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Apple descatalogó el HomePod original para centrarse en el 'mini'. Lanzó el segundo por sorpresa y va por el mismo camino
El del HomePod es uno de los casos más misteriosos en la historia reciente de Apple. Empezando por su lanzamiento inicial hace ahora ocho años, y continuando con un devenir un tanto extraño. Incluso llegó a ser un producto cancelado, aunque tuvo un hermano pequeño (el HomePod mini) y una segunda generación.
El altavoz inteligente de Apple nunca ha terminado de despegar. Y eso que, dejando de lado a la malograda Siri, es un producto bastante redondo. Pocos usuarios (por no decir ninguno) que lo tenga o haya tenido puede decir lo contrario, ya que su sonido es impecable. Sin embargo, su apariencia es más parecida a la de un cadáver andante.
Un lanzamiento escalonado y unas ventas... {"videoId":"x7zy7ms","autoplay":true,"title":"HomePod, review APUESTA TOTAL por el SONIDO gracias a sus 7 altavoces", "tag":"HomePod", "duration":"402"}El HomePod se presentó en la WWDC17 como el segundo altavoz de su historia tras el icónico iPod Hi-Fi. Aunque esta vez con una idea distinta, ya que se trataba del primer altavoz inteligente como tal de la compañía. Aunque Siri ya por entonces era foco de críticas, pero al final seguía teniendo su utilidad para controlar la domótica con HomeKit o reproducir canciones con Apple Music.
Sin embargo, ya desde el principio tuvo un lanzamiento extraño. Y es que, desde su presentación, tardó casi un año en lanzarse (el 9 de febrero de 2018) y lo hizo de forma escalonada, ya que apenas estuvo disponible en Estados Unidos y algún que otro territorio más. En España, por ejemplo, no lo tuvimos hasta el 26 de octubre de aquel año.
En Applesfera De los productos que Apple lanzará este 2026, hay tres que son serios candidatos a estar en mi cesta de la compraEl altavoz con el que Apple quería "reinventar la música en el hogar" costaba 349 euros (igual que el actual). Lo de que fuese caro o barato es algo complejo de decir, ya que al final no deja de ser un elemento subjetivo. Lo que está claro es que no terminaba de convencer.
En su primer año, apenas se enviaron 600.000 unidades, que comparadas con la competencia, le dejaban en una posición muy baja. Amazon y Google dominaban el mercado con alrededor de 4 millones y 2,4 millones de envíos respectivamente. Y aunque mejoró sus cifras en siguientes años, apenas recortó cuota de mercado a sus competidores.
Como con el precio, catalogar de fracaso las ventas del HomePod es arriesgado. Más cuando tampoco sabemos a ciencia cierta la expectativa que manejaba Apple. Sin embargo, es evidente que nunca jugó en la liga del sonido, sino en la del valor. Fue un producto de nicho que capturó una fracción muy pequeña de las ventas.
De sus virtudes nació un HomePod miniEl HomePod no era un dispositivo perfecto. A él se le achacaban carencias premeditadas como ausencia de una conexión Bluetooth estándar (solo conectividad con tecnología propietaria) o una compatibilidad prácticamente nula con terceros. Usar dispositivos Android con un HomePod era (y es) una odisea, así como utilizar servicios de terceros como Spotify.
Sin embargo, como altavoz, sus críticas no podían ser más positivas. Muchos análisis coincidían en que ofrecía un sonido tremendamente equilibrado para su tamaño, con graves profundos, voces claras y una escena sonora muy amplia para un único punto de emisión. Y si encima se conectaban en pares estéreo, la experiencia se volvía mucho más inmersiva, con una separación de canales real y una sensación de "muro de sonido" capaz de llenar la estancia.
Pero dado que aquello no era suficiente para aumentar la cuota de ventas y que el mercado parecía más interesado en altavoces pequeños y más económicos como los Amazon Echo Dot, Apple lanzó en 2020 el HomePod mini.
Esta versión nunca estuvo a la altura del HomePod original en cuanto a sonido, aunque igualmente ofrecía un audio más que digno para su tamaño. Sus virtudes estaban en lo tecnológico, dado que contaba con chips más avanzados que su hermano mayor, como por ejemplo el S5, que le permitía aplicar procesamiento computacional de audio en tiempo real y soportar funciones más modernas de Siri y del hogar conectado.
Que además costase 99 euros de partida, pese a ser algo más caro que sus homólogos de Amazon y Google, no fue un obstáculo para el consumidor. Y según algunos estudios, Apple llegó a vender 4 millones de unidades al año siguiente de lanzarlo.
La muerte y resurrección del HomePod grandeLa cosa pintaba tan bien para el HomePod mini que Apple decidió que fuese el único. En marzo de 2021, Apple confirmó que dejaría de fabricar el HomePod grande para centrarse en avanzar en el formato 'mini', con idea de seguir añadiéndole tecnologías avanzadas de sonido que le permitiesen destacar por delante de sus rivales en un factor forma y tamaño más complejo que con el grande.
Pero ocurrió algo inesperado. De repente, el HomePod original empezó a duplicar su valor de reventa. Que ya no se fabricasen y vendiesen nuevas unidades animó a muchos a buscarlos en plataformas de segunda mano. Y la teoría de la ley de la oferta y la demanda hizo el resto.
Captura de abril de 2022Se llegaron a extremos casi absurdos en los que se llegaban a vender usados por más del doble de lo que costaron nuevos. Y no porque los vendedores se hubiesen vuelto locos. Es que además lograban venderlos. Apple debió observar este repentino movimiento y...
De repente, el HomePod 2 HomePod 1 (izda.) y HomePod 2 (dcha.)Hace ahora tres años, y para sorpresa de casi todos, Apple presentaba "una revolución en sonido e inteligencia". Estaba naciendo el HomePod 2 heredando la tecnología de los 'mini' y con alguna que otra mejora que, en la previsible perspectiva de Apple, harían que, ahora sí, el altavoz triunfase.
Nuevamente nos encontramos con un altavoz al que costaba sacar pegas en lo que a sonido se refiere. Pero las críticas entonces llegaron por la ausencia de una IA real en un momento en el que ChatGPT ya había pegado el petardazo de la IA generativa y todas las grandes tecnológicas empezaban a mover ficha.
El HomePod 2 se sigue vendiendo a día de hoy. Cuesta 349 euros, lo mismo que costó en su momento el modelo original. Y aunque Apple no da cifras de cuánto se está vendiendo, hay estimaciones que afirman que apenas representa un 6% del mercado. De hecho, los 'mini' están por delante.
¿Un muerto viviente?Cumplidos tres años desde su lanzamiento, el HomePod 2 sigue en las estanterías de las Apple Store de todo el mundo. Pero su presencia ahí parece más testimonial que otra cosa. A nadie le extrañaría que, como sucedió con su antecesor, el día menos pensado Apple deje de fabricarlo y venderlo.
No hay atisbo de un HomePod 3. Que sí, que no hay dos sin tres y que puede llegar sin esperarlo como tampoco esperábamos al segundo. Pero también es cierto que sería arriesgar a un nuevo tropiezo con un producto que no ha logrado calar entre el público más amplio.
Los HomePod grandes se han convertido en un excelente producto de nicho. Y en la vieja Apple, esto no solo no hubiese sido extraño, sino que hubiese sido lo normal. Pero en la era moderna, con una Apple cada vez más abierta y con más modelos en cada una de sus gamas (no hay más que ver los iPhone), vender productos para un público limitado parece una estrategia contraria a su ambición.
En Applesfera El iPhone plegable no solo tendrá una arruga invisible. También se ha filtrado la pantalla más resistente hasta la fechaHabrá HomePod mini 2. O eso dicen los principales filtradores, quienes afirman que podría estar al caer en este primer trimestre de 2026. Seguramente llegue de la mano de la nueva Siri y como un integrante más de la nueva estrategia de robótica para el hogar que parece estar iniciando la firma californiana.
Pero el HomePod grande... Bueno, el HomePod grande parece estar más cerca de ser un recuerdo sonoro de que no todo éxito se mide en millones de unidades vendidas. Es el último reducto de una categoría que Apple parece dispuesta a dejar morir en silencio, mientras el mundo se llena de 'minis' y robots parlanchines que prometen conquistar el hogar.
En Applesfera | HomePod con pantalla: toda la información que sabemos sobre el nuevo altavoz de Apple
En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone
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Apple descatalogó el HomePod original para centrarse en el 'mini'. Lanzó el segundo por sorpresa y va por el mismo camino
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Applesfera
por
Álvaro García M.
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Lo que iba a ser la gran novedad de salud en iOS 27 se queda en el camino. Revelan que Apple ha troceado su proyecto de "doctor virtual"
Durante años hemos leído rumores sobre un proyecto interno de Apple que prometía cambiar la forma en que usamos nuestros datos de salud. Un asistente virtual de salud con inteligencia artificial que analizaría todo lo que recoge tu Apple Watch, incorporaría informes médicos externos y te daría recomendaciones personalizadas.
Pero Apple Health+, ese proyecto que nunca fue oficial pero del que llevamos tiempo oyendo hablar, no llegará tal y como nos lo contaban. iOS 27 rescatará solo lo viable de un plan que apuntaba demasiado alto. Mark Gurman afirma que Apple ha reducido de forma importante el alcance de este proyecto. No lo ha cancelado del todo, pero lo que queda es una sombra de lo que prometía ser según las filtraciones.
Qué prometían los rumores sobre Apple Health+Apple Health+ iba a ser un servicio dentro de la app Salud que funcionaría como tu médico personal digital. Te haría preguntas, analizaría tus constantes vitales del Apple Watch, incorporaría análisis de laboratorio que subieras manualmente y, a partir de ahí, generaría informes de salud detallados.
{"videoId":"x8px49v","autoplay":true,"title":"Los ANTIBIÓTICOS están DEJANDO de SER EFECTIVOS y el PROBLEMA son las SUPERBACTERIAS", "tag":"Webedia-prod", "duration":"327"}Pero no se quedaba ahí. Los rumores también hablaban de vídeos explicativos sobre condiciones médicas, consejos de bienestar personalizados según tu situación y sugerencias basadas en patrones que detectara en tus datos. Todo potenciado por inteligencia artificial. No estaba claro si iba a ser un servicio de pago tipo Fitness+ o si vendría incluido dentro de iOS 27. Pero no importa, porque ese Apple Health+ completo no va a existir.
El problema de meter IA en temas de saludQuizá Apple ha hecho bien en pisar el freno. Y es que justo en las últimas semanas hemos visto el desastre que puede ser mezclar inteligencia artificial con datos médicos. ChatGPT lanzó hace poco una función que conectaba con la app Salud del iPhone para dar "mejores respuestas médicas". Sonaba bien sobre el papel.
The Washington Post lo probó a fondo. Le dieron diez años de datos de salud de un Apple Watch, 29 millones de pasos y 6 millones de mediciones cardíacas, y ChatGPT le dio una calificación de salud desastrosa al usuario, sugiriendo riesgos cardiovasculares graves. Cuando ese mismo usuario fue a su médico real con esos datos, el doctor lo descartó. No solo eso, cada vez que repetían la consulta, ChatGPT daba una respuesta diferente.
Proceso de vinculación de la app ChatGPT a la app Salud de iOS (Imagen: The Washington Post)Una cosa es que tu Apple Watch te sugiera levantarte cada hora y otra muy distinta que una IA te diga qué hacer con tus niveles de glucosa o tu tensión arterial. Apple siempre ha sido extremadamente cauta con las funciones médicas, sometiendo cada una a procesos de certificación largos y costosos. Probablemente esa cautela es lo que ha frenado Apple Health+.
Lo que sí veremos en iOS 27No todo está perdido. Según Gurman, Apple va a "reproponer" algunos componentes de Apple Health+ y lanzarlos "tan pronto como este año". Cogerán las partes menos problemáticas, probablemente sugerencias básicas basadas en datos que ya tienes en la app Salud, y las integrarán en iOS 27.
No se espera ningún asistente virtual de salud con vídeos explicativos y análisis de laboratorio. Más bien habrá sugerencias mejoradas del estilo "has dormido peor esta semana, ¿quieres revisar tu rutina nocturna?". Útil, sí, pero lejos de lo que prometían los rumores del proyecto original.
Eddy Cue también está moviendo fichas en Fitness+Como bonus track, Mark Gurman menciona que Eddy Cue, jefe de servicios de Apple, está "considerando cambios" en Apple Fitness+. No da más detalles, pero el hecho de que se mencione en el mismo artículo que el recorte de Health+ hace pensar que quizá iban a estar conectados de alguna manera.
Apple ha demostrado en los últimos años que, cuando se trata de salud, prefiere ir poco a poco pero bien. La detección de caídas, el ECG, la medición de oxígeno en sangre y la detección de fibrilación auricular llegaron tras años de desarrollo y certificaciones médicas mundiales.
Querer montar un "doctor virtual" con IA de golpe era, probablemente, saltarse demasiados pasos a la vez. Después de ver cómo ChatGPT Salud ha fallado estrepitosamente en sus primeras pruebas serias, parece que Apple ha hecho bien en frenar y repensar el proyecto.
iOS 27 traerá algo de Apple Health+, pero será la versión light. La ambición queda aparcada para más adelante. O quizá para nunca. Y, viendo el estado actual de la IA en temas médicos, quizá sea lo mejor.
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Lo que iba a ser la gran novedad de salud en iOS 27 se queda en el camino. Revelan que Apple ha troceado su proyecto de "doctor virtual"
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Applesfera
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Guille Lomener
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El iPhone 18 Pro Max va camino de un récord histórico de autonomía. La mala noticia es que su peso también apunta a ser histórico
El iPhone 17 Pro Max ya es el campeón indiscutible de autonomía entre los smartphones actuales. Pero Apple no se conforma y, según las últimas filtraciones, el iPhone 18 Pro Max va a llevar la duración de batería a un nivel más superando las de 40 horas de uso continuo. El detalle que quizá no nos haga tanta gracia es que el iPhone también será más grueso y pesado que nunca. Ya sabemos el dicho: una de cal y otra de arena.
Una batería impensable hasta hace unos años llegará al iPhone 18 Pro MaxLa información viene del conocido filtrador "Digital Chat Station" en Weibo, que suele tener acceso a datos fiables de la cadena de suministro. Según sus fuentes, el iPhone 18 Pro Max montará una batería de entre 5.100 y 5.200 mAh. Para poner esto en perspectiva: el iPhone 17 Pro Max actual tiene 5.088 mAh, que ya es la batería más grande jamás vista en un iPhone.
{"videoId":"x90pf3q","autoplay":true,"title":"Así puedes hacer que la batería de tu iPhone dure más aunque no pares de usarlo", "tag":"webedia-prod", "duration":"488"}La diferencia puede parecer mínima sobre el papel, pero hay que sumar otro factor crucial: el chip A20 Pro. Este procesador se fabricará con el proceso de 2 nanómetros de TSMC, lo que significa que habrá mejores en eficiencia energética. más capacidad de batería más un chip que consume menos.
Apple afirma que el iPhone 17 Pro Max ofrece hasta 39 horas de autonomía, y pruebas independientes recientes lo sitúan como el smartphone con mejor duración de batería del mercado. Si extrapolamos los datos, el iPhone 18 Pro Max podría superar cómodamente las 40 horas de uso continuado. Seguramente se aumenten entre dos y cuatro horas más a lo que tenemos ya este año.
El compromiso: unos milímetros que se notanAquí viene la parte menos glamurosa. Para meter esa batería más grande, Apple va a tener que aumentar el grosor del iPhone 18 Pro Max respecto a su predecesor. Ya se había filtrado anteriormente que sería el iPhone más pesado jamás fabricado, y ahora sabemos por qué.
No estamos hablando de centímetros, pero unos milímetros extra en un dispositivo que ya es considerable se notan en la mano y en el bolsillo. Es el eterno dilema: ¿preferimos un teléfono más delgado o uno que dure más sin pasar por el enchufe? Bueno, para quien quiera delgadez al menos existe el iPhone Air o incluso el iPhone plegable que se presentará junto al iPhone 18 Pro.
iPhone Air y iPhone 17 Pro MaxY hablando de plegables, el primer iPhone "fold" que Apple presentará este año promete ser un monstruo aún mayor de autonomía. Las filtraciones hablan de una batería de más de 5.500 mAh, lo que lo convertiría en el iPhone con mayor capacidad de todos y superaría a cualquier dispositivo plegable de la competencia.
