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Cómo traducir textos con Google Lens y sacar todo su potencial

Actualidad en Androidsis - Vie, 06/02/2026 - 14:50

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Traducir textos con Google Lens se ha convertido en una de las formas más rápidas y cómodas de entender cualquier cosa que veas en otro idioma, ya sea en la pantalla del móvil, en un cartel en la calle o en la carta de un restaurante mientras estás de viaje. La combinación de cámara, reconocimiento de texto e inteligencia artificial hace que no tengas que ir copiando y pegando frases en un traductor, algo que en el día a día acaba siendo un auténtico rollo.

El problema es que la experiencia no es igual para todo el mundo ni en todas las situaciones: no es lo mismo traducir una web desde Chrome, que funciona casi solo, que intentar entender la interfaz de una app en un idioma que no dominas, o tratar de traducir un menú cuando no tienes conexión a internet. En este artículo vamos a desgranar cómo usar Google Lens para traducir textos en cada uno de estos escenarios, qué limitaciones tiene según el móvil que uses y cómo exprimir funciones menos conocidas, como las traducciones sin conexión o el análisis de vídeo con IA.

Cómo traducir textos del mundo real con Google Lens

En el ordenador solemos tenerlo muy fácil para traducir: seleccionas el texto, botón derecho y listo, pero en el móvil la cosa cambia bastante. Muchas aplicaciones no permiten seleccionar texto, otras bloquean el copiado por seguridad y, en general, andar copiando y pegando en el traductor se vuelve una tarea pesada, sobre todo si estás usando apps en idiomas que entiendes a medias.

Ahí es donde entra Google Lens, que combina cámara y reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para detectar el texto que ve y permitirte traducirlo sobre la marcha. Apuntas con la cámara o cargas una foto, Lens identifica el texto en el idioma original y lo transforma al idioma que tú elijas, superponiendo la traducción sobre la propia imagen para que veas todo “como si estuviera escrito” en tu idioma.

Este sistema es especialmente práctico cuando te enfrentas a menús de restaurantes, carteles, mapas de transporte o formularios que no entiendes, porque no necesitas teclear nada: solo encuadrar el texto y dejar que la IA haga el trabajo. Además, Lens integra el mismo motor de traducción de Google, que es el que ya conocemos del Traductor de Google, así que la calidad suele ser bastante buena para la mayoría de idiomas.

La gran ventaja de Lens frente a un traductor tradicional es que no trabaja solo con texto plano, sino con imágenes, vídeos y lo que aparece en tu pantalla (al menos en algunos dispositivos), por lo que se adapta mucho mejor a cómo usamos el móvil hoy en día. Incluso puedes traducir textos impresos en papel, apuntes, señales en la calle o folletos turísticos en cuestión de segundos.

Sin embargo, y aquí viene la parte menos agradable, la forma de acceder a esta función no es igual de directa para todo el mundo. Dependiendo de tu móvil y de cómo Google haya decidido integrar Lens, tendrás una experiencia fluida y casi mágica… o un proceso con varios pasos, capturas de pantalla por todos lados y la sensación de que podría estar todo mucho mejor resuelto.

Traducir aplicaciones en Android: el camino largo para la mayoría de móviles

Si lo que quieres es traducir un texto escrito en una app que no permite seleccionar nada, la cosa se complica. Pide un taxi en una aplicación completamente en tailandés, intenta pedir comida en una app local o navega por un servicio en un idioma que no controlas, y verás que copiar y pegar no siempre es viable.

En muchos móviles Android, el truco para traducir el texto que aparece dentro de cualquier aplicación pasa por usar Google Lens con capturas de pantalla, porque Lens, salvo excepciones, no puede analizar directamente lo que hay en pantalla en tiempo real. En la práctica, el proceso típico suele ser el siguiente:

  • Hacer una captura de pantalla de la app donde está el texto que quieres traducir.
  • Tocar el botón de compartir que aparece al hacer la captura, antes de que desaparezca la miniatura.
  • Elegir Google Lens en el menú de aplicaciones a las que puedes compartir la imagen.
  • Una vez se abre Lens con esa captura, pulsar en la opción Traducir para ver el texto en tu idioma.

Una vez te acostumbras al proceso, no tarda demasiado, pero sigue siendo un rodeo innecesario. Además, terminas llenando la galería del móvil de capturas de pantalla que solo has usado para traducir algo puntual y que luego toca borrar si no quieres que se conviertan en un caos.

La parte buena es que, una vez dentro de Google Lens, la traducción suele funcionar de maravilla, incluso aunque el texto original esté en alfabetos muy distintos (como el tailandés, ruso o árabe) o en menús con tipografías raras. El OCR de Lens es bastante sólido, y el resultado final es suficientemente claro como para que puedas manejarte en apps extranjeras sin demasiados problemas.

El inconveniente evidente llega cuando el contenido que quieres traducir no cabe en una sola pantalla y tienes que repetir el proceso varias veces: captura, compartir, Lens, traducir… Así, pedir un simple menú o configurar una app en otro idioma se convierte en una secuencia de pasos que podría estar mucho mejor integrada en Android.

Todo esto contrasta con la experiencia de escritorio, donde basta con usar el traductor integrado del navegador o extensiones que traducen páginas completas en un clic. En el móvil, traducir apps aún arrastra esa sensación de “apaño” que se mantiene desde hace años y que, de momento, solo se soluciona a medias con algunos móviles concretos.

La confusa evolución de Google Now on Tap, ¿Qué hay en mi pantalla? y Buscar en pantalla

La parte más irónica es que Google ya tuvo una solución bastante elegante para analizar lo que aparecía en la pantalla del móvil, mucho antes de que Lens se popularizara tanto. En la época de Google Now on Tap, alrededor de 2015-2016, podías mantener pulsado el botón de inicio y el sistema analizaba el contenido de la pantalla, identificaba texto, enlaces y contexto, y te ofrecía información adicional.

Aquel Google Now on Tap permitía, entre otras cosas, seleccionar texto que antes era intocable y usarlo para buscar o traducir, algo que, visto con perspectiva, estaba muy adelantado para su tiempo. Después, Google decidió “reinventar” el sistema y lo transformó en el comando del Asistente llamado ¿Qué hay en mi pantalla?, y ahí empezaron los problemas.

El famoso ¿Qué hay en mi pantalla? nunca llegó a funcionar de forma consistente para muchos usuarios. A veces devolvía resultados irrelevantes, otras veces decía que no había nada que analizar y, por si fuera poco, llegó un punto en el que parecía que el propio Asistente se olvidaba del comando, como si nunca hubiera existido.

Con el tiempo, Google optó por retirar esta función, retocarla y resucitarla bajo otro nombre: Buscar en pantalla, que ahora aparece como opción sugerida en el Asistente en algunos dispositivos. Esta función, en teoría, debería analizar lo que ves en la pantalla, reconocer el contenido y permitir cosas como traducir texto sin necesidad de capturas.

El gran “pero” es que Buscar en pantalla está, en la práctica, limitada casi por completo a los Google Pixel. En estos móviles sí puedes pedirle al Asistente que examine lo que se muestra y use Google Lens en segundo plano para detectar texto, enlaces e información, dando una experiencia mucho más integrada y natural.

En la mayoría de Android que no son Pixel, lo que aparece es simplemente un acceso al icono de Google Lens desde el Asistente, pero Lens se comporta como siempre: solo es capaz de analizar lo que ve la cámara o lo que hay en una foto guardada, no la pantalla en sí. Es decir, sigues necesitando la captura de pantalla y el proceso de compartir para poder traducir lo que ves en cualquier app.

Ni siquiera si intentas hablarle al Asistente con comandos como “escanea mi pantalla” o “qué hay en mi pantalla” suele funcionar correctamente en muchos móviles no Pixel. En el mejor de los casos, lo que hace es abrir Lens, pero sin poder analizar la interfaz directamente, de modo que el resultado es exactamente el mismo que si abrieras la app por tu cuenta.

Esta situación genera la sensación de que Google va dando tumbos con funciones que, cuando por fin son realmente útiles, acaban siendo exclusivas de sus propios teléfonos, mientras que el resto de usuarios siguen dependiendo de soluciones menos directas. Para algo tan cotidiano como traducir textos en la pantalla del móvil, el contraste entre modelos Pixel y el resto es bastante evidente.

Cómo usar la función de traducción de Google Lens paso a paso

Más allá de las diferencias entre dispositivos, la base de la traducción con Google Lens es siempre la misma: eliges el modo Traducir, apuntas al texto o abres una imagen y seleccionas el idioma de origen y de destino. Da igual que quieras traducir un menú físico, el cartel de una estación de metro o la foto de un documento que te han mandado.

Al abrir la aplicación de Google Lens, verás una serie de modos principales en la parte inferior de la pantalla, normalmente organizados como pestañas o iconos: Traducir, Buscar, Texto, Deberes, Compras, etcétera (puede variar ligeramente según la versión). La opción que nos interesa para traducir es, como es lógico, la de Traducir.

Cuando tocas en Traducir, Lens activa un modo específico pensado para la traducción de textos. En este modo, la app se centra en detectar letras, palabras y frases en el área encuadrada por la cámara, o bien en el contenido de la imagen que hayas cargado desde la galería.

En la parte superior de la pantalla verás dos idiomas: el idioma desde el que quieres traducir y el idioma al que quieres traducir. Normalmente aparecen como “Detectar idioma” hacia tu idioma principal, pero puedes cambiarlos manualmente tocando en esos nombres para ajustarlos a lo que necesites en cada momento.

Una vez configurado el par de idiomas, solo tienes que encuadrar el texto que quieras traducir y esperar un instante. Lens reconocerá el texto original, lo convertirá a caracteres digitales y superpondrá la traducción sobre la propia imagen, de forma que parezca que el cartel, el menú o la pantalla de tu móvil están directamente en tu idioma.

Entre los idiomas compatibles con la traducción de Google Lens se incluyen muchos de los más utilizados, como español, inglés, alemán, francés, italiano, ruso, árabe, tailandés, checo, danés, esloveno, bielorruso y un buen número de lenguas adicionales, a las que Google va añadiendo soporte de forma progresiva.

Esta forma de uso es ideal cuando viajas al extranjero y necesitas traducir elementos del entorno físico en tiempo real: menús de restaurantes, carteles de museos, paneles informativos, tickets, mapas de transporte público o cualquier texto impreso que esté en un idioma que no dominas. Evitas tener que pedir traducciones a otra persona y te basta con un par de toques en el móvil.

Traducciones sin conexión: descargar paquetes de idiomas en Google Lens

Uno de los puntos más interesantes que ha incorporado Google Lens en los últimos tiempos es la posibilidad de traducir sin conexión, algo que ya estaba presente desde hace años en el Traductor de Google y que ahora se incorpora al ecosistema de Lens para cuando no tienes datos o estás en una zona con mala cobertura.

Para poder usar la traducción sin conexión primero debes descargar los paquetes de idiomas que vayas a necesitar. El proceso se hace desde la propia aplicación de Lens, y una vez lo configuras una vez, puedes seguir utilizando esos idiomas aunque tengas el modo avión activado o estés sin WiFi ni datos móviles.

El primer paso consiste en abrir Google Lens y entrar en el modo Traducir desde la barra inferior. Cuando ya estás en este modo, fíjate en la parte de arriba, donde aparecen los dos idiomas entre los que se va a hacer la traducción (por ejemplo, “Detectar idioma → Español”).

Toca sobre esa zona de los idiomas para que se abra la lista completa de lenguas disponibles. Verás un listado en el que, junto al nombre de muchos idiomas, aparece un icono de descarga. Ese icono indica que puedes bajar el paquete correspondiente para utilizarlo sin conexión.

Para descargar un idioma, pulsa en el icono de descarga situado a la derecha de su nombre. En ese momento aparecerá una ventana emergente que te indicará el tamaño aproximado del paquete (suelen ser unos cuantos megas) y te preguntará si quieres continuar con la descarga.

Si tienes espacio suficiente en el móvil y te interesa ese idioma, confirma tocando en Descargar. El idioma se bajará a la memoria del dispositivo y, a partir de ese momento, podrás usarlo tanto como idioma de origen como idioma de destino, sin necesidad de estar conectado.

No todos los idiomas tienen todavía paquetes disponibles para funcionar sin conexión, pero la lista va creciendo poco a poco. Los más habituales (inglés, español, francés, alemán y otros muy usados) suelen estar prácticamente siempre disponibles, mientras que otros más minoritarios se van sumando con el tiempo.

Una vez has descargado tus idiomas favoritos, no necesitas hacer nada especial para activar el modo sin conexión. Si en algún momento te quedas sin internet, Lens utilizará automáticamente los paquetes instalados para seguir ofreciendo traducciones, aunque con alguna limitación respecto a los modos online (especialmente en matices o expresiones muy concretas).

