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El Mario Kart de Disney: análisis a fondo de Disney Speedstorm para móvil

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 19:19

Si alguna vez has soñado con un cruce imposible entre Mario Kart y el universo Disney, Disney Speedstorm es, básicamente, ese deseo convertido en videojuego. Karts, atajos imposibles, objetos locos y una colección de personajes de Disney y Pixar que va creciendo temporada tras temporada, todo ello bajo el paraguas de un modelo free-to-play con muchísima letra pequeña. Y sí, también ha llegado a móvil, así que el símil con los juegos para smartphone no es casualidad.

Lo que propone este título de Gameloft Barcelona es una mezcla de carreras arcade muy accesibles y una capa de progresión digna de un juego como servicio moderno: monedas por todas partes, cajas de botín, pases de temporada, personajes y piezas a subir de nivel, modos rotativos y eventos. Sobre el papel suena genial; en la práctica, combina momentos brillantes con decisiones de diseño y monetización que le pasan factura.

Un Mario Kart con sabor Disney… y alma de free-to-play

Disney Speedstorm nació primero en consolas y PC en acceso anticipado de pago, con varios paquetes de fundador que daban acceso temprano, personajes iniciales y un buen puñado de recompensas. Aunque su vocación es ser un juego free-to-play multiplataforma, durante esa fase temprana su naturaleza gratuita quedó suspendida hasta su lanzamiento oficial, momento en el que ha ido ampliando sistemas y plataformas, incluyendo dispositivos móviles.

Actualmente el juego está disponible en PS5, Xbox Series X|S, PS4, Xbox One, Nintendo Switch y PC, además de su versión para móviles lanzada posteriormente, y se presenta como un “juego como servicio” en toda regla. Gameloft ha reciclado muchas ideas de sus títulos para smartphone: varias divisas, consumibles, cajas de loot tipo gachapón, pases premium y una progresión basada en mejorar estadísticas a base de repetir carreras o pasar por caja.

La entrada al juego se apoya en los Pack de Fundador y el pase de temporada, que ofrecen pilotos desbloqueados desde el principio, apariencias, monedas premium y otras ventajas. Desde el minuto uno se percibe claramente que el eje del proyecto no son solo las carreras, sino el ecosistema de progresión, eventos, temporadas temáticas (como la de Mulán) y un futuro en el que irán rotando personajes y circuitos para mantener enganchada a la comunidad.

Jugabilidad: sencilla, resultona y con algunos peros

A los mandos, Disney Speedstorm se siente como un juego de karts clásico con algún giro propio. Si has jugado a Mario Kart, vas a tardar segundos en entender qué está pasando: acelerar, derrapar para cargar miniturbo, recoger cajas de objetos, lanzar proyectiles, usar escudos y buscar atajos; la fórmula funciona, y el estudio la ha respetado bastante.

El derrape es fundamental: mantener el drift más de un tiempo concreto carga un impulso de velocidad que se activa al soltar el freno direccional, muy parecido a lo visto en Mario Kart, aunque aquí el sistema es algo más sencillo y menos técnico. Además, hay un turbo especial que se va rellenando de forma pasiva y que todos los corredores pueden activar para pegar un buen acelerón extra, añadiendo una capa más de gestión al ritmo de la carrera.

Una de las particularidades más vistosas son los raíles por los que puedes grindear, recordando bastante a la conducción antigravitatoria de Mario Kart 8. Si consigues mantener el equilibrio mientras te desplazas por ellos, obtienes una velocidad superior y acceso a rutas alternativas. Se suman los clásicos paneles de aceleración, saltos espectaculares, loopings y desniveles que hacen que cada vuelta pueda ser ligeramente distinta según los caminos que elijas.

Los controles están pensados para ser muy accesibles: acelerar, girar, derrapar, saltar y usar habilidades. Hay incluso movimientos laterales de embestida para echar a los rivales de la pista, casi como en un Burnout con cámara lenta incluida cuando logras sacarlos de la trazada. En consolas y PC con mando, la respuesta es buena, aunque se han detectado detalles por pulir, como conflictos al pulsar varias acciones simultáneas que pueden cortar momentáneamente la aceleración.

Disney Speedstorm (Free, Google Play) →

Donde el juego flojea es en las sensaciones físicas de los vehículos. Muchos jugadores coinciden en que los karts parecen demasiado ligeros, casi como si flotaran unos centímetros sobre el asfalto. La falta de “peso” resta impacto a los derrapes y choques, y da la impresión de que cualquier personaje puede tomar curvas cerradas con demasiada facilidad. Además, la sensación de velocidad en las clases bajas es pobre: en las cilindradas iniciales y categorías más lentas parece que alguien haya dejado el freno a medio pisar permanentemente, algo que se nota especialmente si vienes de otros arcades más rápidos.

Clases, roles y habilidades únicas de los pilotos

Una de las ideas más interesantes del juego es que los personajes no son simples skins. Cada piloto pertenece a una clase con un rol concreto, y además dispone de una habilidad especial propia. Esto acerca el diseño a un juego de héroes con coches, donde la elección del protagonista influye tanto como el trazado.

Hay cuatro grandes tipos de conductores que marcan el estilo de juego:

  • Velocistas: especialistas en velocidad pura y aceleración, perfectos para jugadores agresivos. Aprovechan mejor los paneles de velocidad del circuito, pero son más complicados de manejar y algo más frágiles en combate.
  • Tramposos: centrados en el boost y en fastidiar a los rivales. Pueden sacar ventaja cuando hacen dash sobre un oponente y recargan su turbo manualmente al ejecutar trucos en el aire. Ofrecen un perfil bastante equilibrado.
  • Luchadores: más fáciles de controlar, con menos punta de velocidad pero más orientados al contacto. Al embestir a un rival pueden dejarlo aturdido y, de paso, recargar su barra de impulso manual.
  • Defensores: los tanques del juego, con mejores estadísticas de aceleración y combate. Consiguen escudos al impactar con el dash sobre otros corredores y rellenan su boost pasando por aros especiales situados en el circuito.

Además de la clase, cada piloto tiene una habilidad exclusiva inspirada en su personaje. Mickey, por ejemplo, activa una especie de turbo musical con una estela vistosa tras él; Donald desata una vorágine de golpes que arrasa con cualquier rival que se cruce en su camino; otros personajes potencian su velocidad, disparan proyectiles o generan campos defensivos.

Entre todas, una de las más ingeniosas es la de Mike Wazowski, que puede colocar puertas en la pista: si él atraviesa una, se teletransporta hacia delante ganando posiciones; si lo hacen sus contrincantes, la puerta los manda hacia atrás, haciéndoles perder puestos. Este tipo de ideas muestran lo bien que se podrían explotar las licencias, aunque por ahora el resto de habilidades únicas no llegan a ser tan imaginativas y se sienten más genéricas.

El gran reto de este sistema es el equilibrio entre personajes y roles. En el estado inicial del juego, muchas habilidades estaban claramente descompensadas, algo muy peligroso en un multijugador competitivo: en cuanto la comunidad detecta “el personaje roto del meta”, el resto del plantel queda en segundo plano y la variedad se reduce. Gameloft ha ido ajustando valores, pero sigue siendo un apartado delicado, sobre todo cuando mejorar estadísticas está ligado también a la progresión y la monetización.

Escenarios, personajes y un diseño artístico discutible

En lo visual, Disney Speedstorm apuesta por un espectáculo constante en pantalla. Los circuitos se inspiran en licencias muy reconocibles: Piratas del Caribe, Hércules, La Bella y la Bestia, Monstruos S.A., El Libro de la Selva, clásicos de Mickey en blanco y negro, la Gran Muralla de Mulán… Cada trazado está lleno de guiños, eventos dinámicos y detalles que los fans van a identificar al momento.

Hay momentos muy potentes, como correr entre dos barcos piratas que se bombardean, con humo, chispas y partículas llenando la pantalla, o atravesar escenarios que parecen sacados de atracciones de Disneyland, con rutas que suben, bajan y se retuercen sobre sí mismas. También hay secciones antigravitatorias, puentes imposibles, atajos escondidos y variaciones de cada circuito que cambian ligeramente caminos y accesos, dando la sensación de que cada vuelta puede ser distinta.

La plantilla inicial incluía personajes como Mickey, Donald, Goofy, Hércules, Megara, Bella, Bestia, Sulley, Balú o Jack Sparrow, organizados por colecciones temáticas. A partir de ahí, el plan de contenido pasa por sumar nuevos pilotos y circuitos con cada temporada, tirando del catálogo casi inagotable de Disney y Pixar. Además, existen “personajes de apoyo” (Pluto, Chip y Chop, Clarabella, secundarios de cada licencia, etc.) que no conducen, pero mejoran las estadísticas del piloto principal cuando los equipas en tu equipo de hasta cuatro acompañantes.

Sin embargo, donde el juego sorprende (y no siempre para bien) es en su dirección artística general. En lugar de abrazar a fondo la fantasía y el look juguetón de las películas, apuesta por un pseudorrealismo algo apagado: los personajes visten monos de piloto bastante neutros, y los coches son, en esencia, vehículos de carreras estilizados pero bastante convencionales. Puedes cambiar colores, matrículas, ruedas y alerones, pero no hay formas realmente locas ni diseños que recuerden a objetos icónicos de cada franquicia.

Con las licencias que maneja, muchos jugadores sienten que se ha desaprovechado una oportunidad enorme de crear karts temáticos ultra reconocibles: un coche con forma de hidra para Hércules, un vehículo basado en las botellas de gritos de Monstruos S.A., algo más mágico y juguetón para Mickey, una tetera rodante para Bella… En su lugar, el diseño de los bólidos se queda en “coches de carreras con detalles”, lo que contrasta con lo atrevido de los trazados y resta personalidad al conjunto.

También hay disparidad en la calidad de los modelos de los personajes: algunos lucen muy bien, otros parecen salidos de una versión descafeinada de Disney Infinity. A esto se suma una paleta algo gris y una iluminación muy “húmeda” en ciertos circuitos, que no termina de aprovechar el carácter colorido y desenfadado del universo Disney. Los efectos especiales, eso sí, aportan el toque de espectacularidad y color que le falta a veces a los escenarios.

Banda sonora y doblaje: homenaje con reservas

Uno de los grandes reclamos del juego es su música. Mientras corres, suenan versiones remezcladas de canciones míticas de Disney, adaptadas a un tono más electrónico y moderno. Reconocer acordes de “Con Valor” de Mulán o de los temas de Hércules mientras corres es un gustazo para quienes crecieron con esas películas.

El problema es que estas versiones están muy filtradas por una base techno/electrónica machacona que a veces tapa casi por completo la melodía original. Eso hace que el golpe de nostalgia sea menor: sabes que la canción está ahí, pero se camufla bajo el estilo global del juego. Además, las pistas suelen sonar en inglés y falta una integración más clara con el contexto de cada carrera para que brillen de verdad.

En cuanto a las voces, muchos jugadores han señalado como extraña la ausencia de un doblaje completo al español para los personajes. Teniendo en cuenta lo icónicas que son las voces de Disney en nuestro idioma, escuchar a Mickey, Donald o Hércules solo en versión original rompe un poco la magia, especialmente para el público más joven o para quienes asocian directamente las películas a sus voces españolas de siempre.

Un sistema de progresión enrevesado y muy “de móvil”

Más allá de las carreras, el verdadero núcleo de Disney Speedstorm está en su progresión tipo juego para móviles. El título funciona como un live service: temporadas, pases dorados, divisas múltiples, cajas de botín, componentes para subir de nivel personajes y vehículos, aliados que refuerzan estadísticas… y una interfaz que, para muchos, se hace demasiado farragosa.

Cada piloto tiene estrellas y niveles que mejoran sus atributos (velocidad, aceleración, manejo, turbo, combate). Para subirlos necesitas piezas específicas que obtienes jugando, completando desafíos, abriendo cofres o, directamente, pagando. Lo mismo ocurre con los personajes de apoyo y ciertos componentes de los vehículos. Todo ello se rige por varias monedas internas, algunas de obtención lenta y otras ligadas al gasto de dinero real.

Este sistema tiene un impacto directo en la jugabilidad: mejorar estadísticas hace que tu personaje sea objetivamente mejor, más rápido o más resistente, con habilidades más potentes. Se puede progresar exclusivamente jugando, pero el ritmo es claramente más lento si no pasas por caja. Eso deja al juego rozando la línea entre el clásico “pay to fast” (pagar para avanzar más rápido) y un modelo con riesgo de pay-to-win, especialmente en los modos competitivos.

Las cajas de botín tipo gachapón ofrecen componentes, aliados, fragmentos de personajes y otros recursos, con probabilidades asociadas y la promesa de no repetir objetos ya obtenidos. Aunque este detalle reduce parte de la frustración, sigue siendo un sistema aleatorio ligado en muchos casos a la moneda premium. Sumado a la maraña de menús, niveles, pases y modos, la experiencia puede resultar abrumadora para quien solo quiere entrar, elegir un personaje de Disney y correr un rato sin complicaciones.

En la parte positiva, el juego incluye un modo aventura por temporadas, con campañas temáticas (como la de Mulán) estructuradas en capítulos repletos de carreras con retos específicos: quedar primero, embestir a un número mínimo de rivales, derrapar X segundos, usar ciertas habilidades, etc. Este formato sirve a la vez como modo historia ligero y como tutorial extendido que va desbloqueando funciones, enseñando mecánicas y ofreciendo recompensas que alimentan toda la economía interna.

El multijugador es otro de los pilares clave: hay online competitivo y cooperativo, así como pantalla dividida local. Esto permite organizar piques entre amigos en el salón, aunque en Switch, por ejemplo, el modo local está limitado a dos jugadores y el campo de visión es algo estrecho. Aun así, para quienes buscan una alternativa a Mario Kart con crossplay entre plataformas, la propuesta es atractiva siempre que se asuma la capa de progresión y farmeo que la acompaña.

Rendimiento y versiones de consola y móvil

En consolas de nueva generación y PC, Disney Speedstorm ofrece un rendimiento razonablemente sólido, con carreras vistosas y un buen nivel de detalle en los circuitos. En PlayStation 5, por ejemplo, el juego se ve correcto aunque algunos escenarios parecen excesivamente brillantes y húmedos, reforzando esa estética algo genérica de “juego de móvil vitaminado”.

La versión de Nintendo Switch es la que más concesiones hace: sorprende por lo espectacular de algunos trazados en portátil, pero la resolución y la tasa de fotogramas sufren en momentos concretos. Se han reportado caídas muy notables de fps, hasta el punto de resultar molestas en ciertas situaciones, y características básicas como la vibración o el uso de giroscopio brillan por su ausencia, lo que resta inmersión y deja la experiencia un poco verde en comparación con otros ports más cuidados.

En móvil, el juego lleva al extremo su filosofía F2P: sesiones cortas, progresión muy fragmentada y fuerte presencia de microtransacciones. El control táctil cumple, aunque es recomendable jugar con mando si se quiere aprovechar al máximo la precisión en derrapes, saltos y embestidas. Es, básicamente, la misma experiencia de consolas comprimida en una pantalla pequeña, con el mismo brillo y las mismas sombras del modelo de negocio.

Entre plataformas, Disney Speedstorm apuesta por el crossplay y la progresión compartida (dentro de lo que permite cada ecosistema), facilitando que juegues donde juegues tengas acceso a tus personajes, mejoras y cosméticos, algo muy de agradecer en un título que aspira a acompañarte durante meses o años.

Disney Speedstorm se queda a medio camino entre el sueño de un Mario Kart de Disney redondo y accesible y un juego como servicio muy condicionado por sus sistemas de monetización. Sus circuitos son espectaculares, las carreras pueden ser realmente divertidas y la idea de mezclar roles, habilidades únicas y licencias míticas funciona sorprendentemente bien.

Por otra parte, la sensación de ligereza de los vehículos, una dirección artística poco arriesgada en karts y pilotos, y sobre todo una economía interna enrevesada hacen que no termine de brillar tanto como podría en manos de cualquier jugador que solo quiera coger a Mickey, pisar el acelerador y olvidarse de menús, monedas y cofres. Comparte esta información sobre Mario Kart de Disney y más usuarios sabrán detalles importantes del juego.

Joyas ocultas: por qué deberías probar Disco Elysium en tu Android

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 19:16

Jugar a Disco Elysium en Android es, para muchos, la forma más realista de sacar tiempo para una de las historias más potentes que ha dado el rol en años. No todo el mundo puede plantarse delante del monitor durante horas, pero el móvil lo llevamos siempre encima y esas partidas cortas en el bus o en el sofá parecen el plan perfecto.

Ahora bien, cuando hablamos de joyas ocultas adaptadas al móvil como Disco Elysium, la cosa se complica: hay quien siente que la versión de Android es ideal para sesiones rápidas y otros que notan que se están dejando por el camino parte de la experiencia original. Entre la estructura por niveles, la linealidad añadida y la forma en que se presenta el texto, surge la gran duda: ¿merece la pena probar Disco Elysium en Android o es sacrificar demasiado de lo que hace especial al juego?

¿Por qué Disco Elysium es una joya oculta que merece tu atención?

Antes de entrar en el tema de Android, conviene entender por qué Disco Elysium se ha convertido en una especie de leyenda moderna del rol. Olvídate de los típicos RPG de subir niveles, farmear equipo y reventar monstruos: aquí la clave es interpretar a un personaje roto, sumergirte en una ciudad desmoronada y tomar decisiones morales y políticas que te van a perseguir durante toda la partida.

El protagonista es un policía alcohólico y amnésico que se despierta después de la madre de todas las borracheras sin saber quién es, qué hace allí ni cómo se llama. Enseguida descubres que hay un cadáver colgando de un árbol desde hace más de una semana y que, te guste o no, eres el inspector encargado de resolver el asesinato. A partir de ahí, cada conversación, cada pequeño hallazgo en el escenario, cada decisión aparentemente mínima, construye o destroza a ese hombre que estás interpretando.

Este planteamiento lleva el rol a un terreno muy distinto al habitual: no se trata de convertirte en un héroe poderoso, sino de habitar a un tipo deplorable, lidiar con sus traumas, sus adicciones y su pasado desastroso. El juego funciona como un espejo incómodo: la persona en la que te conviertes dentro de Revachol dice mucho de cómo afrontas la contradicción, la culpa o el poder en tu propia cabeza.

El arte de conversar: rol como interpretación, no como números

Una de las claves de por qué Disco Elysium engancha tanto es que todo gira alrededor del diálogo y la exploración. No hay combates tradicionales, ni un sistema de lucha profundo; las secuencias de acción que aparecen se resuelven igual que una conversación, con tiradas de dados y decisiones narrativas. El foco total está en hablar, investigar y observar.

El juego recoge la tradición de los viejos RPG de PC y aventuras de texto, mezclada con el espíritu de los point and click clásicos. Lejos de la acción frenética, te pide que leas, que escuches a ese coro de voces internas y que te tomes tu tiempo para exprimir cada intercambio. La investigación del asesinato no es solo un pretexto: es la excusa perfecta para hurgar en la ciudad, en su historia política y en las heridas abiertas de sus habitantes.

Todo eso lo hace con una escritura excesivamente rica y densa, sin miedo a tocar filosofía, psicología, ideología, cultura o historia alternativa. No es un juego para ir con prisa, ni para leer a medias: si entras con mentalidad de “jugar en piloto automático”, es fácil que te sature la cantidad de texto y referencias. A muchas personas les pasa: acaban con la sensación de que están leyendo un ensayo sobre un mundo raro más que “jugando” como tal.

Disco Elysium (Free, Google Play) →

Las 24 habilidades como voces en tu cabeza

Uno de los sistemas más brillantes de Disco Elysium son sus 24 habilidades repartidas en cuatro atributos, que no solo determinan estadísticas, sino literalmente la forma en que tu personaje percibe la realidad. Cada habilidad es una especie de voz interna con opiniones, impulsos e interpretaciones propias.

Hay habilidades relacionadas con el intelecto (Lógica, Cálculo visual, Retórica, Conceptualización), con la psique (Voluntad, Mundo interior, Empatía, Autoridad, Esprit de corps, Manipulación), con lo físico y con la motricidad. Cuando subes una de ellas, no solo aumenta un número: esa voz aparece más a menudo en tu cabeza, te sugiere cosas, interpreta situaciones, detecta detalles… o te engaña.

Lo interesante es que el juego está constantemente tirando dados en segundo plano, evaluando si una habilidad “salta” y te da un aviso, una pista o una lectura emocional de lo que estás viendo. Muchas de esas tiradas ni las ves: solo percibes las consecuencias en forma de nuevas líneas de texto, matices en una conversación o sensaciones de tu personaje.

Tiradas visibles en Disco Elysium

Además están las tiradas visibles, donde eliges explícitamente usar Autoridad para intimidar a un testigo, Percepción para encontrar un detalle oculto, o alguna habilidad física para realizar una acción arriesgada. Puedes ver el porcentaje de éxito y decidir si te la juegas o si buscas otra aproximación. Lo tentador es recargar partida al fallar, pero el juego está diseñado para que abraces el fracaso: los errores abren caminos nuevos, generan situaciones interesantes y te obligan a improvisar soluciones más creativas.

Un ejemplo muy claro es cuando un jugador crea un policía altamente inteligente pero casi sin empatía ni don de gentes. En ciertas escenas, su baja Empatía hace que interprete mal la actitud de otros personajes y meta la pata sin querer. Al rejugar con una configuración diferente, la Empatía le avisa de que ese mismo personaje en realidad le desprecia, evitando así la situación incómoda. Todo encaja de forma casi milimétrica con el tipo de detective que has decidido ser.

El sistema de pensamientos y la identidad política

A todo esto se suma el llamado “ideario” o sistema de pensamientos. A lo largo de la aventura, puedes interiorizar ideas políticas, filosóficas o puramente personales que actúan como una especie de perks narrativos. Al principio suelen traer penalizadores, pero si las “rumias” el tiempo suficiente (las llevas equipadas durante horas de juego), se transforman en ventajas permanentes, con efectos mecánicos y diálogos únicos.

Gracias a ese sistema, puedes abrazar posturas extremas o contradictorias: convertirte en un fascista de manual, en un comunista convencido, en un ultraliberal desatado o en un centrista vacilante. El juego no te reparte puntos de karma ni te dice si eres “bueno” o “malo”; simplemente muestra las consecuencias sociales y personales de tus creencias.

