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Manual de seguridad para instalar fuentes externas APK en Android

Actualidad en Androidsis - Mar, 26/05/2026 - 05:46

Instalar aplicaciones en Android desde fuera de Google Play puede parecer algo tan sencillo como descargar un archivo y pulsar en instalar, pero en realidad implica una serie de riesgos de seguridad, pasos técnicos y ajustes del sistema que conviene conocer al detalle. Si no se hace con cabeza, abrir la puerta a las famosas “fuentes externas” o “orígenes desconocidos” puede acabar en malware, fraudes financieros o fallos en el dispositivo.

Este manual pretende ser una guía clara, completa y sin rodeos para que sepas cuándo tiene sentido instalar un APK externo, cómo hacerlo de forma segura según tu versión de Android y fabricante, qué opciones debes activar o desactivar (como Google Play Protect) y qué problemas pueden aparecer por el camino. El objetivo no es animarte a instalar APKs a lo loco, sino que, si lo haces, tengas toda la información para minimizar riesgos y mantener tu móvil lo más protegido posible.

¿Qué son las fuentes externas (APK) y por qué son un riesgo?

En Android, cualquier aplicación que no se descarga e instala directamente desde Google Play se considera procedente de una fuente externa u origen desconocido. Normalmente esto se hace mediante archivos APK (el formato de instalación de apps en Android) que se obtienen desde páginas web, tiendas alternativas, apps de mensajería o gestores de archivos.

La flexibilidad de Android permite esta instalación manual, lo que tiene ventajas claras (acceder a apps que no están en Google Play, versiones específicas o betas), pero también abre la puerta a que software malicioso, troyanos bancarios o apps espía entren en el dispositivo sin pasar por los controles de Google. Fuera de la tienda oficial no hay un filtro centralizado de seguridad, por lo que la responsabilidad recae casi por completo en el usuario.

En la práctica, cuando instalas un APK desde un sitio de terceros puedes estar permitiendo que una app abuse de permisos sensibles que se usan a menudo para cometer fraudes financieros (como el acceso a SMS, notificaciones de bancos, accesibilidad, registro de pulsaciones o superposición de pantalla). Muchos ataques modernos se apoyan precisamente en estas instalaciones externas para saltarse controles habituales.

Google Play Protect y su función como barrera antifraude

Google incorpora en Android un sistema de seguridad llamado Google Play Protect, que actúa como una capa de protección antifraude mejorada. Su principal misión es analizar automáticamente las aplicaciones antes y después de la instalación, tanto si vienen de Google Play como si se instalan desde sitios web, apps de mensajería o gestores de archivos.

Cuando descargas un APK desde un navegador o lo abres desde un gestor de archivos, Play Protect puede examinar la aplicación, bloquear la instalación o mostrar avisos si detecta comportamientos sospechosos, permisos peligrosos o patrones asociados a fraudes financieros. De este modo, incluso si tú has habilitado la instalación desde fuentes externas, sigue existiendo una barrera de seguridad que puede frenar amenazas evidentes.

La activación de Google Play Protect es muy sencilla. Para revisar su estado o activarlo/desactivarlo, puedes seguir estos pasos generales en la Play Store: abre la aplicación Google Play Store, toca tu foto de perfil en la esquina superior derecha y accede a la sección “Play Protect”. Desde ahí verás si el análisis está activado, el historial de análisis recientes y posibles advertencias sobre apps que tengas instaladas.

Conviene tener claro que, aunque Play Protect añade una buena capa de defensa, no es infalible ni sustituye el sentido común. Hay malware que puede no detectarse de inmediato y, por otro lado, hay usuarios que deshabilitan las protecciones para poder instalar cualquier cosa sin restricciones, lo que multiplica los riesgos.

Distribución controlada de apps en entornos profesionales

En entornos de empresa o instituciones, la instalación de aplicaciones fuera de Google Play se suele gestionar a través de soluciones de gestión de movilidad o plataformas dedicadas, como los sistemas de distribución de apps corporativas basados en la web. Estos servicios permiten crear una tienda propia totalmente personalizable y familiar para el usuario, desde la cual se distribuyen las aplicaciones autorizadas.

Este tipo de plataformas suelen sincronizarse con el directorio de usuarios de la organización (por ejemplo, un directorio corporativo o sistema de gestión de identidades) y permiten aplicar políticas de seguridad empresariales: qué apps puede instalar cada perfil, qué permisos se conceden, qué dispositivos están autorizados, etc. De este modo, incluso aunque técnicamente se estén instalando APKs que no vienen de Google Play, el entorno está controlado, auditado y supervisado.

En resumen, las empresas que necesiten distribuir aplicaciones internas o personalizadas no dependen necesariamente de la Play Store: pueden apoyarse en soluciones de distribución propias que refuerzan la seguridad, el cumplimiento normativo y el control de implantaciones, reduciendo así el riesgo típico asociado a las fuentes externas abiertas al público general.

Cómo habilitar la instalación de fuentes externas según tu Android

El modo de permitir la instalación de aplicaciones externas ha cambiado bastante con el tiempo. Android 7 y versiones previas utilizaban un interruptor general de “Orígenes desconocidos”, mientras que a partir de Android 8.0 Oreo el sistema se vuelve más granular y hay que otorgar el permiso app por app (por ejemplo, al navegador, al gestor de archivos o a una tienda alternativa concreta).

Instalación desde fuentes externas en móviles Huawei (EMUI)

En teléfonos Huawei con EMUI existen rutas específicas para permitir la instalación de apps de fuentes externas o desconocidas, que han ido cambiando según la versión de la capa:

En EMUI 5 e inferiores, el ajuste se encuentra normalmente en la siguiente ruta del sistema: Ajustes → Ajustes avanzados → Seguridad → Fuentes desconocidas. Al activar esta opción estás permitiendo la instalación de APKs desde cualquier origen, tal y como ocurría en Android 7 o anteriores.

En EMUI 8 o superior, la configuración se hace de forma más granular. La ruta típica es: Ajustes → Seguridad y privacidad → Más → Instalar apps desconocidas. Desde ahí puedes habilitar o deshabilitar la instalación de apps desconocidas para cada origen concreto: por ejemplo, el navegador, el gestor de archivos o Facebook, etc. Es decir, tienes que decidir, una por una, qué aplicaciones pueden instalar APKs.

En versiones más recientes como EMUI 10, 11 y 12, el camino se reorganiza, pero la idea es similar. Suelen encontrarse en: Ajustes → Seguridad → Más ajustes → Instalar aplicaciones de fuentes externas. Una vez dentro, verás el listado de apps que pueden actuar como origen (por ejemplo, el Navegador), y, entrando en cada una, puedes marcar la opción “Permitir la instalación de apps”.

Algunos dispositivos Huawei pueden mostrar mensajes adicionales como “Se bloqueó la aplicación no segura” cuando intentas instalar una app desde fuentes externas. En ese caso, suele aparecer la opción “Más detalles” y, a continuación, “Instalar de todas formas”. Tras confirmarlo, el sistema indicará “Se instaló la aplicación”. Es una forma de recordarte que estás asumiendo el riesgo de instalar una app que el sistema considera potencialmente insegura.

Si, aun habilitando la instalación desde fuentes externas, tu dispositivo no te deja instalar el APK, puede deberse a varios motivos habituales: el archivo APK está corrupto o incompleto, el dispositivo no cumple con requisitos técnicos de la app (por ejemplo, la arquitectura del procesador o versión mínima de Android), o los cambios de configuración no se han aplicado correctamente, algo que en ocasiones se arregla limpiando la caché o reiniciando el móvil.

Además, hay que tener en cuenta una serie de notas importantes en estos móviles: no todas las apps permiten activar esta opción; por ejemplo, en AppGallery el permiso suele estar autorizado de forma automática y no se puede modificar. La instalación de apps no certificadas o procedentes de orígenes desconocidos queda, en último término, bajo la responsabilidad del usuario. Y, en el caso de APKs obtenidos mediante AppGallery o Petal Search desde sitios de terceros, el fabricante recalca que las apps pasan por procesos de verificación, por lo que el riesgo es menor que descargándolas desde webs aleatorias.

Orígenes desconocidos en Android 8 y posteriores

Desde Android 8.0 Oreo desaparece el interruptor único de “Orígenes desconocidos” y se introduce un sistema de permisos por aplicación para instalar software externo. Aunque al principio puede parecer algo confuso, en realidad resulta más seguro y sencillo de controlar una vez te acostumbras.

El flujo típico es este: descargas un archivo APK desde un sitio web, habitualmente usando un navegador como Chrome. Cuando la descarga termina, tocas en “Abrir” o en la notificación correspondiente para iniciar la instalación. En ese momento, el sistema te avisa de que el navegador (o la app que intenta instalar) no tiene permiso para instalar aplicaciones desconocidas y te ofrece ir a “Ajustes”.

En esa pantalla, verás una casilla o interruptor para “Permitir descargas de aplicaciones” o “Permitir desde esta fuente”. Al activarlo, estás dando autorización para que esa app en concreto (por ejemplo, Chrome, un gestor de archivos o una tienda alternativa) pueda instalar APKs. Vuelves atrás, revisas los permisos que solicita la aplicación y pulsas en “Instalar”. A partir de ahí, la app quedará instalada y utilizando el sistema como si viniera de la tienda oficial.

En el caso de juegos como Fortnite, el funcionamiento es algo más peculiar: el primer APK que descargas puede servir solo para instalar una tienda propia (por ejemplo, Epic Games Store). Esa tienda, a su vez, te pedirá de nuevo permiso para instalar aplicaciones desconocidas, repitiendo el proceso; sin embargo, con la mayoría de apps solo tendrás que otorgar el permiso una vez.

Tras instalar una aplicación de este modo, Android puede mostrar en la barra de notificaciones un aviso de seguridad recomendándote revocar el permiso de instalación de apps desconocidas concedido a la app de origen (por ejemplo, al navegador). Si pulsas sobre la notificación, el sistema te lleva al mismo menú donde diste el permiso por primera vez, para que puedas desactivarlo si ya no lo necesitas.

La ubicación exacta de este menú cambia según el fabricante y la capa de personalización, aunque la lógica es la misma.

  • En Android “puro” y marcas como OnePlus, Motorola, Nokia o los Google Pixel, suele estar en: Ajustes → Aplicaciones y notificaciones → Acceso especial de aplicaciones → Instalar aplicaciones desconocidas.
  • En Huawei y Honor, acostumbra a encontrarse en: Ajustes → Seguridad y privacidad → Ajustes adicionales → Instalar aplicaciones de fuentes externas.
  • En Xiaomi, el camino pasa por: Ajustes → Privacidad → Gestionar → Acceso especial de apps → Instalar aplicaciones desconocidas.
  • Y en Samsung, se localiza en: Ajustes → Datos biométricos y seguridad → Instalar apps desconocidas.

En todos los casos, el concepto es el mismo: verás un listado de aplicaciones instaladas que pueden actuar como origen para APKs. Debajo de cada una se indica si está Permitido o No permitido. Seleccionando cada app, puedes habilitar o deshabilitar ese permiso de manera independiente, lo que ofrece un control granular muy útil para reducir el riesgo de instalaciones indeseadas.

Orígenes desconocidos en Android 7 y versiones anteriores

En Android 7.0 Nougat y anteriores, que todavía siguen presentes en algunos dispositivos veteranos, la gestión de las fuentes externas es más simple, pero también menos segura. Existe un único interruptor general llamado “Orígenes desconocidos” que afecta a todo el sistema: si lo activas, cualquier app puede instalar archivos APK, incluyendo las que instales posteriormente.

Para habilitar la instalación de orígenes desconocidos en Android 7 o similares, los pasos habituales son: ir a la app de Ajustes del sistema, entrar en la sección Seguridad y buscar la opción “Orígenes desconocidos”. Al marcarla, aparece un aviso de seguridad indicando los posibles riesgos; si aceptas, el sistema permite la instalación de apps que no proceden de Google Play.

En dispositivos todavía más antiguos con Android 2.3 o versiones previas, el menú puede variar un poco. En lugar de estar en Seguridad, la opción suele encontrarse en: Ajustes → Aplicaciones → Fuentes desconocidas. El funcionamiento es el mismo: activas la casilla, aceptas la advertencia y, a partir de ese momento, podrás instalar APKs desde cualquier sitio.

Aunque pueda parecer más cómodo tener un solo interruptor para todo, desde el punto de vista de la seguridad es un enfoque significativamente más peligroso. Si, por error o por prisa, activas “Orígenes desconocidos” y lo dejas encendido, todas las apps del sistema (incluidas las que instales a partir de entonces) podrán descargar e instalar software malicioso sin pedir permiso extra. Por eso, en estas versiones antiguas conviene activar el ajuste solo para una instalación puntual y desactivarlo de inmediato cuando termines.

Cuándo tiene sentido instalar APKs fuera de Google Play

La opción más segura para la mayoría de usuarios de Android es clara: instalar aplicaciones únicamente desde Google Play. La tienda oficial aplica políticas de revisión, cuenta con supervisión constante, multitud de reseñas de usuarios y el escrutinio continuo de investigadores de seguridad. Aunque ocasionalmente se cuele alguna app maliciosa, en general el contenido peligroso se detecta y elimina con bastante rapidez.

Sin embargo, también es cierto que no todas las apps que pueden interesarte están disponibles en Google Play. Algunas aplicaciones se distribuyen en exclusiva desde la página oficial del desarrollador, otras han sido retiradas de la tienda por cuestiones de política interna, y hay herramientas o repositorios de contenido (por ejemplo, apps para ver TV online o ciertos juegos) que solo se ofrecen vía APK. En esos casos, la libertad de instalar desde fuentes externas puede ser muy útil.

Entre los usos más habituales cuando activas esta opción se encuentran: instalar apps para hacer root o modificar funciones avanzadas del sistema, descargar aplicaciones que la Play Store no admite (por ejemplo, por cuestiones de derechos o contenido), usar tiendas alternativas de confianza o conseguir juegos que mantienen su propio ecosistema de distribución. También se da, por desgracia, el uso menos legítimo de instalar apps pirateadas o que distribuyen contenido protegido sin permiso, algo que además de ser inseguro, puede acarrear problemas legales.

En cualquier caso, abrir la puerta a los orígenes desconocidos supone que tú te conviertes en el primer filtro de seguridad. Si no escoges bien la fuente o no revisas lo que instalas, puedes terminar con software malicioso, robo de datos personales o pérdida de dinero. Esa es la razón por la que en muchos teléfonos nuevos la instalación de software externo viene deshabilitada por defecto y solo se activa tras varias advertencias del sistema.

Cómo desactivar la instalación de aplicaciones desconocidas

Si has habilitado en algún momento la instalación desde fuentes externas, es muy recomendable cerrar de nuevo esa puerta cuando ya no la necesites. Así reduces al mínimo la superficie de ataque y evitas que una app maliciosa aproveche ese permiso que dejaste activo sin darte cuenta.

Desactivar en Android 8 y versiones posteriores

En las versiones modernas de Android, la opción se llama “Instalar aplicaciones desconocidas” y, como ya hemos visto, se gestiona para cada aplicación de manera independiente. Para desactivar el permiso, necesitas repetir el proceso de forma separada con cada app que veas que lo tiene autorizado.

El camino genérico suele ser: abre los Ajustes del sistema, entra en Aplicaciones y notificaciones y busca el apartado “Acceso especial de aplicaciones”. Dentro de ese menú, selecciona “Instalar aplicaciones desconocidas”. Verás un listado de todas las apps instaladas que pueden actuar como origen. Debajo de cada una se indica si está “Permitido” o no.

Si ves alguna aplicación con la opción marcada como Permitido (por ejemplo, tu navegador, un gestor de archivos o una tienda alternativa), tócalo en la lista y desmarca el permiso para impedir que instale aplicaciones desconocidas. De esta manera, incluso si descargas un APK por error o abres un enlace malicioso, esa app ya no debería poder completar la instalación sin que vuelvas a habilitarle el acceso.

Ten presente que los nombres exactos de los menús pueden cambiar un poco según el fabricante y la capa de personalización, pero el concepto siempre es el mismo: buscar el apartado de acceso especial o instalación desde fuentes desconocidas y, desde ahí, anular el permiso para cada app concreta.

Desactivar en Android 7 y versiones anteriores

En Android 7 y sus predecesores, al existir un único ajuste global de “Orígenes desconocidos”, su gestión es más sencilla, pero hace que el error también sea más peligroso. Para desactivar esta opción, debes ir a los Ajustes del sistema y entrar en Seguridad, desplazarte hasta localizar “Orígenes desconocidos” y asegurarte de que la casilla está desmarcada.

En Android 6 y 7, si dejas esta opción activa, cualquier app podrá descargar e instalar archivos potencialmente maliciosos. Esto incluye incluso aplicaciones que instales después de haber marcado el ajuste, lo que aumenta mucho el riesgo si, por ejemplo, acabas descargando una app de dudosa procedencia. Por eso es tan importante comprobar que el interruptor esté desactivado cuando no estés realizando una instalación externa concreta.

Cómo instalar de forma más segura una app que no está en Google Play

Si necesitas sí o sí instalar una aplicación que no se encuentra en Google Play, conviene aplicar una serie de medidas de seguridad básicas para reducir al máximo el riesgo que asumes. No es una protección perfecta, pero ayuda a evitar muchos problemas habituales.

En primer lugar, plantéate si existe alguna aplicación alternativa en la tienda oficial que cubra la misma función. Muchas veces hay apps similares en Google Play que ofrecen lo que necesitas, incluso si no son idénticas. Usar una alternativa validada y revisada, con valoraciones y comentarios visibles, suele ser la opción más prudente.

Si no hay alternativa y tienes que recurrir a una fuente de terceros, descarga el archivo de instalación APK y, antes de ejecutarlo, analízalo con una solución antivirus para móviles o abriéndolo en el PC. Muchos antivirus para Android permiten analizar archivos concretos en busca de malware conocido, lo que puede detectar amenazas evidentes antes de que la app llegue a instalarse en el sistema.

Durante el proceso de instalación, fíjate siempre en la lista de permisos que solicita la aplicación. Si una app pide accesos que no tienen sentido para su función (por ejemplo, una linterna que solicita permiso para leer SMS o usar accesibilidad, o un juego que quiere gestionar tus llamadas), tómalo como una señal de alerta. En esos casos, lo más aconsejable es buscar una alternativa menos intrusiva y con permisos más ajustados a lo que realmente hace.

Cuando acabes de instalar la app que necesitas, es importante que recuerdes desactivar de nuevo la instalación de aplicaciones desconocidas (ya sea revocando el permiso a la app concreta en Android 8+ o apagando el interruptor global en versiones anteriores). No dejes esa “puerta trasera” abierta, porque es exactamente lo que muchos ciberdelincuentes esperan encontrar.

Junto con estas medidas, es recomendable mantener siempre activado Google Play Protect, instalar solo APKs procedentes de fuentes relativamente confiables (páginas oficiales de desarrolladores, tiendas de prestigio, repositorios conocidos) y evitar enlaces sospechosos enviados por correo, mensajería o webs de dudosa reputación que prometen versiones “premium gratis” y otros ganchos similares.

A la hora de la verdad, poder instalar APKs externos es una de las ventajas de flexibilidad de Android, pero también un punto débil si se usa a la ligera. Entender bien cómo funcionan los orígenes desconocidos, las protecciones del sistema y los menús de seguridad te permitirá sacar partido a esta libertad sin convertir tu móvil en un coladero de malware o fraudes bancarios. Comparte esta información para que más personas conozcan del tema.

Control parental y gestión de actualizaciones de apps en móviles y ordenadores

Actualidad en Androidsis - Mar, 26/05/2026 - 05:41

Controlar lo que hacen los peques (y no tan peques) con el móvil, la tablet o el ordenador ya no es una opción, es casi una necesidad. Las apps de control parental y administrativo de actualizaciones de apps se han convertido en la mejor herramienta para poner normas claras, limitar el tiempo de pantalla y bloquear contenido que puede ser peligroso o, simplemente, inadecuado para su edad.

Además, hoy en día no basta con bloquear una web subida de tono. Es clave poder gestionar qué apps se instalan, cuánto se usan, qué ven en YouTube, qué escriben en redes sociales y cómo usan Google Play. Por suerte, existen soluciones muy potentes como Qustodio, Google Family Link, los propios controles parentales de Google Play y un buen puñado de aplicaciones alternativas que te ayudan a tenerlo todo bajo control sin volverte loco.

¿Qué es el control parental y el control administrativo de apps?

Cuando hablamos de control parental nos referimos a todas aquellas herramientas que permiten a madres, padres y educadores supervisar y limitar la actividad digital de los menores: webs que visitan, aplicaciones que usan, tiempo que pasan conectados, ubicación y, en algunos casos, incluso mensajes y redes sociales.

El llamado control administrativo de actualizaciones y descargas de apps añade una capa más: gestionar qué aplicaciones se pueden descargar o actualizar, según su clasificación de edad, y qué tipo de contenidos se permiten (juegos, películas, libros, etc.). Esto es especialmente importante en entornos Android, donde Google Play ofrece millones de apps con niveles de madurez muy distintos.

En la práctica, todo esto se traduce en tres grandes bloques de funciones: por un lado, filtrado de contenido y bloqueo de apps; por otro, gestión del tiempo de pantalla y horarios de uso; y, por último, monitorización de la actividad y de la ubicación. Cada familia decide hasta dónde quiere llegar según la edad de sus hijos y su nivel de autonomía.

Qustodio: control parental avanzado y multidispositivo

Qustodio es una de las apps de control parental más completas que existen ahora mismo. Ha recibido el premio Editors’ Choice de PC Mag, y se nota que está pensada para hacer la vida más fácil a los padres que quieren controlar en serio la actividad digital de sus hijos, sin necesidad de ser expertos en tecnología.

Su funcionamiento se basa en dos aplicaciones: Qustodio Parental Control App, que se instala en el dispositivo del adulto (móvil o portátil normalmente), y Kids App Qustodio, que va en el dispositivo del menor. A partir de ahí, todo se gestiona desde un panel muy visual, ya sea desde la propia app para padres o desde el panel web de Qustodio Family Screen Time.

Funciones de protección de contenido en Qustodio

Una de las grandes bazas de Qustodio es su capacidad para filtrar y bloquear contenido inapropiado de forma automática. Nada más completar la configuración inicial, la herramienta empieza a bloquear webs peligrosas sin que tengas que hacer nada más.

Entre sus funciones clave para proteger la navegación destacan las siguientes: bloqueo de juegos, webs de pornografía, páginas de apuestas y otros contenidos inadecuados; posibilidad de recibir alertas cuando el menor intenta acceder a una web bloqueada; activación de búsquedas seguras en los principales buscadores para reducir la exposición a contenido sensible; y bloqueo de apps concretas que no quieras que utilicen.

Además, Qustodio se integra con servicios como YouTube para monitorizar la actividad y el historial de vídeos, algo clave teniendo en cuenta la cantidad de contenido ambiguo o directamente adulto que se cuela en la plataforma.

Gestión del tiempo de pantalla y hábitos digitales

Otro de los puntos fuertes de Qustodio es la parte de gestión del tiempo de uso. Puedes establecer límites diarios de pantalla para todo el dispositivo, de forma que, cuando se agota el tiempo, el sistema bloquea el acceso automáticamente.

Además de esos límites generales, es posible configurar restricciones específicas para ciertas aplicaciones o juegos, por ejemplo reduciendo a media hora el uso de redes sociales o marcando un horario concreto para videojuegos. También puedes pausar el acceso a Internet al instante, literalmente con un botón, si necesitas que el niño o la niña desconecte en un momento puntual.

Qustodio permite crear rutinas personalizadas, con horarios diferentes según el día de la semana o la franja horaria (horario escolar, noche, fines de semana), lo que resulta muy útil para adaptar las normas al calendario familiar sin tener que ir cambiando cosas cada día.

Visibilidad total de la actividad online

Una cosa es limitar y otra muy distinta es no saber qué ocurre. Qustodio ofrece un nivel alto de visibilidad sobre lo que hacen los menores con sus dispositivos. Desde su panel puedes revisar búsquedas, páginas visitadas y uso de apps, además de recibir alertas si detecta algo raro.

Entre estas funciones de supervisión avanzada destacan las siguientes: alertas basadas en IA sobre búsquedas y contenidos sospechosos; avisos sobre SMS potencialmente dañinos y monitorización de redes sociales como WhatsApp, Instagram o Line (en los planes que lo permiten); informes de actividad diarios, semanales y de hasta 30 días, enviados también por correo electrónico; notificaciones cuando el menor descarga una nueva app; control de llamadas y SMS para bloquear contactos indeseados; e información detallada sobre el tiempo de uso de cada app.

Una característica muy interesante es la posibilidad de invitar a otro progenitor o tutor para compartir la supervisión, algo ideal en casos de custodia compartida o cuando varias personas se encargan del cuidado del menor.

Localización, botón de pánico y soporte multiplataforma

En el ámbito de la seguridad física, Qustodio incorpora un sistema de localización por GPS que te permite ver dónde se encuentra el dispositivo del niño en un mapa. Puedes marcar lugares favoritos y seguir los desplazamientos, algo muy útil para comprobar que ha llegado bien al colegio o a casa de un amigo.

Además, ofrece un botón de pánico que el menor puede activar desde su dispositivo si necesita ayuda urgente; esta función envía una alerta inmediata con la ubicación exacta. Todo ello está disponible en múltiples sistemas: Android, iOS, Windows, Mac y Kindle, lo que facilita un control unificado aunque en casa haya dispositivos de varias marcas.

Qustodio tiene un plan básico con funciones limitadas y un plan premium con todas las características desbloqueadas, incluyendo la posibilidad de controlar hasta 15 dispositivos en el caso de familias numerosas.

Requisitos técnicos, permisos y soporte de Qustodio

Para funcionar correctamente, Qustodio requiere ciertos permisos avanzados en Android, como el de Administrador de dispositivo, que impide que la app se desinstale sin autorización del adulto, o el uso de servicios de accesibilidad para poder monitorizar el uso del dispositivo de forma eficaz.

