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Trucos para mejorar la autonomía en móviles con pantallas grandes
Las pantallas de los móviles no han dejado de crecer y ofrecer más brillo, más hercios y más resolución… pero todo eso tiene un precio: la batería vuela mucho antes de lo que nos gustaría. Aunque los fabricantes han mejorado capacidades y eficiencia, seguir llegando con margen al final del día puede ser un pequeño drama, sobre todo si usas el teléfono para trabajar, estudiar y entretenerte.
La parte buena es que, ajustando bien unos cuantos parámetros y cambiando algunos hábitos, puedes arañar desde unos minutos hasta varias horas extra de autonomía, incluso manteniendo una buena experiencia de uso. A continuación tienes una guía muy completa con trucos probados en Android e iOS, y algunos especialmente pensados para móviles con pantallas grandes y tasas de refresco altas.
Cuidar la pantalla: el enemigo que más batería se comeLa pantalla es, de largo, el componente que más consume. Cada vez que miras el tiempo de uso de tu batería verás que las horas de “pantalla encendida” mandan sobre todo lo demás. Por eso, cualquier ajuste que hagas aquí tiene impacto directo en la autonomía, y en móviles grandes todavía más.
Reduce la tasa de refresco y desactiva la «pantalla fluida»Si tu móvil presume de pantalla de 90 Hz o 120 Hz, la fluidez se nota… y el consumo también. Cuantos más hercios, más veces se refresca la imagen por segundo, y eso implica que el panel y el procesador gráfico trabajan más. En la mayoría de casos puedes elegir entre 60, 90 o 120 Hz, o activar un modo «adaptativo».
Para alargar la batería, lo más equilibrado suele ser bloquear la pantalla en 60 Hz o, como mucho, en 90 Hz si tu móvil lo permite y quieres seguir notando algo de suavidad extra. En Android 15 y muchas capas actuales verás esta opción como «pantalla fluida» o «tasa de actualización alta»: desactívala si quieres una mejora clara de autonomía.
Activa el modo oscuro en pantallas AMOLED u OLEDSi tu móvil tiene panel AMOLED u OLED, tienes un truco fácil a tu favor: el negro “apagado” ahorra energía porque esos píxeles literalmente no se iluminan. El modo oscuro tiñe de negro buena parte de los menús y muchas aplicaciones compatibles, reduciendo el número de píxeles encendidos a pleno rendimiento.
Además del tema oscuro del sistema, intenta usar fondos de pantalla muy oscuros o directamente negros. No vas a hacer milagros, pero en un uso diario intensivo la diferencia se nota, sobre todo en móviles grandes donde la superficie de pantalla activa es enorme.
Brillo: mejor control manual que automático en muchos casosEl brillo es otro de esos ajustes que tienen un impacto brutal en el consumo. El modo automático es cómodo, pero obliga al sensor de luz a trabajar continuamente y muchas veces sube más de la cuenta, sobre todo al aire libre. Si quieres estirar la batería al máximo, acostúmbrate a controlar el brillo tú.
Una buena estrategia es mantenerlo lo más bajo posible en interiores (sin forzar la vista, claro) y subirlo solo cuando salgas a la calle con sol fuerte. Si prefieres seguir con el brillo automático, al menos revisa que el nivel base no esté siempre disparado hacia arriba.
Tiempo de encendido de pantalla y Always On DisplayMuchos móviles vienen con un tiempo de apagado de pantalla bastante alto por comodidad. El problema es que, si eres de los que deja el teléfono sobre la mesa encendido, puedes estar regalando minutos de batería cada vez que miras una notificación. Reducir este tiempo a 15-30 segundos supone un ahorro importante.
Respecto al Always On Display (la típica pantalla siempre encendida con la hora y los iconos de notificaciones), hay matices: en AMOLED u OLED su consumo es contenido, pero en el cómputo del día puede sumar bastante si tienes muchas horas el móvil boca arriba. Si vas justo de batería, desactívalo o configura que solo se active al tocar o levantar el móvil.
Fondos estáticos y evitar Live WallpapersLos fondos animados y con efectos son muy vistosos, pero suponen un proceso extra dibujando todo el tiempo. En pantallas grandes y de alta frecuencia, esto se traduce en un drenaje extra que no compensa. Mejor elige un fondo estático, preferiblemente oscuro si tu panel es AMOLED/OLED.
Optimizar conexiones y redes: apaga lo que no necesitasTodos esos iconos que ves en la barra de estado -5G, WiFi, Bluetooth, GPS…- significan que hay hardware trabajando, escaneando redes o enviando datos. Automatizar tu WiFi puede ayudar a reducir el consumo. Cuantas más radios activas, más rápida baja la barra de batería, especialmente si la cobertura es mala.
Desactiva el 5G si no lo necesitasEl 5G está muy bien para exprimir al máximo la velocidad, pero todavía consume más batería que el 4G en muchos escenarios, sobre todo en zonas con cobertura irregular donde el móvil está cambiando continuamente entre tipos de red. Si tu operador no te ofrece una red 5G estable o no descargas archivos pesados todo el rato, desactívalo.
En los ajustes de red móvil puedes forzar el uso de 4G/LTE o incluso, si estás conectado casi siempre al WiFi, bajar a 3G/2G para reducir el baile de antenas. Es un truco muy útil en interiores o cuando viajas en tren y la cobertura móvil va a trompicones; y si usas el móvil como hotspot, aprende a usar el móvil como router 5G sin machacar la batería.
Modo avión en zonas sin cobertura o por la nocheCuando estás en un sitio con mala cobertura, el móvil se pasa el día buscando mejor señal, saltando de antena en antena y gastando batería sin que tú hagas nada. Activar el modo avión en estos casos es una de las mejores jugadas para evitar drenajes “fantasma”.
También puedes usarlo en casa por la noche si no necesitas estar localizable. Con el modo avión activado sigues pudiendo encender el WiFi o el Bluetooth a mano, así que no pierdes del todo la conexión si quieres usar el móvil como reloj, reproductor o similar.
GPS, Bluetooth y WiFi: mejor bajo demandaEl GPS y el Bluetooth suelen ser los grandes olvidados: se quedan activos todo el día solo por usar puntualmente el coche, un reloj o unos auriculares. Aunque no estés navegando, las apps pueden consultar tu ubicación o buscar dispositivos cercanos con cierta frecuencia.
Lo ideal es que, salvo que de verdad necesites localización precisa constante, desactives el GPS cuando estés en casa o en la oficina y lo enciendas solo cuando vayas a usar mapas o apps que sí lo requieran. En Android, además, puedes limitar que ciertas aplicaciones solo usen la ubicación «al usarse» y no en segundo plano; también es útil aprender a detectar apps que consumen batería aunque no aparezcan claramente en la lista de uso.
Con el Bluetooth y el WiFi la idea es similar: si no estás conectado a nada o no hay redes conocidas cerca, no tiene mucho sentido dejarlos buscando señal todo el rato. Cada escaneo cuenta en el consumo global.
No subestimes la red 2G en casos extremosPuede sonar a prehistoria, pero el 2G sigue siendo útil como salvavidas. En situaciones en las que solo quieres recibir llamadas y SMS y mantener el móvil encendido el máximo tiempo posible, forzar «solo 2G» reduce de forma drástica el gasto de batería, ya que se simplifica la gestión de red.
Modo ahorro de batería y perfiles avanzadosLa mayoría de usuarios solo se acuerda del modo de ahorro de batería cuando salta el aviso al 20%, pero en realidad es una herramienta mucho más flexible y potente de lo que parece. En Android 15, iOS y muchas capas de fabricante podemos afinar bastante su comportamiento.
Modo ahorro “normal” y modo ultra ahorroEl modo ahorro estándar reduce el brillo, limita procesos en segundo plano, recorta animaciones y restringe sincronizaciones automáticas. Suele ser suficiente para alargar unas cuantas horas el uso normal manteniendo el móvil perfectamente utilizable para redes sociales, mensajería y navegación.
En algunos móviles (especialmente de marcas chinas) existe además un modo ultra ahorro que va un paso más allá: te deja solo con unas pocas apps esenciales (teléfono, SMS, quizá WhatsApp) y convierte la interfaz en algo muy básico. Es ideal cuando te queda “un suspiro” de batería y necesitas llegar sí o sí al cargador.
Personaliza el ahorro en Android 15 y capas actualesAndroid 15 y diversas capas como One UI, MIUI o EMUI permiten configurar qué recorta exactamente el modo de ahorro: sincronización, brillo máximo, tasa de refresco, apps en segundo plano, vibración, etc. Si dedicas cinco minutos a ajustar estas opciones, podrás mantener activado el ahorro casi siempre sin notar que el móvil “va capado”.
También es buena idea programar que el modo ahorro se active solo cuando la batería baje de cierto porcentaje (por ejemplo, 30%). Así no tienes que acordarte cada vez que cae el nivel: el sistema se adelanta y alarga la autonomía antes de la situación crítica.
Programar apagado y encendido automáticoMuchos móviles incluyen una función de «encendido/apagado programado». Si eres de los que no carga el móvil por la noche y no lo usa mientras duerme, puedes hacer que se apague durante varias horas y se encienda poco antes de la alarma.
Durante ese tiempo el consumo es literalmente cero, y en móviles con alguna fuga nocturna notable puede ser la diferencia entre levantarte con un 85% o con un 70%. También es útil para tablets que solo usas en momentos concretos.
Gestión de apps, notificaciones y procesos en segundo planoOtro gran agujero de batería está en las aplicaciones: notificaciones constantes, procesos en segundo plano, sincronizaciones, publicidad… Aunque no toques el móvil, hay apps que están trabajando sin parar. Toca poner orden si quieres que la autonomía acompañe.
Revisa el uso de batería y detecta apps voracesTanto en Android como en iOS dispones de un apartado donde se ve qué aplicaciones gastan más batería, tanto en primer plano como en segundo. Si notas que la autonomía cae a toda velocidad, mira esta lista: a veces un simple juego mal optimizado, una app de noticias o una red social pueden ser las culpables. Aprende a identificar qué aplicaciones gastan más batería para tomar medidas.
Cuando detectes una app que se pasa de la raya, tienes varias opciones: restringir su actividad en segundo plano, quitarle permisos como la ubicación o la autoinicio, desactivar sus notificaciones push o, directamente, desinstalarla si realmente no la necesitas. Para casos complejos, aprende a detectar wakelocks en tu móvil y atajar fugas difíciles de rastrear.
Aplicaciones “lite” y versiones webMuchas grandes plataformas (Facebook, Instagram, X, etc.) cuentan con versiones «lite» o te permiten acceder por navegador con prácticamente las mismas funciones. Estas alternativas suelen consumir menos recursos, menos datos y menos batería, algo muy útil en móviles modestos o muy cargados de apps.
No cierres apps a lo loco ni abuses de los “task killers”Hay un mito bastante extendido: que cerrar todas las apps a cada rato ahorra batería. En realidad, en Android suele ocurrir lo contrario: abrir de cero una app requiere más energía que retomarla desde la memoria, que para eso está. Los “task killers” agresivos que matan procesos constantemente pueden empeorar la autonomía y ralentizar el sistema.
Lo sensato es dejar que el propio sistema gestione la RAM y cerrar únicamente las apps que sabes que se han quedado colgadas o que están consumiendo de forma anómala. Para el resto, el segundo plano controlado es tu amigo.
Restringe las apps en segundo plano y usa herramientas de hibernaciónEn casi todas las capas de Android existe un apartado tipo «Inicio de aplicaciones» o «Gestión de batería por app» en el que puedes decidir si una aplicación puede autoreiniciarse, ejecutarse en segundo plano o gastar libremente. Aquí conviene ser duro con los juegos, redes sociales y apps que no necesitas que estén todo el rato despiertas.
Además, existen herramientas como hibernar apps con Greenify y funciones similares integradas en muchos sistemas que hibernan apps poco usadas para que no tiren de recursos cuando no las estás utilizando. Bien configuradas, pueden sumar bastantes minutos (o más) a tu día a día.
Controla la sincronización automática y las notificacionesEl correo, la nube de fotos, las apps de noticias y mil servicios más viven de sincronizar datos cada poco tiempo. La sincronización continua es cómoda, pero mantiene el móvil despierto en segundo plano para comprobar si hay novedades.
Una idea interesante es automatizar la sincronización para que se haga cada cierto intervalo (por ejemplo, 5 minutos cada 2-3 horas) usando apps como Tasker, IFTTT o Doze. También puedes desactivar la autosincronización global y hacerla manual cuando realmente te haga falta.
Con las notificaciones pasa algo parecido: muchas apps se aprovechan para enviarte publicidad y avisos irrelevantes. Además de ser un coñazo, cada notificación implica que la pantalla se encienda, se active la conexión y se ejecute el sonido o vibración. Silencia todo lo que no sea realmente importante y tu batería lo agradecerá.
Ajustes de interfaz, gestos y accesibilidadLas pantallas grandes han obligado a los sistemas a incorporar funciones específicas para hacerlas manejables. Usándolas bien, no solo mejoras la comodidad, también puedes reducir toques innecesarios y encendidos de pantalla.
Modo a una mano en Android para pantallas grandesEn Android 12 y versiones posteriores existe un modo a una mano que básicamente encoge la interfaz hacia la parte inferior, dejando una banda negra arriba. El resultado es que todo lo importante queda al alcance del pulgar, incluso en móviles gigantes.
Se activa desde Ajustes > Sistema > Gestos (el nombre puede variar) y suele funcionar deslizando hacia abajo sobre la barra de gestos o una zona dedicada. Puedes incluso ajustar un tiempo de espera para que la pantalla vuelva sola al tamaño normal (4, 8, 12 segundos) o dejarlo en “Nunca” y desactivar el modo con un gesto hacia arriba cuando quieras.
Más allá de la comodidad, si reduces los malabarismos con el móvil y los toques accidentales, evitas encender y apagar la pantalla todo el rato, lo cual también ayuda a que el consumo sea más estable.
Desactivar gestos en el aire, seguimiento ocular y extras de IAAlgunos móviles modernos incluyen funciones vistosas como gestos en el aire, seguimiento ocular o detección inteligente de mirada que permiten pasar páginas, hacer capturas o gestionar notificaciones con solo mirar o mover la mano.
Su problema es que requieren que cámaras y sensores estén al tanto continuamente. Si no les sacas mucho partido en el día a día, desactivarlas es un ahorro más que razonable y no perderás nada importante.
Levantar para activar y sonidos/vibraciones innecesariasEl gesto de «levantar para activar» enciende la pantalla cada vez que coges el móvil, aunque sea para moverlo de sitio. Si haces esto muchas veces al día, en una pantalla grande terminas gastando bastante. Desactiva esta función y haz que la pantalla solo se encienda al tocar o pulsar el botón si quieres un ahorro silencioso pero efectivo.
También puedes quitar la vibración al escribir o al tocar botones, así como algunos sonidos de sistema (clic del teclado, bloqueo de pantalla, etc.). No suponen un consumo enorme por sí solos, pero sumado a todo lo demás se nota, y de paso el móvil será menos escandaloso.
Carga inteligente, salud de la batería y temperaturasAdemás de exprimir al máximo cada carga, interesa que la batería envejezca bien. Al fin y al cabo, una batería muy degradada hará que cualquier truco sirva de poco. Consulta consejos para la salud de la batería y alargar su vida útil.
Activa la carga adaptativa e inteligenteEn Android 15 y en muchos móviles actuales hay opciones de carga adaptativa, inteligente o “capacidad de batería inteligente”. Suelen funcionar aprendiendo tus horarios: detienen la carga en torno al 80% y la completan justo antes de que suelas desconectar el móvil, o bien impiden que la batería alcance siempre su máximo físico.
El resultado es que cada ciclo de carga es menos agresivo, se calienta menos y la degradación a medio y largo plazo disminuye. Quizá pierdas algo de autonomía por carga (quedarte en un 80-90% en lugar del 100%), pero ganas meses de buena salud de batería. Aprende a cargar correctamente el móvil para no dañarla.
No apures siempre al 0% ni vivas pegado al 100%Las baterías de litio actuales sufren cuando se exprime todo el rango de 0 a 100% de forma habitual. La recomendación general es no dejar que bajen de un 15% ni mantenerlas pegadas al 100% durante horas. Cargar en tramos, por ejemplo de 20 a 80%, es más sano.
Obviamente, no pasa nada por hacer una carga completa de vez en cuando o apurar un día concreto, pero como rutina diaria es mejor evitar las descargas y cargas extremas. Si tu móvil tiene «carga segura» que corta al 100% y reanuda al 95%, actívala para no tenerlo calentito toda la noche.
Evita las temperaturas extremas y usa cargadores fiablesEl calor es uno de los grandes enemigos de la batería: a partir de unos 35 ºC ambientales ya empieza a afectar a su vida útil, y por encima de 50 ºC puede llegar a hincharse o dañarse de forma seria. No dejes el móvil al sol ni en el salpicadero del coche en verano, y evita jugar o hacer tareas pesadas mientras carga.
También conviene usar cargadores y cables de calidad, a ser posible oficiales o certificados por el fabricante, sobre todo en móviles con carga rápida. Un cargador de mala calidad puede calentar más de la cuenta y, en el peor de los casos, dañar la batería o el propio dispositivo.
Powerbanks “tarjeta” como salvavidasPor muy fino que tengas todo, siempre habrá días en los que la batería se quede corta. Para esos casos, una buena idea es llevar una batería externa tipo tarjeta en la cartera o mochila. Suelen ofrecer de 2.000 a 5.000 mAh, suficientes para un chute de emergencia.
No sustituyen a cuidar los ajustes, pero sí te permiten evitar apagones inesperados en jornadas maratonianas sin ir cargando con un ladrillo enorme.
Software, actualizaciones y, si te atreves, root y ROMsPor último, no hay que olvidar que buena parte de la autonomía depende de cómo el software gestiona el hardware. Un sistema bien optimizado puede hacer que tu batería parezca “más grande” sin tocar la capacidad física.
Mantén el móvil actualizadoLas actualizaciones de Android, iOS y las capas de fabricante suelen incluir mejoras en la eficiencia energética, correcciones de bugs y ajustes de consumo. También pueden arreglar comportamientos anómalos tras un cambio de versión que disparen el gasto de batería.
Activa las actualizaciones automáticas del sistema y de seguridad, y revisa de vez en cuando si hay nuevos firmware o parches pendientes. Comprueba si tu smartphone realmente ofrece soporte. Eso sí, tras una actualización grande, dale unos días al móvil para que se estabilice antes de juzgar la batería.
