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Cómo buscar cargadores eléctricos cercanos y elegir el mejor punto de recarga

Actualidad en Androidsis - Mié, 04/02/2026 - 14:01

Si tienes un coche eléctrico o un híbrido enchufable, saber cómo buscar cargadores eléctricos cercanos se vuelve tan importante como antes lo era conocer la gasolinera de confianza. La buena noticia es que hoy en día hay muchísimas herramientas, mapas y aplicaciones que te permiten localizar puntos de recarga en segundos, tanto en España como en el resto de Europa.

A la vez, la infraestructura no deja de crecer: redes privadas con miles de cargadores, electrolineras ultrarrápidas en autopistas, puntos en hoteles, restaurantes, centros comerciales… y tarifas especializadas para que cargar fuera de casa no sea un sablazo. Vamos a ver, paso a paso y con detalle, todo lo que puedes usar para encontrar y aprovechar al máximo los puntos de carga disponibles.

Tipos de cargadores eléctricos y potencias habituales

Antes de lanzarte a buscar en el móvil, conviene tener claro qué tipo de punto de recarga necesitas, porque no es lo mismo cargar en casa con 2,3 kW que enchufarte a un cargador de más de 150 kW en una autopista. Eso marcará tanto el tiempo de recarga como el coste y la planificación de tus viajes.

En el entorno doméstico, lo más básico es una toma convencional (schuko), con una potencia mínima en torno a 2,3 kW (10 A sobre 230 V). Es la opción más lenta, pero puede servir para recargas nocturnas si recorres pocos kilómetros al día. Aun así, muchos usuarios instalan un punto de carga de pared (wallbox) para ganar comodidad y seguridad.

En el ámbito residencial, es cada vez más frecuente instalar cargadores de 7,4 kW en corriente alterna (AC monofásica), que permiten recargas mucho más ágiles. Con esa potencia, en unas horas puedes recuperar una buena parte de la batería. Eso sí, normalmente implica hablar con tu compañía eléctrica para aumentar la potencia contratada y adaptar la instalación si es necesario.

En la vía pública y las electrolineras de viaje entran en juego las potencias altas: carga rápida (por ejemplo, 50 kW DC), carga muy rápida (alrededor de 150 kW DC) y carga ultrarrápida (por encima de 150 kW DC). Estas estaciones permiten «llenar» buena parte de la batería en lo que tardas en tomar un café o comer algo.

Además de la potencia, debes fijarte en el tipo de conector que admite tu coche. Los más habituales hoy en Europa son CCS (Combo 2) para carga rápida en DC, Tipo 2 para AC, CHAdeMO en algunos modelos más veteranos y las tomas tipo schuko o similares para cargas muy lentas. Conocer qué enchufe necesitas te permitirá filtrar los resultados en las apps y evitarte sorpresas al llegar.

Mapas y apps especializadas para localizar cargadores

Una de las formas más cómodas de encontrar cargadores eléctricos cercanos es usar aplicaciones y webs específicas que recopilan información de miles de puntos en todo el territorio. Estas plataformas muestran ubicación, tipo de conector, potencia disponible, disponibilidad en tiempo real e incluso opiniones de otros usuarios.

Servicios como las grandes plataformas de mapas de recarga han añadido a lo largo de los años una enorme cantidad de puntos en España, Portugal, Reino Unido y el resto de Europa. Gracias también a acuerdos de interoperabilidad, es posible que, con una sola app o tarjeta, tengas acceso a decenas de miles de puntos en toda Europa (más de 100.000 en algunos casos), aunque pertenezcan a operadores distintos.

Desde estas aplicaciones puedes ver en un mapa interactivo las estaciones de carga distribuidas por ciudades, carreteras y áreas de servicio. Así, tanto si quieres cargar cerca de casa como si estás de ruta por otra comunidad autónoma o por otro país, puedes anticipar dónde parar para enchufar tu coche.

Otro punto fuerte de estas herramientas es que permiten planificar rutas completas con paradas de carga. Introduces origen, destino y, en ocasiones, el modelo de vehículo, y la propia app propone los lugares más adecuados para recargar según tu autonomía, el tipo de cargador y la velocidad de carga disponible.

Además de las webs, casi todas estas plataformas cuentan con aplicaciones móviles gratuitas para iOS y Android. Suelen ofrecer información más detallada y actualizada que la versión web, con datos en tiempo real sobre la disponibilidad de cada conector, incidencias y posibles restricciones de acceso, algo clave si quieres evitar llegar a un punto que está fuera de servicio o saturado.

Grandes redes de recarga: electrolineras y corredores de alta potencia

Más allá de los puntos sueltos en aparcamientos o supermercados, en los últimos años han proliferado las electrolineras especializadas y las redes de alta potencia a lo largo de los principales corredores de carretera. Estas infraestructuras están pensadas, sobre todo, para viajes de media y larga distancia.

Hay operadores que han desplegado estaciones propias repartidas por toda España y parte de Europa, con ubicaciones estratégicas en áreas de servicio, hoteles, restaurantes y polígonos. Muchas de estas estaciones agrupan varios cargadores rápidos o ultrarrápidos, de manera que varios vehículos pueden cargar a la vez sin grandes esperas.

En estas electrolineras es habitual encontrar conectores CCS de alta potencia, CHAdeMO, Tipo 2 e incluso tomas adicionales para coches menos comunes. En el caso de acuerdos de interoperabilidad, aunque los cargadores pertenezcan a distintos operadores, puedes activarlos y pagarlos con una sola app o tarjeta, lo que simplifica bastante el uso diario.

Algunas compañías energéticas han construido redes muy extensas: por ejemplo, se habla ya de más de 6.300 puntos de recarga operativos bajo una misma marca, con más de 900 puntos de carga ultrarrápida situados en los principales corredores para facilitar desplazamientos de larga distancia. En torno al 40% de estos cargadores son de carga rápida, lo que reduce significativamente los tiempos de espera.

También han llegado a acuerdos con centros comerciales, parques comerciales, hoteles y parkings para instalar cargadores que funcionan tanto para viajes como para el uso cotidiano en ciudad. De este modo, puedes aprovechar para cargar mientras haces la compra, vas al cine o te alojas en un hotel, sin tener que buscar una electrolinera aparte.

Tarifas y suscripciones para ahorrar al cargar fuera de casa

Otro punto muy interesante si sueles usar cargadores públicos es la posibilidad de contratar tarifas planas o de suscripción con determinadas aplicaciones. En lugar de pagar cada recarga de forma independiente, abonas una cuota mensual y tienes un determinado volumen de kWh a precio cerrado.

Por ejemplo, a través de ciertas apps de pago móvil como Waylet, puedes contratar una tarifa de suscripción mensual con la que se cargan automáticamente tus recargas en la red asociada. Eso te permite olvidarte de pagar cada sesión por separado y tener un coste más predecible.

Actualmente se ofrecen varios planes diseñados según el consumo: una Tarifa de movilidad 50 con hasta 50 kWh por 20,57 €/mes, una Tarifa de movilidad 100 con hasta 100 kWh por 36,30 €/mes y una Tarifa de movilidad 150 con hasta 150 kWh por 48,40 €/mes. Cada una se adapta a un perfil distinto: quien apenas recarga fuera, quien combina ciudad y viajes, o quien depende mucho de la red pública.

Estas tarifas se renuevan automáticamente cada 30 días naturales y el importe se abona en el momento de la contratación. Es importante revisar las condiciones específicas (lugar donde aplican, límites, exceso de consumo, etc.) para ver si encajan con tu patrón de uso y con las zonas por las que te mueves habitualmente.

La clave está en analizar cuántos kilómetros haces al mes y qué parte de esa energía esperas cargar en la red pública. Si sueles utilizar cargadores rápidos en viajes, la suscripción puede salir muy a cuenta comparada con la tarifa estándar por kWh, sobre todo si recargas a potencias altas que suelen tener un precio superior.

Cómo usar Google Maps para buscar cargadores eléctricos cercanos

Mientras el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico termina de poner en marcha su mapa oficial de puntos de recarga con precios, potencias y ubicación detallada, una de las herramientas más completas y accesibles para el día a día es, curiosamente, Google Maps.

Hasta hace no mucho, estabas acostumbrado a abrir el móvil para buscar gasolineras cercanas o los precios del combustible. Ahora, con el auge de la movilidad eléctrica, el mismo gesto sirve para localizar estaciones de carga, electrolineras y puntos en supermercados, centros comerciales y hoteles, aunque pertenezcan a empresas muy diferentes.

Para localizar cargadores desde la versión web o desde la app móvil, basta con escribir en la barra de búsqueda términos como “recarga de coche eléctrico”, “punto de carga para vehículo eléctrico” o “carga EV”. En el mapa aparecerán iconos que señalan la ubicación de los cargadores y, en un lateral, una lista detallada de cada punto.

Al pulsar sobre uno de esos iconos, verás información como el tipo de establecimiento (restaurante, supermercado, hotel, electrolinera), los conectores disponibles, el número de puestos, el estado de funcionamiento, la velocidad de carga aproximada y, en muchos casos, fotos y reseñas de otros usuarios.

En la app de Google Maps para móvil o tablet también puedes acceder desde el menú de categorías: dentro del apartado de servicios, elige “cargador de vehículos eléctricos”. Desde ahí puedes filtrar según los conectores compatibles con tu coche. Suelen aparecer opciones como J1772, CCS (Combo 1), Tipo 2, CCS (Combo 2), CHAdeMO, Tesla o enchufe de pared (schuko), lo que te ayuda a descartar puntos que no te sirven.

Google Maps permite igualmente guardar tus puntos de carga favoritos y organizarlos en listas personalizadas. Puedes crear una lista de cargadores habituales en tu ciudad, otra para los habituales de tu ruta al pueblo y tenerlo siempre a mano, sin tener que buscar desde cero cada vez.

Además, Google ha ido actualizando Android Automotive, su sistema integrado en el salpicadero de algunos coches. Este sistema puede calcular rutas más ecológicas según el tipo de motor que lleves y mostrar directamente en el navegador las estaciones de recarga más apropiadas para tu trayecto, para que puedas cargar mientras haces la compra o paras a comer.

En muchos vehículos con Android Automotive y en la propia aplicación de Maps, es posible filtrar directamente los cargadores rápidos de corriente continua que superen los 150 kW, ideal si vas justo de tiempo y no quieres hacer paradas largas. Esta integración refuerza la idea de que el propio navegador del coche se convierte en tu mejor aliado para no quedarte tirado.

Geoportal oficial y obligaciones de los operadores

Paralelamente a las herramientas privadas, el Gobierno está trabajando en un geoportal oficial de puntos de recarga que se integrará en el conocido Geoportal de Gasolineras del MITECO. El objetivo es ofrecer, en una sola plataforma, información fiable sobre la ubicación, potencia, tipo de conector y precio de la recarga.

Para hacerlo posible, se aprobó en marzo de 2022 un real decreto que regula los derechos y obligaciones de los operadores de puntos de recarga y de los proveedores de servicios. Entre esas obligaciones está la de remitir información actualizada al MITECO y a las comunidades autónomas para alimentar este mapa público.

Gracias a esta normativa, en el futuro será más fácil consultar de una sola vez toda la red de cargadores oficiales disponibles, sin tener que ir saltando entre distintas apps privadas. Hasta que ese mapa definitivo esté completado y sea realmente exhaustivo, seguirás dependiendo en gran medida de Google Maps y de las apps especializadas.

Mientras tanto, el uso combinado de plataformas privadas, Google Maps y aplicaciones de los propios operadores es la mejor forma de tener una imagen lo más real posible de la infraestructura disponible, su estado y sus precios, especialmente si vas a realizar viajes largos por varias comunidades autónomas.

El crecimiento de esta información centralizada también ayuda a que servicios de asistencia y clubes automovilísticos puedan ofrecer garantías adicionales, coberturas para la batería y servicios de ruta específicos para vehículos eléctricos, lo que da un plus de seguridad a los conductores que dan el salto a la movilidad cero emisiones.

Apps de operadores, interoperabilidad y planificación de viajes

Además de los mapas generalistas, las apps de cada operador son esenciales para sacarle todo el jugo a la infraestructura. Con ellas puedes activar y detener una recarga, consultar precios exactos, ver promociones o revisar tu historial de consumo al detalle.

Muchas redes de recarga han firmado acuerdos de interoperabilidad, lo que en la práctica significa que, con una sola app o tarjeta RFID, puedes conectar tu coche a cargadores de distintas empresas repartidos por toda Europa. En algunos casos, esto se traduce en acceso a más de 100.000 puntos de carga bajo una misma cuenta.

Estas aplicaciones suelen incluir un mapa similar al de Google, pero más centrado en su propia infraestructura y, a veces, con información en tiempo real más precisa sobre disponibilidad y estado de cada conector. También permiten filtrar por potencia, tipo de conector o servicios anexos (restaurante, aseos, hotel, etc.).

Si estás planificando un viaje, lo ideal es combinar herramientas: usa Google Maps o un mapa generalista para ver el panorama completo y luego apóyate en la app del operador que vayas a usar para comprobar detalles concretos (precio exacto por kWh, compatibilidad, posibles limitaciones horarias, tiempo máximo de estacionamiento, etc.).

En muchos casos, podrás diseñar rutas en las que no tengas que parar para cargar, sino cargar donde ya tenías pensado parar: hacer la compra, tomar un café, dormir en un hotel o visitar un punto de interés. Esa es la gran ventaja de la creciente densidad de puntos: encajar la recarga en tu vida diaria en lugar de organizar toda tu vida alrededor de la recarga.

Estado de la infraestructura de recarga en España

En los últimos años, encontrar puntos de carga en España se ha vuelto muchísimo más sencillo. La red de cargadores públicos ha crecido en ciudades, autopistas, hoteles, centros comerciales y aparcamientos municipales, de la mano tanto de operadores especializados como de grandes compañías energéticas y administraciones públicas.

Plataformas especializadas actualizan a diario su base de datos: por ejemplo, el último punto de recarga añadido en España puede ser algo tan concreto como un cargador en el parque tecnológico de una ciudad o en las instalaciones de una empresa concreta en Paterna, incluyendo fecha de alta y detalles de conectores y potencias.

Estas webs y apps ofrecen información útil en tiempo real para que puedas localizar puntos en función de lo que necesitas: carga rápida en carretera, carga semirrápida en parkings urbanos, o carga lenta en lugares donde dejas el coche muchas horas. También suelen permitir que los propios usuarios avisen de incidencias o cambios de estado.

En paralelo, la administración está empujando para que la información de todos estos puntos llegue de forma estructurada al mapa oficial, lo que dará todavía más seguridad a quien planifica un viaje largo, pero la realidad es que hoy por hoy el ecosistema es híbrido entre lo público y lo privado.

Si eres de los que ya han dado el salto al coche eléctrico, conviene que tengas instaladas en el móvil al menos una app generalista de puntos de recarga, la app de tu operador principal y, por supuesto, Google Maps. Con ese combo es difícil que te falte un enchufe cerca, tanto por la ciudad como en carretera.

Con toda esta combinación de mapas oficiales en desarrollo, apps de operadores, plataformas de terceros, tarifas de suscripción y herramientas como Google Maps y Android Automotive, buscar cargadores eléctricos cercanos y planificar tus recargas se ha convertido en un proceso mucho más intuitivo, flexible y económico que hace solo unos años, haciendo que viajar en coche eléctrico por España y buena parte de Europa sea ya una opción perfectamente viable para el día a día y para los trayectos de largo recorrido.

