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El sueño de tener un 'Photoshop de Apple' en el iPhone se ha terminado. Pixelmator no se actualizará más y su destino es convertirse en una app zombie

Actualidad en Applesfera - Jue, 15/01/2026 - 19:01

Lo sabíamos, o al menos lo intuíamos, pero no por ello duele menos. Tras la compra de Pixelmator por parte de Apple hace aproximadamente un año, la versión para iPhone entró en un coma inducido. Sin novedades, sin rediseños, solo silencio.

Ahora, con el lanzamiento de la suscripción Apple Creator Studio y la llegada de Pixelmator Pro al iPad, Apple ha confirmado la noticia en la letra pequeña de su web: Pixelmator para iPhone ya no se actualizará. Y con ella muere algo más que una app. Muere la única herramienta de Apple que permitía crear desde cero en el iPhone sin ataduras.

Crónica de una muerte confirmada: adiós a Pixelmator en iOS

El comunicado ha sido sutil, como suele ocurrir con las malas noticias corporativas. Tras el anuncio de la nueva suscripción y el desembarco de la versión Pro en la tablet, Apple actualizó la página web del producto con una sección de preguntas frecuentes que confirmaba el destino de la app clásica con estas palabras exactas:

Pixelmator Classic para iOS, lanzado en 2014 como una aplicación complementaria al ahora descontinuado Pixelmator Classic para Mac, proporciona funciones básicas de edición de imágenes como recortar, ajustes de color y efectos. Sigue siendo una aplicación funcional, pero ya no se está actualizando.

Es decir, la aplicación no va a desaparecer de nuestros iPhone. Si la tienes instalada, podrás seguir abriéndola. Sin embargo, su futuro ha sido cancelado. El editor original de capas ha llegado oficialmente al final de su vida útil. Ya no habrá correcciones de errores, ni nuevas funciones, ni adaptación a las nuevas resoluciones de pantalla.

{"videoId":"x9xomtk","autoplay":true,"title":"Apple Creator Studio", "tag":"", "duration":"30"} Fotos es un "retocador", no un lienzo

Llevo años usando Pixelmator en el iPhone. No era perfecta y llevaba tiempo pidiendo a gritos una renovación de interfaz, pero era útil. Era una app de pago único, sin suscripciones mensuales, sin publicidad y, lo más importante, era un editor de composición.

Apple parece no entender (o ha decidido ignorar) la diferencia entre "editar una foto" y "crear una imagen". La app nativa de Fotos es maravillosa para corregir la exposición de un retrato o aplicar un filtro, pero no me deja trabajar por capas, ni añadir texto con estilo, ni hacer un collage rápido para una Story o una miniatura. Pixelmator cubría ese hueco de "Photoshop ligero" a la perfección.

Al eliminarla de sus planes de futuro y dejar solo a Photomator (que es, en esencia, un "retocador" de imagen vitaminado), Apple nos deja sin herramientas de diseño en su dispositivo más popular.

La paradoja del iPhone "Pro" sin software "Pro"

Es difícilmente justificable que tengamos iPhone con apellidos "Pro", procesadores capaces de mover juegos de consola y pantallas de una fidelidad total, pero que el software de la propia Apple no esté a la altura.

Ocurre con el vídeo y ocurre ahora con la imagen. En el iPad tenemos Final Cut Pro y ahora Pixelmator Pro. ¿En el iPhone? Tenemos un iMovie anclado en el pasado, pensado para vídeo horizontal cuando el mundo (y la propia Apple) gira hacia el vertical. Hay que recordar que el editor de vídeo llamado "Clips" también lo retiró Apple el pasado año, vaciando aún más el cajón de herramientas creativas.

Lo frustrante es que el trabajo ya estaba hecho. Pixelmator para iOS existía. Solo necesitaba un lavado de cara para integrarse en esta nueva suite. Apple tiene todo el derecho a cobrar por su nueva suscripción Creator Studio que, siendo justos tiene un precio competitivo frente a Adobe, pero excluir al iPhone de la ecuación me hace fruncir el ceño.

El regalo inesperado a la competencia

Aquí reside la mayor ironía de este movimiento. Con Creator Studio, Apple planta cara a Adobe en el Mac y en el iPad. Quiere que dejemos de pagar el Creative Cloud para pasarnos a su ecosistema.

Sin embargo, al congelar Pixelmator en el iPhone sin ofrecer un sustituto, Apple me obliga a buscar fuera. Si quiero editar por capas en el móvil con una app que esté viva, ahora tengo que irme a la App Store y descargar... exacto, Adobe Photoshop, Canva o cualquier otra app repleta de las suscripciones de las que Apple podría llevarse tajada.

Pixelmator en el iPhone no necesitaba ser la herramienta definitiva, solo necesitaba seguir existiendo y evolucionando. Hoy, el iPhone es un poco menos capaz que ayer, y la solución, paradójicamente, pasa por instalar las apps de los rivales de Apple. Aunque la app siga instalada en nuestros dispositivos, el hecho de no recibir soporte la deja atrás frente a otras aplicaciones que avanzan cada mes. Y por supuesto, no tendrá ni rastro de compatibilidad optimizada con iOS 27 o los futuros iPhone 18.

En la esperanza queda que Apple Creator Studio tenga una fase dos. Y que la eliminación de Pixelmator para iPhone y la app Clips sea solo el inicio para que florezca la llegada de Pixelmator Pro y Final Cut para iPhone. Porque a día de hoy, ese dinero se lo van a estar llevando otros. Esos mismos otros a los que, en el iPad y Mac, Apple intenta convencernos de que no necesitamos.

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Acabo de descubrir un truco para mejorar viejas fotos analógicas y que luzcan como nuevas: usar Nano Bana con Gemini 3

Actualidad en Applesfera - Jue, 15/01/2026 - 18:01

De vez en cuando, escaneo fotos viejas de mi familia. Es un momento íntimo en el que me enternezco tratando de imaginar cómo sería haber vivido aquella época y qué contexto rodeaba a la escena. Pero también me resulta inevitable frustrarme por la falta de calidad y color en algunas de esas fotos. Y sí, hace años que hay herramientas con las que mejorarlas, pero he descubierto algo mejor.

Resulta que con Gemini 3, ya sea a través de su app para iPhone o vía web en Mac, permite mejorar esas fotografías. Solo hace falta un simple prompt para que esas fotos luzcan como nuevas. Y sí, pierde algo de magia respecto a las originales, las cuales recomiendo conservar siempre, pero me ayuda mucho más a acercarme a ese lejano momento en que se tomó.

Una foto vieja (casi) como si se hubiese hecho ahora Las mejoras son impresionantes (Recreación hecha con fotografía de Suzy Hazelwood en Pexels)

A mi juicio, lo interesante de Nano Bana dentro de Gemini no es que "arregle" las fotos antiguas como si fuera una herramienta profesional de restauración, sino la naturalidad con la que actualiza la imagen. Al subir una fotografía escaneada, incluso cuando estas son en blanco y negro o en aquel reconocible tono sepia, el modelo es capaz de interpretar la escena, limpiar ruido, mejorar la nitidez y aplicar color sin que el resultado parezca excesivamente artificial. No se inventa nada.

En Applesfera Ya no uso apps en mi iPhone y Mac para mejorar la resolución de mis fotos. Así he logrado hacerlo con Nano Banana de Gemini

En muchas imágenes siguen estando ahí las limitaciones del original: desenfoques, pequeñas imperfecciones o zonas quemadas. Pero en general, el conjunto gana coherencia visual. La foto pasa de parecer un escaneo antiguo a algo que podría haberse hecho con un móvil de alta gama de los actuales, manteniendo la composición original.

Unos segundos de espera y se hace la magia

Solamente hay que adjuntar la fotografía con unas instrucciones. En mi caso, el prompt que mejor resultado me ha dado es este, aunque puedes pedirle cualquiera similar y, en la mayoría de los casos, el resultado será igual de bueno.

"Recrea esta imagen manteniendo todos los detalles, pero dándole color, menos ruido, más nitidez y que parezca una foto hecha con una cámara moderna".

Para los ejemplos de este artículo, y por respeto a familiares que ya no viven y salen en mis fotos, las que he expuesto son sacadas de Internet (y libres de derechos). Pero cumplen igual con el propósito de mostrar la "magia" de esta acción.

Apple, por favor, añade Nano Banana a tu IA {"videoId":"x9u4ml2","autoplay":false,"title":"¿Gemini 3 supera a ChatGPT? Así es la nueva IA de Google", "tag":"Webedia-prod", "duration":"156"}

Si no sigues la actualidad del mundo Apple, debo decirte que las próximas funciones de IA de Apple Intelligence (incluida la nueva Siri), llevarán bajo el capó los modelos que actualmente impulsan a Gemini. Y aunque las novedades que se esperan parecen estar más relacionadas con las tareas de un chatbot, no pierdo la esperanza en que las imágenes también sean parte nativa de iOS.

En Applesfera Nano Banana ha puesto de moda los retratos artísticos. Así puedes crear el tuyo en pocos segundos usando Gemini en el iPhone

Nano Banana, que es el modelo de generación de imágenes que hace posible acciones como la comentada, está incluido entre las funciones de Gemini. Y aunque Apple ha sido siempre muy reticente a eso de la generación de imágenes por las polémicas que pueden causar y su actual generador de imágenes (Image Playground) es muy básico, nada me hace perder esa esperanza.

Y ni siquiera espero que sea capaz de generar imágenes desde cero. Bastaría que lo añadan como una opción más del editor que incluye la app Fotos. Un ajuste discreto, quizá junto a la mejora automática, que permita reinterpretar una foto antigua para que se vea más limpia, más nítida y más actual, sin alterar lo esencial ni convertir el recuerdo en otra cosa distinta. Y, de paso, para otras muchas funciones de edición.

Imagen de portada | Montaje con fotografía de PxHere

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El mayor miedo con el iPhone plegable es que se rompa. La solución de Apple parece estar en un material que lleva en sus cajas más de diez años

Actualidad en Applesfera - Jue, 15/01/2026 - 17:01

Sí, la competencia acumula ya varias generaciones de plegables a sus espaldas, pero Apple no llegará a tener uno hasta este mismo año. ¿Por qué han tardado tanto? La respuesta parece estar en su obsesión por resolver de golpe tres problemas que suelen tener este tipo de plegables: conseguir que sea resistente estructuralmente, eliminar la arruga de la pantalla y crear una bisagra que no ceda con el uso.

La tecnología para la pantalla sin arruga parece que ya la tienen disponible. Y respecto a la resistencia, cuentan con la experiencia del titanio, un material que ya conocemos bien. Pero la verdadera novedad está en el tercer punto: el llamado Liquidmetal, un material que también conocemos... aunque no lo hayamos visto en un producto más allá del pincho para sacar la tarjeta SIM.

Liquidmetal: por fin le llega su momento

Después de 15 años pagando licencias por un material revolucionario, Apple parece haber encontrado su destino. Según una nueva filtración coreana, la bisagra del iPhone plegable estará fabricada con una versión mejorada de Liquidmetal. Será diseñada expresamente para soportar el estrés mecánico de miles de aperturas y cierres. No es la primera vez que escuchamos estos rumores, pero sí es la más contundente, y más viniendo de fuentes dentro de la cadena de suministro de materiales.

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El Liquidmetal es un material amorfo, sin estructura cristalina, con una elasticidad y resistencia a los pliegues superiores a las del acero o el aluminio convencionales. Para una bisagra que recibirá cientos de aperturas diarias durante años, es el candidato ideal.

Apple firmó la licencia exclusiva con Liquidmetal Technologies en 2010 y la ha renovado año a año desde entonces. Durante todo este tiempo, el único uso comercial que le ha dado ha sido esa pequeña herramienta de eyección de SIM que todos tenemos olvidada en algún cajón. Con el iPhone plegable, ese "experimento" habría sido solo el prólogo. Perfeccionando el material para aplicarlo al componente más crítico de su iPhone más complejo.

Hasta ahora, Liquidmetal solo está en el extractor de la tarjeta SIM Titanio: el aliado conocido que se queda

Ya hemos visto el titanio en los modelos del iPhone 15 Pro y 16 Pro, donde demostró su resistencia... aunque también planteó algunos retos, como la gestión del calentamiento. Sin embargo, Apple ha decidido mantenerlo en el iPhone Air precisamente por su delgadez extrema. Cuando el grosor se reduce tanto, necesitas un material que compense en resistencia estructural.

Con el iPhone plegable ocurre algo parecido. Según la misma filtración, Apple utilizará una aleación de titanio mejorada que optimiza la relación resistencia peso.

Tres pilares para un solo objetivo

Sumado a todo esto está la pantalla. Como ya hemos contado, Apple parece haber conseguido prácticamente eliminar la arruga visible gracias a un sistema de soporte mejorado bajo el panel. Si unimos las piezas, el iPhone plegable se sostiene sobre tres puntos técnicos:

  • La experiencia visual: una pantalla continua que minimiza la interrupción del pliegue.
  • La fiabilidad mecánica: una bisagra de Liquidmetal diseñada para resistir años de uso intensivo.
  • El tacto premium: un cuerpo de titanio ligero que no compromete la resistencia.

Si los rumores se cumplen, lo veremos en septiembre junto al iPhone 18 Pro. Será el momento de comprobar si esos 15 años de inversión silenciosa en un material "fantasma" han merecido la pena. Tres características técnicas para dominar un solo formato: el primer iPhone plegable de la historia.

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La app que arrasa en China es también la más siniestra que he visto nunca. Por supuesto, la he descargado inmediatamente

Actualidad en Applesfera - Jue, 15/01/2026 - 16:01

Hay una aplicación que sirve única y exclusivamente para saber si estás muerto o no. Es tan siniestro que, cuando supe de ella por primera vez, pensé que sería una broma similar a aquella que costaba 999 dólares y servía solo para demostrar una riqueza suficiente como para pagarla. Pero no. Es real, la he descargado en mi iPhone y ahora la entiendo mejor.

Lejos de ser una app que busque popularidad por cómo es su descripción, tiene mucho sentido en una sociedad como la actual. De hecho, su fin no es viralizarse por lo bizarro, sino que tiene un objetivo muy sensato. La puede descargar cualquiera, pero es en personas mayores donde gana un mayor sentido.

La solución a un problema de la sociedad {"videoId":"x9xm9vi","autoplay":true,"title":"Cómo China ha alcanzado a EEUU en la carrera de la IA en tan poco tiempo", "tag":"", "duration":"544"}

La aplicación en cuestión se llama Demumu en su versión occidental y está disponible en la App Store por un euro (redondeando) de pago único. Con la primera descripción, podríamos hasta pensar que es cara. En realidad, resulta económica por su objetivo.

Según los últimos datos conocidos, en España hay más de dos millones de personas mayores viviendo solas. Y esto, acompañado de otras estadísticas que indican que uno de cada cinco españoles afirman sentirse solos a menudo,  señala un problema: ¿quién y cuándo se enterarían de que he muerto? Es una duda escalofriante, pero ni mucho menos baladí.

Rellenas tu nombre, das un correo de emergencia, entras cada dos días a pulsar el botón... y ya

No hay estadísticas públicas con las que asemejar esos datos a los de la población de China, pero en el país oriental esta aplicación es una de las más descargadas por ayudar precisamente a responder aquella pregunta. La app únicamente exige que entremos cada cierto tiempo para verificar que seguimos vivos. Se hace pulsando un botón cada dos días, y ya. No hay nada más en su interfaz, más allá de algunos ajustes típicos.

Antes de ello, hay que añadir el correo electrónico de nuestro contacto de emergencia. Un familiar, un amigo, un médico... Quien nosotros consideremos que sea oportuno para saber si seguimos con vida.

En Applesfera Hay siete apps en mi iPhone que no cambiaría por ninguna otra. Y lo mejor de todo es que son gratis

Si no se dan señales de vida mediante la pulsación de ese botón, se enviará al correo electrónico señalado un aviso. No será como certificar que estemos muertos, pero será una señal inequívoca de que algo no va bien. Y sí, puede que simplemente se ignoren las notificaciones o incluso que se nos haya roto el iPhone, pero en su idea general, tiene sentido para verificar si seguimos vivos.

El caso es que, aunque no sea una app que probablemente use (afortunadamente creo que sería fácil saber si sigo o no con vida) y que quizás tampoco recomiende encarecidamente su descarga, me ha sorprendido cuando he investigado su fondo. Y es que viene a solucionar un problema que, por aislado que parezca, no deja de crecer a medida que envejece la población y aumenta la dispersión de las redes familiares tradicionales. En China, pero también aquí.

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Domina el Borrador Mágico de Google para fotos perfectas

Actualidad en Androidsis - Jue, 15/01/2026 - 15:09

¿Cuántas veces has hecho una foto casi perfecta y, al mirarla con calma, te has dado cuenta de que hay alguien colándose por detrás o un objeto que rompe por completo la magia del momento? Con el Borrador Mágico y el Editor Mágico de Google Fotos eso deja de ser un problema: en cuestión de segundos puedes limpiar la imagen como si la hubiera retocado un profesional.

Lo mejor de todo es que ya no hace falta saber usar Photoshop ni invertir horas aprendiendo programas complicados. Google ha llevado la edición inteligente de fotos a otro nivel con herramientas basadas en inteligencia artificial que borran personas, objetos y fondos, mejoran la luz, corrigen el desenfoque e incluso convierten tus fotos en retratos de aspecto profesional. Vamos a ver, paso a paso, cómo sacarle todo el jugo al Borrador Mágico de Google para lograr fotos casi perfectas.

¿Qué es el Borrador Mágico de Google Fotos y en qué se diferencia del Editor Mágico?

Dentro de Google Fotos encontrarás dos funciones muy potentes basadas en IA: el Borrador Mágico y el Editor Mágico. Ambos sirven para eliminar elementos que sobran en una imagen, pero no funcionan exactamente igual ni están pensados para lo mismo.

El Borrador Mágico (Magic Eraser) nació como una función exclusiva de los móviles Google Pixel, integrada de serie en estos smartphones para permitir borrar objetos y personas no deseadas con un solo gesto. Durante un tiempo solo se podía utilizar en los Pixel, pero Google ha ido abriéndolo a más usuarios y hoy es accesible desde otros dispositivos a través de Google Fotos.

Con el tiempo, Google ha dado un paso más y ha lanzado el Editor Mágico, una herramienta más avanzada que va más allá de borrar cosas. Esta función también se basa en IA, analiza el contenido de la foto y es capaz no solo de eliminar elementos, sino de rellenar el hueco de forma muy creíble, mover objetos, cambiar su tamaño, modificar el fondo o ajustar la luz de forma global.

La clave está en entender que el Borrador Mágico está pensado para correcciones rápidas en zonas pequeñas, como una persona que aparece de fondo o un coche aparcado que estropea el encuadre, mientras que el Editor Mágico es la opción adecuada cuando necesitas retoques complejos o que ocupan gran parte de la imagen. Para cambios gordos, el Editor Mágico suele generar resultados más naturales y profesionales.

¿Cómo funciona la IA del Borrador Mágico y del Editor Mágico?

Estas herramientas no son simples “gomas de borrar”. En realidad, la inteligencia artificial de Google analiza el contenido de la foto y predice qué debería haber detrás del objeto eliminado. Es decir, cuando marcas a una persona o un elemento para borrarlo, la IA estudia los colores, texturas y formas del entorno para reconstruir la zona de manera coherente.

Gracias a este enfoque, el Borrador Mágico puede reemplazar objetos con un acabado suave y sorprendentemente preciso. Si borras, por ejemplo, a alguien que se coló en la playa, la IA rellena el hueco con arena, mar o cielo, tratando de que no se note el retoque. No siempre es perfecto, pero en muchas situaciones el resultado es más que aceptable para compartir en redes o conservar la foto sin que nada moleste.

El Editor Mágico va un paso más lejos, porque está optimizado para manejar huecos grandes y escenarios complicados. Si borras un objeto en primer plano o que ocupa buena parte de la imagen, el sistema genera un fondo nuevo ajustando color, luz y perspectiva para que el cambio tenga sentido visual. Además, permite mover elementos, redimensionarlos o incluso cambiar el aspecto de la escena, todo con la misma base de IA generativa.

Disponibilidad, requisitos y límites de uso

Durante bastante tiempo, el Borrador Mágico de Google fue un privilegio casi exclusivo de los Pixel y de los usuarios con suscripción de pago a Google One. Esta etapa hizo que mucha gente pensara que solo se podía usar en móviles concretos o siendo usuario premium, pero el panorama ha cambiado.

Actualmente, Google ha liberado el acceso a sus herramientas de IA en Google Fotos para todos los usuarios, sin necesidad de tener una suscripción de pago. Eso incluye el Borrador Mágico, el Editor Mágico, las funciones de enfoque, Luz de Retrato y otros ajustes avanzados. La trampa está en que la versión gratuita tiene ciertas limitaciones mensuales de uso, sobre todo en funciones más potentes como el Editor Mágico.

En el caso concreto del Editor Mágico, Google permite hacer un número limitado de ediciones gratuitas al mes. La cifra puede variar con el tiempo, pero se ha hablado de unas 10 ediciones mensuales en su modalidad gratuita, suficiente para probar la herramienta y usarla en las fotos clave. Si necesitas usarla más a menudo, puedes plantearte dar el salto a un plan de Google One para eliminar esa restricción.

Además, la disponibilidad del Editor Mágico y del Borrador Mágico varía según el dispositivo. En los Pixel 8 y Pixel 8 Pro está plenamente integrado, y poco a poco ha ido llegando a generaciones anteriores de Pixel y a algunos modelos de fabricantes como Samsung Galaxy. En muchos Android y en iPhone, estas funciones se ofrecen a través de la app de Google Fotos siempre que esta esté actualizada y cumplas los requisitos mínimos que Google va marcando.

Si al entrar al editor de Google Fotos no ves el icono del Editor Mágico o del Borrador Mágico, es muy probable que todavía no estén activados para tu dispositivo o tu región. En ese caso, toca armarse de paciencia, mantener la app actualizada y esperar a que la función se despliegue.

¿Cómo usar el Editor Mágico y el Borrador Mágico paso a paso?

El proceso para usar estas herramientas es sencillo, pero conviene tener clara la ruta dentro de Google Fotos y las opciones de selección para exprimirlas al máximo. El flujo básico es el mismo tanto en Android como en iOS.

Primero, abre Google Fotos y selecciona la fotografía que quieras retocar. Una vez dentro de la imagen, pulsa sobre ella para que aparezca la barra de opciones y toca en el botón “Editar” que verás en la parte inferior de la pantalla. Esto te llevará al editor integrado de la aplicación.

Dentro del editor, busca el icono del Editor Mágico, que suele representarse como una foto con el símbolo “+” o un icono similar, colocado en la parte baja de la pantalla, normalmente cerca de las sugerencias automáticas. Si no te aparece este icono, es que todavía no tienes acceso a esa función concreta en tu dispositivo o cuenta.

Cuando entres en el Editor Mágico, el primer paso será seleccionar el elemento a borrar o modificar. Aquí entra en juego la IA, que intentará detectar el contorno del objeto marcado para poder trabajar sobre él con la mayor precisión posible.

Métodos para seleccionar objetos con precisión

Google ofrece tres formas principales de seleccionar una persona u objeto en la foto y todas se hacen con el dedo sobre la pantalla, como si estuvieras pintando.

La opción más rápida es tocar directamente el objeto. Este método es ideal cuando se trata de elementos con bordes claros y bien definidos, como una botella en primer plano, una persona perfectamente enfocada o un cartel. Con un simple toque, la IA detecta el contorno y lo marca automáticamente.

Otra posibilidad es dibujar un círculo alrededor del área que quieres editar. Esta técnica es útil cuando los límites no son tan obvios o cuando el objeto está parcialmente mezclado con el fondo. Haciendo un círculo, le indicas al sistema la zona general sobre la que quieres trabajar, y la IA se encarga de afinar la selección.

Por último, puedes pasar el dedo repetidamente sobre la zona como si fuera un pincel. Esta opción sirve tanto para sumar como para restar partes de la selección. Resulta especialmente práctica con objetos de bordes difusos, como el cabello, las hojas de un árbol o elementos desenfocados, donde un simple toque no sería suficiente.

En muchos casos, es muy recomendable hacer zoom sobre la foto para trabajar con más detalle. Acercar la imagen te permitirá marcar solo lo que te interesa y evitar que queden restos del objeto original o que se seleccionen zonas que no querías retocar. Una vez la IA ha detectado el contorno, siempre puedes ajustar la selección añadiendo o eliminando partes con el dedo.

¿Cuándo usar el Borrador Mágico y cuándo el Editor Mágico?

Aunque ambos comparten filosofía, es importante tener claro en qué situaciones brilla cada herramienta para no frustrarte con los resultados ni gastar ediciones gratuitas a lo tonto.

El Borrador Mágico es perfecto para correcciones pequeñas y rápidas. Si lo que te molesta es alguien pasando por detrás, un coche al fondo, una papelera, un cable, una mancha en la pared o cualquier detalle que ocupe una parte reducida de la imagen, esta herramienta suele ser más que suficiente. En estos casos, el algoritmo tiene contexto de sobra alrededor para reconstruir la zona con naturalidad.

En cambio, cuando necesitas eliminar elementos grandes, complejos o situados en primer plano, el Editor Mágico suele dar mejores resultados. Por ejemplo, si quieres borrar por completo a una persona que ocupa medio encuadre, mover un sujeto de lugar o rehacer parte del fondo de una escena, el Editor Mágico está diseñado precisamente para ese tipo de retoques complejos.

En la práctica, puedes pensar en el Borrador Mágico como tu aliado para “limpiar” pequeñas distracciones de la foto, mientras que el Editor Mágico funciona como un estudio de edición avanzada con IA capaz de reimaginar partes de la escena cuando haces cambios importantes.

Aplicar cambios: borrar, mover, redimensionar y más

Una vez tengas seleccionado el objeto, Google Fotos te mostrará varias opciones en la parte inferior de la pantalla, y es aquí donde empieza la magia. La más directa es Borrar objetos, que elimina el elemento y deja que la IA rellene el hueco con contenido generado a partir del entorno.

Tras pulsar en borrar, la aplicación necesitará unos segundos para procesar la edición. Al terminar, verás diferentes propuestas de resultado que puedes deslizar para comparar. Cada versión puede variar ligeramente en cómo se ha reconstruido el fondo, así que es buena idea revisar todas antes de elegir.

