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Usar DNS para bloquear publicidad en Android sin apps ni VPN
Usar el móvil sin una avalancha constante de anuncios es posible incluso en teléfonos baratos y sin instalar aplicaciones extrañas ni tocar nada raro del sistema. Solo cambiando un ajuste de red puedes disfrutar de juegos y apps con mucha menos publicidad y, de paso, mejorar algo tu privacidad cuando navegas.
La clave está en aprovechar el DNS privado y los resolutores con bloqueo de publicidad, una función incluida en Android desde hace años y en muchas otras plataformas, que filtra los dominios de anuncios, rastreadores y, si quieres, incluso el contenido para adultos. Vamos a ver en detalle cómo funciona, cómo activarlo paso a paso y qué alternativas avanzadas existen para quienes quieren un control total.
Qué es el DNS y por qué sirve para bloquear anunciosEl DNS (Domain Name System) es el sistema que traduce nombres de dominio en direcciones IP. Cuando escribes una web como www.google.es o cuando una app intenta cargar un anuncio, en realidad se hace una consulta DNS para saber a qué IP hay que conectarse. Tu operador o tu router suelen gestionar estas consultas por defecto.
Los servidores DNS especializados en bloquear publicidad trabajan con listas de dominios de anuncios, rastreadores y malware. Cada vez que una app o una página intenta contactar con uno de esos dominios, el DNS en lugar de devolver una IP válida responde con una dirección falsa, vacía o simplemente se niega a resolver. Resultado: el anuncio nunca llega a descargarse.
Esto afecta tanto a la publicidad en webs como a la que ves dentro de muchas aplicaciones y juegos. El código de la app sigue reservando el hueco donde iría el anuncio, pero como el contenido no se descarga, esos espacios quedan en blanco o muestran un mensaje genérico. A cambio, ahorras datos, batería y el móvil va algo más suelto porque procesa menos scripts y recursos pesados.
Además del bloqueo de anuncios, cambiar el DNS también tiene impacto en la privacidad. Si usas un DNS con cifrado (como DoH, DoT o DoQ, que veremos más adelante), tu operador ya no puede ver tan fácilmente todas las webs y servicios a los que te conectas, ni manipular las respuestas para insertar publicidad dirigida o redirigir tráfico.
DNS privado en Android: bloquea anuncios sin apps ni VPNAndroid incluye desde la versión 9 un ajuste llamado DNS privado que permite indicar un servidor DNS personalizado usando protocolos cifrados como DNS-over-TLS. Lo interesante es que, si eliges un proveedor con filtros de publicidad, consigues bloquear anuncios y rastreadores a nivel de todo el sistema, sin instalar aplicaciones ni usar VPN que consuman batería.
Este ajuste es especialmente útil en móviles baratos o justos de recursos, donde cada anuncio extra ralentiza el sistema y hace que la experiencia sea un suplicio. Al cortar la publicidad desde la red, los juegos y apps que se pasan de frenada con banners y ventanas emergentes resultan mucho más llevaderos.
El funcionamiento es sencillo: el teléfono deja de preguntar al DNS de tu operadora y empieza a usar otro servidor, como los de AdGuard o NextDNS, que ya vienen configurados con listas de bloqueo. Cuando una app intenta descargar un banner, el DNS devuelve una respuesta que impide que ese contenido cargue.
Un punto importante es que este método no requiere root, APKs raras ni servicios de pago. Es literalmente cambiar una opción en los ajustes de Android y listo. Si notas que alguna conexión falla, siempre puedes regresar a la configuración automática en segundos.
Cómo configurar un DNS con bloqueo de anuncios en Android paso a pasoPara activar el DNS privado con filtro de publicidad en Android 9 o superior, los pasos exactos pueden variar un poco según la capa de personalización, pero la ruta general es muy parecida en casi todos los móviles:
- Abre Ajustes del sistema.
- Entra en Conexiones o Redes e Internet.
- Usa el buscador interno para encontrar la opción DNS privado si no la ves a primera vista.
- Selecciona Nombre de host del proveedor de DNS privado.
- Escribe el servidor DNS que quieras usar con bloqueo de anuncios.
- Pulsa en Guardar.
Un servidor muy popular y gratuito es el DNS de AdGuard, que filtra anuncios y rastreadores en todo el tráfico del dispositivo. Para usarlo con DNS privado en Android, el nombre de host correcto es:
- dns.adguard-dns.com (bloqueo de anuncios y rastreo)
Si también quieres bloquear contenido para adultos y activar protección familiar, AdGuard ofrece una variante específica que añade filtros para webs de esta temática, además de los anuncios habituales. Según el servicio, el host para esa modalidad es:
- family.dns.adguard.com (bloqueo de anuncios + contenido adulto y protección infantil)
Tras guardar el cambio, Android empezará a usar el DNS nuevo de forma inmediata. No hace falta reiniciar el teléfono, aunque a veces ayuda cerrar y volver a abrir las apps donde quieras comprobar el bloqueo. Si de repente tu WiFi de la oficina o del hotel no te deja autenticarte, puedes volver a “Automático” y reactivar el DNS privado una vez pases el portal de login.
Usar DNS seguro en Google Chrome solo para la navegación webSi prefieres que el bloqueo de anuncios solo afecte al navegador y no a todo el sistema, puedes configurar el DNS seguro directamente en Google Chrome. Esto resulta útil si quieres mantener intacto el comportamiento de las apps, pero navegar con algo más de privacidad y menos rastreo.
Los pasos básicos en Chrome para Android son los siguientes (puede variar ligeramente según la versión):
- Abre Chrome y entra en Configuración.
- Ve a la sección Privacidad y seguridad.
- Toca en la opción Usar DNS seguro.
- Elige Seleccionar otro proveedor o similar.
- Introduce la URL del DNS con filtrado de anuncios.
Para AdGuard, Chrome requiere un formato de URL especial compatible con DNS-over-HTTPS. La dirección correcta para que funcione es:
- https://dns.adguard-dns.com/dns-query
Es importante respetar exactamente el formato de la URL, porque si te equivocas en un carácter Chrome simplemente no aplicará el DNS o dará errores de resolución. Ten en cuenta también que existe una variante familiar con bloqueo de contenido adulto utilizando un endpoint diferente dentro del servicio de AdGuard.
Conviene recordar que el DNS de Chrome tiene prioridad sobre el configurado en Android. Si en el sistema usas un DNS con filtros para adultos y en Chrome solo uno que bloquea anuncios, desde el navegador podrías seguir accediendo a contenido adulto porque prevalece su configuración propia.
Otros DNS con bloqueo de anuncios: NextDNS, ControlD y másAunque AdGuard es de los más conocidos, no es el único que ofrece bloqueo a nivel DNS. Existen alternativas como NextDNS o ControlD que permiten personalizar mucho más qué se bloquea, crear perfiles por dispositivo y consultar estadísticas detalladas de las peticiones.
NextDNS, por ejemplo, funciona como una especie de Pi-hole en la nube. Te registras, creas una configuración y activas o desactivas listas de bloqueo de anuncios, rastreadores, dominios de Amazon, Apple, Google, etc. Luego obtienes un host de DNS-over-TLS o DNS-over-HTTPS para usar en Android (en DNS privado) o en otros sistemas.
El proceso típico con NextDNS sería: te das de alta en la web, ajustas en la sección de Seguridad y Privacidad qué tipos de dominios quieres bloquear, copias la URL de “DNS over TLS/QUIC” y la pegas en la opción de DNS privado de Android. A partir de ahí, todas las consultas pasan por sus servidores con los filtros que tú has definido.
NextDNS tiene un límite gratuito de unas 300.000 consultas mensuales, que para un móvil personal suele ser más que suficiente. Si tienes muchos dispositivos, streaming constante o un uso intensivo, quizá tengas que plantearte un plan de pago o combinarlo con otras soluciones.
ControlD es otra alternativa interesante orientada a la privacidad y al control granular. Permite elegir distintos perfiles (bloqueo de anuncios, control parental, bloqueo de redes sociales, etc.) y también puede usarse mediante DNS-over-HTTPS o DNS-over-TLS en Android, navegadores y routers compatibles.
Cómo funciona el bloqueo por DNS por dentroPara entender por qué desaparecen los anuncios solo cambiando el DNS hay que fijarse en la forma en que se cargan muchos banners y rastreadores. Las webs y apps suelen incluir llamadas a dominios de publicidad (adservers) que sirven imágenes, vídeos o scripts de seguimiento.
Cuando el dispositivo resuelve el dominio de un servidor de anuncios, el DNS especializado consulta sus listas de bloqueo. Si ese dominio está catalogado como publicidad, rastreador o malware, el resolutor puede hacer varias cosas: devolver una IP inválida, redirigir a una IP local sin contenido o directamente no contestar con una dirección válida.
Al no obtener una IP correcta, la app o el navegador no pueden conectarse al servidor de anuncios. El resultado visual es que el hueco reservado para el banner queda vacío, se muestra un espacio en blanco o un cuadro sin contenido. Técnicamente la app lo ha intentado, pero la red le ha cortado el paso.
Este método tiene sus límites. Los anuncios que se sirven desde el mismo dominio que el contenido principal (por ejemplo, algunos banners integrados en plataformas de vídeo como YouTube) son mucho más difíciles de filtrar solo con DNS, porque si bloqueas ese dominio también dejas de ver el contenido legítimo. Para esos casos siguen siendo más efectivos los bloqueadores a nivel de navegador o apps específicas.
Aun así, para gran parte de la publicidad invasiva en webs, juegos gratuitos y apps de utilidad, el bloqueo por DNS es una solución muy equilibrada: no requiere root, no agota la batería con VPN permanentes y es bastante transparente para el usuario una vez configurado.
Modo avión: truco sencillo para juegos y apps sin conexiónExiste un recurso todavía más simple para librarte de anuncios en ciertos juegos y aplicaciones offline: activar el modo avión. No es elegante ni sirve para todo, pero en algunos casos concretos funciona de maravilla.
Muchos juegos gratuitos que no necesitan conexión constante solo tiran de Internet para mostrar publicidad. El juego en sí está instalado en local, sin multijugador ni datos en la nube, pero cada pocos minutos intenta descargar un anuncio para monetizar. Si activas el modo avión, el móvil corta todas las conexiones y, por tanto, los anuncios no se cargan.
La idea es sencilla: inicias el juego, activas el modo avión y sigues jugando sin que los banners lleguen a aparecer. Pierdes eso sí cualquier función online, ranking o compras en tiempo real, pero para echar una partida rápida sin interrupciones puede ser muy práctico.
El gran inconveniente es que muchas aplicaciones actuales dependen de una conexión permanente. Redes sociales, apps de vídeo, la mayoría de juegos modernos con multijugador, etc., dejan de funcionar correctamente si no hay datos ni WiFi. Por eso este truco solo es útil en títulos y herramientas muy concretas.
Aun con esas limitaciones, el modo avión es un aliado interesante cuando buscas una solución puntual, sin tocar ajustes de DNS ni instalar nada. Es tan simple como activar y desactivar desde los accesos rápidos cuando lo necesites.
DNS-over-HTTPS, DNS-over-TLS y DNS-over-QUIC: cifrando las consultasHasta ahora hemos hablado de qué DNS usar, pero también importa cómo viajan esas consultas. De serie, las peticiones DNS suelen ir en texto claro, lo que permite a tu operador de Internet o a cualquiera que controle la red ver a qué dominios preguntas en tiempo real.
Para evitarlo, han aparecido protocolos como DNS-over-HTTPS (DoH), DNS-over-TLS (DoT) y DNS-over-QUIC (DoQ), que cifran las consultas de la misma forma que ya se cifra el tráfico web con HTTPS. Así, aunque alguien pueda ver que te conectas a un servidor DNS, no sabrá qué dominios estás preguntando.