La gran mejora del AirTag 2 no se ve a simple vista: he tenido que alejarme 26 metros para comprobar lo que realmente hace el chip U2

Actualidad en Applesfera - Mié, 04/02/2026 - 14:00

Llevo desde 2021 con un AirTag en las llaves. Me ha salvado de más de un apuro: llaves caídas en el portal, mochilas olvidadas... Funciona bien, pero esta semana he probado el AirTag 2 y hay una mejora que me ha dejado bastante sorprendido.

Apple habla de un 50% más de alcance en la búsqueda de precisión. También promete un altavoz más potente y la posibilidad de localizarlo desde el Apple Watch. Todo suena bien sobre el papel, pero quería probar si en el uso real se nota esa diferencia. Así que me he bajado al parque con ambos AirTag para comprobarlo.

La prueba en campo abierto: el doble de alcance

He escondido los dos AirTag en un parque y he medido desde qué distancia la búsqueda de precisión conseguía conectar con cada uno. Esta función es esencial cuando necesitas encontrar algo con exactitud. Porque el mapa te dice "está en el parque", pero sin la búsqueda de precisión no sabes dónde es concretamente.

Con el AirTag original, la búsqueda de precisión empezaba a funcionar a partir de seis metros. La conexión se mantenía estable hasta los doce metros si volvías hacia atrás una vez se había establecido la conexión. Pero a partir de ahí perdía la señal.

El AirTag 1 pierde la señal a los 12 metros de distancia

El AirTag 2 me sorprendió desde el primer intento. Conectaba desde los 13 metros. Justo ahí el modelo anterior ya había perdido la señal. Y además la conexión se mantenía estable hasta los 20 o 26 metros en espacios abiertos. El AirTag 2 duplica el alcance del modelo anterior. Donde el original pierde la señal, el nuevo sigue conectado sin dudar.

El AirTag 2 se mantiene con conexión por encima de los 20 metros de distancia En interiores también marca la diferencia

Las pruebas en campo abierto están bien, pero la realidad es que la mayoría de veces vas a buscar un AirTag dentro de un edificio: en casa, en un hotel, en una cafetería. Así que también quería comprobar cómo se comportaban ambos modelos en interiores.

He puesto un AirTag debajo de un cojín del salón, simulando unas llaves olvidadas, y he probado desde qué distancia conseguía localizarlo con cada modelo. Aquí las paredes influyen bastante, así que la diferencia no es tan espectacular como en el parque.

Con el AirTag original tenía que estar casi en el área del sofá para que empezara la búsqueda de precisión. Cuatro o cinco pasos por detrás y ya perdía la conexión. Con el AirTag 2, incluso antes de entrar al salón ya me daba indicaciones. Desde el pasillo ya empezaba a guiarme hacia la dirección correcta.

El altavoz suena más alto y más claro

El otro cambio que se nota es el altavoz. Cuando haces sonar el AirTag para encontrarlo, el nuevo modelo suena más agudo y se escucha mejor. Es útil sobre todo en sitios con ruido ambiente: cafeterías, centros comerciales, estaciones. Con el modelo anterior a veces tenías que acercarte mucho para escucharlo bien. El nuevo se escucha con más claridad desde más distancia. No sabría decirte si es el doble de alto como dice Apple, pero la diferencia se nota, sobre todo al ser más agudo.

{"videoId":"x9yrw8m","autoplay":true,"title":"Sonido AirTag 1 vs AirTag 2", "tag":"", "duration":"19"} El requisito del chip U2: no todos los iPhone aprovechan las mejoras

Aquí está el detalle importante que tienes que saber antes de comprarlo. El AirTag 2 incorpora el chip U2 de Apple, que es la segunda generación del ultra wideband. Y tu iPhone también necesita tener ese chip para aprovechar estas mejoras de alcance.

Compatibilidad:

  • iPhone 15 o superior: aprovecha todas las mejoras
  • iPhone 16e y iPhone 14 hacia atrás: no es compatible con el chip U2, pero tiene las mismas capacidades que el AirTag original

Esto es importante. Si tienes un iPhone 12, 13 o 14, el AirTag 2 te va a funcionar igual que el modelo de 2021. Sin diferencias en alcance. Sería como tener el modelo antiguo. Seguirá funcionando para ver la ubicación en el mapa, pero la búsqueda de precisión tendrá el mismo rango limitado.

Pequeños detalles que importan

El diseño es idéntico al modelo anterior. Si no fuera por el brillo del nuevo, que durará dos días hasta que se raye con el uso, no podrías distinguirlos a simple vista. Siguen siendo igual de compactos, con el mismo peso y usando una pila de botón que dura un año más o menos.

Hablando de pilas, un consejo: cuando se agote, compra una de buena marca. Yo probé con pilas baratas y la verdad es que duraban bastante poco. Terminaba cambiándola cada pocos meses en lugar de una vez al año. Cambiarla tan seguido es más molesto que el pequeño ahorro que te ahorras con pilas más económicas de supermercado.

El precio ha bajado ligeramente respecto al modelo anterior: ahora cuesta 35 euros frente a los 39 euros que costaba el AirTag original. Además, en Amazon suele haber ofertas que lo dejan por debajo de 30 euros. También lo venden en packs de cuatro si quieres equipar llaves, mochilas, maletas y lo que necesites.

¿Merece la pena actualizar?

Aquí viene la parte complicada, porque la respuesta depende de tu caso concreto y de cómo uses el AirTag.

Si tienes un iPhone 15 o superior, para mí tiene sentido actualizar, sobre todo si usas AirTag en maletas o mochilas para viajar. Ese doble de alcance en la búsqueda de precisión se nota en situaciones reales.

Yo voy a tener dos AirTag en casa. El nuevo lo voy a llevar en las llaves, que es donde más lo necesito y donde más partido le saco. El viejo lo dejaré en una mochila que uso para viajes o lo meteré dentro del coche. De esta forma aprovecho las dos generaciones sin perder la inversión del primero.

Si tienes un iPhone 14 o anterior, no actualices todavía. Sin el chip U2, no vas a notar ninguna diferencia con el modelo original. Sería tirar el dinero. Mejor espera a cambiar de iPhone primero y entonces plantéate el AirTag 2.

Si no tienes ningún AirTag y estás pensando en comprarte uno, este es buen momento. Por 35 euros es una compra útil para tener tranquilidad con llaves, mochilas o equipaje. Y si tienes un iPhone compatible, te llevas directamente la mejor versión.

En mi caso, el AirTag original me acompañó desde 2021 y me ha sido muy útil. Pero después de probar el AirTag 2, la diferencia de alcance me ha parecido suficiente como para invertir en uno nuevo sin deshacerme del viejo. No es un cambio revolucionario que lo cambie todo, pero ese alcance extra hace que algo que ya funcionaba bien, funcione bastante mejor.

La respuesta honesta está en tu uso real del AirTag y en qué iPhone tienes. Si cambias de móvil cada dos años y no le das un uso intensivo al AirTag, el modelo original sigue siendo válido. Si quieres exprimir al máximo la búsqueda de precisión, tienes un iPhone compatible y usas el AirTag con frecuencia, los 35 euros están más que bien invertidos.

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La noticia La gran mejora del AirTag 2 no se ve a simple vista: he tenido que alejarme 26 metros para comprobar lo que realmente hace el chip U2 fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Cómo corregir la brújula del móvil cuando apunta mal

Actualidad en Androidsis - Mié, 04/02/2026 - 13:56

Que el punto azul del móvil marque tu posición y, aun así, la flecha apunte para Cuenca cuando tú miras al norte es más habitual de lo que parece. Cuando esto pasa, no suele ser un fallo del GPS sino de la brújula interna del teléfono, el famoso magnetómetro que usan apps como Google Maps para saber hacia dónde estás mirando.

Si notas que el mapa gira raro, que el rumbo que indica el móvil no coincide con la realidad o que Google Maps tarda en situarte bien, es muy probable que la brújula esté desajustada. La buena noticia es que corregir una brújula que apunta mal es sencillo, rápido y no necesitas ninguna herramienta especial, solo mover el móvil de una forma muy concreta y conocer un par de trucos extra para mejorar la precisión.

Qué hace realmente la brújula del móvil y en qué se diferencia del GPS

Dentro de tu smartphone hay varios sensores trabajando a la vez para situarte en el espacio. El más conocido es el GPS, que se encarga de calcular con mucha precisión el punto exacto del mapa donde te encuentras usando señales de satélite, redes WiFi cercanas y torres de telefonía. Sin embargo, el GPS no sabe hacia dónde miras; solo sabe dónde estás.

Ahí entra en juego la brújula digital o magnetómetro, un pequeño sensor que detecta el campo magnético de la Tierra y traduce esa información en direcciones cardinales (norte, sur, este y oeste). Gracias a él, Google Maps y otras aplicaciones de mapas pueden mostrar la orientación del teléfono y girar el mapa para que coincida con la dirección en la que estás apuntando.

Cuando el magnetómetro funciona bien, la flecha azul del mapa apunta justo hacia donde miras con el móvil, incluso aunque estés parado. En cambio, cuando se descalibra, el sistema interpreta mal el norte magnético y termina mostrándote una dirección errónea, aunque el GPS siga diciendo correctamente dónde estás.

Además del magnetómetro, el teléfono se apoya en otros sensores para mejorar la orientación (puedes comprobarlos con apps de diagnóstico de hardware). Los acelerómetros se encargan de detectar los movimientos lineales y la posición general del móvil (vertical, horizontal, tumbado, etc.), mientras que el giroscopio mide los giros precisos en los tres ejes del espacio. Combinando todos estos datos, el sistema obtiene una imagen bastante fiel de cómo estás sujetando el dispositivo.

Si alguno de estos elementos proporciona información distorsionada (puedes detectar fallos en los sensores), o si el magnetómetro se ve muy afectado por interferencias, el plano magnético interno que guarda el sistema deja de coincidir con la realidad. Es entonces cuando la brújula “se vuelve loca” y la app de mapas te sitúa mirando en una dirección incorrecta aunque estés quieto.

Por qué la brújula del móvil se descalibra y empieza a apuntar mal

No es que el móvil “olvide” dónde está el norte por capricho. Lo que ocurre es que la lectura del campo magnético terrestre se mezcla con otros campos magnéticos cercanos y el sensor deja de distinguir bien qué pertenece a la Tierra y qué pertenece al entorno inmediato.

Cualquier fuente de magnetismo o interferencia electromagnética puede afectar a la brújula: imanes potentes, altavoces, motores eléctricos, cables de alta intensidad, estructuras metálicas grandes, etc. Incluso apoyar el móvil sobre una superficie metálica puede distorsionar el sensor si se mantiene así el tiempo suficiente.

Dentro del propio teléfono también hay elementos que generan pequeñas interferencias. Los circuitos internos, la batería, el motor de vibración o incluso ciertos accesorios pueden crear un “ruido magnético” que se mezcla con la señal del campo magnético terrestre. En móviles de gama baja o antiguos esto suele notarse más porque los sensores son menos precisos y están peor aislados.

Otro factor frecuente son los cambios de posición o de entorno. Si pasas de un espacio abierto a un parking subterráneo con mucho metal alrededor, o si usas el móvil dentro del coche, la brújula puede empezar a leer un campo magnético diferente al habitual y necesitar una nueva calibración.

Muchas aplicaciones, sobre todo Google Maps, son capaces de detectar cuando la precisión del rumbo es baja o media. Por eso a veces te aparece un aviso diciendo que la precisión de la brújula es reducida y que conviene recalibrarla. Este aviso no tiene que ver con la cobertura de datos o el GPS, sino con cómo está interpretando el magnetómetro el campo magnético.

El famoso “truco del ocho”: cómo recalibrar la brújula del móvil

La forma más conocida y efectiva de corregir la brújula cuando apunta mal es el llamado “giro del ocho” o truco del ocho. Seguramente lo has visto en Google Maps: te muestra un pequeño dibujo con el móvil moviéndose en forma de 8 en el aire.

El movimiento no es aleatorio. Al trazar un ocho en el espacio, obligas al magnetómetro a registrar lecturas del campo magnético en los tres ejes espaciales (X, Y y Z) mientras el sistema cruza esos datos con los acelerómetros y el giroscopio. De esta manera, el móvil puede separar mejor qué información corresponde al campo magnético terrestre y cuál a interferencias cercanas.

Para que el truco funcione bien, conviene agarrar el dispositivo con firmeza. Ten en cuenta que en algunos de los giros es fácil que el móvil resbale de la mano si lo haces con prisas o sobre una superficie muy pulida. Si estás en la calle, mejor sujetarlo con fuerza para evitar sustos innecesarios.

No es obligatorio seguir un patrón perfecto de ocho, pero ayuda que el movimiento sea amplio, fluido y que incluya giros de muñeca en varias direcciones, de modo que el sensor “vea” cambios de orientación en todos los ángulos posibles. Normalmente con unos 20 o 30 segundos de este ejercicio suele bastar para que la brújula vuelva a la normalidad.

Una vez completados los movimientos, el propio sistema recalcula el plano magnético interno y, si todo ha ido bien, la flecha de ubicación volverá a apuntar hacia donde miras aunque sigas quieto. Verás que el mapa se alinea mejor con tu rumbo y que las instrucciones de navegación son más precisas desde el primer momento.

Cómo calibrar la brújula usando Google Maps paso a paso

Aunque puedes hacer el truco del ocho en cualquier momento, lo más cómodo es recurrir a Google Maps cuando sospechas que algo no va bien. La propia aplicación incluye un sistema de calibración guiada que te va indicando qué hacer en cada momento y te muestra el nivel de precisión alcanzado.

Para empezar, abre Google Maps y espera a que aparezca el clásico punto azul que marca tu ubicación. Si no lo ves, toca el icono de ubicación de la esquina inferior derecha (el círculo azul dentro de otro blanco) para que la app centre el mapa en tu posición actual.

Cuando tengas el punto azul en pantalla, pulsa directamente sobre él. Al hacerlo, se desplegará en la parte inferior el panel “Tu ubicación” con información adicional y varias opciones relacionadas con tu posición.

Dentro de ese menú verás una opción llamada “Calibrar”. Al tocarla, Google Maps mostrará una ventana específica con el grado de precisión actual de la brújula y una animación que indica cómo debes mover el teléfono. Normalmente te pedirá que dibujes un ocho en el aire, igual que en el truco del que hemos hablado antes.

Realiza el movimiento tal y como indica la animación, repitiéndolo varias veces. A medida que lo haces, la aplicación irá recalculando la orientación hasta que pueda mostrar como estado de la brújula una precisión “Alta”. En ese momento, toca en “Hecho” y la calibración quedará completada, sin necesidad de hacer nada más.

Tras esto, lo normal es que el mapa gire de manera más coherente con tus movimientos y que la flecha de tu posición señale correctamente hacia dónde estás mirando. Si notas que sigue habiendo errores importantes, puedes repetir la calibración o alejarte de posibles fuentes de interferencias magnéticas antes de volver a intentarlo.

Cuándo conviene recalibrar la brújula del móvil y cada cuánto hacerlo

En los móviles actuales, sobre todo en gamas medias y altas, no es necesario calibrar la brújula constantemente. Los sensores han mejorado bastante y son capaces de mantenerse estables durante largos periodos de tiempo sin mostrar desviaciones significativas, siempre que no sufran interferencias fuertes.

