Agregador de canales de noticias
Force close: soluciones para los cierres inesperados en apps antiguas de Android
Que una app veterana de tu móvil Android se cierre sola una y otra vez es de las cosas más frustrantes que te pueden pasar: vas a abrir Gmail, tu juego favorito o una app de banca y, de repente, aparece el mensaje de «la aplicación se ha detenido» o simplemente desaparece de la pantalla. A veces ocurre solo con una aplicación concreta y otras parece que el teléfono entero se ha vuelto loco.
La buena noticia es que, en la mayoría de casos, estos cierres inesperados tienen solución sin pasar por el servicio técnico. En este artículo vas a encontrar un recopilatorio muy completo de causas habituales y de todas las alternativas que puedes probar, ordenadas de las más sencillas a las más drásticas. Está pensado especialmente para apps antiguas o que llevan tiempo sin actualizarse, pero casi todo sirve también para aplicaciones recientes.
Por qué se cierran solas las apps antiguas de AndroidAntes de empezar a toquetear ajustes como loco, conviene entender qué puede estar provocando los cierres. Que una aplicación se detenga de forma repentina no suele deberse a un único motivo, sino a una combinación de varios factores relacionados con el móvil, el sistema y la propia app.
Uno de los desencadenantes más habituales es la falta de memoria RAM o de almacenamiento libre. Si tienes muchas aplicaciones abiertas a la vez, procesos en segundo plano y poco espacio interno disponible, Android intenta liberar recursos cerrando apps, sobre todo las que llevan más tiempo sin usarse o las que considera menos prioritarias.
Otra causa muy común es que los datos internos de la aplicación se hayan corrompido: archivos temporales mal guardados, configuraciones que chocan con nuevas versiones o bases de datos dañadas. Esto puede pasar después de una actualización fallida, un corte de red a mitad de descarga o tras meses y meses de uso acumulando basura en la caché.
No hay que olvidar los errores de programación o las incompatibilidades con la versión de Android. Muchas apps antiguas dejan de recibir soporte, no se adaptan a nuevas políticas de permisos o a cambios internos del sistema, y acaban dando cierres constantes. También influyen las capas de personalización agresivas de algunos fabricantes, que gestionan la memoria de forma muy restrictiva y matan procesos sin contemplaciones.
Incluso factores como una conexión a Internet inestable, una tarjeta microSD defectuosa o un sobrecalentamiento del teléfono pueden disparar estos fallos. Si a esto le sumas permisos mal concedidos, configuraciones de ahorro de batería extremas o errores en componentes clave como Android System WebView, tienes el cóctel perfecto para que las apps antiguas se cierren cuando menos te lo esperas.
Localiza exactamente qué aplicación está dando problemasPuede parecer una obviedad, pero el primer paso es identificar bien qué apps se están cerrando. A veces es evidente porque siempre falla la misma aplicación, pero en otras ocasiones los cierres son esporádicos o afectan a varias a la vez.
Anota los nombres de las apps que muestran el mensaje de «se ha detenido» o se cierran solas. Fíjate también si son aplicaciones que has instalado tú desde Google Play (o desde un APK externo) o si son apps del sistema, como Gmail, Google Play Store, Chrome, Google Maps u otras que venían de fábrica en el teléfono.
Cuando el problema afecta a una app de usuario, siempre tienes la carta de desinstalarla y cambiarla por una alternativa similar. En cambio, si el fallo lo da una aplicación del sistema, borrarla por completo suele ser imposible sin root, así que habrá que tirar de otros recursos como desinstalar actualizaciones, borrar datos o inhabilitarla en casos extremos.
Comprueba actualizaciones de la app y del sistemaUno de los motivos estrella de los cierres en apps antiguas es que lleves demasiado tiempo sin actualizar nada, ni el sistema ni las propias aplicaciones. Eso provoca incompatibilidades, fallos de seguridad y errores que ya estaban corregidos en versiones más nuevas.
Empieza revisando si la aplicación problemática tiene una actualización disponible en Google Play. Abre la tienda, entra en el menú de Mis aplicaciones y juegos (o sección similar) y mira el listado de apps con actualización pendiente. Si la app que falla aparece ahí, actualízala y prueba de nuevo.
Del mismo modo, conviene asegurarse de que tu móvil tiene instaladas las últimas actualizaciones de Android. En los ajustes del teléfono, entra en el apartado de Actualización de software, Sistema o Actualizaciones del sistema (varía según marca) y busca nuevas versiones. Instala cualquier OTA que esté pendiente y deja que el móvil se reinicie.
Las actualizaciones del sistema no solo traen funciones nuevas, también corrigen bugs, mejoran la gestión de memoria, afinan el rendimiento y ajustan servicios internos como WebView que están íntimamente relacionados con los cierres de aplicaciones.
Android System WebView: el gran culpable ocultoSi tus cierres inesperados afectan sobre todo a apps como Gmail, Google, Outlook, Chrome o aplicaciones que muestran contenido web dentro de sí mismas, hay un sospechoso principal: Android System WebView. Este componente permite que las apps abran páginas web sin lanzar un navegador aparte.
Cuando WebView se actualiza con un bug, medio ecosistema de apps puede empezar a cerrarse sin explicación aparente. Es lo que ha pasado varias veces con actualizaciones defectuosas, hasta el punto de que Google ha tenido que lanzar parches de emergencia para Chrome y WebView para frenar una cascada de cierres.
Tienes dos maniobras básicas con WebView: por un lado, revisar en Google Play si hay una actualización nueva que corrija el error y aplicarla cuanto antes; por otro, si el problema empezó justo después de una actualización reciente, puedes desinstalar las últimas actualizaciones de WebView desde Ajustes > Aplicaciones > Android System WebView.
Al desinstalar actualizaciones, el sistema vuelve a la versión de WebView que venía con el firmware de tu móvil, que en muchos casos es más estable que la que acabas de instalar. Si tras hacer esto las apps dejan de cerrarse, ya has encontrado al culpable. Más adelante puedes volver a actualizar cuando Google publique una versión corregida.
Reinicia el móvil y fuerza el cierre de la appAntes de empezar a borrar datos como si no hubiera un mañana, prueba las soluciones rápidas de toda la vida. Un simple reinicio puede arreglar montones de fallos temporales del sistema y dejar atrás procesos atascados.
Mantén pulsado el botón de encendido hasta que aparezcan las opciones de Apagar o Reiniciar. En muchos móviles basta con elegir Apagar, esperar unos segundos (o un par de minutos si quieres que se limpie bien la memoria) y volver a encenderlo. El arranque desde cero resetea el sistema y corta posibles bucles que estuvieran haciendo que las apps se colgasen.
Si el problema se concentra en una app concreta, fuerza su detención desde los ajustes. Entra en Ajustes > Aplicaciones, localiza la aplicación que se cierra y pulsa en Forzar detención. Esto se asegura de que el proceso se cierre por completo, aunque estuviera enganchado en segundo plano.
Después de forzar la detención, vuelve a abrir la app normalmente. Si el cierre se debía a un cuelgue puntual del proceso, con este paso debería bastar. Si vuelve a caerse, toca pasar a medidas algo más profundas.
Borrar caché y datos de las aplicaciones que fallanLas apps de Android van acumulando datos y archivos temporales con el tiempo para acelerar su funcionamiento, pero tanta información puede acabar jugando en su contra. Cuando esos datos se corrompen, aparecen cierres, mensajes de error y comportamientos raros.
Lo menos agresivo es empezar borrando la caché de la app problemática. Desde Ajustes > Aplicaciones, entra en la aplicación en cuestión, ve a la parte de Almacenamiento y pulsa en Borrar caché. No perderás tu sesión ni tu configuración, solo se eliminan archivos temporales.
Si tras borrar la caché el error «se ha detenido la aplicación» sigue saliendo, el siguiente paso es borrar los datos. En esa misma pantalla, utiliza la opción Borrar datos o Borrar almacenamiento. Esto deja la app como recién instalada: perderás ajustes, cuentas guardadas, descargas internas y cualquier personalización.
Antes de borrar datos, asegúrate de guardar todo lo importante. Si es una app de mensajería, revisa que tienes copia de seguridad en la nube; si es un juego, comprueba si sincroniza con tu cuenta de Google o con el servidor del desarrollador para no perder el progreso.
En el caso de aplicaciones del sistema que no se pueden desinstalar, borrar datos cumple una función parecida a reinstalarlas desde cero. Es muy útil con Play Store, Gmail o Maps cuando presentan errores persistentes o se caen nada más abrirlas.
Desinstalar y reinstalar la aplicaciónCuando una app de usuario sigue fallando incluso después de borrar caché y datos, lo más práctico es desinstalarla y volver a instalarla. Puede que la instalación inicial estuviera dañada o que una actualización se quedase a medio camino.
Para desinstalar, basta con mantener pulsado el icono de la app en la pantalla de inicio o en el cajón de aplicaciones y elegir Desinstalar. También puedes hacerlo desde Ajustes > Aplicaciones, entrando en la app y pulsando el botón correspondiente.
Una vez eliminada, vuelve a Google Play y descarga de nuevo la aplicación. Así te aseguras de tener la versión más reciente y una instalación limpia. Comprueba si los cierres se han acabado antes de seguir probando cosas más avanzadas.
Si se trata de una aplicación de sistema que no permite ser desinstalada, suele existir la opción de Desinstalar actualizaciones. Eso la devuelve a la versión que traía el móvil de fábrica, lo que a menudo soluciona cierres introducidos por una actualización defectuosa.
Volver a una versión anterior de la app (APK)En ocasiones, la última actualización de una app introduce bugs que la vuelven prácticamente inutilizable, sobre todo en dispositivos antiguos. Si sabes que funcionaba bien en la versión previa, puedes volver atrás instalando un APK antiguo.
Este método está pensado para usuarios algo más avanzados y tiene sus riesgos. Al usar una versión desactualizada puedes quedarte expuesto a fallos de seguridad y vulnerabilidades ya corregidas en ediciones posteriores. No deberías hacerlo a la ligera, y mucho menos en aplicaciones sensibles como banca, pagos o gestión de contraseñas.
El proceso consiste, básicamente, en desinstalar la app, localizar su número de versión en Google Play y descargar el APK de la versión inmediatamente anterior desde repositorios de confianza como APKMirror o UpToDown. Después, habilitas la instalación de apps de orígenes desconocidos y ejecutas el APK en tu móvil.
En apps imprescindibles que han dejado de funcionar por completo tras una actualización, puede ser un salvavidas temporal mientras el desarrollador corrige el fallo y lanza una versión estable. Eso sí, acuérdate de volver a la rama oficial en cuanto haya solución.
Problemas de memoria, batería y rendimientoMuchos cierres inesperados en móviles algo antiguos no se deben tanto a errores de las apps como a limitaciones del propio hardware. Si tu teléfono va justo de RAM o de almacenamiento, es normal que le cueste mantener varias aplicaciones pesadas abiertas.
Revisa qué tienes ejecutándose en segundo plano y, si dudas, usa apps para diagnosticar el hardware y cierra lo que no necesitas. Evita tener abiertos a la vez juegos, redes sociales, apps de vídeo y navegadores si tu RAM es limitada. Algunas marcas incorporan funciones de RAM virtual que usan parte del almacenamiento como memoria, pero no es tan rápida como la RAM real y requiere espacio libre.
Las opciones de ahorro de energía también pueden dar mucha guerra. Algunos móviles, especialmente de fabricantes chinos, aplican políticas de batería muy agresivas que matan apps en segundo plano o restringen su actividad. En ciertos casos, si la app antigua está marcada como optimizada, el sistema la cierra cuando cree que gasta demasiado.
Un truco que ha ayudado a muchos usuarios es quitar la optimización de batería para la app que se cierra. Desde Ajustes > Aplicaciones > > Batería, cambia el modo de Optimizada a Sin restricciones (o equivalente). Así el sistema no será tan agresivo cortando su funcionamiento en segundo plano.
No olvides el estado general del rendimiento del móvil: si la batería está muy degradada, el teléfono se calienta rápido, todo va a tirones y apenas queda espacio interno, es normal que las apps empiecen a comportarse mal. Borrar fotos y archivos, desinstalar bloatware y, en último extremo, plantearte un cambio de batería o incluso de dispositivo puede marcar la diferencia.
Comprueba la conexión a Internet y la microSDMuchas aplicaciones dependen continuamente de la red para funcionar bien. Una conexión Wi-Fi floja, cortes constantes o una mala cobertura de datos pueden hacer que algunas apps se queden colgadas, lancen errores o se cierren.
Si detectas que los cierres coinciden con problemas de Internet, prueba a desactivar el Wi-Fi y forzar el uso de datos móviles, o al revés. También puedes reiniciar el router y olvidar la red desde Ajustes > Wi-Fi para volver a conectarte desde cero.
Otro elemento a revisar es la tarjeta microSD. Aunque la app no esté instalada en ella, muchas aplicaciones escriben datos o caché en la tarjeta si está configurada como almacenamiento predeterminado. Si la microSD está defectuosa, cualquier intento de acceso puede provocar fallos y cierres.
Para comprobarlo, apaga el móvil, extrae la tarjeta microSD, vuelve a encender el dispositivo y prueba la aplicación. Si de repente deja de cerrarse, es muy probable que el problema estuviera en la tarjeta. En ese caso, te tocará cambiarla o, como mínimo, formatearla (previa copia de seguridad de su contenido).
Revisa permisos y sincronización de fecha y horaLas versiones modernas de Android son muy estrictas con los permisos. Si una aplicación no tiene autorización para acceder a la cámara, al almacenamiento, a la ubicación o a otros recursos que necesita, puede no llegar a arrancar correctamente o cerrarse al intentar usar esa función.
Entra en Ajustes > Aplicaciones, selecciona la app problemática y revisa el apartado de Permisos. Asegúrate de que tiene concedido lo imprescindible para su funcionamiento (cámara para apps de foto, micrófono para apps de voz, etc.). No concedas permisos a lo loco, pero tampoco bloquees cosas básicas que la app necesita para no caerse.
Algo que parece una tontería pero da más guerra de la que crees es la fecha y hora del teléfono. Si el reloj del sistema está mal sincronizado con los servidores de Google, algunas apps pueden fallar en la validación de certificados, sesiones o licencias.
Para forzar una nueva sincronización, entra en Ajustes > Sistema > Fecha y hora. Desactiva la hora y la zona horaria automáticas, pon una fecha y hora incorrectas, espera unos segundos y vuelve a activar las opciones automáticas. Con eso obligas al sistema a sincronizar de nuevo con los servidores y, en ocasiones, se arreglan fallos raros en apps que dependen de esa hora.
Cuando nada funciona: restablecer el móvil o reinstalar firmwareSi has probado todas las soluciones anteriores y tus apps antiguas siguen cerrándose sin parar, es posible que el problema esté más profundo, en el propio sistema o en el firmware que lleva tu teléfono.
La opción más radical, pero también de las más efectivas, es restablecer el móvil a valores de fábrica. Esto borra absolutamente todos los datos: apps, fotos, mensajes, ajustes, cuentas… El teléfono queda como recién salido de la caja, con la versión de Android que tenga disponible.
En casos extremos en los que ni siquiera el restablecimiento arregla el problema, algunos usuarios avanzados optan por reinstalar el firmware del dispositivo mediante herramientas específicas de cada marca (Odin en Samsung, Fastboot en dispositivos compatibles, sistemas de flasheo propios en OnePlus y similares). Si no tienes experiencia, lo mejor es no lanzarse a flashear por tu cuenta.
Siempre te queda la alternativa de acudir a un servicio técnico especializado si el móvil se ha vuelto prácticamente inutilizable. Un técnico puede diagnosticar si hay fallos de hardware, de memoria interna o errores de sistema más serios que requieran soluciones profesionales.
Cuándo asumir que la app es el problemaNo todas las aplicaciones están bien hechas ni todos los desarrolladores ofrecen un soporte decente. A veces, por mucho que ajustes tu móvil, limpies caché o restaures valores de fábrica, la app seguirá cerrándose porque el fallo está en su propio código.
Si el resto de aplicaciones del teléfono funciona con normalidad y solo una o dos apps concretas dan problemas, empieza a sospechar seriamente de ellas. En ese caso, lo más sensato es desinstalarlas y buscar alternativas que hagan lo mismo pero estén mejor mantenidas.
Puedes también contactar con el desarrollador desde la ficha de la aplicación en Google Play. Ahí suele aparecer un correo de soporte o un formulario para explicar el fallo. Nadie te garantiza respuesta, pero si muchos usuarios reportan el mismo problema, aumentan las posibilidades de que lo corrijan en una actualización.
Mientras tanto, valora si realmente necesitas esa app antigua a toda costa o si puedes sustituirla por otra más reciente, ligera y compatible con tu versión de Android. A veces, lo mejor que puedes hacer por la estabilidad de tu móvil es dejar morir dignamente ciertas aplicaciones que ya no están a la altura.
Siguiendo este recorrido de comprobaciones —desde actualizar y revisar WebView hasta limpiar caché, controlar batería y rendimiento, probar con otras versiones o, en último término, restaurar el móvil— es raro quedarse sin salida ante los cierres inesperados de apps antiguas de Android; con un poco de paciencia y sentido común, tu teléfono puede volver a ejecutar esas aplicaciones clave sin bloquearse cada dos por tres.
Samsung DeX vs modo escritorio de Motorola
Convertir el móvil en una especie de ordenador portátil se ha vuelto algo cada vez más realista, y Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola (Ready For / Smart Connect) son ahora mismo dos de las propuestas más interesantes. Si tienes un Samsung y un Motorola compatibles, es probable que te preguntes cuál merece más la pena para trabajar, jugar o simplemente trastear con una pantalla grande.
A lo largo de los últimos años, ambos fabricantes han ido mejorando su experiencia de escritorio: primero con conexión por cable, luego añadiendo modo inalámbrico e incluso integración con Windows. Sin embargo, su evolución no ha sido paralela: Samsung ha llegado a abandonar DeX para Windows en sus últimos modelos, mientras que Motorola ha apostado justo por lo contrario, reforzando su integración en PC pero descuidando, por ahora, el escritorio con cable en sus lanzas más recientes.
Qué son exactamente Samsung DeX y el modo escritorio de MotorolaAntes de entrar en comparaciones, conviene tener claro de qué hablamos cuando mencionamos Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola (Ready For, ahora integrado en Smart Connect). Los dos sistemas parten de la misma idea: aprovechar la potencia del smartphone Android para mostrar una interfaz tipo ordenador en una pantalla externa.
En la práctica, lo que consigues es un entorno donde las aplicaciones se ejecutan en ventanas redimensionables, tienes un escritorio con accesos directos, una barra de tareas y un sistema de notificaciones adaptado a un monitor o televisor. El objetivo es que puedas usar ratón y teclado con comodidad y que el móvil se convierta en una herramienta de productividad o entretenimiento mucho más completa.
Durante la última década, los móviles Android han pasado de ser simples dispositivos de comunicación a auténticas máquinas capaces de tareas complejas. La frase de que llevamos un ordenador en el bolsillo ya no es solo un tópico: con estos modos escritorio se intenta que esa potencia se pueda aprovechar también fuera de la pantalla del teléfono, sobre todo para trabajo ofimático, navegación avanzada y algo de gaming.
Samsung y Motorola han seguido caminos parecidos pero con matices importantes. Ambos arrancaron ofreciendo únicamente conexión por cable (aprovechando DisplayPort Alt-Mode en USB-C), más tarde incorporaron compatibilidad inalámbrica vía Miracast y después añadieron clientes para Windows. Hoy la situación es desigual: Samsung ha frenado la integración con PC, mientras Motorola la promociona, pero Motorola se ha quedado atrás en soporte de escritorio con cable en muchos de sus modelos más recientes.
Experiencia real: vivir una semana usando el móvil como ordenadorProbar un modo escritorio un rato está bien, pero donde realmente se le ve el potencial (y las carencias) es al usarlo durante varios días como sustituto casi total del ordenador. Con un Galaxy S de gama alta y Samsung DeX, es perfectamente posible trabajar una semana entera sin abrir el portátil, siempre que tus necesidades no sean demasiado específicas.
Los procesadores actuales como el Snapdragon 8 Elite, con litografías de 3 nm, varios núcleos de alto rendimiento y GPUs muy potentes, permiten que las tareas ofimáticas, la navegación con muchas pestañas y el consumo multimedia se muevan con soltura. Si a eso le sumas 12 o 16 GB de RAM en los modelos más potentes, el cuello de botella deja de estar tanto en el hardware como en el ecosistema de apps y en la interfaz.
La forma de trabajar cambia bastante cuando conectas el móvil a un monitor, enchufas un teclado Bluetooth y un ratón ergonómico y te olvidas de tocar el portátil. Aplicaciones como Chrome, navegadores alternativos, Telegram, Slack o servicios de notas funcionan de forma bastante natural en ventanas, y permiten mantener varias herramientas abiertas al mismo tiempo, igual que en Windows o macOS.
Durante una semana de uso intensivo escribiendo artículos, investigando en la web, tomando notas, hablando con el equipo por mensajería y escuchando música en streaming, se comprueba que un smartphone moderno puede aguantar perfectamente una jornada de trabajo “de oficina”. Eso sí, el dispositivo se calienta algo más de lo habitual, sobre todo si está cargando a la vez que se usa conectado a una pantalla y a otros periféricos mediante un adaptador USB-C con HDMI y USB.
El gran límite no es tanto de rendimiento, sino de software especializado. Es bastante probable que no encuentres el mismo programa profesional que usas en tu PC para diseño, edición avanzada de vídeo o herramientas muy concretas del trabajo. Hay alternativas en Android, pero adaptarse a ellas implica una curva de aprendizaje y, en algunos casos, renunciar a funciones específicas que solo están en escritorio tradicional.
Incluso un artículo completo puede redactarse usando solo el móvil en modo escritorio, y la sensación general es que el sistema ya está listo para estudiantes, usuarios de ofimática básica, creadores de contenido ligero o quienes quieran un “ordenador de emergencia” cuando viajan. Reemplazar por completo un PC aún no es realista para todo el mundo, pero como segundo equipo o solución portátil, la propuesta tiene mucho más sentido de lo que parecía hace unos años.
Disponibilidad y compatibilidad de Samsung DeX y modo escritorio de MotorolaUno de los aspectos clave a la hora de elegir es saber en qué modelos de cada marca está disponible el modo escritorio. En el caso de Samsung, DeX lleva ya varios años en el mercado y se ha extendido a una buena cantidad de teléfonos y tablets, sobre todo en gamas altas y algunas gamas medias potentes.
Entre los modelos de Samsung que históricamente han soportado DeX se encuentran series como Galaxy S8, S9, S10, S20, S21, Note 8, Note 9, Note 10, Note 20, además de tablets como Galaxy Tab S4, S5e, S6 o S7. No todos ofrecen exactamente las mismas funciones: en los dispositivos más antiguos, por ejemplo, la conexión inalámbrica puede no estar disponible, o se requiere una base específica para usar DeX.
Motorola, por su parte, llegó más tarde con Ready For, que después se ha integrado en el ecosistema Smart Connect. Su lista de modelos compatibles es mucho más corta, sobre todo si la comparamos con la trayectoria de Samsung, ya que este escritorio “a lo Atrix” se relanzó hace relativamente poco. La marca ya había experimentado hace una década con un entorno de escritorio mediante el Motorola Atrix, pero abandonó el concepto durante un tiempo y solo recientemente lo ha retomado.
En el momento en que Motorola estrenó Ready For, la cantidad de terminales compatibles era reducida, aunque la marca dejó claro que su intención era ampliar el soporte en futuras generaciones. Sin embargo, hay un matiz importante: los últimos Motorola presentados este año han dejado de ofrecer experiencia de escritorio con cable porque ya no incorporan DisplayPort Alt-Mode en el USB-C, pese a seguir teniendo funciones de proyección inalámbrica y de integración con PC.
Esto hace que la situación sea algo confusa para el usuario medio: el nombre comercial puede ser el mismo, pero las capacidades reales cambian según el modelo y el año. Mientras tanto, los teléfonos Motorola que sí permiten escritorio por cable tienen como límite de actualizaciones Android 16, por lo que de cara a Android 17 y más adelante, la compatibilidad con ese modo concreto está en el aire.
Formas de conexión: cable, inalámbrico y uso en PCSamsung DeX y el modo escritorio de Motorola persiguen un mismo fin, pero no ofrecen exactamente las mismas opciones de conexión. Aquí es donde Samsung, gracias al tiempo que lleva puliendo DeX, ha ido sacando ventaja en variedad y flexibilidad de uso.
Por el lado de Samsung, DeX permite conectarse de varias maneras. En muchos modelos puedes usar un cable USB-C a HDMI directamente desde el teléfono a un monitor o televisor, o bien recurrir a un dock que añada más puertos (USB, Ethernet, etc.) para una experiencia más parecida a un sobremesa. En generaciones más recientes, se añadió la posibilidad de usar DeX de forma inalámbrica con televisores y monitores compatibles con Miracast, siempre que ambos dispositivos estén en la misma red.
Además, Samsung ofreció durante un tiempo la opción de usar DeX como aplicación dentro de Windows. Esa integración permitía que el escritorio DeX apareciera en una ventana del propio PC, utilizando el teclado y el ratón del ordenador sin necesidad de conectar periféricos adicionales al móvil. Resultaba especialmente útil para acceder rápidamente a apps del teléfono, notificaciones y archivos desde un entorno Windows sin cambiar de pantalla constantemente.
Motorola, con Ready For y ahora Smart Connect, arrancó con un planteamiento bastante más sencillo: la única forma inicial de usar el modo escritorio con un televisor o monitor era mediante un cable HDMI a USB-C. La marca incluso incluyó ese cable en la caja de algunos modelos, algo que Samsung no suele hacer. De forma opcional, puedes acoplar un dock para disponer de más puertos físicos para teclado, ratón u otros accesorios.
Con el tiempo, Motorola ha reforzado especialmente la integración de su modo escritorio con ordenadores Windows, de forma que el entorno del móvil puede utilizarse desde el PC con bastante comodidad, aprovechando el teclado y el ratón del equipo. Aquí, Motorola parece haberse movido justo en la dirección en la que Samsung ha levantado un poco el pie del acelerador, dándole más protagonismo al uso conjunto móvil-PC.
La cara menos positiva es que, como se ha mencionado, los modelos Motorola más nuevos ya no ofrecen un escritorio por cable al no contar con DisplayPort Alt-Mode, lo que genera dudas sobre hacia dónde quiere llevar la marca su experiencia de escritorio cuando Android 17 se extienda. Hoy por hoy, quien quiera escritorio con cable en Motorola depende de modelos actuales con soporte acotado a ciertas versiones de Android, mientras que el enfoque inalámbrico y la integración con PC sí parecen tener más continuidad.
Interfaz y experiencia de uso de Motorola Smart Connect (Ready For)En Motorola, la experiencia de escritorio se siente un poco diferente desde el minuto uno. Al conectar el móvil a una pantalla, no entras directamente al escritorio, sino a un hub inicial con varias opciones. Este panel de bienvenida muestra cuatro accesos principales: tres son lanzadores temáticos y el cuarto es el propio escritorio móvil.
Los lanzadores se dividen en TV (multimedia), Juegos y Chat. El primero agrupa todas las apps relacionadas con vídeo y streaming, como YouTube o Netflix; el segundo organiza los videojuegos; y el tercero reúne aplicaciones de mensajería y comunicación. En la práctica, actúan como pequeños menús rápidos para entrar a cada categoría de apps y pueden ser prácticos, por ejemplo, para quienes vayan a usar el modo escritorio principalmente para entretenimiento y gaming.
Sin embargo, muchos usuarios terminan pasando casi siempre directamente al escritorio móvil “clásico”, ya que es donde se encuentra la verdadera experiencia de productividad: ventanas redimensionables, barra de tareas, accesos rápidos a ajustes y notificaciones, etc. El hub inicial puede resultar muy cómodo cuando quieres ver películas en el sofá o lanzar tus juegos rápidamente, pero también puede sorprender si lo que quieres es ponerte a trabajar al instante y tienes que atravesar primero esa pantalla de selección.
La interfaz de escritorio de Motorola se percibe como una especie de híbrido entre una tablet Android y un entorno tipo Windows. A la izquierda suele colocarse el lanzador de aplicaciones, con iconos para abrirlas rápidamente, mientras que en la parte derecha hay accesos a paneles de notificaciones, controles del sistema y configuraciones varias. La barra de tareas y las ventanas dan una sensación bastante familiar al usuario de PC.
En lo referente a aplicaciones, Motorola permite usar la mayoría en ventanas redimensionables que se pueden pasar de pantalla completa a tamaño reducido sin demasiados problemas. No obstante, no todas las apps Android están diseñadas para comportarse bien en este tipo de escritorio: algunas se resisten a cambiar de tamaño, se ven demasiado grandes o se bloquean en ciertas proporciones. Esto no es tanto culpa del modo escritorio de Motorola como de la propia adaptación de las apps al formato.
Otro detalle interesante es la gestión de la pantalla del móvil mientras el escritorio está activo. Con Motorola Smart Connect puedes seguir utilizando la pantalla del teléfono de manera independiente, con sus propias apps abiertas, mientras en el monitor externo corre el escritorio móvil con otras aplicaciones. La única limitación es que una misma app no puede ejecutarse a la vez en los dos sitios: si abres YouTube en el escritorio externo y ya estaba abierto en el móvil, se cerrará en uno de los dos entornos.
En cuanto a periféricos, Motorola permite usar el propio teléfono como trackpad y teclado improvisado, pero la realidad es que para sacarle verdadero partido al sistema es casi imprescindible contar con un ratón y un teclado Bluetooth, o con un dock que permita conectar accesorios por USB. La sensación de estar usando un “ordenador de verdad” llega en cuanto apoyas las manos en un teclado físico y empiezas a moverte con ratón, pero esa comodidad requiere algo de inversión extra en accesorios.
Interfaz y experiencia de uso de Samsung DeXEn el lado de Samsung, la aproximación es algo más directa. Al conectar el móvil a una pantalla compatible o a través de un cable/dock, DeX salta directamente al escritorio sin pasar por un hub previo de launchers temáticos. Para muchos usuarios que solo quieren trabajar, esto se agradece, ya que elimina un paso intermedio. Para otros, especialmente jugadores, el lanzador de juegos de Motorola puede parecer una ventaja que echan de menos en DeX.
La interfaz de Samsung DeX se inspira claramente en un escritorio tipo Windows con barra de tareas en la parte inferior, iconos de aplicaciones, bandeja de sistema, reloj, panel de notificaciones y acceso directo a ajustes rápidos. Los menús del lado derecho para gestionar notificaciones, volumen, conexión, etc., están bastante simplificados, lo que hace que moverse por la configuración general sea algo más intuitivo para quien venga de un PC tradicional.
Al igual que en Motorola, es posible usar la pantalla del propio teléfono como panel táctil y teclado en caso de apuro, pero la experiencia más cómoda vuelve a pasar por un teclado y un ratón dedicados. O bien, si estás utilizando DeX integrado en Windows (en los modelos y versiones donde esto sigue disponible), puedes aprovechar directamente el teclado y el ratón del PC sin añadir nada más.
En cuanto al comportamiento de las aplicaciones en ventana, Samsung se encuentra con las mismas limitaciones estructurales de Android que Motorola: no todas las apps aceptan bien el cambio de tamaño o el uso en modo ventana. DeX intenta mitigar este problema ofreciendo un cuadro de diálogo cuando una app se resiste: el sistema pregunta si quieres reiniciarla en modo de pantalla completa o en modo ventana, de modo que puedas forzar el comportamiento deseado.
Este pequeño “truco” no elimina todos los fallos, pero ayuda a que algunas aplicaciones que inicialmente no cooperan terminen funcionando razonablemente bien. Aun así, cuando salta este mensaje y la app se reinicia, la experiencia se siente menos fluida y algo más artificial. La sensación general es que DeX da algo más de control sobre cómo se ven las apps, a costa de añadir alguna interrupción puntual en el flujo de uso.
Igual que en Motorola, en Samsung DeX también puedes usar simultáneamente la pantalla del teléfono y el escritorio externo, con apps distintas en cada entorno, pero sin duplicar la misma aplicación en ambos a la vez. Esta forma de trabajar puede ser muy útil, por ejemplo, para tener música, controles domóticos o mensajería rápida en el móvil, mientras usas el monitor externo exclusivamente para escritura, investigación o un juego.
Donde DeX marcó una diferencia importante durante bastante tiempo fue en la integración con Windows: tener todo DeX corriendo en una ventana de tu propio PC cambia bastante la utilidad real del modo escritorio. Aunque todavía no se pueda sustituir un PC entero por DeX, utilizarlo dentro de Windows permite tener siempre a mano las apps del móvil, arrastrar archivos, responder mensajes y gestionar notificaciones sin levantar la vista del monitor ni desbloquear el teléfono constantemente.
Ventajas e inconvenientes principales de cada sistemaSi ponemos frente a frente Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola, se ve claro que ambos son productos maduros y aprovechables, pero también que no están al mismo nivel en todos los apartados. Cada uno tiene puntos fuertes que pueden ser decisivos según el tipo de usuario.
En el caso de Motorola, uno de sus grandes aciertos es que en muchos modelos incluye directamente en la caja el cable HDMI a USB-C necesario para exprimir el escritorio en una pantalla externa. Esto reduce la barrera de entrada: conectas el teléfono al televisor o monitor y listo, sin tener que comprar accesorios adicionales. Además, el hub con lanzadores de TV, Juegos y Chat aporta un extra de comodidad a quienes usen el sistema sobre todo para ocio.
Otra ventaja de Motorola es que la latencia de entrada con teclado, ratón o mando en videojuegos es muy baja, ofreciendo una experiencia muy estable, siempre que la conexión se haga por cable. La interfaz de escritorio es clara, las ventanas suelen comportarse bien y el poder usar el móvil y la pantalla externa con apps distintas al mismo tiempo suma versatilidad al conjunto.
Como contrapartida, Motorola arrastra varias limitaciones. La más evidente es que no ofrece conexión inalámbrica al estilo DeX en muchos escenarios de escritorio clásico, algo que en Samsung sí se ha consolidado en los últimos años. Tampoco puede usarse su escritorio como una aplicación dentro de Windows exactamente en los mismos términos en todos los modelos, lo que recorta posibilidades a quienes quieran un control total desde el PC.
En el lado de Samsung, la lista de pros empieza por la gran variedad de formas de conexión: cableada, inalámbrica y, según el modelo, integración con Windows. Esa flexibilidad es clave para adaptar DeX a distintos contextos: presentaciones, trabajo en la oficina, teletrabajo, sesiones de juego o uso compartido del móvil en el salón. También se mantiene una buena respuesta en juegos y en escritura, sin retardos molestos con teclado o mando.