DNS-over-HTTPS (DoH) encapsula las peticiones DNS dentro de tráfico HTTPS normal por el puerto 443. Desde fuera parecen simples conexiones web, por lo que son difíciles de bloquear o inspeccionar de forma selectiva. Navegadores como Firefox o Chrome han apostado fuerte por este método.
DNS-over-TLS (DoT) utiliza el puerto 853 y un canal TLS dedicado exclusivamente al tráfico DNS. Es más fácil de gestionar en redes controladas (empresas, hogares avanzados) pero también más sencillo de bloquear si alguien decide cerrar ese puerto.
DNS-over-QUIC (DoQ) es la opción más moderna, basada en el protocolo QUIC sobre UDP. Mejora la latencia y la estabilidad en conexiones inestables, y también cifra las consultas. Todavía no está tan extendido como DoH o DoT, pero algunos resolutores avanzados, como Technitium o ciertos servicios comerciales, ya lo soportan.
Android, con su opción de DNS privado, apuesta sobre todo por DNS-over-TLS, mientras que navegadores como Chrome facilitan el uso de DoH. Muchos de los proveedores de bloqueo de anuncios, como AdGuard o NextDNS, ofrecen endpoints compatibles con ambos protocolos.
Montar tu propio DNS local: Pi-hole, AdGuard Home y TechnitiumSi quieres ir un paso más allá y tener control total sobre las consultas DNS de toda tu red, puedes montar tu propio servidor DNS en casa usando un ordenador pequeño, un NAS o una Raspberry Pi. De esta forma no dependes de servicios externos y puedes personalizar las listas de bloqueo a tu gusto.
Pi-hole es probablemente la solución casera más popular. Funciona como un DNS recursivo que aplica listas de bloqueo a nivel de red local. Cualquier dispositivo que use ese servidor (móviles, Smart TV, ordenadores, consolas) queda protegido sin instalar nada en ellos. El inconveniente es que requiere algo de montaje inicial y algo de curiosidad técnica.
AdGuard Home es otra opción de código abierto muy potente, con panel web sencillo e integración con listas de anuncios, rastreadores y protección familiar. Igual que Pi-hole, se instala en un dispositivo de tu red y se configura el router o los equipos para que usen ese DNS en lugar del del operador.
Technitium DNS Server va un paso más allá combinando funciones recursivas y autoritativas. Esto significa que, además de resolver dominios externos con bloqueo de anuncios, puedes crear tus propios dominios internos para servicios autohospedados, laboratorios de desarrollo, etc., y gestionarlos desde una interfaz web.
Entre las características más destacadas de Technitium están la compatibilidad con DoH, DoT y DoQ, soporte para DNSSEC, listas de bloqueo automáticas, API HTTP para automatización y un panel de estadísticas en tiempo real. Esto permite ver qué dispositivos preguntan por qué dominios, qué se está bloqueando y ajustar reglas sobre la marcha.
La instalación de Technitium es multiplataforma, pero resulta especialmente cómoda con Docker. Con un archivo de configuración docker-compose se levanta un contenedor que expone los puertos DNS necesarios (53/UDP y TCP), así como los de la consola web. Desde ahí activas el bloqueo, añades listas de anuncios y decides si el servidor permitirá consultas recursivas solo a tu red privada.
Usar tu propio DNS local tiene varias ventajas claras: reduces la dependencia de terceros como Google DNS o Cloudflare, evitas rastreos adicionales, puedes acelerar la resolución en tu red interna y, sobre todo, tienes un lugar central desde el que aplicar políticas de bloqueo y filtrado a todos los dispositivos sin esfuerzo.
DNS recursivo vs autoritativo: conceptos claveCuando se habla de servidores DNS es habitual distinguir entre recursivos y autoritativos. Entender la diferencia ayuda a valorar mejor lo que hacen soluciones como Pi-hole, AdGuard Home o Technitium.
Un DNS recursivo se comporta como un “detective” que busca la IP de un dominio cuando no la tiene en caché. Si le preguntas por ejemplo.es y no sabe la respuesta, va preguntando a otros servidores: primero a los root, luego a los TLD (.es) y finalmente al autoritativo del dominio, hasta obtener la IP correcta. Es el tipo de servidor que usamos como usuarios finales.
Un DNS autoritativo, en cambio, es el que tiene la “verdad oficial” sobre un dominio concreto. Guarda los registros A, MX, CNAME, etc., y responde a otras máquinas con esa información. Cuando registras un dominio y configuras su zona DNS, estás trabajando con servidores autoritativos.
Las soluciones caseras de bloqueo de anuncios suelen actuar como recursivas con filtros. Reciben la consulta de tu dispositivo, miran sus listas de bloqueo y, si el dominio no está prohibido, siguen el proceso recursivo normal hasta obtener la respuesta. Si está bloqueado, alteran la respuesta o la niegan.
Herramientas avanzadas como Technitium combinan ambas funciones, permitiendo que en tu red local seas autoritativo para dominios internos (por ejemplo, servidor.casa, nas.lan) a la vez que actúas como recursivo hacia el exterior con bloqueo de anuncios y rastreadores.
Casos de uso y limitaciones del bloqueo de publicidad por DNSConfigurar un DNS con bloqueo de anuncios tiene sentido en varios escenarios típicos. En una red doméstica, por ejemplo, puedes proteger todos los dispositivos de la casa, desde móviles hasta televisores, sin tener que instalar bloqueadores individuales. Es ideal para reducir la publicidad agresiva en apps de niños y juegos gratuitos.
También es muy útil en entornos de trabajo o pequeños negocios donde se quiere limitar el acceso a contenido adulto o potencialmente peligroso, o simplemente evitar que la productividad se resienta por banners y pop‑ups. Los perfiles de protección familiar de servicios como AdGuard DNS son perfectos para esto.
En el lado de las limitaciones, hay que aceptar que el bloqueo por DNS no es perfecto. Los anuncios integrados en el propio dominio de servicios como YouTube, algunas redes sociales o aplicaciones muy cerradas no siempre se pueden filtrar sin romper parte de la funcionalidad. En esos casos, siguen siendo necesarios bloqueadores específicos en el navegador o soluciones más sofisticadas.
Otra cuestión a vigilar son las redes WiFi públicas con portales cautivos (aeropuertos, hoteles, cafeterías…). Estos sistemas dependen a menudo de redirecciones DNS para mostrar la página de login. Si tienes activo un DNS privado muy estricto, puede que esa página no cargue. En esos casos lo más práctico es desactivar temporalmente el DNS privado, completar el acceso y volver a activarlo después.
A nivel legal y ético, conviene recordar que muchos servicios gratuitos se financian con publicidad. Bloquear anuncios mejora la experiencia, pero también reduce sus ingresos. Es una elección personal encontrar el equilibrio entre usabilidad y soporte a los creadores, por ejemplo manteniendo activados los anuncios en algunos servicios clave o apoyando versiones de pago sin publicidad cuando realmente las usas mucho.
Con todo lo visto, queda claro que jugar con la configuración de DNS se ha convertido en una herramienta potentísima para limpiar gran parte de la publicidad más molesta, mejorar la privacidad y ganar control sobre lo que pasa en tu red, tanto si optas por una solución rápida en Android como si montas tu propio servidor DNS local con estadísticas y reglas a medida.
Guía completa de ADB inalámbrico en Android 11 o superior
Si sueles trastear con tu móvil o desarrollas aplicaciones, tarde o temprano acabas usando ADB (Android Debug Bridge) para hablar con tu dispositivo desde el ordenador. Durante años el cable USB ha sido obligatorio, pero desde Android 11 las cosas han cambiado: ahora puedes usar ADB completamente por Wi‑Fi, sin enchufar nada.
Con la llegada de la depuración inalámbrica integrada en Android 11 y versiones posteriores, Google ha añadido un sistema de emparejamiento seguro mediante código QR o PIN, compatible con Android Studio y también con la propia línea de comandos. Además, siguen funcionando los métodos clásicos por TCP/IP, las automatizaciones con Termux y Tasker y soluciones como LADB o Remote ADB, así que hay opciones para prácticamente cualquier escenario.
Qué es ADB y cómo encaja la depuración inalámbricaADB, siglas de Android Debug Bridge, es una herramienta de línea de comandos que actúa como puente entre tu máquina de desarrollo y el dispositivo Android. Está pensada para depurar y probar apps, pero a efectos prácticos es una navaja suiza para usuarios avanzados: instalar y desinstalar aplicaciones, acceder a un shell Unix, copiar ficheros, grabar la pantalla, hacer capturas, gestionar permisos, perfiles de usuario e incluso políticas de empresa, .
Internamente se basa en un modelo cliente‑servidor: en tu PC corre el cliente adb y un servidor que escucha en el puerto 5037, mientras que en el móvil o emulador se ejecuta el daemon adbd que es quien realmente recibe y ejecuta los comandos. El servidor escanea puertos (por ejemplo 5555-5585 en emuladores) y mantiene las conexiones activas con todos los dispositivos disponibles.
Cuando conectas por USB o Wi‑Fi, puedes consultar adb devices -l para ver la lista de dispositivos y su estado, ejecutar comandos contra uno concreto usando -s número_de_serie o las opciones -d (dispositivo físico) y -e (emulador). Si hay más de un dispositivo y no lo especificas, recibirás el típico error de “more than one device/emulator”.
El gran salto con Android 11 fue permitir que ese mismo puente se cree de forma segura a través de la red inalámbrica, sin tener que iniciar siempre con un cable USB. La depuración inalámbrica funciona con un sistema de emparejamiento con código QR o código numérico, se apoya en mDNS para descubrir los dispositivos y tiene controles extra de seguridad para que nadie se conecte a tu móvil sin permiso.
ADB incluye además toda una colección de comandos avanzados: am (Activity Manager), pm (Package Manager), dpm (Device Policy Manager), screencap, screenrecord, forward, pull/push, sqlite3, etc. Todo esto está disponible exactamente igual cuando trabajas por Wi‑Fi, de modo que la única diferencia real es el medio de transporte.
Requisitos para usar ADB inalámbrico en Android 11 o superiorAntes de volverte loco con comandos, conviene asegurarse de que se cumplen las condiciones mínimas para que la depuración inalámbrica funcione. Si alguno de estos puntos falla, puedes perder horas sin saber por qué no se conecta.
Por el lado del teléfono, necesitas que el dispositivo ejecute al menos Android 11 (nivel de API 30) para disponer del menú Depuración inalámbrica dentro de las Opciones para desarrolladores. En Android 13 la compatibilidad se amplía para TV y Wear OS, aunque el flujo de emparejamiento es muy similar.
Es imprescindible que tanto el móvil como tu máquina de desarrollo estén conectados a la misma red Wi‑Fi. No vale estar con el PC por Ethernet en una VLAN corporativa y el móvil en otra red distinta. Muchas reseñas de usuarios comentan una traba muy concreta: si no estás en Wi‑Fi, el propio Android no deja activar Depuración inalámbrica, no funciona sobre datos móviles.
Otro punto crítico es la versión de las herramientas: en el ordenador debes tener las Platform‑tools actualizadas (el paquete que incluye adb) y, si vas a tirar de entorno gráfico, una versión reciente de Android Studio (Bumblebee o superior) que incorpore el asistente “Pair devices using Wi‑Fi”.
En entornos de trabajo más cerrados, el cortafuegos de la red puede bloquear el tráfico. Es importante que no se filtre el puerto 5555 (o el que uses para ADB) y que la red no bloquee conexiones p2p. Si tienes problemas, a veces la solución pasa por usar un punto de acceso propio, el tethering del móvil o directamente tirar de ADB por Ethernet.
Activar opciones de desarrollador y Depuración inalámbricaLo primero que hay que hacer en cualquier Android moderno es activar las Opciones de desarrollador y habilitar los modos de depuración. Aunque el nombre de los menús cambie un poco según la capa (One UI, MIUI, Pixel, etc.), el procedimiento es prácticamente idéntico.