Sin embargo, hay ciertas situaciones en las que sí resulta recomendable hacer el famoso truco del ocho o pasar por el asistente de Google Maps. Una de las más típicas es cuando te encuentras dentro de un coche, especialmente si tiene mucha estructura metálica o imanes en soportes de móvil y similares, lo que puede distorsionar la lectura del magnetómetro.

También conviene recalibrar si hace mucho tiempo que no lo haces o si has notado que últimamente el rumbo falla demasiado. Cada dispositivo es un mundo, pero en entornos con muchas interferencias la brújula se desajusta con más facilidad, por lo que un pequeño gesto rápido antes de iniciar una ruta puede ahorrarte vueltas innecesarias.

Otro caso en el que la calibración cobra importancia es cuando usas el móvil para actividades de campo, senderismo u orientación. En estos contextos, que la dirección sea precisa puede marcar la diferencia entre seguir el sendero correcto o perderte al confundir un desvío. Unos segundos de calibración al inicio de la ruta pueden darte mucha tranquilidad.

Lo habitual es que no tengas que preocuparte demasiado y que sea la propia aplicación quien te avise cuando detecte una precisión baja. Si recibes el aviso, hazle caso: calibrar en ese momento evitará lecturas raras y giros absurdos del mapa justo cuando más estás mirando la pantalla para orientarte.

Lecturas correctas: cómo sujetar y usar el dispositivo para que marque bien

Además de calibrar cuando toque, es importante que el móvil pueda “leer” el campo magnético de forma adecuada durante el uso normal. Para ello, conviene mantener el dispositivo más o menos horizontal cuando uses el modo brújula o cuando confíes mucho en la dirección que indica el mapa.

Si inclinas demasiado el teléfono o lo giras de forma brusca, el sistema sigue siendo capaz de calcular la orientación, pero las lecturas pueden ser un poco más ruidosas. Siempre que puedas, sujeta el móvil plano, como si sostuvieras un mapa de papel, sobre todo cuando quieres comprobar bien hacia dónde apunta la flecha.

También ayuda mantener el dispositivo alejado de objetos metálicos o fuentes de campos magnéticos intensos: relojes de pulsera grandes, pulseras metálicas, altavoces portátiles, cables eléctricos gruesos o incluso cajas fuertes. Cuanto menos “ruido” magnético haya alrededor del teléfono, más limpia será la lectura que haga el magnetómetro.

En muchos dispositivos específicos de navegación, como relojes deportivos o GPS de montaña, se recomienda un primer proceso de calibración muy cuidadoso nada más sacarlos de la caja o después de cambiar la pila. Algunos incluso te avisan automáticamente cuando detectan que la brújula necesita ser reajustada.

Cuando aparezca el aviso, sigue las instrucciones del fabricante, que normalmente piden mantener el aparato nivelado y girar el dispositivo lentamente en el sentido de las agujas del reloj durante varios segundos hasta que la brújula se active correctamente. Aunque el formato es diferente al del truco del ocho, la idea es exactamente la misma: obtener lecturas en todos los ángulos para recalcular el plano magnético.

Ajustar la declinación: la diferencia entre norte real y norte magnético

Además de la calibración, hay otro concepto importante cuando hablamos de brújulas: la declinación. Los mapas en papel y muchos mapas topográficos se basan en el norte geográfico o norte real, que es la dirección hacia el eje de rotación de la Tierra. Sin embargo, las brújulas apuntan al norte magnético, que se encuentra en una zona distinta y, además, se desplaza con el tiempo.

El ángulo que separa el norte magnético del norte real en un punto concreto de la Tierra se llama declinación. Este valor suele aparecer indicado en los mapas topográficos y se actualiza regularmente porque la posición del polo norte magnético cambia año tras año. Para obtener la declinación más precisa puedes acudir a organismos oficiales o a calculadoras especializadas en Internet.

En algunos dispositivos de navegación avanzados y en ciertas apps, puedes introducir ese valor de declinación para que la brújula compense automáticamente la diferencia entre ambos nortes. De esta forma, cuando la brújula marque el norte, estará alineada con el norte real que muestra el mapa, facilitando la orientación en terrenos complejos.

Sin embargo, hay una excepción importante: los mapas de orientación específicos (por ejemplo, los usados en carreras de orientación) suelen estar dibujados directamente en relación con el norte magnético. En esos casos, lo que interesa es desactivar la corrección de declinación y fijar ese valor en 0 grados, para que la brújula y el mapa “hablen el mismo idioma”.

En menús de dispositivos dedicados, lo habitual es que puedas entrar en una sección tipo “Compass” o similar y, desde ahí, activar o desactivar la corrección de declinación y elegir si es este (E) u oeste (W), además de ajustar el valor concreto con los controles disponibles. Ajustar bien este parámetro marca la diferencia para quienes necesitan una precisión de orientación mucho más fina que la que solemos usar en ciudad.

En un uso diario con el móvil, muchas aplicaciones ya gestionan internamente estas diferencias, pero entender el concepto de declinación ayuda a comprender por qué un norte no siempre coincide exactamente con el otro, sobre todo cuando trabajas con mapas físicos y brújulas analógicas o con dispositivos de montaña.

Qué pasa por dentro cuando mueves el móvil en forma de ocho

A nivel interno, el truco del ocho no es magia, es pura matemática aplicada a sensores. El magnetómetro del teléfono va midiendo continuamente la intensidad y dirección del campo magnético que lo rodea en los tres ejes del espacio. Esas lecturas crudas se procesan y se combinan con lo que dicen los acelerómetros y el giroscopio.

Cuando la brújula se descalibra, el sistema tiene almacenado un “plano magnético” que ya no encaja con la realidad. Al hacer el movimiento en ocho, generas un montón de posiciones distintas en un corto espacio de tiempo, de forma que el sistema puede comparar esas nuevas lecturas con el modelo antiguo y descartar las que claramente están contaminadas por interferencias.

El móvil no se limita a mirar un único dato; cruza información. Si el magnetómetro dice una cosa pero los acelerómetros y el giroscopio indican una orientación incompatible, el algoritmo puede deducir que esas lecturas son poco fiables y reajustar el modelo. Con suficientes movimientos en varias direcciones, el resultado final es una brújula “limpia” y coherente.

Por eso es importante que el movimiento no se limite a girar el móvil solo en un plano. Cuanto más variado sea el giro, mejor. Los sistemas modernos de navegación en smartphones se apoyan en este tipo de fusiones de sensores para ofrecer orientaciones cada vez más estables, incluso en entornos urbanos donde las interferencias son más frecuentes.

Esta combinación de datos es también la responsable de que el mapa pueda seguir tu orientación incluso cuando la señal GPS no es perfecta, como en calles muy estrechas o zonas con muchos edificios altos. La brújula y los sensores inerciales rellenan los huecos que deja el GPS, permitiendo que la experiencia de navegación sea más fluida y menos errática.

Si, pese a todo, notas que la orientación sigue fallando, conviene revisar también otros factores: desactivar temporalmente fundas con imanes, alejarte de fuentes muy potentes de magnetismo o reiniciar el dispositivo para forzar que el sistema de sensores empiece desde cero. En casos extremos, podría tratarse de un fallo físico del sensor, pero lo normal es que con una buena calibración y algo de cuidado el problema se solucione.

Dominar estos pequeños trucos de calibración y entender qué papel juega la brújula digital en tu móvil te permite sacar mucho más partido a aplicaciones de mapas, actividades al aire libre y cualquier situación en la que necesites que el teléfono te diga con precisión no solo dónde estás, sino también hacia dónde estás apuntando, algo imprescindible cuando la brújula original empieza a señalar caminos que no son los tuyos.

Tráiler de anuncio de Nekome: Nazi Hunter

Actualidad en 3DJuegos - Mié, 04/02/2026 - 13:28
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Tráiler y fecha de Heartopia

Actualidad en 3DJuegos - Mié, 04/02/2026 - 13:20
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Tráiler de Animal Crossing: New Horizons – Nintendo Switch 2 Edition & Free Update

Actualidad en 3DJuegos - Mié, 04/02/2026 - 13:08
Trailer promocional de Animal Crossing: New Horizons

Tu iPhone tiene una capacidad oculta que por fin podrás usar en España. Elon Musk y MasOrange han firmado el acuerdo para activarla

Actualidad en Applesfera - Mié, 04/02/2026 - 13:00

Ese momento en el que estás en mitad de una carretera perdida, intentando abrir Google Maps, y te das cuenta de que el móvil no tiene ni una raya de cobertura. O cuando subes a la montaña y asumes que durante horas tu iPhone va a ser poco más que una cámara de fotos. Esas situaciones que todos hemos vivido y que aceptamos están a punto de empezar a cambiar en España, y lo curioso es que tu iPhone actual probablemente ya esté preparado para ello.

MasOrange y Starlink han firmado un acuerdo para traer a España el servicio Direct to Cell, algo que lleva meses funcionando en Estados Unidos, Chile y Perú. La idea es que cuando nuestro móvil pierda la cobertura terrestre, podrá conectarse directamente a los satélites de Starlink como si fueran antenas flotando en el espacio.

Satélites que hablan el mismo idioma que tu móvil

Lo que hace Direct to Cell diferente a todo lo que hemos visto hasta ahora es que aprovecha el mismo módem 4G que casi cualquier smartphone lleva usando desde hace años. Mientras Apple montó su propio sistema de SOS de emergencia con un chip concreto y una interfaz guiada para situaciones límite, Starlink ha ido por otro camino: convertir sus satélites en torres de telefonía que hablan el mismo idioma LTE que cualquier antena terrestre. Para tu iPhone, un Samsung o un Google Pixel, conectarse a un satélite de Starlink es exactamente igual que conectarse a la antena de una operadora.

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Cuando el móvil detecta que no hay red disponible en tierra, busca el satélite Starlink más cercano y se conecta usando las mismas frecuencias 4G de siempre. Una vez enganchado, la señal viaja de satélite en satélite mediante enlaces láser hasta alcanzar una estación terrestre, donde se integra con la red de MasOrange como si vinieras de una antena cualquiera. Todo esto pasa en segundo plano mientras tú intentas cargar el mapa o enviar ese mensaje de WhatsApp que pensabas que no iba a salir.

Torres de cobertura sátelite de Starlink

Direct to Cell está diseñado para funcionar con cualquier smartphone que soporte LTE en las bandas que usa cada operadora. En Estados Unidos, T-Mobile habla de compatibilidad con el iPhone 14 y posteriores, pero también con modelos de Samsung , Google Pixel, Motorola... En España, MasOrange va a usar frecuencias que los móviles llevan años soportando, lo que abre la puerta a que una buena parte de los teléfonos actuales puedan aprovechar esto sin necesidad de esperar a un modelo nuevo.

WhatsApp, Google Maps y SMS desde cualquier sitio

En la práctica, esto significa que podrás usar datos móviles para WhatsApp, Google Maps o cualquier aplicación que necesites, además de enviar SMS y MMS tradicionales. No estamos hablando de sustituir la cobertura normal, sino de rellenar esos agujeros del mapa donde hasta ahora dabas por hecho que el móvil no servía: zonas de alta montaña, pueblos remotos, carreteras secundarias en medio de la nada o incluso tramos de costa alejados de núcleos urbanos.

Funcionamiento de Starlink Direct to Cell

El piloto va a arrancar en Valladolid, donde MasOrange utilizará parte de su espectro 4G en la banda de 2,6 GHz para las pruebas. La Secretaría de Estado de Telecomunicaciones ha dado luz verde al proyecto con un permiso provisional, porque usar frecuencias de telefonía móvil desde satélite no estaba contemplado en las concesiones actuales. Si todo funciona bien durante esta fase, el objetivo es ir expandiendo el servicio al resto del país, aunque de momento no hay fechas concretas.

Starlink Direct to Cell funcionando en dos iPhone hace dos años La ventaja de Starlink: miles de satélites y subiendo

SpaceX tiene ahora mismo más de 7.000 satélites en órbita, de los cuales unos 450 están equipados con la tecnología necesaria para Direct to Cell. Y siguen lanzando satélites cada semana aprovechando sus cohetes Falcon 9 reutilizables, lo que les da una gran ventaja frente a cualquier otro competidor.

Por ahora, en España el servicio se limitará a datos y mensajería de texto durante el piloto de Valladolid. Pero en Estados Unidos ya se ha demostrado que el sistema puede soportar llamadas de voz e incluso videollamadas. Escalar esas capacidades a gran escala requiere más satélites y más infraestructura, pero las pruebas técnicas llevan más de un año funcionando y los resultados están ahí.

En Applesfera TSMC ofreció a Apple dos formas de fabricar el chip del iPhone 18. Lo curioso es que han elegido la opción "barata"

Ahora mismo, Direct to Cell en España es solo una prueba inicial en Valladolid. MasOrange no ha aportado más información sobre cuándo estará disponible comercialmente, a qué precio, ni siquiera con qué marcas del grupo se podrá contratar. Es probable que un servicio tan diferencial se reserve para las marcas principales y no llegue a las low-cost, pero de momento es pura especulación.

Lo que sí sabemos es que primero tienen que validar que todo funciona bien en condiciones reales, con usuarios reales, antes de pensar en abrirlo al resto del país. Toca esperar a ver cómo evoluciona Valladolid.

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No compres cualquier iPad mini: su versión LTE ahora mismo cuesta lo mismo que la que incluye solo WiFi

Actualidad en Applesfera - Mié, 04/02/2026 - 12:30

De entre todas las tablets de Apple, hay una que siempre me ha llamado especialmente la atención por la versatilidad de uso. El iPad mini me parece, de lejos, el modelo más idóneo para viajar, ya sea para ver contenido multimedia o para trabajar o estudiar en momentos puntuales. Lo malo es que suele mantenerse por un precio muy cercano al oficial, aunque hay excepciones.

MediaMarkt es una de las tiendas que mejores ofertas suele tener en dispositivos de Apple (junto a PcComponentes en lo relacionado a MacBook). Y ahora tiene el iPad mini en su configuración LTE por 499 euros. ¿Es un buen precio? Lo es, sobre todo teniendo en cuenta que la configuración WiFi cuesta lo mismo. Evidentemente, de elegir entre alguna de ellas, recomendamos apostar por la LTE.

Un iPad pequeño con un gran descuento

El iPad mini de séptima generación fue lanzado en 2024, y sigue siendo una opción de compra perfecta para los que valoramos la portabilidad y, sobre todo, la comodidad. Incorpora una pantalla de 8,3 pulgadas, por lo que es una tablet bastante compacta. Pero también es potente porque cuenta con el chip A17 Pro, por lo que es un modelo que se puede utilizar para trabajar de forma puntual, e incluso para estudiar fuera de casa.

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También hay un punto especialmente interesante que conviene mencionar, y es que el iPad mini, al igual que muchos otros dispositivos de Apple, incorpora una batería excelente, que en este caso ofrece una autonomía teórica de hasta 10 horas de navegación o reproducción de vídeo.

A ello debemos sumarle lo útil que puede resultar tener conectividad WiFi y, sobre todo, LTE para poder navegar cuando no tenemos ningún punto de acceso a Internet. Por último, también cabe mencionar que el iPad es compatible tanto con Apple Intelligence como con el Apple Pencil Pro, aunque la "pega" es que únicamente dispone de 128 GB de almacenamiento.