Root, ROMs y kernels para usuarios avanzadosSi eres de los que no tienen miedo a trastear, obtener root y cambiar de ROM o de kernel puede abrirte un mundo de opciones: eliminar bloatware de fábrica, ajustar frecuencias de CPU, modificar gobernadores de energía, etc.
En terminales antiguos que ya no reciben soporte oficial, una ROM ligera y moderna puede devolverles la vida y mejorar notablemente la autonomía. Eso sí, requiere informarse bien en foros especializados (XDA, HTCManía, etc.) y asumir los riesgos: pérdida de garantía, posibles fallos y necesidad de copias de seguridad.
Si combinas un buen ajuste de la pantalla, recortas conexiones innecesarias, pones en su sitio a las apps tragonas y te apoyas en las opciones de ahorro y carga inteligente, incluso un móvil con pantalla grande y muy exigente puede aguantar el día sin dramas; la clave está en activar solo lo que realmente necesitas y dejar de regalar batería en detalles que pasan desapercibidos.
OSCAL lanza el PILOT 6: smartphone rugged con cámara térmica 160×120, 108 MP y Android 16
Desde inspecciones nocturnas y revisiones térmicas hasta aventuras al aire libre y tareas diarias, los smartphones convencionales a menudo presentan limitaciones en visibilidad, seguridad, autonomía y rendimiento. Para abordar estos desafíos, OSCAL aprovecha años de experiencia en dispositivos duraderos y tecnología de terminales inteligentes para lanzar el smartphone rugged de gama alta y nueva generación con la imagen térmica más clara: el PILOT 6, que incorpora la imagen térmica más clara de la industria con resolución de 160×120 píxeles.
También incluye la cámara principal más nítida de la industria con 108 MP Samsung ISOCELL HM6 y una cámara frontal de 50 MP Samsung ISOCELL JN1 para imágenes claras, un potente altavoz Smart-PA de 4,5 W, y una linterna LED ultrabrillante de 93 lúmenes con visibilidad total. Cuenta con la máxima resistencia con certificación militar MIL-STD-810H y protección IP69K/IP68 contra agua y polvo.
La pantalla de máxima claridad de la industria de 6,78 pulgadas 2.4K a 120 Hz y la batería de 10.000 mAh, junto con el único modo de ahorro energético profundo completamente nuevo de la industria, amplían la duración de la batería hasta un 71,62% durante la noche.
Impulsado por el procesador de gama alta MediaTek Helio G100 4G de ocho núcleos, con hasta 48 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento (ampliables hasta 2 TB mediante tarjeta TF). El nuevo DokeOS 5.0 (Android 16) y Doke AI 2.0 integran modelos de IA líderes como DeepSeek-R1, ChatGPT-4o mini y Gemini AI 2.0, además de control remoto por infrarrojos y soporte 24/7. El PILOT 6 es un dispositivo rugged inteligente todo en uno que combina seguridad, durabilidad e inteligencia, mejorando el trabajo, la exploración y la eficiencia.
La imagen térmica más clara de 160×120 de la industria y la cámara principal Samsung ISOCELL HM6 de 108 MP más nítida de la industria¿Alguna vez te ha preocupado no obtener lecturas de temperatura precisas o imágenes claras durante senderismo, acampadas o en la vida diaria? El PILOT 6 incorpora la imagen térmica más clara de la industria con 160×120 píxeles, ofreciendo 2 veces más detalle que los dispositivos típicos de 80×60.
Cuenta con el rango de temperatura más amplio de la industria, de -15 °C a 550 °C, detectando problemas como el aumento de temperatura en líneas eléctricas o disyuntores que otros no detectan. Con el campo de visión más amplio de la industria de 61° × 47°, captura 12,4 veces más detalle que productos similares.
El PILOT 6 también admite alarmas de temperatura en tiempo real y generación automática de informes para la detección temprana de riesgos y mayor seguridad. La cámara principal de 108 MP Samsung ISOCELL HM6 ofrece el doble de claridad que cámaras de 50 MP de la competencia, mientras que la cámara frontal de 50 MP garantiza selfies y videollamadas nítidas.
Ya sea para inspecciones industriales, rescates de emergencia o tareas cotidianas, el PILOT 6 ayuda a identificar riesgos potenciales de forma temprana, mejorando la seguridad y la eficiencia.
Potente altavoz Smart-PA de 4,5 W, linterna LED de 93 lúmenes y máxima resistencia con certificación MIL-STD-810H e IP68/IP69KYa sea al tener dificultades para escuchar instrucciones en entornos ruidosos, perder la orientación en la oscuridad o preocuparse por la durabilidad del dispositivo en condiciones extremas, el PILOT 6 ofrece una solución completa.
Cuenta con altavoces Smart-PA de 4,5 W (hasta 98 dB), una linterna LED ultrabrillante de 93 lúmenes (alcance de 5 metros y hasta 42 horas de autonomía) y la máxima resistencia con certificación militar MIL-STD-810H y protección IP68/IP69K contra agua y polvo.
Ofrece resistencia a caídas de 1,5 metros, soporta hasta 500 kg de presión y funciona en temperaturas extremas de -20 °C a 60 °C, garantizando un funcionamiento estable en entornos exigentes como obras, lluvias intensas o tormentas de arena.
Pantalla 2.4K de 6,78 pulgadas a 120 Hz y batería de 10.000 mAhDiseñado para entretenimiento inmersivo y uso durante todo el día, el PILOT 6 cuenta con una pantalla de 6,78 pulgadas 2.4K a 120 Hz, ofreciendo un mayor campo de visión y mejor calidad de imagen.
Con un brillo de 750 nits, y una tasa de refresco inteligente de 120 Hz que ofrece hasta el doble de fluidez frente a pantallas de 60 Hz, equilibrando rendimiento y eficiencia energética.
Admite el primer Widevine L1 1080P del mundo, desbloqueando streaming en alta definición en plataformas como Netflix y Amazon Prime Video. Incluye múltiples modos de protección ocular para una visualización cómoda.
La batería de 10.000 mAh ofrece hasta 1080 horas en standby, con el único modo de ahorro energético profundo de la industria, mejorando la autonomía un 23,08% durante el día y un 71,62% durante la noche.
Además, admite carga rápida de 27 W, carga inalámbrica de 15 W y carga inversa de 10 W.
Procesador MediaTek Helio G100 de ocho núcleos y hasta 48 GB de RAM¿Puede el smartphone mantener un rendimiento fluido con multitarea y gran memoria? El PILOT 6 está equipado con el procesador MediaTek Helio G100 de ocho núcleos (2,2 GHz) y GPU ARM Mali-G57, ofreciendo un 20% más de rendimiento que su predecesor con una puntuación AnTuTu de 420.236.
Admite hasta 48 GB de RAM (12 GB físicos + 36 GB virtuales) y puede ejecutar hasta 17 aplicaciones simultáneamente.
Cuenta con 256 GB de almacenamiento, ampliables hasta 2 TB mediante tarjeta TF. Además, su sistema avanzado de refrigeración con cobre y grafito garantiza un rendimiento estable bajo uso intensivo.
Nuevo DokeOS 5.0 basado en Android 16Desde tareas laborales hasta actividades diarias, una gestión ineficiente puede afectar la productividad. El PILOT 6 incorpora el nuevo DokeOS 5.0 basado en Android 16, ofreciendo una respuesta del sistema más rápida (+18,54%), arranque más rápido (+9,58%) y mayor duración de batería.
El System Manager 2.0 permite limpieza con un clic, categorización inteligente y optimización. Camera 2.0 ofrece modos profesionales, filtros y herramientas rápidas.
Impulsado por Doke AI 2.0 y modelos como DeepSeek-R1, ChatGPT-4o mini y Gemini AI 2.0, junto con cuatro apps exclusivas (AI Chat, AI Video, AI Photos y AI Music), mejora la productividad y creatividad.
Incluye funciones de seguridad como grabación de pantalla por app, permisos multimedia y bloqueo de aplicaciones. El control remoto por infrarrojos permite gestionar dispositivos y proyectores fácilmente.
Precio y disponibilidad¿Listo para el siguiente paso? El OSCAL PILOT 6 se lanzará oficialmente en AliExpress el día 18, con una oferta especial de lanzamiento. Del 18 al 25, la versión con hasta 48 GB de RAM y 256 GB de ROM estará disponible a un precio de preventa de 330,86€. Una experiencia más inteligente, fluida e inmersiva: ¡no te la pierdas!
Cómo usar tu móvil como teclado y ratón para tu PC
Hoy en día llevamos el móvil encima para todo, pero muchos no saben que también puede convertirse en un teclado y ratón improvisado para el ordenador. Cuando se rompe el teclado, el ratón empieza a fallar, o simplemente te has dejado ambos en casa, el smartphone puede sacarte del apuro en cuestión de minutos si sabes cómo configurarlo.
Lejos de ser una curiosidad, usar el móvil como teclado y ratón es una solución muy práctica en situaciones reales: controlar una presentación en una reunión, manejar un PC conectado a la tele desde el sofá o suplir un teclado con teclas defectuosas. Solo necesitas la aplicación adecuada, que el móvil y el ordenador estén conectados correctamente y un par de ajustes para dejarlo todo fino.
Qué necesitas para convertir tu móvil en teclado y ratónAntes de nada, conviene tener claro qué hace falta para que tu móvil pueda funcionar como periférico inalámbrico de tu ordenador. La buena noticia es que los requisitos son bastante modestos y prácticamente cualquier teléfono relativamente moderno te servirá.
En la mayoría de métodos vas a necesitar que el móvil y el ordenador estén conectados a la misma red WiFi. Esto permite que la app del teléfono se comunique con el cliente instalado en el PC. Si no tienes WiFi disponible, hay alternativas mediante Bluetooth que también funcionan muy bien, sobre todo si quieres evitar instalar programas en el ordenador.
Respecto al sistema, basta con que tengas un móvil Android con una versión no muy antigua (desde Android 3.0 en adelante para muchas apps, y Android 4.4 o superior en soluciones Bluetooth avanzadas). En iPhone, normalmente se pide iOS 8 o iOS 9 en adelante, así que cualquier modelo de los últimos años va sobrado para esta tarea.
Mientras que en el ordenador, lo habitual es que las aplicaciones sean compatibles con Windows, macOS y, en varios casos, también Linux. En algunos métodos vía Bluetooth ni siquiera hace falta instalar nada en el PC, basta con que soporte Bluetooth 4.0 o superior y un sistema actual como Windows 8, Windows 10, Windows 11, Chrome OS, Android TV o iPadOS.
En resumen, con un móvil más o menos moderno, un ordenador con WiFi o Bluetooth y un par de minutos para instalar y enlazar las apps, podrás tener un teclado y ratón de emergencia listo para usar sin gastar dinero en nuevos periféricos.
Usar Remote Mouse: la solución más popular por WiFiUna de las formas más extendidas de usar el móvil como teclado y ratón para el PC es mediante la aplicación Remote Mouse. Lleva años funcionando, es bastante estable y tiene versión tanto para Android como para iPhone, además de clientes para Windows, Mac y algunas distribuciones Linux.
La app se descarga gratis en Google Play o App Store y, aunque tiene funciones de pago, la versión gratuita es suficiente para usar el móvil como touchpad y teclado básico. Por la parte del ordenador, solo tendrás que bajar el programa desde la web oficial del desarrollador y hacer la instalación típica de siempre: siguiente, siguiente y listo, sin barras adicionales ni sorpresas raras.
Una vez instalado el cliente en el PC y la app en el móvil, lo más importante es que ambos estén conectados a la misma red WiFi. Si no, el teléfono no podrá detectar el ordenador. En caso extremo, incluso podrías crear un punto de acceso WiFi con tu móvil y conectar el ordenador a esa red para que se vean entre sí.
Cuando abres la app Remote Mouse en el smartphone, normalmente detectará automáticamente el ordenador en la red local. Si esto no ocurre, puedes añadir la conexión manualmente introduciendo la IP local del PC o escaneando un código QR generado desde el cliente de escritorio, lo cual hace el proceso muy rápido.
Cómo vincular móvil y PC con Remote Mouse paso a pasoEl enlace entre tu teléfono y tu ordenador con Remote Mouse apenas lleva un par de minutos, pero conviene repasar los pasos con calma porque de esta parte depende que todo funcione sin cortes ni lag.
En el ordenador, al abrir el cliente de Remote Mouse, verás en algún sitio de la interfaz la dirección IP local del PC e incluso la opción de generar un código QR. Esa IP es la que después tendrás que introducir en el móvil si decides hacer el emparejamiento manual en vez de usar la detección automática de la app.
En el móvil, abre la aplicación Remote Mouse y comprueba si aparece tu ordenador en la lista de dispositivos disponibles. Si no se muestra, pulsa en el botón de añadir equipo (normalmente un símbolo +) y elige si quieres introducir la IP local del PC o escanear el código QR mostrado por el cliente de escritorio. Cualquiera de las dos vías sirve.
Cuando la conexión se establece correctamente, la interfaz de Remote Mouse en el teléfono cambia y pasa a mostrar una zona de touchpad, iconos de teclado y otros controles. Desde ese momento, cualquier toque o gesto que hagas en la pantalla se traduce en movimiento del ratón o pulsaciones de teclado en tu ordenador.
Lo mejor de todo es que esta vinculación solo hay que hacerla la primera vez. A partir de entonces, siempre que ambos dispositivos estén en la misma red, la app suele reconectar al PC sin que tengas que repetir todo el proceso de emparejamiento.
Usar el móvil como ratón y teclado con Remote MouseUna vez enlazado, el comportamiento es bastante natural: deslizas el dedo por la pantalla del móvil y el cursor se mueve en la pantalla del ordenador. Un toque rápido equivale a clic izquierdo, dejar el dedo pulsado suele ser un clic derecho y los gestos con dos dedos permiten hacer scroll vertical u horizontal según el movimiento.
La app también interpreta otros gestos, como separar o juntar dos dedos para hacer zoom (en Mac, por ejemplo) o arrastrar con tres dedos para mover una ventana completa. La sensación es muy similar a la de usar el trackpad de un portátil, pero en la pantalla táctil del smartphone.
En la parte inferior de la interfaz suelen aparecer varios iconos: uno para el touchpad, otro para el teclado, y otros adicionales para funciones como apagar, reiniciar o hibernar el PC, cambiar entre programas abiertos o mostrar un teclado numérico. Estas funciones extra son especialmente útiles cuando controlas el ordenador a distancia, por ejemplo conectado a un televisor.
Al pulsar en el icono del teclado, aparece un teclado virtual completo que envía las pulsaciones directamente al ordenador, de forma que puedes escribir en un documento, un buscador o un navegador como si tuvieras un teclado físico enchufado. En muchos casos apenas hay retraso, y se puede escribir con bastante fluidez si estás acostumbrado al teclado del móvil.
En las pruebas de diferentes usuarios, Remote Mouse se comporta con mucha soltura, sin prácticamente lag apreciable entre lo que haces en el teléfono y lo que pasa en la pantalla del PC, siempre que la conexión WiFi sea estable y el móvil tenga recursos suficientes.
Alternativas a Remote Mouse: WiFi Mouse, Unified Remote y másAunque Remote Mouse es de las más conocidas, no es la única opción para convertir tu móvil en ratón y teclado remoto. Hay otras aplicaciones muy interesantes que quizá te encajen mejor según el uso que le vayas a dar o el sistema operativo que uses.
Una de ellas es WiFi Mouse, desarrollada por Necta. Funciona de forma similar: instalas un cliente en el ordenador y la app en el móvil, ambos se conectan a través de la red WiFi local y, una vez enlazados, puedes controlar el PC con distintos modos, incluido el teclado. Cuando instalas el programa en el ordenador, el propio software te muestra la IP para que la identifiques rápidamente.
En WiFi Mouse, dentro de la app del móvil verás un apartado de Computadora donde aparecen los equipos detectados en la red. Al seleccionar el tuyo, puedes pasar al modo teclado tocando el icono correspondiente en la parte inferior, además de usar la función de ratón inalámbrico tal y como indica su nombre.
Otra opción muy completa es Unified Remote, disponible tanto para Android como para iOS y compatible con Windows, Mac y Linux. A diferencia de otras, no solo ofrece teclado y ratón, sino una colección de mandos específicos para programas concretos: reproductores multimedia, presentaciones, navegadores, etc., convirtiendo el móvil en un auténtico mando a distancia avanzado para el PC.
En Unified Remote debes instalar un servidor en el ordenador y la app en el smartphone. Al abrir ambos, la aplicación localiza el servidor en la misma red y, dentro del apartado de mandos, podrás elegir la opción Keyboard, que suele ser de las primeras. A partir de ahí, puedes controlar el equipo con teclado, ratón y todo tipo de controles preconfigurados.
Si solo tienes Android y quieres evitar por completo la necesidad de instalar nada en el ordenador o depender de la red WiFi, existe una solución distinta: teclado y mouse Bluetooth sin servidor (Bluetooth Keyboard & Mouse y similares). En este tipo de apps, el móvil se comporta como si fuera un teclado y ratón Bluetooth estándar, sin cliente en el PC, siempre que el equipo tenga Bluetooth 4.0 o superior.
Usar Android como teclado y ratón Bluetooth sin instalar nada en el PCEste método es especialmente interesante si no quieres andar descargando programas en el ordenador, o si vas a manejar dispositivos donde no puedes instalar nada, como Smart TV, Chromebooks, tablets o incluso otros móviles o tablets. Todo el trabajo se hace desde el propio Android, que se anuncia al resto de equipos como un accesorio Bluetooth.
Para ello necesitas una app del estilo «Bluetooth Keyboard & Mouse» en tu móvil Android. Al abrirla por primera vez, lo normal es que te pida hacer tu teléfono visible para otros dispositivos Bluetooth durante unos segundos. Aceptas, y así otros equipos podrán localizarlo como si fuera un teclado o ratón inalámbrico.
Dentro del menú de la aplicación verás un apartado de Dispositivos Bluetooth, desde el cual podrás buscar y configurar el equipo al que quieras conectarte. Sueles tener un botón tipo «Configurar dispositivo remoto» o «Agregar dispositivo» donde comienzas el emparejamiento.
En el dispositivo receptor (por ejemplo un PC con Windows 10 o 11), debes ir a la sección de Bluetooth del sistema, activar la detección y ponerlo en modo emparejamiento. Normalmente se hace entrando en Configuración > Dispositivos > Bluetooth y otros dispositivos, y añadiendo un nuevo dispositivo Bluetooth.
