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Trucos para liberar RAM sin cerrar apps importantes
Cuando el ordenador o el móvil empieza a ir a tirones justo en el peor momento, casi siempre hay un culpable claro: la memoria RAM saturada por demasiadas apps y procesos. Lo complicado es que muchas veces no queremos cerrar nada importante: ni el navegador con 20 pestañas, ni el editor de vídeo, ni el juego, ni las aplicaciones de trabajo. La buena noticia es que hay bastantes trucos para recuperar agilidad sin tener que renunciar a lo que realmente necesitas tener abierto.
Piensa en la RAM como si fuera la mesa de trabajo de tu PC o smartphone: cuanto más espacio disponible quede, más cómodo trabajas y menos se «atasca» todo. Si la mesa está a rebosar de papeles que ya no usas, notas que cada movimiento cuesta. Aquí vas a ver, paso a paso, cómo liberar RAM en Windows (10 y 11) y en el móvil, optimizando pestañas, apps en segundo plano, servicios, memoria virtual y hasta pequeños scripts, sin tener que andar cerrando siempre las herramientas esenciales.
¿Qué es realmente la memoria RAM y por qué se llena?La memoria RAM es la memoria de acceso rápido donde se cargan los datos e instrucciones que la CPU necesita al momento. Es volátil: se borra cuando apagas o reinicias, y actúa como «zona de trabajo» para sistema operativo, programas y juegos. Cuanta más RAM tienes, más aplicaciones puedes ejecutar a la vez sin que el sistema empiece a arrastrarse.
En un PC con Windows, la RAM se reparte entre el propio sistema, los procesos internos y cada aplicación que abres. Los navegadores, sobre todo Chrome y otros basados en Chromium, son especialmente glotones: cada pestaña y cada extensión consumen su trozo de memoria. Si encima tienes programas en segundo plano que ni recuerdas que existen, el cóctel está servido.
Además, Windows y muchos programas utilizan caché en RAM para acelerar accesos. Al cerrar una app, parte de sus datos se queda almacenada para que, si la vuelves a abrir, cargue más rápido. Eso está bien mientras haya memoria libre, pero cuando te quedas corto, esa misma caché puede provocar que todo vaya cada vez más lento aunque ya hayas cerrado varias aplicaciones.
En el móvil pasa algo parecido: la RAM mantiene activas las apps que usas a diario para que puedas saltas de WhatsApp a Instagram o al correo sin recargar desde cero. Android y iOS intentan llenar la RAM «a propósito» con tus apps más habituales porque es más eficiente tenerlas dormidas que arrancarlas de cero cada vez. El problema llega cuando alguna app está mal optimizada o abusa de procesos en segundo plano y empieza a echar al resto de la memoria, generando cierres inesperados o una sensación de «teléfono perezoso».
Cómo comprobar el uso de RAM en Windows rápidamenteAntes de ponerse a tocar cosas a lo loco, conviene ver qué está pasando. Windows trae una herramienta directa: el Administrador de tareas. Puedes abrirlo con Ctrl + Shift + Esc, o con Ctrl + Alt + Supr y escogiendo «Administrador de tareas».
En la pestaña de Procesos verás una lista de aplicaciones y procesos en segundo plano y, en una de las columnas, el porcentaje y cantidad de RAM que están usando. Si pinchas en el encabezado de «Memoria», ordenas la lista de mayor a menor consumo. Es la forma más rápida de detectar al «culpable» cuando el sistema se arrastra.
Si quieres afinar más, también puedes consultar la sección de Rendimiento > Memoria dentro del propio Administrador de tareas, donde se muestra cuánta RAM total tienes, cuánta está en uso, cuánta en caché y cuánta libre. Esta vista es ideal para vigilar si los cambios que hagas (cerrar procesos, cambiar el inicio, etc.) realmente se notan o no.
Trucos con el navegador: gestionar pestañas y extensiones sin cerrar todoUno de los grandes devoradores de memoria en casi cualquier PC moderno es el navegador. Chrome, Edge y compañía consumen bastante, y cada pestaña abierta es un proceso que se aloja en RAM. Si acumulas decenas de pestañas «por si acaso», no es raro que el resto del sistema se vuelva torpe.
Lo más directo es hacer algo de limpieza manual: cerrar las pestañas que ya no necesitas y evitar tener duplicadas con el mismo contenido. Si estás comparando productos, por ejemplo, es mejor usar comparadores online o listas de deseos que tener 20 pestañas abiertas con distintas tiendas a la vez.
En Chrome y otros navegadores basados en Chromium tienes además un administrador de tareas propio. Lo abres con Shift + Escape. Ahí verás cada pestaña, extensión y proceso interno con su consumo de RAM. Puedes seleccionar lo que más trague (como una web mal optimizada) y pulsar en «Finalizar proceso» para cerrar justo lo que más está cargando la memoria sin tumbar todo el navegador.
Otra forma de aligerar el navegador sin renunciar a tus herramientas favoritas es recortar extensiones. Entra en la sección de extensiones (en Chrome, por ejemplo, desde el menú > «Extensiones» > «Administrar extensiones») y revisa una a una. Desinstala o desactiva las que ya no usas o que instalaste «por probar». Cuantas menos extensiones tengas activas, menos memoria consumirá el navegador de fondo.
Chrome incorpora además un apartado pensado específicamente para esto: Configuración > Rendimiento > Memoria. Ahí puedes activar distintos modos de ahorro (Moderado, Equilibrado y Máximo) que básicamente congelan pestañas inactivas y liberan la RAM que estaban ocupando. El modo Máximo es el más agresivo y útil cuando vas justo de memoria, aunque si trabajas saltando constantemente entre muchas pestañas quizá prefieras un modo más suave para que no estén recargando todo el rato.
Si pese a todo notas que tu equipo va muy justo, puedes plantearte algo más radical: cambiar de navegador a otro más ligero. La diferencia no siempre es abismal, porque también depende de las webs que visites y las extensiones, pero en ordenadores con poca RAM se puede notar un salto si pasas, por ejemplo, de un navegador muy cargado a otro más minimalista.
Controla las aplicaciones de inicio y servicios que cargan RAM desde el arranqueSe muestran varias aplicaciones
Otro foco clásico de consumo de memoria son las aplicaciones que se inician con Windows. Muchos programas, cuando los instalas, activan por defecto la opción de «iniciar con el sistema»: clientes de juegos como Steam, servicios de música como Spotify, sincronizadores, mensajería, lanzadores varios… Todo eso está ahí chupando RAM desde el minuto uno sin que tú lo hayas pedido cada vez.
Para revisar esto, vuelve al Administrador de tareas y entra en la pestaña Inicio (o «Aplicaciones de arranque» en algunas versiones). Ahí verás qué programas se lanzan automáticamente. Puedes ordenar por «Impacto de inicio» para que aparezcan primero los que más recursos consumen al arrancar. Haz clic derecho sobre los que no necesitas nada más encender el PC y selecciona «Deshabilitar».
Desactivar el inicio automático de herramientas como Spotify o Steam puede ahorrarte cientos de megas de RAM en el arranque (se maneja fácilmente en torno a 150-300 MB por aplicación de este tipo), y siempre podrás abrirlas manualmente cuando realmente las vayas a usar. Eso sí, conviene no tocar elementos críticos como «Seguridad de Windows», antivirus, drivers de audio o de la tarjeta gráfica, porque son fundamentales para que el sistema funcione bien.
Si quieres ir un paso más lejos, puedes usar la utilidad msconfig. Pulsa Windows + R, escribe msconfig y confirma. En la pestaña Servicios, marca «Ocultar todos los servicios de Microsoft» para no liarla con procesos esenciales del sistema y, a partir de ahí, desactiva servicios de terceros que sepas que no necesitas en segundo plano. Esta limpieza ayuda a reducir tanto el consumo constante de RAM como el tiempo de inicio del ordenador.
Cerrar procesos y apps en segundo plano sin tocar lo importanteMuchas aplicaciones que abres «una vez al día» dejan detrás procesos en segundo plano que siguen activos en la RAM aunque aparentemente hayas cerrado la ventana. Lanzadores de juegos, servicios de actualización automática, sincronizadores en la nube, programas de impresión, utilidades de teclado o ratón… se acumulan sin que te des cuenta.
Desde la pestaña Procesos del Administrador de tareas puedes ver todos esos procesos y cuánta memoria está usando cada uno. Lo práctico es ordenar por Memoria y después priorizar qué cerrar según lo que realmente estés utilizando. Por ejemplo, si no estás jugando, puedes finalizar servicios relacionados con plataformas de juego; si ya has terminado de sincronizar con la nube, puedes pausar el cliente durante un rato.
Para liberar memoria, basta con seleccionar el proceso problemático, hacer clic derecho y escoger «Finalizar tarea». En el caso de las aplicaciones que sí tienes abiertas y necesitas, no las cierres, pero sí puedes mirar si tienen procesos extra (actualizadores, asistentes, etc.) prescindibles. Esta forma de actuar te permite recuperar RAM sin tener que cerrar la herramienta principal con la que estás trabajando.
Desinstalar programas y usar herramientas de optimización cuando hace faltaHay software que por mucho que cierres o deshabilites, está diseñado para engancharse a la RAM y al sistema de arranque. Si detectas que cada día tienes que ir al Administrador de tareas a matar la misma aplicación, quizá es el momento de plantearse seriamente desinstalarla y buscar una alternativa más ligera.
Para desinstalar desde Windows 10 u 11, entra en Configuración > Aplicaciones > Aplicaciones y características, localiza el programa, haz clic sobre él y elige «Desinstalar». Si te encuentras con algún software rebelde, también puedes bajar hasta el final de esa pantalla y pulsar en «Programas y características» para abrir el desinstalador clásico de versiones anteriores de Windows, que en ciertos casos se comporta mejor a la hora de eliminar programas.
Además de la limpieza manual, existen herramientas de optimización de RAM que automatizan parte del proceso. Programas como Wise Memory Optimizer y otros similares analizan qué está cargado en memoria y, pulsando un botón tipo «Optimize Now!», liberan RAM cerrando procesos y vaciando cachés innecesarias. La mayoría son gratuitos y funcionan en las versiones modernas de Windows, pero conviene descargarlos siempre de sitios fiables y evitar soluciones «milagro» que prometen más de la cuenta.
Reinicios, suspensión y ajustes de memoria virtualAunque pueda sonar básico, un reinicio periódico del ordenador es una de las formas más efectivas de vaciar RAM. Al reiniciar, se borran todos los procesos temporales, cachés en memoria y pequeños errores que van apareciendo con el uso. Si el equipo lleva días (o semanas) sin apagarse, notarás que tras un reinicio suele ir bastante más fluido.
No es lo mismo reiniciar que suspender. La suspensión es muy cómoda para continuar rápido tu sesión, pero mantiene la RAM alimentada y conserva en memoria prácticamente todo lo que tenías abierto. Si sueles suspender siempre el PC, plantéate apagarlo por completo de vez en cuando, sobre todo si notas una pérdida de rendimiento progresiva.
Otro concepto clave es la memoria virtual o archivo de paginación. Windows utiliza parte del disco (normalmente la unidad C:) como «extensión» de la RAM cuando esta se queda corta. Un archivo de paginación bien configurado puede ayudar a evitar cuelgues, aunque es mucho más lento que la RAM real. Puedes ajustar estos parámetros haciendo clic derecho en «Esta PC», entrando en Propiedades > Configuración avanzada del sistema > Rendimiento > Configuración > Avanzado > Memoria virtual > Cambiar.
En esa ventana puedes dejar que Windows gestione automáticamente el tamaño del archivo de paginación o establecer un tamaño personalizado. Si eliges un tamaño fijo demasiado pequeño, el sistema puede quedarse sin «aire» cuando la RAM se sature; si lo pones excesivamente grande en un disco lento, notarás tirones cuando Windows empiece a usarlo con frecuencia. En la mayoría de casos, dejar que el propio sistema lo gestione o marcar un valor razonable suele ser suficiente.
Cómo liberar RAM sin reiniciar: scripts y limpieza de cachéAdemás de las opciones gráficas, existe un truco algo más técnico pero muy útil: crear un pequeño script que fuerce la liberación de parte de la memoria. La idea es generar un archivo de texto que, al ejecutarlo, haga que Windows limpie una cierta cantidad de RAM reservada.
Para hacerlo, crea en el escritorio un nuevo documento de texto (clic derecho > «Nuevo» > «Documento de texto»), ábrelo y escribe el código que corresponda al tipo de limpieza que quieras aplicar (hay distintas variantes circulando, muchas basadas en VBScript). Después, guarda el archivo con el nombre que quieras pero, muy importante, cambia la extensión .txt por .vbs para que Windows lo reconozca como script ejecutable.
Al hacer doble clic sobre este archivo, el script procederá a liberar una cantidad concreta de memoria, por ejemplo 32 MB o 128 MB según esté configurado. Puedes ajustar ese valor, pero es recomendable no exceder nunca la mitad de la RAM total que tenga tu PC, porque podrías provocar errores de aplicaciones o incluso un cuelgue del sistema si se fuerza demasiado.
Este tipo de scripts no sustituye a una buena gestión de programas y servicios, pero van muy bien como atajo rápido para recuperar algo de RAM en momentos de saturación sin necesidad de reiniciar. Es especialmente útil si sueles tener muchas aplicaciones abiertas que no quieres cerrar pero notas que el sistema empieza a ir torpe.
Uso de herramientas externas, liberador de espacio y limpieza de discoAunque la RAM y el almacenamiento son cosas distintas, tener el disco duro o SSD lleno también puede afectar indirectamente al rendimiento, sobre todo porque la memoria virtual necesita espacio. Por eso es recomendable de vez en cuando usar el Liberador de espacio en disco de Windows.
Para abrirlo, escribe «Liberador de espacio en disco» en la búsqueda de Windows y ejecútalo. Elige la unidad (normalmente C:), deja que analice y marca las categorías de archivos temporales, cachés y elementos que quieras eliminar. Al aceptar, liberarás espacio de almacenamiento, lo cual ayuda a que la paginación y otros procesos vayan algo más desahogados.
Combinado con herramientas externas de optimización de memoria, este mantenimiento puede mitigar cuellos de botella cuando trabajas con poca RAM. Eso sí, siempre con cabeza: no borres nada que no sepas claramente qué es, y usa software de limpieza de fabricantes reconocidos para evitar sustos.
Trucos específicos para liberar RAM en el móvil sin cerrar las apps importantesEn smartphones Android y iOS el concepto de RAM es el mismo, pero la gestión es más automática y el margen de maniobra algo distinto. Aun así, hay varias cosas que puedes hacer para que el móvil recupere agilidad sin tener que vivir cerrando aplicaciones clave todo el rato.
En Android, para ver la RAM disponible, puedes ir a Ajustes > Información del dispositivo o secciones similares como «Memoria» o «RAM», según la capa del fabricante. Algunos modelos muestran cuánta RAM total tienen, cuánta está usándose y qué apps están consumiendo más en tiempo real. En iPhone, Apple no muestra un contador de RAM en ajustes porque el sistema se encarga de cerrar procesos de forma bastante agresiva y eficiente, pero sí notarás si algo va mal porque las apps empezarán a recargarse solas con frecuencia. Si quieres profundizar en cómo liberar memoria en Android encontrarás guías específicas para cada caso.