Esta función es especialmente práctica en viajes al extranjero cuando desactivas los datos para evitar sustos en la factura o cuando te mueves por zonas con cobertura irregular. Con un par de paquetes de idiomas instalados, puedes seguir entendiendo menús, señales y documentos sin depender de la red.

Otras funciones potentes de Google Lens más allá de traducir textos

Aunque la traducción es una de las funciones estrella de Google Lens, la app va mucho más allá de eso. En realidad, Lens es una especie de navaja suiza que combina reconocimiento de imagen, búsqueda visual y asistencia con IA para tareas del día a día.

La opción Buscar (o el modo principal de Lens) permite identificar objetos, lugares, ropa, productos y prácticamente cualquier cosa a la que apuntes con la cámara. Si ves unas zapatillas que te gustan y no sabes de qué marca son, puedes hacerles una foto con Lens y el sistema intentará localizar modelos similares en la web, con enlaces a tiendas y contenidos relacionados.

Esta función también se vuelve muy útil para descubrir información sobre monumentos, edificios o puntos de interés cuando visitas una ciudad nueva. Apuntas a una iglesia, un museo o una plaza, y Lens te ofrece datos contextuales tomados del buscador de Google, reseñas, horarios o páginas oficiales.

Lens incluye además un modo centrado en los estudios y los deberes, pensado para ayudar a estudiantes con ejercicios y problemas. Basta con enfocar una pregunta, un enunciado o una ecuación matemática para que la IA intente reconocer el contenido y ofrezca explicaciones, pasos intermedios y posibles soluciones.

En el caso de operaciones matemáticas, Google Lens no se limita a mostrar la respuesta final, sino que suele desglosar el procedimiento, mostrando los pasos necesarios para llegar al resultado. Esto es muy útil para entender el razonamiento detrás de la solución, no solo para copiar el número final.

Junto a estas funciones principales, Lens también permite copiar texto desde el mundo físico al móvil: puedes fotografiar un párrafo de un libro y luego seleccionar el texto detectado para pegarlo en una nota, un correo o un documento. Lo mismo sirve para números de teléfono, direcciones o enlaces impresos en folletos.

Análisis de vídeo y preguntas por voz: la nueva vuelta de tuerca de Google Lens

En los últimos tiempos, Google ha empezado a ir un paso más allá con Lens, incorporando la capacidad de interpretar vídeos y responder a preguntas en voz alta. En lugar de limitarse a una foto estática, ahora puede analizar fragmentos de un vídeo que estés grabando y generar respuestas más ricas gracias a la IA generativa.

Esta función está pensada para que puedas grabar una escena en movimiento, hablar mientras grabas y pedir información sobre lo que estás viendo. Por ejemplo, puedes pasear por una calle de una ciudad desconocida, grabar con Lens y preguntar qué tiendas hay, qué monumentos se ven o qué sitios son interesantes cerca.

Para usar este modo de análisis de vídeo necesitas inscribirte en el programa Search Labs de Google, que agrupa funciones experimentales relacionadas con la búsqueda y la inteligencia artificial. Dentro de Search Labs debes activar opciones como “Resumen de IA y más”, siempre desde la app de Google.

La activación se hace tocando el icono de Search Labs (representado por un matraz) dentro de la app de Google, y desde ahí puedes apuntarte a las funciones experimentales disponibles en tu región y tu idioma. Solo algunos usuarios, y por ahora principalmente en inglés, tienen acceso a todas las novedades.

Una vez activadas, puedes empezar a grabar con Google Lens y plantear tus preguntas en voz alta mientras se registra el vídeo. Lens se encargará de identificar los fotogramas más relevantes relacionados con tu consulta, y los usará como base para generar una respuesta mediante IA, ofreciendo explicaciones detalladas y contexto adicional.

Este modo de análisis de vídeo puede aplicarse a muchos escenarios cotidianos: explorar barrios y atracciones turísticas, hacer compras y conocer mejor los productos que ves, identificar obras en museos o incluso reconocer elementos de la naturaleza, como plantas o animales, mientras los filmas.

En exploración urbana, por ejemplo, podrías grabar una calle llena de tiendas y preguntar qué restaurantes cercanos tienen mejor valoración. En compras, podrías enfocar varios productos en una estantería y pedir detalles sobre marcas, precios o características.

Cuando estás en museos, puedes apuntar la cámara a una obra de arte mientras preguntas quién es el autor o a qué corriente pertenece puede ahorrarte buscar carteles pequeños o folletos impresos. Y en entornos naturales, grabar un sendero y preguntar por las especies de plantas que aparecen puede convertirse en una forma entretenida de aprender mientras paseas.

Conviene tener en cuenta que, a día de hoy, esta función de análisis de vídeo sigue siendo experimental y está algo limitada en idiomas y regiones. Sin embargo, apunta claramente hacia un futuro en el que Lens no solo reconoce lo que ve, sino que lo entiende de forma más profunda y dialoga contigo sobre ello.

Ventajas y limitaciones de traducir textos con Google Lens hoy en día

Si se mira el conjunto, Google Lens ofrece una forma muy potente y flexible de traducir textos, tanto en entornos físicos como dentro del propio móvil, y cada vez con más herramientas complementarias basadas en IA. Para viajes, estudios o uso diario, se ha convertido casi en imprescindible.

Entre las principales ventajas destaca la rapidez con la que puedes pasar de ver un texto incomprensible a entenderlo, sin escribir nada y sin pasos intermedios, simplemente apuntando con la cámara o abriendo una foto. La superposición directa de la traducción sobre la imagen hace que sea muy intuitivo identificar a qué parte del texto corresponde cada frase traducida.

Otra fortaleza importante es el amplio soporte de idiomas y alfabetos que maneja, lo que te permite sobrevivir en países con lenguas muy distintas a la tuya y manejarte con menús, carteles y documentos básicos sin necesidad de ayuda externa. Y con los paquetes sin conexión, ni siquiera dependes de la cobertura para ello.

Sin embargo, no todo es perfecto, y la fragmentación entre dispositivos sigue siendo un hándicap importante. Mientras que los móviles Pixel disfrutan de funciones como Buscar en pantalla bien integradas en el Asistente, muchos otros usuarios se ven obligados a seguir recurriendo a capturas de pantalla para traducir lo que aparece en sus apps.

Esta diferencia de trato genera una experiencia desigual en algo tan fundamental como entender el texto que ves en tu propio móvil. A día de hoy, Google podría haber estandarizado una forma sencilla y universal de analizar la pantalla con Lens en todos los Android, pero, de momento, esa comodidad está bastante ligada al ecosistema Pixel.

Tampoco hay que olvidar que la calidad de la traducción, aunque buena, no es perfecta. En textos muy técnicos, documentos legales o expresiones coloquiales muy locales, Lens puede cometer errores, omitir matices o proponer formulaciones algo extrañas. Para entender el sentido general es suficiente, pero no sustituye a una traducción profesional cuando la precisión es crítica.

Pese a estos matices, la realidad es que Google Lens se ha convertido en una herramienta casi imprescindible para cualquiera que viaje, estudie o trabaje rodeado de idiomas distintos al suyo. Frente a los primeros años, cuando era poco más que una curiosidad, hoy se integra en el flujo diario de uso del móvil y marca una diferencia clara frente a no tenerla.

Mirando todo lo que hemos visto, resulta evidente que Google Lens ha pasado de ser una simple herramienta de reconocimiento de imágenes a convertirse en un asistente visual completo, capaz de traducir textos, ayudarte con los deberes, identificar productos, interpretar vídeos y aportar contexto a lo que te rodea, aunque todavía arrastre decisiones discutibles como reservar algunas funciones avanzadas solo para los Pixel.

Tim Cook prepara el cambio de era en Apple: ya piensa en su relevo y en cómo celebrar los 50 años de la compañía

Actualidad en Applesfera - Vie, 06/02/2026 - 14:01

Tim Cook acaba de romper uno de los silencios más llamativos de su mandato. En una reunión con empleados celebrada el jueves, el CEO de Apple admitió abiertamente algo que hasta ahora había esquivado: sí, piensa en su sucesión. Y no solo piensa en ella, está "obsesionado" con quién ocupará su silla en el futuro.

"Dedico mucho tiempo a pensar en quién estará en esta sala dentro de cinco años, dentro de diez años. Estoy obsesionado con esto: quién estará aquí dentro de 15 años", declaró Tim Cook durante el encuentro, según reporta Mark Gurman.

Un tema que ya no es tabú

Durante años, Tim Cook ha evitado hablar públicamente sobre su sucesión. Cada vez que surgía el tema en entrevistas o llamadas con analistas, su respuesta era diplomática: "Todavía me queda mucho por hacer aquí". Pero las cosas han cambiado.

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Tim Cook tiene 65 años y lleva casi 14 años como CEO. Los rumores sobre su posible retirada se han intensificado en los últimos meses, especialmente tras la salida de varios ejecutivos como Jeff Williams, antiguo COO, Lisa Jackson, vicepresidenta de medio ambiente, y Katherine Adams, consejera general.

Durante la reunión, Tim Cook reconoció estas salidas pero las describió como "planificadas desde hace tiempo" y "no sorpresas". Sin embargo, no mencionó las recientes marchas de John Giannandrea, responsable de IA, y Alan Dye, vicepresidente de diseño.

Tim Cook y algunos de los directivos más importantes de Apple John Ternus, el favorito para suceder a Tim Cook

Aunque Tim Cook no dio nombres, la prensa y los analistas tienen bastante claro quién es el candidato natural: John Ternus, actual vicepresidente senior de ingeniería de hardware. Ternus ha sido la cara visible de Apple en los últimos años, presentando desde los nuevos MacBook con chips M hasta los iPhone más recientes.

"Esto es una parte importante del liderazgo: pensar en estas cosas y tener planes establecidos", añadió Tim Cook durante la reunión. "Cuando la gente llega a cierta edad, algunos van a retirarse. Es algo natural". Apple no va a pillar desprevenida. La transición, cuando llegue, será ordenada y meditada. No habrá sorpresas de última hora ni vacíos de poder.

Nuestro compañero Pedro Aznar (izquierda) junto a John Ternus (derecha) El 50 aniversario y el momento de reflexión

Tim Cook también aprovechó la reunión para hablar del 50 aniversario de Apple, que se celebra en abril. "He estado inusualmente reflexivo últimamente sobre Apple porque hemos estado trabajando en cómo marcar este momento", admitió. "Cuando realmente te paras y piensas en los últimos 50 años, te hace cantar el corazón. De verdad que sí. Prometo algo de celebración".

Lo más probable es que veamos la salida de Tim Cook este mismo año o en 2027. Algunas fuentes apuntan a que Tim Cook podría dejar el puesto de CEO pero permanecer en la junta directiva para supervisar la transición, una estrategia que permitiría a su sucesor tomar el mando con respaldo. La sucesión ya no es un "si", sino un "cuándo".

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La noticia Tim Cook prepara el cambio de era en Apple: ya piensa en su relevo y en cómo celebrar los 50 años de la compañía fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Cómo asignar un idioma independiente a cada app en tu móvil

Actualidad en Androidsis - Jue, 05/02/2026 - 19:52

Configurar el idioma del móvil hoy en día parece una tontería, pero cuando mezclamos apps en varios idiomas, Android 13, iOS y opciones ocultas, la cosa se complica bastante. Por suerte, tanto Android como iPhone permiten jugar con el idioma del sistema y, en muchos casos, con el idioma de cada aplicación por separado, algo brutal si estás aprendiendo una lengua, usas apps que solo están bien traducidas en inglés o simplemente te gusta tenerlo todo a tu gusto.

En las siguientes líneas vas a ver cómo asignar un idioma independiente a una app en Android (sobre todo a partir de Android 13) y en iOS, qué limitaciones tiene esta función, cómo forzar el idioma en casi cualquier aplicación con ADB, cómo cambiar el idioma general del móvil, qué hacer si no aparece tu idioma en la lista y varios trucos para solucionar problemas típicos cuando el idioma de una app no cambia ni a la de tres.

¿Qué significa asignar un idioma independiente a una app?

Hasta hace poco, cambiar el idioma del móvil implicaba que todo el sistema y todas las aplicaciones compatibles se adaptaran a ese mismo idioma. Es decir, si ponías el teléfono en español, las apps que tenían traducción al español se mostraban en español; si pasabas el móvil a inglés, se cambiaban todas a inglés.

Con Android 13 y con iOS desde hace tiempo, esto cambia: puedes elegir un idioma diferente para cada aplicación compatible. Por ejemplo, tener el móvil entero en español, pero usar Netflix en inglés, TikTok en francés y Facebook en portugués, siempre que esas apps incluyan esas traducciones.