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TSMC ofreció a Apple la mejor tecnología posible para el chip del iPhone 18. La respuesta fue un "no" rotundo porque han hecho cuentas

Actualidad en Applesfera - Mié, 04/02/2026 - 11:00

No es la primera vez que Apple sorprende con sus decisiones sobre fabricación de chips. Hay quien esperaría que la compañía más valiosa del mundo siempre apostara por lo más avanzado, lo más rápido, lo más caro. Pero según un reporte de China Times, Apple ha decidido usar el proceso N2 estándar de TSMC para los chips A20 y M6, descartando la variante mejorada N2P que sí adoptarán Qualcomm y MediaTek. Su pura competencia. Apple ha hecho cuentas. Pagar bastante más por ganar solo un 5% de rendimiento no compensa.

Los números que explican por qué Apple dice "no gracias"

TSMC lanzará este año tres variantes de su tecnología de 2 nanómetros. La primera, N2, ya está en producción masiva y será la que equipen el iPhone 18 y los futuros MacBook Pro con pantallas OLED. La segunda, N2P, llegará en la segunda mitad de 2026 con promesas de un 5% más de rendimiento al mismo nivel de consumo. La tercera, A16, está pensada para chips de inteligencia artificial y centros de datos, con tecnología de alimentación por la parte trasera del chip.

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Apple ha elegido quedarse con N2. ¿Por qué? Porque ese 5% extra de velocidad viene con un coste de fabricación mucho mayor. Y aquí está el matiz que marca la diferencia: el iPhone ya es tremendamente rápido. El A18 Pro actual es capaz de mover juegos de videoconsola y ejecutar modelos de IA locales. ¿Realmente necesita un 5% más de potencia?

Además, hay un factor de tiempo. N2P comenzará su producción masiva en la segunda mitad de 2026, justo cuando Apple necesita tener millones de chips A20 listos para el lanzamiento del iPhone 18 Pro en septiembre. No hay margen. Ya tienen N2 reservado y en producción. Es la jugada segura.

Evolución de tecnologías de TSMC a lo largo de los años Qualcomm y MediaTek sí irán a por el proceso más avanzado

Mientras Apple elige la prudencia, sus competidores directos en Android van a apostar fuerte. Tanto Qualcomm como MediaTek planean usar N2P para sus próximos procesadores flagship. En el mundo Android, las especificaciones puras todavía venden. Un Snapdragon o un Dimensity con velocidades de reloj más altas puede presumir de números más grandes en las hojas de características.

Sobre el papel, tendrán chips teóricamente más rápidos que el iPhone 18 Pro o el iPhone 18 que llegue en primavera. Pero aquí entra en juego el factor que Apple siempre ha dominado: la optimización. Un chip Android puede tener 200 MHz más de velocidad de reloj, pero si el sistema operativo no está tan afinado, si la gestión térmica falla, si el software no aprovecha cada transistor, esos números se quedan en eso: números.

Apple lo sabe. Por eso puede permitirse elegir N2 sin complejos. Porque el rendimiento real del iPhone no viene solo del silicio, viene de cómo iOS y el chip trabajan juntos. Es la vieja lección que aprendimos con los megapíxeles de las cámaras: más no siempre es mejor.

En Applesfera Se filtran los "cambios" de diseño de los iPhone 18 Pro. Parecen malas noticias, pero son buenas La capacidad de producción también cuenta

Hay otro factor en juego que no suele mencionarse tanto: la demanda de 2 nanómetros ha superado todas las expectativas de TSMC. La capacidad inicial de N2 ya está casi completamente reservada por clientes de primer nivel como Apple, AMD y los gigantes de la nube. Apple, que lleva años siendo el mejor cliente de TSMC, tiene su cuota asegurada.

Si hubiera apostado por N2P, habría entrado en una batalla por capacidad con menos margen de maniobra. Empresas como NVIDIA planean usar el proceso A16 más avanzado para sus futuras GPU de IA. Google y Amazon también tienen pedidos masivos para sus chips de centros de datos. Apple prefiere tener garantizada la producción de decenas de millones de chips perfectos antes que arriesgarse por un 5% extra de velocidad. Porque sí, Apple ha dejado de ser el cliente más grande de TSMC y esta puede ser una de las consecuencias.

El chip A20 de Apple será de 2 nanómetros y estará fabricado íntegramente por TSMC

TSMC espera que la familia de 2 nanómetros sea un nodo de larga vida, incluso más que los 3 nm. Esto significa que Apple tendrá tiempo de sobra para evaluar N2P en futuras generaciones, quizás para el A21 de 2027, cuando el proceso esté más maduro, la capacidad sea más abundante y el precio más bajo.

Mientras tanto, Qualcomm y MediaTek podrán presumir de números más altos en sus presentaciones. Pero Apple lleva años demostrando que en el mundo de los chips, ganar la carrera de los megahercios no es lo mismo que ganar la carrera de la experiencia de usuario. Y esa, de momento, la sigue ganando sin necesidad del proceso más caro y avanzado de TSMC.

Fuente | China Times

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Se filtran los "cambios" de diseño de los iPhone 18 Pro. Parecen malas noticias, pero son buenas

Actualidad en Applesfera - Mié, 04/02/2026 - 10:00

Más allá del deseo de sentir que tengamos algo nuevo entre las manos, el cambio del diseño de un iPhone debe estar justificado con un buen rendimiento. Esa es mi opinión y, creo, la de otros muchos. Es lo que por fin conseguimos con los iPhone 17 Pro y lo que parece que sucederá también con los iPhone 18 Pro. Al menos según las últimas filtraciones.

A la par que hemos conocido detalles del diseño del primer iPhone plegable, un filtrador ha revelado que "no habrá demasiados cambios" en los iPhone 18 Pro. No quiere decir que no vaya a haber modificaciones, aunque serán las justas para que, pese a que no sean disruptivos a la vista, sean justo lo que muchos queremos.

Si algo funciona, mejor no lo toques {"videoId":"x9sv38g","autoplay":true,"title":"1 MES DE USO REAL con el iPHONE 17 PRO MAX: Yo al iPhone le pido MÁS", "tag":"Webedia-prod", "duration":"1146"}

Cuando Apple lanzó los iPhone 15 Pro, el salto a los materiales de titanio tuvo tanto protagonismo que llegó a ser parte del mensaje principal de venta de Apple. Y sí, estaba bien a efectos visuales y en mano nos permitía tener unos dispositivos menos pesados. Pero en la práctica acarreaba problemas.

El calentamiento del terminal, sobre todo en verano, fue algo que se sufrió demasiado. Ocurrió también con los iPhone 16 Pro, construidos con idéntica aleación. Por eso, aunque pareciese un paso atrás, el salto de nuevo al aluminio con los iPhone 17 Pro fue una bendición. Y no hay mejor prueba que ver cómo reaccionan al calor.

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Según Fixed Focus Digital, un conocido filtrador que ha ido adelantando información como el nombre final del iPhone 16e (se creía entonces que se llamaría "iPhone SE 4"), los iPhone 18 Pro mantendrán un diseño muy parecido al de los iPhone 17 Pro. Y sí, puede sonar a "más de lo mismo", pero esto no es malo.

Es innegable que cambiar el diseño tiene sus ventajas a todos los niveles. Para Apple, porque tiene una excusa para hacer que sus nuevos productos se vean distintos a los anteriores. Para el usuario, que si nos da por renovar nuestro iPhone del año anterior por el nuevo, a efectos visuales sentiremos que tenemos algo verdaderamente nuevo entre manos.

Pero en este caso concreto, si el cambio no responde a nada funcional, como sí lo fue el salto al aluminio, creo que salimos ganando con un diseño similar al del año anterior. Sobre todo porque eso no implica que no vaya a haber absolutamente ningún cambio. Los habrá.

Lo que sí se espera que cambien los iPhone 18 Pro

Sin necesidad de que se filtre, ya podemos intuir que los nuevos iPhone traerán también consigo nuevas gamas de colores. La primera filtración al respecto indicó que serán versiones en color púrpura, burdeos y un marrón café, aunque fueron informes muy tempranos los que lo revelaron y probablemente haya cambios. Pero es evidente que habrá nuevos.

También en lo que a color se refiere, se ha filtrado que la placa de vidrio tendrá un tono de color más similar al del resto del cuerpo. En la actual generación, sobre todo en la versión de color plateada, se aprecia claramente como el cuerpo tiene un tono más grisáceo y la placa un blanco más puro.

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En la parte delantera también habrá cambios con una isla dinámica más pequeña. Una confusión nos hizo pensar que desaparecería ya en esta generación, pero no, ya que seguirá muy viva, solo que con un tamaño reducido que hará que estorbe algo menos a la hora de consumir vídeo o jugar.

No se descartan otros cambios, ya que el desarrollo de estos futuros iPhone no se ha cerrado por completo. Pero a tenor de las filtraciones, no encontraremos ningún cambio radical. Y eso, si no impide que el rendimiento siga siendo bueno y no se sobrecaliente, será bueno.

Vía | MacRumors

Imagen de portada | Montaje con concepto de AppleHub

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Apple se acerca al vibe coding con Xcode, pero a su manera. Y cuentan con los mejores socios posible: Claude y Codex

Actualidad en Applesfera - Mié, 04/02/2026 - 09:00

Apple ya tiene su IA agéntica disponible para los desarrolladores de apps gracias a Xcode 26.3. Tal y como han anunciado esta semana, la herramienta de desarrollo de la compañía tendrá pronto un nuevo soporte agéntico encargado de ayudar con el código. Y todo gracias a Claude de Anthropic y a Codex de OpenAI.

Así funcionará el agentic coding de Xcode Vista del nuevo Xcode 26.3 con IA agéntica (Imagen: Apple)

Xcode 26.3, que pronto estará disponible para los desarrolladores, tendrá soporte para el llamado agentic coding, el cual permitirá que los programadores puedan tener los agentes de Claude y Codex directamente en la herramienta de desarrollo. Y lo mejor es que no aportarán simples sugerencias.

Ambos agentes serán capaces de entender la estructura del proyecto, navegar por la documentación, modificar configuraciones e incluso compilar y hacer pruebas con el código por sí mismos. La labor de verificación también será crucial para evitar errores, algo que resulta vital dado el auge del vibe coding y cómo hay programadores inexpertos creando nuevas apps.

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Aunque esto no es exactamente vibe coding. Como ya adelantábamos, Apple lo integra "a su manera". No es un sistema que imagine por si solo el código y ejecute una app completa sin intervención humana. Apple quiere que el desarrollador siga siendo humano y tenga un control total sobre los cambios y pueda revisar y deshacer acciones, siendo los que den instrucciones a los agentes.

Si no eres desarrollador y tampoco tienes conocimientos técnicos sobre el tema, esto significa que lo nuevo de Xcode no te servirá para crear una app. Aunque sí te será de mucha ayuda si estás aún aprendiendo, ya que ESOS agentes te podrán explicar qué hace el código, proponer soluciones alternativas, detectar errores comunes y ayudarte a entender cómo se estructura un proyecto real. Es algo así como un tutor que te acompaña mientras 'picas' código y pruebas tu propia app.

Mejor bien acompañada que ir sola {"videoId":"x9u4ml2","autoplay":true,"title":"¿Gemini 3 supera a ChatGPT? Así es la nueva IA de Google", "tag":"Webedia-prod", "duration":"156"}

Aunque parece que la decisión se ha demorado más de la cuenta, Apple le ha dado la vuelta al refranero para no ir sola en esto de la IA. Y este acuerdo con Anthropic, aunque no haya sido oficial hasta ahora, ya se lleva gestando mucho tiempo. Y también suma a OpenAI.

Cuando Apple presentó Apple Intelligence, ya trajo una alianza con OpenAI que, aunque simple, acabó siendo de mucha utilidad, ya que suponía integrar ChatGPT en Siri para que el asistente recurriese a él cuando no pudiese darnos una respuesta a nuestras peticiones por sus propios medios.

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Hace unas semanas confirmó lo que ya era un secreto a voces tras los retrasos en el desarrollo de la nueva Siri: una alianza con Google. Los modelos que impulsan a Gemini serán los que también potencien las funciones de IA de Apple, incluida Siri y otras futuras funcionalidades que, como ya adelantó Tim Cook, empezarán a llegar a partir de ahora.

Con lo nuevo de Xcode, Apple redondea su estrategia de alianzas en IA con Anthropic y OpenAI. En este caso, para potenciar a los desarrolladores sin necesidad de reinventar la rueda. Y todo con el usuario de fondo, el cual será en última instancia el que se beneficie de unas buenas aplicaciones para sus iPhone, Mac y compañía.

Además, la elección de Claude y Codex no parece aleatoria. Ambos modelos están considerados entre los más avanzados para tareas de programación, con Claude destacando por su capacidad de razonamiento y comprensión de grandes bases de código y Codex, por su parte, por su especialización en ejecutar tareas reales de desarrollo, como modificar proyectos o lanzar pruebas. Una combinación que parece encajar con eso de ofrecer una buena ayuda al desarrollador sin quitarle el control del proyecto.

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Tráiler de anuncio de ReBlade: The Death Spiral

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 03/02/2026 - 19:24
Trailer promocional de ReBlade: The Death Spiral

Tráiler de anuncio de Kiln (Double Fine)

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 03/02/2026 - 19:15
Trailer promocional de Kiln

Lo que faltaba para tenerlo claro: la fuente más fiable de Asia corrobora que el iPhone 18 normal no llegará hasta el año que viene

Actualidad en Applesfera - Mar, 03/02/2026 - 19:00

Septiembre de 2025 pasará a la historia como el último evento tradicional de iPhone. En aquel momento, Apple presentó el iPhone 17 junto con todos sus hermanos (iPhone 17 Pro y el iPhone Air) de la forma habitual. Pero lo que viene ahora con el iPhone 18 es un cambio más radical: un lanzamiento dividido en dos tandas separadas.

Nikkei Asia, probablemente la fuente más fiable cuando se trata de la cadena de suministro asiática, acaba de confirmar lo que analistas como Ming-Chi Kuo y Mark Gurman llevaban apuntando: el iPhone 18 estándar no llegará hasta 2027. Apple rompe con décadas de tradición.

Tres modelos premium en otoño, el básico en primavera

El plan es el siguiente: en septiembre llegarán los tres modelos premium. iPhone 18 Pro, iPhone 18 Pro Max y, la gran estrella: el iPhone plegable. Todo lo "gordo" de golpe.

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El modelo estándar, ese iPhone 18 que habitualmente es el más vendido, tendrá que esperar hasta la primavera de 2027. Sobre el iPhone Air hay cierta confusión: algunos rumores lo sitúan para este año, pero Nikkei Asia, que suele tener información directa de la cadena de suministro, indica que no lo veremos en 2026. Por peso de fuente, hay que darle más credibilidad a esta última versión.

En total, Apple tiene al menos cinco nuevos iPhones en desarrollo. El calendario quedaría así:

  • Septiembre 2026: iPhone 18 Pro, iPhone 18 Pro Max, iPhone plegable
  • Primavera 2027: iPhone 18 estándar
  • Fecha sin confirmar: iPhone Air
Imagen | AppleHub Demasiados modelos, una única solución: separar lanzamientos

¿Por qué este cambio tan drástico? Aquí es donde la cosa se pone interesante, porque la razón principal no es técnica, es estratégica. Apple tiene ahora mismo demasiados modelos de iPhone en la pista de salida, y lanzarlos todos juntos en septiembre sería un caos tanto para la comunicación como para las ventas.

Separar los lanzamientos le da a Apple dos momentos de máxima atención mediática en lugar de uno. El iPhone plegable, los modelos Pro y el iPhone 18 estándar no tendrán que competir por titulares. Cada uno tendrá su momento de gloria, sus propias campañas de marketing, y su propio ciclo de ventas.