Si tu móvil tarda mucho en abrir ciertas apps o ves tirones al cambiar entre ellas, puedes cerrar manualmente solo las aplicaciones pesadas que lleven días abiertas, como juegos, apps de edición o redes sociales muy «tragonas», o incluso probar con tres aplicaciones para liberar memoria RAM en Android que ayudan a automatizar este proceso.
Un truco muy sencillo y efectivo, tanto en Android como en iOS, es reiniciar el teléfono al menos una vez a la semana. Esto vacía por completo la RAM, borra pequeños errores de procesos en segundo plano y, en muchos casos, devuelve al móvil esa sensación de «recién estrenado» sin tener que hacer nada más.
En Android, si vas justo de recursos, puedes entrar en las opciones de desarrollador y reducir la escala de animación de ventanas y transiciones. No libera RAM directamente, pero al exigir menos al procesador y a la GPU, la sensación de fluidez mejora bastante. También te conviene desactivar o limitar aplicaciones en segundo plano desde Ajustes > Privacidad > Aplicaciones en segundo plano (o rutas similares según el fabricante), de modo que solo las apps realmente necesarias tengan permiso para seguir activas constantemente. Además, existen guías sobre cómo sacar partido a la extensión de memoria en Android si tu dispositivo dispone de esa opción.
Otra ayuda importante es optar por versiones “Lite” de aplicaciones pesadas, como Facebook Lite o Messenger Lite, que están pensadas para consumir mucha menos RAM y datos. Y en muchos móviles Android modernos existe la opción de RAM virtual, que reserva parte del almacenamiento interno para actuar como apoyo a la RAM física. No es tan rápida como la memoria real, pero puede suavizar picos de uso cuando tienes varias apps grandes abiertas; si quieres entender riesgos y cómo activarla consulta información sobre memoria virtual en Android.
Si tu teléfono es muy antiguo o tiene muy poca memoria (por ejemplo, 1 GB de RAM), llega un punto en el que por mucho que optimices, el hardware simplemente no da para más. En esos casos, además de aplicar todos estos trucos, puede ser razonable mirar modelos con 6 GB, 8 GB o más de RAM, que hoy en día son el estándar para un uso fluido; si dudas sobre qué elegir, consulta cuánta memoria RAM necesitas en un móvil Android.
En definitiva, tanto en PC como en móvil, la clave para que el sistema vaya ligero sin cerrar constantemente las apps importantes está en gestionar bien lo que se ejecuta en segundo plano, recortar el arranque automático, controlar el navegador, limpiar servicios y, cuando toque, apoyarse en pequeñas herramientas, scripts o reinicios puntuales.
Siguiendo estos pasos, ganarás margen en la memoria disponible y te evitarás muchos de esos momentos en los que el equipo parece que se ha ido de vacaciones justo cuando más prisa tienes. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.
Cómo usar tu móvil como mando para presentaciones paso a paso
Si alguna vez has tenido un ordenador conectado a un proyector y has tenido que estar pegado a él para pasar diapositivas, sabrás lo incómodo que puede ser. Lo habitual es que dependas de alguien que te cambie las diapositivas o que tengas que estar girándote constantemente hacia la pantalla del PC, perdiendo el contacto visual con tu audiencia.
La buena noticia es que tu móvil puede convertirse en un mando de presentaciones, tanto si usas PowerPoint, Google Slides o incluso herramientas online como Canva. Esto te permite moverte por la sala con libertad, controlar el ritmo de lo que enseñas y ver mejor qué viene a continuación, todo desde la palma de tu mano.
¿Por qué usar el móvil como mando para presentaciones?Cuando conviertes tu smartphone en un control remoto para diapositivas, las presentaciones ganan en naturalidad y dinamismo. No necesitas estar atado al teclado del ordenador, puedes acercarte al público, moverte por el aula, supervisar a tu alumnado o interactuar con compañeros mientras sigues avanzando y retrocediendo en la presentación sin interrupciones.
Además, al manejar las diapositivas desde el teléfono, la experiencia visual para quien te escucha suele ser más agradable: tú mantienes la mirada en las personas, no en la pantalla del ordenador, y el cambio de diapositivas es mucho más fluido, sin parones o gestos raros de tener que ir hasta el equipo cada dos por tres.
Otro punto a favor es que, usando el móvil como mando, puedes adaptar mejor el ritmo de la presentación según las reacciones de la audiencia. Si ves caras de duda, frenas y vuelves atrás; si notas que todo el mundo lo tiene claro, avanzas con más rapidez. Y todo esto sin depender de un clicker físico ni rezar para que las pilas no se hayan agotado.
Problemas habituales al buscar apps para controlar presentacionesLo primero que suele hacer cualquiera es buscar en internet o preguntar a una IA qué app usar. Sin embargo, en este tema hay un detalle importante: algunas funciones que antes existían en PowerPoint para Android y Google Slides han dejado de estar disponibles o han cambiado bastante con las últimas actualizaciones.
Por ejemplo, durante un tiempo tanto PowerPoint como Google Slides ofrecían opciones de control nativo desde el móvil para presentaciones abiertas en el ordenador, pero muchos usuarios se han encontrado con que esas funciones se han retirado o ya no funcionan como antes, lo que genera bastante confusión y hace que algunas guías antiguas se hayan quedado desfasadas.
También es frecuente encontrarse con aplicaciones como Remote for Slides u otras como TeamViewer que, aunque en su día funcionaban bien, llevan años sin actualizarse. Esto puede provocar fallos como que las diapositivas no se vean correctamente en el móvil, problemas de compatibilidad con las nuevas versiones del navegador o con cambios internos de Google Slides.
A todo esto se suma el tema de la red: a veces el WiFi del lugar solo permite que cada dispositivo tenga acceso a internet, pero no que se conecten directamente entre sí. Esto complica el uso de algunos mandos remotos que dependen de que móvil y ordenador estén en la misma red local y se puedan comunicar de manera directa.
Usar tu móvil como mando con PowerPoint y el ecosistema MicrosoftSi sueles trabajar con Office, lo lógico es que quieras controlar PowerPoint desde tu smartphone. Aunque ya no hay tantas funciones oficiales pensadas específicamente como “mando de presentación”, todavía existen métodos bastante prácticos para lograrlo utilizando herramientas de Microsoft.
Control remoto de PowerPoint con soluciones antiguas de OfficeDurante años, Microsoft ha ofrecido formas de interactuar con presentaciones de Office desde el móvil, ya sea mediante complementos o conexiones con la app móvil de PowerPoint. Sin embargo, parte de estas opciones se han quedado un poco obsoletas y no se actualizan con la misma frecuencia que el resto del ecosistema.
Algunos usuarios siguen utilizando estos métodos heredados, porque aún permiten controlar las diapositivas, ver notas o manejar la presentación sin tocar el teclado del PC. No obstante, con las versiones más recientes de Office y especialmente con Windows 11, hay bastantes reportes de que estas soluciones ya no funcionan tan finas como antes: desconexiones, problemas de emparejamiento o incompatibilidades varias.
Si te encuentras con que la integración nativa de Microsoft para usar el móvil como mando no termina de responder bien, lo más sensato hoy en día es optar por una alternativa moderna que siga recibiendo soporte y actualizaciones periódicas.
Uso de Microsoft Remote Desktop para controlar PowerPointUna de las soluciones más eficaces para usar el móvil como mando en entornos Microsoft es Remote Desktop, la app oficial de Escritorio remoto de Microsoft que puedes descargar desde Google Play y la App Store. Aunque está pensada principalmente para ver y manejar todo el escritorio de Windows desde el teléfono, puede servir perfectamente para controlar presentaciones.
La idea es sencilla: Remote Desktop te permite acceder en remoto al PC como si estuvieras sentado delante de él. En la pantalla del móvil verás el escritorio de Windows, y podrás abrir PowerPoint, iniciar la presentación y avanzar o retroceder diapositivas tocando la pantalla, como si el dedo fuese el ratón.
Lo interesante es que la app incluye una sección llamada Workspaces, pensada para que el usuario pueda abrir directamente aplicaciones concretas que estén publicadas como recursos remotos. Cuando la infraestructura está bien configurada, esto te permite lanzar y controlar solo PowerPoint u otras apps de Office sin tener que gestionar todo el escritorio, lo que resulta más cómodo y más enfocado en la tarea de presentar.
En la práctica, podrás iniciar la presentación en la pantalla grande (el proyector, monitor o televisión conectado al PC) y utilizar el smartphone como mando improvisado para avanzar, retroceder y controlar el cursor. No es exactamente igual que un mando de presentaciones tradicional, pero te ofrece un control bastante fino, incluyendo la posibilidad de pausar, cambiar de ventana o corregir algo sobre la marcha.
Controlar presentaciones de Google Slides desde el móvilSi trabajas mucho con el ecosistema de Google, seguramente dependas de Presentaciones de Google (Google Slides) para tus clases, charlas o reuniones. Aquí también hay varias formas de convertir el móvil en mando, aunque algunas de las opciones antiguas ya no funcionan como antes o han perdido soporte oficial.
Presentar con Google Slides usando ChromecastUna opción muy cómoda es usar Chromecast como puente entre tu móvil y la pantalla donde se va a proyectar. El requisito es que el dispositivo receptor (televisor, pantalla o proyector con sistema integrado) sea compatible con Chromecast, o bien que tengas un dispositivo Chromecast conectado a la entrada HDMI.
El proceso para proyectar es bastante directo: desde tu móvil abres tu presentación en la app de Google Slides o en el navegador Chrome, pulsas en la opción de enviar o castear contenido y seleccionas el dispositivo Chromecast al que quieres mandar la pantalla. A partir de ese momento, las diapositivas se verán en el televisor o proyector, mientras tú las controlas tranquilamente desde el móvil.
Si utilizas iPhone o iPad, el esquema es similar, pero conviene asegurarse de que la app de Google y el propio sistema iOS tienen permiso para acceder a la red local. De lo contrario, es posible que el Chromecast no aparezca en la lista de dispositivos disponibles y dé la impresión de que “no existe”, cuando en realidad lo que falla son los permisos.
Una limitación importante: las presentaciones de Google no se pueden mostrar en el modo invitados de Chromecast. Si estás intentando usar un Chromecast que está configurado en ese modo, tendrás que activar la conexión habitual a la red WiFi y permitir el acceso a los dispositivos de tu red local para que todo funcione.
Para revisar o activar el acceso a la red local en iPhone o iPad, hay que ir a los ajustes de privacidad y red del sistema, localizar las apps de Google implicadas (por ejemplo, Google Slides o Google Home) y asegurarse de que el permiso de red local está habilitado. Una vez corregido eso, el Chromecast debería aparecer dentro de la app y podrás lanzar tus diapositivas sin problema.
Remote for Slides: extensión de navegador para controlar Google SlidesDurante bastante tiempo, una de las soluciones más populares para manejar Google Slides desde el móvil fue Remote for Slides, que funciona como extensión para el navegador (especialmente en Google Chrome). Aunque la app móvil asociada se ha perdido de las tiendas oficiales y la herramienta lleva años sin actualizarse, el sistema básico sigue siendo interesante para entender cómo se puede usar el móvil como mando.
El funcionamiento general consiste en añadir la extensión Remote for Slides al navegador de tu ordenador, abrir tu presentación de Google Slides desde Google Drive y, una vez cargada, pulsar el botón “Present with remote” que añade ese complemento en la interfaz.
Cuando inicias la presentación con esta opción, se muestra un identificador (ID) específico de la presentación en la parte inferior de la pantalla, junto a una dirección web desde la que se puede controlar la presentación de forma remota, por ejemplo una URL corta del tipo s.limhenry.xyz.
En el móvil, solo tienes que abrir esa dirección en cualquier navegador y introducir el ID que aparece en la pantalla del proyector. Acto seguido, tu teléfono se transforma en una especie de mando remoto sencillo con botones para avanzar y retroceder diapositivas, algo que, en la práctica, imita a un clicker tradicional.
Algunos usuarios incluso llegaron a instalar una pequeña app no oficial (que ya no está disponible en Google Play) para no tener que recordar la URL de acceso remoto. Otra alternativa sencilla consiste en crear un acceso directo a la página de Remote for Slides en el escritorio del móvil, de manera que siempre tengas a mano el “mando” sin tener que buscar la web cada vez.
Hay que tener en cuenta que la falta de actualizaciones recientes puede hacer que en ocasiones no se muestren las diapositivas en la vista previa del móvil o que aparezcan pequeños fallos, sobre todo si Google modifica el funcionamiento interno de Slides o introduce cambios de seguridad en el navegador.
Usar Google Meet como posible solución (y sus limitaciones)Otra idea que muchas personas prueban es utilizar Google Meet como puente para proyectar y controlar la presentación. La lógica es simple: compartes la pantalla del móvil o del ordenador y visualizas la presentación en la otra pantalla. Sin embargo, esta alternativa tiene varias pegas importantes.
Si ejecutas la presentación en el móvil y compartes la pantalla con el ordenador a través de Meet, en la pantalla grande aparecerán todos los controles y barras de Google Meet superpuestos, incluso cuando intentas poner la presentación a pantalla completa. El resultado es poco profesional, con botones, nombres y menús que distraen al público.
Si intentas el enfoque contrario —ejecutar la presentación en la PC y compartir la pantalla por Meet, con la esperanza de tomar el control desde el móvil— te encuentras con otra limitación: la versión estándar de Google Meet no incluye una función directa para solicitar y obtener control remoto del equipo de otra persona como sí lo hacen algunas herramientas de escritorio remoto.
En algunos casos se puede “medio apañar” usando un clicker físico además de Meet, pero esto añade más dispositivos y pasos, lo que complica la logística. En resumen, aunque Google Meet sirve muy bien como herramienta de videoconferencia y para compartir presentaciones online, no es la mejor opción cuando lo que buscas es simplemente usar tu teléfono como mando minimalista en una sala presencial.
Control remoto de presentaciones con Canva desde el móvilCanva se ha convertido en una plataforma muy utilizada para crear presentaciones visuales, sobre todo en el ámbito educativo y de marketing. Lo interesante es que incorpora una función nativa de control remoto especialmente pensada para usar el móvil como mando cuando presentas desde el ordenador.
Cuando inicias una presentación en Canva desde el navegador, aparece en la interfaz un botón llamado “control remoto”. Al pulsarlo, la herramienta muestra en la pantalla principal un código QR y, en algunos casos, un enlace que puedes abrir directamente desde tu móvil.
El procedimiento es muy directo: con la cámara de tu teléfono escaneas el código QR que aparece en el monitor o proyector. El propio móvil te lleva a una página web o a la app de Canva (si la tienes instalada) y, tras una breve conexión, se vincula automáticamente con tu presentación abierta en el ordenador.
Una vez enlazado, el smartphone pasa a actuar como un pasador de diapositivas completo: desde la pantalla táctil podrás avanzar, retroceder y manejar algunos accesos rápidos, sin necesidad de tocar el teclado del PC. Esta integración fluida facilita moverte por la clase, pasear entre el alumnado o desplazarte por la sala de reuniones sin perder el control de lo que aparece en pantalla.
Al utilizar el control remoto de Canva, los docentes y ponentes pueden mantener el flujo de la explicación sin interrupciones, acercarse al público para resolver dudas y supervisar lo que ocurre en la sala. Todo ello mientras siguen controlando la presentación desde el móvil, lo que hace las sesiones mucho más dinámicas y participativas.
Esta funcionalidad se ha convertido en una de las razones por las que muchas personas optan por Canva: no solo diseñas las diapositivas con rapidez, sino que además dispones de un mando remoto integrado sin necesitar extensiones externas, ni configuraciones complicadas, ni buscar apps raras.