Hay que tener presente que las aplicaciones solo pueden mostrarse en los idiomas que traen integrados. Aunque el sistema permita seleccionar cualquier idioma, si la app no lleva esa traducción en su interior, verás partes en inglés u otro idioma base. Esto explica por qué a veces da igual lo que toques, la interfaz no cambia del todo.

Asignar idioma independiente a una app en Android

En Android existen dos niveles distintos de configuración: por un lado, el idioma general del sistema; por otro, el nuevo ajuste de idiomas de las aplicaciones que aparece a partir de Android 13 y se amplía con las preferencias regionales en Android 14 y posteriores.

Cambiar el idioma de una app desde los ajustes de Android

En los móviles con Android 13 (y versiones posteriores compatibles con esta función), puedes cambiar el idioma de apps concretas directamente desde Ajustes. El proceso, en Android “puro” o similar, suele ser así:

  1. En tu móvil, abre la aplicación Ajustes.
  2. Entra en el apartado Sistema.
  3. Pulsa en Idiomas e introducción de texto o una opción de nombre muy similar.
  4. Toca en Idiomas de las aplicaciones.
  5. Verás una lista con las apps que admiten idioma por separado; selecciona la aplicación que quieres modificar.
  6. Elige el idioma que quieres usar solo en esa app.

En muchos móviles recientes, esta lista solo enseña las aplicaciones cuyo desarrollador ha activado la función de idioma independiente. El resto seguirán utilizando el idioma que tengas configurado como predeterminado en el sistema.

También puedes acceder al idioma de una app entrando en su ficha concreta: en algunos fabricantes, al entrar en Ajustes > Aplicaciones > , aparece un apartado llamado Idioma donde puedes seleccionar el idioma preferido para esa aplicación concreta.

Cómo funciona la lista de idiomas en cada app

Cuando cambias el idioma de una aplicación, el sistema te muestra una lista de opciones. En ella verás normalmente todos los idiomas que admite Android, no solo los que soporta la app. Esto puede ser algo confuso, porque puedes seleccionar un idioma que la app realmente no tiene traducido y notar que casi nada cambia.

En la parte superior suelen aparecer idiomas sugeridos o relacionados con tu país (por ejemplo, español de España y español de Latinoamérica), y más abajo el resto. Si dejas la opción en “predeterminado del sistema”, la app seguirá usando el idioma que tengas como principal en el dispositivo, respetando la prioridad de idiomas que tengas configurada.

Requisitos y limitaciones en Android

No todas las aplicaciones permiten cambiar el idioma de forma independiente, incluso aunque uses Android 13. Para que el ajuste aparezca, es necesario que el desarrollador haya integrado correctamente la función de idiomas de la aplicación o que el sistema haya habilitado ese soporte para esa app en concreto.

Además, solo podrás seleccionar idiomas que la app realmente incluya. Aunque el menú te deje escoger cualquier idioma, el resultado dependerá de las traducciones integradas: algunas apps pequeñas solo ofrecen inglés y quizá un par de idiomas más; las grandes suelen tener un abanico mucho más amplio.

Solución de problemas al cambiar el idioma de una app en Android

Es relativamente habitual que cambies el idioma en los ajustes de una aplicación y, aun así, la interfaz parezca seguir en el mismo idioma o solo se traduzca parcialmente. En estos casos, hay varios pasos que conviene seguir antes de volverse loco.

Cuando el idioma no cambia aunque lo hayas configurado

Si has seleccionado otro idioma en “Idiomas de las aplicaciones” y no ves el cambio en la app, prueba esta serie de soluciones, que suelen arreglar la mayoría de problemas:

  • Cierra y vuelve a abrir la aplicación. A veces la app necesita reiniciarse por completo para aplicar la nueva configuración de idioma.
  • Comprueba que tu móvil tenga conexión a Internet. Algunas apps descargan recursos de idioma adicionales la primera vez que cambias el idioma; si no hay conexión, puede que se queden atascadas.
  • Añade el idioma como secundario en el sistema y vuelve a intentarlo. El proceso suele ser así:
    1. Abre Ajustes en tu móvil Android.
    2. Ve a Sistema > Idiomas e introducción de texto > Idiomas.
    3. Pulsa en Añadir idioma y añade el idioma que quieras como idioma secundario.
    4. Tras unos minutos, vuelve a la pantalla de Idiomas de las aplicaciones.
    5. Selecciona de nuevo la app en la lista.
    6. Escoge el idioma deseado para esa aplicación.

Si después de todo esto el idioma sigue sin cambiar, es muy posible que la lista de idiomas que reporta la app no coincida con los que realmente soporta o que la implementación de los idiomas por app no esté bien integrada.

En cualquier caso, asegúrate de tener siempre la versión más reciente de la aplicación, ya que muchos errores de traducción y compatibilidad con Android 13 se van corrigiendo con actualizaciones.

Si tu aplicación no aparece en la lista

Puede que entres en Ajustes > Sistema > Idiomas de las aplicaciones y veas que la app que quieres configurar ni siquiera figura en el listado. En ese supuesto, lo más probable es que el desarrollador no haya activado la función de idioma independiente para esa aplicación.

En esos casos solo tienes varias opciones: usar el idioma del sistema, cambiar el idioma desde los ajustes internos de la propia app (muchas apps grandes tienen su propio selector de idioma en el menú de configuración) o recurrir a otros métodos más avanzados como ADB para forzar la aparición del ajuste en todas las aplicaciones.

Si además la aplicación parece estar “atascada” en un idioma que no coincide con los que tienes en el sistema, puede ayudarte borrar los datos de la app desde Ajustes > Aplicaciones > > Almacenamiento > Borrar datos. Ten en cuenta que esto suele cerrar sesión, eliminar cachés y restablecer la configuración interna.

Forzar idioma independiente en todas las apps con ADB en Android 13

Android 13 incluye el sistema de idiomas por aplicación, pero por defecto esconde el ajuste en aquellas apps que no lo soportan de forma “oficial”. Si quieres forzar que todas las apps muestren la opción de idioma, existe un truco basado en ADB que habilita esta función de manera global.

El truco consiste en usar un comando ADB para cambiar un parámetro del sistema. Para ello, necesitas conectar el móvil a un ordenador con ADB configurado o utilizar una app como LADB que permite ejecutar comandos ADB directamente desde el propio teléfono, mediante una conexión local.

Una vez tengas ADB operativo, el comando que tienes que lanzar es:

adb shell settings put global settings_app_locale_opt_in_enabled false

Tras ejecutar este comando, no es necesario reiniciar el móvil, aunque sí tendrás que salir y volver a entrar en la pantalla de información de la aplicación si ya la tenías abierta. Desde ese momento, prácticamente todas las apps deberían mostrar el apartado de Idioma en sus ajustes de información.

Hay que tener en cuenta que este método es algo experimental: la lista de idiomas que aparece será la completa de Android, no solo la de los idiomas realmente soportados por cada app, así que es normal que veas opciones que luego no cambian nada. También puede haber comportamientos extraños o errores en aplicaciones que no estaban preparadas para esta función.

Cambiar el idioma general del sistema en Android

Más allá de los idiomas por app, siempre puedes cambiar el idioma principal del teléfono, que es el que utilizará todo el sistema y la mayoría de las aplicaciones de forma predeterminada.

La ruta exacta varía un poco según el fabricante, pero de forma general puedes seguir estos pasos:

  1. Abre la aplicación Ajustes de tu móvil Android.
  2. Entra en Idiomas e introducción de texto. Si no lo ves, suele estar dentro de Sistema.
  3. Si te cuesta encontrarlo, usa la barra de búsqueda de Ajustes y escribe idioma.
  4. Entra en Idiomas para ver los idiomas disponibles.
  5. Pulsa en Añadir idioma para incorporar un nuevo idioma al sistema.
  6. Una vez añadido, puedes ponerlo como idioma principal moviéndolo al primer lugar de la lista o seleccionándolo como predeterminado.

Cuando cambias el idioma principal, el sistema operativo y todas las apps que estén configuradas para “seguir el idioma del sistema” se adaptarán automáticamente. En móviles con Android 13 y apps compatibles, puedes después ir app por app y sobrescribir ese idioma con uno distinto usando el menú de idiomas de las aplicaciones.

Eliminar idiomas que ya no necesitas

Si has ido probando idiomas y tu móvil se ha llenado de opciones, puedes borrar los idiomas que ya no te interesen. Normalmente basta con mantener pulsado sobre el idioma que quieras quitar o tocar en el icono de la papelera y confirmar que deseas eliminarlo.

Recuerda que, en cuanto borres uno de los idiomas que estabas usando, desaparecerá como opción hasta que lo vuelvas a añadir. Si sueles alternar frecuentemente entre dos lenguas, quizá te compense mantenerlas ambas en la lista para cambiar entre ellas más rápido sin tener que descargarlas de nuevo.

Atajo para cambiar de idioma más rápidamente

Android no incluye por defecto un acceso directo para cambiar el idioma del sistema con un solo toque, lo cual sería muy útil para quienes cambian de idioma a menudo. No obstante, puedes instalar un widget o una app de terceros que abra directamente el menú de idiomas.

Su funcionamiento suele ser sencillo: añades el widget al escritorio, lo colocas en una zona vacía y, al pulsarlo, se abre el menú de idiomas sin tener que navegar por todos los submenús de Ajustes. Es una buena forma de ahorrarse unos cuantos toques cada vez.

Preferencias regionales en Android 14 y posteriores

En Android 14 se amplía la idea de personalización lingüística con ajustes de preferencias regionales, que permiten adaptar cosas como el formato de fecha, la moneda o las unidades sin tener que cambiar obligatoriamente el idioma del sistema.

Estos ajustes de preferencias regionales solo están disponibles en Android 14 y superiores, así que si tu móvil no se ha actualizado todavía, no verás estas opciones. En cualquier caso, se combinan muy bien con la función de idiomas por app para dejar el móvil totalmente a tu gusto, tanto en idioma como en formato local.

Cambiar el idioma del sistema en iPhone (iOS)

En iOS, el cambio de idioma del sistema ha estado presente desde hace mucho tiempo y, en general, el proceso es bastante directo y fácil de localizar, incluso si el teléfono está configurado en un idioma que no dominas del todo.

Para cambiar el idioma general del iPhone, los pasos suelen ser:

  1. Abre la app de Ajustes en tu iPhone.
  2. Entra en el apartado General.
  3. Toca en Idioma y región. Si el iPhone está en otro idioma, puedes usar la barra de búsqueda de Ajustes y escribir “idioma” o “language”.
  4. Verás una lista con los idiomas disponibles para el sistema.
  5. Selecciona el idioma que quieras usar como principal.
  6. Confirma la selección para que el iPhone aplique el cambio.

Tras confirmar, el teléfono puede tardar unos segundos y puede que se reinicie o recargue la interfaz completa. Una vez listo, todo el sistema se mostrará en el idioma elegido. Es posible que tengas que revisar la configuración de algunas cuentas o servicios para asegurarte de que todo queda bien adaptado.

Una de las ventajas de iOS es que, si tienes varios idiomas añadidos, suele cambiar de uno a otro de forma bastante ágil y coherente, priorizando el orden que tú definas en ese menú de “Idioma y región”.

Idioma independiente por aplicación en iOS

En los dispositivos Apple, la posibilidad de elegir idioma por aplicación no es algo especialmente nuevo: lleva tiempo disponible en muchas versiones de iOS, aunque su presencia exacta puede cambiar según la versión del sistema.

El procedimiento clásico para cambiar el idioma de una app concreta en iPhone es el siguiente:

  1. Abre los Ajustes del iPhone.
  2. Desplázate hacia abajo hasta encontrar la aplicación que quieras configurar y pulsa sobre ella.
  3. Dentro de sus opciones, toca en Idioma.
  4. Selecciona el idioma que quieras usar solo en esa app.

En algunas versiones recientes de iOS, esta opción de idioma por app ha desaparecido o se ha escondido en parte de las aplicaciones, por lo que es posible que no la veas en todas. Es bastante probable que en futuras versiones de iOS Apple recupere o reorganice este ajuste, así que conviene revisar después de cada gran actualización.

A diferencia de Android, el hecho de cambiar el idioma general del iPhone no fuerza necesariamente a todas las apps a usar ese idioma: cada aplicación puede tener su propia configuración de idioma gestionada internamente o mediante este menú dedicado, lo que da bastante flexibilidad a la hora de mezclar idiomas.

Cambiar el idioma de las apps según la versión del sistema

Dependiendo de la versión de sistema operativo que tengas instalada, el comportamiento de las apps frente al cambio de idioma puede ser muy distinto. Es importante entender bien este matiz para no frustrarse.

En versiones antiguas de Android (anteriores a Android 13), al cambiar el idioma del sistema todas las aplicaciones que soportan ese idioma se adaptan automáticamente. Solo las apps con selector de idioma propio pueden ir por libre.

