Tecnoaficiones

Las nuevas tecnologías al alcance de todos.

Agregador de canales de noticias

Configurar un perfil de sonido inteligente según dónde estés

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:38

Configurar los perfiles de sonido inteligente según dónde estés ya no es cosa de frikis ni de gente que se pasa el día toqueteando ajustes. Hoy en día, Android, los móviles Samsung, los Google Pixel y algunas apps de terceros permiten que el teléfono cambie el volumen, el modo silencio, la vibración o incluso la calidad de audio de forma automática según la hora, la ubicación o las conexiones Bluetooth y Wi‑Fi.

Si te pasa que en el trabajo necesitas el móvil en silencio, pero en el coche quieres que suene todo a tope para oír bien al Asistente de Google, hay muchas formas de dejarlo todo automatizado: desde las reglas inteligentes de Android y Pixel hasta perfiles avanzados basados en Bluetooth, redes Wi‑Fi, ubicación o incluso eventos de tu Calendario de Google. Vamos a ver, paso a paso y con bastante detalle, cómo aprovecharlo al máximo.

Perfiles de sonido inteligentes según dónde estés y con qué te conectes

Una de las preguntas más habituales cuando alguien llega a Android desde iOS es si se puede cambiar el perfil de sonido dependiendo del lugar o de a qué está conectado el móvil. Por ejemplo, mantenerlo en silencio en la oficina y activar el sonido al subirse al coche y enlazar el Bluetooth.

Cuando el teléfono está en modo silencio, el Asistente de Google puede no responder con voz como esperas, sobre todo si vienes de un iPhone donde Siri sigue hablando aunque el móvil esté en silencio. Para evitar esto, la idea es que en cuanto el dispositivo detecte que se conecta al Bluetooth del coche, cambie a un perfil con timbre activo y volumen adecuado para que puedas oír el asistente, las llamadas y las indicaciones de navegación.

Para lograr este comportamiento tan cómodo, puedes combinar las opciones nativas de Android (reglas y modos de sonido), las funciones específicas de marcas como Google Pixel y Samsung y aplicaciones de automatización de perfiles, que permiten crear reglas tipo: “cuando el móvil se conecte al Bluetooth del coche, activa el perfil Coche con sonido activo”.

Ajustes básicos de sonido en Android: volumen, tono y vibración

Antes de meternos en automatizaciones, conviene dominar los ajustes de sonido básicos de Android. En la mayoría de móviles con Android 10 o superior, al pulsar un botón de volumen aparece un panel en un lateral de la pantalla desde el que puedes tocar el icono de menú para ver todos los controles.

Desde ese panel puedes regular el volumen de contenido multimedia (música, vídeos, juegos), el volumen de las llamadas de voz, el volumen del tono de llamada, el volumen de las notificaciones y el de las alarmas. Cada deslizador actúa sobre un tipo de sonido distinto y según lo que estés haciendo, Android prioriza uno u otro: por ejemplo, si estás viendo una película, los botones de volumen afectan primero al sonido multimedia.

Además, tienes la opción de dejar el móvil en modo vibración o modo silencio. Normalmente, tras pulsar volumen, verás un icono que permite cambiar entre hacer sonar, vibrar y silenciar. Si el teléfono está sonando una llamada y quieres silenciar solo ese timbre, basta muchas veces con pulsar cualquiera de los botones de volumen para parar el sonido sin cambiar el perfil general.

Funciones avanzadas de sonido en Google Pixel: adaptativo, vibración inteligente y más

Los móviles Pixel incorporan varias funciones pensadas para que el teléfono se adapte al entorno sin que tengas que estar pendiente constantemente del volumen. Una de ellas es el Sonido adaptable, que ajusta de forma sutil el volumen según el nivel de ruido ambiente.

Con el Sonido adaptable, el móvil usa el micrófono para detectar si estás en un sitio silencioso o en un entorno ruidoso y cambia el volumen del audio del dispositivo (aunque no el que sale por altavoces externos o auriculares). Está disponible desde Pixel 4a 5G hasta Pixel 7 (incluyendo Fold) y se activa en los Ajustes, en Sonido y vibración, dentro del apartado correspondiente a Sonido adaptable.

Además del sonido adaptable, los Pixel incorporan vibración de alerta adaptable (en Pixel 6a) y vibración adaptable (en Pixel 7 y posteriores). Estas opciones ajustan automáticamente la intensidad de la vibración en función del contexto: el micrófono y otros sensores del dispositivo analizan el entorno y modifican la fuerza del tono de llamada, notificaciones y alertas, de forma que puedas notarlas sin resultar excesivamente molestas.

Para gestionar estas opciones, hay que entrar en los Ajustes del teléfono, ir a Sonido y vibración, Vibración y tecnología táctil y activar las opciones de vibración adaptable o de alerta adaptable. Puedes controlar así cómo reacciona el teléfono cuando está sobre la mesa, en el bolsillo o en un entorno silencioso.

También puedes indicar que el teléfono vibre siempre en las llamadas, accediendo al menú de sonido avanzado y utilizando la opción de Vibrar para llamadas. Incluso puedes cambiar lo que ocurre cuando pulsas a la vez el botón de encendido y subir volumen (en Pixel 5a y modelos anteriores): puedes configurar que ese gesto active la vibración o que silencie el teléfono de golpe, lo cual es muy útil para cortar el sonido en una reunión o en el cine.

Reglas inteligentes en Pixel: que el móvil cambie solo de modo según la rutina

Una de las funciones más potentes de los Pixel para configurar un perfil de sonido inteligente son las Reglas. Estas permiten que la configuración cambie automáticamente en función de tu ubicación o de la red Wi‑Fi a la que te conectes, sin necesidad de aplicaciones de terceros.

Los teléfonos Pixel pueden sugerir reglas según tu rutina. Por ejemplo, si detectan que sueles silenciar el móvil al llegar al trabajo, pueden mostrar una notificación de “Sugerencia de configuración”. Desde esa notificación puedes establecer una regla sugerida para dejar el timbre en modo normal, silenciar el teléfono o activar el modo No molestar cuando se cumpla una condición.

Si prefieres configurar todo a medida, puedes crear reglas personalizadas desde Ajustes, entrando en Sistema y luego en Reglas. Allí puedes añadir una nueva regla basada en la conexión a una red Wi‑Fi concreta (por ejemplo, la de casa o la del trabajo) o en una ubicación GPS. Las acciones disponibles incluyen activar No molestar, poner el teléfono en silencio, dejarlo en vibración o configurarlo con timbre normal.

Con estas reglas puedes montar un sistema muy cómodo: por ejemplo, que el móvil se ponga en silencio cuando llegues a la oficina y que vuelva a timbrar cuando salgas y se desconecte de esa red Wi‑Fi. O que se active No molestar al llegar al gimnasio y se desactive cuando abandones esa zona. Todo esto directamente con las herramientas del sistema, sin recurrir a automatizadores externos.

Gestión del audio y cambio de dispositivo con Bluetooth

El Bluetooth juega un papel clave a la hora de configurar perfiles de sonido según dónde estés. Android permite elegir dónde se reproducen la música, los vídeos y los juegos cuando tienes varios dispositivos enlazados, como altavoces, cascos o el equipo del coche.

Desde el panel de volumen lateral puedes revisar qué dispositivo está activo para el contenido multimedia y seleccionar otro. En el panel de control del audio que bajas desde la parte superior de la pantalla también puedes ver qué se está reproduciendo en cada momento y cambiar rápidamente el accesorio de salida, seleccionando por ejemplo altavoces del móvil, auriculares Bluetooth o Pixel Buds.

Si tienes varios dispositivos Bluetooth vinculados, es posible que quieras que el sonido cambie de uno a otro de forma fluida. En dispositivos compatibles como la Pixel Tablet y ciertos auriculares, existe una función llamada Cambio de audio que permite que los cascos se conecten a varios equipos Android a la vez y salten automáticamente al que está reproduciendo contenido en ese momento.

El Cambio de audio suele estar activado de forma predeterminada, pero se puede habilitar o deshabilitar desde los ajustes de Dispositivos conectados, entrando en la configuración del accesorio y usando la opción correspondiente. Es necesario que todos los dispositivos estén sincronizados con la misma cuenta de Google para que el salto automático funcione correctamente.

Control del audio y vídeo en reproducción en Android

Además de cambiar el volumen y el dispositivo de salida, Android ofrece un panel centralizado para controlar lo que se está reproduciendo en el móvil. Deslizando desde la parte superior de la pantalla, aparece un panel de medios donde puedes pausar, retroceder, adelantar o ajustar otros parámetros de audio o vídeo.

Si tienes dos fuentes de contenido reproduciéndose a la vez (por ejemplo, Spotify y YouTube), puedes deslizar a derecha o izquierda sobre ese panel para ver cada una. En la esquina superior derecha sueles ver el nombre del accesorio de audio activo, como Altavoces o Pixel Buds, y desde ahí cambias rápidamente dónde suena lo que estás escuchando.

Esto se integra muy bien con la gestión de perfiles: aunque el teléfono cambie de modo (silencio, vibración, timbre), sigues pudiendo revisar el contenido de medios y ajustar detalles de la reproducción sin tener que entrar en cada aplicación una por una.

Cambiar tonos, notificaciones y sonidos del perfil de trabajo

Más allá del volumen, también es importante personalizar los tonos de llamada y notificación. Android te permite cambiar el tono general del sistema y, además, asignar tonos específicos a contactos concretos desde la app de Contactos, eligiendo para cada persona un sonido diferente para reconocer quién llama sin mirar la pantalla.

En el apartado de Sonido y vibración puedes configurar los tonos de notificaciones, los sonidos del teclado, los sonidos del sistema (al tocar, cargar, bloquear la pantalla) y, si tienes un perfil de trabajo habilitado, determinar sonidos independientes para ese entorno profesional. De esta forma, las alertas del correo corporativo o de las apps de empresa pueden sonar diferente de tus notificaciones personales.

También tienes la posibilidad de ajustar la entrada de transmisiones de emergencia y el tipo de alerta que generan (sonido, vibración, frecuencia), entrando en el menú de Notificaciones y luego en Alertas de emergencia inalámbricas. Así puedes asegurarte de no perder avisos importantes sin que el resto de sonidos se conviertan en un incordio.

Dolby Atmos y perfiles de sonido personalizados en Samsung y otros

En muchos dispositivos, especialmente en Samsung, existe el soporte para Dolby Atmos, que ofrece una experiencia de audio más envolvente tanto en el altavoz del teléfono como en auriculares y altavoces inteligentes externos. Esta tecnología permite crear perfiles de sonido específicos para diferentes usos.

Dentro de Dolby Atmos puedes elegir entre varios modos: un modo Audio espacial que simula que el sonido proviene de distintas direcciones para dar sensación de altura y profundidad; un modo de Audio inteligente que ajusta automáticamente la reproducción según el tipo de contenido; y perfiles predeterminados como Música, Película, Juego o Podcast.

También se ofrece un perfil Personalizado, donde puedes tocar un ecualizador gráfico para modificar graves, agudos y frecuencias intermedias a tu gusto. Además, hay opciones como Virtualizador envolvente para conseguir una sensación de sonido 3D en casi cualquier auricular estéreo, y Nivelador de volumen para mantener un volumen más constante al cambiar entre fuentes de audio.

En estos teléfonos, al conectar auriculares o un altavoz, el sistema puede recordar el perfil de sonido seleccionado para ese dispositivo, de forma que cada vez que lo enchufes o lo enlaces, se active de nuevo la misma configuración. Esto encaja perfectamente con la idea de perfiles inteligentes: tu coche, tus cascos de casa y tus auriculares de trabajo pueden tener ajustes distintos adaptados a cada situación.

Si en algún momento quieres desactivar Dolby Atmos, puedes hacerlo desde Ajustes, en la sección de Sonido y vibración, entrando en el apartado de efectos de audio o de Dolby Atmos. Algunas implementaciones incluso permiten mostrar un interruptor oculto para desactivar la función también cuando se usa el altavoz integrado del teléfono, mediante una combinación de toques en la versión del módulo.

Adapt Sound de Samsung: ajustar el audio a tu oído

Los móviles Samsung cuentan con una función muy interesante llamada Adapt Sound, pensada para personalizar el sonido en función de la capacidad auditiva de cada persona. Esta herramienta realiza una especie de test de audición rápido utilizando solo el móvil y unos auriculares, sin necesidad de aparatos adicionales.

Para acceder a Adapt Sound se suele entrar en Ajustes o Configuración, abrir el apartado de Accesibilidad y luego ir a las mejoras de audición, donde aparece la opción Adapt Sound. Desde ahí puedes indicar dónde se aplicarán las modificaciones de audio (por ejemplo, solo para llamadas o también para música y otros contenidos).

La herramienta permite escoger entre varios rangos de edad (como menos de 30 años, entre 30 y 60, y más de 60), cada uno con ajustes de volumen y ecualización distintos, pensados para compensar patrones típicos de pérdida auditiva. Si ninguno de esos perfiles te encaja, puedes lanzar un test de audición personalizado en un entorno silencioso y contestar a una serie de pitidos indicando si los escuchas o no.

Una vez terminado el análisis, el sistema te pide que indiques qué oído sueles usar para las llamadas, con el fin de afinar mejor el ajuste, y guarda el resultado como un nuevo perfil de sonido (por ejemplo, “Perfil de sonido 01”). Este perfil se puede activar o desactivar cuando quieras, o sustituirlo por uno nuevo si tus necesidades cambian.

Al estar dentro de las opciones de accesibilidad, Adapt Sound está especialmente orientado a personas con cierta discapacidad auditiva parcial, facilitando que el teléfono se use con comodidad sin necesidad de subir el volumen al máximo. En otros terminales Android existe un concepto similar con nombres como Adaptive Sound, aunque en algunos casos se refiere más a la capacidad de auriculares tipo Pixel Buds para ajustar el volumen según el ruido exterior.

Automatización avanzada con apps: Volume Scheduler, Perfil de Sonido y más

Si las funciones nativas de Android, Pixel o Samsung se te quedan cortas, puedes recurrir a aplicaciones de terceros que permiten crear perfiles de sonido programados y reglas mucho más detalladas, mezclando horarios, Bluetooth, Wi‑Fi, ubicación y calendario.

Una de estas apps es Volume Scheduler, que te deja establecer perfiles de sonido programados para que el móvil se comporte de una forma u otra a determinadas horas o días. Por ejemplo, puedes indicarle que por la noche solo suenen alarmas y llamadas importantes, mientras que el resto del día acepte todas las notificaciones.

Volume Scheduler se integra con el sistema de prioridad de Android (Do Not Disturb), pero aporta una capa extra de organización. Tras instalarla desde Google Play, la aplicación te muestra una lista de perfiles en una interfaz muy parecida a las apps de Google. Trae por defecto modos como Oficina y Casa que puedes editar y adaptar a tu rutina diaria.

Otro tipo de herramienta, como las apps de gestión de perfiles de volumen, te permite separar virtualmente el volumen del tono de llamada y el de las notificaciones (que Android suele unificar) creando perfiles “solo llamadas”, o perfiles que cambian automáticamente tras cierto tiempo para que no se te quede el móvil en silencio para siempre.

Estas aplicaciones permiten personalizar para cada perfil el volumen de llamada, notificaciones, multimedia, alarmas, si el móvil vibra o no, el estado de Bluetooth y Wi‑Fi, el brillo de pantalla, el tiempo de apagado de la pantalla, la sincronización de datos, el modo No molestar, qué contactos están en la lista de bloqueo o permitidos, e incluso el fondo de pantalla asociado para que reconozcas de un vistazo qué perfil está activo, y permiten utilizar el móvil como micrófono para grabaciones.

Muchos de estos gestores incluyen un planificador automático con el que puedes programar cambios de perfil a horas concretas (por ejemplo, activar un modo Noche a las 22:00 y Normal a las 8:00) e incluso definir semanas tipo que se repiten. También suelen ofrecer una lista de bloqueo por perfil para decidir qué llamadas entran o no en cada modo.

La parte más interesante para crear un perfil de sonido inteligente según dónde estés son las tareas y eventos basados en contexto. Algunas apps permiten, por ejemplo, activar el perfil Coche cuando el móvil se conecte al Bluetooth del vehículo, cambiar al perfil Casa al enlazar con la Wi‑Fi del hogar o habilitar el perfil Trabajo cuando el GPS detecta que estás en la oficina.

Además, suelen integrar funciones de marcación como activar o desactivar el buzón de voz o configurar desvíos de llamadas según el perfil activo. Y muchas admiten automatización desde otras apps como Tasker, AutomateIt o MacroDroid, que pueden activar o desactivar perfiles en respuesta a todo tipo de disparadores (batería baja, conexión a un dispositivo específico, lectura del calendario, etc.).

Con esta combinación, es posible conseguir configuraciones muy potentes, como por ejemplo: si el móvil se conecta al Bluetooth del coche y es entre semana por la mañana, activar un perfil Coche con sonido alto, navegación, y solo permitir llamadas de ciertos contactos favoritos; si se conecta a la Wi‑Fi de la oficina, pasar a modo silencio total salvo llamadas de emergencia; o silenciarlo automáticamente durante reuniones marcadas en tu Calendario de Google.

En definitiva, con las opciones nativas de Android, las funciones específicas de Pixel y Samsung y el apoyo de aplicaciones de automatización, es perfectamente viable tener un perfil de sonido realmente inteligente que cambie solo según dónde estés, con qué te conectes y qué estés haciendo, evitando sustos en momentos incómodos y asegurando que el Asistente de Google, las llamadas y las notificaciones importantes siempre se escuchan cuando de verdad hace falta. Comparte la información y más usuarios sabrán configurar los perfiles de sonido inteligente en su equipo.

Convierte tu tablet Android en un monitor secundario sin complicarte

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:34

Si tienes una tablet Android olvidada en un cajón, estás dejando escapar una oportunidad de oro. Con muy poco esfuerzo puedes convertirla en un monitor secundario para tu ordenador y ganar espacio de trabajo extra sin gastarte dinero en una pantalla nueva. Ideal para teletrabajar, estudiar o vigilar recursos mientras juegas.

En los últimos años nos hemos acostumbrado a trabajar con dos pantallas para ser más productivos: una para la tarea principal y otra para correos, mensajería, monitorización o documentación. Lo habitual es comprar un segundo monitor, pero si te mueves mucho, trabajas con portátil o simplemente no quieres gastar más, usar una tablet como segundo monitor es una forma muy apañada de tener esa comodidad extra en cualquier sitio.

¿Por qué merece la pena usar una tablet Android como segunda pantalla?

Muchos portátiles, sobre todo los ultrabooks, tienen pantallas pequeñas en las que es incómodo trabajar con varias ventanas a la vez. Si programas, editas fotos o vídeo, gestionas hojas de cálculo enormes o sigues clases online, un poco más de espacio de escritorio marca la diferencia entre ir fluido o estar cambiando de pestaña todo el rato.