Pero hay más. Con un único evento al año, Apple es líder sin despeinarse, pero también le da toda la ventaja a la competencia durante el resto del calendario. Samsung, por ejemplo, tiene su gama premium Galaxy S en enero-febrero y los plegables en verano. Están presentes todo el año. Con este cambio, Apple pasa de tener un único momento estelar a mantener dos picos de atención separados, cubriendo mucho mejor el calendario anual frente a la competencia.

Como explica un ejecutivo de uno de los proveedores de iPhone al medio asiático: "La estrategia de marketing jugó un papel importante en la decisión". La fluidez de la cadena de suministro es uno de los desafíos para este año,  pero el cambio de estrategia comercial también fue lo más determinante.

Los móviles más vendidos en 202 y en 2024

Y hablando de cadena de suministro, obviamente hay factores logísticos que hacen que esta decisión tenga sentido. Apple está gestionando una crisis de componentes, especialmente de memoria RAM, que está afectando a toda la industria. El problema viene de la inteligencia artificial. Nvidia, Google, Amazon y compañía están construyendo centros de datos que consumen componentes a un ritmo brutal. Repartir la producción en dos momentos del año ayuda a suavizar ese pico de demanda.

La cosa es lo suficientemente seria como para que Apple haya ampliado su reunión anual con proveedores en Cupertino. Normalmente es un evento bastante cerrado, pero este año han invitado a muchos más fabricantes de componentes y proveedores de materiales de lo habitual.

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Desde el iPhone 5 en 2012, septiembre ha sido la cita ineludible (con la excepción del iPhone 12 por la pandemia). Ahora ese concepto se desdobla por primera vez en más de una década.

El iPhone plegable va a acaparar todos los focos en otoño, como es lógico. Es el dispositivo más esperado de Apple en años y necesita ese protagonismo absoluto. Lo que queda por ver es si este modelo de lanzamientos separados se convertirá en la nueva normalidad o será algo puntual para 2026-2027. Pero conociendo a Apple y viendo el número de modelos que tiene ahora mismo en desarrollo, lo más probable es que septiembre deje de ser la única fecha marcada en rojo en el calendario de Cupertino.

Imagen portada | @privatetalky

Fuente | Nikkei Asia

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Tráiler gameplay de MLB The Show 26

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 03/02/2026 - 18:53
Trailer promocional de MLB The Show 26

CarPlay Ultra lleva un año siendo propio de coches de lujo. Eso está a punto de cambiar

Actualidad en Applesfera - Mar, 03/02/2026 - 17:30

No todos podemos permitirnos (o queremos) invertir más de 200.000 euros en un coche. No negaré que bien los valgan los modelos de Aston Martin, pero si me preguntas, lo que más me llama de ellos es su compatibilidad con el nuevo CarPlay Ultra. Y lo curioso es que si busco algún otro fabricante que lo tenga, no encuentro ninguno. Aunque sabemos que los Porsche también lo llevarán. Y sigue siendo caro.

A día de hoy no sabemos cuándo llegará CarPlay Ultra a los coches "normales", pero sí sabemos que estamos más cerca que nunca. De hecho, en la última newsletter de Mark Gurman se dan pistas de los siguientes: Hyundai y Kia. Y, esperamos, podría ser el pistoletazo de salida para el resto.

Hyundai y Kia recibirán CarPlay Ultra este mismo año CarPlay Ultra ya disponible en Aston Martin

Según el citado informe de Gurman, Hyundai y Kia integrarán CarPlay Ultra en nuevos modelos de coches en la segunda mitad de año. Eso sí, el filtrador no arrojó detalles acerca de qué modelos de las compañías surcoreanas serán los que lo reciban.

Es de intuir que serán modelos híbridos o eléctricos. Muchas de las funciones de CarPlay Ultra tienen relación con la gestión de elementos propios de este tipo de vehículos, aunque no es ni muchísimo menos necesario que lo sean para ello.

En Applesfera Uso Apple Maps para todo cuando voy en el coche. Pero tiene un problema casi imposible de solventar hoy: su comunidad frente a Waze y Google Maps En Applesfera Uso Apple Maps para todo cuando voy en el coche. Pero tiene un problema casi imposible de solventar hoy: su comunidad frente a Waze y Google Maps

Tal como recuerda Gurman, CarPlay Ultra se debe diseñar específicamente entre Apple y el fabricante, ya que difiere del proceso del CarPlay "estándar". Aquel simplemente exige de tener una interfaz en una única pantalla, mientras que el 'Ultra' se añade a todo el salpicadero con múltiples pantallas o con una sola en un formato panorámico.

Es por eso por lo que se está demorando tanto la expansión de esta interfaz, ya que recordamos que fue presentado en 2022 y más en concreto en la WWDC22. De aquellas se prometió que llegarían a los primeros coches a finales de 2023, pero tuvimos que esperar finalmente a 2025 para ver a los vehículos de mayor gama de Aston Martin con ello.

Qué hay de los otros fabricantes

El pasado verano se produjo una espantada de marcas que rechazaban hacer compatibles sus futuros vehículos con CarPlay Ultra, pese a que de inicio se habían comprometido a ello. Más en concreto fueron Audi, Mercedes-Benz, Polestar, Renault y Volvo, los cuales priorizarán sus propios sistemas nativos.

Luego tenemos el particular caso de Porsche. Fue, junto a Aston Martin, uno de los primeros en confirmar su compatibilidad en futuros vehículos. Y aunque todo apuntaba a que el año pasado ya llegarían sus propios vehículos, siguen sin integrarlo en ninguno y no se conoce más información al respecto.

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Genesis es otro de los fabricantes que sigue teniendo confirmada su futura compatibilidad al igual que Porsche. No obstante, tampoco se sabe nada de sus plazos, aunque es probable que este año tengamos también noticias al respecto. No quiere decir que vayan a salir vehículos compatibles este año, pero sí es de esperar que anuncien ya planes más concretos.

Lo que garantiza CarPlay Ultra Imagen: Apple

En realidad, CarPlay Ultra no es un sistema nativo de los coches, puesto que los fabricantes pueden seguir teniendo el suyo propio y para tener el de Apple se necesitará conectar un iPhone. Lo que sí hace CarPlay Ultra es que, al conectar el dispositivo, actúe igual que el sistema nativo.

Apple trae con este sistema un conjunto de aplicaciones exclusivas con las que controlar distintos elementos del coche. Desde los sistemas de climatización hasta el cierre de puertas, incluyendo sistemas de aviso de combustible y/o batería.

También llama la atención el uso de aplicaciones de mapas expandidas, ya sea en el salpicadero o detrás del propio volante, junto a los indicadores de velocidad y revoluciones del motor. Es una especie de "Apple Car", pero sin llegar a ser el fatídico coche que Apple jamás lanzó.

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La noticia CarPlay Ultra lleva un año siendo propio de coches de lujo. Eso está a punto de cambiar fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Samsung encenderá las máquinas en mayo para un encargo especial de Apple. El problema es que esas pantallas no son para el Mac que se presenta ahora

Actualidad en Applesfera - Mar, 03/02/2026 - 16:16

Todavía estamos esperando el lanzamiento de los MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max. Y es que, según los últimos rumores, podrían llegar en cuestión de días. Pero mientras tanto, Apple ya tiene la vista puesta en lo que viene después. Y lo que viene es gordo: 2026 será un año atípico, con dos generaciones de MacBook Pro, algo que ya vimos en 2023, pero esta vez con diferencias mucho mayores entre ambos modelos.

La novedad es que Samsung Display ha recibido luz verde para iniciar la producción masiva de las pantallas OLED del MacBook Pro en mayo de este año. Según informa The Elec, Samsung enviará dos millones de paneles a Apple antes de que acabe 2026, con el objetivo de tener los nuevos MacBook Pro en tiendas durante el cuarto trimestre del año, entre octubre y diciembre. Un rumor que confirma el anterior, donde tambi

Samsung arranca en mayo, pero algunos componentes aún no están listos

Samsung Display utilizará su línea de producción A6 para fabricar las pantallas OLED de octava generación que equiparán los nuevos MacBook Pro. Habrá dos tamaños, 14 y 16 pulgadas, manteniendo las opciones actuales. Los paneles comenzarán a enviarse a Foxconn a partir del tercer trimestre de 2026 para el ensamblaje final de los equipos.

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El objetivo de Samsung es tener dos millones de unidades antes de que acabe el año. Es una cifra conservadora si la comparamos con los volúmenes de producción de iPhone, pero tiene sentido para un producto profesional en su primer año con esta tecnología.

Eso sí, aunque Samsung está adelantada en su parte, algunos componentes específicos diseñados por Apple todavía están en desarrollo. Apple ha estado modificando el diseño de ciertas piezas para reducir costes de fabricación, lo que podría explicar por qué el lanzamiento no llegará hasta finales de año.

También está el tema de los proveedores alternativos. BOE, el fabricante chino que ya suministra pantallas OLED para el iPhone, también quiere entrar en el juego del MacBook Pro. Pero este año solo veremos unidades con paneles de Samsung. BOE tendrá que esperar a 2027 o posteriores para formar parte de la cadena de suministro.

Dos generaciones de MacBook Pro con pocos meses de diferencia

La planificación de Apple para 2026 es peculiar. Mark Gurman confirmó hace unos días que veremos dos lanzamientos de MacBook Pro este año. El primero llegará pronto, probablemente este mes de febrero, con los chips M5 Pro y M5 Max en el diseño actual que llevamos viendo desde 2021.

Son máquinas potentes, con un salto importante en rendimiento gráfico gracias a los Neural Accelerators integrados en cada núcleo de la GPU. Pero esos modelos van a "nacer viejos". Solo nueve o diez meses después, Apple lanzará los MacBook Pro con pantalla OLED, diseño más delgado y chips M6 Pro y M6 Max fabricados en 2 nanómetros.

Ya pasó en 2023. En enero llegaron los M2 Pro y M2 Max, y en octubre los M3 Pro y M3 Max. La diferencia es que esta vez el segundo lanzamiento no es solo un cambio de chip, sino un rediseño completo del portátil profesional de Apple.

Principios de 2026

MacBook Pro con chips M5

Actualización de procesador

Finales de 2026

MacBook Pro rediseñado

Pantalla OLED táctil, chips M6, diseño más delgado

Qué esperamos del MacBook Pro OLED

Según los rumores acumulados, el MacBook Pro con pantalla OLED traerá varios cambios:

  • Pantalla OLED táctil, la primera en un Mac
  • Dynamic Island en lugar del notch actual
  • Diseño más delgado y ligero
  • Chips M6 Pro y M6 Max de 2 nanómetros
  • Conectividad 5G integrada
  • Cámara FaceTime mejorada en un diseño circular

La pantalla OLED será el cambio más visible. Apple lleva años usando OLED en iPhone, iPad Pro y Apple Watch, pero el Mac seguía con mini LED. El salto en contraste, negros puros y eficiencia energética será muy grande. Y si finalmente es táctil, se rompería una barrera que Steve Jobs defendió durante años: que las pantallas táctiles en portátiles no tienen sentido.

Los chips M6 fabricados en 2 nanómetros traerán mejoras de eficiencia y rendimiento. Si los M5 ya prometen números espectaculares, los M6 llevarán el rendimiento por vatio a otro nivel, lo que ayudará a tener un cuerpo más delgado al poder eliminar un ventilador o hacerlos más pequeños.

El dilema de comprar ahora o esperar

Si estás pensando en renovar tu MacBook Pro, la situación es complicada. Comprar ahora el M5 Pro o M5 Max te da una máquina potentísima que te durará años. El problema es saber que en nueve meses Apple presentará algo bastante mejor.

Depende de tu necesidad y tu presupuesto. Si tu Mac actual está al límite o necesitas renovar por trabajo ya, el M5 Pro tiene todo el sentido. Pero si puedes esperar y el presupuesto no es un problema, el MacBook Pro OLED será el modelo que defina los próximos cinco años de portátiles profesionales. Eso sí, no empezará en los 1.829 euros actuales.

Como ya predijeron los rumores, Apple se reservará la pantalla OLED para los chips M6 Pro y M6 Max, modelos que superarán los 2.300 euros de coste. El modelo M6 base seguiría teniendo un diseño más antiguo y pantalla mini LED en lugar de OLED, o al menos eso dicen los rumores. De hecho, cuadra con los dos millones de pantallas solicitadas a Samsung para este año. Aunque, por supuesto, habrá que esperar a octubre o noviembre para saberlo finalmente.

Lo que está claro es que Samsung ya tiene deberes. La producción arranca en mayo, el ensamblaje comenzará en el tercer trimestre y Apple quiere tener los MacBook Pro OLED en tiendas antes de que acabe el año. Mientras tanto, los M5 Pro y M5 Max llegarán en días o semanas para mantener la continuidad. 2026 será un año movido para el Mac.

Fuente | The Elec

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La noticia Samsung encenderá las máquinas en mayo para un encargo especial de Apple. El problema es que esas pantallas no son para el Mac que se presenta ahora fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Cómo activar el velocímetro en Google Maps y sacarle todo el partido

Actualidad en Androidsis - Mar, 03/02/2026 - 14:59

Si usas Google Maps a diario, seguro que te has fijado en que, desde hace un tiempo, la app puede mostrar unstrong>velocímetro propio con avisos de Google Maps para conducir más seguro. Esta función, que durante años solo estaba disponible mediante aplicaciones de terceros, por fin se ha integrado en la navegación de Google, y es muchísimo más cómoda que andar saltando entre apps.

Lo interesante es que este velocímetro no solo enseña los kilómetros por hora, sino que puede cambiar de color y avisarte cuando vas demasiado rápido, ayudándote a conducir con más calma y a evitar multas. Eso sí, la opción viene desactivada de fábrica y está algo escondida entre menús, así que conviene saber exactamente dónde tocar para que aparezca.

Qué es el velocímetro de Google Maps y para qué sirve

El velocímetro integrado en Google Maps es una función que muestra la velocidad aproximada a la que te estás desplazando mientras navegas en coche. Aparece normalmente en la parte inferior izquierda de la pantalla, en forma de círculo con los km/h, y se actualiza en tiempo real durante la ruta.

Además de enseñarte tu velocidad, en muchas zonas también se muestra el límite de velocidad de la vía en la que circulas. Cuando lo superas, el marcador cambia de color (por ejemplo, a rojo) e incluso puede activar un aviso sonoro si así lo has configurado en los ajustes de la aplicación.

Es importante tener clara una advertencia: el velocímetro de Maps es puramente informativo y no sustituye al cuadro de instrumentos de tu vehículo. Los propios avisos de Google recuerdan que debes comprobar siempre la velocidad en el velocímetro del coche o la moto, que es el que cuenta a efectos legales.

La app también indica que diversos factores externos pueden provocar que la velocidad mostrada en la pantalla no coincida exactamente con la real. Entre la precisión del GPS, las condiciones de la señal o la propia calibración del sistema del vehículo, siempre puede haber ligeras diferencias en las lecturas.

Cómo funciona el velocímetro de Maps frente al velocímetro del coche

Cuando te pones a comparar, es habitual que la velocidad marcada por Google Maps no coincida al 100% con la del salpicadero del coche. A veces verás uno o varios kilómetros por hora de diferencia, y no es ningún fallo de la aplicación ni de tu vehículo.

El velocímetro del coche mide la velocidad a partir de la rotación de las ruedas y del tamaño teórico de los neumáticos. Aquí influyen muchos factores: desgaste de las gomas, presión incorrecta, tipo de rueda montada… Por ese motivo, los fabricantes suelen configurar el sistema para que marque siempre un poco por encima de la velocidad real, pero nunca por debajo.