Qué más esperamos del iPhone 18 Pro MaxAdemás de la batería récord, el modelo de este año traerá otras novedades importantes:
- Dynamic Island más pequeña con partes del Face ID bajo pantalla
- Módem 5G propio de Apple (C2)
- Control de cámara rediseñado
- Cámara principal mejorada con apertura variable
El lanzamiento está previsto para este próximo septiembre, así que aún queda tiempo para que se confirmen estas especificaciones. Mientras tanto, parece que la compañía ha tomado una decisión: en la batalla entre delgadez y autonomía, la batería gana en los modelos Pro. Y probablemente sea lo que la mayoría de usuarios preferiríamos
En Applesfera | Nuevos iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre ellos
En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él
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El iPhone 18 Pro Max va camino de un récord histórico de autonomía. La mala noticia es que su peso también apunta a ser histórico
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Guille Lomener
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Cómo reducir al máximo el consumo de datos en Spotify
Spotify se ha convertido en el compañero de muchos para escuchar música, pódcasts y hasta videopódcasts a todas horas, pero todo ese contenido en streaming tiene un precio oculto: los megas de tu tarifa. Si lo usas a diario con datos móviles, es fácil que la factura se dispare o que te quedes sin gigas mucho antes de final de mes.
La buena noticia es que Spotify integra un montón de ajustes y trucos para reducir el consumo de datos sin renunciar a tu música favorita. Además, tu propio móvil (Android o iPhone) también ofrece modos de ahorro de datos que, combinados con las opciones de la app, permiten apurar la tarifa al máximo cuando estás fuera de una red Wi‑Fi.
Cuántos datos gasta Spotify realmenteUna de las claves para entender por qué Spotify puede comerse tu bono de datos tan rápido es la calidad de audio que tienes configurada. La app ofrece varios niveles de calidad para el streaming: baja, normal, alta y muy alta, y cada uno dispara el consumo a un ritmo distinto.
De forma orientativa, el uso de datos por hora de escucha se mueve entre unos 25 MB y 150 MB, según el nivel seleccionado. En la práctica, la mayoría de usuarios se quedan en calidad normal, pero si eres muy tiquismiquis con el sonido es fácil que tengas la alta o la muy alta sin darte cuenta de que eso penaliza tu tarifa.
Estos rangos de consumo se aplican tanto a la música como a los pódcasts que escuchas en Spotify, y también son válidos para el reproductor web. Es decir, si compartes datos desde el móvil con tu portátil y reproduces Spotify en el navegador, gastarás prácticamente lo mismo que usando la app.
Si bajamos al detalle, la relación entre calidad y datos por hora queda más o menos así: calidad baja en torno a 25 MB/h, calidad normal alrededor de 40 MB/h, calidad alta moviéndose entre 85 y 100 MB/h, y calidad muy alta disparándose hasta unos 150 MB/h de media.
Algunas fuentes desglosan el consumo también en kbps para verlo con más precisión: en calidades típicas hablamos de unos 96 kbps para la calidad «baja/normal», alrededor de 160 kbps para la calidad alta y hasta 320 kbps para el ajuste extremo o muy alto, que es el que más ancho de banda devora.
Cuántos datos puedes gastar al mes usando SpotifyPara hacerte una idea más realista del impacto de Spotify en tu tarifa, conviene extrapolar el consumo diario a un mes completo. Si eres de los que escuchan música prácticamente todo el día, la diferencia entre una calidad y otra se nota, y mucho.
Imagina que escuchas Spotify alrededor de 6 horas diarias, algo bastante habitual si lo usas para ir al trabajo, en el gimnasio, mientras estudias o como música de fondo. Eso son unas 42 horas a la semana y, tirando por lo bajo, entre 168 y 210 horas al mes.
Con esos números, las cifras se vuelven claras: en calidad baja el consumo mensual se movería entre unos 4,20 y 5,25 GB, en calidad normal subiría a unos 6,72-8,40 GB, en alta calidad podrías irte fácilmente a 16,80-21 GB y, en muy alta, a aproximadamente 25,20-31,50 GB al mes.
Si además tienes Spotify Premium y sueles descargar listas de reproducción enteras, hay que sumar el tráfico puntual de esas descargas, que no es precisamente pequeño. Una playlist media de 50 canciones descargada en alta calidad puede suponer varios cientos de MB, por lo que es clave realizar esas descargas siempre que puedas conectado a una red Wi‑Fi.
La ventaja es que, una vez descargada la música, puedes escucharla sin conexión y reducir muchísimo el uso de datos móviles. Eso sí, Spotify actualiza periódicamente las listas descargadas, por lo que conviene revisar la configuración para que solo lo haga cuando haya Wi‑Fi disponible.
Cómo ver cuántos datos ha consumido SpotifyAntes de meterte a toquetear ajustes, viene bien comprobar cuánto se está comiendo en realidad Spotify de tu tarifa. Tanto en Android como en iOS, el propio sistema permite consultar el uso de datos por aplicación de forma bastante sencilla.
En móviles Android, el camino típico suele ser Ajustes > Red e Internet > Uso de datos (puede variar ligeramente según el fabricante). Dentro del apartado de uso por aplicación, podrás tocar en Spotify para ver los megas o gigas que ha gastado en el periodo seleccionado, diferenciando si es con datos móviles o Wi‑Fi.
En iPhone, el proceso es muy parecido: entra en Ajustes > Datos móviles y desplázate hacia abajo hasta encontrar la lista de apps. Allí verás cuánto ha consumido Spotify desde el último reseteo de estadísticas y, si quieres, puedes desactivar el botón para impedir que use datos móviles en absoluto.
En un ordenador con Windows, también puedes revisar el uso de datos si te conectas por Wi‑Fi o compartiendo internet desde el móvil. Habitualmente se hace desde Configuración del sistema > Red e Internet > Configuración de red avanzada > Uso de datos, donde se detalla el consumo por aplicación.
Controlar esta información cada cierto tiempo sirve para detectar si, por ejemplo, estás usando siempre la calidad más alta sin ser consciente, o si alguna actualización de la app ha cambiado tu configuración y ahora consume más de lo que te interesa.
Activar el modo de ahorro de datos en SpotifyLa función de “Ahorro de datos” de Spotify es el primer ajuste que deberías activar si quieres recortar el consumo de tu tarifa sin volverte loco con los menús. Con un solo interruptor, la aplicación rebaja la calidad del audio y limita ciertos elementos visuales que también tiran de megas. Si buscas alternativas para monitorizar y reducir el uso, herramientas como Datally ayudan a controlar el tráfico en segundo plano.
Para activarla, abre la app de Spotify en tu móvil y toca tu foto de perfil en la parte superior. Después entra en “Configuración y privacidad” y busca el apartado “Ahorro de datos y reproducción sin conexión”. Dentro, verás la opción “Ahorro de datos”, que puedes encender para que la propia app reduzca la calidad cuando estés usando datos móviles.
En ese mismo menú también puedes decidir si el ahorro de datos se adapta automáticamente según el modo activo en tu smartphone. Es decir, puedes hacer que Spotify respete el modo de ahorro del sistema operativo, de forma que, cuando tu móvil entre en ese modo, la app ajuste sola la calidad y desactive elementos adicionales.
Otra ventaja de este apartado es que incluye ajustes para controlar las descargas con datos móviles. Por ejemplo, puedes desactivar “Descargas con datos móviles” para obligar a que las canciones, álbumes o pódcasts descargados solo se bajen cuando estés con Wi‑Fi, evitando sorpresas desagradables en la factura.
En pódcasts, el ahorro de datos también pasa por las opciones de “reproducción solo con audio” o “descargar solo audio”. Si activas estas funciones, cuando reproduzcas o descargues un videopódcast, la app ignorará el vídeo y se quedará únicamente con el sonido, que gasta muchísimo menos.
Cambiar la calidad de audio para gastar menos datosSi quieres ajustar el consumo de datos con más precisión, toca meterse en la configuración de “Calidad de audio” de Spotify. Aquí puedes decidir tanto la calidad cuando estás con Wi‑Fi como cuando usas datos móviles, además de la calidad a la que se descargan las canciones.
Para llegar a estos ajustes, entra en Spotify, pulsa en tu foto de perfil, selecciona “Configuración y privacidad” y busca la sección “Calidad de audio”. Verás que puedes elegir entre varias opciones (baja, normal, alta, muy alta o automático) tanto para el streaming como para las descargas.
Lo recomendable para ahorrar datos es configurar una calidad más baja cuando estás con datos móviles, y reservar la alta o muy alta para cuando estés conectado a una red Wi‑Fi estable. De esa manera, tendrás buena calidad sin comerte la tarifa en un par de trayectos en metro.
Si dejas el ajuste en “Automático”, Spotify decidirá por ti según la cobertura y la velocidad de la red. Esto puede ser cómodo, pero también implica que, si tienes buena señal 4G/5G, la app tenderá a tirar de la mejor calidad posible y, por tanto, a consumir más datos.
Un truco adicional es elegir una calidad algo menor para las descargas si no eres especialmente exigente con el sonido. En muchos auriculares Bluetooth básicos, la diferencia entre alta y muy alta calidad es mínima, pero la rebaja en tamaño de archivo y consumo de datos al descargar puede ser considerable.
Descargar música y pódcasts para escuchar sin conexiónSi tienes Spotify Premium, el paso más contundente para reducir el uso de datos es aprovechar las descargas para escuchar en modo offline. De este modo, solo usas datos cuando actualizas listas o añades contenido nuevo, pero el día a día lo haces sin conexión.
La idea es sencilla: cuando estés conectado a una red Wi‑Fi, descarga tus playlists favoritas, los álbumes que más escuchas y los pódcasts que quieras tener a mano. Así podrás ponerlos en bucle durante un viaje largo o en el trabajo sin gastar ni un solo mega de tu tarifa.
Ten en cuenta que las listas descargadas se sincronizan y actualizan regularmente, de forma que nuevos episodios de pódcasts o canciones añadidas se bajarán también cuando haya conexión. Por eso es tan importante desactivar las “Descargas con datos móviles” en el apartado de “Ahorro de datos y reproducción sin conexión”.
En el caso de Spotify Premium, el límite de canciones descargables es muy generoso; durante años se ha hablado de unas 3.333 canciones por dispositivo, suficiente para tener música de sobra aunque te pierdas en mitad de la nada sin cobertura.
Además de las descargas, puedes activar el “Modo sin conexión” en la configuración de Spotify, para que la app solo muestre y reproduzca lo que ya tienes guardado. De esta forma te aseguras de que, aunque te despistes y pulses en un contenido nuevo, no se usen datos móviles.
Desactivar Canvas y otros elementos visuales que gastan datosUna de las funciones más vistosas de Spotify en el móvil es Canvas, esas animaciones cortas que se reproducen en bucle en la pantalla “Sonando” mientras escuchas ciertas canciones. Son pequeños vídeos o gráficos que dan un toque más dinámico, pero también contribuyen al consumo de datos.
Según la propia Spotify, estos Canvas consumen muy pocos datos porque son bucles cortos que solo tiran de internet la primera vez. Una vez cargado el primer ciclo, se repiten sin volver a descargar información, y además no se reproducen en segundo plano cuando sales de la pantalla o bloqueas el móvil.
Aun así, si quieres apurar al máximo los megas, puedes desactivar Canvas desde la configuración. En el móvil, entra en tu foto de perfil, pulsa en “Configuración y privacidad” y, dentro de “Contenido y visualización”, deshabilita la opción “Canvas”.
Si usas Spotify en el ordenador, también existe un ajuste similar dentro de “Configuración”. Allí puedes desmarcar la opción “Mostrar bucles visuales breves durante las canciones (Canvas)”, para que el reproductor de escritorio prescinda de estos elementos.
Muchos usuarios han notado que, además de ahorrar algunos datos, al quitar Canvas y reducir elementos visuales se alarga ligeramente la batería del móvil. No es un cambio brutal, pero todo suma si estás de viaje o pasando el día fuera de casa.
Controlar los vídeos y videopódcasts de SpotifyAdemás del audio, Spotify cada vez integra más contenido en vídeo, especialmente en el mundo de los pódcasts. Algunos programas incluyen una pista de vídeo completa que se reproduce dentro de la app cuando tienes el capítulo en pantalla.
Estos videopódcasts gastan muchos más datos que el audio tradicional, simplemente porque los archivos de vídeo son bastante más pesados. Aun así, el consumo de datos es similar al de otras plataformas de vídeo populares; si te preocupa, aprende a cambiar la resolución de los vídeos para ahorrar megas.
En la propia app, los vídeos de los pódcasts solo se reproducen mientras tienes la pantalla del capítulo abierta. En cuanto bloqueas el teléfono o cambias a otra pantalla, la reproducción continúa solo en audio, lo que reduce bastante el uso de megas.
Si descargas un pódcast que tiene vídeo, Spotify guarda únicamente la pista de audio. Esto es una ventaja importante si quieres ahorrar, ya que te permite seguir disfrutando del programa sin cargar con el peso del vídeo.
Una opción adicional es activar explícitamente la “reproducción solo con audio” o limitar las “descargas de videopódcasts” a su versión en sonido, desde el apartado de “Descargas y streaming” dentro de la configuración. Así evitas que se reproduzcan o descarguen los vídeos aunque el programa los ofrezca.
En general, si estás fuera de casa y tirando de datos móviles, merece la pena evitar el vídeo siempre que sea posible, reservándolo para cuando tengas Wi‑Fi o un plan con muchos gigas o datos ilimitados.
Desactivar Autoplay y otras funciones que siguen reproduciendo contenidoOtro punto que a menudo pasa desapercibido es la función de Autoplay de Spotify, que hace que la app siga reproduciendo música similar cuando terminas una lista o un álbum. Es muy cómoda para descubrir nuevos temas, pero también supone que el streaming nunca se detiene y, por tanto, los datos siguen cayendo.
Si quieres tener un control total sobre lo que se reproduce y dejar de gastar megas cuando acaba lo que has elegido, entra en la configuración de la app y desactiva la opción “Autoplay”. A partir de ese momento, cuando llegue el final de la playlist o del disco, la reproducción se detendrá.
Esta simple medida puede marcar una diferencia clara si sueles poner música en segundo plano y olvidarte de ella. Evita esas horas extra de streaming que no estabas escuchando realmente, pero que sí cuentan en tu consumo de datos.
En la misma línea, puedes apoyarte en el temporizador de sueño de Spotify si tienes la costumbre de escuchar música o pódcasts para dormir. Configuras un tiempo (por ejemplo, 30 o 60 minutos), y cuando se cumpla, la reproducción se corta sola.
Así te aseguras de que la app no se pase toda la noche sonando mientras tú duermes a pierna suelta, ahorrando datos y también batería del dispositivo, que al final es otro recurso que conviene cuidar.
Usar el ahorro de datos del móvil junto al de SpotifyAdemás del modo de ahorro interno de Spotify, tanto Android como iOS incluyen su propio sistema para limitar el tráfico de datos de todas las aplicaciones. Combinar ambos es una manera bastante efectiva de mantener a raya el consumo cuando estás fuera de casa; incluso puedes complementarlo con apps como Opera Max que comprimen tráfico.
En Android, normalmente encontrarás esta opción en Ajustes > Red e Internet > Uso de datos > Ahorro de datos. Al activarla, el sistema restringe el acceso a datos en segundo plano de muchas apps y, en algunos casos, reduce la calidad o la frecuencia con la que se conectan.
En iPhone, tienes algo similar bajo el nombre de “Modo de datos reducidos”. Para activarlo, ve a Ajustes > Móvil > Opciones > Modo de datos reducidos y enciende el interruptor. Esto hace que iOS sea más conservador con las conexiones y actualizaciones automáticas.
Si tienes el modo de ahorro de datos del sistema operativo activo y, además, has encendido el “Ahorro de datos” dentro de Spotify, estarás poniendo un doble freno al consumo, lo cual se nota bastante en viajes largos o en zonas con mala cobertura.
Ten en cuenta que estos modos pueden afectar también a otras aplicaciones, como redes sociales, correo o servicios de mensajería. Es buena idea revisar qué apps pueden seguir usando datos en segundo plano para no llevarte sorpresas si algo deja de actualizarse como antes.
Consejos extra para viajes y uso intensivo de SpotifySi vas a pasar varios días fuera, en un viaje largo o en un lugar con poca cobertura, planificar el uso de Spotify puede marcar la diferencia entre llegar sobrado de megas o quedarte sin datos a mitad de ruta. Un poco de previsión te ahorra muchos disgustos.
Lo primero es aprovechar al máximo una red Wi‑Fi antes de salir: descarga tus listas de reproducción, álbumes y pódcasts imprescindibles para el viaje. Luego activa el Modo sin conexión o, como mínimo, revisa que las descargas no se hagan con datos móviles. Puedes automatizar y optimizar esas conexiones Wi‑Fi para ahorrar batería y datos con herramientas que te enseñan a automatizar tu Wi‑Fi.
En la configuración de calidad de música, selecciona una calidad baja o normal para el streaming con datos. Aunque pierdas algo de detalle en el sonido, para escuchar con el ruido de un tren o un avión suele ser más que suficiente, y el ahorro de datos es considerable.
Si tu operador te ofrece una eSIM con datos ilimitados o muchos gigas, puede ser una opción interesante para viajes al extranjero o escapadas largas en las que vas a tirar mucho de Spotify y otras plataformas de streaming. Suelen ser más cómodas y baratas que el roaming tradicional o las SIM locales en muchos países.
