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Apple no dará ni un paso atrás con Liquid Glass. El polémico diseño no admitirá "medias tintas" en el próximo iOS 27
Liquid Glass lleva meses dividiendo opiniones y generando un debate que Apple acaba de zanjar de la única manera que sabe. A partir de Xcode 27, los desarrolladores no tendrán escapatoria: el rediseño que llegó con iOS 26 pasará a ser obligatorio en todas las aplicaciones, sin excepciones ni aplazamientos.
Todo esto ha surgido tras un taller presencial organizado por Apple en sus oficinas de Nueva York. El evento, llamado "Let's talk Liquid Glass: New design workshop", reunió durante tres días a desarrolladores con los equipos de Apple. El objetivo oficial era guiarles en la implementación del diseño en sus apps, con indicaciones sobre la colocación de botones y controles, entre otras muchas cosas.
La sorpresa de Apple (y no la nuestra)Desde el lanzamiento de iOS 26 en la WWDC del año pasado, las críticas a Liquid Glass han ido y venido. Desarrolladores y usuarios se quejaban de la reducción en la legibilidad. Otros, sin embargo, agradecen este aire fresco. Y es que el sistema se ve (y se siente) diferente. Yo mismo me encontré un iPhone hace unos días con iOS 18 y sí, se ve antiguo. Podríamos dejarlo en un 50/50.
Pero a todo esto se sumó la marcha de Alan Dye, hasta entonces jefe de diseño de interfaz humana de Apple. Su salida alimentó la teoría de que, sin el principal impulsor del rediseño dentro de la empresa, Liquid Glass podría quedar huérfano. Sin embargo, su sucesor está comprometido con este nuevo diseño y los rumores apuntan a una vuelta de tuerca con iOS 27.
Pero, volviendo al taller de Apple en Nueva York, los técnicos se mostraron "verdaderamente sorprendidos" de que hubiera desarrolladores que aún esperaban que el diseño fuera abandonado. Aplicaciones que no se pasaban a Liquid Glass por si esto era una moda pasajera. Pero el mensaje de Apple fue el que se esperaba:
Liquid Glass no solo no va a desaparecer, sino que va a crecer y expandirse por todo el ecosistema. {"videoId":"x9l2uqo","autoplay":true,"title":"Liquid Glass, el nuevo diseño de los sistemas operativos de Apple", "tag":"tecnología", "duration":"20"} Xcode 27 acaba con la última vía de escapeHasta ahora, los desarrolladores podían aplazar la adopción de Liquid Glass mediante ciertas "banderas" en el código. Con la llegada de Xcode 27, esa forma de esquivarlo desaparece. Las "banderas de aplazamiento" quedarán desactivadas y las apps deberán implementar el diseño sin vuelta atrás. La WWDC 2026, prevista para el 8 de junio, marcará ese punto de no retorno para el ecosistema de aplicaciones del iPhone.
Es un movimiento que recuerda en espíritu a lo que ocurrió con iOS 7: una transición que generó rechazo inicial, pero que Apple impuso igualmente, confiando en que el tiempo y el refinamiento gradual harían el resto.
Lo que sí tiene trabajo pendienteQue Apple no vaya a dar marcha atrás no significa que Liquid Glass esté terminado. Como ya contamos a raíz del informe de la semana pasada, buena parte de los problemas que los usuarios han atribuido al diseño son en realidad bugs de ingeniería sin resolver.
El selector de intensidad global que iba a llegar con iOS 26 nunca se completó, e iOS 27 tiene ese trabajo como uno de sus objetivos principales, por lo que podremos elegir qué cantidad de Liquid Glass queremos. Un cambio que no altera la dirección del diseño, pero que puede reducir el roce con quienes encuentran la experiencia actual demasiado agresiva. Apple apostó fuerte con Liquid Glass. Con iOS 27, cierra la puerta a cualquier otro escenario, les guste a los desarrolladores y usuarios o no.
En Applesfera | WWDC26: fecha y novedades que esperamos del gran evento de Apple en el que se presentará iOS 27
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Apple no dará ni un paso atrás con Liquid Glass. El polémico diseño no admitirá "medias tintas" en el próximo iOS 27
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La relación de Apple con los videojuegos empezó hace 50 años y nunca tuvo éxito. Ahora las tornas han cambiado
"Los Mac no sirven para jugar"
Hay mucha verdad y mucha mentira al mismo tiempo en esa frase. Los videojuegos siempre han sido un tema muy sensible en las plataformas de Apple, empresa que no ha mirado con demasiados buenos ojos este mercado hasta hace pocos años. Sin embargo, la introducción de la API gráfica Metal en 2014 marcó un punto de inflexión, permitiendo un acceso de bajo nivel a la GPU para mejorar el rendimiento gráfico en iOS y macOS. ¿O quizás es que simplemente ha tenido mala suerte lanzando máquinas que no estaban a la altura de sus competidores?
En la actualidad este mercado de juegos se ha diversificado tanto que decir que Apple no ha conseguido nada ahí es utilizar sólo uno de muchísimos puntos de vista. Apple ha tenido fracasos y logros enormes en el mundo de los videojuegos, manteniendo una relación de paz tensa con ellos.
Los primeros ordenadores de Apple y el Pippin En los primeros ordenadores de Apple ya había un juego, aunque sencillo: el ajedrezLos videojuegos llegaron a Apple desde la fabricación de sus primeros ordenadores personales indicados para el consumo general. El primer Mac, sin ir más lejos, ya incluía el ajedrez. Y aún a día de hoy ese juego sigue en la carpeta de aplicaciones en macOS Tahoe. Pero eso sólo fueron los primeros pasos.
Los veteranos recordaréis con nostalgia títulos como 'Bugdom' o 'Nanosaur'. Fueron desarrollados por Pangea Software y venían preinstalados en los Mac y ofrecían acción 3D simple pero divertida en entornos prehistóricos o insectiles.
El primer intento serio de atacar el mercado de videojuegos llegó con el Pippin, consola de videojuegos que pretendía rivalizar con Nintento y Sony en los años 90. Lanzada en colaboración con Bandai en 1996, solo vendió unas 42.000-50.000 unidades de las 100.000 producidas, debido a su alto precio de 599 dólares y un catálogo limitado de 87 juegos.
Fue la primera señal del universo hacia Apple con el siguiente mensaje: "en los juegos no eres demasiado bueno, mejor sigue con los ordenadores".
Y eso hicieron en Cupertino, añadiendo juegos de serie en OS X como los ya citados 'Bugdom' o 'Nanosaur', aunque estos títulos tampoco tuvieron mucho éxito, pero pasaron a la historia como la tímida oferta de juegos que Apple ofreció durante el surgir del iMac. ¿Pero llegaríamos alguna vez a igualar al PC, plataforma donde Windows abrazaba a todos los grandes juegos que se lanzaban en ese entonces?
'Quake', 'Halo'... grandes títulos que intentaron ayudar Fotograma del juego 'Halo'Durante los años en los que los Mac resurgían gracias a los esfuerzos de Steve Jobs como nuevo CEO de la compañía, Apple consiguió que algunas desarrolladoras llevasen grandes títulos al Mac. La saga Marathon lució como ninguna en Mac OS, y luego Steve Jobs presentó Halo en la misma plataforma. Podéis ver el evento en el vídeo superior.
