente de instalar.

¿Cómo ver la versión de Android y si está actualizado?

Android incluye en sus ajustes una sección donde puedes comprobar la versión exacta del sistema operativo, el nivel del parche de seguridad y otros datos técnicos como el número de compilación o el estado del sistema de Google Play. Así sabrás en qué punto estás y si te falta mucho o poco para estar a la última.

Los nombres de los menús cambian un poco según la marca y la capa de personalización, pero el camino suele ser muy parecido. A nivel general, lo que tienes que hacer es entrar en Ajustes y buscar la información del dispositivo. El recorrido típico en un Android bastante estándar sería el siguiente:

  • Abre la app Ajustes de tu móvil o tablet.
  • Entra en el apartado Información del teléfono o Información de la tablet (a veces se llama «Sobre el teléfono» o similar).
  • Toca en Versión de Android o en un submenú donde aparezcan datos de software.

En esa pantalla podrás ver, con bastante detalle, datos como la versión de Android instalada, la fecha de la última actualización de seguridad, el estado del sistema de Google Play y el número de compilación. Esos campos son los que te indican si tu dispositivo está más o menos al día.

Si te pierdes entre menús porque tu marca cambia mucho los nombres, puedes usar la lupa o buscador interno de los ajustes: escribe términos como «versión de Android», «actualización» o «información del software» y entra en el resultado que apunte a la información del sistema.

Actualizaciones automáticas frente a actualizaciones manuales

De serie, Android está preparado para buscar e instalar actualizaciones del sistema automáticamente de forma periódica, sin que tengas que estar pendiente. Cuando el fabricante lanza una nueva versión para tu modelo, el móvil consulta los servidores cada cierto tiempo y, si hay suerte, te aparece una notificación para descargarla e instalarla.

El problema es que estas actualizaciones suelen llegar de forma escalonada y con cierto retraso. Primero se despliegan a un grupo pequeño de usuarios, luego a otro, y así sucesivamente, para detectar fallos antes de que afecten a todo el mundo. Por eso, puede ocurrir que alguien con tu mismo modelo ya la tenga y tú aún estés esperando.

Si eres de los que no les gusta esperar, puedes forzar la comprobación manualmente desde los ajustes. En móviles Pixel, Nexus y otros que usan el sistema de actualizaciones de Google, este chequeo manual incluso marca tu dispositivo como una especie de «early adopter», lo que a veces adelanta la llegada de la actualización en ese despliegue gradual.

¿Cómo buscar y forzar la comprobación de actualizaciones en Android?

La forma principal y más segura de forzar la comprobación es hacerlo desde el propio menú de ajustes del dispositivo, sin inventos raros. De nuevo, el nombre exacto puede variar según el fabricante, pero la idea es siempre la misma: ir al apartado de actualizaciones del sistema y pulsar el botón para comprobar.

En un Android bastante limpio, el recorrido típico sería algo así: Ajustes > Sistema > Actualización del sistema o Actualizaciones de software. En esa pantalla verás la información sobre la última búsqueda, la versión que tienes y, sobre todo, un botón tipo «Buscar actualizaciones» o «Comprobar actualizaciones».

Para móviles Samsung, por ejemplo, la ruta suele ser distinta. Lo más habitual es que tengas que entrar en Ajustes > Actualización de software y a partir de ahí tocar en Descargar e instalar. El sistema se conectará a los servidores de Samsung y comprobará si hay alguna versión nueva disponible para tu modelo y región.

El proceso suele ser muy rápido: en unos segundos el móvil Android te dice si estás ya actualizado o si hay una descarga pendiente. Si aparece algo nuevo, normalmente podrás elegir entre descargarla en ese momento o dejarlo para más tarde, y en algunos casos puedes limitar que se haga solo por Wi‑Fi para no fundirte la tarifa de datos.

¿Qué pasa cuando llega una notificación de actualización?

Cuando el fabricante libera una nueva versión para tu móvil, lo normal es que recibas una notificación en la barra superior avisando de que hay una actualización disponible. Al tocarla, se abre directamente la pantalla de actualización con el botón de descargar e instalar.

Si por lo que sea cierras la notificación, la ignoras o en ese momento no tienes conexión estable a Internet, no pasa nada: puedes entrar más tarde en el menú de actualizaciones desde Ajustes y comprobar manualmente si sigue disponible para descargar.

En muchos móviles modernos, sobre todo en los Google Pixel y en la Pixel Tablet, las actualizaciones se descargan en segundo plano y se instalan en una partición separada del sistema. De este modo, el cambio se aplica la próxima vez que reinicias, sin tener que esperar tanto tiempo en una pantalla de instalación. En otros dispositivos Android, en cambio, el teléfono se reinicia y aplica la actualización durante el propio proceso de apagado y encendido.

Requisitos básicos antes de actualizar: batería, Wi‑Fi y copia de seguridad

Algo que se repite una y otra vez en todas las guías oficiales es que las actualizaciones de sistema pueden ser bastante pesadas y tardar un buen rato. Para evitar sustos, hay varias condiciones mínimas que es recomendable cumplir antes de darle al botón de actualizar.

Lo ideal es que el móvil esté conectado a una red Wi‑Fi estable, ya que descargar varias centenas de megas (o incluso más de un giga) solo con datos móviles no es lo más aconsejable. Además de consumir parte de tu tarifa, si la conexión se corta justo en mitad de la descarga, todo el proceso puede fallar o tener que reiniciarse desde cero.

También es importante que la batería esté suficientemente cargada, como mínimo alrededor del 75 %, o que el dispositivo esté enchufado al cargador durante la actualización. Muchos móviles directamente no te dejan iniciar la instalación si la batería está demasiado baja, para evitar que se apague a mitad del proceso y se corrompa el sistema.

Por último, aunque a menudo se pasa por alto, es muy recomendable hacer una copia de seguridad de tus datos antes de instalar una actualización importante. No suele pasar nada, pero si algo se tuerce siempre es mejor poder restaurar tus fotos, conversaciones y archivos. Puedes usar la copia de seguridad de Google, la del propio fabricante o soluciones externas.

¿Qué información de actualización puedes ver en los ajustes?

En la pantalla de información del sistema y en el menú de actualizaciones, el dispositivo te muestra varios datos que conviene conocer. No es solo el número de versión de Android, también aparecen otros campos como el nivel de parche de seguridad de Android, el estado del sistema de Google Play y el número de compilación.

El nivel de parche de seguridad de Android indica hasta qué fecha tienes instaladas las correcciones de vulnerabilidades. Google publica parches de seguridad mensuales y, dependiendo de tu fabricante, estos llegan antes o después. Cuanto más reciente sea esa fecha, más protegido está tu móvil frente a fallos conocidos.

El sistema de Google Play (lo que antes se conocía como parte de Project Mainline) también se actualiza por separado para corregir componentes críticos del sistema sin necesidad de cambiar toda la versión de Android. Verás un apartado con su fecha o versión, que también es interesante revisar.

Por último, el número de compilación y otros datos de software sirven para identificar exactamente qué variante de firmware llevas (por región, operadora, etc.). Es más técnico, pero puede ayudarte a saber si estás en la misma «rama» que otros usuarios de tu mismo modelo o si dependes de una operadora concreta para recibir parches.

¿Por qué a veces Android no está actualizado aunque debería?

Que una actualización falle o que, aparentemente, nunca llegue, no siempre significa que tu móvil esté roto. Hay varias razones bastante comunes por las que Android no termina de actualizarse, y muchas de ellas tienen solución sencilla si sabes dónde mirar.

Conexión a Internet inestable

Si la Wi‑Fi de casa va dando tirones o tienes cortes continuos en la conexión, es fácil que la descarga de la actualización se interrumpa o tarde muchísimo en completarse. En esos casos, a veces el sistema avanza hasta cierto punto y luego se queda «pillado».

Lo mejor es parar el proceso, conectar el móvil a una red más estable (otra Wi‑Fi o, como último recurso, datos móviles) y volver a intentarlo más tarde. Algunos dispositivos incluso te muestran un mensaje indicando que la conexión no es la adecuada para seguir con la descarga.

Batería insuficiente durante la instalación

Otra causa habitual de problemas es que la batería esté demasiado baja durante la descarga o la fase de instalación. Muchos fabricantes bloquean la instalación si el nivel de carga no supera cierto porcentaje, normalmente alrededor del 75 %, precisamente para que no se apague a mitad.

La recomendación es sencilla: pon a cargar el móvil antes de actualizar o mantenlo conectado durante todo el proceso. De este modo evitas cortes de energía en un momento delicado, que es justo cuando se están sustituyendo archivos clave del sistema.

Falta de espacio de almacenamiento

Las actualizaciones de Android necesitan espacio para descargar el paquete y crear archivos temporales durante la instalación. Si tu memoria interna está a tope, aunque el archivo pese menos que el espacio libre, es posible que igualmente no haya margen suficiente y aparezca un aviso del tipo «No hay suficiente espacio».

En este caso tendrás que liberar almacenamiento borrando apps que no uses, fotos o vídeos pesados, o moviendo contenido a la nube o a una tarjeta microSD (si tu móvil lo permite). Existen aplicaciones específicas de limpieza que ayudan a eliminar archivos basura y duplicados, pero incluso con el propio gestor del sistema puedes hacer bastante orden.

El dispositivo ya no es compatible

Uno de los motivos menos agradables es que el móvil sea demasiado antiguo para seguir recibiendo nuevas versiones de Android. Cada gran actualización suele exigir un hardware mínimo, y a partir de cierto punto el fabricante deja de adaptar el sistema a modelos viejos.

Como norma general, muchos fabricantes sólo garantizan grandes actualizaciones de Android durante unos dos o tres años desde el lanzamiento del dispositivo y parches de seguridad durante un tiempo algo mayor. Después, el móvil sigue funcionando, pero ya no avanza de versión ni se parchean todos los fallos más nuevos.

Si estás pensando en cambiar de móvil y te preocupa este tema, conviene informarse de la política de actualizaciones del fabricante. Algunas marcas tienen mejor historial que otras a la hora de mantener sus teléfonos al día, y los modelos más caros suelen tener soporte más prolongado.

¿Qué hacer si una actualización no se descarga o no se instala?

En ocasiones la actualización empieza a descargarse pero no termina nunca, se queda atascada o da error al instalarse. En esos casos, tal y como indican las guías oficiales de Android, lo normal es que el propio sistema vuelva a intentarlo en los días siguientes.

El móvil programará reintentos automáticos y te mostrará de nuevo la notificación cuando vaya a volver a instalar la actualización. Simplemente tendrás que abrir esa notificación y tocar el botón de actualizar, procurando esta vez cumplir las condiciones de batería, espacio y conexión.

Si el problema persiste y el sistema detecta la actualización pero no consigue instalarla, a veces borrar la caché del sistema de actualización o reiniciar el dispositivo ayuda a desbloquear la situación. En móviles concretos, como algunos Samsung, también puede ser útil limpiar la caché desde el modo recuperación, aunque esto ya es algo más avanzado.

Otro punto importante es que, para tener la última actualización de seguridad disponible para tu modelo, puede que tengas que actualizar primero a la última gran versión de Android que admita tu dispositivo. Si te has quedado muy atrás, hay parches que simplemente ya no se portan a versiones antiguas del sistema.

¿Cómo funcionan los plazos y el «problema» de las actualizaciones de Android?

A diferencia de lo que ocurre con otros sistemas como iOS, Android se enfrenta a un ecosistema enorme de dispositivos distintos, de muchos fabricantes y con hardware muy variado. Esto hace que el proceso de actualización sea más complejo y, en ocasiones, bastante lento.

El esquema general es algo así: Google desarrolla una nueva versión de Android o un parche de seguridad y la integra directamente en sus propios dispositivos, como los Google Pixel. A la vez, envía ese código base a los fabricantes de móviles (Samsung, Motorola, Xiaomi, etc.), que añaden sus capas de personalización, funciones propias y ajustes para cada modelo concreto.

Si el móvil se vende a través de una operadora, todavía puede haber personalizaciones adicionales por parte de la compañía telefónica. Todo este recorrido significa que pueden pasar meses entre que Google lanza algo y ese algo llega a tu dispositivo concreto, si es que llega.

Con el tiempo, Google ha intentado reducir estos retrasos con iniciativas como las actualizaciones de seguridad mensuales y Project Treble. Treble separa el núcleo del sistema Android del código específico de cada proveedor de hardware, lo que facilita que los fabricantes integren versiones nuevas sin tener que rehacer todo desde cero. Aun así, el control final sobre cuándo lanzar la actualización lo sigue teniendo cada marca.

Otras formas de saber si puedes actualizar: web del fabricante y programas beta

Si quieres ir un paso más allá, además del propio menú de ajustes puedes consultar la web oficial del fabricante de tu móvil. Muchas marcas publican listas con los modelos que van a recibir una versión concreta de Android, los plazos aproximados o los planes de soporte de seguridad.

Otra opción, algo más avanzada, es participar en programas beta cuando el fabricante los ofrece. Estos programas permiten a ciertos usuarios probar versiones preliminares de una gran actualización antes de que llegue al público general. A cambio, pueden contener más fallos, ser menos estables o tener errores de compatibilidad.

Apuntarte a una beta suele hacerse desde la propia web del fabricante o desde apps oficiales; una vez dentro, las actualizaciones beta llegan igual que las normales, vía OTA. No es algo recomendable para todo el mundo, pero puede ser interesante si quieres probar funciones nuevas con antelación y no te importa lidiar con algún bug ocasional.