En algunos fabricantes, como Huawei, es necesario desactivar modos agresivos de ahorro de batería para que Qustodio no se cierre en segundo plano. La herramienta está disponible en múltiples idiomas, incluido el español, y cuenta con soporte a través de web y correo electrónico para resolver cualquier duda técnica.

Google Family Link: control parental integrado en la cuenta de Google

Si en casa predominan los móviles Android o los Chromebooks, Family Link es probablemente la puerta de entrada más sencilla al control parental. Se trata de la solución gratuita oficial de Google para supervisar cuentas de menores, especialmente pensada para niños menores de 13 años (o la edad correspondiente en cada país).

Con Family Link puedes crear una cuenta de Google específica para tu hijo o añadir supervisión a una cuenta ya existente, y desde tu propio dispositivo gestionar tiempos de uso, apps permitidas, filtros de contenido y localización del dispositivo del menor.

Requisitos para usar Google Family Link

Para poder administrar la cuenta de tu hijo con Family Link necesitas cumplir algunos requisitos básicos: tener una cuenta de Google como adulto, ser mayor de 18 años (o de la edad de mayoría en tu país), disponer de un dispositivo compatible (Android 6.0 o superior, iPhone o iPad con iOS 16 o superior, o una Chromebook que admita apps de Android) y vivir en el mismo país que el menor.

El niño, por su parte, deberá tener su propia cuenta de Google y usar un dispositivo compatible: un móvil Android con versión 6.0 o posterior, una Chromebook con ChromeOS 71 o superior o, en determinados casos, un dispositivo Fitbit compatible. Todo esto permite que Family Link pueda aplicar las normas de supervisión de forma consistente.

Control del tiempo de uso y horarios en Family Link

Una de las funciones más prácticas de Family Link es el gestor de tiempo de pantalla. Puedes marcar un límite diario en horas y minutos y configurar horarios de descanso, por ejemplo a la hora de dormir o en el colegio, durante los cuales el dispositivo se bloquea parcialmente.

Estos límites se pueden ajustar para cada día de la semana, de modo que los fines de semana sea más flexible y entre semana haya reglas más estrictas. Si un día concreto necesitas ampliar el tiempo, puedes conceder minutos extra sin modificar toda la programación, ya sea desde tu propio dispositivo o usando un código de acceso para padres directamente en el móvil del menor cuando el tiempo está a punto de agotarse.

Hay que tener en cuenta que los límites diarios se aplican por dispositivo. Si tu hijo utiliza dos dispositivos Android o un Android y un Chromebook con su misma cuenta, dispondrá del tiempo establecido en cada uno, salvo que lo gestionéis de manera distinta.

Permitir o bloquear aplicaciones con Family Link

Family Link permite aprobar o bloquear aplicaciones individuales en el dispositivo del menor. Cuando bloqueas una app, esta deja de poder abrirse y, en unos minutos o cuando el dispositivo tenga conexión, el cambio se aplica en todos los dispositivos asociados a esa cuenta.

Si el niño está utilizando una app en el momento en que la bloqueas, aparecerá una advertencia indicándole que tiene un minuto para cerrar lo que está haciendo antes de que se aplique el bloqueo. Hay que tener presente que algunas aplicaciones no pueden bloquearse porque son necesarias para el propio funcionamiento del sistema y de los parámetros de supervisión.

Localización y gestión de la familia

Desde la app de Family Link también puedes consultar la ubicación del dispositivo Android de tu hijo. Solo tienes que ir al apartado de ubicación, elegir qué menores comparten su localización y activar la función. A partir de ahí, podrás ver en un mapa dónde está cada dispositivo.

La interfaz de Family Link está pensada para familias con varios hijos, así que puedes cambiar entre perfiles deslizando en la parte superior de la pantalla, lo que facilita mucho la gestión cuando supervisas varios dispositivos a la vez.

Google Play: control parental y clasificaciones de contenido

Más allá de Family Link, Google Play incluye su propio sistema de controles parentales basados en la clasificación por edades de las apps, juegos, películas, series y libros disponibles en la tienda.

Estos ajustes permiten limitar qué se puede descargar o comprar desde el dispositivo del menor, en función de su madurez y de la valoración asignada por la tienda y organismos oficiales como la ESRB (Entertainment Software Rating Board) o la Coalición Internacional de Clasificación por Edad (IARC).

Cómo funcionan las clasificaciones en Google Play

Las calificaciones de Google Play se diseñaron para indicar al usuario a qué público va dirigido cada contenido y qué nivel de madurez tiene. Se tienen en cuenta aspectos como violencia, contenido sexual, drogas, juegos de azar, lenguaje explícito y modo de interacción entre usuarios.

En la ficha de cada app puedes tocar sobre la calificación para ver más detalles y, muchas veces, acceder a un enlace con información adicional sobre por qué se ha asignado ese nivel. Las aplicaciones que aún no tienen calificación se tratan como si fueran de alta madurez a efectos del control parental hasta que se les asigna oficialmente una valoración.

El ecosistema de Google Play es enorme: más de 2,5 millones de apps y creciendo. Se calcula que cerca del 88% están clasificadas como “para todas las edades”, mientras que alrededor del 3% se dirigen a adultos, lo que equivale a unas decenas de miles de aplicaciones de contenido claramente maduro (entre ellas, por ejemplo, Reddit).

Activar los controles parentales de Google Play con Family Link

Si ya utilizas Family Link para gestionar la cuenta de tu hijo, puedes ajustar directamente desde ahí los controles de Google Play. En la app de los padres solo tienes que seleccionar al menor, entrar en la sección de configuración y buscar la opción de Google Play.

Dentro de ese menú podrás filtrar por tipo de contenido (aplicaciones y juegos, películas, música, libros, etc.) y establecer el nivel permitido para cada categoría según la edad del niño. De esta forma, aunque el dispositivo esté en manos del menor, lo que pueda descargar o comprar quedará acotado.

Configurar el control parental en Google Play sin Family Link

Si tu hijo tiene más de 13 años y gestiona su cuenta sin Family Link, aún puedes activar controles parentales directamente en Google Play del propio dispositivo, siempre que tengas acceso a él para configurarlo.

Los pasos serían: iniciar sesión con la cuenta de Google del estudiante en el dispositivo, abrir la app de Google Play, pulsar el icono de perfil en la esquina superior derecha, entrar en Ajustes, buscar el apartado Familia y después Controles parentales. Una vez ahí, hay que activar el interruptor y crear un PIN que servirá para cambiar la configuración en el futuro.

Desde ese momento podrás definir restricciones de contenido por edad para apps y juegos, películas, televisión y libros. Hay que tener en cuenta que, en dispositivos gestionados por colegios u organizaciones, puede que los padres no tengan acceso a esta configuración y deban coordinarse con el administrador del centro.

Aplicaciones aprobadas por docentes en Google Play

Google ha creado una sección específica llamada “Niños” dentro de la Play Store, donde solo aparecen apps que han sido revisadas y validadas por profesores y especialistas educativos.

Estas aplicaciones se evalúan en función de criterios como el diseño, el interés para el menor, el valor educativo, la adecuación a la edad, la idoneidad de la publicidad y las compras dentro de la app. En teoría, tanto los anuncios como las compras integradas deben cumplir políticas familiares estrictas de Google.

Para cada app incluida en esta sección, encontrarás un apartado donde se explica por qué ha sido considerada adecuada por docentes, lo que ayuda bastante a la hora de elegir contenidos seguros para los niños sin tener que revisar cada detalle de forma individual.

Más allá de los filtros: implicar a los menores

Aunque los controles parentales de Google Play y Family Link son potentes, no son infalibles. Las redes sociales y las plataformas con contenido generado por usuarios (como TikTok, foros o apps de vídeo) pueden colar lenguaje vulgar, desnudos o situaciones violentas aunque la app, en sí, tenga una clasificación moderada.

Por eso es fundamental acompañar la tecnología con educación y diálogo en casa o en el aula. Es recomendable explicar a los menores por qué no se les permite acceder a cierto tipo de contenido, qué hacer si se encuentran algo que les incomoda, y elaborar juntos una lista de adultos de confianza a los que puedan acudir en caso de duda.

También es buena idea revisar con frecuencia qué aplicaciones tienen instaladas, pedirles que te enseñen cómo las usan y mostrar cierto interés genuino, en lugar de limitarse a prohibir. Ten en cuenta que las apps descargadas antes de activar los controles seguirán estando en el dispositivo, por lo que conviene revisar y, si es necesario, desinstalar lo que no encaje con las normas establecidas.

Otras aplicaciones de control parental recomendadas

Además de Qustodio, Family Link y los controles de Google Play, existe un buen abanico de apps de control parental con enfoques distintos. Algunas están más centradas en el tiempo de pantalla, otras en la seguridad web o en la geolocalización.

Screen Time

Screen Time es una herramienta pensada principalmente para controlar cuánto tiempo pasan los niños con el dispositivo y qué tipo de uso hacen de él. En su versión gratuita permite revisar informes diarios con el historial de navegación web y actividad básica.

Si optas por el plan prémium, podrás pausar el dispositivo al instante, aprobar manualmente qué apps pueden usar y establecer horarios de uso detallados. Está disponible tanto para iOS como para Android y cuenta con una valoración elevada en Google Play, alrededor de 4,2 puntos.

Kids Place

Kids Place está orientada a los más pequeños, cuando aún no tienen criterio para moverse solos por el móvil. Crea un entorno seguro tipo “modo niños” en el que solo aparecen las aplicaciones que los padres hayan elegido previamente.

Esta app añade una capa de bloqueo que solo se desactiva con una clave, impidiendo que el menor haga llamadas, abra otras aplicaciones, saque fotos o envíe mensajes sin permiso. Es una solución muy útil cuando quieres dejar el móvil a un niño pequeño sin preocuparte de que desconfigure nada. Está disponible exclusivamente para Android y suele rondar una puntuación de 4,1 en la tienda.

ESET Parental Control

ESET Parental Control es la apuesta de la conocida compañía de seguridad informática para el ámbito familiar. Permite monitorizar la navegación web, las apps instaladas y el uso de cada una de ellas, además de aplicar filtros de contenido según la edad.

Incluye también la posibilidad de enviar mensajes directos al dispositivo del niño mientras lo está utilizando, algo útil para hacerle llegar recordatorios o avisos sin necesidad de llamar. Se centra en Android y su valoración en Google Play se sitúa alrededor de 3,7.

Family Time

Family Time es otra solución bastante completa, que combina bloqueo de aplicaciones, control del tiempo de pantalla y localización familiar. Incluso si una app está instalada, puedes impedir que se abra, y revisar el historial de navegación para saber qué páginas ha visitado el menor.

Incluye un sistema de localización que muestra los lugares en los que ha estado el niño, y añade un botón de pánico similar al de Qustodio, pensado para que el menor pueda pedir ayuda en caso de emergencia. Está disponible tanto para iOS como para Android, con una puntuación aproximada de 3,8 en Google Play.

Qustodio como alternativa invisible en móviles y ordenadores

Aunque ya hemos hablado de Qustodio, merece la pena recalcar su enfoque en la discreción y la compatibilidad con múltiples plataformas. Su sistema actúa casi de forma invisible en smartphones, tablets y ordenadores, bloqueando apps y webs mediante límites de tiempo configurables.

En su versión prémium puedes controlar la actividad en hasta 15 dispositivos distintos, lo que lo convierte en una opción competitiva para familias grandes o para entornos educativos pequeños que quieran unificar el control. Su valoración en Google Play ronda los 3,1 puntos, en parte porque es una app con muchas restricciones que no siempre gusta a los adolescentes.

Otras soluciones de control parental populares

Además de las que hemos visto, hay una serie de soluciones muy extendidas que conviene tener en el radar, especialmente si tu ecosistema tecnológico es muy concreto o si buscas funciones muy específicas como el control de redes sociales.

Family Link y los controles parentales de Apple

Si ya estás en el ecosistema de Apple, lo más sencillo suele ser usar los controles parentales nativos de iOS, iPadOS y macOS. Desde el apartado “Tiempo de uso” puedes configurar límites por app, restringir contenido explícito, controlar con quién puede comunicarse el menor y gestionar todo centralizado a través de la función Compartir en familia.

En Android y Chromebooks, Google Family Link cumple un papel parecido al actuar como panel de control principal de la cuenta del menor, permitiendo aprobar o rechazar descargas de apps, revisar la actividad y adaptar los límites horarios según la edad.

Norton Family

Norton Family es la propuesta de una de las grandes marcas de antivirus. Está centrada en monitorizar y bloquear contenido inapropiado en la web, con la posibilidad de gestionar múltiples dispositivos a la vez desde una única cuenta.

Entre sus funciones destacan la configuración de alertas cuando el menor intenta acceder a sitios restringidos y la generación de informes detallados sobre la actividad digital, muy útiles para detectar patrones de uso problemáticos.

Bark: foco en redes sociales y mensajes

Bark se ha hecho conocida por su especialización en supervisar conversaciones en redes sociales y apps de mensajería. Analiza mensajes y publicaciones en plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat buscando indicios de ciberacoso, interacciones sospechosas, depresión, consumo de drogas o actividades de riesgo.

Funciona mediante permisos específicos que permiten analizar el contenido sin que los padres tengan que leer todo al detalle, enviando solo alertas cuando detecta algo inquietante. Es una buena opción para familias con adolescentes muy activos en redes.

FamiSafe

FamiSafe combina seguridad digital y física con un énfasis especial en la geolocalización en tiempo real. Puedes ver dónde están los dispositivos vinculados, establecer zonas seguras y recibir alertas si el menor entra o sale de determinadas áreas.

También ofrece bloqueo de aplicaciones, filtrado de contenido y restricciones de uso para evitar distracciones durante las horas de clase o a la hora de dormir. Su interfaz está bastante cuidada y resulta adecuada para familias con hijos de distintas edades.

El panorama actual de herramientas de control parental y administrativo de apps ofrece soluciones para casi todos los gustos: desde opciones gratuitas e integradas como Family Link y los controles de Google Play, hasta suites avanzadas como Qustodio, Norton Family o Bark, pasando por alternativas centradas en el tiempo de pantalla o en entornos seguros para los más pequeños.

La clave está en combinar bien filtros técnicos, supervisión activa y diálogo abierto con los menores, de forma que la tecnología sirva para educar y proteger, no solo para prohibir, y que cada familia pueda adaptar estas herramientas a su realidad, sus valores y las necesidades cambiantes de sus hijos. Comparte esta guía para que más personas conozcan del tema.

Gestión masiva de archivos de mensajería para liberar espacio

Actualidad en Androidsis - Mar, 26/05/2026 - 05:31

Si tu móvil te lanza cada dos por tres el aviso de que te estás quedando sin espacio y sospechas que la culpa es de WhatsApp, Gmail, tus copias de seguridad o las fotos, no vas desencaminado. La mensajería, el correo y los servicios en la nube acumulan archivos y datos a un ritmo brutal, y si no los controlas de forma masiva, terminas sin sitio para nuevas apps, fotos o vídeos.

En esta guía te voy a enseñar, paso a paso y con todo lujo de detalles, cómo hacer una gestión masiva de archivos y mensajes en WhatsApp, otras apps de mensajería, Google One/Google Drive, Gmail y hasta en el propio almacenamiento del móvil con herramientas específicas. La idea es que puedas liberar muchos gigas de golpe, sin ir mensaje a mensaje, y que además dejes el sistema configurado para que no se vuelva a desbordar tan rápido.

Gestión masiva de archivos y mensajes en apps de mensajería Gestión de almacenamiento y archivos en Android (ejemplo: Threema y WhatsApp)

En Android, muchas apps de mensajería permiten controlar el espacio desde sus propios ajustes. Por ejemplo, en algunas como Threema tienes un menú lateral desde el que puedes ir a Configuración > Archivos multimedia > Almacenamiento > Gestión de almacenamiento. Desde ahí, la aplicación te enseña cuánto espacio ocupan mensajes y archivos y te deja aplicar varias acciones automatizadas.

En este tipo de menú de gestión en Android suele haber tres grandes opciones para borrar contenido por antigüedad sin tener que revisar chat a chat:

  • Eliminar una vez los archivos multimedia y documentos que tengan más de un tiempo concreto (por ejemplo, de 1 semana a 1 año).
  • Eliminar una vez los mensajes (texto) que superen una antigüedad elegida, también entre 1 semana y 1 año.
  • Activar la eliminación automática de mensajes, archivos y medios cuando pasen X días o semanas, para que el sistema se limpia solo.

Además de estas limpiezas globales, muchas apps permiten borrar contenido de chats concretos que sabes que son un pozo de fotos y vídeos. En el caso de Threema, basta con abrir un chat, entrar en la opción de «Galería multimedia» desde el menú, filtrar por tipo de archivo (imágenes, vídeos, audios, otros), mantener pulsado sobre un elemento y después ir seleccionando el resto o tocar «Seleccionar todo» para marcar la lista completa, y finalmente tocar en el icono de la papelera para eliminar todos los elementos elegidos.

Con los mensajes de texto pasa lo mismo: puedes mantener pulsado un mensaje, ir tocando el resto que quieras borrar y luego usar el icono de la papelera que suele aparecer en la parte superior para eliminar la selección en bloque. Este tipo de selección múltiple es fundamental para deshacerte de cientos de mensajes en segundos.

Gestión de chats y archivos en iOS (iPhone, ejemplo Threema)

En los iPhone, las aplicaciones también incorporan sus propios paneles de gestión. En el caso de Threema, por ejemplo, en Configuración > Gestión de almacenamiento ves un resumen del espacio total del dispositivo y de lo que ocupa la app. A partir de ahí puedes borrar cosas de forma masiva sin andar chat por chat a ciegas.

En iOS, las opciones suelen permitirte:

  • Eliminar de una sola vez todos los archivos multimedia y documentos que tengan cierta antigüedad.
  • Eliminar de golpe todos los mensajes de más de X tiempo, incluyendo texto y medios.
  • Configurar el borrado automático de mensajes y archivos según un periodo (de 1 semana a 1 año) para que no se acumulen sin control.

Si lo que quieres es limpiar un chat específico, el flujo típico es muy similar: abres el chat, tocas la barra de título con el nombre del contacto o grupo, entras en «Archivos multimedia» y después pulsas en «Seleccionar». Desde ahí puedes marcar todo el contenido de ese chat o ir seleccionando solo lo que te interesa. Una vez escogidas las fotos, vídeos o archivos, tocas el icono de la papelera (habitualmente en la parte inferior izquierda) para quitarlos definitivamente.

La nueva gestión de almacenamiento dentro de cada chat en WhatsApp

WhatsApp ha ido un paso más allá y está probando (en versiones beta de iOS y Android) una herramienta de Administrar almacenamiento integrada directamente en cada chat. Hasta ahora, la gestión de espacio se hacía solo desde «Configuración > Almacenamiento y datos > Administrar almacenamiento», donde se ve el total ocupado por la app y se puede limpiar por tipos de archivo, tamaño, etc.

Con esta nueva función, en la pantalla de información de cada chat (tanto individuales como grupales) aparece una sección específica de Administrar almacenamiento. Al entrar, ves cuánto espacio ocupa esa conversación en concreto, qué tipo de archivos la llenan (fotos, vídeos, documentos) y puedes ordenar, filtrar y eliminar en masa sin salir de ese chat.

Esta integración por conversación tiene varias ventajas claras: te permite centrarse en las conversaciones que más gigas consumen, limpia solo lo que de verdad te interesa (sin mezclar con otros chats) y te muestra los archivos organizados por tamaño para que empieces por los más pesados. Para usarla, basta con ir a la info del chat, deslizar hasta «Administrar almacenamiento» y desde ahí seleccionar y borrar fotos, vídeos o documentos que ya no necesites.

Guía rápida para liberar espacio en WhatsApp (Android y iPhone)

Cuando el almacenamiento de WhatsApp está casi lleno, la propia app tiene un panel muy útil para ordenar, filtrar y borrar datos sin volverte loco. La ruta es similar en Android y en iPhone, aunque cambia ligeramente el menú.

Cómo liberar espacio de WhatsApp en Android

En Android, puedes vaciar archivos y hasta historiales enteros en pocos minutos. El flujo básico para gestionar el espacio desde la propia app suele ser:

  1. Abrir WhatsApp y pulsar el icono de los tres puntos en la esquina superior derecha.
  2. Entrar en «Ajustes».
  3. Ir a «Almacenamiento y datos» y luego a «Administrar almacenamiento».
  4. Ver cuánto espacio está usando WhatsApp y cuánto queda libre en tu móvil.

Desde esta pantalla de administración verás diferentes secciones que agrupan archivos para que puedas hacer eliminaciones masivas muy precisas:

  • «De más de 5 MB», que muestra los archivos muy grandes para que empieces por ahí.
  • «Reenviados muchas veces», que filtra el contenido viral que suele repetirse en cientos de chats.
  • Listado de chats individuales y de grupo, para entrar en uno concreto y revisar todo lo que se ha compartido.

Dentro de cada categoría puedes ordenar los archivos por tamaño o fecha, revisar fotos y vídeos, marcar varios de golpe o seleccionar todo, y borrarlos con el botón de la papelera. Es una forma muy efectiva de cargar menos el móvil sin tener que borrar conversaciones enteras si no quieres.

Cómo liberar espacio de WhatsApp en iPhone

En iOS el sistema es igual de sencillo. Desde la app:

  1. Abres WhatsApp y tocas en «Ajustes» (abajo a la derecha).
  2. Entras en «Almacenamiento y datos» y luego en «Administración de almacenamiento».
  3. Ves el espacio que ocupa WhatsApp y las categorías de archivos.

Como en Android, puedes centrarte en lo que más «engorda» tu memoria:

  • Archivos «De más de 5 MB».
  • Elementos «Reenviados muchas veces».
  • Archivos agrupados por cada chat para hacer una limpieza selectiva.

Cuando estás dentro de una categoría, puedes ordenar por tamaño o por fecha, pulsar en «Seleccionar» para marcar varios archivos, o usar «Seleccionar todos» para ir a lo rápido. Después, tocas en el icono de la papelera y confirmas para borrar definitivamente los elementos seleccionados.

Si quieres ir a lo radical, también es posible eliminar todo el historial de un chat. Entras en el chat, abres el menú (tres puntos o ajustes dentro del propio chat), tocas en «Más» y después en «Borrar el historial del chat». Con esto desaparecen mensajes, notas de voz y todos los archivos ligados a esa conversación.

Mensajes temporales para que WhatsApp se limpie solo

Además de borrar manualmente, WhatsApp tiene una función de mensajes temporales que borra mensajes y contenido pasado un tiempo (24 horas, 7 días o 90 días). No es exactamente un gestor de almacenamiento, pero ayuda a que no se acumulen toneladas de mensajes viejos que ya no necesitas.

Para activarlo en un chat individual, entras en el chat, tocas en el nombre del contacto o grupo, vas a «Mensajes temporales» y eliges la duración. Si quieres que se aplique por defecto a todos los nuevos chats, vas a «Ajustes > Privacidad > Duración predeterminada» y seleccionas el plazo. Los mensajes se irán eliminando automáticamente una vez cumplen ese tiempo.

Ojo con un matiz importante: los mensajes desaparecen del chat, pero las fotos y vídeos que se han guardado en la galería del móvil no se borran solos. Si quieres que no ocupen espacio, tendrás que desactivar la descarga automática de medios en la configuración de WhatsApp o limpiar periódicamente la galería.

Cómo ver qué chats de WhatsApp ocupan más y limpiar a fondo

WhatsApp también integra una herramienta para ver, en una sola lista, qué chats individuales y grupos son los que más espacio ocupan. Es perfecta cuando el móvil te dice que no tiene memoria y quieres atacar primero a los «monstruos» de almacenamiento.

Desde «Ajustes > Almacenamiento y datos > Administrar almacenamiento», si deslizas hacia abajo verás un apartado de «Chats» con cada conversación ordenada de mayor a menor tamaño. Ahí aparece el peso total que supone cada chat, sumando mensajes, fotos, vídeos, documentos, notas de voz, etc.

Cuando tocas en uno de esos chats, entras a una vista con todos los archivos de esa conversación. Desde ahí puedes:

  • Seleccionar manualmente solo lo que quieras borrar.
  • Usar la casilla de «Seleccionar todos» para quitar todo de golpe.
  • Marcar elementos como mensajes destacados (icono de estrella) si quieres que queden señalados antes de borrar el resto.

Esta herramienta funciona igual para chats individuales y grupos, y es especialmente útil en grupos familiares, de trabajo o de amigos donde vuelan los vídeos y las fotos. Conviene repetir esta limpieza cada cierto tiempo, sobre todo ahora que WhatsApp permite enviar archivos de hasta 2 GB, que hacen polvo la memoria si no los controlas.

Otro truco complementario para ahorrar espacio con WhatsApp es borrar periódicamente la memoria caché de la app desde los ajustes del sistema Android, lo que limpia archivos temporales que no son críticos. En iOS la gestión de caché es más cerrada, pero también puedes descargar y reinstalar la app si necesitas un reseteo profundo (siempre con copia de seguridad previa de tus chats, claro).

Gestión masiva del almacenamiento en Google One, Drive, Gmail y Fotos

Más allá de la mensajería, muchos problemas de espacio vienen del límite de 15 GB que Google comparte entre Gmail, Google Drive y Google Fotos. Cuando se llena, te quedas sin poder enviar correos, sin subir archivos y sin hacer copia de seguridad de fotos y vídeos.

Cómo usar Google One para limpiar espacio por servicios

Google One incluye un panel centralizado de gestión de almacenamiento que muestra cuanto ocupan Gmail, Drive y Fotos, y te ofrece herramientas para borrar en masa el contenido menos útil.

Para gestionarlo desde el ordenador:

  1. Ve a la web de Google One e inicia sesión con tu cuenta.
  2. Entra en la sección «Almacenamiento».
  3. En el bloque «Recupera tu espacio», pulsa en «Liberar espacio en la cuenta».

