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Cómo usar tu móvil como repetidor WiFi de emergencia

Actualidad en Androidsis - Mié, 25/02/2026 - 17:40

Seguro que alguna vez te has quedado sin WiFi en una habitación, en la casa del pueblo o en un hotel, y has pensado: “ojalá pudiese usar el móvil como un repetidor sin tener que comprar nada”. La buena noticia es que sí, se puede. Y no solo con tu smartphone principal: también puedes dar una segunda vida a ese móvil viejo que tienes tirado en un cajón y convertirlo en una especie de repetidor WiFi de emergencia para salir del paso.

Hoy en día Android y varias aplicaciones permiten que tu teléfono se conecte a una red inalámbrica y, al mismo tiempo, vuelva a emitir otra red para otros dispositivos. Con un poco de configuración puedes extender la cobertura WiFi, saltarte algunas limitaciones de redes públicas, compartir una VPN con más equipos o incluso usar una tarjeta SIM extra para montar un pequeño “router” portátil sin comprar hardware adicional.

¿Por qué puede interesarte usar el móvil como repetidor WiFi?

Aunque a primera vista parezca algo raro -si el móvil tiene WiFi, ¿por qué no conectas directamente el portátil o la consola a esa misma red?- usar el teléfono como repetidor tiene varios usos muy concretos y bastante útiles que conviene conocer.

Uno de los escenarios más frecuentes es cuando la señal WiFi llega muy débil a una habitación. Colocando el móvil en una zona intermedia donde todavía reciba bien la red del router y activando el punto de acceso, puedes ganar unos cuantos metros extra de cobertura y mejorar la señal del WiFi. No es magia, ni sustituye a un sistema Mesh, pero para ver una serie en la tele del dormitorio o navegar desde la tablet ya te puede salvar la tarde.

También es muy práctico cuando te conectas a una WiFi que solo permite un dispositivo, algo típico en hoteles, aeropuertos, campus universitarios o redes con portal cautivo. En lugar de pelearte con las limitaciones, conectas únicamente el móvil a esa red, lo autenticas donde toque (usuario/contraseña, portal web, etc.) y luego compartes la conexión con tu portátil, tablet o consola a través del hotspot del teléfono.

Otro caso bastante habitual es cuando el router emite únicamente en 5 GHz y tienes aparatos que solo soportan 2,4 GHz. Aquí el móvil actúa como “traductor” de frecuencias: se conecta al WiFi de 5 GHz del router y emite una red nueva en 2,4 GHz, lo que permite pasar de 5 GHz a 2,4 GHz para dispositivos antiguos. Aquí el móvil actúa como “traductor” de frecuencias: se conecta al WiFi de 5 GHz del router y emite una red nueva en 2,4 GHz para que se conecten cámaras IP, enchufes inteligentes, domótica antigua o dispositivos económicos que no entienden la banda rápida.

Si trabajas con VPN en tu smartphone, usarlo como repetidor te permite que otros dispositivos aprovechen esa misma VPN sin necesidad de configurar nada en ellos. Es útil, por ejemplo, para una consola o una Smart TV donde no puedes instalar fácilmente la app de la VPN o donde la configuración manual es un engorro.

¿Cómo funciona realmente un móvil como repetidor WiFi?

Durante años, Android solo permitía usar el punto de acceso con los datos móviles como origen. Si activabas el hotspot, el WiFi del móvil se apagaba automáticamente. Era imposible estar conectado a una red inalámbrica y, al mismo tiempo, crear otra WiFi para repetirla, salvo haciendo root y trasteando con apps muy específicas.

Esto cambió con la llegada de la llamada concurrencia STA/AP (Estación / Punto de Acceso). Gracias a esta tecnología, el chip WiFi del teléfono puede comportarse como cliente (conectándose al router) y como punto de acceso (emitiendo su propia red) de forma simultánea. Google empezó a estandarizarlo a partir de Android 9, pero algunos fabricantes como Samsung ya lo habían implementado antes en modelos como el Galaxy S7, donde existía la opción de “Compartir WiFi”.

En la práctica, cuando activas esta función el móvil se engancha a tu red doméstica y crea un nuevo SSID con su propia contraseña y parámetros de seguridad. Los equipos que se conecten al móvil navegarán como si estuviesen directamente en la red original, aunque con algo menos de ancho de banda y un pelín más de latencia, ya que el teléfono está recibiendo y reenviando los datos a la vez.

Apps para convertir tu Android en un repetidor WiFi

No todos los móviles gestionan igual esta función. En algunos modelos, al activar el punto de acceso mientras estás conectado por WiFi, el sistema corta la conexión original y el hotspot pasa a usar los datos móviles en vez de la red inalámbrica. Si te ocurre eso (por ejemplo cuando Android no detecta redes Wi-Fi), necesitas tirar de aplicaciones de terceros que fuerzan el comportamiento de repetidor.

Durante mucho tiempo una de las herramientas más conocidas para esto fue fqrouter2, una app veterana que permitía repetir WiFi y hacer tethering avanzado en móviles antiguos. Ya no está en Google Play, pero todavía se puede encontrar en repositorios como UpToDown y es una alternativa válida si tienes un terminal muy viejo, tipo Android 4.4, que quieras reconvertir en repetidor fijo. Eso sí, exige acceso root, por lo que no es apta para todos los públicos.

Para móviles más actuales destacan alternativas como NetShare, que ofrece una versión para usuarios root y otra sin necesidad de permisos especiales. La app funciona muy bien y permite repetir WiFi incluso en equipos donde Android no lo soporta de forma nativa, pero tiene un límite: pasado un tiempo de uso gratuito, tendrás que pagar una licencia única (en torno a los 8,5 euros) si quieres usarla sin restricciones.

Si quieres algo gratuito, una opción muy recomendable es WiFi Repeater (a veces aparece como WiFi Repeteater). Esta aplicación permite repetir una red inalámbrica tanto en móviles con root como sin él, es compatible desde Android 4.2.2 y hace exactamente lo que necesitas: conectarse a un WiFi y emitir otro. Además, no tiene un coste de licencia como NetShare, de modo que es ideal para salir del paso con un móvil viejo.

En el mundo real hay muchos usuarios que han logrado repetir redes, por ejemplo, para conectar una Nintendo Switch a un WiFi problemático o redes de trabajo caprichosas usando NetShare, configurando posteriormente un proxy en la propia consola. Aunque la velocidad no es espectacular, demuestra que estas soluciones son útiles para situaciones donde el dispositivo destino no es capaz de conectarse bien al WiFi original.

Configurar un móvil Android como repetidor con WiFi Repeater

Si tu teléfono no trae la función de compartir WiFi de serie, uno de los métodos más sencillos pasa por instalar WiFi Repeater y usarlo como puente. El flujo general es parecido en casi todas las apps similares, pero usando esta como ejemplo te haces una idea muy clara de lo que hay que hacer.

Tras instalar la aplicación desde la Play Store, lo primero es conectar el móvil a la red WiFi que quieres ampliar. Una vez tengas Internet en el teléfono, abre WiFi Repeater y toca en el icono o sección donde se muestra la red inalámbrica activa. La app te pedirá permiso para acceder a la ubicación, algo necesario en Android moderno para poder escanear redes y gestionar puntos de acceso.

Cuando todo está listo, en la parte superior de la interfaz suele aparecer un código QR con los datos de la nueva red. Escaneando ese código con otro móvil puedes conectarte sin escribir nada. Si el dispositivo que quieres conectar no soporta códigos QR (por ejemplo, muchos portátiles o consolas), puedes introducir a mano el nombre de la red (SSID) y la contraseña que se muestran justo debajo en la aplicación.

El detalle importante es que, en muchas de estas apps, para que haya conectividad real debes entrar en la configuración avanzada de la red WiFi del dispositivo cliente y ajustar el apartado de Proxy a “Manual”. Ahí tendrás que escribir como “Nombre del host del proxy” la IP que indica la aplicación (normalmente algo tipo 192.168.49.1) y como “Puerto proxy” el número de puerto HTTP que aparece en la zona de ajustes (por ejemplo 8282). Sin ese paso, te podrás conectar a la red pero no habrá navegación por culpa de problemas de navegación.

Algunas aplicaciones como NetShare funcionan de forma muy parecida: el móvil crea una especie de red tipo hotspot con proxy a la que se enganchan otros dispositivos. Es algo menos transparente que la función nativa de compartir WiFi de Android, pero resuelve el problema de muchos móviles que de fábrica no permiten repetir la red inalámbrica.

Cómo usar la función nativa “Compartir Internet” para repetir WiFi

En los móviles Android más modernos es bastante probable que tu propia capa de sistema permita compartir la red WiFi entrante como si fuesen datos móviles. Si es tu caso, no necesitas apps externas ni root, solo encontrar bien la opción en ajustes.

El camino puede variar un poco según la marca, pero suele ser algo así: Ajustes > Redes e Internet (o Conexiones) > Zona WiFi / Punto de acceso > Compartir Internet. Dentro podrás activar el punto de acceso portátil y, en muchos modelos, elegir de dónde sale la conexión (datos móviles o WiFi). Es clave marcar la opción de compartir conexión WiFi para que el móvil no tire de tu tarifa de datos. Si necesitas controlar qué red prioriza Android, puedes ver cómo configurar la prioridad de red WiFi.

En algunos Samsung y otros fabricantes verás un apartado específico llamado “Compartir WiFi” dentro de las opciones del hotspot. Ahí puedes renombrar la red que va a emitir tu móvil, cambiar la contraseña, definir la banda de frecuencia y hasta configurar el tiempo para que se apague automáticamente el punto de acceso cuando no haya ningún dispositivo conectado.

Si te conectas escaneando el código QR que ofrece Android, el proceso es mucho más cómodo. Simplemente apuntas con la cámara del otro móvil o tablet y el sistema rellena automáticamente el nombre de red y la contraseña, sin necesidad de teclear nada. Esta red que crea el teléfono suele tener un alcance más corto que el del router principal, pero para cubrir una habitación o un pequeño rincón de la casa es más que suficiente.

Desde funciones nativas suele ser posible ver al menos el número de dispositivos conectados al hotspot, mientras que apps específicas como WiFi Repeater enseñan una lista detallada de equipos, IPs y a veces hasta consumo de tráfico. No es tan avanzado como un router profesional, pero para controlar qué se está conectando es más que aceptable.

Reutilizar un móvil viejo como repetidor fijo en casa

Si tienes por ahí un smartphone que ya no usas porque va lento o se ha quedado desfasado, puedes reconvertirlo en un repetidor casero permanente y mejorar un poco la cobertura en ciertas zonas. No va a rendir igual que un repetidor WiFi 6 moderno, pero como solución de 0 euros, cumple.

La idea es muy simple: colocas el móvil viejo en una zona intermedia de la casa donde aún llegue bien la señal del router, lo conectas ya sea por WiFi o mediante un adaptador USB a Ethernet, y activas el punto de acceso para que repita la conexión. Si optas por cable Ethernet (usando un adaptador USB-RJ45 compatible), tendrás mejor estabilidad que si dependes de una conexión inalámbrica débil desde el principio. Para consejos sobre cómo potenciar la señal móvil en ubicaciones complicadas, revisa guías específicas.

No todos los teléfonos viejos soportan WiFi 6 ni bandas avanzadas, pero para dar conexión a una televisión en otra habitación, una consola o varios equipos de domótica suele ser suficiente. Lo único que cambia es la calidad de la antena del móvil y el estándar que soporte (WiFi 4, 5, etc.), que marcarán el máximo de velocidad y alcance que vas a obtener.

Opciones de seguridad y configuración del hotspot

Cuando conviertes un móvil en punto de acceso es fundamental cuidar la seguridad de la red que emite. Lo mínimo es cambiar el nombre de la red (SSID) y, sobre todo, la contraseña por defecto que genera el sistema, evitando claves sencillas o las típicas combinaciones 12345678, qwerty y similares.

En casi todos los Android recientes podrás elegir el tipo de cifrado WiFi. Las opciones más comunes son WPA2-Personal, WPA2/WPA3-Personal y WPA3-Personal. Lo ideal es que uses WPA3 si tanto el móvil como los dispositivos que vas a conectar lo soportan. Si tienes aparatos más antiguos, WPA2 o el modo mixto WPA2/WPA3 es una buena opción para maximizar compatibilidad sin renunciar a una protección aceptable.

Otro punto clave es la banda de frecuencia. Los móviles de gama media y alta suelen permitir emitir en 2,4 GHz o 5 GHz, aunque no en ambas a la vez. La banda de 2,4 GHz llega más lejos, traspasa mejor paredes y es la que tienen casi todos los dispositivos, pero sufre más interferencias. La banda de 5 GHz ofrece más velocidad y suele estar menos saturada, pero su alcance es menor. Para un uso normal de tethering o repetidor con los dispositivos cerca, 5 GHz suele ir mejor; si vas a conectar domótica o aparatos lejanos, 2,4 GHz puede ser más práctica.

Finalmente, muchos móviles permiten activar extras como límite de datos, apagado automático del hotspot si no hay nadie conectado, modo de ahorro de energía, posibilidad de ocultar el SSID o ajustes avanzados relacionados con WiFi 6 y marcos de administración protegidos. Cuanto más moderno sea el smartphone, más parámetros podrás tunear.

Compartir datos móviles como alternativa al WiFi

Además de repetir una red inalámbrica existente, siempre puedes convertir el móvil en un router 4G/5G improvisado usando una tarjeta SIM exclusiva para ese dispositivo. Es una jugada muy útil cuando en una zona hay mala cobertura del router pero buena señal móvil.

Por ejemplo, puedes poner una SIM barata en un teléfono viejo, dejarlo en la habitación donde tengas varios gadgets de domótica que no llegan al WiFi del router y compartir datos móviles con ellos. Muchos de estos aparatos apenas consumen tráfico, de modo que no necesitas una tarifa enorme para mantenerlos conectados; además, con algunos trucos se puede mejorar la cobertura móvil en interiores.

La configuración suele seguir un patrón parecido: entras en Ajustes > Conexiones (o similar) > Conexión compartida / Zona WiFi portátil, activas el punto de acceso y defines nombre de red, contraseña, tipo de cifrado y banda. En iPhone la función equivalente está también disponible y se configura de forma muy parecida desde “Punto de acceso personal”.

Es crucial que la contraseña que pongas sea lo bastante robusta para evitar intrusos. No es buena idea dejar la red abierta ni usar claves obvias, porque cualquiera podría conectarse y fundirse tu bono de datos. Si quieres algo fácil de recordar sin sacrificar demasiado la seguridad, siempre es mejor una frase larga con números que una secuencia corta y sencilla.

Cuando uses datos móviles para alimentar el hotspot, vigila el consumo de tráfico. Un solo portátil descargando actualizaciones o viendo vídeo en streaming puede devorar gigas en un momento. Para uso esporádico, compartir datos es perfecto; como solución fija, probablemente te salga más a cuenta un router 4G dedicado o una segunda línea de fibra.

Ventajas de usar el móvil como repetidor WiFi de emergencia

La primera ventaja es evidente: no necesitas gastar dinero extra en hardware. Si ya tienes un smartphone que no usas a diario, puedes aprovecharlo como repetidor sin coste. Solo tendrás que enchufarlo a la corriente y dejarlo configurado donde te interese.

Otra gran ventaja es que configurar el hotspot o una app de repetidor es rápido y relativamente sencillo. No hace falta ser un experto en redes: basta con seguir un par de menús de ajustes, elegir nombre de red, contraseña, banda y, si acaso, marcar la casilla de compartir WiFi en lugar de datos móviles. Una vez lo tienes, activarlo y desactivarlo es tan simple como pulsar un botón en la barra de accesos rápidos.

Además, esta solución es muy flexible. Puedes conectar prácticamente cualquier dispositivo con WiFi: portátiles, móviles, tablets, consolas, Smart TV, gadgets de domótica, etc. Aunque no tendrás las opciones avanzadas de un router (QoS, VLAN, control parental a fondo…), como método de emergencia cubre casi todo lo que sueles necesitar.

Otro punto interesante es que, si te vas de viaje y contratas una eSIM que permita tethering, puedes usar el smartphone como router de viaje para varios dispositivos a la vez: ordenador, tablet, portátil de trabajo, etc. Algunos operadores de eSIM limitan el uso de punto de acceso, pero otros lo permiten sin problemas; en esos casos, el móvil se convierte en la pieza central de tu conexión mientras te mueves.

Limitaciones y puntos débiles de este método

No todo son ventajas. Un teléfono no está diseñado para estar funcionando como punto de acceso 24/7, así que hay varios aspectos a tener en cuenta antes de usarlo como repetidor permanente.

El primero es la batería. Mantener el WiFi activo, el hotspot encendido y varios dispositivos conectados hace que el móvil consuma energía a toda velocidad. En la práctica, tendrás que dejarlo enchufado de forma casi constante. Estar cargando al 100% durante horas no es lo mejor para la salud de la batería, por eso se recomienda utilizar móviles antiguos que ya no te importe degradar, y si puedes, combinarlo con un enchufe inteligente que corte la carga de vez en cuando para no tenerlo siempre al máximo.

Otro punto débil es la cobertura. Las antenas de los smartphones son pequeñas y tienen menos ganancia que las de un repetidor WiFi o un sistema Mesh. El resultado es que la red que emite el móvil suele tener menos alcance y estabilidad, sobre todo si intentas cubrir distancias largas o varias habitaciones. La parte positiva es que puedes mover el teléfono fácilmente y acercarlo a la zona donde realmente necesitas señal.

Además, la mayoría de móviles no ofrecen doble banda simultánea. Aunque puedan conectarse a 2,4, 5 o incluso 6 GHz, cuando actúan como punto de acceso solo emiten en una banda concreta. Si repites una red de 2,4 GHz, el hotspot también funcionará en esa banda, y lo mismo si usas 5 GHz. No puedes estar conectado a 5 GHz y repetir en 2,4 a la vez, algo que sí hacen algunos sistemas profesionales.

Si usas tu tarifa de datos para alimentar el hotspot, tendrás también el problema del posible sobrecoste por uso intensivo. Conexiones de portátil, descargas grandes, juegos online y streaming pueden disparar el consumo y hacer que agotes la franquicia muy rápido. A veces, a base de compartir datos te sale más caro que haber invertido directamente en un repetidor o PLC decente.

Por último, en muchos escenarios el ancho de banda efectivo se reduce, porque el móvil hace de puente y tiene que recibir y reenviar cada paquete. Esto provoca que, en la práctica, la velocidad se vea más limitada que si el dispositivo se conectara directamente al router. Para navegar, ver vídeos en calidad normal o jugar de manera casual suele ser suficiente; para grandes descargas o streaming en 4K, no tanto.

Cuándo merece la pena un repetidor o sistema WiFi dedicado

Aunque el móvil repetidor es una gran solución de emergencia, si quieres mejorar de verdad la cobertura WiFi de toda la vivienda lo más sensato es plantearse un repetidor de calidad o un sistema Mesh. Estos equipos integran mejores antenas, firmware optimizado y soporte para tecnologías modernas como WiFi 6.

Un buen repetidor o un nodo Mesh con WiFi 6 te permite lograr mayor velocidad real, menor latencia y mejor estabilidad, sobre todo si vas a conectar muchos dispositivos al mismo tiempo. Es interesante que tengan puertos Ethernet Gigabit para poder sacar el máximo partido a conexiones de fibra de 1 Gbps o similares, y que permitan cierta configuración avanzada, como elegir bandas, potencia de emisión o control de canales.

La ubicación de estos repetidores es crítica: deben colocarse en una zona donde todavía reciban una señal sólida del router para poder redistribuirla. Si los pones demasiado lejos, solo amplificarán una WiFi ya pobre, y la experiencia será mala. Lo mismo se aplica al móvil que uses como repetidor: búscale un “punto medio” entre el router y la zona donde falla la cobertura.

Incluso puedes combinar ambas soluciones: usar un buen repetidor WiFi en el centro de la casa y colocar, en una zona muy concreta, un móvil viejo como pequeño punto de acceso adicional para dar servicio a un rincón concreto, como un trastero, un garaje o la casa de invitados, siempre que no quieras invertir en más hardware.

Dar una nueva vida a tu smartphone como repetidor WiFi de emergencia es una forma pragmática de aprovechar lo que ya tienes: con un poco de configuración, algunas apps cuando el sistema no ayuda y un mínimo de cabeza con la seguridad y la colocación, puedes extender la cobertura de tu red, compartir VPN o datos móviles y salvar muchas situaciones puntuales sin gastar dinero en dispositivos adicionales, aunque teniendo siempre presente que no sustituye a un buen repetidor o a un sistema Mesh cuando buscas una solución estable y permanente. Comparte esta guía y mçás usuarios sabrán usar su móvil como un repetidor Wifi.

Cómo convertir tu tablet en una estación de trabajo portátil

Actualidad en Androidsis - Mié, 25/02/2026 - 16:14

¿Tienes una tablet medio olvidada en un cajón y un portátil al que se le queda corta la pantalla? Combinarlos para crear una pequeña estación de trabajo portátil es mucho más fácil de lo que parece, y además puede ahorrarte la compra de un monitor externo tradicional, que suele ser más voluminoso y caro.

En los últimos años han aparecido montones de apps, docks y funciones nativas que permiten convertir una tablet en segunda pantalla, monitor táctil, mini-centro de control o incluso en una pseudo “tableta gráfica” para dibujar. Vamos a repasar, con calma y al detalle, todas las formas de sacarle jugo: desde usar una tablet Android vieja como monitor extra, hasta exprimir un iPad, una Galaxy Tab S o una tableta de dibujo como pantalla principal para trabajar y estudiar.

Por qué tiene sentido convertir tu tablet en estación de trabajo portátil

Cuando pensamos en un monitor, solemos imaginar un panel grande, pesado y caro, tipo 24 o 27 pulgadas con alta frecuencia de refresco. Pero para muchas tareas del día a día no hace falta tanto. Una tablet aporta algo que un monitor tradicional no tiene: ligereza, batería integrada y la posibilidad de ir contigo en la mochila sin que sea un estorbo.

Reaprovechar una tablet Android o un iPad como segunda pantalla tiene varias ventajas claras: puedes ampliar el escritorio del portátil cuando viajas, tener una pantalla auxiliar para videollamadas, chat o documentos de referencia, controlar el rendimiento de tu PC mientras juegas, o usar la tablet como “mini pizarra” para dibujar o tomar notas con stylus.

Eso sí, conviene entender que no es la solución perfecta para todo: el tamaño es menor que el de un monitor estándar, la ergonomía no es la misma y, si tiras de conexión inalámbrica, puedes notar cierto retardo o pérdida de calidad. Aun así, como pantalla supletoria portátil y barata, es una opción muy potente.

También entra en juego la época del teletrabajo y la oficina móvil: muchos profesionales se han dado cuenta de que con un ultrabook y una tablet pueden recrear, casi en cualquier sitio, una configuración de doble pantalla bastante decente. No tendrás un mega setup, pero sí lo suficiente para trabajar cómodo sin cargar con medio escritorio. Consulta además si las tablets Android están preparadas para el teletrabajo para adaptar mejor tu flujo de trabajo.

Usar una tablet Android como segundo monitor del PC o Mac

Las tablets Android son probablemente la opción más versátil y barata para montar una estación de trabajo portátil, y existen múltiples guías para sustituir un portátil por un tablet Android si tu objetivo es prescindir del portátil en ciertas tareas.

Lo mejor es que puedes usarlas como segunda pantalla con casi cualquier cosa: ordenadores Windows, Mac, e incluso otros dispositivos Android. Normalmente la conexión se hace por WiFi o por USB, y la clave está en instalar una app en el ordenador (servidor) y otra en la tablet (cliente) para que se comuniquen.

Cuándo merece la pena usar una tablet Android como monitor

Usar una tablet Android como monitor extra encaja muy bien en varios escenarios donde no quieres o no puedes poner un monitor normal encima de la mesa o en la mochila:

  • Si quieres un segundo monitor barato y tu presupuesto es muy limitado: una tablet básica puede salirte por 50-80 € y luego solo necesitas una app.
  • Si te mueves mucho: reuniones en casa del cliente, coworkings, viajes… Una tablet cabe en cualquier mochila y pesa muchísimo menos que un monitor portátil dedicado.
  • Si valoras minimizar cables: algunas aplicaciones funcionan muy bien por WiFi, sin un solo cable entre el portátil y la tablet.
  • Si no necesitas máxima calidad de color ni tamaños enormes, sino más bien espacio extra para correos, chats, paneles de estadísticas, notas, etc.

También puedes reutilizar tablets viejas que ya no sirven para mucho más porque se han quedado lentas o con Android antiguo. Para tener un visor de correo, un panel de monitorización o una pantalla donde dejar el reproductor de vídeo, suelen ir más que sobradas.

Requisitos básicos: apps, conexión y limitaciones

Para que el ordenador “vea” tu tablet como pantalla, necesitas un software intermedio. No basta con enchufar un cable a lo loco: salvo casos muy concretos con entrada de vídeo, la tablet no entiende la señal HDMI o DisplayPort directa.

En casi todos los métodos tendrás que instalar dos piezas de software:

  • Un programa en el PC o Mac (servidor) que captura la pantalla y la envía.
  • Una app en la tablet (cliente) que recibe esa señal y la muestra a pantalla completa.

La conexión puede ser por USB o por red (WiFi / LAN):

  • Conexión por cable USB: suele ofrecer menos retardo, más estabilidad y mejor resolución, pero no todas las apps la soportan y tendrás que activar cosas como la depuración USB en Android.
  • Conexión por WiFi: es la forma más universal. Solo necesitas que PC y tablet estén en la misma red local. A cambio, dependes mucho de la calidad del router y de la saturación de la red: en WiFi malo, la imagen se puede congelar o ir a tirones.

En cuanto al hardware de la tablet, cuanto más reciente, mejor. Una tablet muy antigua, con Android desfasado y poca RAM, puede funcionar, pero es fácil que veas lag, caídas de la app o limitaciones de resolución. Si es medianamente moderna, la experiencia mejora mucho.

Las mejores apps para convertir tu tablet en monitor

Hay un buen puñado de aplicaciones que hacen de puente entre PC y tablet. Algunas son de pago único, otras funcionan con suscripción y otras tienen versiones gratuitas con limitaciones de tiempo o funciones. Te resumo las más destacadas, que además salen repetidas en casi todas las guías especializadas.

Duet Display

Duet Display es una de las veteranas y muy popular entre usuarios exigentes. Nació en el mundo Apple para usar el iPad como segundo monitor del Mac, pero ahora también soporta Windows y Android.

Sus puntos fuertes son la calidad de imagen, el soporte de táctil y la baja latencia, sobre todo cuando usas conexión por cable. Además ofrece modos avanzados como escritorio remoto o uso de la tablet como tableta de dibujo básica.

Eso sí, no es precisamente la más sencilla de configurar: hay que instalar un cliente pesado en el PC (en torno a 160 MB), iniciar sesión, dejar que Windows instale drivers y a veces pelearse con permisos. En algunos equipos antiguos, si los controladores de vídeo no están al día, Windows puede detectarla como monitor genérico y limitarte a resoluciones como 1024×768.

Duet Display es de pago, con distintos planes (por ejemplo Duet Air con suscripción). A cambio, si te encaja en tu hardware, la experiencia suele ser muy fluida y con buena nitidez.

Splashtop Wired XDisplay

Splashtop Wired XDisplay es de las soluciones con mejor sensación de “monitor real”. Como su nombre indica, aquí todo va por USB, sin WiFi, lo que reduce muchísimo el lag y permite trabajar con vídeo y animaciones más cómodamente.

Funciona tanto con Android como con iPad / iPhone, y tiene versiones para Windows y macOS. La app móvil es de pago único (en torno a 7-8 €), sin suscripciones, aunque suele incluir una prueba gratuita de 10 minutos para comprobar compatibilidad.

Para usarlo tendrás que:

  • Instalar el software en el PC desde la web de Splashtop.
  • Activar la depuración USB en la tablet Android, si procede.
  • Conectar el cable USB adecuado (idealmente USB-C a USB o USB-C).

Una vez hecho esto, en la mayoría de casos es conectar y listo. Windows detecta la pantalla adicional y tú solo tienes que ir a Configuración de pantalla para decidir si la amplías o la duplicas. Es de las opciones más recomendadas si priorizas estabilidad y fluidez.

Spacedesk

Spacedesk es la alternativa gratuita por excelencia, al menos hasta finales de 2025, que es hasta cuando los desarrolladores han prometido mantenerla sin coste. Funciona muy bien sobre todo en Windows y soporta tanto tablets Android como iPads.

Su modo más sencillo es por WiFi: instalas el driver en el PC, la app en la tablet, te aseguras de que ambos estén en la misma red, abres las dos aplicaciones y en segundos deberías ver el PC listado en la tablet. Tocas, conectas y ya puedes configurar la pantalla extra en Windows.

Por cable también puede ir mejor, aunque la configuración es algo más quisquillosa. En cualquier caso, sigue siendo una opción muy potente por el precio: cero euros.

SuperDisplay

SuperDisplay está muy enfocada a quien quiere usar la tablet como pantalla y tableta de dibujo. Solo funciona con Windows, pero a cambio ofrece tasa de refresco alta (60 fps), soporte de stylus con sensibilidad a la presión y una respuesta bastante rápida.

Se puede conectar por USB o WiFi. En muchos equipos el USB va perfecto, aunque algunos usuarios solo consiguen buena conexión inalámbrica. En WiFi, si la red es decente, el lag suele ser muy bajo y puedes incluso dibujar con bastante precisión.

Es de pago único, con unos días de prueba gratis. Si trabajas con Photoshop, Krita o apps similares y tienes un lápiz como el S Pen de Samsung, es una alternativa seria a una tableta gráfica básica.

Otros métodos con Android: remoto de Chrome, Deskreen y compañía

Si lo que quieres es algo puntual y sin liarte con muchas apps especializadas, hay opciones algo más “genéricas” que también valen para montar tu pseudo estación de trabajo portátil.

Escritorio remoto de Chrome permite ver y controlar tu PC desde la tablet a través del navegador Chrome. Solo tienes que:

  • Instalar la extensión de Escritorio Remoto de Chrome en el PC.
  • Configurar el acceso remoto y asociar tu cuenta de Google.
  • Instalar la app en la tablet o entrar desde un navegador compatible.

La gran pega es que no amplía escritorio, solo duplica la pantalla y se centra en acceso remoto, no en funcionar como monitor secundario de verdad. Pero para acceder al PC desde fuera de casa o hacer pequeñas tareas puede valer.

Deskreen es otra idea interesante: instalas un programa en el PC y, en la tablet, solo necesitas un navegador moderno. Escaneas un código QR y ya puedes ver la pantalla o incluso solo una ventana concreta. Ideal para tablets muy viejas sin acceso a tienda de apps, siempre que el navegador aguante.

También existen otras soluciones como Air Display, iDisplay, Pitikapp, etc. que se centran en casos de uso concretos: supervisar recursos del PC, conectar varios monitores a la vez, usar Mac con tablets Android… La mayoría son de pago, así que es cuestión de probar y ver cuál encaja mejor con tu equipo y tu bolsillo.

Consejos clave para optimizar la experiencia con tu tablet Android

Una vez que consigues que tu tablet funcione como monitor, el siguiente paso es afinar la configuración para que se vea y responda lo mejor posible dentro de las limitaciones de tu hardware.

  • Si usas WiFi, que sea una buena red: evita redes públicas saturadas; lo ideal es un router decente y que PC y tablet estén cerca.
  • Con cable, usa un USB de calidad: hay cables que dan problemas de desconexión o fallan con la depuración USB; si puedes, apuesta por uno corto y robusto.
  • Ajusta la resolución a lo máximo que soporte la tablet sin que el rendimiento se hunda; muchas apps permiten elegir entre varias calidades.
  • Sube la tasa de refresco cuando el hardware lo permita, especialmente si vas a mover ventanas constantemente o reproducir vídeo.
  • Cuida la ergonomía: pon la tablet en un soporte estable, ajusta el ángulo para no forzar cuello y, si vas a usarla muchas horas, plantéate un filtro de luz azul.
Tabletas de dibujo como monitor: una opción creativa muy potente

Si vienes del mundo del diseño, ilustración o edición, las tabletas de dibujo con pantalla (tipo XP-Pen, Wacom, Huion, etc.) son casi el siguiente nivel de esta idea: no solo añades un monitor, sino que ese monitor está hecho para dibujar directamente sobre él con lápiz.

Estas pantallas de dibujo suelen ofrecer tamaños desde unas 11 pulgadas hasta 24, con paneles de muy buena calidad, colores vivos, ángulos de visión amplios y, sobre todo, digitalizadores de alta precisión con sensibilidad a la presión y, en algunos modelos, detección de inclinación.

Además de servir como monitor extendido normal para cualquier tarea, te permiten:

  • Dibujar y pintar como si fuera un cuaderno digital, con trazos que responden a la presión del lápiz.
  • Tomar notas manuscritas cómodamente durante cursos online, clases o reuniones.
  • Controlar el cursor con el lápiz con mucha más precisión que con el dedo, ideal para retoque fotográfico fino o interfaces llenas de controles pequeños.
Qué necesitas para usar una tableta de dibujo como monitor

A diferencia de una tablet Android, una tableta de dibujo con pantalla no funciona sola: es básicamente un monitor que requiere estar conectado a un ordenador para mostrar algo.

En general, el proceso consiste en:

  • Conectar la tableta al PC o Mac con los cables incluidos (normalmente HDMI + USB o un solo USB-C con vídeo).
  • Instalar el controlador oficial del fabricante (XP-Pen, Wacom, Huion…).
  • Reiniciar si hace falta y configurar la pantalla en el sistema operativo.

Una vez instalado el driver, el sistema la ve como un monitor externo más. Desde ahí puedes decidir si quieres duplicar la pantalla principal o extender el escritorio.