Cuando encuentres la alternativa que más te guste, solo tienes que aceptarla para que se aplique a tu foto. Si no te convence ninguna, puedes deshacer la acción o volver a intentarlo afinando mejor la selección, ya que la calidad del contorno marcado influye mucho en lo natural que quedará el retoque final.

Además de borrar, el Editor Mágico permite mover objetos o cambiar su tamaño. Una vez seleccionado el elemento, puedes arrastrarlo a otra parte de la foto y recolocarlo donde te interese. Si quieres que sea más grande o más pequeño, basta con pellizcarlo con dos dedos para escalarlo, igual que harías al hacer zoom. De esta forma, puedes recolocar personas, cambiar la composición e incluso inventarte un nuevo encuadre a partir del original.

También puedes modificar la iluminación o el fondo de la foto con un solo toque. La IA propone ajustes de luz, color y ambiente que cambian por completo la atmósfera de la escena. Esto es muy útil cuando la foto original quedó apagada, con mala luz o con un fondo poco atractivo, y quieres darle un toque más llamativo sin complicarte.

Otras herramientas de IA en Google Fotos: enfoque, retrato y desenfoque

El Borrador Mágico y el Editor Mágico son los protagonistas, pero no son las únicas funciones de IA de Google Fotos. La aplicación incorpora varias herramientas extra que pueden marcar la diferencia en tus imágenes.

Una de las más interesantes es la opción para mejorar el enfoque de fotos desenfocadas. Si tienes una imagen ligeramente movida o fuera de foco, la IA puede recuperar nitidez y detalle, tanto en fotos recientes como en imágenes antiguas que tengas guardadas en tu biblioteca.

También cuentas con Luz de Retrato, una función pensada para mejorar la iluminación de caras y primeros planos. Esta herramienta ajusta de forma inteligente brillo, sombras y contraste para que los rostros destaquen y la luz resulte más favorecedora, incluso aunque la foto original se hiciera en condiciones de iluminación regulares.

Otra opción muy útil es la de desenfocar el fondo para convertir cualquier foto en un retrato. Mediante IA, Google Fotos separa al sujeto del fondo y crea un efecto bokeh que hace que la persona o el objeto principal se lleve todo el protagonismo. Es perfecto para darle un aire más profesional a fotos que, en origen, no estaban pensadas como retrato.

Además de esto, Google Fotos ofrece herramientas para transformar fotos fijas en imágenes en movimiento o pequeños vídeos 3D. Combinando varias capturas y efectos de IA, puede animar elementos, simular profundidad y generar clips dinámicos ideales para compartir en redes sociales.

Ajustar la intensidad de los efectos y sacarles más partido

Una ventaja que a veces pasa desapercibida es que muchas de las herramientas de Google Fotos permiten regular la intensidad del efecto aplicado. No estás obligado a aceptar el ajuste al 100%; puedes dejarlo en un punto intermedio si te parece más natural.

Esto se aplica, por ejemplo, a Luz de Retrato o a los efectos de desenfoque. Una vez escoges el efecto, verás un control deslizante que te permite decidir cuánto quieres que se note. Si lo llevas al máximo, el cambio será muy evidente; si lo dejas a medio camino, el resultado será más sutil y realista.

Este control fino es muy útil para evitar que las fotos parezcan demasiado editadas o artificiales. A veces, un pequeño retoque de luz o un desenfoque moderado del fondo son más efectivos que un cambio radical que cante a primera vista. Lo ideal es ir probando y ajustar hasta encontrar el punto exacto que encaje con el estilo que buscas.

Probar, practicar y conocer los límites de la herramienta

Aunque la IA de Google Fotos simplifica muchísimo el proceso, para dominar el Borrador Mágico y el Editor Mágico conviene practicar con todo tipo de imágenes. Cuanto más los uses, mejor entenderás qué tipo de fotos se prestan a retoques perfectos y en cuáles la herramienta puede sufrir un poco más.

Empieza por fotos con fondos relativamente uniformes y objetos que no ocupen toda la escena. En estas situaciones, el Borrador Mágico suele funcionar a la perfección porque tiene muchos píxeles de referencia alrededor para reconstruir el área. A medida que cojas confianza, prueba con escenas más complejas, primeros planos y elementos grandes.

También es buena idea experimentar con las tres formas de selección (toque, círculo y “pintar” con el dedo) para ver cuál se adapta mejor a cada tipo de borde. En elementos con contornos definidos, el toque simple será más rápido; en cabellos, ramas o bordes difusos, probablemente necesitarás rodear o pincelar para que la selección sea precisa.

Por último, recuerda que estas herramientas no son infalibles y en ocasiones necesitarás varios intentos. Si un borrado no te convence, vuelve atrás, ajusta la selección o cambia de herramienta (de Borrador Mágico a Editor Mágico o viceversa). Tener claro para qué sirve cada una y en qué escenario funciona mejor marcará la diferencia en el resultado final.

Magic Eraser: apps alternativas con funciones avanzadas de IA

Además del ecosistema de Google Fotos, existen apps externas que ofrecen funciones de borrado de objetos, mejora de fondo y edición avanzada mediante IA. Una de ellas se presenta directamente bajo el nombre de Magic Eraser, posicionándose como un editor fotográfico integral tanto para usuarios casuales como para diseñadores.

Este tipo de aplicaciones suelen incluir una goma inteligente para quitar objetos, textos, marcas de agua, logotipos o imperfecciones. Actúan como borradores de objetos y herramientas de retoque, con opciones específicas como eliminar manchas de la piel, acné o arrugas, todo con la ayuda de algoritmos de inteligencia artificial que intentan mantener un acabado natural.

Además, muchas de estas apps ofrecen un potente borrador de fondo combinado con herramientas de mejora de imagen. Pueden separar con precisión al sujeto del entorno, eliminar el fondo por completo o reemplazarlo, a la vez que deshacen la neblina, corrigen la falta de nitidez y suben la calidad aparente de fotos tomadas con poca resolución o en condiciones difíciles.

En el apartado creativo, es frecuente encontrar efectos de foto a anime, generadores de imágenes con IA y conversión de retratos en ilustraciones o caricaturas. Estas funciones permiten convertir una foto corriente en una imagen de estilo cómic, anime o dibujo animado, muy útil para perfiles de redes sociales o contenido más informal.

Algunas versiones premium también integran herramientas de ampliación de fondo y sustitución de objetos. Puedes ampliar el lienzo para adaptar la foto a formatos de banners o portadas, añadir o cambiar prendas, accesorios y otros elementos, con ajustes en color, iluminación y textura para que encajen con el resto de la escena. Son funciones pensadas para ediciones más elaboradas, cercanas a lo que harías con un software profesional.

Ultimas consideraciones

Este tipo de aplicaciones complementa lo que ofrece Google Fotos, y puede ser interesante probarlas si quieres ir más allá en proyectos concretos o si buscas alternativas específicas, aunque para el día a día y la mayoría de usuarios, el ecosistema de Google suele ser más que suficiente.

Con todo lo que ofrece hoy la inteligencia artificial en Google Fotos y apps similares, resulta más fácil que nunca convertir fotos normales en imágenes pulidas, sin personas de más ni objetos que estorben, con fondos mejorados, retratos cuidados y efectos ajustados a tu gusto; se trata de ir probando herramientas como el Borrador Mágico y el Editor Mágico, aprovechar sus límites gratuitos o de pago según lo que necesites y, sobre todo, perder el miedo a retocar hasta que cada foto quede justo como la imaginabas. Comparte esta guía y más usuarios conocerán todo sobre el borrador mágico de Google.

Linux en Samsung DeX: guía avanzada para exprimir tu Galaxy

Actualidad en Androidsis - Jue, 15/01/2026 - 15:02

Muchos usuarios avanzados de Samsung se han enamorado de DeX desde que lo probaron por primera vez: conectar el móvil a un monitor y tener un entorno de escritorio completo suena a ciencia ficción hecha realidad. Pero, con la llegada de nuevas versiones de One UI, como la 8, más de uno ha notado que la experiencia con DeX ha cambiado, se han perdido funciones y se echa en falta un Linux integrado como en aquella mítica beta de Linux on DeX.

Al mismo tiempo, la comunidad no se ha quedado de brazos cruzados. Entre propuestas al equipo de Samsung, experimentos con Termux, chroot, Proot, virgl y soluciones curiosas para grabar la pantalla de DeX o exprimir el modo multiventana, ha ido surgiendo todo un ecosistema de trucos y atajos para montar un entorno Linux útil dentro de DeX, incluso sin soporte oficial. Si usas tu Galaxy como herramienta profesional, para desarrollo o para dar clase, esto te va a interesar.

Linux on DeX: qué fue y por qué muchos lo echan de menos

Durante unos años, Samsung apostó fuerte por una idea muy potente: Linux on DeX, también conocido como Linux on Galaxy. La propuesta era sencilla de explicar pero increíble para quienes la probaron: poder ejecutar una distribución Linux completa en tu Galaxy, aprovechando DeX para tener un escritorio tradicional en un monitor externo, con ratón y teclado.

En la práctica, Linux funcionaba como una aplicación más dentro de Android, pero por debajo corría un sistema operativo Linux completo con su propio entorno de escritorio y sus aplicaciones nativas. En demostraciones oficiales se veía software como GIMP o Firefox funcionando con normalidad, lo que abría la puerta a que desarrolladores y power users olvidaran el portátil en muchas situaciones.

La beta de Linux on DeX fue limitada, disponible solo para Galaxy Note9 y Galaxy Tab S4 con Android Oreo o superior, y accesible mediante un programa de registro para desarrolladores. Quienes participaron en esas pruebas hablan de un potencial enorme, especialmente en entornos educativos y de programación, donde un único smartphone podía hacer de PC de escritorio con Linux de verdad.

Uno de los usos más repetidos fue el de los docentes de áreas técnicas: profesores de desarrollo web y asignaturas de programación que utilizaban Linux on DeX en clase para mostrar entornos de desarrollo, servidores locales o herramientas open source sin necesidad de un aula llena de PCs. Para ellos, su Galaxy no era solo un teléfono, sino su oficina entera en el bolsillo.

Sin embargo, esa beta llegó a su fin hace ya tiempo. Tras el cierre, la información oficial prácticamente desapareció y la página de la beta dejó de actualizarse. Varios usuarios han preguntado en los foros de Samsung por el estado del proyecto, expresando que sería fantástico que esta función volviera integrada de serie en los Galaxy actuales, pero la compañía no ha anunciado su regreso.

La apuesta de Samsung por la convergencia móvil-PC

La idea de fondo no ha cambiado: la convergencia entre smartphone y ordenador está cada vez más cerca. Samsung DeX es una de las propuestas más maduras para convertir el móvil en un entorno de escritorio, y la integración con Linux fue, en su día, uno de los movimientos más valientes en este terreno.

Linux on Galaxy se presentó como un aliado natural de DeX. El dock y el modo DeX convertían el móvil en un “PC”, mientras que Linux proporcionaba el sistema operativo favorito de gran parte del mundo del desarrollo. En conferencias para desarrolladores, Samsung mostró cómo esta convergencia Android-Linux permitía usar herramientas de programación, editores de imagen y navegadores de escritorio con un rendimiento muy decente.

En los ejemplos públicos se hablaba de compatibilidad con Ubuntu 16.04 y versiones posteriores, y se enfatizaba que Linux sigue siendo el sistema elegido por muchos profesionales de la programación. Que Samsung lo llevara a sus Galaxy encajaba con lo que otros gigantes tecnológicos estaban haciendo, como permitir instalar distribuciones Linux directamente desde la tienda de Windows 10.

Aunque la beta terminó, el contexto actual juega a favor de un eventual regreso. La tendencia hacia el teletrabajo y los entornos portátiles es clara, y los móviles de gama alta de hoy superan de sobra a muchos portátiles de gama media de hace pocos años. Esto hace que la idea de resucitar Linux on DeX resulte especialmente tentadora para la comunidad.

¿Por qué la comunidad pide que Linux on DeX vuelva?

En los foros oficiales y en comunidades de usuarios, cada cierto tiempo aparece alguien que lanza el mismo mensaje: “Samsung, devolved Linux on DeX, ahora sí que podría triunfar”. Los argumentos que dan son bastante sólidos y reflejan muy bien el momento actual del hardware y del software.

Por un lado, el hardware. Un Galaxy S24 Ultra o cualquier gama alta reciente cuenta con potencia de sobra comparable a muchos portátiles de trabajo, con CPUs rápidas, mucha RAM y almacenamiento generoso. Ejecutar un escritorio Linux completo hoy sería mucho más fluido que en los tiempos del Note9 o la Tab S4.

Por otro, las nuevas formas de trabajo. La gente se mueve más, trabaja en remoto, mezcla ocio y productividad en los mismos dispositivos y valora muchísimo la posibilidad de llevar un sistema completo en el bolsillo sin arrastrar un portátil. Para desarrolladores, estudiantes y profesionales técnicos, tener Linux dentro de DeX sería un sueño muy práctico: IDEs, contenedores, servidores y herramientas CLI al alcance de un cable HDMI.

La integración en el ecosistema Galaxy también es un argumento clave. Usuarios entusiastas proponen que Linux on DeX se relance como una función más dentro de DeX, con un cambio fluido entre el entorno Android y el entorno Linux desde la propia interfaz, y con soporte ampliado a tablets Galaxy y a más modelos de teléfono.

Por último, está el factor comunidad. El número de personas interesadas en Linux no ha dejado de crecer y una buena parte de esa comunidad estaría encantada de usar un entorno Linux nativo en sus Galaxy. Para Samsung sería una forma clara de diferenciarse de Apple y otros fabricantes Android, ganándose el cariño de desarrolladores, sysadmins, estudiantes de informática y perfiles muy técnicos, que suelen ser los que más recomiendan marca a su entorno.

De la beta oficial a los apaños: cómo usar Linux hoy en DeX

Aunque Samsung ya no ofrezca un Linux on DeX oficial, muchos usuarios han buscado alternativas. La más extendida pasa por combinar Termux, entornos PROOT o CHROOT y el modo Samsung DeX para montar algo muy parecido a un escritorio Linux, con distintas capas de integración y rendimiento.

Un punto de partida clásico es usar Termux como terminal y entorno base. Desde ahí se puede levantar un sistema de escritorio completo dentro de un contenedor PROOT (sin root) o un CHROOT (con root). Varios proyectos públicos detallan cómo hacerlo, proporcionando scripts y configuraciones preparadas para que no tengas que reinventar la rueda.

Entre los recursos más utilizados para entornos sin root está Termux-Desktops de LinuxDroidMaster, que ofrece configuraciones PROOT con diferentes escritorios y distribuciones. Para quienes sí tienen root y buscan más rendimiento, se suele recomendar Linux Deploy, que facilita la creación de sistemas Linux en CHROOT con mejor desempeño que PROOT y más aprovechamiento del hardware.

También existe la opción más manual, pensada para quien quiera entender bien lo que ocurre por debajo: montar un CHROOT Linux “a pelo” dentro de Termux, siguiendo guías técnicas detalladas. Estas explican paso a paso la preparación del sistema de archivos, la configuración del entorno y la integración con Android, algo muy útil para aprender a fondo cómo funciona esta capa de convergencia.

Entornos PROOT vs CHROOT: sin root o con root

A la hora de montar Linux en tu Galaxy para usarlo en DeX, una de las grandes decisiones es si apostar por un entorno PROOT (sin root) o por un CHROOT (con root). Ambas opciones permiten tener un usuario Linux con su propia jerarquía de directorios, pero presentan diferencias importantes en rendimiento y permisos.

Los entornos PROOT se ejecutan en modo usuario sobre Android, por lo que no requieren acceso root al dispositivo y son mucho más seguros de cara a la garantía. Para usuarios que no quieren complicarse rooteando su Galaxy, es el camino obvio. El coste es que el rendimiento suele ser algo menor y hay ciertas limitaciones de acceso al hardware y al sistema.

Por el contrario, un CHROOT corre directamente como parte del sistema, aprovechando mucho mejor los recursos del dispositivo. Con root, Linux puede exprimir más la CPU, la GPU y la E/S, y las soluciones con aceleración de hardware funcionan mejor. La contrapartida es que tener root implica más riesgos de seguridad y, en muchos casos, problemas con la garantía y las actualizaciones OTA.

Linux Deploy simplifica bastante la vida a quienes optan por CHROOT: permite descargar e instalar distribuciones populares, configurar la imagen, el entorno gráfico y el servidor X sin demasiados quebraderos de cabeza. Para quien prefiera control total, guías más avanzadas muestran cómo montar el CHROOT manualmente y cómo integrar después clientes X eficientes como Termux X11.

Termux X11 y virgl: escritorio Linux con aceleración en DeX

Un punto clave para que Linux en DeX resulte usable es la forma de mostrar el escritorio y las aplicaciones gráficas. Muchos empiezan usando VNC, pero la experiencia en rendimiento y latencia es mejorable. Aquí entra en juego Termux X11, un cliente X pensado específicamente para este tipo de montajes.

Termux X11 actúa como servidor gráfico para las aplicaciones Linux que corren dentro del PROOT o CHROOT, y se integra mucho mejor con el ecosistema Android y DeX que un visor VNC tradicional. Usuarios que han probado ambas opciones coinciden en que Termux X11 es “un billón de veces más rápido” que VNC, con menos lag y mejor respuesta de ratón y teclado.

Si además se suma virglrenderer para aceleración gráfica, se puede llegar a ejecutar aplicaciones Linux con soporte 3D, algo impensable hace unos años en un móvil. Documentación como la de Termux-Desktops y artículos especializados explican cómo habilitar esta aceleración en entornos PROOT y CHROOT, ajustando drivers y variables de entorno para sacar partido a la GPU del dispositivo.

En la práctica, esto permite que en un escritorio DeX ejecutando Linux via Termux puedas abrir aplicaciones gráficas exigentes, reproducir contenido multimedia e incluso probar algunos juegos sencillos. Varios vídeos demuestran el rendimiento real, mostrando que el combo DeX + Termux X11 + virgl puede ser sorprendentemente solvente.

Grabación de pantalla en DeX: trucos con root y sin root

Uno de los problemas más comentados por quienes experimentan con Linux en DeX es que, al querer compartir sus avances, se encuentran con que no aparece el grabador de pantalla en el entorno DeX. Esto complica mucho crear tutoriales en vídeo o documentar configuraciones.

Un usuario especialmente inquieto decidió investigar y acabó dando con una forma de lanzar el grabador de pantalla de Samsung usando usar ADB o Termux, aunque con la pega de necesitar acceso root en ambos casos. La idea consiste en iniciar directamente la actividad del grabador por medio de la herramienta “am start”.

Desde Termux, el comando aproximado que se utiliza es algo como suam start -n com.samsung.android.app.smartcapture/com.samsung.android.app.screenrecorder.ScreenRecorderStarterActivity -a com.samsung.android.app.screenrecorder.ACTION_START –ez FLAG_ACTIVITY_NEW_TASK true, mientras que desde un ADB shell se puede hacer algo similar encapsulándolo en un “su -c”. Con ello se logra disparar el grabador incluso aunque no aparezca su icono habitual.

Para quienes quieran investigar una forma de conseguirlo sin root, se sugiere echar un vistazo al logcat filtrado del proceso del screenrecorder y a apps como Automate de Llamalab, que permiten orquestar flujos mediante bloques visuales y acceder a muchas APIs internas de Android. Con Automate se puede, por ejemplo, lanzar actividades del sistema y jugar con los widgets, lo que abre la puerta a un posible atajo sin necesidad de root.

Si no te interesa pelearte con actividades internas, todavía existe otra opción: usar el binario nativo /system/bin/screenrecord, accesible vía ADB o desde un shell en el dispositivo. Esta herramienta graba la pantalla sin audio, pero es suficiente para capturar sesiones de DeX o demostraciones de tu escritorio Linux.

Para configurarlo, primero conviene consultar la ayuda con /system/bin/screenrecord –help. Después hay que averiguar los identificadores de las pantallas físicas mediante el comando dumpsys SurfaceFlinger –display-id, que muestra algo como “Display 4613571866842539268…”. Ese número es el que se pasa a screenrecord con la opción display-id para indicar qué monitor quieres grabar.

Un ejemplo real sería ejecutar screenrecord –display-id 4613571866842539268 /sdcard/Download/tmp_file_1.mp4 para capturar la salida del monitor externo conectado a DeX y guardar el vídeo en la carpeta Download. Para detener la grabación basta con pulsar Ctrl + C en la terminal donde se lanzó el comando, tras lo cual el archivo queda listo para compartir.

Ajustes útiles en Samsung DeX: accesibilidad, teclado y modo desarrollador

No todo en DeX gira en torno a Linux; también hay pequeños ajustes que mejoran mucho el día a día. Por ejemplo, si suelo trabajar en entornos poco iluminados o con monitores muy brillantes, conviene conocer la opción de atenuación adicional de la pantalla dentro de las opciones de accesibilidad.

En la ruta Ajustes > Accesibilidad > Mejoras de visibilidad > Atenuación adicional puedes ajustar la intensidad de la atenuación y activarla para ganar comodidad visual en largas sesiones. Es un ajuste sencillo pero muy agradecido cuando pasas horas delante del monitor con DeX y no quieres forzar la vista.

Otro tema importante es el mapeo de teclas y los atajos de teclado, especialmente si trabajas con entornos Linux remotos o locales donde el teclado es crucial. Aplicaciones como Keymapper (open source) permiten reasignar combinaciones de teclas o lanzar aplicaciones rápidamente, ideal para configuraciones sencillas.

Si necesitas algo más avanzado, Automate puede entrar de nuevo en juego para crear flujos complejos que reaccionen a teclas, eventos o cambios de estado del sistema. De hecho, se pueden encadenar Keymapper y Automate mediante intents y broadcasts internos, logrando atajos muy potentes que funcionen tanto en Android como en sesiones DeX con Linux.

Por último, hay que mencionar el modo desarrollador de Samsung DeX, que no es el mismo que las opciones de desarrollador de Android. Este modo desbloquea ajustes especiales del entorno de escritorio, incluyendo un mejor control sobre la redimensión de ventanas y el comportamiento de las aplicaciones.

Para activarlo, en un entorno DeX ve a Ajustes > Samsung DeX > Acerca de Samsung DeX y toca rápidamente el título “Samsung DeX” cinco veces. Aparecerá una ventana emergente preguntando si quieres habilitar las opciones de desarrollador; al aceptarlo y reiniciar DeX, tendrás disponible este menú adicional.

Es muy recomendable combinarlo con la opción de “Multiventana para todas las aplicaciones” en Ajustes > Funciones avanzadas > Laboratorios, o desde las propias opciones de desarrollador. Con ello logras forzar que cualquier app, incluso las que no están pensadas para pantallas grandes, pueda ejecutarse en ventana redimensionable dentro de DeX.

Forzar apps de móvil y acceder al lanzador One UI desde DeX

Una de las quejas habituales de quienes usan DeX es encontrarse con aplicaciones que se niegan a correr en modo escritorio, se reinician al cambiar de tamaño o no permiten ser redimensionadas. Activar el modo desarrollador y los laboratorios de multiventana soluciona gran parte de estos problemas, pero todavía queda algún truco curioso que la comunidad ha descubierto.

Entre ellos destaca un comportamiento casi “bug convertida en feature”: la posibilidad de forzar el lanzador de inicio normal de One UI dentro de un entorno DeX. Esto te permite ver tus pantallas de inicio, iconos y widgets como si estuvieras en el modo móvil, sin abandonar DeX por completo.

El método más citado pasa por instalar una app de copias de seguridad como Swift Backup desde Google Play. No hace falta usar sus funciones de backup; basta con abrirla, ir a la pestaña de aplicaciones, seleccionar cualquiera y pulsar el menú de tres puntos verticales para elegir la opción “Agregar a la pantalla de inicio”.

Al aceptar, por algún motivo, el sistema cambia el lanzador activo y muestra el lanzador típico de One UI, con sus apps y widgets, pero manteniendo al mismo tiempo la barra de tareas y las ventanas de DeX. Es una especie de modo híbrido en el que puedes usar el escritorio de siempre junto a los elementos de DeX. Para volver al modo DeX “puro”, basta con desconectar y reconectar el cable HDMI, o usar el atajo de teclado Windows + W dos veces para alternar el modo.

Esta combinación da bastante juego, porque permite acceder a widgets, atajos de aplicaciones y configuraciones que normalmente solo verías en el modo móvil, mientras sigues usando ventanas flotantes de DeX y, por ejemplo, un escritorio Linux corriendo en Termux X11 al mismo tiempo.

Ideas y propuestas de futuro para Linux en Samsung DeX

Con todo lo que se ha aprendido desde la beta de Linux on DeX, muchos usuarios han elaborado propuestas bastante concretas sobre cómo Samsung podría relanzar una versión moderna de Linux integrado en DeX. Estas ideas se apoyan tanto en la experiencia de la beta original como en los trucos y soluciones que hoy se usan con Termux y compañía.

Una sugerencia recurrente es que, en lugar de limitarlo a uno o dos modelos, Samsung trabaje con distribuciones populares como Ubuntu o Fedora para ofrecer imágenes oficiales optimizadas, disponibles para un abanico más amplio de dispositivos Galaxy (teléfonos y tablets). Integrarlo en la app de DeX permitiría cambiar de Android a Linux en un clic, manteniendo la coherencia del ecosistema.

Como valor añadido, un relanzamiento de Linux on DeX bien pensado reforzaría la imagen de Samsung como marca puntera en innovación frente a Apple y otros fabricantes Android. A los ojos de la comunidad técnica, ofrecer un entorno Linux de escritorio soportado oficialmente es un gesto muy potente: significa tomarse en serio a desarrolladores, administradores de sistemas y estudiantes de carreras tecnológicas.

Además, encajaría perfectamente con el resto de dispositivos del ecosistema Galaxy, como las Galaxy Tab y los Galaxy Book, creando un triángulo interesante: tablet Android, portátil tradicional y smartphone capaz de convertirse en un mini-PC Linux. Para muchos profesionales, esto convertiría al Galaxy en algo más que un teléfono: en el centro de todo su flujo de trabajo.

