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Pasos para instalar Linux Deploy y tener un servidor web en tu móvil
¿Te apetece convertir tu móvil Android en algo más que un simple teléfono lleno de apps de siempre? Los smartphones actuales tienen potencia de sobra para mover un sistema GNU/Linux completo, con escritorio gráfico, servicios de red y hasta un servidor web que puedas usar en casa o en el trabajo. Con las herramientas adecuadas, tu teléfono puede terminar siendo un mini‑servidor portátil o un pequeño PC de bolsillo.
La clave está en combinar bien Android, Linux y unas cuantas aplicaciones específicas: Linux Deploy, Termux, UserLAnd, Andronix, VNC, XServer, etc. Algunas requieren root y otras no, pero todas persiguen lo mismo: correr una distro Linux en el espacio de usuario de Android, sin cargarse el sistema y manteniendo tus datos a salvo. Vamos a ver, paso a paso y con muchos detalles, cómo montar Linux en tu móvil y cómo lograr que funcione como servidor web, e incluso con entorno de escritorio.
Por qué instalar Linux en tu móvil AndroidAndroid está muy bien para el día a día, pero se queda corto cuando quieres un entorno Linux completo para usar herramientas de desarrollo, montar servidores o simplemente trastear con un sistema de escritorio. Si tienes por ahí un móvil o tablet «jubilado», ponerle una distro puede darle una segunda vida muy interesante.
Las motivaciones más habituales para instalar Linux dentro de Android suelen girar en torno a tareas que el sistema de Google no cubre bien: ejecutar software específico de GNU/Linux, probar servicios de red, experimentar con entornos de escritorio ligeros o crear un pequeño laboratorio de pruebas de seguridad en tu bolsillo.
Usar Android como base y Linux como sistema invitado te permite tener lo mejor de ambos mundos: sigues teniendo tus apps habituales, notificaciones y conectividad móvil, pero al mismo tiempo disfrutas de un terminal Linux, un entorno gráfico remoto y servicios como Apache, Nginx, MySQL o SSH funcionando dentro del teléfono.
Además, el aprendizaje que obtienes al montar y mantener una distro en un móvil es brutal si estás estudiando administración de sistemas, desarrollo o seguridad. Es un entorno relativamente seguro: si la lías dentro de la chroot/proot, Android sigue intacto.
Otro punto a favor es que muchas de estas soluciones funcionan sin root, gracias a tecnologías como PRoot, que imita el comportamiento de chroot en espacio de usuario, de forma que puedes «simular» un árbol de archivos Linux y un entorno bastante completo sin tener privilegios de administrador en el dispositivo.
¿Puede tu Android ejecutar Linux de forma decente?En la práctica, casi cualquier Android moderno puede ejecutar alguna forma de Linux, pero la experiencia dependerá de la RAM, del almacenamiento y de si tienes o no acceso root. Incluso móviles antiguos suelen poder con distros ligeras si no les pides un GNOME completo.
Los requisitos mínimos para algo medianamente usable como servidor web suelen ser: un par de gigas de RAM, al menos 5 GB de almacenamiento libre (interno o en una microSD rápida) y una conexión WiFi estable para descargar la imagen de la distro y administrar el sistema en red.
Si pretendes usar un entorno de escritorio Linux con X11 o Wayland, te viene muy bien contar con teclado y ratón (Bluetooth u OTG) y, si el móvil lo permite, salida de vídeo hacia un monitor o televisor. No son imprescindibles, pero mejoran mucho la experiencia frente a usar solo los toques en pantalla.
Otra decisión clave es si quieres root o prefieres mantener el teléfono sin desbloquear. Con root tienes más control, puedes usar chroot real y herramientas como Linux Deploy con todas sus funciones. Sin root dependes de PRoot y capas de emulación, pero sigues pudiendo tener distros completas con UserLAnd, Andronix o AnLinux.
Como idea general, para un servidor web ligero te basta con un entorno sin interfaz gráfica, consumirá menos recursos y el teléfono irá más fresco. Para jugar con escritorios tipo LXDE o XFCE, compensa usar un dispositivo un poco más potente.
Opciones para instalar Linux sin root: PRoot al rescateSi no quieres meterte en líos de root ni jugártela con la garantía, existen varias apps que levantan una distro Linux en el espacio de usuario usando PRoot. Básicamente, emulan lo que hace chroot, pero sin exigir privilegios de administrador, de modo que Android sigue intacto y seguro.
La combinación más conocida es usar Andronix o AnLinux junto a Termux y un visor VNC. Termux aporta un terminal potente y repositorios propios, y Andronix/AnLinux se encargan de descargar la raíz de la distro y generar los scripts de inicio para montar el entorno Linux.
Andronix + Termux + VNC ViewerAndronix actúa como asistente gráfico que te guía en la selección de la distro y el escritorio. Desde su interfaz eliges Ubuntu, Debian, Manjaro, Kali, etc., y también entornos como XFCE o LXDE. La app te genera un comando adaptado a Termux que automatiza todo el proceso de instalación mediante PRoot.
El flujo típico de instalación usando este combo suele ser así: instalas Andronix, Termux y un visor VNC (como VNC Viewer), seleccionas la distro en Andronix, copias el comando que te propone, lo pegas en Termux y esperas a que descargue y desempaquete el sistema de archivos Linux.
Cuando termina, configuras la contraseña de acceso VNC y la resolución de pantalla, arrancas el servidor gráfico dentro de la sesión Linux y te conectas desde VNC Viewer a algo tipo localhost:1. Lo que ves en pantalla ya es un escritorio Linux real moviéndose dentro de tu móvil.
Con este método puedes usar el sistema tanto por terminal como por entorno gráfico. Es más que suficiente para tareas de desarrollo ligeras, edición de texto, pruebas de servidor web o manejo de herramientas de seguridad con Kali, sin haber tocado el root del teléfono.
Otras apps sin root: UserLAnd, AnLinux, Debian Noroot…Además de Andronix, hay todo un ecosistema de apps que usan PRoot para montar distros completas sin necesidad de permisos de administrador. Cada una tiene su enfoque y peculiaridades, así que conviene saber qué ofrece cada una.
UserLAnd es una de las opciones más amigables y de código abierto. Permite desplegar Debian, Ubuntu, Arch, Kali o Alpine Linux, y ofrece tanto sesiones de escritorio (LXDE, XFCE4) como instalaciones de aplicaciones sueltas (por ejemplo solo Firefox, GIMP, LibreOffice) en lugar de una distro completa.
Su interfaz se organiza en pestañas de Aplicaciones, Sesiones y Sistemas de archivos: en la primera eliges qué instalar, en la segunda gestionas conexiones activas y en la tercera ves las raíces Linux ya creadas. Es muy flexible porque te deja crear varias sesiones apuntando al mismo sistema de archivos, cambiando entre XSDL, VNC o SSH según te interese.
AnLinux funciona de forma similar, pero se apoya fuertemente en Termux. Te genera los scripts para instalar Ubuntu, Debian, Fedora, CentOS, openSUSE o Kali dentro de un entorno PRoot. También ofrece escritorios de bajo consumo como XFCE4, MATE, LXQt o LXDE, ideales para móviles con poca RAM.
Debian Noroot, por su parte, va a lo sencillo: arranca un Debian ligero sin root sobre Android 4.1 o superior. Es menos flexible y su rendimiento no es espectacular, pero a cambio la instalación es bastante directa si solo quieres juguetear con Debian sin complicarte.
Cómo funciona Linux en Android: chroot, PRoot, X y servidores gráficosCuando hablamos de “instalar Linux en Android” realmente estamos hablando de correr un entorno Linux dentro del propio Android, no de sustituir el sistema operativo entero (eso sería otro tema: ROMs, bootloaders, etc.). Lo que hacen estas herramientas es crear un sistema de archivos de la distro y ejecutarlo como usuario normal.
En entornos con root se suele recurrir a chroot, una vieja conocida en servidores y escritorios Linux. chroot cambia el directorio raíz aparente de un proceso y sus hijos, de forma que estos ven solo el árbol de archivos de la distro invitada. Para hacer esto se necesitan permisos de root, que en Android no se tienen por defecto.
PRoot viene a resolver ese problema cuando no hay root disponible. Simula parte del comportamiento de chroot en el espacio de usuario, creando una “afinidad” de directorio y traduciendo las llamadas al sistema para que parezca que el proceso está encerrado en la raíz de la distro, aunque realmente siga corriendo como usuario normal de Android.
El siguiente desafío es el gráfico: el escritorio Linux necesita un servidor X o Wayland. Si simplemente instaláramos X dentro de la distro y lo arrancáramos como usuario normal, ese servidor gráfico no tendría acceso directo al hardware de Android. Por eso se recurre a dos estrategias distintas.
La primera solución consiste en arrancar un servidor X o un entorno gráfico dentro de la distro y acceder a él por VNC. El servidor de VNC corre en Linux, pero el visor funciona como app Android normal, mostrando la sesión remota que en realidad está en el propio dispositivo (host local). Es sencillo y bastante compatible, aunque no siempre da el mejor rendimiento.
La segunda vía es usar un servidor gráfico diseñado expresamente para Android, como XServer XSDL. En este caso, el servidor X corre como app Android, con acceso directo al hardware gráfico, y la distro Linux se conecta a él como cliente. Es una solución algo más elaborada, pero puede ir más fina que usar solo VNC.
Instalar Linux en Android con root usando Linux DeployCuando tienes el dispositivo rooteado se abre la puerta a herramientas mucho más potentes, y aquí es donde entra en juego Linux Deploy. Esta aplicación usa chroot con ayuda de BusyBox y puede instalar Debian, Ubuntu, Arch, Fedora y otras muchas distros directamente en el almacenamiento del teléfono.
Linux Deploy se ha ido puliendo con el tiempo: al principio su documentación era bastante escasa, pero ahora ofrece una interfaz razonablemente clara, perfiles para varias distribuciones y opciones para habilitar o no interfaz gráfica, tipo de sistema de archivos, scripts personalizados, arranque automático, etc.
Requisitos básicos para usar Linux DeployAntes de meterte con Linux Deploy asegúrate de cumplir estos puntos mínimos: el móvil debe estar rooteado, conviene tener instalada una versión actual de BusyBox (para disponer de la mayoría de utilidades GNU básicas) y necesitas un visor VNC, por ejemplo VNC Viewer, que es gratuito y bien valorado.
En cuanto a la compatibilidad de Android, Linux Deploy declara soporte desde Android 2.3.3, pero siendo realistas es difícil que un hardware tan antiguo mueva con soltura un entorno de escritorio completo. Para algo mínimamente usable, mejor un dispositivo más moderno con suficiente RAM y almacenamiento.
También tendrás que reservar varios gigas de espacio para la imagen del sistema. En la práctica, se recomiendan más de 5 GB de memoria interna libre o, si prefieres, una tarjeta microSD de al menos clase 10 con esa capacidad, si vas a alojar ahí la distro para no llenar la memoria interna.
Otro requisito importante es disponer de una buena conexión a Internet o un plan de datos generoso, porque descargarás la imagen ARM de la distribución que te interese (Ubuntu, Debian, Kali, etc.) y suelen ser paquetes de varios gigas entre sistema base, entorno gráfico y paquetes adicionales.
Configurar Linux Deploy: distribución, almacenamiento y GUIUna vez instalada la app, Linux Deploy muestra una pantalla principal con botones de Start/Stop y un icono de ajustes en la parte inferior derecha que da acceso a las propiedades de la instalación. Esa es la sección clave para definir qué Linux vas a montar y cómo.
En las propiedades puedes elegir la distribución (Debian, Ubuntu, Arch, Fedora, etc.), el tipo de arquitectura (arm, arm64, armhf, armel…) y la ruta del sistema de archivos, tanto para la descarga como para el archivo de imagen definitivo. Es vital seleccionar bien la arquitectura que coincide con tu procesador para evitar errores.
El tipo de instalación suele ajustarse a “archivo”, lo que significa que el sistema Linux vivirá dentro de un único fichero de imagen en formato EXT2, EXT4 u otros. Para la mayoría de usuarios es la opción más sencilla, frente a instalar en una partición separada.
Más abajo podrás escoger el sistema de archivos (por defecto EXT2, que suele funcionar bien) y especificar si quieres almacenar la imagen en la memoria interna o en la tarjeta SD. Si la SD es rápida, es una buena forma de no saturar el almacenamiento principal.
En la sección GUI puedes activar o desactivar la interfaz gráfica. Marcando esta opción, Linux Deploy preparará un entorno de escritorio y configurará el acceso gráfico, que normalmente se realiza vía VNC. Aquí seleccionas también qué escritorio instalar (LXDE, XFCE, etc.), nombre de usuario y contraseña de acceso.
Instalar y arrancar la distro con Linux DeployCuando ya tienes la configuración a tu gusto, el siguiente paso es lanzar la instalación. Volviendo a la pantalla principal de Linux Deploy, en el menú de la parte superior derecha encontrarás la opción “Instalar”, que disparará el proceso de descarga y configuración de la imagen de la distribución.
El tiempo que tarda este paso depende mucho de la velocidad de tu conexión y de la potencia del dispositivo, pero no es raro que se vaya a 30 minutos o más. Durante ese rato, se descarga la imagen base, se desempaqueta y se ajusta el entorno chroot con los paquetes seleccionados.
Cuando el proceso termina, solo queda iniciar el sistema desde el botón Start de la parte inferior. Linux Deploy montará la imagen, arrancará los servicios necesarios y, si has configurado GUI con VNC, pondrá en marcha el servidor gráfico dentro del chroot.
Para acceder al escritorio usas el visor VNC que hayas instalado, introduciendo como dirección la IP y el puerto que muestra Linux Deploy en su pantalla principal (por ejemplo, localhost:5900 o una IP de tu red WiFi). Tras introducir la contraseña VNC definida antes, debería aparecer el escritorio Linux completo en tu móvil.
Servidores web y otros servicios dentro del Linux del móvilCon la distro ya funcionando, puedes instalar servicios como harías en cualquier servidor Linux. Usando apt, pacman o la herramienta de la distro, añades Apache o Nginx, bases de datos como MySQL/MariaDB, servidores FTP, Samba, etc., y los gestionas con los mismos comandos de siempre.
Para un servidor web típico con Debian o Ubuntu basta con instalar el metapaquete adecuado (por ejemplo apache2 o nginx) y lanzar los servicios con el comando service o con systemctl, según cómo esté configurado el entorno en el chroot de Linux Deploy.
Comandos como `service apache2 start`, `service apache2 stop` o similares funcionan normalmente para arrancar y detener los demonios, siempre que el sistema de inicio se haya configurado correctamente dentro del entorno chroot.
El detalle importante es que, al reiniciar el entorno Linux o el propio teléfono, a veces los servicios no se ponen en marcha automáticamente, aunque en teoría estén habilitados. Herramientas como rcconf pueden mostrar que el servicio está marcado para arrancar, pero en la práctica no se ejecuta en el arranque del chroot.
Linux Deploy resuelve esto permitiendo definir “Scripts personalizados”. En el menú de propiedades hay una opción para activar scripts personalizados y una lista donde puedes añadir las rutas a los scripts de inicio que quieras ejecutar automáticamente (por ejemplo los de MySQL, Apache o cron).
Configurar scripts de arranque en Linux DeployDentro de la pantalla de propiedades encontrarás la sección de “Scripts personalizados”. Al activarla se habilita una lista en la que puedes añadir, editar o eliminar caminos a scripts que se ejecutarán cuando se inicie el entorno Linux.
Por ejemplo, puedes añadir las rutas a los scripts de inicio de Apache, MySQL y cron para que se arranquen siempre que Linux Deploy levante la distribución. Cada elemento de la lista apunta a un script existente dentro del sistema de archivos de la distro.
Esto sustituye al método clásico de depender solo de rcconf o de los enlaces en /etc/rc*.d, que a veces no funcionan como se espera dentro del entorno chroot gestionado por la aplicación. Con los scripts personalizados te aseguras que tus servicios críticos siempre se activen al inicio.
Así puedes dejar el móvil por ahí conectado por WiFi con su servidor web corriendo, sin tener que conectarte por terminal cada vez a lanzar los servicios a mano, lo cual es esencial si quieres usarlo como pequeño servidor casero o de laboratorio.
Opciones de escritorio: X11, VNC, XServer XSDL y rendimientoSi además de servidor web quieres un entorno de escritorio manejable, puedes optar por dos grandes modelos: escritorio accesible por VNC o escritorio apoyado en un servidor X nativo para Android, como XServer XSDL. Ambos tienen sus pros y sus contras.
Con VNC el esquema más habitual es arrancar un servidor gráfico dentro de la distro y conectarte desde un visor VNC en Android. Es una solución sencilla, sobre todo si ya usas VNC para manejar otros equipos de forma remota, y permite reutilizar la misma app para acceder al host local del propio teléfono.
Algunos usuarios, sin embargo, reportan problemas de rendimiento o compatibilidad con ciertos visores VNC, especialmente en dispositivos menos potentes o con resoluciones muy altas. En esos casos, la experiencia puede ser algo tosca y con cierto retraso en las pulsaciones.
La alternativa de usar un servidor X adaptado a Android, como XServer XSDL, consiste en instalar la app XServer en el sistema principal, darle permisos de acceso al hardware, y luego hacer que la distro Linux se conecte a ese servidor como si fuera un X normal.
El flujo típico con UserLAnd y XServer XSDL es: instalas la distro, entras por terminal y montas un escritorio ligero (por ejemplo LXDE con sudo apt install lxde), luego ajustas el archivo .xinitrc para que lance /usr/bin/startlxde en lugar del gestor de ventanas por defecto, y reinicias la sesión gráfica.
Una vez que XSDL está en marcha y la sesión Linux ajustada, el escritorio LXDE aparece completo en la pantalla. Desde ahí puedes cambiar tamaños de fuente, instalar tus programas de siempre (Emacs, Firefox, GIMP, LibreOffice…) y usar el sistema casi como si fuera un PC, solo que dentro del móvil.
Ajustes de Android y Linux Deploy para usar el móvil como servidorPara que tu servidor Linux montado con Linux Deploy sea realmente usable a largo plazo, es importante tocar algunos ajustes tanto en la propia aplicación como en Android. De lo contrario, el sistema puede volverse muy lento o desconectarse cuando se apaga la pantalla.
En la pantalla de configuración de Linux Deploy (accesible desde la tecla de menú o el icono correspondiente) encontrarás parámetros generales de la app, distintos de las propiedades de la distro. Entre ellos, idioma, tema claro/oscuro y comportamiento de la pantalla y la WiFi.
Por defecto, Linux Deploy suele activar una opción para mantener la pantalla encendida mientras el sistema Linux esté funcionando. En español suele llamarse algo como “bloquear pantalla”. Esto impide que Android apague la pantalla y, con ello, que el procesador entre en modo de ahorro de energía.
Si desactivas esa opción la pantalla se apagará como en cualquier otra app, pero muchos dispositivos entonces mandan el procesador a modo “sleep” agresivo, lo que deja al Linux del chroot funcionando lentísimo, porque Android pone casi todo en segundo plano salvo notificaciones y tareas básicas.
Para un servidor web que debería funcionar 24/7 no es viable tener la pantalla encendida todo el rato (por consumo, calor y desgaste). Lo ideal es desmarcar “bloquear pantalla” y buscar una forma alternativa de impedir que el procesador se duerma demasiado.
Mantener el procesador despierto y la WiFi activaUn truco habitual es usar aplicaciones de tipo “café” o “stay awake” que mantienen el CPU activo aunque la pantalla esté apagada. Una de las que se mencionan es “RedEye Stay Awake”, que en su versión gratuita con algo de publicidad permite evitar que el procesador entre en suspensión profunda.
Con una app así puedes dejar que Android apague la pantalla sin problema, pero manteniendo los servicios del Linux funcionales y con un rendimiento aceptable, algo esencial si quieres que el servidor responda con fluidez a peticiones web o conexiones SSH.
En paralelo, en la configuración de Linux Deploy conviene dejar marcada la opción “Bloquear Wi‑Fi” o equivalente, para que el dispositivo no corte la conexión inalámbrica al cabo de unos minutos con la pantalla apagada. Si se corta la WiFi, tu servidor desaparece de la red.
También es muy recomendable activar el “Autoarranque” en Linux Deploy, de manera que cada vez que reinicies el teléfono, la app inicie automáticamente el entorno Linux y, con él, los scripts personalizados que arrancan tus servicios.
Combinando bloqueo de WiFi, autoarranque y una app para mantener el CPU despierto, consigues que tu móvil se comporte casi como un servidor Linux convencional, accesible por la red local y con servicios funcionando de forma constante.
Distribuciones y entornos recomendados para móvilesLa elección de la distro influye mucho en la estabilidad y el rendimiento del sistema. Las apps comentadas suelen soportar una buena colección de sistemas: Ubuntu, Debian, Arch, Fedora, Kali, Alpine, Manjaro y variantes derivadas.
Ubuntu y Debian son las opciones más populares y amigables. Tienen grandes repositorios, documentación para aburrir y buena integración con herramientas como Apache, Nginx, MariaDB, PHP, Python, Node.js, etc. Para un servidor web casero, basta y sobra.
Kali Linux está orientada a pruebas de seguridad y hacking ético, así que puede ser interesante si quieres montar un “Pwn Phone” casero, con un buen surtido de herramientas de auditoría directamente en el bolsillo, aunque requiere algo más de maña.
Arch Linux y Manjaro se orientan a usuarios más avanzados que quieran un sistema muy ajustable, rolling release y con acceso directo a paquetes muy recientes. Fedora también encaja en el perfil de distro moderna, aunque no siempre aparece en todas las apps sin root.
Para dispositivos con poca RAM o hardware limitado, Alpine Linux es una opción muy ligera, ya que está pensada para entornos mínimos y contenedores. Con la combinación adecuada de paquetes puedes montar un servidor web muy eficiente con pocos recursos.
En cuanto al escritorio, es preferible elegir entornos ligeros como LXDE, XFCE, LXQt o MATE en lugar de GNOME o KDE completos, que se comen mucha más memoria y CPU. En pantallas pequeñas y sobre VNC se agradece que la interfaz sea simple y rápida.
Qué puedes hacer con Linux en tu móvil más allá del servidor webAunque aquí nos hemos centrado en montar un servidor web, tener Linux en el móvil abre muchas más posibilidades. Puedes levantar un servidor de archivos (Samba, NFS), un servidor de bases de datos o incluso contenedores ligeros si la distro lo permite.
