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Cómo activar el modo de datos ultra reducido en tu móvil

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 17:15

Si controlas cada mega que gastas en el móvil porque tu tarifa es justita o el gigas extra se pagan a precio de oro, te interesa muchísimo saber cómo funciona el modo de datos ultra reducido (también llamado modo de datos reducidos o ahorro de datos) en iPhone y Android. Esta función puede marcar la diferencia entre llegar tranquilo a final de mes o fundirte el bono en pocos días sin darte cuenta.

Además de explicarte cómo activarlo paso a paso, vamos a ver qué cambia exactamente en tu móvil cuando lo enciendes, cómo combinarlo con el modo de bajo consumo de batería y qué otros ajustes puedes tocar (como las apps en segundo plano o las propias opciones de cada aplicación) para arañar todavía más ahorro de datos sin volverte loco ni renunciar a usar el teléfono con normalidad.

¿Qué es el modo de datos ultra reducido y por qué deberías usarlo?

El llamado modo de datos ultra reducido no es más que la versión más agresiva del ahorro de datos integrado en tu móvil. En iPhone se conoce como “Modo de datos reducidos” y en Android suele aparecer como “Ahorro de datos” o “Ahorro de datos móviles”, dependiendo del fabricante y la capa de personalización.

Cuando lo activas, el sistema operativo aplica varias restricciones para rebajar al mínimo el consumo de datos sin bloquear por completo tu conexión a Internet. Básicamente, prioriza lo que haces tú en primer plano y limita todo lo que ocurre “por detrás” sin que lo veas: actualizaciones automáticas, copias de seguridad en la nube, descargas pesadas, sincronizaciones constantes, etc.

Esta función resulta especialmente útil si tu plan de datos es muy limitado (por ejemplo, 500 MB o 1 GB), si vas a viajar al extranjero usando roaming caro, o si en tu zona la cobertura es mala y la conexión móvil va a tirones, porque también ayuda a mejorar un poco la sensación de fluidez al evitar que mil procesos se peleen por el mismo ancho de banda.

Ventajas de activar el ahorro de datos o modo de datos reducidos

Al encender este modo en tu móvil, consigues varias ventajas importantes que, en el día a día, se notan más de lo que parece, sobre todo cuando tu tarifa es ajustada o tu conexión móvil es inestable. Activar el ahorro de datos te ayuda a controlar el consumo y evitar sustos en la factura.

En primer lugar, este modo te permite gestionar mejor tu bono de datos, minimizando el riesgo de consumirlo entero antes de tiempo. Muchas veces el problema no es lo que navegas conscientemente, sino lo que hacen las aplicaciones a tus espaldas: copias en la nube, sincronizaciones constantes, descargas automáticas de fotos o vídeos, actualizaciones… Con el modo de datos ultra reducido, la mayoría de esas tareas se paran o se posponen hasta que tengas WiFi.

Además, te ayuda a evitar cargos extra cuando alcanzas el límite de tu plan móvil. En algunos operadores, al pasar del tope se baja la velocidad, pero otros siguen permitiendo navegar a un coste por MB que puede disparar la factura. Reduciendo consumo, disminuye la probabilidad de llegar a ese punto, y eso, a final de mes, se agradece.

Otra ventaja importante es que, al limitar procesos en segundo plano, el móvil funciona mejor en redes inestables. Si la cobertura es mala, el teléfono no estará intentando subir fotos a la nube, descargar episodios de pódcast o actualizar feeds de noticias al mismo tiempo que tú intentas abrir una página web o mandar un mensaje. Menos procesos compitiendo por una conexión floja significa menos cortes y menos esperas.

Por último, este modo puede contribuir también a proteger un poco tu privacidad. Muchas apps se conectan a Internet en segundo plano para recopilar datos de uso, actualizar contenido o mandar estadísticas. Al recortar ese tráfico oculto, reduces parte de ese seguimiento, lo que siempre es un plus para quienes valoran tener un poco más de control sobre lo que sale de su móvil.

Cómo activar el modo de datos reducidos en iPhone (datos móviles)

En los dispositivos de Apple, el “Modo de datos reducidos” se puede activar tanto para la red móvil como para las redes WiFi. Eso sí, la forma exacta de activarlo puede variar ligeramente en función de tu operador y de si usas una sola línea o tienes doble SIM (física o eSIM).

Para activar el modo de datos reducidos con una sola línea móvil activa, el recorrido habitual es muy sencillo y se hace desde la app Ajustes del iPhone. La idea es que elijas la línea de datos que usas y ajustes su perfil de consumo para que el dispositivo reduzca todo lo que no sea estrictamente necesario mientras sigues navegando con normalidad.

Pasos para activar el modo de datos reducidos con una sola SIM

Si en tu iPhone solo tienes un número configurado para datos móviles, estos son los pasos que debes seguir para activar el modo de datos reducidos en la red móvil:

  • Abre la aplicación Ajustes de tu iPhone.
  • Toca en la sección Datos móviles.
  • Entra en Opciones de datos móviles.
  • Busca el apartado Modo de datos y activa la opción Modo de datos reducidos.

En algunas combinaciones de modelo y operador, puede que no veas el subapartado “Modo de datos” de forma separada. En ese caso, dentro de “Opciones de datos móviles” aparecerá un interruptor sencillo para activar o desactivar el Modo de datos reducidos directamente, sin más ajustes. El resultado práctico es el mismo: el iPhone pasa a comportarse como si estuviera en un modo de ahorro de datos agresivo.

Cómo activar el modo de datos reducidos si tienes dos líneas o eSIM

Si tu iPhone tiene doble SIM física o usas una o varias eSIM con planes de datos activos, cada línea tiene su propia configuración. Esto significa que puedes activar el modo de datos reducidos solamente en una de ellas (por ejemplo, en la eSIM de viaje) y dejar la otra sin restricciones.

En los modelos con doble línea, los pasos para configurar este modo cambian ligeramente, ya que primero debes seleccionar el plan que vas a ajustar antes de tocar el modo de datos. Esta flexibilidad viene muy bien si, por ejemplo, tienes una línea principal con muchos gigas y otra secundaria con pocos datos.

Para activar el modo de datos reducidos en un iPhone con doble SIM o eSIM, haz lo siguiente: abre Ajustes, entra en Datos móviles y elige uno de tus números. Dentro de los ajustes específicos de esa línea verás la opción correspondiente al Modo de datos reducidos que puedes activar individualmente.

En otras variantes de iOS, el camino se detalla así: entra en Ajustes, pulsa en Celular o Datos móviles, toca en Plan de datos móviles, accede a Modo de datos y selecciona la opción de Modo de datos bajo o reducido. Sea cual sea el texto exacto, el objetivo es el mismo: decirle al iPhone que esa línea consuma lo mínimo posible cuando esté usando la red móvil.

Cómo activar el modo de datos reducidos en redes WiFi (iPhone)

En iPhone y iPad también puedes aplicar el ahorro de datos a tus redes WiFi. Puede parecer raro querer limitar datos estando en WiFi, pero tiene mucho sentido cuando te conectas a puntos de acceso con tarifa limitada (por ejemplo, un router 4G con pocos gigas, un hotspot portátil o una conexión compartida desde otro móvil).

El modo de datos reducidos para WiFi se configura red a red, es decir, eliges la red concreta y le indicas al dispositivo que se comporte de forma conservadora cuando esté conectada a ella. Apple además sincroniza esta preferencia con iCloud, de modo que otros dispositivos tuyos recuerden que esa red se debe tratar como “sensible” en cuanto a consumo.

Para activarlo, entra en Ajustes y toca en Wi-Fi. Asegúrate de estar conectado a la red que quieras configurar y pulsa en el icono de Información que sale junto al nombre de la red. En la pantalla de detalles, verás un interruptor para activar el Modo de datos reducidos en esa WiFi. A partir de ese momento, tu iPhone limitará actualizaciones, copias de seguridad y otros procesos que normalmente se harían sin restricciones al estar en una red inalámbrica.

La ventaja de este enfoque por red es que puedes tener, por ejemplo, tu WiFi de casa sin restricciones para que se hagan copias de iCloud completas, y a la vez configurar el router de viaje o una red compartida desde otro móvil en modo de datos reducidos para no gastar ni un mega de más cuando estés fuera.

¿Qué cambia en iPhone al activar el Modo de datos reducidos?

Cuando el Modo de datos reducidos está activo, iOS y las aplicaciones de Apple adaptan su comportamiento para minimizar el consumo de datos sin impedirte usar el dispositivo con normalidad. Los cambios afectan tanto a las conexiones móviles como, si lo configuras así, a algunas WiFi.

Una de las primeras cosas que hace el sistema es limitar el uso de red cuando las apps no están en uso activo. Las aplicaciones que de normal se conectan en segundo plano para actualizar contenido dejan de hacerlo o lo hacen con mucha menos frecuencia. En la práctica, esto significa que se reduce el tráfico oculto que se produce mientras no estás mirando la pantalla.

También se desactiva la actualización de aplicaciones en segundo plano. Esta función, que normalmente permite que las apps traigan información nueva sin que las abras, se apaga para que solo consuman datos cuando las estás utilizando. De este modo, no se gastan megas en preparar contenido que quizá ni siquiera llegues a ver.

El sistema ajusta además la calidad del contenido en streaming. Cuando reproduces vídeo o música en plataformas compatibles, el iPhone baja automáticamente la resolución de vídeo o la calidad del audio para reducir el ancho de banda ocupado. En la mayoría de los casos podrás seguir viendo y escuchando sin problemas, pero gastarás menos datos por minuto.

Otro aspecto clave es que se detienen las descargas y copias de seguridad automáticas. Las actualizaciones de apps, las descargas en segundo plano de programas o contenido pesado y las copias de seguridad se pausan o se limitan para no disparar el consumo. Esto incluye servicios integrados como iCloud, que pospone la sincronización de fotos o documentos hasta que haya una red menos crítica disponible.

En iCloud Fotos, por ejemplo, las subidas automáticas de imágenes y vídeos se ponen en pausa o se hacen de manera mucho más selectiva cuando el dispositivo está inactivo o usando datos móviles. De esta forma, se evita que la fototeca se coma tu bono de datos en cuestión de horas si has hecho muchas fotos o vídeos.

Algunos servicios del sistema iOS se adaptan de forma específica.
  • En la App Store se desactivan la reproducción automática de vídeo en las fichas de apps, las actualizaciones automáticas y las descargas automáticas de compras realizadas en otros dispositivos, para reducir tráfico.
  • En la app Música se desactivan las descargas automáticas y el streaming en alta calidad, y en Podcasts se limita la frecuencia de actualización de los feeds y sólo se descargan episodios cuando hay WiFi disponible.
  • En la app Noticias se desactiva la precarga de artículos, por lo que se descarga menos contenido que quizá no llegues a leer.

FaceTime ajusta de forma inteligente la velocidad de bits de vídeo, reduciendo el ancho de banda utilizado durante las videollamadas. Todo ello se traduce en un uso de datos más contenido sin que tengas que tocar todas y cada una de las apps manualmente.

Modo de bajo consumo y ahorro de datos en iPhone: la combinación ganadora

Además del modo de datos reducidos, iPhone ofrece un modo de bajo consumo de batería pensado para prolongar la autonomía cuando vas justo de carga. Aunque su objetivo principal es ahorrar energía, indirectamente también recorta parte del uso de datos al limitar procesos en segundo plano y reducir actividad del sistema.

El modo de bajo consumo está disponible en iOS desde hace varias versiones y se activa con un simple interruptor. Al encenderlo, el iPhone disminuye algunas animaciones del sistema, restringe tareas automáticas, puede moderar el rendimiento del procesador en determinadas apps y mantiene la conectividad de red, pero intentando gastar menos.

Para activarlo desde Ajustes, abre la aplicación correspondiente, desplázate hacia abajo hasta encontrar la sección Batería y habilita el interruptor de Modo de bajo consumo. Al hacerlo, verás que el icono de la batería en la parte superior de la pantalla se vuelve de color amarillo, señal de que el ahorro de energía está en marcha. Algunas animaciones y efectos visuales se desactivan y el sistema prioriza mantener la autonomía frente a otros factores.

También puedes añadir el acceso directo al modo de bajo consumo en el Centro de control. Si no te aparece aún, entra en Ajustes, busca la opción Centro de control, localiza la sección de más controles disponibles y toca el símbolo de suma junto al Modo de bajo consumo. Después, al abrir el Centro de control desde la pantalla, verás un icono de batería medio agotada que te permite activar o desactivar rápido esta función.

Mientras esté activo este modo, el iPhone lo mantendrá así hasta que lo apagues manualmente o hasta que el propio dispositivo alcance más de un 80 % de carga al conectarlo al cargador. En ese punto, el sistema desactiva de forma automática el modo de bajo consumo para volver al funcionamiento normal, lo que incluye liberar restricciones sobre tareas que se habían pospuesto.

Si combinas modo de bajo consumo con modo de datos reducidos, consigues un doble efecto: recortas tanto el uso de batería como el consumo de datos de red. Esta combinación puede ser clave cuando estás viajando, tienes poca cobertura, el cargador lejos o vas con un bono de datos muy limitado y necesitas exprimir al máximo cada recurso.

Cómo activar el ahorro de datos en Android

En Android también existe un modo de ahorro de datos integrado en el sistema, aunque el nombre exacto y la ubicación en los menús pueden variar según el fabricante (Samsung, Xiaomi, Motorola, etc.) y la versión de Android. La idea general, aun así, es la misma: impedir que las apps se conecten libremente en segundo plano y limitar el tráfico innecesario.

Para activarlo en la mayoría de dispositivos, el proceso pasa por abrir la app de Ajustes y buscar las secciones relacionadas con conexiones y uso de datos. Una vez dentro, hay un apartado específico en el que puedes encender el ahorro de datos para que el sistema bloquee el tráfico no esencial cuando la pantalla está apagada o la app no está en uso.

Una guía general bastante habitual para activar el ahorro de datos en Android consiste en abrir Ajustes, entrar en Conexiones, seleccionar Uso de datos y, dentro de ese menú, acceder a la opción Ahorro de datos. Desde ahí, basta con activar el interruptor de Ahorro de datos para que el dispositivo empiece a restringir las apps en segundo plano y a controlar mejor lo que gasta la conexión móvil.

Establecer límites y advertencias de consumo en Android

Además del modo de ahorro de datos como tal, Android suele ofrecer herramientas adicionales para marcar un límite máximo de datos y para recibir advertencias cuando estás cerca de alcanzar ese tope. Esto es muy útil para planes prepago o tarifas con pocos gigas, porque te permite ver venir el problema antes de quedarte seco.

Para configurar un límite de datos, de forma general, puedes abrir Configuración, buscar la sección de Seguridad o Uso de datos (según la versión), tocar en Uso de datos y entrar en los Ajustes avanzados o Ajustes de uso de datos. Allí encontrarás la opción de Plan de datos, donde podrás activar un ajuste del tipo establecer un límite de datos y, tras aceptarlo, indicar la cantidad máxima de MB o GB que quieres consumir durante el ciclo de facturación.

También puedes configurar advertencias de consumo para que el móvil te avise antes de llegar a ese límite. De nuevo, dentro de los ajustes de Uso de datos y Plan de datos, suele haber opciones como Establecer límite de datos o Cuando el plan de datos se agote, donde puedes elegir si quieres sólo una advertencia o una advertencia acompañada de desconexión automática de datos. Además, se suele poder fijar un nivel de advertencia concreto (por ejemplo, al 80 % del bono) y la fecha de reinicio del conteo mensual.

Limitar apps en segundo plano y economizador de batería en Android

Otra manera de contener el gasto de datos en Android consiste en controlar qué apps pueden funcionar en segundo plano y consumir recursos cuando no las estás usando. Muchos dispositivos incluyen un economizador de batería que, aparte de alargar la autonomía, también reduce la libertad de las apps para conectarse a Internet en segundo plano.

Para revisarlo, abre la configuración del teléfono, entra en la sección Batería y busca el icono de engranaje o ajustes avanzados de energía. Dentro deberías encontrar una opción llamada algo similar a Economizador de batería de aplicaciones, donde podrás elegir qué programas pueden trabajar libremente y cuáles se verán restringidos cuando el sistema quiera ahorrar recursos.

Al activar o desactivar aplicaciones dentro de este economizador, estás indicando cuáles pueden tener actividad constante en segundo plano y cuáles sólo deberían actualizarse de forma puntual. Esto, en la práctica, no sólo mejora la duración de la batería, sino que además evita que algunas apps se pasen el día consumiendo datos sin aportar nada relevante para ti. Si quieres aprender a controlar qué apps pueden funcionar en segundo plano, hay guías específicas que te enseñan a identificarlas.

Controlar el uso de datos en segundo plano (iPhone y Android)

Una de las claves para lograr un modo de datos ultra reducido en la práctica es meter en cintura a las aplicaciones que trabajan en segundo plano. Son ellas las que más suelen disparar el tráfico sin que nos enteremos, porque descargan y suben contenido mientras estamos en otra cosa.

En iPhone, además del Modo de datos reducidos, puedes ir a la sección de Actualización en segundo plano para decidir qué apps tienen permiso para refrescar contenido en segundo plano y cuáles no. Desde Ajustes, entra en General, busca Actualización en segundo plano y allí podrás desactivar completamente esta función o dejarla activada pero elegir, una a una, qué aplicaciones pueden usarla.

En esa misma pantalla puedes deslizar el interruptor general para quitar o permitir la actualización en segundo plano, y marcar manualmente las apps que realmente necesitas que estén siempre al día (por ejemplo, mensajería o correo) y desactivar el resto (redes sociales, juegos, apps de compras…). Cada app que quites es un pequeño ahorro de datos y de batería, especialmente si se conectaba con frecuencia a la red. Si quieres comprobar qué apps consumen tráfico oculto, consulta cómo comprobar la actualización en segundo plano.

En Android, además del economizador de batería, muchos fabricantes permiten restringir explícitamente el uso de datos en segundo plano para apps concretas desde el apartado Uso de datos. Allí puedes ver qué aplicaciones consumen más y decidir cuáles pueden usar datos solo cuando están en primer plano. De este modo, si una app de redes o un juego gasta demasiado, puedes impedirle seguir conectándose cuando no lo estás mirando.

Apps que más datos consumen y cómo controlarlas

En el día a día, las aplicaciones que más devoran tu bono de datos suelen ser las que manejan contenido multimedia pesado: fotos, vídeos, música y juegos online. Redes sociales, plataformas de streaming, servicios de música, videojuegos conectados y navegadores GPS son los grandes sospechosos.

Una buena práctica para reducir su impacto es intentar usarlas preferentemente cuando tengas WiFi estable. Por ejemplo, puedes descargar listas de reproducción, capítulos de series o mapas offline mientras estás en casa o en el trabajo, y luego consumirlos fuera sin malgastar datos. Otra opción es desactivar en sus ajustes internos la reproducción automática de vídeos o la carga en alta calidad cuando estás en redes móviles.

Muchas apps incluyen ya su propio modo de ahorro de datos. En redes sociales como Instagram, por ejemplo, puedes entrar en Configuración y privacidad, buscar las opciones de Uso de datos o Calidad de contenido multimedia y activar un interruptor de Ahorro de datos o Usar menos datos. Esto hace que la aplicación baje la calidad de fotos y vídeos o que sólo cargue contenido de alta resolución cuando estás conectado por WiFi.

En el caso de Instagram en Android, el camino típico es abrir la app, entrar en tu perfil, tocar el menú de tres rayas, ir a Configuración y privacidad, entrar en Uso de datos y calidad del contenido multimedia y activar la opción de Ahorro de datos. A partir de ahí, las fotos y vídeos de alta resolución se reservan para cuando estés conectado por WiFi, ahorrando bastantes megas.

En iPhone, dentro de Instagram, puedes seguir una ruta similar: entrar en Configuración y privacidad, ir al apartado Cuenta y luego a Uso de datos. Allí verás una configuración llamada algo parecido a Usar menos datos, que, al activarla, reduce el consumo al cargar contenido cuando usas datos móviles. Este tipo de ajustes por app complementan muy bien el modo de datos reducidos del sistema.

Ahorro de batería como forma indirecta de ahorrar datos

El ahorro de batería, tanto en iPhone como en Android, no sólo sirve para exprimir un poco más la autonomía: al restringir procesos en segundo plano, notificaciones constantes y sincronizaciones, también contribuye a rebajar la cantidad de datos que se usan. Es una forma indirecta pero muy efectiva de contener el tráfico.

Cuando el móvil entra en modos de energía reducida, suele pausar o ralentizar tareas como la reproducción automática de vídeos en redes sociales, el refresco continuo de feeds, la actualización de widgets o la descarga de contenido pesado. Al mismo tiempo, cierra o congela apps que llevaban tiempo inactivas, evitando que sigan conectándose mientras tú ya no las necesitas.

Desde los ajustes de batería puedes, en muchos modelos, decidir qué aplicaciones tendrán prioridad y cuáles se verán más recortadas cuando el sistema quiera ahorrar. Si seleccionas como “secundarias” aquellas apps que más megas consumen (streaming, juegos online, redes sociales) y las combinas con el modo de datos reducidos o de ahorro de datos del sistema, consigues un recorte doble: gastas menos batería y menos datos a la vez.

Planes de datos ilimitados: cuándo te compensa dar el salto

Aunque el modo de datos ultra reducido y todas estas opciones de ahorro son una ayuda enorme, hay casos en los que, por mucho que optimices, tu uso real de Internet pide a gritos un plan de datos ilimitados. Si haces streaming a diario, trabajas desde el móvil, viajas mucho o compartes conexión con otros dispositivos, quizá te salga mejor pagar un poco más y olvidarte del miedo a agotar el bono.

Los planes de datos ilimitados ofrecen varias ventajas claras: por un lado, una gran libertad de uso, ya que no tienes que ir contando los megas cada vez que quieras ver un vídeo, oír música o usar el GPS. Por otro lado, suelen resultar más económicos a largo plazo si sueles comprar bonos extra de datos cada mes porque te quedas corto con tu tarifa normal.

También mejoran la seguridad, porque puedes evitar conectarte a redes WiFi públicas o poco fiables solo por no gastar datos. Al saber que tienes margen de sobra, dependes menos de puntos de acceso abiertos que, en muchos casos, son inseguros y pueden exponer tus datos personales.

En el contexto de viajes internacionales, las eSIM de datos ilimitados o de gran capacidad se han vuelto una alternativa muy cómoda. Proveedores especializados como Holafly ofrecen planes para más de 170 destinos, incluyendo regiones como Estados Unidos, Europa, México, Francia o Egipto, entre otros. De esta manera, puedes aterrizar en otro país con conexión desde el minuto uno sin estar pensando todo el rato en si te quedas sin megas a mitad del viaje.

Si tu uso del móvil es más moderado, el modo de datos reducidos y todos los ajustes que hemos visto pueden bastar para que un bono pequeño (como 500 MB) te dure bastante más sin necesidad de subir de tarifa. La clave está en combinar bien las herramientas del sistema con un poco de sentido común al usar las aplicaciones más tragadoras.

Entender cómo funciona el modo de datos ultra reducido, ajustarlo bien tanto en iPhone como en Android y apoyarte en funciones como el ahorro de batería, las restricciones en segundo plano y los modos de ahorro de datos de cada app te permiten exprimir al máximo cualquier tarifa, por pequeña que sea, mientras decides si te compensa o no dar el salto a un plan con más gigas o incluso a datos ilimitados en función de cómo usas realmente tu móvil. Comparte la guía para que más usuarios conozcan del tema.