Forzar actualizaciones avanzadas: reinstalar sistema o root (con muchos peros)

Más allá de las opciones estándar, existen métodos técnicos para forzar una actualización de Android reinstalando el sistema desde un PC o rooteando el dispositivo. Sin embargo, son procedimientos delicados, pensados para usuarios avanzados, y conllevan riesgos bastante claros.

Reinstalar el sistema desde el ordenador (por ejemplo, usando herramientas oficiales de determinados fabricantes o paquetes de firmware) puede dejar el móvil inservible si algo sale mal, anular la garantía o exponer el dispositivo a vulnerabilidades si se usan fuentes no oficiales. Lo mismo ocurre, y aún más, con el «root»: obtienes más control y personalización, pero pierdes parte de la seguridad por defecto del sistema.

Por todo esto, lo más sensato para la mayoría de usuarios es ceñirse a las actualizaciones que llegan vía OTA desde los ajustes del móvil y, como mucho, recurrir a herramientas oficiales del fabricante en casos muy concretos. Forzar las cosas más allá suele salir caro.

¿Qué hacer cuando tu móvil ya no recibe actualizaciones?

Llega un punto, sobre todo en dispositivos con unos cuantos años encima, en el que dejamos de recibir nuevas versiones de Android y parches de seguridad. El teléfono seguirá funcionando, pero a nivel de protección y compatibilidad con lo último empezará a quedarse corto.

Si no quieres o no puedes cambiar de móvil inmediatamente, tiene sentido reforzar la seguridad y el mantenimiento con software adicional: usar una app de seguridad fiable, revisar los permisos de las aplicaciones, instalar sólo desde fuentes oficiales y limpiar con cierta frecuencia archivos y apps que ya no utilizas.

También ayuda mucho optimizar el espacio y el rendimiento, ya que los dispositivos más viejos sufren especialmente cuando se quedan casi llenos o tienen un montón de procesos en segundo plano. Aunque nada de esto sustituye a los parches de seguridad oficiales, al menos te asegura que el móvil se mantenga usable y algo más protegido mientras decides si dar el salto a un modelo nuevo.

Tener claro qué versión de Android llevas, cómo comprobar si hay parches nuevos y de qué forma forzar la búsqueda desde los ajustes te permite mantener tu móvil más seguro, más fluido y mejor preparado para las apps y funciones actuales; vigilando la batería, la conexión y el espacio libre, y conociendo las limitaciones de cada fabricante, evitarás muchos problemas típicos con las actualizaciones y podrás exprimir más tiempo tu dispositivo sin renunciar a las mejoras del sistema.

Comparte la información para que más personas puedan detectar si su Android está actualizado.

Este nuevo cargador de iPhone quiere ser tan inteligente como el propio iPhone. Su misión: cuidar la batería

Actualidad en Applesfera - Lun, 05/01/2026 - 17:00

Todos (o casi todos) los días cargamos el iPhone. Es ya un gesto rutinario y detrás se esconden procesos que damos por hechos para que todo vaya bien. Sin embargo, se esconde una de las grandes preocupaciones de los usuarios: la salud de la batería y cómo la carga afecta a ello con el paso del tiempo.

Es aquí donde empiezan a aparecer accesorios como el que Anker acaba de presentar en el CES 2026. Se trata de un adaptador de corriente que promete ir un paso más allá añadiendo funciones inteligentes pensadas exclusivamente para el iPhone y su batería.

Una pantalla para conocer mejor la carga del iPhone

El Anker Nano Charger Smart Display no es un cargador más. O, al menos, no pretende serlo. Más allá de los 45 W de potencia máxima que entrega, promete adaptar la carga del iPhone para impedir su rápido deterioro. Para ello cuenta con un sistema capaz de identificar todos los elementos implicados.

El Anker Nano Charger Smart Display estará disponible en color blanco y negro, ambos con idénticas capacidades

El cargador es capaz de identificar el modelo del iPhone hasta la potencia que necesita en cada momento y el cómo se está comportando la carga. Todo ello en segundo plano, aunque brindándonos una cierta información a la vista gracias a su pantalla integrada en la que se irán mostrando ciertos datos.

Por ejemplo, en esa pantalla veremos datos como la potencia de carga en tiempo real, la temperatura durante el proceso o el estado general de la carga. Es una información pensada más para aportar transparencia y tranquilidad al usuario que para convertir el cargador en un accesorio complejo.

En Applesfera Que el cargador del iPhone esté negro no es buena señal. Y se debe a que no siempre cargamos "bien" el móvil

También hay un elemento llamado Care Mode, que es un modo de carga pensado para reducir el estrés térmico de la batería. Según Anker, el sistema mantiene la temperatura del iPhone lo más baja posible durante la carga, algo que está directamente relacionado con el desgaste de la batería a largo plazo.

A efectos de diseño, el fabricante apuesta por un formato compacto y plegable, con un enchufe capaz de girar 180º para facilitar su transporte. Y pese a su tamaño reducido, y tal como citábamos anteriormente, ofrece hasta 45 W de potencia, los cuales pueden servir también para cargar otros dispositivos con USB-C como los iPad.

Más que un simple cargador {"videoId":"x90pf3q","autoplay":true,"title":"Así puedes hacer que la batería de tu iPhone dure más aunque no pares de usarlo", "tag":"webedia-prod", "duration":"488"}

Este cargador forma parte de una nueva generación de accesorios de Anker presentados esta semana en el CES 2026 de Las Vegas, aunque todavía no está a la venta y tampoco se sabe su precio.  Trataremos de probarlo antes de que llegue al mercado para así traer un análisis exhaustivo del accesorio, pero sobre el papel ofrece una solución prometedora para queremos cuidar la batería del iPhone sin complicarnos.

Y es que, más allá de la potencia o de la velocidad de carga, este accesorio plantea un cambio de enfoque: convertir el cargador en un elemento activo en la gestión de la batería, capaz de adaptarse al dispositivo y ofrecer información clara sobre lo que está ocurriendo durante el proceso. Y ojalá no sea el último en llegar.

Si este tipo de propuestas termina funcionando como promete, podría marcar una evolución interesante en un accesorio al que no solemos dar demasiada importancia más allá de su potencia de carga o que sea de calidad.

Imágenes | Anker

En Applesfera | Con este truco consigo subir la salud de batería del iPhone

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La noticia Este nuevo cargador de iPhone quiere ser tan inteligente como el propio iPhone. Su misión: cuidar la batería fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Dimos por muerto al rival más querido del Apple Watch. El "padre" de los smartwatches ha resucitado y deja la pelota en el tejado de Apple

Actualidad en Applesfera - Lun, 05/01/2026 - 16:00

Todavía recuerdo la primera vez que me puse un Pebble en la muñeca. Era 2013 y aquello se sentía como el futuro. No era solo un reloj con notificaciones. Es que su pantalla era de tinta electrónica. Una tecnología que llevaba años reservada a los lectores de libros electrónicos y que nadie había pensado en poner en una muñeca. La pantalla estaba siempre encendida, siempre visible, sin consumir apenas batería. Incluso podías leer la hora bajo el sol de agosto sin tener que tapar la pantalla con la mano.

Aquella primera generación de Pebble, financiada a través de Kickstarter en 2012, fue un fenómeno. Recaudó más de 10 millones de dólares cuando nadie creía que los relojes inteligentes tuvieran futuro. Los early adopters fuimos los primeros en entender la gracia de llevar las notificaciones en la muñeca, de controlar la música sin sacar el teléfono del bolsillo, de tener botones físicos que podías pulsar sin mirar. Era tecnología tosca, sí, pero funcional. Y sobre todo, era diferente.

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Luego llegó 2015 y con él, el Apple Watch. El rodillo del ecosistema empezó a funcionar y la historia de Pebble se torció. Aunque la marca lanzó modelos cada vez más refinados, las ventas no acompañaron. En 2016, Pebble cerró y Fitbit compró sus activos. Años después, Google compró Fitbit y con ello todo lo que quedaba de Pebble parecía destinado a desaparecer para siempre.

Pero aquí estamos. En enero de 2026, Eric Migicovsky, el creador original, ha conseguido lo impensable: traer de vuelta la marca. ¿Cómo? Google liberó el código fuente de PebbleOS a principios de 2025, convirtiéndolo en software de código abierto. Eso ha permitido a Eric montar una nueva empresa (Core Devices) y lanzar tres nuevos modelos: el Core 2 Duo, el Pebble Time 2 y el que nos ocupa hoy, el Pebble Round 2.

El paso del tiempo le ha sentado bien

El Pebble Time Round original de 2015 era precioso, pero tenía dos problemas gordos. El primero: unos marcos enormes que hacían que la pantalla pareciera diminuta. El segundo: una batería que apenas aguantaba dos días (aunque ya le gustaría al Apple Watch a día de hoy). Ahora el Pebble Round 2 corrige ambos errores sin traicionar la esencia.

El cuerpo sigue siendo de acero inoxidable, pulido o cepillado según el acabado que elijas, y mantiene ese grosor de 8,1 milímetros que lo convierte en el smartwatch más fino del mercado. Pero ahora la pantalla de tinta electrónica ocupa todo el frontal. Son 1,3 pulgadas de diagonal con resolución de 260x260 píxeles, un panel que muestra 64 colores y que, como buena pantalla e-paper, está siempre encendido. ¿Lo mejor? La autonomía de este Pebble Round 2 promete entre 10 y 14 días de batería con una sola carga.

Funciones justas, pero bien hechas

El Pebble Round 2 no pretende competir con un Apple Watch Ultra ni con los Garmin de alta gama. No tiene GPS propio, no mide la saturación de oxígeno en sangre ni detecta fibrilaciones auriculares. De hecho, ni siquiera tiene sensor de ritmo cardíaco (si quieres eso, tendrás que irte al modelo Time 2, más grueso y con 30 días de batería). Este reloj apuesta por la sencillez: cuenta pasos, mide el sueño, tiene acelerómetro y brújula, y punto.

Mantiene los cuatro botones físicos que permiten navegar por los menús sin mirar, algo especialmente útil cuando llevas guantes o vas corriendo. Al mismo tiempo, incorpora pantalla táctil para cuando prefieras deslizar el dedo.

También incluye micrófono, aunque aquí viene una de las limitaciones: de momento solo funciona en Android. En iPhone puedes recibir notificaciones, pero no responderlas por voz. Eso nos lleva al gran tema de este regreso: la compatibilidad con iOS.

El elefante en la habitación: Apple y su jardín vallado

Eric Migicovsky lleva años quejándose públicamente de las restricciones que Apple impone a los dispositivos de terceros. Y tiene argumentos de sobra. Cuando lanzó los modelos Core 2 Duo y Core Time 2 en marzo de 2025, publicó un artículo en su blog titulado directamente "Apple impide que Pebble sea genial con iPhone".

La lista de limitaciones es larga. En iPhone no puedes responder a notificaciones desde el reloj, no puedes enviar mensajes ni iMessages, no hay apenas comunicación entre apps y si cierras la aplicación de Pebble en el iPhone, el reloj pierde conexión a internet. Además, el reloj no puede detectar si estás usando el móvil, así que te vibra en la muñeca aunque ya estés mirando la pantalla del teléfono.

Pero aquí viene el giro interesante. Con la primera beta de iOS 26.3 (y obligado por la Unión Europea) Apple ha abierto algo más su conexión a smartwatches de otras marcas. De momento se trata de una pequeña mejora en el reenvío de notificaciones, pero al menos ya está a nivel de sistema operativo y la UE pedirá avanzar más en este aspecto. No es la integración perfecta que tiene el Apple Watch, ni mucho menos. Pero es un paso. Y el timing del regreso de Pebble no podía ser mejor.

Y sí, seamos realistas: el Pebble Round 2 no va a competir con el Apple Watch en ventas. Apple domina el mercado como nadie y su integración con el iPhone es imbatible. Este Pebble es para los que valoran la autonomía por encima de todo, para los que prefieren una pantalla siempre visible aunque no sea OLED, para los que echan de menos esa filosofía de diseño centrada en lo esencial, para los que quieran reenamorarse después de aquel romance de 2013.

El Pebble Round 2 cuesta 199 dólares y empezará a enviarse en mayo de 2026. Está disponible en tres acabados (negro mate, plata cepillada y oro rosa) y viene con resistencia al agua de hasta 30 metros. No es el reloj más avanzado del mercado. Pero quizá no necesitamos que lo sea. Quizá lo que necesitamos es recordar que la tecnología puede ser simple, funcional y durar semanas sin enchufarse. El Pebble vuelve para demostrarlo.

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Si Apple lanza algún día un Apple Watch de plástico, que sea este. El mejor homenaje a uno de sus ordenadores más icónicos

Actualidad en Applesfera - Lun, 05/01/2026 - 14:00

Los Apple Watch de plástico no son una utopía. De hecho, en el año previo al lanzamiento del Apple Watch SE 3 se planteó que tuviese una carcasa de plástico en lugar del aluminio. Entiendo que Apple se deshiciese de la idea porque al final es un material que puede hacer ver un reloj premium como aquel como si fuese un producto barato. Lástima que Apple no viese lo que hemos visto ahora.

El diseñador Daniel Klopper ha publicado recientemente el que para mí es el Apple Watch más bonito jamás lanzado por Apple. Literalmente porque no es real, sino un concepto que emula a los ya míticos iMac G3 y que, en una época de nostalgia como la actual, creo que arrasaría en el mercado.

