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Tráiler y fecha del acceso anticipado de Nested Lands

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 13/01/2026 - 19:24
Trailer promocional de Nested Lands

Tráiler y ventana de lanzamiento de SAND: Raiders Of Sophie

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 13/01/2026 - 19:22
Trailer promocional de Sand

Tráiler gameplay de Duskfade

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 13/01/2026 - 19:11
Trailer promocional de Duskfade

Vistazo generala a CODE VEIN II

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 13/01/2026 - 19:03
Trailer promocional de Code Vein 2

Apple TV se viste de gala este 2026: los estrenos ya confirmados para sus grandes series y otras sorpresas que nos esperan

Actualidad en Applesfera - Mar, 13/01/2026 - 19:01

Con el nuevo año ya comenzado, el calendario de estrenos de Apple TV va tomando forma. La plataforma ya ha ido poniendo fecha a varios regresos y nuevas series que llegarán en estas próximas semanas y meses. No es aún la foto completa, pero sí un primer mapa bastante claro de lo que está por llegar.

Repasaremos tanto esos estrenos ya confirmados, como también los planes de rodaje y previsiones de otros grandes títulos de los que aún no se ha pronunciado Apple. Y sí, eso incluye el ansiado regreso de 'Ted Lasso' o lo nuevo de 'Pluribus'.

Índice de Contenidos (18) Los estrenos ya confirmados para este año

Con 'Teherán' habiendo emitido ya sus primeros episodios de la tercera temporada la semana pasada (continuará con uno nuevo cada viernes), hay todavía unos cuantos estrenos ya confirmados y que a buen seguro no serán los últimos.

2ª temporada de 'Las gotas de dios' {"videoId":"x9xobl8","autoplay":false,"title":"Las gotas de Dios — Tráiler de la segunda temporada | Apple TV", "tag":"las gotas de dios", "duration":"93"}

El 21 de enero la historia retoma el duelo enológico entre Camille y Issei, que se intensifica mientras ambos se enfrentan a nuevos retos personales y profesionales en su carrera por descifrar el legado del vino más codiciado del mundo.

En Applesfera El final original de 'Pluribus' era demasiado simple para Apple. Su exigencia obligó a construir un barrio entero desde cero solo para rodar la última escena 3ª temporada de 'Terapia sin filtro' {"videoId":"x9xobnm","autoplay":false,"title":"Terapia sin filtro — Tráiler oficial de la tercera temporada | Apple TV+", "tag":"terapia sin filtro", "duration":"141"}

Será el 28 de enero cuando veamos a Jimmy continuar aplicando sus poco ortodoxos métodos como terapeuta, lidiando con las consecuencias de decir siempre la verdad y con relaciones cada vez más complejas a su alrededor.

2ª temporada de 'Yo Gabba GabbaLand' {"videoId":"x9xobq6","autoplay":false,"title":"Yo Gabba GabbaLand! — Official Trailer | Apple TV", "tag":"Yo Gabba GabbaLand", "duration":"82"}

El 28 de enero regresa el colorido universo infantil con nuevos personajes, canciones y aventuras educativas pensadas para el público más pequeño.

2ª temporada de 'Lo último que me dijo' {"videoId":"x9xobx6","autoplay":false,"title":"The Last Thing He Told Me — Official Trailer | Apple TV", "tag":"lo ultimo que me dijo", "duration":"114"}

El 20 de febrero conoceremos una nueva temporada en la que la trama se adentra en nuevas revelaciones sobre el pasado oculto de la familia, ampliando el misterio y las consecuencias emocionales de los secretos descubiertos en la primera temporada.

2ª temporada de 'Monarch: el legado de los monstruos' {"videoId":"x9xobzo","autoplay":false,"title":"Monarch- Legacy of Monsters — Season 2 Date Announcement | Apple TV", "tag":"monarch", "duration":"63"}

El 27 de febrero esta aclamada serie regresa ampliando su universo al mostrar el impacto global de los titanes, mientras varias generaciones de una familia quedan atrapadas en una conspiración que conecta monstruos y poder.

Estreno de 'Mujeres imperfectas' {"videoId":"x9xoc3e","autoplay":false,"title":"Imperfect Woman Trailer 2026 | Elizabeth Moss | Kate Mara | Imperfect Woman Apple Tv |", "tag":"mujeres imperfectas", "duration":"154"}

Esta nueva serie llegará a Apple TV el 18 de marzo con un retrato coral de varias mujeres cuyas vidas se entrelazan, explorando amistad, ambición y contradicciones personales desde un tono dramático y contemporáneo.

2ª temporada de 'Vicios ocultos' {"videoId":"x9xocag","autoplay":false,"title":"Vicios ocultos — Tráiler oficial | Apple TV+", "tag":"vicios ocultos", "duration":"149"}

El 3 de abril conoceremos nuevos episodios en los que nuestro querido Jon Hamm se ve obligado a enfrentarse a las consecuencias de su doble vida, con nuevas amenazas que ponen en riesgo su estabilidad emocional y su entorno familiar.

Estreno de 'Margo tiene problemas de dinero' {"videoId":"x9xocb2","autoplay":false,"title":"Margo’s Got Money Troubles - Date Announcement | Apple TV", "tag":"margo tiene problemas de dinero", "duration":"17"}

El 15 de abril se estrena esta comedia dramática centrada en una joven que intenta reconstruir su vida financiera y personal, navegando entre malas decisiones, relaciones complicadas y un sistema que no se lo pone fácil.

Estreno de 'Widow's Baby' {"videoId":"x9xocdc","autoplay":false,"title":"Official Trailer- Widows Bay", "tag":"widows baby", "duration":""}

El 29 de abril llega este drama íntimo que aborda el duelo, la maternidad y los secretos familiares a través de una viuda que descubre verdades inesperadas tras la muerte de su pareja.

'Ted Lasso', ¿cuarta temporada en marzo?

Mención aparte merece la serie más laureada de Apple TV y que hasta el año pasado estaba finalizada. Para alegría de los fans, habrá cuarta temporada de 'Ted Lasso' y está ya rodada. Solo queda que, en función de su estrategia, Apple anuncie la fecha.

No hay nada oficial por ahora, pero hay alguna pista que indica que podría estrenarse en marzo. Por ejemplo, que en la web de Apple figure esta cuarta temporada en ese mes, aunque sea sin fecha, y no en ningún otro. En cualquier caso, sea eso un error o no, es un secreto a voces que se estrenará este mismo año.

En Applesfera Había dos formas de hacer la nueva intro de Apple TV: una barata y rápida. Otra mucho más cara y artesanal. Adivina cuál eligió Apple Los planes de rodaje conocidos de otras series

Si estás esperando de vuelta las grandes series de Apple, hay buenas y malas noticias. Las buenas es que hay algunas que están a punto o que ya se han rodado. Las malas están en aquellas que aún están rodándose o lo harán pronto.

Lo nuevo de 'Silo' está al caer

Si nos tuviésemos que jugar una mano, estamos bastante seguros de no quedarnos mancos si apostamos a que la tercera temporada de 'Silo' se anunciará pronto. El rodaje finalizó en mayo del año pasado, así que está ya más que preparada. Y probablemente también la cuarta, ya que su protagonista confirmó que se rodarían seguidas, aunque esa tardará más en estrenarse.

'The Studio' vuelve a rodarse la semana que viene

Se apunta a que 'The Studio' comenzará el rodaje de su segunda temporada la próxima semana del 19 de enero. Dado el éxito de la primera (en recepción del público y en premios) es de esperar que no tarden mucho en estrenarla, pero como primero se ha de rodar y luego realizar las tareas de postproducción, se espera, como mínimo, para finales de año.

'Separación' empezará su rodaje en primavera

Aunque su creador, Ben Stiller, intenté crear expectación en sus redes sociales, la tercera temporada de 'Separación' es literalmente un papel. Su rodaje no comenzará hasta el próximo mes de abril y de hecho se espera que en diciembre continuen rodando algunas escenas. Por tanto, no suena descabellado decir que puede que no la veamos hasta mediados-finales de 2027. Habrá que ser pacientes.

'Slow Horses' tiene lista su sexta temporada, pero...

Si lo medimos por número de temporadas, 'Slow Horses' es la serie más larga de Apple y que practicamente cada año estrena nuevos capítulos. Los de la sexta temporada están ya grabados, aunque su estreno no llegará hasta el otoño.

'Presunto inocente' está ya rodando nuevos episodios

Poco se sabe de la segunda temporada de 'Presunto inocente' más allá de que comenzó a rodarse en diciembre en Los Angeles y que acabe de grabarse entre marzo y abril. Esto implicaría que su estreno se demore hasta finales de año e incluso principios de 2027.

En Applesfera Pocas películas me han hecho reflexionar más que esta. Dura menos de dos horas y está en Apple TV 'Pluribus' nos exige paciencia. Mucha paciencia

La segunda temporada de 'Pluribus' no llegará hasta finales de 2027 o principios de 2028. Su creador, al igual que su prota, afirma que le gustaría ir más rápido, pero aún la está escribiendo. Sabiendo que le llevará tiempo el guion, así como diseñar el plan de rodaje, se espera que como mínimo comience a rodarse a finales de año. Y de ahí el plazo de estreno previsto.

Imágenes y vídeo | Apple TV

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La noticia Apple TV se viste de gala este 2026: los estrenos ya confirmados para sus grandes series y otras sorpresas que nos esperan fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Vistazo gameplay a los combates de Star Trek: Voyager - Across the Unknown

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 13/01/2026 - 18:57
Trailer promocional de Star Trek Voyager: Across the Unknown

Tráiler y fecha de Masters of Albion

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 13/01/2026 - 18:54
Trailer promocional de Masters of Albion

Tráiler de anuncio de Orken

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 13/01/2026 - 18:47
Trailer promocional de ORKEN

Tráiler de Pathologic 3

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 13/01/2026 - 18:39
Trailer promocional de Pathologic 3

Lo que pide India a Apple cruza las líneas rojas: acceso al código fuente, registros de 12 meses y escaneo constante

Actualidad en Applesfera - Mar, 13/01/2026 - 18:01

Cuando Apple decidió llevarse parte de su producción a India para no depender tanto de China, seguramente Tim Cook no imaginaba que el "plan B" iba a salirle tan respondón. India se ha convertido en el nuevo gran mercado y fábrica del mundo, sí, pero también en un dolor de cabeza regulatorio.

Si hace apenas unas semanas os contábamos el extraño episodio de aquella app del gobierno de India que quería obligar a instalar en todos los iPhone, ahora la historia se repite, pero con una exigencia mucho más fuerte. Ya no hablamos de una aplicación preinstalada y de localización. Ahora quieren acceder a la "caja fuerte" de iOS.

Según una exclusiva de Reuters, el gobierno indio ha puesto sobre la mesa una normativa que obligaría a Apple y al resto de fabricantes a entregar el código fuente de su sistema operativo para ser revisado por el gobierno. Una línea roja que en Cupertino no piensan cruzar.

De la app "imborrable" a querer ver las tripas de iOS

India lleva meses intentando ejercer un control sobre los dispositivos electrónicos que roza lo intrusivo bajo la bandera de la "ciberseguridad". Primero intentaron colar una tienda de apps estatal, luego una app de rastreo obligatoria y ahora apuntan a la estructura misma del software.

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La información a la que ha tenido acceso Reuters revela que India baraja aprobar un paquete de 83 estándares de seguridad. Entre mucha burocracia técnica, destaca la exigencia de que los fabricantes entreguen su código fuente para que laboratorios designados por el Estado busquen vulnerabilidades.

Sobre el papel, suena a medida de protección. En la práctica, pedirle a Apple el código de iOS es pedirle que renuncie a su modelo de seguridad. La compañía se ha negado históricamente a esto incluso cuando se lo han pedido potencias como China o el propio FBI en casos de terrorismo. ¿El motivo? Si el código sale de Apple, el riesgo de filtración se dispara. Y si los "malos" tienen el código fuente, la seguridad del iPhone se desploma.

Un farol peligroso (que el gobierno niega)

Lo más curioso de este nuevo capítulo es el juego del gato y el ratón. En cuanto la noticia de Reuters ha salido a la luz, el Ministerio de Tecnología indio se ha apresurado a desmentirlo, asegurando que no están considerando pedir el código.

Sin embargo, los documentos internos existen y las reuniones con la industria se están produciendo. Todo apunta a una táctica de presión: filtrar una medida extrema para asustar y luego negociar a la baja. Pero el riesgo está ahí. Si esto se convirtiera en ley, Apple tendría que elegir entre comprometer la seguridad de su sistema a nivel mundial o plantarse ante un país donde ya fabrica millones de sus teléfonos.

Una de las plantas de ensamblaje de Foxconn (para Apple) en India Batería, logs y retrasos: lo que sí nos afectaría

Aunque lo del código fuente es lo más llamativo, la propuesta india incluye otros "regalos" que demuestran lo poco que entienden los reguladores sobre cómo funciona un smartphone hoy en día. Según las quejas presentadas por el grupo que representa a la industria, donde están Apple, Samsung y Xiaomi:

  • Quieren escaneo constante: exigirían que el móvil busque malware en segundo plano periódicamente, lo que destrozaría la duración de la batería.
  • Logs obligatorios: piden que el teléfono guarde registros de actividad durante 12 meses, ocupando un espacio que muchos usuarios no tienen.
  • Burocracia en las actualizaciones: quizás lo más absurdo es querer validar los parches de seguridad antes de que se lancen.

Esta semana hay prevista una nueva reunión entre el gobierno indio y los representantes de las tecnológicas. Todo apunta a que Apple, junto al resto de la industria, volverá a decir "no". De momento, el código de iOS sigue a buen recaudo en California.

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La noticia Lo que pide India a Apple cruza las líneas rojas: acceso al código fuente, registros de 12 meses y escaneo constante fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Apple presenta 'Creator Studio': un todo en uno para creativos que apuesta por cobrarte mes a mes a cambio de apps e inteligencia artificial

Actualidad en Applesfera - Mar, 13/01/2026 - 17:00

Apple cada vez se mete más y más en el terreno de los Servicios. Es lógico, se ha convertido en una división tan gigantesca que ya factura más dinero que el iPad y el Mac juntos. De hecho, le pisa los talones al iPhone como la principal fuente de ingresos de la compañía.

Hasta ahora, cuando hablábamos de servicios pensábamos en Apple Music, iCloud o ver series en Apple TV. Pero el terreno profesional también cuenta, y mucho. Hace cosa de un par de años coquetearon con las suscripciones llevando Final Cut al iPad, pero faltaba algo más, una unificación. De hecho, a muchos nos extrañaba que las apps profesionales (Final Cut, Pixelmator Pro, etc.) llevaran meses sin grandes actualizaciones de cara a macOS 26. ¿Por qué tanto silencio? Pues ahora sabemos por qué: en Cupertino estaban cocinando su propia versión de la "Adobe Creative Cloud" y se llama Apple Creator Studio.

¿Qué es Apple Creator Studio?

Básicamente, es la respuesta de Apple a la dispersión de sus apps para profesionales: una suite que agrupa todo el software creativo de la compañía en un solo pago. Estará disponible a partir del miércoles 28 de enero por 12,99 euros al mes (o 129 euros al año), con un mes de prueba gratuita.

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Además, si compras un Mac o iPad nuevo, tendrás tres meses gratis de Creator Studio. Y ojo al precio para educación, porque van a por todas: estudiantes y profesores lo tendrán por 2,99 euros al mes. La suscripción incluye acceso a todo:

  • Vídeo: Final Cut Pro, Motion y Compressor (en Mac y iPad).
  • Audio: Logic Pro y MainStage (en Mac y iPad).
  • Imagen: Pixelmator Pro (en Mac y, por primera vez, en iPad).
  • Productividad: Nuevas funciones "Pro" de Keynote, Pages, Numbers y Freeform.

Hay apps que se quedan fuera: en esta lista oficial de Apple Creator Studio no aparecen iMovie ni GarageBand. Son apps más "de entrada", 100% gratuitas, y funcionan como ese primer escalón antes de dar el salto a Final Cut Pro o Logic Pro.

Lo curioso es que, aun así, Apple sí ha incluido Keynote, Pages y Numbers dentro del pack, pese a que de por sí siguen siendo gratuitas. La diferencia está en que Apple está creando una versión "vitaminada" de esas apps con contenido premium y funciones de IA  que quedan ligadas a la suscripción. En cambio, iMovie y GarageBand no tienen (al menos por ahora) esa capa "premium" que justifique meterlas en el bundle.

¿Y qué pasa con lo que ya he pagado?

Esta es la pregunta del millón. De momento, Apple mantiene la opción de compra única en la Mac App Store para Final Cut Pro (349,99 euros), Logic Pro (229,99 euros), Pixelmator Pro (59,99 euros), Motion (59,99 euros), Compressor (59,99 euros) y MainStage (34,99 euros). 

Eso sí, si quieres tener la app en el Mac y en el iPad a la vez, o acceder a las nuevas funciones de IA o bancos de contenido, solo hay un camino: la suscripción. Incluso aunque ya tengas la app comprada.

Para mover todo esto hace falta "hierro". Muchas de las funciones nuevas de IA exigen tener procesadores Apple Silicon (M1 o superior). Te recomendamos echar un vistazo a la letra pequeña, pero si tienes un chip M1 en adelante será compatible con casi todo.

Final Cut Pro: edición más inteligente y rápida

Final Cut Pro recibe un lavado de cara. La Búsqueda en Transcripciones es una de las estrellas: escribes una frase en la barra de búsqueda, te lleva al momento exacto del clip donde se dice. Perfecto para podcasts o entrevistas largas donde antes te pasabas horas buscando ese fragmento.

Pero hay más. La Búsqueda Visual permite encontrar clips buscando objetos o acciones ("perro corriendo", "coche rojo"). La IA analiza todo tu metraje y te lleva directo al momento.

Y para los que montamos vídeos musicales o contenido con ritmo, llega la Detección de Tiempo. Usa un modelo de IA de Logic Pro para analizar cualquier canción y mostrar los compases y beats directamente en la línea de tiempo. Así puedes sincronizar cortes con la música de forma visual y rápida.

En el iPad, Final Cut estrena el Creador de Montajes, que analiza tu metraje y te monta un vídeo dinámico automáticamente con los mejores momentos. Puedes cambiar el ritmo, añadir música y hasta usar el Recorte Automático para convertir vídeos horizontales en verticales para redes sociales.

La suite también incluye Motion, con la Máscara Magnética que te permite aislar personas u objetos sin pantalla verde, y Compressor para personalizar la exportación.

Logic Pro: la producción musical se vuelve más inteligente

Logic Pro también se pone las pilas. Llega el Synth Player, un nuevo miembro de la familia de Session Players impulsados por IA. Básicamente es como tener un sintetista profesional a tu lado que puede tocar acordes y líneas de bajo con un realismo brutal. Puedes ajustar la complejidad e intensidad, y hasta conectarlo con plugins de terceros o hardware externo.

La otra gran novedad es Chord ID, que usa IA para sacar los acordes de cualquier grabación (MIDI o audio) y convertirla en una progresión lista para usar. Se acabó transcribir a mano. La IA analiza hasta contenido armónico complejo y rellena automáticamente la pista de acordes.

En el Mac, llega una nueva Biblioteca de Sonidos con paquetes diseñados por Apple y "Paquetes de Productores" con cientos de loops, samples, instrumentos y sonidos de batería libres de derechos.