La parte negativa es que, a diferencia de Motorola, Samsung no suele incluir de serie el cable HDMI a USB-C necesario para usar DeX en monitor o televisor. Esto obliga al usuario a adquirir un accesorio adicional (o un dock completo) si quiere la conexión por cable. Y, como ocurre en Motorola, no todas las aplicaciones aceptan de buen grado el modo ventana, lo que puede dar lugar a comportamientos algo inconsistentes según la app que uses.
En cualquier caso, tanto Samsung DeX como el modo escritorio de Motorola ofrecen hoy una experiencia lo suficientemente pulida como para convertirse en herramientas de trabajo y entretenimiento muy serias para el usuario adecuado. No sustituyen aún a un PC completo para tareas exigentes o muy específicas, pero sí pueden cubrir la mayoría de usos cotidianos y ofrecer un “plan B” muy potente cuando estás fuera de casa o no quieres cargar con un portátil.
Mirando el conjunto de características, disponibilidad, formas de conexión y madurez del software, se aprecia que Samsung ha aprovechado mejor el tiempo para dar más opciones y un ecosistema DeX amplio, mientras que Motorola ha dado pasos importantes pero aún tiene que consolidar su estrategia de escritorio, especialmente en lo relativo al soporte por cable y a la evolución futura con las próximas versiones de Android.
¿Cómo funcionan los móviles plegables para que la pantalla no se rompa al doblarse miles de veces?
Las pantallas plegables han pasado de parecer ciencia ficción a convertirse en una realidad que ya puedes tener en el bolsillo o en la mochila. Estos dispositivos mezclan formatos de móvil, tableta y hasta ordenador portátil en un solo equipo, cambiando la forma en la que trabajamos, jugamos y consumimos contenido.
Detrás de ese efecto “wow” cuando un móvil se abre como un libro o un portátil se despliega hasta ocupar medio escritorio, hay una ingeniería brutal de materiales, bisagras y software. Entender cómo funcionan las pantallas de los plegables ayuda a saber qué estás comprando, qué ventajas reales aportan y también cuáles son sus límites actuales.
Qué es realmente una pantalla plegable y en qué se diferencia de una tradicionalUna pantalla plegable es un panel electrónico flexible que puede doblarse hacia dentro o hacia fuera sin romperse ni perder calidad de imagen. A diferencia de una pantalla clásica con vidrio rígido, aquí se utilizan materiales plásticos y vidrio ultrafino que permiten curvar el conjunto miles de veces.
La clave está en que estas pantallas se basan en la tecnología OLED flexible en lugar de los paneles LCD de toda la vida. Los OLED no necesitan retroiluminación porque cada píxel emite su propia luz, lo que permite construir estructuras mucho más delgadas, ligeras y doblables.
Gracias a esta arquitectura, un móvil o un portátil plegable puede ofrecerte una pantalla grande en un formato muy compacto: cerrado se lleva como un smartphone o un cuaderno, y abierto se acerca a una tableta o incluso a un monitor pequeño.
Esto abre la puerta a formatos de producto nuevos, como móviles tipo concha, teléfonos-libro, portátiles que se convierten en todo pantalla o tablets que se pliegan por la mitad para caber mejor en una mochila.
Estructura interna: capas y materiales que hacen posible el plegadoEl “truco” de una pantalla plegable no está solo en que se doble, sino en cómo se organizan sus capas internas para soportar la tensión mecánica. Una pantalla de este tipo está hecha de varias láminas ultrafinas que trabajan juntas.
En la parte superior se sitúa una capa de cubrimiento flexible, que actúa como sustituta del cristal tradicional. Puede ser un polímero especial o una combinación de polímero y vidrio ultrafino (UTG, Ultra Thin Glass). Esta capa es la que toca tu dedo, resiste arañazos y protege el interior.
Debajo está la capa de sensor táctil, que detecta tus pulsaciones, gestos y deslizamientos incluso cuando la pantalla está parcialmente doblada. Esta lámina incorpora circuitos extremadamente finos capaces de flexionarse miles de veces sin partirse.
Más abajo se encuentra el sustrato flexible, normalmente una lámina de plástico especial o poliimida, que es el “esqueleto” de la pantalla. Este sustrato es el que permite que todo el conjunto se curve sin que las capas superiores e inferiores se rompan o se separen.
En el corazón del sistema está el panel OLED, formado por diodos orgánicos emisores de luz. Estos materiales orgánicos reaccionan a la corriente eléctrica generando luz directamente, por lo que no hace falta una capa de retroiluminación como en los LCD, reduciendo grosor y rigidez.
Finalmente, hay capas protectoras adicionales, adhesivos flexibles y finas láminas metálicas que ayudan a sellar el conjunto frente a la humedad y a distribuir las tensiones de doblado. Todo el “sandwich” tiene un grosor ridículo: ya en los primeros prototipos de Sony se logró un panel más fino que un pelo humano, capaz de enrollarse en algo del tamaño de un lápiz.
La física de la flexibilidad: por qué no se rompen al doblarsePara que una pantalla plegable sobreviva a decenas de miles de ciclos de apertura y cierre, sus materiales tienen que encontrar un equilibrio entre resistencia mecánica y capacidad de deformación. Si son demasiado rígidos, se agrietan; si son demasiado blandos, se deforman o pierden transparencia.
Los ingenieros juegan con la distribución de tensiones: cada vez que doblas la pantalla, unas capas quedan en compresión y otras en tracción. Combinando plásticos elásticos, polímeros avanzados y metales ultrafinos, se reparte esa tensión para que ninguna capa soporte una carga excesiva.
La tecnología OLED es crucial aquí. Al ser una capa activa muy fina que emite luz por sí misma, el panel puede ser extremadamente delgado y apoyarse en sustratos plásticos maleables, a diferencia del vidrio grueso y rígido de los LCD. Esto hace posible curvarlo sin crear fisuras visibles.
Además, se usan adhesivos ópticos especialmente diseñados que no solo pegan las diferentes capas, sino que acompañan el movimiento durante el plegado sin despegarse ni crear burbujas. Esta parte química es tan importante como la parte electrónica.
Tecnología OLED flexible: el motor de los plegables modernosLos diodos OLED (organic light-emitting diode) son el componente que ha permitido dejar atrás las pantallas totalmente rígidas. Un OLED se basa en una película de compuestos orgánicos electroluminiscentes colocada entre dos terminales eléctricos muy finos.
Cuando se aplica una tensión eléctrica, esas moléculas orgánicas emiten luz directamente, píxel a píxel. Eso elimina la necesidad de un sistema de retroiluminación, que en las pantallas LED o LCD ocupa espacio, añade grosor y requiere capas rígidas.
En un panel OLED flexible se combinan varias capas: sellos protectores plásticos o de vidrio ultrafino por arriba y por abajo, terminal positivo y negativo, y dos capas orgánicas emisoras de luz. Al ser más delgadas que los semiconductores de un LED tradicional, se puede jugar con geometrías curvas sin comprometer en exceso la integridad.
Este tipo de pantalla ofrece negros profundos, colores muy vivos, alto brillo y menor consumo energético en comparación con paneles LCD del mismo tamaño. Todo esto es especialmente atractivo en plegables, porque se busca maximizar autonomía aun moviendo muchos más píxeles en modo “pantalla grande”.
Eso sí, los OLED también tienen sus pegas: la vida útil de los diodos orgánicos es menor que la de los LED inorgánicos, y son mucho más sensibles a la humedad. De ahí que los sistemas de sellado y encapsulado sean tan importantes en cualquier dispositivo plegable.
Vidrio ultrafino, polímeros y adhesivos: cómo se protege la superficieUno de los grandes retos de los primeros móviles plegables fue cómo ofrecer una sensación táctil parecida al cristal sin usar vidrio convencional, que se rompería al doblarse. Aquí entra en juego el UTG (Ultra Thin Glass) combinado con polímeros avanzados.
El UTG es un vidrio procesado para ser extremadamente delgado y tener cierta flexibilidad. En muchos modelos se coloca encima de una película de poliimida o de otros polímeros, creando una superficie que se siente más “de cristal” al tacto, pero que sigue pudiendo doblarse.
Adicionalmente, se añaden recubrimientos resistentes a arañazos, aunque, a día de hoy, la protección frente a golpes y rayones sigue siendo inferior a la de un cristal rígido clásico. De ahí que en muchos plegables sea más fácil marcar la pantalla con las uñas o con granos de arena.
Los adhesivos ópticos flexibles son otra pieza clave: permiten unir el panel táctil, el OLED y las capas protectoras sin pérdidas de transparencia y con capacidad de acompañar la torsión y el doblado. Si el adhesivo falla, aparecen burbujas, zonas muertas o roturas internas.
Bisel y bisagra: el papel de la mecánica en los plegablesPor muy buena que sea la pantalla, un dispositivo plegable no funciona sin una bisagra de precisión que controle cuándo y cómo se dobla el conjunto. Es la pieza mecánica central, especialmente visible en formatos tipo libro o concha.
En modelos como los Samsung Galaxy Z Fold o Z Flip, la bisagra está diseñada a medida para permitir un plegado fluido, controlado y estable en distintos ángulos. Esto hace posible que el dispositivo quede medio abierto, por ejemplo, para usarlo como trípode en selfies o para apoyar el móvil al grabar un vlog.
La bisagra suele incluir un sistema de engranajes, ejes y amortiguadores que distribuyen la fuerza del plegado para que la pantalla no sufra en un único punto. Además, deja un pequeño hueco entre las dos mitades cuando el dispositivo está cerrado, evitando que el panel choque contra sí mismo y se genere fricción directa vidrio contra vidrio.
Este componente mecánico es también uno de los puntos más delicados: acumula polvo, puede desgastarse con el tiempo y es complejo de sellar frente a agua y suciedad. Por eso los fabricantes invierten tanto en test de durabilidad midiendo cientos de miles de ciclos de apertura y cierre.
Optimización de software: adaptar la interfaz a un mundo plegableDe nada sirve una pantalla espectacular si el software no sabe qué hacer con ella. En un dispositivo plegable, el sistema operativo y las apps tienen que reaccionar cuando el equipo pasa de modo cerrado a abierto o a posiciones intermedias, ofreciendo una transición fluida de la interfaz.
Un buen diseño de software permite que las aplicaciones cambien automáticamente de vista cuando se amplía o reduce el área útil. Por ejemplo, una app puede mostrar una sola columna en la pantalla externa del móvil y pasar a mostrar dos o tres columnas al abrir el formato tipo libro.
Además, los plegables sacan partido de la multitarea avanzada con varias ventanas, algo muy útil en móviles-tableta y en portátiles plegables. Aquí es clave que el sistema permita arrastrar y redimensionar ventanas con facilidad y que las apps sepan ajustarse al nuevo espacio sin romper su diseño.
Cuando el software no está bien optimizado, aparecen problemas: aplicaciones que no escalan bien, barras cortadas, huecos negros o interfaces que no aprovechan la pantalla grande. Por eso las grandes marcas presionan a los desarrolladores para que sus apps reconozcan los modos plegado, semiplegado y desplegado.
Historia y evolución de las pantallas flexibles y plegablesLa idea de una pantalla que se dobla no es nueva. Ya en los años 70 aparecieron los primeros prototipos de pantallas flexibles en laboratorios de investigación, aunque eran proyectos puramente experimentales. Durante décadas, la tecnología no estuvo lista para llegar al gran público.
Uno de los primeros campos donde se exploró la flexibilidad fue el papel electrónico o tinta electrónica. A diferencia de las pantallas retroiluminadas, los paneles de e-paper reflejan la luz, lo que permite leer cómodamente incluso a pleno sol. Algunas versiones experimentales ofrecían cierto grado de flexibilidad, acercándose a la idea de “hoja digital”.
En 2007, Xerox PARC presentó un tipo de pantalla flexible similar al papel electrónico que se podía escribir y borrar alrededor de mil veces. Poco después, diferentes empresas empezaron a mostrar paneles plásticos monocromos flexibles descritos como “irrompibles”, al no incluir vidrio ni cristal.
También en 2007, Sony mostró el primer prototipo funcional de pantalla OLED flexible extremadamente delgada, con unas 4,1 pulgadas y un grosor menor al de un cabello humano. Ese nivel de finura permitía enrollarla hasta casi el diámetro de un lápiz, demostrando que la tecnología era viable.
Poco después, Nokia se atrevió a imaginar cómo serían los dispositivos del futuro con el concepto Nokia Morph, una especie de gadget que podía deformarse y adaptarse a la muñeca o a diferentes formas. Aunque nunca se comercializó, sirvió para abrir la mente del sector.
Durante los años siguientes, compañías como Samsung siguieron trabajando en pantallas curvas y flexibles, con hitos como las versiones Edge del Samsung Galaxy S6 y del Galaxy Note Edge, que introdujeron bordes curvados icónicos. Esa tecnología de curvatura fue el paso previo antes de llegar a los plegables completos.
Marcas como Samsung siguieron invirtiendo en investigación y prototipos relacionados con pantallas plegables, incluyendo proyectos conceptuales que allanaron el camino para los modelos actuales. Project Valley y otras iniciativas del sector ayudaron a consolidar ideas y a medir viabilidades tecnológicas.
De los primeros prototipos a los móviles y portátiles plegables actualesA partir de 2019, el mercado empezó a llenarse de anuncios y lanzamientos de dispositivos plegables. 2019 fue el año en que los fabricantes apostaron fuerte por este formato: en ferias como el Mobile World Congress, los plegables acapararon titulares.
Marcas como Xiaomi, Samsung o Motorola comenzaron a presentar sus primeros modelos comerciales: móviles tipo libro que se abrían para convertirse en tabletas y móviles tipo concha que recuperaban el formato de los clásicos “clamshell” pero con pantallas OLED continuas en el interior.
El camino no estuvo libre de tropiezos. Uno de los casos más sonados fue el Samsung Galaxy Fold, cuyo lanzamiento se retrasó tras detectarse fallos en las primeras unidades de prueba: capas mal protegidas, entradas de suciedad o usuarios que retiraban por error una lámina protectora esencial.
Al mismo tiempo, otros fabricantes como Huawei experimentaban con plegables orientados a la gama alta, con referencias como el Huawei Mate X y sus sucesores, que mostraban hasta dónde podían llegar las pantallas flexibles en términos de tamaño y diseño.
Mientras tanto, en el terreno del ordenador portátil llegaron propuestas como la HP Spectre Fold, un equipo que puede actuar como sobremesa, tableta gigante o portátil compacto según cómo se pliegue su gran pantalla OLED flexible.
Ventajas prácticas de las pantallas plegables para el usuarioMás allá del espectáculo, las pantallas plegables tienen ventajas muy claras en el día a día. La primera y más evidente es la portabilidad mejorada sin renunciar a una pantalla grande. Un móvil plegable tipo libro cabe en un bolsillo pero se abre para ofrecer un espacio de trabajo tipo tablet.
En portátiles y tablets, el plegado permite llevar un dispositivo con diagonal equivalente a un monitor pequeño ocupando menos espacio en la mochila. Es especialmente útil para quien viaja mucho y necesita productividad sin ir cargado con varios dispositivos.
Otra ventaja es la flexibilidad para la multitarea. Con una pantalla grande desplegada puedes tener varias apps a la vez: correo, navegador, chat, documentos… En móviles estilo Fold es muy habitual usar dos o tres ventanas en paralelo, mientras que en portátiles plegables puedes combinar teclado físico y pantalla extendida.
La experiencia visual también mejora: al desplegar el panel, tienes más superficie para juegos, vídeos y lectura, con colores intensos, alto contraste y frecuencias de actualización rápidas, propias de las pantallas OLED modernas.
Además, la propia naturaleza plegable ha impulsado nuevas formas de interacción. Hay apps y funciones diseñadas para aprovechar el modo “semiplegado” (por ejemplo, media pantalla para vídeo y la otra media para controles) o para usar la parte inferior como teclado virtual mientras la parte superior actúa de monitor.
Riesgos, debilidades y desafíos técnicos de los plegablesNo todo son ventajas. Las pantallas plegables aún arrastran varios puntos débiles importantes que frenan su adopción masiva. Uno de ellos es el precio: la complejidad de fabricación, los materiales avanzados y la ingeniería de las bisagras encarecen notablemente estos dispositivos frente a modelos tradicionales.
Otro problema visible es la marca o pliegue en la zona de doblado. Aunque los fabricantes lo han reducido con cada generación, en muchos modelos sigue notándose tanto a la vista como al tacto, lo que molesta a algunos usuarios exigentes.
La durabilidad sigue siendo un reto. Las bisagras son puntos de riesgo mecánico, expuestos a polvo, golpes y desgaste. Aunque se diseñan para decenas o cientos de miles de ciclos, el uso real puede variar mucho dependiendo de cómo trate cada persona su dispositivo.
Las pantallas OLED flexibles son también más vulnerables a la humedad y a los golpes, y, al no llevar un cristal rígido grueso encima, el plástico o UTG se raya con más facilidad. Un grano de arena en el bolsillo puede dejar una marca permanente.
Por último, el software aún no está al 100 % alineado. No todas las apps están bien adaptadas, lo que provoca inconsistencias en la experiencia: interfaces que no se recolocan bien, funciones que no aprovechan la pantalla grande o fallos en la detección de modos.
Aplicaciones más allá del smartphone: tablets, portátiles y automóvilLa tecnología de pantallas plegables no se limita a los teléfonos. Cada vez más fabricantes están explorando su uso en tablets, portátiles, wearables e incluso sistemas de infoentretenimiento para coches. La idea es llevar la flexibilidad allí donde el espacio sea crítico.
En tablets plegables, se buscan diseños que puedan doblarse vertical u horizontalmente. El pliegue vertical suele imitar un libro y es ideal para lectura y navegación, mientras que el horizontal se orienta a la multitarea o a adoptar distintas relaciones de aspecto.
En el campo de los portátiles, ejemplos como la HP Spectre Fold muestran cómo un único dispositivo puede ofrecer modo escritorio, modo tableta y modo portátil. Con la pantalla totalmente desplegada y un pie de apoyo, actúa como un pequeño todo-en-uno con teclado inalámbrico.
Si se pliega a la mitad y se coloca el teclado encima, se convierte en un portátil tradicional de unas 12-14 pulgadas. Y con el teclado retirado, la pantalla completa funciona como tableta de gran formato para dibujo, anotaciones o consumo multimedia.
En automoción, las pantallas curvas y potencialmente plegables permiten tableros envolventes y sistemas de infoentretenimiento adaptativos, que cambian según el modo de conducción o las preferencias de cada ocupante.
Empresas proveedoras y cadena de suministro de pantallas plegablesPara que todos estos dispositivos existan, hay una cadena de suministro especializada que se encarga de producir paneles OLED flexibles, vidrios ultrafinos y sistemas de control. Empresas dedicadas a la fabricación de pantallas suministran componentes tanto estándar como personalizados.
Algunos proveedores se centran en ofrecer paneles OLED y LCD flexibles para mercados globales, incluyendo variaciones perforadas o recortadas para proyectos específicos. La posibilidad de fabricar bajo modelo OEM (fabricante de equipos originales) permite a startups y pymes lanzar productos innovadores sin tener que crear su propia fábrica.
Estas compañías suelen complementar los paneles con controladores de pantalla, digitalizadores táctiles y soluciones a medida, lo que facilita que un fabricante de dispositivos pueda pasar de la idea al prototipo funcional en menos tiempo.
A medida que crece la demanda de plegables y flexibles, se espera que el aumento de volumen y la madurez del proceso reduzcan costes, mejoren rendimientos y hagan más accesible esta tecnología al gran público.
Perspectivas de futuro: pantallas enrollables, estirables y nuevos materialesEl desarrollo actual es solo el principio. Investigadores y fabricantes trabajan ya en pantallas que no solo se doblen, sino que puedan enrollarse o incluso estirarse. Los prototipos de paneles enrollables permiten ocultar parte de la pantalla dentro del chasis y “sacarla” cuando se necesita más superficie.
En paralelo, se exploran nuevos materiales como el grafeno y otros compuestos avanzados que podrían aumentar la resistencia mecánica, mejorar la conductividad y permitir radios de curvatura aún más pequeños sin daño visible.
También hay avances en materiales electrocrómicos orgánicos y mejoras en el vidrio ultrafino, que podrían ofrecer mayor durabilidad frente a golpes, rayones y humedad, uno de los grandes talones de Aquiles actuales.
Con el tiempo, estas innovaciones se integrarán en gafas de realidad aumentada, ropa inteligente, paneles arquitectónicos y todo tipo de superficies interactivas, ampliando mucho más allá los usos de las pantallas que conocemos hoy.
El ecosistema de aplicaciones también evolucionará: veremos software y experiencias de usuario pensadas desde cero para formatos plegables, en lugar de simples adaptaciones de interfaces diseñadas originalmente para pantallas planas y rígidas.
Las pantallas plegables han pasado por décadas de investigación, prototipos en laboratorios, primeros móviles problemáticos y una rápida mejora en materiales, bisagras y software hasta convertirse en una opción real para quien busca portabilidad sin renunciar a pantallas grandes. Combinando OLED flexible, vidrio ultrafino, polímeros avanzados y bisagras de precisión, hoy es posible llevar en el bolsillo un dispositivo que se abre como un libro, trabaja como tableta, funciona como miniordenador y promete aún más posibilidades conforme avanzan la durabilidad, la optimización del software y la bajada de costes.
¿Por qué algunas actualizaciones de sistema tardan meses en llegar a unos móviles y días a otros?
Actualizar el móvil nada más saltar el aviso es uno de los mejores hábitos que podemos tener, no solo para estrenar funciones nuevas, sino también para tapar agujeros de seguridad con parches y corregir errores. Sin embargo, a muchos usuarios les pasa lo mismo: ven en las noticias que ha salido una versión de Android, o que un amigo con su mismo móvil ya la tiene, y en su teléfono no aparece por ningún lado. Y ahí surge la duda: ¿por qué algunos terminales se actualizan en cuestión de días y otros tardan meses o directamente nunca reciben esa versión?
La respuesta no es tan simple como que el fabricante vaya lento o que al operador “no le dé la gana”. Detrás de cada actualización importante de sistema hay un proceso larguísimo y lleno de pasos, pruebas y revisiones, en el que intervienen Google, los fabricantes de chips, las marcas de móviles, las operadoras y hasta equipos externos de testeo. Además, entran en juego factores como la región en la que vives, si tu móvil es libre u operadora, el procesador que lleve montado o si el modelo sigue teniendo soporte oficial.
Por qué tu móvil tarda tanto en actualizarse aunque la versión ya existaLo primero que hay que entender es que “que exista una actualización” no significa que esté lista para todos. Que leas en un blog que Android se ha lanzado en su versión X o que una marca ha anunciado una nueva capa no implica que tu dispositivo concreto, en tu país y con tu operador, pueda instalarla ese mismo día.
En el ecosistema Android, cada actualización atraviesa varias capas: Google, fabricante de procesador, fabricante del móvil y, en muchos casos, la operadora. Los cambios en Android, como los que aceleran las actualizaciones y la instalación de apps, también influyen. En cada una de esas capas se añaden o modifican cosas y, sobre todo, se hacen pruebas para evitar que el teléfono quede inutilizable, se desconecte del WiFi, falle el Bluetooth o la batería se desplome de repente.
Además, no todos los móviles tienen la misma prioridad ni los mismos recursos de desarrollo detrás. Los buques insignia y los modelos más vendidos suelen ir por delante, mientras que gamas de entrada, dispositivos antiguos o móviles muy específicos pueden ir quedando al final de la cola o incluso caerse de la lista de soporte.
Por eso, aunque veas que alguien con “tu mismo móvil” ya se ha actualizado, pueden existir diferencias en la región, la ROM o la operadora que expliquen por qué a ti todavía no te ha saltado el aviso.
Regiones y mercados: la actualización puede no haber llegado a tu paísMuchísimas veces la razón del retraso está en algo tan simple como el país en el que vives. Las marcas no despliegan sus actualizaciones a nivel mundial al mismo tiempo, sino que organizan el lanzamiento por regiones: primero un país, luego otro grupo de países, más tarde otro, y así sucesivamente.
Cuando lees que una nueva versión se está distribuyendo, puede que en realidad se trate de un lanzamiento limitado a un mercado concreto, normalmente uno “piloto” donde la marca controla mejor los posibles problemas. Ese lanzamiento inicial sirve como prueba de fuego: si todo va bien, amplían la distribución; si aparecen errores serios, pueden detener el proceso antes de que llegue a tu región.
En la práctica esto significa que una noticia tipo “X móvil ya se está actualizando” no implica que esté pasando en tu país. Puede ser la variante japonesa, la india, la china o la global, mientras tu variante europea todavía está en cola de aprobación, pruebas o certificación.
Por eso ocurre algo muy frecuente: un mismo modelo, mismo año y misma marca, pero diferente código de firmware según región. Esos firmwares no siempre se actualizan a la vez, lo que genera la sensación de injusticia de que “mi móvil va abandonado” cuando en realidad tu versión está pendiente de su turno.
Actualizaciones por lotes: qué significa y cómo te afectaOtro concepto clave es que las actualizaciones no suelen llegar a todos los usuarios a la vez, ni siquiera dentro de una misma región. La mayoría de fabricantes lanzan sus nuevas versiones “por lotes” u oleadas escalonadas.
Esto quiere decir que, aunque el firmware esté aprobado para tu zona, se va activando paulatinamente para grupos de usuarios: primero un pequeño porcentaje, luego un poco más, y así hasta cubrir el parque completo de dispositivos compatibles. De esta forma, si la actualización tiene un fallo grave, solo afectará a un número limitado de móviles y se puede detener el despliegue antes de que el daño sea masivo.
Como consecuencia, dos personas con el mismo modelo, comprados en la misma tienda y en la misma ciudad, pueden recibir el aviso en momentos diferentes. Uno puede tener la actualización el primer día y el otro tardar semanas, simplemente porque están en lotes distintos.
Este sistema por lotes no solo se aplica a grandes saltos de versión de Android, también a parches de seguridad mensuales o pequeñas correcciones. Es habitual que alguien entre en los ajustes, pulse en “Buscar actualización” y aún no le aparezca nada, mientras que otro usuario, sin hacer nada especial, ya haya recibido el aviso de forma automática.
El papel de los procesadores: Snapdragon vs MediaTek y compañíaUna parte del retraso tiene mucho que ver con algo a lo que no solemos prestar atención: el procesador del móvil. Aunque el usuario medio mire más la cámara o la memoria, el chip que monta el teléfono influye directamente en lo rápido que podrá recibir nuevas versiones de Android.
Cuando Google prepara una gran actualización de sistema, envía con antelación el código fuente a los fabricantes de procesadores, como Qualcomm (Snapdragon) o MediaTek. La idea es que estos puedan adaptar el nuevo Android a sus plataformas antes del lanzamiento oficial, y así los fabricantes de móviles tengan una base sobre la que trabajar.
A partir de ahí, cada compañía de chips se encarga de adaptar controladores, optimizar el funcionamiento con sus módems, GPU, sensores y demás componentes, y de entregar esos paquetes de software a las marcas de teléfonos. El tiempo que tarden en completar este trabajo marcará la fecha a partir de la cual los fabricantes podrán empezar a integrar la actualización en sus dispositivos.
Según declaraciones de responsables de Xiaomi, Qualcomm suele ir por delante en este aspecto porque cuenta con equipos de desarrollo más grandes y capaces de entregar todo el soporte para sus procesadores de forma más simultánea. MediaTek, con menos recursos, se ve obligada a trabajar de forma más escalonada.
Ese enfoque hace que, en la práctica, muchos móviles con procesadores MediaTek reciban las actualizaciones más tarde que los que montan Snapdragon. Al ir sacando el soporte por tandas, hay modelos y variantes que se quedan para oleadas posteriores, y eso retrasa toda la cadena.
La parte positiva es que ese despliegue por bloques también permite aislar mejor los problemas: si se detecta un error grave ligado a un determinado chip o combinación de hardware, el impacto se reduce al lote afectado y se puede corregir antes de que llegue al resto de móviles.
Qué hace Google antes de que la actualización llegue a tu móvilEl proceso arranca semanas antes del anuncio oficial de una nueva versión de Android. En esa fase, Google libera lo que se conoce como Platform Development Kit (PDK), un paquete con el código base y la documentación necesaria para que fabricantes de procesadores y móviles se vayan preparando.
Gracias a ese PDK, compañías como Qualcomm, MediaTek o Samsung (en el caso de sus Exynos) pueden ir adaptando su capa de software de bajo nivel a los cambios que introduce la nueva versión: gestión de memoria, seguridad, energía, comunicaciones, etcétera.
Cuando se acerca el lanzamiento oficial, Google libera el código fuente completo de Android a los fabricantes y a la comunidad de desarrolladores. A partir de ese momento, las marcas ya pueden crear los firmwares específicos para cada modelo, integrando sus propias capas de personalización y aplicaciones.
En los móviles de Google (Pixel), el recorrido es más corto, porque no hay una capa pesada de personalización que interponer entre Android “puro” y el usuario. Eso explica en parte por qué estos dispositivos suelen recibir las actualizaciones el mismo día de su anuncio o muy pocos días después.
En el resto de fabricantes, en cambio, la actualización pasa por muchas más manos y capas de software antes de considerarse lista, y es ahí donde se acumula la mayor parte del retraso respecto a los Pixel.
Capas de personalización: el gran cuello de botellaCasi ningún fabricante grande lanza Android tal cual viene de Google. Lo habitual es que añadan su propia capa de personalización (MIUI, One UI, EMUI, etc.), con su diseño, sus apps y sus funciones exclusivas.
Eso obliga a que, cada vez que hay una gran actualización, los ingenieros tengan que “montar” esa capa sobre el nuevo Android, adaptando cada componente: notificaciones, ajusten rápidos, gestor de batería, cámara, galería, app de teléfono, mensajes, salud, asistentes, modos de juego, etc.
Además, hay que revisar y ajustar la HAL (Hardware Abstraction Layer), esa capa intermedia que permite que el mismo sistema funcione en hardware muy diferente. Un fallo en la HAL puede provocar desde problemas de señal hasta que la cámara deje de funcionar o que el lector de huellas falle de forma continua.
Una vez montadas las bases, se actualizan las funciones críticas: llamadas, SMS, datos móviles, WiFi, Bluetooth, GPS, gestión de la SIM y compatibilidad con redes del operador. Cualquier error aquí se traduce en un móvil casi inutilizable, así que la fase de ajuste y comprobación es delicada.
Después llega el turno de los extras de cada marca: pantalla siempre encendida, modos de cámara avanzados, aplicaciones de galería con IA, herramientas de mantenimiento, modos concentración, apps de música, notas, nubes propias, etc. Todo eso también debe funcionar a la perfección con el nuevo sistema.
Este trabajo no es igual para todos los modelos: un gama alta con mucha tirada suele tener más recursos asignados y se mueve más rápido, mientras que un gama baja, o uno que vendió poco, puede ir a rebufo y ver retrasada su adaptación.
Maratón de pruebas: internas, externas y con operadorasUna vez que el firmware para un modelo concreto parece listo sobre el papel, comienza la parte menos visible pero más larga: las pruebas. No basta con que arranque y no se cuelgue; hay que comprobar que todo lo que se usa a diario responda como debe.
Primero se realizan pruebas internas dentro de la propia marca: equipos de QA y testers usan el móvil como cualquier usuario, intentando reproducir usos reales: llamadas, redes sociales, cámara, juegos, navegación, correo, apps bancarias, pagos móviles, etc. Su misión es detectar fallos, cuelgues, drenajes de batería, sobrecalentamientos o comportamientos raros, incluidas vulnerabilidades de la huella dactilar que afecten la seguridad.
A la vez, muchas compañías subcontratan equipos externos especializados en pruebas de software y hardware. Estos laboratorios realizan test más sistemáticos: ciclos de carga y descarga, estrés de CPU y GPU, simulación de miles de llamadas, conexión y desconexión constante a redes WiFi y Bluetooth, pruebas de cobertura en diferentes bandas, entre otros.
Cuando estos filtros se superan, entran en juego las pruebas específicas de conectividad: WiFi, Bluetooth, NFC, redes móviles, VoLTE, VoWiFi, GPS…. Aquí se verifica que no haya pérdidas de señal, que la calidad de audio en llamadas sea correcta, que la velocidad de datos no caiga por algún conflicto y que los accesorios Bluetooth funcionen tanto como antes o mejor.
En determinados mercados, sobre todo donde los operadores tienen mucha fuerza, las actualizaciones pasan también por la revisión y certificación de las propias operadoras. Se comprueba que el firmware se lleve bien con sus ajustes de red, su voz sobre LTE, su mensajería avanzada, su configuración de APN y demás peculiaridades.
Si el móvil que tienes es de operador, el firmware puede llevar cambios específicos de esa compañía: apps preinstaladas, ajustes de voz y datos, servicios adicionales… Todo eso también debe validarse de nuevo con cada gran actualización.
Las operadoras como causa frecuente de retrasosCuando compras un móvil a través de una operadora, lo más habitual es que la ROM no sea exactamente la misma que la de un terminal libre. Aunque por fuera parezca igual, por dentro suele llevar ligeras modificaciones.
Esas diferencias se traducen en firmwares específicos para cada operadora, identificados por códigos concretos. En el caso de Xiaomi, por ejemplo, los dos últimos caracteres del código del firmware indican quién lo distribuye: “XM” para ROM oficial de Xiaomi, “TF” para Telefónica, “VF” para Vodafone, “OR” para Orange, etc.
Si tu teléfono lleva una ROM de operador, no depende solo del calendario de la marca, sino también del de la propia operadora. Aunque Xiaomi, Samsung o quien sea lancen la actualización global, tu variante puede quedarse semanas o meses esperando a que el operador la adapte, la pruebe y la apruebe; casos como los de algunas marcas que siguen ofreciendo parches muestran que la política puede variar.
Esto explica por qué muchos usuarios de móviles comprados a operadoras ven cómo los modelos libres se actualizan antes. La vía de actualización ya no es el servidor del fabricante, sino el canal que controla la compañía telefónica, con sus propios tiempos y prioridades.
En algunos casos extremos, la operadora puede incluso congelar una línea de actualizaciones si considera que no compensa invertir recursos en un modelo concreto, o si surgen problemas que no se terminan de resolver. Desde el punto de vista del usuario, el resultado es que el móvil deja de recibir novedades sin explicación clara.