¿Tiene Apple Watch G3? Póngame 20

Llevar auriculares con cable por moda o usar iPod como muestra de rebeldía son solo un par de ejemplos de cómo, con una excusa u otra, la nostalgia vende. Y más en un momento como el actual donde, con permiso de la IA generativa o de grandes avances en GPUs y procesadores, el hardware ya no llama tanto la atención del público.

Y si hay una empresa en la que los usuarios valoran sus productos retro, esa es Apple. Véase la casi infinita cantidad de merchandising con el famoso logo de colores como ejemplo o como el Think Different, que tiene casi treinta años, sigue vigente en la filosofía de muchos fanboys de la vieja escuela.

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Es cierto que estamos ante un ocaso de la "cultura Apple", pero precisamente por ello, pongo la mano en el fuego al apostar que Apple vendería miles de unidades de un Apple Watch como el que muestra Klopper en su concepto. Y sé que no me quemo.

Y si es en una edición limitada, más. No hay más que ver ejemplos recientes como el famoso "calcetín" para iPhone de Issey Miyake o el soporte de Bailey Hikawa. No nos importa pagar por algo exclusivo. Y si encima es un guiño al inicio del glorioso resurgir de Apple a finales de los 90, más.

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El concepto de Apple Watch G3 emula la estética de ese famoso iMac G3 que pronto cumplirá 28 años. Un Mac icónico pese a estar destinado al fracaso, ya que logró evitar que Apple cayese en la prevista quiebra. Y lo hizo, entre otras cosas, por un diseño que marcó un antes y un después en una era en la que el aburrido blanco roto dominaba la industria de los ordenadores.

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Este Apple Watch es conceptual, pero a la vez estimula a las mentes creativas de accesorios para que creen un pack funda + correa (eso sí es más factible) que lo imite. Guiño, guiño.

El Apple Watch no necesita "ser más atractivo". Ya lo es. Funciona, vende y domina su categoría con una solvencia incuestionable. Pero conceptos como este Apple Watch G3 demuestran que todavía hay espacio para la nostalgia, para el homenaje y para el juego con el legado de Apple sin comprometer nada de lo anterior. 

No sería un movimiento estratégico, ni una necesidad comercial, sino un capricho bien entendido. Un recordatorio de dónde viene Apple y de por qué, en su día, supo diferenciarse cuando todos los demás parecían iguales. Y si algún producto actual puede permitirse ese lujo, ese es, sin duda, el Apple Watch. Que vaya a ocurrir realmente, es ya otra cuestión. Y ahí soy pesimista. Pero que no sea por falta de deseo... Y pongame usted 20 de estos Apple Watch.

Imágenes y vídeo | Daniel Klopper

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Las Vision Pro son el Mac de los 90 y Apple lo ha entendido. Por eso está fabricando el "iPhone" de las gafas inteligentes

Actualidad en Applesfera - Lun, 05/01/2026 - 13:00

El reciente informe del Financial Times ha caído como una losa, pero quien conozca el ADN de Apple sabe que estas cifras hay que leerlas con el retrovisor puesto. Es cierto que la compañía ha reajustado sus planes de producción y marketing ante unas ventas que no terminan de despegar. Pero reducir esto a un simple "fracaso" es quedarse en la superficie.

Y sí, los datos impactan: 45.000 unidades estimadas para este trimestre navideño y un parón en la producción masiva de la primera generación que se ejecutó a principios de 2025 para limpiar el stock acumulado. Sin embargo, el lanzamiento del modelo M5 el pasado octubre demuestra que Apple no ha tirado la toalla. Ha decidido blindar su joya tecnológica, actualizarla para que siga vigente y darle el tiempo que necesita, aunque el mercado esté mirando hacia otro lado.

La realidad de los datos: adiós a la publicidad masiva

El dato que quizás mejor explica el cambio de mentalidad en Apple es el del marketing. Han recortado la inversión en publicidad digital para las Vision Pro en más del 95% en mercados como Estados Unidos y Reino Unido.

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Básicamente, Apple ha dejado de quemar dinero en intentar convencer a las masas. Han asumido que, hoy por hoy, este producto es para un nicho muy concreto de early adopters y profesionales. Gastar millones en anuncios cuando el mercado de la realidad virtual cae un 14% globalmente es tirar el dinero. El lanzamiento del M5 llega para dar soporte a los fieles y desarrolladores, no para intentar convencernos de gastar 3.700 euros en un producto que aún no encaja en la vida del usuario medio.

El problema de fondo: el síndrome "Blade Runner"

Más allá del precio, las Apple Vision Pro tienen un problema de concepto que el propio Financial Times señala: pesan, cansan y aíslan. Nos hacen parecer sacados de una película distópica. Esa estética "Blade Runner" aleja al usuario común, que prefiere algo que se integre en su vida, no que lo disfrace.

Aquí es donde entra Meta con sus Ray-Ban. Curiosamente, se parecen mucho a lo que intentaron ser las Google Glass hace una década, pero ahora la sociedad las ve con otros ojos. Son gafas normales que te dan un poco de tecnología en tu día a día sin que parezcas un cíborg. Y esa es la clave de la demanda actual: la gente quiere tecnología invisible, no cascos de medio kilo.

La teoría del Escritorio vs el Smartphone

Para entender realmente el sitio de las Vision Pro y por qué no están vendiendo millones, hay que mirar cómo evolucionaron los ordenadores hace treinta años. La historia se está repitiendo, pero hemos olvidado cómo eran los inicios, o ni siquiera lo hemos vivido en primera persona.

Las Vision Pro son el equivalente al ordenador de sobremesa de los 90. Para usar internet en aquella época, tenías que ir físicamente a una habitación, sentarte en una silla, encender la torre y dedicarle un tiempo exclusivo. Te aislabas del resto de la casa para "entrar" en el ordenador. Técnicamente existían portátiles, pero lo más común era tener una torre de PC.

Los distintos componentes de Apple Vision Pro

Con las Vision Pro pasa exactamente lo mismo: es una experiencia de destino. Te las pones para trabajar o ver una película con una calidad inigualable, pero te desconectas de tu entorno por mucho que se integre visualmente. Es una actividad que requiere intención y aislamiento.

Por el contrario, las gafas inteligentes son el smartphone. El iPhone triunfó no porque fuera más potente que un Mac, sino porque puso internet en nuestra mano en cualquier lugar. No tenías que "ir" al ordenador, el ordenador venía contigo. Las gafas hacen lo mismo: te dan capas de información, fotos y audio sin cortarte del mundo. Por eso tienen un potencial mucho mayor ahora mismo. No piden que cambies tu vida, solo la acompañan.

El Mac no murió porque naciera el iPhone

Muchos hablan de fracaso porque las Vision Pro no venden como un iPhone. Pero los Mac siguieron existiendo y siendo útiles aunque el iPhone vendiera millones de unidades más. No por vender menos Mac Apple dejó de fabricarlos. Simplemente ocupan un lugar distinto en la cadena.

Con las Vision Pro pasará lo mismo. Son el "Mac" de esta nueva era: potentes, caras y para usos concretos de máxima exigencia. Las gafas serán el "iPhone": masivas, ligeras y para todo el mundo. Apple lo ha entendido a la fuerza, y por eso mantiene la línea con el M5, para asegurar que ese "ordenador espacial" siga vivo y actualizado, mientras desvía recursos para crear las gafas que conquisten al resto de los mortales.

La hoja de ruta filtrada: dos gafas antes de volver al Vision Pro 2

La pausa en las ventas no significa parálisis en el laboratorio. De hecho, Apple ha movido ficha con una estrategia a largo plazo. Según los informes de analistas como Mark Gurman, el proyecto de unas Vision Pro baratas se ha pausado indefinidamente para priorizar lo que realmente pide el mercado: gafas. El plan, aunque Apple no lo confirme oficialmente, sería:

  1. Primero, las gafas "sencillas" (2027): un modelo sin pantalla, muy similar a las Ray-Ban de Meta, que se conectará al iPhone y usará Apple Intelligence Apple para ver y entender el mundo.
  2. Después, las gafas con pantalla (2028): un paso intermedio que integrará información visual, pero en formato gafa, no casco.
Imagen | AppleHub

Mientras tanto, el actual modelo M5 está diseñado para aguantar el tipo. Da un margen de estabilidad de 2 o 3 años (que sumados a los del modelo original nos llevan a un ciclo de vida de casi un lustro). Será entonces cuando Apple esté lista para lanzar unas Vision Pro 2 de verdad. Donde además ya habrá sacado una o dos generaciones de gafas y habrá acostumbrado al público a llevar tecnología en la cara. Creando la necesidad de ir a por ese "algo más" de Vision Pro. 

Es una apuesta a largo plazo que ahora cuesta entender, y con razón, porque los números duelen. Pero Apple no está jugando a ganar el trimestre navideño de 2025. Está jugando a definir la informática de 2030. Y para eso, a veces hay que saber pausar, aguantar el chaparrón y esperar a que la tecnología, y la sociedad, estén listas.

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Será caro, pero este es el iPad que utilizaría para todo. Incluso para trabajar o jugar en cualquier parte

Actualidad en Applesfera - Lun, 05/01/2026 - 12:30

No suelo fiarme demasiado de las tablets para trabajar, pero con Apple la cosa cambia. No sólo encontramos un catálogo lo suficientemente amplio como para elegir el que más se ajuste a la naturaleza de nuestro trabajo (o de lo que buscamos para ocio), sino que en el iPad Pro M5 podemos encontrar un modelo que puede sustituir en muchas ocasiones a un MacBook.

Un iPad muy potente

El iPad Pro M5 es una tablet de Apple que sin duda alguna destaca principalmente porque viene con el chip M5 de los de Cupertino, un chip que ofrece una gran potencia, un excelente rendimiento y, por supuesto, una buena eficiencia, algo que se nota especialmente en su autonomía.

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Aunque un MacBook siempre puede venir muy bien a la hora de trabajar en casa o en cualquier sitio, el iPad Pro M5 es más portable, ya que pesa menos de la mitad. Puede ser especialmente útil a la hora de trabajar, sobre todo puntualmente, en cualquier lado casi independientemente de lo exigente que sea nuestra actividad.

Y no podemos obviar que está disponible con hasta 2 TB de almacenamiento interno y hasta 16 GB de memoria unificada por si necesitamos lo más potente de Apple. Por otro lado, su batería ofrece hasta 10 horas de autonomía, incorpora una muy buena pantalla y también un buen sistema de altavoces. En definitiva, no será el iPad más barato, pero yo no me lo pensaba dos veces si tengo que trabajar fuera de casa.

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El iPhone 18 tendrá el "cerebro" más caro de la historia de Apple. Un informe calcula que fabricarlo cuesta casi el doble que el anterior

Actualidad en Applesfera - Lun, 05/01/2026 - 11:00

El salto hacia un nuevo nodo de fabricación siempre ha sido costoso para Apple, pero nunca tanto como esta vez. Según un informe taiwanés, el chip A20 que llevará el iPhone 18 y iPhone 18 Pro costará alrededor de 280 dólares por unidad, casi el doble de lo que Apple ha pagado históricamente por el procesador de sus teléfonos.

Para ponerlo en perspectiva: el chip A19 actual ronda los 155 dólares, lo que significa que estamos ante un incremento del 80% de un año para otro si la situación no cambia. Pero la factura no termina ahí.

A este golpe hay que sumarle otro que llega desde Corea: la RAM ha pasado de costar 30 dólares a 70 en apenas un año. Y esto ya está afectando a los iPhone 17 Pro y iPhone Air. Por lo que entre el procesador más caro de la historia para el iPhone y la memoria más cara en décadas, el iPhone 18 se enfrenta a una tormenta perfecta de sobrecostes que Apple tendrá que pensar cómo sobrellevar.

La apuesta de los 2 nanómetros tiene un precio récord

Apple lleva años exprimiendo la arquitectura de 3 nanómetros. Primero con el A17 Pro, luego con el A18 y ahora con el A19. Tres generaciones consecutivas en el mismo nodo, pero el iPhone 18 Pro, el iPhone plegable y más tarde el iPhone 18 base darán el esperado salto a los 2 nanómetros con el chip A20.

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Sobre el papel, esto se traduce en un 15% más de rendimiento o hasta un 30% menos de consumo. Pero fabricar esto a la escala que Apple necesita tiene un precio: 280 dólares por chip.

El problema principal está en los yields del rendimiento de las obleas de la primera generación. Ya que son frágiles, generan más unidades defectuosas y eso dispara los costes. Algo que de cara a una segunda y tercera generación se soluciona. Es el precio a pagar por ser uno de los primeros. Algo similar sucedió con los tres nanómetros del A17 Pro o el chip M3. Sin embargo, los precios no estaban tan disparados como ahora.

Samsung llegó primero con los 2nm, pero Apple no tiene otra alternativa más barata

Mientras Apple negocia con TSMC precios récord, Samsung ya ha anunciado el Exynos 2600, el primer chip móvil fabricado en 2nm del mundo. Los coreanos prometen un 39% más de rendimiento en CPU, un 113% de mejora en IA y el doble de potencia gráfica, todo debutando en los Galaxy S26 antes de que Apple siquiera presente el iPhone 18.