Una vez ambos equipos estén listos, el móvil mostrará el nombre del dispositivo en la lista de búsqueda. Solo tienes que seleccionarlo, comprobar que el código de emparejamiento coincide en ambos lados y aceptar la conexión. Cuando la vinculación se complete, en la app podrás pulsar en algo tipo «Usar este dispositivo» para empezar a utilizar el móvil como panel táctil.
En este modo, cualquier desplazamiento por la pantalla del teléfono mueve el cursor en el dispositivo receptor, y al tocar sobre la zona de touchpad haces clic. Para escribir texto, las apps suelen ofrecer un icono de teclado en una esquina; al pulsarlo, se activa el modo teclado Bluetooth y puedes escribir directamente sin necesidad de abrir un cuadro de texto propio en la app.
Cómo encontrar y usar la IP en tu móvil y en tu PCEn los métodos basados en WiFi que requieren introducir manualmente una IP, puede que tengas que localizar la dirección IP de tu ordenador o de tu móvil en la red local. Es un dato básico pero que no todo el mundo sabe dónde está.
En el PC con Windows, normalmente la propia aplicación cliente (Remote Mouse, Unified Remote, WiFi Mouse…) muestra la IP local en su ventana principal. En ocasiones, también incluye un botón para generar un código QR con esa información y que el móvil pueda escanearlo directamente.
Si quieres ver la IP de tu móvil Android, debes ir a Ajustes > Redes e Internet (o Ajustes > Wi-Fi, según la capa de personalización). Allí entras en el nombre de la red WiFi conectada y pulsas en «Avanzado» o en «Detalles de la red». En este apartado, normalmente se muestran los datos de la conexión, incluida la dirección IP asignada al teléfono.
En otros móviles, el camino puede ser ligeramente diferente: por ejemplo Ajustes > Sistema > Acerca del teléfono, o incluso Ajustes > Estado, donde aparece información variada del dispositivo, entre ella la IP cuando está conectado a una red WiFi.
Con este dato a mano, si una app te pide introducir la IP de un dispositivo concreto, solo tendrás que copiarla tal cual en el campo correspondiente. En muchos casos, sin embargo, la detección automática dentro de la misma red es suficiente y apenas tendrás que preocuparte de números.
Consejos importantes al usar el móvil como teclado y ratónUsar el móvil como teclado y ratón funciona muy bien, pero tiene sus particularidades. Una de las más claras es que la pantalla del smartphone debe permanecer encendida todo el rato mientras lo utilizas como touchpad o teclado, lo que implica más consumo de batería y posible calentamiento si estás mucho rato.
Para minimizar molestias, es recomendable aumentar el tiempo de apagado de pantalla en los ajustes del móvil, por ejemplo a 30 minutos, o activar un modo donde no se suspenda mientras se está usando la app remota. Así evitas tener que estar desbloqueando continuamente el teléfono en mitad de una presentación o mientras escribes.
Otro aspecto clave es la batería: al estar la pantalla activa y la conexión WiFi o Bluetooth encendida, el gasto energético sube notablemente. Lo ideal es tener el cargador cerca o una batería externa enchufada, sobre todo si vas a alargar la sesión. Si tu móvil ya va justo de batería o sufre apagones repentinos, no es la mejor idea depender totalmente de él como teclado.
Si el teléfono es muy antiguo, tiene poca RAM, va lento o se atasca con frecuencia, también es posible que la experiencia no sea buena. Este tipo de uso exige que el móvil responda con agilidad, así que en terminales en las últimas quizá solo compense como solución muy puntual, no para usarlo todos los días como sustituto fijo del teclado o del ratón.
Tampoco hay que olvidar las notificaciones. Mientras tienes el móvil haciendo de teclado, un pop-up de WhatsApp o una notificación molesta puede cubrir parte del touchpad virtual y estorbar mientras tecleas o mueves el ratón. Puedes considerar desactivar temporalmente algunas notificaciones o activar un modo No molestar mientras lo uses como periférico.
Comodidad, ergonomía y casos de uso realesNo todo es cuestión de que funcione; también hay que ver si resulta cómodo. Si tienes manos muy grandes y un móvil pequeño, escribir durante mucho rato en la pantalla puede ser un suplicio. Al revés, con manos muy pequeñas y un teléfono enorme, también puede costar acostumbrarse a los gestos como si fuera un trackpad.
Aunque el sistema está pensado más como una solución de emergencia o para usos puntuales, hay escenarios en los que se le puede sacar bastante partido incluso teniendo teclado y ratón físicos disponibles. Uno de ellos es el entorno profesional, cuando controlas un ordenador conectado a un proyector y quieres moverte por la sala sin quedarte pegado a la mesa.
En una presentación, por ejemplo, puedes usar el móvil para pasar diapositivas, abrir documentos o escribir anotaciones rápidas sin necesidad de ir y venir hacia el PC. Algunas apps incluyen incluso accesos directos para cambiar de aplicación, ajustar el volumen o controlar el reproductor multimedia sin salir de la presentación.
En casa, otra situación muy cómoda es controlar un PC o centro multimedia conectado a la tele desde el sofá. En lugar de tener un teclado y ratón inalámbricos ocupando espacio, sacas el móvil, abres la app remota y manejas la reproducción de películas, series o música sin moverte del sitio.
Si quieres mejorar un poco la ergonomía, siempre ayuda tener un soporte o trípode para el móvil que lo deje a una altura cómoda y te permita apoyar las muñecas. Es un pequeño detalle que puede marcar la diferencia si lo usas más de unos minutos seguidos.
Problemas habituales y cómo solucionarlosA veces, aunque sigas todos los pasos, el móvil simplemente no se conecta como teclado o ratón o la app deja de responder de forma aleatoria. Las causas suelen ser bastante típicas y casi siempre tienen solución si vas revisando punto por punto.
El primer culpable suele ser la configuración de red. Si el móvil y el PC no están realmente en la misma red WiFi (por ejemplo, uno en la banda de invitados y otro en la principal, o uno por cable y otro en una subred aislada), la aplicación no será capaz de encontrarlos. Conviene comprobar que comparten exactamente la misma red y, si sigue fallando, restablecer los ajustes de red del móvil o reiniciar el router.
También puede haber problemas de incompatibilidad: algunas versiones antiguas de iOS, Android o ciertos modelos de móvil pueden no llevarse bien con apps que no se han actualizado en tiempo. Por eso es importante revisar los requisitos de la aplicación y comprobar que tu sistema operativo entra dentro de la compatibilidad oficial.
En conexiones WiFi irregulares, los cortes y los retrasos serán inevitables: si la señal es débil o está muy saturada, verás cómo el ratón se mueve a trompicones o el teclado tarda en registrar las pulsaciones. En estos casos, ayuda mucho acercarse al router, cambiar de banda WiFi o reiniciar los equipos para limpiar la conexión.
No hay que olvidar el propio estado del móvil: si la pantalla táctil tiene zonas muertas o fallos de precisión, usarlo como touchpad será un suplicio porque no registrará bien los gestos. Merece la pena probar la pantalla a conciencia antes de culpar a la app de los problemas.
Si la aplicación en sí se comporta de forma rara (a veces conecta y a veces no, o se queda colgada), lo más efectivo suele ser forzar su cierre desde el menú de aplicaciones del sistema y borrar caché y datos desde el apartado de almacenamiento. En casos más serios, desinstalar y volver a instalar la app suele resetear todo y resolver errores persistentes.
Cuando notes que el comportamiento entra en terreno más técnico (fallos extraños solo en tu modelo de móvil, errores tras una actualización concreta, etc.), lo ideal es ponerse en contacto con el soporte de la app o el foro de ayuda del fabricante del móvil. Ahí podrás describir tu caso, detallar qué has probado ya y recibir indicaciones más específicas para tu combinación de hardware y software.
Como ves, con las herramientas adecuadas y un poco de paciencia para configurar la conexión, es perfectamente posible convertir tu móvil en un teclado y ratón para tu PC, Mac, Linux o incluso una Smart TV. Ya sea con Remote Mouse, WiFi Mouse, Unified Remote o mediante Bluetooth directo sin instalar nada en el ordenador, tienes un buen abanico de opciones gratuitas para no quedarte tirado si fallan tus periféricos y, de paso, ganar un mando a distancia muy versátil para tu equipo.
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Apple ha empezado a celebrar su 50 aniversario por todo lo alto. A mí me bastaría con que trajeran de vuelta su experimento de los ochenta
El 13 de marzo, alguien cerró las puertas de Apple Grand Central Terminal en Nueva York. Sin aviso previo, sin explicación. Solo un cartel y la curiosidad acumulada de los transeúntes que habían visto entrar equipos de sonido, focos y, llamativamente, un piano de color rosa. La respuesta llegó cuando Alicia Keys subió a los escalones icónicos de la tienda y arrancó a tocar. Tim Cook, John Ternus, Greg Joswiak y Deirdre O'Brien estaban en primera fila. El iPhone 17 Pro lo grababa todo.
Así ha arrancado el mes de celebraciones con el que Apple conmemora su 50 aniversario. La compañía fue fundada el 1 de abril de 1976, así que el número redondo llega en dos semanas. Hasta entonces, Apple ha prometido más actos en ciudades de todo el mundo. Desde aquí, Nueva York queda un poco lejos, pero la lista de candidatas incluye Londres, París, Tokio y Shanghái. Ciudades donde Apple tiene tiendas emblemáticas y público suficientemente fiel como para llenarlas. Hay posibilidades de que alguna de estas celebraciones aterrice más cerca.
Tim Cook publicó la semana pasada una carta titulada "50 Years of Thinking Different" en la que reconoce el hito con una frase que resume muy bien la filosofía de la compañía ante su propio pasado:
En Apple estamos más centrados en construir el mañana que en recordar el ayer. Lo que Apple no suele recordarCincuenta años dan para mucho. Apple ha tenido videoconsolas, ha vendido cámaras de fotos. Llegó incluso a plantear abrir cafeterías de marca tipo Starbucks. Y en algún momento de los ochenta, alguien en Cupertino decidió que Apple también debería vender ropa.
Entre 1983 y 1986, Apple publicó un catálogo de merchandising oficial llamado The Apple Collection. No era un lote de camisetas para empleados. Era un catálogo, con fotografías, descripciones y precios, que vendía ropa y artículos de estilo de vida con el logo arcoíris a cualquiera que quisiera comprarlo.
Chándales, Patagonia y una tabla de windsurfLa colección incluía camisetas, polos, sudaderas oversize, chándales, gorras y viseras. Pero lo que la hace verdaderamente singular es que Apple no lo fabricó todo internamente. Colaboró con Patagonia y The North Face para producir prendas con el logo de la manzana. En 1986, ninguna de las dos marcas era todavía el símbolo aspiracional outdoor que representa hoy. Era simplemente ropa técnica de calidad. Y llevaba el logo arcoíris.
A partir de ahí, el catálogo se vuelve cada vez más difícil de explicar desde la lógica corporativa actual. Había relojes, bolsas, mousepads, paraguas, toallas de playa, tazas y velas para velero. La chaqueta de satén plateado con el logo estampado en la espalda es probablemente la pieza más deliciosamente ochenta de toda la colección. Y luego estaban los artículos que nadie esperaba: una tabla de windsurf de 1.100 dólares y una scooter Honda con matrícula de Apple. Alguien en Cupertino estaba pasándolo muy bien.
El experimento que no cuajóEra 1986. Steve Jobs había abandonado la compañía el año anterior tras su conflicto con John Sculley. Wozniak también se había ido. Apple navegaba en una incertidumbre mientras IBM y Microsoft dominaban el mercado corporativo. The Apple Collection fue, en parte, un intento de reforzar la identidad de marca y diversificar ingresos en un momento en que las ventas de ordenadores no justificaban el optimismo.
No funcionó como línea comercial. Era demasiado dispersa, demasiado difícil de encuadrar. Desapareció sin demasiado ruido a mediados de la década y Apple no volvió a intentar nada parecido.
Hoy esas prendas son piezas de coleccionista muy cotizadas. Las gorras, las sudaderas y especialmente esa chaqueta de satén circulan en mercados de segunda mano a precios que habrían sorprendido a cualquier responsable de marketing de la época.
{"videoId":"x9j69su","autoplay":true,"title":"APPLE estuvo a punto de desaparecer por CULPA del iPod", "tag":"webedia-prod", "duration":"1194"} Mi deseo para este 50 aniversario. de AppleApple sigue vendiendo algo de ropa oficial, pero solo en el Apple Park Visitor Center y en la antigua tienda de Infinite Loop. Para este 50 aniversario, la oportunidad está servida en bandeja. El lanzamiento de una línea de merchandising conmemorativa.
No hace falta resucitar el catálogo de los ochenta ni el scooter Honda. Bastaría con unas pocas prendas bien diseñadas con el logo que Apple ha creado para la ocasión y la frase "50 Years of Thinking Different" estampada. Una camiseta, una sudadera, una gorra. Algo sencillo pero con identidad propia.
Lo importante es que no se vendiese solo en el Apple Park para los cuatro afortunados que pasen por allí. Que estuviese disponible en todas las Apple Store del mundo y en la tienda online, para quien no tenga una cerca. Que cualquiera que quisiera celebrar estos cincuenta años pudiera hacerlo.
Se agotaría en minutos, eso está claro. Pero ese es exactamente el argumento para hacerlo bien: con buen stock, con distribución, con las ganas de un aniversario que solo pasa una vez. Es un deseo de fan, lo sé. Pero si hay un momento para pedirlo, es este.
En Applesfera | Los 11 libros que enseñaron a Steve Jobs a liderar y convertir a Apple en la empresa que es hoy
En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él
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La noticia
Apple ha empezado a celebrar su 50 aniversario por todo lo alto. A mí me bastaría con que trajeran de vuelta su experimento de los ochenta
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
.
Tráiler y fecha de WILL: Follow The Light
Convierte tu smartwatch en un monitor de sueño avanzado
Vivimos con el piloto automático puesto: madrugones, prisas, café a todas horas y la sensación constante de ir con sueño acumulado. En medio de este caos, descansar bien se ha convertido casi en un superpoder. La buena noticia es que ya no hace falta pasar una noche enganchado a cables en un laboratorio del sueño para saber cómo duermes: tu propio reloj inteligente puede hacer de asistente nocturno y registrar qué ocurre mientras tú desconectas.
Los smartwatches actuales son capaces de mucho más que decirte «has dormido 6 horas y pico». Gracias a sus sensores, pueden analizar fases del sueño, frecuencia cardíaca, respiración, oxígeno en sangre, temperatura de la piel, ronquidos y regularidad nocturna. Con estos datos, reforzados cada vez más con algoritmos de IA, es posible entender por qué a veces te levantas con energía a tope y otras arrastrando los pies aunque hayas pasado muchas horas en la cama.
¿Por qué convertir tu smartwatch en un monitor de sueño avanzado?En tu muñeca llevas hoy sensores que hace no tanto se veían solo en contextos médicos, y eso abre un mundo de posibilidades. Usar el reloj como monitor de sueño no es una moda tecnológica sin más, sino una forma práctica de conocerte mejor, identificar patrones y ajustar hábitos para mejorar tu descanso y tu rendimiento diario.
Cuando empiezas a registrar tus noches de forma constante, vas viendo que ciertas costumbres disparan o destrozan tu descanso nocturno: cenas muy pesadas, entrenos fuertes a última hora, abuso de pantallas, cambios bruscos de horario entre semana y fin de semana… El smartwatch pone números a todo eso y te ayuda a comprobar, con datos, qué te viene bien y qué te sienta fatal.
También es fundamental tener claro que cada persona tiene un perfil de sueño totalmente distinto. Edad, peso, estatura, nivel de actividad física, estrés, patologías previas o medicación influyen muchísimo. Por eso no tiene sentido obsesionarse comparando tu sueño con el de tu pareja o tus amigos: que otra persona tenga más sueño profundo o un pulso nocturno más bajo no implica que tú duermas mal, simplemente vuestro cuerpo funciona de forma diferente.
¿Es cómodo y seguro dormir con el smartwatch puesto?Una pregunta muy habitual es si resulta saludable y agradable dormir con el reloj inteligente toda la noche. En la mayoría de casos, sí. Los modelos modernos están pensados para uso 24/7: son ligeros, con correas suaves e hipoalergénicas que minimizan las molestias incluso si cambias mucho de postura al dormir.
En la parte técnica, estos dispositivos usan Bluetooth de bajo consumo y sensores ópticos de luz muy débil para medir el pulso y otros parámetros. No emiten radiaciones extrañas ni descargas eléctricas; se diseñan justo para acompañarte todo el día y toda la noche. La clave está en el ajuste: el reloj debe ir ni excesivamente apretado ni tan suelto que se mueva, de forma que el sensor mantenga un buen contacto con la piel sin clavarse.
Muchas personas encuentran especialmente agradables para dormir las correas de nailon tejido u otros materiales blandos, porque se adaptan bien a la muñeca y molestan menos al apoyarla contra la almohada. Si notas marcas al levantarte o te despiertas porque el reloj te resulta incómodo, conviene ajustar la correa o cambiar de tipo de material.
Cómo preparar tu smartwatch para medir bien el sueñoPara que el seguimiento nocturno sea mínimamente fiable, es importante cuidar algunos detalles básicos de uso del reloj. No son complicados, pero marcan la diferencia entre tener gráficas útiles o datos que no hay por dónde cogerlos.
- Lleva el reloj puesto toda la noche: si te lo quitas a mitad porque te molesta, el registro quedará incompleto y esa noche apenas servirá para sacar conclusiones.
- Ajusta bien la correa: evita llevarlo tan apretado que te deje marcas o te corte la circulación, pero también tan suelto que el sensor óptico “pierda” contacto con la piel y deje huecos de datos.
- Activa el sensor de frecuencia cardíaca mientras duermes: en algunos modelos puedes configurar un modo específico de medición nocturna continua para que el ritmo cardíaco y la variabilidad se registren de forma detallada.
- Asegúrate de que el acelerómetro (sensor de movimiento) está habilitado: este sensor es imprescindible para detectar cambios de postura, microdespertares y movimientos que ayudan a estimar las fases de sueño.
Si la app de tu smartwatch lo permite, resulta muy útil definir un objetivo de horas de sueño y un horario aproximado de acostarte y levantarte. Estos datos de referencia ayudan al algoritmo a distinguir mejor cuándo estás realmente dormido y cuándo simplemente tirado en el sofá, quieto pero despierto.