Verás dos grandes apartados, «Eliminar elementos sugeridos» y «Liberar espacio por servicio», con categorías ya preparadas (archivos grandes, elementos de la papelera, spam, correos con adjuntos pesados, fotos y vídeos grandes, etc.). En cada categoría puedes ordenar, filtrar, revisar y borrar sin necesidad de ir app por app.

Durante la revisión puedes:

  • Cambiar el criterio de ordenación (por tamaño, por fecha, etc.).
  • Ver los archivos en modo lista o cuadrícula, según te resulte más cómodo.
  • En Google Fotos, incluso descargar los archivos localmente antes de eliminarlos de la cuenta para no perderlos.

Una vez seleccionados los elementos que quieras borrar, haces clic en «Eliminar» (o «Mover a la papelera» en el caso de Fotos) y luego confirmas con «Eliminar permanentemente». Ese paso final es el que realmente recupera espacio en la cuota.

Qué pasa si te quedas sin espacio en Google

Cuando alcanzas el límite de almacenamiento de tu cuenta de Google, las consecuencias son bastante serias. En cuanto superas la cuota:

  • Gmail deja de enviar y recibir correos; los mensajes que intentas mandar fallan y los que te envían rebotan al remitente.
  • En Google Drive no puedes subir ni sincronizar nuevos archivos, y la carpeta de Drive en tu ordenador deja de actualizarse con «Mi unidad».
  • No puedes crear nuevos documentos, hojas de cálculo, presentaciones u otros archivos en las apps de Google Office.
  • En Google Fotos se detiene la copia de seguridad de fotos y vídeos.

Además, si mantienes tu cuenta por encima del límite durante un periodo prolongado (Google habla de hasta dos años sobrepasando la cuota), la compañía puede llegar a eliminar contenido de Gmail, Drive y Fotos, así que el tema del almacenamiento no es algo que convenga dejar abandonado.

En ocasiones, tras comprar un plan superior de Google One el espacio parece no actualizarse al momento. Ten en cuenta que el sistema puede tardar hasta 24 horas en reflejar los cambios. Si pasa ese tiempo y sigue igual, conviene cerrar sesión y volver a iniciarla, probar en modo incógnito o en otro navegador, e incluso reiniciar el teléfono si gestionas todo desde móvil.

Copias de seguridad de WhatsApp en Google One (Android)

En Android, las copias de seguridad de WhatsApp se guardan en tu cuenta de Google y también ocupan espacio de almacenamiento. Si tienes varios backups antiguos, pueden suponer bastantes gigas sin que te des cuenta.

Para revisarlas y eliminarlas desde la app de Google One en Android:

  1. Abre la app de Google One.
  2. En la parte inferior, entra en «Almacenamiento» y luego en «Liberar espacio en la cuenta».
  3. En la sección «Borrar otros elementos», pulsa en «WhatsApp».
  4. En la copia de seguridad que quieras borrar, toca en «Eliminar copia de seguridad».

También puedes hacerlo desde el navegador visitando one.google.com/backup/management/whatsapp y borrando desde ahí la copia que quieras. Aunque elimines una copia antigua, WhatsApp seguirá creando backups nuevos según tu configuración; simplemente habrás quitado de en medio un respaldo que ya no necesitabas.

Por qué se llena tan rápido el almacenamiento de Gmail

Mucha gente se sorprende cuando Gmail les dice que están al límite, sobre todo si no perciben que tengan tantos correos. La clave es entender que los 15 GB se comparten entre Gmail, Drive y Fotos, y que la suma de adjuntos, documentos y copias de fotos crece sin parar.

En Gmail, todo cuenta: mensajes recibidos, enviados, contenido de las carpetas de Spam y Papelera (si no las vacías), y por supuesto archivos adjuntos. Los correos que crees eliminados siguen ocupando espacio mientras estén en la Papelera, así que hasta que no la vacías de verdad, no recuperas almacenamiento.

En Drive, consumen espacio todos los archivos subidos (PDF, imágenes, vídeos, ZIP, etc.), además de los documentos de Google creados o editados a partir del 1 de junio de 2021. Los documentos anteriores a esa fecha que nunca se han tocado desde entonces pueden seguir sin contar, lo que genera cierta confusión.

Y en Google Fotos, desde 2021 hasta las copias en «Alta calidad» o «Ahorro de espacio» cuentan para el límite, salvo algunas excepciones antiguas o casos concretos como ciertos móviles Pixel. En la práctica, tus fotos y vídeos actuales se comen buena parte de esos 15 GB, dejando menos margen para el correo.

Cómo localizar y eliminar correos que más espacio ocupan

Antes de borrar a lo loco en Gmail, conviene localizar los correos que realmente ocupan más. Para ello tienes los operadores de búsqueda avanzados de Gmail, que son muy potentes:

  • Para encontrar mensajes con adjuntos grandes, puedes usar has:attachment larger:10M para ver todo lo que pesa más de 10 MB.
  • Si quieres ir a lo más pesado todavía, puedes probar con larger:25M o valores superiores.
  • Para centrarse en adjuntos antiguos, un older_than:2y has:attachment te muestra correos con adjuntos de más de dos años.
  • Si quieres buscar tipos de archivo concretos, algo como filename:.pdf larger:5M te saca PDFs pesados en segundos.

Una vez lanzada la búsqueda, puedes seleccionar todos los correos de la página con la casilla de la esquina superior izquierda y después hacer clic en «Seleccionar todas las conversaciones que coincidan con esta búsqueda» para marcar de golpe todos los resultados. Luego, simplemente pulsas en la papelera para eliminarlos. No olvides vaciar la carpeta de Papelera después para que el espacio se libere realmente.

Otro foco que suele tragarse muchos megas es la pestaña de Promociones y los boletines. Buscar por «label:promotions before:AAAA/MM/DD» te permite identificar correos comerciales y ofertas antiguos que ya no te sirven para nada. También puedes buscar remitentes específicos (por ejemplo, tiendas online) con consultas tipo «from:dominio.com older_than:1y» y limpiar miles de correos promocionales en un par de clics.

Archivar vs eliminar: qué libera espacio realmente

Un error muy común es pensar que archivar correos libera espacio. Archivar únicamente saca los correos de la bandeja de entrada y los manda a «Todos», pero siguen ocupando exactamente lo mismo en tu cuota. Solo la eliminación, seguida de vaciar la Papelera, reduce de verdad el almacenamiento usado.

La diferencia práctica es: archivar es ideal para mantener tu bandeja de entrada limpia sin borrar nada, mientras que eliminar es lo que necesitas cuando estás al límite de gigas. Si tienes dudas con algunos correos, puedes archivarlos para no perderlos; si está claro que no los vas a necesitar, mejor a la papelera y luego vaciarla.

Filtros, automatización y hábitos para evitar nuevas crisis de espacio

Limpiar una vez está bien, pero si quieres dejar de vivir con el aviso de «poco almacenamiento» pegado a la pantalla, necesitas automatizar parte del mantenimiento y cambiar algunos hábitos con el correo y la mensajería.

Filtros en Gmail para eliminar automáticamente lo que no merece la pena

Los filtros de Gmail permiten que muchos correos se clasifiquen, etiqueten o eliminen solos nada más llegar. Para configurarlos, entras en la rueda de ajustes, «Ver todos los ajustes» y luego en la pestaña «Filtros y direcciones bloqueadas». Desde ahí puedes crear un nuevo filtro indicando remitentes, palabras clave, tamaño mínimo, etc., y marcar acciones como «Eliminar» o «Omitir Recibidos (Archivarlo)».

Un uso muy práctico es crear filtros para boletines y correos promocionales que no te interesa conservar a largo plazo. Puedes hacer que se archiven o se envíen a una etiqueta concreta y que, si quieres, se marquen para borrarlos manualmente cada cierto tiempo. Gmail no tiene, de forma nativa, un «borrar automáticamente al cumplir X días», así que esa parte sigue siendo manual o con herramientas de terceros, pero los filtros ya reducen muchísimo el trabajo repetitivo.

También tienes la opción de darte de baja de muchas listas directamente desde el botón «Cancelar suscripción» que Gmail muestra junto al remitente en algunos correos de marketing. Cuantos menos boletines y promos entren, menos basura acumulada y menos espacio malgastado en el futuro.

Apps de limpieza y exploradores de archivos para liberar espacio en el móvil

Para rematar la jugada, además de limpiar mensajería y nube, es buena idea revisar el propio teléfono con una app de limpieza avanzada que te ayude a detectar archivos enormes, apps que no usas y basura del sistema que puede sumar varios gigas.

Aplicaciones como Better File Cleaner permiten buscar de forma muy rápida todos los archivos grandes del dispositivo, localizar los que ocupan más, ordenar por tamaño o fecha y eliminar en bloque lo que ya no tenga sentido guardar. También suelen contar con un explorador de archivos completo para gestionar carpetas, crear o editar ficheros de texto y mover o borrar elementos fácilmente.

Entre las funciones habituales de este tipo de herramientas destacan:

  • Limpieza de archivos basura: logs, cachés, temporales, APKs que ya no necesitas, carpetas vacías, etc.
  • Listado de archivos grandes con ordenación por tamaño, fecha o nombre.
  • Detección de apps que llevas mucho tiempo sin usar, de forma que puedas desinstalarlas de un toque y recuperar así un buen pico de memoria.
  • Transferencia rápida de archivos mediante Wi‑Fi Direct, para mover contenido entre dispositivos sin gastar datos móviles.
  • Opciones de recuperación de fotos borradas por error, escaneando cachés y miniaturas para intentar rescatar imágenes.

Eso sí, conviene usar estas herramientas con algo de cabeza, leer bien lo que vas a borrar y, si no tienes claro qué es un archivo, investigarlo antes de eliminarlo para no cargarte nada importante del sistema o de tus apps.

Al final, la gestión masiva de archivos y mensajes pasa por combinar varias capas: limpieza inteligente en las apps de mensajería, control del almacenamiento en Google One, Gmail, Drive y Fotos, y un repaso periódico al propio teléfono con exploradores y limpiadores.

Si sumas a eso algunos filtros automáticos en Gmail, activas mensajes temporales en chats donde no necesitas conservar nada y revisas de vez en cuando los chats que más pesan en WhatsApp, tendrás mucho más bajo control el espacio y evitarás que tu móvil o tu cuenta de Google vuelvan a bloquearse por falta de almacenamiento justo cuando más los necesitas. Comparte esta información para que más usuarios conozcan del tema.

El problema del espacio fantasma: cómo recuperar memoria interna

Actualidad en Androidsis - Mar, 26/05/2026 - 05:24

Si alguna vez has ido a sacar una foto importante o instalar una aplicación y el móvil te ha soltado el mensaje de “almacenamiento interno lleno” cuando tú jurarías que aún te quedaba sitio, no estás solo. Lo mismo pasa en ordenadores Windows en los que, de repente, la unidad C: parece estar a rebosar sin que tú hayas hecho nada raro. Ese fenómeno, muy habitual pero poco entendido, es lo que muchos usuarios llaman el “espacio fantasma”.

Detrás de ese comportamiento extraño suele haber una combinación de caché descontrolada, archivos temporales, datos residuales, copias duplicadas y errores de gestión del propio sistema. No los ves en tus carpetas normales, pero están ahí, bloqueando gigas y haciendo que tu dispositivo vaya cada vez peor. Vamos a desgranar qué está ocurriendo por dentro, tanto en móviles como en ordenadores, y cómo puedes recuperar buena parte de ese espacio sin cargarte nada importante.

¿Qué es realmente el “espacio fantasma” en memoria interna?

Cuando hablamos de espacio fantasma nos referimos a todo ese almacenamiento ocupado que tú no puedes justificar fácilmente mirando tus fotos, vídeos o aplicaciones. Revisas la galería, los documentos y las apps instaladas y piensas: “esto no suma ni de lejos lo que dice el sistema”. Sin embargo, el dispositivo insiste en que apenas queda sitio libre.

Este desfase suele venir de un grupo de archivos que el sistema guarda en segundo plano: caché de aplicaciones, miniaturas, temporales de instalación, copias de seguridad internas, restos de desinstalaciones, registros de errores y volcados de memoria. En teoría, una parte de todo esto debería limpiarse automáticamente, pero en la práctica muchas veces se acumula durante meses o años.

Ocurre tanto en Android como en iOS, y también en sistemas de escritorio como Windows, donde lo que el usuario ve en el Explorador de archivos no siempre coincide con lo que está realmente ocupando espacio en disco. En móviles, este “bloat” viene sobre todo de las apps que más usamos; en PC, además del uso normal, entran en juego elementos como el archivo de paginación, puntos de restauración, carpetas ocultas del sistema y perfiles de usuario con miles de ficheros.

Por qué aparece el aviso de memoria llena cuando parece que aún hay sitio

Otra cosa que desconcierta a muchos usuarios es que el aviso de “memoria llena” salta cuando aparentemente aún queda algo libre. Esto no es un bug como tal: los sistemas operativos necesitan reservar un colchón de espacio para poder trabajar con soltura.

Cada vez que abres una app, instalas una actualización o sacas una foto, el sistema tiene que crear archivos temporales, cachés, indexados y estructuras internas. Si el almacenamiento baja de cierto umbral (en torno al 10-15% libre, dependiendo del dispositivo), Android, iOS o Windows empiezan a mostrar advertencias para evitar problemas mayores.

Si ignoras esos avisos, llega un punto en el que el sistema no puede escribir ni modificar los ficheros que necesita para arrancar apps, actualizarse o guardar datos nuevos. Es entonces cuando ves cosas como la cámara negándose a hacer fotos, apps que dejan de actualizarse, copias de seguridad que fallan o incluso reinicios extraños.

Cómo afecta la falta de espacio al rendimiento del dispositivo

La falta de memoria interna no solo te impide guardar más cosas; también provoca que el dispositivo se vuelva lento, inestable y caprichoso. Esto se debe a que los sistemas modernos usan parte del almacenamiento como memoria virtual.

Cuando abres muchas apps o trabajas con archivos grandes, el sistema recurre a una zona del disco para descargar allí datos temporales. En móviles se habla a menudo de almacenamiento como memoria virtual, y en Windows de archivo de paginación o memoria virtual. Si ese espacio está casi lleno, el sistema tiene que hacer auténticos malabares para seguir funcionando.

Los síntomas son fáciles de reconocer: aplicaciones que tardan una eternidad en abrirse, animaciones a tirones, notificaciones que llegan con retraso, fallos al instalar actualizaciones y bloqueos aparentemente aleatorios. En el peor escenario, algunos procesos en segundo plano (como sincronizaciones, copias a la nube o descargas) se cortan sin previo aviso porque el sistema no puede reservar más espacio.

El papel de la caché y los datos temporales en ese espacio que “no ves”

La caché es uno de los grandes protagonistas del problema. Su objetivo es bueno: guardar datos ya descargados o generados para que las apps vayan más rápidas y no tengan que empezar de cero cada vez. Navegadores, redes sociales, mensajería, plataformas de vídeo… todas crean sus propias cachés.

El problema llega cuando esa caché no se gestiona bien y empieza a crecer como la espuma. Cada scroll que haces en Instagram, cada vídeo que ves en TikTok, cada conversación que abres en WhatsApp o cada página que visitas en el navegador deja un rastro en la memoria interna. Miniaturas, imágenes, fragmentos de vídeo, bases de datos internas, archivos indexados… De uno en uno parece poca cosa, pero sumados pueden ocupar varios gigas.

Además, muchas apps conservan datos incluso cuando tú ya has borrado el contenido visible. Por ejemplo, en WhatsApp puedes eliminar fotos de un chat, pero seguir teniendo copias en carpetas internas de la app. O desinstalar un juego y que queden restos de su configuración. Todo eso se suma al famoso “espacio fantasma”.

Primeros auxilios: reiniciar el móvil o el PC

Suena a tópico, pero apagar y encender el dispositivo sigue siendo uno de los pasos más infravalorados cuando hay problemas de espacio. Un simple reinicio limpia parte de la memoria temporal, cierra procesos colgados y fuerza al sistema a recomponer ciertos índices.

No esperes recuperar diez gigas de golpe solo con esto, pero sí puedes liberar restos de sesiones anteriores, descargas interrumpidas, temporales de instalación y cachés en uso. Si llevas semanas sin apagar el móvil o el PC, un reinicio puede ser la diferencia entre que una actualización se complete o quede a medias provocando errores.

Convertir el reinicio ocasional en un hábito de mantenimiento básico ayuda a que estos pequeños problemas no se vayan acumulando. Especialmente si notas que el dispositivo empieza a ir lento sin razón aparente o que los avisos de falta de espacio aparecen de repente.

Android: datos fantasma y archivos del sistema que crecen sin control

En Android, además de la caché típica de las apps, hay otro tipo de archivos que pueden hincharse y ocupar bastante: dumps del sistema, registros de errores, archivos de restauración y copias internas generadas por ROMs modificadas.

En algunos dispositivos con ROMs personalizadas se han detectado carpetas como /data/core, donde aparecen ficheros del tipo zcore-xxxx.zip. Son archivos que el sistema guarda para realizar determinadas tareas de recuperación, pero que en muchos casos se van acumulando sin ningún control y llegan a ocupar un buen trozo del almacenamiento.

El problema es que ese tipo de ficheros están en zonas del sistema a las que un usuario normal no tiene acceso. Para limpiar de verdad estos restos hace falta ser root y utilizar un explorador con permisos avanzados, como ES File Explorer en sus versiones clásicas o cualquier otro gestor que permita navegar como usuario root.

La idea general que se ha compartido en algunos foros técnicos es: activar el modo root en el explorador, ir a la raíz del sistema (/), buscar términos como “zcore” o entrar manualmente en /data/core, seleccionar todos esos zips de volcado y eliminarlos. Muchos usuarios reportan que tras hacerlo y reiniciar el teléfono han recuperado varios gigas de golpe sin que el sistema dé errores.

Ahora bien, aquí hay que ser muy claro: tocar archivos del sistema siempre conlleva riesgo. Además, el comportamiento puede variar según la ROM y el fabricante. Lo que en un terminal funciona perfecto puede provocar inestabilidad en otro si la ROM depende de esos ficheros para alguna función de recuperación. Si no tienes experiencia con root, es mejor optar primero por las técnicas de limpieza más “amigables” antes de meterte en esta clase de operaciones.

Caso práctico en Android: limpiar espacio sin desinstalar todo

Si no quieres meterte en accesos root, hay una serie de pasos bastante seguros para recuperar memoria en Android sin formatear el móvil ni quedarte sin tus apps favoritas.

Para empezar, merece la pena usar un gestor de archivos o una app como Files de Google. Esta aplicación analiza el almacenamiento y te propone eliminar basura, borrar caché de aplicaciones, quitar archivos duplicados, localizar ficheros muy grandes y restos de apps desinstaladas. Desde la pestaña de limpieza puedes revisar qué propone borrar y aceptar lo que te interese.

Además, el propio sistema incluye un apartado de almacenamiento donde se ve el desglose por categorías. Desde ahí puedes entrar en Ajustes > Aplicaciones, revisar una por una las que más ocupan y pulsar en Borrar caché. En versiones antiguas de Android había incluso una opción para limpiar toda la caché del sistema de golpe; ahora normalmente tendrás que ir app por app, pero es un proceso bastante sencillo.

Después de vaciar cachés y borrar archivos duplicados o antiguos de la carpeta Descargas, notarás que ya has recuperado bastante. A partir de ahí, el siguiente paso lógico es revisar WhatsApp, Telegram y otras apps que descargan contenido automáticamente, porque suelen ser las campeonas del consumo de espacio.

Controlar WhatsApp, Telegram y redes sociales que descargan de todo

Un error muy frecuente es dejar que los chats y redes sociales descarguen todo por defecto: fotos, vídeos, notas de voz, documentos, stickers animados…. En grupos muy activos esto puede fundir la memoria en cuestión de semanas.

En WhatsApp, por ejemplo, es recomendable entrar en Ajustes > Almacenamiento y datos y desactivar o limitar la descarga automática de cada tipo de archivo según la conexión (datos móviles, WiFi, itinerancia). De este modo tú decides qué guardar y evitas que el móvil se llene de memes y vídeos que en realidad no quieres conservar.

También conviene revisar en Ajustes > Almacenamiento y datos > Gestionar almacenamiento, donde la app te muestra qué chats ocupan más espacio. Desde ahí puedes eliminar solo los archivos multimedia de ciertos grupos o conversaciones pesadas sin tener que borrar enteros los chats.

En Telegram la filosofía es parecida: en Ajustes puedes controlar la descarga automática y la política de almacenamiento local, eligiendo cuánto tiempo se guardan en el dispositivo los archivos y qué se borra pasado un tiempo. Configurando esto bien, evitas que se queden eternamente en el teléfono vídeos, documentos y fotos que ya no necesitas.

Redes como Facebook, TikTok o Instagram también almacenan cantidades importantes de caché. De vez en cuando es buena idea entrar en sus ajustes o en el panel de aplicaciones de Android y vaciar su caché interna, sobre todo si notas que han engordado varios cientos de megas sin que tú hayas subido casi nada.

iPhone, iOS y el misterioso apartado “Otros”

En el mundo Apple el problema se manifiesta de otra forma: muchos usuarios se asustan al ver que, en iTunes o en el apartado de almacenamiento del iPhone, una sección llamada “Otros” ocupa varios gigas sin que quede claro qué es.

Históricamente, “Otros” ha sido un cajón de sastre donde iOS mete cachés, archivos temporales, datos del sistema, índices, historiales y restos de sincronizaciones. En ocasiones, tras cambios grandes como el paso de iPhoto a la app Fotos en macOS o modificaciones en la fototeca de iCloud, esa sección se disparaba sin motivo aparente.

Un caso típico: el usuario conectaba el iPhone a iTunes y veía que las fotos sincronizadas apenas ocupaban unos cientos de MB, pero el apartado “Fototeca” del iPhone indicaba varios gigas más. Esos gigas extra correspondían a imágenes y temporales antiguos, copias redundantes heredadas de sincronizaciones anteriores y datos que ya no tenían una referencia clara en la fototeca principal.

Para intentar solucionarlo, en su momento se propusieron dos estrategias. La primera consistía en crear en el Mac una fototeca temporal vacía, abrirla, importar ahí todas las fotos del iPhone, borrar los ítems del dispositivo tras la importación y luego volver a la fototeca principal para sincronizar solo lo que realmente querías tener en el teléfono. Esto “reseteaba” la relación entre el iPhone y la biblioteca de Fotos, eliminando mucha morralla acumulada.

La segunda estrategia, más radical pero efectiva, era hacer una copia de seguridad completa del iPhone y restaurar el dispositivo desde esa copia. Antes de hacerlo se revisaba en iCloud qué datos se estaban respaldando (por ejemplo, mantener contactos, notas, ajustes, pero no duplicar la fototeca si ya estaba en Fotos del Mac) y luego se iba a Ajustes > General > Restablecer > Borrar contenidos y ajustes. Tras configurar de nuevo el iPhone y restaurar la copia, muchos usuarios veían cómo el apartado “Otros” adelgazaba drásticamente.

Herramientas de análisis en PC: localizar qué se está comiendo tu disco

En ordenadores con Windows, el “espacio fantasma” suele aparecer en la unidad del sistema, normalmente C:. El usuario abre el Explorador, mira sus carpetas de documentos, descargas, fotos, programas… y nada explica por qué el disco está casi lleno. Aquí es donde entram en juego herramientas de análisis de disco como TreeSize.

TreeSize Free es una utilidad que te muestra una vista jerárquica del uso de espacio en tu disco duro, ordenando carpetas y subcarpetas por tamaño. Es importante ejecutarla como administrador (clic derecho > Ejecutar como administrador) para que pueda acceder también a las rutas del sistema protegidas y a los perfiles de todos los usuarios.

Una vez se analiza la unidad C:, TreeSize enseña de un vistazo qué directorios son los que están ocupando más: carpetas ocultas de usuarios, archivos temporales de Windows, restos de actualizaciones, caches de programas, puntos de restauración excesivos, copias locales de servicios en la nube y demás sospechosos habituales.

Con esa información en la mano, ya puedes tomar decisiones informadas: limpiar manualmente ciertas carpetas de temporales, desinstalar programas que casi no usas pero que ocupan mucho, reducir el espacio asignado a Restaurar sistema, vaciar repositorios de aplicaciones que descargan gigas y luego se olvidan, etc. Eso sí, siempre con cuidado de no borrar nada que forme parte del propio Windows o de aplicaciones críticas.

El archivo de paginación en Windows y su impacto en el almacenamiento

En algunos diagnósticos de falta de espacio en Windows entra en juego el archivo de paginación, también conocido como pagefile.sys. Este archivo sirve para ampliar la memoria RAM utilizando el disco: cuando Windows se queda corto de RAM, “pasa” parte de la información a este fichero en el disco duro.

Por defecto, Windows gestiona automáticamente su tamaño, pero en ciertos equipos con poca memoria y disco limitado el archivo de paginación puede crecer bastante. En contextos muy concretos, algunos técnicos recomiendan temporalmente desactivar el archivo de paginación en la unidad C: para comprobar si está relacionado con la ocupación excesiva de espacio.

Para ello se accede al panel de propiedades del sistema (por ejemplo, pulsando Windows + R, escribiendo sysdm.cpl y pulsando Enter), se va a la pestaña de Opciones avanzadas, se entra en Rendimiento > Configuración, de nuevo en Opciones avanzadas y, dentro de Memoria virtual, se pulsa en Cambiar. Allí se puede desmarcar la casilla de “Administrar automáticamente el tamaño del archivo de paginación para todas las unidades”, seleccionar la unidad C:, marcar “Sin archivo de paginación”, pulsar en Establecer y aceptar.

Tras reiniciar, Windows deja de usar pagefile en C:, lo que puede liberar algunos gigas. No obstante, es crucial entender que desactivar completamente el archivo de paginación puede causar problemas de estabilidad, especialmente en equipos con poca RAM. Normalmente, si se hace, debería ser una medida temporal o acompañarse de la creación de un archivo de paginación en otra unidad más holgada.