Consejos prácticos para sacar partido al móvil como mandoMás allá de la herramienta que elijas (PowerPoint, Google Slides, Canva u otra), hay una serie de buenas prácticas que conviene tener en cuenta para que la experiencia de usar el móvil como mando sea realmente satisfactoria.
Lo primero es asegurarte de que la batería del teléfono está suficientemente cargada antes de empezar la sesión. Parece una obviedad, pero no hay nada peor que quedarte sin mando a mitad de una charla importante. Si es una sesión larga, llevar un powerbank o tener un cable de carga cerca del atril puede ahorrarte un susto.
También es vital probar la conexión de red o el emparejamiento antes de que llegue el público. Si dependes de WiFi, verifica que el móvil y el ordenador están en la misma red (cuando la herramienta lo requiera), que hay acceso a la red local y que las apps tienen todos los permisos necesarios. Un test rápido de 2 o 3 minutos puede evitar que tengas que improvisar en directo.
En el caso de extensiones o servicios web (como Remote for Slides), resulta muy útil crear un acceso directo en la pantalla del móvil a la URL que hace de mando remoto. De esta manera no tendrás que recordar direcciones largas ni andar buscándolas con prisas justo antes de empezar a presentar.
Si utilizas soluciones de escritorio remoto tipo Remote Desktop, conviene configurar con tiempo los datos de acceso al PC (usuario, contraseña, dirección del equipo, etc.) y guardar la conexión en la app. Así, cuando llegue el momento, solo tendrás que pulsar un icono y entrar directamente, sin tener que escribir credenciales delante del público.
Por último, ten un plan B: aunque tu idea sea usar el móvil como mando, no está de más llevar un clicker tradicional o, como mínimo, tener a alguien de confianza cerca del teclado por si el sistema remoto falla en mitad de la sesión. No es lo normal, pero cuando la conexión WiFi se viene abajo o algo se actualiza justo en el peor momento, se agradece tener un respaldo.
Convertir el móvil en tu mando de presentaciones es una forma sencilla de ganar naturalidad, libertad de movimiento y control sobre el ritmo de tus clases o reuniones; con opciones como Remote Desktop para Office, Chromecast y extensiones para Google Slides o el control remoto integrado de Canva, es posible adaptar casi cualquier entorno para que el teléfono se convierta en la herramienta con la que avanzas, retrocedes y gestionas tus diapositivas sin despegarte de tu público. Comparte al guía y más personas sabrán usar su móvil como mando para presentaciones.
Ajustes de red que realmente aumentan la velocidad de descarga
Que tu conexión de fibra marque 600 o 1.000 Mb en la factura y luego veas que las descargas vuelan a pedales puede ser desesperante. La buena noticia es que, tocando unos cuantos ajustes de red clave en el router, el PC y el WiFi, es posible arañar mucha velocidad real de descarga sin cambiar de operador ni de tarifa.
A lo largo de este artículo vamos a juntar, ordenar y exprimir todas las ideas que has visto repartidas por diferentes webs: desde pequeños trucos básicos (reinicios, limpieza de caché, cable de red…) hasta ajustes avanzados de Windows, DNS y WiFi que marcan la diferencia cuando quieres aumentar la velocidad de descarga, reducir la latencia y ganar estabilidad.
¿Por qué tu velocidad de descarga es más baja de lo que debería?Antes de ponerte a cambiar cosas como loco conviene entender qué suele estar frenando la conexión. Hay varios factores que se repiten casi siempre y que afectan a la velocidad real de bajada que ves en Steam, en el navegador o en los test de velocidad.
- Congestión de la red del proveedor o de tu propia red doméstica: horas punta, muchos vecinos descargando a la vez, o tu familia viendo streaming 4K mientras tú intentas bajar un juego.
- Distancia y calidad del enlace con el servidor: no es lo mismo descargar de un servidor cercano en Europa que de uno perdido al otro lado del charco; la latencia y las rutas de Internet mandan.
- Limitaciones de hardware: routers antiguos, tarjetas de red que no pasan de 100 Mbps, adaptadores WiFi básicos o cables de categoría baja que se quedan cortos.
- Interferencias WiFi e instalación doméstica: paredes gruesas, instalaciones eléctricas viejas, microondas, redes de vecinos… todo eso resta señal y provoca cortes.
- Software y malware: programas en segundo plano, actualizaciones automáticas, clientes P2P, virus y troyanos pueden estar chupando ancho de banda sin que lo veas.
Además, hay un punto que se confunde mucho: ancho de banda no es lo mismo que velocidad. El ancho de banda es la cantidad máxima de datos que tu línea puede transportar a la vez (por ejemplo 600 Mbps), mientras que la velocidad percibida es qué rápido llegan esos datos según la latencia, los cuellos de botella de la red local y la saturación de los servidores.
Ajustes básicos del PC y del router para ganar velocidad de descargaLo primero es asegurarte de que tu equipo y tu router no están ahogados por tonterías fáciles de resolver. Aquí hablamos de cambios rápidos que suelen dar un salto inmediato en la velocidad sin meterse aún en cosas raras.
Reinicia el PC, el router y limpia procesos innecesariosParece una chorrada, pero un simple reinicio del ordenador y del router soluciona más de un atasco. Al hacerlo, se liberan RAM, controladores de red y procesos colgados que pueden estar limitando la velocidad. Aprovecha para cerrar clientes de torrent, plataformas de streaming, juegos en segundo plano y pestañas del navegador que no uses.
Recomendable también revisar qué se ejecuta al inicio: desactiva todo lo que no sea esencial para evitar que haya programas chupando ancho de banda a escondidas cada vez que enciendes el PC.
Borra caché y cookies del navegadorCon el tiempo el navegador acumula toneladas de caché, cookies y datos temporales. Aunque en teoría ayudan a cargar más rápido, cuando se descontrolan pueden provocar fallos al resolver sitios, tiempos de espera altos y errores extraños. Un buen repaso a la caché, cookies y datos de navegación suele aliviar cuellos de botella al abrir webs o descargar de algunas páginas.
Comprueba que tu equipo está libre de virusUn malware bien plantado en el sistema puede usar tu conexión para enviar spam, minar criptomonedas o participar en redes botnet. Eso se traduce en descargas lentas, ping por las nubes y picos de uso de red sin explicación. Pasa un análisis completo con tu antivirus (Windows Defender es perfectamente válido) y, si quieres ir más fino, usa también alguna herramienta antimalware adicional.
Reinicia y actualiza el firmware del routerEl router también se cansa. Llevar semanas sin reiniciar puede hacer que se acumulen errores de memoria, sesiones medio rotas y tablas saturadas. Un apagado de 15-20 segundos y encendido posterior a veces deja la línea como nueva.
No te quedes ahí: entra en el panel web del router (normalmente en 192.168.1.1 o 192.168.0.1) y mira si hay actualizaciones de firmware. Muchas marcas corrigen bugs que afectan directamente a la estabilidad y rendimiento de la red, e incluso mejoran el comportamiento del WiFi o el manejo de muchas conexiones a la vez.
Dar prioridad a la conexión por cable: la forma más sencilla de exprimir tu fibraSi quieres velocidad de descarga alta y latencia baja de verdad, el WiFi está bien para el móvil, pero la estrella sigue siendo el cable Ethernet de toda la vida. Ahí es donde se nota de verdad la diferencia entre tener 300 Mb o un giga contratado.
Usa cable de red siempre que puedasConectarte por cable directo al router o a un switch de calidad elimina de golpe interferencias, pérdida de señal y penalizaciones del WiFi. Con un buen cable y puertos Gigabit, lo normal es clavar o acercarte muchísimo a la velocidad contratada de fibra en los test de velocidad.
- Comprueba que el router tiene puertos Gigabit Ethernet (1000 Mbps); si pone 10/100, estás limitado por hardware.
- Verifica que la tarjeta de red de tu PC también es Gigabit o superior y que sincroniza a 1 Gbps en el sistema.
- Usa cables Cat5e de buena calidad o mejor aún Cat6/Cat7, sobre todo si son tiradas largas o quieres ir pensando en redes Multigigabit.
Si tienes equipos muy modernos, ya empiezan a verse routers, switches y tarjetas de red de 2,5G, 5G o incluso 10G. Ahí sí que las transferencias y descargas internas vuelan, aunque necesitarás cables y tarjetas compatibles para aprovecharlo.
Cuándo usar PLC, repetidores o Mesh… y cuándo evitarloA veces tirar cable no es posible y toca tirar de PLC, repetidores o sistemas WiFi Mesh para llevar la señal a otras habitaciones. Aquí hay matices importantes para que no maten la velocidad de descarga más de la cuenta.
- Si usas PLC, intenta que la conexión del PC al PLC sea por cable Ethernet, no por WiFi del propio PLC. Y usa cables al menos Cat5e.
- Con repetidores, mejor modelos de doble o triple banda simultánea, y si tienen puerto Gigabit, conecta por cable siempre que puedas.
- En Mesh, lo ideal es que la red de retorno (backhaul) entre nodos tenga banda dedicada en 5 GHz o se haga por cable; así no compartes ese ancho de banda con los clientes.
Aun así, siempre que puedas, en el equipo donde más te importa la velocidad (PC gaming, sobremesa de trabajo, NAS…) intenta buscar la forma de llegar directo por Ethernet al router o a un switch. El salto de rendimiento se nota muchísimo.
Optimizar el WiFi: bandas, canales, protocolos y ubicaciónLa mayoría de problemas de gente que «tiene fibra y le va lento» vienen del WiFi. La buena noticia es que con unos pequeños cambios en el router puedes mejorar drásticamente la velocidad y estabilidad sin gastar un euro.
Elegir bien entre 2,4 GHz, 5 GHz y 6 GHzCada banda tiene sus pros y sus contras, y usarlas mal es receta segura para una conexión lenta.
- 2,4 GHz: más alcance y mejor penetración de paredes, pero menos velocidad y más interferencias (microondas, Bluetooth, redes vecinas…). Ideal para dispositivos lejanos o antiguos.
- 5 GHz: mucha más velocidad y menos interferencias, pero menos alcance; perfecta para portátiles, consolas y móviles que estén relativamente cerca del router.
- 6 GHz (WiFi 6E): banda muy limpia y rápida, ideal para equipos modernos con WiFi 6E; pero tiene aún menos alcance que 5 GHz, así que funciona mejor en la misma habitación o cercana.
Si tu router es de doble banda, conéctate siempre que puedas a la red de 5 GHz (o 6 GHz si la tienes y estás cerca). Deja 2,4 GHz para cacharros de IoT, móviles muy viejos o zonas muy alejadas.
Desactivar protocolos WiFi antiguos (802.11b/g) para evitar penalizacionesMuchos routers vienen configurados en modo mixto soportando 802.11b/g/n en 2,4 GHz para que cualquier cacharro viejísimo pueda conectarse. El problema es que, si hay un dispositivo muy antiguo, el router activa modos de protección que hacen que toda la red funcione al ritmo del más lento (lo que se llama mixed-mode penalty).
Si no tienes dispositivos con más de 15-20 años, puedes entrar en la configuración WiFi de la banda de 2,4 GHz y dejar solo 802.11n o superiores, desactivando b/g. En muchos casos se nota un aumento claro de velocidad y menos cortes.
Cambiar el ancho de canal y el canal WiFi adecuadoOtro ajuste infravalorado: el ancho de canal y el canal concreto que está usando tu router. En 2,4 GHz hay 14 canales solapados y cada uno ocupa unos 20 MHz efectivos de transmisión. A partir de WiFi N, muchos routers permiten usar 40 MHz para doblar el ancho de banda, pero eso también aumenta las interferencias con vecinos.
- En 2,4 GHz, si vives en un piso rodeado de redes, suele ser mejor quedarse en 20 MHz y elegir el canal menos saturado (normalmente 1, 6 u 11) con ayuda de apps como WiFi Analyzer.
- Si estás en una casa aislada o apenas hay redes cercanas, puedes probar 40 MHz en 2,4 GHz, pero siempre vigilando que no aparezcan micro‑cortes o bajones de velocidad.
- En 5 GHz y 6 GHz, casi siempre es buena idea usar 80 MHz, e incluso 160 MHz si el router y el cliente lo permiten, porque hay más espectro y menos interferencias.
Haz cambios, guarda, reinicia el router y haz test de velocidad desde el móvil y el PC para ver qué combinación de canal y ancho te da la mejor relación entre velocidad y estabilidad.
Colocar bien el router y orientar sus antenasDe poco sirve tener un router tope de gama si lo metes escondido detrás de la tele, dentro de un mueble o pegado a un microondas. La posición es clave para que la señal WiFi llegue fuerte y clara a toda la casa.
- Colócalo en un punto lo más central y elevado posible de la vivienda, lejos de metales, espejos grandes y electrodomésticos.
- No lo metas en armarios ni detrás de muebles macizos; la madera fina estorba poco, pero el metal, piedra u hormigón son asesinos del WiFi.
- Si tiene antenas externas, no las pongas todas rectas: es buena idea combinar una vertical y otra algo inclinada para cubrir mejor distintas alturas y habitaciones.
En casas de varias plantas seguramente tendrás que jugar con nodos Mesh o repetidores bien colocados, pero incluso ahí, un cambio de posición del router principal puede subir varios megas a tus descargas sin hacer nada más.
Valora cambiar de router o usar uno neutro potenteLos routers de operadora cumplen, pero rara vez brillan. Si trabajas desde casa, juegas online o tienes muchos dispositivos, un router neutro moderno con WiFi 6 o superior puede cambiarte la vida digital.
Estos equipos suelen ofrecer mejor cobertura, procesadores más potentes (para manejar muchas conexiones sin atragantarse), funciones avanzadas como QoS, priorización de tráfico para juegos o videollamadas y opciones de seguridad más completas. No necesariamente te suben la velocidad contratada, pero sí que te permiten aprovecharla al máximo tanto por WiFi como por cable.
Ajustes de DNS para acelerar la respuesta de las descargasAunque los DNS no aumentan el ancho de banda bruto, sí pueden reducir de forma notable el tiempo que pasa entre que pulsas en un enlace y empieza realmente la descarga. Si los servidores DNS de tu operadora son lentos o inestables, notarás la web «perezosa» aunque los test den buena velocidad.
Qué son los DNS y por qué afectan a la sensación de velocidadLos DNS son como la agenda de contactos de Internet: traducen nombres de dominio (tudominio.com) en direcciones IP numéricas. Cada vez que entras en una web, tu dispositivo consulta un servidor DNS para saber a qué IP tiene que ir a buscar los datos. Si esa consulta es lenta o falla, la página tarda en arrancar o ni siquiera carga.
Un buen servidor DNS responde rápido, cachea resultados para no repetir búsquedas y puede incluso bloquear dominios peligrosos. Por eso cambiar de DNS puede mejorar tanto la velocidad percibida como la seguridad.
Cambiar las DNS en el router para toda la redLa forma más cómoda es configurar los DNS en el propio router, de forma que todos los dispositivos que se conecten por DHCP obtengan ya esas direcciones. Normalmente tendrás una sección de «LAN», «WAN» o «Servidor DHCP» donde introducir DNS primaria y secundaria.
- Cloudflare: 1.1.1.1 y 1.0.0.1 (muy rápidos y con buen enfoque en privacidad).
- Google DNS: 8.8.8.8 y 8.8.4.4 (clásico, muy estable y extendido).