Por ejemplo, si asumes una visión socialista del mundo, obtendrás más experiencia cada vez que elijas las opciones de diálogo más revolucionarias, a cambio de perder puntos en ciertas habilidades. Si decides comulgar con discursos racistas para superar un obstáculo (como el guardia que bloquea el acceso a una zona clave), ganarás acceso a nuevas líneas de diálogo y soluciones concretas, pero también provocarás la antipatía permanente de tu compañero Kim Kitsuragi y marcarás de por vida la identidad moral de tu policía.

El punto fuerte es que Disco Elysium no se queda en el “puedes ser lo que quieras” tan típico del rol superficial. Toma una posición clara, muy crítica con el capitalismo y con determinadas ideologías, y no tiene reparos en llamarlo por su nombre. Su mundo se parece demasiado al nuestro: desigualdad, precariedad, élites intocables y un cuerpo de policía al servicio del statu quo. Controlar a un poli en este contexto, dentro de un juego tan abiertamente de izquierdas, es una contradicción deliberada que te obliga a pensar qué haces ahí y para quién trabajas realmente.

Revachol: un mundo roto, político y profundamente humano

La ciudad de Revachol, y en concreto el barrio de Martinaise, es el escenario de todo este drama. Es un pozo social y político extremadamente complejo: un lugar que perdió una guerra, donde el capital aplastó al comunismo y ahora campa a sus anchas, dejando tras de sí desigualdad, miedo y cinismo.

El sindicato de trabajadores está controlado por un tipo que, lejos de ser el típico líder obrero idealista, aprovecha su posición para acumular poder y manipular a la gente. A su alrededor se entrelazan historias de corrupción, violencia, racismo y desesperanza. El asesinato del mercenario colgado del árbol no es un caso aislado: es un síntoma más de un sistema podrido.

El juego no tarda en confrontarte con preguntas incómodas: ¿nos sentimos moralmente legitimados al condenar a alguien por matar a un hombre detestable? ¿Qué significa impartir justicia en un mundo donde la policía protege intereses económicos más que personas concretas? Cada conversación con los habitantes de Martinaise refuerza esa tensión entre el deber institucional y la ética personal.

Un momento especialmente representativo es la Zona Comercial Condenada, un edificio donde todos los negocios han fracasado salvo el de una chica que fabrica dados para juegos de rol. Charlando con ella, sale a relucir una reflexión brillante sobre el rol: mucha gente lo concibe como la fantasía de poder ser lo que quieras, pero en realidad siempre hay cosas que se quedan fuera. Cada decisión cierra otras vidas posibles, otros “yo” que jamás existirán. Disco Elysium entiende ese matiz a la perfección y lo coloca en el centro de su experiencia.

Un juego para leer, pensar y aceptar tus límites

No todo el mundo conecta igual con esta propuesta. Hay jugadores que, tras dedicarle unas diez horas, sin siquiera haber bajado el cuerpo del árbol o llegado a los muelles, se sienten agotados por la cantidad de texto y la rareza de la escritura. La sensación de estar leyendo montones de párrafos densos sobre política, historia de un mundo ficticio o detalles aparentemente irrelevantes puede abrumar incluso a quien suele disfrutar de los RPG narrativos.

Es fácil preguntarse: “¿soy demasiado tonto para este juego o simplemente no es para mí?”. Disco Elysium no hace concesiones: exige atención, paciencia y ganas de sumergirte en una prosa cargada de metáforas, referencias y humor muy particular. Si escoges un arquetipo muy intelectual (como Thinker) puedes notar aún más esa sobrecarga de información, porque el propio juego te lanza constantemente pensamientos, análisis y datos adicionales que no siempre parecen prácticos.

Aun así, mucha gente que se frustra en su primera partida acaba reconociendo que, aunque no terminen disfrutando al cien por cien, agradece que existan juegos como Disco Elysium. Obras que no buscan gustar a todo el mundo, que no se pliegan a la lógica de lo inmediato y lo simplificado, y que apuestan por la densidad y la autoría sin pedir perdón.

Disco Elysium: The Final Cut y sus versiones para consola

La edición Disco Elysium: The Final Cut llevó el juego un paso más allá con su llegada a PS4, PS5 y la mejora gratuita para PC. Esta versión introdujo doblaje completo para alrededor de 300 personajes, nuevas misiones con fuerte contenido político, animaciones adicionales, ilustraciones renovadas y una banda sonora más rica.

El núcleo jugable se mantiene: exploración isométrica en tercera persona, total ausencia de combates tradicionales y miles de líneas de diálogo de altísima calidad. El control, eso sí, fue un punto conflictivo en consolas. Al haber sido pensado de inicio para ratón y teclado, el sistema de selección de elementos con joystick puede resultar tosco: cuesta a veces apuntar al objeto exacto con el que quieres interactuar y puede que tengas que pulsar varias veces el botón de acción para que el juego responda.

También se detectaron problemas de interfaz, como textos demasiado pequeños en ciertos menús, algo especialmente molesto en pantallas alejadas. Además, algunos jugadores se toparon con bugs de peso que bloqueaban misiones o impedían progresar. ZA/UM fue lanzando parches (como el 1.2) para pulir muchos de estos errores, por lo que si se juega ahora es menos probable encontrar fallos graves, aunque siempre conviene estar al tanto de la versión instalada.

Pese a estas pegas técnicas, la opinión general sobre The Final Cut es que potencia todo lo que hace grande a Disco Elysium: la interpretación de las voces añade una capa emotiva enorme a los diálogos, y las nuevas misiones políticas profundizan todavía más en la ideología del mundo y del propio protagonista.

Disco Elysium Mobile en Android: la misma historia, otra forma de jugar

Con el salto a móviles, y en concreto a Android, Disco Elysium se enfrenta a un reto delicado: trasladar un RPG denso, pausado e introspectivo a un medio dominado por sesiones cortas, inmediatez y consumo casi “modo TikTok”. Cuando ZA/UM anunció esta versión, muchos jugadores veteranos temieron que la esencia se diluyera por completo.

La buena noticia es que la adaptación no es un recorte barato: la historia sigue siendo la misma, con Harry despertando de su resaca, el cadáver colgando del árbol, las tramas políticas, la corrupción, los traumas personales y todo el desfile de situaciones extrañas y conmovedoras que recuerdas del original. Los mismos personajes, las mismas conversaciones memorables, las mismas voces internas… están ahí.

La gran diferencia está en la estructura. En lugar de moverte libremente por Revachol con control directo sobre el personaje, la versión Mobile reorganiza la ciudad en escenas o “viñetas” secuenciadas a las que vas accediendo a medida que avanza la trama. Cada pantalla resalta con colores e indicadores los elementos interactivos, lo que simplifica muchísimo la navegación y reduce el tiempo muerto.

Además, el juego se adapta al formato vertical típico de móvil, priorizando que puedas jugar cómodamente con una mano y encadenar diálogos y decisiones sin necesidad de estar arrastrando al personaje continuamente por el escenario. Todo lo que antes requería caminar y explorar manualmente se vuelve más directo y accesible.

Más lineal, más ágil: pros y contras del enfoque “mobile”

Estos cambios tienen un impacto claro: la experiencia se vuelve bastante más lineal. Ya no eres tú quien decide a cada momento a qué esquina de Revachol ir, ni tienes que recordar mentalmente dónde estaba aquel personaje secundario o esa puerta cerrada. El propio juego te encamina hacia la siguiente escena relevante, y hasta existe un apartado que te permite saltar directamente a la misión que quieres resolver.

Para quienes amaban perderse caminando sin rumbo, dejarse caer en conversaciones secundarias durante horas o descubrir secretos a base de curiosear, esta estructura puede saber a poco. Da la sensación de que las misiones casi se resuelven solas, con mínima intervención en cuanto a exploración y planificación espacial.

Sin embargo, si pensamos en el contexto del móvil, el enfoque tiene sentido. La mayoría de usuarios juega en ratos de 10-20 minutos, en el transporte público, en la cama antes de dormir o entre tareas. No siempre puedes permitirte una hora seguida de lectura intensa y paseo por un mapa grande. La versión Mobile optimiza todo para que, en cada pequeña sesión, avances en la historia y tomes varias decisiones relevantes sin perder tiempo buscando qué hacer.

Lo que se sacrifica en romanticismo de “vagar por la ciudad” se gana en agilidad y accesibilidad. Los dilemas filosóficos siguen ahí, las discusiones políticas se mantienen intactas, las voces en tu cabeza continúan desvariando y empujándote en direcciones peligrosas, y el cadáver sigue pudriéndose en el mismo árbol. Lo que cambia es el ritmo: el juego te sirve los momentos importantes casi seguidos, con menos silencios entre medias.

¿Pierdes algo importante jugando en Android?

La pregunta clave es si, con esta adaptación, estás “rompiendo” Disco Elysium o viviendo una versión recortada de su magia. La respuesta está a medio camino: a nivel narrativo y temático, no, no estás perdiendo el corazón del juego. Sigues tomando decisiones difíciles, definiendo la personalidad de tu policía, enfrentándote a Revachol y sus contradicciones y aceptando que no puedes hacerlo todo bien en una sola partida.

Lo que sí se diluye es cierta sensación de mundo abierto y de estar habitando físicamente el barrio. En PC o consola, caminar hasta un sitio, perderte, gastar tiempo explorando un callejón sin saber si hay algo, todo eso refuerza la inmersión y hace que la ciudad se sienta más orgánica. En Android, la fragmentación en escenas y la navegación guiada sustituyen parte de esa vivencia por eficiencia.

Al mismo tiempo, la estructura de niveles y el seguimiento claro de la progresión permiten algo que muchos valoran muchísimo: jugar en cualquier momento durante 15-20 minutos y sentir que ha cundido. No necesitas reservarte la tarde para “meterte en el papel”; puedes avanzar la investigación o resolver un conflicto en una pausa de la vida diaria.

Hay jugadores que han llegado a la versión móvil incluso, digamos, de forma no oficial, precisamente porque no quieren comprar un juego solo para móvil y porque buscan una forma más flexible de experimentar la historia. Muchos de ellos agradecen esa posibilidad de abrir el juego un rato y cerrar, aunque sean conscientes de que parte de la experiencia original —como recrearte en la música de una zona mientras paseas o hacer zoom sobre un rincón concreto y quedarte allí pensativo— queda un poco atrás.

Modelo de negocio y lanzamiento en Android

Otro detalle interesante de Disco Elysium Mobile es que no sigue el típico modelo free-to-play plagado de anuncios y micropagos. La versión para Android llega solo a Google Play y con un precio de 9,99 dólares. No es gratuita, pero los dos primeros capítulos se pueden jugar sin pagar un euro, lo que te permite probar bien el tono, el ritmo y el tipo de decisiones antes de decidir si quieres lanzarte a por la experiencia completa.

Este enfoque choca con lo habitual en móviles, donde se da por hecho que casi todo debe ser gratis de entrada. Pero tiene lógica en un juego como este: no hay sistemas pensados para exprimir tiempo o dinero, ni barreras artificiales, ni energías que se recargan. Pagas una vez y tienes acceso a una historia cerrada y autoral, pensada para disfrutarse sin interrupciones comerciales.

Según lo previsto, el lanzamiento en Android está fijado para el 5 de agosto de 2025. Eso sitúa al juego en un contexto donde muchos usuarios ya han oído hablar de Disco Elysium pero no se han animado a jugarlo en PC o consola. Para ellos, esta versión puede ser la puerta de entrada perfecta: una joya oculta que, por fin, cabe en el bolsillo.

Disco Elysium en Android es una forma distinta de acercarse a un juego único: si valoras más la libertad total, el deambular y el ritual de sentarte horas ante la pantalla, la versión original sigue siendo insuperable; si, en cambio, te seduce la idea de llevar uno de los mejores RPG narrativos contigo y vivirlo a bocados en tu día a día, el port para móviles mantiene intacta su alma, aunque cambie la forma de servirla. Comparte la información y más usuarios sabrán todo sobre Disco Elysium para Android.

¿Se nos ha ido la mano con el minimalismo? Los nuevos iconos Apple nos hacen preguntarnos si han olvidado que diseñar también es emocionar

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 19:01

Creator Studio es la nueva gran apuesta de Apple, un paquete de aplicaciones que unifica todo el software creativo de la compañía. Pero en este artículo vamos a dejar de lado las funciones o el precio para centrarnos en lo que está acaparando la conversación: el diseño de sus iconos. Y es que el debate que están generando es intenso.

Basta con entrar en X para ver que muchos usuarios se preguntan qué está pasando en Apple, una compañía que siempre ha sido el referente absoluto del detalle cuidado. Es cierto que ya no estamos en la época del esqueuomorfismo, aquel estilo que imitaba la vida real. Pero en este 2026 da la sensación de que hemos llegado quizá al otro extremo.

De la profundidad de Big Sur a la "planicie" actual

Y no es que la evolución haya sido mala hasta ahora. De hecho, el diseño maduró muy bien con macOS Big Sur. En mi opinión, ese fue el punto dulce de los iconos modernos de Apple: eran minimalistas pero tenían profundidad, texturas y sombras. Incluso con la llegada reciente de Liquid Glass, se ha seguido cuidando esa tridimensionalidad y las capas de iluminación para que la interfaz tuviera "cuerpo". Un buen ejemplo es el icono de Mapas, Fotos o Cámara.

Por eso el choque ha sido tan fuerte con estos nuevos iconos de Creator Studio. Primero por el color: solamente los han presentado en modo oscuro. Si miro ahora mismo el Dock de mi Mac, veo colores vivos y aplicaciones claras. A no ser que cambie todo el sistema a oscuro, esto va a generar un contraste visual muy extraño. De momento es lo único que han enseñado, así que habrá que esperar al lanzamiento del día 28 para ver si existe una alternativa con el modo claro.

Iconos de Apple Creator Studio

El otro punto polémico es la unificación, y se entiende el movimiento: Apple tenía aplicaciones sueltas como Final Cut, la comprada Pixelmator o las de iWork y al crear su propio "Creative Cloud" a lo Adobe requería que todas respiraran el mismo aire visual.

{"videoId":"x9xomtk","autoplay":true,"title":"Apple Creator Studio", "tag":"", "duration":"30"} Mejor resuelto que Adobe, pero con tropiezos

Si lo comparamos con la competencia, el objetivo se ha conseguido y está mejor resuelto que lo de Adobe. Su sistema es puramente funcional, dos letras en un cuadrado de color para reconocerlo rápido, pero de diseño tiene poco. Apple aquí ha intentado ir un paso más allá manteniendo la simbología clásica, pero la ejecución ha despertado críticas por lo que hemos perdido en el camino.

Iconos de Adobe Creative Cloud

El caso más evidente es el cambio de Pixelmator. Hemos pasado de un pincel, símbolo universal de arte, a un icono que recuerda irremediablemente al de Atajos. Parece más un símbolo de programación que una herramienta de diseño. Aunque realmente el nuevo icono es una capa de imagen y una curva de color.

Antiguo y nuevo icono de Pixelmator

Y algo parecido ocurre con Motion. Su icono anterior, aquella especie de giroscopio, quizá era excesivo, pero tenía personalidad. Ahora es una simple "M". Muchos dicen que parece la M de McDonald's a medio hacer y no les falta razón.

Pero aquí rompo una lanza a favor del diseño: conceptualmente es una M dibujándose "en movimiento", lo cual tiene todo el sentido para la app, pero la similitud visual con la marca de hamburguesas es innegable.

Antiguo y nuevo icono de Motion

Y todo esto hay quien lo ha llevado al extremo. En redes se han visto diseños usando el nuevo icono de Logic Pro como la rueda de un coche, el de Freeform como un bote de mayonesa, Pages como una zanahoria o Pixelmator como un cangrejo.

Imagen | @fridmantema

Estas coincidencias desafortunadas ocurren, por supuesto. Ya le pasó a Steve Jobs con el nombre del iPad y las quejas que recibió por su asociación con productos de higiene femenina en inglés (una compresa).

Sin embargo, mirando la evolución completa, es inevitable sentir que hemos perdido "alma" por el camino. Jonathan Ive y Jobs decían siempre que el diseño tiene que emocionar. Y aunque un icono es solo un acceso directo, también es arte y debería contar una pequeña historia sobre lo que vas a hacer al pulsarlo.

Imagen | @BasicAppleGuy

Ahora tenemos una suite unificada, sí, pero la pregunta es si se nos ha ido la mano con el minimalismo. De momento tocará acostumbrarse y reírse con los memes de las ruedas de Logic Pro puestas en un coche, a la espera de ver si Apple tiene guardado un "modo claro" que nos sorprenda.

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La noticia ¿Se nos ha ido la mano con el minimalismo? Los nuevos iconos Apple nos hacen preguntarnos si han olvidado que diseñar también es emocionar fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Por qué Joplin es la mejor opción para tus notas cifradas en Android

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 18:57

Si buscas una app para tomar notas cifradas en Android que sea segura, privada, potente y además gratuita, es muy probable que Joplin haya aparecido una y otra vez en tus búsquedas. Y no es casualidad: reúne justo la mezcla que muchos usuarios quieren hoy en día: código abierto, cifrado, sincronización entre dispositivos y un montón de funciones avanzadas sin pagar suscripción.

Al mismo tiempo, también es normal que al principio Joplin resulte un poco liosa, sobre todo por el tema de la sincronización. Mucha gente la descarga, la prueba, se frustra con las opciones de nube, la borra… y luego vuelve porque ninguna otra app encaja tan bien. Si te ves reflejado en esto, sigue leyendo, porque aquí vas a entender por qué Joplin es tan buena opción para tus notas cifradas en Android y cómo sacarle partido sin volverte loco.

¿Por qué Joplin destaca frente a otras apps de notas?

Cuando se compara Joplin con alternativas como Standard Notes, Google Keep u otros servicios de notas, la sensación general es que Joplin ofrece muchas más funciones sin cobrarte nada. Mientras que algunas apps gratuitas se quedan en lo básico -poco formato, pocas opciones de organización, casi nada de personalización- Joplin va justo en la dirección contraria.

Un caso muy típico es el de quien viene de Google Keep y se choca con sus límites. Keep es rápida y la sincronización entre dispositivos va como un tiro, pero tiene un límite de caracteres por nota que a muchos les parece un horror. Para textos largos, apuntes extensos, documentación o proyectos, se queda corta enseguida. Joplin, en cambio, está pensada para que puedas tener notas extensas, bien estructuradas y organizadas sin preocuparte tanto por esos límites artificiales.

También se suele comparar Joplin con Standard Notes. Mucha gente aprecia la simplicidad y el enfoque en la privacidad de Standard Notes, pero en su plan gratuito la app se siente demasiado recortada: pocos formatos, dificultades para usar negritas, imágenes o funciones avanzadas, y la sensación de que para tener algo realmente potente tienes que pasar por caja. Frente a eso, Joplin ya en su versión gratuita te deja trabajar con Markdown, adjuntar archivos, usar etiquetas, plugins, alarmas, listas de tareas y mil cosas más.

Desde esa perspectiva, Standard Notes se percibe como una app de notas muy básica que hace justo lo necesario y poco más, mientras que Joplin encaja mejor con usuarios que quieren exprimir sus notas al máximo: documentación técnica, apuntes largos, proyectos, listas avanzadas, etcétera. Y todo ello manteniendo la filosofía de software libre y privacidad.

Una app gratuita, de código abierto y multiplataforma

Una de las claves del éxito de Joplin es que es completamente gratuita y de código abierto. No dependes de un modelo cerrado donde un día pueden cambiar las condiciones, subir precios o limitar funciones; el código está disponible en GitHub y existe una comunidad activa detrás que reporta fallos, propone mejoras, traduce la app y desarrolla plugins.

Además, Joplin es multiplataforma de verdad: la puedes usar en Android, iOS, Windows, macOS y Linux. Esto significa que puedes empezar una nota en tu móvil, seguirla en la tablet y terminarla en el ordenador sin cambiar de entorno ni de formato. Para quien trabaja con varios dispositivos a diario, esta continuidad es oro puro.

La aplicación funciona de forma parecida a Evernote, con la diferencia de que no tienes que pagar una suscripción obligatoria. Organiza la información en “libretas” (cuadernos), dentro de las cuales puedes crear tantas notas o tareas como quieras, e incluso sublibretas para tenerlo todo todavía más estructurado.

Organización potente: libretas, sublibretas, notas y tareas

El sistema de organización de Joplin se basa en libretas y sublibretas. Puedes tener, por ejemplo, una libreta “Trabajo” y dentro una sublibreta “Tareas pendientes” y, a la vez, notas sueltas en la libreta principal. Esto te permite montar estructuras bastante flexibles sin complicarte en exceso.

Dentro de cada libreta puedes crear tanto notas normales como tareas (to-dos). Las notas sirven para texto libre, documentación, apuntes, etc. Las tareas, en cambio, añaden opciones específicas como marca de completado y alarmas, lo que las hace útiles para gestionar recordatorios o pequeñas listas de cosas por hacer integradas en el mismo entorno donde tienes toda la información.

En escritorio, crear estos elementos es muy cómodo con atajos de teclado: Ctrl+N para una nueva nota y Ctrl+T para una nueva tarea. Desde la lista de notas puedes enviar cualquier elemento a la papelera con la tecla “Suprimir” o eliminarlo definitivamente con “Shift+Suprimir”, con confirmación para evitar despistes.

Edición avanzada: Markdown, formato rico y accesibilidad

Una gran ventaja de Joplin es su editor, que permite trabajar tanto con texto enriquecido como con sintaxis Markdown. Puedes escribir de forma normal y usar los botones de formato (listas, cursiva, negrita, etc.), o bien escribir directamente en Markdown si estás acostumbrado a este lenguaje ligero.

Para quienes ya tienen notas en Markdown, Joplin es especialmente cómodo porque puedes pegar directamente contenido en este formato y verlo con una vista previa. Incluso se puede usar casi como un editor Markdown dedicado, gracias al modo en el que una parte de la pantalla muestra el texto sin procesar y otra parte enseña el resultado final con el formato aplicado.

El editor permite trucos útiles, como la lista de casillas de verificación escribiendo “- ” (con un espacio entre los corchetes) para crear listas de tareas clicables dentro de una nota. También puedes generar una tabla de contenidos automática en documentos largos simplemente añadiendo en la nota y activando la opción correspondiente en los ajustes de Markdown.

A nivel de manejo, puedes mover líneas con Alt+flecha arriba o abajo y usar muchos atajos similares a los de aplicaciones como Visual Studio Code o Microsoft Word, lo que hace que el proceso de edición sea bastante ágil si sueles trabajar con el teclado.