Una tablet como monitor secundario te permite llevar tu “setup” de doble pantalla a cualquier parte: a la oficina, a un coworking, a la biblioteca o al salón de casa. Solo necesitas el portátil y la tablet, sin cargar con un monitor voluminoso ni con un bosque de cables y adaptadores.

Además, muchas tablets actuales tienen pantalla táctil de buena calidad, y en algunos casos incluso soporte de lápiz con presión. Esto abre la puerta a usarlas como tableta gráfica ligera, teleprompter, panel de control para streamings o pantalla de notas en presentaciones sin montar un despliegue enorme.

Eso sí, no todas las tablets rinden igual: una tablet moderna suele dar un resultado muy decente, mientras que modelos muy viejos o con hardware flojo pueden mostrar tirones, baja resolución o retraso en la imagen. Aun así, incluso las antiguas son un salvavidas para un uso puntual o cuando estás de viaje y necesitas salir del paso.

Formas de conectar la tablet: cable frente a WiFi

A la hora de convertir tu tablet Android en un monitor secundario, básicamente tienes dos caminos: conexión inalámbrica por red local (WiFi/LAN) o conexión física por cable USB. Cada opción tiene sus ventajas y pegas.

Cuando conectas por WiFi, PC y tablet se comunican mediante la red local. Es lo más cómodo porque no dependes de cables colgando y es compatible con casi cualquier tablet moderna. Eso sí, si la red va justa, compartes WiFi público o estás lejos del router, puedes notar lag, pequeños cortes o bajadas de calidad.

Con cable USB, la película cambia: la estabilidad y la fluidez mejoran mucho, suelen alcanzarse resoluciones más altas y la sensación se acerca más a la de un monitor de verdad. El precio a pagar es que necesitas un cable adecuado y apps que soporten conexión por USB, además de activar funciones como la depuración USB en Android en algunos casos.

En resumen, si quieres algo rápido y cómodo para curiosear, una conexión WiFi funciona bien; si tu prioridad es minimizar retrasos y tener 60 FPS estables, el cable es la opción más fiable siempre que tu hardware lo permita.

Buenas prácticas de seguridad antes de empezar

Muchas de las soluciones para usar la tablet como monitor funcionan en la práctica como escritorio remoto o proyectan todo lo que ocurre en tu PC. Eso implica que, si las configuras mal, puedes acabar exponiendo archivos sensibles o abriendo puertas innecesarias.

Antes de instalar nada, conviene que tengas claros algunos hábitos básicos: activa siempre que puedas la autenticación en dos pasos para las cuentas asociadas a estas apps, usa contraseñas robustas y distintas para cada servicio, y desconfía de soluciones raras fuera de las tiendas oficiales o webs de los desarrolladores.

Otro punto crítico es la red: intenta usar WiFi de confianza (la tuya de casa o de la oficina). Evita como puedas redes públicas sin cifrado, especialmente si vas a controlar el PC del trabajo o acceder a documentación sensible. Y revisa bien los permisos que te pida cada aplicación: concede solo lo estrictamente necesario para funcionar.

Por último, mantén tu sistema operativo, drivers de vídeo y las aplicaciones de conexión actualizados a la última versión. Muchos de los problemas de compatibilidad, resoluciones bloqueadas o fallos de conexión se resuelven actualizando.

Opciones gratuitas y nativas: Chrome Remote Desktop y Miracast

Si no quieres liarte con demasiadas herramientas, tienes varias opciones muy extendidas que permiten ver y controlar el PC desde la tablet. Algunas duplican pantalla y otras permiten usarla como extensión.

Escritorio Remoto de Chrome

Chrome Remote Desktop (Escritorio remoto de Chrome) es una solución de Google pensada para acceder al PC a distancia desde otro dispositivo. Funciona muy bien para controlar un ordenador del trabajo desde casa, consultar un archivo del PC de sobremesa mientras viajas o ayudar a alguien compartiendo pantalla.

Para usarlo necesitas Chrome en el ordenador, la extensión/escritorio remoto y la app de Android. En el PC visitas remotedesktop.google.com/access o la Chrome Web Store, instalas el componente, configuras un PIN para el acceso remoto y vinculas el equipo a tu cuenta de Google.

En la tablet instalas la aplicación Escritorio Remoto de Chrome desde Google Play, inicias sesión con la misma cuenta y seleccionas el ordenador que quieres controlar. A partir de ahí, verás su escritorio en la tablet y podrás manejarlo como si estuvieras delante, aunque con algo de retraso.

La gran limitación de esta opción es que no amplía escritorio, solo duplica. Verás lo mismo que en el monitor principal, no una pantalla adicional independiente. A cambio es gratis, relativamente sencillo de configurar y muy útil para uso esporádico.

Ten en cuenta algunos requisitos: el PC debe estar encendido y con conexión a Internet, el firewall o el antivirus no deben bloquear Chrome Remote Desktop y, si el ordenador está dentro de una red corporativa o educativa, es posible que el administrador haya restringido este tipo de acceso remoto.

Miracast para proyección inalámbrica

Otra posibilidad integrada en muchos dispositivos Windows es Miracast, una tecnología de proyección inalámbrica que permite enviar la imagen del PC a otros equipos compatibles, incluidos algunos smartphones, tablets o televisores.

Para comprobar si tu PC soporta Miracast puedes ejecutar la herramienta de diagnóstico DXDiag en Windows y guardar el informe de texto; dentro, verás una línea indicando si Miracast está disponible y con qué restricciones.

Si tu hardware cumple, el siguiente paso es emparejar por Bluetooth el PC con el dispositivo receptor y, desde la configuración de Pantalla en Windows, usar la función de proyección inalámbrica. De nuevo, influyen la calidad del WiFi y la distancia al router: cuanto peor sea la conexión, mayor será el retraso y la probabilidad de cortes.

Miracast es cómodo para enviar vídeo o presentaciones a una tablet o TV, y también puedes aprovecharlo como monitor secundario básico. Eso sí, la calidad y la estabilidad dependen mucho del entorno, y no todas las tablets Android admiten Miracast como destino de forma nativa, por lo que a veces necesitarás apps específicas.

Las mejores apps para convertir tu tablet en monitor secundario

Más allá de las soluciones nativas, la forma más flexible de aprovechar tu tablet como segunda pantalla pasa por instalar aplicaciones especializadas en ambos dispositivos: una parte servidor en el PC y otra cliente en la tablet.

La mayoría permiten elegir si quieres duplicar o extender escritorio, conectar por WiFi o por USB, y ajustar resolución, calidad y tasas de refresco. Algunas son totalmente gratuitas, otras freemium y otras de pago único o suscripción.

Spacedesk: gratuito, versátil y muy popular

Spacedesk es probablemente una de las opciones más conocidas para usar un Android como monitor extra en Windows. Funciona desde Windows 8.1 en adelante y tiene app cliente para Android, iOS e incluso acceso vía navegador HTML5 en dispositivos con un browser moderno.

En el PC instalas el driver/servidor de Spacedesk desde su web oficial. En la tablet descargas la app cliente desde Google Play. Es importante que ambos dispositivos estén conectados a la misma red local (WiFi o LAN) para que se detecten.

Una vez instalado todo, abres Spacedesk en el ordenador, luego en la tablet, y esta reconocerá al instante el equipo disponible en la red. Tocas para conectar y automáticamente Windows detecta la tablet como monitor adicional; desde la configuración de pantalla puedes elegir si quieres duplicar, ampliar o usar solo la pantalla secundaria.

Spacedesk permite conectar varias pantallas a la vez y montar incluso paredes de monitores con un mismo PC, lo que lo hace interesante también en entornos de cartelería digital o eventos. En redes rápidas funciona razonablemente bien, aunque por WiFi suele haber un cierto retraso y algo de sensación de lentitud, especialmente con vídeo o contenido en movimiento.

Si optas por conexión inalámbrica, lo más sensato es dedicar la tablet a tareas estáticas: hojas de cálculo, documentos, navegador, chats o monitorización de hardware. Para vídeo fluido o juegos, mejor un método por cable o un monitor clásico.

La aplicación es gratuita (al menos hasta finales de 2025 según anuncian), por lo que es ideal si buscas algo funcional sin gastar dinero.

Splashtop Wired XDisplay: máxima fluidez por USB

Si priorizas la experiencia y te da igual usar cable, Splashtop Wired XDisplay es de las soluciones que más se acercan a un monitor de verdad. Como su nombre indica, funciona exclusivamente mediante USB, nada de WiFi.

El proceso es sencillo: instalas el software de escritorio para Windows o macOS desde la web de Splashtop, activas la depuración USB en tu tablet Android si lo requiere, conectas el cable USB apropiado y abres la app en la tablet. La conexión es casi inmediata y la sensación, especialmente a 60 FPS y Full HD, es muy estable y fluida.

Además, Splashtop Wired XDisplay es compatible tanto con Android como con iPad/iPhone, y requiere versiones bastante antiguas como mínimo (Android 4.0 / iOS 7.0), de modo que muchos dispositivos viejos también entran en juego. En PC funciona desde Windows 7 y en Mac desde OS X 10.9.

La app de Android tiene una versión gratuita limitada a sesiones de 10 minutos, que sirve para probar qué tal va en tu equipo. Si te convence, la versión completa cuesta alrededor de 7,49 € en pago único, sin suscripciones recurrentes.

Splashtop (escritorio remoto general)

Además de Wired XDisplay, Splashtop tiene soluciones generales de escritorio remoto para Windows, macOS, Android e iOS. Con ellas puedes controlar por completo tu PC desde la tablet, aprovechar la pantalla táctil e incluso gestionar varios equipos.

La filosofía es la habitual: instalas el programa en el PC, creas una cuenta con Splashtop, instalas la app correspondiente en la tablet y te aseguras de que ambos estén en la misma red (o configuras el acceso remoto a través de Internet, según el plan). Desde el menú de seguridad del cliente de escritorio puedes definir contraseñas para reforzar la protección.

La parte menos atractiva es que no todas las funciones son gratuitas. Algunas modalidades de uso, especialmente las pensadas para acceso remoto profesional, requieren suscripción. A cambio, ofrecen buena calidad de imagen y una gran compatibilidad de plataformas.

Duet Display y Duet Air: enfoque premium y modo dibujo

Duet Display nació en el ecosistema Apple para usar un iPad como segunda pantalla de Mac, pero con el tiempo se ha extendido también a Windows y Android. Si tienes una tablet Android de gama media o alta, es una candidata interesante.

Con Duet puedes extender o reflejar la pantalla de un PC o Mac en tu tablet, con soporte para conexión por cable o por WiFi, según la modalidad. Destaca por ofrecer muy buena calidad de imagen y poco retardo, y en algunas versiones añade modos de dibujo para utilizar la tablet como tableta gráfica con apps como Photoshop.

Sin embargo, tiene dos inconvenientes claros: no es gratuita y la configuración no siempre es trivial. Necesitarás instalar el software en el ordenador, iniciar sesión con usuario de Duet, instalar un driver específico en Windows y asegurarte de que el sistema reconoce bien la tablet. En máquinas con drivers antiguos, puede que la reconozca como monitor genérico y limite la resolución a 1024×768 hasta que actualices todo.

En Android suele funcionar bajo modalidad de suscripción (por ejemplo, Duet Air) y ofrecen periodos de prueba de unos días para que valores si te compensa. Si tu prioridad es latencia muy baja y uso intensivo como herramienta de trabajo, puede merecer la pena la inversión.

SuperDisplay: segunda pantalla y tableta gráfica en uno

SuperDisplay es una app centrada en Windows que convierte tu tablet Android en un monitor externo de alto rendimiento con 60 FPS y, además, en una especie de tableta gráfica con sensibilidad a la presión.

Funciona tanto por USB como por WiFi, aunque muchos usuarios coinciden en que la experiencia más estable se consigue vía cable. Admite lápices como el Samsung S Pen, lo que permite dibujar directamente sobre la tablet con presión, perfecto para ilustradores y diseñadores.

Para usarla, descargas la app desde Google Play, luego el cliente de Windows desde su web. Instalado todo, abres primero en la tablet y después en el PC, y sigues las instrucciones para conectar (por WiFi introduciendo IP o por cable, si tu configuración lo permite).

SuperDisplay ofrece tres días de prueba gratuitos para comprobar compatibilidad y rendimiento en tu equipo. Después, la licencia ronda los 8-9 € como pago único. Solo soporta Windows 10 oficialmente, aunque muchos la han usado con éxito también en Windows 11.

Deskreen: ideal para tablets muy antiguas

Deskreen es una propuesta distinta: en lugar de depender de una app específica en la tablet, se apoya en el navegador web del dispositivo. Eso lo hace perfecto para tablets ancianas que ya no tienen acceso a la tienda o cuyos sistemas están desfasados.

El requisito en el lado del PC es muy modesto: basta con un procesador de dos núcleos y unos 250 MB de RAM libre. Está disponible para Windows, macOS y Linux. Al instalarlo en el ordenador, se genera un enlace o código QR que debes abrir desde la tablet, simplemente con el navegador.

Escaneas el código QR con la cámara de la tablet (o introduces la dirección manualmente), y Deskreen te mostrará el dispositivo que se quiere conectar. Aceptas en el PC y puedes elegir si compartes toda la pantalla o solo una aplicación. Funciona tanto en modo espejo como ampliando escritorio, según cómo lo configures en tu sistema operativo.

Es una solución gratuita, abierta y muy flexible, con el único requisito de una red local decente y un navegador relativamente moderno en la tablet.

Otras herramientas a tener en cuenta

Además de las anteriores, existen varias apps de pago o mixtas que pueden encajar en casos concretos, sobre todo si usas también dispositivos Apple o buscas funciones específicas.

Por ejemplo, Air Display y iDisplay empezaron como herramientas para extender pantalla con iPad y Mac, y hoy han ido ampliando compatibilidad, incluyendo soporte para algunos dispositivos Android. Su punto fuerte está en el cuidado de la experiencia con equipos de Apple y en la posibilidad de usar varias pantallas a la vez.

En el ámbito de monitores de recursos y paneles auxiliares destaca Pitikapp, una app que permite tener en la tablet un centro de monitorización del PC: consumo de CPU, GPU, temperatura, etc. Se instala tanto en Windows como en la tablet y requiere que ambos estén en la misma WiFi para recibir los datos.

Funciones especiales en tablets Samsung y ecosistemas Apple

Si tienes una Galaxy Tab relativamente moderna de gama alta, Samsung incluye herramientas propias para usar la tablet como segunda pantalla sin apps de terceros, siempre que el PC ejecute Windows 10 (versión 2004 o superior) o Windows 11.

En modelos como la Tab S7 y Tab S8 con One UI 3.1 o posterior, puedes abrir el panel de accesos rápidos y tocar en «Segunda pantalla». Ahí eliges si quieres priorizar ilustración/videojuegos (más fluidez) o vídeo (más estabilidad). Luego, en el PC, pulsas Windows + K para abrir el menú Conectar y seleccionas tu tablet Samsung de la lista.

En cuestión de segundos tendrás la imagen del PC en la tablet, con la opción de expandir o duplicar escritorio desde la configuración de pantalla. Cuando termines, usas el botón de desconexión que aparece en la barra de la tablet.

En el ecosistema Apple, el equivalente sería usar un iPad como segunda pantalla de un Mac mediante Sidecar, integrado en macOS. No es Android, pero si manejas ambos mundos es útil saber que existe esta función nativa sin necesidad de apps externas.

¿Y los cables HDMI directos? Limitaciones importantes

Es frecuente preguntarse por qué no podemos simplemente conectar un cable HDMI del PC a la tablet y que esta actúe como monitor, igual que hacemos con una TV. La razón es que las tablets Android, en general, no están diseñadas como pantallas con entrada de vídeo.

Los puertos USB-C de muchos móviles y tablets pueden sacar vídeo (modo DisplayPort Alt o similares) hacia un monitor externo, pero no suelen aceptar vídeo entrante. Por tanto, si conectas el PC al USB-C de la tablet, esta no sabrá qué hacer con la señal.

Para transmitir imagen al dispositivo Android necesitas una capa de software que actúe como emisor y receptor, enviando datos de vídeo a través de USB o de la red. De ahí que todas las soluciones pasen por apps tipo Spacedesk, Splashtop, Duet, etc., en lugar de simples cables “mágicos”.

También hay adaptadores HDMI a USB pensados para capturar vídeo (tarjetas de captura), pero eso ya entra en otro terreno más complejo, con su propio consumo de recursos y latencia, y no es la solución típica para un uso de escritorio diario.

Ventajas y desventajas reales de usar una tablet como monitor

Usar una tablet como segunda pantalla es una idea muy atractiva, pero no es la panacea. Conviene tener claras tanto las ventajas como las limitaciones para decidir si te compensa o te sale más a cuenta comprar un monitor pequeño.

Ventajas principales

La primera ventaja es la portabilidad absoluta: una tablet pesa poco, cabe en cualquier mochila y la puedes colocar donde quieras con un soporte barato. Así puedes replicar tu sensación de doble monitor en viajes, reuniones o incluso en el sofá.

La segunda es que aprovechas hardware que ya tienes. En lugar de gastar en un monitor adicional, reutilizas un dispositivo que quizá estaba cogiendo polvo. Si el presupuesto es ajustado o simplemente no quieres llenarte de trastos, es una forma muy eficiente de estirar tus recursos.

También ganas más espacio para multitarea. Puedes dejar la pantalla principal para el trabajo “serio” y mover a la tablet el correo, el chat del equipo, documentación, un navegador con referencias, el panel de Twitch si haces streaming o la monitorización de temperaturas y rendimiento del PC.

Además, el tacto de la pantalla y, en algunos modelos, el lápiz digital aportan posibilidades interesantes: anotar en directo mientras presentas, dibujar en Photoshop o Krita, firmar documentos o usar la tablet como teleprompter en presentaciones y vídeos.

Desventajas y límites que debes valorar

La cara poco amable está en el tamaño reducido respecto a un monitor convencional: aunque haya tablets grandes, no es lo mismo trabajar con 10-11 pulgadas que con 24. Para ciertos trabajos (edición de vídeo detallada, maquetación compleja, etc.) puede hacerse incómodo.

La resolución y la calidad del panel también pueden quedarse cortas frente a un buen monitor IPS o VA. Muchas tablets de gama baja tienen resoluciones modestas o colores menos precisos, y algunas apps de segunda pantalla limitan la resolución o la tasa de refresco para evitar lag, lo que se nota en textos menos nítidos.

En ergonomía tampoco es ideal: una tablet apoyada sobre la mesa o en un soporte improvisado no siempre queda a la altura de los ojos, lo que puede provocar molestias de cuello y espalda si trabajas muchas horas así. Un monitor permite ajustes de altura, inclinación y soportes VESA más serios.