Pero Apple no puede cambiar de proveedor así como así. La relación con TSMC es el resultado de más de una década de colaboración, desde aquel Chipgate del iPhone 6s que acabó con la paciencia de Cupertino. Hoy, TSMC es sinónimo de fiabilidad industrial. Pero esa exclusividad tiene un precio, literalmente. Y Apple lo está pagando.

La crisis de la RAM: el segundo golpe que llega desde Corea

Si el chip A20 es caro, la RAM es el remate. Según un reporte directo de Corea, el precio de los módulos LPDDR5X de 12 GB ha pasado de 30 a 70 dólares en menos de un año. La razón es que fabricantes como SK Hynix y Micron han decidido apostar todo al "caballo ganador" de los servidores de IA, desviando sus líneas de producción hacia las memorias HBM para NVIDIA, dejando un agujero enorme en la oferta para móviles.

Los iPhone 17 Pro con 12 GB ya están pagando el peaje, pero el verdadero problema llegará con el iPhone 18 base: Samsung ha dejado de fabricar módulos de 8 GB, lo que obligará a Apple a equipar toda la gama con 12 GB. Más memoria multiplicada por un precio que se ha duplicado. El cóctel perfecto para destrozar los márgenes.

El dilema de los 280 dólares más los 70 de la RAM ¿quién paga la factura?

Este sobrecoste plantea una pregunta incómoda en Cupertino: ¿absorbe Apple el golpe o lo repercute en el precio final del iPhone 18? Porque sumado al coste de aranceles que ya están absorbiendo ellos, la diferencia de ganancia entre un iPhone 16 y un iPhone 18 puede ser preocupante para los accionistas.

Históricamente, Apple ha tragado con los costes iniciales de las nuevas tecnologías para mantener sus márgenes y no asustar al consumidor. Pero absorber un aumento del 80% en el chip más una duplicación del coste de la RAM suena casi imposible sin tocar el PVP.

Nuevo calendario de lanzamientos de Apple

Las opciones sobre la mesa son tres: asumir todo el coste y reducir márgenes, repartirlo parcialmente con el cliente, o trasladarlo por completo al precio final. Aunque la historia nos demuestra que Apple finalmente no aplica subidas tan agresivas de precio por factores externos. Si no, recordemos ese "iPhone de dos mil euros" que iba a costar por culpa de los aranceles. A cambio tenemos un iPhone 17 que cuesta lo mismo que el iPhone 16 y además ofrece el doble de almacenamiento base.

Aún queda mucho año para negociar precios, márgenes y depurar tecnología. Pero si algo está claro es que, como siempre, la innovación tiene un precio. Y esta vez, es récord.

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Recordatorios es mi app favorita en el iPhone. Y puede ser la tuya con estos cinco trucos

Actualidad en Applesfera - Lun, 05/01/2026 - 10:00

A poco que se me conozca (o que se me haya leído en Applesfera) se sabe que soy un enamorado de la aplicación Recordatorios, hasta el punto de usarla incluso cuando llevo un móvil Android. Me gusta por ser sencilla y gratuita, aunque tiene algunas funciones que, aunque no la hacen compleja, demuestran que puede ser mucho más útil de lo que de primeras parece.

Recordatorios de Apple no es una simple app en la que añadir ítems en un formato lista. Por eso te traigo mis cinco trucos favoritos con los que exprimirla al máximo con funciones que no son tan aparentes cuando se usa esporádicamente.

Índice de Contenidos (5) Crea una lista de la compra inteligente

Lo habitual es crear una lista e ir añadiendo ahí todo, pero quizás tener mezcladas las patatas con el detergente no sea lo más óptimo. No al menos si quieres evitar estar dando vueltas en el supermercado. Apple contó con ello y existe una opción que ordena automáticamente los ítems de la lista.

Si ya tienes una lista de compra creada, tendrás que abrirla, pulsar en el icono de tres puntos (esquina superior derecha) y darle a Mostrar información de la lista. Allí debes abrir el desplegable de Tipo de lista y seleccionar Compra, después en la parte inferior debes pulsar en Convertir en lista inteligente. Y en caso de no tener la lista creada, verás que ese desplegable aparece entre las opciones cuando la creas.

En virtud de la honestidad, diré que no es perfecta, puesto que hay veces que añade elementos en categorías que no son del todo precisas o que directamente los añade a otras categorías. Pero en general suele ser bastante certera y, en mi experiencia, mucho más útil que llevarlo todo apelotonado. Sobre todo porque no siempre hacemos la lista de golpe, sino que vamos añadiendo cosas cuando vemos que las necesitamos.

En Applesfera Así es el nuevo Fitness+ de Apple para 2026: lo han diseñado para que no tires la toalla Comparte la lista con más personas

Precisamente la lista de la compra es un buen ejemplo de listas que pueden compartirse con otras personas. En este caso, con el resto de habitantes de casa, de forma que todos podáis añadir ítems, además de marcarlos como completados.

El proceso es tan sencillo como abrir la lista y pulsar el icono de compartir (el que tiene forma de cuadrado con flecha). Podrás enviarle el enlace a las otras personas a través de AirDrop, WhatsApp, correo electrónico u otras vías de contacto habitual. Ellos solo tendrán que abrir el enlace y se convertirán en colaboradores de la lista.

Aprovéchate para que Siri añada cosas

Una de las ventajas que tiene que esta app sea nativa es que podemos usar Siri para pedirle que añada cosas cuando tenemos las manos ocupadas. A mi personalmente me suele ocurrir cuando estoy cocinando, con las manos sucias y veo que me falta algún ingrediente.

Es tan fácil como decir "Oye Siri, añade [COSA] a la lista [NOMBRE]". O si queremos que además tenga una fecha de vencimiento, podemos decir "Oye Siri, recuérdame [COSA] el [FECHA] a las [HORA]".

Cabe decir que también sirve con el Apple Watch. De hecho, este es el dispositivo que más uso para este tipo de acciones.

Pon alarmas a los recordatorios

Es una de las últimas funciones que se han añadido a la aplicación con iOS 26.2 y que resulta muy útil para asegurarnos de que no se nos olvida la tarea que hayamos añadido. Uno de los mejores ejemplos es el de tomar una determinada medicación.

Para ello, debes abrir un nuevo recordatorio, configurarle una fecha y hora determinada y después activar la pestaña Urgente para que se active la alarma. La primera vez que lo hagas saldrá un aviso que debes aceptar.

Una vez que llegue la hora del recordatorio, sonará la alarma igual que si fuese el despertador y no se parará hasta que lo hagamos nosotros. Y por si eso no fuese suficiente, el recordatorio permanece en la pantalla de bloqueo y notificaciones del iPhone hasta que lo marcamos como completado.

Gestiona proyectos con columnas

Por último, pero no menos importante, decir que Recordatorios admite la posibilidad de configurar columnas al estilo Trello. Es algo que puede ser útil para cualquier proyecto profesional o de estudios, pero también para el ámbito personal.

Por ejemplo, con tareas atemporales. En la primera, tareas a largo plazo como renovar el DNI o pedir cita para la analítica anual. En la segunda, tareas algo más urgentes como comprar el pan o tomar la medicación. En una tercera, tareas que te gustaría ejecutar, pero que no tienen fecha concreta, como por ejemplo viajar a un determinado país.

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Para ello, una vez que crees la lista deberás pulsar en el icono de tres puntos de la parte superior derecha y seleccionar Ver como columnas. Después podrás darle el nombre que quieras a cada columna e ir añadiendo ítems en ellas. También es posible ir arrastrando ítems de una columna a otra, además de marcarlos como completados o eliminarlos.

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Este es el año más apasionante de los Mac en mucho tiempo: hasta seis modelos filtrados y que podrían ser siete con el MacBook táctil

Actualidad en Applesfera - Lun, 05/01/2026 - 09:00

Tras aquel 2020 en el que llegaron los Apple Silicon y cambiaron el rumbo de los Mac, los ordenadores de Apple están a punto de vivir un punto de inflexión. Y es que, de todos los productos filtrados de Apple para 2026, esta gama es de la más interesante (con permiso del iPhone plegable).

Se ha filtrado que Apple lanzará al menos siete nuevos Mac este año, tanto en su gama de sobremesa como en portátiles. Aunque la clave está en un octavo en discordia cuyo lanzamiento no se descarta aún para finales de año. Y este sería revolucionario en la gama en tanto en cuanto será... ¡Táctil!

Los primeros Mac que llegarán en 2026

Se espera que en este primer trimestre del año debuten al menos cuatro nuevos modelos de Mac. Serán renovaciones de procesador, que quizás no suene muy tentador sobre el papel, pero que supondrá sin duda un avance importantísimo en los tiempos que corren con la IA.

iMac (M5)

El clásico ordenador de sobremesa de Apple tendrá una nueva versión tras el iMac M4 del pasado año. No se esperan cambios en su diseño, manteniendo sus 24 pulgadas de pantalla y mismo factor forma. Quizás puedan variar los colores en los que se ofrece, pero se desconoce por ahora.

La magia estará en el ya conocido chip M5. Es la última generación de chips de 3 nanómetros de Apple, con 10 núcleos de CPU y otros 10 de GPU, destacando que cada uno de esos núcleos de GPU lleva un acelerador neuronal. Eso, junto a los 16 núcleos de motor neuronal, suponen un importante potenciador de IA para quienes ejecuten modelos en local (los de Apple Intelligence se ejecutan así en mayor parte).

En Applesfera Si no te gusta el diseño trasero de tu iPhone 17 Pro, Apple tiene una idea para ti que ya es una moda viral: ponerle pegatinas MacBook (A18 Pro)

Este será el MacBook más interesante del año. Y es que será un dispositivo orientado a un público muy amplio como el estudiantil o el de usuarios poco exigentes, destacando por ser más económico que el MacBook Air. Las filtraciones apuntan a un precio de 800-900 euros.

Equipado con un chip A18 Pro, con rendimiento equivalente a un M1, será más que solvente en navegación o el uso de apps ofimáticas. Su diseño será el más ligero de toda la gama, con una pantalla de entre 12 y 13 pulgadas, así como un peso ligero. Vendría en versiones de color plata, azul, rosa y amarillo.

Además, podría ser el primer MacBook con 5G. Es un plan que lleva años trazando Apple y que, tras una patente lograda a finales del pasado año, cobra más sentido. La conectividad 5G se lograría además con un chip C1X como el que lleva ya el iPhone Air o, en su defecto, un hipotético C2 aún mejor.

MacBook Air (M5)

Volveremos a ver dos modelos de 13 y 15 pulgadas. Y como sucederá con el iMac M5, en este caso tampoco se esperan grandes cambios en lo que a diseño se refiere. Sus principales cambios se vivirán en el interior con el ya citado chip M5 de rango básico.

Aparte, se espera que el chip N1 pudiese también debutar en esta gama. Se trata de un componente desarrollado por Apple para integrar conectividad Wi-Fi 7 y Bluetooth 6.0 y del cual ya hemos visto sus grandes virtudes con los últimos iPhone.

MacBook Pro (M5 Pro / M5 Max)

Las versiones más avanzadas del MacBook, con tamaños de 14 y 16 pulgadas, tendrán pronto su equivalente en rendimiento con los aún inéditos procesadores M5 Pro y M5 Max, de los cuales se espera que dejen muy alto el pabellón tras el buen hacer de los M4 Pro y M4 Max.

Tal como se ha filtrado, estos chips traerían un nuevo diseño modular que permitiría tener combinaciones de núcleo más flexibles con un mejor rendimiento y mayor eficiencia. A eso se le sumarían tecnologías como los aceleradores neurales en cada núcleo de GPU.

Los Mac cuya fecha de lanzamiento no está tan clara

Hay al menos dos Mac que, aunque se han filtrado para este año, se desconoce en qué momento debutarán. De hecho, podrían debutar a la vez o no, aunque por su procesador, es esperable que lo hagan juntos. La WWDC26, que se espera para junio, podría ser un buen momento al estar dirigidos al público más profesional, aunque es una teoría sin más.

iMac Pro (M5 Ultra) Así luce el único iMac Pro hasta la fecha, lanzado en 2017

Sí, has leído bien. El iMac Pro volvería nueve años después, en esta ocasión con una pantalla de 30 o 32 pulgadas y refresco a 120 Hz. El factor forma sería similar al de los iMac normales, aunque se espera que con colores menos llamativos y más propios de la gama 'Pro' de Apple (en gris espacial, por ejemplo).

En su interior albergaría un inédito chip M5 Ultra que, si ya los M5 Pro y M5 Max serían insanos en cuanto a rendimiento, con este SoC no habría queja alguna por parte del público más exigente. No parece que vaya a ser tan masivo por eso mismo, ya que en general estos ordenadores se orientan a producciones de televisión, cine, música o estudios de arquitectura y otros campos profesionales con alta exigencia.

Mac Studio (M5 Max / M5 Ultra)

En un escalón algo inferior al del anterior, estaría el nuevo Mac Studio, que también montaría el citado M5 Ultra en sus configuraciones más avanzadas, pero que de base traería un M5 Ultra. En cualquiera de los casos, poco se le podrá reprochar en cuanto a rendimiento a este dispositivo.

Su diseño aún no ha sido filtrado y, pese a que no se esperen grandes cambios, cabe esperar que pueda llegar a reducir algo su tamaño. Tal como vimos ya en el Mac mini M4, Apple aún tiene margen para la miniaturización, por lo que no es descartable verla aplicada en el Mac Studio.