Mientras ese futuro llega o no, la comunidad sigue tirando de ingenio para conseguir que Linux conviva con DeX mediante Termux, PROOT, CHROOT, Termux X11, virgl y otras herramientas. Entre ajustes de accesibilidad, atajos de teclado, modos desarrollador y curiosos bugs convertidos en funciones, se ha ido tejiendo una guía práctica que convierte a muchos Galaxy en auténticas estaciones de trabajo portátiles basadas en Linux, siempre que el usuario esté dispuesto a trastear un poco. Comparte esta información para que otras personas conozcan el modo Samsung DEx en Linux.

Sácale partido al botón lateral de tu móvil con estos ajustes

Actualidad en Androidsis - Jue, 15/01/2026 - 14:54

Si tienes un móvil Android relativamente moderno, el famoso botón lateral (el de encendido o bloqueo) puede hacer mucho más que solo apagar o encender la pantalla. Con unos pocos ajustes puedes convertirlo en un auténtico atajo multitarea para abrir la cámara al instante, lanzar el asistente, activar la wallet o incluso controlar la accesibilidad sin tocar la pantalla.

La mayoría de la gente deja este botón con la configuración que viene de fábrica, pero Android y las diferentes capas de los fabricantes esconden un montón de opciones muy útiles. Aprender a personalizar el botón lateral te permite ahorrar tiempo cada día, evitar toques accidentales y aprovechar funciones que quizá ni sabías que existían en tu móvil.

¿Qué es exactamente el botón lateral y qué puede hacer?

En casi todos los smartphones actuales, el botón de encendido se ha convertido en un botón lateral multifunción. Según el fabricante, puede llamarse botón de bloqueo, botón de encendido, tecla lateral o incluso tecla de funciones. Aunque su uso básico es obvio (bloquear, encender o apagar el teléfono), Android y las capas personalizadas permiten asociarle muchas más acciones mediante pulsaciones simples, dobles o prolongadas.

Además de bloquear la pantalla, este botón suele encargarse de apagar o reiniciar el dispositivo, hacer capturas de pantalla junto al botón de volumen, lanzar la cámara rápidamente o abrir asistentes de voz como Google Assistant, Bixby u otros. En algunos modelos también sirve como acceso directo para aplicaciones concretas, funciones de accesibilidad o servicios de pago móvil.

Dependiendo de tu teléfono, verás que el comportamiento por defecto del botón lateral cambia: en algunos modelos una pulsación prolongada abre el asistente de voz, mientras que en otros abre el menú clásico de apagado. Ajustar esto a tu gusto es clave para que el botón se adapte a cómo usas el móvil en tu día a día.

Diferencias entre fabricantes: tu botón lateral no se comporta como el de otros

No todos los móviles Android gestionan el botón lateral de la misma forma. Cada fabricante añade sus propios menús y opciones, así que lo más importante es saber dónde se configura ese botón en tu marca concreta. Aunque la idea general es la misma, el nombre de los menús y las posibilidades pueden variar mucho.

En móviles con Android casi puro (Pixel, algunos Motorola, Nokia y similares) las opciones suelen estar dentro de los ajustes del sistema o en el apartado Botones y gestos. Las funciones disponibles se centran en atajos básicos como abrir la cámara, activar el asistente o mostrar el menú de apagado tradicional.

En capas como One UI (Samsung), MIUI/HyperOS (Xiaomi, Redmi, POCO), EMUI y derivados, o en marcas como OPPO, realme o vivo, el botón lateral puede configurarse con más detalle. Algunos añaden acciones específicas para la doble pulsación, otros permiten cambiar la función de la pulsación prolongada, y en varios casos se puede lanzar casi cualquier app instalada con una combinación concreta.

Hay modelos que incluso añaden un botón lateral extra, llamado muchas veces botón inteligente, tecla de acción o botón configurable. Aunque no es exactamente el mismo botón de encendido, se integra en la misma idea: aprovechar la zona lateral del móvil para hacer algo más que subir o bajar volumen.

¿Cómo configurar el botón lateral en Android estándar?

En los dispositivos con Android más cercano al estándar de Google (como los Pixel) la configuración del botón lateral suele ser sencilla pero muy útil. Lo habitual es que tengas disponible una opción para abrir la cámara rápidamente con una doble pulsación y otra para decidir si la pulsación prolongada muestra el menú de apagado o llama al asistente.

En estos móviles, el camino típico en ajustes suele ser algo parecido a: Ajustes > Sistema > Gestos. Dentro de ese menú encontrarás opciones como “Pulsar dos veces el botón de encendido para abrir la cámara” o “Mantener pulsado el botón de encendido para activar el Asistente”, y gestos para encender la pantalla sin tocar. Activar la doble pulsación para la cámara es una de las formas más rápidas de no perder una foto improvisada.

En muchos casos también puedes combinar el botón lateral con los de volumen. Por ejemplo, pulsar al mismo tiempo el botón de encendido y bajar volumen para hacer una captura de pantalla, o mantener pulsados ambos para iniciar un modo de emergencia. Aunque esto depende del fabricante, conviene revisar los ajustes de gestos y accesos rápidos porque a menudo vienen desactivados o no configurados como te interesa.

Configurar el botón lateral en móviles Samsung con One UI

En los Samsung modernos, el botón de encendido se llama normalmente tecla lateral, y su comportamiento se personaliza desde los Ajustes. Por defecto, una doble pulsación suele abrir la cámara y una pulsación prolongada puede estar configurada para abrir Bixby o el menú de apagado, según la versión de One UI que tengas.

Para ajustar su comportamiento en un Samsung, el recorrido típico es algo como: Ajustes > Funciones avanzadas > Tecla lateral. Dentro de este menú podrás decidir qué pasa al pulsar dos veces y al mantener pulsado. En la doble pulsación, además de la cámara, suele ser posible elegir abrir cualquier aplicación instalada, por lo que puedes usarla para, por ejemplo, lanzar la linterna, la app de notas o tu red social favorita.

Respecto a la pulsación prolongada, Samsung te permite elegir entre mostrar el menú de apagado y reinicio o abrir Bixby. Si no usas Bixby, lo más cómodo suele ser recuperar el menú de apagado clásico y dejar el asistente de Google en otro gesto o acceso directo. Al configurar estos atajos logras que la tecla lateral haga justo lo que necesitas sin pulsaciones accidentales que te lleven a funciones que no usas.

Opciones de la tecla lateral en Xiaomi, Redmi y POCO (MIUI / HyperOS)

En los móviles de Xiaomi, Redmi y POCO con MIUI o HyperOS, el botón de encendido también ofrece combinaciones extra gracias a la doble pulsación o al uso junto con los botones de volumen. Aquí el menú puede variar ligeramente de una versión a otra, pero suele encontrarse dentro de Ajustes adicionales, Botones y gestos o un apartado parecido.

En muchos de estos teléfonos puedes activar la opción de doble toque en el botón de encendido para abrir la cámara o una app. A veces se combina con otros gestos propios de MIUI, como tocar dos veces la parte trasera del móvil o usar el botón de volumen para abrir la cámara. Si ajustas bien estas funciones puedes hacer que tu móvil reaccione casi al instante cada vez que pulses el lateral.

También es frecuente que MIUI incluya accesos rápidos relacionados con el botón lateral al activar el modo de emergencia o las funciones de accesibilidad. Por ejemplo, mantener pulsado el botón de encendido junto con volumen arriba puede iniciar un aviso de emergencia o activar un menú especial. Revisar estos ajustes es importante para evitar llamadas o alertas involuntarias y para aprovechar de verdad los accesos rápidos cuando sí los necesitas.

Atajos de la tecla lateral en OPPO, realme y otros con capas personalizadas

En marcas como OPPO, realme, OnePlus o vivo, el botón lateral se integra en sistemas de gestos y accesos directos bastante completos. La ruta exacta cambia entre modelos, pero suele encontrarse dentro de Configuración > Herramientas prácticas, Botones y gestos o Accesos rápidos. Ahí verás opciones para decidir qué hace la tecla lateral al pulsarla varias veces.

Estas capas suelen permitir que la doble pulsación de la tecla lateral abra la cámara, lance el asistente de voz o arranque una app concreta, y a menudo ofrecen también combinaciones con la pantalla apagada. Eso significa que puedes, por ejemplo, sacar el móvil del bolsillo y abrir la cámara con una doble pulsación sin siquiera encender la pantalla antes.

Algunos modelos añaden un “botón inteligente” o “botón de acción” independiente del de encendido, pero la filosofía es la misma: convertir la zona lateral del móvil en un panel de atajos físicos. Si tu teléfono dispone de ese botón adicional, suele ser posible asignar una app o una función del sistema a una pulsación, doble pulsación o pulsación prolongada, multiplicando aún más las posibilidades.

Funciones imprescindibles que deberías asignar al botón lateral

Aunque cada persona tiene sus preferencias, hay algunas funciones que se repiten en casi todos los móviles porque resultan especialmente prácticas. Una de las más importantes es abrir la cámara con una doble pulsación del botón lateral. Al configurar esto te aseguras de poder sacar una foto o grabar un vídeo sin desbloquear el móvil ni buscar el icono en la pantalla de inicio.

Otra función muy útil es usar la pulsación prolongada para mostrar el menú de apagado, reinicio y modo emergencia. En algunos teléfonos, la pulsación larga está asociada al asistente de voz, pero si no lo usas con frecuencia, es más práctico recuperar el menú de encendido y dejar el asistente para otro gesto, como el borde inferior o un icono en la barra de navegación.

También tiene sentido aprovechar la doble pulsación o una combinación específica para abrir la aplicación que más uses en el día a día. Puede ser la linterna, una app de notas, el lector de códigos QR o tu gestor de contraseñas. Así reduces el número de toques necesarios para llegar a lo que más te importa, sobre todo cuando vas con prisa o con una sola mano ocupada.

Usar el botón lateral para el asistente de voz

Los asistentes de voz como Google Assistant, Bixby o Alexa pueden ser muy útiles, pero activarlos por voz no siempre es lo más cómodo. Asignar el asistente al botón lateral permite llamarlo con una pulsación prolongada o una serie de toques rápidos, sin necesidad de decir ningún comando en voz alta.

En muchos móviles, esta opción ya viene activada por defecto: mantener pulsado el botón de encendido invoca el asistente. Si te acostumbras a usarlo, puedes dictar mensajes, configurar recordatorios, cambiar ajustes o pedir información sin tocar la pantalla. Eso sí, si prefieres tener siempre a mano el menú de apagado, tendrás que desactivar esta función en los ajustes y usar otra forma de llamar al asistente, como el gesto desde la esquina inferior.

Conviene revisar también si el asistente puede configurarse para que no se active por error con el botón lateral. Algunos usuarios tienen la sensación de que el asistente aparece constantemente sin querer, y la causa suele ser una configuración demasiado sensible de la pulsación prolongada o una combinación de botones que no se adapta a cómo sostienes el móvil.

Accesos rápidos de emergencia vinculados al botón lateral

Muchos fabricantes aprovechan el botón lateral para ofrecer funciones de emergencia y seguridad. Estas opciones suelen permitirte llamar a servicios de emergencia o enviar tu ubicación a contactos de confianza mediante varias pulsaciones rápidas seguidas del botón de encendido.

En Android, es bastante común encontrar un ajuste que activa una llamada de emergencia o un envío de alerta cuando pulsas cinco veces seguidas el botón lateral. Esta función puede incluir el envío automático de tu ubicación, la grabación de audio o la captura de fotos, según el modelo y la versión del sistema operativo. Es importante conocer si tu móvil tiene esta opción y cómo se configura para no activarla por descuido.

Dentro de los ajustes de seguridad o emergencia, suele existir un apartado para personalizar qué ocurre cuando se usa esa combinación de pulsaciones. Puedes definir qué contactos reciben la alerta, si se envía un SMS, si se hace una llamada directa o si solo se muestra un menú de emergencia en pantalla. Tener este atajo bien configurado puede marcar la diferencia en un momento crítico.

Funciones de accesibilidad desde el botón lateral

Las opciones de accesibilidad son otro campo donde el botón lateral gana protagonismo. Android permite usarlo como gatillo rápido para abrir menús de accesibilidad o activar ayudas específicas para personas con dificultades de visión, audición o movilidad, pero también para cualquier usuario que quiera atajos rápidos.

Por ejemplo, en muchos móviles se puede configurar que al pulsar varias veces el botón lateral seguidas se active una función concreta: lector de pantalla, ampliación del contenido, lupa, modo de alto contraste, subtítulos instantáneos, etc. Esta combinación evita tener que navegar por menús largos cuando necesitas activar o desactivar estas ayudas.

En el menú de Accesibilidad, suele haber un apartado de accesos directos o atajos. Ahí podrás decidir si quieres usar un icono flotante en pantalla, un gesto en los laterales o el propio botón de encendido para lanzar estas funciones. Elegir el botón lateral como accionador es especialmente útil para quien tiene dificultades para hacer gestos precisos en la pantalla táctil.

Desactivar acciones molestas o que no necesitas

En ocasiones, el problema no es que el botón lateral haga poco, sino que hace demasiadas cosas que no te interesan. Algunos móviles traen configurada de serie la activación del asistente por pulsación prolongada, la llamada de emergencia con varias pulsaciones rápidas o la apertura de la cámara sin desbloquear, y eso puede dar lugar a activaciones involuntarias.

Si notas que tu asistente salta a menudo sin que lo quieras, que el móvil se pone en modo emergencia al meterlo en el bolsillo o que la cámara aparece sin motivo, toca revisar estos ajustes. En el menú de botones y gestos o de funciones avanzadas suele haber interruptores para desactivar completamente ciertas combinaciones de pulsaciones. No pasa nada por renunciar a algunas funciones si con ello evitas usos indeseados.

Lo ideal es quedarte solo con las acciones que realmente usas: por ejemplo, mantener la doble pulsación para la cámara y la pulsación larga para el menú de apagado, desactivando el resto. De esta forma, el botón lateral seguirá siendo una herramienta potente, pero sin sorpresas cada vez que agarres el teléfono con fuerza o se presione dentro de un bolsillo o bolso.

Consejos para elegir la mejor configuración para ti

No existe una única forma correcta de configurar el botón lateral; lo importante es que se adapte a cómo usas el teléfono. Un buen punto de partida es pensar qué funciones repites varias veces al día y te gustaría tener a un solo toque físico. A partir de ahí, ajusta cada tipo de pulsación a una acción concreta.

Una combinación muy equilibrada suele ser: doble pulsación para la cámara, pulsación prolongada para el menú de apagado y, si tu móvil lo permite, varias pulsaciones rápidas para el modo de emergencia o un atajo de accesibilidad. Así tienes cubiertas la fotografía rápida, el control del dispositivo y la seguridad, todo desde el mismo botón.

También es buena idea probar durante unos días una nueva configuración antes de darla por definitiva. Si ves que activas algo sin querer con frecuencia, dale una vuelta y cambia esa función a otra combinación o desactívala. El botón lateral debe ayudarte, no estorbarte.

Tras dedicar unos minutos a revisar las opciones de tu móvil y ajustar qué hace el botón lateral con una, dos o varias pulsaciones, ese pequeño botón pasa de ser un simple interruptor de encendido a convertirse en un auténtico mando rápido para tu día a día: acceso inmediato a la cámara, funciones de emergencia configuradas a tu medida, ayudas de accesibilidad a un toque y los menús clave del sistema siempre a mano, todo sin apenas mirar la pantalla. Comparte la información para que más usuarios aprovechen el botón lateral de sus móviles.

Hay tres pistas en el calendario de Apple que señalan a finales de enero. Todas llevan al MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max

Actualidad en Applesfera - Jue, 15/01/2026 - 13:31

Hay una sensación de déjà vu flotando en el ambiente. Si rebobinamos hasta enero de 2023, recordaremos que Apple no necesitó un escenario brillante ni un público aplaudiendo para lanzar unos nuevos Mac. Una simple nota de prensa un martes cualquiera sirvió para presentar los M2 Pro y M2 Max. Ahora, en pleno arranque de 2026, podríamos estar frente a una situación similar.

El MacBook Pro de 14 pulgadas con el chip M5 base llegó en octubre, dejándonos con la miel en los labios y una pregunta en el aire: ¿dónde están los hermanos mayores? Han pasado tres meses de silencio, pero si miramos el calendario con lupa, hay tres pistas que convergen en la última semana de enero.

La pista del software

La primera señal es quizá la más interesante. Sabemos que el próximo miércoles 28 de enero se lanza oficialmente Apple Creator Studio. No es una actualización al uso. Hablamos de una suscripción que agrupa pesos pesados como Final Cut Pro, Logic Pro y Pixelmator Pro.

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El público objetivo de este paquete es exactamente el mismo que el del MacBook Pro con el chip M5 Pro o M5 Max. Hacer coincidir ambos lanzamientos sería una jugada de marketing de manual: ofrecer la herramienta y la máquina perfecta para usarla el mismo día.

Los inversores estarán encantados de leer titulares

La segunda pista nos lleva a los despachos. Apple ha programado su conferencia de resultados financieros para el jueves 29 de enero, justo 24 horas después del hipotético lanzamiento. Hay una costumbre que a Tim Cook le suele gustar: rematar la llamada con los inversores presumiendo de productos "recién salidos del horno". Presentar los nuevos MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max el martes 27 o el miércoles 28 permitiría a la directiva incluir estos equipos en su narrativa de fortaleza para el trimestre que entra.

Lo que Gurman y Kuo ya nos advirtieron

La tercera pista se centra en Mark Gurman y Ming-Chi Kuo. Estos dos analistas y rumorólogos de Apple llevan meses advirtiéndolo: sitúan el lanzamiento de los modelos M5 Pro y M5 Max para "comienzos de 2026". Según estos informes, Apple decidió separar el lanzamiento del modelo base, que vimos a finales de 2025, de las versiones de alto rendimiento para asegurar una ventana de lanzamiento propia a principios de año.

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Además, ambos coinciden en diferenciar esta actualización, que estará centrada en el chip, de la gran renovación con pantallas OLED y diseño táctil, que no se espera hasta finales de 2026 o incluso 2027. Por tanto, la llegada de estos equipos ahora encaja perfectamente con esa predicción de una actualización "puente" y potente antes del gran rediseño futuro.

La bestia que viene: M5 Pro y M5 Max

Más allá de las fechas, lo interesante es lo que esperamos ver bajo el capó. Si el M5 base ya nos sorprendió con sus Neural Accelerators en cada núcleo de la GPU y un salto del 74% en rendimiento respecto al M4 en Blender, lo que viene ahora promete ser una locura. 

Hagamos números rápidos. El M5 mantiene 10 núcleos de GPU. Si Apple sigue su escalada habitual, el M5 Pro debería rondar los 16 o 20 núcleos y el M5 Max podría dispararse hasta los 32 o 40. Incluso ya hay algunas filtraciones de este chip. 

Con la nueva arquitectura de aceleración neuronal multiplicada por ese número de núcleos, podríamos estar ante el primer chip de Apple capaz de mirar de tú a tú a las gráficas de escritorio más potentes, sí, hablo de niveles cercanos a una RTX 5080 de escritorio en ciertos escenarios.

Aunque no hay nada oficial y con Apple hasta el último segundo todo es posible, el escenario actual recuerda mucho al de enero de 2023. En aquella ocasión, Apple lanzó los M2 Pro y M2 Max sin evento. Algo que sí ocurrió con los M3 y M4.

Si la historia sale bien, esta es la hoja de ruta más probable para los próximos días:

  • Martes 20 de enero: un pequeño teaser o guiño en redes sociales por parte de Tim Cook o Greg Joswiak
  • Miércoles 21 de enero: el anuncio oficial mediante nota de prensa en la web de Apple Newsroom
  • Miércoles 28 de enero: lanzamiento al mercado coincidiendo con la llegada de iOS/macOS 26.3 y el estreno de Apple Creator Studio

Todo encaja, pero como siempre, la última palabra la tiene Apple. Quizás decidan esperar a primavera, pero las piezas del puzle, software, finanzas y precedentes, están bien alineadas.

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La noticia Hay tres pistas en el calendario de Apple que señalan a finales de enero. Todas llevan al MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Reacondicionado, pero casi como nuevo: así es el MacBook que se puede comprar por menos de 610 euros

Actualidad en Applesfera - Jue, 15/01/2026 - 12:31

Aunque llevamos varios meses viendo muy buenas ofertas en MacBook, sobre todo en el MacBook Air M4, algunas tiendas tienen precios más ajustados en los ordenadores reacondicionados de Apple. Uno de los mejores ejemplos lo tenemos en el MacBook Air M1, un portátil que se puede comprar en Back Market por 606 euros. Y, ojo, porque está en la categoría Excelente.

Un MacBook reacondicionado en estado Excelente

Back Market agrupa los dispositivos bajo cuatro categorías. Por orden de su estado: Correcto, Muy Bueno, Excelente y Prémium. El MacBook Air M1 que encontramos a un precio de 606 euros se encuentra en Excelente, por lo que está prácticamente nuevo, sobre todo a nivel externo que es donde suelen presentarse más marcas de uso.

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De esta forma, tal y como comenta la propia tienda, el MacBook Air M1 al estar en estado Excelente tiene la carcasa impecable, sus piezas han sido revisadas y la batería da para uso diario. En lo relacionado a su pantalla, también se han revisado las piezas y está impecable.

El MacBook Air M1 no será el portátil de su gama más reciente, pero sí que se sigue actualizando —incluso es compatible con las funciones de Apple Intelligence—. Incorpora una pantalla de 13,3 pulgadas, pesa 1,29 kg (similar a las nuevas generaciones) y es ideal para estudiantes.

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La Isla Dinámica tiene los días contados tal y como la conocemos. Una filtración revela cómo el iPhone 18 Pro esconderá sus sensores bajo la pantalla

Actualidad en Applesfera - Jue, 15/01/2026 - 11:01

Llevamos casi una década persiguiendo el mismo horizonte. Desde que el iPhone X eliminó el botón Home en 2017, la promesa implícita de Apple siempre ha sido la misma: crear un dispositivo que sea solo una ventana de cristal al contenido. Sin marcos, sin botones y, sobre todo, sin recortes negros que interrumpan la experiencia.

Parece que 2026 será, por fin, el año en que nos acerquemos a esa meta. Una nueva filtración proveniente de China informa de que el iPhone 18 Pro sería el encargado de acabar con el recorte en forma de píldora para esconder el Face ID bajo la pantalla. Y lo hará con una pieza de ingeniería que no existía hasta ahora.

El secreto está en un "cristal microtransparente"

La clave de este avance está en lograr que los sensores que hacen posible el Face ID funcionen a través de una barrera sólida como es la pantalla. Antes, hay que recordar que Face ID es el método de desbloqueo más seguro, ya que no se basa en una imagen, sino que realiza un escáner en 3D de nuestra cara. Por eso hace falta mucho más que una simple cámara que nos vea.

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Fuentes de la cadena de suministro apuntan a que Apple está utilizando una tecnología denominada "cristal microtransparente empalmado" (spliced micro transparent glass) para conseguir llevar el Face ID bajo la pantalla del iPhone 18 Pro. Y sí, solo el modelo Pro.

Desde el iPhone X el tamaño de los sensores se ha ido compactando. El siguiente paso es que estén bajo la pantalla

La intención es integrar una pequeña "ventana" en la estructura de la pantalla con un patrón microscópico diseñado para dejar pasar la luz infrarroja del sistema TrueDepth sin distorsionarla. Para nuestros ojos, esa zona seguirá mostrando píxeles y contenido. Para el Face ID, será una puerta abierta.

La filtración de Digital Chat Station, un habitual en Weibo con buen historial de aciertos, refuerza esta teoría. Los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max mantendrán las diagonales de 6,3 y 6,9 pulgadas, pero con esta tecnología "invisible" bajo el brazo.

¿Adiós a la Isla Dinámica o solo a dieta?

Aquí es donde la filtración se pone interesante y donde toca aplicar un poco de cautela. Si los sensores infrarrojos, el proyector de puntos y el iluminador, desaparecen bajo el panel, ¿qué pasa con la cámara frontal?

De los tres sensores, dos podrían quedar bajo la pantalla en el iPhone 18 Pro

Un informe reciente sugiere que la cámara selfie, que aún necesita una óptica limpia para mantener la calidad que exigimos en un gama alta, podría quedar como un único orificio visible. Incluso se habla de moverla a la esquina superior izquierda, rompiendo la simetría central que Apple ha defendido durante años.

Esto nos deja ante una encrucijada de diseño. Si el hardware se reduce a un punto minúsculo, la Isla Dinámica podría dejar de ser esa marca negra permanente para convertirse en una interfaz puramente de software que solo aparece cuando la necesitas, como en una llamada o una Live Activity. O quizás Apple decida mantenerla visualmente, aunque sea mucho más pequeña, para unificar la estética con los modelos base.

Los modelos base se quedan con la Dynamic Island tradicional

La filtración también nos deja una noticia agridulce para los modelos estándar. Se espera que tanto el iPhone 18 como el rumoreado iPhone Air 2 mantengan la Isla Dinámica como hasta ahora. Por lo que Apple repetiría la jugada del iPhone 14 Pro, el cual sí tuvo Dynamic Island y el iPhone 14 conservó el Notch.

En Applesfera Un año de emoción, apertura y productos inéditos: el frenético 2026 de Apple está a punto de empezar

Además, este año será más especial porque en septiembre veremos "solo" al iPhone 18 Pro y el iPhone plegable. Mientras que el iPhone 18 se irá a primavera del año siguiente para dejar toda la atención del momento a estos dos modelos.

De momento, la maquinaria de producción ya está acelerando. La tecnología del cristal invisible existe y los proveedores están listos. Faltan nueve meses para ver si el iPhone 18 Pro cumple la promesa del "todo pantalla" o si nos quedamos a un paso, con una isla más pequeña pero igual de inteligente.

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Un año de emoción, apertura y productos inéditos: el frenético 2026 de Apple está a punto de empezar

Actualidad en Applesfera - Jue, 15/01/2026 - 10:15

El año no ha hecho más que empezar y ya es momento de ponerse el cinturón para viajar por un año que se prevé apasionante para Apple. Y no tanto por los productos en sí que pueda lanzar, y de los cuales ya te contamos su previsible calendario de lanzamiento, sino por el punto de inflexión que supondrá 2026 para las estrategias de la compañía.

Nuevas líneas de producto, el paso definitivo en el campo de la inteligencia artificial o su primer dispositivo plegable son buenos ejemplos de que, este año, supondrá un antes y un después para Apple. Y luego, como siempre, podrá salir muy bien o muy mal, pero a la vista de las filtraciones, la expectativa es alta. Y la emoción también.