Otro punto delicado es la distracción potencial. Si no filtras qué apps tienes abiertas, acabas con WhatsApp, redes sociales y notificaciones a la vista en la pantalla secundaria, restando foco al trabajo. Es buena idea limitar en la tablet las apps abiertas al uso que quieras darle como monitor.

Por último, no olvides la batería: si usas conexión WiFi y brillo alto, muchas tablets se descargan rápido. Si vas a usarla durante largas jornadas, conviene tenerla enchufada o usar conexión por cable, que a veces también carga el dispositivo mientras transmite datos.

Cuándo compensa usar una tablet y cuándo mejor un monitor

Después de ver todas las opciones, puede surgir la pregunta clave: ¿merece la pena tirar con una tablet o compro un segundo monitor?. La respuesta depende del uso que vayas a darle.

Si vas a trabajar puntualmente con doble pantalla, viajas mucho, cambias de sitio a menudo o no tienes espacio en la mesa para otro monitor, la tablet es una solución muy cómoda y barata. Para tener el correo, un PDF, el chat o gráficas de monitorización a la vista, cumple de sobra.

En cambio, si tu idea es montar una configuración de dos monitores fija para todo el día, con muchas horas seguidas frente al ordenador, lo razonable es invertir en un monitor de verdad: más grande, más cómodo a nivel ergonómico y con mejor calidad de imagen. La tablet puede seguir siendo tu tercera pantalla para cosas específicas.

Donde la tablet brilla especialmente es en situaciones mixtas: teletrabajo desde la cocina o el salón, estudiantes que compaginan clases online y apuntes, creadores de contenido que quieren el chat o las herramientas auxiliares fuera de la pantalla principal, presentaciones donde una segunda pantalla como teleprompter marca la diferencia, o gamers que quieren vigilar Discord, OBS o el streaming mientras juegan.

Al final, con todas las apps y métodos que existen —desde Chrome Remote Desktop o Spacedesk hasta Splashtop Wired XDisplay, SuperDisplay, Duet, Deskreen, Miracast o las funciones nativas de Samsung— tienes un abanico enorme para reciclar tu tablet Android como monitor secundario y adaptarlo a lo que realmente necesitas, ya sea por WiFi, por cable, duplicando o extendiendo escritorio, y con más o menos inversión según el nivel de calidad que busques. Comparte este tutorial y ayuda a otros a convertir su tablet en un monitor secundario.

Aprovecha el NFC del móvil más allá de pagar con él

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:30

En las próximas líneas vas a ver qué es exactamente el NFC, cómo funciona y todos los usos prácticos que puedes darle hoy en día en tu móvil, en otros dispositivos y en tu día a día. Verás también las diferencias con otras tecnologías inalámbricas, cómo activarlo en Android y iPhone, qué riesgos de seguridad tiene realmente y cómo blindarte para usarlo con tranquilidad.

¿Qué es el NFC y cómo funciona?

Las siglas NFC vienen de Near Field Communication o Comunicación de Campo Cercano. El nombre ya da una buena pista: es una tecnología inalámbrica de corto alcance que permite que dos dispositivos intercambien datos simplemente acercándolos unos centímetros, sin cables y sin necesidad de emparejamientos complicados.

El NFC deriva directamente de la tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia), la misma que se usa en muchos abonos de transporte, tarjetas de acceso a edificios o sistemas de alarma de tiendas. Sobre esa base se diseñó un estándar pensado para dispositivos inteligentes, sobre todo móviles, aprobado en 2003 y que opera en la banda de los 13,56 MHz.

Cuando acercas dos dispositivos compatibles, se crea un campo electromagnético por inducción entre ambos. A través de ese campo se produce el intercambio de información, con una tasa de transferencia que puede llegar a los 424 Kbps. No es una velocidad alta si la comparas con Wi‑Fi o incluso con Bluetooth, por eso se usa sobre todo para identificación, validación y tareas rápidas más que para enviar grandes archivos.

Una de las ventajas clave es que la conexión se establece prácticamente al instante y sin emparejamiento manual. No tienes que buscar dispositivos ni introducir códigos PIN: acercas móvil y terminal, y en cuestión de uno o dos segundos se completa la operación, por ejemplo un pago contactless.

Alcance limitado de los NFC

El alcance es muy limitado: hablamos de unos 10 – 15 centímetros como máximo. Esto, que puede parecer una pega para comunicaciones a distancia, es precisamente uno de sus puntos fuertes en seguridad, porque obliga a un gesto deliberado de acercar los dispositivos para que pase algo, y complica mucho la manipulación remota.

La tecnología NFC puede trabajar en dos modos principales de funcionamiento que conviene tener claros:

  • Modo activo: los dos dispositivos generan su propio campo electromagnético. Es el caso típico de dos móviles intercambiando datos o un móvil acercándose a un TPV que también tiene alimentación.
  • Modo pasivo: solo uno de los dispositivos genera el campo, y el otro se alimenta de él para poder comunicarse. Es lo que ocurre con una tarjeta contactless o una etiqueta NFC sin batería cuando la acercas al lector.

Como toda comunicación por radiofrecuencia, existe la posibilidad de que alguien intente leer lo que se transmite. El hecho de que requiera tanta cercanía reduce mucho el riesgo, pero si acercas el móvil o una tarjeta a un lector manipulado es técnicamente posible clonar datos o intentar usos fraudulentos. Más adelante verás cómo minimizar estos riesgos.

Diferencias entre NFC y Bluetooth

Es habitual confundir NFC con Bluetooth porque ambas son tecnologías inalámbricas, pero se diseñaron con objetivos diferentes y se comportan de forma muy distinta en la práctica.

El NFC está pensado para tareas instantáneas a muy corta distancia y con un consumo mínimo. No necesitas emparejar nada ni mantener la conexión en el tiempo: acercas, haces la operación y te olvidas.

Bluetooth, en cambio, está orientado a conexiones continuas a mayor distancia (varios metros sin problemas) y a un intercambio de datos más sostenido, por ejemplo para enviar música de forma constante a unos auriculares o para conectar mandos inalámbricos. Requiere un emparejamiento previo y consume más batería.

En muchos casos, lo ideal es usar NFC como “disparador” y Bluetooth como canal de datos. Por ejemplo, algunos altavoces y auriculares permiten que, al acercar el móvil (NFC), se complete automáticamente el emparejamiento Bluetooth sin que tengas que buscar el dispositivo manualmente.

Usos del NFC en el móvil y en el día a día

Una vez entendido lo básico, vamos a lo que realmente interesa: para qué sirve el NFC en pleno 2026 y qué puedes hacer con él tanto en el móvil como en otros dispositivos de casa o del trabajo.

Pagos móviles y tarjetas contactless

El uso estrella, el que ha popularizado el NFC entre el gran público, es el pago sin contacto con el móvil, el reloj o la tarjeta. Prácticamente cualquier TPV moderno admite ya pagos contactless con tarjetas con chip EMV, smartphones y wearables.

En este escenario, el terminal de pago actúa como lector NFC y tú acercas el dispositivo que hace de tarjeta: puede ser el móvil con Google Pay, Apple Pay o la app de tu banco, un smartwatch compatible o la propia tarjeta física. En unos cinco centímetros o menos se establece la comunicación y se envían los datos necesarios para autorizar la transacción.

También puedes usar NFC para sacar dinero del cajero sin introducir la tarjeta. Solo tienes que seleccionar en tu móvil la tarjeta asociada a ese banco (desde Google Pay, Apple Pay u otra app), acercarlo al lector contactless del cajero y, a partir de ahí, seguir los pasos de siempre (PIN, importe, etc.). Es como si hubieras metido la tarjeta, pero usando el teléfono.

En un entorno profesional, la tecnología NFC de pagos móviles es especialmente útil para negocios físicos, tiendas pop-up, restauración, taxis o servicios a domicilio. Con un simple lector NFC o incluso con un iPhone o Android que soporte pagos, se pueden aceptar tarjetas y e‑wallets sin TPV tradicional, reduciendo costes y agilizando el cobro.

Abonos de transporte e identificación

Otro ámbito en el que el NFC está totalmente integrado es el del transporte público y el control de accesos. Muchos abonos y tarjetas de transporte llevan un chip NFC que se valida acercándolo al torno o a la máquina lectora, y cada vez más ciudades permiten usar directamente el móvil como abono.

En estos casos, tu smartphone se convierte en una tarjeta de transporte virtual. Basta con abrir la app correspondiente (si el sistema lo exige), acercar el móvil al lector del metro, bus o tren y esperar al pitido de validación. Es un ejemplo claro de cómo el NFC sustituye plásticos físicos y simplifica la experiencia.

Lo mismo ocurre con tarjetas de acceso a edificios, oficinas o parkings. Si el sistema de control está basado en NFC, es perfectamente posible que, en lugar de una tarjeta dedicada, llegues a usar el móvil como credencial, o que combines ambos sistemas según te convenga.

Intercambio de datos y sincronización de dispositivos

Aunque no es su uso más extendido, el NFC también permite compartir pequeños datos entre dispositivos cercanos: contactos, enlaces, información de eventos o incluso archivos, si la implementación del fabricante lo soporta.

En algunos Android, era posible usar funciones de tipo Android Beam para enviar archivos acercando simplemente los móviles. El proceso consistía en abrir el archivo, juntar los dos teléfonos por la parte trasera, esperar a la vibración o sonido de confirmación y autorizar la transferencia. Hoy esa función clásica ha dado paso a sistemas como Nearby Share (o su evolución), pero la filosofía de usar el acercamiento como gesto de inicio sigue vigente.

En el ecosistema Apple, el NFC está mucho más restringido, de modo que para compartir archivos entre iPhone, iPad y Mac lo habitual es usar AirDrop, que internamente combina Bluetooth y Wi‑Fi Direct pero no depende del NFC del dispositivo.

Donde sí brilla el NFC es en la sincronización instantánea de accesorios. Muchos altavoces, barras de sonido, auriculares o cámaras permiten emparejarse con el móvil con solo acercarlo, ahorrándote la búsqueda manual del dispositivo por Bluetooth y eliminando bastante fricción en la configuración inicial.

Automatización con etiquetas NFC

Una faceta menos conocida, pero muy potente, es la posibilidad de automatizar tareas usando etiquetas NFC programables. Estas etiquetas son pequeños chips, a menudo en forma de pegatina o llavero, que puedes configurar con determinadas acciones.

Por ejemplo, puedes escribir en una etiqueta la configuración de tu Wi‑Fi para que cualquier invitado se conecte acercando el móvil, sin tener que dictarle una contraseña interminable. En Android se puede hacer fácilmente con apps como NFC Tools, donde introduces el SSID y la clave, grabas la etiqueta y la pegas cerca del router.

También puedes usar etiquetas NFC para cambiar ajustes del móvil de forma automática: una en la mesilla de noche que ponga el teléfono en modo silencio y active el modo noche, otra en el coche para activar el Bluetooth y la navegación, o una en la oficina que active el modo vibración y conecte a la Wi‑Fi del trabajo. Solo hay que acercar el dispositivo y la acción se ejecuta sin que tengas que tocar nada más.

Abrir puertas, coches y garajes

La idea de usar el móvil como llave ya es una realidad en muchos entornos. Gracias al NFC, es posible abrir la puerta de casa, el portal, el garaje o incluso el coche si cuentas con el hardware adecuado.

En el caso del automóvil, fabricantes como BMW, Audi, Mercedes-Benz o Hyundai ya permiten, en determinados modelos, usar el smartphone como llave digital, tanto en Android (desde versiones recientes como Android 12) como en iPhone. El concesionario configura tu vehículo y asocia tu móvil para que puedas abrir y arrancar acercándolo a las zonas habilitadas.

Algo similar ocurre con las cerraduras inteligentes y motores de garaje compatibles con NFC. Puedes instalar un dispositivo que actúa de lector en la puerta o en el cuadro de mandos del garaje, programarlo con un código de acceso, y luego usar el smartphone (o una tarjeta NFC) para abrir solo con acercarlo. Además, muchos de estos sistemas permiten gestionar permisos temporales o permanentes para familiares, amigos o empleados.

Acceso rápido a información y marketing

Al igual que los códigos QR, el NFC se utiliza cada vez más para mostrar información adicional al acercar el móvil. En museos, ferias, carteles publicitarios, etiquetas de productos o stands, se pueden colocar etiquetas NFC que contienen enlaces, descripciones, vídeos o formularios.

En un comercio, por ejemplo, puedes tener un cartel con una etiqueta NFC que lleve directamente al usuario a una página de producto, a una promoción o a la ficha de un servicio. El usuario solo tiene que acercar el teléfono, sin abrir la cámara ni escanear nada, lo que hace el proceso muy cómodo y casi “mágico”.

Otros usos curiosos a nivel doméstico

Aunque todavía no es algo masivo, el NFC se está empezando a usar también para cargar pequeños dispositivos de muy bajo consumo, como algunas pulseras inteligentes. La carga es muy lenta, por lo que no es viable para móviles o tablets, pero deja la puerta abierta a accesorios diminutos que se alimenten directamente del campo NFC.

En la industria, esta misma tecnología se aprovecha para gestionar inventarios, seguimiento de activos y logística, ya que cada etiqueta NFC puede almacenar información relevante sobre un producto o lote, y actualizarse a medida que va avanzando en la cadena.

NFC en relojes y otros dispositivos

Más allá del móvil, el NFC se ha colado en todo tipo de gadgets. Un buen ejemplo son los smartwatches con NFC, que funcionan como cartera en la muñeca. Modelos como Apple Watch, Samsung Galaxy Watch o Fitbit Versa permiten pagar acercando el reloj al terminal de cobro usando Apple Pay, Samsung Pay o Fitbit Pay.

La experiencia es muy cómoda: no necesitas sacar el móvil ni la cartera, basta con desbloquear el reloj si hace falta, acercarlo al TPV y esperar el pitido de confirmación. En situaciones como hacer deporte, llevar bolsas o ir en transporte público, este tipo de pagos son especialmente prácticos.

Además, algunos wearables y accesorios aprovechan el NFC para facilitar el emparejamiento con auriculares, altavoces o incluso otros relojes. El gesto de acercar y que todo se configure solo encaja muy bien con este tipo de dispositivos pequeños, donde navegar por menús complicados resulta pesado.

También hay tablets y portátiles que integran NFC o lo añaden mediante lectores externos. En estos casos se suele usar para leer tarjetas, etiquetas o para permitir pagos o accesos desde el propio equipo, conectando por USB o Bluetooth un pequeño lector NFC.

Cómo activar y usar NFC en tu móvil

La forma de activar el NFC depende del sistema operativo y del fabricante, pero en general es un proceso sencillo. Lo importante es saber si tu móvil lo tiene y dónde se enciende o se apaga.

Activar NFC en Android

En la gran mayoría de móviles Android actuales de gama media y alta, el chip NFC viene integrado. Solo los modelos más antiguos o muy básicos suelen prescindir de él para ahorrar costes.

Para comprobarlo, lo habitual es ir a Ajustes y buscar en el apartado de conexiones. Según la capa de personalización, los pasos suelen ser algo como:

  • Entrar en “Dispositivos conectados” o “Conexiones”.
  • Abrir “Preferencias de conexión”, “Más conexiones” o similar.
  • Buscar el menú de NFC o Pagos NFC / Pagos contactless y activar el interruptor.

También es frecuente encontrar un icono de NFC en la cortina de ajustes rápidos, desde donde puedes activarlo o desactivarlo sin entrar en menús. Algunos fabricantes lo dejan siempre activo por defecto, precisamente porque su consumo es muy bajo.

Dentro de ese menú de NFC suele haber un apartado de “Pagos contactless” para elegir qué app se usará por defecto a la hora de pagar (Google Pay, app del banco, etc.). Ahí puedes cambiar la aplicación principal si trabajas con varias.

Si aún así tienes dudas de si tu teléfono es compatible, existen apps como NFC Check que, al abrirlas, te indican automáticamente si el dispositivo tiene NFC y si está encendido.

Activar NFC en iPhone

En el caso de Apple, la situación es distinta. Todos los iPhone desde el iPhone 6 incorporan NFC, pero iOS no permite al usuario activarlo o desactivarlo manualmente para casi nada.

Apple gestiona el chip de forma automática y muy restringida: básicamente lo usa para Apple Pay y, en modelos más recientes, para algunas lecturas de etiquetas o funciones específicas, pero no vas a encontrar en Ajustes un botón de “NFC” como en Android.

Eso significa que, mientras tengas configurado Apple Pay y un modelo compatible, el NFC se activará cuando lo requiera el sistema o la app, sin que tengas que preocuparte de encender nada. Para el resto de usos más “frikis” (automatización avanzada, etc.), el control sigue siendo bastante limitado comparado con Android.

Seguridad y ataques relacionados con NFC

Una de las grandes preguntas que surgen cuando se habla de pagar con el móvil o con el reloj es si NFC es realmente seguro y qué pasa si alguien intenta aprovecharse de esta tecnología para robar datos o dinero.

De base, el NFC tiene dos caras: por un lado, no requiere autenticación en la propia capa de radio (si dos dispositivos están en rango y uno actúa como lector, puede iniciar una comunicación); por otro, su alcance ridículo obliga a que haya un acercamiento físico muy claro.

La ausencia de autenticación a nivel de protocolo podría permitir situaciones en las que un lector malicioso se acerque lo suficiente a tu móvil o tarjeta y lea información o intente iniciar una operación. En teoría, podría usarse para todo tipo de ataques, desde clonación hasta activación de malware, si el dispositivo está comprometido.

En la práctica, los fabricantes y los bancos han puesto varias capas por encima para reducir drásticamente estos riesgos. Para los móviles es necesario que el terminal esté desbloqueado para realizar pagos, y muchas veces hace falta autenticarte con PIN, huella o reconocimiento facial antes de que el NFC se active para cobros.

¿Cómo funcionan las Apps de pago?

Las apps de pago más conocidas (Google Pay, Apple Pay, Samsung Pay, etc.) usan sistemas de tokenización, que consisten en sustituir los datos reales de tu tarjeta por identificadores únicos para cada dispositivo o incluso para cada transacción:

  • En Apple Pay, los datos de tu tarjeta se cifran y envían a los servidores de Apple, que a su vez los reenvían cifrados a la entidad de pago. Esta genera un número de cuenta único (token) asociado a tu tarjeta, que se almacena cifrado en un área segura del iPhone o el Apple Watch. Cuando pagas, lo que viaja es ese token, no tu número real de tarjeta.
  • En Google Pay y sistemas similares se aplica una lógica parecida de números de tarjeta virtuales, a veces apoyada en tecnologías como Host Card Emulation (HCE), donde parte de la gestión se hace en la nube con fuertes algoritmos de cifrado.