No olvides revisar también otras aplicaciones que tiran de vídeo, como Netflix o YouTube. En Netflix, por ejemplo, puedes elegir que solo use Wi‑Fi para reproducir o descargar, activar un modo de “ahorro de datos” en vídeo y aprovechar funciones como las descargas inteligentes.
Otros ajustes y hábitos para gastar menos datosMás allá de la propia app de Spotify, hay una serie de buenas prácticas generales que ayudan a que tus datos duren mucho más, sobre todo si tienes una tarifa modesta o compartes conexión con otros dispositivos.
Una medida básica es desactivar la sincronización automática de aplicaciones cuando no la necesitas, o limitarla solo a Wi‑Fi. Muchas apps de copia de seguridad, fotos o archivos pueden devorar megas en segundo plano sin que te enteres.
También es recomendable comprobar que las actualizaciones de apps se realizan únicamente cuando estás conectado a una red inalámbrica. Google Play y la App Store permiten elegir si las descargas y actualizaciones se hacen con datos móviles o exclusivamente con Wi‑Fi.
Si quieres tener un control fino sobre todo tu consumo, existen aplicaciones específicas para monitorizar y gestionar los megas del móvil. Permiten establecer límites, recibir avisos cuando te acercas a un umbral y ver qué apps son las que más gastan.
Por último, cuando estés en cafeterías, hoteles, aeropuertos u otros sitios con Wi‑Fi público, es buena idea conectarte a esas redes para aprovechar y descargar música o escuchar Spotify sin gastar tu tarifa. Eso sí, plantéate usar una VPN para proteger tus datos personales en redes abiertas.
Si combinas las opciones internas de Spotify (ahorro de datos, calidad de audio, descargas y control de Canvas y vídeo) con los modos de ahorro de tu móvil y unos cuantos hábitos sensatos, es perfectamente posible disfrutar de horas y horas de música y pódcasts sin que tu plan de datos se resienta ni tengas que estar mirando el contador de megas cada dos por tres.
Cómo pedir transporte desde Google Maps y sacarle todo el partido
Google Maps se ha convertido en la navaja suiza de la movilidad urbana: lo usamos para ir en coche, a pie, en transporte público, en bici e incluso para localizar patinetes o bicicletas compartidas. Lo que mucha gente aún no tiene claro es que, además, permite comparar y pedir transporte de plataformas como taxis y VTC directamente desde la propia app, sin tener que ir buscando en cada aplicación por separado.
Esta integración de servicios de transporte en Google Maps te permite ver de un vistazo precios estimados, tiempos de espera y tipos de vehículo de distintos proveedores (Uber, Cabify, FREE NOW, etc.) y, cuando eliges uno, saltar a su aplicación para completar el viaje. Todo ello con un funcionamiento bastante sencillo, pero con matices importantes: no está disponible en todas las ciudades o idiomas, la gestión final se hace en la app del proveedor y hay un tratamiento específico de la información que se comparte.
Qué es y cómo funciona el transporte desde Google MapsLa función de pedir transporte desde Maps es, básicamente, una capa extra dentro de la pantalla de rutas que se suma a las opciones habituales (coche, transporte público, a pie, en bici). En vez de limitarse a mostrarte cómo llegar, te enseña qué servicios de movilidad tienes cerca, cuánto cuestan aproximadamente y cuánto tardarían en recogerte.
Es importante tener en cuenta que esta opción no está activa en todos los países, regiones ni idiomas. Si no ves opciones, consulta nuestra guía para cambiar de región en tu móvil. Su disponibilidad depende de acuerdos locales con empresas de movilidad y del tipo de servicio presente en cada ciudad. Por eso puede que en una zona veas taxis tradicionales, en otra solo VTC o, en algunas ciudades, también bicicletas y patinetes sin estación.
Google Maps no presta directamente el servicio de transporte: lo que hace es mostrar la información que le envían las plataformas de taxis, VTC, carsharing o micromovilidad, y funcionar como puente para abrir su aplicación oficial o llevarte a la tienda de apps si aún no la tienes instalada.
En la práctica, Maps se encarga de la parte de búsqueda y comparación (ver compañías disponibles, precios aproximados, tiempo de espera y tipo de vehículo), mientras que la contratación, el pago y cualquier incidencia se gestionan siempre en la app del proveedor (Uber, Cabify, FREE NOW, DiDi, etc.).
Otro detalle clave es que, además de coches, Maps también integra servicios de micromovilidad como bicicletas compartidas y patinetes, que se muestran dentro de las opciones de transporte público o de bicicleta, según el tipo de vehículo y el modelo de servicio presente en tu ciudad.
Cómo buscar y comparar viajes concertados paso a pasoBuscar un viaje de taxi o VTC desde Maps sigue prácticamente el mismo flujo que cuando calculas una ruta normal, con la diferencia de que tendrás una pestaña específica de viajes o transporte concertado donde se muestran las plataformas disponibles en tu zona.
El primer requisito es tener la app de Google Maps instalada y haber iniciado sesión con tu cuenta de Google en tu móvil o tablet. Esto garantiza que se guarden tus preferencias, tus sitios como Casa o Trabajo y que se integren bien el resto de servicios.
Para empezar, abre Google Maps y busca tu destino usando la barra de búsqueda o pulsando directamente sobre el punto del mapa. Si quieres usar un servicio tipo Uber o Cabify, asegúrate de que también está definido el punto de partida (por defecto será tu ubicación actual, pero puedes cambiarlo).
Una vez tengas origen y destino, toca el botón «Cómo llegar» en la parte inferior de la pantalla. Maps te mostrará las distintas formas de desplazarte: coche, transporte público, a pie, bicicleta y, cuando esté disponible, la sección relacionada con viajes o transporte concertado.
En la parte superior de la pantalla de rutas verás una pestaña o icono asociado a «Viajes», taxis o servicios de transporte concertado, que suele representar a una persona con la mano levantada o un símbolo similar. Al pulsarlo, se desplegará un listado de proveedores compatibles en tu zona, sus tarifas aproximadas y los tiempos de espera estimados.
Dentro de esa lista encontrarás distintos tipos de vehículo y servicio para la misma compañía: por ejemplo, categorías económicas, coches de mayor tamaño, opciones premium o taxis según lo que ofrezca cada plataforma. Maps muestra para cada opción un precio orientativo, el rango de tiempo hasta que te recojan y, en muchos casos, información básica del tipo de vehículo.
Para consultar el detalle de un viaje concreto solo tienes que elegir el proveedor y la modalidad que te interese. En ese momento, si la app de la compañía ya está instalada en tu móvil, Google Maps la abrirá directamente en el punto exacto donde confirmar el viaje; si no la tienes, te redirigirá a Google Play o App Store para que la descargues.
La confirmación final del traslado, incluyendo forma de pago, códigos promocionales o preferencias del vehículo (como tipo de coche o notas al conductor), se hace siempre dentro de la app del proveedor. Maps solo interviene hasta el momento de elegir servicio y hacer el salto a la aplicación correspondiente.
Activar y gestionar los servicios de transporte concertado en la appAdemás de usar la pestaña de viajes al calcular una ruta, Google Maps permite ajustar qué plataformas se integran en tu cuenta, especialmente en países donde hay acuerdos específicos con determinados proveedores.
En España, por ejemplo, Maps suele mostrar por defecto servicios como FREE NOW (taxis) y Cabify (VTC y taxis), que se integran automáticamente cuando están disponibles en tu ciudad. Sin embargo, hay plataformas como Uber que pueden requerir una activación manual dentro de la configuración.
Para revisar estas opciones, abre Google Maps y toca en tu foto de perfil o icono de usuario situado en la parte superior derecha. Desde ahí, entra en el menú de «Ajustes» y busca el apartado llamado «Servicios de transporte concertado» o similar, que es donde se gestionan las integraciones de apps de movilidad.
Dentro de ese menú verás un listado de proveedores compatibles con tu región; en algunos casos solo se mostrará Uber como opción extra que puedes activar con un interruptor, en otros aparecerán más servicios. Al activar uno de ellos, autorizas a Maps a mostrar sus estimaciones de precio y tiempo de espera cuando calcules una ruta.
Que un servicio aparezca en ese menú no significa que Maps pida el coche por ti de forma autónoma; simplemente habilita el intercambio de información básica para que, al pulsar sobre una opción de viaje, se abra la app de la plataforma con todos los datos del trayecto ya preparados.
Si desactivas el interruptor de un proveedor o desinstalas su aplicación, dejarás de ver sus opciones en la pestaña de viajes y, en el caso de intentar seleccionarlo, Maps volverá a sugerirte descargarlo desde la tienda para poder completar la reserva.
Uso de bicicletas compartidas y patinetes desde Google MapsGoogle Maps no se queda solo en taxis y VTC, también integra bicicletas compartidas y patinetes eléctricos en aquellas ciudades donde existan servicios compatibles, tanto con estación fija como vehículos sin base (dockless).
Para acceder a estas opciones, abre Google Maps y, como siempre, marca tu destino. Después, pulsa en «Cómo llegar» y fíjate en las pestañas de «Transporte público» y «En bicicleta», que es donde suelen aparecer las alternativas de micromovilidad en función de cómo estén integradas en tu ciudad.
Cuando hay vehículos sin estación cercanos, Maps muestra el patinete o bicicleta más próximo a tu ubicación, indicando el tipo, el precio estimado y la distancia a pie hasta llegar a él. También puede enseñarte la estación de bicicletas compartidas más cercana a tu ruta, junto con el número de bicis disponibles y de anclajes libres.
En el caso de las estaciones de bicis compartidas, Google Maps puede generar una ruta en bici paso a paso desde una estación de origen hasta otra de destino, mostrándote cuánto vas a tardar en llegar al punto de recogida, el tramo en bicicleta y el tiempo estimado hasta tu destino final.
Seleccionar uno de estos servicios es tan sencillo como tocar en la opción de transporte que se muestra dentro de la pestaña de transporte público o de bici. Si se trata de un vehículo sin estación, se abrirá la app de la compañía de patinetes o bicis para que completes el alquiler; si es un sistema de estaciones, se abrirá la aplicación del programa de bicicletas compartidas.
Google también permite que eches un vistazo a los proveedores de bicicletas compartidas que tienes alrededor sin necesidad de mirar únicamente la ruta: basta con buscar tu destino, abrir la pestaña «En bicicleta» y revisar en el mapa qué estaciones o servicios aparecen disponibles cerca de ti.
Qué información se comparte con los proveedores y cómo se haceUno de los puntos que más dudas genera es qué datos envía Google Maps a las empresas de transporte cuando comparas opciones o seleccionas un viaje, y hasta qué punto se comparte tu ubicación real.
Maps únicamente comparte con los proveedores el lugar de recogida y el destino de tu viaje, es decir, los puntos que has marcado para iniciar y finalizar la ruta. No envía los nombres personalizados que tengas guardados en tu cuenta, como «Casa», «Trabajo» o cualquier etiqueta que hayas asignado.
Tu ubicación actual solo se comparte si coincide exactamente con el punto de recogida o con el destino que has especificado. Eso significa que si pides que te recojan en la puerta de un hotel, Maps enviará esa dirección, no tu posición precisa si estás todavía a unos metros.
Hasta que no tocas sobre un resultado concreto dentro de la lista de servicios disponibles, Google no envía ningún dato a los proveedores. Puedes comparar, desplazarte entre precios y tiempos, e incluso cambiar de ruta sin que se comparta información con ninguna empresa de transporte.
En el momento en que eliges un proveedor y pulsas su opción, Google Maps transmite al servicio de transporte el origen y destino del trayecto para que pueda calcular el precio definitivo, el tiempo de espera y las condiciones del viaje directamente en su propia app o sistema.
A cambio, las empresas de transporte devuelven a Google datos como la tarifa estimada y el tiempo de espera aproximado, que son los que ves en la pantalla de comparación de viajes dentro de Maps. Estos datos no los calcula Google por su cuenta, sino que se generan en los sistemas de cada compañía.
Quién puede ver tus datos y qué empresas están integradasGoogle Maps limita el intercambio de datos de navegación a las empresas de transporte que realmente estás comparando. Es decir, solo se comparte información con aquellos proveedores que aparecen en la lista de opciones de viaje en tu pantalla, y siempre después de que pulses sobre uno de ellos.
La lista de compañías integradas varía según el país o región, ya que depende de los acuerdos comerciales y de la presencia de cada plataforma en la zona. No verás las mismas empresas en Madrid que en Ciudad de México, París o Estambul, por ejemplo.
Entre las empresas con las que Google puede compartir datos, según la documentación y ejemplos oficiales, se encuentran servicios muy conocidos como Uber, Cabify, FREE NOW (antes MyTaxi), Bolt o BlaBlaCar, junto con muchas otras plataformas regionales.
Algunos de los nombres que han aparecido asociados a la integración con Maps incluyen proveedores como 99, Beat, Bitaksi, BlaBlaCar Daily, Careem, Chauffeur Privé (o Chauffeur Prive), DiDi, Gett, Grab, Go-Jek, HKTaxi, JapanTaxi, Juno, Lyft, Meru Cabs, Ola Cabs, Sixt, Taxi.eu o Waymo, entre otros.
Ten presente que esta lista no es fija ni idéntica en todos los países. En España, por ejemplo, han estado integradas aplicaciones de taxi como MyTaxi/FREE NOW y servicios de VTC como Cabify y Uber, mientras que en otras regiones predominan plataformas locales que pueden no existir en el mercado español.
En cualquier caso, las consultas, quejas o reclamaciones sobre el servicio de transporte (retrasos, cobros, comportamiento del conductor, etc.) siempre deben dirigirse directamente a la empresa de taxis o VTC, ya que es ella quien presta el servicio y gestiona los pagos, no Google.
Ventajas de centralizar taxis y VTC en Google MapsEl gran atractivo de usar Maps para pedir transporte es poder centralizar toda la información de movilidad en un único sitio. En lugar de abrir Uber, luego Cabify, luego FREE NOW y comparar mentalmente, lo ves todo junto sobre el mapa mientras planificas tu ruta.
Esta visión unificada hace que comparar precios y tiempos de espera sea muchísimo más cómodo. Puedes decidir en cuestión de segundos si te compensa un taxi cercano que cuesta algo más, una VTC más barata que tarda un poco o un servicio de coche compartido entre varios usuarios, según lo ofrezca cada plataforma en tu ciudad.
Además, el hecho de que la app del proveedor actúe como pasarela de pago integrada evita tener que andar con monedas, billetes o tarjetas en mano al subir al vehículo. Configuras el método de pago una vez en cada servicio y, desde entonces, todo se cobra automáticamente desde el móvil.
Para quienes se mueven a diario por ciudad, esta comparación rápida de opciones de transporte se suma a las ya clásicas de ir en coche privado, transporte público, bici o andando, lo que permite valorar de un vistazo qué medio interesa más en función de la prisa, el tráfico o el presupuesto.
Otro punto interesante es que Maps permite ver, antes de pedir nada, cuánto puede costar un trayecto en taxi o VTC frente al tiempo y coste (si lo hay) del transporte público, ayudando a evitar sorpresas y a tomar decisiones más informadas, sobre todo en ciudades que no conocemos bien.
Reservar, seguir el viaje y otras funciones útilesOriginalmente, la integración de taxis en Google Maps se limitaba a redirigir al usuario a la app correspondiente tras mostrar la ruta, sin permitir hacer mucho más desde la interfaz de Maps. Con el tiempo, en algunas ciudades se han ido añadiendo mejoras que permiten gestionar más partes del proceso desde el propio mapa.
En muchos casos, tras seleccionar la opción de taxi o VTC, se abre la aplicación del proveedor con la ruta ya precargada, lista para confirmar. Una vez reservado el viaje, la mayor parte del seguimiento se realiza dentro de esa app, pero en ciertas integraciones también puedes ver parte de la información en el propio Google Maps.
En las ciudades donde la integración está más avanzada, Maps puede mostrarte el recorrido del vehículo en tiempo real sobre el mapa, de forma que veas por dónde va el coche, cuánto falta para que llegue a tu punto de recogida y por qué zonas de la ciudad se está moviendo.
Además, es habitual que puedas ver algunos datos clave del conductor y del vehículo en la pantalla de seguimiento: nombre del chófer, teléfono de contacto, modelo de coche o matrícula, dependiendo de lo que la app del proveedor comparta con Google.
Todo esto ayuda a agilizar la tarea de reservar el transporte que más te convenga en cada momento, combinando la potencia de cálculo de rutas de Maps (que tiene en cuenta tráfico, incidencias, obras, etc.) con la variedad de servicios de movilidad que existen hoy en día en las grandes ciudades.
La mejora continua de estas funciones ha ido de la mano de otras novedades importantes en Google Maps, como la información de tráfico en tiempo real, la comparación simplificada entre distintos medios de transporte o la posibilidad de guardar casa y trabajo para que la app calcule automáticamente el mejor camino en cada momento del día.
Comparar rutas y medios de transporte en un solo vistazoAntes, para comparar cuánto tardabas en llegar a un sitio en coche, metro o taxi tenías que ir cambiando manualmente entre pestañas de transporte, lo que hacía el proceso un poco tedioso y poco práctico en el día a día.