Qué puede medir un smartwatch mientras duermesLos relojes inteligentes han pasado de ser simples contadores de horas en la cama a convertirse en pequeñas estaciones de monitorización. Combinando distintos sensores, son capaces de ofrecer un mapa relativamente detallado de cómo transcurre tu noche a nivel de cantidad y calidad del sueño.
Duración total del sueño y regularidadEl primer dato que suelen mostrar es cuánto has dormido en total, diferenciando entre tiempo que has pasado en la cama y tiempo que has estado realmente dormido. Esto te ayuda a comprobar si te mueves en el rango recomendado (en adultos suele rondar las 7-9 horas, con variaciones individuales) o si arrastras déficit crónico.
Muchas plataformas incluyen además la consistencia del sueño a lo largo de la semana: cuántos días alcanzas tu objetivo de horas. Esta métrica es clave porque al cuerpo no le sirve mucho que un día duermas 10 horas si el resto de la semana encadenas noches de 4 o 5; los ritmos estables suelen ser más beneficiosos que los “atracones” de cama del fin de semana.
Etapas del sueño: ligero, profundo y REMMediante el análisis combinado de movimiento, ritmo cardíaco y, en algunos casos, respiración, el reloj divide tu noche en diferentes fases de sueño con funciones específicas:
- Sueño ligero: es la puerta de entrada al descanso. Tus músculos se van relajando, los ojos se mueven despacio y te pueden despertar con relativa facilidad.
- Sueño profundo (no REM): es la parte realmente reparadora a nivel físico. En esta etapa las ondas cerebrales se hacen muy lentas, apenas te mueves y cuesta mucho despertarte. Es donde recargas buena parte de tu energía corporal.
- Sueño REM: la fase de los sueños más vívidos. Aquí se mueven rápidamente los ojos bajo los párpados, el cerebro procesa emociones, recuerdos y aprendizajes del día, y se consolidan muchas memorias.
Entre estos estados hay transiciones que los algoritmos interpretan mediante patrones de pulso, variabilidad de la frecuencia cardíaca, respiración y movimiento. El resultado se suele mostrar en un gráfico a colores donde ves cuándo entras en cada fase, cuánto dura cada bloque y en qué momentos de la noche se concentran.
Oxígeno en sangre, respiración y temperatura de la pielLos modelos más avanzados incluyen sensores que se acercan a lo que ofrecería un monitor de uso casi clínico, todo ello en la muñeca. Estos datos adicionales permiten detectar posibles anomalías respiratorias o cambios fisiológicos durante la noche.
- Saturación de oxígeno (SpO₂) nocturna: mediante un sensor óptico, el reloj estima el porcentaje de oxígeno en tu sangre. Descensos repetidos o prolongados pueden apuntar a posibles problemas respiratorios nocturnos (como apneas), aunque el reloj nunca sustituye a una prueba médica.
- Frecuencia respiratoria: algunos dispositivos cuentan cuántas respiraciones haces por minuto mientras duermes. Cambios bruscos o patrones irregulares pueden asociarse a congestión nasal, asma, estrés intenso o infecciones.
- Temperatura de la piel: ciertos smartwatches monitorizan la temperatura en la muñeca y la comparan con tu rango habitual. Desviaciones relevantes pueden relacionarse con fiebre, cambios hormonales, fase del ciclo menstrual o un ambiente de dormitorio demasiado caluroso o frío.
El conjunto de estos valores ayuda a interpretar no solo cuánto y en qué fases duermes, sino también cómo responde tu organismo durante toda la noche y si hay señales llamativas que se repiten en varios días o semanas.
Ronquidos y “animal del sueño”Algunas plataformas han incorporado funciones curiosas pero bastante prácticas, como la detección de ronquidos usando el micrófono del móvil junto con los datos del reloj. De esta manera se calcula cuánto tiempo pasas roncando y se compara con caídas puntuales del oxígeno o con despertares frecuentes para ver si podría haber algo más serio detrás.
En otros casos, los fabricantes ofrecen programas de coaching donde, a partir de tus datos nocturnos y de cuestionarios sobre hábitos, te asignan un “animal del sueño” (león, búho, delfín, etc.) para representar tu cronotipo. Además, suelen proponerte rutinas de descanso adaptadas, con recomendaciones sobre la mejor franja para acostarte, si te convienen pequeñas siestas o cómo organizar tus entrenos según tu patrón natural.
Cómo sabe tu reloj inteligente que estás dormidoDetrás de esa sensación de “magia” cuando ves que el reloj ha registrado tu noche completa hay mucha ingeniería. Los smartwatches se basan sobre todo en dos fuentes de información: tu movimiento y tu actividad cardíaca. A partir de ahí, los algoritmos cruzan datos y estiman si estás despierto, en sueño ligero, profundo o REM.
El acelerómetro: el sensor que nota cada movimientoEl acelerómetro es un sensor capaz de registrar movimientos en varios ejes a lo largo del día y la noche. Sirve tanto para contar pasos y registrar entrenamientos como para medir cuántas veces cambias de postura mientras duermes o si te incorporas de la cama.
Si el reloj detecta que llevas un buen rato casi inmóvil dentro de una franja horaria nocturna, infiere que te has dormido. Cambios de posición más bruscos, levantarte al baño o moverte nervioso pueden aparecer como microdespertares o periodos de vigilia, en función de cuánto duren esos movimientos y de cómo se acompañen de cambios en el pulso.
El sensor de frecuencia cardíaca y la luz verdeEl otro gran protagonista es el sensor óptico de frecuencia cardíaca basado en fotopletismografía (PPG). En la parte trasera del reloj verás una pequeña luz verde que se enciende cuando mide tu pulso: esa luz atraviesa la piel, la sangre absorbe parte de ella y el resto se refleja. Según la cantidad de sangre que pasa con cada latido, varía la luz reflejada y el reloj calcula los latidos por minuto.
Durante un entrenamiento exigente, el corazón se acelera, pasa más sangre por minuto y el sensor capta un cambio claro en la luz reflejada, asociado a mayor esfuerzo. Por la noche, en cambio, entra en juego el sistema nervioso parasimpático, el ritmo cardíaco baja, aumenta la variabilidad entre latidos y el reloj interpreta estos patrones como estados de relajación y descanso.
Combinando la curva del pulso, la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) y el nivel de movimiento, los algoritmos estiman en qué fase de sueño te encuentras. Por ejemplo, en REM tiende a subir ligeramente la frecuencia cardíaca respecto al sueño profundo, aunque el movimiento corporal sea muy bajo, algo que el reloj tiene en cuenta para distinguir mejor unas etapas de otras.
VFC y puntuaciones de recuperación nocturnaLa variabilidad de la frecuencia cardíaca mide las pequeñas diferencias en el tiempo que pasa entre un latido y el siguiente. No es lo mismo latir siempre con intervalos casi idénticos que hacerlo con ligeras oscilaciones. Una VFC más alta, en general, se asocia con buena capacidad de recuperación y un sistema nervioso equilibrado; una VFC baja mantenida suele relacionarse con estrés elevado, fatiga acumulada o sueño de mala calidad.
Algunas apps orientadas al deporte combinan tu VFC nocturna, el pulso en reposo, las horas y calidad del sueño y la carga de entrenamiento diaria para darte una puntuación de recuperación. Así puedes ver si estás listo para un entreno duro, si te conviene hacer una sesión suave o si toca levantar el pie del acelerador porque el cuerpo está pidiendo descanso.
Puntuación de la calidad del sueño: interpretar ese número de 0 a 100Casi todos los ecosistemas de relojes y pulseras resumen la noche en una puntuación de sueño en una escala que suele ir de 0 a 100. No es una nota de examen, pero sirve para comparar tus propias noches y ver tendencias con el tiempo.
Lo habitual es que una nota alta (90-100) indique que has dormido las horas que necesitas con buena distribución de fases y pocas interrupciones. Un rango de 80-89 suele considerarse bueno, con algún pequeño punto mejorable. Entre 60 y 79, aceptable pero lejos del ideal, y por debajo de 60, un descanso flojo: pocas horas, sueño muy fragmentado o parámetros que apuntan a mala calidad.
Para llegar a ese número, los algoritmos combinan duración total, eficiencia (qué porcentaje del tiempo en cama estabas realmente dormido), distribución de fases, ritmo cardíaco, VFC, respiración y tus datos personales como edad o nivel de actividad. Cada marca usa su propia fórmula interna, de modo que tu 85 en una app no es comparable al 85 de otra, pero sí sirve muy bien para seguir tu evolución dentro del mismo sistema.
Hasta qué punto son fiables estas medicionesConviene tener los pies en la tierra. Un reloj de muñeca se inspira en tecnología que se usa en medicina del sueño (como los actígrafos clínicos que también miden movimiento en la muñeca), o incluso otros wearables como el anillo inteligente, pero no reemplaza un estudio completo de laboratorio con medición directa de la actividad cerebral mediante polisomnografía.
Los estudios que comparan pulseras comerciales, actígrafos médicos y polisomnografía muestran que los wearables aciertan bastante bien con el tiempo total de sueño y los patrones día/noche, pero tienen más dificultades para clavar con exactitud milimétrica la duración y distribución de cada fase (ligero, profundo, REM). A veces pueden sobreestimar o infravalorar tu sueño: si te quedas muy quieto leyendo, pueden “pensar” que ya estabas dormido, y si te mueves mucho soñando, pueden interpretar que estabas despierto.
Por eso muchos especialistas recuerdan una idea muy gráfica: “la muñeca no es el cerebro”. Ningún reloj en la muñeca tendrá la precisión de un conjunto de electrodos en la cabeza midiendo directamente tu actividad neuronal. Aun así, los smartwatches son valiosísimos para obtener una visión global de tus ritmos de sueño, horarios, siestas y nivel de somnolencia a lo largo del tiempo, algo imposible de replicar con estudios clínicos puntuales.
Si notas dificultades persistentes para conciliar el sueño, despertares continuos, ronquidos fuertes con sensación de ahogo o somnolencia diurna peligrosa, el reloj solo debe verse como una pista inicial. En esos casos la recomendación es acudir a un especialista en sueño que pueda solicitar pruebas de alta precisión como polisomnografía o electroencefalograma.
Ejemplos de smartwatches con funciones avanzadas de sueñoEl mercado de relojes inteligentes está lleno de modelos con seguimiento de sueño, pero algunos destacan por la profundidad de sus métricas o por la relación entre precio y prestaciones. Estos ejemplos ilustran bien qué se puede esperar a distintos rangos de coste.
Garmin Venu 2: análisis completo y “batería corporal”El Garmin Venu 2 ofrece una monitorización de sueño muy detallada, combinando sensor de movimiento, registro de frecuencia cardíaca y métricas avanzadas para asignarte una puntuación de sueño diaria. Muestra las fases de sueño ligero, profundo y REM, los despertares, la respiración y otros parámetros de recuperación.
Su función “Body Battery” (batería corporal) integra sueño, estrés y actividad diaria en un número del 0 al 100 que refleja tu nivel de energía disponible. Cuanto más alto, más cargado estás para afrontar entrenamientos y jornadas exigentes; si te levantas con una batería baja, el propio sistema te sugiere que aflojes un poco y priorices descanso.
Galaxy Watch: ecosistema potente y seguimiento suficienteA cambio, se integran de maravilla en el ecosistema Android y ofrecen gran cantidad de funciones propias de smartwatch “puro”: llamadas, apps, pagos, notificaciones, etc. Son una opción muy interesante si quieres un reloj versátil para el día a día que también te ofrezca un seguimiento razonable del sueño aunque no sea el más especializado del mercado en esta parte.
Amazfit Bip 3 Pro: funciones de sueño avanzadas a bajo costeEn el rango más económico, dispositivos como el Amazfit Bip 3 Pro combinan acelerómetro y sensor de frecuencia cardíaca para registrar sueño ligero, profundo y REM. Permiten ver cuánto tiempo has dormido, cuánto has pasado en cada etapa y cuánto has permanecido despierto durante la noche.
Además, ofrecen métricas como evaluación de la respiración, saturación de oxígeno durante el sueño y recordatorios de hábitos saludables, demostrando que no hace falta gastarse un dineral para disfrutar de un análisis de sueño bastante decente y de una buena base de datos para mejorar tus rutinas.
Smartwatch y estilo de vida saludable: mucho más que sueñoConvertir tu reloj en un monitor avanzado de sueño cobra todavía más sentido cuando lo integras con el resto de sus funciones de salud y deporte. Muchos modelos deportivos, como los smartwatches tipo Garett Action y similares, combinan seguimiento nocturno con análisis de tu actividad diaria para darte una visión completa de tu bienestar.
- Modos deportivos específicos para caminar, correr, ciclismo y más, ofreciendo datos de distancia, ritmo, tiempo activo y calorías quemadas.
- Monitor de frecuencia cardíaca y presión arterial integrados para controlar estos parámetros de manera regular y detectar cambios llamativos.
- Oxímetro de pulso que mide la saturación de oxígeno en sangre tanto en reposo como durante la noche.
- Recordatorios de hidratación y movimiento para que te levantes, estires las piernas y bebas agua con regularidad a lo largo del día.
Al cruzar estos datos con tus noches registradas, obtienes una idea de cómo influyen el estrés, el ejercicio, la alimentación y el sedentarismo en tu sueño, y también al revés: cómo una mala noche repercute en tu pulso, tu rendimiento deportivo o tu estado de ánimo al día siguiente.
En muchos modelos, además, el diseño acompaña: correas intercambiables, materiales ligeros y resistentes y estética versátil que funciona tanto con ropa deportiva como con looks informales. Esto facilita que lleves el reloj todo el día sin que te resulte molesto o fuera de lugar, algo clave si quieres que el seguimiento de sueño y actividad sea realmente continuo.
Lo que dice la ciencia sobre pulseras de actividad y sueñoLa investigación científica sobre wearables de consumo ha ido a la par que su popularidad. Cada vez hay más estudios que comparan pulseras y smartwatches comerciales con actígrafos médicos y con polisomnografía para evaluar su validez como herramientas de monitorización.
Las conclusiones generales señalan que estos dispositivos son muy útiles para estudiar patrones de sueño a largo plazo, ritmos circadianos y regularidad de horarios, ya que pueden registrar datos 24/7 durante semanas o meses. Sin embargo, no sustituyen a las pruebas clínicas de alta precisión cuando se sospechan trastornos del sueño complejos como apneas severas, parasomnias violentas o narcolepsia.
La mejor forma de utilizarlos es como herramienta de autoobservación y apoyo: te ayudan a confirmar si duermes poco, si te acuestas demasiado tarde, si encadenas siestas larguísimas o si tus despertares nocturnos son más frecuentes de lo que pensabas. Lo sensato es fijarse en las tendencias generales y en si los cambios de hábitos se traducen en mejor puntuación de sueño y mejor sensación al despertar, evitando caer en la “ortosomnia”, esa obsesión enfermiza por lograr el sueño perfecto al minuto.
Interpretar tus datos y pasar a la acciónLa verdadera utilidad de un monitor avanzado de sueño en la muñeca aparece cuando combinas lo que te dice el reloj con lo que notas tú mismo al levantarte. Puedes ayudarte de unas preguntas sencillas para poner en contexto los números: ¿te levantas descansado o con ganas de seguir durmiendo?, ¿estás irritable, falto de concentración o con cabeza espesa buena parte del día?, ¿te cuesta mantenerte despierto a media mañana o después de comer?
Si la mayoría de días contestas que sí a estas preguntas y tu smartwatch muestra pocas horas de sueño total, poco sueño profundo o un montón de interrupciones, tienes un mensaje bastante claro de que tu descanso necesita un repaso. A partir de ahí, puedes empezar por mejorar tu higiene del sueño: horarios regulares, menos pantallas por la noche, habitación fresca y oscura, evitar cenas tardías y limitar el alcohol cerca de la hora de acostarte.
Otra buena idea es ajustar tu plan de entrenamiento y actividad física según tu puntuación de recuperación y esfuerzo. Los días en los que el reloj indica mala noche o recuperación baja son candidatos perfectos para bajar intensidad o hacer solo ejercicio suave. Además, puede ayudarte mucho llevar durante algunas semanas un diario sencillo de sueño en el que apuntes tus sensaciones al despertar y algunos hábitos clave (cena, ejercicio, estrés), y los cruces con las métricas del reloj.
Con el tiempo, y a medida que se acumulan datos, muchas apps apoyadas en IA son capaces de ofrecerte consejos personalizados y tendencias claras: que duermes mejor cuando cenas antes de cierta hora, que las sesiones de entrenamiento muy tarde empeoran tu VFC nocturna o que tus mejores puntuaciones aparecen cuando mantienes un horario de acostarte bastante fijo entre semana.
Usar el smartwatch como monitor avanzado de sueño te permite pasar de un vago “creo que duermo mal” a un “sé qué está fallando y qué puedo cambiar en mi día a día”. El reloj se encarga de recoger y organizar la información; tú pones la parte importante, que son las decisiones y los ajustes de hábitos.
Si utilizas todos estos datos con cabeza, sin obsesionarte pero sin mirar hacia otro lado, tu smartwatch deja de ser un simple contador de pasos para convertirse en un aliado potente para entender tu cuerpo, mejorar tu descanso y encarar cada día con más energía y claridad mental. Comparte esta información para que más persona sepán cómo hacerlo.
Cómo evitar que tu móvil pierda WiFi al bloquear la pantalla
Al bloquear la pantalla del móvil notas que se corta el WiFi o los datos, no solo es un fastidio: también puede convertirse en un problema serio de seguridad y de comodidad. Muchas personas se dan cuenta tarde de que, al apagar la pantalla, su teléfono deja de estar conectado y eso afecta a notificaciones de WhatsApp, apps de mensajería, llamadas por WiFi y localización en caso de robo.
Además, con los cambios introducidos en versiones recientes de Android, como Android 15 y algunos Android puros, se han modificado ciertos comportamientos del sistema: ahora es más fácil activar o desactivar redes o incluso apagar el dispositivo desde la pantalla bloqueada, algo que puede dar bastante juego a un ladrón si te roban el móvil. Por eso es clave entender bien qué opciones de seguridad tenemos y cómo configurarlas para evitar que el teléfono pierda WiFi o conexión al bloquear la pantalla.
¿Por qué tu móvil pierde WiFi al bloquear la pantalla?Lo primero es entender qué está pasando por debajo: muchos móviles Android gestionan la conexión cuando la pantalla se apaga mediante ajustes de ahorro de energía y políticas de WiFi en reposo. Si el sistema detecta que el teléfono está en reposo y quiere ahorrar batería, puede cortar el acceso a la red, limitar la actividad en segundo plano o restringir la sincronización de las apps.
