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Cómo usar tu smartwatch para controlar la cámara del móvil

Actualidad en Androidsis - Vie, 13/03/2026 - 11:06

Si llevas un smartwatch en la muñeca y solo lo usas para mirar la hora y leer notificaciones, estás dejando escapar una de las funciones más útiles y divertidas que ofrece: convertirlo en un mando a distancia para la cámara del móvil. Colocas el teléfono donde quieras, te alejas unos metros y disparas la foto desde el reloj, con vista previa, temporizador y hasta zoom sin tocar el smartphone.

La clave para que todo esto funcione bien está en la combinación de móvil, reloj y aplicaciones. No todos los modelos son compatibles entre sí ni ofrecen las mismas opciones, porque aquí manda el “ecosistema”: Wear OS con Google, Samsung con Galaxy, Huawei con EMUI y Apple con iPhone y Apple Watch. Aun así, con las herramientas adecuadas (incluyendo algunas apps de terceros) puedes exprimir al máximo tu reloj como disparador remoto.

Qué necesitas para usar tu smartwatch como disparador de la cámara

Antes de lanzarte a instalar aplicaciones es fundamental comprobar requisitos básicos de compatibilidad. Cada plataforma impone sus normas y, según la marca de tu reloj y de tu móvil, podrás controlar la cámara de forma nativa, con funciones avanzadas o, en algunos casos, solo tirando de soluciones de terceros.

En la mayoría de combinaciones, el reloj se comunica con el teléfono vía Bluetooth y a través de la app oficial del fabricante (Google, Samsung, Huawei, Apple) o mediante una app instalable desde la tienda correspondiente. Si tu reloj y tu móvil “hablan el mismo idioma” de software, el control remoto de la cámara suele ser muy sencillo de configurar.

Un paso que conviene hacer siempre es actualizar el sistema operativo del reloj y del smartphone a la última versión disponible. En relojes con Wear OS es especialmente relevante, porque Google solo garantiza la función de cámara remota a partir de Wear OS 2, y en muchos casos optimizada para Wear OS 3, sobre todo cuando se empareja con un teléfono Pixel.

Además, en algunos ecosistemas la marca limita de forma explícita con qué móviles funciona el control de cámara. Por ejemplo, Samsung reserva la integración más completa a sus móviles Galaxy, Huawei prioriza móviles con EMUI, y Apple limita su solución a la pareja iPhone + Apple Watch. Si tu combinación es “mixta”, casi seguro tendrás que apoyar parte de las funciones en aplicaciones de terceros.

Ten también en cuenta factores prácticos como la distancia, paredes o interferencias. El Bluetooth tiene un alcance limitado y, si te alejas demasiado o hay muchos dispositivos conectados, puedes notar retrasos en la vista previa o en el disparo. En la práctica, moverte dentro de la misma habitación o estancia suele ser más que suficiente para hacer fotos a distancia con comodidad.

Usar un reloj con Wear OS para controlar la cámara del móvil

Los relojes con Wear OS son muy versátiles y se conectan con una buena cantidad de móviles Android, pero eso no significa que cualquier combinación te vaya a permitir usar el reloj como control remoto de la cámara con todas las funciones posibles. Google marca unas líneas claras en cuanto a requisitos.

La función oficial de cámara remota de Google está disponible en relojes con Wear OS 2 o superior, y la experiencia más pulida se consigue cuando esos relojes se emparejan con un Google Pixel. Con otros teléfonos Android puede funcionar gran parte de las características, pero la integración no siempre es tan redonda como en el ecosistema Pixel.

Configurar la app Cámara de Google en tu reloj Wear OS

Para que el reloj pueda actuar como disparador y visor de la cámara del móvil necesitas la app Cámara de Google en ambos dispositivos. Es decir, tu móvil (idealmente un Pixel, aunque también pueden funcionar otros Android compatibles) debe tener instalada la app oficial de Google Camera y, además, tu reloj con Wear OS debe contar con esa misma aplicación.

En muchos relojes con Wear OS 2 o superior verás el icono de Cámara ya integrado en el listado de apps. Si no aparece, basta con abrir la Google Play Store desde el propio smartwatch, buscar “Cámara de Google” e instalarla. Una vez instalada, el reloj reconocerá el teléfono vinculado y se preparará para controlar su cámara.

Google advierte que, en relojes con Wear OS 3 y versiones posteriores, la interfaz puede cambiar ligeramente según el modelo y el fabricante. Sin embargo, la idea general es la misma: abres la app de cámara en el reloj, se enciende automáticamente la cámara del teléfono y el smartwatch pasa a actuar como mando remoto, con disparo, temporizador y opciones adicionales.

Es importante recalcar que esta función solo está disponible en relojes con Wear OS 2 y siguientes; los modelos más antiguos quedan fuera. Además, si quieres aprovechar todas las ventajas en un Pixel Watch, Google exige que la app Cámara de Google esté instalada tanto en el reloj como en el propio Pixel o en otro teléfono Android compatible.

Cómo hacer fotos a distancia con un reloj Wear OS

Una vez configurado todo, sacar una foto con el smartwatch es muy intuitivo. Primero, despierta la pantalla del reloj si está apagada y accede al cajón de aplicaciones, normalmente deslizando el dedo hacia arriba o pulsando el botón lateral, según el diseño de tu modelo.

Localiza el icono de la aplicación Cámara y tócala para abrirla en el reloj. En ese momento, el teléfono vinculado encenderá su cámara de forma automática, sin que tengas que tocar el móvil en ningún momento. Al instante, en la pantalla del smartwatch verás una pequeña vista previa de lo que está captando la cámara del smartphone.

En el centro de la interfaz del reloj aparecerá un botón de obturador muy claro. Cuando lo pulses, se iniciará por defecto un temporizador de 3 segundos. Esta cuenta atrás está pensada para que te dé tiempo a colocarte: puedes dejar el móvil apoyado o en un trípode, posicionarte con calma y esperar a que el teléfono haga la foto.

La combinación de vista previa, disparo remoto y temporizador hace que el reloj sea perfecto para fotos de grupo, selfies más naturales en los que no apareces con el brazo estirado o imágenes en las que quieres salir tú pero el móvil está lejos. Todo esto sin necesidad de tocar la pantalla del smartphone ni una sola vez.

Controlar el zoom desde la muñeca en Wear OS

Una de las ventajas más interesantes de la app Cámara de Google en Wear OS es la posibilidad de manejar el zoom desde el reloj. En la interfaz de la aplicación, en la pantalla del smartwatch, verás un control deslizante vertical con el que puedes ajustar el nivel de zoom de la cámara.

Para acercar la escena, solo tienes que desplazar el deslizador hacia la parte superior, lo que incrementará el zoom sobre el sujeto o el escenario que estés fotografiando. Si, por el contrario, quieres abarcar más campo, desliza hacia abajo para reducir el acercamiento y mostrar un ángulo más amplio.

Hay que tener presente que, en muchos móviles, se trata fundamentalmente de zoom digital, por lo que si te pasas con el acercamiento puedes notar cierta pérdida de calidad en la imagen final. Lo ideal es usar el zoom con moderación y, cuando sea posible, mover físicamente el teléfono más cerca del motivo de la foto si quieres mayor detalle.

Aun con esa limitación, controlar el zoom desde la muñeca es comodísimo cuando tienes el móvil en un trípode o apoyado en algún sitio y no te apetece ir y venir para ajustar el encuadre. Un par de toques en el reloj y dejas la composición exactamente como necesitas.

Cambiar o desactivar el temporizador en la cámara de Wear OS

Por defecto, la Cámara de Google en el reloj activa un temporizador de 3 segundos en cada disparo, pero no siempre esa duración es la más adecuada. Para fotos de grupo grandes o situaciones en las que necesitas más margen para colocarte, conviene ampliarlo.

Para modificar el temporizador, abre el menú de la app Cámara desde el propio reloj. Dentro de ese menú verás un icono u opción de “temporizador” donde podrás ajustar la cuenta atrás a tu gusto. Las posibilidades estándar suelen ser 3 segundos, 10 segundos o directamente desactivar el temporizador.

Si eliges 10 segundos tendrás tiempo de sobra para colocarte con calma, cambiar de postura o avisar al resto de personas de que la foto se va a hacer. En cambio, desactivar el temporizador es útil cuando quieres disparar al instante, por ejemplo para fotos improvisadas o para tomas en las que no necesitas prepararte.

El hecho de poder ajustar esta opción sin tocar el teléfono te permite adaptar la cámara a cada situación en segundos. Solo tienes que cambiar el valor desde el reloj y seguir disparando con la configuración que mejor encaje en cada momento.

Alternar entre cámara frontal y trasera en Wear OS

Otra función clave es la posibilidad de cambiar entre la cámara frontal y la trasera del móvil directamente desde el reloj. De este modo no hace falta acercarte al teléfono para pasar de un selfie a una foto con la cámara principal o viceversa.

Para alternar entre cámaras, vuelve al menú de la aplicación de cámara en el reloj y busca la opción denominada “Cámara” o similar. Al pulsarla, el sistema cambiará entre la lente frontal y la trasera del smartphone, mostrando en el smartwatch la nueva vista previa correspondiente.

Esta capacidad de elegir cámara desde la muñeca es especialmente útil cuando el móvil está fijo en un trípode y no quieres tocarlo para no descolocar el encuadre o la inclinación. En cuestión de segundos puedes pasar de verte a ti mismo en pantalla a usar la cámara principal, normalmente con mejor calidad.

Combinando este cambio de cámara con los temporizadores y el zoom, tu reloj con Wear OS se convierte en un mando de cámara muy completo con el que puedes montar sesiones de fotos bastante elaboradas sin necesidad de tocar el smartphone.

Trucos para sacar mejores fotos con Wear OS y tu móvil

Si ya dominas el disparo, el temporizador, el zoom y el cambio de cámara, puedes sacarle aún más provecho al combo Wear OS + móvil siguiendo algunos consejos prácticos. El primero es aprovechar siempre que puedas un soporte estable, como un trípode ligero o un pequeño agarre para el teléfono.

Al fijar el móvil en un trípode, evitas vibraciones y consigues fotos más nítidas, sobre todo en interiores o de noche, donde cualquier pequeño movimiento puede arruinar la toma. Además, te permite probar distintos encuadres sin necesidad de sujetar el teléfono con la mano.

Otro truco es jugar con el temporizador según el tipo de foto que quieras hacer. Para selfies rápidos, los 3 segundos suelen ser suficientes, pero para fotos en grupo o escenas más preparadas, los 10 segundos te dan mucho más margen para colocarte y organizar a la gente.

También conviene ser prudente con el uso del zoom digital. En vez de abusar del acercamiento desde el reloj, intenta moverte un poco tú o recolocar el trípode siempre que sea posible. Reservar el zoom para pequeños ajustes de encuadre te ayudará a mantener la mejor calidad que pueda ofrecer la cámara del móvil.

Si tu reloj está emparejado con un Google Pixel, además disfrutarás de la máxima integración con la app Cámara de Google, incluyendo modos avanzados que el sistema gestiona automáticamente, como la mejora de escenas o el HDR. En general, cuanto más homogéneo sea tu ecosistema (Pixel + Wear OS), más fluida y estable será la experiencia.

Controlar la cámara con un Samsung Galaxy Watch

En el universo Samsung, los Galaxy Watch actuales combinan Wear OS con la capa propia de la marca, mientras que modelos más antiguos usaban Tizen como sistema operativo. En ambos casos es posible controlar la cámara del móvil desde el reloj, aunque hay un requisito muy claro.

La integración oficial de la cámara remota en los Galaxy Watch está pensada para teléfonos Samsung Galaxy. Es decir, aunque tu reloj Galaxy pueda emparejarse con otros móviles Android, las funciones completas de disparo remoto de la cámara solo están garantizadas cuando lo utilizas junto a un smartphone de la propia marca coreana.

Si cumples esa condición, lo habitual es que el controlador de cámara aparezca ya instalado entre las aplicaciones del reloj. Si no lo encuentras, basta con acudir a la Galaxy Store desde el smartwatch o desde el móvil, buscar el módulo de “control de cámara” o similar e instalarlo en unos segundos.

Una vez instalado, el Galaxy Watch se conectará automáticamente con la cámara del móvil cuando abras esa app de control remoto. Verás una vista previa en la pantalla del reloj y podrás disparar fotos sin tocar el smartphone, de forma muy parecida a cómo funciona Google Camera en Wear OS.

Cómo hacer fotos con tu Galaxy Watch y un móvil Galaxy

La mecánica para tomar fotos con un Galaxy Watch es muy directa. Despierta el reloj, entra en el listado de aplicaciones y abre el controlador de cámara. Tras unos instantes, la app enlazará con la cámara del móvil Galaxy y mostrará la escena capturada en la pantalla del smartwatch.

En la interfaz del reloj verás un botón de disparo que, al pulsarlo, ordena al móvil hacer la foto usando la aplicación de cámara nativa de Samsung. Eso significa que aprovechas todos los algoritmos de procesado, modos automáticos y optimizaciones de la marca, manteniendo la misma calidad que si hicieras la foto directamente desde el teléfono.

El sistema normalmente también ofrece temporizador desde el propio reloj, de manera que puedes configurar una cuenta atrás para tener unos segundos de margen antes de que se dispare la cámara. Perfecto para selfies grupales, fotos de cuerpo entero o escenas en las que quieras salir tú sin tener que sujetar el móvil.

Gracias a esta integración, el tándem Galaxy Watch + móvil Galaxy se convierte en una herramienta muy práctica para viajar: dejas el teléfono en un soporte, te colocas en el encuadre y disparas desde la muñeca, revisando el resultado inmediatamente en el reloj.

Funciones extra de la app de cámara en Galaxy Watch

Además del disparo básico, la app de cámara remota de Samsung suele incluir varias funciones extra muy útiles. Una de las más interesantes es la posibilidad de alternar entre la cámara frontal y la trasera del móvil desde el propio reloj, generalmente con un gesto o icono dedicado.

En muchos modelos de Galaxy Watch, basta con deslizar el dedo por la pantalla para cambiar de cámara, sin necesidad de entrar en menús complicados. De este modo, puedes pasar de una foto normal de la escena a un selfie sin moverte del sitio ni tocar el smartphone.

Otra ventaja es que, tras hacer una foto, el reloj suele mostrar una miniatura de la imagen capturada. Así puedes comprobar al vuelo si la foto ha quedado bien o si necesitas repetirla, algo muy cómodo cuando estás viajando o haciendo muchas tomas seguidas.

Al igual que en Wear OS, también podrás configurar temporizadores desde la app de cámara del Galaxy Watch, adaptando la cuenta atrás a cada situación. Combinado con la vista previa y el cambio de cámara, tienes un control bastante completo de la escena desde la muñeca.

Si por cualquier motivo tu Galaxy Watch está emparejado con un móvil que no es Samsung, la app oficial de control de cámara puede no estar disponible o quedarse muy limitada. En ese escenario, puede ser interesante explorar aplicaciones de terceros como Camera One, que intentan ampliar la compatibilidad con otros teléfonos Android.

Control remoto de cámara con un reloj Huawei

Huawei también ofrece su propia solución para disparar la cámara del móvil desde el reloj, aunque, como suele ocurrir, la compatibilidad está muy ligada al ecosistema de la marca. La función está pensada principalmente para teléfonos Huawei con la capa EMUI instalada.

En términos generales, se recomienda que el móvil tenga al menos EMUI 8.1 o superior para disfrutar de todas las opciones de control remoto desde el smartwatch. Aun así, siempre es aconsejable revisar la documentación de tu modelo concreto, porque puede haber variaciones según la generación del dispositivo. Si tienes un modelo concreto, revisa la actualización del Huawei Watch GT2 y notas asociadas para comprobar compatibilidades.

Para ponerlo en marcha, primero debes vincular el reloj con el teléfono usando la app Salud de Huawei, que es la encargada de gestionar la conexión y las funciones de salud, notificaciones y control remoto. Una vez enlazados correctamente, el reloj reconocerá las capacidades del móvil.

En el menú de aplicaciones del smartwatch Huawei encontrarás una opción llamada “Obturador remoto” o muy similar. Al tocarla, la cámara del móvil se abrirá automáticamente y el reloj pasará a actuar como disparador a distancia, mostrando una vista sencilla de lo que captura el teléfono.

Las posibilidades de esta app suelen incluir un botón claro de disparo, temporizador ajustable y, en bastantes modelos, una previsualización básica de la foto en el propio reloj. No suele llegar al nivel de detalle que ofrecen algunos Pixel o Galaxy, pero es más que suficiente para encuadrar y comprobar la toma.

Usar Apple Watch para controlar la cámara del iPhone

En el ecosistema de Apple, la combinación iPhone + Apple Watch es una de las más pulidas cuando hablamos de cámara remota. La integración es profunda, la experiencia es muy estable y las funciones ofrecidas van bastante más allá de un simple botón de disparo.

La principal limitación es que esta solución solo funciona dentro del mundo Apple: no podrás usar un Apple Watch para controlar la cámara de un Android, ni utilizar un reloj de otra marca para manejar la cámara de un iPhone con el mismo nivel de integración.

Para hacer fotos desde el Apple Watch, basta con abrir la app Cámara en el propio reloj, que aparece entre las aplicaciones instaladas de watchOS. Automáticamente se lanzará la cámara en el iPhone vinculado y verás en la pantalla del reloj una vista previa de lo que está captando el teléfono.

Desde esa interfaz puedes tocar el botón de disparo del reloj para hacer la foto al momento o, si lo prefieres, activar un temporizador que te dé algunos segundos de margen antes de que el iPhone capture la imagen. Esta función es perfecta para selfies, fotos en grupo y tomas en las que quieras salir en escena.

Funciones avanzadas de cámara remota en Apple Watch

Apple ha ido afinando la app de cámara para el Apple Watch añadiendo pequeños extras muy interesantes. Uno de ellos es la posibilidad de activar un temporizador directamente desde el reloj, de forma similar a lo que ofrecen Wear OS y Samsung, para darte tiempo a colocarte antes de que el iPhone haga la foto.

Otra característica destacada es la ráfaga o disparo múltiple. En lugar de hacer una sola foto, el iPhone puede capturar varias tomas encadenadas cuando disparas desde el reloj, para que luego elijas con calma la imagen que mejor ha quedado, algo especialmente útil en fotos en movimiento o con varias personas.

También puedes gestionar el HDR (alto rango dinámico) desde la muñeca, activando o desactivando este modo que mejora el detalle en sombras y luces. De esta forma, ajustas la escena sin tener que tocar el iPhone, ideal cuando lo tienes montado en un trípode o apoyado en un lugar al que no llegas con comodidad.

Además, el Apple Watch permite controlar la función de Live Photos de forma remota, encendiéndola o apagándola según te interese. Y, para rematar, puedes manejar el zoom girando la corona digital del reloj, un gesto muy natural que hace que ajustar el encuadre sea cuestión de un par de giros de muñeca.

El resultado es que la pareja iPhone + Apple Watch ofrece una experiencia de control remoto de la cámara muy completa y estable, ideal si ya estás metido de lleno en el ecosistema de Apple y quieres exprimir al máximo las posibilidades de tu reloj en fotografía.

Aplicaciones de terceros para disparar la cámara con el reloj

Hasta ahora hemos visto lo que ofrecen las soluciones oficiales de cada fabricante, pero ¿qué ocurre si tu combinación de móvil y reloj no encaja bien en ninguno de esos ecosistemas o las funciones nativas se quedan cortas? En esos casos entran en juego las apps de terceros.

Un ejemplo clásico es el de quienes tienen un Galaxy Watch vinculado a un móvil que no es Samsung. La app de cámara remota de la marca puede no funcionar correctamente o estar muy limitada, de modo que no podrás aprovechar todas las opciones de disparo y vista previa integradas.