Con las últimas mejoras, Google Maps muestra de forma mucho más clara las alternativas disponibles cuando buscas una ruta: verás los itinerarios de transporte público con todos los transbordos, los minutos caminando, las incidencias de la línea y, junto a ellos, la opción de taxi o VTC con su tiempo estimado y el coste aproximado si está integrado en tu zona.
En el caso de los taxis, la app te puede indicar no solo el tiempo que tarda en llegar el vehículo, sino también el coste estimado de la carrera y la compañía que puede ofrecerte ese servicio, siempre en función de la información que comparten Hailo, MyTaxi/FREE NOW u otras.
Esto se integra con la navegación en tiempo real de Maps, que tiene en cuenta el estado del tráfico, las rutas alternativas, accidentes, obras y otros factores que pueden hacer que un taxi no sea siempre la opción más rápida, o que el metro no sea tan eficiente según la hora del día.
Gracias a la posibilidad de guardar direcciones frecuentes como casa y trabajo, la aplicación incluso puede sugerirte, en función del momento, si te conviene más tirar de transporte público, ir en bici, caminar o recurrir a un servicio de transporte concertado, todo ello sin que tengas que rehacer la ruta cada vez.
Al final, todo este ecosistema convierte a Google Maps en una especie de centro de control de tu movilidad, donde eliges no solo por dónde vas, sino también cómo te mueves, con qué compañía y a qué precio aproximado, con un par de toques en la pantalla.
Con todo lo anterior, se entiende por qué Google Maps se ha consolidado como la app de movilidad por excelencia: no solo te enseña el camino, sino que te permite descubrir, comparar y lanzar servicios de transporte de todo tipo (taxis, VTC, bicis, patinetes y más) desde una misma interfaz, reduciendo el tiempo que pasas saltando entre aplicaciones y dándote mucha más información antes de decidir qué opción te interesa en cada desplazamiento.
Cómo traducir textos con Google Lens y sacar todo su potencial
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Traducir textos con Google Lens se ha convertido en una de las formas más rápidas y cómodas de entender cualquier cosa que veas en otro idioma, ya sea en la pantalla del móvil, en un cartel en la calle o en la carta de un restaurante mientras estás de viaje. La combinación de cámara, reconocimiento de texto e inteligencia artificial hace que no tengas que ir copiando y pegando frases en un traductor, algo que en el día a día acaba siendo un auténtico rollo.
El problema es que la experiencia no es igual para todo el mundo ni en todas las situaciones: no es lo mismo traducir una web desde Chrome, que funciona casi solo, que intentar entender la interfaz de una app en un idioma que no dominas, o tratar de traducir un menú cuando no tienes conexión a internet. En este artículo vamos a desgranar cómo usar Google Lens para traducir textos en cada uno de estos escenarios, qué limitaciones tiene según el móvil que uses y cómo exprimir funciones menos conocidas, como las traducciones sin conexión o el análisis de vídeo con IA.
Cómo traducir textos del mundo real con Google LensEn el ordenador solemos tenerlo muy fácil para traducir: seleccionas el texto, botón derecho y listo, pero en el móvil la cosa cambia bastante. Muchas aplicaciones no permiten seleccionar texto, otras bloquean el copiado por seguridad y, en general, andar copiando y pegando en el traductor se vuelve una tarea pesada, sobre todo si estás usando apps en idiomas que entiendes a medias.
Ahí es donde entra Google Lens, que combina cámara y reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para detectar el texto que ve y permitirte traducirlo sobre la marcha. Apuntas con la cámara o cargas una foto, Lens identifica el texto en el idioma original y lo transforma al idioma que tú elijas, superponiendo la traducción sobre la propia imagen para que veas todo “como si estuviera escrito” en tu idioma.
Este sistema es especialmente práctico cuando te enfrentas a menús de restaurantes, carteles, mapas de transporte o formularios que no entiendes, porque no necesitas teclear nada: solo encuadrar el texto y dejar que la IA haga el trabajo. Además, Lens integra el mismo motor de traducción de Google, que es el que ya conocemos del Traductor de Google, así que la calidad suele ser bastante buena para la mayoría de idiomas.
La gran ventaja de Lens frente a un traductor tradicional es que no trabaja solo con texto plano, sino con imágenes, vídeos y lo que aparece en tu pantalla (al menos en algunos dispositivos), por lo que se adapta mucho mejor a cómo usamos el móvil hoy en día. Incluso puedes traducir textos impresos en papel, apuntes, señales en la calle o folletos turísticos en cuestión de segundos.
Sin embargo, y aquí viene la parte menos agradable, la forma de acceder a esta función no es igual de directa para todo el mundo. Dependiendo de tu móvil y de cómo Google haya decidido integrar Lens, tendrás una experiencia fluida y casi mágica… o un proceso con varios pasos, capturas de pantalla por todos lados y la sensación de que podría estar todo mucho mejor resuelto.
Traducir aplicaciones en Android: el camino largo para la mayoría de móvilesSi lo que quieres es traducir un texto escrito en una app que no permite seleccionar nada, la cosa se complica. Pide un taxi en una aplicación completamente en tailandés, intenta pedir comida en una app local o navega por un servicio en un idioma que no controlas, y verás que copiar y pegar no siempre es viable.
En muchos móviles Android, el truco para traducir el texto que aparece dentro de cualquier aplicación pasa por usar Google Lens con capturas de pantalla, porque Lens, salvo excepciones, no puede analizar directamente lo que hay en pantalla en tiempo real. En la práctica, el proceso típico suele ser el siguiente:
- Hacer una captura de pantalla de la app donde está el texto que quieres traducir.
- Tocar el botón de compartir que aparece al hacer la captura, antes de que desaparezca la miniatura.
- Elegir Google Lens en el menú de aplicaciones a las que puedes compartir la imagen.
- Una vez se abre Lens con esa captura, pulsar en la opción Traducir para ver el texto en tu idioma.
Una vez te acostumbras al proceso, no tarda demasiado, pero sigue siendo un rodeo innecesario. Además, terminas llenando la galería del móvil de capturas de pantalla que solo has usado para traducir algo puntual y que luego toca borrar si no quieres que se conviertan en un caos.
La parte buena es que, una vez dentro de Google Lens, la traducción suele funcionar de maravilla, incluso aunque el texto original esté en alfabetos muy distintos (como el tailandés, ruso o árabe) o en menús con tipografías raras. El OCR de Lens es bastante sólido, y el resultado final es suficientemente claro como para que puedas manejarte en apps extranjeras sin demasiados problemas.
El inconveniente evidente llega cuando el contenido que quieres traducir no cabe en una sola pantalla y tienes que repetir el proceso varias veces: captura, compartir, Lens, traducir… Así, pedir un simple menú o configurar una app en otro idioma se convierte en una secuencia de pasos que podría estar mucho mejor integrada en Android.
Todo esto contrasta con la experiencia de escritorio, donde basta con usar el traductor integrado del navegador o extensiones que traducen páginas completas en un clic. En el móvil, traducir apps aún arrastra esa sensación de “apaño” que se mantiene desde hace años y que, de momento, solo se soluciona a medias con algunos móviles concretos.
La confusa evolución de Google Now on Tap, ¿Qué hay en mi pantalla? y Buscar en pantallaLa parte más irónica es que Google ya tuvo una solución bastante elegante para analizar lo que aparecía en la pantalla del móvil, mucho antes de que Lens se popularizara tanto. En la época de Google Now on Tap, alrededor de 2015-2016, podías mantener pulsado el botón de inicio y el sistema analizaba el contenido de la pantalla, identificaba texto, enlaces y contexto, y te ofrecía información adicional.
Aquel Google Now on Tap permitía, entre otras cosas, seleccionar texto que antes era intocable y usarlo para buscar o traducir, algo que, visto con perspectiva, estaba muy adelantado para su tiempo. Después, Google decidió “reinventar” el sistema y lo transformó en el comando del Asistente llamado ¿Qué hay en mi pantalla?, y ahí empezaron los problemas.
El famoso ¿Qué hay en mi pantalla? nunca llegó a funcionar de forma consistente para muchos usuarios. A veces devolvía resultados irrelevantes, otras veces decía que no había nada que analizar y, por si fuera poco, llegó un punto en el que parecía que el propio Asistente se olvidaba del comando, como si nunca hubiera existido.
Con el tiempo, Google optó por retirar esta función, retocarla y resucitarla bajo otro nombre: Buscar en pantalla, que ahora aparece como opción sugerida en el Asistente en algunos dispositivos. Esta función, en teoría, debería analizar lo que ves en la pantalla, reconocer el contenido y permitir cosas como traducir texto sin necesidad de capturas.
El gran “pero” es que Buscar en pantalla está, en la práctica, limitada casi por completo a los Google Pixel. En estos móviles sí puedes pedirle al Asistente que examine lo que se muestra y use Google Lens en segundo plano para detectar texto, enlaces e información, dando una experiencia mucho más integrada y natural.
En la mayoría de Android que no son Pixel, lo que aparece es simplemente un acceso al icono de Google Lens desde el Asistente, pero Lens se comporta como siempre: solo es capaz de analizar lo que ve la cámara o lo que hay en una foto guardada, no la pantalla en sí. Es decir, sigues necesitando la captura de pantalla y el proceso de compartir para poder traducir lo que ves en cualquier app.
Ni siquiera si intentas hablarle al Asistente con comandos como “escanea mi pantalla” o “qué hay en mi pantalla” suele funcionar correctamente en muchos móviles no Pixel. En el mejor de los casos, lo que hace es abrir Lens, pero sin poder analizar la interfaz directamente, de modo que el resultado es exactamente el mismo que si abrieras la app por tu cuenta.
Esta situación genera la sensación de que Google va dando tumbos con funciones que, cuando por fin son realmente útiles, acaban siendo exclusivas de sus propios teléfonos, mientras que el resto de usuarios siguen dependiendo de soluciones menos directas. Para algo tan cotidiano como traducir textos en la pantalla del móvil, el contraste entre modelos Pixel y el resto es bastante evidente.
Cómo usar la función de traducción de Google Lens paso a pasoMás allá de las diferencias entre dispositivos, la base de la traducción con Google Lens es siempre la misma: eliges el modo Traducir, apuntas al texto o abres una imagen y seleccionas el idioma de origen y de destino. Da igual que quieras traducir un menú físico, el cartel de una estación de metro o la foto de un documento que te han mandado.
Al abrir la aplicación de Google Lens, verás una serie de modos principales en la parte inferior de la pantalla, normalmente organizados como pestañas o iconos: Traducir, Buscar, Texto, Deberes, Compras, etcétera (puede variar ligeramente según la versión). La opción que nos interesa para traducir es, como es lógico, la de Traducir.
Cuando tocas en Traducir, Lens activa un modo específico pensado para la traducción de textos. En este modo, la app se centra en detectar letras, palabras y frases en el área encuadrada por la cámara, o bien en el contenido de la imagen que hayas cargado desde la galería.
En la parte superior de la pantalla verás dos idiomas: el idioma desde el que quieres traducir y el idioma al que quieres traducir. Normalmente aparecen como “Detectar idioma” hacia tu idioma principal, pero puedes cambiarlos manualmente tocando en esos nombres para ajustarlos a lo que necesites en cada momento.
Una vez configurado el par de idiomas, solo tienes que encuadrar el texto que quieras traducir y esperar un instante. Lens reconocerá el texto original, lo convertirá a caracteres digitales y superpondrá la traducción sobre la propia imagen, de forma que parezca que el cartel, el menú o la pantalla de tu móvil están directamente en tu idioma.
Entre los idiomas compatibles con la traducción de Google Lens se incluyen muchos de los más utilizados, como español, inglés, alemán, francés, italiano, ruso, árabe, tailandés, checo, danés, esloveno, bielorruso y un buen número de lenguas adicionales, a las que Google va añadiendo soporte de forma progresiva.
Esta forma de uso es ideal cuando viajas al extranjero y necesitas traducir elementos del entorno físico en tiempo real: menús de restaurantes, carteles de museos, paneles informativos, tickets, mapas de transporte público o cualquier texto impreso que esté en un idioma que no dominas. Evitas tener que pedir traducciones a otra persona y te basta con un par de toques en el móvil.
Traducciones sin conexión: descargar paquetes de idiomas en Google LensUno de los puntos más interesantes que ha incorporado Google Lens en los últimos tiempos es la posibilidad de traducir sin conexión, algo que ya estaba presente desde hace años en el Traductor de Google y que ahora se incorpora al ecosistema de Lens para cuando no tienes datos o estás en una zona con mala cobertura.
Para poder usar la traducción sin conexión primero debes descargar los paquetes de idiomas que vayas a necesitar. El proceso se hace desde la propia aplicación de Lens, y una vez lo configuras una vez, puedes seguir utilizando esos idiomas aunque tengas el modo avión activado o estés sin WiFi ni datos móviles.
El primer paso consiste en abrir Google Lens y entrar en el modo Traducir desde la barra inferior. Cuando ya estás en este modo, fíjate en la parte de arriba, donde aparecen los dos idiomas entre los que se va a hacer la traducción (por ejemplo, “Detectar idioma → Español”).
Toca sobre esa zona de los idiomas para que se abra la lista completa de lenguas disponibles. Verás un listado en el que, junto al nombre de muchos idiomas, aparece un icono de descarga. Ese icono indica que puedes bajar el paquete correspondiente para utilizarlo sin conexión.
Para descargar un idioma, pulsa en el icono de descarga situado a la derecha de su nombre. En ese momento aparecerá una ventana emergente que te indicará el tamaño aproximado del paquete (suelen ser unos cuantos megas) y te preguntará si quieres continuar con la descarga.
Si tienes espacio suficiente en el móvil y te interesa ese idioma, confirma tocando en Descargar. El idioma se bajará a la memoria del dispositivo y, a partir de ese momento, podrás usarlo tanto como idioma de origen como idioma de destino, sin necesidad de estar conectado.
No todos los idiomas tienen todavía paquetes disponibles para funcionar sin conexión, pero la lista va creciendo poco a poco. Los más habituales (inglés, español, francés, alemán y otros muy usados) suelen estar prácticamente siempre disponibles, mientras que otros más minoritarios se van sumando con el tiempo.
Una vez has descargado tus idiomas favoritos, no necesitas hacer nada especial para activar el modo sin conexión. Si en algún momento te quedas sin internet, Lens utilizará automáticamente los paquetes instalados para seguir ofreciendo traducciones, aunque con alguna limitación respecto a los modos online (especialmente en matices o expresiones muy concretas).
Esta función es especialmente práctica en viajes al extranjero cuando desactivas los datos para evitar sustos en la factura o cuando te mueves por zonas con cobertura irregular. Con un par de paquetes de idiomas instalados, puedes seguir entendiendo menús, señales y documentos sin depender de la red.
Otras funciones potentes de Google Lens más allá de traducir textosAunque la traducción es una de las funciones estrella de Google Lens, la app va mucho más allá de eso. En realidad, Lens es una especie de navaja suiza que combina reconocimiento de imagen, búsqueda visual y asistencia con IA para tareas del día a día.
La opción Buscar (o el modo principal de Lens) permite identificar objetos, lugares, ropa, productos y prácticamente cualquier cosa a la que apuntes con la cámara. Si ves unas zapatillas que te gustan y no sabes de qué marca son, puedes hacerles una foto con Lens y el sistema intentará localizar modelos similares en la web, con enlaces a tiendas y contenidos relacionados.
Esta función también se vuelve muy útil para descubrir información sobre monumentos, edificios o puntos de interés cuando visitas una ciudad nueva. Apuntas a una iglesia, un museo o una plaza, y Lens te ofrece datos contextuales tomados del buscador de Google, reseñas, horarios o páginas oficiales.
Lens incluye además un modo centrado en los estudios y los deberes, pensado para ayudar a estudiantes con ejercicios y problemas. Basta con enfocar una pregunta, un enunciado o una ecuación matemática para que la IA intente reconocer el contenido y ofrezca explicaciones, pasos intermedios y posibles soluciones.
En el caso de operaciones matemáticas, Google Lens no se limita a mostrar la respuesta final, sino que suele desglosar el procedimiento, mostrando los pasos necesarios para llegar al resultado. Esto es muy útil para entender el razonamiento detrás de la solución, no solo para copiar el número final.
Junto a estas funciones principales, Lens también permite copiar texto desde el mundo físico al móvil: puedes fotografiar un párrafo de un libro y luego seleccionar el texto detectado para pegarlo en una nota, un correo o un documento. Lo mismo sirve para números de teléfono, direcciones o enlaces impresos en folletos.
Análisis de vídeo y preguntas por voz: la nueva vuelta de tuerca de Google LensEn los últimos tiempos, Google ha empezado a ir un paso más allá con Lens, incorporando la capacidad de interpretar vídeos y responder a preguntas en voz alta. En lugar de limitarse a una foto estática, ahora puede analizar fragmentos de un vídeo que estés grabando y generar respuestas más ricas gracias a la IA generativa.