Otra función interesante es la opción de alternar el diseño del editor con Ctrl+L. Esto activa una vista dividida donde ves arriba el texto que escribes y debajo la representación final como si fuera una página web. Para escribir con Markdown y ver al instante cómo queda, es una maravilla, aunque con lector de pantalla hay que familiarizarse un poco porque no siempre anuncia bien el estado de esta vista y conviene moverse al marco correspondiente con ciertas teclas específicas.

Interfaz por secciones y accesible con lector de pantalla

La interfaz principal de Joplin se divide en tres grandes zonas claramente diferenciadas: a la izquierda las libretas, en el centro la lista de notas de la libreta seleccionada y a la derecha el área de edición de la nota activa. Esta estructura facilita ver siempre el contexto de lo que estás haciendo.

Para usuarios de lector de pantalla, Joplin ha mejorado mucho en accesibilidad en los últimos años. El modo Editor / Vista Dividida suele ser el que mejor funciona, y la comunidad ha colaborado intensamente con traducciones y sugerencias para que la app sea más cómoda. El proyecto incluso tiene una sección específica de accesibilidad donde se discuten mejoras y ajustes.

Es cierto que el ecosistema alrededor del proyecto (foros, GitHub, sistema de traducciones, etc.) puede resultar algo caótico, porque hay varios canales que se solapan. Aun así, la ventaja es que el equipo está abierto a sugerencias y a recibir feedback tanto de accesibilidad como de funcionalidad general.

Para moverte rápido entre secciones en la versión de escritorio, es muy útil memorizar algunos atajos que te evitan ir tabulando sin parar por la interfaz:

  • Ctrl+Mayús+S para ir a la barra lateral de libretas.
  • Ctrl+Mayús+L para saltar a la lista de notas.
  • Ctrl+Mayús+N para enfocar el título de la nota.
  • Ctrl+Mayús+B para ir directamente al cuerpo de la nota.
  • Ctrl+Mayús+O para entrar en las acciones del editor.

En Android la interfaz está adaptada al formato móvil, pero sigue manteniendo la misma filosofía de estructura en secciones: lista de libretas, lista de notas y zona de edición. Esa coherencia entre plataformas hace que, una vez te acostumbras, moverte entre dispositivos sea mucho más natural.

Búsqueda avanzada en todas tus notas

Joplin incorpora una función de búsqueda bastante potente que te permite localizar información tanto dentro de una nota como en todas tus notas y libretas a la vez. Si sueles acumular mucho contenido, esto es vital para no perderte.

Dentro de la nota activa puedes usar Ctrl+F para buscar texto concreto, lo típico para encontrar rápidamente un término en un documento largo. Si lo que quieres es saltar directamente a una nota, libreta o etiqueta, Ctrl+P te abre un cuadro de búsqueda rápida que funciona casi como el lanzador de Windows o macOS: escribes unas letras, pulsas Intro y vas al elemento buscado.

También puedes realizar búsquedas globales con F6 para filtrar todas las notas; a medida que escribes, los resultados van apareciendo en la lista. Para salir del modo de búsqueda basta con moverte con Tab o Shift+Tab hasta la opción de borrar búsqueda y volver a la vista normal.

Sincronización: la pieza clave para usar Joplin en Android

Donde más dudas surgen es en el tema de la sincronización entre dispositivos. Mucha gente instala Joplin en la tablet y en el móvil, ve opciones como Dropbox, OneDrive, sistema de archivos, Nextcloud, Joplin Server… y no sabe qué elegir. Eso lleva a frustración, desinstalar y volver a otras apps más simples pero menos potentes.

La idea básica es que Joplin no usa su propio servidor gratuito por defecto, sino que se conecta a un servicio de almacenamiento externo o a tu propio servidor (si prefieres alternativas a Google Drive). Eso te da mucha libertad, pero también implica que tengas que decidir dónde quieres que vivan tus notas cifradas.

Opciones de sincronización disponibles

En el menú Herramientas > Opciones > Sincronización (en escritorio) o en los ajustes de la app en Android, verás varias alternativas para elegir dónde se guardarán y se sincronizarán tus datos. Las principales son:

  • Joplin Cloud: es el servicio oficial de pago. Ofrece sincronización sencilla, soporte directo y opciones para compartir notas con otras personas. Si necesitas colaboración o quieres algo que “simplemente funcione” sin configurar nada raro, es la opción más cómoda, aunque de pago.
  • Dropbox: opción muy utilizada. Es gratuita hasta un cierto espacio, pero Joplin avisa de que Dropbox no está optimizado para manejar miles de archivos pequeños, así que la sincronización puede tardar más (por ejemplo, 90 segundos o más en algunos casos cuando hay muchos cambios).
  • OneDrive: funciona de manera similar a Dropbox. La cuenta gratuita de OneDrive ofrece en general unos gigas de almacenamiento (normalmente 5 GB), suficientes para notas y adjuntos moderados, pero con las limitaciones típicas de los planes gratuitos de Microsoft.
  • Nextcloud, WebDAV, AWS S3 o Joplin Server: estas opciones están pensadas para usuarios con nubes autoalojadas o administradores más avanzados. Si tienes tu propio servidor, VPS o instancia de Nextcloud, aquí puedes montar un sistema totalmente bajo tu control, ideal para los que priorizan la soberanía de los datos.

También existe el modo de sincronización mediante “sistema de archivos”, que lo que hace es guardar las notas en una carpeta local. Si luego esa carpeta se sincroniza con otro servicio (por ejemplo, con una app tipo Syncthing, una carpeta compartida en la nube, etc.), puedes replicar los datos en otros dispositivos. Pero por sí solo, el sistema de archivos solo guarda en el almacenamiento del dispositivo; la “magia” de sincronizar con otros dispositivos depende de que esa carpeta la gestione otra herramienta.

¿Qué opción elegir si no quieres Dropbox?

Si no tienes (ni quieres) una cuenta de Dropbox, tienes varias alternativas prácticas. Por un lado, OneDrive puede ser suficiente para un uso normal, siempre y cuando aceptes las limitaciones de la cuenta gratuita (espacio y posibles cambios de condiciones a futuro). Para notas sin adjuntos enormes, suele ir sobrado.

Si no te convence depender de Microsoft, puedes plantearte el uso de servicios autoalojados como Nextcloud. En este caso, tú o alguien de tu entorno debe montar el servidor (en un NAS, un VPS, un servidor en casa, etc.), y después Joplin se conectará a él como si fuera una nube más. Es más trabajo al principio, pero a cambio tienes control total sobre tus datos.

El auto-hospedaje con Nextcloud o con Joplin Server se considera por muchos usuarios la “mejor manera” a nivel de privacidad y soberanía, siempre que estés dispuesto a dedicarle tiempo a la configuración. Hay guías y tutoriales oficiales y de la comunidad para desplegar estas soluciones, tanto con Docker como en instalaciones más tradicionales.

Activar el cifrado de extremo a extremo

Un punto crucial para quien quiere mantener sus notas cifradas en Android es entender cómo funciona el cifrado de extremo a extremo (E2EE) en Joplin. Esta función protege tus datos de forma que solo tú (con tu contraseña) puedas leerlos, incluso si se almacenan en un servicio como Dropbox o OneDrive.

Por defecto, el cifrado viene desactivado y hay que configurarlo manualmente. Para ello, en la aplicación de escritorio o en Android tienes que ir a los ajustes de sincronización, buscar la sección de cifrado y activar el E2EE estableciendo una contraseña segura. A partir de ese momento, las notas que se sincronicen se guardarán cifradas y los demás dispositivos Joplin necesitarán esa misma contraseña para descifrarlas.

Es importante que no pierdas esa contraseña, porque sin ella no podrás recuperar el contenido cifrado; considera usar gestores de contraseñas para guardarla. Una vez configurado, tus notas estarán protegidas frente a accesos no autorizados, incluso si tu proveedor de nube sufriera un problema de seguridad.

Gestión del tamaño de la base de datos y papelera

Con el tiempo, muchos usuarios se dan cuenta de que la base de datos de Joplin empieza a ocupar bastante espacio. Esto suele deberse a dos factores: el historial de versiones de las notas y el tiempo que las notas borradas se mantienen en la papelera.

Por defecto, Joplin guarda un historial de cambios de hasta 90 días, lo que significa que puedes volver atrás en el tiempo en caso de que borres o modifiques algo por error. Es útil, pero si creas y editas muchísimas notas, el tamaño se dispara. Una solución práctica es reducir ese periodo a 7 días o un rango que te encaje mejor, desde los ajustes.

Algo parecido pasa con la papelera: de entrada, las notas borradas se mantienen 90 días antes de eliminarse del todo. Si quieres que la app sea más “ligera”, puedes reducir este periodo a 30 días o incluso menos. De esa forma, Joplin limpiará antes los datos antiguos y tu almacenamiento, tanto local como en la nube, respirará mejor.

Tareas, alarmas y recordatorios

Las tareas en Joplin son una extensión natural de las notas, y permiten añadir recordatorios sencillos dentro de la propia app. Cuando creas una tarea, verás que entre el título y el cuerpo del texto aparecen opciones adicionales.

Al tabular, pasas por el campo de idioma y luego por un botón tipo “Establecer alarma”. Al pulsarlo, se abre un panel donde puedes elegir día, mes, año, hora y minutos, moviéndote con tabulador o con flechas izquierda y derecha entre los distintos campos. Con las flechas arriba y abajo cambias los valores, o puedes escribirlos directamente si te resulta más cómodo.

Una vez configurada, la alarma hará que recibas una notificación el día y hora indicados en los dispositivos donde tengas Joplin instalado. Eso sí, necesitas haber abierto la app para que se haya sincronizado esa tarea en cada dispositivo; si no, la notificación no llegará a todos lados a tiempo.

Como sistema avanzado de planificación no llega al nivel de un buen calendario o app específica de recordatorios, porque no permite configuraciones muy finas de avisos con mucha antelación. Pero para tareas sencillas y recordatorios básicos integrados con tus notas cifradas, resulta muy práctico.

Para marcar una tarea como completada basta con situarse sobre ella en la lista de notas y pulsar la barra espaciadora. Si la marcas por error o quieres volver a dejarla como pendiente, puedes repetir la operación y el estado cambiará de nuevo.

Importar, exportar y migrar desde otras aplicaciones

Uno de los puntos fuertes de Joplin es la facilidad para importar notas desde otras aplicaciones. Si vienes de Evernote, por ejemplo, hay instrucciones específicas para importar cuadernos con su formato, etiquetas y estructura, evitando que tengas que rehacer todo a mano.

En el menú de archivo, dentro de Importación y exportación, puedes traer contenidos en formatos como ENEX (Evernote), Markdown, OneNote y otros. A la inversa, también es posible exportar tus notas a formatos como JEX (propio de Joplin), JSON, PDF, etc., lo que te da una salida de emergencia si algún día decides cambiar de herramienta.

El único caso algo más incómodo es si vienes de aplicaciones muy específicas de tareas como Microsoft To Do, donde el formato no se adapta tan bien al modelo de notas y libretas de Joplin. En estos casos, a veces toca pasar el contenido a mano o usar herramientas intermedias para transformarlo.

Plugins y extensiones para ir un paso más allá

Joplin no se queda solo en lo que trae de serie; también ofrece un sistema de plugins y complementos externos que amplían la funcionalidad de manera importante. Desde la app de escritorio puedes gestionar estos plugins y añadir los que más te interesen.

Web Clipper para capturar contenido de la web

El plugin más popular probablemente sea Web Clipper. Al activarlo en las opciones, Joplin abre un puerto local que se comunica con una extensión que instalas en tu navegador. A partir de ahí, puedes enviar contenido de páginas web directamente a Joplin como notas.

Desde la extensión del navegador puedes guardar la página completa, solo el texto sencillo, el fragmento seleccionado, una captura de pantalla o incluso la URL. Además, tienes la opción de convertir el HTML a sintaxis Markdown, lo que se integra muy bien con el modelo de trabajo de Joplin.

En la ventana del Web Clipper, puedes elegir en qué libreta se guardará la nota y qué etiquetas llevará. Una vez seleccionado todo, la envías y al poco aparece en Joplin lista para organizarla o editarla como quieras. Es especialmente útil para quienes recopilan documentación técnica, artículos o tutoriales para leer más tarde.

Email to Note y otros complementos

Otro complemento interesante es Email to Note, que se integra con Joplin Cloud. En este caso, se te asigna una dirección de correo y todo lo que reenvíes allí se convertirá en una nota dentro de tu libreta “inbox”: el asunto pasa a ser el título de la nota y el cuerpo del correo se convierte en el contenido de la misma.

Para los que trabajan mucho con Jira existe el plugin joplin2jira, que añade una opción “Export to Jira” en la barra de acciones del editor. Lo que hace es convertir la sintaxis en la que has escrito la nota a la sintaxis que espera Jira y copiarla al portapapeles; luego solo tienes que pegarla en la incidencia y se respeta el formato lo mejor posible.

Estos solo son algunos ejemplos; la comunidad crea constantemente nuevos plugins para personalizar aún más la experiencia, desde mejoras de interfaz hasta herramientas de productividad y automatización, lo que convierte a Joplin en una plataforma mucho más flexible de lo que parece a primera vista.

¿Y qué pasa con alternativas como Cryptee?

En el mundo de las notas cifradas también han ganado fuerza otras soluciones como Cryptee, que destaca por su sencillez, su enfoque en privacidad y su alojamiento en Europa. Cryptee es igualmente de código abierto, ofrece cifrado robusto y una interfaz muy amigable, lo que lleva a algunos usuarios a verla como más fácil de usar que Joplin o Standard Notes.

Su modelo de almacenamiento es claro: 100 MB gratis para siempre, y luego varios planes de pago escalados, por ejemplo 10 GB por 3 € al mes, 400 GB por 9 € al mes y 2000 GB por 27 € al mes. Para quien prefiere una solución más cerrada pero extremadamente simple, Cryptee puede ser una muy buena alternativa.

Aun así, muchos siguen prefiriendo Joplin porque no limita tanto el espacio en su modelo básico, ofrece una personalización brutal y permite elegir dónde alojar tus datos. Si te gusta toquetear la configuración, usar Markdown a fondo, conectar tu propia nube, probar plugins y tener un ecosistema abierto, Joplin suele encajar mejor.

Al final, todo depende del equilibrio que busques entre simplicidad, potencia y control. Para un uso intensivo, con notas largas, cifrado de extremo a extremo, sincronización flexible y un sistema de plugins potente, Joplin sigue siendo una de las mejores opciones en Android y en el resto de plataformas.

Joplin se ha ganado su fama porque combina privacidad real, potencia de organización, edición avanzada y un modelo abierto que te deja elegir la nube, cifrar tus datos y trabajar desde cualquier dispositivo sin pasar por cajas de suscripción obligatorias. Si estás dispuesto a dedicarle un rato a entender la sincronización y ajustar algunos parámetros, se convierte en una herramienta de notas cifradas en Android difícil de superar.

El futuro pasa por nuestros ojos, pero los míos no ven tres en un burro. Apple consigue una patente para acabar con las graduaciones

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 17:30

Apple ha registrado un sistema de lentes líquidas deformables que podría eliminar la necesidad de cristales graduados en sus futuros dispositivos. Un "santo grial" para quienes sufrimos miopía y astigmatismo.

Llevo gafas desde el instituto. Recuerdo perfectamente la sensación de salir de la óptica con mi primera montura graduada y pensar: "Guau, esto se ve como una pantalla Retina". Por aquella época ya apuntaba maneras de fanboy, pero qué me iba a decir a mí mi yo adolescente que ahora, con 30 años, estaríamos a punto de llevar gafas de Apple literalmente pegadas a los ojos.

La realidad es que los que necesitamos graduación tenemos un problema con la tecnología asociada a las gafas. O mejor dicho, un sobrecoste. Lo he vivido con las Vision Pro. El dispositivo ya es caro, pero es que encima tienes que pedir los inserts ópticos a medida. 

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Y ahora que me toca renovar mis gafas de ver, me he planteado seriamente comprar unas tipo Ray-Ban Meta. Pero me frena lo mismo de siempre. Mi graduación últimamente baila más y no me apetece gastarme un dineral en unos cristales fijos para una montura tecnológica que, seamos sinceros, no cuesta precisamente "tan solo un euro más".

Por suerte, parece que en Cupertino hay algún ingeniero miope que nos entiende. Apple lleva años cocinando esto en sus laboratorios y la última patente que han conseguido es el sueño de cualquiera que no quiera volver otro año más a la óptica.

La patente: lentes que se comportan como un músculo

Tal y como informa Patently Apple, Apple ha conseguido registrar un sistema bajo el título "Deformable Piezoelectric Lens System". La documentación describe una forma mecánica de modificar la graduación en tiempo real, sin necesidad de cambiar cristales físicos.

El sistema se basa en una lente que alberga una cavidad llena de líquido. Alrededor de ella, Apple sitúa una serie de actuadores piezoeléctricos, pequeños motores, que empujan y deforman físicamente la estructura de la lente para alterar su curvatura. Como moldear un cristal de gafa en el momento.

  • Para la miopía, los actuadores modifican la forma de la cúpula para ajustar la potencia esférica.
  • Para el astigmatismo, el sistema aplica presión de forma asimétrica, anisotrópica, permitiendo corregir el eje exacto que el ojo necesita.

La diferencia respecto a intentos anteriores está en la eficiencia energética. La patente permite mover la lente a la posición deseada y mantenerla "bloqueada" sin consumir apenas energía. Una vez configurado, se quedaría así. Y esto resuelve el problema que tenían las lentes activas, no gastar la batería de las gafas solo por mantener la graduación fija, ya que hasta ahora los motores tenían que estar empujando continuamente.

En Applesfera Las Vision Pro son el Mac de los 90 y Apple lo ha entendido. Por eso está fabricando el "iPhone" de las gafas inteligentes

Desde hace años se están viendo registros de más patentes relacionadas con la corrección de la visión. En 2023 se centraron en materiales de cristal líquido capaces de cambiar sus propiedades con electricidad.

Todo para crear un dispositivo "talla única" en lo visual. Unas Apple Glass o Vision Pro que, al ponértelas, sincronicen con tu perfil de Salud, detecten tus dioptrías y se autoajusten. Esto eliminaría la necesidad de stock personalizado y los tiempos de espera de fabricación de lentes.

Lentes de graduación para Vision Pro ¿Cuándo veremos esto? (spoiler: paciencia)

Ahora toca bajar al suelo. Que Apple tenga la patente no garantiza un lanzamiento. La compañía registra cientos de ideas al año que nunca salen del papel y, aunque esta es sin duda una de las más prometedoras que hemos visto en el sector óptico, sigue siendo un concepto muy futurista. De hecho, ni siquiera sabemos si hay un prototipo funcional o si es solo documentación para "marcar territorio".

Si se cumplen las previsiones, en 2027 veremos las primeras gafas "ligeras" de Apple, pero bajo un concepto similar a las Ray-Ban Meta, sin pantallas, centradas en cámaras, audio e IA contextual. Para este modelo, seguiremos dependiendo sí o sí de la óptica tradicional. Incluso para los modelos con pantalla AR previstos hacia 2028, integrar un sistema de lentes líquidas y mini motores ópticos parece un reto demasiado complejo a corto plazo.

Imagen | AppleHub

Hablamos de un horizonte realista (y optimista) de 5 a 10 años. Suena lejano, lo es, pero llevamos siglos usando cristales tallados. Conseguir cambiar eso no será fácil. Eso sí, si Apple logra materializarlo y es la primera en hacerlo, tendrá en sus manos el factor diferencial para ganar la guerra de las gafas inteligentes. Hasta entonces, a los miopes nos tocará seguir asumiendo el coste extra de los cristales graduados, pero al menos ya sabemos que la solución técnica para evitarlo existe.

En Applesfera | Nuevas gafas de Apple - Todo lo que creemos saber sobre ellas

En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él

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¿Qué es la tecnología LTPO de las pantallas?

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 17:01

En los últimos años, las pantallas se han convertido en el gran campo de batalla entre fabricantes de móviles, relojes y otros dispositivos: más brillo, más resolución, más hercios y, a ser posible, menos gasto de batería. En medio de esta carrera ha aparecido un nombre que ya verás por todas partes: LTPO.

Puede que al mirar las especificaciones de un móvil tope de gama hayas visto algo como «OLED LTPO 120 Hz» y te hayas quedado igual. No es solo una etiqueta de marketing: detrás hay un cambio importante en cómo está construida la pantalla y en cómo gestiona la energía para poder bajar la frecuencia de refresco hasta 1 Hz y subirla cuando hace falta. Vamos a desmenuzarlo sin tecnicismos innecesarios, pero sin dejar nada importante fuera.

Qué es exactamente una pantalla LTPO

Lo primero que hay que aclarar es que LTPO no define el tipo de pantalla (no es un rival de LCD u OLED), sino la tecnología que se usa en la matriz de transistores TFT que hay justo debajo de los píxeles. Esa matriz es la que se encarga de encender y apagar cada punto de la imagen y de controlar cómo se actualiza.

Las siglas LTPO vienen de «Low-Temperature Polycrystalline Oxide», que en castellano suele traducirse como óxido policristalino de baja temperatura. Hasta la llegada del LTPO, lo habitual en las pantallas OLED con matriz activa era usar LTPS, es decir, silicio policristalino de baja temperatura, como base de esos transistores TFT.

La gracia del LTPO es que combina en la misma capa transistores LTPS con transistores basados en óxidos metálicos (como los famosos IGZO: óxido de indio, galio y zinc). Dicho de forma sencilla: aprovecha la velocidad y capacidad de conducir corriente del LTPS y la bajísima fuga de corriente de los óxidos, que son ideales para mantener una imagen fija consumiendo lo mínimo.

Esta mezcla permite construir paneles mucho más flexibles a la hora de gestionar la tasa de refresco y, sobre todo, hacerlo sin tener que recurrir a tantos chips y controladores externos como en las soluciones anteriores. El resultado es una pantalla pensada para cambiar de hercios sobre la marcha sin castigar tanto la batería.

Por qué LTPO se lleva tan bien con las pantallas OLED

Aunque en teoría se podrían fabricar pantallas LCD que aprovechen LTPO, en la práctica esta tecnología ha nacido y crecido para ir de la mano de los paneles OLED, incluidos los AMOLED con matriz activa que tanto monta Samsung como otros fabricantes.

En una pantalla OLED, cada píxel emite su propia luz. Esto ya supone una ventaja energética importante frente a las LCD, porque cuando el píxel está apagado prácticamente no consume. Sin embargo, los circuitos que controlan esos píxeles (la famosa matriz TFT) siguen teniendo un papel clave en el consumo total.