Primavera: el primer gran paso para el control del hogar Concepto de cómo podría ser el nuevo accesorio inteligente de Apple

Ya tenemos HomePod y Apple TV que encajan en la categoría de hogar porque, ¿dónde si no íbamos a usarlos? Pero Apple quiere que ese hogar sea un dulce hogar. Y por ello, empezará lo que se prevé como una nueva estrategia de productos con un HomePod con pantalla. No será eso literalmente, pero así nos entendemos.

Se lanzará entre marzo y abril y será una pantalla inteligente que en cuanto a funciones no parece ser tan distinta a la de cualquier otra del mercado, pero que pretende centrarse mucho en el control de la domótica. Y es que Apple parece estar dispuesta a lanzar en próximos años toda una línea de accesorios inteligentes compatibles con HomeKit.

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Desde cámaras de seguridad inteligentes hasta versiones de ese "HomePad" con brazos robóticos. Y aunque por ahora son filtraciones, Apple ya ha demostrado de lo que es capaz en este campo con prototipos como ELEGNT, que es la viva recreación de la famosa lámpara de Pixar. Por eso, lo de este año, será solo un primer paso. Pero importante.

El cómo saldrá, es una incógnita. Por ahora, es un tema en el que no parece haber un interés especial del público. Sin embargo, la robótica avanza a buen ritmo y más desde la llegada de la IA. ¿Qué tal sería una Siri robot como asistente del hogar? Suena muy a 'Cassandra', no hay rumores de ello y habría que medir bien la intención, pero en un futuro a medio-largo plazo, no es ni mucho menos descabellado.

Verano: el paso definitivo para una buena IA

Se suele decir que, si no puedes con el enemigo, te unas a él. Y aunque Google no podría calificarse como enemigo de Apple dados los negocios que ambas compañías comparten desde hace años, sí ha sido un rival en una carrera por la IA a la que Apple ha llegado tarde y mal. De hecho, no es una exageración decir que atraviesa una crisis en este ámbito.

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La reciente confirmación de la alianza de Apple con Google para la IA estaba ya cantada, pero no por eso es menos importante. Supone en cierto modo una rendición para Apple con su asistente y su IA en general, englobada toda en Apple Intelligence. Pero de cara al usuario, supone una auténtica revolución para el iPhone.

Ya se han filtrado nuevas funciones adicionales para la nueva Siri y que empezarán a llegar en primavera, pero también se desliza que en iOS 27 habrá un protagonismo alto de la IA (pese a ser una versión de transición). Y empezaremos a salir de dudas en el que es el evento del software de Apple por antonomasia: la WWDC 2026.

Se celebrará en las primeras semanas de junio y servirá para presentar los nuevos sistemas operativos de sus dispositivos y, con ello, ponernos al día de los avances en inteligencia artificial. Porque por ahora, sabemos que serán los mismos modelos que impulsan a Gemini 3, pero también sabemos que Google sigue trabajando en mejorar aún más su IA y ahora, con Apple de la mano, es de esperar que también recibamos esas novedades en los iPhone y compañía.

Otoño: el verdadero nacimiento de los plegables

A menudo, y me incluyo, los ensimismados fanboys nos emocionamos tanto con cada gran lanzamiento que tendemos a dar la sensación de que Apple acabe de inventarlo, aunque existiese antes. En realidad, somos muy conscientes de que no siempre es así. Lo que sí nos ha demostrado la historia es que, pese a que Apple llegue tarde, lo suele hacer mejor. Aunque hace tiempo que no se demuestra.

Imagen generada con DALL-E 3

El iPhone plegable, que presumiblemente se presentará en septiembre, apunta a ser un ejemplo de ello. El primer dispositivo de esta clase data de 2018. Y no, no fue de Samsung, sino que fue el FlexPai de la china Royale. Aquel cometió muchos errores y pasó sin pena ni gloria, pero sentó las bases para que Samsung y otros tantos fabricantes que llegaron después pudiesen lanzar varias generaciones de móviles plegables.

Sin embargo, la evolución de las ventas no ha ido a la par que la evolución tecnológica. Los plegables son cada vez más delgados y resistentes. Y hasta se atreven a rizar el rizo con "triplegables" como el de Samsung o el de Huawei. Pero, a mi humilde juicio, les faltan tres elementos: corrección de la arruga, software y poder de marca.

No es que no haya marcas de renombre, pero no nos engañemos, ninguna es Apple y su semejante poder de atracción. Primero de focos y luego de entusiastas consumidores agolpándose a las puertas de sus tiendas. Pero como a estas alturas fiarlo todo a ese poder quizás sea poco, Apple se ha propuesto solventar los grandes problemas de los plegables.

Del software, poquito sabemos más allá de que se está preparando una versión especial de iOS 27 con funciones exclusivas y que, se prevé, sean realmente punteras y diferenciales. Sí sabemos algo más acerca de cómo arreglarán el pliegue de la pantalla. En otros dispositivos, aunque hayan evolucionado mucho en este aspecto, aún se sigue notando a la vista y al tacto.

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Las filtraciones apuntan a que Apple traerá un sistema de bisagra mejorado, no solo para aportar una mayor resistencia al panel flexible, sino también para que la arruga se note menos. La fabricará Samsung Display y ya hemos asistido fugazmente a una primera demo de este tipo de pantallas. Y, efectivamente, la arruga no se nota nada.

Nadie tiene una bola de cristal para predecir al dedillo qué ocurrirá, pero los analistas más expertos del sector sí vaticinan que Apple no solo venderá unos 11 millones de unidades en sus primeros meses, sino que además impulsará las ventas del sector, popularizando definitivamente este tipo de smartphones y beneficiando también a otras marcas.

No se prevé que los plegables pasen a ser el estándar de la industria. Menos aún cuando se prevén precios que, tirando por lo bajo, serán de 2.000 euros para el de Apple. Sin embargo, sí parece que lograrán mejorar sustancialmente las ventas de un nicho que actualmente supone apenas un 1,5% sobre el resto de dispositivos móviles. 

Bonus track: ¿adiós a Tim Cook?

Hay algo que lo puede cambiar todo en este 2026. Algo que marcaría el rumbo de Apple para los próximos años y que, a buen seguro, está ya marcado en el calendario interno de la compañía. Aunque no sea oficial. Y sí, es la retirada de Tim Cook como CEO de Apple.

Ocurrirá en algún momento, es evidente. La duda está en si será este 2026 su último año al frente. Los últimos reportes apuntan a que está cansado y está ya trazando la ruta para que, una vez deje el puesto de CEO, pueda seguir asesorando a su sucesor desde el consejo de administración. Y lo llamativo es que ya hace meses que se deslizó que 2026 podría ser su último año.

Por supuesto, ante un asunto de tal calado, Apple no ha salido a confirmar nada. Pero tampoco a desmentirlo. Lo que está claro es que el final de su mandato está cada vez más cerca. Y también que, cuando eso ocurra, sea ahora o más adelante, también hay un sucesor designado. Un sucesor que, salvo sorpresa mayúscula, se llama John y se apellida Ternus.

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La nueva Siri se vitaminará con Gemini. Y lo mejor es que ya se han filtrado nuevas funciones inéditas hasta ahora

Actualidad en Applesfera - Jue, 15/01/2026 - 08:58

Una vez sabido que Gemini será el motor de Siri y de otras funciones de Apple Intelligence, queda saber cómo será exactamente está integración. No a nivel interno, que ya se sabe, sino en la experiencia de usuario. Ahora, un reciente informe de The Information revela detalles sobre ello.

Aparte de todo lo anunciado y prometido para la nueva Siri hace ya año y medio, el citado medio cuenta qué podremos pedirle a Siri que hasta ahora no se podía y que tampoco estaba tan claro que se fuese a poder con la nueva. Y hay algo que nos queda claro: que tener cerebro de Google le vendrá muy bien al asistente. 

Cinco cosas que Siri aprenderá a hacer pronto {"videoId":"x9u4ml2","autoplay":true,"title":"¿Gemini 3 supera a ChatGPT? Así es la nueva IA de Google", "tag":"Webedia-prod", "duration":"156"} Responder preguntas factuales

Con la integración de los modelos Gemini, Siri mejorará notablemente en cuando le hagamos preguntas de conocimiento general. En lugar de mostrar enlaces web como hasta ahora, el asistente será capaz de darnos respuestas con lenguaje natural. Eso sí, mostrando siempre la fuente de los datos.

Contar historias

Cuando empezó el auge de la IA generativa con ChatGPT, una de las acciones que todos (o casi todos) realizamos es la de pedir que la IA se inventase alguna historia. Siri será capaz de ello también y el mejor ejemplo aquí se me ocurre con los peques de la casa, pudiéndole pedir un cuento de una determinada temática en el que ellos sean protagonistas.

En Applesfera Que Apple vaya a tener Gemini nativo nos hace preguntarnos si habrá iPhone antiguos compatibles. Tenemos malas noticias Apoyo emocional

Antes de que llegue el rumoreado servicio de salud de Apple, a través de Siri ya encontraremos un apoyo para la salud psicológica. Según los informes, Apple pretende centrarse en responder de forma empática cuando el usuario exprese sentimientos de fragilidad, como soledad, frustración o simple desánimo. En ese punto, será capaz de mantener una conversación menos "mecánica".

Estas funcionalidades empezarían a estar disponibles en primavera Ayuda para completar tareas

Más allá de los comandos simples, la nueva Siri podrá ser un asistente real en tareas como las de planificar un viaje o gestionar cualquier otra petición que exija de varios pasos. Según el informe, podrá entender mejor la intención del usuario y ofrecer ayuda real y no solo ejecutar órdenes concretas.

Crear notas

Aunque Siri ya es capaz de generar eventos en el calendario o añadir recordatorios, se dice que ahora tendrá también la capacidad de generar contenido directamente en apps como Notas. Por ejemplo, podremos pedir que cree una nota con una receta de cocina o con información estructurada sobre un tema determinado. Internamente, Siri combinará la búsqueda de información con la redacción y organización del texto sin tener que preocuparnos de ir paso a paso.

¿Y qué hay de ChatGPT?

A no ser que Apple indique lo contrario, Siri continuará accediendo a ChatGPT si así lo queremos y si así lo hemos configurado en los ajustes. Y es que esta es una función que se añadió hace ya más de un año junto al resto de funciones de Apple Intelligence. Aunque no sea Apple Intelligence como tal.

Eso sí, se intuyen algunas diferencias respecto a su funcionamiento actual, dado que ahora ChatGPT interviene en las conversaciones con Siri cuando esta no es capaz de resolver una cuestión o cuando así lo solicitamos expresamente. Teniendo en cuenta que con los modelos de Google, Siri será mucho más capaz, es de intuir que intervenga menos y haya que invocar ChatGPT a propósito.

Y para iOS 27...

En The Information afirman que las citadas funcionalidades llegarán ya esta primavera. Ya intuíamos que será con iOS 26.4. Lo que no estaba tan claro es qué deparará el futuro iOS 27 y de esto también arrojan luz en el informe.

La primera gran novedad está en la capacidad de Siri para recordar conversaciones anteriores. Esto no se prevé tanto como un historial de conversaciones al uso, como sí una virtud para ser capaz de resolver peticiones futuras y/o ahorrarnos explicaciones ya dadas. Por ejemplo, si cada vez que le pedimos ayuda para planificar un viaje le indicamos nuestras preferencias de horarios o aerolíneas, Siri podría tenerlas en cuenta automáticamente en solicitudes posteriores.

En Applesfera Siri no nació en Apple y su salvación tampoco vendrá de Cupertino. 15 años después, la historia del asistente se repite

También se habla de las funciones proactivas del asistente. En este sentido, se prevé que, sin necesidad de invocarlo con una petición, podamos tener algún apartado en el iPhone en el que Siri nos arroje sugerencias como salir antes de casa para evitar tráfico en función de una cita del calendario. 

Lo que está claro es que Siri cambiará para siempre. Y ya era hora después de tantos sinsabores, y pese a que tenga que ir acompañada. Nunca hubiese aplicado mejor aquella frase de "si no puedes con el enemigo, únete a él". Y si encima se cumple con la privacidad de los datos, tal como ya garantizan, mejor que mejor.

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El Mario Kart de Disney: análisis a fondo de Disney Speedstorm para móvil

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 19:19

Si alguna vez has soñado con un cruce imposible entre Mario Kart y el universo Disney, Disney Speedstorm es, básicamente, ese deseo convertido en videojuego. Karts, atajos imposibles, objetos locos y una colección de personajes de Disney y Pixar que va creciendo temporada tras temporada, todo ello bajo el paraguas de un modelo free-to-play con muchísima letra pequeña. Y sí, también ha llegado a móvil, así que el símil con los juegos para smartphone no es casualidad.

Lo que propone este título de Gameloft Barcelona es una mezcla de carreras arcade muy accesibles y una capa de progresión digna de un juego como servicio moderno: monedas por todas partes, cajas de botín, pases de temporada, personajes y piezas a subir de nivel, modos rotativos y eventos. Sobre el papel suena genial; en la práctica, combina momentos brillantes con decisiones de diseño y monetización que le pasan factura.

Un Mario Kart con sabor Disney… y alma de free-to-play

Disney Speedstorm nació primero en consolas y PC en acceso anticipado de pago, con varios paquetes de fundador que daban acceso temprano, personajes iniciales y un buen puñado de recompensas. Aunque su vocación es ser un juego free-to-play multiplataforma, durante esa fase temprana su naturaleza gratuita quedó suspendida hasta su lanzamiento oficial, momento en el que ha ido ampliando sistemas y plataformas, incluyendo dispositivos móviles.

Actualmente el juego está disponible en PS5, Xbox Series X|S, PS4, Xbox One, Nintendo Switch y PC, además de su versión para móviles lanzada posteriormente, y se presenta como un “juego como servicio” en toda regla. Gameloft ha reciclado muchas ideas de sus títulos para smartphone: varias divisas, consumibles, cajas de loot tipo gachapón, pases premium y una progresión basada en mejorar estadísticas a base de repetir carreras o pasar por caja.

La entrada al juego se apoya en los Pack de Fundador y el pase de temporada, que ofrecen pilotos desbloqueados desde el principio, apariencias, monedas premium y otras ventajas. Desde el minuto uno se percibe claramente que el eje del proyecto no son solo las carreras, sino el ecosistema de progresión, eventos, temporadas temáticas (como la de Mulán) y un futuro en el que irán rotando personajes y circuitos para mantener enganchada a la comunidad.

Jugabilidad: sencilla, resultona y con algunos peros

A los mandos, Disney Speedstorm se siente como un juego de karts clásico con algún giro propio. Si has jugado a Mario Kart, vas a tardar segundos en entender qué está pasando: acelerar, derrapar para cargar miniturbo, recoger cajas de objetos, lanzar proyectiles, usar escudos y buscar atajos; la fórmula funciona, y el estudio la ha respetado bastante.

El derrape es fundamental: mantener el drift más de un tiempo concreto carga un impulso de velocidad que se activa al soltar el freno direccional, muy parecido a lo visto en Mario Kart, aunque aquí el sistema es algo más sencillo y menos técnico. Además, hay un turbo especial que se va rellenando de forma pasiva y que todos los corredores pueden activar para pegar un buen acelerón extra, añadiendo una capa más de gestión al ritmo de la carrera.

Una de las particularidades más vistosas son los raíles por los que puedes grindear, recordando bastante a la conducción antigravitatoria de Mario Kart 8. Si consigues mantener el equilibrio mientras te desplazas por ellos, obtienes una velocidad superior y acceso a rutas alternativas. Se suman los clásicos paneles de aceleración, saltos espectaculares, loopings y desniveles que hacen que cada vuelta pueda ser ligeramente distinta según los caminos que elijas.

Los controles están pensados para ser muy accesibles: acelerar, girar, derrapar, saltar y usar habilidades. Hay incluso movimientos laterales de embestida para echar a los rivales de la pista, casi como en un Burnout con cámara lenta incluida cuando logras sacarlos de la trazada. En consolas y PC con mando, la respuesta es buena, aunque se han detectado detalles por pulir, como conflictos al pulsar varias acciones simultáneas que pueden cortar momentáneamente la aceleración.

Disney Speedstorm (Free, Google Play) →

Donde el juego flojea es en las sensaciones físicas de los vehículos. Muchos jugadores coinciden en que los karts parecen demasiado ligeros, casi como si flotaran unos centímetros sobre el asfalto. La falta de “peso” resta impacto a los derrapes y choques, y da la impresión de que cualquier personaje puede tomar curvas cerradas con demasiada facilidad. Además, la sensación de velocidad en las clases bajas es pobre: en las cilindradas iniciales y categorías más lentas parece que alguien haya dejado el freno a medio pisar permanentemente, algo que se nota especialmente si vienes de otros arcades más rápidos.

Clases, roles y habilidades únicas de los pilotos

Una de las ideas más interesantes del juego es que los personajes no son simples skins. Cada piloto pertenece a una clase con un rol concreto, y además dispone de una habilidad especial propia. Esto acerca el diseño a un juego de héroes con coches, donde la elección del protagonista influye tanto como el trazado.

Hay cuatro grandes tipos de conductores que marcan el estilo de juego:

  • Velocistas: especialistas en velocidad pura y aceleración, perfectos para jugadores agresivos. Aprovechan mejor los paneles de velocidad del circuito, pero son más complicados de manejar y algo más frágiles en combate.
  • Tramposos: centrados en el boost y en fastidiar a los rivales. Pueden sacar ventaja cuando hacen dash sobre un oponente y recargan su turbo manualmente al ejecutar trucos en el aire. Ofrecen un perfil bastante equilibrado.
  • Luchadores: más fáciles de controlar, con menos punta de velocidad pero más orientados al contacto. Al embestir a un rival pueden dejarlo aturdido y, de paso, recargar su barra de impulso manual.
  • Defensores: los tanques del juego, con mejores estadísticas de aceleración y combate. Consiguen escudos al impactar con el dash sobre otros corredores y rellenan su boost pasando por aros especiales situados en el circuito.

Además de la clase, cada piloto tiene una habilidad exclusiva inspirada en su personaje. Mickey, por ejemplo, activa una especie de turbo musical con una estela vistosa tras él; Donald desata una vorágine de golpes que arrasa con cualquier rival que se cruce en su camino; otros personajes potencian su velocidad, disparan proyectiles o generan campos defensivos.

Entre todas, una de las más ingeniosas es la de Mike Wazowski, que puede colocar puertas en la pista: si él atraviesa una, se teletransporta hacia delante ganando posiciones; si lo hacen sus contrincantes, la puerta los manda hacia atrás, haciéndoles perder puestos. Este tipo de ideas muestran lo bien que se podrían explotar las licencias, aunque por ahora el resto de habilidades únicas no llegan a ser tan imaginativas y se sienten más genéricas.

El gran reto de este sistema es el equilibrio entre personajes y roles. En el estado inicial del juego, muchas habilidades estaban claramente descompensadas, algo muy peligroso en un multijugador competitivo: en cuanto la comunidad detecta “el personaje roto del meta”, el resto del plantel queda en segundo plano y la variedad se reduce. Gameloft ha ido ajustando valores, pero sigue siendo un apartado delicado, sobre todo cuando mejorar estadísticas está ligado también a la progresión y la monetización.

Escenarios, personajes y un diseño artístico discutible

En lo visual, Disney Speedstorm apuesta por un espectáculo constante en pantalla. Los circuitos se inspiran en licencias muy reconocibles: Piratas del Caribe, Hércules, La Bella y la Bestia, Monstruos S.A., El Libro de la Selva, clásicos de Mickey en blanco y negro, la Gran Muralla de Mulán… Cada trazado está lleno de guiños, eventos dinámicos y detalles que los fans van a identificar al momento.

Hay momentos muy potentes, como correr entre dos barcos piratas que se bombardean, con humo, chispas y partículas llenando la pantalla, o atravesar escenarios que parecen sacados de atracciones de Disneyland, con rutas que suben, bajan y se retuercen sobre sí mismas. También hay secciones antigravitatorias, puentes imposibles, atajos escondidos y variaciones de cada circuito que cambian ligeramente caminos y accesos, dando la sensación de que cada vuelta puede ser distinta.

La plantilla inicial incluía personajes como Mickey, Donald, Goofy, Hércules, Megara, Bella, Bestia, Sulley, Balú o Jack Sparrow, organizados por colecciones temáticas. A partir de ahí, el plan de contenido pasa por sumar nuevos pilotos y circuitos con cada temporada, tirando del catálogo casi inagotable de Disney y Pixar. Además, existen “personajes de apoyo” (Pluto, Chip y Chop, Clarabella, secundarios de cada licencia, etc.) que no conducen, pero mejoran las estadísticas del piloto principal cuando los equipas en tu equipo de hasta cuatro acompañantes.

Sin embargo, donde el juego sorprende (y no siempre para bien) es en su dirección artística general. En lugar de abrazar a fondo la fantasía y el look juguetón de las películas, apuesta por un pseudorrealismo algo apagado: los personajes visten monos de piloto bastante neutros, y los coches son, en esencia, vehículos de carreras estilizados pero bastante convencionales. Puedes cambiar colores, matrículas, ruedas y alerones, pero no hay formas realmente locas ni diseños que recuerden a objetos icónicos de cada franquicia.

Con las licencias que maneja, muchos jugadores sienten que se ha desaprovechado una oportunidad enorme de crear karts temáticos ultra reconocibles: un coche con forma de hidra para Hércules, un vehículo basado en las botellas de gritos de Monstruos S.A., algo más mágico y juguetón para Mickey, una tetera rodante para Bella… En su lugar, el diseño de los bólidos se queda en “coches de carreras con detalles”, lo que contrasta con lo atrevido de los trazados y resta personalidad al conjunto.

También hay disparidad en la calidad de los modelos de los personajes: algunos lucen muy bien, otros parecen salidos de una versión descafeinada de Disney Infinity. A esto se suma una paleta algo gris y una iluminación muy “húmeda” en ciertos circuitos, que no termina de aprovechar el carácter colorido y desenfadado del universo Disney. Los efectos especiales, eso sí, aportan el toque de espectacularidad y color que le falta a veces a los escenarios.

Banda sonora y doblaje: homenaje con reservas

Uno de los grandes reclamos del juego es su música. Mientras corres, suenan versiones remezcladas de canciones míticas de Disney, adaptadas a un tono más electrónico y moderno. Reconocer acordes de “Con Valor” de Mulán o de los temas de Hércules mientras corres es un gustazo para quienes crecieron con esas películas.

El problema es que estas versiones están muy filtradas por una base techno/electrónica machacona que a veces tapa casi por completo la melodía original. Eso hace que el golpe de nostalgia sea menor: sabes que la canción está ahí, pero se camufla bajo el estilo global del juego. Además, las pistas suelen sonar en inglés y falta una integración más clara con el contexto de cada carrera para que brillen de verdad.

En cuanto a las voces, muchos jugadores han señalado como extraña la ausencia de un doblaje completo al español para los personajes. Teniendo en cuenta lo icónicas que son las voces de Disney en nuestro idioma, escuchar a Mickey, Donald o Hércules solo en versión original rompe un poco la magia, especialmente para el público más joven o para quienes asocian directamente las películas a sus voces españolas de siempre.

Un sistema de progresión enrevesado y muy “de móvil”

Más allá de las carreras, el verdadero núcleo de Disney Speedstorm está en su progresión tipo juego para móviles. El título funciona como un live service: temporadas, pases dorados, divisas múltiples, cajas de botín, componentes para subir de nivel personajes y vehículos, aliados que refuerzan estadísticas… y una interfaz que, para muchos, se hace demasiado farragosa.

Cada piloto tiene estrellas y niveles que mejoran sus atributos (velocidad, aceleración, manejo, turbo, combate). Para subirlos necesitas piezas específicas que obtienes jugando, completando desafíos, abriendo cofres o, directamente, pagando. Lo mismo ocurre con los personajes de apoyo y ciertos componentes de los vehículos. Todo ello se rige por varias monedas internas, algunas de obtención lenta y otras ligadas al gasto de dinero real.

Este sistema tiene un impacto directo en la jugabilidad: mejorar estadísticas hace que tu personaje sea objetivamente mejor, más rápido o más resistente, con habilidades más potentes. Se puede progresar exclusivamente jugando, pero el ritmo es claramente más lento si no pasas por caja. Eso deja al juego rozando la línea entre el clásico “pay to fast” (pagar para avanzar más rápido) y un modelo con riesgo de pay-to-win, especialmente en los modos competitivos.

Las cajas de botín tipo gachapón ofrecen componentes, aliados, fragmentos de personajes y otros recursos, con probabilidades asociadas y la promesa de no repetir objetos ya obtenidos. Aunque este detalle reduce parte de la frustración, sigue siendo un sistema aleatorio ligado en muchos casos a la moneda premium. Sumado a la maraña de menús, niveles, pases y modos, la experiencia puede resultar abrumadora para quien solo quiere entrar, elegir un personaje de Disney y correr un rato sin complicaciones.

En la parte positiva, el juego incluye un modo aventura por temporadas, con campañas temáticas (como la de Mulán) estructuradas en capítulos repletos de carreras con retos específicos: quedar primero, embestir a un número mínimo de rivales, derrapar X segundos, usar ciertas habilidades, etc. Este formato sirve a la vez como modo historia ligero y como tutorial extendido que va desbloqueando funciones, enseñando mecánicas y ofreciendo recompensas que alimentan toda la economía interna.

El multijugador es otro de los pilares clave: hay online competitivo y cooperativo, así como pantalla dividida local. Esto permite organizar piques entre amigos en el salón, aunque en Switch, por ejemplo, el modo local está limitado a dos jugadores y el campo de visión es algo estrecho. Aun así, para quienes buscan una alternativa a Mario Kart con crossplay entre plataformas, la propuesta es atractiva siempre que se asuma la capa de progresión y farmeo que la acompaña.

Rendimiento y versiones de consola y móvil

En consolas de nueva generación y PC, Disney Speedstorm ofrece un rendimiento razonablemente sólido, con carreras vistosas y un buen nivel de detalle en los circuitos. En PlayStation 5, por ejemplo, el juego se ve correcto aunque algunos escenarios parecen excesivamente brillantes y húmedos, reforzando esa estética algo genérica de “juego de móvil vitaminado”.