Esta función está pensada para que puedas grabar una escena en movimiento, hablar mientras grabas y pedir información sobre lo que estás viendo. Por ejemplo, puedes pasear por una calle de una ciudad desconocida, grabar con Lens y preguntar qué tiendas hay, qué monumentos se ven o qué sitios son interesantes cerca.
Para usar este modo de análisis de vídeo necesitas inscribirte en el programa Search Labs de Google, que agrupa funciones experimentales relacionadas con la búsqueda y la inteligencia artificial. Dentro de Search Labs debes activar opciones como “Resumen de IA y más”, siempre desde la app de Google.
La activación se hace tocando el icono de Search Labs (representado por un matraz) dentro de la app de Google, y desde ahí puedes apuntarte a las funciones experimentales disponibles en tu región y tu idioma. Solo algunos usuarios, y por ahora principalmente en inglés, tienen acceso a todas las novedades.
Una vez activadas, puedes empezar a grabar con Google Lens y plantear tus preguntas en voz alta mientras se registra el vídeo. Lens se encargará de identificar los fotogramas más relevantes relacionados con tu consulta, y los usará como base para generar una respuesta mediante IA, ofreciendo explicaciones detalladas y contexto adicional.
Este modo de análisis de vídeo puede aplicarse a muchos escenarios cotidianos: explorar barrios y atracciones turísticas, hacer compras y conocer mejor los productos que ves, identificar obras en museos o incluso reconocer elementos de la naturaleza, como plantas o animales, mientras los filmas.
En exploración urbana, por ejemplo, podrías grabar una calle llena de tiendas y preguntar qué restaurantes cercanos tienen mejor valoración. En compras, podrías enfocar varios productos en una estantería y pedir detalles sobre marcas, precios o características.
Cuando estás en museos, puedes apuntar la cámara a una obra de arte mientras preguntas quién es el autor o a qué corriente pertenece puede ahorrarte buscar carteles pequeños o folletos impresos. Y en entornos naturales, grabar un sendero y preguntar por las especies de plantas que aparecen puede convertirse en una forma entretenida de aprender mientras paseas.
Conviene tener en cuenta que, a día de hoy, esta función de análisis de vídeo sigue siendo experimental y está algo limitada en idiomas y regiones. Sin embargo, apunta claramente hacia un futuro en el que Lens no solo reconoce lo que ve, sino que lo entiende de forma más profunda y dialoga contigo sobre ello.
Ventajas y limitaciones de traducir textos con Google Lens hoy en díaSi se mira el conjunto, Google Lens ofrece una forma muy potente y flexible de traducir textos, tanto en entornos físicos como dentro del propio móvil, y cada vez con más herramientas complementarias basadas en IA. Para viajes, estudios o uso diario, se ha convertido casi en imprescindible.
Entre las principales ventajas destaca la rapidez con la que puedes pasar de ver un texto incomprensible a entenderlo, sin escribir nada y sin pasos intermedios, simplemente apuntando con la cámara o abriendo una foto. La superposición directa de la traducción sobre la imagen hace que sea muy intuitivo identificar a qué parte del texto corresponde cada frase traducida.
Otra fortaleza importante es el amplio soporte de idiomas y alfabetos que maneja, lo que te permite sobrevivir en países con lenguas muy distintas a la tuya y manejarte con menús, carteles y documentos básicos sin necesidad de ayuda externa. Y con los paquetes sin conexión, ni siquiera dependes de la cobertura para ello.
Sin embargo, no todo es perfecto, y la fragmentación entre dispositivos sigue siendo un hándicap importante. Mientras que los móviles Pixel disfrutan de funciones como Buscar en pantalla bien integradas en el Asistente, muchos otros usuarios se ven obligados a seguir recurriendo a capturas de pantalla para traducir lo que aparece en sus apps.
Esta diferencia de trato genera una experiencia desigual en algo tan fundamental como entender el texto que ves en tu propio móvil. A día de hoy, Google podría haber estandarizado una forma sencilla y universal de analizar la pantalla con Lens en todos los Android, pero, de momento, esa comodidad está bastante ligada al ecosistema Pixel.
Tampoco hay que olvidar que la calidad de la traducción, aunque buena, no es perfecta. En textos muy técnicos, documentos legales o expresiones coloquiales muy locales, Lens puede cometer errores, omitir matices o proponer formulaciones algo extrañas. Para entender el sentido general es suficiente, pero no sustituye a una traducción profesional cuando la precisión es crítica.
Pese a estos matices, la realidad es que Google Lens se ha convertido en una herramienta casi imprescindible para cualquiera que viaje, estudie o trabaje rodeado de idiomas distintos al suyo. Frente a los primeros años, cuando era poco más que una curiosidad, hoy se integra en el flujo diario de uso del móvil y marca una diferencia clara frente a no tenerla.
Mirando todo lo que hemos visto, resulta evidente que Google Lens ha pasado de ser una simple herramienta de reconocimiento de imágenes a convertirse en un asistente visual completo, capaz de traducir textos, ayudarte con los deberes, identificar productos, interpretar vídeos y aportar contexto a lo que te rodea, aunque todavía arrastre decisiones discutibles como reservar algunas funciones avanzadas solo para los Pixel.
Tim Cook prepara el cambio de era en Apple: ya piensa en su relevo y en cómo celebrar los 50 años de la compañía
Tim Cook acaba de romper uno de los silencios más llamativos de su mandato. En una reunión con empleados celebrada el jueves, el CEO de Apple admitió abiertamente algo que hasta ahora había esquivado: sí, piensa en su sucesión. Y no solo piensa en ella, está "obsesionado" con quién ocupará su silla en el futuro.
"Dedico mucho tiempo a pensar en quién estará en esta sala dentro de cinco años, dentro de diez años. Estoy obsesionado con esto: quién estará aquí dentro de 15 años", declaró Tim Cook durante el encuentro, según reporta Mark Gurman.
Un tema que ya no es tabúDurante años, Tim Cook ha evitado hablar públicamente sobre su sucesión. Cada vez que surgía el tema en entrevistas o llamadas con analistas, su respuesta era diplomática: "Todavía me queda mucho por hacer aquí". Pero las cosas han cambiado.
{"videoId":"x8l4qv3","autoplay":true,"title":"Apple - Esos momentos (por Pedro Aznar)", "tag":"Apple", "duration":"536"}Tim Cook tiene 65 años y lleva casi 14 años como CEO. Los rumores sobre su posible retirada se han intensificado en los últimos meses, especialmente tras la salida de varios ejecutivos como Jeff Williams, antiguo COO, Lisa Jackson, vicepresidenta de medio ambiente, y Katherine Adams, consejera general.
Durante la reunión, Tim Cook reconoció estas salidas pero las describió como "planificadas desde hace tiempo" y "no sorpresas". Sin embargo, no mencionó las recientes marchas de John Giannandrea, responsable de IA, y Alan Dye, vicepresidente de diseño.
Tim Cook y algunos de los directivos más importantes de Apple John Ternus, el favorito para suceder a Tim CookAunque Tim Cook no dio nombres, la prensa y los analistas tienen bastante claro quién es el candidato natural: John Ternus, actual vicepresidente senior de ingeniería de hardware. Ternus ha sido la cara visible de Apple en los últimos años, presentando desde los nuevos MacBook con chips M hasta los iPhone más recientes.
"Esto es una parte importante del liderazgo: pensar en estas cosas y tener planes establecidos", añadió Tim Cook durante la reunión. "Cuando la gente llega a cierta edad, algunos van a retirarse. Es algo natural". Apple no va a pillar desprevenida. La transición, cuando llegue, será ordenada y meditada. No habrá sorpresas de última hora ni vacíos de poder.
Nuestro compañero Pedro Aznar (izquierda) junto a John Ternus (derecha) El 50 aniversario y el momento de reflexiónTim Cook también aprovechó la reunión para hablar del 50 aniversario de Apple, que se celebra en abril. "He estado inusualmente reflexivo últimamente sobre Apple porque hemos estado trabajando en cómo marcar este momento", admitió. "Cuando realmente te paras y piensas en los últimos 50 años, te hace cantar el corazón. De verdad que sí. Prometo algo de celebración".
Lo más probable es que veamos la salida de Tim Cook este mismo año o en 2027. Algunas fuentes apuntan a que Tim Cook podría dejar el puesto de CEO pero permanecer en la junta directiva para supervisar la transición, una estrategia que permitiría a su sucesor tomar el mando con respaldo. La sucesión ya no es un "si", sino un "cuándo".
En Applesfera | Nuevos iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre ellos
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Tim Cook prepara el cambio de era en Apple: ya piensa en su relevo y en cómo celebrar los 50 años de la compañía
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
.
Cómo asignar un idioma independiente a cada app en tu móvil
Configurar el idioma del móvil hoy en día parece una tontería, pero cuando mezclamos apps en varios idiomas, Android 13, iOS y opciones ocultas, la cosa se complica bastante. Por suerte, tanto Android como iPhone permiten jugar con el idioma del sistema y, en muchos casos, con el idioma de cada aplicación por separado, algo brutal si estás aprendiendo una lengua, usas apps que solo están bien traducidas en inglés o simplemente te gusta tenerlo todo a tu gusto.
En las siguientes líneas vas a ver cómo asignar un idioma independiente a una app en Android (sobre todo a partir de Android 13) y en iOS, qué limitaciones tiene esta función, cómo forzar el idioma en casi cualquier aplicación con ADB, cómo cambiar el idioma general del móvil, qué hacer si no aparece tu idioma en la lista y varios trucos para solucionar problemas típicos cuando el idioma de una app no cambia ni a la de tres.
¿Qué significa asignar un idioma independiente a una app?Hasta hace poco, cambiar el idioma del móvil implicaba que todo el sistema y todas las aplicaciones compatibles se adaptaran a ese mismo idioma. Es decir, si ponías el teléfono en español, las apps que tenían traducción al español se mostraban en español; si pasabas el móvil a inglés, se cambiaban todas a inglés.
Con Android 13 y con iOS desde hace tiempo, esto cambia: puedes elegir un idioma diferente para cada aplicación compatible. Por ejemplo, tener el móvil entero en español, pero usar Netflix en inglés, TikTok en francés y Facebook en portugués, siempre que esas apps incluyan esas traducciones.
Hay que tener presente que las aplicaciones solo pueden mostrarse en los idiomas que traen integrados. Aunque el sistema permita seleccionar cualquier idioma, si la app no lleva esa traducción en su interior, verás partes en inglés u otro idioma base. Esto explica por qué a veces da igual lo que toques, la interfaz no cambia del todo.
Asignar idioma independiente a una app en AndroidEn Android existen dos niveles distintos de configuración: por un lado, el idioma general del sistema; por otro, el nuevo ajuste de idiomas de las aplicaciones que aparece a partir de Android 13 y se amplía con las preferencias regionales en Android 14 y posteriores.
Cambiar el idioma de una app desde los ajustes de AndroidEn los móviles con Android 13 (y versiones posteriores compatibles con esta función), puedes cambiar el idioma de apps concretas directamente desde Ajustes. El proceso, en Android “puro” o similar, suele ser así:
- En tu móvil, abre la aplicación Ajustes.
- Entra en el apartado Sistema.
- Pulsa en Idiomas e introducción de texto o una opción de nombre muy similar.
- Toca en Idiomas de las aplicaciones.
- Verás una lista con las apps que admiten idioma por separado; selecciona la aplicación que quieres modificar.
- Elige el idioma que quieres usar solo en esa app.
En muchos móviles recientes, esta lista solo enseña las aplicaciones cuyo desarrollador ha activado la función de idioma independiente. El resto seguirán utilizando el idioma que tengas configurado como predeterminado en el sistema.
También puedes acceder al idioma de una app entrando en su ficha concreta: en algunos fabricantes, al entrar en Ajustes > Aplicaciones > , aparece un apartado llamado Idioma donde puedes seleccionar el idioma preferido para esa aplicación concreta.
Cómo funciona la lista de idiomas en cada appCuando cambias el idioma de una aplicación, el sistema te muestra una lista de opciones. En ella verás normalmente todos los idiomas que admite Android, no solo los que soporta la app. Esto puede ser algo confuso, porque puedes seleccionar un idioma que la app realmente no tiene traducido y notar que casi nada cambia.
En la parte superior suelen aparecer idiomas sugeridos o relacionados con tu país (por ejemplo, español de España y español de Latinoamérica), y más abajo el resto. Si dejas la opción en “predeterminado del sistema”, la app seguirá usando el idioma que tengas como principal en el dispositivo, respetando la prioridad de idiomas que tengas configurada.
Requisitos y limitaciones en AndroidNo todas las aplicaciones permiten cambiar el idioma de forma independiente, incluso aunque uses Android 13. Para que el ajuste aparezca, es necesario que el desarrollador haya integrado correctamente la función de idiomas de la aplicación o que el sistema haya habilitado ese soporte para esa app en concreto.
Además, solo podrás seleccionar idiomas que la app realmente incluya. Aunque el menú te deje escoger cualquier idioma, el resultado dependerá de las traducciones integradas: algunas apps pequeñas solo ofrecen inglés y quizá un par de idiomas más; las grandes suelen tener un abanico mucho más amplio.
Solución de problemas al cambiar el idioma de una app en AndroidEs relativamente habitual que cambies el idioma en los ajustes de una aplicación y, aun así, la interfaz parezca seguir en el mismo idioma o solo se traduzca parcialmente. En estos casos, hay varios pasos que conviene seguir antes de volverse loco.
Cuando el idioma no cambia aunque lo hayas configuradoSi has seleccionado otro idioma en “Idiomas de las aplicaciones” y no ves el cambio en la app, prueba esta serie de soluciones, que suelen arreglar la mayoría de problemas:
- Cierra y vuelve a abrir la aplicación. A veces la app necesita reiniciarse por completo para aplicar la nueva configuración de idioma.
- Comprueba que tu móvil tenga conexión a Internet. Algunas apps descargan recursos de idioma adicionales la primera vez que cambias el idioma; si no hay conexión, puede que se queden atascadas.
- Añade el idioma como secundario en el sistema y vuelve a intentarlo. El proceso suele ser así:
- Abre Ajustes en tu móvil Android.
- Ve a Sistema > Idiomas e introducción de texto > Idiomas.
- Pulsa en Añadir idioma y añade el idioma que quieras como idioma secundario.
- Tras unos minutos, vuelve a la pantalla de Idiomas de las aplicaciones.
- Selecciona de nuevo la app en la lista.
- Escoge el idioma deseado para esa aplicación.
Si después de todo esto el idioma sigue sin cambiar, es muy posible que la lista de idiomas que reporta la app no coincida con los que realmente soporta o que la implementación de los idiomas por app no esté bien integrada.
En cualquier caso, asegúrate de tener siempre la versión más reciente de la aplicación, ya que muchos errores de traducción y compatibilidad con Android 13 se van corrigiendo con actualizaciones.
Si tu aplicación no aparece en la listaPuede que entres en Ajustes > Sistema > Idiomas de las aplicaciones y veas que la app que quieres configurar ni siquiera figura en el listado. En ese supuesto, lo más probable es que el desarrollador no haya activado la función de idioma independiente para esa aplicación.
En esos casos solo tienes varias opciones: usar el idioma del sistema, cambiar el idioma desde los ajustes internos de la propia app (muchas apps grandes tienen su propio selector de idioma en el menú de configuración) o recurrir a otros métodos más avanzados como ADB para forzar la aparición del ajuste en todas las aplicaciones.
Si además la aplicación parece estar “atascada” en un idioma que no coincide con los que tienes en el sistema, puede ayudarte borrar los datos de la app desde Ajustes > Aplicaciones > > Almacenamiento > Borrar datos. Ten en cuenta que esto suele cerrar sesión, eliminar cachés y restablecer la configuración interna.
Forzar idioma independiente en todas las apps con ADB en Android 13Android 13 incluye el sistema de idiomas por aplicación, pero por defecto esconde el ajuste en aquellas apps que no lo soportan de forma “oficial”. Si quieres forzar que todas las apps muestren la opción de idioma, existe un truco basado en ADB que habilita esta función de manera global.
El truco consiste en usar un comando ADB para cambiar un parámetro del sistema. Para ello, necesitas conectar el móvil a un ordenador con ADB configurado o utilizar una app como LADB que permite ejecutar comandos ADB directamente desde el propio teléfono, mediante una conexión local.
Una vez tengas ADB operativo, el comando que tienes que lanzar es:
adb shell settings put global settings_app_locale_opt_in_enabled false
Tras ejecutar este comando, no es necesario reiniciar el móvil, aunque sí tendrás que salir y volver a entrar en la pantalla de información de la aplicación si ya la tenías abierta. Desde ese momento, prácticamente todas las apps deberían mostrar el apartado de Idioma en sus ajustes de información.