Para suplir esas carencias, existen aplicaciones como Camera One y otras similares, que se instalan tanto en el móvil como en el reloj y se encargan de gestionar el disparo remoto, el zoom y, en algunos casos, la vista previa. Un ejemplo de herramienta para controlar dispositivos a distancia es AirDroid AirMirror, que muestra qué se puede lograr con soluciones de terceros.

La calidad de la experiencia dependerá mucho de la app concreta y de la combinación de dispositivos, pero pueden ser una tabla de salvación cuando el fabricante no ofrece soporte nativo. Eso sí, conviene revisar opiniones y valoraciones antes de instalar para asegurarte de que realmente funcionan bien con tu reloj y tu teléfono.

Más allá de la cámara, algunas herramientas para Wear OS, como WowMouse, convierten el reloj en un mando Bluetooth genérico, emulando un ratón o un trackpad. Aunque están pensadas sobre todo para controlar televisores con Google TV o dispositivos similares, en la práctica abren la puerta a usos creativos como manejar interfaces o menús sin tocar el mando original.

Consejos y límites al usar el smartwatch como mando remoto

Cuando usas el reloj como mando remoto, tanto para la cámara como para la tele o un TV Box, hay algunos aspectos prácticos que conviene no perder de vista. El primero, como ya hemos mencionado, es el alcance y la estabilidad de la conexión Bluetooth entre reloj y móvil (o entre reloj y televisor).

Si notas que la vista previa se congela, el disparo se retrasa o los gestos tardan en responder, prueba a acercarte un poco al dispositivo que estés controlando o a reducir obstáculos físicos como paredes o muebles gruesos. En muchos casos, apagar y encender el Bluetooth de ambos aparatos ayuda a limpiar conexiones viejas y mejora la estabilidad, y, por seguridad, comprueba si te espían por la cámara del móvil.

Otro punto clave es el consumo de batería del reloj. Mantener la pantalla encendida con vista previa de cámara, usar el reloj como trackpad continuo o estar disparando fotos durante un buen rato va a gastar más batería de lo normal, así que es buena idea tener esto en cuenta si vas a estar fuera de casa un día entero.

Para ahorrar energía, puedes bajar el brillo de la pantalla del smartwatch, desactivar la función de pantalla siempre encendida (always on display) mientras uses la cámara remota y cerrar la aplicación cuando termines. Son pequeños gestos que marcan la diferencia en la autonomía total del reloj.

En el caso específico de la cámara, además de la batería conviene pensar en la estabilidad física del móvil. Un trípode, un soporte de mesa o incluso un simple agarre improvisado con libros o una funda pueden marcar la diferencia entre una foto nítida y una imagen movida por culpa de un pequeño golpecito.

Aprovechar el temporizador largo (10 segundos, por ejemplo) es una gran idea cuando necesitas moverte o recolocarte con calma antes de que se dispare la foto, y te permite experimentar con poses, encuadres diferentes y composiciones más trabajadas sin prisas.

Al final, convertir el smartwatch en mando de la cámara del móvil transforma ese “reloj de las notificaciones” en un auténtico centro de control personal: disparas fotos, ajustas el zoom, cambias de cámara, configuras temporizadores, revisas resultados, e incluso puedes ampliar su papel controlando la tele o dispositivos de streaming. Con la combinación adecuada de ecosistema (Wear OS y Pixel, Galaxy con SmartThings, Huawei con EMUI o Apple con iPhone y Apple TV) y alguna que otra app de terceros cuando haga falta, es fácil sacar un partido al reloj que, cuando lo compraste, seguramente ni imaginabas.

Reparar un Mac siempre ha sido un deporte de riesgo. El MacBook Neo resulta ser un mecano con apenas un par de gotas de pegamento

Actualidad en Applesfera - Vie, 13/03/2026 - 10:20

Abrir un Mac portátil moderno tiene fama de ser una batalla. Los técnicos de reparación lo saben bien: adhesivo en la batería, cinta en los sitios más inesperados, componentes soldados a piezas... Apple lleva años construyendo esa reputación, para bien o para mal. Era razonable pensar que el Mac más barato de la historia reciente no iba a ser la excepción.

Pero resulta que sí lo es. Se ha publicado el primer desmontaje completo del MacBook Neo, y lo que hay dentro no encaja con nada de lo que esperábamos.

Una carrera de velocidad

El canal australiano de YouTube Tech Re-Nu decidió marcar el ritmo desde el principio: llamaron al suyo un "speedrun disassembly", una carrera de velocidad. Y en seis minutos, el portátil quedó completamente desarmado sobre la mesa. Es menos tiempo del que lleva hacer un café en una cafetera italiana, y más rápido de lo que se desmonta prácticamente cualquier portátil de la competencia, y desde luego más rápido que cualquier Mac que se recuerde.

Para entender por qué eso es llamativo hay que recordar cómo ha sido esto hasta ahora. Cambiar la batería de un MacBook de los últimos años implicaba calentar el chasis para ablandar el adhesivo y tirar de unas lengüetas que a veces se rompen a mitad del proceso. 

Apple lanzó su programa de Self Service Repair en 2021 y desde el principio generó más frustración que entusiasmo: piezas caras, procesos complicados, la sensación de cumplir el expediente justo antes de que las leyes de derecho a reparación obligaran a algo más serio. Ahora llega el MacBook Neo y desordena esa narrativa por completo.

Lo que hay dentro

Ocho tornillos en la base (igual que en el Air y el Pro) y la tapa sale. Dentro, una placa base notablemente pequeña, más que en cualquier otro Mac portátil, sujeta con cinco tornillos T3. Sin carcasas de bisagra. Sin laberintos de cables. El canal lo describe como un diseño "elegante y directo". Los tornillos son estándar en todo el equipo: T3, T5 y T8 según la zona. Nada propietario.

La batería está fijada con 18 tornillos y, cuando los sacas, "simplemente se levanta". Sin lengüetas de adhesivo. Sin necesidad de calentar nada. Y en ningún punto del desmontaje apareció un solo trozo de cinta adhesiva, algo que se menciona explícitamente a mitad del proceso y que se confirma al llegar al final. Es la primera vez que eso ocurre en un Mac moderno.

Los puertos USB-C, los altavoces y el jack de auriculares son piezas independientes que se sustituyen sin tocar nada más. Los altavoces salen con cuatro tornillos cada uno y sin pegamento. Los puertos, igual. Hasta el chasis del trackpad (la pieza que transmite físicamente el clic) puede extraerse con tornillos T8. El único adhesivo de toda la máquina es una pequeña cantidad donde un cable conecta el trackpad a la placa base. Algo casi anecdótico comparado con lo que Apple suele poner en sus portátiles.

Aquí es donde los números hablan solos. En el MacBook Air, reemplazar el teclado significa reemplazar toda la tapa superior: el coste inicial (en dólares) es de 461, que baja a 373 si devuelves la pieza defectuosa. En el MacBook Pro de 16 pulgadas, la factura puede llegar a 576 dólares. Son reparaciones que, para muchos usuarios, hacen que directamente se planteen comprarse otro portátil.

En el MacBook Neo, el teclado se repara como una pieza independiente. Apple ya ha publicado las instrucciones en su web de Self Service Repair, aunque todavía no ha puesto las piezas a la venta. El precio exacto se desconoce, pero sin necesidad de cambiar el top case, la diferencia debería ser considerable, tanto en coste como en tiempo.

{"videoId":"xa17rwo","autoplay":true,"title":"Hello, MacBook Neo", "tag":"apple", "duration":"230"} ¿Casualidad o intención?

Se podría argumentar que Apple ha llegado aquí por accidente, que la reparabilidad es un efecto secundario de haber simplificado el diseño para abaratar costes. Puede que sea así. Pero el resultado es el mismo: un portátil que cualquier técnico puede desmontar en minutos, con tornillos estándar, sin pegamento y con componentes que se reemplazan de forma independiente.

Nunca habíamos tenido un Mac que se vea tan reparable y modular como este.

Queda por ver si Apple traslada estas decisiones a sus portátiles más caros y futuros como el MacBook Pro OLED. Por ahora, el Mac que menos cuesta resulta ser también el que más respeta tu derecho a abrirlo. Nadie lo vio venir.

En Applesfera | Dónde comprar el nuevo MacBook Neo y qué tener en cuenta: mucho ojo a lo que no incluye

En Applesfera | MacBook Neo, análisis: un Mac pensado para lo cotidiano que acierta en lo importante

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Se filtra el almacenamiento y RAM del iPhone plegable. Pero la noticia está en su posible precio

Actualidad en Applesfera - Vie, 13/03/2026 - 09:01

Del iPhone plegable se sabe que no tendrá el mejor sistema de cámaras al apostar por dos en lugar de tres, pero donde no parece que vaya a haber recortes es en su potencia. Se le espera con un chip A20 Pro, el primero de 2 nanómetros de Apple, idéntico al de los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max. Y gracias a una filtración, sabemos en qué versiones de memoria y almacenamiento vendrá.

El problema es la circunstancia que envuelve a este terminal, con una crisis de memorias en la que los fabricantes ya advierten que las subidas de precio no cesarán en los próximos meses. Y aunque Apple parece ser de las compañías mejor posicionadas y se espera que no suban precios de base, no quiere decir que no vayan a subir en otras versiones.

Nada que envidiar a los 'Pro' en cuanto a memorias Samsung Electronics será el principal proveedor (Imagen: Nan Palmero en Flickr)

El medio coreano The Bell ha reportado que Apple ha encargado ya a Samsung Electronics los módulos de memoria LPDDR5X de 12 GB para el primer iPhone plegable. Por el tipo de memoria y la cantidad, no parece haber nada extraño. De hecho, los iPhone 17 Pro o el iPhone Air ya montan una memoria similar, de 12 GB también.

Lo curioso es que Apple podría estar pagando casi un 100% de incremento en sus encargos a Samsung. Sus acuerdos con este y otros proveedores de memoria vencían a principios de año y una filtración reciente revelaba que los coreanos habían logrado establecer un nuevo acuerdo al alza con unas cifras de alrededor de 70 dólares por unidad (anteriormente era de 30 dólares).

En Applesfera Apple confirma que celebrará sus 50º aniversario con "lo más importante": su público. Y lo corona con una emotiva carta de Tim Cook

Pese a todo, parece que Samsung no es el proveedor más caro. Apple también está acudiendo a otros socios como SK Hynix o Micron, y aunque no se dice a cuánto ascienden los costes por unidad con estos, se intuye que pueden ser aún mayores teniendo en cuenta que Apple está pidiéndole más módulos a Samsung.

Para el almacenamiento se desconocen los costes y el proveedor, aunque un filtrador ha revelado en las últimas horas que el dispositivo vendrá con versiones de 256 GB, 512 GB y 1 TB de almacenamiento. Son las mismas opciones que a día de hoy tenemos para un iPhone 17 Pro, aunque sin opción de 2 TB como sí dispone el iPhone 17 Pro Max.

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Nadie se atreve a dar una cifra exacta del precio final del iPhone plegable, pero todos los analistas coinciden en señalar que será alrededor de 2.000 euros/dólares. Será el iPhone más caro de la historia y de eso no cabe duda, pero el "pico" es importante. Porque no, no es lo mismo 2.000 euros que 2.100 o 2.500.

Tomando de referencia a Samsung y su último buque insignia en este formato, el Galaxy Z Fold7, salió al mercado el pasado verano por 2.109 euros. Y aunque ya se puede encontrar por unos 1.750 euros, la devaluación del precio de los iPhone suele ser menor que la de los móviles Android.

En referencia a la crisis de las memorias, un reporte de The Wall Street Journal  a principios de febrero revelaba las estrategias de Apple para mitigar esta crisis. Y aparte de absorber los incrementos de precio a costa de reducir su margen de beneficios, afirmaban que no se esperaban subidas de precio en las versiones de menor almacenamiento. Sin embargo, no descartaban que las versiones de mayor almacenamiento sí costasen más a partir de septiembre.

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Con el plegable no podremos hablar de subidas o bajadas porque no hay un modelo previo que tomar como referencia, aunque de media sabemos que los saltos de almacenamiento en el iPhone cuestan 250 euros. Esa cifra es la que podría aumentar según el citado informe de WSJ.

Tampoco el flamante iPhone 17e puede servir como referencia, dado que su producción comenzó cuando Apple aún mantenía unos acuerdos con los proveedores previos a la crisis. De hecho, eso es lo que le ha permitido ofrecer ahora el doble de almacenamiento al mismo precio que su antecesor, el iPhone 16e.

Los analistas son optimistas pese a todo Previsión de crecimiento de los móviles plegables hasta 2029 (Gráfico y datos: IDC)

A pesar de este clima, con expertos catalogándolo como una crisis mayor que la de la pandemia o la amenaza arancelaria del pasado año, los analistas son optimistas en cuanto al papel del iPhone plegable en el mercado. Y es que creen que podría ser un impulso para el sector de los plegables, que pese a venderse modelos desde 2018, apenas ocupan un 1% de cuota respecto a smartphones estándar.

No se espera que el de Apple sea el más vendido. No al menos el corto plazo, pero sí que haga aumentar la cuota de los plegables (también los Android) en el mercado. Un informe de IDC publicado en diciembre situaba una expectativa del 22% del mercado de los plegables para Apple el primer año, llegando a aumentar a un 34% a finales de esta década, quedando a la par de competidores como Huawei, que seguirá aumentando su fuerza en China.

Imagen de portada | Concepto de FPT

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El trackpad del MacBook Neo es un duro viaje al pasado para los veteranos. La jugada de Apple es que sus verdaderos compradores vienen de fuera

Actualidad en Applesfera - Jue, 12/03/2026 - 18:31

Tenía muchas ganas de ponerle las manos encima al MacBook Neo. No solo porque sea el Mac más barato que ha lanzado Apple en años, sino porque 699 euros es un precio que hasta hace poco era directamente imposible imaginar con una manzana en la tapa. Cuando por fin lo tienes delante, lo primero que te confirma que sí, que esto es un Mac de verdad, es la construcción. El aluminio, el peso, la forma en la que se abre. No hay concesión ahí. Se siente exactamente igual que cualquier otro portátil de Apple.

Pero claro, ese precio tiene que salir de algún sitio. Apple ha tenido que ir recortando en algunas cosas para llegar hasta aquí, y una de las que más me ha sorprendido ha sido el trackpad. Y digo que me ha sorprendido porque yo soy muy de trackpad: no uso ratón, trabajo exclusivamente con él, y en casa tengo además el Magic Trackpad grande para el sobremesa. El trackpad de un Mac no es un detalle menor para mí. Es lo que toco constantemente.

Un poco de historia del TrackPad

Para entender por qué este trackpad llama la atención hay que recordar lo que Apple lleva haciendo desde 2015. Con el MacBook de 12 pulgadas, la compañía introdujo el Force Touch: un trackpad que no se mueve físicamente. Bajo la superficie, el Taptic Engine genera una vibración tan precisa que el cerebro la interpreta como un clic real. No baja nada, no sube nada. Es una ilusión táctil, y encima es configurable: puedes hacer un clic suave o uno fuerte y el Mac los distingue y responde de forma diferente.

Con el tiempo esa tecnología fue llegando a toda la gama. El MacBook Pro la adoptó en 2015, el MacBook Air en su rediseño de 2018. Desde entonces, cualquier Mac portátil nuevo venía con Force Touch.

Interior de un Trackpad Force Touch El retorno al MacBook Air de 2017

Lo primero que notas al tocarlo es que el trackpad hace clic de verdad. Como los de antes. Al presionarlo con el Mac apagado y escuchas ese "taca" mecánico que llevábamos casi una década sin oír en un portátil de Apple. Tiene una bisagra, baja físicamente cuando lo pulsas, y sin corriente no hay Taptic Engine que simule nada.

El último MacBook Air con trackpad así fue el modelo de 2017, el que todavía lucía ese diseño en cuña con el marco plateado. Ese portátil se quedó congelado mientras el resto de la gama avanzaba, y cuando llegó el rediseño de 2018 el trackpad mecánico desapareció. Hasta ahora. 

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Casi una década después, el MacBook Neo lo recupera, no como una decisión de diseño con argumento detrás, sino como lo que es: una forma de reducir costes. Y se nota en el uso. La sensación es más brusca, el punto de activación menos preciso, y hay una tosquedad en el tacto que los usuarios acostumbrados al Force Touch van a notar de inmediato. No funciona mal, funciona diferente. Y diferente aquí significa menos refinado. Para quien lleva años con un Mac moderno, es un viaje al pasado que no había pedido.

En el vídeo que acompaña este artículo podrás ver y escuchar la diferencia entre el trackpad del MacBook Neo y un MacBook Pro. Pero espera: ¿a quién le importa esto?

Aquí es donde la historia gira de forma interesante. Porque el MacBook Neo no está pensado para quien viene de un MacBook Pro M4 o de un MacBook Air con Force Touch. Ese usuario ya tiene su Mac. El Neo existe para otra persona.

Hay que pensar en en quien lleva trabajando desde hace muchos años con un MacBook Pro que ya no aguanta la batería y cuyas aplicaciones empiezan a quedarse sin soporte. O en el estudiante que hasta ahora tiraba con un iPad base más teclado y que descubre que ese combo le sale incluso más caro que un Mac con macOS completo. En quien lleva años con un portátil Windows mirando de reojo al ecosistema Apple sin encontrar nunca el precio adecuado para dar el salto.

Para ninguno de ellos el trackpad del MacBook Neo es un paso atrás. Es el mejor trackpad que han tocado en su vida. Eso incluye, sin excepción, cualquier portátil Windows. El seguimiento, la respuesta a los gestos, la precisión del cursor: todo eso sigue siendo excepcional. Apple no ha bajado la guardia en lo que el trackpad hace, solo en cómo lo hace por dentro.

La estrategia detrás del "taca"

No es la primera vez que Apple hace algo así. Cuando lanzó el iPhone 16e o el iPhone 17e, metió el mismo chip que el modelo tope de gama dentro de un cuerpo ya conocido. El resultado fue un producto que destrozaba a la competencia en rendimiento pero que, para quienes venían del iPhone 15 en adelante, parecía un retroceso en diseño. La clave es que no iba dirigido a ellos.

Con el MacBook Neo pasa algo muy parecido. Apple ha elegido con cuidado dónde recortar: trackpad mecánico, teclado sin retroiluminación, puerto USB-C inferior con velocidades de USB 2, cámara sin Center Stage. Son concesiones que duelen específicamente a los usuarios que ya conocen lo que se están perdiendo. Para el resto, el Neo sigue siendo un portátil con construcción de aluminio impecable, una pantalla Retina que no tiene nada que envidiar al MacBook Air, sonido con Dolby Atmos que sorprende para el precio que tiene y un chip A18 Pro que en rendimiento de núcleo único se mueve cerca de un M3.

Comparado con cualquier portátil Windows en su rango de precio, el MacBook Neo no tiene rival. Eso no ha cambiado. Lo único que ha cambiado es que ahora hay una pequeña cicatriz en el trackpad que solo duele si ya sabes lo que te estás perdiendo.

En Applesfera | Dónde comprar el nuevo MacBook Neo y qué tener en cuenta: mucho ojo a lo que no incluye

En Applesfera | MacBook Neo, análisis: un Mac pensado para lo cotidiano que acierta en lo importante

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La noticia El trackpad del MacBook Neo es un duro viaje al pasado para los veteranos. La jugada de Apple es que sus verdaderos compradores vienen de fuera fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Que el iPhone 18 Pro Max vaya a ser el más grueso de la historia solo puede tener una justificación. Y ojalá sea cierta

Actualidad en Applesfera - Jue, 12/03/2026 - 17:01

"Así deberían ser todos los iPhone", decía mi compañero Guille Lomener al hablar de su experiencia pasando de un iPhone 17 Pro a un iPhone Air. Al igual que me sucedió a mí, y dejando de lado algunas carencias, impresiona la delgadez y peso "pluma" del iPhone Air. La mala noticia es que esto no va a ser el estándar del resto. Al menos en el corto plazo.