Como entorno de desarrollo es muy cómodo disponer de Git, Python, Node.js, compiladores y editores completos como Vim o Emacs, todo corriendo directamente en el teléfono y accesible vía SSH desde tu portátil o incluso desde otro móvil.
Si eres aficionado a la seguridad, Kali u otras distros con herramientas de pentesting te permiten realizar pruebas controladas en redes de laboratorio, siempre dentro de la legalidad. El móvil se convierte, literalmente, en una plataforma de auditoría portátil.
También puedes convertir el dispositivo en un pequeño centro multimedia con VLC, reproductores de audio o incluso soluciones tipo Kodi, aunque aquí entra en juego más el propio Android que el entorno Linux, dependiendo de cómo quieras reproducir el contenido.
Gracias a la naturaleza portátil del móvil y a que muchas de estas soluciones admiten conexiones remotas por SSH o VNC, puedes dejar el teléfono en casa conectado, y acceder a tu entorno Linux desde cualquier otro equipo de la red, como si fuera una Raspberry Pi muy compacta.
En conjunto, transformar tu Android en un mini‑servidor Linux o en un escritorio remoto es una forma estupenda de exprimir un dispositivo que quizá tenías olvidado en un cajón. Con Linux Deploy, UserLAnd, Andronix y compañía, el proceso es mucho más accesible de lo que era hace unos años, y con unos cuantos ajustes finos en la configuración puedes lograr un servidor web sorprendentemente capaz en algo tan pequeño como tu móvil.
Controla el riego de tus plantas con sensores Bluetooth y tu smartphone
Si te encanta tener la casa y la terraza llenas de macetas, pero no siempre te acuerdas de regar a tiempo, ha llegado el momento de dejar de jugar a la ruleta rusa con tus plantas. Los sistemas de riego inteligentes con sensores Bluetooth y control desde el móvil permiten que tus plantas tengan el agua que necesitan aunque tú estés ocupado, de viaje o, simplemente, se te pase la hora, y puedes apoyarte en apps Android para agricultores y ganaderos.
La combinación de sensores, temporizadores y conexión inalámbrica ha dado lugar a kits de riego cada vez más completos: algunos funcionan por Bluetooth desde el smartphone, otros se conectan por WiFi, y muchos incluyen bombas, tuberías, boquillas, accesorios y hasta control remoto total para jardín, césped, terrazas o interiores con plantas delicadas. Vamos a verlo con calma, porque hay mucha letra pequeña (ruido, presión mínima, longitud de tubos, tipos de boquillas…) que conviene entender antes de elegir tu sistema.
Qué es un sistema de riego inteligente con Bluetooth y móvilCuando hablamos de controlar el riego con sensores y el móvil, nos referimos a un conjunto de dispositivos que se encargan de medir, programar y activar el riego de forma automática. El corazón del sistema suele ser un anfitrión o controlador de riego, que se conecta a una bomba y a una red de tubos y boquillas, todo ello gestionado desde una app en tu smartphone mediante Bluetooth o WiFi.
En muchos kits encontrarás mencionado un “temporizador Bluetooth para teléfono móvil”, que en la práctica es un pequeño equipo electrónico que se enlaza con tu móvil para que puedas programar horas, frecuencia y duración del riego. De este modo, puedes regar el jardín, las plantas en macetas o incluso el césped sin tener que tocar una sola llave de paso cada día.
Este tipo de sistema de riego automático está pensado tanto para uso doméstico en balcones y terrazas como para jardines de tamaño medio, pequeños viveros o zonas de césped. La idea es que, una vez instalado el kit (bomba, tuberías, boquillas y accesorios), simplemente lo controles desde el móvil y te olvides del riego manual tradicional.
Además, algunos modelos combinan la app con un sistema de control remoto más amplio, de forma que hablamos de un “controlador de riego remoto para jardín, planta o césped” que puedes supervisar y ajustar sin estar físicamente a su lado. Así, si estás tumbado en el sofá o incluso fuera de casa, puedes comprobar cómo va el riego, pausar, reanudar o cambiar horarios.
Los proveedores suelen recordar que si encuentras un precio más bajo en otro sitio, puedes informarles: aunque no siempre se comprometen a igualarlo, sí utilizan esa información para revisar sus precios y mantenerlos competitivos. Esto es habitual en tiendas grandes que venden kits de riego inteligente.
Componentes y especificaciones técnicas habitualesUno de los puntos clave al elegir un kit de riego inteligente es comprender qué incluye exactamente el paquete y cuáles son sus especificaciones técnicas reales. No todos los sistemas sirven para lo mismo ni tienen la misma potencia, así que conviene fijarse en los detalles.
En muchos casos se habla de un “sistema de riego” como nombre genérico del producto, pero dentro del paquete se incluye un conjunto bastante completo: anfitrión de riego, tuberías de polietileno, conectores, boquillas, bridas, clips, cable de alimentación (a menudo USB) y una pequeña guía de uso. El material principal del anfitrión suele ser metal, lo que da robustez y ayuda a alargar la vida útil del equipo en comparación con soluciones totalmente plásticas.
Estos sistemas pueden presentarse en varias versiones según el número de salidas de agua, por ejemplo modelos con 2, 3 o 4 boquillas. Cada variante está pensada para un número diferente de plantas o zonas de riego. Si solo vas a regar unas cuantas macetas, puede bastarte con 2 boquillas; si quieres cubrir un pequeño jardín con varias áreas diferenciadas, quizá te compense un modelo de 3 o 4.
Otro dato importante que se suele indicar es la elevación máxima del agua, que en estos kits se mueve alrededor de los 2 metros o más (≥ 2 m). Esta cifra se refiere a la altura que la bomba puede vencer para impulsar el agua desde el depósito o toma hasta las boquillas. Si tus plantas están mucho más altas que el nivel del agua, tenlo en cuenta porque podría quedarse corto.
La corriente nominal típica de estos sistemas ronda los 1 A (amperio), lo que indica el consumo eléctrico aproximado cuando la bomba y el controlador están trabajando. Junto a esto se menciona a veces el “rango de succión”, que puede expresarse como algo similar a 2-15 m de succión, es decir, la distancia máxima desde la fuente de agua hasta la bomba en sentido horizontal (o combinación de horizontal y vertical) sin perder eficiencia.
El ruido es otro dato que no conviene pasar por alto: algunos kits anuncian un nivel de ruido inferior a 65 dB a 30 cm de distancia. Esto significa que, aunque no son totalmente silenciosos, resultan relativamente discretos y se pueden utilizar en interiores sin que se conviertan en una molestia constante. Para un salón, un despacho o un dormitorio con plantas, este detalle cuenta mucho.
En cuanto a la presión de agua necesaria, suele recomendarse trabajar con una presión superior a 30 psi (unos 200 kPa). Este dato resulta relevante sobre todo si conectas el sistema a una red de agua corriente o si dependes de un depósito con poca altura, ya que una presión insuficiente puede afectar al caudal de las boquillas.
Muchos kits combinan Bluetooth con conectividad WiFi de 2,4 GHz, que es la frecuencia estándar en la mayoría de routers domésticos. Esto permite, en algunos modelos, integrarlos en el sistema domótico de casa mediante el protocolo Matter 2.0, utilizar asistentes de voz o controlarlos desde fuera de la red local, dependiendo de la app y el fabricante.
En lo físico, las dimensiones del anfitrión de riego suelen moverse en algo así como 90 x 90 x 69 mm, un tamaño compacto que cabe sin problemas en un rincón del jardín, colgado en la pared de un patio o escondido bajo una estantería de plantas. El paquete completo puede venir en una caja de aproximadamente 170 x 170 x 80 mm, fácil de almacenar o transportar si haces instalaciones en distintos espacios.
El peso total del paquete depende del número de boquillas y de la longitud de las tuberías incluidas. Para que te hagas una idea, un kit con 2 boquillas puede rondar los 560 g, mientras que uno con 3 boquillas sube a unos 670 g y el de 4 se acerca a los 700 g. La diferencia se explica por el extra de tubo, conectores y boquillas que llevan las versiones más grandes.
Contenido típico de los kits de riego Bluetooth y WiFiCuando compras un sistema de riego automático de este tipo, lo habitual es que el fabricante ofrezca varias configuraciones según el número de boquillas. Cada variante incluye un conjunto de accesorios pensado para que no tengas que buscar casi nada más aparte de la fuente de agua y, en ocasiones, un depósito.
En una versión de 2 boquillas, por ejemplo, es habitual encontrar en la caja un anfitrión de riego (la unidad principal), varias bridas para cables (unos 5 amarres para fijar las tuberías y el cableado), un cortador de tubos para adaptar la longitud del polietileno sin esfuerzo, y un conector curvo para cambiar la dirección del tubo sin estrangularlo.
Además, suelen incluirse alrededor de 5 metros de tubo de polietileno, suficientes para montar una pequeña instalación que cubra varias macetas o una estantería de plantas. Junto a ello, es típico encontrar un conector en forma de T o de tres vías para derivar el agua a varias líneas, dos tapas finales para cerrar los extremos que no se usan y unos 5 clips tipo R (pequeñas piezas que fijan el tubo o las boquillas en sitio).
En esa misma configuración de 2 boquillas se incluye, lógicamente, un juego de 2 boquillas de riego, que pueden ser regulables o de caudal fijo según el modelo, un cable USB para alimentar o cargar el anfitrión (si tiene batería interna) y una guía de uso. En algunos casos se advierte expresamente que el manual no siempre está disponible en español, algo a tener en cuenta si no te manejas bien con otros idiomas.
Las versiones con 3 boquillas amplían el contenido: añaden más bridas (unas 10, doblando la cantidad), ofrecen un tubo de polietileno más largo (en torno a 10 metros) para cubrir un área mayor y multiplican los clips R hasta unos 10, de forma que puedes fijar varias líneas de riego. El conector curvo, el conector de tres vías, las tapas finales y el cable USB se mantienen, pero con el extra de la tercera boquilla y, por supuesto, de un anfitrión de riego preparado para ese número de salidas.
En los kits con 4 boquillas (cuando están disponibles), el patrón es similar al de 3, pero con más salidas de agua, algo más de tubo y, a veces, algún conector adicional para dividir mejor las líneas. Todo ello permite regar varias zonas diferenciadas con un único controlador, ideal para separar, por ejemplo, plantas de interior, plantas de exterior, una zona de césped pequeño y un conjunto de macetas colgantes.
La presencia de bridas para cables y clips de sujeción puede parecer un detalle menor, pero en la práctica marca la diferencia entre una instalación chapucera con tubos colgando y un montaje limpio, ordenado y fácil de revisar. Gracias a estos accesorios, puedes pegar o atornillar discretamente el recorrido de las conducciones a la pared, a una barandilla o a un mueble.
Funcionamiento, sensores y control desde el smartphoneMás allá de la parte “física” del sistema, lo que realmente hace que estos kits sean interesantes es la posibilidad de controlar el riego desde el smartphone mediante Bluetooth y, en algunos modelos, también con WiFi. Esto permite ajustar horarios, duración, frecuencia y, en ocasiones, incluso adaptar el riego según la humedad del sustrato u otros parámetros.
En los kits más sencillos, el proceso consiste en enlazar el anfitrión con la app vía Bluetooth, seleccionar un programa de riego (por ejemplo, regar todos los días a las 8:00 durante 5 minutos) y dejar que el sistema se encargue a partir de ahí. Desde la app puedes pausar el riego, iniciar un ciclo manual si ves que las plantas están más secas de lo normal o cambiar el horario si te conviene otro momento.
Cuando el dispositivo incorpora WiFi de 2,4 GHz, normalmente se puede integrar en la red doméstica y acceder al sistema aunque no estés en casa. Esto abre la puerta a automatizaciones más avanzadas, como ajustar el riego según la previsión meteorológica (reduciendo el caudal si va a llover) o vincularlo con otros sensores domóticos, como los de humedad del suelo o de temperatura ambiente.
Algunos sistemas se publicitan como muy adecuados para “cuidado de las plantas” en sentido amplio, y no solo como temporizadores sin más. En la práctica, eso significa que la app puede mostrar información sobre el consumo, el historial de riego e incluso sugerir configuraciones dependiendo del tipo de planta o de la estación, aunque esto ya depende mucho de cada fabricante y del ecosistema de software que ofrezca.
En cuanto a los sensores, lo más habitual es encontrar medidores de humedad del sustrato y sensores de nivel de agua en depósitos en sistemas más avanzados. No obstante, incluso en los kits que no lo destacan, el controlador sí puede incorporar protecciones internas, por ejemplo para evitar que la bomba funcione en seco o para detenerse si detecta condiciones anómalas.
La configuración inicial suele ser bastante directa: instalas la app, enciendes el anfitrión de riego, activas Bluetooth en tu móvil, buscas el dispositivo y sigues los pasos del asistente de emparejamiento. A partir de ahí, vas diseñando tus programas de riego y ajustando cada cuánto se enciende la bomba, cuántos minutos se mantiene activa y qué días de la semana se ejecuta el ciclo.
Ruido, durabilidad y usos recomendadosUno de los argumentos que más repiten los fabricantes es que estos sistemas están diseñados para ofrecer aplicaciones silenciosas y amplias. El objetivo es que la bomba y el anfitrión trabajen sin convertirse en una fuente de ruido constante, algo especialmente importante si el equipo se instala en interiores o en terrazas pegadas a dormitorios.
Ese límite de menos de 65 dB a 30 cm sitúa el ruido del sistema en un nivel razonablemente bajo, comparable al de una conversación tranquila. No es completamente inaudible, pero no debería resultar molesto si arranca unos minutos al día. Para viviendas pequeñas, oficinas con plantas o pequeños invernaderos urbanos, esta cifra marca bastante la diferencia.
En lo referente a resistencia, se hace hincapié en que la construcción del anfitrión es robusta y pensada para uso continuado. El hecho de utilizar metal como material principal contribuye a ello, ya que soporta mejor los cambios de temperatura, la exposición moderada a la intemperie y el uso diario de la bomba sin degradarse tan rápido como ciertos plásticos.
Entre los usos recomendados se mencionan espacios como recintos de reptiles, donde mantener una humedad adecuada es vital; viveros de plantas, donde hace falta un aporte de agua constante y preciso; y sistemas de refrigeración de jardines, que emplean pulverización fina para bajar la temperatura del ambiente en zonas exteriores.
En un terrario para reptiles, por ejemplo, un sistema de riego de este tipo puede encargarse de accionar boquillas de niebla o microaspersores que regulan la humedad del aire, activándose varias veces al día durante periodos cortos. En un vivero, en cambio, suele interesar un goteo más prolongado y suave, distribuido por varias filas de plantas a través de distintas boquillas.
Para sistemas de refrigeración de jardines, el mismo principio de tuberías y boquillas se utiliza para crear una niebla fina que refresca terrazas, porches o zonas de descanso. El temporizador Bluetooth o WiFi permite encender y apagar el sistema en las horas de más calor sin que tengas que salir a manipular llaves ni enchufes.
La versatilidad de estos kits hace que también sean muy útiles para personas que viajan con frecuencia o que simplemente no quieren depender de favores de vecinos para que rieguen durante las vacaciones. Una vez ajustado el programa, el sistema se encarga de mantener las plantas hidratadas, siempre que el depósito tenga agua suficiente o que la red de agua funcione con normalidad.
Instalación, configuración y compra: aspectos prácticosA la hora de comprar un sistema de riego automático Bluetooth, muchas tiendas online te ofrecen un formulario por si has encontrado un precio más bajo en otro comercio. Suelen pedirte algunos datos básicos: el tipo de tienda (por ejemplo, si es una tienda física), la provincia donde la has visto y algún detalle adicional de la oferta, todo ello marcado con campos obligatorios identificados con un asterisco.
En el caso de tiendas físicas, a veces se muestra un desplegable tipo “Selecciona la provincia”, de forma que pueden saber en qué zona has localizado el precio más bajo y si les compensa revisarlo. Aunque recalcan que no pueden igualar todos los precios, sí afirman que utilizan esa información para ajustar sus tarifas y seguir siendo competitivos dentro del mercado.
Una vez tienes el kit en casa, la instalación física consiste en colocar el anfitrión de riego en un lugar adecuado, conectar la entrada de agua (desde un grifo o un depósito), distribuir los tubos de polietileno por el recorrido deseado y fijarlos con las bridas y clips incluidos. A continuación, conectas las boquillas en los puntos en los que quieras que salga el agua y cierras los extremos no utilizados con las tapas finales.
El cortador de tubos incluido facilita recortar el polietileno a medida sin deformarlo, lo que ayuda a evitar fugas. Una vez montado todo, conectas el cable USB al anfitrión para alimentarlo o cargar su batería, según el diseño. Con el sistema encendido, ya puedes pasar a la parte de vincularlo con tu smartphone y configurar los programas de riego desde la app.
Durante esta fase, conviene hacer pruebas cortas de riego para verificar que no hay fugas, que el caudal de cada boquilla es el esperado y que la presión se mantiene. También es buena idea ajustar la orientación de las boquillas para que el agua caiga justo donde hace falta, evitando mojar paredes, muebles o zonas que no interesa regar.
Si utilizas el sistema en un entorno delicado, como un recinto de reptiles o un vivero con plantas muy sensibles, es recomendable empezar con ciclos de riego cortos y frecuentes, observando cómo responden las plantas o los animales al nuevo nivel de humedad. Con el tiempo, podrás afinar los horarios y la duración hasta encontrar el equilibrio perfecto.
En el día a día, el mantenimiento principal pasa por limpiar periódicamente las boquillas para evitar obstrucciones, comprobar que los tubos no se doblan ni se pinzan en ningún punto y, por supuesto, asegurarte de que la fuente de agua (depósito o grifo) está disponible cuando el sistema se active. Gracias a la conectividad con el móvil, cualquier incidencia suele ser más fácil de detectar, ya que puedes ver si el riego se ha ejecutado correctamente y modificar la programación en cuestión de segundos.
En conjunto, estos sistemas de riego con sensores, temporizadores Bluetooth y, en muchos casos, conexión WiFi de 2,4 GHz, ofrecen una forma cómoda, flexible y bastante precisa de cuidar tus plantas, tu césped o incluso recintos especiales como terrarios e invernaderos. Al combinar un anfitrión de riego robusto, un kit completo de tuberías y boquillas, y una app que centraliza todo el control, permiten que incluso los más despistados con el regado mantengan sus plantas sanas, verdes y con el nivel de humedad adecuado sin tener que estar pendientes cada día del reloj o de la regadera.
Vistazo gameplay de Mortal Shell II
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Tráiler y fecha del acceso anticipado de Heroes of Might & Magic: Olden Era
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Tráiler de Dual Fire Walled City
Tráiler de lanzamiento de EverSiege: Untold Ages
Se filtra el diseño del iPhone del 20 aniversario. Y supondrá un regreso a los iPhone de hace siete años
Al igual que en el décimo aniversario vimos un iPhone X disruptivo con su pasado, el iPhone del vigésimo aniversario apunta también a serlo. Quizás no tanto como aquel, pero sí lo suficiente como para marcar el inicio de la tercera era del iPhone. Al menos eso se intuye viendo las filtraciones.
En la última filtración se avanza que el diseño de los bordes regresará a hace siete años: un diseño redondeado en los bordes. Sobre el papel, parece similar a lo que vimos desde los iPhone 6 hasta los iPhone 11, aunque quizás en esta ocasión se añada... ¿una pantalla curva?
El primer iPhone con pantalla curva {"videoId":"x9sv38g","autoplay":true,"title":"1 MES DE USO REAL con el iPHONE 17 PRO MAX", "tag":"Webedia-prod", "duration":"1146"}Retomando la referencia del iPhone X, aquel trajo consigo un formato de frontal completamente distinto a lo visto hasta la fecha en sus antecesores. De tener amplios marcos alrededor de la pantalla y un característico botón Home, pasó a darle un mayor protagonismo al panel haciendo que ocupase casi todo el espacio, salvo por el tan característico (y polémico de aquellas) notch.
Para el iPhone del 20 aniversario, que está por ver si se llama iPhone XX, iPhone 20 o incluso iPhone 19 (técnicamente sería este el que tocaría) se espera algo similar. Las filtraciones apuntan a que la idea de Apple es que sea "todo pantalla". Y esta vez de verdad, sin notch o islas dinámicas que enturbien la pantalla.
Apple quería esconder todos los sensores bajo la pantalla, pero de momento se le resisteSin embargo, la pasada semana supimos que la idea de introducir los sensores de Face ID y la cámara bajo la pantalla se le está atragantando a Apple, ya que aún están encontrándose problemas en el desarrollo. Es posible que se resuelvan de aquí al año que viene, pero no hay nada claro por ahora.
Sea como fuere, lo que sí parece estar dispuesta a hacer Apple es a introducir una pantalla "infinita". O lo que es lo mismo, una pantalla curva. No será revolucionario en el sector si tenemos en cuenta que es una tecnología que empezó a estandarizar Samsung, quien curiosamente ahora la ha defenestrado.
Majin Bu, no el personaje de 'Dragon Ball', sino el apodo de un conocido filtrador, asegura ese nuevo panel que llegaría hasta los biseles laterales que en esta ocasión pasarían a ser curvados como eran hace años, abandonando así el estilo de bordes rectos que inauguraron los iPhone 12 (y que llevaron también los 4, 4s, 5, 5s y 5c).
En Applesfera Para los locosEs un diseño que, según el mismo filtrador, se extendería a la segunda generación del iPhone plegable, que llegaría a la par que este. Y aunque es un filtrador con un índice de aciertos mixto, eso de la pantalla curva ya lo habíamos escuchado por parte de otros filtradores más reputados como Mark Gurman, quien ya lo adelantó el pasado verano.
Ahora bien, no se ha detallado en exceso ese nivel de curvatura del iPhone del 20 aniversario, lo que podría indicar que quizás no sea "para tanto". Es posible que se de esa sensación de pantalla infinita al reducir biseles, pero que luego la curva sea mínima. Por ahora no han surgido imágenes de renders o prototipos que nos hagan tener una mejor idea.
En un año pueden cambiar muchas cosasEste dispositivo se presentará en septiembre de 2027, salvo sorpresa. Lo que no cabe esperar es que se retrase más allá del próximo año, puesto que será cuando se cumplan 20 años desde que se lanzó el modelo original. Además, llegaría acompañado de la ya citada segunda generación del iPhone plegable.
En Applesfera Apple acaba de sumar tres dispositivos a sus listas de 'vintage' y 'obsoletos'. Realmente no afecta en su funcionamientoEs precisamente esta distancia temporal la que nos hace tomar con cierta cautela las filtraciones. No porque no sean fiables, sino porque reflejan un punto concreto del desarrollo que es aún muy temprano. Por el camino pueden surgir problemas que hagan cambiar de planes a Apple, como el comentado de los sensores bajo pantalla.