La versión de Nintendo Switch es la que más concesiones hace: sorprende por lo espectacular de algunos trazados en portátil, pero la resolución y la tasa de fotogramas sufren en momentos concretos. Se han reportado caídas muy notables de fps, hasta el punto de resultar molestas en ciertas situaciones, y características básicas como la vibración o el uso de giroscopio brillan por su ausencia, lo que resta inmersión y deja la experiencia un poco verde en comparación con otros ports más cuidados.

En móvil, el juego lleva al extremo su filosofía F2P: sesiones cortas, progresión muy fragmentada y fuerte presencia de microtransacciones. El control táctil cumple, aunque es recomendable jugar con mando si se quiere aprovechar al máximo la precisión en derrapes, saltos y embestidas. Es, básicamente, la misma experiencia de consolas comprimida en una pantalla pequeña, con el mismo brillo y las mismas sombras del modelo de negocio.

Entre plataformas, Disney Speedstorm apuesta por el crossplay y la progresión compartida (dentro de lo que permite cada ecosistema), facilitando que juegues donde juegues tengas acceso a tus personajes, mejoras y cosméticos, algo muy de agradecer en un título que aspira a acompañarte durante meses o años.

Disney Speedstorm se queda a medio camino entre el sueño de un Mario Kart de Disney redondo y accesible y un juego como servicio muy condicionado por sus sistemas de monetización. Sus circuitos son espectaculares, las carreras pueden ser realmente divertidas y la idea de mezclar roles, habilidades únicas y licencias míticas funciona sorprendentemente bien.

Por otra parte, la sensación de ligereza de los vehículos, una dirección artística poco arriesgada en karts y pilotos, y sobre todo una economía interna enrevesada hacen que no termine de brillar tanto como podría en manos de cualquier jugador que solo quiera coger a Mickey, pisar el acelerador y olvidarse de menús, monedas y cofres. Comparte esta información sobre Mario Kart de Disney y más usuarios sabrán detalles importantes del juego.

Joyas ocultas: por qué deberías probar Disco Elysium en tu Android

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 19:16

Jugar a Disco Elysium en Android es, para muchos, la forma más realista de sacar tiempo para una de las historias más potentes que ha dado el rol en años. No todo el mundo puede plantarse delante del monitor durante horas, pero el móvil lo llevamos siempre encima y esas partidas cortas en el bus o en el sofá parecen el plan perfecto.

Ahora bien, cuando hablamos de joyas ocultas adaptadas al móvil como Disco Elysium, la cosa se complica: hay quien siente que la versión de Android es ideal para sesiones rápidas y otros que notan que se están dejando por el camino parte de la experiencia original. Entre la estructura por niveles, la linealidad añadida y la forma en que se presenta el texto, surge la gran duda: ¿merece la pena probar Disco Elysium en Android o es sacrificar demasiado de lo que hace especial al juego?

¿Por qué Disco Elysium es una joya oculta que merece tu atención?

Antes de entrar en el tema de Android, conviene entender por qué Disco Elysium se ha convertido en una especie de leyenda moderna del rol. Olvídate de los típicos RPG de subir niveles, farmear equipo y reventar monstruos: aquí la clave es interpretar a un personaje roto, sumergirte en una ciudad desmoronada y tomar decisiones morales y políticas que te van a perseguir durante toda la partida.

El protagonista es un policía alcohólico y amnésico que se despierta después de la madre de todas las borracheras sin saber quién es, qué hace allí ni cómo se llama. Enseguida descubres que hay un cadáver colgando de un árbol desde hace más de una semana y que, te guste o no, eres el inspector encargado de resolver el asesinato. A partir de ahí, cada conversación, cada pequeño hallazgo en el escenario, cada decisión aparentemente mínima, construye o destroza a ese hombre que estás interpretando.

Este planteamiento lleva el rol a un terreno muy distinto al habitual: no se trata de convertirte en un héroe poderoso, sino de habitar a un tipo deplorable, lidiar con sus traumas, sus adicciones y su pasado desastroso. El juego funciona como un espejo incómodo: la persona en la que te conviertes dentro de Revachol dice mucho de cómo afrontas la contradicción, la culpa o el poder en tu propia cabeza.

El arte de conversar: rol como interpretación, no como números

Una de las claves de por qué Disco Elysium engancha tanto es que todo gira alrededor del diálogo y la exploración. No hay combates tradicionales, ni un sistema de lucha profundo; las secuencias de acción que aparecen se resuelven igual que una conversación, con tiradas de dados y decisiones narrativas. El foco total está en hablar, investigar y observar.

El juego recoge la tradición de los viejos RPG de PC y aventuras de texto, mezclada con el espíritu de los point and click clásicos. Lejos de la acción frenética, te pide que leas, que escuches a ese coro de voces internas y que te tomes tu tiempo para exprimir cada intercambio. La investigación del asesinato no es solo un pretexto: es la excusa perfecta para hurgar en la ciudad, en su historia política y en las heridas abiertas de sus habitantes.

Todo eso lo hace con una escritura excesivamente rica y densa, sin miedo a tocar filosofía, psicología, ideología, cultura o historia alternativa. No es un juego para ir con prisa, ni para leer a medias: si entras con mentalidad de “jugar en piloto automático”, es fácil que te sature la cantidad de texto y referencias. A muchas personas les pasa: acaban con la sensación de que están leyendo un ensayo sobre un mundo raro más que “jugando” como tal.

Disco Elysium (Free, Google Play) →

Las 24 habilidades como voces en tu cabeza

Uno de los sistemas más brillantes de Disco Elysium son sus 24 habilidades repartidas en cuatro atributos, que no solo determinan estadísticas, sino literalmente la forma en que tu personaje percibe la realidad. Cada habilidad es una especie de voz interna con opiniones, impulsos e interpretaciones propias.

Hay habilidades relacionadas con el intelecto (Lógica, Cálculo visual, Retórica, Conceptualización), con la psique (Voluntad, Mundo interior, Empatía, Autoridad, Esprit de corps, Manipulación), con lo físico y con la motricidad. Cuando subes una de ellas, no solo aumenta un número: esa voz aparece más a menudo en tu cabeza, te sugiere cosas, interpreta situaciones, detecta detalles… o te engaña.

Lo interesante es que el juego está constantemente tirando dados en segundo plano, evaluando si una habilidad “salta” y te da un aviso, una pista o una lectura emocional de lo que estás viendo. Muchas de esas tiradas ni las ves: solo percibes las consecuencias en forma de nuevas líneas de texto, matices en una conversación o sensaciones de tu personaje.

Tiradas visibles en Disco Elysium

Además están las tiradas visibles, donde eliges explícitamente usar Autoridad para intimidar a un testigo, Percepción para encontrar un detalle oculto, o alguna habilidad física para realizar una acción arriesgada. Puedes ver el porcentaje de éxito y decidir si te la juegas o si buscas otra aproximación. Lo tentador es recargar partida al fallar, pero el juego está diseñado para que abraces el fracaso: los errores abren caminos nuevos, generan situaciones interesantes y te obligan a improvisar soluciones más creativas.

Un ejemplo muy claro es cuando un jugador crea un policía altamente inteligente pero casi sin empatía ni don de gentes. En ciertas escenas, su baja Empatía hace que interprete mal la actitud de otros personajes y meta la pata sin querer. Al rejugar con una configuración diferente, la Empatía le avisa de que ese mismo personaje en realidad le desprecia, evitando así la situación incómoda. Todo encaja de forma casi milimétrica con el tipo de detective que has decidido ser.

El sistema de pensamientos y la identidad política

A todo esto se suma el llamado “ideario” o sistema de pensamientos. A lo largo de la aventura, puedes interiorizar ideas políticas, filosóficas o puramente personales que actúan como una especie de perks narrativos. Al principio suelen traer penalizadores, pero si las “rumias” el tiempo suficiente (las llevas equipadas durante horas de juego), se transforman en ventajas permanentes, con efectos mecánicos y diálogos únicos.

Gracias a ese sistema, puedes abrazar posturas extremas o contradictorias: convertirte en un fascista de manual, en un comunista convencido, en un ultraliberal desatado o en un centrista vacilante. El juego no te reparte puntos de karma ni te dice si eres “bueno” o “malo”; simplemente muestra las consecuencias sociales y personales de tus creencias.

Por ejemplo, si asumes una visión socialista del mundo, obtendrás más experiencia cada vez que elijas las opciones de diálogo más revolucionarias, a cambio de perder puntos en ciertas habilidades. Si decides comulgar con discursos racistas para superar un obstáculo (como el guardia que bloquea el acceso a una zona clave), ganarás acceso a nuevas líneas de diálogo y soluciones concretas, pero también provocarás la antipatía permanente de tu compañero Kim Kitsuragi y marcarás de por vida la identidad moral de tu policía.

El punto fuerte es que Disco Elysium no se queda en el “puedes ser lo que quieras” tan típico del rol superficial. Toma una posición clara, muy crítica con el capitalismo y con determinadas ideologías, y no tiene reparos en llamarlo por su nombre. Su mundo se parece demasiado al nuestro: desigualdad, precariedad, élites intocables y un cuerpo de policía al servicio del statu quo. Controlar a un poli en este contexto, dentro de un juego tan abiertamente de izquierdas, es una contradicción deliberada que te obliga a pensar qué haces ahí y para quién trabajas realmente.

Revachol: un mundo roto, político y profundamente humano

La ciudad de Revachol, y en concreto el barrio de Martinaise, es el escenario de todo este drama. Es un pozo social y político extremadamente complejo: un lugar que perdió una guerra, donde el capital aplastó al comunismo y ahora campa a sus anchas, dejando tras de sí desigualdad, miedo y cinismo.

El sindicato de trabajadores está controlado por un tipo que, lejos de ser el típico líder obrero idealista, aprovecha su posición para acumular poder y manipular a la gente. A su alrededor se entrelazan historias de corrupción, violencia, racismo y desesperanza. El asesinato del mercenario colgado del árbol no es un caso aislado: es un síntoma más de un sistema podrido.

El juego no tarda en confrontarte con preguntas incómodas: ¿nos sentimos moralmente legitimados al condenar a alguien por matar a un hombre detestable? ¿Qué significa impartir justicia en un mundo donde la policía protege intereses económicos más que personas concretas? Cada conversación con los habitantes de Martinaise refuerza esa tensión entre el deber institucional y la ética personal.

Un momento especialmente representativo es la Zona Comercial Condenada, un edificio donde todos los negocios han fracasado salvo el de una chica que fabrica dados para juegos de rol. Charlando con ella, sale a relucir una reflexión brillante sobre el rol: mucha gente lo concibe como la fantasía de poder ser lo que quieras, pero en realidad siempre hay cosas que se quedan fuera. Cada decisión cierra otras vidas posibles, otros “yo” que jamás existirán. Disco Elysium entiende ese matiz a la perfección y lo coloca en el centro de su experiencia.

Un juego para leer, pensar y aceptar tus límites

No todo el mundo conecta igual con esta propuesta. Hay jugadores que, tras dedicarle unas diez horas, sin siquiera haber bajado el cuerpo del árbol o llegado a los muelles, se sienten agotados por la cantidad de texto y la rareza de la escritura. La sensación de estar leyendo montones de párrafos densos sobre política, historia de un mundo ficticio o detalles aparentemente irrelevantes puede abrumar incluso a quien suele disfrutar de los RPG narrativos.

Es fácil preguntarse: “¿soy demasiado tonto para este juego o simplemente no es para mí?”. Disco Elysium no hace concesiones: exige atención, paciencia y ganas de sumergirte en una prosa cargada de metáforas, referencias y humor muy particular. Si escoges un arquetipo muy intelectual (como Thinker) puedes notar aún más esa sobrecarga de información, porque el propio juego te lanza constantemente pensamientos, análisis y datos adicionales que no siempre parecen prácticos.

Aun así, mucha gente que se frustra en su primera partida acaba reconociendo que, aunque no terminen disfrutando al cien por cien, agradece que existan juegos como Disco Elysium. Obras que no buscan gustar a todo el mundo, que no se pliegan a la lógica de lo inmediato y lo simplificado, y que apuestan por la densidad y la autoría sin pedir perdón.

Disco Elysium: The Final Cut y sus versiones para consola

La edición Disco Elysium: The Final Cut llevó el juego un paso más allá con su llegada a PS4, PS5 y la mejora gratuita para PC. Esta versión introdujo doblaje completo para alrededor de 300 personajes, nuevas misiones con fuerte contenido político, animaciones adicionales, ilustraciones renovadas y una banda sonora más rica.

El núcleo jugable se mantiene: exploración isométrica en tercera persona, total ausencia de combates tradicionales y miles de líneas de diálogo de altísima calidad. El control, eso sí, fue un punto conflictivo en consolas. Al haber sido pensado de inicio para ratón y teclado, el sistema de selección de elementos con joystick puede resultar tosco: cuesta a veces apuntar al objeto exacto con el que quieres interactuar y puede que tengas que pulsar varias veces el botón de acción para que el juego responda.

También se detectaron problemas de interfaz, como textos demasiado pequeños en ciertos menús, algo especialmente molesto en pantallas alejadas. Además, algunos jugadores se toparon con bugs de peso que bloqueaban misiones o impedían progresar. ZA/UM fue lanzando parches (como el 1.2) para pulir muchos de estos errores, por lo que si se juega ahora es menos probable encontrar fallos graves, aunque siempre conviene estar al tanto de la versión instalada.

Pese a estas pegas técnicas, la opinión general sobre The Final Cut es que potencia todo lo que hace grande a Disco Elysium: la interpretación de las voces añade una capa emotiva enorme a los diálogos, y las nuevas misiones políticas profundizan todavía más en la ideología del mundo y del propio protagonista.

Disco Elysium Mobile en Android: la misma historia, otra forma de jugar

Con el salto a móviles, y en concreto a Android, Disco Elysium se enfrenta a un reto delicado: trasladar un RPG denso, pausado e introspectivo a un medio dominado por sesiones cortas, inmediatez y consumo casi “modo TikTok”. Cuando ZA/UM anunció esta versión, muchos jugadores veteranos temieron que la esencia se diluyera por completo.

La buena noticia es que la adaptación no es un recorte barato: la historia sigue siendo la misma, con Harry despertando de su resaca, el cadáver colgando del árbol, las tramas políticas, la corrupción, los traumas personales y todo el desfile de situaciones extrañas y conmovedoras que recuerdas del original. Los mismos personajes, las mismas conversaciones memorables, las mismas voces internas… están ahí.

La gran diferencia está en la estructura. En lugar de moverte libremente por Revachol con control directo sobre el personaje, la versión Mobile reorganiza la ciudad en escenas o “viñetas” secuenciadas a las que vas accediendo a medida que avanza la trama. Cada pantalla resalta con colores e indicadores los elementos interactivos, lo que simplifica muchísimo la navegación y reduce el tiempo muerto.

Además, el juego se adapta al formato vertical típico de móvil, priorizando que puedas jugar cómodamente con una mano y encadenar diálogos y decisiones sin necesidad de estar arrastrando al personaje continuamente por el escenario. Todo lo que antes requería caminar y explorar manualmente se vuelve más directo y accesible.

Más lineal, más ágil: pros y contras del enfoque “mobile”

Estos cambios tienen un impacto claro: la experiencia se vuelve bastante más lineal. Ya no eres tú quien decide a cada momento a qué esquina de Revachol ir, ni tienes que recordar mentalmente dónde estaba aquel personaje secundario o esa puerta cerrada. El propio juego te encamina hacia la siguiente escena relevante, y hasta existe un apartado que te permite saltar directamente a la misión que quieres resolver.

Para quienes amaban perderse caminando sin rumbo, dejarse caer en conversaciones secundarias durante horas o descubrir secretos a base de curiosear, esta estructura puede saber a poco. Da la sensación de que las misiones casi se resuelven solas, con mínima intervención en cuanto a exploración y planificación espacial.

Sin embargo, si pensamos en el contexto del móvil, el enfoque tiene sentido. La mayoría de usuarios juega en ratos de 10-20 minutos, en el transporte público, en la cama antes de dormir o entre tareas. No siempre puedes permitirte una hora seguida de lectura intensa y paseo por un mapa grande. La versión Mobile optimiza todo para que, en cada pequeña sesión, avances en la historia y tomes varias decisiones relevantes sin perder tiempo buscando qué hacer.

Lo que se sacrifica en romanticismo de “vagar por la ciudad” se gana en agilidad y accesibilidad. Los dilemas filosóficos siguen ahí, las discusiones políticas se mantienen intactas, las voces en tu cabeza continúan desvariando y empujándote en direcciones peligrosas, y el cadáver sigue pudriéndose en el mismo árbol. Lo que cambia es el ritmo: el juego te sirve los momentos importantes casi seguidos, con menos silencios entre medias.

¿Pierdes algo importante jugando en Android?

La pregunta clave es si, con esta adaptación, estás “rompiendo” Disco Elysium o viviendo una versión recortada de su magia. La respuesta está a medio camino: a nivel narrativo y temático, no, no estás perdiendo el corazón del juego. Sigues tomando decisiones difíciles, definiendo la personalidad de tu policía, enfrentándote a Revachol y sus contradicciones y aceptando que no puedes hacerlo todo bien en una sola partida.

Lo que sí se diluye es cierta sensación de mundo abierto y de estar habitando físicamente el barrio. En PC o consola, caminar hasta un sitio, perderte, gastar tiempo explorando un callejón sin saber si hay algo, todo eso refuerza la inmersión y hace que la ciudad se sienta más orgánica. En Android, la fragmentación en escenas y la navegación guiada sustituyen parte de esa vivencia por eficiencia.

Al mismo tiempo, la estructura de niveles y el seguimiento claro de la progresión permiten algo que muchos valoran muchísimo: jugar en cualquier momento durante 15-20 minutos y sentir que ha cundido. No necesitas reservarte la tarde para “meterte en el papel”; puedes avanzar la investigación o resolver un conflicto en una pausa de la vida diaria.

Hay jugadores que han llegado a la versión móvil incluso, digamos, de forma no oficial, precisamente porque no quieren comprar un juego solo para móvil y porque buscan una forma más flexible de experimentar la historia. Muchos de ellos agradecen esa posibilidad de abrir el juego un rato y cerrar, aunque sean conscientes de que parte de la experiencia original —como recrearte en la música de una zona mientras paseas o hacer zoom sobre un rincón concreto y quedarte allí pensativo— queda un poco atrás.

Modelo de negocio y lanzamiento en Android

Otro detalle interesante de Disco Elysium Mobile es que no sigue el típico modelo free-to-play plagado de anuncios y micropagos. La versión para Android llega solo a Google Play y con un precio de 9,99 dólares. No es gratuita, pero los dos primeros capítulos se pueden jugar sin pagar un euro, lo que te permite probar bien el tono, el ritmo y el tipo de decisiones antes de decidir si quieres lanzarte a por la experiencia completa.

Este enfoque choca con lo habitual en móviles, donde se da por hecho que casi todo debe ser gratis de entrada. Pero tiene lógica en un juego como este: no hay sistemas pensados para exprimir tiempo o dinero, ni barreras artificiales, ni energías que se recargan. Pagas una vez y tienes acceso a una historia cerrada y autoral, pensada para disfrutarse sin interrupciones comerciales.

Según lo previsto, el lanzamiento en Android está fijado para el 5 de agosto de 2025. Eso sitúa al juego en un contexto donde muchos usuarios ya han oído hablar de Disco Elysium pero no se han animado a jugarlo en PC o consola. Para ellos, esta versión puede ser la puerta de entrada perfecta: una joya oculta que, por fin, cabe en el bolsillo.

Disco Elysium en Android es una forma distinta de acercarse a un juego único: si valoras más la libertad total, el deambular y el ritual de sentarte horas ante la pantalla, la versión original sigue siendo insuperable; si, en cambio, te seduce la idea de llevar uno de los mejores RPG narrativos contigo y vivirlo a bocados en tu día a día, el port para móviles mantiene intacta su alma, aunque cambie la forma de servirla. Comparte la información y más usuarios sabrán todo sobre Disco Elysium para Android.

¿Se nos ha ido la mano con el minimalismo? Los nuevos iconos Apple nos hacen preguntarnos si han olvidado que diseñar también es emocionar

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 19:01

Creator Studio es la nueva gran apuesta de Apple, un paquete de aplicaciones que unifica todo el software creativo de la compañía. Pero en este artículo vamos a dejar de lado las funciones o el precio para centrarnos en lo que está acaparando la conversación: el diseño de sus iconos. Y es que el debate que están generando es intenso.

Basta con entrar en X para ver que muchos usuarios se preguntan qué está pasando en Apple, una compañía que siempre ha sido el referente absoluto del detalle cuidado. Es cierto que ya no estamos en la época del esqueuomorfismo, aquel estilo que imitaba la vida real. Pero en este 2026 da la sensación de que hemos llegado quizá al otro extremo.

De la profundidad de Big Sur a la "planicie" actual

Y no es que la evolución haya sido mala hasta ahora. De hecho, el diseño maduró muy bien con macOS Big Sur. En mi opinión, ese fue el punto dulce de los iconos modernos de Apple: eran minimalistas pero tenían profundidad, texturas y sombras. Incluso con la llegada reciente de Liquid Glass, se ha seguido cuidando esa tridimensionalidad y las capas de iluminación para que la interfaz tuviera "cuerpo". Un buen ejemplo es el icono de Mapas, Fotos o Cámara.

Por eso el choque ha sido tan fuerte con estos nuevos iconos de Creator Studio. Primero por el color: solamente los han presentado en modo oscuro. Si miro ahora mismo el Dock de mi Mac, veo colores vivos y aplicaciones claras. A no ser que cambie todo el sistema a oscuro, esto va a generar un contraste visual muy extraño. De momento es lo único que han enseñado, así que habrá que esperar al lanzamiento del día 28 para ver si existe una alternativa con el modo claro.

Iconos de Apple Creator Studio

El otro punto polémico es la unificación, y se entiende el movimiento: Apple tenía aplicaciones sueltas como Final Cut, la comprada Pixelmator o las de iWork y al crear su propio "Creative Cloud" a lo Adobe requería que todas respiraran el mismo aire visual.

{"videoId":"x9xomtk","autoplay":true,"title":"Apple Creator Studio", "tag":"", "duration":"30"} Mejor resuelto que Adobe, pero con tropiezos

Si lo comparamos con la competencia, el objetivo se ha conseguido y está mejor resuelto que lo de Adobe. Su sistema es puramente funcional, dos letras en un cuadrado de color para reconocerlo rápido, pero de diseño tiene poco. Apple aquí ha intentado ir un paso más allá manteniendo la simbología clásica, pero la ejecución ha despertado críticas por lo que hemos perdido en el camino.

Iconos de Adobe Creative Cloud

El caso más evidente es el cambio de Pixelmator. Hemos pasado de un pincel, símbolo universal de arte, a un icono que recuerda irremediablemente al de Atajos. Parece más un símbolo de programación que una herramienta de diseño. Aunque realmente el nuevo icono es una capa de imagen y una curva de color.

Antiguo y nuevo icono de Pixelmator

Y algo parecido ocurre con Motion. Su icono anterior, aquella especie de giroscopio, quizá era excesivo, pero tenía personalidad. Ahora es una simple "M". Muchos dicen que parece la M de McDonald's a medio hacer y no les falta razón.

Pero aquí rompo una lanza a favor del diseño: conceptualmente es una M dibujándose "en movimiento", lo cual tiene todo el sentido para la app, pero la similitud visual con la marca de hamburguesas es innegable.

Antiguo y nuevo icono de Motion

Y todo esto hay quien lo ha llevado al extremo. En redes se han visto diseños usando el nuevo icono de Logic Pro como la rueda de un coche, el de Freeform como un bote de mayonesa, Pages como una zanahoria o Pixelmator como un cangrejo.

Imagen | @fridmantema

Estas coincidencias desafortunadas ocurren, por supuesto. Ya le pasó a Steve Jobs con el nombre del iPad y las quejas que recibió por su asociación con productos de higiene femenina en inglés (una compresa).

Sin embargo, mirando la evolución completa, es inevitable sentir que hemos perdido "alma" por el camino. Jonathan Ive y Jobs decían siempre que el diseño tiene que emocionar. Y aunque un icono es solo un acceso directo, también es arte y debería contar una pequeña historia sobre lo que vas a hacer al pulsarlo.

Imagen | @BasicAppleGuy

Ahora tenemos una suite unificada, sí, pero la pregunta es si se nos ha ido la mano con el minimalismo. De momento tocará acostumbrarse y reírse con los memes de las ruedas de Logic Pro puestas en un coche, a la espera de ver si Apple tiene guardado un "modo claro" que nos sorprenda.

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

En Applesfera | Nuevo MacBook Pro táctil con pantalla OLED - Todo lo que creemos saber sobre el próximo portátil profesional de Apple

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La noticia ¿Se nos ha ido la mano con el minimalismo? Los nuevos iconos Apple nos hacen preguntarnos si han olvidado que diseñar también es emocionar fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Por qué Joplin es la mejor opción para tus notas cifradas en Android

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 18:57

Si buscas una app para tomar notas cifradas en Android que sea segura, privada, potente y además gratuita, es muy probable que Joplin haya aparecido una y otra vez en tus búsquedas. Y no es casualidad: reúne justo la mezcla que muchos usuarios quieren hoy en día: código abierto, cifrado, sincronización entre dispositivos y un montón de funciones avanzadas sin pagar suscripción.

Al mismo tiempo, también es normal que al principio Joplin resulte un poco liosa, sobre todo por el tema de la sincronización. Mucha gente la descarga, la prueba, se frustra con las opciones de nube, la borra… y luego vuelve porque ninguna otra app encaja tan bien. Si te ves reflejado en esto, sigue leyendo, porque aquí vas a entender por qué Joplin es tan buena opción para tus notas cifradas en Android y cómo sacarle partido sin volverte loco.

¿Por qué Joplin destaca frente a otras apps de notas?

Cuando se compara Joplin con alternativas como Standard Notes, Google Keep u otros servicios de notas, la sensación general es que Joplin ofrece muchas más funciones sin cobrarte nada. Mientras que algunas apps gratuitas se quedan en lo básico -poco formato, pocas opciones de organización, casi nada de personalización- Joplin va justo en la dirección contraria.