En la práctica, desactivar el archivo de paginación no es la solución principal al “espacio fantasma”; es más bien una herramienta de diagnóstico o un ajuste fino para casos muy concretos. Lo esencial sigue siendo detectar qué carpetas y ficheros concretos están ocupando la mayor parte del disco y revisar si se trata de datos necesarios o de residuos que pueden eliminarse con seguridad.

Caché, duplicados y basura digital: estrategias generales de limpieza

Más allá de los casos específicos de Android, iOS o Windows, hay una serie de pautas generales que ayudan a mantener a raya el “espacio fantasma” en cualquier dispositivo moderno.

La primera es limpiar cachés y temporales de forma periódica, ya sea desde los ajustes del sistema o mediante herramientas fiables. En móviles Android, el propio sistema y apps como Files de Google hacen gran parte del trabajo. En iOS, muchas veces la solución pasa por desinstalar y reinstalar apps que han crecido demasiado, especialmente si almacenan muchos datos locales.

La segunda es controlar los archivos duplicados y las carpetas que se llenan sin que seas muy consciente, como Descargas, carpetas de mensajería, proyectos antiguos o repositorios de trabajo. Revisar esas rutas cada cierto tiempo ayuda a evitar que se queden años ocupando gigas cosas que ya no necesitas.

La tercera clave es apoyarse en la nube y en almacenamiento externo. Fotos y vídeos en alta resolución son los mayores devoradores de espacio, así que configurar copias automáticas en servicios como Google Fotos, iCloud, OneDrive o similares y borrar del dispositivo lo que ya está en la nube es mano de santo. Lo mismo con documentos que puedes tener en servicios en la nube o en una tarjeta de memoria o disco externo en lugar de ocupar la unidad interna.

Finalmente, no hay que olvidar las apps que ya no usas. A lo largo del tiempo instalamos decenas de programas o juegos que probamos un par de veces y se quedan ahí. Desinstalar lo que lleve meses sin abrirse suele ser uno de los modos más rápidos de recuperar espacio, tanto en móvil como en ordenador.

En el fondo, el “espacio fantasma” no es más que la consecuencia de cómo funcionan los sistemas actuales: para ir rápidos y ser cómodos generan mucha información en segundo plano que, si no se gestiona bien, termina llenando la memoria sin que te des cuenta.

Entender qué son la caché, los temporales, los volcados o los archivos de paginación, usar herramientas de análisis como TreeSize en PC y las opciones de almacenamiento en móviles, y adoptar unas mínimas costumbres de limpieza y organización hace que recuperar varios gigas deje de ser una odisea y se convierta en una tarea de mantenimiento más dentro del uso normal de tus dispositivos. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.

Tráiler de Terror: Endless Night

Actualidad en 3DJuegos - Lun, 25/05/2026 - 10:06
Trailer promocional de Terror: Endless Night

Bill Gates dijo que el Mac "era el futuro de la informática". Lo que Apple no vio venir es que Microsoft sería su verdadero enemigo

Actualidad en Applesfera - Lun, 25/05/2026 - 10:01

Si hoy te decimos que Bill Gates fue, en su momento, el mayor evangelista del Mac, probablemente pensarías que es una inocentada fuera de fecha. Estamos acostumbrados a ver a Microsoft y Apple como dos gigantes condenados a entenderse a regañadientes. Pero hubo un día, concretamente en noviembre de 1984, en el que el fundador de Windows no solo apoyaba a Apple: era quien mejor vendía su visión.

Corría 1984. Apple acababa de lanzar el Macintosh original a principios de año y se había gastado una fortuna en ese anuncio distópico de Ridley Scott donde el enemigo tenía nombre y apellidos: IBM. En Cupertino estaban tan obsesionados con derribar al "Big Blue" que no supieron ver el tablero completo. La verdadera amenaza no estaba en las oficinas de IBM, sino cocinándose en Microsoft.

{"videoId":"x9dme58","autoplay":true,"title":"Windows Phone - AUGE y CAÍDA ¿Por qué falló?", "tag":"", "duration":"1155"} Microsoft se convirtió en el mejor aliado del primer Mac

En un artículo de portada de BusinessWeek de aquel noviembre, Bill Gates dijo:

La próxima generación de software interesante se hará en el Macintosh, no en el PC de IBM.

Leído hoy parece imposible. Pero en aquel momento, Microsoft no era el gigante de los sistemas operativos que conocemos, sino uno de los desarrolladores más importantes para Mac. De hecho, casi la mitad de sus ingresos por aquel entonces provenían de vender software para la manzana.

En Applesfera Me creía que ya conocía todo de Finder en Mac. Pero conocí estos atajos y ahora sí que soy un 'pro'

Bill Gates, con un pragmatismo que a veces faltaba en Cupertino, entendió antes que nadie el potencial de la interfaz gráfica. Apostó por el ratón y las ventanas cuando el resto del mundo seguía tecleando comandos en fósforo verde. Necesitaba que el Mac funcionara porque sus mejores productos vivían allí. De hecho, el mítico Excel debutó primero en Mac en 1985, antes de dar el salto a Windows.

El acuerdo que entregó la interfaz del Mac a Microsoft

La historia se complicó poco después. Tras la salida de Steve Jobs en 1985, John Sculley, intentando asegurar que Microsoft siguiera desarrollando software para la plataforma, firmó un acuerdo que definiría el futuro de ambas compañías. Le concedió a Microsoft una licencia "perpetua, mundial y libre de regalías" para usar elementos visuales del Mac en sus futuros sistemas.

Básicamente, Apple le entregó las llaves del diseño de interfaz a quien, solo un año antes, les regalaba los oídos. Lo que siguió fue una lenta agonía para Apple y un ascenso meteórico para su rival. 

Apple intentó frenar la sangría en los tribunales, demandando a Microsoft en 1988 por copiar su "look and feel". Pero la justicia, en 1994, rechazó la apelación final de Apple. Aquel papel firmado por Sculley blindaba a Microsoft.

Mientras los abogados de Apple perdían en los despachos, Microsoft ganaba en las tiendas. El lanzamiento de Windows 95 fue el golpe final: en solo un año vendieron 40 millones de copias, frente a los escasos 4,5 millones de Mac que Apple logró colocar en el mismo periodo. La diferencia era casi de 10 a 1.

El día que Bill Gates rescató a Apple

Para 1996, Apple ya no era rival, sino una empresa "asediada" que acumulaba mil millones en pérdidas y despedía a 3.800 empleados. La compañía estaba a 90 días de la bancarrota.

Es imposible entender la Apple actual sin ese contexto de desesperación. Por eso es tan potente la imagen del Macworld de 1997, con un Steve Jobs recién regresado tragándose el orgullo para anunciar que Bill Gates invertía 150 millones de dólares para mantener a la compañía a flote.

Internet Explorer en Mac OS X como parte de ese acuerdo Internet Explorer en Mac OS como parte de ese acuerdo

Sin esa inyección de capital, y sin el compromiso de Microsoft de mantener Office en Mac durante cinco años más (además de establecer Internet Explorer como navegador por defecto en Mac OS), hoy quizás no hablaríamos del iPhone, del iPad ni de los chips de la familia Apple Silicon. 

Al final, Gates tenía razón en 1984: el Mac era el futuro. Lo paradójico es que fue Microsoft quien acabó financiando la supervivencia de ese futuro. A cambio, eso sí, de llevarse buena parte de la interfaz gráfica por el camino.

En Applesfera | Los 11 libros que enseñaron a Steve Jobs a liderar y convertir a Apple en la empresa que es hoy

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La noticia Bill Gates dijo que el Mac "era el futuro de la informática". Lo que Apple no vio venir es que Microsoft sería su verdadero enemigo fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Apple no quiere otra decepción como la de la nueva Siri en el Apple Watch y para el desarrollo del proyecto Mulberry

Actualidad en Applesfera - Lun, 25/05/2026 - 09:33

Recoger todos los datos que obtiene el Apple Watch de nuestra salud y que un asistente con IA nos fuese guiando para entender mejor nuestro estado de forma era en cierto modo el objetivo del Proyecto Mulberry. Se trataba de un filtrado desarrollo secreto de Apple, del cual no se auguraba un buen futuro últimamente, pero por si faltaba la puntilla, esta acaba de darse.

El filtrador Mark Gurman ha dedicado buena parte de su última newsletter a analizar lo que podemos esperar de watchOS 27 en este sentido. Y ya deja claro que no veremos nada de esa especie de "Doctor IA". También ha repasado todo lo que ha ocurrido entre medias hasta que Apple ha decidido finalmente posponer el proyecto (por ahora, no se habla de que se haya cancelado).

La fiabilidad fue un problema desde el principio {"videoId":"xa7h06w","autoplay":true,"title":"Guía completa de NotebookLM: Exprímelo al 100% (en 2026)", "tag":"webedia-prod", "duration":"615"}

No es Apple una compañía a la que le encaje ofrecer funciones de IA en temas tan delicados como la salud. Ya lo vimos con ChatGPT y se comprobó que no era muy efectivo. Por eso el Proyecto Mulberry no era sencillo y requería de tener muy estudiado todo el sistema, algo que partía por conocer también a la competencia.

Cuenta Gurman que Eddy Cue, vicepresidente de servicios de Apple, fue el hombre al mando de este proyecto. Como tal, fue usuario de productos de Oura y Whoop, empresas especializadas en dispositivos orientados a la monitorización de la salud. Su cometido era ver dónde fallaban y de qué forma podría Apple mejorarlos.

En Applesfera Filtran que el Apple Watch Ultra 4 cambiará de diseño. Y todo para hacerle sitio a un nuevo sensor de salud

El caso es que en los últimos meses ya se habían visto problemas durante el desarrollo del asistente de Apple. Había dificultades para convertir los datos del Apple Watch en recomendaciones fiables y se manifestaban dudas internas sobre el riesgo de que la IA diera conclusiones sin suficiente contexto clínico. A esto se sumaba la tensión habitual en Apple entre ofrecer respuestas útiles y evitar afirmaciones que pudieran interpretarse como consejo médico o generar problemas regulatorios o legales.

El resultado fue un sistema que avanzaba más lento de lo esperado y que no lograba el consenso interno necesario para escalarlo con confianza. La falta de una base de datos suficientemente "limpia" para entrenamiento, junto con la exigencia de Apple de minimizar errores a casi cero, fue frenando progresivamente el ambicioso enfoque inicial del proyecto.

No se ha cancelado, pero ya no es prioritario

Según Gurman, aquellas fricciones acabaron suponiendo una revisión profunda del plan por parte de las altas esferas. Fue con la llegada de nuevos responsables en el área de salud cuando se decidió reordenar la estrategia y Mulberry dejó de ser un desarrollo prioritario. No se cerró de forma oficial, pero sí se redujo su importancia mientras se reevaluaba qué parte de la idea era realmente viable a corto plazo.

La salida de perfiles clave en salud y marketing de Apple, junto con cambios en la estructura de liderazgo como la anunciada marcha de Tim Cook como CEO, dejó menos continuidad en una iniciativa que dependía mucho de coordinación entre hardware, software y servicios.

En Applesfera Apple hace cambios en su división secreta para su esperado sensor de glucosa no invasivo. Son buenas noticias

Hoy por hoy, y siempre según Gurman, el estado del proyecto es más una pausa que una cancelación definitiva. La compañía sigue explorando cómo encajar la IA en su ecosistema de salud, pero el foco inmediato está en otros asuntos más "de a pie" como el buen rendimiento de watchOS.

Qué esperar entonces de watchOS 27

Hace dos semanas hablamos de lo que podíamos esperar (y lo que no) de watchOS 27. Con esta última información de Gurman, se confirma que será una versión muy centrada en el rendimiento sin grandes novedades en IA como las pretendidas en el Proyecto Mulberry.

Habrá una esfera simplificada de la Modular Ultra

Sí se espera una nueva esfera simplificada de la Modular Ultra para Apple Watch que no sean 'Ultra', pero poco más. Gurman ha vuelto a reforzar la idea de que, como sucederá en iOS 27 y macOS 27, watchOS 27 será una versión que priorice la estabilidad por encima de todo.

Será el próximo 8 de junio cuando se presente oficialmente en el evento inaugural de la WWDC26. Ese mismo día se lanzarán las primeras betas para desarrolladores, pero no tendremos la versión final para todo el público hasta septiembre.

Imagen de portada | Greater Green Bay Ymca y Picryl

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La noticia Apple no quiere otra decepción como la de la nueva Siri en el Apple Watch y para el desarrollo del proyecto Mulberry fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Hace 11 años que Apple quiso revolucionar las pantallas con 3D Touch. Lo abandonaron y yo aún lo echo de menos

Actualidad en Applesfera - Dom, 24/05/2026 - 11:31

Los iPhone 6s y 6s Plus partían en 2015 como una de las generaciones más continuistas en la historia del iPhone. Pero entre sus pocas novedades emergía algo inédito hasta la fecha: 3D Touch. Se trataba básicamente de una serie de submenús y nuevas acciones al pulsar elementos en pantalla como el icono de una app o un correo electrónico.

Llegó para quedarse, ya que sigue presente en cualquier iPhone que haya salido posterior a aquellos. Sin embargo, su esencia se ha perdido por el camino y la forma de accionar este tipo de funciones ya no es la misma. Y en mi opinión, y pese a no ser nada dramático, ha sido un retroceso.

Qué es exactamente el 3D Touch Imagen promocional de Apple cuando presentó 3D Touch con los iPhone 6s

Para entender 3D Touch hay que hablar de dos elementos clave que Apple introdujo en los iPhone 6s: una nueva pantalla capaz de detectar distintos niveles de presión y el Taptic Engine, un motor háptico diseñado para ofrecer una respuesta física inmediata y mucho más precisa que la vibración tradicional.

La detección de presión no dependía realmente del Taptic Engine, sino de una capa integrada en la propia pantalla del iPhone. El motor háptico era el encargado de acompañar cada pulsación con una pequeña vibración que hacía que la interacción se sintiese más natural similar a la vibración "física".

En Applesfera El último evento de Google nos deja una imagen bien irónica: prefirieron utilizar un iPhone en lugar de un Pixel

Gracias a ello, los iPhone 6s podían interpretar con qué intensidad se presionaba la pantalla y ofrecer diferentes acciones en función de ello. Al ejercer más presión sobre el icono de una app aparecía un submenú de accesos rápidos. En Ajustes, por ejemplo, se podía (y aún se puede) entrar directamente a apartados como Bluetooth, Wi-Fi o batería.

La función también se extendía a otros elementos del sistema. En una búsqueda de Google se podían previsualizar enlaces sin necesidad de abrirlos completamente. Incluso aplicaciones como WhatsApp permitían leer mensajes mediante vistas previas sin dejar el doble check azul a la otra persona.

La herencia de 3D Touch en los iPhone

Apple mantuvo aquel sistema durante varias generaciones, aunque empezó a retirarlo en 2018. Aquel año se lanzaron los iPhone XS y XS Max que sí lo llevaban, pero no estuvo en el iPhone XR. Un año después acabó por desaparecer para siempre con toda la serie de iPhone 11.

Eso sí, Apple no eliminó las funciones como tal. Lo que hizo fue sustituir 3D Touch por Haptic Touch, un sistema que sigue utilizando el Taptic Engine, pero que ya no depende de la presión ejercida sobre la pantalla, sino del tiempo que mantenemos el dedo pulsado sobre un elemento.

Es decir, que da igual si apretamos más o menos la pantalla, ya que lo que cuenta es el tiempo que mantenemos pulsado. En virtud de ello, seguimos teniendo idénticas funciones a las que se presentaron hace ahora 11 años.

Pero no es lo mismo Taptic Engine en el iPhone 6s | Imagen: iFixit

Aunque las funciones asociadas a 3D Touch siguen presentes en iOS, lo cierto es que han pasado a ocupar un papel más secundario dentro de la experiencia del sistema. No se han abandonado, pero tampoco se han desarrollado más allá de lo que ya ofrecía Apple en sus primeras implementaciones. En ese sentido, la evolución ha sido más conservadora de lo esperado.

Apple no ha vuelto a destacar ninguna nueva función relacionada con el 3D Touch. Ni siquiera durante la etapa en la que seguía dependiendo de la detección de presión, ni ahora que todo se basa en pulsaciones prolongadas. Ha pasado a ser un elemento secundario que es ya habitual en casi cualquier móvil, ya que los fabricantes empezaron a imitar estas funciones en sus respectivas capas.

En Applesfera "Odio que hacer una captura de pantalla en un iPhone sea un proceso de 43 pasos". Así se puede volver al método clásico

Pero más allá de ese evidente estancamiento de la función, personalmente no puedo evitar decir que ya no se siente igual. Utilizo estas funciones casi cada día sin darme cuenta porque ya forman parte de mi hábito de uso del iPhone, pero añoro la forma en la que antes respondía el teléfono.

Ya explicaba que no me parece algo sumamente negativo. Mi experiencia con iOS sigue siendo positiva, pero siento como si me hubiesen arrebatado algo que ya era perfecto a cambio de otra cosa que, aunque funciona bien, se siente inferior.

Entiendo también que la eliminación de aquel motor ha permitido que se pueda aprovechar el espacio interno del iPhone para otros componentes como la batería. Y quizás poniéndolo en una balanza yo también hubiese firmado la defunción del Taptic Engine. Pero siendo Apple una compañía que rara vez vuelve atrás en los cambios, no deja de resultarme extraño lo sucedido aquí.

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El manual del Modo Oscuro: Forzado, programación y salud visual

Actualidad en Androidsis - Dom, 24/05/2026 - 11:08

El modo oscuro ha pasado de capricho estético a requisito casi obligatorio en muchas interfaces digitales. Ya no es solo cuestión de “que quede chulo”: está ligado a cómo vemos la pantalla, cuánto se cansan nuestros ojos, cuánto dura la batería y hasta cómo percibimos una marca. Precisamente por eso, activarlo sin pensar puede ser un tiro en el pie para la experiencia de usuario.

Si diseñas productos digitales, programas interfaces o simplemente te preocupa la salud visual al pasar horas frente a pantallas, necesitas entender bien cuándo tiene sentido el modo oscuro, cómo afecta a la vista, qué implica a nivel técnico (activar el modo oscuro en apps antiguas) y qué errores son habituales. Este manual reúne todo ello y añade recomendaciones prácticas para que tu dark mode no sea solo vistoso, sino realmente usable, accesible y respetuoso con la salud ocular.

Qué es el modo oscuro y por qué importa tanto hoy

El modo oscuro, dark mode o tema oscuro es una configuración visual donde el fondo pasa a ser oscuro y los textos se muestran claros, en contraste con la interfaz tradicional de fondo claro y tipografía oscura. A nivel visual suele transmitir sensación de elegancia, modernidad y cierto aire “techie”, pero su relevancia actual va mucho más allá de la apariencia.

Hoy lo encontramos en sistemas operativos (Windows, macOS, iOS, Android), en redes sociales como Instagram o Twitter (por ejemplo, activar el modo oscuro en Instagram), en apps de mensajería tipo WhatsApp o Telegram, en plataformas de streaming y videojuegos, en gestores de código como VS Code o IDEs, y cada vez más en sitios web que ofrecen un selector de tema o theme switcher.

Su auge está estrechamente relacionado con el enfoque mobile‑first, el uso intensivo de pantallas y la preocupación por la accesibilidad. El usuario actual pasa muchas horas frente a dispositivos en entornos con poca luz, y busca configuraciones que reduzcan molestias visuales y le permitan personalizar su experiencia.

Ahora bien, el modo oscuro no es una simple inversión de colores. Requiere repensar la paleta, los contrastes, la jerarquía visual y el rendimiento. Y, lo más importante: no todos los productos lo necesitan ni todas las personas se benefician por igual.

Beneficios del modo oscuro en UX/UI: comodidad, batería y marca

Cuando está bien trabajado, el dark mode ofrece ventajas claras para la experiencia de usuario y para la imagen del producto. Conviene entenderlas para saber en qué casos podemos sacarles máximo partido.

En primer lugar, en ambientes de baja iluminación el modo oscuro puede disminuir el deslumbramiento y reducir la sensación de fatiga visual. Al emitir menos luz general de la pantalla, muchos usuarios lo perciben como más agradable por la noche o en estancias oscuras, algo clave en apps de lectura ocasional, dashboards complejos o plataformas de entretenimiento que se usan de madrugada.

Además, en pantallas OLED y AMOLED el dark mode tiene un efecto directo sobre el consumo energético. En estos paneles, los píxeles negros se apagan por completo, lo que conlleva menor gasto de batería, sobre todo si la interfaz utiliza abundantes superficies oscuras (por ejemplo, programar el modo oscuro para activarlo automáticamente).

Desde el punto de vista de marca, una interfaz oscura bien ejecutada comunica sofisticación, innovación y cuidado por el detalle. Muchas empresas tecnológicas, estudios creativos o productos digitales punteros lo usan como rasgo de identidad visual, reforzando una estética más nocturna y cinematográfica.

En interfaces ricas en imágenes, vídeos o gráficos, el fondo oscuro ayuda a centrar la atención en el contenido visual y a mejorar la jerarquía. Es el ejemplo típico de servicios como Netflix o plataformas de streaming: la interfaz desaparece y todo el foco se va al contenido, mientras los textos y controles se mantienen legibles sin robar protagonismo.

Impacto del modo oscuro en la salud visual y la luz azul

Alrededor del dark mode se han generado mitos y verdades a medias sobre la salud ocular. Conviene separar lo que sí sabemos de lo que aún está en estudio para no venderlo como solución mágica.

Uno de los argumentos habituales es que el modo oscuro “es ideal en entornos poco iluminados”. La realidad es más matizada: el verdadero problema de muchos dispositivos es la emisión de luz azul y el exceso de brillo, que interfieren con la síntesis de melatonina, alteran los ritmos circadianos y pueden dificultar conciliar el sueño si usamos pantallas justo antes de acostarnos.

La llamada luz azul es un fragmento del espectro visible que se sitúa cerca de la radiación ultravioleta. Se emite tanto de forma natural (sobre todo por el sol) como a través de fuentes artificiales: pantallas con retroiluminación LED, tubos fluorescentes o iluminación LED ambiental. La parte azul‑violeta es la que despierta más preocupación, mientras que la azul‑turquesa cumple funciones beneficiosas en el organismo.

Parte de los estudios apuntan a que la fracción azul‑violeta podría estar relacionada con degeneración macular asociada a la edad (DMAE), fatiga visual y estrés ocular en escenarios de exposición prolongada, aunque la evidencia sobre daño directo a la retina en condiciones normales de uso aún no es concluyente y sigue en debate científico.

Lo que sí está bastante aceptado es que la luz azul afecta a los ciclos de sueño-vigilia al reducir la secreción de melatonina. Al usar móviles, tablets o portátiles por la noche, el cerebro interpreta que “sigue siendo de día”, lo que retrasa el sueño y modifica los ritmos circadianos, sobre todo si se combina con estímulos cognitivos intensos, como redes sociales o videojuegos.

La luz azul‑turquesa, por su parte, tiene un papel positivo: ayuda a sincronizar el reloj biológico, regula temperatura corporal y procesos cognitivos, activa la constricción pupilar como mecanismo protector y participa en una buena percepción del color y de los detalles. Incluso se han publicado estudios que relacionan la exposición controlada a luz azul con la reducción del riesgo de ciertas enfermedades cardiovasculares, al favorecer la vasodilatación.

Más allá del espectro de luz, hay que considerar condiciones visuales concretas. En personas con fotofobia o alta sensibilidad a la luz, una interfaz clara muy brillante puede disparar el malestar y desencadenar migrañas; para ellas, un modo oscuro bien configurado puede ser un alivio. Por su parte, quienes tienen astigmatismo u otros defectos de refracción pueden notar mayor fatiga con texto claro sobre fondo oscuro, porque el iris tiene que abrirse más y los contornos de las letras se perciben menos nítidos, forzando el enfoque (si procede, también hay consejos para evitar el modo oscuro en Android).

En usuarios sin problemas visuales significativos, el dark mode suele ser más una cuestión de preferencia y contexto que una mejora objetiva de salud ocular. Y en entornos muy oscuros, más que el modo en sí, lo que marca la diferencia es mantener un brillo moderado, usar filtros de luz azul cuando proceda y no abusar de las pantallas justo antes de dormir.

Consejos generales para cuidar la vista en entornos digitales

Más allá de si usamos modo claro u oscuro, el factor decisivo para la salud de los ojos es cómo gestionamos el tiempo de pantalla, la ergonomía y las revisiones visuales. Un dark mode excelente no compensa unos hábitos visuales desastrosos.

Es fundamental realizar revisiones periódicas con un óptico‑optometrista, aunque no notemos molestias. Pequeñas miopías, hipermetropías, astigmatismos o problemas de alineamiento binocular que pasan desapercibidos en la vida diaria pueden convertirse en auténticos quebraderos de cabeza cuando pasamos horas frente a un monitor.

Si usas gafas, conviene cuidar tanto las lentes como la montura: un armazón mal ajustado o cristales rayados pueden obligarte a forzar la vista y adoptar posturas incómodas. Para limpiar las lentes, es mejor usar productos específicos de óptica y evitar métodos caseros abrasivos o limpieza en seco, que aumenta el riesgo de arañazos.

Quienes lleven lentillas deben extremar la higiene y la gestión de los tiempos de uso. Las recomendaciones básicas incluyen limpiarlas con soluciones adecuadas, no mojarlas con agua, evitar bañarse con ellas puestas y no dormir con lentes no diseñadas para uso prolongado. También es aconsejable dejar a los ojos descansar unas horas al día sin lentes de contacto y al menos un día a la semana.

Otro punto clave es el uso de gafas de sol con protección frente a rayos UV, compradas en óptica y no en cualquier puesto improvisado. Deben acompañarnos no solo en verano, sino durante todo el año y especialmente al practicar deporte al aire libre o conducir, ya que la radiación ultravioleta puede causar daños oculares serios a largo plazo.