Hay usuarios avanzados que optan por cambiar la ROM del operador por una versión global oficial del fabricante, para recibir directamente las actualizaciones desde los servidores de la marca. Es una solución potente, pero no exenta de riesgos: hay que saber bien lo que se hace, desbloquear el bootloader en muchos casos, seguir guías al pie de la letra y asumir que el proceso puede fallar y dejar el móvil inutilizable.
Cuando la actualización se detiene o desapareceNo todas las actualizaciones que se inician llegan a completarse para todo el mundo. A veces, tras el lanzamiento de una versión, empiezan a aparecer reportes de fallos graves: móviles que no arrancan, consumo exagerado de batería, cámaras que dejan de funcionar, pérdida de conectividad, reinicios continuos, etc.
En estos casos, la reacción más sensata por parte del fabricante es detener el despliegue de la actualización. Eso significa que quienes ya han actualizado tendrán que esperar a un nuevo parche que corrija el problema, y quienes aún no la habían recibido verán cómo el aviso desaparece o nunca llega a mostrarse.
Esta pausa puede durar desde unos días hasta varias semanas, tiempo durante el cual los ingenieros analizan los informes, localizan el origen del fallo y preparan una versión corregida. En ocasiones, incluso se recurre a desactualizar a algunos usuarios a la versión anterior, aunque es algo menos habitual por lo complejo que resulta.
Si justo estás en el grupo de usuarios “rezagado”, puede que tengas la sensación de que tu móvil va aún más atrasado que el del resto, cuando en realidad el proceso se ha frenado para evitarte un problema mayor.
Este tipo de parones también refuerza la lógica de los lanzamientos por lotes: cuantos menos dispositivos haya actualizados cuando se descubre un fallo crítico, más fácil es corregir el rumbo sin provocar un desastre masivo.
Fin de soporte: cuando tu móvil deja de recibir versionesOtro motivo obvio por el que puedes dejar de ver actualizaciones es que tu móvil haya llegado a EOL (End Of Life o fin de soporte). Cada fabricante define cuántos años de actualizaciones de sistema y de seguridad ofrece para cada gama.
Durante los primeros años, lo normal es que recibas al menos parches de seguridad mensuales o trimestrales y, en muchos casos, una o dos grandes versiones de Android. Pasado ese tiempo, el modelo sale de la lista oficial de dispositivos que seguirán recibiendo novedades.
Cuando esto ocurre, por mucho que toques el botón de “buscar actualizaciones”, no va a aparecer ninguna oficial. Tu única salida para seguir al día pasará por soluciones no oficiales como ROMs personalizadas, con los riesgos que conllevan y normalmente destinadas a usuarios avanzados.
Es importante comprobar en la web del fabricante o en sus foros si tu modelo sigue dentro del periodo de soporte antes de desesperarte buscando explicaciones. A veces no es que vaya tarde, es que ya no le toca.
En otros casos, lo que se mantiene tras el fin de grandes versiones son actualizaciones menores o parches de seguridad muy puntuales, que aún corrigen vulnerabilidades críticas sin modificar el número de versión principal de Android.
Por qué no puedes instalar “solo la última” y saltarte el restoMuchos usuarios se preguntan por qué, si hay una versión más reciente del sistema, no pueden simplemente descargarla e instalarla sin pasar por todas las previas. A primera vista parece lógico, pero por debajo el sistema no funciona como una simple “suma” de paquetes independientes.
En la mayoría de móviles, las actualizaciones se distribuyen en forma de parches incrementales que dan por hecho que tu sistema está en una versión concreta. Es decir, el paquete de actualización “sabe” desde qué versión parte y aplica cambios sobre esa base.
Si intentases instalar directamente la última actualización sin tener las intermedias, puede que el instalador no encuentre los archivos en el estado esperado, lo que llevaría a errores de instalación o, peor aún, a dejar el sistema en un punto intermedio roto.
Por eso, cuando actualizas vía OTA (Over The Air) el propio sistema se encarga de ir aplicando los parches que tocan en el orden correcto. Aunque a ti te parezca que solo descargas “la última”, en realidad el proceso interno respeta la secuencia que el fabricante ha diseñado.
En otros sistemas, como algunas distribuciones de escritorio o ciertos ecosistemas más cerrados, la estructura de actualizaciones es diferente y permite paquetes más “globales”. Pero en el mundo Android, con tanta fragmentación de hardware, capas y variantes, las actualizaciones incrementales ajustadas a cada caso son una forma de reducir riesgos.
Algo parecido pasa con las aplicaciones: en tiendas como App Store o Google Play ves una avalancha constante de pequeñas actualizaciones, muchas veces sin cambios aparentes. Detrás suele haber correcciones menores, ajustes de compatibilidad y parches de seguridad que mantienen la app alineada con el sistema y con otros servicios.
Qué puedes hacer como usuario si tu móvil no se actualizaSi ves que tu teléfono lleva mucho tiempo sin recibir nada, lo primero es asegurarte de que siga dentro del periodo de soporte. Una búsqueda rápida con el modelo y la palabra “soporte” o “actualizaciones” suele llevarte a la tabla oficial del fabricante.
Si todavía debería seguir recibiendo versiones, comprueba qué firmware tienes instalado y si es de operadora o libre. En dispositivos como los Xiaomi, desde Ajustes > Sobre el teléfono puedes ver el código alfanumérico completo de la ROM y, a partir de las dos últimas letras, averiguar si procede de la propia marca o de una operadora concreta.
Si usas una ROM de operador, ya sabes que el ritmo lo marca esa compañía y puede ir por detrás de la ROM global. En estos casos puedes valorar si te compensa esperar, contactar con la operadora para obtener información o, si tienes conocimientos, plantearte cambiar a la ROM global asumiendo riesgos.
Para el resto de casos, lo más sensato suele ser tener algo de paciencia y no obsesionarse con forzar la actualización cada cinco minutos. Al trabajar por lotes, puede que simplemente estés en una oleada posterior y tarde unos días o semanas en aparecerte la notificación.
También viene bien recordar que un lanzamiento rápido no siempre es sinónimo de mejor. Los usuarios que reciben la actualización más tarde a menudo ya disfrutan de una versión con fallos pulidos gracias a las incidencias detectadas en oleadas anteriores.
Detrás de cada actualización que ves o que echas en falta, hay un recorrido largo en el que intervienen Google, fabricantes de chips, marcas de móviles, operadoras y equipos de prueba. Cada eslabón añade complejidad y tiempo, pero también reduce las posibilidades de que una versión defectuosa convierta tu móvil en un ladrillo. Entender todos estos pasos ayuda a ver con otros ojos por qué unos teléfonos se actualizan en cuestión de días y otros tardan meses en recibir exactamente la misma versión.
Tráiler para Nintendo Switch 2 de Final Fantasy VII Remake Intergrade
El móvil se reinicia solo al conectar el USB-C: causas y soluciones
Que el móvil se reinicia solo al conectar el USB-C es uno de esos fallos que te puede amargar el día, sobre todo si usas el teléfono para trabajar, como GPS en el coche o como única forma de comunicarte por WhatsApp. A veces parece que todo iba perfecto y, de repente, al enchufar el cable en el coche, al PC o incluso al conectar unos auriculares, el móvil se apaga, se queda con un LED encendido o entra en un bucle de reinicios que no termina nunca.
En este artículo vamos a ver, con todo lujo de detalles y con casos reales, qué puede provocar que tu móvil se reinicia al conectar el USB-C, cómo diferenciar si es un problema de hardware, de software, de batería, de conector o incluso de una simple app de sistema, y qué soluciones puedes ir probando paso a paso antes de rendirte y llevarlo al servicio técnico.
¿Por qué el móvil se reinicia solo al conectar el USB-C?Cuando al enchufar un cable o accesorio el teléfono se apaga, se queda con el LED encendido en verde o entra en un bucle de reinicios, casi siempre hay una interacción entre tres elementos: el sistema operativo, la batería y el conector (USB-C o de audio). Cualquier fallo en uno de ellos puede hacer que el móvil no llegue a cargar Android y se quede colgado en el logo, vuelva al recovery o se reinicie de forma cíclica.
Un caso típico es el de quien comenta que, tras unas 15 horas funcionando bien, cada vez que conectaba un cable USB o un conector de auriculares, el móvil se apagaba por completo y solo quedaba el LED verde superior encendido. No había instalado nada raro ni tocado ajustes, y sin embargo el problema apareció de golpe, incluso con pocos minutos de diferencia entre una carga y otra.
En ese mismo caso, al seguir forzando el encendido y el enchufado, la batería cayó de un 45% a un 17% en un intento de carga fallido, fruto de todos esos intentos de arranque que nunca llegaban a completarse. Tras unos 20 reinicios, el teléfono logró arrancar con normalidad, lo que deja claro que no siempre se trata de un fallo totalmente irreversible, pero sí es una clara señal de que algo no va bien.
Bucle de reinicios o boot-loop al usar el cableCuando el teléfono se queda atrapado en un bucle de reinicios (boot-loop), lo que ocurre es que durante el arranque del sistema operativo se produce un error crítico que obliga a volver a empezar una y otra vez. A nivel visual suele verse el logo del fabricante o del operador, a veces incluso un triángulo rojo con un signo de exclamación, y luego se apaga o vuelve a intentar arrancar.
Este comportamiento encaja con algunas situaciones muy concretas: por ejemplo, si se ha dañado el almacenamiento interno en una zona clave, si una actualización del sistema se ha cortado a medias, si se ha flasheado mal una ROM personalizada o si una app de terceros (o incluso una de sistema) provoca un fallo tan grave durante la carga de Android que el móvil no puede llegar a la pantalla principal.
Al combinarse ese boot-loop con el acto de enchufar el cable USB-C, se añaden otros factores: la detección del tipo de conexión (solo carga, transferencia de datos, Android Auto, etc.), la gestión de la energía al inicio y la comunicación con el puerto. Cualquier error en esas capas puede desencadenar que, simplemente al conectar el USB, se dispare el reinicio.
Problemas de hardware: conector, batería y presión físicaNo todo es software: a veces la causa es puramente física. Hay usuarios con móviles como el Samsung Galaxy A51 que comentan que el teléfono se apaga y se enciende aleatoriamente, incluso sin tocar nada, pero que el fallo aparece más a menudo cuando se aplica cierta presión al terminal, por ejemplo al sujetarlo fuerte, llevarlo en un bolsillo ajustado o conectarlo a un cargador.
En estos casos, al presionar el móvil o al insertar un cable en el USB-C, puede moverse ligeramente alguna pieza interna: la batería, el propio conector o incluso un flex mal asentado. A veces el móvil no llega a arrancar si no se conecta al cargador, aunque la batería esté aparentemente llena, lo que indica que el circuito de alimentación no se está comportando como debería.
Ante síntomas como estos, una de las primeras pruebas lógicas es sustituir la batería por una nueva. Si tras cambiarla el problema sigue exactamente igual, el siguiente sospechoso suele ser el módulo de carga, es decir, el conector USB-C con su pequeña placa y flex. Muchos usuarios con algo de maña se animan a cambiar también ese módulo, siempre que encuentren una pieza compatible.
Errores tras actualizaciones y fallos de sistemaOtra fuente muy común de reinicios al enchufar el USB es una actualización del sistema defectuosa. Por ejemplo, en algunos Xiaomi Redmi Note 4, tras actualizar a una versión concreta de MIUI (como MIUI Global 8.5), al conectar el cargador el terminal mostraba de inmediato la pantalla de reinicio con el logo de MI, y no había forma de usarlo encendido mientras estaba cargando.
Antes de esa actualización, el comportamiento era algo menos grave: el teléfono entraba en la pantalla de reinicio al conectar el cable, pero aún se podía cargar con el móvil encendido si se forzaba el reinicio manualmente. Sin embargo, con la nueva versión, al enchufar el cable el sistema se quedaba clavado en el logo de arranque y no respondía ni siquiera forzando el apagado, de modo que solo se podía cargar completamente apagado y luego encenderlo al desenchufar.
Algo similar puede pasar en móviles de otros fabricantes cuando hay un problema de lanzamiento del sistema. Si el teléfono no consigue llegar a la pantalla principal y solo muestra el logo o un icono de advertencia, es probable que haya un fallo en la carga de Android que obliga a plantearse ya soluciones más drásticas como el hard reset o incluso el flasheo de firmware.
¿Cuando se hace necesario un reinicio o restablecimiento de fábrica?Si tu móvil se reinicia constantemente al conectar el USB-C y no consigue mostrar la pantalla principal, es muy posible que estés ante un problema serio de sistema operativo. Algunos fabricantes, como HTC, explican que en estas situaciones se puede intentar un reinicio usando combinaciones de botones físicos para forzar de nuevo el proceso de encendido.
El objetivo de este tipo de reinicio con botones de hardware es intentar desbloquear el arranque sin necesidad de entrar en el sistema. No existe una combinación universal: en muchos terminales se usa encendido + volumen abajo, en otros volumen arriba y encendido, a veces incluso una tercera combinación específica del modelo. Si, a pesar de eso, el teléfono sigue sin llegar a la pantalla principal, toca pensar en un restablecimiento de fábrica.
Cuando el móvil no arranca con normalidad, el restablecimiento solo se puede hacer a través del modo recovery, también con combinaciones de botones. Una vez dentro de ese menú especial, se ofrecen varias opciones, como borrar datos, cache o hacer el famoso “wipe & reset”. Este proceso devuelve el terminal al estado de fábrica, borrando todas las apps y datos del almacenamiento interno, algo doloroso, pero que en muchos casos es la única forma de romper el bucle de reinicios.
Ejemplo real: restaurar un Xiaomi que se reinicia al conectar el cargadorUn usuario con un Xiaomi Redmi Note 4 que empezó a reiniciarse cada vez que enchufaba el cargador consiguió solucionarlo con un proceso relativamente largo, pero eficaz. Como el teléfono se reiniciaba al conectarlo al PC, no podía hacer copia de seguridad mediante cable, así que lo primero fue volcar todos los datos importantes a una tarjeta microSD instalada en el propio móvil.
El siguiente paso fue retirar la bandeja con la SIM y la microSD y apagar completamente el teléfono. Después, con el móvil apagado, mantuvo pulsado volumen + y el botón de encendido para entrar en el modo recovery. Ya en ese menú, seleccionó la opción “wipe & reset” y ejecutó una restauración de fábrica. El primer arranque tras este proceso puede tardar bastante, por lo que es fundamental no ponerse nervioso.
Cuando el sistema volvió a encenderse tras el primer reseteo, procedió a una configuración mínima (sin restaurar aún todos los datos ni cuentas) porque tenía previsto hacer una segunda restauración. Esta vez, desde los propios ajustes de MIUI: Ajustes > Ajustes adicionales > Copia de seguridad > Restablecer datos de fábrica. Al confirmar, el teléfono se reinició de nuevo y tardó otro buen rato en iniciar.
Finalmente, tras esos dos restablecimientos de fábrica consecutivos, el Redmi Note 4 dejó de reiniciarse al enchufar el cable y volvió a comportarse con normalidad tanto al cargar como al conectarlo al ordenador. La clave en este caso fue combinar un reseteo desde recovery con otro desde los ajustes del sistema para eliminar cualquier rastro de configuración corrupta.
¿Cómo actuar si el móvil entra en boot-loop al conectar el USB-C?Cuando tu móvil entra en un boot-loop cada vez que conectas el USB, tienes varias cartas que jugar antes de tirarlo a la basura. La primera es intentar iniciar en Modo Seguro. Este modo carga solo los componentes imprescindibles del sistema, sin apps de terceros, lo que permite comprobar si el problema viene de alguna aplicación instalada o de la propia capa de Android.
Para arrancar en Modo Seguro hay varios métodos según la marca. Una forma común es encender el teléfono normalmente y, en cuanto aparezca el logo del fabricante, mantener pulsado el botón de bajar volumen hasta que termine de arrancar. En algunos Motorola se deben mantener pulsados tanto volumen arriba como volumen abajo, mientras que en algunos Samsung antiguos se necesitaba pulsar el botón capacitivo de menú durante el arranque.
Si el móvil consigue entrar en Modo Seguro sin reiniciarse al enchufar el cable, es muy probable que el fallo esté relacionado con alguna app, un servicio de terceros o incluso con una aplicación de sistema concreta. En este punto conviene desinstalar las últimas aplicaciones instaladas, revisar permisos y, si el problema persiste, valorar ya un restablecimiento total desde ajustes o recovery.
Restablecimiento de fábrica desde ajustes y desde recoverySi puedes iniciar en Modo Seguro o el teléfono llega a la pantalla principal, puedes hacer el restablecimiento a valores de fábrica desde Ajustes > Sistema o desde el apartado de Copia de seguridad, según la marca. Esta opción borra apps, configuraciones y datos personales, pero suele respetar el sistema base que viene de fábrica o el último firmware oficial instalado.
En cambio, si el móvil no pasa del logo y no hay manera de que llegue a cargar Android, la única salida suele ser un hard reset desde el modo recovery. Para entrar en este modo el proceso típico es apagar el terminal y mantener pulsados encendido + volumen abajo, aunque en algunos modelos será encendido + volumen arriba. Una vez en el recovery, hay que elegir opciones como “wipe data and cache” y, después, “Reset system setting” o equivalente.
Al completar este proceso, el teléfono se reiniciará y tardará un buen rato en arrancar por primera vez. Conviene tenerlo conectado a un cargador estable mientras tanto y evitar tocar botones. Eso sí, hay que asumir que todo lo que hubiera almacenado en la memoria interna se perderá, de modo que siempre es buena idea usar copias de seguridad en la nube o en tarjetas SD para no quedarte sin tus datos importantes.
Instalar o flashear una ROM personalizadaEn usuarios avanzados que ya son root y tienen un recovery personalizado (como TWRP), otra salida cuando el boot-loop no se soluciona con un simple hard reset es instalar una ROM personalizada. Esta opción es especialmente frecuente en móviles que se han brickeado o se han quedado pillados tras intentar flashear una ROM incompatible o un archivo corrupto.
Si te planteas esta vía, lo primero es asegurarte de que la ROM es 100% compatible con tu modelo exacto de teléfono (no solo con la marca o familia). Debes tener el archivo de la ROM almacenado en la memoria interna, en la tarjeta SD o disponible desde un USB externo si tu recovery soporta OTG. Antes de flashear, se recomienda hacer “wipe cache”, “wipe dalvik/ART cache”, “wipe data” y “wipe system”, es decir, una instalación completamente limpia.
Hecho el proceso correctamente, en muchos casos el teléfono vuelve a la vida con un sistema limpio, sin restos de configuraciones corruptas que provocaban el bucle de reinicios al conectar el USB-C. Eso sí, tocar recoveries y ROMs conlleva riesgos, y si no lo tienes claro, es preferible no complicarse y acudir directamente a un servicio técnico cualificado.
App USB Settings y caché de Android Auto y servicios de GoogleHay ocasiones en las que el problema de reinicio al conectar un USB-C está más relacionado con cómo Android gestiona el modo de conexión (carga, datos, Android Auto, etc.) que con un fallo grave de hardware. En algunos modelos Samsung y otras marcas, un truco que ha ayudado a muchos usuarios es borrar los datos de la app de sistema USB Settings, que se encarga precisamente de administrar el comportamiento del puerto USB.
Para hacerlo hay que ir a Ajustes > Aplicaciones y, en el menú de la parte superior, activar la opción de Mostrar aplicaciones de sistema. Una vez visibles todas, se busca “USB Settings”, se entra en Almacenamiento y se pulsa en “Borrar caché” y “Borrar datos”. Después de reiniciar el teléfono, conviene probar de nuevo con el cable, preferiblemente con un cable original o de buena calidad.
Relacionado con esto, muchos fallos al conectar el móvil al coche mediante Android Auto (pantalla que se apaga al soltar el cable, reinicios esporádicos, desconexiones constantes) se corrigen limpiando la caché de Android Auto y Google Play Services. En Ajustes > Aplicaciones, seleccionando cada una de estas apps, se entra en Almacenamiento y se borra la caché. Esto obliga a que las aplicaciones se “reinicien” y vuelvan a generar sus archivos temporales desde cero.
Conectores, cables y adaptadores USB para evitar reiniciosMuchas veces damos por hecho que el cable está bien porque solo tiene algún tiempo de uso, pero pequeños daños internos pueden hacer que al dejar de presionar el conector el móvil pierda la conexión y se apague la pantalla o incluso se reinicie. En algunos coches, sobre todo, el puerto USB no agarra demasiado bien algunos cables USB-C, generando falsos contactos constantes.
Una solución curiosa pero efectiva que han probado muchos usuarios con Android Auto es usar un conector USB-A más firme en lugar de depender solo de un USB-C algo flojo. La idea es utilizar un cable USB-C macho junto con un adaptador USB-C (hembra) a USB-A (macho), de manera que el extremo que va al coche sea un USB-A, que suele encajar de forma más sólida y estable que algunos USB-C.
Con esta combinación, el móvil se conecta al coche con menos holgura y se reduce la probabilidad de que un leve movimiento del cable provoque una desconexión, microcortes o reinicios. No es una solución mágica ni sirve para todos los casos, pero si sospechas que el problema viene de un conector poco firme, puede ser una opción bastante económica de probar antes de cambiar el móvil o visitar un taller.
Otras comprobaciones útiles al conectar el móvil al coche o al PCAdemás del cable y el conector, conviene revisar algunos puntos básicos que pueden afectar al comportamiento del móvil cuando se enchufa mediante USB. El primero, aunque parezca obvio, es reiniciar el móvil y el coche (o el PC) para descartar un fallo puntual de software. A veces, tras ese apagado y encendido clásico, dejan de producirse los reinicios aleatorios al conectar el cable.
También es importante verificar la compatibilidad entre el móvil y el coche en el caso de Android Auto. No todos los modelos de teléfono ni todos los sistemas de infotainment de los coches soportan Android Auto o su versión inalámbrica. Revisar en la web oficial o en el manual del coche puede evitar muchas pruebas innecesarias.
Otra comprobación clave es probar con otro puerto USB del coche o del ordenador. Algunos coches solo permiten usar Android Auto desde un puerto concreto, mientras que otros pueden haberse deteriorado con el uso. Igualmente, conviene utilizar un cable USB de alta calidad, certificado para transferencia de datos, no solo uno viejo que siempre se ha usado para cargar.
En los ajustes del móvil, al conectar el cable, comprueba el tipo de conexión seleccionado: carga solo, transferencia de archivos, Android Auto, etc. Para que funcione correctamente con el coche o con un PC, lo ideal es elegir siempre la opción de “Transferencia de datos” o similar. Activar las opciones de desarrollador y habilitar “Depuración USB” también puede mejorar la estabilidad de la conexión en algunos casos.
Si las desconexiones o reinicios parecen estar relacionados con conexiones inalámbricas inestables, otra medida a tener en cuenta es restablecer las configuraciones de red (WiFi, Bluetooth y datos móviles) desde los ajustes del teléfono. A veces un perfil de red corrupto puede interferir con Android Auto o con la forma en que el dispositivo gestiona el enlace con el coche.
¿Cuándo acudir al servicio técnico?Si después de probar cables distintos, limpiar caché, borrar datos de USB Settings, hacer restablecimientos de fábrica e incluso cambiar batería o conector, el móvil sigue reiniciándose al conectar el USB-C, lo más sensato es llevarlo a un servicio técnico especializado. Especialmente si el teléfono está todavía en garantía, no merece la pena seguir trasteando y arriesgarte a dañarlo más.
Si el técnico no detecta signos de manipulación indebida, de agua en el interior o golpes fuertes, y el móvil sigue cubierto por la garantía, lo normal es que el reparo o sustitución no te cueste nada. En cambio, si el dispositivo está fuera de garantía o se demuestra que el problema se debe a una causa no cubierta (daño por líquidos, modificaciones de software, etc.), el servicio técnico te ofrecerá un presupuesto que podrás aceptar o rechazar.
También existen talleres no oficiales que pueden cambiar conectores, baterías o incluso recuperar móviles con boot-loop flasheando firmware a mano. En estos casos, siempre tendrás que pagar por la reparación y valorar si compensa el coste frente al precio de un teléfono nuevo, pero pueden ser una buena alternativa si tu terminal ya no tiene soporte oficial y quieres darle una segunda vida.
Ultimas consideracionesCuando un móvil empieza a reiniciarse solo al conectar el USB-C, el problema puede ir desde algo tan sencillo como un cable flojo o una app de sistema corrupta, hasta fallos profundos en el sistema operativo, la batería o el conector interno; por eso es clave seguir una estrategia ordenada:
Comprobar primero cables y puertos, revisar ajustes de USB y cachés de Android Auto y servicios de Google, intentar Modo Seguro y hard reset desde recovery, valorar reseteos de fábrica completos o incluso cambiar batería y módulo de carga, y, si todo lo demás falla, recurrir sin miedo al servicio técnico para que diagnostique y repare el origen real del fallo. Comparte esta información para que más usuarios sepan solucionar cuando el móvil se reinicia solo al conectarlo.
Llevar un Apple Watch sin renunciar a un reloj de lujo es posible con esta correa. Otra cosa es que sea barato
La llegada del Apple Watch hace ya más de una década supuso un antes y un después. Se ha consolidado entre un público que valora el control del tiempo, las notificaciones y el seguimiento de la salud en su muñeca. Sin embargo, para los amantes de la relojería tradicional, el dilema persiste acerca de cómo aprovechar las virtudes de un reloj mecánico de lujo sin perder las ventajas de un smartwatch. En el CES 2026 obtuvimos una respuesta.
Una startup ha desarrollado una correa que permite llevar ambos relojes al mismo tiempo. Una buena forma de no renunciar a ninguno de los dos mundos y presumir de estética, pero también de la tecnología. Aunque también abre algunas preguntas sobre su practicidad y, sobre todo, comodidad.
La doble correa que viene de París {"videoId":"x9xoc5y","autoplay":true,"title":"Smartlet - 360 view - short", "tag":"ces 2026", "duration":"14"}La correa en cuestión se llama Smartlet Band y, tal como recogieron en CNET, es obra de una startup parisina que la presentó la pasada semana en el CES 2026. Su diseño se basa en una estructura modular doble, pensada para que el usuario pueda llevar un reloj mecánico tradicional en la parte superior de la muñeca, mientras que el Apple Watch queda oculto por debajo. Aunque se puede invertir.
Esta correa permite montar relojes con lugs (los anclajes) de entre 18 y 24 milímetros, lo que le permite ser compatible con relojes de lujo como Rolex, Omega o Tag Heuer. En la parte inferior, esta correa incorpora soporte para alojar diferentes modelos de relojes inteligentes como el Apple Watch, aunque afirman que también pueden añadirse Galaxy Watch, Pixel Watch o Fitbit, entre otros.
En Applesfera Un día entero sin Apple Watch fue suficiente para que dejase de ser mi producto Apple más infravaloradoEl objetivo de esta correa es claro, pretendiendo solucionar ese dilema de tener que escoger cada mañana entre la elegancia de un reloj clásico y la funcionalidad de un smartwatch. Con esta propuesta, se puede disfrutar de una y cambiar a la otra en cualquier momento sin tener que cambiar de reloj o correa.
El material es premium, ya que la correa se ha construido en acero inoxidable o titanio. En consecuencia, el precio también es premium, partiendo de los 349 y 449 euros en las versiones de acero y 599 euros en la de titanio, que es más ya de lo que cuestan algunos Apple Watch de base (aunque menos que la mayoría de relojes de lujo). Porque, por si había dudas, debemos recalcar que la correa se venderá suelta y en ningún caso acompañada de un reloj. Ni clásico, ni inteligente.
Todavía no ha salido a la venta, aunque en la web de Smartlet ya podemos hacer una reserva. No hay fecha exacta de lanzamiento, aunque se indica que será en este mes de enero cuando empiecen a enviarse a los clientes.
Permite disfrutar de lo mejor de ambos mundos, pero...La principal ventaja de esta correa es evidente, y es que no exige sacrificar ni el estilo del reloj clásico, ni la funcionalidad del Apple Watch para leer notificaciones, llevar a cabo mediciones de salud en tiempo real o pagar con Apple Pay. Pero no todo es perfecto.
El hecho de que el Apple Watch quede colocado en la parte inferior, con la pantalla hacia abajo, puede hacer que esta se raye o sufra desgaste con mayor facilidad debido al contacto con superficies y la muñeca misma. Y si se gira para llevar el reloj tradicional debajo, será este quien pueda sufrirlo.
En Applesfera Si Apple lanza algún día un Apple Watch de plástico, que sea este. El mejor homenaje a uno de sus ordenadores más icónicosPor otro lado, y aunque no hayamos podido probarlo, es previsible que se sienta incómodo. Al final existe un aumento de grosor en la muñeca que no solo hace que lo sintamos más pesado, sino que también resulte más incómodo al movernos, ya que limita nuestra libertad de movimiento. Ni qué decir si además usamos alguna prenda con mangas ajustadas como una camisa.
En cualquier caso, no deja de ser interesante esta propuesta para quienes no quieren elegir entre tradición y tecnología y estén dispuestos a pagar ese extra que, justificado o no por sus materiales, no es ni mucho menos económico. No parece que vaya a ser un producto de masas, pero dado el apego de las celebrities al lujo y a marcas como Apple, no será raro encontrarnos alguna de estas correas en una alfombra roja.
Imágenes y vídeo | Smartlet
En Applesfera | Apple Salud: qué es, para qué sirve, qué funcionales tiene y cómo configurarla con tu Apple Watch
En Applesfera | Apnea del sueño en Apple Watch: qué es, cómo se detecta y cómo debe tratarse
(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); -
La noticia
Llevar un Apple Watch sin renunciar a un reloj de lujo es posible con esta correa. Otra cosa es que sea barato
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
.
Precios de los planes de Gemini y qué suscripción elegir en Android
Gemini se ha convertido en una de las herramientas de inteligencia artificial más completas del ecosistema Google, y ahora mismo ofrece varios niveles de acceso que pueden ir desde un uso totalmente gratuito hasta suscripciones de precio elevado pensadas para usuarios muy avanzados. Si usas Android a diario y te estás preguntando qué plan de Gemini encaja mejor contigo y cuánto vas a pagar, aquí vas a encontrar una guía detallada con todos los precios, límites y ventajas reales de cada opción.
La idea de Google es clara: permitir que todo el mundo pueda probar Gemini sin pagar nada, pero ofrecer escalones de suscripción con más potencia, menos límites y funciones extra. Desde el plan básico gratuito hasta Google AI Plus, AI Pro y AI Ultra, cada nivel ajusta la ventana de contexto, el número de consultas, la creación de imágenes y vídeos, la integración en apps de Google y el almacenamiento en la nube para que puedas elegir el plan que mejor se adapte a tu móvil Android y a tu bolsillo.
Planes y precios de Gemini: visión general y cómo funcionan en AndroidGoogle ha organizado su oferta de IA en varios niveles que combinan tanto el acceso al modelo Gemini como ventajas adicionales de Google One. En líneas generales, hablamos de cuatro grandes tipos de plan para usuarios particulares: el acceso gratuito (Gemini Free), Google AI Plus, Google AI Pro y Google AI Ultra, aunque la disponibilidad exacta y los precios pueden variar según el país.
En España, a día de hoy, el combo principal está formado por el plan gratuito y Google AI Pro, a los que se están sumando o probando otras modalidades como Google AI Plus y Google AI Ultra en mercados concretos. En otros territorios, como Indonesia o Estados Unidos, estos planes adicionales ya están en marcha, y sirven como referencia de lo que previsiblemente se irá expandiendo a más regiones.
En todos los casos, el objetivo es que puedas usar Gemini tanto desde el navegador como desde la app en tu móvil Android, integrándolo con servicios como Gmail, Documentos de Google, Google Fotos o Google Drive. La diferencia entre un plan y otro no es solo el precio: cambia el modelo de IA al que accedes, el número de mensajes diarios, la longitud de los documentos que puedes subir, si puedes generar vídeo con Veo, imágenes con Whisk, o si tienes herramientas avanzadas como Deep Research o Deep Think.
Gemini gratis: qué ofrece el plan sin coste y para quién tiene sentidoEl plan gratuito de Gemini es la puerta de entrada a la IA de Google y está pensado para quienes quieren probar la herramienta, hacer consultas puntuales o solucionar tareas sencillas sin pagar una suscripción mensual. Solo necesitas una cuenta de Google para empezar a utilizarlo desde tu móvil Android, desde la web o desde la app Gemini.
Con Gemini Free puedes pedir ayuda para redactar textos básicos, resolver dudas rápidas, hacer resúmenes cortos, generar ideas o traducir contenido. Es perfecto si vas a usar la IA de vez en cuando, para tareas de estudio ligeras, trabajo poco intensivo o temas personales como correos informales, listas de tareas o ideas para redes sociales.
En muchos países, el plan gratuito da acceso al modelo Gemini 2.5 Flash, que es un modelo optimizado para dar respuestas rápidas y equilibrar coste y rendimiento. Es menos potente que Gemini 2.5 Pro, pero suficiente para la gran mayoría de consultas sencillas. Además, puedes enviarle texto, imágenes, audio o incluso fragmentos de vídeo como entrada, aunque las respuestas se devuelven en forma de texto (por ejemplo, para transcribir audio).
Uno de los puntos clave del plan gratis es la llamada ventana de contexto, que es la cantidad de información que la IA puede “recordar” y procesar en una sola interacción. En el nivel gratuito, Google la sitúa en torno a los 32.000 tokens, lo que equivale aproximadamente a unas 50 páginas de texto, o un documento relativamente largo pero no gigantesco. Esto te permite trabajar con informes moderados, apuntes de clase o documentos de trabajo, pero se queda corto para proyectos realmente grandes.
Además de este límite de contexto, la versión gratuita suele manejar límites de uso diarios bastante ajustados. En algunas regiones se habla de unas pocas consultas avanzadas al día con 2.5 Pro o Flash, generación limitada de imágenes y vídeos y un número concreto de resúmenes de audio o informes de investigación, que en su mayoría están pensados para pruebas básicas. También se aplican tiempos de espera más altos en horas punta y prioridad baja frente a los usuarios de pago.
Por todo esto, Gemini Free es ideal si solo quieres curiosear, hacer pruebas en Android o cubrir necesidades muy esporádicas. Pero si empiezas a apoyarte de forma seria en la IA para el trabajo, la universidad o proyectos creativos, te vas a encontrar con los límites de mensajes, de contexto y de funciones relativamente pronto.
Google AI Plus: la suscripción intermedia para exprimir Gemini en AndroidGoogle AI Plus es el plan que busca ser el primer escalón de pago accesible para usar Gemini con más potencia y menos límites sin saltar de golpe a las tarifas más caras. Nace precisamente para cubrir a los usuarios que ya usan mucho la IA en su móvil Android, pero no quieren gastarse 20 euros o más al mes.