Con LTPO, esa matriz se rediseña para que sea capaz de trabajar de forma muy estable a frecuencias extremadamente bajas (como 1 Hz) cuando lo que se muestra no cambia o lo hace muy poco, y a la vez permitir que el panel se dispare hasta 60, 90, 120 o 144 Hz cuando la situación lo requiere, como al desplazarte por redes sociales o al jugar.

Además, al no necesitar tantos componentes adicionales para coordinar el baile entre GPU, controlador de pantalla y panel, el sistema completo se simplifica. Menos chips y menos señales que enviar implican un ligero ahorro extra y menos latencia al ajustar la tasa de refresco.

Cambio dinámico de la tasa de refresco: de 1 Hz a 120/144 Hz

La característica estrella de las pantallas LTPO es su capacidad de ofrecer una frecuencia de refresco variable real, muy amplia y automática. Aquí no hablamos de elegir manualmente entre 60 y 120 Hz y listo, sino de que la propia pantalla pueda moverse en un abanico enorme de valores según lo que estés haciendo.

En muchos móviles con OLED LTPO, la pantalla puede bajar hasta 1 Hz, lo que significa que solo se actualiza una vez por segundo o incluso una vez por minuto en determinados modos, como en un reloj inteligente mostrando la hora estática o en un móvil con la pantalla siempre encendida.

Cuando el sistema detecta movimiento en pantalla —animaciones del sistema, scroll en apps, juegos, vídeos—, el panel puede subir automáticamente a 60, 90, 120 o más hercios. Hay modelos que trabajan, por ejemplo, entre 10 y 120 Hz, otros que saltan entre rangos como 1, 24, 60, 90 y 120 Hz, y algunos gaming que llegan a 144 Hz como techo.

Esta gestión puede ser bastante sofisticada: algunas implementaciones permiten que zonas diferentes de la pantalla trabajen a frecuencias distintas. Por ejemplo, una barra de tareas o un widget estático podrían ir casi congelados a 1 Hz, mientras el área donde se reproduce un vídeo o un juego funciona a 60 o 120 Hz.

El resultado para el usuario es que obtiene fluidez cuando realmente la necesita y, en los momentos de reposo, el panel «echa el freno» de forma inteligente para ahorrar batería sin que tengas que tocar nada en ajustes.

Ventajas energéticas reales de las pantallas LTPO

Conviene matizar algo importante: una pantalla OLED LTPO no tiene por sí misma un consumo mágico inferior a una OLED LTPS si las comparas a la misma frecuencia y en las mismas condiciones. El panel en sí no es de repente un 50 % más eficiente solo por llevar la etiqueta LTPO.

La mejora viene porque LTPO permite hacer un uso agresivo de la frecuencia de refresco variable sin tanto hardware adicional ni complicaciones. Es decir, el ahorro aparece cuando el móvil o el reloj realmente baja los hercios al mínimo en situaciones donde no necesitas tener la pantalla actualizándose a toda velocidad.

Hay fabricantes que hablan de reducciones de consumo de la pantalla de entre un 15 % y un 50 % dependiendo del escenario, justo por esta gestión dinámica. Samsung, con sus paneles HOP basados en el mismo concepto, presume de recortar el gasto de sus ya eficientes LTPO en torno a un 15-20 % adicionales en algunos casos.

Ahora bien, tampoco conviene exagerar: la pantalla sigue siendo uno de los componentes que más energía se come de todo el dispositivo, mucho más que el procesador o los módulos de comunicaciones en muchos casos. LTPO ayuda, y se nota en horas de pantalla, pero no hace milagros si luego vas con el brillo al máximo y 120 Hz forzados todo el día.

La gran ventaja práctica es que puedes tener paneles muy fluidos (120 Hz o más) sin renunciar por completo a la autonomía. La tecnología se encarga de desactivar esa fluidez cuando es innecesaria: leyendo un texto estático, viendo una foto, consultando la hora en un reloj o dejando el móvil en reposo con la pantalla siempre encendida.

Pantallas LTPO y modo Always On Display

Uno de los usos donde más brilla LTPO es el modo Always On Display (AOD) o pantalla siempre encendida. Esta función muestra información básica (hora, iconos de notificaciones, batería, quizá alguna complicación en relojes) mientras el resto de la pantalla permanece apagada.

En paneles sin LTPO, aunque se recorta el brillo y se apagan muchos píxeles, la pantalla suele seguir trabajando a frecuencias relativamente altas, como 60 Hz, para actualizar esa información, con el consiguiente consumo de más energía de la necesaria.

Con LTPO, el panel puede reducir la tasa de refresco a 1 Hz en el modo AOD, de manera que solo se actualiza una vez por segundo o incluso una vez cada minuto, dependiendo de la implementación. Esa sola decisión hace que la función de pantalla siempre encendida sea mucho más amigable con la batería.

De hecho, el despegue real de LTPO se vio con dispositivos como el Apple Watch Series 5, que aprovechó esta tecnología para ofrecer pantalla siempre encendida con un impacto controlado sobre la autonomía. Modelos posteriores, como Apple Watch Series 6, han refinado aún más esta gestión.

En móviles, ocurre lo mismo: tener un AOD completo con hora, notificaciones y otros detalles es más viable cuando el panel puede trabajar a hercios ridículamente bajos estando bloqueado, en lugar de tener que mantener una frecuencia estándar todo el tiempo.

LTPO frente a LTPS y otras tecnologías de panel

Antes de LTPO, lo normal en las pantallas OLED de gama alta era hablar de LTPS (Low-Temperature Polycrystalline Silicon). Esta tecnología utiliza únicamente silicio policristalino para los transistores TFT que controlan cada píxel.

El LTPS tiene muy buena movilidad electrónica, lo que permite refrescos altos y alta densidad de píxeles con gran nitidez. El problema es que, cuando quieres ir bajando mucho la frecuencia de refresco y mantener imágenes estáticas durante más tiempo, empieza a haber más fuga de corriente y menos eficiencia que con los óxidos metálicos.

Los transistores IGZO (Indium Gallium Zinc Oxide) tienen justo la virtud contraria: fuga de corriente muy baja y consumo extremadamente reducido cuando se mantienen estados estables, pero físicamente son más grandes que los de LTPS. Si se hiciera una pantalla solo con IGZO, sería difícil mantener la misma densidad de píxeles sin aumentar el tamaño de la pantalla o sacrificar nitidez.

Ahí es donde entra LTPO, que básicamente dice: vamos a combinar LTPS e IGZO de forma inteligente para quedarnos con lo mejor de cada casa. De este modo, la matriz TFT puede gestionar tanto refrescos altos como estados muy estables con un consumo ajustado.

Algunos fabricantes han creado variantes y nombres comerciales propios sobre el mismo concepto para saltarse patentes o diferenciarse en marketing. El caso más conocido es el de Samsung con su tecnología HOP (Hybrid-Oxide and Polycrystalline Silicon), que también mezcla óxidos con silicio policristalino y promete reducciones de consumo de alrededor del 15-20 % incluso frente a LTPO estándar.

Quién está detrás de LTPO y qué variantes existen

Un detalle que suele pasar desapercibido es que Apple es la propietaria de la patente que define la tecnología LTPO. La idea y la implementación original llegaron de la mano de la compañía, que empezó a usarla en el Apple Watch Series 4, aunque no la explotó plenamente hasta el Series 5 con su pantalla siempre encendida.

Esta situación ha obligado a otros fabricantes de paneles, como Samsung Display o LG Display, a desarrollar soluciones muy similares pero con matices técnicos propios y bajo otros nombres. De esa forma pueden aprovechar los mismos principios sin chocar frontalmente con la patente de Apple.

Samsung, por ejemplo, ha bautizado su mezcla de óxidos y silicio policristalino como HOP, siglas de Hybrid-Oxide and Polycrystalline Silicon, que en español suele describirse como «óxido híbrido y silicio policristalino». En esencia, juega con la misma idea de combinar materiales para conseguir una matriz TFT más eficiente y flexible.

Fabricantes de móviles como OnePlus, OPPO, Xiaomi, vivo o Google utilizan paneles LTPO o derivados que en muchos casos vienen precisamente de Samsung Display u otros proveedores especializados. El naming comercial final ya depende de cada marca: algunos hablan de «LTPO2», «Fluid AMOLED LTPO» o similares para reforzar la sensación de mejora generacional.

En cualquier caso, bajo la jungla de nombres lo que hay es una misma filosofía de diseño de la matriz TFT: combinar materiales y estructuras de transistores para permitir la frecuencia de refresco variable amplia, rápida y eficiente, sin tener que montar un circo de controladores externos.

Impacto de LTPO en móviles de gama alta

Donde más hemos visto crecer a LTPO es sin duda en los smartphones de gama alta y gama alta premium. La razón es sencilla: son los dispositivos donde se justifican mejor los costes de fabricación más altos y donde los usuarios demandan pantallas de mucha calidad y gran fluidez.

Modelos como el Samsung Galaxy S21 Ultra estrenaron para muchos usuarios la experiencia de tener una pantalla Dynamic AMOLED LTPO de 6,8 pulgadas con frecuencia de refresco que puede variar entre aproximadamente 11 y 120 Hz, adaptándose al contenido de forma automática.

El OnePlus 9 Pro montó también un panel LTPO fabricado por Samsung, de 6,7 pulgadas y resolución QHD+, capaz de ir desde 1 hasta 120 Hz según la escena. OnePlus llegó a hablar de hasta un 50 % de ahorro en el consumo de la pantalla en ciertos escenarios respecto a generaciones anteriores sin LTPO.

Otro «primo hermano» es el OPPO Find X3 Pro, que comparte panel de 6,7 pulgadas con 10 bits de profundidad de color y resolución Quad HD+, también con tasa de refresco variable basada en LTPO. Muchos buques insignia de 2021 en adelante han seguido esta misma línea.

Dentro del ecosistema Android, otros ejemplos de móviles con pantalla LTPO que han ido apareciendo son los Samsung Galaxy S22 en sus variantes con panel adaptativo, el realme GT2 Pro, el vivo X70 Pro+, el iQOO 9 Pro, el Google Pixel 6 Pro y diferentes generaciones de tope de gama de varias marcas.

LTPO en Xiaomi y otros fabricantes chinos

En el caso concreto de Xiaomi, la adopción de LTPO ha llegado de la mano de modelos como el Xiaomi 12 Pro. Este terminal incorpora una pantalla AMOLED con tecnología LTPO pensada para mejorar significativamente la eficiencia energética respecto a paneles convencionales.

En estas pantallas, la matriz LTPO permite ajustar la frecuencia de refresco desde 1 Hz hasta 120 Hz o más según el contenido. Si estás leyendo un texto estático, el sistema baja los hercios para gastar menos; si te pones a jugar o a hacer scroll rápido, la pantalla sube al máximo para dar toda la sensación de fluidez posible.

A día de hoy, esta tecnología sigue estando reservada sobre todo a los modelos más altos de gama, entre otras cosas porque fabricar paneles LTPO es considerablemente más caro que producir OLED con LTPS tradicional. Eso hace que sea raro verla todavía en gamas media o de entrada.

No obstante, grandes marcas chinas como OnePlus, OPPO, vivo y la propia Xiaomi ya han sacado varios dispositivos con este tipo de pantallas, y todo apunta a que se irá extendiendo de forma progresiva a medida que bajen los costes y aumente la capacidad de producción de los proveedores.

Mientras tanto, si ves la etiqueta LTPO en un móvil Android actual, casi siempre estarás ante un modelo de gama alta con aspiraciones premium, pensado para ofrecer lo mejor en pantalla tanto en imagen como en autonomía.

LTPO más allá del móvil: relojes, portátiles y monitores

LTPO no se queda solo en el terreno de los smartphones. Algunos de los casos de uso más claros están en los relojes inteligentes de gama alta, donde la autonomía es crítica y la pantalla es el componente que más batería puede comerse.

En un smartwatch, mostrar la hora continuamente a 1 Hz gracias a LTPO permite alargar de forma muy notable el tiempo entre cargas, manteniendo al mismo tiempo una pantalla siempre encendida y legible. Apple Watch es el ejemplo más popular, pero otros relojes de gama alta, como el Oppo Watch X2, han seguido la misma senda.

También se habla mucho del potencial de LTPO en portátiles y monitores. Las pantallas de ordenador, sobre todo las de alta tasa de refresco (120 Hz o más), consumen una barbaridad, y son un candidato perfecto para beneficiarse de frecuencia de refresco variable real, capaz de bajar hasta 1 Hz cuando estás leyendo o trabajando con contenido estático.

Además del ahorro energético, la frecuencia variable bien implementada ayudaría a reducir problemas como el screen tearing en juegos, ajustando la tasa de refresco de la pantalla al ritmo real de los fotogramas generados por la GPU.

Las implementaciones más avanzadas de LTPO son capaces de ajustar la frecuencia en zonas concretas de la pantalla, lo que abre la puerta a escritorios donde la barra de tareas o menús estáticos se mantengan a 1 Hz mientras el área donde tienes un vídeo o un juego se mueve a 60, 120 o más hercios. Es un enfoque muy granular que encaja especialmente bien con pantallas grandes.

Limitaciones, costes y futuro de las pantallas LTPO

No todo son ventajas. Uno de los grandes frenos de la adopción masiva de LTPO es que su fabricación es más compleja y costosa que la de paneles OLED LTPS clásicos. La mezcla de materiales, el tamaño de los transistores IGZO y la necesidad de una estructura híbrida encarecen la línea de producción.

Esto hace que, por ahora, LTPO se concentre casi exclusivamente en dispositivos de gama alta, donde el margen comercial permite asumir ese sobrecoste. En gamas medias, los fabricantes siguen apostando por OLED convencionales o buenas IPS con altas tasas de refresco pero sin tanta sofisticación interna.

Otra limitación es que no todos los móviles con LTPO exprimen igual la tecnología. La amplitud de la frecuencia variable (por ejemplo, de 1 a 120 Hz frente a solo de 10 a 120 Hz), la rapidez de los cambios y cómo se decide cuándo bajar o subir los hercios dependen del software y del procesador de cada dispositivo.

También hay que tener en cuenta que, aunque LTPO recorta consumo, la autonomía final depende de muchos otros factores: brillo máximo, tamaño de pantalla, resolución, eficiencia del SoC, optimización del sistema, cobertura de red, uso de la cámara, etc. No es raro encontrar móviles sin LTPO que aguantan más que otros con LTPO, simplemente porque el conjunto está mejor equilibrado.

Aun con todo, la tendencia está clara: a medida que bajen los costes y las fábricas de paneles vayan mejorando sus procesos, veremos LTPO descendiendo poco a poco hacia gamas algo más económicas y extendiéndose a más categorías de producto. Lo que hoy parece un lujo de móviles de más de mil euros, probablemente acabe siendo un estándar dentro de unos años.

LTPO es una pieza clave en la evolución de las pantallas modernas: permite combinar la fluidez extrema de las altas tasas de refresco con una gestión de energía mucho más inteligente, hace posible funciones como la pantalla siempre encendida sin destrozar la batería, y abre la puerta a dispositivos cada vez más eficientes sin renunciar a la sensación de velocidad y suavidad que esperamos de los equipos actuales.

Solucionar el retardo del sensor de huellas bajo la pantalla en Android

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 16:57

Que el lector de huellas bajo la pantalla tarde varios intentos en reconocer tu dedo o vaya con un retardo desesperante es uno de esos fallos que te amargan el uso diario del móvil. Bloqueos que no se quitan, toques que no registran, tener que acabar metiendo el PIN… y todo con un sistema que se supone rápido y cómodo.

La buena noticia es que en la mayoría de casos no se trata de una avería grave, sino de una mezcla de pequeños factores físicos (pantalla, funda, dedos, temperatura) y de software (configuración, apps, bugs de Android) que puedes revisar tú mismo paso a paso. A continuación vas a encontrar una guía muy completa para detectar de dónde viene el problema y qué hacer para que el sensor bajo la pantalla vuelva a ir fino.

Cómo funciona el sensor de huellas bajo la pantalla

Antes de ponerse a tocar ajustes como loco viene bien entender qué tipo de lector llevas en tu móvil, porque no funciona igual un sensor óptico que uno ultrasónico y eso cambia tanto los fallos típicos como las soluciones.

En la mayoría de móviles Android de gama media y buena parte de la gama alta se usa un lector óptico integrado bajo el panel. Básicamente, es una pequeña cámara situada en una zona concreta de la pantalla (normalmente, cerca del borde inferior) que toma una “foto” de tu huella cada vez que apoyas el dedo y la compara con las imágenes que se guardaron cuando la registraste.

Para poder capturar bien esos detalles, el área del sensor se ilumina con fuerza en el momento del escaneo. Esa luz atraviesa el cristal (y el protector, si lo hay), rebota en tu dedo y vuelve al sensor. Esta solución es relativamente económica, pero tiene tres pegas claras: superficie de detección pequeña, algo menos de velocidad y algo menos de seguridad que otros sistemas biométricos más avanzados.

En la gama alta más top empiezan a verse cada vez más los sensores ultrasónicos bajo la pantalla. Aquí ya no hay una cámara haciendo fotos, sino un sistema que emite ultrasonidos y mide cómo rebotan en los relieves de tu huella. Esos impulsos se recogen con un diminuto micrófono y se comparan con el patrón almacenado.

Este tipo de lector suele ser más rápido, más seguro y menos quisquilloso con la suciedad o la iluminación ambiente. Además, permite áreas de desbloqueo más amplias e incluso, en algunos modelos, el reconocimiento multihuella. Fabricantes como Samsung (por ejemplo, los Galaxy S21) o Vivo han apostado fuerte por esta tecnología en sus modelos de gama alta.

Entender todo esto es clave porque un sensor óptico es mucho más sensible a la limpieza del cristal, al protector de pantalla y a la luz, mientras que el ultrasónico suele fallar menos por esos motivos, pero puede ser más estricto a la hora de permitir registros duplicados de la misma huella.

Primer filtro: ¿es culpa de la pantalla o del hardware?

Lo primero que conviene hacer cuando el lector falla, va con retardo o no detecta el dedo es descartar un problema físico de la pantalla o del propio módulo de huellas. Si la zona táctil está dañada, todo lo que toques de software dará igual.

En dispositivos Android tienes una herramienta muy útil: las Opciones de desarrollador con la función de “Ubicación del puntero”. Activándola verás líneas y trazos por la pantalla que indican qué zonas responden al toque.

Los pasos generales son muy sencillos, aunque el nombre de los menús cambia un poco según la capa de personalización:

  • Entra en Ajustes del teléfono.
  • Accede a Acerca del teléfono o un menú similar.
  • Pulsa siete veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta activar las opciones de desarrollador.
  • Vuelve atrás, entra en Sistema > Opciones de desarrollador.
  • Busca la función “Ubicación del puntero” y activa su interruptor.

En cuanto toques la pantalla, verás líneas horizontales y verticales que siguen tu dedo y marcan con bastante precisión qué puntos del panel responden. Desliza por toda la zona donde se sitúa el lector de huellas y comprueba si hay “saltos” o interrupciones en esa franja concreta.

Si justo en el área del sensor detectas cortes en los trazos, zonas ciegas o comportamientos extraños, es muy probable que parte del panel táctil esté dañada o que el propio módulo de huellas tenga un problema físico. En ese caso, la solución real pasará casi seguro por un cambio de pantalla o una reparación de hardware en servicio técnico.

Protector de pantalla y funda: dos sospechosos habituales

Cuando el test táctil no revela nada raro, el siguiente paso lógico es mirar qué hay entre tu dedo y el sensor: protector, funda, suciedad… En lectores bajo la pantalla, cualquier extra que pongas encima puede jugar en tu contra.

En los sensores ópticos, si el cristal está cubierto por un protector demasiado grueso, con microgrietas o de mala calidad, la luz que emite el panel no atraviesa bien esa capa y el lector no es capaz de “ver” tu huella en condiciones.

Para comprobar si ese es el origen del problema, retira temporalmente el protector de pantalla y prueba varias veces a desbloquear con la huella. Si de repente el lector va mucho más rápido y ya no hay retardo, está claro: ese protector no es compatible con tu móvil.

En dispositivos como los Google Pixel con sensor bajo la pantalla, el propio fabricante recomienda usar protectores certificados (por ejemplo, con sello Made for Google), porque otros modelos pueden afectar tanto a la precisión como a la seguridad del escáner. Si cambias de protector, es muy recomendable borrar todas las huellas registradas y volver a escanearlas con el nuevo cristal ya puesto.

No te olvides de la funda. Algunas carcasas con bordes muy altos o mal diseñados empujan el cristal, deforman ligeramente el panel o interfieren en el gesto de apoyar el dedo. Haz la misma prueba: usa el móvil sin funda durante un rato y observa si el comportamiento del sensor mejora.

Factores físicos: dedos, limpieza y temperatura

En muchos casos el problema no está en el móvil, sino en el propio usuario. La piel de los dedos cambia más de lo que pensamos a lo largo del día, y eso afecta tanto a sensores ópticos como ultrasónicos.

Una causa muy típica de fallo es que el dedo esté húmedo, sudado, aceitoso o lleno de partículas (harina, tierra, cremas, polvo fino…). El lector necesita ver o “sentir” con precisión los surcos de la huella y cualquier capa extra puede distorsionar ese patrón.

Solución básica pero efectiva: lava las manos con agua y jabón, sécalas muy bien y vuelve a probar. Si sueles tener las manos sudorosas, acostúmbrate a limpiarte el dedo rápidamente en la ropa o en un pañuelo antes de desbloquear.

Del mismo modo, el propio sensor se ensucia con el uso diario. Huella tras huella, se va acumulando grasa, polvo y pequeños restos sobre el cristal, justo encima del lector. Pocas cosas mejoran tanto el rendimiento como una buena limpieza.

Para limpiar la zona del sensor, lo ideal es usar un paño de microfibra ligeramente humedecido o un bastoncillo con una gota de alcohol isopropílico (no lo empapes, con muy poco es suficiente). Repasa bien el área donde aparece el icono de la huella en pantalla, deja que se seque unos segundos y prueba de nuevo.

La temperatura también influye. Un frío intenso reseca la piel y puede generar microgrietas que rompen el patrón; el calor extremo y el sudor crean una película que actúa como filtro. Eso lo notarás mucho cuando sales a la calle un día helador o cuando dejas el móvil al sol en una terraza.

En esas situaciones, intenta no desbloquear justo al salir de un sitio con climatización muy distinta. Espera medio minuto, frota suavemente el dedo contra la palma para que recupere temperatura y elasticidad y, si el móvil está recalentado, apágalo un minuto y quítale la funda para que baje a una temperatura normal. Muchos sensores funcionan mejor entre unos 15 ºC y 35 ºC.