Cuando nuestros compañeros de Xataka entrevistaron a John Ternus, el vicepresidente de hardware de Apple (y candidato a próximo CEO), dejó claro que el 'Air' es para quien busque otro tipo de experiencias alejadas de las de un 'Pro', priorizando la estética y ligereza y que quien quiera un uso profesional, tendrá que ir a por el robusto diseño de móviles como el iPhone 17 Pro. Y van tan en serio con ello que la última filtración del 18 Pro Max nos lo deja claro.

¿Lo querías ligero? Pues toma {"videoId":"x9sv38g","autoplay":true,"title":"1 MES DE USO REAL con el iPHONE 17 PRO MAX", "tag":"Webedia-prod", "duration":"1146"}

Con permiso del iPhone plegable, que competirá en otra rama distinta, el iPhone 18 Pro Max será el mejor móvil del año de Apple. Pero para ello, tendrá que hacer algunos sacrificios. Y el del grosor parece ser uno de ellos, según una filtración de Instant Digital, filtrador que ya adelantó algunos elementos de diseño en años anteriores, como el botón de cámara de los iPhone 16 Pro.

Dice este filtrador que el futuro iPhone 18 Pro Max podría superar los 240 gramos de peso. Por hacernos una idea de los iPhone más pesados, así es como queda el ranking de los que ya conocemos:

PESO

iPhone 14 Pro Max

240 gramos

iPhone 13 Pro Max

238 gramos

iPhone 17 Pro Max

231 gramos

iPhone 16 Pro Max

227 gramos

iPhone 12 Pro Max

226 gramos

iPhone 11 Pro Max

226 gramos

iPhone 15 Pro Max

221 gramos

Sabiendo que el récord de peso lo atesora el iPhone 14 Pro Max con 240 gramos y que el futuro 18 Pro Max lo superaría, el trono tendría nuevo dueño. Y aunque falta por saber por cuánto, de primeras no negaré que me parezca desalentador.

Pero la batería...

El iPhone 18 Pro Max no aumentará la diagonal de pantalla y tampoco se espera que las dimensiones de su cuerpo crezcan, por lo que el aumento de peso se puede deber a que sus componentes internos pesen más. Y hay uno en concreto que suele ser el gran responsable: la batería.

Es algo que precisamente comenta también el filtrador, quien afirma que podría alcanzar los 5.200 mAh, siendo todo un hito si miramos cuánta capacidad de batería tienen otros iPhone. Es el 17 Pro Max el que, en su versión solo eSIM, atesora el récord con 5.088 mAh.

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Será una batería inferior en cualquier caso al estándar de la industria, que ya hace un año-año y medio que comenzaron a dejar atrás los 5.000 mAh gracias, entre cosas, a las baterías de silicio-carbono. Este es un nuevo material de fabricación que, en comparación con las de litio, ofrece mayores capacidades en menos espacio.

Es precisamente esa la tecnología que me gustaría encontrarme en un teléfono como el iPhone 18 Pro Max. No solo por tener una mayor batería, sino también porque eso no supondría tener que aumentar el grosor y/o peso del dispositivo. Hay ya ejemplos como el Honor Magic8 Lite con un peso de 189 gramos y un grosor de 0,7 centímetros que es capaz de tener una batería de 7.500 mAh.

Se que todo esto no ha sido nunca una pelea de Apple, ya que por cómo optimiza iOS (a costa de 'matar' muchos procesos, todo sea dicho), logra que los iPhone se impongan a rivales con capacidades superiores. Y se que esto no es tan sencillo como sumar, pero puestos a pedir, si unimos tecnologías avanzadas y el fuerte de la optimización de la compañía, podríamos tener un iPhone con una autonomía de récord. Y sin que sea un ladrillo.

Imagen de portada | Generada con DALL-E 3

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La noticia Que el iPhone 18 Pro Max vaya a ser el más grueso de la historia solo puede tener una justificación. Y ojalá sea cierta fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Bajar al barro de Instagram parecía imposible para Apple. Su nueva cuenta nos trae a una compañía dispuesta a "soltarse la melena"

Actualidad en Applesfera - Jue, 12/03/2026 - 16:01

Apple lleva años en Instagram y siempre ha hecho lo mismo: campaña de producto, Shot on iPhone, vídeo corporativo. Funciona, pero es lo que es. Lo que nadie esperaba es que en 2026, con el 50 aniversario a la vuelta de la esquina, la compañía decidiera abrir una cuenta completamente diferente. Hoy estrena @helloapple.

La cuenta donde Apple promete enseñar lo que normalmente no se ve

La bio de Instagram lo dice en cinco palabras: Nuestras historias, y las tuyas. Sin producto en primer plano, sin campaña detrás. El comunicado oficial lo confirma:

Apple ha lanzado @helloapple, donde los fans pueden encontrar un lugar único para las noticias y contenidos de Apple, diseñado para contar historias, compartir noticias y amplificar su comunidad de creadores. Esperamos que esta cuenta ayude a los fans a descubrir algo nuevo sobre Apple, disfrutar de momentos 'behind-the-scenes' y mostrar cómo los productos de Apple siguen inspirando la creatividad en todo el mundo.

{"videoId":"x9j69su","autoplay":true,"title":"APPLE estuvo a punto de desaparecer por CULPA del iPod", "tag":"webedia-prod", "duration":"1194"} Lo que hay en la cuenta ahora mismo

Con apenas seis publicaciones, el perfil ya dice más de lo que parece. Está la carta de Tim Cook (50 años de Thinking Different) presentada como un carrusel sobre una mesa con iPhone y taza de café al lado. Hay un vídeo de unboxing del MacBook Neo. Una prueba de resistencia del iPhone bajo la lluvia. Y luego está lo que quizás más llama la atención: un coche de Fórmula 1 de Red Bull con el propio Tim Cook haciendo un cameo en vídeo.

Que el CEO de Apple aparezca en un reel de Instagram junto a un monoplaza de F1 es exactamente el tipo de contenido que, hace unos años años, habría parecido directamente imposible. Apple no hacía eso.

El matiz importante es que todo sigue igual de cuidado que siempre. Los vídeos están producidos, los encuadres pensados, la paleta cromática controlada. Pero el lenguaje es distinto: más nativo de redes, más humano, más dispuesto a bajar la guardia. El propio logo de la cuenta ya avisa de por dónde van los tiros: una manzana multicolor, guiño directo al logotipo arcoíris de los primeros años.

El 50 aniversario como detonante

Nada de esto sucede por casualidad. Apple cumple 50 años el 1 de abril, y las próximas semanas van a estar llenas de movimientos calculados para conmemorar medio siglo de historia. La carta de Tim Cook fue el primer disparo. @helloapple es el segundo. Queda por ver cuántos más habrá.

La compañía lleva tiempo construyendo un ecosistema propio en redes: @apple para Shot on iPhone, perfiles específicos para Apple Music, Apple TV... También tiene presencia activa en TikTok, donde recientemente empezó a permitir comentarios en sus vídeos. @helloapple es una pieza más en un tablero que Apple lleva años montando en silencio.

La jugada tiene, como siempre, una doble lectura. Para Apple, es una forma de llegar a una audiencia que ya no se deja conquistar solo con anuncios bien producidos y campañas de producto. Para los fans de siempre, es una ventana una empresa que sigue prefiriendo controlar cada centímetro de lo que muestra. Que lo haga con un vídeo de F1 o con la carta personal de su CEO cambia el tono. Pero no necesariamente las reglas.

Un último dato que merece la pena guardar como souvenir: en el momento en que tomamos la captura para este artículo, @helloapple tenía 334 seguidores. Trescientos treinta y cuatro. Es un número que en cuestión de días (o de horas) quedará como una anécdota simpática. Porque si algo tiene Apple garantizado desde el primer día es la audiencia. La pregunta no es si la cuenta llegará al millón de seguidores. Es qué va a hacer con ellos cuando lo consiga.

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Apple confirma que celebrará sus 50º aniversario con "lo más importante": su público. Y lo corona con una emotiva carta de Tim Cook

Actualidad en Applesfera - Jue, 12/03/2026 - 14:48

Hubo un tiempo en el que los ordenadores eran máquinas enormes y complicadas. Estaban reservadas para empresas muy punteras, universidades y poco más. Pero entonces llegaron dos locos (tres, en realidad) con una idea clara: cambiar el mundo. Y todo partía de convertir una herramienta pesada y demasiado técnica en algo personal y accesible para todos.

Y todo ello comenzó un 1 de abril de hace ahora 50 años. Es la fecha en la que Steve Jobs, Steve Wozniak y Ronald Wayne firmaron unos papeles que suponían la fundación de Apple Computer Inc. Aunque lo de "Computer" quedó en nada a principios de los 2000 cuando lo que revolucionaron fue, primero, la forma de escuchar música y, después, la telefonía.

Ahí radica buena parte del mérito de esta compañía. En seguir despertando algo especial entre quienes han crecido con sus productos. Es tal la pasión que ha hecho surgir todo un medio de comunicación (y muchos más) como el que ahora estás leyendo. Uno dedicado completamente a una marca que, por si no lo sabías ya, es mucho más que una marca.

Apple es en realidad una forma de entender el progreso, la creatividad y la relación entre las personas y las máquinas. Y precisamente en ese terreno emocional es donde la compañía ha querido volver ahora con un gesto poco habitual para una firma que raramente vuelve la vista atrás: una carta que mira hacia su propia historia.

Medio siglo pensando diferente {"videoId":"x9qbkto","autoplay":true,"title":"Qué iPhone comprar 2026", "tag":"webedia-prod", "duration":"552"}

Apple nació en 1976 con una idea que parecía casi ingenua: llevar la informática a las personas. En una época en la que los ordenadores eran máquinas enormes y complejas, la visión de Steve Jobs, la audacia e ingenio de Wozniak y el dinero de Ronald Wayne hicieron que naciese una compañía era radicalmente distinta para hacer tecnología personal, accesible y útil para cualquiera.

Con el paso de las décadas, esa filosofía ha ido tomando forma en productos que han marcado generaciones. Desde los primeros Macintosh hasta el iPhone, pasando por los iPod, iPad, Apple Watch y Vision Pro. Apple ha repetido una misma narrativa: la tecnología es solo el principio, lo importante es lo que las personas hacen con ella.

Apple no se centra en especificaciones. Se centra en personas

La carta que Apple ha publicado para conmemorar su aniversario recupera precisamente esa idea. En lugar de centrarse en los dispositivos, en sus pruebas de rendimiento y otros datos técnicos, el texto pone el foco en los millones de usuarios, desarrolladores, artistas, estudiantes o creadores que han utilizado la tecnología de Apple para hacer cosas nuevas.

En Applesfera Un estudiante quiso arreglar la pantalla de su Mac en 1987. El código se le fue de las manos y acabó creando Photoshop

En el fondo hay un mensaje muy "appleliano". Y es que la innovación no se mide en chips y pantallas. O, al menos, no solo con eso. La innovación está en las historias que nacen gracias a las herramientas. Por eso la compañía insiste en que su mayor inspoiración ha sido siempre la de ver lo que la gente puede hacer con la tecnología. Lo que, en definitiva, es capaz de hacer cuando se piensa diferente.

Así es la carta que firma Tim Cook

Esta es la carta íntegra (traducida al español) que acaba de publicar Apple con la firma de su CEO, Tim Cook.

Hace cincuenta años, en un pequeño garaje, nació una gran idea. Apple se fundó sobre la simple noción de que la tecnología debía ser personal y que esa creencia —radical en ese momento— lo cambió todo.

El 1 de abril se cumplen 50 años de Apple. Desde el primer ordenador Apple hasta el Mac, desde el iPod hasta el iPhone, desde el iPad hasta el Apple Watch y los AirPods, así como los servicios que utilizamos a diario —la App Store, Apple Music, Apple Pay, iCloud y Apple TV—, hemos pasado cinco décadas repensando lo que es posible y poniendo herramientas poderosas en manos de la gente. A través de cada avance, una idea nos ha guiado — que el mundo avanza gracias a personas que piensan diferente.

Esto se debe a que el progreso siempre comienza con alguien —un inventor o científico, un estudiante o narrador— que imagina un camino mejor, una idea nueva, un camino diferente. Ese espíritu ha guiado a Apple desde el principio. Pero nunca nos ha pertenecido sólo a nosotros.

Cada invento que traemos al mundo es sólo el comienzo de una historia. Los capítulos más significativos están escritos por todos ustedes — las personas que usan nuestra tecnología para trabajar, aprender, soñar y descubrir. Has logrado avances y has lanzado negocios. Animaste a tus seres queridos en el hospital y captaste los primeros pasos de tu hijo pequeño. Has corrido maratones, escrito libros y reavivado amistades. Has perseguido tu curiosidad, has encontrado tu nueva canción favorita y has compartido historias que nos conectan a todos.

En tus manos, las herramientas que fabricamos han mejorado vidas y, a veces, incluso las han salvado. Y eso es lo que nos inspira — no lo que la tecnología puede hacer sola, sino todo lo que puedes hacer con ella.

En Apple, estamos más centrados en construir el mañana que en recordar el ayer. Pero no podíamos dejar pasar este hito sin agradecer a los millones de personas que hacen de Apple lo que es hoy — nuestros increíbles equipos en todo el mundo, nuestra comunidad de desarrolladores y cada cliente que se ha unido a nosotros en este viaje. Tus ideas inspiran nuestro trabajo. Su confianza nos impulsa a hacerlo mejor. Tus historias nos recuerdan todo lo que podemos lograr cuando pensamos diferente.

Si nos has enseñado algo es que las personas lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo hacen.

Así que aquí vamos con los locos.

Los inadaptados.

Los rebeldes.

Los alborotadores.

Las clavijas redondas en los agujeros cuadrados.

Los que ven las cosas de manera diferente.

Aquí está para ti.

Tim Cook.

¿Habrá sorpresas?

Apple afirma que celebrará los 50 años el 1 de abril. Sin embargo, no han explicado cómo. El año pasado, por los 40 años de la compañía en España, se celebró en Madrid 'El Encuentro', un evento en el que sus productos no fueron protagonistas, pero sí artistas como Amaia Romero, Israel Fernández, Dellafuente y Yerai Cortés.

En Applesfera "No lo construimos en un garaje, es inventado". Steve Wozniak cuenta la verdadera historia detrás de la creación de Apple junto a Steve Jobs

Para esta ocasión no se sabe qué trama Apple, pero hay rumores de que quieren hacer algo grande. Así que será cuestión de esperar.

Y de regalo, una nueva cuenta de Instagram

Esta previa al quincuagésimo aniversario de Apple le ha servido a la compañía para anunciar también algo poco habitual: una cuenta de Instagram dedicada a su comunidad. Se trata de una nueva cuenta (@helloapple) con la que quieren crear un espacio para que los fans puedan seguir de cerca lo que ocurre en la compañía.

Dice Apple que su intención es que esa cuenta funcione como "un punto de encuentro para historias, noticias y contenidos relacionados con la marca". No solo anuncios o campañas, sino también momentos más cercanos al proceso creativo y al día a día de Apple.

En el fondo, encaja con el mismo mensaje que narran en la carta del aniversario: los productos de Apple son herramientas, pero lo verdaderamente importante es lo que las personas hacen con ellas.

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La noticia Apple confirma que celebrará sus 50º aniversario con "lo más importante": su público. Y lo corona con una emotiva carta de Tim Cook fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

La tecnología más espectacular del iPad Pro se resiste a dar el salto al MacBook Air. Apple se ha topado con un muro de billetes para fabricarla

Actualidad en Applesfera - Jue, 12/03/2026 - 14:01

Hay una cruel ironía en la historia del OLED en Apple. La empresa que más ha tardado en llevar esta tecnología a sus Mac es la misma que lleva una década presumiendo de ella en sus iPhone y Apple Watch. Cuando por fin el iPad Pro M4 estrenó su espectacular pantalla en tándem en 2024, muchos lo interpretamos como el pistoletazo de salida para una transición masiva. Y lo era. Solo que "masiva" y "rápida" no significan lo mismo cuando el obstáculo es el precio de fabricación.

Apple se ha topado con un muro de billetes. Los paneles OLED de gran tamaño son caros de producir, y eso tiene consecuencias directas sobre qué dispositivos los reciben antes y cuáles se quedan en la cola. El gran perjudicado tiene nombre: MacBook Air.

El iPad Pro como primer paso

El salto de 2024 fue histórico, pero también modesto en términos de escala. Apple llevó el OLED a los modelos de 11 y 13 pulgadas del iPad Pro M4, lo que los convirtió en las primeras pantallas de gran tamaño de la compañía con esta tecnología. El resultado fue impresionante: negros más profundos, colores más ricos y una eficiencia energética que el mini-LED no puede igualar. Pero fabricar esos paneles a escala y con un coste asumible para dispositivos de gama media es una historia distinta.

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La estrategia de Apple siempre ha seguido el mismo patrón: estrenar la tecnología en el producto premium, dejar que los costes bajen y, entonces, democratizarla. Lo hizo con el OLED en el iPhone (del X a toda la gama le llevó años) y lo está haciendo ahora con los Mac y los iPad.

El MacBook Pro se cuela primero

Antes de que el MacBook Air vea un solo píxel OLED, el MacBook Pro se llevará el protagonismo. Apple tiene en desarrollo un MacBook Pro con pantalla OLED táctil, y todo apunta a que llegará a finales de 2026. Sin embargo, Ming-Chi Kuo, uno de los analistas más fiables cuando se trata de calendarios de Apple, ha matizado las expectativas: según él, lo más probable es que tengamos que esperar hasta principios de 2027.

Sea como sea, el MacBook Pro será el encargado de estrenar el OLED en la familia Mac, y con ello servirá también como banco de pruebas industrial. Cuanto más volumen produzca Apple de estos paneles, más rápido caerán los precios para los modelos que vengan después.

El MacBook Air y su interminable espera

Y aquí es donde la paciencia se convierte en un requisito casi filosófico. Según Mark Gurman y confirmado por Kuo, el MacBook Air con pantalla OLED no llegará antes de 2028. Y eso en el mejor de los casos: la horquilla apunta a 2028 o 2029.

Mientras tanto, el portátil más vendido de Apple seguirá funcionando con tecnología LCD. No hay rumores de una actualización intermedia a mini-LED que sirva de puente, así que lo que hoy tiene el MacBook Air es, esencialmente, lo que tendrá durante los próximos dos o tres años en materia de pantalla.

Dispositivo

Llegada / Previsión del OLED

Apple Watch

2015

iPhone

2017 (iPhone X)

iPad Pro

2024 (M4)

iPad mini

Previsto para 2026

MacBook Pro

Previsto para 2026

iPad Air

Previsto para 2027

iMac 24"

Previsto para 2027 / 2028

MacBook Air

Previsto para 2028

La lógica de Apple es impecable desde el punto de vista empresarial. El MacBook Air es un producto de volumen masivo, lo que significa que cualquier componente caro que se incluya en él dispara los costes de fabricación de forma exponencial. Para que el OLED sea viable en el MacBook Air, el precio por panel tiene que caer lo suficiente como para que Apple pueda mantener sus márgenes sin subir el precio de venta de forma salvaje. Y ese punto de equilibrio no está cerca.

En Applesfera Que el iPhone plegable tuviese funciones de iPad era un deseo. Ahora sabemos que será un 2x1, según la última filtración

La jugada tiene, como siempre, una doble lectura. Para Apple, es una transición ordenada y rentable que garantiza que la tecnología llegue primero a quienes más pagan, y después, cuando el mercado lo permite, al resto. Para quienes les gustaría disfrutar de un panel OLED sin pagar lo que seguramente cueste el MacBook Pro (más de dos mil euros) la noticia es menos agradable: la pantalla que toca esperar no tiene prisa.