Esto implica que ni el comercio ni el TPV ven tu número de tarjeta real, y que un atacante que “escuchase” la comunicación obtendría un dato inútil fuera de contexto.

Aun así, como cualquier tecnología inalámbrica, existen ataques teóricos y prácticos sobre NFC: desde lectores ocultos en lugares concurridos, hasta dispositivos infectados con malware que intentan activar operaciones al acercarse a otros. Su incidencia real es muy baja comparada con otros ataques, pero es bueno tenerlos en mente.

Riesgos al usar NF

Para minimizar riesgos al usar NFC en tu móvil puedes seguir algunas recomendaciones sencillas:

  • Configura que solo funcione con la pantalla desbloqueada, de manera que un lector no pueda iniciar nada mientras el móvil está en el bolsillo bloqueado.
  • Activa el NFC solo cuando lo necesites, al menos en entornos poco confiables o si eres especialmente cuidadoso. En Android se puede hacer desde los ajustes rápidos.
  • Instala solo apps de pago y de NFC de fuentes oficiales (Google Play, App Store) y evita aplicaciones sospechosas que pidan permisos excesivos.
  • Mantén el sistema operativo y las apps actualizados, ya que muchos parches de seguridad corrigen vulnerabilidades relacionadas con comunicaciones inalámbricas.
  • Pasa un antivirus o herramienta de seguridad de vez en cuando en tu Android para descartar malware que pueda intentar abusar del NFC.

Si quieres rizar el rizo, puedes usar fundas o carteras con protección RFID/NFC para las tarjetas físicas, de modo que no respondan a lectores no deseados, y desactivar la opción de pagos contactless en las tarjetas si tu banco lo permite y no la necesitas.

Ventajas clave de usar NFC

Vistas todas sus aplicaciones, se entiende por qué el NFC está tan extendido. Sus principales ventajas, tanto para usuarios como para negocios, se pueden resumir en varios puntos:

Comodidad: pagos rápidos, accesos sin sacar tarjetas, conexión inmediata a dispositivos y Wi‑Fi, automatizaciones con un toque… todo esto reduce pasos y ahorra tiempo en gestos que repetimos cada día.

Menos fricción en la experiencia de compra: al pagar con móvil o reloj, los clientes evitan introducir la tarjeta en el TPV y teclear el PIN en muchas operaciones, lo que agiliza colas y mejora la satisfacción en tiendas, restaurantes o servicios.

Seguridad reforzada en pagos digitales: la tokenización, el cifrado, la exigencia de desbloquear el dispositivo y las capas de autenticación biométrica hacen que los pagos con NFC sean, a efectos prácticos, más seguros que la banda magnética y muy competitivos frente al chip EMV tradicional.

Popularidad y adopción creciente: en Europa, los pagos contactless ya son norma en multitud de países, y el efectivo va perdiendo peso. Aceptar NFC supone estar alineado con cómo la mayoría de la gente quiere pagar ahora mismo.

Costes contenidos para los negocios: aceptar pagos NFC no suele encarecer las comisiones respecto a las tarjetas clásicas, y en muchos casos ni siquiera hace falta un TPV físico voluminoso, basta con un móvil con la app adecuada.

Si aprovechas bien el NFC en el móvil, en relojes o en otros dispositivos, puedes convertir un simple chip “olvidado” en un aliado clave para pagar, identificarte, automatizar tareas y conectar tu entorno con un gesto tan simple como acercar el teléfono unos centímetros. Comparte esta información y otros usuarios sabrán del tema.

Trucos para acelerar y estabilizar la conexión Bluetooth en Android

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 22:36

Si usas auriculares inalámbricos, altavoces Bluetooth o compartes Internet desde tu móvil, seguro que alguna vez has pensado que la conexión va lenta o se corta más de la cuenta. Aunque el Bluetooth está pensado para ser sencillo, cuando se complica puede llegar a ser bastante desesperante. La buena noticia es que hay varios trucos para acelerar la conexión Bluetooth en móviles Android y hacerla más estable, tanto para datos como para audio.

En las siguientes líneas vamos a ver con calma cómo funciona esta tecnología, qué límites reales tiene de velocidad, qué cosas del entorno pueden estar fastidiando tu señal y, sobre todo, qué ajustes y cambios puedes hacer en tu Android y en el resto de dispositivos para conseguir una conexión Bluetooth más rápida, estable y con menos cortes, usando herramientas del propio sistema y algunas ideas extra.

¿Cómo funciona realmente el Bluetooth en tu móvil?

Antes de ponernos a tocar ajustes como locos, viene bien entender por encima cómo trabaja el Bluetooth en Android, porque así sabrás qué puedes mejorar y qué está limitado por la propia tecnología.

El Bluetooth es un sistema de comunicación por radio de corto alcance, diseñado hace décadas para conectar dispositivos próximos sin necesidad de cables. Funciona en la banda de 2,4 GHz, la misma que usan muchas redes WiFi, algunos ratones y teclados inalámbricos y otros aparatos domésticos, de ahí que las interferencias sean tan habituales.

Con el paso de los años han salido distintas versiones de Bluetooth (2.0, 3.0, 4.x, 5.x…) que han ido mejorando en velocidad, consumo de energía y estabilidad. En la práctica, esto significa que no es lo mismo conectar un móvil moderno con Bluetooth 5.0 a unos cascos nuevos que hacerlo con un móvil antiguo y un dispositivo que se quedó en Bluetooth 2.1: el rendimiento y la calidad pueden variar muchísimo, por eso conviene actualizar el Bluetooth de mi Android cuando sea posible.

Además, dentro de Bluetooth hay diferentes perfiles: algunos sirven para enviar audio estéreo a unos auriculares, otros para manos libres del coche, otros para transferencia de archivos, otros para compartir Internet entre móviles, etc. Cada perfil tiene limitaciones propias de velocidad y calidad, por lo que, aunque el estándar soporte más, puede que el perfil que estás usando se quede corto.

Límites de velocidad: qué puedes esperar del Bluetooth

Una de las grandes dudas habituales es por qué, al compartir Internet por Bluetooth entre un Android y un iPhone u otro dispositivo, las velocidades parecen muy bajas comparadas con el WiFi. Aquí entran en juego varios factores.

En teoría, Bluetooth clásico puede alcanzar alrededor de 3 Mbps en sus versiones más antiguas, y Bluetooth 3.0 + HS llegó a combinarse con WiFi para mayores velocidades. Sin embargo, el perfil de red que se usa para tethering (compartir Internet mediante Bluetooth) suele ser mucho más limitado, y en muchos casos se queda por debajo de los 2 Mbps reales, especialmente en dispositivos antiguos como un iPhone 6S o móviles de gama media.

Es relativamente normal ver escenarios en los que el móvil Android, al usar su propia conexión, navega a 15-20 Mbps por 4G o 5G, pero el dispositivo que recibe Internet por Bluetooth apenas pasa de 1 Mbps. No es que algo se haya roto, sino que el cuello de botella está en el propio perfil Bluetooth usado para compartir datos, que está pensado para consumir poca energía, no para ir a tope de velocidad.

Si lo que buscas es tener el tethering Bluetooth encendido casi todo el tiempo porque consume menos batería que un punto de acceso WiFi, debes asumir que la velocidad no igualará a la de un hotspot WiFi. Aun así, con una buena configuración y eliminando problemas de interferencias y emparejamientos defectuosos, se puede conseguir que vaya lo más fluido posible dentro de sus límites.

Factores que empeoran la velocidad y la estabilidad del Bluetooth

La calidad y la rapidez de la conexión Bluetooth no dependen solo del móvil. Hay varios elementos externos que pueden hacer que el enlace sea inestable, tenga cortes o parezca más lento de lo que debería.

En primer lugar, la distancia: aunque sobre el papel Bluetooth aguanta hasta unos 10 metros en campo abierto sin obstáculos, en una casa normal, con paredes, muebles, puertas y otros aparatos, esa distancia útil baja mucho. Cuanto más te alejes, más probabilidades de cortes, saltos en el audio o caídas en la transferencia de datos.

Otro punto clave son las interferencias. Como el Bluetooth comparte rango de frecuencia con muchas redes WiFi de 2,4 GHz, routers, ratones inalámbricos, teclados, mandos de consola y demás chismes, es fácil que, en entornos muy cargados, la señal sufra. Un router muy cerca, un microondas en uso o varios dispositivos inalámbricos operando a la vez pueden provocar microcortes y reducir el rendimiento.

También influyen bastante los obstáculos físicos. Paredes gruesas, muebles metálicos, electrodomésticos grandes y, en general, cualquier cosa que se interponga entre los dos dispositivos puede debilitar la señal Bluetooth y forzar retransmisiones, lo que se traduce en más lentitud y más inestabilidad.

Por último, hay que tener presente el factor “edad” de los dispositivos. Un móvil veterano y unos auriculares antiguos, con versiones de Bluetooth ya obsoletas, pueden dar problemas al combinarse, sobre todo si intentas exigirles un uso intenso como transmitir audio de alta calidad o compartir Internet durante horas.

Trucos básicos para mejorar la conexión Bluetooth en Android

Antes de entrar en ajustes más avanzados, conviene repasar una serie de pasos sencillos que suelen resolver muchos problemas de Bluetooth o, al menos, mejoran claramente el comportamiento general.

Acerca al máximo los dispositivos

Parece una tontería, pero no lo es: cuanto más cerca estén tu móvil y el otro aparato Bluetooth, más estable y rápida será la comunicación. Si estás pasando archivos entre dos teléfonos, o usando el móvil como módem para otro dispositivo, junta ambos equipos y evita tener paredes o muebles entre medias.

En el caso de los auriculares o altavoces, intenta llevar el móvil en el bolsillo del mismo lado de la cabeza donde tienes la antena del dispositivo (muchos la tienen en un lado concreto). Si notas cortes al mover el móvil al bolsillo trasero o al lado opuesto, es que la señal está al límite y cualquier pequeño obstáculo hace daño.

Apaga y vuelve a encender Bluetooth (y los equipos)

Un truco clásico pero efectivo: en Android, desactiva el Bluetooth, espera unos segundos y vuelve a activarlo. Haz lo mismo en el dispositivo al que intentas conectarte: auriculares, altavoz, coche, portátil o lo que sea. A veces la conexión se queda “atascada” por un fallo raro en el emparejamiento, y reiniciar la radio soluciona el lío.

Si con eso no basta, da un paso más: reinicia el propio móvil y, si puedes, apaga y enciende el otro aparato Bluetooth. Este reset general ayuda a limpiar pequeños errores temporales que pueden estar causando lentitud, falta de reconocimiento de dispositivos o desconexiones frecuentes.

Comprueba si el móvil funciona bien con otro dispositivo

Para saber si el problema está en tu Android o en el aparato Bluetooth, una buena prueba es emparejar el móvil con otro dispositivo distinto. Por ejemplo, si te falla la conexión con unos auriculares, prueba a conectarlo a un altavoz Bluetooth o al equipo del coche.

Si el móvil se conecta sin problema y la velocidad o la estabilidad son buenas, lo más probable es que el fallo esté en el otro dispositivo concreto. En cambio, si con varios aparatos diferentes tienes problemas similares, todo apunta a que la raíz del problema está en el propio teléfono.

Utiliza apps de test para revisar el Bluetooth

En Google Play hay aplicaciones que permiten comprobar si los componentes del teléfono funcionan correctamente. Una de ellas es Device Info (Información del dispositivo), que incluye pruebas específicas para el módulo Bluetooth. Este tipo de apps pueden ayudarte a detectar si el hardware está dando errores o si el sistema no lo está reconociendo bien.

Accediendo a la sección de pruebas de la app, suele haber un apartado dedicado a Bluetooth en el que podrás ver si la radio se activa correctamente, si detecta dispositivos cercanos y si hay comportamientos anómalos. Si incluso en estas pruebas básicas aparece fallo, es probable que sea un problema más serio de hardware o de controladores.

Gestión de emparejamientos y memoria Bluetooth

Otra fuente de problemas habitual son los emparejamientos antiguos o corruptos. Tanto el móvil como muchos dispositivos Bluetooth guardan en memoria los aparatos con los que se han conectado anteriormente, y esa lista puede generar conflictos.

Borra dispositivos de la memoria del teléfono

En los ajustes de Bluetooth de Android tienes una lista con todos los dispositivos guardados. Es recomendable revisar esa lista y eliminar los aparatos que ya no usas o que están duplicados, o renombrar tu dispositivo Bluetooth. Cuantos menos emparejamientos almacenados, más limpio y rápido suele ir el sistema de conexión.

Para hacerlo, entra en Ajustes > Conexiones o Dispositivos conectados (según la capa de tu móvil), toca sobre Bluetooth y, en la lista de dispositivos emparejados, pulsa sobre el icono de ajustes o el nombre del dispositivo y selecciona “Olvidar” o “Eliminar”. Hazlo especialmente con aquellos que te han dado problemas.

Elimina teléfonos guardados en el coche

Si tu problema es con el Bluetooth del coche, no basta con limpiar el móvil. Muchos sistemas de manos libres guardan varios teléfonos en su propia memoria interna y, cuando esta se llena, dejan de aceptar nuevos emparejamientos o se conectan al dispositivo equivocado.

Consulta el manual de tu coche para ver cómo se borran los móviles vinculados. En general, tendrás que entrar en el menú de Bluetooth del sistema del vehículo, eliminar todos los teléfonos que ya no utilizas e incluso borrar la entrada de tu propio smartphone para luego volver a vincularlo desde cero. Además, puedes seguir trucos para mejorar la estabilidad del Bluetooth en el coche que suelen incluir borrar emparejamientos antiguos.

Resetear el dispositivo Bluetooth externo

Altavoces, auriculares, manos libres y otros accesorios suelen tener un método para hacer un reset de fábrica del módulo Bluetooth. Esto borra toda su lista de dispositivos emparejados y vuelve la configuración al estado original, como cuando lo sacaste de la caja.

La forma exacta de hacerlo depende del modelo: algunos tienen un botón pequeño de “Reset”, otros requieren mantener pulsado el botón de encendido durante 10-30 segundos, o apretar una combinación concreta de botones hasta que parpadeen ciertas luces o se oiga un sonido. Es fundamental revisar el manual del aparato o la guía de ayuda del fabricante para hacerlo correctamente.

El primer emparejamiento no es como el segundo

Algo que genera bastante confusión es que muchos dispositivos Bluetooth entran automáticamente en modo de emparejamiento la primera vez que los enciendes, recién sacados de la caja. Ahí todo parece muy fácil: los detectas al momento y te conectas sin más.

El problema viene después. Una vez hecho ese primer emparejamiento, la siguiente vez que quieras vincular el dispositivo a otro móvil o tras haberlo olvidado, seguramente tengas que activar manualmente el modo de emparejamiento. Si no lo haces, el aparato puede seguir intentando conectarse al móvil anterior, o simplemente no mostrarse como disponible.

Muchos fabricantes utilizan una especie de “regla de los 7 segundos”: hay que mantener pulsado el botón de emparejar o el de encendido durante unos 7 segundos para que entre en modo de búsqueda, acompañado normalmente de un pitido o unas luces que parpadeen de forma distinta. Sin ese paso, a menudo el móvil ni siquiera lo verá.

Por tanto, si estás teniendo dificultades para conectar un dispositivo que antes iba bien, no des por hecho que bastará con encenderlo. Revisa el manual o la ayuda online del producto y asegúrate de seguir el procedimiento específico del segundo emparejamiento, que suele diferir del primero.

Modos de energía y ahorro de batería en Android

El Bluetooth, aunque cada vez consuma menos, sigue necesitando energía para funcionar. Por eso muchos móviles Android incluyen modos de ahorro de batería agresivos que desactivan o limitan conexiones cuando la pantalla está apagada o cuando el nivel de batería es bajo.

Si quieres usar Bluetooth para compartir Internet durante horas o mantener unos auriculares siempre conectados, conviene revisar que no tengas un modo de ahorro extremo que corte la conexión en segundo plano o reduzca la potencia de la radio. En los ajustes de batería o energía de tu Android, desactiva temporalmente estos modos o crea excepciones para las apps que más uses con Bluetooth.

También es importante asegurarse de que, cuando activas algún modo de ahorro, Bluetooth no se deshabilita automáticamente. Algunos sistemas incluyen opciones para ajustar qué se mantiene encendido incluso en estos modos, así que revisa la configuración y marca Bluetooth como permitido si está disponible.

Perfiles y compatibilidad: que todo encaje

Bluetooth no es solo “encender y ya está”: por debajo hay diferentes perfiles con funciones concretas, y si los dispositivos no coinciden en lo que ofrecen y lo que aceptan, pueden surgir problemas de conexión o de rendimiento.

Por ejemplo, hay aparatos que solo pueden recibir audio, pero no enviarlo; otros permitirán manos libres para llamadas pero no reproducir música con alta calidad. Tu móvil puede enviar música a un altavoz, pero el altavoz no podrá usar ese canal para enviarte nada de vuelta. Es importante entender qué tipo de enlace estás intentando crear.

En algunos casos, cuando un dispositivo ofrece varios modos a la vez (teléfono, audio multimedia, mensajes, etc.), puede venir bien entrar en los ajustes de Bluetooth del móvil y desactivar algunos perfiles concretos para ese emparejamiento. Por ejemplo, dejar solo el perfil de música para unos auriculares, desactivando notificaciones o llamadas, puede reducir conflictos y mejorar la estabilidad.

Si notas que un dispositivo se conecta pero no funciona correctamente (por ejemplo, se oye entrecortado o no pasa datos como debería), revisa en los ajustes de ese dispositivo en el móvil qué perfiles están activos y prueba a alternarlos para ver si hay alguna mejora. También puedes consultar guías para mejorar el sonido Bluetooth que ayudan a ajustar la reproducción y la estabilidad.

Uso de NFC para emparejar más rápido

Si detestas andar rebuscando dispositivos en la lista de Bluetooth o tienes problemas recurrentes para que el móvil encuentre el aparato correcto, el NFC puede ser tu mejor aliado, siempre que tu smartphone y el accesorio lo soporten.

El NFC (Near Field Communication) permite que, simplemente acercando el móvil al punto marcado del dispositivo (o apoyándolo encima), se inicie automáticamente el proceso de emparejamiento Bluetooth. Es una forma muy cómoda de evitar navegar por menús y reducir errores al seleccionar el aparato equivocado entre muchos.

Activa el NFC en los ajustes de tu Android, localiza en el manual o en el propio chasis del accesorio el símbolo de NFC y junta ambos durante unos segundos. Lo normal es que el móvil te muestre un aviso para vincular por Bluetooth y, una vez aceptado, la conexión quede configurada sin que tengas que hacer nada más.