Este comportamiento puede verse acentuado si tienes activado algún modo de ahorro de batería agresivo, perfiles de energía del fabricante o aplicaciones de terceros que prometen optimizar el consumo. También existen herramientas para monitorizar el uso de la red, como GlassWire para Android, que te ayudan a identificar qué apps consumen conexión en segundo plano.
En otros casos, el problema no es tanto el WiFi en sí, sino que ciertas apps que tienes instaladas hacen un uso indebido de la red o del sistema en segundo plano. Esto puede provocar que Android «mate» procesos, cierre conexiones o cambie la forma en la que se mantiene activa la red cuando el móvil entra en reposo, algo que se nota especialmente si dejas el móvil bloqueado durante un buen rato.
El cambio de comportamiento en Android 15: WiFi y datos desde la pantalla bloqueadaCon Android 15 se ha introducido un cambio que muchos usuarios de Pixel han detectado rápidamente: ahora es posible activar o desactivar la conexión de datos, el WiFi e incluso el modo avión desde la pantalla bloqueada, sin necesidad de poner la huella, el PIN o el patrón. Esto contrasta con lo que pasaba en versiones anteriores del sistema.
En dispositivos como Pixel 7 y Pixel 8, con versiones antiguas de Android, si tratabas de desactivar la red móvil o realizar determinados cambios de conectividad, el sistema te pedía autenticación. Era similar a lo que sigue ocurriendo todavía con el GPS: si intentas desactivarlo, Android te obliga a confirmar tu identidad con huella dactilar o credenciales de seguridad.
Otro detalle importante es que, antes, para apagar por completo el teléfono desde el menú de encendido también era obligatorio desbloquear la pantalla. Ahora, en la última versión del sistema, este requisito se ha relajado, lo que abre la puerta a que cualquier persona con el móvil en la mano pueda cortar la conexión o detener el dispositivo sin demasiados obstáculos.
Es cierto que, incluso en las versiones más antiguas, un ladrón podía mantener pulsado el botón de encendido y el de volumen para forzar un apagado físico, consiguiendo prácticamente lo mismo. Aun así, muchos usuarios consideran que Android debería poner las cosas más difíciles a los usuarios no autorizados, requiriendo autenticación para cualquier cambio crítico que afecte a la conectividad y a la localización del terminal.
Riesgos de seguridad: robo del móvil y localización imposibleSi has sufrido (o conoces a alguien que ha sufrido) un robo de móvil, sabes que en cuestión de segundos un ladrón puede dejar el dispositivo completamente desconectado e ilocalizable. Lo más habitual es que apaguen el WiFi, desactiven los datos móviles (4G/5G) y apaguen el teléfono nada más tenerlo en sus manos.
Al cortar estas conexiones, cualquier servicio de rastreo, ya sea Android Device Manager, Encontrar mi dispositivo de Google o una app de seguridad, pierde la capacidad de ubicar el móvil en tiempo real. Si además no hay SIM física o se usa una eSIM que el ladrón pueda desactivar rápidamente, las opciones de encontrar el teléfono se reducen drásticamente.
Por eso cobra especial importancia una funcionalidad conocida como bloqueo del apagado del móvil. Esta opción, disponible sobre todo en Android con versiones más cercanas a la experiencia pura de Google, evita que el menú de encendido y apagado sea completamente accesible cuando el dispositivo está bloqueado, añadiendo una capa más de protección.
La idea que muchos usuarios plantean (y que sería ideal que Android ofreciera de forma más granular) es un sistema que permita elegir qué ajustes se pueden cambiar con la pantalla bloqueada y cuáles no: WiFi, datos, modo avión, Bluetooth, ubicación, etc. Un modelo en el que incluso los apagados forzados desde botones físicos estuvieran protegidos sería el escenario perfecto para disuadir robos y hacer que el rastreo funcione durante más tiempo.
Configurar el bloqueo de apagado y de red en AndroidEn la práctica, muchos móviles Android permiten endurecer estas opciones de seguridad desde los propios ajustes del sistema, en el apartado de seguridad y bloqueo de pantalla. No todos los fabricantes lo llaman igual, pero en aquellos con Android más limpio suele estar bastante a la vista.
El camino más típico para proteger el apagado y la red pasa por entrar en los ajustes de pantalla de bloqueo y configuración de bloqueo seguro. Para llegar ahí, lo normal es ir a Ajustes, buscar la sección de Seguridad o Pantalla de bloqueo, y dentro encontrarás opciones específicas para bloquear ciertas funciones mientras el teléfono está con la pantalla apagada.
En ese menú de bloqueo seguro, una vez has introducido tu patrón o PIN para entrar, suele ser posible activar opciones como «Bloquear con tecla lateral» (o un nombre similar) y «Bloquear red y seguridad». Estos nombres pueden variar ligeramente según la capa de personalización, pero la función es la misma: impedir cambios delicados sin autenticación.
Al activar estas dos opciones, consigues que el teléfono quede mucho más blindado frente a intentos de apagarlo o desconectarlo. En la práctica, cada vez que alguien quiera apagar el móvil, reiniciarlo o modificar la conectividad WiFi o de datos, el sistema pedirá la contraseña, el patrón o la huella dactilar, igual que haría para desbloquear la pantalla.
Esto implica que, si te roban el dispositivo, el ladrón no lo va a tener tan fácil para desactivar rápidamente todos los medios que permiten localizarlo o borrar su contenido. Aunque no es una protección infalible, complica mucho las cosas a los delincuentes y, sobre todo, te da un margen de tiempo extra para actuar desde otro dispositivo.
Qué implica activar “Bloquear red y seguridad”La opción de «Bloquear red y seguridad» está pensada para que ajustes críticos como WiFi, datos móviles, modo avión o ciertas configuraciones de seguridad no puedan modificarse sin una autenticación previa. Esto quiere decir que, con la pantalla bloqueada, el acceso al panel rápido para desconectar redes quedará mucho más restringido.
Cuando esta opción está activa, cualquier intento de desactivar la conexión WiFi o la red 4G/5G obliga al usuario a introducir el mismo código o patrón que se utiliza para desbloquear el teléfono. Lo mismo sucede al intentar reiniciar o apagar el dispositivo desde el menú estándar de encendido.
Esta protección puede resultar algo incómoda en el día a día, porque cada pequeño cambio en la conectividad requerirá ese paso adicional. Sin embargo, esos pocos segundos que pierdes se traducen en un plus de seguridad fundamental, especialmente si te mueves por zonas con riesgo de robo o utilizas el móvil como herramienta de trabajo.
Además, bloquear el acceso sencillo al modo avión desde la pantalla bloqueada tiene un impacto directo: el teléfono seguirá siendo localizable durante más tiempo, bien sea por WiFi disponible, por datos móviles o por cualquier servicio de rastreo que utilices. En dispositivos con eSIM, esta protección es especialmente valiosa, porque el ladrón no puede simplemente retirar la tarjeta física para dejarlo incomunicado.
Android 15, apagado del dispositivo y lo que aún falta por mejorarA pesar de estas opciones de bloqueo, en Android 15 se ha flexibilizado la forma en la que se puede apagar o desconectar elementos clave desde el bloqueo de pantalla. Esto ha levantado cierta preocupación entre usuarios avanzados, porque sienten que el sistema se ha vuelto algo más permisivo con personas no autorizadas.
Antes, como se comentaba, apagar completamente el dispositivo desde el menú de encendido requería desbloquearlo con huella o PIN. En cambio, en la última versión del sistema, este requisito ya no es tan estricto en todos los casos, lo que hace que apagar el móvil tras un robo sea más sencillo y rápido.
La realidad es que siempre ha existido la posibilidad de un apagado forzado manteniendo pulsadas teclas físicas, pero muchos consideran que Android debería ir en la dirección contraria: reforzar todavía más las capas de seguridad, dando al usuario la posibilidad de seleccionar al detalle qué se puede hacer desde el bloqueo y qué no.
El escenario ideal, como plantean algunos usuarios, sería un sistema operativo que permita configurar una lista de ajustes bloqueados mientras la pantalla está cerrada: datos, WiFi, Bluetooth, GPS, modo avión, apagado y reinicio. Y, si fuera técnicamente viable, incluso bloquear los apagados forzados para complicar todo lo posible el trabajo a quien robe el dispositivo.
Comprobar si una app está provocando la pérdida de WiFiNo siempre el responsable de que el móvil pierda WiFi al bloquear la pantalla es el propio sistema: en ocasiones, una aplicación instalada puede estar gestionando mal la red o interfiriendo con la conexión en segundo plano. Para aislar este tipo de problemas, Android ofrece una herramienta muy útil: el modo seguro; y conviene aprender a detectar apps que espían tu móvil y otras maliciosas.
El modo seguro arranca el teléfono con solo las apps del sistema, desactivando temporalmente todas las aplicaciones que has instalado. No se desinstalan ni se pierden datos: simplemente quedan inactivas mientras estás en este modo, por lo que puedes probar si el fallo persiste sin su influencia.
Para entrar en modo seguro, el procedimiento más habitual consiste en apagar por completo el teléfono y encenderlo de nuevo pulsando una combinación de teclas específica. En muchos Android, tras apagar el dispositivo, debes encenderlo y, justo después de ver el logo en pantalla, mantener pulsada la tecla de bajar volumen hasta que el sistema termine de iniciar.
Una vez dentro de ese modo, podrás comprobar si sigue produciéndose la desconexión de WiFi cuando bloqueas la pantalla. Si en modo seguro el WiFi se mantiene estable y no se corta, lo más probable es que alguna aplicación de terceros esté causando el problema. Bastará entonces con ir desinstalando o revisando las últimas apps instaladas hasta dar con la culpable.
Para salir del modo seguro, no tienes más que apagar y encender de nuevo el teléfono de manera normal. Al volver al arranque habitual, todas tus aplicaciones aparecerán otra vez operativas, sin que se haya eliminado nada durante la prueba.
Otras medidas recomendadas para mejorar seguridad y conexiónAdemás de configurar el bloqueo del apagado y proteger los ajustes de red desde la pantalla de bloqueo, conviene acompañar estas medidas con otras herramientas y buenas prácticas de seguridad. Por ejemplo, es muy recomendable activar y probar algún servicio de rastreo del dispositivo, como Encontrar mi dispositivo de Google o soluciones equivalentes del fabricante.
Estos servicios permiten que, en caso de pérdida o robo, puedas localizar el móvil en un mapa, hacerlo sonar, mostrar un mensaje en pantalla o incluso borrar remotamente todos los datos si das el dispositivo por perdido. Su eficacia, por supuesto, depende de que la conexión WiFi o de datos siga activa el máximo tiempo posible.
Otra recomendación importante es revisar con calma los ajustes de ahorro de batería y optimización de apps. Muchos móviles traen activados por defecto modos agresivos que cierran procesos o reducen al mínimo la actividad en segundo plano. Ajustarlos con criterio, excluyendo tus apps de mensajería, correo y seguridad, puede marcar la diferencia a la hora de mantener la conexión estable con la pantalla bloqueada.
Finalmente, conviene no olvidar la importancia de contar con un bloqueo de pantalla robusto (PIN, patrón complejo o huella) y de activar funciones como la verificación en dos pasos en tus cuentas principales; además, es útil conocer ataques como pixnapping para proteger mejor tus códigos.
Con todo este conjunto de configuraciones y precauciones, desde el bloqueo del apagado y de la red hasta el uso de modo seguro y servicios de rastreo, puedes reducir mucho las probabilidades de que tu móvil pierda WiFi al bloquear la pantalla y, sobre todo, complicar enormemente que alguien lo deje incomunicado si cae en manos equivocadas. Comparte la información para que más usuarios conzocan del tema.
Convierte tu tablet en un panel de control para videojuegos en la nube
Si tienes una tablet acumulando polvo en un cajón, es buen momento para darle una segunda vida y convertirla en algo mucho más divertido: un panel de control para videojuegos en la nube y una pseudo consola portátil. No hace falta que sea un modelo reciente ni que tenga una potencia espectacular; con una buena configuración y las apps adecuadas, puede transformarse en el centro de tu ocio gamer.
El objetivo es combinar varias piezas: juegos en la nube tipo Xbox Cloud Gaming, streaming desde consolas o PC (como PS5 con Remote Play), emuladores retro y mandos Bluetooth. Con todo eso bien encajado, tu tablet se convierte en una especie de Switch casera: jugar donde quieras, con tu catálogo de juegos centralizado y un panel táctil con accesos rápidos para todo lo importante.
¿Por qué una tablet antigua es perfecta como “consola” y panel de control?Una tablet Android de hace unos años puede no ser una bestia gráfica, pero sigue siendo ideal para juegos en la nube, títulos ligeros y emulación retro. En estos escenarios, el grosor de la GPU pasa a un segundo plano porque gran parte del trabajo se hace en servidores remotos o con juegos poco exigentes.
El gran punto a favor es que aprovechas un dispositivo que ya tienes, sin gastar en una portátil dedicada. Puedes usarla para lanzar juegos, controlar servicios de streaming, gestionar tu biblioteca y conectar mandos Bluetooth, todo desde la misma pantalla. Al final, lo que construyes es un panel de control central para tu ecosistema gamer.
Además, algunas capas Android incorporan modos de juego específicos, como los conocidos ‘Game Booster’. Estas funciones permiten optimizar recursos, bloquear notificaciones y mejorar la tasa de refresco, aportando una experiencia mucho más fluida incluso en hardware modesto.
Optimizar la tablet: ajustes clave antes de usarla para jugarAntes de lanzarte al juego en la nube o a los emuladores, conviene hacer una pequeña puesta a punto. Lo más importante es ajustar el rendimiento, la tasa de refresco y evitar que se dispare el consumo de batería. Aunque parezca un paso menor, marca bastante la diferencia en la experiencia final.
En muchos modelos Android puedes aumentar la frecuencia de actualización de la pantalla en los ajustes de pantalla avanzada. Si tu tablet lo permite, subir de 60 Hz a valores superiores hace que las animaciones y desplazamientos en menús y juegos se vean mucho más suaves, algo que se nota especialmente al moverte por interfaces de servicios de streaming.
Los modos tipo ‘Game Booster’ o ‘Modo juego’ son tus aliados. Estas herramientas suelen cerrar procesos en segundo plano, priorizar recursos para el juego y bloquear llamadas o notificaciones molestas mientras juegas. Activarlas antes de iniciar una sesión de streaming o de emulación ayuda a reducir tirones y pequeñas ralentizaciones.
También es recomendable limpiar la tablet: desinstalar apps que no uses, borrar cachés y, si está muy saturada, plantearte un restablecimiento de fábrica para empezar de cero y dedicarla casi en exclusiva a juegos. Cuanto más ligera esté de basura, mejor funcionará todo el conjunto.
Transformar la tablet en panel de control para juegos en la nubeEl corazón de este montaje es el juego en la nube. Servicios como Xbox Cloud Gaming permiten jugar a títulos de consola en tu tablet sin instalarlos localmente, solo con una buena conexión a Internet y un mando compatible. Tu tablet actúa como ventana y panel de control a una máquina mucho más potente que está en la nube.
En la práctica, lo que haces es tener una especie de hub, desde el que puedes entrar a tu biblioteca, seleccionar juegos, cambiar de dispositivo y gestionar la sesión. Esta idea encaja muy bien con la imagen de una tablet usada como panel de control, con accesos directos a los servicios de juego en streaming que utilices.
En Xbox Cloud Gaming puedes jugar con mandos muy extendidos: el mando inalámbrico de Xbox, un DualShock 4 de Sony y otros controladores Bluetooth. Muchos títulos también admiten controles táctiles, lo que viene genial si no quieres llevar mando encima, aunque para precisión y comodidad, lo ideal sigue siendo el mando físico.
Xbox Cloud Gaming: consola virtual en tu tabletCon Xbox Cloud Gaming tu tablet se convierte en una especie de Xbox virtual. La plataforma te permite transmitir juegos de consola de última generación en dispositivos que ya tienes: tablets, móviles, e incluso algunos televisores y ordenadores poco potentes.
Uno de los grandes atractivos es poder jugar a títulos pensados para Xbox Series X|S en hardware más antiguo como una Xbox One o una simple tablet Android. De esta forma te saltas la instalación, no ocupas almacenamiento y puedes ir probando juegos desde la nube sin tener que descargarlos por completo.
La experiencia social también es importante. La comunidad de Xbox está formada por millones de jugadores y puedes conectarte con amigos tanto si están a kilómetros de distancia como si están sentados a tu lado. Jugar en cooperativo, compartir partidas y mantener el mismo perfil y progresos en todos tus dispositivos encaja muy bien con esa idea de un panel de control centralizado en tu tablet.
En campañas promocionales y materiales oficiales se muestran escenas de juegos como Forza Horizon 5 o Grounded ejecutándose en consolas Xbox, PC, dispositivos portátiles e incluso auriculares de realidad virtual. La tablet encaja perfectamente en este ecosistema como una de las pantallas principales, especialmente si la usas en modo paisaje con soporte y mando Bluetooth.
Streaming desde tu consola: PS5 Remote Play en la tabletMás allá del juego en la nube, puedes usar la tablet como pantalla remota de tu consola. En el caso de PS5, la aplicación PS Remote Play permite jugar a tus títulos de PlayStation en la tablet mientras otra persona usa la tele, algo muy útil en casa cuando el salón está disputado.
Para que la experiencia sea decente, necesitas una conexión estable en la misma red local, preferiblemente con buena señal WiFi y un router competente. Incluso con todo a favor, el tiempo de respuesta puede no ser perfecto, así que quizá no sea la mejor opción para shooters competitivos o juegos que exijan reflejos al milímetro.
Aun así, para aventuras narrativas, RPG, plataformas o juegos de conducción más relajados, Remote Play funciona muy bien. Tu tablet se convierte, literalmente, en una pequeña ventana portátil a tu PS5, con los botones táctiles o con mando Bluetooth enlazado. Colocada en un soporte y acompañada de un diseño de interfaz cuidado, hace las veces de panel de control de todos tus juegos de consola.
Convertir la tablet en “consola retro” con emuladoresSi te va la nostalgia, una de las mejores formas de aprovechar una tablet antigua es como máquina de emulación. Plataformas como Lemuroid, disponible en Google Play, permiten revivir consolas clásicas desde una única app con una interfaz unificada, ideal para usar la tablet como centro de mando retro.