Un caso muy típico es el de quien viene de Google Keep y se choca con sus límites. Keep es rápida y la sincronización entre dispositivos va como un tiro, pero tiene un límite de caracteres por nota que a muchos les parece un horror. Para textos largos, apuntes extensos, documentación o proyectos, se queda corta enseguida. Joplin, en cambio, está pensada para que puedas tener notas extensas, bien estructuradas y organizadas sin preocuparte tanto por esos límites artificiales.

También se suele comparar Joplin con Standard Notes. Mucha gente aprecia la simplicidad y el enfoque en la privacidad de Standard Notes, pero en su plan gratuito la app se siente demasiado recortada: pocos formatos, dificultades para usar negritas, imágenes o funciones avanzadas, y la sensación de que para tener algo realmente potente tienes que pasar por caja. Frente a eso, Joplin ya en su versión gratuita te deja trabajar con Markdown, adjuntar archivos, usar etiquetas, plugins, alarmas, listas de tareas y mil cosas más.

Desde esa perspectiva, Standard Notes se percibe como una app de notas muy básica que hace justo lo necesario y poco más, mientras que Joplin encaja mejor con usuarios que quieren exprimir sus notas al máximo: documentación técnica, apuntes largos, proyectos, listas avanzadas, etcétera. Y todo ello manteniendo la filosofía de software libre y privacidad.

Una app gratuita, de código abierto y multiplataforma

Una de las claves del éxito de Joplin es que es completamente gratuita y de código abierto. No dependes de un modelo cerrado donde un día pueden cambiar las condiciones, subir precios o limitar funciones; el código está disponible en GitHub y existe una comunidad activa detrás que reporta fallos, propone mejoras, traduce la app y desarrolla plugins.

Además, Joplin es multiplataforma de verdad: la puedes usar en Android, iOS, Windows, macOS y Linux. Esto significa que puedes empezar una nota en tu móvil, seguirla en la tablet y terminarla en el ordenador sin cambiar de entorno ni de formato. Para quien trabaja con varios dispositivos a diario, esta continuidad es oro puro.

La aplicación funciona de forma parecida a Evernote, con la diferencia de que no tienes que pagar una suscripción obligatoria. Organiza la información en “libretas” (cuadernos), dentro de las cuales puedes crear tantas notas o tareas como quieras, e incluso sublibretas para tenerlo todo todavía más estructurado.

Organización potente: libretas, sublibretas, notas y tareas

El sistema de organización de Joplin se basa en libretas y sublibretas. Puedes tener, por ejemplo, una libreta “Trabajo” y dentro una sublibreta “Tareas pendientes” y, a la vez, notas sueltas en la libreta principal. Esto te permite montar estructuras bastante flexibles sin complicarte en exceso.

Dentro de cada libreta puedes crear tanto notas normales como tareas (to-dos). Las notas sirven para texto libre, documentación, apuntes, etc. Las tareas, en cambio, añaden opciones específicas como marca de completado y alarmas, lo que las hace útiles para gestionar recordatorios o pequeñas listas de cosas por hacer integradas en el mismo entorno donde tienes toda la información.

En escritorio, crear estos elementos es muy cómodo con atajos de teclado: Ctrl+N para una nueva nota y Ctrl+T para una nueva tarea. Desde la lista de notas puedes enviar cualquier elemento a la papelera con la tecla “Suprimir” o eliminarlo definitivamente con “Shift+Suprimir”, con confirmación para evitar despistes.

Edición avanzada: Markdown, formato rico y accesibilidad

Una gran ventaja de Joplin es su editor, que permite trabajar tanto con texto enriquecido como con sintaxis Markdown. Puedes escribir de forma normal y usar los botones de formato (listas, cursiva, negrita, etc.), o bien escribir directamente en Markdown si estás acostumbrado a este lenguaje ligero.

Para quienes ya tienen notas en Markdown, Joplin es especialmente cómodo porque puedes pegar directamente contenido en este formato y verlo con una vista previa. Incluso se puede usar casi como un editor Markdown dedicado, gracias al modo en el que una parte de la pantalla muestra el texto sin procesar y otra parte enseña el resultado final con el formato aplicado.

El editor permite trucos útiles, como la lista de casillas de verificación escribiendo “- ” (con un espacio entre los corchetes) para crear listas de tareas clicables dentro de una nota. También puedes generar una tabla de contenidos automática en documentos largos simplemente añadiendo en la nota y activando la opción correspondiente en los ajustes de Markdown.

A nivel de manejo, puedes mover líneas con Alt+flecha arriba o abajo y usar muchos atajos similares a los de aplicaciones como Visual Studio Code o Microsoft Word, lo que hace que el proceso de edición sea bastante ágil si sueles trabajar con el teclado.

Otra función interesante es la opción de alternar el diseño del editor con Ctrl+L. Esto activa una vista dividida donde ves arriba el texto que escribes y debajo la representación final como si fuera una página web. Para escribir con Markdown y ver al instante cómo queda, es una maravilla, aunque con lector de pantalla hay que familiarizarse un poco porque no siempre anuncia bien el estado de esta vista y conviene moverse al marco correspondiente con ciertas teclas específicas.

Interfaz por secciones y accesible con lector de pantalla

La interfaz principal de Joplin se divide en tres grandes zonas claramente diferenciadas: a la izquierda las libretas, en el centro la lista de notas de la libreta seleccionada y a la derecha el área de edición de la nota activa. Esta estructura facilita ver siempre el contexto de lo que estás haciendo.

Para usuarios de lector de pantalla, Joplin ha mejorado mucho en accesibilidad en los últimos años. El modo Editor / Vista Dividida suele ser el que mejor funciona, y la comunidad ha colaborado intensamente con traducciones y sugerencias para que la app sea más cómoda. El proyecto incluso tiene una sección específica de accesibilidad donde se discuten mejoras y ajustes.

Es cierto que el ecosistema alrededor del proyecto (foros, GitHub, sistema de traducciones, etc.) puede resultar algo caótico, porque hay varios canales que se solapan. Aun así, la ventaja es que el equipo está abierto a sugerencias y a recibir feedback tanto de accesibilidad como de funcionalidad general.

Para moverte rápido entre secciones en la versión de escritorio, es muy útil memorizar algunos atajos que te evitan ir tabulando sin parar por la interfaz:

  • Ctrl+Mayús+S para ir a la barra lateral de libretas.
  • Ctrl+Mayús+L para saltar a la lista de notas.
  • Ctrl+Mayús+N para enfocar el título de la nota.
  • Ctrl+Mayús+B para ir directamente al cuerpo de la nota.
  • Ctrl+Mayús+O para entrar en las acciones del editor.

En Android la interfaz está adaptada al formato móvil, pero sigue manteniendo la misma filosofía de estructura en secciones: lista de libretas, lista de notas y zona de edición. Esa coherencia entre plataformas hace que, una vez te acostumbras, moverte entre dispositivos sea mucho más natural.

Búsqueda avanzada en todas tus notas

Joplin incorpora una función de búsqueda bastante potente que te permite localizar información tanto dentro de una nota como en todas tus notas y libretas a la vez. Si sueles acumular mucho contenido, esto es vital para no perderte.

Dentro de la nota activa puedes usar Ctrl+F para buscar texto concreto, lo típico para encontrar rápidamente un término en un documento largo. Si lo que quieres es saltar directamente a una nota, libreta o etiqueta, Ctrl+P te abre un cuadro de búsqueda rápida que funciona casi como el lanzador de Windows o macOS: escribes unas letras, pulsas Intro y vas al elemento buscado.

También puedes realizar búsquedas globales con F6 para filtrar todas las notas; a medida que escribes, los resultados van apareciendo en la lista. Para salir del modo de búsqueda basta con moverte con Tab o Shift+Tab hasta la opción de borrar búsqueda y volver a la vista normal.

Sincronización: la pieza clave para usar Joplin en Android

Donde más dudas surgen es en el tema de la sincronización entre dispositivos. Mucha gente instala Joplin en la tablet y en el móvil, ve opciones como Dropbox, OneDrive, sistema de archivos, Nextcloud, Joplin Server… y no sabe qué elegir. Eso lleva a frustración, desinstalar y volver a otras apps más simples pero menos potentes.

La idea básica es que Joplin no usa su propio servidor gratuito por defecto, sino que se conecta a un servicio de almacenamiento externo o a tu propio servidor (si prefieres alternativas a Google Drive). Eso te da mucha libertad, pero también implica que tengas que decidir dónde quieres que vivan tus notas cifradas.

Opciones de sincronización disponibles

En el menú Herramientas > Opciones > Sincronización (en escritorio) o en los ajustes de la app en Android, verás varias alternativas para elegir dónde se guardarán y se sincronizarán tus datos. Las principales son:

  • Joplin Cloud: es el servicio oficial de pago. Ofrece sincronización sencilla, soporte directo y opciones para compartir notas con otras personas. Si necesitas colaboración o quieres algo que “simplemente funcione” sin configurar nada raro, es la opción más cómoda, aunque de pago.
  • Dropbox: opción muy utilizada. Es gratuita hasta un cierto espacio, pero Joplin avisa de que Dropbox no está optimizado para manejar miles de archivos pequeños, así que la sincronización puede tardar más (por ejemplo, 90 segundos o más en algunos casos cuando hay muchos cambios).
  • OneDrive: funciona de manera similar a Dropbox. La cuenta gratuita de OneDrive ofrece en general unos gigas de almacenamiento (normalmente 5 GB), suficientes para notas y adjuntos moderados, pero con las limitaciones típicas de los planes gratuitos de Microsoft.
  • Nextcloud, WebDAV, AWS S3 o Joplin Server: estas opciones están pensadas para usuarios con nubes autoalojadas o administradores más avanzados. Si tienes tu propio servidor, VPS o instancia de Nextcloud, aquí puedes montar un sistema totalmente bajo tu control, ideal para los que priorizan la soberanía de los datos.

También existe el modo de sincronización mediante “sistema de archivos”, que lo que hace es guardar las notas en una carpeta local. Si luego esa carpeta se sincroniza con otro servicio (por ejemplo, con una app tipo Syncthing, una carpeta compartida en la nube, etc.), puedes replicar los datos en otros dispositivos. Pero por sí solo, el sistema de archivos solo guarda en el almacenamiento del dispositivo; la “magia” de sincronizar con otros dispositivos depende de que esa carpeta la gestione otra herramienta.

¿Qué opción elegir si no quieres Dropbox?

Si no tienes (ni quieres) una cuenta de Dropbox, tienes varias alternativas prácticas. Por un lado, OneDrive puede ser suficiente para un uso normal, siempre y cuando aceptes las limitaciones de la cuenta gratuita (espacio y posibles cambios de condiciones a futuro). Para notas sin adjuntos enormes, suele ir sobrado.

Si no te convence depender de Microsoft, puedes plantearte el uso de servicios autoalojados como Nextcloud. En este caso, tú o alguien de tu entorno debe montar el servidor (en un NAS, un VPS, un servidor en casa, etc.), y después Joplin se conectará a él como si fuera una nube más. Es más trabajo al principio, pero a cambio tienes control total sobre tus datos.

El auto-hospedaje con Nextcloud o con Joplin Server se considera por muchos usuarios la “mejor manera” a nivel de privacidad y soberanía, siempre que estés dispuesto a dedicarle tiempo a la configuración. Hay guías y tutoriales oficiales y de la comunidad para desplegar estas soluciones, tanto con Docker como en instalaciones más tradicionales.

Activar el cifrado de extremo a extremo

Un punto crucial para quien quiere mantener sus notas cifradas en Android es entender cómo funciona el cifrado de extremo a extremo (E2EE) en Joplin. Esta función protege tus datos de forma que solo tú (con tu contraseña) puedas leerlos, incluso si se almacenan en un servicio como Dropbox o OneDrive.

Por defecto, el cifrado viene desactivado y hay que configurarlo manualmente. Para ello, en la aplicación de escritorio o en Android tienes que ir a los ajustes de sincronización, buscar la sección de cifrado y activar el E2EE estableciendo una contraseña segura. A partir de ese momento, las notas que se sincronicen se guardarán cifradas y los demás dispositivos Joplin necesitarán esa misma contraseña para descifrarlas.

Es importante que no pierdas esa contraseña, porque sin ella no podrás recuperar el contenido cifrado; considera usar gestores de contraseñas para guardarla. Una vez configurado, tus notas estarán protegidas frente a accesos no autorizados, incluso si tu proveedor de nube sufriera un problema de seguridad.

Gestión del tamaño de la base de datos y papelera

Con el tiempo, muchos usuarios se dan cuenta de que la base de datos de Joplin empieza a ocupar bastante espacio. Esto suele deberse a dos factores: el historial de versiones de las notas y el tiempo que las notas borradas se mantienen en la papelera.

Por defecto, Joplin guarda un historial de cambios de hasta 90 días, lo que significa que puedes volver atrás en el tiempo en caso de que borres o modifiques algo por error. Es útil, pero si creas y editas muchísimas notas, el tamaño se dispara. Una solución práctica es reducir ese periodo a 7 días o un rango que te encaje mejor, desde los ajustes.

Algo parecido pasa con la papelera: de entrada, las notas borradas se mantienen 90 días antes de eliminarse del todo. Si quieres que la app sea más “ligera”, puedes reducir este periodo a 30 días o incluso menos. De esa forma, Joplin limpiará antes los datos antiguos y tu almacenamiento, tanto local como en la nube, respirará mejor.

Tareas, alarmas y recordatorios

Las tareas en Joplin son una extensión natural de las notas, y permiten añadir recordatorios sencillos dentro de la propia app. Cuando creas una tarea, verás que entre el título y el cuerpo del texto aparecen opciones adicionales.

Al tabular, pasas por el campo de idioma y luego por un botón tipo “Establecer alarma”. Al pulsarlo, se abre un panel donde puedes elegir día, mes, año, hora y minutos, moviéndote con tabulador o con flechas izquierda y derecha entre los distintos campos. Con las flechas arriba y abajo cambias los valores, o puedes escribirlos directamente si te resulta más cómodo.

Una vez configurada, la alarma hará que recibas una notificación el día y hora indicados en los dispositivos donde tengas Joplin instalado. Eso sí, necesitas haber abierto la app para que se haya sincronizado esa tarea en cada dispositivo; si no, la notificación no llegará a todos lados a tiempo.

Como sistema avanzado de planificación no llega al nivel de un buen calendario o app específica de recordatorios, porque no permite configuraciones muy finas de avisos con mucha antelación. Pero para tareas sencillas y recordatorios básicos integrados con tus notas cifradas, resulta muy práctico.

Para marcar una tarea como completada basta con situarse sobre ella en la lista de notas y pulsar la barra espaciadora. Si la marcas por error o quieres volver a dejarla como pendiente, puedes repetir la operación y el estado cambiará de nuevo.

Importar, exportar y migrar desde otras aplicaciones

Uno de los puntos fuertes de Joplin es la facilidad para importar notas desde otras aplicaciones. Si vienes de Evernote, por ejemplo, hay instrucciones específicas para importar cuadernos con su formato, etiquetas y estructura, evitando que tengas que rehacer todo a mano.

En el menú de archivo, dentro de Importación y exportación, puedes traer contenidos en formatos como ENEX (Evernote), Markdown, OneNote y otros. A la inversa, también es posible exportar tus notas a formatos como JEX (propio de Joplin), JSON, PDF, etc., lo que te da una salida de emergencia si algún día decides cambiar de herramienta.

El único caso algo más incómodo es si vienes de aplicaciones muy específicas de tareas como Microsoft To Do, donde el formato no se adapta tan bien al modelo de notas y libretas de Joplin. En estos casos, a veces toca pasar el contenido a mano o usar herramientas intermedias para transformarlo.

Plugins y extensiones para ir un paso más allá

Joplin no se queda solo en lo que trae de serie; también ofrece un sistema de plugins y complementos externos que amplían la funcionalidad de manera importante. Desde la app de escritorio puedes gestionar estos plugins y añadir los que más te interesen.

Web Clipper para capturar contenido de la web

El plugin más popular probablemente sea Web Clipper. Al activarlo en las opciones, Joplin abre un puerto local que se comunica con una extensión que instalas en tu navegador. A partir de ahí, puedes enviar contenido de páginas web directamente a Joplin como notas.

Desde la extensión del navegador puedes guardar la página completa, solo el texto sencillo, el fragmento seleccionado, una captura de pantalla o incluso la URL. Además, tienes la opción de convertir el HTML a sintaxis Markdown, lo que se integra muy bien con el modelo de trabajo de Joplin.

En la ventana del Web Clipper, puedes elegir en qué libreta se guardará la nota y qué etiquetas llevará. Una vez seleccionado todo, la envías y al poco aparece en Joplin lista para organizarla o editarla como quieras. Es especialmente útil para quienes recopilan documentación técnica, artículos o tutoriales para leer más tarde.

Email to Note y otros complementos

Otro complemento interesante es Email to Note, que se integra con Joplin Cloud. En este caso, se te asigna una dirección de correo y todo lo que reenvíes allí se convertirá en una nota dentro de tu libreta “inbox”: el asunto pasa a ser el título de la nota y el cuerpo del correo se convierte en el contenido de la misma.

Para los que trabajan mucho con Jira existe el plugin joplin2jira, que añade una opción “Export to Jira” en la barra de acciones del editor. Lo que hace es convertir la sintaxis en la que has escrito la nota a la sintaxis que espera Jira y copiarla al portapapeles; luego solo tienes que pegarla en la incidencia y se respeta el formato lo mejor posible.

Estos solo son algunos ejemplos; la comunidad crea constantemente nuevos plugins para personalizar aún más la experiencia, desde mejoras de interfaz hasta herramientas de productividad y automatización, lo que convierte a Joplin en una plataforma mucho más flexible de lo que parece a primera vista.

¿Y qué pasa con alternativas como Cryptee?

En el mundo de las notas cifradas también han ganado fuerza otras soluciones como Cryptee, que destaca por su sencillez, su enfoque en privacidad y su alojamiento en Europa. Cryptee es igualmente de código abierto, ofrece cifrado robusto y una interfaz muy amigable, lo que lleva a algunos usuarios a verla como más fácil de usar que Joplin o Standard Notes.

Su modelo de almacenamiento es claro: 100 MB gratis para siempre, y luego varios planes de pago escalados, por ejemplo 10 GB por 3 € al mes, 400 GB por 9 € al mes y 2000 GB por 27 € al mes. Para quien prefiere una solución más cerrada pero extremadamente simple, Cryptee puede ser una muy buena alternativa.

Aun así, muchos siguen prefiriendo Joplin porque no limita tanto el espacio en su modelo básico, ofrece una personalización brutal y permite elegir dónde alojar tus datos. Si te gusta toquetear la configuración, usar Markdown a fondo, conectar tu propia nube, probar plugins y tener un ecosistema abierto, Joplin suele encajar mejor.

Al final, todo depende del equilibrio que busques entre simplicidad, potencia y control. Para un uso intensivo, con notas largas, cifrado de extremo a extremo, sincronización flexible y un sistema de plugins potente, Joplin sigue siendo una de las mejores opciones en Android y en el resto de plataformas.

Joplin se ha ganado su fama porque combina privacidad real, potencia de organización, edición avanzada y un modelo abierto que te deja elegir la nube, cifrar tus datos y trabajar desde cualquier dispositivo sin pasar por cajas de suscripción obligatorias. Si estás dispuesto a dedicarle un rato a entender la sincronización y ajustar algunos parámetros, se convierte en una herramienta de notas cifradas en Android difícil de superar.

El futuro pasa por nuestros ojos, pero los míos no ven tres en un burro. Apple consigue una patente para acabar con las graduaciones

Actualidad en Applesfera - Mié, 14/01/2026 - 17:30

Apple ha registrado un sistema de lentes líquidas deformables que podría eliminar la necesidad de cristales graduados en sus futuros dispositivos. Un "santo grial" para quienes sufrimos miopía y astigmatismo.

Llevo gafas desde el instituto. Recuerdo perfectamente la sensación de salir de la óptica con mi primera montura graduada y pensar: "Guau, esto se ve como una pantalla Retina". Por aquella época ya apuntaba maneras de fanboy, pero qué me iba a decir a mí mi yo adolescente que ahora, con 30 años, estaríamos a punto de llevar gafas de Apple literalmente pegadas a los ojos.

La realidad es que los que necesitamos graduación tenemos un problema con la tecnología asociada a las gafas. O mejor dicho, un sobrecoste. Lo he vivido con las Vision Pro. El dispositivo ya es caro, pero es que encima tienes que pedir los inserts ópticos a medida. 

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Y ahora que me toca renovar mis gafas de ver, me he planteado seriamente comprar unas tipo Ray-Ban Meta. Pero me frena lo mismo de siempre. Mi graduación últimamente baila más y no me apetece gastarme un dineral en unos cristales fijos para una montura tecnológica que, seamos sinceros, no cuesta precisamente "tan solo un euro más".

Por suerte, parece que en Cupertino hay algún ingeniero miope que nos entiende. Apple lleva años cocinando esto en sus laboratorios y la última patente que han conseguido es el sueño de cualquiera que no quiera volver otro año más a la óptica.

La patente: lentes que se comportan como un músculo

Tal y como informa Patently Apple, Apple ha conseguido registrar un sistema bajo el título "Deformable Piezoelectric Lens System". La documentación describe una forma mecánica de modificar la graduación en tiempo real, sin necesidad de cambiar cristales físicos.

El sistema se basa en una lente que alberga una cavidad llena de líquido. Alrededor de ella, Apple sitúa una serie de actuadores piezoeléctricos, pequeños motores, que empujan y deforman físicamente la estructura de la lente para alterar su curvatura. Como moldear un cristal de gafa en el momento.

  • Para la miopía, los actuadores modifican la forma de la cúpula para ajustar la potencia esférica.
  • Para el astigmatismo, el sistema aplica presión de forma asimétrica, anisotrópica, permitiendo corregir el eje exacto que el ojo necesita.

La diferencia respecto a intentos anteriores está en la eficiencia energética. La patente permite mover la lente a la posición deseada y mantenerla "bloqueada" sin consumir apenas energía. Una vez configurado, se quedaría así. Y esto resuelve el problema que tenían las lentes activas, no gastar la batería de las gafas solo por mantener la graduación fija, ya que hasta ahora los motores tenían que estar empujando continuamente.

En Applesfera Las Vision Pro son el Mac de los 90 y Apple lo ha entendido. Por eso está fabricando el "iPhone" de las gafas inteligentes

Desde hace años se están viendo registros de más patentes relacionadas con la corrección de la visión. En 2023 se centraron en materiales de cristal líquido capaces de cambiar sus propiedades con electricidad.

Todo para crear un dispositivo "talla única" en lo visual. Unas Apple Glass o Vision Pro que, al ponértelas, sincronicen con tu perfil de Salud, detecten tus dioptrías y se autoajusten. Esto eliminaría la necesidad de stock personalizado y los tiempos de espera de fabricación de lentes.

Lentes de graduación para Vision Pro ¿Cuándo veremos esto? (spoiler: paciencia)

Ahora toca bajar al suelo. Que Apple tenga la patente no garantiza un lanzamiento. La compañía registra cientos de ideas al año que nunca salen del papel y, aunque esta es sin duda una de las más prometedoras que hemos visto en el sector óptico, sigue siendo un concepto muy futurista. De hecho, ni siquiera sabemos si hay un prototipo funcional o si es solo documentación para "marcar territorio".

Si se cumplen las previsiones, en 2027 veremos las primeras gafas "ligeras" de Apple, pero bajo un concepto similar a las Ray-Ban Meta, sin pantallas, centradas en cámaras, audio e IA contextual. Para este modelo, seguiremos dependiendo sí o sí de la óptica tradicional. Incluso para los modelos con pantalla AR previstos hacia 2028, integrar un sistema de lentes líquidas y mini motores ópticos parece un reto demasiado complejo a corto plazo.

Imagen | AppleHub

Hablamos de un horizonte realista (y optimista) de 5 a 10 años. Suena lejano, lo es, pero llevamos siglos usando cristales tallados. Conseguir cambiar eso no será fácil. Eso sí, si Apple logra materializarlo y es la primera en hacerlo, tendrá en sus manos el factor diferencial para ganar la guerra de las gafas inteligentes. Hasta entonces, a los miopes nos tocará seguir asumiendo el coste extra de los cristales graduados, pero al menos ya sabemos que la solución técnica para evitarlo existe.

En Applesfera | Nuevas gafas de Apple - Todo lo que creemos saber sobre ellas

En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él

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La noticia El futuro pasa por nuestros ojos, pero los míos no ven tres en un burro. Apple consigue una patente para acabar con las graduaciones fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

¿Qué es la tecnología LTPO de las pantallas?

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 17:01

En los últimos años, las pantallas se han convertido en el gran campo de batalla entre fabricantes de móviles, relojes y otros dispositivos: más brillo, más resolución, más hercios y, a ser posible, menos gasto de batería. En medio de esta carrera ha aparecido un nombre que ya verás por todas partes: LTPO.

Puede que al mirar las especificaciones de un móvil tope de gama hayas visto algo como «OLED LTPO 120 Hz» y te hayas quedado igual. No es solo una etiqueta de marketing: detrás hay un cambio importante en cómo está construida la pantalla y en cómo gestiona la energía para poder bajar la frecuencia de refresco hasta 1 Hz y subirla cuando hace falta. Vamos a desmenuzarlo sin tecnicismos innecesarios, pero sin dejar nada importante fuera.

Qué es exactamente una pantalla LTPO

Lo primero que hay que aclarar es que LTPO no define el tipo de pantalla (no es un rival de LCD u OLED), sino la tecnología que se usa en la matriz de transistores TFT que hay justo debajo de los píxeles. Esa matriz es la que se encarga de encender y apagar cada punto de la imagen y de controlar cómo se actualiza.

Las siglas LTPO vienen de «Low-Temperature Polycrystalline Oxide», que en castellano suele traducirse como óxido policristalino de baja temperatura. Hasta la llegada del LTPO, lo habitual en las pantallas OLED con matriz activa era usar LTPS, es decir, silicio policristalino de baja temperatura, como base de esos transistores TFT.

La gracia del LTPO es que combina en la misma capa transistores LTPS con transistores basados en óxidos metálicos (como los famosos IGZO: óxido de indio, galio y zinc). Dicho de forma sencilla: aprovecha la velocidad y capacidad de conducir corriente del LTPS y la bajísima fuga de corriente de los óxidos, que son ideales para mantener una imagen fija consumiendo lo mínimo.