Hay que tener en cuenta que este método es algo experimental: la lista de idiomas que aparece será la completa de Android, no solo la de los idiomas realmente soportados por cada app, así que es normal que veas opciones que luego no cambian nada. También puede haber comportamientos extraños o errores en aplicaciones que no estaban preparadas para esta función.
Cambiar el idioma general del sistema en AndroidMás allá de los idiomas por app, siempre puedes cambiar el idioma principal del teléfono, que es el que utilizará todo el sistema y la mayoría de las aplicaciones de forma predeterminada.
La ruta exacta varía un poco según el fabricante, pero de forma general puedes seguir estos pasos:
- Abre la aplicación Ajustes de tu móvil Android.
- Entra en Idiomas e introducción de texto. Si no lo ves, suele estar dentro de Sistema.
- Si te cuesta encontrarlo, usa la barra de búsqueda de Ajustes y escribe idioma.
- Entra en Idiomas para ver los idiomas disponibles.
- Pulsa en Añadir idioma para incorporar un nuevo idioma al sistema.
- Una vez añadido, puedes ponerlo como idioma principal moviéndolo al primer lugar de la lista o seleccionándolo como predeterminado.
Cuando cambias el idioma principal, el sistema operativo y todas las apps que estén configuradas para “seguir el idioma del sistema” se adaptarán automáticamente. En móviles con Android 13 y apps compatibles, puedes después ir app por app y sobrescribir ese idioma con uno distinto usando el menú de idiomas de las aplicaciones.
Eliminar idiomas que ya no necesitasSi has ido probando idiomas y tu móvil se ha llenado de opciones, puedes borrar los idiomas que ya no te interesen. Normalmente basta con mantener pulsado sobre el idioma que quieras quitar o tocar en el icono de la papelera y confirmar que deseas eliminarlo.
Recuerda que, en cuanto borres uno de los idiomas que estabas usando, desaparecerá como opción hasta que lo vuelvas a añadir. Si sueles alternar frecuentemente entre dos lenguas, quizá te compense mantenerlas ambas en la lista para cambiar entre ellas más rápido sin tener que descargarlas de nuevo.
Atajo para cambiar de idioma más rápidamenteAndroid no incluye por defecto un acceso directo para cambiar el idioma del sistema con un solo toque, lo cual sería muy útil para quienes cambian de idioma a menudo. No obstante, puedes instalar un widget o una app de terceros que abra directamente el menú de idiomas.
Su funcionamiento suele ser sencillo: añades el widget al escritorio, lo colocas en una zona vacía y, al pulsarlo, se abre el menú de idiomas sin tener que navegar por todos los submenús de Ajustes. Es una buena forma de ahorrarse unos cuantos toques cada vez.
Preferencias regionales en Android 14 y posterioresEn Android 14 se amplía la idea de personalización lingüística con ajustes de preferencias regionales, que permiten adaptar cosas como el formato de fecha, la moneda o las unidades sin tener que cambiar obligatoriamente el idioma del sistema.
Estos ajustes de preferencias regionales solo están disponibles en Android 14 y superiores, así que si tu móvil no se ha actualizado todavía, no verás estas opciones. En cualquier caso, se combinan muy bien con la función de idiomas por app para dejar el móvil totalmente a tu gusto, tanto en idioma como en formato local.
Cambiar el idioma del sistema en iPhone (iOS)En iOS, el cambio de idioma del sistema ha estado presente desde hace mucho tiempo y, en general, el proceso es bastante directo y fácil de localizar, incluso si el teléfono está configurado en un idioma que no dominas del todo.
Para cambiar el idioma general del iPhone, los pasos suelen ser:
- Abre la app de Ajustes en tu iPhone.
- Entra en el apartado General.
- Toca en Idioma y región. Si el iPhone está en otro idioma, puedes usar la barra de búsqueda de Ajustes y escribir “idioma” o “language”.
- Verás una lista con los idiomas disponibles para el sistema.
- Selecciona el idioma que quieras usar como principal.
- Confirma la selección para que el iPhone aplique el cambio.
Tras confirmar, el teléfono puede tardar unos segundos y puede que se reinicie o recargue la interfaz completa. Una vez listo, todo el sistema se mostrará en el idioma elegido. Es posible que tengas que revisar la configuración de algunas cuentas o servicios para asegurarte de que todo queda bien adaptado.
Una de las ventajas de iOS es que, si tienes varios idiomas añadidos, suele cambiar de uno a otro de forma bastante ágil y coherente, priorizando el orden que tú definas en ese menú de “Idioma y región”.
Idioma independiente por aplicación en iOSEn los dispositivos Apple, la posibilidad de elegir idioma por aplicación no es algo especialmente nuevo: lleva tiempo disponible en muchas versiones de iOS, aunque su presencia exacta puede cambiar según la versión del sistema.
El procedimiento clásico para cambiar el idioma de una app concreta en iPhone es el siguiente:
- Abre los Ajustes del iPhone.
- Desplázate hacia abajo hasta encontrar la aplicación que quieras configurar y pulsa sobre ella.
- Dentro de sus opciones, toca en Idioma.
- Selecciona el idioma que quieras usar solo en esa app.
En algunas versiones recientes de iOS, esta opción de idioma por app ha desaparecido o se ha escondido en parte de las aplicaciones, por lo que es posible que no la veas en todas. Es bastante probable que en futuras versiones de iOS Apple recupere o reorganice este ajuste, así que conviene revisar después de cada gran actualización.
A diferencia de Android, el hecho de cambiar el idioma general del iPhone no fuerza necesariamente a todas las apps a usar ese idioma: cada aplicación puede tener su propia configuración de idioma gestionada internamente o mediante este menú dedicado, lo que da bastante flexibilidad a la hora de mezclar idiomas.
Cambiar el idioma de las apps según la versión del sistemaDependiendo de la versión de sistema operativo que tengas instalada, el comportamiento de las apps frente al cambio de idioma puede ser muy distinto. Es importante entender bien este matiz para no frustrarse.
En versiones antiguas de Android (anteriores a Android 13), al cambiar el idioma del sistema todas las aplicaciones que soportan ese idioma se adaptan automáticamente. Solo las apps con selector de idioma propio pueden ir por libre.
Con Android 13 y posteriores, se añade la opción oficial de alterar el idioma de las apps de forma individual, sin que el resto se vean afectadas. Eso significa que puedes tener el móvil entero en español, una app en alemán y otra en inglés, siempre que lo configures así desde los ajustes de idioma de las aplicaciones.
En iOS, por su parte, la posibilidad de configurar el idioma de determinadas apps de forma separada lleva tiempo existiendo, aunque con algunos cambios de ubicación de los menús de una versión a otra y con la peculiaridad de que el idioma del sistema y el de cada app no tienen por qué coincidir, incluso de forma más marcada que en Android.
Reiniciar o restaurar el teléfono para cambiar de idioma de forma radicalHay quien aprovecha para cambiar el idioma del dispositivo cuando lo restaura de fábrica, por ejemplo tras comprar un móvil de segunda mano de otro país o cuando quiere dejarlo como recién salido de la caja.
Restaurar el teléfono es una medida bastante drástica, porque elimina todos los datos, aplicaciones y ajustes del dispositivo. Antes de hacerlo, conviene hacer una copia de seguridad completa en la nube (Google, Apple) o en un soporte externo como un ordenador, un USB o un disco duro.
En Android, el proceso general para restaurar suele ser:
- Abre Ajustes en tu móvil.
- Entra en Sistema o en General, según el modelo.
- Localiza el apartado de Restablecer o Reiniciar.
- Elige Restablecer datos de fábrica o Borrar todos los datos.
- Lee la advertencia y confirma si estás seguro.
- El teléfono se apagará, se borrará por completo y se reiniciará.
- Al encenderse, te pedirá que selecciones el idioma inicial.
En ese primer asistente de configuración, elige bien el idioma, porque a partir de ahí todas las rutas de menú aparecerán en esa lengua. Siempre podrás cambiarlo después, pero si el idioma inicial es uno que no dominas, orientarse en los ajustes puede ser un pequeño reto.
¿Qué hacer si tu idioma no aparece en el teléfono?En algunos dispositivos, sobre todo cuando son importados de otros mercados (por ejemplo móviles comprados en China o India), es posible que el idioma español u otros idiomas europeos no aparezcan en la lista de idiomas del sistema. Esto se debe a que muchas marcas usan ROMs específicas para ciertos países con un conjunto de idiomas muy limitado.
Estas ROMs de origen suelen incluir solo idiomas locales como chino, inglés u otros del sudeste asiático, dejando fuera idiomas como español, francés o alemán. Para solucionar este problema hay varias alternativas, aunque no todas son igual de sencillas o seguras.
La solución más limpia, si tu teléfono lo permite, es instalar una ROM global oficial del fabricante. Estas versiones internacionales del software incorporan más idiomas, soporte completo para servicios de Google y una configuración regional más amplia. Eso sí, el proceso de cambio de ROM puede requerir desbloquear el bootloader e implica ciertos riesgos.
Si instalar una ROM global no es posible o no quieres complicarte tanto, en Google Play existen aplicaciones diseñadas para forzar el idioma del sistema. Muchas de ellas, como la conocida MoreLocale 2, requieren permisos avanzados (como root) o ADB, pero permiten añadir idiomas no incluidos originalmente en la ROM.
Antes de rootear el móvil o modificar el sistema, conviene valorar bien los riesgos de seguridad, la posible pérdida de garantía y la estabilidad del dispositivo. En algunos casos puede merecer la pena; en otros, quizá sea más práctico acostumbrarse a una interfaz en inglés si es el único idioma occidental disponible.
En definitiva, el ecosistema actual de Android y iOS ofrece cada vez más herramientas para que puedas asignar un idioma independiente a cada app, definir un idioma principal para el sistema, ajustar preferencias regionales e incluso forzar idiomas ocultos cuando las opciones estándar se quedan cortas; combinando estas funciones puedes tener tu móvil en un idioma cómodo, practicar otro en aplicaciones concretas y sortear buena parte de las limitaciones que imponen las traducciones integradas por los desarrolladores. Comparte la información para que más personas sepan del tema.
Cómo añadir idiomas adicionales al teclado en todos tus dispositivos
Si cambias de idioma constantemente cuando escribes en el ordenador o en el móvil, seguramente estés un poco cansado de ir toqueteando ajustes sin parar. La buena noticia es que los sistemas actuales permiten añadir idiomas adicionales al teclado y cambiar entre ellos de forma muy cómoda, sin tener que estar entrando en menús cada dos por tres ni renunciar a la autocorrección o a los acentos.
En este artículo vamos a ver, paso a paso y con todo detalle, cómo aprovechar esas funciones en Windows, iOS, Android y Chromebook, además de algunos trucos avanzados con acentos y caracteres especiales. La idea es que puedas escribir en español, inglés, catalán, euskera, hindi o el idioma que necesites, sin montar un circo de teclados físicos ni complicarte más de la cuenta.
Activar y mostrar el icono de idiomas en la barra de tareas de WindowsEn Windows, la forma más rápida de cambiar de distribución de teclado es a través del icono de idioma de entrada que aparece en la bandeja del sistema, junto al reloj. Ese pequeño indicador (ES, EN, etc.) te permite alternar entre todos los teclados que tengas configurados con un clic.
De fábrica, este icono suele venir habilitado y visible en la barra de tareas. Si lo ves, ya puedes cambiar fácilmente de idioma. Pero si ha desaparecido o nunca te ha salido, se puede volver a activar desde las opciones de personalización de la barra.
Para que el indicador de idioma vuelva a mostrarse, lo primero es ir a la configuración de la barra de tareas desde el propio sistema. En versiones recientes de Windows, puedes abrir este menú seleccionando Inicio > Configuración > Personalización > Barra de tareas, donde se agrupan todas las opciones visuales relacionadas con iconos y áreas de notificación.
Dentro de la configuración de la barra de tareas, hay un apartado dedicado al Área de notificación, donde aparece el enlace para activar o desactivar iconos del sistema. Al pulsar en ese enlace se abre una lista con los distintos iconos que Windows puede mostrar junto al reloj, entre ellos el indicador de entrada.
En esa ventana de “Activar o desactivar los iconos del sistema” debes comprobar que el indicador de entrada está en posición Activado. Si estaba deshabilitado, al activarlo debería reaparecer el icono de idioma en la barra de tareas y volver a permitirte cambiar de distribución con total normalidad.
Puede ocurrir que, incluso con el indicador de entrada activado, el icono siga sin mostrarse. En esos casos, a menudo el problema está en que Windows tiene habilitada la barra de idioma heredada, una funcionalidad antigua que venía de versiones previas del sistema y que sustituye al icono moderno de la barra de tareas.
Desactivar la barra de idioma heredada en Windows para usar el icono modernoLa barra de idioma heredada es una ventana flotante que se usaba en ediciones anteriores de Windows para cambiar entre distintos métodos de entrada y distribuciones de teclado. Aunque sigue existiendo como opción, cuando está activa normalmente oculta el icono estándar del idioma en la barra de tareas y puede resultar un poco más incómoda.
Para volver al funcionamiento actual y permitir que se muestre el indicador moderno, hay que desactivar esa barra de idioma antigua desde la configuración avanzada del teclado. Todo se hace desde el panel de dispositivos y de opciones de escritura del sistema.
El punto de partida es abrir la app de Configuración y dirigirse a la zona relacionada con los dispositivos de entrada. En Windows, esto se hace yendo a Inicio > Configuración > Dispositivos > Escritura, donde se concentran las preferencias de teclado, corrección, sugerencias y métodos de entrada.
Una vez dentro de “Escritura”, en la parte de “Más configuraciones de teclado” encontrarás la opción Configuración avanzada del teclado, que lleva a un panel más específico donde se controlan los métodos de entrada y la forma en la que se cambian.
En la ventana de configuración avanzada hay una sección llamada “Cambiar métodos de entrada” en la que aparece la casilla Usar la barra de idioma del escritorio cuando esté disponible. Si esa casilla está activa, Windows prioriza la barra heredada y, por tanto, el icono nuevo de idioma de entrada en la barra de tareas se oculta.
El truco está en desmarcar esa opción para deshabilitar la barra de idioma antigua. En el momento en que la desactives, el sistema vuelve a utilizar el indicador moderno de la barra de tareas, que se combina mejor con el resto de iconos del área de notificación y facilita el cambio rápido entre teclados.
Teclado multilingüe en iPhone y iPad con iOS 18En los dispositivos de Apple, iOS 18 ha dado un salto interesante en lo que respecta a escribir en varios idiomas a la vez sin tener que estar cambiando de teclado continuamente. El sistema permite configurar un teclado multilingüe que admite tres idiomas de forma simultánea, ideal si vas mezclando inglés con lenguas indias o con otros idiomas en tu día a día.
Con esta función puedes, por ejemplo, escribir en inglés y hasta dos idiomas indios adicionales como hindi o marathi sin cambiar de teclado. Es decir, el propio sistema se adapta y entiende que vas alternando, manteniendo sugerencias y correcciones razonables dentro de ese conjunto de lenguas activas.
Para añadir un nuevo idioma al teclado, el proceso parte de la aplicación Ajustes del dispositivo. Dentro de los ajustes, lo que tienes que hacer es entrar en la ruta General > Teclado > Añadir nuevo teclado, donde aparece la lista completa de idiomas admitidos por el sistema.
En ese listado encontrarás diferentes opciones y solo tienes que seleccionar el idioma que quieras sumar al teclado, ya sea uno de los idiomas indios compatibles u otras lenguas. En algunos casos el sistema te pedirá vincularlo a un teclado base en inglés, por ejemplo seleccionando “Añadir al teclado Inglés (EE. UU.)” y confirmando con OK para terminar la configuración.
Los idiomas soportados para este teclado multilingüe concreto incluyen inglés, bangla, gujarati, hindi, marathi, punjabi, tamil y telugu. Puedes combinar hasta tres de ellos a la vez y que el sistema te deje escribir de forma bastante fluida en cualquiera de los seleccionados.
Eso sí, esta función no está disponible para cualquier dispositivo antiguo, ya que iOS 18 exige un hardware reciente para activar el teclado de tres idiomas. Concretamente, se requiere un iPhone 12 o posterior, o bien un iPad Air de cuarta generación o más nuevo, un iPad Pro de 11 pulgadas de tercera generación en adelante, un iPad Pro de 12,9 pulgadas de quinta generación o un iPad mini de sexta generación.
Además del teclado multilingüe, iOS 18 introduce una disposición especial alfabética para 11 idiomas indios compatibles. Esta distribución está disponible para bangla, gujarati, hindi, kannada, malayalam, marathi, odia, punjabi, tamil, telugu y urdu, y ofrece una forma más cómoda de escribir usando caracteres propios de esas lenguas.
Si ya utilizas uno de esos idiomas en tu iPhone o iPad, puedes cambiar la disposición y pasar a la versión alfabética desde los ajustes del teclado. Para hacerlo, hay que volver a Ajustes y seguir la ruta General > Teclado, donde se muestran los teclados instalados en el sistema.