Configurar la suspensión automática de apps y controlar su consumo

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 17:04

Configurar cómo y cuándo se suspenden las aplicaciones puede marcar la diferencia entre un ordenador o móvil que va fluido todo el día y otro que se queda sin batería o recursos a mitad de jornada. Controlar la suspensión automática de apps es clave tanto si usas Windows, Android o incluso aplicaciones UWP (las apps modernas de la Microsoft Store) que el sistema intenta pausar para ahorrar recursos.

El problema aparece cuando quieres que el equipo se suspenda tras un tiempo sin usarlo, pero hay programas que necesitas que sigan despiertos: reproductores de música, apps de mensajería, clientes de llamadas o herramientas que dependen de la red. Además, en móviles Android entran en juego funciones como Descanso (Doze), App Standby y las optimizaciones de batería del fabricante, que pueden cortar de raíz las notificaciones si no lo gestionas bien. Vamos a ver, paso a paso y en detalle, cómo funciona todo esto y qué puedes hacer en cada caso.

Configurar suspensión automática del PC sin que ciertas apps la bloqueen

En un ordenador de sobremesa o portátil con Windows, el sistema permite que el equipo entre en suspensión tras un periodo de inactividad que tú mismo defines. Ahora bien, hay aplicaciones que, cuando están activas, pueden impedir que el sistema se duerma (por ejemplo, un reproductor de vídeo a pantalla completa) o, al contrario, ser suspendidas de forma agresiva por Windows aunque tú quieras que sigan funcionando.

En el escenario más habitual, el usuario quiere que el PC se suspenda solo cuando no está haciendo nada, pero le gustaría que algunas apps concretas no bloqueen nunca esa suspensión. De forma nativa, Windows no ofrece una interfaz sencilla tipo lista blanca/lista negra para decir “esta app nunca debe impedir la suspensión del equipo”, así que la configuración se basa en el comportamiento general de energía y en cómo cada programa gestiona su actividad en segundo plano.

Windows aplica diversas optimizaciones a las llamadas aplicaciones UWP (las modernas apps de la Tienda Microsoft). Estas apps se organizan en grupos de procesos y el sistema puede mostrar un icono amarillo de pausa junto a ellas en el Administrador de tareas. Ese icono indica que Windows está suspendiendo procesos de ese grupo UWP con el objetivo de mejorar el rendimiento y reducir el consumo de memoria y CPU cuando la app está minimizada o sin uso activo, y conviene saber cómo liberar RAM sin cerrar apps importantes.

Esta suspensión automática de UWP favorece que el PC ahorre recursos, pero puede ser un problema cuando hablamos de aplicaciones de mensajería o comunicaciones, como WhatsApp Desktop. Si WhatsApp para PC se minimiza y Windows decide suspenderla, las notificaciones dejan de llegar al escritorio mientras el proceso está en pausa. El mensaje que suele aparecer al pasar el ratón sobre el icono es algo del estilo de “Este grupo de procesos de UWP está suspendiendo procesos para mejorar el rendimiento del sistema”.

Por desgracia, desde la configuración estándar del sistema no hay un botón directo tipo “no suspender nunca esta app UWP”. Aunque es posible ajustar la prioridad del proceso (por ejemplo, ponerla por encima de lo normal), esta prioridad afecta a cómo el scheduler asigna CPU cuando el proceso está activo, pero no impide que Windows lo marque como suspendible cuando está minimizado. Es decir, que aunque le subas la prioridad, si la minimizas, vuelve a entrar en modo suspensión automática.

En este tipo de casos, el comportamiento está muy ligado al diseño interno de la propia app UWP y a la política de ahorro de recursos del sistema. La aplicación debería declararse correctamente como un proceso que necesita mantenerse activo para recibir notificaciones en tiempo real. Si no lo hace, Windows la trata como un candidato perfecto para ser “congelado” en segundo plano y así ganar rendimiento global.

Si necesitas de forma crítica que una UWP comme WhatsApp para PC no pierda notificaciones, tienes varias alternativas prácticas aunque no ideales. Una opción es mantener la ventana visible o en primer plano, ya que el sistema es menos agresivo al suspender procesos con actividad directa del usuario. Otra es recurrir a la versión web de WhatsApp en el navegador, que suele gestionarse de forma diferente en cuanto a suspensión, o incluso utilizar la versión clásica no-UWP si está disponible. No hay, a día de hoy, un ajuste estándar en Windows que permita desactivar selectivamente la suspensión interna de un grupo de procesos UWP concreto desde la interfaz de usuario.

Cómo funciona la suspensión y el ahorro de energía en Android

En Android a partir de la versión 6.0 (nivel de API 23), Google introdujo dos grandes mecanismos pensados para gestionar el consumo de batería de las aplicaciones en segundo plano: el modo Descanso (Doze) y la función App Standby. Ambos sistemas actúan de forma automática y afectan a todas las apps que corren en el dispositivo, independientemente de si se han desarrollado específicamente para esa versión de Android o no.

El objetivo es sencillo: cuando el móvil no se está utilizando o una app no se abre desde hace tiempo, Android reduce drásticamente lo que esas aplicaciones pueden hacer en segundo plano. Esto se traduce en menos acceso a la red, menos trabajo de CPU background y un aplazamiento de tareas, sincronizaciones y alarmas que no son críticas. En el día a día, el usuario ve cómo el móvil aguanta mucho más rato con la misma carga de batería, sobre todo cuando pasa largos períodos sin tocarlo.

Modo Descanso (Doze): qué hace exactamente

El modo Descanso se activa cuando el dispositivo está desconectado de la corriente, sin moverse y con la pantalla apagada durante un tiempo prolongado. En ese estado de aparente “hibernación ligera”, el sistema entra en Doze para ahorrar batería al máximo.

Mientras el móvil está en Descanso, Android intenta limitar el acceso de las apps a tareas intensivas de red y CPU, y es útil poder detectar apps que consumen datos. No se trata solo de frenar la sincronización de correo o redes sociales, sino de posponer prácticamente cualquier trabajo de fondo que implique gasto energético significativo. Las apps no pueden acceder libremente a la red y muchas de sus tareas programadas, sincronizaciones o alarmas estándar se retrasan hasta que el sistema les da luz verde en momentos muy concretos.

Para evitar que las apps se queden completamente congeladas y pierdas datos importantes, Android abre de vez en cuando unas pequeñas ventanas llamadas períodos de mantenimiento. En esos breves instantes, el sistema “despierta” parcialmente, ejecuta todas las sincronizaciones pendientes, los trabajos atrasados y las alarmas que habían quedado en cola, y permite a las apps utilizar la red. Al terminar ese periodo, el dispositivo vuelve a entrar en Descanso y reanuda las restricciones.

Cuanto más tiempo permanece el dispositivo sin usar y sin cargar, más espaciados se vuelven esos periodos de mantenimiento. Esto significa que, si te dejas el móvil en la mesilla todo el día sin tocarlo ni enchufarlo, Android irá reduciendo la frecuencia con la que permite a las apps conectarse y procesar tareas, maximizando así la autonomía en situaciones de inactividad prolongada.

En el momento en el que el usuario toca el dispositivo (lo mueve, enciende la pantalla o lo conecta a un cargador), el sistema sale del modo Descanso. A partir de ese instante, las aplicaciones recuperan su funcionamiento normal y el comportamiento de red, CPU y alarmas vuelve al régimen habitual, sin las limitaciones extremas de Doze.

Restricciones y adaptación de las apps al modo Descanso

Durante el modo Descanso, Android impone una serie de restricciones bastante estrictas sobre lo que las apps pueden hacer. Gran parte de estas medidas giran alrededor del acceso a la red, la ejecución de tareas en segundo plano, el uso de CPU y la activación de alarmas. Aunque muchos tipos de aplicaciones no necesitan cambios para funcionar razonablemente bien bajo estas condiciones, otras sí deben adaptarse para no perder funcionalidad clave.

Las apps que trabajan mucho con red en segundo plano, sincronizaciones frecuentes o alarmas de tiempo exacto pueden necesitar una gestión distinta de sus tareas diferidas, y conviene poder detectar apps que consumen batería. Android ofrece mecanismos pensados especificamente para operar correctamente incluso en Descanso. Por ejemplo, en lugar de programar alarmas estándar que el sistema podría retrasar, el desarrollador puede usar los métodos setAndAllowWhileIdle() y setExactAndAllowWhileIdle() de AlarmManager. Estas variantes permiten programar alarmas que se disparan incluso si el dispositivo está en Doze, con la limitación de que no pueden activar más de una alarma cada nueve minutos por aplicación.

En cuanto a la conectividad, el hecho de que Descanso restrinja el acceso a la red afecta con particular fuerza a las apps que dependen de comunicaciones en tiempo real, como mensajes tipo “tickle”, notificaciones push o actualizaciones instantáneas. En lugar de mantener su propia conexión persistente, Google recomienda encarecidamente usar Firebase Cloud Messaging (FCM), que ofrece un canal de comunicación en tiempo real entre el backend y las apps Android optimizado para el ahorro de energía.

Para comprobar que una app se comporta correctamente bajo Descanso, los desarrolladores pueden forzar este modo con comandos adb y observar el resultado. El flujo típico de pruebas consiste en configurar un dispositivo (físico o emulado) con Android 6.0 o superior, instalar la app, dejarla corriendo y ejecutar adb shell dumpsys deviceidle force-idle para simular la entrada en Doze. Después, con otros comandos se puede salir del modo inactivo, resetear el estado de batería y verificar que, al reactivarse el dispositivo, la app retoma sus sincronizaciones, notificaciones y trabajos sin fallos.

App Standby: cómo decide Android que una app está inactiva

Además de Descanso, Android introduce el mecanismo de App Standby, orientado a controlar el nivel de actividad de las aplicaciones que el usuario no usa desde hace tiempo. El sistema determina que una app está inactiva cuando el usuario deja de interactuar con ella durante un periodo determinado y no se cumplen ciertas condiciones especiales.

Para que una aplicación no se considere inactiva, debe entrar en alguno de estos supuestos: el usuario la abre explícitamente, la app tiene un proceso en primer plano (ya sea como actividad visible o como servicio en primer plano en uso por otra actividad) o genera una notificación visible para el usuario, ya sea en la pantalla de bloqueo o en la bandeja de notificaciones. De este modo, Android interpreta que la app sigue siendo relevante y no la castiga con las mismas restricciones que a las verdaderamente olvidadas.

Es importante tener en cuenta que los servicios en primer plano están pensados para tareas que el usuario espera que se ejecuten de inmediato y sin interrupciones, como subir una foto, reproducir música o mantener una llamada de voz aunque la app no esté en primer plano. No se deben iniciar servicios en primer plano únicamente para esquivar las optimizaciones de batería y evitar que el sistema marque la app como inactiva.

Cuando el usuario enchufa el dispositivo a una fuente de alimentación, las aplicaciones salen del estado de espera y recuperan acceso completo a la red, pudiendo ejecutar trabajos y sincronizaciones pendientes. Si el dispositivo se mantiene desconectado y en reposo durante largos periodos, Android permite a las apps inactivas acceder a la red más o menos una vez al día, lo justo para actualizar datos esenciales sin disparar el consumo de batería.

Al igual que en el caso de Descanso, los desarrolladores tienen la posibilidad de probar el comportamiento de su app bajo App Standby mediante comandos adb, obligando a que el sistema marque una aplicación como inactiva o la reactive y observando cómo se comporta en cuanto a notificaciones y tareas en segundo plano.

Firebase Cloud Messaging: el aliado para notificaciones y datos en segundo plano

Firebase Cloud Messaging es un servicio de mensajería en la nube que permite enviar mensajes en tiempo real desde un backend a las apps Android manteniendo una única conexión persistente compartida entre todas las aplicaciones que necesiten comunicaciones push. Esta conexión optimizada evita que cada app monte su propio canal de red siempre activo, lo que reduciría la batería a toda velocidad.

Una de las ventajas de FCM es que está pensado para integrarse con Descanso y App Standby. Cuando se envían mensajes de alta prioridad, el sistema despierta puntualmente a la aplicación, le da acceso temporal a la red y le concede un wakelock parcial para que pueda procesar el mensaje y, normalmente, mostrar una notificación al usuario. Una vez completada la acción, el dispositivo y la app pueden volver al estado inactivo.

Para notificaciones urgentes y visibles, es recomendable usar mensajes de prioridad alta, ya que garantizan la entrega incluso bajo Doze. Para otros usos más discretos, como mantener el contenido sincronizado en segundo plano o lanzar actualizaciones de datos que no requieren alerta inmediata, se aconseja utilizar mensajes de prioridad normal. En este caso, si el dispositivo no está en Descanso, se entregan al momento, y si sí lo está, se aprovechan los periodos de mantenimiento o se envían en cuanto el usuario despierta el dispositivo.

En general, si una app necesita recibir mensajes descendentes, lo más eficiente es recurrir a FCM siempre que sea posible. Además, se recomienda que la aplicación reserve los mensajes de alta prioridad únicamente para notificaciones que realmente van a ser visibles para el usuario, evitando abusar de ellos para no comprometer el ahorro de energía global del sistema.

Aplicaciones exentas de las optimizaciones de batería

Android contempla que haya ciertos casos de uso en los que Descanso y App Standby no sean suficientes para garantizar la funcionalidad principal de la app. Para ello existe una lista configurable de aplicaciones parcialmente exentas de las optimizaciones de batería. Las apps incluidas en esta lista pueden hacer uso de la red y mantener wakelocks parciales incluso mientras el dispositivo está en Doze o en App Standby.

Eso sí, la exención no es absoluta. Aunque la red y algunos bloqueos de activación están permitidos, otras restricciones siguen vigentes: las tareas y sincronizaciones siguen aplazándose y las alarmas normales de AlarmManager no se disparan como lo harían en condiciones sin optimización. Una app puede comprobar si se encuentra en esa lista mediante la llamada a isIgnoringBatteryOptimizations(), y los usuarios pueden gestionar manualmente esta configuración desde Ajustes > Batería > Optimización de la batería.

Además, el sistema ofrece un mecanismo para que las apps soliciten al usuario ser excluidas, a través de la acción de intent ACTION_REQUEST_IGNORE_BATTERY_OPTIMIZATIONS. Sin embargo, las políticas de Google Play son claras: está prohibido pedir esa exención a menos que el núcleo funcional de la app se vea realmente afectado por Descanso o App Standby y no exista una alternativa técnica razonable, como el uso de FCM de alta prioridad.

Entre los casos aceptables para solicitar exención se incluyen las aplicaciones de mensajería instantánea, chat o llamadas que no pueden utilizar FCM por alguna limitación técnica concreta, ciertas apps de VoIP empresariales, herramientas de seguridad y protección familiar, apps de automatización de tareas cuyo propósito principal es programar acciones automáticas, y aplicaciones complementarias que necesitan mantener una conexión continua con un dispositivo periférico para proporcionarle acceso a Internet. Por el contrario, si una app puede resolver sus necesidades apoyándose en FCM o en mecanismos estándar de Android, no está justificado pedir la exclusión de las optimizaciones de batería.

Pruebas y buenas prácticas con Descanso y App Standby

Para ofrecer una buena experiencia al usuario, los desarrolladores deben probar sus aplicaciones a fondo en los modos Descanso y App Standby. En el caso de Doze, lo habitual es usar un dispositivo con Android 6.0 o superior, instalar la app, dejarla activa y forzar el modo de inactividad mediante el comando adb shell dumpsys deviceidle force-idle. Posteriormente se sale del modo forzado y se restablece el estado de batería para que el dispositivo vuelva al funcionamiento normal, observando cómo se comporta la aplicación tras ese ciclo.

Con App Standby, la dinámica es similar, pero centrada en una app concreta. Una vez instalada y en ejecución, se fuerza la inactividad simulando que el dispositivo está desenchufado (adb shell dumpsys battery unplug) y marcando la app como inactiva con am set-inactive <packageName> true. Más tarde se desmarca con am set-inactive <packageName> false y se comprueba el estado con am get-inactive <packageName>. La clave es verificar que tras “despertar” la app, sus notificaciones, trabajos en segundo plano y sincronizaciones funcionan como se espera.

Suspender manualmente aplicaciones en móviles Samsung Galaxy

Además de los mecanismos generales de Android, muchos fabricantes añaden sus propias capas de optimización. En el caso de los Samsung Galaxy con One UI, existe una función muy potente pero algo escondida que permite suspender manualmente aplicaciones para que no consuman batería en exceso cuando no las necesitas.

Los móviles modernos ya gestionan bastante bien los recursos y suelen detectar cuando una app consume mucha energía en segundo plano pese a que apenas la utilizas. En esas situaciones, el sistema puede decidir por su cuenta suspenderla, es decir, dejarla parada sin acceso a recursos ni actualizaciones hasta que vuelvas a abrirla. Todo esto ocurre de forma transparente, pero a veces incluso aplicaciones que utilizas a diario pueden resultar demasiado tragonas cuando no las tienes en pantalla.

En los Galaxy tienes la opción de “meter mano” tú mismo y poner ciertas apps en suspensión total o parcial según te interese. Por ejemplo, si tienes aplicaciones de entretenimiento que solo usas por la noche, puedes suspenderlas manualmente durante el día para que no se pasen el rato sincronizando contenido, descargando datos o enviando notificaciones poco relevantes. Lo mismo se aplica a apps que casi nunca usas pero no quieres desinstalar: las dejas en suspensión profunda y te olvidas de su consumo hasta que quieras abrirlas.

Para acceder a estas opciones en un Samsung Galaxy, hay que ir a Ajustes, entrar en Cuidado del dispositivo y luego en el apartado de Batería. Dentro, encontrarás una sección llamada Límites de uso en segundo plano. Ahí se agrupan varias funciones de ahorro, incluida la posibilidad de activar la suspensión automática de apps sin uso y de configurar manualmente qué aplicaciones se suspenden y cómo.

Una de las primeras opciones recomendadas es “Suspender aplicaciones sin uso”, que permite que el móvil detecte y suspenda de forma automática aquellas apps que lleven tiempo sin ser utilizadas. Además, se ofrecen dos niveles de suspensión manual que puedes personalizar: “Aplicaciones suspendidas” y “Aplicaciones en suspensión profunda”.

Al añadir una app a “Aplicaciones suspendidas”, le estás diciendo al sistema que limite su actividad en segundo plano, pero sin cortarla del todo. Estas aplicaciones pueden ejecutarse ocasionalmente en background y recibir notificaciones de vez en cuando, aunque con menor frecuencia y consumo. Es útil para apps que quieres que sigan avisándote, pero no con tanta intensidad como de costumbre.

Si en cambio añades una app a “Aplicaciones en suspensión profunda”, el móvil la deja totalmente dormida: no podrá ejecutarse en segundo plano ni enviar notificaciones hasta que la abras de forma manual. Es la opción ideal para juegos o herramientas que usas muy de tarde en tarde, pero no quieres borrar por si acaso. En cualquiera de los dos apartados, puedes pulsar el icono con forma de cruz en la esquina superior derecha para seleccionar, de una lista de aplicaciones instaladas, cuáles quieres suspender.

Es probable que el propio dispositivo ya haya metido algunas apps en estas listas de suspensión, basándose en tu uso real y en su consumo de recursos. Aun así, merece la pena echarle un vistazo y añadir aquellas que ves que chupan demasiada batería o datos sin darte nada a cambio durante la mayor parte del día.

Al final, entender cómo funciona la suspensión automática de apps en Windows, Android y capas como One UI te permite afinar mucho mejor el comportamiento de tu equipo o móvil. Entre los modos Descanso y App Standby, las optimizaciones de batería, las listas de exención y herramientas como FCM, el sistema tiene un arsenal muy completo para equilibrar autonomía y rendimiento.

Si a eso le sumas funciones específicas del fabricante, como los límites de uso en segundo plano de Samsung o la suspensión interna de procesos UWP en Windows, dispones de muchas palancas para ajustar qué se duerme, cuándo y cómo, evitando perder notificaciones importantes mientras sigues exprimiendo la batería todo lo posible. Comparte la información para que más personas conozcan del tema.

Mi banco reflejaba un pago de "apple.com/bill" sin haber comprado nada de Apple. En realidad no hay motivos para asustarse

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 17:00

Abro la cuenta del banco y de repente veo un cobro que, en teoría, viene de Apple, ya que aparece como "apple.com/bill". No es demasiado alto como para preocuparme, pero sí lo justo como para extrañarme, ya que no he comprado nada reciente de la compañía y tampoco parece ser de iCloud u otro servicio. 

Y si te ha ocurrido alguna vez, tranquilo, ya que en realidad es algo muy normal y fácil de entender. Aunque figure como un cobro de Apple y legalmente sea de ellos, en realidad no tiene por qué ser ningún servicio de la compañía.

Índice de Contenidos (4) El origen de los cobros "apple.com/bill"

A través del iPhone es posible comprar y suscribirnos a múltiples servicios. Plataformas de streaming, aplicaciones que exigen suscripción, libros electrónicos... Estos se gestionan a través de la App Store y, pese a que la mayor parte del pago acabe en esos proveedores, Apple se lleva una comisión por ser quien ofrece la pasarela de pago.

Pues bien, al usar dicha plataforma de pago, el cobro se refleja como propio de Apple. Es similar a cuando pagamos algo con PayPal, ya que en el recibo del banco figurará esta plataforma en lugar del nombre del negocio a quien le hicimos la compra.

En Applesfera Más de diez años después, Apple corregirá con iOS 26.4 el mayor problema de la configuración familiar: los pagos Cómo ver el historial de suscripciones y anularlas

Si la compra es puntual, únicamente se nos cobrará una vez, pero sí es una suscripción, habrá un pago recurrente que puede darse cada semana, cada mes, cada trimestre o cada año. Se repetirá hasta que lo anulemos, por lo que si quieres revisar las suscripciones desde tu iPhone, iPad o Mac deberás seguir estos pasos:

  1. Abre Ajustes.
  2. Pulsa en tu nombre en la parte superior.
  3. Ve a Suscripciones.

En este apartado podrás ver tanto las suscripciones activas como las que ya caducaron. En las primeras, podrás pulsar en ellas y anularlas si lo deseas. Eso sí, no te devolverán el dinero que ya hayas pagado, aunque te seguirán permitiendo disfrutar del servicio hasta que llegue la fecha en que caduca.

Cómo gestionar las compras y solicitar reembolsos

Para gestionar las compras de aplicaciones, el método más rápido es este:

  1. Abre la App Store.
  2. Pulsa sobre tu foto (esquina superior derecha en iPhone y iPad, o esquina inferior izquierda en Mac).
  3. Pulsa en Apps e historial de compra si estás en iPhone o iPad. Si estás en Mac, pulsa en Ajustes de cuenta.
  4. Pulsa en Historial de compras.

La sección te mostrará ahora tanto las suscripciones que ya indicábamos anteriormente como las aplicaciones que descargases pagando. Para devolver una compra de app y solicitar un reembolso deberás estar dentro de los 14 días posteriores a ello y pulsar en Informar de un problema. Se te redirigirá a una web de Apple en la que podrás solicitar dicho reembolso.

En Applesfera Casi cualquier foto que tengas en el iPhone sirve para crear stickers rápidos en WhatsApp: así se hace

Si lo prefieres, puedes directamente abrir dicha web en el navegador (reportaproblem.apple.com) y una vez que hayas iniciado sesión con tu cuenta de Apple podrás realizar el proceso, seleccionando la app, la solicitud del reembolso y el motivo.