Lo que está claro es que, sea más o menos disruptivo que el iPhone X, será una de las generaciones más especiales. Llegará en el momento más álgido de la IA y la permanente amenaza de que pronto llegará un dispositivo que sustituya a los smartphones. Aunque ya parece una promesa demasiado manida. Y como el propio Tim Cook afirma, aún queda mucho por hacer en el iPhone.
Imagen de portada | Concepto de MacRumors
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Se filtra el diseño del iPhone del 20 aniversario. Y supondrá un regreso a los iPhone de hace siete años
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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Cómo manejar drones FPV vinculando Betaflight con tu dispositivo Android
Si vuelas drones FPV, tarde o temprano te encontrarás en mitad del campo necesitando cambiar un par de ajustes en Betaflight. En esos momentos, sacar el portátil, el cable USB y los adaptadores puede ser un auténtico incordio. Lo bueno es que hoy en día puedes configurar tu dron FPV directamente desde tu móvil Android, sin enchufar ni un solo cable y aprovechando la conexión WiFi del propio receptor.
Esta posibilidad no es todavía súper conocida, pero funciona de maravilla cuando se configura bien. Usando la app de Betaflight para Android y el WiFi del receptor (por ejemplo, un módulo ExpressLRS con función WiFi), es posible conectar Betaflight al dron mediante TCP, ajustar PIDs, rates, modos de vuelo o puertos, y guardar cambios como si estuvieras delante del ordenador de casa. Vamos a ver, paso a paso y con todo lujo de detalle, cómo hacerlo, qué necesitas y qué problemas te puedes encontrar por el camino.
Qué necesitas para manejar tu dron FPV con Android y BetaflightLo primero es tener claro qué requisitos mínimos hacen falta para que el invento funcione. No vale cualquier combinación de hardware y software: necesitas que el dron, el receptor y el móvil cumplan unas condiciones para que Betaflight pueda comunicarse por WiFi usando TCP, y, si te interesa, practicar en simuladores de drones para Android.
En el lado del dron, es imprescindible que la controladora de vuelo esté flasheada con un firmware compatible con Betaflight y que tengas acceso al puerto serie por el que se comunica el receptor (UART). Muchos pilotos FPV usan receptores ExpressLRS (ELRS), que incorporan un pequeño servidor WiFi para configuración; justo esa función es la que aprovecharemos para el enlace.
En cuanto al receptor, debe contar con modo WiFi integrado que cree una red inalámbrica propia. Los módulos ELRS, por ejemplo, permiten encender el WiFi manteniendo pulsado un botón o dejando la emisora apagada unos segundos para que arranque el modo de configuración. Una vez activo, el receptor actúa como punto de acceso con su propio SSID y sin conexión a internet.
En el móvil Android necesitas instalar la aplicación Betaflight Configurator adaptada a Android. Esta app no suele estar en Google Play de forma oficial, por lo que normalmente se descarga desde el repositorio de GitHub del proyecto. Es importante fijarse en la versión, porque no todas se comportan igual con las conexiones TCP.
Según la experiencia de algunos usuarios, la versión de Betaflight para Android que mejor se está comportando con la conexión TCP vía WiFi es la 10.9.0. La release 10.10.0, por algún motivo, puede negarse a conectar utilizando el mismo método, así que si tienes problemas de conexión, merece la pena probar expresamente con la 10.9.0 antes de romperte la cabeza.
Cómo activar el WiFi del receptor del dron FPVPara hacer de puente entre Betaflight en el móvil y la controladora del dron, se utiliza la red WiFi que crea el receptor. En la práctica, tu teléfono se conectará a esa red como si fuese la de tu casa, pero en realidad estará hablando directamente con el receptor ELRS o el sistema equivalente que lleve tu dron.
El procedimiento concreto para activar el modo WiFi varía un poco según el modelo de receptor, pero el patrón general suele ser similar. En muchos receptores ELRS, basta con encender el dron y esperar unos segundos sin que haya enlace de radio con la emisora para que el módulo entre en modo configuración WiFi automáticamente. En otros, hay un pequeño botón de bind o boot que, al mantenerlo pulsado durante unos instantes al alimentar el dron, fuerza la activación del WiFi.
Una vez que el receptor entra en modo WiFi, debería aparecer en la lista de redes disponibles de tu móvil un SSID específico, normalmente con el nombre del firmware o del módulo. Lo que tienes que hacer es conectarte desde Android a esa red inalámbrica, como si fuese una red normal. En la gran mayoría de casos, esta red no tendrá contraseña o usará una muy sencilla indicada en la documentación del receptor.
Es importante tener en cuenta que esa red WiFi no tiene salida a internet. Es decir, solo sirve para comunicar el móvil con el receptor y, de rebote, con la controladora Betaflight. Aquí es donde suele aparecer una alerta molesta en muchos móviles Android que puede entorpecer la conexión si no se le presta atención.
En bastantes terminales Android, cuando se conectan a una red sin acceso a internet, el sistema lanza un mensaje preguntando si quieres mantener la conexión o cambiar a datos móviles. En este caso, es crucial decirle al teléfono que se quede conectado a la red del receptor aunque no haya internet. Si no lo haces, el móvil saltará de nuevo a la red con datos o a otra WiFi, y Betaflight nunca llegará a ver el dron.
Configuración de la app Betaflight en Android mediante TCPCon la red WiFi del receptor ya activa y el móvil correctamente conectado a ella, el siguiente paso es indicarle a la app de Betaflight que utilice una conexión TCP en lugar del clásico enlace USB. Esta parte es bastante sencilla, pero hay que respetar la dirección y el formato correcto del puerto para que el enlace funcione.
Abre la aplicación Betaflight Configurator en tu dispositivo Android y localiza el área en la que normalmente seleccionarías el puerto de conexión (donde elegirías, por ejemplo, el puerto USB si estuvieras usando un cable). Ahí es donde tendrás que escribir manualmente la dirección del enlace TCP que expone el receptor.
En este método se utiliza una URL de tipo TCP, de forma que en el campo de puerto de Betaflight debes introducir exactamente TCP://10.0.0.1. Esa dirección IP (10.0.0.1) es la que hace de puerta de entrada a la controladora a través del servidor embebido en el receptor WiFi, y el prefijo TCP:// le indica a Betaflight que no se trata de un puerto serie clásico.
Si todo está bien configurado, una vez introducida la dirección TCP://10.0.0.1 y pulsado el botón de conectar en la app, Betaflight debería iniciar la comunicación con la controladora tal y como lo haría si estuviera conectada por cable. En cuestión de unos instantes tendrías acceso a la página principal con la vista 3D del dron, los sensores y todos los menús de configuración.
Conviene recalcar de nuevo el detalle de la versión de la app, porque algunos usuarios han comprobado que con Betaflight Android 10.10.0 el enlace TCP no llega a establecerse correctamente, mientras que con la versión anterior 10.9.0 se conecta sin problemas. Si al probar este sistema notas que la conexión se queda colgada o Betaflight no detecta el dron, merece la pena instalar la 10.9.0 desde GitHub y volver a intentarlo antes de buscar fallos en el hardware.
Por ahora no hay una explicación oficial totalmente clara sobre por qué ciertas versiones recientes de Betaflight para Android se llevan mal con la conexión TCP a través de 10.0.0.1. Es posible que haya cambios internos en la gestión de puertos o en las dependencias de red de la app que afecten a este tipo de enlaces. En cualquier caso, la solución práctica pasa por apostar por la versión que se haya comprobado estable para este uso concreto.
Ventajas de configurar tu dron FPV con el móvil en el campo de vueloUna vez que pruebas esta manera de conectar Betaflight, es difícil volver atrás. Poder sacar el móvil del bolsillo, encender el dron, activar el WiFi y ajustar lo que necesites sin cables es algo que marca una diferencia brutal en comodidad, sobre todo cuando estás en mitad de una sesión de vuelo y necesitas reaccionar rápido a cómo se está comportando el quad.
La ventaja más obvia es que te ahorras tener que llevar el portátil a todas partes. Menos peso en la mochila, menos cacharros y menos riesgo de que algo se quede sin batería justo cuando lo necesitas. Con el teléfono, que prácticamente siempre llevas encima, tienes suficiente para retocar PIDs, cambiar rates o modificar un par de modos de vuelo antes de la siguiente batería.
Además, esta forma de conexión te permite hacer ajustes muy finos en tiempo real, justo después de un vuelo de prueba. Puedes aterrizar, conectar el dron por WiFi, tocar un par de parámetros que no te convencen, guardar, y volver a probar al minuto siguiente. Todo eso sin levantarte del spot que tengas preparado para despegar, lo cual facilita mucho el proceso de ir puliendo el comportamiento del dron.
Otra ventaja interesante es que, al no depender del USB físico, no fuerzas el conector de la controladora. Muchos pilotos FPV han visto cómo el puerto micro USB o USB-C de la FC acaba cediendo por los constantes enchufes y desenchufes, o se daña en un mal golpe. Usando la conexión WiFi con el móvil, reduces bastante ese estrés mecánico sobre la placa.
Finalmente, el hecho de que este método no requiera adaptadores ni OTG especiales hace que sea accesible para prácticamente cualquiera con un dron moderno y un smartphone Android. No es necesario invertir en hardware adicional ni en cables específicos: si tu receptor ofrece WiFi y tu móvil se conecta a redes inalámbricas, puedes aprovechar Betaflight en movilidad con lo que ya tienes.
Posibles problemas y soluciones al conectar Betaflight y AndroidComo todo lo que implica redes inalámbricas y diferentes versiones de software, este sistema no está exento de pequeños fallos o comportamientos raros. La buena noticia es que la mayoría de los problemas típicos tienen un origen bastante fácil de identificar y, por tanto, también soluciones relativamente sencillas que puedes aplicar sobre la marcha.
Uno de los fallos más comunes es que la app de Betaflight en Android no llegue a conectar nunca al escribir TCP://10.0.0.1. Si eso te pasa, revisa lo primero que sigues conectado realmente a la red WiFi del receptor. Si el móvil ha decidido volver a tu red doméstica o tirar de datos móviles porque la red del receptor no tiene internet, Betaflight estará apuntando a una IP que no corresponde a nada y el enlace será imposible.
Otro posible origen de errores es haber instalado una versión de Betaflight Configurator para Android poco compatible con la conexión TCP. Como se ha comentado antes, la 10.10.0 ha dado guerra en algunos casos, mientras que la 10.9.0 ha demostrado ser más estable con este tipo de enlace. Ante cualquier duda, desinstala la versión actual, descarga la 10.9.0 desde GitHub e inténtalo de nuevo antes de tocar otros ajustes.
También puede ocurrir que el receptor no esté realmente en modo WiFi, aunque tú creas que sí. Algunos módulos ELRS tienen indicadores LED que muestran diferentes patrones según estén en bind, en modo normal o en configuración WiFi. Si la luz no concuerda con el patrón de WiFi que indica el fabricante, quizá tengas que repetir el proceso de entrada en modo configuración, ya sea mediante el botón físico o con el procedimiento de encendido específico.
En algunos casos muy concretos, ciertas capas de seguridad o ajustes de ahorro de energía del móvil pueden interferir con el enlace. Por ejemplo, algunas capas de Android agresivas pueden limitar el uso de red en segundo plano o cerrar aplicaciones al cabo de unos minutos. Si notas que la conexión se corta sola tras un rato o que Betaflight se cierra, vale la pena revisar los permisos de la app y desactivar restricciones de batería para que el sistema no la mate antes de tiempo.
Si, pese a todo, sigues sin conseguir conectar, una práctica recomendable es probar con otro dispositivo Android distinto, si tienes alguno a mano. Eso te permitirá saber si el problema viene del móvil original, de la versión concreta del sistema operativo, del receptor o de la propia controladora. Reducir el número de variables implicadas suele ser clave para acotar el origen del fallo y evitar perder horas buscando en el sitio equivocado.
La experiencia de la comunidad también es una gran aliada. Muchos pilotos FPV comparten en foros y redes sus intentos, éxitos y fracasos usando Betaflight en Android con este sistema. Consultar esas experiencias puede darte pistas sobre configuraciones concretas de hardware que se llevan especialmente bien o mal con el enlace TCP vía 10.0.0.1, así como trucos para determinados modelos de receptor o de controladora.
En general, disponer de la opción de conectar Betaflight a tu dron FPV desde un dispositivo Android usando WiFi y TCP aporta una flexibilidad enorme y hace mucho más llevadera la tarea de afinar configuraciones en plena pista. Aprovechar el WiFi del receptor, tener a mano la dirección TCP://10.0.0.1 y contar con una versión de la app que funcione bien, como la 10.9.0, es todo lo que necesitas para poder olvidarte del portátil en la mayoría de las salidas de vuelo y centrarte en lo que de verdad importa: disfrutar del FPV y ajustar el dron exactamente a tu gusto en cualquier sitio y en cualquier momento.
Transforma tu smartphone en un trackpad de precisión para PC y Mac
Si alguna vez te has quedado sin ratón en el peor momento (pilas agotadas, se rompe el botón, desaparece misteriosamente de la mesa…), sabrás lo frustrante que puede llegar a ser. Lo bueno es que tienes una solución muy a mano: tu propio smartphone puede convertirse en un trackpad de alta precisión para controlar tu PC o tu Mac como si fuera un portátil.
Además, no solo hablamos de mover el cursor: con las apps adecuadas tu móvil puede actuar también como teclado inalámbrico y ratón, panel táctil multitáctil e incluso mando multimedia. Y lo mejor de todo es que, en la mayoría de casos, no tendrás que gastar dinero: basta con instalar una aplicación en el móvil y otra en el ordenador y seguir unos pasos muy sencillos.
Por qué convertir tu smartphone en un trackpad de precisiónDar una segunda vida a un teléfono antiguo o aprovechar el que usas a diario como trackpad para tu ordenador tiene más ventajas de las que parece a primera vista. No es solo una solución de emergencia cuando te quedas sin ratón; también puede ser una forma cómoda de trabajar desde el sofá, hacer presentaciones o controlar un equipo conectado a la tele.
Para mucha gente el gesto de deslizar el dedo por una superficie táctil es más natural e intuitivo que usar un ratón físico tradicional. Quienes están acostumbrados al trackpad de un portátil suelen sentirse muy cómodos con este tipo de control, y una pantalla de móvil ofrece una superficie más que decente para ello.
Otra gran ventaja está en la reutilización de un smartphone viejo. Puede que ya no sea el más rápido, que la cámara se haya quedado corta o que incluso haya dejado de ser compatible con ciertas apps de mensajería, pero si enciende, el táctil responde y puedes instalar aplicaciones básicas, todavía le queda mucha guerra que dar como periférico para el ordenador.
Este tipo de soluciones también resultan ideales si tienes un PC de salón conectado a la televisión, un mini PC, un Mac en el escritorio o incluso una tablet con Windows a la que le falte un buen trackpad. En lugar de llevar siempre encima un ratón, basta con cargar con el móvil, que ya lo tienes a mano.
Incluso en entornos más “frikis” o de productividad pura, usar el smartphone como panel táctil puede ser un complemento perfecto a un teclado Bluetooth sin touchpad, a un teclado mecánico de escritorio o a configuraciones en las que no te apetece estar tocando todo el rato la pantalla táctil del equipo, algo que a la larga puede resultar incómodo y poco preciso.
Remote Mouse: la opción más versátil para PC, Mac, Android e iOSEntre las muchas apps que permiten usar el móvil como ratón o trackpad, una de las que mejor resultado da en el día a día es Remote Mouse. Lleva tiempo en el mercado, está muy pulida y funciona en prácticamente cualquier combinación: Android con Windows, Android con Mac, iPhone con Windows, iPhone con Mac e incluso con Linux como sistema de escritorio.
Remote Mouse se basa en un esquema clásico de dos componentes: por un lado la aplicación cliente en el móvil y, por otro, un pequeño programa servidor que instalas en el ordenador. Ambos se comunican normalmente a través de la red WiFi de casa, lo que proporciona una experiencia bastante fluida y con muy poca latencia, perfecta para usar el móvil como panel táctil.
La app está disponible sin coste inicial tanto en Google Play para Android como en la App Store para iOS, mientras que el programa servidor se descarga desde la web oficial de Remote Mouse para Windows, macOS y Linux. A partir de ahí, lo único imprescindible es que todos los dispositivos estén conectados a la misma red y que concedas los permisos necesarios para que el ordenador acepte las órdenes del móvil.
Un detalle interesante es que Remote Mouse no se queda solo en emular un ratón básico. La interfaz está pensada para replicar de forma bastante fiel la experiencia de un trackpad moderno, con gestos, clicks, barra de desplazamiento y accesos rápidos a acciones del sistema y del navegador, algo que muchos ratones físicos ni siquiera ofrecen de serie.
Aunque el foco principal suele estar en Windows y Android, Remote Mouse mantiene la misma filosofía de uso en Mac, iPhone o iPad, adaptándose a los gestos y peculiaridades de cada sistema operativo, de modo que la curva de aprendizaje es prácticamente nula si cambias de plataforma.
Instalación y configuración básica de Remote MouseEl proceso para empezar a usar el móvil como trackpad con Remote Mouse es realmente sencillo, incluso si no eres especialmente técnico. Lo principal es que entiendas que necesitas la app en el teléfono y el servidor en el ordenador; sin una de las dos piezas el invento no funciona.
En un móvil Android, basta con entrar en la Google Play Store, buscar Remote Mouse y descargar la aplicación oficial. Desde la propia web del desarrollador también puedes pulsar en el botón “Consíguelo” y elegir Android para que te lleve directamente a la tienda, evitando posibles confusiones con apps de nombre parecido.
En el ordenador hay que repetir la jugada desde la misma web, pero esta vez seleccionando el sistema operativo que vayas a usar: Windows, macOS o Linux. Al descargar el ejecutable del servidor, bastará con seguir el asistente de instalación estándar, que no tiene demasiadas complicaciones ni opciones raras.
Una vez instaladas ambas partes, es fundamental que ordenador y smartphone estén conectados a la misma red WiFi. Esta condición es la que permite que se “vean” entre sí. En la mayoría de casos la app detecta automáticamente el PC o el Mac en cuanto la abres y solo tienes que tocar su nombre para vincularlos.
Si por alguna razón la detección automática falla, Remote Mouse permite introducir la dirección IP del ordenador de forma manual. Es una solución útil si tienes varias redes, un firewall muy restrictivo o un entorno algo más complejo. Una vez introducida la IP correcta, la conexión suele establecerse sin más problemas.
En sistemas como Windows y macOS es posible que el programa servidor te pida permisos adicionales de accesibilidad o control del equipo. No es un capricho: el sistema necesita que le autorices para que el software pueda mover el cursor, hacer clics o escribir texto en tu nombre. Es importante aceptar estos permisos para que todo funcione como es debido.
Cómo usar Remote Mouse como trackpad y ratón completoCuando ya está todo conectado, la interfaz principal de Remote Mouse en el móvil muestra una gran zona de color verde que actúa como superficie táctil, es decir, como trackpad virtual. Es en ese área donde deslizarás el dedo para mover el puntero en la pantalla del ordenador.
El funcionamiento básico imita el comportamiento de un trackpad físico: un toque ligero equivale a un click izquierdo, dos toques rápidos hacen un doble click y mantener el dedo apoyado mientras lo desplazas permite arrastrar elementos. Aunque el arrastrar y soltar puede requerir un poco de práctica, para la mayoría de acciones habituales el sistema responde muy bien.
En el lateral derecho del área verde suele aparecer una barra vertical de desplazamiento que facilita subir o bajar en documentos, páginas web o listas largas sin necesidad de mover el puntero hasta la barra de scroll del sistema. Es una función muy cómoda que se agradece cuando estás navegando mucho tiempo.
En la parte inferior de la pantalla se encuentran los clásicos botones de click principal (izquierdo) y secundario (derecho), de forma similar a un ratón tradicional. Esto es útil si prefieres separar gestos de movimiento y acciones de click o si estás acostumbrado a un esquema más “de ratón” que de trackpad.
Remote Mouse también admite una serie de gestos táctiles adicionales. Entre ellos se incluyen desplazamientos con varios dedos, toques con dos dedos para abrir menús contextuales, acciones especiales al deslizar en ciertas direcciones y otros atajos que facilitan la navegación. Aunque la lista exacta puede variar según la versión y el sistema operativo, la idea es replicar lo que ofrecen los trackpads modernos de los portátiles.
En smartphones con pantalla grande o en tablets Android o iPad, el área táctil es suficientemente amplia como para mover el cursor con mucha precisión y comodidad. En pantallas más pequeñas también funciona, aunque puede requerir algún gesto adicional para desplazarse por toda la superficie de la pantalla del ordenador con máxima exactitud.
Funciones extra: teclado, accesos rápidos y control multimediaUna de las grandes bazas de Remote Mouse frente a otras soluciones similares es que no se limita a ser un mero touchpad. La aplicación integra un conjunto de herramientas adicionales pensadas para convertir el smartphone en un mando todo en uno para el ordenador.
La primera de estas funciones es el teclado remoto. Desde el propio móvil puedes escribir en el PC o Mac utilizando un teclado virtual, aprovechando el corrector del sistema, la escritura por gestos o incluso el dictado por voz, según lo que admita tu teléfono. Esto resulta comodísimo para introducir URLs, contraseñas o textos cortos cuando estás lejos del teclado físico.
Otra sección muy útil es el apartado de accesos directos a aplicaciones y funciones del sistema. Remote Mouse puede mostrar en la pantalla del móvil iconos de las apps ancladas en la barra de tareas de Windows o en el dock del Mac, permitiendo abrir programas habituales con un solo toque sin tener que buscarlos con el ratón.
Además, la app integra botones específicos para acciones frecuentes: volver a la página anterior en el navegador, abrir una nueva pestaña, recargar la vista, maximizar o minimizar ventanas, ajustar el zoom e incluso cerrar pestañas o cambiar entre ellas, según la configuración. Este tipo de accesos convierten el móvil en una especie de mando avanzado para el sistema.
Remote Mouse también incorpora un mando a distancia universal para gestionar la reproducción de música o vídeo: play/pausa, pista siguiente o anterior, control de volumen, silencio, etc. Si usas el PC o el Mac como centro multimedia conectado a una tele o a unos altavoces, esta función es especialmente práctica para manejarlo desde el sofá.