Ejemplo de configuración: XP-Pen Artist

Tomemos como ejemplo una XP-Pen Artist, muy popular entre creativos. Los pasos básicos serían:

  1. Abrir la configuración de pantalla de tu sistema (en Windows, Configuración > Sistema > Pantalla; en macOS, Ajustes > Pantallas).
  2. Decidir si quieres modo espejo o extendido. Si quieres espejo, lo ideal es que ambos monitores compartan un ajuste de escala (DPI) similar para que todo se vea proporcionado.
  3. Si optas por escritorio extendido, arrastra la representación de la tableta en la configuración para colocarla en el lado donde realmente la tienes en la mesa, y decide si será Monitor 1 o 2.
  4. Después, abre el panel de control de la tableta (software de XP-Pen) y, en el apartado de configuración de monitor, indica a qué pantalla del sistema corresponde para que el lápiz se alinee correctamente.

Hecho esto, ya tendrás una estación de trabajo muy seria: un monitor principal para la interfaz general y la pantalla de dibujo para el lienzo, líneas de tiempo de vídeo o cualquier tarea donde el lápiz marque la diferencia.

Modelos grandes recomendados para trabajar cómodo

Si quieres ir un poco más allá y montar un sistema que sirva tanto de segundo monitor como de lienzo grande, los modelos de 22-24 pulgadas de XP-Pen son una combinación muy equilibrada entre tamaño, resolución y precio.

  • XP-Pen Artist 24 Pro: panel de 23,8 pulgadas con resolución 2K QHD, colores muy vivos y 20 teclas físicas programables. Es una pantalla enorme donde puedes tener la interfaz de tu software y el lienzo bien grande, y aún así usarla también como monitor secundario para tareas ofimáticas, navegación o vídeo.
  • XP-Pen Artist 22 Plus: 21,5 pulgadas, algo más compacto pero aún muy generoso. Soporta 16K niveles de presión en su lápiz, lo que permite matices muy finos en trazos y sombreado. Es ideal si estás empezando en arte digital pero ya quieres algo serio y cómodo para trabajar muchas horas.

Ambos modelos, y otros similares, siguen siendo bastante asequibles comparados con monitores profesionales de gama alta, teniendo en cuenta que suman monitor + digitalizador avanzado en un solo dispositivo.

Galaxy Tab como monitor sin apps: la magia de Samsung

Si tienes una tablet Samsung relativamente moderna, quizá ya tengas integrado lo que otros consiguen con apps. Las Galaxy Tab S7 y S8 con One UI 3.1 o superior incluyen una función llamada “Segunda pantalla” que permite usarlas como monitor inalámbrico en Windows.

La principal ventaja es que no tienes que instalar nada en la tablet y que la integración suele ser bastante limpia. Aun así, sigues dependiendo de una buena conexión WiFi para que la experiencia sea fluida. Además, muchos modelos Samsung ofrecen soporte para modo DeX y el modo escritorio, lo que amplía las posibilidades de uso.

Requisitos para usar una Galaxy Tab como segunda pantalla

Antes de nada, comprueba que tu tablet cumple estos mínimos:

  • Samsung Galaxy Tab S7, S7+ o S8 (y derivados) con One UI 3.1 o superior.
  • Un PC con Windows 10 (versión 2004 en adelante) o Windows 11.
  • Ambos dispositivos conectados a la misma red WiFi, con buena cobertura.
Pasos para activar Segunda pantalla en Samsung

El proceso es muy sencillo y todo se hace en unos segundos si la red acompaña:

  1. En la tablet, despliega el panel de ajustes rápidos desde la parte superior y toca en “Segunda pantalla”.
  2. Elige el modo: uno pensado para dibujo/juegos (prioriza la rapidez) o para vídeo (prioriza la calidad de imagen).
  3. En el PC con Windows, pulsa Win + K para abrir el menú de conexión inalámbrica.
  4. Selecciona tu Galaxy Tab de la lista de dispositivos disponibles.
  5. Decide si quieres duplicar o extender la pantalla desde el menú de proyección de Windows.

La tablet mostrará la imagen del PC y un pequeño botón para desconectar cuando termines. Para reuniones rápidas, revisar documentos mientras escribes o ver un vídeo mientras trabajas en la pantalla principal, es una maravilla.

iPad como monitor: Sidecar y apps de terceros

En el ecosistema Apple, el iPad es el rey de las segundas pantallas portátiles. Apple lleva tiempo potenciando la integración con macOS, hasta el punto de que muchas veces no necesitas nada más que las funciones nativas del sistema.

Sidecar es la función oficial que permite duplicar o extender la pantalla de un Mac en un iPad, con soporte para Apple Pencil, gestos y baja latencia. Solo necesitas que ambos estén actualizados y conectados con la misma Apple ID, y que compartan WiFi o cable.

Usar un iPad como monitor de tu Mac con Sidecar

Los pasos para enlazar un iPad como segunda pantalla física en macOS (más allá de detalles concretos de versión) suelen ser estos:

  1. En el Mac, abre Configuración del sistema (o Preferencias del sistema, según versión).
  2. En el menú lateral, entra en Pantallas.
  3. Pulsa en el icono “+” que aparece al lado de las pantallas detectadas.
  4. Selecciona tu iPad de la lista de dispositivos disponibles.
  5. Configura si quieres duplicar pantalla o ampliar escritorio, y arrastra la representación de la tablet para colocarla donde realmente la tienes.

A partir de ahí, el iPad se comporta como una pantalla del Mac, con bonus extra si usas Apple Pencil: puedes hacer anotaciones, dibujar en apps compatibles o usar gestos multitáctiles para controlar ventanas.

Si en lugar de Mac tienes un PC con Windows, entran en juego apps como Duet Display, Spacedesk o Splashtop, que también soportan iPad como pantalla adicional, siguiendo la misma filosofía que con Android: app en el PC + app en el iPad.

Docks USB-C y hubs: tu tablet como centro de conexión

Otra pieza que encaja genial para montar una estación de trabajo portátil es un buen dock USB-C. Hay modelos, como los de Plugable y otras marcas, que combinan soporte físico para la tablet con varios puertos: USB, HDMI, lector de tarjetas, audio, etc.

La idea es sencilla: conectas la tablet o el móvil al dock, y el dock a un monitor externo. En tablets y móviles con modo escritorio (como Samsung DeX) puedes tener una experiencia muy cercana a un portátil clásico: pantalla grande, teclado y ratón conectados al dock, y el dispositivo Android haciendo de “cerebro”.

Estos docks suelen incluir:

  • Varios USB-A a 5 Gbps para periféricos.
  • Uno o varios USB-C, uno de ellos con carga de paso (hasta 100 W) para alimentar la tablet o el portátil.
  • HDMI para conectar pantallas externas.
  • Jack de 3,5 mm para audio.
  • Lector de tarjetas SD y microSD para fotógrafos o creadores de contenido.

Además, al servir como soporte ajustable, colocas la tablet en vertical u horizontal, la usas como segunda pantalla mientras el monitor del dock es la principal, y puedes plegarlo para llevártelo en una funda pequeña. Eso sí, algunos modelos no se venden en todos los países y a veces toca importarlos.

Seguridad, rendimiento y buenas prácticas al usar la tablet como monitor

Cuando empiezas a conectar dispositivos, instalar apps de terceros y dar acceso remoto a tu pantalla, conviene pararse un momento a revisar la parte de seguridad y rendimiento. No es complicado, pero más vale prevenir.

Algunas recomendaciones razonables serían:

  • Activar autenticación en dos pasos en los servicios que lo permitan (cuentas de apps como Splashtop, Duet, etc.).
  • Evitar redes WiFi públicas para sesiones largas o con información sensible; si no hay más remedio, usa VPN.
  • Crear contraseñas robustas y no repetirlas en todos los servicios que uses para control remoto o segunda pantalla.
  • Mantener el sistema operativo y las apps actualizados en PC y tablet, para evitar fallos ya corregidos.
  • Revisar qué permisos piden las apps y desactivar lo que no tenga sentido para tu caso (por ejemplo, acceso a contactos en una app que solo transmite vídeo de pantalla).

En el plano de rendimiento, acepta que no todas las tablets servirán igual: las más antiguas pueden dar fallos, bloquearse o no pasar de resoluciones bajas. Úsalas para tareas más sencillas (chat, monitorización, texto) y reserva las tablets más potentes para dibujo, vídeo o multitarea intensa.

Modos de uso de la segunda pantalla en Windows: duplicar, ampliar o solo secundaria

Cuando Windows detecta un nuevo monitor (sea una tablet o un panel normal), te deja elegir cómo quieres usarlo. Esta decisión es clave para sacarle partido a tu estación de trabajo portátil.

Las tres opciones principales son:

  • Duplicar: muestra exactamente lo mismo en ambas pantallas. Muy útil si quieres enseñar a alguien lo que haces sin que tenga que mirar tu portátil, o si usas una tablet como teleprompter mientras tú ves lo mismo en tu pantalla principal.
  • Ampliar: crea un escritorio continuo entre las dos pantallas. Puedes arrastrar ventanas de una a otra y trabajar con apps diferentes en cada una. Es el modo estrella para productividad: código a un lado, documentación al otro; videollamada en la tablet, presentación en el portátil, etc.
  • Solo segunda pantalla: apaga la pantalla del portátil y muestra todo solo en la externa. A veces se usa cuando conectas un portátil a una tele o monitor grande y solo quieres ver ahí el contenido.

Juega con estas opciones según el tipo de tarea que estés haciendo. No es lo mismo dar una charla (duplicar) que editar vídeo con líneas de tiempo en una pantalla y previsualización en otra (ampliar).

Ventajas e inconvenientes reales de usar una tablet como monitor

Usar una tablet como pantalla auxiliar tiene muchas ventajas, pero también pegas que conviene aceptar desde el principio para no llevarse decepciones.

Entre las ventajas más claras están:

  • Portabilidad total: te montas una doble pantalla en cualquier sitio con un portátil y una tablet ligera.
  • Ahorro económico: reutilizas hardware que ya tienes en lugar de comprar un monitor extra (y si compras tablet, a menudo es más barata que un monitor de gama alta).
  • Interfaz táctil: puedes tocar, hacer gestos, escribir con lápiz… algo que los monitores tradicionales normalmente no ofrecen.
  • Mayor productividad: más espacio para ventanas, apps y documentos, sin necesidad de andar cambiando de pestaña cada dos segundos.

En el lado negativo, hay inconvenientes importantes:

  • Tamaño y ergonomía peores que un monitor normal, lo que puede generar fatiga visual y de cuello si lo usas muchas horas sin un buen soporte.
  • Limitaciones de resolución y calidad de imagen en algunas tablets viejas o apps que recortan la calidad para ahorrar ancho de banda.
  • Posibles lags y tirones cuando dependes de WiFi, sobre todo en redes saturadas o con poca cobertura.
  • Riesgo de distracción si empiezas a usar la tablet para mensajería o redes sociales mientras trabajas.
  • Mayor consumo de batería en la tablet, que puede obligarte a tenerla enchufada si la sesión es larga.

Por todo eso, la tablet como monitor brilla especialmente en escenarios de movilidad, usos puntuales o como complemento, mientras que para un puesto fijo de muchas horas sigue siendo recomendable un monitor grande y ergonómicamente bien colocado.

Al final, convertir tu tablet en una estación de trabajo portátil es cuestión de combinar las piezas adecuadas: elegir la app o función que mejor encaje con tu sistema (Splashtop, Spacedesk, Duet, Sidecar, Segunda pantalla de Samsung…), aprovechar docks USB-C cuando toquen, y tener claro para qué tipo de tareas la vas a usar. Si cuidas la red, los cables y la ergonomía, esa tablet olvidada puede convertirse en el complemento perfecto para tu portátil, aumentando tu productividad sin vaciarte el bolsillo ni cargarte con más cacharros de la cuenta.

Cómo configurar un modo de viaje inteligente en Android

Actualidad en Androidsis - Mié, 25/02/2026 - 15:06

La idea es sencilla: adaptar el móvil y las apps de conducción para que te ayuden y no molesten. Eso implica personalizar menús, elegir bien cómo conectas el teléfono al coche, decidir qué notificaciones verás, fijar tus apps de navegación y música preferidas y, si te apetece rizar el rizo, hasta programar la hora exacta de salida con Waze. Vamos a verlo todo paso a paso, pero con calma y sin tecnicismos raros.

Qué es realmente el “modo de viaje inteligente” en Android

Lo primero que hay que tener claro es que Android Auto no tiene un modo viaje oficial como tal. Lo que sí permite es ajustar su comportamiento para que, cuando vayas a pasar horas al volante, todo esté pensado para ese contexto: menos distracciones, más accesos directos útiles y una interfaz sencilla.

Este “modo de viaje inteligente” se construye combinando varias funciones: ordenar y ocultar apps, configurar accesos directos, decidir el tipo de conexión (cable o inalámbrica), ajustar notificaciones y aprovechar bien el modo oscuro, la voz con “Hey Google” y las respuestas rápidas a mensajes.

Además de Android Auto, Google ha apostado fuerte por el modo de conducción del Asistente de Google dentro de Google Maps, pensado sobre todo para quienes no tienen pantalla en el coche o para sustituir la vieja versión de Android Auto en móviles. También entra en juego Waze, que ofrece viajes programados con hora de llegada para que el sistema te avise exactamente cuándo salir.

Combinando estas piezas puedes tener un sistema muy redondo: Android Auto en la consola del coche, modo de conducción en el móvil cuando no haya pantalla y Waze o Google Maps como cerebro de la navegación. Todo ello enfocado a que tu viaje sea más cómodo, seguro y menos agotador.

Requisitos básicos y conexión del móvil al coche

Antes de liarte a personalizar cosas, conviene asegurarse de que lo más básico está en orden: compatibilidad del coche y del móvil, versión de Android y tipo de conexión que vas a usar durante el viaje.

Android Auto funciona en la mayoría de vehículos relativamente modernos, pero siempre es buena idea comprobar que tu coche es compatible y que el teléfono tiene Android 8.0 o superior. En muchos móviles la app ya viene preinstalada, aunque aun así merece la pena actualizarla desde Google Play para tener las últimas funciones y correcciones.

Para conectar el móvil al coche tienes dos opciones: USB por cable o conexión inalámbrica (WiFi + Bluetooth). Para trayectos cortos la conexión inalámbrica es comodísima, pero en viajes largos tiene un problema importante: el consumo de batería del móvil se dispara y puedes llegar al destino con el teléfono tiritando.

Por eso en desplazamientos de varias horas es muy recomendable usar siempre un cable USB de calidad. Así garantizas una conexión más estable y, sobre todo, mantienes el smartphone cargando durante todo el trayecto. Algunos coches son un poco quisquillosos con los cables, así que mejor probar primero con el original del teléfono o con uno certificado que sabes que funciona bien con datos.

La primera vez que conectes el móvil al coche, hazlo con el vehículo totalmente parado. Puede que el sistema te pida instalar Android Auto, actualizar Google Maps o conceder varios permisos (notificaciones, llamadas, contactos, etc.). Una vez superado este primer paso, cuando pulses el icono de Android Auto o de proyección en la pantalla del coche, verás una interfaz simplificada con las apps compatibles lista para conducir.

Personalizar Android Auto para un viaje largo

El verdadero “modo viaje perfecto” en Android Auto se crea desde sus ajustes. Organizar apps, colocar accesos directos, ajustar inicio automático y decidir qué quieres ver o no en pantalla marca la diferencia cuando llevas muchas horas de carretera.

Ordenar y ocultar aplicaciones del menú

Por defecto, Android Auto muestra todas las apps compatibles en orden alfabético. Esto está bien para un uso básico, pero cuando preparas un viaje largo es mucho más útil tener solo lo que necesitas y a mano, sin perder tiempo buscando iconos mientras conduces.

Desde el móvil, abre la app de Android Auto y entra en “Personalizar menú de apps”. Ahí podrás elegir la opción de “Ordenar menú de aplicaciones” y pasar de la ordenación alfabética a un orden personalizado. Basta con ir arrastrando las aplicaciones para poner arriba las que más vas a usar: navegación (Google Maps, Waze), música (Spotify, YouTube Music, podcasts), llamadas y poco más.

En ese mismo listado puedes ocultar las apps que no piensas utilizar en el viaje desmarcando su casilla. Así liberas espacio visual y te quedas con un sistema centrado solo en ayudarte durante el trayecto, sin iconos que no aportan nada y que solo sirven para distraer.

Cuando termines de reordenar y ocultar lo que no te interese, la próxima vez que conectes el móvil al coche el menú de Android Auto ya se mostrará con el nuevo orden. Este pequeño ajuste parece una tontería, pero en la práctica hace que todo se sienta más rápido y lógico.

Accesos directos a contactos y acciones clave

Además de las apps normales, Android Auto permite crear accesos directos a llamadas o acciones del asistente. Esta función es oro puro para un viaje largo, porque te evita navegar por menús cuando quieres hacer algo rápido.

Desde los ajustes en el móvil, ve otra vez a “Personalizar menú de apps” y pulsa en “Añadir acceso directo al menú de apps”. Una de las opciones es “Llamar a un contacto o activar asistente con un toque”. Ahí puedes elegir números de tu agenda que te interese tener siempre a tiro: seguro del coche, asistencia en carretera, emergencias, algún familiar cercano, etc.

Con esto, en lugar de buscar el contacto dentro de la app de teléfono, basta con un par de toques para hacer esa llamada importante. En viajes de muchas horas se agradece no tener que estar rebuscando nada si tienes un problema en carretera o necesitas ayuda rápida.

Iniciar Android Auto con el teléfono bloqueado

Otro ajuste muy práctico para viajar es permitir que Android Auto arranque aunque el móvil esté bloqueado. De esta forma, al subir al coche solo tendrás que enchufar el cable (o conectar por Bluetooth/WiFi) y listo, sin andar desbloqueando la pantalla cada vez que paras a repostar o descansar.

En los ajustes de Android Auto busca la sección “General” y activa la opción “Iniciar Android Auto con el teléfono bloqueado”. Eso sí, hay letra pequeña: todo mensaje o notificación que llegue puede mostrarse en la pantalla del coche, visible para cualquiera que vaya contigo.

Si sueles viajar con menores, compañeros de trabajo u otras personas con las que prefieres mantener cierta privacidad, quizá te interese desactivar esta función al acabar el viaje o revisar los ajustes de notificaciones para limitar qué se muestra, e incluso consultar cómo configurar un modo de privacidad casi total en Android.

Conexión por cable frente a conexión inalámbrica

En recorridos cortos la conexión inalámbrica es muy apetecible: te subes al coche y Android Auto aparece solo, sin tocar nada. El problema es que el sistema de Google consume bastante batería, y en trayectos de varias horas la diferencia entre ir por cable o ir a pelo se nota muchísimo.

La recomendación para viajes largos es clara: usar siempre la conexión por cable y desactivar el modo inalámbrico, de forma que el móvil aproveche para cargar en cada tramo. De este modo te aseguras de llegar con batería suficiente por si después necesitas el teléfono para algo urgente.

En algunos dispositivos es posible controlar esto desde los llamados “Ajustes de desarrollador” de Android Auto. Para activarlos, entra en los ajustes del sistema, luego en “Conexión y compartir” (o similar) y toca en “Android Auto”. Dentro de esa pantalla busca el apartado “Versión” y pulsa varias veces seguidas sobre él hasta que se active el modo desarrollador.

Cuando ya tengas el modo desarrollador activo, vuelve a los ajustes de Android Auto y entra en “Ajustes de desarrollador”. Dentro verás la opción “Android Auto de forma inalámbrica”, que puedes desmarcar para obligar a que el sistema solo funcione por cable. Así, tras cada parada de descanso, tendrás que enchufar el USB y de paso el móvil irá cargando.

Modo oscuro, música automática y otras comodidades

Para mejorar la comodidad y la seguridad, merece la pena dedicar un par de minutos a otros ajustes menos conocidos pero muy útiles. Uno de ellos es el modo oscuro de Android Auto, pensado para conducir de noche con menos deslumbramientos.

Para activarlo, abre la app de Android Auto en el móvil, entra en “Ajustes” y busca la opción “Modo oscuro”. Puedes dejarlo forzado o, lo más práctico, en modo “Automático” para que se active solo al anochecer. De esa forma, la interfaz se adaptará según la luz ambiente sin que tengas que tocar nada.

Otro ajuste cómodo es “Iniciar música automáticamente”. Si lo activas, cada vez que conectes Android Auto el sistema reanudará la reproducción de la app multimedia que tengas configurada (Spotify, YouTube Music, podcasts, etc.) sin que tengas que ir a buscar qué estabas escuchando antes.

En los ajustes también puedes elegir la “Aplicación de navegación predeterminada” (por ejemplo, Google Maps o Waze) y el “Reproductor de música predeterminado”. Así, al pedir una ruta o un tema de voz al asistente, irá directamente a tus apps favoritas en lugar de preguntarte cada vez.

Mensajes, respuestas rápidas y notificaciones seguras

Uno de los mayores focos de distracción al volante son los mensajes y notificaciones. Android Auto incluye varias funciones para reducir al mínimo la necesidad de mirar la pantalla cuando te llega algo.

En la sección de ajustes de Android Auto encontrarás un apartado de “Mensajes”, donde puedes activar la lectura automática de mensajes y configurar las “Respuestas rápidas”. Estas son frases predefinidas (por ejemplo, “Voy conduciendo, luego te llamo”) que puedes enviar de un toque cuando recibes un mensaje, sin escribir ni dictar nada.

Desde ahí puedes añadir, editar o borrar las respuestas rápidas para adaptarlas a tu forma de hablar. Es muy práctico dejar preparadas un par de frases genéricas para WhatsApp, SMS o apps de mensajería que uses a menudo, de modo que contestar durante el viaje te lleve un segundo y no requiera teclear.

En el bloque de notificaciones tienes también opciones más finas, como “Mostrar primera línea de conversaciones”. Al activarla, el sistema solo mostrará el inicio de cada mensaje en la pantalla del coche, recortando los textos muy largos y respetando un poco más tu privacidad.

Si eres de los que no quiere distracciones, puedes desactivar la vista previa de mensajes o limitar qué apps tienen permiso para notificar en Android Auto. Cuantas menos cosas se muevan o suenen en pantalla mientras conduces, mejor.

Configurar el modo de conducción del Asistente de Google

Google ha ido sustituyendo Android Auto para pantallas de móvil por el modo de conducción del Asistente de Google integrado en Google Maps. No es exactamente lo mismo, pero ofrece una interfaz adaptada a la conducción con botones grandes, control por voz y acceso rápido a llamadas, mensajes y apps multimedia.

Este modo se está desplegando de forma gradual, así que es posible que todavía tarde un poco en aparecer en todas las cuentas. Para comprobar si lo tienes, abre Google Maps en el móvil, pulsa en tu foto de perfil arriba a la derecha y entra en “Ajustes”. Después, baja hasta “Ajustes de navegación”.

Dentro de “Ajustes de navegación” deberías ver la opción “Ajustes del Asistente de Google”. Si debajo pone algo como “Gestiona el modo de conducción”, significa que ya puedes usarlo. Entra ahí y verás una pantalla específica del “Modo de conducción” donde puedes activarlo con un interruptor.

Al activar el modo, aparecerán varias opciones adicionales: permitir o no llamadas mientras conduces, lectura y respuesta de mensajes, notificaciones, etc. La clave es encontrar el equilibrio entre comodidad y concentración: dejar las llamadas gestionadas por voz puede ser útil, pero ver cada mensaje de chat en pantalla quizá no tanto.

Una vez todo esté a tu gusto, solo tendrás que iniciar una ruta en coche en Google Maps. Verás que la interfaz cambia: en la parte inferior aparecen tres iconos principales para abrir el asistente, salir de Maps o ver las apps compatibles. Todo está pensado para que puedas pulsar sin necesidad de apuntar con precisión milimétrica.

Cómo se usa el modo de conducción en el día a día

Al iniciar un viaje en Google Maps con el modo de conducción, tendrás un botón central que, al pulsarlo, minimiza Maps y lo deja en una ventana flotante (modo PiP) sobre el escritorio de Android. Así puedes usar otras apps sin perder de vista el mapa, moviendo la ventanita donde mejor te venga.

Si tocas el icono de apps de la esquina inferior derecha, se abre un panel con las aplicaciones compatibles con conducción: servicios de música, podcasts, audiolibros y otras utilidades. La idea es que puedas controlar lo esencial sin salir realmente de la experiencia de conducción.

En la parte inferior izquierda tienes un botón para invocar al Asistente de Google sin decir “Hey Google”. Aun así, el comando de voz sigue funcionando, y puedes usarlo para pedir rutas, lanzar música, llamar a alguien o escribir un mensaje simplemente dictándolo.

Cuando abras alguna de estas apps desde el modo de conducción, verás versiones simplificadas, con botones grandes y menos distracciones. El botón central inferior cambiará para mostrar el icono de la app que queda en segundo plano (por ejemplo, Maps) y puedas volver a ella rápidamente.

Para hacerlo todavía más cómodo, Google ofrece la posibilidad de añadir un acceso directo del modo de conducción a la pantalla de inicio del móvil. Normalmente, cuando uses esta función, te saldrá un pequeño aviso proponiéndote crear ese acceso directo. Acepta, y así cuando vayas a salir de viaje solo tendrás que tocar ese icono para entrar directamente en la interfaz de conducción.

Activación automática con Bluetooth y detección de movimiento

El modo de conducción del Asistente también se puede activar de forma automática cuando el móvil detecta que está en un coche. Para ello, di en voz alta “Hey Google, abre los ajustes del asistente” y entra en el apartado de “Transporte”. Ahí verás “Modo de conducción del Asistente” con varias opciones.

Una de ellas permite que el modo de conducción se inicie cuando el dispositivo se conecte al Bluetooth de un coche. Puedes elegir si quieres recibir una notificación para activarlo manualmente o si prefieres que se inicie sin avisos en cuanto se establezca la conexión.

Además, el sistema puede usar el movimiento y las conexiones Bluetooth para deducir si vas circulando, y activar la interfaz de conducción para minimizar distracciones. Eso sí, todo esto exige llevar el móvil colocado en un buen soporte, nunca en la mano, tanto por seguridad como para evitar multas.

Otra forma rápida de usarlo es simplemente abrir Google Maps, elegir un destino, tocar en “Iniciar” y dejar que el modo de conducción se active automáticamente si así lo has configurado en “Gestiona el modo de conducción”. A partir de ahí, puedes controlar todo con la voz empezando tus órdenes con “Hey Google”.

Crear un modo de viaje aún más completo con Waze

Si eres más de Waze que de Google Maps, también puedes aprovechar funciones específicas para planificar tus viajes y recibir avisos sobre la mejor hora de salida, algo especialmente útil cuando quieres esquivar atascos.

Lo primero es iniciar sesión en tu cuenta de Waze, ya sea desde el móvil o desde el mapa en tiempo real en la web. Una vez dentro, ve al mapa en directo y en la sección de “Indicaciones para llegar” introduce tu punto de partida y tu destino. Waze te mostrará hasta tres rutas recomendadas según el tráfico.

En la parte inferior tendrás la opción “Salir ahora”, que podrás cambiar por “Llegar a las”. Al seleccionar “Llegar a las”, eliges el día y la hora exacta a la que quieres estar en tu destino, y Waze calculará automáticamente cuál es la mejor hora de salida teniendo en cuenta tráfico histórico y previsiones.

Cuando lo tengas, pulsa en “Guardar en la app”. El viaje programado se sincroniza con tu móvil, y Waze te enviará una notificación cuando se acerque la hora adecuada para salir. Solo tendrás que tocar esa notificación para iniciar la navegación con todo ya preparado.

Desde el móvil puedes gestionar todos tus viajes programados: revisarlos, cambiarlos de hora o eliminarlos si ya no te hacen falta. Es una forma muy práctica de completar el “modo viaje inteligente” que montas con Android Auto y el modo de conducción, añadiendo una capa de planificación horaria que muchas veces se echa de menos.

Con todos estos ajustes —Android Auto personalizado, modo de conducción bien configurado, conexión por cable para ahorrar batería y, si quieres, Waze calculando la mejor hora para arrancar— junto con juegos Android offline, tu Android se convierte en un auténtico copiloto digital, pensado para que los viajes largos sean más seguros, cómodos y con menos quebraderos de cabeza.

Trucos para mejorar la calidad del sonido en altavoces Bluetooth

Actualidad en Androidsis - Mié, 25/02/2026 - 14:05

Estás disfrutando de tu lista de reproducción favorita y, de repente, notas que el altavoz apenas empuja aire. Subes el volumen del móvil, miras el altavoz con cara rara y el sonido sigue pobre, sin pegada, sin claridad. Si te ha pasado, tranquilo: suele ser más un tema de ajustes y entorno que de que tu altavoz Bluetooth esté para tirar.

En la mayoría de casos, con unos cuantos cambios en la configuración, en la posición del altavoz y en cómo tratas el sonido desde el móvil o el ordenador, la cosa mejora una barbaridad. Vamos a repasar trucos prácticos para exprimir la calidad de sonido en altavoces Bluetooth, mezclando ajustes de software, pequeños cambios físicos, cuidados de batería y algún extra para los más frikis del audio.

1. Ajusta bien el volumen en todos los dispositivos

Antes de volverte loco con ecualizadores y códecs, conviene revisar lo más básico: los niveles de volumen en el móvil, en la app y en el propio altavoz Bluetooth. Si uno de ellos está bajo, el resultado final se resiente.

Tu móvil, tablet o PC manda más de lo que parece. Asegúrate de que el volumen principal del dispositivo está realmente alto, no solo con los botones físicos, sino también en los ajustes de sonido del sistema. En algunos móviles, si has usado auriculares, puede quedar un límite de volumen activo que recorta la potencia enviada al altavoz Bluetooth.

Muchas apps de música y vídeo tienen su propio control de volumen interno. En Spotify, YouTube, plataformas de vídeo o reproductores locales es fácil que el deslizador de volumen esté a media barra aunque el del móvil esté al máximo. Revisa siempre ese control adicional y súbelo hasta un punto donde no distorsione.

Y no te olvides del propio altavoz. Algunos modelos incorporan botones de volumen independientes o un potenciómetro físico. Si el altavoz está a medio gas, por muy alto que pongas el móvil, el volumen final será flojo. Además, cuando la batería del altavoz está muy baja, muchos equipos reducen la potencia de salida para ahorrar energía, con lo que da sensación de menos pegada.

2. Cuida la conexión Bluetooth y la distancia

El enlace inalámbrico es clave. Una mala conexión Bluetooth puede provocar cortes, caídas de volumen, chasquidos e incluso una compresión exagerada que empeora la calidad. Si el sonido se vuelve inestable, conviene “resetear” la relación entre los dispositivos.

Primero, borra el altavoz de la lista de dispositivos Bluetooth vinculados de tu móvil o PC y emparéjalo desde cero como si fuera la primera vez. Muchas veces, esta simple operación limpia errores de comunicación acumulados.

La distancia también manda. Cuanto más lejos esté el móvil del altavoz (y cuantos más obstáculos tenga en medio), peor llega la señal. Paredes, muebles, electrodomésticos e incluso tu propio cuerpo pueden provocar pérdidas de calidad o microcortes. Haz pruebas a distintas distancias y alturas; normalmente, tener el móvil relativamente cerca y con línea más o menos despejada ayuda bastante, y puedes aplicar trucos para mejorar la estabilidad del Bluetooth.

Si el altavoz y el móvil lo permiten, intenta evitar tener otros aparatos Bluetooth o WiFi muy juntos saturando el mismo espacio. Demasiados dispositivos emitiendo a la vez pueden generar interferencias molestas que notarás en forma de ruido o conexiones inestables.

3. Saca partido a los códecs Bluetooth y al volumen absoluto

En Android, además de lo básico, puedes meterte un poco más en faena con los códecs y con el famoso volumen absoluto. Los códecs Bluetooth son los sistemas que se encargan de comprimir y enviar el audio inalámbrico, y su elección influye en la calidad final que llega al altavoz.

El códec estándar SBC cumple, pero si tanto el móvil como el altavoz soportan otros como AAC, aptX o LDAC, puedes ganar claridad, mejor respuesta en frecuencias y menos artefactos de compresión. Para cambiar el códec en Android tienes que activar primero las opciones de desarrollador (tocando varias veces sobre “Número de compilación” en Ajustes > Acerca del teléfono > Información de software) y luego entrar en el menú de desarrollador.

Dentro de ese menú verás una sección de audio Bluetooth donde podrás forzar el códec preferido, la tasa de bits y otros parámetros avanzados. No se trata de ir cambiando por cambiar: escoge el códec más moderno y de mayor calidad que ambos dispositivos soporten. Si el altavoz no es compatible, el sistema volverá al estándar. También puedes activar el audio HD en Android para sacar partido a códecs de mayor calidad cuando sea posible.

En ese mismo menú también encuentras la opción de inhabilitar el volumen absoluto. El volumen absoluto sincroniza el control de volumen del móvil con el del dispositivo Bluetooth, pero hay altavoces que no se llevan nada bien con ello. Si notas saltos bruscos de volumen, poca capacidad de ajuste fino o distorsiones raras, activa “Inhabilitar volumen absoluto” y prueba de nuevo: suele mejorar el control en muchos modelos.

4. Configura un ecualizador y la calidad en tus apps

El ecualizador es tu amigo para adaptar el sonido a tus gustos y a tu entorno. Un altavoz Bluetooth pequeño no va a dar graves de discoteca, pero sí puedes equilibrar mejor la mezcla para ganar claridad y sensación de presencia.

Algunos móviles incluyen su propio ecualizador en ajustes de sonido. En capas como Samsung, por ejemplo, puedes ir a Ajustes > Sonidos y vibración > Efectos y calidad de sonido > Ecualizador. Ahí puedes elegir preajustes (Rock, Pop, Jazz, etc.) o ajustar manualmente las bandas si quieres afinar más.

La clave es no pasarse. Subir demasiado los graves o los agudos puede forzar el altavoz y generar distorsión, sobre todo en altavoces compactos. Una ligera subida de medios suele ayudar a que voces e instrumentos principales destaquen mejor, especialmente en ambientes ruidosos.

En apps de streaming como Spotify, Amazon Music o Tidal también puedes ajustar tanto el ecualizador (si la app lo ofrece) como la calidad de reproducción. Cuanta menos compresión uses en el streaming (calidad “Alta” o “Muy alta”), mejor sonará la música a costa de consumir más datos. Si escuchas con WiFi, merece la pena poner siempre el nivel máximo disponible o incluso optar por algunos de los mejores reproductores de audio para una reproducción local de mayor calidad.