En Applesfera Las mejores apps y juegos del año para iPhone, iPad, Mac y Apple Watch están aquí. Lista completa de las 45 seleccionadas por AppleJobs quiso iniciar en ese momento una nueva época dorada de los videojuegos en el Mac, ofreciendo con sus ordenadores una plataforma más a tener en cuenta además de Windows y las plataformas de sobremesa. Quake, otro mítico juego que también vio la luz en los Mac, ayudó a ello. Pero finalmente Microsoft adquirió Bungie y ese sueño no se hizo realidad.
El efecto fue el que todos conocemos: un Mac OS X en el que sólo la benevolencia de algunas compañías hizo que una pequeña parte de los títulos más jugados llegasen al sistema. Aun así, ports como Quake III Arena mantuvieron viva la llama para jugadores Mac en esa era. Estaba claro: el mundo de los videojuegos estaba en el PC.
Los Mac ya disponen del mejor hardware para videojuegos Imagen generada con DALL-E 3En los últimos años, especialmente desde que llegaron los Apple Silicon a los Mac, han proliferado títulos triple A nativos para Mac, como 'Baldur's Gate 3', 'Resident Evil Village' y el esperado 'Cyberpunk 2077' con soporte completo para MetalFX.
Estos avances han coincidido con eventos como la WWDC donde Apple suele mostrar demos de 'Death Stranding' y 'Control', tratando de atraer a más desarrolladores independientes y grandes estudios al ecosistema Mac.
En 2025, la App Store de los Mac reportó un crecimiento del 40% en descargas de juegos, con ray tracing acelerado convirtiendo a los MacBook Pro en opciones viables para gaming portátil. Y el mejor ejemplo está en el último modelo, el MacBook Pro M5 Max.
MacBook Pro M5 MaxYa en sus benchmark preliminares, el M5 Max parecía dispuesto a presentar batalla. Ahora que lo hemos podido probar sabemos que cumple con creces: en 'Resident Evil 4 Remake' a 1.440p máxima logra 135 FPS (20% más que el M4 Max), 'Cyberpunk' 2077 a 1.080p Ultra supera 100 FPS, y 'Baldur's Gate 3' alcanza 66 FPS en Ultra, con GPU de 40 núcleos manteniendo temperaturas bajas y silencio absoluto.
Estos resultados confirman que el M5 Max, con su arquitectura unificada y hasta 128 GB de memoria, no solo compite con GPUs dedicadas como la RTX 4070 en portátiles, sino que redefine el gaming en Macs gracias a la eficiencia térmica y el soporte para MetalFX.
Así que, pese a que Apple siga lejos de posicionar sus ordenadores entre los favoritos de los gamers, por precio e imagen de marca, lo cierto es que ya tiene ordenadores más que solventes para ello. Y más ahora que fabricantes como NVIDIA deciden centrar sus esfuerzos en crear unidades gráficas para empresas que quieran usarlo para la IA.
Imagen de portada | Generada con Gemini
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La relación de Apple con los videojuegos empezó hace 50 años y nunca tuvo éxito. Ahora las tornas han cambiado
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Cómo cerrar apps que se quedan bloqueadas en Android paso a paso
Si alguna vez tu móvil se ha quedado “seco” porque una app ha decidido no responder, ya sabes lo desesperante que puede ser. Las aplicaciones que se bloquean en Android pueden dejar congelado todo el sistema, impedirte volver a la pantalla de inicio y, de paso, zamparse batería y recursos como si no hubiera un mañana.
Lo bueno es que no estás a merced del teléfono. Android ofrece varias formas de cerrar apps que se quedan pilladas y controlar lo que se ejecuta en segundo plano, desde atajos sencillos hasta opciones avanzadas para usuarios que quieren tenerlo todo bajo control. En esta guía vas a ver todas esas opciones, explicadas paso a paso y con trucos extra para que tu dispositivo funcione fino y no se vuelva a quedar colgado a la mínima.
Por qué se bloquean las aplicaciones en AndroidAntes de ponerse a cerrar cosas a lo loco, viene bien entender qué está pasando. Las apps de Android se pueden colgar por errores propios, por fallos del sistema o por problemas de conexión, y en muchos casos el bloqueo no es culpa directa del usuario.
El ecosistema de Android es enorme: hay miles y miles de aplicaciones, desarrolladas por equipos muy distintos. Algunas están optimizadas al milímetro, pero otras consumen más memoria y CPU de la cuenta, se pelean con otras apps instaladas o no acaban de llevarse bien con la capa de personalización de tu marca.
También puede ocurrir que, al abrir una app que depende de Internet, la conexión sea tan lenta o inestable que el servicio se quede a medio cargar. Ese cuello de botella provoca que la app parezca congelada, y a veces arrastra al sistema entero.
Por norma general, Android está diseñado para gestionar automáticamente la memoria y cerrar procesos en segundo plano cuando lo considera necesario, pero no es infalible. De vez en cuando una app se atasca, se queda colgada en primer plano o en segundo plano y no hay más remedio que intervenir a mano.
En algunos móviles, sobre todo con capas de fabricante agresivas, pueden aparecer iconos de candado sobre las apps en la multitarea. Ese candado indica que la aplicación está “protegida” para que el sistema no la cierre de forma automática, lo que puede impedir que la deslices para cerrarla aunque tú quieras.
Cómo reconocer una app bloqueada o problemáticaAntes de empezar a tocar ajustes, interesa identificar bien la culpable. Una app que se ha quedado colgada suele dar señales bastante claras, tanto cuando la usas como en el comportamiento general del teléfono.
Algunos síntomas típicos son que, al tocar en la pantalla, la aplicación no responde a tus gestos ni a los botones, como si estuvieras tocando una foto congelada. Puede que tardes varios segundos en poder hacer cualquier cosa.
Otro aviso muy clásico es notar que, tras abrir cierta app, el móvil va más lento de lo normal, se arrastra al cambiar de una pantalla a otra o tarda una vida en volver al escritorio. Eso indica que esa aplicación está tirando demasiado de la memoria o del procesador.
También es frecuente que aparezcan mensajes como “La aplicación no responde” o “Se ha detenido la aplicación”, que ya son la confirmación de que algo ha ido mal. En ocasiones el sistema te ofrece forzar el cierre desde esa misma ventana.
Incluso aunque no veas errores, puedes detectar apps conflictivas en el uso de recursos. Si la batería cae a toda velocidad sin usar el móvil de forma intensa, o si se calienta más de la cuenta cuando no estás haciendo nada especial, probablemente haya alguna app en segundo plano pasándose de lista.
Métodos rápidos para cerrar apps bloqueadasCuando una app se queda congelada, lo normal es que quieras quitarla de en medio lo antes posible. Android ofrece varios atajos rápidos para cerrar una aplicación en primer plano o sacarla de la memoria sin necesidad de entrar a menús complicados.