¿Puedes solicitar al banco que lo devuelvan? {"videoId":"x8dekmj","autoplay":true,"title":"CUIDADO CON LO QUE PONES EN LOS ASUNTOS DE BIZUM Por qué los bancos leen los conceptos #shorts", "tag":"webedia-prod", "duration":"29"}

Respuesta rápida: no. Si has solicitado el reembolso y estás dentro de los 14 días posteriores a la compra, no habrá ningún problema para que se te devuelva de forma automática por parte de Apple. También si la aplicación presenta algún problema que, una vez analizado por Apple, te de la razón.

Ahora bien, el banco no tiene posibilidad de devolver dicho recibo, ya que el cargo ha sido autorizado previamente por ti al vincular tu método de pago con tu cuenta de Apple. 

No se trata de un recibo domiciliado tradicional que puedas devolver, sino de una transacción que cuenta como pago con tarjeta igual que si vas a una tienda física y pagas con ella. Por eso, cualquier gestión debe hacerse directamente con Apple y no con la entidad bancaria.

En Applesfera | ¿Tengo una Apple Store cerca? Estas son todas las tiendas oficiales de la marca en España

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La noticia Mi banco reflejaba un pago de "apple.com/bill" sin haber comprado nada de Apple. En realidad no hay motivos para asustarse fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Quienes actualizamos las apps a mano ahora nos toca dar más vueltas. Así es como he conseguido saltarme el rodeo y hacerlo directamente

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 16:00

Hay dos tipos de personas en el mundo iPhone: las que dejan que las apps se actualicen solas y las que lo hacen a mano. Yo soy del segundo grupo y, si estás leyendo esto, probablemente tú también. Las actualizaciones automáticas tardan días en llegar y a muchos nos gusta ser los primeros en tener una nueva versión. Además, así puedes leer qué cambios hay. Pequeños placeres de la vida, sí.

Y si has actualizado a iOS 26.4 te habrás encontrado con que la pestaña de "Actualizaciones" está algo más oculta. Apple ha reorganizado la App Store y el resultado es que ahora cuesta un poco más llegar a esa pantalla de actualizaciones que visitamos con tanta frecuencia.

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Antes, el proceso era rapidísimo: abres la App Store, tocas tu foto de perfil arriba a la derecha y ahí estaban todas las actualizaciones pendientes, listas para instalar. Directo.

Con iOS 26.4, el camino es el mismo hasta cierto punto. Llegas al mismo sitio, sí, pero ahora hay un paso extra: tienes que tocar una nueva opción llamada Actualizaciones dentro de ese menú. Un toque más. No es el fin del mundo, pero si entras ahí varias veces al día preferirás, como es mi caso, cómo estaba antes.

El truco que iOS lleva años teniendo y que ahora es más útil que nunca

Aquí es donde entra el atajo. Y lo bueno es que no es nuevo: lleva en iOS mucho tiempo, aunque pocos lo usamos.

Si mantienes pulsado el icono de la App Store en tu pantalla de inicio durante un segundo, aparece un menú contextual con varias opciones rápidas. Una de ellas es Actualizaciones. Al tocarla, la app se abre directamente en esa pantalla, sin pasos intermedios ni menús extra. Un toque y estás donde quieres estar.

Es rápido, cómodo y funciona igual en el iPhone que en el iPad. Si ya tenías el icono de la App Store en un sitio de tu pantalla de inicio, el cambio de hábito es mínimo. De hecho, es mucho más práctico. Así que, si eres del equipo de las actualizaciones manuales, ya sabes lo que toca: mantén pulsado, toca Actualizaciones y listo. Como si el paso extra nunca hubiera existido.

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

En Applesfera | WWDC26: fecha y novedades que esperamos del gran evento de Apple en el que se presentará iOS 27

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La noticia Quienes actualizamos las apps a mano ahora nos toca dar más vueltas. Así es como he conseguido saltarme el rodeo y hacerlo directamente fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Trabajé en una tienda Apple cuando revivir un Apple Watch tardaba solo cinco minutos. Así es el misterioso invento con el que Apple quiere recuperar por fin esa inmediatez

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 14:00

Llevas el Apple Watch a la Genius Bar. El software está muerto, el reloj no arranca, no responde. El técnico lo mira, lo conecta al iPhone y te dice que no puede hacer nada. Que hay que enviarlo a reparación y que en unos días te llegará de vuelta. 

Me pasó con mi Apple Watch Series 10 y no soy el único: más de un usuario ha salido de una Apple Store con ese runrún de fondo, preguntándose cómo es posible que una tienda de Apple no pueda arreglar un Apple Watch. Tiene su gracia, la verdad.

{"videoId":"x80ww5x","autoplay":true,"title":"Apple, Samsung, Xiaomi,... PONEMOS A PRUEBA sus SERVICIOS TÉCNICOS", "tag":"Reparar", "duration":"1247"} Hubo un tiempo en el que restaurar un Apple Watch no era problema

No siempre fue así. Los modelos anteriores al Apple Watch Series 7 escondían un puerto de diagnóstico en la ranura de la correa. De hecho, en el servicio técnico existía un accesorio con unos pines que encajaban y conectaban el reloj a un Mac. era una conexión propietaria y algo espartana, pero útil desde el punto de vista "sertec". 

Antiguo puerto de diagnóstico del Apple Watch

Y lo sé porque lo usé: trabajé en servicio técnico de Apple hasta el Series 6 y aquello era de una sencillez pasmosa. Abrías iTunes, el reloj aparecía como un dispositivo más (igual que un iPhone) y en cuestión de minutos el cliente se marchaba con el reloj restaurado y tú con el siguiente en la mesa.

Herramienta de diagnóstico y restauración El diseño ganó, el servicio técnico perdió

Con el Series 7, Apple eliminó ese puerto. El diseño ganó y la compañía apostó por la restauración inalámbrica a través del iPhone, que llegó con watchOS 8.5 e iOS 15.4. Suena bien hasta que te topas con un problema más serio. Algo que va más allá de un "restaurar de fábrica".

Este nuevo sistema solo funciona cuando el propio reloj muestra el aviso para iniciar la restauración. Si el Apple Watch está bloqueado del todo, atrapado en un bucle de arranque o con una actualización... quedaba inutilizable. Y al no tener un puerto de restauración, en la Apple Store podían hacer bien poco. 

Así que lo que antes era cosa de minutos sobre el mostrador pasó a convertirse en todo un viaje: empaquetar el reloj, mandarlo a la central de reparaciones, esperar varios días y volver a buscarlo cuando llegara.

Con el Apple Watch Series 7 y su mayor delgadez se perdió el puerto de diagnóstico y restauración La solución que llegará a las tiendas

A finales de este mes apunta a que la cosa va a cambiar. Según una fuente interna que ha hablado con MacRumors, las Apple Store y los centros de servicio técnico autorizados recibirán una base de restauración que conecta el Apple Watch a un Mac directamente en tienda. Sin envíos, sin esperas. El técnico restaura el software y el cliente se lo lleva ese mismo día.

Todavía no sabemos cómo resolverá Apple la conexión física, porque los Apple Watch actuales siguen sin tienen puertos. Lo más lógico es que usen algún accesorio (o base) que aproveche el módulo MagSafe de carga, aunque habrá que esperar a ver los detalles. 

No sería la primera vez que Apple tira de este tipo de soluciones en tienda: ya usa unas alfombrillas para actualizar iPhone directamente desde las cajas. Todo sin contacto.

El sistema "Presto" de una Apple Store que permite actualizar iPhone dentro de sus cajas

Apple no ha confirmado nada oficialmente, pero si los rumores son ciertos el despliegue arrancará antes de que acabe abril. Cuatro años después, llega la solución. Tarde, pero llega.

En Applesfera | Nuevo Apple Watch Series 12 - Todo lo que creemos saber sobre él

En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él

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Tráiler de TerraTech Legion

Actualidad en 3DJuegos - Jue, 16/04/2026 - 13:37
Trailer promocional de TerraTech Legion

Tráiler de Dark Hours. Ya en PC, pronto en consolas

Actualidad en 3DJuegos - Jue, 16/04/2026 - 13:36
Trailer promocional de Dark Hours

Comparativa de sistemas de escritorio: Samsung DeX vs Ready For

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 13:10

Si te estás planteando usar tu móvil como si fuera un ordenador, seguramente hayas oído hablar de Samsung DeX y Motorola Ready For. Ambos prometen algo muy parecido: conectas el teléfono a una pantalla grande, le enchufas un teclado y un ratón, y te pones a trabajar, ver pelis o jugar casi como si estuvieras delante de un PC.

El problema es que casi nadie entra al detalle fino, y menos aún pensando en usos más avanzados como gafas XR, viajes largos, productividad real o sustitución del portátil. Aquí es donde empiezan las diferencias de verdad entre DeX y Ready For (ahora integrado en Smart Connect), y donde Samsung, siendo sinceros, lleva bastantes cuerpos de ventaja.

Qué son Samsung DeX y Motorola Ready For exactamente

Tanto Samsung DeX como Motorola Ready For parten de la misma idea básica: aprovechar la potencia del smartphone Android para mostrar una interfaz de tipo escritorio en una pantalla externa. En lugar de ver la típica pantalla del móvil ampliada, lo que obtienes es un entorno con ventanas, barra de tareas, escritorio y notificaciones adaptadas a un monitor o televisor.

En la práctica, cuando conectas el teléfono a una tele, un monitor o incluso a unas gafas de realidad mixta o XR, puedes abrir aplicaciones en ventanas redimensionables, colocar accesos directos en el escritorio, usar un ratón y un teclado como en un PC y trabajar con varias apps al mismo tiempo. Para tareas de ofimática, navegación avanzada, multimedia y algo de gaming, los dos sistemas son totalmente viables.

Durante la última década, los móviles han pasado de ser simples dispositivos de comunicación a auténticas máquinas capaces de mover procesos complejos: procesadores de gama alta como Snapdragon 8 de última generación, 12 o 16 GB de RAM, almacenamiento rápido… Lo de “llevar un ordenador en el bolsillo” ya no es una frase vacía, y estos modos escritorio intentan explotar justamente esa potencia.

Samsung y Motorola, eso sí, han tomado caminos algo distintos. Samsung lleva desde 2017 puliendo DeX, primero con bases específicas, luego con cables, después con modo inalámbrico e incluso con una aplicación de DeX integrada en Windows (que ahora ha ido perdiendo protagonismo en los modelos más recientes). Motorola, por su parte, rescató la idea de escritorio que ya probó hace más de diez años con el Atrix y la ha relanzado como Ready For dentro de Smart Connect, con especial foco en la integración con PC, aunque descuidando ciertos aspectos como el soporte por cable en algunos terminales nuevos.

Compatibilidad y disponibilidad: qué móviles sirven de verdad

Uno de los puntos clave antes de lanzarse a por uno u otro sistema es saber qué modelos son compatibles. Aquí Samsung juega con mucha ventaja simplemente por antigüedad y volumen de catálogo soportado.

Samsung DeX lleva años en el mercado y se ha ido extendiendo por buena parte de su gama alta e incluso por algunas gamas medias potentes. Entre los dispositivos que históricamente han soportado DeX están Galaxy S8, S9, S10, S20, S21, la familia Note (Note 8, 9, 10, 20) y tablets como Galaxy Tab S4, S5e, S6 y S7. No todos ofrecen exactamente lo mismo: en modelos antiguos se necesitaba base específica, en otros no hay modo inalámbrico, etc., pero la lista es larga y el usuario tiene mucho donde elegir.

Motorola, en cambio, llegó más tarde. Ready For debutó en modelos como el Moto G100 y el Edge+ y posteriormente se ha ido integrando en Smart Connect en otros terminales de gama media/alta, pero la lista total es muchísimo más corta. Además, hay un matiz importante: algunos de los Motorola más recientes ya no incluyen DisplayPort Alt-Mode en el USB-C, lo que implica que pierden la opción de escritorio por cable, aunque mantengan proyección inalámbrica e integración con PC.

Este detalle complica bastante la vida al usuario medio: el nombre comercial “Ready For” o “Smart Connect” puede ser el mismo, pero las capacidades reales cambian según el modelo, el año y hasta la versión de Android. Para rematar, muchos Motorola con escritorio por cable tienen como techo Android 16 en actualizaciones, así que de cara a Android 17 en adelante hay cierta incertidumbre sobre si seguirán funcionando igual.

En cambio, el ecosistema de Samsung es más predecible: si compras un gama alta reciente, casi puedes dar por seguro que tendrá algún tipo de soporte DeX, con cable o inalámbrico. De cara al usuario que busca algo para años (o incluso un equipo de respaldo para usar con gafas XR), esta continuidad de Samsung pesa mucho.

Formas de conexión: cable, inalámbrico y uso desde el PC

Otro apartado donde se notan claramente las diferencias es en las opciones de conexión que ofrece cada sistema. Al final, cómo conectes el móvil a la pantalla condiciona por completo la experiencia: no es lo mismo tirar de un cable HDMI que proyectar sin cables al televisor del salón o lanzar el escritorio en una ventana dentro de Windows.

Por parte de Samsung, DeX es bastante flexible. En muchos modelos puedes conectar un cable USB‑C a HDMI directamente al monitor o TV, o usar un dock USB‑C más completo que añada puertos USB, Ethernet, lector de tarjetas, etc. Además, en generaciones recientes se añadió el modo DeX inalámbrico mediante Miracast, siempre que el televisor o monitor y el móvil estén en la misma red y el panel soporte este estándar.

Durante un tiempo, Samsung también ofreció una aplicación DeX para Windows y macOS, que permitía abrir el escritorio DeX en una ventana del ordenador, usando el teclado y ratón del propio PC. Era especialmente útil para gestionar apps del móvil, responder notificaciones y transferir archivos sin apartar la vista del monitor principal. Aunque esta integración se ha recortado en algunos modelos nuevos, sigue siendo uno de los puntos diferenciales históricos de DeX.

Motorola arrancó con un planteamiento más sencillo. Ready For se pensó inicialmente para uso con cable HDMI a USB‑C hacia una tele o monitor, hasta el punto de que en algunos modelos el cable venía directamente incluido en la caja, algo que Samsung normalmente no hace. Si querías ir un paso más allá, podías añadir un dock con ventilador y puertos extra, pero la base era siempre la conexión física.

Con el tiempo, Motorola ha ido potenciando sobre todo la integración con ordenadores Windows, de forma que el usuario puede manejar el entorno del móvil desde el PC con el teclado, el ratón y la pantalla del ordenador, algo muy cómodo si te pasas el día en el escritorio y no quieres estar toqueteando el teléfono. Aquí, curiosamente, Motorola está apretando justo donde Samsung ha ido levantando el pie, apostando fuerte por el tándem móvil‑PC.

La cara B de Motorola es que la estrategia actual deja un panorama algo caótico: los modelos nuevos sin DisplayPort Alt-Mode ya no permiten escritorio clásico por cable, mientras que los que sí lo traen dependen de unas versiones concretas de Android y un soporte finito. Hoy por hoy, quien quiera escritorio por cable con Motorola tiene que afinar bien la elección de terminal y asumir que a medio plazo puede quedarse limitado.

Interfaz y uso real de Motorola Ready For / Smart Connect

Al conectar un Motorola compatible a una pantalla externa, la experiencia no arranca directamente en un escritorio “a lo Windows”, sino en una pantalla de inicio con varias opciones. Este hub inicial muestra cuatro accesos: tres lanzadores temáticos y el modo de escritorio móvil clásico.

Los lanzadores temáticos se llaman TV (multimedia), Juegos y Chat. El de TV agrupa todas las apps de vídeo y streaming (YouTube, Netflix, Disney+, Prime Video, etc.), el de Juegos presenta tus títulos instalados y el de Chat reúne aplicaciones de mensajería y llamadas. Funcionan como listas de acceso rápido a grupos de apps, pensadas sobre todo para entretenimiento en el sofá, sesiones rápidas de gaming o comunicación.

En el día a día, muchos usuarios acaban pulsando casi siempre en la opción de escritorio móvil, que es donde realmente tienes ventanas, barra de tareas, notificaciones y las herramientas de productividad. El hub inicial puede resultar práctico si lo que quieres es ponerte una serie, lanzar un juego con un mando de Xbox o responder chats desde el televisor, pero cuando necesitas entrar a trabajar, se siente como un paso extra que te separa de lo que quieres hacer.

La interfaz de escritorio de Motorola recuerda a una mezcla entre una tablet Android y un sistema de ventanas clásico. En el lateral izquierdo suele haber un lanzador de aplicaciones, mientras que a la derecha encuentras accesos a notificaciones, controles de volumen, conectividad y algunos ajustes rápidos. Visualmente resulta bastante familiar a cualquiera acostumbrado a Windows, y moverse entre apps es intuitivo.

La buena noticia es que la mayoría de aplicaciones se comportan razonablemente bien en ventana: se redimensionan, pasan de pantalla completa a tamaño reducido sin demasiados problemas y permiten trabajar de forma cómoda. Eso sí, como pasa con cualquier entorno de escritorio sobre Android, no todas las apps están preparadas para funcionar en modo ventana, y algunas se niegan a cambiar de tamaño o se ven desproporcionadas. Es más una limitación del ecosistema Android que de Motorola.

Un punto interesante de Ready For es que, mientras el escritorio está activo en la pantalla externa, puedes seguir usando la pantalla del teléfono de forma independiente. Eso te permite tener, por ejemplo, una app de notas o música en el móvil y varias apps de trabajo o vídeo en la tele. La única restricción es que no puedes tener la misma app abierta a la vez en el móvil y en la pantalla externa: si intentas abrir en el escritorio algo que ya está abierto en el teléfono, se cerrará en uno de los dos sitios.

Respecto a los periféricos, Motorola te permite usar el propio teléfono como trackpad y teclado táctil, lo que puede sacarte de un apuro en un momento dado. Sin embargo, para sacarle partido de verdad al sistema es casi obligatorio contar con un teclado y un ratón Bluetooth, o con un dock que añada puertos USB para conectar teclado y ratón físicos. La sensación de estar ante un “PC de verdad” llega cuando apoyas las manos en un teclado de tamaño completo y manejas todo con un ratón cómodo.

Interfaz y experiencia de uso de Samsung DeX

Samsung DeX, en cambio, tiene un enfoque algo más directo. Cuando conectas un Galaxy compatible a una pantalla, no aparece un hub intermedio: el sistema salta directamente al escritorio DeX. Para quien utiliza el móvil como herramienta de trabajo principal, esto se agradece, porque elimina clics innecesarios. Eso sí, los usuarios más centrados en juegos podrían echar de menos un lanzador temático como el de Motorola.

El escritorio DeX está claramente inspirado en Windows: barra de tareas en la parte inferior, iconos de apps, bandeja de sistema con reloj, conexión, volumen, batería y un panel de notificaciones y ajustes rápidos bastante claro. El menú contextual de la parte derecha simplifica bastante acceder a redes, brillo, sonido y demás, de forma que cualquier usuario que venga de un PC se sentirá como en casa.

Igual que en Ready For, en DeX puedes usar la pantalla del móvil como touchpad y teclado virtual. Es útil si estás de viaje con unas gafas XR o con un monitor de hotel y no quieres cargar con muchos accesorios, pero si buscas comodidad a largo plazo, lo ideal sigue siendo un teclado y un ratón dedicados, o reutilizar los del PC cuando DeX corre dentro de Windows.

En cuanto al comportamiento de las aplicaciones, DeX se topa con las mismas limitaciones estructurales de Android: hay apps que no están pensadas para el modo ventana, se bloquean a pantalla completa o se niegan a redimensionarse. Aquí Samsung ha intentado poner algo de orden: cuando detecta que una app no se lleva bien con el modo ventana, muestra un cuadro de diálogo preguntando si quieres reiniciarla en pantalla completa o en ventana, para que puedas forzar el comportamiento.

Este truco mejora la compatibilidad, pero tiene un coste: cuando se reinicia una app, te rompe un poco el flujo de uso y la experiencia se siente menos fluida. Aun así, en términos generales, DeX da bastante control sobre cómo se muestran las apps, permitiendo forzar ventana donde otras interfaces ni lo intentan.

Como en el caso de Motorola, con DeX también puedes usar simultáneamente la pantalla del móvil y la externa, siempre con apps distintas. Puedes tener la mensajería, la domótica o Spotify en el teléfono, mientras en el monitor trabajas con un navegador, un procesador de texto y una hoja de cálculo. Eso abre la puerta a que el móvil de verdad haga de “torre de escritorio” con dos pantallas diferenciadas.

Durante años, el aspecto más llamativo de DeX ha sido su integración con Windows. Poder abrir el escritorio DeX en una ventana en tu PC, aprovechar el teclado y ratón del ordenador, arrastrar archivos entre sistemas y gestionar notificaciones sin tocar el móvil convierte DeX en una herramienta de productividad continua. Aunque Samsung ha ido reorientando esta integración en modelos recientes, para muchos usuarios avanzados sigue siendo el gran argumento de peso frente a Motorola.

Uso intensivo: ¿se puede vivir una semana sin portátil?

Más allá de la teoría, lo interesante es ver qué pasa cuando intentas usar uno de estos entornos como ordenador principal durante varios días. Con un Galaxy S de gama alta, un buen monitor, teclado, ratón y DeX, es totalmente viable trabajar una semana completa sin abrir el portátil, siempre que tus necesidades no sean ultraespecializadas.

Procesadores modernos como Snapdragon 8 de gama alta, con litografías de 3 nm y GPUs potentes, permiten mover sin despeinarse tareas ofimáticas, navegación con muchas pestañas, plataformas colaborativas, clientes de mensajería y multimedia. Con 12 o 16 GB de RAM, el cuello de botella se desplaza del hardware al propio ecosistema de apps Android y a la interfaz.

Si conectas el móvil a un monitor de buena calidad, enchufas un teclado Bluetooth cómodo y un ratón ergonómico, puedes pasar horas escribiendo documentos, investigando en la web, chateando con tu equipo y escuchando música en streaming sin grandes concesiones. Incluso es posible redactar artículos completos o informes largos usando solo el móvil en modo escritorio, con una sensación bastante cercana a la de un PC básico.

El principal límite sigue estando en el software profesional: suites avanzadas de edición de vídeo, herramientas de diseño específicas, programas de ingeniería o contabilidad compleja suelen no estar disponibles en Android, o lo están en versiones recortadas. Cambiar a alternativas móviles implica una curva de aprendizaje y la renuncia a funciones concretas que muchas veces solo encuentras en Windows o macOS.

A nivel térmico, es normal que el móvil se caliente más de lo habitual si está cargando mientras mueve un escritorio completo, sobre todo si lo conectas a través de un hub USB‑C con HDMI y varios puertos. No suele ser dramático, pero es algo a tener en cuenta si piensas tenerlo enchufado todo el día.

En resumen práctico: para estudiantes, usuarios de ofimática ligera, creadores de contenido leve, personas que viajan mucho o quienes quieren un “PC de emergencia” en la maleta, tanto DeX como Ready For son propuestas más que serias. Para sustituir por completo a un ordenador de escritorio en trabajos muy especializados, aún les falta recorrido.

Experiencia específica con gafas XR: dónde Samsung gana por goleada

Cuando metemos en la ecuación unas gafas XR o de realidad mixta, las diferencias prácticas se hacen todavía más evidentes. Un caso real: alguien que viaja constantemente a conferencias, se compra unas Viture Pro como primeras gafas XR y decide buscar un móvil secundario para no machacar la batería de su Galaxy Fold principal en vuelos largos.