Limpiar caché y restablecer ajustes de Bluetooth en Android

Cuando el Bluetooth del móvil no va fino ni a la de tres, y ya has probado reinicios, cambios de posición y limpiezas de emparejamientos, es momento de atacar el problema desde el propio sistema de Android, limpiando caché y reseteando configuraciones de red.

Borrar caché y almacenamiento de Bluetooth

Android trata el Bluetooth como una especie de servicio o aplicación del sistema, con su propia memoria caché y datos. Con el tiempo, estos archivos temporales pueden corromperse y provocar comportamientos raros, como que no se recuerden emparejamientos correctamente o se tarde demasiado en detectar otros dispositivos.

Para limpiar esta parte, entra en Ajustes > Aplicaciones (a veces Ajustes > Apps & notificaciones) y pulsa en “Ver todas las aplicaciones” si es necesario. Después, toca en los tres puntos o en “Mostrar aplicaciones del sistema” y busca “Bluetooth”. Entra en la ficha, ve a “Almacenamiento y caché” y pulsa primero en “Borrar caché” y luego en “Borrar almacenamiento” o “Borrar datos”. No te preocupes, esto no elimina fotos ni archivos personales, solo la información interna de Bluetooth.

Restablecer ajustes de WiFi, datos móviles y Bluetooth

Si el problema afecta no solo al Bluetooth, sino también a la WiFi o a la red móvil, o simplemente quieres hacer una limpieza más profunda de toda la configuración de red, Android ofrece una opción de restablecimiento conjunto.

Ve a Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento (o una ruta similar, según la capa de tu fabricante) y elige “Restablecer ajustes de WiFi, datos móviles y Bluetooth”. Este proceso elimina todas las redes WiFi guardadas, los dispositivos Bluetooth emparejados y algunos ajustes de red, pero no borra tus fotos, apps ni otros datos personales.

Tras el reinicio, tendrás que volver a conectar tus redes WiFi y emparejar de nuevo los dispositivos Bluetooth, pero en muchos casos los problemas crónicos de desconexiones, lentitud o imposibilidad de emparejar desaparecen.

Volver el móvil al estado de fábrica como último recurso

Si nada de lo anterior funciona, y sigues teniendo fallos graves con la conexión Bluetooth, puede que haya alguna corrupción seria en el sistema o en los controladores. Una opción drástica pero efectiva es restablecer el móvil a su estado de fábrica.

Antes de hacerlo, asegúrate de hacer una copia de seguridad completa de tus datos: fotos, vídeos, documentos, chats, etc. Después, entra en Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento y selecciona “Volver al estado de fábrica (borrar todo)”. El teléfono se formateará, se reinstalará el sistema desde cero y se borrará toda la configuración previa, incluyendo redes, cuentas y apps.

Una vez configurado de nuevo, prueba el Bluetooth sin instalar demasiadas apps aún, para comprobar si el problema se ha solucionado con el sistema limpio. Si incluso así el fallo persiste, es muy probable que se trate ya de un daño físico en el módulo Bluetooth.

¿Qué hacer si el Bluetooth sigue fallando?

Tras haber probado ajustes, reinicios, limpieza de caché, restablecimientos y pruebas con otros dispositivos, puede que sigas igual. En ese punto, lo razonable es plantearte que el módulo Bluetooth del móvil se haya estropeado o que haya un defecto de hardware.

Si el teléfono sigue en garantía, lo ideal es acudir al servicio técnico oficial o al establecimiento donde lo compraste, explicando todos los pasos que ya has probado. Cuanta más información des, más fácil será que determinen si es un problema de hardware y procedan a la reparación o sustitución.

Si ya no tiene garantía, conviene valorar si compensa pagar una reparación: en muchos modelos, el coste de arreglar la placa o el módulo puede ser tan alto que quizá te salga más a cuenta cambiar de móvil, sobre todo si dependes mucho del Bluetooth en tu día a día.

Al final, para conseguir que la conexión Bluetooth en Android vaya lo más rápida y estable posible, toca combinar varias ideas: reducir interferencias y distancia, asegurarte de que los dispositivos están bien emparejados, limpiar la configuración de red cuando sea necesario y respetar los límites reales de la tecnología, especialmente cuando se trata de compartir Internet por Bluetooth, donde la velocidad siempre será más modesta que con un punto de acceso WiFi. Comparte esta guía y ayuda a otros usuarios a saber cómo se hace.

Tras la "sobredosis visual" de iOS 26, el nuevo enfoque de Apple con iOS 27 esconde la mejor noticia posible

Actualidad en Applesfera - Lun, 23/02/2026 - 19:00

iOS 26 ha sido un salto para recordar, pero también ha dejado una factura pendiente. Liquid Glass transformó el iPhone de arriba abajo, pero convivir con él durante meses ha dejado ver también las costuras: bugs que tardaron demasiado en corregirse, elementos de interfaz que se esconden justo cuando más los necesitas y aplicaciones nativas que siguen sin haberse enterado de que el diseño del sistema ha cambiado. iOS 26 abrió un camino enorme, pero todavía no ha terminado de cruzarlo.

iOS 27, cuyo nombre en clave interno es "Rave", llega con una agenda distinta. Apple está enfocada en limpiar el sistema por dentro: eliminar código heredado, reescribir funciones existentes, mejorar la estabilidad y afinar el rendimiento general.

Los iPhone que deberían ser compatibles con iOS 27

Todo parece indicar que Apple va a mantener la compatibilidad desde el iPhone 11 en adelante, repitiendo la misma estrategia que usó con iOS 12 en 2018. Si el objetivo principal es mejorar el rendimiento y no introducir funciones que exijan un hardware más potente, no hay ninguna razón técnica para dejar fuera a dispositivos que todavía funcionan correctamente.

{"videoId":"x9l2uqo","autoplay":true,"title":"Liquid Glass, el nuevo diseño de los sistemas operativos de Apple", "tag":"tecnología", "duration":"20"}

Los modelos que esperamos que sean compatibles con iOS 27:

iPhone 11

  • iPhone 11
  • iPhone 11 Pro
  • iPhone 11 Pro Max

iPhone 12

  • iPhone 12
  • iPhone 12 mini
  • iPhone 12 Pro
  • iPhone 12 Pro Max

iPhone 13

  • iPhone 13
  • iPhone 13 mini
  • iPhone 13 Pro
  • iPhone 13 Pro Max

iPhone 14

  • iPhone 14
  • iPhone 14 Plus
  • iPhone 14 Pro
  • iPhone 14 Pro Max

iPhone 15

  • iPhone 14
  • iPhone 15 Plus
  • iPhone 15 Pro
  • iPhone 15 Pro Max

iPhone 16

  • iPhone 16
  • iPhone 16 Plus
  • iPhone 16 Pro
  • iPhone 16 Pro Max

iPhone 17

  • iPhone 17
  • iPhone Air
  • iPhone 17 Pro
  • iPhone 17 Pro Max

Las únicas exigencias técnicas de iOS 27 deberían ser las de Apple Intelligence, y esas ya estaban acotadas desde iOS 18 al iPhone 15 Pro en adelante, por los 8 GB de RAM. Eso no cambia. El grueso del sistema, es decir, las mejoras de rendimiento, la estabilidad y la batería, no necesita más potencia. De hecho, el objetivo es que necesite justo lo contrario: menos recursos.

iOS 12 como espejo

Vale la pena detenerse un momento en la comparación con iOS 12, porque dice mucho de lo que Apple tiene en mente. En 2018, Apple llegó a la WWDC con un sistema que devolvió la fluidez a iPhone que con iOS 11 se habían vuelto lentos y que amplió la compatibilidad hasta el iPhone 5s, un dispositivo de cinco años. Fue una de las actualizaciones que mejor han envejecido con el tiempo.

iOS 27 tiene todos los ingredientes para contar una historia parecida. Y el contexto lo hace incluso más relevante: llevamos un ciclo de actualizaciones centrado en añadir capas, como Apple Intelligence y Liquid Glass, y el sistema acumula deuda técnica. "Rave" es, en ese sentido, la respuesta lógica.

Junto a todo esto, iOS 27 también traerá la nueva Siri con interfaz de chatbot, nuevas capacidades de Apple Intelligence y mejoras en conectividad satelital que incluirían internet 5G vía satélite. Aunque parte de esto quedará limitada al iPhone 18 Pro con el nuevo módem C2. Son novedades relevantes, pero no son el núcleo de lo que hace especial a esta actualización.

El núcleo es otro. Si tienes un iPhone 11, un 12, un 13 o un 14 y no tienes ninguna intención de cambiarlo este año, iOS 27 estará pensado para ti si los rumores son ciertos. Va a hacer que ese iPhone funcione mejor de lo que funciona hoy. Más rápido, más estable y con más batería. Sin cambiar de móvil. En junio, con la WWDC, saldremos de dudas. Pero pocas veces una actualización tan "aburrida" ha tenido tanto que ofrecer.

En Applesfera | ¿Cuántos años de actualizaciones le quedan a mi iPhone? Así podemos saberlo

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })();

-
La noticia Tras la "sobredosis visual" de iOS 26, el nuevo enfoque de Apple con iOS 27 esconde la mejor noticia posible fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Llevamos años subiendo documentos privados a una web para convertirlos en PDF. Pero el Mac ya lo hace gratis y más rápido

Actualidad en Applesfera - Lun, 23/02/2026 - 17:30

Todos hemos recurrido a clásicas páginas web en las que, con solo subir el archivo, a los pocos segundos nos entrega el PDF. Parece simple (y lo es) y rápido (y lo es). ¡Encima gratis! Sin embargo, es también una técnica arriesgada y que no aporta nada que no tengan ya los Mac con sus aplicaciones nativas.

Webs como la famosísima iLovePDF tienen cifrados que las hacen seguras, aunque no todas lo tienen. Y teniendo en cuenta que subimos todo tipo de documentos y fotos, podemos estar exponiendo datos confidenciales a terceros. Y lo peor: cediéndoles el consentimiento para usarlos como crean conveniente porque (casi) nunca solemos leer sus términos y condiciones antes de aceptarlos.

Convertir un documento en PDF desde el Mac

¿Y si te digo que puedes cambiar el formato .doc a .pdf con solo cambiar el nombre del archivo? Es tan simple que parece mentira, pero funciona en la mayoría de ocasiones. Tan solo tienes que localizar el archivo en una carpeta (o en el escritorio) y pulsar Enter.

Tras eso, deberás ir al final del nombre del documento, borrar su extensión (si aparece), escribir ".pdf" (sin comillas) al final y pulsar otra vez Enter. En ese momento es posible que te aparezca un mensaje preguntándote si deseas convertir en PDF dicho documento, el cual debes aceptar.

Otra opción, y que también es válida si no te funciona lo otro, es abrir ese documento en Pages, Word u otro procesador de textos. En la barra de menús, en la esquina superior izquierda, te aparecerá una ruta similar a esta Archivo > Exportar, tras lo cual podrás darle formato de PDF.

En Applesfera Safari navega con el "freno de mano" echado en los iPhone: hay un ajuste oculto que libera los 120 Hz a la hora de navegar También podemos convertir fotos en PDF

Con las fotos no suele funcionar el truco de cambiar el nombre, aunque siempre puedes probarlo para verificarlo. En cualquier caso, aquí hay dos formas que también son rápidas a la hora de convertir la fotografía en PDF:


  • Desde la app Vista Previa, abriendo la foto con esta aplicación y yendo a Archivo > Exportar como PDF.
  • Desde un editor de fotos, yendo a las opciones de Guardar o Exportar y seleccionando PDF como formato para la imagen.
¿Y cómo editar el PDF? {"videoId":"x801ax7","autoplay":true,"title":"9 LECTORES PDF GRATIS: EDITA, CONVIERTE Y AÑADE archivos PDF con ESTOS PROGRAMAS", "tag":"", "duration":"351"}

Si quieres rizar el rizo y poder editar un documento PDF, tampoco es recomendable usar webs que permiten editarlos, dado que también tiene sus riesgos para la privacidad y hasta para tu economía, dado que muchas esconden suscripciones. Pero aquí también emerge Vista Previa.

Teniéndolo ya en formato PDF, basta con que se abra ese archivo en la app Vista Previa y se vaya a las herramientas representadas con el icono del lápiz en la barra superior. Desde ahí se puede subrayar, resaltar o tachar texto, añadir notas, insertar cuadros de texto, dibujar a mano alzada e incluso firmar el documento de forma digital.

Además, Vista Previa permite organizar las páginas del PDF, ya que puedes reordenarlas, eliminarlas o combinarlas con otros PDFs arrastrando las páginas desde la barra lateral. Esto convierte a la app en una solución completa para tareas básicas y medianamente avanzadas, de forma gratuita y evitando los riesgos de privacidad y costes ocultos que suelen acompañar a muchas plataformas web.

En Applesfera | Así podemos instalar y utilizar el certificado digital de la Agencia Tributaria en nuestro iPhone, iPad o Mac mediante Safari

En Applesfera | Enviar una copia del DNI modificada no solo es legal, sino recomendable. Así lo hago yo desde mi iPhone

(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })();

-
La noticia Llevamos años subiendo documentos privados a una web para convertirlos en PDF. Pero el Mac ya lo hace gratis y más rápido fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Cómo usar tu móvil como servidor de archivos seguro

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 16:25

Convertir tu móvil en un pequeño servidor de archivos seguro es una de esas ideas que suenan frikis al principio, pero que en cuanto las pruebas dejan de parecer un experimento para convertirse en algo muy práctico en el día a día. Puedes compartir fotos, documentos o vídeos entre tus dispositivos sin cables, sin depender de la nube y controlando tú los datos.

Además, muchas veces tenemos por casa un smartphone viejo que ya no usamos y que podría seguir dando guerra como servidor doméstico, mini NAS o incluso servidor web. Con la app adecuada y un par de ajustes de seguridad, ese móvil puede convertirse en el centro de tu pequeña red casera, accesible desde tu portátil, tu tablet o tu tele, tanto dentro de la WiFi como, si lo configuras bien, desde fuera.

Por qué usar el móvil como servidor de archivos seguro

La primera razón para plantearte todo esto es que un móvil moderno, aunque tenga unos años, tiene potencia de sobra para tareas de compartición de archivos, streaming local y pequeños servicios web. No hace falta un servidor profesional para mover un puñado de fotos, documentos de trabajo o episodios de tu serie favorita dentro de tu propia red.

Otra motivación clara es el ahorro y la sostenibilidad: en lugar de dejar un smartphone olvidado en un cajón, puedes reciclarlo como servidor NAS básico de bajo consumo. No hace ruido, gasta muy poca energía y lo colocas en cualquier rincón, enchufado al cargador, trabajando en segundo plano mientras tú sigues a lo tuyo.

Además, montar un servidor en el móvil es una forma estupenda de aprender sobre redes, protocolos (HTTP, FTP, SMB, WebDAV), permisos y seguridad sin arriesgar datos críticos. Es como un laboratorio casero perfecto para trastear con copias de archivos, compartir multimedia o probar mini páginas web con muy poco riesgo.

Por último, hay un factor de privacidad nada despreciable: al usar tu móvil como servidor, los datos se quedan en tu casa. No dependes de terceros como Google Drive o Dropbox para mover archivos entre dispositivos, y puedes controlar accesos con contraseñas, listas de IP permitidas y conexiones cifradas si te lo curras un poco. Además, es recomendable usar gestores de contraseñas para centralizar y proteger las credenciales de acceso.

Servidores de archivos sencillos en Android: WiFi y navegador

La forma más directa de usar tu móvil como servidor de archivos seguro es tirar de una aplicación que levante un servidor HTTP o FTP dentro de tu red WiFi. Desde cualquier otro dispositivo conectado a esa misma red podrás entrar con un navegador o un cliente específico y gestionar los archivos.

Un ejemplo muy interesante es la app de código abierto Transfer, que se presenta como una alternativa más amigable a herramientas tipo uploadserver. Esta aplicación lanza un servidor HTTP sencillo en tu Android (por defecto en el puerto 8000) y te permite acceder desde cualquier dispositivo de la WiFi escribiendo la IP del móvil y el puerto en el navegador.

La gracia de Transfer es que no se queda en lo básico: integra una interfaz web bastante cuidada para subir y bajar archivos, permite pegar texto directamente para crear ficheros nuevos y admite compartir archivos desde otras apps hacia el propio servidor. Todo se maneja tanto desde el móvil como desde el navegador de forma bastante cómoda.

En cuanto a seguridad, esta app incluye de serie una opción para pedir confirmación cuando una nueva IP intenta conectarse, algo muy útil para evitar que cualquiera dentro de tu WiFi pueda entrar sin permiso. Además, puedes proteger el acceso con contraseña, lo que añade una capa básica pero efectiva de seguridad en entornos domésticos.

Transfer está disponible en repositorios como GitHub y tiendas alternativas tipo izzyOnDroid, lo que facilita que usuarios algo más avanzados puedan auditar el código o instalarla sin depender de las típicas tiendas oficiales. Para un uso en red local, con buena contraseña de WiFi y control de IPs, su nivel de seguridad es más que razonable.

Convertir un Android viejo en un NAS casero dentro de la red

Si quieres ir un paso más allá de la simple web de Transfer, puedes recurrir a gestores de archivos avanzados como MiXplorer. Esta app permite que tu móvil se comporte como un servidor SMB o WebDAV, compartiendo carpetas concretas del almacenamiento interno o de la tarjeta SD.

El funcionamiento es bastante directo: eliges qué carpetas quieres compartir, habilitas el modo servidor SMB/WebDAV, defines un usuario y una contraseña de acceso y, a partir de ahí, cualquier PC o dispositivo de la red local puede conectarse como si fuera una carpeta compartida de un ordenador.

En Windows, macOS o Linux podrás montar esas carpetas usando el protocolo adecuado y ver el contenido del móvil como si se tratara de un disco de red más, con lectura y escritura. Esto resulta ideal para copiar fotos desde el móvil al ordenador, guardar documentos o reproducir música sin andar conectando cables.

Eso sí, conviene tener el móvil viejo enchufado a la corriente y con algún tipo de configuración de ahorro de energía que le impida entrar en suspensión total mientras actúa como servidor. Si el teléfono se duerme, la conexión SMB o WebDAV se cortará y las transferencias largas pueden fallar. Si te preocupa cómo gestionar la carga y el rendimiento mientras está enchufado, puedes consultar consejos para cargar más rápido el móvil.

Hay que ser conscientes de las limitaciones: el rendimiento dependerá mucho de la velocidad de tu WiFi y del tipo de almacenamiento interno del teléfono. Para uso doméstico y copias esporádicas o streaming de música y vídeo ligero suele ir sobrado, pero si te pones a mover decenas de gigas el cuello de botella se nota.