Cerrar apps desde la vista de recientes o multitareaEl método más sencillo pasa por la multitarea del propio sistema. La vista de apps recientes muestra todas las aplicaciones que has abierto hace poco y que aún siguen cargadas, listas para ser cerradas con un gesto.
En móviles con navegación por gestos, desliza el dedo desde la parte inferior de la pantalla hacia arriba y mantén un instante hasta que aparezcan las miniaturas de las aplicaciones abiertas. En dispositivos con los tres botones clásicos, pulsa el botón cuadrado o de multitarea.
A continuación, busca la aplicación que se ha quedado colgada entre las tarjetas que aparecen en pantalla. Suele mostrarse con su última captura tal y como estaba cuando dejó de responder, así que la reconocerás fácil.
Cuando la tengas localizada, desliza su ventana hacia arriba o hacia un lateral (según el modelo de móvil) para indicarle al sistema que quieres cerrarla. Esa acción detiene la app en primer plano y la saca de la memoria de uso inmediato.
Debes tener en cuenta que, aunque este método es muy rápido, no siempre mata todos los procesos que la aplicación puede tener en segundo plano, especialmente en apps de mensajería, redes sociales o servicios que se mantienen activos para enviar notificaciones.
El botón Inicio y la lista de apps activasSi el móvil se ha quedado medio pillado y no responde bien, conviene mantener la calma. Evita pulsar botones sin parar, porque el sistema ya estará bastante ocupado intentando arreglar el problema y añadirle más tareas solo suele empeorarlo.
En muchos dispositivos Android, puedes mantener pulsado el botón Inicio durante uno o dos segundos (en los que todavía lo tengan visible con icono de casa) para que aparezca el menú de aplicaciones activas o recientes.
En esa lista verás todas las apps que se encuentran en memoria “dormidas” o en segundo plano, incluyendo la que te está dando guerra. De nuevo, basta con deslizar su miniatura a la derecha o a la izquierda para cerrarla.
Qué pasa con las apps que muestran un candado y no se dejan cerrarAlgunos usuarios se encuentran con que, al abrir la multitarea, ciertas aplicaciones muestran un icono de candado cerrado en la esquina superior. Cuando aparece ese símbolo, al intentar deslizarlas para cerrar no hay manera de quitarlas de la lista.
Ese candado indica que la app está “fijada” o bloqueada para que el sistema no la cierre automáticamente en segundo plano. Las capas de algunos fabricantes añaden esta función para proteger apps importantes como WhatsApp, el reproductor de música o aplicaciones del sistema, pero a veces se activa sin querer.
Para poder cerrarlas, suele bastar con tocar sobre el propio candado para cambiarlo de cerrado a abierto. Una vez que el icono aparece desbloqueado, podrás deslizar la app como cualquier otra y desaparecerá de la multitarea.
En móviles donde el candado no se quite con un toque, busca en la vista de recientes opciones como “Bloquear esta aplicación” o “Fijar”. Normalmente se activan dejando pulsada la ventana de la app, y de la misma forma se desactivan. Cuando la aplicación deje de estar protegida, volverá a ser cerrable.
Forzar la detención desde los ajustes del sistemaSi con la multitarea no es suficiente y la aplicación sigue dando problemas, puedes pasar al siguiente nivel. El menú de Ajustes ofrece la opción de “Forzar detención” para cerrar una app de forma contundente, incluyendo servicios y procesos que se mantienen por detrás.
Para usar este método, entra en Ajustes del teléfono y ve al apartado de Aplicaciones. Según la versión de Android puede llamarse “Aplicaciones”, “Apps”, o “Aplicaciones y notificaciones”, pero el contenido es similar.
Dentro de ese menú encontrarás el listado completo de programas instalados en el dispositivo. Si no la ves a la primera, toca en “Ver todas las aplicaciones” o en el icono de menú para mostrar la lista completa y busca la app conflictiva.
Al seleccionar la aplicación, accederás a su ficha de detalles. En la parte superior o central suele aparecer el botón “Forzar detención”. Toca sobre él y confirma en la ventana emergente que quieres detener la app.
Con este paso, Android detiene todos los procesos y servicios relacionados con esa aplicación, incluyendo los que trabajan en segundo plano. Es una de las maneras más eficaces de “matar” una app que se ha quedado bloqueada o que está consumiendo recursos sin sentido.
Control de apps que siguen en segundo planoHay aplicaciones que, aunque no parezcan bloqueadas del todo, se mantienen activas en segundo plano constantemente. Esto puede generar lentitud, drenaje de batería o un uso excesivo de datos, incluso si tú no las estás utilizando.
La mayoría de móviles Android modernos incluyen herramientas para que el sistema gestione automáticamente esas apps “huidizas”. En muchos modelos encontrarás secciones como Batería, Ahorro de energía o Cuidado del dispositivo que analizan qué programas se pasan de la raya y los ajustan.
Desde Ajustes > Batería o similares, puedes activar funciones de optimización automática para limitar la actividad de las aplicaciones en segundo plano. Esto reduce la frecuencia con la que se despiertan a sincronizar, y en muchos casos evita bloqueos derivados de un uso abusivo de recursos.
Como extra, algunos fabricantes ofrecen sistemas de “hibernación” de apps. Cuando una aplicación lleva mucho tiempo sin usarse, el teléfono la pone en un estado de reposo profundo, de manera que no gasta batería ni datos hasta que la vuelves a abrir.
Limitar los procesos en segundo plano con opciones de desarrolladorSi quieres un control mucho más fino, Android esconde un panel avanzado. Las Opciones de desarrollador permiten restringir el número máximo de procesos en segundo plano, lo que puede ser útil si tienes serios problemas de rendimiento.
Para desbloquear ese menú, entra en Ajustes > Acerca del teléfono y pulsa varias veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta que el sistema te avise de que ya eres desarrollador. Después, vuelve atrás y encontrarás el nuevo apartado de Opciones de desarrollador.
Dentro de esas opciones, baja hasta localizar el ajuste llamado “Limitar procesos en segundo plano” o similar. Ahí puedes decidir si quieres que Android permita un número reducido de procesos abiertos o, en el extremo, que no mantenga ninguno activo.
Esta medida es bastante agresiva, así que hay que usarla con cabeza. Si impides que haya procesos en segundo plano, algunas apps dejarán de recibir notificaciones o funcionarán de manera errática hasta que las abras de nuevo manualmente.
Cerrar o inhabilitar apps concretas que molestanEn lugar de aplicar un recorte general, también puedes ir caso por caso. Desde Ajustes > Aplicaciones puedes seleccionar cualquier app y forzar su detención de forma individual cuando detectes que se ha quedado colgada o que se está pasando con el consumo.
Si se trata de una app que no necesitas para nada, lo más práctico es desinstalarla o desactivarla desde ese mismo menú para que deje de ocupar espacio y recursos. En la ficha de la aplicación suele aparecer el botón “Desinstalar” bien visible.
Hay aplicaciones del sistema que no permiten desinstalación, pero en muchos casos sí se pueden desactivar. Al inhabilitar una app preinstalada, esta deja de ejecutarse y desaparece del cajón de aplicaciones, reduciendo su impacto en el rendimiento.