Para combatir la fatiga visual derivada del uso de pantallas, los profesionales de la visión recomiendan la famosa regla 20-20-20: cada 20 minutos, apartar la vista de la pantalla durante unos 20 segundos y mirar a una distancia de unos 6 metros. Estas pequeñas pausas ayudan a relajar la acomodación y la convergencia ocular.

El ojo también necesita mantenerse bien lubricado. En entornos muy secos o cuando parpadeamos menos (algo típico al concentrarnos frente a una pantalla), aparecen molestias de ojo seco, escozor o visión borrosa intermitente. En estos casos pueden ayudar las lágrimas artificiales recomendadas por el especialista y, sobre todo, acordarse de parpadear con más frecuencia.

Por último, hay un factor que muchas veces se infravalora: la alimentación como aliada de la salud visual. Los vegetales verdes como brócoli, guisantes o calabacín son ricos en luteína y zeaxantina; los ácidos grasos omega‑3 y bebidas como el té verde también se asocian con una mejor protección frente a ciertos problemas oculares. Todo suma cuando pasamos horas frente a pantallas, con o sin modo oscuro.

Ergonomía, distancia y configuración de pantallas

La postura, la iluminación y la configuración del dispositivo condicionan tanto la comodidad visual como la aparición del Síndrome Visual Informático (SVI), que cursa con fatiga ocular, escozor, dolor de cabeza y sensación de vista borrosa tras usar pantallas.

Empezando por la iluminación, es crucial evitar que la luz incida directamente sobre los ojos o genere reflejos intensos en la pantalla. La luminancia del entorno próximo no debería diferir más de una proporción 3:1 respecto a la pantalla. Si no podemos modificar la luz ambiente, tocara ajustar el brillo y el contraste del dispositivo hasta que una pantalla con fondo blanco no deslumbre.

El entorno ideal tiene paredes de colores suaves y mates, sin tintes estridentes que generen estrés visual, y preferiblemente ventanas o vistas lejanas para descansar la mirada de vez en cuando. Trabajar en rincones cerrados y sin referencias lejanas suele incrementar la sensación de cansancio.

La silla debe permitir apoyar bien los pies en el suelo y tener respaldo con ligera inclinación y buen soporte lumbar, de modo que la espalda se apoye completamente. Los brazos, al usar el teclado, deberían quedar relajados y paralelos al tronco, sin elevar los hombros. La mesa, por su parte, ha de ofrecer espacio adecuado para el ordenador y el material de referencia, manteniéndolos a distancias similares para evitar continuos cambios de enfoque cercanos-lejanos.

En cuanto a distancias, lo ideal es que el sistema visual trabaje con las pantallas lo más alejadas posible dentro de lo cómodo. Para monitores de sobremesa se recomienda una separación de unos 60‑70 cm (aproximadamente la longitud de un brazo extendido). En portátiles se suele trabajar algo más cerca, pero conviene mantenerse en el rango de 50‑60 cm. Para móviles y tablets, la distancia aconsejada es similar a la de un libro: entre 35 y 45 cm.

La altura de la pantalla también influye. En monitores de escritorio, la parte superior del monitor debería situarse a la altura de los ojos, para que la mirada caiga unos 10‑20 grados por debajo de la horizontal. Esta posición inferior facilita la humectación ocular y reduce el esfuerzo acomodativo. En niños esto es especialmente importante, ya que por su estatura tienden a mirar hacia arriba las pantallas.

En portátiles, tablets y smartphones la mirada también suele ser descendente por naturaleza, pero conviene evitar posturas forzadas como leer tumbados o con el cuello excesivamente flexionado. Mientras que en jóvenes y adolescentes hay que vigilar mucho la distancia: sus brazos más cortos fomentan trabajar demasiado cerca, lo que aumenta la demanda de acomodación y puede favorecer la progresión de miopía.

La configuración del dispositivo también pesa. Ajustar bien el brillo, contraste y tamaño de letra es básico. El negro debe verse como negro y no como gris lavado, pero sin que una pantalla blanca deslumbre. Podemos apoyarnos en funciones de brillo automático y en aplicaciones que modifican la temperatura de color para desplazar el tono hacia gamas más cálidas por la noche, reduciendo el impacto de la luz azul.

Respecto a la tipografía, muchas personas consideran más legibles fuentes como Verdana u otras diseñadas para pantalla frente a familias clásicas como Times New Roman, sobre todo para textos largos. En caso de esfuerzo de lectura intenso, aumentar temporalmente el tamaño de fuente o reducir la resolución percibida puede marcar la diferencia.

Cuándo tiene sentido ofrecer modo oscuro (y cuándo no)

No todas las webs ni todas las aplicaciones se benefician igual del dark mode. De hecho, forzarlo donde no toca puede generar problemas de accesibilidad, identidad de marca y mantenimiento técnico. Lo inteligente es analizar caso por caso.

Es especialmente interesante en productos de uso intensivo o prolongado, como plataformas educativas online, SaaS, CRMs, herramientas de gestión, dashboards o entornos de desarrollo. Cuando el usuario pasa horas interactuando con la interfaz, disponer de una opción oscura puede reducir la sensación de cansancio subjetivo, sobre todo en jornadas largas.

También tiene mucho sentido en aplicaciones que funcionan habitualmente en entornos oscuros: apps de cine, streaming, videojuegos, fotografía, edición de vídeo o imagen. Aquí un fondo oscuro permite que las imágenes, miniaturas y elementos multimedia destaquen con claridad, a la vez que se reduce el deslumbramiento en salas poco iluminadas (por ejemplo, activar el modo oscuro en YouTube Studio).

Si tu proyecto se posiciona como marca moderna, tecnológica o enfocada a la innovación, un modo oscuro cuidado refuerza ese posicionamiento. Sectores como diseño, gaming, fintech, ciberseguridad o creatividad digital suelen sacarle partido como recurso de diferenciación, siempre y cuando se respete la legibilidad.

En cambio, hay contextos donde es preferible evitar que el dark mode sea la opción por defecto, o directamente no implementarlo. Es el caso de sitios muy textuales, como blogs extensos, medios de comunicación, documentación técnica o portales académicos, donde la lectura continua y prolongada de grandes bloques de texto puede resultar más exigente sobre fondo oscuro, especialmente para ciertos usuarios.

Tampoco suele encajar bien en sectores muy institucionales o tradicionales (administraciones públicas, banca clásica, aseguradoras conservadoras) donde se prioriza la claridad y neutralidad por encima de la estética oscura, salvo que se ofrezca como opción muy secundaria y se cuide mucho la coherencia con la identidad visual.

Si la marca lleva años construyendo una imagen basada en paletas claras y logotipos pensados para fondos claros, adoptar un dark mode sin rediseñar puede desvirtuar el reconocimiento visual. Habría que replantear versiones alternativas del logotipo, ajustar colores corporativos y revisar iconografía, lo que implica tiempo y recursos.

Por último, en proyectos con presupuesto técnico muy ajustado o equipos reducidos, un modo oscuro mal implementado puede traer más dolores de cabeza que beneficios: duplicación de estilos, bugs visuales, incoherencias entre componentes, peores tiempos de carga… Antes de lanzarse, conviene valorar si hay recursos suficientes para construirlo bien y mantenerlo en el tiempo.

Errores típicos al crear un dark mode y cómo evitarlos

Uno de los fallos más habituales es limitarse a invertir colores del modo claro sin rediseñar la paleta. Esto suele generar combinaciones chillones, textos con poco contraste o elementos jerárquicos que pierden su papel. Un buen modo oscuro necesita una paleta propia, con matices de grises oscuros, acentos de color repensados y jerarquías reequilibradas.

Relacionado con esto, otro error común es usar negro absoluto (#000000) como color de fondo dominante. Aunque suene lógico, el contraste extremo entre negro puro y blanco puro puede resultar muy agresivo para la vista y fatigar con rapidez. En su lugar, es preferible emplear grises casi negros, como #121212 u otros tonos muy oscuros, reservando el blanco más luminoso para textos y elementos clave.

También es frecuente que, con la excusa del modo oscuro, se recurra a paletas de colores neón excesivamente saturadas (verdes fosforito, rosas eléctricos, etc.) sobre fondos negros. Esto queda llamativo, sí, pero suele ser pésimo para la legibilidad y puede incluso desencadenar molestias en personas con sensibilidad a contrastes intensos o con predisposición a crisis epilépticas fotosensibles.

Un cuarto error es imponer el dark mode sin dar al usuario la posibilidad de cambiar al modo claro. Forzar una única opción puede perjudicar a personas con condiciones visuales concretas (por ejemplo, cierto grado de astigmatismo) y, en general, reduce la sensación de control sobre la experiencia. La personalización en este sentido es clave para un buen UX.

Por último, muchos proyectos descuidan las pruebas de contraste y accesibilidad. No basta con que “se vea bien en mi monitor”: hay que comprobar ratios de contraste con herramientas como WebAIM o WAVE, revisar el comportamiento con lectores de pantalla y asegurar que el cambio de modo no rompe el enfoque con teclado ni la visibilidad de estados activos y elementos interactivos.

Buenas prácticas de diseño para un modo oscuro usable y accesible

Para que un dark mode funcione de verdad, conviene diseñarlo desde cero como un tema separado, no como una simple variación automática. Esto implica definir una paleta cromática específica, estudiar la jerarquía visual, repensar sombras, bordes e iconografía y probar cómo se comporta en distintos dispositivos.

Una recomendación básica es crear una paleta propia para el modo oscuro en lugar de reciclar los mismos colores del tema claro. Muchos tonos que funcionan sobre fondo blanco se ven sucios o estridentes sobre fondos oscuros. Trabaja con grises profundos para superficies, blancos algo suavizados para texto principal y tonos más apagados para información secundaria.

Los componentes deben tener un comportamiento adaptativo coherente entre modos. Sistemas de diseño modulares, basados en tokens de diseño o variables, permiten que botones, tarjetas, formularios o gráficos cambien de aspecto según el tema sin perder consistencia funcional. El usuario debería reconocer patrones aunque cambie el esquema de color.

En textos, reserva el blanco (o casi blanco) para contenido principal y utiliza grises más suaves para copy secundario, metadatos, etiquetas o ayudas. Esto replica la estrategia típica del modo claro (negro casi puro para lo importante y grises para detalles) pero invertida sobre fondo oscuro, manteniendo una jerarquía clara.

Evita depender exclusivamente del color para transmitir información. En mensajes de error o estados de éxito, combina color con iconografía, texto claro o patrones visuales. Así no penalizas a usuarios con daltonismo o dificultades para distinguir ciertos tonos, algo especialmente crítico en interfaces con alto contraste como las oscuras.

Por último, no te saltes las pruebas reales con usuarios. Test A/B entre modo claro y oscuro, análisis de tiempos de lectura, encuestas de confort visual y medición de métricas de uso (frecuencia de cambio de tema, tiempo de permanencia, tasa de rebote) aportan datos objetivos. El diseño sin datos puede quedar bonito, pero no necesariamente resuelve problemas.

Implementación técnica: CSS, prefers-color-scheme y rendimiento

Desde el lado del desarrollo, la opción más recomendable hoy es basar el theming en variables CSS (custom properties). Definiendo los colores clave en el selector raíz y sobrescribiéndolos bajo un atributo data‑theme o una clase de tema, podemos mantener una única hoja de estilos y cambiar entre modos sin duplicar CSS.

Un patrón común consiste en establecer en :root las variables del modo claro (colores de fondo, texto, bordes, acentos) y, después, en un selector como redefinir únicamente los valores que varían. Toda la interfaz referencia estos tokens en lugar de colores fijos, lo que facilita tanto el mantenimiento como la escalabilidad.

Además, los navegadores modernos permiten detectar las preferencias de color del sistema operativo mediante la media query prefers-color-scheme. Con ella, podemos aplicar por defecto el tema oscuro si el usuario ya ha seleccionado esa opción a nivel de sistema, respetando así su elección previa sin obligarlo a configurarlo de nuevo.

En paralelo, es buena idea ofrecer un interruptor de tema (theme switcher) visible y accesible (también útil en servicios web como WhatsApp Web), que permita cambiar manualmente entre claro y oscuro. Este control debería guardar la preferencia, por ejemplo con localStorage, y aplicar transiciones suaves de color para evitar parpadeos o saltos bruscos de layout. También hay que asegurarse de que es manejable con teclado y correctamente anunciado por lectores de pantalla.

En lo relativo al rendimiento, conviene evitar soluciones que carguen frameworks o librerías pesadas solo para cambiar el tema. El cambio de estilos debe apoyarse mayoritariamente en CSS, con un JavaScript mínimo destinado a añadir o retirar la clase/atributo de tema y a guardar la preferencia del usuario.

Para comprobar que el dark mode no perjudica la salud técnica del sitio, es indispensable testear con herramientas como Lighthouse o Web.dev, revisando métricas Core Web Vitals como LCP (Largest Contentful Paint) o CLS (Cumulative Layout Shift). Transiciones mal planteadas o reestructuraciones de DOM ligadas al cambio de tema pueden provocar inestabilidad de diseño o ralentizar la carga si no se gestionan bien.

También es importante no crear rutas separadas específicas para cada modo (como /modo-oscuro), ya que esto complica la indexación, puede generar contenido duplicado y no aporta valor SEO. Es preferible mantener la misma URL y resolver la variación visual mediante estilos.

Modo oscuro, accesibilidad y SEO: cómo se relacionan

En términos de posicionamiento puro, ofrecer o no un modo oscuro no es un factor de ranking directo para Google. No existe hoy una señal específica que premie páginas por tener dark mode. Sin embargo, sí puede influir indirectamente a través de la experiencia de usuario y del rendimiento técnico.

Un modo oscuro mal integrado puede ralentizar la carga, romper scripts, causar saltos de diseño o dificultar la indexación, todo lo cual sí repercute en el SEO. Por ejemplo, si el tema oscuro implica cargar hojas de estilo adicionales pesadas, animaciones costosas o duplicar recursos, el LCP puede empeorar. Si el cambio de tema se hace rehaciendo parte del DOM con JavaScript inestable, pueden aparecer errores que afecten tanto a usuarios como a Googlebot.

Por el contrario, un dark mode bien hecho, ligero y estable, puede mejorar la permanencia en página, reducir la tasa de rebote y aumentar conversiones, especialmente en entornos y horarios donde la interfaz oscura resulta más cómoda. Estas señales de comportamiento, combinadas con contenido de calidad y una arquitectura sólida, pueden tener un impacto positivo en el posicionamiento.

En el plano de la accesibilidad, las pautas WCAG recomiendan ratios de contraste mínimo de 4.5:1 para texto normal y 3:1 para texto grande. Pero en modo oscuro también es importante evitar contrastes excesivos como blanco puro sobre negro puro, que pueden resultar tan molestos como un contraste insuficiente. El equilibrio es la clave.

Para que el dark mode sea inclusivo, hay que garantizar que todos los elementos interactivos sigan siendo perfectamente distinguibles (botones, enlaces, campos de formulario, estados hover y focus), que la navegación con teclado funcione igual de bien y que el cambio de tema no oculte ni vuelva inaccesibles ciertos bloques de contenido.

Validar el modo oscuro con lectores de pantalla, extensiones de accesibilidad y herramientas automáticas como WAVE o el auditor de accesibilidad de Chrome DevTools ayuda a detectar tanto contrastes inadecuados como problemas estructurales. Si tu web aspira a cumplir niveles de accesibilidad razonables, el dark mode debe pasar los mismos filtros que el resto de la interfaz.

En definitiva, el modo oscuro bien planteado puede ser una ventaja competitiva y de experiencia que, además de cuidar la vista en determinados contextos y respetar las preferencias del usuario, contribuya indirectamente a mejorar métricas clave para SEO y a reforzar la percepción de tu marca como moderna y centrada en las personas.

Alguien me habló de la obsolescencia programada de Apple. Ahora lleva un iPhone 7 Plus de hace casi diez años y esta es su experiencia

Actualidad en Applesfera - Dom, 24/05/2026 - 10:01

Que alguien sospeche de obsolescencia programada en el iPhone puede estar justificado. Hace años que una actualización de iOS ralentizó los iPhone 6 y aunque Apple explicó que venía motivado de querer mejorar las baterías, tuvieron que recular ante la polémica y denuncias. Sin embargo, no volvió a suceder y tengo una prueba más que válida para demostrarlo: mi antiguo iPhone 7 Plus.

Lo compré en enero de 2017, apenas unos meses después de su salida al mercado. Y aunque apenas tardaría año y medio en comprarme el iPhone X, este dispositivo ha pasado por otros dos dueños. Y ahora, con casi nueve años en el mercado, sigue rindiendo como el primer día.

Un muy buen iPhone desde que nació

En septiembre de 2016, cuando Apple presentó los iPhone 7, lo tuve claro: debía tener uno. Más en concreto el 'Plus', primer modelo de la compañía con doble cámara, destacando su hasta entonces inédito telefoto. Yo venía de varios años en el lado oscuro androide, así que aquel parecía buen candidato.

Ya lo siento, pero son las únicas fotos que he encontrado del iPhone 7 Plus en la época que fue comprado

No pude comprarlo hasta el ya citado enero de 2017, pero me dio igual. No tardé en empezar a disfrutar de un Telefonazo (en mayúsculas). Una batería que me daba para más de un día de uso, un pantallón que, aunque LCD, me ofrecía una excelente calidad en sus 5,5 pulgadas. Porque sí, de aquellas era enorme, aunque ahora el iPhone más pequeño tenga 6,1 pulgadas.

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No me dio ni un problema, aunque la salida del icónico iPhone X en noviembre de aquel año era demasiado tentadora, así que me quise dar el capricho. Pensé en vender entonces el iPhone 7 Plus, por el cual hubiese recuperado buena parte de lo que pagué por el meses atrás, pero preferí que lo disfrutase alguien muy cercano.

"Es el mejor aparato que he visto nunca"

Se lo regalé a mi buen amigo Enrique, un tipo con una larga trayectoria viviendo de la música y la fotografía. ¿Quién iba a aprovechar mejor aquel iPhone 7 Plus tan destacado para potenciar la creatividad y para sacar fotones? Para colmo, venía de usar móviles Android de no más de 200 euros, por lo que tener en sus manos un smartphone de alta gama con aquellas capacidades fue brutal para él.

Mi amigo fue sacándole todo el jugo al iPhone 7 Plus. Me atrevería a decir que incluso más de lo que yo se lo saqué. "Es el mejor aparato que he visto nunca", me llegaba a decir. No había "flipado" nunca tanto con un gadget. Así que, aunque perdiese dinero por no venderlo, habérselo regalado a él y verle disfrutarlo fue mucho mejor.

Un iPhone de tercera mano

Pasaron los años y Enrique cambió de móvil. No por nada en especial, sino porque sencillamente le apetecía probar un nuevo modelo. Un iPhone, por supuesto, ya que no había vuelta atrás en eso. Fue entonces cuando me preguntó si podía regalar el iPhone 7 Plus a una tercera persona. Yo cuando se lo regalé lo hice asumiendo que dejaría de ser mío, así que por supuesto que no le iba a poner pegas a qué hacer con él. Aunque dudé.

Mi respuesta fue algo así como "es un iPhone que tiene ya unos años encima, seguramente tenga que cambiarlo pronto". Enrique lo comprendió, pero vino a decirme que le daba igual. "Lo que le dure, le duró", respondió. Y tenía razón.

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El perfil de Jose, que es como se llama este tercer dueño de mi ya anciano iPhone 7 Plus, no es el de un usuario exigente, pero eso no desmerece en nada el buen envejecer del dispositivo. Dirige una pequeña empresa de mensajería y a menudo él mismo ejerce de repartidor, por lo que llevar siempre el móvil operativo es clave para él.

Apps de mapas, aplicaciones de mensajería y gestores de documentos son sus principales herramientas en lo profesional. En lo personal, es adicto a juegos casuales tipo 'Candy Crush' y también le gusta inmortalizar sus viajes con la cámara. Así que, dentro de que no necesite el último iPhone del momento, su uso del móvil es intensivo.

2026 y el iPhone sigue intacto

Cuando veo a Jose y tomo prestado su iPhone 7 Plus, a veces dudo de que sea el mismo que yo una vez compré hace casi diez años. Pero sí, es el mismito. Obviamente lo noto algo más lento en acciones cotidianas como la de abrir apps, pero claro, lo comparo con un iPhone 17 Pro Max que uso a diario. Sin embargo, no diría en cualquier caso que sea un móvil lento.

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Es más, y que quede entre tú y yo, llevo varios años analizando móviles de gama media y gama de entrada para Xataka y puedo asegurar que me he cruzado más de un terminal que, aunque fuese más reciente que el iPhone 7 Plus y tuviese un chip más actual, rendía mucho peor que aquel.

Aunque lo que más me sorprende es que no se ha cambiado la batería. Es el componente que más se degrada con el tiempo y que en una media de 3-4 años ya exige de un recambio. En la salud de la batería lleva años saliendo el mensaje de que hay que cambiarla. Y aunque no es una reparación cara, Jose me dice siempre "es que no hace falta". Y le creo.

Cierto es que, por lo que me cuenta, no dura tantísimo como me llegó a durar a mí en los primeros meses de uso. Sin embargo, afirma que le da para una jornada laboral sin problema. Si es verdad que a veces reconoce tener que cargarlo un par de veces, pero sigue insistiendo en que no le merece la pena pagar el reemplazo.

Definitivamente, los iPhone envejecen muy bien

Con todo esto no vengo a recomendar que alguien compre un iPhone 7 Plus en pleno 2026. Hay opciones más modernas y que incluso actualizan a iOS 26 a precios razonables. El iPhone 7 Plus se quedó en iOS 15, aunque de vez en cuando sigue recibiendo algún parche de seguridad (este mismo mes llegó uno).

Quién diría que han pasado nueve años desde esta imagen

Ahora bien, si tienes todavía uno por casa, tal vez pueda seguir teniendo una segunda vida. Ya sea en tus manos o en la de algún familiar o amigo que, con un perfil de uso como el de Jose, pueda seguir exprimiéndolo.

Y es que al final sigue siendo un gran teléfono incluso a nivel fotográfico. No son pocas las veces que me envía fotos de algún viaje, las miro y pienso que ya ha cambiado de iPhone. Pero no. Obviamente si sacamos la lupa veremos diferencias con un iPhone 17, pero al final es cuestión de detalles que no siempre importan. O no a todos.

Así que, ante la afirmación de "Apple programa los iPhone para hacerlos más lentos y que te compres uno", no hay más evidencias de que no es así. Lo lleva años comprobando en primera persona aquel que me dijo esa frase. Sí, el mismísimo Jose.

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La noticia Alguien me habló de la obsolescencia programada de Apple. Ahora lleva un iPhone 7 Plus de hace casi diez años y esta es su experiencia fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Guía de flujos de trabajo en pantalla dividida y modo ventana

Actualidad en Androidsis - Dom, 24/05/2026 - 09:03

Trabajar hoy en día con una sola ventana ya casi suena a otra época. Entre estudios, curro remoto, diseño, programación o simple organización diaria, poder tener varias apps visibles al mismo tiempo es lo que marca la diferencia entre ir ahogado o llevar tus tareas bajo control.

Cuando combinas pantalla dividida, modo ventana y, si hace falta, monitores múltiples (locales o por escritorio remoto), tu flujo de trabajo se vuelve mucho más ágil y flexible. Esta guía te explica de forma detallada cómo sacarle partido a la pantalla dividida en Windows 10 y 11, cómo usar el modo multiventana en Android y cómo trabajar con escritorios remotos de doble pantalla, todo integrado en una sola visión práctica.

Qué es la pantalla dividida y por qué merece la pena usarla

La pantalla dividida es una función que permite repartir el espacio de tu monitor en varias zonas independientes, cada una ocupada por una ventana o aplicación distinta. En lugar de ir cambiando de una ventana a otra, lo ves todo de un vistazo y trabajas con varias cosas a la vez.

Entre las ventajas más importantes de este tipo de configuración están una productividad notablemente mayor y una sensación de trabajo más fluida. Es mucho más rápido comparar documentos, consultar datos mientras escribes, tener tu correo o chat abierto mientras trabajas, o arrastrar contenido entre apps sin perder de vista lo que haces.

Otro punto clave es el foco: al tener justo lo que necesitas en la misma vista, reduces clics innecesarios, evitas despistes al cambiar continuamente de ventana y gestionas mucho mejor el tiempo. Si además combinas pantalla dividida con escritorios virtuales o monitores adicionales, puedes crear verdaderos “escenarios” de trabajo para cada proyecto.

Pantalla dividida en Windows 10: cómo configurarla paso a paso

Windows 10 incorpora la función de ajuste de ventanas (Snap), que facilita mucho colocar las aplicaciones a la izquierda, derecha o en las esquinas del monitor. Antes de nada, conviene revisar que la función esté bien activada.

Activar y ajustar la función de acoplar ventanas

Para configurar el comportamiento de Snap en Windows 10 puedes hacer lo siguiente: pulsa la combinación Win + I para abrir Configuración, entra en la sección Sistema y luego en Multitarea. Ahí verás el interruptor de “Ajustar ventanas” o “Acoplar ventanas”.

Conviene tener ese interruptor activo y, además, marcar las opciones adicionales que aparecen justo debajo (como mostrar sugerencias de ventanas para rellenar el espacio restante, ajustar automáticamente el tamaño al acoplar, etc.). Al activar todas las casillas disponibles consigues que el comportamiento de la pantalla dividida sea más cómodo y predecible.

Método 1: arrastrar y acoplar ventanas

El método más intuitivo consiste en usar el ratón y la barra de título de cada ventana para colocarla en el lado deseado:

  • Haz clic y mantén pulsada la barra superior de la ventana que quieras mover.
  • Arrástrala hacia el borde izquierdo o derecho de la pantalla hasta que veas un contorno o un efecto de previsualización.
  • Suelta el botón del ratón y Windows ajustará la ventana automáticamente a esa mitad.
  • En la otra mitad, Windows te mostrará miniaturas de las demás ventanas abiertas para rellenar el espacio.