Tras usar DeX con el Fold 6 y comprobar que funciona muy bien pero que las gafas se comen cerca de un 20 % de batería por hora viendo contenido en streaming, la idea parece lógica: comprar un Motorola Edge+ 2023 en oferta para usar Ready For como cerebro de las gafas y dejar el móvil principal tranquilo. Sobre el papel suena perfecto: móvil potente, 512 GB, buen precio, y además sirve de reserva si al plegable le pasa algo.

La realidad, sin embargo, deja a Ready For bastante mal parado frente a DeX cuando se usa con gafas XR. Para empezar, Ready For no arranca en modo escritorio automáticamente: al conectar las gafas, el sistema suele entrar en modo espejo vertical. Hay que mirar la pantalla física del móvil, tocar el icono de Ready For y elegir manualmente “Escritorio”, “TV”, “Juegos”, etc. Con DeX, en cambio, puedes configurarlo para que inicie directamente el escritorio al conectar la pantalla, sin pasos intermedios.

Otro problema serio es que, a diferencia de Samsung, Motorola no permite apagar la pantalla del teléfono sin liarla. En cuanto pulsas el botón de encendido, aparece la pantalla de bloqueo en las gafas, rompiendo la experiencia. Se ha mencionado una posible opción para evitarlo, pero en un Edge+ totalmente actualizado no resulta fácil encontrar ese ajuste. Con DeX, en cambio, puedes apagar la pantalla del móvil de forma limpia: la reproducción apenas muestra un pequeño parpadeo al cambiar la tasa de refresco, pero no hay desconexiones ni apagones.

Intentar forzar la situación desde los ajustes de Motorola tampoco ayuda demasiado. Si reduces el tiempo de espera de pantalla a 1 minuto y desactivas el “despertar con movimiento”, consigues que el panel se apague solo al cabo de ese tiempo, evitando toques accidentales en el borde curvado. Pero el remedio sale peor que la enfermedad: cuando la pantalla del teléfono se duerme, la señal a las gafas se interrumpe, el panel se queda negro y se reconecta varias veces hasta estabilizarse.

Aún hay un detalle más molesto: mientras hace ese “baile” de desconexión y reconexión, si estabas usando los altavoces integrados de las gafas, el teléfono decide durante uno o dos segundos soltar el audio por los altavoces propios a máximo volumen, hasta que vuelve a dirigirlo a las gafas. No corta la reproducción de vídeo, pero la experiencia es tan chapucera que muchos usuarios terminan devolviendo el dispositivo.

En paralelo, la gestión de audio Bluetooth de Motorola deja bastante que desear. Con unos Sony Inzone Buds, por ejemplo, el teléfono seguía reproduciendo Netflix por los altavoces internos al sacar los auriculares de la caja, salvo que fueras manualmente a ajustes de Bluetooth, activaras LE Audio y lo configuraras todo con mimo. Cambiar el audio en caliente desde el menú durante la reproducción tampoco resultaba fiable, llegando incluso a perder el emparejamiento en sesiones de menos de media hora. En Samsung, encender unos auriculares o un altavoz Bluetooth suele bastar para que el sistema cambie el audio de forma automática y lógica.

A todo esto se suma el diseño físico del Edge+: su borde de pantalla muy curvado detecta toques falsos constantemente al sujetar el móvil, algo que Samsung fue mitigando con software hace años (mejor reconocimiento de toques intencionados) y reduciendo la curvatura en generaciones posteriores. En la práctica, con Motorola terminas sufriendo toques accidentales justo cuando menos te interesa, por ejemplo, al usarlo como mando o trackpad para las gafas.

Por último, la calidad de la transmisión de vídeo en Ready For parece algo peor que en DeX, especialmente en escenas oscuras con compresión fuerte, donde las bandas de color se notan más. Con DeX la compresión está ahí, claro, pero el resultado visual es menos cantoso.

Sumando todo esto (arranque no automático, problemas para apagar la pantalla, audio torpe, toques falsos por el borde curvo y compresión más visible), no es raro que un usuario exigente termine devolviendo el Motorola y asumiendo incluso una tasa de reposición, para volver a buscar un Samsung de gama alta o reacondicionado con buena memoria interna o ranura microSD.

Ventajas y desventajas clave de cada sistema

Poniendo frente a frente lo que ofrecen Samsung DeX y Motorola Ready For, se ve claro que ambos son sistemas aprovechables y bastante maduros, pero no juegan exactamente en la misma liga en todos los apartados.

En el lado de Motorola, uno de los puntos fuertes es que en muchos modelos se incluye directamente en la caja el cable HDMI a USB‑C necesario para usar el escritorio en una pantalla externa. Eso rebaja la barrera de entrada: sacas el móvil de la caja, conectas el cable a la tele y listo, sin gastarte dinero adicional en accesorios. Además, el hub de lanzadores TV, Juegos y Chat es un extra muy cómodo si tu objetivo principal es ocio y gaming.

Ready For también ofrece una latencia de entrada muy baja con teclado, ratón o mando cuando la conexión es por cable, algo fundamental si quieres jugar desde el sofá sin desfases molestos. La interfaz de escritorio es clara, las ventanas normalmente se comportan bien y la posibilidad de usar el móvil y el monitor con apps distintas a la vez añade versatilidad.

Como contrapartida, Motorola arrastra varias pegas de calado. La más evidente es la ausencia de un modo inalámbrico sólido para escritorio tradicional en muchos escenarios, algo que Samsung lleva años puliendo. Tampoco tiene una experiencia equivalente a DeX como “ventana” estándar dentro de Windows en todos los modelos, lo que recorta las posibilidades a quienes quieren tener todo el control desde el PC.

En el lado de Samsung, la lista de ventajas arranca con la gran variedad de formas de conexión: por cable, vía Miracast e incluso como aplicación en Windows/macos según el modelo. Esa flexibilidad hace que DeX encaje bien en situaciones muy distintas: presentaciones, trabajo en la oficina, teletrabajo, ratos de ocio en el salón o uso intensivo con gafas XR.

La respuesta con teclado, ratón y mandos es muy buena, y la sensación general es que el sistema está más pulido, especialmente a la hora de apagar la pantalla del móvil, gestionar audio Bluetooth y mantener la estabilidad de la señal en pantallas externas y gafas. El gran “pero” es que Samsung suele obligarte a comprar aparte el cable HDMI a USB‑C o un dock, lo que suma coste inicial.

En cualquier caso, tanto DeX como Ready For ofrecen ya hoy un entorno lo bastante sólido para convertirse en herramientas serias de trabajo y entretenimiento para cierto tipo de usuario: el que quiere reducir cacharros, el que viaja mucho, el que necesita un plan B si el portátil falla o quien prefiere dedicar el presupuesto a un móvil potente y un buen monitor en lugar de a dos dispositivos separados.

Mirando el panorama global —compatibilidad, estabilidad, opciones de conexión, integración con PC, comportamiento con gafas XR y madurez del software— se ve con claridad que Samsung ha aprovechado mejor el tiempo con DeX, ofreciendo más caminos de uso y una experiencia más redonda. Motorola ha dado pasos importantes con Ready For y Smart Connect, sobre todo en PC, pero todavía tiene pendiente consolidar su apuesta en el escritorio clásico, especialmente en lo que respecta al soporte por cable, al refinamiento de la experiencia con pantallas externas y al futuro de sus modelos cuando vayan llegando las próximas versiones de Android.

La segunda temporada de 'Pluribus' tenía la "amenaza" de llegar muy tarde. Su fecha de rodaje nos deja buenas noticias

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 13:00

"Hola, Carol. Después de este artículo, deja tu mensaje para solicitar que llegue ya la segunda temporada. Lo que sentimos por ti no ha cambiado y nos encantaría proporcionarte su fecha, pero después de la primera temporada, necesitamos tiempo. Aunque no tanto como pensabas".

Efectivamente, la segunda temporada de 'Pluribus' estará de vuelta antes de lo previsto. Cuando terminó la primera, en pleno día de Nochebuena, ya temíamos esperar años a su regreso. Sin embargo, ya se avanza su plan de rodaje y, pese a que aún queda tiempo, no será en 2028 o 2029 como nos temíamos algunos.

Vince Gilligan ya no necesita tanto tiempo Ha sido la auténtica Karol (Karolina Wydra, Zosia en la serie) quién ha dado la gran noticia

Eso de "necesito tiempo" que tanto se repetía en el mensaje de voz de la serie, lo aplicó también el creador de la misma para hablar de la segunda temporada. Vince Gilligan, que con 'Breaking Bad' y 'Better Call Saul' sabe bien que las prisas no son buenas, se remitió hace unos meses a no apresurarse con los nuevos episodios.

Pese a que la idea de Gilligan es que la serie tenga al menos cuatro temporadas, la segunda estaba aún escribiéndose cuando terminó la primera. Y aunque no sabemos si ya ha terminado ese proceso, intuimos que está lo suficientemente avanzado como para que empiece a rodarse a finales de este año. Al menos eso es lo que dice Karolina Wydra.

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La actriz que encarna a Zosia en 'Pluribus', afirmó recientemente en una entrevista que tenían planes de empezar a rodar en otoño. Un buen indicativo de que, aparte de los guiones, también se habrá avanzado con el plan de rodaje en exteriores, punto fundamental de esta serie.

Ya vimos como la primera temporada fue rodada no solo en Nuevo México, sino también en España, tanto en Bilbao y Oviedo como en las Islas Canarias. No sabemos si los pluribusers pisarán de nuevo suelo patrio, pero a buen seguro que seguirán explorando el mundo y el rodaje no será sencillo.

Finales de 2027 se ve como una época factible {"videoId":"x9wm4x0","autoplay":true,"title":"Pluribus — Tráiler oficial | Apple TV", "tag":"pluribus", "duration":"119"}

Pese a que el rodaje pueda alargarse algo más de la cuenta por las tramas que se graban en exteriores, no debería alargarse más allá de tres-cuatro meses. Eso indica que para principios del año que viene la segunda temporada estará grabada.

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Eso no quiere decir que el estreno vaya a ser tan inminente desde entonces. Tras rodarla, queda el proceso de postproducción y también hay que atender a las estrategias que tenga Apple TV para su estreno. Siendo una de sus mejores series, probablemente quieran estrenarla en un marco muy concreto, y ese podría ser el otoño del próximo año. Justo cuando arranca tradicionalmente la temporada televisiva. Aunque no está confirmado.

Lo que sí está claro es que al final no se va a demorar tanto como pensábamos. Inicialmente se creía que podría rodarse en 2027, por lo que su estreno podría haberse demorado a 2028 e incluso 2029 si surgía algún contratiempo. Ahora vemos que, pese a que la espera será algo larga todavía, no será para tanto.

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Tutorial para ejecutar distribuciones Linux en Android sin root

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 12:10

Hoy en día, sacar todo el jugo a un móvil Android pasa por algo más que instalar apps desde Google Play. Muchos usuarios se plantean cómo ejecutar distribuciones Linux en Android sin root para tener un entorno de trabajo completo, probar herramientas de ciberseguridad o disponer de un pequeño “PC de bolsillo” siempre encima.

Al mismo tiempo, también es posible instalar Linux con permisos de superusuario, o incluso arrancar distribuciones móviles como postmarketOS de forma temporal. Cada enfoque tiene sus ventajas, limitaciones y casos de uso. Elegir entre Linux con o sin root en Android no es solo una cuestión de comodidad: influye en el rendimiento, la seguridad, la estabilidad y lo que podrás hacer realmente con el dispositivo.

Linux en Android: diferencias entre hacerlo con root y sin root

Cuando hablamos de “poner Linux” en un teléfono Android no siempre nos referimos a reemplazar Android por completo. Normalmente, lo que se hace es ejecutar una distribución Linux junto a Android, compartiendo el mismo hardware pero en un entorno aislado, bien sea por emulación o por contenedores/chroot.

En un móvil sin root, las soluciones se apoyan en herramientas como PRoot, emulación de sistema de archivos y espacios de usuario que se ejecutan como una app más. Esto permite montar un sistema de ficheros Linux completo (Ubuntu, Debian, Kali, Fedora, Arch, etc.) dentro del almacenamiento interno, pero sin tocar el kernel de Android ni requerir privilegios elevados.

Si el dispositivo está rooteado o el kernel es compatible con ciertas extensiones, se abre la puerta a usar chroots y contenedores más próximos al hardware. En ese escenario, la distribución Linux corre “más pegada” al sistema, con mejor rendimiento en muchos casos y una integración más profunda con los recursos del teléfono.

La gran diferencia práctica es que, sin root, todo está algo más encapsulado y con ciertas restricciones de bajo nivel, mientras que con root se puede lograr un entorno más cercano a un Linux “real” de escritorio o servidor, con mayor control sobre la red, el almacenamiento y algunos periféricos.

En consecuencia, usar Linux sin root prioriza seguridad, facilidad de instalación y menor riesgo, mientras que recurrir al root persigue más rendimiento, flexibilidad y acceso avanzado al sistema, a costa de aumentar superficie de ataque y posibles inestabilidades.

Métodos para ejecutar Linux en Android sin root

La buena noticia es que no necesitas desbloquear el bootloader ni rootear el móvil para usar una distro Linux funcional. Hay varias soluciones muy maduras que combinan una app de gestión, Termux como terminal y un servidor VNC para mostrar un escritorio gráfico.

En esencia, todas estas herramientas siguen una idea parecida: descargan una imagen de la distribución elegida, montan su sistema de archivos en un directorio del almacenamiento del teléfono, levantan un entorno de usuario Linux y luego permiten conectarte por terminal o por VNC para utilizarla como si fuera un PC remoto.

AnLinux: Linux en Android usando PRoot y Termux

AnLinux es una de las opciones más sencillas para quienes quieren instalar distribuciones Linux en Android sin root. La app actúa como instalador y asistente gráfico, mientras que el trabajo duro lo hacen Termux y PRoot en segundo plano.

Lo primero que hay que entender es que Android ya usa un kernel Linux, muy adaptado eso sí, pero sigue siendo la base. Sin embargo, la mayoría de móviles no permiten “borrar” Android y poner directamente Ubuntu, Fedora o Arch sobre ese kernel. Por eso AnLinux opta por montar una imagen de sistema de archivos Linux encima de Android, sin reemplazarlo.

La pieza clave es PRoot, una herramienta que emula el comportamiento de chroot sin requerir permisos de root. PRoot intercepta llamadas del sistema que normalmente exigirían privilegios de superusuario y las redirige para que funcionen dentro del entorno simulado. Para ello hace uso de la llamada al sistema ptrace, pensada originalmente para depuración, pero que aquí se aprovecha para “engañar” al software y hacerle creer que corre en un sistema Linux con acceso root.

Gracias a este truco, el usuario obtiene algo muy parecido a un chroot clásico: un directorio que actúa como raíz del sistema Linux, con acceso a pseudoarchivos y recursos virtuales, pero todo ello sin salirse de la cápsula de usuario normal de Android.

Requisitos básicos y primeros pasos con AnLinux

Para usar AnLinux basta con disponer de un dispositivo Android con al menos Lollipop (Android 5.0) y arquitectura ARM, ARM64, x86 o x86_64. Es imprescindible tener suficiente espacio libre en la memoria interna o en una tarjeta microSD, ya que las imágenes de las distros pueden ocupar varios gigas.

Además de AnLinux, necesitarás instalar Termux y un cliente VNC (por ejemplo, VNC Viewer) desde Google Play o desde sus webs oficiales. Termux proporcionará la consola Linux en Android, y el visor VNC será la “ventana” para ver el escritorio gráfico si decides instalar uno.

Como complemento opcional, resulta muy útil contar con teclado y ratón Bluetooth y, si tu móvil lo soporta, un adaptador HDMI o USB-C a HDMI para mostrar el escritorio de la distro en un monitor externo. No son imprescindibles, pero ayudan mucho si quieres usar el teléfono como estación de trabajo improvisada.

Una vez instalado Termux, al abrirlo tendrás un terminal bastante completo, aunque sin permisos root (salvo que el móvil ya estuviera rooteado). Desde AnLinux, en el menú principal puedes ir a Dashboard, donde se selecciona la distribución que quieres montar: Ubuntu, Kali, Fedora, CentOS, openSUSE, Arch, Alpine y otras.

Instalación de la distribución y entorno gráfico con AnLinux

Después de elegir una distro en AnLinux, la aplicación genera una serie de comandos para Termux (pkg, wget y scripts de instalación). Con un botón, copia al portapapeles la línea adecuada para descargar y preparar la imagen de la distribución elegida.

El siguiente botón abre Termux directamente para que pegues ese comando en la consola. Al ejecutarlo, se descargan los paquetes necesarios, se descomprime la imagen del sistema de archivos y se crea un script que te permitirá entrar en la distro cada vez que quieras. La instalación se hace solo una vez; para iniciar la sesión Linux en posteriores ocasiones, basta con lanzar el script correspondiente desde Termux.

Si lo que quieres es disponer también de un entorno gráfico, AnLinux ofrece un menú adicional para instalar un escritorio ligero como XFCE4, MATE, LXQt o LXDE. Se añade entonces un script extra que levanta un servidor VNC dentro del entorno Linux.

Cuando el servidor VNC está en marcha, el propio script te indica la dirección (localhost) y el puerto al que debes conectarte desde el visor VNC del móvil. Al hacerlo, verás el escritorio de la distribución Linux en pantalla completa. El rendimiento en teléfonos modernos suele ser suficiente para navegar, editar documentos, conectarte por SSH a otros servidores o usar herramientas de administración.

Obviamente, un smartphone no va a reemplazar al 100 % a un PC de sobremesa, pero para salir de un apuro en remoto, hacer pruebas rápidas o pentesting ligero funciona sorprendentemente bien. Si ya tienes todo el entorno preparado, puedes incluso montarte una pequeña “oficina” en el coche con un monitor portátil, teclado inalámbrico y el móvil como cerebro.

Andronix, UserLAnd, GNURoot y compañía: otras formas de tener Linux sin root

AnLinux no es la única opción. Hay todo un ecosistema de apps que persiguen el mismo objetivo: ejecutar distribuciones Linux en Android sin tocar el root, cada una con su enfoque y extras.

Andronix, por ejemplo, se ha popularizado mucho porque ofrece una interfaz muy amigable y soporte para varias distros oficiales (Ubuntu, Debian, Manjaro, Kali Linux, Fedora, Void, Alpine, Arch Linux). Combina Termux, PRoot y scripts propios para automatizar la instalación según la distro y el entorno de escritorio que elijas.

Su funcionamiento práctico se parece a AnLinux: eliges la distribución, seleccionas si quieres solo terminal o un escritorio (XFCE, LXQT, LXDE…), la app genera el comando adaptado para Termux con todos los parámetros y, al ejecutarlo, descarga e instala los ficheros necesarios. Después, te conectas al entorno gráfico mediante un cliente VNC como RealVNC Viewer.

Andronix también comercializa “Modded OS” optimizados para Android, versiones de distros retocadas para ofrecer más estabilidad, mejor rendimiento y opciones extra de personalización, además de una versión Premium con instalaciones offline y utilidades avanzadas de gestión.

UserLAnd es otra app de código abierto que sigue una lógica muy similar: te permite desplegar diferentes entornos de usuario Linux en Android no rooteado, con terminal integrado y soporte para shells variados. También se apoya en VNC para la interfaz gráfica, y resulta especialmente interesante para quienes prefieren no depender de demasiados componentes externos.

GNURoot, aunque más veterana, tuvo mucha fama por su enfoque: crea un entorno de root “falso” que engaña a la distribución Linux haciéndole creer que se ejecuta en un sistema rooteado. Así se puede instalar, por ejemplo, Debian Wheezy, Fedora o Gentoo en un contenedor que no requiere realmente root en el teléfono.

El proceso con GNURoot es muy directo: descargas la app desde Google Play, seleccionas la distro que te interese, le pides que cree un nuevo sistema de archivos rootfs y, una vez generado, lo lanzas con la opción de “iniciar como root falso”. A partir de ahí puedes instalar paquetes adicionales y trabajar en la distribución con bastante libertad, siempre dentro de la capa de simulación que ofrece la aplicación.

Termux como base para entornos Linux avanzados

Con Termux se puede gestionar el sistema de archivos, conectarse por SSH a servidores remotos, montar pequeños servidores web, ejecutar juegos de texto, herramientas de desarrollo, utilidades de red y, en general, muchas de las cosas que harías en un Linux ligero de consola.

Combinándolo con Andronix, AnLinux u otras apps, Termux se convierte en el punto de entrada para lanzar distribuciones completas dentro del móvil. Y si solo necesitas consola para tareas de administración remota o scripts, puede que ni siquiera tengas que instalar una distro completa: Termux te basta y te sobra.

Instalar Linux en Android con root: más control, más riesgo

Si tu dispositivo está rooteado, las posibilidades se amplían. Con permisos de superusuario puedes recurrir a herramientas como Linux Deploy, AnLinux (modo root) o UserLAnd con funcionalidades extra, así como a BusyBox para disponer de un conjunto de utilidades Unix aún más completo.

El flujo típico con Linux Deploy, por ejemplo, consiste en instalar la app, otorgarle permisos root, ir a la sección de configuración y elegir la distribución que quieras (Ubuntu, Debian, Fedora, etc.). Después puedes activar la opción de GUI, seleccionar VNC como sistema gráfico, escoger un entorno de escritorio y definir usuario y contraseña.

Una vez aplicados los ajustes, inicias la instalación y Linux Deploy se encarga de preparar la imagen, montar el sistema de archivos y configurar el servidor VNC. Más tarde, desde RealVNC Viewer creas una sesión apuntando a localhost (normalmente puerto 5900) y te conectas con las credenciales configuradas.

La gran ventaja de tener root es que la distro puede interactuar de forma más directa con el sistema: mejor rendimiento de E/S, mayor control sobre la red y acceso a más recursos del dispositivo. Esto hace que Linux con root sea más adecuado para usos intensivos, entornos de pruebas complejos o proyectos empresariales donde se requiera reproducir entornos de servidor locales.

Sin embargo, no todo son beneficios. Rooteando el móvil pierdes capas de protección que Android aporta de serie, te arriesgas a romper la garantía o dejar el dispositivo inestable si algo sale mal, y aumentas la superficie de ataque si no cuidas la seguridad. Por ello, para muchos usuarios es más razonable empezar por las soluciones sin root y valorar más adelante si compensa dar el salto.

Arrancar postmarketOS en Android sin instalarlo: el enfoque “live”

Además de ejecutar distros clásicas sobre Android, existe la posibilidad de probar postmarketOS, un sistema operativo móvil basado al 100 % en Linux, pensado como alternativa a Android y con un planteamiento muy radical: ofrecer soporte de actualizaciones a largo plazo (alrededor de 10 años) para dispositivos que el mercado suele jubilar en pocos años.

postmarketOS se puede instalar de forma permanente en algunos terminales, pero también se ha desarrollado un netboot o arranque “live” publicado en GitLab, que permite cargar el sistema en un smartphone Android sin borrar ni modificar el Android original. Es algo así como arrancar un LiveCD o LiveUSB en un PC, pero adaptado a las particularidades de los teléfonos.

Para usar este método es imprescindible que el bootloader del móvil esté desbloqueado, ya que hay que acceder al gestor de arranque del dispositivo. Además, el teléfono debe permanecer conectado por USB a un ordenador durante toda la sesión, porque el kernel de Linux se ejecuta en la RAM del móvil, pero los archivos del sistema se sirven desde el PC.

La lógica es la siguiente: en vez de cargar todo postmarketOS en la memoria RAM (lo que podría ser inviable en móviles con poca RAM), el arranque live solo sube el kernel al dispositivo, mientras que el resto del sistema reside en el ordenador, comunicándose a través del cable USB. Si se desconecta el cable o se reinicia el smartphone, todo vuelve a la normalidad y Android sigue intacto.