Dentro de la lista de teclados verás el que corresponde al idioma que quieres modificar. Al tocarlo, se abren sus opciones específicas, incluyendo la posibilidad de seleccionar la disposición “Alfabético”. Una vez elegida esta opción, el teclado mostrará esa nueva distribución cuando escribas en ese idioma concreto.
Configurar varios idiomas de teclado en Android: Gboard, SwiftKey, Swype y FleksyEn Android es muy común tener que escribir en más de un idioma, especialmente en países con lenguas cooficiales como España o entornos bilingües donde se mezclan español, catalán, euskera, inglés y otros idiomas. Los teclados actuales permiten hacerlo sin necesidad de cambiar el idioma del sistema cada vez ni de ir con mil teclados instalados sin control.
Muchos usuarios no saben que los teclados más populares ofrecen sugerencias contextuales basadas en varios idiomas a la vez. Esto significa que puedes teclear en español y pasar a inglés o catalán y el propio teclado va ajustando las palabras sugeridas y la autocorrección según detecta lo que estás escribiendo.
Gboard: el teclado de Google con soporte multilingüe inteligenteGboard es, en muchos móviles Android, el teclado preinstalado y uno de los más completos a nivel de funciones y compatibilidad de idiomas. Su sistema multilingüe es especialmente potente porque detecta el idioma de lo que escribes sin que tengas que andar cambiando manualmente cada vez.
Para poder escribir en varias lenguas con Gboard, el primer paso es que el propio sistema reconozca esos idiomas y descargue los datos necesarios. Esto se configura desde los ajustes generales de Android, yendo a la sección Ajustes > Idioma e introducción > Idioma > Añadir idioma, donde puedes incorporar todas las lenguas que suelas utilizar.
Una vez descargados los idiomas, toca decirle a Gboard cuáles quieres tener activos en el teclado. Esto se hace de nuevo desde la sección de entrada de texto, en la ruta Idioma e introducción > Gboard > Idiomas, donde puedes marcar las lenguas que quieras usar de forma habitual para que el teclado las tenga en cuenta.
Con los idiomas seleccionados, Gboard ya está listo para trabajar en modo multilingüe, pero hay un par de ajustes que conviene activar para hacer más cómoda la transición de un idioma a otro. Uno de ellos es la opción “Mostrar tecla para cambiar de idioma”, que añade un icono con forma de globo terráqueo junto a la barra espaciadora.
Al activar esa opción en el apartado de preferencias de Gboard, podrás alternar rápido de un idioma a otro simplemente tocando ese icono. Aunque Gboard ya intenta detectar automáticamente la lengua en la que estás escribiendo, contar con una tecla de cambio manual viene genial cuando quieres forzar un idioma concreto por temas de autocorrección o terminología.
Otro ajuste clave es la función de sugerencias multilingües, que se encuentra en el menú de “Corrección de texto” de Gboard. Al habilitarla, el teclado analiza lo que escribes y adapta las sugerencias de palabras a cualquiera de los idiomas que tengas configurados, de forma casi instantánea.
Cuando esta opción está activa, Gboard puede mostrar en la barra espaciadora los idiomas disponibles e ir cambiando las sugerencias al detectar el cambio de lengua. En la práctica, al cabo de un par de palabras el teclado ya sabe si estás escribiendo en español, inglés o catalán, por ejemplo, y corrige en consecuencia.
SwiftKey: detección automática y cambio con la barra espaciadoraSwiftKey es otro de los teclados más conocidos del ecosistema Android y también ofrece un sistema multilingüe muy pulido. Funciona de manera similar a Gboard en cuanto a la detección automática, permitiendo escribir en más de un idioma sin cambiar de teclado constantemente.
El primer paso con SwiftKey es, como siempre, descargar los idiomas que quieras usar desde su propio menú interno. Para hacerlo, ve a los ajustes de entrada de texto del sistema y entra en la sección SwiftKey Teclado; allí verás un apartado de “Idiomas” y dentro la opción “Todos los idiomas” para ver el listado completo y descargar los paquetes necesarios.
Cuando ya has descargado los idiomas que te interesan, desde ese mismo menú de “Idiomas” puedes activar los que quieras tener en uso de forma simultánea. SwiftKey te permite mantener varios idiomas habilitados a la vez y se encarga de cambiar las sugerencias en función de lo que vayas tecleando.
A la hora de escribir, el teclado analiza la frase y detecta el idioma de manera automática para ofrecerte predicciones y correcciones acertadas. Esto hace que puedas escribir una frase en español, otra en inglés y luego pasar a catalán sin tocar nada, y aun así recibir sugerencias razonablemente correctas en cada caso.
Si prefieres tener un poco más de control manual, SwiftKey también te deja cambiar de idioma manteniendo pulsada la barra espaciadora para elegir el teclado de idioma. Aunque la detección suele ir muy bien, esta opción de pulsación larga en la barra viene bien cuando necesitas fijar un idioma concreto para un texto largo.
Swype y Fleksy: combinaciones y soporte multilingüe más limitadoSwype, el teclado que se hizo famoso por permitir escribir deslizando el dedo por las letras en lugar de ir pulsándolas una a una, también añadió en su día soporte para múltiples idiomas, aunque su enfoque es un poco más rígido que el de Gboard o SwiftKey.
En Swype, en lugar de ofrecer detección fluida con tres o más lenguas a la vez, la aplicación permite usar un único idioma o una combinación de dos idiomas simultáneos. Si tienes descargados, por ejemplo, español, inglés y catalán, podrás crear parejas como español/catalán o español/inglés, pero no usar los tres a la vez con detección automática.
Para añadir y gestionar idiomas en Swype, tienes que entrar en los ajustes de entrada de texto y seguir la ruta Idioma e introducción > Swype + Dragon > Menú lateral > Idiomas. Desde ahí podrás descargar nuevos idiomas, seleccionar el idioma principal del teclado y elegir los idiomas adicionales con los que quieres formar las combinaciones.
Cuando estés escribiendo con Swype, el cambio entre idiomas se puede hacer manteniendo pulsada la barra de espacio para alternar entre las opciones elegidas. Aunque no es tan automático como en Gboard o SwiftKey, sigue siendo bastante práctico si siempre trabajas con dos idiomas muy concretos.
En el caso de Fleksy, el soporte multilingüe existe pero, comparado con otros teclados, está algo menos refinado. Para gestionar las lenguas hay que ir también a la configuración de entrada de texto del sistema, siguiendo la ruta Idioma e introducción > Fleksy > Menú lateral > Idiomas, donde puedes descargar y habilitar las opciones que necesites.
Algunos de los idiomas en Fleksy se encuentran en versión beta, pero los más usados suelen funcionar de manera estable. El cambio de idioma durante la escritura se hace deslizando la barra espaciadora lateralmente, lo que va alternando las lenguas activas.
Además del gesto en la barra, Fleksy ofrece otra manera de cambiar el idioma que consiste en mantener pulsado el icono de emoji para acceder al menú de selección de idioma. Sin embargo, este método resulta algo más lento y menos intuitivo que el gesto de deslizamiento, por lo que suele usarse solo de apoyo. Puedes leer sobre la actualización del teclado Fleksy con nuevos idiomas para ver qué mejoras aporta.
Chromebook: idiomas de teclado, métodos de entrada y acentosEn los Chromebook, el sistema operativo también permite configurar más de un método de introducción para escribir en distintos idiomas, añadir símbolos especiales y utilizar tildes o caracteres propios de otros alfabetos. Es algo fundamental si trabajas con varios idiomas o necesitas usar signos como la ñ, la ç o diferentes monedas.
Para comenzar, hay que establecer los idiomas de teclado que vas a usar. Desde la parte inferior derecha de la pantalla, donde aparece la hora, puedes abrir el panel rápido y entrar en Configuración. Dentro de ese menú, encontrarás una sección llamada “Dispositivo”.
En la sección de dispositivo debes seleccionar la opción Teclado y luego “Cambiar configuración de introducción de texto”, que es donde se controla qué métodos de entrada están disponibles. En el apartado “Métodos de entrada” podrás ver los idiomas que tienes activos y añadir nuevos.
Para sumar otros idiomas o disposiciones, simplemente pulsa en la opción de Añadir e incorpora los teclados que quieras utilizar. Una vez añadidos, aparecerá un texto indicando “Habilitado” debajo del teclado que esté en uso, lo que te ayuda a identificar qué idioma está activo en cada momento.
Si quieres fijar otro idioma como el principal de escritura, basta con poner el cursor sobre el idioma en cuestión y seleccionarlo en la lista. A partir de ese momento, ese será el teclado base que se usará hasta que lo cambies de nuevo o alternes con otro método.
Cuando has añadido más de un idioma de teclado, es muy útil poder cambiar entre ellos desde la llamada “estantería” (el área inferior donde se muestran la hora y otros iconos). Para conseguirlo, hay que volver a la configuración del teclado y activar la opción “Mostrar opciones de entrada en la estantería” dentro de “Métodos de introducción de texto y teclados.
Al activar esa casilla, el sistema mostrará un código de idioma junto a la hora en la estantería, como puede ser “ES” o “US”. Al hacer clic en ese código se abre un cuadro llamado “Métodos de entrada” desde el que puedes pinchar sobre el idioma al que quieras cambiar en ese momento.
Además del ratón, también puedes alternar de idioma usando atajos de teclado. En los Chromebook, la combinación Ctrl + Mayús + barra espaciadora va cambiando al siguiente idioma de la lista hasta que llegas al que te interesa. Si lo que quieres es volver al idioma anterior, basta con pulsar Ctrl + barra espaciadora, lo que facilita mucho la alternancia rápida.
Escribir tildes y caracteres especiales en ChromebookPara muchos usuarios, el auténtico quebradero de cabeza no es tanto cambiar de idioma entero, sino poder escribir acentos, diéresis, tildes y ciertos símbolos sin perder la cabeza. Los Chromebook ofrecen varias maneras de hacerlo, sobre todo si usas el teclado internacional de Estados Unidos o un teclado español de España.
Acentos con el teclado internacional de EE. UU. en ChromebookSi utilizas el teclado en inglés (EE. UU.) con disposición internacional, tienes a tu disposición varios tipos de acentos: agudo, grave, virgulilla, circunflejo y diéresis. Todos ellos se consiguen combinando una tecla de acento y luego la letra que quieres acentuar.
Por ejemplo, para el acento agudo se usa la tecla ‘ seguida de la letra que vayas a acentuar, mientras que para el acento grave se utiliza la tecla ` y luego la letra. La virgulilla (~) se obtiene manteniendo pulsada Mayús y la tecla `, y después tecleando la letra correspondiente.
En el caso del acento circunflejo, se genera pulsando Mayús + 6 y luego la letra que quieras marcar, mientras que la diéresis se consigue con la combinación Mayús + ‘ seguida de la letra. Para la cedilla (¸), en el teclado internacional de EE. UU. se emplea la combinación Mayús + Alt Gr + 5 y después la letra correspondiente, aunque en la variante internacional para PC también se puede usar ‘ seguido de la letra en algunos casos.
Además de estos acentos “de composición”, puedes escribir directamente algunos caracteres internacionales concretos usando combinaciones con la tecla Alt Gr y una letra. Así, por ejemplo, Alt Gr + E produce é, Alt Gr + A da á, Alt Gr + U genera ú y Alt Gr + I produce í.
De forma similar, puedes obtener la ñ con Alt Gr + N, la ü con Alt Gr + Y, la ö con Alt Gr + P y la ä con Alt Gr + Q. La cedilla ç también se puede escribir con Alt Gr + , (coma), lo que cubre buena parte de los caracteres usados en lenguas europeas con alfabeto latino.
Menú de tildes y atajos con la tecla Alt en ChromebookAdemás del teclado internacional, los Chromebook incluyen opciones adicionales para insertar acentos diacríticos usando un menú emergente. Este sistema funciona tanto con teclados físicos como con algunos teclados digitales, aunque no se aplica a todos los caracteres posibles.
Para usar el menú de tildes, mantén pulsada la tecla de la letra a la que quieras añadir una tilde. Verás que se abre una especie de menú flotante; en ese momento puedes pulsar Tabulador o la flecha hacia la derecha para moverte dentro del menú de acentos disponibles.
Con las teclas de flecha puedes desplazarte entre las distintas variantes y, cuando esté resaltado el acento que quieras, confirmar con Intro o con la barra espaciadora. También tienes la opción de pulsar la tecla numérica asociada a ese acento específico, o simplemente hacer clic con el ratón sobre él.
Si en algún momento quieres desactivar la función de tildes y caracteres especiales en el teclado, puedes hacerlo volviendo a Configuración > Dispositivo > Teclado > Cambiar configuración de introducción de texto. Dentro de “Métodos de introducción de texto y teclados” verás las opciones de tu idioma, por ejemplo “Inglés (EE. UU.)”; al pulsar en Más dentro de “Teclado físico” podrás desactivar la opción de acentos y caracteres especiales.
También es posible insertar tildes usando directamente combinaciones de la tecla Alt con otras teclas. De nuevo, no funcionan con todos los caracteres, pero cubren los más habituales: por ejemplo, Alt + i genera un circunflejo (como en ô), Alt + e produce un acento agudo (como en é) y Alt + u da lugar a una diéresis (como en ë).
Para la virgulilla de la ñ, la combinación es Alt + n, y para el acento grave (como en è) se emplea Alt + la tecla ` (acento abierto). Estas combinaciones sirven para acelerar la escritura de acentos cuando ya tienes automatizados los atajos y no quieres usar menús flotantes.
Uso de caracteres especiales en un teclado español (España) en ChromebookSi trabajas con un teclado físico configurado como español (España), el sistema permite comprobar si está bien identificado y ofrece toda la gama de caracteres típicos del español, además de algunos símbolos adicionales con Alt Gr. De nuevo, la clave es saber qué combinación corresponde a cada carácter.
Para las vocales con tilde, la regla básica es escribir primero la tecla ‘ y luego la letra correspondiente, de modo que ‘ seguido de a produce á, ‘ seguido de e da é, con la misma lógica para í, ó y ú. Para las mayúsculas, se mantiene el mismo patrón pero con Mayús + letra, por ejemplo ‘ y luego Mayús + a para obtener Á.
La diéresis en minúscula sobre la u, tan típica de palabras como pingüino, se logra con Mayús + ‘ y luego la letra u. Para la versión en mayúscula (Ü) hay que pulsar Mayús + ‘ y después Mayús + u. En cuanto a la letra ñ, tanto en minúscula como en mayúscula, se obtiene con la tecla específica de ñ y con Mayús + ñ para Ñ, respectivamente.
Los signos de interrogación y exclamación invertidos también tienen sus propias combinaciones específicas. El signo de interrogación de apertura (¿) se consigue con Mayús + la tecla de ¡, mientras que el de cierre (?) suele estar en su posición estándar. Estos atajos permiten escribir frases correctamente puntuadas en español sin quebraderos de cabeza.
En el terreno de los símbolos adicionales, el teclado español saca mucho partido a la tecla Alt Gr. Por ejemplo, se pueden escribir llaves, corchetes, barras y otros símbolos mediante combinaciones de Alt Gr con distintas teclas numéricas y de signos. Así, Alt Gr + ‘ produce {, Alt Gr + ç genera }, Alt Gr + ` produce , Alt Gr + ° genera la barra invertida \ y Alt Gr + 1 da el símbolo de barra vertical |.
Otros atajos muy usados son Alt Gr + 2 para la arroba @, Alt Gr + 3 para el símbolo #, Alt Gr + 4 para la virgulilla ~ y Alt Gr + 6 para el signo ¬. Con estas combinaciones cubres tanto la parte lingüística (acentos, eñes, diéresis) como la parte técnica (símbolos de código, direcciones de correo, etc.).
Por último, en un Chromebook puedes activar o desactivar el bloqueo de mayúsculas del teclado físico con un atajo, sin depender de una tecla Caps Lock tradicional. Para ello, el sistema utiliza la combinación Alt + tecla de búsqueda o Alt + tecla del menú de aplicaciones. En el teclado virtual, se puede hacer pulsando la tecla de Mayúsculas, como en otros dispositivos táctiles.
Teniendo controlados estos ajustes y atajos en Windows, iOS, Android y Chromebook, resulta mucho más sencillo añadir idiomas adicionales al teclado, aprovechar la autocorrección multilingüe y escribir acentos o símbolos especiales sin volverse loco, sea cual sea el dispositivo desde el que sueles trabajar o comunicarte. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.
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Cómo activar la grabación de pantalla nativa en tu móvil
Que tu móvil tenga grabación de pantalla integrada es una auténtica salvación cuando quieres explicar algo, enseñar cómo se configura una app o guardar un gameplay épico. Lo mejor es que, en la mayoría de móviles actuales, ya no necesitas instalar nada porque la grabación de pantalla es nativa en Android y en iOS, aunque la forma de activarla cambia según la versión y la marca.