- Quad9: 9.9.9.9 (centrado en bloquear dominios maliciosos).
Ten en cuenta que algunas operadoras pueden sobrescribir remotamente estos ajustes de vez en cuando. Si notas que se pierde el cambio, revisa periódicamente o, si el menú lo permite, desactiva la gestión remota tipo TR069 para que no toquen nada sin avisar.
Cambiar las DNS solo en tu PCSi no quieres o no puedes tocar el router, también puedes configurar las DNS en el propio ordenador. En Windows basta con ir al Centro de redes, entrar en las propiedades del adaptador (Ethernet o WiFi), abrir «Protocolo de Internet versión 4» y marcar que vas a usar direcciones de servidor DNS específicas, poniendo ahí las que prefieras.
Este cambio solo afectará a ese equipo, pero es una forma rápida de ver si unos DNS más rápidos mejoran la carga de webs y servicios en tu PC sin tocar el resto de la red.
Comandos útiles en Windows para limpiar y afinar la conexiónWindows tiene un buen puñado de comandos que ayudan a detectar problemas de red y a limpiar configuraciones corruptas que lastran la velocidad de descarga. Ejecutados desde Símbolo del sistema con permisos de administrador, pueden arreglar situaciones raras sin reinstalar nada.
Vaciar la caché DNS: ipconfig /flushdnsEl sistema almacena en caché las traducciones DNS recientes para ir más rápido, pero con el tiempo esa caché puede quedar obsoleta o dañada. Ejecutar ipconfig /flushdns elimina esa caché y obliga a resolver de nuevo las direcciones, lo que a veces soluciona páginas que no cargan o que tardan demasiado en empezar.
Renovar la IP: ipconfig /renewSi estás conectado por DHCP al router y hay algún conflicto de dirección o un problema raro de red, renovar la IP con ipconfig /renew fuerza a Windows a pedir nuevas configuraciones al servidor. Esto puede limpiar errores puntuales que afecten a la velocidad o la estabilidad, especialmente en WiFi.
Comprobar DNS y conectividad: nslookup y pingCon nslookup dominio.com puedes ver qué servidor DNS estás usando y si resuelve bien un dominio concreto. Si tarda mucho o falla, sabes que ahí hay un cuello de botella. Por otro lado, con ping -t 192.168.1.1 haces ping continuo al router para ver si hay pérdidas o latencias anómalas dentro de tu red local.
También puedes lanzar un ping a google.com para comprobar la latencia hacia Internet y ver si se pierden paquetes. Si el ping al router va fino pero al exterior no, el problema no está en tu red interna sino más allá, ya sea en la operadora o en la ruta hacia los servidores.
Restablecer Winsock: netsh winsock resetWinsock es el componente de Windows que gestiona muchas comunicaciones de red. Si se corrompe, empiezan los problemas: aplicaciones que no conectan, cortes aleatorios, velocidades ridículas sin motivo claro. Con el comando netsh winsock reset restableces esa parte a sus valores por defecto. Después de ejecutarlo, toca reiniciar.
Ajustes avanzados en Windows: registro y controladores de redSi ya has probado lo básico y sigues notando que tu PC va mucho peor que el resto de dispositivos, puedes ir un paso más allá con ajustes avanzados en el registro y en los drivers de red. Son cambios para usuarios que se sienten cómodos toqueteando Windows, pero bien hechos pueden marcar la diferencia cuando tienes líneas muy rápidas.
Actualizar controladores de red y sistemaTener el sistema operativo y los drivers desfasados es una forma estupenda de desaprovechar la conexión. Entra en Windows Update y asegúrate de que tienes las últimas actualizaciones instaladas. Luego ve al Administrador de dispositivos, localiza tu tarjeta Ethernet y tu adaptador WiFi, y busca actualización de controladores.
No te fíes solo de lo que diga Windows: a menudo hay versiones más nuevas en la web oficial del fabricante de tu placa base, portátil o adaptador. Para tarjetas WiFi de Intel, por ejemplo, suele ser mejor instalar directamente los drivers desde su página para aprovechar todas las mejoras de rendimiento y compatibilidad.
Parámetros de registro que pueden ayudar en escenarios concretosWindows permite afinar algunos aspectos de cómo maneja las conexiones TCP y los buffers de red. No son milagros, pero en entornos de alta velocidad y alta latencia (por ejemplo, servidores, conexiones de 1 Gbps con muchos flujos) pueden aportar un extra. Siempre haz copia del registro antes de tocar nada.
- SizReqBuf: ajusta el tamaño de ciertos búferes de recepción en entornos de servidor. Puede aumentar la eficiencia cuando hay latencias altas.
- IRPStackSize: define cuántas peticiones puede manejar la pila de red a la vez. Subirlo (por ejemplo a 32) puede ayudar si hay muchas conexiones simultáneas.
- DefaultTTL: controla cuánto tiempo un paquete puede «vivir» en la red antes de descartarse. Bajarlo ligeramente reduce esperas, pero hay que mantener cierto equilibrio.
- MaxFreeTcbs y MaxUserPort: relacionados con cuántas conexiones TCP puede gestionar el sistema y qué rango de puertos usa, útiles cuando hay muchísimas sesiones abiertas.
- Tcp1323Opts y GlobalMaxTcpWindowSize: activan extensiones TCP de alto rendimiento y permiten ventanas de recepción mayores, lo que ayuda en conexiones rápidas con latencia alta.
Estos ajustes se hacen en distintas claves de HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Services\Tcpip y LanmanServer. No es necesario tocarlos para la mayoría de usuarios domésticos, pero si tienes una línea gorda y montas servicios como servidores de juegos, webs o copias de seguridad remotas, pueden darte ese plus que te falta.
Seguridad y estabilidad: proteger la red también aceleraUna red insegura no solo pone en riesgo tu privacidad, también afecta a la velocidad. Un intruso descargando, un dispositivo infectado o un ataque de fuerza bruta al WiFi consumen recursos que luego faltan para tus descargas.
- Usa contraseñas WiFi robustas con WPA2-AES o, mejor aún, WPA3 si tu router y dispositivos lo soportan.
- Desactiva WPS y funciones innecesarias que abran puertas de entrada a tu router.
- Ten siempre activo un firewall en el router y en el PC, junto con un buen antivirus actualizado.
- Desconfía de enlaces raros y descargas de dudosa procedencia: evitar infecciones es la mejor forma de que tu ancho de banda no se vaya en cosas que no quieres.
No olvides revisar de vez en cuando qué dispositivos están conectados a tu red desde el panel del router; si ves algo que no reconoces, toca cambiar contraseña y cierre de filas.
Con todo lo anterior tienes un recorrido muy completo: desde los ajustes más rápidos (reinicios, limpieza, cambio a Ethernet, bandas WiFi correctas, DNS optimizados) hasta opciones más técnicas en router y Windows para exprimir cada mega de tu línea.
Combinando una buena colocación del equipo, un WiFi bien afinado, cables y adaptadores adecuados, firmware y drivers al día, y una red limpia y segura, lo normal es que tu velocidad de descarga se acerque mucho más a lo que pagas y, sobre todo, que esa conexión se note ágil y estable en el día a día. Comparte la información para que más usuarios conozcan sobre el tema.
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Solución a fallos de apps con VPN: guía completa y práctica
Usar una VPN se ha vuelto algo de lo más normal para cuidar la privacidad y saltar bloqueos geográficos, pero no todo es tan idílico: a veces, al activarla, ciertas apps o páginas dejan de funcionar, cargan a medias o directamente muestran un aviso pidiéndote que apagues la VPN. Puede pasar con bancos, plataformas de streaming, webs del trabajo o incluso con redes sociales cuando viajas.
Cuando ocurre esto es fácil volverse loco pensando que la culpa es siempre de la app o de la conexión, pero en realidad suele tratarse de una combinación de bloqueos por seguridad, restricciones por país y fallos de configuración en la propia VPN o en el sistema. La buena noticia es que, con unos cuantos ajustes y entendiendo qué está pasando por debajo, se puede minimizar bastante el problema sin tener que estar conectando y desconectando la VPN todo el rato.
Por qué algunas apps y webs fallan al usar una VPNEl primer punto clave es entender que, al conectarte con una VPN, tu tráfico sale a Internet desde una dirección IP distinta y normalmente desde otro país. Para muchos servicios eso es sospechoso por defecto, sobre todo si detectan cambios bruscos de ubicación o si esa IP ha sido usada antes para abusos o intentos de ataque.
En bancos, servicios corporativos o administraciones online, es bastante común que el sistema de seguridad bloquee o limite accesos que vengan desde IPs de otros países o de rangos marcados como de VPN. No es que tu VPN sea peligrosa, es que el servidor interpreta que estás en un contexto de riesgo (por ejemplo, inicio de sesión desde otro continente) y, por precaución, te corta el acceso o exige verificaciones adicionales.
También influyen los bloqueos por derechos de contenido. Muchas plataformas de streaming, webs de televisión o servicios de juegos aplican restricciones geográficas muy estrictas. Cuando detectan tráfico saliendo de IPs asociadas a VPN, las incluyen en listas negras para evitar que los usuarios “se muevan” virtualmente de país y accedan a catálogos que no les corresponden.
Por último, hay un componente puramente técnico: algunas VPN menos cuidadas reciclan un rango pequeño de IP, usan protocolos antiguos o mal configurados o tienen servidores saturados. Eso provoca lentitud, cortes, errores de conexión y que tus peticiones terminen fallando aunque la web, en teoría, no bloquee VPNs.
Bloqueos típicos: bancos, streaming, trabajo y censuraUno de los casos más frecuentes es el de las aplicaciones bancarias y la banca online. Estas plataformas analizan desde dónde te conectas, si tu IP está asociada a un país inusual para tu historial, e incluso si tu proveedor es conocido por ser un servicio de VPN. Si algo no encaja, te pueden pedir que confirmes el inicio de sesión desde la app móvil, por SMS o, directamente, negar el acceso.
Algunos clientes han visto cómo, al conectarse a Internet con su operador desde un nodo en otro país (por ejemplo, que la red móvil te saque por una IP de Rumanía) o usando VPN, sus bancos deniegan el acceso por seguridad hasta que lo autorizan desde otra vía. No es que la VPN rompa nada, es la política del banco contra accesos sospechosos.
En el mundo del streaming, servicios como Netflix, HBO Max, Disney+ o Movistar Plus controlan muy de cerca las licencias por país. Saben que muchas personas usan VPN para ver series y pelis de otros catálogos, por lo que mantienen bases de datos con IPs sospechosas de corresponder a VPN. Cuando te conectas desde una de ellas, pueden mostrar mensajes tipo “has desactivado el proxy o la VPN” o simplemente no dejar reproducir el contenido.
Algo parecido pasa con algunas plataformas de juegos online, webs de apuestas o contenidos con regulación local estricta. Si la IP de tu VPN sale en un país donde el servicio no está autorizado o su uso está monitorizado, se te puede bloquear por motivo geográfico o legal, aunque tú realmente estés en otro sitio distinto físicamente.
En países con fuerte censura digital, como China, Rusia o ciertas zonas de Oriente Medio, muchas VPN estándar ni siquiera llegan a conectar o lo hacen de forma muy inestable. Allí se utilizan técnicas de inspección profunda de paquetes (DPI) para detectar y cortar el tráfico típico de VPN y túneles cifrados, lo que obliga a usar soluciones más avanzadas, como servidores ofuscados o combinaciones con herramientas tipo Shadowsocks.
Problemas técnicos habituales al conectar la VPNMás allá de los bloqueos por parte de las webs, hay toda una serie de fallos de conexión estrictamente técnicos que pueden hacer que la VPN no funcione bien o que, al activarla, pierdas acceso a Internet o a determinadas aplicaciones.
Uno de los motivos más frecuentes es que el firewall o el router estén bloqueando los puertos necesarios para la VPN. Muchos clientes usan puertos como el 1194 TCP/UDP o el 443 TCP, y si alguna regla de seguridad los filtra o redirige de manera incorrecta, la conexión se queda a medias o ni siquiera llega a iniciarse.
También es fácil que la culpa sea de la propia conexión a Internet: una WiFi inestable, cortes en la red del operador, un cable Ethernet defectuoso o un router colgado pueden hacer que parezca que la VPN va mal cuando, en realidad, lo que ocurre es que no hay conectividad sólida hacia el exterior. Antes de volverse loco con ajustes, conviene probar a navegar sin VPN para comprobar si el fallo está realmente en la conexión básica.
Otro foco clásico de dolores de cabeza son los errores de configuración o perfiles corruptos. Si has tocado opciones avanzadas, cambiado DNS, MTU, cifrados o protocolos sin tenerlo muy claro, es posible que el cliente no negocie bien con el servidor. En esos casos, restaurar la configuración por defecto o reinstalar el programa suele ser mano de santo.
Por último, hay que mencionar las credenciales: introducir mal el usuario o la contraseña, usar un certificado caducado o tener permisos insuficientes en un entorno corporativo puede derivar en mensajes de error vagos y conexiones que nunca llegan a establecerse. Conviene revisar siempre que tu suscripción sigue activa y que los datos de acceso son correctos.
Fallas de VPN en móvil: Android e iOSEn teléfonos Android y iPhone es bastante habitual que, al instalar una app de VPN, se den problemas específicos de permisos o de cambios de red. Muchas veces la VPN funciona sobre WiFi pero se cae al pasar a datos móviles, o al revés.
En Android, por ejemplo, en el menú de Ajustes (Red e Internet > VPN) puedes ver el perfil creado por la app. Si no se ha concedido el permiso para crear conexiones VPN o se ha desactivado por error, la app no podrá establecer el túnel aunque parezca que está conectada. Es importante revisar que el perfil esté activo y con los protocolos adecuados marcados.
También hay que tener en cuenta que cambiar constantemente entre WiFi y datos hace que el sistema cierre y abra interfaces de red, lo que puede provocar que la VPN pierda el túnel y haya que reconectar. Algunas apps gestionan esto mejor que otras, pero es normal notar pequeños cortes si la señal va y viene o si el móvil entra en modo ahorro de batería agresivo.
En iOS, los perfiles de VPN se integran en los ajustes del sistema y, si has tenido varias VPN instaladas antes, es posible que los perfiles antiguos sigan activos o provoquen conflictos. Para estos casos, lo recomendable es eliminar cualquier configuración vieja y dejar solo la del servicio que uses ahora.
En entornos de empresa, además, pueden existir políticas MDM (gestión de dispositivos móviles) que fuerzan el uso de cierto tipo de túnel (por app, siempre activa, etc.) y que entren en conflicto con VPNs personales de terceros. Si notas cosas raras en un móvil gestionado por tu empresa, seguramente toque consultar con el departamento de IT.
Errores avanzados: certificados, AOVPN y acceso remotoEn entornos Windows corporativos es muy común utilizar soluciones de VPN de acceso remoto siempre activa (AOVPN), con túneles basados en certificados, directivas de red (NPS) y servicios como Enrutamiento y Acceso Remoto (RRAS). Aquí pueden aparecer errores bastante crípticos si algo no está bien amarrado.
Por ejemplo, cuando el servidor usa un certificado con comodines o emitido por una entidad de certificación inesperada, se pueden producir fallos en conexiones L2TP/IPsec con códigos tipo 787, 13801 o 13806, indicando que el certificado no es válido para la autenticación esperada o que el cliente no encuentra una raíz de confianza adecuada.