En algunas versiones se incluye incluso la posibilidad de capturar escritura a mano alzada en la pantalla del móvil, algo muy útil si necesitas hacer una firma rápida en un documento, trazar un pequeño dibujo o tomar notas escritas a mano que luego se envían al equipo principal.
Gestos, modos y personalización en Remote MouseEl área táctil de Remote Mouse no es solo una superficie pasiva; la aplicación permite configurar y aprovechar una serie de modos y gestos avanzados para adaptar el comportamiento del trackpad a tus gustos y necesidades.
En la parte inferior de la interfaz verás diferentes iconos o pestañas que dan acceso a los distintos modos: panel de ratón, teclado, controles multimedia, accesos a aplicaciones, entre otros. Cambiar de un modo a otro es cuestión de tocar el icono correspondiente, de manera que puedes pasar, por ejemplo, de mover el cursor a escribir texto en cuestión de segundos.
Dentro de los ajustes encontrarás opciones para modificar la velocidad del puntero y la sensibilidad del trackpad. Ajustar estos parámetros es clave para encontrar el punto exacto entre precisión y rapidez, sobre todo si tienes una pantalla de móvil pequeña o si usas el sistema para tareas que requieren movimientos más finos.
Otra función destacable es el modo para zurdos, que reorganiza algunos elementos de la interfaz para que resulten más cómodos si utilizas la mano izquierda como principal. Esto incluye la posición de los botones de click y otros controles, algo que pocas aplicaciones de este tipo suelen tener en cuenta.
También es posible reordenar y personalizar los botones de acciones rápidas que aparecen en la parte inferior o en secciones específicas de la app. De este modo puedes priorizar las operaciones que más utilices (nuevo pestaña, zoom, maximizar, ir atrás, etc.) y ocultar las que no te aporten nada en tu flujo de trabajo diario.
Remote Mouse ofrece además la posibilidad de crear una cuenta de usuario para mantener sincronizados varios dispositivos, de modo que si tienes varios móviles o tablets, o si alternas entre diferentes ordenadores, puedas mantener ciertos ajustes y emparejamientos de manera más cómoda.
Versión gratuita vs Remote Mouse ProRemote Mouse se puede usar sin pagar desde el primer momento, y para la mayoría de usuarios la versión gratuita es más que suficiente para controlar el cursor, escribir textos y manejar las funciones básicas del ordenador a distancia.
No obstante, la app ofrece un plan de pago llamado Remote Mouse Pro que amplía algunas capacidades y, sobre todo, elimina la publicidad de la interfaz. Este plan suele poder probarse durante unos días sin coste (por ejemplo, 7 días) para decidir si realmente te compensa dar el salto a la versión completa.
La suscripción de pago tiene un precio bastante ajustado, en torno a un dólar al mes según las ofertas y regiones, por lo que no es una inversión elevada si le sacas partido a diario y te molesta ver anuncios. La versión Pro mantiene todos los gestos y botones de la gratuita, pero añade algún control avanzado adicional y una experiencia más limpia.
Si tu uso va a ser ocasional, de emergencia o simplemente como experimento para reaprovechar un móvil que tenías olvidado, lo más lógico es seguir con la versión sin coste. En cambio, si usas el trackpad del móvil a diario para teletrabajar, controlar un HTPC o manejar varios equipos, puede merecer la pena valorar la suscripción.
En cualquier caso, el modelo de negocio no limita la función principal: no es necesario pagar para utilizar el móvil como ratón/trackpad con Remote Mouse. La experiencia base, con sus gestos y funciones estándar, se mantiene disponible de forma gratuita para todos los usuarios.
El Trackpad: alternativa centrada en Mac, iPhone y iPadSi te mueves exclusivamente dentro del ecosistema de Apple y buscas una experiencia muy parecida a la de un trackpad físico oficial de la marca, existe otra aplicación interesante llamada “El Trackpad”, especialmente pensada para Mac en combinación con un iPhone o iPad.
El enfoque de esta app es similar al de Remote Mouse en cuanto a concepto: por un lado instalas la aplicación “El Trackpad” desde la App Store en tu iPhone o iPad, y por otro descargas desde la web del desarrollador (Hugo Lispector) el pequeño programa servidor para macOS que permitirá la comunicación.
La principal diferencia es que, en el momento actual, El Trackpad requiere conexión por cable USB entre el dispositivo iOS y el Mac. Es decir, el control no es inalámbrico como en las soluciones basadas en WiFi. El móvil o tablet debe estar conectado físicamente, lo que puede resultar algo menos cómodo pero a cambio asegura una conexión muy estable.
Una vez instalado el servidor en el Mac, hay que concederle los permisos de accesibilidad necesarios para que pueda mover el cursor y ejecutar gestos. A partir de ese momento, la pantalla del iPhone o iPad se convierte en una superficie táctil con un comportamiento sorprendentemente cercano al de los trackpads de los MacBook o el Magic Trackpad.
El gran atractivo de El Trackpad es que reproduce los gestos multitáctiles clásicos de macOS: desplazamiento vertical y horizontal con dos dedos, cambio de escritorio deslizando cuatro dedos, gesto de pellizco con varios dedos para mostrar el escritorio, apertura de Mission Control, etc. La sensación es prácticamente la de estar usando un trackpad nativo de Apple.
El rendimiento, en general, es muy bueno, y para quienes ya están acostumbrados a la gestualidad avanzada de los portátiles Mac puede ser una alternativa excelente si necesitan un sustituto del trackpad físico o quieren disponer de una superficie táctil adicional sin comprar hardware nuevo.
Limitaciones, precio y uso real de El TrackpadLa principal pega de El Trackpad frente a otras soluciones es esa dependencia del cable USB. Aunque no es un gran drama en un escritorio fijo, puede resultar algo aparatoso si mueves mucho el iPad o si usas un iPhone pequeño, ya que es fácil topar con el cable o enredarse un poco.
En cuanto al modelo de pago, El Trackpad se ofrece como una aplicación de pago con periodo de prueba. Es posible probarla sin coste durante alrededor de una semana, y después, si quieres desbloquearla completamente, hay que abonar un único pago que ronda los 4-5 euros, dependiendo de la moneda y de las condiciones de la tienda.
Una vez pasado el periodo de prueba, si no realizas el pago la aplicación sigue funcionando pero con funciones bastante limitadas, lo justo para que puedas valorar si te merece la pena hacerte con la versión completa o si prefieres seguir con alternativas gratuitas como Remote Mouse u otras apps del estilo.
Más allá del cable, quien realmente aprovecha esta app es el usuario de Mac que busca algo muy similar a un Magic Trackpad sin comprar hardware adicional. Para controlar un iMac, un Mac mini o un MacBook conectado a una pantalla externa puede ser una solución estupenda, especialmente si ya tienes un iPad grande que puede servir como superficie de control.
Eso sí, si tu entorno no es puramente Apple o quieres poder usar también el móvil como teclado remoto, mando multimedia o controlador de apps, otras herramientas multiplataforma como Remote Mouse suelen resultar más versátiles y encajan mejor en diferentes escenarios.
Unified Remote y otras alternativas similaresMás allá de Remote Mouse y El Trackpad, existe toda una colección de aplicaciones que permiten convertir el smartphone en ratón, trackpad o mando remoto. Una de las veteranas y muy conocida en entornos Windows es Unified Remote, disponible también para Android y iOS.
Unified Remote sigue el mismo esquema de servidor en el ordenador y cliente en el móvil, con la diferencia de que ofrece una enorme cantidad de perfiles de control específicos para aplicaciones: reproductores multimedia, navegadores, presentaciones, aplicaciones de oficina, etc., además del clásico modo de touchpad.
En cuanto a tipo de conexión, Unified Remote puede funcionar tanto a través de WiFi como mediante Bluetooth. En la práctica, la conexión WiFi suele ser más fluida y con menos lag, siempre que estés dentro de una red estable. El Bluetooth es útil si no tienes una red disponible, pero normalmente se nota algo menos preciso y con alguna que otra pequeña ralentización.
En pruebas reales, usar la pantalla del smartphone como touchpad con Unified Remote resulta bastante cómodo para tareas sencillas como mover el puntero, hacer clic, doble clic y desplazarte con dos dedos. Donde se complica más la cosa es en acciones de arrastrar y soltar muy finas, donde la precisión de un ratón tradicional puede seguir siendo superior.
Este tipo de apps demuestran que la idea de usar el móvil como panel táctil no es nueva, pero sigue siendo tremendamente útil para quienes necesitan una solución ligera y flexible, ya sea para complementar un teclado sin touchpad, para controlar un PC de salón o para tener un “ratón de emergencia” en el bolsillo.
Si te ves en una situación como la de quien usa un teclado Bluetooth sin panel táctil (por ejemplo, con una tablet Windows o un 2 en 1) y no quieres cargar con un ratón físico adicional, recurrir a soluciones como Unified Remote o Remote Mouse te puede sacar de más de un apuro.
Dar nueva vida a un viejo smartphone, no depender de un ratón físico y poder controlar con precisión tu PC o Mac desde el sofá, el escritorio o una presentación es mucho más fácil de lo que parece gracias a estas aplicaciones. Con apenas unos minutos de instalación y configuración, cualquier móvil Android, iPhone o incluso tablet puede convertirse en un trackpad de precisión, teclado inalámbrico y mando multimedia, evitando que acabe olvidado en un cajón y añadiendo un plus de comodidad a tu día a día frente al ordenador.
A Siri siempre se le ha hecho bola que le pidamos dos cosas en la misma frase. Apple por fin le va a meter mano a este atasco con iOS 27
Si alguna vez le has pedido a Siri que hiciera dos cosas a la vez, ya sabes cómo termina eso. El asistente responde a la primera, se queda esperando y tú tienes que empezar de nuevo para pedirle la segunda. Y luego la tercera. Y así. En 2011, cuando salió Siri, aún tenía un pase, aunque hay que decir que en aquella época entendía mejor el contexto que hoy. Pero ahora mismo, con tantas IA y asistentes, deja a Siri en muy mal lugar.
Lo curioso es que esto no es una limitación tecnológica universal. ChatGPT entiende sin problema una frase como "busca vuelos a Roma para el fin de semana. Ahora dime qué hoteles son los mejores. Y después, dónde puedo cenar por la misma zona." El asistente de voz de Google ya hacía esto hace años. Y mientras tanto, Siri lleva casi 15 años siendo el asistente más famoso del mundo y el que menos puede hacer con una sola frase. Las buenas noticias las trae ahora Mark Gurman, ya que, según sus informaciones, con iOS 27 podría ser el momento en que eso cambie.
Una sola frase, varias cosasApple estaría probando de manera interna una función que permitiría a Siri procesar varias peticiones dentro de un mismo comando. El ejemplo que usa Mark Gurman es el de pedirle:
- Que compruebe el tiempo
- Que cree un evento en el calendario
- Que mande un mensaje
Todo de golpe. Sin pausas, sin pasos. Y ojo, porque Siri ya puede mantener una conversación sin que repitas "Oye Siri" cada vez: le preguntas algo, te responde y puedes seguir hablando. Pero cada petición sigue siendo independiente. Lo que Apple estaría desarrollando ahora es un paso más allá, que Siri entienda una instrucción con múltiples pasos dentro y los ejecute todos. Que entienda, en definitiva, cómo habla la gente de verdad.
Y esto importa más de lo que parece a primera vista, porque esta capacidad es la base sobre la que se construyen las funciones más ambiciosas que Apple tiene en desarrollo y que presentaron en 2024. Cosas como decirle a Siri que busque una foto, la edite y se la mande a alguien. Sin poder manejar varias instrucciones a la vez, ese tipo de acciones son imposibles.
{"videoId":"x9ndj38","autoplay":true,"title":"Así funciona Apple Intelligence Apple", "tag":"", "duration":"314"} Por qué llevamos años esperando estoLa respuesta es que Siri nunca fue construida para esto. Cuando Apple lo presentó en octubre de 2011, era un asistente de voz que interpretaba comandos uno a uno, y su arquitectura refleja eso.
Los modelos de lenguaje grandes que hay detrás de los chatbots modernos fueron diseñados desde el principio para entender lenguaje natural en toda su complejidad, frases largas, instrucciones encadenadas, contexto. Siri llegó antes de que todo eso existiera y actualizarlo por dentro ha sido bastante más complicado. Vamos, que se les hizo bola.
Apple lo intentó en serio por primera vez en la WWDC de 2024, cuando presentó la nueva Siri con Apple Intelligence y prometió un asistente completamente renovado. Desde entonces ha retrasado esas funciones varias veces por problemas de ingeniería. No vimos nada en iOS 26.4, tampoco lo veremos en iOS 26.5. Todo lo que sabemos apunta a que el cambio llegará con iOS 27, que Apple presentará en la WWDC del 8 de junio.
Todo lo que llega con la nueva SiriEl procesamiento de comandos múltiples es solo una pieza de un rediseño mucho más amplio. La nueva Siri de iOS 27 también funcionará más como un chatbot, con una aplicación propia para ese tipo de interacciones largas, aunque seguirá integrada en todo el sistema como hasta ahora. Además, ganará acceso a información de la web para resumir contenidos, algo que internamente Apple llama World Knowledge Answers, y se ampliará la integración con apps de terceros más allá del acuerdo actual con ChatGPT. Podrán sumarse a la fiesta Claude y Gemini.
La WWDC del 8 de junio dirá si todo esto llega en condiciones. Y la verdad es que excusas para no tenerlo listo ya no quedan muchas: desde que Apple anunció la nueva Siri en junio de 2024 han pasado casi dos años. Tiempo más que suficiente. El problema es que buena parte de ese tiempo se fue en darse cuenta de que lo que tenían no funcionaba. Ahora, al menos sobre el papel, parece que van en serio. En junio veremos si es verdad.
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La noticia
A Siri siempre se le ha hecho bola que le pidamos dos cosas en la misma frase. Apple por fin le va a meter mano a este atasco con iOS 27
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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Para los locos
Llevo veinte años hablando de Apple y, aun así, sigo pensando que no he sabido contar del todo lo que de verdad importa. No todo está en la superficie. No está en el iPhone quieto sobre una mesa ni en la luz fría de una pantalla cuando todavía no la has tocado. Está en todo lo que ocurre después. En los mensajes que nunca envié y en los que todavía me arrepiento de haber enviado. En las canciones que me hicieron bailar solo por una calle cualquiera y en las que me partieron en dos cuando el mundo se encogía de golpe. En las llamadas que acortaron distancias imposibles, en los silencios al otro lado de unos AirPods, en las notas escritas a toda prisa para no olvidar una idea o una herida. Apple, para mí, nunca ha sido una marca de tecnología. Es el lugar donde muchas veces la vida decide dejar huella.
Estas máquinas no viven en los anuncios ni en las vitrinas. Viven en nosotros. En los viajes que planificamos mirando mapas como quien prepara una fuga o una promesa. En las fotos de la galería que vuelvo a ver mil veces porque en ellas todavía respira alguien, todavía late una tarde, todavía queda algo que no quiero perder. En las cosas que creé para alguien que me importaba, en los vídeos montados con cuidado, en las canciones compartidas, en los textos escritos de madrugada cuando no encontraba otra forma de decir lo que sentía. También en los malos momentos, claro. Son los recuerdos perdidos entre los entresijos del silicio. Los nombres que un día dejé de buscar. La extraña intimidad de saber que una máquina puede guardar no solo tu trabajo, también tus ruinas, tus intentos, tus pequeñas resurrecciones.
Y quizá por eso nunca he podido separar la historia de Apple de mi propia historia, de la nuestra. Porque está en mis días luminosos y en los otros. En lo que fui, en lo que perdí, en lo que todavía espero encontrar. Está en esa bicicleta para la mente que construye algo bello cuando por dentro no estás del todo en orden. Está en la manera en que una pantalla, una canción, una foto o una llamada pueden sostenerte cuando casi nada más lo hace. Estas máquinas nunca fueron solo máquinas. Han sido el escenario invisible de nuestra alegría, de nuestra nostalgia, de nuestros amores y de nuestras derrotas. Cincuenta años para ellos, veinte años después para mí, sigo intentando ponerle palabras a esta historia: mientras hay objetos que simplemente pasan por nuestras manos, solo los de Apple parece que acaban aprendiendo el pulso exacto de nuestro corazón. Como si en su interior siguiera latiendo algo como nuestra memoria emocional.
1976, CupertinoHay compañías que nacen como nacen las empresas, con un plan, una cifra, una oficina y un señor que estrecha manos mientras mira un reloj. Otras empiezan como empiezan algunas películas que uno no olvida nunca: con un garaje, con dos amigos, con una intuición tan grande que en el momento parece casi ridícula, y con esa mezcla de ingenuidad y fe que solo tienen quienes todavía no han aprendido a desconfiar del todo de sus propios sueños.
Apple empieza así.
No como una empresa que quería dominar el mundo, sino como una pequeña obstinación doméstica, como una pregunta lanzada al aire por dos chavales que miraban las máquinas de su tiempo y pensaban que aquello podía ser más cercano, más amable, más humano. El 1 de abril de 1976, Steve Jobs y Steve Wozniak fundaron Apple Computer, que nació en el garaje de los padres de Jobs, en Cupertino. Lo hicieron con la convicción de que la informática personal debía dejar de ser territorio exclusivo de laboratorios y empresas para entrar en casas y oficinas normales, en las vidas de la gente corriente.
Una historia diferenteCuando una historia dura cincuenta años es fácil caer en la tentación de contarla como una línea limpia, casi inevitable, como si cada producto hubiera sido la consecuencia natural del anterior y como si todos los protagonistas hubieran sabido siempre hacia dónde caminaban. Pero la historia de Apple no se parece a una autopista. Se parece mucho más a una novela. Tiene capítulos luminosos y otros incómodos, personajes que se marchan y regresan, decisiones que salen bien y otras que dejan una cicatriz que tarda años en cerrarse.
Tiene, sobre todo, ese ingrediente que solo tienen las historias verdaderamente vivas: una relación íntima con el error. Apple acertó muchísimo, desde luego, pero también se equivocó, se perdió, se miró al espejo sin reconocerse y estuvo cerca de convertirse en una nota a pie de página de la tecnología. Y quizá por eso resulta tan poderosa su historia, porque nunca fue una historia de perfección, sino de insistencia.
He pensado mucho estos días en eso, en cómo algunas compañías no solo inventan productos, sino también gestos. Apple lleva medio siglo construyendo gestos. El gesto de señalar una ventana en una pantalla con un ratón cuando aquello parecía brujería. El gesto de meter mil canciones en un bolsillo y salir a caminar con la sensación de que el mundo se acompasa a lo que suena en tus auriculares.
El gesto de pellizcar una foto con los dedos y notar, por primera vez, que el cristal te respondía. El gesto de pagar con una muñeca, de abrir el portátil más fino que habías visto nunca, de sacar unos auriculares sin cables de una cajita diminuta y entender que la ciencia ficción es ya real. Todo eso también es Apple. No solo la máquina, sino el modo en que esa máquina acaba cambiando la coreografía de la vida cotidiana.
Y por eso celebrar los cincuenta años de Apple no debería consistir solo en enumerar dispositivos como quien recita una ficha técnica. Sería una manera pobrísima de contar una historia que en realidad habla de otra cosa. Habla de visión y de carácter, sí, pero también de belleza, de obstinación, de cultura popular, de música, de cine, de salud, de educación, de accesibilidad, de la forma en que una empresa ha intentado, una y otra vez, que la tecnología se parezca un poco más a nosotros y un poco menos a una amenaza gris y distante. En el fondo, lo que Apple ha hecho durante medio siglo es discutirle a la tecnología su frialdad.
Un garaje en California y dos amigos que querían otra cosaLa primera escena importante de esta historia no sucede en un escenario iluminado ni ante una audiencia entregada. Sucede en pequeño. En una casa de California. En ese garaje que la mitología tecnológica ya ha convertido en una especie de Belén contemporáneo, pero que en realidad fue, antes que nada, un lugar bastante modesto para una idea que todavía no sabía la magnitud que podía alcanzar.
Steve Wozniak tenía el sueño íntimo y muy concreto de construir su propio ordenador personal. Venía inspirado por el Altair 8800, por el Homebrew Computer Club y por ese momento en que la electrónica todavía olía a hobby antes de oler a industria.
Steve Jobs veía otra cosa además. Veía producto. Veía relato.
Veía una puerta.
Y entre los dos, con Ronald Wayne durante ese arranque primerísimo, fundaron Apple y pusieron a la venta el Apple I por 666,66 dólares. No era todavía una máquina para todo el mundo. Era una placa ensamblada a mano, sin teclado ni monitor, una pieza para entusiastas. Pero contenía ya el germen de todo lo demás: la informática podía salir del templo y entrar en casa.
Es bonito detenerse un momento aquí, porque en esta parte del cuento todavía no existe nada de lo que hoy damos por hecho. No hay iPhone, no hay Apple Stores de cristal, no hay colas a medianoche, no hay “one more thing”, no hay esa sensación casi cultural de que Apple no lanza solo productos, sino pequeños acontecimientos.
Solo hay una certeza que suena casi ingenua y que, precisamente por eso, tiene algo precioso: la convicción de que los ordenadores debían ser simples, fluidos y diseñados para personas normales. Esa frase, o una versión de ella, está escrita de algún modo en todo lo que ha venido después.
La llegada del Apple II en 1977 fue la primera gran prueba de que aquello no era solo la aventura de dos tipos listos jugando a futuros improbables en un garaje. El Apple II fue el primer producto de consumo de Apple, un ordenador completamente ensamblado, con gráficos en color, software relativamente fácil de usar y una propuesta mucho más comprensible para familias, escuelas y pequeños negocios.
El Apple II llevó la informática al gran público. Y Apple dejó claro desde el principio que simplicidad y diseño iban juntosDe pronto la informática dejaba de ser un rumor técnico para empezar a parecerse a una habitación iluminada en una casa, a una clase, a una oficina pequeña donde alguien descubría que el futuro ya no era una palabra abstracta, sino algo que podía enchufarse. Apple vendió millones de unidades del Apple II a lo largo de la década siguiente y aquel éxito dio a la compañía no solo dinero, sino, sobre todo, una posición. Era ya algo más que una promesa. Habíamos cruzado aquella puerta.
Y aun así, incluso entonces, Apple no terminaba de parecerse a las demás. Había una cierta pulsión estética, una intuición sobre el diseño, una manera de entender que la belleza no era un extra, una floritura para ricos o una concesión superficial, sino parte integral de la experiencia.