El bonus track que queremos: el MacBook OLED y táctil {"videoId":"x94qt60","autoplay":true,"title":"MEJORA tu PRODUCTIVIDAD en MAC con estos TRUCOS", "tag":"webedia-prod", "duration":"562"}

No es que sea parte de una lista de deseos imposibles. Es que realmente se ha filtrado la existencia del desarrollo de un MacBook Pro táctil con un panel OLED de idéntica construcción, tecnología y prestaciones que los que montan los últimos iPad Pro. El problema es que se espera para finales de año como pronto, siendo cada vez más probable que llegue ya para principios de 2027.

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Este ordenador supondría un punto de inflexión en una Apple que hasta ahora no terminaba de ver eso de tener un Mac con capacidades táctiles, aunque hace años que la interfaz ya deja ver elementos muy propios de pantallas táctiles (véanse como ejemplo los controles de brillo o volumen). A ello se le tendría que sumar alguna mejora adicional con macOS 27.

En su interior estaría el chip M6, que ya sea en su versión básica o en las 'Pro' y 'Max', sería el primer procesador para Mac diseñado en un proceso de 2 nanómetros, potenciando (aún más) su rendimiento y eficiencia. Eso sí, por ahora se desconocen demasiados detalles técnicos del mismo.

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Si no te gusta el diseño trasero de tu iPhone 17 Pro, Apple tiene una idea para ti que ya es una moda viral: ponerle pegatinas

Actualidad en Applesfera - Dom, 04/01/2026 - 17:00

Justo cuando creíamos que no había nada que estorbase al diseño puro del iPhone una vez que los iPhone 17 Pro impiden la correcta colocación de los Sonny Angels, llega otra incipiente moda: la de las pegatinas. De hecho, hasta la propia Apple la promociona.

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De problema a oportunidad. Cuando empezaron a surgir las primeras filtraciones del diseño de los iPhone 17 Pro, algunos no llegamos a comprender el por qué de ese nuevo y abultado módulo de cámaras en la trasera. Fue ya en su presentación cuando supimos que es donde se incluye el nuevo sistema de cámara de vapor.

Y aunque muchos siguiesen recelosos de este diseño, tanto Apple como fabricantes de accesorios ha sabido ver en ello una excusa perfecta para decorar el iPhone con pegatinas. Y así es como llevamos meses viendo que se venden desde stickers del tamaño justo para que quepa en cualquier parte del módulo, hasta carcasas que ya integran esas pegatinas.

No es la primera vez. Aunque no sea Apple la que vende pegatinas, no es esta la primera ocasión en la que promociona personalizar sus productos de alguna forma alternativa a la de poner fundas. Véase como ejemplo los grabados a láser de los AirTag o estuches de los AirPods, que ya desde que se encargan en la web de Apple permiten añadir un emoji o nombre. En ocasiones, hasta comercializan ediciones especiales.

Un par de ejemplos de las muchas combinaciones posibles (Imágenes: Apple)

¿Moda pasajera? Solo el tiempo responderá a esta pregunta. Por lo pronto, parece que es en Corea del Sur donde más usuarios hay colocándole stickers a sus respectivos iPhone 17 Pro. Y el hecho de que Apple haya emitido un spot publicitario en el país sirve para amplificar aún más la moda y, probablemente, acabe extendiéndose por todo el mundo dado el económico precio de esta customización.

Al final no deja de ser una forma más de personalizar el móvil y distinguirlo del resto, de igual modo que lo diferencia un fondo de pantalla o una funda. La utilidad que tiene es nula, pero al final lo estético tiene también su importancia (y que viva la diversidad de opciones).

En Applesfera 23 fondos de pantalla que son perfectos para aprovechar la isla dinámica del iPhone

Un doble problema para retirarlas. Si nos cansamos de llevar pegatinas o sencillamente queremos cambiarlas por otras, tendremos que ser muy hábiles para retirarlas con las uñas u otro objeto que, aunque punzante, no dañe el material del iPhone. Ya hemos visto este año como el material es sensible ante rayones.

El otro problema está en el rastro de pegamento que pueden dejar las pegatinas y que, por pequeño que sea, enturbian el diseño del dispositivo. En este caso, se aconseja retirarlo con un papel suave mojado con agua caliente.

Imagen de portada | @fairyprxncess en X

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Android no detecta redes Wi-Fi cercanas: pasos para solucionarlo

Actualidad en Androidsis - Sáb, 03/01/2026 - 14:05

La tecnología avanza a toda velocidad pero, aun así, los móviles y las redes WiFi siguen dándonos quebraderos de cabeza. Uno de los fallos más desesperantes es que tu Android deje de ver las redes inalámbricas que tiene alrededor, o que se conecte, pero navegue fatal o se caiga cada dos por tres.

La buena noticia es que en la mayoría de casos el problema tiene solución si sabes por dónde empezar a mirar. En esta guía encontrarás un repaso muy completo de todas las causas habituales por las que un Android no detecta redes WiFi cercanas y un montón de formas prácticas de intentar arreglarlo tanto en el móvil como en el router, incluyendo herramientas de información del hardware.

Principales motivos por los que Android no detecta redes Wi‑Fi cercanas

Cuando tu móvil deja de ver las redes WiFi de alrededor no siempre es culpa del propio teléfono. A veces falla el router, otras es un ajuste mal puesto y, en ocasiones, hay incluso problemas de hardware o interferencias externas.

En términos generales, podemos agrupar las causas en tres bloques: fallos físicos (router, cables, antena del móvil…), errores de software o configuración, e interferencias o limitaciones técnicas de la propia red inalámbrica.

Conviene tener claro este esquema porque te ayudará a ir descartando problemas de forma ordenada: primero compruebas si otros dispositivos se conectan, luego miras ajustes del móvil, después el router, y así sucesivamente.

Un detalle importante: antes de volverte loco con el teléfono, prueba si la WiFi funciona en otro aparato (otro móvil, un portátil, una tablet, la Smart TV…). Si tampoco les va o ni siquiera ven la red, casi seguro que el lío está en el router o en la línea de tu operador.

Problemas de hardware: móvil, router y entorno físico

El hardware es lo primero que conviene descartar cuando Android no detecta redes WiFi cercanas. Si el emisor (router) o el receptor (teléfono) están dañados, por mucho que toques ajustes de software no vas a solucionar nada; prueba apps para diagnóstico de hardware.

Distancia al router y obstáculos

Puede sonar obvio, pero si estás lejos del router o con muchas paredes por medio, la red puede dejar directamente de aparecer. Esto se nota mucho con la banda de 5 GHz (y todavía más con 6 GHz en Wi‑Fi 6E), que ofrece más velocidad pero menos alcance real que 2,4 GHz.

Si en una habitación ves la WiFi de algún vecino pero no la tuya, acércate al router y vuelve a buscar redes desde Android. Si al ponerte cerca sí aparece, el problema es de cobertura y lo suyo sería usar la banda de 2,4 GHz o instalar repetidores, PLC o un sistema WiFi Mesh para ampliar señal.

Funda del móvil y antena WiFi dañada

Lo creas o no, hay fundas muy gruesas o con materiales metálicos que pueden debilitar bastante la señal WiFi. Sobre todo si combinan plásticos duros con elementos metálicos o imanes para accesorios.

Haz la prueba: quita la funda y revisa si tu Android empieza a detectar más redes o mejora la intensidad de señal. Si notas un cambio grande, plantéate usar una carcasa de plástico, silicona o piel fina, que interfieren mucho menos.

Si incluso sin funda el móvil no detecta ninguna red o solo funciona pegado al router, puede que la antena WiFi interna esté dañada. En ese punto lo sensato es llevar el dispositivo al servicio técnico, porque es un fallo físico que no vas a resolver con ajustes.

Router o cables en mal estado

Otra causa muy habitual es que el router tenga algún problema físico o se haya quedado “colgado”. También puede haber cables Ethernet deteriorados entre router y ONT o entre router y otros equipos que causen cortes o caídas de señal.

Empieza por lo básico: asegúrate de que el router está encendido correctamente y sin luces de alarma. Si todo parece normal, apágalo, desenchúfalo de la corriente, espera al menos 30 segundos y vuelve a enchufarlo para que haga un reinicio limpio.

Si sospechas de los cables (pelados, forzados o demasiado viejos), prueba a cambiarlos por otros compatibles a ver si se estabiliza la conexión. Un simple cable defectuoso puede provocar que la red aparezca y desaparezca o que no haya Internet aunque la WiFi parezca conectada.

Antena o componentes internos del router averiados

En algunos casos más serios, la parte inalámbrica del router puede haberse estropeado: antenas internas o externas dañadas, placa con problemas, sobrecalentamiento constante, etc.

Si otros dispositivos tampoco ven la red y el router se apaga solo, se reinicia, o su WiFi desaparece de la lista de redes de vez en cuando, es muy posible que tenga un fallo de hardware. Si el aparato es de la operadora y está en garantía, llama al soporte para que lo revisen o te lo cambien.

Cuando el router es tuyo y ya no está en garantía, valora si compensa intentar repararlo o directamente comprar uno nuevo. Hoy en día hay modelos bastante económicos con mejores prestaciones, doble o triple banda y estándar Wi‑Fi 5 o 6.

Limitaciones técnicas: bandas, canales, cifrado y SSID

Incluso si todo el hardware está bien, es posible que tu Android no vea una red concreta porque hay incompatibilidades técnicas o la red está oculta. Aquí entran en juego la banda, el canal, el cifrado y la propia difusión del nombre WiFi. Si tienes un móvil antiguo, revisa problemas detectando redes WiFi para casos concretos.

Banda WiFi no compatible (2,4 / 5 / 6 GHz)

Hoy lo normal es que el router emita al menos en 2,4 y 5 GHz, y algunos ya añaden 6 GHz. La mayoría de móviles recientes soportan ambas bandas, pero muchos dispositivos antiguos (móviles básicos, impresoras, gadgets IoT…) solo son compatibles con 2,4 GHz.

Si ves la red de 2,4 GHz pero no aparece la de 5 GHz con un determinado aparato, comprueba en la configuración del router cómo se llaman exactamente las dos redes. A veces el 5 GHz lleva un sufijo “_5G” o similar, y ciertos dispositivos simplemente no son capaces de conectarse a ella.

En ese caso, no hay milagro: o lo conectas a la de 2,4 GHz o cambias de dispositivo por uno que soporte doble banda. Ojo también con la nueva banda de 6 GHz (Wi‑Fi 6E), visible solo para móviles muy recientes.

Canales saturados y DFS en 5 GHz

En edificios con muchos vecinos, la banda de 2,4 GHz suele estar muy saturada. Hay un número limitado de canales y si varios routers emiten en los mismos, las redes se pisan y la velocidad baja muchísimo.

Con apps como WiFi Analyzer o similares puedes analizar qué canales usan las redes cercanas y qué canal sería el más recomendable para tu red. Luego, desde la interfaz web de tu router, cambias el canal de emisión a uno menos saturado y reinicias el equipo.

En 5 GHz la cosa es algo distinta: hay canales DFS (del 52 al 64 y desde el 100 en adelante) que comparten frecuencia con radares y otros sistemas. Cuando el router arranca en uno de esos canales, pasa hasta 10 minutos sin emitir mientras comprueba que no hay radares activos. Durante ese tiempo, tu red de 5 GHz puede ni siquiera aparecer.

Si ves que la red de 5 GHz tarda bastante en salir tras un reinicio, revisa la configuración del canal y plantéate cambiarlo a uno no-DFS. Así evitas esperas y posibles cambios de canal automáticos cuando el router detecta radares.

Red oculta (SSID no difundido)

Muchos routers permiten ocultar el SSID, es decir, dejar de mostrar el nombre de la red en las búsquedas. La red sigue existiendo, pero ningún dispositivo la ve a menos que la añadas a mano introduciendo nombre y parámetros.

Si estás en casa, no ves tu WiFi pero sí otras y recuerdas que alguna vez tocaste ajustes de seguridad, entra en el panel del router y mira si la opción de “difusión de SSID” o “Ocultar red” está activada. Si quieres que cualquier móvil la encuentre fácilmente, desactiva esa casilla y guarda cambios.

Si prefieres dejar la red oculta, podrás conectar desde Android yendo a Ajustes > Wi‑Fi > Añadir red, escribiendo exactamente el nombre (SSID), el tipo de seguridad y la contraseña. Es poco práctico, pero funcional.

Tipo de cifrado no compatible

Otro motivo por el que una red WiFi puede no aparecer o no permitir conexión en ciertos dispositivos es el tipo de cifrado. Los protocolos más antiguos (como WEP o ciertos modos de WPA) están obsoletos y, además de inseguros, pueden ser incompatibles en uno u otro sentido.

De forma muy resumida, estos son los cifrados que puedes encontrarte:

  • WEP: totalmente inseguro y obsoleto; algunos equipos nuevos directamente ni lo soportan.
  • WPA / WPA‑TKIP: también considerado inseguro hoy en día, no recomendable.
  • WPA2‑PSK (TKIP): mezcla estándar actual con cifrado antiguo; sigue sin ser buena idea.
  • WPA2‑PSK (AES): la opción más habitual y todavía segura para la mayoría de hogares.
  • WPA3: estándar más moderno y robusto, pero no todos los móviles y routers lo soportan todavía.