Optimizar el consumo de batería de las appsAdemás de los bloqueos visibles, hay otro frente importante: el consumo de batería por parte de apps que siguen trabajando sin que te enteres. Android ofrece herramientas para controlar qué programas tienen permitido gastar energía tranquilamente en segundo plano.
Entra en Ajustes y ve a la sección de Aplicaciones. Suele haber un engranaje o un menú llamado “Acceso especial” donde se agrupan permisos avanzados. Ahí encontrarás la opción “Optimización de batería” o similar.
En ese apartado, el sistema te mostrará una lista de apps y un estado que indica si están optimizadas o excluidas de esa optimización. Selecciona la aplicación que más batería consume y activa la opción de optimizar.
Al hacerlo, Android limita su actividad en segundo plano para que no se mantenga despierta más de lo imprescindible. De este modo, disminuyes el riesgo de que se bloquee por exceso de procesos y de paso alargas la autonomía del móvil.
Dependiendo del modelo, puede que también tengas funciones adicionales como “Apps en suspensión”, “Gestor de energía” o “Cuidado del dispositivo”. Estas utilidades permiten establecer reglas automáticas para que el sistema controle las apps glotonas de forma periódica.
Qué hacer si la app se cuelga por la conexión a InternetHay bloqueos que no se deben a fallos internos de la app ni a problemas de memoria, sino a la red. Cuando la conexión es muy lenta o se corta a medias, una aplicación que depende de Internet puede quedar esperando eternamente, dando la sensación de que se ha quedado seca.
En estos casos, conviene seguir una pequeña rutina. Primero, apaga los datos móviles o desactiva el Wi‑Fi durante un par de minutos para obligar a la app a romper la comunicación que tenía colgada con el servidor.
Después, apaga completamente el dispositivo y vuelve a encenderlo. Un reinicio limpio libera procesos atrapados y suele resolver pequeños fallos temporales que provocan bloqueos en las aplicaciones.
Al volver a tener el móvil encendido, activa de nuevo los datos móviles o conéctate a una red Wi‑Fi estable. Prueba de nuevo la app y comprueba si carga con normalidad. Si sigue dándote problemas, intenta con otra red distinta por si el fallo está en tu proveedor actual.
Si tras cambiar de conexión los bloqueos continúan, todo apunta a un fallo específico de la aplicación, de su servidor o de la configuración en tu dispositivo. En ese punto ya puedes recurrir al resto de métodos de este artículo para forzar su cierre, limpiar datos o incluso desinstalarla temporalmente.
Soluciones más drásticas cuando nada funcionaCuando una app se resiste a todo, hay medidas un poco más serias que pueden devolver las cosas a la normalidad. Estas acciones son más contundentes, así que conviene usarlas solo cuando ya has probado lo anterior sin éxito.
La primera y más evidente es desinstalar la aplicación problemática desde Ajustes > Aplicaciones. En la ficha de la app, pulsa en “Desinstalar” y confirma. Si no es posible porque es una app del sistema, opta por desactivarla para evitar que se ejecute.
Otra opción poderosa es borrar la caché y los datos de la aplicación. En el mismo menú, entra en “Almacenamiento” y utiliza los botones “Borrar caché” y “Borrar datos”. Esto restaura la app a un estado casi como recién instalada.
Ten en cuenta que, al eliminar datos, perderás configuraciones, sesiones iniciadas y, en algunos casos, archivos guardados dentro de la propia app. Antes de hacerlo, asegúrate de tener copia de seguridad o de que no te importa reconfigurar todo después.
Herramientas de terceros y controles avanzadosSi eres de los que quieren tener al milímetro lo que corre en su móvil, puedes ir un paso más allá. En Google Play hay aplicaciones pensadas para hibernar apps o ayudarte a localizar qué se está ejecutando, aunque conviene ser selectivo con lo que instalas.
Herramientas como Greenify, por ejemplo, permiten poner en hibernación automática ciertas apps cuando no las usas, para que no consuman recursos de fondo. Otras utilidades muestran una lista de procesos activos y te permiten cerrarlos de una vez, a menudo usando permisos de accesibilidad.
Eso sí, hay que ir con cuidado: muchos “task killers” genéricos prometen acelerar el teléfono pero acaban generando más problemas que soluciones, forzando cierres constantes y peleándose con el propio sistema Android.
Otra vía avanzada es usar de nuevo las Opciones de desarrollador. Dentro de ese menú existe una sección como “Servicios en ejecución” o “Estadísticas de proceso”, donde puedes ver qué apps y servicios están activos y cuánta memoria RAM utilizan.
Desde ahí, es posible seleccionar una app concreta y detenerla manualmente. Eso sí, no conviene cerrar procesos del sistema ni servicios de Google que no conozcas, porque podrías provocar fallos graves o que el teléfono empiece a comportarse de manera extraña.
Otros pasos útiles cuando una app se comporta malNo todos los bloqueos indican un desastre permanente. Muchas veces, un cuelgue es un fallo puntual que se soluciona con una acción sencilla, sin necesidad de entrar en menús avanzados.
Lo primero, aunque suene básico, es reiniciar el teléfono manteniendo pulsado el botón de encendido y eligiendo la opción “Reiniciar”. Un apagado y encendido a tiempo arregla una enorme cantidad de bloqueos temporales.
También ayuda comprobar si hay versiones más nuevas. Desde Google Play, entra en la ficha de la app y mira si hay una actualización pendiente. Los desarrolladores suelen corregir cuelgues y errores en las nuevas versiones.
No te olvides del propio sistema. Ve a Ajustes > Sistema > Actualización de software y revisa si tu Android tiene alguna actualización disponible. Cada nueva versión suele traer mejoras de estabilidad y seguridad.
Un punto que pasa desapercibido es la fecha y la hora. Si el reloj del dispositivo está mal, algunas apps que dependen de servidores externos pueden fallar. Entra en Ajustes > Sistema > Fecha y hora, desactiva y vuelve a activar las opciones automáticas para forzar una resíncronización.
Cuando sigue fallando: soporte y restauraciónSi después de forzar cierres, limpiar datos, desinstalar y probar de todo, la aplicación sigue bloqueándose, quizá el problema esté más allá de tu alcance. En esos casos, es buena idea recurrir al desarrollador de la app o plantearse medidas extremas.
En la ficha de la aplicación dentro de Google Play suele aparecer una sección de contacto, con correo electrónico o formulario. Escribe explicando qué modelo de móvil tienes, la versión de Android y exactamente cuándo se bloquea la app; esta información ayuda bastante a que puedan corregir el fallo.
Si el móvil entero funciona mal con muchas apps y no solo con una, puedes plantearte restablecer los datos de fábrica desde Ajustes > Sistema > Opciones de recuperación o similar. Es una medida muy drástica, porque borra todo el contenido del teléfono.
Antes de dar ese paso, haz copia de seguridad de tus fotos, contactos, chats y archivos importantes. Una vez restaurado, reinstala solo las apps realmente necesarias y comprueba si los bloqueos han desaparecido.