Además, muchas de estas apps permiten normalizar el volumen para que todas las canciones suenen a un nivel similar. Activar la normalización evita subidas y bajadas bruscas cuando cambias de tema, algo muy útil si estás usando un altavoz en reuniones o fiestas.

5. Mejora la acústica y la colocación del altavoz

El entorno donde colocas el altavoz es tan importante como el propio altavoz. La sala, los materiales y la posición influyen directamente en la forma en la que percibes el sonido. Aunque hablemos de un altavoz Bluetooth portátil, conviene tener en cuenta algunos principios básicos.

Evita poner el altavoz encajonado en huecos estrechos o detrás de objetos que bloqueen la salida del sonido. Lo ideal es que tenga cierto espacio alrededor para que las ondas se propaguen. Si lo pegas demasiado a una pared puedes ganar algo de graves, pero también aparecerán resonancias raras o “retumbes” molestos.

En habitaciones con suelo de madera, azulejos o muchas superficies duras, notarás más ecos y sonido “metálico”. Colocar alfombras, cortinas gruesas o muebles acolchados ayuda a absorber reflexiones y a suavizar el sonido. No hace falta montar un estudio; con cuatro detalles la diferencia ya se nota.

Si usas el altavoz como parte de un sistema más grande (por ejemplo, altavoces frontales, traseros y subwoofer), respeta las reglas básicas de colocación: los frontales a la altura de los oídos cuando estés sentado, los traseros algo más altos y orientados hacia tu posición, y el subwoofer cerca de una pared o esquina, ajustando su ubicación hasta que el grave no resulte excesivo.

Algunos equipos más avanzados y barras de sonido incluyen sistemas de calibración automática con micrófono. Estos sistemas analizan la acústica de la sala y ajustan niveles, retardos y ecualización para que todo suene más equilibrado sin que tengas que romperte la cabeza.

6. Usa la app Amplificador de sonido y otras ayudas de Android

En Android tienes herramientas pensadas para accesibilidad que también te pueden venir de lujo para mejorar cómo escuchas tu contenido. Google ofrece la app Amplificador de sonido, capaz de filtrar ruido ambiente, realzar sonidos débiles y ajustar frecuencias cuando usas auriculares, tanto Bluetooth como con cable.

Para usarla, descárgala desde Google Play (en móviles compatibles ya viene preinstalada, como en muchos Pixel recientes), conecta unos auriculares y abre la app desde el cajón de aplicaciones o desde Ajustes > Accesibilidad > Amplificador de sonido. Una vez dentro, puedes elegir si quieres amplificar el sonido del micrófono del teléfono o el contenido multimedia.

La app permite jugar con controles deslizantes de reducción de ruido, amplificación de sonidos suaves y realce de frecuencias más agudas o más graves. También puedes aplicar ajustes distintos a cada oído por separado, algo muy útil si tienes ligeras diferencias de audición entre uno y otro, y sirve muy bien para mejorar el audio en auriculares.

Eso sí, con algunos auriculares Bluetooth puede que notes cierto retardo o una calidad algo reducida respecto al cable. Si la latencia o la calidad no te convencen, siempre puedes conectar unos auriculares con cable, que suelen ir más finos para estas funciones, sobre todo en modo conversación.

En los Pixel y otros Android compatibles, el modo conversación va un paso más allá: la cámara del móvil detecta a la persona que habla, amplifica su voz y reduce el resto de ruidos. Es una opción muy interesante para charlar en lugares con mucho jaleo de fondo, aunque está más orientada a uso con auriculares que a mejorar directamente el altavoz Bluetooth.

7. El papel de la batería y cómo alargarla sin perder sonido

La forma en que usas y cuidas la batería tiene impacto tanto en la duración como, en algunos casos, en la potencia y estabilidad del audio. Los altavoces Bluetooth compactos tienen que equilibrar portabilidad, autonomía y calidad de sonido, y no siempre es fácil.

En general, se recomienda mantener el volumen de reproducción entre el 60 % y el 80 % de la capacidad máxima. En ese rango sueles obtener buena pegada y claridad sin forzar en exceso la electrónica y la batería. Si pasas todo el rato al 100 %, notarás que la autonomía cae en picado y, a veces, aparecen distorsiones.

En cuanto a la carga, lo ideal es intentar que la batería se mueva entre aproximadamente un 20 % y un 80 %. Las recargas parciales reducen el estrés de las celdas de iones de litio y ayudan a alargar la vida útil. Evita dejar que el altavoz se descargue por completo constantemente, porque las descargas profundas no le sientan nada bien.

Usa siempre cargadores fiables, preferiblemente los recomendados por el fabricante o con certificaciones adecuadas. Un cargador inadecuado puede provocar sobrecalentamientos, degradación acelerada de la batería e incluso fallos de seguridad. Muchos altavoces incorporan sistemas de gestión de batería para evitar la sobrecarga, pero conviene no abusar de dejarlo enchufado eternamente.

La temperatura también influye. Cargar y usar el altavoz en ambientes muy calurosos o muy fríos afecta al rendimiento y acelera el desgaste. Lo más sensato es intentar mantenerlo en un lugar con temperatura moderada, bien ventilado y lejos de fuentes directas de calor, como radiadores o sol de ventana en pleno verano.

8. Materiales, tamaño del altavoz y limitaciones físicas

Los altavoces Bluetooth compactos juegan con una serie de limitaciones físicas. Cuanto más pequeño es el recinto y más ligero el material, más complicado es obtener graves profundos y volumen alto sin distorsión. Los fabricantes se las ingenian con distintos diseños para compensarlo.

Para reducir peso sin sacrificar demasiada resistencia se usan plásticos técnicos, aleaciones ligeras y rejillas metálicas finas. Estos materiales ayudan a la portabilidad, pero restringen el tamaño de los transductores, lo que a su vez limita la respuesta en frecuencia, sobre todo en la zona baja.

Para pelear contra esas limitaciones, muchos modelos recurren a configuraciones multivía y radiadores pasivos. Disponer de un woofer y un tweeter separados, o varios pequeños altavoces trabajando en distintos rangos, permite reducir la distorsión y mejorar la definición del sonido.

Los radiadores pasivos, por su parte, vibran con el aire interno del altavoz y refuerzan los graves sin gastar energía adicional, algo crucial en equipos alimentados por batería. De esta forma se consigue una sensación de graves más llena en cajas de tamaño reducido.

En gamas más altas, además de todo esto, se cuida mucho la gestión térmica y la protección frente al polvo y al agua (certificaciones IP). Un buen diseño térmico evita que el altavoz baje la potencia por sobrecalentamiento, manteniendo el nivel de volumen y calidad durante más tiempo incluso en sesiones largas. Además, en muchos casos complementar con DAC portátiles puede mejorar la calidad de la señal que llega desde el móvil.

9. Limpieza, mantenimiento y cables cuando toque

Una de las cosas más olvidadas y que más influyen a medio plazo es la limpieza. El polvo, la suciedad y la humedad pueden colarse por las rejillas del altavoz o por los conectores, afectando tanto a la calidad de sonido como a la fiabilidad.

Conviene limpiar la parte exterior con un paño suave ligeramente humedecido en alcohol isopropílico, siempre con cuidado de no empaparlo. Si el altavoz tiene rejillas textiles, conviene repasarlas con un paño o un cepillo de cerdas blandas para retirar pelusas y partículas sin deformarlas.

Si hablamos de auriculares o de altavoces con almohadillas desmontables, retíralas y límpialas aparte con agua y un poco de jabón neutro, dejándolas secar por completo antes de volver a montarlas. En las zonas de difícil acceso puedes usar bastoncillos con una gota de alcohol isopropílico, siempre evitando que el líquido entre en el interior de la electrónica.

En sistemas que usan cables (por ejemplo, si conectas un giradiscos a un altavoz con entrada auxiliar), también influyen los propios cables. Un cable en mal estado o de pésima calidad puede introducir ruidos, zumbidos o pérdidas de señal. No hace falta gastarse una fortuna, pero sí apostar por cables bien apantallados y con conectores decentes.

Revisar de vez en cuando los conectores, soplar para retirar polvo y comprobar que no hay holguras excesivas ayuda a evitar problemas raros de audio. Un mantenimiento básico cada cierto tiempo prolonga la vida del equipo y mantiene el sonido más limpio, sin ruidos ni cortes inesperados.

10. Qué tener en cuenta al elegir un altavoz Bluetooth

Si estás pensando en comprar un altavoz Bluetooth nuevo para mejorar tu experiencia, hay varios factores a valorar más allá de la marca. No todo es el diseño ni el nombre del fabricante; importa mucho la configuración interna y el uso que le vas a dar.

En primer lugar, fíjate en el tamaño y en la potencia real (no solo en los vatios que anuncian a lo grande, que a veces son más marketing que otra cosa). Una batería de mayor capacidad (por ejemplo, 4000 mAh frente a 2000 mAh) suele ofrecer más horas de uso, aunque también hace el altavoz algo más pesado. Aquí es cuestión de equilibrio entre portabilidad y autonomía.

También es clave la compatibilidad con códecs Bluetooth de mayor calidad, el tipo de puerto de carga, la resistencia al agua y al polvo, y si ofrece entradas adicionales (auxiliar, óptica, etc.). Si tus padres, amigos o tú mismo vais a conectar un tocadiscos, una tele o un ordenador por cable, asegúrate de que el modelo elegido incluye esas entradas.

En cuanto a marcas como Marshall, Harman Kardon u otras, cada una tiene su carácter. Marshall apuesta mucho por el look retro y por un sonido con cierto color rockero; Harman Kardon suele destacar por un perfil algo más equilibrado y diseños más sobrios. Al final, decidirte por uno u otro dependerá del tipo de música, del entorno donde se usará y del presupuesto.

Lo ideal es, si puedes, escuchar algún modelo antes de comprar o al menos revisar opiniones que hablen específicamente de claridad, graves a distintos volúmenes y estabilidad de la conexión. Un altavoz bonito pero mal diseñado por dentro, o con poca batería, te dejará frío en cuanto lo pongas a prueba.

Combinando buenos hábitos (volumen bien ajustado, ecualización moderada, conexión estable), una colocación cuidada, algo de cariño a la batería y un mantenimiento básico de limpieza, cualquier altavoz Bluetooth, por sencillo que sea, puede sonar claramente mejor y durar mucho más tiempo dando guerra sin que tengas que cambiar de equipo cada dos por tres.

Vídeo gameplay de Last Flag

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 24/02/2026 - 12:20
Trailer promocional de Last Flag

WhatsApp se prepara para permitirnos programar mensajes. Y esto es mucho más útil de lo que parece

Actualidad en Applesfera - Mar, 24/02/2026 - 11:00

Si eres de los que alguna vez se ha puesto una alarma para recordar enviar un mensaje de WhatsApp o has temido molestar por enviarlo al ser horas intempestivas, eres de los míos. Y estás de enhorabuena, ya que la programación de mensajes en WhatsApp está cada vez más cerca. Por fin.

Sí, programar mensajes es muy útil Referencia a mensajes programados (Scheduled Messages) en los ajustes de chats de WhatsApp (Imagen: WABetaInfo)

Ha sido WaBetaInfo quién ha revelado que en la última versión beta de WhatsApp en iOS, la 26.7.10.72, aparece una referencia a mensajes programados dentro de los ajustes de los chats. No se puede aún utilizar, pero la mera existencia de esa sección ya da pistas del futuro y apunta a ser una función nativa y no un experimento aislado.

Aún no todos los usuarios en beta la tienen, algo que suele ser habitual. Y aunque las funciones en beta pueden tardar meses en salir al público en la versión pública de WhatsApp, no siempre es así y podríamos estar muy cerca de que se lance de forma pública. Y eso es una gran noticia.

En Applesfera WhatsApp por fin soluciona el drama de meter a alguien nuevo en un grupo. Y tiene un "chivato" para que nadie se pase de listo

La idea que se intuye es que, como en Telegram y otras apps, al momento de escribir un mensaje podamos encontrar la opción de programar que se envíe en otra fecha y hora. De ese modo, podríamos despreocuparnos y esperar a que se envíe automáticamente.

Y esto de programar mensajes en WhatsApp puede ser útil en multitud de situaciones. Por ejemplo, para felicitar un cumpleaños a primera hora de la mañana sin depender de acordarte justo ese día. O para enviar un mensaje importante a alguien que vive en otra zona horaria en el momento adecuado, sin riesgo de molestarle a deshoras.

También puede ser práctico en el trabajo o en estudios, pudiendo dejar preparado un mensaje para recordar una reunión, avisar de una entrega o enviar una confirmación en un momento concreto, incluso aunque en ese instante no puedas usar el iPhone.

Incluso puede servir en cierto modo como gestor de recordatorios propio. Al igual que ocurre ya en Telegram, es esperable que la programación de mensajes pueda estar disponible también en el chat con nosotros mismos, de forma que podamos programarnos un recordatorio para que nos salte una notificación en un día y hora concreto.

Lo importante: esta función debe ser privada {"videoId":"x90pfao","autoplay":true,"title":"GUÍA de ESTAFAS: cómo evitar los timos de teléfono, whatsapp...", "tag":"webedia-prod", "duration":"695"}

Al no haberse habilitado aún, ni siquiera en beta, no se conocen los detalles técnicos acerca de cómo se gestionarán esos mensajes pendientes de envío. Y aunque parezca algo menor, será importante saber en qué limbo están los mensajes para asegurarnos de que no se rompe el cifrado de extremo a extremo.

Actualmente, todos los chats de WhatsApp tienen ese cifrado, que garantiza que tan solo el remitente y el destinatario pueden acceder a ese mensaje sin posibilidad de que un tercero (ni siquiera Meta) pueda acceder al contenido. Pero si el mensaje se queda pendiente de envío, surgen más dudas.

En Applesfera Apple está a punto de finalizar el desarrollo del iPhone 18 Pro. Y estas son sus nueve características (incluso precio) filtradas

Habrá que ver si los mensajes programados se almacenan temporalmente en el dispositivo hasta la hora de envío o si se transfieren a algún servidor intermedio de WhatsApp. Cada una de estas opciones podría tener implicaciones distintas para la seguridad, aunque en la práctica es probable que la compañía mantenga el principio de cifrado en todo momento manteniendo el mensaje en local y que solo se envíe si, además, tenemos conexión a Internet en ese momento.

También será clave ver cómo se manejan los cambios o eliminaciones antes del envío. Si un mensaje programado se borra o se edita, WhatsApp tendrá que garantizar que no quede ninguna copia accesible en ningún punto del proceso. Hasta que la función se lance oficialmente no conoceremos bien los detalles.

En Applesfera | Cómo tener WhatsApp en el iPad: guía paso a paso para escribir y leer tus conversaciones en pantalla grande

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

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Todas las novedades de iOS 26.4 beta 2: el iPhone se lleva mejor con Android y pequeños retoques en Liquid Glass

Actualidad en Applesfera - Mar, 24/02/2026 - 10:00

Apple ha lanzado la segunda beta de iOS 26.4 para desarrolladores, y viene con la novedad más esperada del ciclo: el cifrado de extremo a extremo para mensajes RCS entre iPhone y Android. No es el lanzamiento definitivo, pero sí la primera vez que podemos verlo en acción. Además, hay retoques en Liquid Glass, cambios en varias apps y alguna mejora de accesibilidad que pasa casi desapercibida pero tiene su importancia.

Si no eres desarrollador, la beta pública de iOS 26.4 debería llegar en cuestión de horas, como ya ocurrió con la beta 1. Por lo que podrás actualizar pronto y adelantarte a la versión final de abril.

El iPhone y Android empiezan a mandarse mensajes cifrados

Esta es la novedad estrella de la beta 2 de iOS 26.4. Apple ha activado las pruebas del cifrado de extremo a extremo para mensajes RCS entre iPhone y Android. Si el cifrado está activo, los mensajes muestran un icono de candado en la conversación.

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iMessage siempre ha tenido cifrado entre los iPhone. Por su lado, Android también lo tiene entre sus propios dispositivos. Pero cuando un iPhone y un Android se escribían por RCS, esa protección desaparecía. Ese era el agujero que Apple lleva tiempo intentando cerrar y esta beta 2 de iOS 26.4 es el primer paso.

Eso sí, hay matices: no está disponible para todos los dispositivos ni operadoras durante las pruebas. El iPhone necesita iOS 26.4 y el Android debe tener la última versión de Google Messages. Y lo más relevante: Apple no tiene previsto activarlo definitivamente en iOS 26.4. Llegará más adelante a lo largo del año.

El menú de edición de la pantalla de inicio estrena un Liquid Glass más refinado

Hay cambio visual que no pasa desapercibido si llevamos tiempo usando iOS 26: el menú "Editar" que aparece al personalizar la pantalla de inicio ahora usa un Liquid Glass más transparente. No es una revolución, pero sí una muestra de que Apple sigue puliendo su nuevo lenguaje de diseño beta a beta, sin prisa pero sin pausa. Y quizás uno de los primeros toques de la nueva dirección de Steve Lemay en los mandos del diseño. 

El resto de cambios que trae la beta 2 de iOS 26.4

Junto a las novedades principales, esta segunda beta de iOS 26.4 incluye varios cambios:

  • App de Juegos: la barra de búsqueda se mueve de abajo a arriba de la pantalla, donde resulta mucho más cómoda e intuitiva.
  • App Store y Apple Music: el texto "Cuenta Apple" en el hub de cuenta pasa a estar alineado a la izquierda y estrena el logo arcoíris que ya aparece en Ajustes.
  • Accesibilidad: dentro de Pantalla y tamaño del texto llega una nueva opción llamada "Reducir efectos de resaltado".
  • Número de compilación a un toque: al actualizar iOS, puedes tocar el nombre de la actualización para ver su número de compilación exacto, algo útil para desarrolladores y usuarios avanzados.
  • Betas automáticas desactivadas: si tienes las betas activas pero no instalas ninguna durante cuatro meses, Apple te devuelve automáticamente al canal público. Una medida de higiene para evitar quedarse atrapado en un canal beta olvidado.
Los emoji siguen sin aparecer y Playground de Playlists continúa atrapado en EEUU

En la beta 1 de iOS 26.4 había señales en el código de que los nuevos emoji estaban al caer. Pero en la beta 2 siguen sin aparecer. Estos nuevos emojis ya se presentaron el año pasado y tradicionalmente Apple los incluye en las versiones ".4". Aún queda tiempo para poder incluirlos en próximas betas. 

Emojis que llegarán en iOS 26.4 a falta de conocer el diseño final de Apple

Por otro lado, Playlists Playground de Apple Music continúa sin cruzar el charco: de momento solo disponible en Estados Unidos, sin fecha para el resto de regiones. Es una de las funciones más esperadas de iOS 26.4, ya que trae la creación de listas de reproducción por IA a Apple Music. 

Playlists Playground Cómo instalar la beta 2 de iOS 26.4 ahora mismo

Si eres desarrollador, la beta ya está disponible en developer.apple.com. Si no lo eres, la beta pública debería llegar en cuestión de horas: solo necesitas registrarte en beta.apple.com con tu Apple ID y después ir a Ajustes > General > Actualización de software, activar las actualizaciones beta y seleccionar la beta pública de iOS 26.4.

Como siempre: es una beta, puede tener errores. Lo ideal es instalarla en un dispositivo secundario o hacer una copia de seguridad completa antes de actualizar.

Con esta beta 2, iOS 26.4 empieza a tomar forma. El cifrado entre iPhone y Android era una asignatura pendiente desde hace tiempo, y aunque todavía no está activado para todos, el hecho de que ya se pueda probar es una señal de que el lanzamiento se acerca. 

Mientras tanto, quedan flecos por resolver antes de que llegue la versión final en marzo o abril: los nuevos emoji llevan esperando desde la beta 1, Playground de Playlists tiene que salir de EEUU en algún momento. Hay margen para que esto llegue, porque con cada beta, Apple lo va dejando un poco más cerca.

En Applesfera | Cómo probar ya las betas de iOS 26 en tu iPhone: guía y recomendaciones para hacerlo de forma segura

En Applesfera | Nuevos iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre ellos

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Apple está a punto de finalizar el desarrollo del iPhone 18 Pro. Y estas son sus nueve características (incluso precio) filtradas

Actualidad en Applesfera - Mar, 24/02/2026 - 09:00

Aunque aún faltan casi siete meses para conocerlos oficialmente, los iPhone 18 Pro están a punto de entrar en la etapa PVT, siglas en inglés de lo que se conoce como Prueba de Validación de Producto. Eso significa que pronto comenzarán a fabricarse las primeras unidades de prueba para certificar que su diseño final, sus componentes y procesos de fabricación están listos para producirse en masa.

Y precisamente gracias a estar ya en una fase tan avanzada, han podido ir surgiendo filtraciones que nos permiten saber qué traerán estos nuevos iPhone. Si bien es cierto que tras esa fase PVT pueden surgir cambios, a grandes rasgos parece que tenemos una idea clara de los terminales.

Índice de Contenidos (11) Dos iPhone continuistas, pero con grandes cambios internos

Hubo un tiempo en el que Apple lanzaba versiones 's' en años impares como versiones continuistas, pero mejoradas, de sus antecesores (iPhone 4s, iPhone 5s, iPhone 6s, iPhone XS...). Si todo continuase así, los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max serían iPhone 17s Pro, dado que se parecerán mucho a los iPhone 17 Pro.

En Applesfera La gran semana de Apple está a días de empezar. Se espera una maratón de cinco productos con el nuevo iPhone 17e a la cabeza

Pero eso no significa que no vaya a haber cambios, puesto que cambiarán varios componentes fundamentales del dispositivo, además de mejorar aspectos siempre tan relevantes como la cámara o la batería. Y según las filtraciones, estos son sus diez principales características:

Mismo diseño general {"videoId":"xa0kaam","autoplay":true,"title":"Concepto iPhone 18 Pro en rojo", "tag":"concepto", "duration":"16"}

Tras pasar del titanio a una construcción unibody con aluminio y una placa de vidrio en la trasera con los iPhone 17 Pro, Apple continuará el mismo camino con esta próxima generación, incluyendo el nuevo módulo de cámara en la parte superior.

Nuevos colores

Las filtraciones apuntan a que sí que habrá algún cambio estético visible con la llegada de un nuevo color "rojo intenso". También se espera que el vidrio trasero tenga un color más parecido al del resto del cuerpo. Y es que en modelos como el plateado de los iPhone 17 Pro, se aprecia que dicha placa es blanca, muy diferente del tono plateado del resto.

Dynamic Island más pequeña De los tres sensores, dos podrían quedar bajo la pantalla en el iPhone 18 Pro

Otro pequeño cambio estético estará en el frontal, donde tendremos una isla dinámica más pequeña al alojar algunos de los sensores bajo la pantalla. Es un movimiento que recuerda al del notch, que mantuvo un tamaño grande desde el iPhone X de 2017 hasta los iPhone 12 de 2020, pasando a tener un tamaño más reducido en los iPhone 13 de 2021.

Primer chip de 2 nm

El microprocesador A20 Pro, el cerebro de los futuros iPhone 18 Pro, será el primero de Apple fabricado en un proceso de 2 nanómetros. Esto significa que el SoC podrá integrar una mayor densidad de transistores en el mismo espacio. Esto se traduce en un mayor rendimiento y mucho más eficiente, lo cual invita a tener una autonomía mayor.

Batería de más capacidad

Al hilo de lo anterior, y a falta de saber cómo será la batería del iPhone 18 Pro, las filtraciones indican que el 18 Pro Max no solo tendrán un chip más eficiente, sino que tendrá otra garantía de mayor autonomía: una batería mayor de entre 5.100 y 5.200 mAh.

Cámara con apertura variable

Se espera que la cámara principal de los iPhone 18 Pro disponga por primera vez de un sensor con apertura variable. Es decir, que será capaz de ajustar físicamente la cantidad de luz que llega a la lente para así poder mejorar las fotografías en distintas condiciones de iluminación y ofrecer un control más preciso de la profundidad de campo.

Teleconvertidor para la cámara

Junto al sensor de apertura variable, se ha filtrado que Apple ha estado testando un teleconvertidor. Se trata de un elemento óptico que se coloca entre la lente y el sensor para aumentar la distancia focal y así tener un zoom óptico más potente sin depender del recorte digital.

Mejoras en conectividad satelital

El chip C2, que será el primer modem 5G de Apple en la gama 'Pro', se anticipa con novedades como soporte para conectividad 5G vía satélite basado en el estándar NR-NTN. Eso permitiría tratar a los satélites casi como "torres 5G" y ofrecer cobertura y conexión incluso fuera de las redes terrestres convencionales, permitiendo así tener un mayor uso de los satélites más allá de funciones de emergencia y mensajería básica.

Precios (casi) idénticos

Aunque es pronto para saberlo con certeza, ante el aumento de precios de las memorias, Apple ha tenido que diseñar una estrategia con la que mitigar el impacto. Y esto pasa, entre otras cosas, por tratar de mantener los precios de los iPhone 18 Pro en sus capacidades básicas de 256 GB. Donde sí aumentaría el precio es en las versiones de mayor capacidad (las de 512 GB, 1 TB y 2 TB).

Se lanzará en septiembre junto al plegable

Salvo imprevisto, Apple volverá a apostar por septiembre como el mes en el que presentar sus nuevos iPhone en un evento para, una semana y media más tarde, lanzarlos al mercado. Aunque este año habrá dos variantes. La primera es que no habrá iPhone 18 estándar, el cual apunta a lanzarse en primavera de 2027.

En Applesfera Apple lanzará pronto iOS 26.3.1. Y eso solo puede significar dos cosas: mejoras y nuevo iPhone

La otra es que estos iPhone 18 Pro y 18 Pro Max se presentarían junto al primer iPhone plegable. Tras años de rumores, ya todas las filtraciones señalan que se lanzará este año. Será más caro que los 'Pro' y tendrá ventajas exclusivas, aunque también algún elemento inferior como tener dos cámaras en lugar de tres.

El caso es que, pese a estar aún a casi siete meses, Apple ha avanzado lo suficiente con estos terminales. Tras la citada fase PVT, Apple realizará los reajustes necesarios en la producción y en los propios componentes del iPhone 18 Pro. Todo esto desembocará en junio-julio, meses en los que ya comenzará su producción en masa. Y a buen seguro que por esa época tendremos muchos más detalles de sus novedades.

Imagen de portada | Montaje con fotos de Apple y AppleHub

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Cómo detectar apps que espían tu portapapeles y tu móvil

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:46

La idea de que alguien pueda estar leyendo lo que copias en el portapapeles, mirando tus mensajes o escuchando tus llamadas desde el móvil no es solo cosa de películas. Hoy en día, con un par de toques y acceso físico al teléfono durante unos minutos, cualquiera puede instalar una apps que espían casi todo lo que haces, incluido lo que copias y pegas.

Ese tipo de programas, conocidos como spyware o stalkerware, pueden registrar lo que tecleas, acceder al portapapeles, encender cámara y micrófono o seguir tu ubicación sin que lo notes. Si tienes la mosca detrás de la oreja porque tu móvil va raro, aquí vas a ver cómo detectar aplicaciones que espían tu portapapeles y tu teléfono, qué síntomas dan, cómo eliminarlas y qué opciones legales tienes.

¿Qué es el, el stalkerware y cómo pueden espiar tu portapapeles?

Cuando hablamos de spyware nos referimos a software que se instala en tu dispositivo para vigilarte sin que tú lo sepas. Puede hacerlo de muchas maneras: registrando teclas, copiando lo que guardas en el portapapeles, leyendo tus notificaciones, accediendo a tus fotos, escuchando llamadas o geolocalizándote en tiempo real.

Dentro del spyware hay una categoría especialmente preocupante, el stalkerware orientado al control y al acoso. Suele estar pensado para que lo instale alguien cercano: una pareja controladora, un familiar, un jefe o cualquiera que haya tenido el móvil en la mano durante un instante. Se camufla como app de control parental, de seguridad o incluso como herramienta de sistema.

Muchas de estas aplicaciones usan permisos muy agresivos, como Accesibilidad, lectura de notificaciones o acceso total a almacenamiento. Con esos permisos pueden ver lo que aparece en pantalla, interceptar mensajes, copiar el contenido del portapapeles y operar en nombre del usuario dentro de otras apps, todo ello sin mostrar apenas señales visibles.

Formas de ser espiado

La instalación puede producirse de varias formas, todas ellas bastante comunes en el día a día y que facilitan que el móvil acabe intervenido sin que te des cuenta:

  • Phishing y enlaces maliciosos enviados por SMS, correo o mensajería; pulsas en un enlace y descargas un APK infectado, otra variante son engaños tipo chatfishing.
  • Apps fraudulentas que se hacen pasar por juegos, utilidades o supuestas herramientas de seguridad, a veces incluso en tiendas oficiales, pero sobre todo fuera de ellas.
  • Instalación manual por alguien que tiene el teléfono desbloqueado unos minutos y mete la app espía en segundo plano.
  • Malvertising, es decir, anuncios con código malicioso que te llevan a descargas de aplicaciones infectadas.

En los últimos años se ha visto un aumento muy notable de casos de spyware, con informes que cifran el crecimiento en más de tres dígitos. Y no se trata solo de grandes objetivos: personas corrientes se convierten en víctimas para chanchullos económicos, violencia de género, chantaje o simple control obsesivo.

Señales de que pueden estar espiando tu móvil y tu portapapeles

Aunque las aplicaciones espía intentan pasar desapercibidas, la realidad es que vigilar al usuario gasta recursos. Procesador, batería, datos, memoria… todo eso deja huella en el comportamiento del dispositivo.

Algunas señales de alerta que debes vigilar si sospechas que pueden estar registrando también lo que copias en el portapapeles son:

  • Batería que se desploma: la autonomía cae en picado sin que hayas cambiado tus hábitos de uso, o el teléfono necesita cargarse varias veces al día de repente.
  • Sobrecalentamiento extraño: el móvil se calienta aun cuando apenas lo usas, síntoma de procesos en segundo plano trabajando sin parar.
  • Lentitud y cuelgues frecuentes: apps que se cierran solas, bloqueos, retrasos al abrir aplicaciones sencillas o al escribir mensajes.
  • Consumo de datos desorbitado: la factura de datos móviles sube o ves en los ajustes que alguna app está enviando más información de la que debería.
  • Activación sola de WiFi, datos o GPS: ves que se enciende la ubicación, los datos móviles o el wifi aunque tú los desactives una y otra vez.
  • Ruídos o eco en las llamadas: chasquidos extraños, interferencias o eco persistente cuando hablas por teléfono, sobre todo si antes no ocurría.
  • Notificaciones y correos de seguridad: mensajes de códigos de verificación, avisos de intentos de inicio de sesión sospechosos, cambios de contraseña que tú no has pedido.
  • Ajustes que cambian solos: permisos que vuelven a activarse, notificaciones deshabilitadas en apps que nunca tocaste, o cámaras y micrófonos que parecen encenderse sin venir a cuento.

Por separado, estos síntomas no son una prueba definitiva, porque un móvil viejo o muy cargado de apps también puede ir fatal. Lo preocupante viene cuando se acumulan varios y, además, detectas aplicaciones raras, permisos excesivos o comportamientos muy fuera de lo normal.

Primeros pasos de protección: Google Play Protect y sentido común

En Android, el primer filtro que debes comprobar es Google Play Protect, el sistema de protección integrado de la Play Store que analiza apps en busca de comportamientos maliciosos, incluyendo muchas herramientas de espionaje conocidas.

Las apps espía suelen intentar que el usuario desactive cualquier medida de seguridad del móvil con excusas del tipo “así funciona mejor”, precisamente para librarse de Play Protect y poder campar a sus anchas. Si sospechas de tu dispositivo, lo mínimo es asegurarte de que esta función está activa.

Para revisarlo, abre la app de Play Store y entra en la sección de Play Protect. Si ves algún aviso en rojo o el análisis desactivado, reactívalo marcando la opción de búsqueda de amenazas y lanza un análisis manual de todas las apps instaladas.

Si Play Protect detecta algo dañino, te mostrará un aviso y te sugerirá desinstalar la aplicación problemática. Aunque la elimines, conviene seguir con las comprobaciones que veremos a continuación, por si hubiera más software oculto.

Revisión a fondo de las aplicaciones instaladas

La mayoría de casos de espionaje “doméstico” se dan porque alguien ha conseguido que instales una aplicación maliciosa o la ha instalado él mismo cuando tuvo el móvil desbloqueado. No hace falta un hacker de película; basta con un APK bien camuflado.

Los creadores de estas apps saben que si la llamaran “Super Espía 3000” cantarían demasiado, así que las disfrazan como servicios de sistema con nombres del estilo “Sync Service”, “System Service”, “Actualización de sistema” o similares, muchas veces en inglés y con iconos sosos.

Tu objetivo es ir a Ajustes → Aplicaciones (el nombre del menú puede variar) y repasar una por una todas las apps de usuario, sin incluir las del sistema si es posible. Fíjate en:

  • Nombres genéricos o que no te suenen de nada, especialmente si están en inglés y aparentan ser de sistema.
  • Aplicaciones que no recuerdes haber instalado o que no usas nunca y, aun así, aparecen ahí.
  • Cambios recientes en apps que conocías pero que ahora tienen otro icono o nombre sin explicación clara.

Al tocar en cada aplicación puedes ver datos importantes que ayudan a descubrir a los farsantes, sobre todo si fingen ser parte del sistema pero la realidad es que se pueden desinstalar normalmente.

Un truco útil es comprobar desde dónde se ha instalado la app. En la información de la aplicación suele haber un enlace tipo “Detalles de la aplicación” que te lleva a su ficha en Google Play. Si no hay ficha o aparece que se instaló desde un archivo APK, la sospecha aumenta, ya que las apps de espionaje reales no suelen estar permitidas en la tienda oficial.

Permisos peligrosos: portapapeles, accesibilidad y más

Muchas de las herramientas que espían el portapapeles y el resto del móvil se apoyan en permisos muy sensibles que les dan prácticamente control total sobre lo que haces en la pantalla.