Servidores web en Android: Tiny Web Server y páginas estáticas

Si lo que te interesa es montar una pequeña web casera o un servidor de archivos accesible mediante navegador, una alternativa muy sencilla es Tiny Web Server para Android. Esta app convierte tu móvil en un servidor web clásico, usando un puerto configurable (por defecto el 8080).

El primer paso es instalar la aplicación desde Google Play, algo recomendable para minimizar riesgos de versiones modificadas. Una vez instalada, verás que el servidor aparece como “Detenido” en color rojo hasta que lo inicies. Antes de darle al botón de encendido, puedes ajustar varios parámetros básicos.

Por ejemplo, puedes cambiar la carpeta raíz desde la que servirás los archivos. En un caso práctico, se creó una carpeta llamada “RedesZone” donde se alojaron todos los ficheros que se iban a mostrar a través del servidor, incluyendo un archivo HTML sencillo.

También es posible modificar la codificación de caracteres y el puerto en el que escuchará el servidor. El puerto por defecto es el 8080, pero puedes ajustarlo si tienes conflictos con otros servicios. Una vez definidos ruta y puerto, solo hay que pulsar en iniciar servidor y ver cómo el estado pasa de rojo a azul con la palabra “Iniciado”.

Para acceder a los archivos desde otro dispositivo de la red, únicamente tendrás que abrir un navegador e ir a la IP local del móvil seguida de dos puntos y el puerto elegido, y a continuación la ruta del archivo, por ejemplo /index.html. De esa forma, el archivo HTML que hayas generado se mostrará como una página web normal servida directamente desde tu teléfono.

Crear un servidor remoto FTP con ES Explorador de Archivos

Otra forma muy popular de usar el móvil como servidor de archivos es recurrir a ES Explorador de Archivos (ES File Explorer) o aplicaciones similares que incluyen un servidor FTP integrado. Con este método, tu smartphone se comporta como un servidor remoto al que puedes conectarte desde un PC mediante FTP.

Al abrir la aplicación, verás todos los archivos almacenados en el móvil, pero la parte interesante está en el menú lateral. Desde el botón de la esquina superior izquierda puedes entrar a Herramientas y, dentro, a la sección Remoto. Ahí encontrarás la opción para activar el servidor FTP integrado.

Cuando activas esta función, la app detecta automáticamente la red WiFi a la que estás conectado y te ofrece un botón para encender el servidor. Al pulsarlo, te mostrará una dirección IP y un puerto que podrás introducir en un cliente FTP como FileZilla o incluso en el propio navegador web del ordenador.

Una vez conectado desde el PC, podrás navegar por las carpetas del móvil, descargar archivos, subir contenido nuevo e incluso reproducir multimedia directamente o modificar documentos. Todo se hace a través del protocolo FTP, que es ligero y compatible con prácticamente cualquier sistema.

ES Explorador de Archivos no se limita a esto: integra otras herramientas para conectar múltiples dispositivos, compartir contenido con la red local y gestionar diferentes tipos de almacenamiento. Es una opción interesante para quienes quieren un todo en uno para gestionar archivos y servidor remoto sin complicarse demasiado.

Subir automáticamente archivos desde el móvil a tu NAS con Upload 2 NAS

Un escenario muy típico hoy en día es el de profesionales que trabajan casi todo el tiempo con el móvil fuera de la oficina pero necesitan que sus fotos y documentos acaben en un servidor central cuanto antes. Piensa, por ejemplo, en un perito de seguros que hace fotos de daños en viviendas o vehículos.

En un caso real, el perito hacía todas las fotos con su smartphone Android y, solo cuando volvía a la oficina, las copiaba a una carpeta de un servidor NAS donde tienen los expedientes organizados por números. Hasta ese momento, sus compañeros no podían acceder a las imágenes ni avanzar con el expediente, lo que ralentizaba bastante el trabajo.

La solución fue instalar en el móvil la app Upload 2 NAS. Esta herramienta, que tiene versión gratuita y una versión de pago muy económica, está diseñada para subir automáticamente los archivos de determinadas carpetas del teléfono a un servidor NAS mediante FTP. Incluso permite borrar los archivos del móvil después de la subida, si quieres ahorrar espacio.

La configuración comienza indicando los datos del servidor: dirección IP o nombre de dominio, puerto FTP (normalmente el 21), usuario, contraseña y carpeta remota donde se guardarán los archivos. Si el perito está fuera de la oficina, basta con que el servidor NAS esté accesible desde Internet, bien mediante IP fija o usando servicios como MyCloudNAS en QNAP o EZ-Internet en Synology, con el puerto 21 redirigido correctamente en el router; en estos casos conviene controlar el uso de datos móviles para no llevarte sorpresas en la factura.

Después se definen las carpetas locales del móvil que se van a sincronizar, por ejemplo, una carpeta de cámara específica para “Expedientes”. Upload 2 NAS puede crear subcarpetas en el servidor si no existen, de modo que cada expediente tenga su propia estructura organizada de forma automática. A partir de ahí, cada vez que el perito hace fotos, la app las sube y los empleados de la oficina las tienen disponibles casi al momento.

Streaming de películas y series desde tu Android a otros dispositivos

Otra necesidad muy habitual es la de quienes tienen un montón de películas o episodios almacenados en su dispositivo Android y quieren verlos desde la TV, el portátil o el iPad sin tener que copiar nada físicamente. La idea es hacer streaming directo dentro de la red local, sin descargas intermedias y sin accesorios tipo Chromecast.

Para este caso, lo más cómodo suele ser combinar un servidor de archivos en el móvil con un reproductor compatible con protocolos de red en la tele o el otro dispositivo. Por ejemplo, si el teléfono expone su contenido mediante FTP, SMB o WebDAV, muchos reproductores multimedia de PC o apps de vídeo para smart TV pueden conectarse directamente a esa ruta.

Otra opción es usar aplicaciones específicas de servidor multimedia en Android (por ejemplo, basadas en DLNA o UPnP) que indexen tus vídeos y los hagan aparecer automáticamente en dispositivos compatibles de la red. De este modo, el móvil actúa como servidor de contenido en streaming y el resto de equipos solo tiene que detectarlo y reproducir.

El punto clave para que esto vaya fluido es la calidad de la red: lo ideal es que el móvil y la tele estén conectados a una WiFi estable de 5 GHz o, mejor aún, que el receptor esté por cable Ethernet. Si el archivo es muy pesado y la señal flojea, notarás cortes o bajada de calidad.

Con esta configuración, puedes olvidarte casi por completo de ir pasando archivos de un lado a otro con discos duros o SSD. El móvil se convierte en el almacén central de tu biblioteca de vídeo dentro de casa, accesible en streaming desde cualquier rincón de la red local.

Dar el salto: usar el móvil como mini servidor Linux

Si te va el cacharreo y quieres ir más lejos, algunos usuarios deciden convertir su teléfono en algo mucho más parecido a un servidor doméstico completo basado en Linux. Para eso se puede recurrir a sistemas como postmarketOS y otras ROMs ligeras orientadas a dar vida de larga duración a smartphones antiguos.

Este enfoque suele implicar desbloquear el bootloader, instalar una ROM compatible y dedicarse a configurar el móvil como si fuera un pequeño servidor ARM. Una vez tienes un entorno Linux estable, puedes acceder por SSH, montar contenedores Docker, instalar servidores web, VPN, servidores de medios o sistemas de sincronización de archivos, entre otras posibilidades.

En ese contexto, el teléfono deja de ser simplemente un Android reciclado y pasa a formar parte de tu “mini homelab”: puede encargarse de backups automáticos, nube privada casera, servicios de red internos o incluso pequeños proyectos web. Todo, obviamente, dentro de las limitaciones propias del hardware móvil.

Hay que tener claro que la mayoría de smartphones montan procesadores ARM con potencia más que decente para uso cotidiano, pero por debajo de un servidor x86 en tareas intensivas. Además, la ausencia de puertos Ethernet o SATA y la dependencia de WiFi o USB-OTG limitan bastante la expansión de almacenamiento y la velocidad cuando hay muchos clientes simultáneos accediendo.

Aun así, como entorno de aprendizaje y como plataforma para servicios livianos, un móvil con Linux puede dar mucho juego. Simplemente hay que valorar si compensa la complejidad de instalación y mantenimiento frente a tirar de un mini PC o una Raspberry Pi para roles similares.

Seguridad: cómo convertir tu móvil en un servidor sin exponerlo

Usar el móvil como servidor de archivos seguro implica tener muy presentes algunos aspectos básicos de seguridad, sobre todo si vas a abrir acceso desde fuera de la red doméstica. Para empezar, es fundamental configurar una buena contraseña en el WiFi y desactivar WPS, ya que toda tu arquitectura de servidores caseros depende de esa primera barrera.

En las propias aplicaciones servidor (Transfer, Tiny Web Server, FTP, SMB, etc.) conviene que actives las opciones de autenticación con usuario y contraseña siempre que existan. Evita dejar servidores anónimos abiertos, porque cualquiera que se conecte a tu red podría curiosear tus archivos sin ningún tipo de filtro.

Si necesitas acceder desde fuera (por ejemplo, con Upload 2 NAS sincronizando fotos vía 3G/4G hacia tu NAS de la oficina), plantéate seriamente usar una VPN en lugar de abrir directamente el puerto FTP al exterior. Muchas marcas de NAS permiten configurar fácilmente un servidor VPN para que todo el tráfico viaje cifrado.

En caso de que no tengas más remedio que redirigir puertos hacia el NAS o el propio móvil, asegúrate de usar contraseñas robustas, desactivar cuentas por defecto y revisar los registros de acceso siempre que puedas. Y mantén tanto el sistema del teléfono como las apps utilizadas lo más actualizados posible para evitar malware que ataca tu móvil.

Por último, ten en cuenta los riesgos físicos: un móvil está más expuesto a robos o pérdidas que un servidor fijo. Si vas a usar tu smartphone principal como servidor de archivos delicados, considera cifrar el almacenamiento completo del dispositivo y bloquearlo con PIN, huella o similar, de forma que nadie pueda extraer fácilmente los datos si acaba en manos ajenas; y revisa guías sobre seguridad física para tus cuentas.

Cuándo tiene sentido y cuándo es mejor un servidor dedicado

Usar un móvil como servidor tiene todo el sentido del mundo cuando tus necesidades son modestas y principalmente domésticas: compartir fotos familiares, sincronizar documentos entre varios dispositivos, servir música o alguna película en streaming dentro de casa, o montar un pequeño espacio privado de archivos sin depender de la nube.

También es una alternativa genial si quieres aprender administración de sistemas, redes y servicios de manera práctica y barata. El coste es casi cero, aprovechas hardware que ya tienes y puedes romperlo todo mil veces sin pánico, porque no estás tocando un servidor de producción ni algo crítico para tu trabajo.

En cambio, si necesitas un entorno profesional con alta disponibilidad, grandes volúmenes de datos, muchos usuarios simultáneos o rendimiento garantizado en I/O y red, un móvil se quedará corto. En esos casos sigue siendo más sensato invertir en un NAS dedicado o en un servidor propiamente dicho, preparado para trabajar 24/7.

También hay que considerar la salud de la batería y el calor: mantener un teléfono siempre enchufado, con la pantalla apagada pero sirviendo archivos, puede degradar la batería con el tiempo o provocar cierto calentamiento si las transferencias son intensas; valora soluciones como la refrigeración por cámara de vapor y ubícalo en un sitio ventilado. Conviene ubicarlo en un sitio ventilado y, si es posible, incluso usarlo sin batería si el diseño lo permite y se alimenta solo por cable.

Al final, convertir tu móvil en un servidor de archivos seguro es una forma muy versátil de sacarle partido a un dispositivo que quizá dabas por muerto, siempre que tengas claro hasta dónde llega y hasta dónde no. Bien configurado con apps como Transfer, Tiny Web Server, ES Explorador o Upload 2 NAS, un simple Android puede asumir sin despeinarse el rol de mini NAS, servidor web, centro de streaming y punto de sincronización para tu pequeña red, ayudándote a trabajar y compartir de manera más ágil sin soltar un euro en nuevo hardware.

No es la primera vez que Trump le complica la vida a Apple con un arancel sorpresa. Pero esta vez la estrategia que le salvó en 2025 no funciona

Actualidad en Applesfera - Lun, 23/02/2026 - 16:00

Dentro de unas semanas se cumplirá un año del día en que el mundo del comercio internacional se puso patas arriba. El 2 de abril de 2025, Trump anunció sus aranceles "recíprocos". Con ello, las acciones de Apple se desplomaron, los usuarios se lanzaron a comprar iPhone y Mac antes de una posible subida de precios, y los analistas empezaron a hablar de un iPhone que podría costar 2.500 dólares. Al final, ese precio nunca llegó. Apple tomó una decisión que ha mantenido durante casi doce meses: pagar ella la factura para que no la pagáramos nosotros.

Esa decisión ha tenido un coste enorme. Aviones fletados desde India para llenar almacenes en Estados Unidos antes de que entraran en vigor los aranceles, una cadena de suministro reorganizada a marchas forzadas, producción trasladada a Vietnam e India, y más de 2.000 millones de dólares pagados directamente en aranceles. Todo para que el precio del iPhone no se moviera. Y durante meses, la estrategia funcionó. Pero ahora hay un nuevo capítulo.

Lo que pasó con los aranceles: ilegales, pero casi un año después

Los aranceles "recíprocos" de Trump se impusieron al amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, una normativa de emergencia que el presidente interpretó de forma extraordinariamente amplia para justificar porcentajes específicos por país. China, India, Vietnam (el grueso de la cadena de suministro de Apple) quedaron en el punto de mira. China, en el peor momento, llegó a soportar un arancel del 145%. Era el escenario más temido para Apple, que fabrica allí la mayor parte de sus productos.

{"videoId":"x8wlh9q","autoplay":true,"title":"Estados unidos vs. China: La GUERRA de CHIPS", "tag":"webedia-prod", "duration":"1611"}

La respuesta de la compañía fue que el 50% de los iPhone destinados al mercado americano empezó a salir de India, y la mayor parte de los iPad, Mac, Apple Watch y AirPods se trasladó a Vietnam. No era un plan improvisado, llevaba años en marcha, pero los aranceles lo aceleraron. El impacto en el segundo trimestre de 2025 se quedó en 900 millones de dólares, muy lejos de los escenarios más pesimistas.

El 20 de febrero de 2026, el Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró esos aranceles ilegales en una sentencia 6-3. El argumento fue que imponer aranceles sin aprobación del Congreso excede la autoridad presidencial, independientemente de la emergencia que se invoque. Para Apple, el dinero no vuelve, pero la menos no se sigue yendo. 

Donald Trump y Tim Cook en la planta de fabricación de Apple en Austin, Texas El nuevo impuesto: más limitado, pero también más resistente

Trump no tardó ni un día en responder. Y lo hizo de una forma que los tribunales tendrán mucho más difícil tumbar.

Primero anunció un arancel global del 10% bajo la Sección 122 del código comercial. Menos de 24 horas después, lo subió al 15%, el máximo legal que permite esa vía. A diferencia de los anteriores, este mecanismo obliga a aplicar un tipo uniforme a todos los países (no puede usarse para castigar a China en concreto) y tiene una vigencia máxima de 150 días salvo que el Congreso lo prorrogue. 

Dicho esto, el 15% dista mucho del 145% que llegó a aplicarse sobre los productos fabricados en China. La pesadilla arancelaria de 2025 fue, en muchos sentidos, bastante más grave que esto. Pero también significa que la diversificación que Tim Cook construyó a marchas forzadas no sirve de escudo aquí, porque el impuesto es igual para todos los orígenes. Esa es la diferencia respecto a todo lo anterior.

Apple ya demostró que puede aguantar algo peor

Hay un argumento que juega a favor de Apple: ya hemos visto esta película, y el final no fue catastrófico. Cuando llegaron los aranceles del Día de la Liberación, los escenarios más pesimistas hablaban de subidas de precio del iPhone del 10 al 30%. No ocurrió. Apple absorbió 900 millones de dólares de impacto en un solo trimestre y siguió adelante con márgenes sólidos, servicios creciendo al 12% anual (completamente fuera del alcance de cualquier arancel) y récords históricos en ingresos.

En Applesfera ¿Es buen momento para comprar ahora un iPhone 17 Pro o bajará pronto de precio?

El nuevo impuesto es temporal por diseño, está acotado legalmente y depende de una votación del Congreso para sobrevivir más allá de 150 días. Los aranceles recíprocos, que eran mucho más graves y específicos, ya cayeron en los tribunales. Apple tiene músculo financiero, tiene una cadena de suministro más diversificada que hace un año y tiene un negocio de servicios que actúa como colchón ante cualquier turbulencia externa. La pregunta ya no es si Apple puede sobrevivir a esto. La pregunta es cuánto más tendrá que pagar antes de que Washington deje de cambiar las reglas cada año.

En Applesfera | Nuevos iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre ellos

En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él

(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })();

-
La noticia No es la primera vez que Trump le complica la vida a Apple con un arancel sorpresa. Pero esta vez la estrategia que le salvó en 2025 no funciona fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Cómo convertir tu smartwatch en un asistente para entrenos HIIT

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 15:25

Convertir tu reloj inteligente en un auténtico asistente para entrenamientos HIIT ya no es cosa de frikis del deporte ni de atletas profesionales. Hoy en día, con un buen smartwatch y las apps adecuadas, puedes tener en la muñeca un cruce entre entrenador personal, cronómetro avanzado y sistema de avisos que te recuerda cuándo volver a moverte.

La idea es aprovechar el reloj no solo para contar pasos, sino para que gestione el intervalo exacto de trabajo y descanso, te avise con vibraciones y sonidos, controle tu frecuencia cardiaca, guarde un registro de lo que haces y hasta te dé un toque cuando llevas demasiado tiempo sin entrenar. Verás que, combinando las funciones nativas de marcas como Garmin, Apple, Fitbit o Amazfit con algunas apps específicas de intervalos, tu muñeca puede convertirse en el mejor aliado para tus sesiones HIIT.

Qué es exactamente un entrenamiento HIIT y por qué tu smartwatch es clave

Antes de exprimir el reloj, conviene tener claro qué vas a hacer: HIIT son las siglas de High Intensity Interval Training, es decir, entrenamiento por intervalos de alta intensidad. Se basa en alternar periodos muy exigentes de ejercicio con fases cortas de descanso o trabajo suave, lo que permite entrenar fuerte en menos tiempo.

Un punto interesante es que el HIIT admite varios formatos, y tu smartwatch puede ayudarte a seguir cada estructura sin tener que mirar constantemente el móvil. Los más habituales son:

El formato TABATA se hizo famoso por el protocolo del Dr. Izumi Tabata en Japón y se basa en bloques de 20 segundos de esfuerzo y 10 segundos de descanso, repetidos varias rondas. Por ejemplo, podrías hacer 8 rondas de abdominales a 20/10, luego 8 de flexiones y después 8 de sentadillas al aire, completando 4 minutos por ejercicio a un ritmo muy intenso, todo ello perfectamente guiado por el temporizador de tu reloj.