Para mostrar las opciones ocultas, entra en Ajustes > Información del teléfono (o Acerca del dispositivo) y pulsa varias veces seguidas sobre Número de compilación. Después de unas cuantas pulsaciones el sistema te avisará de que ya eres desarrollador y el nuevo menú aparecerá normalmente dentro de Sistema o Ajustes adicionales.
Una vez tengas ese menú a la vista, usa el buscador de los Ajustes para localizar rápidamente “Opciones de desarrollador” y entrar en ellas sin tener que rebuscar. Dentro verás varios bloques: depuración, redes, trazas, animaciones, etc. Aquí es donde se encuentran los interruptores clave para ADB.
En la sección de depuración, activa primero Depuración por USB, que te vendrá bien para cualquier emergencia y para el método clásico TCP/IP. Justo debajo suele aparecer el interruptor de Depuración inalámbrica o Depuración a través de WLAN. Al activarlo, el sistema te mostrará un aviso sobre la red Wi‑Fi actual y te pedirá confirmación explícita.
Es muy recomendable marcar la opción de “Permitir siempre en esta red” si se trata de tu Wi‑Fi de confianza, porque así no tendrás que estar aceptando pop‑ups cada dos por tres. Recuerda que no podrás habilitar este modo si el teléfono está tirando solo de datos móviles: es obligatorio estar asociado a una red inalámbrica.
Emparejar dispositivos desde Android Studio con código QR o PINSi ya utilizas Android Studio para programar, lo tienes bastante fácil, porque las versiones modernas incluyen un asistente visual para vincular dispositivos físicos mediante Wi‑Fi. Es el método más cómodo para depurar sin escribir apenas comandos.
Con tu proyecto abierto, ve al Device Manager (Administrador de dispositivos) y entra en la pestaña Physical para ver los terminales físicos. En la parte superior encontrarás la opción Pair using Wi‑Fi o Pair devices using Wi‑Fi, según la versión exacta del IDE que estés usando.
Al pinchar en esa opción se abre una ventana emergente con dos pestañas principales: “Pair using QR code” (emparejar con código QR) y “Pair using pairing code” (emparejar mediante código numérico). La primera pestaña muestra directamente un código QR grande listo para ser escaneado.
Ese QR contiene un perfil de conexión y datos de emparejamiento generados por Android Studio. Aunque si lo escaneas con otra app verías que incluye información de red y parámetros de ADB, no deberías usarlo fuera del flujo de depuración inalámbrica del propio sistema. El lector válido es siempre el de las Opciones de desarrollador.
En el móvil, con Depuración inalámbrica habilitada, entra en este menú y toca “Vincular dispositivo con código QR”. Se abrirá la cámara en modo escáner; apunta al código que muestra Android Studio en la pantalla del ordenador y espera unos segundos. Si todo va bien, se completará el emparejamiento y el PC pasará a figurar como estación de trabajo autorizada.
Cuando el lector de QR falla por cualquier motivo (la cámara no enfoca bien, hay problemas de red, etc.), la alternativa es usar la pestaña “Pair using pairing code”, que utiliza un código de seis dígitos junto con la IP y el puerto. En Android eliges “Vincular con código de sincronización” y en Android Studio introduces ese código cuando el asistente detecta el dispositivo.
Emparejar y conectar solo con la línea de comandos (adb pair / adb connect)Si no quieres instalar Android Studio o simplemente prefieres ir por consola, Android 11 y superiores permiten usar el sistema de emparejamiento inalámbrico directamente con los comandos adb pair y adb connect. El flujo es parecido al del asistente gráfico pero 100 % por terminal.
Con Depuración inalámbrica activa, abre el menú correspondiente en el móvil y toca la opción “Vincular dispositivo con código de sincronización”. En la pantalla verás una dirección del estilo 192.168.x.y:puerto de emparejamiento y un código PIN de seis cifras válido durante unos minutos.
En el ordenador, abre una terminal y navega hasta la carpeta donde tengas las Platform‑tools instaladas. Si no las has añadido al PATH del sistema, tendrás que situarte manualmente en algo como android_sdk/platform-tools o %LOCALAPPDATA%\Android\SDK\platform-tools en Windows para que el comando adb sea reconocido.
Desde ahí, ejecuta adb pair IP:PUERTO usando los datos que ves en el móvil, por ejemplo adb pair 192.168.1.25:37119. La herramienta te pedirá que introduzcas el código de emparejamiento de seis dígitos. Si coincide con el del teléfono y la red no bloquea nada, el emparejamiento quedará registrado.
Ese emparejamiento no es todavía la conexión de depuración en sí; para usar ADB de verdad, debes fijarte en la lista de “Dispositivos vinculados” dentro de Depuración inalámbrica, donde aparece otra IP:puerto asociada a tu estación de trabajo. Esa segunda combinación es la que usarás con adb connect, por ejemplo adb connect 192.168.1.25:5555.
Método clásico: ADB por Wi‑Fi tras una conexión USB inicialAntes de que llegara Android 11, la única forma de trabajar de manera inalámbrica con la mayoría de móviles era activar ADB por TCP/IP en un puerto conocido (normalmente 5555) tras una conexión USB inicial. Este truco sigue siendo perfectamente válido, tanto en Android 10 y anteriores como en dispositivos modernos.
El primer paso consiste en conectar el móvil al ordenador por USB, asegurándote de que Depuración por USB está activada y de que aceptas el diálogo de la clave RSA cuando el PC intenta depurar el dispositivo. Si no lo aceptas, verás el terminal como “offline” al ejecutar adb devices.
Cuando adb devices liste tu teléfono como “device”, puedes lanzar el comando adb tcpip 5555. Esto ordena al daemon adbd del dispositivo que empiece a escuchar conexiones ADB entrantes en el puerto 5555 sobre la interfaz de red. En cuanto el comando se ejecute sin errores, ya puedes desconectar el cable USB.
En ese momento encontrarás la IP interna de tu Android en Ajustes > Información del teléfono > Estado > Dirección IP o directamente dentro del menú de Wi‑Fi, según la marca. Esa dirección, combinada con el puerto 5555, será la que uses desde tu PC para conectar: adb connect 192.168.x.y:5555.
Si todo está correcto, adb devices mostrará ahora una entrada del tipo 192.168.x.y:5555 device y podrás usar exactamente los mismos comandos que si siguieras enchufado por USB. Ten en cuenta que si el terminal cambia de red, reinicia o recibe alguna actualización, es probable que tengas que repetir el flujo USB + tcpip.
ADB por Wi‑Fi y por Ethernet en entornos especiales (Chromebook, redes restringidas)En Chromebooks y entornos corporativos la historia se complica un poco, porque no siempre hay soporte para ADB por USB y muchas redes bloquean puertos o tráfico p2p. En estos casos se recurre tanto a la depuración inalámbrica estándar como a soluciones por Ethernet.
Google documenta un flujo genérico para ADB por Wi‑Fi en cualquier dispositivo: conectar PC y Android a la misma red, asegurarse de que el puerto 5555 está libre en el firewall, activar adb tcpip 5555 si es necesario y, por último, usar adb connect IP:5555. Es exactamente el método clásico, pero enfatizando el control sobre la red.
Cuando la Wi‑Fi está muy filtrada o no se permite tráfico directo entre clientes, una alternativa fiable es tirar de ADB por Ethernet. Para ello conectas móvil (o Chromebook) y PC con un cable físico, asignas direcciones IP dentro del mismo rango (por ejemplo 192.168.1.2 para el dispositivo y 192.168.1.3 para el ordenador) y te conectas con adb connect 192.168.1.2:5555 tras haber activado adb tcpip si hace falta.
En Linux y macOS puedes configurar la IP de la interfaz Ethernet manualmente; en Windows hay que entrar en las propiedades de TCP/IPv4. En Chromebooks el ajuste se hace desde crosh y la shell de ChromeOS, con ifconfig sobre la interfaz eth0 o la que corresponda, usando 192.168.1.x como espacio de direcciones reservado para este vínculo directo.
Una vez que el enlace está levantado y los puertos abiertos, la experiencia de uso de ADB es exactamente la misma que por Wi‑Fi, solo que con la estabilidad adicional de una conexión cableada. Es muy útil para laboratorios de pruebas, automatizaciones masivas o cuando el entorno inalámbrico es un desastre.
Usar ADB inalámbrico desde el propio móvil: Termux, Tasker y Remote ADBAdemás de la típica combinación “PC + móvil”, existen configuraciones en las que quieres lanzar comandos ADB desde un Android hacia otro dispositivo remoto, o incluso automatizar la activación del propio ADB por Wi‑Fi sin depender del ordenador. Aquí entran en juego herramientas como Termux, Tasker, Remote ADB o LADB.
Termux permite tener un entorno de terminal Linux en el teléfono, donde puedes instalar android-tools con pkg install android-tools para disponer del ejecutable adb dentro del propio móvil. A partir de ahí, con el plugin Termux:Tasker y la app Tasker puedes montar scripts bash que conecten, emparejen o cambien el modo de adbd de forma automática.
Una configuración típica consiste en crear la carpeta .termux/tasker y añadir scripts como adb.sh y adb_pair.sh. El primero acepta una IP como argumento y ejecuta adb connect, adb tcpip 5555, adb disconnect y adb kill-server; el segundo recibe la pareja IP:puerto y el código de emparejamiento, ejecuta adb pair y después cierra el servidor.
Tasker puede invocar estos scripts usando la acción de Termux una vez que le concedes el permiso especial de “Ejecutar comandos en el entorno Termux” desde los ajustes de aplicaciones de Android. A partir de ahí se pueden definir perfiles que reaccionen al arranque del dispositivo, al desbloqueo, a la conexión a una red Wi‑Fi concreta o incluso a combinaciones de teclas como pulsación prolongada de volumen.
Hay perfiles complejos que, nada más iniciar el teléfono, resetean una variable de estado (%ADB_enabled), habilitan “Depuración a través de WLAN”, vigilan Logcat hasta detectar la línea relativa al puerto de Wi‑Fi ADB, extraen ese puerto, llaman al script adb.sh para conectar y cambiar a tcpip 5555 y, finalmente, desactivan la depuración inalámbrica porque ya no es necesaria.
LADB y otras apps para simplificar el emparejamiento sin PCSi no te apetece pelearte con Termux y scripts, existe una alternativa bastante amigable llamada LADB, un proyecto de código abierto que ofrece una especie de “mini servidor ADB local” dentro del propio teléfono. La ventaja es que permite ejecutar comandos ADB sin necesidad de usar otro dispositivo.
El flujo básico consiste en conectarte a una red Wi‑Fi, activar Depuración ADB y Depuración ADB inalámbrica en Opciones de desarrollador y abrir LADB en pantalla dividida junto a los Ajustes del sistema. Desde ahí entras en Depuración ADB inalámbrica, eliges “emparejar usando código” e introduces en LADB el código de emparejamiento y el puerto que te muestra Android.
Una vez que el emparejamiento tiene éxito (aunque a veces la salida terminal muestre mensajes como “Shell is dead, resetting” mientras en realidad ya funciona), puedes abrir el menú de ayuda de LADB y cambiar el comando de inicio por defecto para que ejecute adb tcpip 5555 cada vez que se lanza la app. De esta forma, con solo abrir LADB después de un reinicio, activas ADB por Wi‑Fi automáticamente.
Combinando LADB con Tasker, es posible montar tareas sencillas que, tras conectarse a una Wi‑Fi, activen Depuración inalámbrica, esperen tu confirmación en el pop‑up, arranquen LADB hasta que ADB por Wi‑Fi esté activo, cierren la app y desactiven de nuevo la depuración inalámbrica para no dejarla abierta innecesariamente.