Reajusta la huella: registrar de nuevo (y varias veces) el mismo dedo

Uno de los trucos más eficaces para acelerar el desbloqueo y reducir fallos, sobre todo en móviles de gama media, es volver a registrar la huella y hacerlo varias veces con el mismo dedo, aprovechando todos los slots disponibles.

La lógica es sencilla: cada registro almacena una “versión” ligeramente distinta de tu yema. Si guardas tres o cuatro patrones del mismo dedo, el sistema tiene más margen de identificación y suele fallar menos cuando cambias un poco la postura o apoyas solo media huella.

La mayoría de móviles Android permiten registrar hasta cinco huellas distintas. Una configuración muy práctica es dedicar tres registros al pulgar de tu mano principal y los otros dos al pulgar de la otra mano, para poder desbloquear con ambas.

El proceso general para eliminar y añadir huellas es muy similar en casi todas las capas:

  • Abre Ajustes.
  • Entra en Seguridad o Seguridad y privacidad.
  • Accede a Desbloqueo con huella digital (o apartado equivalente).
  • Borra las huellas antiguas que estén dando problemas.
  • Pulsa en Añadir huella digital y sigue las indicaciones en pantalla.

Cuando estés registrando el dedo, no lo apoyes siempre de la misma forma. Gira ligeramente la yema, marca bien los bordes y la punta, simula incluso la postura con la que sueles coger el móvil normalmente. Así tendrás una huella mucho más completa.

Ten en cuenta que algunos sensores ultrasónicos de gama alta no permiten registrar dos veces la misma huella (si detectan que ya existe, dan error). En esos casos, la mejor opción es eliminar el registro y hacerlo de cero con calma. Otros, como determinados modelos de Samsung, sí aceptan varias entradas del mismo dedo y se aprovechan muy bien de este truco.

Actualizaciones, reinicios y modo seguro: afinando el software

Si a nivel físico todo parece correcto y has reconfigurado la huella sin éxito, toca mirar al software. Un simple bug del sistema, una actualización mal instalada o una app conflictiva pueden provocar retardos y fallos de lectura.

Lo más rápido y menos invasivo es reiniciar el teléfono. Parece la típica recomendación de manual, pero tiene sentido: se vacía la caché de procesos, se reinician servicios internos y se cierran apps que se han quedado colgadas, incluido todo lo relacionado con la biometría.

En la mayoría de móviles basta con:

  • Mantener pulsado el botón de encendido unos segundos.
  • Tocar en Apagar o Reiniciar.
  • Si apagas completamente, espera 20-30 segundos antes de volver a encender, para que todo el hardware quede bien descargado.

Si el problema empezó justo tras una gran actualización (por ejemplo, al pasar a Android 14 en un Pixel) y notas que en Always On Display el primer toque nunca se reconoce y solo funciona el segundo, es muy probable que estés delante de un fallo de software concreto de esa versión. En esos casos, lo mejor es:

  • Instalar todas las actualizaciones de Android y parches de seguridad pendientes.
  • Revisar si hay actualizaciones de apps del sistema relacionadas con seguridad o pantalla.

Para comprobar si tu móvil tiene un firmware nuevo disponible:

  • Ve a Ajustes > Sistema.
  • Entra en Actualización del sistema o Actualizaciones.
  • Toca en Buscar actualizaciones y, si hay alguna, descárgala e instálala.

Otro paso muy útil es probar el modo seguro. Este reinicio especial desactiva todas las aplicaciones que tú has instalado y deja solo las de sistema, de modo que puedes ver si algún software de terceros está interfiriendo con el lector.

La ruta varía según el fabricante, pero suele ser algo como:

  • Mantén pulsado el botón de encendido hasta ver el menú de apagado.
  • Pulsa de forma prolongada sobre “Reiniciar” o “Apagar” hasta que aparezca el mensaje de reinicio en modo seguro.
  • Confirma y espera a que el teléfono arranque.

Verás una marca de “Modo seguro” en alguna esquina de la pantalla. Ahora prueba el sensor de huellas varias veces. Si en este modo el lector funciona perfecto y el retardo desaparece, está claro que el origen es alguna app (posiblemente de seguridad, de optimización o alguna herramienta que toque la pantalla de bloqueo).

En ese caso, sal del modo seguro simplemente reiniciando el teléfono normalmente y desinstala las aplicaciones que hayas instalado justo antes de que empezara el problema, probando entre medias el lector hasta localizar a la culpable.

Restablecer el móvil y otras medidas drásticas

Cuando ya has limpiado, quitado fundas y protectores, probado en modo seguro, actualizado y reconfigurado todo… y el lector sigue sin ir como debería, queda la opción de restablecer el dispositivo. Es una medida radical, pero muy efectiva cuando el fallo viene de una actualización corrupta, un malware o un conflicto de configuración profundo.

Un restablecimiento de fábrica devuelve el teléfono al estado en que salió de la caja: se eliminan apps, ajustes, datos, cuentas, preferencias y posibles residuos de software. Lo bueno es que también suele barrer de golpe errores persistentes que no se arreglan de otra manera.

Eso sí, antes de lanzarte a ello haz siempre una copia de seguridad completa de tus fotos, chats, documentos y cualquier dato importante. Puedes usar la copia de Google, un servicio en la nube de tu elección o una copia local en un PC.

Los pasos genéricos para restablecer son:

  • Abre Ajustes.
  • Entra en Sistema o Configuración adicional.
  • Toca en Opciones de restablecimiento o Copia de seguridad y restablecer.
  • Selecciona Restablecer todos los datos o Volver a estado de fábrica.
  • Confirma en Borrar todos los datos y espera a que el proceso termine.

Al encender de nuevo, configura el teléfono como si fuera nuevo y, cuando llegues al apartado de seguridad, registra tus huellas desde cero, con el protector definitivo ya instalado. Durante unos días, antes de restaurar todas tus apps, comprueba si el sensor responde bien; así sabrás si el problema estaba en el software previo.

Consejos específicos para móviles Pixel y otros modelos

En los Google Pixel con lector bajo la pantalla (Pixel 6 en adelante) hay una serie de recomendaciones oficiales que merece la pena seguir al pie de la letra para minimizar el retardo y los errores de lectura.

Entre las sugerencias más importantes están:

  • Tener siempre la última versión de Android y parches de seguridad instalada.
  • Apoyar el dedo con firmeza sobre el sensor y mantenerlo hasta que el móvil se desbloquee, en lugar de hacer un toque rápido.
  • Asegurarte de usar el mismo dedo que registraste y no uno diferente “por costumbre”. Se pueden añadir hasta cuatro huellas.
  • Hidratar un poco los dedos si están muy resecos y volver a probar.
  • Eliminar y volver a registrar la huella si persisten los problemas.

Si utilizas protector de pantalla en un Pixel, Google deja claro que solo garantiza el funcionamiento óptimo con modelos certificados Made for Google. Con otros protectores, la lectura puede volverse más lenta o menos fiable.

Cuando cambias de protector o colocas uno nuevo después de registrar la huella, lo ideal es:

  1. Ir a Ajustes > Seguridad y privacidad > Desbloqueo del dispositivo.
  2. Entrar en Desbloqueo facial y con huella digital.
  3. Eliminar las huellas existentes.
  4. Añadir la huella digital de nuevo, siguiendo las indicaciones.

En el caso del Pixel Fold, que monta el sensor en el botón lateral, las recomendaciones cambian ligeramente: mantener limpio el botón de encendido (se puede pasar una toallita con alcohol), volver a registrar la huella capturando bien centro, bordes y punta y revisar el ajuste de “Tocar para desbloquear en cualquier momento”, que controla si basta con tocar o hace falta pulsar.

Además, muchos Pixel permiten ajustar que el área del sensor se muestre incluso cuando la pantalla está inactiva, mediante opciones como “Mostrar siempre información y hora”, “Tocar para consultar el teléfono” o “Levantar el teléfono para consultarlo”. Activarlas facilita encontrar el punto exacto del lector sin mirar demasiado.

Cuándo ir al servicio técnico

Aunque la mayoría de problemas de retardo, imprecisión o fallos puntuales se pueden resolver en casa, hay casos en los que lo razonable es dejar el móvil en manos de un profesional.

Deberías plantearte acudir a un servicio técnico cuando:

  • El test táctil muestra zonas muertas exactamente donde está el sensor.
  • El lector no responde nunca, ni siquiera tras un restablecimiento de fábrica.
  • El fallo empezó justo después de un golpe fuerte, caída o contacto con líquidos.
  • Notas que el módulo de huellas se mueve, hace “clic” raro o está físicamente dañado.

En esos escenarios, lo más probable es que exista un problema de hardware (pantalla, flex del sensor, módulo interno…) y seguir probando soluciones de software solo hará que pierdas tiempo.

Si el fallo ha aparecido sin golpes, sin caídas y de forma repentina, merece la pena comprobar primero si el móvil sigue en garantía. Cuando el lector de huellas deja de funcionar sin que hayas hecho un mal uso evidente, muchas marcas cubren la reparación o sustitución sin coste para ti.

En caso contrario, pide un presupuesto detallado de la reparación (especialmente si implica cambiar la pantalla completa) y valora si compensa frente al precio de un móvil nuevo. En modelos de gama media-alta suele merecer la pena arreglarlo, pero en gamas muy básicas el coste puede acercarse demasiado al de un terminal nuevo.

Como ves, casi todos los problemas de retardo y fallos del sensor de huellas bajo la pantalla se pueden atacar paso a paso: primero descartando errores de la propia pantalla, luego revisando protector y funda, limpiando bien dedos y panel, reajustando la huella (incluso varias veces con el mismo dedo), manteniendo el sistema actualizado, tirando de modo seguro y, en última instancia, restableciendo el móvil o acudiendo al servicio técnico si huele claramente a avería física.

Sensor de huellas ultrasónico vs óptico: diferencias

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 16:55

En los últimos años hemos pasado de ver los lectores de huellas como algo de película de espías a llevarlos en el bolsillo todo el día. Desbloqueamos el móvil, autorizamos pagos, abrimos la puerta de la oficina o accedemos al banco con un simple toque del dedo, casi sin darnos cuenta de la tecnología que hay detrás.

Dentro de esta biometría tan cotidiana, hay una pelea muy interesante: sensor de huellas ultrasónico vs óptico. Ambos sirven para lo mismo, pero funcionan de forma muy diferente y ofrecen niveles de seguridad, velocidad y fiabilidad que no tienen nada que ver. Si alguna vez te has preguntado cuál es mejor para tu móvil, tu empresa o tus sistemas de acceso, aquí lo vas a ver con lupa.

Qué es un lector de huellas y por qué hay varios tipos

Un lector de huellas es, básicamente, un sensor biométrico que captura el patrón único de crestas y valles de tu dedo, lo convierte en datos digitales y los compara con una plantilla almacenada para comprobar si eres quien dices ser. Lo importante: el sistema no guarda “la foto” de tu huella, sino una plantilla matemática derivada de ella.

Hoy conviven varios tipos de sensores de huellas: ópticos, capacitivos, ultrasónicos y térmicos. Todos pasan por las mismas fases —captura, procesado, creación de plantilla y comparación— pero difieren en el “truco” que usan para leer la huella (luz, electricidad, sonido o temperatura) y eso cambia por completo su precio, seguridad, velocidad y tolerancia a la suciedad o la humedad.

A nivel de móviles, los más habituales son los sensores ópticos bajo pantalla y los ultrasónicos integrados en paneles OLED, mientras que los capacitivos siguen muy presentes en botones físicos, portátiles y controles de acceso, y los térmicos tienen presencia en nichos muy concretos donde se busca una seguridad especialmente alta.

Cómo funciona un sensor de huellas óptico

El escáner óptico de huellas es el veterano de la familia. Su idea es sencilla: ilumina el dedo y “hace una foto” de la huella con una cámara especial, para después procesar esa imagen y extraer los rasgos característicos.

En la práctica, un sensor óptico típico está formado por una capa protectora de vidrio que protege el conjunto del polvo y el agua, una fuente de luz (normalmente LEDs), un prisma que dirige y refleja la luz sobre la huella, una lente que enfoca el reflejo en un sensor de imagen CCD o CMOS y una pequeña electrónica de control (MCU o DSP) que se encarga de convertir y analizar los datos.

Cuando colocas el dedo sobre la superficie de cristal, la luz ilumina las crestas y valles de la huella. La lente enfoca la luz reflejada en el sensor de imagen, este la convierte en una señal eléctrica y un conversor analógico-digital la transforma en una imagen digital de la huella. A partir de ahí, entran en juego los algoritmos: se mejora la imagen, se binariza, se extraen minucias (bifurcaciones, terminaciones de cresta, etc.) y se genera la plantilla biométrica que servirá para autenticarte las próximas veces.

El proceso completo de escaneo se puede resumir en unos pocos pasos: colocas el dedo en el cristal, se ilumina, se captura la foto, se digitaliza, se procesan los detalles y se guarda o compara la plantilla. La mayoría de estos sistemas son capaces de completar todo esto en torno a 1 segundo para la captura y entre 1 y 2 segundos para la comparación, dependiendo del algoritmo y del hardware.

Ventajas y desventajas del sensor óptico

Los escáneres ópticos llevan décadas usándose en policía, control fronterizo, DNI, sistemas de fichaje y control de acceso, y también han tenido mucha presencia en móviles de gama media y en lectores externos para PC. No es casual: son dispositivos muy rodados.

Entre sus puntos fuertes destaca que son muy precisos y fiables cuando las condiciones son buenas, están ampliamente disponibles en el mercado, su tecnología es madura y, sobre todo, son los más baratos de fabricar e instalar. También son relativamente fáciles de mantener y ofrecen tiempos de respuesta más que aceptables para la mayoría de usos cotidianos.

La cara B es la seguridad: al trabajar con una imagen 2D de la huella, son más fáciles de engañar con fotografías de alta resolución, moldes o materiales como el látex. Además, dependen muchísimo del entorno: dedos grasientos, mojados o muy sucios degradan la calidad de la imagen, igual que una iluminación deficiente en el caso de ciertos montajes. Por eso requieren una limpieza periódica y algo de mimo para funcionar de forma óptima.

En móviles, los sensores ópticos bajo pantalla se apoyan en la luz del panel AMOLED para iluminar la huella y en un chip de imagen (CIS) bajo el panel. Si el brillo de la pantalla es bajo o hay interferencias gráficas en la zona de la huella, la calidad del escaneo puede resentirse. Además, para desbloquear con la pantalla completamente apagada a menudo hay que “despertar” antes el panel, lo que añade un pequeño paso extra.

Cómo funciona un sensor de huellas ultrasónico

El sensor ultrasónico de huellas es la opción más moderna y “premium”, especialmente en smartphones de gama alta con pantalla OLED. En lugar de luz, utiliza ondas sonoras de alta frecuencia (ultrasonidos) para generar un mapa tridimensional de la huella.

Su corazón es un conjunto de transductores ultrasónicos emisores y receptores, montados sobre sustratos cerámicos para asegurar estabilidad, y controlados por un microprocesador dedicado. Cuando apoyas el dedo en la pantalla, el transductor emisor lanza una ráfaga de ultrasonidos que atraviesa el cristal y la capa externa de la piel.

Al chocar con las crestas y poros de tu dermis, esas ondas se reflejan de formas ligeramente distintas. El transductor receptor actúa como un micrófono especializado que recoge esos ecos y los convierte en señales eléctricas. A partir del tiempo que tarda cada eco en volver y de su intensidad, el microprocesador reconstruye una imagen 3D muy detallada de la huella (principio pulso-eco, muy parecido a un sonar o a un radar).

El flujo completo sería algo así: el transductor envía pulsos ultrasónicos; la energía se refleja en crestas y poros; el receptor recoge los ecos y los traduce en señales eléctricas; el procesador genera el mapa 3D, crea la plantilla digital y la almacena en un área segura del dispositivo para futuras comparaciones. Todo este proceso suele oscilar entre 1 y 2 segundos, aunque los modelos más recientes son perceptiblemente más rápidos.

En el mundo real, esto se traduce en sensores como los integrados en la serie Samsung Galaxy S10 en adelante o en modelos recientes con Snapdragon y Sense ID de Qualcomm, que permiten desbloquear el móvil simplemente apoyando el dedo en una zona marcada de la pantalla, sin necesidad de botones dedicados.

Ventajas y desventajas del sensor ultrasónico

La gran baza de esta tecnología es que el sensor captura volumen, no solo una silueta plana. Al trabajar con información 3D y con detalles internos de la piel, resulta muchísimo más complicado engañarlo con fotos o moldes. También es capaz de distinguir entre un dedo vivo y un objeto inerte, por lo que es ideal para implementar detección de “prueba de vida”.

Otra ventaja muy clara es que funciona bien incluso con dedos húmedos, sucios o ligeramente grasientos. Las ondas ultrasónicas tienen gran capacidad de penetración y son menos sensibles a la suciedad o al sudor de la superficie, de modo que el sensor mantiene tasas de acierto elevadas donde un óptico empezaría a fallar o pedirte que limpies el lector.

Es además un sistema muy robusto frente al desgaste mecánico: al ir integrado bajo el cristal de la pantalla y no depender de una ventana óptica tan “expuesta”, sufre menos por arañazos superficiales. Eso sí, en móviles se ha visto que si la zona de la pantalla presenta grietas profundas, la propagación de la onda puede verse alterada y el reconocimiento deja de ser fiable.

En el lado negativo, estamos ante sistemas significativamente más caros que los ópticos o capacitivos, tanto por hardware como por el desarrollo de algoritmos específicos. También consumen más energía, especialmente si permanecen constantemente activos para detectar el dedo sin que tú tengas que hacer nada. Por eso los fabricantes suelen ajustar muy bien cuándo y cómo se “despierta” el sensor para no disparar el consumo.

Otra cuestión, ya más de experiencia de usuario, es que en algunos modelos de móviles los usuarios reportan más intentos fallidos con el sensor ultrasónico que con el óptico, dependiendo de cómo hayan calibrado la sensibilidad, la zona de detección y la integración con la interfaz. Hay quien considera que, en el día a día, ciertos lectores ópticos bien afinados siguen resultando más fiables a la primera, aunque la teoría diga que el ultrasónico es superior.

Comparativa: sensor de huellas ultrasónico vs óptico

Cuando se comparan sensores ultrasónicos y ópticos, hay varios aspectos clave que marcan la diferencia: velocidad, precisión, fiabilidad en condiciones reales, seguridad frente a ataques y coste. Vamos uno por uno para que se vea claro.

Velocidad de escaneo y de procesamiento

A nivel de captura, un sensor óptico suele completar la lectura en alrededor de 1 segundo desde que el dedo toca el cristal, porque se limita a “fotografiar” la huella iluminada. Si el algoritmo es ágil, la extracción de características y la comparación con la plantilla registrada se resuelven en 1-2 segundos como máximo.

En los sistemas ultrasónicos, la escena es parecida en tiempos totales, aunque el proceso interno es más complejo. Primero se genera el mapa 3D a partir de los ecos de ultrasonido y luego se extraen tanto características 2D como volumétricas. Esto implica algo más de trabajo de procesador, pero con chips modernos y algoritmos optimizados también se suele quedar en el rango de 1-2 segundos entre escaneo y verificación.

En la práctica, la percepción del usuario depende mucho de la implementación concreta. En algunos móviles el lector ultrasónico se siente rapidísimo cuando acierta a la primera, pero si hay que repetir el gesto varias veces por un fallo puntual, la sensación global es de mayor lentitud frente a un óptico que casi nunca falla con el dedo seco y limpio.

Precisión y fiabilidad en distintas condiciones

En cuanto a precisión pura, los sensores ópticos pueden ser muy buenos siempre que se cumplan sus condiciones ideales: dedo bien apoyado, sin mucha suciedad, iluminación correcta y sensor limpio. Cuando esas variables se descontrolan —dedo muy seco, mojado, con crema, con restos de polvo— la calidad de la imagen baja y con ella aumenta la tasa de errores.

El ultrasónico, al basarse en ultrasonidos y volumen, es menos vulnerable a estas variaciones externas. Puede capturar huellas con gran nivel de detalle incluso a través de ciertos materiales o pequeñas capas de suciedad, y aguanta mejor dedos húmedos o con grasa. Esto lo convierte en una opción muy interesante para usos intensivos o entornos menos controlados.

Si hablamos de fiabilidad global, podríamos decir que el óptico es fiable “si todo está en su sitio”, mientras que el ultrasónico mantiene un comportamiento consistente en un abanico de situaciones mucho mayor. De ahí que, poco a poco, vaya ganando terreno en aplicaciones de seguridad avanzada.

Seguridad: resistencia al fraude y detección de “dedo vivo”

Uno de los talones de Aquiles de los sensores ópticos es que trabajan con imágenes planas. Eso los hace más sensibles a intentos de suplantación basados en fotos, impresiones de alta resolución u objetos con la textura adecuada. Existen soluciones ópticas con mecanismos de detección de vida (análisis de reflejos, microvariaciones, etc.), pero no es algo universal.

En cambio, el sensor ultrasónico genera un modelo 3D con mucha más información de la estructura de la piel, incluyendo poros y detalles subcutáneos. Reproducir todo eso en un molde falso es muchísimo más complejo. Además, esta tecnología se presta especialmente bien a técnicas de detección de “liveness”, identificando diferencias claras entre un dedo real y un objeto inerte.

Por todo ello, cuando la prioridad absoluta es la seguridad, el ultrasónico parte con ventaja respecto al óptico. No es invulnerable, pero pone el listón de dificultad considerablemente más alto para cualquier ataque de suplantación. De hecho, ataques como BrutePrint demuestran por qué la seguridad biométrica sigue evolucionando rápidamente.

Coste, consumo y limitaciones de integración

A nivel de hardware, los sensores ópticos son la opción más económica y estandarizada. La tecnología está sobradamente madura, los componentes (LEDs, lentes, sensores CCD/CMOS) son baratos y el ecosistema de proveedores es amplísimo. Eso explica que sigan siendo la primera elección en sistemas de control de acceso, terminales de fichaje y soluciones donde el coste es crítico.

Los sensores ultrasónicos, al incorporar transductores específicos, sustratos cerámicos y electrónica más compleja, tienen un coste mucho mayor y requieren un diseño más cuidadoso, sobre todo si se integran bajo pantalla. Además, su consumo energético puede ser bastante más alto si se mantienen en escucha continua.