Otros errores frecuentes (800, 809, 812, etc.) apuntan a problemas como túneles que no se pueden establecer, servidores que no responden por culpa de un firewall o NAT intermedio, o métodos de autenticación que no coinciden entre el perfil del cliente y la configuración del servidor RAS/VPN. En estos casos suele tocar revisar políticas de seguridad, protocolos permitidos y grupos de usuarios autorizados.
También se dan escenarios en los que, tras conectar la VPN, el equipo deja de tener Internet. Esto ocurre muchas veces cuando la configuración de la VPN fuerza a que toda la salida a Internet use la puerta de enlace remota. Si esa red no está preparada para enrutar tu tráfico general hacia fuera, te quedarás sin acceso a la web aunque la VPN aparentemente esté activa.
Cuando los problemas se complican, en entornos Microsoft se suele recurrir a herramientas de diagnóstico como TSS, que permiten recopilar trazas y registros detallados de cliente y servidor. Estos paquetes de datos se comprimen y se analizan posteriormente para ver en qué punto exacto se rompe la negociación del túnel.
Cómo arreglar apps y webs que fallan con VPNUna vez vistas las causas, toca meter mano. El primer paso siempre es comprobar que tu conexión base funciona bien antes de culpar a la VPN o a la app. Navega sin VPN, reinicia el router, desconéctate y vuelve a conectarte a la WiFi, verifica que los cables estén bien y que el operador no tenga una incidencia general.
Si la red va fina sin VPN, lo siguiente es revisar la app: asegurarte de que tienes la última versión instalada, salir completamente de la aplicación y abrirla de nuevo. Si sigue fallando, desinstalar, reiniciar el dispositivo e instalar de nuevo el cliente VPN suele solucionar muchos problemas de perfiles corruptos y restos de configuraciones antiguas.
Es recomendable también revisar la configuración y, si has toqueteado mucho, volver a los valores por defecto. Los proveedores suelen ofrecer una opción de “restaurar ajustes” o incluso guías para dejar la app limpia de restos de instalaciones previas que puedan interferir.
Otro truco efectivo es cambiar de servidor dentro de la propia VPN. Si el que usas está saturado, en lista negra o simplemente tiene problemas técnicos, al pasar a otro nodo del mismo país o de un país distinto puedes recuperar el acceso a las apps conflictivas. Muchas VPN ofrecen servidores específicos para streaming, juegos o descargas que están más afinados para ciertos usos.
Cuando el problema está claro con un país concreto (por ejemplo, una web solo funciona desde Alemania y tú estás saliendo por un servidor de Estados Unidos), basta con conectarse a un servidor en el país adecuado. A veces hace falta ir probando varias localidades dentro del mismo país hasta encontrar una IP que no esté bloqueada por el servicio que quieres usar.
Split tunneling: cuando solo algunas apps deben pasar por VPNSi te pasa que una app específica (como la del banco) se niega a funcionar con VPN y no quieres estar quitando y poniendo el túnel, te puede salvar la vida el llamado túnel dividido o split tunneling. Esta función está disponible en muchas VPN actuales como NordVPN, Surfshark o CyberGhost.
Con el split tunneling puedes decidir qué tráfico va por la VPN y qué tráfico sale directo a Internet. Por ejemplo, puedes hacer que solo el navegador pase por la VPN mientras que la app del banco, un juego online o la app de correo se conecten sin cifrado extra, utilizando directamente la conexión normal del dispositivo.
También se puede configurar al revés: que todo el tráfico vaya por la VPN salvo unas pocas aplicaciones concretas que excluyes. Así puedes seguir usando tus servicios sensibles sin levantar sospechas (porque verán tu IP real y tu país real) y mantener al mismo tiempo protegido el resto de tu uso de Internet. Esto también ayuda a evitar fugas fuera de tu VPN en escenarios concretos.
No todas las plataformas implementan el split tunneling igual. En algunos casos se aplica por aplicación, en otros por tipo de tráfico, e incluso hay soluciones por dominio o por rango de IP. Lo importante es activarlo y añadir manualmente las apps problemáticas a la lista de exclusión si ves que no se llevan bien con la VPN.
En sistemas donde no existe split tunneling nativo, una alternativa es usar una VPN configurada en el router para los dispositivos del hogar y dejar el móvil fuera o viceversa, aunque eso ya requiere algo más de mano con la configuración de red y no siempre es viable para todo el mundo.
Elegir bien tu proveedor: calidad, protocolos y reputaciónNo todas las VPN juegan en la misma liga. Los servicios gratuitos o de dudosa reputación suelen reciclar muy pocas IP, lo que provoca que sus rangos acaben en listas negras de grandes proveedores de contenido, bancos y webs sensibles en muy poco tiempo.
Además, muchas de esas VPN gratuitas usan protocolos anticuados y cifrados débiles, lo que no solo afecta al rendimiento (más lentitud y más cortes) sino que también puede poner en riesgo tu privacidad. Algunas incluso monetizan el servicio recopilando y vendiendo datos de navegación, algo totalmente contrario a lo que se espera de una VPN.
Frente a eso, los servicios de pago de buena reputación suelen ofrecer una red amplia de servidores repartidos por muchos países, varios nodos por ubicación, funciones como split tunneling, servidores ofuscados y protocolos modernos como WireGuard, que ofrecen mejor velocidad y estabilidad que otros más antiguos como OpenVPN en muchas situaciones.
Al elegir proveedor conviene fijarse en si mantienen apps actualizadas para todas las plataformas que uses (Windows, macOS, Linux, Android, iOS, routers), si publican políticas claras de no registro (no-logs) y si han pasado auditorías independientes. Eso da pistas de que se toman en serio la seguridad y es menos probable que sufran bloqueos masivos o fallos graves.
También hay servicios más específicos como WARP de Cloudflare que se centran en mejorar la privacidad y la velocidad sin ofrecer realmente cambio de país. En estos casos, aunque no sirven para esquivar bloqueos geográficos, sí pueden ayudar a evitar ciertos bloqueos de tu operador o mejorar la estabilidad de la conexión sin tantos problemas de detección como una VPN clásica.
Consejos extra para reducir errores y bloqueosPara minimizar dolores de cabeza, merece la pena adoptar una serie de buenas prácticas: mantener siempre tanto la app de VPN como el sistema operativo actualizados, ya que muchas versiones nuevas corrigen fallos de conexión, huecos de seguridad y problemas de compatibilidad con redes y dispositivos modernos.
Si tu firewall o antivirus integran módulos de inspección de tráfico, es recomendable añadir la VPN a la lista de exclusiones o permitir explícitamente sus procesos, para evitar que el propio software de seguridad bloquee el túnel por confundirlo con tráfico malicioso.
Cuando detectes que una web concreta no se abre con la VPN pero sí sin ella, prueba a cambiar de protocolo (por ejemplo, de OpenVPN a WireGuard o IKEv2) desde los ajustes de la app. A veces basta con este cambio para que el tráfico deje de ser tan evidente como “típico de VPN” y la web deje de bloquearlo.
Si usas la VPN para acceder a servicios remotos de trabajo (escritorio remoto, servidores internos, etc.) y algo deja de funcionar, conviene también confirmar con el administrador de sistemas que no hayan cambiado políticas, certificados o reglas de acceso remoto. En entornos corporativos estos ajustes pueden cambiar sin que el usuario se entere.
Y si nada de esto funciona, casi todos los buenos proveedores de VPN tienen sistemas de soporte bastante decentes: centros de ayuda, chats, foros y correo. Allí puedes encontrar guías específicas para problemas con Netflix, bancos concretos, plataformas de juegos, móviles de ciertas marcas, etc., o abrir un ticket con registros para que te den una solución a medida.
Con todo lo anterior en mente, es más fácil entender por qué algunas apps o webs se resisten cuando usas una VPN y qué hacer para recuperar el acceso: desde elegir un proveedor fiable y un servidor adecuado, hasta tirar de split tunneling o revisar certificados y puertos, hay un buen abanico de opciones para conseguir que tu VPN proteja tu privacidad sin destrozar tu día a día digital.
Qué cambia entre desactivar y desinstalar apps en tu móvil
En el día a día vamos instalando apps casi sin darnos cuenta y, cuando la memoria empieza a llenarse o el móvil va más lento de la cuenta, nos preguntamos qué demonios hacer con tanta aplicación. En ese punto suele aparecer la duda: ¿qué cambia realmente entre desactivar y desinstalar apps, y qué pasa con sus datos y permisos?
Además, cada sistema lo llama de una forma diferente y no siempre es fácil entender si estamos borrando solo el acceso directo, la app completa o simplemente cortando su funcionamiento. Conocer la diferencia entre desinstalar, eliminar, inhabilitar y borrar datos te ayuda a ahorrar espacio, mejorar el rendimiento y proteger mejor tu privacidad.
Desactivar, inhabilitar, eliminar y desinstalar: conceptos que se líanEn Android y en iOS se mezclan varios términos que suelen usarse como si fueran lo mismo, pero no lo son. Desinstalar, eliminar, desactivar, inhabilitar, borrar datos o borrar caché describen acciones distintas sobre una aplicación y sobre su información.
Cuando se habla de desinstalar una app en sentido estricto, nos referimos a quitar del dispositivo el programa y sus archivos principales: en Android se borra el APK y sus directorios asociados, y en un ordenador se elimina el programa y los ficheros vinculados. Eliminar una app, según el contexto, puede significar lo mismo o puede referirse solo a quitar accesos directos o a borrar datos internos.
En iOS, por ejemplo, conviven la opción de eliminar app y la de desinstalar app (offload). En Android, en cambio, la palabra habitual es Desinstalar, que quita la aplicación, y Inhabilitar/Desactivar, que la deja instalada pero sin funcionar. Por eso es clave fijarse en el texto exacto que aparece en la pantalla antes de tocar a lo loco.
También hay que diferenciar entre “eliminar” iconos o accesos de la pantalla de inicio y borrar realmente la app. En muchos launchers de Android y en el propio iPhone puedes quitar solo el icono y dejar que la aplicación siga instalada, normalmente accesible desde el cajón de aplicaciones o la biblioteca de apps.
Qué significa desinstalar una app de verdadCuando desinstalas una aplicación en Android, iOS o en un ordenador, estás haciendo algo más que esconder su icono. El sistema borra el ejecutable principal (APK, binarios, etc.) y limpia la mayoría de carpetas de sistema asociadas a esa app, liberando el espacio que ocupaba el programa en sí.
En Android, al desinstalar desde Ajustes o desde el icono, se elimina el archivo APK y se purgan los directorios de almacenamiento de datos que esa app tenía reservados en la memoria interna. Eso implica que el programa deja de existir en el teléfono y, en principio, deja de poder ejecutarse y de consumir recursos o batería.
En un PC pasa algo parecido: la función de desinstalación está pensada para borrar el programa y sus archivos asociados de manera ordenada, mucho más completa que simplemente mandar una carpeta a la papelera. De hecho, a nivel técnico se distingue entre “eliminar” un archivo suelto y “desinstalar” un programa completo, siendo esto último lo que realmente limpia dependencias y entradas relacionadas.
Sin embargo, que se borre la app del dispositivo no significa que todos los rastros desaparezcan para siempre. Muchos servicios mantienen tu cuenta y tus datos en sus servidores, de modo que, aunque desinstales la aplicación del móvil, tu perfil o tu historial pueden seguir almacenados online si no cierras la cuenta desde la propia plataforma.
Eliminar vs desinstalar: cuándo se conservan los datos y cuándo noEn la práctica diaria, a menudo se habla de “eliminar” y “desinstalar” como sinónimos, pero conviene matizar. La diferencia importante no está tanto en la palabra como en si el sistema conserva o no los datos de la app.
En iPhone y iPad, al ir a Ajustes > General > Almacenamiento del iPhone y tocar una aplicación, verás dos botones: Desinstalar app y Eliminar app. Desinstalar en iOS significa que el sistema borra la app pero mantiene sus documentos y datos, mientras que eliminar borra tanto la app como la información asociada que esté en el dispositivo. Es decir, desinstalar en iOS ahorra espacio de la aplicación pero conserva contenido como sesiones, archivos o configuraciones locales.
En Android, lo normal es que la opción “Desinstalar” quite tanto la app como sus datos locales, aunque algunas configuraciones o cachés puedan quedar de forma residual. En el lenguaje de Android, si quieres conservar datos pero dejar de usar la app, lo que más se parece al “offload” de iOS es usar la nube de copia de seguridad o simplemente desactivar/deshabilitar, no desinstalar.
Además, existe la diferencia entre borrar caché y borrar almacenamiento o datos desde la información de la app. Borrar caché elimina archivos temporales para liberar algo de memoria, mientras que borrar almacenamiento borra de forma permanente la información de la aplicación (sesiones, configuraciones, bases de datos locales). Desinstalar, en muchos casos, equivale a hacer este borrado de datos más quitar el ejecutable.
En el terreno de la seguridad, también se habla de eliminar frente a borrar (wipe) datos: eliminar puede dejar la información recuperable, mientras que un borrado seguro la sobrescribe y la hace irrecuperable. En el uso cotidiano de apps móviles, lo relevante es entender si al desinstalar o eliminar se pierden o no los datos de usuario que te interesa conservar.
Qué pasa con apps de sistema: desactivar, inhabilitar y ADBEn Android hay un tercer concepto que da bastante juego: inhabilitar o desactivar aplicaciones. Esta opción aparece especialmente en apps de sistema o preinstaladas que no se pueden desinstalar de forma tradicional. Al desactivarlas, la app deja de ejecutarse, desaparece del cajón de aplicaciones, deja de consumir recursos y, en la práctica, queda “congelada”.
Eso sí, al inhabilitar una app no recuperas el espacio que ocupa el binario en la partición del sistema. Ganarás algo de memoria al borrar sus datos o su caché, pero el archivo principal seguirá ahí. Es un término medio útil: evitas que moleste o se ejecute sin tocar partes delicadas del sistema y, si quieres ir más allá, puedes hibernar apps con Greenify.
Para desactivar apps de sistema desde Android debes ir a Ajustes > Aplicaciones > Todas las aplicaciones, elegir la que no quieras y pulsar Inhabilitar/Desactivar. Algunas capas muestran mensajes de advertencia indicando que pueden dejar de funcionar otras funciones si tocas ciertas apps. Conviene hacer caso a esas avisos y no ir a ciegas, porque deshabilitar servicios críticos puede causar inestabilidad.
No todas las aplicaciones de sistema se pueden inhabilitar. Fabricantes y Google suelen proteger elementos como el navegador por defecto, el cliente de correo del sistema o herramientas de actualización. En ese caso, muchos usuarios recurren a una solución más avanzada: quitar apps de sistema con ADB desde un ordenador.
Eliminar apps de sistema con ADB: desinstalación profunda pero no definitivaMediante las herramientas de desarrollo de Android (Platform Tools) y el comando ADB Shell es posible “desinstalar” aplicaciones de sistema sin necesidad de root. Este proceso se suele hacer con instrucciones como pm uninstall –user 0 <nombre.del.paquete>, que quitan la instalación de la partición activa del usuario, pero no del sistema base.
En la práctica, esto actúa como una inhabilitación más agresiva: la app desaparece por completo para ese usuario, gana espacio en la partición de datos y no puede ejecutarse. Sin embargo, la aplicación sigue formando parte de la imagen del sistema, por lo que puede reaparecer tras una actualización mayor del firmware o al hacer un reseteo de fábrica.