Si quieres dividir la pantalla en cuatro, arrastra la ventana hacia una esquina en lugar de hacia un lateral. El sistema la encajará en un cuarto de la pantalla, y podrás repetir el proceso con hasta cuatro aplicaciones a la vez.

Método 2: atajos de teclado para ir más rápido

Si te acostumbras a los atajos, el manejo de ventanas en Windows 10 gana una velocidad brutal. Selecciona cualquier ventana y utiliza las teclas de Windows junto con las flechas para moverla:

  • Windows + Flecha izquierda / derecha: ajusta la ventana activa a la mitad izquierda o derecha.
  • Windows + Flecha arriba: maximiza la ventana.
  • Windows + Flecha abajo: minimiza o restaura, según su estado actual.

Junto con estos, también es muy útil Windows + Inicio para minimizar todo menos la ventana activa, y Windows + Tab para abrir la Vista de tareas, desde la que ves todas las ventanas abiertas y los escritorios virtuales.

Método 3: menú de maximizar y vista en cuadrantes

Otro enfoque menos conocido en Windows 10 es aprovechar el menú asociado al botón de maximizar. Algunos fabricantes y versiones incorporan un menú de cuadrantes cuando pasas el cursor por el icono de maximizar en la esquina superior derecha de la ventana.

Desde ahí puedes escoger una zona concreta del monitor (mitad, esquina, etc.) y Windows recolocará la ventana automáticamente. Si ves esta opción, te será muy cómoda para crear layouts de dos o cuatro ventanas sin andar arrastrando a ojo.

Pantalla dividida en Windows 11: diseños de ajuste avanzados

Windows 11 da un salto de calidad con los llamados “diseños de ajuste” (Snap layouts), que permiten elegir esquemas de distribución más variados que el simple 50/50. Esto se traduce en una forma más flexible de crear flujos de trabajo con varias apps.

Método 1: diseños desde el botón de maximizar

La forma más visual de usar esta función es situar el cursor sobre el botón de maximizar de cualquier ventana. Al mantenerlo un momento, se abre un pequeño menú con varios diseños:

  • Dos columnas (mitades izquierda y derecha).
  • Tres columnas con anchuras distintas.
  • Cuatro cuadrantes para colocar una app en cada esquina.

Solo tienes que clicar en la zona del diseño donde quieres encajar esa ventana. Después, Windows te irá sugiriendo qué otras ventanas ocuparán los huecos libres, de forma que en segundos tengas toda la pantalla organizada.

Método 2: atajo Windows + Z

Para los que prefieren el teclado, Windows 11 añade la combinación Windows + Z, que abre el menú de diseños de ajuste directamente. Luego puedes usar las teclas de flecha para elegir el diseño que quieras y pulsar Intro para confirmarlo.

Una vez seleccionado el hueco inicial, el sistema te irá pidiendo que asignes el resto de ventanas a los espacios libres. Es un método especialmente útil en portátiles táctiles o convertibles, donde el ratón no siempre es la mejor opción.

Método 3: arrastrar a la parte superior para ver los diseños

En Windows 11 también puedes arrastrar una ventana hacia la parte superior de la pantalla hasta que aparezca la rejilla de diseños. En lugar de soltarla directamente en un borde, eliges una de las áreas sugeridas en el diseño que se muestra.

Esto combina lo mejor de ambos mundos: la intuición del arrastre con la precisión de los layouts predefinidos. Una vez sueltas la ventana sobre la zona elegida, Windows completa el resto del diseño con las otras apps abiertas.

Técnicas avanzadas de pantalla dividida y modo ventana

Cuando ya dominas lo básico, es buena idea ir un poco más allá y crear disposiciones de ventanas más sofisticadas, sobre todo si trabajas con muchos programas a la vez o con pantallas grandes.

División en cuatro y layouts personalizados

Tanto en Windows 10 como en Windows 11 puedes organizarte en cuatro cuadrantes. Solo tienes que ir encajando ventanas en las cuatro esquinas del monitor, bien con el ratón o con combinaciones de Windows + Flecha y luego Flecha arriba/abajo para moverlas entre mitades y cuadrantes.

En Windows 11, además, puedes personalizar en Configuración > Sistema > Multitarea aspectos como el comportamiento de Snap y ciertos layouts adaptados a tu estilo de trabajo. Si sueles trabajar con una app principal grande y dos auxiliares pequeñas, por ejemplo, puedes priorizar diseños con una columna central más ancha.

Escritorios virtuales y monitores múltiples

Los escritorios virtuales de Windows se combinan muy bien con la pantalla dividida. Puedes crear varios escritorios (Win + Ctrl + D) y dedicar cada uno a un proyecto o tipo de tarea, cada cual con su propio layout de ventanas.

Si además tienes varios monitores físicos, el potencial se multiplica: cada pantalla puede tener su propia división en 2 o 4 partes de manera independiente. De esta forma, un monitor puede quedar centrado en el trabajo principal y otro en comunicación, documentación, herramientas de soporte, etc.

Redimensionar y ajustar finamente las ventanas

Una vez que las ventanas están acopladas, no estás obligado a mantener el reparto al 50%. Puedes arrastrar la barra divisoria que aparece entre ellas para dar más espacio a la app que requiera más protagonismo.

Este ajuste fino es vital si, por ejemplo, necesitas leer un documento ancho a un lado mientras consultas referencias estrechas al otro. Windows adaptará los contenidos respetando el tamaño mínimo que cada ventana necesite para mantenerse usable.

Atajos de teclado clave para dominar la multitarea en Windows

Memorizar algunos atajos básicos te va a ahorrar una gran cantidad de clics y movimiento de ratón. Estos son los más importantes para gestionar la pantalla dividida y los escritorios virtuales en Windows:

  • Windows + Flecha izquierda/derecha: acopla la ventana activa en la mitad correspondiente.
  • Windows + Flecha arriba: maximiza la ventana.
  • Windows + Flecha abajo: minimiza o restaura.
  • Windows + Inicio: minimiza todas las ventanas excepto la actual.
  • Windows + Tab: abre la Vista de tareas, donde ves ventanas abiertas y escritorios.
  • Windows + Ctrl + D: crea un escritorio virtual nuevo.
  • Windows + Ctrl + Flecha izquierda/derecha: cambia de escritorio virtual.

Con estas combinaciones, moverte entre ventanas y organizar layouts se hace casi automático. Con un poco de práctica, notarás que apenas tocas el ratón para recolocar tu espacio de trabajo.

Modo multiventana, pantalla dividida y ventana flotante en Android

En móviles y tablets Android, la multitarea también ha evolucionado mucho. El sistema soporta pantalla dividida, modo imagen en imagen (PiP) y, en pantallas grandes, ventanas de escritorio redimensionables, aunque el comportamiento exacto depende de la versión de Android y del dispositivo.

Cómo funciona el modo multiventana según la versión de Android

Desde Android 7.0 se introdujo la pantalla dividida en dispositivos de pantalla pequeña y el modo imagen en imagen en algunos modelos específicos. El modo de pantalla dividida coloca dos apps compartiendo la pantalla, una al lado de la otra o una apilada sobre la otra, y permite arrastrar la línea central para dar más espacio a una de ellas.

El modo PiP, por su parte, mantiene un vídeo o contenido flotando en una pequeña ventana mientras sigues utilizando otra aplicación. Es ideal para seguir viendo un vídeo o una videollamada mientras navegas o respondes mensajes.

En pantallas grandes, como tablets o dispositivos plegables, algunos fabricantes habilitan el modo de ventanas de escritorio, donde cada actividad se muestra en su propia ventana redimensionable. Esto se acerca mucho a la experiencia de un ordenador tradicional.

Multiventana como comportamiento estándar a partir de Android 12

Con Android 12, el modo multiventana se consolida como comportamiento estándar de la plataforma. En pantallas grandes (clase de tamaño mediana o expandida), el sistema admite el modo multiventana para todas las apps, aunque estas hayan especificado que no se pueden redimensionar; en esos casos se entra en modo de compatibilidad.

En pantallas pequeñas, el sistema usa los atributos minWidth, minHeight y resizeableActivity para decidir si una actividad puede ejecutarse en multiventana. Si una app declara que no es redimensionable, el sistema evita que se abra en pantalla dividida, aunque cumpla los mínimos de tamaño.

A partir de Android 16, en pantallas grandes con un ancho mínimo de 600 dp, el sistema ignora las restricciones de orientación, relación de aspecto y capacidad de cambio de tamaño, con el objetivo de optimizar la experiencia en todos los formatos. No obstante, los fabricantes pueden modificar ciertos comportamientos según su capa.

Cómo iniciar la pantalla dividida desde el usuario

En la mayoría de dispositivos con Android 7.0 o superior, activar la pantalla dividida sigue una lógica parecida: abres la vista de apps recientes, eliges una app y la envías a la parte superior o lateral de la pantalla, y luego seleccionas la segunda app.

En muchas interfaces, basta con: abrir Recientes, pulsar el icono de la app en la barra de título y elegir la opción “Pantalla dividida” o “Split”. Después eliges la otra aplicación en la misma vista de recientes para completar la pantalla.

A partir de Android 12L, aparece además la acción “Split” directamente bajo la app activa cuando hay al menos dos apps en recientes, facilitando entrar en pantalla dividida con un par de toques. Para salir, solo hay que arrastrar la línea divisoria hasta el borde, de forma que una de las apps recupere la pantalla completa.

Multiventana programática, incorporación de actividades y ciclo de vida

En el lado del desarrollo, Android ofrece banderas de intent como FLAG_ACTIVITY_LAUNCH_ADJACENT, que permite que una app lance otra actividad en una ventana adyacente en modo multiventana (junto con FLAG_ACTIVITY_NEW_TASK). Esto es útil, por ejemplo, para abrir un enlace o un detalle sin pisar la pantalla actual.

En cuanto al ciclo de vida, Android 10 y versiones posteriores admiten la reanudación múltiple: varias actividades pueden permanecer en estado RESUMED cuando comparten pantalla. Esto implica que tu app debe gestionar cuidadosamente recursos exclusivos como cámara o micrófono, utilizando callbacks como onTopResumedActivityChanged para saber cuándo es la actividad “principal” que tiene prioridad.

Configuración de multiventana en el manifiesto: resizeableActivity y otras claves

En el manifiesto de la app se pueden controlar muchas cosas relacionadas con multiventana. El atributo android:resizeableActivity determina si una actividad soporta modos como pantalla dividida y ventanas de escritorio, al menos entre los niveles de API 24 y 30.

Si se establece en true, la actividad puede cambiar de tamaño y ejecutarse en multiventana; si se establece en false, el sistema intentará mantenerla siempre en pantalla completa. A partir de Android 12 y en pantallas grandes, ese atributo puede ser ignorado parcialmente, entrando la app en modos de compatibilidad según las dimensiones disponibles.

El nodo del manifiesto permite afinar aún más: android:defaultHeight, defaultWidth, gravity, minHeight y minWidth definen el tamaño y posición inicial de la ventana en modo escritorio, así como sus dimensiones mínimas. Si el usuario intenta hacerla más pequeña que esos mínimos en pantalla dividida, el sistema recorta la actividad según esos límites.

Existen además atributos como supportsPictureInPicture, que declara si una actividad admite PiP, y configChanges, que se utiliza para que la actividad gestione por sí misma cambios de tamaño u orientación, recibiendo onConfigurationChanged en vez de ser destruida y recreada.

Limitaciones y consultas de estado en modo multiventana

Al entrar en multiventana, Android desactiva o ignora algunas capacidades: las apps no pueden ocultar la barra de estado, ciertas personalizaciones del sistema no se aplican y el atributo screenOrientation puede ser ignorado en algunos casos.

Las clases Activity y Fragment incluyen métodos útiles como isInMultiWindowMode(), isInPictureInPictureMode(), onMultiWindowModeChanged() u onPictureInPictureModeChanged(), que permiten adaptar el comportamiento de la app y su interfaz dependiendo de si está compartiendo pantalla o no.

Monitores dobles en escritorio remoto: pantalla dividida a distancia

Cuando trabajas en remoto con un ordenador de la oficina, tener acceso a toda su configuración de monitores es vital. Muchas soluciones de escritorio remoto, como Splashtop, permiten utilizar dos o más monitores remotos desde tu equipo local, replicando prácticamente el entorno de trabajo tradicional.

Cómo funciona un escritorio remoto con dos monitores

Si el software de escritorio remoto lo admite, al conectarte a un equipo remoto con varias pantallas puedes ver todos los monitores en una sola ventana, alternar entre ellos, o replicar la multimonitorización en tu propio equipo. Es decir, si en la oficina tenías dos monitores, puedes mantener exactamente ese mismo layout trabajando desde casa.

Para que esto funcione de forma fluida, es importante que tanto el cliente como el “streamer” o componente remoto estén actualizados. En el caso de Splashtop, necesitas tener instalada la última versión de Splashtop Streamer en el ordenador remoto y la aplicación Splashtop Business actualizada en el equipo local.

Modos de visualización de múltiples monitores en Splashtop

Durante la conexión, este tipo de programas suelen ofrecer dos modos principales: “Todos los monitores (una sola ventana)” y “Todos los monitores (varias ventanas)”. Ambos se pueden seleccionar normalmente desde el menú de opciones de pantalla de la aplicación cliente.

En el modo de una sola ventana, todo el escritorio remoto (con sus dos o más monitores) se muestra integrado en una única ventana en tu pantalla local. Es útil si solo tienes un monitor y quieres tener una visión general rápida, aunque el contenido se verá reducido.

En el modo de varias ventanas, cada monitor remoto se muestra en su propia ventana independiente. Si además tú también tienes dos monitores locales, puedes arrastrar cada ventana al monitor correspondiente, consiguiendo la sensación de estar sentado delante del equipo remoto original.

Atajos de teclado en Splashtop para moverte entre monitores

Para agilizar la navegación entre pantallas remotas, Splashtop incluye atajos de teclado específicos para cambiar de monitor sin andar buscando opciones en menús.

Por ejemplo, usando combinaciones del tipo Ctrl + Alt + número (1, 2, 3…) puedes saltar directamente a un monitor concreto. De forma similar, con Ctrl + Alt + Flecha derecha o Flecha izquierda vas rotando por los diferentes monitores, lo que es especialmente cómodo cuando trabajas con muchas pantallas remotas a la vez.

Dominar este tipo de atajos, junto con los de Windows, hace que trabajar con pantalla dividida incluso a través de escritorio remoto resulte natural y muy fluido, sin necesidad de estar abriendo y cerrando continuamente vistas o menús de configuración.

Consejos para aprovechar al máximo la pantalla dividida y el modo ventana

Más allá de la teoría, hay una serie de buenas prácticas que ayudan a que todo este arsenal de funciones se convierta en productividad real. La primera recomendación es contar con una pantalla decente: un monitor grande o de alta resolución (o un portátil con pantalla externa) marca un antes y un después en la comodidad.

También es clave interiorizar los atajos de teclado que más uses y experimentar con distintas disposiciones hasta dar con las que mejor se adaptan a tus tareas. Si se te queda corto el sistema nativo, siempre puedes recurrir a herramientas de terceros o a utilidades como Microsoft PowerToys, que amplían las opciones de división de pantalla con zonas personalizadas.

En Windows conviene revisar algunas optimizaciones: mantener el sistema actualizado, ampliar la RAM cuando sea posible, usar un SSD y aprovechar herramientas como la limpieza de disco para que las apps respondan bien incluso con muchas ventanas abiertas. Tener el escritorio y las barras de tareas medianamente ordenadas también ayuda a que encontrar las cosas no se convierta en un caos.

Por último, adaptar la configuración a cada perfil de uso es determinante. Estudiantes pueden combinar notas y navegador en pantalla dividida; profesionales de oficina, hojas de cálculo y correo; diseñadores y desarrolladores, previsualizaciones y editores de código; creadores de contenido, herramientas de edición y paneles de control. En Android, ajustar cómo responde tu app al multiventana garantiza una experiencia suave en móviles, tablets y plegables, y en remoto, un buen setup de monitores te permite que trabajar desde casa sea prácticamente igual de cómodo que en la oficina.

Abandoné el iPhone Air por un detalle que parece una tontería. Pero intentar enfocar de cerca sin este sensor ha podido con mi paciencia

Actualidad en Applesfera - Sáb, 23/05/2026 - 11:31

Llevo con iPhone Pro desde que la gama Pro existe como tal. No lo digo para presumir de nada, sino porque es el contexto que explica lo que vino después: cuando llevas tanto tiempo con el mismo tipo de iPhone, empiezas a dar por sentadas cosas que en realidad no son estándar. El LiDAR es una de ellas. Está ahí desde el iPhone 12 Pro, en todos los modelos Pro sin excepción, haciendo su trabajo sin que nadie le preste demasiada atención. Yo desde luego no se la prestaba.

Pero este año hice algo que no había hecho antes: dejé el iPhone 17 Pro Max en un cajón durante semanas y viví exclusivamente con el iPhone Air. Ya os conté cómo fue esa experiencia, la batería que pedía cuerda varias veces al día, lo que se siente cuando el iPhone casi desaparece entre los dedos, por qué me costó tanto volver... Pero me faltaba contaros lo que terminó de decidirlo. No fue la batería. No fue la cámara. Fue un sensor del que no había escrito ni una palabra en todo ese tiempo, precisamente porque hasta ese momento no había tenido ningún motivo para hacerlo.

{"videoId":"xaa9e4m","autoplay":true,"title":"Enfoque LiDAR iPhone", "tag":"", "duration":"25"} Un sensor que está haciendo su trabajo con la cámara todo el tiempo

El LiDAR es uno de esos componentes que Apple lleva años metiendo en los iPhone Pro sin que casi nadie hable de él en el día a día. Es ese sensor pequeño, discreto, que se esconde junto a las lentes traseras y que la mayoría de la gente no sabría señalar si le preguntaran. Yo mismo, en mi último análisis fotográfico comparando el Air con el Pro Max, no lo mencioné ni una vez. Porque en el día a día cotidiano, haciendo fotos de lo que hace todo el mundo, no le das demasiada importancia. 

Lo que hace un LiDAR es medir distancias lanzando pulsos de luz infrarroja y construyendo un mapa de profundidad del espacio que tienes delante. Eso le da al iPhone una información que el sistema de enfoque tradicional no tiene: sabe exactamente a qué distancia está cada cosa, y puede enfocar con una precisión y una velocidad que sin ese mapa simplemente no es posible. 

El resultado más visible está en situaciones con poca luz o cuando te acercas mucho a algo: el enfoque es más rápido, más seguro, más estable. El iPhone Air, con todo lo que tiene, no lo lleva. Y durante semanas eso no me importó lo más mínimo.

Lo que pasó para que me diese cuenta

Me acababa de mudar a un piso de obra nueva. Y como cualquiera que haya pasado por eso sabe, lo primero que toca es documentarlo todo antes de meter la mudanza: cada picotazo en el suelo, cada mancha en la pared, cada detalle en la ducha que no está como debería. Fotos y vídeos acercándote, alejándote, mostrando contexto y luego el detalle, para que quede claro que la casa llegó así y no fue cosa tuya.

Me peleé con el enfoque durante días sin entender bien por qué. Pulsaba para enfocar, me movía ligeramente de plano y el iPhone perdía el punto. Me acercaba a un detalle pequeño y tardaba, dudaba, a veces no terminaba de decidirse. En el fragor de la mudanza y con la constructora esperando las fotos, lo achaqué al estrés, a la luz, a que me movía demasiado. Hasta que un día caí: el iPhone Air no tiene LiDAR

Usa un sistema de enfoque tradicional, y en esas condiciones, con sujetos cercanos y detalles pequeños, simplemente no llega al mismo sitio. A partir de ahí la decisión fue bastante rápida.

El iPhone Air no tiene la culpa, pero tampoco tiene el sensor

Quiero ser justo con esto, porque el iPhone Air es un iPhone extraordinario y no me parece bien "colgarlo" por algo que es una decisión de diseño consciente, no un descuido. Apple ha construido el iPhone más fino de su historia metiendo lo que tenía que meter y dejando fuera lo que no cabía o no encajaba con lo que querían conseguir. El LiDAR es uno de esos recortes, y en el 90% de los usos fotográficos del día a día, como ya conté en el análisis de cámaras, no se echa en falta.

El problema es el otro 10%. Que es exactamente el 10% en el que yo vivo cuando tengo el iPhone en la mano con intención de documentar algo en condiciones exigentes. Y eso no es culpa del iPhone Air, es simplemente que ese iPhone no es para mí, algo que ya sabía antes de empezar y que la mudanza se encargó de confirmar de la forma más práctica posible.

Cuándo el LiDAR marca la diferencia y cuándo da igual

Para la mayoría de las fotos del día a día, el LiDAR es invisible. El café del domingo, el paisaje en el paseo, la foto de grupo... En todo eso el sistema de enfoque del iPhone Air funciona perfectamente y el resultado es indistinguible. Nadie mira esas fotos y piensa que falta algo.

Donde aparece la diferencia es en situaciones concretas: poca luz con sujetos cercanos, vídeo en movimiento cuando cambias de plano rápido, de algo cercano a otra cosa lejana. Escenas donde el iPhone tiene que decidir en un segundo a qué distancia está lo que importa. 

En Applesfera Qué iPhone comprar en 2026 - Guía para elegir el smartphone de Apple más adecuado para ti

Ahí el mapa de profundidad del LiDAR le da al Pro una ventaja que se nota en la fluidez del enfoque, en que no duda, en que no se pierde. También en la app Medidas, en experiencias de realidad aumentada, en todo lo que implica que el iPhone entienda el espacio físico que tiene delante con más precisión. Y cada vez más, con la inteligencia artificial entrando en todo lo que grabamos y compartimos, tener un sensor que construye ese mapa en tiempo real va a importar más, no menos.

El problema de acostumbrarse a algo que no sabes que tienes

Esto es lo que me ha quedado dando vueltas desde que volví al Pro. No es que el LiDAR sea imprescindible para todo el mundo, es que cuando lo tienes desde hace años no sabes que lo tienes. Se vuelve parte del funcionamiento normal de la cámara del iPhone. Y solo cuando desaparece entiendes lo que estaba haciendo.

El LiDAR llegó con el iPhone 12 Pro. Estamos a punto de llegar al iPhone 18 Pro. Son muchas generaciones reservando este sensor para la gama Pro. A estas alturas, hay algo en lo que me resulta difícil no pensar: enfocar bien, rápido y con precisión no debería ser un privilegio Pro. Es una función básica de cualquier cámara, y el LiDAR lleva años siendo la razón por la que los iPhone Pro la resuelven mejor que nadie. Ojalá el iPhone Air 2 o el iPhone 18 cambie eso. Porque estos iPhone se merecen no tener ningún asterisco.

En Applesfera | Nuevo iPhone Air 2 - Todo lo que creemos saber sobre él

En Applesfera | Cómo conseguir mejores fotografías con tu iPhone cambiando estos ajustes

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Tipografía en Android: Manual de cambio de fuentes a nivel de root

Actualidad en Androidsis - Sáb, 23/05/2026 - 10:58

Android se ha ganado a pulso la fama de sistema operativo hiperpersonalizable gracias a su naturaleza abierta y a la libertad que ofrece al usuario avanzado. Uno de los cambios que más se buscan, sobre todo cuando se entra en el mundo del root, es la posibilidad de modificar la tipografía del sistema al detalle, desde la fuente del reloj de la pantalla de bloqueo hasta el texto de los menús y las aplicaciones.

Si alguna vez te has preguntado cómo cambiar la fuente a nivel profundo, qué posibilidades hay con y sin root y qué hacen exactamente fabricantes como Samsung, Huawei, Xiaomi u otros para permitir o limitar estos cambios, aquí tienes un manual completo. Vamos a repasar tanto los métodos oficiales como los «trucos» mediante root, módulos como Xposed o herramientas para sustituir directamente archivos TTF en /system/fonts, todo explicado en castellano de España y sin rodeos innecesarios.

Qué significa cambiar la fuente a nivel de root en Android

Antes de meternos en harina conviene entender qué implica exactamente tener root y por qué cambiar las fuentes del sistema no es un simple ajuste visual. Rootear (del inglés rooting) es el proceso por el cual el usuario obtiene acceso de administrador total en un dispositivo Android, acceso que normalmente está restringido.

En sistemas tipo Unix, como Linux o Android, la cuenta con más privilegios se llama «root» (raíz), y es la que puede leer, modificar y borrar cualquier archivo del sistema. Al habilitar root en un móvil o tablet, pasas a poder hacer cosas que con un usuario normal estarían vetadas: eliminar bloatware preinstalado, modificar archivos en /system, instalar frameworks como Xposed, flashear ZIPs de fuentes desde TWRP, etc.

Esto hace posible, por ejemplo, que puedas entrar a la carpeta /system/fonts y sustituir archivos TTF para cambiar la tipografía del sistema entero, o que un módulo como Fonter actúe por encima de la capa del fabricante para aplicar nuevas fuentes a todo el sistema o solo a ciertas apps.

Eso sí, hay que tener claro que rootear implica riesgos: pérdida de garantía, posibles fallos si se tocan archivos críticos y más exposición a malware si se otorgan permisos sin cuidado. Por eso, aunque el artículo se centra en el cambio de fuentes a nivel root, también veremos alternativas sin root para quienes no quieran complicarse demasiado la vida.

Dispositivos que permiten cambiar fuentes sin root

Lo primero que hay que saber es que no todos los móviles Android parten de cero en lo que respecta al cambio de tipografía. Algunas capas de fabricante ya integran de serie la opción de cambiar la fuente del sistema sin necesidad de root, normalmente desde los ajustes de pantalla o su aplicación de temas.