En su lanzamiento, Google empezó probando AI Plus en mercados como Indonesia, con un precio en torno a 3,9 euros al cambio, frente a los aproximadamente 16 euros que cuesta allí Google AI Pro. Más adelante, este plan se ha ido extendiendo y, según las filtraciones y anuncios de la propia compañía, en España se sitúa alrededor de los 7,99 euros al mes, con promociones puntuales que rebajan los dos primeros meses a unos 3,99 euros.
La clave de Google AI Plus es que, por ese precio, obtienes acceso a modelos más potentes como Gemini 2.5 Pro o incluso Gemini 3 Pro con menos restricciones que en el plan gratuito. Esto se traduce en respuestas más precisas, mejor razonamiento, mayor capacidad de análisis y una mejor comprensión de instrucciones complejas, algo fundamental si lo usas para programación, tareas técnicas o proyectos académicos serios.
Este plan también abre la puerta a la generación multimedia con las herramientas de Google. Normalmente, AI Plus incluye acceso a la generación de vídeo con Veo 3 o Veo 3.1 Fast, pensado para crear clips a partir de texto o imágenes, así como el generador de imágenes Whisk. Para gestionar el uso de estos modelos, Google introduce un sistema de créditos mensuales, y en AI Plus sueles contar con unos 200 créditos al mes que puedes gastar en crear imágenes o vídeos con Whisk y Flow.
Otro punto muy importante de AI Plus es que integra Gemini dentro de las apps de Google que ya usas en Android: Gmail, Documentos de Google, Hojas, Presentaciones o incluso Google Fotos. De este modo, puedes pedirle a la IA que te sugiera respuestas de correo, que resuma documentos, que redacte borradores de textos largos o que te ayude a pulir presentaciones directamente desde el móvil.
AI Plus también da acceso a NotebookLM para investigación, el asistente de investigación y redacción de Google que permite crear cuadernos vinculados a varios documentos, generar resúmenes largos, esquemas, podcasts con voces sintéticas, o informes a partir de grandes volúmenes de información. Aunque el plan Plus tiene límites más bajos que AI Pro en materia de resúmenes, cuadernos o recursos, ya supone un salto enorme respecto al plan gratuito.
Además de las mejoras de IA, Google AI Plus suele ir acompañado de ventajas de Google One, como 200 GB de almacenamiento en la nube compartidos entre Google Drive, Gmail y Google Fotos, y la posibilidad de compartir estos beneficios con hasta cuatro miembros de la familia. Es decir, no solo pagas por la IA, también por ampliar el espacio en la nube y por herramientas extra en Google Fotos, lo que lo hace especialmente interesante si usas mucho tu móvil Android para hacer fotos, grabar vídeo y guardar archivos.
Ahora bien, aunque AI Plus ofrece una muy buena relación calidad-precio, no incluye todo lo que sí tienen los planes superiores. Por ejemplo, no incluye las funciones avanzadas de Gemini en altavoces inteligentes (más historial de eventos, opciones ampliadas), ni las herramientas específicas para crear código o agentes de programación, que quedan reservadas para AI Pro y AI Ultra. También los límites de uso, créditos y ventana de contexto son menores que en la suscripción profesional.
Google AI Pro: el plan profesional para uso intensivoGoogle AI Pro es el siguiente escalón y está diseñado para usuarios que trabajan de forma intensiva con la IA: profesionales, desarrolladores, creadores de contenido, investigadores o estudiantes universitarios que usan Gemini casi a diario en su Android y en el resto de dispositivos.
En España, el precio oficial de Google AI Pro se sitúa alrededor de los 21,99 euros al mes, con un mes de prueba a 0 euros para que puedas evaluar si realmente te compensa. En otros mercados como Indonesia la suscripción es más barata en términos absolutos, pero siempre se posiciona muy por encima de AI Plus, donde actúa como la opción claramente profesional.
La gran diferencia de AI Pro respecto al plan gratuito y respecto a AI Plus es el grado de acceso a Gemini 2.5 Pro y a modelos posteriores, así como la ventana de contexto y los límites diarios de uso. Google habla de hasta unas 100 consultas diarias con 2.5 Pro en el caso de Pro, pensadas para que puedas realizar sesiones de trabajo intensas con la IA sin chocar constantemente con el límite de mensajes.
En términos de contexto, AI Pro amplía la ventana hasta aproximadamente 1 millón de tokens, lo que equivale a unas 1.500 páginas de texto o unas 30.000 líneas de código. Esto es crucial si necesitas subir grandes informes, manuales extensos, bases de código complejas o proyectos de investigación con muchísima información. Además, la compatibilidad de archivos es mayor: mientras que el plan gratuito se limita a documentos de texto, presentaciones y formatos básicos (DOC, DOCX, archivos PDF, RTF, PPTX, TXT, documentos de Google, etc.), con AI Pro puedes trabajar también con hojas de cálculo (XLS, XLSX, Google Sheets) y datos tabulados (CSV, TSV).
AI Pro no solo amplía los límites, también mejora la experiencia con herramientas específicas. Obtienes acceso completo a NotebookLM con cinco veces más límites en cuadernos, resúmenes de audio y recursos que en AI Plus, lo que te permite montar verdaderos centros de investigación dentro de la plataforma. También mejoras en cuanto a créditos para IA: los créditos mensuales para Flow, Whisk y otras herramientas suelen ser cinco veces superiores a los de AI Plus, lo que se traduce en mucha más capacidad para generar imágenes y vídeos.
A nivel de multimedia, AI Pro incorpora modelos como Veo 3 Fast, que permite generar varios vídeos al día (en algunos planes se habla de unos tres vídeos diarios con esta modalidad rápida), además de generación de imágenes a gran escala (hasta 1.000 imágenes diarias en determinadas configuraciones internacionales). También mantiene todas las ventajas de integración en Android: IA avanzada en Gmail, Documentos, Vids, Hojas de cálculo y resto de aplicaciones Google, de forma mucho menos limitada que en los planes básicos.
Por otro lado, AI Pro suele ir ligado a 2 TB de almacenamiento en Google One, lo que viene muy bien si trabajas con muchos archivos pesados, copias de seguridad de tu móvil Android, fotos y vídeos en alta resolución. Esta expansión de espacio en la nube es uno de los argumentos más fuertes si tienes ya tu Drive casi lleno o trabajas compartiendo proyectos con otros usuarios.
En algunos países, además, Google AI Pro añade funcionalidades extra como Gemini integrado en el navegador Chrome de escritorio, permitiendo usar la IA directamente sobre las páginas web que visitas. Y en el ecosistema Android, se aprovecha para ofrecer una experiencia más fluida y con mayor prioridad de recursos de servidor, reduciendo los tiempos de espera y mejorando la estabilidad en horas de máxima demanda.
Google AI Ultra: el nivel más alto para usuarios extremosGoogle AI Ultra es el plan más caro y completo de toda la oferta de Gemini, pensado para perfiles altamente avanzados, empresas pequeñas, creadores profesionales y usuarios que quieren el máximo nivel de acceso sin apenas restricciones. No está disponible en todos los países, pero sirve como referencia del techo de la gama.
En algunos mercados, AI Ultra tiene un precio en torno a los 249,99 dólares al mes (o aproximadamente 274,99 euros en determinados listados), aunque Google ha lanzado promociones temporales que rebajan este coste a unos 139,99 euros durante los primeros meses. En cualquier caso, es un plan que se coloca claramente en territorio profesional y corporativo.
En cuanto a capacidades, AI Ultra multiplica por mucho los límites del resto de planes. Hablamos de hasta 500 consultas diarias, generación de unas 1.000 imágenes por día, creación de cinco vídeos diarios con modelos como Veo 3 o Veo 3.1, y alrededor de 20 resúmenes de audio diarios. Además, se permiten hasta unos 200 informes de investigación generados cada día, lo que lo convierte en una herramienta brutal para proyectos de análisis masivo de datos.
Una de las grandes novedades asociadas a este plan es la función Deep Think, que utiliza ventanas de contexto especialmente grandes (en torno a 192.000 tokens en algunas configuraciones) para enfrentarse a consultas extremadamente complejas que exigen razonamiento extendido y pasos intermedios muy detallados. Esto es especialmente útil para investigación científica, análisis jurídico avanzado, auditorías de código de gran tamaño o proyectos empresariales de alto nivel.
Además, en algunas regiones la suscripción AI Ultra añade funcionalidades experimentales y ventajas adicionales como la creación de películas completas con Veo 3. También se suman beneficios de Google One de gran escala, con hasta 30 TB de almacenamiento en la nube y suscripción individual a YouTube Premium incluida, lo que refuerza su enfoque en creadores y profesionales del contenido.
En el ecosistema Android, AI Ultra está claramente orientado a quienes usan su móvil como centro de trabajo principal, grabación y edición de vídeo, gestión de proyectos y coordinación de equipos. Si solo vas a usar Gemini para consultas cotidianas o tareas académicas, este nivel es excesivo; pero para un perfil que depende de la IA en prácticamente todas sus tareas, puede tener sentido como coste de negocio.
Gemini 2.5 Flash, 2.5 Pro, 3 Pro y la importancia de la ventana de contextoMás allá de los precios, la clave para entender qué plan te conviene está en saber a qué modelo de Gemini tienes acceso y con qué límites de contexto. No es lo mismo usar Gemini 2.5 Flash en el plan gratuito que explotar Gemini 2.5 Pro o 3 Pro en un plan de pago.
Gemini 2.5 Flash es el modelo que Google describe como su mejor equilibrio entre precio y rendimiento: responde rápido, consume menos recursos y es ideal para tareas de alto volumen y baja latencia, como consultas cortas, pequeños resúmenes o respuestas rápidas en el día a día. Es el modelo que más vas a ver en el plan gratuito y en muchas funciones básicas.
Gemini 2.5 Pro, en cambio, es el modelo de pensamiento más potente que ha creado Google hasta ahora. Está diseñado para enfrentarse a problemas difíciles, programación compleja, razonamiento profundo y análisis de grandes bases de datos. En los planes de pago, especialmente en AI Pro y AI Ultra, obtienes acceso extendido a 2.5 Pro, con más consultas diarias, mayor prioridad y funciones especiales como Deep Research, que explora la web en profundidad para construir informes y resúmenes elaborados.
Con la llegada de Gemini 3 Pro, Google sigue esta línea ofreciendo un salto de calidad en capacidad de razonamiento y creatividad, y lo posiciona sobre todo en planes como Google AI Plus y AI Pro, con distintos grados de límites. En Android, esto se traduce en respuestas más coherentes, mejores resúmenes, ayudas de programación más fiables y un rendimiento más estable cuando trabajas con varios documentos o recursos a la vez.
La ventana de contexto, que en el plan gratuito ronda los 32.000 tokens y llega al millón de tokens en planes de pago como AI Pro o AI Ultra, marca la diferencia a la hora de tratar documentos extensos o proyectos de código grandes. Para entenderlo de forma sencilla: con el plan gratuito Gemini puede “leer” unas 50 páginas de golpe; con AI Pro, puede abarcar hasta 1.500 páginas y recordar relaciones y detalles entre ellas en una sola sesión de trabajo.
Esta diferencia de contexto es crucial en Android si, por ejemplo, subes apuntes, papers académicos, informes completos o repositorios de código desde tu móvil o tablet. En un plan básico, tendrás que trocear los documentos; en uno avanzado, puedes trabajar con todo el material de una tacada, lo que te ahorra tiempo y mejora la calidad del análisis que obtienes.
Qué plan de Gemini elegir para sacarle más partido en AndroidA la hora de elegir plan, lo que manda es la frecuencia y el tipo de uso que haces de la IA. No se trata tanto de tener el modelo más caro, sino de ajustar lo que pagas a lo que realmente necesitas en tu móvil Android.
Si solo usas Gemini para consultas ocasionales, ideas rápidas, traducciones breves o tareas muy ligeras, el plan gratuito es más que suficiente. Vas a notar los límites de mensajes y de contexto de vez en cuando, pero para un uso curioso y puntual, cumple de sobra.
Si ya utilizas la IA varias veces al día, por ejemplo para redactar correos en el móvil, crear textos para redes, preparar trabajos académicos o resumir documentos medianos, el salto a Google AI Plus tiene sentido. Por un precio moderado, ganas acceso a modelos más potentes, mejores límites y funciones multimedia como generación de imágenes y vídeo, además de 200 GB de almacenamiento y la posibilidad de compartir con tu familia.
Si tu caso es más profesional y dependes de la IA para programar, analizar bases de datos, elaborar informes densos, preparar contenido a gran escala o investigar temas complejos, entonces Google AI Pro es el que mejor encaja. El millón de tokens, los 2 TB de almacenamiento, NotebookLM sin apenas restricciones y los créditos ampliados para Flow y Whisk marcan una diferencia enorme en el día a día.
Finalmente, Google AI Ultra solo tiene sentido para usuarios extremos o pequeños equipos que requieren un acceso masivo a la IA: productoras de vídeo, despachos grandes, consultoras, laboratorios de investigación o creadores que generan contenido constantemente. Si no llegas a ese nivel de exigencia, es difícil amortizar su precio.
Con toda esta estructura de planes y precios, Google está intentando que cualquiera con un móvil Android pueda empezar con Gemini sin gastarse un euro, y que quien quiera ir dando pasos hacia un uso más serio tenga escalones claros en forma de AI Plus, AI Pro y AI Ultra. Entender bien qué ofrece cada uno en términos de modelo, límites, funciones y almacenamiento es lo que te va a ayudar a no quedarte corto ni pagar de más. Comparte la información para que más usuarios conozcan los precios y planes de Gemini en Android.
Google le ha vendido a Apple el diccionario pero es Cupertino quien escribe la novela. Gemini llega al iPhone con una correa muy corta y bajo un control absoluto
Llevábamos meses hablando de ello y al final los rumores tenían razón. Se ha confirmado que Apple y Google colaborarán para impulsar la próxima generación de Apple Intelligence. Pero quedarse en el titular de "Siri ahora usa Google" es rascar solo la superficie. Este acuerdo es mucho más complejo que una simple integración de software al estilo "Siri, pregúntale a ChatGPT".
Lo que Apple ha diseñado es una arquitectura de "triangulación" para utilizar la fuerza bruta de Google sin comprometer la privacidad ni el control del producto. Vamos a ver cómo funciona esta maquinaria por dentro y, sobre todo, por qué Gemini va a estar presente en tu iPhone sin estar presente.
Apple se queda con el modelo, pero no con las reglas de GooglePara entender por qué tu Siri no se comportará igual que el chatbot de Google, hay que ir a la documentación técnica. Según explica el experto Max Weinbach, Google entrega a Apple el modelo base de Gemini. Es un cerebro en bruto con una capacidad de cálculo inmensa y todo el conocimiento de internet comprimido, pero sin contexto ni instrucciones de comportamiento.
Google le ha vendido a Apple el diccionario, pero es Apple quien escribe la novela.Aquí es donde entra el equipo de Cupertino y su "arnés" (harness). Ellos realizan el postentrenamiento, educando al modelo para que entienda cómo funciona iOS, cuál es el tono de respuesta adecuado y qué puede y qué no puede hacer. Google pone el actor, pero Apple escribe el guion. Por eso, jamás verás un "Powered by Gemini". Apple ha licenciado Gemini 3 para convertirlo en su nuevo AFM (Apple Foundation Model).
{"videoId":"x9ndj38","autoplay":true,"title":"Así funciona Apple Intelligence Apple", "tag":"", "duration":"314"} Así decide Apple dónde se procesa cada peticiónLa gran duda con este movimiento siempre ha sido la privacidad. Para resolverlo sin perder potencia, han montado un sistema de tres capas.
Nivel 1: el portero local (On Device). Para lo cotidiano, tu iPhone no necesita a nadie. Pero ojo, el modelo pequeño (SLM) que corre aquí probablemente será una versión "destilada" y comprimida de esa tecnología de Gemini, adaptada para correr en el Neural Engine. Tareas como resumir notificaciones o reescribir textos serán rápidas y privadas.
Nivel 2: el búnker (Private Cloud Compute). Cuando hace falta más potencia, saltamos a la nube privada de Apple. Antes de enviar nada, se hace una "Validación de Dispositivo", un certificado criptográfico que asegura que tu iPhone es auténtico. Si pasa el corte, el servidor no guarda memoria. Procesa, envía y olvida.
Nivel 3: la fuerza de Gemini. Aquí se cierra la triangulación. Dentro de ese "búnker" seguro (Nivel 2), la gran novedad es que pasaremos a ejecutar el nuevo Apple Intelligence (Fundation Models) basado en Gemini 3. Es la pieza que faltaba: Apple pone el hardware y la seguridad, pero Google pone la lógica. No viajamos a servidores de Google. es el modelo de Google el que se integra en los servidores de Apple para darnos esa potencia extra para las peticiones más exigentes.
Y es que el acuerdo especifica que Apple no usa los "servicios" de Google, sino su modelo. Lo que Apple quiere demostrar es que pueden integran el mejor modelo disponible (Gemini 3) en su propio sistema. Que es posible usar la base de un LLM tan potente como Gemini sin que tus datos salgan del iPhone.
En Applesfera El acuerdo de Apple con Google para la IA puede arrojar dudas sobre la privacidad. Se despejan con tres palabras: Private Cloud ComputeGracias a ese proceso de "destilado", Apple va a coger la tecnología de Google y la va a comprimir para que corra en local. Es decir, vamos a tener una inteligencia similar a Gemini Nano ejecutándose offline. Eso rompe con la idea de que "IA potente" equivale obligatoriamente a "ceder tus datos a una granja de servidores". Apple conseguirá usar el cerebro de Google, pero encerrado en la caja fuerte del iPhone.
iOS 26.4 y iOS 27: una transición en dos tiemposEs importante matizar qué cambia ahora y qué cambia después. Con iOS 26.4, el objetivo urgente es salvar a Siri. La nueva Siri será la principal beneficiada de este cerebro de Gemini entrenado por Apple, tal y como reconoció Google.
Sin embargo, sería una locura cambiarlo todo de golpe. Es muy probable que el resto de funciones de Apple Intelligence (generación de imágenes, herramientas de redacción específicas, etc.) sigan usando los modelos actuales de Apple por ahora para no desestabilizar el sistema. El gran salto integral, donde Gemini potencie todo el ecosistema de forma transversal, seguramente se guarde para iOS 27. Ahora toca el "rescate" de Siri. Luego vendrá la evolución del resto.
Ahora bien, ¿cuándo vamos a poder probar todo esto? Apple no puede permitirse llegar a la WWDC de junio con los deberes sin hacer, así que el calendario está bastante ajustado.
La elegida para estrenar este nuevo cerebro será iOS 26.4. Apple ha cogido la costumbre de convertir las versiones "punto cuatro" en lanzamientos importantes (ya lo vimos con iOS 18.4) y este año repiten jugada. Si miramos el historial:
- iOS 18.4 beta 1: 21 de febrero
- iOS 17.4 beta 1: 24 de enero
- iOS 16.4 beta 1: 16 de febrero
Por lo que, si las matemáticas no fallan, estamos a poco más de un mes de ver la primera beta. Febrero será el momento de la verdad para los desarrolladores, con un lanzamiento final previsto para abril. Apple necesita que esta Siri esté rodada antes de presentar iOS 27 en junio. Y con el anuncio oficial de esta colaboración, todo está un paso más cerca.
En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone
En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él
(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); -
La noticia
Google le ha vendido a Apple el diccionario pero es Cupertino quien escribe la novela. Gemini llega al iPhone con una correa muy corta y bajo un control absoluto
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
.
Si hay una oferta interesante en los Apple Days de MediaMarkt es la de este MacBook que cuesta 759 euros
MediaMarkt ha finalizado su Día sin IVA, pero su campaña de Apple Days seguirá estando disponible hasta el próximo 16 de enero a las 09:00 horas. De entre todas las ofertas hay una que destaca por encima de las demás por su precio: se trata del MacBook Air M2 que ha bajado hasta los 759 euros en lo que es uno de los mejores precios que ha tenido la tienda hasta la fecha.
Un ordenador ligero y potenteEl MacBook Air M2 es un ordenador portátil de Apple que está disponible en MediaMarkt con una configuración más cercana a la que vemos en generaciones actuales, ya que en este caso viene con 16 GB de memoria unificada y con 256 GB de almacenamiento interno SSD.
{"videoId":"x8z9tre","autoplay":true,"title":"MacBook Air M2", "tag":"", "duration":"62"}Además de tener un precio bastante ajustado para lo que es este ordenador portátil, el MacBook Air viene acompañado del chip M2 de Apple, ofreciendo de esta forma un buen rendimiento a la hora de estudiar. Además, cabe mencionar que al venir con este chip es compatible con las funciones de Apple Intelligence.
También incorpora una buena pantalla Liquid Retina de 13,6 pulgadas que, junto a su peso de 1,24 kg, lo convierte en un buen equipo para llevar a cualquier lado de forma cómoda. Además, también viene con una buena batería que ofrece de forma teórica una autonomía de hasta 18 horas de reproducción de vídeo.
En Xataka Estos son los mejores chollos en tecnología que hemos encontrado hoy en Amazon, 13 de enero También te puede interesarAlgunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio económico a Applesfera. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.
Imágenes | Pedro Aznar, Apple
En Applesfera | Qué Mac comprar. Guía para elegir el ordenador de Apple que más se ajusta a tus necesidades
En Applesfera | ¿Te han regalado un Mac? Cinco accesorios imprescindibles para sacarle más provecho a tu nuevo ordenador
(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); -
La noticia
Si hay una oferta interesante en los Apple Days de MediaMarkt es la de este MacBook que cuesta 759 euros
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Alberto García
.
Se ha hecho de rogar casi un mes: Apple lanza la segunda beta de iOS 26.3 con la mirada puesta en la estabilidad (y en el futuro)
Se ha hecho de rogar, y mucho. Han pasado cuatro semanas desde que vimos la primera beta de iOS 26.3. Un lapso de tiempo más largo de lo habitual, pero que se entiende por las vacaciones de Navidad. Una vez entrado ya 2026 y recuperada la normalidad, la maquinaria ha vuelto a arrancar.
Apple ha lanzado por fin la segunda beta de iOS 26.3 para desarrolladores y en cuestión de horas llegará en su versión pública. Y aunque tuvimos un pequeño test de una beta dentro de otra beta, se esperaba con ganas la llegada de la beta 2 de iOS 26.3.
Pero lo más curioso de esta versión no es tanto lo que vemos en pantalla nada más instalarla, sino lo que esconde bajo el capó y lo que significa para el calendario de lanzamientos de este año. Tras un diciembre frenético con iOS 26.2 y los cambios en Liquid Glass, parece que enero toca poner orden y preparar el terreno para la llegada de la nueva Siri.
iOS 26.3 beta 2: nada nuevo a la vista, pero sí en el códigoTras instalar la beta de iOS 26.3 en nuestros iPhone, la sensación es la misma que en la beta 1. No hay cambios visuales o nuevas opciones en los menús. Apple ha aprovechado esta vuelta al trabajo para centrarse en lo que no se ve: corrección de errores y estabilidad tras el parón de diciembre.
{"videoId":"x9ndj38","autoplay":true,"title":"Así funciona Apple Intelligence Apple", "tag":"", "duration":"314"}Sin embargo, rascando un poco en el código interno de esta versión, sí que aparecen novedades interesantes sobre las comunicaciones. Se han encontrado referencias al cifrado de extremo a extremo para RCS. Esa mensajería tipo "iMessage" pero entre iOS y Android que llegó este pasado año.
Apple lleva tiempo callada con este tema, pero el código de esta beta 2 de iOS 26.3 incluye configuraciones para que las operadoras puedan gestionar este cifrado. Por lo que los mensajes, estos SMS vitaminados, entre ambas plataformas, preparan el terreno para ser más seguros.
El contexto de iOS 26.3: facilitar las cosas (incluso la salida)Si ampliamos la mirada a lo que trae iOS 26.3 en general, sumando lo que ya vimos hace un mes en la primera beta, vemos que es una actualización enfocada a la gestión y al cumplimiento de normativas. La función más destacada sigue siendo la nueva herramienta nativa para migrar de iPhone a Android. Apple la ha integrado en el sistema para que mover fotos, mensajes y claves sea más directo, sin depender de apps de terceros.
También se siguen puliendo detalles para usuarios europeos respecto a notificaciones en relojes inteligentes de otras marcas. Pensado para que puedan llegar notificaciones más completas a relojes tipo Galaxy Watch, o incluso el nuevo Pebble.
La calma antes de la tormenta de SiriMirando el calendario, todo apunta a que la versión final de iOS 26.3 estará lista para todos a finales de enero o principios de febrero. Es una actualización de transición, de esas que sirven para dejar el sistema estable y preparado.
Y esa estabilidad es vital, porque lo realmente grande se espera para después. Presumiblemente, iOS 26.4 será la versión que traiga la gran renovación de Siri de la que tanto se habla. Y más sabiendo que es oficial la alianza entre Google y Apple para llevarlo a cabo. De momento, con esta beta 2 de iOS 26.3 nos toca conformarnos con que el ciclo de actualizaciones ha vuelto a la normalidad y con que el sistema se siente sólido, que no es poco.
En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone
En Applesfera | Cómo instalar una beta de iOS 26.3 en el iPhone: paso a paso para hacerlo de una manera segura y oficial
(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); -
La noticia
Se ha hecho de rogar casi un mes: Apple lanza la segunda beta de iOS 26.3 con la mirada puesta en la estabilidad (y en el futuro)
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
.
Fue la ejecutiva que se atrevió a decir "no" a Steve Jobs y acabó despedida por ello. Tan solo quería salvar a Apple de la quiebra
Apple tuvo su propia "edad media". Una etapa oscura en la que la compañía rozó la bancarrota, arriesgándose a desaparecer o a ser malvendida a algún gigante de la tecnología a precio de saldo. Fueron los años posteriores al despido de Steve Jobs, un tiempo en el que los nuevos CEO acumulaban estrategias fallidas mientras la caja se vaciaba.
Fue en medio de esa tormenta cuando a Gil Amelio, CEO de Apple en 1996, se le ocurrió rescatar a una antigua compañera de batallas en National Semiconductor: Ellen Hancock. Poco sabía Gil Amelio entonces que ese fichaje, aunque no de la forma que él esperaba, acabaría siendo la pieza clave para la recuperación milagrosa de la empresa.
Una decisión drástica nada más aterrizarAmelio le entregó a Ellen Hancock las llaves de la tecnología de Apple: la nombró CTO (Chief Technology Officer) y le encomendó una misión que parecía imposible: finalizar el desarrollo de Mac OS Copland. Sobre el papel, este iba a ser el sistema operativo moderno que sucedería al ya vetusto Mac OS 7. Pero Ellen, lejos de seguir la corriente, hizo justo lo contrario: canceló el proyecto Copland por sorpresa.
Mac OS CoplandEllen no era una novata. Venía de la vieja escuela de IBM y tenía las ideas claras: Copland era un desastre irreparable. Según ella, la única salida viable no era arreglar lo que tenían, sino adoptar el núcleo de Solaris. El sistema de Sun Microsystems. Buscaba estabilidad y una base sólida de ingeniería, algo "serio" que pudiera competir en un mundo donde Windows NT empezaba a comerse el mercado profesional.
Ellen Hancock Solaris o NeXTSTEP: la encrucijada que trajo de vuelta a JobsCon Mac OS Copland enterrado, Apple se quedó sin plan B. Había que salir de compras: o se adquiría un sistema operativo externo para convertirlo en el futuro del Mac, o se moría en el intento. La apuesta personal de Ellen Hancock seguía siendo Solaris, pero en el horizonte apareció otra opción: comprar NeXT, la empresa que Steve Jobs había fundado tras su exilio. Ellen se opuso rotundamente. Para ella, la tecnología de Jobs era arriesgada e incompatible con su visión.
{"videoId":"x8ytpmm","autoplay":true,"title":"¡Hola! Soy un Mac y yo un PC", "tag":"Soy un Mac", "duration":"247"}Entonces, se formaron dos bandos: los pragmáticos que, como Ellen, defendían la robustez de Solaris. Y los que veían en NeXTSTEP la oportunidad de recuperar al hijo pródigo. Finalmente, la junta directiva se decantó por la segunda opción. Irónicamente, la firme oposición de Ellen forzó a la junta a tomar una decisión drástica que trajo a Jobs de vuelta a casa.
El desenlace estaba escrito. Nada más retomar el mando, Jobs hizo limpieza. Degradó a los defensores de Solaris (Ellen Hancock incluida), quienes acabaron saliendo de la compañía poco después. El nuevo "iCEO" tenía claro que el futuro de Apple se construiría sobre los cimientos de NeXT. El resto, desde el iMac hasta el iPhone, ya es historia.
NeXTSTEP vs Mac OS X Vida después de Apple: éxito, Wozniak y filantropíaLa carrera de Hancock no terminó con ese portazo. La ejecutiva demostró su valía aterrizando como CEO en Exodus Communications, una empresa de hosting con la que logró un crecimiento espectacular... hasta que el estallido de la burbuja "puntocom" se llevó por delante al sector en 2001.
Años más tarde, el destino quiso que se reencontrara con Steve Wozniak y su viejo aliado Gil Amelio para fundar Acquicor Management, un fondo de inversión tecnológico. Allí sirvió como máxima responsable de operaciones hasta su retiro definitivo en 2007. Desde entonces, se dedicó a formar parte de consejos administrativos y a la filantropía, llegando a donar medio millón de dólares para apoyar a comunidades desfavorecidas en EE.UU.
Finalmente, el 19 de abril de 2022, Ellen Hancock fallecía a los 79 años. Quizás su nombre no aparezca en las keynotes, pero su decisión de matar a Copland fue, paradójicamente, el primer paso para que Apple sea lo que es hoy.
En Applesfera | Nuevo MacBook Pro táctil con pantalla OLED - Todo lo que creemos saber sobre el próximo portátil profesional de Apple
En Applesfera | Nuevo macOS 27 - Todo lo que creemos saber sobre él
(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); -
La noticia
Fue la ejecutiva que se atrevió a decir "no" a Steve Jobs y acabó despedida por ello. Tan solo quería salvar a Apple de la quiebra
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Miguel López
.
Los iPhone correrán modelos de Gemini como IA nativa de Apple y hay dudas sobre la privacidad. Se resuelven muy rápido
Apple deshoja todas las dudas sobre el futuro de Siri y de su IA en general con una solución que, guste más o menos, garantiza una utilidad real acompañada de calidad. Es justo la razón por la que se retrasó el lanzamiento de la nueva Siri hace casi un año. Google será su socio, potenciando Apple Intelligence con modelos que actualmente impulsan a Gemini.
Al hilo de todo esto, es normal preguntarse dónde quedan los valores de privacidad de Apple al ir de la mano de un tercero. Más cuando sus modelos de IA se han diferenciado hasta ahora del resto por un procedimiento en el que los datos estaban a salvo. La respuesta la dio ya la propia Google en su comunicado oficial. Y son buenas noticias.
Private Cloud Compute seguirá siendo el motor de Apple Intelligence {"videoId":"x9u4ml2","autoplay":true,"title":"¿Gemini 3 supera a ChatGPT? Así es la nueva IA de Google", "tag":"Webedia-prod", "duration":"156"}Cuando Apple anunció Apple Intelligence en la WWDC24, sentó como un jarro de agua fría saber que solo sería compatible con modelos de iPhone 15 Pro y otros modelos que llegarían más adelante. Después supimos que se debía fundamentalmente a que se ejecutaba mayormente en local, por lo que exigía unos requisitos técnicos que, con una mala previsión, Apple no había integrado en dispositivos como los iPhone 15 y 15 Plus, así como otros anteriores.
Cuando los modelos instalados en el propio dispositivo no son capaces de ejecutar una acción, es cuando entran en juego los servidores propios de Apple y a los que conocen como Private Cloud Compute. Lo que en castellano sería Nube de Computación Privada viene a ser eso, un sistema de servidores accesibles por los dispositivos a distancia y que ejecutan de forma privada sus acciones.
Google ha confirmado explícitamente que "Apple Intelligence seguirá ejecutándose en los dispositivos de Apple y en Private Cloud Compute". Es decir, que nada cambia respecto a cómo se ejecutará la IA de Apple y, en consecuencia, tenemos garantizada una privacidad de los datos.
Y es que Private Cloud Compute es un sistema que no guarda información, no crea historiales y tampoco permite acceso a terceros a los datos procesados. De acuerdo a las explicaciones que en su día arrojó Apple, las peticiones se ejecutan de forma efímera y se eliminan tras completarse, haciendo que ni siquiera la propia Apple pueda ver su contenido.
En Applesfera Tres senadores de EEUU piden formalmente a Apple y Google que eliminen a X y Grok de sus tiendas de aplicaciones. Buena suerte con elloAparte, Apple abrió ese sistema a auditorías de expertos independientes, algo poco habitual en servicios de este tipo, y todo con el fin de demostrar que su arquitectura cumple con esas promesas de privacidad. De ese modo, aunque ahora vayan de la mano de Google, los datos seguirán siendo privados.
Lo que cabe esperar es que en esos servidores, en lugar de ejecutar modelos propios desarrollados por Apple, sean los de Google los que los integren. Pero garantizando un idéntico tratamiento al que hemos tenido hasta ahora. Y no solo en los iPhone, sino también en los iPad, Mac, Vision Pro y el resto de dispositivos en los que se integre Apple Intelligence.
En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone
En Applesfera | Visual Intelligence: qué es, para qué sirve y con qué modelos de iPhone es compatible
(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); -
La noticia
Los iPhone correrán modelos de Gemini como IA nativa de Apple y hay dudas sobre la privacidad. Se resuelven muy rápido
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
.
Ver los partidos del Real Madrid con las Apple Vision Pro va a ser una locura. Lo sé porque ya he visto los de la NBA
El pasado 9 de enero (curiosamente el mismo día que Steve Jobs presentó el iPhone en 2007) marcó un pequeño punto de inflexión en la forma de ver deporte desde casa. Ese día se emitió por primera vez un partido completo de la NBA en formato inmersivo para Apple Vision Pro, con un Lakers–Bucks que no era una demo ni un experimento puntual, sino un encuentro real, en directo y con todo lo que eso implica. Dos horas largas de baloncesto vividas desde una perspectiva que, hasta ahora, estaba reservada a quien podía pagar una entrada a pie de pista o a quien trabajaba allí.