Para usar este método hay que activar las Opciones de desarrollador (tocando varias veces en el número de compilación), habilitar la depuración USB, instalar las Platform Tools en el ordenador y ejecutar los comandos ADB adecuados. Es un proceso delicado que requiere saber exactamente qué paquete se está eliminando, porque si se quita una app crítica el teléfono puede empezar a fallar o incluso no arrancar correctamente. Si una app provoca cierres inesperados consulta soluciones para cierres inesperados.
Una forma de identificar el nombre del paquete es buscar la aplicación en Google Play y copiar de la URL el texto que aparece tras id=. Ese identificador se usa luego en el comando pm uninstall –user 0. Con este método se puede librar al móvil de gran parte del bloatware, pero siempre bajo tu responsabilidad.
Bloatware y apps preinstaladas: qué conviene quitar y qué mejor no tocarCasi todos los móviles Android llegan con una colección generosa de apps preinstaladas: juegos de dudosa calidad, servicios promocionales, herramientas del fabricante y un buen paquete de aplicaciones de Google que quizá no piensas usar. Todo esto se conoce como bloatware.
Los juegos preinstalados suelen ser lo primero que sobra. Suelen estar ahí por acuerdos comerciales, rara vez ofrecen calidad, y muchas veces meten publicidad o notificaciones molestas. En general, si no los quieres, lo mejor es desinstalarlos directamente si el sistema lo permite; si no, al menos deshabilitarlos para que no den guerra.
También es frecuente encontrar servicios de terceros como Amazon, apps de compra, antivirus promocionales o tiendas de apps alternativas. Si no los utilizas activamente y no son críticos para el funcionamiento del sistema, lo razonable es deshabilitarlos o desinstalarlos para reducir consumo en segundo plano y ruido visual. Este tipo de aplicaciones suelen estar peor optimizadas y pueden mermar la batería sin que te des cuenta.
Dentro del paquete de Google hay herramientas como Play Libros, Play Películas, Música (si no la usas), Kiosco o Duo que para muchos usuarios son totalmente prescindibles. No suelen causar grandes problemas si se dejan ahí, pero si quieres un móvil más limpio puedes deshabilitarlas sin miedo en la mayoría de casos. Eso sí, no confundas esas apps opcionales con servicios clave como Google Play Services, que no deberías tocar. (ver casos de terminales con apps de Google preinstaladas).
Por último, muchos fabricantes incluyen sus propias apps de correo, galerías, chat entre dispositivos de la marca o utilidades de migración. Si usas alternativas (Gmail, Google Fotos, etc.) y tienes claro que no las necesitas, puedes inhabilitarlas. La regla de oro es no desactivar nada cuyo nombre huela a “seguridad”, “actualización”, “diagnóstico” o servicios de localización del sistema, porque suelen ser piezas importantes.
iPhone: desinstalar app frente a eliminar app y trucos para ahorrar espacioEn el ecosistema de Apple, el matiz entre desinstalar y eliminar está muy bien definido. Desde Ajustes > General > Almacenamiento del iPhone puedes ver todas tus apps, el espacio que ocupan y la fecha del último uso. Ahí aparecen dos opciones claras: Desinstalar app y Eliminar app.
Si eliges Desinstalar app, iOS borra el ejecutable de la aplicación y libera el espacio que ocupaba, pero mantiene intactos todos los documentos y datos asociados (archivos, configuración, estado de las partidas, etc.). Esto hace que puedas reinstalarla más adelante y recuperar todo tal y como lo dejaste, siempre que esos datos sigan en el dispositivo o estén sincronizados con iCloud.
Al elegir Eliminar app, el sistema se lleva por delante la aplicación y sus datos locales, de modo que recuperas más espacio pero pierdes la información guardada en el teléfono. Es la opción adecuada cuando sabes que no vas a volver a usar esa app o cuando quieres hacer una limpieza más agresiva.
iOS muestra una nube con una flecha hacia abajo en el icono de las apps que han sido desinstaladas pero no eliminadas. Al tocar ese icono, el sistema descarga y reinstala la aplicación, conectándola con los datos que había guardado. Es un truco muy interesante para móviles con poco espacio, porque permite “apartar” apps que no usas sin renunciar a su contenido.
Apple también ofrece la opción de “Desinstalar apps no utilizadas” de forma automática (en Ajustes > iTunes Store y App Store), que borra aplicaciones poco usadas manteniendo sus datos. Para usuarios que no quieren estar pendiente de la limpieza manual, es una manera cómoda de recuperar espacio con cierta inteligencia.
Impacto en rendimiento, batería y privacidad al quitar appsTener el móvil lleno de aplicaciones que no tocas desde hace meses no solo ocupa memoria; puede ralentizar el sistema, disparar el consumo de batería y abrir puertas innecesarias a problemas de privacidad o seguridad.
Muchas apps, incluso cuando no las abres, ejecutan procesos en segundo plano, sincronizan datos, consultan tu ubicación o acceden a la red. Si desinstalas o desactivas aquellas que no necesitas, se reduce el número de servicios activos y el procesador tiene menos trabajo, algo que se nota especialmente en móviles de gama media o antiguos. En estos dispositivos, una buena limpieza puede marcar la diferencia entre un teléfono eternamente lento y uno razonablemente fluido. Puedes limitar el uso de datos móviles por app.
En términos de batería, cada app que desaparece es una notificación menos, una actualización silenciosa menos, un servicio menos en memoria. Si eliminas programas que se mantenían siempre residentes (clientes de redes sociales, mensajería secundaria, juegos con notificaciones constantes), la autonomía diaria suele mejorar de forma bastante evidente.
En cuanto a privacidad, hay dos niveles: los datos que quedan en el dispositivo y los que residen en servidores externos. Al desinstalar una app, Android y iOS eliminan tus datos locales asociados a esa aplicación (salvo que sea un caso especial como el offload de iOS, donde se mantiene el contenido por diseño). Pero eso no borra automáticamente la información almacenada en la nube del servicio: cuentas, historiales, copias de seguridad en Google Drive o iCloud, etc.
Además, aunque borres la app, la empresa puede seguir teniendo un identificador único tuyo y datos recogidos mientras la usabas. Para cortar esa relación suele ser necesario entrar a tu cuenta desde la web o desde otro dispositivo y cerrar o eliminar el perfil. Algunas apps populares han sido retiradas de las tiendas por motivos de espionaje o abusos de privacidad, y si sigues teniéndolas instaladas conviene desinstalarlas cuanto antes.
Permisos, datos y cuentas al desinstalar o desactivarUna duda bastante común es qué pasa con los permisos de la aplicación cuando la quitas del dispositivo. En general, si desinstalas la app, el sistema elimina su paquete y con él los permisos concedidos: esa app deja de poder acceder a cámara, micrófono, ubicación o contactos porque, sencillamente, ya no existe en el teléfono.
Cuando solo desactivas o inhabilitas, la situación es ligeramente distinta: la app permanece instalada pero apagada. Mientras está deshabilitada no se ejecuta ni puede usar los permisos, pero si en algún momento la vuelves a habilitar, recuperará la capacidad de solicitar o utilizar esos accesos, según cómo gestione cada versión de Android los permisos otorgados previamente.
En la ventana de información de la app también puedes borrar caché y borrar almacenamiento. Borrar caché quita archivos temporales (miniaturas, datos descargados, etc.) sin afectar normalmente a tu sesión o tus configuraciones, mientras que borrar almacenamiento suele equivaler a reiniciar la app como si la acabaras de instalar, eliminando cuentas, preferencias y bases de datos locales.
En servicios como WhatsApp, al desinstalar la aplicación del móvil, pierdes el acceso inmediato a tus chats y archivos guardados localmente, pero no desaparece tu cuenta en los servidores de la empresa. Tus copias de seguridad en Google Drive o iCloud siguen ahí y la restauración de conversaciones se hace al volver a instalar y verificar el número, siempre y cuando no hayas borrado esas copias previamente.
Todo esto encaja con la idea de higiene digital: revisar cada cierto tiempo qué apps tienes instaladas, qué permisos les has dado y si sigues necesitando cada una de ellas. Menos apps instaladas y menos permisos activos suele equivaler a un móvil más seguro, más ordenado y menos absorbente en cuanto a distracciones.
En definitiva, entender bien qué cambia entre desactivar, desinstalar y eliminar apps, y cómo se relaciona cada acción con tus datos, permisos y espacio de almacenamiento, te permite tomar mejores decisiones: puedes mantener a raya el bloatware sin romper el sistema, aprovechar funciones como la desinstalación de iOS para ahorrar memoria sin perder información, y hacer limpiezas periódicas en Android e iPhone que mejoren rendimiento, batería y privacidad sin renunciar a las apps que de verdad te aportan algo en el día a día.
Inmolación Cinemática de Arator para World of Warcraft: Midnight
Tráiler de lanzamiento de Tales of Berseria Remastered
Barcelona nos espera | Únete a OSCAL en el MWC 2026 para descubrir el futuro de la tecnología
El MWC 2026, el evento anual de la industria global de las comunicaciones, se celebrará del 2 al 5 de marzo en Barcelona, España, destacando los últimos avances en tecnologías 5G e impulsadas por IA. Líderes e innovadores del sector se reunirán para explorar el futuro de la conectividad. En el evento, OSCAL presentará sus últimos smartphones resistentes, dispositivos inteligentes y productos de entretenimiento, ofreciendo una experiencia tecnológica con visión de futuro.
Serie PILOT 8: Buque insignia todoterreno definitivo | Rendimiento máximo, imagen líder, conectividad globalEn la categoría de smartphones resistentes de gama alta, OSCAL presenta la serie PILOT 8 y MARINE 8, redefiniendo el rendimiento en dispositivos rugged.
El PILOT 8, equipado con el Qualcomm QCM6690 y hasta 64 GB de RAM, ofrece un rendimiento rápido y fluido para usuarios que exigen fiabilidad y potencia en condiciones extremas. Su batería de 10.000 mAh y las certificaciones IP68/IP69K y MIL-STD-810H garantizan una gran durabilidad.
El PILOT 8 Pro añade cámara térmica para uso profesional.
El PILOT 8 Satellite incorpora comunicación satelital para una conectividad global sin interrupciones en regiones remotas.
En el evento, OSCAL presentará el MARINE 8, equipado con una cámara de 108 MP y visión nocturna para ofrecer detalles nítidos en cualquier condición de luz. Sus certificaciones IP68/IP69K y MIL-STD-810H garantizan resistencia a caídas, agua y polvo, ideal para entornos exigentes como selvas tropicales, desiertos y obras de construcción.
OSCAL también presenta el PILOT 5 y el PILOT 6.El PILOT 5 incorpora una enorme batería de 15.000 mAh, mientras que el PILOT 6 integra cámara térmica para una detección precisa. Ambos cumplen estándares de grado militar para uso extremo.
Experiencia audiovisual inmersiva | Entretenimiento inteligente, mejoradoEn el evento, los visitantes podrán experimentar el proyector PV1000 Max de OSCAL, que cuenta con audio Dolby, decodificación 4K, funciones automáticas TOF y un potente chip MT9660 con sistema VIDAA OS, ofreciendo una proyección premium tanto para el hogar como para entornos empresariales.
Ecosistema inteligente para todos los escenarios | Rendimiento, imagen y entretenimiento mejoradosOSCAL exhibirá cuatro dispositivos inteligentes: FLAT 3C, KIDO 2, Pad 200 y Bolt 2, diseñados para apoyar el trabajo, el aprendizaje y el entretenimiento con alto rendimiento y conectividad fluida.
OSCAL continúa impulsando la innovación, construyendo un futuro más inteligente y conveniente. La marca también presenta la estación de energía portátil PowerMax 1800 SE, que ofrece una capacidad de 1024Wh y protección IP54.
Únete a OSCAL en el MWC para descubrir tecnología más inteligente y nuevas posibilidades.
Tráiler de lanzamiento de Towerborne
Tráiler de anuncio de Brigandine: Abyss
Tráiler de anuncio de Frontier Legends
Tráiler gameplay de Windrose
Tráiler de lanzamiento de Styx: Blades of Greed
Tráiler gameplay y fecha de GreedFall: The Dying World
Tráiler de Pokémon Rojo Fuego / Verde Hoja para Nintendo Switch 1 y 2
La OTAN ha catalogado a los iPhone y iPad de "dispositivos seguros". La duda es qué los hace diferentes del resto de móviles comerciales
Los iPhone y iPad que lleven iOS 26 y iPadOS 26 son teléfonos seguros para la OTAN en lo relativo a los requisitos de seguridad para manejar información sensible. Así lo ha anunciado Apple en una nota de prensa hace unas horas. Es algo llamativo si tenemos en cuenta que hasta ahora no había ningún dispositivo comercial con esta catalogación, estando reservado a terminales específicos del ámbito militar y gubernamental.
Pero claro, uno lee esto sin saber mucho del asunto y es normal preguntarse cuáles son los motivos por los que esto no había sucedido hasta ahora y qué es lo que hace diferente a los iPhone y iPad de un móvil o tablet Android cualquiera. Y lo cierto es que no es una sola cosa, sino una combinación de ajustes y construcción de los sistemas operativos que los hace más seguros.
La auditoria alemana {"videoId":"x9k7ss8","autoplay":true,"title":"SONY INSTALÓ un PROGRAMA ESPÍA en MILLONES DE PC sin que NADIE SE ENTERASE", "tag":"Webedia-prod", "duration":"572"}El primer paso en todo este proceso no lo dio la OTAN, sino Alemania mediante su Oficina Federal de Seguridad de la Información (BSI). Esta entidad fue la que llevó a cabo lo que Apple afirma que fueron "rigurosas pruebas de seguridad y evaluaciones exhaustivas".
El fin era comprobar su uso con información clasificada del gobierno alemán usando solo las medidas nativas del sistema, sin software adicional. Esa auditoría técnica profunda es la base con la que después se ha apoyado la OTAN para clasificar como seguros a estos terminales.
En Applesfera La automatización definitiva si te roban el iPhone. Con solo un mensaje, dejarás al ladrón en jaqueLa alianza militar tiene consigo una "lista blanca" oficial de productos que cumplen con requisitos que aseguran que la información está completamente blindada, algo fundamental a estos niveles, donde las filtraciones de datos podrían comprometer operaciones y comunicaciones estratégicas de los países miembro.
La "trampa" de iOS 26Que se hable de dispositivos con iOS 26 y iPadOS 26 podría hacer pensar que estos dispositivos han incluido alguna novedad relevante que los diferencia de iOS 18 y anteriores. Y hay parte de eso, aunque no del todo.
Parte de las pruebas del BSI fueron realizadas con versiones anteriores del sistema operativo, según ha reconocido Apple. Esto indica que existió un proceso de evaluación por fases, donde primero se validaron los cimientos de la plataforma y luego se comprobó que la gran actualización anual mantuvo o mejoró esos controles.
Estos últimos sistemas operativos son los que garantizan que, más allá de cómo está construido el sistema operativo y sus configuraciones de seguridad, tienen también los últimos parches de seguridad. Suele ser frecuente que con cada actualización Apple vaya cubriendo vulnerabilidades, tal como vimos en la última de iOS 26.3.
En base a ello, oficialmente la lista de dispositivos catalogados para ello son estos:
- iPhone SE (2ª gen. - 2020) / SE (3ª gen. - 2022).
- iPhone 11 / 11 Pro / 11 Pro Max.
- iPhone 12 / 12 mini / 12 Pro / 12 Pro Max.
- iPhone 13 / 13 mini / 13 Pro / 13 Pro Max.