El Macintosh, la ventana y el idioma que todos podíamos entenderEn 1979 Jobs visitó Xerox PARC y vio allí tres cosas que, como ocurre en las buenas historias, no parecían del todo de este mundo. Vio una interfaz gráfica con ventanas en pantalla, vio un ratón y vio iconos sustituyendo parte de la tiranía del comando escrito. Eso no era aún Apple, pero Jobs entendió enseguida lo que aquello podía llegar a ser si se sacaba del laboratorio y se entregaba al gran público.
Esta parte de la historia obvió a los propios dueños de la marca y pulió la visión de un Jobs desatado con esta tecnología: el objetivo era desarrollar ordenadores de bajo coste y sencillos que llevaran la interfaz gráfica y el ratón a los consumidores de masas. De esa intuición nacerían primero Lisa y después, en su versión verdaderamente transformadora, Macintosh.
El Lisa de 1983 fue, en cierto modo, un ensayo noble y fallido. Fue el primer ordenador de mercado masivo en usar interfaz gráfica, pero llegó cara, con problemas y sin la claridad de producto que Apple terminaría encontrando después. La Lisa importa mucho en esta historia no tanto por su éxito comercial, que no lo tuvo, sino porque demuestra algo muy Apple: a veces la empresa se ha adelantado incluso a sí misma.
A veces ha tenido razón demasiado pronto. Y eso también cuesta. No basta con ver el futuro antes que otros, hay que esperar a que el mundo se ponga a la altura de esa visión.
Luego llegó 1984 y llegó el Macintosh. El anuncio de la Super Bowl dirigido por Ridley Scott, el martillo, la multitud gris, la promesa de que “1984 no será como 1984”, la teatralidad casi religiosa del momento. El Mac no era solo un ordenador. Era una manera de plantarse ante IBM, ante la informática seria, corporativa, fría y algo asfixiante de la época. Era Apple diciendo: nosotros no queremos que el futuro se parezca a una distopía de oficina - queremos que se parezca a una herramienta creativa, intuitiva y liberadora. El Macintosh permitió a usuarios cotidianos aprovechar el poder de la computación con el simple “point and click” de un ratón, y con ello ayudó a lanzar la industria de la autoedición y toda una nueva idea de creatividad digital.
Hay un detalle que siempre me ha conmovido de esta etapa: el Mac no se limitó a ser funcional. Quiso ser hospitalario. Quiso recibirte. Quiso hablarte en un idioma que no daba miedo. Y eso es importante porque, en el fondo, toda la historia de Apple podría contarse también como el intento incesante de traducir la tecnología a un lenguaje humano. El Mac decía: no hace falta que pienses como una máquina para usar una máquina. Es la máquina la que debe aprender tu idioma. Y eso, dicho hoy, parece evidente. Dicho entonces, era casi un acto de rebelión.
Sin embargo, las historias verdaderamente vivas no se dejan resumir en una sucesión de victorias. Después del fogonazo del Macintosh llegaron las tensiones, los desacuerdos, la frustración de unas ventas que no cumplieron toda la épica prometida y, finalmente, la salida de Jobs en 1985. Wozniak ya había dejado Apple ese mismo año. De pronto, los dos fundadores se habían ido. La película no terminaba, cambiaba de tono. Bajo John Sculley, Apple siguió mejorando el Mac y acertó de lleno con elementos esenciales como la LaserWriter y PageMaker, que juntos ayudaron a detonar la revolución de la autoedición y convirtieron al Mac en una herramienta central para diseñadores, imprentas y medios. Pero algo se había movido internamente. Como cuando una casa sigue en pie pero ya no suena igual al caminar por ella.
Los años difíciles, la deriva y la larga espera antes del regresoDurante buena parte de finales de los ochenta y de los noventa, Apple fue una empresa atrapada entre la elegancia de su visión y la torpeza de algunas de sus decisiones. Microsoft avanzaba con Windows, IBM había cambiado las reglas del juego y el mercado del PC se estaba estandarizando a una velocidad brutal. Apple litigaba, se defendía, se dispersaba, lanzaba productos que no terminaban de encontrar su lugar y, por momentos, daba la sensación de ser una empresa demasiado enamorada de sí misma como para ver lo que se movía fuera del espejo. Britannica resume bien aquellos años: marketing errático, inventarios imposibles, problemas de calidad, vacilaciones estratégicas, el peso de una arquitectura cada vez más envejecida y una cuota de mercado cayendo en picado.
Pero incluso en los años raros, Apple dejaba pistas de lo que aún sabía ser. En 1985 abrió su “oficina para la discapacidad”, una decisión temprana y muy poco comentada fuera de ciertos círculos, pero enormemente reveladora. Mientras otras compañías seguían entendiendo la accesibilidad como un añadido o como una obligación periférica, Apple empezaba ya a construir la idea de que la tecnología debía ser para todos. Eso, mirado con la distancia de cinco décadas, importa muchísimo. Porque hay una ética detrás de esa decisión. Hay una manera de situar al usuario en el centro no solo como consumidor, sino como persona.
En los noventa, Apple se perdió entre malos decisiones y caída de mercado, aunque siguió dejando señales de su identidad. La accesibilidad y el PowerBook mostraban que aún sabía innovar con sentidoEn 1991 apareció el PowerBook, y conviene detenerse porque a veces las revoluciones de Apple no tienen la fama de otras, pero sí el mismo calado. El PowerBook redefinió la forma del portátil moderno: teclado retrasado hacia la pantalla, espacio frontal para apoyar las manos, trackball centrado y una ergonomía que hoy nos parece lógica porque entonces alguien se atrevió a cambiarla. Apple hizo eso muchas veces: tocar la geometría de objetos que parecían ya cerrados y abrirlos de nuevo. El PowerBook fue precisamente eso: una nueva gramática para llevar un ordenador encima.
Y después, claro, llegó 1997. Jobs volvió a Apple tras la compra de NeXT, y lo que regresó con él no fue solo un fundador, sino una forma de mirar que la compañía parecía haber olvidado.
Volvió de la forma que sólo vuelven los genios.
La campaña “Think Different” no fue simplemente un eslogan brillante. Fue una reescritura del alma. “Here’s to the crazy ones”, decía aquella voz en off, y no hablaba solo de los rebeldes del mundo: hablaba también de Apple, de la necesidad de volver a creer que la empresa podía ocupar un lugar distinto, menos conformista, menos resignado, más cultural.
El iMac de 1998 fue el primer gran símbolo visible de ese renacimiento. Bondi Blue. Transparencia. USB en vez de disquetera. Internet como promesa doméstica. Un ordenador divertido, rápido de conectar, casi simpático, en un momento en que la informática seguía siendo mayoritariamente beige y algo triste. El iMac no salvó Apple solo por vender mucho, aunque vendió muchísimo, la salvó porque devolvió a la compañía su propia voz. Era la prueba de que Apple podía mirar adelante en lugar de vivir de la nostalgia. Era la empresa colocándose otra vez en el sitio donde mejor sabe estar: un poco por delante del presente.
2001, el año en que nació la Apple modernaSi tuviera que elegir un año en el que se fundara de verdad la Apple que hoy conocemos, me costaría muchísimo no señalar 2001. Porque en ese año la empresa hizo varias cosas que, vistas por separado, ya eran importantes, pero vistas juntas forman una especie de mapa secreto del futuro. Lanzó Mac OS X, abrió sus primeras tiendas físicas y presentó el iPod. Tres movimientos. Tres lenguajes. Tres maneras distintas de decir exactamente lo mismo: Apple no quiere limitarse a fabricar ordenadores, quiere construir una experiencia completa. Eran los primeros tendones del ecosistema.
2001 redefinió a Apple: Mac OS X, las Apple Store y el iPod marcaron el nacimiento de su ecosistema. Desde ahí, la empresa pasó de hacer productos a diseñar experiencias completasMac OS X importó a Apple el corazón tecnológico de NeXT y se convirtió en la base de todos los sistemas operativos posteriores. Esto, dicho así, suena a arquitectura de software y ya está, pero en realidad fue algo muchísimo más hondo: significó que Apple colocaba por fin unos cimientos preparados para el largo plazo. A veces olvidamos que buena parte de lo que hoy damos por hecho en macOS, iOS, iPadOS, watchOS o visionOS tiene su raíz ahí, en esa decisión de adoptar una arquitectura robusta, moderna, elegante y con una ambición enorme.
Las Apple Store, por su parte, cambiaron la relación entre la marca y las personas. Hasta entonces, comprar un ordenador podía ser una experiencia ligeramente hostil, llena de mostradores impersonales y cajas aburridas. Apple transformó la tienda en un lugar de descubrimiento, aprendizaje y comunidad. Eso no es menor. Cambió la liturgia. Hizo de la compra una experiencia casi narrativa. Entendió que una tienda también cuenta quién eres.
Y luego está el iPod. Qué decir del iPod que no suene a recuerdo personal, a taxi de madrugada, a mochila, a auriculares blancos, a paseo por una ciudad donde de pronto la banda sonora ya no la ponían las tiendas ni los coches ni el azar, sino tú. El iPod cambió la música porque cambió la relación íntima con la música. No fue solo la capacidad, no fue solo el diseño, no fue solo la click wheel. Fue la sensación de libertad. De llevar tu mundo contigo. De convertir una colección en una compañía portátil. Apple lo describe con sencillez perfecta: un diseño compacto y potente que permitía llevar toda la música encima. Y eso, en su época, era casi una forma nueva de respirar.
Cuando en 2003 llegó la iTunes Music Store, la jugada quedó completa. Apple no solo había fabricado un objeto bonito para escuchar canciones - había construido el ecosistema que permitía comprarlas, ordenarlas, gestionarlas y quererlas. La tienda fue la primera gran biblioteca digital legal con canciones de los grandes sellos y resolvió un problema cultural, industrial y emocional a la vez. No se trataba únicamente de vender música. Se trataba de devolver cierta dignidad al acto de escucharla en plena época del caos digital y la descarga ilegal. La Apple moderna empezó ahí, cuando entendió que los productos importan, sí, pero el verdadero poder está en la relación entre producto, software, servicio y cultura. Y nosotros, en el mismísimo centro.
Un iPod, un teléfono y un dispositivo de internetHay momentos en la historia de Apple que ya no pertenecen solo a Apple. Son patrimonio cultural de cualquiera que haya sentido alguna vez curiosidad por cómo cambia el mundo. La keynote del 9 de enero de 2007 en Macworld es uno de esos momentos. Steve Jobs sube al escenario, empieza a jugar con la frase, presenta tres dispositivos revolucionarios y deja que el auditorio tarde unos segundos preciosos en entender que no son tres, que es uno solo, que la lógica del teléfono acaba de romperse delante de todos. “An iPod, a phone, an internet communicator.” Recordarlo sigue produciendo un escalofrío casi físico porque ya sabemos todo lo que vino después.
El iPhone convirtió el teléfono en el centro de la vida digital. No inventó el smartphone, pero cambió para siempre lo que esperábamos de élEl iPhone no fue el primer smartphone, pero sí fue el primer dispositivo que cambió de verdad lo que la gente esperaba de uno. La pantalla multitáctil, el teclado digital, la integración natural de música, internet, mapas, fotografía y, poco después, una tienda de apps que permitía a terceros expandir el dispositivo hasta el infinito razonable. El iPhone no solo unificó funciones. Redefinió el gesto. Hizo que tocar el cristal fuera una forma de conversar con la máquina. Y ese es un cambio tan profundo que resulta difícil recordar cómo era el mundo antes.
Lo verdaderamente radical del iPhone es que convirtió un objeto tecnológico en un espacio vital. Ya no llevabas un teléfono. Llevabas una cámara, una agenda, una puerta a internet, un reproductor de música, un mapa, una consola ligera, una billetera potencial, una libreta. Era una memoria externa del cerebro y, con el tiempo, una especie de compañero silencioso al que confiamos conversaciones, alarmas, ubicaciones, billetes, claves, amores, trabajos y pequeñas miserias cotidianas.
Y enseguida llegó 2008 con el App Store, que es otro de esos inventos cuyo verdadero impacto cuesta medir porque acabó disuelto en la vida misma. Comenzó con quinientas aplicaciones. Hoy parece una cifra entrañable. Pero lo importante no era cuántas eran: lo importante era la puerta que abría. De repente, cualquiera con una idea podía construir una herramienta, un juego, un servicio, una utilidad y ponerla delante de usuarios de todo el mundo. Se creó una economía, sí, pero también una nueva imaginación del software. Apple lo define como un mercado seguro y fiable para el software: yo diría que fue, además, el instante en que el iPhone dejó de ser un dispositivo cerrado para convertirse en un territorio.
Ese mismo año, el MacBook Air salió de un sobre de papel y convirtió la delgadez en espectáculo. Es imposible olvidar esa escena. No porque la delgadez sea por sí sola una virtud moral, sino porque Apple estaba diciendo algo más con ese gesto: la informática portátil podía ser poderosa y ligera al mismo tiempo. El Air no solo inauguró una categoría de ultraportátiles: inauguró una estética del portátil moderno, una idea de que la sofisticación también puede ser una forma de desaparecer. Menos ruido. Menos masa. Menos máquina. Más experiencia.
El iPad, el chip propio y la década en que Apple se hizo ecosistemaEn 2010 Apple presentó el iPad y buena parte del mundo volvió a preguntarse para qué servía exactamente aquello. Es una escena muy Apple, también esa: lanzar algo que al principio parece innecesario y que unos años después resulta casi obvio. El iPad llevó la facilidad del Multi-Touch a una pantalla mayor sin perder intimidad ni portabilidad, y eso lo convirtió en una categoría nueva más que en una simple ampliación del iPhone. Se definió como un dispositivo “mágico y revolucionario”, una frase que podría sonar excesiva si no fuera porque el iPad terminó colonizando aulas, cabinas de avión, estudios creativos, restaurantes, hospitales y salones de casa.
El iPad abrió otra categoría, y el chip A4 inició la ventaja clave de Apple: controlar su propia tecnología. Luego llegó la muerte de Jobs y el relevo de Tim CookEse mismo año hubo otro gesto menos visible y quizá aún más decisivo: el A4, el primer chip diseñado por Apple para el iPhone 4. Puede parecer una nota técnica menor dentro de una cronología tan vistosa, pero en realidad es uno de los movimientos estratégicos más importantes de toda la historia de la compañía. Diseñar sus propios chips permitió a Apple integrar hardware y software con un grado de control inusual, optimizar rendimiento, energía y experiencia, y sentar las bases de una independencia que años más tarde cambiaría también el Mac. Aquí empezó una de las grandes ventajas estructurales de Apple en la era contemporánea.
En 2011 hubo duelo y relevo. Steve Jobs murió en octubre, después de haber pedido a Tim Cook que asumiera la dirección de la empresa. Es difícil sobreestimar la emoción colectiva de aquel momento. Más allá del negocio, la sensación era la de una época que se cerraba bruscamente. En Apple se recuerda aquel tiempo como uno marcado por la admiración y el cariño hacia uno de los grandes visionarios del mundo, y por la responsabilidad que Cook aceptó al ponerse al frente.
Bajo su liderazgo, Apple no se convertiría en una copia pálida de la era Jobs: se convertiría en otra cosa. Más extensa, más institucional, quizá menos teatral en algunos gestos, pero capaz de llevar a la compañía a nuevas escalas de producto, servicios, salud y sostenibilidad.
También en 2011 llegó Siri con el iPhone 4S, y aunque hoy la relación con los asistentes de voz se vive con mayor escepticismo y ya no tiene el brillo de novedad de entonces, conviene recordar lo extraordinario que fue hablarle al teléfono y que contestara. No tanto porque siempre funcionara perfecto, que no lo hacía, sino porque señaló una nueva dirección de interacción. La voz como interfaz. La posibilidad de pedir, buscar, preguntar sin tocar. Otro idioma más para hablar con las máquinas.
La década fue completando el ecosistema. Apple Pay en 2014 convirtió el gesto de pagar en algo más rápido, privado y, sobre todo, integrado. Apple Watch apareció también en 2015 y redefinió la categoría de la tecnología vestible. No era solo una pantalla secundaria del iPhone en la muñeca: quería ser un dispositivo personalísimo, una nueva interfaz, un sensor de salud, un compañero de actividad, una forma distinta de notarte vivo. Con el tiempo, aquello crecería muchísimo.
Tim Cook, la salud, los AirPods y una Apple más grande que sus productosA veces se cuenta la etapa Tim Cook como una simple administración eficiente de un legado recibido, y creo que eso es injusto y además profundamente miope. Bajo Cook, Apple no solo siguió vendiendo mucho. Se expandió en territorios donde antes apenas intuíamos su presencia. Se convirtió en una compañía mucho más consciente de su escala global, de su impacto y de las responsabilidades morales que venían con todo ello. Hay que tener en la cabeza algo importante: el norte de Apple son sus usuarios, y el compromiso es dejar el mundo mejor de como lo encontraron. No es una frase menor. Es una definición de propósito.
Con Tim Cook, Apple amplió su legado hacia la salud y la responsabilidad global. El Apple Watch resume bien esa etapa: tecnología cada vez más útil para cuidar a las personasEl Apple Watch es probablemente la gran expresión de esa Apple más centrada en la salud y en la vida real de las personas. El reloj debutó en 2015, pero su historia verdadera no está solo en la comunicación, los pagos o el fitness: está en cómo Apple fue ampliando sus capacidades a nivel de sensores hasta convertirlo en un dispositivo que no pocas personas asocian ya con tranquilidad, prevención y, en ciertos casos, salvación.
El electrocardiograma del Series 4, las comprobaciones de ritmo irregular, la detección de caídas, los avisos de accidente, el seguimiento del sueño, las constantes vitales nocturnas, la presión arterial potencial, la forma en que tantos usuarios han escrito a Apple contando historias de salud detectadas a tiempo. Tim Cook ha dicho repetidas veces que la gran herencia de la compañía estará probablemente en la innovación alrededor de la salud. Cuesta llevarle la contraria.
Luego están los AirPods, presentados en 2016, que pueden parecer más ligeros en una cronología tan cargada, pero que en realidad son otro de esos inventos que cambiaron gestos cotidianos de forma brutal. Yo no imagino la vida ya sin ellos. Apple los menciona como una reinvención de los auriculares: sin líos de cables, con configuración inalámbrica sencilla, con una experiencia “mágica y sin esfuerzo”. Suena muy Apple, sí, pero también es verdad. Los AirPods eliminaron fricción. Y cuando la tecnología elimina fricción de verdad, se vuelve casi invisible, se pega a la rutina, deja de parecer tecnología y empieza a parecer costumbre. Luego vinieron la cancelación activa, la traducción en vivo, el modo audífono en 2024, y la idea original creció hasta tocar incluso el ámbito de la salud auditiva.
Los AirPods, los servicios y la apuesta por privacidad y sostenibilidad muestran a una Apple más integrada en la vida diaria y en la cultura. Bajo Cook, la marca amplió su influencia más allá del hardwareEn paralelo, Apple fue entrando con más claridad en servicios y cultura. Apple Music tomó el relevo espiritual de iTunes en un mundo ya dominado por el streaming. Apple TV+ llegó en 2019 y consiguió, en muy pocos años, hitos que parecían imposibles para una plataforma recién llegada: Ted Lasso, CODA, premios Emmy, Oscar, una identidad propia de marca en entretenimiento. Apple TV+ fue el primer servicio de streaming en ganar el Oscar a la mejor película y, con ello, Apple entró de lleno en otra industria distinta sin renunciar a la obsesión por la calidad curada. Sí, sí que cabía otra compañía de streaming, pero sólo sólo ellos podían conseguirlo de esta forma.
Y, mientras todo eso ocurría, Apple también se fue definiendo por sus valores públicos con una claridad creciente. Privacidad, accesibilidad, sostenibilidad, inclusión. Desde 2018, sus instalaciones globales funcionan con energía renovable al 100%, y en 2020 Apple lanzó Apple 2030, el plan para ser neutral en carbono en toda la cadena de suministro y el ciclo de vida de sus productos. En 2025 la propia compañía afirma haber superado una reducción del 60% de sus emisiones globales frente a 2015. Hay algo importante en que una empresa de esta dimensión intente que su relato ya no sea solo “hacemos grandes productos”, sino también “queremos que esos productos existan en un marco moral menos irresponsable”.
Apple Silicon, Vision Pro y la extraña belleza de llegar a los cincuenta mirando adelanteEn 2020 Apple dio otro de esos golpes sobre la mesa que, vistos con perspectiva, definen una era entera. Presentó el M1 y comenzó la transición del Mac a Apple Silicon. Para cualquiera que lleve tiempo siguiendo la compañía, aquello tuvo algo de vuelta a casa. Después de más de una década diseñando chips para iPhone, iPad y Apple Watch, Apple llevaba esa integración al corazón del Mac y reclamaba para sí una de las piezas más decisivas de la experiencia informática. El M1 no fue solo potente y eficiente: fue la demostración de que Apple había madurado hasta el punto de controlar casi todo lo importante en la cadena de su producto más simbólico. Y, desde ahí, la familia M no ha hecho más que ampliar esa ventaja con los M2, M3, M4 y M5.
El M1 devolvió al Mac el control total de su tecnología y confirmó la apuesta histórica de Apple por integrar hardware y software. Vision Pro abrió después una nueva apuesta: llevar esa lógica a la computación espacialLo interesante aquí no es solo el músculo técnico. Es la culminación de una obsesión muy antigua de Apple: la unión íntima entre hardware y software. Esa obsesión atraviesa toda la historia de la empresa. Estaba en el Mac original, estaba en el iPhone, estaba en el Apple Watch. Con Apple Silicon alcanzó una especie de plenitud estructural.
Y luego, en 2024, llegó Vision Pro, el primer ordenador espacial de Apple. Es el primer paso valiente de la computación espacial al mezclar de forma fluida contenido digital y mundo físico. Es una definición precisa, aunque quizá todavía algo prudente frente a la extrañeza real del aparato. Vision Pro importa porque es la clase de producto que Apple solo presenta cuando cree estar abriendo una plataforma nueva, no simplemente ampliando una ya existente. Puede que sea pronto, puede que falte tiempo para saber hasta dónde llega de verdad, pero hay algo inequívocamente Apple en ese movimiento: volver a intentar que el futuro tenga forma concreta.
La compañía ha llegado a sus cincuenta años sin quedarse en la nostalgia de sí misma. Apple sigue mirando adelante con esa mezcla suya de ambición, control y deseo de reescribir la próxima interfaz antes de que el resto termine de entender la anterior.