Si tu router está en WPA3‑only y tu móvil es algo viejo, es posible que ni siquiera vea la red. En ese caso, prueba a activar un modo mixto WPA2/WPA3 o a quedarte en WPA2‑AES para maximizar compatibilidad sin renunciar a una buena seguridad.

Nombre y contraseña cambiados sin darte cuenta

Puede suceder que el router se haya reseteado a valores de fábrica (por un corte de luz, una mala actualización o por pulsar el botón RESET sin querer). En ese caso, la red volverá a tener el nombre y la contraseña que vienen en la pegatina de la parte inferior.

Si no ves tu antigua red pero aparece otra con el nombre original del router, intenta conectarte usando la clave que figure en esa pegatina. Una vez logres entrar, podrás cambiar de nuevo SSID y contraseña desde el panel de administración.

Errores de configuración y software en Android

Descartadas las causas físicas y técnicas del lado del router, toca revisar el propio teléfono Android. Muchas veces el problema está en un ajuste mal puesto, en una actualización pendiente o en alguna app que interfiere, y conviene preparar tu móvil para evitar fallos.

WiFi desactivado, Modo avión y conexión automática

Parece una tontería, pero a veces la WiFi está simplemente apagada o el Modo avión activado. Desliza la barra de notificaciones, revisa el icono de WiFi y el de avión y asegúrate de que están en el estado correcto.

En redes que usas a diario (como tu casa), activa la opción de “Conectar automáticamente” desde los ajustes de esa red. Así tu Android se vinculará en cuanto la detecte sin que tengas que tocar nada cada vez.

Olvidar la red y volver a conectarse

Cuando la red aparece pero Android se queda en “Guardada” o se intenta conectar y falla sin parar, es frecuente que haya un conflicto con la contraseña o con parámetros antiguos.

Entra en Ajustes > Red e Internet > Wi‑Fi (o Conexiones > Wi‑Fi en Samsung), toca tu red problemática y pulsa en “Olvidar”. Luego reinicia el móvil, vuelve a buscar redes, selecciónala y escribe la contraseña con cuidado. Si algún familiar ha cambiado la clave, tendrás que meter la nueva.

Actualizaciones del sistema y de las apps

Un Android desactualizado puede arrastrar errores de compatibilidad con ciertos routers o con funciones WiFi recientes. Del mismo modo, una actualización pendiente puede estar pidiendo a gritos reiniciar el dispositivo.

Ve a Ajustes > Sistema > Actualización de software (o Ajustes > Actualización de software en Samsung) y comprueba si hay versiones nuevas disponibles. Descarga e instala con la batería cargada o el cargador conectado, y con conexión a Internet (WiFi o datos móviles).

Localización, ahorro de batería y controles parentales

En algunos modelos y capas de personalización, la localización por GPS, el modo ahorro de batería o los controles parentales interfieren con la conectividad, limitando el uso de datos o la WiFi en segundo plano; revisa el modo seguro si sospechas de una app que bloquee conexiones.

Para ir descartando, prueba lo siguiente:

  • Desactiva el Modo ahorro de batería desde los ajustes rápidos o en Ajustes > Batería.
  • Desconecta la localización temporalmente en Ajustes > Ubicación y revisa si la WiFi se estabiliza.
  • Si es el móvil de un menor, revisa los controles parentales en Google Play o en Family Link y asegúrate de que no haya restricciones que bloqueen la conexión.
VPN, antivirus y aplicaciones conflictivas

Una VPN mal configurada o un antivirus demasiado agresivo pueden cortar o redirigir el tráfico WiFi de forma que parezca que no tienes Internet, aunque la conexión esté establecida.

Como prueba, desactiva temporalmente la VPN y el antivirus y mira si el WiFi vuelve a funcionar con normalidad. Si es así, revisa su configuración o cámbialos por alternativas más fiables.

Si sospechas de alguna app reciente, puedes usar el Modo seguro de Android para arrancar solo con las aplicaciones del sistema. Si en modo seguro sí funciona la WiFi, ve desinstalando las últimas apps instaladas hasta localizar la culpable.

Restablecer ajustes de red en Android

Cuando ya has probado todo lo anterior y nada parece cuadrar, es muy útil restablecer la configuración de red del móvil. Esto borra todas las redes WiFi guardadas, emparejamientos Bluetooth y ajustes de datos móviles, devolviéndolos a su estado original.

En muchos Android, el camino suele ser Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento > Restablecer Wi‑Fi, datos móviles y Bluetooth. En Samsung suele estar en Ajustes > Administración general > Restablecer > Restablecer ajustes de red.

Recuerda que después tendrás que volver a introducir las contraseñas de todas tus redes WiFi, así que tenlas a mano antes de hacer el proceso.

Restablecimiento de fábrica como último recurso

Si ni con el restablecimiento de red se arregla, quizá el sistema esté tan dañado que solo un reseteo de fábrica lo solucione. Esto borra absolutamente todo: apps, fotos, archivos, cuentas y ajustes.

Antes de lanzarte, haz una copia de seguridad completa en la nube o en un ordenador. Luego, ve a Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento > Borrar todos los datos (restablecer a valores de fábrica), confirma con tu PIN o biometría y espera a que el proceso termine.

Tras el primer arranque, configura el móvil desde cero y prueba la WiFi incluso antes de restaurar tus apps habituales. Si sigue sin funcionar, es muy probable que el origen sea un problema de hardware o del router y no del sistema.

Interferencias, saturación y problemas externos de la red

Aunque todo parezca bien configurado, las redes WiFi son muy sensibles al entorno: otras redes, aparatos domésticos y hasta la estructura de tu casa pueden jugar en tu contra.

Interferencias de otros dispositivos y redes cercanas

Los hornos microondas, teléfonos inalámbricos antiguos, cámaras de bebés, altavoces Bluetooth, sistemas de alarma y demás chismes electrónicos pueden emitir en frecuencias similares a la banda de 2,4 GHz. Si están muy cerca del router o del móvil, la calidad de la señal se resiente.

Intenta alejar el router de este tipo de aparatos y situarlo en un punto central de la vivienda, en alto y sin encerrarlo en muebles metálicos. También ayuda apagar temporalmente dispositivos Bluetooth si sospechas de interferencias excesivas.

En comunidades de vecinos con decenas de routers, la saturación de canales es casi inevitable. Aquí de nuevo es útil usar una app de análisis WiFi para cambiar el canal y, si puedes, dar prioridad a la banda de 5 GHz para los dispositivos principales.

Red saturada por demasiados dispositivos conectados

Cuando hay muchos móviles, ordenadores, consolas y aparatos conectados a la misma red, puede llegar un punto en el que el router se vea desbordado y la WiFi se vuelva inestable. Algunos equipos incluso limitan por defecto el número de clientes conectados a la vez.

Accediendo a la interfaz del router podrás ver la lista de dispositivos conectados y, en muchos modelos, bloquear o pausar aquellos que no te interesen. Eso libera ancho de banda para el resto y puede hacer que tu Android recupere la conexión sin problemas.

Problemas con el proveedor de Internet

Hay veces en las que, por mucho que ajustes tu red, el fallo viene del proveedor de servicios de Internet (ISP): mantenimiento, caída general, saturación de la zona o incidencias en tu línea concreta.

Si ves que el router tiene luz de Internet en rojo, o directamente no sincroniza, contacta con tu operadora por teléfono, app, web o redes sociales para comprobar el estado de la línea. También puedes mirar si otros vecinos de la misma compañía se quejan de lo mismo.

Cuando la avería es externa solo queda esperar a que la solucionen. Mientras tanto, puedes compartir datos desde otro móvil o usar un módem 4G/5G si necesitas conexión urgente.

Seguridad de la red, intrusos y buen mantenimiento del Wi‑Fi

Más allá de solucionar el problema puntual de que Android no vea las redes, conviene mimar un poco la red doméstica para que vaya fina y segura a largo plazo. Muchas incidencias vienen de tener el router abandonado de la mano de Dios.

Intrusos en la red y contraseñas débiles

Si alguien ha conseguido colarse en tu WiFi, puede modificar la configuración del router, ocultar la red, cambiar el nombre o la contraseña e incluso saturar el ancho de banda descargando sin parar.

Con apps como FING u otras herramientas similares puedes identificar el uso de tu WiFi y ver qué dispositivos están conectados a tu red y expulsar aquellos que no reconozcas desde la interfaz del router.

Es fundamental usar contraseñas largas, con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, tanto para la red WiFi como para la propia administración del router, y optar por cifrado WPA2‑AES o WPA3 cuando sea posible. Hay webs y herramientas que te indican en cuánto tiempo se podría romper una clave por fuerza bruta, lo que ayuda a medir su robustez.

Buenas prácticas de mantenimiento del router

Para que la red funcione bien a lo largo del tiempo, no hace falta ser ingeniero, pero sí seguir unas cuantas pautas básicas:

  • Actualiza el firmware del router cada cierto tiempo para corregir fallos de seguridad, mejorar estabilidad y, a veces, ganar funciones nuevas.
  • Cambia el nombre (SSID) y las contraseñas por defecto en cuanto instalas el equipo, evitando datos personales en el nombre de la red.
  • Elige un canal poco saturado, sobre todo si vives en un bloque de pisos, en lugar de dejarlo siempre en automático si ves que no acierta.
  • Reinicia el router de vez en cuando si notas que la red se vuelve perezosa o inestable; un apagado de 30 segundos y encendido limpia memoria y procesos colgados.
  • Mantén también actualizados los dispositivos conectados (móviles, ordenadores, tablets, Smart TV), ya que un equipo con fallos puede arrastrar problemas a toda la red.
Uso responsable de la red y prevención de problemas

La red doméstica no solo se cuida con ajustes, también influye cómo la usamos en el día a día. Si todo el mundo se pone a bajar torrents al máximo o a hacer streaming 4K al mismo tiempo, es normal que se resienta.

Procura evitar saturar la conexión de forma constante con descargas innecesarias, programa tareas pesadas en horarios de menor uso y ten en cuenta las necesidades del resto de personas en casa.

Por otro lado, sé prudente con las páginas que visitas y los programas que instalas: malware tipo botnet puede convertir tu router o tus dispositivos en parte de redes de ataque, consumiendo ancho de banda y comprometiendo tu seguridad.

Cuando tu Android no detecta redes WiFi cercanas o la conexión va mal, lo ideal es seguir un orden: comprobar si otros dispositivos se conectan, revisar distancia y obstáculos, asegurarse de que el router y su configuración (bandas, canales, cifrado, SSID) están correctos, ajustar el móvil (WiFi, modo avión, actualizaciones, VPN, reinicios y restablecimientos) y, si todo falla, llamar al operador o al servicio técnico; con esta combinación de pasos y un mantenimiento mínimamente cuidadoso del router, lo normal es que termines recuperando una conexión estable sin necesidad de cambiar de móvil a la primera de cambio. Si necesitas una solución temporal, puedes usar un módem 4G/5G o compartir datos desde otro móvil.

Cómo configurar Android para reducir distracciones sin perder notificaciones importantes

Actualidad en Androidsis - Sáb, 03/01/2026 - 13:06

Si sientes que cada vibración del móvil te corta el hilo de lo que estabas haciendo, no estás solo. Los smartphones se han convertido en una máquina de romper la concentración: mensajes, redes sociales, juegos, correos, alertas del banco, recordatorios… todo compite por tu atención a cada minuto.

La buena noticia es que Android tiene muchas más opciones de lo que parece a primera vista para mantener a raya las interrupciones sin dejar de recibir lo realmente importante. Con una buena configuración puedes reducir distracciones sin perder las llamadas, mensajes y avisos críticos, tanto con herramientas del sistema como con aplicaciones especializadas y algunos trucos de uso diario.

Por qué las notificaciones distraen tanto (y cómo afecta al cerebro)

Detrás de cada aviso del móvil hay un pequeño disparo de dopamina y sensación de recompensa. El cerebro se acostumbra a esa mezcla de curiosidad e incertidumbre: puede ser un mensaje urgente o una simple promoción, pero la duda te empuja a mirar la pantalla una y otra vez.

Con el tiempo, este bombardeo de estímulos hace que cueste mucho más mantener la atención en una sola tarea. Leer un informe, estudiar, incluso ver una película sin consultar el móvil se vuelve complicado, porque el sistema de recompensa del cerebro se ha recalibrado para buscar novedades constantes.

Además, cuando las notificaciones no paran, se produce lo que muchos estudios llaman fatiga por notificaciones: los avisos pierden importancia, pero siguen consumiendo energía mental y aumentando el estrés. Resultado: atención fragmentada, más cansancio y sensación de no llegar a nada.

Por si fuera poco, ese estado de alerta permanente hace que actividades tranquilas como leer, conversar o simplemente descansar parezcan menos atractivas que el chute rápido de distracción que da el móvil. De ahí la importancia de poner orden y filtrar qué puede interrumpirte y qué no.

Silenciar no es lo mismo que desactivar notificaciones

Antes de meterte en menús de Android, conviene tener clara una diferencia clave: silenciar una app no es igual que desactivar sus avisos por completo. Son dos herramientas distintas que te van a servir para afinar mejor.

Cuando silencias, las notificaciones de esa aplicación siguen llegando, pero lo hacen sin sonido, sin vibración y normalmente sin banner emergente. Se quedan en el panel de notificaciones para que las revises cuando tú quieras, sin interrumpirte en medio de una reunión o una sesión de estudio.