Otra app interesante es Remote ADB, pensada para que un teléfono actúe como “controlador” y se conecte por Wi‑Fi a otros dispositivos (por ejemplo para enviar comandos a una tablet o a un televisor Android). En Android 12 y superiores aprovecha la interfaz de emparejamiento integrada: habilitas Depuración inalámbrica en el dispositivo objetivo, generas un código de emparejamiento y, desde el terminal controlador, dejas que la app escanee el entorno y se conecte introduciendo ese código.
Principales comandos ADB útiles cuando trabajas sin cablesUna vez conseguida la conexión, ya sea con Android Studio, por línea de comandos, con LADB o mediante el truco TCP/IP, lo importante es aprovechar los comandos de ADB que realmente vas a usar en el día a día. Por suerte, todo lo que funciona por USB funciona exactamente igual por Wi‑Fi.
Para comprobar que el dispositivo está accesible, el comando de referencia es adb devices -l, que lista instancias conectadas, su estado (device, offline, unauthorized) y una breve descripción. Si ves tu teléfono como ip:puerto device, todo está en orden. Si además necesitas controlar la pantalla, prueba scrcpy desde Windows.
Cuando hay varios terminales conectados (emuladores, móviles físicos, tablets, etc.), puedes dirigir un comando a uno concreto con adb -s número_serie comando. Por ejemplo, adb -s 192.168.1.25:5555 install app.apk, o bien establecer la variable de entorno ANDROID_SERIAL para no repetir el número cada vez.
En la parte de gestión de apps, los comandos clave son adb install ruta_al_apk para instalar un paquete, adb install-multiple cuando tu app está dividida en varios APK, y adb uninstall nombre.paquete (con la opción -k si quieres conservar datos y caché de usuario al desinstalar).
Para mover ficheros de un lado a otro de la conexión inalámbrica, recurrirás a adb push archivo_local ruta_remota (enviar cosas al teléfono, por ejemplo push myfile.txt /sdcard/myfile.txt) y adb pull ruta_remota carpeta_local para traer registros, capturas o cualquier otro archivo al PC.
Cuando necesitas entrar “dentro” del sistema, el comando infalible es adb shell, que abre un shell interactivo en el dispositivo con acceso a herramientas tipo Unix. Desde ahí puedes usar am para lanzar actividades o servicios, pm para listar, habilitar o revocar paquetes, dpm para probar políticas de administrador de dispositivos, o utilidades como screencap, screenrecord y sqlite3.
Funciones avanzadas: capturas, grabación de pantalla, redirección de puertos y másEl verdadero potencial de ADB se nota cuando empiezas a usar sus componentes más avanzados para depurar apps, registrar actividad o generar material gráfico, y la ventaja de hacerlo vía Wi‑Fi es que no dependes del cable en ningún momento.
Para capturar la pantalla, puedes ejecutar adb shell screencap /sdcard/screen.png y a continuación adb pull /sdcard/screen.png para traer la imagen al ordenador. Si prefieres hacerlo del tirón, adb exec-out screencap -p > screen.png genera un PNG directamente en tu máquina local sin pasos intermedios.
Otra herramienta muy potente es la redirección de puertos con adb forward, que permite reenviar un puerto local del PC hacia un puerto concreto o recurso interno del dispositivo. Un ejemplo típico sería adb forward tcp:6100 tcp:7100, o incluso adb forward tcp:6100 local:logd para enviar todo lo recibido hacia el sistema de logs del terminal.
Si en algún momento el servidor de ADB empieza a comportarse raro —no responde, no lista dispositivos, sólo muestra “offline”—, es bastante habitual solucionarlo con un simple adb kill-server para detener el proceso en segundo plano y, acto seguido, relanzarlo implícitamente ejecutando cualquier comando adb. Esto hace que el servidor se reinicie limpio y vuelva a escanear dispositivos y puertos.
En versiones recientes de las Platform‑tools, Google ha introducido además un modo ráfaga (burst mode) configurable con la variable de entorno ADB_BURST_MODE=1, que mejora el rendimiento de las transferencias y reduce la latencia, algo especialmente interesante cuando se trabaja por Wi‑Fi y se mueven archivos muy grandes o se depuran apps de manera intensiva.
Con todo este arsenal, la combinación de depuración inalámbrica nativa de Android 11+, los métodos clásicos por TCP/IP, las integraciones con Android Studio, las herramientas tipo Termux, Tasker, LADB o Remote ADB y los ajustes de red adecuados te permite trabajar con tu dispositivo Android desde casi cualquier entorno sin depender del cable USB, con mucha más flexibilidad y sin renunciar a ninguna de las capacidades avanzadas de ADB.
Cómo forzar los 120 Hz en móviles compatibles y cuándo compensa hacerlo
Si tienes un móvil moderno con pantalla de alta tasa de refresco y no has tocado apenas los ajustes, es muy probable que no estés aprovechando al máximo los 90 o 120 Hz que permite el panel. Muchos fabricantes activan por defecto modos automáticos o directamente capan la frecuencia a 60 Hz en gran parte de las apps para ahorrar batería.
Esto provoca que, aunque tu móvil anuncie a bombo y platillo los 120 Hz, en la práctica solo los veas en momentos puntuales y en ciertas aplicaciones. De ahí que cada vez más usuarios busquen cómo forzar los 120 Hz en todas las apps, tanto con ajustes oficiales (Samsung, Xiaomi, POCO, Redmi…) como con métodos avanzados tipo Shizuku o soluciones pensadas para juegos y Android 15.
Qué es la tasa de refresco y por qué los 120 Hz marcan tanta diferenciaLa tasa o frecuencia de refresco es, básicamente, el número de veces por segundo que la pantalla actualiza la imagen. Se mide en hercios (Hz): 60 Hz significa 60 actualizaciones por segundo, 90 Hz son 90 refrescos y 120 Hz, el doble que el estándar clásico de 60.
Cuanto mayor es esta cifra, más suaves se perciben las animaciones, las transiciones y el desplazamiento por menús, webs o redes sociales. Al mover rápidamente una lista larga o al jugar, el texto se lee mejor en movimiento y la sensación de “borrosidad” o de arrastre se reduce de forma muy evidente.
En la gama media y alta actual, lo habitual es partir de 60 Hz, pero cada vez más móviles incluyen paneles de 90 Hz, 120 Hz o incluso más, entre ellos el OnePlus 8T. El salto de 60 a 120 Hz es especialmente notable cuando ves vídeos con muchos cambios de plano, películas de acción o títulos competitivos donde la cámara se mueve constantemente.
Eso sí, esta mejora tiene una cara B: al pasar de 60 a 120 Hz, la pantalla se actualiza el doble de veces y la GPU trabaja más. En la práctica, forzar 120 Hz de forma constante incrementa el consumo de batería y la temperatura, por lo que muchos fabricantes apuestan por modos adaptativos que ajustan los hercios según lo que estés haciendo.
Cómo activar 120 Hz en móviles Samsung Galaxy S20 y similaresSamsung fue de las primeras marcas en generalizar los 120 Hz en la gama alta con modelos como los Galaxy S20 y el Galaxy Z Flip 3, combinando esta tasa con paneles Dynamic AMOLED de gran calidad de color, brillo y contraste. Aun así, es habitual que el dispositivo venga de fábrica a 60 Hz o en modo dinámico y que tengas que tocar los ajustes para exprimirlo.
En los Galaxy S20 (y en muchos Samsung posteriores), el ajuste se encuentra en los menús de pantalla. Dentro de Configuración, entra en el apartado Pantalla y busca algo llamado “Fluidez del movimiento” o “Frecuencia de actualización”, según la versión de One UI instalada en tu terminal.
Cuando accedes a esa sección, el sistema te deja elegir entre un modo estándar de 60 Hz y una opción de frecuencia de refresco alta que activa los 120 Hz. Al seleccionar la opción de mayor fluidez, todo el entorno del sistema (animaciones, scroll, transiciones) pasa a moverse a 120 Hz, y la diferencia se percibe al instante.
Una manera rápida de notar el cambio es abrir una web muy larga o una app con mucho scroll vertical, como un feed de noticias o una red social, y desplazarte con rapidez hacia arriba y hacia abajo. A 120 Hz, los tirones se reducen y la lectura es más cómoda en movimiento.
Hay dos matices importantes en estos Samsung. Por un lado, la resolución máxima WQHD+ no se puede combinar con 120 Hz en los Galaxy S20, así que si seleccionas esa resolución, el móvil baja automáticamente a 60 Hz. Por otro, mantener siempre el modo de alta frecuencia incrementa el gasto energético, por lo que si un día vas justo de batería quizá te interese volver temporalmente a 60 Hz o activar modos adaptativos.
MIUI 14 y MIUI 15: la apuesta de Xiaomi para exprimir los 120 HzMientras Samsung pulía sus paneles Dynamic AMOLED, Xiaomi ha ido afinando MIUI —su capa basada en Android— para sacar más partido a las pantallas de alta tasa de refresco de sus Xiaomi, Redmi y POCO, incluidos modelos con pantalla de 120 Hz. Con Android 14 como base y las versiones avanzadas de MIUI 14, la marca ha incorporado ajustes muy interesantes centrados justo en esto.
En algunos modelos, las últimas versiones de MIUI 14 han llegado con más que simples parches de seguridad. Un ejemplo especialmente llamativo es el Xiaomi 12S Pro en China, que con la versión MIUI V14.0.10.0.TLECNXM incorpora una función oculta para gestionar la frecuencia de refresco de forma mucho más granular.
En el registro de cambios oficial de esa actualización solo se mencionan parches de seguridad de agosto de 2023, pero tras instalarla aparece un nuevo ajuste en el menú de pantalla que permite forzar una tasa de refresco de hasta 120 Hz en todas las aplicaciones, incluso en las que antes se quedaban bloqueadas a 60 Hz.
Esta característica se integra en el mismo apartado de frecuencia de refresco donde puedes escoger si quieres que la pantalla funcione a 60, 90 o 120 Hz en función del hardware de tu dispositivo. Xiaomi ha añadido ahí una opción adicional específica para controlar qué apps pueden usar siempre la tasa máxima.
La idea es que esta capacidad se extienda con MIUI 15 y futuras iteraciones basadas en Android 14 a más móviles de la marca, como el Redmi K40. Sin embargo, a día de hoy no está claro si llegará a toda la gama con pantalla de alta frecuencia o solo a ciertos modelos por cuestiones de rendimiento o limitaciones del panel.
“Aplicaciones que utilizan alta frecuencia de actualización” en MIUILa gran novedad de esa versión de MIUI 14 para el Xiaomi 12S Pro —y previsiblemente para otros modelos compatibles— es una opción denominada algo como “Aplicaciones que utilizan alta frecuencia de actualización”. Se encuentra dentro del menú de configuración de la tasa de refresco y sirve para gestionar app por app qué puede funcionar a 120 Hz.
Al acceder a ese apartado, MIUI muestra una lista con todas las aplicaciones instaladas en el dispositivo, incluyendo tanto las que has descargado como las de sistema. Desde ahí, puedes activar o desactivar el uso de alta frecuencia para cada una de ellas de forma individual.
Este control soluciona un comportamiento típico en MIUI y en otras capas: ciertas apps, incluso de la propia Xiaomi, se atascaban en 60 Hz pese a tener la pantalla configurada a 90 o 120 Hz, incluso en modelos económicos como el Redmi Note 9. Con este nuevo ajuste, se puede obligar a que esas aplicaciones respeten la tasa máxima que soporta el panel.
Además de la fluidez, hay otro beneficio claro: se reducen los cambios bruscos de sensación al saltar entre aplicaciones. Al minimizar la diferencia entre 60 y 120 Hz se evita el típico “flicker” o salto visual que notabas al cambiar de una app rápida a otra que iba más lenta, especialmente entre juegos, redes sociales y herramientas del sistema.