Emuladores como Lemuroid destacan porque integran varios sistemas dentro de la misma aplicación, con menús claros y sencillos de manejar con el dedo. De este modo puedes navegar por tus juegos retro como si fuera una biblioteca moderna, con portadas, listas y opciones de guardado rápido.
Desde el punto de vista legal, es importante recordar que debes usar copias de seguridad de juegos que te pertenezcan y respetar las leyes de derechos de autor. La comunidad retro valora mucho el trabajo de preservación, pero siempre dentro de un marco legal adecuado.
Con un buen emulador y un mando Bluetooth, tu tablet se convierte en una consola portátil eficaz para juegos de 8, 16 o 32 bits. Estos títulos consumen muy pocos recursos, por lo que una tablet modesta los mueve sin despeinarse, incluso mientras mantienes de fondo tu panel principal con accesos a otros servicios.
Netflix y otros servicios con juegos integradosSi tienes suscripción a Netflix, quizá no sepas que incluye acceso a un catálogo de videojuegos que puedes usar sin coste adicional. En muchas tablets Android, basta con acceder a la sección de juegos de la app de Netflix para descargar títulos de calidad, algunos de ellos basados en series y franquicias muy conocidas.
Dentro de este repertorio se encuentran juegos de renombre que, en otros contextos, han sido lanzados como títulos de pago. Es el caso de clásicos como ‘GTA: San Andreas’ o ‘TMNT: Shredder’s Revenge’, que pueden aparecer entre las propuestas disponibles según acuerdos y regiones.
Incluir Netflix Games en tu ecosistema de tablet gamer te da otro argumento para usar el dispositivo como panel central. Desde una única pantalla puedes lanzar aplicaciones de streaming de vídeo, iniciar juegos del catálogo de Netflix e incluso alternar entre ellos y servicios de nube, todo sin cambiar de equipo.
Mandos Bluetooth y controladores: imprescindibles para una buena experienciaPor muy bien que funcione la pantalla táctil, si quieres una experiencia comparable a una consola portátil, un mando físico es casi obligatorio. Gracias a Bluetooth, puedes conectar mandos de Xbox, DualShock 4 o controladores específicos para móviles y tablets sin demasiada complicación.
Existen mandos pensados precisamente para transformar cualquier dispositivo en una consola de juegos. La idea es muy sencilla: acoplas el móvil o apoyas la tablet en un soporte, conectas el mando y listo, ya tienes un setup con controles físicos, sticks analógicos y botones dedicados.
Algunos controladores se centran en la versatilidad. Están diseñados para que puedas jugar en teléfono, televisor, tablet u ordenador con el mismo mando. Si el título lo permite, incluso puedes conectar hasta cuatro mandos para partidas multijugador locales, convirtiendo tu tablet y una tele en una “consola” de salón improvisada.
Ejemplo de mando portátil: SHAKS S5Entre los mandos pensados para uso portátil destaca el SHAKS S5, un controlador diseñado para ofrecer el máximo confort en un tamaño más pequeño que el mando clásico de sobremesa. Su enfoque es fácil de entender: portabilidad sin renunciar a funciones avanzadas.
Este modelo incluye gatillos analógicos, clic en los sticks (L3/R3), dos tipos de cruceta (D-pad) y un agarre de goma suave en los mangos para mejorar la comodidad en sesiones largas. Son detalles que marcan la diferencia si vas a usar la tablet como consola portátil de forma habitual.
Su tamaño compacto lo hace ideal para llevar en mochila o incluso en algunos bolsillos amplios, sin que resulte un trasto. Además, es capaz de sujetar teléfonos con funda de hasta 165 x 9 mm, lo que da margen para móviles grandes. Aunque tu tablet sea demasiado grande para acoplarla directamente, puedes usar un soporte de mesa y tendrás un “dock” muy apañado.
Combinando un mando de este tipo con tu tablet, logras una experiencia cercana a una consola portátil real: controles físicos precisos, latencia baja por Bluetooth y portabilidad. Y todo ello mientras tu tablet se mantiene como central de mandos para la nube, el streaming y los emuladores.
Experiencias avanzadas: Quick Resume, biblioteca y funciones de consolaAlgunos usuarios llevan este concepto un paso más allá, aprovechando configuraciones avanzadas en dispositivos como Redmagic Astra o Lenovo Legion Y700 Gen 4. Con el uso de plataformas de streaming de PC como Apollo Artemis, se consigue una experiencia muy similar a la de una consola portátil de gama alta.
Al integrar funciones como Quick Resume, Quit Game, Wake on LAN y bibliotecas de juegos centralizadas, tu tablet deja de ser solo una pantalla para convertirse en un panel de control completo de tu PC o servidor de juegos. Puedes encender el equipo remoto, lanzar un título, cambiar a otro y cerrar sesiones, todo desde la tablet.
El Quick Resume, por ejemplo, te permite retomar partidas casi al instante sin pasar por todos los menús de inicio, como hacen las consolas modernas. Wake on LAN facilita encender tu PC a distancia, mientras que una biblioteca integrada te muestra todo lo que tienes, igual que haría el menú principal de una consola comercial.
Con este tipo de configuración, la línea entre consola dedicada y tablet se difumina. La tablet funciona como interfaz táctil, mando remoto y panel de control para todo tu ecosistema gaming, ya sea en la nube, en tu consola de salón o en tu PC de juegos.
Jugar en cualquier lugar con varios dispositivos a la vezUna de las grandes ventajas de usar la tablet como panel de control es la flexibilidad. Puedes estar en el sofá con la tablet y un mando, pero también conectar la tablet al televisor, duplicar pantalla o cambiar a otro dispositivo compatible sin perder la esencia de tu configuración.
Gracias a servicios como Xbox Cloud Gaming y apps de streaming remoto, tu biblioteca de juegos se vuelve independiente del hardware local y más cercana a tu cuenta y servicios. Da igual si entras desde la tablet, el portátil o una consola: tu centro de mando, actualizaciones y progresos van contigo.
Si el juego lo permite, puedes juntar a varios amigos conectando hasta cuatro mandos a la vez. En esos casos, la tablet puede quedar como dispositivo de gestión para invitar jugadores, cambiar ajustes, revisar la biblioteca o controlar el servidor remoto, mientras la acción principal se ve en el televisor grande.
Incluso sin televisor, colocar la tablet en un soporte y rodearla de mandos transforma cualquier mesa en una mini estación de juego cooperativo o competitivo. Para casas pequeñas, pisos compartidos o escapadas de fin de semana, esta versatilidad resulta especialmente cómoda.
Al final, una tablet Android antigua puede pasar de ser un cacharro olvidado a convertirse en una consola portátil muy solvente y un panel de control central para todos tus videojuegos en la nube, streaming y emulación.
Ajustando el rendimiento, añadiendo un buen mando Bluetooth, aprovechando servicios como Xbox Cloud Gaming, PS Remote Play, emuladores como Lemuroid y el catálogo de juegos de Netflix, se consigue una experiencia que recuerda mucho a la de una consola moderna, pero adaptada a tus dispositivos y a tu manera de jugar. Comparte la información para que más usuarios conozcan estos trucos.
Cómo usar tu móvil como servidor FTP para transferencias rápidas
Si sueles pasar fotos, vídeos o documentos del móvil al ordenador, seguro que más de una vez has pensado que tiene que haber una forma más cómoda y rápida que andar con cables, Bluetooth o enviándolo todo por WhatsApp. La hay: convertir tu teléfono en un servidor FTP dentro de tu red Wi‑Fi y usar también el móvil como cliente para conectar con otros servidores.
FTP puede sonar a cosa antigua, pero sigue siendo una herramienta brutalmente útil para transferencias rápidas, copias de seguridad locales y para quienes quieren tener el control total de sus archivos sin depender siempre de la nube. Y lo mejor: todo esto se puede hacer desde Android (e incluso desde iOS, como verás) con unas cuantas apps muy sencillas.
¿Qué es FTP y por qué sigue siendo tan útil en el móvil?El protocolo FTP (File Transfer Protocol) es básicamente una forma estandarizada de enviar y recibir archivos entre un cliente y un servidor usando una red TCP, normalmente tu red local o Internet. Un dispositivo actúa como servidor (pone los archivos a disposición) y otro como cliente (se conecta, lista carpetas y sube o baja ficheros).
Android no trae de serie un cliente ni servidor FTP integrados, pero la comunidad se ha encargado de eso con un montón de aplicaciones que permiten tanto conectarse a servidores remotos (tu hosting, un NAS, un servidor casero, etc.) como convertir el propio móvil en un servidor al que acceder desde el PC, otro móvil o incluso desde una tablet.
Este enfoque viene genial para mover grandes volúmenes de datos por Wi‑Fi, hacer backups rápidos, probar APKs si eres desarrollador o simplemente gestionar ficheros de tu web sin tocar el ordenador. Y si añades cifrado (FTPS o SFTP), además ganas seguridad sin sacrificar comodidad.
Usar el móvil como servidor FTP en tu red Wi‑FiLa idea es simple: conviertes tu Android en un servidor FTP LAN conectado al Wi‑Fi de casa. Así, cualquier dispositivo dentro de esa misma red (PC, Mac, Linux u otro móvil) puede entrar, ver tus carpetas compartidas y transferir archivos a toda velocidad sin pasar por Internet.
Existen varias apps para esto, pero una categoría especialmente interesante son los servidores FTP ligeros para LAN que funcionan sin cables, sin datos móviles y sin hacer configuraciones raras en el router. Suelen incluir:
- Transferencias rápidas con cifrado FTPS, para que usuario y contraseña no vayan en texto plano.
- Conexión mediante código QR, de forma que en clientes como FileZilla, WinSCP y similares puedes configurar el acceso en segundos.
- Selección de carpetas concretas que quieres compartir (almacenamiento interno, DCIM, descargas, SD externa, etc.), sin exponer todo el dispositivo.
- Ejecución en segundo plano con interfaz limpia y modo oscuro, para no molestar mientras usas el móvil para otras cosas.
Este tipo de servidor es especialmente útil si eres desarrollador Android y quieres empujar APKs rápido desde el PC al móvil, o si trabajas con muchas fotos y vídeos en local y no quieres ir subiéndolo todo a la nube cada vez que necesitas hacer una copia en el ordenador.
Convertir Android en un servidor FTP paso a pasoAunque cada app tiene su propia interfaz, el flujo general para montar un servidor FTP en Android suele ser muy parecido, especialmente en aplicaciones como WiFi FTP Server, File Expert o servidores FTP LAN dedicados:
- Conecta tu móvil a la red Wi‑Fi de casa (es fundamental que móvil y PC estén en la misma red local).
- Abre la app de servidor FTP y pulsa el botón para iniciar el servicio; normalmente verás un gran botón de “Start” o similar.
- Desde la sección de ajustes, configura un usuario, contraseña y puerto. Cambiar el puerto por defecto (21 o 2221) a uno alto tipo 2211 ayuda a reducir intentos básicos de acceso.
- Elige qué carpeta o directorio raíz quieres compartir (por ejemplo, solo la carpeta de fotos o una carpeta específica para intercambio).
- Anota la dirección FTP que muestra la app (algo como ftp://192.168.1.77:2211) o escanea el código QR desde el cliente compatible.
A partir de ahí, cualquier equipo de la red puede conectarse a esa URL usando un cliente FTP tradicional como FileZilla, WinSCP o incluso el propio explorador de archivos de Windows. Solo tendrás que introducir el usuario y contraseña que hayas definido.
Algunas aplicaciones añaden, además, soporte FTPS (FTP sobre TLS/SSL), lo que permite cifrar toda la sesión y evitar que credenciales y contenido viajen en claro. Es una buena idea activarlo siempre que el cliente que uses lo soporte.
Acceder desde Windows al servidor FTP de tu AndroidCuando ya tengas el servidor FTP en tu móvil corriendo en la red local, conectar desde un PC con Windows es bastante sencillo y te permite tratar el móvil como si fuera otra carpeta de red más:
- Abre el Explorador de archivos de Windows (atajo rápido: Windows + E).
- En la barra superior, entra en la opción “Conectar a unidad de red” y después en “Agregar una ubicación de red”.
- Introduce la URL FTP del móvil, por ejemplo ftp://192.168.1.77:2211, que es la que te muestra la app de servidor.
- Cuando te lo pida, introduce el usuario y contraseña configurados en la app Android y guarda la credencial.
- Asigna un nombre identificativo a esa ubicación (por ejemplo, “FTP Móvil Android”) y finaliza el asistente.
Desde ese momento verás el contenido del móvil en el explorador como si fuese una unidad de red normal, y podrás copiar, pegar, mover o borrar archivos a golpe de ratón. Si vas a usarlo a menudo, es muy aconsejable fijar una IP estática a tu móvil en la red Wi‑Fi, para que la dirección FTP no cambie cada vez que reinicias el router o el teléfono.
Clientes FTP para gestionar archivos desde AndroidAdemás de convertir el móvil en servidor, también puedes usarlo como cliente FTP, FTPS o SFTP para conectarte a tu hosting, a un servidor casero, a un NAS o a un servidor de tu empresa. Hay aplicaciones dedicadas y también exploradores de archivos con soporte integrado.
Conectarte a tu hosting FTP o SFTP desde el móvilSi tienes un plan de alojamiento web, tu proveedor te ofrece casi seguro acceso por FTP o SFTP a los archivos del servidor. Puedes aprovecharlo desde Android o iOS usando apps como FE File Explorer, que está disponible en ambas plataformas y funciona prácticamente igual.
El proceso general para crear una nueva conexión FTP/SFTP con FE File Explorer u otros clientes similares es:
- Pulsar el icono “+” de color llamativo (normalmente en la parte inferior derecha) para añadir una nueva conexión.
- Elegir si quieres FTP o SFTP. Ten en cuenta que SFTP emplea el puerto 22 (por SSH) y suele funcionar solo con el usuario principal de tu hosting.
- Introducir los datos FTP de tu Panel de Control: servidor (host), puerto, usuario y contraseña.
- Guardar la configuración (normalmente con un icono tipo disquete) para no tener que rellenar todo cada vez.
Una vez guardada la conexión, podrás navegar por los ficheros de tu hosting como si fuera una carpeta más del móvil: subir nuevas imágenes, descargar copias de seguridad, renombrar archivos, eliminar lo que no te sirva, etc. La app recordará las conexiones creadas, así que después solo tendrás que tocarlas para conectar de nuevo.
A la hora de transferir archivos, el funcionamiento es bidireccional: seleccionas un fichero local en el móvil y eliges copiar o mover hacia un directorio del FTP para subirlo a tu hosting, o haces el camino inverso si quieres descargar algo del servidor al almacenamiento del teléfono.
Exploradores de archivos con soporte FTP integradoMuchos gestores de archivos avanzados ya incorporan funciones de cliente FTP, FTPS, SFTP y WebDAV, lo que evita tener instaladas varias apps diferentes para lo mismo. Algunos de los más conocidos:
- ES File Explorer: permite gestionar servidores FTP, FTPS, SFTP y WebDAV, navegar por directorios remotos, copiar, subir y renombrar ficheros casi como si trabajaras en local.
- FX File Explorer: con una interfaz estilo Material Design muy cuidada y soporte para conexiones en red (FTP, WebDAV y más) mediante extensiones. Es ideal si quieres una app única para archivos locales y remotos.
- Root Explorer: orientado a usuarios con root, ofrece acceso a archivos del sistema y también integra conexiones de red, por lo que es útil para tareas avanzadas.
Si ya usas alguno de estos exploradores, probablemente tengas ahí mismo la opción de añadir un servidor FTP sin enterarte. Basta con ir al apartado de redes, añadir host, usuario y contraseña, y listo.
Clientes FTP especializados en AndroidSi prefieres herramientas centradas solo en FTP y protocolos seguros, en Android hay varios clientes muy potentes y bien valorados que destacan por sus funciones:
- AndFTP: compatible con FTP, FTPS, SFTP y SCP, soporta múltiples servidores a la vez, transferencias simultáneas, edición de archivos y trae su propio explorador integrado, lo que facilita mover ficheros entre móvil y servidor sin complicaciones.
- FtpCafe FTP Client: trabaja con FTP, FTPS y SFTP, y permite autenticación por usuario/contraseña o claves públicas RSA/DSA en el caso de SFTP. Puedes transferir múltiples archivos y carpetas a la vez y dispone de un registro para consultar todo lo que has subido o descargado.
- Turbo FTP client & SFTP client: destaca por su diseño limpio e intuitivo. Soporta FTP, FTPS, FTPES y SFTP, ofrece funciones para dispositivos con root, guarda contraseñas cifradas, se puede instalar en la SD y es compatible con multiventana en dispositivos Samsung.
- FTP Client: cliente sencillo pero muy práctico que soporta FTP, FTPS y SFTP. Divide la pantalla en dos paneles, uno para el almacenamiento local y otro para el servidor remoto, lo que permite arrastrar archivos de un lado a otro de forma muy visual (vertical en móviles y horizontal en tablets).
- iFTP Client: trabaja con FTP y FTPS y permite descargar y subir archivos, pero su punto fuerte es que posibilita reproducir vídeos en streaming directamente desde el servidor remoto (requiere un plugin extra), ideal para multimedia.
- FTP Client Pro: versión avanzada con infinidad de funciones; soporta FTP y SFTP, gestión de cuentas ilimitadas, importación de archivos desde otras apps, editor de texto integrado, bloqueo con huella o contraseña, marcadores de carpetas, operaciones en lote, cambio de permisos y buscador potente, todo ello con interfaz traducida a varios idiomas incluido el español.
- Termius – SSH/SFTP and Telnet client: aunque está muy enfocado a SSH, también soporta SFTP en su versión Premium. Ofrece autenticación con contraseña o clave pública (ECDSA, ed25519, etc.), soporte para Mosh y Telnet, gestión avanzada de claves y sincronización de datos entre dispositivos. Es ideal si ya usas Termius en escritorio y quieres llevar la misma potencia a Android.
En general, las diferencias entre estas apps se centran en el número de protocolos que soportan, el enfoque (más técnico o más visual) y extras como automatización de tareas, marcadores o integración con otros servicios.
Acceso FTP desde Android a servidores propios y onlineEl uso de FTP desde Android no se limita a tu hosting o a un servidor casero. También puedes gestionar servidores personales, espacio de trabajo en empresas o incluso acceder vía navegador sin instalar nada.