Si desactivas las notificaciones de una app, directamente no recibirás ningún tipo de aviso: ni icono en la barra de estado, ni globos en el icono, ni mensajes en la cortina de notificaciones. Solo verás lo que haya nuevo al abrir la aplicación manualmente.

Lo más sensato suele ser usar las dos cosas combinadas: silenciar lo que te interesa revisar pero no en el momento (por ejemplo, actualizaciones de pedidos, avisos bancarios o algunas apps de noticias), y desactivar por completo las apps que solo generan ruido, como juegos o ciertas redes sociales.

Crear tu sistema de prioridades: qué avisos merecen tu atención

Si quieres configurar Android para reducir distracciones de verdad, el primer paso es decidir qué notificaciones son imprescindibles, cuáles son solo útiles y cuáles sobran. Sin esta jerarquía, acabarás o bien sin enterarte de nada o bien igual de saturado que antes.

Durante unos días, fíjate en qué avisos atiendes al momento y cuáles ignoras. A partir de ahí, puedes dividir tus aplicaciones en tres grupos bastante claros para ajustar Android en consecuencia.

En el primer grupo están las imprescindibles: llamadas, mensajería de familia cercana, trabajo y calendario. Estas son las que deben poder interrumpirte con sonido y vibración, incluso con la pantalla apagada, porque suelen llevar información que no puede esperar.

En un segundo nivel entrarían las que son importantes pero no urgentes: notificaciones del banco, seguimiento de paquetes, ciertas apps de productividad o noticias seleccionadas. Aquí funciona muy bien configurarlas como avisos silenciosos que no interrumpan lo que estás haciendo.

Por último, tienes las claramente prescindibles: juegos, promociones, redes sociales en modo “todo el rato” y un largo etcétera. Con estas es donde más vas a notar la diferencia al desactivar sus notificaciones o reducirlas al mínimo desde sus propios ajustes internos.

Herramientas de Android para reducir interrupciones

Android ha ido incorporando con los años un arsenal de opciones para controlar cuándo y cómo puede molestarte el móvil. Algunas dependen de la versión y de la capa del fabricante, pero la base suele ser parecida: modos de concentración, Bienestar digital, No molestar y canales de notificación.

En los móviles con una versión reciente del sistema, el centro de mando es Bienestar digital (o Bienestar digital y control parental). Desde ahí puedes ver cuántas veces desbloqueas el teléfono, qué apps consumen más tiempo y cuántas notificaciones recibes al día, algo muy útil para ser consciente del problema.

Dentro de Bienestar digital suele aparecer un apartado tipo “Reducir interrupciones” o similar. Ahí tienes un listado de aplicaciones ordenadas por las que más notificaciones generan o por frecuencia, lo que te ayuda a atacar primero las que más guerra dan.

Entrando en cada app desde este menú, puedes decidir si puede mostrar banners, iconos en la barra, sonidos, vibraciones, globos, etc. Si lo que te molestan son los avisos publicitarios, puedes aprender a desactivar notificaciones con anuncios en Android. En muchos móviles, también puedes ajustar canales de notificación específicos dentro de la propia app (por ejemplo, diferenciar correos importantes de correos promocionales en Gmail).

Por otro lado, en Ajustes > Aplicaciones y notificaciones (o similar según el fabricante) tienes otra forma de llegar al mismo control, muy útil si tu Android es algo más antiguo o no tiene Bienestar digital integrado de serie.

Modo No molestar y modos de concentración en Android 15 y similares

El modo No molestar ha dejado de ser un simple botón para silenciar el móvil y se ha convertido en un sistema de modos personalizados adaptados a cada momento del día: trabajo, dormir, conducir, hacer ejercicio, etc. En Android 15 y capas modernas lo encontrarás dentro de Ajustes > Modos.

En muchos dispositivos, además del tradicional No molestar, ya vienen preconfigurados modos como Descanso, Conducción o incluso modos especiales para juegos, como Game Launcher. Cada uno tiene su propio conjunto de reglas sobre quién y qué puede interrumpirte, y cómo se muestra en pantalla.

Si quieres algo totalmente adaptado a tu rutina, puedes crear tu propio modo. El proceso suele ser: abrir Ajustes, entrar en Modos, tocar “Crear tu propio modo”, ponerle un nombre (por ejemplo, “Trabajo profundo”), elegir un icono y guardar.

Una vez creado, podrás configurar cosas como las horas de activación automática, qué contactos pueden llamarte o enviarte mensajes mientras está activado, qué aplicaciones tienen permiso para notificar y cómo se gestionan alarmas, recordatorios, sonidos del teclado y eventos del calendario.

Otra parte potente de estos modos son los ajustes de pantalla asociados: puedes hacer que se atenúe, activar el modo oscuro, pasar el móvil a escala de grises o impedir que las notificaciones iluminen la pantalla cuando no estás usándolo, lo que reduce todavía más la tentación de mirar.

Configurar paso a paso el modo No molestar en Android

Para tener un modo de concentración realmente útil, merece la pena dedicar unos minutos a ajustar bien No molestar. Desde Ajustes > Modos > No molestar (o un modo nuevo que hayas creado) verás un apartado de filtros o algo similar donde decides qué se bloquea y qué se permite.

En la sección de Personas puedes escoger qué contactos están exentos. Es habitual permitir llamadas de favoritos, de ciertos grupos o de quien llame dos veces en pocos minutos, por si hay emergencias. Así el móvil permanece en silencio, pero las urgencias reales siguen entrando.

En Aplicaciones eliges qué apps pueden saltarse el silencio. Puedes dejar solo las imprescindibles (teléfono, mensajería clave, calendario, quizá correo de trabajo) y bloquear el resto. Muchas capas te dejan incluso marcar algunas como “Omitir No molestar” desde los ajustes individuales de notificaciones de la app.

El apartado de Alarmas y otras interrupciones sirve para decidir si el modo permite alarmas, sonidos multimedia, recordatorios y eventos. Lo más común es dejar sonar las alarmas y recordatorios importantes, pero silenciar música, vídeos y juegos.

También puedes definir la duración del modo cuando lo activas desde los Ajustes rápidos (la cortina superior): mantenerlo hasta que lo desactives a mano, activarlo solo un número de minutos u horas o hacer que el sistema te pregunte cada vez cuánto tiempo quieres tenerlo activo.

Por último, en muchos móviles puedes programar reglas automáticas: que se active por horas (por ejemplo, de noche o en horario laboral), según el calendario de eventos (reuniones, citas) o mediante servicios externos como IFTTT, para evitar distracciones al volante.

Uso de modos en móviles Samsung y capas personalizadas

En los Galaxy de Samsung, todo esto se centraliza en Ajustes > Modos y Rutinas. Ahí verás modos ya preparados como Sueño, Trabajo, Ejercicio o Tiempo libre, que puedes usar tal cual o modificar a tu gusto.

Al crear o editar un modo en Samsung, eliges nombre, icono y color, y después defines cuándo se activa automáticamente (horario, lugar, conexión a ciertos dispositivos, etc.). A partir de ahí, puedes ir a “Formas de evitar distracciones” para configurar a fondo No molestar y restricciones de apps.

Desde esa pantalla puedes decidir qué contactos y aplicaciones tienen permiso para interrumpirte, igual que en Android puro, pero además puedes bloquear el uso de determinadas apps mientras el modo está activo. Es decir, no solo no notifican, sino que directamente no puedes abrirlas.

Samsung también deja asociar a cada modo acciones como cambiar el fondo de pantalla, activar el modo oscuro, modificar el volumen del sistema o encender el ahorro de energía. Así, al entrar en modo Trabajo, por ejemplo, todo el móvil cambia de contexto, tanto visual como de comportamiento.

Estos modos, igual que en otros Android, se pueden activar manualmente desde los ajustes o más cómodamente desde el panel de Configuración rápida, deslizando desde la parte superior de la pantalla y tocando el icono correspondiente.

Android 8.1 y versiones anteriores: opciones básicas de No molestar

Si tu móvil es algo más antiguo y no tiene los nuevos Modos, sigue siendo posible limitar interrupciones de forma bastante precisa con el No molestar clásico de Android, accesible desde Ajustes > Sonido o desde los Ajustes rápidos.

Al activarlo, normalmente se ofrecen tres variantes: Silencio total, Solo alarmas y Solo prioridad. Cada una bloquea más o menos cosas, y puedes elegir durante cuánto tiempo se mantendrá activa esa configuración antes de volver al estado normal.

En Silencio total, el teléfono no emite ningún tipo de sonido ni vibración, incluidas las alarmas. Es útil para situaciones muy concretas (una reunión crítica, un examen) donde de verdad no quieres que nada suene bajo ningún concepto.

En Solo alarmas, llamadas, mensajes y notificaciones quedan silenciadas, pero las alarmas siguen funcionando. Es una opción muy práctica para dormir si quieres asegurarte de despertarte con la alarma pero sin recibir notificaciones de madrugada.

Por último, Solo prioridad permite que pasen solo las interrupciones marcadas como importantes: contactos favoritos, alarmas, ciertos recordatorios o eventos. Desde las preferencias de No molestar puedes definir qué se considera prioritario y programar reglas automáticas por horarios o eventos del calendario.

Cómo combinar No molestar con la configuración de cada app

Los modos de Android son muy potentes, pero el control fino se consigue cuando los combinas con los ajustes de notificaciones de cada aplicación por separado. Así evitas que, por ejemplo, WhatsApp sea un coladero de ruido incluso cuando Android está bien configurado. Si además necesitas que las apps sigan recibiendo avisos, conviene evitar que Android cierre tus apps en segundo plano.

En aplicaciones como WhatsApp, Telegram o Gmail, merece la pena entrar en su menú de ajustes y revisar a fondo qué tipos de notificaciones envían: mensajes individuales, grupos, menciones, correos de alta prioridad, promociones, etc. Muchas permiten desactivar categorías completas de avisos o ajustarlas para que solo suenen las realmente importantes.

Un truco muy efectivo es personalizar tonos o vibraciones para contactos o grupos clave y silenciar los grupos menos relevantes. Así, aunque tengas menos avisos globales, seguirás reconociendo de oído cuándo algo sí necesita tu atención inmediata.

En redes sociales y juegos es especialmente recomendable entrar en sus ajustes internos, porque suelen traer activados de serie recordatorios, sugerencias de amigos, recomendaciones de contenido y otras notificaciones que solo buscan que abras la aplicación sin ninguna urgencia real.

Si a esto le sumas que en Android puedes activar la opción “Omitir No molestar” para algunas apps críticas desde Ajustes > Aplicaciones > Notificaciones, tendrás un sistema donde solo unas pocas aplicaciones de confianza pueden saltarse tus reglas de silencio en caso necesario.

Gestionar el tiempo de uso con Bienestar digital

Controlar notificaciones es la mitad del trabajo; la otra mitad es vigilar cuánto tiempo pasas realmente con el móvil en la mano. Para eso están Bienestar digital en Android y Tiempo de uso en iOS, que ofrecen estadísticas muy claras.

En Android, al entrar en Bienestar digital y control parental verás un panel con el tiempo de pantalla diario, cuántas veces has desbloqueado el móvil y el número de notificaciones recibidas. También puedes consultar qué aplicaciones se llevan más horas a lo largo del día o de la semana.

Desde ahí puedes configurar temporizadores de uso para las apps más peligrosas para tu concentración: cuando se cumple el límite diario, el sistema bloquea temporalmente la aplicación o muestra avisos para que la cierres. Es una forma muy visual de recordarte que el tiempo se ha ido de las manos.

Otra función interesante es el modo Descanso o “Hora de dormir”, que atenúa la pantalla, puede ponerla en escala de grises y reduce al mínimo las notificaciones nocturnas. Es ideal para mejorar la higiene del sueño reduciendo tanto el brillo como el contenido estimulante por la noche.

Todo esto ayuda a tomar conciencia de hábitos de uso y a decidir dónde recortar. Muchas personas, al ver las cifras reales de horas en redes sociales o juegos, se animan a aplicar límites más estrictos de notificaciones y tiempo de pantalla.

Aplicaciones de terceros para bloquear distracciones

Si con las herramientas de Android no tienes suficiente o te cuesta mucho autocontrol, hay apps dedicadas a bloquear distracciones de forma más radical. Algunas se integran con sistemas de productividad, otras usan ideas más creativas para animarte a no tocar el móvil.

Una de las más populares es Forest, que plantea la concentración como un juego: plantas un árbol virtual y este crece mientras no uses el móvil. Si sales a revisar otras apps que no estén en tu lista permitida, el árbol se marchita. A base de sesiones, puedes crear un bosque y, en algunos casos, incluso apoyar proyectos reales de reforestación.

También tienes apps tipo Zen Flip Clock, que básicamente muestran un gran reloj en pantalla con un temporizador, a menudo inspirado en la técnica Pomodoro de trabajo en bloques. Al ocupar toda la pantalla, reduces el acceso a otras apps y asocias el móvil a la tarea en curso.

Para quien necesite medidas más extremas, existen herramientas como OFFTIME o LockMeOut, que permiten bloquear aplicaciones o directamente el acceso al móvil durante un tiempo determinado. En algunos casos no hay forma de cancelar el bloqueo, así que hay que pensárselo bien antes de activarlas.

Algunos fabricantes, como OnePlus con su Zen Mode, incluyen ya de fábrica modos similares: el teléfono entra en una especie de cuarentena donde solo puedes responder llamadas, hacer llamadas de emergencia o hacer fotos mientras dura la sesión de concentración.