Entre los permisos más delicados que debes revisar en Ajustes → Aplicaciones → Permisos o en menús similares están:

  • Acceso a la cámara y al micrófono, que permite grabarte sin que lo sepas.
  • Ubicación en tiempo real, imprescindible para seguirte los pasos.
  • Lectura de notificaciones, con la que se pueden interceptar mensajes de WhatsApp, SMS y códigos de verificación.
  • Acceso al almacenamiento, para hurgar en tus fotos, vídeos y documentos.
  • Accesibilidad, el permiso estrella del spyware avanzado porque le permite ver lo que ocurre en otras apps y actuar en tu nombre.

En Android, la sección de Accesibilidad (Ajustes → Accesibilidad) merece un repaso especialmente cuidadoso, porque cualquier app con ese permiso puede espiar casi todo lo que haces. En la práctica, solo tu antivirus y algún servicio de confianza deberían tenerlo.

También es conveniente revisar si alguna app desconocida tiene acceso a las notificaciones, algo habitual en aplicaciones como Android Auto o la del reloj inteligente, pero que puede ser sospechoso si ves nombres raros o servicios que no reconoces.

Uso de batería y datos: donde se delatan muchas apps espía

Vigilar constantemente al usuario, hacer capturas, enviar información a un servidor remoto o replicar lo que copias en el portapapeles implica un consumo notable de batería y de datos, incluso aunque el desarrollador intente optimizarlo para que no cante demasiado.

Por eso, una forma sencilla de buscar rastros es ir a los ajustes del móvil y abrir el apartado de Uso de batería. Cada marca lo coloca en un sitio distinto, así que si no lo encuentras a la primera, usa el buscador de ajustes.

En esa lista aparecerán las aplicaciones que más energía han gastado en el periodo reciente. Tu tarea es localizar si hay alguna app que no encaje con tu uso diario, por nombre o por nivel de consumo. Si está entre las que más batería se comen y tú ni la conoces, mala señal.

Algo similar ocurre con el apartado de Uso de datos (a menudo dentro de Redes e Internet o Conexiones). Ahí verás qué apps han tirado de datos móviles y, en algunos casos, de wifi. De nuevo, lo raro es que una app secundaria sea la campeona del tráfico, sobre todo si no tiene sentido que esté enviando nada.

Ten en cuenta que las herramientas más listas suelen esperar a tener WiFi para sincronizar la información, precisamente para no levantar sospechas con la factura de datos. Aun así, a menudo se les escapan picos de tráfico móviles que dejan su rastro.

Menús críticos: Accesibilidad, administradores de dispositivo y archivos APK

Además de revisar la lista de apps y los permisos, hay tres rincones de la configuración de Android donde suelen esconderse muchas sorpresas: Accesibilidad, Administradores de dispositivo y la carpeta de archivos APK.

Ya hemos comentado la parte de Accesibilidad, pero conviene insistir en que no deberías dar ese permiso a casi nadie. Si ves una app que no conoces activada ahí, algo huele mal. Desactívala y, acto seguido, revisa si puedes desinstalarla desde Ajustes → Aplicaciones.

En segundo lugar está el menú de Administradores de dispositivo (o Apps de administración del dispositivo, Seguridad y privacidad → Administradores, según el modelo). Ahí se muestran las apps con permisos elevados, como localizar o borrar el teléfono de forma remota.

Algunas aplicaciones espía se dan a sí mismas estos privilegios para evitar que el usuario las desinstale. Si encuentras una app extraña en esta lista, desmarca su casilla para quitarle el rol de administrador y luego intenta desinstalarla desde el apartado de aplicaciones.

Por último, muchas instalaciones sospechosas llegan en forma de archivo .APK descargado desde el navegador. Puedes buscar en la app de “Archivos”, “Gestor de archivos” o similar dentro de las carpetas Descargas o APK, y eliminar cualquier instalador que no reconozcas.

Métodos automáticos: antivirus y herramientas como TinyCheck

Si todo esto te resulta un lío o simplemente quieres una segunda opinión, puedes apoyarte en aplicaciones de seguridad reputadas como Avast, Bitdefender, Kaspersky, Malwarebytes, ESET o similares. Estas soluciones detectan gran parte del spyware conocido y te guían en la eliminación.

El proceso básico suele consistir en descargar la app desde la tienda oficial, actualizar su base de datos de amenazas y ejecutar un análisis completo del dispositivo. Si aparece alguna alerta, lee con calma qué te indica y deja que la herramienta elimine o bloquee lo que señale como malicioso.

En el caso de Kaspersky y otras empresas de seguridad, han desarrollado herramientas específicas como TinyCheck, orientadas a víctimas de violencia de género o situaciones de alto riesgo. TinyCheck se instala en un dispositivo intermedio (por ejemplo, una Raspberry Pi) y analiza el tráfico de red del móvil desde fuera, ayudando a detectar amenazas de red como ataques Stingray, sin que el spyware pueda detectar que lo estás investigando.

Esta solución requiere algo más de conocimientos técnicos y de montaje de hardware, así que es habitual que un profesional o alguien de confianza lo prepare por ti. Lo importante, si recurres a algo así, es que no sea la misma persona de la que sospechas, porque podría manipular la herramienta para que no detecte nada.

Pasos para eliminar spyware y stalkerware del móvil

Una vez que tienes claro o al menos sospechas con fundamento que te están espiando, toca actuar con cabeza. En algunos contextos delicados (relaciones abusivas, violencia doméstica, acoso laboral) puede ser recomendable no borrar nada de golpe y pedir ayuda profesional primero, ya que la app espía puede ser una prueba importante.

Si decides seguir adelante y limpiar el dispositivo, una hoja de ruta prudente podría ser:

  1. Hacer copia de seguridad de lo importante, pero limitándote a fotos, vídeos y documentos. Evita restaurar ajustes o aplicaciones más tarde si sospechas que están comprometidos.
  2. Reiniciar el móvil en modo seguro, para que las apps de terceros no se ejecuten. Normalmente se hace manteniendo pulsado el botón de apagado y dejando pulsada la opción «Apagar» hasta que aparezca “Reiniciar en modo seguro”.
  3. Revisar y desinstalar apps sospechosas desde Ajustes → Aplicaciones aprovechando que en modo seguro muchas dejan de protegerse.
  4. Quitar permisos de administrador a cualquier aplicación rara en Seguridad → Administradores de dispositivo, y acto seguido intentar borrarla.
  5. Pasar un análisis completo con un antivirus fiable, que pueda detectar restos del spyware o componentes menos evidentes.
  6. Como último recurso, restablecer a valores de fábrica si sigues notando cosas extrañas o no consigues identificar la raíz del problema.

Tras limpiar el móvil, es fundamental cambiar todas las contraseñas relacionadas con ese dispositivo: correo electrónico, redes sociales, banca online, servicios en la nube, etc. Hazlo, siempre que puedas, desde un equipo que sepas que está limpio y activa la verificación en dos pasos (mejor con app de autenticación que por SMS).

Medidas para evitar que vuelvan a espiarte

Más allá de quitar el software espía actual, conviene que adoptes ciertos hábitos de seguridad para que no te la cuelen otra vez con una app que vigile tu portapapeles o el resto de tu móvil.

  • Mantén el sistema y las apps actualizados, porque muchas herramientas de espionaje aprovechan fallos antiguos que ya están parcheados.
  • No instales APK de origen desconocido y desactiva la opción de “instalar desde fuentes desconocidas” salvo que sepas exactamente lo que haces.
  • Protege el desbloqueo del móvil con un PIN fuerte, contraseña, patrón complejo o biometría, y no lo compartas a la ligera con nadie.
  • Bloquea también el acceso a apps sensibles (banca, correo, chats, navegador) con un segundo PIN o bloqueo de aplicaciones cuando tu móvil lo permita.
  • Instala siempre desde Google Play o App Store, y aun así revisa los permisos que pide cada aplicación antes de darle al “Aceptar”.
  • Utiliza una solución de seguridad de confianza y programa análisis periódicos, sin dejar en manos de herramientas dudosas la protección de tu equipo.

Si convives con menores y usas herramientas de control parental, hazlo de manera transparente. Las aplicaciones de este tipo no deberían funcionar como spyware encubierto; la clave es el acuerdo y la comunicación, no el control secreto.

Aspectos legales del espionaje digital en tu móvil

Instalar una app espía en el móvil de otra persona sin su permiso es un delito contra la intimidad en muchos países. En el caso de España, el artículo 197 del Código Penal castiga el acceso sin consentimiento a datos personales ajenos, con penas que pueden llegar a varios años de prisión.

La jurisprudencia también ha ido cerrando el cerco contra este tipo de conductas: el acceso no autorizado a móviles, cuentas o conversaciones se considera una vulneración directa de derechos fundamentales, como el derecho a la intimidad y al secreto de las comunicaciones.

Si descubres que tu teléfono ha sido intervenido, especialmente en contextos de violencia de género, acoso o control obsesivo, tienes derecho a:

  • Presentar denuncia ante Policía Nacional, Guardia Civil o juzgado competente.
  • Solicitar medidas cautelares si existe riesgo para tu integridad física o psicológica.
  • Reclamar daños y perjuicios por la invasión a tu intimidad y las consecuencias derivadas.

Antes de borrar todo, plantéate si te interesa conservar pruebas (capturas de pantalla, informes del antivirus, listados de apps, mensajes del presunto agresor, etc.). Un profesional legal o una unidad especializada en ciberdelincuencia pueden indicarte la mejor manera de proceder para que esa evidencia sea útil.

En un momento en el que el móvil guarda desde nuestras claves bancarias hasta las conversaciones más íntimas, resulta vital aprender a reconocer las señales de espionaje, localizar apps sospechosas, entender qué permisos son peligrosos (especialmente aquellos que pueden leer notificaciones o aprovechar accesibilidad para espiar el portapapeles) y apoyarse tanto en herramientas de seguridad como en la ley cuando alguien cruza la línea; con algo de ojo, revisiones periódicas y buenas prácticas, puedes reducir mucho el riesgo de que otra persona convierta tu teléfono en una ventana abierta a tu vida privada. Comparte la información para que más usuarios sepan hacerlo.

Ajustes de Android que deberías activar al estrenar móvil

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:45

Estrenar móvil nuevo es casi como estrenar coche: huele a nuevo, va rapidísimo y apetece probarlo todo a lo loco. Pero si enciendes tu Android y empiezas a instalar apps sin más, estás desaprovechando muchas funciones clave y, peor aún, dejando puertas abiertas de seguridad y privacidad que no te interesan nada.

Antes de lanzarte a hacer fotos, descargar juegos o presumir de pantalla, conviene dedicar un rato a dejar todo bien atado. Con unos cuantos ajustes iniciales tu Android será más seguro, más cómodo de usar y te durará fluido muchos más meses. Vamos a repasar, paso a paso, todos esos ajustes de Android que deberías activar (o cambiar) nada más sacar el móvil de la caja.

Primeros pasos imprescindibles al encender tu Android nuevo

Antes incluso de tocar el botón de encendido, merece la pena hacer una cosa muy básica: asegúrate de que el móvil tiene batería suficiente y conéctalo al cargador. Muchos terminales llegan con algo de carga, pero empezar la configuración con más del 50% —idealmente al 100%— evita sustos en mitad de una actualización o restauración de copia de seguridad.

Revisa también lo que viene en la caja: cable, cargador (si lo incluye), herramienta para la bandeja SIM, funda y auriculares si el fabricante los añade. Tenerlo todo a mano te ahorrará estar buscando la aguja de la SIM a mitad del proceso.

El asistente de inicio te pedirá primero que establezcas idioma y región. Aquí no solo eliges el idioma de menús y apps, también marcas el país para que el móvil ajuste automáticamente zona horaria, fecha y formato de números y moneda. En algunos modelos puedes activar una opción de asistencia de lectura si te cuesta ver bien el texto en pantalla durante la configuración.

Después llega el turno del Wi-Fi. Aunque este paso es técnicamente opcional, conectarte a una red inalámbrica estable desde el principio es lo mejor. La primera puesta en marcha suele descargar actualizaciones del sistema, apps de Google y parches de seguridad; hacer todo esto con datos móviles es un derroche y, según tu tarifa, un problema. Introduce el nombre de la red y la contraseña y deja que el móvil se conecte.

En paralelo o justo después, toca insertar la tarjeta SIM. Con la herramienta de extracción abre la bandeja, coloca la SIM y vuelve a introducirla con cuidado. En cuanto la SIM esté dentro el teléfono reconocerá tu número y tu operador, algo fundamental para poder recibir SMS de verificación y configurar la red móvil correctamente desde el minuto uno.

Cuenta de Google, copia de seguridad y primeros ajustes de red

Una vez tengas Wi-Fi y SIM listas, el asistente te pedirá tu cuenta de Google. Este paso no es un mero trámite: esa cuenta será la base de copias de seguridad, descargas en Play Store, sincronización de contactos, calendario, pagos y mucho más. Introduce tu correo de Gmail o crea, si lo necesitas, una cuenta nueva.

Si vienes de otro Android, el sistema te propondrá restaurar una copia de seguridad anterior. Aquí hay dos enfoques: restaurar todo tal cual lo tenías o empezar de cero instalando solo lo imprescindible. Restaurar copia es más cómodo, pero también arrastra posibles problemas, apps olvidadas y ajustes que no te interesan. Muchos usuarios avanzados prefieren configurar desde cero y solo recuperar lo estrictamente necesario (como contactos o historial de WhatsApp).

En cualquier caso, una vez dentro de Android podrás revisar esta parte en Ajustes > Cuentas. Desde ahí puedes añadir más cuentas de Google, de correo, de trabajo o de otros servicios, o ver qué se está sincronizando exactamente con tu cuenta principal.

Otro punto clave nada más iniciar el móvil es la red de datos. Si tu nuevo smartphone es compatible con 5G, probablemente venga configurado para conectarse automáticamente a esta red. Si en tu zona no hay buena cobertura 5G, el móvil estará buscando esa señal constantemente, gastando batería para nada. Desde Ajustes > SIM/Redes móviles > Tipo de red preferida puedes elegir entre 5G, 4G, 3G, etc. Elige lo que mejor se adapte a tu operador y a tu realidad geográfica.

Seguridad básica: bloqueo de pantalla, biometría y protección antirrobo

Conectado, con cuenta y con SIM, el siguiente paso no debería ser abrir Instagram, sino blindar el acceso al móvil. La pantalla de bloqueo es tu primera línea de defensa si pierdes el teléfono o te lo roban.

Desde Ajustes > Seguridad (el nombre puede variar según la capa del fabricante) puedes establecer un método de bloqueo seguro: PIN, patrón o contraseña. Evita patrones obvios y PIN de cuatro cifras fáciles de adivinar como 0000 o 1234. A partir de ahí, activa los desbloqueos biométricos.

En los móviles con lector de huellas, lo ideal es registrar varias huellas y repetir al menos la del dedo que más uses (normalmente el pulgar dominante). Registrar el mismo dedo dos veces mejora notablemente la velocidad y la precisión de desbloqueo, sobre todo cuando tienes la mano fría o ligeramente húmeda.

Si el dispositivo dispone de reconocimiento facial, valora su nivel de seguridad. El reconocimiento 2D con la cámara frontal es más cómodo, pero menos seguro y potencialmente vulnerable a fotos. Si tienes sensor 3D o infrarrojo, el nivel de seguridad se eleva mucho. En cualquier caso, es recomendable que las apps bancarias o de pagos sigan exigiendo PIN o huella aunque uses desbloqueo facial para el resto.

Con Android 15 y Android 16 llegan aún más funciones de seguridad. En Android 15, por ejemplo, está el bloqueo de protección antirrobo. Esta función detecta movimientos sospechosos, puede bloquear la pantalla si el móvil se queda sin conexión y permite apagar o bloquear el dispositivo remotamente para que no puedan borrarlo o usarlo. Para activarlo, ve a Ajustes > Servicios de Google > Todos los servicios > Protección antirrobo y habilita las opciones de bloqueo, bloqueo sin conexión y bloqueo remoto.

Android 16 da un paso más con la llamada Protección Avanzada, que agrupa varias medidas: bloqueo de apps y páginas maliciosas, bloqueo de conexiones no seguras, detección automática de robo por movimiento y filtros agresivos contra llamadas de spam. Es una capa extra pensada para quienes quieren el máximo nivel de seguridad, aunque conviene saber que puede ser algo intrusiva en el día a día.

Buscar mi dispositivo y otros sistemas de localización

De poco sirve proteger el acceso si no puedes localizar el móvil cuando lo pierdes de vista. En Android, la herramienta clave es “Buscar mi dispositivo” de Google, que sorprendentemente no siempre viene activada por defecto.

Ve a Ajustes > Seguridad y privacidad (o Servicios de Google) y localiza la opción Buscar mi dispositivo. Actívala e inicia sesión con tu cuenta de Google si te lo pide. A partir de ese momento podrás localizar tu móvil desde la web oficial, hacerlo sonar, bloquearlo o borrar su contenido de manera remota. Además, si tienes accesorios compatibles (relojes, localizadores, auriculares), también podrás rastrearlos.

En las últimas versiones de Android, como Android 15, esta función se integra mejor con el bloqueo antirrobo. Si el dispositivo se queda sin conexión, puede bloquearse automáticamente y seguir protegiendo tus datos, haciendo la vida bastante más difícil a quien se lo haya llevado.

Ajustes de privacidad: ubicación, MAC aleatoria y cuentas

Más allá de la seguridad, toca pensar en privacidad. Un buen inicio es controlar qué apps pueden acceder a tu ubicación. En Ajustes > Ubicación > Permisos de aplicaciones puedes revisar una a una y limitar este permiso solo a las apps que realmente lo necesitan, como mapas o apps de transporte. El resto, a poder ser, sin acceso o solo cuando se esté usando la app.

Android 15 incorpora un ajuste importante para quienes se conectan a muchas redes públicas: la opción de usar direcciones MAC aleatorias en redes Wi-Fi públicas. Esto evita que puedan rastrear tu dispositivo entre distintas conexiones. Para activarlo, entra en Ajustes > Redes e internet > Internet, toca el engranaje de la red a la que estás conectado, entra en Privacidad y selecciona “Usar MACs aleatorios”. Si puedes, desactiva también el envío del nombre del dispositivo en esas redes.

Si usas varias cuentas de Google en el móvil, Android 16 añade un detalle muy útil: elegir en qué cuenta se guardan por defecto los contactos nuevos. Desde Ajustes > Apps > Almacenamiento de contactos puedes marcar una cuenta concreta o elegir que los contactos se guarden solo en el dispositivo. Esto evita líos posteriores de contactos repartidos entre varias cuentas.

Actualizaciones del sistema y de apps: tu seguro silencioso

Que el móvil sea recién comprado no significa que vaya al día de software. Es muy probable que haya parches de seguridad y actualizaciones de Android esperando. Antes de instalar nada serio ni meter datos bancarios, entra en Ajustes > Sistema > Actualización de software (o un menú similar) y pulsa en Buscar actualizaciones.

Si hay nuevas versiones, descárgalas con el móvil conectado al cargador y a la red Wi-Fi. Estas actualizaciones no solo añaden funciones, también corrigen vulnerabilidades que podrían ser graves. Cuando termines, repite el proceso hasta que el sistema indique que está completamente actualizado.

Aprovecha también para activar las actualizaciones automáticas de aplicaciones en Google Play. Desde la Play Store, toca en tu foto de perfil > Ajustes > Preferencias de red > Actualizar apps automáticamente y elige que se actualicen solo por Wi‑Fi. Así no tendrás que preocuparte de ir app por app y siempre tendrás la última versión con mejoras y parches.

Limpieza inicial: bloatware, apps inútiles y aplicaciones predeterminadas

Cuando acabas la guía de inicio y llegas a la pantalla principal es probable que te encuentres con un circo de iconos de apps que no has pedido jamás: juegos, tiendas, redes sociales duplicadas, herramientas del operador y aplicaciones promocionales. Todo esto es el famoso bloatware.

El primer rato de “puesta a punto” debería incluir una pasada concienzuda por el cajón de aplicaciones. Mantén pulsado sobre cada app que no vayas a usar y mira si sale la opción Desinstalar. Si no es posible porque el fabricante la ha metido “a fuego”, lo normal es que al menos puedas Inhabilitarla o Desactivarla desde Ajustes > Aplicaciones. Al inhabilitar una app deja de ejecutarse, desaparece del menú y deja de actualizarse, así que ni gasta datos ni batería.

En el mismo apartado de aplicaciones puedes configurar qué apps se usarán por defecto para cada cosa. Navegador, teléfono, SMS, cliente de correo, app de mapas, billetera digital… Android suele favorecer sus propias apps o las del fabricante, pero quizás tú prefieras Chrome, Firefox, otro launcher, Google Wallet o incluso un navegador alternativo. En Ajustes > Aplicaciones > Aplicaciones predeterminadas podrás ajustar todo esto.

Notificaciones, sonidos y modo “no molestar” bien configurados

Uno de los mayores quebraderos de cabeza con un Android nuevo son las notificaciones. De fábrica, todo suena, vibra y aparece en pantalla, incluidas promociones de apps de compras, publicidad del operador y recordatorios absurdos. Conviene dedicar un buen rato a domar este caos.

Empieza por ir a Ajustes > Notificaciones. Desde ahí puedes ver qué apps han enviado avisos recientemente y desactivar aquellas que solo te molestan. Especial mención a tiendas online, juegos y apps de ofertas: si necesitas algo, ya entrarás tú, no hace falta que te bombardeen. Android 16, además, facilita cerrar o desactivar notificaciones rápidamente manteniendo pulsado sobre ellas y eligiendo entre cerrarlas o silenciarlas para esa app.

En Sonido y vibración, configura volúmenes de llamadas, alarmas y notificaciones a tu gusto. Es muy recomendable apagar los sonidos de teclado, clicks de bloqueo de pantalla y tonos de carga, que solo añaden ruido sin aportar nada. Lo mismo con la vibración háptica al teclear: queda curiosa cinco minutos, pero gasta batería y acaba cansando.

Dedica también unos minutos a perfeccionar el modo “No molestar”. Desde Ajustes > Sonido > No molestar puedes definir a qué horas se activa (por ejemplo, por la noche) y qué se permite durante ese periodo. Una buena configuración típica sería permitir solo llamadas de contactos favoritos y silenciar notificaciones de todas las apps, asegurando así un descanso real.

Configurar tus alarmas desde apps como Bienestar digital (Android) o Salud (en iOS, si vienes de allí) también es una buena idea. Estas herramientas permiten vincular la alarma a una rutina de sueño, con recordatorios para irte a dormir y objetivos de horas de descanso. Aprovecha para elegir un tono de alarma suave y progresivo, no el típico pitido estridente que te levanta de un salto.

Brillo, pantalla y modos de visualización: comodidad y batería

Las pantallas actuales son una maravilla, pero un mal ajuste puede hacerlas incómodas o tragarse la batería en pocas horas. Muchos usuarios prefieren desactivar el brillo automático y controlarlo manualmente, sobre todo si el sensor no ajusta a su gusto. Puedes hacerlo en Ajustes > Pantalla, donde también encontrarás otras opciones interesantes.

Algunos fabricantes incluyen funciones como Night Shift, True Tone o similares, que ajustan la temperatura de color según la luz ambiente. Si eres muy maniático con la fidelidad de color, quizá prefieras desactivar estos modos para ver los colores “reales”. Si, en cambio, te preocupa la fatiga visual por la noche, activarlos puede ayudarte.

Android 15 añade un ajuste de contraste de color en Pantalla y ajustes táctiles. Si las letras o los iconos se confunden con el fondo, prueba a subir el contraste para mejorar la legibilidad. En muchos móviles recientes también puedes activar un “tono adaptativo” o “adaptación de color” que ajusta la tonalidad según la luz ambiental para que todo se vea mejor, especialmente si tienes la vista un poco cansada.

No olvides el tiempo de espera de pantalla, es decir, cuánto tarda en apagarse la pantalla cuando no la tocas. En Ajustes > Pantalla > Tiempo de espera de pantalla puedes elegir desde 15 segundos hasta 10 minutos. Un tiempo intermedio (1-2 minutos) suele ser un buen equilibrio entre comodidad y seguridad. Evita dejarla siempre encendida sin bloqueo, es un riesgo innecesario.

Historial de notificaciones y otras funciones “ocultas” muy útiles

Entre tanta alerta es fácil deslizar sin querer una notificación importante. Para evitar sustos, muchas capas de Android incluyen una opción de historial de notificaciones que guarda lo que ha ido llegando. Esta función suele estar desactivada por defecto, así que entra en Ajustes > Notificaciones y activa el historial para poder consultar más tarde qué era ese aviso que has quitado sin mirar.

Otra herramienta muy infravalorada es el modo de uso con una mano, sobre todo en móviles grandes. En muchos Android basta con deslizar hacia abajo sobre la barra de gestos o activar la opción en Ajustes > Funciones avanzadas > Modo con una mano. Esto contrae la interfaz hacia abajo para que llegues a todo con el pulgar.

En Samsung y otras marcas tienes también paneles laterales tipo Edge Panel, que permiten tener siempre a mano tus apps más usadas, contactos, portapapeles, tareas o incluso el tiempo. Desde Ajustes > Pantalla > Pantalla Edge (o similar) puedes activarlo y decidir qué contenido quieres ver y en qué lateral aparece.

Teclado y portapapeles: Gboard al máximo

El teclado es probablemente la herramienta que más usas sin darte cuenta. Si tu móvil no trae Gboard preinstalado, instálalo desde Play Store y ponlo como teclado predeterminado. La predicción en español, la escritura por deslizamiento y las opciones de personalización están muy por encima de muchos teclados de fábrica.

Dentro de los ajustes de Gboard (desde el propio teclado, tocando en el icono de engranaje o los cuatro cuadrados) puedes activar el portapapeles avanzado. Esta función guarda los textos e incluso imágenes que copies durante un tiempo para poder pegarlos después donde quieras, salvo en campos de contraseñas por seguridad. Es tremendamente útil para responder mensajes, rellenar formularios o reutilizar datos sin tener que copiar y pegar constantemente.

Aprovecha también para ajustar la altura del teclado, añadir la fila de números permanente y configurar sustituciones de texto. Con los atajos de texto puedes escribir, por ejemplo, “@@” y que se convierta en tu correo completo, u otras combinaciones para tu dirección, DNI, etc. Son pequeños detalles que, a diario, ahorran mucho tiempo.

Navegación por gestos, panel rápido y personalización de la interfaz

Si vienes de iOS o de versiones recientes de Android, seguramente estarás cómodo con la navegación por gestos. En capas como One UI 7 de Samsung puedes cambiarlo desde Ajustes > Pantalla > Barra de navegación, eligiendo entre los tres botones clásicos o los gestos de deslizamiento. Además, hay un menú para ajustar la sensibilidad del gesto hacia atrás y decidir si también se aplica al S Pen en los modelos compatibles.

En One UI 7 también ha cambiado el comportamiento del panel de ajustes rápidos y notificaciones, separándolos según desde qué lado deslices. Si esto no te convence, puedes volver al sistema unificado. Abre el panel de ajustes rápidos deslizando desde la esquina superior derecha, pulsa en el icono de edición (el lápiz) y entra en Ajustes del panel para elegir si quieres paneles separados o unidos.

Android 16 va más allá al permitir probar una demo de la navegación por gestos desde su menú de configuración, e introduce un gesto de retroceso predictivo: al deslizar hacia atrás ves una previsualización de la pantalla a la que vas a volver, lo que ayuda a evitar cierres accidentales de apps. Incluso si usas los tres botones, Android 16 incorpora esta vista previa.

Otra novedad curiosa de Android 16 es que, al mantener pulsado sobre el escritorio, además de cambiar fondo o widgets, aparece una opción de “Lista de aplicaciones” que abre directamente el cajón de apps, imitando el gesto de deslizar hacia arriba. Puede parecer menor, pero hay quien prefiere tocar un botón a hacer gestos.

Organiza la pantalla de inicio y el cajón de aplicaciones

La pantalla de inicio es el “escritorio” de tu vida digital. No te limites al caos que viene de fábrica. Mantén pulsado sobre una zona vacía para acceder a las opciones de personalización y, desde ahí, ajusta la cuadrícula de iconos y el tamaño de los mismos. En muchos Android puedes pasar a una rejilla de, por ejemplo, 7×4 iconos para aprovechar mejor el espacio.

Puedes también decidir si quieres cajón de aplicaciones o todo en las pantallas de inicio. Usuarios que vienen de iOS suelen sentirse más cómodos con “Solo pantalla de inicio”, donde todas las apps están repartidas en páginas. Si prefieres un enfoque más clásico de Android, activa el cajón de apps y deja la pantalla principal solo para lo que más uses.

En capas como One UI tienes la opción de reordenar el cajón de aplicaciones en lista vertical alfabética. De este modo, en lugar de pasar páginas horizontales, solo tendrás que deslizar hacia arriba o abajo, algo muy cómodo cuando acumulas cientos de apps.

Si no te gusta la página de Google Discover o Samsung Free a la izquierda de la pantalla de inicio, también puedes quitarla. En la vista de personalización, desliza hasta esa pantalla lateral y desactiva el interruptor de Discover o sustitúyelo por otra opción que te convenza más.

Funciones específicas de Android 15 y Android 16 que deberías mirar

Si tu nuevo móvil viene ya con Android 15, hay varias funciones recientes muy recomendables. Además del bloqueo antirrobo y el espacio privado, Android 15 introduce cosas como archivado de aplicaciones, mejoras en el bloqueo offline y otros ajustes de seguridad que irán llegando poco a poco según la marca.

Una de las estrellas es el espacio privado, un entorno oculto en el que puedes guardar apps y datos personales fuera de la vista. No aparecen en el launcher ni en las notificaciones, y se protegen con huella o PIN. Para configurarlo ve a Ajustes > Seguridad y privacidad > Espacio privado y sigue los pasos. Ideal para separar apps de trabajo, contenido sensible o simplemente lo que no quieres que vea cualquiera que agarre tu móvil.

En Android 15 también ganas control sobre el Bluetooth que se enciende solo. El sistema tiende a reactivarlo automáticamente al día siguiente de haberlo apagado, pensando en auriculares y relojes, pero si prefieres tener el control absoluto, entra en Ajustes > Dispositivos conectados > Preferencias de conexión > Bluetooth y desmarca la opción de “Activar automáticamente mañana”.

Android 16, por su parte, incorpora una larga lista de mejoras pequeñas pero muy prácticas. Entre ellas, Live Updates para mostrar procesos en tiempo real (por ejemplo, un pedido de comida a domicilio) en notificaciones persistentes; un selector de fotos unificado para todas las apps que lo adopten; y nuevas opciones para idioma y región que permiten ajustar unidades de temperatura, sistemas de medida y primer día de la semana sin cambiar el idioma del sistema.

El visor de apps recientes también gana funciones: desde la vista de aplicaciones en segundo plano puedes ahora sacar capturas de pantalla de una app sin entrar en ella o usar la opción “Seleccionar” para marcar solo una parte de la pantalla o extraer texto de lo que ves en miniatura.

Otra novedad llamativa es la posibilidad de ver el estado de salud de la batería desde Ajustes > Batería > Estado de la batería, incluyendo una estimación de vida útil y la opción de limitar la carga al 80% para alargarla. En ese mismo menú de almacenamiento puedes ver cuánto espacio ocupa exactamente el sistema Android y sus archivos temporales, algo útil si andas justo de memoria.

En el terreno de la salud y la actividad, Android 16 mejora la función de Salud conectada, que unifica los datos de diferentes apps de fitness y salud y añade compatibilidad con el estándar FHIR para historiales médicos, siempre con consentimiento explícito del usuario.

Por último, si usas una tablet con Android 16, tienes el Desktop Windowing, que permite abrir apps en ventanas redimensionables y movibles, igual que en un ordenador. Puedes superponer varias, trabajar en pantalla partida flexible y, en el futuro, configurar atajos de teclado personalizados para teclados físicos.

Gestión de batería, autoreinicio y conectividad compartida

Hay algunas funciones menos vistosas pero muy importantes para que el móvil siga yendo fino con el paso de los meses. Muchas capas, como la de Samsung, incluyen autooptimización y autoreinicio programado. En Ajustes > Mantenimiento del dispositivo puedes activar “Reiniciar según horario” y elegir día y hora (normalmente de madrugada). Un reinicio automático cada semana ayuda a vaciar cachés y cerrar procesos atascados sin que tengas que acordarte.

Otra opción a configurar desde el principio es la zona Wi‑Fi portátil o compartir Internet. Si sueles tirar de conexión del móvil en el portátil o la tablet, vete a Ajustes > Redes e internet > Punto de acceso y establece una contraseña compleja que recuerdes. Así, cuando necesites compartir datos en la calle, no tendrás que ponerte a inventar claves sobre la marcha.

Respecto a la carga, algunos teléfonos traen carga optimizada o carga adaptativa, que ralentiza la carga nocturna para proteger la batería. Hay usuarios que prefieren desactivarla por si tienen que desconectar el móvil antes de tiempo y quieren que esté ya al 100%. Valora qué te interesa más: cuidar al máximo la batería o priorizar la flexibilidad de uso.

Apps clave, inicio de sesión y sustitución de apps preinstaladas

Tras dejar afinado el sistema, toca bajar a tierra lo que realmente vas a usar. Antes de lancearte a probar cámaras o juegos, instala y configura las apps esenciales de comunicación y trabajo: Telegram, WhatsApp, correo (Spark, Gmail o tu favorita), Slack, tu app de VPN, etc.

Muy importante con WhatsApp: haz una copia de seguridad manual en el móvil antiguo justo antes de apagarlo, y cuando instales la app en el nuevo teléfono, conecta primero a Wi‑Fi, verifica el número y restaura la copia de Google Drive o iCloud en ese mismo momento. Si abres WhatsApp y saltas la restauración, luego puede ser complicado o imposible recuperar años de chats.

Aprovecha para activar la verificación en dos pasos de WhatsApp si aún no la tienes. Es un PIN de seis cifras que añade una barrera contra robos de cuenta, algo cada vez más habitual.

Aplica la “regla de la no urgencia”: inicia sesión en todas las aplicaciones críticas cuando estés tranquilo en casa. Apps de transporte (Uber, Cabify, DiDi), banca y billeteras (Google Wallet, Mercado Pago, MODO, apps de tu banco), salud (obra social, seguro médico), gestores de contraseñas… Muchas de ellas te pedirán selfies, fotos de DNI o verificaciones por SMS; mejor hacerlo con buena cobertura Wi‑Fi y calma que en mitad de la calle bajo la lluvia.