Es una forma muy segura de experimentar con un Linux móvil “puro” sin tocar el almacenamiento interno. Eso sí, tiene limitaciones claras: dependes del PC que actúa como anfitrión, estás atado físicamente por el cable y el rendimiento o la compatibilidad pueden variar según el modelo de teléfono y el soporte que tenga en postmarketOS.

Ventajas y desventajas de usar Linux en Android con y sin root

Si estás dudando entre usar un método sin root, rootear el móvil o incluso probar postmarketOS, conviene poner sobre la mesa las ventajas e inconvenientes de cada enfoque para distintas necesidades: trabajo, estudio, pentesting, desarrollo, etc.

En el lado sin root, lo más llamativo es la facilidad de instalación y desinstalación. Instalas una app, descargas la imagen de la distro y listo; si no te convence, la borras y el teléfono queda como estaba. No hay cambios en el bootloader ni en el kernel, y el riesgo de dejar el dispositivo “brick” es prácticamente nulo.

Además, el aislamiento que imponen Android y las propias herramientas (PRoot, entornos de usuario aislados, etc.) ayudan a mantener un perfil de seguridad razonable. Aunque ejecutes herramientas sensibles como las de Kali Linux, en la práctica sigues dentro de una capa protegida que limita bastante lo que se puede tocar del sistema real.

La principal desventaja es que, al no poder manipular directamente el kernel ni ciertos dispositivos, hay límites claros en cuanto a rendimiento, acceso a hardware y compatibilidad. Para muchas tareas de administración remota o desarrollo basta, pero para cargas intensivas, uso de aceleración gráfica avanzada o pruebas muy profundas de red y sistema puede quedarse corto.

Con root, la situación cambia: puedes sacar más partido al hardware, montar entornos Linux mucho más integrados y replicar escenarios de servidor o escritorio con mayores garantías. Esto es ideal para profesionales que necesitan un laboratorio portátil, empresas que buscan entornos reproducibles para test y automatización o usuarios muy avanzados que controlan los riesgos.

El reverso de la moneda es que rootear el dispositivo implica asumir riesgos de seguridad y estabilidad, gestionar actualizaciones con más cuidado y, en muchos casos, perder la garantía. Además, hay que complementar estos entornos con buenas prácticas: cifrado de datos en reposo y en tránsito, auditorías periódicas, segmentación de redes y, si se integra con infraestructuras corporativas, políticas de seguridad bien definidas.

En paralelo, para trabajos realmente pesados suele ser más sensato apoyarse en recursos en la nube (AWS, Azure, etc.) y usar el Linux del móvil como punto de acceso ligero o como cliente de desarrollo. De este modo puedes combinar la movilidad del smartphone con la potencia de servidores remotos, e incluso integrar todo con herramientas de inteligencia de negocio como Power BI si el proyecto lo requiere.

En definitiva, Android ofrece mucho más margen de juego del que aparenta: desde entornos Linux ligeros sin root para administración y pruebas, pasando por instalaciones con root que convierten el móvil en una miniestación de trabajo, hasta arranques live de postmarketOS que permiten saborear un sistema móvil puramente Linux sin tocar el Android de fábrica. Entender las diferencias entre estos métodos, sus fortalezas y sus límites te ayudará a elegir la combinación que mejor encaje con lo que necesitas, sin perder de vista la seguridad ni la estabilidad de tu dispositivo principal.

El equipo de Siri arrastra fama de ser el más rezagado de Apple. La solución a las puertas de la WWDC ha sido mandarlos de vuelta a clase

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 11:00

La WWDC arranca el 8 de junio. Apple tiene marcada esa fecha en rojo desde hace meses, porque es el momento en el que tiene que subirse al escenario y demostrar que la nueva Siri existe, funciona y merece la pena.

Dos años de promesas, retrasos y reorganizaciones internas tienen que desembocar en algo. Y para llegar a tiempo, la compañía ha tomado una decisión que dice mucho sobre el estado del equipo: mandar a sus ingenieros a un campamento de programación con IA.

Según The Information, unos 200 ingenieros del equipo de Siri están siendo enviados a un bootcamp de varias semanas para aprender a programar usando herramientas de IA.

La idea es que se pongan al día con asistentes de código como Claude Code, de Anthropic, o Codex, de OpenAI, que llevan tiempo cambiando la forma en la que se escribe software a nivel profesional. Mientras dure el campamento, el grueso del equipo estará fuera de la línea de desarrollo activa.

Solo quedarán unos 60 ingenieros trabajando en Siri y otros 60 evaluando su rendimiento: probando que entiende los comandos, que los ejecuta bien y que cumple con los estándares de privacidad y seguridad de Apple.

{"videoId":"x9ndj38","autoplay":true,"title":"Así funciona Apple Intelligence Apple", "tag":"", "duration":"314"} El equipo con fama de ir a remolque

Lo llamativo del asunto es lo que se rumorea que dicen sobre el equipo en Cupertino. Según The Information, el grupo de Siri tiene dentro de Apple "fama de rezagado". Mientras otras divisiones llevan tiempo sacando partido a las herramientas de programación con IA, el equipo de Siri no ha terminado de subirse a ese carro. El bootcamp es, en ese sentido, una puesta al día forzada.

En Applesfera He probado la nueva aplicación de Gemini en Mac. Y aunque en esencia es igual, tiene mejoras que hacen que merezca más la pena

No es la primera señal de que algo no funcionaba. El equipo de Siri no fue capaz de entregar la versión renovada del asistente que Apple prometió con iOS 18 en la WWDC de 2024. Eso desencadenó una reorganización en toda regla: John Giannandrea, que llevaba años al frente de la inteligencia artificial de Apple, dejó su puesto a finales de 2025 y esta semana ha salido definitivamente de la compañía.

Craig Federighi, el jefe de ingeniería de software, tomó las riendas de toda la estrategia de IA. Y Mike Rockwell, el hombre detrás del Apple Vision Pro, asumió el liderazgo directo del equipo de Siri. El resultado: en un par de meses.

Nuevo motor, nuevo equipo, mismo reloj

El plan no se limita a mandar a los ingenieros a clase. Por debajo, la nueva Siri viene con un motor diferente. Apple cerró un acuerdo con Google para que Gemini impulse las nuevas funciones del asistente, lo que en teoría le dará la potencia de un modelo de lenguaje de primera línea combinada con el acceso nativo al iPhone que ningún chatbot externo tiene.

Esa combinación, Gemini por dentro y la integración profunda con el sistema por fuera, es la apuesta sobre la que Apple construye su versión más esperada de Siri hasta la fecha.

El bootcamp encaja en ese contexto como una pieza más de una renovación que lleva meses en marcha. Cambio de liderazgo, nuevo motor, nuevas herramientas de desarrollo. Apple está moviendo todas las fichas a la vez, con la WWDC como fecha límite inamovible.

El 8 de junio dirá si todo esto ha llegado a buen puerto. Apple aterriza en la WWDC con más presión que nunca sobre Siri, y con la competencia (ChatGPT, Gemini, Claude) que no ha esperado a nadie. El campamento es una apuesta. Que funcione o no, lo veremos en dos meses.

Fuente | The Information

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

En Applesfera | WWDC26: fecha y novedades que esperamos del gran evento de Apple en el que se presentará iOS 27


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La noticia El equipo de Siri arrastra fama de ser el más rezagado de Apple. La solución a las puertas de la WWDC ha sido mandarlos de vuelta a clase fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

He probado la nueva aplicación de Gemini en Mac. Y aunque en esencia es igual, tiene mejoras que hacen que merezca más la pena

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 10:00

Desde esta semana, hay una nueva forma de acceder a Gemini en los Mac. Ya se podía desde el navegador, pero igual que en los iPhone tenía su propia app, ahora acaba de debutar en macOS. Y lo mejor de todo es que es una aplicación muy ligera en lo visual, con un atajo para accionarla rápido y una función que no tiene en su versión web. 

Así se descarga Gemini en Mac

No busques, al menos de momento, la aplicación de Gemini en la App Store. La descarga debe hacerse a través del navegador entrando en la web de Gemini. Eso sí, debes saber que esta aplicación solamente sirve en Mac con Apple Silicon, por lo tanto necesitarás tener un chip M1 o posteriores.

La descarga es rapidísima y el proceso de instalación es el habitual de otras apps descargadas de internet. Únicamente debes abrir el archivo .dmg y después arrastrar el icono de Gemini a la carpeta de aplicaciones. Una vez lo hagas, podrás abrir la aplicación, iniciar sesión con tu cuenta de Google y ya podrás usar Gemini.

En Applesfera El hombre que fracasó con Siri hace las maletas esta misma semana. Ha aguantado en la silla lo justo para no perder sus acciones Igual en esencia, aunque algo más fluida {"videoId":"x9u4ml2","autoplay":true,"title":"¿Gemini 3 supera a ChatGPT? Así es la nueva IA de Google", "tag":"Webedia-prod", "duration":"156"}

En esencia, Gemini en Mac mantiene todo lo que ya tenemos en su versión web. Desde ella podemos chatear con modelos como Gemini 3 Flash o Pro, generar imágenes con Nano Banana 3 o vídeos con Veo. También se pueden adjuntar hasta 10 archivos de hasta 100 MB cada uno.

Aunque claro, hay diferencias. La primera está en que podemos acceder más rápido usando el comando option + espacio. Viene ya configurado de serie, así que no hay que tocar nada. De todas formas, en sus ajustes se puede cambiar este atajo por otro, algo que personalmente agradezco porque tenía ese mismo atajo configurado para otra acción en mi Mac.

El Gemini de siempre, pero más accesible

En cuanto a sensaciones en el uso, más allá de lo que es la IA en sí, debo decir que lo noto mucho más fluido que en el navegador. Es cierto que no se ejecuta en local, sino en la nube de Google igual que cuando se usa vía web, pero al menos en esta primera versión tengo la sensación de que hasta las respuestas me las ofrece más rápido. Y eso que estoy usando la versión gratuita.

Lo mejor que tiene la app (y que no tiene la versión web)

Por supuesto, alguna diferencia tendría que haber en esta versión de macOS más allá de esa fluidez que, ya digo, quizás sea puntual y más cuando no uso una versión de pago. Lo jugoso está en la opción de compartir pantalla y lo que esto puede suponer.

Todo parte de estar en cualquier aplicación y llamar a Gemini con el comando option + espacio (o el que hayas configurado). La primera vez que se use habrá que concederle los permisos oportunos en los ajustes del Mac.

Si tuviese que ponerle una pega a esta función es que no se puede aumentar el tamaño de la ventana

Mi primera prueba, aunque básica, fue suficiente para saber cómo funcionaba. Básicamente le pedí que me resumiera un correo electrónico y después me generase una respuesta acorde. E hizo justo lo que le pedía. Es cierto que son cosas que ya se pueden hacer con capturas de pantalla, pero ya integrado en el sistema y sin esa fricción, me parece bastante cómodo.

Lo interesante de esta función es que tiene un gran potencial. Pienso desde casos de profesionales, como un desarrollador que comparta pantalla para ayudar con el código en Xcode, hasta usos más cotidianos como revisar una receta abierta en el navegador y pedirle a Gemini que la adapte a tu despensa (con los ingredientes que tienes a mano).

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Ya existen extensiones o apps que aprovechan modelos existentes para funciones similares, pero curiosamente las "grandes" (ChatGPT o Claude) no lo permiten. Sí Copilot, aunque no en macOS. Por eso creo que es una gran noticia la llegada de esta función con Gemini, aunque espero que la integración vaya a más en el futuro.

Y pronto habrá un Gemini nativo

Apple Intelligence está a punto de dar un vuelco (para bien, esperamos) con iOS 27, iPadOS 27 y macOS 27. Lo hará precisamente de la mano de Google tras un acuerdo alcanzado a principios de año para que los modelos que impulsan a Gemini hagan lo propio en los servicios de Apple, incluida la nueva Siri.

Esto no quiere decir que Gemini vaya a desaparecer o que lo que integre Apple sea exactamente igual que lo que ofrece esta IA, ya que al final la firma californiana tendrá oportunidad de 'tunearla' a su gusto. Pero no deja en cualquier caso de ser curiosa la llegada de Gemini a macOS como antesala de lo que está por llegar.

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La noticia He probado la nueva aplicación de Gemini en Mac. Y aunque en esencia es igual, tiene mejoras que hacen que merezca más la pena fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

La pantalla del iPad Pro lleva años siendo la envidia de la del iPad Air. Eso está a punto de cambiar

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 09:00

De las pocas pegas que pude encontrar al analizar el flamante iPad Air M4, la pantalla era una de ellas. Y no porque fuese mala, sino por el agravio comparativo que supone respecto a hermanos mayores como el iPad Pro M5. Tecnología del panel, brillo o refresco empiezan a ser debes en una gama que parte de 650 euros en sus modelos de 11 pulgadas y 850 euros en los de 13.

La buena noticia es que no habrá que esperar mucho para ver un salto a la altura de los 'Pro'. Al menos eso indican las últimas filtraciones, que apuntan al OLED como una tecnología que, aunque a cuentagotas, acabará invadiendo por fin todas las pantallas de los dispositivos Apple.

Un pequeño gran paso para el iPad Air Los iPad Pro llevan paneles OLED desde 2024

Desde que conviven los iPad Air y los iPad Pro, estos últimos son los que han ido integrando las mejores tecnologías. Procesadores más potentes, diseños actualizados, pantallas... Es razonable teniendo en cuenta que su esencia es precisamente la de ser dispositivos 'Pro' y también que son más caros.

Los iPad Air se han ido conformando con heredar dichas mejoras con el paso de los años, aunque la de las pantallas se estaba atragantando. Ya en 2021 vimos a los iPad Pro M1 dar el salto de paneles IPS a paneles Mini LED. En 2024, los iPad Pro M4 hicieron lo propio con el salto definitivo al OLED. Y los iPad Air, entre tanto, han seguido con paneles LCD.

Ahora, de acuerdo al último reporte del medio coreano ETNews, con fuentes en la cadena de suministros, se espera que los iPad Air estrenen pantallas OLED el próximo año. Si se sigue el habitual calendario, sería en torno a marzo o abril, con el modelo que tentativamente se renovará también internamente para acoger un chip M5.

En Applesfera Llevar una batería externa nos salva de muchas, pero no de esta. Cuidado con llevarla en un avión, Japón ya las ha prohibido

Dicen desde ETNews que el proveedor será Samsung Display, el mismo que ya suministra paneles de este tipo a Apple para los iPad Pro o los iPhone. Aunque, eso sí, no se especifica si serán idénticos paneles a los 'Pro'. Sí es de esperar un mayor brillo o un refresco de 120 Hz que mejore los 60 Hz de los actuales, pero hay otros elementos que aún están por ver.

El fundamental es saber si serán paneles de los denominados "tándem OLED", que son los que llevan los iPad Pro. Estos se caracterizan por estar compuestos por dos capas emisoras OLED superpuestas que trabajan de forma conjunta para aumentar el brillo y la durabilidad del panel. A efectos visuales, estas pantallas reportan un mayor nivel de brillo sostenido, mejor contraste y una menor degradación con el paso del tiempo.

La conquista del OLED en los productos Apple {"videoId":"xa1bkj6","autoplay":true,"title":"LED vs MiniLED vs QLED vs OLED; ¿Cuál es la compra más inteligente?", "tag":"Smart TV", "duration":"829"}

Tener una pantalla OLED no es siempre sinónimo de una mayor calidad de pantalla. De hecho, hay paneles OLED que por su calibración o brillo ofrecen peores experiencias que muchos paneles LCD. Por eso Apple parece no haber tenido prisa en extender la mejor tecnología OLED en sus dispositivos.

El primero es estrenarla fue el primer Apple Watch lanzado en 2015. Dos años después la estrenó el iPhone X en 2017 y con el tiempo toda la gama de iPhone ha terminado adoptando esta tecnología de paneles. Con el resto de dispositivos, el avance ha sido más bien lento. En los iPad, tal como contábamos anteriormente, se dio primero el salto a MiniLED en 2021 como paso intermedio en los iPad Pro para luego dar el definitivo a OLED en 2024.

Los MacBook Pro llevan paneles MiniLED desde 2021, pero este año darán el salto al OLED

Apple se encuentra en proceso de establecer acuerdos de suministros con proveedores como Samsung Display y la idea es que, antes incluso que el citado iPad Air 2027, este mismo año lo veamos en un Mac. Más en concreto en el que será el MacBook Pro OLED, que se espera para este mismo año y con la particularidad de ser también táctil por primera vez.

Después de aquel, llegará el comentado iPad Air OLED y se espera que también debute en los iPad mini el próximo año. Será entonces cuando se detenga, al menos por ahora, el avance de esta tecnología. Los iPad de gama de entrada seguirán con paneles que, aunque mejorados, serán LCD. Con los años es posible que les llegue el OLED, pero ni siquiera se anticipa una posible fecha, así que será algo más a largo plazo.

Al final, la adopción del OLED por parte de Apple es relevante porque mejora la calidad de imagen con negros puros y mayor contraste, reduce el consumo en muchos usos y permite tener diseños más delgados. Y eso en terminales como los iPad es clave, como ya vimos con el gran rediseño de los 'Pro' hace dos años.

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Cargar el móvil en pleno vuelo puede costar ahora hasta dos años de cárcel. Este país acaba de declarar la guerra a las baterías externas en los aviones

Actualidad en Applesfera - Mié, 15/04/2026 - 19:00

¿Qué serían nuestros viajes sin una power bank? Ya sea un tren de tres horas o un vuelo de larga distancia, esa batería extra es la diferencia entre llegar con el iPhone cargado o rezando para que aguante todo el viaje. Y si el avión no tiene puerto USB en el asiento, ya ni te cuento. La batería portátil es la que salva el viaje, las fotos del final del día y la cordura en la sala de espera.

Pues bien, si viajas a Japón, a partir del 24 de abril hay una novedad que conviene conocer antes de hacer la maleta. Podrás llevar tu batería externa. Lo que no podrás hacer es usarla durante el vuelo.

{"videoId":"x90pf3q","autoplay":true,"title":"Así puedes hacer que la batería de tu iPhone dure más aunque no pares de usarlo", "tag":"webedia-prod", "duration":"488"} Todo bien, hasta que alguien encendió una en el avión equivocado

La decisión no ha llegado de la nada. En enero de 2025, un vuelo de Air Busan estaba a punto de despegar en el aeropuerto de Gimhae, en Corea del Sur, cuando una power bank guardada en el compartimento superior se incendió. Los 176 pasajeros tuvieron que evacuar el avión. Veintisiete personas resultaron heridas.

Así quedó la batería externa del vuelo Air Busan

Ese fue el susto más gordo, pero no el único. Un vuelo de Hawaiian Airlines entre Honolulu y Tokio vivió su propio episodio en abril de ese año. En octubre le tocó a ANA en un vuelo doméstico. Y en septiembre, una batería empezó a echar humo en pleno vuelo internacional de Japan Airlines mientras alguien cargaba el móvil. Cuatro incidentes en menos de un año, todos con el mismo protagonista.

Te la puedes llevar, pero ahí se acaba la fiesta

Japón no prohíbe llevar la power bank. Lo que prohíbe es usarla a bordo. Nada de cargar el móvil durante el vuelo. Nada de aprovechar el enchufe del asiento para recargarla tú. La batería va en el equipaje de mano, nunca en la bodega, y tiene que estar a mano y visible en todo momento, no guardada en el compartimento superior.

Sobre cuántas puedes llevar, el límite es dos. Y aquí viene la parte técnica explicada en cristiano: hasta ahora, si tu batería era pequeña, de las que apenas dan para cargar el móvil una vez, podías llevar tantas como quisieras. El límite solo aplicaba a las más grandes, las de viaje largo o las que usan los fotógrafos para recargar cámaras durante horas. A partir del 24 de abril, el tope es dos para todas, sin importar el tamaño.

Hasta dos años de cárcel por cargar el móvil en el avión

Japón no ha publicado un aviso simpático en la web de la aerolínea. La normativa tiene consecuencias: saltársela puede acarrear hasta dos años de prisión o multas de hasta un millón de yenes, algo así como 6.000 euros. No queremos empezar así de mal el viaje por el país nipón, ¿verdad?

En Applesfera Robar iPhone en Valencia ya no sale gratis: ya hay condenados a prisión. Y con la nueva ley, esperamos que sea la norma Lo que pasa en Tokio probablemente no se quede en Tokio

Japón se ha adelantado, pero no va solo. La Organización de Aviación Civil Internacional, que es el organismo de la ONU encargado de regular todo lo que vuela, lleva meses deliberando sobre exactamente esto. Hay una propuesta encima de la mesa para limitar a dos el número de baterías portátiles en cualquier vuelo internacional, con independencia del país. Japón no ha esperado a que salga el comunicado oficial.

Y en paralelo, China, que es de donde salen la inmensa mayoría de power banks que se venden en el mundo, tiene prevista para junio una normativa que va a exigir pruebas de seguridad mucho más duras a los fabricantes.

Se calcula que cerca del 70% de la producción actual no va a superarlas. Porque el problema nunca ha sido las baterías externas buenas. El problema son la de pocos euros o la que te regalaron y no sabes ni dónde. Estas no tienen ningún tipo de control, con una celda que puede comportarse de formas muy poco deseables cuando menos te lo esperas. Y a 10.000 metros de altura, con las opciones de salida bastante limitadas, mejor tomar precauciones.

Fuente | Nippon

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Tráiler y fecha de Outbound

Actualidad en 3DJuegos - Mié, 15/04/2026 - 18:36
Trailer promocional de Outbound

UGREEN Maxidok Thunderbolt 5 17 en 1: el centro de mando que mi escritorio necesitaba

Actualidad en Androidsis - Mié, 15/04/2026 - 17:30

Con el paso del tiempo mi escritorio ha ido evolucionando bastante. He pasado de tener un setup sencillo, con un ordenador de sobremesa y dos monitores, a algo mucho más completo donde ya entran en juego un portátil, un tercer monitor dedicado a cámaras de seguridad, varios discos duros conectados de forma constante y periféricos que prácticamente no desconecto nunca.

El problema de todo esto no es tener más equipo, sino lo que viene después: cables, adaptadores y una sensación constante de que todo depende demasiado de estar conectando y desconectando cosas. Y cuando además trabajas con archivos pesados y necesitas mover información de un dispositivo a otro de forma continua, ese pequeño caos acaba afectando directamente a la forma de trabajar.

Ahí es donde entra en juego el UGREEN Maxidok Thunderbolt 5 17 en 1. No como un accesorio más, sino como ese punto central que necesitas cuando tu escritorio deja de ser algo simple y empieza a requerir un poco más de orden, control y, sobre todo, fluidez. Así que, si eso de tener un escritorio complejo y desordenado te resulta familiar, quédate por aquí porque te voy a explicar mi experiencia con el dock UGREEN Maxidok Thunderbolt 5 17 en 1. Vamos a ello.

Primeras sensaciones y diseño: lo que transmite nada más sacarlo de la caja

Nada más sacarlo de la caja ya deja bastante claro el nivel al que juega. El empaquetado está muy cuidado, con todo bien protegido, y da esa sensación de producto de gama alta incluso antes de encenderlo.

El dock viene acompañado de su fuente de alimentación (bastante contundente, por cierto) junto al cable de alimentación y el cable Thunderbolt 5. De hecho, aquí hay un detalle importante: necesita esa fuente para funcionar a pleno rendimiento, algo lógico teniendo en cuenta que es capaz de alimentar el portátil y mover todo lo que tiene conectado sin despeinarse y con el propio Thunderbolt 5 (solo ese cable es suficiente para transmitir datos, video y energía al mismo tiempo).