Con Android 13 y posteriores, se añade la opción oficial de alterar el idioma de las apps de forma individual, sin que el resto se vean afectadas. Eso significa que puedes tener el móvil entero en español, una app en alemán y otra en inglés, siempre que lo configures así desde los ajustes de idioma de las aplicaciones.

En iOS, por su parte, la posibilidad de configurar el idioma de determinadas apps de forma separada lleva tiempo existiendo, aunque con algunos cambios de ubicación de los menús de una versión a otra y con la peculiaridad de que el idioma del sistema y el de cada app no tienen por qué coincidir, incluso de forma más marcada que en Android.

Reiniciar o restaurar el teléfono para cambiar de idioma de forma radical

Hay quien aprovecha para cambiar el idioma del dispositivo cuando lo restaura de fábrica, por ejemplo tras comprar un móvil de segunda mano de otro país o cuando quiere dejarlo como recién salido de la caja.

Restaurar el teléfono es una medida bastante drástica, porque elimina todos los datos, aplicaciones y ajustes del dispositivo. Antes de hacerlo, conviene hacer una copia de seguridad completa en la nube (Google, Apple) o en un soporte externo como un ordenador, un USB o un disco duro.

En Android, el proceso general para restaurar suele ser:

  1. Abre Ajustes en tu móvil.
  2. Entra en Sistema o en General, según el modelo.
  3. Localiza el apartado de Restablecer o Reiniciar.
  4. Elige Restablecer datos de fábrica o Borrar todos los datos.
  5. Lee la advertencia y confirma si estás seguro.
  6. El teléfono se apagará, se borrará por completo y se reiniciará.
  7. Al encenderse, te pedirá que selecciones el idioma inicial.

En ese primer asistente de configuración, elige bien el idioma, porque a partir de ahí todas las rutas de menú aparecerán en esa lengua. Siempre podrás cambiarlo después, pero si el idioma inicial es uno que no dominas, orientarse en los ajustes puede ser un pequeño reto.

¿Qué hacer si tu idioma no aparece en el teléfono?

En algunos dispositivos, sobre todo cuando son importados de otros mercados (por ejemplo móviles comprados en China o India), es posible que el idioma español u otros idiomas europeos no aparezcan en la lista de idiomas del sistema. Esto se debe a que muchas marcas usan ROMs específicas para ciertos países con un conjunto de idiomas muy limitado.

Estas ROMs de origen suelen incluir solo idiomas locales como chino, inglés u otros del sudeste asiático, dejando fuera idiomas como español, francés o alemán. Para solucionar este problema hay varias alternativas, aunque no todas son igual de sencillas o seguras.

La solución más limpia, si tu teléfono lo permite, es instalar una ROM global oficial del fabricante. Estas versiones internacionales del software incorporan más idiomas, soporte completo para servicios de Google y una configuración regional más amplia. Eso sí, el proceso de cambio de ROM puede requerir desbloquear el bootloader e implica ciertos riesgos.

Si instalar una ROM global no es posible o no quieres complicarte tanto, en Google Play existen aplicaciones diseñadas para forzar el idioma del sistema. Muchas de ellas, como la conocida MoreLocale 2, requieren permisos avanzados (como root) o ADB, pero permiten añadir idiomas no incluidos originalmente en la ROM.

Antes de rootear el móvil o modificar el sistema, conviene valorar bien los riesgos de seguridad, la posible pérdida de garantía y la estabilidad del dispositivo. En algunos casos puede merecer la pena; en otros, quizá sea más práctico acostumbrarse a una interfaz en inglés si es el único idioma occidental disponible.

En definitiva, el ecosistema actual de Android y iOS ofrece cada vez más herramientas para que puedas asignar un idioma independiente a cada app, definir un idioma principal para el sistema, ajustar preferencias regionales e incluso forzar idiomas ocultos cuando las opciones estándar se quedan cortas; combinando estas funciones puedes tener tu móvil en un idioma cómodo, practicar otro en aplicaciones concretas y sortear buena parte de las limitaciones que imponen las traducciones integradas por los desarrolladores. Comparte la información para que más personas sepan del tema.

Cómo añadir idiomas adicionales al teclado en todos tus dispositivos

Actualidad en Androidsis - Jue, 05/02/2026 - 19:51

Si cambias de idioma constantemente cuando escribes en el ordenador o en el móvil, seguramente estés un poco cansado de ir toqueteando ajustes sin parar. La buena noticia es que los sistemas actuales permiten añadir idiomas adicionales al teclado y cambiar entre ellos de forma muy cómoda, sin tener que estar entrando en menús cada dos por tres ni renunciar a la autocorrección o a los acentos.

En este artículo vamos a ver, paso a paso y con todo detalle, cómo aprovechar esas funciones en Windows, iOS, Android y Chromebook, además de algunos trucos avanzados con acentos y caracteres especiales. La idea es que puedas escribir en español, inglés, catalán, euskera, hindi o el idioma que necesites, sin montar un circo de teclados físicos ni complicarte más de la cuenta.

Activar y mostrar el icono de idiomas en la barra de tareas de Windows

En Windows, la forma más rápida de cambiar de distribución de teclado es a través del icono de idioma de entrada que aparece en la bandeja del sistema, junto al reloj. Ese pequeño indicador (ES, EN, etc.) te permite alternar entre todos los teclados que tengas configurados con un clic.

De fábrica, este icono suele venir habilitado y visible en la barra de tareas. Si lo ves, ya puedes cambiar fácilmente de idioma. Pero si ha desaparecido o nunca te ha salido, se puede volver a activar desde las opciones de personalización de la barra.

Para que el indicador de idioma vuelva a mostrarse, lo primero es ir a la configuración de la barra de tareas desde el propio sistema. En versiones recientes de Windows, puedes abrir este menú seleccionando Inicio > Configuración > Personalización > Barra de tareas, donde se agrupan todas las opciones visuales relacionadas con iconos y áreas de notificación.

Dentro de la configuración de la barra de tareas, hay un apartado dedicado al Área de notificación, donde aparece el enlace para activar o desactivar iconos del sistema. Al pulsar en ese enlace se abre una lista con los distintos iconos que Windows puede mostrar junto al reloj, entre ellos el indicador de entrada.

En esa ventana de “Activar o desactivar los iconos del sistema” debes comprobar que el indicador de entrada está en posición Activado. Si estaba deshabilitado, al activarlo debería reaparecer el icono de idioma en la barra de tareas y volver a permitirte cambiar de distribución con total normalidad.

Puede ocurrir que, incluso con el indicador de entrada activado, el icono siga sin mostrarse. En esos casos, a menudo el problema está en que Windows tiene habilitada la barra de idioma heredada, una funcionalidad antigua que venía de versiones previas del sistema y que sustituye al icono moderno de la barra de tareas.

Desactivar la barra de idioma heredada en Windows para usar el icono moderno

La barra de idioma heredada es una ventana flotante que se usaba en ediciones anteriores de Windows para cambiar entre distintos métodos de entrada y distribuciones de teclado. Aunque sigue existiendo como opción, cuando está activa normalmente oculta el icono estándar del idioma en la barra de tareas y puede resultar un poco más incómoda.

Para volver al funcionamiento actual y permitir que se muestre el indicador moderno, hay que desactivar esa barra de idioma antigua desde la configuración avanzada del teclado. Todo se hace desde el panel de dispositivos y de opciones de escritura del sistema.

El punto de partida es abrir la app de Configuración y dirigirse a la zona relacionada con los dispositivos de entrada. En Windows, esto se hace yendo a Inicio > Configuración > Dispositivos > Escritura, donde se concentran las preferencias de teclado, corrección, sugerencias y métodos de entrada.

Una vez dentro de “Escritura”, en la parte de “Más configuraciones de teclado” encontrarás la opción Configuración avanzada del teclado, que lleva a un panel más específico donde se controlan los métodos de entrada y la forma en la que se cambian.

En la ventana de configuración avanzada hay una sección llamada “Cambiar métodos de entrada” en la que aparece la casilla Usar la barra de idioma del escritorio cuando esté disponible. Si esa casilla está activa, Windows prioriza la barra heredada y, por tanto, el icono nuevo de idioma de entrada en la barra de tareas se oculta.

El truco está en desmarcar esa opción para deshabilitar la barra de idioma antigua. En el momento en que la desactives, el sistema vuelve a utilizar el indicador moderno de la barra de tareas, que se combina mejor con el resto de iconos del área de notificación y facilita el cambio rápido entre teclados.

Teclado multilingüe en iPhone y iPad con iOS 18

En los dispositivos de Apple, iOS 18 ha dado un salto interesante en lo que respecta a escribir en varios idiomas a la vez sin tener que estar cambiando de teclado continuamente. El sistema permite configurar un teclado multilingüe que admite tres idiomas de forma simultánea, ideal si vas mezclando inglés con lenguas indias o con otros idiomas en tu día a día.

Con esta función puedes, por ejemplo, escribir en inglés y hasta dos idiomas indios adicionales como hindi o marathi sin cambiar de teclado. Es decir, el propio sistema se adapta y entiende que vas alternando, manteniendo sugerencias y correcciones razonables dentro de ese conjunto de lenguas activas.

Para añadir un nuevo idioma al teclado, el proceso parte de la aplicación Ajustes del dispositivo. Dentro de los ajustes, lo que tienes que hacer es entrar en la ruta General > Teclado > Añadir nuevo teclado, donde aparece la lista completa de idiomas admitidos por el sistema.

En ese listado encontrarás diferentes opciones y solo tienes que seleccionar el idioma que quieras sumar al teclado, ya sea uno de los idiomas indios compatibles u otras lenguas. En algunos casos el sistema te pedirá vincularlo a un teclado base en inglés, por ejemplo seleccionando “Añadir al teclado Inglés (EE. UU.)” y confirmando con OK para terminar la configuración.

Los idiomas soportados para este teclado multilingüe concreto incluyen inglés, bangla, gujarati, hindi, marathi, punjabi, tamil y telugu. Puedes combinar hasta tres de ellos a la vez y que el sistema te deje escribir de forma bastante fluida en cualquiera de los seleccionados.

Eso sí, esta función no está disponible para cualquier dispositivo antiguo, ya que iOS 18 exige un hardware reciente para activar el teclado de tres idiomas. Concretamente, se requiere un iPhone 12 o posterior, o bien un iPad Air de cuarta generación o más nuevo, un iPad Pro de 11 pulgadas de tercera generación en adelante, un iPad Pro de 12,9 pulgadas de quinta generación o un iPad mini de sexta generación.

Además del teclado multilingüe, iOS 18 introduce una disposición especial alfabética para 11 idiomas indios compatibles. Esta distribución está disponible para bangla, gujarati, hindi, kannada, malayalam, marathi, odia, punjabi, tamil, telugu y urdu, y ofrece una forma más cómoda de escribir usando caracteres propios de esas lenguas.

Si ya utilizas uno de esos idiomas en tu iPhone o iPad, puedes cambiar la disposición y pasar a la versión alfabética desde los ajustes del teclado. Para hacerlo, hay que volver a Ajustes y seguir la ruta General > Teclado, donde se muestran los teclados instalados en el sistema.

Dentro de la lista de teclados verás el que corresponde al idioma que quieres modificar. Al tocarlo, se abren sus opciones específicas, incluyendo la posibilidad de seleccionar la disposición “Alfabético”. Una vez elegida esta opción, el teclado mostrará esa nueva distribución cuando escribas en ese idioma concreto.

Configurar varios idiomas de teclado en Android: Gboard, SwiftKey, Swype y Fleksy

En Android es muy común tener que escribir en más de un idioma, especialmente en países con lenguas cooficiales como España o entornos bilingües donde se mezclan español, catalán, euskera, inglés y otros idiomas. Los teclados actuales permiten hacerlo sin necesidad de cambiar el idioma del sistema cada vez ni de ir con mil teclados instalados sin control.

Muchos usuarios no saben que los teclados más populares ofrecen sugerencias contextuales basadas en varios idiomas a la vez. Esto significa que puedes teclear en español y pasar a inglés o catalán y el propio teclado va ajustando las palabras sugeridas y la autocorrección según detecta lo que estás escribiendo.

Gboard: el teclado de Google con soporte multilingüe inteligente

Gboard es, en muchos móviles Android, el teclado preinstalado y uno de los más completos a nivel de funciones y compatibilidad de idiomas. Su sistema multilingüe es especialmente potente porque detecta el idioma de lo que escribes sin que tengas que andar cambiando manualmente cada vez.

Para poder escribir en varias lenguas con Gboard, el primer paso es que el propio sistema reconozca esos idiomas y descargue los datos necesarios. Esto se configura desde los ajustes generales de Android, yendo a la sección Ajustes > Idioma e introducción > Idioma > Añadir idioma, donde puedes incorporar todas las lenguas que suelas utilizar.