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Trucos para cargar el móvil más rápido sin dañar la batería

Actualidad en Androidsis - Jue, 12/03/2026 - 12:34

Hoy en día vivimos pegados al teléfono, y cuando ves el icono de la batería en rojo justo antes de salir de casa, los nervios se disparan. La buena noticia es que hay muchos trucos para que el móvil cargue más rápido sin castigar la batería, y la mayoría no requieren comprar nada ni ser un experto en tecnología.

A partir de lo que recomiendan medios especializados, fabricantes y expertos en baterías, se puede trazar una especie de “manual de urgencia” para esos momentos en los que necesitas subir varios puntos de batería en pocos minutos y, a la vez, cuidar el desgaste del dispositivo a largo plazo. Vamos a repasar de forma ordenada qué influye en la velocidad de carga, qué debes hacer (y qué evitar) y cómo alargar la vida útil de la batería.

Qué hace que tu móvil cargue más rápido o más lento

La velocidad de carga de un smartphone no depende solo del cargador; intervienen el propio teléfono, el cable, la salud de la batería, el calor y la forma en la que usas el dispositivo mientras está enchufado. Entender estos factores es clave para saber qué puedes mejorar sin gastar dinero.

La calidad del cargador y del cable marca una diferencia enorme. Un adaptador original o certificado puede entregar mucha más potencia que un cargador viejo o de baja calidad. Si tu móvil admite, por ejemplo, 25 W, 30 W, 67 W o incluso 90 W, necesitarás un cargador que sea capaz de suministrar esa potencia; de lo contrario, la carga se verá limitada y tardará bastante más.

El propio móvil también impone un límite físico. Aunque enchufes un adaptador de 65 W, si tu teléfono solo acepta 18 W, nunca pasará de ahí: modelos como el OnePlus 8T con carga de 65 W necesitan adaptadores compatibles para alcanzar su velocidad. Cada modelo tiene su tecnología de carga rápida (USB Power Delivery, Quick Charge u otros sistemas propietarios) y solo alcanzará su máxima velocidad cuando tanto el cargador como el cable hablen el mismo “idioma”.

Otro punto clave es la salud de la batería de iones de litio. Con el paso de los meses y los ciclos de carga, la batería va perdiendo capacidad y eficiencia, sobre todo si se ha sometido a mucho calor, a cargas hasta el 100 % constantes o a descargas completas frecuentes. Una batería degradada no solo dura menos, también puede cargarse de forma menos estable.

Además, todo lo que el móvil está haciendo en segundo plano mientras carga influye de lleno en la rapidez del proceso. Sincronización de correos, notificaciones, copias de seguridad en la nube, actualizaciones automáticas, GPS, búsqueda constante de cobertura… todo eso consume energía, lo que obliga al cargador a dedicar parte de la electricidad a mantener el teléfono activo en lugar de rellenar la batería.

El calor ambiental y el propio calentamiento del teléfono son enemigos directos de la carga rápida. Cuando el sistema detecta temperaturas altas, reduce de forma automática la potencia de carga para proteger la batería y el resto de componentes. Ese mecanismo de seguridad alarga la vida del dispositivo, pero implica que, si el móvil está muy caliente, tardará más en alcanzar el porcentaje que necesitas.

Apagar el móvil o usar el modo avión para reducir el tiempo de carga

Si tienes auténtica prisa, apagar el móvil por completo es el truco más eficaz para que cargue a toda velocidad. Con el teléfono apagado no hay procesos en segundo plano, no se buscan redes, no llegan notificaciones, no hay GPS activo ni pantalla encendida: toda la energía que sale del cargador va directamente a la batería.

Distintas fuentes señalan que un móvil apagado puede cargarse entre un 20 % y un 35 % más rápido que uno encendido en reposo. Además, al eliminar actividad interna se reduce el calentamiento, lo que evita que el sistema tenga que bajar la potencia para enfriarse. Es la forma ideal de ganar el máximo porcentaje en el menor tiempo.

Si no quieres quedarte incomunicado, activar el modo avión es la alternativa más práctica. Al hacerlo se desactivan redes móviles, datos, Wi‑Fi y Bluetooth, de modo que el teléfono deja de buscar señal continuamente y se terminan muchas conexiones que consumen energía en segundo plano.

En combinación con el modo avión, conviene cerrar todas las aplicaciones recientes y limitar, en la medida de lo posible, la actividad en segundo plano. Muchos móviles permiten activar modos de ahorro de energía u optimización de batería desde los ajustes, que restringen procesos no esenciales y ayudan a que la carga sea más eficiente.

En situaciones de urgencia, unos 10 o 15 minutos con el modo avión pueden darte varios puntos extra de batería frente a cargar con todas las conexiones activas. No es magia, es simplemente que el teléfono “gasta menos mientras come”, por lo que el porcentaje sube antes.

Si ni apagar ni modo avión son opción (por ejemplo, porque esperas una llamada importante), siempre puedes recurrir a soluciones intermedias: desactiva el Wi‑Fi si no lo necesitas, apaga el Bluetooth, deshabilita temporalmente la sincronización automática en la nube y baja el brillo de la pantalla todo lo posible. Cuantas más tareas quites de en medio, mayor parte de la energía irá a la batería.

Elegir bien cargador, cable y enchufe para una carga realmente rápida

El adaptador de corriente es uno de los grandes responsables de que tu móvil cargue rápido o se eternice. No todos los cargadores son iguales ni todos ofrecen la misma potencia. Lo ideal es usar siempre el cargador original que venía con el teléfono o, si no lo tienes, uno certificado por el fabricante o por una marca fiable que especifique claramente su potencia.

Para que te hagas una idea, un móvil compatible con carga de 67 W puede alcanzar alrededor del 70 % de batería en unos 30 minutos con su cargador oficial — como la serie Poco M con carga de 67 W. Sin embargo, si lo conectas a un adaptador de 10 W, ese mismo proceso puede irse fácilmente más allá de las dos horas. Con cargadores muy baratos o genéricos, además, aumentas el riesgo de sobrecalentamientos y picos de tensión.

No solo importa el cargador: el cable también juega un papel fundamental en la velocidad y seguridad de la carga. Cables muy largos, muy finos o de mala calidad pueden provocar caídas de voltaje y limitar la potencia efectiva. Siempre que puedas, utiliza el cable original o uno certificado que soporte carga rápida y esté en buen estado, sin dobleces extremos ni daños en el conector.

Otro error habitual es cargar el móvil desde el puerto USB de un ordenador, de la televisión o de otros dispositivos en lugar de usar un enchufe de pared. La mayoría de estos puertos ofrecen una potencia muy limitada, adecuada para mantener el dispositivo o cargarlo poco a poco, pero lejos de lo que permite un buen cargador conectado a la toma eléctrica.

Por eso, cuando te corre prisa, la mejor opción es siempre un enchufe de pared, un buen adaptador y un cable adecuado. Evita regletas muy antiguas, puertos USB públicos y power banks de alquiler que, en muchos casos, limitan deliberadamente la velocidad de carga para alargar el tiempo que pasas conectado.

Evitar usar el móvil mientras carga y controlar la temperatura

Puede ser muy tentador aprovechar para mirar redes sociales, ver vídeos o jugar un rato mientras el móvil está enchufado, pero usar el teléfono durante la carga es uno de los hábitos que más la ralentizan y que más castigan la batería. El motivo es simple: estás pidiendo energía a la vez que intentas rellenar la batería.

Ver contenido en streaming, jugar a títulos exigentes o usar apps pesadas mientras se carga incrementa mucho el consumo y obliga a la batería a sufrir ciclos de descarga y carga parcial continuos. Esto no solo retrasa el tiempo necesario para alcanzar el porcentaje deseado, también aumenta la temperatura interna del dispositivo.

Fabricantes como Samsung y diversos especialistas insisten en que lo ideal es no utilizar activamente el smartphone mientras está enchufado, sobre todo si estás aprovechando la carga rápida. Durante el proceso, la batería puede rondar fácilmente los 30 °C y, si la sometes a mucha carga de trabajo, superar los 40 °C, un punto en el que su degradación se acelera.

Expertos en baterías han explicado que exponer de forma recurrente la batería a temperaturas por encima de 40 °C favorece la formación de depósitos de litio metálico y deteriora los componentes químicos internos, reduciendo su capacidad de retener energía. Se calcula que, en condiciones de uso muy agresivas, el desgaste anual puede ser hasta un 25 % mayor.

Por eso, durante las sesiones de carga —especialmente las rápidas—, procura mantener el móvil en una superficie firme, ventilada y lejos de fuentes de calor. Evita apoyarlo sobre cojines, mantas, sofás o bajo la almohada, ya que estos materiales aíslan el calor y dificultan su disipación.

Si notas que el terminal se calienta más de la cuenta, retirar la funda ayuda a que el calor salga mejor. Las carcasas gruesas o muy ajustadas pueden actuar como una “chaqueta” que atrapa la temperatura. Quitarla mientras carga es un gesto sencillo que puede reducir unos cuantos grados y permitir que el sistema mantenga una potencia de carga más elevada sin necesidad de reducirla por seguridad.

Configurar el móvil para optimizar la carga y cuidar la batería

Además de los hábitos físicos, muchos móviles actuales incluyen ajustes de software pensados para mejorar la velocidad de carga y proteger la batería a largo plazo. Conviene dedicar unos minutos a revisar estas opciones en el menú de ajustes.

En primer lugar, asegúrate de que la carga rápida esté activada si tu modelo la ofrece. En algunos Android, la opción viene desactivada por defecto o se puede deshabilitar sin querer. Suele estar en Ajustes > Batería o Ajustes > Batería y rendimiento, con nombres del estilo “Carga rápida”, “Carga rápida por cable” o similares.

Por otro lado, tanto Android como iOS han incorporado funciones de “carga optimizada” o “carga inteligente”. Estas herramientas analizan tus rutinas diarias (a qué hora conectas el móvil, cuánto tiempo lo dejas enchufado, etc.) y se reservan el último tramo de carga, normalmente del 80 % al 100 %, para completarlo justo antes de la hora en la que sueles desconectar el dispositivo.

El objetivo de estos sistemas es evitar que la batería pase muchas horas seguidas al 100 % de carga con el cargador todavía conectado, algo que acorta su vida útil. Dejar el teléfono enchufado toda la noche ya no es tan dañino como antaño gracias a esta gestión inteligente, pero sigue siendo recomendable usar cargadores de calidad y procurar que el dispositivo no se caliente demasiado mientras descansa.

Además, cerrar aplicaciones en segundo plano y limitar notificaciones también contribuye a que la experiencia de carga sea más rápida y eficiente. Algunas apps, sobre todo redes sociales, mensajería o mapas, pueden seguir tirando de datos, ubicación o procesador incluso cuando crees que están “paradas”. Utiliza el gestor de tareas para cerrarlas y considera desactivar notificaciones poco importantes en los ajustes.

Hábitos que alargan la vida útil de la batería sin renunciar a la carga rápida

Aunque el foco esté en cargar lo más rápido posible, no conviene olvidar que lo que hagas hoy con tu batería tendrá consecuencias dentro de unos meses. La idea es sacarle partido a la carga rápida cuando hace falta, pero manteniendo unas rutinas que no castiguen innecesariamente el hardware.

Los estudios sobre baterías de ion‑litio coinciden en que es mejor mantener la carga diaria dentro de un rango aproximado del 20 % al 80 %. No pasa nada si algunas veces cargas al 100 % o bajas de ese 20 %, pero como hábito general, los ciclos parciales resultan menos agresivos que las descargas completas seguidas de recargas largas hasta el máximo.

Por este motivo, no es necesario apurar siempre hasta que el móvil se apague para enchufarlo, ni tampoco dejarlo eternamente conectado después de llegar al 100 %. En el día a día, es incluso preferible conectarlo varias veces de forma corta —por ejemplo, del 30 % al 70 %— que llevarlo constantemente del 5 % al 100 %.

También es buena idea vigilar de vez en cuando el estado físico del teléfono y de la batería. Si detectas hinchazón del chasis, olores extraños, calentamiento exagerado al conectar el cargador o cortes frecuentes durante la carga, conviene acudir al servicio técnico. Estos síntomas pueden indicar un problema serio de batería o de la placa de carga.

Cargar toda la noche no es tan peligroso como antes, pero siempre que sea posible intenta que el móvil pase las menos horas posibles al 100 % enchufado, especialmente si no dispone de carga optimizada. Y, por supuesto, apóyalo sobre superficies duras y ventiladas para que pueda disipar bien el calor.

Por último, mantener el sistema operativo del móvil actualizado ayuda a que la gestión de energía sea más eficiente. Muchos fabricantes aprovechan las actualizaciones para afinar cómo el dispositivo maneja la carga, el uso de la CPU en segundo plano y los picos de temperatura. Estos pequeños ajustes, sumados, se traducen en una mejor experiencia de carga y en una degradación más lenta de la batería.

Combinando un buen cargador y cable, usando enchufe de pared, apagando el móvil o activando el modo avión cuando te hace falta correr, evitando usarlo mientras carga y cuidando la temperatura, se puede lograr que el teléfono recupere batería mucho más deprisa sin acortar su vida útil. Al final, se trata de que el móvil trabaje lo menos posible mientras está enchufado y de ofrecerle condiciones “cómodas” para que la química interna de la batería no se vea forzada innecesariamente.

Tráiler de lanzamiento de The Boys: Trigger Warning

Actualidad en 3DJuegos - Jue, 12/03/2026 - 12:02
Trailer promocional de The Boys: Trigger Warning

Cómo mejorar la latencia en juegos móviles sin instalar nada

Actualidad en Androidsis - Jue, 12/03/2026 - 11:32

Si juegas mucho en el móvil, seguro que más de una vez has querido lanzar una habilidad decisiva y te has encontrado con que la pantalla se congela un momento o tu personaje reacciona tarde. Ese retardo molesto entre lo que haces y lo que pasa en el juego es la mezcla explosiva de latencia alta, ping inestable y, a veces, pocos FPS. Y sí, puede arruinar cualquier partida competitiva, aunque tengas buena conexión de datos o fibra en casa.

La buena noticia es que hay muchísimas cosas que puedes hacer para reducir la latencia en juegos móviles sin instalar ninguna app extra. Ajustando un poco el móvil, tu red WiFi y la forma en la que juegas, puedes notar un cambio brutal sin gastar dinero ni llenar el teléfono de aplicaciones milagro que luego no hacen nada.

Qué es el ping y por qué manda en tus partidas online

En el mundo online se habla todo el rato de ping, pero no siempre está claro qué significa. El ping es, básicamente, el tiempo que tarda un paquete de datos en ir desde tu móvil hasta el servidor del juego y volver. Ese tiempo se mide en milisegundos (ms) y es, en la práctica, tu latencia.

Cuando entras a una partida multijugador, tu móvil está enviando y recibiendo información sin parar: tu posición, disparos, habilidades, movimientos de otros jugadores… Si el ping es bajo, toda esa información va y viene casi en tiempo real y las acciones se sienten instantáneas. Si el ping es alto, ves que disparas tarde, los rivales “se teletransportan” o mueres sin entender muy bien cómo.

En muchos juegos verás términos como ping alto, ping bajo o lag. En general, se considera que un ping bajo es ideal para competir, mientras que uno elevado introduce retrasos visibles. Si tu ping se mantiene estable y bajo, tendrás una sensación de fluidez constante; si sube y baja todo el rato, cada intercambio intenso del juego se convertirá en una lotería.

El concepto viene de muy atrás: se usaba en la Segunda Guerra Mundial para describir la señal que enviaban los submarinos con el sonar para medir la distancia hasta otros objetos en el mar. En los juegos, esa “señal” es tu dato viajando por Internet hasta el servidor.

Qué velocidad de ping se considera buena para jugar en el móvil

Aunque tengamos conexiones de fibra rapidísimas, para jugar en el móvil lo que más importa es cuánto tarda en responder el servidor, no cuántos megas tienes contratados. Como referencia sencilla: entre 40 y 60 ms suele ser un ping aceptable para la mayoría de juegos online.

Cuando el ping se va por encima de los 100 ms empiezas a notar un retraso claro entre tus acciones y lo que ves en pantalla. A partir de 170 ms muchos títulos competitivos empiezan a ir francamente mal, y algunos servidores incluso pueden rechazar la conexión o penalizarte en emparejamientos.

Si quieres que todo se sienta muy suave, lo ideal es estar por debajo de 20 ms. En ese rango, disparos, esquivas o micro-movimientos se notan súper precisos, algo clave en juegos de disparos, brawlers o títulos donde cada milisegundo cuenta.

Ahora bien, no todos los géneros son igual de exigentes con el ping. En algunos podrás jugar bastante bien con valores más altos sin sufrir tanto:

  • Juegos de carreras y shooters (FPS o similares): cuanto más rápido ocurra la acción, más te penaliza la latencia. Lo recomendable es intentar estar por debajo de 50 ms para competir en igualdad de condiciones.
  • MMO y juegos con muchas personas conectadas: los MMORPG o juegos con grandes mapas suelen aguantar mejor ping alto, y puedes jugar de forma aceptable con hasta 200-250 ms en PvE. Eso sí, en PvP directo intenta estar por debajo de 150 ms o te verás siempre un paso por detrás.
  • Estrategia en tiempo real (RTS) y MOBAs: aquí hay algo más de margen, pero se nota mucho cuando encadenas órdenes rápidas. Se suele considerar cómodo jugar con menos de 150-200 ms.
Cómo medir tu ping real al jugar en el móvil

Antes de tocar ajustes, conviene saber de qué punto partes. Lo más fiable es medir el ping directamente en el juego, porque así ves la latencia real contra los servidores que usas de verdad. Muchos títulos muestran el ping en alguna esquina de la pantalla o tienen una opción en el menú.

Normalmente, si te vas a ajustes verás secciones tipo “Rendimiento”, “HUD”, “Mostrar estadísticas” o “Red”. Activa todo lo que tenga que ver con mostrar datos en pantalla y busca el numerito en ms mientras juegas. Esa es la referencia buena para valorar si tus cambios mejoran algo o no.

Si el juego no muestra ping, siempre puedes recurrir a una prueba de velocidad desde el navegador. No será tan precisa como la del propio título, pero te da una estimación de la latencia general de tu conexión hasta un servidor cercano. Si ya ahí ves picos raros, sabes que hay algo que falla incluso antes de entrar al juego.

Por qué tu ping en el móvil es más alto de lo que debería

La latencia puede dispararse por muchas causas distintas, y no siempre es culpa del operador. A veces es una combinación de móvil cargado, WiFi saturada y servidor de juego lejano. Entender dónde está el cuello de botella te ayuda a saber qué puedes mejorar sin instalar nada.

Uno de los factores más infravalorados es el propio hardware del teléfono. Si el móvil está muy justo de recursos, con poca RAM libre o el almacenamiento casi lleno, notarás que todo va más lento, y eso incluye procesar los datos del juego y responder a la red. Aunque la conexión sea buena, el dispositivo puede ir ahogado.

La red WiFi de casa también tiene mucho que decir; aprende a mejorar la estabilidad del WiFi. Un router antiguo, metido en un mueble, con el firmware sin actualizar y media casa enganchada viendo vídeo en streaming, crea un escenario perfecto para que el ping se dispare y el jitter (variación del ping) se vuelva loco. Lo mismo ocurre si juegas muy lejos del router o con muchas paredes por medio.

Tampoco hay que olvidar los procesos en segundo plano y las descargas automáticas. Si mientras juegas el móvil está actualizando apps, subiendo fotos a la nube o sincronizando cosas, compite por el mismo ancho de banda y recursos que tu juego. Aunque no lo veas, eso se traduce en pequeños cortes y latencia inestable.