Y en el iPad, Logic estrena Compilación de Deslizamiento Rápido (la función estrella del Mac para crear tomas perfectas) y búsqueda en lenguaje natural en el explorador de sonidos. Ahora puedes describir lo que buscas ("batería funky años 80") y la IA te encuentra loops similares. También se incluye MainStage, que convierte tu Mac en un instrumento, procesador de voz o equipo de guitarra para directos.

Pixelmator Pro: el invitado que se queda a vivir

Este es uno de los puntos que más han gustado. Pixelmator Pro es el gran invitado a esta fiesta. Recordemos que Apple compró la app a finales de 2024 y no se sabía muy bien qué iba a pasar con ella. Muchos temíamos que la desguazaran para mejorar la app Fotos.

Pues no. No solo se queda, sino que se integra al mismo nivel que Final Cut y llega por fin al iPad con una versión reescrita desde cero. Está optimizada para pantalla táctil y Apple Pencil. Incluye una barra lateral completa de Capas para trabajar con imágenes, formas, texto e incluso vídeo.

Trae herramientas de selección inteligentes, máscaras avanzadas y funciones como Superresolución (para escalar imágenes sin perder calidad), Eliminar Bandas (para quitar artefactos de compresión) y Recorte Automático con sugerencias inteligentes.

Además, tanto en Mac como en iPad, los suscriptores tendrán acceso a la nueva herramienta Deformar, para girar y distorsionar capas con libertad total, junto con una colección de maquetas de productos.

Un precedente para Apple: cuando la IA se paga

Sorprende muchísimo ver en esta suite "Pro" a aplicaciones que siempre han sido gratuitas como Pages, Numbers, Keynote y Freeform. Durante meses hubo rumores de que Apple iba a lanzar un "Apple Intelligence +" de pago. Apple lo desmintió y dijo que Apple Intelligence sería gratuita. Y técnicamente lo es... pero esto abre una puerta lateral.

iWork nació como la alternativa gratuita a Office. La gracia de comprar un Mac era encenderlo y tener ya una suite ofimática completa sin pagar licencias. Eso se rompe hoy. iWork deja de ser completamente gratis. Las versiones gratuitas siguen, pero entramos en el modelo freemium. Apple Creator Studio desbloquea:

  • El Content Hub: un banco de imágenes, gráficos e ilustraciones de alta calidad exclusivo para suscriptores.
  • Plantillas y temas premium en Keynote, Pages y Numbers.
  • Generación de imágenes con modelos de OpenAI directamente en diapositivas o documentos.
  • Funciones en Keynote: generar borradores de presentaciones desde texto, crear notas de presentación automáticas o limpiar el diseño de diapositivas.
  • Magic Fill en Numbers: rellenar tablas automáticamente detectando patrones.
  • Superresolución y Recorte Automático en todas las apps de productividad.

Se acabó la barra libre total. Apple empieza a cobrar por la Inteligencia Artificial aplicada, aunque sea de forma indirecta a través de una suite "Pro". Es un precedente y abre la puerta a que, en el futuro, más funciones de IA pasen a ser de pago.

Y aquí estamos. Apple Creator Studio llega el 28 de enero y como usuario de Final Cut o Pixelmator estoy deseando probar todas estas novedades. Alivia, por una parte, que Apple siga teniendo en cuenta a los profesionales y nos haya dado una suite unificada que realmente compite con Adobe. También alivia (y mucho) que mantengan el precio de compra única para quienes prefieren ese modelo.

Pero no podemos ignorar el elefante en la habitación: este movimiento abre la puerta a que paguemos cada vez más mes a mes. Y, sobre todo, sienta un precedente al empezar a cobrar por funciones de Inteligencia Artificial que antes formaban parte del paquete completo.

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La noticia Apple presenta 'Creator Studio': un todo en uno para creativos que apuesta por cobrarte mes a mes a cambio de apps e inteligencia artificial fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Qué significan los símbolos del cargador del móvil

Actualidad en Androidsis - Mar, 13/01/2026 - 16:48

Casi siempre que enchufamos el móvil, la tablet o el reloj inteligente al cargador, lo hacemos sin mirar ni un segundo la carcasa llena de símbolos y números. Es algo tan rutinario que tendemos a ignorar toda esa información grabada en pequeño, pero lo cierto es que ahí se esconde todo lo que necesitas saber sobre seguridad, compatibilidad, eficiencia y hasta cuánto tiempo puedes usar ese cargador con tranquilidad.

Si alguna vez te has fijado en ellos, es probable que te haya parecido un auténtico jeroglífico. Sin embargo, interpretar esos iconos es mucho más sencillo de lo que parece y puede evitarte sustos, cargadores quemados o incluso daños en tus dispositivos. En este artículo vamos a desgranar qué significan los símbolos del cargador del móvil (y de otros aparatos electrónicos) uno por uno, para que sepas elegir bien, usarlos de forma correcta y tirarlos donde toca cuando llegue su hora.

Tensión y corriente: Input, Output y símbolos ~ y ⎓

En cualquier cargador medianamente decente verás un bloque de texto con números y letras donde aparecen las palabras “Input” y “Output”, junto a símbolos como ~ y ⎓. Esta parte es clave porque determina si el cargador es compatible con la red eléctrica y con tu dispositivo.

El apartado Input indica el voltaje y la frecuencia que el cargador puede recibir desde el enchufe de pared. Lo habitual es encontrar algo del estilo “100-240V ~ 50/60Hz”, lo que significa que el cargador soporta desde 100 hasta 240 voltios en corriente alterna y puede funcionar tanto a 50 como a 60 hercios. Dicho de otra forma, ese cargador será válido en prácticamente cualquier país del mundo, ya que cubre los estándares eléctricos más comunes.

En esa misma línea de entrada de corriente suele aparecer el símbolo ~, que es el que identifica la corriente alterna (AC). Es la que sale de tu enchufe de casa. En ocasiones, en vez del símbolo verás las siglas “AC”, pero significan exactamente lo mismo: el tipo de electricidad que llega desde la red eléctrica al cargador.

Justo después encontrarás el bloque Output, que muestra la energía que el cargador entrega al móvil u otro dispositivo. Ahí verás valores como “5V ⎓ 2A”, que se traducen en una salida de 5 voltios y 2 amperios en corriente continua. Este es el tipo de corriente que necesitan los aparatos electrónicos para funcionar o cargarse sin problemas.

Para distinguirla de la alterna, se utiliza el símbolo ⎓, que representa la corriente continua (DC). En algunos modelos verás directamente las letras “DC” en lugar del icono. Los cargadores se encargan de convertir la corriente alterna de la red (~) en corriente continua (⎓), de forma que tu móvil reciba siempre la tensión que necesita y en el formato correcto.

Además de los voltios (V) y los amperios (A), es frecuente que todo esto esté relacionado con la potencia máxima que puede ofrecer el cargador, expresada en vatios (W). Por ejemplo, un puerto que indique “5V ⎓ 2A” ofrece hasta 10W de potencia, mientras que otro con “20V ⎓ 3,25A” puede llegar a 65W. La potencia total del cargador puede repartirse entre varios puertos, de modo que un mismo adaptador de 65W tenga un puerto más potente y otros con salida más limitada.

Tipos de conector y tecnologías de carga

Cuando un cargador tiene varios puertos, es habitual que cada uno vaya identificado con el tipo de conector o estándar de carga que utiliza. Desde la implantación del cargador único en la Unión Europea, lo normal es que veas puertos USB-A y sobre todo puertos USB-C, aunque en modelos antiguos todavía aparecen MicroUSB o incluso conectores propietarios como Lightning.

Junto al tipo de conector, muchos fabricantes señalan también la tecnología de carga rápida o el tipo de electrónica interna del cargador. Un ejemplo muy extendido es la mención a tecnologías basadas en GaN (nitruro de galio). Este material semiconductor sustituye al silicio tradicional y permite que los cargadores sean más eficientes, más pequeños y capaces de ofrecer potencias altas sin calentarse tanto. Si ves indicaciones como “GaN” o “GaN Pro”, significa que estás ante un modelo moderno pensado para una carga rápida y eficiente.

En esta misma zona del cargador te puedes encontrar referencias a estándares de carga específicos (como ciertos protocolos rápidos de distintas marcas), aunque no siempre están representados con un símbolo estándar. Lo importante es tener claro que, si el cargador indica un determinado tipo de carga rápida, pero tu móvil no la soporta, simplemente cargará a una potencia inferior sin dañarlo.

Vida útil y símbolo del círculo con flechas y número

Uno de los iconos que más suele pasar desapercibido es el círculo formado por dos flechas con un número en su interior. Mucha gente ni repara en él, y sin embargo proporciona un dato clave: la vida útil del cargador.

Ese número se conoce como “período de uso ambientalmente seguro”. Indica los años durante los que el fabricante garantiza que el cargador puede utilizarse de forma segura, manteniendo sus características dentro de unos límites aceptables. Si ves un “10”, por ejemplo, quiere decir que el cargador está diseñado para funcionar de forma segura durante unos diez años desde su fabricación.

Este símbolo tiene su origen en la normativa china y se utiliza para indicar que el producto contiene alguna sustancia peligrosa por encima de cierto umbral, pero que puede emplearse con seguridad durante el tiempo que marca el número del icono. Pasado ese periodo, se recomienda sustituirlo, no solo porque puede fallar, sino también por cuestiones medioambientales.

En la práctica, esto significa que, aunque un cargador parezca estar bien externamente, si ya ha superado esos años marcados en el círculo con flechas, es conveniente plantearse cambiarlo. Los componentes internos se degradan con el tiempo, las protecciones pueden dejar de ser efectivas y se incrementa el riesgo de sobrecalentamientos o averías.

Símbolo del cubo de basura tachado y reciclaje (RAEE)

Otro icono muy habitual es el de un cubo de basura con una cruz o tachado. Este símbolo no tiene nada que ver con la seguridad eléctrica directa, sino con lo que debes hacer con el cargador cuando ya no sirve o cuando deja de ser seguro.

La presencia de este símbolo significa que el cargador se considera un residuo de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Por tanto, no puedes tirarlo al contenedor de la basura normal junto con los residuos orgánicos o el resto. Debe depositarse en un punto limpio o en un contenedor específico para reciclaje de aparatos electrónicos.

Al reciclar correctamente estos dispositivos se pueden recuperar materiales valiosos y evitar que sustancias contaminantes acaben en el medio ambiente. Aunque pueda parecer un detalle menor, respetar este símbolo es importante tanto a nivel legal como ecológico. En muchos municipios encontrarás campañas y contenedores especiales precisamente para este tipo de residuos.

Icono con forma de casa: uso solo en interiores

Si te fijas bien en la carcasa del cargador, es bastante probable que veas un dibujo de una casa estilizada. Este icono indica claramente que el cargador está pensado para utilizarse únicamente en interiores.

Eso significa que no está diseñado para soportar humedad, lluvia, exposición directa al sol o condiciones ambientales adversas. Usarlo en exteriores, en zonas muy húmedas o incluso en lugares de la casa como el baño puede provocar daños en el propio cargador o fallos eléctricos.

Los cargadores con este símbolo no suelen contar con la protección necesaria frente al agua o el polvo. Por eso, si lo utilizas en terrazas, jardines o lugares donde pueda salpicarse agua, estás forzando un uso para el que no ha sido certificado. Lo más prudente es respetar este icono y limitar su uso a enchufes de interior, en zonas secas y ventiladas.

Clases de aislamiento: cuadrado dentro de otro cuadrado y otras variantes

En la parte dedicada a seguridad eléctrica verás muy a menudo un símbolo formado por un cuadrado dentro de otro cuadrado. No es decoración: señala que se trata de un dispositivo de Clase II con doble aislamiento eléctrico.

La Clase II indica que el cargador incorpora dos capas de aislamiento o una protección reforzada entre las partes activas y el exterior. Esto reduce de manera notable el riesgo de descarga eléctrica en caso de fallo interno, ya que no depende de una toma de tierra para garantizar la seguridad. Es lo que se conoce como doble aislamiento.

Si en lugar de ver un cuadrado dentro de otro, únicamente aparece un cuadrado sencillo, se considera que el dispositivo es de Clase I. En esta categoría, la protección principal contra descargas se basa en la conexión a tierra, por lo que el equipo requiere una instalación con toma de tierra adecuada. Este tipo de dispositivos no es tan habitual en pequeños cargadores de móvil, pero el símbolo puede encontrarse en otros equipos.

Por último, también puedes encontrar un símbolo formado por un cuadrado con tres líneas horizontales en su interior. En ese caso hablamos de un dispositivo de Clase III, que opera con muy baja tensión de seguridad. Esto quiere decir que funciona con tensiones tan bajas que el riesgo de descarga eléctrica se reduce al mínimo, siempre que se utilice con las fuentes de alimentación correctas.

Conocer estas clases te permite saber hasta qué punto el cargador está protegido frente a posibles descargas. En la mayoría de cargadores de móviles de calidad verás el símbolo de doble cuadrado, lo que siempre es una buena señal en términos de seguridad.

Certificados y marcados de seguridad: CE, UKCA, UL, ETL, CCC, PSE…

Además de los iconos de tensión, corriente y aislamiento, en muchos cargadores aparecen una serie de siglas como CE, UKCA, UL, ETL, CCC o PSE. Se trata de marcados de certificación que indican que el cargador ha pasado determinadas pruebas y cumple normas de seguridad específicas en distintas regiones del mundo.

El más conocido en Europa es el marcado CE. Su presencia indica que el producto cumple con los requisitos esenciales de seguridad, salud y protección del medio ambiente exigidos por la legislación europea. Dicho de forma sencilla, que el fabricante declara que el cargador se ajusta a las normas aplicables en la Unión Europea.

En el Reino Unido, tras el Brexit, es habitual encontrar el símbolo UKCA, que desempeña una función similar a la del CE, pero adaptada a la normativa británica.

Para mercados asiáticos, verás símbolos como CCC en China o PSE en Japón. Estos marcados aportan un plus de confianza sobre la seguridad y calidad mínima del cargador. Si compras un cargador muy barato sin ninguno de estos logotipos, es probable que no haya pasado controles serios de seguridad, con el riesgo que eso supone.

Por eso, más allá del diseño bonito o del precio, conviene fijarse siempre en que el cargador incluya al menos el marcado CE en Europa y, si es posible, otros sellos reconocidos. Fijarse en estos detalles te ayuda a filtrar productos que podrían resultar peligrosos o poco fiables.

Eficiencia energética y símbolos de nivel (I a VI) y termómetro

En algunos cargadores, sobre todo los más modernos o de marcas preocupadas por el consumo, aparece un símbolo con letras o números romanos, a veces encerrados en un círculo. Se trata de un estándar internacional que indica el nivel de eficiencia energética del cargador.

Estos niveles suelen ir del I al VI, siendo el nivel VI el más eficiente según las regulaciones actuales. Cuanto más alto es el número, menos energía desperdicia el cargador en forma de calor y más optimizado está su funcionamiento, incluso cuando está enchufado sin cargar nada.

Elegir un cargador con un nivel alto de eficiencia no solo reduce el consumo eléctrico a lo largo del tiempo, sino que suele implicar una mejor calidad de diseño interno y menores temperaturas de funcionamiento. Esto contribuye tanto a la seguridad como a la durabilidad del propio cargador.

Junto a estos símbolos de eficiencia energética puede aparecer también un pequeño icono de termómetro o una advertencia de temperatura máxima. Ese termómetro marca la temperatura ambiente recomendada para que el cargador funcione de manera segura. Superar sistemáticamente ese límite (por ejemplo, usando el cargador en un lugar muy caluroso y sin ventilación) puede acortar su vida útil o disparar el riesgo de averías.

Potencia máxima y reparto entre puertos

Además de la tensión y la corriente, muchos cargadores, sobre todo los que tienen varios puertos USB o USB-C, indican de forma explícita la potencia máxima total que pueden entregar, expresada en vatios (W). Es habitual ver cifras como 30W, 45W, 65W o más, especialmente en modelos pensados para portátiles y móviles con carga rápida.

Es importante entender que esa potencia total puede repartirse entre los distintos puertos. Por ejemplo, un cargador de 65W puede ofrecer 65W completos solo por un puerto USB-C, mientras que si usas varios a la vez cada puerto puede quedar limitado a una potencia menor (por ejemplo, 45W en uno y 20W en otro). Toda esta información suele estar serigrafiada en la carcasa, junto a los datos de Input y Output.

Si quieres aprovechar al máximo la carga rápida de tu móvil, conviene fijarte en qué puerto ofrece la mayor potencia y qué especificaciones de salida tiene. De esa forma, podrás conectar el dispositivo más exigente al puerto más potente y dejar el resto para aparatos que necesiten menos energía, como auriculares o relojes inteligentes.

De nuevo, estos datos pueden parecer un galimatías a primera vista, pero una lectura rápida te permite saber si un solo cargador servirá para móvil, tablet y portátil a la vez, o si se quedará corto en determinadas combinaciones de uso.

¿Por qué conviene elegir cargadores de calidad y fijarse en los símbolos?

Después de repasar todos estos iconos, letras y números, queda claro que los símbolos del cargador no están puestos por capricho ni solo para rellenar espacio. Cada uno te da pistas sobre si el cargador es seguro, cuánto dura, cómo debes usarlo y dónde tirarlo cuando se estropee.

A la hora de comprar uno nuevo, es recomendable evitar los cargadores extremadamente baratos que apenas muestran información o carecen de certificaciones. Puede que funcionen al principio, pero el riesgo de sobrecalentamientos, fallos de aislamiento o picos de tensión es mayor, lo que puede acabar dañando el móvil o, en el peor de los casos, provocar incidentes más serios.

Invertir un poco más en un cargador con marcado CE, símbolos de Clase II (doble aislamiento), nivel de eficiencia adecuado y datos claros de Input/Output es una forma sencilla de ganar tranquilidad. También alarga la vida de tus dispositivos, porque una alimentación estable y bien regulada reduce el desgaste de las baterías y de la electrónica interna.

Si a partir de ahora te tomas unos segundos para mirar la carcasa del cargador antes de enchufarlo o antes de comprar uno nuevo, verás que cada icono cuenta algo sobre su seguridad, su durabilidad, su eficiencia y su impacto ambiental. Conocer su significado hace que dejar de usarlos a ciegas sea tan fácil como interpretar un par de símbolos y tomar decisiones más sensatas. Comparte la información para que más personas sepan el significado de los símbolos del cargador móvil.

Force close: soluciones para los cierres inesperados en apps antiguas de Android

Actualidad en Androidsis - Mar, 13/01/2026 - 16:46

Que una app veterana de tu móvil Android se cierre sola una y otra vez es de las cosas más frustrantes que te pueden pasar: vas a abrir Gmail, tu juego favorito o una app de banca y, de repente, aparece el mensaje de «la aplicación se ha detenido» o simplemente desaparece de la pantalla. A veces ocurre solo con una aplicación concreta y otras parece que el teléfono entero se ha vuelto loco.

La buena noticia es que, en la mayoría de casos, estos cierres inesperados tienen solución sin pasar por el servicio técnico. En este artículo vas a encontrar un recopilatorio muy completo de causas habituales y de todas las alternativas que puedes probar, ordenadas de las más sencillas a las más drásticas. Está pensado especialmente para apps antiguas o que llevan tiempo sin actualizarse, pero casi todo sirve también para aplicaciones recientes.

Por qué se cierran solas las apps antiguas de Android

Antes de empezar a toquetear ajustes como loco, conviene entender qué puede estar provocando los cierres. Que una aplicación se detenga de forma repentina no suele deberse a un único motivo, sino a una combinación de varios factores relacionados con el móvil, el sistema y la propia app.