Por ahora, esta función solo se ha visto en versiones muy concretas de MIUI 14 para modelos chinos, y los medios especializados señalan que debería ir llegando a más dispositivos. Aun así, no hay garantía de que todos los móviles y tablets de Xiaomi con pantalla de alta frecuencia la reciban, así que conviene revisar las notas de cada actualización.
Si tu móvil ya incluye esta opción, merece la pena dedicar unos minutos a repasar la lista de apps y activar los 120 Hz solo donde compense: juegos competitivos, navegadores, redes sociales y apps de vídeo suelen ser las candidatas ideales. En cambio, herramientas estáticas o aplicaciones con pocas animaciones pueden quedarse a 60 Hz para rascar algo de autonomía.
Apps del sistema y uso real de los 120 Hz en MIUIUno de los detalles curiosos de MIUI (y en general de muchas capas de personalización) es que no siempre sus propias apps internas aprovechan la alta tasa de refresco, incluso en terminales como el Vivo X60 Pro+. Gestionar archivos, revisar ciertos menús de sistema o moverte por utilidades nativas puede sentirse menos suave aunque el panel admita 120 Hz.
Esto provoca una experiencia algo incoherente: entras en un juego compatible o en una app muy optimizada y notas una fluidez espectacular, pero vuelves a una herramienta nativa y percibes micro tirones o un scroll menos fino. Gracias a la lista de “Aplicaciones que utilizan alta frecuencia de actualización”, puedes ajustar ese comportamiento caso por caso.
En MIUI 14 con esta función, al revisar la lista verás también aplicaciones del sistema que antes no podías controlar. Al permitirles usar la tasa de refresco alta, desaparecen parte de esas discrepancias de sensación cuando saltas entre diferentes entornos dentro del propio sistema.
De hecho, esta lista puede servir también como una herramienta sencilla de gestión de batería. Puedes dejar a 60 Hz las apps que ves esporádicamente o que apenas tienen movimiento, y reservar la máxima fluidez para aquello que usas constantemente y donde realmente se aprecia el cambio.
Eso sí, hay que tener presente que, aunque fuerces la frecuencia de refresco, no puedes superar los límites físicos del panel ni eliminar restricciones internas de algunas apps. Si tu móvil solo llega a 120 Hz, no habrá milagros por encima de esa cifra, y ciertas aplicaciones seguirán auto limitándose a 60 Hz para ahorrar recursos o evitar problemas de rendimiento.
Forzar 120 Hz con herramientas avanzadas: Shizuku y 小黑屋Cuando el sistema no ofrece controles suficientemente finos o cuando el fabricante ha bloqueado opciones, algunos usuarios avanzados recurren a métodos externos. Uno de los más comentados consiste en usar Shizuku junto a una app llamada 小黑屋 (a menudo mencionada como “BlackBox” o similar) para modificar el comportamiento de determinados componentes del sistema.
El primer paso es instalar Shizuku desde Google Play. Esta utilidad actúa como un puente que permite a otras apps acceder a funciones avanzadas del sistema sin necesidad de root, aprovechando la depuración inalámbrica de Android. De esta forma, apps como 小黑屋 pueden recibir permisos potentes sin desbloquear el bootloader.
A continuación, hay que descargar e instalar 小黑屋 desde un repositorio fiable. Esta aplicación se centra en gestionar y congelar apps del sistema, así como en alterar el comportamiento de ciertos procesos internos que normalmente no están al alcance del usuario. Es una herramienta pensada claramente para usuarios con cierta experiencia.
Para poder usar Shizuku, antes necesitas habilitar las opciones de desarrollador. Esto se hace entrando en Ajustes, yendo a Información del teléfono y tocando varias veces sobre el número de compilación hasta que aparezca el mensaje de que ya eres desarrollador. A partir de ahí, en el nuevo menú de desarrollador podrás activar la depuración inalámbrica.
Con la depuración inalámbrica activa, inicia Shizuku y sigue los pasos para ponerlo en marcha. Luego entra en la propia app de Shizuku, ve a la sección de aplicaciones autorizadas y asegúrate de que 小黑屋 aparece marcada con permiso, de forma que pueda acceder a las funciones avanzadas que Shizuku expone.
Después, abre 小黑屋, toca el icono de “+” para añadir aplicaciones y entra en la sección 系统应用, que se corresponde con las apps y componentes del sistema preinstalados en el dispositivo. Ahí verás procesos que no suelen aparecer en el cajón de apps tradicional.
Entre esos componentes deberías localizar uno llamado “iaware” o similar. Al encontrarlo, pulsa sobre el icono con forma de cristal de hielo o equivalente para que esa app de sistema quede marcada en gris, indicando que su comportamiento ha quedado modificado. Este paso es el que, según los usuarios que lo han probado, afecta a la forma en que el sistema decide cuándo bajar a 60 Hz.
Una vez hecho el cambio, reinicia tu móvil. Al encender de nuevo, entra en los ajustes de pantalla, establece la frecuencia de refresco en alta (normalmente 120 Hz) y revisa en el apartado de gestión de aplicaciones que ahora puedes forzar la tasa máxima en todas las apps, incluidas aquellas que antes se quedaban clavadas a 60 Hz sin explicación aparente.
Conviene subrayar que este procedimiento no es recomendable para todo el mundo. Estás tocando componentes de sistema y, si no tienes claro lo que haces, puedes provocar comportamientos extraños, aumento de consumo o incluso inestabilidad. Es un método pensado para usuarios avanzados que asumen ese riesgo a cambio de exprimir al máximo la pantalla.
Android 15, juegos y la API setFrameRate() para llegar a 120 FPSEn el terreno de los juegos, Google también está moviendo ficha. Con Android 15, el sistema establece por defecto una frecuencia de actualización de 60 Hz para los juegos, con la idea de optimizar el consumo energético y el control de temperatura, y solo sube a tasas superiores si la app lo solicita de forma explícita.
Si un desarrollador quiere que su juego se ejecute, por ejemplo, a 90 o 120 FPS, debe usar la API de tasa de fotogramas (Frame Rate API) o la biblioteca Swappy para pedirlo, en dispositivos como el Realme X3. Aun así, el sistema puede decidir ignorar esa petición si la batería está muy baja, el dispositivo se calienta demasiado o hay otros factores de ahorro de energía activos.
La pieza clave del lado del desarrollador es el método setFrameRate(), que permite indicar a Android la frecuencia de refresco deseada para la ventana del juego. Para usarlo correctamente, primero hay que verificar si el dispositivo y la versión de Android soportan tasas superiores, y después realizar la petición de FPS altos.
La comprobación previa se hace con métodos como Display.getSupportedModes(), que devuelven qué modos de pantalla admite el panel: 60, 90, 120 Hz u otros valores. Si en esa lista solo encuentras 60 Hz, no hay forma de ir más allá por software; la limitación es puramente de hardware.
Una vez verificada la compatibilidad, el juego puede invocar setFrameRate() al iniciar el bucle de renderizado, durante la inicialización de la ventana o cuando cambies el objetivo de FPS (por ejemplo, de 60 a 120 en un modo de rendimiento). Aun pidiendo la tasa más alta, Android puede seguir capando a 60 Hz si detecta que el dispositivo no va a rendir bien o se está calentando demasiado.
Si el juego no es capaz de mantener los 120 FPS de forma estable, pedir esa tasa de refresco puede ser contraproducente: el sistema gastará más energía y generará más calor sin que el usuario perciba una fluidez real a la altura. De ahí la importancia de revisar el rendimiento real antes de activar un modo de FPS altos.
Google proporciona ejemplos de código para evitar solicitar una frecuencia excesiva con setFrameRate() y recomienda revisar la documentación de Framerate para profundizar en estas prácticas. Para quienes desarrollan en C/C++ con motores propios, hay además otra herramienta clave.
Swappy (Frame Pacing): optimizar VSync y FPS altos en juegosLa biblioteca de Frame Pacing, conocida como Swappy, es un proyecto de código abierto creado por Google para simplificar la gestión de VSync y la programación de fotogramas en motores de juegos para Android. Es, por así decirlo, una capa de abstracción por encima de funciones como setFrameRate().
Su objetivo es ayudar a que el juego presente los fotogramas de forma sincronizada con la pantalla, evitando tearing, stuttering y otros problemas típicos al trabajar con tasas de refresco altas. Además de esa capa de abstracción, Swappy ofrece funciones adicionales para mejorar la fluidez y el rendimiento global en escenarios exigentes.
La documentación oficial de Swappy detalla cómo integrarla, cómo combinarla con la Frame Rate API y cómo adaptar de forma dinámica la velocidad de fotogramas en función de lo que soporte cada dispositivo. Es una herramienta muy útil si quieres que tu juego responda bien tanto en móviles de 60 Hz como en modelos capaces de llegar a 120 Hz.
Buenas prácticas en juegos: cambio dinámico de FPS y control de rendimientoMás allá de las APIs concretas, Google recomienda implementar un sistema de cambio dinámico de velocidad de fotogramas (dynamic frame rate switching) para encontrar el equilibrio entre fluidez, consumo y temperatura. No siempre tiene sentido mantener 120 Hz fijos en todo momento.
La idea es aprovechar las frecuencias más altas durante las partes más exigentes del juego —combates intensos, escenas con mucho movimiento de cámara— y bajar a 60 Hz en tramos más tranquilos o en momentos donde se priorice la autonomía. Un juego puede incluso decidir orientarse a menos de 60 FPS en ciertos dispositivos si el hardware no da más de sí.
Si el título se ejecuta a 120 Hz de forma constante, el resultado puede ser un exceso de calor, drenaje rápido de batería y, en situaciones extremas, throttling térmico que provoque caídas bruscas de rendimiento. Ajustar la frecuencia de refresco de forma inteligente ayuda a evitar ese tipo de experiencias negativas para el usuario.
Otra recomendación clave es integrar herramientas de monitorización del rendimiento, como un contador de FPS o una superposición de métricas básica. Estos indicadores permiten comprobar en tiempo real si se está alcanzando de forma consistente el objetivo de 90 o 120 FPS en cada dispositivo concreto.
Si el contador muestra fluctuaciones constantes, tirones o caídas por debajo del objetivo, lo sensato es reducir la velocidad de fotogramas objetivo para ese hardware. Es preferible mantener 60 FPS estables con buena calidad que intentar llegar a 120 sin éxito y penalizar consumo y temperatura.
También es importante que el juego detecte la frecuencia de actualización máxima de la pantalla del dispositivo y adapte las opciones gráficas. Si el panel solo llega a 60 Hz, no tiene sentido mostrar en el menú ajustes de 90 o 120 FPS, ya que solo confundirán al jugador y no aportarán nada en la práctica.
En resumen, para los desarrolladores, ofrecer presets claros (60, 90, 120 FPS) basados en lo que soporte el hardware y comunicar bien el impacto en rendimiento y batería ayuda a que el usuario elija de forma consciente la experiencia que prefiere.
Con todo lo anterior —ajustes nativos de Samsung y Xiaomi, métodos avanzados como Shizuku y 小黑屋, y las nuevas APIs de Android 15 para juegos— cualquier usuario con un móvil compatible tiene margen para decidir cuándo merece la pena forzar los 120 Hz y cuándo es mejor priorizar la autonomía y la estabilidad; entender estas opciones te permite ajustar la pantalla a tu manera y disfrutar de una experiencia fluida sin sorpresas indeseadas en batería o temperatura.
Tráiler de Tales of Berseria: Remastered
Tráiler de Marvel MaXimum Collection
Son seguramente los mejores móviles del mercado: comparativa del nuevo Samsung Galaxy S26 Ultra vs iPhone 17 Pro Max
Samsung ha lanzado ya su artillería pesada para este año. Ya conocemos los Samsung Galaxy S26, S26+ y S26 Ultra. Es precisamente este último la estrella absoluta del catálogo con novedades que nos hacen pensar irremediablemente en el iPhone 17 Pro Max, el móvil de mayor gama de Apple.