Si cuentas con un servidor FTP o FTPES en casa (por ejemplo, en un NAS o un PC configurado como servidor), los clientes mencionados te dejan conectar desde cualquier lugar, siempre que tengas la red preparada (reenvío de puertos en el router o VPN). Para muchos usuarios, esto sustituye perfectamente a parte del almacenamiento en la nube.
Y si en un momento dado no quieres o no puedes instalar una app, existen clientes FTP basados en web a los que puedes acceder desde el navegador del móvil introduciendo directamente la dirección FTP (ftp://tuservidor.com) o usando servicios como:
- Net2FTP: cliente FTP online con interfaz web para subir, bajar y gestionar archivos en servidores remotos.
- FTP Live: otra alternativa web para administrar archivos vía FTP sin instalación de software en el dispositivo.
Estos servicios no son tan cómodos ni tan completos como una app nativa, pero para una emergencia o si trabajas desde dispositivos variados, pueden sacarte del apuro y además te evitan preocupaciones de actualizaciones o posibles apps maliciosas.
Seguridad al usar FTP, FTPS y SFTP en AndroidEl gran problema de FTP “a pelo” es que, por defecto, envía usuario, contraseña y datos en texto claro. En una red pública cualquiera con conocimientos básicos podría interceptar ese tráfico. Por eso es fundamental aplicar una serie de medidas de seguridad mínimas cuando uses FTP desde tu móvil.
Las recomendaciones básicas son:
- Siempre que puedas, utiliza protocolos seguros como FTPS o SFTP. FTPS cifra la conexión usando SSL/TLS, mientras que SFTP se basa en SSH y ofrece una única conexión segura para comandos y datos.
- Configura usuarios y contraseñas personalizados en tu servidor FTP de Android o en el servidor remoto, y desactiva el acceso anónimo para que nadie pueda entrar sin credenciales.
- Evita usar FTP tradicional en redes Wi‑Fi abiertas o poco fiables (aeropuertos, cafeterías, estaciones, etc.). Si no te queda otra, combina siempre con FTPS/SFTP y, a ser posible, con una VPN.
- No guardes tus credenciales en cualquier app porque sí; si lo haces, asegúrate de que las almacene cifradas. En entornos delicados, mejor memorizarlas o guardarlas en un gestor de contraseñas fiable.
- Descarga solo aplicaciones de confianza desde tiendas oficiales (Google Play, App Store). Existen apps que se hacen pasar por clientes FTP y en realidad buscan colar malware.
- Acostúmbrate a cerrar las sesiones y desactivar el servidor FTP en Android cuando termines de usarlo, para reducir la superficie de ataque.
- Si montas un servicio FTP en tu móvil para otros usuarios, limita los permisos al mínimo necesario: si alguien solo necesita leer, no le des permisos de escritura o eliminación.
Además, es importante mantener tanto las apps como el servidor y el sistema actualizados, ya que muchas actualizaciones incluyen parches de seguridad para nuevas vulnerabilidades en protocolos como SSH o TLS.
Rendimiento, limitaciones y buenas prácticasLa experiencia al usar tu móvil como servidor o cliente FTP depende en gran parte de la calidad de tu red Wi‑Fi y del hardware del dispositivo. No es lo mismo una red antigua (802.11b/g/n) con el router en otra habitación que una red moderna (AC/AX) con buena cobertura.
FTP es especialmente adecuado para transferir archivos grandes o carpetas completas cuando las apps de mensajería o ciertos servicios en la nube se quedan cortos o imponen límites de tamaño. Eso sí, tampoco es el protocolo más rápido del mundo para ficheros gigantes en redes muy modestas.
Si quieres acceder a tu servidor FTP de casa desde fuera de la red local, tendrás que abrir puertos en el router o, mejor aún, configurar una VPN para crear un túnel seguro hacia tu red doméstica. Esto simplifica mucho la seguridad y evita tener expuestos servicios directamente a Internet.
Algunas aplicaciones también permiten personalizar la carpeta raíz del FTP (por ejemplo, apuntarla a la SD externa) o definir permisos por carpeta, lo que viene bien si quieres que un usuario solo vea y toque una parte muy concreta de tu almacenamiento.
Para mejorar todavía más la experiencia, muchas apps como AndFTP, Turbo FTP o FTP Client Pro incorporan funciones extra muy prácticas: creación de marcadores o favoritos para carpetas que usas a menudo, tareas programadas para sincronizar a ciertas horas, o accesos directos rápidos a determinadas rutas en el servidor.
En entornos con redes públicas o escenarios de trabajo remoto, otra buena práctica es combinar el uso de FTP/FTPS/SFTP con una VPN de confianza (NordVPN, ProtonVPN u otras), de modo que todo el tráfico salga cifrado desde el móvil antes de llegar al servidor.
Por último, no olvides revisar periódicamente qué apps tienen acceso a tus servidores y qué puertos tienes abiertos, y mantener tanto servidor como clientes FTP actualizados a la última versión disponible para beneficiarte de mejoras de rendimiento y seguridad.
Con todo lo anterior, usar el móvil como servidor FTP o como cliente deja de ser algo “para frikis” y se convierte en una herramienta muy práctica del día a día: puedes compartir archivos en tu Wi‑Fi de casa sin cables, gestionar tu web o tu almacenamiento remoto desde el sofá, mover proyectos enteros entre PC y teléfono y hacerlo, además, con cifrado y buenas prácticas para que tus datos sigan estando bajo control. Comparte la guía para que más usuarios conozcan del tema.
Cómo mejorar la calidad de las fotos en interiores
Hacer fotos dentro de casa o en cualquier espacio cerrado puede ser un pequeño quebradero de cabeza. Entre la falta de luz, las sombras raras, las habitaciones desordenadas y los molestos reflejos, es fácil que las imágenes no se parezcan en nada a lo que vemos con nuestros propios ojos. Sin embargo, con algunos trucos muy sencillos puedes conseguir que tus fotografías de interiores parezcan sacadas de un catálogo, aunque estés usando una cámara básica o incluso el móvil, con la ayuda de apps de cámara profesional.
Ya sea porque quieres enseñar tu casa para venderla o alquilarla, porque trabajas con alojamientos turísticos o simplemente porque te apetece presumir de salón en redes sociales, cuidar la calidad de las fotos en interiores marca la diferencia. A lo largo de este artículo vas a encontrar una guía muy completa, llena de consejos prácticos y fáciles de aplicar, para que cualquier espacio cerrado salga mucho más luminoso, amplio y atractivo.
Planifica la sesión antes de hacer la primera fotoAntes de disparar a lo loco, merece la pena dedicar unos minutos a pensar qué quieres enseñar exactamente de cada estancia. Pregúntate cuál es el punto fuerte de la habitación: puede ser la luz, el espacio, unas vistas bonitas o algún detalle de decoración especial. Tener claro esto te ayudará a elegir mejor los encuadres y aprovechar modos Pro de la cámara.
Es recomendable combinar fotos generales de cada habitación con imágenes de detalle. Las fotos generales dan contexto y permiten hacerse una idea del tamaño y la distribución, mientras que las de detalle transmiten sensaciones de calidad, confort o estilo. Cuando luego tengas que seleccionar, podrás jugar con ambos tipos de imagen para crear un reportaje más completo.
Si la estancia lo permite, intenta fotografiar la misma habitación desde varios puntos de vista distintos. A veces, con solo cambiarte de esquina, la sensación de amplitud o de orden cambia por completo. Prueba varios encuadres, revísalos en la pantalla de la cámara y decide cuáles reflejan mejor lo que quieres transmitir.
Pon orden: elimina distracciones y “ruido visual”Uno de los aspectos que más estropean las fotos de interiores es el desorden. Objetos por encima de las mesas, cables, ropa, juguetes o cualquier cosa fuera de lugar se convierten en elementos de distracción que roban protagonismo a la estancia. Antes de hacer fotos, dedica unos minutos a recoger.
No hace falta que redecores por completo, pero sí es clave retirar temporalmente todo lo que sobrecargue la escena: revistas viejas, bolsos, papeles, mandos, enchufes llenos de cargadores, etc. Cuanto más limpio y despejado se vea el espacio, más agradable resultará en la imagen y más fácil será que el ojo del espectador se centre en lo importante.
Aprovecha la ocasión para hacer una especie de “puesta a punto” visual. A veces, al ir eliminando trastos para hacer las fotos te das cuenta de que la habitación gana mucho más con menos objetos. Incluso puede servirte como excusa para replantear la decoración, con apps de diseño de interiores y quedarte solo con lo que de verdad aporta algo al ambiente.
Cuida la iluminación: luz natural, luz artificial y combinaciónLa luz es, con diferencia, el factor que más influye en la calidad de una foto de interior. Lo primero es decidir si vas a trabajar principalmente con luz natural que entra por las ventanas, con luz artificial (lámparas, apliques, focos) o con una mezcla de ambas. Cada opción tiene sus ventajas y sus complicaciones.
Si la habitación tiene buena entrada de luz natural, suele ser la opción más agradecida porque ofrece un aspecto más real y agradable. Abre cortinas y persianas para dejar pasar la máxima luz posible, pero intenta evitar que el sol incida directo sobre una zona muy concreta, porque puede crear brillos quemados y sombras duras.
Cuando la luz natural no es suficiente, puedes recurrir a la iluminación artificial para rellenar sombras y equilibrar el ambiente. Enciende lámparas que aporten una luz suave y difusa, evitando en lo posible focos muy duros o luces de distintos tonos que creen mezclas de colores extrañas. Si dispones de luces externas (paneles LED, flashes de estudio, reflectores), úsalas para dirigir la atención hacia las zonas clave de la estancia.
Aperturas pequeñas para tener toda la habitación nítidaEn la mayoría de fotos de interiores interesa que casi todo se vea enfocado, desde el primer plano hasta el fondo. Para lograrlo, lo más efectivo es utilizar aperturas pequeñas, es decir, números f altos (f/8, f/11 o más). Esto incrementa la profundidad de campo y ayuda a que toda la habitación quede nítida.
Este tipo de apertura es especialmente útil cuando quieres incluir en la misma toma interior y exterior, por ejemplo, una sala con una ventana desde la que se ven unas buenas vistas. Al cerrar el diafragma consigues que tanto los muebles cercanos como lo que se ve a través del cristal mantengan un nivel de detalle aceptable.
Ten en cuenta que trabajar con aperturas pequeñas deja pasar menos luz al sensor, de modo que para compensar la escena y lograr una exposición correcta tendrás que jugar con la velocidad de obturación y la sensibilidad ISO. Por eso es tan importante combinar este ajuste con otros elementos como el trípode.
ISO baja para reducir el ruido y mantener el detalleCuando el objetivo es mostrar el interior de una vivienda con la mayor calidad posible, conviene utilizar la sensibilidad ISO más baja que te permita la situación (por ejemplo, ISO 100 o 200). Cuanto más baja sea la ISO, menos ruido digital aparecerá en la imagen y más limpios serán los tonos y las texturas.
No obstante, tampoco se trata de obsesionarse. Si la luz es escasa y necesitas subir un poco la sensibilidad para obtener una foto correctamente expuesta y sin trepidación, hazlo sin miedo, especialmente si tu cámara gestiona bien el ruido a ISOs medias. Una toma ligeramente ruidosa pero bien iluminada suele ser preferible a una foto oscura o movida.
Además, en edición es relativamente sencillo reducir el ruido digital con programas de revelado sin destrozar demasiado la nitidez, siempre que no te hayas pasado exageradamente con la ISO. Por tanto, prioriza tener una exposición adecuada y luego ya ajustarás el resto en el procesado.
Apaga el flash integrado de la cámaraSi quieres que la escena se parezca lo máximo posible a cómo la ves en realidad, es mucho mejor trabajar con la iluminación ambiente y prescindir del flash directo. Así evitarás destellos quemados en baños y cocinas, halos de luz en cuadros enmarcados o brillos antiestéticos en muebles lacados.
En lugar de confiar en el flash integrado, apóyate en la combinación de buena planificación de la luz, uso de trípode y ajustes adecuados. Y si dispones de un flash externo orientable, puedes rebotarlo en paredes o techos para simular una luz más natural y envolvente, pero evitando dispararlo de frente hacia el sujeto.
Usa un trípode para ganar nitidez y flexibilidadA la hora de fotografiar interiores con aperturas pequeñas, ISO baja y sin flash, lo normal es que la velocidad de obturación tenga que ser relativamente lenta. Esto aumenta mucho el riesgo de que la foto salga movida si disparas a pulso, sobre todo en cámaras sin estabilizador o con objetivos pesados.
La forma más eficaz de resolver este problema es utilizar un trípode sólido siempre que te sea posible. Al fijar la cámara, puedes alargar la exposición sin miedo a que la imagen se trepide, lo que te permite trabajar con menos luz, mantener la ISO baja y el diafragma cerrado para ganar profundidad de campo.
Además, el trípode te ayuda a componer con más calma y precisión. Puedes ajustar bien las líneas verticales, comprobar que los muebles no queden cortados y repetir la misma composición con configuraciones diferentes para, por ejemplo, fusionar varias exposiciones después en edición.
El gran angular, el mejor aliado en espacios pequeñosUno de los “secretos” mejor guardados en fotografía de interiores es el uso del objetivo gran angular para abarcar toda la habitación. En pisos pequeños o estancias estrechas, con una focal estándar es muy complicado que en la imagen aparezca toda la zona relevante sin tener que pegarte al fondo o hacer encuadres incómodos.
Con un gran angular puedes incluir más porción de escena desde una distancia razonable, consiguiendo que la habitación parezca más amplia (sin pasarse) y mostrando de un vistazo la distribución de muebles y espacios. Eso sí, este tipo de objetivos tiende a distorsionar un poco las líneas, sobre todo en los bordes, así que hay que usarlos con cabeza.
Intenta mantener la cámara lo más nivelada posible para evitar que las verticales se inclinen en exceso y, si tu objetivo o tu software de edición lo permiten, corrige la distorsión geométrica. Si no puedes acceder a un gran angular, utiliza la menor focal que te dé tu objetivo y busca el ángulo desde el que mejor se entienda el espacio.
Céntrate también en los detalles que cuentan historiasPara que las fotos de una casa resulten interesantes, no basta con enseñar solo planos generales. Es muy útil dedicar algunas tomas a detalles que transmitan calidad, confort o personalidad. Esto aporta información complementaria que muchas veces es decisiva para quien se plantea visitar o no un inmueble.
En baños y cocinas, por ejemplo, es buena idea mostrar la calidad de los materiales y los acabados: grifos, encimeras, muebles, platos de ducha, mamparas, azulejos o incluso elementos como un jacuzzi. En el salón o el dormitorio, puedes fotografiar texturas de textiles, lámparas de diseño, interruptores bien integrados o pequeñas decoraciones.
Estas imágenes de detalle no solo refuerzan la sensación de calidad, sino que ayudan a transformar la idea de “casa” en la de “hogar”. Un cojín bien colocado, una lámpara encendida creando ambiente o un buen remate en la carpintería dicen mucho más de lo que parece a primera vista, y puedes realzarlas en edición con efectos de cine.
Varía el punto de vista para fotos más atractivasEl punto de vista es una herramienta compositiva muy potente. Para las fotos generales de cada estancia, suele ser recomendable colocar la cámara aproximadamente a la altura de los ojos, de manera que la escena se muestre tal y como una persona la percibiría estando de pie en la habitación.
Sin embargo, con las fotos de detalle puedes experimentar más. Prueba a bajar ligeramente la altura de la cámara para enfatizar ciertos elementos, como una cama bien vestida, una mesa de comedor preparada o un sofá con cojines. Cambiar un poco la posición aporta dinamismo sin caer en ángulos extraños que puedan confundir.
También es interesante probar a desplazarte lateralmente o acercarte y alejarte del sujeto para ver cómo cambia la relación entre objetos, las líneas de fuga y la sensación de profundidad. Un pequeño cambio en el punto de vista puede convertir una foto normalita en una imagen mucho más cuidada.
Ajusta la temperatura de color para tonos realistasCuando fotografías interiores con luz artificial, es muy frecuente que el color de la escena quede demasiado cálido o demasiado frío. Esto ocurre por la temperatura de color de las bombillas y por cómo interpreta la cámara el balance de blancos. La buena noticia es que se puede corregir con bastante facilidad.
Si disparas en formato RAW, tendrás mucha flexibilidad para ajustar la temperatura de color en el procesado, desplazando hacia tonos más cálidos o más fríos según lo que pida la escena. En una habitación infantil, por ejemplo, los colores suaves y cálidos suelen funcionar mejor, mientras que en una cocina moderna puede encajar una tonalidad algo más neutra.
Incluso disparando en JPEG, tu cámara suele ofrecer ajustes de balance de blancos predefinidos (tungsteno, fluorescente, nublado, etc.) o la opción de configurarlo de forma manual. Dedicar unos segundos a ajustar este parámetro hace que las paredes no salgan amarillentas sin motivo o que las zonas blancas se vean realmente blancas.
Combina varias exposiciones para equilibrar interior y exteriorUno de los grandes retos de la fotografía de interiores es gestionar el fuerte contraste entre la luz exterior y la luz interior, especialmente cuando hay ventanas grandes o puertas acristaladas. Si expones para el interior, el exterior queda quemado; si expones para el exterior, la habitación se ve muy oscura.
Una técnica muy útil para resolver esta situación es fusionar distintas tomas con exposiciones diferentes. Consiste en colocar la cámara en trípode, hacer varias fotos de la misma escena variando la exposición (una para el interior, otra para las zonas medias y otra para el exterior) y luego combinarlas en un programa de edición o con técnicas de HDR controlado.
Con un poco de paciencia y configurando los parámetros para lograr un acabado natural, sin efectos exagerados, conseguirás una imagen final en la que tanto el interior como el exterior están bien expuestos. De esta forma se recupera mucha información en sombras y luces, y la foto resultante tiene un aspecto mucho más equilibrado y profesional.
Da el toque final: de casa a hogarMás allá de la técnica, el gran diferencial en las fotos de interiores suele estar en los pequeños detalles que aportan vida. No se trata de recargar, sino de incluir algún elemento decorativo que sirva como guinda a la composición y que ayude a imaginar cómo es vivir en ese espacio.
Un pequeño ramo de flores frescas en la mesilla de noche, una cesta con fruta sobre la mesa del comedor, unos libros bien colocados en la estantería del despacho o una manta doblada a los pies de la cama pueden marcar la diferencia entre una estancia fría y una que invite a quedarse.