Uno de los desencadenantes más habituales es la falta de memoria RAM o de almacenamiento libre. Si tienes muchas aplicaciones abiertas a la vez, procesos en segundo plano y poco espacio interno disponible, Android intenta liberar recursos cerrando apps, sobre todo las que llevan más tiempo sin usarse o las que considera menos prioritarias.

Otra causa muy común es que los datos internos de la aplicación se hayan corrompido: archivos temporales mal guardados, configuraciones que chocan con nuevas versiones o bases de datos dañadas. Esto puede pasar después de una actualización fallida, un corte de red a mitad de descarga o tras meses y meses de uso acumulando basura en la caché.

No hay que olvidar los errores de programación o las incompatibilidades con la versión de Android. Muchas apps antiguas dejan de recibir soporte, no se adaptan a nuevas políticas de permisos o a cambios internos del sistema, y acaban dando cierres constantes. También influyen las capas de personalización agresivas de algunos fabricantes, que gestionan la memoria de forma muy restrictiva y matan procesos sin contemplaciones.

Incluso factores como una conexión a Internet inestable, una tarjeta microSD defectuosa o un sobrecalentamiento del teléfono pueden disparar estos fallos. Si a esto le sumas permisos mal concedidos, configuraciones de ahorro de batería extremas o errores en componentes clave como Android System WebView, tienes el cóctel perfecto para que las apps antiguas se cierren cuando menos te lo esperas.

Localiza exactamente qué aplicación está dando problemas

Puede parecer una obviedad, pero el primer paso es identificar bien qué apps se están cerrando. A veces es evidente porque siempre falla la misma aplicación, pero en otras ocasiones los cierres son esporádicos o afectan a varias a la vez.

Anota los nombres de las apps que muestran el mensaje de «se ha detenido» o se cierran solas. Fíjate también si son aplicaciones que has instalado tú desde Google Play (o desde un APK externo) o si son apps del sistema, como Gmail, Google Play Store, Chrome, Google Maps u otras que venían de fábrica en el teléfono.

Cuando el problema afecta a una app de usuario, siempre tienes la carta de desinstalarla y cambiarla por una alternativa similar. En cambio, si el fallo lo da una aplicación del sistema, borrarla por completo suele ser imposible sin root, así que habrá que tirar de otros recursos como desinstalar actualizaciones, borrar datos o inhabilitarla en casos extremos.

Comprueba actualizaciones de la app y del sistema

Uno de los motivos estrella de los cierres en apps antiguas es que lleves demasiado tiempo sin actualizar nada, ni el sistema ni las propias aplicaciones. Eso provoca incompatibilidades, fallos de seguridad y errores que ya estaban corregidos en versiones más nuevas.

Empieza revisando si la aplicación problemática tiene una actualización disponible en Google Play. Abre la tienda, entra en el menú de Mis aplicaciones y juegos (o sección similar) y mira el listado de apps con actualización pendiente. Si la app que falla aparece ahí, actualízala y prueba de nuevo.

Del mismo modo, conviene asegurarse de que tu móvil tiene instaladas las últimas actualizaciones de Android. En los ajustes del teléfono, entra en el apartado de Actualización de software, Sistema o Actualizaciones del sistema (varía según marca) y busca nuevas versiones. Instala cualquier OTA que esté pendiente y deja que el móvil se reinicie.

Las actualizaciones del sistema no solo traen funciones nuevas, también corrigen bugs, mejoran la gestión de memoria, afinan el rendimiento y ajustan servicios internos como WebView que están íntimamente relacionados con los cierres de aplicaciones.

Android System WebView: el gran culpable oculto

Si tus cierres inesperados afectan sobre todo a apps como Gmail, Google, Outlook, Chrome o aplicaciones que muestran contenido web dentro de sí mismas, hay un sospechoso principal: Android System WebView. Este componente permite que las apps abran páginas web sin lanzar un navegador aparte.

Cuando WebView se actualiza con un bug, medio ecosistema de apps puede empezar a cerrarse sin explicación aparente. Es lo que ha pasado varias veces con actualizaciones defectuosas, hasta el punto de que Google ha tenido que lanzar parches de emergencia para Chrome y WebView para frenar una cascada de cierres.

Tienes dos maniobras básicas con WebView: por un lado, revisar en Google Play si hay una actualización nueva que corrija el error y aplicarla cuanto antes; por otro, si el problema empezó justo después de una actualización reciente, puedes desinstalar las últimas actualizaciones de WebView desde Ajustes > Aplicaciones > Android System WebView.

Al desinstalar actualizaciones, el sistema vuelve a la versión de WebView que venía con el firmware de tu móvil, que en muchos casos es más estable que la que acabas de instalar. Si tras hacer esto las apps dejan de cerrarse, ya has encontrado al culpable. Más adelante puedes volver a actualizar cuando Google publique una versión corregida.

Reinicia el móvil y fuerza el cierre de la app

Antes de empezar a borrar datos como si no hubiera un mañana, prueba las soluciones rápidas de toda la vida. Un simple reinicio puede arreglar montones de fallos temporales del sistema y dejar atrás procesos atascados.

Mantén pulsado el botón de encendido hasta que aparezcan las opciones de Apagar o Reiniciar. En muchos móviles basta con elegir Apagar, esperar unos segundos (o un par de minutos si quieres que se limpie bien la memoria) y volver a encenderlo. El arranque desde cero resetea el sistema y corta posibles bucles que estuvieran haciendo que las apps se colgasen.

Si el problema se concentra en una app concreta, fuerza su detención desde los ajustes. Entra en Ajustes > Aplicaciones, localiza la aplicación que se cierra y pulsa en Forzar detención. Esto se asegura de que el proceso se cierre por completo, aunque estuviera enganchado en segundo plano.

Después de forzar la detención, vuelve a abrir la app normalmente. Si el cierre se debía a un cuelgue puntual del proceso, con este paso debería bastar. Si vuelve a caerse, toca pasar a medidas algo más profundas.

Borrar caché y datos de las aplicaciones que fallan

Las apps de Android van acumulando datos y archivos temporales con el tiempo para acelerar su funcionamiento, pero tanta información puede acabar jugando en su contra. Cuando esos datos se corrompen, aparecen cierres, mensajes de error y comportamientos raros.

Lo menos agresivo es empezar borrando la caché de la app problemática. Desde Ajustes > Aplicaciones, entra en la aplicación en cuestión, ve a la parte de Almacenamiento y pulsa en Borrar caché. No perderás tu sesión ni tu configuración, solo se eliminan archivos temporales.

Si tras borrar la caché el error «se ha detenido la aplicación» sigue saliendo, el siguiente paso es borrar los datos. En esa misma pantalla, utiliza la opción Borrar datos o Borrar almacenamiento. Esto deja la app como recién instalada: perderás ajustes, cuentas guardadas, descargas internas y cualquier personalización.

Antes de borrar datos, asegúrate de guardar todo lo importante. Si es una app de mensajería, revisa que tienes copia de seguridad en la nube; si es un juego, comprueba si sincroniza con tu cuenta de Google o con el servidor del desarrollador para no perder el progreso.

En el caso de aplicaciones del sistema que no se pueden desinstalar, borrar datos cumple una función parecida a reinstalarlas desde cero. Es muy útil con Play Store, Gmail o Maps cuando presentan errores persistentes o se caen nada más abrirlas.

Desinstalar y reinstalar la aplicación

Cuando una app de usuario sigue fallando incluso después de borrar caché y datos, lo más práctico es desinstalarla y volver a instalarla. Puede que la instalación inicial estuviera dañada o que una actualización se quedase a medio camino.

Para desinstalar, basta con mantener pulsado el icono de la app en la pantalla de inicio o en el cajón de aplicaciones y elegir Desinstalar. También puedes hacerlo desde Ajustes > Aplicaciones, entrando en la app y pulsando el botón correspondiente.

Una vez eliminada, vuelve a Google Play y descarga de nuevo la aplicación. Así te aseguras de tener la versión más reciente y una instalación limpia. Comprueba si los cierres se han acabado antes de seguir probando cosas más avanzadas.

Si se trata de una aplicación de sistema que no permite ser desinstalada, suele existir la opción de Desinstalar actualizaciones. Eso la devuelve a la versión que traía el móvil de fábrica, lo que a menudo soluciona cierres introducidos por una actualización defectuosa.

Volver a una versión anterior de la app (APK)

En ocasiones, la última actualización de una app introduce bugs que la vuelven prácticamente inutilizable, sobre todo en dispositivos antiguos. Si sabes que funcionaba bien en la versión previa, puedes volver atrás instalando un APK antiguo.

Este método está pensado para usuarios algo más avanzados y tiene sus riesgos. Al usar una versión desactualizada puedes quedarte expuesto a fallos de seguridad y vulnerabilidades ya corregidas en ediciones posteriores. No deberías hacerlo a la ligera, y mucho menos en aplicaciones sensibles como banca, pagos o gestión de contraseñas.

El proceso consiste, básicamente, en desinstalar la app, localizar su número de versión en Google Play y descargar el APK de la versión inmediatamente anterior desde repositorios de confianza como APKMirror o UpToDown. Después, habilitas la instalación de apps de orígenes desconocidos y ejecutas el APK en tu móvil.

En apps imprescindibles que han dejado de funcionar por completo tras una actualización, puede ser un salvavidas temporal mientras el desarrollador corrige el fallo y lanza una versión estable. Eso sí, acuérdate de volver a la rama oficial en cuanto haya solución.

Problemas de memoria, batería y rendimiento

Muchos cierres inesperados en móviles algo antiguos no se deben tanto a errores de las apps como a limitaciones del propio hardware. Si tu teléfono va justo de RAM o de almacenamiento, es normal que le cueste mantener varias aplicaciones pesadas abiertas.

Revisa qué tienes ejecutándose en segundo plano y, si dudas, usa apps para diagnosticar el hardware y cierra lo que no necesitas. Evita tener abiertos a la vez juegos, redes sociales, apps de vídeo y navegadores si tu RAM es limitada. Algunas marcas incorporan funciones de RAM virtual que usan parte del almacenamiento como memoria, pero no es tan rápida como la RAM real y requiere espacio libre.

Las opciones de ahorro de energía también pueden dar mucha guerra. Algunos móviles, especialmente de fabricantes chinos, aplican políticas de batería muy agresivas que matan apps en segundo plano o restringen su actividad. En ciertos casos, si la app antigua está marcada como optimizada, el sistema la cierra cuando cree que gasta demasiado.

Un truco que ha ayudado a muchos usuarios es quitar la optimización de batería para la app que se cierra. Desde Ajustes > Aplicaciones > > Batería, cambia el modo de Optimizada a Sin restricciones (o equivalente). Así el sistema no será tan agresivo cortando su funcionamiento en segundo plano.

No olvides el estado general del rendimiento del móvil: si la batería está muy degradada, el teléfono se calienta rápido, todo va a tirones y apenas queda espacio interno, es normal que las apps empiecen a comportarse mal. Borrar fotos y archivos, desinstalar bloatware y, en último extremo, plantearte un cambio de batería o incluso de dispositivo puede marcar la diferencia.

Comprueba la conexión a Internet y la microSD

Muchas aplicaciones dependen continuamente de la red para funcionar bien. Una conexión Wi-Fi floja, cortes constantes o una mala cobertura de datos pueden hacer que algunas apps se queden colgadas, lancen errores o se cierren.

Si detectas que los cierres coinciden con problemas de Internet, prueba a desactivar el Wi-Fi y forzar el uso de datos móviles, o al revés. También puedes reiniciar el router y olvidar la red desde Ajustes > Wi-Fi para volver a conectarte desde cero.

Otro elemento a revisar es la tarjeta microSD. Aunque la app no esté instalada en ella, muchas aplicaciones escriben datos o caché en la tarjeta si está configurada como almacenamiento predeterminado. Si la microSD está defectuosa, cualquier intento de acceso puede provocar fallos y cierres.

Para comprobarlo, apaga el móvil, extrae la tarjeta microSD, vuelve a encender el dispositivo y prueba la aplicación. Si de repente deja de cerrarse, es muy probable que el problema estuviera en la tarjeta. En ese caso, te tocará cambiarla o, como mínimo, formatearla (previa copia de seguridad de su contenido).

Revisa permisos y sincronización de fecha y hora

Las versiones modernas de Android son muy estrictas con los permisos. Si una aplicación no tiene autorización para acceder a la cámara, al almacenamiento, a la ubicación o a otros recursos que necesita, puede no llegar a arrancar correctamente o cerrarse al intentar usar esa función.

Entra en Ajustes > Aplicaciones, selecciona la app problemática y revisa el apartado de Permisos. Asegúrate de que tiene concedido lo imprescindible para su funcionamiento (cámara para apps de foto, micrófono para apps de voz, etc.). No concedas permisos a lo loco, pero tampoco bloquees cosas básicas que la app necesita para no caerse.

Algo que parece una tontería pero da más guerra de la que crees es la fecha y hora del teléfono. Si el reloj del sistema está mal sincronizado con los servidores de Google, algunas apps pueden fallar en la validación de certificados, sesiones o licencias.

Para forzar una nueva sincronización, entra en Ajustes > Sistema > Fecha y hora. Desactiva la hora y la zona horaria automáticas, pon una fecha y hora incorrectas, espera unos segundos y vuelve a activar las opciones automáticas. Con eso obligas al sistema a sincronizar de nuevo con los servidores y, en ocasiones, se arreglan fallos raros en apps que dependen de esa hora.

Cuando nada funciona: restablecer el móvil o reinstalar firmware

Si has probado todas las soluciones anteriores y tus apps antiguas siguen cerrándose sin parar, es posible que el problema esté más profundo, en el propio sistema o en el firmware que lleva tu teléfono.

La opción más radical, pero también de las más efectivas, es restablecer el móvil a valores de fábrica. Esto borra absolutamente todos los datos: apps, fotos, mensajes, ajustes, cuentas… El teléfono queda como recién salido de la caja, con la versión de Android que tenga disponible.

En casos extremos en los que ni siquiera el restablecimiento arregla el problema, algunos usuarios avanzados optan por reinstalar el firmware del dispositivo mediante herramientas específicas de cada marca (Odin en Samsung, Fastboot en dispositivos compatibles, sistemas de flasheo propios en OnePlus y similares). Si no tienes experiencia, lo mejor es no lanzarse a flashear por tu cuenta.

Siempre te queda la alternativa de acudir a un servicio técnico especializado si el móvil se ha vuelto prácticamente inutilizable. Un técnico puede diagnosticar si hay fallos de hardware, de memoria interna o errores de sistema más serios que requieran soluciones profesionales.

Cuándo asumir que la app es el problema

No todas las aplicaciones están bien hechas ni todos los desarrolladores ofrecen un soporte decente. A veces, por mucho que ajustes tu móvil, limpies caché o restaures valores de fábrica, la app seguirá cerrándose porque el fallo está en su propio código.

Si el resto de aplicaciones del teléfono funciona con normalidad y solo una o dos apps concretas dan problemas, empieza a sospechar seriamente de ellas. En ese caso, lo más sensato es desinstalarlas y buscar alternativas que hagan lo mismo pero estén mejor mantenidas.

Puedes también contactar con el desarrollador desde la ficha de la aplicación en Google Play. Ahí suele aparecer un correo de soporte o un formulario para explicar el fallo. Nadie te garantiza respuesta, pero si muchos usuarios reportan el mismo problema, aumentan las posibilidades de que lo corrijan en una actualización.

Mientras tanto, valora si realmente necesitas esa app antigua a toda costa o si puedes sustituirla por otra más reciente, ligera y compatible con tu versión de Android. A veces, lo mejor que puedes hacer por la estabilidad de tu móvil es dejar morir dignamente ciertas aplicaciones que ya no están a la altura.

Siguiendo este recorrido de comprobaciones —desde actualizar y revisar WebView hasta limpiar caché, controlar batería y rendimiento, probar con otras versiones o, en último término, restaurar el móvil— es raro quedarse sin salida ante los cierres inesperados de apps antiguas de Android; con un poco de paciencia y sentido común, tu teléfono puede volver a ejecutar esas aplicaciones clave sin bloquearse cada dos por tres.

Samsung DeX vs modo escritorio de Motorola

Actualidad en Androidsis - Mar, 13/01/2026 - 16:44

Convertir el móvil en una especie de ordenador portátil se ha vuelto algo cada vez más realista, y Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola (Ready For / Smart Connect) son ahora mismo dos de las propuestas más interesantes. Si tienes un Samsung y un Motorola compatibles, es probable que te preguntes cuál merece más la pena para trabajar, jugar o simplemente trastear con una pantalla grande.

A lo largo de los últimos años, ambos fabricantes han ido mejorando su experiencia de escritorio: primero con conexión por cable, luego añadiendo modo inalámbrico e incluso integración con Windows. Sin embargo, su evolución no ha sido paralela: Samsung ha llegado a abandonar DeX para Windows en sus últimos modelos, mientras que Motorola ha apostado justo por lo contrario, reforzando su integración en PC pero descuidando, por ahora, el escritorio con cable en sus lanzas más recientes.

Qué son exactamente Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola

Antes de entrar en comparaciones, conviene tener claro de qué hablamos cuando mencionamos Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola (Ready For, ahora integrado en Smart Connect). Los dos sistemas parten de la misma idea: aprovechar la potencia del smartphone Android para mostrar una interfaz tipo ordenador en una pantalla externa.

En la práctica, lo que consigues es un entorno donde las aplicaciones se ejecutan en ventanas redimensionables, tienes un escritorio con accesos directos, una barra de tareas y un sistema de notificaciones adaptado a un monitor o televisor. El objetivo es que puedas usar ratón y teclado con comodidad y que el móvil se convierta en una herramienta de productividad o entretenimiento mucho más completa.

Durante la última década, los móviles Android han pasado de ser simples dispositivos de comunicación a auténticas máquinas capaces de tareas complejas. La frase de que llevamos un ordenador en el bolsillo ya no es solo un tópico: con estos modos escritorio se intenta que esa potencia se pueda aprovechar también fuera de la pantalla del teléfono, sobre todo para trabajo ofimático, navegación avanzada y algo de gaming.

Samsung y Motorola han seguido caminos parecidos pero con matices importantes. Ambos arrancaron ofreciendo únicamente conexión por cable (aprovechando DisplayPort Alt-Mode en USB-C), más tarde incorporaron compatibilidad inalámbrica vía Miracast y después añadieron clientes para Windows. Hoy la situación es desigual: Samsung ha frenado la integración con PC, mientras Motorola la promociona, pero Motorola se ha quedado atrás en soporte de escritorio con cable en muchos de sus modelos más recientes.

Experiencia real: vivir una semana usando el móvil como ordenador

Probar un modo escritorio un rato está bien, pero donde realmente se le ve el potencial (y las carencias) es al usarlo durante varios días como sustituto casi total del ordenador. Con un Galaxy S de gama alta y Samsung DeX, es perfectamente posible trabajar una semana entera sin abrir el portátil, siempre que tus necesidades no sean demasiado específicas.

Los procesadores actuales como el Snapdragon 8 Elite, con litografías de 3 nm, varios núcleos de alto rendimiento y GPUs muy potentes, permiten que las tareas ofimáticas, la navegación con muchas pestañas y el consumo multimedia se muevan con soltura. Si a eso le sumas 12 o 16 GB de RAM en los modelos más potentes, el cuello de botella deja de estar tanto en el hardware como en el ecosistema de apps y en la interfaz.