Para reducir la posibilidad de que las apps vuelvan a bloquearse en el futuro, es recomendable mantener el sistema y las aplicaciones siempre actualizados, revisar de vez en cuando los permisos concedidos desde Ajustes > Privacidad > Administrador de permisos y evitar instalar programas desde fuentes poco fiables o que prometan “milagros” de rendimiento.
También ayuda mucho controlar qué apps pueden usar datos en segundo plano desde Ajustes > Red e Internet > Uso de datos. Limitar el acceso a las que no necesitas constantemente reduce tanto el riesgo de bloqueos como el consumo de batería y de megas.
Con todas estas herramientas, desde los gestos rápidos en la multitarea hasta los menús avanzados de desarrollador, tienes a tu alcance todo lo necesario para cerrar apps que se quedan bloqueadas en Android, domar las que abusan del segundo plano y mantener el móvil funcionando fluido. Tomarse unos minutos para conocer estas opciones marca la diferencia entre sufrir cada vez que una app se cuelga o tener siempre un plan claro para recuperar el control.
Cómo silenciar estados de contactos concretos en WhatsApp
Los estados de WhatsApp se han convertido en un escaparate donde muchos contactos cuentan su día a día con fotos, vídeos, frases y hasta notas de voz. Están bien para enterarse de qué hacen amigos y familia, pero reconozcámoslo: siempre hay alguien que se pasa de frenada y termina saturando.
Cuando esto ocurre, lo más cómodo es silenciar los estados de contactos concretos sin dejar de hablar con ellos ni bloquearles. WhatsApp permite hacerlo de forma muy sencilla, además de ofrecer opciones para ocultar tus propios estados, verlos de forma anónima y controlar al detalle quién puede ver qué.
Qué son los estados de WhatsApp y cómo funcionanLos estados de WhatsApp son el equivalente a las historias de Instagram o Snapchat dentro de la app de mensajería. Permiten compartir fotos, vídeos, texto e incluso grabaciones de audio que permanecen visibles solo durante 24 horas y luego desaparecen automáticamente.
Cada estado se muestra en la pestaña de «Novedades» (o «Estados», según la versión), donde aparecen todas las actualizaciones recientes de tus contactos. Cuando alguien publica algo nuevo, su foto de perfil se rodea con un círculo de color (generalmente verde) que indica que hay contenido pendiente de ver.
En estos estados puedes compartir contenido multimedia en formatos típicos como 3GP o MPEG-4, con una duración máxima aproximada de 60 segundos por vídeo. También es posible reaccionar a estados de WhatsApp o ver quién ha visualizado tus publicaciones deslizando hacia arriba sobre tu propio estado, siempre que las confirmaciones de lectura estén activadas.
Todo este sistema convierte a WhatsApp en algo más que una app de mensajería: se acerca cada vez más a una red social completa, con contenido efímero, opciones de privacidad y hasta la posibilidad de compartir esos estados en otras plataformas como Facebook.
Cómo silenciar los estados de un contacto concretoSi tienes un contacto que no para de subir historias y te está llenando la sección de Novedades, puedes silenciar sus estados sin dejar de recibir sus mensajes. Es un proceso muy rápido y totalmente discreto: la otra persona no recibe ningún aviso.
Para hacerlo, entra en WhatsApp y ve a la pestaña de «Novedades» o «Estados» en tu móvil. Ahí verás la lista de estados recientes. Desliza hasta encontrar al contacto cuyos estados quieres dejar de ver en la parte superior.
Cuando lo tengas localizado, realiza un toque prolongado (mantener pulsado) sobre su estado. No basta con un toque normal, porque eso simplemente reproduce la historia. Mantén el dedo unos segundos hasta que aparezca una ventana emergente de confirmación.
En esa ventana, WhatsApp te preguntará si deseas silenciar las actualizaciones de estado de ese contacto en concreto. Solo tienes que pulsar en «Silenciar» y, desde ese momento, sus estados dejarán de aparecer entre las actualizaciones recientes.
Después de silenciarlo, las nuevas publicaciones de esa persona se irán a un apartado separado llamado «Silenciados» que aparece en la parte inferior de la lista. No verás el típico punto o aviso de que hay estados nuevos de ese contacto, pero seguirán estando disponibles si en algún momento quieres verlos.
Dónde van a parar los estados silenciados y cómo verlosAl silenciar a alguien, sus actualizaciones no desaparecen del todo: simplemente WhatsApp las mueve a un bloque específico al final de la pestaña de estados. Ese bloque suele aparecer como «Silenciados» o «Actualizaciones silenciadas».
Para acceder a ellos, abre de nuevo la pestaña de «Novedades» y desliza la lista de estados hasta abajo del todo, donde verás la sección de contactos silenciados. Normalmente aparece con una pequeña flecha hacia abajo para desplegar o contraer esa lista.
Si despliegas esa zona, verás todos los contactos cuyas actualizaciones de estado has silenciado previamente. Aunque estén silenciados, puedes tocar sobre sus estados de forma normal para reproducirlos cuando te apetezca cotillear un poco.
La ventaja de este sistema es que te libera de la notificación constante y del bombardeo de historias, pero sin perder por completo el acceso a lo que publican. Es perfecto para esos contactos que aprecias, pero que tienen una actividad en estados digna de un reality.
Ten en cuenta que esto es independiente de silenciar un chat o un grupo. Si silencias una conversación, solo dejas de recibir notificaciones de mensajes nuevos, pero seguirás viendo sus estados como siempre, a no ser que los silencies aparte tal y como acabamos de explicar.
Cómo desactivar el silencio y volver a ver sus estados con normalidadPuede que en algún momento te arrepientas de haber silenciado a alguien, o que simplemente la época de spam de estados haya terminado. En ese caso, puedes desactivar el silencio de sus estados en unos segundos y volverá a aparecer en la parte alta de la lista.
El proceso comienza igual que antes: entra en «Novedades» y busca la sección de estados silenciados al final de la lista. Despliégala tocando en la flecha para ver quién está silenciado.
A continuación, localiza el contacto al que quieras devolver a la vida pública y realiza de nuevo un toque prolongado sobre su estado silenciado. Igual que antes, aparecerá una ventana emergente, pero esta vez con el mensaje inverso.
En esa ventana se te preguntará si quieres desactivar el silencio para las actualizaciones de estado de ese contacto. Pulsa en «Desactivar silencio» y sus próximas publicaciones volverán a aparecer entre las actualizaciones recientes, con su correspondiente aviso.
Si en ese momento no ves la opción es probable que el contacto no tenga ningún estado activo. En ese caso, no pasa nada: simplemente espera a que publique uno nuevo y repite el proceso, o revisa más tarde cuando haya contenido disponible en la sección de silenciados.
Diferencias entre silenciar estados, silenciar chats y bloquearEn WhatsApp hay varias formas de reducir el ruido sin romper la relación con un contacto, y conviene tener claro qué hace cada una para no liarse ni ir más allá de lo que realmente necesitas.
Cuando eliges silenciar un chat (individual o de grupo), lo que haces es dejar de recibir notificaciones sonoras o visuales de mensajes nuevos durante el periodo que elijas. Seguirás recibiendo los mensajes y podrás leerlos cuando entres en la conversación, pero el móvil no te avisará cada vez.