Hay algo casi poético en que esta nueva etapa empiece con un partido normal de temporada regular. No unas finales, no un evento especial, sino baloncesto en estado puro. Quizás porque ahí es donde mejor se aprecia el cambio, cuando algo cotidiano se transforma sin necesidad de ser algo especial y demuestra su valor en la rutina. Un partido más, eso sí: como nunca. Curiosamente, el primer evento deportivo e inmersivo en tiempo real
Los usuarios de Apple Vision Pro fuera de Estados Unidos tuvimos que usar VPN y un NBA ID con un League Pass para poder acceder al partido desde España. La repetición de este evento, se puede ver desde cualquier parte del mundo 24 horas después, incluso aunque tengas un NBA ID gratuito. Por cierto, os pido disculpas por la calidad de las capturas de este artículo: están tomadas directamente usando una cámara sobre la lente del Vision Pro haciendo algún que otro truco, ya que visionOS lleva a negro cualquier contenido incluso aunque capturemos pantalla. Quería que vieseis el ambiente que se puede disfrutar desde el visor (aunque obviamente, en el Apple Vision Pro la calidad es increíblemente mejor y total).
El primer partido que no parecía televisiónLo que sucede al colocarte las Vision Pro y activar el modo inmersivo es que ya no estás delante del partido, sino dentro de él. Literalmente. La pista aparece a escala real, el pabellón te rodea y el cerebro tarda apenas unos segundos en aceptar esa nueva lógica espacial. El vídeo inmersivo en 180 grados, en 3D real y con una tasa de refresco muy elevada elimina por completo la sensación de marco.
Esa sensación de presencia se refuerza porque el cuerpo reacciona antes que la razón. Girar la cabeza para seguir una jugada, notar cómo un jugador atraviesa tu campo visual o escuchar al público reaccionar desde distintos puntos del entorno sucede de forma instintiva, sin aprendizaje previo, como si siempre hubiera sido así. Bueno, realmente, así ha sido siempre.
El modo inmersivo de Vision Pro coloca al espectador dentro del partido con realismo físico y espacial tan convincente que el cuerpo reacciona de forma natural, como si realmente estuviera allíEn un deporte como el baloncesto, donde las distancias son cortas y la acción constante, este cambio de perspectiva es demoledor. Percibes la altura real de los jugadores, la cercanía física de las canastas y la velocidad con la que se encadenan las jugadas. No estás observando una coreografía desde lejos, estás inmerso en ella y a veces mueves la cabeza instintivamente si tu cuerpo sospecha que ese rebote te puede pegar a ti.
La ingeniería invisible que lo hace posible (Imagen capturada fotografiando una de las lentes de Apple Vision Pro con una cámara, ya que no se pueden capturar directamente. La calidad real es en ultra alta resolución sin ningún tipo de distorsión.)Nada de esto funcionaría sin un trabajo técnico extremadamente afinado. La experiencia no se apoya en una única cámara llamativa, sino en un sistema completo de puntos de vista cuidadosamente escogidos. Cámaras bajo cada canasta, en la mesa de anotadores, una vista alta y abierta como la de una grada real, el túnel de jugadores y una cámara móvil a pie de pista.
Este planteamiento permite algo fundamental: no solo ves la acción, entiendes el contexto. Ves cómo se mueve el banquillo, cómo se preparan los jugadores para volver a la pista y cómo el pabellón nunca se detiene del todo. Esa continuidad refuerza la sensación de estar dentro de un evento vivo, pero es que es aún mejor: puedes estar en el mejor lugar del partido en cada momento, como si estuvieras allí.
La experiencia inmersiva se logra gracias a una realización técnica impecable, con múltiples cámaras estratégicas y señal de alta calidad que hacen sentir al espectador dentro del partidoTodo ello se sostiene sobre una señal de altísima calidad que mantiene nitidez, profundidad y estabilidad incluso en los momentos más frenéticos. No hay caídas visibles ni artefactos que rompan la ilusión. La tecnología cumple aquí su función más difícil: desaparecer. El cerebro se acaba acostumbrando a la sensación de presencia y es increíble como acabas creyendo de verdad que físicamente estás presente.
Sonido y narrativa pensados para estar ahí (Imagen capturada fotografiando una de las lentes de Apple Vision Pro con una cámara, ya que no se pueden capturar directamente. La calidad real es en ultra alta resolución sin ningún tipo de distorsión.)El sonido es el otro gran pilar de la experiencia inmersiva. No actúa como un simple acompañamiento envolvente, sino como una capa espacial plenamente integrada. El bote del balón llega desde la pista, el roce de las zapatillas se desplaza contigo y el murmullo del público tiene dirección y distancia reales.
En determinados momentos, la sensación es tan convincente que el cerebro duda. Busca referencias físicas conocidas, una mesa, una pared, cualquier elemento que confirme que sigues en casa. Esa pequeña disonancia es precisamente la prueba de que el sistema está funcionando como debe. Pero es que es aún más alucinante: puedes utilizar la corona digital para ampliar o reducir el nivel de inmersión, como si fuera un “ambiente” de visionOS. Esto significa que la pared de mi salón puede convertirse en un portal al partido mientras veo el resto de la casa y puedo - por ejemplo - ir a por palomitas. Absolutamente ciencia ficción.
El sonido espacial del Vision Pro potencia la inmersión hasta el punto de engañar al cerebro, y su narrativa sitúa al espectador dentro del partido, no frente a élA nivel narrativo, también hay un cambio claro: no se habla desde fuera del partido, sino desde dentro. Los comentaristas están a pie de pista, mirándote directamente, mientras la acción continúa detrás. Los gráficos flotan en el espacio como objetos tridimensionales que informan pero sin tapar la acción, formando parte del escenario. Aquí no hay una pantalla plana únicamente, la información la puedes tener flotando en todo el físico.
Una inmersión que no te obliga a aislarte (Imagen capturada fotografiando una de las lentes de Apple Vision Pro con una cámara, ya que no se pueden capturar directamente. La calidad real es en ultra alta resolución sin ningún tipo de distorsión.)Uno de los grandes aciertos es que la inmersión no es una jaula. Como he comentado, puedes vivir el partido completamente rodeado por el pabellón o reducirlo a una ventana espacial y seguir utilizando otras aplicaciones. Esa libertad es clave para entender Vision Pro como algo más que unas gafas de realidad virtual.
El Vision Pro ofrece una experiencia inmersiva adaptable y sin interrupciones, combinando realismo y multitarea con sensación de telepresencia realEsta flexibilidad hace que la experiencia se adapte a tu momento, no al revés. Puedes sumergirte por completo en un final apretado y, minutos después, ampliar tu espacio de trabajo sin salir del partido. No hay fricción ni sensación de ruptura. ¿Teletrabajar desde la cancha de los Lakers en pijama mientras LeBron James pasa delante de ti? Pues sí. De verdad que es una locura.
Personalmente, sigo pensando que el modo totalmente inmersivo es el que tiene todo el sentido. Es ahí donde el cerebro se rinde a la ilusión, te olvidas de donde estás y disfrutas de a donde parece que vas. Pero saber que puedes entrar y salir, cambiar de formato o multitarea sin esfuerzo refuerza la sensación de control y de madurez del sistema de Apple - que obviamente han esperado a alcanzar este nivel de perfección para lanzar los primeros eventos.
Cuando te quitas el visor y algo ha cambiado (Imagen capturada fotografiando una de las lentes de Apple Vision Pro con una cámara, ya que no se pueden capturar directamente. La calidad real es en ultra alta resolución sin ningún tipo de distorsión.)Cuando el partido termina y te quitas las Vision Pro, no recuerdas cifras técnicas sino momentos. Jugadas, miradas, silencios y estallidos de ruido. La tecnología desaparece del recuerdo y deja paso a la experiencia vivida, lo que se echa de menos aquí es acercarse con los amigos a un bar a comentar el partido: y es precisamente esa sensación de “acabo de vivir algo” que ocurre en la realidad física, la que también acaba pasando en estos eventos inmersivos.
No hay fatiga visual ni saturación, sino una pausa mental muy reconocible. Algo parecido a lo que se siente al salir de un cine después de una buena película o al volver a casa tras un concierto. El cerebro necesita recolocarse porque ha aceptado otra realidad durante un rato. Si fuera habitual en estos partidos, creo que si alguien me pregunta algo del partido en unas semanas, en un primer pensamiento rápido podría costarme identificar si realmente estuve allí o lo vi en este formato.
El contenido está creado exclusivamente para Apple Vision Pro. Tanto, que incluso los narradores se dirigen a nosotros como si físicamente estuviéramos allí. (Capturado desde la lente de Apple Vision Pro).Esa huella emocional es, probablemente, el mayor éxito de toda la propuesta. La tecnología deja de ser el centro del discurso y se convierte en un medio transparente, es puro estilo Apple. Es lo que esperábamos de ellos - pero sinceramente, este nivel de producción y calidad está a absolutamente otro nivel de cualquier competencia. No tiene nada que ver con otros sistemas que tienen eventos en realidad virtual: estos eventos inmersivos en Apple Vision Pro están producidos y pensados para la plataforma, no es solo un video en 3D. Es estar allí, pero a distancia.
Estadios sin paredes y el futuro de los eventos deportivos (Imagen capturada fotografiando una de las lentes de Apple Vision Pro con una cámara, ya que no se pueden capturar directamente. La calidad real es en ultra alta resolución sin ningún tipo de distorsión.)Mirando un poco más lejos, resulta inevitable pensar que esto es solo el principio. Si hoy puedes vivir un Lakers–Bucks desde casa con esta sensación de presencia, mañana el concepto se expande de forma natural a otros deportes y otros escenarios. No dejo de pensar en esto desde que viví esta experiencia.
Proyectos como el Bernabéu Infinito apuntan precisamente a eso: estadios que no terminan en sus gradas físicas. Espacios donde lo físico y lo digital se mezclan para que cualquier aficionado pueda sentirse dentro del estadio, aunque esté a miles de kilómetros.
Sin duda, el futuro de los eventos con telepresencia es éste.Pero muchísima atención: el futuro de los eventos deportivos no va de sustituir al estadio, sino de ampliarlo hasta hacerlo infinito. Este es exactamente el punto. Que bien lo definió Florentino. Se trata de amplificar la experiencia, no de escoger una u otra. Lo que empezó el 9 de enero con un partido de la NBA en Vision Pro no es solo una nueva forma de ver deporte. Es el primer paso hacia eventos sin aforo, sin distancia y sin paredes. Y una vez que pruebas cómo se siente estar ahí, aunque sea desde el sofá de casa, entiendes que esto es la antesala de algo enorme.
En Applesfera | "Es un proyecto que llevo muchos años persiguiendo". Florentino Pérez revela cómo quiere cambiar la forma de ver fútbol con Apple
(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })(); -
La noticia
Ver los partidos del Real Madrid con las Apple Vision Pro va a ser una locura. Lo sé porque ya he visto los de la NBA
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Pedro Aznar
.
Solo llamadas de emergencia en el móvil: causas y soluciones
Ver en la pantalla del móvil el aviso de «Solo llamadas de emergencia» suele ponernos en alerta al instante. El teléfono enciende, parece funcionar con normalidad, pero no deja llamar a nadie ni usar datos móviles y solo permite contactar con los servicios de emergencia. Aunque impone respeto, este mensaje es más común de lo que parece y, en la mayoría de los casos, tiene arreglo sin drama.
Este aviso significa que el dispositivo no ha conseguido registrarse en la red móvil de tu operador, aun cuando detecta antenas cercanas. Es decir, «ve» señal, pero no puede autenticarse con tu compañía. Las razones van desde un simple despiste con el modo avión o el PIN, hasta problemas con la tarjeta SIM, fallos de configuración, averías de la red o incluso daños físicos en el móvil. Vamos a repasar, paso a paso, todas las causas posibles y las soluciones más eficaces para que vuelvas a tener cobertura completa.
¿Qué significa realmente «Solo llamadas de emergencia»?Cuando aparece este mensaje, el teléfono te está indicando que no tiene servicio con tu red habitual, pero sí puede engancharse a cualquier red disponible únicamente para permitir llamadas a los números de emergencia (como el 112 o 911, según el país). El móvil no está necesariamente roto, simplemente no está autorizado a usar la red de tu operador en ese momento.
En la práctica, esto se traduce en que no podrás hacer llamadas normales, enviar SMS ni usar datos móviles, aunque veas barras de cobertura o el icono de señal. El sistema reserva el acceso exclusivamente para emergencias, por seguridad. Puede ocurrir en móviles Android, iPhone y prácticamente en cualquier marca, ya que depende de la conexión con la red, no del fabricante.
Causas más habituales del mensaje «Solo llamadas de emergencia»Detrás de este aviso pueden esconderse muchos motivos diferentes, desde los más tontos hasta problemas serios. Conviene repasarlos de forma ordenada para no volverse loco probando cosas al azar y poder descartar causas poco a poco.
1. Falta de señal o cobertura insuficienteLa explicación más simple suele ser la correcta: estás en una zona con cobertura prácticamente nula o muy débil. Garajes subterráneos, ascensores, túneles, algunas zonas rurales, playas alejadas o edificios con paredes muy gruesas pueden bloquear la señal.
En estas situaciones el móvil puede ver alguna antena, pero no logra establecer una conexión estable con tu operador. Por eso, se queda limitado a emergencias. Cuando te mueves unos metros, subes a la calle o cambias de zona, normalmente la señal vuelve y el mensaje desaparece solo.
2. Problemas con la tarjeta SIMOtra causa muy frecuente es que la tarjeta SIM esté mal colocada, sucia, doblada o directamente dañada. Si cambias mucho la SIM de un móvil a otro, la recortaste en su día o lleva muchos años contigo, es más fácil que aparezcan problemas.
Una SIM que no hace buen contacto puede provocar que el teléfono no la reconozca bien o la detecte de forma intermitente. En esos ratos en los que el móvil «pierde» la SIM, aparece el mensaje de solo llamadas de emergencia o incluso el clásico aviso de «Sin tarjeta SIM».
Además, algunos dispositivos muestran información clara en los ajustes; desde el menú de configuración puedes revisar el estado de la tarjeta SIM (intensidad de señal, red, si el servicio está activo, etc.). Si ahí aparece como inactiva, sin red o con errores, el problema probablemente esté en la propia tarjeta.
3. Tarjeta SIM inactiva, bloqueada o sin PINNo basta con que la SIM esté físicamente bien colocada: también debe estar activada y correctamente desbloqueada. Si la línea está recién dada de alta, si has hecho una portabilidad reciente o si has cambiado de operadora, puede que la SIM aún no esté plenamente activa en la red.
Otro clásico es olvidarse del código PIN. Si al encender el móvil no introduces el PIN (o lo introduces mal varias veces y pasas a necesitar el PUK), el teléfono no tendrá acceso a la red móvil y solo te dejará hacer llamadas de emergencia, aunque puedas usar WiFi sin problemas.
También puede ocurrir lo contrario: que hayas desactivado la petición de PIN en el pasado y ahora el teléfono ni siquiera te lo pida al iniciar, pero la tarjeta tenga algún problema de bloqueo desde la operadora. En estos casos, conviene entrar a los ajustes de Seguridad o Bloqueo de tarjeta SIM para revisar si está todo en orden o volver a activar/desactivar el PIN.
4. Configuración de red incorrectaEn muchas ocasiones el fallo viene de una mala configuración interna del móvil: el tipo de red elegido, el operador seleccionado o la forma en que se conecta a las antenas. Cualquier ajuste incorrecto puede impedir que el dispositivo se registre correctamente en la red, aunque esté justo debajo de una antena.
Algunos ejemplos habituales son tener fijado un modo de red incompatible con la zona (por ejemplo, solo 3G en una zona donde prácticamente todo es 4G/5G), o al revés, estar forzando 5G en un lugar donde apenas llega 3G. También puede que el teléfono no tenga activado el modo automático de selección de red y esté intentando engancharse a un operador incorrecto o antiguo.
Si sospechas que el problema es un fallo de registro, en Android hay guías prácticas para solucionar problemas de registro en la red que te pueden orientar paso a paso.
5. Modo avión activado sin darte cuentaParece una tontería, pero el modo avión es responsable de muchos quebraderos de cabeza. Es muy fácil activarlo por error con un gesto o al tocar el panel de accesos rápidos, y al hacerlo se desactivan por completo la red móvil, el WiFi y el Bluetooth (salvo que vuelvas a activarlos manualmente).
Si tienes el modo avión encendido, el móvil no se conectará a ninguna red celular. En algunos modelos, aun así, puede seguir mostrando el mensaje de solo llamadas de emergencia, lo que confunde bastante. Basta con abrir la barra de notificaciones o el centro de control y deshabilitar el icono del avión para recuperar la red. Si sueles activarlo por error, considera configurar un modo especial en tu Android para evitar activaciones accidentales.
6. Fallos o caídas de la red del operadorA veces el problema no es tu móvil, ni tu SIM, ni tu configuración: es la propia compañía. Las operadoras realizan mantenimientos, cambios de antenas o sufren averías puntuales que pueden dejar sin servicio a una zona completa durante minutos u horas.
En estos escenarios, verás el mensaje de solo llamadas de emergencia y no servirá de mucho tocar ajustes. Lo más práctico es comprobar si otras personas con tu misma compañía tienen el mismo problema, mirar en redes sociales (Twitter/X es muy útil para ver quejas en tiempo real) o llamar a la operadora desde otro teléfono para confirmar si hay una incidencia general.
7. Línea suspendida, prepago sin saldo o bloqueos administrativosOtro motivo menos técnico y más «de papeleo» es que tu línea esté parcialmente cortada por la operadora. Esto pasa si tienes facturas pendientes, si hay algún problema con un pago a plazos del terminal, si estás en pleno proceso de portabilidad o si tu línea de prepago lleva demasiado tiempo sin recarga.
En bastantes casos la compañía permite que el móvil siga haciendo únicamente llamadas de emergencia, pero desactiva el resto de servicios de voz y datos. También puede ocurrir que la SIM esté asociada a un teléfono reportado como robado y el operador decida bloquear el IMEI en su base de datos, dejando el dispositivo prácticamente inservible para cualquier línea de esa red.
8. Roaming deshabilitado al viajar al extranjeroSi el problema aparece justo cuando aterrizas en otro país, casi seguro que el origen está en el roaming o itinerancia de datos. Aunque tu tarifa incluya uso en el extranjero, debes tener activado el roaming tanto en tu compañía como en el propio teléfono.
Sin esa itinerancia habilitada, tu móvil verá antenas de otros operadores, pero no podrá registrarse en ninguna red extranjera, por lo que se quedará bloqueado en el modo de solo llamadas de emergencia. Además, muchas veces es necesario reiniciar el dispositivo al llegar al país para que se negocie correctamente la conexión.
9. Carcasa, bandeja SIM o daños físicos en el teléfonoNo todo es software: los problemas físicos también cuentan. Algunas fundas gruesas o con elementos metálicos incorporados pueden empeorar notablemente la cobertura. Al quitarlas, en cuestión de segundos, suele mejorar la señal.
También puede dañarse la propia bandeja donde insertas la tarjeta SIM. Un golpe, una caída o meter a presión la aguja pueden deformarla ligeramente y hacer que la tarjeta no haga buen contacto. Cuando ni tu SIM ni otras tarjetas funcionan en tu móvil, pero tu SIM sí va bien en otro teléfono, es cuando hay que sospechar de la bandeja o de la antena interna.
Si el dispositivo se ha mojado, se ha llevado un buen golpe o ha empezado a dar problemas justo tras una caída, es muy posible que la antena, el módulo de radio o algún componente de la placa se hayan resentido. En este escenario, poco vas a resolver desde casa más allá de pruebas básicas.
10. Inhibidores de señal y zonas con restricción de comunicacionesExisten lugares donde la señal se bloquea de forma intencionada mediante inhibidores de frecuencia. Suele pasar cerca de comisarías, edificios oficiales, eventos de alto riesgo, cárceles o determinados recintos donde se quiere evitar el uso de móviles para activar dispositivos de forma remota o coordinar actividades.
Si estás cerca de uno de estos puntos, notarás que el móvil pierde la red normal y solo permite llamadas de emergencia, aunque a simple vista no haya edificios que bloqueen la señal. En estos casos no hay nada que puedas hacer salvo alejarte unos cientos de metros y esperar a que la cobertura regrese.
11. Errores de software, actualizaciones pendientes y apps conflictivasOtra posibilidad es que el problema venga de dentro del propio sistema: una actualización a medio instalar, un bug del firmware, ajustes de red corruptos o incluso una app que se haya puesto demasiado «mandona» con los permisos.
Algunas aplicaciones de seguridad, VPN, gestión de red o incluso APKs instaladas desde sitios dudosos pueden interferir con la gestión de llamadas o con la conexión de datos, provocando comportamientos raros, entre ellos que el móvil pierda el registro en la red y quede solo para emergencias.
Cuando se acumulan muchas actualizaciones sin aplicar o el sistema hace tiempo que no se reinicia, también aumentan las probabilidades de fallos de este tipo. Mantener el software al día y hacer un reinicio periódico ayuda a evitar conflictos internos.
12. Bloqueo por IMEI o posible móvil robadoSi has comprado el teléfono de segunda mano, en webs de anuncios o en sitios de dudosa reputación, cabe la posibilidad de que el dispositivo tenga el IMEI bloqueado por robo o pérdida. En ese caso, al intentar conectarse a la red, la operadora lo rechaza y el terminal se queda sin servicio, aunque detecte antenas.
Para comprobarlo puedes marcar en el teléfono el código *#06#, apuntar el número IMEI que aparezca y consultarlo con tu compañía. Ellos te podrán decir si figura como bloqueado en su base de datos. Si es así, lamentablemente poco podrás hacer salvo intentar resolverlo con el vendedor o con la marca si procede.
13. Ataque cibernético o malware en el dispositivoAunque no es lo más habitual, tampoco es ciencia ficción: un virus, una app maliciosa o un acceso no autorizado al móvil pueden cambiar ajustes de red, bloquear llamadas o modificar permisos de forma que el teléfono termine funcionando solo para emergencias.
Si has instalado recientemente APKs de repositorios no oficiales, apps que piden permisos extraños o notas comportamientos raros (llamadas que se cortan, ajustes que cambian solos, anuncios invasivos), conviene hacer un análisis con un antivirus de confianza, revisar las apps instaladas y desinstalar cualquier aplicación sospechosa. También es recomendable proteger tu móvil con soluciones de seguridad fiables para evitar este tipo de problemas.
Soluciones básicas y ajustes que debes probarAntes de entrar en medidas drásticas, lo sensato es ir de menos a más. La gran mayoría de los casos se resuelven con unas cuantas comprobaciones sencillas que puedes hacer tú mismo sin perder datos ni garantía.
1. Reinicia el móvil y juega con el modo aviónLo primero es siempre lo más simple: un reinicio del dispositivo. Apaga el móvil por completo, espera unos segundos y vuelve a encenderlo. Esto limpia procesos bloqueados y obliga al teléfono a negociar de nuevo la conexión con la red.
Un truco muy efectivo es combinarlo con el modo avión: activa el modo avión desde el panel de accesos rápidos, espera unos segundos, reinicia el móvil con el modo avión activado y, cuando haya arrancado del todo, desactívalo. Este proceso fuerza una reconexión limpia con las antenas y a menudo hace desaparecer el mensaje de solo llamadas de emergencia.
2. Revisa la tarjeta SIM: posición, limpieza y pruebas cruzadasEl siguiente paso es comprobar a fondo la SIM. Apaga el móvil, extrae la bandeja y revisa que la tarjeta esté bien alineada, sin dobleces ni golpes visibles. Pásale suavemente una goma de borrar limpia por la zona dorada (los pines) para quitar suciedad o grasa, sin apretar demasiado.
Después, vuelve a colocarla asegurándote de que encaja perfectamente en la bandeja y que esta entra recta en el teléfono, sin forzar. Una vez encendido, introduce el PIN si lo pide y observa si la red vuelve a la normalidad.
Si sigues igual, haz una prueba cruzada: pon tu SIM en el teléfono de otra persona y mete en tu móvil la SIM de ese amigo o familiar. Si tu tarjeta tampoco funciona en el otro dispositivo, casi seguro que está dañada o bloqueada y necesitas un duplicado de tu operadora. Ahora bien, si la otra SIM tampoco funciona en tu móvil, el fallo apunta a la bandeja, la antena o la placa del dispositivo.
3. Comprueba cobertura y prueba sin fundaColócate en un lugar lo más abierto posible: cerca de una ventana, en la calle o en una zona alta. Observa las barras de señal y, si puedes, pregunta a alguien cercano con tu misma compañía si tiene buena cobertura en ese punto.
Aprovecha también para quitar la carcasa o funda que lleves puesta, sobre todo si tiene partes metálicas, imanes o es especialmente gruesa. Notarás en seguida si la señal mejora tras retirarla. En entornos complicados (rurales, edificios blindados, estaciones subterráneas) quizá tengas que moverte un poco hasta que las barras de cobertura empiecen a subir poco a poco. En zonas muy remotas existen servicios como el SOS por satélite que pueden ayudar en casos extremos.
4. Ajusta el tipo de red y el operador en Android e iPhoneEs fundamental comprobar que el móvil está usando la configuración de red adecuada. En Android, ve a los Ajustes y entra en el apartado de Conexiones, Red móvil o Wi‑Fi e Internet (el nombre cambia según la marca). Ahí encontrarás las opciones de SIM y red, donde deberías dejar activado el modo de red preferida en automático con 4G o 5G si tu móvil lo soporta.
Dentro de ese mismo menú deberías ver el apartado de Operadores de red. Lo recomendable es mantener activada la selección automática, pero si tienes problemas, puedes desactivarla un momento y elegir manualmente tu operador en la lista. A veces, forzar esta búsqueda manual hace que el teléfono vuelva a registrarse correctamente.
En iPhone, entra en Ajustes > Datos móviles y revisa opciones como Voz y datos, selección de red y Llamadas Wi‑Fi. Deja la selección de red en automática, prueba a desactivar temporalmente las llamadas Wi‑Fi si las tienes activadas y asegúrate de estar usando el modo de red compatible con tu operador y tu zona.
Si sospechas que el problema viene de la red más alta (por ejemplo, 5G inestable), puedes fijar temporalmente un modo inferior: bajar de 5G a 4G o incluso a 3G para ver si así recuperas servicio. No es lo ideal a largo plazo, pero puede sacarte del apuro en zonas con mala cobertura de las redes más modernas.
5. Habilita el roaming si estás en el extranjeroSi estás de viaje fuera de tu país, revisa tanto en la app de tu operadora como en los ajustes del teléfono que el roaming está activado. En Android y iOS deberás buscar la opción de Itinerancia de datos / Roaming de datos dentro de los ajustes de red móvil y marcarla como activa.
Después de cambiar este ajuste es muy recomendable apagar el móvil unos minutos y volver a encenderlo. Al hacerlo, el dispositivo volverá a negociar la conexión con las redes locales y, si tu tarifa lo permite, debería registrarse en alguna red asociada y dejar atrás el mensaje de solo llamadas de emergencia.
6. Restablece los ajustes de redCuando has tocado muchos ajustes a lo largo del tiempo o has tenido problemas con APNs, VPN o redes WiFi, puede que la configuración interna esté hecha un lío. En ese punto conviene hacer un restablecimiento de los ajustes de red, que borra configuraciones de WiFi, Bluetooth y móviles, pero no tus fotos ni tus apps.
En Android suele encontrarse en Ajustes > Sistema o en Información del teléfono, dentro de un apartado llamado Opciones de recuperación, Restablecer o similar. Allí verás una opción para restablecer Wi‑Fi, datos móviles y Bluetooth. En iPhone, está en Ajustes > General > Transferir o restablecer > Restablecer > Restablecer ajustes de red.
Tras hacerlo, el móvil se reiniciará y tendrás que volver a introducir contraseñas WiFi y algunos ajustes, pero si el problema era un conflicto de configuración, lo normal es que la conexión vuelva a funcionar con normalidad.
7. Actualiza el sistema y los ajustes de operadorComprueba si tienes actualizaciones de sistema pendientes. Muchas incluyen mejoras específicas para la gestión de redes móviles, corrección de errores de conexión o nuevos perfiles de operadores. En Android, la opción suele aparecer en Ajustes > Sistema > Actualización de software (el nombre cambia según la capa); en iOS, en Ajustes > General > Actualización de software.
En algunos móviles, al introducir la SIM se descargan automáticamente los ajustes de operador mediante SMS o notificación. Si no se han aplicado bien o los has rechazado en su momento, puede que la configuración no sea la correcta. Ante la duda, contacta con tu compañía para que te los vuelvan a enviar o te indiquen los parámetros exactos de APN y red.
8. Comprueba el estado de tu línea con la operadoraSi después de todo sigues atascado en solo llamadas de emergencia, toca descartar que el problema venga de la compañía. Desde otro teléfono (o un fijo) llama al servicio de atención al cliente y pide que revisen si tu línea está activa y sin bloqueos, si hay incidencias en tu zona o si tu número está asociado a algún tipo de restricción.
En líneas de prepago, verifica que tengas saldo disponible o que la tarjeta no haya caducado por llevar mucho tiempo sin recargar. En contratos con móviles a plazos, pregunta si todo está correcto con los pagos, ya que algunas operadoras bloquean el servicio si hay cuotas impagadas o problemas de facturación.
9. Analiza el móvil en busca de malware o apps problemáticasSi sospechas de un posible ataque o de una app conflictiva, instala un antivirus de confianza desde la tienda oficial y analiza el dispositivo. Después, revisa manualmente la lista de aplicaciones instaladas, sobre todo las más recientes, las que no recuerdas haber descargado o las que piden permisos excesivos relacionados con llamadas, SMS o ajustes de sistema.
Elimina cualquier APK que hayas instalado desde páginas raras y desinstala apps que gestionen de forma agresiva la conectividad, la seguridad o la VPN. En algunos casos, arrancar el móvil en modo seguro (desactivando apps de terceros) puede ayudarte a aislar si el problema desaparece sin ciertas aplicaciones.
Medidas avanzadas cuando nada funcionaSi has probado todo lo anterior y tu móvil sigue empeñado en quedarse en «Solo llamadas de emergencia», toca ir un paso más allá. A partir de aquí, las soluciones son algo más radicales y conviene usarlas con cabeza, pero pueden marcar la diferencia entre un móvil «muerto» y uno plenamente funcional.
1. Probar otra SIM y descartar fallo de hardwareAunque ya hemos mencionado la prueba cruzada, aquí es clave hacerlo de forma sistemática. Prueba, si puedes, varias tarjetas SIM de diferentes operadores en tu móvil. Si ninguna funciona, mientras que esas mismas tarjetas sí funcionan en otros teléfonos, el diagnóstico es claro: el problema está en tu dispositivo.
En ese caso, lo más probable es que la bandeja esté dañada, la antena interna se haya deteriorado o haya algún fallo en el módulo de radio o en la placa base. Son averías que, por lo general, requieren la intervención de un servicio técnico, ya sea oficial de la marca o un taller especializado.
2. Verificar el IMEI con la compañíaAntes de lanzarte a formatear o a pagar una reparación cara, conviene salir de dudas con el IMEI. Marca *#06# en la app de Teléfono y apunta el número que aparezca. Llama a tu operadora y pídeles que comprueben si ese IMEI está bloqueado por robo, pérdida o incidencia.
Si el IMEI está limpio, podrás seguir buscando soluciones de software o hardware. Si está bloqueado, tendrás que aclarar la situación con quien te vendió el móvil o, si procede, con el fabricante o con las autoridades, ya que en esos casos el bloqueo no se resuelve desde ajustes del usuario.
3. Formatear el teléfono y dejarlo de fábricaCuando ya has descartado bloqueos de la operadora, problemas de SIM y errores de configuración, la última bala a nivel de usuario es el restablecimiento completo de fábrica. Esto borra todas tus apps, cuentas y datos personales, y deja el móvil como recién sacado de la caja a nivel de software.
Antes de hacerlo, realiza una copia de seguridad de fotos, contactos, documentos y chats. Luego, en Android, ve a Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento (o similar) y elige «Restablecer todos los datos» / «Borrar todos los datos». En iPhone, entra en Ajustes > General > Transferir o restablecer > Borrar contenidos y ajustes, introduce tu código o contraseña de Apple ID y confirma.
El proceso puede tardar varios minutos. Cuando termine, configura el móvil desde cero, introduce la SIM y comprueba si, sin restaurar aún copias de seguridad ni apps, consigue registrarse en la red con normalidad. Si ni así lo hace, prácticamente seguro que hablamos de un problema físico.
4. Acudir al servicio técnico y valorar reparación o cambioSi después de todos estos pasos sigues sin poder hacer llamadas normales, ha llegado el momento de tirar de garantía o recurrir a un técnico. Si el teléfono está dentro del periodo de garantía legal, contacta con el soporte oficial de la marca o con la tienda donde lo compraste para tramitar la revisión y reparación sin coste (si el fallo no se debe a un mal uso evidente).
Si ya no tiene garantía, puedes llevarlo a un servicio técnico oficial o uno de confianza. El coste de la reparación dependerá de la pieza dañada (bandeja SIM, módulo de antena, placa base, etc.), pero suele moverse en un rango que puede hacerte plantearte si merece la pena pagar o si compensa más ahorrar ese dinero para un móvil nuevo con mejor batería, más actualizaciones y sin problemas de cobertura.
Consejos para prevenir que vuelva a ocurrirAunque nadie está a salvo al 100 % de ver algún día el mensaje de solo llamadas de emergencia, sí puedes reducir bastante las probabilidades siguiendo una serie de buenas prácticas de mantenimiento y uso de tu smartphone.
Mantén siempre el móvil actualizado a la última versión de software estable, evita golpes fuertes y exposiciones a humedad, y protege el dispositivo con fundas y protectores, pero sin abusar de carcasas metálicas o con imanes que puedan fastidiar la señal.
Cada cierto tiempo, retira la SIM con cuidado y limpia suavemente los contactos dorados, revisa que la bandeja no esté dañada y evita estar cambiando la tarjeta de móvil constantemente de un terminal a otro salvo que sea indispensable.
Desconfía de aplicaciones de fuentes sospechosas o APKs externas que prometen milagros; pueden traer malware y liarte la conectividad. Controla también las apps que trabajan con la red (VPN, firewalls, gestores de datos), asegurándote de que estén bien configuradas y no bloqueen sin querer la conexión móvil.
Cuidando la SIM, protegiendo el hardware, manteniendo el sistema al día y sabiendo qué ajustes tocar cuando aparezca el mensaje, tendrás muchas más papeletas de que tu móvil vuelva a funcionar con normalidad en cuestión de minutos y no se quede permanentemente atrapado en ese inquietante «Solo llamadas de emergencia». Comparte la información y ayuda a otros usuarios a conocer este tema.