La forma de trabajar cambia bastante cuando conectas el móvil a un monitor, enchufas un teclado Bluetooth y un ratón ergonómico y te olvidas de tocar el portátil. Aplicaciones como Chrome, navegadores alternativos, Telegram, Slack o servicios de notas funcionan de forma bastante natural en ventanas, y permiten mantener varias herramientas abiertas al mismo tiempo, igual que en Windows o macOS.

Durante una semana de uso intensivo escribiendo artículos, investigando en la web, tomando notas, hablando con el equipo por mensajería y escuchando música en streaming, se comprueba que un smartphone moderno puede aguantar perfectamente una jornada de trabajo “de oficina”. Eso sí, el dispositivo se calienta algo más de lo habitual, sobre todo si está cargando a la vez que se usa conectado a una pantalla y a otros periféricos mediante un adaptador USB-C con HDMI y USB.

El gran límite no es tanto de rendimiento, sino de software especializado. Es bastante probable que no encuentres el mismo programa profesional que usas en tu PC para diseño, edición avanzada de vídeo o herramientas muy concretas del trabajo. Hay alternativas en Android, pero adaptarse a ellas implica una curva de aprendizaje y, en algunos casos, renunciar a funciones específicas que solo están en escritorio tradicional.

Incluso un artículo completo puede redactarse usando solo el móvil en modo escritorio, y la sensación general es que el sistema ya está listo para estudiantes, usuarios de ofimática básica, creadores de contenido ligero o quienes quieran un “ordenador de emergencia” cuando viajan. Reemplazar por completo un PC aún no es realista para todo el mundo, pero como segundo equipo o solución portátil, la propuesta tiene mucho más sentido de lo que parecía hace unos años.

Disponibilidad y compatibilidad de Samsung DeX y modo escritorio de Motorola

Uno de los aspectos clave a la hora de elegir es saber en qué modelos de cada marca está disponible el modo escritorio. En el caso de Samsung, DeX lleva ya varios años en el mercado y se ha extendido a una buena cantidad de teléfonos y tablets, sobre todo en gamas altas y algunas gamas medias potentes.

Entre los modelos de Samsung que históricamente han soportado DeX se encuentran series como Galaxy S8, S9, S10, S20, S21, Note 8, Note 9, Note 10, Note 20, además de tablets como Galaxy Tab S4, S5e, S6 o S7. No todos ofrecen exactamente las mismas funciones: en los dispositivos más antiguos, por ejemplo, la conexión inalámbrica puede no estar disponible, o se requiere una base específica para usar DeX.

Motorola, por su parte, llegó más tarde con Ready For, que después se ha integrado en el ecosistema Smart Connect. Su lista de modelos compatibles es mucho más corta, sobre todo si la comparamos con la trayectoria de Samsung, ya que este escritorio “a lo Atrix” se relanzó hace relativamente poco. La marca ya había experimentado hace una década con un entorno de escritorio mediante el Motorola Atrix, pero abandonó el concepto durante un tiempo y solo recientemente lo ha retomado.

En el momento en que Motorola estrenó Ready For, la cantidad de terminales compatibles era reducida, aunque la marca dejó claro que su intención era ampliar el soporte en futuras generaciones. Sin embargo, hay un matiz importante: los últimos Motorola presentados este año han dejado de ofrecer experiencia de escritorio con cable porque ya no incorporan DisplayPort Alt-Mode en el USB-C, pese a seguir teniendo funciones de proyección inalámbrica y de integración con PC.

Esto hace que la situación sea algo confusa para el usuario medio: el nombre comercial puede ser el mismo, pero las capacidades reales cambian según el modelo y el año. Mientras tanto, los teléfonos Motorola que sí permiten escritorio por cable tienen como límite de actualizaciones Android 16, por lo que de cara a Android 17 y más adelante, la compatibilidad con ese modo concreto está en el aire.

Formas de conexión: cable, inalámbrico y uso en PC

Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola persiguen un mismo fin, pero no ofrecen exactamente las mismas opciones de conexión. Aquí es donde Samsung, gracias al tiempo que lleva puliendo DeX, ha ido sacando ventaja en variedad y flexibilidad de uso.

Por el lado de Samsung, DeX permite conectarse de varias maneras. En muchos modelos puedes usar un cable USB-C a HDMI directamente desde el teléfono a un monitor o televisor, o bien recurrir a un dock que añada más puertos (USB, Ethernet, etc.) para una experiencia más parecida a un sobremesa. En generaciones más recientes, se añadió la posibilidad de usar DeX de forma inalámbrica con televisores y monitores compatibles con Miracast, siempre que ambos dispositivos estén en la misma red.

Además, Samsung ofreció durante un tiempo la opción de usar DeX como aplicación dentro de Windows. Esa integración permitía que el escritorio DeX apareciera en una ventana del propio PC, utilizando el teclado y el ratón del ordenador sin necesidad de conectar periféricos adicionales al móvil. Resultaba especialmente útil para acceder rápidamente a apps del teléfono, notificaciones y archivos desde un entorno Windows sin cambiar de pantalla constantemente.

Motorola, con Ready For y ahora Smart Connect, arrancó con un planteamiento bastante más sencillo: la única forma inicial de usar el modo escritorio con un televisor o monitor era mediante un cable HDMI a USB-C. La marca incluso incluyó ese cable en la caja de algunos modelos, algo que Samsung no suele hacer. De forma opcional, puedes acoplar un dock para disponer de más puertos físicos para teclado, ratón u otros accesorios.

Con el tiempo, Motorola ha reforzado especialmente la integración de su modo escritorio con ordenadores Windows, de forma que el entorno del móvil puede utilizarse desde el PC con bastante comodidad, aprovechando el teclado y el ratón del equipo. Aquí, Motorola parece haberse movido justo en la dirección en la que Samsung ha levantado un poco el pie del acelerador, dándole más protagonismo al uso conjunto móvil-PC.

La cara menos positiva es que, como se ha mencionado, los modelos Motorola más nuevos ya no ofrecen un escritorio por cable al no contar con DisplayPort Alt-Mode, lo que genera dudas sobre hacia dónde quiere llevar la marca su experiencia de escritorio cuando Android 17 se extienda. Hoy por hoy, quien quiera escritorio con cable en Motorola depende de modelos actuales con soporte acotado a ciertas versiones de Android, mientras que el enfoque inalámbrico y la integración con PC sí parecen tener más continuidad.

Interfaz y experiencia de uso de Motorola Smart Connect (Ready For)

En Motorola, la experiencia de escritorio se siente un poco diferente desde el minuto uno. Al conectar el móvil a una pantalla, no entras directamente al escritorio, sino a un hub inicial con varias opciones. Este panel de bienvenida muestra cuatro accesos principales: tres son lanzadores temáticos y el cuarto es el propio escritorio móvil.

Los lanzadores se dividen en TV (multimedia), Juegos y Chat. El primero agrupa todas las apps relacionadas con vídeo y streaming, como YouTube o Netflix; el segundo organiza los videojuegos; y el tercero reúne aplicaciones de mensajería y comunicación. En la práctica, actúan como pequeños menús rápidos para entrar a cada categoría de apps y pueden ser prácticos, por ejemplo, para quienes vayan a usar el modo escritorio principalmente para entretenimiento y gaming.

Sin embargo, muchos usuarios terminan pasando casi siempre directamente al escritorio móvil “clásico”, ya que es donde se encuentra la verdadera experiencia de productividad: ventanas redimensionables, barra de tareas, accesos rápidos a ajustes y notificaciones, etc. El hub inicial puede resultar muy cómodo cuando quieres ver películas en el sofá o lanzar tus juegos rápidamente, pero también puede sorprender si lo que quieres es ponerte a trabajar al instante y tienes que atravesar primero esa pantalla de selección.

La interfaz de escritorio de Motorola se percibe como una especie de híbrido entre una tablet Android y un entorno tipo Windows. A la izquierda suele colocarse el lanzador de aplicaciones, con iconos para abrirlas rápidamente, mientras que en la parte derecha hay accesos a paneles de notificaciones, controles del sistema y configuraciones varias. La barra de tareas y las ventanas dan una sensación bastante familiar al usuario de PC.

En lo referente a aplicaciones, Motorola permite usar la mayoría en ventanas redimensionables que se pueden pasar de pantalla completa a tamaño reducido sin demasiados problemas. No obstante, no todas las apps Android están diseñadas para comportarse bien en este tipo de escritorio: algunas se resisten a cambiar de tamaño, se ven demasiado grandes o se bloquean en ciertas proporciones. Esto no es tanto culpa del modo escritorio de Motorola como de la propia adaptación de las apps al formato.

Otro detalle interesante es la gestión de la pantalla del móvil mientras el escritorio está activo. Con Motorola Smart Connect puedes seguir utilizando la pantalla del teléfono de manera independiente, con sus propias apps abiertas, mientras en el monitor externo corre el escritorio móvil con otras aplicaciones. La única limitación es que una misma app no puede ejecutarse a la vez en los dos sitios: si abres YouTube en el escritorio externo y ya estaba abierto en el móvil, se cerrará en uno de los dos entornos.

En cuanto a periféricos, Motorola permite usar el propio teléfono como trackpad y teclado improvisado, pero la realidad es que para sacarle verdadero partido al sistema es casi imprescindible contar con un ratón y un teclado Bluetooth, o con un dock que permita conectar accesorios por USB. La sensación de estar usando un “ordenador de verdad” llega en cuanto apoyas las manos en un teclado físico y empiezas a moverte con ratón, pero esa comodidad requiere algo de inversión extra en accesorios.

Interfaz y experiencia de uso de Samsung DeX

En el lado de Samsung, la aproximación es algo más directa. Al conectar el móvil a una pantalla compatible o a través de un cable/dock, DeX salta directamente al escritorio sin pasar por un hub previo de launchers temáticos. Para muchos usuarios que solo quieren trabajar, esto se agradece, ya que elimina un paso intermedio. Para otros, especialmente jugadores, el lanzador de juegos de Motorola puede parecer una ventaja que echan de menos en DeX.

La interfaz de Samsung DeX se inspira claramente en un escritorio tipo Windows con barra de tareas en la parte inferior, iconos de aplicaciones, bandeja de sistema, reloj, panel de notificaciones y acceso directo a ajustes rápidos. Los menús del lado derecho para gestionar notificaciones, volumen, conexión, etc., están bastante simplificados, lo que hace que moverse por la configuración general sea algo más intuitivo para quien venga de un PC tradicional.

Al igual que en Motorola, es posible usar la pantalla del propio teléfono como panel táctil y teclado en caso de apuro, pero la experiencia más cómoda vuelve a pasar por un teclado y un ratón dedicados. O bien, si estás utilizando DeX integrado en Windows (en los modelos y versiones donde esto sigue disponible), puedes aprovechar directamente el teclado y el ratón del PC sin añadir nada más.

En cuanto al comportamiento de las aplicaciones en ventana, Samsung se encuentra con las mismas limitaciones estructurales de Android que Motorola: no todas las apps aceptan bien el cambio de tamaño o el uso en modo ventana. DeX intenta mitigar este problema ofreciendo un cuadro de diálogo cuando una app se resiste: el sistema pregunta si quieres reiniciarla en modo de pantalla completa o en modo ventana, de modo que puedas forzar el comportamiento deseado.

Este pequeño “truco” no elimina todos los fallos, pero ayuda a que algunas aplicaciones que inicialmente no cooperan terminen funcionando razonablemente bien. Aun así, cuando salta este mensaje y la app se reinicia, la experiencia se siente menos fluida y algo más artificial. La sensación general es que DeX da algo más de control sobre cómo se ven las apps, a costa de añadir alguna interrupción puntual en el flujo de uso.

Igual que en Motorola, en Samsung DeX también puedes usar simultáneamente la pantalla del teléfono y el escritorio externo, con apps distintas en cada entorno, pero sin duplicar la misma aplicación en ambos a la vez. Esta forma de trabajar puede ser muy útil, por ejemplo, para tener música, controles domóticos o mensajería rápida en el móvil, mientras usas el monitor externo exclusivamente para escritura, investigación o un juego.

Donde DeX marcó una diferencia importante durante bastante tiempo fue en la integración con Windows: tener todo DeX corriendo en una ventana de tu propio PC cambia bastante la utilidad real del modo escritorio. Aunque todavía no se pueda sustituir un PC entero por DeX, utilizarlo dentro de Windows permite tener siempre a mano las apps del móvil, arrastrar archivos, responder mensajes y gestionar notificaciones sin levantar la vista del monitor ni desbloquear el teléfono constantemente.

Ventajas e inconvenientes principales de cada sistema

Si ponemos frente a frente Samsung DeX y el modo escritorio de Motorola, se ve claro que ambos son productos maduros y aprovechables, pero también que no están al mismo nivel en todos los apartados. Cada uno tiene puntos fuertes que pueden ser decisivos según el tipo de usuario.

En el caso de Motorola, uno de sus grandes aciertos es que en muchos modelos incluye directamente en la caja el cable HDMI a USB-C necesario para exprimir el escritorio en una pantalla externa. Esto reduce la barrera de entrada: conectas el teléfono al televisor o monitor y listo, sin tener que comprar accesorios adicionales. Además, el hub con lanzadores de TV, Juegos y Chat aporta un extra de comodidad a quienes usen el sistema sobre todo para ocio.

Otra ventaja de Motorola es que la latencia de entrada con teclado, ratón o mando en videojuegos es muy baja, ofreciendo una experiencia muy estable, siempre que la conexión se haga por cable. La interfaz de escritorio es clara, las ventanas suelen comportarse bien y el poder usar el móvil y la pantalla externa con apps distintas al mismo tiempo suma versatilidad al conjunto.

Como contrapartida, Motorola arrastra varias limitaciones. La más evidente es que no ofrece conexión inalámbrica al estilo DeX en muchos escenarios de escritorio clásico, algo que en Samsung sí se ha consolidado en los últimos años. Tampoco puede usarse su escritorio como una aplicación dentro de Windows exactamente en los mismos términos en todos los modelos, lo que recorta posibilidades a quienes quieran un control total desde el PC.

En el lado de Samsung, la lista de pros empieza por la gran variedad de formas de conexión: cableada, inalámbrica y, según el modelo, integración con Windows. Esa flexibilidad es clave para adaptar DeX a distintos contextos: presentaciones, trabajo en la oficina, teletrabajo, sesiones de juego o uso compartido del móvil en el salón. También se mantiene una buena respuesta en juegos y en escritura, sin retardos molestos con teclado o mando.

La parte negativa es que, a diferencia de Motorola, Samsung no suele incluir de serie el cable HDMI a USB-C necesario para usar DeX en monitor o televisor. Esto obliga al usuario a adquirir un accesorio adicional (o un dock completo) si quiere la conexión por cable. Y, como ocurre en Motorola, no todas las aplicaciones aceptan de buen grado el modo ventana, lo que puede dar lugar a comportamientos algo inconsistentes según la app que uses.

En cualquier caso, tanto Samsung DeX como el modo escritorio de Motorola ofrecen hoy una experiencia lo suficientemente pulida como para convertirse en herramientas de trabajo y entretenimiento muy serias para el usuario adecuado. No sustituyen aún a un PC completo para tareas exigentes o muy específicas, pero sí pueden cubrir la mayoría de usos cotidianos y ofrecer un “plan B” muy potente cuando estás fuera de casa o no quieres cargar con un portátil.

Mirando el conjunto de características, disponibilidad, formas de conexión y madurez del software, se aprecia que Samsung ha aprovechado mejor el tiempo para dar más opciones y un ecosistema DeX amplio, mientras que Motorola ha dado pasos importantes pero aún tiene que consolidar su estrategia de escritorio, especialmente en lo relativo al soporte por cable y a la evolución futura con las próximas versiones de Android.

¿Cómo funcionan los móviles plegables para que la pantalla no se rompa al doblarse miles de veces?

Actualidad en Androidsis - Mar, 13/01/2026 - 16:42

Las pantallas plegables han pasado de parecer ciencia ficción a convertirse en una realidad que ya puedes tener en el bolsillo o en la mochila. Estos dispositivos mezclan formatos de móvil, tableta y hasta ordenador portátil en un solo equipo, cambiando la forma en la que trabajamos, jugamos y consumimos contenido.

Detrás de ese efecto “wow” cuando un móvil se abre como un libro o un portátil se despliega hasta ocupar medio escritorio, hay una ingeniería brutal de materiales, bisagras y software. Entender cómo funcionan las pantallas de los plegables ayuda a saber qué estás comprando, qué ventajas reales aportan y también cuáles son sus límites actuales.

Qué es realmente una pantalla plegable y en qué se diferencia de una tradicional

Una pantalla plegable es un panel electrónico flexible que puede doblarse hacia dentro o hacia fuera sin romperse ni perder calidad de imagen. A diferencia de una pantalla clásica con vidrio rígido, aquí se utilizan materiales plásticos y vidrio ultrafino que permiten curvar el conjunto miles de veces.

La clave está en que estas pantallas se basan en la tecnología OLED flexible en lugar de los paneles LCD de toda la vida. Los OLED no necesitan retroiluminación porque cada píxel emite su propia luz, lo que permite construir estructuras mucho más delgadas, ligeras y doblables.

Gracias a esta arquitectura, un móvil o un portátil plegable puede ofrecerte una pantalla grande en un formato muy compacto: cerrado se lleva como un smartphone o un cuaderno, y abierto se acerca a una tableta o incluso a un monitor pequeño.

Esto abre la puerta a formatos de producto nuevos, como móviles tipo concha, teléfonos-libro, portátiles que se convierten en todo pantalla o tablets que se pliegan por la mitad para caber mejor en una mochila.

Estructura interna: capas y materiales que hacen posible el plegado

El “truco” de una pantalla plegable no está solo en que se doble, sino en cómo se organizan sus capas internas para soportar la tensión mecánica. Una pantalla de este tipo está hecha de varias láminas ultrafinas que trabajan juntas.

En la parte superior se sitúa una capa de cubrimiento flexible, que actúa como sustituta del cristal tradicional. Puede ser un polímero especial o una combinación de polímero y vidrio ultrafino (UTG, Ultra Thin Glass). Esta capa es la que toca tu dedo, resiste arañazos y protege el interior.

Debajo está la capa de sensor táctil, que detecta tus pulsaciones, gestos y deslizamientos incluso cuando la pantalla está parcialmente doblada. Esta lámina incorpora circuitos extremadamente finos capaces de flexionarse miles de veces sin partirse.

Más abajo se encuentra el sustrato flexible, normalmente una lámina de plástico especial o poliimida, que es el “esqueleto” de la pantalla. Este sustrato es el que permite que todo el conjunto se curve sin que las capas superiores e inferiores se rompan o se separen.

En el corazón del sistema está el panel OLED, formado por diodos orgánicos emisores de luz. Estos materiales orgánicos reaccionan a la corriente eléctrica generando luz directamente, por lo que no hace falta una capa de retroiluminación como en los LCD, reduciendo grosor y rigidez.

Finalmente, hay capas protectoras adicionales, adhesivos flexibles y finas láminas metálicas que ayudan a sellar el conjunto frente a la humedad y a distribuir las tensiones de doblado. Todo el “sandwich” tiene un grosor ridículo: ya en los primeros prototipos de Sony se logró un panel más fino que un pelo humano, capaz de enrollarse en algo del tamaño de un lápiz.

La física de la flexibilidad: por qué no se rompen al doblarse

Para que una pantalla plegable sobreviva a decenas de miles de ciclos de apertura y cierre, sus materiales tienen que encontrar un equilibrio entre resistencia mecánica y capacidad de deformación. Si son demasiado rígidos, se agrietan; si son demasiado blandos, se deforman o pierden transparencia.