A nivel de diseño, encaja muy bien en un setup serio. Es compacto para todo lo que ofrece, se puede colocar sin problema debajo del monitor y tiene ese acabado limpio, elegante y bastante profesional. No es un dispositivo que quieras esconder, sino más bien lo contrario. Además, transmite solidez. Tiene peso, buenos materiales y esa sensación de producto bien construido que da confianza desde el primer momento.

Y una vez lo tienes colocado en el escritorio, es cuando realmente empieza a cobrar sentido todo lo demás.

¿Por qué es una solución real para ordenar el escritorio?

Cuando tu setup empieza a crecer, lo hace en todos los sentidos. Más dispositivos, más almacenamiento, más monitores… y inevitablemente, más cables. Te pongo mi caso de ejemplo: ahora mismo trabajo con tres monitores, varios discos duros con bastante capacidad, tarjetas SD que utilizo de forma habitual y periféricos que están siempre conectados. Antes, todo eso implicaba tener varios dongles, adaptadores y estar constantemente enchufando y desenchufando cosas cada vez que quería mover el portátil o trabajar con otro dispositivo. Con este dock, eso cambia completamente.

Aquí la clave está en la variedad de conexiones que integra. Puedes conectar prácticamente todo desde un único punto: monitores a través de HDMI o DisplayPort, periféricos mediante USB-A, dispositivos más rápidos con USB-C, red por cable con Ethernet, tarjetas SD directamente y, por supuesto, el portátil a través de Thunderbolt.

Al final, lo que consigues es justo lo que muchos buscan: un solo cable al portátil y todo lo demás funcionando. Monitores, almacenamiento, red, teclado, ratón… todo conectado de forma permanente. Y esto no es solo comodidad. También cambia cómo se ve y cómo se siente el escritorio. Pasas de tener cables por todas partes a un entorno mucho más limpio, más ordenado y, aunque parezca una tontería, eso también influye en la concentración cuando trabajas.

Además, hay un detalle que me parece especialmente interesante: este dock permite instalar un SSD M.2 en su interior. Es decir, no solo conectas almacenamiento externo, sino que puedes integrar uno directamente en el propio dispositivo, evitando tener otra carcasa más ocupando espacio.

Cuando ya tienes todo organizado y conectado, es cuando empiezas a notar realmente el siguiente nivel: el rendimiento.

Fluidez, potencia y transferencia de datos: donde marca la diferencia

Trabajar con archivos pesados exige algo más que tener puertos disponibles. Necesitas velocidad, estabilidad y que todo funcione al mismo tiempo sin generar cuellos de botella. Y en este aspecto no se puede pensar en otra conexión que no sea Thunderbolt 5.

Estamos hablando de una conectividad que puede alcanzar hasta 120 Gbps, algo que se traduce en transferencias muy rápidas y, sobre todo, consistentes. En la práctica, esto significa poder mover archivos de varios gigas en cuestión de segundos entre unidades, o trabajar con varios discos a la vez sin notar que el sistema se resiente.

En mi caso, editando vídeo y moviendo archivos grandes, esto se nota bastante. Puedes estar copiando contenido desde una tarjeta SD, moviendo archivos a un SSD externo o trabajando directamente desde varias unidades sin que haya caídas de rendimiento ni comportamientos extraños.

Además, soporta configuraciones de pantalla bastante exigentes, incluso con resoluciones muy altas, y permite mantener varios monitores funcionando sin problema. Eso sí, aquí hay que tener en cuenta que el número de monitores y resoluciones depende también del portátil que utilices, no solo del dock.

Otro punto interesante es la entrega de potencia. Es capaz de suministrar hasta 140W, lo que permite cargar el portátil mientras trabajas con todo conectado, eliminando otro cable más del escritorio.

Por tanto, todo esto se traduce en algo muy concreto: puedes trabajar con varios flujos de datos al mismo tiempo sin preocuparte por el rendimiento. Y cuando tu día a día depende de eso, marca la diferencia.

¿Para quién tiene sentido realmente este dock?

Después de ver todo lo que ofrece, creo que aquí es donde hay que ser claros. Este dock está diseñado para un perfil muy concreto de usuario: el de aquellas personas que (como es mi caso) trabajan con varios dispositivos, que manejan bastante almacenamiento, que utilizan varios monitores y que necesitan tener todo conectado de forma permanente.

Básicamente estamos hablando de perfiles dedicados a la edición de vídeo, la fotografía, la gestión de contenido, servidores o cualquier entorno donde haya mucho movimiento de datos encajan perfectamente con lo que ofrece. Claro está que también resulta ideal para quienes han llegado a ese punto en el que su escritorio se ha vuelto un caos de cables y necesitan una solución real y definitiva, no un parche.

En cambio, si tu uso es más sencillo, con dos monitores máximo y un par de dispositivos conectados de vez en cuando, probablemente este dock se te quede grande. No porque no funcione bien, sino porque no vas a aprovechar todo lo que ofrece. Y digo esto porque no es un producto barato, pero tampoco pretende serlo. Está claramente enfocado a un uso más profesional, y eso se refleja tanto en sus capacidades como en su posicionamiento.

Cuando tu escritorio crece, es cuando este tipo de dock empieza a tener sentido

Después de usarlo durante un tiempo, la sensación que deja este dock es bastante clara: no es un accesorio que vayas a aprovechar desde el primer día si tu setup es sencillo. Pero en el momento en el que empiezas a añadir dispositivos, monitores y almacenamiento, es cuando más valor tiene este dock.

Y es que, justo cuando el escritorio empieza a complicarse es el momento en que un dispositivo así deja de parecer algo opcional y pasa a convertirse en una herramienta clave. No tanto por la cantidad de puertos, sino por la forma en la que reorganiza todo lo que tienes montado.

En mi caso, el salto ha sido evidente. Pasar de depender de adaptadores, de conectar y desconectar discos constantemente o de reorganizar el escritorio cada vez que necesitaba trabajar con otro equipo, a tenerlo todo conectado y funcionando desde un único punto, cambia bastante la experiencia.

No es solo una cuestión de orden, es también de fluidez. De poder centrarte en lo que estás haciendo sin pensar en si te falta un puerto, si tienes que desconectar algo o si el sistema va a aguantar todo lo que tienes conectado.

También hay que decirlo: no es un producto barato, y no está pensado para quien tiene un uso básico. Pero precisamente por eso tiene sentido. Es un dispositivo que encaja en setups más exigentes, donde realmente se le puede sacar partido a todo lo que ofrece. En otras palabras, no es barato pero debes considerar su compra como una inversión que merece su coste.

Al final, este tipo de productos no se valoran tanto por lo que prometen, sino por cómo encajan en tu día a día. Y aquí es donde el UGREEN Maxidok Thunderbolt 5 demuestra que está pensado para algo más que ampliar puertos: está pensado para simplificar un escritorio que se ha ido haciendo demasiado complejo.

Alternativas a KDE Connect para enlazar móvil y ordenador

Actualidad en Androidsis - Mié, 15/04/2026 - 17:23

Si estás harto de pelearte con KDE Connect porque en tu escritorio con Wayland, Hyprland, Linux Mint o incluso una Steam Deck solo ves el mensaje de “dispositivo desconectado” pese a estar emparejado y en la misma Wi‑Fi, no eres la única persona. Cuando necesitas pasar archivos a menudo, recibir notificaciones en el PC o lanzar comandos desde el móvil, tirar de USB o Bluetooth acaba siendo un engorro importante.

La buena noticia es que hoy en día hay un montón de alternativas a KDE Connect para enlazar móvil y ordenador: desde integraciones profundas con GNOME, hasta soluciones P2P ligeras, opciones sin Internet vía Wi‑Fi Direct o herramientas de sincronización continua sin nube. Vamos a repasarlas con calma, explicando para qué sirve cada una, en qué casos brillan más y cómo encajarlas en tu flujo de trabajo diario en Linux (y también en Windows o macOS cuando toca).

Por qué buscar alternativas (o aliados) a KDE Connect

A pesar de que KDE Connect es una auténtica navaja suiza para unir Android y escritorio, hay escenarios en los que no termina de funcionar fino o simplemente no encaja. Usuarios con Linux Mint y Steam Deck, por ejemplo, comentan que logran emparejar, tienen Bluetooth encendido, están en la misma red Wi‑Fi… y aun así solo ven “Dispositivo desconectado”.

Además, cuando compartes archivos con frecuencia, ni el USB ni el Bluetooth resultan cómodos. El primero implica cables (y que el sistema reconozca bien el MTP), y el segundo suele ser lento y algo inestable. Aquí es donde entran en juego las apps dedicadas a la sincronización en red local y las soluciones P2P que hacen el proceso mucho más ágil.

KDE Connect en sí ofrece un montón de funciones: sincronización de notificaciones, transferencia de archivos y enlaces, control multimedia, ejecución de comandos remotos, portapapeles compartido, teclado y ratón remotos, etc. Funciona en KDE Plasma, GNOME y otros escritorios, y se apoya en la red local (normalmente Wi‑Fi) para descubrir y enlazar los dispositivos.

Sin embargo, hay situaciones en las que puede chocar con dependencias, conflictos de red o simplemente no te apetece cargar tu entorno con paquetes de Plasma si usas GNOME Shell. En esos casos, conviene valorar alternativas específicas o complementos (como GSConnect) que aprovechan el mismo protocolo pero se integran mejor en tu escritorio o en tu forma de trabajar.

GSConnect: la opción natural en GNOME Shell

Si utilizas GNOME Shell, GSConnect es casi obligatorio. Es una extensión nativa de GNOME que implementa el protocolo de KDE Connect, de forma que no necesitas instalar Plasma ni sus dependencias para disfrutar de la integración con Android.

En el móvil sigues utilizando la app oficial de KDE Connect para Android (disponible en Google Play y F‑Droid) y, en el PC, solo añades GSConnect como extensión. Esto se traduce en una integración muy limpia con GNOME Shell, Nautilus y los navegadores web mediante WebExtensions.

En el día a día, GSConnect te permite compartir archivos, enlaces y texto sin cables, enviar y recibir mensajes, recibir las notificaciones del móvil en tu escritorio, controlar el volumen y el ratón desde el smartphone, y hasta sincronizar el portapapeles en ambos sentidos. También ofrece módulos para montar el sistema de archivos del móvil por SFTP, mandar SMS, localizar el teléfono o ver el nivel de batería.

La comunicación se realiza a través de tu red local, con descubrimiento de dispositivos, solicitud de emparejamiento en ambos lados y cifrado de las comunicaciones. Al tratarse de una extensión, encaja en la bandeja de sistema, las notificaciones y los menús contextuales, con plugins activables para cosas como multimedia, portapapeles, SMS o comandos remotos.

La instalación es sencilla: desde extensions.gnome.org buscas “GSConnect”, la instalas y la activas con la herramienta de extensiones de GNOME. Después, en Android, instalas KDE Connect, abres la app y escaneas la red hasta que aparezca tu PC (con GSConnect); envías la solicitud de emparejamiento y la aceptas en el escritorio. Si no aparece a la primera, muchas veces basta con cerrar sesión en GNOME y volver a entrar.

Para la integración con Nautilus, conviene verificar paquetes como python-nautilus y gir1.2-nautilus-3.0. Puedes comprobar si están instalados con dpkg-query y, si faltan, añadirlos con apt. Luego solo tienes que reiniciar Nautilus (nautilus -q o killall nautilus) para que aparezcan las opciones de “enviar al dispositivo” en el menú contextual.

Entre las funciones más utilizadas destacan: compartir archivos y URL, portapapeles compartido, notificaciones con posibilidad de responder en algunas apps, control de reproductores multimedia (MPRIS2), envío de SMS, comandos remotos personalizados, localizar el teléfono y ver el porcentaje de batería. Todo ello con opciones extra muy prácticas como mensajes de prueba para chequear la conexión, elegir la carpeta de recepción, subcarpetas por dispositivo, atajos de teclado o control de ratón y teclado desde el móvil.

Warpinator: transferencia sencilla para Linux Mint, Steam Deck y Android

Warpinator es una utilidad creada por el proyecto Linux Mint para enviar archivos y carpetas por la red local de forma muy sencilla. Es de código abierto, tiene comunidad activa y funciona especialmente bien en entornos Mint y derivados, aunque también se puede usar en otros sistemas.

Su filosofía es clara: instalas Warpinator en ambos dispositivos, compruebas que pertenecen al mismo “grupo” y permites el tráfico en el firewall. A partir de ahí, los equipos se descubren mutuamente y puedes mandar archivos arrastrando y soltando, sin nubes ni intermediarios.

Si la detección automática falla, tienes opciones para fijar puertos concretos tanto para registro como para transferencia, cambiar el código de grupo y afinar las reglas del cortafuegos. También admite varias conexiones simultáneas y muestra un icono o código de grupo para evitar que te envíen cosas equipos que no quieres.

En el caso típico de Linux Mint + Steam Deck donde KDE Connect insiste en quedarse en “dispositivo desconectado”, Warpinator suele ser la vía más directa y menos conflictiva. Con que ambos estén en la misma Wi‑Fi, compartan grupo y el firewall no bloquee los puertos, las transferencias fluyen. En Android, puedes usar clientes compatibles disponibles en F‑Droid (por ejemplo “Warpinator para Android”), con lo que el intercambio móvil‑PC se vuelve trivial.

Feem: envíos rápidos sin Internet con Wi‑Fi Direct

Feem apuesta por un enfoque diferente: aprovecha Wi‑Fi Direct para enviar archivos sin necesidad de conexión a Internet. No hay servidores externos ni nubes de por medio, todo ocurre de forma local entre tus dispositivos.

Esto tiene varias ventajas: no te comes límites de tamaño ni cuellos de botella por culpa de tu conexión a Internet, y las transferencias grandes (pelis, copias de seguridad, carpetas completas) van mucho más rápidas. El proyecto presume de ser hasta 50 veces más veloz que Bluetooth y, en ciertas condiciones, incluso duplicar en rendimiento a servicios tipo Dropbox.

Las comunicaciones se cifran con TLS, por lo que el contenido va protegido frente a curiosos en la misma red. Si una transferencia se corta, Feem permite reanudar el envío exactamente en el punto en el que se quedó, evitando empezar de cero, algo muy de agradecer con ficheros pesados.

Incluye, además, un pequeño chat integrado entre dispositivos para mandar mensajes, enlaces o notas rápidas mientras estás en sesión. Por privacidad, la app borra automáticamente ese historial a las 48 horas, lo cual viene bien en entornos compartidos o equipos de trabajo donde no quieres dejar rastros eternos.

EasyJoin: estilo Pushbullet, pero centrado en tu red local

EasyJoin recuerda bastante a soluciones tipo Pushbullet o Join, pero con una diferencia clave: prioriza la red local y el control de tus datos por encima de la nube. Puedes compartir archivos de forma sencilla entre Android y Linux, y también crear un hotspot desde el propio móvil para montar una red ad hoc y pasar cosas sin conexión a Internet.

Si lo necesitas, EasyJoin también puede establecer conexiones remotas a través de Internet para enviar archivos o mensajes cuando no estás en la misma LAN. Todas las comunicaciones, tanto archivos como mensajes, se protegen con cifrado de extremo a extremo.

Más allá de las transferencias, la app añade funcionalidades muy interesantes: controlar la reproducción multimedia desde el móvil o el escritorio, mandar mensajes P2P entre dispositivos, sincronizar automáticamente el portapapeles y la posibilidad de leer y enviar SMS o gestionar llamadas desde el ordenador. Es decir, una experiencia bastante cercana a “Tu Teléfono” de Microsoft, pero multiplataforma y sin depender del ecosistema de Redmond.

Eso sí, la versión avanzada (EasyJoin – Decentralized link) es de pago de una sola vez, algo a tener en cuenta si priorizas no gastar nada. A cambio, obtienes una solución muy completa y sin suscripciones.

Syncthing: sincronización P2P continua sin nube

Cuando lo que buscas no es tanto enviar un archivo puntual, sino mantener carpetas sincronizadas de forma automática entre móvil y PC, Syncthing es uno de los grandes pesos pesados. Es software libre, de código abierto y totalmente descentralizado: no hay servidores centrales, solo dispositivos que se conectan entre sí vía P2P por LAN o Internet.

En Linux se gestiona habitualmente desde su interfaz web, aunque existen GUIs desarrolladas por la comunidad si prefieres algo más gráfico. Cada dispositivo se identifica mediante certificados, y todas las conexiones están cifradas con TLS. Solo quienes tú autorices pueden recibir o enviar datos.

No hay límites artificiales de número de dispositivos o tamaño de archivo, con lo que puedes sincronizar desde documentos pequeños hasta colecciones masivas de fotos y vídeos. Además, incorpora un sistema de versionado de archivos que evita duplicidades absurdas y te permite recuperar versiones antiguas si borras o editas algo por error.

Si lo que quieres es que determinadas carpetas (por ejemplo, fotos, música, documentos de trabajo) estén siempre iguales en tu Linux y en tu Android, sin depender de Google Drive, Dropbox o similares, Syncthing es una de las soluciones más maduras y fiables del panorama.

Send Anywhere: claves de 6 dígitos y enlaces temporales

Send Anywhere se ha hecho un hueco a base de ofrecer una forma muy directa de compartir ficheros: usas una clave de seis dígitos de un solo uso para autorizar cada envío. El emisor genera una clave, el receptor la introduce y listo, archivo en camino.

Si trabajas siempre entre los mismos dispositivos, puedes esquivar esa verificación manual para ir más rápido, manteniendo la comodidad sin repetir el código cada vez. También puedes generar enlaces temporales que permiten descargar el mismo contenido desde varios equipos a la vez.

Estos enlaces tienen fecha de caducidad: al expirar, el contenido deja de estar disponible, lo que ayuda a no dejar “puertas abiertas” más tiempo del debido. Otra ventaja es que, si no quieres o no puedes instalar la app nativa, su interfaz web funciona desde cualquier navegador moderno, lo que salva muchas situaciones rápidas en un PC ajeno.

Send Anywhere mantiene la calidad de los ficheros (no reescala fotos ni machaca vídeos por defecto) y, aunque se apoya en servidores para orquestar el proceso, resulta muy cómodo para compartir de forma puntual con personas o equipos que no comparten tu red local.

AirDroid: gestión integral del móvil desde el PC

AirDroid es una de las herramientas más veteranas para gestionar un Android desde el ordenador. Ofrece clientes para distintos sistemas (incluido Linux, aunque a veces vía web) y permite llegar más lejos que una simple transferencia de archivos.

En cuanto a velocidad, promete tasas de hasta unos 20 MB/s en la red local, más que suficiente para mover fotos, documentos o vídeos cortos de manera fluida. Pero lo realmente interesante es que puedes gestionar SMS, llamadas y notificaciones de distintas aplicaciones desde tu PC, algo especialmente útil si quieres usar tu móvil como herramienta de productividad.

Su cliente de escritorio y su interfaz web permiten, dependiendo del plan, reflejar la pantalla del móvil, acceder a sus archivos, instalar o desinstalar apps y hacer copias de seguridad. Si buscas un sustituto de KDE Connect que además se parezca a “Tu Teléfono” de Microsoft, AirDroid es una de las alternativas más completas, con la pega de que parte de sus funciones avanzadas pasan por planes de pago.

Snapdrop: solución web ligera, P2P y cifrada

Snapdrop es de esas herramientas que, una vez las descubres, guardas en marcadores para siempre. Se trata de una aplicación web que funciona en cualquier navegador moderno, así que sirve en Linux, Android, Windows, macOS, iOS… lo que se te ocurra.

Utiliza WebRTC para establecer una conexión P2P cifrada entre los dispositivos que están en la misma red. No hace falta registrarse, ni cuentas, ni nada: abres la web en ambos equipos, se detectan mutuamente y arrastras el archivo al icono que representa al otro dispositivo.

Puedes añadir Snapdrop como acceso directo en el escritorio de Linux o en la pantalla de inicio de Android, y activar notificaciones en el navegador para enterarte en cuanto alguien te envía algo. Además del envío de ficheros, acepta mandar texto, perfecto para compartir enlaces o notas rápidas.

Al ir sobre WebRTC, el transporte de datos va cifrado, lo que da un mínimo de tranquilidad incluso en redes compartidas. Si lo que quieres es no instalar absolutamente nada y seguir compartiendo dentro de tu Wi‑Fi, Snapdrop es probablemente una de las alternativas más cómodas que existen.

rquickshare: Nearby Share de Android llevado a Linux

rquickshare es una implementación en Rust de la función Nearby Share (Compartir con Cerca) de Android, pensada específicamente para Linux (y también disponible para macOS). Su meta es ofrecer una experiencia de envío inalámbrico rápida y privada entre Android y PC, sin cables ni nube.

Para descubrir los dispositivos, utiliza mDNS en la red local. El problema es que Android no siempre anuncia correctamente su servicio por mDNS, así que rquickshare recurre a un truco: emite un anuncio BLE (Bluetooth Low Energy) desde el PC para “despertar” al móvil. Una vez que el móvil responde, ya se hace visible por mDNS y se puede completar la detección.

Las transferencias en sí se realizan en P2P sobre tu Wi‑Fi, con el programa residente en segundo plano y un icono en la bandeja de sistema. Así, siempre está listo para enviar o recibir sin que tengas que abrirlo manualmente cada vez.

La instalación recomendada pasa por descargar paquetes precompilados desde GitHub Releases. En Debian/Ubuntu se instala el .deb con dpkg; en Fedora, openSUSE o Red Hat tiras del .rpm con dnf; también hay AppImage para sistemas diversos (solo necesitas darle permisos de ejecución). En Arch/Manjaro, puedes recurrir al AUR con herramientas como paru.

Para el icono de bandeja necesita librerías como libayatana-appindicator o libappindicator3, que suelen instalarse de forma automática. Si al arrancar no lo ves, revisa que el paquete se haya instalado bien y que tu entorno acepte indicadores de app.

Entre los problemas típicos están los de siempre: ambos dispositivos tienen que estar en la misma Wi‑Fi, el Bluetooth debe estar activo en el PC para el “despertar” BLE, y en Android hay que asegurarse de que Nearby Share está habilitado y con visibilidad adecuada. A la hora de probar, es buena idea poner la visibilidad en “Todos” y mantener la pantalla encendida.

Si el PC no detecta el móvil, revisa el firewall (por ejemplo ufw) para no bloquear mDNS ni conexiones entrantes, reinicia rquickshare y comprueba que no queden procesos huérfanos. En algunos equipos con NVIDIA y Wayland, puede ayudar arrancar con una variable como WEBKIT_DISABLE_COMPOSITING_MODE=1. Para archivos grandes, obviamente importa la calidad de la señal Wi‑Fi para evitar cortes y velocidades pobres.

Otras alternativas interesantes para enlazar móvil y ordenador

Además de las grandes protagonistas, hay un abanico de herramientas que, según el caso, pueden ser justo lo que necesitas para complementar o sustituir a KDE Connect.

Dukto R6 es una app minimalista y multiplataforma orientada a enviar archivos y textos en la LAN de forma muy sencilla. Tiene una interfaz ultra directa y detección automática de dispositivos, aunque su ritmo de actualizaciones no es tan alto como el de otras opciones más modernas.

NitroShare sigue el mismo espíritu ligero: proporciona envíos rápidos por red local con interfaz clara y sin apenas configuración. Detecta otros equipos que ejecutan NitroShare en la misma red y permite compartir archivos con un par de clics, ideal para entornos mixtos entre Windows, Linux y macOS.