Silenciar los estados, en cambio, afecta únicamente a la parte de «Novedades» o «Estados». No influye en los mensajes privados ni en los grupos: ese contacto te puede seguir escribiendo como siempre, y tú le puedes contestar con normalidad, solo que sus historias dejarán de ocupar un lugar privilegiado en tus actualizaciones.
Por otro lado está la opción de bloquear a un contacto, que es ya una medida más drástica. Al bloquear a alguien, esa persona no podrá llamarte por WhatsApp, ni ver tu foto de perfil actualizada, ni tu última hora de conexión, ni tus estados, ni enviarte mensajes. Es una ruptura total dentro de la aplicación.
Por tanto, si solo quieres descansar de lo que alguien publica en sus estados pero seguir hablando con esa persona, lo más recomendable es tirar de la función de silenciar estados, sin tocar ni los chats ni el bloqueo.
Cómo ocultar tus propios estados a determinados contactosNo solo puedes silenciar lo que ves; también puedes controlar quién puede ver lo que tú publicas en tus estados. Esto es útil si quieres compartir algo solo con amigos cercanos, evitar que lo vean antiguos compañeros de trabajo o, directamente, que nadie tenga acceso a tus historias.
Para ajustar esta privacidad, abre WhatsApp, ve a «Novedades» y entra en la configuración de privacidad de estados. La ruta exacta cambia un poco entre Android y iOS, pero el destino final es el mismo: un apartado llamado «Privacidad de estados» o similar.
En esa pantalla encontrarás tres opciones básicas para decidir quién puede ver tus actualizaciones:
- «Mis contactos»: todas las personas que tienes guardadas en tu agenda y usan WhatsApp verán tus estados.
- «Mis contactos, excepto…»: todos tus contactos los verán, salvo aquellos que tú marques manualmente como excluidos.
- «Solo compartir con…»: únicamente podrán verlos las personas que selecciones de forma explícita.
Con «Mis contactos, excepto…» puedes hacer, por ejemplo, que no los vean ex parejas, gente del trabajo o números que apenas recuerdas quiénes son. Basta con marcar a esos contactos como excluidos. En cambio, con «Solo compartir con…» puedes crear una especie de «lista VIP» que sí puede ver todo lo que subes.
Si tu objetivo es que nadie vea tus estados aunque sigas publicándolos (porque, por ejemplo, quieres probar algo o usarlos a modo de bloc personal), hay dos trucos sencillos. Con «Mis contactos, excepto…», puedes marcar a todos los contactos como excluidos. Y con «Solo compartir con…», simplemente no selecciones a nadie en la lista.
Eso sí, si más adelante añades un nuevo contacto a tu agenda y quieres seguir manteniendo ese «bloqueo masivo», revisa la configuración porque es posible que ese nuevo número no esté incluido en las exclusiones y pueda ver tus próximas historias.
Cómo dejar de ver todos los estados sin silenciar uno por unoWhatsApp no incluye un botón directo para desactivar por completo la función de estados, algo que a muchos usuarios les encantaría. Sin embargo, hay un truco algo más avanzado para conseguir que prácticamente no te aparezcan actualizaciones.
La idea consiste en quitarle a WhatsApp el permiso de acceso a tus contactos. Sin esa información, la aplicación no puede asociar números a tu agenda y, por tanto, no puede mostrarte sus estados. Es un método algo radical, pero efectivo si quieres cortar por lo sano.
En Android, mantén pulsado el icono de WhatsApp y entra en «Información de la app» o en el icono de la «i». Desde ahí, ve al apartado de «Permisos» y busca «Contactos». Cambia la opción a «No permitir» o similar. Puede que tengas que cerrar completamente WhatsApp y volver a abrirlo para que el cambio se aplique.
En iPhone el camino es un poco más largo: abre «Ajustes» > «Privacidad y seguridad» > «Contactos», busca WhatsApp en la lista de apps con acceso y desactiva el interruptor. A partir de ese momento, la app funcionará sin saber qué números tienes guardados, lo que impactará directamente en la sección de estados.
Eso sí, este truco tiene consecuencias: al quitar el permiso de contactos, WhatsApp pierde parte de su integración con tu agenda, lo que puede afectar a cómo te muestra los nombres en chats o a la hora de iniciar nuevas conversaciones. Es una solución extrema para quien realmente no quiere ver ni un solo estado.
Ver estados de WhatsApp sin que la otra persona lo sepaA veces simplemente quieres cotillear un estado sin aparecer en la lista de personas que lo han visto. WhatsApp, por defecto, muestra al propietario de la historia qué contactos la han visualizado, pero hay varios trucos para mantenerte en el anonimato.
El método más sencillo dentro de la propia app es desactivar las confirmaciones de lectura. Para ello, ve a Ajustes > Cuenta > Privacidad y desmarca la opción «Confirmaciones de lectura». A partir de ese momento, cuando veas un estado, tu nombre no aparecerá en la lista de vistas.
La contrapartida es importante: tú tampoco verás el doble check azul en los mensajes, ni podrás saber quién ha visto tus propios estados. Esta configuración afecta a toda la app, no solo a las historias. Además, los mensajes ya enviados mientras estaba desactivada la opción no recuperan el doble check aunque luego la vuelvas a activar.
Otro truco consiste en usar WhatsApp Web en una ventana de incógnito. Inicia sesión escaneando el código QR, ve a la pestaña de estados pero no abras ninguno todavía. Desconecta tu ordenador de Internet (wifi o cable), y luego reproduce los estados que quieras. Al estar sin conexión, WhatsApp no puede notificar que los has visto.
Cuando termines, cierra directamente la ventana de incógnito del navegador antes de volver a conectar tu PC a la red. Así, la sesión se pierde y no se envía ningún registro de visualización. Es un truco algo más engorroso, pero funciona bien si lo haces con cuidado.
En Android existe también la opción de recurrir a un explorador de archivos para acceder a la carpeta oculta .Statuses. Allí se guardan temporalmente las fotos y vídeos de los estados que WhatsApp descarga en segundo plano para evitar esperas. Si abres esos archivos desde fuera de la app, el contacto nunca verá tu nombre en la lista.
Por último, hay quien opta por activar el modo avión, abrir el estado y mantener el teléfono sin conexión hasta que este caduque. Es un método algo menos fiable, porque depende de que no se restablezca la conexión antes de tiempo y de que WhatsApp no sincronice datos pendientes.
Estados compartidos en redes sociales y cambios posterioresWhatsApp permite que, si quieres, compartas tus estados directamente en otras redes sociales como Facebook. Esto puede hacerse casi de manera automática, y a veces ni reparamos en que estamos sacando esa historia fuera del entorno más privado de WhatsApp.
Cuando envías un estado a Facebook, por ejemplo, todos tus amigos de esa red (o incluso cualquiera, si tu perfil es público) pueden ver esa publicación. Es importante revisar bien la configuración de privacidad en cada plataforma para evitar mostrar más de lo que te gustaría.
Además, si borras un estado de WhatsApp que ya habías compartido en otra red, no se eliminará de forma automática en esa otra plataforma. Tendrás que ir manualmente a tu perfil de Facebook, Instagram, etc., y borrar la publicación allí también si ya no quieres que siga visible.