Los ingenieros juegan con la distribución de tensiones: cada vez que doblas la pantalla, unas capas quedan en compresión y otras en tracción. Combinando plásticos elásticos, polímeros avanzados y metales ultrafinos, se reparte esa tensión para que ninguna capa soporte una carga excesiva.

La tecnología OLED es crucial aquí. Al ser una capa activa muy fina que emite luz por sí misma, el panel puede ser extremadamente delgado y apoyarse en sustratos plásticos maleables, a diferencia del vidrio grueso y rígido de los LCD. Esto hace posible curvarlo sin crear fisuras visibles.

Además, se usan adhesivos ópticos especialmente diseñados que no solo pegan las diferentes capas, sino que acompañan el movimiento durante el plegado sin despegarse ni crear burbujas. Esta parte química es tan importante como la parte electrónica.

Tecnología OLED flexible: el motor de los plegables modernos

Los diodos OLED (organic light-emitting diode) son el componente que ha permitido dejar atrás las pantallas totalmente rígidas. Un OLED se basa en una película de compuestos orgánicos electroluminiscentes colocada entre dos terminales eléctricos muy finos.

Cuando se aplica una tensión eléctrica, esas moléculas orgánicas emiten luz directamente, píxel a píxel. Eso elimina la necesidad de un sistema de retroiluminación, que en las pantallas LED o LCD ocupa espacio, añade grosor y requiere capas rígidas.

En un panel OLED flexible se combinan varias capas: sellos protectores plásticos o de vidrio ultrafino por arriba y por abajo, terminal positivo y negativo, y dos capas orgánicas emisoras de luz. Al ser más delgadas que los semiconductores de un LED tradicional, se puede jugar con geometrías curvas sin comprometer en exceso la integridad.

Este tipo de pantalla ofrece negros profundos, colores muy vivos, alto brillo y menor consumo energético en comparación con paneles LCD del mismo tamaño. Todo esto es especialmente atractivo en plegables, porque se busca maximizar autonomía aun moviendo muchos más píxeles en modo “pantalla grande”.

Eso sí, los OLED también tienen sus pegas: la vida útil de los diodos orgánicos es menor que la de los LED inorgánicos, y son mucho más sensibles a la humedad. De ahí que los sistemas de sellado y encapsulado sean tan importantes en cualquier dispositivo plegable.

Vidrio ultrafino, polímeros y adhesivos: cómo se protege la superficie

Uno de los grandes retos de los primeros móviles plegables fue cómo ofrecer una sensación táctil parecida al cristal sin usar vidrio convencional, que se rompería al doblarse. Aquí entra en juego el UTG (Ultra Thin Glass) combinado con polímeros avanzados.

El UTG es un vidrio procesado para ser extremadamente delgado y tener cierta flexibilidad. En muchos modelos se coloca encima de una película de poliimida o de otros polímeros, creando una superficie que se siente más “de cristal” al tacto, pero que sigue pudiendo doblarse.

Adicionalmente, se añaden recubrimientos resistentes a arañazos, aunque, a día de hoy, la protección frente a golpes y rayones sigue siendo inferior a la de un cristal rígido clásico. De ahí que en muchos plegables sea más fácil marcar la pantalla con las uñas o con granos de arena.

Los adhesivos ópticos flexibles son otra pieza clave: permiten unir el panel táctil, el OLED y las capas protectoras sin pérdidas de transparencia y con capacidad de acompañar la torsión y el doblado. Si el adhesivo falla, aparecen burbujas, zonas muertas o roturas internas.

Bisel y bisagra: el papel de la mecánica en los plegables

Por muy buena que sea la pantalla, un dispositivo plegable no funciona sin una bisagra de precisión que controle cuándo y cómo se dobla el conjunto. Es la pieza mecánica central, especialmente visible en formatos tipo libro o concha.

En modelos como los Samsung Galaxy Z Fold o Z Flip, la bisagra está diseñada a medida para permitir un plegado fluido, controlado y estable en distintos ángulos. Esto hace posible que el dispositivo quede medio abierto, por ejemplo, para usarlo como trípode en selfies o para apoyar el móvil al grabar un vlog.

La bisagra suele incluir un sistema de engranajes, ejes y amortiguadores que distribuyen la fuerza del plegado para que la pantalla no sufra en un único punto. Además, deja un pequeño hueco entre las dos mitades cuando el dispositivo está cerrado, evitando que el panel choque contra sí mismo y se genere fricción directa vidrio contra vidrio.

Este componente mecánico es también uno de los puntos más delicados: acumula polvo, puede desgastarse con el tiempo y es complejo de sellar frente a agua y suciedad. Por eso los fabricantes invierten tanto en test de durabilidad midiendo cientos de miles de ciclos de apertura y cierre.

Optimización de software: adaptar la interfaz a un mundo plegable

De nada sirve una pantalla espectacular si el software no sabe qué hacer con ella. En un dispositivo plegable, el sistema operativo y las apps tienen que reaccionar cuando el equipo pasa de modo cerrado a abierto o a posiciones intermedias, ofreciendo una transición fluida de la interfaz.

Un buen diseño de software permite que las aplicaciones cambien automáticamente de vista cuando se amplía o reduce el área útil. Por ejemplo, una app puede mostrar una sola columna en la pantalla externa del móvil y pasar a mostrar dos o tres columnas al abrir el formato tipo libro.

Además, los plegables sacan partido de la multitarea avanzada con varias ventanas, algo muy útil en móviles-tableta y en portátiles plegables. Aquí es clave que el sistema permita arrastrar y redimensionar ventanas con facilidad y que las apps sepan ajustarse al nuevo espacio sin romper su diseño.

Cuando el software no está bien optimizado, aparecen problemas: aplicaciones que no escalan bien, barras cortadas, huecos negros o interfaces que no aprovechan la pantalla grande. Por eso las grandes marcas presionan a los desarrolladores para que sus apps reconozcan los modos plegado, semiplegado y desplegado.

Historia y evolución de las pantallas flexibles y plegables

La idea de una pantalla que se dobla no es nueva. Ya en los años 70 aparecieron los primeros prototipos de pantallas flexibles en laboratorios de investigación, aunque eran proyectos puramente experimentales. Durante décadas, la tecnología no estuvo lista para llegar al gran público.

Uno de los primeros campos donde se exploró la flexibilidad fue el papel electrónico o tinta electrónica. A diferencia de las pantallas retroiluminadas, los paneles de e-paper reflejan la luz, lo que permite leer cómodamente incluso a pleno sol. Algunas versiones experimentales ofrecían cierto grado de flexibilidad, acercándose a la idea de “hoja digital”.

En 2007, Xerox PARC presentó un tipo de pantalla flexible similar al papel electrónico que se podía escribir y borrar alrededor de mil veces. Poco después, diferentes empresas empezaron a mostrar paneles plásticos monocromos flexibles descritos como “irrompibles”, al no incluir vidrio ni cristal.

También en 2007, Sony mostró el primer prototipo funcional de pantalla OLED flexible extremadamente delgada, con unas 4,1 pulgadas y un grosor menor al de un cabello humano. Ese nivel de finura permitía enrollarla hasta casi el diámetro de un lápiz, demostrando que la tecnología era viable.

Poco después, Nokia se atrevió a imaginar cómo serían los dispositivos del futuro con el concepto Nokia Morph, una especie de gadget que podía deformarse y adaptarse a la muñeca o a diferentes formas. Aunque nunca se comercializó, sirvió para abrir la mente del sector.

Durante los años siguientes, compañías como Samsung siguieron trabajando en pantallas curvas y flexibles, con hitos como las versiones Edge del Samsung Galaxy S6 y del Galaxy Note Edge, que introdujeron bordes curvados icónicos. Esa tecnología de curvatura fue el paso previo antes de llegar a los plegables completos.

Marcas como Samsung siguieron invirtiendo en investigación y prototipos relacionados con pantallas plegables, incluyendo proyectos conceptuales que allanaron el camino para los modelos actuales. Project Valley y otras iniciativas del sector ayudaron a consolidar ideas y a medir viabilidades tecnológicas.

De los primeros prototipos a los móviles y portátiles plegables actuales

A partir de 2019, el mercado empezó a llenarse de anuncios y lanzamientos de dispositivos plegables. 2019 fue el año en que los fabricantes apostaron fuerte por este formato: en ferias como el Mobile World Congress, los plegables acapararon titulares.

Marcas como Xiaomi, Samsung o Motorola comenzaron a presentar sus primeros modelos comerciales: móviles tipo libro que se abrían para convertirse en tabletas y móviles tipo concha que recuperaban el formato de los clásicos “clamshell” pero con pantallas OLED continuas en el interior.

El camino no estuvo libre de tropiezos. Uno de los casos más sonados fue el Samsung Galaxy Fold, cuyo lanzamiento se retrasó tras detectarse fallos en las primeras unidades de prueba: capas mal protegidas, entradas de suciedad o usuarios que retiraban por error una lámina protectora esencial.

Al mismo tiempo, otros fabricantes como Huawei experimentaban con plegables orientados a la gama alta, con referencias como el Huawei Mate X y sus sucesores, que mostraban hasta dónde podían llegar las pantallas flexibles en términos de tamaño y diseño.

Mientras tanto, en el terreno del ordenador portátil llegaron propuestas como la HP Spectre Fold, un equipo que puede actuar como sobremesa, tableta gigante o portátil compacto según cómo se pliegue su gran pantalla OLED flexible.

Ventajas prácticas de las pantallas plegables para el usuario

Más allá del espectáculo, las pantallas plegables tienen ventajas muy claras en el día a día. La primera y más evidente es la portabilidad mejorada sin renunciar a una pantalla grande. Un móvil plegable tipo libro cabe en un bolsillo pero se abre para ofrecer un espacio de trabajo tipo tablet.

En portátiles y tablets, el plegado permite llevar un dispositivo con diagonal equivalente a un monitor pequeño ocupando menos espacio en la mochila. Es especialmente útil para quien viaja mucho y necesita productividad sin ir cargado con varios dispositivos.

Otra ventaja es la flexibilidad para la multitarea. Con una pantalla grande desplegada puedes tener varias apps a la vez: correo, navegador, chat, documentos… En móviles estilo Fold es muy habitual usar dos o tres ventanas en paralelo, mientras que en portátiles plegables puedes combinar teclado físico y pantalla extendida.

La experiencia visual también mejora: al desplegar el panel, tienes más superficie para juegos, vídeos y lectura, con colores intensos, alto contraste y frecuencias de actualización rápidas, propias de las pantallas OLED modernas.

Además, la propia naturaleza plegable ha impulsado nuevas formas de interacción. Hay apps y funciones diseñadas para aprovechar el modo “semiplegado” (por ejemplo, media pantalla para vídeo y la otra media para controles) o para usar la parte inferior como teclado virtual mientras la parte superior actúa de monitor.

Riesgos, debilidades y desafíos técnicos de los plegables

No todo son ventajas. Las pantallas plegables aún arrastran varios puntos débiles importantes que frenan su adopción masiva. Uno de ellos es el precio: la complejidad de fabricación, los materiales avanzados y la ingeniería de las bisagras encarecen notablemente estos dispositivos frente a modelos tradicionales.

Otro problema visible es la marca o pliegue en la zona de doblado. Aunque los fabricantes lo han reducido con cada generación, en muchos modelos sigue notándose tanto a la vista como al tacto, lo que molesta a algunos usuarios exigentes.

La durabilidad sigue siendo un reto. Las bisagras son puntos de riesgo mecánico, expuestos a polvo, golpes y desgaste. Aunque se diseñan para decenas o cientos de miles de ciclos, el uso real puede variar mucho dependiendo de cómo trate cada persona su dispositivo.

Las pantallas OLED flexibles son también más vulnerables a la humedad y a los golpes, y, al no llevar un cristal rígido grueso encima, el plástico o UTG se raya con más facilidad. Un grano de arena en el bolsillo puede dejar una marca permanente.

Por último, el software aún no está al 100 % alineado. No todas las apps están bien adaptadas, lo que provoca inconsistencias en la experiencia: interfaces que no se recolocan bien, funciones que no aprovechan la pantalla grande o fallos en la detección de modos.

Aplicaciones más allá del smartphone: tablets, portátiles y automóvil

La tecnología de pantallas plegables no se limita a los teléfonos. Cada vez más fabricantes están explorando su uso en tablets, portátiles, wearables e incluso sistemas de infoentretenimiento para coches. La idea es llevar la flexibilidad allí donde el espacio sea crítico.

En tablets plegables, se buscan diseños que puedan doblarse vertical u horizontalmente. El pliegue vertical suele imitar un libro y es ideal para lectura y navegación, mientras que el horizontal se orienta a la multitarea o a adoptar distintas relaciones de aspecto.

En el campo de los portátiles, ejemplos como la HP Spectre Fold muestran cómo un único dispositivo puede ofrecer modo escritorio, modo tableta y modo portátil. Con la pantalla totalmente desplegada y un pie de apoyo, actúa como un pequeño todo-en-uno con teclado inalámbrico.

Si se pliega a la mitad y se coloca el teclado encima, se convierte en un portátil tradicional de unas 12-14 pulgadas. Y con el teclado retirado, la pantalla completa funciona como tableta de gran formato para dibujo, anotaciones o consumo multimedia.

En automoción, las pantallas curvas y potencialmente plegables permiten tableros envolventes y sistemas de infoentretenimiento adaptativos, que cambian según el modo de conducción o las preferencias de cada ocupante.

Empresas proveedoras y cadena de suministro de pantallas plegables

Para que todos estos dispositivos existan, hay una cadena de suministro especializada que se encarga de producir paneles OLED flexibles, vidrios ultrafinos y sistemas de control. Empresas dedicadas a la fabricación de pantallas suministran componentes tanto estándar como personalizados.

Algunos proveedores se centran en ofrecer paneles OLED y LCD flexibles para mercados globales, incluyendo variaciones perforadas o recortadas para proyectos específicos. La posibilidad de fabricar bajo modelo OEM (fabricante de equipos originales) permite a startups y pymes lanzar productos innovadores sin tener que crear su propia fábrica.

Estas compañías suelen complementar los paneles con controladores de pantalla, digitalizadores táctiles y soluciones a medida, lo que facilita que un fabricante de dispositivos pueda pasar de la idea al prototipo funcional en menos tiempo.

A medida que crece la demanda de plegables y flexibles, se espera que el aumento de volumen y la madurez del proceso reduzcan costes, mejoren rendimientos y hagan más accesible esta tecnología al gran público.

Perspectivas de futuro: pantallas enrollables, estirables y nuevos materiales

El desarrollo actual es solo el principio. Investigadores y fabricantes trabajan ya en pantallas que no solo se doblen, sino que puedan enrollarse o incluso estirarse. Los prototipos de paneles enrollables permiten ocultar parte de la pantalla dentro del chasis y “sacarla” cuando se necesita más superficie.

En paralelo, se exploran nuevos materiales como el grafeno y otros compuestos avanzados que podrían aumentar la resistencia mecánica, mejorar la conductividad y permitir radios de curvatura aún más pequeños sin daño visible.

También hay avances en materiales electrocrómicos orgánicos y mejoras en el vidrio ultrafino, que podrían ofrecer mayor durabilidad frente a golpes, rayones y humedad, uno de los grandes talones de Aquiles actuales.

Con el tiempo, estas innovaciones se integrarán en gafas de realidad aumentada, ropa inteligente, paneles arquitectónicos y todo tipo de superficies interactivas, ampliando mucho más allá los usos de las pantallas que conocemos hoy.

El ecosistema de aplicaciones también evolucionará: veremos software y experiencias de usuario pensadas desde cero para formatos plegables, en lugar de simples adaptaciones de interfaces diseñadas originalmente para pantallas planas y rígidas.

Las pantallas plegables han pasado por décadas de investigación, prototipos en laboratorios, primeros móviles problemáticos y una rápida mejora en materiales, bisagras y software hasta convertirse en una opción real para quien busca portabilidad sin renunciar a pantallas grandes. Combinando OLED flexible, vidrio ultrafino, polímeros avanzados y bisagras de precisión, hoy es posible llevar en el bolsillo un dispositivo que se abre como un libro, trabaja como tableta, funciona como miniordenador y promete aún más posibilidades conforme avanzan la durabilidad, la optimización del software y la bajada de costes.

¿Por qué algunas actualizaciones de sistema tardan meses en llegar a unos móviles y días a otros?

Actualidad en Androidsis - Mar, 13/01/2026 - 16:38

Actualizar el móvil nada más saltar el aviso es uno de los mejores hábitos que podemos tener, no solo para estrenar funciones nuevas, sino también para tapar agujeros de seguridad con parches y corregir errores. Sin embargo, a muchos usuarios les pasa lo mismo: ven en las noticias que ha salido una versión de Android, o que un amigo con su mismo móvil ya la tiene, y en su teléfono no aparece por ningún lado. Y ahí surge la duda: ¿por qué algunos terminales se actualizan en cuestión de días y otros tardan meses o directamente nunca reciben esa versión?

La respuesta no es tan simple como que el fabricante vaya lento o que al operador “no le dé la gana”. Detrás de cada actualización importante de sistema hay un proceso larguísimo y lleno de pasos, pruebas y revisiones, en el que intervienen Google, los fabricantes de chips, las marcas de móviles, las operadoras y hasta equipos externos de testeo. Además, entran en juego factores como la región en la que vives, si tu móvil es libre u operadora, el procesador que lleve montado o si el modelo sigue teniendo soporte oficial.

Por qué tu móvil tarda tanto en actualizarse aunque la versión ya exista

Lo primero que hay que entender es que “que exista una actualización” no significa que esté lista para todos. Que leas en un blog que Android se ha lanzado en su versión X o que una marca ha anunciado una nueva capa no implica que tu dispositivo concreto, en tu país y con tu operador, pueda instalarla ese mismo día.

En el ecosistema Android, cada actualización atraviesa varias capas: Google, fabricante de procesador, fabricante del móvil y, en muchos casos, la operadora. Los cambios en Android, como los que aceleran las actualizaciones y la instalación de apps, también influyen. En cada una de esas capas se añaden o modifican cosas y, sobre todo, se hacen pruebas para evitar que el teléfono quede inutilizable, se desconecte del WiFi, falle el Bluetooth o la batería se desplome de repente.

Además, no todos los móviles tienen la misma prioridad ni los mismos recursos de desarrollo detrás. Los buques insignia y los modelos más vendidos suelen ir por delante, mientras que gamas de entrada, dispositivos antiguos o móviles muy específicos pueden ir quedando al final de la cola o incluso caerse de la lista de soporte.

Por eso, aunque veas que alguien con “tu mismo móvil” ya se ha actualizado, pueden existir diferencias en la región, la ROM o la operadora que expliquen por qué a ti todavía no te ha saltado el aviso.

Regiones y mercados: la actualización puede no haber llegado a tu país

Muchísimas veces la razón del retraso está en algo tan simple como el país en el que vives. Las marcas no despliegan sus actualizaciones a nivel mundial al mismo tiempo, sino que organizan el lanzamiento por regiones: primero un país, luego otro grupo de países, más tarde otro, y así sucesivamente.

Cuando lees que una nueva versión se está distribuyendo, puede que en realidad se trate de un lanzamiento limitado a un mercado concreto, normalmente uno “piloto” donde la marca controla mejor los posibles problemas. Ese lanzamiento inicial sirve como prueba de fuego: si todo va bien, amplían la distribución; si aparecen errores serios, pueden detener el proceso antes de que llegue a tu región.