Hay también condicionantes físicos: la señal ultrasónica tiene una penetración limitada a determinados grosores de material. Eso hace que hoy por hoy esta tecnología se use casi exclusivamente en pantallas OLED, donde el panel es más fino y no necesita retroiluminación como un LCD. En pantallas LCD convencionales, el módulo es más grueso y la onda tiene más dificultades para atravesar todas las capas.

Con todo, y a medida que bajan los costes de producción, es de esperar que los sensores ultrasónicos ganen presencia en más dispositivos, sobre todo donde la seguridad y la comodidad bajo pantalla tengan prioridad por encima del precio.

Otros tipos de sensores de huellas: capacitivos y térmicos

Aunque la pelea mediática esté entre óptico y ultrasónico, en el mercado siguen siendo muy relevantes los sensores capacitivos y los térmicos, cada uno con su nicho y sus particularidades técnicas.

Sensores capacitivos: el clásico de los botones físicos

Los sensores capacitivos se hicieron muy populares en los primeros smartphones con lector de huellas integrado en el botón de inicio o en la parte trasera del terminal. En lugar de luz o sonido, utilizan cambios en la capacitancia eléctrica para reconstruir la huella.

Están formados por una rejilla de pequeñas celdas conductoras (píxeles) fabricadas generalmente en silicio u otros semiconductores, un circuito de lectura que mide la capacitancia de cada celda y un controlador que procesa la señal, mejora la “imagen” y extrae las características principales. Sobre esta matriz se coloca una capa aislante y la superficie de contacto.

Cuando apoyas el dedo sobre el sensor, las crestas de tu huella se acercan más a algunas celdas y los valles quedan algo más lejos. Eso modifica el campo eléctrico local y provoca ligeros cambios de voltaje que el circuito de lectura captura. Un conversor analógico-digital traduce esas variaciones a datos binarios, y de ahí se obtiene la representación digital de la huella.

El controlador se encarga luego de aplicar algoritmos de mejora, extracción de rasgos, creación de la plantilla y comparación futura. Todo este proceso es muy rápido y con bajo consumo, lo que explica que los sensores capacitivos sigan siendo una opción fantástica para dispositivos móviles, tarjetas de pago con biometría, terminales mPOS y sistemas de seguridad de PC.

Su abanico de ventajas incluye una alta precisión, buena velocidad, tamaños muy compactos y facilidad de integración. El principal “pero” es que pueden sufrir con dedos muy secos o con cicatrices marcadas, que alteran la capacitancia esperada, y que son sensibles a descargas electrostáticas (ESD). Además, su coste de fabricación es mayor que el de un óptico sencillo.

Sensores térmicos: huellas a partir de la temperatura

El cuarto gran tipo, menos conocido fuera del sector profesional, es el sensor térmico de huellas. Este sistema basa su funcionamiento en las diferencias de temperatura entre el aire y la piel, aprovechando materiales piroeléctricos integrados en un troquel de silicio.

En su interior encontramos una matriz de elementos piroeléctricos y transistores que, al calentarse o enfriarse, generan una carga eléctrica proporcional al cambio térmico. Cuando colocas el dedo sobre el sensor, las crestas y valles de la huella modifican de forma distinta el flujo de calor, y esa “firma térmica” se traduce en una plantilla digital única.

Un microprocesador embebido se encarga de leer los datos de los transistores, procesarlos y almacenarlos como plantilla de huella. Existen variantes pasivas, que se apoyan en la temperatura natural del dedo frente al aire, y variantes activas, que incluyen un elemento calefactor interno para forzar el contraste térmico y mejorar la lectura.

Los sensores térmicos ofrecen un nivel de precisión y seguridad muy alto, y funcionan bien tanto en condiciones húmedas como secas. Es extremadamente difícil replicar fielmente una huella térmica con un objeto artificial, lo que los hace muy interesantes para sectores como servicios financieros, control de acceso de alta seguridad, entrada en vehículos o autenticación en portátiles corporativos.

Su talón de Aquiles es que son sensibles a cambios bruscos de temperatura ambiental, pueden tardar algo más que otros tipos en completar el escaneo y suelen ser más caros y exigentes en mantenimiento. Por eso su uso es más especializado y no los vemos tan a menudo en electrónica de consumo generalista.

Normas, certificaciones y contextos de uso

Sea cual sea la tecnología empleada —óptica, capacitiva, ultrasónica o térmica—, los sistemas de huella que se usan en entornos serios suelen ajustarse a estándares internacionales que marcan cómo deben capturarse, intercambiarse y protegerse los datos biométricos.

Entre las normas más relevantes están ISO/IEC 19794-2, que define los formatos de intercambio de datos para imágenes y plantillas de huellas; ISO/IEC 30107-1, que establece un marco para evaluar la resistencia frente a ataques de suplantación; los estándares de la alianza FIDO, que promueven una autenticación fuerte sin contraseñas para servicios online; y distintas normas de NIST e ISO orientadas a medir el rendimiento de dispositivos biométricos.

Gracias a estos marcos, fabricantes y proveedores pueden asegurar que sus escáneres cumplen con unos niveles mínimos de calidad, interoperabilidad y resistencia al fraude. Y las empresas que integran estos sistemas tienen referencias claras a la hora de exigir prestaciones y de evaluar qué tipo de sensor encaja mejor en cada aplicación.

En la práctica, el sensor óptico sigue dominando en control de acceso, fichajes, control fronterizo y documentación oficial, donde el coste y la madurez pesan mucho. El capacitivo reina en smartphones de gama media, portátiles con botón de encendido biométrico y multitud de dispositivos de consumo. El ultrasónico se está afianzando en móviles de gama alta y soluciones donde se necesita alta seguridad y comodidad bajo pantalla. El térmico, por su parte, es la elección en sistemas donde la seguridad biométrica debe ser prácticamente infranqueable, pese a implicar un coste mayor.

A medida que la tecnología avance y los precios bajen, veremos probablemente más sensores ultrasónicos integrados en pantalla, más soluciones capacitivas miniaturizadas para tarjetas y wearables, y mejoras constantes en algoritmos de detección de vida y protección frente a ataques.

Cuando toque elegir entre un sensor de huellas ultrasónico u óptico (o valorar los capacitivos y térmicos), lo realmente importante será equilibrar seguridad, velocidad, resistencia a la suciedad, coste y tipo de dispositivo en el que se va a integrar: para un smartphone de gama alta que usas en cualquier situación, el ultrasónico bajo pantalla puede ser la jugada ganadora; para un control de acceso masivo y económico, el óptico sigue siendo un caballo de batalla; si buscas rapidez y eficiencia en botones físicos, el capacitivo es un valor seguro; y para escenarios de máxima seguridad, los térmicos o los ultrasónicos avanzados se llevan la medalla.

Mejores gestores de archivos para Android

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 16:52

Tener un buen gestor de archivos en Android marca la diferencia entre vivir en el caos digital o tener todo tu contenido bajo control. Fotos, vídeos, documentos, descargas de WhatsApp, copias de seguridad, carpetas del sistema… el sistema de archivos de Android es muy abierto y, con la app adecuada, puedes moverte por él con bastante libertad sin necesidad de root en la mayoría de casos.

En este artículo vas a encontrar una guía muy completa con los mejores gestores de archivos para Android que se repiten una y otra vez en las webs y foros de referencia: desde opciones sencillas y sin anuncios hasta auténticas navajas suizas con acceso root, integración con la nube, FTP, doble panel, cifrado y herramientas para liberar espacio. La idea es que puedas ver qué ofrece cada uno, qué ventajas e inconvenientes tiene y, al final, decidir cuál encaja mejor con tu forma de usar el móvil.

Qué debe tener un buen gestor de archivos para Android

Antes de meternos en el listado conviene tener claro qué merece la pena exigirle a un explorador de archivos. No se trata solo de abrir carpetas y mover cosas de un sitio a otro: los mejores van bastante más allá y te ahorran tiempo todos los días.

Las funciones básicas son obligatorias: navegar por el almacenamiento interno y la tarjeta SD, crear carpetas, copiar, cortar, pegar, renombrar, borrar, comprimir y descomprimir archivos ZIP (y, si puede ser, otros formatos como RAR, 7Z o TAR). Cualquier app que no cubra todo esto se queda corta desde el minuto uno.

A partir de ahí empiezan los extras que marcan la diferencia: vista en doble panel para arrastrar archivos entre carpetas, soporte de pestañas, acceso a almacenamiento en la nube (Google Drive, Dropbox, OneDrive, etc.), conexión a servidores FTP, SMB o WebDAV, integración con NAS, acceso root para tocar el sistema, visor de imágenes y vídeos integrado, reproductor de audio, editor de texto o incluso gestor de apps y APK.

También es muy útil que el gestor ayude a controlar el espacio, mostrando qué ocupa más, detectando archivos grandes, descargas olvidadas o duplicados, e incluso limpiando basura de apps de mensajería como WhatsApp o Telegram. Si además lo hace con una interfaz clara y sin publicidad intrusiva, ya es casi un imprescindible.

Files de Google: el gestor que viene de serie y limpia como pocos

Files de Google (antes Files Go) se ha convertido en el gestor de archivos por defecto de la mayoría de móviles Android modernos. Nació como una herramienta para liberar espacio y, con el tiempo, ha ido adoptando cada vez más funciones de explorador clásico, aunque su enfoque sigue muy centrado en el ahorro de almacenamiento.

La app divide su funcionamiento en dos grandes áreas: limpiar y explorar. En la parte de limpieza te sugiere borrar archivos inservibles o poco útiles, como duplicados, archivos multimedia de WhatsApp y Telegram, descargas antiguas, elementos pesados que no usas y demás “morralla” que se come la memoria interna sin que te des cuenta; además, puede ser un complemento útil para quienes buscan soluciones cuando Android no guarda fotos ni vídeos.

En la pestaña de exploración, Files organiza automáticamente el contenido por tipo (imágenes, vídeos, audio, documentos, descargas, apps…) para localizar rápido lo que necesitas. Si prefieres ver la estructura de carpetas real, siempre puedes entrar al almacenamiento interno y navegar por cada directorio, con las limitaciones de permisos habituales de Android en las rutas más sensibles del sistema.

Uno de sus puntos diferenciales es el envío de archivos sin conexión entre dispositivos usando WiFi Direct, muy al estilo de AirDrop pero en versión Google. Además, es gratis, sin anuncios, con una interfaz ultra sencilla y hasta te avisa con notificaciones cuando detecta basura que podrías eliminar. No es el gestor más avanzado del mercado, pero para la mayoría de usuarios cumple de sobra.

Solid Explorer: doble panel, diseño cuidado y cifrado avanzado

Solid Explorer es uno de los clásicos más recomendados cuando quieres algo potente y bien diseñado. Lleva años en Android y ha ido adaptando el diseño Material Design de Google, con temas personalizables y animaciones muy pulidas.

Su seña de identidad es el diseño de doble panel, que te permite ver dos carpetas a la vez y arrastrar archivos entre ellas como si estuvieras en un gestor de escritorio. Esto, combinado con pestañas y vistas configurables, lo hace perfecto para mover grandes cantidades de archivos sin volverte loco.

Solid Explorer destaca también por su integración con servicios en la nube y almacenamiento en red. Puedes añadir Google Drive, Dropbox, OneDrive, MediaFire y otros servicios, así como conectarte a FTP, SFTP, WebDAV o compartidos SMB/CIFS. Desde el propio explorador gestionas archivos locales, en la nube o en tu NAS sin tener que ir saltando de app en app.

En el apartado de seguridad viene muy bien armado: permite cifrar archivos y carpetas con desbloqueo biométrico, acceder a archivos comprimidos (ZIP, 7ZIP, RAR, TAR…), analizar el almacenamiento para ver qué ocupa más y, si tienes el móvil rooteado, ofrece acceso root para entrar en las tripas del sistema.

El modelo de negocio es sencillo y razonable: tienes dos semanas de prueba de la versión completa (sin anuncios, con nube, temas y cifrado) y, pasado ese tiempo, puedes desbloquearla por un pago único bastante asequible. Para quien quiera un gestor “serio” y completo, es una de las mejores inversiones.

Total Commander: potencia clásica para usuarios avanzados

Total Commander en Android es la adaptación móvil de un histórico gestor de archivos de PC, y se nota su ADN de herramienta avanzada. La interfaz es sobria, incluso algo espartana, pero a cambio ofrece un control muy fino sobre tus archivos.

Permite realizar todas las operaciones habituales sobre archivos y carpetas: copiar, mover, cortar, pegar, renombrar, borrar… incluyendo subdirectorios completos sin complicaciones. Soporta compresión y descompresión ZIP integradas y se puede ampliar mediante complementos para otros formatos y protocolos.

Uno de sus puntos fuertes es la gestión de conexiones en red. A través de plugins puedes añadir soporte FTP, SFTP, WebDAV, LAN (SMB) y más, lo que te deja trabajar con servidores remotos, discos de red o NAS como si fuesen carpetas locales. También es posible vincularlo con servicios en la nube mediante add-ons.

Incluye utilidades muy prácticas como miniaturas de imágenes, historial de navegación, marcadores para llegar antes a las carpetas que más usas e incluso soporte de permisos avanzados si cuentas con acceso root. Es ideal para quien busca algo ligero, muy configurable y con vocación de herramienta profesional.

Su gran ventaja es que es totalmente gratuito y sin publicidad, lo que lo coloca como una opción muy seria para quienes no quieren anuncios ni suscripciones pero tampoco renunciar a funciones avanzadas.

Astro File Manager: organización clara, nube y copias de seguridad

Astro File Manager lleva años en las listas de imprescindibles y sigue siendo una alternativa muy equilibrada entre sencillez y prestaciones. Su interfaz tipo tarjetas es clara, limpia y pensada para que veas de un vistazo cómo está tu almacenamiento.

En la pantalla principal muestra un resumen del uso de espacio: cuánto ocupan las apps, descargas, documentos, imágenes, etc. Desde la pestaña de archivos accedes a un explorador de carpetas clásico con todas las funciones de gestión habituales, así que no echarás nada en falta a nivel básico.

Uno de sus puntos fuertes es la integración con la nube y con el almacenamiento externo. Te permite conectar Google Drive, Dropbox, y otros servicios, gestionar archivos en tarjetas SD, almacenamiento interno o incluso realizar copias de seguridad y sincronizaciones entre ubicaciones.

Otro detalle muy valorado es que, pese a ser gratuito, puede funcionar sin publicidad intrusiva en muchas de sus versiones, lo que mejora bastante la experiencia frente a otros gestores gratuitos plagados de banners. Es una opción muy recomendable si quieres algo fácil de usar, con nube y sin complicarte con ajustes raros.

MiXplorer y MiXplorer Silver: el explorador más completo que no verás en portada

MiXplorer es uno de esos proyectos que se recomiendan mucho en foros y comunidades cuando alguien busca “el mejor gestor de archivos para Android” sin mirar tanto la popularidad en Google Play. Empezó fuera de la tienda oficial y se ha ganado fama de ser rápido, fluido, muy estable y brutalmente completo.

Su interfaz es intuitiva, con pestañas, modo de vista dual y temas que puedes personalizar. Está pensado para que puedas trabajar con muchas carpetas a la vez sin perderte, algo que se agradece cuando manipulas grandes árboles de directorios o copias masivas.

Uno de sus grandes atractivos es la integración con una cantidad enorme de servicios en la nube: Mega, Dropbox, Box, Yandex, HiDrive, Baidu, MediaFire, Google Drive, OneDrive (incluida la versión Business), pCloud, Backblaze y unos cuantos más. Desde el mismo gestor puedes moverte entre cuentas y ubicaciones como si fueran simples carpetas.

En cuanto a archivos comprimidos, MiXplorer juega en otra liga. Lee y escribe formatos como 7Z, ZIP/ZIP64 (incluyendo cifrado y divisiones), TAR, TAR.GZ, TAR.BZ2, GZIP, BZIP2, XZ, WIM, Lizard, LZ4, LZ5 o Zstandard. Incluso permite modificar archivos ZIP sin tener que descomprimirlos por completo, algo muy útil si trabajas con paquetes grandes.

La variante MiXplorer Silver disponible en Google Play agrupa el proyecto y varios complementos de pago (Archiver, Image, Tagger, PDF, etc.) para quienes prefieren apoyar el desarrollo desde la propia tienda. Sin anuncios, con soporte root y una lista interminable de funciones, es una de las mejores opciones para usuarios avanzados que quieran control absoluto.

Root Explorer: el rey para usuarios root

Para quienes han rooteado su dispositivo y quieren acceso total al sistema, Root Explorer es todo un referente. Su objetivo es claro: permitir entrar en todas las carpetas, incluidas las de datos ocultos y directorios críticos del sistema.

Además de navegar por el árbol completo de archivos, ofrece un manejo avanzado de permisos, ideal para modificar configuraciones internas, reemplazar ficheros de sistema o trastear con módulos y tweaks. Es una herramienta muy poderosa, pero que exige saber lo que se toca para no romper nada importante.

Entre sus extras se incluyen varias pestañas de navegación, soporte de Google Drive, Dropbox y Box, acceso a recursos en red vía SMB, visor de bases de datos SQLite, editor de texto integrado y soporte para archivos comprimidos. Prácticamente todo lo que necesitas si acostumbras a jugar con el lado más técnico de Android.

No es una app pensada para todo el mundo: se dirige a usuarios avanzados que entienden los riesgos de modificar archivos de sistema. Para ese perfil, sin embargo, es de lo más completo que puedes instalar.

Amaze File Manager: código abierto, ligero y sin complicaciones

Amaze File Manager aparece constantemente cuando alguien pide un gestor ligero, de código abierto y sin florituras. Es gratuito, no abusa de la publicidad y su diseño Material Design es simple pero agradable.

Incluye pestañas para trabajar con varias rutas a la vez, soporte para operaciones básicas (copiar, cortar, borrar, comprimir, extraer), y un sistema de temas para adaptar colores e iconos a tu gusto. Todo se mueve fluido incluso en dispositivos modestos.

A nivel avanzado, ofrece explorador root, gestor de aplicaciones y extracción de APK, así que también puede servir como herramienta auxiliar para quien quiera guardar copias de sus apps o gestionar instalaciones de forma más manual.

Otra ventaja es que todas las funciones vienen desbloqueadas desde el principio, sin paywalls ni versiones recortadas. Es una opción muy interesante si te gusta el software abierto y no necesitas integraciones demasiado exóticas.

Astro, MK Explorer y otros clásicos sencillos

Junto a los grandes nombres, hay una serie de exploradores veteranos que siguen teniendo su público gracias a su sencillez y a que, básicamente, hacen lo que prometen sin demasiadas distracciones.

MK Explorer, por ejemplo, es un gestor muy simple con diseño claro y multiventana que permite realizar varias acciones a la vez. Incluye soporte para archivos comprimidos, motor de búsqueda avanzado, reproductor de vídeo y audio, galería, editor de texto y acceso root. El principal “pero” es que lleva años sin actualizarse, aunque a muchos usuarios les sigue funcionando perfectamente.

Astro, que ya hemos mencionado, encaja también en este grupo de clásicos fáciles de usar, con interfaz limpia, vista general de almacenamiento y explorador tradicional de carpetas. Suma opciones como limpieza de espacio, manejo de tarjetas SD y soporte de servicios en la nube.

Son aplicaciones ideales si quieres huir de interfaces recargadas, no necesitas cientos de ajustes y prefieres una experiencia más parecida a la de un explorador de escritorio tradicional, sin capas extra de complejidad.

File Manager + y otros gestores centrados en la usabilidad

File Manager + es otro explorador muy bien valorado por su combinación de facilidad de uso y funciones completas. Es gratuito, rápido y su interfaz está pensada para que cualquiera pueda encontrar lo que busca nada más abrir la app.

Al iniciar muestra un panel con las ubicaciones principales: almacenamiento interno, tarjeta SD, USB OTG, descargas, imágenes, audio, vídeos, documentos, archivos recientes y apps instaladas. Así sabes de un vistazo cuántos archivos y aplicaciones tienes en el dispositivo.

Soporta todas las acciones clásicas de gestión de archivos (abrir, buscar, copiar, cortar, borrar, renombrar, comprimir, descomprimir, marcar como favoritos, organizar por carpetas, etc.) y maneja distintos formatos, incluidos archivos multimedia y APK, con visores y reproductores internos.

En el apartado de conectividad permite acceder a almacenamiento en la nube y remoto: Google Drive, OneDrive, Dropbox, Box, Yandex, además de NAS y servidores FTP. Incluso puedes conectar el móvil desde el PC a través de FTP para manejar todo desde el ordenador.

Incluye un análisis de almacenamiento para localizar archivos y apps que ocupan más espacio, facilitando la limpieza. Además, es compatible con móviles, tablets y Android TV, de modo que puedes usar la misma app en varios dispositivos sin aprender nada nuevo.

Gestores minimalistas: ZArchiver, File Commander, Gestor de Archivos+ y otros

No todo el mundo necesita integración con medio internet ni funciones avanzadas. Para muchos usuarios, una app que permita explorar carpetas del sistema de forma rápida y sin florituras es más que suficiente.

ZArchiver encaja muy bien en ese perfil. Su interfaz es oscura, minimalista y sin pasos intermedios: entras, ves las carpetas, haces lo que tengas que hacer y sales. No trae limpiadores, sistemas de recomendación ni nada por el estilo. Eso sí, es muy potente manejando archivos comprimidos, por lo que se ha convertido casi en estándar para tratar ZIP, RAR y compañía.

File Commander es otro viejo conocido que ha ido evolucionando hasta integrar conversor de archivos, acceso remoto mediante WiFi, temas (incluido modo oscuro) y sincronización con la nube. Su versión premium añade cifrado, papelera de reciclaje y otras funciones, aunque el precio de la suscripción anual suele considerarse algo exagerado para un gestor de este tipo.

Gestor de Archivos+ (File Manager +) y otras apps con nombres poco inspirados se centran en iconos grandes, pocas opciones visibles y accesos directos a las carpetas más usadas (descargas, imágenes, audio, vídeo…). Suelen ofrecer integración con servicios en la nube y, en algunos casos, acceso remoto. Las versiones de pago, cuando existen, tienden a eliminar anuncios y añadir tema oscuro, sin demasiados extras.

Muchas de estas aplicaciones comparten un mismo enfoque: hacerle la vida fácil al usuario medio que solo quiere buscar un PDF, borrar unas descargas o mover unas fotos sin tener que aprender a usar un panel de control avanzado.

Explorador de archivos de Xiaomi y otros gestores preinstalados

Algunas capas de personalización, como MIUI de Xiaomi, incluyen su propio gestor de archivos que, en muchos casos, se puede instalar también en otros dispositivos Android. El explorador de Xiaomi (File Manager by Xiaomi) es uno de los más completos dentro de los preinstalados.