Incluso la propia configuración del juego puede ser parte del problema: gráficos demasiado altos, resolución al máximo y FPS desbloqueados hacen que el procesador y la GPU trabajen al límite. Si el teléfono está justo de potencia o se calienta, el sistema reduce rendimiento (throttling) y eso se nota también como tirones y delays.

Cómo reducir la latencia en juegos móviles sin instalar nada

Sin tocar el router del vecino ni cambiar de tarifa, tienes un buen margen para mejorar tu experiencia. Consulta ajustes clave para mejorar la fluidez. La clave está en quitar todo lo que estorba al juego, tanto en el móvil como en la red doméstica. Son cambios sencillos, pero suman muchísimo.

Reinicia el móvil y limpia lo que no utilizas

Puede sonar a tópico, pero reiniciar el móvil antes de una buena sesión de juego funciona. Al apagar y encender de nuevo, se cierran procesos en segundo plano que se han quedado enganchados, se limpia parte de la memoria y el sistema arranca “fresco”, con más recursos libres para el juego.

Además, merece la pena dedicar un rato a hacer limpieza. Si tienes el almacenamiento al límite, con miles de fotos, vídeos y apps que no usas, el sistema tiene que trabajar más para todo. Libera espacio moviendo fotos y archivos a la nube, al ordenador o a una memoria externa, y borra las apps que no necesitas. Menos basura, más fluidez.

No está de más usar la propia herramienta de mantenimiento del sistema (muchos fabricantes incluyen una sección tipo “limpiador” o “mantenimiento del dispositivo”) para borrar archivos temporales, cachés viejas y optimizar el almacenamiento. No hace falta instalar apps de limpieza externas si el sistema ya trae una decente.

Revisa el launcher y la caché del sistema

El lanzador (launcher) que trae tu móvil también influye en cómo de ágil se siente todo. Con el paso del tiempo, va acumulando datos en caché, iconos, widgets y procesos que pueden lastrar el rendimiento general.

En los ajustes de aplicaciones puedes buscar el launcher que uses por defecto y borrar su caché (solo caché, no datos, salvo que quieras resetearlo). Esto suele aligerar menús, animaciones y transiciones, lo que se traduce también en menos lag al cambiar de app o volver de una llamada al juego.

Actualiza el sistema, el juego y, si aplica, el router

Muchas veces los problemas de rendimiento vienen de errores de software ya conocidos que se solucionan en actualizaciones. Echa un ojo en Ajustes > Actualización de software y comprueba si tienes una versión nueva del sistema operativo pendiente (si te interesa, lee por qué algunas actualizaciones de sistema tardan).

Haz lo mismo con el juego: entra en la tienda (Play Store o la que uses) y revisa si hay actualizaciones pendientes del título que te da problemas. Los desarrolladores suelen optimizar red, servidores y rendimiento con frecuencia, así que dejarlo desactualizado no suele ser buena idea.

Si juegas siempre desde la misma red WiFi, también viene bien revisar si el router tiene actualización de firmware disponible desde la interfaz de administración. Muchas veces los operadores lanzan mejoras de estabilidad y seguridad que reducen cortes y caídas puntuales.

Aprovecha los modos de juego del sistema (Game Turbo y similares)

Algunos fabricantes incluyen un modo específico para juegos (Game Turbo, Game Mode, Modo Juego…). Esta función suele agrupar ajustes para priorizar el rendimiento del juego, reducir la latencia de la WiFi y mejorar la respuesta táctil cuando detecta que estás jugando.

Normalmente lo encontrarás en Ajustes, a veces dentro de apartados como “Funciones especiales” o “Funciones avanzadas”. Ahí puedes añadir tus juegos a una lista para que, al abrirlos, el sistema limite notificaciones, bloquee llamadas emergentes, optimice la CPU/GPU y, en algunos casos, mejore la priorización de red.

Activa también cualquier opción de modo de alto rendimiento mientras juegas, teniendo en cuenta que consumirá más batería. En algunos dispositivos, este modo ajusta la potencia para que el sistema tarde menos en procesar paquetes de red y eventos táctiles, lo que se traduce en menos retardo percibido.

Ajusta los FPS y la calidad gráfica del juego

Aunque el tema aquí sea la latencia de red, no hay que olvidar que los FPS también influyen en la sensación de fluidez. Si tu móvil va justo, bloquear el juego a muchos FPS puede provocar tirones que se confunden con lag de conexión cuando en realidad es problema de rendimiento.

Entra en las opciones gráficas del juego y revisa si te deja elegir la frecuencia de fotogramas (FPS) y la calidad visual. Reducir detalles como sombras, texturas, distancia de dibujado o efectos especiales suele aliviar bastante a la GPU.

Si el título permite escoger entre 30, 60 o más FPS (o forzar los 120 Hz si tu móvil lo soporta), a veces es mejor bloquearlo en un valor estable y realista para tu móvil, que tener picos de 80 y bajadas a 20. Una tasa estable, aunque sea más baja, da más sensación de control y reduce esos microcortes que tanto molestan en las peleas.

Optimiza tu conexión WiFi para jugar con menos ping

Muchas partidas se arruinan por culpa de una mala señal, no de los megas contratados. Es posible tener una fibra rápida pero mal aprovechada si el router está mal colocado o la red WiFi está saturada. Con algunos cambios físicos y de configuración puedes bajar bastante el ping sin tocar el contrato de Internet.

Lo primero es la ubicación del router. Debe estar en una zona más o menos céntrica de la casa, en un lugar algo elevado y sin estar encerrado en muebles o detrás de montones de objetos. Las paredes gruesas, los metales grandes y los electrodomésticos (sobre todo el microondas) debilitan y ensucian la señal.

Si tu casa es de una sola planta, coloca las antenas (si las tiene) en vertical; si es de varias, puedes poner una antena vertical y otra horizontal para que la señal se reparta mejor entre alturas. Son pequeños detalles, pero marcan diferencia cuando juegas lejos del router.

También conviene revisar los cables que entran y salen del router. A veces, un simple cable medio suelto, viejo o dañado puede producir cortes, pérdidas de paquetes y picos de ping. Asegúrate de que todo esté bien ajustado y, si el equipo es muy antiguo, plantéate pedir un cambio al operador.

Elige bien la banda y el canal WiFi

Las redes WiFi domésticas suelen funcionar en dos bandas principales: 2,4 GHz y 5 GHz. La de 2,4 GHz llega más lejos y atraviesa mejor paredes, pero está mucho más saturada y ofrece menos velocidad real. La de 5 GHz, en cambio, tiene más ancho de banda y menos interferencias, aunque su alcance es algo menor.

Para jugar en el móvil, siempre que puedas, conecta el dispositivo a la red de 5 GHz de tu router. Notarás menos lag, conexiones más estables y menos problemas cuando haya muchos vecinos usando redes cercanas.

Además, dentro de cada banda hay varios canales. Si todos tus vecinos están usando el mismo, se generan interferencias que suben el ping. Con una simple app de análisis WiFi en otro dispositivo puedes ver qué canales están más libres y elegir uno menos saturado desde la configuración del router.

En 2,4 GHz lo recomendable es utilizar los canales 1, 6 u 11, que son los únicos que no se pisan entre sí. En 5 GHz hay más margen, así que lo habitual es que el propio router elija bien, pero a veces forzar un canal poco usado puede mejorar la estabilidad.

Gestiona los dispositivos conectados y el tráfico de la red

Otra causa típica de latencia alta es simplemente que la red de casa está saturada. Si mientras juegas tienes a alguien viendo vídeo en 4K, otro descargando archivos grandes y varias cosas conectadas a la vez, tu juego compite por el mismo ancho de banda.

Siempre que vayas a jugar competitivo, intenta tener los menos dispositivos posibles usando la red de forma intensa. Pausa descargas, cierra plataformas de streaming en otras pantallas y evita que se hagan backups automáticos a la nube justo en ese momento.

Algunos routers incluyen funciones de QoS (Quality of Service) o modos para priorizar tráfico. Si tu equipo lo tiene, puedes configurar que el móvil de juego tenga prioridad sobre el resto para que sus paquetes de datos salgan antes.

Latencia, velocidad y estabilidad: no todo son megas

Cuando se habla de Internet para jugar, mucha gente se fija únicamente en los megas contratados, pero para gaming lo que manda es otra cosa. Además del ping, hay que tener en cuenta el jitter (variación en la latencia) y la estabilidad general de la conexión.

Puedes tener una fibra de 600 Mb o más y seguir sufriendo lag si la latencia es alta o fluctúa muchísimo. A efectos prácticos, para jugar a la mayoría de títulos online en el móvil te basta con 50-100 Mbps de descarga y unos 10-20 Mbps de subida bien estables.

La estabilidad también se ve afectada por los servidores DNS y la ruta que siguen tus datos. A veces, aunque tu conexión sea buena, el camino hasta el servidor de juego no es el más óptimo, y eso añade retrasos o variaciones de ping.

Cambia de DNS si notas respuestas lentas

Aunque en móvil no siempre es tan determinante como en PC o consola, cambiar de DNS puede ayudar en algunos casos a mejorar cómo de rápido se resuelven las direcciones de los servidores del juego. Muchos dispositivos permiten configurar DNS personalizados en la conexión WiFi.

Entre las opciones más populares están los DNS públicos de Google o Cloudflare. No hacen milagros, pero pueden reducir algo los tiempos de resolución de nombres y, en ocasiones, mejorar la ruta de conexión.

Cierra procesos en segundo plano y cuida los FPS

Da igual lo buena que sea tu conexión si el móvil está desbordado. Antes de abrir el juego, acostúmbrate a cerrar todas las aplicaciones que no necesites (puedes limitar el uso de datos móviles por app), sobre todo las que usan Internet: redes sociales, vídeo, música en streaming, apps de descarga, etc.

También es recomendable desactivar o posponer actualizaciones automáticas de apps y del sistema mientras juegas. Muchas tiendas descargan y actualizan en segundo plano sin avisar, y eso chupa tanto ancho de banda como recursos del procesador y la memoria.

Con respecto a los FPS, recuerda que una parte de la “sensación de lag” viene de los tirones visuales. Un juego que sufre caídas constantes de FPS da sensación de respuesta tardía aunque el ping sea bueno. De ahí la importancia de ajustar los gráficos a algo que tu móvil pueda mover con soltura.

Si el dispositivo y el juego lo permiten, puedes activar también modos de rendimiento en el propio sistema (como el modo juego de algunos Android o el modo de alto rendimiento) para que el procesador priorice tareas relacionadas con gráficos y red durante la partida.

Con todos estos ajustes y buenas prácticas, es perfectamente posible que un móvil normalito, con una conexión de fibra modesta y un WiFi bien configurado, ofrezca una experiencia muy estable, con ping bajo y sin tirones graves en tus juegos online preferidos, sin tener que instalar nada ni invertir en accesorios extra.

El iPhone 18 Pro iba a ser el principio del fin de la Isla Dinámica. Los planes de Apple acaban de sufrir un fuerte frenazo

Actualidad en Applesfera - Jue, 12/03/2026 - 11:01

Hace apenas siete semanas escribíamos que la Dynamic Island del iPhone 18 Pro se reduciría un 35%. Los datos eran sólidos, las fuentes eran de las buenas, y todo apuntaba en la misma dirección. La píldora que lleva con nosotros desde el iPhone 14 Pro iba a encogerse por fin. Pues bien: puede que no.

Los grandes filtradores daban por muerta a la actual Isla Dinámica

La oleada de filtraciones de los últimos meses había construido un consenso poco habitual en el mundillo de los rumores de Apple. En enero, Instant Digital, ShrimpApplePro y Ross Young (tres fuentes con un historial envidiable) coincidían en que la Dynamic Island del iPhone 18 Pro sería "notablemente" más pequeña. Semanas después, Mark Gurman lo respaldaba de forma independiente, que no es precisamente una fuente que se moje a la ligera.

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Con ese cuarteto apuntando en la misma dirección, parecía razonable darlo por hecho. Pero el filtrador chino conocido como Digital Chat Station acaba de publicar información de la cadena de suministro que va exactamente en sentido contrario. 

Según sus fuentes, el Face ID y la Dynamic Island del iPhone 18 Pro se mantendrán "prácticamente sin cambios". Los planes para esconder los sensores bajo la pantalla y reducir el tamaño de la isla no habrían desaparecido, sino que se habrían retrasado a la generación siguiente: la del iPhone de 20 aniversario.

El iPhone de 2027, el del 20º aniversario, apunta a ser el primero sin ningún elemento en el frontal más que la pantalla Apple va a reciclar parte del chasis de la generación anterior en el iPhone 18 Pro

La pregunta obvia es ¿por qué? Y la respuesta, según esta filtración estaría en el chip. El A20 Pro fabricado en proceso de 2 nanómetros va a ser la gran novedad del iPhone 18 Pro, y sus exigencias de diseño estarían empujando a Apple a conservar el chasis del iPhone 17 Pro en lugar de rediseñar también el frontal. 

Cambiar demasiadas cosas a la vez tiene un coste de ingeniería y de producción que no siempre merece la pena asumir, especialmente cuando el salto de rendimiento del nuevo chip ya justifica por sí solo la actualización.

Así que el iPhone 18 Pro llegará este otoño con el mismo molde exterior que su predecesor, pero con el interior completamente renovado: el A20 Pro de 2nm, una batería que superaría los 5.000 mAh, y mejoras en el hardware de la cámara con apertura variable. No es un mal año, ni mucho menos. Pero quienes esperábamos ver la Dynamic Island encogerse tendrá que esperar un poco más.

El iPhone 17 Pro ya nos advirtió de que esto podía pasar

Hay algo de déjà vu en todo esto. El año pasado, antes del lanzamiento del iPhone 17 Pro, circularon rumores muy similares sobre una Dynamic Island más pequeña. Las filtraciones llegaron, generaron expectativa, y luego el iPhone 17 Pro apareció con la misma isla de siempre. Apple ni confirmó ni desmintió nada. Simplemente presentó el producto y punto.

Desde el iPhone X el tamaño de los sensores se ha ido compactando. El siguiente paso es que estén bajo la pantalla

No es la primera vez que una mejora del frontal se anuncia con un año de adelanto y termina llegando en el ciclo siguiente. La tecnología para esconder componentes bajo el panel OLED existe, pero hacerlo bien (con la calidad que Apple exige para Face ID) es otra historia. Samsung y otros llevan años experimentando con cámaras bajo pantalla y los resultados han sido irregulares. Apple prefiere esperar a que funcione perfectamente antes de implementarlo, aunque eso signifique retrasar la promesa otro año más.

El iPhone definitivo, esa lámina de cristal sin ningún recorte, sigue siendo el objetivo. Todo apunta a que veremos algo así con el iPhone del 20 aniversario en 2027. El iPhone 18 Pro será, como mucho, el penúltimo escalón antes de llegar hasta allí, aunque ahora ni siquiera ese escalón sea tan alto como pensábamos.

En Applesfera | Nuevo iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre él

En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él

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La noticia El iPhone 18 Pro iba a ser el principio del fin de la Isla Dinámica. Los planes de Apple acaban de sufrir un fuerte frenazo fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Tener un iPhone o iPad antiguo no es excusa. Apple acaba de lanzar una actualización importante para ellos

Actualidad en Applesfera - Jue, 12/03/2026 - 10:01

Obsolescencia progra...¿qué? Desde aquella polémica actualización que ralentizó los iPhone 6, Apple parece haber aprendido la lección y cada vez tenemos iPhone más duraderos, incluso cuando llevan años sin recibir grandes novedades con las nuevas versiones de iOS. Y sus últimas actualizaciones suponen la tercera prueba de ello en lo que llevamos de año.

Apple acaba de lanzar nuevas actualizaciones de iOS y iPadOS 15 y de iOS y iPadOS 16. Estas son relevantes tanto porque cubren con parches de seguridad a dispositivos que ya no soportaban versiones más recientes. De hecho, supone ponerlos a la altura en seguridad a los que pueden actualizar a iOS 26.3.1.

Cubre una vulnerabilidad que solo estaba en estos iPhone y iPad {"videoId":"x9qbkto","autoplay":true,"title":"Qué iPhone comprar 2026", "tag":"webedia-prod", "duration":"552"}

A finales de enero, Apple lanzaba un arsenal de actualizaciones para iPhone y iPad antiguos. Tanto como un iPhone 5s, que este año cumplirá 13 años. Unos días más tarde lanzó otra actualización más que cubría incluso a los primeros modelos de Apple Watch que ya quedaron descatalogados hace años.

Las últimas actualizaciones lanzadas en esta semana no abarcan a tantísimos dispositivos como la anterior, pero porque tampoco era necesario. Según las propias notas de seguridad de Apple, se añade un parche para una vulnerabilidad que afectaba a dispositivos con versiones de iOS 15 o iOS 16. Más en concreto, un exploit revelado por Google y que comprometía su seguridad al visitar webs maliciosas, aprovechando una cadena de vulnerabilidades para robar información sensible del dispositivo.

Y aunque las actualizaciones son compatibles también con dispositivos que, aún pudiendo actualizar a siguientes versiones no lo hiciesen, se recomienda especialmente para aquellos que no tienen otra actualización posterior.

iOS 15.8.7
  • iPhone 6s.
  • iPhone 6s Plus.
  • iPhone SE (1ª gen. - 2016).
  • iPhone 7.
  • iPhone 7 Plus.
  • iPod touch (7ª gen.).
iPadOS 15.8.7
  • iPad Air 2.
  • iPad mini (4ª gen.).
En Applesfera Que el iPhone plegable tuviese funciones de iPad era un deseo. Ahora sabemos que será un 2x1, según la última filtración iOS 16.7.15
  • iPhone 8.
  • iPhone 8 Plus.
  • iPhone X.
iPadOS 16.7.15
  • iPad (5ª gen.).
  • iPad Pro (9,7").
  • iPad Pro (12,9" - 1ª gen.).

El proceso para actualizar es el habitual, pudiendo hacerlo desde el propio dispositivo a través de Ajustes > General > Actualización de software. También se pueden conectar a un Mac o PC Windows y a través de Finder o la app Dispositivos Apple, pulsar en Actualizar.

Imagen de portada | Ravi Roshan en Pexels

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La noticia Tener un iPhone o iPad antiguo no es excusa. Apple acaba de lanzar una actualización importante para ellos fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Que el iPhone plegable tuviese funciones de iPad era un deseo. Ahora sabemos que será un 2x1, según la última filtración

Actualidad en Applesfera - Jue, 12/03/2026 - 09:01

Desde septiembre, quien quiera un iPhone, lo tendrá. Quien quiera un iPad, también. Y quien quiera un iPhone que también sea un iPad, también lo tendrá. Esa es la idea de base del iPhone plegable según la última filtración comentada por Mark Gurman. Algo que termina de convertir lo que hace tiempo era un deseo en algo cada vez más cerca de ser una realidad.

Apple llega tarde a este mercado y obviamente es pronto para decir que lo hará mejor, pese a la buena expectativa de los analistas. Pero tienen al menos la intención de ofrecer algo que, sobre el papel, apuntaría a mejorar una faceta tan relevante como la del software para ofrecer algo más que una pantalla de iPhone grande.

Un híbrido entre iOS y iPadOS Concepto creado por Sonny Dickson

Un reciente informe de Gurman revela cómo la intención de apple ha sido la de eliminar los tres principales problemas de los plegables, algo que parece ser que han resuelto en vistas de las filtraciones y de que ya está camino de fábricas para finalizar el proceso de desarrollo y comenzar a producirse en masa en los meses veraniegos.

Teniendo en cuenta los muchos pliegues y despliegues que se harán de él, la resistencia al paso del tiempo y la presencia de una arruga visible fueron los primeros problemas en resolverse. De hecho, ya hemos visto prototipos de ese tipo de pantalla sin arruga por parte de Samsung Display, que será su proveedor.