Una vez descargados los idiomas, toca decirle a Gboard cuáles quieres tener activos en el teclado. Esto se hace de nuevo desde la sección de entrada de texto, en la ruta Idioma e introducción > Gboard > Idiomas, donde puedes marcar las lenguas que quieras usar de forma habitual para que el teclado las tenga en cuenta.

Con los idiomas seleccionados, Gboard ya está listo para trabajar en modo multilingüe, pero hay un par de ajustes que conviene activar para hacer más cómoda la transición de un idioma a otro. Uno de ellos es la opción “Mostrar tecla para cambiar de idioma”, que añade un icono con forma de globo terráqueo junto a la barra espaciadora.

Al activar esa opción en el apartado de preferencias de Gboard, podrás alternar rápido de un idioma a otro simplemente tocando ese icono. Aunque Gboard ya intenta detectar automáticamente la lengua en la que estás escribiendo, contar con una tecla de cambio manual viene genial cuando quieres forzar un idioma concreto por temas de autocorrección o terminología.

Otro ajuste clave es la función de sugerencias multilingües, que se encuentra en el menú de “Corrección de texto” de Gboard. Al habilitarla, el teclado analiza lo que escribes y adapta las sugerencias de palabras a cualquiera de los idiomas que tengas configurados, de forma casi instantánea.

Cuando esta opción está activa, Gboard puede mostrar en la barra espaciadora los idiomas disponibles e ir cambiando las sugerencias al detectar el cambio de lengua. En la práctica, al cabo de un par de palabras el teclado ya sabe si estás escribiendo en español, inglés o catalán, por ejemplo, y corrige en consecuencia.

SwiftKey: detección automática y cambio con la barra espaciadora

SwiftKey es otro de los teclados más conocidos del ecosistema Android y también ofrece un sistema multilingüe muy pulido. Funciona de manera similar a Gboard en cuanto a la detección automática, permitiendo escribir en más de un idioma sin cambiar de teclado constantemente.

El primer paso con SwiftKey es, como siempre, descargar los idiomas que quieras usar desde su propio menú interno. Para hacerlo, ve a los ajustes de entrada de texto del sistema y entra en la sección SwiftKey Teclado; allí verás un apartado de “Idiomas” y dentro la opción “Todos los idiomas” para ver el listado completo y descargar los paquetes necesarios.

Cuando ya has descargado los idiomas que te interesan, desde ese mismo menú de “Idiomas” puedes activar los que quieras tener en uso de forma simultánea. SwiftKey te permite mantener varios idiomas habilitados a la vez y se encarga de cambiar las sugerencias en función de lo que vayas tecleando.

A la hora de escribir, el teclado analiza la frase y detecta el idioma de manera automática para ofrecerte predicciones y correcciones acertadas. Esto hace que puedas escribir una frase en español, otra en inglés y luego pasar a catalán sin tocar nada, y aun así recibir sugerencias razonablemente correctas en cada caso.

Si prefieres tener un poco más de control manual, SwiftKey también te deja cambiar de idioma manteniendo pulsada la barra espaciadora para elegir el teclado de idioma. Aunque la detección suele ir muy bien, esta opción de pulsación larga en la barra viene bien cuando necesitas fijar un idioma concreto para un texto largo.

Swype y Fleksy: combinaciones y soporte multilingüe más limitado

Swype, el teclado que se hizo famoso por permitir escribir deslizando el dedo por las letras en lugar de ir pulsándolas una a una, también añadió en su día soporte para múltiples idiomas, aunque su enfoque es un poco más rígido que el de Gboard o SwiftKey.

En Swype, en lugar de ofrecer detección fluida con tres o más lenguas a la vez, la aplicación permite usar un único idioma o una combinación de dos idiomas simultáneos. Si tienes descargados, por ejemplo, español, inglés y catalán, podrás crear parejas como español/catalán o español/inglés, pero no usar los tres a la vez con detección automática.

Para añadir y gestionar idiomas en Swype, tienes que entrar en los ajustes de entrada de texto y seguir la ruta Idioma e introducción > Swype + Dragon > Menú lateral > Idiomas. Desde ahí podrás descargar nuevos idiomas, seleccionar el idioma principal del teclado y elegir los idiomas adicionales con los que quieres formar las combinaciones.

Cuando estés escribiendo con Swype, el cambio entre idiomas se puede hacer manteniendo pulsada la barra de espacio para alternar entre las opciones elegidas. Aunque no es tan automático como en Gboard o SwiftKey, sigue siendo bastante práctico si siempre trabajas con dos idiomas muy concretos.

En el caso de Fleksy, el soporte multilingüe existe pero, comparado con otros teclados, está algo menos refinado. Para gestionar las lenguas hay que ir también a la configuración de entrada de texto del sistema, siguiendo la ruta Idioma e introducción > Fleksy > Menú lateral > Idiomas, donde puedes descargar y habilitar las opciones que necesites.

Algunos de los idiomas en Fleksy se encuentran en versión beta, pero los más usados suelen funcionar de manera estable. El cambio de idioma durante la escritura se hace deslizando la barra espaciadora lateralmente, lo que va alternando las lenguas activas.

Además del gesto en la barra, Fleksy ofrece otra manera de cambiar el idioma que consiste en mantener pulsado el icono de emoji para acceder al menú de selección de idioma. Sin embargo, este método resulta algo más lento y menos intuitivo que el gesto de deslizamiento, por lo que suele usarse solo de apoyo. Puedes leer sobre la actualización del teclado Fleksy con nuevos idiomas para ver qué mejoras aporta.

Chromebook: idiomas de teclado, métodos de entrada y acentos

En los Chromebook, el sistema operativo también permite configurar más de un método de introducción para escribir en distintos idiomas, añadir símbolos especiales y utilizar tildes o caracteres propios de otros alfabetos. Es algo fundamental si trabajas con varios idiomas o necesitas usar signos como la ñ, la ç o diferentes monedas.

Para comenzar, hay que establecer los idiomas de teclado que vas a usar. Desde la parte inferior derecha de la pantalla, donde aparece la hora, puedes abrir el panel rápido y entrar en Configuración. Dentro de ese menú, encontrarás una sección llamada “Dispositivo”.

En la sección de dispositivo debes seleccionar la opción Teclado y luego “Cambiar configuración de introducción de texto”, que es donde se controla qué métodos de entrada están disponibles. En el apartado “Métodos de entrada” podrás ver los idiomas que tienes activos y añadir nuevos.

Para sumar otros idiomas o disposiciones, simplemente pulsa en la opción de Añadir e incorpora los teclados que quieras utilizar. Una vez añadidos, aparecerá un texto indicando “Habilitado” debajo del teclado que esté en uso, lo que te ayuda a identificar qué idioma está activo en cada momento.

Si quieres fijar otro idioma como el principal de escritura, basta con poner el cursor sobre el idioma en cuestión y seleccionarlo en la lista. A partir de ese momento, ese será el teclado base que se usará hasta que lo cambies de nuevo o alternes con otro método.

Cuando has añadido más de un idioma de teclado, es muy útil poder cambiar entre ellos desde la llamada “estantería” (el área inferior donde se muestran la hora y otros iconos). Para conseguirlo, hay que volver a la configuración del teclado y activar la opción “Mostrar opciones de entrada en la estantería” dentro de “Métodos de introducción de texto y teclados.

Al activar esa casilla, el sistema mostrará un código de idioma junto a la hora en la estantería, como puede ser “ES” o “US”. Al hacer clic en ese código se abre un cuadro llamado “Métodos de entrada” desde el que puedes pinchar sobre el idioma al que quieras cambiar en ese momento.

Además del ratón, también puedes alternar de idioma usando atajos de teclado. En los Chromebook, la combinación Ctrl + Mayús + barra espaciadora va cambiando al siguiente idioma de la lista hasta que llegas al que te interesa. Si lo que quieres es volver al idioma anterior, basta con pulsar Ctrl + barra espaciadora, lo que facilita mucho la alternancia rápida.

Escribir tildes y caracteres especiales en Chromebook

Para muchos usuarios, el auténtico quebradero de cabeza no es tanto cambiar de idioma entero, sino poder escribir acentos, diéresis, tildes y ciertos símbolos sin perder la cabeza. Los Chromebook ofrecen varias maneras de hacerlo, sobre todo si usas el teclado internacional de Estados Unidos o un teclado español de España.

Acentos con el teclado internacional de EE. UU. en Chromebook

Si utilizas el teclado en inglés (EE. UU.) con disposición internacional, tienes a tu disposición varios tipos de acentos: agudo, grave, virgulilla, circunflejo y diéresis. Todos ellos se consiguen combinando una tecla de acento y luego la letra que quieres acentuar.

Por ejemplo, para el acento agudo se usa la tecla ‘ seguida de la letra que vayas a acentuar, mientras que para el acento grave se utiliza la tecla ` y luego la letra. La virgulilla (~) se obtiene manteniendo pulsada Mayús y la tecla `, y después tecleando la letra correspondiente.

En el caso del acento circunflejo, se genera pulsando Mayús + 6 y luego la letra que quieras marcar, mientras que la diéresis se consigue con la combinación Mayús + ‘ seguida de la letra. Para la cedilla (¸), en el teclado internacional de EE. UU. se emplea la combinación Mayús + Alt Gr + 5 y después la letra correspondiente, aunque en la variante internacional para PC también se puede usar ‘ seguido de la letra en algunos casos.

Además de estos acentos “de composición”, puedes escribir directamente algunos caracteres internacionales concretos usando combinaciones con la tecla Alt Gr y una letra. Así, por ejemplo, Alt Gr + E produce é, Alt Gr + A da á, Alt Gr + U genera ú y Alt Gr + I produce í.

De forma similar, puedes obtener la ñ con Alt Gr + N, la ü con Alt Gr + Y, la ö con Alt Gr + P y la ä con Alt Gr + Q. La cedilla ç también se puede escribir con Alt Gr + , (coma), lo que cubre buena parte de los caracteres usados en lenguas europeas con alfabeto latino.

Menú de tildes y atajos con la tecla Alt en Chromebook

Además del teclado internacional, los Chromebook incluyen opciones adicionales para insertar acentos diacríticos usando un menú emergente. Este sistema funciona tanto con teclados físicos como con algunos teclados digitales, aunque no se aplica a todos los caracteres posibles.

Para usar el menú de tildes, mantén pulsada la tecla de la letra a la que quieras añadir una tilde. Verás que se abre una especie de menú flotante; en ese momento puedes pulsar Tabulador o la flecha hacia la derecha para moverte dentro del menú de acentos disponibles.

Con las teclas de flecha puedes desplazarte entre las distintas variantes y, cuando esté resaltado el acento que quieras, confirmar con Intro o con la barra espaciadora. También tienes la opción de pulsar la tecla numérica asociada a ese acento específico, o simplemente hacer clic con el ratón sobre él.

Si en algún momento quieres desactivar la función de tildes y caracteres especiales en el teclado, puedes hacerlo volviendo a Configuración > Dispositivo > Teclado > Cambiar configuración de introducción de texto. Dentro de “Métodos de introducción de texto y teclados” verás las opciones de tu idioma, por ejemplo “Inglés (EE. UU.)”; al pulsar en Más dentro de “Teclado físico” podrás desactivar la opción de acentos y caracteres especiales.

También es posible insertar tildes usando directamente combinaciones de la tecla Alt con otras teclas. De nuevo, no funcionan con todos los caracteres, pero cubren los más habituales: por ejemplo, Alt + i genera un circunflejo (como en ô), Alt + e produce un acento agudo (como en é) y Alt + u da lugar a una diéresis (como en ë).

Para la virgulilla de la ñ, la combinación es Alt + n, y para el acento grave (como en è) se emplea Alt + la tecla ` (acento abierto). Estas combinaciones sirven para acelerar la escritura de acentos cuando ya tienes automatizados los atajos y no quieres usar menús flotantes.

Uso de caracteres especiales en un teclado español (España) en Chromebook

Si trabajas con un teclado físico configurado como español (España), el sistema permite comprobar si está bien identificado y ofrece toda la gama de caracteres típicos del español, además de algunos símbolos adicionales con Alt Gr. De nuevo, la clave es saber qué combinación corresponde a cada carácter.

Para las vocales con tilde, la regla básica es escribir primero la tecla ‘ y luego la letra correspondiente, de modo que ‘ seguido de a produce á, ‘ seguido de e da é, con la misma lógica para í, ó y ú. Para las mayúsculas, se mantiene el mismo patrón pero con Mayús + letra, por ejemplo ‘ y luego Mayús + a para obtener Á.