Su interfaz se divide en categorías y un panel de carpetas clásico, con un diseño bastante cuidado. Una de las cosas más llamativas es que el famoso limpiador de archivos de MIUI también funciona en otras ROM, así que puedes usar su motor de limpieza aunque tu móvil no sea Xiaomi.

Permite integración con Google Drive, transferencia FTP y acceso remoto a otros dispositivos mediante LAN o FTP. Además, cuando entras a la categoría de documentos, organiza los archivos por tipo (PDF, Word, Excel, PowerPoint, etc.), lo que ayuda mucho a encontrar lo que buscas sin recordar cómo se llamaba el fichero.

Este tipo de exploradores preinstalados tienen la ventaja de venir ya integrados con la capa del fabricante, lo que a veces se traduce en permisos mejor gestionados y una experiencia algo más pulida con el almacenamiento local y las herramientas de sistema.

Otras soluciones de gestión: UPDF para PDF y ClickUp para organización avanzada

Además de los gestores de archivos clásicos, hay aplicaciones especializadas que merece la pena mencionar porque resuelven necesidades muy concretas, sobre todo a nivel de productividad y organización.

UPDF para Android es un gestor centrado en archivos PDF. Permite copiar, mover, duplicar, renombrar, imprimir, borrar, comprimir, enviar por correo, crear carpetas y compartir documentos PDF desde una interfaz pensada justo para ese tipo de archivo. También ofrece sincronización con su propia nube para tener tus PDF disponibles en cualquier dispositivo.

Dentro de cada PDF puedes gestionar páginas (reemplazar, rotar, extraer, borrar, copiar), ver propiedades como el tamaño y las fechas de creación o modificación, trabajar en modo pantalla dividida para abrir varios documentos a la vez y aprovechar funciones avanzadas de anotación, edición de texto e imágenes y búsqueda interna.

Uno de sus elementos diferenciales es la capa de Inteligencia Artificial integrada, que permite hacer preguntas sobre el contenido del PDF, resumir secciones, traducir, reescribir textos o generar contenido a partir de lo que ya tienes. Para quien maneja muchos documentos profesionales o académicos, puede ahorrar muchísimo tiempo.

Por otro lado, ClickUp no es un gestor de archivos de Android al uso, sino una plataforma de productividad centrada en la organización de proyectos, tareas y documentación. Sin embargo, muchas guías lo incluyen como alternativa cuando se busca un “gestor de archivos inteligente” que vaya más allá de las carpetas tradicionales.

Su sistema de jerarquía (espacios de trabajo, espacios, carpetas, listas y tareas) te permite asignar a cada documento y archivo una ubicación con contexto, vincularlos a flujos de trabajo, combinarlos con notas, wikis y chat interno y encontrarlos con una búsqueda unificada, incluso si parte del contenido está en otras apps conectadas.

Para usuarios que necesitan centralizar documentación, colaboración y tareas, soluciones como ClickUp complementan muy bien a los gestores de archivos clásicos, que siguen siendo imprescindibles para tratar directamente con el almacenamiento del dispositivo.

Con todo este abanico de apps queda claro que no existe un único “mejor gestor de archivos para Android” válido para todo el mundo. Si buscas algo básico, limpio y sin anuncios, opciones como Files de Google, Total Commander, Amaze o File Manager + encajan de maravilla. Si necesitas acceso root, doble panel, nube avanzada y soporte para multitud de formatos comprimidos, Solid Explorer, MiXplorer o Root Explorer se llevan la palma. Y si tu guerra diaria está en los PDF o en la gestión de proyectos, herramientas especializadas como UPDF y plataformas tipo ClickUp añaden una capa extra de orden en tu vida digital.

Apple no solo sufre la escasez y encarecimiento de la RAM. Hay un componente que le está obligando a cambiar sus planes: la fibra de vidrio

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 15:47

En un año que comienza con la industria tecnológica zarandeada con los precios de la RAM y la amenaza de móviles y otros dispositivos electrónicos subiendo también de precio en consecuencia, aparece un nuevo problema: la fibra de vidrio. Un componente que, por menor que parezca, supone un importante contratiempo para Apple.

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Contexto. La fibra de vidrio en cuestión no es la que solemos ver para aislantes de ventanas y similares. Se trata de un tejido técnico ultrafino que se utiliza en microchips y placas base, siendo elementos importantes sobre los que se montan los procesadores. En los modelos más avanzados, esta fibra (T-glass) permite mantener la estabilidad y el rendimiento de los chips.

Durante años, Apple ha sido (y sigue siendo) uno de los grandes clientes de este material, dado que precisa de él para todos sus dispositivos. El suministro, aunque limitado, era suficiente, pero eso ha cambiado por el aumento de la demanda de hardware avanzado, impulsado por los centros de datos para la IA.

Qué ha pasado. La misma presión que ya ha hecho que se dispare la demanda de la RAM y se encarezca, está ahora afectando a otros componentes clave como la fibra de vidrio. Un reciente informe de Nikkei Asia señala a proveedores como la japonesa Nittobo, socia de Apple, que no son capaces de escalar la producción con la rapidez que requiere la demanda.

En Applesfera El exilio de Android hizo que Huawei siguiese aún más los pasos de Apple. ¿El resultado? El 90% de sus móviles ya se pueden actualizar

Por qué es importante. Mientras la RAM encarece la producción y puede influir en precios de dispositivos o en márgenes para los vendedores, la fibra de vidrio T-glass afecta a la capacidad de fabricar hardware avanzado. Es un componente que no se puede sustituir fácilmente por sus características (debe ser ultrafino, homogéneo y altamente estable). Y aunque puede haber alternativas, su obtención no es inmediata porque cualquier prueba que se realice con ella supone tiempo, dinero y riesgos.

La calidad de las alternativas deben ser altas, ya que este material se incorpora en lo más profundo de los chips. Si falla, no se puede reparar. Por eso los fabricantes son conservadores a la hora de recurrir a proveedores alternativos o materiales menos avanzados.

Imagen: South China Morning Post

Y ahora qué. Según el ya citado informe, Apple, al igual que Qualcomm, están explorando varías alternativas con proveedores chinos y taiwaneses. Allí buscan socios con los que utilizar fibras menos avanzadas, pero que igualen e incluso mejoren la calidad de las T-glass. Aunque nuevamente cabe señalar que las pruebas no pueden resolverse rápido y exigen tiempo.

Dicen las fuentes que Nittobo, actual proveedor de Apple, no logrará una capacidad óptima de producción de fibra hasta mediados de 2027. Hasta entonces, incluso compañías como Apple, NVIDIA, Microsoft o Google tendrán que competir entre sí por obtener el suficiente suministro.

Posibles consecuencias para el usuario. Para nosotros, los compradores de iPhone, iPad, Mac y resto de productos de Apple, este nuevo cuello de botella con la fibra no debería implicarnos efectos a corto plazo. No al menos por sí solo.

Sin embargo, será vital cómo se combine esto con la subida de precios de la RAM y otras tensiones en la cadena de suministro, ya que esa acumulación de costes sí podría acabar reflejándose en precios más altos, salvo que Apple los absorba. En cualquier caso, parece algo más propio del medio-largo plazo con productos de próximos años.

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La noticia Apple no solo sufre la escasez y encarecimiento de la RAM. Hay un componente que le está obligando a cambiar sus planes: la fibra de vidrio fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Un BUEN JUEGO CONDENADO a DECEPCIONAR a sus FANS - ANÁLISIS de METROID PRIME 4: BEYOND

Actualidad en 3DJuegos - Mié, 14/01/2026 - 15:34
La espera se ha acabado para los fans de Metroid, pero ¿recibirán lo que querían? Ya hemos terminado Metroid Prime 4: Beyond, el último gran lanzamiento de Nintendo para 2025. Y te vamos a contar todo lo que nos ha gustado y lo que nos ha presentado mayores dilemas en nuestro análisis. Porque sí, Samus Aran ha vuelto a la Switch 1 y 2 con un título next gen que tiene una difícil tarea: mantener el pedigrí de una de las mejores trilogías de Nintendo. ¿Lo consigue?

"Fue una pesadilla". El día que Tony Fadell estuvo a punto de arruinar el primer iPhone cuando perdió su prototipo secreto

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 14:01

Salió de un avión con la cabeza puesta en mil cosas. Reuniones, prototipos, plazos imposibles... Hasta que se echó la mano al bolsillo y entró en pánico. El dispositivo que llevaba consigo, uno de los más secretos y valiosos de la Apple de hace dos décadas, no estaba allí.

Aquel artefacto diminuto y silencioso tenía la potencia suficiente para reescribir el futuro de la industria de la telefonía y acababa de perderse. El mundo pareció detenerse para Tony Fadell, uno de los considerados "padres" del iPod. Y lo de menos era el riesgo a perder su trabajo si Steve Jobs o cualquier otro directivo se enteraba de lo ocurrido.

Se mascaba la tragedia {"videoId":"x9j69su","autoplay":true,"title":"APPLE estuvo a punto de desaparecer por CULPA del iPod", "tag":"webedia-prod", "duration":"1194"}

Steve Jobs había dejado claro que si salía a la luz algún prototipo de iPhone antes de tiempo, quien fuese responsable sería despedido de inmediato. Lejos de ser una amenaza exagerada, era la filosofía del secretismo que rodeaba al que era ya uno de los proyectos más ambiciosos en la historia de Apple.

Tony Fadell era una pieza clave en la transición de Apple hacia los dispositivos móviles tras décadas especializándose en los ordenadores personales. Y consigo llevaba (casi siempre) un prototipo del iPhone del que aún no se sabía nada fuera de la compañía. Y tal como él mismo recordaba tiempo después, estuvo a punto de vivir una tragedia.

En Applesfera Ellen Hancock fue la ejecutiva que intentó frenar el regreso de Steve Jobs. Irónicamente, su decisión de cancelar un proyecto fallido acabó salvando a Apple

Al aterrizar de un vuelo, y tras pasar por el control, notó que el dispositivo ya no estaba en su bolsillo. Y lo peor de todo es que tampoco podía pedir ayuda sin revelar qué era lo que buscaba. Pero no tuvo elección y reunió a un pequeño grupo de personas en el aeropuerto que le ayudaron a inspeccionar cada rincón del avión y del propio aeropuerto. Aunque nadie supiese que estaba buscando.

Fadell recuerda como aquel día pensó en todos los escenarios posibles del desastre, incluido cómo explicaría ante Jobs que había perdido uno de los prototipos más importantes del futuro primer iPhone.

Al final, cuando la ansiedad ya parecía ganar terreno en Fadell, la suerte le sonrió. El prototipo se había caído de su bolsillo y se había quedado atrapado entre los asientos del avión. Oculto a primera vista, pero localizable con la inspección a fondo. La doble suerte llegó cuando además comprobó que estaba intacto.

Años después, sí llegó el drama

Aquella historia acabó bien, aunque pudo haber cambiado, no solo la historia del producto, sino también la narrativa alrededor del lanzamiento del iPhone original. Lo curioso es que, aunque con una trasdencia menor porque ya existían tres generaciones anteriores, sí hubo un prototipo filtrado de un iPhone inédito. Del iPhone 4.

El prototipo de iPhone 4 perdido en 2010 y que acabó en la redacción de Gizmodo

Fue en 2010 cuando Gizmodo se hizo con el aún inédito iPhone 4 meses antes de que fuese oficial. El prototipo fue encontrado en un bar y pertenecía a un empleado de Apple que lo perdió accidentalmente. Rápidamente llegó a manos de la prensa tecnológica, desatando una tormenta mediática sin precedentes. Apple reaccionó con dureza, intentando recuperar el dispositivo y reforzando aún más sus políticas de secretismo y seguridad para proteger los futuros lanzamientos.

Aquella filtración dejó en evidencia los riesgos constantes que implica desarrollar productos tan revolucionarios y mantenerlos bajo llave en un mundo que, ya por entonces, estaba hiperconectado y vigilado por medios y competidores. Para Tony Fadell y su equipo, el susto con el prototipo del primer modelo reforzó la importancia de la disciplina y la confidencialidad extrema en el proceso de diseño y desarrollo. Aunque no sirvió para mucho con aquel iPhone 4.

Imagen de portada | Wikimedia Commons y eBay

En Applesfera | El gran secreto detrás de la presentación del primer iPhone en 2007. Todo era un drama, pero Steve Jobs hizo su magia

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La noticia "Fue una pesadilla". El día que Tony Fadell estuvo a punto de arruinar el primer iPhone cuando perdió su prototipo secreto fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

El exilio de Android hizo que Huawei siguiese aún más los pasos de Apple. ¿El resultado? El 90% de sus móviles ya se pueden actualizar

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 13:00

Huawei ha logrado un hito que pocos (por no decir ninguno) de los fabricantes de Android ha logrado en 15 años: que el 90% de sus móviles se actualicen. Quién le diría a la gigante china que lo lograría distanciándose de Android y pareciéndose a Apple.

El exilio que lleva años viviendo Huawei del ecosistema Google fue un obstáculo para occidente, pero a la vez una oportunidad de crecer con sus propio software y ecosistema apostando por hacerlo "a lo Apple". Aunque no es ni mucho menos algo sencillo.

Exilio obligado {"videoId":"x9xm9vi","autoplay":true,"title":"Cómo China ha alcanzado a EEUU en la carrera de la IA en tan poco tiempo", "tag":"", "duration":"544"}

Huawei vivió en 2019 un punto de inflexión cuando el gobierno estadounidense interpuso un veto que le cortaba el acceso a servicios como los de Google, además de impedir el acceso a componentes críticos para sus dispositivos si estos tenían como origen Estados Unidos. Y entonces, se pusieron a maquinar un plan del que ahora cosechan sus frutos.

Al no poder ofrecer la experiencia Android completa, Huawei comenzó a desarrollar su propio sistema operativo, HarmonyOS. Y aunque en sus primeras versiones seguía partiendo de AOSP (Android Open Source Project), poco a poco se ha ido independizando. 

En Applesfera Que Apple vaya a tener Gemini nativo nos hace preguntarnos si habrá iPhone antiguos compatibles. Tenemos malas noticias

En cierto modo, fue como empezó Apple con iOS (llamado iPhone OS originalmente), solo que en el caso de Huawei ya contaban con trayectoria pasada vendiendo smartphones.

El caso es que, pese a que los números globales de la firma china han ido cayendo en el último lustro, a nivel local son una de las empresas más fuertes del país. Tanto en el ámbito de las telecomunicaciones como en el de la telefonía móvil, donde le llegaron a arrebatar el puesto a Apple en la gama más alta.

Y en su camino de seguir políticas de software similares a las de la compañía californiana, han logrado el hito.

La prueba de que el camino de Apple funciona 

El éxito de Apple con HarmonyOS, al igual que el de Apple con iOS, radica en el control total sobre el software y hardware. Al prescindir de Google, aunque fuese por imperativo legal, han podido desplegar actualizaciones más rápidas y uniformes a sus dispositivos compatibles.

Huawei Pura 80 Ultra, uno de los últimos buques insignia de la marca (Imagen: Noelia Hontoria para Xataka)

De hecho, tal como citábamos al inicio, hasta un 90% de sus móviles pueden actualizar a HarmonyOS 3 o una versión posterior. Una cifra que refleja una tasa de soporte mucho más alta que la media de Android y equiparable a las de Apple, donde actualmente tenemos dispositivos con casi siete años de vida que aún actualizan a iOS 26.

Huawei gestiona directamente el desarrollo, prueba y despliega las actualizaciones sin depender de intermediarios como la mencionada Google, pero tampoco de fabricantes de chips de terceros. Hace años que diseñan sus propios SoC, como la serie Kirin, lo que les permite optimizar el software y hardware de forma conjunta para ofrecer un mejor rendimiento y mayor control sobre las actualizaciones. ¿Te suena? Sí, como Apple.

Además, Huawei ha sabido fomentar un ecosistema donde los usuarios están más dispuestos a adoptar las nuevas versiones de HarmonyOS, lo que refuerza el ciclo de soporte y desarrollo. Curiosamente, a la vista de los últimos datos, es algo que ha perdido ligeramente Apple con iOS 26, aunque parece responder más a una cuestión temporal que a una dinámica que tienda a ir hacia abajo.

Mientras tanto, en Android World... Google Pixel 10 Pro (Imagen: Alejandro Alcolea para Xataka)

En el ecosistema Android, la fragmentación sigue siendo un problema importante. Aunque muchos fabricantes llevan años extendido la política de actualizaciones, como la propia Google con siete años de soporte en sus Pixel, en la práctica la realidad es diferente. 

Las capas de personalización, la diversidad de hardware y la dependencia de fabricantes de chips ralentizan el despliegue y reducen el número de dispositivos que realmente reciben actualizaciones. Y aunque las acaben recibiendo, no lo hacen de forma uniforme, sino que tienen un calendario marcado en el que se diferencian por generaciones.

En Applesfera Llevo 15 años usando un iPhone. Y todavía no entiendo por qué las actualizaciones de apps de Apple no son cómo las de Android

Los fabricantes Android suelen priorizar la novedad del hardware para atraer ventas, algo que también hacen Apple y Huawei, mientras que le dan una relativa importancia al software. Quizás ahora más con el auge de la IA generativa, pero sigue siendo un reclamo menor a la hora de la verdad.

Al final, lo que acabamos viendo es que apenas un 7% de los móviles Android disponen de las últimas actualizaciones. Y si a eso le sumamos que en general existe una ausencia de ecosistema cerrado como el de Apple y Huawei, se dificulta que el soporte se gestione de forma centralizada.

Imagen de portada | Generada con Gemini

En Applesfera | ¿Cuántos años de actualizaciones le quedan a mi iPhone? Así podemos saberlo

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La noticia El exilio de Android hizo que Huawei siguiese aún más los pasos de Apple. ¿El resultado? El 90% de sus móviles ya se pueden actualizar fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

iPhone nuevos y reacondicionados entre algunas de las mejores ofertas del outlet de MediaMarkt

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 12:30

MediaMarkt tiene dos outlet: uno en su tienda principal y otro que se encuentra en eBay y que se divide en diferentes tiendas dependiendo de la localidad. En este último solemos encontrar mejores precios, la garantía de la propia MediaMarkt y diferentes dispositivos nuevos o reacondicionados. En esta ocasión hay muchos iPhone que están rebajados, por lo que en este artículo vamos a repasar algunas de las mejores ofertas que hemos encontrado.

  • iPhone 15 por 584,10 euros, un excelente móvil de Apple que estará actualizado durante muchos años.
  • iPhone 16 Plus por 791,10 euros, el móvil ideal para los que busquen un formato más grande.
  • iPhone 16 Pro Max por 1.099,99 euros, uno de los mejores móviles del catálogo de Apple.
  • iPhone Air por 899,10 euros, el móvil más delgado de Apple hasta la fecha.
  • Otros iPhone desde 549 euros.
iPhone 15

Si lo que buscamos es el mejor precio y queremos un móvil nuevo, en el outlet de MediaMarkt se puede comprar el iPhone 15 por un precio de 584,10 euros. Tal y como detalla la tienda, se trata de un artículo nuevo, sin usar, sin abrir, sin desperfectos y en el paquete original. Estará actualizado hasta 2030 y es ideal si se busca un teléfono compacto.

Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio económico a Applesfera. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.

iPhone 16 Plus

En el caso de querer un tamaño más grandote, también en el outlet de MediaMarkt podemos encontrar el iPhone 16 Plus. Por un precio de 791,10 euros, se trata de un teléfono que proviene de un expositor, está en estado excelente y no muestra signos de desgaste. Incorpora una pantalla de 6,7 pulgadas y estará actualizado hasta 2031.

iPhone 16 Pro Max

Y si nos vamos a la joya de la corona de la misma generación, MediaMarkt tiene de oferta el iPhone 16 Pro Max en su configuración de 256 GB de almacenamiento interno. Por 1.099,99 euros, es un móvil reacondicionado, restaurado por la tienda que está en perfecto estado, pero con el embalaje deteriorado. También incorpora una pantalla de 6,7 pulgadas y viene con uno de los mejores procesadores de Apple, el A18 Pro.

iPhone Air

En cambio, si buscamos un móvil más reciente, la tienda tiene el iPhone Air en oferta por un precio de 899,10 euros. También se trata de un teléfono que estaba expuesto temporalmente, puede contener leves marcas y no disponer de la caja original (la tienda puede pasar fotos del móvil y su embalaje). En este caso, se trata del iPhone más delgado de Apple, incorpora una pantalla de 6,5 pulgadas y estará actualizado hasta 2032.

Otros iPhone

Las ofertas del outlet de MediaMarkt se centran en un único color del dispositivo, por lo que si no encuentras el que quieres en este listado, os dejamos con algunas alternativas, sobre todo del iPhone 15:

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Imágenes | MediaMarkt y Compradicción (cabecera), Apple

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La noticia iPhone nuevos y reacondicionados entre algunas de las mejores ofertas del outlet de MediaMarkt fue publicada originalmente en Applesfera por Alberto García .

Que Apple vaya a tener Gemini nativo nos hace preguntarnos si habrá iPhone antiguos compatibles. Tenemos malas noticias

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 12:01

Hasta el día de hoy, si se quiere recurrir a alguna herramienta de Apple Intelligence en un iPhone hace falta tener un iPhone 15 Pro u otro modelo posterior. No es compatible ni siquiera con los iPhone 15 y 15 Plus, y ni mucho menos con anteriores. Y ahora que sabemos que la IA de Apple estará impulsada por los modelos de Google, es fácil pensar que ya no habrá limitaciones. Pero no.

Nada cambiará en realidad el panorama a tenor de cómo será esta colaboración. Apple Intelligence, aunque lleve Gemini 3 bajo el capó, seguirá funcionando con los mismos requisitos técnicos que hasta ahora. Y nos guste más o menos, tiene sentido si analizamos la forma en la que se ejecuta.

Por qué se siguen quedando fuera los iPhone "antiguos" Así se siente alguien que comprase un flamante iPhone 15 Plus por casi 1.000 euros (y otros con modelos anteriores)

-Pero Álvaro, si mi iPhone 15 salió a la vez que el iPhone 15 Pro, ¿por qué no tengo Apple Intelligence?

-No tiene nada que ver con la fecha de lanzamiento.

-¿Osea que Apple me limita a propósito el iPhone por no ser un "Pro"?