La idea es que, al ver la foto, la persona pueda sentir cierto vínculo emocional con el lugar, más allá de sus metros cuadrados. Eso es justo lo que transforma un simple catálogo de habitaciones en una presentación atractiva de un hogar en el que apetece vivir o alojarse.
Cuidar orden, luz, composición, equipo y edición, y al mismo tiempo prestar atención a esos detalles que aportan calidez, es lo que permitirá que tus fotografías de interiores pasen de ser imágenes corrientes a auténticas herramientas de seducción visual, ya sea para una venta, un alquiler turístico o, sencillamente, para disfrutar compartiendo tu espacio con los demás. Comparte estas recomendaciones para mejorar la calidad de tus fotos de interiores.
Ajustes de seguridad en el móvil que sí deberías activar
Si lo piensas fríamente, tu móvil sabe más de ti que mucha gente de tu entorno: dónde vives, con quién hablas, a qué hora te levantas, qué compras, tus fotos más personales e incluso tus gestiones bancarias. Lo llevas encima todo el día, lo usas casi sin darte cuenta y, sin embargo, muchas veces no te paras a configurar bien su seguridad.
El problema es que, si alguien accede a tu teléfono con malas intenciones, en cuestión de minutos puede cotillear toda esa información. Por suerte, Android y iOS incluyen un buen puñado de ajustes de seguridad y privacidad que cualquier usuario debería activar para ponerle las cosas muy difíciles a ladrones, curiosos, apps cotillas y ciberdelincuentes. Vamos a verlos uno a uno, con calma y sin tecnicismos raros.
Ajustes básicos para blindar el acceso al móvilLa primera capa de defensa es que nadie pueda entrar en tu móvil sin tu permiso. Parece una obviedad, pero todavía hay quien lo lleva sin bloqueo o con un PIN ridículo tipo 1234, y eso es casi como dejarlo abierto de par en par para cualquiera que lo coja.
Bloqueo de pantalla: PIN, contraseña y biometríaLo mínimo que deberías tener es un código de desbloqueo sólido en la pantalla. En Android lo encuentras en Ajustes > Seguridad y privacidad > Bloqueo del dispositivo (o similar, según marca); en iPhone, en Ajustes > Face ID y código. Lo ideal es combinar un buen PIN o contraseña con la huella dactilar o el reconocimiento facial para ganar comodidad sin sacrificar seguridad.
Además, conviene acortar el tiempo de bloqueo automático para que la pantalla se cierre sola tras unos segundos de inactividad. De esta forma, si dejas el móvil en la mesa o en el sofá, no se queda abierto para que cualquiera pueda curiosear tus chats o tus fotos.
Modo bloqueo o “modo ladrón” para momentos delicadosAndroid incluye un modo especial llamado bloqueo o lockdown que desactiva temporalmente huella, cara y Smart Lock, dejando solo el PIN, patrón o contraseña. Es útil si temes que alguien pueda intentar obligarte a desbloquear el móvil usando tu cara o tu dedo. Tras activarlo, el dispositivo solo se abrirá con el método clásico.
En iOS, puedes lograr un efecto similar y aumentar la seguridad desactivando en Face ID y código el acceso al Centro de control y a la vista Hoy desde la pantalla bloqueada. Así nadie puede apagar el WiFi, los datos móviles o toquetear ajustes sin meter antes el código.
Autenticación en dos pasos y gestión de cuentasTu móvil no solo guarda datos en local, también concentra acceso a cuentas clave como Google, Apple ID, correo, redes sociales y banca online. Si alguien consigue entrar en una de esas cuentas, puede liarte una buena incluso sin tocar físicamente el teléfono.
Autenticación en dos factores (2FA)La verificación en dos pasos convierte tu contraseña en algo mucho más difícil de romper. En Android (cuenta de Google) entra en Google > Gestionar tu cuenta de Google > Seguridad > Verificación en dos pasos y actívala. Podrás usar códigos por SMS, una app de autenticación o el propio móvil como llave de seguridad.
En iOS, tu Apple ID también permite 2FA y es altamente recomendable activarlo. De esta manera, aunque alguien adivine o robe tu contraseña, no podrá iniciar sesión sin ese segundo factor que solo tú controlas.
Comprobación de contraseñas filtradasTanto Android como iOS pueden avisarte si alguna de tus contraseñas guardadas ha aparecido en una filtración. En la sección de contraseñas del sistema verás alertas cuando una clave sea insegura o esté comprometida y el propio sistema te sugerirá cambiarla. Ignorar estas advertencias es regalarle ventaja a los atacantes.
Permisos de aplicaciones: cámara, micrófono, ubicación y másOtro frente crítico son los permisos que das a las apps. Muchas de ellas piden acceso a cosas que no necesitan realmente y, si no revisas nada, pueden espiar tu ubicación, tu micrófono o tus fotos sin que te enteres. Aquí es donde marca la diferencia pararse 10 minutos a configurar.
Gestor de permisos en AndroidEn Android, ve a Ajustes > Privacidad o Seguridad y privacidad > Gestor de permisos. Desde ahí puedes revisar por tipo de permiso (cámara, micrófono, contactos, ubicación, etc.) qué apps tienen acceso. Lo recomendable es limitar al máximo y dejar en “Solo al usar la app” todo lo que no necesite acceso permanente.
También puedes elegir entre ubicación precisa o aproximada en muchas apps. Si una aplicación solo necesita saber tu ciudad o zona, no tiene sentido que sepa tu posición exacta metro a metro.
Cámara y micrófono bajo controlEn iOS, entra en Ajustes > Privacidad y seguridad > Micrófono y Ajustes > Privacidad y seguridad > Cámara. Ahí puedes desactivar el acceso para las apps que no deberían ni grabarte ni hacer fotos o usar apps que convierten tu móvil en una cámara de seguridad. En Android el camino es similar a través del Gestor de permisos, donde eliges qué apps pueden usar la cámara y el micrófono y en qué condiciones.
Además, tanto en Android como en iOS verás un indicador en la parte superior de la pantalla cuando se esté usando la cámara o el micro. Si aparece sin motivo, es momento de sospechar y revisar qué app está haciendo travesuras.
Acceso a fotos, archivos y galeríaMuchas aplicaciones necesitan permiso para abrir tus fotos o archivos, pero eso no significa que deban ver absolutamente todo siempre. En las versiones recientes de Android y iOS puedes limitar la fototeca que ve cada app, conceder acceso solo una vez o restringirlo a determinadas imágenes o carpetas.
Si ya diste permiso en el pasado, revísalo en los ajustes de privacidad y ajusta cada app para que solo pueda tocar lo imprescindible para funcionar, nada más.
Localización: quién sabe dónde estásLa ubicación es uno de los datos más sensibles y que más explotan tanto apps legítimas como servicios de publicidad. En iOS la configuras en Ajustes > Privacidad y seguridad > Servicios de localización; en Android, en Ajustes > Ubicación > Permisos de ubicación de las aplicaciones.
Te interesa dejar únicamente las apps imprescindibles con acceso continuo (por ejemplo, mapas o rastreo de actividad deportiva) y para el resto usar “solo cuando se usa la app” o desactivar completamente la ubicación. Cuantas menos apps sepan dónde estás, menos riesgo de que esa información acabe en manos equivocadas.
Redes, navegación y rastreo: cierra puertas innecesariasIncluso con buenas contraseñas y permisos bien configurados, tu móvil puede quedar expuesto por cómo se conecta a Internet. Redes WiFi abiertas, Bluetooth siempre encendido o anuncios hiperpersonalizados son ejemplos de puertas por las que se filtra más información de la que te imaginas.
Conexiones WiFi y Bluetooth segurasEvita que el móvil se conecte automáticamente a redes WiFi abiertas o desconocidas. En Ajustes > WiFi, desactiva la opción de conectarse sin preguntar a redes públicas y prioriza siempre las redes con contraseña. Además, apaga el Bluetooth cuando no lo necesites, desde los ajustes rápidos o el menú principal, para reducir otra posible vía de ataque.
Navegación segura y protección antiphishingEn Chrome para Android puedes activar la protección mejorada de navegación segura y la comprobación de seguridad. Con esto, el navegador te avisará cuando entres en webs maliciosas, detectará contraseñas filtradas y revisará ciertas configuraciones críticas.
Algunos dispositivos con Android 14 o superior incorporan además ajustes específicos contra phishing y aplicaciones engañosas a nivel de sistema. Si en tu móvil ves opciones relacionadas con detección de estafas o protección contra engaños, merece la pena activarlas.
Mensajes y llamadas: filtros contra spam y estafasLa app Mensajes de Google integra un sistema para detectar SMS sospechosos, spam y enlaces peligrosos. Activa la protección en sus ajustes para que el propio sistema marque como dudosos los mensajes que intentan colarte fraudes o phishing.
En algunos modelos, como los Google Pixel, la app Teléfono incluye funciones de detección de estafas en llamadas, con avisos e incluso bloqueo automático. Una rápida revisión en la configuración de la app basta para activar la defensa contra llamadas de números sospechosos.
Desactivar diagnóstico y personalización de anunciosAndroid y iOS recogen datos de uso y diagnóstico para mejorar el sistema, pero no son imprescindibles para ti. En Android, en Ajustes > Privacidad > Avanzado > Uso y diagnóstico, puedes desactivar el envío de estadísticas. Reducirás el rastreo, ahorrarás algo de batería y tu perfil de uso será menos detallado.
En iOS, desde Ajustes > Análisis puedes evitar compartir datos de uso con Apple, y en Ajustes > Privacidad y seguridad > Rastreo, decidir qué apps pueden seguirte dentro y fuera de la propia aplicación. En Android también puedes limitar los anuncios personalizados desactivando la personalización en el apartado de servicios y anuncios.
Herramientas de localización, borrado y bloqueo en caso de roboPerder el móvil o sufrir un robo no es algo raro. Y cuando pasa, además del disgusto, aparece el miedo a que alguien acceda a tus cuentas, tus fotos o tus aplicaciones bancarias. Para esos casos, los sistemas incluyen funciones de localización remota, bloqueo a distancia y borrado completo.
Encontrar mi dispositivo en Android y Buscar en iOSEn Android, activa la opción “Encontrar mi dispositivo” desde Ajustes > Seguridad y privacidad (o similar). Asegúrate de que la ubicación está encendida y de que tu cuenta de Google está correctamente asociada. Gracias a esto, desde android.com/find podrás ver el móvil en un mapa, hacerlo sonar, bloquearlo o borrar todos los datos si ya no hay forma de recuperarlo.
En iPhone, la función equivalente es “Buscar”. Con ella podrás localizar el dispositivo en el mapa, activarlo en modo perdido, mostrar un mensaje en pantalla o incluso borrar el contenido para que quede totalmente inservible para quien lo tenga.
Modo perdido, bloqueo y borrado remotoEn ambos sistemas merece la pena familiarizarse con el modo perdido o robado. Esta opción bloquea el teléfono, desactiva ciertas funciones y muestra un mensaje personalizado para que, si alguien honesto lo encuentra, pueda devolvértelo. Si nada de eso funciona, siempre te queda el borrado remoto para impedir que accedan a tus datos más sensibles.
Adicionalmente, algunos fabricantes añaden un “modo ladrón” o funciones para evitar que apaguen el dispositivo o cambien la SIM sin introducir antes la contraseña. Esto complica que los ladrones desactiven la conexión y la localización nada más robarlo.
Bloqueo de la SIM y gestión del IMEINo te olvides de la tarjeta SIM. Tener configurado el PIN de la SIM y conocer cómo bloquear la línea desde la web o app de tu operadora es vital. Apunta también tu IMEI (marcando *#06# en el teléfono) en un lugar seguro para poder facilitarlo a la operadora y a la policía en caso de robo, ya que puede ayudar a bloquear el dispositivo en la red.
Controles de pantalla de bloqueo y perfiles de usoLa pantalla de bloqueo muestra mucha más información de la que piensas: notificaciones con mensajes privados, códigos de verificación, correos, etc. Ajustar qué se ve sin desbloquear es una manera sencilla de evitar miradas indiscretas cuando dejas el móvil sobre la mesa.
Contenido de notificaciones en la pantalla de bloqueoEn Android, desde Ajustes > Notificaciones > Pantalla de bloqueo (el nombre puede variar) puedes elegir si quieres ocultar el contenido sensible o directamente no mostrar notificaciones. En iOS, opciones similares permiten que solo aparezca el nombre de la app sin el mensaje completo. Mostrar solo la app pero no el texto es un buen equilibrio entre comodidad y privacidad.
Controles rápidos y ajustes desde la pantalla bloqueadaOtro detalle importante es decidir qué se puede hacer desde el panel de ajustes rápidos con el móvil bloqueado. Algunos fabricantes permiten cortar WiFi, datos o incluso activar el modo avión sin desbloquear, lo que facilita que un ladrón te deje sin conexión para que no puedas localizar el móvil. En los ajustes de pantalla de bloqueo y seguridad puedes limitar ese acceso.
Modo invitado, perfiles y fijación de appsSi sueles dejar el teléfono a tus hijos, a compañeros o clientes, te interesa usar el modo invitado o los perfiles de usuario de Android, o proteger apps con contraseña. Estas funciones crean un entorno separado con sus propias apps y sin acceso a tus datos personales. También puedes fijar una sola aplicación en pantalla para que quien use el teléfono no pueda salir de esa app sin tu PIN o huella.
Funciones avanzadas de seguridad en AndroidLas versiones más recientes de Android han añadido protecciones bastante potentes que pasan desapercibidas para muchos usuarios. Son opciones que, bien configuradas, pueden marcar la diferencia en situaciones de robo o acceso no autorizado.
Play Protect y protección antimalwareGoogle Play Protect analiza de manera continua las aplicaciones instaladas en tu dispositivo en busca de software espía o comportamientos sospechosos. Verifica en Ajustes > Seguridad y privacidad que está activado y ejecuta de vez en cuando un escaneo manual. Aunque no es infalible, añade una capa extra contra apps maliciosas descargadas desde la Play Store o de fuentes desconocidas.
Si lo complementas con una solución antimalware de confianza, el sistema revisará descargas, archivos y enlaces en segundo plano, actuando como red de seguridad por si alguna amenaza logra colarse.
Identity Check, detección de robo y bloqueos inteligentesAlgunos móviles Android incorporan Identity Check para exigir verificación biométrica adicional como el lector de iris cuando intentas acceder a ajustes delicados, como las contraseñas o cambios críticos del dispositivo. Es una forma de que, incluso si alguien logra desbloquear el móvil, no pueda modificar configuraciones sensibles sin superar un control extra.
En equipos recientes también existen funciones como Theft Detection Lock y Offline Device Lock. Estas herramientas usan sensores e inteligencia artificial para detectar movimientos típicos de un robo o comportamientos raros como muchos intentos fallidos de desbloqueo sin conexión, reaccionando con bloqueos automáticos que dificultan el uso del dispositivo robado.
Bloqueo remoto rápido y protección de la SIMEl bloqueo remoto rápido permite cerrar el acceso al dispositivo a distancia sin necesidad de usar toda la interfaz de localización completa, algo útil en casos urgentes o con poca cobertura. Por otra parte, es importante revisar las opciones de protección de la SIM o eSIM, de modo que nadie pueda eliminarla, duplicarla o reconfigurarla sin tu confirmación.
Modo de protección avanzada y cifradoEn las versiones más modernas de Android se habla ya de modos de protección avanzada que activan de golpe varias medidas recomendadas: bloqueo reforzado, mayor control de permisos, restricciones extra a instalaciones, etc. Es una buena base, pero siempre es recomendable entrar después a los ajustes específicos para adaptarlos a tu forma real de usar el teléfono.
En cuanto al cifrado, prácticamente todos los móviles actuales cifran el almacenamiento interno por defecto, pero nunca está de más comprobarlo en Ajustes > Seguridad y privacidad > Cifrado y credenciales. Si tu dispositivo lo permite, también puedes cifrar tu móvil y la microSD para que su contenido no sea legible en otro teléfono.
Copias de seguridad y salud del dispositivoPor mucha seguridad que pongas, siempre existe la posibilidad de pérdida, daño o robo. Lo que realmente marca la diferencia en esos casos es tener o no copias de seguridad recientes de tus datos importantes.
Copias de seguridad automáticas en la nubeEn Android, en Ajustes > Sistema > Copia de seguridad, activa las copias en Google Drive y revisa que se incluyan aplicaciones, contactos, mensajes y otros datos clave. En iOS, las copias de seguridad en iCloud cumplen este mismo papel. Así, si te ves obligado a cambiar de teléfono, puedes restaurar en minutos gran parte de tu vida digital sin empezar de cero. Además, revisa las mejores apps de copia de seguridad para complementar las copias automáticas.
Rendimiento, batería y toques accidentalesNo todo es ciberseguridad; también conviene cuidar el rendimiento y la batería para que el móvil se mantenga fiable a largo plazo. Reducir animaciones desde las opciones de accesibilidad o, en Android, desde las opciones de desarrollador, hace que todo se sienta más fluido sin necesidad de cambiar de dispositivo.
La carga inteligente o protección de batería ayuda a que la batería no viva siempre al 100 %, lo que alarga su vida útil. Y ajustes como prevención de toques accidentales o protección de bolsillo evitan pulsaciones involuntarias que puedan llamar, enviar mensajes o cambiar parámetros mientras llevas el móvil en el pantalón.
Recomendaciones prácticas para el día a díaAl final, la mayoría de problemas de seguridad en móviles no vienen de súper hackers, sino de despistes humanos, configuraciones flojas y permisos que se conceden sin pensar. Por eso, más que instalar mil apps milagro, tiene sentido crear pequeñas rutinas de revisión.
Una buena idea es marcarte un recordatorio anual o semestral para revisar permisos, comprobar que la autenticación en dos pasos sigue activa en tus cuentas más importantes, verificar que las funciones de “Encontrar mi dispositivo” o “Buscar” están encendidas y asegurarte de que el sistema y las aplicaciones se actualizan con regularidad.
Todo esto no es cuestión de ser paranoico, sino de ser práctico: tu móvil concentra tu vida personal y profesional, y en muchos casos también los datos y cuentas de tu trabajo, tu empresa o tus clientes. Tenerlo bien configurado es una inversión de minutos que puede ahorrarte un drama de meses.
Con todos estos ajustes activados y revisados, tu teléfono pasa de ser un coladero de información a un dispositivo mucho más seguro, privado y preparado para aguantar robos, estafas y despistes sin que tu vida digital se venga abajo a la primera de cambio. Comparte esta guía y ayuda a otros usuarios a mejorar su seguridad con estos ajustes.