Aun así, no siempre está tan a la vista como debería. Puede que tengas Android 11 o superior y no veas el botón, que tengas una tablet Samsung en la que parece que la función ha desaparecido, o que tengas un móvil antiguo donde la única forma de grabar sea tirar de aplicaciones de terceros. En esta guía vas a ver, paso a paso y con todos los casos, cómo activar y usar la grabación de pantalla nativa y qué hacer si tu dispositivo no la trae.
¿Qué es la grabación de pantalla nativa y qué móviles la incluyen?Cuando hablamos de grabar la pantalla de forma nativa nos referimos a que el propio sistema operativo incluye un grabador de pantalla integrado, sin tener que instalar aplicaciones externas. Esto tiene varias ventajas: más seguridad, mejor compatibilidad, menos consumo de recursos y una experiencia más sencilla.
Durante muchos años, en Android puro (el llamado Android Stock) no había un botón oficial para grabar lo que veías en pantalla. Había que recurrir a apps de terceros o a métodos avanzados como comandos ADB. Con Android 10 Google empezó a experimentar con un grabador nativo oculto en las opciones de desarrollo, y con Android 11 la función ya llegó de forma estable y visible en el panel de ajustes rápidos.
En paralelo, muchos fabricantes como Samsung, Xiaomi, Huawei, Honor, Oppo, Realme, Motorola o TCL se adelantaron y añadieron su propio grabador de pantalla mucho antes de Android 11. Por eso es muy habitual que, aunque tu móvil no tenga la última versión del sistema, sí cuente con una grabadora de pantalla integrada gracias a la capa de personalización.
En iOS la historia es más sencilla: desde hace varias versiones el iPhone incorpora grabación de pantalla en el Centro de Control, y basta con añadir el acceso directo para tenerlo siempre a mano. No hace falta instalar nada ni complicarse con ajustes ocultos.
¿Cómo activar la grabación de pantalla nativa en Android 11 y superior?Desde Android 11 en adelante, Google incluye un grabador de pantalla sencillo pero funcional que se encuentra en los ajustes rápidos del panel de notificaciones. La idea es que puedas empezar a grabar con un par de toques, sin buscar menús extraños.
Para usarlo, primero asegúrate de que el botón está visible. La forma habitual de acceder es deslizando dos veces desde la parte superior de la pantalla hacia abajo, de manera que se desplieguen por completo los ajustes rápidos (no solo la primera fila). Ahí deberías ver un icono con el texto “Grabar pantalla” o similar.
Cuando encuentres el botón, púlsalo y verás un pequeño panel previo donde puedes configurar si quieres grabar audio y si quieres mostrar los toques en pantalla. El audio puede venir solo del micrófono, solo del propio dispositivo o de ambos a la vez, ideal para comentar lo que haces mientras se oye el sonido de las apps o del juego.
Además de elegir el audio, también puedes activar la opción de mostrar las pulsaciones táctiles, algo muy útil cuando grabas tutoriales o explicaciones para otra persona. Una vez tengas todo marcado como quieras, pulsa en “Empezar” y verás una cuenta atrás antes de que se inicie la grabación.
Mientras se está grabando, suele aparecer un icono de color rojo con el símbolo de rec en la barra superior para que sepas que todo lo que hagas se está guardando en vídeo. Si abres de nuevo el panel de notificaciones verás una notificación activa desde la que podrás detener la grabación o, en algunos casos, pausarla.
¿Qué hacer si no aparece el botón de grabar en Android 11?Puede pasar que tu móvil tenga Android 11 y, aun así, no veas el botón de grabación de pantalla entre los accesos directos. Normalmente no es que no exista, sino que está oculto y tienes que mostrarlo manualmente desde la edición de los ajustes rápidos.
Para ello, despliega los ajustes rápidos y busca el icono de edición, que suele representarse con un lápiz o la palabra “Editar”. Al tocarlo, accederás a una pantalla donde se dividen los iconos visibles arriba y los ocultos abajo.
En esa parte inferior deberías encontrar el acceso directo a “Grabar pantalla” o “Grabación de pantalla”. Solo tienes que mantenerlo pulsado y arrastrarlo hasta la zona superior de iconos activos para que pase a estar disponible en tu panel de ajustes rápidos cada vez que lo necesites.
Si tras revisar esa pantalla de edición no ves ninguna opción de grabación, es posible que el fabricante haya decidido no incluirla, que la haya renombrado de una forma rara o que tu dispositivo tenga restricciones específicas por modelo o región. En ese caso, puede que solo te quede recurrir a aplicaciones de terceros.
Grabación de pantalla nativa en Android 10: activación ocultaEn Android 10 Google introdujo un grabador de pantalla experimental que, por defecto, viene deshabilitado y escondido en las opciones para desarrolladores. No es tan cómodo como en Android 11, pero te puede sacar del apuro si no quieres instalar apps adicionales.
Lo primero que tienes que hacer es activar las opciones de desarrollador. Para eso, entra en Ajustes, busca el apartado de información del teléfono (suele llamarse “Información del dispositivo” o similar) y toca varias veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta que el sistema te confirme que ya eres desarrollador.
Una vez habilitado este menú extra, vuelve a Ajustes y entra en “Opciones de desarrollador”. Dentro habrá un apartado llamado “Marcas de funciones” (Feature flags), que es donde Google oculta funciones en pruebas o no activadas por defecto en el sistema.
En esa lista de funciones experimentales tienes que localizar la opción _settings_screenrecord_long_press y activarla. Esta marca es la que permite que el sistema reconozca una pulsación prolongada para iniciar la grabación de pantalla desde el menú de apagado.
Con la marca activada, el proceso para empezar a grabar es algo peculiar. Tienes que hacer una pulsación larga sobre el botón de encendido (power) para que aparezca el menú de apagado, captura, etc. En ese menú, realiza una pulsación prolongada sobre la opción de “Captura de pantalla” y verás que el sistema te ofrece iniciar una grabación en vídeo.
El grabador nativo de Android 10 es bastante básico: no permite ajustar resolución, ni tasa de fotogramas, ni demasiados parámetros avanzados. Las grabaciones se guardan en una carpeta específica de Google Fotos, llamada generalmente “captures”, y algunos usuarios han reportado inestabilidad, fallos al guardar o una calidad mejorable. Aun así, para un uso esporádico o de pruebas, puede ser suficiente.
Grabación de pantalla según la capa y el fabricante en AndroidAunque Android 11 ya trae su propio grabador, en muchos móviles la grabación de pantalla lleva tiempo disponible gracias a la personalización de cada fabricante. La idea suele ser la misma: botón en ajustes rápidos o app específica preinstalada, con pequeñas diferencias según la marca.
En marcas como Samsung, Xiaomi, Huawei, Honor, Oppo, Realme, Motorola o TCL, lo normal es que el acceso directo a la grabación esté en el panel que se abre al deslizar desde arriba. En algunos modelos, además, hay una aplicación propia llamada “Grabadora de pantalla” o algo muy similar que permite configurar opciones avanzadas antes de grabar.
Si tu móvil no está actualizado a Android 11 pero es de uno de estos fabricantes, lo más rápido es abrir los ajustes rápidos y buscar cualquier icono relacionado con cámara de vídeo, pantalla o grabación. Si no aparece, usa el buscador integrado en Ajustes escribiendo palabras como “grabar”, “grabación” o “pantalla” para localizar la función.
Grabar la pantalla en SamsungEn los móviles y tablets Samsung más recientes, y en muchos modelos de gama media y alta, la marca incluye un “Grabador de pantalla” accesible desde los ajustes rápidos. Basta con deslizar desde la parte superior, buscar el icono de grabación y tocarlo para iniciar el proceso.
Al pulsar ese botón, Samsung suele mostrar un pequeño panel donde puedes elegir el tipo de audio que se va a grabar (solo sonido del sistema, micrófono, ambos o ningún sonido) y algún detalle extra según el modelo. Después de confirmar, se inicia una cuenta atrás y aparecerá una barra flotante con controles para pausar o detener.
En algunos modelos, especialmente tablets más antiguas o variantes concretas como ciertas TAB A7, ocurre que no aparece el botón de “Grabar pantalla” en los ajustes rápidos, aunque en otros modelos de la misma familia sí esté disponible. En esos casos, incluso si editas todos los accesos rápidos e intentas añadir todos los iconos, puede que la función simplemente no esté incluida de fábrica.
Cuando eso pasa, no es que la estés buscando mal, sino que Samsung ha decidido no integrar la función en ese modelo concreto. En ese escenario, si no quieres usar apps externas, no hay un truco oficial para activar una grabadora nativa oculta; el dispositivo está limitado por software y la única alternativa suele ser recurrir a soluciones de terceros o a una futura actualización que la añada, si llega.
Grabación de pantalla en XiaomiEn los móviles Xiaomi con MIUI, además de poder encontrar el icono de grabación en los ajustes rápidos, suele venir una app específica llamada “Grabadora de pantalla”. Desde esa aplicación puedes configurar resolución, tasa de bits, orientación, fuente de audio y otros detalles técnicos.
Para empezar, abre la app “Grabadora de pantalla” y toca el icono con forma de cámara de vídeo para iniciar la grabación. Aparecerá una burbuja flotante desde la que puedes detener o pausar. Cuando termines, el vídeo se guarda directamente en la galería del dispositivo, en una carpeta específica de grabaciones.
Grabar en Huawei y HonorTanto en Huawei como en muchos móviles Honor, la función se llama normalmente “Grabación de pantalla” y está ubicada en los ajustes rápidos. Desliza hacia abajo para abrir el panel, pulsa sobre el icono de grabación y el sistema te pedirá permiso para capturar todo lo que ocurra en pantalla.
Antes de empezar, puedes elegir qué tipo de sonido quieres incluir en el vídeo, algo que viene genial para grabar llamadas de vídeo, presentaciones o partidas. Para detener la grabación, se utiliza el botón de parada que aparece en la barra de notificaciones o en el panel flotante en pantalla.
Grabación de pantalla en Oppo y RealmeEn móviles Oppo y Realme también contamos con una opción llamada “Grabador de pantalla” accesible desde los ajustes rápidos del panel superior. El funcionamiento es muy parecido a Samsung y Huawei: eliges el botón, seleccionas las preferencias de audio y pulsas en grabar.
Durante la grabación se muestra un pequeño panel o icono flotante desde el cual puedes pausar, detener o descartar la grabación. Al finalizar, el clip se guarda automáticamente en la galería, en una carpeta de vídeos grabados.
Grabación de pantalla en Motorola y TCLEn Motorola, los modelos recientes incorporan un acceso directo a “Grabar pantalla” también dentro de los ajustes rápidos que se desplegan desde la barra de estado. Al pulsarlo, eliges opciones de sonido, tocas en “Iniciar” y el sistema empieza a grabar lo que ocurra en el panel.
En TCL, la mecánica es muy parecida: deslizas desde arriba para abrir el panel de notificaciones y ajustes, localizas el icono de “Grabación de pantalla” y, tras seleccionar las opciones deseadas (audio, toques táctiles, etc.), tocas en “Iniciar”. Para parar, puedes pulsar el botón de detener en la decoración flotante o desde la notificación.
¿Cómo grabar la pantalla con apps externas si tu móvil no trae grabación nativa?Si tu móvil Android es antiguo, tiene una versión del sistema sin grabador integrado o el fabricante ha decidido no incluirlo, no te queda otra que tirar de aplicaciones de terceros para poder capturar la pantalla. La buena noticia es que hay muchas opciones gratuitas y bastante completas.
Entre las más conocidas están AZ Screen Recorder, Mobizen, DU Recorder, Screen Recorder o ScreenCam Screen Recorder. Muchas de ellas permiten grabar en alta calidad, incluir audio del sistema o del micrófono, mostrar toques en pantalla, añadir texto o incluso hacer directos a plataformas como YouTube.
Una de las apps más recomendables por su equilibrio entre funciones y sencillez es Screen Recorder – No Ads, del desarrollador Kimcy929. Su principal atractivo es que no incluye publicidad, tiene una interfaz clara y permite configurar parámetros avanzados como resolución, bitrate o frames por segundo.
Para usar este tipo de apps, normalmente el primer paso es conceder los permisos necesarios: acceso al almacenamiento, al micrófono y, en ocasiones, a la cámara si quieres grabar también tu cara en una ventana flotante. Después tendrás que autorizar que la aplicación pueda mostrarse sobre otras aplicaciones para que la burbuja de control aparezca encima de todo.
En el caso de Screen Recorder – No Ads, una vez ajustados los parámetros y concedidos los permisos, pulsas el botón azul de inicio, aceptas que pueda superponerse a otras apps y, al volver a pulsar, se mostrará una barra con iconos flotantes. Ahí verás el botón rojo para comenzar la grabación, que iniciará una cuenta atrás antes de registrar todo lo que hagas.
Ten en cuenta que si configuras la grabación a 60 fotogramas por segundo o a resoluciones muy altas, el consumo de CPU y de batería se dispara, y el rendimiento general del dispositivo puede resentirse. Al terminar, paras la grabación desde la notificación o desde la propia barra flotante, y el archivo se guardará en la galería de tu móvil.
¿Cómo grabar la pantalla en iPhone con la función nativa de iOS?En iOS, la función de grabar pantalla lleva varias versiones integrada y es muy fácil de usar. Solo tienes que añadir el control de “Grabación de pantalla” al Centro de Control y a partir de ahí lo tendrás disponible con un simple gesto.
Primero entra en Ajustes y accede a la sección “Centro de control”. Dentro, pulsa en “Personalizar controles” o en la opción equivalente y añade la función “Grabación de pantalla” a la parte superior, donde están los accesos que aparecerán al desplegar el panel.
Una vez añadido, para usarlo tienes que abrir el Centro de Control. En los iPhone más modernos se hace deslizando desde la esquina superior derecha hacia abajo, mientras que en modelos antiguos se accede deslizando desde el marco inferior hacia arriba. Verás un icono circular con un punto en el centro que representa la grabación de pantalla.
Si pulsas el icono, se iniciará una cuenta atrás de tres segundos antes de empezar a grabar todo lo que hagas en el iPhone. Si mantienes el dedo pulsado unos instantes sobre el icono, se abrirán más opciones, como activar el micrófono para grabar también tu voz mientras se captura el contenido.
Durante la grabación, la interfaz muestra normalmente una barra o un indicador de color (por ejemplo, una franja en la parte superior) que deja claro que el dispositivo está grabando. Cuando quieras detenerla, toca esa barra o vuelve a abrir el Centro de Control y pulsa de nuevo el botón de grabación; el vídeo se guardará automáticamente en la app Fotos.
Desde Fotos podrás editar, recortar, compartir o borrar la grabación como cualquier otro clip de vídeo. Es un sistema muy cómodo para crear tutoriales, explicar configuraciones o registrar una videollamada importante, siempre respetando la privacidad de las personas implicadas.
Usos habituales y consideraciones al grabar la pantalla del móvilLa grabación de pantalla es una herramienta muy versátil. Sirve para explicar paso a paso cómo se hace algo en el móvil, para guardar la partida de un juego y compartir la puntuación, para documentar una incidencia técnica o incluso para registrar una llamada de vídeo o una clase online.
Aunque la mayoría de móviles modernos ya incluyen esta función de serie, conviene tener en cuenta algunos detalles. Por ejemplo, al grabar se capturan también contraseñas, notificaciones y datos privados que aparezcan en la pantalla, de modo que hay que vigilar qué se muestra mientras estás grabando si luego vas a compartir el vídeo.
También es importante revisar dónde se guardan los vídeos. En casi todos los casos, las grabaciones se almacenan en la galería del dispositivo o en una carpeta específica de vídeos grabados, pero la ruta exacta puede cambiar según la marca o la app usada. Comprueba siempre ese detalle para no volverte loco buscando los archivos.
Si necesitas grabar con audio, revisa bien los ajustes previos. Algunos sistemas solo permiten grabar el sonido del micrófono, otros solo el del sistema y otros te dejan combinar ambos. Esto es clave si quieres, por ejemplo, comentar una partida mientras se oye el juego o si pretendes registrar una videollamada con tu voz y la de la otra persona.
Ultimas consideracionesPor último, si tu móvil carece de grabación nativa o la que trae es muy básica, siempre puedes optar por las aplicaciones de terceros comentadas antes. Estas herramientas añaden funciones extra como marcar en pantalla, dibujar, añadir texto, hacer zoom o emitir en directo, pero a cambio pueden consumir más recursos y, en ocasiones, mostrar anuncios si no eliges versiones sin publicidad.
Con todo lo anterior, queda claro que la grabación de pantalla se ha convertido en una función casi imprescindible en el día a día: desde Android 11 y las capas de fabricantes que la integran directamente en los ajustes rápidos, pasando por el grabador oculto de Android 10, las soluciones nativas de Samsung, Xiaomi, Huawei o Motorola, hasta la implementación pulida del iPhone en el Centro de Control, hoy prácticamente cualquier usuario puede activar la grabación de pantalla nativa o apoyarse en apps especializadas para capturar en vídeo lo que hace en su móvil de manera rápida, sencilla y adaptada a sus necesidades. Comparte esta información y más usuarios sabrán activar al grabación de pantalla nativa en móviles.