En la práctica esto significa que una noticia tipo “X móvil ya se está actualizando” no implica que esté pasando en tu país. Puede ser la variante japonesa, la india, la china o la global, mientras tu variante europea todavía está en cola de aprobación, pruebas o certificación.

Por eso ocurre algo muy frecuente: un mismo modelo, mismo año y misma marca, pero diferente código de firmware según región. Esos firmwares no siempre se actualizan a la vez, lo que genera la sensación de injusticia de que “mi móvil va abandonado” cuando en realidad tu versión está pendiente de su turno.

Actualizaciones por lotes: qué significa y cómo te afecta

Otro concepto clave es que las actualizaciones no suelen llegar a todos los usuarios a la vez, ni siquiera dentro de una misma región. La mayoría de fabricantes lanzan sus nuevas versiones “por lotes” u oleadas escalonadas.

Esto quiere decir que, aunque el firmware esté aprobado para tu zona, se va activando paulatinamente para grupos de usuarios: primero un pequeño porcentaje, luego un poco más, y así hasta cubrir el parque completo de dispositivos compatibles. De esta forma, si la actualización tiene un fallo grave, solo afectará a un número limitado de móviles y se puede detener el despliegue antes de que el daño sea masivo.

Como consecuencia, dos personas con el mismo modelo, comprados en la misma tienda y en la misma ciudad, pueden recibir el aviso en momentos diferentes. Uno puede tener la actualización el primer día y el otro tardar semanas, simplemente porque están en lotes distintos.

Este sistema por lotes no solo se aplica a grandes saltos de versión de Android, también a parches de seguridad mensuales o pequeñas correcciones. Es habitual que alguien entre en los ajustes, pulse en “Buscar actualización” y aún no le aparezca nada, mientras que otro usuario, sin hacer nada especial, ya haya recibido el aviso de forma automática.

El papel de los procesadores: Snapdragon vs MediaTek y compañía

Una parte del retraso tiene mucho que ver con algo a lo que no solemos prestar atención: el procesador del móvil. Aunque el usuario medio mire más la cámara o la memoria, el chip que monta el teléfono influye directamente en lo rápido que podrá recibir nuevas versiones de Android.

Cuando Google prepara una gran actualización de sistema, envía con antelación el código fuente a los fabricantes de procesadores, como Qualcomm (Snapdragon) o MediaTek. La idea es que estos puedan adaptar el nuevo Android a sus plataformas antes del lanzamiento oficial, y así los fabricantes de móviles tengan una base sobre la que trabajar.

A partir de ahí, cada compañía de chips se encarga de adaptar controladores, optimizar el funcionamiento con sus módems, GPU, sensores y demás componentes, y de entregar esos paquetes de software a las marcas de teléfonos. El tiempo que tarden en completar este trabajo marcará la fecha a partir de la cual los fabricantes podrán empezar a integrar la actualización en sus dispositivos.

Según declaraciones de responsables de Xiaomi, Qualcomm suele ir por delante en este aspecto porque cuenta con equipos de desarrollo más grandes y capaces de entregar todo el soporte para sus procesadores de forma más simultánea. MediaTek, con menos recursos, se ve obligada a trabajar de forma más escalonada.

Ese enfoque hace que, en la práctica, muchos móviles con procesadores MediaTek reciban las actualizaciones más tarde que los que montan Snapdragon. Al ir sacando el soporte por tandas, hay modelos y variantes que se quedan para oleadas posteriores, y eso retrasa toda la cadena.

La parte positiva es que ese despliegue por bloques también permite aislar mejor los problemas: si se detecta un error grave ligado a un determinado chip o combinación de hardware, el impacto se reduce al lote afectado y se puede corregir antes de que llegue al resto de móviles.

Qué hace Google antes de que la actualización llegue a tu móvil

El proceso arranca semanas antes del anuncio oficial de una nueva versión de Android. En esa fase, Google libera lo que se conoce como Platform Development Kit (PDK), un paquete con el código base y la documentación necesaria para que fabricantes de procesadores y móviles se vayan preparando.

Gracias a ese PDK, compañías como Qualcomm, MediaTek o Samsung (en el caso de sus Exynos) pueden ir adaptando su capa de software de bajo nivel a los cambios que introduce la nueva versión: gestión de memoria, seguridad, energía, comunicaciones, etcétera.

Cuando se acerca el lanzamiento oficial, Google libera el código fuente completo de Android a los fabricantes y a la comunidad de desarrolladores. A partir de ese momento, las marcas ya pueden crear los firmwares específicos para cada modelo, integrando sus propias capas de personalización y aplicaciones.

En los móviles de Google (Pixel), el recorrido es más corto, porque no hay una capa pesada de personalización que interponer entre Android “puro” y el usuario. Eso explica en parte por qué estos dispositivos suelen recibir las actualizaciones el mismo día de su anuncio o muy pocos días después.

En el resto de fabricantes, en cambio, la actualización pasa por muchas más manos y capas de software antes de considerarse lista, y es ahí donde se acumula la mayor parte del retraso respecto a los Pixel.

Capas de personalización: el gran cuello de botella

Casi ningún fabricante grande lanza Android tal cual viene de Google. Lo habitual es que añadan su propia capa de personalización (MIUI, One UI, EMUI, etc.), con su diseño, sus apps y sus funciones exclusivas.

Eso obliga a que, cada vez que hay una gran actualización, los ingenieros tengan que “montar” esa capa sobre el nuevo Android, adaptando cada componente: notificaciones, ajusten rápidos, gestor de batería, cámara, galería, app de teléfono, mensajes, salud, asistentes, modos de juego, etc.

Además, hay que revisar y ajustar la HAL (Hardware Abstraction Layer), esa capa intermedia que permite que el mismo sistema funcione en hardware muy diferente. Un fallo en la HAL puede provocar desde problemas de señal hasta que la cámara deje de funcionar o que el lector de huellas falle de forma continua.

Una vez montadas las bases, se actualizan las funciones críticas: llamadas, SMS, datos móviles, WiFi, Bluetooth, GPS, gestión de la SIM y compatibilidad con redes del operador. Cualquier error aquí se traduce en un móvil casi inutilizable, así que la fase de ajuste y comprobación es delicada.

Después llega el turno de los extras de cada marca: pantalla siempre encendida, modos de cámara avanzados, aplicaciones de galería con IA, herramientas de mantenimiento, modos concentración, apps de música, notas, nubes propias, etc. Todo eso también debe funcionar a la perfección con el nuevo sistema.

Este trabajo no es igual para todos los modelos: un gama alta con mucha tirada suele tener más recursos asignados y se mueve más rápido, mientras que un gama baja, o uno que vendió poco, puede ir a rebufo y ver retrasada su adaptación.

Maratón de pruebas: internas, externas y con operadoras

Una vez que el firmware para un modelo concreto parece listo sobre el papel, comienza la parte menos visible pero más larga: las pruebas. No basta con que arranque y no se cuelgue; hay que comprobar que todo lo que se usa a diario responda como debe.

Primero se realizan pruebas internas dentro de la propia marca: equipos de QA y testers usan el móvil como cualquier usuario, intentando reproducir usos reales: llamadas, redes sociales, cámara, juegos, navegación, correo, apps bancarias, pagos móviles, etc. Su misión es detectar fallos, cuelgues, drenajes de batería, sobrecalentamientos o comportamientos raros, incluidas vulnerabilidades de la huella dactilar que afecten la seguridad.

A la vez, muchas compañías subcontratan equipos externos especializados en pruebas de software y hardware. Estos laboratorios realizan test más sistemáticos: ciclos de carga y descarga, estrés de CPU y GPU, simulación de miles de llamadas, conexión y desconexión constante a redes WiFi y Bluetooth, pruebas de cobertura en diferentes bandas, entre otros.

Cuando estos filtros se superan, entran en juego las pruebas específicas de conectividad: WiFi, Bluetooth, NFC, redes móviles, VoLTE, VoWiFi, GPS…. Aquí se verifica que no haya pérdidas de señal, que la calidad de audio en llamadas sea correcta, que la velocidad de datos no caiga por algún conflicto y que los accesorios Bluetooth funcionen tanto como antes o mejor.

En determinados mercados, sobre todo donde los operadores tienen mucha fuerza, las actualizaciones pasan también por la revisión y certificación de las propias operadoras. Se comprueba que el firmware se lleve bien con sus ajustes de red, su voz sobre LTE, su mensajería avanzada, su configuración de APN y demás peculiaridades.

Si el móvil que tienes es de operador, el firmware puede llevar cambios específicos de esa compañía: apps preinstaladas, ajustes de voz y datos, servicios adicionales… Todo eso también debe validarse de nuevo con cada gran actualización.

Las operadoras como causa frecuente de retrasos

Cuando compras un móvil a través de una operadora, lo más habitual es que la ROM no sea exactamente la misma que la de un terminal libre. Aunque por fuera parezca igual, por dentro suele llevar ligeras modificaciones.

Esas diferencias se traducen en firmwares específicos para cada operadora, identificados por códigos concretos. En el caso de Xiaomi, por ejemplo, los dos últimos caracteres del código del firmware indican quién lo distribuye: “XM” para ROM oficial de Xiaomi, “TF” para Telefónica, “VF” para Vodafone, “OR” para Orange, etc.

Si tu teléfono lleva una ROM de operador, no depende solo del calendario de la marca, sino también del de la propia operadora. Aunque Xiaomi, Samsung o quien sea lancen la actualización global, tu variante puede quedarse semanas o meses esperando a que el operador la adapte, la pruebe y la apruebe; casos como los de algunas marcas que siguen ofreciendo parches muestran que la política puede variar.

Esto explica por qué muchos usuarios de móviles comprados a operadoras ven cómo los modelos libres se actualizan antes. La vía de actualización ya no es el servidor del fabricante, sino el canal que controla la compañía telefónica, con sus propios tiempos y prioridades.

En algunos casos extremos, la operadora puede incluso congelar una línea de actualizaciones si considera que no compensa invertir recursos en un modelo concreto, o si surgen problemas que no se terminan de resolver. Desde el punto de vista del usuario, el resultado es que el móvil deja de recibir novedades sin explicación clara.

Hay usuarios avanzados que optan por cambiar la ROM del operador por una versión global oficial del fabricante, para recibir directamente las actualizaciones desde los servidores de la marca. Es una solución potente, pero no exenta de riesgos: hay que saber bien lo que se hace, desbloquear el bootloader en muchos casos, seguir guías al pie de la letra y asumir que el proceso puede fallar y dejar el móvil inutilizable.

Cuando la actualización se detiene o desaparece

No todas las actualizaciones que se inician llegan a completarse para todo el mundo. A veces, tras el lanzamiento de una versión, empiezan a aparecer reportes de fallos graves: móviles que no arrancan, consumo exagerado de batería, cámaras que dejan de funcionar, pérdida de conectividad, reinicios continuos, etc.

En estos casos, la reacción más sensata por parte del fabricante es detener el despliegue de la actualización. Eso significa que quienes ya han actualizado tendrán que esperar a un nuevo parche que corrija el problema, y quienes aún no la habían recibido verán cómo el aviso desaparece o nunca llega a mostrarse.

Esta pausa puede durar desde unos días hasta varias semanas, tiempo durante el cual los ingenieros analizan los informes, localizan el origen del fallo y preparan una versión corregida. En ocasiones, incluso se recurre a desactualizar a algunos usuarios a la versión anterior, aunque es algo menos habitual por lo complejo que resulta.

Si justo estás en el grupo de usuarios “rezagado”, puede que tengas la sensación de que tu móvil va aún más atrasado que el del resto, cuando en realidad el proceso se ha frenado para evitarte un problema mayor.

Este tipo de parones también refuerza la lógica de los lanzamientos por lotes: cuantos menos dispositivos haya actualizados cuando se descubre un fallo crítico, más fácil es corregir el rumbo sin provocar un desastre masivo.

Fin de soporte: cuando tu móvil deja de recibir versiones

Otro motivo obvio por el que puedes dejar de ver actualizaciones es que tu móvil haya llegado a EOL (End Of Life o fin de soporte). Cada fabricante define cuántos años de actualizaciones de sistema y de seguridad ofrece para cada gama.

Durante los primeros años, lo normal es que recibas al menos parches de seguridad mensuales o trimestrales y, en muchos casos, una o dos grandes versiones de Android. Pasado ese tiempo, el modelo sale de la lista oficial de dispositivos que seguirán recibiendo novedades.

Cuando esto ocurre, por mucho que toques el botón de “buscar actualizaciones”, no va a aparecer ninguna oficial. Tu única salida para seguir al día pasará por soluciones no oficiales como ROMs personalizadas, con los riesgos que conllevan y normalmente destinadas a usuarios avanzados.

Es importante comprobar en la web del fabricante o en sus foros si tu modelo sigue dentro del periodo de soporte antes de desesperarte buscando explicaciones. A veces no es que vaya tarde, es que ya no le toca.

En otros casos, lo que se mantiene tras el fin de grandes versiones son actualizaciones menores o parches de seguridad muy puntuales, que aún corrigen vulnerabilidades críticas sin modificar el número de versión principal de Android.

Por qué no puedes instalar “solo la última” y saltarte el resto

Muchos usuarios se preguntan por qué, si hay una versión más reciente del sistema, no pueden simplemente descargarla e instalarla sin pasar por todas las previas. A primera vista parece lógico, pero por debajo el sistema no funciona como una simple “suma” de paquetes independientes.

En la mayoría de móviles, las actualizaciones se distribuyen en forma de parches incrementales que dan por hecho que tu sistema está en una versión concreta. Es decir, el paquete de actualización “sabe” desde qué versión parte y aplica cambios sobre esa base.

Si intentases instalar directamente la última actualización sin tener las intermedias, puede que el instalador no encuentre los archivos en el estado esperado, lo que llevaría a errores de instalación o, peor aún, a dejar el sistema en un punto intermedio roto.

Por eso, cuando actualizas vía OTA (Over The Air) el propio sistema se encarga de ir aplicando los parches que tocan en el orden correcto. Aunque a ti te parezca que solo descargas “la última”, en realidad el proceso interno respeta la secuencia que el fabricante ha diseñado.

En otros sistemas, como algunas distribuciones de escritorio o ciertos ecosistemas más cerrados, la estructura de actualizaciones es diferente y permite paquetes más “globales”. Pero en el mundo Android, con tanta fragmentación de hardware, capas y variantes, las actualizaciones incrementales ajustadas a cada caso son una forma de reducir riesgos.

Algo parecido pasa con las aplicaciones: en tiendas como App Store o Google Play ves una avalancha constante de pequeñas actualizaciones, muchas veces sin cambios aparentes. Detrás suele haber correcciones menores, ajustes de compatibilidad y parches de seguridad que mantienen la app alineada con el sistema y con otros servicios.

Qué puedes hacer como usuario si tu móvil no se actualiza

Si ves que tu teléfono lleva mucho tiempo sin recibir nada, lo primero es asegurarte de que siga dentro del periodo de soporte. Una búsqueda rápida con el modelo y la palabra “soporte” o “actualizaciones” suele llevarte a la tabla oficial del fabricante.

Si todavía debería seguir recibiendo versiones, comprueba qué firmware tienes instalado y si es de operadora o libre. En dispositivos como los Xiaomi, desde Ajustes > Sobre el teléfono puedes ver el código alfanumérico completo de la ROM y, a partir de las dos últimas letras, averiguar si procede de la propia marca o de una operadora concreta.

Si usas una ROM de operador, ya sabes que el ritmo lo marca esa compañía y puede ir por detrás de la ROM global. En estos casos puedes valorar si te compensa esperar, contactar con la operadora para obtener información o, si tienes conocimientos, plantearte cambiar a la ROM global asumiendo riesgos.

Para el resto de casos, lo más sensato suele ser tener algo de paciencia y no obsesionarse con forzar la actualización cada cinco minutos. Al trabajar por lotes, puede que simplemente estés en una oleada posterior y tarde unos días o semanas en aparecerte la notificación.

También viene bien recordar que un lanzamiento rápido no siempre es sinónimo de mejor. Los usuarios que reciben la actualización más tarde a menudo ya disfrutan de una versión con fallos pulidos gracias a las incidencias detectadas en oleadas anteriores.

Detrás de cada actualización que ves o que echas en falta, hay un recorrido largo en el que intervienen Google, fabricantes de chips, marcas de móviles, operadoras y equipos de prueba. Cada eslabón añade complejidad y tiempo, pero también reduce las posibilidades de que una versión defectuosa convierta tu móvil en un ladrillo. Entender todos estos pasos ayuda a ver con otros ojos por qué unos teléfonos se actualizan en cuestión de días y otros tardan meses en recibir exactamente la misma versión.

Tráiler para Nintendo Switch 2 de Final Fantasy VII Remake Intergrade

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 13/01/2026 - 16:33
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El móvil se reinicia solo al conectar el USB-C: causas y soluciones

Actualidad en Androidsis - Mar, 13/01/2026 - 16:32

Que el móvil se reinicia solo al conectar el USB-C es uno de esos fallos que te puede amargar el día, sobre todo si usas el teléfono para trabajar, como GPS en el coche o como única forma de comunicarte por WhatsApp. A veces parece que todo iba perfecto y, de repente, al enchufar el cable en el coche, al PC o incluso al conectar unos auriculares, el móvil se apaga, se queda con un LED encendido o entra en un bucle de reinicios que no termina nunca.

En este artículo vamos a ver, con todo lujo de detalles y con casos reales, qué puede provocar que tu móvil se reinicia al conectar el USB-C, cómo diferenciar si es un problema de hardware, de software, de batería, de conector o incluso de una simple app de sistema, y qué soluciones puedes ir probando paso a paso antes de rendirte y llevarlo al servicio técnico.

¿Por qué el móvil se reinicia solo al conectar el USB-C?

Cuando al enchufar un cable o accesorio el teléfono se apaga, se queda con el LED encendido en verde o entra en un bucle de reinicios, casi siempre hay una interacción entre tres elementos: el sistema operativo, la batería y el conector (USB-C o de audio). Cualquier fallo en uno de ellos puede hacer que el móvil no llegue a cargar Android y se quede colgado en el logo, vuelva al recovery o se reinicie de forma cíclica.

Un caso típico es el de quien comenta que, tras unas 15 horas funcionando bien, cada vez que conectaba un cable USB o un conector de auriculares, el móvil se apagaba por completo y solo quedaba el LED verde superior encendido. No había instalado nada raro ni tocado ajustes, y sin embargo el problema apareció de golpe, incluso con pocos minutos de diferencia entre una carga y otra.

En ese mismo caso, al seguir forzando el encendido y el enchufado, la batería cayó de un 45% a un 17% en un intento de carga fallido, fruto de todos esos intentos de arranque que nunca llegaban a completarse. Tras unos 20 reinicios, el teléfono logró arrancar con normalidad, lo que deja claro que no siempre se trata de un fallo totalmente irreversible, pero sí es una clara señal de que algo no va bien.

Bucle de reinicios o boot-loop al usar el cable

Cuando el teléfono se queda atrapado en un bucle de reinicios (boot-loop), lo que ocurre es que durante el arranque del sistema operativo se produce un error crítico que obliga a volver a empezar una y otra vez. A nivel visual suele verse el logo del fabricante o del operador, a veces incluso un triángulo rojo con un signo de exclamación, y luego se apaga o vuelve a intentar arrancar.

Este comportamiento encaja con algunas situaciones muy concretas: por ejemplo, si se ha dañado el almacenamiento interno en una zona clave, si una actualización del sistema se ha cortado a medias, si se ha flasheado mal una ROM personalizada o si una app de terceros (o incluso una de sistema) provoca un fallo tan grave durante la carga de Android que el móvil no puede llegar a la pantalla principal.