La diéresis en minúscula sobre la u, tan típica de palabras como pingüino, se logra con Mayús + ‘ y luego la letra u. Para la versión en mayúscula (Ü) hay que pulsar Mayús + ‘ y después Mayús + u. En cuanto a la letra ñ, tanto en minúscula como en mayúscula, se obtiene con la tecla específica de ñ y con Mayús + ñ para Ñ, respectivamente.

Los signos de interrogación y exclamación invertidos también tienen sus propias combinaciones específicas. El signo de interrogación de apertura (¿) se consigue con Mayús + la tecla de ¡, mientras que el de cierre (?) suele estar en su posición estándar. Estos atajos permiten escribir frases correctamente puntuadas en español sin quebraderos de cabeza.

En el terreno de los símbolos adicionales, el teclado español saca mucho partido a la tecla Alt Gr. Por ejemplo, se pueden escribir llaves, corchetes, barras y otros símbolos mediante combinaciones de Alt Gr con distintas teclas numéricas y de signos. Así, Alt Gr + ‘ produce {, Alt Gr + ç genera }, Alt Gr + ` produce , Alt Gr + ° genera la barra invertida \ y Alt Gr + 1 da el símbolo de barra vertical |.

Otros atajos muy usados son Alt Gr + 2 para la arroba @, Alt Gr + 3 para el símbolo #, Alt Gr + 4 para la virgulilla ~ y Alt Gr + 6 para el signo ¬. Con estas combinaciones cubres tanto la parte lingüística (acentos, eñes, diéresis) como la parte técnica (símbolos de código, direcciones de correo, etc.).

Por último, en un Chromebook puedes activar o desactivar el bloqueo de mayúsculas del teclado físico con un atajo, sin depender de una tecla Caps Lock tradicional. Para ello, el sistema utiliza la combinación Alt + tecla de búsqueda o Alt + tecla del menú de aplicaciones. En el teclado virtual, se puede hacer pulsando la tecla de Mayúsculas, como en otros dispositivos táctiles.

Teniendo controlados estos ajustes y atajos en Windows, iOS, Android y Chromebook, resulta mucho más sencillo añadir idiomas adicionales al teclado, aprovechar la autocorrección multilingüe y escribir acentos o símbolos especiales sin volverse loco, sea cual sea el dispositivo desde el que sueles trabajar o comunicarte. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.

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Cómo activar la grabación de pantalla nativa en tu móvil

Actualidad en Androidsis - Jue, 05/02/2026 - 16:41

Que tu móvil tenga grabación de pantalla integrada es una auténtica salvación cuando quieres explicar algo, enseñar cómo se configura una app o guardar un gameplay épico. Lo mejor es que, en la mayoría de móviles actuales, ya no necesitas instalar nada porque la grabación de pantalla es nativa en Android y en iOS, aunque la forma de activarla cambia según la versión y la marca.

Aun así, no siempre está tan a la vista como debería. Puede que tengas Android 11 o superior y no veas el botón, que tengas una tablet Samsung en la que parece que la función ha desaparecido, o que tengas un móvil antiguo donde la única forma de grabar sea tirar de aplicaciones de terceros. En esta guía vas a ver, paso a paso y con todos los casos, cómo activar y usar la grabación de pantalla nativa y qué hacer si tu dispositivo no la trae.

¿Qué es la grabación de pantalla nativa y qué móviles la incluyen?

Cuando hablamos de grabar la pantalla de forma nativa nos referimos a que el propio sistema operativo incluye un grabador de pantalla integrado, sin tener que instalar aplicaciones externas. Esto tiene varias ventajas: más seguridad, mejor compatibilidad, menos consumo de recursos y una experiencia más sencilla.

Durante muchos años, en Android puro (el llamado Android Stock) no había un botón oficial para grabar lo que veías en pantalla. Había que recurrir a apps de terceros o a métodos avanzados como comandos ADB. Con Android 10 Google empezó a experimentar con un grabador nativo oculto en las opciones de desarrollo, y con Android 11 la función ya llegó de forma estable y visible en el panel de ajustes rápidos.

En paralelo, muchos fabricantes como Samsung, Xiaomi, Huawei, Honor, Oppo, Realme, Motorola o TCL se adelantaron y añadieron su propio grabador de pantalla mucho antes de Android 11. Por eso es muy habitual que, aunque tu móvil no tenga la última versión del sistema, sí cuente con una grabadora de pantalla integrada gracias a la capa de personalización.

En iOS la historia es más sencilla: desde hace varias versiones el iPhone incorpora grabación de pantalla en el Centro de Control, y basta con añadir el acceso directo para tenerlo siempre a mano. No hace falta instalar nada ni complicarse con ajustes ocultos.

¿Cómo activar la grabación de pantalla nativa en Android 11 y superior?

Desde Android 11 en adelante, Google incluye un grabador de pantalla sencillo pero funcional que se encuentra en los ajustes rápidos del panel de notificaciones. La idea es que puedas empezar a grabar con un par de toques, sin buscar menús extraños.

Para usarlo, primero asegúrate de que el botón está visible. La forma habitual de acceder es deslizando dos veces desde la parte superior de la pantalla hacia abajo, de manera que se desplieguen por completo los ajustes rápidos (no solo la primera fila). Ahí deberías ver un icono con el texto “Grabar pantalla” o similar.

Cuando encuentres el botón, púlsalo y verás un pequeño panel previo donde puedes configurar si quieres grabar audio y si quieres mostrar los toques en pantalla. El audio puede venir solo del micrófono, solo del propio dispositivo o de ambos a la vez, ideal para comentar lo que haces mientras se oye el sonido de las apps o del juego.

Además de elegir el audio, también puedes activar la opción de mostrar las pulsaciones táctiles, algo muy útil cuando grabas tutoriales o explicaciones para otra persona. Una vez tengas todo marcado como quieras, pulsa en “Empezar” y verás una cuenta atrás antes de que se inicie la grabación.

Mientras se está grabando, suele aparecer un icono de color rojo con el símbolo de rec en la barra superior para que sepas que todo lo que hagas se está guardando en vídeo. Si abres de nuevo el panel de notificaciones verás una notificación activa desde la que podrás detener la grabación o, en algunos casos, pausarla.

¿Qué hacer si no aparece el botón de grabar en Android 11?

Puede pasar que tu móvil tenga Android 11 y, aun así, no veas el botón de grabación de pantalla entre los accesos directos. Normalmente no es que no exista, sino que está oculto y tienes que mostrarlo manualmente desde la edición de los ajustes rápidos.

Para ello, despliega los ajustes rápidos y busca el icono de edición, que suele representarse con un lápiz o la palabra “Editar”. Al tocarlo, accederás a una pantalla donde se dividen los iconos visibles arriba y los ocultos abajo.

En esa parte inferior deberías encontrar el acceso directo a “Grabar pantalla” o “Grabación de pantalla”. Solo tienes que mantenerlo pulsado y arrastrarlo hasta la zona superior de iconos activos para que pase a estar disponible en tu panel de ajustes rápidos cada vez que lo necesites.

Si tras revisar esa pantalla de edición no ves ninguna opción de grabación, es posible que el fabricante haya decidido no incluirla, que la haya renombrado de una forma rara o que tu dispositivo tenga restricciones específicas por modelo o región. En ese caso, puede que solo te quede recurrir a aplicaciones de terceros.

Grabación de pantalla nativa en Android 10: activación oculta

En Android 10 Google introdujo un grabador de pantalla experimental que, por defecto, viene deshabilitado y escondido en las opciones para desarrolladores. No es tan cómodo como en Android 11, pero te puede sacar del apuro si no quieres instalar apps adicionales.

Lo primero que tienes que hacer es activar las opciones de desarrollador. Para eso, entra en Ajustes, busca el apartado de información del teléfono (suele llamarse “Información del dispositivo” o similar) y toca varias veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta que el sistema te confirme que ya eres desarrollador.

Una vez habilitado este menú extra, vuelve a Ajustes y entra en “Opciones de desarrollador”. Dentro habrá un apartado llamado “Marcas de funciones” (Feature flags), que es donde Google oculta funciones en pruebas o no activadas por defecto en el sistema.

En esa lista de funciones experimentales tienes que localizar la opción _settings_screenrecord_long_press y activarla. Esta marca es la que permite que el sistema reconozca una pulsación prolongada para iniciar la grabación de pantalla desde el menú de apagado.

Con la marca activada, el proceso para empezar a grabar es algo peculiar. Tienes que hacer una pulsación larga sobre el botón de encendido (power) para que aparezca el menú de apagado, captura, etc. En ese menú, realiza una pulsación prolongada sobre la opción de “Captura de pantalla” y verás que el sistema te ofrece iniciar una grabación en vídeo.

El grabador nativo de Android 10 es bastante básico: no permite ajustar resolución, ni tasa de fotogramas, ni demasiados parámetros avanzados. Las grabaciones se guardan en una carpeta específica de Google Fotos, llamada generalmente “captures”, y algunos usuarios han reportado inestabilidad, fallos al guardar o una calidad mejorable. Aun así, para un uso esporádico o de pruebas, puede ser suficiente.

Grabación de pantalla según la capa y el fabricante en Android

Aunque Android 11 ya trae su propio grabador, en muchos móviles la grabación de pantalla lleva tiempo disponible gracias a la personalización de cada fabricante. La idea suele ser la misma: botón en ajustes rápidos o app específica preinstalada, con pequeñas diferencias según la marca.

En marcas como Samsung, Xiaomi, Huawei, Honor, Oppo, Realme, Motorola o TCL, lo normal es que el acceso directo a la grabación esté en el panel que se abre al deslizar desde arriba. En algunos modelos, además, hay una aplicación propia llamada “Grabadora de pantalla” o algo muy similar que permite configurar opciones avanzadas antes de grabar.

Si tu móvil no está actualizado a Android 11 pero es de uno de estos fabricantes, lo más rápido es abrir los ajustes rápidos y buscar cualquier icono relacionado con cámara de vídeo, pantalla o grabación. Si no aparece, usa el buscador integrado en Ajustes escribiendo palabras como “grabar”, “grabación” o “pantalla” para localizar la función.

Grabar la pantalla en Samsung

En los móviles y tablets Samsung más recientes, y en muchos modelos de gama media y alta, la marca incluye un “Grabador de pantalla” accesible desde los ajustes rápidos. Basta con deslizar desde la parte superior, buscar el icono de grabación y tocarlo para iniciar el proceso.

Al pulsar ese botón, Samsung suele mostrar un pequeño panel donde puedes elegir el tipo de audio que se va a grabar (solo sonido del sistema, micrófono, ambos o ningún sonido) y algún detalle extra según el modelo. Después de confirmar, se inicia una cuenta atrás y aparecerá una barra flotante con controles para pausar o detener.

En algunos modelos, especialmente tablets más antiguas o variantes concretas como ciertas TAB A7, ocurre que no aparece el botón de “Grabar pantalla” en los ajustes rápidos, aunque en otros modelos de la misma familia sí esté disponible. En esos casos, incluso si editas todos los accesos rápidos e intentas añadir todos los iconos, puede que la función simplemente no esté incluida de fábrica.

Cuando eso pasa, no es que la estés buscando mal, sino que Samsung ha decidido no integrar la función en ese modelo concreto. En ese escenario, si no quieres usar apps externas, no hay un truco oficial para activar una grabadora nativa oculta; el dispositivo está limitado por software y la única alternativa suele ser recurrir a soluciones de terceros o a una futura actualización que la añada, si llega.

Grabación de pantalla en Xiaomi

En los móviles Xiaomi con MIUI, además de poder encontrar el icono de grabación en los ajustes rápidos, suele venir una app específica llamada “Grabadora de pantalla”. Desde esa aplicación puedes configurar resolución, tasa de bits, orientación, fuente de audio y otros detalles técnicos.

Para empezar, abre la app “Grabadora de pantalla” y toca el icono con forma de cámara de vídeo para iniciar la grabación. Aparecerá una burbuja flotante desde la que puedes detener o pausar. Cuando termines, el vídeo se guarda directamente en la galería del dispositivo, en una carpeta específica de grabaciones.

Grabar en Huawei y Honor

Tanto en Huawei como en muchos móviles Honor, la función se llama normalmente “Grabación de pantalla” y está ubicada en los ajustes rápidos. Desliza hacia abajo para abrir el panel, pulsa sobre el icono de grabación y el sistema te pedirá permiso para capturar todo lo que ocurra en pantalla.

Antes de empezar, puedes elegir qué tipo de sonido quieres incluir en el vídeo, algo que viene genial para grabar llamadas de vídeo, presentaciones o partidas. Para detener la grabación, se utiliza el botón de parada que aparece en la barra de notificaciones o en el panel flotante en pantalla.

Grabación de pantalla en Oppo y Realme

En móviles Oppo y Realme también contamos con una opción llamada “Grabador de pantalla” accesible desde los ajustes rápidos del panel superior. El funcionamiento es muy parecido a Samsung y Huawei: eliges el botón, seleccionas las preferencias de audio y pulsas en grabar.