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El siguiente gran problema estaba en el software, que no debía ser el mismo iOS que para un iPhone corriente. No al menos si se deseaba aportar una funcionalidad adicional que hiciese que merezca la pena pagar los 2.000 euros aproximadamente que se estima que costará este terminal.

No se sabe todavía si habrá compatibilidad con Apple Pencil

En este último aspecto, dice Gurman que Apple está preparando una interfaz similar a la del iPad cuando el dispositivo esté desplegado. Esto incluiría diseños de apps adaptados a la pantalla grande y funciones de multitarea, como el uso de dos aplicaciones a la vez.

Será una especie de "edición especial" de iOS 27, sistema que conoceremos en junio, pero que probablemente no revele aún la existencia de un iPhone plegable. Y es que, pese a ser un secreto a voces este lanzamiento, no se espera que Apple lo presente hasta septiembre. Y si las versiones de apps son similares a las de iPad, a priori no debería representar un problema para los desarrolladores de apps.

Las previsibles pegas sobre su diseño {"videoId":"xa0p3mw","autoplay":true,"title":"Cómo un DISPOSITIVO con IA me ahorró 1 mes de tomar notas: Así fue mi experiencia con PLAUD NOTE PRO", "tag":"Webedia-prod", "duration":"1611"}

Gurman también ha explicado el por qué de algunos cambios en cámaras y biometría respecto a los iPhone de alta gama de los últimos años. El primer caso lo encontramos con Face ID, que estará ausente en este dispositivo en favor de Touch ID.

Explica el filtrador que Apple no fue capaz de integrar el sistema completo de sensores de Face ID bajo la pantalla plegable sin comprometer el grosor del dispositivo, ni la fiabilidad del reconocimiento. Por eso creyeron más conveniente traer de vuelta el sensor de huellas integrado en el botón lateral.

Otro punto que seguramente de que hablar es el del tamaño de las pantallas. No tanto para la exterior, que será de alrededor de 5,49 pulgadas y puede ser un buen formato compacto al estilo de los ya desaparecidos iPhone mini. Es la pantalla exterior la que sorprende en las filtraciones, con "solo" 7,8 pulgadas, muy por debajo no solo de otros competidores, sino de dispositivos como el iPad mini (8,3 pulgadas).

En cualquier caso, quedan aún detalles por conocer y a buen seguro que Apple se saca de la manga alguna sorpresa que se escape de las filtraciones. Será en septiembre junto a los iPhone 18 Pro (este año no habrá iPhone 18) cuando por fin pongamos cara a un terminal que, tras años de rumores, por fin será una realidad.

Imagen de portada | Concepto de AppleHub

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Apple tiene fama de cara, pero montarte un ecosistema completo con cinco dispositivos ahora es otro cantar

Actualidad en Applesfera - Mié, 11/03/2026 - 19:01

En 2012 me compré mi primer Mac. Un MacBook Pro. Era lo que necesitaba porque el MacBook Air de gama de entrada se me quedaba corto. Pagué por ese ordenador lo que cuesta hoy un ecosistema completo de Apple. No un dispositivo. Un ecosistema completo. Con cinco productos.

Esta semana Apple ha lanzado siete productos en tres días. Entre ellos, dos que cambian las reglas del juego en la gama de entrada: el iPhone 17e y el MacBook Neo. Y cuando pones los cinco dispositivos más asequibles del ecosistema en un carrito, el total a precio oficial ronda los 2.200 euros. En Amazon, donde enlazamos cada uno de ellos, bajar de los 2.000 no es ningún milagro.

El carrito de los cinco
  • iPhone 17e: 709 euros
  • MacBook Neo: 699 euros
  • iPad base (A16): 379 euros
  • Apple Watch SE: 269 euros
  • AirPods 4: 149 euros

Eso es todo el ecosistema. iPhone, Mac, tablet, reloj y auriculares. Por lo que hace quince años me gasté en un solo MacBook Pro.

{"videoId":"xa17rwo","autoplay":true,"title":"Hello, MacBook Neo", "tag":"apple", "duration":"230"} La Apple de 2026 no tiene nada que ver con la de hace diez años

Durante años, Apple ha tenido fama de cara. Y con razón. Pero la conversación ha cambiado, y no solo por los precios. Ha cambiado porque lo que te dan a cambio también ha cambiado por completo.

Los Mac de hace una década venían con gráficas integradas que se quedaban muy cortas. Si querías hacer algo medianamente exigente, tenías que subir mucho en el catálogo. Hoy, el chip del iPhone 17e mueve videojuegos que antes requerían una consola.

Y el MacBook Neo, el MacBook más barato que Apple ha lanzado nunca, lleva el A18 Pro: el mismo chip que equipaba el iPhone 16 Pro en 2024. La potencia de la gama de entrada de Apple en 2026 es la potencia de la gama premium de hace dos o tres años. Y eso cambia el argumento por completo.

El MacBook Neo: el producto que lo ha hecho posible

El protagonista de este carrito es el MacBook Neo. 699 euros por un Mac portátil es algo que no había pasado nunca. Hasta ahora, el punto de entrada para cualquier MacBook era el Air, que supera los 1.000 euros. O te ibas a un iPad o dabas el salto al Mac pagando cerca de mil euros. Sin término medio.

El MacBook Neo cierra esa brecha. Lo hace con un chip más que solvente, 8 GB de RAM, 256 GB de almacenamiento y hasta 16 horas de batería. Tiene sus concesiones (el Touch ID no viene de serie, hay que pagar 100 euros más para tenerlo) pero para un uso cotidiano es un Mac completo. Por menos de lo que cuesta hoy un iPhone 17 Pro Max. O, dicho de otra manera, por casi lo mismo que cuestan unos AirPods Max.

Porque Apple sigue siendo Apple: la misma empresa que vende una correa de Apple Watch por lo que vale un HomePod mini, o que hasta hace no tanto cobraba por unas ruedas para el Mac Pro lo que cuesta un ordenador. Que el Mac más barato de su historia esté a 699 euros dice mucho. Que haya auriculares en su catálogo que cuestan lo mismo, también.

El iPhone 17e: iOS completo sin pagar precio de Pro

El iPhone 17e llega con A19, MagSafe y 256 GB de almacenamiento base. Ese último detalle importa: el salto desde los 128 GB del modelo anterior es muy importante, y a 709 euros está en un territorio donde antes Apple no tenía nada con estas especificaciones.

No es un iPhone 17 Pro. Pero la experiencia de iOS, de Apple Intelligence, del ecosistema, es exactamente la misma. Y eso es precisamente el argumento de este artículo.

El iPad base: el complemento que tiene sentido a 379 euros

El iPad base con chip A16 es el dispositivo más barato del ecosistema y, a 379 euros, tiene muy buenas razones para estar en el carrito. Pantalla táctil, compatibilidad con Apple Pencil, diez horas de batería y un "form factor" que el MacBook Neo nunca podrá tener: puedes dejarlo en el sofá, usarlo en la cama o llevártelo sin mochila.

No es el dispositivo para trabajar con aplicaciones exigentes, y si le añades teclado el argumento del precio se complica. Pero como complemento al MacBook Neo en un ecosistema completo.

El Apple Watch SE: la puerta de entrada a watchOS

A 269 euros, el Apple Watch SE es el reloj más asequible del catálogo de Apple y, a la vez, uno de los dispositivos que más cambia el día a día cuando entras en el ecosistema. Detección de caídas, seguimiento de actividad, notificaciones en la muñeca y la integración con iPhone que hace que, una vez que lo tienes, no entiendas cómo vivías sin él.

Los AirPods 4: el eslabón más económico

149 euros por unos AirPods 4 es el precio más bajo al que puedes entrar en la experiencia de audio de Apple. Cambio automático entre dispositivos, audio espacial, integración total con iPhone, Mac y iPad. Son el cierre perfecto para el ecosistema.

Si quieres cancelación de ruido activa, los AirPods 4 con cancelación de ruido suben a 199 euros. Y si renuncias al iPad, ese dinero extra te permite también mejorar a un Apple Watch Series 11 o subirte a unos AirPods Pro. El carrito es flexible.

La experiencia es la misma en todos

Aquí está el núcleo de todo esto. Lo que hace especial a Apple no es solo el hardware: es la integración entre dispositivos. El Handoff, el AirDrop, la sincronización entre el iPhone y el Mac, entre el Watch y el iPhone, entre los AirPods y todo lo demás. Esa experiencia no cambia si tienes un iPhone 17 Pro Max o un iPhone 17e. Es exactamente la misma.

Los precios que hemos listado corresponden al Apple Store. En Amazon, u otros distrubidores puedes encontrar cada uno de estos cinco productos con ofertas. Y si eres estudiante, el MacBook Neo y el iPad tienen precios especiales que abaratan.

El mejor momento para montarte un ecosistema Apple

Por poco más de lo que cuesta hoy un iPhone 17 Pro Max puedes tener cinco dispositivos Apple con la misma experiencia de software, la misma integración y el mismo sistema operativo que en la gama alta. Pero más allá del precio, hay otro argumento igual de importante: todo está renovado.

No hay ningún producto descatalogado ni a punto de quedarse sin soporte en este carrito. Si hay un momento para entrar en el ecosistema Apple, es ahora. Y sí, Apple sigue sin ser la opción más barata. Nunca lo será. Siembre habrá un "Xiaomi que lo haga mejor por 200 euros". Pero en 2026, decir que Apple es cara sin matizar es quedarse con solo una parte de la historia.

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En Applesfera | MacBook Neo vs iPad: el eterno dilema entre arrancar macOS o la libertad de quitar el teclado

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Tráiler de Gnomes

Actualidad en 3DJuegos - Mié, 11/03/2026 - 17:22
Trailer promocional de Gnomes

"Es un shock para el mercado". La competencia del MacBook Neo empieza a ponerse nerviosa

Actualidad en Applesfera - Mié, 11/03/2026 - 16:31

Siendo sinceros, no imaginábamos que el nuevo MacBook Neo costaría 699 euros (y 599 euros para estudiantes). Se sabía que sería el modelo más económico, pero en plena crisis de componentes como la memoria RAM, los pronósticos auguraban 100 o 200 euros más. Y lo que para nosotros ha sido una gran noticia, se ha interpretado como un "shock" por parte de la industria.

Así al menos lo ha definido Nick Wu, director financiero de Asus, quien en declaraciones a PCMag deja claro que el nuevo ordenador barato de Apple es un ataque a la línea de flotación de los PC Windows. Y es que los estudiantes y otros perfiles de usuarios similares tienen, por fin, una opción de Apple en ese rango de precios (dejando los iPad aparte, claro).

Asus ve al Neo "como un iPad" {"videoId":"xa17rwo","autoplay":true,"title":"Hello, MacBook Neo", "tag":"apple", "duration":"230"}

En el marco del anuncio de resultados trimestrales, el también co-CEO de Asus admite abiertamente que el precio del MacBook Neo es un "shock" para todo el ecosistema de PC. Y lo es porque Apple siempre había jugado en la parte alta de la tabla de precios, entrando de golpe en una franja en la que solamente había ordenadores con Windows o Chromebooks.

En Applesfera A la pregunta de cuánto subirán los precios del iPhone por la crisis de RAM, uno de los mayores filtradores responde. Y es buena noticia

Pese a ello, el portavoz de Asus trata de dibujar al Neo como un producto con público limitado. Señalan para ello algunas de sus renuncias como los 8 GB de memoria, argumentando que eso lo convierte en un ordenador "orientado al consumo de contenido multimedia" y más cercano a un iPad. Y no tienen razón.

El MacBook Neo siendo un portátil que supera al MacBook Air M1 en rendimiento single-core y ofrece fluidez para otras tareas cotidianas como navegación con múltipes pestañas, herramientas ofimáticas y hasta edición de imágenes a nivel usuario. Llevar además un sistema como macOS lo convierte en un dispositivo con muchas más posibilidades que un iPad, además de favorecer la creación del famoso "ecosistema de Apple".

La competencia tiene razones para preocuparse El MacBook Neo permite incluso jugar a juegos triple A

En el rango de 600-800 euros, el tipo de portátil Windows que domina el mercado es bastante reconocible, con equipos de alrededor de 15-16 pulgadas, chasis de plástico y procesadores Intel Core i5 y similares. Sí, con más memoria porque parten de 16 GB de RAM y con un almacenamiento que en rara ocasión baja de los 512 GB, pero nuevamente el Neo surge como una alternativa más equilibrada.

El Neo lleva en su interior un chip A18 Pro heredado de los iPhone 16 Pro, pero que en la práctica no es un simple procesador para móviles, ya que mantiene misma arquitectura que chips de la serie 'M'. En las pruebas se demuestra que su eficiencia energética y optimización con macOS lo convierten en un rival imbatible para el día a día.

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Con ello deja atrás a dispositivos como los Chromebook, que aunque cuestan menos de 700 euros, se centran en ofrecer navegadores web como sistema principal y dependen en buena parte de la nube. Pero en el Neo, el macOS Tahoe que encontramos es el mismo que en un MacBook Pro M5 Max que vale más de 3.000 euros.

Si a eso le sumamos un tamaño ligero, unos materiales de construcción premium y disponibilidad en varios colores, hay motivos para pensar que tanto Asus como otros competidores estén preocupados. El tiempo dirá cuál es el devenir de esta nueva gama de Apple, pero en un año marcado por los incrementos de precio de los portátiles por la crisis de la RAM (se estima un encarecimiento del 40%), un MacBook por 700 euros se antoja como un caramelito.

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Apple descartó un iPhone Flip "porque es innecesario", según un filtrador. Y no estoy nada de acuerdo

Actualidad en Applesfera - Mié, 11/03/2026 - 14:01

El iPhone plegable ha sido durante años un proyecto secreto en un Apple Park lleno de prototipos e ideas. No ha sido hasta ahora que, cuando por fin se logra resolver el problema de la arruga, que parecen tenerlo listo. Se lanzará en septiembre y será tipo libro, aunque hubo otra opción sobre la mesa.

El filtrador Instant Digital ha afirmado que Apple descartó un iPhone 'flip' porque no lo veían útil. Y aunque en cierto modo se puede entender cuál es la teoría de Apple, personalmente tengo mucho en contra de esa idea. Es más, me atrevo a decir que es el tipo de plegable más interesante.

El plegable de Apple será tipo libro Concepto creado por Sonny Dickson

La filtración del iPhone Flip viene a tenor de una filtración del mes pasado, proveniente de Mark Gurman, en la que se hablaba del futuro de los plegables de Apple una vez que lancen el primero este año. Más en concreto se hablaba de un dispositivo similar al Samsung Galaxy Z Flip7 o Motorola Razr 60 Ultra.

Es decir, un terminal tipo "concha" (sí, sabemos que suena muy mal esto en LATAM). Al estar cerrado tendríamos solo una pantalla pequeña para usos muy concretos y, al abrirlo, se desplegaría una pantalla más similar en tamaño a la de un móvil estándar.

En Applesfera Uno de los mayores filtradores de Apple habla sobre el precio de los iPhone en plena crisis de memorias (y es optimista)

El filtrador no desmiente que existiesen prototipos de un iPhone Flip como revelaba Gurman, pero afirma que sus fuentes le indicaron que fue un descarte por no verlo práctico. Y aunque no detalló mucho más, se puede entender por qué.

Al final un formato tipo libro proporciona una doble utilidad práctica: poder usar el móvil como cualquier otro cuando está desplegado y, al abrirlo, obtener un formato propio de una tablet. Es la idea que lleva años subsistiendo en el mercado de los plegables. Sin embargo, personalmente tengo una opinión.

A favor de un iPhone Flip Imagen: Álvaro García M. en Xataka

Para gustos, los colores. Y también los formatos de plegables. A mí si me preguntan, lo tengo claro. Durante años fui fan de los iPhone 'mini' porque su tamaño me parecía mucho más práctico para usos puntuales, aunque siempre eché de menos una mayor batería y una pantalla de más dimensiones para el consumo de contenido.

El Motorola Razr 40 fue el primer plegable que probé en condiciones al poder analizarlo para Xataka. Pude usarlo durante varias semanas como mi único dispositivo principal y, pese a sus pegas, sentí que era el formato más adecuado para mí.

Con él obtenía las ventajas del 'mini' sin renunciar a las de un móvil más grande. Podía llevarlo en cualquier bolsillo, no pesaba demasiado y podía usarlo a una mano en acciones puntuales sin tener que abrirlo. Y al desplegarlo tenía una pantalla que, aunque no llegaba a ser igual que la de un 'Max' o 'Plus', sí que era suficiente para no sentir que se me quedaba corta.

La pantalla exterior puede ser suficiente en muchas acciones cotidianas (Imagen: Iván Linares en Xataka)

En el día a día no siempre necesitamos una pantalla grande. Para revisar notificaciones, contestar un mensaje rápido o controlar la reproducción basta con una pantalla pequeña como la que tienen algunos 'flip' en su pantalla exterior. Incluso a efectos de durabilidad se me antoja más conveniente, ya que al cerrarlo se protege mejor la pantalla principal frente a golpes y arañazos.

Insisto en que esto es una percepción muy personal, pero creo que es un formato muy interesante. Y, para colmo, más barato. No en vano, se espera que el primer iPhone plegable cueste alrededor de 2.000 euros, cifras nada desorbitadas si sabemos que ya es el precio base de otros plegables tipo libro de la competencia.

Así que no sé si veremos finalmente algún iPhone Flip o si efectivamente es una idea muerta y enterrada en Apple. Si fuese así, creo que es un error. Pero qué sabré yo...

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Convierte tu móvil en un hotspot seguro con DNS personalizados

Actualidad en Androidsis - Mié, 11/03/2026 - 13:26

Si usas tu móvil para casi todo y encima compartes conexión con otros dispositivos, convertirlo en un punto de acceso seguro con DNS personalizados es una de esas configuraciones que marcan la diferencia en privacidad y control. No hace falta ser un gurú de redes: conociendo cuatro conceptos clave y tocando un par de ajustes puedes mejorar velocidad, seguridad y reducir el cotilleo de operadores y redes WiFi públicas.

También es muy común que, al tirar del hotspot del móvil para dar internet al portátil o a la tablet, nos preguntemos si esa protección llega a todos los equipos. La respuesta es matizada: según cómo configures los DNS en Android, iPhone, router o apps, la seguridad puede aplicarse solo al teléfono o extenderse (en parte) a los dispositivos conectados. Vamos a verlo todo con calma y con un enfoque práctico, sin rodeos ni tecnicismos vacíos.

Qué es el DNS y por qué debería preocuparte

El DNS, siglas de Domain Name System, funciona como la agenda de contactos de Internet. Tú escribes un nombre cómodo como «google.com» o «xatakandroid.com» y, por debajo, tu dispositivo necesita una dirección IP numérica (por ejemplo, 216.58.211.142) para llegar al servidor correcto. El servidor DNS es el que se encarga de traducir ese nombre en su IP correspondiente.

Lo habitual es que tu móvil, tu router o la red WiFi a la que te conectes usen el DNS que les asigna por defecto el operador de internet. Suele funcionar sin que tengas que hacer nada, pero tiene una pega importante: esas consultas DNS normalmente viajan en claro y, de paso, se convierten en una mina de oro de datos sobre lo que visitas.

En el momento en que tu teléfono pregunta por la IP de un dominio, esa petición pasa casi siempre por los servidores DNS del proveedor. De este modo, tu operadora sabe qué webs intentas abrir, aunque no siempre pueda ver el contenido si navegas con HTTPS. Además, los DNS se usan en muchos países para bloquear páginas: simplemente dejan de resolver ciertos dominios y, de cara al usuario, parece que la web está caída.

Por todo esto, manejar tú mismo esta parte de la conexión abre la puerta a mejorar el rendimiento, reforzar la privacidad y esquivar ciertos filtros o bloqueos. Y sí, también te ayuda a convertir tu móvil en un hotspot bastante más seguro que el que viene de fábrica.