Cómo funciona la traducción en tiempo real durante las llamadas
Hoy en día, hablar con alguien que no comparte nuestro idioma ya no es un problema tan grande como antes. Entre móviles, auriculares inteligentes, aplicaciones y plataformas de contact center, la traducción en tiempo real durante llamadas y chats se ha convertido en una realidad muy madura, tanto para uso personal como profesional.
Detrás de esa “magia” hay un cóctel de inteligencia artificial, reconocimiento de voz, traducción automática y síntesis de voz que trabaja a toda velocidad mientras hablamos. En este artículo vas a ver con detalle cómo funciona todo ese proceso, qué tipos de herramientas existen (desde iPhone, Pixel o Galaxy hasta soluciones de call center como Fonvirtual, Ringover o XCALLY y dispositivos como Timekettle), sus ventajas, límites y en qué casos tiene sentido apostar por opciones gratuitas o de pago.
¿Qué es exactamente la traducción en tiempo real en llamadas?Cuando hablamos de traducción en tiempo real durante llamadas nos referimos a cualquier sistema capaz de escuchar lo que dice una persona, transcribirlo, traducirlo y devolverlo como texto o como voz en otro idioma prácticamente sin retraso. El objetivo es que ambos interlocutores puedan charlar con naturalidad aunque no compartan la misma lengua, ya sea en una llamada telefónica clásica, una videollamada o un chat de mensajería.
Estos sistemas pueden funcionar dentro de apps de teléfono (como en los Google Pixel o algunos Galaxy), integrados en plataformas de contact center en la nube (Fonvirtual, Ringover, XCALLY), embebidos en auriculares y hubs de interpretación (Timekettle W4 Pro, X1) o incluso en aplicaciones de mensajería y traducción como ITourTranslator o Google Translate, con distintas capas de automatización y fluidez.
La clave es que, a diferencia de los métodos tradicionales con intérpretes humanos, la IA permite traducciones instantáneas y contextuales, lo bastante rápidas para sostener una conversación continua sin tener que ir “a trompicones” frase a frase.
Cómo funciona la traducción automática en llamadas paso a pasoEn la mayoría de soluciones modernas el flujo es muy parecido, aunque se combine de forma diferente según el proveedor. A grandes rasgos, una llamada traducida en tiempo real sigue estos pasos:
- Captura de audio: el sistema escucha lo que dice el cliente o el agente a través del micrófono del teléfono, auriculares o dispositivo de interpretación.
- Reconocimiento automático del habla: una IA de reconocimiento de voz convierte la voz en texto (transcripción), detectando además el idioma y, en algunos casos, el acento.
- Traducción automática: ese texto se envía a un motor de traducción (propio o de un proveedor cloud como Google Cloud o AWS), que genera la versión en el idioma del otro interlocutor manteniendo lo mejor posible sentido, contexto y matices.
- Conversión a voz o presentación en texto: la traducción resultante se muestra al agente en forma de texto, o se sintetiza en voz (con tecnología de texto a voz) para que el otro participante reciba el mensaje hablado en su idioma.
- Intercambio continuo: el proceso se repite en ambos sentidos decenas de veces por minuto, permitiendo que ambos hablen y escuchen la traducción casi al momento.
En soluciones empresariales como Fonvirtual o Ringover este proceso está totalmente integrado: el cliente llama en su idioma, el agente habla en el suyo, y la plataforma se ocupa de transcribir, traducir y devolver la respuesta traducida sin que ninguno tenga que cambiar de herramienta ni hacer malabares.
Traducción en tiempo real en contact centers: Fonvirtual, Ringover y XCALLYEn el entorno empresarial, las herramientas de traducción en tiempo real están muy ligadas a los cloud contact centers, donde se gestionan llamadas, chats y mensajes de clientes en múltiples idiomas. Varias soluciones han incorporado ya este tipo de IA para que los agentes puedan atender a usuarios de todo el mundo sin necesidad de dominar sus lenguas.
Fonvirtual: IA para llamadas y mensajería con traducción automáticaFonvirtual ofrece un sistema de traducción automática en llamadas con IA pensado para empresas que atienden a clientes internacionales. El funcionamiento es muy transparente para el usuario y se resume en un escenario típico: el cliente llama en francés, el agente solo habla español, y la plataforma se encarga de que ambos se entiendan.
En una llamada con Fonvirtual, el flujo básico es el siguiente:
- El cliente llama a un número de la empresa, que puede ser local de su país gracias a la numeración internacional.
- El agente contesta en su idioma nativo y activa la funcionalidad de traducción automática.
- La IA de Fonvirtual transcribe y traduce en tiempo real lo que dice cada uno, mostrando al agente el contenido en su idioma y devolviendo al cliente la respuesta en el suyo.
- Ambos hablan con normalidad, sin parar cada dos frases y sin necesidad de intérprete humano, manteniendo una conversación fluida.
Además, la traducción automática de Fonvirtual no se limita a la voz. En mensajería (chat web, WhatsApp y herramientas internas), el flujo se adapta al texto:
- El cliente escribe en cualquier idioma desde el chat de la web o por WhatsApp.
- La IA detecta el idioma y entrega al agente el mensaje traducido a su lengua.
- El agente responde en su idioma y la plataforma traduce al instante al idioma del cliente.
- La conversación fluye como si ambos compartieran idioma, sin esperas ni copia-pega manual a traductores externos.
Este enfoque combina traducción simultánea y numeración internacional, de forma que el cliente marca un número local, es atendido desde cualquier país y, aun así, puede hablar o escribir en su idioma con una experiencia muy cercana y profesional.
Fonvirtual, además, integra funciones avanzadas de analítica y transcripción: los negocios pueden acceder a transcripciones completas, realizar análisis de sentimiento, detectar género de la voz y revisar métricas clave para optimizar la atención al cliente. Esta capa de IA conversacional convierte cada llamada traducida en una fuente de datos accionables para mejorar procesos y argumentarios.
Ringover Empower: traductor de llamadas y videollamadasRingover, con su solución Empower, incluye un add-on de traductor de llamadas de voz orientado a empresas que operan en varios mercados y quieren ayudar a sus agentes a negociar, atender y cerrar ventas sin miedo a los malentendidos.
Al activar este componente, cuando un agente recibe una llamada en otro idioma, la plataforma puede mostrar en tiempo real el audio como texto traducido a español, francés o inglés (los idiomas que cubre la herramienta). Esto alivia la presión de tener que entender todo al vuelo, sobre todo cuando hay mala conexión o nervos.
Entre las funciones destacadas de esta solución se encuentran:
- Traducción simultánea en llamadas de voz: el audio que llega se procesa y aparece en pantalla como texto, traducido al idioma elegido por el agente.
- Transcripción descargable en origen y destino: se pueden exportar las transcripciones tanto en el idioma original como en el idioma traducido, lo que ayuda a documentar negociaciones, incidencias y acuerdos.
- Compatibilidad con varios canales: además de la llamada, se apoya en otras herramientas del contact center cloud de Ringover, integrando funciones de prospección comercial y sales enablement.
Para videollamadas, Ringover propone apoyarse en apps especializadas como ITourTranslator, que se integra con herramientas de mensajería (WhatsApp, Telegram, WeChat, etc.). En este caso, la app escucha lo que se dice en la videoconferencia y:
- Muestra el texto traducido en pantalla cuando habla el interlocutor extranjero.
- Lee en voz alta tu mensaje traducido cuando tú hablas, para que la otra persona lo escuche en su idioma.
Además, Ringover detalla cómo aprovechar Google Translate para llamadas, usando el modo conversación y el micrófono del móvil para obtener traducciones instantáneas mientras se sostiene una llamada tradicional. No es tan limpio ni tan integrado como una solución nativa de contact center, pero sirve como apoyo puntual.
XCALLY: Traductor en Tiempo Real para voz y canales digitalesXCALLY incorpora un Real Time Translator que permite traducir tanto mensajes de texto como llamadas de voz dentro del contact center. A partir de versiones recientes del producto, esta función se integra con SMS, WhatsApp, Chat y su canal OpenChannel, así como con un plugin específico para llamadas de voz.
En los canales digitales, cuando un agente recibe un mensaje en un idioma que no domina, basta con pulsar un botón de “Traducir” para que el sistema reemplace el original por su versión traducida, utilizando la detección automática del idioma que ofrecen proveedores cloud como Google Cloud o AWS. A la hora de responder, el agente escribe en su idioma, hace clic en el icono de bandera y la herramienta genera la traducción para el cliente, que se puede revisar y editar antes de enviarla.
En el canal de voz, gracias al plugin Traductor de Llamadas en Directo, XCALLY añade una capa de:
- Transcripción de la voz del cliente en tiempo real, con detección automática del idioma.
- Traducción al idioma del agente, mostrado en pantalla para que pueda leer cómodamente.
- Conversión a voz del mensaje del agente traducido al idioma del cliente, que se reproduce de forma audible durante la llamada.
La configuración requiere activar el complemento de Traductor de texto en la licencia y enlazar un proveedor en la nube (Google Cloud o AWS) con una API key que tenga permisos para servicios de traducción y autodetección. A partir de ahí, se puede usar tanto en llamadas entrantes como salientes, permitiendo una atención multilingüe más rápida y con menos dependencia de servicios externos.
Entre sus ventajas, XCALLY destaca la posibilidad de ofrecer soporte multilingüe inmediato, reducir tiempos de respuesta y ampliar la base de clientes al eliminar la limitación del idioma, todo desde el mismo entorno en el que ya trabajan los agentes.
Traducción en vivo con dispositivos y auriculares: Timekettle W4 Pro y X1Más allá del software puro, han aparecido dispositivos físicos que se especializan en traducción de audio en vivo para llamadas de voz, videollamadas, reuniones y conferencias. Un ejemplo destacado es la gama de , que ha desarrollado auriculares y hubs de interpretación con IA.
El modelo W4 Auriculares Pro AI Interpreter está diseñado para ofrecer traducción de llamadas de voz y conversaciones en distintos idiomas, apoyándose en su tecnología BabelOS. Estos auriculares se conectan al smartphone y permiten traducir llamadas multiplataforma, interacciones uno a uno y contenidos multimedia.
Entre los modos de uso principales del W4 Pro se incluyen:
- Modo uno a uno: crea una traducción simultánea bidireccional entre dos personas que conversan, ideal para reuniones personales o pequeñas.
- Escuchar y reproducir: pensado para reuniones multilingües, donde el usuario puede escuchar en su idioma lo que otros dicen en lenguas diferentes y participar con respuesta traducida.
- Traducción de medios: permite disfrutar de noticias, series o emisiones en otros idiomas, añadiendo subtítulos y traducción de audio en tiempo real.
- AI Memo: genera resúmenes de las conversaciones, ayudando a recordar los puntos clave sin tener que tomar notas manuales.
- Funciones de auriculares Bluetooth: además de traducir, sirven como auriculares normales para música y llamadas.
A nivel técnico, los W4 Pro se presentan como auriculares abiertos, ligeros y discretos, con soporte para más de 40 idiomas y 93 acentos, alrededor de 6 horas de uso continuo y funciones completas siempre que estén conectados a un smartphone.
Por otro lado, el Timekettle X1 AI Interpreter Hub es una solución más “premium” y autosuficiente, orientada tanto a conversaciones individuales como a escenarios estructurados de gran escala (congresos, aulas, eventos corporativos). Este hub permite traducción remota, multimedia, y soporte para múltiples participantes, con modos multipersona y gestión de varios idiomas simultáneos.
Podemos resumir así la diferencia entre ambos:
- W4 Pro: más portátil y práctico para uso diario, videollamadas y llamadas, perfecto para profesionales y viajeros que necesitan una solución ligera.
- X1 Hub: pensado para entornos donde se requiere interpretación compleja y multicanal, con más controles y modos para grupos grandes.
En ambos casos, el principio es el mismo: capturar el audio, transcribir con IA, traducir y reproducir en el idioma de destino, con una latencia lo bastante baja como para mantener una conversación natural.
Traducción integrada en móviles: Pixel, Galaxy, Apple y apps de mensajeríaLos grandes fabricantes de smartphones también están apostando fuerte por la traducción en tiempo real integrada en el sistema, sin necesidad de herramientas externas complejas. Esto facilita muchísimo que cualquier persona pueda usar estas funciones en su día a día.
Google Pixel: Traducción de voz y Pixel Live TranslateEn la gama Pixel más reciente, Google ha añadido una función específica llamada Traducción de voz, disponible en Pixel 10, Pixel Fold y modelos posteriores. Esta herramienta permite traducir tu propia voz a otro idioma manteniendo un tono muy similar al tuyo en tiempo real, ideal para hacer reservas en el extranjero o hablar con socios de negocios.
Con Traducción de voz puedes conversar entre inglés y una serie de idiomas como francés, alemán, hindi, indonesio, italiano, japonés, portugués, ruso, español y sueco. La función está diseñada para funcionar sin conexión y proteger la privacidad:
- No se guarda el audio ni la transcripción en el dispositivo una vez finalizada la conversación.
- La llamada no se envía a servidores externos; todo se procesa localmente y no se puede recuperar posteriormente.
Traducción de voz viene desactivada por defecto, pero se puede activar en la app Teléfono, dentro de Ajustes > Traducción de voz, eligiendo tu idioma y descargando los modelos necesarios. Durante una llamada, basta con pulsar en Asistencia de llamadas y luego en Traducción de voz, seleccionar el idioma del interlocutor y empezar a hablar cuando se anuncie el inicio del servicio en ambos idiomas.
Además, los Pixel cuentan con Pixel Live Translate, una herramienta muy versátil que traduce texto, audio, vídeo e incluso contenido capturado con la cámara. Live Translate funciona tanto en mensajes de texto, conversaciones en vivo y algunos modos de intérprete con Pixel Buds, aunque, al estar reservado a los teléfonos Pixel, su alcance de usuarios es más limitado.
Galaxy: traducción simultánea en llamadas con IALos dispositivos Galaxy de Samsung incorporan también funciones basadas en IA para traducir llamadas telefónicas directamente en el dispositivo. La idea es que el usuario tenga un “traductor personal” dentro del propio teléfono, de forma que durante una llamada se pueda escuchar o ver el contenido traducido sin tener que instalar aplicaciones complejas ni enviar la conversación a terceros.
El funcionamiento es parecido al de otras soluciones integradas: la IA del teléfono escucha lo que se dice, lo transcribe, lo traduce y reproduce la traducción para el usuario, evitando así la barrera lingüística en llamadas internacionales o con personas que no comparten idioma.
Apple: traducción en tiempo real en Mensajes con Apple IntelligenceEn el ecosistema Apple, la traducción en tiempo real está empezando por los mensajes de texto. En la app Mensajes del iPhone, gracias a Apple Intelligence, se puede activar una función que traduce automáticamente los mensajes entrantes en otros idiomas al idioma preferido del usuario.
Cuando se recibe un mensaje en una lengua distinta, es posible:
- Elegir el idioma de traducción tocando el icono del contacto o grupo, bajando hasta la sección correspondiente y seleccionando “Traducir del” o “Traducir al”.
- Ver el texto original junto al traducido tocando la indicación “Traduciendo del ” y activando la opción de mostrar también el texto original.
- Desactivar la traducción en tiempo real para esa conversación desde el mismo menú, si el usuario prefiere leer siempre en el idioma original.
Aunque de momento se centre en texto y no en llamadas de voz puras, este tipo de integración muestra la tendencia: llevar la traducción automática al corazón del sistema operativo, con controles muy sencillos para usuarios no técnicos.
¿Se puede usar Google Translate y otras apps generales para llamadas?Las apps de traducción generalistas como Google Translate, Microsoft Translator o Say Hi llevan años facilitando traducciones rápidas de texto y voz, y pueden servir como apoyo para llamadas, aunque con matices.
Google Translate, por ejemplo, permite usar el modo conversación para que dos personas hablen cada una en su idioma y la app vaya traduciendo alternadamente. El procedimiento típico sería:
- Descargar la app Google Translate en el móvil.
- Abrirla y elegir el idioma de origen y el de destino.
- Seleccionar el modo de conversación o pulsar el icono del micrófono.
- Ir hablando y dejar que la app muestre y lea la traducción.
Esta solución, sin embargo, no se integra de forma perfecta con las llamadas telefónicas tradicionales. Lo habitual es que solo se traduzca a un hablante a la vez, y que el usuario tenga que ir activando el micrófono manualmente, lo cual rompe un poco la fluidez de una llamada bidireccional continua.
En el terreno de la traducción de voz simultánea online gratuita, también destacan:
- Microsoft Translator: traduce texto, voz e imágenes, disponible como app para iOS y Android.
- Say Hi: presume de una tasa de reconocimiento de voz muy alta y se puede descargar gratuitamente, por ejemplo desde la tienda de Amazon.
- Empower by Ringover: aunque es una solución de pago, en algunos planes permite realizar traducciones simultáneas en llamadas y descargar transcripciones en varios idiomas sin coste adicional dentro de la cuenta.
Estas apps gratuitas son fantásticas para traducciones puntuales y uso ocasional, pero a menudo se quedan cortas cuando se trata de llamadas importantes donde se requieren fluidez, continuidad y alta precisión, como negociaciones, soporte técnico crítico o reuniones de negocio.
Traducción automática gratuita vs soluciones de pagoA la hora de elegir entre traductores de IA gratuitos o de pago para llamadas telefónicas, la decisión depende mucho del nivel de exigencia y del contexto de uso.
Las opciones gratuitas (Google Translate, Microsoft Translator, etc.) proporcionan:
- Traducciones básicas aceptables para entender el sentido general de lo que se dice.
- Funcionalidades multiplataforma para texto, voz, imágenes y, en algunos casos, modo conversación.
- Cero coste de licencias, ideales para viajeros ocasionales o para aclarar dudas breves.
Sin embargo, suelen fallar cuando se necesita traducción bidireccional continua, sin manos y totalmente integrada con llamadas. El usuario tiene que ir activando micrófonos, cambiando de app, mirando la pantalla… lo que entorpece la experiencia.
Los sistemas de pago —como Fonvirtual, Ringover, XCALLY, los Pixel o Galaxy de gama compatible y dispositivos como Timekettle— ofrecen a cambio:
- Integración directa con la llamada telefónica o el contact center, sin pasos extra para el usuario.
- Latencia muy baja y conversación más natural, porque la IA está pensada justo para ese escenario.
- Funciones añadidas de analítica, transcripción y seguridad, importantes a nivel empresarial.
- Mejor soporte para entornos profesionales, donde una mala traducción puede costar dinero o reputación.
Si solo necesitas traducir alguna llamada de vez en cuando y no te importa una experiencia menos pulida, una app gratuita puede ser suficiente. Pero si tu negocio vive de hablar a diario con clientes en varios idiomas, invertir en una solución de pago suele compensar sobradamente en términos de tiempo, eficacia y calidad percibida.
Ventajas prácticas de traducir llamadas y mensajes en tiempo realAplicar traducción simultánea a llamadas, videollamadas y chats tiene un impacto directo en varias áreas clave de la actividad de una empresa, pero también en el día a día de cualquier usuario que viaje o trabaje en entornos internacionales.
Mejor comunicación y menos malentendidosLa ventaja más obvia es que disminuyen los errores de comprensión. Cuando un agente o profesional puede leer la transcripción traducida en su lengua o escuchar al otro con traducción automática, se reducen los típicos “¿me lo puede repetir?”, los malentendidos sobre precios, plazos, condiciones o problemas técnicos.
Muchos negocios combinan esta tecnología con guías de conversación y guiones para atención telefónica, de forma que el traductor de llamadas se convierte en una especie de “seguro extra”. Incluso si el idioma cambia, se mantiene el tono correcto, se recogen todos los detalles y se puede negociar con más serenidad.
Presencia internacional realContar con traducción automática en tiempo real, sumada a numeración internacional y canales digitales, permite dar un salto real en la expansión internacional. Ya no hace falta montar un equipo nativo en cada país o depender de terceros para cada idioma; basta con disponer de agentes bien formados y una plataforma que traduzca llamadas y mensajes sobre la marcha.
Este enfoque ahorra tiempo al no tener que copiar y pegar textos en traductores externos y hace viable atender mercados en los que, de otro modo, el coste de personal especializado sería demasiado elevado.
Ahorro de tiempo y costesCon traducción simultánea se elimina la necesidad de grabar llamadas y revisarlas después para intentar entender lo que dijo un cliente extranjero. La interpretación se realiza en tiempo real, y la traducción queda disponible durante la propia conversación.
Además, muchas empresas descubren que pueden reducir el gasto en intérpretes humanos para interacciones rutinarias, reservando ese recurso para negociaciones muy críticas o contextos legales sensibles. Las soluciones como Ringover o Fonvirtual se incluyen dentro de licencias de contact center, lo que facilita el control de costes.
Para usuarios finales, el ahorro también es claro: no es necesario contratar un servicio de traducción profesional para cada reunión o desplazamiento, ya que dispositivos y móviles modernos hacen de intérprete personal con bastante solvencia.
Al final, todas estas tecnologías —desde los Pixel, Galaxy o iPhone, hasta plataformas como Fonvirtual, Ringover y XCALLY o dispositivos Timekettle— están convergiendo hacia un mismo objetivo: que el idioma deje de ser un obstáculo en llamadas, videollamadas y chats. La combinación de reconocimiento de voz, traducción automática, síntesis de voz y analítica avanzada está consiguiendo que empresas y particulares puedan comunicarse sin barreras con casi cualquier persona del mundo, de forma cada vez más natural y segura. Comparte esta información y más usuarios estarán enterados del tema.
¿Más megapíxeles significan siempre mejor cámara?
Cuando vamos a comprar una cámara de fotos o un móvil nuevo, lo primero que solemos mirar es cuántos megapíxeles tiene su cámara. Parece lógico pensar que cuantos más megapíxeles, mejores fotos, pero la realidad es bastante más compleja. Muchas marcas se aprovechan de esa idea para hacer marketing, aunque el número de megapíxeles solo cuenta una parte de la historia.
Si quieres entender de verdad si más megapíxeles significan siempre mejor cámara, toca mirar bajo el capó: sensor, tamaño de píxel, óptica, software, ISO, ruido, impresión, recortes… En las próximas líneas vamos a desgranar todo esto con calma, usando ejemplos prácticos y un lenguaje claro, para que puedas elegir cámara o móvil sin dejarte engañar por un simple número gigante en la ficha técnica.
¿Qué es exactamente un megapíxel?Para empezar, conviene tener claro que un megapíxel es, literalmente, un millón de píxeles. Un píxel es el puntito mínimo de color que forma una imagen digital: cada uno guarda información de color, brillo y posición, como si fueran diminazos azulejos que, vistos en conjunto, dan lugar a la foto completa.
En el sensor de una cámara encontramos una rejilla de celdas fotosensibles, y cada una de esas celdas se traduce en un píxel de la fotografía final. Dentro de esas celdas suele haber uno o varios fotodiodos que convierten la luz que entra por el objetivo en señal eléctrica; luego el procesador de imagen interpreta esa señal para generar el archivo de foto que ves en pantalla.
De esta forma, el número de megapíxeles de una cámara indica cuántas celdas fotosensibles tiene su sensor. Si un sensor tiene 20 millones de celdas, diremos que es una cámara de 20 MP. Eso significa que puede producir imágenes de unos 20 millones de píxeles, aunque la resolución exacta dependerá de la proporción de la foto.
La resolución siempre se expresa como anchura por altura en píxeles. Si multiplicas esos dos valores, obtienes la cantidad total de píxeles de la imagen. Por ejemplo, una foto de 5477 x 3651 píxeles tiene alrededor de 20 millones de puntos de imagen, es decir, unos 20 MP. Cambia la proporción y cambian las cifras, pero el producto sigue rondando el mismo número de megapíxeles.
Relación de aspecto, resolución y tamaño de la fotoEl sensor de cada cámara no solo se define por cuántos píxeles tiene, sino también por su relación de aspecto, es decir, la proporción entre el lado largo y el lado corto de la imagen. Las cámaras réflex y muchas sin espejo de gama alta suelen trabajar con formato 3:2, mientras que muchos sensores de cámaras sin espejo y móviles usan 4:3.
Si tomamos como ejemplo una cámara de 20 megapíxeles en formato 3:2, una resolución típica rondaría los 5477 x 3651 píxeles, que multiplicados dan unos 19.996.527 puntos. En cambio, con el mismo número de megapíxeles pero en una relación 4:3, podríamos tener alrededor de 5163 x 3872 píxeles, que también equivalen a unos 20 millones de puntos de imagen, con una forma ligeramente distinta.
Todo esto nos lleva a una idea clave: los megapíxeles describen la cantidad total de información de la imagen, no su calidad. Una foto de 50 MP será más grande y más detallada que una de 12 MP, sí, pero eso no garantiza mejor color, menos ruido, mejor enfoque ni un aspecto más agradable.
Megapíxeles: por qué más no siempre es mejorDurante años, la industria de la fotografía digital nos ha repetido que cuantos más megapíxeles, mejor. En parte, esto se debe a que las cámaras más avanzadas de cada marca solían ser también las que más resolución ofrecían; por tanto, se asociaba megapíxeles altos con gama alta, mejores sensores, mejores lentes y mejor procesado.
Hoy en día, sin embargo, la cosa se ha matizado bastante: aunque sigue habiendo una carrera por ofrecer resoluciones muy altas, muchos fabricantes han decidido priorizar también otros aspectos igual o más importantes, como el rendimiento en ISO altos, la gestión del ruido en poca luz o el rango dinámico. Y aquí aparece el conflicto: en un mismo tamaño de sensor, subir la resolución suele ir en contra de la sensibilidad y de la limpieza de la imagen.
La razón es sencilla: para meter más megapíxeles en un sensor de un tamaño concreto, hay que hacer cada píxel más pequeño. Esos píxeles más pequeños recogen menos luz, lo que obliga a subir más el ISO y sacar más partido al procesado para compensar, con el consiguiente aumento de ruido digital y pérdida de calidad en condiciones de iluminación complicada.
El papel del tamaño del sensorEl tamaño físico del sensor es uno de los factores que más influyen en la calidad final de la foto. En un sensor más grande caben más celdas fotosensibles de buen tamaño, lo que permite combinar una resolución razonablemente alta con buena sensibilidad a la luz.
Por eso, cámaras con sensor full frame (tamaño similar al de un negativo de 35 mm) suelen ofrecer más megapíxeles y mejor rendimiento en poca luz que cámaras con sensor APS-C o Micro 4/3. Tienen más superficie para repartir las celdas y, por tanto, pueden usar píxeles de mayor tamaño sin renunciar tan rápido a la resolución.
No obstante, no se trata solo de cuántos píxeles caben, sino de cómo se reparten y qué tamaño tiene cada uno. Un sensor grande con pocos megapíxeles tendrá píxeles enormes capaces de capturar mucha luz, reduciendo el ruido y mejorando el rango dinámico. Uno grande con muchísimos megapíxeles tendrá píxeles pequeños: más detalle en buenas condiciones, pero peor desempeño en escenas oscuras.
Resolución frente a sensibilidad ISO y ruidoAdemás del tamaño global del sensor, importa el diseño de las celdas fotosensibles: su tamaño, forma y disposición. Si comparas dos sensores del mismo tamaño en el que uno tiene 24 MP y otro 60 MP, el de 24 MP podrá permitirse celdas más grandes, mientras que el de 60 MP tendrá que encajarlas más pequeñas.
Esos píxeles grandes pueden almacenar más fotones antes de saturarse, lo que se traduce en una mayor sensibilidad nativa a la luz y menor necesidad de subir el ISO. Mientras tanto, los píxeles diminutos de un sensor de altísima resolución se llenan antes y requieren más amplificación electrónica, lo que genera ruido, especialmente cuando la escena está poco iluminada.
De ahí que muchas cámaras profesionales se dividan en dos familias: modelos de alta resolución, pensados para paisaje, moda o producto, donde se busca detalle extremo, y modelos de alta sensibilidad, con menos megapíxeles, diseñados para reportaje, bodas, deporte o fotografía nocturna. En un mismo tamaño de sensor, hoy por hoy no se puede tener a la vez la máxima resolución y el mejor rendimiento ISO; hay que elegir un equilibrio.
Por eso, reducir intencionadamente el número de megapíxeles en un sensor grande permite tener píxeles más grandes, menos ruido y mejor rango dinámico. Es una estrategia muy habitual en cámaras pensadas para trabajar en condiciones de luz difíciles, donde vale más una foto limpia a ISO 12800 que una imagen gigante llena de grano y artefactos.
¿Qué aportan realmente los megapíxeles?Que los megapíxeles no lo sean todo no significa que sean irrelevantes. Una resolución alta es muy útil cuando vas a imprimir en gran formato o necesitas recortar de forma agresiva la imagen manteniendo buena nitidez.
Si sueles hacer pósters, lienzos grandes o trabajos donde el cliente requiere muchísimo detalle (por ejemplo, fotografía de producto, moda, arquitectura o grandes paisajes para publicidad), una cámara de 40, 50 o más megapíxeles puede marcar la diferencia. Te permite ampliar y seguir viendo texturas finas, como tejidos, pétalos de flores o la rugosidad de una superficie.
También son muy útiles si tu flujo de trabajo incluye recortes extremos. Un fotógrafo de fauna, por ejemplo, puede disparar con un 60 MP y luego recortar al 50 % para acercar el sujeto sin usar un teleobjetivo demencial. Incluso después del recorte, seguirá teniendo más resolución efectiva que otra cámara de 24 MP sin recortar.
Ahora bien, para uso cotidiano y redes sociales, no necesitas cifras disparatadas. Ver una foto en el móvil o en una pantalla estándar apenas requiere unos pocos megapíxeles para que se vea nítida. Entre 12 y 20 MP suelen ser más que suficientes para la mayoría de usuarios, tanto en cámara dedicada como en smartphone.
¿Cuántos megapíxeles necesitas de verdad?La cantidad de megapíxeles ideal depende de cómo usas tus fotos. Si solo compartes imágenes por WhatsApp, Instagram o similar, cualquier smartphone moderno con unos 12 MP ya ofrece más resolución de la que vas a aprovechar: las plataformas comprimen, redimensionan y tiran buena parte de esa información.
Si acostumbras a hacer impresiones estándar (tamaños tipo 10×15, A4 o fotolibros), una cámara de 16 a 24 MP te dará margen de sobra para imprimir con buena calidad. A partir de ahí, subir a 40 o 50 MP solo empieza a tener sentido si haces ampliaciones grandes, necesitas recortar con frecuencia o trabajas en ámbitos profesionales muy exigentes.
Para calcular el tamaño máximo de impresión, conviene tener en cuenta la resolución de salida, normalmente expresada en DPI (puntos por pulgada). Por ejemplo, una imagen de 24 MP con 6000 x 4000 píxeles puede imprimirse en torno a 40 x 26 pulgadas a 150 DPI manteniendo un aspecto nítido. Si pides más tamaño con la misma cantidad de píxeles, empiezas a ver pixelación o pérdida de detalle.
Un truco sencillo es dividir las dimensiones en píxeles entre los DPI de la impresora para saber cuántas pulgadas máximas puedes obtener sin que la foto se desmorone. Así sabrás si necesitas realmente más megapíxeles o si vas sobrado con los que ya ofrece cualquier cámara moderna de gama media.
Además, no olvides que las fotos con muchísima resolución pesan más: ocupan más espacio en tarjeta y disco, tardan más en copiarse y exigen más potencia al ordenador para editarlas. Tener 50 o 100 MP y no aprovecharlos suele ser un desperdicio de almacenamiento y tiempo.
Megapíxeles en móviles: marketing vs realidadEl mundo de los smartphones es donde más se ve el uso de los megapíxeles como gancho publicitario. Es fácil encontrar móviles que presumen de 50, 64 o 108 megapíxeles en sus cámaras, cuando el usuario medio solo va a subir las fotos a redes sociales o enviarlas por mensajería.
En un teléfono, el problema se acentúa porque los sensores son mucho más pequeños que en una cámara dedicada. Meter 50 o 108 MP en un sensor minúsculo obliga a usar píxeles microscópicos, que por sí solos captan muy poca luz. Para compensar, los fabricantes recurren a tecnologías como el pixel binning (combinar varios píxeles en uno más grande virtual) y a un procesado por software muy agresivo.
En la práctica, casi todos los móviles de gama media y alta rinden muy bien con 12 a 20 MP efectivos. Muchos de esos sensores de 48, 64 o 108 MP acaban agrupando 4 o 9 píxeles en uno para simular píxeles gigantes y reducir el ruido, y solo usan la resolución completa en situaciones concretas, cuando hay mucha luz y el usuario activa un modo de alta resolución específico.
Para valorar la cámara de un móvil, más que fijarte en el número bruto de megapíxeles, deberías prestar atención a cómo se comporta en condiciones reales: en interior, de noche, con sujetos en movimiento, al usar el zoom, etc. Ahí entran en juego el tamaño del sensor, la apertura de la lente, la estabilización y el software de procesado con algoritmos de IA.
En este contexto, un móvil con 12 MP y buen sensor, óptica decente y buena estabilización puede ofrecer mejores resultados globales que otro de 64 MP con un sensor pequeño y una lente mediocre. La cantidad de píxeles no arregla una mala óptica ni un mal procesado.
El tamaño del píxel y el sensor: la luz mandaLo realmente determinante a la hora de conseguir buena calidad de imagen es cuánta luz puede captar el sistema. Como dicen muchos fotógrafos, sin luz no hay foto. Y en esto importa tanto el tamaño del sensor como el tamaño de cada píxel individual.
Podemos imaginar cada píxel como un pequeño cubo que recoge lluvia. Si tienes pocos cubos grandes, cada uno almacena mucha agua; si tienes muchos cubos minúsculos, en teoría cubres más superficie, pero cada uno recoge muy poca cantidad y se llena antes de ruido. Trasladado a la fotografía, eso significa que los píxeles grandes suelen ofrecer menos ruido y mejor rango dinámico, especialmente en escenas oscuras.
Muchos expertos señalan que, en móviles, el tamaño del píxel y del sensor es incluso más importante que el número de megapíxeles. Un sensor ligeramente más grande con píxeles de mayor tamaño puede marcar una diferencia enorme cuando cae la luz: menos grano, mejor color y más capacidad para recuperar sombras y altas luces.
Para complicarlo un poco más, la física de la luz impone ciertas limitaciones a la resolución. Existe un fenómeno llamado difracción: cuando cerramos mucho el diafragma o usamos píxeles muy pequeños, la naturaleza ondulatoria de la luz genera una especie de mancha mínima que limita cuán fino puede ser el detalle útil. Aunque pusiéramos un número infinito de píxeles, no podríamos superar esa barrera óptica.