Si lo que buscas es automatizar copias y sincronización un poco a medida, puedes combinar en Android alguna app tipo FileSync con scripts en Linux (bash + rsync, por ejemplo). De este modo creas rutinas programadas que suben o bajan contenido entre dispositivos sin que tengas que intervenir manualmente.

OpenMTP está centrado en conexiones por cable con MTP, sobre todo pensando en macOS, pero también puede mejorar la experiencia de arrastrar y soltar archivos vía USB frente a lo que ofrecen algunos gestores de archivos por defecto. Es útil si prefieres el cable a la Wi‑Fi.

En el terreno móvil más puro, Plasma Mobile propone todo un ecosistema basado en Linux para quienes quieren máximo control y software libre en el teléfono. No es tanto una alternativa directa a KDE Connect, como una plataforma en la que la integración con el escritorio KDE es natural de serie.

LocalSend es una solución 100 % libre, multiplataforma y focalizada en compartir sin Internet mediante red local. Permite descubrir dispositivos de forma automática o mediante QR, sin registros ni servidores externos. Muy en la línea de Feem, pero con licencia abierta.

Para usuarios técnicos, una combinación de Termux + SSH/SCP/rsync en Android convierte el móvil en un pequeño servidor: puedes conectarte desde Linux vía ssh, transferir con scp o rsync, crear túneles y usar autenticación por claves. Es menos amigable visualmente, pero ofrece una potencia brutal para copias de seguridad y automatización.

Otras opciones más específicas son Dmyst (compartición directa entre dispositivos con modelo parcialmente gratuito), mconnect (implementación de KDE Connect en entornos no KDE, pensada para acercar el protocolo a usuarios de GNOME u otros escritorios), HiSuite (la suite oficial de Huawei para gestionar smartphones de la marca) o LanXchange, una app muy ligera y gratuita para enviar archivos en LAN sin configuraciones complicadas.

Cuándo elegir cada herramienta

La elección de la alternativa adecuada depende mucho de tu entorno de escritorio, de si compartes red con tus dispositivos y de cuánto quieras automatizar. Si trabajas en GNOME, GSConnect suele ser la ruta más cómoda para replicar (y mejorar) KDE Connect sin arrastrar dependencias de Plasma.

Cuando tu prioridad es mover carpetas grandes en la misma red con pocos clics, Warpinator o NitroShare son apuestas muy sólidas. En equipos tipo Steam Deck o Linux Mint donde buscas cero fricción, Warpinator casi siempre funciona con poner el mismo grupo y abrir puertos en el firewall.

Si quieres sincronización continua, cifrada y sin nube entre PC y móvil, Syncthing es el rey. Para compartir con varios dispositivos a la vez mediante enlaces temporales o claves de un uso, Send Anywhere encaja de maravilla.

Para transferencias sin Internet aprovechando Wi‑Fi Direct, Feem y LocalSend son opciones excelentes. Si prefieres algo muy integrado con Android y que se parezca a Nearby Share, rquickshare aporta una experiencia bastante fluida en Linux.

Y si lo que quieres es gestionar el móvil casi como si fuera una extensión del ordenador, con SMS, llamadas, notificaciones y pantalla reflejada, AirDroid y alternativas similares ofrecen más funciones de “suite de gestión” que de simple puente de archivos.

Consejos prácticos si KDE Connect se resiste

Si quieres seguir con KDE Connect o GSConnect pero ves el clásico aviso de “dispositivo desconectado” aunque aparentemente esté emparejado, conviene revisar varias cosas. Lo primero, que el móvil y el PC estén en la misma red y subred (muchos routers separan 2,4 GHz y 5 GHz en segmentos distintos).

También es importante comprobar que el firewall no está bloqueando los puertos que usa KDE Connect (normalmente del 1714 al 1764 en TCP y UDP). Si usas UFW, puedes abrirlos con reglas específicas y recargar el cortafuegos. En Android, revisa que la app tenga todos los permisos necesarios para acceder a notificaciones, almacenamiento, etc.

En configuraciones como Linux Mint + Steam Deck, donde se busca que todo “simplemente funcione”, Warpinator suele ser la alternativa práctica más rápida: lo instalas en ambos, ajustas el grupo y el firewall, y listo. Cuando no quieres instalar nada en el PC, Snapdrop te saca del apuro directamente desde el navegador.

Conexión por cable, MTP y acceso avanzado en Linux

Si prefieres el cable, puedes conectar un móvil Android a Linux y ponerlo en modo “Transferencia de archivos” (MTP). En muchos casos el gestor de archivos detecta el dispositivo automáticamente, pero a veces es necesario ajustar permisos mediante reglas udev.

Para ello puedes editar un archivo como /etc/udev/rules.d/51-android.rules y añadir una línea que otorgue permisos de lectura/escritura al usuario o al grupo plugdev, usando los idVendor e idProduct que obtienes con lsusb. Después, recargas las reglas de udev y reconectas el teléfono para que el sistema lo monte correctamente.

Ten en cuenta que Android no siempre expone todas las carpetas internas; en ocasiones solo muestra DCIM, Descargas y poco más. Puedes utilizar exploradores de archivos avanzados en el móvil para mover temporalmente archivos “ocultos” a rutas visibles. Otra posibilidad es saltarte MTP y usar FTP/SFTP directamente desde el explorador de archivos de Linux con apps que generen un servidor temporal en el móvil.

Si utilizas iPhone con Linux

Con iPhone la cosa se complica algo más porque no existen herramientas oficiales para Linux como sí ocurre en Windows o macOS, pero hay soluciones comunitarias. Para emparejar, se suele recurrir a utilidades como idevicepair, que permite reconocer el teléfono desde la terminal.

Una vez emparejado, puedes crear un punto de montaje y usar ifuse para montar el sistema de archivos del iPhone en una carpeta, que luego abres desde tu gestor (Dolphin, Nautilus, etc.). Esto no te dará exactamente la misma flexibilidad que con Android, pero permite al menos acceder a parte del contenido y mover archivos.

Opciones remotas sin complicarte demasiado

Si solo quieres pasar unas fotos o vídeos puntuales sin liarte a configurar nada, contar con servicios web y nubes sigue siendo muy socorrido. AirDroid, por ejemplo, te permite instalar la app en el móvil y luego acceder a una web donde gestionas archivos, notificaciones e incluso la pantalla del teléfono.

También puedes recurrir a Google Drive, Google Fotos, Dropbox, iCloud o similares: subes desde el móvil, abres la misma cuenta en el navegador o cliente de escritorio y descargas en el PC. No es la vía más rápida si el archivo es grande y tu conexión no sobra, pero es probablemente la más simple cuando estás lejos de la misma red local.

Problemas típicos al conectar móvil y Linux

Una parte de los quebraderos de cabeza vienen de que muchos fabricantes no ofrecen sus herramientas oficiales para Linux. Suites como iTunes, Samsung Kies o gestores propios de algunas marcas solo están disponibles para Windows y macOS, lo que limita funciones avanzadas como actualizaciones, flasheo de firmware o copias de seguridad completas.

Esto lleva a que algunos usuarios opten por conectar el móvil a un PC Windows o macOS cuando necesitan algo muy específico que Linux no cubre bien. Si te da por cambiar la ROM del teléfono para “solucionar” estos problemas, recuerda que puedes perder soporte del fabricante y garantía, así que conviene pensárselo bien.

Hoy por hoy, sin embargo, la combinación de herramientas como KDE Connect/GSConnect, Warpinator, Syncthing, Snapdrop, Feem, EasyJoin, rquickshare y compañía permite cubrir prácticamente cualquier escenario: desde una sincronización P2P cifrada y sin nube, hasta envíos web rápidos, pasando por chats efímeros, enlaces temporales o gestión casi completa del dispositivo desde el escritorio. El truco está en elegir en función de tu entorno (KDE, GNOME u otro), de si quieres instalación cero o no te importa añadir una app más, y de si prefieres automatizar sincronización en segundo plano o seguir enviando archivos bajo demanda cuando lo necesitas.

Usa tu móvil como periférico para controlar tu Smart TV

Actualidad en Androidsis - Mié, 15/04/2026 - 16:18

Hoy en día, usar el móvil como periférico para controlar tu Smart TV se ha convertido en algo tan normal que muchos ya apenas tocan el mando a distancia clásico. Tu teléfono está siempre contigo, tiene pantalla táctil, conexión a Internet y un montón de sensores, así que tiene todo el sentido del mundo aprovecharlo para gestionar el televisor y el resto del ecosistema multimedia de casa.

Además, convertir el móvil en mando no solo sirve para cambiar de canal o subir el volumen. La integración entre smartphone y televisor abre la puerta a funciones avanzadas: control por voz, escritura rápida para buscar en apps de streaming, envío de contenido, e incluso alternativas para teles antiguas que no tienen Wi-Fi, gracias a los infrarrojos o a mandos universales. Vamos a verlo todo con calma y al detalle.

Por qué tiene sentido usar tu móvil como mando del televisor

La primera gran ventaja es evidente: te ahorras depender de un mando a distancia físico que siempre se pierde, se queda sin pilas o se rompe en el peor momento. El teléfono lo llevas encima, lo recargas a diario y rara vez desaparece entre los cojines del sofá.

Otro punto clave es que tu móvil concentra en un solo dispositivo el control de todo el entretenimiento: televisor, aplicaciones de streaming, sistema de sonido, receptores y otros cacharros conectados. En lugar de tener varios mandos desperdigados, centralizas la gestión en el smartphone y simplificas muchísimo el uso diario.

Además, las aplicaciones de control remoto suelen ofrecer funciones que un mando clásico ni sueña tener: teclado completo para escribir títulos, buscador integrado, acceso rápido a apps instaladas, control por voz, panel táctil tipo touchpad para moverte por menús y, en muchos casos, atajos personalizados.

No hay que olvidar que, en la mayoría de hogares, el móvil ya es el centro de la vida digital: lo usas para redes sociales, correo, home banking, fotos, domótica… Integrar el televisor en ese flujo hace que todo sea más fluido. Pasas de estar viendo algo en el móvil a lanzarlo a la tele, o al revés, en cuestión de segundos.

Por último, hay una cuestión de compatibilidad. La gran mayoría de Smart TV modernas y smartphones actuales incluyen Wi‑Fi o Bluetooth, lo que facilita el emparejamiento sin necesidad de cables ni accesorios raros. En muchos casos, basta con instalar una app, conectar ambos a la misma red y listo.

Requisitos básicos para usar el móvil como periférico de tu Smart TV

Antes de ponerte a descargar aplicaciones a lo loco, conviene entender qué necesitas exactamente. El requisito número uno es que televisor y móvil sean compatibles con alguna de las tecnologías que permiten la conexión: normalmente Wi‑Fi o Bluetooth.

En los modelos más recientes de televisor, el Wi‑Fi viene de serie y se integra con la aplicación oficial del fabricante. Marcas como Samsung, LG, Sony, Philips, Xiaomi o Hisense ofrecen sus propias apps en Google Play Store o App Store, pensadas para controlar modelos concretos de su catálogo.

Esas aplicaciones oficiales suelen ser la opción más recomendable porque se comunican directamente con el firmware de la tele, detectan automáticamente el dispositivo en la red y exponen todas las funciones disponibles: cambio de canal, volumen, entrada HDMI, navegación por menús y control de apps de streaming.

En el lado del smartphone, lo ideal es que disponga de Android o iOS actualizado y conectividad Wi‑Fi estable. Para el emparejamiento por Bluetooth, tendrás que tener el módulo de Bluetooth activado en ambos dispositivos y que la tele soporte esa función en su menú de ajustes.

Si tu televisor es más antiguo y no cuenta con Wi‑Fi ni Bluetooth, todavía hay opciones. Algunos móviles viejos incorporan un emisor de infrarrojos que permite imitarlos mandos clásicos. En este caso no hace falta red inalámbrica; la comunicación se hace directamente por IR, igual que el mando que traía la tele.

Cómo configurar tu móvil como mando a distancia por Wi‑Fi

Para la mayoría de usuarios con una Smart TV moderna, la solución más sencilla y fiable es el control remoto por Wi‑Fi usando la app oficial del fabricante del televisor. El proceso es bastante similar independientemente de la marca.

Lo primero es descargar la aplicación correspondiente desde Google Play Store o App Store. Busca el nombre de la marca de tu tele seguido de «remote» o «control» y verás la app oficial. Instálala como cualquier otra aplicación.

A continuación, asegúrate de que tanto el móvil como la Smart TV están conectados a la misma red Wi‑Fi. Es un punto básico: si cada uno está en una red distinta o la tele está conectada por cable a otro router, la app no la encontrará.

Al abrir la aplicación por primera vez, esta suele buscar automáticamente dispositivos compatibles en la red. En pantalla aparecerá una lista de televisores detectados. Selecciona tu modelo concreto; si tienes varias teles, fíjate en el nombre con el que aparece cada una.

En muchos casos, el televisor mostrará un código de emparejamiento en la pantalla para confirmar que eres tú quien intenta conectarse. Introduce ese código en la app del móvil y valida. Es un paso de seguridad sencillo pero importante.

Una vez hecho el emparejamiento, tu móvil pasa a funcionar como un mando a distancia completo. Desde la app podrás cambiar de canal, subir o bajar volumen, apagar y encender la tele (en los modelos compatibles), moverte por los menús, abrir Netflix, controlar YouTube o cualquier plataforma instalada y, en algunos casos, escribir texto usando el teclado del teléfono.

En bastantes modelos también se integra la búsqueda por voz directamente desde el micrófono del móvil. Pulsas el icono de micro en la app, dices el nombre de una serie o película y la orden se envía al televisor, que realiza la búsqueda en las aplicaciones compatibles.

Emparejar el móvil con la tele mediante Bluetooth

En determinados televisores recientes es posible usar el móvil como mando o periférico mediante Bluetooth, sin depender de que haya una red Wi‑Fi disponible. Es una opción interesante si tu router está lejos, si la Wi‑Fi va justa o si quieres montar el televisor en un entorno sin conexión a Internet.

El punto de partida es comprobar en el menú de ajustes del televisor si dispone de opciones de Bluetooth para dispositivos externos. Suele aparecer como «Bluetooth», «Mandos y accesorios» o algo similar. Ahí es donde se activan y gestionan las conexiones.

En tu móvil, activa también el Bluetooth desde la barra de ajustes rápidos o el menú de configuración. Es importante que el móvil sea visible para otros dispositivos, al menos durante el proceso de emparejamiento, para que la tele pueda detectarlo.

Dentro de la configuración del televisor, elige la opción de añadir o vincular un nuevo dispositivo Bluetooth. El tele empezará a buscar lo que tenga cerca. En ese momento, selecciona tu smartphone cuando aparezca en la lista de dispositivos detectables.

En función de la marca, el sistema puede pedirte confirmar un PIN o aceptar una solicitud de emparejamiento en el móvil. Acepta en ambos lados y espera unos segundos hasta que la tele indique que el dispositivo ha quedado vinculado.

A partir de ahí, la funcionalidad concreta dependerá del modelo, pero en general podrás usar el móvil como una especie de mando, puntero o panel táctil, además de otras funciones como enviar audio del televisor al teléfono o viceversa. Aunque no es tan universal como el método por Wi‑Fi, para ciertas situaciones viene de maravilla.

Alternativa sin Wi‑Fi: usar infrarrojos en teles antiguas

Si tienes un televisor veterano sin Wi‑Fi y sin capacidades “inteligentes”, aún no está todo perdido. Los infrarrojos pueden sacarte del apuro si cuentas con un móvil compatible o con dispositivos externos diseñados para ello.

Tradicionalmente, los mandos a distancia se han basado en un emisor de infrarrojos que manda señales a un receptor en el propio televisor. Algunos teléfonos móviles, sobre todo de hace unos años, incorporan ese mismo tipo de emisor, lo que les permite replicar el comportamiento de un mando clásico.

Para poder usar el móvil como mando por infrarrojos, es imprescindible que el dispositivo disponga de un transmisor IR físico. Esto lo solemos ver en muchos smartphones Android antiguos o de ciertas marcas que aún lo mantienen, pero los modelos más modernos y prácticamente todos los iPhone han abandonado ese componente.

Si tu móvil sí cuenta con IR, el siguiente paso es instalar una aplicación de control remoto con soporte para infrarrojos. Estas apps traen una base de datos con perfiles para miles de televisores y otros aparatos, de modo que el programa envía la misma señal que enviaría el mando original.

En la configuración inicial, tendrás que seleccionar el fabricante y, si es posible, el modelo concreto de tu televisor. La app te irá guiando con pequeñas pruebas: pulsar un botón virtual de encendido, volumen o canal y comprobar que la tele responde. Cuando todo funciona, el móvil queda listo como mando IR.

Este enfoque es especialmente útil con televisiones más antiguas que no tienen Wi‑Fi ni Bluetooth, ya que no necesitas red inalámbrica de ningún tipo. El móvil se comunica directamente con el televisor a través del haz de infrarrojos, igual que hacía el mando original, siempre que apuntes en la dirección correcta y sin obstáculos.

Eso sí, conviene recalcar que la mayoría de smartphones Android modernos y los iPhone ya no traen emisor de infrarrojos. Si estás pensando en reutilizar un viejo móvil que tengas por casa para esta tarea, puede ser un uso perfecto para darle una segunda vida como mando fijo del salón.

Mandos universales como complemento al móvil

Hay ocasiones en las que quizá no te interese depender solo del teléfono. Si quieres una solución física polivalente, los mandos a distancia universales siguen siendo una gran opción, y pueden convivir sin problema con el control a través del móvil.

Un mando universal te permite controlar varios aparatos distintos con un solo dispositivo: el televisor, el sistema de sonido, el receptor de TDT o satélite, e incluso otros equipos de entretenimiento. Así evitas tener la mesa llena de mandos distintos y reduces el caos en el salón.

La gran ventaja es que configurar un mando universal no requiere tener el mando original. El proceso suele llevar apenas unos minutos y se basa en introducir códigos según la marca y tipo de dispositivo, o bien en un sistema de aprendizaje en el que el mando universal copia las señales de otro.

Firmas especializadas, como por ejemplo Hama u otras similares, ofrecen mandos universales compatibles con una amplísima gama de televisores y equipos de audio y vídeo. Una vez configurados, funcionan como cualquier mando clásico, pero concentrando el control de todo en un solo aparato.

Combinando un mando universal con las aplicaciones móviles, consigues un sistema doble muy práctico: si no tienes el móvil a mano, tiras del mando físico; si el mando se pierde o se queda sin pilas, puedes tirar de la app del smartphone mientras tanto.

Ventajas reales de usar el móvil como control remoto

Más allá de lo llamativo que pueda sonar, usar el móvil como mando tiene ventajas muy tangibles en el día a día. La primera, como ya hemos comentado, es la comodidad de no depender de un solo mando físico que se pierde o se rompe.

Otra ventaja importante es que el móvil aporta funciones extra que hacen la navegación mucho más fluida. Escribir el nombre de una serie en un teclado numérico de mando clásico es un suplicio; con el teclado del smartphone lo haces en segundos y sin desesperarte.

También se gana en personalización. Muchas apps permiten reorganizar botones, crear accesos directos o ajustar la interfaz para que tengas a mano justo lo que más usas: tus plataformas favoritas, el cambio rápido de HDMI, el control del sonido o los atajos de búsqueda.

Otro punto interesante es que se reduce la dependencia de pilas desechables. Los mandos clásicos suelen tirar de pilas AA o AAA que hay que ir cambiando cada cierto tiempo. El móvil, en cambio, ya lo recargas de forma habitual, así que eliminas esa molestia del mantenimiento.

Por último, el control desde el móvil se integra muy bien con otros dispositivos inteligentes del hogar. Si en la misma app o en apps relacionadas tienes luces, enchufes, barras de sonido o altavoces conectados, puedes orquestar todo desde el smartphone para crear una experiencia de cine en casa bastante completa.

Más allá de la tele: otros usos del móvil como herramienta multifunción

La posibilidad de manejar la Smart TV es solo una pieza del puzle. El móvil ha dejado de ser un simple teléfono para convertirse en una navaja suiza tecnológica capaz de asumir tareas que hace unos años requerían varios aparatos distintos.

Por ejemplo, con las apps adecuadas puedes usar el móvil como escáner de documentos. Simplemente apuntas la cámara a facturas, contratos o recibos, la aplicación corrige la perspectiva y el contraste, y genera un PDF o una imagen bien recortada lista para archivar o enviar.

Otro uso cada vez más extendido es el de traductor en tiempo real. Gracias a la combinación de cámara, micrófono e inteligencia artificial, puedes traducir textos impresos o conversaciones sobre la marcha: señalas un cartel en otro idioma y ves la traducción superpuesta en la pantalla, o mantienes una charla con alguien usando el móvil como intérprete improvisado.

En el terreno de la movilidad, el GPS del smartphone es ya una herramienta imprescindible. No solo para ir en coche, sino también para rutas de senderismo, recorridos en bici, localizar transporte público en tiempo real o compartir tu ubicación con amigos y familiares cuando quedáis en un sitio que no conocéis.

En casa, los móviles se han convertido en el centro de control de dispositivos inteligentes: luces regulables, termostatos, cámaras de seguridad, enchufes Wi‑Fi, persianas motorizadas y un largo etcétera. Desde el sofá puedes atenuar las luces para ver una película, subir la temperatura del salón o echar un ojo a la cámara de la puerta.

En cuanto a salud y deporte, el móvil, combinado con sus sensores y apps especializadas, actúa como medidor de actividad física. Cuenta pasos, calcula distancias y calorías, registra el ritmo cardíaco en combinación con wearables y analiza patrones de sueño, ofreciendo estadísticas y recordatorios para mantenerte activo.

Y si trabajas con presentaciones, el smartphone también puede funcionar como mando a distancia para diapositivas. Mediante Wi‑Fi o Bluetooth te conectas al ordenador y pasas las diapositivas desde el teléfono, sin necesidad de estar pegado al portátil durante una charla o reunión.

Todo esto refuerza la idea de que usar el móvil como periférico para la tele es solo un ejemplo más de su papel como centro de mando del día a día. Cuantas más funciones integras en el smartphone, menos cacharros necesitas y más sencilla se vuelve tu rutina tecnológica.

Al final, tener el televisor, los dispositivos inteligentes del hogar y tus herramientas de trabajo o estudio conectados al móvil hace que todo encaje mejor. Centralizar el control en un solo dispositivo agiliza las tareas cotidianas, reduce el número de mandos y aparatos dispersos por casa y aprovecha la potencia que ya llevas siempre en el bolsillo.

Cómo ampliar el Wi-Fi de tu casa usando tu propio teléfono

Actualidad en Androidsis - Mié, 15/04/2026 - 15:17

Si tienes zonas de tu casa donde la señal inalámbrica llega con cuentagotas, no eres la única persona al la que le pasa. Muchas veces el router de la operadora se queda corto y, para que todo funcione como debe, parece que la única opción es gastar dinero en repetidores, PLC o sistemas WiFi Mesh. Pero hay un truco bastante majo: aprovechar el móvil, incluso uno viejo que tengas en un cajón, para estirar la cobertura sin comprar nada.

La idea es sencilla: usar el smartphone como si fuera un pequeño punto de acceso que reciba Internet (por WiFi o por datos móviles) y lo vuelva a emitir. Con esto puedes llevar la red WiFi a habitaciones donde antes no llegaba, mejorar la conexión de una Smart TV o enchufar dispositivos de domótica que están demasiado lejos del router. No es magia ni perfecto, pero para muchas situaciones del día a día funciona sorprendentemente bien.