Por eso creemos interesante ponerlos frente a frente en una comparativa de las principales características técnicas para ver cuánto hay de parecidos y diferencias entre ambos. No es quizás definitivo para resolver dudas acerca de cuál comprar, dado que no hemos podido probar a fondo el Galaxy S26 Ultra como para determinarlo, pero sirve para hacerse a una idea.
Índice de Contenidos (8)- Ficha técnica de los iPhone 17 Pro Max y Samsung Galaxy S26 Ultra
- Pantalla: Apple, queremos esto en el iPhone
- Procesador: lo mejor de ambos mundos
- Inteligencia Artificial: Apple Intelligence no está tan tan mal (aunque Siri...)
- Cámara: el telefoto sigue siendo la estrella de Samsung
- Precios: ambos exigen una alta inversión
- iPhone 17 Pro Max
- Samsung Galaxy S26 Ultra
IPHONE 17 PRO MAX
SAMSUNG GALAXY S26 ULTRA
DIMENSIONES Y PESO
Altura: 16,34 cm
Anchura: 7,9 cm
Grosor: 0,88 cm
Peso: 231 g
Altura: 16,36 cm
Anchura: 7,81 cm
Grosor: 0,79 cm
Peso: 214 g
PANTALLA
OLED LTPO de 6,9 pulgadas
Resolución de 2.622 x 1.206p
120 Hz de refresco
AMOLED LTPO de 6,9 pulgadas
Resolución de 3.120 x 1.440p
120 Hz de refresco
PROCESADOR
Apple A19 Pro
Qualcomm Snapdragon 8 Elite Gen 5 for Galaxy
MEMORIA
12 GB
12 GB / 16 GB
ALMACENAMIENTO
256 GB / 512 GB / 1 TB / 2 TB
256 GB / 512 GB / 1 TB
BATERÍA
4.685 mAh (con SIM física)
5.088 mAh (con eSIM)
40 W de carga rápida por cable
25 W de carga inalámbrica con MagSafe
5.000 mAh
65 W de carga rápida por cable e inalámbrica Qi2
CÁMARAS TRASERAS
Principal: 48 MP f/1,78
Ultra gran angular: 48 MP f/2,2 y 120º
Teleobjetivo: 48 MP f/2,8
Principal: 200 MP f/1,4
Teleobjetivo 1: 50 MP f/3,4
Teleobjetivo 2: 10 MP f/2,4
Ultra gran angular: 50 MP f/1,9
CÁMARA FRONTAL
16 MP f/1,9
12 MP f/2,2
SISTEMA OPERATIVO
iOS 26
One UI 8.5 basado en Android 16
CONECTIVIDAD
5G
WiFi 7
Bluetooth 6.0
GPS
NFC
USB-C
5G
WiFi 7
Bluetooth 6.0
GPS
NFC
USB-C
OTROS
IP68
Reconocimiento facial (Face ID)
Disponible en azul, naranja y plata
IP68
Sensor de huellas en pantalla
S-Pen integrado
Disponible en oro rosa, gris plata, violeta, negro, azul y blanco
PRECIO
Desde 1.469 euros
Desde 1.449 euros
Pantalla: Apple, queremos esto en el iPhone Un simple ajuste oscurece los ángulos de visión de la pantalla del Galaxy S26 Ultra (Imagen: Xataka)Ambas pantallas provienen de Samsung Display, la filial de Samsung especializada en pantallas. Y sí, también la de Apple. Eso hace que tengamos dos paneles de altos vuelos en ambas, con una diagonal de 6,9 pulgadas en ambos casos y refrescos que van desde 1 Hz hasta 120 Hz.
La del Galaxy S26 Ultra tiene algo más de resolución, aunque no es una diferencia muy grande. Sobre el papel, ambos terminales deberían ofrecer una muy buena experiencia para el consumo multimedia con un buen calibrado de color y ángulos de visión.
En Applesfera El MacBook "barato" de Apple se filtra a días de su posible lanzamiento. Ya se habla hasta del precioPrecisamente eso de los ángulos de visión es donde Samsung ha innovado con un panel "privado". La idea es imitar a los cristales templados que se venden desde hace años y que garantizan que el contenido de la pantalla solo se ve de frente y nadie podrá verlo desde otro ángulo. Pues eso mismo trae Samsung, pero sin añadir cristales, ya que lo trae en los ajustes del propio dispositivo.
Procesador: lo mejor de ambos mundos {"videoId":"x9sv38g","autoplay":true,"title":"1 MES DE USO REAL con el iPHONE 17 PRO MAX", "tag":"Webedia-prod", "duration":"1146"}Conviene aclarar primeramente que eso de comparar rendimiento entre un iPhone y cualquier móvil Android es un tanto subjetivo. Al final cada sistema operativo gestiona sus recursos de una forma (en el caso de Apple de forma algo más agresiva, por eso requiere de menos memoria) y eso hace que la única comparativa objetiva fuese analizar qué tal rinde un chip de Apple en un Android y viceversa. Algo que por desgracia no podemos hacer.
Dicho esto, ambos terminales cuentan con los últimos y mejores procesadores construidos en un proceso de 3 nanómetros. Brillan por el alto rendimiento en tareas exigentes y sobre todo en el apartado gráfico (destacando los aceleradores en cada núcleo de GPU de Apple), pero también siendo eficientes.
A falta de ver benchmark que confirmen su posición con el iPhone 17 Pro Max, el Galaxy S26 Ultra cuenta con un procesador más potente. Así quedan los datos en bruto de ambos procesadores:
APPLE A19 PRO
SNAPDRAGON 8 GEN 5 ELITE FOR GALAXY
PROCESO DE FABRICACIÓN
3 nanómetros (TSMC)
3 nanómetros (TSMC)
MEMORIA INTEGRADA
12 GB LPDDR5X
12 o 16 GB LPDDR5X
CPU
6 núcleos
8 núcleos
NÚCLEOS DE RENDIMIENTO (CPU)
2 núcleos a 4,0 GHz
2 núcleos a 4,6 GHz
NÚCLEOS DE EFICIENCIa (cpu)
4 núcleos a 2,2 GHz
6 a 3,62 Hz
gpu
6 núcleos
Adreno 830
MOTOR NEURONAL
16 núcleos
Hexagon
La batería es la gran duda, aunque ya nos deja algunas leccionesHemos podido probar y ver varios estudios que demuestra que el iPhone 17 Pro Max es el móvil de alta gama con mayor autonomía, pero aún no es posible equipararlo al Galaxy S26 Ultra, algo que a buen seguro podremos ir descubriendo en próximas semanas. Aunque sí hay algunos elementos en los que de momento gana Samsung.
La carga rápida ha sido la eterna asignatura pendiente de ambos fabricantes y aunque Samsung tampoco ha tirado la casa por la ventana, garantiza de serie una mayor potencia de carga inalámbrica y por cable, siendo de hasta 65 W en ambos casos. Apple lo limita a 40 W por cable y a 25 W por MagSafe.
Y, por cierto, aunque la tecnología MagSafe fuese patentada por Apple como un método que permite tener un cargador imantado a la parte trasera, Samsung también lo tiene con el estándar Qi2, el cual se basa precisamente en MagSafe.
Inteligencia Artificial: Apple Intelligence no está tan tan mal (aunque Siri...)Como comparar el software a estas alturas es un tanto redundante y al final elegir iOS o Android (One UI en este caso) depende muchas veces de preferencias personales y pequeños detalles, hay una nueva vara de medir en esta época que es clave: la IA. Y sorprendentemente, no hay tantas diferencias como cabría esperar.
El Galaxy S26 Ultra cuenta, como en generaciones anteriores, con funciones nativas hechas en colaboración con Google, tales como la búsqueda inteligente de elementos en pantalla o herramientas de traducción y transcripción. También el famoso borrador mágico para eliminar objetos.
Todo ello también lo tiene el iPhone 17 Pro Max con Apple Intelligence. Véanse como ejemplo las funciones de Visual Intelligence para analizar textos, las herramientas de escritura o la traducción de llamadas y mensajes. Y sí, también hay un borrador mágico en iOS para las fotos.
Apple sigue teniendo una importante asignatura pendiente con SiriAhora bien, Samsung ha sabido traer lo que los usuarios más exigen en este momento: chatbots integrados. Mientras que en el iPhone 17 Pro Max seguimos esperando la ya anunciada renovación de Siri, Samsung apuesta por permitir elegir si queremos usar su propio asistente (Bixby) o seleccionar Google Gemini o Perplexity.
Apple por su parte, nos permite tener acceso a ChatGPT desde Siri, aunque con limitaciones. Al final no es tanto un asistente capaz de ejecutar tareas del iPhone como sí un conversador para conocer datos. En el S26 Ultra, los asistentes sí tienen algo más de capacidades (sobre todo Bixby y Gemini).
Cámara: el telefoto sigue siendo la estrella de SamsungAmbos teléfonos apuntan al ranking más alto en fotografía móvil, aunque el Galaxy S26 ofrece algo más de versatilidad gracias a un sensor principal de mayor resolución, doble teleobjetivo con un zoom óptico mayor. Aunque el iPhone 17 Pro Max mejoró mucho ese último apartado respecto a sus antecesores.
En lo que al hardware se refiere, el iPhone lleva lo que Apple llama un sistema "Pro Fusion" con tres traseras de 48 megapíxeles. La principal es un sensor de 24 mm con f/1,78 y estabilización por desplazamiento de sensor, ultra gran angular 13 mm con f/2,3 y teleobjetivo 100 mm con f/2,8 y que permite un zoom óptico de 4x (digital x40). Cuenta con diseño tetraprisma y estabilización 3D.
En Applesfera Apple está a punto de finalizar el desarrollo del iPhone 18 Pro. Y estas son sus nueve características (incluso precio) filtradasDe lo que sabemos del Galaxy S26 Ultra, encontramos que eleva la apuesta con una cuádruple cámara con un sensor principal de 200 megapíxeles con f/1,4, ultra gran angular de 50 megapíxeles con f/1,9, teleobjetivo de 10 megapíxeles con f/2,4 y un sensor periscópico de 50 megapíxeles con f/3,4 permitiendo hasta 5x de zoom óptico.
Sobre esos números, Samsung ofrece más resolución, más ópticas y aperturas algo más luminosas en el angular principal, lo que debería darle algo de ventaja en cuanto a nivel de detalle.
El vídeo apunta a seguir siendo el punto fuerte de AppleEn cuanto a grabación de vídeo, el iPhone 17 Pro Max parece algo superior por su mejor estabilización, opciones avanzadas como ProRes y Dolby Vision y un color más consistente y fácil de editar. También ofrece resoluciones de hasta 4K a altas tasas de fotogramas. El Galaxy S26 Ultra, por su parte, contraataca con la posibilidad de grabar en 8K y modos nocturnos muy agresivos, aunque está por ver su procesamiento y colorimetría, que en generaciones anteriores tendían a ser menos fiables si se busca uniformidad.
La cámara frontal, sobre el papel, le aporta también ventaja a Apple con una mayor resolución y con funciones como el encuadre centrado. También con la particularidad de tener un sensor cuadrado que permite recortar diferentes formatos (vertical, horizontal o 1:1) sin perder tanta calidad y mantener siempre al sujeto bien encuadrado.
Precios: ambos exigen una alta inversión {"videoId":"xa0rdl2","autoplay":false,"title":"PRIMERAS IMPRESIONES SAMSUNG GALAXY S26, S26+ y S26 Ultra Los HE PROBADO - Xataka (1080p, h264)", "tag":"Samsung", "duration":"688"}Estamos ante dos de los terminales más caros del mercado si dejamos de lado los plegables. Ambos rondan los 1.500 euros en sus configuraciones básicas y rondan los 2.000 euros en las de mayor capacidad (en el caso de Apple la supera porque tiene una versión de 2 TB de almacenamiento).