Durante la grabación se muestra un pequeño panel o icono flotante desde el cual puedes pausar, detener o descartar la grabación. Al finalizar, el clip se guarda automáticamente en la galería, en una carpeta de vídeos grabados.

Grabación de pantalla en Motorola y TCL

En Motorola, los modelos recientes incorporan un acceso directo a “Grabar pantalla” también dentro de los ajustes rápidos que se desplegan desde la barra de estado. Al pulsarlo, eliges opciones de sonido, tocas en “Iniciar” y el sistema empieza a grabar lo que ocurra en el panel.

En TCL, la mecánica es muy parecida: deslizas desde arriba para abrir el panel de notificaciones y ajustes, localizas el icono de “Grabación de pantalla” y, tras seleccionar las opciones deseadas (audio, toques táctiles, etc.), tocas en “Iniciar”. Para parar, puedes pulsar el botón de detener en la decoración flotante o desde la notificación.

¿Cómo grabar la pantalla con apps externas si tu móvil no trae grabación nativa?

Si tu móvil Android es antiguo, tiene una versión del sistema sin grabador integrado o el fabricante ha decidido no incluirlo, no te queda otra que tirar de aplicaciones de terceros para poder capturar la pantalla. La buena noticia es que hay muchas opciones gratuitas y bastante completas.

Entre las más conocidas están AZ Screen Recorder, Mobizen, DU Recorder, Screen Recorder o ScreenCam Screen Recorder. Muchas de ellas permiten grabar en alta calidad, incluir audio del sistema o del micrófono, mostrar toques en pantalla, añadir texto o incluso hacer directos a plataformas como YouTube.

Una de las apps más recomendables por su equilibrio entre funciones y sencillez es Screen Recorder – No Ads, del desarrollador Kimcy929. Su principal atractivo es que no incluye publicidad, tiene una interfaz clara y permite configurar parámetros avanzados como resolución, bitrate o frames por segundo.

Para usar este tipo de apps, normalmente el primer paso es conceder los permisos necesarios: acceso al almacenamiento, al micrófono y, en ocasiones, a la cámara si quieres grabar también tu cara en una ventana flotante. Después tendrás que autorizar que la aplicación pueda mostrarse sobre otras aplicaciones para que la burbuja de control aparezca encima de todo.

En el caso de Screen Recorder – No Ads, una vez ajustados los parámetros y concedidos los permisos, pulsas el botón azul de inicio, aceptas que pueda superponerse a otras apps y, al volver a pulsar, se mostrará una barra con iconos flotantes. Ahí verás el botón rojo para comenzar la grabación, que iniciará una cuenta atrás antes de registrar todo lo que hagas.

Ten en cuenta que si configuras la grabación a 60 fotogramas por segundo o a resoluciones muy altas, el consumo de CPU y de batería se dispara, y el rendimiento general del dispositivo puede resentirse. Al terminar, paras la grabación desde la notificación o desde la propia barra flotante, y el archivo se guardará en la galería de tu móvil.

¿Cómo grabar la pantalla en iPhone con la función nativa de iOS?

En iOS, la función de grabar pantalla lleva varias versiones integrada y es muy fácil de usar. Solo tienes que añadir el control de “Grabación de pantalla” al Centro de Control y a partir de ahí lo tendrás disponible con un simple gesto.

Primero entra en Ajustes y accede a la sección “Centro de control”. Dentro, pulsa en “Personalizar controles” o en la opción equivalente y añade la función “Grabación de pantalla” a la parte superior, donde están los accesos que aparecerán al desplegar el panel.

Una vez añadido, para usarlo tienes que abrir el Centro de Control. En los iPhone más modernos se hace deslizando desde la esquina superior derecha hacia abajo, mientras que en modelos antiguos se accede deslizando desde el marco inferior hacia arriba. Verás un icono circular con un punto en el centro que representa la grabación de pantalla.

Si pulsas el icono, se iniciará una cuenta atrás de tres segundos antes de empezar a grabar todo lo que hagas en el iPhone. Si mantienes el dedo pulsado unos instantes sobre el icono, se abrirán más opciones, como activar el micrófono para grabar también tu voz mientras se captura el contenido.

Durante la grabación, la interfaz muestra normalmente una barra o un indicador de color (por ejemplo, una franja en la parte superior) que deja claro que el dispositivo está grabando. Cuando quieras detenerla, toca esa barra o vuelve a abrir el Centro de Control y pulsa de nuevo el botón de grabación; el vídeo se guardará automáticamente en la app Fotos.

Desde Fotos podrás editar, recortar, compartir o borrar la grabación como cualquier otro clip de vídeo. Es un sistema muy cómodo para crear tutoriales, explicar configuraciones o registrar una videollamada importante, siempre respetando la privacidad de las personas implicadas.

Usos habituales y consideraciones al grabar la pantalla del móvil

La grabación de pantalla es una herramienta muy versátil. Sirve para explicar paso a paso cómo se hace algo en el móvil, para guardar la partida de un juego y compartir la puntuación, para documentar una incidencia técnica o incluso para registrar una llamada de vídeo o una clase online.

Aunque la mayoría de móviles modernos ya incluyen esta función de serie, conviene tener en cuenta algunos detalles. Por ejemplo, al grabar se capturan también contraseñas, notificaciones y datos privados que aparezcan en la pantalla, de modo que hay que vigilar qué se muestra mientras estás grabando si luego vas a compartir el vídeo.

También es importante revisar dónde se guardan los vídeos. En casi todos los casos, las grabaciones se almacenan en la galería del dispositivo o en una carpeta específica de vídeos grabados, pero la ruta exacta puede cambiar según la marca o la app usada. Comprueba siempre ese detalle para no volverte loco buscando los archivos.

Si necesitas grabar con audio, revisa bien los ajustes previos. Algunos sistemas solo permiten grabar el sonido del micrófono, otros solo el del sistema y otros te dejan combinar ambos. Esto es clave si quieres, por ejemplo, comentar una partida mientras se oye el juego o si pretendes registrar una videollamada con tu voz y la de la otra persona.

Ultimas consideraciones

Por último, si tu móvil carece de grabación nativa o la que trae es muy básica, siempre puedes optar por las aplicaciones de terceros comentadas antes. Estas herramientas añaden funciones extra como marcar en pantalla, dibujar, añadir texto, hacer zoom o emitir en directo, pero a cambio pueden consumir más recursos y, en ocasiones, mostrar anuncios si no eliges versiones sin publicidad.

Con todo lo anterior, queda claro que la grabación de pantalla se ha convertido en una función casi imprescindible en el día a día: desde Android 11 y las capas de fabricantes que la integran directamente en los ajustes rápidos, pasando por el grabador oculto de Android 10, las soluciones nativas de Samsung, Xiaomi, Huawei o Motorola, hasta la implementación pulida del iPhone en el Centro de Control, hoy prácticamente cualquier usuario puede activar la grabación de pantalla nativa o apoyarse en apps especializadas para capturar en vídeo lo que hace en su móvil de manera rápida, sencilla y adaptada a sus necesidades. Comparte esta información y más usuarios sabrán activar al grabación de pantalla nativa en móviles.

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Cambiar el icono de navegación en Google Maps: guía completa para personalizar tu coche

Actualidad en Androidsis - Jue, 05/02/2026 - 15:10

Si usas Google Maps casi a diario, seguramente estás más que acostumbrado a ver la típica flecha azul que marca tu posición cuando inicias una ruta en el coche. Lo que muchos usuarios no saben es que esa flecha se puede sustituir por un coche en 3D u otros avatares, haciendo la navegación un poco más divertida y personal.

Esta opción de personalización no es solo un capricho visual: aporta un toque distintivo a tus rutas, te ayuda a identificar mejor tu posición y, de paso, demuestra hasta qué punto Google Maps es configurable y esconde funciones poco conocidas. A lo largo de este artículo vas a ver, paso a paso, cómo cambiar el icono de navegación en Maps, qué modelos de coche hay disponibles, en qué móviles funciona y qué otros trucos relacionados con la navegación merece la pena conocer.

Qué se puede personalizar en la navegación de Google Maps

Dentro de las opciones de navegación, Google Maps permite ajustar varios detalles relacionados con cómo se muestra tu ruta y tu vehículo en pantalla: puedes modificar el icono de la posición, elegir entre distintos avatares de coche e incluso seleccionar el color en algunos modelos. Todo esto se aplica cuando utilizas el modo de navegación giro a giro, es decir, cuando ya has iniciado una ruta.

En lugar de limitarse a la clásica flecha azul, la app te deja escoger un avatar diferente, de manera que, cuando el mapa se mueve siguiendo tu trayectoria, lo que ves avanzar por la carretera es un coche en 3D o un icono alternativo. Es un cambio puramente estético, pero hace que la interfaz sea algo más amena, sobre todo si pasas muchas horas conduciendo con el móvil a la vista.

Conviene tener claro que esta función se centra únicamente en el icono que te representa durante la navegación. No cambia la forma en la que se muestran las calles, ni afecta a la información sobre tráfico, transporte público o incidencias, que siguen funcionando como siempre. Lo único que varía es el símbolo que se ve justo en tu ubicación mientras te mueves.

Además, Google Maps ofrece otros elementos visuales y capas de información para complementar la navegación, como datos de tráfico en tiempo real, densidad de personas o incidencias en la vía. Estos extras se suman a la personalización del avatar, logrando que la app combine utilidad práctica con pequeños detalles de personalización.

Función de cambio de icono: disponibilidad y contexto

La posibilidad de cambiar el icono de navegación no apareció de golpe para todos los usuarios. En sus inicios, esta característica fue una función experimental que pasó primero por fases de prueba y beta. Durante ese periodo, solo algunas personas podían acceder a ella, y a muchas les llegó mediante una notificación dentro de la propia app.

En dispositivos iOS, la novedad estuvo disponible desde hace bastante tiempo, aunque pasó muy desapercibida porque no aparecía destacada en ningún menú. Sencillamente estaba ahí, oculta tras un gesto sobre el icono de posición, y solo quienes se ponían a trastear la descubrían. Con el tiempo, Google decidió extender esta misma idea a Android.

En la versión para Android, la opción de cambiar el icono se incorporó más tarde, dentro de una ola de actualizaciones en la que también se añadieron otras mejoras, como la posibilidad de ver información sobre casos de COVID-19 superpuestos en el mapa o datos de afluencia en negocios y rutas. Entre todas esas novedades, la de personalizar el vehículo en 3D llegó como un extra curioso que muchos usuarios valoran por darle un poco de vida a la navegación.

Hay que tener en cuenta que no todos los dispositivos reciben las mismas funciones a la vez. En el caso concreto de la personalización del avatar del coche, algunas fuentes señalan que no está disponible en todos los móviles ni en todas las versiones de sistema. Por ejemplo, se menciona que en Android se requiere, como mínimo, un sistema relativamente reciente, y en iOS se prioriza su uso en modelos modernos.

De hecho, se indica que esta opción solo sería plenamente compatible en teléfonos con Android 10 o superior y en iPhone de generaciones actuales, como a partir de la familia iPhone 11. Aunque en la práctica puede funcionar también en otros modelos, conviene asumir que, si no encuentras la opción, quizá tu dispositivo o versión de la app aún no la haya recibido.

Cómo funciona el cambio de icono durante la navegación

Para poder cambiar el icono, lo primero es poner en marcha el modo de navegación. No basta con abrir el mapa y ver tu posición fija: es necesario que configures una ruta y pulses en el botón de iniciar navegación para que aparezca el indicador de movimiento en pantalla. Una vez te encuentres en este modo, el símbolo de la flecha azul será el protagonista.

En esta vista de navegación, el truco consiste en interactuar directamente con el icono que marca tu posición. Es decir, debes tocar sobre la flecha azul o el vehículo que ya tengas configurado si en alguna ocasión lo has cambiado antes. La app responde mostrando un pequeño panel o ventana emergente en la parte inferior de la pantalla.

Esa ventana suele aparecer con el nombre de algo parecido a «Elegir icono del vehículo» o «Elegir icono del coche». Dentro encontrarás un carrusel o una fila de opciones en el que podrás deslizar hacia la izquierda o hacia la derecha hasta ver todos los modelos disponibles. Es un sistema muy visual: cada opción muestra una miniatura del coche o la flecha, para que sepas en todo momento qué vas a seleccionar.

En ese listado aparece siempre la flecha azul clásica, que funciona como opción predeterminada, junto con varios modelos de coche en 3D. En algunos casos, además, tendrás la posibilidad de ajustar el color del icono, eligiendo tonalidades como rojo, amarillo o verde para que el avatar se adapte un poco mejor a tus gustos, o incluso al color de tu vehículo real.