Al combinarse ese boot-loop con el acto de enchufar el cable USB-C, se añaden otros factores: la detección del tipo de conexión (solo carga, transferencia de datos, Android Auto, etc.), la gestión de la energía al inicio y la comunicación con el puerto. Cualquier error en esas capas puede desencadenar que, simplemente al conectar el USB, se dispare el reinicio.

Problemas de hardware: conector, batería y presión física

No todo es software: a veces la causa es puramente física. Hay usuarios con móviles como el Samsung Galaxy A51 que comentan que el teléfono se apaga y se enciende aleatoriamente, incluso sin tocar nada, pero que el fallo aparece más a menudo cuando se aplica cierta presión al terminal, por ejemplo al sujetarlo fuerte, llevarlo en un bolsillo ajustado o conectarlo a un cargador.

En estos casos, al presionar el móvil o al insertar un cable en el USB-C, puede moverse ligeramente alguna pieza interna: la batería, el propio conector o incluso un flex mal asentado. A veces el móvil no llega a arrancar si no se conecta al cargador, aunque la batería esté aparentemente llena, lo que indica que el circuito de alimentación no se está comportando como debería.

Ante síntomas como estos, una de las primeras pruebas lógicas es sustituir la batería por una nueva. Si tras cambiarla el problema sigue exactamente igual, el siguiente sospechoso suele ser el módulo de carga, es decir, el conector USB-C con su pequeña placa y flex. Muchos usuarios con algo de maña se animan a cambiar también ese módulo, siempre que encuentren una pieza compatible.

Errores tras actualizaciones y fallos de sistema

Otra fuente muy común de reinicios al enchufar el USB es una actualización del sistema defectuosa. Por ejemplo, en algunos Xiaomi Redmi Note 4, tras actualizar a una versión concreta de MIUI (como MIUI Global 8.5), al conectar el cargador el terminal mostraba de inmediato la pantalla de reinicio con el logo de MI, y no había forma de usarlo encendido mientras estaba cargando.

Antes de esa actualización, el comportamiento era algo menos grave: el teléfono entraba en la pantalla de reinicio al conectar el cable, pero aún se podía cargar con el móvil encendido si se forzaba el reinicio manualmente. Sin embargo, con la nueva versión, al enchufar el cable el sistema se quedaba clavado en el logo de arranque y no respondía ni siquiera forzando el apagado, de modo que solo se podía cargar completamente apagado y luego encenderlo al desenchufar.

Algo similar puede pasar en móviles de otros fabricantes cuando hay un problema de lanzamiento del sistema. Si el teléfono no consigue llegar a la pantalla principal y solo muestra el logo o un icono de advertencia, es probable que haya un fallo en la carga de Android que obliga a plantearse ya soluciones más drásticas como el hard reset o incluso el flasheo de firmware.

¿Cuando se hace necesario un reinicio o restablecimiento de fábrica?

Si tu móvil se reinicia constantemente al conectar el USB-C y no consigue mostrar la pantalla principal, es muy posible que estés ante un problema serio de sistema operativo. Algunos fabricantes, como HTC, explican que en estas situaciones se puede intentar un reinicio usando combinaciones de botones físicos para forzar de nuevo el proceso de encendido.

El objetivo de este tipo de reinicio con botones de hardware es intentar desbloquear el arranque sin necesidad de entrar en el sistema. No existe una combinación universal: en muchos terminales se usa encendido + volumen abajo, en otros volumen arriba y encendido, a veces incluso una tercera combinación específica del modelo. Si, a pesar de eso, el teléfono sigue sin llegar a la pantalla principal, toca pensar en un restablecimiento de fábrica.

Cuando el móvil no arranca con normalidad, el restablecimiento solo se puede hacer a través del modo recovery, también con combinaciones de botones. Una vez dentro de ese menú especial, se ofrecen varias opciones, como borrar datos, cache o hacer el famoso “wipe & reset”. Este proceso devuelve el terminal al estado de fábrica, borrando todas las apps y datos del almacenamiento interno, algo doloroso, pero que en muchos casos es la única forma de romper el bucle de reinicios.

Ejemplo real: restaurar un Xiaomi que se reinicia al conectar el cargador

Un usuario con un Xiaomi Redmi Note 4 que empezó a reiniciarse cada vez que enchufaba el cargador consiguió solucionarlo con un proceso relativamente largo, pero eficaz. Como el teléfono se reiniciaba al conectarlo al PC, no podía hacer copia de seguridad mediante cable, así que lo primero fue volcar todos los datos importantes a una tarjeta microSD instalada en el propio móvil.

El siguiente paso fue retirar la bandeja con la SIM y la microSD y apagar completamente el teléfono. Después, con el móvil apagado, mantuvo pulsado volumen + y el botón de encendido para entrar en el modo recovery. Ya en ese menú, seleccionó la opción “wipe & reset” y ejecutó una restauración de fábrica. El primer arranque tras este proceso puede tardar bastante, por lo que es fundamental no ponerse nervioso.

Cuando el sistema volvió a encenderse tras el primer reseteo, procedió a una configuración mínima (sin restaurar aún todos los datos ni cuentas) porque tenía previsto hacer una segunda restauración. Esta vez, desde los propios ajustes de MIUI: Ajustes > Ajustes adicionales > Copia de seguridad > Restablecer datos de fábrica. Al confirmar, el teléfono se reinició de nuevo y tardó otro buen rato en iniciar.

Finalmente, tras esos dos restablecimientos de fábrica consecutivos, el Redmi Note 4 dejó de reiniciarse al enchufar el cable y volvió a comportarse con normalidad tanto al cargar como al conectarlo al ordenador. La clave en este caso fue combinar un reseteo desde recovery con otro desde los ajustes del sistema para eliminar cualquier rastro de configuración corrupta.

¿Cómo actuar si el móvil entra en boot-loop al conectar el USB-C?

Cuando tu móvil entra en un boot-loop cada vez que conectas el USB, tienes varias cartas que jugar antes de tirarlo a la basura. La primera es intentar iniciar en Modo Seguro. Este modo carga solo los componentes imprescindibles del sistema, sin apps de terceros, lo que permite comprobar si el problema viene de alguna aplicación instalada o de la propia capa de Android.

Para arrancar en Modo Seguro hay varios métodos según la marca. Una forma común es encender el teléfono normalmente y, en cuanto aparezca el logo del fabricante, mantener pulsado el botón de bajar volumen hasta que termine de arrancar. En algunos Motorola se deben mantener pulsados tanto volumen arriba como volumen abajo, mientras que en algunos Samsung antiguos se necesitaba pulsar el botón capacitivo de menú durante el arranque.

Si el móvil consigue entrar en Modo Seguro sin reiniciarse al enchufar el cable, es muy probable que el fallo esté relacionado con alguna app, un servicio de terceros o incluso con una aplicación de sistema concreta. En este punto conviene desinstalar las últimas aplicaciones instaladas, revisar permisos y, si el problema persiste, valorar ya un restablecimiento total desde ajustes o recovery.

Restablecimiento de fábrica desde ajustes y desde recovery

Si puedes iniciar en Modo Seguro o el teléfono llega a la pantalla principal, puedes hacer el restablecimiento a valores de fábrica desde Ajustes > Sistema o desde el apartado de Copia de seguridad, según la marca. Esta opción borra apps, configuraciones y datos personales, pero suele respetar el sistema base que viene de fábrica o el último firmware oficial instalado.

En cambio, si el móvil no pasa del logo y no hay manera de que llegue a cargar Android, la única salida suele ser un hard reset desde el modo recovery. Para entrar en este modo el proceso típico es apagar el terminal y mantener pulsados encendido + volumen abajo, aunque en algunos modelos será encendido + volumen arriba. Una vez en el recovery, hay que elegir opciones como “wipe data and cache” y, después, “Reset system setting” o equivalente.

Al completar este proceso, el teléfono se reiniciará y tardará un buen rato en arrancar por primera vez. Conviene tenerlo conectado a un cargador estable mientras tanto y evitar tocar botones. Eso sí, hay que asumir que todo lo que hubiera almacenado en la memoria interna se perderá, de modo que siempre es buena idea usar copias de seguridad en la nube o en tarjetas SD para no quedarte sin tus datos importantes.

Instalar o flashear una ROM personalizada

En usuarios avanzados que ya son root y tienen un recovery personalizado (como TWRP), otra salida cuando el boot-loop no se soluciona con un simple hard reset es instalar una ROM personalizada. Esta opción es especialmente frecuente en móviles que se han brickeado o se han quedado pillados tras intentar flashear una ROM incompatible o un archivo corrupto.

Si te planteas esta vía, lo primero es asegurarte de que la ROM es 100% compatible con tu modelo exacto de teléfono (no solo con la marca o familia). Debes tener el archivo de la ROM almacenado en la memoria interna, en la tarjeta SD o disponible desde un USB externo si tu recovery soporta OTG. Antes de flashear, se recomienda hacer “wipe cache”, “wipe dalvik/ART cache”, “wipe data” y “wipe system”, es decir, una instalación completamente limpia.

Hecho el proceso correctamente, en muchos casos el teléfono vuelve a la vida con un sistema limpio, sin restos de configuraciones corruptas que provocaban el bucle de reinicios al conectar el USB-C. Eso sí, tocar recoveries y ROMs conlleva riesgos, y si no lo tienes claro, es preferible no complicarse y acudir directamente a un servicio técnico cualificado.

App USB Settings y caché de Android Auto y servicios de Google

Hay ocasiones en las que el problema de reinicio al conectar un USB-C está más relacionado con cómo Android gestiona el modo de conexión (carga, datos, Android Auto, etc.) que con un fallo grave de hardware. En algunos modelos Samsung y otras marcas, un truco que ha ayudado a muchos usuarios es borrar los datos de la app de sistema USB Settings, que se encarga precisamente de administrar el comportamiento del puerto USB.

Para hacerlo hay que ir a Ajustes > Aplicaciones y, en el menú de la parte superior, activar la opción de Mostrar aplicaciones de sistema. Una vez visibles todas, se busca “USB Settings”, se entra en Almacenamiento y se pulsa en “Borrar caché” y “Borrar datos”. Después de reiniciar el teléfono, conviene probar de nuevo con el cable, preferiblemente con un cable original o de buena calidad.

Relacionado con esto, muchos fallos al conectar el móvil al coche mediante Android Auto (pantalla que se apaga al soltar el cable, reinicios esporádicos, desconexiones constantes) se corrigen limpiando la caché de Android Auto y Google Play Services. En Ajustes > Aplicaciones, seleccionando cada una de estas apps, se entra en Almacenamiento y se borra la caché. Esto obliga a que las aplicaciones se “reinicien” y vuelvan a generar sus archivos temporales desde cero.

Conectores, cables y adaptadores USB para evitar reinicios

Muchas veces damos por hecho que el cable está bien porque solo tiene algún tiempo de uso, pero pequeños daños internos pueden hacer que al dejar de presionar el conector el móvil pierda la conexión y se apague la pantalla o incluso se reinicie. En algunos coches, sobre todo, el puerto USB no agarra demasiado bien algunos cables USB-C, generando falsos contactos constantes.

Una solución curiosa pero efectiva que han probado muchos usuarios con Android Auto es usar un conector USB-A más firme en lugar de depender solo de un USB-C algo flojo. La idea es utilizar un cable USB-C macho junto con un adaptador USB-C (hembra) a USB-A (macho), de manera que el extremo que va al coche sea un USB-A, que suele encajar de forma más sólida y estable que algunos USB-C.

Con esta combinación, el móvil se conecta al coche con menos holgura y se reduce la probabilidad de que un leve movimiento del cable provoque una desconexión, microcortes o reinicios. No es una solución mágica ni sirve para todos los casos, pero si sospechas que el problema viene de un conector poco firme, puede ser una opción bastante económica de probar antes de cambiar el móvil o visitar un taller.

Otras comprobaciones útiles al conectar el móvil al coche o al PC

Además del cable y el conector, conviene revisar algunos puntos básicos que pueden afectar al comportamiento del móvil cuando se enchufa mediante USB. El primero, aunque parezca obvio, es reiniciar el móvil y el coche (o el PC) para descartar un fallo puntual de software. A veces, tras ese apagado y encendido clásico, dejan de producirse los reinicios aleatorios al conectar el cable.

También es importante verificar la compatibilidad entre el móvil y el coche en el caso de Android Auto. No todos los modelos de teléfono ni todos los sistemas de infotainment de los coches soportan Android Auto o su versión inalámbrica. Revisar en la web oficial o en el manual del coche puede evitar muchas pruebas innecesarias.

Otra comprobación clave es probar con otro puerto USB del coche o del ordenador. Algunos coches solo permiten usar Android Auto desde un puerto concreto, mientras que otros pueden haberse deteriorado con el uso. Igualmente, conviene utilizar un cable USB de alta calidad, certificado para transferencia de datos, no solo uno viejo que siempre se ha usado para cargar.

En los ajustes del móvil, al conectar el cable, comprueba el tipo de conexión seleccionado: carga solo, transferencia de archivos, Android Auto, etc. Para que funcione correctamente con el coche o con un PC, lo ideal es elegir siempre la opción de “Transferencia de datos” o similar. Activar las opciones de desarrollador y habilitar “Depuración USB” también puede mejorar la estabilidad de la conexión en algunos casos.

Si las desconexiones o reinicios parecen estar relacionados con conexiones inalámbricas inestables, otra medida a tener en cuenta es restablecer las configuraciones de red (WiFi, Bluetooth y datos móviles) desde los ajustes del teléfono. A veces un perfil de red corrupto puede interferir con Android Auto o con la forma en que el dispositivo gestiona el enlace con el coche.

¿Cuándo acudir al servicio técnico?

Si después de probar cables distintos, limpiar caché, borrar datos de USB Settings, hacer restablecimientos de fábrica e incluso cambiar batería o conector, el móvil sigue reiniciándose al conectar el USB-C, lo más sensato es llevarlo a un servicio técnico especializado. Especialmente si el teléfono está todavía en garantía, no merece la pena seguir trasteando y arriesgarte a dañarlo más.

Si el técnico no detecta signos de manipulación indebida, de agua en el interior o golpes fuertes, y el móvil sigue cubierto por la garantía, lo normal es que el reparo o sustitución no te cueste nada. En cambio, si el dispositivo está fuera de garantía o se demuestra que el problema se debe a una causa no cubierta (daño por líquidos, modificaciones de software, etc.), el servicio técnico te ofrecerá un presupuesto que podrás aceptar o rechazar.

También existen talleres no oficiales que pueden cambiar conectores, baterías o incluso recuperar móviles con boot-loop flasheando firmware a mano. En estos casos, siempre tendrás que pagar por la reparación y valorar si compensa el coste frente al precio de un teléfono nuevo, pero pueden ser una buena alternativa si tu terminal ya no tiene soporte oficial y quieres darle una segunda vida.

Ultimas consideraciones

Cuando un móvil empieza a reiniciarse solo al conectar el USB-C, el problema puede ir desde algo tan sencillo como un cable flojo o una app de sistema corrupta, hasta fallos profundos en el sistema operativo, la batería o el conector interno; por eso es clave seguir una estrategia ordenada:

Comprobar primero cables y puertos, revisar ajustes de USB y cachés de Android Auto y servicios de Google, intentar Modo Seguro y hard reset desde recovery, valorar reseteos de fábrica completos o incluso cambiar batería y módulo de carga, y, si todo lo demás falla, recurrir sin miedo al servicio técnico para que diagnostique y repare el origen real del fallo. Comparte esta información para que más usuarios sepan solucionar cuando el móvil se reinicia solo al conectarlo.

Llevar un Apple Watch sin renunciar a un reloj de lujo es posible con esta correa. Otra cosa es que sea barato

Actualidad en Applesfera - Mar, 13/01/2026 - 16:28

La llegada del Apple Watch hace ya más de una década supuso un antes y un después. Se ha consolidado entre un público que valora el control del tiempo, las notificaciones y el seguimiento de la salud en su muñeca. Sin embargo, para los amantes de la relojería tradicional, el dilema persiste acerca de cómo aprovechar las virtudes de un reloj mecánico de lujo sin perder las ventajas de un smartwatch. En el CES 2026 obtuvimos una respuesta.

Una startup ha desarrollado una correa que permite llevar ambos relojes al mismo tiempo. Una buena forma de no renunciar a ninguno de los dos mundos y presumir de estética, pero también de la tecnología. Aunque también abre algunas preguntas sobre su practicidad y, sobre todo, comodidad.

La doble correa que viene de París {"videoId":"x9xoc5y","autoplay":true,"title":"Smartlet - 360 view - short", "tag":"ces 2026", "duration":"14"}

La correa en cuestión se llama Smartlet Band y, tal como recogieron en CNET, es obra de una startup parisina que la presentó la pasada semana en el CES 2026. Su diseño se basa en una estructura modular doble, pensada para que el usuario pueda llevar un reloj mecánico tradicional en la parte superior de la muñeca, mientras que el Apple Watch queda oculto por debajo. Aunque se puede invertir.

Esta correa permite montar relojes con lugs (los anclajes) de entre 18 y 24 milímetros, lo que le permite ser compatible con relojes de lujo como Rolex, Omega o Tag Heuer. En la parte inferior, esta correa incorpora soporte para alojar diferentes modelos de relojes inteligentes como el Apple Watch, aunque afirman que también pueden añadirse Galaxy Watch, Pixel Watch o Fitbit, entre otros.

En Applesfera Un día entero sin Apple Watch fue suficiente para que dejase de ser mi producto Apple más infravalorado

El objetivo de esta correa es claro, pretendiendo solucionar ese dilema de tener que escoger cada mañana entre la elegancia de un reloj clásico y la funcionalidad de un smartwatch. Con esta propuesta, se puede disfrutar de una y cambiar a la otra en cualquier momento sin tener que cambiar de reloj o correa.

El material es premium, ya que la correa se ha construido en acero inoxidable o titanio. En consecuencia, el precio también es premium, partiendo de los 349 y 449 euros en las versiones de acero y 599 euros en la de titanio, que es más ya de lo que cuestan algunos Apple Watch de base (aunque menos que la mayoría de relojes de lujo). Porque, por si había dudas, debemos recalcar que la correa se venderá suelta y en ningún caso acompañada de un reloj. Ni clásico, ni inteligente.

Todavía no ha salido a la venta, aunque en la web de Smartlet ya podemos hacer una reserva. No hay fecha exacta de lanzamiento, aunque se indica que será en este mes de enero cuando empiecen a enviarse a los clientes.

Permite disfrutar de lo mejor de ambos mundos, pero...

La principal ventaja de esta correa es evidente, y es que no exige sacrificar ni el estilo del reloj clásico, ni la funcionalidad del Apple Watch para leer notificaciones, llevar a cabo mediciones de salud en tiempo real o pagar con Apple Pay. Pero no todo es perfecto.

El hecho de que el Apple Watch quede colocado en la parte inferior, con la pantalla hacia abajo, puede hacer que esta se raye o sufra desgaste con mayor facilidad debido al contacto con superficies y la muñeca misma. Y si se gira para llevar el reloj tradicional debajo, será este quien pueda sufrirlo.

En Applesfera Si Apple lanza algún día un Apple Watch de plástico, que sea este. El mejor homenaje a uno de sus ordenadores más icónicos

Por otro lado, y aunque no hayamos podido probarlo, es previsible que se sienta incómodo. Al final existe un aumento de grosor en la muñeca que no solo hace que lo sintamos más pesado, sino que también resulte más incómodo al movernos, ya que limita nuestra libertad de movimiento. Ni qué decir si además usamos alguna prenda con mangas ajustadas como una camisa.