De serie, el iPhone 17 Pro Max cuesta 20 euros más que el Galaxy S26 Ultra, aunque es importante decir que esto es el precio oficial que ofrecen los fabricantes. Y es que hay ofertas que los dejan al mismo precio. De hecho, el Galaxy S26 Ultra parte ya con ofertas que hacen que su versión de 512 GB quede temporalmente al mismo precio que el de 256 GB.
iPhone 17 Pro Max- Versión de 12 GB+256 GB: 1.469 euros.
- Versión de 12 GB+512 GB: 1.719 euros.
- Versión de 12 GB+1 TB: 1.969 euros.
- Versión de 12 GB+2 TB: 2.469 euros.
- Versión de 12 GB+256 GB: 1.449 euros.
- Versión de 12 GB+256 GB: 1.649 euros.
- Versión de 16 GB+1 TB: 1.949 euros.
Imagen de portada | Alex Alcolea en Xataka | Pedro Aznar en Applesfera
En Applesfera | Nuevo iPhone 17e: todo lo que creemos saber sobre el próximo iPhone asequible de Apple
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La noticia
Son seguramente los mejores móviles del mercado: comparativa del nuevo Samsung Galaxy S26 Ultra vs iPhone 17 Pro Max
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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El MacBook "barato" de Apple se filtra a días de su posible lanzamiento. Ya se habla hasta del precio
Actualización: Tim Cook, CEO de Apple, acaba de confirmar lanzamientos a partir del lunes y todo apunta a que (entre otros) se lanzará este MacBook
Que Apple vaya a celebrar la próxima semana una "experiencia especial" es un anticipo claro de que será una semana de grandes lanzamientos. Y entre los productos filtrados que podrían anunciarse, hay uno que parece claro: el MacBook pequeño y de menor precio del catálogo. Será el primero en su especie y cada vez sabemos más de él.
Precisamente el precio, así como los recortes que tendrá para mantenerlo lo más bajo posible, son los protagonistas de las últimas filtraciones. No parecen cambiar mucho la idea que ya teníamos de este portátil, enfocado en un nicho muy concreto, pero conviene tenerlas presentes para evitar decepciones.
Será algo más caro de lo previsto {"videoId":"xa0p3mw","autoplay":true,"title":"Cómo un DISPOSITIVO con IA me ahorró 1 mes de tomar notas: Así fue mi experiencia con PLAUD NOTE PRO", "tag":"Webedia-prod", "duration":"1611"}Cuando empezó a filtrarse que Apple pretendía lanzar un MacBook económico, se habló también del rango de precio que manejaba Apple por entonces, con idea de situarlo entre el Mac mini y el MacBook Air. Más en concreto se hablaba de cifras que, en euros, irían de los 799 a los 899 euros redondeando (de 599 a 699 dólares).
Sin embargo, un reciente informe de Digitimes arroja algo de pesimismo en este aspecto, dado que anticipan que ahora el rango se sitúa en 699-799 dólares, que llevado al cambio que suele hacer Apple en euros nos dejaría en 899-999 euros. Eso le seguiría permitiendo ser el portátil más económico de Apple, pero no lo sería tanto como se esperaba.
Todo ello vendría motivado por el aumento de costes de la producción, especialmente en lo relativo a las memorias. Estas se han encarecido en los últimos meses y, pese a que Apple tiene un plan para mitigarlo, parece que no será posible asumir por completo esos sobrecostes.
En Applesfera Se filtran nuevos detalles del primer MacBook táctil. Y eso incluye un rediseño de macOSEso sí, hay un pequeño atisbo de esperanza y es que con descuentos para estudiantes será razonablemente más económico. Hace años que Apple ofrece descuentos para estudiantes en iPad y Mac y este nuevo MacBook no iba a ser menos. Sobre todo pensando que será un ordenador muy dirigido a ese sector, contando con que sean usuarios que necesiten un sistema de escritorio completo, pero sin necesidad de el máximo rendimiento o especificaciones de mayor rango.
En cualquier caso, cabe recordar que por fiables que puedan ser las filtraciones, por ahora no hay nada oficial. Se espera que este dispositivo se anuncie la próxima semana, por lo que no falta mucho para salir de dudas y ver cómo queda en el catálogo.
Habrá recortes en componentes, aunque nada que no esperásemosComo decíamos, la idea conceptual de este nuevo MacBook parece dirigirse a usuarios que no requieran de un máximo rendimiento, enfocándose en navegación web, uso de apps ofimáticas e incluso algún uso algo más exigente como edición de imágenes, pero sin grandes flujos. Por eso tendrá componentes inferiores a los de un MacBook Air, lo cual también ayuda a que su precio sea menor.
Ahora conocemos con algo más de detalles los componentes y recortes que tendrá para ello. A lo que ya se sabía (tamaño o procesador) se le suman otros datos a raíz de una versión interna del Kernel Debug Kit de Apple y del que se ha hecho eco un filtrador chino en Weibo:
- Chip A18 Pro: es el mismo que montaron en su día los iPhone 16 Pro, pero pese a ser un "procesador para móviles", no deja al final de ser una versión personalizada de la serie 'M' que se suele integrar en Mac. De hecho, en las pruebas de rendimiento está a la par que el chip M1.
- Colores "divertidos": una de las diferencias visuales más potentes de este MacBook estará en su gama de colores. Según las filtraciones habrá versiones en color amarillo, verde, azul, rosa, plateado y gris oscuro (todo un guiño a los icónicos iBook G3).
- Pantalla inferior a 13 pulgadas: sin especificarse qué dimensiones tendrá con exactitud, las filtraciones apuntan a un panel LCD de menos de 13 pulgadas, siendo el más pequeño del catálogo (el MacBook Air más pequeño tiene 13,3 pulgadas).
- Incompatibilidad con auriculares de alta impedancia: es la primera filtración del código de Apple y que señala la inexistencia de compatibilidad con los códecs que en equipos como el MacBook Air permite usar auriculares de ese tipo.
- No habrá True Tone: este ordenador carecerá del ajuste que, de forma automática, regula el balance de blancos, el color y la intensidad de la pantalla.
- Brillo inferior: se espera un brillo de pantalla inferior a los 500 nits, el estándar de otros Mac.
- Sin carga rápida: no se especifica qué potencia máxima de carga habrá, pero hay indicios de que será inferior a los 140 W que poseen ahora equipos como el MacBook Air.
- No tendrá chip N1: se trata de un chip propio de Apple que se integró en los iPhone 17, iPhone Air, iPhone 17 Pro y 17 Pro Max para llevar WiFi 7 y Bluetooth 6.0 a los equipos. En esta versión podrían tener chips de MediaTek con conectividad anterior a esos estándares.
- No tendrá retroiluminación: aunque esto no está del todo claro, podría eliminarse la retroiluminación del teclado.
- 8 GB de memoria: esta será la memoria integrada en el SoC y que, pese a romper la estrategia de Apple de partir con un mínimo de 16 GB en los Mac, podría ser suficiente para el enfoque de este equipo y ser compatible con Apple Intelligence.
- Almacenamiento más bajo: no habrá versiones de almacenamiento de 1 y 2 TB, esperándose que venga únicamente en 256 GB y 512 GB, además de poseer un SSD más lento que los MacBook Air.
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El MacBook "barato" de Apple se filtra a días de su posible lanzamiento. Ya se habla hasta del precio
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por
Álvaro García M.
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Cómo configurar tu móvil para que se reinicie solo cada semana
Hoy en día dejamos el móvil encendido las 24 horas del día sin darle ni un respiro, y eso tarde o temprano pasa factura: pequeños fallos, apps que se quedan colgadas, el sistema que va cada vez más lento… Lo que mucha gente no sabe es que puedes configurar el teléfono para que se reinicie solo, sin que tengas que acordarte tú, y así mantenerlo siempre “limpio” y más ágil.
Además de mejorar el rendimiento, el reinicio automático tiene una segunda ventaja muy potente: aumenta la seguridad de tu móvil. Tanto Android como iOS han empezado a usar el reinicio tras varios días de inactividad como una medida para proteger tus datos, de forma que aunque alguien tenga el teléfono en sus manos le resulte mucho más complicado acceder a la información sensible que guardas dentro.
¿Por qué interesa que el móvil se reinicie solo cada cierto tiempo?Cuando llevas muchos días sin apagar el móvil, el sistema acumula procesos en segundo plano, caché y pequeñas fugas de memoria que hacen que todo vaya menos fluido. Reiniciar borra de golpe esa “basura temporal” y obliga a Android o iOS a arrancar de cero, liberando memoria RAM y cerrando aplicaciones que se habían quedado medio colgadas.
Un reinicio programado una o dos veces por semana es una buena forma de tener el teléfono más rápido y estable sin tener que acordarte de apagarlo. Para usuarios muy obsesionados con el rendimiento quizá podría tener sentido reiniciarlo todos los días, pero para la mayoría con una periodicidad semanal es más que suficiente.
Más allá del rendimiento, hay otro punto clave: la seguridad. Los fabricantes y Google han visto que, si el móvil pasa muchos días encendido y desbloqueado, es más fácil que ciertas herramientas forenses o ataques avanzados aprovechen ese estado para intentar extraer datos mientras el sistema está en marcha. Obligar a que el dispositivo se reinicie tras un tiempo de inactividad corta radicalmente ese acceso.
Reinicio automático de seguridad: lo que hacen ya Android y iOSEn los últimos meses tanto Apple como Google han empezado a desplegar una función de seguridad que hace que el móvil se reinicie automáticamente si no lo usas durante varios días. No es un fallo ni un error de tu teléfono: es una medida pensada expresamente para proteger la información almacenada.
Esta función no borra nada ni restaura el terminal de fábrica. Lo que hace es devolver el sistema a un estado previo al desbloqueo, en el que los datos permanecen cifrados y el sistema operativo aún no tiene acceso a ellos. Hasta que no introduces el PIN, el patrón, la contraseña o tus datos biométricos, el contenido del móvil sigue protegido y mucho menos expuesto a ataques.
Cómo protege el reinicio automático tus datos personalesEl truco está en cómo Android e iOS gestionan el cifrado. Al arrancar, el sistema se queda en una especie de “modo seguro” en el que la clave para descifrar el contenido completo del dispositivo solo se libera cuando lo desbloqueas. Mientras no lo hagas, lo que hay en la memoria interna sigue ocupando espacio, pero no es legible para el sistema ni para la mayoría de herramientas externas.
Si el móvil permanece encendido, desbloqueado y sin reinicios durante muchos días, esa situación cambia: el sistema ya tiene la clave cargada en memoria y algunas técnicas de análisis forense o ataques muy avanzados podrían intentar aprovechar ese estado para leer datos que no deberían poder ver. Forzar un reinicio tras un tiempo largo sin usarlo bloquea de nuevo el acceso: el sistema vuelve a arrancar sin clave y, hasta que metas el código, todo sigue blindado.
Esta medida está especialmente pensada para colectivos de riesgo (periodistas, activistas, profesionales que manejan información sensible), pero beneficia a cualquier usuario que quiera un plus de protección frente a robos, pérdidas o intentos de acceso sin permiso.
Cada cuánto tiempo se reinicia solo el móvil por inactividadEn los móviles compatibles, tanto en Android como en iOS, el comportamiento que se está aplicando es muy similar: el dispositivo se reinicia automáticamente tras 72 horas sin ser desbloqueado. Es decir, si pasan tres días seguidos sin que metas tu PIN, patrón, Face ID o similar, el sistema fuerza un reinicio y, cuando vuelvas a usarlo, te pedirá el código.