En el terreno de las marcas, destacan especialmente los móviles de Samsung, Huawei, Xiaomi, Oppo, Realme, Vivo y Honor, junto con otros modelos que usan sistemas de temas avanzados. Cada uno lo hace a su manera, pero la idea base es la misma: exponer un ajuste desde el que puedes elegir un estilo de texto distinto, descargar nuevas fuentes e incluso mezclarlas con temas completos.

En Android «puro» (como el de los Google Pixel, muchos Motorola o Nokia), la cosa cambia bastante: no existe un selector de fuente global. Lo máximo que se permite es aumentar o reducir el tamaño de texto y activar el texto en negrita desde los ajustes de accesibilidad. El cambio real de tipografía requiere otros métodos, y en muchos casos pasa sí o sí por root o por el uso de launchers.

Por tanto, antes de complicarte la vida flasheando ZIPs o toqueteando /system/fonts, conviene revisar si tu dispositivo ya incluye de fábrica un sistema de temas o un ajuste para cambiar el tipo de letra, porque te puede ahorrar bastantes quebraderos de cabeza.

Samsung y FlipFont: cambiar la fuente del sistema sin root

Samsung es uno de los fabricantes que más tiempo lleva permitiendo cambiar la fuente sin root, gracias a la integración de FlipFont, un sistema de fuentes que se apoya en paquetes descargables. En muchas versiones de One UI basta con ir a:

  • Ajustes > Pantalla > Tamaño y estilo de font > Tipo de fuente

Desde ese menú se puede ver una lista de fuentes instaladas y descargar más estilos desde la tienda de temas o desde paquetes FlipFont disponibles en Google Play. Una vez instalados, aparecen como opciones adicionales y se pueden aplicar a todo el sistema y a la mayoría de apps.

FlipFont no es exclusivo de Samsung: también se ha integrado en algunos HTC (con Sense 6.0), en el OnePlus One con CyanogenMod 11 y en bastantes dispositivos con ColorOS (como el Oppo N1). En todos ellos, el mecanismo es similar: los paquetes de fuentes se instalan como APK y luego se seleccionan desde Ajustes > Pantalla > Fuentes (o menú equivalente).

El proceso típico en un Samsung o en un HTC con FlipFont es tan sencillo como:

  1. Habilitar «Orígenes desconocidos» en Ajustes > Seguridad si vas a instalar un APK de fuentes descargado fuera de Play Store.
  2. Instalar el paquete de fuentes (APK) o la fuente concreta que quieras.
  3. Ir a Ajustes > Pantalla > Fuentes (o Tamaño y estilo de fuente).
  4. Escoger el estilo recién instalado y aplicarlo.

Eso sí, FlipFont cambia la fuente del sistema completo, pero no suele permitir aplicar una fuente distinta a una sola aplicación concreta. Si necesitas ese nivel de granularidad (por ejemplo, una fuente para el reloj y otra para el resto del sistema), tendrás que recurrir a soluciones con root o a módulos específicos.

Cambiar la fuente del reloj y del sistema en One UI modificando /system/fonts

En versiones más recientes de One UI (por ejemplo, One UI 4.1) algunos usuarios buscan ir un paso más allá y no conformarse con las opciones de FlipFont o la tienda de temas. Un caso típico es querer una fuente concreta para el reloj de la pantalla de bloqueo y otra distinta para la interfaz general, lo que lleva a experimentar directamente con los archivos TTF en /system/fonts.

En este contexto, es relativamente sencillo localizar y reemplazar el archivo responsable del reloj de la pantalla de bloqueo. En One UI 4.1, por ejemplo, el archivo Clock2021.ttf suele controlar la tipografía de ese reloj, y si se sustituye por otra fuente (manteniendo nombre y permisos correctos) el cambio se refleja sin mayor historia.

El problema viene cuando se intenta hacer lo mismo con la «fuente del sistema» genérica, ya que Samsung utiliza varios archivos sans en /system/fonts y un sistema de asignación de familias de fuentes que no siempre es evidente. Cambiar uno a uno todos los TTF con «sans» en el nombre no siempre da resultado, porque hay mapas XML (como fonts.xml y similares) que definen qué archivo se usa para cada idioma, peso y estilo.

Esto implica que, aunque tengas root y puedas escribir en /system/fonts, no basta con ir a lo bruto sustituyendo TTF al azar si quieres identificar exactamente la fuente que actúa como «predeterminada». A menudo hay que:

  • Comprobar los archivos de configuración de fuentes (XML) en el directorio correspondiente.
  • Ver qué familia se asigna al estilo «sans-serif» o a la fuente que usa la capa (One UI añade sus propias capas encima).
  • Reemplazar de forma cuidadosa el TTF que corresponde a esa familia, respetando nombres, permisos y propietario.

Como referencia práctica, muchos cocineros de ROM y usuarios avanzados prefieren recurrir a módulos o a ZIPs flasheables que ya contienen los TTF correctamente mapeados y los XML ajustados, en lugar de pelearse a mano con todos los archivos. Es una forma bastante más segura de no romper la interfaz si se comete un error.

Fonter y Xposed: cambiar la fuente con root de forma flexible

Para quienes no tengan un Samsung, ni un HTC con Sense 6.0 ni otra capa que soporte FlipFont, existe una alternativa muy potente: el módulo Fonter para Xposed. Este módulo nació en los foros de XDA y se ha convertido en una solución popular para cambiar fuentes a nivel de sistema.

Su principal ventaja es que, en lugar de limitarse a la tipografía global, permite cambiar la fuente de todo el dispositivo o solo de aplicaciones específicas. Es decir, puedes elegir una fuente distinta para una app concreta (por ejemplo, un lector de noticias) sin afectar al resto del sistema.

El funcionamiento básico es el siguiente:

  1. Tener el dispositivo rooteado e instalar Xposed Framework compatible con tu versión de Android.
  2. Desde el buscador de módulos de Xposed, localizar e instalar Fonter.
  3. Activar el módulo desde Xposed y reiniciar el dispositivo.
  4. Abrir la nueva app Fonter que aparece en el cajón de aplicaciones y escoger qué quieres cambiar: fuente global o de apps concretas.

La clave es que Fonter actúa como una capa intermedia sobre el sistema, inyectando la tipografía elegida sin necesidad de andar reemplazando archivos en /system/fonts manualmente. Esto reduce el riesgo de cargar archivos erróneos, aunque sigue siendo una herramienta avanzada que requiere root y Xposed, con todo lo que ello implica.

Huawei y EMUI: cambio de fuente con y sin root

Huawei, con su capa EMUI, lleva tiempo ofreciendo un sistema de temas muy potente que incluye la posibilidad de cambiar el tipo de letra sin necesidad de root en gran parte de sus dispositivos. Además, hay herramientas específicas para gestionar y crear fuentes en formato propio.

En la mayoría de versiones de EMUI, el método básico sin root funciona de dos formas: vía aplicación de terceros o manualmente copiando archivos .hwt a la carpeta de temas. Una de las apps más conocidas para ello es Huawei Themes Manager, que permite descargar y aplicar cientos o miles de tipografías.

Por ejemplo, el flujo típico con Huawei Themes Manager sería:

  1. Abrir la app y entrar en el apartado de Fuentes.
  2. Elegir una tipografía de la lista y pulsar en la opción equivalente a «Consigue esta fuente».
  3. Esperar a que se descargue el archivo .hwt y confirmar el aviso para abrir la app oficial de Temas de Huawei.
  4. Ir a la sección «Míos» dentro de Temas, donde aparecerá la fuente recién descargada, seleccionarla y pulsar en «Aplicar».

Si prefieres hacerlo de forma manual, se puede:

  • Descargar fuentes en formato .hwt o en ZIP y renombrarlas de .zip a .hwt cuando proceda.
  • Usar la app «Archivos» de Huawei para mover esos .hwt a la carpeta HWThemes de la memoria interna.
  • Abrir la aplicación Temas, ir a la sección de fuentes o temas locales y aplicar la nueva tipografía.

Hay un matiz importante: en EMUI 5/5.1, el cambio de fuente sin root solo funciona si el móvil está configurado en inglés. Si lo tienes en español u otro idioma, la opción puede no aparecer o el cambio no aplicarse correctamente. Es una limitación conocida de esas versiones de la capa.

Con root, las posibilidades se amplían. Además de los métodos anteriores, puedes usar aplicaciones que instalan fuentes directamente en el sistema en formato TTF, sin restricciones de .hwt ni del idioma. Aquí entran en juego herramientas como Root Essentials, FontFix, iFont, Fonster o MWFonts, que vamos a ver con más detalle.

Aplicaciones con root para instalar fuentes TTF

Cuando ya tienes root y quieres ir más allá de lo que ofrecen los temas del fabricante, las apps especializadas en fuentes se convierten en una opción muy cómoda. La idea es siempre la misma: descargar la fuente en TTF y sustituir la usada por el sistema, haciendo copia de seguridad para volver atrás si algo no convence.

Entre las herramientas más recomendables destacan:

Root Essentials es una app muy completa para usuarios root que incluye, entre muchas otras funciones, un «Instalador de fuentes». Para usarlo, se accede al apartado de Interfaz > Instalador de fuentes y desde ahí se muestran todas las tipografías disponibles para descarga.

La gracia de Root Essentials es que, antes de aplicar la fuente, permite previsualizarla y crea automáticamente una copia de seguridad de la tipografía actual. De esta forma, si el cambio no te convence, puedes restaurarla sin tener que flashear nada ni tocar manualmente archivos del sistema. Al instalar una nueva fuente, el teléfono se reinicia para aplicar el cambio a nivel global.

FontFix (muy popular también en su variante para root) es otra gran alternativa. Su interfaz es sencilla: al abrirla, ves directamente una larga lista de fuentes. Al seleccionar una, se muestra una ventana de previsualización que compara la fuente actual con la nueva. Después se pulsa en «Install» y la app hace el resto: copia de seguridad, reemplazo de la fuente del sistema y reinicio.

Si todavía no encuentras lo que buscas, existen más opciones como iFont, Fonster y MWFonts. Muchas de ellas funcionan de forma muy parecida: conectan con repositorios de fuentes (Google Fonts, DaFont, etc.), descargan el TTF y lo instalan en el sistema mediante root. Conviene revisar siempre compatibilidad con tu marca y versión de Android, porque no todas se comportan igual en todas las capas.

Cambiar fuentes flasheando ZIPs desde TWRP

Otra vía muy extendida entre los usuarios avanzados consiste en usar un recovery personalizado como TWRP para flashear paquetes ZIP que contienen colecciones de fuentes. Estos ZIP suelen traer ya la estructura de archivos correcta y los mapeos necesarios para que el sistema los reconozca, reduciendo la probabilidad de errores.

El proceso suele ser similar al de instalar un mod o un pequeño paquete de modificación:

  1. Descargar el ZIP de la fuente que quieras desde repositorios específicos (muchos vienen organizados por versión de Android: 3.x/4.x por un lado, 5.x/6.x/7.x por otro, etc.).
  2. Guardar el archivo preferiblemente en la tarjeta microSD o en el almacenamiento interno accesible desde TWRP.
  3. Reiniciar el dispositivo en modo recovery y entrar en TWRP.
  4. Seleccionar la opción Instalar, localizar el ZIP de la fuente (por ejemplo, «Decker Bold» u otra), deslizar para confirmar el flasheo y esperar unos segundos.
  5. Reiniciar el sistema desde TWRP para aplicar los cambios.

Este método es muy útil cuando quieres mantener una colección de fuentes probadas para tu versión de Android y pasarte de una a otra sin depender de apps de terceros. Eso sí, como siempre que se flashea algo en TWRP, es recomendable tener un backup de la ROM o un nandroid completo por si algo sale mal.

Crear tus propias fuentes para EMUI y temas

Para quienes usan Huawei y además quieren un nivel extra de personalización, existe la opción de crear su propia fuente en formato .hwt a partir de archivos .ttf u .otf. Muchas funciones de este tipo están integradas en apps como Huawei Theme Manager, que incluyen un generador de fuentes.

El flujo de trabajo suele ser este:

  • Descargar la tipografía que te guste en formato .ttf u .otf desde repositorios como Google Fonts, DaFont, etc.
  • Guardar ese archivo en el móvil y abrir Huawei Theme Manager.
  • Ir a la sección de Fuentes > Generar fuentes y seleccionar el archivo descargado.
  • Pulsar en «Próximo paso», darle un nombre identificable a la fuente y tocar en «Generar».
  • Elegir la opción de abrir la app oficial de Temas de Huawei y aplicar la nueva fuente como si fuera una más del catálogo.

De este modo, no dependes solo de las fuentes incluidas de serie o en los repositorios de la app, sino que puedes trasladar cualquier tipo descargado legalmente a tu EMUI en forma de .hwt. Es una manera bastante limpia de tener una tipografía totalmente a tu gusto sin root.

Cambio de fuentes por fabricante: opciones sin root

Más allá de Samsung y Huawei, prácticamente todos los grandes fabricantes han ido añadiendo, de una forma u otra, opciones para cambiar la fuente desde los ajustes o desde sus apps de temas. No siempre se puede tocar lo mismo, pero en general las posibilidades han crecido bastante.

En Samsung, como ya hemos comentado, el camino es Ajustes > Pantalla > Tamaño y estilo de fuente > Tipo de fuente. Desde ahí se puede cambiar el tamaño, el estilo y descargar más tipografías desde la tienda integrada.

En Vivo, el cambio suele encontrarse en Ajustes > Pantalla y brillo > Estilo de fuente, donde se listan todas las fuentes disponibles y se pueden aplicar con un toque. Algunas ROMs añaden además una previsualización.

En Xiaomi el truco es algo más peculiar: para poder cambiar la fuente en muchas versiones de MIUI, primero hay que ir a Ajustes > Ajustes adicionales y cambiar la región a India. Esto no altera el idioma del dispositivo, pero desbloquea el gestor de fuentes dentro de la app Temas, añadiendo una sección tipo «Mis fuentes» o «Texto».

En Oppo, Realme, Huawei y Honor, la modificación de la tipografía suele ir integrada en la app de Temas o en la Tienda de temas, en secciones dedicadas específicamente a fuentes o texto. Se busca el estilo que nos convenza, se descarga y se aplica. Cada capa tiene su propio sistema, pero la filosofía es la misma: usar el motor de temas para cambiar también la fuente del sistema.

Qué hacer en Android puro: accesibilidad, apps y launchers

En dispositivos con Android cercano al stock, como Google Pixel, muchos Motorola, Nokia y otros con Android One, la personalización de fuentes está mucho más limitada de serie. Aquí no suele haber un gestor de fuentes ni un sistema de temas tan elaborado como en las capas de los fabricantes chinos.

Las únicas opciones nativas pasan por ir a Ajustes > Accesibilidad y cambiar el tamaño de la fuente o activar el texto en negrita. No se puede seleccionar una tipografía totalmente distinta para la interfaz ni para las apps que usan la fuente del sistema por defecto.

Si aun así quieres jugar con las fuentes sin root, puedes recurrir a herramientas como zFont 3, una de las apps más populares hoy en día para cambiar tipografías. Es compatible con muchísimos fabricantes (Samsung, Vivo, LG, Huawei, Oppo, Realme, Xiaomi, Tecno, Infinix…) y se integra con los sistemas de temas de cada marca para aplicar las fuentes descargadas desde Google Fonts, DaFont y otros repositorios.

En muchos casos, zFont 3 te permite aplicar fuentes locales que hayas descargado tú mismo, siempre que el sistema sea compatible. Aun así, en Android puro y dispositivos sin motor de temas, las funciones de la app están más limitadas y puede no ser posible cambiar realmente la fuente del sistema completo sin root.

Otra opción práctica, aunque parcial, es cambiar solo la fuente de la pantalla de inicio y del cajón de apps usando un launcher de terceros. No toca la fuente en ajustes ni en notificaciones, pero a efectos visuales del escritorio supone un buen cambio.

Launchers que permiten cambiar la fuente en el escritorio

Si tu móvil no ofrece ningún tipo de cambio de tipografía a nivel de sistema y no quieres rootearlo, los lanzadores de aplicaciones son tu mejor aliado. Un launcher sustituye la pantalla de inicio y el cajón de apps por una interfaz propia, y algunos incluyen ajustes para modificar la fuente de los iconos y de los menús.

Uno de los más conocidos es GO Launcher, que destaca precisamente por la cantidad de estilos de letra que integra. El procedimiento típico para cambiar la fuente es:

  • Larga pulsación en un espacio vacío del escritorio para abrir el menú de ajustes de GO.
  • Entrar en Ajustes GO y después en la sección de Fuente > Seleccionar fuente.
  • Pulsar en «Explorar fuente» para que el launcher escanee todas las fuentes presentes en el dispositivo.
  • Escoger la que quieras y aplicarla.

Otro launcher muy popular es Apex Launcher, que también permite cambiar el tipo de letra, aunque ofrece menos estilos preinstalados que GO. En la configuración de Apex se puede ajustar la fuente para la pantalla de inicio y para el cajón de aplicaciones, normalmente en las secciones «Layout & Style» y «Drawer Layout & Icons».

Nova Launcher, que suele ser el favorito de muchos usuarios avanzados, no está tan centrado en el cambio de tipografía, pero sí ofrece la opción de modificar el tamaño de la letra y elegir entre algunas fuentes predefinidas. No llega al nivel de GO Launcher en personalización de fuentes, pero en conjunto es muy flexible y ligero.

Eso sí, hay que tener claro que el cambio de fuente mediante launchers solo afecta a la interfaz que controla el propio launcher: escritorio, cajón de aplicaciones y, a veces, el dock. No se verá reflejado en las notificaciones, ajustes del sistema ni en aquellas aplicaciones que se apoyan en la tipografía global del sistema operativo.

Volver a la fuente original del sistema

Después de experimentar con tantas tipografías, es fácil que llegue el momento en el que quieras regresar a la fuente original que traía tu Android. Por suerte, en la mayoría de métodos comentados es bastante sencillo volver atrás.

Si has cambiado la fuente usando los ajustes de pantalla o la app de temas de tu fabricante, basta con:

  • Entrar de nuevo en Ajustes > Pantalla > Fuente (o en la sección correspondiente de la app Temas).
  • Seleccionar la fuente por defecto o el tema original del teléfono.
  • Aplicarlo y esperar a que se actualice la interfaz.

En Huawei con EMUI, si has usado archivos .hwt, puedes descargar el tema o fuente original desde los enlaces oficiales que suelan proporcionar algunos desarrolladores, moverla a la carpeta HWThemes y aplicarla desde la app Temas, igual que hiciste con las personalizadas.

Si utilizaste apps con root como Root Essentials, FontFix, iFont, etc., casi todas ellas crean automáticamente una copia de seguridad de la fuente original antes de instalar una nueva. En los ajustes de dichas aplicaciones suele haber una sección de «Restaurar fuente» o similar que te permite volver a ese estado previo sin complicaciones extra.

En el caso de haber flasheado fuentes mediante TWRP, lo más prudente es disponer de un backup nandroid de la ROM realizado antes de empezar a probar paquetes. Si lo tienes, restaurarlo te devolverá el sistema exactamente al punto de partida. Si no hiciste copia, revisa si el paquete de fuentes que flasheaste incluía un ZIP para restaurar la fuente stock.

En resumen, el ecosistema Android ofrece mil y una maneras de cambiar el tipo de letra, desde los ajustes más sencillos sin root hasta la sustitución manual de TTF en /system/fonts con acceso root. La clave es valorar cuánta personalización necesitas realmente (¿fuente global o distinta por aplicación?, ¿reloj con tipografía propia?) y hasta qué punto quieres asumir los riesgos de trastear con la raíz del sistema. Con las herramientas adecuadas y un poco de cuidado, puedes dejar tu móvil con una estética de texto totalmente a tu gusto sin renunciar a la estabilidad.

La generación Z invierte el 60% de su sueldo en un iPhone (en el mejor de los casos). Y pese a todo, lo prefieren antes que un Android

Actualidad en Applesfera - Sáb, 23/05/2026 - 10:45

Los jóvenes que hoy tienen entre 15 y 28 años (los de la llamada Generación Z) representan un 25% de la población mundial. Y entre sus particularidades compartidas, hay una que llama especialmente la atención: su preferencia hacia los iPhone por encima de cualquier otro móvil.

Habrá excepciones, evidentemente, pero hay varios estudios que reflejan esta tendencia generacional a comprar smartphones de Apple. El de Piper Sandler es uno de ellos. En otros vemos tal pasión por los iPhone que incluso les importa poco dejar de lado otras prioridades. Aunque no en todos los países se prefieren por una misma razón.

El drama de las burbujas verdes

Aunque hay móviles Android de alta gama con precios superiores al de los iPhone más caros (véase como ejemplo el reciente OPPO Find X9 Ultra por 1.699 euros), en general suelen ser más baratos. Sobre todo porque existe una gama media y gama de entrada de la que carece Apple.

Pese a ello, los más jóvenes suelen preferir un iPhone de segunda mano antes que un Android. En países como Estados Unidos lo declaran así hasta un 87% de los gen Z, siendo además fieles al ecosistema de la marca y portando otros dispositivos como Apple Watch, AirPods y/o Mac.

El caso estadounidense tiene un componente cultural clave: iMessage. A diferencia de países como España, donde WhatsApp se consolidó rápidamente, en Estados Unidos los SMS ya eran gratuitos desde hace años, lo que facilitó la adopción de iMessage. Este servicio distingue los mensajes según el dispositivo: burbujas azules si proceden de otro iPhone y verdes si llegan desde Android u otros sistemas. 

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Ese detalle aparentemente menor ha acabado teniendo impacto social. Algunos reportes de medios como The Wall Street Journal o The New York Times revelan cómo algunos jóvenes llegan a sentirse excluidos o estigmatizados por usar Android, generando una presión social que empuja a elegir iPhone incluso por encima de criterios económicos. Incluso hemos podido saber que es un problema que se extiende a algunos adultos.

En España hay otras cuestiones {"videoId":"x9qbkto","autoplay":true,"title":"Qué iPhone comprar 2026", "tag":"webedia-prod", "duration":"552"}

En países como España, donde alrededor del 49% de los jóvenes opta por iPhone según StatCounter, las razones son distintas. Aquí no existe esa presión social asociada a la mensajería y, aunque algunos lo eligen por imagen, predominan factores como la fiabilidad del sistema, la calidad del hardware, la durabilidad gracias al soporte de actualizaciones y la integración del ecosistema.

Ese último punto se refuerza con datos de CIRP, que muestran cómo la compra de un iPhone suele ir acompañada de otros dispositivos de Apple: por cada 100 iPhone vendidos, se adquieren aproximadamente 80 AirPods, 48 Apple Watch, 25 iPad y 7 Mac.

En términos económicos, existe un contraste evidente. Según los últimos datos del INE, el salario medio en España es de 2.385 euros al mes, aunque si ampliamos la lupa y nos fijamos en datos sobre los más jóvenes, veremos que los menores de 25 años unos 1.245 euros mensuales.

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Esto significa que invertir en el iPhone más barato les supone alrededor de casi un 60% del sueldo. Y eso que hablamos de terminales como el iPhone 17e que parte de los 709 euros (algo menos ahora con ofertas). Si miramos al iPhone 17 (959 euros), este les supondrá ya casi un 80%. Los iPhone 17 Pro y 17 Pro Max (1.319 y 1.469 euros) les supondría más de un mes de sueldo.

Eso es lo que sirve para reflejar el interés particular de los jóvenes españoles en optar por dispositivos de segunda mano o reacondicionados. Es una forma más económica de obtener un iPhone que, aunque no sea 100% nuevo, ni sea lo último, les permite tener acceso a todo ese ecosistema de funciones y productos que citábamos anteriomente.

Imagen de portada | Apple

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En 2008, Apple retiró de su tienda una aplicación que costaba 999 dólares. Su única función presumir ser rico

Actualidad en Applesfera - Sáb, 23/05/2026 - 10:01

Hay muchas formas de demostrar que eres rico. Un buen coche, una buena casa, un reloj de lujo... En 2008, alguien pensó que también podía ser con una aplicación. Pero para entender esta historia, hay que volver a una época donde pagar por una app era algo bastante nuevo.

Estamos en julio de 2008. La App Store acababa de nacer y nadie sabía muy bien qué hacer con ella. El iPhone llevaba apenas un año en el mercado, y la idea de pagar por software en un teléfono era algo inaudito para la mayoría de las personas.

Las aplicaciones más populares eran simuladores de mecheros, otras con las que parecía que bebías una cerveza inclinando el iPhone, o sonidos de pedos. La gente descargaba cualquier cosa por curiosidad. Pero había algo que molestaba a algunos usuarios: el precio. La gente se quejaba cuando una aplicación costaba más de un dólar. Para muchos, pagar por software móvil seguía siendo un concepto extraño.

{"videoId":"x96o9qy","autoplay":true,"title":"Más allá de la APP STORE- Instala MÁS TIENDAS de forma FÁCIL en tu iPhone", "tag":"", "duration":"435"} ¿No quieren pagar 0,99? Pues crearé una de 999 dólares.

Armin Heinrich, un desarrollador alemán, estaba harto de escuchar estas quejas sobre los precios. Así que decidió darles una lección que nadie olvidaría: "I Am Rich". Una aplicación que costaba 999 dólares (799 euros) y que hacía, literalmente, nada útil.

La descripción de la app era bastante sincera: "una obra de arte sin función oculta alguna". Al abrirla, aparecía una gema roja brillante. Si la presionabas, una voz decía: "I am Rich, I deserv it, I am good, healthy and successful!" Si quieres verla en acción, alguna persona todavía la conserva en sus viejos dispositivos y lo ha subido a YouTube.

La única utilidad de la app era mostrar una gema y un texto al pulsar en la "i"

Heinrich le dijo al New York Times que "la aplicación es una forma de arte, no esperaba que la gente la comprara". Su mensaje era una reivindicación: si te quejas por pagar un dólar, aquí tienes algo que sí que es caro.