En cambio, Google Maps calcula la velocidad utilizando los datos del GPS del móvil o del sistema multimedia. Lo que hace es medir la distancia recorrida en un cierto intervalo de tiempo, lo que en la práctica suele dar una lectura bastante precisa de tu velocidad real sobre el terreno, siempre que la señal de GPS sea buena.

Por todo esto, en muchas ocasiones notarás que el valor de Maps se acerca más a la velocidad efectiva, mientras que el cuadro del coche tiende a ser un poco conservador. Aun así, por normativa y responsabilidad, la referencia oficial que deberías seguir sigue siendo el velocímetro del vehículo.

Conviene tener ambas referencias presentes: el panel de instrumentos como valor legal, y el velocímetro de Google Maps como apoyo extra para controlar mejor tus ritmos y los límites de cada vía, especialmente cuando vas con prisa o por zonas que no conoces bien.

Ventajas de usar el velocímetro de Google Maps

Una de las grandes ventajas de este sistema es que te permite tenerlo todo concentrado en la misma pantalla de navegación: ruta, giros, tráfico, radares y velocidad. Así evitas estar mirando el cuadro, el navegador y otras apps de terceros, reduciendo distracciones.

También es muy útil cuando el velocímetro del coche no funciona bien, está averiado o descalibrado. Al mostrar la velocidad estimada por GPS, Maps te ofrece una segunda referencia que puede sacarte de dudas si notas valores raros en el salpicadero.

Otro punto clave es que la aplicación puede mostrar alertas cuando superas el límite de velocidad de la vía. Si estás conduciendo rápido sin darte cuenta, el cambio de color del marcador (por ejemplo, pasando a rojo) y los posibles avisos sonoros llaman tu atención al instante.

Todo este sistema de recordatorios y límites ayuda a mantener una conducción más segura y menos propensa a multas. No solo porque permite ajustar la velocidad rápidamente, sino porque te mantiene más centrado en la carretera y menos pendiente de adivinar qué límite rige en cada momento.

No está de más recordar que, según datos de la DGT, el exceso de velocidad sigue siendo una de las causas principales de accidentes mortales en carretera. Tener una herramienta adicional que te recuerde cuándo te estás pasando puede marcar la diferencia, tanto para tu bolsillo como para tu seguridad y la de los demás.

Cómo activar el velocímetro de Google Maps en el móvil

Durante muchos años, Google Maps carecía de velocímetro integrado y era necesario recurrir a aplicaciones externas como Velociraptor para ver la velocidad en la pantalla. Eso ya no es necesario, porque la propia app incluye esta función de serie… aunque viene deshabilitada por defecto.

Lo más lioso no es la función en sí, sino encontrar el ajuste correcto entre tantos menús. Con el tiempo, Google Maps ha ido acumulando opciones y categorías, así que no es raro que la primera vez des alguna vuelta hasta que des con el sitio.

Para activarlo en un móvil Android, el camino general es este: abre Google Maps, pulsa sobre tu icono de perfil en la esquina superior derecha y entra en el apartado de Ajustes. Ahí verás un menú bastante largo con diferentes secciones relacionadas con el uso de la app.

Dentro de Ajustes, debes buscar el apartado llamado Ajustes de navegación o similar (según la versión puede aparecer como Navegación o Configuración de navegación). Una vez dentro, desplázate hacia abajo hasta encontrar el bloque dedicado a las Opciones de conducción o de manejo.

En ese bloque verás una casilla o interruptor etiquetado como Velocímetro. Actívala, cierra los ajustes e inicia una ruta en coche; cuando empieces a moverte, deberías ver el indicador de velocidad en la pantalla de navegación, normalmente en un círculo en la parte inferior izquierda.

Ten en cuenta que Google ha ido activando esta función de forma progresiva por países y cuentas. Puede suceder que en tu móvil todavía no aparezca la opción, aun teniendo la app instalada. Para aumentar las probabilidades de que salga, conviene tener siempre la última versión disponible de Google Maps.

Si no ves el ajuste del velocímetro, puedes probar a actualizar Maps desde la tienda oficial de aplicaciones, e incluso inscribirte en el programa beta si está abierto para tu cuenta. Y si aun así la opción no aparece, no queda otra que tener un poco de paciencia hasta que Google extienda definitivamente la función a tu región o dispositivo.

Alertas por límite de velocidad y comportamiento del color

El velocímetro de Maps no se limita a mostrar la cifra de km/h, sino que incorpora un sistema de alertas visuales (y en algunos casos sonoras) cuando superas el límite. Esta función depende de que Google disponga de datos de límites de velocidad en tu zona.

Si la información de límites está disponible en tu área, el velocímetro no solo mostrará tu velocidad, sino también el máximo permitido en la vía actual. Al superar esa cifra, la aguja o el número de la velocidad se resalta en otro color, señalando claramente que vas demasiado rápido.

Normalmente, cuando excedes el límite, el círculo del velocímetro cambia a tonos de advertencia, como el rojo, para que no pase desapercibido. En algunas configuraciones, también puedes activar sonidos de aviso que salten en el momento en que rebasas el límite detectado por la app.

Google también permite, si la función está activa en tu región, activar o desactivar estas alertas directamente desde la pantalla de navegación, pulsando en el icono del límite de velocidad o en un control relacionado con ese indicador.

No obstante, hay que tener presente que la cobertura de límites de velocidad no es idéntica en todos los países o carreteras. Puede que en alguna zona rural o en vías menos habituales no aparezcan los límites o no se actualicen tan rápido, así que siempre hay que seguir prestando atención a las señales físicas de la carretera.

Activar o desactivar el velocímetro según tu ubicación

La posibilidad de ver límites de velocidad y recibir avisos asociados al velocímetro depende en gran medida de la región en la que te encuentres. En algunos países y ciudades, la cobertura es amplia y bastante precisa; en otros, todavía se está desplegando.

Si en tu ubicación la función de límites está operativa, podrás encender o apagar el velocímetro directamente mientras navegas. Suele hacerse pulsando sobre el icono del límite de velocidad o a través de un pequeño panel que aparece en la interfaz de conducción.

En caso de que la función aún no esté disponible en tu zona, lo normal es que no veas ni el indicador de límite ni la opción de activar las alertas. Aun así, en muchos casos sí podrás activar el velocímetro básico, que mostrará solo tu velocidad sin compararla con el límite de la vía.

Si viajas con frecuencia a otros países, te darás cuenta de que, al cruzar fronteras, es posible que cambie el comportamiento del velocímetro y las alertas. En ciertas regiones, Maps muestra radares, límites y avisos muy detallados; en otras, la información puede ser más escasa o estar en proceso de actualización.

Conviene revisar periódicamente los ajustes de navegación, porque Google suele introducir novedades de seguridad y nuevas funciones con las actualizaciones, y es posible que un ajuste que antes no tenías disponible de repente aparezca tras actualizar la app.

Usar el velocímetro de Google Maps en Android Auto

Si dispones de un coche compatible con Android Auto, puedes aprovechar el velocímetro de Google Maps directamente en la pantalla del salpicadero. De este modo, tienes la velocidad y el límite bien visibles junto al mapa, lo que resulta especialmente práctico en recorridos largos.

La configuración no se hace en la pantalla del coche, sino desde el móvil: necesitas abrir Google Maps en tu teléfono, tocar tu foto de perfil en la esquina superior derecha y entrar en Ajustes. Desde ahí accede de nuevo a la sección de navegación.

Dentro de Navegación, llega hasta el apartado de Opciones de conducción y asegúrate de que la casilla de Velocímetro está activa. Esa misma configuración se trasladará a Android Auto cuando conectes el móvil al vehículo.

Una vez conectado, cuando inicies una ruta en Android Auto, verás que Google Maps muestra la velocidad a la que circulas en un pequeño círculo, así como el límite de la vía si la función está disponible. Si superas esa cifra, el indicador cambiará de color para advertirte que levantes el pie.

Hay usuarios que comentan casos en los que el velocímetro funciona perfectamente en el móvil, pero en la pantalla de Android Auto solo aparece el límite de velocidad y no la velocidad actual. Esto suele estar relacionado con versiones concretas de la app, configuraciones regionales o incluso el soporte específico de algunos modelos de coche.

Si te ocurre algo así (por ejemplo, que en tu Galaxy S24 Ultra todo vaya bien pero en Android Auto de tu coche solo veas el límite), prueba a actualizar tanto Google Maps como Android Auto, reiniciar el móvil y revisar de nuevo los ajustes de navegación. Por desgracia, en algunos modelos o versiones puede que aún no esté totalmente pulido y toque esperar a futuras actualizaciones.

Cómo recuperar el velocímetro si ha dejado de aparecer

Puede darse el caso de que antes veías el velocímetro de Maps sin problema y, de repente, ha desaparecido de la pantalla al iniciar la navegación. Normalmente no es nada grave y suele deberse a algún ajuste que se ha desmarcado o a cambios tras una actualización.

El primer paso es volver a entrar en Ajustes > Navegación > Opciones de conducción o manejo y comprobar que la casilla de Velocímetro siga activada. A veces, tras restaurar ajustes, limpiar datos de la app o cambiar de móvil, estos parámetros se pierden.

Si la opción está activa pero el velocímetro sigue sin mostrarse, conviene revisar que tengas la localización y el GPS funcionando correctamente. Sin una buena señal de ubicación, la app puede tener dificultades para calcular y mostrar la velocidad de manera estable.

Otro truco es actualizar Google Maps a la última versión disponible desde la tienda de aplicaciones. En algunas ocasiones, una actualización intermedia puede generar fallos que se corrigen en la siguiente versión, o bien reactivar funciones que habían quedado deshabilitadas.

Finalmente, si nada de esto funciona y la opción de velocímetro ni siquiera aparece en el menú de navegación, es probable que tu cuenta, dispositivo o zona todavía no estén dentro del grupo que tiene habilitada esta función. En ese caso, poco más puedes hacer aparte de esperar y revisar cada cierto tiempo si el ajuste aparece.

Relación entre velocímetro, radares y seguridad en carretera

La llegada del velocímetro a Maps se combina con otras mejoras que Google ha ido incorporando, como la visualización de radares fijos y, en muchos casos, móviles en las carreteras. Juntas, estas herramientas convierten la app en uno de los mejores asistentes para el coche.

Antes, si querías avisos de radar y velocidad en tiempo real, solías necesitar apps externas tipo Waze u otras específicas. Ahora, Google ha ido integrando buena parte de esas funciones directamente en Maps, reduciendo la necesidad de instalar más aplicaciones.

Disponer en la misma pantalla de la ruta, el límite de velocidad, tu velocidad actual y los posibles radares, hace que sea más sencillo mantener una velocidad adecuada y estable, sin sobresaltos ni frenazos bruscos al ver un radar a última hora.

Por supuesto, este tipo de herramientas no deben usarse para ir siempre “al filo” del límite, sino como apoyo para conducir de manera prudente. Te ayudan a ser consciente de cuánto estás corriendo y de qué marca la vía, algo especialmente útil en tramos con cambios frecuentes de límite.

Combinando la información que te da Google Maps con tu propio criterio, el estado de la vía y las señales físicas, podrás reducir riesgos en carretera y, de paso, evitar más de una sanción por despiste con el acelerador.

En conjunto, el velocímetro de Google Maps se ha convertido en una de las funciones más útiles de la app: te permite controlar tu velocidad de un vistazo, recibir avisos cuando te pasas del límite, tener una referencia adicional cuando el cuadro del coche no es del todo fiable y concentrar en una sola pantalla todo lo que necesitas para moverte con seguridad por carretera o ciudad.

Cómo ver y gestionar tu historial completo de ubicaciones en Google Maps

Actualidad en Androidsis - Mar, 03/02/2026 - 14:53

Controlar tu historial completo de ubicaciones en Google no es solo un tema de curiosidad por saber dónde estuviste tal día a tal hora: también tiene mucho que ver con tu privacidad, con las recomendaciones que recibes y con la cantidad de datos que compartes sin darte cuenta. La famosa “cronología” de Google Maps se ha convertido en una especie de diario de viaje automático donde se guardan tus rutas, desplazamientos y sitios visitados día a día.

Al mismo tiempo, ese registro tan detallado de movimientos genera dudas lógicas: cómo se activa, cómo ver tu historial completo de ubicaciones, qué se guarda exactamente, dónde se almacena, cómo borrar lo que no te interesa o incluso cómo desactivarlo por completo. Vamos a ver, con calma y paso a paso, todo lo que puedes hacer con la cronología de Google Maps y con el historial de ubicaciones de tu cuenta de Google, con explicaciones claras y algún que otro truco para que tengas tu ubicación bajo control.

Qué es exactamente la cronología de Google Maps y el historial de ubicaciones

La cronología de Google Maps es un ajuste de tu cuenta que registra los lugares en los que has estado y las rutas que has seguido, mostrando toda esa información sobre un mapa. Funciona en los dispositivos en los que has iniciado sesión con tu cuenta de Google y que tienen activadas las funciones de ubicación necesarias. A efectos prácticos, es el mismo concepto que el “historial de ubicaciones”, simplemente visto desde la interfaz de Maps.

Cuando la cronología está activada, tu móvil (o tablet) va guardando de forma periódica su ubicación precisa, incluso aunque no estés usando Google Maps en ese momento. El dispositivo detecta tu posición gracias al GPS, a las redes Wi‑Fi y móviles cercanas y a otros sensores internos, y va construyendo una línea de tiempo con tus trayectos, paradas, visitas y viajes.

Todos estos datos se guardan primero en el propio dispositivo, y además puedes tener una copia de seguridad cifrada en los servidores de Google por si cambias de móvil o lo pierdes. Esa copia de seguridad te permite restaurar tu historial completo de ubicaciones en otro dispositivo para seguir consultándolo como si nada hubiera pasado.

La cronología y el historial de ubicaciones están desactivados por defecto en las cuentas de Google. Es decir, hasta que no activas de forma explícita esta función en los controles de actividad de tu cuenta, Google no comienza a registrar esos desplazamientos detallados en la cronología de Maps. En el caso de usuarios que podrían tener menos de 18 años, Google mantiene esta opción deshabilitada o incluso no disponible.

Ten muy presente que el historial de ubicaciones es independiente de otros servicios de localización del dispositivo. Aunque lo tengas apagado, puede que sigan registrándose ciertos datos de ubicación como parte de otros ajustes, por ejemplo “Actividad en la Web y en Aplicaciones”, uso puntual de Maps o información que se incluye en tus fotos dependiendo de la cámara y de sus permisos.

Para qué sirve ver tu historial completo de ubicaciones

El uso más evidente de la cronología es recordar dónde has estado un día concreto: qué trayectos hiciste, cuánto duró cada desplazamiento y qué lugares visitaste. Es especialmente útil para rebuscar en la memoria de un viaje, para saber en qué restaurante comiste hace meses o para localizar aquella playa perdida en la que pasaste un día estupendo.

Además de tu memoria personal, Google utiliza esos datos para ofrecerte recomendaciones personalizadas: sitios similares a los que ya frecuentas, bares o restaurantes que encajen con tus gustos, sugerencias de rutas habituales, etc. Ese plus de personalización es una de las razones por las que la empresa recopila ese nivel de detalle sobre tus desplazamientos.

Si no borras el historial y mantienes la cronología activa, puedes acceder a un listado muy completo de tus lugares visitados. No solo verás en qué puntos has estado, sino también el tiempo aproximado que has pasado en cada uno de ellos, los trayectos recorridos entre un punto y otro e incluso, en muchos casos, los negocios exactos que has visitado.