Desventajas del DNS tradicional y riesgos reales

El DNS clásico tiene un problema de base: las consultas no van cifradas ni autenticadas. Eso significa que, en una conexión normal, cualquiera que controle la red (un atacante, el dueño del WiFi público o tu ISP) puede ver a qué dominios estás accediendo, manipular la respuesta o incluso redirigirte a un sitio falso.

Un ejemplo típico lo tienes en muchas WiFi gratuitas de hoteles, aeropuertos o cafeterías. Al abrir cualquier web, en lugar de ir al sitio que querías, aparece primero una página de login o publicidad. Esto se consigue precisamente modificando la respuesta de los servidores DNS para mostrar una web distinta a la que habías pedido.

Esa misma técnica, si cae en malas manos, permite lanzar ataques mucho más serios. Un ciberdelincuente podría redirigirte a una página de phishing que imita la de tu banco, o a un sitio que descarga malware, simplemente devolviendo una dirección IP adulterada en la respuesta DNS.

Otro uso habitual del control DNS es el filtrado de contenidos. Con la misma mecánica se puede bloquear el acceso a webs incómodas, servicios de descargas o determinados contenidos, sin que el usuario vea ningún mensaje claro: la web no resuelve y da error, como si hubiera desaparecido. Es una forma sencilla de censura técnica que se emplea tanto en redes corporativas como a nivel de operadoras.

Tampoco hay que olvidar el aspecto de la publicidad. Cuando tu proveedor conoce con detalle los dominios que consultas, puede elaborar perfiles muy precisos sobre tus hábitos y usar esa información para segmentar anuncios, vender datos agregados o aplicar políticas comerciales algo agresivas.

Qué aporta cambiar los servidores DNS

Cambiar el DNS de tu móvil, ordenador o router no es solo un capricho friki. Al elegir tú el servidor, puedes ganar en varios frentes: velocidad, privacidad, seguridad y desbloqueo de ciertos contenidos. Las mejoras no siempre son espectaculares, pero sí son muy palpables en el día a día.

En primer lugar, están los temas de rendimiento. Algunos resolutores públicos tienen infraestructura muy optimizada, con muchos nodos repartidos por el mundo. Eso se traduce en que, al preguntar por la IP de una web, la respuesta llega antes y las páginas empiezan a cargar más rápido. No vas a pasar de ADSL a fibra por arte de magia, pero sí puedes rascar unos milisegundos de latencia que se notan al hacer muchas consultas.

En segundo lugar, muchos servicios DNS alternativos declaran tener políticas de privacidad más estrictas que las de tu operador. Cloudflare, por ejemplo, indica que no vende los datos de tus consultas y que limpia los registros en pocos días, mientras que Quad9 presume de minimizar la información recogida y centrarse en la seguridad.

La tercera pata es la protección. Algunos proveedores, como Quad9 o determinados perfiles de OpenDNS y NextDNS, integran listas negras de dominios de malware, phishing, botnets o publicidad invasiva. Así, si intentas acceder (consciente o no) a una web peligrosa, el propio DNS bloquea la petición y evita que llegue a cargar la página maliciosa.

Por último, está el tema de los bloqueos. Dado que muchos gobiernos y operadoras aplican censura a nivel DNS, en el momento en que cambias al servidor de un tercero fuera de su control puedes sortear parte de esos filtros. No siempre funciona en todos los casos, pero para bastantes webs “misteriosamente caídas” basta con usar otro proveedor de nombres.

Servidores DNS recomendados: velocidad, privacidad y seguridad

A la hora de escoger proveedor de DNS no hay un único ganador absoluto. Depende de dónde vivas, de cuánto valoras la privacidad, de si prefieres más velocidad o más protección y, en general, de qué compromisos estás dispuesto a aceptar. Aun así, hay varios servicios muy populares y bien considerados que conviene tener en el radar.

Uno de los veteranos es Google Public DNS. Sus direcciones IPv4 son 8.8.8.8 y 8.8.4.4, y para IPv6 ofrece 2001:4860:4860::8888 y 2001:4860:4860::8844. Son resolutores gratuitos, rápidos y muy estables, y además soportan cifrado mediante DNS-over-TLS y DNS-over-HTTPS con el nombre de host dns.google, que se utiliza en el modo DNS privado de Android.

Otro gran protagonista es Cloudflare con su famoso 1.1.1.1. Para IPv4 se usan 1.1.1.1 y 1.0.0.1, y para Android con DNS privado el host suele ser 1dot1dot1dot1.cloudflare-dns.com u opciones similares como one.one.one.one. Cloudflare hace especial hincapié en la privacidad y asegura que purga los registros en un periodo corto de tiempo. Además, suele encabezar rankings de velocidad como DNSPerf.

Si te preocupa mucho la seguridad, Quad9 es otra opción muy interesante. Su IP más conocida es 9.9.9.9 y para DNS privado de Android el host típico es dns.quad9.net. Este proyecto se especializa en bloquear accesos a dominios de malware, phishing y otros riesgos, con lo que actúa como un filtro de seguridad a nivel de resolución de nombres, antes incluso de que cargue la web en el navegador.

También entran en juego servicios configurables como OpenDNS (propiedad de Cisco) o NextDNS. Estos permiten ajustar perfiles de filtrado de contenido, control parental, bloqueo de anuncios o registro detallado de actividad. Con ellos puedes diseñar políticas a medida, por ejemplo, para limitar accesos en dispositivos infantiles o en entornos de trabajo.

Antes de decidirte, merece la pena probar varios proveedores y comprobar su rendimiento desde tu ubicación y ver cuál es el más rápido entre Cloudflare y Google. Herramientas como DNSPerf comparan latencia y disponibilidad de diferentes DNS desde muchas zonas del mundo, lo que te sirve de guía para elegir el que mejor responde en tu región.

DNS seguros: DoH, DoT, DNSCrypt y DNS privado

Cuando se habla de DNS seguro, en realidad nos estamos refiriendo a cómo viajan las consultas entre tu dispositivo y el servidor. En lugar de ir en claro, los nuevos protocolos como DNS-over-HTTPS (DoH) o DNS-over-TLS (DoT) cifran el tráfico DNS para que nadie entre medias pueda cotillear, modificar o bloquear fácilmente las respuestas.

DNS-over-HTTPS encapsula las peticiones dentro de conexiones HTTPS normales, generalmente usando el puerto 443. Esto hace que sea más complicado para un proveedor o un censurador distinguir el tráfico DNS del resto de navegación web, por lo que es mucho más difícil bloquearlo sin cargarse medio Internet en el proceso.

DNS-over-TLS, por su parte, cifra las consultas utilizando el protocolo TLS, de forma similar a HTTPS pero pensado específicamente para DNS. Es el método que Android utiliza por defecto cuando hablas de DNS privado en las versiones modernas del sistema, de ahí que se considere la opción más directa a nivel de sistema.

DNSCrypt es otro enfoque que también añade cifrado y autenticación a las peticiones, aunque en la práctica ha quedado un poco eclipsado por DoH y DoT. Aun así, hay servicios y clientes que lo soportan, sobre todo entre usuarios avanzados que montan sus propios resolutores o redes protegidas.

En Android 9 y versiones posteriores, la opción de DNS privado debería haberse llamado más bien “DNS seguro”, porque lo que estás haciendo es forzar que las consultas se manden cifradas a un servidor que soporte DoT. No estás montando un DNS tuyo en casa, sino eligiendo un proveedor que ofrece este tipo de acceso protegido.

DNS seguro y VPN: aliados, no sustitutos

Es fácil confundirse: activar un DNS cifrado mejora mucho la situación, pero no es lo mismo que usar una VPN. Con un DNS seguro, solo las consultas de nombres van protegidas; el resto del tráfico (las webs, los vídeos, las descargas) seguirá dependiendo de si la página usa HTTPS y de otros factores.

Una VPN, en cambio, crea un túnel cifrado entre tu dispositivo y un servidor remoto. Todo lo que salga de tu móvil (o casi todo, si está bien configurada) viaja encapsulado y cifrado hasta el servidor de la VPN, cambiando además la IP de salida que ven las webs y servicios.

Hay servicios de VPN comerciales que ya incluyen sus propios DNS protegidos, de forma que, al conectarte, no solo cambias tu IP, sino que también evitas fugas de DNS hacia tu operador. Otros permiten elegir si quieres usar DNS del proveedor, de terceros o incluso de tu propio servidor casero.

Lo ideal, si te preocupa en serio la privacidad y la seguridad, es combinar ambas cosas: activar un DNS seguro a nivel de sistema y, cuando lo necesites, conectarte a una VPN que gestione a su vez las resoluciones. Eso sí, conviene revisar la documentación de tu VPN, porque algunas apps pueden ignorar la configuración de DNS privado de Android y usar sus propios resolutores por defecto.

En cualquier caso, si estás empezando, configurar DNS cifrado ya es un salto enorme respecto al escenario tradicional. Luego, si quieres ir un paso más allá, puedes añadir la capa de VPN para blindar todo el tráfico, especialmente en redes públicas o al viajar.

Cómo cambiar las DNS en tu móvil Android

En Android, el camino para personalizar las DNS depende mucho de la versión que lleve tu móvil. Desde Android 9 (Pie) en adelante contamos con la opción de DNS privado, que aplica a todo el sistema y funciona con datos móviles y WiFi, mientras que en versiones más antiguas solo puedes tocar las DNS en cada red WiFi por separado.

Además, cada fabricante se inventa sus propios nombres para los menús. Lo que en un móvil Pixel aparece como «Red e Internet», en un Samsung puede llamarse «Conexiones» o «Ajustes de conexión». Aun así, la lógica general y los pasos son muy parecidos en la mayoría de modelos.

En el caso de los Samsung Galaxy recientes, por ejemplo, la ruta suele ser Ajustes > Conexiones > Más ajustes de conexión > DNS privado. En otros Android, lo habitual es Ajustes > Red e Internet (o similar) > Avanzado > DNS privado. Una vez ahí, verás varias opciones para seleccionar.

Si eliges «Automático», el sistema intenta usar DNS cifrado con el servidor que le dé la red, pero si no está disponible, vuelve silenciosamente al modo tradicional. Para forzar un proveedor concreto, hay que seleccionar «Nombre de host del proveedor de DNS privado» e introducir el dominio correcto.

Ten en cuenta un detalle importante: en el apartado de DNS privado, Android no acepta direcciones numéricas tipo 1.1.1.1 u 8.8.8.8. Siempre debes introducir el nombre de host que te indique tu proveedor, como dns.google, one.one.one.one o 1dot1dot1dot1.cloudflare-dns.com, según el servicio que quieras usar.

Configurar DNS privado en Android 9 y versiones posteriores

Si tu smartphone corre Android 9 o superior, estás de enhorabuena porque puedes fijar un único proveedor de DNS seguro para todo el sistema. Esta configuración se aplica tanto al WiFi como a los datos móviles, y por tanto también impacta en el hotspot que crees desde el mismo dispositivo.

Los pasos generales para activar DNS privado en Android moderno son muy similares, aunque la ruta exacta cambie un poco según la marca. En la mayoría de móviles basta con ir a Ajustes > Red e Internet (o Conexiones) > DNS privado, y elegir la opción para especificar un proveedor mediante nombre de host.

Una vez dentro de la pantalla de DNS privado seleccionas «Nombre de host del proveedor de DNS privado» e introduces, por ejemplo, dns.google si quieres usar Google Public DNS con cifrado, o one.one.one.one para el servicio de Cloudflare. Tras pulsar en Guardar, el móvil comprobará la conexión y, si todo va bien, empezará a usar ese DNS seguro.

Si te equivocas al escribir el dominio o el servidor deja de responder, notarás que de repente no carga ninguna web aunque tengas cobertura o WiFi. Es normal: sin resolución de nombres, Internet parece caído. Para arreglarlo, vuelve a los ajustes de DNS privado y cambia el modo a «Automático» o «Desactivado» para recuperar la navegación con los DNS de tu operador.

En algunos casos, ciertas aplicaciones de VPN o utilidades que cambian el DNS a su manera pueden interferir con esta función. En Android 10 y posteriores el sistema gestiona bastante mejor estas interacciones, pero aun así conviene comprobar después, con alguna herramienta de verificación online, qué DNS está usando realmente tu dispositivo cuando te conectas.

Cambiar DNS en Android 8 y anteriores, red por red

Si tu teléfono todavía funciona con Android 8 o una versión anterior, no tendrás disponible la opción de DNS privado a nivel global. En estos equipos, la única salida es modificar manualmente las DNS en cada red WiFi a la que te conectes, lo que implica repetir el proceso para casa, trabajo, etc.

El procedimiento suele empezar conectándote a la WiFi deseada y entrando en Ajustes > WiFi o Ajustes > Red e Internet > WiFi. Una vez veas la lista de redes, tocas o mantienes pulsada la que estés usando y eliges la opción para Modificar red u Opciones avanzadas, que es donde se esconde el ajuste de DNS.

En el apartado avanzado verás un campo de «Configuración IP» o similar, que por defecto estará en «DHCP». Al cambiarlo a «Estática» se desbloquean los campos de dirección IP, puerta de enlace y, lo importante, DNS 1 y DNS 2, donde podrás escribir los servidores que quieras utilizar.

En DNS 1 y DNS 2 puedes introducir, por ejemplo, 8.8.8.8 y 8.8.4.4 para Google, o 1.1.1.1 y 1.0.0.1 si prefieres Cloudflare. Después guardas los cambios, el móvil se reconecta a la red y a partir de ese momento las resoluciones de esa WiFi pasarán a través de los DNS que has puesto.

Si en algún momento la red empieza a fallar o quieres volver a la configuración del router, basta con regresar a esa pantalla y cambiar de nuevo la IP a «DHCP». Con eso, se restauran automáticamente los servidores de nombres que provee el punto de acceso y dejas de depender de los que habías escrito a mano.

Convertir tu móvil en un hotspot seguro con DNS personalizados

Ahora viene la parte interesante: ¿qué ocurre cuando activas el tethering o punto de acceso personal en tu móvil? La idea es que, si el teléfono usa un DNS seguro a nivel de sistema, los dispositivos conectados a su hotspot hereden esa protección. La realidad, sin embargo, es algo más compleja y depende de cómo el sistema gestione el reparto de DNS por DHCP.

Por defecto, cuando conviertes tu móvil en un punto de acceso WiFi, este actúa como una especie de router pequeño. Asigna direcciones IP privadas a los equipos conectados (portátil, tablet, consola, etc.) y les indica qué servidores DNS deben usar para resolver dominios. Normalmente, esos DNS son los que el propio móvil recibe de la red del operador.

Si has configurado DNS privado en Android, las consultas que hace el propio teléfono irán cifradas. Sin embargo, eso no implica automáticamente que los dispositivos que se conectan a tu hotspot utilicen también ese mismo DNS seguro. Muchos modelos siguen anunciando a los clientes el servidor del operador, de forma que solo el móvil va protegido.

Esto significa que, si quieres una protección DNS coherente en todos los equipos que dependen de tu tethering, es muy posible que tengas que configurar el DNS manualmente en cada dispositivo cliente (portátiles, tablets, etc.). Al menos, así te aseguras de que no están usando un servidor que no controlas.

Otra opción, algo más avanzada, es montar un servidor DNS cifrado propio en casa (por ejemplo con AdGuard Home o un resolver con DoH/DoT) y conectarte a él desde el móvil. El problema es que para que funcione fuera de tu red local suele haber que exponer ese servidor a internet mediante puertos abiertos, lo cual introduce riesgos adicionales si no está muy bien asegurado.

Usar AdGuard Home y DNS caseros con tu Android

Si ya tienes montado un servidor de DNS doméstico con AdGuard Home u otra solución, lo más simple suele ser configurarlo en el router de tu casa para que todos los dispositivos conectados por WiFi o cable utilicen ese DNS sin tocar nada más. Así filtras anuncios, malware y demás basurilla a nivel de red local.

El problema viene cuando sales de casa y quieres seguir usando esa protección con el móvil y, de paso, que los aparatos que tiran de tu hotspot también se beneficien. Hay varias estrategias, cada una con sus pros y sus contras, y conviene saber en qué punto te compensa complicarte la vida.

Una posibilidad es dar acceso público a tu AdGuard Home mediante DNS-over-HTTPS o DNS-over-TLS, de forma que puedas configurar esa dirección como DNS privado en Android, estés donde estés. Esto exige abrir puertos en tu router, usar certificados válidos y medidas de seguridad serias, porque básicamente estás colocando un servicio tuyo como pieza accesible desde internet.

Otra opción más equilibrada es combinar tu servidor casero con una VPN propia (WireGuard, OpenVPN, etc.). De esta manera, el móvil se conecta a tu VPN cuando estás fuera y todo el tráfico, incluidas las consultas DNS, pasa por tu red de casa y por AdGuard Home. Es más trabajo de configuración, pero te ahorras exponer el resolutor directamente.

Si todo esto te suena a demasiado “overkill” para el uso que le das, probablemente lo más práctico sea usar AdGuard Home en casa a través del router y, cuando salgas, configurar un DNS público seguro en tu Android (Cloudflare, Quad9, Google…). Para muchos usuarios es el equilibrio perfecto entre comodidad y protección.

¿El DNS del móvil protege también a los dispositivos conectados?

Una duda muy frecuente es si basta con activar la protección DNS en el móvil para que todos los aparatos conectados a su compartición de internet queden cubiertos automáticamente. La respuesta corta es que, en la mayoría de casos, no del todo.

Tal y como están diseñados hoy muchos sistemas, el teléfono hace de router improvisado cuando compartes datos, pero los parámetros de red que distribuye (entre ellos, los DNS) suelen ser los que el propio móvil recibe de la red móvil, no necesariamente los del DNS privado que has configurado para él.

Consecuencia: tu smartphone puede navegar con consultas cifradas y filtradas, mientras que el portátil que está colgando de su hotspot sigue preguntando a los DNS del operador como si nada. Desde el punto de vista del ISP, apenas notarías diferencia respecto a que te conectaras directamente.

La forma segura de garantizar protección completa es configurar el DNS personalizado en cada uno de los dispositivos clientes. Por ejemplo, en Windows, macOS o Linux puedes entrar en la configuración de red y especificar manualmente los servidores de nombres que quieras usar, independientemente de lo que les diga el móvil por DHCP.

En iPhone o iPad también puedes ajustar las DNS para cada red WiFi, entrando en Ajustes > Wi-Fi, tocando la «i» de la red que uses (incluso si es el hotspot del Android) y cambiando la opción de Configurar DNS a «Manual» para escribir las direcciones que prefieras. Es un poco tedioso, pero te asegura que todo el tráfico de esos dispositivos pasa por los resolutores que tú controlas.

Cómo cambiar las DNS en iPhone y otros dispositivos

Si además de Android utilizas un iPhone o iPad, también puedes mejorar su privacidad DNS, aunque el enfoque es algo distinto. En iOS no existe un ajuste de «DNS privado» integrado para todo el sistema; en su lugar, se configura por red WiFi o mediante perfiles y apps específicas.

El método básico consiste en ir a Ajustes > Wi-Fi, pulsar sobre el icono «i» de la red a la que estás conectado y desplazarte hasta el apartado «Configurar DNS». Ahí cambias la opción de «Automático» a «Manual», borras los servidores existentes y añades tus propios DNS, como 1.1.1.1 y 1.0.0.1 o 8.8.8.8 y 8.8.4.4.

Ten en cuenta que esta configuración solo se aplica a la red concreta en la que la configures. Si cambias de WiFi, tendrás que repetir el proceso para esa nueva red. Para datos móviles y para un control más avanzado de DNS cifrado en iOS, existen aplicaciones en la App Store que instalan perfiles con DoH o DoT, así como herramientas para usuarios avanzados que manejan perfiles de configuración personalizados.