Otros factores clave en la calidad de la cámaraUna vez entendido que el número de megapíxeles es solo una pieza del puzzle, conviene repasar qué otras características influyen de forma directa en la calidad fotográfica de una cámara o un smartphone.
Calidad del sensor y rango dinámicoEl sensor es el corazón de la cámara y su tecnología marca la diferencia en términos de ruido, rango dinámico y fidelidad de color. Un buen sensor permite trabajar con ISOs altos sin destrozar la imagen, mantiene detalle tanto en sombras como en altas luces y reproduce los colores de forma más natural.
No todos los sensores de 24 MP rinden igual, ni todos los de 50 MP son comparables entre sí. Los avances en diseño, microlentes, filtros de color y electrónica interna pueden hacer que un sensor de menos megapíxeles más moderno supere fácilmente a otro más antiguo con mayor resolución nominal.
Calidad de la lenteLa óptica que se coloca delante del sensor es igual de importante. Una lente de mala calidad puede arruinar la imagen incluso si el sensor es excelente. Factores como nitidez, contraste, aberraciones cromáticas, distorsión o resistencia a los reflejos dependen en gran medida del diseño del objetivo.
En cámaras y móviles de gama alta es habitual encontrar colaboración con marcas especializadas (como Leica, Zeiss, Sony, etc.), lo que suele indicar una mayor exigencia óptica. Si la lente no es capaz de resolver bien el detalle, da igual que haya muchos megapíxeles: el sensor solo va a registrar una versión borrosa de la imagen que la óptica entrega.
Apertura del diafragmaLa apertura, expresada con el número f/ (f/1.8, f/2.0, f/2.8, etc.), determina cuánta luz entra en el sensor. Una apertura más grande (número f/ más bajo) deja pasar más luz, lo que facilita disparar con ISO más bajos y velocidades de obturación más altas, reduciendo el riesgo de fotos movidas y ruido excesivo.
Además, una apertura amplia permite jugar mejor con la profundidad de campo: desenfocar el fondo, aislar al sujeto y conseguir ese efecto de bokeh que tan de moda está, sobre todo en retratos. En móviles, este desenfoque se simula muchas veces por software, pero una óptica luminosa ayuda a que el resultado sea más natural.
Estabilización de imagenLa estabilización, ya sea óptica (OIS), electrónica (EIS) o combinada, ayuda a contrarrestar temblores y pequeños movimientos al hacer fotos o grabar vídeo. Es especialmente útil en escenas de poca luz, donde las velocidades de obturación son más lentas, y cuando usamos zoom o distancias focales largas.
Una buena estabilización puede marcar la diferencia entre una foto nítida y otra ligeramente borrosa, incluso con el mismo número de megapíxeles. De nuevo, no sirve de mucho tener una resolución brutal si cada vibración arruina el detalle fino que pretendíamos capturar.
Software, procesado e IAEn cámaras modernas y, sobre todo, en smartphones, el papel del software es enorme. El procesado de imagen y los algoritmos de inteligencia artificial se encargan de reducir ruido, mejorar el contraste, equilibrar el color, hacer HDR automático, combinar varias tomas en el modo noche, reconocer escenas y ajustar parámetros en tiempo real.
Un móvil con un buen procesado puede conseguir resultados espectaculares con sensores relativamente modestos. Del mismo modo, un mal software puede arruinar un sensor de gama alta, con fotos sobreprocesadas, colores irreales o texturas pastosas. Todo esto influye mucho más en la percepción de calidad de un usuario medio que subir de 12 a 48 MP.
¿Cómo elegir entre dos cámaras: en qué fijarse?Cuando compares dos cámaras o dos móviles, no te quedes solo con el número de megapíxeles. Piensa primero en qué tipo de fotos haces y qué características vas a aprovechar de verdad. Si nunca disparas en modo ráfaga, no necesitas la ráfaga más rápida del mercado; si jamás imprimes en grande, tener 60 MP probablemente te sobren.
Para fotografía cotidiana, viajes, redes sociales e impresiones pequeñas o medianas, una cámara entre 12 y 24 megapíxeles con buen sensor, óptica decente, estabilización y procesado competente suele dar resultados fantásticos. En estos casos, subir de 24 a 50 MP apenas aporta beneficios visibles, pero sí aumenta el tamaño de los archivos y las exigencias de almacenamiento.
Si tu trabajo requiere recortar mucho las imágenes, imprimir en gran formato o entregar archivos con nivel profesional de detalle, entonces sí puede merecer la pena apostar por una cámara de alta resolución, siempre entendiendo que quizá sacrifiques algo de rendimiento en poca luz frente a otro modelo con menos megapíxeles pero mejor sensibilidad ISO.
Recuerda también que muchos dispositivos muy baratos presumen de cifras altas de megapíxeles para llamar la atención, pero recortan en calidad de lente, sensor y software. Es habitual encontrar móviles low cost con 48 o 64 MP que, en la práctica, rinden peor que otros de 12 MP bien diseñados. Si la oferta parece demasiado buena para ser verdad, suele haber truco.
Ultimas consideracionesAl final, la cámara “mejor” para ti será aquella cuyo conjunto de características (resolución, sensor, óptica, procesado, estabilización, ergonomía y facilidad de uso) encaje con lo que realmente haces con tus fotos. No te compensa pagar de más por especificaciones que no vas a aprovechar o por megapíxeles que solo servirán para generar archivos gigantes que luego las redes sociales comprimirán sin piedad.
Tener claro que los megapíxeles definen tamaño y detalle potencial, pero no calidad global te permitirá leer las fichas técnicas con otra perspectiva y valorar aspectos que muchas veces pasan más desapercibidos: la luz que entra, el tamaño de los píxeles, la calidad de la lente y el procesado que hay detrás.
Con esa mirada más completa, es mucho más fácil acertar al elegir tu próxima cámara o smartphone y evitar caer en la trampa de pensar que un número más grande en la caja significa automáticamente fotos mejores. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.
Mejores navegadores webs para Android
Más del 60% del tráfico mundial en Internet llega ya desde el móvil, y en Android el protagonista absoluto de esa experiencia es el navegador. Mientras que en iPhone Safari manda por obligación, en Android conviven decenas de alternativas, cada una con sus trucos, virtudes y manías. Quedarse solo con el navegador que viene de serie es lo cómodo, pero si quieres sacarle todo el jugo a tu smartphone, elegir bien el navegador marca mucha diferencia.
En Google Play hay navegadores para aburrir: ligeros, súper privados, cargados de funciones o centrados en ahorrar datos. Chrome sigue siendo el rey en cuota de uso, pero eso no significa que sea la mejor opción para todo el mundo. Aquí vas a encontrar una guía muy completa con los mejores navegadores web para Android, qué ofrecen, para quién son y en qué se diferencian, incluyendo también opciones específicas para Android TV y algunos criterios clave para elegir sin liarte.
Qué debe tener un buen navegador web para AndroidAl final todos los navegadores hacen lo mismo: escribes una dirección o una búsqueda y aparece una web. Pero más allá de eso, la experiencia cambia mucho según la app que uses. Estos son los puntos que deberías exigirle a tu navegador en Android si no quieres arrepentirte a los dos días.
Lo primero es la sincronización entre dispositivos. La mayoría usamos móvil y ordenador (e incluso tablet), así que es vital que el historial, los marcadores, las contraseñas y, si puede ser, las pestañas abiertas viajen contigo de un dispositivo a otro sin que tengas que hacer nada.
También es clave el apartado de privacidad y seguridad. Un buen navegador tiene que permitir bloquear rastreadores, controlar las cookies, forzar conexiones cifradas (HTTPS), avisarte cuando una página sea sospechosa y, si es posible, incluir bloqueador de anuncios abusivos o malware.
Otro requisito básico es poder cambiar el motor de búsqueda sin complicaciones. Google, DuckDuckGo, Bing, Yahoo!, StartPage, Qwant… cada uno tiene su filosofía. Que el navegador te deje elegir (y, a ser posible, tener distintos buscadores para pestañas normales e incógnito) es un plus enorme.
Que sea rápido y ligero tampoco es negociable. Un navegador con mil funciones pero que tarde siglos en abrir una página o se coma la batería acaba en la papelera tarde o temprano. Aquí influyen el motor de renderizado, los bloqueos de contenido, la optimización y lo que pese la propia app en almacenamiento interno.
La interfaz marca la diferencia en el día a día: un buen diseño debe ser intuitivo, con controles a mano y cómodo para usar con una sola mano. Muchos navegadores ya han bajado la barra de direcciones y los botones a la parte inferior para facilitarlo en pantallas grandes.
Finalmente, el modo oscuro se ha convertido en imprescindible. Poder usar la app con fondo oscuro, e incluso oscurecer las propias páginas web, es una bendición para la vista por la noche y ayuda a ahorrar un poco de batería en pantallas OLED.
Google ChromeChrome es, con diferencia, el navegador más usado en Android y en escritorio. Viene preinstalado en la mayoría de móviles y, para muchos, es «el navegador» sin más. Su gran baza es la integración total con la cuenta de Google: si usas Chrome en el PC, en cuanto inicies sesión tendrás sincronizados marcadores, historial, pestañas y contraseñas en el móvil.
En la configuración puedes cambiar el buscador predeterminado entre Google, Bing, Yahoo! o DuckDuckGo, gestionar el autocompletado de direcciones, tarjetas y métodos de pago, y definir qué página se abre al arrancar el navegador. También tiene lector de códigos QR, páginas guardadas para leer sin conexión y sugerencias de artículos mediante Google Discover y herramientas de resumen como Gemini.
En privacidad, Chrome ofrece navegación segura de Google, solicitud de no seguimiento, bloqueo de cookies de terceros, control de JavaScript y un filtro que corta pop-ups y anuncios engañosos o especialmente invasivos. No es el navegador más radical en privacidad, pero sí incluye protecciones razonables para la mayoría.
En cuanto a uso diario, el rendimiento suele ser muy bueno, aunque en móviles de gama baja se puede notar algo pesado cuando acumulas muchas pestañas o extensiones en escritorio. La interfaz es familiar y fácil de entender, pero se echa de menos que todos los controles importantes estén en la parte inferior para facilitar el manejo con una mano.
Mozilla FirefoxFirefox es la alternativa clásica a Chrome, tanto en ordenador como en móvil, con un enfoque muy marcado en privacidad, código abierto y personalización. Si ya lo utilizas en escritorio, la sincronización mediante Firefox Sync es uno de sus grandes atractivos: pestañas, marcadores, historial y contraseñas van de un dispositivo a otro sin esfuerzo.
En Android permite personalizar la página de inicio, el idioma de la interfaz y activar un modo de pantalla completa que oculta la barra de estado para aprovechar al máximo el panel. También agrupa pestañas en una vista práctica para saltar rápidamente entre ellas, y ofrece un modo lectura limpio para artículos largos.
Su motor de búsqueda es totalmente configurable: puedes usar Google, Bing, DuckDuckGo, Wikipedia, Twitter o añadir casi cualquier buscador manteniendo pulsada la barra de direcciones. Ese enfoque flexible es algo que lo diferencia claramente de los navegadores más cerrados.
El punto fuerte de Firefox está en la privacidad y en las extensiones. Cuenta con protección de rastreo mejorada, limpieza de datos al cerrar, opción de no seguimiento en navegación normal e incógnito y, sobre todo, compatibilidad con varios complementos en Android (bloqueadores de anuncios, gestores de contraseñas, temas, etc.). Además, puedes complementar su protección con ajustes ocultos de Android para ganar privacidad.
En diseño ha mejorado bastante con los últimos rediseños, aunque todavía hay quien opina que tiene más margen de pulido visual que otros competidores. Aun así, para quienes valoran el software libre y la privacidad, sigue siendo una de las elecciones más equilibradas.
Firefox FocusFirefox Focus es el hermano «minimalista y paranoico» de Firefox. Aquí la idea es ofrecer un navegador centrado al 100% en la privacidad, pensado para búsquedas rápidas en las que no quieres dejar rastro. Es como navegar siempre en modo incógnito extremo.
Por defecto, Focus bloquea rastreadores de publicidad, analítica, redes sociales y otros scripts potencialmente intrusivos. También permite impedir la carga de fuentes web, desactivar JavaScript, cortar las cookies y hasta bloquear las capturas de pantalla, todo pensado para reducir tu huella digital al mínimo.
La contrapartida es que sacrifica comodidad: no hay sincronización con Firefox de escritorio, no permite tener varias pestañas simultáneas, y el historial desaparece en cuanto pulsas el icono de la papelera. Eso hace que no sea el mejor navegador para uso intensivo, pero sí una gran opción para consultas puntuales y páginas sensibles.
Si tu prioridad absoluta es que nada se guarde y que la web sepa lo menos posible de ti, Focus cumple su misión. Para un uso diario intensivo, lo normal es combinarlo con otro navegador principal más completo.
BraveBrave se ha hecho un hueco rápido entre los usuarios que quieren bloquear anuncios y rastreadores de forma agresiva sin complicarse. Está basado en Chromium (como Chrome), así que la compatibilidad web es excelente y la interfaz te resultará familiar, pero con un toque propio y más pensada para usar con una mano.
La sincronización entre dispositivos funciona mediante un sistema de «cadena» con códigos QR, sin que tengas que crear una cuenta tradicional. Además, puedes elegir un motor de búsqueda distinto para pestañas normales y privadas, lo que permite, por ejemplo, usar Google para el día a día y DuckDuckGo o Brave Search en modo privado.
En el centro de Brave están sus «escudos»: bloquea anuncios, cookies de terceros, scripts, intentos de huella digital y fuerza conexiones HTTPS siempre que sea posible (HTTPS Everywhere). Además, y para mejorar la seguridad de la conexión, conviene comprobar el DNS en Android.
También incorpora funciones avanzadas como Brave Rewards y monedero cripto, integración con IPFS o, en escritorio, pestañas privadas con Tor. En móvil el soporte Tor aún es limitado, pero sigue siendo un navegador muy potente para quienes valoran tanto la velocidad como la privacidad.
La parte menos positiva es que viene con bastantes funciones adicionales que pueden recargar la interfaz si no te interesan (cripto, recompensas, etc.). Algunas herramientas extra, como la VPN integrada, además son de pago. Aun así, para mejorar tu privacidad de golpe sin pelearte con mil ajustes, es de las mejores opciones.
Microsoft EdgeEdge ha pasado de ser «el sustituto de Internet Explorer» a un navegador sólido y lleno de funciones, especialmente atractivo para quienes usan Windows y servicios de Microsoft. En Android se presenta incluso como «navegador de IA» por su integración con los modelos de OpenAI y Copilot.
Una de sus grandes bazas es la sincronización estrecha con Edge en Windows 10 y 11: historial, favoritos, contraseñas (puedes usar gestores como KeePass2Android), colecciones y pestañas se comparten para que puedas saltar del móvil al ordenador sin fricciones. Funciones como «Enviar a ordenador» hacen muy fácil continuar una página en la pantalla grande.
Edge permite escoger buscador por defecto entre Bing, Google o Yahoo!, y añade herramientas orientadas a productividad como lector inmersivo, sistema de colecciones para guardar contenidos, traducción integrada, captura web o separación de perfiles personales y de trabajo.
En seguridad incluye bloqueador de anuncios opcional, prevención de rastreo, avisos del ecosistema Microsoft Defender y navegación InPrivate para sesiones más discretas. También presume de funciones como modo de eficiencia y pestañas en reposo para ahorrar recursos y batería, sobre todo en el entorno de escritorio.
Su interfaz está bastante saturada de opciones y no es tan minimalista como otros navegadores, pero coloca los controles importantes en la parte inferior, algo que ayuda mucho en móviles grandes. Si ya has apostado por Edge en el PC, tiene todo el sentido utilizarlo también en Android.
DuckDuckGo Privacy BrowserDuckDuckGo para Android es la extensión natural del buscador centrado en la privacidad. Aquí el objetivo es que no tengas que tocar nada para navegar con la mínima exposición posible, sin rastreadores ni telemetría intensiva.
Este navegador bloquea por defecto trackers de terceros, aplica cifrado siempre que puede y no guarda ni comparte tu historial de navegación. Cada sitio recibe una nota de privacidad visible (tipo A, B, C…) en función de las prácticas que aplica, lo que te ayuda a identificar páginas más o menos respetuosas con tus datos.
No permite cambiar el motor de búsqueda, precisamente porque está pensado para usar siempre DuckDuckGo como buscador privado. Su diseño es sencillo y minimalista, con gestión básica de pestañas, marcadores y sugerencias de autocompletado.
Incluye un botón con icono de llama para barrer de golpe pestañas, caché y cookies, y funciones como protección frente al seguimiento en correo electrónico o el llamado fireproofing, que permite conservar el inicio de sesión en unos pocos sitios de confianza cuando borras el resto de datos.
La parte menos atractiva es que, comparado con otros navegadores, se queda bastante corto en funciones adicionales y personalización, y la velocidad de carga puede sentirse algo más lenta según la página y las restricciones aplicadas. Está pensado para quien prefiere simplicidad y privacidad por encima de todo.
Samsung Internet BrowserSamsung Internet viene preinstalado en los móviles Galaxy, pero se puede descargar en casi cualquier Android desde Google Play. Su punto fuerte es que está muy bien afinado para el ecosistema Samsung, aunque no depende de tener un móvil de la marca para disfrutarlo.
La interfaz sigue la línea de One UI, con todos los controles importantes situados en la zona inferior para facilitar el uso con una mano. Tiene soporte de extensiones específicas, un buen gestor de pestañas y sincroniza marcadores e historial entre varios dispositivos mediante la cuenta de Samsung.
En seguridad destaca el antirrastreo inteligente que gestiona automáticamente cookies, tanto en pestañas normales como en secretas, y la posibilidad de proteger las pestañas privadas mediante contraseña o autenticación biométrica. También incluye bloqueador de anuncios mediante complementos externos.
El navegador cuenta con un modo oscuro muy bien implementado, uno de los mejor valorados en Android, y se integra con funciones como Samsung Knox, DeX o Gear VR, lo que añade una capa extra de seguridad e integración con el hardware de la casa. Si quieres comparar, aquí tienes las ventajas del navegador de Samsung frente a Chrome.
La desventaja es que para aprovechar al máximo la sincronización necesitas una cuenta Samsung, algo que muchos usuarios de otras marcas no tienen ni quieren crear. Aun así, como navegador independiente es muy completo y fluido.
Opera y Opera MiniOpera lleva décadas en el mundo de los navegadores y, en móvil, siempre se ha caracterizado por ofrecer funciones avanzadas y ahorro de datos. En Android hay dos variantes principales: Opera «normal» y Opera Mini.
El Opera completo incluye VPN gratuita integrada, bloqueador de anuncios, modo nocturno, feed de noticias personalizable y sincronización con la versión de escritorio. También añade curiosidades como un monedero de criptomonedas, compartición de archivos sin conexión y un modo Turbo para comprimir datos en redes lentas.
Su interfaz sitúa los accesos de uso frecuente en la parte inferior, con una página de inicio muy personalizable llena de accesos rápidos, noticias y secciones como Flow para enviar contenido fácilmente entre dispositivos. Si no tienes claro cómo, puedes aprender a crear un acceso directo en Android para tus webs favoritas. Eso sí, viene con notificaciones de noticias y avisos de Opera activados de fábrica, que conviene desactivar si no los quieres.
Opera Mini, por su parte, está pensada para móviles modestos o conexiones lentas. Es más ligera que la versión completa y prioriza el ahorro de datos, sacrificando algunas funciones avanzadas a cambio de una experiencia más fluida en hardware limitado.
Con Opera Mini puedes descargar páginas para leerlas sin conexión, usar modo nocturno, activar descar gas inteligentes y reproducir vídeo integrado, todo intentando afectar lo mínimo al rendimiento del teléfono. Es una muy buena opción para dispositivos antiguos o tarifas de datos ajustadas.
Kiwi BrowserKiwi es un navegador independiente, pero basado en Chromium, así que hereda el motor de Chrome y buena parte de su aspecto. Su gran truco es que permite instalar muchas extensiones de escritorio de Chrome directamente en Android, algo que muy pocos navegadores móviles pueden decir.
En cuanto a funciones base, Kiwi ofrece bloqueador de anuncios, protección contra minado de criptomonedas, opción para desactivar páginas AMP, solicitud de no seguimiento y traducción de páginas con un toque. La navegación es rápida y la compatibilidad con webs complejas es muy alta.
También llama la atención su modo oscuro completo que afecta tanto a la interfaz como a las páginas web, y la posibilidad de reproducir música y vídeo en segundo plano incluso con la pantalla apagada, algo muy útil para contenido en streaming.
En privacidad cuenta con bloqueo de rastreadores, navegación segura, control de cookies y opciones anti redirecciones forzadas a HTTPS. Eso lo hace bastante redondo para quienes quieren un punto extra de control respecto a Chrome sin sacrificar rendimiento.
La parte menos favorable es que no tiene cliente de escritorio ni sincronización entre dispositivos, por lo que es un navegador puramente móvil. Además, las actualizaciones no siempre son tan frecuentes como en los grandes del sector, y la traducción al español tiene aspectos mejorables.
Dolphin BrowserDolphin fue uno de los navegadores estrella en los primeros años de Android gracias a una interfaz muy distinta y a su sistema de gestos personalizables. Aunque ya no está tan de moda, sigue ofreciendo una experiencia particular que a algunos usuarios les encanta. Si quieres profundizar, puedes leer más sobre Dolphin, la alternativa rápida.
La app permite iniciar sesión en Dolphin Connect para compartir historial, marcadores y pestañas entre varios dispositivos móviles. No tiene cliente de escritorio como tal, pero sí una especie de nube propia para sincronizar algo de información.
Su diseño apuesta por una estética minimalista pero muy personalizable mediante temas que se descargan desde una tienda integrada, con un toque claramente asiático. Incluye modo nocturno (centrado en la interfaz), bloqueador de anuncios, cambio de motor de búsqueda y un viejo conocido: soporte para contenidos Flash en las versiones que lo mantenían.
Lo realmente llamativo son los gestos y atajos: puedes dibujar una letra o forma en la pantalla para abrir una web concreta, o usar los botones de volumen para desplazarte por las páginas. Además, admite add-ons que amplían sus funciones, algo poco habitual en navegadores móviles fuera del ecosistema Firefox.
Como pegas, avisa con frecuencia para convertirse en navegador predeterminado y viene con notificaciones propias activadas de serie, lo que puede ser algo pesado al principio. Aun así, quien quiera una experiencia muy distinta y personalizable encontrará en Dolphin una alternativa curiosa.
Mint BrowserMint es el navegador ligero de Xiaomi. No tiene cliente de escritorio, pero permite sincronizar marcadores e historial entre dispositivos móviles iniciando sesión con Google o Facebook, lo que resulta cómodo si ya usas esas cuentas.
La interfaz recuerda bastante a MIUI, así que si tienes un Xiaomi te sentirás como en casa. Es un navegador pensado para ser simple, rápido y sin demasiadas complicaciones, con los botones principales en la parte inferior para facilitar el uso con una mano.
Entre sus funciones incluye modo oscuro parcial (centrado en la app), bloqueador de anuncios y un modo de ahorro de datos. También permite fijar el modo incógnito como comportamiento por defecto y cambiar el motor de búsqueda entre Google y Bing.
En materia de privacidad ofrece opciones para rechazar cookies, bloquear ventanas emergentes, limitar JavaScript y mostrar avisos cuando haya problemas con los certificados de las webs. Es un conjunto correcto, aunque más básico que el de otros competidores centrados en la seguridad.
Para quienes quieran un navegador ligero, sin demasiadas florituras y bien integrado con la estética Xiaomi, Mint cumple sobradamente, aunque no es el más avanzado si lo que buscas es control exhaustivo sobre la privacidad.
Otros navegadores interesantes: Vivaldi, Ecosia y TorAdemás de los grandes nombres anteriores, hay algunos navegadores que aportan ideas muy particulares y un enfoque más de nicho. Merece la pena conocerlos porque puede que encajen justo con lo que tú buscas.
Vivaldi destaca por su nivel extremo de personalización. Permite gestionar pestañas en varias filas, colocarlas arriba o abajo, agruparlas, tomar notas sincronizadas, hacer capturas de página completa y forzar filtros visuales sobre las webs (modo oscuro, tonos sepia, cambios de fuente…). De serie apuesta por DuckDuckGo como buscador principal para reforzar la privacidad.
Ecosia, por su parte, es el navegador pensado para quienes quieren que su uso de Internet tenga un impacto ambiental positivo. Está basado en Chromium y reinvier te parte de sus beneficios en proyectos de reforestación. Muestra el número de árboles financiados, publica informes de transparencia y no vende tus datos a anunciantes. También cuenta con modo oscuro y opciones de búsqueda privada.
Por último, Tor Browser es la opción radical para quienes necesitan anonimato y resistencia a la censura. Basado en Firefox, enruta el tráfico a través de varios nodos cifrados, aísla cookies por sitio, fuerza HTTPS cuando es posible y no incluye telemetría. A cambio, la navegación es más lenta, pero para usuarios en entornos restrictivos o muy sensibles es un peaje asumible.
Navegadores web en Android TVEn el terreno de Android TV, el navegador también tiene mucho que decir. Instalar uno decente te permite visitar webs, usar redes sociales, ver streaming desde portales no oficiales e incluso enviar contenido desde el PC a la tele con soluciones de duplicación.
Algunas Android TV, como muchas de Sony o Philips, incluyen navegador de serie, pero en otros modelos (por ejemplo, muchas teles con capa de Xiaomi) tendrás que descargar uno manualmente. Por suerte, hay opciones específicas pensadas para controlar con el mando a distancia.
Puffin TV Browser es uno de los más destacados porque está diseñado exclusivamente para Android TV. Es ligero, rápido y, sobre todo, compatible con el mando estándar, evitando los problemas de control que dan otros navegadores adaptados desde móvil.
TV Bro y TVWeb Browser siguen un enfoque similar: interfaz sencilla, grandes botones, integración total con el mando e incluso búsqueda por voz desde el propio control remoto. TV Bro además es de código abierto, lo que encantará a desarrolladores y curiosos que quieran revisar el código.
También puedes instalar Chrome, DuckDuckGo, Firefox o Kiwi en Android TV, pero en muchos casos no tienen versión oficial específica. Hay que tirar de APK y la experiencia con el mando varía bastante según el modelo de tele. En algunos casos necesitarás un teclado o un mando avanzado para manejarlos cómodamente.
Contar con un buen navegador en la tele también abre la puerta a herramientas como AirDroid Cast Web, que permiten duplicar la pantalla de tu móvil, tablet u ordenador en la TV simplemente abriendo una URL en el navegador y escaneando un código QR. Es una fórmula muy práctica para presentaciones, videollamadas o ver contenido del móvil en grande sin instalar nada en la tele.
Cómo elegir el mejor navegador para tu AndroidCon tanta opc ión es normal hacerse un lío. Para acertar con el navegador en tu móvil Android, conviene priorizar unos cuantos factores básicos que afectan a tu día a día y probar varias opciones antes de casarte con una.
La velocidad pura y dura es esencial: busca un navegador que cargue rápido incluso en conexiones flojas. Los que integran bloqueadores de anuncios y rastreadores suelen ganar muchos enteros aquí, porque eliminan mucho contenido pesado que frena las páginas.
La privacidad es otro pilar clave. Si no quieres que te rastreen por media web, lo ideal es un navegador que bloquee trackers por defecto, fuerce HTTPS y te dé control granular sobre cookies, scripts y permisos. En este terreno destacan Brave, Firefox, DuckDuckGo, Vivaldi o Tor, cada uno con su propio nivel de agresividad.
La integración también suma muchísimo. Si trabajas siempre con el mismo navegador en el PC, tener las mismas pestañas, favoritos y contraseñas en el móvil es una comodidad brutal. Ahí es donde Chrome, Edge, Firefox, Opera, Brave o Vivaldi juegan con ventaja al ofrecer clientes de escritorio potentes.
No olvides las funciones extra: traductor integrado, modo lectura, VPN, gestor de descargas, soporte de extensiones, bloqueo biométrico de pestañas privadas o incluso herramientas de IA para resumir contenidos o responder preguntas. Quizá no las uses todas, pero son las que distinguen a un navegador «del montón» de uno que realmente te facilita la vida.
Al final, lo más sensato es instalar varios navegadores, probarlos unos días en tu uso real (redes, trabajo, vídeos, compras online) y quedarte con aquel que se adapte mejor a tu forma de navegar, a tu móvil y a tu preocupación por la privacidad. No te cuesta nada experimentar, y el cambio de experiencia puede ser enorme.
Con todas estas opciones sobre la mesa, desde Chrome y Samsung Internet hasta Firefox, Brave, Opera, Edge, DuckDuckGo, Kiwi, Vivaldi o los navegadores optimizados para Android TV, lo importante es tener claro qué te importa más: velocidad, privacidad, integración, ahorro de datos o personalización extrema. A partir de ahí, elegir el mejor navegador para tu Android es solo cuestión de dedicarle un rato a probar y quedarte con el que realmente te haga la navegación más cómoda cada día.
Mejores apps de cámara profesional para Android
Si la cámara que viene de serie en tu móvil se te queda corta, no eres la única persona que anda buscando una app de cámara profesional para Android. Cada vez hacemos más fotos con el teléfono y, cuando empiezas a fijarte en el detalle, el rango dinámico o el ruido en las escenas nocturnas, la aplicación nativa se queda algo justita. De ahí que tanta gente se plantee dar el salto a GCam, Open Camera, Footej o soluciones aún más avanzadas.
También es normal que te dé cierto respeto andar descargando APKs de sitios raros para probar Google Camera, o que no sepas por dónde empezar entre tanta app distinta: manuales, “beauty”, vídeo profesional, editores con cámara integrada, etc. En esta guía vas a encontrar un repaso muy completo, con todas las ventajas de usar una app de terceros, las mejores alternativas para Android (y referencias clave para iOS), y varios consejos prácticos para exprimir tu cámara sin volverte loco con los ajustes.
Por qué una app de cámara profesional puede mejorar tus fotos en AndroidLa cámara preinstalada en tu móvil cumple, pero las apps de cámara de terceros suelen ir varios pasos por delante en funciones. Muchas incluyen modos específicos para retrato, paisaje, nocturna, HDR avanzado o escena deportiva que sacan más partido al sensor. Otras van a lo técnico: histograma y enfoque manual, zebra stripes, enfoque por pico de color, bracketing (de exposición o enfoque) y hasta disparo en formato RAW para editar luego con mucha más libertad.
Con una buena app de cámara profesional, ganas control total sobre exposición, velocidad de obturación, ISO, enfoque y balance de blancos. Esto te permite jugar con la luz igual que harías con una réflex o una mirrorless: arrastrar la velocidad para estelas de luz, congelar acción, reducir ruido en escenas nocturnas o clavar tonos de piel ajustando el balance de blancos a tu gusto en lugar de dejarlo en automático.
Otro punto importante es el rendimiento en situaciones complicadas, donde algunas aplicaciones logran mejores resultados que la cámara nativa del fabricante. Hablamos de modos noche más agresivos, HDR que recupera más detalle en sombras y luces, o reducción de ruido mejor afinada. Todo eso se nota cuando haces fotos de interiores, atardeceres o escenas con muchas luces y sombras.
Además, las apps de terceros suelen mimar la interfaz y la personalización: puedes reordenar botones, activar cuadrículas y guías de composición, configurar atajos en los botones físicos, disparar por voz o por sonido, y en muchos casos controlar accesorios externos como trípodes con disparador, flashes o micrófonos para vídeo.
Como guinda, muchas vienen con herramientas de edición integradas: filtros en tiempo real, retoque facial, eliminación de objetos, recorte, ajustes de color y nitidez. Así puedes disparar y dejar la foto prácticamente lista para redes sociales sin salir de la misma aplicación, algo muy cómodo si no quieres estar saltando constantemente entre cámara y editor.
Descargar apps de cámara con seguridad y qué pasa con GCamLa gran protagonista cuando se habla de mejorar la calidad fotográfica en Android es, sin duda, Google Camera, popularmente conocida como GCam. Es la app de cámara de los Google Pixel, con todo el peso de la fotografía computacional de Google detrás: HDR+ muy potente, modo retrato con buen recorte, astrofotografía, modo noche espectacular y un procesado de color y detalle muy conseguido.
De forma oficial, la cámara de Google solo está disponible en los Pixel a través de Play Store bajo el nombre Pixel Camera. En otros Android se puede usar gracias a los llamados “ports de GCam”, versiones adaptadas por la comunidad para distintos modelos, sobre todo con procesador Qualcomm y soporte para Camera2 API. La parte delicada viene ahora: no está en Google Play para estos móviles, así que hay que recurrir a repositorios externos.
Si quieres probar GCam con garantías, lo sensato es descargar el APK únicamente desde repositorios conocidos, que estén bien documentados, especifiquen claramente los modelos compatibles y ofrezcan versiones mantenidas. Hay webs especializadas que recopilan ports seguros y actualizados; conviene contrastar opiniones, comprobar que el archivo no ha sido modificado y evitar a toda costa páginas sospechosas llenas de anuncios invasivos. Además, al instalar APKs recuerda gestionar los permisos de apps para minimizar riesgos.
Si no te apetece liarte con APKs ni con configuraciones adicionales, la opción más simple es quedarte en el terreno seguro de Google Play Store. Ahí tienes alternativas muy potentes como Open Camera, Footej Camera 2, Camera FV‑5, ProCam X (y su versión Lite), Camera Zoom FX Premium o incluso módulos de cámara integrados en apps como Lightroom o VSCO. Todas se descargan como cualquier otra app, con sus actualizaciones y sin tener que activar fuentes desconocidas.
En cualquier caso, antes de instalar una cámara avanzada, revisa siempre la ficha de la app, el registro de cambios, la política de privacidad y las reseñas recientes. Y si hablamos de aplicaciones nuevas como Blackmagic Camera para vídeo profesional, es clave comprobar el listado de dispositivos compatibles, porque al principio suelen limitarse a modelos concretos de Pixel o Samsung.
Las mejores apps de cámara profesional para AndroidVamos al lío: a continuación tienes una selección muy completa con las apps de cámara que mejor funcionan en Android cuando buscas resultados de nivel “pro”. Verás opciones centradas en fotografía computacional, cámaras totalmente manuales, soluciones ligeras de código abierto, apps con modo beauty y otras más enfocadas al vídeo. Puedes combinar varias según lo que necesites en cada momento.
GCam (ports de la cámara de Google Pixel)Si tu móvil es compatible, un buen port de GCam suele ser la forma más sencilla de mejorar la calidad de tus fotos sin tocar demasiados parámetros. Aprovecha todo el procesado de Google: HDR+ para aumentar rango dinámico, modo noche y astrofotografía para escenas oscuras, retratos con fondo desenfocado bastante naturales y un balance de blancos y contraste muy equilibrados.