Google Maps también cruza este historial con otros servicios, como Google Fotos. Al abrir la cronología de un día concreto, es habitual que aparezcan las imágenes que hiciste ese día en esas ubicaciones, lo que refuerza aún más el efecto “diario” de tu actividad. Desde el punto de vista del usuario, puede ser muy cómodo; desde la óptica de la privacidad, es un registro extremadamente minucioso.

La parte menos amable de esta función es que ese nivel de detalle puede resultar agobiante o directamente inaceptable para algunas personas. Tener documentados todos tus movimientos, horarios y visitas abre la puerta a usos que quizá no te apetece permitir, ya sea por parte de Google, de terceros, o incluso de alguien cercano que pueda acceder sin permiso a tu cuenta o a tu dispositivo.

Cómo activar o desactivar el historial de ubicaciones y la cronología

Activar la cronología de Google Maps es un proceso bastante sencillo y muy parecido tanto en Android como en iOS. Eso sí, hay que tener en cuenta que algunos ajustes avanzados solo están disponibles en Android 6.0 o superior, así que conviene comprobar la versión de tu sistema si algo no coincide exactamente.

Desde la aplicación Google Maps en tu móvil o tablet, estos son los pasos generales para activar o comprobar el estado del historial de ubicaciones: abre Maps, toca tu foto de perfil, entra en “Tu cronología” y después en “Ajustes y privacidad”. Dentro de ese menú encontrarás el apartado relacionado con el historial de ubicaciones o la localización del dispositivo, donde podrás activar o desactivar la función según prefieras.

Otra forma de gestionar este ajuste es desde tu cuenta de Google directamente, sin necesidad de abrir Maps. Basta con acceder a cualquier app de Google donde tengas sesión iniciada (por ejemplo, Gmail o YouTube), entrar en “Gestionar tu cuenta de Google” y, dentro de la pestaña de “Datos y personalización” o similar, localizar el “Historial de ubicaciones” para activar o apagar el interruptor.

Cuando desactivas el historial de ubicaciones, Google deja de registrar y guardar tus nuevas rutas y visitas para la cronología. Eso implica que ya no recibirás recomendaciones basadas en esos desplazamientos detallados a través del Asistente u otros servicios. Sin embargo, los datos que ya estaban guardados anteriormente no se borran por sí solos: tendrás que eliminarlos manualmente si no quieres que sigan ahí.

También puedes ajustar la eliminación automática de forma que el historial se borre pasado un determinado tiempo sin que tengas que acordarte. Normalmente se ofrecen periodos como 3, 18 o 36 meses. De esta forma, mantienes la utilidad de la cronología a corto y medio plazo, pero evitas acumular años y años de datos de ubicación.

Cómo ver tu historial completo de ubicaciones en Google Maps

Para consultar tu historial de ubicaciones en detalle, lo más cómodo es usar la cronología de Google Maps en el móvil. Al abrir la app y tocar sobre tu foto de perfil, verás la opción “Tu cronología”. Al entrar, se carga por defecto el día actual, con las rutas, paradas y lugares que has visitado.

Si quieres revisar otro día, mes o periodo concreto, toca la fecha que aparece en la parte superior (normalmente “Hoy”) y se desplegará un calendario. Desde ahí puedes saltar a cualquier fecha en la que tuvieras la cronología activa, para ver con bastante precisión qué hiciste durante esa jornada: horarios aproximados, medios de transporte detectados y duración de cada desplazamiento.

La vista de cronología de Maps permite también añadir información que el sistema no ha detectado bien. Por ejemplo, puedes incluir manualmente un sitio que visitaste y que no aparece registrado, cambiar la duración de una parada o corregir un trayecto si el GPS hizo alguna interpretación extraña. Todo esto se puede editar directamente desde la pantalla del día concreto.

En la cronología encontrarás además secciones agregadas como “Estadísticas” o “Sitios”, donde se muestran datos acumulados: total de trayectos realizados en un mes, kilómetros que has conducido durante un periodo, categorías de lugares que sueles visitar (restaurantes, puntos de interés, instalaciones deportivas, etc.) o incluso ciudades que has visitado en tus viajes.

Si prefieres explorar tu historial desde el ordenador, puedes acceder a la cronología a través de la versión web de Google Maps. Aunque parte de la información se sincroniza, ten en cuenta que Google está moviendo cada vez más el peso de estos datos al propio dispositivo, por lo que algunas funciones o detalles podrían ser más limitados en el navegador, dependiendo de cómo tengas configurada la copia de seguridad.

Copias de seguridad cifradas y almacenamiento de la cronología

La tendencia más reciente de Google es almacenar el historial de ubicaciones principalmente en el propio dispositivo, de forma local, y ofrecer la posibilidad de crear una copia de seguridad cifrada en sus servidores. Esta copia sirve como salvavidas si pierdes el móvil, cambias de teléfono o lo restauras de fábrica.

Cuando activas la copia de seguridad de la cronología, Maps guarda esa información de manera cifrada en la nube de Google. Teóricamente, solo tú y los servicios de tu cuenta deberíais poder restaurar esos datos, que después se vuelcan en el nuevo dispositivo para que mantengas la cronología intacta.

Esta estrategia de almacenamiento local tiene una parte positiva para la privacidad: en teoría, dificulta que otras personas accedan remotamente a todo tu historial completo de ubicaciones desde otro dispositivo o desde un navegador, ya que la información se queda en el móvil salvo que la respaldes en la nube.

Sin embargo, no conviene confiarse del todo. Aunque se guarden muchos datos en local, Google sigue pudiendo recopilar información de ubicación de manera anónima o agrupada para fines de publicidad, servicios y estadísticas. Y, si decides activar la copia de seguridad en la nube, el historial seguirá existiendo en los servidores de la compañía, aunque esté cifrado.

Ten en cuenta, además, que el historial de ubicaciones no es la única fuente de datos de localización asociada a tu cuenta. Los registros de “Actividad en la Web y en Aplicaciones”, las búsquedas en Maps, el uso de otros servicios o incluso los metadatos de tus fotos pueden seguir incluyendo información sobre tu posición geográfica en distintos momentos.

Riesgos, polémicas y límites del historial de ubicaciones

La función de historial de ubicaciones lleva años en el punto de mira por la forma en que Google ha gestionado y combinado sus distintos ajustes de actividad. En el pasado se descubrió que, incluso desactivando explícitamente el historial de ubicaciones, algunos datos seguían almacenándose como parte de “Actividad en la Web y en Aplicaciones”, lo que dio pie a demandas y sanciones millonarias a la compañía.

Las autoridades de varios estados de EE. UU. obligaron a Google a pagar importantes multas y a revisar sus prácticas de recopilación de datos de ubicación. Aunque esas cantidades son pequeñas comparadas con los enormes ingresos de la empresa, al menos forzaron ciertos cambios en la forma en que se explica y se gestiona este historial a los usuarios.

En 2023 y 2024 Google anunció cambios importantes orientados a que el historial de ubicaciones se guarde sobre todo en el dispositivo, con una eliminación automática más agresiva (por defecto, tres meses) y con advertencias más claras sobre dónde se almacenan esos datos. La idea oficial es que la cronología sea más privada y esté menos expuesta, reduciendo el acceso remoto y las solicitudes masivas de datos.

Pese a estos cambios, la nueva implementación no resuelve todo. Por un lado, no elimina el uso de la ubicación para la personalización de anuncios, ya que Google puede seguir trabajando con información agregada y anónima. Por otro, no protege frente a amenazas como el spyware o el stalkerware, que atacan directamente al dispositivo y pueden tener acceso a tu ubicación independientemente de la configuración de Google Maps.

Tampoco cambia demasiado la situación en cuanto a las fuerzas de seguridad. Más allá de solicitar datos a Google, las autoridades pueden recurrir a los registros de los operadores móviles o a cámaras de vigilancia, que muchas veces ofrecen un rastro de ubicación igual o incluso más preciso. El historial de ubicaciones de Maps es solo una pieza más del puzle.

Qué amenazas te afectan y hasta qué punto la cronología influye

En el terreno de la publicidad y el marketing, el historial de ubicaciones ayuda a perfilar aún más tus intereses: tiendas que frecuentas, zonas por las que te mueves, horarios habituales, etc. Incluso si Google limita parte del detalle o lo borra al cabo de unos meses, sigue teniendo suficientes datos agregados para mostrar anuncios relevantes en función de tu ubicación actual o pasada.

Si hablamos de atacantes maliciosos o ciberdelincuentes, la historia es diferente. A este tipo de perfiles no les hace falta el historial de Google Maps, ya que suelen usar aplicaciones espía comerciales o malware especialmente diseñado para rastrear tu dispositivo en tiempo real. En estos casos, la clave está en proteger el teléfono y evitar instalar apps sospechosas, más que en tocar los ajustes de la cronología.

El escenario de la “pareja celosa” o familiar cotilla sí se ve algo afectado por cómo gestiones el historial de ubicaciones. Si esa persona tiene acceso a tu cuenta de Google desde un ordenador o desde otro móvil, podría entrar a la web de Maps y ver gran parte de tu cronología si está sincronizada con la nube. Guardar más datos de forma local y limitar la copia de seguridad puede dificultar este tipo de intrusiones.

Aun así, el riesgo más claro sigue estando en el propio teléfono. Si alguien consigue desbloquearlo físicamente o conoce tu PIN, puede abrir Maps, entrar en “Tu cronología” y ver dónde has estado. En este punto, lo fundamental es proteger bien el acceso al dispositivo, usar bloqueo de pantalla seguro y no compartir tus credenciales con nadie.

En cuanto al uso por parte de la policía u otros organismos públicos, el impacto de los cambios en la cronología es más bien limitado. Aunque pueda ser algo más complejo obtener datos históricos detallados de Google, siempre existen otras fuentes como los operadores móviles, sistemas de peaje, tarjetas de transporte o cámaras públicas y privadas que van dejando rastro de tus movimientos.

Cómo gestionar, editar y borrar tu cronología de Google Maps

Google ofrece bastantes opciones para manejar tu historial sin tener que limitarte al todo o nada. Desde la propia cronología en la app de Maps, puedes editar o borrar lugares concretos, días enteros o periodos completos, además de activar la eliminación automática.

Si quieres borrar un día en concreto, abre la cronología en la fecha que te interese y busca la opción correspondiente para eliminar ese día completo. También puedes editar trayectos concretos si el sistema ha calculado mal la ruta o la duración, o añadir paradas que no han quedado registradas y te interesa que aparezcan.

Para borrar todo el historial de ubicaciones, tendrás que ir a “Tu cronología” en Google Maps, entrar en “Ajustes y privacidad” y buscar la sección de “Ajustes de ubicación”. Allí verás opciones como “Eliminar todo el historial de ubicaciones” o “Eliminar un periodo del historial de ubicaciones”; al seleccionarlas, se mostrarán las instrucciones y avisos correspondientes.

Recuerda que al borrar datos del historial, el resto de servicios de Google pueden seguir almacenando información relacionada con tu ubicación si tienes activados otros ajustes, especialmente “Actividad en la Web y en Aplicaciones”. Si quieres un control más estricto, quizá te interese revisar ese apartado y reducir al mínimo la recopilación de datos de este tipo.

Activar la eliminación automática es una opción intermedia muy recomendable. En lugar de dejar que se acumule todo tu historial durante años, puedes configurar que se borre de forma periódica lo que supere 3, 18 o 36 meses. De esta manera mantienes algo de contexto reciente para tus desplazamientos, pero evitas que se conserve una biografía completa de tus movimientos a largo plazo.

Otras formas de consultar y gestionar la actividad de Maps

Además de la cronología clásica, Google Maps incluye secciones como “Tus datos de Maps” que funcionan como centro de control rápido de tu actividad. Desde ahí puedes acceder a tu historial de ubicaciones, a los ajustes de eliminación y a un resumen de la información que se está recopilando en tu cuenta.

En algunos casos, para ver y eliminar actividad asociada a ubicaciones, tendrás que seguir una ruta similar: tocar tu foto de perfil, entrar en “Tus datos de Maps” y luego en “Ver y eliminar actividad”. Desde ese apartado, puedes filtrar por tipo de acción, fechas, dispositivos, etc., y hacer una limpieza más quirúrgica de lo que no quieras conservar.

Otra función interesante es la gestión de lugares concretos. Cuando seleccionas un establecimiento o punto del mapa que has visitado, Maps puede mostrarte cuántas veces has estado allí, qué días y qué rutas has hecho hasta ese sitio. Desde esa misma ficha, es posible borrar toda la actividad relacionada con ese lugar concreto si prefieres que no quede rastro de esas visitas.

Al mismo tiempo, la cronología permite aprovechar la información almacenada para otras cosas, como escribir reseñas de sitios en los que has estado o recordar negocios en los que tuviste buena experiencia. Esa es la cara práctica de un historial que, bien usado y bien configurado, puede ser útil sin llegar a convertirse en un riesgo innecesario para tu privacidad.

No olvides tampoco que, aunque limpies la cronología de Maps, puede seguir habiendo registros en otros servicios (como Google Fotos, Gmail, la Búsqueda o incluso apps de terceros) que indiquen dónde has estado en determinados momentos. Si tu objetivo es reducir al máximo el rastro digital de tus movimientos, tendrás que revisar varios frentes, no solo el historial de ubicaciones.

Cómo reducir al máximo el rastreo de tu ubicación

Si lo que quieres es “desaparecer” un poco de los mapas, las opciones pasan por una combinación de ajustes y, en los casos más extremos, cambios de hábitos. No todo el mundo necesita llegar tan lejos como vivir sin smartphone, pero sí conviene conocer qué alternativas tienes para limitar el seguimiento.

En un nivel razonable, puedes empezar por desactivar el historial de ubicaciones de Google y la “Actividad en la Web y en Aplicaciones”, denegar permisos de GPS a todas las apps que no sean de navegación, desactivar los anuncios personalizados y utilizar un DNS o bloqueador que filtre parte de la publicidad y el rastreo.

Si quieres ir un paso más allá, puedes desactivar completamente los servicios de localización del teléfono (GPS, ubicación de Google y similares) salvo cuando necesites usar un mapa para orientarte. En desplazamientos especialmente sensibles, otra opción es activar el modo avión durante un rato o directamente apagar el móvil, aunque esto supone renunciar a estar localizable.

Para los más radicales, la única forma de evitar casi por completo el rastreo de ubicación pasa por prescindir del smartphone y usar un teléfono básico que apenas se conecte a internet o, en el extremo absoluto, no llevar ningún tipo de teléfono encima. Son medidas poco prácticas para la mayoría, pero ilustran hasta qué punto es difícil escapar del todo a la geolocalización en la vida moderna.

En cualquier caso, un buen punto de partida es reforzar la seguridad de tus dispositivos, instalar protección frente a malware y stalkerware, y revisar con calma todos los permisos que conceden tus apps. La mejor defensa es no dar acceso innecesario a tu ubicación a servicios que en realidad no lo necesitan para funcionar.

Dominar la cronología de Google Maps y el historial completo de ubicaciones significa decidir qué se guarda, cuánto tiempo permanece almacenado y qué uso le quieres dar tú a esa información, no al revés. Con las opciones actuales puedes usar ese registro como un diario de viajes y desplazamientos, aprovecharlo para recordar sitios y rutas o, si lo prefieres, recortar drásticamente lo que se almacena hasta dejarlo en lo mínimo imprescindible. La clave está en conocer bien todas estas herramientas, ajustar los controles de actividad a tu gusto y, sobre todo, tener claro que tu ubicación es un dato muy sensible que merece ser gestionado con cabeza.