Si no te convence el correo o el navegador que vienen por defecto, cámbialos ahora. En Android puedes elegir Firefox, Chrome u otro navegador como predeterminado, y sustituir la app de correo del fabricante por Spark, Gmail u otra. Así te ahorras usar herramientas que no te gustan solo porque venían preinstaladas.

Remata el proceso revisando otra vez las apps que no usas: desinstala o esconde todo lo que esté de más. Cuanta menos morralla haya, menos notificaciones absurdas recibirás y más fluido irá todo.

Si dedicas esta primera hora larga a configurar bien tu Android recién estrenado —desde seguridad y privacidad hasta notificaciones, pantalla, teclado y apps clave— pasarás de tener un móvil genérico, cargado de ajustes pensados para el fabricante, a un dispositivo realmente tuyo: más seguro frente a robos y estafas, más respetuoso con tu privacidad y, sobre todo, adaptado a cómo tú usas el teléfono cada día.

Configurar un perfil de sonido inteligente según dónde estés

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:38

Configurar los perfiles de sonido inteligente según dónde estés ya no es cosa de frikis ni de gente que se pasa el día toqueteando ajustes. Hoy en día, Android, los móviles Samsung, los Google Pixel y algunas apps de terceros permiten que el teléfono cambie el volumen, el modo silencio, la vibración o incluso la calidad de audio de forma automática según la hora, la ubicación o las conexiones Bluetooth y Wi‑Fi.

Si te pasa que en el trabajo necesitas el móvil en silencio, pero en el coche quieres que suene todo a tope para oír bien al Asistente de Google, hay muchas formas de dejarlo todo automatizado: desde las reglas inteligentes de Android y Pixel hasta perfiles avanzados basados en Bluetooth, redes Wi‑Fi, ubicación o incluso eventos de tu Calendario de Google. Vamos a ver, paso a paso y con bastante detalle, cómo aprovecharlo al máximo.

Perfiles de sonido inteligentes según dónde estés y con qué te conectes

Una de las preguntas más habituales cuando alguien llega a Android desde iOS es si se puede cambiar el perfil de sonido dependiendo del lugar o de a qué está conectado el móvil. Por ejemplo, mantenerlo en silencio en la oficina y activar el sonido al subirse al coche y enlazar el Bluetooth.

Cuando el teléfono está en modo silencio, el Asistente de Google puede no responder con voz como esperas, sobre todo si vienes de un iPhone donde Siri sigue hablando aunque el móvil esté en silencio. Para evitar esto, la idea es que en cuanto el dispositivo detecte que se conecta al Bluetooth del coche, cambie a un perfil con timbre activo y volumen adecuado para que puedas oír el asistente, las llamadas y las indicaciones de navegación.

Para lograr este comportamiento tan cómodo, puedes combinar las opciones nativas de Android (reglas y modos de sonido), las funciones específicas de marcas como Google Pixel y Samsung y aplicaciones de automatización de perfiles, que permiten crear reglas tipo: “cuando el móvil se conecte al Bluetooth del coche, activa el perfil Coche con sonido activo”.

Ajustes básicos de sonido en Android: volumen, tono y vibración

Antes de meternos en automatizaciones, conviene dominar los ajustes de sonido básicos de Android. En la mayoría de móviles con Android 10 o superior, al pulsar un botón de volumen aparece un panel en un lateral de la pantalla desde el que puedes tocar el icono de menú para ver todos los controles.

Desde ese panel puedes regular el volumen de contenido multimedia (música, vídeos, juegos), el volumen de las llamadas de voz, el volumen del tono de llamada, el volumen de las notificaciones y el de las alarmas. Cada deslizador actúa sobre un tipo de sonido distinto y según lo que estés haciendo, Android prioriza uno u otro: por ejemplo, si estás viendo una película, los botones de volumen afectan primero al sonido multimedia.

Además, tienes la opción de dejar el móvil en modo vibración o modo silencio. Normalmente, tras pulsar volumen, verás un icono que permite cambiar entre hacer sonar, vibrar y silenciar. Si el teléfono está sonando una llamada y quieres silenciar solo ese timbre, basta muchas veces con pulsar cualquiera de los botones de volumen para parar el sonido sin cambiar el perfil general.

Funciones avanzadas de sonido en Google Pixel: adaptativo, vibración inteligente y más

Los móviles Pixel incorporan varias funciones pensadas para que el teléfono se adapte al entorno sin que tengas que estar pendiente constantemente del volumen. Una de ellas es el Sonido adaptable, que ajusta de forma sutil el volumen según el nivel de ruido ambiente.

Con el Sonido adaptable, el móvil usa el micrófono para detectar si estás en un sitio silencioso o en un entorno ruidoso y cambia el volumen del audio del dispositivo (aunque no el que sale por altavoces externos o auriculares). Está disponible desde Pixel 4a 5G hasta Pixel 7 (incluyendo Fold) y se activa en los Ajustes, en Sonido y vibración, dentro del apartado correspondiente a Sonido adaptable.

Además del sonido adaptable, los Pixel incorporan vibración de alerta adaptable (en Pixel 6a) y vibración adaptable (en Pixel 7 y posteriores). Estas opciones ajustan automáticamente la intensidad de la vibración en función del contexto: el micrófono y otros sensores del dispositivo analizan el entorno y modifican la fuerza del tono de llamada, notificaciones y alertas, de forma que puedas notarlas sin resultar excesivamente molestas.

Para gestionar estas opciones, hay que entrar en los Ajustes del teléfono, ir a Sonido y vibración, Vibración y tecnología táctil y activar las opciones de vibración adaptable o de alerta adaptable. Puedes controlar así cómo reacciona el teléfono cuando está sobre la mesa, en el bolsillo o en un entorno silencioso.

También puedes indicar que el teléfono vibre siempre en las llamadas, accediendo al menú de sonido avanzado y utilizando la opción de Vibrar para llamadas. Incluso puedes cambiar lo que ocurre cuando pulsas a la vez el botón de encendido y subir volumen (en Pixel 5a y modelos anteriores): puedes configurar que ese gesto active la vibración o que silencie el teléfono de golpe, lo cual es muy útil para cortar el sonido en una reunión o en el cine.

Reglas inteligentes en Pixel: que el móvil cambie solo de modo según la rutina

Una de las funciones más potentes de los Pixel para configurar un perfil de sonido inteligente son las Reglas. Estas permiten que la configuración cambie automáticamente en función de tu ubicación o de la red Wi‑Fi a la que te conectes, sin necesidad de aplicaciones de terceros.

Los teléfonos Pixel pueden sugerir reglas según tu rutina. Por ejemplo, si detectan que sueles silenciar el móvil al llegar al trabajo, pueden mostrar una notificación de “Sugerencia de configuración”. Desde esa notificación puedes establecer una regla sugerida para dejar el timbre en modo normal, silenciar el teléfono o activar el modo No molestar cuando se cumpla una condición.

Si prefieres configurar todo a medida, puedes crear reglas personalizadas desde Ajustes, entrando en Sistema y luego en Reglas. Allí puedes añadir una nueva regla basada en la conexión a una red Wi‑Fi concreta (por ejemplo, la de casa o la del trabajo) o en una ubicación GPS. Las acciones disponibles incluyen activar No molestar, poner el teléfono en silencio, dejarlo en vibración o configurarlo con timbre normal.

Con estas reglas puedes montar un sistema muy cómodo: por ejemplo, que el móvil se ponga en silencio cuando llegues a la oficina y que vuelva a timbrar cuando salgas y se desconecte de esa red Wi‑Fi. O que se active No molestar al llegar al gimnasio y se desactive cuando abandones esa zona. Todo esto directamente con las herramientas del sistema, sin recurrir a automatizadores externos.

Gestión del audio y cambio de dispositivo con Bluetooth

El Bluetooth juega un papel clave a la hora de configurar perfiles de sonido según dónde estés. Android permite elegir dónde se reproducen la música, los vídeos y los juegos cuando tienes varios dispositivos enlazados, como altavoces, cascos o el equipo del coche.

Desde el panel de volumen lateral puedes revisar qué dispositivo está activo para el contenido multimedia y seleccionar otro. En el panel de control del audio que bajas desde la parte superior de la pantalla también puedes ver qué se está reproduciendo en cada momento y cambiar rápidamente el accesorio de salida, seleccionando por ejemplo altavoces del móvil, auriculares Bluetooth o Pixel Buds.

Si tienes varios dispositivos Bluetooth vinculados, es posible que quieras que el sonido cambie de uno a otro de forma fluida. En dispositivos compatibles como la Pixel Tablet y ciertos auriculares, existe una función llamada Cambio de audio que permite que los cascos se conecten a varios equipos Android a la vez y salten automáticamente al que está reproduciendo contenido en ese momento.

El Cambio de audio suele estar activado de forma predeterminada, pero se puede habilitar o deshabilitar desde los ajustes de Dispositivos conectados, entrando en la configuración del accesorio y usando la opción correspondiente. Es necesario que todos los dispositivos estén sincronizados con la misma cuenta de Google para que el salto automático funcione correctamente.

Control del audio y vídeo en reproducción en Android

Además de cambiar el volumen y el dispositivo de salida, Android ofrece un panel centralizado para controlar lo que se está reproduciendo en el móvil. Deslizando desde la parte superior de la pantalla, aparece un panel de medios donde puedes pausar, retroceder, adelantar o ajustar otros parámetros de audio o vídeo.

Si tienes dos fuentes de contenido reproduciéndose a la vez (por ejemplo, Spotify y YouTube), puedes deslizar a derecha o izquierda sobre ese panel para ver cada una. En la esquina superior derecha sueles ver el nombre del accesorio de audio activo, como Altavoces o Pixel Buds, y desde ahí cambias rápidamente dónde suena lo que estás escuchando.

Esto se integra muy bien con la gestión de perfiles: aunque el teléfono cambie de modo (silencio, vibración, timbre), sigues pudiendo revisar el contenido de medios y ajustar detalles de la reproducción sin tener que entrar en cada aplicación una por una.

Cambiar tonos, notificaciones y sonidos del perfil de trabajo

Más allá del volumen, también es importante personalizar los tonos de llamada y notificación. Android te permite cambiar el tono general del sistema y, además, asignar tonos específicos a contactos concretos desde la app de Contactos, eligiendo para cada persona un sonido diferente para reconocer quién llama sin mirar la pantalla.

En el apartado de Sonido y vibración puedes configurar los tonos de notificaciones, los sonidos del teclado, los sonidos del sistema (al tocar, cargar, bloquear la pantalla) y, si tienes un perfil de trabajo habilitado, determinar sonidos independientes para ese entorno profesional. De esta forma, las alertas del correo corporativo o de las apps de empresa pueden sonar diferente de tus notificaciones personales.

También tienes la posibilidad de ajustar la entrada de transmisiones de emergencia y el tipo de alerta que generan (sonido, vibración, frecuencia), entrando en el menú de Notificaciones y luego en Alertas de emergencia inalámbricas. Así puedes asegurarte de no perder avisos importantes sin que el resto de sonidos se conviertan en un incordio.

Dolby Atmos y perfiles de sonido personalizados en Samsung y otros

En muchos dispositivos, especialmente en Samsung, existe el soporte para Dolby Atmos, que ofrece una experiencia de audio más envolvente tanto en el altavoz del teléfono como en auriculares y altavoces inteligentes externos. Esta tecnología permite crear perfiles de sonido específicos para diferentes usos.

Dentro de Dolby Atmos puedes elegir entre varios modos: un modo Audio espacial que simula que el sonido proviene de distintas direcciones para dar sensación de altura y profundidad; un modo de Audio inteligente que ajusta automáticamente la reproducción según el tipo de contenido; y perfiles predeterminados como Música, Película, Juego o Podcast.

También se ofrece un perfil Personalizado, donde puedes tocar un ecualizador gráfico para modificar graves, agudos y frecuencias intermedias a tu gusto. Además, hay opciones como Virtualizador envolvente para conseguir una sensación de sonido 3D en casi cualquier auricular estéreo, y Nivelador de volumen para mantener un volumen más constante al cambiar entre fuentes de audio.

En estos teléfonos, al conectar auriculares o un altavoz, el sistema puede recordar el perfil de sonido seleccionado para ese dispositivo, de forma que cada vez que lo enchufes o lo enlaces, se active de nuevo la misma configuración. Esto encaja perfectamente con la idea de perfiles inteligentes: tu coche, tus cascos de casa y tus auriculares de trabajo pueden tener ajustes distintos adaptados a cada situación.

Si en algún momento quieres desactivar Dolby Atmos, puedes hacerlo desde Ajustes, en la sección de Sonido y vibración, entrando en el apartado de efectos de audio o de Dolby Atmos. Algunas implementaciones incluso permiten mostrar un interruptor oculto para desactivar la función también cuando se usa el altavoz integrado del teléfono, mediante una combinación de toques en la versión del módulo.

Adapt Sound de Samsung: ajustar el audio a tu oído

Los móviles Samsung cuentan con una función muy interesante llamada Adapt Sound, pensada para personalizar el sonido en función de la capacidad auditiva de cada persona. Esta herramienta realiza una especie de test de audición rápido utilizando solo el móvil y unos auriculares, sin necesidad de aparatos adicionales.

Para acceder a Adapt Sound se suele entrar en Ajustes o Configuración, abrir el apartado de Accesibilidad y luego ir a las mejoras de audición, donde aparece la opción Adapt Sound. Desde ahí puedes indicar dónde se aplicarán las modificaciones de audio (por ejemplo, solo para llamadas o también para música y otros contenidos).

La herramienta permite escoger entre varios rangos de edad (como menos de 30 años, entre 30 y 60, y más de 60), cada uno con ajustes de volumen y ecualización distintos, pensados para compensar patrones típicos de pérdida auditiva. Si ninguno de esos perfiles te encaja, puedes lanzar un test de audición personalizado en un entorno silencioso y contestar a una serie de pitidos indicando si los escuchas o no.

Una vez terminado el análisis, el sistema te pide que indiques qué oído sueles usar para las llamadas, con el fin de afinar mejor el ajuste, y guarda el resultado como un nuevo perfil de sonido (por ejemplo, “Perfil de sonido 01”). Este perfil se puede activar o desactivar cuando quieras, o sustituirlo por uno nuevo si tus necesidades cambian.

Al estar dentro de las opciones de accesibilidad, Adapt Sound está especialmente orientado a personas con cierta discapacidad auditiva parcial, facilitando que el teléfono se use con comodidad sin necesidad de subir el volumen al máximo. En otros terminales Android existe un concepto similar con nombres como Adaptive Sound, aunque en algunos casos se refiere más a la capacidad de auriculares tipo Pixel Buds para ajustar el volumen según el ruido exterior.

Automatización avanzada con apps: Volume Scheduler, Perfil de Sonido y más

Si las funciones nativas de Android, Pixel o Samsung se te quedan cortas, puedes recurrir a aplicaciones de terceros que permiten crear perfiles de sonido programados y reglas mucho más detalladas, mezclando horarios, Bluetooth, Wi‑Fi, ubicación y calendario.

Una de estas apps es Volume Scheduler, que te deja establecer perfiles de sonido programados para que el móvil se comporte de una forma u otra a determinadas horas o días. Por ejemplo, puedes indicarle que por la noche solo suenen alarmas y llamadas importantes, mientras que el resto del día acepte todas las notificaciones.

Volume Scheduler se integra con el sistema de prioridad de Android (Do Not Disturb), pero aporta una capa extra de organización. Tras instalarla desde Google Play, la aplicación te muestra una lista de perfiles en una interfaz muy parecida a las apps de Google. Trae por defecto modos como Oficina y Casa que puedes editar y adaptar a tu rutina diaria.

Otro tipo de herramienta, como las apps de gestión de perfiles de volumen, te permite separar virtualmente el volumen del tono de llamada y el de las notificaciones (que Android suele unificar) creando perfiles “solo llamadas”, o perfiles que cambian automáticamente tras cierto tiempo para que no se te quede el móvil en silencio para siempre.

Estas aplicaciones permiten personalizar para cada perfil el volumen de llamada, notificaciones, multimedia, alarmas, si el móvil vibra o no, el estado de Bluetooth y Wi‑Fi, el brillo de pantalla, el tiempo de apagado de la pantalla, la sincronización de datos, el modo No molestar, qué contactos están en la lista de bloqueo o permitidos, e incluso el fondo de pantalla asociado para que reconozcas de un vistazo qué perfil está activo, y permiten utilizar el móvil como micrófono para grabaciones.

Muchos de estos gestores incluyen un planificador automático con el que puedes programar cambios de perfil a horas concretas (por ejemplo, activar un modo Noche a las 22:00 y Normal a las 8:00) e incluso definir semanas tipo que se repiten. También suelen ofrecer una lista de bloqueo por perfil para decidir qué llamadas entran o no en cada modo.

La parte más interesante para crear un perfil de sonido inteligente según dónde estés son las tareas y eventos basados en contexto. Algunas apps permiten, por ejemplo, activar el perfil Coche cuando el móvil se conecte al Bluetooth del vehículo, cambiar al perfil Casa al enlazar con la Wi‑Fi del hogar o habilitar el perfil Trabajo cuando el GPS detecta que estás en la oficina.

Además, suelen integrar funciones de marcación como activar o desactivar el buzón de voz o configurar desvíos de llamadas según el perfil activo. Y muchas admiten automatización desde otras apps como Tasker, AutomateIt o MacroDroid, que pueden activar o desactivar perfiles en respuesta a todo tipo de disparadores (batería baja, conexión a un dispositivo específico, lectura del calendario, etc.).

Con esta combinación, es posible conseguir configuraciones muy potentes, como por ejemplo: si el móvil se conecta al Bluetooth del coche y es entre semana por la mañana, activar un perfil Coche con sonido alto, navegación, y solo permitir llamadas de ciertos contactos favoritos; si se conecta a la Wi‑Fi de la oficina, pasar a modo silencio total salvo llamadas de emergencia; o silenciarlo automáticamente durante reuniones marcadas en tu Calendario de Google.

En definitiva, con las opciones nativas de Android, las funciones específicas de Pixel y Samsung y el apoyo de aplicaciones de automatización, es perfectamente viable tener un perfil de sonido realmente inteligente que cambie solo según dónde estés, con qué te conectes y qué estés haciendo, evitando sustos en momentos incómodos y asegurando que el Asistente de Google, las llamadas y las notificaciones importantes siempre se escuchan cuando de verdad hace falta. Comparte la información y más usuarios sabrán configurar los perfiles de sonido inteligente en su equipo.

Convierte tu tablet Android en un monitor secundario sin complicarte

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:34

Si tienes una tablet Android olvidada en un cajón, estás dejando escapar una oportunidad de oro. Con muy poco esfuerzo puedes convertirla en un monitor secundario para tu ordenador y ganar espacio de trabajo extra sin gastarte dinero en una pantalla nueva. Ideal para teletrabajar, estudiar o vigilar recursos mientras juegas.

En los últimos años nos hemos acostumbrado a trabajar con dos pantallas para ser más productivos: una para la tarea principal y otra para correos, mensajería, monitorización o documentación. Lo habitual es comprar un segundo monitor, pero si te mueves mucho, trabajas con portátil o simplemente no quieres gastar más, usar una tablet como segundo monitor es una forma muy apañada de tener esa comodidad extra en cualquier sitio.

¿Por qué merece la pena usar una tablet Android como segunda pantalla?

Muchos portátiles, sobre todo los ultrabooks, tienen pantallas pequeñas en las que es incómodo trabajar con varias ventanas a la vez. Si programas, editas fotos o vídeo, gestionas hojas de cálculo enormes o sigues clases online, un poco más de espacio de escritorio marca la diferencia entre ir fluido o estar cambiando de pestaña todo el rato.

Una tablet como monitor secundario te permite llevar tu “setup” de doble pantalla a cualquier parte: a la oficina, a un coworking, a la biblioteca o al salón de casa. Solo necesitas el portátil y la tablet, sin cargar con un monitor voluminoso ni con un bosque de cables y adaptadores.

Además, muchas tablets actuales tienen pantalla táctil de buena calidad, y en algunos casos incluso soporte de lápiz con presión. Esto abre la puerta a usarlas como tableta gráfica ligera, teleprompter, panel de control para streamings o pantalla de notas en presentaciones sin montar un despliegue enorme.

Eso sí, no todas las tablets rinden igual: una tablet moderna suele dar un resultado muy decente, mientras que modelos muy viejos o con hardware flojo pueden mostrar tirones, baja resolución o retraso en la imagen. Aun así, incluso las antiguas son un salvavidas para un uso puntual o cuando estás de viaje y necesitas salir del paso.

Formas de conectar la tablet: cable frente a WiFi

A la hora de convertir tu tablet Android en un monitor secundario, básicamente tienes dos caminos: conexión inalámbrica por red local (WiFi/LAN) o conexión física por cable USB. Cada opción tiene sus ventajas y pegas.

Cuando conectas por WiFi, PC y tablet se comunican mediante la red local. Es lo más cómodo porque no dependes de cables colgando y es compatible con casi cualquier tablet moderna. Eso sí, si la red va justa, compartes WiFi público o estás lejos del router, puedes notar lag, pequeños cortes o bajadas de calidad.

Con cable USB, la película cambia: la estabilidad y la fluidez mejoran mucho, suelen alcanzarse resoluciones más altas y la sensación se acerca más a la de un monitor de verdad. El precio a pagar es que necesitas un cable adecuado y apps que soporten conexión por USB, además de activar funciones como la depuración USB en Android en algunos casos.

En resumen, si quieres algo rápido y cómodo para curiosear, una conexión WiFi funciona bien; si tu prioridad es minimizar retrasos y tener 60 FPS estables, el cable es la opción más fiable siempre que tu hardware lo permita.

Buenas prácticas de seguridad antes de empezar

Muchas de las soluciones para usar la tablet como monitor funcionan en la práctica como escritorio remoto o proyectan todo lo que ocurre en tu PC. Eso implica que, si las configuras mal, puedes acabar exponiendo archivos sensibles o abriendo puertas innecesarias.

Antes de instalar nada, conviene que tengas claros algunos hábitos básicos: activa siempre que puedas la autenticación en dos pasos para las cuentas asociadas a estas apps, usa contraseñas robustas y distintas para cada servicio, y desconfía de soluciones raras fuera de las tiendas oficiales o webs de los desarrolladores.

Otro punto crítico es la red: intenta usar WiFi de confianza (la tuya de casa o de la oficina). Evita como puedas redes públicas sin cifrado, especialmente si vas a controlar el PC del trabajo o acceder a documentación sensible. Y revisa bien los permisos que te pida cada aplicación: concede solo lo estrictamente necesario para funcionar.

Por último, mantén tu sistema operativo, drivers de vídeo y las aplicaciones de conexión actualizados a la última versión. Muchos de los problemas de compatibilidad, resoluciones bloqueadas o fallos de conexión se resuelven actualizando.

Opciones gratuitas y nativas: Chrome Remote Desktop y Miracast

Si no quieres liarte con demasiadas herramientas, tienes varias opciones muy extendidas que permiten ver y controlar el PC desde la tablet. Algunas duplican pantalla y otras permiten usarla como extensión.

Escritorio Remoto de Chrome

Chrome Remote Desktop (Escritorio remoto de Chrome) es una solución de Google pensada para acceder al PC a distancia desde otro dispositivo. Funciona muy bien para controlar un ordenador del trabajo desde casa, consultar un archivo del PC de sobremesa mientras viajas o ayudar a alguien compartiendo pantalla.

Para usarlo necesitas Chrome en el ordenador, la extensión/escritorio remoto y la app de Android. En el PC visitas remotedesktop.google.com/access o la Chrome Web Store, instalas el componente, configuras un PIN para el acceso remoto y vinculas el equipo a tu cuenta de Google.

En la tablet instalas la aplicación Escritorio Remoto de Chrome desde Google Play, inicias sesión con la misma cuenta y seleccionas el ordenador que quieres controlar. A partir de ahí, verás su escritorio en la tablet y podrás manejarlo como si estuvieras delante, aunque con algo de retraso.

La gran limitación de esta opción es que no amplía escritorio, solo duplica. Verás lo mismo que en el monitor principal, no una pantalla adicional independiente. A cambio es gratis, relativamente sencillo de configurar y muy útil para uso esporádico.

Ten en cuenta algunos requisitos: el PC debe estar encendido y con conexión a Internet, el firewall o el antivirus no deben bloquear Chrome Remote Desktop y, si el ordenador está dentro de una red corporativa o educativa, es posible que el administrador haya restringido este tipo de acceso remoto.

Miracast para proyección inalámbrica

Otra posibilidad integrada en muchos dispositivos Windows es Miracast, una tecnología de proyección inalámbrica que permite enviar la imagen del PC a otros equipos compatibles, incluidos algunos smartphones, tablets o televisores.

Para comprobar si tu PC soporta Miracast puedes ejecutar la herramienta de diagnóstico DXDiag en Windows y guardar el informe de texto; dentro, verás una línea indicando si Miracast está disponible y con qué restricciones.

Si tu hardware cumple, el siguiente paso es emparejar por Bluetooth el PC con el dispositivo receptor y, desde la configuración de Pantalla en Windows, usar la función de proyección inalámbrica. De nuevo, influyen la calidad del WiFi y la distancia al router: cuanto peor sea la conexión, mayor será el retraso y la probabilidad de cortes.

Miracast es cómodo para enviar vídeo o presentaciones a una tablet o TV, y también puedes aprovecharlo como monitor secundario básico. Eso sí, la calidad y la estabilidad dependen mucho del entorno, y no todas las tablets Android admiten Miracast como destino de forma nativa, por lo que a veces necesitarás apps específicas.

Las mejores apps para convertir tu tablet en monitor secundario

Más allá de las soluciones nativas, la forma más flexible de aprovechar tu tablet como segunda pantalla pasa por instalar aplicaciones especializadas en ambos dispositivos: una parte servidor en el PC y otra cliente en la tablet.

La mayoría permiten elegir si quieres duplicar o extender escritorio, conectar por WiFi o por USB, y ajustar resolución, calidad y tasas de refresco. Algunas son totalmente gratuitas, otras freemium y otras de pago único o suscripción.

Spacedesk: gratuito, versátil y muy popular

Spacedesk es probablemente una de las opciones más conocidas para usar un Android como monitor extra en Windows. Funciona desde Windows 8.1 en adelante y tiene app cliente para Android, iOS e incluso acceso vía navegador HTML5 en dispositivos con un browser moderno.

En el PC instalas el driver/servidor de Spacedesk desde su web oficial. En la tablet descargas la app cliente desde Google Play. Es importante que ambos dispositivos estén conectados a la misma red local (WiFi o LAN) para que se detecten.

Una vez instalado todo, abres Spacedesk en el ordenador, luego en la tablet, y esta reconocerá al instante el equipo disponible en la red. Tocas para conectar y automáticamente Windows detecta la tablet como monitor adicional; desde la configuración de pantalla puedes elegir si quieres duplicar, ampliar o usar solo la pantalla secundaria.

Spacedesk permite conectar varias pantallas a la vez y montar incluso paredes de monitores con un mismo PC, lo que lo hace interesante también en entornos de cartelería digital o eventos. En redes rápidas funciona razonablemente bien, aunque por WiFi suele haber un cierto retraso y algo de sensación de lentitud, especialmente con vídeo o contenido en movimiento.

Si optas por conexión inalámbrica, lo más sensato es dedicar la tablet a tareas estáticas: hojas de cálculo, documentos, navegador, chats o monitorización de hardware. Para vídeo fluido o juegos, mejor un método por cable o un monitor clásico.

La aplicación es gratuita (al menos hasta finales de 2025 según anuncian), por lo que es ideal si buscas algo funcional sin gastar dinero.

Splashtop Wired XDisplay: máxima fluidez por USB

Si priorizas la experiencia y te da igual usar cable, Splashtop Wired XDisplay es de las soluciones que más se acercan a un monitor de verdad. Como su nombre indica, funciona exclusivamente mediante USB, nada de WiFi.

El proceso es sencillo: instalas el software de escritorio para Windows o macOS desde la web de Splashtop, activas la depuración USB en tu tablet Android si lo requiere, conectas el cable USB apropiado y abres la app en la tablet. La conexión es casi inmediata y la sensación, especialmente a 60 FPS y Full HD, es muy estable y fluida.

Además, Splashtop Wired XDisplay es compatible tanto con Android como con iPad/iPhone, y requiere versiones bastante antiguas como mínimo (Android 4.0 / iOS 7.0), de modo que muchos dispositivos viejos también entran en juego. En PC funciona desde Windows 7 y en Mac desde OS X 10.9.

La app de Android tiene una versión gratuita limitada a sesiones de 10 minutos, que sirve para probar qué tal va en tu equipo. Si te convence, la versión completa cuesta alrededor de 7,49 € en pago único, sin suscripciones recurrentes.

Splashtop (escritorio remoto general)

Además de Wired XDisplay, Splashtop tiene soluciones generales de escritorio remoto para Windows, macOS, Android e iOS. Con ellas puedes controlar por completo tu PC desde la tablet, aprovechar la pantalla táctil e incluso gestionar varios equipos.

La filosofía es la habitual: instalas el programa en el PC, creas una cuenta con Splashtop, instalas la app correspondiente en la tablet y te aseguras de que ambos estén en la misma red (o configuras el acceso remoto a través de Internet, según el plan). Desde el menú de seguridad del cliente de escritorio puedes definir contraseñas para reforzar la protección.

La parte menos atractiva es que no todas las funciones son gratuitas. Algunas modalidades de uso, especialmente las pensadas para acceso remoto profesional, requieren suscripción. A cambio, ofrecen buena calidad de imagen y una gran compatibilidad de plataformas.

Duet Display y Duet Air: enfoque premium y modo dibujo

Duet Display nació en el ecosistema Apple para usar un iPad como segunda pantalla de Mac, pero con el tiempo se ha extendido también a Windows y Android. Si tienes una tablet Android de gama media o alta, es una candidata interesante.

Con Duet puedes extender o reflejar la pantalla de un PC o Mac en tu tablet, con soporte para conexión por cable o por WiFi, según la modalidad. Destaca por ofrecer muy buena calidad de imagen y poco retardo, y en algunas versiones añade modos de dibujo para utilizar la tablet como tableta gráfica con apps como Photoshop.

Sin embargo, tiene dos inconvenientes claros: no es gratuita y la configuración no siempre es trivial. Necesitarás instalar el software en el ordenador, iniciar sesión con usuario de Duet, instalar un driver específico en Windows y asegurarte de que el sistema reconoce bien la tablet. En máquinas con drivers antiguos, puede que la reconozca como monitor genérico y limite la resolución a 1024×768 hasta que actualices todo.

En Android suele funcionar bajo modalidad de suscripción (por ejemplo, Duet Air) y ofrecen periodos de prueba de unos días para que valores si te compensa. Si tu prioridad es latencia muy baja y uso intensivo como herramienta de trabajo, puede merecer la pena la inversión.

SuperDisplay: segunda pantalla y tableta gráfica en uno

SuperDisplay es una app centrada en Windows que convierte tu tablet Android en un monitor externo de alto rendimiento con 60 FPS y, además, en una especie de tableta gráfica con sensibilidad a la presión.

Funciona tanto por USB como por WiFi, aunque muchos usuarios coinciden en que la experiencia más estable se consigue vía cable. Admite lápices como el Samsung S Pen, lo que permite dibujar directamente sobre la tablet con presión, perfecto para ilustradores y diseñadores.

Para usarla, descargas la app desde Google Play, luego el cliente de Windows desde su web. Instalado todo, abres primero en la tablet y después en el PC, y sigues las instrucciones para conectar (por WiFi introduciendo IP o por cable, si tu configuración lo permite).

SuperDisplay ofrece tres días de prueba gratuitos para comprobar compatibilidad y rendimiento en tu equipo. Después, la licencia ronda los 8-9 € como pago único. Solo soporta Windows 10 oficialmente, aunque muchos la han usado con éxito también en Windows 11.

Deskreen: ideal para tablets muy antiguas

Deskreen es una propuesta distinta: en lugar de depender de una app específica en la tablet, se apoya en el navegador web del dispositivo. Eso lo hace perfecto para tablets ancianas que ya no tienen acceso a la tienda o cuyos sistemas están desfasados.

El requisito en el lado del PC es muy modesto: basta con un procesador de dos núcleos y unos 250 MB de RAM libre. Está disponible para Windows, macOS y Linux. Al instalarlo en el ordenador, se genera un enlace o código QR que debes abrir desde la tablet, simplemente con el navegador.

Escaneas el código QR con la cámara de la tablet (o introduces la dirección manualmente), y Deskreen te mostrará el dispositivo que se quiere conectar. Aceptas en el PC y puedes elegir si compartes toda la pantalla o solo una aplicación. Funciona tanto en modo espejo como ampliando escritorio, según cómo lo configures en tu sistema operativo.

Es una solución gratuita, abierta y muy flexible, con el único requisito de una red local decente y un navegador relativamente moderno en la tablet.

Otras herramientas a tener en cuenta

Además de las anteriores, existen varias apps de pago o mixtas que pueden encajar en casos concretos, sobre todo si usas también dispositivos Apple o buscas funciones específicas.

Por ejemplo, Air Display y iDisplay empezaron como herramientas para extender pantalla con iPad y Mac, y hoy han ido ampliando compatibilidad, incluyendo soporte para algunos dispositivos Android. Su punto fuerte está en el cuidado de la experiencia con equipos de Apple y en la posibilidad de usar varias pantallas a la vez.

En el ámbito de monitores de recursos y paneles auxiliares destaca Pitikapp, una app que permite tener en la tablet un centro de monitorización del PC: consumo de CPU, GPU, temperatura, etc. Se instala tanto en Windows como en la tablet y requiere que ambos estén en la misma WiFi para recibir los datos.

Funciones especiales en tablets Samsung y ecosistemas Apple

Si tienes una Galaxy Tab relativamente moderna de gama alta, Samsung incluye herramientas propias para usar la tablet como segunda pantalla sin apps de terceros, siempre que el PC ejecute Windows 10 (versión 2004 o superior) o Windows 11.