El formato EMOM (Every Minute On the Minute) consiste en realizar un número concreto de repeticiones al inicio de cada minuto y descansar el tiempo que sobre. Así, podrías tener un EMOM de 20 minutos con 20 sentadillas al aire en el minuto 1, 10 flexiones en el 2, 20 zancadas en el 3 y una carrera de 100 m en el 4, repitiendo el ciclo 5 veces mientras el reloj te marca cada cambio de minuto con vibraciones y avisos claros.

El formato AMRAP (As Many Rounds/Reps As Possible) plantea un tiempo fijo y el objetivo de completar tantas rondas como seas capaz en ese intervalo. Un AMRAP de 20 minutos de 10 flexiones, 10 abdominales, 10 sentadillas y 200 m de carrera te empuja a darlo todo. Puedes hacerlo aún más tipo HIIT si introduces bloques más cortos, por ejemplo AMRAP de 3 minutos con 3 minutos de descanso, encadenando varias series mientras el reloj controla con precisión trabajo y pausas.

Lo que hace tan interesante el HIIT es su eficiencia brutal para gente con poco tiempo: sabes exactamente cuánto va a durar la sesión porque todo está cronometrado, y aun así logras un potente estímulo cardiovascular y metabólico. Además, apenas necesitas material: tu propio peso corporal, algo de espacio, quizá una cuerda de saltar o unas mancuernas, y poco más.

Ventajas de usar el smartwatch como cerebro de tus intervalos

Cuando intentas hacer HIIT improvisando con el móvil en la mano o mirando un reloj básico, el resultado suele ser un caos: dudas de si el intervalo se ha acabado, pierdes tiempo configurando el cronómetro, o acabas midiendo el descanso mirando la pantalla en lugar de concentrarte en respirar. Ahí es donde un smartwatch bien configurado se vuelve oro puro.

Un buen reloj de entrenamiento te permite programar intervalos personalizados de trabajo y descanso, para que vibre o emita un sonido cuando toca apretar o recuperar. Relojes como los Garmin, Apple Watch, Amazfit o muchos modelos Wear OS incluyen ya modos de entrenamiento por intervalos o incluso perfiles HIIT específicos.

Además, el reloj mide métricas clave como la frecuencia cardiaca, ritmo, VO2 máx o calorías durante toda la sesión. Esto te ayuda a saber si de verdad estás llegando a la intensidad que buscas en cada intervalo o si te estás quedando corto. Muchos dispositivos incluso muestran las zonas de frecuencia cardiaca en tiempo real con colores o indicadores muy visibles.

Al usar el reloj, también te olvidas de andar sacando el teléfono del bolsillo. Gracias a las alertas por vibración y sonido, puedes fijarte en la técnica y en el esfuerzo mientras el dispositivo se encarga del cronometraje. Y al terminar, la sesión se guarda automáticamente en la app correspondiente, donde podrás revisar tiempos, curvas de ritmo, picos de pulso y evolución de tu forma física.

En algunos modelos más avanzados, el smartwatch también se convierte en un recordatorio constante de actividad: si llevas tiempo sin moverte, te manda avisos para que camines un poco, y puede empujarte a cumplir objetivos diarios de minutos en zona de intensidad o número de pasos por hora, lo cual encaja muy bien con integrar pequeños bloques de HIIT o actividad a lo largo del día.

Cómo crear y sincronizar entrenamientos HIIT en tu smartwatch

La magia ocurre cuando combinas el reloj con una buena app en el móvil. En Wear OS, por ejemplo, existen apps diseñadas como compañeras del smartwatch para intervalos tipo Tabata, que permiten crear entrenamientos complejos en el teléfono (donde la pantalla es más grande y todo es más cómodo) y luego enviarlos al reloj con un par de toques.

Este tipo de apps suelen ofrecer funciones muy prácticas: puedes arrastrar y soltar ejercicios para ordenar un WOD, guardar distintas rutinas, ajustar fácilmente el número de rondas, el tiempo de trabajo y descanso, y después sincronizarlo con el reloj en segundos. Muchas también permiten hacer copia de seguridad de los entrenamientos en la nube, por ejemplo a través de Google Drive.

En el propio smartwatch, la app muestra un temporizador claro, con cuenta atrás para cada intervalo, y permite pausar o reanudar el entrenamiento si necesitas un momento extra. También es habitual poder modificar la intensidad del sonido y de la vibración para que los avisos sean discretos o muy contundentes, según entrenes en casa, en el gimnasio o al aire libre.

Algunas de estas soluciones vienen con bibliotecas de ejercicios con animaciones (en ocasiones más de 200 movimientos distintos), lo cual viene genial si se te acaban las ideas o quieres asegurarte de que la técnica básica es correcta. Suelen incluir movimientos de fuerza, cardiovasculares, pliometría, core y más.

En el ecosistema Apple, hay desarrolladores que han creado apps para iPhone pensadas específicamente para usuarios que aman la app nativa de Entrenamientos del Apple Watch, pero encuentran incómodo crear sesiones complejas directamente desde la pequeña pantalla del reloj. Estas apps permiten diseñar entrenamientos estructurados (incluyendo HIIT) desde el móvil y luego transferirlos al Apple Watch, con soporte para prácticamente todos los tipos de actividad que ofrece el sistema.

Entre las funciones que se suelen encontrar están la posibilidad de programar entrenamientos en días y horas concretas, establecer repeticiones semanales, ver de un vistazo la distancia o duración total de una sesión, utilizar widgets para seguir el progreso semanal y acceder a una galería con decenas de entrenamientos ya configurados para empezar sin complicaciones.

El papel de la frecuencia cardiaca y las zonas en el HIIT

Uno de los grandes errores al hacer HIIT es no controlar en qué intensidad real te estás moviendo. El corazón es tu mejor chivato: entrenar demasiado suave o demasiado fuerte durante demasiado tiempo puede hacer que no logres las adaptaciones que buscas, o que te fundas antes de tiempo. Por suerte, casi todos los smartwatches modernos incorporan sensor de frecuencia cardiaca óptico.

La mayoría de relojes calculan tu frecuencia cardiaca máxima automáticamente a partir de tu edad o de tus entrenamientos previos, aunque siempre puedes introducir tú mismo ese valor. A partir de ahí, dividen el rango en varias zonas: desde la recuperación suave hasta el trabajo anaeróbico máximo típico de los sprints o bloques muy intensos de HIIT.

Un esquema típico de zonas podría incluir: Zona 1 de recuperación (alrededor del 50-60 % de la FC máxima), Zona 2 de resistencia (60-70 %), Zona 3 de ritmo/umbral (70-80 %), Zona 4 orientada al VO2 máx (80-90 %) y Zona 5, la de alta intensidad explosiva para esfuerzos muy cortos (90-100 %), donde se sitúan muchos intervalos HIIT más agresivos.

Al entrenar, el reloj muestra de forma visual en qué zona estás y, en algunos modelos, te lanza alertas si te sales del rango deseado. Esto es especialmente útil para sesiones estructuradas con bloques tipo “correr a zona 4 durante 400 m y trotar en zona 1-2 el mismo tiempo”, o cuando haces HIIT de carrera alternando sprints y caminatas.

Para configurar tus zonas, puedes dejar que el reloj use la fórmula clásica (220 menos tu edad) como aproximación rápida, o permitir que, tras varias sesiones, el dispositivo ajuste automáticamente los límites a partir de tus datos reales de esfuerzo. Cuanto más entrenes con él, más finos serán esos límites y, por tanto, más precisas las indicaciones durante tus intervalos.

Ejemplos de sesiones HIIT guiadas por tu reloj

Una de las formas más sencillas de empezar a exprimir tu smartwatch es crear entrenamientos por intervalos tipo carrera. Por ejemplo, en un reloj con buena app deportiva puedes configurar repeticiones de 400 metros a ritmo alto (zona 4/5), seguidas de un periodo de recuperación a trote suave o caminata en zona 1/2, repitiendo 6-8 veces. El reloj te avisará cuando completes cada tramo y registrará tus tiempos por vuelta.

Otra opción es una sesión HIIT muy directa: 1 minuto de trote suave seguido de 30 segundos de sprint fuerte, repetido 10-15 veces. En este tipo de sesiones, es fundamental que el reloj marque con claridad cada inicio y fin de intervalo, para que no tengas que estar mirando la pantalla continuamente y puedas concentrarte en tu respiración y tu técnica.

Si te va más el trabajo de fuerza, puedes programar un Tabata de 24 minutos con bloques de 20 segundos de esfuerzo y 10 de descanso, realizando 8 rondas de cada movimiento antes de pasar al siguiente: abdominales, sentadillas al aire, flexiones y zancadas caminando. El temporizador del reloj te dirá cuándo cambiar y, al tenerlo todo predefinido, sabrás que tu sesión dura justo esos 24 minutos intensos.

También puedes crear EMOMs de 20 minutos donde cada minuto tienes una tarea distinta, por ejemplo 15 skipping, 12 V-ups alternos, 15 flexiones y 20 sentadillas al aire, repitiendo el ciclo completo 5 veces. El smartwatch se encarga de marcarte el inicio de cada nuevo minuto y tú solo te preocupas de terminar las repeticiones y descansar lo que quede de tiempo.

Para quienes prefieren sesiones con algo más de margen, un AMRAP de 15 minutos dividido en 3 bloques de 5 minutos, con 2 minutos de descanso entre bloques, puede ser una buena elección. Por ejemplo, 10 peso muerto con mancuernas, 15 saltos o subidas al cajón y 50 saltos a la comba, intentando completar el máximo número de rondas en cada bloque de 5 minutos, mientras el reloj controla tanto trabajo como descansos.

Cómo los grandes fabricantes integran el HIIT en sus relojes

Los grandes nombres del sector se han dado cuenta de que el HIIT es uno de los formatos favoritos de los usuarios, así que sus ecosistemas ya incluyen funciones específicas para este tipo de entrenamiento, más allá del típico cronómetro o la sesión de carrera básica.

En la gama Garmin, por ejemplo, muchos dispositivos incorporan perfiles de actividad HIIT dedicados dentro de la app y del propio reloj. Es posible elegir formatos como Tabata, EMOM o AMRAP directamente en la muñeca, además de descargar entrenamientos preconfigurados desde Garmin Connect. Los perfiles suelen permitir ajustar intervalos, rondas y descansos, y el reloj muestra la duración restante de cada bloque, la intensidad y métricas en tiempo real.

También hay un componente educativo: algunas embajadoras y entrenadores de la marca explican en detalle los distintos tipos de HIIT, sus beneficios y ejemplos de rutinas que puedes descargar al reloj. La idea es que no solo tengas el temporizador, sino que el propio sistema te ayude a entender qué estás haciendo y para qué sirve.

En el caso del Apple Watch, la app Entrenamiento cuenta con modo HIIT y, además, con watchOS 26 se ha potenciado la personalización con un rediseño profundo. Se han añadido botones en las esquinas de la app para acceder rápidamente a opciones como visualizaciones de entrenamiento, ritmos objetivo o rutas de carrera, lo que facilita ajustar sesiones interválicas sobre la marcha.

Apple ha ido un paso más allá con Workout Buddy, una experiencia que aprovecha Apple Intelligence para analizar tu historial deportivo, datos de frecuencia cardiaca, ritmo, distancia y anillos de Actividad, y traducirlo en mensajes hablados de motivación durante las sesiones. De este modo, puedes recibir comentarios personalizados tipo “te faltan X minutos para cerrar el círculo de ejercicio” o “esta es tu carrera más larga de las últimas semanas” mientras entrenas HIIT o haces otros deportes compatibles.

Además, la app Entrenamiento puede enlazar directamente con Apple Music para que se reproduzcan playlists o podcasts automáticamente cuando inicias determinadas sesiones, inclusive HIIT. Incluso puede sugerirte listas en función del tipo de entrenamiento y tus gustos, ayudando a crear un entorno sonoro motivador sin tocar el iPhone.

Smartwatch como asistente general de salud y actividad (más allá del HIIT)

Un reloj pensado para el deporte puede funcionar también como asistente de vida diaria y salud. Modelos como el Fitbit Versa 3 combinan funciones de organización personal con un potente seguimiento del estado físico, lo que los convierte en una especie de centro de control en la muñeca.

En el terreno de la productividad, algunos smartwatches permiten integrar asistentes de voz como Alexa o el Asistente de Google, de manera que puedes crear recordatorios, añadir elementos a la lista de la compra, consultar el tiempo o gestionar citas simplemente hablándole al reloj. Con micrófono y altavoz integrados, es posible incluso responder llamadas o enviarlas al buzón de voz sin sacar el móvil del bolsillo.

En cuanto a notificaciones, es habitual recibir avisos de correo, mensajería y eventos de calendario directamente en la muñeca, con la posibilidad de configurar alarmas y alertas para entrenamientos o citas. Esto viene de lujo si quieres que el reloj te avise, por ejemplo, de que han pasado varios días sin registrar actividad vigorosa o de que te toca tu sesión HIIT programada.

La vertiente más “salud” incluye métricas como pasos diarios, minutos de actividad, horas de sueño o frecuencia cardiaca de 24 horas. En algunos modelos, el reloj vibra cuando entras en determinados rangos de intensidad (“Minutos de Zona Activa”), dándote una dosis extra de motivación justo cuando empiezas a sumar esfuerzo de calidad. También puedes recibir recordatorios para evitar el sedentarismo, como el objetivo típico de 250 pasos por hora.

Otra función muy valorada es el análisis del sueño: además de contar cuántas horas duermes, algunos dispositivos desglosan fases como sueño profundo o REM, ofrecen puntuaciones de calidad y consejos personalizados para mejorar el descanso. Esto es clave, porque un buen HIIT con un sueño desastroso detrás no es la mejor combinación. Tu reloj puede ayudarte a equilibrar entrenamiento, recuperación y vida cotidiana.

Apps de intervalos y características avanzadas en distintos ecosistemas

Si tu reloj es Wear OS, Android o similar, tienes a tu disposición apps específicas de intervalos como temporizadores de HIIT o Tabata que se integran como compañeros del smartwatch. Permiten personalizar completamente tiempos de trabajo y descanso, número de repeticiones, ciclos, calentamiento y vuelta a la calma, e incluso seguir rutinas de fuerza, CrossFit, carrera o ciclismo.

Estas apps suelen mantener el temporizador funcionando en segundo plano mientras escuchas música o un podcast, algo que se agradece para no depender de una sola aplicación en pantalla. También acostumbran a incluir indicadores visuales y sonoros muy claros, para que sepas en todo momento si estás en fase de esfuerzo, descanso corto o pausa más larga entre bloques.

En ecosistemas como Amazfit, el reloj aprovecha la app Zepp para ofrecer métricas avanzadas de salud y deporte: monitoreo continuo de frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno en sangre, estrés, calidad del sueño, e incluso cálculos como el índice PAI, que resume tu actividad en una puntuación sencilla. Gran parte de estas mediciones pueden ejecutarse 24/7 si activas las opciones de seguimiento correspondientes.

La precisión de algunas funciones (como el reconocimiento automático de entrenamientos o el posicionamiento GPS) irá ligada a aspectos como la postura, la señal de satélites o la duración de la actividad. Por eso se suele recomendar ajustar el reloj a un dedo de la muñeca y mantener el brazo relativamente estable durante las mediciones clave, especialmente cuando realizas pruebas puntuales como un test de SpO₂.

En lo relativo a GPS, muchos modelos pueden combinar varios sistemas de satélite para aumentar precisión al correr o montar en bici, aunque la calidad de la señal puede verse afectada por edificios altos, bosques densos o falta de sincronización reciente de datos AGPS. En sesiones HIIT de carrera al aire libre, contar con un buen GPS te permitirá ver exactamente dónde apretaste más gracias a los mapas de intensidad que se muestran después.

Nuevas capacidades inteligentes de watchOS para entrenar HIIT mejor guiado

Los últimos avances en sistemas como watchOS 26 van más allá de simplemente medir datos: apuntan a convertir el Apple Watch en un asistente casi “inteligente” de tus entrenamientos y de tu día a día. El rediseño con el efecto Liquid Glass da un aspecto más fluido y expresivo a widgets, notificaciones, navegación y carátulas, lo que hace que la experiencia visual sea mucho más agradable sin dejar de ser instantáneamente familiar.

Workout Buddy, basado en Apple Intelligence, analiza tu historial deportivo para ofrecerte frases de motivación en tiempo real durante la sesión. Puede comentarte, por ejemplo, cuántos kilómetros llevas en la semana, cuánto te falta para cerrar tus anillos o si acabas de lograr tu carrera más larga en casi un mes, todo ello con una voz generativa que imita el estilo de entrenadores reales de Fitness+.

Esta funcionalidad se integra con entrenamientos muy populares como carrera al aire libre, cinta de correr, caminata, bici, HIIT o fuerza, y requiere unos modelos concretos de Apple Watch enlazados a iPhones modernos. Lo relevante, desde la perspectiva de entrenar HIIT, es que el reloj deja de limitarse a mostrar números y pasa a interpretar esos datos para darte feedback útil en medio del esfuerzo.

La Pila Inteligente también se vuelve más proactiva: usa datos de sensores, patrones de uso y contexto para sugerir widgets justo cuando pueden venirte bien. Por ejemplo, podría mostrarte una sugerencia de iniciar un entrenamiento cuando llegas a tu gimnasio habitual a la hora de siempre, o recordarte una ruta al aire libre si estás en una zona donde sueles correr.

Además, se han incorporado gestos como el giro de muñeca para descartar notificaciones o silenciar alarmas, lo que simplifica bastante la gestión de avisos mientras estás entrenando. El volumen de notificaciones se puede ajustar automáticamente en función del ruido ambiente, para que sigas atento a llamadas o temporizadores sin molestar a quienes tienes alrededor ni perder la concentración en tus intervalos.

Gestión de energía, fiabilidad y consideraciones prácticas

Cuando conviertes tu reloj en un asistente completo para entrenamientos HIIT, con monitorización de frecuencia cardiaca constante, GPS activado, avisos de vibración, sonido y carga de datos, la autonomía de la batería pasa a ser un factor importante. Cada fabricante ofrece varios modos para equilibrar funciones y duración.

En escenarios de uso típico, muchos relojes están pensados para aguantar varios días con monitorización continua de pulso (por ejemplo, con mediciones cada 10 minutos), seguimiento de sueño, algunas llamadas Bluetooth semanales, unas cuantas sesiones de ejercicio de 30 minutos con GPS y un número razonable de notificaciones. Si subes el ritmo y dejas todos los sensores al máximo, la autonomía lógica cae.