La única utilidad de la app era mostrar una gema

Heinrich pensó que nadie compraría su aplicación, pero se equivocó. Ocho personas la compraron en las primeras horas: seis estadounidenses y dos europeos. La mayoría afirmó haberla comprado por error.

Una de las reseñas más desesperadas decía:

Vi esta aplicación con algunos amigos y, en broma, hicimos clic en 'comprar', pensando que era una broma... Llamé a mi tarjeta Visa y verificaron que me habían cobrado 999,99 dólares. Esto no es una broma. No compren esta aplicación.

La aplicación duró exactamente 24 horas en la App Store. El 6 de agosto de 2008, Apple la eliminó sin dar explicaciones. Los medios la habían destrozado, calificándola como "estafa" y "timo fraudulento".

Heinrich ganó 5.600 dólares (Apple se quedó con 2.400 en comisiones), pero la empresa reembolsó a dos compradores que habían comprado la app por error. El desarrollador admitió que se alegraba: "No quiero cobrar dinero de personas que lo hicieron por accidente".

Las aplicaciones a 999 dólares siguen existiendo hoy

Si aquello de 2008 nos pareció una broma, y de hecho lo fue, la realidad es que hoy en día hay más de una aplicación a 999 dólares o euros. Es más, ahora podrían costar aún más caro, porque Apple subió el límite hasta los 10.000.

Lo que Heinrich hizo como protesta se ha convertido en un mercado real. En 2022, Apple decidió que los desarrolladores necesitaban más flexibilidad en los precios y expandió las opciones desde 0,29 euros hasta 10.000 euros, con 900 puntos de precio diferentes. Pero lo más curioso es que algunas de las aplicaciones más caras de hoy cuestan exactamente lo mismo que "I Am Rich": 999,99 dólares. La diferencia es que ahora sí hacen algo útil.

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CyberTuner es el ejemplo perfecto. Cuesta exactamente lo mismo que la gema roja de Heinrich, pero en lugar de mostrar una piedra brillante, afina pianos profesionales. Los afinadores la consideran una inversión porque sustituye equipos que cuestan entre 3.000 y 5.000 euros. Utiliza tecnología patentada desarrollada durante más de 25 años. Incluye hasta una suscripción adicional llamada CyberCare que cuesta otros 94,99 euros al año.

Archipad Classic cuesta 799,99 euros y convierte tu iPad en una herramienta completa de gestión de proyectos de construcción. Incluye gestión completa de proyectos, colaboración en tiempo real con equipos grandes, integración con AutoCAD y seguimiento de presupuestos.

Pero no todas las aplicaciones de ostentación han sobrevivido. VIP Black, que llegó a costar 999,99 euros y requería demostrar un patrimonio superior a 1 millón de euros para acceder a servicios exclusivos, ya no está disponible en la App Store.

Abu Moo Collection, que costaba 2.100 euros por seis compras in app que solo mostraban piedras preciosas virtuales, también desapareció. Most Expensive Calculator, una calculadora de 649,99 dólares que hacía las mismas operaciones que la gratuita del iPhone, corrió la misma suerte.

La diferencia entre 2008 y hoy es que ahora sabemos exactamente lo que estamos comprando. Heinrich demostró que la gente pagaría cualquier precio por estatus digital. Dieciocho años después, no solo tenía razón, sino que subestimó el mercado. Su broma de mil dólares ahora vive en un mundo donde puedes pagar 10.000 euros por una aplicación. Y ese límite, por cierto, sigue vigente.

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La noticia En 2008, Apple retiró de su tienda una aplicación que costaba 999 dólares. Su única función presumir ser rico fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Arquitectura de la pantalla de inicio: Widgets y productividad

Actualidad en Androidsis - Sáb, 23/05/2026 - 09:55

Si usas el móvil para todo, los widgets en la pantalla de inicio pueden marcar la diferencia entre llegar a todo o vivir apagando fuegos. No son solo adornos: bien elegidos, te ahorran toques, tiempo y distracciones, y convierten tu Android en un panel de trabajo de tu día a día.

Con Android 12 y el diseño Material You, Google les ha dado una segunda vida, y muchas apps se han puesto las pilas con widgets potentes para tareas, calendario, clima, productividad y accesos directos. Vamos a ver en detalle cómo usarlos a tu favor, qué tipos hay y qué debes tener en cuenta para que no te coman batería ni espacio visual.

Qué son los widgets y por qué influyen tanto en tu productividad

Un widget es básicamente una ventana interactiva que colocas en la pantalla de inicio para ver información o hacer acciones rápidas sin abrir la app completa. Desde ver tus tareas del día hasta leer correos o comprobar cuánto falta para un evento importante, todo sin entrar en menús.

En Android llevan muchos años entre nosotros, pero con las últimas versiones del sistema han mejorado en diseño, compatibilidad con temas dinámicos y funciones. Eso se traduce en que ahora puedes montar pantallas de inicio pensadas como paneles de trabajo, no solo como un mosaico de iconos.

Google ha impulsado fuerte esta idea con sus propias apps: Gmail, Calendar, Maps, Fotos, Chrome, incluso el widget «De un vistazo» de los Pixel, que combina eventos, recordatorios, clima y datos de actividad en un solo bloque bastante útil.

Además, cada vez más aplicaciones de terceros están ofreciendo widgets muy completos: gestores de tareas, contadores, planificadores familiares, tableros Kanban, widgets de productividad con estadísticas, atajos configurables para acciones repetitivas, etc. Si te organizas bien, puedes reducir muchísimo la cantidad de veces que entras en las apps.

Otro punto importante: los widgets también son personalización. Puedes elegir diseños minimalistas, fondos transparentes, colores que combinen con tu wallpaper o modos compactos. Todo eso hace que tu pantalla de inicio sea más clara, legible y agradable de usar, que al final también afecta a tu productividad.

Impacto real de los widgets en la batería

Una duda muy típica es si los widgets «chupan» mucha batería. La experiencia real en terminales actuales, como un Samsung Galaxy S25 Ultra o similares, es que el consumo extra no es tan dramático como muchos piensan, siempre que no abuses de ciertos tipos concretos.

La clave está en el tipo de widget:

  • Widgets dinámicos que se actualizan a menudo (clima, actividad diaria, salud, tráfico en tiempo real) consultan datos con cierta frecuencia y pueden consumir algo más.
  • Widgets estáticos o de actualización puntual (fecha, día, calendario simple, panel de mantenimiento del dispositivo) apenas tienen impacto: solo cambian cuando hay un evento nuevo, un cambio de día o cuando abres el widget.

Si montas una pantalla llena de widgets de clima, seguimiento deportivo y datos en tiempo real, sí notarás algo. Pero con una combinación razonable, el efecto es mínimo: usuarios con varios widgets activos siguen logrando 8-9 horas de pantalla activa al día con Bluetooth encendido, reloj conectado y rutinas de ahorro de energía.

Para quienes priorizan la autonomía, la estrategia es sencilla: apuesta por unos pocos widgets bien escogidos, limita los que actualizan constantemente (sobre todo de clima o tracking) y usa tamaños compactos cuando sea posible. También puedes configurar un modo especial para reducir interrupciones.

En algunos móviles, si ves que un widget se comporta raro (se congela o se cierra), puede deberse al ahorro de batería agresivo del fabricante. Suele bastar con ir a Ajustes > Aplicaciones > > Batería y desactivar la optimización específica para esa app.

Widgets de Todoist: tareas y productividad desde la pantalla de inicio

Todoist es uno de los gestores de tareas más conocidos, y su integración con Android incluye tres widgets clave que cubren casi todo el flujo de productividad: añadir tareas rápido, ver listas completas y revisar estadísticas de productividad y Karma.

Los tres tipos de widget son:

  • Atajo para añadir tareas: un botón que abre la ventana de Añadir rápido para escribir una tarea sin entrar en la app. Ideal si te pasas el día capturando ideas.
  • Widget de lista de tareas: muestra un proyecto, etiqueta, vista o filtro de Todoist y te deja interactuar con él desde la pantalla de inicio.
  • Widget de productividad: enseña un resumen de tus estadísticas (objetivos diarios/semanales y puntuación de Karma actual). Si tienes Todoist Pro o Business, también puedes ver metas y tendencias semanales.

Para añadir cualquiera de ellos, el proceso estándar en Android es:

  1. Pulsa durante unos segundos en un hueco vacío de la pantalla de inicio.
  2. Toca en «Widgets».
  3. Busca «Todoist» en la lista y elige el tipo de widget.
  4. Mantén pulsado y suéltalo en el lugar deseado.
  5. Ajusta el tamaño arrastrando los tiradores si quieres.
Configurar el widget de lista de tareas de Todoist

El widget de lista es el más potente porque te permite gestionar tu bandeja de tareas sin abrir Todoist. Nada más colocarlo, se abre su pantalla de configuración, donde puedes personalizar varios aspectos con una vista previa en la parte superior.

Opciones disponibles:

  • Vista que se muestra: elige si quieres ver la bandeja de entrada, un proyecto concreto, una etiqueta o un filtro personalizado. Puedes cambiarlo en cualquier momento.
  • Tema visual del widget: desde el clásico rojo/blanco de Todoist hasta el modo oscuro integral u otros estilos predefinidos (como «Oscuro transparente» o «Compacto»). Solo se aplica al widget, no a la app entera.
  • Tamaño de fuente: Normal (igual que la app) o Pequeño para meter más tareas en el mismo espacio.
  • Opacidad: de 0 (completamente transparente) a 100 (opaco). Útil para integrarlo con fondos de pantalla claros o muy recargados.
  • Modo compacto: reduce la altura de cada tarea para mostrar más líneas; verás fecha y prioridad mediante un color lateral, pero desaparece el círculo de completar directo.
  • Icono de Todoist: puedes mostrar u ocultar el icono en la barra superior del widget; si lo tocas, se abre la app completa.
  • Estilo predeterminado: un conjunto de combinaciones ya hechas por si no quieres entretenerte configurando todo a mano.

Una vez elegidas las opciones, tocas el icono de confirmación (visto) en la esquina superior para guardar. Desde ese momento, el widget pasa a ser tu «mini Todoist» anclado al escritorio.

Qué puedes hacer directamente en el widget de lista:

  • Tocar una tarea para abrir su vista detallada, editarla o completarla desde allí.
  • Tocar el círculo junto a cada tarea para marcarla como hecha (en modo compacto no aparece, pero siempre puedes abrir la tarea).
  • Usar la flecha hacia abajo de la parte superior izquierda para cambiar rápidamente de proyecto, etiqueta o filtro.
  • Tocar el signo + en la esquina superior derecha para crear una tarea al vuelo.
  • Redimensionar el widget manteniéndolo pulsado y arrastrando sus bordes para adaptarlo al espacio.
Widget de productividad de Todoist: Karma a la vista

El widget de productividad está pensado para quienes quieren tener presentes sus objetivos diarios o semanales sin tener que abrir el apartado de estadísticas de la app.

En su configuración puedes ajustar:

  • Tema de color: eliges un tono que encaje con tu fondo o con tu estado de ánimo del momento.
  • Opacidad: igual que en el widget de lista, controlas la transparencia.
  • Acción al tocar el widget: puedes decidir si, al pulsarlo, se abre directamente la sección de Productividad o la página de Inicio de Todoist.
  • Objetivos de productividad: número de tareas diarias y semanales, rachas, etc. Estos ajustes se pueden cambiar siempre que lo necesites.
  • Tamaño: como cualquier widget de Android, se puede redimensionar manteniendo pulsado y arrastrando.

Si en algún momento quieres retocar la configuración de estos widgets, basta con mantener pulsado el widget y arrastrarlo hasta el icono de Ajustes del widget (Android 12+). En algunos dispositivos con Android 11 o anterior, verás directamente un pequeño engranaje dentro del propio widget.

Otros widgets potentes para la pantalla de inicio

Más allá de Todoist, hay un buen puñado de widgets que encajan perfecto en una pantalla de inicio orientada a productividad y que complementan muy bien tu flujo de trabajo diario.

1. Widget de WhatsApp: leer sin abrir la app

WhatsApp incluye un widget de conversaciones que te permite ver todos los mensajes sin leer directamente en la pantalla principal, sin necesidad de entrar en la aplicación ni abrir los chats.

Este widget es especialmente útil si no quieres dejar a nadie «en visto» con el famoso doble check azul. Puedes consultar los mensajes, valorar si requieren respuesta inmediata y luego ya decidir si entras al chat. Minimiza distracciones y te evita entrar en la app cada dos minutos.

2. Widgets de calendario: tu agenda siempre a la vista

El calendario es un clásico en cualquier pantalla de inicio orientada a organización. Google Calendar ofrece un widget muy completo que se sincroniza con todas tus cuentas (personal, trabajo, estudios, etc.) y te deja ver el día, la semana o el mes de un solo golpe de vista.

Ventajas de usar un widget de calendario:

  • Ver de inmediato qué tienes hoy o mañana sin abrir la app.
  • Detectar huecos libres para meter reuniones o tareas largas.
  • Evitar solapamientos entre trabajo, estudios y vida personal.

Además de Google Calendar, hay alternativas muy interesantes centradas en diseño y personalización:

  • Calendar Widget Lite: apuesta por un diseño limpio y muy cuidado.
  • Month: se integra con Google Calendar, pero te permite un nivel de personalización superior en cuanto a colores, tamaños y estilo.
3. Premura: cuenta atrás para tus eventos clave

Premura es un widget pensado para que no pierdas de vista tus fechas importantes. Creas un evento, le pones fecha y el widget te muestra una cuenta regresiva en la pantalla de inicio: cuántos días/hours faltan para ese momento.

Es muy útil para cosas como:

  • Fecha de exámenes o entregas de proyectos.
  • Viajes, vacaciones o eventos familiares.
  • Lanzamientos, plazos de trabajo, etc.

El punto fuerte de Premura es la personalización visual y lo fácil que es compartir eventos con amigos o compañeros, de modo que todos tienen la misma cuenta atrás en su móvil.

4. Action Blocks: atajos en forma de bloques gigantes

Action Blocks es una app de Google pensada originalmente para accesibilidad, pero que se ha convertido en una herramienta brutal para crear accesos directos muy grandes y claros en la pantalla de inicio.

Con ella puedes configurar bloques que, con un solo toque, hagan cosas como:

  • Llamar a un contacto concreto (por ejemplo, tu madre o tu pareja).
  • Controlar dispositivos del hogar (temperatura, luces…).
  • Abrir una ruta en Google Maps a una dirección fija.
  • Lanzar una rutina concreta del Asistente de Google.

Es ideal para personas mayores, usuarios con dificultades para manejar el móvil o, simplemente, para quienes quieren reducir pasos en acciones que repiten varias veces al día. Visualmente se parece a los atajos de iPhone, pero pensado para Android y con integración profunda con los servicios de Google.

Widgets de Google que encajan en una pantalla de productividad

Las propias apps de Google traen widgets que, bien combinados, convierten tu primera pantalla en un centro de mando de trabajo y vida personal. Algunos de los más útiles son:

Widget de tiempo

El widget de clima de Google te muestra de un vistazo la temperatura y las condiciones actuales en tu ubicación. Si lo tocas, se abre la vista completa con previsión de varios días.

Puede parecer algo trivial, pero saber si lloverá, si hará calor extremo o si cambia el tiempo a mitad de día te ayuda a planificar mejor desplazamientos, ropa, deporte o reuniones al aire libre.

Widget «De un vistazo» (At a Glance)

Exclusivo (al menos en su versión más avanzada) de los Google Pixel, el widget «De un vistazo» concentra en una franja pequeña:

  • Próximos eventos de calendario.
  • Temporizadores y alarmas activas.
  • Información de fitness (por ejemplo, actividad reciente).
  • Recordatorios relevantes, hora de acostarse, avisos de tráfico, etc.

Es una de las piezas más útiles porque reduce la necesidad de abrir varias apps distintas para saber qué toca ahora, qué viene después o si deberías ir saliendo ya.

Widget de Gmail

El widget de Gmail te lista los últimos correos entrantes de una bandeja o etiqueta concreta, de forma que puedes revisar lo importante sin abrir la app. Lo más práctico es configurarlo para mostrar la carpeta que realmente usas (Principal, Trabajo, una etiqueta de proyectos…).

Con este widget puedes:

  • Ver remitente, asunto y parte del contenido.
  • Ajustar el tamaño para mostrar más o menos mensajes.
  • Entrar directamente a un correo tocándolo.
Widget de Google Calendar

Ya lo hemos mencionado, pero merece hueco propio: el widget de Calendar es el rey para visualizar tu agenda diaria y semanal. Puedes colocarlo como tira horizontal para ver solo lo próximo, o como vista casi de pantalla completa si quieres tener siempre todo el mes visible.

En una configuración orientada a productividad, lo habitual es usarlo en formato compacto, de forma que solo veas los próximos eventos con sus horas. Si necesitas más detalle, entras en la app.

Otros widgets útiles de Google

Dependiendo de tu rutina, también pueden ayudarte:

  • Widget de Google Maps: muestra tráfico y tiempo estimado de viaje hacia casa, trabajo u otro destino fijo. Muy útil cuando sabes que vas a salir en breve y quieres ver si hay atascos.
  • Widget de Chrome: barra de búsqueda directa que abre el navegador con los resultados, ahorrando pasos para consultas rápidas.
  • Widget de Google Fotos: una pequeña ventana a tus recuerdos que se va actualizando con fotos de tu nube. No es «productivo» en sentido estricto, pero da un punto humano y motivador a la pantalla.
  • Widget de batería: muestra el nivel de batería de tu móvil y dispositivos conectados (auriculares, reloj, etc.), para saber de un vistazo qué tienes que cargar.
Apps todo‑en‑uno: widgets para calendario, notas, PDF, hábitos y más

Además de las grandes conocidas, hay aplicaciones menos masivas que ofrecen un ecosistema completo de widgets para organizar casi toda tu vida desde la pantalla de inicio. Un ejemplo claro es la app que combina:

Funciones principales dentro de la app:

  • Calendario integrado (sin sincronización todavía, pero útil para planificación local rápida).
  • Notas y edición de PDF: tomar apuntes, subrayar documentos y tenerlos a mano.
  • Rastreadores de actividad: seguimiento de hábitos, rutinas o tareas repetitivas.
  • Planificador semanal tanto individual como compartido con miembros de la familia.
  • Resumen de recordatorios con cuenta atrás, para tener siempre presentes las fechas clave.
  • Tableros Kanban para proyectos grandes, con columnas tipo «Por hacer», «En progreso», «Revisión» y «Hecho».

Lo interesante es que todo esto viene acompañado de una colección de widgets pensados para que casi no tengas que entrar en la app, como muestra una aplicación para la productividad.

Lo interesante es que todo esto viene acompañado de una colección de widgets pensados para que casi no tengas que entrar en la app:

  • Widgets de calendario minimalistas: dos variantes sencillas para ver el mes y los eventos.
  • Nuevo widget de reloj con diseño llamativo, que además puede integrar información extra según la configuración.
  • Widget de rastreador de actividad para marcar hábitos cumplidos directamente desde la pantalla de inicio.
  • Widget de notas rápidas: perfecto para apuntar números de teléfono, ideas, tareas al vuelo.
  • Widgets de lista mejorados, que ahora muestran también el título de la lista y permiten añadir elementos desde el propio widget.

La filosofía de esta app es clara: cada widget está diseñado para que puedas editar notas, gestionar actividades, añadir tareas o manipular el calendario sin salir de la pantalla de inicio. Es decir, no solo miras información, también actúas desde ahí.

El desarrollador mantiene un ritmo de actualización constante (con hitos como la versión NOS 4.0) y ha anunciado planes de añadir compartición de listas, sincronización en la nube, app web para PC y otras funciones colaborativas. Es una buena opción si quieres concentrar organización personal, familiar y de proyectos en un mismo entorno con muchos widgets dedicados.

Cómo organizar tus pantallas de inicio para ser más productivo

Más allá de qué widgets uses, la clave está en cómo distribuyes tus pantallas de inicio. Una buena práctica, vista en usuarios que exprimen bastante Android, es separar por roles:

En la primera pantalla:

  • Widget de tiempo.
  • Widget «De un vistazo» o similar que reúna eventos, recordatorios y avisos.
  • Widget de Calendar en formato compacto.
  • Widget de lista de tareas (por ejemplo, Todoist) con las tareas del día.

En una segunda pantalla:

  • Widget de Gmail para correos importantes.
  • Algún widget de notas o recordatorios rápidos.
  • Widgets de accesos directos (Action Blocks) para acciones que repites mucho.

En una tercera pantalla, más «relajada»:

  • Widget de Google Fotos, mostrando recuerdos.
  • Widget de batería para el estado del móvil y gadgets conectados.
  • Algún widget de entretenimiento (por ejemplo, de YouTube o música) si lo usas a diario.

La idea es que al desbloquear el móvil veas siempre tareas, agenda y contexto, y tengas que desplazarte a otras pantallas solo cuando quieras correo, accesos especiales o cosas personales.

Montar este «panel» con un lanzador adecuado no lleva más de unos minutos, y una vez hecho notarás que abres muchas menos apps, que pierdes menos tiempo saltando entre menús y que te resulta más fácil mantener tu día bajo control con solo mirar la pantalla de inicio.

Usar bien los widgets convierte tu Android en algo mucho más parecido a un escritorio de trabajo que a un simple lanzador de aplicaciones: con las herramientas adecuadas delante, una estructura clara por pantallas y un ojo puesto en el impacto en la batería, es sencillo construir una pantalla de inicio que te ayude a concentrarte, cumplir plazos y simplificar tareas repetitivas sin complicarte la vida.

Tráiler y fecha de Fatekeeper

Actualidad en 3DJuegos - Vie, 22/05/2026 - 18:28
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Tráiler y fecha en acceso anticipado de STARSEEKER: Astroneer Expeditions

Actualidad en 3DJuegos - Vie, 22/05/2026 - 18:26
Trailer promocional de STARSEEKER: Astroneer Expeditions

Se filtran las primeras fundas del iPhone 18 y 18 Pro: no dejan lugar a la imaginación

Actualidad en Applesfera - Vie, 22/05/2026 - 18:01

Cada año, antes de que Apple diga nada, los fabricantes de fundas ya saben cómo va a ser el próximo iPhone. Ellos reciben las dimensiones oficiales del dispositivo con meses de antelación para poder tener stock listo el día del lanzamiento. Por eso, cuando empiezan a circular fundas en internet a finales de mayo, merece la pena prestarles atención. Son de los primeros indicios físicos de lo que viene y suelen acertar.

El filtrador Majin Bu acaba de publicar en X las primeras fundas transparentes MagSafe del iPhone 18, 18 Pro y 18 Pro Max, y lo que muestran los recortes de cámara confirma bastante bien lo que ya apuntaban otras filtraciones anteriores. Pocas sorpresas en el modelo base y, en los Pro, el módulo de cámara sigue ocupando cada vez más espacio.

Majin Bu no es un nombre cualquiera en el ecosistema de filtraciones de Apple. Es uno de los filtradores con mejor historial en accesorios y dimensiones de dispositivos. El año pasado fue precisamente él quien adelantó detalles sobre las fundas del iPhone 17 que luego resultaron correctos.

En este caso, las fotografías que comparte no son fundas oficiales de Apple, sino más bien las típicas fundas baratas de AliExpress o Amazon. Pero el molde es el mismo para todas. Cuesten cinco o cincuenta euros.

{"videoId":"x8d2ffh","autoplay":true,"title":"ADIÓS A LAS FUNDAS AMARILLENTAS | PONGO A PRUEBA LOS TRUCOS MÁS VIRALES DE INTERNET", "tag":"webedia-prod", "duration":"767"} Los Pro: el módulo de cámara sigue creciendo

Analicemos las fundas del iPhone 18 Pro y 18 Pro Max. El recorte de cámara es similar al del año pasado, pero algo más grande. Y encaja perfectamente con lo que ya contábamos en abril a partir de los primeros moldes físicos filtrados.

El crecimiento de estas cámaras viene condicionado por la nueva funcionalidad estrella: la apertura variable. Con el iPhone 18 Pro se podrá controlar mecánicamente cuánta luz entra al sensor, abriendo o cerrando el diafragma como en una cámara réflex.

Más mecánica, más volumen, más joroba. Los números que ya teníamos apuntaban a casi un milímetro más de protuberancia en el iPhone 18 Pro. Por lo que podemos ver en el resto de la funda, cero sorpresas. Mismo diseño que el iPhone 17 Pro. Lo único que cambiará Apple será la parte delantera, con una Dynamic Island más pequeña. Pero por detrás, todo se queda igual.

El iPhone 18 base: sin sorpresas, salvo por la fecha

El iPhone 18 también se ve igual que el iPhone 17. Misma funda, misma disposición de cámaras. En su caso, sin módulo horizontal como en los Pro. Y, por supuesto, con dos cámaras. Continuista, un año más. Un rediseño que ya llegó con el iPhone 16 y que Apple suele estirar entre tres y cuatro años.

Aunque lo curioso de esta filtración no es tanto la funda, sino que se haya filtrado junto a la de los iPhone 18 Pro. ¿Por qué? Pues porque este año el iPhone 18 base llegará en primavera, no en otoño.

Apple ha cambiado el ciclo de lanzamiento para el modelo estándar, lo que significa que, en muchos sentidos, este iPhone ya está prácticamente definido desde ahora. Sí, a un año vista. Aunque sabemos que las novedades de los iPhone 18 se centrarán más en pantalla y procesador. Por eso el diseño ya pueden tenerlo cerrado. Y, a la vista está, que sí.

En Applesfera | Nuevos iPhone 18 Pro y 18 Pro Max - Todo lo que creemos saber sobre ellos

En Applesfera | Nuevo iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre él

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La noticia Se filtran las primeras fundas del iPhone 18 y 18 Pro: no dejan lugar a la imaginación fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Tráiler y fecha de Warhammer 40.000: Dawn of War IV

Actualidad en 3DJuegos - Vie, 22/05/2026 - 16:20
Trailer promocional de Warhammer 40.000: Dawn of War IV

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