- iPhone 14 / 14 Plus / 14 Pro / 14 Pro Max.
- iPhone 15 / 15 Plus / 15 Pro / 15 Pro Max.
- iPhone 14 / 16 Plus / 16 Pro / 16 Pro Max / 16e.
- iPhone 17 / 17 Pro / 17 Pro Max.
- iPhone Air.
- iPad (8ª gen.) / iPad (9ª gen.) / iPad (10ª gen.) / iPad (A16).
- iPad mini (5ª gen.) / mini (6ª gen.) / mini (A17 Pro).
- iPad Air (3ª gen.) / Air (4ª gen.) / Air (M1) / Air (M2) / Air (M3).
- iPad Pro 11" (1ª gen.) / Pro 11" (2ª gen.) / Pro 11" (M1) / Pro 11" (M2) / Pro 11" (M4) / Pro 11" (M5).
- iPad Pro 12,9" (3ª gen.) / Pro 12,9" (4ª gen.) / Pro 12,9" (M1) / Pro 12,9" (M2).
- iPad Pro 13" (M4) / Pro 13" (M5).
Los iPhone y iPad destacan por su cadena de arranque seguro basada en los procesadores propios de Apple, bien sean de la gama A o de la M, dado que en ellos se verifica cada componente desde el arranque (incluso las apps), impidiendo modificaciones no autorizadas.
Esto crea un entorno de confianza raíz único en móviles comerciales, algo que con un Android fragmentado no se puede garantizar uniformemente. También suma el enclave seguro de Face ID/Touch ID y las claves de cifrado de forma aislada del resto del sistema.
También tener un ecosistema cerrado (pese a las exigencias de Europa) ayuda a tener esta certificación. Y es que en iOS 26 se incluye una gestión de memoria que incluye elementos como Pointer Authentication o Memory Integrity Enforcement, las cuales sirven para frenar ataques que requieran de obtener privilegios de administrador y saltarse otras barreras de seguridad.
En términos más sencillos, esto es como si un ciberdelincuente quisiese entrar en una sala llena de servidores haciéndose pasar por un empleado legítimo y que en la puerta haya un guardia de seguridad que se lo impida.
"¿Y a mí que me importa si yo soy un don nadie?"No sé si me leerá algún alto representante gubernamental o militar, pero intuyo que la mayoría seréis, como yo, ciudadanos de a pie sin grandes secretos de estado que ocultar en nuestros iPhone y iPad. Por eso, anuncios como estos quizás nos suenen lejanos. Y es en parte normal, aunque también hay elementos que nos afectan.
Probablemente no nos llegue un spyware como el Pegasus que llegó a varios miembros del gobierno, pero sí podemos ser víctimas de ataques más comunes, pero igualmente peligrosos.
Por ejemplo, los ataques phishing, malware o de ingeniería social con los que los atacantes y ladrones tratan de engañarnos para robar nuestras contraseñas, datos bancarios o instalar malware que sirvan para conseguir nuestros datos y extorsionarnos con ellos.
También es importante saber los métodos antirrobo del iPhone. No hay un mecanismo por si solo que evite que un tercero se pueda llevar nuestro móvil, pero sí hay configuraciones que evitan el acceso a nuestra información y, de paso, dejen inservible el terminal para que ni siquiera pueda ser revendido para piezas.
En Applesfera Cómo se originó la idea del "modo antirrobo" del iPhone y por qué Apple solo ha podido implementarla ahoraPara lo primero, Apple dispone de un sistema de bloqueo del iPhone a distancia en caso de robo que impide acceder a los datos. También de un llamado "método antirrobo" que evita que, en el lapso de tiempo hasta que lo bloqueamos, el ladrón pueda cerrar sesión con nuestra cuenta de Apple, lo cual evitaría que pudiésemos bloquearlo después.
En cuanto a piezas, hace ya casi dos años que Apple implementó un sistema de medidas adicionales para que estas se bloqueasen en caso de que se extraigan de forma no autorizada. Es algo que no evita que un tercero pueda de forma lícita cambiar componentes, pero impide que un ladrón pueda utilizarlas para otros iPhone.
Imagen de portada | Montaje con fotografía del Ejército de Tierra en Flickr
En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone
En Applesfera | Nuevo iPhone 17e: todo lo que creemos saber sobre el próximo iPhone asequible de Apple
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La OTAN ha catalogado a los iPhone y iPad de "dispositivos seguros". La duda es qué los hace diferentes del resto de móviles comerciales
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Applesfera
por
Álvaro García M.
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El primer iPhone plegable ya va camino de las fábricas. Y sí, sabemos exactamente cuánto medirá su "mayor problema"
Hay momentos en la historia de Apple que se recuerdan para siempre. El primer Mac. El primer iPod. El primer iPhone. Y todo apunta a que el próximo será este: el primer iPhone que se dobla. Según las últimas filtraciones, Apple ha dado el paso definitivo para que eso ocurra este septiembre. Y, de paso, ha revelado el dato más esperado: las medidas exactas del pliegue.
Porque si hay una obsesión que Apple ha tenido con su primer plegable, es esa arruga. Ese surco en el centro de la pantalla que todos los plegables del mercado tienen y que ninguno ha conseguido eliminar del todo. Los rumores llevan años prometiendo que Apple lo ha resuelto. Ahora, por primera vez, tenemos los milímetros que lo demuestran.
¿Qué significa que Apple haya enviado órdenes a fábricas?Antes de entrar en los datos, conviene aclarar qué ha pasado exactamente. Según el filtrador Fixed Focus Digital en Weibo, una fuente con historial contrastado en filtraciones de Apple, las líneas de ensamblaje han recibido órdenes de producción del iPhone plegable.
{"videoId":"x9mvdvm","autoplay":true,"title":"Cadena de suministro de Apple", "tag":"", "duration":"54"}Esto no significa que el iPhone ya se esté fabricando en masa para venderlo. Las órdenes de producción son una fase previa: Apple reserva capacidad en fábrica, ajusta los procesos de ensamblaje y valida que todo funciona antes del arranque definitivo. Es, básicamente, la señal de que no hay marcha atrás. El dispositivo tiene fecha. Y esa fecha, según todas las fuentes, es septiembre de 2026, junto a los iPhone 18 Pro.
Menos de 0,15 mm: así de poco se notará la doblezY es precisamente gracias a esa llegada a las fábricas que Fixed Focus Digital ha podido obtener las medidas del pliegue. Los datos son que la profundidad del pliegue estará por debajo de 0,15 milímetros y el ángulo por debajo de 2,5 grados.
Para ponerlo en perspectiva: un pelo humano mide entre 0,06 y 0,1 mm. Estamos hablando de algo prácticamente imperceptible al tacto. Y el ángulo de 2,5 grados significa que, cuando despliegas el iPhone, la transición entre ambas mitades es casi completamente plana. Sin valle. Solo pantalla.
El problema es que ningún fabricante de la competencia publica estas cifras, así que no hay comparativa directa posible con el Galaxy Z Fold o el Pixel Pro Fold. Pero el contexto que teníamos antes de este dato indicaba que la pantalla del iPhone plegable sería "prácticamente sin pliegue" o directamente "sin pliegue".
Una pantalla de Samsung que nunca se había usado en un plegableDetrás de estos números hay tecnología. Apple utilizará un nuevo tipo de panel desarrollado por Samsung Display que nunca antes se ha empleado en un teléfono plegable. Es una pantalla diseñada para minimizar la marca del doblez y Apple sería su primer cliente en este tipo de producto.
No sería la primera vez que Apple consigue exclusividad en componentes de pantalla. Además, el pasado año ya se informaba de que Apple había "resuelto el problema del pliegue" que ha perseguido a todos los plegables del mercado.
Lo que ya sabemos del resto del dispositivoMás allá del pliegue, el perfil del iPhone plegable va tomando forma con cada filtración. Pantalla interior de 7,8 pulgadas, pantalla exterior de 5,5 pulgadas, diseño tipo libro, dos cámaras traseras, Touch ID integrado en el botón de encendido en lugar de Face ID y un grosor de apenas 4,5 mm desplegado, entre 9 y 9,5 mm cerrado.
Las dos pantallas del iPhone plegable (5,5 y 7,8 pulgadas)Apple no ha sido la primera en los plegables. Llegó tarde, observó y aparentemente aprendió de todos los errores de la competencia. Con cada filtración que sale, la sensación es la misma: ha esperado el momento exacto. Las medidas del pliegue son el último argumento. Y septiembre dirá si la realidad cumple con lo que prometen los números.
En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él
En Applesfera | Nuevos iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre ellos
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Applesfera
por
Guille Lomener
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Samsung ha logrado una subida histórica de memorias RAM a Apple, según medios coreanos. Pero no todo está perdido para el precio de los iPhone
Con una crisis sin precedentes, los fabricantes de memorias han ganado una posición negociadora inédita, dejando que incluso compañías como Apple sufran, pese a una histórica buena posición negociadora y amplios márgenes. Sin embargo, de cara al consumidor y por lo visto en varios informes, quizás no sea tan dramático todo comparado con la competencia.
{"videoId":"x9xr9ly","autoplay":true,"title":"CRISIS de la RAM- PRECIOS un 300% más ALTOS en el componente que está en TODOS tus dispositivos", "tag":"memoria ram", "duration":"348"}Samsung sube y Apple acepta. Los contratos de Apple con proveedores de memorias como Samsung y SK Hynix vencían a principios de este año. Y aunque la compañía parecía tener una buena posición negociadora, ahora se reporta que Samsung ha sabido negociar mejor (aparentemente).
Los coreanos, que según las fuentes hubiesen aceptado un acuerdo de un 60% de incrementos de precio, iniciaron la negociación con una exigencia cercana al 100%. Apple, según esos mismos informes, los californianos no habrían aceptado ese máximo, pero sí un aumento muy superior al previsto inicialmente.
Los envíos de teléfonos inteligentes se reducirá en un 13% en 2026, según las previsiones de IDC (Gráfico: IDC)"Es peor que la pandemia y los aranceles". La consultora IDC señala la crisis de memorias RAM como una aún peor que las dos grandes crisis recientes (pandemia y aranceles de EEUU). Tal y como reportaron a Bloomberg, esperan que este año haya una caída considerable de las ventas de smartphones como consecuencia.
Sin embargo, pese a esa situación y a la renegociación al alza de sus acuerdos, se vuelve a señalar a Apple como uno de los fabricantes que menos se verán afectados por la crisis.
Los precios de Schrödinger. Como la paradoja del gato, los precios de los iPhone subirán y no subirán al mismo tiempo. Entre las estrategias de Apple figura la idea de mantener los precios de base de sus próximos iPhone, aunque sí que los subiría en versiones de mayores capacidades, aunque no se sabe cuanto.
Esto implica que aquellos que vayan a comprar un iPhone de 256 GB se deberían encontrar pagando lo mismo que por las generaciones anteriores. Pero aquellos que opten por versiones de 512 GB o más, experimentarán subidas que de momento son indeterminadas. En un iPhone 17, por ejemplo, pasar de la versión de 256 GB a la de 512 GB supone pagar 250 euros más, que no es poco, pero según estas filtraciones será aún más elevado en sus sucesores.
En Applesfera Tim Cook lo confirma: habrá lanzamientos de Apple desde el lunes y deja una pista (casi) definitiva de lo que presentaránDónde está el truco. Si Apple va a pagar más por las memorias y pese a todo no subirá el precio de base y tampoco verá mermada sus ventas, cabe estar confuso, pero informes como el de IDC tienen la respuesta: absorción de costes con reducción de márgenes.
Apple, que ya reconoció por boca de su CEO que sufrirían un impacto "un poco mayor", parece dispuesta a asumir parte del encarecimiento de los componentes para proteger precios y volumen de ventas, apoyándose en su escala, su cada vez más amplio catálogo de productos y en márgenes que históricamente han sido más altos que los de la mayoría de sus rivales. Al menos mientras la crisis de memorias no se prolongue en el tiempo.
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Álvaro García M.
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Convierte tu móvil en un servidor local para pruebas web y mucho más
Convertir tu móvil en el típico cacharro que solo sirve para WhatsApp es casi un desperdicio. Hoy en día, con un poco de maña, un smartphone Android puede convertirse en un pequeño servidor local para pruebas web, mini NAS, servidor multimedia o incluso nube privada con un coste prácticamente cero.
Si tienes un teléfono olvidado en un cajón, o simplemente quieres experimentar sin depender siempre del ordenador, puedes aprovecharlo como servidor doméstico para desarrollo, streaming y compartición de archivos. No va a sustituir a un centro de datos profesional, claro, pero para un entorno casero, demos rápidas o aprendizaje, da mucho más juego del que parece.
¿Por qué tiene sentido usar un móvil como servidor casero?Los móviles Android actuales e incluso los de hace unos años cuentan con una potencia de procesamiento más que sobrada para tareas de servidor ligero: servir páginas HTML, compartir archivos, hacer de servidor multimedia o actuar como pequeña nube personal.
Un punto muy interesante es el ahorro: en lugar de comprar un NAS, una Raspberry Pi o un mini PC, puedes reciclar un smartphone que ya tienes. Eso significa cero gasto en hardware nuevo, menos residuos electrónicos y un consumo eléctrico ridículo en comparación con un PC encendido todo el día.
Además, usar el móvil como servidor es un laboratorio perfecto para cacharrear. Te permite aprender conceptos de redes, protocolos como HTTP, FTP, SMB o WebDAV, permisos y seguridad, sin tocar sistemas en producción ni datos críticos. Ideal si estás empezando con administración de sistemas o desarrollo web.
También hay un factor de privacidad clave: si montas tu propia nube o servidor de archivos en el teléfono, tus datos se quedan en tu red y no dependen de terceros como Google Drive o Dropbox. Con las apps adecuadas puedes exigir usuario y contraseña, limitar IPs y, si te lo quieres currar, cifrar las conexiones.
Convertir tu móvil en servidor web con Termux para pruebasUna de las formas más potentes de exprimir el móvil como servidor local para pruebas web es instalar Termux, el emulador de terminal Linux para Android. Es básicamente un Linux de bolsillo donde puedes usar un montón de paquetes conocidos.
Es recomendable instalar Termux desde repositorios como F-Droid, ya que la versión de Google Play suele estar desactualizada. La app se instala como cualquier otra y, muy importante, no requiere permisos root para funcionar.
Conviene saber que Termux mantiene varios procesos en segundo plano para ejecutar sus servicios, y a partir de Android 12 algunas limitaciones de subprocesos pueden dar guerra. Aun así, para un servidor web sencillo de desarrollo, con Android 11, 12 o 13 suele ir sin problema si el fabricante no es demasiado agresivo con el ahorro de energía.
Preparar el entorno en TermuxLo primero al abrir Termux es dejar el sistema al día. Para ello se actualizan los paquetes con los comandos habituales de su gestor, de forma que tengas la base de Linux actualizada antes de instalar el servidor web.
Tras ese paso, se instalan los paquetes que vas a necesitar. Un combo muy útil es OpenSSH para conexiones seguras y Node.js (versión LTS) para montar un servidor HTTP moderno. Con esto ya tienes la base perfecta para levantar servicios web y gestionar archivos sin tocar físicamente el móvil si no quieres.
Crear una página web de prueba en el móvilCon los paquetes listos, llega el momento de preparar tu primera página. Para un test rápido, basta con generar un archivo index.html con un simple “Hola mundo” usando un comando que redirija el texto al fichero. En cuestión de segundos tendrás una pequeña web estática almacenada en el móvil.