Apple hace las herramientas, pero la mayor inspiración está en lo que la gente hace con ellas. Aprender, crear, montar negocios, conectar con quienes quieren, capturar pequeños momentos cotidianos, mejorar - a veces incluso salvar - vidas. Creo que ahí está todo. Cuando una compañía cumple cincuenta años, lo más fácil es mirar sus productos como si fueran trofeos en una vitrina. Pero la verdad es que los productos solo importan de verdad cuando salen de la vitrina y entran en la vida de alguien.
Y Apple, durante medio siglo, ha hecho precisamente eso. Ha entrado en vidas. En la tuya, y en la mía. Ha estado en escritorios y en mochilas, en salas de diseño y en habitaciones de adolescentes, en trenes, en hospitales, en llamadas de FaceTime que acortan distancias imposibles, en notas de voz que se convierten en canciones, en muñecas que detectan un problema antes de que sea tarde, en películas rodadas desde un bolsillo, en las aulas donde alguien aprende y en la mesa donde alguien crea por primera vez algo que se parece a su futuro. Todo eso también cumple cincuenta años. No solo la empresa. También la relación.
Apple llega a los cincuenta años sin vivir del pasado: sigue creando herramientas que entran en la vida de las personas y cambian gestos cotidianos. Su historia sigue importando porque unió tecnología, diseño y uso humano de una forma especial y duraderaY quizá por eso Apple sigue interesándonos incluso cuando estamos cansados del ruido tecnológico, incluso cuando desconfiamos del marketing o del entusiasmo obligatorio. Porque debajo de todo eso todavía late una historia bastante sencilla y bastante hermosa: la de una empresa que quiso acercar la tecnología a las personas sin resignarse a que fuera fea, fría o distante. Una empresa que a veces acertó demasiado pronto, a veces se perdió, a veces se volvió a encontrar. Como una buena historia de amor. Una empresa que ha cometido errores, claro, pero que también ha sido capaz de imaginar herramientas que cambian gestos y, con ellos, pequeñas partes del mundo. Pero siempre hay historias que envejecen.
La de Apple sigue escribiéndose, con más fuerza que nunca. Para los locos. Los inadaptados. Los que miran las cosas de forma diferente.
Para todos nosotros. Felices 50, Apple.
En Applesfera | Conectando los puntos
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Para los locos
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Applesfera
por
Pedro Aznar
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Apple acaba de sumar tres dispositivos a sus listas de 'vintage' y 'obsoletos'. Realmente no afecta en su funcionamiento
Apple acaba de sumar tres dispositivos a sus listas de productos 'vintage' y 'obsoletos', lo cual tiene una relación directa con la admisión (o no) de reparaciones. En esta ocasión ha sido el turno de los iPad mini 4, Apple TV HD y MacBook Air 2017. Y aunque suene un poco raro ese nuevo adjetivo, lo cierto es que pueden seguir siendo dispositivos que usemos con frecuencia.
Los nuevos 'vintage' de AppleTal y como explica la propia Apple en su web, considera a sus productos vintage cuando se dejaron de vender hace más de cinco años, pero menos de siete. Cumpliendo ese propósito, hay dos nuevos productos que se suman a esa lista.
- iPad mini (4ª gen.): se lanzó en septiembre de 2015 y se descatalogó en marzo de 2019. Sin embargo, sigue recibiendo algunas actualizaciones de software como iPadOS 15.8.7, lanzada hace menos de un mes e incluyendo parches de seguridad. No recibe nuevas versiones grandes, pero al menos hay garantías de que sigue teniendo un sistema estable y seguro.
- Apple TV HD original: salió en octubre de 2015 y se mantuvo en el catálogo siete años, ya que desapareció de él en octubre de 2022. Pese a todo, sigue recibiendo nuevas actualizaciones como la de tvOS 26.4 lanzada la semana pasada, aunque ya sin grandes novedades que quedan reservadas a los últimos Apple TV 4K.
Al ser declarados como 'vintage', Apple podría seguir reparándolos, pero ya no garantiza que haya piezas para ellos. Si sucediese ese escenario, la compañía podría sustituirlo por un modelo de generaciones más recientes con características similares, aunque pagándolo como si fuese una reparación.
Esto no quiere decir que sí o sí se te vaya a entregar el último modelo si no hay piezas. Poniendo como ejemplo el iPad mini 4, si no tienen piezas de él, pero sí del iPad mini 5, te podrían entregar ese modelo, pero con el mismo almacenamiento que el modelo que entregas.
El único nuevo 'obsoleto' de esta tandaUn producto de Apple se considera directamente obsoleto cuando se dejó de vender hace más de siete años. En esta última actualización de su listado, Apple solo ha añadido un dispositivo:
- MacBook Air (13" - 2017): fue el último modelo sin pantalla retina y saldría del catálogo un año después cuando salió precisamente aquel modelo. Su última actualización es de macOS Monterey, más concretamente la versión 12.7.6, lanzada en julio de 2024.
A diferencia de los 'vintage', Apple no repara ya este tipo de dispositivos. Si bien es posible seguir reparándolos en tiendas de terceros o buscando piezas por tu cuenta, la compañía ya no ofrece ninguna garantía y en caso de acudir a una Apple Store a recibir asistencia, lo único que ofrecerán será su reciclaje y la opción de comprar otro más nuevo.
Por qué no es un problema que ahora sean 'obsoletos' o 'vintage' {"videoId":"x9qbkto","autoplay":true,"title":"Qué iPhone comprar 2026", "tag":"webedia-prod", "duration":"552"}Sobra decir que, independientemente de si se podían o no reparar, estos dispositivos ya no estaban entre lo último de lo último. Sus capacidades son ya muy inferiores a la de modelos más recientes, pero eso no quiere decir que no puedan seguir siendo funcionales, tal y como hemos visto en otras ocasiones con los iPhone.
Si los dispositivos están en buen estado, podrás seguir haciendo un uso normal de ellos, incluyendo aplicaciones, gestión de archivos, fotos... El caso del Apple TV HD es el más destacado, ya que su principal aliciente es el consumo de contenido en streaming, algo para lo que sigue estando más que capacitado.
En Applesfera Instalar Windows en un Mac parece un sacrilegio, aunque a veces es un mal necesario por todos estos motivosIncluso a nivel de actualizaciones seguirán recibiendo parches de seguridad con relativa frecuencia. Y es que Apple acostumbra a traer actualizaciones de ese tipo cuando así se requiere, aunque el dispositivo sea antiguo. No es algo que dure para siempre, pero la ya citada iPadOS 15.8.7 es una buena prueba, ya que sirvió incluso para el iPad Air 2, que salió al mercado hace ya doce años.
Por tanto, que ahora pasen a ser considerados 'vintage' u 'obsoletos' por parte de Apple no implica que dejen de servir de un día para otro. Lo realmente importante seguirá siendo su estado general, el tipo de uso que les des.
Vía | MacRumors
Imagen de portada | Wikimedia Commons
En Applesfera | Apple macOS: todas las versiones hasta la fecha, cómo saber la que estás usando y cómo actualizar el sistema operativo
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Apple acaba de sumar tres dispositivos a sus listas de 'vintage' y 'obsoletos'. Realmente no afecta en su funcionamiento
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Applesfera
por
Álvaro García M.
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Vaciar la papelera con tu montaje de Final Cut dentro es el mayor infarto para cualquier editor. El propio programa guarda un as en la manga para estas catástrofes
Soy editor de vídeo y mi MacBook Pro tiene 1 TB de almacenamiento. No es una barbaridad, lo sé, pero es lo que hay. Y aun así me quedé con dos gigas libres. Así de brutal es lo que ocupan los proyectos de Final Cut: un vídeo de media hora puede fácilmente irse a los 300, 400 o 600 GB sin que te hayas dado cuenta.
Intento ser ordenado, pasar material a discos duros externos, borrar lo que ya está publicado, pero hay semanas en las que no hay quien pueda. Esta había sido especialmente densa: entre el MacBook Neo, los AirPods Max 2 y el iPhone 17e... la carpeta de proyectos estaba hasta arriba y el sistema empezó a no responder con normalidad. No tenía espacio ni para moverse.
El error que casi me cuesta el proyectoAsí que me puse a hacer limpieza. Fui a las bibliotecas de Final Cut y vi dos: una que se llamaba "iPhone 17e" y otra que se llamaba "Cámara iPhone 17e". La segunda (por el nombre) era del vídeo que estaba editando así que borré la primera. Error.
{"videoId":"xa23b2u","autoplay":true,"title":"Esta es la mejor IA GRATIS para generar vídeo en 2026", "tag":"webedia-prod", "duration":"673"}Estaba editando el vídeo de cámara dentro de la librería iPhone 17e y la de Cámara iPhone 17e era la que estaba vacía. Vacié la papelera y Final Cut esfumó el proyecto. Horas de trabajo, justo cuando estaba casi al final del montaje. Me dio algo.
La carpeta que Final Cut guarda en silencioLo primero que aparece cuando buscas cómo recuperar un archivo borrado de la papelera en Mac son programas de recuperación. Útiles en otros contextos, pero no era lo que necesitaba aquí. Entonces me acordé de algo que Final Cut hace en silencio, sin que nadie lo publique demasiado: guarda copias de seguridad automáticas de la base de datos de cada librería cada quince minutos.
No guarda los vídeos (eso sería inviable por el tamaño) sino la estructura del proyecto: la línea de tiempo, los cortes, los ajustes, todo lo que has montado. Y los guarda por defecto en una carpeta que pasa desapercibida:
- Finder > Vídeos > Final Cut Buckups
Son archivos pequeños, casi sin peso, y están ahí desde la primera vez que abriste el programa.
Cuando el proyecto vuelve pero los clips noCuando restauré la librería, Final Cut buscó los archivos de vídeo originales y no los encontró porque la librería había desaparecido. Los mensajes en rojo volvieron, pero esta vez con otro significado: el proyecto estaba ahí, solo necesitaba que le dijera dónde estaban los brutos.
Y los brutos los tenía: en la tarjeta SD de la cámara, en las carpetas de recursos de los discos duros externos. Bastó con volver a arrastrar el material a la línea de tiempo para que todo reconectara. Final Cut sabe exactamente qué clip va en qué momento. Solo necesita que esté disponible. Si tienes tus originales a salvo (y es bueno tenerlos siempre) Final Cut Buckups te saca del apuro prácticamente sin pérdidas.
Y ya de paso, una petición para macOS 27: una doble confirmación antes de vaciar la papelera cuando hay proyectos de edición dentro. O incluso una opción de recueprar la papelera borrada. Una doble papelera, suena absurdo, lo sé. Pero después de este susto, cualquier petición extra me parece poca.
En Applesfera | Nuevo macOS 27 - Todo lo que creemos saber sobre él
En Applesfera | Nuevo MacBook Pro táctil con pantalla OLED - Todo lo que creemos saber sobre el próximo portátil profesional de Apple
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por
Guille Lomener
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Steve Jobs "enchufó" a un amigo dentro de Apple y le dio el número de empleado más raro que existe: el 3.2
Martin J. Spergel podía pasearse por Apple Computer como si fuera su casa. ¿La razón? Una curiosa amistad con los propios fundadores de la empresa. De él se sabe tan poco que ha sido su hijo, Matt Spergel, quien se ha encargado de rescatar su historia y recordar la estrecha relación que su padre llegó a desarrollar con Steve Jobs y Steve Wozniak.
A Martin lo llamaban cómicamente "el chatarrero", porque era capaz de conseguir repuestos de cualquier producto, alguien dispuesto a encontrar auténticas gemas entre los basureros de electrónica olvidada. Pero no nos adelantemos. Todo comienza en un selecto club privado.
Martin J. Spergel y el Homebrew Computer ClubMartin Spergel estuvo en la primera reunión del Homebrew Computer Club, la del 5 de marzo de 1975. Un club que el año pasado celebró su 50 aniversario y que sigue siendo considerado uno de los catalizadores más importantes de la revolución de la computación personal.
Nada más terminar aquella primera reunión, a cada uno de los 31 miembros les entregó un chip Intel 8008. Hablamos de uno de los más influyentes clubes sobre ordenadores del mundo, de un puñado de genios que construían ordenadores con sus propias manos antes de que la computación doméstica fuera una realidad palmaria.
Aquellas reuniones eran el germen desde el que nacía todo. Allí asistían figuras como Bill Fernandez o Chris Espinosa y muchos años después sería el hogar de las ideas de los fundadores de Google.
Como el mismísimo Steve Wozniak reseñaba, aquello era el corazón creativo del mundo:
¿El día más importante de mi vida... cada dos miércoles por la noche?Decía en referencia a la afluencia quincenal de las reuniones que mantuvieron durante los primeros meses durante los 70. Y es que todo Silicon Valley se reunía durante un par de horas.
Steve Wozniak y Steve Jobs De dónde viene la amistad de Steve Jobs y Martin SpergelPero esto no responde a la pregunta original: ¿quién es Martin? A simple vista, uno diría que no era nadie relacionado con Apple. Su implicación en realidad llega por un acuerdo comercial, por su pequeña empresa M&R Electronics. La 'R', por cierto, proviene de su esposa Rona. Martin había desarrollado una interesante cartera de contactos y tenía fuertes alianzas con fabricantes, pero también con hackers que cotizaban moduladores de radiofrecuencia para sus proyectos.
{"videoId":"xa35dyq","autoplay":true,"title":"Vídeo Steve Jobs Apple Campus 1999", "tag":"", "duration":"902"}M&R llegó a ser un socio importante gracias a la producción de sus Sup'R'Mod, un aparato que permitía conectar el Apple II a la TV a través de la salida de vídeo compuesto y aprovechar así el televisor como monitor.
Este cacharro le permitía a Apple saltarse las restricciones impuestas por la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones). Steve Jobs le dijo a Martin que este periférico podía venderse bien, unas 50 unidades al mes, y garantizar un flujo constante de ingresos. Spergel estimó que llegó a vender unas 400.000 unidades solo de este modelo.
Cuando Apple nació como empresa el 1 de abril de 1976, Martin Spergel era un salvavidas. Steve Jobs pidió personalmente emitir una insignia que oficializara la relación entre Apple y M&R. Y así se hizo, con un carnet especial. El 20 de abril de 1983, Apple lo identificó como "consultor (amigo)" con el número de empleado 3.2 (entre el 3 y el 4). Es decir, entre Mike Markkula (socio fundador) y Bill Fernandez (primer trabajador en nómina).
Años más tarde, Martin aprovecharía estas alianzas convirtiéndose en presidente y CEO de CL 9, la startup responsable del primer mando a distancia universal y 100% programable, fundada por Steve Wozniak en 1984. Y mucho ojo, porque Woz le tenía tanto cariño y tanta fe en este proyecto que, a decir verdad, esta fue la polea que le motivó a dejar Apple de lado. Pero esa es otra historia y ya os la contaremos en otro momento.
Poco sabe el fan promedio de Apple de esta figura tan especial. Ha sido Matt Spergel, su hijo y quien ha seguido el legado de su padre, el responsable de poner en valor esta figura clave durante los primeros años en la compañía de la manzana mordida. Tal y como relata en primera persona, Matt también estuvo vinculado al Homebrew Computer Club desde su propio nacimiento. Para él, los históricos relatos de Steve Jobs son como escuchar anécdotas de un tío de la familia, alguien a quien tienes a una simple llamada de teléfono.
En Applesfera | Los 11 libros que enseñaron a Steve Jobs a liderar y convertir a Apple en la empresa que es hoy
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Steve Jobs "enchufó" a un amigo dentro de Apple y le dio el número de empleado más raro que existe: el 3.2
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Applesfera
por
Isra Fdez
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Comprar un Mac para terminar usando Windows parece un chiste. Hay razones de peso que justifican este sacrilegio
Uno de los frenos más habituales cuando alguien se plantea pasarse a Mac es ese programa de empresa que solo existe para Windows, o ese Excel lleno de fórmulas que sabe que en Mac no va a funcionar igual. Y es una pena, porque por esa pequeña "cosa" acaban sin disfrutar del resto del día de macOS, o directamente sin dar el salto.
La buena noticia es que tener Windows en un Mac es posible, más sencillo de lo que parece y completamente legal, sin trucos raros ni parches cuestionables. Si ya tienes Mac y sigues cargando con un portátil Windows por una o dos aplicaciones, este artículo es para ti. Y si estás valorando pasarte y eso es lo que te frena, también.
Cómo se instala Windows en un Mac hoy en díaAntes de entrar en los motivos, conviene aclarar cómo funciona esto en 2026, porque el panorama ha cambiado. Durante años, Apple incluía de serie Boot Camp, una herramienta que te permitía tener Windows instalado directamente en el Mac. Desde que llegaron los chips propios de Apple, Boot Camp desapareció, pero eso no significa que no puedas instalar Windows: ahora se hace de otra manera.
{"videoId":"x94qt60","autoplay":true,"title":"MEJORA tu PRODUCTIVIDAD en MAC con estos TRUCOS", "tag":"webedia-prod", "duration":"562"}La opción más sencilla y la que nosotros recomendamos es Parallels Desktop. La aplicación se encarga de todo: descarga e instala Windows sola y, cuando termina, Windows aparece en tu Dock como si fuera una aplicación más de macOS. Puedes tener los dos sistemas corriendo a la vez y cambiar entre ellos sin reiniciar. Si quieres saber exactamente cómo se hace paso a paso, aquí tienes la guía completa. Hace unos días lo probamos en el MacBook Neo, el Mac más asequible de Apple, y el resultado fue bastante mejor de lo esperado.
Situaciones en las que Windows en Mac tiene sentidoEstos son los casos más habituales con los que nos hemos encontrado, ya sea en primera persona o acompañando a compañeros en el salto de Windows a Mac:
El programa de facturación que nunca llegó a Mac. Hay software de gestión y facturación, sobre todo en el mercado español, que no tiene versión Mac. Navision, SAP... Si trabajas con uno de esos programas, no tienes que elegir entre el Mac y el trabajo: instalas Windows en Parallels, abres el programa, haces lo que tengas que hacer y vuelves a macOS.
Ese Excel que en Mac se rompe. Excel para Mac existe y funciona bien para el día a día. Pero hay archivos, especialmente los que vienen de entornos corporativos o financieros, que están llenos de macros de VBA o que usan Power Pivot, y esas funcionalidades no están disponibles en la versión de Mac. El archivo llega, lo abres y algo no cuadra. Tener Windows en el mismo equipo resuelve eso.
Power BI Desktop. Una de las herramientas de análisis de datos más usadas en empresas medianas y grandes, y Microsoft no tiene versión nativa para Mac. La versión web existe, pero está tan recortada que para alguien que trabaja con ella a diario es insuficiente. Si en tu empresa usan Power BI y tú quieres trabajar con Mac, la solución es instalar Windows en tu Mac.
Software universitario que solo existe para Windows. Si estás estudiando una carrera técnica, es probable que en algún momento te encuentres con software del aula que solo funciona en Windows. Programas de simulación, herramientas de ingeniería, entornos de programación específicos. No merece la pena comprarse un PC solo para eso cuando el Mac que ya tienes puede resolverlo.
Revit, SolidWorks y el software de arquitectura e ingeniería. Estos programas son el estándar en sus industrias y directamente no tienen versión para Mac. Autodesk ya contempla oficialmente la virtualización en Mac como entorno compatible para ejecutar Revit: la propia empresa reconoce que hay arquitectos trabajando con Mac y recomienda Parallels como solución.
Portales y herramientas internas de empresa. Hay intranets, portales de RR. HH. y sistemas de gestión internos que funcionan de maravilla en Windows y que en Mac dan problemas o directamente no cargan.
Juegos con versión solo para Windows. El catálogo de juegos en Mac ha mejorado mucho, pero hay títulos que usan sistemas anti-cheat que operan a nivel de kernel de Windows. Eso los hace incompatibles con macOS por diseño, no por falta de interés. Si quieres jugar a ese tipo de títulos, Windows es el único camino.
¿Cuántos casos te suenan? Un resumen rápidoSituación
¿Tiene solución nativa en Mac?
¿Se resuelve con Windows en Mac?
Software de facturación
En muchos casos no
Sí
Excel con macros VBA o Power Pivot
No
Sí
Power BI Desktop
No
Sí
Software universitario técnico
Depende
En la muchos casos sí
Revit / SolidWorks
No
Sí, Autodesk lo recomienda oficialmente
Portales internos de empresa
No siempre
Sí
Juegos en Windows
No
En la muchos casos sí
¿Cómo funciona y qué necesita tu Mac para que vaya bien?Esta es la pregunta que más se repite, y es la más importante antes de lanzarse. Parallels instala en tu Mac la versión de Windows diseñada para procesadores ARM, que es la arquitectura de los chips de Apple. Esa versión de Windows incluye un emulador interno que permite correr aplicaciones tradicionales de Windows con muy buen rendimiento. En la práctica, para uso de oficina, herramientas de empresa o programas de gestión, la experiencia es bastante buena.
Lo que sí importa es la RAM. Parallels recomienda 16 GB para una experiencia cómoda, porque el sistema tiene que mantener macOS y Windows corriendo a la vez. Con 8 GB funciona, y lo hemos comprobado en el MacBook Neo, pero notarás que el equipo trabaja más. Si tu Mac tiene 16 GB o más, la experiencia es realmente buena. Si tienes 8 GB y el uso que vas a hacer de Windows es puntual y ligero, también tira, pero no esperes tenerlo abierto con veinte pestañas de Chrome mientras editas vídeo en macOS al mismo tiempo.
El almacenamiento también cuenta: Windows necesita espacio en tu SSD, así que conviene tener al menos 60-80 GB libres antes de empezar.
¿Merece la pena instalar Windows en Mac?Si te reconoces en alguno de esos casos, la respuesta es sí. Parallels no es gratis, pero si te permite deshacerte del portátil Windows que llevas de aquí para allá, o si te quita el único freno para dar el salto al Mac, la cuenta sale.
Y aquí está la clave que a veces se pasa por alto: con un Mac puedes tener macOS y Windows. Con un PC con Windows solo tienes Windows, o en el mejor de los casos algo parecido con Linux. Si tu trabajo depende de Windows ocho horas al día, esa es una conversación diferente y tiene todo el sentido seguir teniendo un PC. Pero si lo que necesitas es entrar, hacer lo que toca y salir, la pregunta es la contraria: ¿por qué no disfrutar del Mac el resto del tiempo?