A ver, no. Esto no va así. Entiendo la desconfianza que puede generar un asunto como este, pero la realidad es algo más compleja. Y no es que quiera ejercer de abogado del diablo, pero aunque Apple ha errado en un cierto punto, tiene sentido que su IA no sea compatible con móviles anteriores. Y tiene mucho que ver con lo comentado anteriormente.

Para que los modelos de IA locales puedan ejecutarse bien, ya sean los actuales de Apple o los futuros de Google, se precisa como mínimo una combinación de procesador como el A17 Pro y 8 GB de memoria integrada. Y los iPhone 15 y 15 Plus, así como cualquier modelo anterior, no tienen ese SoC ni esa cifra de memoria. Están cerca, pero no la alcanzan.

En Applesfera De la revolución de 2011 al rescate de 2026: ¿qué ha pasado con Siri para acabar necesitando el cerebro de Google?

Por supuesto, en este punto es reprochable que Apple no contemplase lo que se venía con la IA con antelación suficiente como para añadir 8 GB de memoria en sus iPhone 15 y 15 Plus. Sí lo hizo para la siguiente generación, pero para aquella, ya fue tarde.

En el comunicado con el que Google confirmó este acuerdo, se específica claramente que los LLM (modelo grande de lenguaje) seguirán ejecutándose en local y en servidores de Apple. Y es precisamente la primera parte, la de ejecución local, la que mantiene la misma barrera por la que hasta ahora no han sido compatibles los iPhone 15, 15 Plus y otros anteriores.

Continuarán ejecutándose localmente cuando sea posible {"videoId":"x9u4ml2","autoplay":true,"title":"¿Gemini 3 supera a ChatGPT? Así es la nueva IA de Google", "tag":"Webedia-prod", "duration":"156"}

La ejecución local parece ser fundamental para Apple en virtud de mantener la privacidad, ya que evita que los datos salgan del dispositivo, aunque a cambio exige recursos técnicos muy elevados.

Los LLM como Gemini 3 están compuestos por miles de millones de parámetros que deben ser procesados en tiempo real para ofrecer respuestas rápidas y precisas. Para manejar semejante cantidad de datos, el dispositivo necesita suficiente memoria RAM para cargar y ejecutar el modelo completo sin que afecte negativamente el rendimiento del sistema o la experiencia del usuario.

Y aunque los 6 GB de memoria que tienen los iPhone 15 y 15 Plus puedan parecer suficientes para muchas aplicaciones, no lo son para estos LLM y su enorme demanda de espacio de memoria. Al menos si queremos un funcionamiento óptimo. 

Tal como se plantea Apple Intelligence (el actual y el futuro), no hay garantías de buen funcionamiento en iPhone "antiguos"

Además, no solo de memoria va el asunto, sino también de la capacidad de procesamiento de la CPU y la GPU para ejecutar estos modelos sin ralentizaciones o interrupciones, siendo ahí donde también su chip (el A17, no Pro) se ve incapaz.

También hay que tener en cuenta el consumo energético, dado que ejecutar estos modelos localmente provocan un alto consumo de batería y generan calor. Esto podría afectar la experiencia diaria del usuario si no se cuenta con un hardware preparado para gestionar estas demandas térmicas y de eficiencia energética.

¿Y por qué no va todo a la nube?

Puede parecer que la solución más sencilla para hacer compatibles a los anteriores es que Apple simplemente ejecutase toda la inteligencia artificial en la nube, liberando así a los dispositivos de las exigencias de hardware. Sin embargo, esta opción no parece encajar con la filosofía que está llevando Apple con este asunto.

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Además, la ejecución local mejora la rapidez en las respuestas de Siri y otras funciones, algo clave para una experiencia fluida y satisfactoria como la que la compañía trata de implementar en iOS y el resto de sus sistemas. Y si toda la carga se trasladase a la nube, dependería de la calidad de la conexión y de la disponibilidad del servicio.

Aparte, aunque nos encantaría que Apple ofreciese retrocompatibilidad para los modelos anteriores, en la práctica esto sería poco coherente con la estrategia de producto y marketing que la compañía ha seguido con Apple Intelligence. Y cambiarlo a estas alturas diluiría (aún más) el mensaje de innovación que quiere transmitir, restando valor a las nuevas generaciones de iPhone.

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La noticia Que Apple vaya a tener Gemini nativo nos hace preguntarnos si habrá iPhone antiguos compatibles. Tenemos malas noticias fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Yo también estoy cansado de las suscripciones, pero voy a defender la de Apple Creator Studio (aunque me duela al bolsillo)

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 11:16

Si alguien me hubiera dicho hace unos años que acabaría defendiendo un modelo de suscripción mensual para software, me habría entrado la risa. Vivimos saturados de pagar cuotas por todo: ver series, escuchar música, almacenar nuestras fotos... hasta para tener tinta de la impresora.

Y sí, entiendo perfectamente el rechazo inicial al ver que Apple lanza Creator Studio. Otro cargo más a la tarjeta de crédito. Otro goteo de 12,99 euros que se va de nuestra cuenta cada mes. Sin embargo, tras analizar el anuncio de Apple y dejar reposar la pataleta inicial, tengo que ser honesto: si nos dedicamos a crear contenido, esto es una oportunidad de oro. Y para entender por qué, tenemos que recordar lo que costaba ser creativo antes de que todo esto se normalizara.

Tan solo hay que echar un vistazo a la competencia...

A veces se nos olvida, pero hubo un tiempo en el que montar una suite de edición profesional era prohibitivo. Y no hay que irse muy lejos: miremos a la competencia. Adobe Creative Cloud es el estándar, sí, pero su precio es una bofetada para quien quiere empezar en este mundo: unos 60 al mes por sus programas completos. ¿Solo quieres Premiere para editar vídeo? Prepara 26 euros mensuales.

Algunos precios de Adobe

Apple llega ahora y pone sobre la mesa Final Cut Pro, Logic Pro, Motion, Compressor y Pixelmator Pro por 12,99 euros al mes. Estamos hablando de la mitad de lo que cuesta solo el editor de vídeo de la competencia.

Pero el verdadero cambio es derribar el muro de entrada. Hasta ahora, si querías dar el salto profesional desde iMovie, te encontrabas con una barrera de 349 euros solo por Final Cut. Si le quieres sumar Logic, Motion, Pixelmator Pro... era una inversión de más de 600 euros a ciegas.

Pero quedémonos solo en el editor de vídeo, que es el caso de la mayoría. Imagina que eres ese usuario al que iMovie ya se le queda corto. Frente a esto soltabas 349 euros de golpe por Final Cut, o te aventurabas en el mundo pirata. Y teniendo en cuenta que la segunda opción no es la más recomendable, gastarse 350 euros era todo un salto de fe. No sabías si te iba a gustar el programa ni si se iba a adaptar a tu flujo de trabajo.

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Ahora, ese riesgo desaparece. Tienes un mes de prueba gratis para trastear sin miedo, para ver si te haces con los atajos y la interfaz. Y si te convence, pagar 13 euros un mes para aprender o para sacar adelante un proyecto puntual es una decisión muchísimo más fácil.

Hay una generación entera de creadores para YouTube o redes sociales que se encuentra en tierra de nadie. iMovie es demasiado básico, CapCut no es una herramienta de escritorio seria y las opciones profesionales son caras o complejas. Apple Creator Studio es el puente perfecto. El editor de Apple siempre ha tenido fama de ser intuitivo y lo es. Ahora, por fin, es accesible.

Y lo mejor, si compartes puedes tener todo por dos euros al mes

Hay otro detalle en la letra pequeña que aplana todo el debate y que hace que esta suscripción sea casi imbatible: En Familia. Si haces números y compartes la suscripción con hasta cinco personas más, amigos o familia, tener la suite creativa más potente del ecosistema Apple te sale a poco más de 2 euros al mes. Por menos de lo que cuesta un café tienes herramientas de cine en el Mac y en el iPad. A ese precio, la discusión sobre si es caro o barato se acaba rápido.

Hay otro beneficio colateral del que se habla poco: esto es bueno para el software. Apple ha tenido épocas de tener Final Cut un poco abandonado. Pasaban meses, o años, sin novedades de peso. Al pasar a un modelo de suscripción, Apple se mete presión a sí misma. Si me cobras cada mes, te exijo novedades cada cierto tiempo. Ahora compiten cara a cara por tu cuota mensual, y eso les obliga a mantener el software vivo y mimado. No pueden permitirse que te des de baja porque la competencia aprieta.

La compra única sobrevive (de momento)

Por último, hay que aplaudir que Apple no haya marcado un "Adobe" completo. A día de hoy, sigues pudiendo comprar las apps de Mac con un pago único. Si eres de la vieja escuela y prefieres pagar tus 350 euros, puedes hacerlo.

Eso sí, queda la duda de cómo envejecerá esta opción. ¿Se quedarán las versiones de pago único como "ciudadanos de segunda" sin acceso a los bancos de imágenes o a las novedades futuras de IA? Es un miedo razonable. Pero al menos hoy, la opción existe y no nos obligan a pasar por el aro si no queremos.

Personalmente, y como editor de vídeo y foto, tengo ganas de que llegue el 28 de enero. No porque quiera pagar más, sino porque por primera vez veo una puerta abierta para que mucha gente pierda el miedo a las herramientas "Pro". Ya son dos amigos que hasta ahora editaban en iMovie los que se plantean pasarse a Final Cut. Y seguro que así, mucha más gente. Hasta el 28, nos vemos en Applesfera para probarlo a fondo.

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La noticia Yo también estoy cansado de las suscripciones, pero voy a defender la de Apple Creator Studio (aunque me duela al bolsillo) fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Siri no nació en Apple y su salvación tampoco vendrá de Cupertino. 15 años después, la historia del asistente se repite

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 10:00

Recuerdo a la perfección aquella presentación del iPhone 4S. Era octubre de 2011 y lo que vi en el escenario era impresionante y se llamaba Siri. Pero para entender el acuerdo histórico que han firmado Apple y Google para salvar Siri, hay que volver a ese origen. Porque la realidad es que Siri ya empezó con el pie cambiado: no nació en Cupertino. Era una aplicación de la App Store que Apple compró en 2010 para integrarla a contrarreloj.

Desde el primer día vimos cosas que se repitieron con el paso de los años. Por ejemplo, Siri llegó primero solo en inglés y tardó un año entero en aprender español. Lo mismo que pasó el año pasado con Apple Intelligence. Y como seguidor de Apple da rabia. Porque tenían la ventaja de ser los primeros, llegaron antes que Alexa y que el Asistente de Google, pero esa ventaja se diluyó año tras año. Y aquí estamos, hoy, hablando de cómo Siri tomará el conocimiento de Google Gemini.

La década de Siri perdida frente a la competencia

Durante mucho tiempo, la sensación ha sido frustrante. Mientras Amazon y Google mejoraban la comprensión de sus asistentes a pasos agigantados, Siri se limitaba a aprender chistes nuevos. Cualquiera que tenga un HomePod y haya probado una Alexa sabe de lo que hablo: la diferencia era tan grande que preguntar cualquier cosa a Siri fuera un acto de fe. Pedir información de actualidad o algo tan simple como una canción que tuviese un título en inglés.

Siri estaba disponible en la App Store de manera independiente en el 2010

Apple se centró con el control y la privacidad en local, algo loable, pero que técnicamente estranguló a su asistente mientras la competencia aprovechaba la nube para ser más rápida y lista. A todo esto, hay una verdad que muchos veteranos de la marca compartimos: la Siri de 2011 parecía, en algunos aspectos, más funcional que la actual. En aquel iOS 5, podías deslizar hacia arriba para ver el contexto de la conversación anterior, y era muy rápida. La evolución durante estos años

  • iOS 8 (2014): tardamos tres años en tener el "Oye Siri" sin manos.
  • iOS 10 (2016): tuvimos que esperar cinco años para que Siri pudiera interactuar mínimamente con apps de terceros.
  • iOS 12 (2018): llegaron los Atajos, un parche manual para suplir la falta de inteligencia real del asistente.
  • iOS 14 (2020): el rediseño compacto fue bonito, pero eliminó esa capacidad visual de ver el hilo de la conversación, haciendo que Siri pareciera tener aún menos memoria.

Y entonces llegó el boom de la Inteligencia Artificial y a Apple le pilló el toro. Literalmente. Prometieron una revolución con Apple Intelligence, pero la realidad era que sus modelos propios no daban la talla. Apple intentó ir por libre, pero sus modelos internos (de unos 150.000 millones de parámetros) no fueron escalables.

Además, el resto de compañías como Google u OpenAI ya tenían mucha más información, superando el billón de parámetros. Un 700% más de conocimientos que Apple Intelligence y Siri. La distancia era insalvable a corto plazo y no podían permitirse otro año de irrelevancia para intentar alcanzarlo. Sobre todo porque, cuando llegasen, la competencia había llegado aún más lejos.

{"videoId":"x9ndj38","autoplay":true,"title":"Así funciona Apple Intelligence Apple", "tag":"", "duration":"314"} Y Gemini llegó para salvar a Siri

Es así como llegamos a la confirmación oficial. Apple Intelligence y Siri utilizarán Gemini. ¿Por qué Google? Primero, porque funciona. Y segundo, porque financieramente es más fácil. Google y Apple ya tienen negocios milmillonarios para que el buscador sea el motor de búsqueda predeterminado de Safari. El acuerdo de "comprar" el cerebro de Gemini para que lo use Siri se estima que rondará los 1.000 millones de dólares anuales.

Pero, ¿cómo será esta nueva Siri? Sabemos que Apple ha licenciado el modelo Gemini 3 para ejecutarlo dentro de su propia infraestructura, el Private Cloud Compute. Es el cerebro de Google, pero en el cuerpo de Apple, garantizando que tus datos nunca salgan de ese entorno seguro.

Eso sí, Siri no se comportará igual que la app de Gemini de Google. Apple ha comprado el modelo Gemini 3, pero solo el conocimiento, como si fuesen las palabras de un diccionario. Pero esto por sí solo no funciona. Aquí es donde entra el equipo de Cupertino. Apple realiza la educación del modelo. El tono, la respuesta. Por eso jamás veremos una "respondido por Gemini".

Este cambio de motor es lo que permitirá, por fin, que Siri tenga mucho más conocimiento y entienda un contexto de lenguaje humano. Gracias a este trasplante de cerebro, la Siri que veremos en primavera promete cumplir, por fin, con las tres capacidades que Craig Federighi nos presentó en junio del año pasado.

  • Conciencia de pantalla: podrás decirle "envíale esto a mi mujer" y Siri sabrá qué es "esto" mirando lo que tienes en pantalla en ese momento, ya sea una foto, un enlace o un mapa.
  • Contexto personal profundo: el nuevo modelo podrá cruzar datos de diferentes aplicaciones. Podrá responder a "¿a qué hora es la comida con mamá?" buscando en tus correos, mensajes y calendario para encontrar el dato exacto, entendiendo el contexto de quién es tu madre y cuándo hablasteis de ello.
  • Acciones dentro de apps: podrá editar una foto, mover archivos o ejecutar tareas complejas dentro de aplicaciones.

Sin embargo, y siendo honesto, el espíritu de este cambio no va de que Siri haga magia. Estas funciones anteriores y que Apple presentó están muy bien. Pero la mayoría solamente queremos saber que, al menos, tenga una respuesta para lo que le preguntamos. Que va a saber escucharnos y entendernos a la primera. Y aunque Apple no ha confirmado nada explícitamente, la lógica es que si han integrado Gemini, y Gemini funciona bien, Siri debería funcionar bien.

Todo esto tiene una fecha marcada en rojo en el calendario: iOS 26.4. Apple prometió que esta nueva Siri estará operativa en primavera, para así llegar a la WWDC de junio y presentar iOS 27 aprovechando al completo todo el conocimiento de Gemini en el resto de apps. Pero de momento, Siri será la primera.

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Y sí, este acuerdo nos devuelve a la casilla de salida. Siri tuvo 15 años de ventaja y los dejó escapar, sí. Pero ahora por fin vamos a tener el motor que necesitábamos, aunque en parte sea trabajo de Google. Es una cura de humildad histórica, pero para nosotros, los usuarios, es la mejor noticia posible. Dejar de esperar a que se cumplan promesas, para usar algo que, por fin, funcione.

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

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La noticia Siri no nació en Apple y su salvación tampoco vendrá de Cupertino. 15 años después, la historia del asistente se repite fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

El cierre de Setapp Mobile demuestra el fiasco de las tiendas alternativas en iPhone. Por culpa de la burocracia

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 09:06

Hace casi dos años que, de la mano de iOS 17.4, ocurría un hecho histórico para la idiosincrasia del iPhone: se permitían instalar tiendas de aplicaciones alternativas a la App Store (en la Unión Europea). Y pese a todo el ruido que despertó esta noticia al estar motivada por una exigencia legal de la Comisión Europea, están pasando sin pena ni gloria.

Una prueba de ello está en que la primera tienda alternativa está a punto de cerrar. Se trata de Setapp Mobile, una de las pocas de las que disponemos en Europa y que, tal como confirman sus desarrolladores, dejará de estar disponible el mes que viene. Y curiosamente, en un momento en el que cada vez más territorios parecen sumarse a la imposición de que existan estas alternativas a la App Store.

Setapp Mobile, la primera que echa el cierre Imagen: MacPaw

Setapp lleva años siendo una de las mejores suscripciones para Mac. Definida como "el Netflix de las apps", nos permite acceder a un catálogo de apps independientes y de pago por un precio único al mes que, a poco que se usen un par de esas herramientas, ya compensa. Así que imaginar algo así para el iPhone sonaba suculento.

Esa suscripción para Mac ya permitía y seguirá permitiendo instalar apps en el iPhone, siempre y cuando esas herramientas sean multiplataforma y el usuario tenga contratado un plan que incluya varios dispositivos. Lo que cambia es lo relativo a la tienda independiente para iPhone, que llegó en marzo de 2024 y sin necesidad de tener un Mac.

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Setapp Mobile cerrará el 16 de febrero. Sus desarrolladores confirman que, desde ese día, todas las apps que se tengan instaladas por esta vía se eliminarán y dejarán de estar accesibles mediante Setapp Mobile. 

Cabe señalar que algunas de las apps están también disponibles en la App Store, como Clean My Phone, desarrollada también por MacPaw. En estos casos, el usuario deberá descargarla en la tienda oficial de Apple, aunque deberá pagar las suscripciones independientes de cada app por separado, sin tener ya la posibilidad de aglutinarlas en una sola.

Burocracia, burocracia y más burocracia

En su escueto comunicado, MacPaw afirma que el motivo del cierre de Setapp Mobile está en los "complejos términos comerciales" que se encuentran "aún en evolución" y que "no se ajustan al modelo comercial de Setapp". En Applesfera hemos contactado con portavoces de la compañía para conocer más detalles y poder reflejarlos aquí, aunque por ahora no hemos obtenido respuesta.

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No obstante, es fácil entender lo que ha ocurrido y que, quizás, pueda llegarle a ocurrir a otras tiendas alternativas como la AltStore. El proceso no es tan sencillo como el de lanzar la tienda sin más y esperar a que la gente se la descargue.

En primer lugar, y aunque no sea Apple quien las gestione, la compañía californiana debe aprobar la entrada de la tienda y verificar cada cambio para asegurarse de que cumple con los requisitos de seguridad y privacidad. Además de ir reportándoles datos clave como el número de descargas, ya que sobre ellas se calculan las tasas asociadas que son de 0,50 euros por cada primera instalación anual.

Que dos años después sigan cambiando condiciones es también una losa complicada de soportar

Por otro lado, se precisa de infraestructura completa con la que acoger las apps, gestionar sus respectivas aprobaciones, incluir soportes de pago, disputas, reembolsos y atención al usuario, así como asumir la responsabilidad legal y operativa de la distribución, incluida la moderación de contenidos y el cumplimiento de la normativa europea vigente.

Aunque lo peor es que, pese a llevar casi dos años operativas, las normas van cambiando y se van modificando, añadiendo y eliminando condiciones que no estuvieron claras en el primer momento. Es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con las tasas a Apple, cuya formulación y alcance se han ido ajustando tras las primeras reacciones de desarrolladores y las investigaciones abiertas por la Comisión Europea.

Una hegemonía que no se ha visto alterada Imagen: James Yarema en Unsplash

Aparte de los términos legales citados anteriormente, hay que sumar que, a diferencia de la App Store, estas tiendas parten sin una base de usuarios masiva, ni integración en el sistema. Esto dificulta que puedan alcanzar un volumen necesario con el que compensar los gastos y la incertidumbre regulatoria.

Tampoco resulta sencillo convencer a los desarrolladores para obtener apps exclusivas, algo que podría servir de incentivo real para que los usuarios descarguen la tienda alternativa. En la práctica, muchos de los desarrolladores compaginan su presencia en la App Store con tiendas de terceros. Y pese a que en estas últimas, puedan ofrecer alguna ventaja adicional, su principal escaparate sigue estando en la tienda de Apple.

Es por ello también por lo que la App Store apenas se ha resentido. En el último comunicado de Apple sobre sus servicios, los cuales baten sus propios récords cada trimestre y cada año, la tienda registró más de 850 millones de usuarios cada semana en todo el mundo.  Esto es un 15,8% más que los usuarios que usaron la App Store en 2023, el último año completo antes de la llegada de las tiendas alternativas en Europa.

Y mientras tanto en Reino Unido, Japón y EEUU...

Esta compleja situación se prevé como un problema global para los próximos años, puesto que pronto Europa dejará de ser el único territorio en el que se obligue a Apple a admitir tiendas alternativas. Japón será el siguiente, dado que han aprobado una ley de competencia digital similar a la que actualmente rige a estos servicios en Europa.

En Applesfera La vieja regla de internet dice que "si no pagas, eres el producto". Apple acaba de demostrar que se pueden hacer las dos cosas a la vez

Estados Unidos y Reino Unido tienen procesos judiciales y de investigación abiertos contra Apple y otras Big Tech que podrían terminar derivando en regulaciones similares. Así que no sería de extrañar que, con el fin de operar igual en todo el mundo, Apple acabe permitiendo las tiendas alternativas a nivel global.

Sin embargo, si esas regulaciones no se redactan de forma clara y Apple tampoco establece unas condiciones claras y justas, el caso de Setapp Mobile se repetirá en otros lugares y con otros desarrolladores. Al final, la idea por parte de los legisladores es la de favorecer la competencia, pero esto no se está cumpliendo. O no quizás de la forma que en origen se pretendía.

Imagen de portada | Brett Jordan en Unsplash

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La noticia El cierre de Setapp Mobile demuestra el fiasco de las tiendas alternativas en iPhone. Por culpa de la burocracia fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

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