Una vez escojas el icono que te gusta, basta con pulsar el botón de confirmación (normalmente «Listo» o «Hecho»). Desde ese momento, Google Maps usará el nuevo coche o avatar elegido para representarte en la ruta, y lo verás desplazarse por la carretera a medida que avanzas. No tienes que repetir el proceso cada vez: la próxima vez que abras la app para navegar, se mantendrá el mismo icono, salvo que lo cambies de nuevo manualmente.

Pasos detallados para cambiar el icono en Android

En Android, el procedimiento para personalizar el icono es muy parecido al de iOS, pero conviene repasarlo paso a paso para que no haya pérdida. Lo primero, como siempre, es abrir la aplicación de Google Maps en tu móvil y asegurarte de que tienes conexión a Internet y los servicios de ubicación activados.

A continuación, escribe en la barra de búsqueda la dirección o el lugar al que quieres ir. Cuando se muestren las opciones de ruta, elige la que prefieras (en coche, normalmente) y pulsa en el botón para iniciar la navegación giro a giro. Solo cuando empiece este modo, verás el icono que representa tu vehículo avanzando por el mapa.

En este punto, localiza en la pantalla la flecha azul o el círculo que te indica dónde estás. Dependiendo de si estás parado o en movimiento, puede verse como un círculo o directamente como la flecha. Lo importante es que toques con el dedo sobre ese icono de ubicación. Este gesto activa el menú oculto de selección de avatar.

Al pulsar, verás un panel en la parte inferior que muestra el texto «Elegir icono del vehículo» junto con varias miniaturas. En ese panel aparecen
tres coches en 3D de colores distintos (rojo, amarillo y verde), además de la flecha azul. Puedes tocar en cualquiera de estos coches para previsualizar cómo quedará representado tu vehículo en el mapa.

Una vez te decidas, simplemente confirma tu elección. A partir de ese instante, la próxima vez que mires la pantalla verás el nuevo coche en lugar de la flecha tradicional moviéndose sobre las carreteras. Y si en algún momento quieres regresar al icono clásico, solo tienes que repetir los mismos pasos, volver a tocar el avatar y escoger de nuevo la flecha azul en el menú.

Pasos detallados para cambiar el icono en iOS

En iPhone, el método para cambiar el icono del vehículo es prácticamente idéntico, lo que facilita mucho la vida a quienes usan Google Maps en varios dispositivos. En primer lugar, abre la app y introduce el destino al que quieras dirigirte. Elige el trayecto deseado y pulsa en el botón de empezar a navegar para que el mapa pase al modo de guía en tiempo real.

Una vez en la pantalla de navegación, te encontrarás con el icono de tu posición en forma de flecha azul. Al igual que en Android, el truco está en tocar directamente sobre esa flecha de navegación. Nada de entrar en los ajustes generales ni en menús rebuscados: todo se hace desde la propia vista de ruta.

Al pulsar, aparecerá en la parte inferior un menú con el título «Elegir icono del vehículo». Dentro verás de nuevo las miniaturas de los coches en 3D, con varias opciones de colores como rojo, amarillo o verde, y también la flecha clásica. Solo tienes que tocar sobre el coche que quieres usar como nuevo avatar para que la app lo seleccione.

Desde ese momento, cada vez que uses Google Maps para ir en coche, lo que verás avanzar sobre la calzada será el modelo de coche que hayas escogido, con su animación y su color. Y si en algún momento prefieres volver a algo más discreto, puedes regresar en cualquier momento a la flecha azul repitiendo el mismo gesto sobre el icono.

En cuanto a las opciones disponibles, iOS ofrece el mismo número de coches y tonalidades que la versión de Android, lo que hace que cambiar de un sistema a otro sea bastante transparente si estás acostumbrado a usar este tipo de personalización en tu día a día.

Variedad de avatares y opciones de color en Google Maps

El catálogo de avatares para representar tu vehículo no es infinito, pero sí lo bastante variado como para darle un toque diferente a tus rutas. Además de la flecha azul convencional, Google Maps pone a tu disposición varios coches en 3D con diseños diferenciados y varios colores. Es una forma sencilla de adaptar la interfaz sin complicarse.

Se menciona la posibilidad de elegir, al menos, entre tres modelos de coche con colores básicos como rojo, amarillo y verde. Estas opciones están presentes tanto en Android como en iOS, y son las que se muestran justo al abrir el panel de «Elegir icono del vehículo». El cambio se aplica en tiempo real, por lo que enseguida verás el resultado en pantalla.

En algunos casos, según la versión de la app y el dispositivo, la lista puede incluir todavía más variaciones. Se habla de que es posible llegar a disponer de hasta nueve diseños distintos si se cuentan la flecha original y las variantes de color. Esto abre la puerta a encontrar una combinación que se parezca bastante a tu propio coche o, simplemente, a tu color preferido.

Un detalle interesante es que esta personalización no está limitada únicamente a quien conduce un turismo. Aunque los iconos son siempre coches, puedes usarlos igualmente si vas en moto, bici o incluso caminando, siempre y cuando estés utilizando la navegación de rutas en coche. No hay ninguna restricción en ese sentido; es más una cuestión de estética que de tipo de desplazamiento real.

En definitiva, sin convertirse en un editor avanzado de avatares, Google Maps ofrece un conjunto de iconos suficientes como para que tu representación en el mapa deje de ser siempre la misma flecha genérica. Es una mejora pequeña pero agradecida para quienes pasan muchas horas usando la app.

Qué hacer si no encuentras la opción de cambiar el icono

Puede ocurrir que sigas todos los pasos y, aun así, al tocar la flecha azul no aparezca el panel para elegir icono. En ese caso, lo primero es comprobar si realmente estás en el modo de navegación activo con una ruta iniciada. Si solo estás mirando el mapa sin una ruta en marcha, el icono de posición no ofrece estas opciones extra.

Si estás navegando y aun así el menú no aparece, puede que el problema sea de compatibilidad o de versión. Recuerda que esta función no está disponible de forma universal en todos los móviles. Se ha indicado que se limita, en principio, a teléfonos con Android 10 o superior y a iPhone relativamente recientes, por lo que, si tu dispositivo es muy antiguo, quizá no se active.

Otra posibilidad es que tu aplicación de Google Maps no esté actualizada. En este caso, conviene entrar en la tienda de aplicaciones correspondiente (Google Play Store o App Store) y comprobar si hay una actualización pendiente. Muchas veces estas características se habilitan con versiones concretas, así que actualizar puede marcar la diferencia.

También influye el despliegue gradual de funciones que hace Google. No siempre todos los usuarios reciben las novedades a la vez, incluso teniendo dispositivos compatibles. A veces la activación se hace por oleadas, así que es posible que, aunque cumples los requisitos técnicos, la opción todavía tarde un poco en aparecer en tu cuenta.

Si después de actualizar y probar en modo de navegación sigue sin salir el menú de iconos, lo más probable es que tu móvil o tu versión de sistema no estén entre las compatibles. En ese caso, tendrás que seguir usando la flecha azul clásica como indicador de posición hasta que en futuras actualizaciones se amplíe la compatibilidad o cambies de dispositivo.

Otros ajustes de vista y navegación en Google Maps

Más allá del icono que representa tu vehículo, Google Maps incluye otros ajustes que influyen en cómo ves el mapa mientras te mueves. Uno de los puntos clave es el tipo de vista y la orientación del mapa durante la ruta. Puedes usar una vista a ras de carretera, en tercera persona detrás del coche, o una vista cenital en la que parece que estás mirando desde arriba.

Algunos usuarios comentan que, tras ciertas actualizaciones, la app cambia automáticamente de una perspectiva a otra, por ejemplo, de la visión en tercera persona centrada en el coche a una vista desde arriba que apunta siempre hacia el norte. Este cambio puede resultar algo desconcertante si estabas acostumbrado a que el mapa gire siguiendo la dirección en la que conduces.

Para controlar este comportamiento, normalmente puedes tocar el botón de brújula o el icono de orientación que aparece en pantalla. Al hacerlo, el mapa alterna entre mantener el norte fijo o seguir la dirección de tu vehículo. Así puedes volver a la «vista normal» en la que la carretera se desplaza en el sentido de tu marcha, que suele ser la más cómoda para muchos conductores.

Es importante distinguir entre estos ajustes de vista y el cambio de icono: aunque ambos afectan a lo que ves en la pantalla, la orientación del mapa y la perspectiva son controles de cámara y no tienen nada que ver con el avatar de tu vehículo. Puedes cambiar el icono a un coche en 3D y seguir usando la vista tradicional en tercera persona, o mantener la flecha azul con una vista cenital, según tus preferencias.

En resumen, además de personalizar el coche, merece la pena dedicar un par de minutos a explorar estos controles de orientación y zoom, ya que pueden mejorar mucho la legibilidad del mapa y hacer que la navegación te resulte más cómoda en tu día a día.

Google Maps como herramienta de navegación y algo más

Google Maps se ha consolidado como una de las herramientas de navegación GPS más importantes y completas que existen hoy en día. No solo te guía de un punto A a un punto B, sino que integra una enorme base de datos de reseñas, horarios de comercios, fotografías de lugares y valoraciones de otros usuarios.

Además de las rutas en coche, la aplicación también ofrece información detallada sobre el transporte público, con redes de metro, autobús y tren, y estimaciones de tiempo para muchos sistemas de transporte en ciudades de todo el mundo. En algunas zonas incluso muestra la hora aproximada a la que va a pasar el próximo convoy o autobús en la estación más cercana.

En los últimos años, Google ha ido incorporando capas adicionales de datos, como la posibilidad de ver el nivel de ocupación en tiempo real de determinados lugares o, en momentos concretos, información sobre la incidencia de enfermedades o restricciones de movilidad. Estas capas se activan desde el menú de tipos de mapa y permiten entender mejor el contexto de tu ruta.

La personalización del icono del vehículo se suma a todo este conjunto de funciones como un detalle más orientado a la experiencia de usuario. No es algo que vaya a cambiar cómo llegas al destino, pero sí refleja que la app intenta ser amigable, configurable y algo más humana, dejando que cada persona adapte un poco su interfaz.

En definitiva, cuando aprovechas todas estas posibilidades (capas de tránsito, datos en tiempo real, reseñas, iconos personalizados, etc.), lo que tienes en el bolsillo es mucho más que un simple mapa. Es una plataforma completa pensada para ayudarte a moverte, decidir dónde ir y recordar por dónde has pasado.

Trucos extra: tránsito, horarios y aparcamiento

Además de cambiar el icono del coche, hay algunos trucos de Google Maps que conviene tener presentes porque pueden ahorrarte tiempo y quebraderos de cabeza en tu día a día. Uno de los más útiles es la capa de tránsito, que muestra las líneas de transporte público directamente sobre el mapa cuando la activas.

Para usarla, basta con entrar en la app y fijarte en los botones de capas o tipos de mapa que aparecen en la parte superior de la pantalla. Desde ahí puedes elegir la opción de «Tránsito» para ver todas las estaciones de metro, tren o autobús resaltadas, lo que te ayuda a localizar puntos clave de transporte con un solo vistazo.

Si acercas el zoom sobre una estación concreta y la tocas, en muchas ciudades Google Maps muestra información sobre las próximas llegadas o salidas de los vehículos de transporte público. Es una forma rápida de saber cuánto falta para que pase el siguiente metro o autobús por el lugar donde te encuentras y decidir si te compensa esperar o buscar una alternativa.

Otra función especialmente práctica para conductores es la posibilidad de guardar la ubicación de tu coche aparcado. Cuando termines de conducir y dejes el vehículo en un estacionamiento, puedes pulsar sobre el círculo azul que indica tu posición en el mapa y elegir la opción de guardar aparcamiento. Maps recordará ese punto durante varias horas, para que luego puedas volver a él sin tener que memorizar la calle.

Este tipo de pequeñas funciones, junto con la personalización del coche en 3D y la vista de navegación, hacen que la aplicación sea mucho más que un navegador básico, convirtiéndose en un asistente bastante completo para organizar desplazamientos cotidianos y viajes más largos sin perder de vista tu vehículo ni el contexto del entorno.

Con todo lo visto, queda claro que la simple flecha azul que acompaña tus rutas puede transformarse en un avatar de coche en 3D con distintos colores y estilos, y que ese cambio se realiza en segundos tocando directamente sobre el icono de tu posición mientras navegas. Siempre que tu móvil sea compatible y tengas la app actualizada, podrás alternar entre varios diseños tanto en Android como en iOS, manteniendo tu elección para futuras rutas. Sumado a otras funciones poco visibles —como las capas de tránsito, la información en tiempo real o el guardado del aparcamiento—, esta personalización demuestra que Google Maps es una herramienta muy flexible que combina utilidad y pequeños toques de personalidad en cada trayecto.

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