El requisito habitual es que tu teléfono monte un procesador Qualcomm y tenga activada la API Camera2. Hay guías específicas para comprobar ambas cosas y elegir el port adecuado para tu modelo exacto. Cuando das con la combinación correcta (APK + archivo de configuración), la mejora en texturas, detalle en sombras y gestión del ruido frente a la cámara de serie suele ser muy evidente.
Aunque no está en Google Play, la comunidad mantiene repositorios de GCam reconocidos como seguros. Aun así, hay que ser prudente: descarga solo desde fuentes fiables, evita mirrors raros y, si no estás cómodo con la idea de instalar APKs, sáltate GCam y vete directo a soluciones de la tienda oficial como Open Camera o Footej, que también pueden darte un salto de calidad notable.
Open Camera: código abierto y funciones a lo grandeOpen Camera es la típica app que ves y piensas que es sencilla… hasta que entras en los ajustes y descubres que es una de las cámaras más completas que hay en Android, totalmente gratuita y sin anuncios de terceros. Al ser de código abierto, su desarrollo es transparente, y además se actualiza con bastante frecuencia.
Entre sus funciones destaca la nivelación automática para mantener el horizonte recto, modos de escena, efectos de color, distintas cuadrículas para componer, geolocalización con rumbo (para saber hacia dónde apuntaba la cámara), sellos de fecha, hora y coordenadas en la imagen, e incluso generación de subtítulos SRT asociada a los vídeos. También puede eliminar metadatos EXIF si quieres cuidar más tu privacidad.
En el apartado puramente fotográfico, permite control manual de enfoque, ISO, balance de blancos y exposición cuando el hardware lo soporta; ofrece soporte para HDR con autoalineado de imágenes y reducción de “fantasmas”; incluye temporizador con cuenta atrás por voz, ráfagas, disparo por sonido, teclas de volumen configurables como disparador o zoom, y admite panorámicas tanto con la cámara trasera como con la frontal.
Si tu móvil abre bien la API Camera2, Open Camera desbloquea todavía más opciones avanzadas: guardado en RAW (DNG), control fino de la velocidad de obturación, modos de cámara lenta, ráfagas más rápidas, reducción de ruido por software, histogramas en tiempo real, zebra stripes para controlar la exposición, focus peaking y hasta bracketing de enfoque para hacer apilados de nitidez en edición. Además, algunas apps incorporan control por gestos para cámara en modelos compatibles.
Su interfaz quizá no sea la más “fashion”, pero la relación entre funciones, estabilidad y coste (cero euros) la convierten en una apuesta casi obligada para cualquiera que quiera algo serio sin gastar dinero. Eso sí, no todas las funciones aparecerán en todos los móviles, porque dependen de las capacidades de la cámara y de la versión de Android.
Footej Camera 2: potencia sin bloatwareFootej Camera 2 es una de las favoritas de muchos usuarios porque combina una interfaz muy limpia con un buen puñado de controles manuales. Aprovecha la API Camera2 para ofrecer ajustes de enfoque, ISO, exposición y velocidad, siempre que el dispositivo lo permita, y en terminales compatibles permite disparar en RAW para una edición posterior más agresiva.
La filosofía de Footej es clara: hacer una cámara fluida, moderna y sin funciones de relleno innecesarias. Integra soporte para cámara lenta en modelos compatibles, buena gestión del enfoque continuo en vídeo, opciones útiles como la iluminación para selfies o el disparo en ráfaga y, en general, mantiene un ritmo de actualizaciones constante, algo que se agradece en un sector donde muchas apps se abandonan.
Si quieres algo más potente que la cámara de serie, pero sin abrumarte con menús profundos y decenas de parámetros técnicos, Footej Camera 2 encaja muy bien: te da margen para crecer a nivel fotográfico sin obligarte a estudiar ingeniería de imagen digital.
Camera FV‑5: controles tipo réflex en tu AndroidCamera FV‑5 es una auténtica veterana del ecosistema Android, pensada desde el principio para que la experiencia recuerde a manejar una cámara réflex o una mirrorless. A través de su interfaz puedes controlar tiempo de exposición, ISO, modos de medición, balance de blancos y distintos modos de enfoque con bastante precisión.
Entre sus funciones más apreciadas está la posibilidad de disparar en formato RAW, algo fundamental si luego vas a revelar tus fotos con editores como Lightroom o Snapseed. También permite asignar determinadas acciones a los botones físicos del teléfono (por ejemplo, disparo, bloqueo de exposición o cambio de modo), lo que hace que el manejo sea más cómodo y natural si te gusta disparar sosteniendo el móvil en horizontal como si fuera una cámara tradicional.
Aunque las actualizaciones se han ralentizado con el tiempo, Camera FV‑5 sigue siendo una opción sólida para quienes disfrutan el modo manual, especialmente si tu móvil no trae un modo PRO decente o si quieres una experiencia de disparo más uniforme al cambiar de un terminal a otro.
Cámara manual: DSLR CameraEsta aplicación no entra por los ojos como otras más modernas, pero hace algo muy bien: darte acceso directo a los parámetros clave de la cámara sin distracciones. Con Cámara manual: DSLR puedes fijar manualmente velocidad, ISO, enfoque y balance de blancos, además de bloquear la exposición o cambiar el modo de enfoque según lo que estés fotografiando.
Si tu móvil cumple con Camera2 API, también podrás guardar tus fotos en formato RAW y sacarles luego mucho jugo en edición. Es una app interesante si lo que buscas es aprender fotografía desde el móvil, toqueteando parámetros uno a uno y viendo cómo cambia el resultado sin perderte en menús interminables.
ProCam X‑Lite y ProCam X: interfaz moderna y anti vibracionesProCam X y su versión gratuita ProCam X‑Lite se centran en ofrecer una experiencia de cámara muy visual y actual, con controles manuales accesibles y algunos extras curiosos. Permiten jugar con exposición, ISO, enfoque, balance de blancos y velocidad, grabar vídeo en alta resolución e incluso crear timelapses o clips a cámara rápida y lenta.
Una función que la hace destacar es el modo anti vibraciones, pensado para minimizar fotos movidas cuando el móvil no tiene estabilización óptica. Básicamente, la app espera a que detecta mayor estabilidad para disparar, lo que ayuda bastante en escenas nocturnas o cuando sujetas el teléfono un poco “al límite”.
Si buscas una app que combine controles manuales serios con un aspecto actual y fácil de entender, ProCam X‑Lite es un buen punto de partida; si te convence, siempre puedes dar el salto a la versión de pago para desbloquear todas las funciones.
Camera Zoom FX Premium: una clásica todoterrenoCamera Zoom FX Premium forma parte del “fondo de armario” de muchos fotógrafos móviles desde hace años porque lo tiene prácticamente todo: controles manuales, RAW, HDR, timelapse y un buen paquete de efectos. Es de pago, pero a cambio ofrece una combinación muy equilibrada de funciones avanzadas y facilidades para el usuario medio.
Con ella puedes ajustar balance de blancos, ISO, velocidad de obturación y exposición, activar el histograma para controlar mejor la luz, usar el estabilizador de imagen por software, disparar en ráfaga, programar temporizadores o jugar con distintos modos creativos. Además, integra herramientas de edición rápida para retocar las fotos sin necesidad de abrir otra aplicación.
Otras apps de cámara y edición que merece la pena conocerEn el ecosistema Android también encontrarás apps como Bacon Camera, orientada a ofrecer control manual y efectos creativos; Camera360, que equilibra opciones de cámara con filtros divertidos; o soluciones más recientes basadas en inteligencia artificial como Photoshop Camera, que analiza la escena y aplica filtros y mejoras automáticamente.
Por el lado de la edición, nombres como Snapseed, Picsart, Prisma, TouchRetouch o Lightroom son el complemento perfecto a cualquier cámara. No sustituyen a la app de disparo, pero permiten desde revelar archivos RAW y ajustar color y contraste con precisión, hasta eliminar objetos molestos, enderezar perspectivas, aplicar estilos artísticos o preparar tus fotos para redes sociales. Si trabajas vídeo o montaje, también merece la pena revisar comparativas entre apps de edición para elegir la que mejor encaje con tu flujo.
Apps pensadas para fotógrafos exigentes (Android e iOS)Más allá de las cámaras puras, existe todo un ecosistema de aplicaciones de fotografía diseñadas para quienes se toman esto un poco más en serio, ya usen solo el móvil o lo combinen con equipo “grande”. Muchas están disponibles en Android, otras son exclusivas de iOS, pero todas comparten la idea de darte más control o ayudarte a planificar mejor tus fotos.
En Android, junto a Open Camera o GCam, destacan apps como PhotoPills, que permite planificar fotos en función de la posición del sol o las estrellas; Manual Camera y ProCam X para quienes quieren control total sobre la exposición; Photoshop Camera para quienes prefieren que la IA haga gran parte del trabajo; o herramientas de gestión de equipo y planificación como HyperFocal Pro o MyGearVault.
PhotoPills, por ejemplo, es una app de pago orientada a fotógrafos avanzados que quieren planificar amaneceres, atardeceres, vía láctea o eclipses. Incluye calculadoras de larga exposición, profundidad de campo, hiperfocal, time-lapse y mucho más. No es una cámara, pero te ayuda a estar en el lugar adecuado, a la hora exacta, con los ajustes correctos.
HyperFocal Pro va en una línea similar: te permite calcular profundidad de campo, campo de visión y distancias de enfoque, algo muy útil si también disparas con cámaras dedicadas y objetivos intercambiables. Y MyGearVault está pensada para organizar todo tu equipo —trípodes, filtros, cuerpos, lentes—, llevar control del valor total e incluso ayudarte con temas de seguros.
Apps de cámara y fotografía manual para iOS: referencias útilesAunque aquí nos centramos en Android, viene bien tener localizadas las aplicaciones de cámara profesional que arrasan en iOS, por si te mueves entre plataformas o compartes flujo de trabajo con gente que use iPhone.
En el mundo Apple, ProCamera es una de las grandes referencias. Es una app de pago muy completa que ofrece modos de foto y vídeo avanzados, control manual de exposición, enfoque, balance de blancos, profundidad de campo, grabación de alta gama e incluso opciones para trabajar con archivos RAW y editar directamente dentro de la app. Está pensada tanto para aficionados serios como para profesionales.
Camera+ es otra opción muy popular porque combina cámara manual y editor de fotos en una sola app gratuita. Permite ajustar velocidad, ISO, balance de blancos, profundidad, y en dispositivos con doble cámara seleccionar entre lente angular o teleobjetivo. Incluye modos curiosos como disparo por sonrisa, estabilizador o modos específicos para determinados tipos de escena.
Si lo tuyo es el desenfoque creativo, Focos se ha hecho un nombre gracias a su capacidad para simular efectos bokeh muy avanzados, similares a los de cámaras con ópticas luminosas. Se apoya en la fotografía computacional para permitirte reenfocar después de disparar, cambiar la profundidad de campo y ajustar la apertura virtual una y otra vez, con un potencial creativo enorme.
Por último, Adobe Lightroom en iOS ofrece una cámara integrada muy capaz, con modo automático y profesional, junto al editor de siempre. Puedes controlar exposición, ISO, velocidad, enfoque y balance de blancos, disparar en RAW (DNG) y luego revelar tus fotos con máscaras, pincel corrector, geometría y todas las herramientas que ya conoces de la versión de escritorio.
Cuándo usar una app de cámara “beauty” y filtros creativosNo todo va a ser hablar de histogramas y RAW. Hay un público enorme que busca sobre todo selfies resultones y retratos con retoque suave o filtros llamativos. Ahí entran en juego apps como Vivid Glam, PhotoDirector, Camera360 o los módulos de cámara de apps sociales y de edición.
Este tipo de aplicaciones suelen incluir herramientas de maquillaje virtual (labial, cejas, contorno facial), suavizado de piel, brillo de ojos, blanqueamiento dental, cambio de color de pelo y una colección creciente de filtros y efectos aplicables en tiempo real o después de la toma. Son una forma muy rápida de mejorar selfies sin tener que bucear en ediciones complejas. Si buscas recomendaciones, aquí tienes una lista con apps para embellecer tu rostro que funcionan bien en la práctica.
Muchas también permiten eliminar objetos o personas que se cuelan en tus fotos mediante inteligencia artificial, corregir pequeñas imperfecciones, ajustar luz y color o incluso cambiar el cielo o el fondo completo de la escena. Eso sí, conviene usarlas con cabeza para no acabar con retratos “plastificados” que se ven poco naturales.
Si te interesa especialmente este tipo de resultado, puedes combinar una app de cámara profesional para la toma base con una app de retoque “beauty” para el toque final. Por ejemplo, disparar con GCam u Open Camera y rematar en una app tipo Vivid Glam o similar, equilibrando calidad de base con retoque creativo.
Cómo empezar a usar una app de cámara profesional en tu AndroidEl primer paso, aunque suene básico, es abrir la app de cámara que hayas elegido y dedicar cinco minutos a su configuración inicial. Ajusta la resolución máxima que quieras usar, el formato de archivo (JPEG, HEIC o RAW si está disponible), decide si quieres marcas de agua o sellos de fecha y activa la cuadrícula y el nivel para ayudarte con la composición.
A partir de ahí, la mayoría de aplicaciones ofrecen un modo automático o semi-automático que te permite disparar sin complicarte, y uno o varios modos “pro” o “manual” donde puedes controlar todos los parámetros. Es buena idea alternar entre ellos: usa el automático cuando vayas con prisa y pasa al modo pro cuando la escena lo merezca (paisajes al atardecer, nocturnas, interiores con luces complicadas…).
En teléfonos sin estabilización óptica, aprovecha funciones como el modo anti vibraciones o el temporizador para reducir fotos movidas. También puedes usar disparo por voz o por sonido para no tocar la pantalla al disparar, algo útil cuando tienes el móvil en trípode. Y si la app ofrece focus peaking, no dudes en activarlo cuando uses enfoque manual.
Por último, crea un pequeño flujo de trabajo: elige una app principal de cámara para el 90 % de tus fotos y una o dos de edición complementaria. Por ejemplo, Open Camera o Footej para disparar, y Snapseed o Lightroom para revelar. Así no te dispersas probando veinte cosas distintas y avanzas más rápido en tu manera de fotografiar.
Vídeo profesional en Android: Blackmagic Camera y compañíaLa fotografía fija no es el único terreno donde brillan las apps de terceros. Si te interesa el vídeo de calidad, la llegada de Blackmagic Camera a Android ha supuesto un salto importante. Desarrollada por los creadores de DaVinci Resolve, esta app está pensada para convertir tu móvil en una herramienta seria de rodaje.
Su interfaz muestra en pantalla controles detallados de enfoque, obturador, ISO, balance de blancos, histograma, forma de onda, líneas guía y otros indicadores. Permite grabar en H.264 o H.265 con distintas tasas de bits y ofrece perfiles de color adecuados para una posterior corrección en DaVinci Resolve, con integración directa mediante Blackmagic Cloud y compatibilidad con otras .
Eso sí, al menos en sus primeras fases, solo es compatible con algunos modelos concretos de Google Pixel y Samsung Galaxy. Antes de lanzarte a instalarla, conviene revisar cuidadosamente la lista de dispositivos soportados en su ficha de Google Play y en la web oficial para evitar decepciones.
Si tu móvil no está soportado o buscas algo menos específico, las propias apps de cámara profesional mencionadas (Open Camera, ProCam X, Camera Zoom FX) ofrecen modos de vídeo con controles más avanzados que los de la app nativa, incluyendo ajustes de tasa de fotogramas, enfoque manual, bloqueo de exposición y audio mejor gestionado.
Trucos rápidos para mejorar selfies y retratos con tu app de cámaraPara los retratos, más allá de la app que uses, hay una serie de detalles que marcan la diferencia. Lo primero es apoyarte en la luz natural siempre que puedas, evitando focos directos demasiado duros. Una ventana con luz suave o una sombra luminosa en exteriores suelen funcionar mejor que el típico fluorescente o el flash frontal a saco.
Después entra en juego el modo retrato o los ajustes de profundidad: si tu cámara o tu app permiten controlar el desenfoque de fondo, no lo lleves siempre al máximo. Un bokeh moderado suele verse más natural y evita recortes raros en el pelo o en los bordes de la ropa. Si puedes, revisa el resultado al 100 % y corrige si ves halos extraños.
En apps “beauty”, la clave está en usar el suavizado de piel y el maquillaje virtual con cierta mesura. Un toque de corrección de imperfecciones, brillo ligero en los ojos y un poco de ajuste de tono de piel suele ser más que suficiente; si te pasas, el retrato empieza a parecer un dibujo digital y pierde gracia.
Si la app incluye herramientas de borrado de objetos con inteligencia artificial, aprovéchalas para eliminar gente que se cuela por el fondo, cables, papeleras y demás distracciones. Después puedes rematar con ajustes locales de luz y color para que el parche quede integrado y nadie note el arreglo a simple vista.
Y, como truco final, aprovecha la cuadrícula de tercios y la nivelación automática de la app para mejorar tus encuadres. A veces basta con subir un poco el ángulo de la cámara, desplazar el rostro ligeramente hacia un lado y dejar aire hacia donde mira la persona para que un retrato pase de normalito a mucho más interesante.
Con todas estas opciones encima de la mesa, elegir la mejor app de cámara profesional para Android ya no va solo de instalar “la que recomiendan todos”, sino de entender qué tipo de fotos quieres hacer, cuánto control necesitas y hasta dónde quieres complicarte con la configuración. Entre los ports de GCam para quienes priorizan el procesado automático, Open Camera o Footej para quienes buscan equilibrio entre potencia y sencillez, soluciones manuales como Camera FV‑5 o ProCam X, y editores como Lightroom o Snapseed para el remate final, tienes margen de sobra para montar un kit fotográfico móvil capaz de rivalizar con cámaras dedicadas en más de una situación.
Por qué las notificaciones no llegan en Android
Convives con el móvil todo el día, pero justo cuando esperas ese correo importante, un mensaje de WhatsApp o un aviso de tu banco, nada aparece en la pantalla. Las notificaciones en Android pueden fallar por montones de motivos distintos y, para colmo, muchas veces el problema está escondido en un ajuste que tocaste sin darte cuenta o que vino así de fábrica.
Si te estás preguntando por qué las notificaciones no llegan en tu Android, no eres la única persona. Entre modos de concentración, ahorro de batería agresivo, permisos en segundo plano y ajustes internos de cada app, es fácil que algo se quede mal configurado. Vamos a repasar, paso a paso, todas las causas frecuentes y cómo resolverlas para que tu móvil vuelva a avisarte de todo lo que de verdad te importa.
Modo No molestar y otros modos que silencian notificacionesAntes de volverte loco revisando permisos avanzados, conviene mirar lo más obvio: el modo No molestar. Este modo está pensado para silenciar llamadas y avisos cuando quieres tranquilidad, pero si se queda activado sin que te des cuenta, tu teléfono puede estar bloqueando muchas notificaciones sin que haya nada “roto”.
En la mayoría de móviles Android basta con deslizar desde la parte superior de la pantalla para abrir los ajustes rápidos y comprobar si el icono de No molestar está marcado. Si lo ves activado, tócalo para deshabilitarlo y que el móvil vuelva a sonar y mostrar avisos con normalidad. También puedes ir al menú de Ajustes, entrar en Notificaciones > No molestar y ajustar horarios, excepciones o desactivarlo del todo.
También hay que tener en cuenta que algunos fabricantes integran gestos físicos para ese mismo efecto. La opción “Silenciar al girar” permite que el teléfono se calle automáticamente con solo colocarlo boca abajo sobre la mesa. Si sueles dejar el móvil así, es posible que esté activando el silencio sin que caigas en ello.
Para desactivar esta función, entra en Ajustes > Bienestar digital y controles parentales y localiza la opción Silenciar al girar. Asegúrate de que el interruptor está desmarcado si no quieres que el modo silencioso se active al apoyar el móvil boca abajo.
Otra variante es el llamado “Modo sin distracciones” o similares, que muchos móviles incluyen dentro del bienestar digital. Este modo sirve para limitar las aplicaciones que más te roban tiempo y puede bloquear tanto su apertura como sus notificaciones, lo que se traduce en que no te llegue nada de determinadas apps.
Para comprobarlo, ve a Ajustes > Bienestar digital y controles parentales > Modo sin distracciones. Desde ahí podrás ver qué aplicaciones están afectadas por este modo y desmarcar aquellas de las que sí quieres seguir recibiendo notificaciones, como mensajería, correo o apps del trabajo.
Modo descanso y otros ajustes ligados al sueñoMuchos móviles han incorporado un Modo Descanso o “Hora de dormir” pensado para que no estés pendiente de la pantalla por la noche. Normalmente baja el brillo, pone la pantalla en tonos grises y, en numerosos casos, activa automáticamente No molestar durante las horas de sueño.
El problema viene cuando ese Modo Descanso está configurado para activarse todos los días y bloquear notificaciones mientras tanto. Si tu móvil deja de avisarte siempre a partir de cierta hora, es bastante probable que el responsable sea este modo y no un fallo del sistema.
Para revisarlo, entra en Ajustes > Bienestar digital y controles parentales > Modo Descanso. Dentro verás un interruptor que suele llamarse “No molestar durante el modo Descanso”. Desactívalo si quieres seguir recibiendo notificaciones aunque tengas el móvil en modo noche, sabiendo que eso puede hacer que sigas pendiente del teléfono en la cama.
Ten en cuenta que también puedes adaptar los horarios, permitir solo notificaciones de ciertos contactos o apps clave, y dejar bloqueado el resto. Ajustar bien estas excepciones ayuda a que no se te escapen avisos importantes sin renunciar a un poco de paz por la noche.
Configuración de notificaciones de cada aplicaciónCuando el problema solo ocurre con una app concreta, lo más probable es que sus notificaciones estén restringidas bien desde Android o desde las propias opciones internas de la aplicación. Es muy típico en apps de correo como Gmail o en aplicaciones de mensajería.
En Android, puedes gestionar esto desde Ajustes > Notificaciones > Notificaciones de aplicaciones. Ahí verás una lista con las apps que han enviado avisos recientemente y, si pulsas en “Todas las aplicaciones”, tendrás la lista completa instalada en el móvil. Toca en la aplicación problemática y comprueba que el interruptor principal de notificaciones esté activado.
Además de encender o apagar las notificaciones de una app, muchas de ellas se dividen en categorías o canales de notificación. Por ejemplo, un servicio de correo puede tener canales distintos para correos nuevos, promociones, recordatorios, etc. Si un canal concreto está silenciado, los avisos correspondientes no aparecerán aunque el resto sí lo hagan.
Una forma rápida de llegar a estos ajustes es buscar el icono de la app en la pantalla de inicio o en el cajón de aplicaciones, mantenerlo pulsado y tocar en la “i” de información. En ese menú, entra en la sección Notificaciones y revisa que estén activos los canales que te interesan, modificando sonido, prioridad o si pueden aparecer en la parte superior de la pantalla.
No olvides revisar también la configuración interna de la aplicación. Muchas apps de mensajería, correo o redes sociales incluyen su propia sección de notificaciones dentro de su menú de ajustes. En Gmail, por ejemplo, puedes tener activada la recepción de correos pero desactivada la opción de notificación en el móvil, o marcada solo la recepción de avisos “de alta prioridad”.
En el caso concreto de Gmail y otros clientes de correo, es bastante común que dejes de recibir notificaciones sin que deje de llegar el correo, como le sucede a mucha gente con móviles de marcas como OPPO o similares. Si ya has revisado los ajustes de Gmail y todo parece correcto, el problema puede estar en cómo el sistema gestiona la batería y el uso en segundo plano de esa app, como veremos más adelante.
Notificaciones en la pantalla de bloqueoOtra confusión habitual es pensar que no te llegan notificaciones cuando en realidad sí están entrando, pero no se muestran en la pantalla de bloqueo por cuestión de privacidad o configuración. Si desbloqueas el móvil y ves los avisos en la barra de estado, el problema va por aquí.
Para revisarlo, entra en Ajustes > Notificaciones > Notificaciones en pantalla de bloqueo. En este apartado podrás elegir si quieres mostrar todas las notificaciones, solo algunas (por ejemplo, ocultando el contenido) o ninguna. Si está seleccionado “No mostrar notificaciones”, tu móvil seguirá recibiéndolas, pero no verás nada hasta que lo desbloquees.
Según la marca, también puedes elegir si se muestran iconos, contenido completo, solo el emisor del mensaje o si se oculta el texto. Si compartes el móvil o no quieres que se lean mensajes privados desde la pantalla bloqueada, puedes dejar activadas las notificaciones pero ocultar su contenido, manteniendo el aviso visual de que ha llegado algo.
Historial de notificaciones y gestión rápidaEn muchas versiones recientes de Android existe una función muy útil: el historial de notificaciones. Gracias a ella, puedes ver qué avisos han llegado durante el día, incluso si los has descartado sin querer, y desde ahí controlar cómo se comportan en el futuro.
Para comprobar si tu dispositivo dispone de esta función, entra en Ajustes > Notificaciones y busca el apartado Historial de notificaciones. Si lo activas, podrás ver notificaciones pospuestas, cerradas recientemente y un registro de los avisos recibidos durante el día.
Desde ese historial es posible mantener pulsado sobre una notificación reciente o de las últimas 24 horas para acceder directamente a sus ajustes. De esta forma, puedes cambiar el comportamiento de una app sin tener que ir buscándola a mano en la lista general, algo muy práctico cuando no recuerdas qué aplicación generó un aviso concreto.
Ten presente que no todos los móviles ni todas las versiones de Android incluyen esta función de serie. Si en el menú de notificaciones no ves ninguna referencia al historial, es probable que tu versión de Android sea más antigua o que el fabricante haya decidido no incluirla.
Otra vía rápida para gestionar avisos es hacerlo sobre la propia notificación cuando aparece. Si deslizas hacia abajo la barra de notificaciones y mantienes pulsado un aviso concreto, suele aparecer un botón de Configuración o un icono de rueda dentada.
Al tocar ahí, podrás desactivar todas las notificaciones de esa app o solo las de ese tipo, así como permitir o bloquear funciones como las burbujas flotantes. Es fácil que, al intentar “quitar ruido”, hayas desactivado más de lo que querías desde ese menú, así que merece la pena revisarlo si notas que una app ha dejado de avisar de repente.
Permisos y comportamiento en segundo planoPara que las notificaciones lleguen en tiempo real, las aplicaciones necesitan mantener cierta actividad en segundo plano y poder usar datos móviles o Wi‑Fi incluso cuando no están abiertas. Si el sistema impide eso, los avisos se demoran o no aparecen hasta que abres la app manualmente.
Un primer ajuste clave está en los datos en segundo plano. Mantén pulsado el icono de la aplicación en la pantalla de inicio, toca en la “i” y entra en Datos móviles y Wi‑Fi. Ahí debes comprobar que la opción “Datos en segundo plano” está activada, para que la app pueda conectarse a Internet sin necesidad de que la tengas abierta.
Otra función de Android que puede afectar es la de pausar apps que no usas. Con ella, el sistema congela aplicaciones que llevan tiempo sin abrirse, revoca algunos permisos, limpia archivos temporales y, por supuesto, corta sus notificaciones. Es una buena herramienta de mantenimiento automático, pero puede jugar en tu contra con apps que usas poco pero de las que quieres avisos puntuales.
De nuevo, desde la información de la aplicación (pulsación larga sobre el icono y “i”) puedes buscar el ajuste Pausar actividad de la aplicación si no se usa. Desactiva ese interruptor si quieres que esa app siga funcionando en segundo plano aunque no la abras con frecuencia.
En algunos fabricantes, además, existe una lista de aplicaciones “protegidas” o “bloqueadas” para que no se cierren en segundo plano. Normalmente se accede deslizando hacia arriba para ver las apps recientes, buscando la que quieres mantener y tocando en los tres puntos o un candado para marcarla como bloqueada. Así evitas que el sistema la cierre y deje de mandar notificaciones.
Ahorro de batería y optimizaciones agresivas por marcaUno de los grandes culpables de que las notificaciones no lleguen en Android es el famoso ahorro de batería y las optimizaciones extra que añaden muchos fabricantes. Para alargar la autonomía, algunos sistemas cortan las conexiones en segundo plano, detienen procesos o impiden que las apps se despierten cuando llega un aviso.
El ahorro de batería estándar de Android suele ser menos agresivo, pero aun así afecta. Desde Ajustes > Batería > Ahorro de batería puedes ver si lo tienes activo. Cuando está encendido, el sistema limita la actividad en segundo plano y puede retrasar notificaciones, además de desactivar servicios de localización y sincronización. Si quieres recibir avisos al instante, lo mejor es desactivarlo, especialmente cuando aún tienes batería suficiente.
En móviles con Android 6.0 Marshmallow o superior existe además el modo Doze, que optimiza el consumo cuando el dispositivo lleva tiempo en reposo. Dentro de la configuración de batería suele haber un apartado de “Optimización de batería” donde puedes excluir aplicaciones concretas. Asegúrate de que las apps de las que necesitas avisos inmediatos estén marcadas como “no optimizadas”.
Luego están las capas de personalización que van un paso más allá. Marcas como Samsung, Huawei, Xiaomi, OnePlus, Lenovo y otras añaden sus propios sistemas de ahorro que muchas veces son bastante agresivos. Si usas una app como SoyMomo, un cliente de correo o cualquier servicio que dependa de avisos push constantes, estos sistemas pueden impedir que se vuelva a iniciar al llegar la notificación.
En Samsung, por ejemplo, puedes desactivar optimizaciones entrando en Ajustes > Aplicaciones, pulsando en los tres puntos > Acceso especial > Optimizar uso de batería. Cambia el filtro a “Todas las aplicaciones”, busca la app en cuestión y desmarca la optimización para ella. Además, en Ajustes > Cuidado del dispositivo > Batería, desde los tres puntos accedes a Ajustes y puedes desactivar opciones como Optimizar ajustes que aprietan demasiado.
En Huawei, la ruta suele pasar por Ajustes > Aplicaciones. Entra en la app concreta y revisa tanto la gestión de notificaciones (asegúrate de que “Permitir notificaciones” está activo y que las notificaciones en pantalla de bloqueo están en “Mostrar”) como los detalles del consumo de energía. Dentro de “Inicio de aplicaciones” suele haber una opción de “Gestionar automáticamente” que conviene activar para que el sistema permita a la app seguir funcionando correctamente.
Si tienes un Lenovo, suele existir un menú de Energía > Aplicaciones en segundo plano dentro de Ajustes. Ahí debes localizar la aplicación problemática y asegurarte de que tiene habilitado el inicio automático o la ejecución en segundo plano, para que el sistema no la cierre cuando no la estás usando.
En el caso de Xiaomi, el camino más habitual es Ajustes > Seguridad > Permisos > Inicio automático. Busca la app que te interesa y marca su interruptor de inicio automático para que MIUI no la bloquee. También conviene revisar en Ajustes > Batería que no esté en la lista de apps restringidas.
Con OnePlus, ve a Ajustes > Aplicaciones, toca en el icono de rueda dentada y entra en Inicio automático de aplicaciones. Verifica que la aplicación de la que necesitas notificaciones aparezca activa en esa lista, para que OxygenOS no la cierre sin más.
Como ves, cada marca coloca estos ajustes en un sitio y con un nombre, pero la idea es la misma: decirle al sistema que ciertas aplicaciones no se tocan, que pueden iniciarse solas y permanecer activas en segundo plano aunque el móvil intente ahorrar energía.
Revisar y restablecer ajustes de aplicacionesSi después de revisar modos, notificaciones, batería y permisos sigues sin dar con el problema, queda un as bajo la manga: restablecer las preferencias de todas las aplicaciones sin borrar tus datos personales. Es una forma de volver a la configuración por defecto de permisos, restricciones en segundo plano y notificaciones.
Este ajuste suele encontrarse en Ajustes > Sistema, al final del todo, en un apartado llamado algo parecido a Opciones de restablecimiento. Dentro, busca “Restablecer ajustes de aplicaciones” o similar. Al ejecutarlo, Android devolverá a su estado inicial las preferencias de todas las apps: permisos, restricciones de batería, uso en segundo plano y notificaciones.
Lo bueno es que este proceso no desinstala aplicaciones ni borra tus datos (fotos, archivos, conversaciones, etc.), solo revierte cambios de configuración que a veces se han ido acumulando con el tiempo. Es especialmente útil si has trasteado mucho con los ajustes o si una actualización del sistema ha dejado comportamientos raros.
Actualizar aplicaciones y sistema operativoNo hay que olvidar el factor actualizaciones. Muchas veces, un fallo concreto con las notificaciones de una app se debe a un bug que el desarrollador corrige en una versión posterior. Si llevas tiempo sin actualizar, puede que el problema ya esté solucionado y no lo sepas.
Abre Google Play Store, toca tu foto de perfil y entra en Gestionar apps y dispositivo. En la sección de actualizaciones verás si hay versiones nuevas disponibles. Puedes pulsar en Actualizar todo o, si lo prefieres, en Ver detalles para revisar una a una e instalar solo las que te interesen.
Del mismo modo, mantener Android actualizado es fundamental. Los fabricantes lanzan parches de seguridad y mejoras que corrigen errores internos del sistema, algunos de ellos relacionados con las notificaciones y la compatibilidad con apps modernas. Si tu teléfono lleva tiempo sin recibir actualizaciones, ciertas aplicaciones pueden empezar a comportarse de forma extraña.
Para comprobarlo, entra en Ajustes > Sistema y busca el apartado Actualizaciones de software o “Actualización del sistema”. Desde ahí podrás buscar nuevas versiones, descargarlas e instalarlas cuando estén disponibles. Es recomendable hacerlo con buena batería y, si puede ser, conectado al cargador.
Cuando las notificaciones no llegan en Android casi nunca se trata de un solo culpable, sino de una combinación de modos de silencio, ajustes de cada app, restricciones de batería y permisos en segundo plano que se van apilando. Revisando con calma los modos No molestar y Descanso, la configuración de notificaciones, el historial, los datos en segundo plano, las optimizaciones de batería (incluidas las específicas de cada marca) y manteniendo sistema y aplicaciones al día, es muy raro que no des con la causa. Una vez todo encaja, el móvil vuelve a avisarte como debe y tú recuperas el control sobre qué quieres que suene, qué se muestra en la pantalla y qué se queda en silencio. Si lo que buscas es reducir el “ruido” de avisos molestos, también puedes aprender a desactivar notificaciones con anuncios sin afectar a las alertas importantes.