Por qué tiene sentido usar tu móvil para ampliar el WiFi

Un móvil moderno es, al final, un pequeño ordenador con antenas WiFi bastante capaces. La mayoría permiten compartir conexión tanto de datos móviles como de WiFi, así que podemos usarlos como puente entre el router y los dispositivos que se quedan sin señal. Es especialmente útil en casas grandes, viviendas con paredes gruesas, segundas residencias con routers antiguos o alojamientos turísticos donde el WiFi es más bien justito.

En muchos alojamientos pasa lo de siempre: la descripción dice que hay Internet, pero luego descubres que solo hay cobertura pegado al router. El salón tiene conexión, pero los dormitorios, el balcón o el jardín se quedan fuera de juego. En esos casos, colocar el móvil en una zona intermedia que aún reciba bien la señal y usarlo como repetidor puede salvarte la escapada y evitar conectarte a redes WiFi inseguras, sin tener que discutir con la persona propietaria ni comprar un extensor específico.

Además, hay otros escenarios donde repetir WiFi con el móvil es genial: cuando estás en una red que solo admite un dispositivo (típico de algunos hoteles, campus o aeropuertos), cuando la red disponible es solo de 5 GHz y tienes aparatos que solo funcionan a 2,4 GHz o cuando quieres que otro dispositivo aproveche la VPN que llevas configurada en el teléfono sin poder instalarla directamente en él.

Otra ventaja es que puedes reutilizar ese móvil antiguo que ya no usas. Aunque no tenga tarjeta SIM, si es relativamente moderno y puede conectarse a WiFi, puede servir como repetidor fijo enchufado a la corriente en una zona concreta de la casa. Así no castigas la batería de tu smartphone principal, sigues usando el tuyo para whatsapps, fotos y redes, y el otro hace de puente para el resto de la familia.

Eso sí, hay que ser realistas: un móvil no está diseñado para ser repetidor 24/7. Tendrá menos alcance y potencia que un repetidor WiFi dedicado o un sistema Mesh, y ni de lejos la misma estabilidad. Pero como solución puntual o de emergencia, o incluso como apaño semi-permanente en ciertos casos, puede ir más que sobrado.

Usar un móvil como repetidor WiFi: cómo funciona y qué necesitas

La clave está en que el smartphone sea capaz de conectarse a una red WiFi y, a la vez, crear su propia red inalámbrica. En muchos Android recientes, esta función viene integrada en el sistema dentro de las opciones de Zona WiFi, Hotspot o Compartir Internet. En iPhone, de momento, solo se puede compartir datos móviles, no repetir otra red WiFi.

Cuando activas la zona WiFi en Android mientras estás conectado al WiFi de casa, el teléfono recibe Internet del router y, simultáneamente, emite una nueva red con su propio nombre (SSID) y contraseña. Los dispositivos que se conecten a esa nueva red navegarán como si se hubieran conectado directamente al router, pero en realidad estarán pasando por el móvil, que actúa como repetidor inalámbrico improvisado. Si quieres comprobar la calidad de la conexión, puedes usar un medidor de velocidad de red en tiempo real para ver qué rendimiento obtienes.

Ten en cuenta un detalle importante: esta técnica no replica el nombre de la red original. Es decir, el router seguirá emitiendo su WiFi habitual, y el móvil creará otra red diferente. Tendrás, por ejemplo, «MiCasa» como red del router y «MiCasa-puente» como red del móvil. Los aparatos que quieras mejorar tendrás que conectarlos a ese segundo WiFi.

En modelos de Android más antiguos, el sistema desconecta el WiFi en cuanto activas el punto de acceso, obligándote a usar datos móviles. En esos casos, puedes recurrir a apps como NetShare o WiFi Repeater, que permiten compartir WiFi creando otro WiFi, incluso en versiones muy viejas (Android 4.x en adelante) y con o sin permisos root, según la app.

La configuración de estas aplicaciones suele ser bastante simple: seleccionas la red que quieres repetir, la aplicación genera un nuevo SSID y una contraseña, e incluso te ofrece un código QR para conectar otros móviles sin teclear nada. En algunos casos tendrás que ajustar parámetros de proxy en los dispositivos que se unan para que haya conectividad real, pero las propias apps suelen guiarte paso a paso.

Configurar el móvil como repetidor: ajustes clave de seguridad y bandas

Sea usando la función nativa de Android o una app externa, hay varios ajustes que conviene revisar. Lo primero es el nombre de la red (SSID) y la contraseña que va a emitir el teléfono. Puedes quedarte con el nombre por defecto o poner uno reconocible, pero evita usar uno idéntico al del router para no liarte a la hora de conectar los dispositivos.

La contraseña debe ser fuerte: nada de cosas como «wifi1234» o similares. Es recomendable usar una clave larga con letras, números y símbolos. Si de verdad quieres poner algo fácil de recordar para familiares o visitas, al menos huye de combinaciones obvias. Lo importante es que, por poco seria que parezca la red, nunca la dejes abierta sin clave, porque cualquiera podría conectarse y saturar tu conexión o, peor, hacer un uso malintencionado.

En cuanto a la seguridad, la mayoría de móviles permiten elegir entre WPA2-Personal y WPA3-Personal, e incluso combinaciones mixtas WPA2/WPA3. La opción más compatible es WPA2, que funcionará con prácticamente cualquier aparato. Si todos tus dispositivos son recientes, puedes activar WPA3 para ganar seguridad adicional, aunque en muchos casos con WPA2 vas sobrado para un uso doméstico.

Otro punto relevante es la banda de frecuencias en la que el móvil emitirá. Muchos smartphones de gama media y alta son capaces de trabajar tanto en 2,4 GHz como en 5 GHz, pero no suelen poder usar ambas bandas a la vez para la red que crean. Tendrás que elegir: o 2,4 GHz, o 5 GHz.

La banda de 2,4 GHz tiene menos velocidad pero llega más lejos y atraviesa mejor las paredes. Es la más recomendable si vas a conectar dispositivos antiguos o de domótica (bombillas, enchufes, cámaras simples, sensores), ya que muchos de ellos solo soportan esa frecuencia. También te conviene si el móvil que hace de repetidor va a estar algo alejado de los aparatos que se conectan.

La banda de 5 GHz, por su parte, ofrece una velocidad mucho mayor y menos interferencias, pero es más sensible a la distancia y obstáculos. Para un uso típico de tethering, donde el móvil repetidor y los dispositivos están bastante cerca, suele ser la mejor opción: permite aprovechar mejor la conexión original y tener una experiencia más fluida con streaming, videollamadas o descargas.

En los ajustes de Zona WiFi también puedes definir comportamientos como el apagado automático del hotspot cuando no haya dispositivos conectados, el límite máximo de usuarios simultáneos o si quieres ocultar el SSID para que no aparezca en los listados de redes visibles. Todo esto ayuda a tener más control y evitar que el móvil esté emitiendo sin sentido cuando nadie lo está aprovechando.

Compartir datos móviles con un teléfono viejo como si fuera un router

Otra forma muy práctica de ampliar la conectividad en casa (o fuera de ella) es aprovechar un móvil viejo con una SIM adicional. En lugar de repetir el WiFi del router, este teléfono se conecta a Internet mediante 4G o 5G y comparte esa conexión creando su propio punto de acceso WiFi, igual que haría un router de viaje.

Este método es muy útil cuando en una zona concreta de la vivienda el WiFi de casa no llega, pero sí hay buena cobertura móvil. Puedes colocar ahí el smartphone antiguo, enchufarlo a la corriente, meterle una tarifa de datos barata o incluso una eSIM, y dejarlo funcionando como punto de acceso dedicado para dispositivos de domótica, una Smart TV, un ordenador o cualquier aparato sin SIM propia, o incluso convertirlo en una cámara de seguridad si le das otro uso.

Configurarlo suele ser tan simple como ir a Ajustes, entrar en el apartado de Conexiones, Red e Internet o similar, y activar la opción de «Zona Wi-Fi», «Punto de acceso» o «Compartir Internet». Ahí defines nombre y contraseña de la red, eliges si compartes por WiFi, Bluetooth o USB (lo normal es WiFi) y, en muchos modelos, qué banda de frecuencia usar.

En iPhone, la funcionalidad de compartir datos móviles con otros dispositivos está disponible desde hace años y se llama «Compartir Internet». En Android es rarísimo encontrar hoy en día un móvil que no tenga tethering; aunque la ruta exacta cambie según la capa (Samsung, Xiaomi, Pixel, etc.), siempre encontrarás algún menú para crear un punto de acceso personal inalámbrico.

Compartiendo datos es todavía más importante cuidar la seguridad, porque si alguien se cuela en tu red puede fundirse tu bono de gigas en un rato, y conviene aprender a reducir el consumo de datos móviles en servicios como YouTube y evitar sorpresas en la factura. Asegúrate de usar WPA2 o WPA3, contraseña robusta y, si es posible, limita el número de dispositivos que se pueden conectar. Algunas operadoras permiten tethering libremente; otras lo limitan o lo prohíben en ciertas tarifas, especialmente en algunas eSIM internacionales, así que conviene revisar las condiciones antes de depender de ello.

Ventajas de usar el móvil como repetidor o punto de acceso

La mayor virtud de esta solución es el coste. Si ya tienes un smartphone en casa que no usas, el precio de montar un «repetidor» es literalmente 0 €. No hay que comprar hardware nuevo ni esperar a que llegue, y en una casa de vacaciones o un piso de alquiler temporal, puede ahorrarte discusiones y dolores de cabeza.

También es un método muy rápido de poner en marcha. En pocos toques en los ajustes puedes tener una nueva red WiFi activa, cambiar su nombre, su contraseña y encenderla o apagarla según te convenga. Es perfecto para casos puntuales: una maratón de series en el dormitorio, una sesión de teletrabajo improvisada en la terraza o un par de días en una cabaña con un router prehistórico.

Otra ventaja clara es la versatilidad. Cualquier dispositivo con WiFi puede conectarse a esa red creada por el móvil: portátiles, tablets, consolas, Smart TV, reproductores multimedia, gadgets raros de domótica… aunque el teléfono no ofrezca una configuración súper avanzada ni doble banda simultánea, como mínimo te permite mantener online un buen abanico de equipos.

Si viajas al extranjero, muchos usuarios utilizan eSIMs de datos que permiten hacer tethering (por ejemplo, ciertas tarjetas pensadas para turismo digital). Con este tipo de tarjetas puedes compartir tu conexión con varios aparatos a la vez, algo especialmente cómodo si tu tablet o tu portátil no tienen ranura para SIM o eSIM propia.

Por último, usar un segundo móvil exclusivamente como puente tiene un punto muy práctico: puedes dejarlo fijo en una ubicación estratégica y olvidarte de tocarlo, mientras sigues usando tu teléfono habitual con total normalidad, sin sobrecargarlo de batería ni calor constante.

Inconvenientes y limitaciones de usar el móvil como ampliador de WiFi

No todo es perfecto, claro. El principal talón de Aquiles de esta técnica es la batería del smartphone. Tener el WiFi continuamente activo, recibiendo y emitiendo señal, hace que el consumo se dispare y que el terminal se caliente más de la cuenta. Si vas a usar el móvil como repetidor durante horas, prácticamente es obligatorio mantenerlo enchufado.

Y aquí llega otro problema: las baterías sufren cuando están muchas horas clavadas al 100 % de carga. Si vas a tener un teléfono enchufado día y noche actuando como punto de acceso, su batería se degradará mucho más rápido. Por eso la recomendación habitual es reservar esta función para un móvil viejo al que ya no le tengas demasiado cariño, y no para tu teléfono principal de uso diario.

Algunas personas recurren a enchufes inteligentes para automatizar la carga y evitar que esté a tope todo el tiempo, pero es un apaño, no una solución perfecta. De todos modos, si se trata de un terminal que iba a estar criando polvo en un cajón, que su batería termine algo tocada no debería ser el fin del mundo.

Otra limitación es la cobertura. Un smartphone, por diseño, suele tener pocas antenas y muy pequeñas, pensadas para dar servicio a un usuario cercano. Un repetidor dedicado o un router decente ofrecen, por norma general, mejor alcance y estabilidad. Aun así, como el móvil es portátil, puedes acercarlo mucho a los dispositivos que quieras conectar y compensar en parte esa falta de potencia moviéndolo de sitio.

Tampoco tendrás doble banda simultánea ni funciones avanzadas habituales de los sistemas Mesh: sin roaming transparente, sin gestión inteligente de canales, sin priorización de tráfico, etc. Es un puente sencillo, sin grandes florituras. Además, si usas datos móviles, tendrás que vigilar muy de cerca el consumo, porque un portátil o una Smart TV pueden ventilarse tus gigas en una tarde de streaming en alta calidad.

En redes muy limitadas (por ejemplo, WiFi de hotel con poco ancho de banda) repetir la señal con el móvil significa que repartes una tarta ya de por sí pequeña entre más comensales. Cuantos más dispositivos conectes al hotspot, más notarás la bajada de velocidad. Para mensajería, navegación ligera o trabajo ofimático basta, pero si varios queréis Netflix en HD a la vez, la cosa se complica.

Repetidores WiFi y sistemas Mesh: cuándo merece la pena comprar uno

Si después de probar con el móvil ves que la cosa se queda corta o que lo necesitas todos los días, quizá te interese dar el salto a un repetidor WiFi o un sistema WiFi Mesh de calidad. Estos dispositivos están diseñados específicamente para ampliar la cobertura inalámbrica, con antenas más potentes, hardware preparado para estar encendido 24/7 y funciones avanzadas de gestión de la red.

A día de hoy es muy recomendable que el repetidor o sistema Mesh sea compatible con WiFi 6 (802.11ax). Esta norma permite mayores velocidades, mejor gestión cuando hay muchos dispositivos conectados y una eficiencia superior respecto a versiones anteriores. Eso sí, para aprovecharlo del todo, tus móviles, portátiles y televisores deberían soportar también WiFi 6, aunque incluso con aparatos WiFi 5 se notan mejoras de estabilidad.

Otro detalle interesante es que el repetidor tenga puertos Ethernet Gigabit, especialmente si quieres conectar por cable una Smart TV, una consola o un ordenador de sobremesa en una habitación alejada del router. Así podrás obtener hasta 1 Gbps simétrico en la práctica, siempre que tu conexión contratada lo permita.

Marcas como AVM Fritz! o similares ofrecen repetidores y sistemas Mesh de doble banda con buena potencia y software bastante pulido, capaces de manejar varios dispositivos conectados de forma simultánea sin saturarse. Si en casa sois varios consumiendo streaming, juegos online, videollamadas y nube, un equipo de este tipo a menudo marca una gran diferencia respecto al router básico de la operadora.

Eso sí, incluso con un buen repetidor, la ubicación sigue siendo crítica. Este aparato necesita recibir suficiente señal del router principal para después distribuirla; si lo colocas demasiado lejos, lo único que harás será repetir una señal pobre. Lo ideal es situarlo más o menos a medio camino, en un punto donde todavía tengas buena cobertura, y desde ahí alimentar las zonas más complicadas. Lo mismo aplica si usas un móvil viejo como repetidor WiFi inalámbrico.

Problemas habituales al usar un móvil como repetidor y cómo paliarlos

Cuando se recurre a un teléfono viejo para hacer de repetidor, pueden aparecer ciertos problemas. Uno bastante común es que la opción de compartir WiFi no aparezca en los ajustes o esté muy limitada. Esto pasa sobre todo en móviles con versiones muy antiguas de Android, donde el tethering solo permite compartir datos móviles y no repetir otra WiFi.

Para que tenga sentido, conviene usar un smartphone que no tenga más de 6 o 7 años. Con modelos exageradamente antiguos, además de funciones recortadas, te encontrarás con hardware poco capaz de aguantar varias horas emitiendo señal. Es típico que el móvil se caliente, se ralentice, se reinicie o simplemente deje de compartir la conexión de forma aleatoria.

Otro fallo bastante frecuente son las desconexiones repentinas. Muchas veces no es problema de la red, sino de que el teléfono entra en modo ahorro de energía o se queda sin batería. También puede influir un sobrecalentamiento del terminal: si está en una zona con mala ventilación, con la pantalla encendida y enchufado mientras hace de hotspot, es normal que la temperatura suba y el sistema se proteja cortando funciones.

Antes de echarle la culpa al tethering, asegúrate de que el móvil se conecta de forma estable a la red WiFi del router. Si ya de por sí tiene cortes con la red original, lo que repita será igual o peor. A veces, actualizar el sistema operativo a la última versión disponible, reiniciar el dispositivo o incluso arrancarlo en modo seguro para descartar conflictos con otras apps ayudan a que la opción de compartir WiFi funcione como toca.

En cuanto a la velocidad, hay que asumir que un móvil usado como puente nunca tendrá el mismo rendimiento que un buen repetidor. Para mejorar al máximo lo que da de sí, procura colocarlo en un punto donde reciba muy buena señal del router y, a la vez, esté cerca de los dispositivos que se van a conectar. A veces, moverlo un par de metros marca mucha diferencia.

Cuando se usan aplicaciones tipo WiFi Repeater o NetShare en móviles antiguos, puede pasar que, aunque te conectes a la red que crea el teléfono, no tengas acceso a Internet hasta que configuras un proxy manual con la IP y el puerto que indica la app. Es un paso que muchos usuarios se saltan por desconocimiento. Conviene leer bien las instrucciones de la aplicación y seguirlas al pie de la letra para evitar quebraderos de cabeza.

Aun con todas estas pegas, aprovechar un móvil viejo como repetidor o punto de acceso puede sacar de muchos aprietos: desde poder trabajar en una escapada a la playa hasta conseguir que esa tele del dormitorio deje de cortar Netflix cada dos por tres. Bien planteado, colocado en el sitio correcto y con una configuración mínima de seguridad y bandas, el teléfono termina convirtiéndose en una pieza más de tu red doméstica, sin necesidad de grandes inversiones ni instalaciones complicadas.

Protección antes de que entren: así se combinan Ajax Curtain Outdoor y Ajax BulletCam para reforzar la seguridad

Actualidad en Androidsis - Mié, 15/04/2026 - 12:39

Cuando hablamos de seguridad en casa o en un negocio, muchas veces pensamos en lo que ocurre dentro: sensores de movimiento, cámaras interiores o alarmas. Sin embargo, uno de los enfoques más eficaces pasa por detectar cualquier amenaza antes de que llegue a entrar. Y ahí es donde tiene mucho sentido combinar dispositivos como el Curtain Outdoor Jeweller y la BulletCam HL de Ajax Systems.

Estos dos productos no compiten entre sí, sino que se complementan. Por un lado, un sensor exterior capaz de detectar movimientos con precisión; por otro, una cámara diseñada para ofrecer una visión clara y continua del entorno. Juntos forman una solución muy completa para proteger el perímetro de una vivienda o negocio.

Protección perimetral inteligente con Curtain Outdoor Jeweller

El Curtain Outdoor Jeweller está pensado para algo muy concreto: proteger zonas exteriores creando una especie de “cortina invisible” que detecta el movimiento antes de que alguien llegue a acceder al interior. Además, este sensor utiliza tecnología de detección bidireccional con ópticas independientes, lo que permite cubrir zonas concretas con mayor precisión y adaptarse mejor a diferentes tipos de instalación en exteriores

Este tipo de sensores son especialmente útiles en accesos como ventanas, terrazas, jardines o entradas, donde es importante detectar cualquier presencia sospechosa sin depender únicamente de cámaras.

  • Detección tipo cortina ideal para perímetros y accesos
  • Alta precisión en exteriores, incluso en condiciones exigentes
  • Reducción de falsas alarmas gracias a su sistema óptico
  • Integración total con el ecosistema Ajax

Una de las claves de este dispositivo es su capacidad para diferenciar movimientos relevantes de interferencias habituales en exteriores, como cambios de luz, vegetación o pequeños animales. Esto es fundamental, porque uno de los mayores problemas en este tipo de sensores suelen ser las falsas alarmas.

Además, al formar parte del sistema Ajax, permite automatizar respuestas: desde enviar notificaciones hasta activar sirenas o encender otros dispositivos conectados.

Videovigilancia constante con BulletCam HL

Por otro lado, la BulletCam HL representa el enfoque más clásico, pero también imprescindible, de la seguridad: ver lo que está ocurriendo en todo momento.

Se trata de una cámara IP pensada tanto para interiores como exteriores, con un diseño tipo “bullet” que facilita su instalación en paredes o techos, manteniendo siempre un campo de visión claro.

Características destacadas de la BulletCam HL
  • Resolución de alta calidad para una imagen nítida en todo momento
  • Visión nocturna con iluminación IR
  • Tecnología HDR / WDR para mejorar escenas con iluminación complicada
  • IA integrada para detección de eventos relevantes
  • Compatible con ONVIF para integraciones con otros sistemas

A nivel técnico, Ajax apuesta por sensores con procesamiento de imagen optimizado y transmisión eficiente, lo que permite mantener una visualización fluida incluso en escenarios con iluminación complicada o cambios bruscos de luz.

Más allá de la calidad de imagen, lo interesante aquí es cómo se integra dentro del ecosistema Ajax. No es solo una cámara que graba, sino un dispositivo que forma parte de un sistema conectado, capaz de sincronizar eventos con otros sensores y ofrecer una visión completa de lo que ocurre.

La clave está en la combinación

Analizados por separado, ambos productos tienen sentido. Pero es cuando se utilizan juntos cuando realmente se entiende el planteamiento de Ajax.

El Curtain Outdoor Jeweller actúa como primera línea de defensa, detectando movimiento en zonas concretas antes de que alguien llegue a entrar. En ese momento, la BulletCam HL puede ofrecer una verificación visual inmediata de lo que está ocurriendo.

Esto permite pasar de un sistema reactivo a uno mucho más preventivo:

  • El sensor detecta movimiento sospechoso
  • Se envía una notificación al usuario
  • La cámara permite comprobar la situación en tiempo real

Este tipo de integración es especialmente útil en viviendas unifamiliares, chalets, negocios o cualquier entorno donde el perímetro tenga un papel clave en la seguridad.

Conectividad, estabilidad y control desde una sola app

Uno de los puntos fuertes de Ajax Systems es su ecosistema. Tanto el sensor como la cámara se gestionan desde una única aplicación, lo que simplifica mucho el control y la configuración. Además, el sistema utiliza sus propias tecnologías de comunicación, como Jeweller para transmisión de eventos y Wings para envío de imágenes, lo que garantiza una conexión estable y segura.

En el caso de la cámara, también hay opciones de almacenamiento tanto en local (NVR) como en la nube mediante Ajax Cloud Storage, lo que añade una capa extra de seguridad para las grabaciones.

¿Para quién tiene sentido esta combinación?

Esta propuesta no está pensada para quien busca una solución básica, sino para usuarios que quieren ir un paso más allá en seguridad:

  • Viviendas con jardín o accesos exteriores
  • Chalets o casas unifamiliares
  • Negocios con zonas exteriores o entradas sensibles

También tiene mucho sentido para quienes ya utilizan otros dispositivos de Ajax y quieren ampliar su sistema con protección perimetral y videovigilancia.

La combinación del Curtain Outdoor Jeweller y la BulletCam HL refleja bastante bien el enfoque de Ajax: no se trata solo de añadir dispositivos, sino de construir un sistema donde cada elemento cumple una función específica.

Por un lado, detección precisa en exteriores; por otro, control visual en tiempo real. Juntos, permiten crear un sistema de seguridad más completo, anticipándose a posibles intrusiones antes de que se conviertan en un problema.

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