Por ello, suelen existir modos de ahorro de batería en los que se limitan las funciones de salud continua (como monitorización constante de estrés o saturación de oxígeno), se reduce la frecuencia de medición de pulso, se desactiva el levantado de muñeca para encender la pantalla o se restringe la conexión Bluetooth a perfiles de bajo consumo.

Es importante también entender que la precisión de las mediciones puede variar según factores personales y del entorno. El movimiento excesivo del brazo, cambios bruscos de postura, frío intenso, sudor, tatuajes o una correa mal ajustada pueden afectar a la lectura de la frecuencia cardiaca o SpO₂. Ajustar bien el reloj antes de empezar la sesión HIIT y evitar manipularlo en medio de un sprint suele marcar la diferencia.

En lo relativo a resistencia, muchos modelos cuentan con certificaciones de agua (por ejemplo, IP68 en algunos relojes) que los hacen aptos para salpicaduras, lluvia o incluso natación ligera, aunque no se aconseja exponerlos a agua muy caliente, saunas o duchas prolongadas con vapor, ya que eso puede deteriorar los sellados con el tiempo. Si tu idea es combinar HIIT con sesiones acuáticas, conviene revisar las especificaciones exactas del fabricante.

Usando todo lo anterior con cabeza, tu smartwatch puede pasar de ser un simple contador de pasos o notificador de WhatsApp a convertirse en un auténtico entrenador de muñeca para HIIT y otros deportes: te organiza los intervalos, vigila tu corazón, te avisa cuando toca moverte, guarda tu evolución y, gracias a la integración con asistentes de voz y apps avanzadas, también te ayuda a encajar el deporte en un día a día lleno de compromisos y poco tiempo libre.

Tres dispositivos aparentemente sin sentido, una sola tecnología y el mismo discurso de Tim Cook que precedió al Apple Watch

Actualidad en Applesfera - Lun, 23/02/2026 - 14:00

Llevamos meses escuchando rumores sobre AirPods con cámara, unas gafas inteligentes y algún tipo de colgante con inteligencia artificial. Son dispositivos que cuesta visualizar por separado y que juntos todavía cuestan más. Pero Mark Gurman los conecta a todos bajo una misma lógica. El hilo que usa para hacerlo no es el hardware, sino algo que Tim Cook dijo en la última llamada de resultados: que Visual Intelligence es una de las funciones más populares de Apple Intelligence y que Apple tiene una "ventaja incuestionable" en IA gracias a sus 2.500 millones de dispositivos activos.

Para Gurman, esas palabras no son relleno. Son la misma señal que Cook lanzó en 2013 cuando empezó a hablar de sensores antes de que existiera el Apple Watch, y la misma que lanzó en 2016 cuando se obsesionó con la realidad aumentada antes de que el Vision Pro fuera siquiera un proyecto conocido. Si el patrón se repite, y Gurman cree que sí, Visual Intelligence es la tecnología sobre la que Apple va a construir su próxima gran categoría de producto.

El problema que tiene Visual Intelligence hoy

La función ya existe en tres generaciones de iPhone. Apuntas la cámara a algo, un plato de comida, un cartel, un objeto, y el sistema lo analiza y busca información. Funciona, pero tiene una limitación: requiere que saques el teléfono, lo apuntes y esperes. No es inteligencia ambiental, es una acción deliberada. Algo parecido a lo que llevamos años haciendo con Google Lens, solo que con mejor integración en el sistema.

{"videoId":"x9ndj38","autoplay":true,"title":"Así funciona Apple Intelligence Apple", "tag":"", "duration":"314"}

Lo que Gurman dibuja como objetivo es otra cosa. Una IA que vea el mundo de forma continua, sin que tengas que activarla, que entienda el contexto de lo que tienes delante y actúe en consecuencia. 

En lugar de decirte "gira a la derecha dentro de 50 metros" te diga "gira a la derecha pasada la farmacia de la esquina. 

Que cuando te acerques a algo que tenías pendiente te lo recuerde sin que hayas abierto ninguna app. Para eso necesitas cámaras que estén siempre contigo y siempre mirando, no guardadas en el bolsillo.

Visual Intelligence Tres dispositivos, una misma apuesta

Según Mark Gurman y sus fuentes dentro de Cupertino, Apple tiene en desarrollo tres formatos de hardware pensados para esto.

  • Los AirPods con cámara serían los primeros en llegar, previsiblemente a finales de este año. No se trata de cámaras para hacer fotos, sino de sensores de baja resolución o infrarrojos cuyo único propósito es darle al sistema una vista del entorno.
  • Las Apple Glass vendrían después: unas gafas sin pantalla de realidad aumentada, con cámara y audio, en la línea de lo que Meta ha estado haciendo con Ray-Ban. La diferencia, según Gurman, es que mientras Meta usa una sola cámara que alterna entre visión artificial y captura de vídeo, Apple planea lentes dedicadas para cada función.
  • Y luego está el autodenominado "pendant". Un dispositivo que se llevaría colgado al cuello o enganchado en la ropa. Aquí la referencia inevitable es el Humane Ai Pin, pero Gurman confía en que ese producto no fracasó por su formato, sino porque era lento, su interfaz no funcionaba y se vendió como sustituto del teléfono. El de Apple sería un complemento del iPhone, no su rival.
El motor todavía no está listo

Visual Intelligence, tal como existe hoy, es básicamente una capa sobre ChatGPT y los sistemas de Google. Apple no tiene todavía un modelo propio de visión artificial desplegado para el usuario. Lo está desarrollando. Hay equipos dedicados, trabajo acumulado del proyecto del Apple Car y del Vision Pro, pero no está en el producto final.

En Applesfera Amantes de los colores, se acaban de filtrar los de los próximos iPhone 18 Pro y plegable. Hay buenas y malas noticias

Eso explica por qué todo esto es una historia de medio y largo plazo. Mark Gurman no está diciendo que Apple vaya a presentar un "pendant" o colgante el año que viene. Está diciendo que las piezas se están colocando: el discurso de Tim Cook establece la dirección, el hardware está en desarrollo y el modelo de IA propio que lo tiene que alimentar se está construyendo en paralelo.

La historia de Tim Cook con las grandes categorías de producto siempre ha funcionado igual: primero el discurso, luego el hardware, luego la evolución de ese hardware durante años. Con el Apple Watch tardó más de un año desde las primeras señales hasta el lanzamiento. Con el Vision Pro, casi una década. Con Visual Intelligence, las señales llevan poco tiempo sobre la mesa, pero el desarrollo interno lleva mucho más. Cuando los AirPods con cámara lleguen a una keynote, o cuando Apple enseñe sus primeras gafas, esta conversación habrá explicado ya por qué.

En Applesfera | Nueva Siri: novedades, dispositivos compatibles y todo lo que sabemos sobre ella

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })();

-
La noticia Tres dispositivos aparentemente sin sentido, una sola tecnología y el mismo discurso de Tim Cook que precedió al Apple Watch fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Una nueva filtración avanza el primer producto de OpenAI con Jony Ive. El iPhone y los AirPods no tienen de qué preocuparse

Actualidad en Applesfera - Lun, 23/02/2026 - 13:00

Humane cometió el tremendo error de pretender "acabar" con los smartphones con el AI Pin. Su fracaso fue estrepitoso y por ello miramos con lupa y reticencia cada nuevo hardware de IA que llega al mercado. Y el de OpenAI junto a Jony Ive, antiguo diseñador de Apple, es uno de ellos.

Hace tiempo que Sam Altman, CEO de OpenAI y Ive anunciaron su colaboración, pero aún no han anunciado oficialmente de qué se trata. Pero por suerte, las filtraciones si nos están dejando ver algo más del que será el primer producto físico de los creadores de ChatGPT.

Un altavoz compacto con la firma de Ive Jony Ive y Sam Altman

Hace un mes que supimos que el proyecto de Jony Ive y OpenAI consistía en crear suerte de AirPods. Una especie de pastilla para la oreja con la que se intuían funciones de inteligencia artificial directamente en el oído. Algo así como llevar a ChatGPT siempre presente e ir haciéndole preguntas, aunque esto son puras hipótesis.

Lo que ahora se ha filtrado, gracias a un reporte de The Information, es que no serán unos auriculares, sino un altavoz inteligente compacto pensado para ponerse sobre una mesa y poder transportar fácilmente en una mochila e incluso un bolsillo. No parte con la idea de sustituir al smartphone y probablemente tampoco a los auriculares tipo AirPods.

En Applesfera Apple canceló el proyecto tras una década de dudas, pero Ferrari ha dejado a Jony Ive terminar el trabajo: el resultado es el "iPhone 4" de los coches

Eso de tener siempre disponible una interfaz conversacional se convierte en algo más tangible según este informe. No tendrá pantalla, aunque sí cámaras y micrófonos para poder interactuar con ello. 

La sombra de Humane sigue presente, aunque el diseño conceptual parece distinto. El proyecto de Jony Ive y OpenAI apunta más a encajar en la vida cotidiana que a redefinirla por completo, algo que, visto lo ocurrido en la primera ola de hardware de IA, quizá sea la decisión más sensata.

Se lanzará en 2027 y ya se intuye su precio

Según el mismo reporte de The Information, OpenAI se ha marcado febrero de 2027 como fecha mínima de lanzamiento. Aún se podría demorar algo más y, a la vista del tiempo que queda aún, es previsible también que pudiesen seguir surgiendo cambios en su concepto final.

{"videoId":"x9v16eg","autoplay":true,"title":"3 alternativas a ChatGPT que protegen tu privacidad", "tag":"webedia-prod", "duration":"486"}

También se habla de una horquilla de precio de entre 200 y 300 dólares. Un precio que, hasta no ver las auténticas capacidades del producto y probarlo, no podemos valorar como caro o barato. Tampoco sabemos si requerirá de algún tipo de suscripción como en su día el ya citado Humane AI Pin.

Para el futuro, de 2028 en adelante, también se han filtrado lámparas y gafas inteligentes por parte de OpenAI y Ive, aunque por ahora no se sabe demasiado de ellos. 

Apple también prepara su arsenal de productos con IA Apple también prepara un dispositivo similar al Humane AI Pin, pero con una idea conceptual radicalmente opuesta (y sin proyector)

A la par que OpenAI, aunque sin anunciarlo oficialmente, Apple también está avanzando en sus primeros productos dedicados a la IA. Y según las filtraciones, lo está haciendo también con idea de que sean accesorios complementarios a los ya existentes, siendo el iPhone el epicentro de los mismos.

El primer paso serán las primeras gafas inteligentes de Apple con funciones similares a las Ray-Ban Meta. Harían de asistentes con funciones ya vistas en Visual Intelligence y, según Mark Gurman, con más cámaras que las de Meta para aportar mejores vídeos e interpretación del entorno. Eso sí, no llegarán hasta 2027.

Más inmediata parece la idea de una versión mejorada de los AirPods Pro 3, que lleva meses filtrándose que incluirán cámaras. Aunque no tanto para hacer fotos como sí para poder tener control por gestos, mejorar aspectos como la cancelación de ruido en función de la escena en la que estemos, así como obtener funciones de IA.

Lo mismo sucederá con un pin con IA del que se espera que tenga una cámara y pueda hacer las veces de asistente, siendo algo así como los ojos y oídos de Siri para un entorno real sin tener que estar sacando el iPhone. Aunque este dispositivo seguirá siendo crucial y no será reemplazado por ninguno de ellos.

Imagen de portada | Montaje con fotografía de Wikimedia Commons e imagen generada con Gemini

En Applesfera | Nueva Siri: novedades, dispositivos compatibles y todo lo que sabemos sobre ella

En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él

(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })();

-
La noticia Una nueva filtración avanza el primer producto de OpenAI con Jony Ive. El iPhone y los AirPods no tienen de qué preocuparse fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Tráiler de Rayman: 30th Anniversary Edition

Actualidad en 3DJuegos - Lun, 23/02/2026 - 12:15
Trailer promocional de Rayman: 30th Anniversary Edition

Vídeo gameplay de Causal Loop

Actualidad en 3DJuegos - Lun, 23/02/2026 - 12:03
Trailer promocional de Causal Loop

Tráiler de anuncio de Causal Loop

Actualidad en 3DJuegos - Lun, 23/02/2026 - 12:02
Trailer promocional de Causal Loop

La app Teléfono del iPhone se ha simplificado con iOS 26, pero hay una forma de volver a la versión anterior

Actualidad en Applesfera - Dom, 22/02/2026 - 11:00

Si estás sufriendo con la app Teléfono desde que actualizaste tu iPhone a iOS 26 porque echas de menos la interfaz que teníamos hasta iOS 18, no te preocupes porque hay una forma de regresar atrás. Es cierto que esta nueva app simplifica todo y lo hace más accesible, pero si al final estabas acostumbrado a la vieja...

Cómo cambiar la interfaz de la app Teléfono

Aunque no se ve a simple vista, Apple no ha eliminado la antigua interfaz de la app Teléfono. Es simplemente que ha quedado algo escondida en un ajuste que, siendo honestos, no solemos tocar a menudo. De ahí que sea normal que muchos aún no se hayan enterado de que se puede volver atrás.

Todo pasa por seguir estos pasos:

  1. Abre la app Teléfono en tu iPhone.
  2. Ve a la pestaña Llamadas.
  3. Pulsa en el icono de tres rayas de la esquina superior derecha.
  4. En la parte superior del menú desplegable, selecciona Clásico.

Esto devolverá a la app Teléfono a su interfaz clásica en la que el contenido se divide en cinco pestañas en lugar de tres. Y como ya te imaginarás, puedes cambiarla en cualquier momento y volver a la nueva (Unificado) si lo deseas.

En Applesfera Tener el iPhone en silencio, pero que suenen las llamadas de algunos contactos: dos ajustes para lograrlo

Las principales diferencias entre ambas interfaces está aquí:

La anterior interfaz de Teléfono (izda.) y la nueva estrenada en iOS 26 (dcha.)

INTERFAZ CLÁSICA

INTERFAZ UNIFICADA

BUZÓN DE VOZ

‼️En la pestaña Buzón de voz

‼️En la pestaña Llamadas

TECLADO NUMÉRICO

En la pestaña Teclado

En la pestaña Teclado

HISTORIAL DE LLAMADAS

En la pestaña Recientes

En la pestaña Llamadas

CONTACTOS

En la pestaña Contactos

En la pestaña Contactos

CONTACTOS FAVORITOS

‼️En la pestaña Favoritos

‼️En la pestaña Llamadas

*‼️: señaladas así las secciones que están en diferentes pestañas dependiendo de la interfaz

Realmente no hay grandes cambios, ya que con ambas se tienen idénticas funciones. En la nueva se simplifica todo para poder acceder de forma más rápida al buzón de voz o a los favoritos desde la pestaña de llamadas.

Otras novedades de la app Teléfono con iOS 26

Aparte de la interfaz, hay otras cuatro nuevas funciones que estrenó iOS 26 en relación a la app Teléfono y que están disponibles en cualquiera de las dos vistas de la app.

Recordatorios de llamadas

Una novedad sutil, pero interesante cuando no puedes atender una llamada y no quieres olvidar llamar después. Deslizando hacia la derecha la llamada, podrás elegir la opción de establecer un recordatorio para que te avise después de una hora, esa misma noche, al día siguiente o de forma personalizada eligiendo fecha y hora exacta.

Si esto lo sumamos los recordatorios con alarmas estrenados recientemente, ya no hay excusa para olvidar devolver una llamada.

Filtro de llamadas {"videoId":"x9l3kli","autoplay":true,"title":"Filtrado de llamadas en iOS 26", "tag":"", "duration":"33"}

El conocido como "filtro anti spam" del iPhone está dentro de Ajustes > Apps > Teléfono > Solicitar motivo de la llamada. Actúa como una especie de asistente ante llamadas de números que no tengas guardados en la agenda para así evitar molestarte en vano.

Cuando alguien te llama no te sonará el iPhone y esa otra persona escuchará una locución pidiendo que se identifique con nombre y motivo de la llamada. Entonces será cuando el móvil te avise y puedas ver una transcripción, pudiendo aceptar la llamada, dejar un mensaje tipo "después te llamo" o "no me interesa", así como colgar directamente.

En la práctica sirve para reducir las llamadas no deseadas, ya sean comerciales o intentos de estafa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que también puede jugar en nuestra contra y hacernos perder llamadas legítimas importantes por el simple hecho de que al otro lado del teléfono desconocen esta función y optan por colgar sin identificarse.

Avisos de llamada en espera

Situación típica: llamas a un servicio de atención al cliente y te tienen esperando con musiquita un buen rato. Desde iOS 26, el sistema es capaz de identificar esto y proponerte dejar tú la llamada en espera, pudiendo atender otros asuntos y, en el momento en el que responda un humano avisarte para que atiendas. Si no te aparece directamente la opción, podrás activarla pulsando en más.

En Applesfera Hay cables con un cilindro al lado del conector. Los de Apple no y tiene una explicación muy sencilla Traducción de llamadas

Durante una llamada, pulsando el botón más, tendremos la posibilidad de traducir la llamada. Lo que veremos en ese momento es una transcripción en pantalla en tiempo real con lo que se está diciendo. Esta función, por cierto, está también disponible en la app Mensajes.

En Applesfera | ¿Cuántos años de actualizaciones le quedan a mi iPhone? Así podemos saberlo

En Applesfera | "Error en la llamada" en el iPhone. Por qué ocurre y cómo solucionarlo

(function() { window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {}; var headElement = document.getElementsByTagName('head')[0]; if (_JS_MODULES.instagram) { var instagramScript = document.createElement('script'); instagramScript.src = 'https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js'; instagramScript.async = true; instagramScript.defer = true; headElement.appendChild(instagramScript); } })();

-
La noticia La app Teléfono del iPhone se ha simplificado con iOS 26, pero hay una forma de volver a la versión anterior fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Tráiler de lanzamiento de High on Life 2

Actualidad en 3DJuegos - Vie, 20/02/2026 - 16:17
Trailer promocional de High On Life 2

Vídeo análisis de High on Life 2

Actualidad en 3DJuegos - Vie, 20/02/2026 - 16:12
Trailer promocional de High On Life 2

Tráiler del acceso anticipado de PUBG: BLINDSPOT

Actualidad en 3DJuegos - Vie, 20/02/2026 - 12:55
Trailer promocional de PUBG: BLINDSPOT

Tráiler gameplay de Call of the Elder Gods

Actualidad en 3DJuegos - Jue, 19/02/2026 - 15:37
Trailer promocional de Call of the Elder Gods

Tráiler de anuncio de Call of the Elder Gods

Actualidad en 3DJuegos - Jue, 19/02/2026 - 15:36
Trailer promocional de Call of the Elder Gods

Páginas

Suscribirse a Tecnoaficiones agregador