En Applesfera | Microsoft Office para Mac, cómo tenerlo gratis y diferencias entre todas las versiones
En Applesfera | Cómo instalar Windows en Mac en 2026: la guía definitiva para hacerlo con Intel y Apple Silicon
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Comprar un Mac para terminar usando Windows parece un chiste. Hay razones de peso que justifican este sacrilegio
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Guille Lomener
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Configura avisos de lluvia intensa mediante radares meteorológicos precisos
Si vives pendiente del cielo, haces actividades al aire libre o simplemente odias que una tormenta te pille sin paraguas, te interesa aprender a configurar avisos de lluvia intensa mediante radares meteorológicos precisos. Hoy en día, el móvil puede avisarte antes de que caiga la primera gota, y recibir avisos incluso en zonas rurales, siempre que sepas qué apps usar y cómo ajustarlas.
El ecosistema de aplicaciones del tiempo es enorme, pero no todas ofrecen radares fiables, alertas en tiempo real y datos oficiales. Aquí vas a encontrar una guía muy completa, basada en las mejores herramientas del mercado y en servicios oficiales como AEMET, para montar tu propio “sistema de alarma meteorológica” y enterarte de cada chaparrón con antelación.
Cómo funcionan los radares meteorológicos y por qué son clave para las alertas de lluviaPara entender las alertas de lluvia intensa hay que saber qué hay detrás de esos mapas de colores que vemos en el móvil: los radares meteorológicos que detectan las precipitaciones. Estos radares emiten ondas de radio que rebotan en las gotas de lluvia, copos de nieve o granizo, y con esa información se genera un mapa con la intensidad y posición de las nubes de precipitación.
En las apps de radar, la lluvia suele representarse con una escala de colores: tonos fríos (azules y verdes) para lluvias débiles o lloviznas y colores cálidos (amarillos, naranjas, rojos y morados) para chubascos fuertes, tormentas o incluso granizadas. Cuanto más cálido y “intenso” sea el color, mayor es la cantidad de agua que está cayendo o va a caer.
Muchas aplicaciones modernas combinan datos de radares nacionales, satélites e incluso modelos de predicción de alta resolución. Gracias a esa mezcla, pueden dibujar un mapa de precipitaciones muy detallado y anticipar el movimiento de la lluvia en los próximos minutos u horas, lo que permite activar avisos muy ajustados a tu ubicación. Si necesitas mejorar la recepción en casa o en oficinas, existen guías con ajustes para mejorar la cobertura en interiores que ayudan a recibir las alertas con mayor fiabilidad.
La clave para los avisos de lluvia intensa no es solo ver dónde está lloviendo ahora, sino también seguir la evolución y el movimiento de las bandas de precipitación. Por eso, las apps de radar animan las imágenes en secuencias (cada 5-20 minutos) para mostrar cómo se desplaza una tormenta y estimar a qué hora te llegará.
RainViewer: radar sencillo, avisos precisos y personalización avanzadaUna de las aplicaciones que más se ha ganado la fama entre los aficionados al tiempo es RainViewer. Aunque en las tiendas de apps de España no siempre aparece de las primeras al buscar “radar de lluvia”, se ha convertido en una favorita para quien busca un radar claro, avisos fiables y una interfaz limpia.
La pantalla principal de RainViewer se centra en lo importante: te indica a qué hora empezará a llover y cuándo parará en tu ubicación, junto con información básica como la temperatura. Todo se muestra de forma muy visual, con la posibilidad de activar modo oscuro para usarla de noche o ahorrar batería.
Además del mapa, la app da gran protagonismo a los avisos de fenómeno adverso en tu zona: si hay advertencias por tormentas, lluvia intensa u otros riesgos (como viento fuerte o calor extremo), aparecen destacados. Al pulsar en cada aviso puedes leer recomendaciones, niveles de riesgo y probabilidad, algo muy útil para valorar si cambiar planes.
En cuanto a la predicción, RainViewer no presume de ofrecer “mil horas” de pronóstico, sino de ser muy fiable en las próximas horas. Para ello combina información de varios satélites y radares, construyendo un mapa de precipitaciones muy preciso que suele acertar con bastante frecuencia en distintos países y regiones.
Uno de sus puntos fuertes es el radar de tormentas integrado en el móvil. Con él puedes ver en tiempo real cómo se desplazan las zonas de lluvia o tormenta, y en la versión gratuita ya ofrece alrededor de media hora de margen de predicción. Si necesitas llegar hasta 48 horas de animación futura, puedes pasar a la versión de pago.
RainViewer permite elegir entre varios tipos de radares: desde el más preciso centrado solo en precipitaciones, hasta combinaciones con capas de satélite. Puedes activar o desactivar capas a tu gusto, sacrificando algo de fiabilidad si decides simplificar la vista, pero ganando en rapidez o claridad para comparar datos.
La lectura del radar es muy sencilla: cuanto más cálido es el color de la nube en el mapa, mayor es la intensidad de la precipitación. Si te pierdes con la escala, la propia app incluye explicaciones y una leyenda para que interpretes correctamente lo que estás viendo.
Además del radar, RainViewer destaca por sus múltiples opciones de personalización de avisos. Puedes configurar qué tipos de notificación quieres recibir: alertas de lluvia inminente, avisos cuando empiece a llover a cierta distancia, o notificaciones por otros fenómenos atmosféricos como viento fuerte, calor extremo, etc. Es habitual que la app te avise cuando aparentemente hace sol, y al cabo de unos minutos empiece a tronar, algo que muchos usuarios han comprobado en primera persona.
También puedes añadir varias ubicaciones de interés (por ejemplo, tu ciudad, el pueblo de la familia o una zona de montaña) y configurar periodos de silencio para que las alertas no te despierten por la noche. Incluso es posible ajustar la paleta de colores del radar para que coincida con la que más te acostumbre a usar en otras herramientas.
Un detalle muy interesante es que RainViewer integra avisos oficiales procedentes de servicios meteorológicos nacionales como AEMET y organismos similares en otros países. De esta forma, no solo recibes la predicción propia de la app, sino también alertas “oficiales” de fenómenos adversos emitidas por los servicios públicos de meteorología.
Rain Alarm: alarma de lluvia en tiempo real y foco en la intensidadVZABR4UW2WP4WWAX6PW27XQYTI
Otra app muy veterana y popular para vigilar chaparrones es Rain Alarm (Alarma de Lluvia). Su filosofía es simple: avisarte cuando se detectan precipitaciones en los radares que cubren tu zona, con especial atención a lluvias fuertes, tormentas severas, granizo o nieve, usando datos de servicios meteorológicos gubernamentales.
Rain Alarm se ha ganado el cariño de muchos usuarios de actividades al aire libre, desde senderistas o ciclistas hasta cazadores y, muy especialmente, aficionados a las setas que siguen las lluvias para planificar sus salidas. Al utilizar información de radares oficiales, la app muestra la lluvia actual en periodos concretos y puede simular la evolución en los próximos minutos. Para quien sale al monte con frecuencia, consultar una guía para potenciar la señal en zonas con mala cobertura puede marcar la diferencia a la hora de recibir las alertas.
El mapa de Rain Alarm representa la intensidad de la lluvia mediante una escala cromática muy intuitiva: azul para lluvia débil, verde para lloviznas más continuas y colores cálidos —amarillo, naranja, rojo y morado— para chubascos intensos o episodios de granizo. Cuando veas muchas zonas rojas o moradas sobre tu ubicación, ve buscando un buen refugio.
Uno de sus puntos clave es la posibilidad de configurar alarmas de lluvia personalizadas por radio de acción. Puedes definir un círculo en kilómetros alrededor de una posición (tu casa, un monte, una ciudad concreta) y la app te avisará si se detectan cambios significativos en la previsión de lluvia dentro de esa área.
Además, puedes indicar a partir de qué nivel de intensidad quieres que salte la alarma. Así evitas que el móvil esté sonando por cada cuatro gotas, y te centras solo en episodios de lluvia moderada o fuerte que realmente puedan alterar tus planes. Si no defines zonas específicas, Rain Alarm usará la ubicación GPS de tu dispositivo para tomar como referencia tu posición actual.
Otra función muy útil para seteros y aficionados a la meteorología es la opción de seguir la trayectoria de las lluvias y comprobar qué zonas han recibido más precipitación. Cruzando esos datos con tus lugares favoritos (por ejemplo, setales concretos), puedes cuadrar los días de crecimiento de cada especie y decidir cuándo y dónde organizar tu próxima salida.
Rain Alarm muestra las precipitaciones a partir de imágenes satelitales y datos de radares estatales, que se actualizan cada cierto tiempo (normalmente unos 20 minutos). El movimiento de las tormentas se representa uniendo varias de estas “fotografías estáticas animadas”, lo bastante detalladas para prever la dirección e intensidad de un núcleo tormentoso.
La app está disponible tanto para Android como para iOS y también dispone de versión web para consultar el radar desde el ordenador, algo muy cómodo si sueles planificar tus salidas desde casa. La versión gratuita incluye publicidad, pero se puede eliminar con un pago único relativamente pequeño. Eso sí, las últimas actualizaciones han ido limitando el número de opciones gratuitas, reservando algunas funciones avanzadas a la versión Pro.
Storm Radar: hasta 8 horas de radar pasado y futuroStorm Radar es una alternativa muy completa a Rain Alarm, orientada tanto a usuarios aficionados como a quienes quieren analizar con detalle la evolución de tormentas y frentes. Su gran baza es el mapa interactivo a pantalla completa, con hasta 8 horas de radar pasado y futuro en alta definición.
Con Storm Radar puedes ver el radar en tiempo real y su proyección futura de hasta 6-8 horas, lo que te permite anticipar el avance de una tormenta hacia tu ubicación, ver cuánto falta para que llegue, cómo de intensa será y qué componentes tendrá (lluvia, viento, rayos, etc.).
La app incluye seguimiento avanzado de células de tormenta, con datos como tiempo estimado hasta el impacto en tu zona, intensidad prevista y elementos asociados (descargas eléctricas, posible granizo, rachas de viento fuertes). También ofrece información de huracanes y sistemas de mal tiempo de gran escala, algo interesante si viajas o vives en zonas expuestas.
Además del radar, Storm Radar permite consultar condiciones meteorológicas actuales y pronósticos diarios, con la posibilidad de recibir alertas en el móvil por episodios de tiempo severo. Todo ello la convierte en una herramienta muy útil tanto para quien quiere detalles finos como para el usuario medio que solo quiere saber si le viene encima una buena tormenta.
Tiempo en vivo y Weather & Radar: pronóstico clásico + radar intuitivoEntre las apps generalistas del tiempo hay dos que encajan muy bien cuando buscamos radar de lluvia fácil de interpretar y avisos claros: Tiempo en vivo y Weather & Radar. Ambas combinan la previsión meteorológica “de toda la vida” con mapas interactivos y notificaciones.
Tiempo en vivo ofrece todas las variables clásicas (temperatura, nubosidad, viento, etc.) y añade un radar en vivo que muestra movimiento e intensidad de la lluvia. En este radar hay dos cosas que debes vigilar: el desplazamiento de las masas de precipitación (la dirección en la que se mueven los colores) y el nivel de intensidad según la leyenda de la parte inferior.
Entendiendo estos dos factores es posible aproximar muy bien el momento en el que comenzará a llover en tu zona. Eso sí, como siempre en meteorología, aunque el radar mejore mucho la precisión, nunca será infalible al 100 %. Pueden darse chaparrones locales que escapen al modelo, pero la base es muy sólida.
Weather & Radar, por su parte, es una app muy conocida a nivel internacional. Aglutina en una sola herramienta un mapa meteorológico “todo en uno” con capas de lluvia, nieve, viento, rayos, temperatura y más. El radar permite ver condiciones actuales y futuras a nivel muy local, incluso a escala de ciudad o condado.
Además del radar, Weather & Radar ofrece pronósticos horarios y diarios con detalles como temperatura “real” (sensación térmica), cantidad de lluvia prevista, índice UV, calidad del aire (AQI), y un pronóstico de tendencia de hasta 14 días para planificar viajes o eventos con margen.
Entre sus extras, incluye información de nieve y deportes de invierno (informes de estaciones de esquí), compatibilidad con Android Auto para ver el radar mientras conduces, alertas de tiempo severo (nieve, hielo, huracanes, fuertes tormentas) y notificaciones personalizadas según tu ubicación.
También dispone de datos de condiciones costeras, temperatura del mar, oleaje y mareas, algo muy interesante si frecuentas playa o navegación. Su widget de escritorio muestra el pronóstico condensado en la pantalla de inicio, y puedes guardar múltiples ubicaciones del mundo, convirtiéndola en un “centro de mando” meteorológico global.
Ventusky: visualización avanzada de modelos y flujos atmosféricosVentusky es una app pensada para quienes quieren ir un paso más allá y ver el tiempo casi como un meteorólogo profesional. No es solo un radar de lluvia: apps como Geometric Weather combinan predicción clásica con mapas dinámicos de viento, presión, lluvia, nieve, nubosidad y más, a nivel global.
Su modelo predictivo integra datos de todo el planeta con bastante fiabilidad, mostrando cómo evolucionarán las condiciones atmosféricas en tiempo real en cualquier punto del mapa. Puedes ver, por ejemplo, de dónde viene la masa de aire que traerá la lluvia a tu zona, o cómo se mueven los frentes y las borrascas.
Una de sus características más vistosas es la representación del viento mediante líneas de corriente en movimiento que muestran claramente la dirección y fuerza del flujo. Esto ayuda a visualizar la interconexión entre fenómenos como frentes fríos, borrascas o entradas de aire cálido, y a entender por qué va a llover en un lugar y no en otro.
Además de precipitaciones y nubosidad, Ventusky permite consultar presión atmosférica, nieve, viento en diferentes altitudes, acumulados de lluvia y muchos otros parámetros. Para usuarios avanzados —o quienes quieran aprender— se convierte en una herramienta potentísima para estudiar episodios de lluvia intensa y su contexto.
Lo mejor es que, pese a la gran cantidad de datos, la interfaz está bastante bien resuelta. Puedes superponer capas, avanzar en el tiempo, acercar mucho el mapa a un punto concreto y usar los modelos para estimar cuándo y cuánta lluvia podría caer en un valle, una ciudad o una zona de montaña.
Aplicaciones oficiales y específicas: Google, AEMET y apps de cuencas hidrográficasAdemás de las apps “independientes”, merece la pena aprovechar las aplicaciones oficiales que integran radares y avisos de organismos públicos. En España, tres pilares importantes son la app de El tiempo de Google, la aplicación oficial de AEMET y las apps de redes de estaciones como AVAMET o SAIH Ebro.
En los móviles Pixel, Google incluye una app del tiempo propia con un radar de lluvia integrado y alertas de precipitaciones inminentes. Aunque a primera vista parezca un simple pronóstico bonito, esconde una función de notificaciones muy práctica para que no tengas que estar mirando el móvil a cada rato.
Para activar las alertas de lluvia intensa en la app de Google, basta con abrir la aplicación, pulsar sobre tu avatar en la esquina superior derecha, entrar en “Ajustes de El tiempo de Pixel” y, dentro de la sección “Precipitaciones”, activar las notificaciones de lluvia para tu ubicación actual. A partir de ahí, el sistema te avisará cuando se prevista lluvia en tu zona, normalmente con algo de margen.
El único requisito es conceder acceso a la ubicación precisa en todo momento, ya que las alertas dependen de la posición exacta. Google guarda estos datos en tu cuenta, y siempre puedes revisar y borrar el historial desde sus herramientas de privacidad.
Por otro lado, la aplicación oficial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) es un must en España. Esta app gratuita ofrece predicciones a 7 días para más de 8.000 municipios, desglosadas por horas hasta el tercer día, así como pronósticos especializados para playas españolas y acceso a imágenes de radar de la red nacional.
Lo más valioso de la app de AEMET son los avisos de fenómenos meteorológicos adversos: puedes consultar los avisos por día y por hora, filtrarlos por tipo de fenómeno (lluvia, tormentas, viento, nieve, etc.) y por nivel de riesgo (amarillo, naranja, rojo), y configurar notificaciones específicas para tus municipios favoritos con la antelación que prefieras.
La aplicación incluye también acceso a avisos de situación especial y notas informativas de AEMET, lo que te permite seguir episodios de lluvias intensas, DANAs o temporales de forma oficial y detallada. Dispone de una sección “Mis ubicaciones” para guardar tus puntos de interés, y en Android permite compartir fácilmente la información o acceder al detalle en la web institucional.
Junto a AEMET, existen apps específicas de redes de estaciones y cuencas hidrográficas que aportan datos muy localizados de lluvia, caudales y otros parámetros. AVAMET, por ejemplo, recopila información de estaciones de la Comunidad Valenciana y Murcia, permitiendo consultar rayos, precipitaciones, viento y temperaturas, con históricos por día y por estación.
SAIH Ebro, desarrollada por la Confederación Hidrográfica del Ebro, ofrece datos en tiempo real de la situación hidrológica de la cuenca, incluyendo mapas de pluviometría, estado de embalses y otros indicadores. Con registro previo, se puede acceder a históricos de hasta 15 días, algo muy útil si sueles moverte por zonas micológicas del norte y quieres cruzar lluvia acumulada con salidas al monte.
Herramientas online y apps para aficionados a las setas y al monteEl mundo de las setas es uno de los que más partido saca a las apps y webs de lluvia. Para un setero, las precipitaciones acumuladas y el tiempo transcurrido tras las tormentas son casi tan importantes como el propio calendario. Sin agua, ni hay fructificación ni hay temporada que valga.
Antes del boom de las apps móviles, los micólogos aficionados ya consultaban páginas como Meteo Navarra, Forotiempo, Cazatormentas o la web oficial de AEMET para seguir episodios de lluvia. Muchas de estas webs siguen siendo referencia para ver mapas en tiempo real, acumulados de precipitación y análisis detallados en foros especializados.
Hoy, además, existen plataformas como Rain Alarm (versión web), mapas de rayos en tiempo real o redes de estaciones de aficionados como MeteoClimatic, que permiten localizar descargas eléctricas, registrar pluviómetros y analizar datos históricos. Todo ello se puede combinar con apps de radar en el móvil para tener un cuadro muy completo.
En blogs especializados en setas se recomienda usar este tipo de herramientas para localizar las zonas que han recibido suficientes litros por metro cuadrado y valorar en qué montes merece la pena hacer la próxima salida. Sabiendo cuánto tarda cada especie en salir tras la lluvia y conociendo las características del terreno, se pueden “perseguir” las tormentas con bastante precisión.
Además de Rain Alarm y Storm Radar, muchas personas utilizan aplicaciones más genéricas como “El tiempo” (distintas versiones según el proveedor) que ofrecen mapas interactivos con precipitaciones, imágenes de satélite, nubosidad, radar de lluvia y viento. Estas apps suelen incluir widget, permiten guardar ciudades, playas o montes favoritos y dan acceso tanto a datos en tiempo real como a históricos.
En La Casa de las Setas, por ejemplo, recomiendan complementar estas apps con medidores físicos como pluviómetros, estaciones meteorológicas o medidores de pH para tener información directa del monte. Cruce de datos digitales y mediciones sobre el terreno es la fórmula favorita de muchos seteros “frikis del tiempo”.
Ventajas y límites de las apps de radar y alertas de lluviaUsar estas aplicaciones para configurar avisos de lluvia intensa tiene muchas ventajas, pero conviene tener claro qué pueden hacer y qué no. Por un lado, ofrecen información casi en tiempo real, muy localizada y visual, que te permite saber si te viene encima una tormenta aunque el cielo aún parezca tranquilo.
Las notificaciones personalizables evitan que tengas que entrar constantemente en la app: el móvil te avisa solo cuando hay algo relevante que afecta a tu zona. Esto es perfecto para evitar sustos volviendo del trabajo en moto, organizando una salida al campo o incluso planificando riegos en agricultura. Si las alertas suenan de forma inesperada, puede ayudarte revisar qué hacer si el móvil vibra o suena sin notificaciones visibles.
Sin embargo, por muy precisos que sean los radares y modelos, la predicción a nivel muy local nunca es infalible. Pueden aparecer chubascos convectivos aislados que no se habían previsto o desviarse una tormenta a pocos kilómetros de lo esperado. Por eso, conviene tomar las alertas como una ayuda, no como una verdad absoluta.
Otro aspecto a considerar es la privacidad y consumo de batería. Para funcionar bien, muchas de estas apps piden acceso continuo a tu ubicación precisa, y eso implica que saben dónde estás en cada momento. Es importante revisar los ajustes de permisos, usar solo las apps que realmente necesitas y, si quieres minimizar el impacto, limitar la frecuencia de actualización o usar la ubicación solo “cuando se use la app” en lugar de en segundo plano.
También hay diferencias entre versiones gratuitas y de pago: algunas apps han ido reduciendo funciones gratuitas y reservando opciones avanzadas —como históricos más largos, avisos más finos o ausencia de anuncios— a las versiones Pro. Antes de suscribirte, merece la pena probar qué te ofrece la versión básica y decidir si realmente necesitas ese extra.
Cómo seguir el ritmo musical con la vibración háptica del móvil
Si alguna vez has pensado que al móvil le falta “algo” cuando escuchas tu música favorita, te interesa conocer cómo seguir el ritmo musical a través de la vibración háptica del móvil. La idea es sencilla pero muy potente: que cada golpe de bombo, cada explosión de un juego o cada detalle del sonido se traduzca en pequeñas vibraciones que puedas sentir en la mano o en el bolsillo.
Gracias a las mejoras en los motores hápticos de los smartphones y a algunas herramientas de software, hoy es posible lograr una experiencia en la que el sonido se transforma en sensaciones táctiles. Desde crear tus propios archivos de audio con datos hápticos integrados en formato OGG hasta usar apps que analizan el sonido en tiempo real, vamos a ver con calma cómo funciona todo esto y qué necesitas para montarte tu propio “mando háptico” en el móvil.
Qué es la vibración háptica y por qué es tan importante en el móvilCuando hablamos de vibración en el móvil solemos pensar en llamadas y notificaciones, pero la realidad es que la retroalimentación háptica va mucho más allá de un simple zumbido genérico. La háptica es la tecnología que permite que el dispositivo responda a tus interacciones táctiles con patrones de vibración precisos, breves o prolongados, suaves o intensos, según lo que esté pasando en pantalla.
En los smartphones actuales, el sistema puede usar técnicas como la electrostática y el control preciso del motor de vibración para detectar la fuerza con la que tocas y adaptar la respuesta. Así, no es lo mismo pulsar ligeramente una tecla virtual que mantener el dedo presionando un icono para moverlo por el escritorio: el móvil puede generar vibraciones distintas para cada caso, haciendo que la experiencia resulte más natural.