Esta mezcla permite construir paneles mucho más flexibles a la hora de gestionar la tasa de refresco y, sobre todo, hacerlo sin tener que recurrir a tantos chips y controladores externos como en las soluciones anteriores. El resultado es una pantalla pensada para cambiar de hercios sobre la marcha sin castigar tanto la batería.

Por qué LTPO se lleva tan bien con las pantallas OLED

Aunque en teoría se podrían fabricar pantallas LCD que aprovechen LTPO, en la práctica esta tecnología ha nacido y crecido para ir de la mano de los paneles OLED, incluidos los AMOLED con matriz activa que tanto monta Samsung como otros fabricantes.

En una pantalla OLED, cada píxel emite su propia luz. Esto ya supone una ventaja energética importante frente a las LCD, porque cuando el píxel está apagado prácticamente no consume. Sin embargo, los circuitos que controlan esos píxeles (la famosa matriz TFT) siguen teniendo un papel clave en el consumo total.

Con LTPO, esa matriz se rediseña para que sea capaz de trabajar de forma muy estable a frecuencias extremadamente bajas (como 1 Hz) cuando lo que se muestra no cambia o lo hace muy poco, y a la vez permitir que el panel se dispare hasta 60, 90, 120 o 144 Hz cuando la situación lo requiere, como al desplazarte por redes sociales o al jugar.

Además, al no necesitar tantos componentes adicionales para coordinar el baile entre GPU, controlador de pantalla y panel, el sistema completo se simplifica. Menos chips y menos señales que enviar implican un ligero ahorro extra y menos latencia al ajustar la tasa de refresco.

Cambio dinámico de la tasa de refresco: de 1 Hz a 120/144 Hz

La característica estrella de las pantallas LTPO es su capacidad de ofrecer una frecuencia de refresco variable real, muy amplia y automática. Aquí no hablamos de elegir manualmente entre 60 y 120 Hz y listo, sino de que la propia pantalla pueda moverse en un abanico enorme de valores según lo que estés haciendo.

En muchos móviles con OLED LTPO, la pantalla puede bajar hasta 1 Hz, lo que significa que solo se actualiza una vez por segundo o incluso una vez por minuto en determinados modos, como en un reloj inteligente mostrando la hora estática o en un móvil con la pantalla siempre encendida.

Cuando el sistema detecta movimiento en pantalla —animaciones del sistema, scroll en apps, juegos, vídeos—, el panel puede subir automáticamente a 60, 90, 120 o más hercios. Hay modelos que trabajan, por ejemplo, entre 10 y 120 Hz, otros que saltan entre rangos como 1, 24, 60, 90 y 120 Hz, y algunos gaming que llegan a 144 Hz como techo.

Esta gestión puede ser bastante sofisticada: algunas implementaciones permiten que zonas diferentes de la pantalla trabajen a frecuencias distintas. Por ejemplo, una barra de tareas o un widget estático podrían ir casi congelados a 1 Hz, mientras el área donde se reproduce un vídeo o un juego funciona a 60 o 120 Hz.

El resultado para el usuario es que obtiene fluidez cuando realmente la necesita y, en los momentos de reposo, el panel «echa el freno» de forma inteligente para ahorrar batería sin que tengas que tocar nada en ajustes.

Ventajas energéticas reales de las pantallas LTPO

Conviene matizar algo importante: una pantalla OLED LTPO no tiene por sí misma un consumo mágico inferior a una OLED LTPS si las comparas a la misma frecuencia y en las mismas condiciones. El panel en sí no es de repente un 50 % más eficiente solo por llevar la etiqueta LTPO.

La mejora viene porque LTPO permite hacer un uso agresivo de la frecuencia de refresco variable sin tanto hardware adicional ni complicaciones. Es decir, el ahorro aparece cuando el móvil o el reloj realmente baja los hercios al mínimo en situaciones donde no necesitas tener la pantalla actualizándose a toda velocidad.

Hay fabricantes que hablan de reducciones de consumo de la pantalla de entre un 15 % y un 50 % dependiendo del escenario, justo por esta gestión dinámica. Samsung, con sus paneles HOP basados en el mismo concepto, presume de recortar el gasto de sus ya eficientes LTPO en torno a un 15-20 % adicionales en algunos casos.

Ahora bien, tampoco conviene exagerar: la pantalla sigue siendo uno de los componentes que más energía se come de todo el dispositivo, mucho más que el procesador o los módulos de comunicaciones en muchos casos. LTPO ayuda, y se nota en horas de pantalla, pero no hace milagros si luego vas con el brillo al máximo y 120 Hz forzados todo el día.

La gran ventaja práctica es que puedes tener paneles muy fluidos (120 Hz o más) sin renunciar por completo a la autonomía. La tecnología se encarga de desactivar esa fluidez cuando es innecesaria: leyendo un texto estático, viendo una foto, consultando la hora en un reloj o dejando el móvil en reposo con la pantalla siempre encendida.

Pantallas LTPO y modo Always On Display

Uno de los usos donde más brilla LTPO es el modo Always On Display (AOD) o pantalla siempre encendida. Esta función muestra información básica (hora, iconos de notificaciones, batería, quizá alguna complicación en relojes) mientras el resto de la pantalla permanece apagada.

En paneles sin LTPO, aunque se recorta el brillo y se apagan muchos píxeles, la pantalla suele seguir trabajando a frecuencias relativamente altas, como 60 Hz, para actualizar esa información, con el consiguiente consumo de más energía de la necesaria.

Con LTPO, el panel puede reducir la tasa de refresco a 1 Hz en el modo AOD, de manera que solo se actualiza una vez por segundo o incluso una vez cada minuto, dependiendo de la implementación. Esa sola decisión hace que la función de pantalla siempre encendida sea mucho más amigable con la batería.

De hecho, el despegue real de LTPO se vio con dispositivos como el Apple Watch Series 5, que aprovechó esta tecnología para ofrecer pantalla siempre encendida con un impacto controlado sobre la autonomía. Modelos posteriores, como Apple Watch Series 6, han refinado aún más esta gestión.

En móviles, ocurre lo mismo: tener un AOD completo con hora, notificaciones y otros detalles es más viable cuando el panel puede trabajar a hercios ridículamente bajos estando bloqueado, en lugar de tener que mantener una frecuencia estándar todo el tiempo.

LTPO frente a LTPS y otras tecnologías de panel

Antes de LTPO, lo normal en las pantallas OLED de gama alta era hablar de LTPS (Low-Temperature Polycrystalline Silicon). Esta tecnología utiliza únicamente silicio policristalino para los transistores TFT que controlan cada píxel.

El LTPS tiene muy buena movilidad electrónica, lo que permite refrescos altos y alta densidad de píxeles con gran nitidez. El problema es que, cuando quieres ir bajando mucho la frecuencia de refresco y mantener imágenes estáticas durante más tiempo, empieza a haber más fuga de corriente y menos eficiencia que con los óxidos metálicos.

Los transistores IGZO (Indium Gallium Zinc Oxide) tienen justo la virtud contraria: fuga de corriente muy baja y consumo extremadamente reducido cuando se mantienen estados estables, pero físicamente son más grandes que los de LTPS. Si se hiciera una pantalla solo con IGZO, sería difícil mantener la misma densidad de píxeles sin aumentar el tamaño de la pantalla o sacrificar nitidez.

Ahí es donde entra LTPO, que básicamente dice: vamos a combinar LTPS e IGZO de forma inteligente para quedarnos con lo mejor de cada casa. De este modo, la matriz TFT puede gestionar tanto refrescos altos como estados muy estables con un consumo ajustado.

Algunos fabricantes han creado variantes y nombres comerciales propios sobre el mismo concepto para saltarse patentes o diferenciarse en marketing. El caso más conocido es el de Samsung con su tecnología HOP (Hybrid-Oxide and Polycrystalline Silicon), que también mezcla óxidos con silicio policristalino y promete reducciones de consumo de alrededor del 15-20 % incluso frente a LTPO estándar.

Quién está detrás de LTPO y qué variantes existen

Un detalle que suele pasar desapercibido es que Apple es la propietaria de la patente que define la tecnología LTPO. La idea y la implementación original llegaron de la mano de la compañía, que empezó a usarla en el Apple Watch Series 4, aunque no la explotó plenamente hasta el Series 5 con su pantalla siempre encendida.

Esta situación ha obligado a otros fabricantes de paneles, como Samsung Display o LG Display, a desarrollar soluciones muy similares pero con matices técnicos propios y bajo otros nombres. De esa forma pueden aprovechar los mismos principios sin chocar frontalmente con la patente de Apple.

Samsung, por ejemplo, ha bautizado su mezcla de óxidos y silicio policristalino como HOP, siglas de Hybrid-Oxide and Polycrystalline Silicon, que en español suele describirse como «óxido híbrido y silicio policristalino». En esencia, juega con la misma idea de combinar materiales para conseguir una matriz TFT más eficiente y flexible.

Fabricantes de móviles como OnePlus, OPPO, Xiaomi, vivo o Google utilizan paneles LTPO o derivados que en muchos casos vienen precisamente de Samsung Display u otros proveedores especializados. El naming comercial final ya depende de cada marca: algunos hablan de «LTPO2», «Fluid AMOLED LTPO» o similares para reforzar la sensación de mejora generacional.

En cualquier caso, bajo la jungla de nombres lo que hay es una misma filosofía de diseño de la matriz TFT: combinar materiales y estructuras de transistores para permitir la frecuencia de refresco variable amplia, rápida y eficiente, sin tener que montar un circo de controladores externos.

Impacto de LTPO en móviles de gama alta

Donde más hemos visto crecer a LTPO es sin duda en los smartphones de gama alta y gama alta premium. La razón es sencilla: son los dispositivos donde se justifican mejor los costes de fabricación más altos y donde los usuarios demandan pantallas de mucha calidad y gran fluidez.

Modelos como el Samsung Galaxy S21 Ultra estrenaron para muchos usuarios la experiencia de tener una pantalla Dynamic AMOLED LTPO de 6,8 pulgadas con frecuencia de refresco que puede variar entre aproximadamente 11 y 120 Hz, adaptándose al contenido de forma automática.

El OnePlus 9 Pro montó también un panel LTPO fabricado por Samsung, de 6,7 pulgadas y resolución QHD+, capaz de ir desde 1 hasta 120 Hz según la escena. OnePlus llegó a hablar de hasta un 50 % de ahorro en el consumo de la pantalla en ciertos escenarios respecto a generaciones anteriores sin LTPO.

Otro «primo hermano» es el OPPO Find X3 Pro, que comparte panel de 6,7 pulgadas con 10 bits de profundidad de color y resolución Quad HD+, también con tasa de refresco variable basada en LTPO. Muchos buques insignia de 2021 en adelante han seguido esta misma línea.

Dentro del ecosistema Android, otros ejemplos de móviles con pantalla LTPO que han ido apareciendo son los Samsung Galaxy S22 en sus variantes con panel adaptativo, el realme GT2 Pro, el vivo X70 Pro+, el iQOO 9 Pro, el Google Pixel 6 Pro y diferentes generaciones de tope de gama de varias marcas.

LTPO en Xiaomi y otros fabricantes chinos

En el caso concreto de Xiaomi, la adopción de LTPO ha llegado de la mano de modelos como el Xiaomi 12 Pro. Este terminal incorpora una pantalla AMOLED con tecnología LTPO pensada para mejorar significativamente la eficiencia energética respecto a paneles convencionales.

En estas pantallas, la matriz LTPO permite ajustar la frecuencia de refresco desde 1 Hz hasta 120 Hz o más según el contenido. Si estás leyendo un texto estático, el sistema baja los hercios para gastar menos; si te pones a jugar o a hacer scroll rápido, la pantalla sube al máximo para dar toda la sensación de fluidez posible.

A día de hoy, esta tecnología sigue estando reservada sobre todo a los modelos más altos de gama, entre otras cosas porque fabricar paneles LTPO es considerablemente más caro que producir OLED con LTPS tradicional. Eso hace que sea raro verla todavía en gamas media o de entrada.

No obstante, grandes marcas chinas como OnePlus, OPPO, vivo y la propia Xiaomi ya han sacado varios dispositivos con este tipo de pantallas, y todo apunta a que se irá extendiendo de forma progresiva a medida que bajen los costes y aumente la capacidad de producción de los proveedores.

Mientras tanto, si ves la etiqueta LTPO en un móvil Android actual, casi siempre estarás ante un modelo de gama alta con aspiraciones premium, pensado para ofrecer lo mejor en pantalla tanto en imagen como en autonomía.

LTPO más allá del móvil: relojes, portátiles y monitores

LTPO no se queda solo en el terreno de los smartphones. Algunos de los casos de uso más claros están en los relojes inteligentes de gama alta, donde la autonomía es crítica y la pantalla es el componente que más batería puede comerse.

En un smartwatch, mostrar la hora continuamente a 1 Hz gracias a LTPO permite alargar de forma muy notable el tiempo entre cargas, manteniendo al mismo tiempo una pantalla siempre encendida y legible. Apple Watch es el ejemplo más popular, pero otros relojes de gama alta, como el Oppo Watch X2, han seguido la misma senda.

También se habla mucho del potencial de LTPO en portátiles y monitores. Las pantallas de ordenador, sobre todo las de alta tasa de refresco (120 Hz o más), consumen una barbaridad, y son un candidato perfecto para beneficiarse de frecuencia de refresco variable real, capaz de bajar hasta 1 Hz cuando estás leyendo o trabajando con contenido estático.

Además del ahorro energético, la frecuencia variable bien implementada ayudaría a reducir problemas como el screen tearing en juegos, ajustando la tasa de refresco de la pantalla al ritmo real de los fotogramas generados por la GPU.

Las implementaciones más avanzadas de LTPO son capaces de ajustar la frecuencia en zonas concretas de la pantalla, lo que abre la puerta a escritorios donde la barra de tareas o menús estáticos se mantengan a 1 Hz mientras el área donde tienes un vídeo o un juego se mueve a 60, 120 o más hercios. Es un enfoque muy granular que encaja especialmente bien con pantallas grandes.

Limitaciones, costes y futuro de las pantallas LTPO

No todo son ventajas. Uno de los grandes frenos de la adopción masiva de LTPO es que su fabricación es más compleja y costosa que la de paneles OLED LTPS clásicos. La mezcla de materiales, el tamaño de los transistores IGZO y la necesidad de una estructura híbrida encarecen la línea de producción.

Esto hace que, por ahora, LTPO se concentre casi exclusivamente en dispositivos de gama alta, donde el margen comercial permite asumir ese sobrecoste. En gamas medias, los fabricantes siguen apostando por OLED convencionales o buenas IPS con altas tasas de refresco pero sin tanta sofisticación interna.

Otra limitación es que no todos los móviles con LTPO exprimen igual la tecnología. La amplitud de la frecuencia variable (por ejemplo, de 1 a 120 Hz frente a solo de 10 a 120 Hz), la rapidez de los cambios y cómo se decide cuándo bajar o subir los hercios dependen del software y del procesador de cada dispositivo.

También hay que tener en cuenta que, aunque LTPO recorta consumo, la autonomía final depende de muchos otros factores: brillo máximo, tamaño de pantalla, resolución, eficiencia del SoC, optimización del sistema, cobertura de red, uso de la cámara, etc. No es raro encontrar móviles sin LTPO que aguantan más que otros con LTPO, simplemente porque el conjunto está mejor equilibrado.

Aun con todo, la tendencia está clara: a medida que bajen los costes y las fábricas de paneles vayan mejorando sus procesos, veremos LTPO descendiendo poco a poco hacia gamas algo más económicas y extendiéndose a más categorías de producto. Lo que hoy parece un lujo de móviles de más de mil euros, probablemente acabe siendo un estándar dentro de unos años.

LTPO es una pieza clave en la evolución de las pantallas modernas: permite combinar la fluidez extrema de las altas tasas de refresco con una gestión de energía mucho más inteligente, hace posible funciones como la pantalla siempre encendida sin destrozar la batería, y abre la puerta a dispositivos cada vez más eficientes sin renunciar a la sensación de velocidad y suavidad que esperamos de los equipos actuales.

Solucionar el retardo del sensor de huellas bajo la pantalla en Android

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 16:57

Que el lector de huellas bajo la pantalla tarde varios intentos en reconocer tu dedo o vaya con un retardo desesperante es uno de esos fallos que te amargan el uso diario del móvil. Bloqueos que no se quitan, toques que no registran, tener que acabar metiendo el PIN… y todo con un sistema que se supone rápido y cómodo.

La buena noticia es que en la mayoría de casos no se trata de una avería grave, sino de una mezcla de pequeños factores físicos (pantalla, funda, dedos, temperatura) y de software (configuración, apps, bugs de Android) que puedes revisar tú mismo paso a paso. A continuación vas a encontrar una guía muy completa para detectar de dónde viene el problema y qué hacer para que el sensor bajo la pantalla vuelva a ir fino.

Cómo funciona el sensor de huellas bajo la pantalla

Antes de ponerse a tocar ajustes como loco viene bien entender qué tipo de lector llevas en tu móvil, porque no funciona igual un sensor óptico que uno ultrasónico y eso cambia tanto los fallos típicos como las soluciones.

En la mayoría de móviles Android de gama media y buena parte de la gama alta se usa un lector óptico integrado bajo el panel. Básicamente, es una pequeña cámara situada en una zona concreta de la pantalla (normalmente, cerca del borde inferior) que toma una “foto” de tu huella cada vez que apoyas el dedo y la compara con las imágenes que se guardaron cuando la registraste.

Para poder capturar bien esos detalles, el área del sensor se ilumina con fuerza en el momento del escaneo. Esa luz atraviesa el cristal (y el protector, si lo hay), rebota en tu dedo y vuelve al sensor. Esta solución es relativamente económica, pero tiene tres pegas claras: superficie de detección pequeña, algo menos de velocidad y algo menos de seguridad que otros sistemas biométricos más avanzados.

En la gama alta más top empiezan a verse cada vez más los sensores ultrasónicos bajo la pantalla. Aquí ya no hay una cámara haciendo fotos, sino un sistema que emite ultrasonidos y mide cómo rebotan en los relieves de tu huella. Esos impulsos se recogen con un diminuto micrófono y se comparan con el patrón almacenado.

Este tipo de lector suele ser más rápido, más seguro y menos quisquilloso con la suciedad o la iluminación ambiente. Además, permite áreas de desbloqueo más amplias e incluso, en algunos modelos, el reconocimiento multihuella. Fabricantes como Samsung (por ejemplo, los Galaxy S21) o Vivo han apostado fuerte por esta tecnología en sus modelos de gama alta.

Entender todo esto es clave porque un sensor óptico es mucho más sensible a la limpieza del cristal, al protector de pantalla y a la luz, mientras que el ultrasónico suele fallar menos por esos motivos, pero puede ser más estricto a la hora de permitir registros duplicados de la misma huella.

Primer filtro: ¿es culpa de la pantalla o del hardware?

Lo primero que conviene hacer cuando el lector falla, va con retardo o no detecta el dedo es descartar un problema físico de la pantalla o del propio módulo de huellas. Si la zona táctil está dañada, todo lo que toques de software dará igual.

En dispositivos Android tienes una herramienta muy útil: las Opciones de desarrollador con la función de “Ubicación del puntero”. Activándola verás líneas y trazos por la pantalla que indican qué zonas responden al toque.

Los pasos generales son muy sencillos, aunque el nombre de los menús cambia un poco según la capa de personalización:

  • Entra en Ajustes del teléfono.
  • Accede a Acerca del teléfono o un menú similar.
  • Pulsa siete veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta activar las opciones de desarrollador.
  • Vuelve atrás, entra en Sistema > Opciones de desarrollador.
  • Busca la función “Ubicación del puntero” y activa su interruptor.

En cuanto toques la pantalla, verás líneas horizontales y verticales que siguen tu dedo y marcan con bastante precisión qué puntos del panel responden. Desliza por toda la zona donde se sitúa el lector de huellas y comprueba si hay “saltos” o interrupciones en esa franja concreta.

Si justo en el área del sensor detectas cortes en los trazos, zonas ciegas o comportamientos extraños, es muy probable que parte del panel táctil esté dañada o que el propio módulo de huellas tenga un problema físico. En ese caso, la solución real pasará casi seguro por un cambio de pantalla o una reparación de hardware en servicio técnico.

Protector de pantalla y funda: dos sospechosos habituales

Cuando el test táctil no revela nada raro, el siguiente paso lógico es mirar qué hay entre tu dedo y el sensor: protector, funda, suciedad… En lectores bajo la pantalla, cualquier extra que pongas encima puede jugar en tu contra.

En los sensores ópticos, si el cristal está cubierto por un protector demasiado grueso, con microgrietas o de mala calidad, la luz que emite el panel no atraviesa bien esa capa y el lector no es capaz de “ver” tu huella en condiciones.

Para comprobar si ese es el origen del problema, retira temporalmente el protector de pantalla y prueba varias veces a desbloquear con la huella. Si de repente el lector va mucho más rápido y ya no hay retardo, está claro: ese protector no es compatible con tu móvil.

En dispositivos como los Google Pixel con sensor bajo la pantalla, el propio fabricante recomienda usar protectores certificados (por ejemplo, con sello Made for Google), porque otros modelos pueden afectar tanto a la precisión como a la seguridad del escáner. Si cambias de protector, es muy recomendable borrar todas las huellas registradas y volver a escanearlas con el nuevo cristal ya puesto.

No te olvides de la funda. Algunas carcasas con bordes muy altos o mal diseñados empujan el cristal, deforman ligeramente el panel o interfieren en el gesto de apoyar el dedo. Haz la misma prueba: usa el móvil sin funda durante un rato y observa si el comportamiento del sensor mejora.

Factores físicos: dedos, limpieza y temperatura

En muchos casos el problema no está en el móvil, sino en el propio usuario. La piel de los dedos cambia más de lo que pensamos a lo largo del día, y eso afecta tanto a sensores ópticos como ultrasónicos.

Una causa muy típica de fallo es que el dedo esté húmedo, sudado, aceitoso o lleno de partículas (harina, tierra, cremas, polvo fino…). El lector necesita ver o “sentir” con precisión los surcos de la huella y cualquier capa extra puede distorsionar ese patrón.

Solución básica pero efectiva: lava las manos con agua y jabón, sécalas muy bien y vuelve a probar. Si sueles tener las manos sudorosas, acostúmbrate a limpiarte el dedo rápidamente en la ropa o en un pañuelo antes de desbloquear.

Del mismo modo, el propio sensor se ensucia con el uso diario. Huella tras huella, se va acumulando grasa, polvo y pequeños restos sobre el cristal, justo encima del lector. Pocas cosas mejoran tanto el rendimiento como una buena limpieza.

Para limpiar la zona del sensor, lo ideal es usar un paño de microfibra ligeramente humedecido o un bastoncillo con una gota de alcohol isopropílico (no lo empapes, con muy poco es suficiente). Repasa bien el área donde aparece el icono de la huella en pantalla, deja que se seque unos segundos y prueba de nuevo.

La temperatura también influye. Un frío intenso reseca la piel y puede generar microgrietas que rompen el patrón; el calor extremo y el sudor crean una película que actúa como filtro. Eso lo notarás mucho cuando sales a la calle un día helador o cuando dejas el móvil al sol en una terraza.

En esas situaciones, intenta no desbloquear justo al salir de un sitio con climatización muy distinta. Espera medio minuto, frota suavemente el dedo contra la palma para que recupere temperatura y elasticidad y, si el móvil está recalentado, apágalo un minuto y quítale la funda para que baje a una temperatura normal. Muchos sensores funcionan mejor entre unos 15 ºC y 35 ºC.

Reajusta la huella: registrar de nuevo (y varias veces) el mismo dedo

Uno de los trucos más eficaces para acelerar el desbloqueo y reducir fallos, sobre todo en móviles de gama media, es volver a registrar la huella y hacerlo varias veces con el mismo dedo, aprovechando todos los slots disponibles.

La lógica es sencilla: cada registro almacena una “versión” ligeramente distinta de tu yema. Si guardas tres o cuatro patrones del mismo dedo, el sistema tiene más margen de identificación y suele fallar menos cuando cambias un poco la postura o apoyas solo media huella.

La mayoría de móviles Android permiten registrar hasta cinco huellas distintas. Una configuración muy práctica es dedicar tres registros al pulgar de tu mano principal y los otros dos al pulgar de la otra mano, para poder desbloquear con ambas.

El proceso general para eliminar y añadir huellas es muy similar en casi todas las capas:

  • Abre Ajustes.
  • Entra en Seguridad o Seguridad y privacidad.
  • Accede a Desbloqueo con huella digital (o apartado equivalente).
  • Borra las huellas antiguas que estén dando problemas.
  • Pulsa en Añadir huella digital y sigue las indicaciones en pantalla.

Cuando estés registrando el dedo, no lo apoyes siempre de la misma forma. Gira ligeramente la yema, marca bien los bordes y la punta, simula incluso la postura con la que sueles coger el móvil normalmente. Así tendrás una huella mucho más completa.

Ten en cuenta que algunos sensores ultrasónicos de gama alta no permiten registrar dos veces la misma huella (si detectan que ya existe, dan error). En esos casos, la mejor opción es eliminar el registro y hacerlo de cero con calma. Otros, como determinados modelos de Samsung, sí aceptan varias entradas del mismo dedo y se aprovechan muy bien de este truco.

Actualizaciones, reinicios y modo seguro: afinando el software

Si a nivel físico todo parece correcto y has reconfigurado la huella sin éxito, toca mirar al software. Un simple bug del sistema, una actualización mal instalada o una app conflictiva pueden provocar retardos y fallos de lectura.

Lo más rápido y menos invasivo es reiniciar el teléfono. Parece la típica recomendación de manual, pero tiene sentido: se vacía la caché de procesos, se reinician servicios internos y se cierran apps que se han quedado colgadas, incluido todo lo relacionado con la biometría.

En la mayoría de móviles basta con:

  • Mantener pulsado el botón de encendido unos segundos.
  • Tocar en Apagar o Reiniciar.
  • Si apagas completamente, espera 20-30 segundos antes de volver a encender, para que todo el hardware quede bien descargado.