En modelos como la Tab S7 y Tab S8 con One UI 3.1 o posterior, puedes abrir el panel de accesos rápidos y tocar en «Segunda pantalla». Ahí eliges si quieres priorizar ilustración/videojuegos (más fluidez) o vídeo (más estabilidad). Luego, en el PC, pulsas Windows + K para abrir el menú Conectar y seleccionas tu tablet Samsung de la lista.

En cuestión de segundos tendrás la imagen del PC en la tablet, con la opción de expandir o duplicar escritorio desde la configuración de pantalla. Cuando termines, usas el botón de desconexión que aparece en la barra de la tablet.

En el ecosistema Apple, el equivalente sería usar un iPad como segunda pantalla de un Mac mediante Sidecar, integrado en macOS. No es Android, pero si manejas ambos mundos es útil saber que existe esta función nativa sin necesidad de apps externas.

¿Y los cables HDMI directos? Limitaciones importantes

Es frecuente preguntarse por qué no podemos simplemente conectar un cable HDMI del PC a la tablet y que esta actúe como monitor, igual que hacemos con una TV. La razón es que las tablets Android, en general, no están diseñadas como pantallas con entrada de vídeo.

Los puertos USB-C de muchos móviles y tablets pueden sacar vídeo (modo DisplayPort Alt o similares) hacia un monitor externo, pero no suelen aceptar vídeo entrante. Por tanto, si conectas el PC al USB-C de la tablet, esta no sabrá qué hacer con la señal.

Para transmitir imagen al dispositivo Android necesitas una capa de software que actúe como emisor y receptor, enviando datos de vídeo a través de USB o de la red. De ahí que todas las soluciones pasen por apps tipo Spacedesk, Splashtop, Duet, etc., en lugar de simples cables “mágicos”.

También hay adaptadores HDMI a USB pensados para capturar vídeo (tarjetas de captura), pero eso ya entra en otro terreno más complejo, con su propio consumo de recursos y latencia, y no es la solución típica para un uso de escritorio diario.

Ventajas y desventajas reales de usar una tablet como monitor

Usar una tablet como segunda pantalla es una idea muy atractiva, pero no es la panacea. Conviene tener claras tanto las ventajas como las limitaciones para decidir si te compensa o te sale más a cuenta comprar un monitor pequeño.

Ventajas principales

La primera ventaja es la portabilidad absoluta: una tablet pesa poco, cabe en cualquier mochila y la puedes colocar donde quieras con un soporte barato. Así puedes replicar tu sensación de doble monitor en viajes, reuniones o incluso en el sofá.

La segunda es que aprovechas hardware que ya tienes. En lugar de gastar en un monitor adicional, reutilizas un dispositivo que quizá estaba cogiendo polvo. Si el presupuesto es ajustado o simplemente no quieres llenarte de trastos, es una forma muy eficiente de estirar tus recursos.

También ganas más espacio para multitarea. Puedes dejar la pantalla principal para el trabajo “serio” y mover a la tablet el correo, el chat del equipo, documentación, un navegador con referencias, el panel de Twitch si haces streaming o la monitorización de temperaturas y rendimiento del PC.

Además, el tacto de la pantalla y, en algunos modelos, el lápiz digital aportan posibilidades interesantes: anotar en directo mientras presentas, dibujar en Photoshop o Krita, firmar documentos o usar la tablet como teleprompter en presentaciones y vídeos.

Desventajas y límites que debes valorar

La cara poco amable está en el tamaño reducido respecto a un monitor convencional: aunque haya tablets grandes, no es lo mismo trabajar con 10-11 pulgadas que con 24. Para ciertos trabajos (edición de vídeo detallada, maquetación compleja, etc.) puede hacerse incómodo.

La resolución y la calidad del panel también pueden quedarse cortas frente a un buen monitor IPS o VA. Muchas tablets de gama baja tienen resoluciones modestas o colores menos precisos, y algunas apps de segunda pantalla limitan la resolución o la tasa de refresco para evitar lag, lo que se nota en textos menos nítidos.

En ergonomía tampoco es ideal: una tablet apoyada sobre la mesa o en un soporte improvisado no siempre queda a la altura de los ojos, lo que puede provocar molestias de cuello y espalda si trabajas muchas horas así. Un monitor permite ajustes de altura, inclinación y soportes VESA más serios.

Otro punto delicado es la distracción potencial. Si no filtras qué apps tienes abiertas, acabas con WhatsApp, redes sociales y notificaciones a la vista en la pantalla secundaria, restando foco al trabajo. Es buena idea limitar en la tablet las apps abiertas al uso que quieras darle como monitor.

Por último, no olvides la batería: si usas conexión WiFi y brillo alto, muchas tablets se descargan rápido. Si vas a usarla durante largas jornadas, conviene tenerla enchufada o usar conexión por cable, que a veces también carga el dispositivo mientras transmite datos.

Cuándo compensa usar una tablet y cuándo mejor un monitor

Después de ver todas las opciones, puede surgir la pregunta clave: ¿merece la pena tirar con una tablet o compro un segundo monitor?. La respuesta depende del uso que vayas a darle.

Si vas a trabajar puntualmente con doble pantalla, viajas mucho, cambias de sitio a menudo o no tienes espacio en la mesa para otro monitor, la tablet es una solución muy cómoda y barata. Para tener el correo, un PDF, el chat o gráficas de monitorización a la vista, cumple de sobra.

En cambio, si tu idea es montar una configuración de dos monitores fija para todo el día, con muchas horas seguidas frente al ordenador, lo razonable es invertir en un monitor de verdad: más grande, más cómodo a nivel ergonómico y con mejor calidad de imagen. La tablet puede seguir siendo tu tercera pantalla para cosas específicas.

Donde la tablet brilla especialmente es en situaciones mixtas: teletrabajo desde la cocina o el salón, estudiantes que compaginan clases online y apuntes, creadores de contenido que quieren el chat o las herramientas auxiliares fuera de la pantalla principal, presentaciones donde una segunda pantalla como teleprompter marca la diferencia, o gamers que quieren vigilar Discord, OBS o el streaming mientras juegan.

Al final, con todas las apps y métodos que existen —desde Chrome Remote Desktop o Spacedesk hasta Splashtop Wired XDisplay, SuperDisplay, Duet, Deskreen, Miracast o las funciones nativas de Samsung— tienes un abanico enorme para reciclar tu tablet Android como monitor secundario y adaptarlo a lo que realmente necesitas, ya sea por WiFi, por cable, duplicando o extendiendo escritorio, y con más o menos inversión según el nivel de calidad que busques. Comparte este tutorial y ayuda a otros a convertir su tablet en un monitor secundario.

Aprovecha el NFC del móvil más allá de pagar con él

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:30

En las próximas líneas vas a ver qué es exactamente el NFC, cómo funciona y todos los usos prácticos que puedes darle hoy en día en tu móvil, en otros dispositivos y en tu día a día. Verás también las diferencias con otras tecnologías inalámbricas, cómo activarlo en Android y iPhone, qué riesgos de seguridad tiene realmente y cómo blindarte para usarlo con tranquilidad.

¿Qué es el NFC y cómo funciona?

Las siglas NFC vienen de Near Field Communication o Comunicación de Campo Cercano. El nombre ya da una buena pista: es una tecnología inalámbrica de corto alcance que permite que dos dispositivos intercambien datos simplemente acercándolos unos centímetros, sin cables y sin necesidad de emparejamientos complicados.

El NFC deriva directamente de la tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia), la misma que se usa en muchos abonos de transporte, tarjetas de acceso a edificios o sistemas de alarma de tiendas. Sobre esa base se diseñó un estándar pensado para dispositivos inteligentes, sobre todo móviles, aprobado en 2003 y que opera en la banda de los 13,56 MHz.

Cuando acercas dos dispositivos compatibles, se crea un campo electromagnético por inducción entre ambos. A través de ese campo se produce el intercambio de información, con una tasa de transferencia que puede llegar a los 424 Kbps. No es una velocidad alta si la comparas con Wi‑Fi o incluso con Bluetooth, por eso se usa sobre todo para identificación, validación y tareas rápidas más que para enviar grandes archivos.

Una de las ventajas clave es que la conexión se establece prácticamente al instante y sin emparejamiento manual. No tienes que buscar dispositivos ni introducir códigos PIN: acercas móvil y terminal, y en cuestión de uno o dos segundos se completa la operación, por ejemplo un pago contactless.

Alcance limitado de los NFC

El alcance es muy limitado: hablamos de unos 10 – 15 centímetros como máximo. Esto, que puede parecer una pega para comunicaciones a distancia, es precisamente uno de sus puntos fuertes en seguridad, porque obliga a un gesto deliberado de acercar los dispositivos para que pase algo, y complica mucho la manipulación remota.

La tecnología NFC puede trabajar en dos modos principales de funcionamiento que conviene tener claros:

  • Modo activo: los dos dispositivos generan su propio campo electromagnético. Es el caso típico de dos móviles intercambiando datos o un móvil acercándose a un TPV que también tiene alimentación.
  • Modo pasivo: solo uno de los dispositivos genera el campo, y el otro se alimenta de él para poder comunicarse. Es lo que ocurre con una tarjeta contactless o una etiqueta NFC sin batería cuando la acercas al lector.

Como toda comunicación por radiofrecuencia, existe la posibilidad de que alguien intente leer lo que se transmite. El hecho de que requiera tanta cercanía reduce mucho el riesgo, pero si acercas el móvil o una tarjeta a un lector manipulado es técnicamente posible clonar datos o intentar usos fraudulentos. Más adelante verás cómo minimizar estos riesgos.

Diferencias entre NFC y Bluetooth

Es habitual confundir NFC con Bluetooth porque ambas son tecnologías inalámbricas, pero se diseñaron con objetivos diferentes y se comportan de forma muy distinta en la práctica.

El NFC está pensado para tareas instantáneas a muy corta distancia y con un consumo mínimo. No necesitas emparejar nada ni mantener la conexión en el tiempo: acercas, haces la operación y te olvidas.

Bluetooth, en cambio, está orientado a conexiones continuas a mayor distancia (varios metros sin problemas) y a un intercambio de datos más sostenido, por ejemplo para enviar música de forma constante a unos auriculares o para conectar mandos inalámbricos. Requiere un emparejamiento previo y consume más batería.

En muchos casos, lo ideal es usar NFC como “disparador” y Bluetooth como canal de datos. Por ejemplo, algunos altavoces y auriculares permiten que, al acercar el móvil (NFC), se complete automáticamente el emparejamiento Bluetooth sin que tengas que buscar el dispositivo manualmente.

Usos del NFC en el móvil y en el día a día

Una vez entendido lo básico, vamos a lo que realmente interesa: para qué sirve el NFC en pleno 2026 y qué puedes hacer con él tanto en el móvil como en otros dispositivos de casa o del trabajo.

Pagos móviles y tarjetas contactless

El uso estrella, el que ha popularizado el NFC entre el gran público, es el pago sin contacto con el móvil, el reloj o la tarjeta. Prácticamente cualquier TPV moderno admite ya pagos contactless con tarjetas con chip EMV, smartphones y wearables.

En este escenario, el terminal de pago actúa como lector NFC y tú acercas el dispositivo que hace de tarjeta: puede ser el móvil con Google Pay, Apple Pay o la app de tu banco, un smartwatch compatible o la propia tarjeta física. En unos cinco centímetros o menos se establece la comunicación y se envían los datos necesarios para autorizar la transacción.

También puedes usar NFC para sacar dinero del cajero sin introducir la tarjeta. Solo tienes que seleccionar en tu móvil la tarjeta asociada a ese banco (desde Google Pay, Apple Pay u otra app), acercarlo al lector contactless del cajero y, a partir de ahí, seguir los pasos de siempre (PIN, importe, etc.). Es como si hubieras metido la tarjeta, pero usando el teléfono.

En un entorno profesional, la tecnología NFC de pagos móviles es especialmente útil para negocios físicos, tiendas pop-up, restauración, taxis o servicios a domicilio. Con un simple lector NFC o incluso con un iPhone o Android que soporte pagos, se pueden aceptar tarjetas y e‑wallets sin TPV tradicional, reduciendo costes y agilizando el cobro.

Abonos de transporte e identificación

Otro ámbito en el que el NFC está totalmente integrado es el del transporte público y el control de accesos. Muchos abonos y tarjetas de transporte llevan un chip NFC que se valida acercándolo al torno o a la máquina lectora, y cada vez más ciudades permiten usar directamente el móvil como abono.

En estos casos, tu smartphone se convierte en una tarjeta de transporte virtual. Basta con abrir la app correspondiente (si el sistema lo exige), acercar el móvil al lector del metro, bus o tren y esperar al pitido de validación. Es un ejemplo claro de cómo el NFC sustituye plásticos físicos y simplifica la experiencia.

Lo mismo ocurre con tarjetas de acceso a edificios, oficinas o parkings. Si el sistema de control está basado en NFC, es perfectamente posible que, en lugar de una tarjeta dedicada, llegues a usar el móvil como credencial, o que combines ambos sistemas según te convenga.

Intercambio de datos y sincronización de dispositivos

Aunque no es su uso más extendido, el NFC también permite compartir pequeños datos entre dispositivos cercanos: contactos, enlaces, información de eventos o incluso archivos, si la implementación del fabricante lo soporta.

En algunos Android, era posible usar funciones de tipo Android Beam para enviar archivos acercando simplemente los móviles. El proceso consistía en abrir el archivo, juntar los dos teléfonos por la parte trasera, esperar a la vibración o sonido de confirmación y autorizar la transferencia. Hoy esa función clásica ha dado paso a sistemas como Nearby Share (o su evolución), pero la filosofía de usar el acercamiento como gesto de inicio sigue vigente.

En el ecosistema Apple, el NFC está mucho más restringido, de modo que para compartir archivos entre iPhone, iPad y Mac lo habitual es usar AirDrop, que internamente combina Bluetooth y Wi‑Fi Direct pero no depende del NFC del dispositivo.

Donde sí brilla el NFC es en la sincronización instantánea de accesorios. Muchos altavoces, barras de sonido, auriculares o cámaras permiten emparejarse con el móvil con solo acercarlo, ahorrándote la búsqueda manual del dispositivo por Bluetooth y eliminando bastante fricción en la configuración inicial.

Automatización con etiquetas NFC

Una faceta menos conocida, pero muy potente, es la posibilidad de automatizar tareas usando etiquetas NFC programables. Estas etiquetas son pequeños chips, a menudo en forma de pegatina o llavero, que puedes configurar con determinadas acciones.

Por ejemplo, puedes escribir en una etiqueta la configuración de tu Wi‑Fi para que cualquier invitado se conecte acercando el móvil, sin tener que dictarle una contraseña interminable. En Android se puede hacer fácilmente con apps como NFC Tools, donde introduces el SSID y la clave, grabas la etiqueta y la pegas cerca del router.

También puedes usar etiquetas NFC para cambiar ajustes del móvil de forma automática: una en la mesilla de noche que ponga el teléfono en modo silencio y active el modo noche, otra en el coche para activar el Bluetooth y la navegación, o una en la oficina que active el modo vibración y conecte a la Wi‑Fi del trabajo. Solo hay que acercar el dispositivo y la acción se ejecuta sin que tengas que tocar nada más.

Abrir puertas, coches y garajes

La idea de usar el móvil como llave ya es una realidad en muchos entornos. Gracias al NFC, es posible abrir la puerta de casa, el portal, el garaje o incluso el coche si cuentas con el hardware adecuado.

En el caso del automóvil, fabricantes como BMW, Audi, Mercedes-Benz o Hyundai ya permiten, en determinados modelos, usar el smartphone como llave digital, tanto en Android (desde versiones recientes como Android 12) como en iPhone. El concesionario configura tu vehículo y asocia tu móvil para que puedas abrir y arrancar acercándolo a las zonas habilitadas.

Algo similar ocurre con las cerraduras inteligentes y motores de garaje compatibles con NFC. Puedes instalar un dispositivo que actúa de lector en la puerta o en el cuadro de mandos del garaje, programarlo con un código de acceso, y luego usar el smartphone (o una tarjeta NFC) para abrir solo con acercarlo. Además, muchos de estos sistemas permiten gestionar permisos temporales o permanentes para familiares, amigos o empleados.

Acceso rápido a información y marketing

Al igual que los códigos QR, el NFC se utiliza cada vez más para mostrar información adicional al acercar el móvil. En museos, ferias, carteles publicitarios, etiquetas de productos o stands, se pueden colocar etiquetas NFC que contienen enlaces, descripciones, vídeos o formularios.

En un comercio, por ejemplo, puedes tener un cartel con una etiqueta NFC que lleve directamente al usuario a una página de producto, a una promoción o a la ficha de un servicio. El usuario solo tiene que acercar el teléfono, sin abrir la cámara ni escanear nada, lo que hace el proceso muy cómodo y casi “mágico”.

Otros usos curiosos a nivel doméstico

Aunque todavía no es algo masivo, el NFC se está empezando a usar también para cargar pequeños dispositivos de muy bajo consumo, como algunas pulseras inteligentes. La carga es muy lenta, por lo que no es viable para móviles o tablets, pero deja la puerta abierta a accesorios diminutos que se alimenten directamente del campo NFC.

En la industria, esta misma tecnología se aprovecha para gestionar inventarios, seguimiento de activos y logística, ya que cada etiqueta NFC puede almacenar información relevante sobre un producto o lote, y actualizarse a medida que va avanzando en la cadena.

NFC en relojes y otros dispositivos

Más allá del móvil, el NFC se ha colado en todo tipo de gadgets. Un buen ejemplo son los smartwatches con NFC, que funcionan como cartera en la muñeca. Modelos como Apple Watch, Samsung Galaxy Watch o Fitbit Versa permiten pagar acercando el reloj al terminal de cobro usando Apple Pay, Samsung Pay o Fitbit Pay.

La experiencia es muy cómoda: no necesitas sacar el móvil ni la cartera, basta con desbloquear el reloj si hace falta, acercarlo al TPV y esperar el pitido de confirmación. En situaciones como hacer deporte, llevar bolsas o ir en transporte público, este tipo de pagos son especialmente prácticos.

Además, algunos wearables y accesorios aprovechan el NFC para facilitar el emparejamiento con auriculares, altavoces o incluso otros relojes. El gesto de acercar y que todo se configure solo encaja muy bien con este tipo de dispositivos pequeños, donde navegar por menús complicados resulta pesado.

También hay tablets y portátiles que integran NFC o lo añaden mediante lectores externos. En estos casos se suele usar para leer tarjetas, etiquetas o para permitir pagos o accesos desde el propio equipo, conectando por USB o Bluetooth un pequeño lector NFC.

Cómo activar y usar NFC en tu móvil

La forma de activar el NFC depende del sistema operativo y del fabricante, pero en general es un proceso sencillo. Lo importante es saber si tu móvil lo tiene y dónde se enciende o se apaga.

Activar NFC en Android

En la gran mayoría de móviles Android actuales de gama media y alta, el chip NFC viene integrado. Solo los modelos más antiguos o muy básicos suelen prescindir de él para ahorrar costes.

Para comprobarlo, lo habitual es ir a Ajustes y buscar en el apartado de conexiones. Según la capa de personalización, los pasos suelen ser algo como:

  • Entrar en “Dispositivos conectados” o “Conexiones”.
  • Abrir “Preferencias de conexión”, “Más conexiones” o similar.
  • Buscar el menú de NFC o Pagos NFC / Pagos contactless y activar el interruptor.

También es frecuente encontrar un icono de NFC en la cortina de ajustes rápidos, desde donde puedes activarlo o desactivarlo sin entrar en menús. Algunos fabricantes lo dejan siempre activo por defecto, precisamente porque su consumo es muy bajo.

Dentro de ese menú de NFC suele haber un apartado de “Pagos contactless” para elegir qué app se usará por defecto a la hora de pagar (Google Pay, app del banco, etc.). Ahí puedes cambiar la aplicación principal si trabajas con varias.

Si aún así tienes dudas de si tu teléfono es compatible, existen apps como NFC Check que, al abrirlas, te indican automáticamente si el dispositivo tiene NFC y si está encendido.

Activar NFC en iPhone

En el caso de Apple, la situación es distinta. Todos los iPhone desde el iPhone 6 incorporan NFC, pero iOS no permite al usuario activarlo o desactivarlo manualmente para casi nada.

Apple gestiona el chip de forma automática y muy restringida: básicamente lo usa para Apple Pay y, en modelos más recientes, para algunas lecturas de etiquetas o funciones específicas, pero no vas a encontrar en Ajustes un botón de “NFC” como en Android.

Eso significa que, mientras tengas configurado Apple Pay y un modelo compatible, el NFC se activará cuando lo requiera el sistema o la app, sin que tengas que preocuparte de encender nada. Para el resto de usos más “frikis” (automatización avanzada, etc.), el control sigue siendo bastante limitado comparado con Android.

Seguridad y ataques relacionados con NFC

Una de las grandes preguntas que surgen cuando se habla de pagar con el móvil o con el reloj es si NFC es realmente seguro y qué pasa si alguien intenta aprovecharse de esta tecnología para robar datos o dinero.

De base, el NFC tiene dos caras: por un lado, no requiere autenticación en la propia capa de radio (si dos dispositivos están en rango y uno actúa como lector, puede iniciar una comunicación); por otro, su alcance ridículo obliga a que haya un acercamiento físico muy claro.

La ausencia de autenticación a nivel de protocolo podría permitir situaciones en las que un lector malicioso se acerque lo suficiente a tu móvil o tarjeta y lea información o intente iniciar una operación. En teoría, podría usarse para todo tipo de ataques, desde clonación hasta activación de malware, si el dispositivo está comprometido.

En la práctica, los fabricantes y los bancos han puesto varias capas por encima para reducir drásticamente estos riesgos. Para los móviles es necesario que el terminal esté desbloqueado para realizar pagos, y muchas veces hace falta autenticarte con PIN, huella o reconocimiento facial antes de que el NFC se active para cobros.

¿Cómo funcionan las Apps de pago?

Las apps de pago más conocidas (Google Pay, Apple Pay, Samsung Pay, etc.) usan sistemas de tokenización, que consisten en sustituir los datos reales de tu tarjeta por identificadores únicos para cada dispositivo o incluso para cada transacción:

  • En Apple Pay, los datos de tu tarjeta se cifran y envían a los servidores de Apple, que a su vez los reenvían cifrados a la entidad de pago. Esta genera un número de cuenta único (token) asociado a tu tarjeta, que se almacena cifrado en un área segura del iPhone o el Apple Watch. Cuando pagas, lo que viaja es ese token, no tu número real de tarjeta.
  • En Google Pay y sistemas similares se aplica una lógica parecida de números de tarjeta virtuales, a veces apoyada en tecnologías como Host Card Emulation (HCE), donde parte de la gestión se hace en la nube con fuertes algoritmos de cifrado.

Esto implica que ni el comercio ni el TPV ven tu número de tarjeta real, y que un atacante que “escuchase” la comunicación obtendría un dato inútil fuera de contexto.

Aun así, como cualquier tecnología inalámbrica, existen ataques teóricos y prácticos sobre NFC: desde lectores ocultos en lugares concurridos, hasta dispositivos infectados con malware que intentan activar operaciones al acercarse a otros. Su incidencia real es muy baja comparada con otros ataques, pero es bueno tenerlos en mente.

Riesgos al usar NF

Para minimizar riesgos al usar NFC en tu móvil puedes seguir algunas recomendaciones sencillas:

  • Configura que solo funcione con la pantalla desbloqueada, de manera que un lector no pueda iniciar nada mientras el móvil está en el bolsillo bloqueado.
  • Activa el NFC solo cuando lo necesites, al menos en entornos poco confiables o si eres especialmente cuidadoso. En Android se puede hacer desde los ajustes rápidos.
  • Instala solo apps de pago y de NFC de fuentes oficiales (Google Play, App Store) y evita aplicaciones sospechosas que pidan permisos excesivos.
  • Mantén el sistema operativo y las apps actualizados, ya que muchos parches de seguridad corrigen vulnerabilidades relacionadas con comunicaciones inalámbricas.
  • Pasa un antivirus o herramienta de seguridad de vez en cuando en tu Android para descartar malware que pueda intentar abusar del NFC.

Si quieres rizar el rizo, puedes usar fundas o carteras con protección RFID/NFC para las tarjetas físicas, de modo que no respondan a lectores no deseados, y desactivar la opción de pagos contactless en las tarjetas si tu banco lo permite y no la necesitas.

Ventajas clave de usar NFC

Vistas todas sus aplicaciones, se entiende por qué el NFC está tan extendido. Sus principales ventajas, tanto para usuarios como para negocios, se pueden resumir en varios puntos:

Comodidad: pagos rápidos, accesos sin sacar tarjetas, conexión inmediata a dispositivos y Wi‑Fi, automatizaciones con un toque… todo esto reduce pasos y ahorra tiempo en gestos que repetimos cada día.

Menos fricción en la experiencia de compra: al pagar con móvil o reloj, los clientes evitan introducir la tarjeta en el TPV y teclear el PIN en muchas operaciones, lo que agiliza colas y mejora la satisfacción en tiendas, restaurantes o servicios.

Seguridad reforzada en pagos digitales: la tokenización, el cifrado, la exigencia de desbloquear el dispositivo y las capas de autenticación biométrica hacen que los pagos con NFC sean, a efectos prácticos, más seguros que la banda magnética y muy competitivos frente al chip EMV tradicional.

Popularidad y adopción creciente: en Europa, los pagos contactless ya son norma en multitud de países, y el efectivo va perdiendo peso. Aceptar NFC supone estar alineado con cómo la mayoría de la gente quiere pagar ahora mismo.

Costes contenidos para los negocios: aceptar pagos NFC no suele encarecer las comisiones respecto a las tarjetas clásicas, y en muchos casos ni siquiera hace falta un TPV físico voluminoso, basta con un móvil con la app adecuada.

Si aprovechas bien el NFC en el móvil, en relojes o en otros dispositivos, puedes convertir un simple chip “olvidado” en un aliado clave para pagar, identificarte, automatizar tareas y conectar tu entorno con un gesto tan simple como acercar el teléfono unos centímetros. Comparte esta información y otros usuarios sabrán del tema.

Trucos para acelerar y estabilizar la conexión Bluetooth en Android

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 22:36

Si usas auriculares inalámbricos, altavoces Bluetooth o compartes Internet desde tu móvil, seguro que alguna vez has pensado que la conexión va lenta o se corta más de la cuenta. Aunque el Bluetooth está pensado para ser sencillo, cuando se complica puede llegar a ser bastante desesperante. La buena noticia es que hay varios trucos para acelerar la conexión Bluetooth en móviles Android y hacerla más estable, tanto para datos como para audio.

En las siguientes líneas vamos a ver con calma cómo funciona esta tecnología, qué límites reales tiene de velocidad, qué cosas del entorno pueden estar fastidiando tu señal y, sobre todo, qué ajustes y cambios puedes hacer en tu Android y en el resto de dispositivos para conseguir una conexión Bluetooth más rápida, estable y con menos cortes, usando herramientas del propio sistema y algunas ideas extra.

¿Cómo funciona realmente el Bluetooth en tu móvil?

Antes de ponernos a tocar ajustes como locos, viene bien entender por encima cómo trabaja el Bluetooth en Android, porque así sabrás qué puedes mejorar y qué está limitado por la propia tecnología.

El Bluetooth es un sistema de comunicación por radio de corto alcance, diseñado hace décadas para conectar dispositivos próximos sin necesidad de cables. Funciona en la banda de 2,4 GHz, la misma que usan muchas redes WiFi, algunos ratones y teclados inalámbricos y otros aparatos domésticos, de ahí que las interferencias sean tan habituales.

Con el paso de los años han salido distintas versiones de Bluetooth (2.0, 3.0, 4.x, 5.x…) que han ido mejorando en velocidad, consumo de energía y estabilidad. En la práctica, esto significa que no es lo mismo conectar un móvil moderno con Bluetooth 5.0 a unos cascos nuevos que hacerlo con un móvil antiguo y un dispositivo que se quedó en Bluetooth 2.1: el rendimiento y la calidad pueden variar muchísimo, por eso conviene actualizar el Bluetooth de mi Android cuando sea posible.

Además, dentro de Bluetooth hay diferentes perfiles: algunos sirven para enviar audio estéreo a unos auriculares, otros para manos libres del coche, otros para transferencia de archivos, otros para compartir Internet entre móviles, etc. Cada perfil tiene limitaciones propias de velocidad y calidad, por lo que, aunque el estándar soporte más, puede que el perfil que estás usando se quede corto.

Límites de velocidad: qué puedes esperar del Bluetooth

Una de las grandes dudas habituales es por qué, al compartir Internet por Bluetooth entre un Android y un iPhone u otro dispositivo, las velocidades parecen muy bajas comparadas con el WiFi. Aquí entran en juego varios factores.

En teoría, Bluetooth clásico puede alcanzar alrededor de 3 Mbps en sus versiones más antiguas, y Bluetooth 3.0 + HS llegó a combinarse con WiFi para mayores velocidades. Sin embargo, el perfil de red que se usa para tethering (compartir Internet mediante Bluetooth) suele ser mucho más limitado, y en muchos casos se queda por debajo de los 2 Mbps reales, especialmente en dispositivos antiguos como un iPhone 6S o móviles de gama media.

Es relativamente normal ver escenarios en los que el móvil Android, al usar su propia conexión, navega a 15-20 Mbps por 4G o 5G, pero el dispositivo que recibe Internet por Bluetooth apenas pasa de 1 Mbps. No es que algo se haya roto, sino que el cuello de botella está en el propio perfil Bluetooth usado para compartir datos, que está pensado para consumir poca energía, no para ir a tope de velocidad.

Si lo que buscas es tener el tethering Bluetooth encendido casi todo el tiempo porque consume menos batería que un punto de acceso WiFi, debes asumir que la velocidad no igualará a la de un hotspot WiFi. Aun así, con una buena configuración y eliminando problemas de interferencias y emparejamientos defectuosos, se puede conseguir que vaya lo más fluido posible dentro de sus límites.

Factores que empeoran la velocidad y la estabilidad del Bluetooth

La calidad y la rapidez de la conexión Bluetooth no dependen solo del móvil. Hay varios elementos externos que pueden hacer que el enlace sea inestable, tenga cortes o parezca más lento de lo que debería.

En primer lugar, la distancia: aunque sobre el papel Bluetooth aguanta hasta unos 10 metros en campo abierto sin obstáculos, en una casa normal, con paredes, muebles, puertas y otros aparatos, esa distancia útil baja mucho. Cuanto más te alejes, más probabilidades de cortes, saltos en el audio o caídas en la transferencia de datos.

Otro punto clave son las interferencias. Como el Bluetooth comparte rango de frecuencia con muchas redes WiFi de 2,4 GHz, routers, ratones inalámbricos, teclados, mandos de consola y demás chismes, es fácil que, en entornos muy cargados, la señal sufra. Un router muy cerca, un microondas en uso o varios dispositivos inalámbricos operando a la vez pueden provocar microcortes y reducir el rendimiento.

También influyen bastante los obstáculos físicos. Paredes gruesas, muebles metálicos, electrodomésticos grandes y, en general, cualquier cosa que se interponga entre los dos dispositivos puede debilitar la señal Bluetooth y forzar retransmisiones, lo que se traduce en más lentitud y más inestabilidad.

Por último, hay que tener presente el factor “edad” de los dispositivos. Un móvil veterano y unos auriculares antiguos, con versiones de Bluetooth ya obsoletas, pueden dar problemas al combinarse, sobre todo si intentas exigirles un uso intenso como transmitir audio de alta calidad o compartir Internet durante horas.

Trucos básicos para mejorar la conexión Bluetooth en Android

Antes de entrar en ajustes más avanzados, conviene repasar una serie de pasos sencillos que suelen resolver muchos problemas de Bluetooth o, al menos, mejoran claramente el comportamiento general.

Acerca al máximo los dispositivos

Parece una tontería, pero no lo es: cuanto más cerca estén tu móvil y el otro aparato Bluetooth, más estable y rápida será la comunicación. Si estás pasando archivos entre dos teléfonos, o usando el móvil como módem para otro dispositivo, junta ambos equipos y evita tener paredes o muebles entre medias.

En el caso de los auriculares o altavoces, intenta llevar el móvil en el bolsillo del mismo lado de la cabeza donde tienes la antena del dispositivo (muchos la tienen en un lado concreto). Si notas cortes al mover el móvil al bolsillo trasero o al lado opuesto, es que la señal está al límite y cualquier pequeño obstáculo hace daño.

Apaga y vuelve a encender Bluetooth (y los equipos)

Un truco clásico pero efectivo: en Android, desactiva el Bluetooth, espera unos segundos y vuelve a activarlo. Haz lo mismo en el dispositivo al que intentas conectarte: auriculares, altavoz, coche, portátil o lo que sea. A veces la conexión se queda “atascada” por un fallo raro en el emparejamiento, y reiniciar la radio soluciona el lío.

Si con eso no basta, da un paso más: reinicia el propio móvil y, si puedes, apaga y enciende el otro aparato Bluetooth. Este reset general ayuda a limpiar pequeños errores temporales que pueden estar causando lentitud, falta de reconocimiento de dispositivos o desconexiones frecuentes.

Comprueba si el móvil funciona bien con otro dispositivo

Para saber si el problema está en tu Android o en el aparato Bluetooth, una buena prueba es emparejar el móvil con otro dispositivo distinto. Por ejemplo, si te falla la conexión con unos auriculares, prueba a conectarlo a un altavoz Bluetooth o al equipo del coche.

Si el móvil se conecta sin problema y la velocidad o la estabilidad son buenas, lo más probable es que el fallo esté en el otro dispositivo concreto. En cambio, si con varios aparatos diferentes tienes problemas similares, todo apunta a que la raíz del problema está en el propio teléfono.

Utiliza apps de test para revisar el Bluetooth

En Google Play hay aplicaciones que permiten comprobar si los componentes del teléfono funcionan correctamente. Una de ellas es Device Info (Información del dispositivo), que incluye pruebas específicas para el módulo Bluetooth. Este tipo de apps pueden ayudarte a detectar si el hardware está dando errores o si el sistema no lo está reconociendo bien.