En cualquier caso, no deja de ser interesante esta propuesta para quienes no quieren elegir entre tradición y tecnología y estén dispuestos a pagar ese extra que, justificado o no por sus materiales, no es ni mucho menos económico. No parece que vaya a ser un producto de masas, pero dado el apego de las celebrities al lujo y a marcas como Apple, no será raro encontrarnos alguna de estas correas en una alfombra roja.

Imágenes y vídeo | Smartlet

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La noticia Llevar un Apple Watch sin renunciar a un reloj de lujo es posible con esta correa. Otra cosa es que sea barato fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Precios de los planes de Gemini y qué suscripción elegir en Android

Actualidad en Androidsis - Mar, 13/01/2026 - 15:47

Gemini se ha convertido en una de las herramientas de inteligencia artificial más completas del ecosistema Google, y ahora mismo ofrece varios niveles de acceso que pueden ir desde un uso totalmente gratuito hasta suscripciones de precio elevado pensadas para usuarios muy avanzados. Si usas Android a diario y te estás preguntando qué plan de Gemini encaja mejor contigo y cuánto vas a pagar, aquí vas a encontrar una guía detallada con todos los precios, límites y ventajas reales de cada opción.

La idea de Google es clara: permitir que todo el mundo pueda probar Gemini sin pagar nada, pero ofrecer escalones de suscripción con más potencia, menos límites y funciones extra. Desde el plan básico gratuito hasta Google AI Plus, AI Pro y AI Ultra, cada nivel ajusta la ventana de contexto, el número de consultas, la creación de imágenes y vídeos, la integración en apps de Google y el almacenamiento en la nube para que puedas elegir el plan que mejor se adapte a tu móvil Android y a tu bolsillo.

Planes y precios de Gemini: visión general y cómo funcionan en Android

Google ha organizado su oferta de IA en varios niveles que combinan tanto el acceso al modelo Gemini como ventajas adicionales de Google One. En líneas generales, hablamos de cuatro grandes tipos de plan para usuarios particulares: el acceso gratuito (Gemini Free), Google AI Plus, Google AI Pro y Google AI Ultra, aunque la disponibilidad exacta y los precios pueden variar según el país.

En España, a día de hoy, el combo principal está formado por el plan gratuito y Google AI Pro, a los que se están sumando o probando otras modalidades como Google AI Plus y Google AI Ultra en mercados concretos. En otros territorios, como Indonesia o Estados Unidos, estos planes adicionales ya están en marcha, y sirven como referencia de lo que previsiblemente se irá expandiendo a más regiones.

En todos los casos, el objetivo es que puedas usar Gemini tanto desde el navegador como desde la app en tu móvil Android, integrándolo con servicios como Gmail, Documentos de Google, Google Fotos o Google Drive. La diferencia entre un plan y otro no es solo el precio: cambia el modelo de IA al que accedes, el número de mensajes diarios, la longitud de los documentos que puedes subir, si puedes generar vídeo con Veo, imágenes con Whisk, o si tienes herramientas avanzadas como Deep Research o Deep Think.

Gemini gratis: qué ofrece el plan sin coste y para quién tiene sentido

El plan gratuito de Gemini es la puerta de entrada a la IA de Google y está pensado para quienes quieren probar la herramienta, hacer consultas puntuales o solucionar tareas sencillas sin pagar una suscripción mensual. Solo necesitas una cuenta de Google para empezar a utilizarlo desde tu móvil Android, desde la web o desde la app Gemini.

Con Gemini Free puedes pedir ayuda para redactar textos básicos, resolver dudas rápidas, hacer resúmenes cortos, generar ideas o traducir contenido. Es perfecto si vas a usar la IA de vez en cuando, para tareas de estudio ligeras, trabajo poco intensivo o temas personales como correos informales, listas de tareas o ideas para redes sociales.

En muchos países, el plan gratuito da acceso al modelo Gemini 2.5 Flash, que es un modelo optimizado para dar respuestas rápidas y equilibrar coste y rendimiento. Es menos potente que Gemini 2.5 Pro, pero suficiente para la gran mayoría de consultas sencillas. Además, puedes enviarle texto, imágenes, audio o incluso fragmentos de vídeo como entrada, aunque las respuestas se devuelven en forma de texto (por ejemplo, para transcribir audio).

Uno de los puntos clave del plan gratis es la llamada ventana de contexto, que es la cantidad de información que la IA puede “recordar” y procesar en una sola interacción. En el nivel gratuito, Google la sitúa en torno a los 32.000 tokens, lo que equivale aproximadamente a unas 50 páginas de texto, o un documento relativamente largo pero no gigantesco. Esto te permite trabajar con informes moderados, apuntes de clase o documentos de trabajo, pero se queda corto para proyectos realmente grandes.

Además de este límite de contexto, la versión gratuita suele manejar límites de uso diarios bastante ajustados. En algunas regiones se habla de unas pocas consultas avanzadas al día con 2.5 Pro o Flash, generación limitada de imágenes y vídeos y un número concreto de resúmenes de audio o informes de investigación, que en su mayoría están pensados para pruebas básicas. También se aplican tiempos de espera más altos en horas punta y prioridad baja frente a los usuarios de pago.

Por todo esto, Gemini Free es ideal si solo quieres curiosear, hacer pruebas en Android o cubrir necesidades muy esporádicas. Pero si empiezas a apoyarte de forma seria en la IA para el trabajo, la universidad o proyectos creativos, te vas a encontrar con los límites de mensajes, de contexto y de funciones relativamente pronto.

Google AI Plus: la suscripción intermedia para exprimir Gemini en Android

Google AI Plus es el plan que busca ser el primer escalón de pago accesible para usar Gemini con más potencia y menos límites sin saltar de golpe a las tarifas más caras. Nace precisamente para cubrir a los usuarios que ya usan mucho la IA en su móvil Android, pero no quieren gastarse 20 euros o más al mes.

En su lanzamiento, Google empezó probando AI Plus en mercados como Indonesia, con un precio en torno a 3,9 euros al cambio, frente a los aproximadamente 16 euros que cuesta allí Google AI Pro. Más adelante, este plan se ha ido extendiendo y, según las filtraciones y anuncios de la propia compañía, en España se sitúa alrededor de los 7,99 euros al mes, con promociones puntuales que rebajan los dos primeros meses a unos 3,99 euros.

La clave de Google AI Plus es que, por ese precio, obtienes acceso a modelos más potentes como Gemini 2.5 Pro o incluso Gemini 3 Pro con menos restricciones que en el plan gratuito. Esto se traduce en respuestas más precisas, mejor razonamiento, mayor capacidad de análisis y una mejor comprensión de instrucciones complejas, algo fundamental si lo usas para programación, tareas técnicas o proyectos académicos serios.

Este plan también abre la puerta a la generación multimedia con las herramientas de Google. Normalmente, AI Plus incluye acceso a la generación de vídeo con Veo 3 o Veo 3.1 Fast, pensado para crear clips a partir de texto o imágenes, así como el generador de imágenes Whisk. Para gestionar el uso de estos modelos, Google introduce un sistema de créditos mensuales, y en AI Plus sueles contar con unos 200 créditos al mes que puedes gastar en crear imágenes o vídeos con Whisk y Flow.

Otro punto muy importante de AI Plus es que integra Gemini dentro de las apps de Google que ya usas en Android: Gmail, Documentos de Google, Hojas, Presentaciones o incluso Google Fotos. De este modo, puedes pedirle a la IA que te sugiera respuestas de correo, que resuma documentos, que redacte borradores de textos largos o que te ayude a pulir presentaciones directamente desde el móvil.

AI Plus también da acceso a NotebookLM para investigación, el asistente de investigación y redacción de Google que permite crear cuadernos vinculados a varios documentos, generar resúmenes largos, esquemas, podcasts con voces sintéticas, o informes a partir de grandes volúmenes de información. Aunque el plan Plus tiene límites más bajos que AI Pro en materia de resúmenes, cuadernos o recursos, ya supone un salto enorme respecto al plan gratuito.

Además de las mejoras de IA, Google AI Plus suele ir acompañado de ventajas de Google One, como 200 GB de almacenamiento en la nube compartidos entre Google Drive, Gmail y Google Fotos, y la posibilidad de compartir estos beneficios con hasta cuatro miembros de la familia. Es decir, no solo pagas por la IA, también por ampliar el espacio en la nube y por herramientas extra en Google Fotos, lo que lo hace especialmente interesante si usas mucho tu móvil Android para hacer fotos, grabar vídeo y guardar archivos.

Ahora bien, aunque AI Plus ofrece una muy buena relación calidad-precio, no incluye todo lo que sí tienen los planes superiores. Por ejemplo, no incluye las funciones avanzadas de Gemini en altavoces inteligentes (más historial de eventos, opciones ampliadas), ni las herramientas específicas para crear código o agentes de programación, que quedan reservadas para AI Pro y AI Ultra. También los límites de uso, créditos y ventana de contexto son menores que en la suscripción profesional.

Google AI Pro: el plan profesional para uso intensivo

Google AI Pro es el siguiente escalón y está diseñado para usuarios que trabajan de forma intensiva con la IA: profesionales, desarrolladores, creadores de contenido, investigadores o estudiantes universitarios que usan Gemini casi a diario en su Android y en el resto de dispositivos.

En España, el precio oficial de Google AI Pro se sitúa alrededor de los 21,99 euros al mes, con un mes de prueba a 0 euros para que puedas evaluar si realmente te compensa. En otros mercados como Indonesia la suscripción es más barata en términos absolutos, pero siempre se posiciona muy por encima de AI Plus, donde actúa como la opción claramente profesional.

La gran diferencia de AI Pro respecto al plan gratuito y respecto a AI Plus es el grado de acceso a Gemini 2.5 Pro y a modelos posteriores, así como la ventana de contexto y los límites diarios de uso. Google habla de hasta unas 100 consultas diarias con 2.5 Pro en el caso de Pro, pensadas para que puedas realizar sesiones de trabajo intensas con la IA sin chocar constantemente con el límite de mensajes.

En términos de contexto, AI Pro amplía la ventana hasta aproximadamente 1 millón de tokens, lo que equivale a unas 1.500 páginas de texto o unas 30.000 líneas de código. Esto es crucial si necesitas subir grandes informes, manuales extensos, bases de código complejas o proyectos de investigación con muchísima información. Además, la compatibilidad de archivos es mayor: mientras que el plan gratuito se limita a documentos de texto, presentaciones y formatos básicos (DOC, DOCX, archivos PDF, RTF, PPTX, TXT, documentos de Google, etc.), con AI Pro puedes trabajar también con hojas de cálculo (XLS, XLSX, Google Sheets) y datos tabulados (CSV, TSV).

AI Pro no solo amplía los límites, también mejora la experiencia con herramientas específicas. Obtienes acceso completo a NotebookLM con cinco veces más límites en cuadernos, resúmenes de audio y recursos que en AI Plus, lo que te permite montar verdaderos centros de investigación dentro de la plataforma. También mejoras en cuanto a créditos para IA: los créditos mensuales para Flow, Whisk y otras herramientas suelen ser cinco veces superiores a los de AI Plus, lo que se traduce en mucha más capacidad para generar imágenes y vídeos.

A nivel de multimedia, AI Pro incorpora modelos como Veo 3 Fast, que permite generar varios vídeos al día (en algunos planes se habla de unos tres vídeos diarios con esta modalidad rápida), además de generación de imágenes a gran escala (hasta 1.000 imágenes diarias en determinadas configuraciones internacionales). También mantiene todas las ventajas de integración en Android: IA avanzada en Gmail, Documentos, Vids, Hojas de cálculo y resto de aplicaciones Google, de forma mucho menos limitada que en los planes básicos.

Por otro lado, AI Pro suele ir ligado a 2 TB de almacenamiento en Google One, lo que viene muy bien si trabajas con muchos archivos pesados, copias de seguridad de tu móvil Android, fotos y vídeos en alta resolución. Esta expansión de espacio en la nube es uno de los argumentos más fuertes si tienes ya tu Drive casi lleno o trabajas compartiendo proyectos con otros usuarios.

En algunos países, además, Google AI Pro añade funcionalidades extra como Gemini integrado en el navegador Chrome de escritorio, permitiendo usar la IA directamente sobre las páginas web que visitas. Y en el ecosistema Android, se aprovecha para ofrecer una experiencia más fluida y con mayor prioridad de recursos de servidor, reduciendo los tiempos de espera y mejorando la estabilidad en horas de máxima demanda.

Google AI Ultra: el nivel más alto para usuarios extremos

Google AI Ultra es el plan más caro y completo de toda la oferta de Gemini, pensado para perfiles altamente avanzados, empresas pequeñas, creadores profesionales y usuarios que quieren el máximo nivel de acceso sin apenas restricciones. No está disponible en todos los países, pero sirve como referencia del techo de la gama.

En algunos mercados, AI Ultra tiene un precio en torno a los 249,99 dólares al mes (o aproximadamente 274,99 euros en determinados listados), aunque Google ha lanzado promociones temporales que rebajan este coste a unos 139,99 euros durante los primeros meses. En cualquier caso, es un plan que se coloca claramente en territorio profesional y corporativo.

En cuanto a capacidades, AI Ultra multiplica por mucho los límites del resto de planes. Hablamos de hasta 500 consultas diarias, generación de unas 1.000 imágenes por día, creación de cinco vídeos diarios con modelos como Veo 3 o Veo 3.1, y alrededor de 20 resúmenes de audio diarios. Además, se permiten hasta unos 200 informes de investigación generados cada día, lo que lo convierte en una herramienta brutal para proyectos de análisis masivo de datos.

Una de las grandes novedades asociadas a este plan es la función Deep Think, que utiliza ventanas de contexto especialmente grandes (en torno a 192.000 tokens en algunas configuraciones) para enfrentarse a consultas extremadamente complejas que exigen razonamiento extendido y pasos intermedios muy detallados. Esto es especialmente útil para investigación científica, análisis jurídico avanzado, auditorías de código de gran tamaño o proyectos empresariales de alto nivel.

Además, en algunas regiones la suscripción AI Ultra añade funcionalidades experimentales y ventajas adicionales como la creación de películas completas con Veo 3. También se suman beneficios de Google One de gran escala, con hasta 30 TB de almacenamiento en la nube y suscripción individual a YouTube Premium incluida, lo que refuerza su enfoque en creadores y profesionales del contenido.

En el ecosistema Android, AI Ultra está claramente orientado a quienes usan su móvil como centro de trabajo principal, grabación y edición de vídeo, gestión de proyectos y coordinación de equipos. Si solo vas a usar Gemini para consultas cotidianas o tareas académicas, este nivel es excesivo; pero para un perfil que depende de la IA en prácticamente todas sus tareas, puede tener sentido como coste de negocio.

Gemini 2.5 Flash, 2.5 Pro, 3 Pro y la importancia de la ventana de contexto

Más allá de los precios, la clave para entender qué plan te conviene está en saber a qué modelo de Gemini tienes acceso y con qué límites de contexto. No es lo mismo usar Gemini 2.5 Flash en el plan gratuito que explotar Gemini 2.5 Pro o 3 Pro en un plan de pago.

Gemini 2.5 Flash es el modelo que Google describe como su mejor equilibrio entre precio y rendimiento: responde rápido, consume menos recursos y es ideal para tareas de alto volumen y baja latencia, como consultas cortas, pequeños resúmenes o respuestas rápidas en el día a día. Es el modelo que más vas a ver en el plan gratuito y en muchas funciones básicas.

Gemini 2.5 Pro, en cambio, es el modelo de pensamiento más potente que ha creado Google hasta ahora. Está diseñado para enfrentarse a problemas difíciles, programación compleja, razonamiento profundo y análisis de grandes bases de datos. En los planes de pago, especialmente en AI Pro y AI Ultra, obtienes acceso extendido a 2.5 Pro, con más consultas diarias, mayor prioridad y funciones especiales como Deep Research, que explora la web en profundidad para construir informes y resúmenes elaborados.

Con la llegada de Gemini 3 Pro, Google sigue esta línea ofreciendo un salto de calidad en capacidad de razonamiento y creatividad, y lo posiciona sobre todo en planes como Google AI Plus y AI Pro, con distintos grados de límites. En Android, esto se traduce en respuestas más coherentes, mejores resúmenes, ayudas de programación más fiables y un rendimiento más estable cuando trabajas con varios documentos o recursos a la vez.

La ventana de contexto, que en el plan gratuito ronda los 32.000 tokens y llega al millón de tokens en planes de pago como AI Pro o AI Ultra, marca la diferencia a la hora de tratar documentos extensos o proyectos de código grandes. Para entenderlo de forma sencilla: con el plan gratuito Gemini puede “leer” unas 50 páginas de golpe; con AI Pro, puede abarcar hasta 1.500 páginas y recordar relaciones y detalles entre ellas en una sola sesión de trabajo.

Esta diferencia de contexto es crucial en Android si, por ejemplo, subes apuntes, papers académicos, informes completos o repositorios de código desde tu móvil o tablet. En un plan básico, tendrás que trocear los documentos; en uno avanzado, puedes trabajar con todo el material de una tacada, lo que te ahorra tiempo y mejora la calidad del análisis que obtienes.

Qué plan de Gemini elegir para sacarle más partido en Android

A la hora de elegir plan, lo que manda es la frecuencia y el tipo de uso que haces de la IA. No se trata tanto de tener el modelo más caro, sino de ajustar lo que pagas a lo que realmente necesitas en tu móvil Android.

Si solo usas Gemini para consultas ocasionales, ideas rápidas, traducciones breves o tareas muy ligeras, el plan gratuito es más que suficiente. Vas a notar los límites de mensajes y de contexto de vez en cuando, pero para un uso curioso y puntual, cumple de sobra.

Si ya utilizas la IA varias veces al día, por ejemplo para redactar correos en el móvil, crear textos para redes, preparar trabajos académicos o resumir documentos medianos, el salto a Google AI Plus tiene sentido. Por un precio moderado, ganas acceso a modelos más potentes, mejores límites y funciones multimedia como generación de imágenes y vídeo, además de 200 GB de almacenamiento y la posibilidad de compartir con tu familia.

Si tu caso es más profesional y dependes de la IA para programar, analizar bases de datos, elaborar informes densos, preparar contenido a gran escala o investigar temas complejos, entonces Google AI Pro es el que mejor encaja. El millón de tokens, los 2 TB de almacenamiento, NotebookLM sin apenas restricciones y los créditos ampliados para Flow y Whisk marcan una diferencia enorme en el día a día.

Finalmente, Google AI Ultra solo tiene sentido para usuarios extremos o pequeños equipos que requieren un acceso masivo a la IA: productoras de vídeo, despachos grandes, consultoras, laboratorios de investigación o creadores que generan contenido constantemente. Si no llegas a ese nivel de exigencia, es difícil amortizar su precio.

Con toda esta estructura de planes y precios, Google está intentando que cualquiera con un móvil Android pueda empezar con Gemini sin gastarse un euro, y que quien quiera ir dando pasos hacia un uso más serio tenga escalones claros en forma de AI Plus, AI Pro y AI Ultra. Entender bien qué ofrece cada uno en términos de modelo, límites, funciones y almacenamiento es lo que te va a ayudar a no quedarte corto ni pagar de más. Comparte la información para que más usuarios conozcan los precios y planes de Gemini en Android.

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