Tampoco se aplican de forma retroactiva los cambios en la privacidad: si cambias quién puede ver tus estados después de haber publicado uno y de compartirlo en redes, ese estado ya compartido no se adaptará a la nueva configuración. Conviene pensar bien antes de darle al botón de compartir externo.
Preguntas frecuentes sobre la privacidad y el silencio de estadosSurgen muchas dudas habituales cuando se empieza a jugar con la configuración de estados. Lo primero que debes saber es que, si silencias los estados de alguien, esa persona no recibe ningún aviso. Es una acción totalmente privada, visible solo para ti.
También es importante recordar que silenciar un chat no es lo mismo que silenciar estados. El primero afecta únicamente a las notificaciones de mensajes, mientras que el segundo repercute en la sección de Novedades. Puedes tener un chat silenciado pero seguir viendo sus estados, y viceversa.
Cuando desactivas las confirmaciones de lectura para ver estados sin que te pillen, asumes que pierdes información en el resto de la app: no verás quién leyó tus mensajes, ni quién ha visto tus propios estados. Todo funciona bajo la misma regla.
Por último, si borras un estado de WhatsApp que previamente compartiste en Facebook u otra red, tendrás que eliminarlo también desde allí. WhatsApp no tiene control sobre lo que ya se ha publicado en plataformas externas, así que el borrado debe hacerse por separado.
Cosas que no se pueden hacer (de momento) con los estadosA día de hoy hay algunas limitaciones que conviene tener claras para no volverse loco buscando opciones que no existen dentro de la app. Una de las más comentadas es la imposibilidad de silenciar todos los estados de golpe desde el propio WhatsApp.
Para poder silenciar a un contacto en la sección de estados es imprescindible que haya publicado algo primero. Hasta que no aparezca una actualización suya en la lista, no podrás mantener pulsado sobre su estado para mandarlo a la sección de silenciados.
Otra limitación relevante es que no se puede gestionar el silencio de estados desde WhatsApp Web. En la versión para navegador solo puedes ver, pausar o pasar historias, pero no existe un menú para silenciarlas o des-silenciarlas; esas acciones están reservadas a la app móvil.
También debes tener en cuenta que, aunque silencies los estados de alguien, seguirá siendo posible acceder manualmente a sus historias desde la sección de silenciados. No hay una forma de bloquear por completo el acceso a esos estados sin recurrir directamente al bloqueo del contacto.
Con todo lo anterior sobre la mesa, controlar qué estados ves, quién ve los tuyos, cómo silenciar lo que te molesta y cómo cotillear de forma algo más discreta te permite adaptar WhatsApp a tu nivel de comodidad y privacidad, evitando agobios innecesarios y usando la app a tu favor y no al revés.
Apple acaba de mandar al cementerio al Mac Pro. ¿La razón? Lo ha matado otro Mac que cabe en la mochila
Hace tres semanas escribimos en Applesfera que el Mac Pro tenía buenas razones para ponerse nervioso y que cada vez tenía menos sentido su existencia. Pues bien, no ha tardado ni un mes. Ya es oficial y Apple lo ha confirmado: el Mac Pro queda descontinuado. Ya no hay ni rastro en su página web. Lo llamativo no es tanto la noticia en sí, sino que nadie se haya sorprendido. Y eso dice bastante sobre cómo ha terminado la historia de este producto.
Porque el Mac Pro no ha tenido una historia fácil. Ha pasado por épocas de gloria absoluta, por un rediseño que no funcionó, por años de abandono y por una transición que, en el fondo, lo dejó sin razón de ser. Para entender por qué Apple ha tomado esta decisión ahora, vamos a repasar el camino que ha recorrido desde el principio.
Un Mac que los profesionales llevaban años esperandoTodo empieza en 2005, cuando Apple atravesaba uno de sus momentos más complicados con el Mac. Los procesadores PowerPC se habían quedado atrás y los usuarios más exigentes empezaban a considerar seriamente pasarse a PC con Intel. Ya que éstos ofrecían mejor rendimiento a precios más competitivos.
Steve Jobs tuvo que reconocerlo públicamente en la WWDC de ese año: no había podido cumplir su promesa de una PowerMac a 3 GHz, y añadió algo que resumía perfectamente la situación: "Podemos ver algunos productos increíbles que queremos construir para vosotros, y no sabemos cómo construirlos con el futuro roadmap de PowerPC."
Power Mac G5La transición a Intel fue el camino, y el Mac Pro, presentado en agosto de 2006 como sucesor de la PowerMac, fue la recompensa que los profesionales llevaban años esperando. Phil Schiller lo resumió bien en la presentación: "Este es el Mac con el que tantos de nuestros clientes más exigentes han soñado." No exageraba.
Era rápido, expandible, permitía ampliar la RAM sin depender de Apple, aceptaba múltiples discos duros y tarjetas de expansión PCIe, y aunque no era barato, su precio era razonable para lo que ofrecía, algo que con el tiempo dejaría de ser así.
{"videoId":"x8ytpmm","autoplay":true,"title":"¡Hola! Soy un Mac y yo un PC", "tag":"Soy un Mac", "duration":"247"}Los modelos que siguieron consolidaron esa reputación. El 4.1 llegó en 2009 y el 5.1 en 2010, y ambos se convirtieron en referencias para toda una generación de profesionales del vídeo, la música y el diseño. Eran máquinas que podían crecer con las necesidades del usuario, actualizarse por partes y durar muchos años.
La papelera y los años de incertidumbreEl problema es que después de ese pico llegó un período largo y complicado que marcaría el declive del producto. En 2013, Apple rediseñó el Mac Pro por completo y apostó por un diseño cilíndrico y compacto que rompía con todo lo anterior: nada de torre, nada de bahías de expansión internas, nada de ranuras PCIe accesibles de forma sencilla.
Era una apuesta arriesgada y resultó ser equivocada. La comunidad lo bautizó enseguida como "la papelera". Y no solo por la forma. El modelo tenía problemas de rendimiento térmico, no cumplía las expectativas que Apple había generado y dejó a muchos profesionales sin una opción de actualización durante años.
Lo inusual es que Apple acabó reconociéndolo. En 2017, en una reunión con periodistas que se recuerda hasta hoy por lo excepcional que fue, la compañía admitió que se había metido en un callejón sin salida con ese diseño y prometió un Mac Pro nuevo
Para cubrir el hueco mientras llegaba, se lanzó el iMac Pro, que era un ordenador excelente y tuvo buena acogida, pero siempre fue un puente, no la solución definitiva que los profesionales pedían. De hecho, solo tuvo tristemente una generación.
Y entonces llegamos al 2019: un diseño que recuperaba el espíritu del Mac Pro clásico y que llegaba con opciones de configuración extremas: hasta 1,5 TB de RAM, múltiples ranuras PCIe y un precio que podía superar los 50.000 euros en las configuraciones más altas. Era el Mac más potente de la línea. Pero también, aunque entonces nadie pudiera saberlo, sería el último modelo que tendría una razón de ser.