Accediendo a la sección de pruebas de la app, suele haber un apartado dedicado a Bluetooth en el que podrás ver si la radio se activa correctamente, si detecta dispositivos cercanos y si hay comportamientos anómalos. Si incluso en estas pruebas básicas aparece fallo, es probable que sea un problema más serio de hardware o de controladores.

Gestión de emparejamientos y memoria Bluetooth

Otra fuente de problemas habitual son los emparejamientos antiguos o corruptos. Tanto el móvil como muchos dispositivos Bluetooth guardan en memoria los aparatos con los que se han conectado anteriormente, y esa lista puede generar conflictos.

Borra dispositivos de la memoria del teléfono

En los ajustes de Bluetooth de Android tienes una lista con todos los dispositivos guardados. Es recomendable revisar esa lista y eliminar los aparatos que ya no usas o que están duplicados, o renombrar tu dispositivo Bluetooth. Cuantos menos emparejamientos almacenados, más limpio y rápido suele ir el sistema de conexión.

Para hacerlo, entra en Ajustes > Conexiones o Dispositivos conectados (según la capa de tu móvil), toca sobre Bluetooth y, en la lista de dispositivos emparejados, pulsa sobre el icono de ajustes o el nombre del dispositivo y selecciona “Olvidar” o “Eliminar”. Hazlo especialmente con aquellos que te han dado problemas.

Elimina teléfonos guardados en el coche

Si tu problema es con el Bluetooth del coche, no basta con limpiar el móvil. Muchos sistemas de manos libres guardan varios teléfonos en su propia memoria interna y, cuando esta se llena, dejan de aceptar nuevos emparejamientos o se conectan al dispositivo equivocado.

Consulta el manual de tu coche para ver cómo se borran los móviles vinculados. En general, tendrás que entrar en el menú de Bluetooth del sistema del vehículo, eliminar todos los teléfonos que ya no utilizas e incluso borrar la entrada de tu propio smartphone para luego volver a vincularlo desde cero. Además, puedes seguir trucos para mejorar la estabilidad del Bluetooth en el coche que suelen incluir borrar emparejamientos antiguos.

Resetear el dispositivo Bluetooth externo

Altavoces, auriculares, manos libres y otros accesorios suelen tener un método para hacer un reset de fábrica del módulo Bluetooth. Esto borra toda su lista de dispositivos emparejados y vuelve la configuración al estado original, como cuando lo sacaste de la caja.

La forma exacta de hacerlo depende del modelo: algunos tienen un botón pequeño de “Reset”, otros requieren mantener pulsado el botón de encendido durante 10-30 segundos, o apretar una combinación concreta de botones hasta que parpadeen ciertas luces o se oiga un sonido. Es fundamental revisar el manual del aparato o la guía de ayuda del fabricante para hacerlo correctamente.

El primer emparejamiento no es como el segundo

Algo que genera bastante confusión es que muchos dispositivos Bluetooth entran automáticamente en modo de emparejamiento la primera vez que los enciendes, recién sacados de la caja. Ahí todo parece muy fácil: los detectas al momento y te conectas sin más.

El problema viene después. Una vez hecho ese primer emparejamiento, la siguiente vez que quieras vincular el dispositivo a otro móvil o tras haberlo olvidado, seguramente tengas que activar manualmente el modo de emparejamiento. Si no lo haces, el aparato puede seguir intentando conectarse al móvil anterior, o simplemente no mostrarse como disponible.

Muchos fabricantes utilizan una especie de “regla de los 7 segundos”: hay que mantener pulsado el botón de emparejar o el de encendido durante unos 7 segundos para que entre en modo de búsqueda, acompañado normalmente de un pitido o unas luces que parpadeen de forma distinta. Sin ese paso, a menudo el móvil ni siquiera lo verá.

Por tanto, si estás teniendo dificultades para conectar un dispositivo que antes iba bien, no des por hecho que bastará con encenderlo. Revisa el manual o la ayuda online del producto y asegúrate de seguir el procedimiento específico del segundo emparejamiento, que suele diferir del primero.

Modos de energía y ahorro de batería en Android

El Bluetooth, aunque cada vez consuma menos, sigue necesitando energía para funcionar. Por eso muchos móviles Android incluyen modos de ahorro de batería agresivos que desactivan o limitan conexiones cuando la pantalla está apagada o cuando el nivel de batería es bajo.

Si quieres usar Bluetooth para compartir Internet durante horas o mantener unos auriculares siempre conectados, conviene revisar que no tengas un modo de ahorro extremo que corte la conexión en segundo plano o reduzca la potencia de la radio. En los ajustes de batería o energía de tu Android, desactiva temporalmente estos modos o crea excepciones para las apps que más uses con Bluetooth.

También es importante asegurarse de que, cuando activas algún modo de ahorro, Bluetooth no se deshabilita automáticamente. Algunos sistemas incluyen opciones para ajustar qué se mantiene encendido incluso en estos modos, así que revisa la configuración y marca Bluetooth como permitido si está disponible.

Perfiles y compatibilidad: que todo encaje

Bluetooth no es solo “encender y ya está”: por debajo hay diferentes perfiles con funciones concretas, y si los dispositivos no coinciden en lo que ofrecen y lo que aceptan, pueden surgir problemas de conexión o de rendimiento.

Por ejemplo, hay aparatos que solo pueden recibir audio, pero no enviarlo; otros permitirán manos libres para llamadas pero no reproducir música con alta calidad. Tu móvil puede enviar música a un altavoz, pero el altavoz no podrá usar ese canal para enviarte nada de vuelta. Es importante entender qué tipo de enlace estás intentando crear.

En algunos casos, cuando un dispositivo ofrece varios modos a la vez (teléfono, audio multimedia, mensajes, etc.), puede venir bien entrar en los ajustes de Bluetooth del móvil y desactivar algunos perfiles concretos para ese emparejamiento. Por ejemplo, dejar solo el perfil de música para unos auriculares, desactivando notificaciones o llamadas, puede reducir conflictos y mejorar la estabilidad.

Si notas que un dispositivo se conecta pero no funciona correctamente (por ejemplo, se oye entrecortado o no pasa datos como debería), revisa en los ajustes de ese dispositivo en el móvil qué perfiles están activos y prueba a alternarlos para ver si hay alguna mejora. También puedes consultar guías para mejorar el sonido Bluetooth que ayudan a ajustar la reproducción y la estabilidad.

Uso de NFC para emparejar más rápido

Si detestas andar rebuscando dispositivos en la lista de Bluetooth o tienes problemas recurrentes para que el móvil encuentre el aparato correcto, el NFC puede ser tu mejor aliado, siempre que tu smartphone y el accesorio lo soporten.

El NFC (Near Field Communication) permite que, simplemente acercando el móvil al punto marcado del dispositivo (o apoyándolo encima), se inicie automáticamente el proceso de emparejamiento Bluetooth. Es una forma muy cómoda de evitar navegar por menús y reducir errores al seleccionar el aparato equivocado entre muchos.

Activa el NFC en los ajustes de tu Android, localiza en el manual o en el propio chasis del accesorio el símbolo de NFC y junta ambos durante unos segundos. Lo normal es que el móvil te muestre un aviso para vincular por Bluetooth y, una vez aceptado, la conexión quede configurada sin que tengas que hacer nada más.

Limpiar caché y restablecer ajustes de Bluetooth en Android

Cuando el Bluetooth del móvil no va fino ni a la de tres, y ya has probado reinicios, cambios de posición y limpiezas de emparejamientos, es momento de atacar el problema desde el propio sistema de Android, limpiando caché y reseteando configuraciones de red.

Borrar caché y almacenamiento de Bluetooth

Android trata el Bluetooth como una especie de servicio o aplicación del sistema, con su propia memoria caché y datos. Con el tiempo, estos archivos temporales pueden corromperse y provocar comportamientos raros, como que no se recuerden emparejamientos correctamente o se tarde demasiado en detectar otros dispositivos.

Para limpiar esta parte, entra en Ajustes > Aplicaciones (a veces Ajustes > Apps & notificaciones) y pulsa en “Ver todas las aplicaciones” si es necesario. Después, toca en los tres puntos o en “Mostrar aplicaciones del sistema” y busca “Bluetooth”. Entra en la ficha, ve a “Almacenamiento y caché” y pulsa primero en “Borrar caché” y luego en “Borrar almacenamiento” o “Borrar datos”. No te preocupes, esto no elimina fotos ni archivos personales, solo la información interna de Bluetooth.

Restablecer ajustes de WiFi, datos móviles y Bluetooth

Si el problema afecta no solo al Bluetooth, sino también a la WiFi o a la red móvil, o simplemente quieres hacer una limpieza más profunda de toda la configuración de red, Android ofrece una opción de restablecimiento conjunto.

Ve a Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento (o una ruta similar, según la capa de tu fabricante) y elige “Restablecer ajustes de WiFi, datos móviles y Bluetooth”. Este proceso elimina todas las redes WiFi guardadas, los dispositivos Bluetooth emparejados y algunos ajustes de red, pero no borra tus fotos, apps ni otros datos personales.

Tras el reinicio, tendrás que volver a conectar tus redes WiFi y emparejar de nuevo los dispositivos Bluetooth, pero en muchos casos los problemas crónicos de desconexiones, lentitud o imposibilidad de emparejar desaparecen.

Volver el móvil al estado de fábrica como último recurso

Si nada de lo anterior funciona, y sigues teniendo fallos graves con la conexión Bluetooth, puede que haya alguna corrupción seria en el sistema o en los controladores. Una opción drástica pero efectiva es restablecer el móvil a su estado de fábrica.

Antes de hacerlo, asegúrate de hacer una copia de seguridad completa de tus datos: fotos, vídeos, documentos, chats, etc. Después, entra en Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento y selecciona “Volver al estado de fábrica (borrar todo)”. El teléfono se formateará, se reinstalará el sistema desde cero y se borrará toda la configuración previa, incluyendo redes, cuentas y apps.

Una vez configurado de nuevo, prueba el Bluetooth sin instalar demasiadas apps aún, para comprobar si el problema se ha solucionado con el sistema limpio. Si incluso así el fallo persiste, es muy probable que se trate ya de un daño físico en el módulo Bluetooth.

¿Qué hacer si el Bluetooth sigue fallando?

Tras haber probado ajustes, reinicios, limpieza de caché, restablecimientos y pruebas con otros dispositivos, puede que sigas igual. En ese punto, lo razonable es plantearte que el módulo Bluetooth del móvil se haya estropeado o que haya un defecto de hardware.

Si el teléfono sigue en garantía, lo ideal es acudir al servicio técnico oficial o al establecimiento donde lo compraste, explicando todos los pasos que ya has probado. Cuanta más información des, más fácil será que determinen si es un problema de hardware y procedan a la reparación o sustitución.

Si ya no tiene garantía, conviene valorar si compensa pagar una reparación: en muchos modelos, el coste de arreglar la placa o el módulo puede ser tan alto que quizá te salga más a cuenta cambiar de móvil, sobre todo si dependes mucho del Bluetooth en tu día a día.

Al final, para conseguir que la conexión Bluetooth en Android vaya lo más rápida y estable posible, toca combinar varias ideas: reducir interferencias y distancia, asegurarte de que los dispositivos están bien emparejados, limpiar la configuración de red cuando sea necesario y respetar los límites reales de la tecnología, especialmente cuando se trata de compartir Internet por Bluetooth, donde la velocidad siempre será más modesta que con un punto de acceso WiFi. Comparte esta guía y ayuda a otros usuarios a saber cómo se hace.

Tras la "sobredosis visual" de iOS 26, el nuevo enfoque de Apple con iOS 27 esconde la mejor noticia posible

Actualidad en Applesfera - Lun, 23/02/2026 - 19:00

iOS 26 ha sido un salto para recordar, pero también ha dejado una factura pendiente. Liquid Glass transformó el iPhone de arriba abajo, pero convivir con él durante meses ha dejado ver también las costuras: bugs que tardaron demasiado en corregirse, elementos de interfaz que se esconden justo cuando más los necesitas y aplicaciones nativas que siguen sin haberse enterado de que el diseño del sistema ha cambiado. iOS 26 abrió un camino enorme, pero todavía no ha terminado de cruzarlo.

iOS 27, cuyo nombre en clave interno es "Rave", llega con una agenda distinta. Apple está enfocada en limpiar el sistema por dentro: eliminar código heredado, reescribir funciones existentes, mejorar la estabilidad y afinar el rendimiento general.

Los iPhone que deberían ser compatibles con iOS 27

Todo parece indicar que Apple va a mantener la compatibilidad desde el iPhone 11 en adelante, repitiendo la misma estrategia que usó con iOS 12 en 2018. Si el objetivo principal es mejorar el rendimiento y no introducir funciones que exijan un hardware más potente, no hay ninguna razón técnica para dejar fuera a dispositivos que todavía funcionan correctamente.

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Los modelos que esperamos que sean compatibles con iOS 27:

iPhone 11

  • iPhone 11
  • iPhone 11 Pro
  • iPhone 11 Pro Max

iPhone 12

  • iPhone 12
  • iPhone 12 mini
  • iPhone 12 Pro
  • iPhone 12 Pro Max

iPhone 13

  • iPhone 13
  • iPhone 13 mini
  • iPhone 13 Pro
  • iPhone 13 Pro Max

iPhone 14

  • iPhone 14
  • iPhone 14 Plus
  • iPhone 14 Pro
  • iPhone 14 Pro Max

iPhone 15

  • iPhone 14
  • iPhone 15 Plus
  • iPhone 15 Pro
  • iPhone 15 Pro Max

iPhone 16

  • iPhone 16
  • iPhone 16 Plus
  • iPhone 16 Pro
  • iPhone 16 Pro Max

iPhone 17

  • iPhone 17
  • iPhone Air
  • iPhone 17 Pro
  • iPhone 17 Pro Max

Las únicas exigencias técnicas de iOS 27 deberían ser las de Apple Intelligence, y esas ya estaban acotadas desde iOS 18 al iPhone 15 Pro en adelante, por los 8 GB de RAM. Eso no cambia. El grueso del sistema, es decir, las mejoras de rendimiento, la estabilidad y la batería, no necesita más potencia. De hecho, el objetivo es que necesite justo lo contrario: menos recursos.

iOS 12 como espejo

Vale la pena detenerse un momento en la comparación con iOS 12, porque dice mucho de lo que Apple tiene en mente. En 2018, Apple llegó a la WWDC con un sistema que devolvió la fluidez a iPhone que con iOS 11 se habían vuelto lentos y que amplió la compatibilidad hasta el iPhone 5s, un dispositivo de cinco años. Fue una de las actualizaciones que mejor han envejecido con el tiempo.

iOS 27 tiene todos los ingredientes para contar una historia parecida. Y el contexto lo hace incluso más relevante: llevamos un ciclo de actualizaciones centrado en añadir capas, como Apple Intelligence y Liquid Glass, y el sistema acumula deuda técnica. "Rave" es, en ese sentido, la respuesta lógica.

Junto a todo esto, iOS 27 también traerá la nueva Siri con interfaz de chatbot, nuevas capacidades de Apple Intelligence y mejoras en conectividad satelital que incluirían internet 5G vía satélite. Aunque parte de esto quedará limitada al iPhone 18 Pro con el nuevo módem C2. Son novedades relevantes, pero no son el núcleo de lo que hace especial a esta actualización.

El núcleo es otro. Si tienes un iPhone 11, un 12, un 13 o un 14 y no tienes ninguna intención de cambiarlo este año, iOS 27 estará pensado para ti si los rumores son ciertos. Va a hacer que ese iPhone funcione mejor de lo que funciona hoy. Más rápido, más estable y con más batería. Sin cambiar de móvil. En junio, con la WWDC, saldremos de dudas. Pero pocas veces una actualización tan "aburrida" ha tenido tanto que ofrecer.

En Applesfera | ¿Cuántos años de actualizaciones le quedan a mi iPhone? Así podemos saberlo

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

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Llevamos años subiendo documentos privados a una web para convertirlos en PDF. Pero el Mac ya lo hace gratis y más rápido

Actualidad en Applesfera - Lun, 23/02/2026 - 17:30

Todos hemos recurrido a clásicas páginas web en las que, con solo subir el archivo, a los pocos segundos nos entrega el PDF. Parece simple (y lo es) y rápido (y lo es). ¡Encima gratis! Sin embargo, es también una técnica arriesgada y que no aporta nada que no tengan ya los Mac con sus aplicaciones nativas.

Webs como la famosísima iLovePDF tienen cifrados que las hacen seguras, aunque no todas lo tienen. Y teniendo en cuenta que subimos todo tipo de documentos y fotos, podemos estar exponiendo datos confidenciales a terceros. Y lo peor: cediéndoles el consentimiento para usarlos como crean conveniente porque (casi) nunca solemos leer sus términos y condiciones antes de aceptarlos.

Convertir un documento en PDF desde el Mac

¿Y si te digo que puedes cambiar el formato .doc a .pdf con solo cambiar el nombre del archivo? Es tan simple que parece mentira, pero funciona en la mayoría de ocasiones. Tan solo tienes que localizar el archivo en una carpeta (o en el escritorio) y pulsar Enter.

Tras eso, deberás ir al final del nombre del documento, borrar su extensión (si aparece), escribir ".pdf" (sin comillas) al final y pulsar otra vez Enter. En ese momento es posible que te aparezca un mensaje preguntándote si deseas convertir en PDF dicho documento, el cual debes aceptar.

Otra opción, y que también es válida si no te funciona lo otro, es abrir ese documento en Pages, Word u otro procesador de textos. En la barra de menús, en la esquina superior izquierda, te aparecerá una ruta similar a esta Archivo > Exportar, tras lo cual podrás darle formato de PDF.

En Applesfera Safari navega con el "freno de mano" echado en los iPhone: hay un ajuste oculto que libera los 120 Hz a la hora de navegar También podemos convertir fotos en PDF

Con las fotos no suele funcionar el truco de cambiar el nombre, aunque siempre puedes probarlo para verificarlo. En cualquier caso, aquí hay dos formas que también son rápidas a la hora de convertir la fotografía en PDF:


  • Desde la app Vista Previa, abriendo la foto con esta aplicación y yendo a Archivo > Exportar como PDF.
  • Desde un editor de fotos, yendo a las opciones de Guardar o Exportar y seleccionando PDF como formato para la imagen.
¿Y cómo editar el PDF? {"videoId":"x801ax7","autoplay":true,"title":"9 LECTORES PDF GRATIS: EDITA, CONVIERTE Y AÑADE archivos PDF con ESTOS PROGRAMAS", "tag":"", "duration":"351"}

Si quieres rizar el rizo y poder editar un documento PDF, tampoco es recomendable usar webs que permiten editarlos, dado que también tiene sus riesgos para la privacidad y hasta para tu economía, dado que muchas esconden suscripciones. Pero aquí también emerge Vista Previa.

Teniéndolo ya en formato PDF, basta con que se abra ese archivo en la app Vista Previa y se vaya a las herramientas representadas con el icono del lápiz en la barra superior. Desde ahí se puede subrayar, resaltar o tachar texto, añadir notas, insertar cuadros de texto, dibujar a mano alzada e incluso firmar el documento de forma digital.

Además, Vista Previa permite organizar las páginas del PDF, ya que puedes reordenarlas, eliminarlas o combinarlas con otros PDFs arrastrando las páginas desde la barra lateral. Esto convierte a la app en una solución completa para tareas básicas y medianamente avanzadas, de forma gratuita y evitando los riesgos de privacidad y costes ocultos que suelen acompañar a muchas plataformas web.

En Applesfera | Así podemos instalar y utilizar el certificado digital de la Agencia Tributaria en nuestro iPhone, iPad o Mac mediante Safari

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Cómo usar tu móvil como servidor de archivos seguro

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 16:25

Convertir tu móvil en un pequeño servidor de archivos seguro es una de esas ideas que suenan frikis al principio, pero que en cuanto las pruebas dejan de parecer un experimento para convertirse en algo muy práctico en el día a día. Puedes compartir fotos, documentos o vídeos entre tus dispositivos sin cables, sin depender de la nube y controlando tú los datos.

Además, muchas veces tenemos por casa un smartphone viejo que ya no usamos y que podría seguir dando guerra como servidor doméstico, mini NAS o incluso servidor web. Con la app adecuada y un par de ajustes de seguridad, ese móvil puede convertirse en el centro de tu pequeña red casera, accesible desde tu portátil, tu tablet o tu tele, tanto dentro de la WiFi como, si lo configuras bien, desde fuera.

Por qué usar el móvil como servidor de archivos seguro

La primera razón para plantearte todo esto es que un móvil moderno, aunque tenga unos años, tiene potencia de sobra para tareas de compartición de archivos, streaming local y pequeños servicios web. No hace falta un servidor profesional para mover un puñado de fotos, documentos de trabajo o episodios de tu serie favorita dentro de tu propia red.

Otra motivación clara es el ahorro y la sostenibilidad: en lugar de dejar un smartphone olvidado en un cajón, puedes reciclarlo como servidor NAS básico de bajo consumo. No hace ruido, gasta muy poca energía y lo colocas en cualquier rincón, enchufado al cargador, trabajando en segundo plano mientras tú sigues a lo tuyo.

Además, montar un servidor en el móvil es una forma estupenda de aprender sobre redes, protocolos (HTTP, FTP, SMB, WebDAV), permisos y seguridad sin arriesgar datos críticos. Es como un laboratorio casero perfecto para trastear con copias de archivos, compartir multimedia o probar mini páginas web con muy poco riesgo.

Por último, hay un factor de privacidad nada despreciable: al usar tu móvil como servidor, los datos se quedan en tu casa. No dependes de terceros como Google Drive o Dropbox para mover archivos entre dispositivos, y puedes controlar accesos con contraseñas, listas de IP permitidas y conexiones cifradas si te lo curras un poco. Además, es recomendable usar gestores de contraseñas para centralizar y proteger las credenciales de acceso.

Servidores de archivos sencillos en Android: WiFi y navegador

La forma más directa de usar tu móvil como servidor de archivos seguro es tirar de una aplicación que levante un servidor HTTP o FTP dentro de tu red WiFi. Desde cualquier otro dispositivo conectado a esa misma red podrás entrar con un navegador o un cliente específico y gestionar los archivos.

Un ejemplo muy interesante es la app de código abierto Transfer, que se presenta como una alternativa más amigable a herramientas tipo uploadserver. Esta aplicación lanza un servidor HTTP sencillo en tu Android (por defecto en el puerto 8000) y te permite acceder desde cualquier dispositivo de la WiFi escribiendo la IP del móvil y el puerto en el navegador.

La gracia de Transfer es que no se queda en lo básico: integra una interfaz web bastante cuidada para subir y bajar archivos, permite pegar texto directamente para crear ficheros nuevos y admite compartir archivos desde otras apps hacia el propio servidor. Todo se maneja tanto desde el móvil como desde el navegador de forma bastante cómoda.

En cuanto a seguridad, esta app incluye de serie una opción para pedir confirmación cuando una nueva IP intenta conectarse, algo muy útil para evitar que cualquiera dentro de tu WiFi pueda entrar sin permiso. Además, puedes proteger el acceso con contraseña, lo que añade una capa básica pero efectiva de seguridad en entornos domésticos.

Transfer está disponible en repositorios como GitHub y tiendas alternativas tipo izzyOnDroid, lo que facilita que usuarios algo más avanzados puedan auditar el código o instalarla sin depender de las típicas tiendas oficiales. Para un uso en red local, con buena contraseña de WiFi y control de IPs, su nivel de seguridad es más que razonable.

Convertir un Android viejo en un NAS casero dentro de la red

Si quieres ir un paso más allá de la simple web de Transfer, puedes recurrir a gestores de archivos avanzados como MiXplorer. Esta app permite que tu móvil se comporte como un servidor SMB o WebDAV, compartiendo carpetas concretas del almacenamiento interno o de la tarjeta SD.

El funcionamiento es bastante directo: eliges qué carpetas quieres compartir, habilitas el modo servidor SMB/WebDAV, defines un usuario y una contraseña de acceso y, a partir de ahí, cualquier PC o dispositivo de la red local puede conectarse como si fuera una carpeta compartida de un ordenador.

En Windows, macOS o Linux podrás montar esas carpetas usando el protocolo adecuado y ver el contenido del móvil como si se tratara de un disco de red más, con lectura y escritura. Esto resulta ideal para copiar fotos desde el móvil al ordenador, guardar documentos o reproducir música sin andar conectando cables.

Eso sí, conviene tener el móvil viejo enchufado a la corriente y con algún tipo de configuración de ahorro de energía que le impida entrar en suspensión total mientras actúa como servidor. Si el teléfono se duerme, la conexión SMB o WebDAV se cortará y las transferencias largas pueden fallar. Si te preocupa cómo gestionar la carga y el rendimiento mientras está enchufado, puedes consultar consejos para cargar más rápido el móvil.

Hay que ser conscientes de las limitaciones: el rendimiento dependerá mucho de la velocidad de tu WiFi y del tipo de almacenamiento interno del teléfono. Para uso doméstico y copias esporádicas o streaming de música y vídeo ligero suele ir sobrado, pero si te pones a mover decenas de gigas el cuello de botella se nota.

Servidores web en Android: Tiny Web Server y páginas estáticas

Si lo que te interesa es montar una pequeña web casera o un servidor de archivos accesible mediante navegador, una alternativa muy sencilla es Tiny Web Server para Android. Esta app convierte tu móvil en un servidor web clásico, usando un puerto configurable (por defecto el 8080).

El primer paso es instalar la aplicación desde Google Play, algo recomendable para minimizar riesgos de versiones modificadas. Una vez instalada, verás que el servidor aparece como “Detenido” en color rojo hasta que lo inicies. Antes de darle al botón de encendido, puedes ajustar varios parámetros básicos.

Por ejemplo, puedes cambiar la carpeta raíz desde la que servirás los archivos. En un caso práctico, se creó una carpeta llamada “RedesZone” donde se alojaron todos los ficheros que se iban a mostrar a través del servidor, incluyendo un archivo HTML sencillo.

También es posible modificar la codificación de caracteres y el puerto en el que escuchará el servidor. El puerto por defecto es el 8080, pero puedes ajustarlo si tienes conflictos con otros servicios. Una vez definidos ruta y puerto, solo hay que pulsar en iniciar servidor y ver cómo el estado pasa de rojo a azul con la palabra “Iniciado”.

Para acceder a los archivos desde otro dispositivo de la red, únicamente tendrás que abrir un navegador e ir a la IP local del móvil seguida de dos puntos y el puerto elegido, y a continuación la ruta del archivo, por ejemplo /index.html. De esa forma, el archivo HTML que hayas generado se mostrará como una página web normal servida directamente desde tu teléfono.

Crear un servidor remoto FTP con ES Explorador de Archivos

Otra forma muy popular de usar el móvil como servidor de archivos es recurrir a ES Explorador de Archivos (ES File Explorer) o aplicaciones similares que incluyen un servidor FTP integrado. Con este método, tu smartphone se comporta como un servidor remoto al que puedes conectarte desde un PC mediante FTP.

Al abrir la aplicación, verás todos los archivos almacenados en el móvil, pero la parte interesante está en el menú lateral. Desde el botón de la esquina superior izquierda puedes entrar a Herramientas y, dentro, a la sección Remoto. Ahí encontrarás la opción para activar el servidor FTP integrado.

Cuando activas esta función, la app detecta automáticamente la red WiFi a la que estás conectado y te ofrece un botón para encender el servidor. Al pulsarlo, te mostrará una dirección IP y un puerto que podrás introducir en un cliente FTP como FileZilla o incluso en el propio navegador web del ordenador.

Una vez conectado desde el PC, podrás navegar por las carpetas del móvil, descargar archivos, subir contenido nuevo e incluso reproducir multimedia directamente o modificar documentos. Todo se hace a través del protocolo FTP, que es ligero y compatible con prácticamente cualquier sistema.

ES Explorador de Archivos no se limita a esto: integra otras herramientas para conectar múltiples dispositivos, compartir contenido con la red local y gestionar diferentes tipos de almacenamiento. Es una opción interesante para quienes quieren un todo en uno para gestionar archivos y servidor remoto sin complicarse demasiado.

Subir automáticamente archivos desde el móvil a tu NAS con Upload 2 NAS

Un escenario muy típico hoy en día es el de profesionales que trabajan casi todo el tiempo con el móvil fuera de la oficina pero necesitan que sus fotos y documentos acaben en un servidor central cuanto antes. Piensa, por ejemplo, en un perito de seguros que hace fotos de daños en viviendas o vehículos.

En un caso real, el perito hacía todas las fotos con su smartphone Android y, solo cuando volvía a la oficina, las copiaba a una carpeta de un servidor NAS donde tienen los expedientes organizados por números. Hasta ese momento, sus compañeros no podían acceder a las imágenes ni avanzar con el expediente, lo que ralentizaba bastante el trabajo.

La solución fue instalar en el móvil la app Upload 2 NAS. Esta herramienta, que tiene versión gratuita y una versión de pago muy económica, está diseñada para subir automáticamente los archivos de determinadas carpetas del teléfono a un servidor NAS mediante FTP. Incluso permite borrar los archivos del móvil después de la subida, si quieres ahorrar espacio.

La configuración comienza indicando los datos del servidor: dirección IP o nombre de dominio, puerto FTP (normalmente el 21), usuario, contraseña y carpeta remota donde se guardarán los archivos. Si el perito está fuera de la oficina, basta con que el servidor NAS esté accesible desde Internet, bien mediante IP fija o usando servicios como MyCloudNAS en QNAP o EZ-Internet en Synology, con el puerto 21 redirigido correctamente en el router; en estos casos conviene controlar el uso de datos móviles para no llevarte sorpresas en la factura.

Después se definen las carpetas locales del móvil que se van a sincronizar, por ejemplo, una carpeta de cámara específica para “Expedientes”. Upload 2 NAS puede crear subcarpetas en el servidor si no existen, de modo que cada expediente tenga su propia estructura organizada de forma automática. A partir de ahí, cada vez que el perito hace fotos, la app las sube y los empleados de la oficina las tienen disponibles casi al momento.

Streaming de películas y series desde tu Android a otros dispositivos

Otra necesidad muy habitual es la de quienes tienen un montón de películas o episodios almacenados en su dispositivo Android y quieren verlos desde la TV, el portátil o el iPad sin tener que copiar nada físicamente. La idea es hacer streaming directo dentro de la red local, sin descargas intermedias y sin accesorios tipo Chromecast.

Para este caso, lo más cómodo suele ser combinar un servidor de archivos en el móvil con un reproductor compatible con protocolos de red en la tele o el otro dispositivo. Por ejemplo, si el teléfono expone su contenido mediante FTP, SMB o WebDAV, muchos reproductores multimedia de PC o apps de vídeo para smart TV pueden conectarse directamente a esa ruta.

Otra opción es usar aplicaciones específicas de servidor multimedia en Android (por ejemplo, basadas en DLNA o UPnP) que indexen tus vídeos y los hagan aparecer automáticamente en dispositivos compatibles de la red. De este modo, el móvil actúa como servidor de contenido en streaming y el resto de equipos solo tiene que detectarlo y reproducir.

El punto clave para que esto vaya fluido es la calidad de la red: lo ideal es que el móvil y la tele estén conectados a una WiFi estable de 5 GHz o, mejor aún, que el receptor esté por cable Ethernet. Si el archivo es muy pesado y la señal flojea, notarás cortes o bajada de calidad.

Con esta configuración, puedes olvidarte casi por completo de ir pasando archivos de un lado a otro con discos duros o SSD. El móvil se convierte en el almacén central de tu biblioteca de vídeo dentro de casa, accesible en streaming desde cualquier rincón de la red local.

Dar el salto: usar el móvil como mini servidor Linux

Si te va el cacharreo y quieres ir más lejos, algunos usuarios deciden convertir su teléfono en algo mucho más parecido a un servidor doméstico completo basado en Linux. Para eso se puede recurrir a sistemas como postmarketOS y otras ROMs ligeras orientadas a dar vida de larga duración a smartphones antiguos.

Este enfoque suele implicar desbloquear el bootloader, instalar una ROM compatible y dedicarse a configurar el móvil como si fuera un pequeño servidor ARM. Una vez tienes un entorno Linux estable, puedes acceder por SSH, montar contenedores Docker, instalar servidores web, VPN, servidores de medios o sistemas de sincronización de archivos, entre otras posibilidades.

En ese contexto, el teléfono deja de ser simplemente un Android reciclado y pasa a formar parte de tu “mini homelab”: puede encargarse de backups automáticos, nube privada casera, servicios de red internos o incluso pequeños proyectos web. Todo, obviamente, dentro de las limitaciones propias del hardware móvil.

Hay que tener claro que la mayoría de smartphones montan procesadores ARM con potencia más que decente para uso cotidiano, pero por debajo de un servidor x86 en tareas intensivas. Además, la ausencia de puertos Ethernet o SATA y la dependencia de WiFi o USB-OTG limitan bastante la expansión de almacenamiento y la velocidad cuando hay muchos clientes simultáneos accediendo.

Aun así, como entorno de aprendizaje y como plataforma para servicios livianos, un móvil con Linux puede dar mucho juego. Simplemente hay que valorar si compensa la complejidad de instalación y mantenimiento frente a tirar de un mini PC o una Raspberry Pi para roles similares.

Seguridad: cómo convertir tu móvil en un servidor sin exponerlo

Usar el móvil como servidor de archivos seguro implica tener muy presentes algunos aspectos básicos de seguridad, sobre todo si vas a abrir acceso desde fuera de la red doméstica. Para empezar, es fundamental configurar una buena contraseña en el WiFi y desactivar WPS, ya que toda tu arquitectura de servidores caseros depende de esa primera barrera.

En las propias aplicaciones servidor (Transfer, Tiny Web Server, FTP, SMB, etc.) conviene que actives las opciones de autenticación con usuario y contraseña siempre que existan. Evita dejar servidores anónimos abiertos, porque cualquiera que se conecte a tu red podría curiosear tus archivos sin ningún tipo de filtro.

Si necesitas acceder desde fuera (por ejemplo, con Upload 2 NAS sincronizando fotos vía 3G/4G hacia tu NAS de la oficina), plantéate seriamente usar una VPN en lugar de abrir directamente el puerto FTP al exterior. Muchas marcas de NAS permiten configurar fácilmente un servidor VPN para que todo el tráfico viaje cifrado.