Cómo navegar con realidad aumentada mientras caminas

Actualidad en Androidsis - Mar, 03/02/2026 - 14:48

Navegar mezclando el mundo real con información digital proyectada delante de tus ojos ya no es ciencia ficción. Caminar por la ciudad mientras unas gafas o el móvil te van guiando con flechas, avisos y datos en tiempo real es una de las aplicaciones más potentes de la realidad aumentada, y cada año aparece nueva tecnología pensada justo para eso: ayudarte a orientarte sin tener que ir pegado al mapa.

Si te estás planteando usar estas tecnologías para moverte a pie, es normal que te asalten dudas: cómo prepararte físicamente para caminar más, qué retos de seguridad supone ir pendiente de una interfaz digital, qué tipo de información es realmente útil y cómo aprovechar lo aprendido de décadas de navegación «clásica» para no volverte dependiente de un solo dispositivo. Vamos a verlo con calma y en detalle.

Qué significa navegar con realidad aumentada mientras caminas

Cuando hablamos de «navegar con AR mientras caminas» nos referimos a utilizar un sistema que combina posicionamiento (GPS u otro), sensores del dispositivo y una capa visual que se superpone al entorno real que estás viendo. Esa capa puede aparecer en:

  • Gafas de realidad aumentada que proyectan flechas, iconos o avisos directamente en tu campo de visión.
  • La pantalla del móvil, usando la cámara, donde ves la calle real con indicaciones superpuestas.
  • Dispositivos más simples, como relojes o pequeñas pantallas en el manillar de un bastón inteligente, que no muestran el entorno pero sí datos clave (rumbo, distancia, avisos).

La clave es que la AR no sustituye al mundo real, sino que lo completa. La información que antes leíamos en un mapa o en un navegador clásico ahora se integra encima del escenario físico: la acera, los edificios, los pasos de peatones. Esto permite una navegación mucho más intuitiva, pero también trae retos importantes: seguridad, sobrecarga de datos y la tentación de olvidar por completo cómo orientarse por uno mismo.

Preparación física: caminar más y mejor para poder «navegar»

Puede sonar raro hablar de forma física en un tema de tecnología, pero tiene todo el sentido. Caminar guiado por AR suele animarte a hacer rutas más largas, explorar barrios nuevos o pasar más tiempo de pie. Si llevas una temporada con poca actividad, como quien se ha pasado dos años sentado delante del ordenador y ha ganado mucho peso, conviene plantearlo como un pequeño «entrenamiento de navegante».

En ese contexto, el objetivo no es ponerte en forma de gimnasio, sino aguantar caminatas más largas sin agotarte, poder mantener buena postura mientras miras indicaciones y reducir el riesgo de lesiones. Algunos enfoques muy prácticos:

  • Caminar a ritmo constante, empezando por 20-30 minutos al día y subiendo poco a poco. Es el equivalente, en tierra firme, a las largas singladuras que se hacen en un barco para ir cogiendo fondo físico.
  • Incluir pequeñas cuestas o escaleras, que simulan esfuerzos puntuales pero controlados, como subir a un mirador señalado por la aplicación.
  • Trabajar algo de fuerza básica de piernas y core (sentadillas suaves, planchas cortas), que te dará más estabilidad cuando tengas que prestar atención simultánea a la pantalla y al terreno.
  • No obsesionarte con el peso perdido de cara a una fecha concreta: lo inteligente es centrarte en lo que realmente vas a necesitar, que es poder caminar con soltura, mantener el equilibrio con mochilas o bolsas y aguantar una ruta completa sin terminar reventado.

Del mismo modo que un curso de vela exige estar preparado para ir a bordo y seguir el ritmo de las maniobras, un uso intensivo de sistemas de navegación con AR te va a pedir un mínimo de capacidad física para moverte sin que cada desplazamiento se convierta en una paliza.

Los retos de navegar en solitario… trasladados a la calle

En el mundo de la náutica se habla mucho de las particularidades de navegar en solitario: falta de manos, más carga mental, maniobras que hay que anticipar. Cuando caminas solo con un sistema de AR pasa algo parecido: tú eres tu propio timonel, tu propio encargado de seguridad y tu único «tripulante».

Uno de los mayores retos al caminar guiado por AR es la gestión de la atención. Si miras demasiado tiempo a la interfaz, pierdes consciencia de bordillos, bicicletas, coches y otras personas. Si en cambio sólo confías en tu intuición y no revisas las indicaciones cuando toca, puedes desviarte mucho de la ruta o meterte en zonas que el propio sistema de navegación trataba de evitar.

Por eso, al igual que en la náutica, la palabra clave es anticipación. Antes de llegar a una intersección complicada, ya deberías:

  • Haber echado un vistazo rápido al siguiente giro y a la calle por la que irás.
  • Ver si hay obstáculos evidentes: obras, pasos de peatones, giros cerrados.
  • Ajustar tu velocidad de marcha: a veces es mejor reducir un poco para no tomar decisiones precipitadas.

Otro paralelismo importante es el tamaño del «barco». En un pequeño velero de 30 pies, ajustado para ir solo, casi todo queda a mano y la sensación es de control. Trasladado a tierra: un móvil ligero y ergonómico o unas gafas cómodas, bien configuradas, hacen que navegar con AR sea sencillo, incluso placentero.

En cambio, un barco mayor, mal adaptado, obliga a depender del piloto automático para casi todo, los amarres se vuelven un engorro y dejas de salir en solitario porque es más estrés que disfrute. Algo similar sucede si tu móvil es incómodo, la app es confusa o las gafas pesan demasiado: técnicamente puedes usarlas, pero al final acabas evitando esas rutas aumentadas porque se convierten en un «marrón».

Preparación y seguridad antes de «zarpar» con AR

La experiencia náutica enseña que la confianza no se improvisa; viene de una buena preparación antes de soltar amarras. Al trasladar eso a la navegación aumentada por ciudad, hay varios puntos clave que conviene tener en cuenta antes de salir a la calle:

  • Revisar la previsión: en el mar se mira el parte meteorológico y el estado de la mar; en ciudad deberías revisar si va a llover (pantallas mojadas y reflejos), si hará sol fuerte (deslumbramientos) o si hay eventos que llenen las calles y compliquen el paso.
  • Comprobar el estado del «equipo»: batería suficiente, brillo de la pantalla ajustado, conexión de datos estable o mapas descargados offline. Igual que un patrón revisa motor, radio y defensas, tú revisas que tu sistema no te deje tirado a medio recorrido.
  • Ajustar la configuración de seguridad: avisos sonoros para giros importantes, vibración en el móvil cuando haya cambios de ruta significativos, o incluso límites de brillo y notificaciones para no saturarte.
  • Planificar el itinerario general: del mismo modo que se traza una derrota en una carta náutica, conviene que tengas una idea general del barrio por donde vas a caminar, aunque luego la AR te vaya afinando cada giro.

En náutica se insiste también en los medios de seguridad: chalecos, arneses, radios, balizas personales. En ciudad, salvando las distancias, tus «líneas de vida» son la capacidad de pedir ayuda, compartir tu ubicación y mantenerte localizable. Puede ser tan sencillo como:

  • Compartir tu ruta en tiempo real con alguien de confianza.
  • Llevar siempre a mano un número de emergencia y batería suficiente para llamar.
  • Conocer puntos de referencia físicos (plazas, estaciones) por si el sistema falla y tienes que explicar dónde estás.

Al igual que algunos navegantes, cuando están cerca de la costa, se confían y relajan las medidas de seguridad, en la ciudad es fácil pensar: «si me pierdo, ya me las apaño». Pero la realidad es que una caída, un despiste al cruzar o una calle mal iluminada pueden dar sustos innecesarios. Un mínimo de previsión evita la mayoría de problemas.

Entender el «mar de fondo» de datos y estímulos

En el entorno marítimo se habla del mar de fondo como ese oleaje que no ha sido generado por el viento local, sino que viene de lejos y condiciona toda la navegación. En la calle ocurre algo parecido con la información: tu sistema de AR no sólo te muestra la ruta, sino también notificaciones, anuncios, avisos de tráfico, comentarios sociales… Una especie de mar de fondo digital que siempre está presente.

Cuanto más intenso sea ese «oleaje» de datos, más incómodo y peligroso puede volverse tu caminar. Igual que en el Mediterráneo las olas son cortas y hacen que el casco golpee más a menudo, un exceso de avisos cortos y constantes genera un movimiento mental muy irregular: miras el móvil cada pocos pasos, pierdes el ritmo de marcha y te expones a tropiezos.

La experiencia marina recomienda, con mar de fondo fuerte, navegar a la capa, es decir, ajustar el rumbo y la velocidad para amortiguar los golpes de las olas. Traducido a la calle: filtrar al máximo las notificaciones que recibes mientras usas AR y acompasar tu atención al ritmo de la ruta. Algunas estrategias prácticas:

  • Reducir la velocidad cuando haya muchos estímulos visuales: cruces complicados, pasos de peatones concurridos, obras.
  • Ajustar la app para que sólo muestre información imprescindible de navegación mientras caminas (giro, distancia, dirección), relegando el resto a cuando estés parado.
  • Configurar un nivel de brillo y contraste que no te deslumre ni te fuerce a fijar la vista demasiado tiempo en el display.

Al igual que en mar abierto se recomienda acompasar la velocidad del barco a la velocidad de las olas para disminuir pantocazos, en ciudad conviene acompasar la velocidad de tu marcha a tu capacidad real de lectura y reacción. Si tu AR te empuja a ir más deprisa de lo que puedes procesar con seguridad, algo está mal planteado.

Técnicas prácticas para caminar con AR de forma segura

En mar de fondo fuerte hay una serie de técnicas muy claras: atacar las olas por las amuras, ajustar la velocidad, alejarse de costas de sotavento, asegurar la estiba… Cuando caminas con AR, aunque el medio sea distinto, las ideas de base son muy similares:

  • Afrontar los «obstáculos» en ángulo: cruces complejos, calles en obras o zonas muy concurridas es mejor abordarlas con cierto margen lateral y tiempo para maniobrar, no «romper» de frente mientras vas mirando a la pantalla.
  • Mantener una velocidad suficiente para gobernarte: caminar tan despacio que te quedes dudando en medio de un paso de peatones es casi tan malo como correr sin mirar; el punto correcto es aquel en el que puedes reaccionar a un cambio de indicación sin perder el control.
  • Evitar pegarte demasiado a «costas peligrosas»: bordillos, carriles bici o salidas de garajes conviene tomarlos como referencias, no como zonas donde pararte a interpretar la pantalla.
  • Estibar bien tu equipo: mochila cerrada, objetos pesados colocados donde no se desplacen, bolsillos seguros para el móvil. Un tropiezo es menos problemático si no se te vuelan auriculares, cartera y dispositivo.
  • Cerrar bien lo que se pueda abrir: bolsos, cremalleras, fundas del móvil, para que un golpe o una maniobra rápida no termine con el terminal en el suelo.
  • Moverte siempre con uno o más puntos de apoyo visual: barandillas en escaleras, líneas de baldosas, pasos de cebra; son tu «timón» cuando la AR te pide que gires pero el terreno tiene sus propios trucos.

También es fundamental tener bien preparada tu «balsa salvavidas» digital. Esto significa tener claras las funciones de emergencia del dispositivo, conocer cómo compartir rápidamente ubicación y disponer de algún contacto de confianza ya configurado. No se trata de ser alarmista, sino de aplicar la lógica de la mar: mejor tener todo listo y no usarlo que necesitarlo y darte cuenta tarde.

Al igual que el mareo en alta mar se ve agravado por un movimiento arrítmico y una mala alimentación, en ciudad la fatiga, la deshidratación y la falta de descanso aumentan tus probabilidades de despiste. Llevar agua, haber comido algo antes de una caminata larga y planificar pequeños descansos en bancos o plazas es simple sentido común aplicado a la navegación aumentada.

Navegar con y sin GPS: no perder el sentido de la orientación

Algo que se repite entre muchos navegantes es el respeto (y a veces la desconfianza) hacia el GPS: es una herramienta fantástica, pero no debería ser la única tabla de salvación. Con la AR caminando pasa lo mismo: la tecnología te da mucha comodidad, pero es peligroso olvidar por completo cómo orientarte «a la antigua».

Hay técnicas clásicas de orientación que siguen siendo tremendamente útiles, incluso en plena era digital:

  • Usar la posición del sol para tener una idea básica de este y oeste, sabiendo que sólo en momentos concretos y en terreno llano coincide de manera exacta.
  • Aprovechar la luna como referencia aproximada, entendiendo cómo se orientan sus «puntas» en fases crecientes o menguantes.
  • Observar estrellas y constelaciones en entornos donde haya cielo despejado, algo poco habitual en ciudad pero muy útil en salidas rurales.
  • Crear tu propio «reloj solar» improvisado con un palo y su sombra para deducir puntos cardinales cuando no tengas referencias urbanas claras.

Además de estas técnicas astronómicas, está todo el conjunto de referencias urbanas: nombres de calles, numeración de portales, líneas de metro, ríos, parques. Cuanta más atención prestes a estos elementos mientras tu AR te guía, más robusta será tu capacidad de orientarte si la tecnología falla.

Hay personas que se retan a sí mismas a caminar ciertos tramos sin mirar en absoluto la pantalla, sólo usando pistas de la ciudad, y después comparan si han acertado con la ruta prevista. Este juego, heredero del espíritu de navegar sin electrónica, afina mucho el instinto, reduce la dependencia tecnológica y hace que el día que el GPS se quede sin cobertura o sin batería, no entres en pánico.

Equilibrio entre placer, esfuerzo y tecnología

Al final, tanto en un velero de 30 pies como al caminar por una ciudad con gafas de realidad aumentada, el objetivo es que la experiencia sea más disfrute que sacrificio. Hay navegantes que recuerdan cómo, con barcos pequeños y bien pensados, salir solo era un auténtico placer: gobernar, trimar velas, sentir el equilibrio del barco… todo encajaba. Cuando el barco creció y no se adaptó a esa navegación en solitario, cada salida sin tripulación empezó a ser un «marroncete» que daban ganas de evitar.

Con la navegación aumentada a pie conviene vigilar que no ocurra lo mismo. Si cada vez que sales con AR sientes que vas sobrecargado de datos, cansado físicamente o nervioso por la seguridad, algo en la configuración —ya sea tecnológica, de ruta o personal— necesita un ajuste.

La mejor guía es una mezcla de planificación y calma. Igual que en el barco aprendes a ponerte al pairo cuando necesitas comer, descansar o resolver un imprevisto, caminando puedes decidir parar en un banco, revisar con tranquilidad la ruta, beber agua y seguir. El viento (o la prisa, en ciudad) siempre va a ser más fuerte que tú; no vas a ganar por fuerza bruta, sino por usarlo a tu favor: eliges rutas más amables, horas con menos agobio, configuraciones de AR menos estridentes.

Cuando consigues ese equilibrio, navegar con realidad aumentada mientras caminas se convierte en una experiencia tremendamente agradable: te mueves con seguridad, descubres caminos nuevos y mantienes la sensación de control tanto sobre la tecnología como sobre tu propio cuerpo. Y lo mejor es que, igual que con la vela, cuanto más prácticas y más conoces tus límites y los de tu «barco digital», más disfrute le sacas a cada jornada de paseo aumentado.

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