Y llegó Apple Silicon para acabar con todoLa presentación de Apple Silicon en noviembre de 2020 lo trastocó todo, y el Mac Pro fue probablemente el producto que más lo notó. De repente, los MacBook Pro y el Mac mini ofrecían un rendimiento que antes era territorio exclusivo de las workstations de gama alta. Un MacBook Pro con M1 Max superaba al Mac Pro Intel en muchas tareas habituales de edición de vídeo o renderizado, y costaba una fracción de su precio.
Pero más allá del rendimiento, había dos problemas estructurales que no tenían fácil solución con la nueva arquitectura. El primero es que Apple Silicon integra la memoria directamente en el chip, lo que elimina por completo la posibilidad de ampliarla después de la compra. Eso acabó con uno de los argumentos históricos del Mac Pro: la capacidad de comprar ahora y escalar más adelante.
El segundo problema es que Apple no da soporte a tarjetas gráficas PCIe externas en sus chips propios para renderizado, así que aunque el Mac Pro seguía teniendo ranuras de expansión físicamente, lo que podías hacer con ellas era mucho más limitado que antes.
El Mac Pro con Apple Silicon llegó en 2023 con el chip M2 Ultra y era una máquina potente, sin duda, pero ya costaba explicar para quién tenía sentido comprarlo frente a otras opciones de la misma línea. Apple nunca llegó a actualizarlo con el M3 Ultra, una señal de hacia dónde iban los planes internos de la compañía.
El interior del Mac Pro está prácticamente vacío El Mac Studio hizo el restoMientras el Mac Pro se quedaba parado, el Mac Studio fue ganando terreno de desde su llegada en 2022. Era compacto, llegó desde el primer día con el chip M1 Ultra en su versión más potente, rendía al nivel del Mac Pro en prácticamente cualquier tarea y costaba una fracción de su precio.
A partir de ese momento, la convivencia de ambos productos en el catálogo fue haciéndose cada vez más difícil de sostener, porque era complicado recomendar el Mac Pro a alguien que podía comprar un Mac Studio con el mismo chip y gastarse el resto del dinero en lo que quisiera.
Mac Pro
Mac Studio
Procesador y precio
M2 Ultra: 8.398 euros
M3 Ultra: 4.849 euros
M4 Max: 2.329 euros
El cierre de una etapaDurante casi dos décadas, el Mac Pro fue el techo de la línea Mac, el ordenador al que aspiraban los profesionales que necesitaban lo máximo y podían permitírselo.
El Mac Pro ya no está en la web de AppleNació en un momento en que Apple necesitaba recuperar la confianza de sus usuarios más exigentes, y lo consiguió. Pasó por una época oscura de la que tardó años en salir. Y cuando por fin parecía haber encontrado de nuevo su sitio con el rediseño de 2019, llegó Apple Silicon y cambió las reglas del juego de una forma que el formato torre dejaba de tener sentido.
Con Apple Silicon, el papel que durante años ocupó el Mac Pro ha pasado de forma natural al Mac Studio, que ofrece un rendimiento superior a casi mitad de precio. Y tanto los clientes como Apple sabían que esto ya no tenía sentido. Y la decisión ha sido no forzar un producto que ya no encajaba en él. Mac Pro: descansa en paz.
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Apple acaba de mandar al cementerio al Mac Pro. ¿La razón? Lo ha matado otro Mac que cabe en la mochila
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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Apple ha logrado que la mayoría de iPhone de EEUU vengan de India. Ahora quiere "americanizarlos" y les costará 400 millones
Apple no va a fabricar el iPhone en Estados Unidos de la noche a la mañana, ni probablemente en los próximos años. Pero eso no significa que no esté "americanizando" cada vez más su cadena de suministro. Lo último que acaba de anunciar la compañía deja claro hacia dónde quiere mover el valor industrial de sus productos: más chips, sensores, vidrio y componentes críticos hechos en suelo estadounidense.
{"videoId":"x9xm9vi","autoplay":true,"title":"Cómo China ha alcanzado a EEUU en la carrera de la IA en tan poco tiempo", "tag":"", "duration":"544"}Apple made in USA. Apple lleva meses intensificando su apuesta industrial por Estados Unidos. El gran gesto fue su compromiso del pasado año de invertir 500.000 millones de dólares en cuatro años dentro de su programa American Manufacturing Program (AMP), con el objetivo de ampliar producción, proveedores y capacidad local.
Dentro de ese marco, la compañía ha anunciado grandes inversiones como 500 millones en imanes de MP Materials, el ensamblaje de Mac mini en Houston o el suministro de cámaras para iPhone por parte de Samsung con su planta en Austin.
En Applesfera Tras años perdiendo dinero en China, el último hito de Apple llega en el momento más curiosoEl asunto va a más. Ahora Apple acaba de dar otro paso en sus inversiones estadounidenses al anunciar la incorporación de Bosch, Cirrus Logic, TDK y Qnity Electronics a su programa de fabricación estadounidense. Todo ello con una inversión prevista de 400 millones de dólares hasta 2030.
Aunque lo importante no es solo quién entra, sino qué van a fabricar. Se habla de sensores, circuitos integrados, semiconductores y componentes de precisión que acabarán dentro de los dispositivos de la compañía. No es el ensamblaje final del iPhone, pero sí una parte cada vez más importante de lo que este lleva dentro.
Por qué es importante. Apple no está moviendo piezas secundarias, sino que está reforzando en Estados Unidos componentes sensibles y de alto valor industrial, lo cual le da un mayor control sobre su cadena de suministro. De fondo, también cambia lo que significa "fabricar un iPhone", ya que no todo depende del país donde se monta al final. También importa dónde se producen las piezas que hacen funcionar los dispositivos. De hecho, solo en un iPhone hay más de 40 países implicados.
Tim Cook, CEO de Apple, en una visita de Donald Trump a fábricas de la compañía en Estados Unidos en 2019 (Imagen: Trump White House Archived en Flickr)¿Suficiente para Trump? El presidente estadounidense pidió por activa y por pasiva a Apple fabricar los iPhone en Estados Unidos. Sin embargo, la compañía lo ve inviable en el corto plazo y no solo por la inversión económica, sino también por la falta de recursos humanos para ello.
Con estas nuevas inversiones, parece que Apple está jugando una partida intermedia, ya que no va a trasladar todo el ensamblaje a Estados Unidos, pero sí está acercando a casa los componentes estratégicos. De ese modo puede decir que está fortaleciendo la industria estadounidense sin comprometer la viabilidad de la fabricación.
Pero India sigue siendo clave. Pese a estas nuevas inversiones, India sigue siendo el país fetiche de Apple para los iPhone de Estados Unidos. Es ahí donde la compañía lleva años abriendo y ampliando plantas de ensamblaje, sobre todo a raíz de la amenaza arancelaria a China del pasado año. Fruto de ello, la mayoría de iPhone que se venden en Estados Unidos proceden ya de India (aunque China sigue siendo clave, sobre todo para el resto del mundo).
Imagen de portada | Montaje con fotografía de Amanz en Unsplash
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Apple ha logrado que la mayoría de iPhone de EEUU vengan de India. Ahora quiere "americanizarlos" y les costará 400 millones
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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