En caso de que no tengas más remedio que redirigir puertos hacia el NAS o el propio móvil, asegúrate de usar contraseñas robustas, desactivar cuentas por defecto y revisar los registros de acceso siempre que puedas. Y mantén tanto el sistema del teléfono como las apps utilizadas lo más actualizados posible para evitar malware que ataca tu móvil.

Por último, ten en cuenta los riesgos físicos: un móvil está más expuesto a robos o pérdidas que un servidor fijo. Si vas a usar tu smartphone principal como servidor de archivos delicados, considera cifrar el almacenamiento completo del dispositivo y bloquearlo con PIN, huella o similar, de forma que nadie pueda extraer fácilmente los datos si acaba en manos ajenas; y revisa guías sobre seguridad física para tus cuentas.

Cuándo tiene sentido y cuándo es mejor un servidor dedicado

Usar un móvil como servidor tiene todo el sentido del mundo cuando tus necesidades son modestas y principalmente domésticas: compartir fotos familiares, sincronizar documentos entre varios dispositivos, servir música o alguna película en streaming dentro de casa, o montar un pequeño espacio privado de archivos sin depender de la nube.

También es una alternativa genial si quieres aprender administración de sistemas, redes y servicios de manera práctica y barata. El coste es casi cero, aprovechas hardware que ya tienes y puedes romperlo todo mil veces sin pánico, porque no estás tocando un servidor de producción ni algo crítico para tu trabajo.

En cambio, si necesitas un entorno profesional con alta disponibilidad, grandes volúmenes de datos, muchos usuarios simultáneos o rendimiento garantizado en I/O y red, un móvil se quedará corto. En esos casos sigue siendo más sensato invertir en un NAS dedicado o en un servidor propiamente dicho, preparado para trabajar 24/7.

También hay que considerar la salud de la batería y el calor: mantener un teléfono siempre enchufado, con la pantalla apagada pero sirviendo archivos, puede degradar la batería con el tiempo o provocar cierto calentamiento si las transferencias son intensas; valora soluciones como la refrigeración por cámara de vapor y ubícalo en un sitio ventilado. Conviene ubicarlo en un sitio ventilado y, si es posible, incluso usarlo sin batería si el diseño lo permite y se alimenta solo por cable.

Al final, convertir tu móvil en un servidor de archivos seguro es una forma muy versátil de sacarle partido a un dispositivo que quizá dabas por muerto, siempre que tengas claro hasta dónde llega y hasta dónde no. Bien configurado con apps como Transfer, Tiny Web Server, ES Explorador o Upload 2 NAS, un simple Android puede asumir sin despeinarse el rol de mini NAS, servidor web, centro de streaming y punto de sincronización para tu pequeña red, ayudándote a trabajar y compartir de manera más ágil sin soltar un euro en nuevo hardware.

No es la primera vez que Trump le complica la vida a Apple con un arancel sorpresa. Pero esta vez la estrategia que le salvó en 2025 no funciona

Actualidad en Applesfera - Lun, 23/02/2026 - 16:00

Dentro de unas semanas se cumplirá un año del día en que el mundo del comercio internacional se puso patas arriba. El 2 de abril de 2025, Trump anunció sus aranceles "recíprocos". Con ello, las acciones de Apple se desplomaron, los usuarios se lanzaron a comprar iPhone y Mac antes de una posible subida de precios, y los analistas empezaron a hablar de un iPhone que podría costar 2.500 dólares. Al final, ese precio nunca llegó. Apple tomó una decisión que ha mantenido durante casi doce meses: pagar ella la factura para que no la pagáramos nosotros.

Esa decisión ha tenido un coste enorme. Aviones fletados desde India para llenar almacenes en Estados Unidos antes de que entraran en vigor los aranceles, una cadena de suministro reorganizada a marchas forzadas, producción trasladada a Vietnam e India, y más de 2.000 millones de dólares pagados directamente en aranceles. Todo para que el precio del iPhone no se moviera. Y durante meses, la estrategia funcionó. Pero ahora hay un nuevo capítulo.

Lo que pasó con los aranceles: ilegales, pero casi un año después

Los aranceles "recíprocos" de Trump se impusieron al amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, una normativa de emergencia que el presidente interpretó de forma extraordinariamente amplia para justificar porcentajes específicos por país. China, India, Vietnam (el grueso de la cadena de suministro de Apple) quedaron en el punto de mira. China, en el peor momento, llegó a soportar un arancel del 145%. Era el escenario más temido para Apple, que fabrica allí la mayor parte de sus productos.

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La respuesta de la compañía fue que el 50% de los iPhone destinados al mercado americano empezó a salir de India, y la mayor parte de los iPad, Mac, Apple Watch y AirPods se trasladó a Vietnam. No era un plan improvisado, llevaba años en marcha, pero los aranceles lo aceleraron. El impacto en el segundo trimestre de 2025 se quedó en 900 millones de dólares, muy lejos de los escenarios más pesimistas.

El 20 de febrero de 2026, el Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró esos aranceles ilegales en una sentencia 6-3. El argumento fue que imponer aranceles sin aprobación del Congreso excede la autoridad presidencial, independientemente de la emergencia que se invoque. Para Apple, el dinero no vuelve, pero la menos no se sigue yendo. 

Donald Trump y Tim Cook en la planta de fabricación de Apple en Austin, Texas El nuevo impuesto: más limitado, pero también más resistente

Trump no tardó ni un día en responder. Y lo hizo de una forma que los tribunales tendrán mucho más difícil tumbar.

Primero anunció un arancel global del 10% bajo la Sección 122 del código comercial. Menos de 24 horas después, lo subió al 15%, el máximo legal que permite esa vía. A diferencia de los anteriores, este mecanismo obliga a aplicar un tipo uniforme a todos los países (no puede usarse para castigar a China en concreto) y tiene una vigencia máxima de 150 días salvo que el Congreso lo prorrogue. 

Dicho esto, el 15% dista mucho del 145% que llegó a aplicarse sobre los productos fabricados en China. La pesadilla arancelaria de 2025 fue, en muchos sentidos, bastante más grave que esto. Pero también significa que la diversificación que Tim Cook construyó a marchas forzadas no sirve de escudo aquí, porque el impuesto es igual para todos los orígenes. Esa es la diferencia respecto a todo lo anterior.

Apple ya demostró que puede aguantar algo peor

Hay un argumento que juega a favor de Apple: ya hemos visto esta película, y el final no fue catastrófico. Cuando llegaron los aranceles del Día de la Liberación, los escenarios más pesimistas hablaban de subidas de precio del iPhone del 10 al 30%. No ocurrió. Apple absorbió 900 millones de dólares de impacto en un solo trimestre y siguió adelante con márgenes sólidos, servicios creciendo al 12% anual (completamente fuera del alcance de cualquier arancel) y récords históricos en ingresos.

En Applesfera ¿Es buen momento para comprar ahora un iPhone 17 Pro o bajará pronto de precio?

El nuevo impuesto es temporal por diseño, está acotado legalmente y depende de una votación del Congreso para sobrevivir más allá de 150 días. Los aranceles recíprocos, que eran mucho más graves y específicos, ya cayeron en los tribunales. Apple tiene músculo financiero, tiene una cadena de suministro más diversificada que hace un año y tiene un negocio de servicios que actúa como colchón ante cualquier turbulencia externa. La pregunta ya no es si Apple puede sobrevivir a esto. La pregunta es cuánto más tendrá que pagar antes de que Washington deje de cambiar las reglas cada año.

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La noticia No es la primera vez que Trump le complica la vida a Apple con un arancel sorpresa. Pero esta vez la estrategia que le salvó en 2025 no funciona fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Cómo convertir tu smartwatch en un asistente para entrenos HIIT

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 15:25

Convertir tu reloj inteligente en un auténtico asistente para entrenamientos HIIT ya no es cosa de frikis del deporte ni de atletas profesionales. Hoy en día, con un buen smartwatch y las apps adecuadas, puedes tener en la muñeca un cruce entre entrenador personal, cronómetro avanzado y sistema de avisos que te recuerda cuándo volver a moverte.

La idea es aprovechar el reloj no solo para contar pasos, sino para que gestione el intervalo exacto de trabajo y descanso, te avise con vibraciones y sonidos, controle tu frecuencia cardiaca, guarde un registro de lo que haces y hasta te dé un toque cuando llevas demasiado tiempo sin entrenar. Verás que, combinando las funciones nativas de marcas como Garmin, Apple, Fitbit o Amazfit con algunas apps específicas de intervalos, tu muñeca puede convertirse en el mejor aliado para tus sesiones HIIT.

Qué es exactamente un entrenamiento HIIT y por qué tu smartwatch es clave

Antes de exprimir el reloj, conviene tener claro qué vas a hacer: HIIT son las siglas de High Intensity Interval Training, es decir, entrenamiento por intervalos de alta intensidad. Se basa en alternar periodos muy exigentes de ejercicio con fases cortas de descanso o trabajo suave, lo que permite entrenar fuerte en menos tiempo.

Un punto interesante es que el HIIT admite varios formatos, y tu smartwatch puede ayudarte a seguir cada estructura sin tener que mirar constantemente el móvil. Los más habituales son:

El formato TABATA se hizo famoso por el protocolo del Dr. Izumi Tabata en Japón y se basa en bloques de 20 segundos de esfuerzo y 10 segundos de descanso, repetidos varias rondas. Por ejemplo, podrías hacer 8 rondas de abdominales a 20/10, luego 8 de flexiones y después 8 de sentadillas al aire, completando 4 minutos por ejercicio a un ritmo muy intenso, todo ello perfectamente guiado por el temporizador de tu reloj.

El formato EMOM (Every Minute On the Minute) consiste en realizar un número concreto de repeticiones al inicio de cada minuto y descansar el tiempo que sobre. Así, podrías tener un EMOM de 20 minutos con 20 sentadillas al aire en el minuto 1, 10 flexiones en el 2, 20 zancadas en el 3 y una carrera de 100 m en el 4, repitiendo el ciclo 5 veces mientras el reloj te marca cada cambio de minuto con vibraciones y avisos claros.

El formato AMRAP (As Many Rounds/Reps As Possible) plantea un tiempo fijo y el objetivo de completar tantas rondas como seas capaz en ese intervalo. Un AMRAP de 20 minutos de 10 flexiones, 10 abdominales, 10 sentadillas y 200 m de carrera te empuja a darlo todo. Puedes hacerlo aún más tipo HIIT si introduces bloques más cortos, por ejemplo AMRAP de 3 minutos con 3 minutos de descanso, encadenando varias series mientras el reloj controla con precisión trabajo y pausas.

Lo que hace tan interesante el HIIT es su eficiencia brutal para gente con poco tiempo: sabes exactamente cuánto va a durar la sesión porque todo está cronometrado, y aun así logras un potente estímulo cardiovascular y metabólico. Además, apenas necesitas material: tu propio peso corporal, algo de espacio, quizá una cuerda de saltar o unas mancuernas, y poco más.

Ventajas de usar el smartwatch como cerebro de tus intervalos

Cuando intentas hacer HIIT improvisando con el móvil en la mano o mirando un reloj básico, el resultado suele ser un caos: dudas de si el intervalo se ha acabado, pierdes tiempo configurando el cronómetro, o acabas midiendo el descanso mirando la pantalla en lugar de concentrarte en respirar. Ahí es donde un smartwatch bien configurado se vuelve oro puro.

Un buen reloj de entrenamiento te permite programar intervalos personalizados de trabajo y descanso, para que vibre o emita un sonido cuando toca apretar o recuperar. Relojes como los Garmin, Apple Watch, Amazfit o muchos modelos Wear OS incluyen ya modos de entrenamiento por intervalos o incluso perfiles HIIT específicos.

Además, el reloj mide métricas clave como la frecuencia cardiaca, ritmo, VO2 máx o calorías durante toda la sesión. Esto te ayuda a saber si de verdad estás llegando a la intensidad que buscas en cada intervalo o si te estás quedando corto. Muchos dispositivos incluso muestran las zonas de frecuencia cardiaca en tiempo real con colores o indicadores muy visibles.

Al usar el reloj, también te olvidas de andar sacando el teléfono del bolsillo. Gracias a las alertas por vibración y sonido, puedes fijarte en la técnica y en el esfuerzo mientras el dispositivo se encarga del cronometraje. Y al terminar, la sesión se guarda automáticamente en la app correspondiente, donde podrás revisar tiempos, curvas de ritmo, picos de pulso y evolución de tu forma física.

En algunos modelos más avanzados, el smartwatch también se convierte en un recordatorio constante de actividad: si llevas tiempo sin moverte, te manda avisos para que camines un poco, y puede empujarte a cumplir objetivos diarios de minutos en zona de intensidad o número de pasos por hora, lo cual encaja muy bien con integrar pequeños bloques de HIIT o actividad a lo largo del día.

Cómo crear y sincronizar entrenamientos HIIT en tu smartwatch

La magia ocurre cuando combinas el reloj con una buena app en el móvil. En Wear OS, por ejemplo, existen apps diseñadas como compañeras del smartwatch para intervalos tipo Tabata, que permiten crear entrenamientos complejos en el teléfono (donde la pantalla es más grande y todo es más cómodo) y luego enviarlos al reloj con un par de toques.

Este tipo de apps suelen ofrecer funciones muy prácticas: puedes arrastrar y soltar ejercicios para ordenar un WOD, guardar distintas rutinas, ajustar fácilmente el número de rondas, el tiempo de trabajo y descanso, y después sincronizarlo con el reloj en segundos. Muchas también permiten hacer copia de seguridad de los entrenamientos en la nube, por ejemplo a través de Google Drive.

En el propio smartwatch, la app muestra un temporizador claro, con cuenta atrás para cada intervalo, y permite pausar o reanudar el entrenamiento si necesitas un momento extra. También es habitual poder modificar la intensidad del sonido y de la vibración para que los avisos sean discretos o muy contundentes, según entrenes en casa, en el gimnasio o al aire libre.

Algunas de estas soluciones vienen con bibliotecas de ejercicios con animaciones (en ocasiones más de 200 movimientos distintos), lo cual viene genial si se te acaban las ideas o quieres asegurarte de que la técnica básica es correcta. Suelen incluir movimientos de fuerza, cardiovasculares, pliometría, core y más.

En el ecosistema Apple, hay desarrolladores que han creado apps para iPhone pensadas específicamente para usuarios que aman la app nativa de Entrenamientos del Apple Watch, pero encuentran incómodo crear sesiones complejas directamente desde la pequeña pantalla del reloj. Estas apps permiten diseñar entrenamientos estructurados (incluyendo HIIT) desde el móvil y luego transferirlos al Apple Watch, con soporte para prácticamente todos los tipos de actividad que ofrece el sistema.

Entre las funciones que se suelen encontrar están la posibilidad de programar entrenamientos en días y horas concretas, establecer repeticiones semanales, ver de un vistazo la distancia o duración total de una sesión, utilizar widgets para seguir el progreso semanal y acceder a una galería con decenas de entrenamientos ya configurados para empezar sin complicaciones.

El papel de la frecuencia cardiaca y las zonas en el HIIT

Uno de los grandes errores al hacer HIIT es no controlar en qué intensidad real te estás moviendo. El corazón es tu mejor chivato: entrenar demasiado suave o demasiado fuerte durante demasiado tiempo puede hacer que no logres las adaptaciones que buscas, o que te fundas antes de tiempo. Por suerte, casi todos los smartwatches modernos incorporan sensor de frecuencia cardiaca óptico.

La mayoría de relojes calculan tu frecuencia cardiaca máxima automáticamente a partir de tu edad o de tus entrenamientos previos, aunque siempre puedes introducir tú mismo ese valor. A partir de ahí, dividen el rango en varias zonas: desde la recuperación suave hasta el trabajo anaeróbico máximo típico de los sprints o bloques muy intensos de HIIT.

Un esquema típico de zonas podría incluir: Zona 1 de recuperación (alrededor del 50-60 % de la FC máxima), Zona 2 de resistencia (60-70 %), Zona 3 de ritmo/umbral (70-80 %), Zona 4 orientada al VO2 máx (80-90 %) y Zona 5, la de alta intensidad explosiva para esfuerzos muy cortos (90-100 %), donde se sitúan muchos intervalos HIIT más agresivos.

Al entrenar, el reloj muestra de forma visual en qué zona estás y, en algunos modelos, te lanza alertas si te sales del rango deseado. Esto es especialmente útil para sesiones estructuradas con bloques tipo “correr a zona 4 durante 400 m y trotar en zona 1-2 el mismo tiempo”, o cuando haces HIIT de carrera alternando sprints y caminatas.

Para configurar tus zonas, puedes dejar que el reloj use la fórmula clásica (220 menos tu edad) como aproximación rápida, o permitir que, tras varias sesiones, el dispositivo ajuste automáticamente los límites a partir de tus datos reales de esfuerzo. Cuanto más entrenes con él, más finos serán esos límites y, por tanto, más precisas las indicaciones durante tus intervalos.

Ejemplos de sesiones HIIT guiadas por tu reloj

Una de las formas más sencillas de empezar a exprimir tu smartwatch es crear entrenamientos por intervalos tipo carrera. Por ejemplo, en un reloj con buena app deportiva puedes configurar repeticiones de 400 metros a ritmo alto (zona 4/5), seguidas de un periodo de recuperación a trote suave o caminata en zona 1/2, repitiendo 6-8 veces. El reloj te avisará cuando completes cada tramo y registrará tus tiempos por vuelta.

Otra opción es una sesión HIIT muy directa: 1 minuto de trote suave seguido de 30 segundos de sprint fuerte, repetido 10-15 veces. En este tipo de sesiones, es fundamental que el reloj marque con claridad cada inicio y fin de intervalo, para que no tengas que estar mirando la pantalla continuamente y puedas concentrarte en tu respiración y tu técnica.

Si te va más el trabajo de fuerza, puedes programar un Tabata de 24 minutos con bloques de 20 segundos de esfuerzo y 10 de descanso, realizando 8 rondas de cada movimiento antes de pasar al siguiente: abdominales, sentadillas al aire, flexiones y zancadas caminando. El temporizador del reloj te dirá cuándo cambiar y, al tenerlo todo predefinido, sabrás que tu sesión dura justo esos 24 minutos intensos.

También puedes crear EMOMs de 20 minutos donde cada minuto tienes una tarea distinta, por ejemplo 15 skipping, 12 V-ups alternos, 15 flexiones y 20 sentadillas al aire, repitiendo el ciclo completo 5 veces. El smartwatch se encarga de marcarte el inicio de cada nuevo minuto y tú solo te preocupas de terminar las repeticiones y descansar lo que quede de tiempo.

Para quienes prefieren sesiones con algo más de margen, un AMRAP de 15 minutos dividido en 3 bloques de 5 minutos, con 2 minutos de descanso entre bloques, puede ser una buena elección. Por ejemplo, 10 peso muerto con mancuernas, 15 saltos o subidas al cajón y 50 saltos a la comba, intentando completar el máximo número de rondas en cada bloque de 5 minutos, mientras el reloj controla tanto trabajo como descansos.

Cómo los grandes fabricantes integran el HIIT en sus relojes

Los grandes nombres del sector se han dado cuenta de que el HIIT es uno de los formatos favoritos de los usuarios, así que sus ecosistemas ya incluyen funciones específicas para este tipo de entrenamiento, más allá del típico cronómetro o la sesión de carrera básica.

En la gama Garmin, por ejemplo, muchos dispositivos incorporan perfiles de actividad HIIT dedicados dentro de la app y del propio reloj. Es posible elegir formatos como Tabata, EMOM o AMRAP directamente en la muñeca, además de descargar entrenamientos preconfigurados desde Garmin Connect. Los perfiles suelen permitir ajustar intervalos, rondas y descansos, y el reloj muestra la duración restante de cada bloque, la intensidad y métricas en tiempo real.

También hay un componente educativo: algunas embajadoras y entrenadores de la marca explican en detalle los distintos tipos de HIIT, sus beneficios y ejemplos de rutinas que puedes descargar al reloj. La idea es que no solo tengas el temporizador, sino que el propio sistema te ayude a entender qué estás haciendo y para qué sirve.

En el caso del Apple Watch, la app Entrenamiento cuenta con modo HIIT y, además, con watchOS 26 se ha potenciado la personalización con un rediseño profundo. Se han añadido botones en las esquinas de la app para acceder rápidamente a opciones como visualizaciones de entrenamiento, ritmos objetivo o rutas de carrera, lo que facilita ajustar sesiones interválicas sobre la marcha.

Apple ha ido un paso más allá con Workout Buddy, una experiencia que aprovecha Apple Intelligence para analizar tu historial deportivo, datos de frecuencia cardiaca, ritmo, distancia y anillos de Actividad, y traducirlo en mensajes hablados de motivación durante las sesiones. De este modo, puedes recibir comentarios personalizados tipo “te faltan X minutos para cerrar el círculo de ejercicio” o “esta es tu carrera más larga de las últimas semanas” mientras entrenas HIIT o haces otros deportes compatibles.

Además, la app Entrenamiento puede enlazar directamente con Apple Music para que se reproduzcan playlists o podcasts automáticamente cuando inicias determinadas sesiones, inclusive HIIT. Incluso puede sugerirte listas en función del tipo de entrenamiento y tus gustos, ayudando a crear un entorno sonoro motivador sin tocar el iPhone.

Smartwatch como asistente general de salud y actividad (más allá del HIIT)

Un reloj pensado para el deporte puede funcionar también como asistente de vida diaria y salud. Modelos como el Fitbit Versa 3 combinan funciones de organización personal con un potente seguimiento del estado físico, lo que los convierte en una especie de centro de control en la muñeca.

En el terreno de la productividad, algunos smartwatches permiten integrar asistentes de voz como Alexa o el Asistente de Google, de manera que puedes crear recordatorios, añadir elementos a la lista de la compra, consultar el tiempo o gestionar citas simplemente hablándole al reloj. Con micrófono y altavoz integrados, es posible incluso responder llamadas o enviarlas al buzón de voz sin sacar el móvil del bolsillo.

En cuanto a notificaciones, es habitual recibir avisos de correo, mensajería y eventos de calendario directamente en la muñeca, con la posibilidad de configurar alarmas y alertas para entrenamientos o citas. Esto viene de lujo si quieres que el reloj te avise, por ejemplo, de que han pasado varios días sin registrar actividad vigorosa o de que te toca tu sesión HIIT programada.

La vertiente más “salud” incluye métricas como pasos diarios, minutos de actividad, horas de sueño o frecuencia cardiaca de 24 horas. En algunos modelos, el reloj vibra cuando entras en determinados rangos de intensidad (“Minutos de Zona Activa”), dándote una dosis extra de motivación justo cuando empiezas a sumar esfuerzo de calidad. También puedes recibir recordatorios para evitar el sedentarismo, como el objetivo típico de 250 pasos por hora.

Otra función muy valorada es el análisis del sueño: además de contar cuántas horas duermes, algunos dispositivos desglosan fases como sueño profundo o REM, ofrecen puntuaciones de calidad y consejos personalizados para mejorar el descanso. Esto es clave, porque un buen HIIT con un sueño desastroso detrás no es la mejor combinación. Tu reloj puede ayudarte a equilibrar entrenamiento, recuperación y vida cotidiana.

Apps de intervalos y características avanzadas en distintos ecosistemas

Si tu reloj es Wear OS, Android o similar, tienes a tu disposición apps específicas de intervalos como temporizadores de HIIT o Tabata que se integran como compañeros del smartwatch. Permiten personalizar completamente tiempos de trabajo y descanso, número de repeticiones, ciclos, calentamiento y vuelta a la calma, e incluso seguir rutinas de fuerza, CrossFit, carrera o ciclismo.

Estas apps suelen mantener el temporizador funcionando en segundo plano mientras escuchas música o un podcast, algo que se agradece para no depender de una sola aplicación en pantalla. También acostumbran a incluir indicadores visuales y sonoros muy claros, para que sepas en todo momento si estás en fase de esfuerzo, descanso corto o pausa más larga entre bloques.

En ecosistemas como Amazfit, el reloj aprovecha la app Zepp para ofrecer métricas avanzadas de salud y deporte: monitoreo continuo de frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno en sangre, estrés, calidad del sueño, e incluso cálculos como el índice PAI, que resume tu actividad en una puntuación sencilla. Gran parte de estas mediciones pueden ejecutarse 24/7 si activas las opciones de seguimiento correspondientes.

La precisión de algunas funciones (como el reconocimiento automático de entrenamientos o el posicionamiento GPS) irá ligada a aspectos como la postura, la señal de satélites o la duración de la actividad. Por eso se suele recomendar ajustar el reloj a un dedo de la muñeca y mantener el brazo relativamente estable durante las mediciones clave, especialmente cuando realizas pruebas puntuales como un test de SpO₂.

En lo relativo a GPS, muchos modelos pueden combinar varios sistemas de satélite para aumentar precisión al correr o montar en bici, aunque la calidad de la señal puede verse afectada por edificios altos, bosques densos o falta de sincronización reciente de datos AGPS. En sesiones HIIT de carrera al aire libre, contar con un buen GPS te permitirá ver exactamente dónde apretaste más gracias a los mapas de intensidad que se muestran después.

Nuevas capacidades inteligentes de watchOS para entrenar HIIT mejor guiado

Los últimos avances en sistemas como watchOS 26 van más allá de simplemente medir datos: apuntan a convertir el Apple Watch en un asistente casi “inteligente” de tus entrenamientos y de tu día a día. El rediseño con el efecto Liquid Glass da un aspecto más fluido y expresivo a widgets, notificaciones, navegación y carátulas, lo que hace que la experiencia visual sea mucho más agradable sin dejar de ser instantáneamente familiar.

Workout Buddy, basado en Apple Intelligence, analiza tu historial deportivo para ofrecerte frases de motivación en tiempo real durante la sesión. Puede comentarte, por ejemplo, cuántos kilómetros llevas en la semana, cuánto te falta para cerrar tus anillos o si acabas de lograr tu carrera más larga en casi un mes, todo ello con una voz generativa que imita el estilo de entrenadores reales de Fitness+.

Esta funcionalidad se integra con entrenamientos muy populares como carrera al aire libre, cinta de correr, caminata, bici, HIIT o fuerza, y requiere unos modelos concretos de Apple Watch enlazados a iPhones modernos. Lo relevante, desde la perspectiva de entrenar HIIT, es que el reloj deja de limitarse a mostrar números y pasa a interpretar esos datos para darte feedback útil en medio del esfuerzo.

La Pila Inteligente también se vuelve más proactiva: usa datos de sensores, patrones de uso y contexto para sugerir widgets justo cuando pueden venirte bien. Por ejemplo, podría mostrarte una sugerencia de iniciar un entrenamiento cuando llegas a tu gimnasio habitual a la hora de siempre, o recordarte una ruta al aire libre si estás en una zona donde sueles correr.

Además, se han incorporado gestos como el giro de muñeca para descartar notificaciones o silenciar alarmas, lo que simplifica bastante la gestión de avisos mientras estás entrenando. El volumen de notificaciones se puede ajustar automáticamente en función del ruido ambiente, para que sigas atento a llamadas o temporizadores sin molestar a quienes tienes alrededor ni perder la concentración en tus intervalos.

Gestión de energía, fiabilidad y consideraciones prácticas

Cuando conviertes tu reloj en un asistente completo para entrenamientos HIIT, con monitorización de frecuencia cardiaca constante, GPS activado, avisos de vibración, sonido y carga de datos, la autonomía de la batería pasa a ser un factor importante. Cada fabricante ofrece varios modos para equilibrar funciones y duración.

En escenarios de uso típico, muchos relojes están pensados para aguantar varios días con monitorización continua de pulso (por ejemplo, con mediciones cada 10 minutos), seguimiento de sueño, algunas llamadas Bluetooth semanales, unas cuantas sesiones de ejercicio de 30 minutos con GPS y un número razonable de notificaciones. Si subes el ritmo y dejas todos los sensores al máximo, la autonomía lógica cae.

Por ello, suelen existir modos de ahorro de batería en los que se limitan las funciones de salud continua (como monitorización constante de estrés o saturación de oxígeno), se reduce la frecuencia de medición de pulso, se desactiva el levantado de muñeca para encender la pantalla o se restringe la conexión Bluetooth a perfiles de bajo consumo.

Es importante también entender que la precisión de las mediciones puede variar según factores personales y del entorno. El movimiento excesivo del brazo, cambios bruscos de postura, frío intenso, sudor, tatuajes o una correa mal ajustada pueden afectar a la lectura de la frecuencia cardiaca o SpO₂. Ajustar bien el reloj antes de empezar la sesión HIIT y evitar manipularlo en medio de un sprint suele marcar la diferencia.

En lo relativo a resistencia, muchos modelos cuentan con certificaciones de agua (por ejemplo, IP68 en algunos relojes) que los hacen aptos para salpicaduras, lluvia o incluso natación ligera, aunque no se aconseja exponerlos a agua muy caliente, saunas o duchas prolongadas con vapor, ya que eso puede deteriorar los sellados con el tiempo. Si tu idea es combinar HIIT con sesiones acuáticas, conviene revisar las especificaciones exactas del fabricante.

Usando todo lo anterior con cabeza, tu smartwatch puede pasar de ser un simple contador de pasos o notificador de WhatsApp a convertirse en un auténtico entrenador de muñeca para HIIT y otros deportes: te organiza los intervalos, vigila tu corazón, te avisa cuando toca moverte, guarda tu evolución y, gracias a la integración con asistentes de voz y apps avanzadas, también te ayuda a encajar el deporte en un día a día lleno de compromisos y poco tiempo libre.

Tres dispositivos aparentemente sin sentido, una sola tecnología y el mismo discurso de Tim Cook que precedió al Apple Watch

Actualidad en Applesfera - Lun, 23/02/2026 - 14:00

Llevamos meses escuchando rumores sobre AirPods con cámara, unas gafas inteligentes y algún tipo de colgante con inteligencia artificial. Son dispositivos que cuesta visualizar por separado y que juntos todavía cuestan más. Pero Mark Gurman los conecta a todos bajo una misma lógica. El hilo que usa para hacerlo no es el hardware, sino algo que Tim Cook dijo en la última llamada de resultados: que Visual Intelligence es una de las funciones más populares de Apple Intelligence y que Apple tiene una "ventaja incuestionable" en IA gracias a sus 2.500 millones de dispositivos activos.

Para Gurman, esas palabras no son relleno. Son la misma señal que Cook lanzó en 2013 cuando empezó a hablar de sensores antes de que existiera el Apple Watch, y la misma que lanzó en 2016 cuando se obsesionó con la realidad aumentada antes de que el Vision Pro fuera siquiera un proyecto conocido. Si el patrón se repite, y Gurman cree que sí, Visual Intelligence es la tecnología sobre la que Apple va a construir su próxima gran categoría de producto.

El problema que tiene Visual Intelligence hoy

La función ya existe en tres generaciones de iPhone. Apuntas la cámara a algo, un plato de comida, un cartel, un objeto, y el sistema lo analiza y busca información. Funciona, pero tiene una limitación: requiere que saques el teléfono, lo apuntes y esperes. No es inteligencia ambiental, es una acción deliberada. Algo parecido a lo que llevamos años haciendo con Google Lens, solo que con mejor integración en el sistema.

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Lo que Gurman dibuja como objetivo es otra cosa. Una IA que vea el mundo de forma continua, sin que tengas que activarla, que entienda el contexto de lo que tienes delante y actúe en consecuencia. 

En lugar de decirte "gira a la derecha dentro de 50 metros" te diga "gira a la derecha pasada la farmacia de la esquina. 

Que cuando te acerques a algo que tenías pendiente te lo recuerde sin que hayas abierto ninguna app. Para eso necesitas cámaras que estén siempre contigo y siempre mirando, no guardadas en el bolsillo.

Visual Intelligence Tres dispositivos, una misma apuesta

Según Mark Gurman y sus fuentes dentro de Cupertino, Apple tiene en desarrollo tres formatos de hardware pensados para esto.

  • Los AirPods con cámara serían los primeros en llegar, previsiblemente a finales de este año. No se trata de cámaras para hacer fotos, sino de sensores de baja resolución o infrarrojos cuyo único propósito es darle al sistema una vista del entorno.
  • Las Apple Glass vendrían después: unas gafas sin pantalla de realidad aumentada, con cámara y audio, en la línea de lo que Meta ha estado haciendo con Ray-Ban. La diferencia, según Gurman, es que mientras Meta usa una sola cámara que alterna entre visión artificial y captura de vídeo, Apple planea lentes dedicadas para cada función.
  • Y luego está el autodenominado "pendant". Un dispositivo que se llevaría colgado al cuello o enganchado en la ropa. Aquí la referencia inevitable es el Humane Ai Pin, pero Gurman confía en que ese producto no fracasó por su formato, sino porque era lento, su interfaz no funcionaba y se vendió como sustituto del teléfono. El de Apple sería un complemento del iPhone, no su rival.
El motor todavía no está listo

Visual Intelligence, tal como existe hoy, es básicamente una capa sobre ChatGPT y los sistemas de Google. Apple no tiene todavía un modelo propio de visión artificial desplegado para el usuario. Lo está desarrollando. Hay equipos dedicados, trabajo acumulado del proyecto del Apple Car y del Vision Pro, pero no está en el producto final.

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Eso explica por qué todo esto es una historia de medio y largo plazo. Mark Gurman no está diciendo que Apple vaya a presentar un "pendant" o colgante el año que viene. Está diciendo que las piezas se están colocando: el discurso de Tim Cook establece la dirección, el hardware está en desarrollo y el modelo de IA propio que lo tiene que alimentar se está construyendo en paralelo.

La historia de Tim Cook con las grandes categorías de producto siempre ha funcionado igual: primero el discurso, luego el hardware, luego la evolución de ese hardware durante años. Con el Apple Watch tardó más de un año desde las primeras señales hasta el lanzamiento. Con el Vision Pro, casi una década. Con Visual Intelligence, las señales llevan poco tiempo sobre la mesa, pero el desarrollo interno lleva mucho más. Cuando los AirPods con cámara lleguen a una keynote, o cuando Apple enseñe sus primeras gafas, esta conversación habrá explicado ya por qué.

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La noticia Tres dispositivos aparentemente sin sentido, una sola tecnología y el mismo discurso de Tim Cook que precedió al Apple Watch fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

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