Los fabricantes llevan tiempo mejorando esta sensación, especialmente en la gama alta, donde los motores hápticos ofrecen vibraciones más nítidas, rápidas y agradables. Esto se nota al escribir, al desplazarte por los menús o al jugar, pero también abre la puerta a que el móvil traduzca la música y el sonido en vibraciones sincronizadas con lo que estás oyendo.
Además, hay un objetivo claro: acercar la experiencia del móvil a la de los mandos de consolas modernas, como el DualSense de PS5, que ya integra una retroalimentación háptica muy avanzada con distintos niveles de fuerza, tensión y patrones según la acción que estés realizando en el juego, desde tensar un arco hasta frenar un coche de carreras.
En este contexto, la vibración háptica deja de ser un simple extra para convertirse en una forma nueva de percibir el contenido digital, mezclando oído y tacto para que sientas lo que está pasando en la pantalla en lugar de solo escucharlo o verlo.
Requisitos básicos para seguir el ritmo musical con hápticaPara poder disfrutar de la música o de tus juegos con vibración háptica avanzada, hace falta algo más que las típicas opciones de vibración de cualquier móvil. Lo ideal es contar con un dispositivo Android relativamente moderno con soporte de háptica de alta definición, y además, algunas herramientas de software específicas.
En primer lugar, es muy recomendable disponer de un móvil con Android 12 o superior y un buen motor háptico. Muchos modelos recientes de gama media-alta y alta ya integran este tipo de motor, ofreciendo vibraciones mucho más precisas que las de los teléfonos de hace unos años. En el caso de los Pixel 7 y posteriores, por ejemplo, Google ha apostado fuerte por ofrecer una sensación háptica muy refinada.
También vas a necesitar software para generar o interpretar estas vibraciones. Una forma muy interesante de hacerlo es integrar datos hápticos directamente en archivos OGG, algo que se puede lograr usando Audacity en el ordenador y un reproductor compatible en tu móvil, como CX File Explorer, que permite reproducir ese OGG con soporte háptico.
Por otro lado, si no quieres crear archivos especiales y prefieres una solución inmediata, existen aplicaciones dedicadas a analizar cualquier audio en tiempo real (ya sea interno o captado por el micrófono) y convertirlo en vibraciones sincronizadas con la música, los juegos o las películas.
En resumen, la combinación ideal suele ser: buen hardware de vibración, un sistema Android actualizado y apps o programas pensados para trabajar con háptica, ya sea mediante archivos OGG con datos específicos o mediante procesamiento de audio en tiempo real.
Cómo crear un archivo OGG con datos hápticos usando AudacityUna de las formas más curiosas y potentes de seguir el ritmo musical en tu móvil es insertar información háptica directamente en un archivo OGG. Para ello es muy útil Audacity, un editor de audio gratuito, y un reproductor en Android capaz de leer ese archivo y disparar la vibración correspondiente.
El proceso comienza en el ordenador. Primero abre Audacity y accede al menú de preferencias, entrando en Control + P o Edit > Preferences. Dentro de esa ventana, dirígete a la sección Import / Export. Debajo del apartado When exporting tracks to an audio file, cambia la opción por defecto Mix down to Stereo or Mono a la opción Use Advanced Mixing Options, que permitirá controlar de forma más precisa cómo se exportan las pistas.
Cuando hayas ajustado eso, sal de las preferencias y pasa a importar la música que quieras usar. Es importante que importes la misma pista de audio dos veces, de modo que veas en la ventana de Audacity dos clips iguales. En el ejemplo clásico se utiliza el tema “Bubbles” de Yosi Horikawa, pero puedes elegir la canción que más te guste.
Si tu canción es estéreo, en el segundo clip de audio haz clic derecho sobre el nombre de la pista y selecciona Split Stereo to Mono. Esto dividirá esa pista estéreo en dos pistas mono independientes. A continuación, elimina una de las pistas divididas, de forma que te quedes con un clip más “grueso” con sus 2 pistas dentro (el estéreo original) y otro clip “fino” con una sola pista mono. Visualmente, tendrás tres canales de audio: dos asociados a la pista estéreo y uno mono.
Cuando tengas esa estructura montada, llega el momento de exportar. Ve a File > Export > Export as OGG, elige el nombre del archivo y el directorio donde lo quieres guardar y pulsa en Guardar. Debería aparecer una ventana emergente con las opciones de mezcla avanzada, donde verás cómo se asignan las pistas a los canales de salida. Si tu canción de origen es estéreo, tendrás tres canales totales: dos para el estéreo y uno adicional para el canal háptico; si el tema es mono, solo habrá dos canales.
En esta ventana tienes que asegurarte de que cada pista se vincula a su propio canal, respetando la estructura que has creado. Si todo está correcto, confirma y pasarás a la pantalla de etiquetas del archivo OGG, que es donde se define la parte clave para la vibración en Android.
El paso final consiste en añadir una etiqueta específica: haz clic en Add, baja hasta la parte inferior de la lista de metadatos y, en el espacio en blanco bajo la columna Tag, escribe ANDROID_HAPTIC. En esa misma fila, en la columna Value, introduce el valor 1. De esta forma le estás indicando al sistema que ese archivo OGG incluye datos especiales de háptica. Una vez hecho, confirma la ventana y Audacity generará un archivo OGG con la pista de audio y el canal háptico integrado.
El resultado será un archivo que, al reproducirse en un dispositivo compatible, permite que el canal adicional sirva para controlar la vibración, abriendo la puerta a una experiencia en la que la música no solo se escucha, sino que también se siente físicamente.
Reproducir el archivo OGG con háptica en AndroidUna vez has creado el archivo OGG con datos hápticos, toca llevarlo al móvil. Transfiérelo mediante cable, nube o como prefieras y guárdalo en alguna carpeta accesible de la memoria interna. El siguiente paso es usar una app en Android que reconozca y reproduzca este tipo de archivo con su canal háptico.
Una de las opciones habituales es CX File Explorer. Aunque se trata principalmente de un gestor de archivos, también dispone de reproductor multimedia integrado capaz de manejar OGG. Basta con abrir la aplicación, navegar hasta la ubicación donde has guardado el archivo y tocar sobre él para reproducirlo. Si tu dispositivo reúne los requisitos (Android 12+ con háptica HD) y la app lo interpreta correctamente, deberías notar vibraciones sincronizadas con la pista.
En la práctica, esto significa que puedes tener canciones con un “canal secreto” dedicado a la vibración, que se activará al ritmo de la música. Es una forma muy original de dar vida al audio, tanto para disfrutarlo tú como para experimentar con contenidos más inmersivos en proyectos creativos, juegos o demos.
Si conoces otros reproductores o apps que admitan esta integración de OGG con datos hápticos, también pueden servir siempre que respeten la etiqueta ANDROID_HAPTIC y el canal adicional. A medida que más desarrolladores adopten este sistema, será más fácil encontrar apps que reproduzcan este tipo de contenido sin problemas.
La sensación que se consigue es tan llamativa que hay quien bromea diciendo que ahora puede tener una experiencia musical “muy intensa” gracias a las vibraciones. Más allá de las risas, está claro que este tipo de experimentos demuestran hasta dónde puede llegar la háptica cuando se combina con creatividad y un poco de paciencia configurando el audio.
Apps que convierten cualquier sonido en vibración hápticaSi no quieres complicarte creando archivos OGG específicos, otra solución muy práctica es usar una aplicación dedicada que se encargue de analizar el audio en tiempo real y traducirlo en patrones de vibración. Estas apps se inspiran en la experiencia de los mandos de consola, pero llevan esa idea directamente a tu smartphone.
Este tipo de aplicaciones prometen ofrecer en el móvil una respuesta háptica similar a la de un mando profesional, de forma que puedas sentir cada disparo, golpe, explosión o incluso pequeños detalles como pasos, rugido del motor de un coche o el ritmo de la música. El funcionamiento se basa en leer la forma de onda del sonido (waveform), identificar la intensidad y la frecuencia, y generar vibraciones acordes.
Una de las grandes ventajas es que funcionan incluso con juegos y apps que no traen soporte háptico de serie. Es decir, cualquier título sin vibración nativa puede ganar vida táctil a través del análisis de su audio. Lo mismo ocurre con música y películas: todo lo que suene, se puede convertir en vibración.
Normalmente estas apps permiten elegir la fuente de audio entre dos modos principales. Por un lado, el modo micrófono: la aplicación capta el sonido del entorno, como altavoces externos, la tele o incluso el propio altavoz del móvil. Es ideal si juegas en una pantalla grande o con un sistema de sonido aparte.
Por otro lado, está el modo de audio interno, perfecto para usar con auriculares, ya que evita el ruido ambiente y ofrece una vibración mucho más precisa. En este modo, la app escucha directamente lo que reproduce el sistema y puede reaccionar casi al instante a graves, subidas de volumen o cambios bruscos en la música.
Además, suelen incluir controles para ajustar la intensidad de la vibración a tu gusto, desde algo suave y discreto hasta un nivel bastante contundente, y la posibilidad de seleccionar qué rango de frecuencias quieres que dispare las vibraciones. Por ejemplo, puedes centrarte en las frecuencias graves (el “bajo”) para que el móvil solo tiemble cuando haya golpes fuertes, explosiones o bombos muy marcados.
El resultado es que tu teléfono se convierte en una especie de dispositivo háptico 3D que reacciona a cualquier sonido, reforzando la sensación de inmersión en juegos, canciones o películas. Es especialmente interesante para quienes buscan algo similar a lo que ofrece la vibración avanzada de los mandos de PS5 o mandos gaming de última generación.
Experiencia musical: sentir el bajo, el ritmo y la melodíaAplicar la vibración háptica a la música abre un mundo de posibilidades, especialmente si disfrutas de géneros donde el ritmo y los graves tienen un peso importante. Al usar estas técnicas, no solo escuchas la canción: también puedes notar físicamente sus golpes y cambios, lo que hace que la experiencia sea mucho más envolvente.
Cuando usas un archivo OGG con canal háptico específico, o una app que convierta el audio en vibraciones, puedes llegar a distinguir el pulso del bombo, el groove del bajo e incluso algunos matices de la melodía a través de las manos. Evidentemente, no vas a “tocar” cada nota con exactitud, pero el cuerpo sí percibe variaciones y patrones que complementan lo que oyes.
Este enfoque funciona especialmente bien con música electrónica, hip hop, pop con mucho bajo o bandas sonoras cinematográficas, donde las transiciones y los clímax generan cambios bruscos en la energía de la pista. Cada caída (drop), cada redoble y cada subida se traduce en nuevas formas de vibrar.
Muchas personas se sorprenden de lo bien que se puede “sentir” una canción gracias a la háptica, hasta el punto de que escuchar música con vibración se vuelve casi adictivo. Si ajustas bien la intensidad y el rango de frecuencias, o personalizas el ecualizador, puedes encontrar un punto en el que la vibración no moleste, sino que acompañe al tema y lo potencie.
Además, esta forma de conectar música y tacto tiene un componente creativo interesante, tanto para productores y DJs que quieran experimentar con nuevos formatos como para usuarios que simplemente quieren darle una segunda vida a sus playlists de siempre, esta vez con una capa extra de sensaciones.
Vibración háptica en el día a día: notificaciones, teclado y menúsAunque el foco suele estar en juegos y música, la vibración háptica también es clave en el uso cotidiano del móvil. Hoy por hoy, casi nadie se imagina un smartphone sin motor de vibración: es imprescindible cuando lo pones en silencio pero no quieres perderte llamadas o mensajes importantes.
Mucha gente, eso sí, acaba desactivando la vibración en ciertas funciones (como el teclado) para ahorrar batería, porque los motores más antiguos generaban vibraciones largas y poco refinadas. Con la llegada de motores hápticos de mayor calidad y más eficientes, esto está cambiando: cada vez resulta más agradable y menos molesto activar la vibración en más situaciones.
La nueva tendencia es usar la háptica para asociar patrones distintos de vibración a tareas diferentes: por ejemplo, una respuesta al copiar texto, otra al subir o bajar el volumen, otra al hacer una pulsación larga sobre un icono o al arrastrarlo por el escritorio. De este modo, sin mirar tanto a la pantalla, puedes percibir con claridad qué acción se ha realizado.
El teclado virtual es uno de los grandes beneficiados. Con un sistema háptico bien afinado, y combinado con un sonido adecuado, es posible engañar un poco al cerebro para que perciba algo similar a escribir en un teclado físico, con pequeñas “pulsaciones” que imitan la sensación de las teclas. Esto hace que teclear sea más cómodo y natural, especialmente en sesiones largas.
En definitiva, la vibración háptica se está convirtiendo en una herramienta esencial para que la interacción con el móvil sea más rica y variada, permitiendo que el dispositivo responda de forma diferente según lo que hagas y ofreciendo una experiencia táctil cada vez más cercana a la de otros dispositivos avanzados como los mandos gaming.
Vibración adaptativa en los Google Pixel y diferencias entre Android 14 y 15Los teléfonos Pixel de Google destacan por ofrecer una de las mejores experiencias hápticas de Android, y con las últimas versiones del sistema han ido un paso más allá con opciones como la Vibración adaptativa. Esta función ajusta automáticamente la intensidad de la vibración según el entorno en el que te encuentres.
Si tienes un Pixel 7 o superior con Android 15, esta característica viene desactivada por defecto, pero se puede habilitar fácilmente. Una vez activada, el sistema utiliza los micrófonos y otros sensores para analizar si estás en un lugar silencioso o ruidoso, o si el móvil está sobre una superficie concreta, adaptando la fuerza de las alertas en consecuencia.
Para activarla, solo tienes que ir a Ajustes, entrar en el apartado Sonido y vibración, desplazarte hasta “Vibración y vibración al pulsar” y localizar la opción llamada Vibración adaptativa. Al activar el interruptor, tu teléfono empezará a regular la vibración de forma inteligente sin que tengas que estar cambiando manualmente los niveles.
En Android 14 ya existía una variante más limitada de esta idea, llamada a veces Vibración adaptable en alertas, presente en algunos modelos como el Pixel 8. Sin embargo, su alcance era menor: se centraba en reducir la vibración cuando el teléfono estaba apoyado sobre una superficie con la pantalla hacia arriba, para que no resultase tan molesto ni resonara tanto.
Con Android 15, el sistema se ha vuelto más sofisticado y es capaz de modificar dinámicamente la intensidad de la vibración en función de distintos contextos. Además, Google asegura que no se registran ni almacenan datos de sonido con este fin, protegiendo la privacidad del usuario mientras se mejora la comodidad de uso.
Gracias a la combinación de un buen motor háptico y estas funciones inteligentes, los Pixel ofrecen una experiencia vibratoria muy afinada, ideal tanto para quienes quieren notificaciones discretas en un entorno tranquilo como para quienes necesitan vibraciones más potentes cuando están en la calle o en lugares ruidosos.
Háptica en móviles gaming y comparación con el mundo de las consolasEl terreno donde la háptica tiene más potencial es, sin duda, el de los videojuegos. En consolas ya se ha demostrado con mandos como el DualSense de PS5, que ofrece una retroalimentación háptica muy avanzada y gatillos adaptativos capaces de simular diferentes niveles de presión, tensión o resistencia según lo que ocurra en el juego.
En el móvil todavía no hemos llegado a ese nivel de complejidad, pero los fabricantes tienen muy clara la referencia. Algunos smartphones gaming, como los modelos de la serie Black Shark de Xiaomi, ya han incorporado gatillos físicos y motores de vibración más potentes y precisos, especialmente pensados para mejorar la experiencia de juego.
La idea es que acciones como apuntar, disparar, frenar, recibir un impacto o recorrer distintas superficies se traduzcan en vibraciones diferenciadas, rápidas y bien sincronizadas con la imagen. De momento, gran parte de estas funciones dependen de que los desarrolladores de juegos las integren de forma nativa, pero cada vez se ven más títulos que aprovechan bien el motor háptico del móvil.
En este contexto, las apps que convierten el audio en vibraciones juegan un papel interesante: permiten disfrutar de un cierto nivel de háptica avanzada incluso en juegos que no han sido diseñados para ello, basándose únicamente en el sonido del juego para generar una respuesta táctil convincente.
Es previsible que, con el tiempo, los móviles gaming incorporen sensaciones hápticas más ricas y variadas, aprovechando motores cada vez más precisos y una mayor colaboración entre hardware, sistema operativo y desarrolladores. Esto hará que jugar en el móvil se parezca mucho más a hacerlo con un mando profesional en una consola de última generación.
Gracias a todo este avance, tu smartphone puede pasar de ser un simple dispositivo de pantalla táctil a convertirse en un centro háptico capaz de hacerte sentir cada acción del juego, cada nota de la música y cada notificación importante, uniéndose así a la tendencia general de hacer la tecnología más inmersiva, sensorial y personalizada.
La combinación de mejores motores de vibración, funciones inteligentes como la vibración adaptativa de los Pixel, herramientas para integrar datos hápticos en archivos OGG y aplicaciones que transforman cualquier audio en patrones táctiles consigue que, con un poco de configuración, tu móvil sea capaz de seguir el ritmo musical y el pulso de tus juegos a través de la vibración háptica, llevándote a una forma de disfrutar el sonido que no se limita solo a lo que entra por los oídos, sino también a lo que notas en las manos.
Apple nos prometió una renovación de Siri que ya llega tarde. La beta de iOS 26.5 ha roto más el sueño (aunque quedan esperanzas)
Ha llegado la primera beta de iOS 26.5 y no hay sorpresas. Y es así porque, desgraciadamente, ya pocos contábamos con que la nueva Siri llegase en la que es la penúltima bala de iOS 26. Tras filtrarse un nuevo retraso (aunque oficialmente sigue prevista para este año), filtradores como Mark Gurman señalaban la posibilidad de verla en esta 26.5. Y no ha ocurrido.
Apple afirma, reafirma y confirma que llegará este 2026Hasta el mismísimo 31 de diciembre, Apple tiene margen de maniobra para no volver a incumplir sus promesas con Siri. Con iOS 18 ya la incumplieron y con ello se abrió una crisis de credibilidad inédita en la era Cook. Precisamente el CEO fue uno de los que primero confirmó que llegaría en 2026. Aunque sin dar un plazo exacto.
Apple ha sabido jugar bien sus cartas con eso de "2026". Es una forma de no pillarse los dedos asegurando un plazo más amplio a diferencia de lo que hicieron en su día al decir que llegaría en primavera de 2025. El problema es que estamos en la era de las filtraciones y, aunque de puertas hacia fuera no se dijese nada de forma oficial, hemos ido sabiendo los nuevos problemas con su desarrollo.
En Applesfera Apple estuvo a punto de liarla en China. Lanzó su IA "ilegal" y tuvieron que retirarla a los pocos minutosEn enero, y esto sí se hizo oficial, se confirmó la asociación con Google para que los modelos que impulsan a Gemini hiciesen lo propio con Siri y con el resto de funciones de Apple Intelligence. Aquello no cambió la hoja de ruta filtrada que apuntaba a que deberíamos estar ya usándola, dado que se esperaba para iOS 26.4 (versión que llegó hace una semana y sin rastro de Siri).
Ante aquella filtración, Apple decidió no confirmar los retrasos internos, pero sí mantener intacta su promesa volviendo a insistir en que llegará en 2026. Así que técnicamente siguen en plazo.
Mark Gurman fue quien filtró que Apple aún no la tenía lista y prefería esperar un poco más. Es probable que aún no tuviesen moldeada la integración de Gemini como motor. El caso es que el filtrador apuntó a dos versiones clave: iOS 26.5 y iOS 27. Y ya podemos tachar una, dado que en la primera beta de iOS 26.5 no hay tampoco rastro de ella.
Todas las miradas apuntan a junio Cartel oficial de la WWDC26El 8 de junio será la fecha en la que arranque la WWDC26. Es el evento para desarrolladores de Apple que se iniciará con una keynote en la que presentar a todo el público sus nuevas versiones del sistema operativo. Y, salvo sorpresa, la IA será protagonista.
Se espera que, por fin, anuncien que la nueva Siri empezará a estar disponible en las betas de iOS 27, las cuales se lanzarán para desarrolladores ese mismo 8 de junio y para beta testers públicos a partir de julio. De paso, es posible que confirmen también algunos detalles ya filtrados como el nuevo enfoque de Apple en IA, permitiendo que Siri sea la puerta de acceso a otros modelos como los de Claude o ChatGPT.
En Applesfera Acaban de fotografiar un cristal del iPhone 18. Todo apunta a un buen tijeretazo en la Isla DinámicaDe ese modo, el público recibiría a la nueva Siri en septiembre. Sería con la versión final de iOS 27.0 y justo a la par que se estarían anunciando los nuevos iPhone 18 Pro y el esperado iPhone plegable. Eso sí, se espera que la compatibilidad permanezca intacta respecto a lo anunciado en 2024, dando acceso a ella a los iPhone 15 Pro y modelos posteriores. Por supuesto, llegaría también a iPad y Mac.
¿El adelanto en iOS 26.6? {"videoId":"xa0p3mw","autoplay":true,"title":"Cómo un DISPOSITIVO con IA me ahorró 1 mes de tomar notas: Así fue mi experiencia con PLAUD NOTE PRO", "tag":"Webedia-prod", "duration":"1611"}En un mundo ideal, la nueva Siri estaría disponible desde hace un año, tal y como se prometió originalmente. En un mundo menos ideal, pero también interesante, Apple saldría en la WWDC26 diciendo que la nueva Siri mejorará con iOS 27, pero que este mismo verano podrá probarse ya con iOS 26.6. Si está lista para la 27, debería estarlo para la 26.6, dado que la compatibilidad será idéntica.
Sin embargo, esto es más una hipótesis basada en un deseo que en una posibilidad real. De hecho, no hay nada filtrado al respecto, aunque personalmente pienso que, dentro de tanta mala noticia sobre el asistente, sería una gran noticia que pudiese probarse antes.
iOS 26.6 se antoja como una de las últimas actualizaciones de esta versión, prevista para julio o agosto si atendemos al calendario de versiones anteriores. Sin embargo, suelen ser actualizaciones "de paso" que únicamente sirven para traer parches de seguridad y mayor estabilidad, dejando ya las novedades funcionales y visuales para la siguiente gran versión. De ahí que, aunque sea posible ver la nueva Siri, realmente tengamos pocas esperanzas.
En Applesfera | Cómo instalar una beta de iOS 26.5 en el iPhone: paso a paso para hacerlo de una manera segura y oficial
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La noticia
Apple nos prometió una renovación de Siri que ya llega tarde. La beta de iOS 26.5 ha roto más el sueño (aunque quedan esperanzas)
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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