Cuándo basta con silenciar… y cuándo conviene ir más lejos

No siempre hace falta montar un sistema complejo para reducir distracciones; en ocasiones, con bajar el volumen o silenciar el móvil basta para tener algo de paz durante un rato. Eso sí, este enfoque requiere bastante autocontrol.

Si desactivas sonido y vibración y además evitas que la pantalla se encienda con cada notificación, el móvil deja de reclamarte a gritos. El problema es que, si tienes la costumbre de mirarlo cada cinco minutos “por si acaso”, seguirás interrumpiendo tu concentración aunque no suene.

En situaciones en las que de verdad necesitas concentración profunda (escribir, estudiar, preparar un examen, conducir, reuniones clave), suele ser más efectivo tirar de No molestar o de modos de concentración bien configurados, en lugar de confiar solo en el botón de volumen.

Y si aun así te descubres abriendo apps de forma automática, quizá sea el momento de probar soluciones más tajantes como los bloqueadores de uso temporal o incluso apagar el móvil por completo durante ciertas franjas, dejando otro canal alternativo para emergencias (teléfono fijo, correo, etc.).

Aunque siempre puedes volver a encender el dispositivo o cancelar un bloqueo, el simple esfuerzo extra de hacerlo ya reduce la frecuencia de esos impulsos de “mirar un momento” que tanto rompen el ritmo.

Buenas prácticas para mantener el control a diario

Más allá de las funciones del sistema, hay una serie de hábitos sencillos que ayudan mucho a que el móvil deje de dirigir tu agenda y pase a estar a tu servicio.

Un truco útil es establecer horas concretas para revisar el teléfono: por ejemplo, al empezar la mañana, después de comer y al final de la jornada. El resto del tiempo, el móvil puede estar boca abajo, en modo concentración o incluso en otra habitación.

También es buena idea desactivar globos y contadores de notificaciones en los iconos, porque esos números rojos generan una sensación de urgencia constante. Si no ves que tienes “27 pendientes”, te costará menos dejar el móvil quieto.

Crear “zonas sin móvil” en casa (dormitorio, comedor) y momentos sin tecnología (comidas, reuniones familiares, ratos de lectura) ayuda a que la vida no gire en torno a la pantalla y mejora la calidad del descanso y de las relaciones personales.

Por último, recuerda que puedes ajustar esta configuración para distintos contextos: un modo para trabajo en el que silencias redes sociales, otro para tiempo libre en el que callas apps laborales, y quizá un modo “vacaciones” en el que solo permites contactos cercanos y alertas realmente esenciales.

Con todas estas opciones —No molestar avanzado, modos de concentración, Bienestar digital, ajustes finos por aplicación y, si hace falta, apps externas— es posible dejar que Android trabaje a tu favor: menos ruido, menos ansiedad y muchas más probabilidades de mantener la cabeza en lo que toca, sin dejar por ello de recibir las llamadas, mensajes y avisos importantes que de verdad necesitas.

Así es el nuevo Fitness+ de Apple para 2026: lo han diseñado para que no tires la toalla

Actualidad en Applesfera - Vie, 02/01/2026 - 15:00

A comienzos de cada año, el interés por mejorar hábitos relacionados con la salud vuelve a ocupar un lugar central en la conversación tecnológica. Es un momento marcado por la motivación inicial, por los propósitos escritos casi con solemnidad y por una sensación colectiva de “ahora sí”. En ese contexto, Apple acaba de presentar las primeras novedades para 2026, con una propuesta que busca responder a una realidad muy concreta: la dificultad de mantener esos hábitos más allá de las primeras semanas. El enfoque del servicio se articula alrededor de facilitar que el ejercicio forme parte de la rutina diaria, no como un evento excepcional, sino como algo integrado de manera natural en el día a día.

Desde su lanzamiento, Fitness+ se ha diferenciado por una visión del bienestar menos estridente que la de muchas plataformas similares. En lugar de prometer transformaciones radicales en poco tiempo, ha apostado por entrenamientos guiados, una fuerte integración con el Apple Watch y una experiencia cuidada en la que los datos quieren acompañar. Esa línea se mantiene en 2026, reforzando la idea de que la tecnología puede ser un apoyo constante y silencioso, capaz de motivar sin generar ansiedad ni presión añadida.

Las novedades anunciadas llegan además respaldadas por los resultados del Apple Heart and Movement Study, un análisis que muestra cómo los usuarios de Apple Watch tienden a mantener niveles de ejercicio más constantes a lo largo del año. Apple utiliza estos datos para justificar un planteamiento claro en Fitness+ 2026: diseñar contenidos que ayuden a mantenerse activo con el paso de las semanas, incluso cuando desaparece el entusiasmo inicial y el calendario vuelve a llenarse de obligaciones.

Programas semanales diseñados para crear hábito

Una de las incorporaciones más relevantes es la llegada de cuatro nuevos programas estructurados en planes de varias semanas, disponibles a partir del 5 de enero. Estos programas introducen una narrativa diferente dentro de Fitness+, aportando continuidad y una sensación de progreso guiado que va más allá de elegir entrenamientos sueltos. La intención es ofrecer un camino claro para quienes necesitan orientación, especialmente para usuarios que se sienten perdidos ante un catálogo amplio o que buscan una referencia externa para mantenerse constantes.

Apple lanza cuatro nuevos programas en Fitness+ desde el 5 de enero, con enfoque guiado y progresivo: destacan los planes para retomar el ejercicio y establecer hábitos sostenibles como el yoga

Entre estos programas destaca Make Your Fitness Comeback, una propuesta pensada para quienes quieren retomar la actividad física tras un periodo de inactividad. Apple ha diseñado este plan con tres entrenamientos semanales de apenas diez minutos, combinando fuerza, HIIT y yoga, y aumentando progresivamente la intensidad. La clave aquí no está en la variedad, sino en el planteamiento: Apple busca minimizar la barrera de entrada, demostrando que volver a entrenar no requiere grandes sesiones ni una planificación compleja desde el primer día.

Otro de los programas destacados es Build a Yoga Habit, centrado en crear una relación estable con la práctica del yoga. En lugar de centrarse en posturas avanzadas o secuencias exigentes, el programa apuesta por la repetición, la familiaridad y la constancia. El objetivo es establecer una relación constante con la práctica, integrando el yoga como un hábito sostenible y no como una actividad puntual ligada a la motivación del momento.

La música como elemento central del entrenamiento

La música vuelve a ocupar un lugar protagonista en Fitness+ con la ampliación de la serie Artista en Detalle, que incorpora nuevos entrenamientos acompañados por playlists completas de Karol G y Bad Bunny. Apple refuerza así una de sus apuestas más reconocibles: entender la música como motor emocional capaz de influir directamente en la energía, el ritmo y la percepción del esfuerzo durante el ejercicio.

Estas sesiones no utilizan la música como simple acompañamiento, sino como parte activa del diseño del entrenamiento. Los cambios de intensidad, los momentos de pausa y los picos de esfuerzo se sincronizan con las canciones, creando una experiencia más inmersiva. En este sentido, Apple traslada a Fitness+ el mismo cuidado de "curación de contenido" que lleva años aplicando en Apple Music.

La elección de estos artistas conecta además Fitness+ con la cultura popular y con otros servicios de la compañía. En el caso de Bad Bunny, su presencia coincide con su actuación en el descanso de la Super Bowl LX, reforzando cómo Apple apuesta por amplificar la sensación de ecosistema entre música, deporte y servicios digitales. Este cruce de contenidos amplía el alcance emocional de Fitness+ más allá del entrenamiento puro.

Entrenar con música reconocible y emocionalmente cercana tiene un impacto directo en la experiencia del usuario. Apple explota este vínculo para hacer que determinadas sesiones resulten más accesibles, especialmente para quienes encuentran en la música un elemento clave para superar la pereza inicial o mantener el ritmo cuando el cuerpo empieza a acusar el esfuerzo.

Hora de Andar y el valor del movimiento consciente

Hora de Andar regresa esta temporada con nuevos episodios protagonizados por Penn Badgley, Mel B y Michelle Monaghan. Este formato, que combina caminatas con conversaciones personales, sigue siendo uno de los más singulares dentro de Fitness+. Su propuesta se aleja del entrenamiento intenso para poner el foco en el movimiento cotidiano, recordando que caminar también es una forma válida y eficaz de actividad física.

Durante estos episodios, las historias personales, reflexiones y experiencias vitales de los invitados acompañan al usuario mientras camina, creando una sensación de compañía que va más allá del ejercicio. Apple utiliza este formato para transmitir una visión del bienestar más amplia, en la que el cuidado personal no se limita a la mejora física, sino que incluye también el componente emocional.

Este tipo de contenidos refuerza la identidad de Fitness+ como un servicio que entiende el ejercicio desde múltiples perspectivas. Al integrar caminatas, conversación y reflexión, Apple fomenta un equilibrio más completo entre cuerpo y mente, ampliando el concepto tradicional de entrenamiento.

Métricas visibles y tecnología integrada

La visualización de datos sigue siendo uno de los pilares de Fitness+. Durante los entrenamientos, los usuarios pueden consultar en pantalla métricas como la frecuencia cardíaca, las calorías quemadas, el progreso de los anillos de Actividad o la barra comparativa de esfuerzo. Todo ello refuerza la integración de métricas en tiempo real como parte natural de la experiencia.

Apple ha afinado especialmente la forma en la que se presentan estos datos. No se trata de competir ni de batir récords ajenos, sino de ofrecer contexto. La compañía apuesta por mostrar información sin saturar, permitiendo que cada usuario interprete sus datos sin convertirlos en una fuente de presión o frustración.

La combinación del Apple Watch con dispositivos como el iPhone, el iPad, el Apple TV y los AirPods Pro de tercera generación permite acceder a estas métricas sin interrumpir el entrenamiento. En este planteamiento, la tecnología se mantiene en segundo plano, acompañando el movimiento de forma casi invisible.

Fitness+ como reflejo de una filosofía de producto y su modelo de precios

Las novedades de Fitness+ para 2026 encajan dentro de una estrategia muy reconocible en Apple, donde los servicios no se conciben como productos aislados, sino como piezas de un ecosistema que gana valor con el uso continuado. En lugar de introducir cambios disruptivos, Apple plantea esta etapa como una evolución coherente, reforzando aquello que ya funcionaba: constancia, accesibilidad y una experiencia cuidada que no intimida al usuario. Fitness+ no pretende ser el servicio más agresivo ni el más llamativo, sino uno que pueda mantenerse en el tiempo sin generar rechazo o fatiga.

Apple refuerza Fitness+ con una evolución enfocada en la constancia y la accesibilidad, integrándolo como parte de su ecosistema y promoviendo hábitos sostenibles con precios que incentivan el compromiso a largo plazo

Esta filosofía se refleja también en cómo Apple entiende el ejercicio y el bienestar. Frente a una cultura de resultados inmediatos, Fitness+ insiste en que el progreso real llega cuando se reducen las fricciones y se facilita el hábito. La introducción de programas semanales, la ampliación de formatos como Hora de Andar o la integración más emocional de la música responden a un mismo objetivo: reducir la fricción y facilitar la continuidad en el día a día del usuario, incluso en semanas complicadas o con poco tiempo disponible.

En ese planteamiento, el modelo de precios juega un papel clave. Apple Fitness+ está disponible como suscripción independiente por 9,99 euros al mes o 79,99 euros al año, una opción pensada para quienes quieren acceder exclusivamente al servicio de entrenamiento. El plan anual, además, introduce un pequeño incentivo económico al reducir el coste mensual, reforzando la idea de compromiso a largo plazo con el hábito y no con un uso puntual.

Fitness+ también forma parte de los planes donde se integra junto a otros servicios de Apple. En Europa, el plan Individual tiene un precio de 19,95 euros al mes e incluye Apple Music, Apple TV+, Apple Arcade, iCloud+ y Fitness+. El plan Familiar asciende a 25,95 euros al mes, permitiendo compartir los servicios con hasta cinco personas, mientras que el plan Premier, por 34,95 euros al mes, añade Apple News+ y Apple Fitness+ para toda la familia. Esta estructura refuerza la idea de Fitness+ como parte de un conjunto más amplio, no como una suscripción que compite sola por la atención del usuario.

Desde una perspectiva de producto, este modelo tiene sentido. Fitness+ no se presenta como un gasto aislado, sino como un valor añadido dentro del ecosistema Apple, especialmente para quienes ya utilizan Apple Watch, Apple Music o iCloud. El precio queda diluido dentro de un paquete de servicios que acompaña al usuario en distintos momentos del día, desde el entrenamiento hasta el ocio o el almacenamiento en la nube.

De cara a 2026, Apple refuerza así una visión muy clara: Fitness+ no está pensado para transformar la vida del usuario en pocas semanas, sino para acompañarlo durante años. La combinación de contenido en crecimiento, precios estables y una integración profunda con el hardware refuerza una apuesta basada en pequeños pasos mantenidos en el tiempo, una filosofía que define no solo a Fitness+, sino a la forma en la que Apple entiende la relación entre tecnología, bienestar y hábitos cotidianos.

En Applesfera | El gimnasio de Apple se había quedado pequeño: Fitness+ por fin se dobla en español y salta a 28 nuevos países

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La noticia Así es el nuevo Fitness+ de Apple para 2026: lo han diseñado para que no tires la toalla fue publicada originalmente en Applesfera por Pedro Aznar .

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