En ordenadores Windows, macOS y Linux, la idea es similar: entras en las propiedades de red del adaptador (WiFi o Ethernet) y sustituyes los servidores DNS automáticos por los que quieras usar. En Windows se hace desde la sección «Red e Internet» o el Centro de redes; en Mac, desde Preferencias del sistema > Red > Avanzado > DNS; y en muchas distribuciones Linux, desde Network Manager o editando archivos como /etc/resolv.conf.

Una alternativa muy potente, si no quieres ir dispositivo por dispositivo, es modificar el DNS a nivel de router. Accediendo a la interfaz web de tu router, suele haber una sección de WAN o Internet donde puedes especificar DNS primario y secundario para toda la red local. Al guardar y reiniciar, todos los aparatos que obtengan su IP por DHCP heredarán esos resolutores sin que tengas que tocar nada más.

Al final, cuanto más homogénea sea la configuración de DNS en tus equipos, más fácil será controlar qué se filtra, qué se registra y qué nivel de privacidad y seguridad estás consiguiendo realmente.

El DNS es mucho más que un simple traductor de nombres: es una pieza clave de tu conexión que puede acelerar la carga de webs, evitar ataques, saltarse bloqueos y limitar cuánta información cedes a terceros. Configurando DNS seguros y personalizados en tu móvil Android, y complementándolo con ajustes en iPhone, ordenadores y routers, consigues que tanto tu navegación diaria como el hotspot del móvil trabajen a tu favor y no al revés, manteniendo un mejor equilibrio entre velocidad, libertad y protección sin necesidad de complicarte en exceso.

Cómo evitar que apps recién instaladas se ejecuten en segundo plano

Actualidad en Androidsis - Mié, 11/03/2026 - 12:22

Cuando instalas una aplicación nueva en tu móvil Android, es bastante frecuente que empiece a funcionar por su cuenta en segundo plano sin que tú le des permiso explícito. Ese comportamiento puede parecer normal, pero muchas de esas apps recién instaladas consumen batería, memoria RAM y datos aunque ni siquiera las estés usando en primer plano. Para saber cómo evitar que las apps recién instaladas se ejecuten en segundo plano puedes aplicar varios ajustes que veremos más adelante.

Si notas que el teléfono va más perezoso, que la autonomía se desploma o que los datos vuelan, es muy posible que el problema no sea el móvil en sí, sino la cantidad de procesos activos por detrás. La buena noticia es que Android ofrece varias formas de evitar que las apps recién instaladas se ejecuten en segundo plano, combinando ajustes del sistema, opciones de desarrollador y, si quieres rizar el rizo, aplicaciones de terceros.

Qué significa que una app se ejecute en segundo plano

En Android, cuando abres una aplicación y luego cambias a otra, lo habitual es que la primera no se cierre del todo, sino que permanezca en segundo plano manteniendo parte de su actividad. De esta forma puedes volver a ella rápidamente y seguir justo donde lo dejaste, sin tener que cargar todo desde cero.

Ese comportamiento es muy útil para la multitarea, pero tiene contrapartidas: las apps en segundo plano siguen ocupando RAM, pueden tirar de procesador y, según el caso, conectarse a Internet para sincronizar datos o mandar notificaciones. Si hablamos de apps recién instaladas que no controlas todavía, es fácil que el móvil acabe sobrecargado de procesos que ni necesitas ni quieres. Si buscas formas de cerrar aplicaciones en segundo plano de forma puntual, Android ofrece opciones nativas para ello.

Algo similar ocurre en Windows: hay programas que se quedan activos aunque cierres la ventana, y el sistema permite elegir qué aplicaciones pueden seguir ejecutándose en segundo plano. En Android pasa lo mismo, con la diferencia de que el sistema es bastante agresivo gestionando memoria y procesos por sí mismo, pero no siempre acierta con lo que a ti te interesa preservar.

Además, muchas apps modernas (redes sociales, mensajería, correo, servicios de copia en la nube, etc.) están diseñadas precisamente para seguir funcionando por detrás y enviarte avisos en tiempo real. El problema aparece cuando ese comportamiento se extiende a herramientas que usas muy poco o que no necesitas que estén vivas todo el rato, sobre todo si acaban de instalarse y ya se quedan residentes sin preguntar.

Por qué conviene controlar las apps recién instaladas en segundo plano

No hace falta obsesionarse con cerrar absolutamente todo cada dos por tres, pero sí es importante aprender a gestionar las nuevas apps que se van sumando a tu móvil. Al fin y al cabo, cada instalación añade posibles procesos en segundo plano, y eso tarde o temprano se nota en la experiencia de uso.

Hay varias razones claras para poner algo de orden:

  • Rendimiento: cuantas más aplicaciones estén corriendo por detrás, más memoria RAM ocupan y más se resiente la fluidez al cambiar de una app a otra.
  • Batería: procesos que despiertan al procesador, que acceden a la red o que mantienen servicios activos consumen energía aunque no toques el móvil.
  • Datos móviles: algunas apps sincronizan fotos, vídeos o contenido constantemente, de modo que pueden agotar tu tarifa sin que te des cuenta si no restringes su actividad en segundo plano.
  • Notificaciones excesivas: cada nueva aplicación que se queda corriendo por detrás es una fuente potencial de avisos, globos y sonidos, algo que puede volverse muy molesto si no lo controlas.

Dicho esto, conviene recordar que Android está pensado para gestionar memoria y procesos automáticamente. Forzar el cierre de todo lo que se mueve de forma compulsiva puede llegar a aumentar el consumo, porque el sistema se ve obligado a relanzar desde cero aplicaciones que tú realmente sí usas con frecuencia. La clave está en identificar qué apps recién instaladas merecen estar en segundo plano y cuáles no, en lugar de arrasar con todo sin criterio; para una visión amplia puedes consultar nuestra guía definitiva.

Cómo saber qué aplicaciones se están ejecutando en segundo plano

Antes de ponerte a bloquear o limitar aplicaciones a lo loco, es muy recomendable que tengas claro qué se está ejecutando exactamente en tu Android y cuánta memoria está consumiendo. Para eso, la herramienta más potente es el menú de Opciones de desarrollador.

En muchos móviles Android puedes activar este menú oculto siguiendo estos pasos (el texto exacto puede cambiar según la marca, pero la idea es la misma):

  • Abre Ajustes > Información del teléfono (o Información del dispositivo).
  • Busca el apartado Número de compilación.
  • Pulsa varias veces seguidas (normalmente siete) hasta que el sistema te indique que las opciones de desarrollador se han activado.

Una vez tengas este menú disponible, vuelve a los ajustes generales y entra en Opciones de desarrollador. Dentro deberías encontrar un apartado llamado algo parecido a Servicios en ejecución o Procesos en ejecución, donde se listan:

  • Las apps que están activas en ese momento.
  • Los servicios asociados a cada aplicación.
  • La cantidad de memoria RAM que está usando cada una.

Esta vista es muy útil para detectar apps recién instaladas que estén usando demasiados recursos sin que tenga mucho sentido. Si, por ejemplo, acabas de instalar una herramienta puntual y ves que mantiene varios servicios corriendo con un consumo alto, quizá te interese limitarla o directamente desinstalarla si no es imprescindible.

Métodos inmediatos para detener apps en segundo plano

Cuando una app recién instalada empieza a dar guerra (consumo excesivo, cuelgues, el móvil va a trompicones…), lo normal es que quieras cortarla de raíz en ese mismo momento. Android ofrece varios caminos para hacerlo desde los propios ajustes, sin ayuda de aplicaciones externas.

El método más directo pasa por entrar en la ficha de la aplicación problemática:

  • Abre Ajustes > Aplicaciones (o «Apps»).
  • Busca en la lista la app que acabas de instalar y que da problemas.
  • Entra en su detalle y pulsa en Forzar detención.

Al usar esta opción, se interrumpe inmediatamente la ejecución de la app y de todos sus servicios asociados. Es una especie de «apagado de emergencia» que suele resolver cuelgues y comportamientos raros. El inconveniente es que nada impide que la aplicación se vuelva a lanzar en segundo plano más adelante si tiene permisos para iniciarse al arrancar el sistema o al recibir ciertos eventos (notificaciones push, sincronizaciones, etc.).

Si lo que te molesta es simplemente tener demasiadas apps abiertas recientemente, también puedes usar el menú de aplicaciones recientes de Android:

  • Toca el botón de apps recientes (o desliza desde la parte inferior, según los gestos de tu móvil).
  • Verás una galería de las aplicaciones abiertas.
  • Desliza fuera de la pantalla las que no quieras mantener o usa el botón de cerrar todas si tu capa de Android lo incluye.

Este gesto elimina la app de la lista de recientes y suele liberar algo de memoria, pero no siempre garantiza que los servicios en segundo plano dejen de funcionar. Muchas veces la interfaz se cierra, pero el proceso principal sigue activo en el sistema para responder a notificaciones o seguir sincronizando datos.

Por eso, frente a las apps recién instaladas que se ponen pesadas, forzar detención desde los ajustes es más efectivo a corto plazo. En casos extremos, si se trata de una aplicación que no necesitas realmente, lo más sensato es desinstalarla directamente para que no vuelva a generar procesos ni consuma recursos sin aportar nada.

Limitar procesos en segundo plano desde las opciones de desarrollador

Si quieres ir un paso más allá y aplicar un control más agresivo sobre lo que puede ejecutarse en segundo plano, Android ofrece en las opciones de desarrollador un parámetro específico para marcar un límite global de procesos en segundo plano. Es una herramienta potente, pero hay que usarla con cabeza.

Para llegar hasta esa opción, los pasos son muy similares a los que hemos visto antes:

  • Activa las Opciones de desarrollador si aún no lo has hecho.
  • Entra en ese menú y baja hasta encontrar Limitar procesos en segundo plano (el nombre puede variar ligeramente).
  • Al pulsar, el sistema te deja elegir entre el comportamiento estándar y varias alternativas más restrictivas.

Entre las posibilidades suele estar la de no permitir ningún proceso en segundo plano. Esto significa que, en cuanto salgas de una app, Android la cerrará por completo y no la dejará viva detrás. Es una medida muy drástica que sólo tiene sentido en situaciones puntuales, por ejemplo cuando la batería está bajo mínimos y quieres exprimir hasta el último porcentaje sacrificando comodidad.

También puedes seleccionar que se mantenga un número máximo muy reducido de procesos por detrás. De esta manera, las apps que menos usas se irán cerrando antes de lo normal, mientras que las que abras a menudo tratarán de permanecer activas. No obstante, este ajuste es sistémico: no deja seleccionar app a app cuál se cierra y cuál no, algo que limita el control fino sobre las recién instaladas.

Si en algún momento te cansas de esta configuración tan restrictiva y quieres volver al comportamiento habitual de Android, basta con repetir la ruta y elegir la opción «Límite estándar». Desde ese instante, la gestión de memoria y procesos regresará al modo predeterminado que venía de fábrica.

Usar este límite global es efectivo para recortar de forma automática la actividad en segundo plano, incluyendo la de las apps nuevas que instales a partir de ese momento. Sin embargo, hay que asumir que perderás parte de la inmediatez en notificaciones, actualizaciones en tiempo real y la sensación de fluidez al saltar entre aplicaciones.

Optimización de batería y restricciones automáticas de Android

Las versiones más recientes de Android incorporan sistemas de ahorro de energía cada vez más sofisticados, capaces de analizar cómo usas el móvil y adaptar la actividad en segundo plano de las apps según tus hábitos. Esto es especialmente útil para controlar aplicaciones recién instaladas que no empleas a menudo, pero que por defecto querrían estar siempre despiertas.

En muchos teléfonos encontrarás un apartado tipo Batería o Cuidado del dispositivo dentro de los ajustes. Ahí suelen aparecer funciones como:

  • Optimización de batería para cada app, donde el sistema decide cuándo permitir o frenar la actividad en segundo plano.
  • Listas de apps con restricción adaptativa, que se limitan de forma automática si apenas las utilizas.
  • Modos de ahorro de energía que restringen de forma global las tareas en segundo plano cuando la batería baja de un cierto porcentaje.

Para ajustar la optimización de batería de una app recién instalada, en muchos dispositivos puedes seguir una ruta parecida a esta:

  • Ve a Ajustes > Aplicaciones y entra en la app que quieras controlar.
  • Busca el apartado de Batería o «Uso de batería».
  • Selecciona Optimizar o un modo que limite su actividad cuando no la tienes abierta.

En otros móviles, el camino es al revés: desde Ajustes > Batería puedes acceder a listas de aplicaciones y marcar cuáles tendrán la optimización activa. Incluso hay fabricantes que añaden su propia opción de hibernación de apps, donde puedes indicar qué aplicaciones se suspenden por completo cuando apagas la pantalla y sólo vuelven a trabajar al abrirlas manualmente.

Estas soluciones son muy interesantes porque automatizan la tarea de vigilar las apps menos usadas. Android aprende qué sueles abrir cada día y qué se queda olvidado, de modo que las recién instaladas que apenas tocas acaban recibiendo una penalización en su capacidad de ejecutar procesos en segundo plano. El resultado es un mejor equilibrio entre rendimiento y autonomía, sin que tengas que andar forzando cierres constantemente.

Eso sí, hay que tener en cuenta que no todos los fabricantes implementan estas funciones del mismo modo. Algunas capas de personalización son muy agresivas y cortan aplicaciones incluso cuando el usuario preferiría mantenerlas activas, mientras que otras son más permisivas. Conviene explorar bien los menús de batería de tu modelo para entender cómo está gestionando el sistema la actividad por detrás.

Control fino: cerrar o inhabilitar apps concretas

Más allá de las medidas globales, muchas veces lo que interesa es actuar sólo sobre aplicaciones nuevas muy concretas, sin afectar al resto. Imagina que instalas una app de compras que apenas usas, pero que se queda todo el día sincronizando ofertas y enviando notificaciones: ahí lo ideal es meterle mano sólo a esa.

Desde el apartado de Ajustes > Aplicaciones puedes hacer varias cosas con cada app:

  • Usar Forzar detención para apagarla en seco cuando está comportándose mal o consumiendo demasiado.
  • Tocar en Desinstalar si realmente no la necesitas y quieres librarte de ella por completo.
  • En el caso de apps del sistema o preinstaladas que no se pueden borrar, puedes elegir Inhabilitar para que dejen de ejecutarse y desaparezcan del cajón de aplicaciones.

Esta última opción es especialmente útil cuando el móvil trae de serie software que no te interesa y que, sin embargo, sigue funcionando silenciosamente en segundo plano. Al inhabilitarlo, Android lo trata como si no existiera a efectos prácticos, impidiendo que se ejecute o reciba actualizaciones.

En versiones como Android Marshmallow o Nougat, algunos dispositivos ofrecen además atajos en el apartado de batería para marcar que ciertas aplicaciones se detengan realmente al cerrarlas. Dependiendo de la marca, puedes encontrar cosas como:

  • En Ajustes > Aplicaciones, un icono de engranaje que lleva a Acceso especial > Optimización de batería, donde eliges la app y activas la optimización.
  • En Ajustes > Batería, un menú de tres puntos que permite entrar en Hibernación de la aplicación y seleccionar qué apps quieres que queden dormidas cuando la pantalla está apagada.

Con estas herramientas consigues algo muy valioso: decidir qué apps recién instaladas tienen permitido seguir funcionando por detrás y cuáles sólo se activan cuando las abres. Eso sí, siempre con la precaución de no hibernar aplicaciones de mensajería, correo o servicios que realmente necesites que te avisen al instante.

El papel de las apps de terceros para hibernar aplicaciones

Si no te convence cómo gestiona Android de serie la actividad en segundo plano, o simplemente prefieres una herramienta más visual y centralizada, siempre puedes recurrir a aplicaciones de terceros pensadas para hibernar o congelar apps. Son una alternativa interesante, sobre todo para usuarios que quieren un control muy granular sin estar todo el rato buceando en los ajustes del sistema.

Una de las más conocidas es Greenify, que se hizo famosa en su día entre los usuarios con root y que, con el tiempo, ha ido ampliando funciones sin necesidad de permisos especiales para las tareas más comunes. Su objetivo básico es sencillo: localizar qué apps están consumiendo recursos en segundo plano y permitirte hibernarlas de forma rápida.

El funcionamiento general de Greenify suele seguir este esquema:

  • Tras la instalación, la app pide permisos específicos (administrador de dispositivos, accesibilidad, etc.) para poder gestionar otras aplicaciones.
  • Te pregunta si tu dispositivo está rooteado o no, adaptando las funciones disponibles en cada caso.
  • Desde su interfaz principal, puedes pulsar el botón de añadir (el símbolo «+») y marcar las aplicaciones que quieras hibernar, incluyendo las recién instaladas.
  • Una vez configurado, Greenify puede poner en reposo esas apps automáticamente cuando apagas la pantalla o después de un breve tiempo de inactividad.

Todo esto permite que las aplicaciones seleccionadas dejen de ejecutar procesos en segundo plano salvo cuando las abres expresamente, reduciendo así consumo y notificaciones indeseadas. Es un enfoque más cómodo si sueles instalar y probar muchas apps nuevas, porque no tienes que ir una por una a los ajustes del sistema.

Otra herramienta veterana en este terreno es Titanium Backup, más orientada a usuarios avanzados con root. Además de servir para hacer copias de seguridad de tus aplicaciones y datos, permite congelar o hibernar apps que no quieras que funcionen. Es algo similar a inhabilitarlas desde ajustes, pero con más flexibilidad y opciones para restaurarlas cuando te apetezca.

Conviene tener en cuenta que este tipo de utilidades, aunque muy poderosas, no son imprescindibles para la mayoría de usuarios. Android ha mejorado mucho en la gestión automática de procesos, y con las opciones de batería y desarrollador que hemos visto antes suele ser suficiente. Eso sí, si te gusta trastear o quieres el máximo control, pueden ser un complemento muy interesante.

Cuándo es buena idea cerrar apps y cuándo puede ser contraproducente

A estas alturas puede que te tiente la idea de cerrar absolutamente todo lo que se mueva en segundo plano, sobre todo en lo que respecta a apps recién instaladas. Sin embargo, no siempre es buena idea ir con la escoba cada cinco minutos, porque puedes acabar gastando más batería y complicándote la vida sin necesidad.

Android está diseñado para que muchas aplicaciones permanezcan parcialmente cargadas en memoria. De este modo, cuando vuelves a abrirlas, el consumo es menor que si tuviera que arrancarlas desde cero cada vez. Si te acostumbras a forzar la detención de apps que usas con frecuencia, el sistema tendrá que realizar más trabajo para recuperarlas constantemente, lo que puede resultar en un mayor consumo de energía.

También debes considerar que algunas apps necesitan sí o sí cierta actividad en segundo plano para ser útiles: mensajería instantánea, correo electrónico, redes sociales, apps de banca que envían alertas, etc. Si las bloqueas en exceso o las hibernas de forma agresiva, corres el riesgo de dejar de recibir notificaciones importantes justo cuando más las necesitas.

Lo ideal es aplicar un criterio equilibrado: usar todas las herramientas que hemos mencionado para controlar especialmente las aplicaciones recién instaladas que no aportan un valor claro en segundo plano, mientras respetas aquellas que realmente necesitas que sigan funcionando por detrás.

Además, no hay que olvidar que el cierre masivo de aplicaciones no soluciona todos los problemas. Si tu móvil está limitado de hardware o muy cargado de bloatware de fábrica, quizá sea más efectivo desinstalar o inhabilitar lo que no uses, revisar las actualizaciones del sistema e incluso valorar un restablecimiento de fábrica si el rendimiento es desastroso.

En definitiva, cuidar cómo se ejecutan las apps en segundo plano, sobre todo las recién instaladas, es como mantener tu casa ordenada: no hace falta estar barriendo todo el día, pero sí conviene hacer limpieza periódica y decidir qué se queda y qué se va para que el móvil vaya fluido, la batería aguante y las notificaciones sean las justas.

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