Si quieres ir más allá del “Hola mundo” y maquetar algo más elaborado, puedes tirar del editor de texto nano dentro de Termux para editar el HTML a mano. No es la opción más cómoda del planeta en una pantalla pequeña, pero para piezas ligeras, pruebas de estilos o pequeños cambios, funciona.
Levantar un servidor HTTP localUna vez tienes tus archivos web, falta lo importante: que sean accesibles a través de un servidor. Con Node.js instalado, puedes usar herramientas como http-server (vía npx) para levantar un servidor estático en segundos, normalmente en un puerto tipo 8080.
El servidor se puede lanzar en segundo plano desde Termux, de forma que el móvil sirva tu sitio en http://127.0.0.1 para pruebas locales o mediante su IP en la red para acceder desde otros dispositivos conectados al mismo WiFi.
Hacer tu servidor accesible desde fuera: túneles con Pinggy y LocalTunnelSi quieres que tu web en el móvil no solo sea visible en tu WiFi, sino también desde internet, necesitas salvar la barrera del router. Abrir puertos y tocar NAT puede ser un lío, así que es muy cómodo recurrir a servicios de túnel como Pinggy o LocalTunnel.
Con Pinggy, por ejemplo, estableces una conexión SSH inversa desde Termux hacia sus servidores, indicando el puerto local de tu HTTP (8080 en el ejemplo). El servicio te devuelve una URL pública tipo https://loquesea.a.pinggy.io que puedes pasar a quien quieras para que vea tu web mientras el túnel esté activo.
Pinggy ofrece una modalidad gratuita con direcciones temporales que caducan aproximadamente a la hora, más que suficiente para pruebas, demos o revisiones rápidas de clientes. Si el proyecto te engancha, tienen planes de pago con subdominios fijos y más estabilidad.
LocalTunnel es otra alternativa muy práctica que se integra genial con Node.js. Lo instalas globalmente con npm, levantas tu servidor HTTP habitual y luego usas lt –port 8080 para generar una URL pública y accesible al instante. Ideal para mostrar un prototipo o probar webhooks sin montar un tinglado de red complicado.
Incluso puedes crear un pequeño script tipo start_server.sh para que Termux levante el servidor web y el túnel con un solo comando, agilizando mucho el proceso cuando estás iterando sobre un proyecto.
Usar el móvil como servidor multimedia y mini NASMás allá de pruebas web, un uso muy potente de un viejo Android es convertirlo en un servidor multimedia o NAS doméstico ligero para películas, series y música. Para esto hay varias aproximaciones, desde apps específicas hasta funciones ocultas del propio sistema.
Servidores multimedia dedicados: Emby en AndroidSi lo que quieres es algo más parecido a Netflix pero casero, una solución muy interesante es montar Emby Server directamente en tu móvil Android. A diferencia de otros como Plex o Jellyfin en su versión estándar móvil, Emby ofrece un APK con funciones de servidor real.
La clave está en descargar el APK de Emby Server desde su web oficial, ya que en muchas tiendas la app solo actúa como cliente. El requisito de hardware es muy asequible: con un Android 6.0 o superior y algo de almacenamiento ya puedes montarlo.
Para ganar espacio, puedes combinar el almacenamiento interno con tarjetas microSD o discos duros externos conectados vía USB-OTG, lo que te permite gestionar cientos de gigas o incluso teras de contenido en un móvil que pensabas tirar.
El proceso típico es sencillo: reseteas el teléfono para dejarlo limpio, pasas tus películas, series o música, instalas Emby Server, lo abres y anotas la IP y el puerto que te muestra la app. Después, desde el navegador de tu PC entras a esa dirección, sigues el asistente, creas usuario y contraseña, y defines las bibliotecas de contenido indicando las rutas de tus carpetas en el móvil.
Una vez Emby termina de escanear y descargar carátulas y sinopsis, podrás entrar desde tu Smart TV, consola, tablet u otro móvil con la app cliente de Emby o desde el navegador, apuntando a la IP del servidor, iniciando sesión y disfrutando de streaming local con recordatorio del punto de reproducción y subtítulos automáticos.
Muy importante en Android: hay que desactivar la optimización de batería para la app de Emby. Si no lo haces, el sistema mata el proceso en segundo plano cuando apagas la pantalla y tu servidor desaparecerá sin avisar.
Esta solución tiene muchas ventajas frente a un PC encendido 24/7: consumo eléctrico mínimo, cero ruido, tamaño muy reducido y además portabilidad. Puedes llevarte tu servidor de viaje con todo tu catálogo multimedia sin depender de una conexión a internet.
Servidor multimedia nativo vía DLNA/UPnPAlgunos móviles Android incluyen un servidor multimedia integrado que utiliza DLNA/UPnP para compartir fotos, vídeos y música en la red local. No todas las marcas lo llaman igual, pero suele estar escondido en los ajustes de conexión.
El concepto es similar a compartir una carpeta en un PC, pero en este caso es el móvil el que expone su galería o parte de ella a otros dispositivos. Suele activarse desde Ajustes, en apartados del estilo “Conexión de dispositivos”, “Preferencias de conexión” o “Servidor multimedia”.
Al activar la opción de compartir contenido, tu teléfono aparece como fuente DLNA en televisores inteligentes, ordenadores y otros dispositivos de la red. Desde ahí puedes reproducir fotos, música o vídeos directamente, sin copiar nada.
Normalmente puedes elegir qué tipo de contenido se comparte (solo música, solo fotos, solo vídeos, o todo) y quién puede acceder. Algunos sistemas permiten restringir qué dispositivos están autorizados a entrar en el servidor multimedia, lo que da algo más de control en redes con muchos cacharros conectados.
Móvil como NAS básico con SMB y WebDAVSi te interesa más el enfoque de “disco de red” que el streaming puro, puedes utilizar apps avanzadas como MiXplorer para que tu Android actúe como servidor SMB o WebDAV. Así podrás montar el almacenamiento del móvil como unidad de red en tu PC.
El funcionamiento consiste en elegir las carpetas a compartir, activar el servidor SMB/WebDAV integrado y definir usuario y contraseña para proteger el acceso. A partir de ahí, Windows, macOS o Linux pueden conectarse a esa ruta de red como si fuera un NAS pequeño.
Es ideal para copiar fotos del móvil al ordenador, guardar documentos o reproducir música en streaming desde el teléfono. Eso sí, conviene tener el móvil enchufado al cargador y ajustar el ahorro de energía para que no se duerma, porque si entra en suspensión las transferencias largas pueden cortarse.
Montar servidores web sencillos: Tiny Web Server y otrosSi lo tuyo es más servir archivos o pequeñas páginas web estáticas sin complicarte con Termux, existen apps como Tiny Web Server para Android, que convierten el móvil en un servidor HTTP clásico con un par de toques.
Tras instalar la aplicación (lo suyo es hacerlo desde Google Play para minimizar riesgos), verás un panel donde el servidor aparece como apagado. Antes de pulsar el botón de arranque, puedes definir la carpeta raíz desde la que se servirán los archivos, por ejemplo una carpeta específica con tu sitio web.
También es posible ajustar detalles como la codificación de caracteres y el puerto en el que escuchará el servidor, que suele ser 8080 por defecto. Cuando tengas todo configurado, inicias el servicio y el estado pasa a indicar que está en marcha.
Desde cualquier dispositivo de la red puedes entonces abrir un navegador y entrar a la IP local del móvil seguida del puerto y la ruta del archivo, por ejemplo /index.html, y ver tu web o tus archivos descargables servidos directamente desde Android.
Servidores de archivos: HTTP, FTP y herramientas todo en unoPara compartir archivos de forma rápida y sencilla en la red local, hay aplicaciones específicas que montan servidores HTTP o FTP directamente en el móvil, pensadas justo para estos casos de intercambio sin cables.
Servidores HTTP ligeros para intercambio rápidoUna opción muy cómoda es usar una app de código abierto tipo Transfer (y similares), que levanta un servidor HTTP en un puerto como el 8000 y ofrece una interfaz web amigable. Desde cualquier navegador en la misma WiFi puedes subir o bajar ficheros sin instalar nada en el PC.
Lo interesante es que este tipo de apps suelen cuidar la parte de seguridad doméstica: incluyen opciones para solicitar confirmación cuando una nueva IP intenta conectarse y permiten proteger el acceso con contraseña. Así evitas que cualquiera en tu WiFi se cuele en tu servidor de archivos.
Además, muchas integran funciones extra, como crear ficheros de texto pegando contenido desde el navegador, compartir archivos desde otras apps o gestionar múltiples sesiones. Para un uso en red local con WiFi protegida, su nivel de seguridad es razonable.
Servidor FTP con gestores como ES Explorador de ArchivosOtro clásico es tirar de gestores como ES Explorador de Archivos o alternativas similares que traen servidor FTP o SFTP incorporado. En este caso el móvil se comporta como un servidor remoto al que entras con un cliente FTP desde el ordenador.
Estas apps suelen ocultar la opción en menús laterales tipo “Herramientas” o “Red”. Al activarla, el programa detecta la red WiFi actual y arranca un servidor FTP indicando una dirección IP y puerto. Con esos datos puedes conectar desde FileZilla, el explorador de archivos de tu PC o incluso desde un navegador web.
Una vez establecido el enlace, podrás navegar por las carpetas del teléfono, subir y bajar archivos, reproducir multimedia directamente o editar documentos almacenados en el móvil. Para centralizar contenido en un servidor mayor, FTP sigue siendo ligero y muy compatible.
Sincronización automática hacia un NAS: Upload 2 NAS y similaresEn entornos de trabajo, resulta muy útil automatizar estas tareas. Apps como Upload 2 NAS están pensadas para que ciertas carpetas del móvil se sincronicen automáticamente a un servidor NAS mediante FTP.
Funciona muy bien en escenarios como el de un profesional que hace fotos fuera de la oficina y necesita que esas imágenes aparezcan cuanto antes en el NAS de la empresa para que el resto del equipo pueda trabajar. Configuras la IP o dominio del servidor, el puerto (habitualmente 21), usuario y contraseña, y la carpeta remota donde se guardarán los archivos.
Si el NAS es accesible desde internet mediante IP fija o servicios de DNS dinámico del propio fabricante, la app puede subir las fotos en cuanto las haces, usando datos móviles o WiFi. Incluso puede borrar los archivos del teléfono tras la subida para ahorrar espacio, y crear subcarpetas remotas automáticamente según tus reglas.
Convertir el móvil en nube privada con Nextcloud u ownCloudSi tu objetivo es tener algo más cercano a Google Drive pero en tu propia casa, puedes aprovechar un móvil antiguo como servidor de nube privada con soluciones tipo Nextcloud u ownCloud, instaladas a través de Termux o usando apps y contenedores adaptados a Android.
En este esquema necesitas, además del teléfono, una unidad de almacenamiento suficiente y una buena conexión a internet. El almacenamiento puede venir de la memoria interna, pero lo normal es tirar de tarjetas microSD o discos USB conectados por OTG, para no quedarte corto a la primera de cambio.
La idea es que el móvil quede fijo en un punto de la casa, enchufado, con buena cobertura WiFi. A partir de ahí, configurando el software correcto, puedes acceder a tus archivos desde el portátil, otra tablet o el propio móvil principal, tanto en la red local como, si lo abres bien, desde fuera.
Eso sí, hay que extremar las precauciones: es fundamental instalar siempre software oficial y actualizado, evitar APKs dudosos y vigilar las actualizaciones de seguridad. Una nube casera mal protegida puede ser un caramelo para intrusos si expones servicios a internet sin cuidado.
Dar un paso más: móvil como mini servidor Linux completoPara quienes disfrutan de complicarse un poco más, existe la posibilidad de instalar ROMs tipo postmarketOS u otras distribuciones Linux ligeras en ciertos móviles compatibles. En ese escenario, el teléfono deja de ser Android y pasa a comportarse como un mini servidor Linux ARM.
Esto implica normalmente desbloquear el bootloader, flashear la nueva ROM y dedicar el dispositivo por completo a tareas de servidor. Una vez arriba, puedes conectarte por SSH, ejecutar contenedores Docker, instalar servidores web, VPN, sistemas de backup, sincronización de archivos o servidores multimedia tradicionales.
Las posibilidades son muchas, pero también lo son las limitaciones: el hardware móvil suele carecer de puertos Ethernet o SATA y se basa en WiFi y USB-OTG, lo que limita la velocidad de red y la expansión de almacenamiento. Para servicios ligeros va sobrado, pero no esperes el rendimiento de un servidor x86 con discos dedicados.
Aspectos de seguridad al usar el móvil como servidorConvertir tu teléfono en un servidor local para pruebas web o como mini NAS obliga a tomar algunas medidas de seguridad básicas. La primera capa es tu red: asegúrate de que el WiFi tenga una contraseña robusta y desactiva WPS, para que no cualquiera pueda colarse.
En cada app que actúe como servidor (HTTP, FTP, SMB, WebDAV, Emby, etc.) activa siempre que puedas la autenticación con usuario y contraseña y evita dejar servidores anónimos abiertos. En una red doméstica parece inofensivo, pero si alguien consigue acceso al WiFi, tendrá el camino libre a tus datos.
Si necesitas acceder desde fuera de casa, es muy recomendable montar una VPN en tu router o en tu NAS de referencia para que el tráfico viaje cifrado. Abrir directamente puertos como el 21 de FTP a internet debería ser el último recurso.
Tampoco olvides los riesgos físicos. Un móvil es mucho más fácil de perder o que te lo roben que un servidor fijo. En ese contexto, conviene cifrar el almacenamiento del dispositivo y mantener un bloqueo sólido (PIN, huella, etc.), para que nadie pueda clonar o leer fácilmente los datos si se hace con él.
Ventajas, limitaciones y cuándo compensa esta ideaEl mayor atractivo de usar un móvil como servidor es que aprovechas hardware que ya tienes, con un consumo eléctrico muy bajo y una configuración relativamente sencilla. Para compartir fotos y documentos, hacer copias rápidas, montar un pequeño servidor web de pruebas o un servidor multimedia casero, suele ir sobrado.
También es una herramienta fantástica para aprender: montar servicios, romperlos, volver a montarlos y jugar con configuraciones es más fácil y barato en un dispositivo reciclado. Te permite entender mejor cómo funcionan los servidores, la red local y la seguridad, sin arriesgar equipos caros.
En el lado negativo, el rendimiento bruto y la capacidad de expansión no están al nivel de un NAS profesional o un servidor dedicado. La velocidad de red dependerá del WiFi, la I/O del tipo de almacenamiento interno o externo y tu dependencia de la batería y el calor puede ser un factor si tienes el móvil trabajando muchas horas.
Para usos profesionales exigentes, con muchos usuarios, volúmenes grandes de datos o necesidad de alta disponibilidad, lo sensato sigue siendo un servidor específico. Pero para un entorno doméstico moderado, pruebas web rápidas, streaming local ligero y sincronización de archivos básicos, un Android reciclado como servidor es una solución sorprendentemente práctica.
Quien se anima a montar este tipo de inventos acaba comprobando que un teléfono que parecía condenado a la olvidoteca de los cajones puede convertirse en un servidor web portátil para pruebas, un centro de medios silencioso, una pequeña nube privada y un mini NAS, con muy poco esfuerzo y muchas posibilidades para aprender y exprimir al máximo la red de casa. Comparte la información y más usuarios conocerán del tema.