Si el problema empezó justo tras una gran actualización (por ejemplo, al pasar a Android 14 en un Pixel) y notas que en Always On Display el primer toque nunca se reconoce y solo funciona el segundo, es muy probable que estés delante de un fallo de software concreto de esa versión. En esos casos, lo mejor es:

  • Instalar todas las actualizaciones de Android y parches de seguridad pendientes.
  • Revisar si hay actualizaciones de apps del sistema relacionadas con seguridad o pantalla.

Para comprobar si tu móvil tiene un firmware nuevo disponible:

  • Ve a Ajustes > Sistema.
  • Entra en Actualización del sistema o Actualizaciones.
  • Toca en Buscar actualizaciones y, si hay alguna, descárgala e instálala.

Otro paso muy útil es probar el modo seguro. Este reinicio especial desactiva todas las aplicaciones que tú has instalado y deja solo las de sistema, de modo que puedes ver si algún software de terceros está interfiriendo con el lector.

La ruta varía según el fabricante, pero suele ser algo como:

  • Mantén pulsado el botón de encendido hasta ver el menú de apagado.
  • Pulsa de forma prolongada sobre “Reiniciar” o “Apagar” hasta que aparezca el mensaje de reinicio en modo seguro.
  • Confirma y espera a que el teléfono arranque.

Verás una marca de “Modo seguro” en alguna esquina de la pantalla. Ahora prueba el sensor de huellas varias veces. Si en este modo el lector funciona perfecto y el retardo desaparece, está claro que el origen es alguna app (posiblemente de seguridad, de optimización o alguna herramienta que toque la pantalla de bloqueo).

En ese caso, sal del modo seguro simplemente reiniciando el teléfono normalmente y desinstala las aplicaciones que hayas instalado justo antes de que empezara el problema, probando entre medias el lector hasta localizar a la culpable.

Restablecer el móvil y otras medidas drásticas

Cuando ya has limpiado, quitado fundas y protectores, probado en modo seguro, actualizado y reconfigurado todo… y el lector sigue sin ir como debería, queda la opción de restablecer el dispositivo. Es una medida radical, pero muy efectiva cuando el fallo viene de una actualización corrupta, un malware o un conflicto de configuración profundo.

Un restablecimiento de fábrica devuelve el teléfono al estado en que salió de la caja: se eliminan apps, ajustes, datos, cuentas, preferencias y posibles residuos de software. Lo bueno es que también suele barrer de golpe errores persistentes que no se arreglan de otra manera.

Eso sí, antes de lanzarte a ello haz siempre una copia de seguridad completa de tus fotos, chats, documentos y cualquier dato importante. Puedes usar la copia de Google, un servicio en la nube de tu elección o una copia local en un PC.

Los pasos genéricos para restablecer son:

  • Abre Ajustes.
  • Entra en Sistema o Configuración adicional.
  • Toca en Opciones de restablecimiento o Copia de seguridad y restablecer.
  • Selecciona Restablecer todos los datos o Volver a estado de fábrica.
  • Confirma en Borrar todos los datos y espera a que el proceso termine.

Al encender de nuevo, configura el teléfono como si fuera nuevo y, cuando llegues al apartado de seguridad, registra tus huellas desde cero, con el protector definitivo ya instalado. Durante unos días, antes de restaurar todas tus apps, comprueba si el sensor responde bien; así sabrás si el problema estaba en el software previo.

Consejos específicos para móviles Pixel y otros modelos

En los Google Pixel con lector bajo la pantalla (Pixel 6 en adelante) hay una serie de recomendaciones oficiales que merece la pena seguir al pie de la letra para minimizar el retardo y los errores de lectura.

Entre las sugerencias más importantes están:

  • Tener siempre la última versión de Android y parches de seguridad instalada.
  • Apoyar el dedo con firmeza sobre el sensor y mantenerlo hasta que el móvil se desbloquee, en lugar de hacer un toque rápido.
  • Asegurarte de usar el mismo dedo que registraste y no uno diferente “por costumbre”. Se pueden añadir hasta cuatro huellas.
  • Hidratar un poco los dedos si están muy resecos y volver a probar.
  • Eliminar y volver a registrar la huella si persisten los problemas.

Si utilizas protector de pantalla en un Pixel, Google deja claro que solo garantiza el funcionamiento óptimo con modelos certificados Made for Google. Con otros protectores, la lectura puede volverse más lenta o menos fiable.

Cuando cambias de protector o colocas uno nuevo después de registrar la huella, lo ideal es:

  1. Ir a Ajustes > Seguridad y privacidad > Desbloqueo del dispositivo.
  2. Entrar en Desbloqueo facial y con huella digital.
  3. Eliminar las huellas existentes.
  4. Añadir la huella digital de nuevo, siguiendo las indicaciones.

En el caso del Pixel Fold, que monta el sensor en el botón lateral, las recomendaciones cambian ligeramente: mantener limpio el botón de encendido (se puede pasar una toallita con alcohol), volver a registrar la huella capturando bien centro, bordes y punta y revisar el ajuste de “Tocar para desbloquear en cualquier momento”, que controla si basta con tocar o hace falta pulsar.

Además, muchos Pixel permiten ajustar que el área del sensor se muestre incluso cuando la pantalla está inactiva, mediante opciones como “Mostrar siempre información y hora”, “Tocar para consultar el teléfono” o “Levantar el teléfono para consultarlo”. Activarlas facilita encontrar el punto exacto del lector sin mirar demasiado.

Cuándo ir al servicio técnico

Aunque la mayoría de problemas de retardo, imprecisión o fallos puntuales se pueden resolver en casa, hay casos en los que lo razonable es dejar el móvil en manos de un profesional.

Deberías plantearte acudir a un servicio técnico cuando:

  • El test táctil muestra zonas muertas exactamente donde está el sensor.
  • El lector no responde nunca, ni siquiera tras un restablecimiento de fábrica.
  • El fallo empezó justo después de un golpe fuerte, caída o contacto con líquidos.
  • Notas que el módulo de huellas se mueve, hace “clic” raro o está físicamente dañado.

En esos escenarios, lo más probable es que exista un problema de hardware (pantalla, flex del sensor, módulo interno…) y seguir probando soluciones de software solo hará que pierdas tiempo.

Si el fallo ha aparecido sin golpes, sin caídas y de forma repentina, merece la pena comprobar primero si el móvil sigue en garantía. Cuando el lector de huellas deja de funcionar sin que hayas hecho un mal uso evidente, muchas marcas cubren la reparación o sustitución sin coste para ti.

En caso contrario, pide un presupuesto detallado de la reparación (especialmente si implica cambiar la pantalla completa) y valora si compensa frente al precio de un móvil nuevo. En modelos de gama media-alta suele merecer la pena arreglarlo, pero en gamas muy básicas el coste puede acercarse demasiado al de un terminal nuevo.

Como ves, casi todos los problemas de retardo y fallos del sensor de huellas bajo la pantalla se pueden atacar paso a paso: primero descartando errores de la propia pantalla, luego revisando protector y funda, limpiando bien dedos y panel, reajustando la huella (incluso varias veces con el mismo dedo), manteniendo el sistema actualizado, tirando de modo seguro y, en última instancia, restableciendo el móvil o acudiendo al servicio técnico si huele claramente a avería física.

Sensor de huellas ultrasónico vs óptico: diferencias

Actualidad en Androidsis - Mié, 14/01/2026 - 16:55

En los últimos años hemos pasado de ver los lectores de huellas como algo de película de espías a llevarlos en el bolsillo todo el día. Desbloqueamos el móvil, autorizamos pagos, abrimos la puerta de la oficina o accedemos al banco con un simple toque del dedo, casi sin darnos cuenta de la tecnología que hay detrás.

Dentro de esta biometría tan cotidiana, hay una pelea muy interesante: sensor de huellas ultrasónico vs óptico. Ambos sirven para lo mismo, pero funcionan de forma muy diferente y ofrecen niveles de seguridad, velocidad y fiabilidad que no tienen nada que ver. Si alguna vez te has preguntado cuál es mejor para tu móvil, tu empresa o tus sistemas de acceso, aquí lo vas a ver con lupa.

Qué es un lector de huellas y por qué hay varios tipos

Un lector de huellas es, básicamente, un sensor biométrico que captura el patrón único de crestas y valles de tu dedo, lo convierte en datos digitales y los compara con una plantilla almacenada para comprobar si eres quien dices ser. Lo importante: el sistema no guarda “la foto” de tu huella, sino una plantilla matemática derivada de ella.

Hoy conviven varios tipos de sensores de huellas: ópticos, capacitivos, ultrasónicos y térmicos. Todos pasan por las mismas fases —captura, procesado, creación de plantilla y comparación— pero difieren en el “truco” que usan para leer la huella (luz, electricidad, sonido o temperatura) y eso cambia por completo su precio, seguridad, velocidad y tolerancia a la suciedad o la humedad.

A nivel de móviles, los más habituales son los sensores ópticos bajo pantalla y los ultrasónicos integrados en paneles OLED, mientras que los capacitivos siguen muy presentes en botones físicos, portátiles y controles de acceso, y los térmicos tienen presencia en nichos muy concretos donde se busca una seguridad especialmente alta.

Cómo funciona un sensor de huellas óptico

El escáner óptico de huellas es el veterano de la familia. Su idea es sencilla: ilumina el dedo y “hace una foto” de la huella con una cámara especial, para después procesar esa imagen y extraer los rasgos característicos.

En la práctica, un sensor óptico típico está formado por una capa protectora de vidrio que protege el conjunto del polvo y el agua, una fuente de luz (normalmente LEDs), un prisma que dirige y refleja la luz sobre la huella, una lente que enfoca el reflejo en un sensor de imagen CCD o CMOS y una pequeña electrónica de control (MCU o DSP) que se encarga de convertir y analizar los datos.

Cuando colocas el dedo sobre la superficie de cristal, la luz ilumina las crestas y valles de la huella. La lente enfoca la luz reflejada en el sensor de imagen, este la convierte en una señal eléctrica y un conversor analógico-digital la transforma en una imagen digital de la huella. A partir de ahí, entran en juego los algoritmos: se mejora la imagen, se binariza, se extraen minucias (bifurcaciones, terminaciones de cresta, etc.) y se genera la plantilla biométrica que servirá para autenticarte las próximas veces.

El proceso completo de escaneo se puede resumir en unos pocos pasos: colocas el dedo en el cristal, se ilumina, se captura la foto, se digitaliza, se procesan los detalles y se guarda o compara la plantilla. La mayoría de estos sistemas son capaces de completar todo esto en torno a 1 segundo para la captura y entre 1 y 2 segundos para la comparación, dependiendo del algoritmo y del hardware.

Ventajas y desventajas del sensor óptico

Los escáneres ópticos llevan décadas usándose en policía, control fronterizo, DNI, sistemas de fichaje y control de acceso, y también han tenido mucha presencia en móviles de gama media y en lectores externos para PC. No es casual: son dispositivos muy rodados.

Entre sus puntos fuertes destaca que son muy precisos y fiables cuando las condiciones son buenas, están ampliamente disponibles en el mercado, su tecnología es madura y, sobre todo, son los más baratos de fabricar e instalar. También son relativamente fáciles de mantener y ofrecen tiempos de respuesta más que aceptables para la mayoría de usos cotidianos.

La cara B es la seguridad: al trabajar con una imagen 2D de la huella, son más fáciles de engañar con fotografías de alta resolución, moldes o materiales como el látex. Además, dependen muchísimo del entorno: dedos grasientos, mojados o muy sucios degradan la calidad de la imagen, igual que una iluminación deficiente en el caso de ciertos montajes. Por eso requieren una limpieza periódica y algo de mimo para funcionar de forma óptima.

En móviles, los sensores ópticos bajo pantalla se apoyan en la luz del panel AMOLED para iluminar la huella y en un chip de imagen (CIS) bajo el panel. Si el brillo de la pantalla es bajo o hay interferencias gráficas en la zona de la huella, la calidad del escaneo puede resentirse. Además, para desbloquear con la pantalla completamente apagada a menudo hay que “despertar” antes el panel, lo que añade un pequeño paso extra.

Cómo funciona un sensor de huellas ultrasónico

El sensor ultrasónico de huellas es la opción más moderna y “premium”, especialmente en smartphones de gama alta con pantalla OLED. En lugar de luz, utiliza ondas sonoras de alta frecuencia (ultrasonidos) para generar un mapa tridimensional de la huella.

Su corazón es un conjunto de transductores ultrasónicos emisores y receptores, montados sobre sustratos cerámicos para asegurar estabilidad, y controlados por un microprocesador dedicado. Cuando apoyas el dedo en la pantalla, el transductor emisor lanza una ráfaga de ultrasonidos que atraviesa el cristal y la capa externa de la piel.

Al chocar con las crestas y poros de tu dermis, esas ondas se reflejan de formas ligeramente distintas. El transductor receptor actúa como un micrófono especializado que recoge esos ecos y los convierte en señales eléctricas. A partir del tiempo que tarda cada eco en volver y de su intensidad, el microprocesador reconstruye una imagen 3D muy detallada de la huella (principio pulso-eco, muy parecido a un sonar o a un radar).

El flujo completo sería algo así: el transductor envía pulsos ultrasónicos; la energía se refleja en crestas y poros; el receptor recoge los ecos y los traduce en señales eléctricas; el procesador genera el mapa 3D, crea la plantilla digital y la almacena en un área segura del dispositivo para futuras comparaciones. Todo este proceso suele oscilar entre 1 y 2 segundos, aunque los modelos más recientes son perceptiblemente más rápidos.

En el mundo real, esto se traduce en sensores como los integrados en la serie Samsung Galaxy S10 en adelante o en modelos recientes con Snapdragon y Sense ID de Qualcomm, que permiten desbloquear el móvil simplemente apoyando el dedo en una zona marcada de la pantalla, sin necesidad de botones dedicados.

Ventajas y desventajas del sensor ultrasónico

La gran baza de esta tecnología es que el sensor captura volumen, no solo una silueta plana. Al trabajar con información 3D y con detalles internos de la piel, resulta muchísimo más complicado engañarlo con fotos o moldes. También es capaz de distinguir entre un dedo vivo y un objeto inerte, por lo que es ideal para implementar detección de “prueba de vida”.

Otra ventaja muy clara es que funciona bien incluso con dedos húmedos, sucios o ligeramente grasientos. Las ondas ultrasónicas tienen gran capacidad de penetración y son menos sensibles a la suciedad o al sudor de la superficie, de modo que el sensor mantiene tasas de acierto elevadas donde un óptico empezaría a fallar o pedirte que limpies el lector.

Es además un sistema muy robusto frente al desgaste mecánico: al ir integrado bajo el cristal de la pantalla y no depender de una ventana óptica tan “expuesta”, sufre menos por arañazos superficiales. Eso sí, en móviles se ha visto que si la zona de la pantalla presenta grietas profundas, la propagación de la onda puede verse alterada y el reconocimiento deja de ser fiable.

En el lado negativo, estamos ante sistemas significativamente más caros que los ópticos o capacitivos, tanto por hardware como por el desarrollo de algoritmos específicos. También consumen más energía, especialmente si permanecen constantemente activos para detectar el dedo sin que tú tengas que hacer nada. Por eso los fabricantes suelen ajustar muy bien cuándo y cómo se “despierta” el sensor para no disparar el consumo.

Otra cuestión, ya más de experiencia de usuario, es que en algunos modelos de móviles los usuarios reportan más intentos fallidos con el sensor ultrasónico que con el óptico, dependiendo de cómo hayan calibrado la sensibilidad, la zona de detección y la integración con la interfaz. Hay quien considera que, en el día a día, ciertos lectores ópticos bien afinados siguen resultando más fiables a la primera, aunque la teoría diga que el ultrasónico es superior.

Comparativa: sensor de huellas ultrasónico vs óptico

Cuando se comparan sensores ultrasónicos y ópticos, hay varios aspectos clave que marcan la diferencia: velocidad, precisión, fiabilidad en condiciones reales, seguridad frente a ataques y coste. Vamos uno por uno para que se vea claro.

Velocidad de escaneo y de procesamiento

A nivel de captura, un sensor óptico suele completar la lectura en alrededor de 1 segundo desde que el dedo toca el cristal, porque se limita a “fotografiar” la huella iluminada. Si el algoritmo es ágil, la extracción de características y la comparación con la plantilla registrada se resuelven en 1-2 segundos como máximo.

En los sistemas ultrasónicos, la escena es parecida en tiempos totales, aunque el proceso interno es más complejo. Primero se genera el mapa 3D a partir de los ecos de ultrasonido y luego se extraen tanto características 2D como volumétricas. Esto implica algo más de trabajo de procesador, pero con chips modernos y algoritmos optimizados también se suele quedar en el rango de 1-2 segundos entre escaneo y verificación.

En la práctica, la percepción del usuario depende mucho de la implementación concreta. En algunos móviles el lector ultrasónico se siente rapidísimo cuando acierta a la primera, pero si hay que repetir el gesto varias veces por un fallo puntual, la sensación global es de mayor lentitud frente a un óptico que casi nunca falla con el dedo seco y limpio.

Precisión y fiabilidad en distintas condiciones

En cuanto a precisión pura, los sensores ópticos pueden ser muy buenos siempre que se cumplan sus condiciones ideales: dedo bien apoyado, sin mucha suciedad, iluminación correcta y sensor limpio. Cuando esas variables se descontrolan —dedo muy seco, mojado, con crema, con restos de polvo— la calidad de la imagen baja y con ella aumenta la tasa de errores.

El ultrasónico, al basarse en ultrasonidos y volumen, es menos vulnerable a estas variaciones externas. Puede capturar huellas con gran nivel de detalle incluso a través de ciertos materiales o pequeñas capas de suciedad, y aguanta mejor dedos húmedos o con grasa. Esto lo convierte en una opción muy interesante para usos intensivos o entornos menos controlados.

Si hablamos de fiabilidad global, podríamos decir que el óptico es fiable “si todo está en su sitio”, mientras que el ultrasónico mantiene un comportamiento consistente en un abanico de situaciones mucho mayor. De ahí que, poco a poco, vaya ganando terreno en aplicaciones de seguridad avanzada.

Seguridad: resistencia al fraude y detección de “dedo vivo”

Uno de los talones de Aquiles de los sensores ópticos es que trabajan con imágenes planas. Eso los hace más sensibles a intentos de suplantación basados en fotos, impresiones de alta resolución u objetos con la textura adecuada. Existen soluciones ópticas con mecanismos de detección de vida (análisis de reflejos, microvariaciones, etc.), pero no es algo universal.

En cambio, el sensor ultrasónico genera un modelo 3D con mucha más información de la estructura de la piel, incluyendo poros y detalles subcutáneos. Reproducir todo eso en un molde falso es muchísimo más complejo. Además, esta tecnología se presta especialmente bien a técnicas de detección de “liveness”, identificando diferencias claras entre un dedo real y un objeto inerte.

Por todo ello, cuando la prioridad absoluta es la seguridad, el ultrasónico parte con ventaja respecto al óptico. No es invulnerable, pero pone el listón de dificultad considerablemente más alto para cualquier ataque de suplantación. De hecho, ataques como BrutePrint demuestran por qué la seguridad biométrica sigue evolucionando rápidamente.

Coste, consumo y limitaciones de integración

A nivel de hardware, los sensores ópticos son la opción más económica y estandarizada. La tecnología está sobradamente madura, los componentes (LEDs, lentes, sensores CCD/CMOS) son baratos y el ecosistema de proveedores es amplísimo. Eso explica que sigan siendo la primera elección en sistemas de control de acceso, terminales de fichaje y soluciones donde el coste es crítico.

Los sensores ultrasónicos, al incorporar transductores específicos, sustratos cerámicos y electrónica más compleja, tienen un coste mucho mayor y requieren un diseño más cuidadoso, sobre todo si se integran bajo pantalla. Además, su consumo energético puede ser bastante más alto si se mantienen en escucha continua.

Hay también condicionantes físicos: la señal ultrasónica tiene una penetración limitada a determinados grosores de material. Eso hace que hoy por hoy esta tecnología se use casi exclusivamente en pantallas OLED, donde el panel es más fino y no necesita retroiluminación como un LCD. En pantallas LCD convencionales, el módulo es más grueso y la onda tiene más dificultades para atravesar todas las capas.

Con todo, y a medida que bajan los costes de producción, es de esperar que los sensores ultrasónicos ganen presencia en más dispositivos, sobre todo donde la seguridad y la comodidad bajo pantalla tengan prioridad por encima del precio.

Otros tipos de sensores de huellas: capacitivos y térmicos

Aunque la pelea mediática esté entre óptico y ultrasónico, en el mercado siguen siendo muy relevantes los sensores capacitivos y los térmicos, cada uno con su nicho y sus particularidades técnicas.

Sensores capacitivos: el clásico de los botones físicos

Los sensores capacitivos se hicieron muy populares en los primeros smartphones con lector de huellas integrado en el botón de inicio o en la parte trasera del terminal. En lugar de luz o sonido, utilizan cambios en la capacitancia eléctrica para reconstruir la huella.

Están formados por una rejilla de pequeñas celdas conductoras (píxeles) fabricadas generalmente en silicio u otros semiconductores, un circuito de lectura que mide la capacitancia de cada celda y un controlador que procesa la señal, mejora la “imagen” y extrae las características principales. Sobre esta matriz se coloca una capa aislante y la superficie de contacto.

Cuando apoyas el dedo sobre el sensor, las crestas de tu huella se acercan más a algunas celdas y los valles quedan algo más lejos. Eso modifica el campo eléctrico local y provoca ligeros cambios de voltaje que el circuito de lectura captura. Un conversor analógico-digital traduce esas variaciones a datos binarios, y de ahí se obtiene la representación digital de la huella.

El controlador se encarga luego de aplicar algoritmos de mejora, extracción de rasgos, creación de la plantilla y comparación futura. Todo este proceso es muy rápido y con bajo consumo, lo que explica que los sensores capacitivos sigan siendo una opción fantástica para dispositivos móviles, tarjetas de pago con biometría, terminales mPOS y sistemas de seguridad de PC.

Su abanico de ventajas incluye una alta precisión, buena velocidad, tamaños muy compactos y facilidad de integración. El principal “pero” es que pueden sufrir con dedos muy secos o con cicatrices marcadas, que alteran la capacitancia esperada, y que son sensibles a descargas electrostáticas (ESD). Además, su coste de fabricación es mayor que el de un óptico sencillo.

Sensores térmicos: huellas a partir de la temperatura

El cuarto gran tipo, menos conocido fuera del sector profesional, es el sensor térmico de huellas. Este sistema basa su funcionamiento en las diferencias de temperatura entre el aire y la piel, aprovechando materiales piroeléctricos integrados en un troquel de silicio.

En su interior encontramos una matriz de elementos piroeléctricos y transistores que, al calentarse o enfriarse, generan una carga eléctrica proporcional al cambio térmico. Cuando colocas el dedo sobre el sensor, las crestas y valles de la huella modifican de forma distinta el flujo de calor, y esa “firma térmica” se traduce en una plantilla digital única.

Un microprocesador embebido se encarga de leer los datos de los transistores, procesarlos y almacenarlos como plantilla de huella. Existen variantes pasivas, que se apoyan en la temperatura natural del dedo frente al aire, y variantes activas, que incluyen un elemento calefactor interno para forzar el contraste térmico y mejorar la lectura.

Los sensores térmicos ofrecen un nivel de precisión y seguridad muy alto, y funcionan bien tanto en condiciones húmedas como secas. Es extremadamente difícil replicar fielmente una huella térmica con un objeto artificial, lo que los hace muy interesantes para sectores como servicios financieros, control de acceso de alta seguridad, entrada en vehículos o autenticación en portátiles corporativos.

Su talón de Aquiles es que son sensibles a cambios bruscos de temperatura ambiental, pueden tardar algo más que otros tipos en completar el escaneo y suelen ser más caros y exigentes en mantenimiento. Por eso su uso es más especializado y no los vemos tan a menudo en electrónica de consumo generalista.

Normas, certificaciones y contextos de uso

Sea cual sea la tecnología empleada —óptica, capacitiva, ultrasónica o térmica—, los sistemas de huella que se usan en entornos serios suelen ajustarse a estándares internacionales que marcan cómo deben capturarse, intercambiarse y protegerse los datos biométricos.

Entre las normas más relevantes están ISO/IEC 19794-2, que define los formatos de intercambio de datos para imágenes y plantillas de huellas; ISO/IEC 30107-1, que establece un marco para evaluar la resistencia frente a ataques de suplantación; los estándares de la alianza FIDO, que promueven una autenticación fuerte sin contraseñas para servicios online; y distintas normas de NIST e ISO orientadas a medir el rendimiento de dispositivos biométricos.

Gracias a estos marcos, fabricantes y proveedores pueden asegurar que sus escáneres cumplen con unos niveles mínimos de calidad, interoperabilidad y resistencia al fraude. Y las empresas que integran estos sistemas tienen referencias claras a la hora de exigir prestaciones y de evaluar qué tipo de sensor encaja mejor en cada aplicación.

En la práctica, el sensor óptico sigue dominando en control de acceso, fichajes, control fronterizo y documentación oficial, donde el coste y la madurez pesan mucho. El capacitivo reina en smartphones de gama media, portátiles con botón de encendido biométrico y multitud de dispositivos de consumo. El ultrasónico se está afianzando en móviles de gama alta y soluciones donde se necesita alta seguridad y comodidad bajo pantalla. El térmico, por su parte, es la elección en sistemas donde la seguridad biométrica debe ser prácticamente infranqueable, pese a implicar un coste mayor.

A medida que la tecnología avance y los precios bajen, veremos probablemente más sensores ultrasónicos integrados en pantalla, más soluciones capacitivas miniaturizadas para tarjetas y wearables, y mejoras constantes en algoritmos de detección de vida y protección frente a ataques.

Cuando toque elegir entre un sensor de huellas ultrasónico u óptico (o valorar los capacitivos y térmicos), lo realmente importante será equilibrar seguridad, velocidad, resistencia a la suciedad, coste y tipo de dispositivo en el que se va a integrar: para un smartphone de gama alta que usas en cualquier situación, el ultrasónico bajo pantalla puede ser la jugada ganadora; para un control de acceso masivo y económico, el óptico sigue siendo un caballo de batalla; si buscas rapidez y eficiencia en botones físicos, el capacitivo es un valor seguro; y para escenarios de máxima seguridad, los térmicos o los ultrasónicos avanzados se llevan la medalla.

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