Este reinicio por inactividad no se puede “forzar” a menos tiempo, y está pensado exclusivamente como una medida de seguridad vinculada al bloqueo. No tiene que ver con un reinicio semanal programado para rendimiento, sino con evitar que un teléfono que está encendido, bloqueado y sin uso permanezca indefinidamente accesible para herramientas avanzadas.
¿Qué móviles cuentan con el reinicio automático de seguridad?En el caso de Apple, esta función de reinicio automático por inactividad llegó con iOS 18.1. Por tanto, cualquier iPhone que sea compatible con iOS 18 y que tenga esta versión instalada aprovecha ya esta protección. Si tu iPhone forma parte de esa lista, puedes asumir que, si pasan tres días sin que lo desbloquees, el sistema se reiniciará solo y te pedirá el código cuando vuelvas a tocarlo.
En el ecosistema Android, inicialmente se pensaba que esta novedad iba a ser exclusiva de Android 16, pero Google ha optado por otro camino. La empresa está distribuyendo la función a través de una actualización de los Servicios de Google Play, concretamente a partir de la versión 25.14, lo que significa que la inmensa mayoría de móviles y tabletas Android actualizados a estos servicios acabarán teniéndola sin necesidad de cambiar de versión completa de sistema.
Esta actualización está llegando de forma gradual, así que es posible que todavía no veas nada nuevo. Cuando esté activa, el móvil aplicará este reinicio por inactividad con normalidad, incluso en dispositivos como tablets o relojes inteligentes con Android, siempre que dependan de esos Servicios de Google Play.
¿Se puede desactivar el reinicio automático de seguridad?En iOS, de momento, no hay opción para desactivar este comportamiento. Apple ha diseñado el sistema para que el reinicio tras varios días sin desbloqueo forme parte del propio modelo de seguridad, así que no hay un interruptor en los ajustes que lo apague ni forma de modificar el plazo de 72 horas.
En Android la situación es algo distinta. Google está integrando esta medida dentro de un modo de protección avanzada del dispositivo, y todo apunta a que el reinicio automático de seguridad se podrá desactivar o activar como parte de ese conjunto de funciones. Lo que no parece negociable es el intervalo: no se podrá cambiar el número de días necesario para que salte el reinicio; o se acepta la lógica de seguridad completa, o se deshabilita ese extra.
Reinicio automático por inactividad desde los Servicios de Google PlayLa versión 25.14 de los Servicios de Google Play trae una novedad muy interesante: un reinicio automático cuando el teléfono lleva tres días bloqueado y sin usarse. Esta función no se configura desde los ajustes de sistema clásicos, sino que se integra en la propia capa de servicios que Google actualiza en segundo plano.
La idea es sencilla: si tienes un móvil o tableta que apenas tocas, pero que mantienes encendido “por si acaso”, ese dispositivo puede pasar semanas conectado a la red, bloqueado y sin reinicios. Con esta función, cada vez que acumula tres días seguidos de bloqueo continuo, se reinicia para reducir su exposición a posibles ataques remotos o intentos de acceso sostenidos en el tiempo.
Para el usuario medio esto es completamente transparente: no tienes que hacer nada, no pierdes información, y solo notarás que el móvil te pide el código completo de seguridad en lugar de simplemente aceptar la huella o desbloquear con la cara cuando vuelvas a usarlo tras varios días.
Ventajas del reinicio por inactividad en dispositivos poco usadosMucha gente tiene un móvil secundario, una tablet vieja o un smartwatch que apenas usa, pero que deja encendido para recibir algún mensaje puntual o como dispositivo de respaldo. Estos aparatos pueden estar encendidos y conectados durante días o semanas con muy poca interacción, lo que los convierte en objetivos más “cómodos” para ataques automáticos o pruebas de fuerza bruta.
El reinicio por inactividad pensado por Google busca precisamente este caso de uso: al obligar a que el sistema vuelva a arrancar tras tres días bloqueado, se garantiza que la clave de cifrado no quede cargada indefinidamente en memoria y que la superficie de ataque sea mucho menor. Es una forma simple pero efectiva de endurecer la seguridad de dispositivos que no vigilamos a diario.
Esta protección adicional se suma a otras medidas, como las actualizaciones de seguridad silenciosas o la detección de comportamientos sospechosos, y no requiere conocimientos técnicos ni ajustes complicados. Sencillamente, tu móvil se comporta de forma más segura sin que tú tengas que preocuparte.
Programar el reinicio automático en un Samsung Galaxy desde los ajustesMás allá de estos reinicios de seguridad, algunos fabricantes ofrecen sus propias herramientas para que el teléfono se reinicie de forma periódica por motivos de rendimiento. Samsung es uno de los pocos que incluye una opción específica para programar el reinicio automático en sus móviles Galaxy, disponible en las versiones recientes de One UI (a partir de One UI 3.0 en adelante).
Esta opción no está especialmente a la vista, pero se puede activar en unos segundos si sabes dónde buscar. Dentro de los ajustes de tu Samsung encontrarás un apartado orientado al mantenimiento del dispositivo desde el que se puede configurar los días y la hora exacta a la que el móvil debe reiniciarse por sí solo, de forma recurrente.
Para localizar esta función, el camino habitual en las capas de Samsung actuales pasa por entrar en los ajustes, acceder a “Cuidado batería y dispositivo” y, desde ahí, usar el menú de los tres puntos que aparece en la esquina superior derecha. En ese menú encontrarás opciones avanzadas, entre ellas una sección destinada a automatizar ciertas tareas del sistema.
En ese panel avanzado verás la opción de configurar una “Acción automática” relacionada con el reinicio. Al activarla, podrás marcar la casilla de “Reinicio automático a horas establecidas” o una denominación muy similar según el modelo y la versión de software. A partir de ahí, solo tienes que elegir qué días de la semana quieres que se reinicie y fijar la hora concreta que más te convenga.
Condiciones para que el reinicio programado de Samsung se lleve a caboAunque actives el reinicio automático en tu Samsung, el dispositivo no va a apagarlo y encenderlo sin más en cualquier situación. Para proteger la integridad de los datos y evitar molestias, Samsung exige que se cumplan varias condiciones previas antes de ejecutar el reinicio programado.
Por un lado, el teléfono debe tener la pantalla apagada y detectar que lleva un rato sin uso activo. Si estás tocando el móvil o usándolo justo a la hora programada, el sistema esperará y no se reiniciará en ese momento. Esto evita que te quedes “a medias” en una llamada, un juego o un trabajo importante.
Por otro lado, la batería tiene que estar por encima de un determinado nivel mínimo, que Samsung sitúa en torno al 30 % de carga. La lógica es clara: no tiene sentido forzar un reinicio si el teléfono está casi sin batería, porque podría apagarse en mitad del proceso y generar más problemas de los que soluciona.
También es importante que el bloqueo de la tarjeta SIM no esté activo de forma que impida el arranque normal. Si el PIN de la SIM se interpusiera en el proceso automatizado, el móvil podría quedarse a la espera de ese código en el arranque. Por eso Samsung indica que, para el reinicio automático, el bloqueo de la SIM debe estar configurado de forma que no bloquee el proceso o sea gestionable tras el encendido.
Beneficios prácticos de reiniciar tu Samsung Galaxy periódicamenteUna vez activado, el reinicio programado de Samsung se convierte en una especie de “puesta a punto” regular del sistema. Cada vez que se completa, el teléfono cierra todas las apps abiertas, borra procesos residuales y libera memoria, lo que reduce la probabilidad de cuelgues, micro-lag o comportamientos raros que se acumulan con el uso diario.
Para muchos usuarios, un reinicio semanal es una buena frecuencia: ayuda a que el terminal se mantenga ágil, sin obligarte a estar pendiente ni a recordar que hay que apagarlo. Quienes tienen decenas de aplicaciones instaladas o usan el móvil como herramienta de trabajo pueden notar que, a largo plazo, el sistema se mantiene más estable y responde con más soltura.
No se trata de una solución mágica para todos los problemas, pero es una medida de higiene digital muy sencilla de aplicar: en lugar de esperar a que el móvil empiece a fallar para reiniciarlo de forma manual, permites que el propio sistema se “resetee” cuando no lo estás utilizando, normalmente de madrugada o en un momento en el que no te afecta.
Configurar un reinicio automático en Samsung usando Modos y RutinasAdemás de la opción integrada en los ajustes de mantenimiento, los móviles Samsung cuentan con una herramienta muy potente llamada “Modos y Rutinas”, que permite automatizar tareas según diferentes condiciones. Con ella se puede crear una rutina específica para que el teléfono se reinicie a una hora concreta en los días que tú quieras.
El proceso general consiste en entrar en los ajustes, abrir el apartado de Modos y Rutinas y, en la parte inferior de la pantalla, acceder a la sección de “Rutinas” para crear una nueva. Desde ahí puedes pulsar el botón “+” para diseñar una automatización desde cero, indicando primero la condición que la activará.
Como condición de inicio, puedes escoger una “hora específica” y los días de la semana en los que te interese que se ejecute la rutina (por ejemplo, todos los lunes a las 4:00 de la madrugada). Una vez fijada la condición, tendrás que definir qué acción debe realizar el móvil cuando llegue ese momento.
En el apartado de acciones («Entonces»), puedes desplazarte por la lista hasta encontrar la sección relacionada con Bixby, el asistente de Samsung. Una de las posibilidades es usar “Voz Bixby” para lanzar un comando concreto, o la opción “Preguntar a Bixby” para dictarle una orden personalizada.
Dentro de esa acción, puedes introducir una orden del tipo “Reiniciar el teléfono” como comando principal. Si por alguna razón Bixby no ejecuta correctamente el reinicio al usar este modo, existe la alternativa de configurar un “comando rápido” que agrupe esta instrucción y luego hacer que la rutina dispare ese comando rápido en lugar de la orden directa.
Una vez definida la condición (día y hora) y la acción (reinicio mediante Bixby), solo queda pulsar en “Listo” y “Guardar”. Puedes personalizar el nombre, el icono y si quieres ver una notificación cuando la rutina se ejecute. A partir de ese momento, el teléfono seguirá la programación que hayas marcado sin que tú tengas que intervenir.
Reinicios programados sin root: límites y posibilidades en AndroidEn Android puro u otras capas de personalización distintas a la de Samsung, las opciones para programar reinicios sin permisos de root son mucho más limitadas. El propio sistema no suele ofrecer un interruptor sencillo para decir “reinicia cada semana a tal hora”, y muchas aplicaciones de terceros que prometen hacerlo solo pueden apagar el móvil, pero no encenderlo, o requieren privilegios avanzados.
En el caso de usuarios que necesitan reinicios frecuentes para solucionar problemas como llamadas que dejan de entrar y se desvían al buzón de voz, lo más práctico suele ser tirar de soluciones menos automáticas: establecer recordatorios semanales, usar atajos rápidos en la pantalla de inicio para reiniciar de un toque o aprovechar funciones de accesibilidad y asistentes de voz que simplifiquen el proceso.
Sin acceso root, una app común no puede reiniciar por completo el dispositivo a voluntad porque esa orden requiere permisos de sistema que Android protege por seguridad. Por eso, cuando un fabricante como Samsung integra la función dentro de su propia capa es tan valorado: el reinicio se ejecuta con privilegios nativos sin necesidad de “hackear” el sistema.
En móviles sin esta función, conviene revisar periódicamente si el fabricante ha añadido algo parecido en actualizaciones de sistema o aplicaciones de mantenimiento. Con la importancia cada vez mayor de la seguridad y el rendimiento, es probable que más marcas se sumen a ofrecer herramientas de reinicio planificado de una forma u otra.
A medida que los móviles se vuelven más complejos y almacenan más datos sensibles, combinar reinicios automáticos por seguridad con reinicios periódicos por rendimiento se vuelve una estrategia muy sensata. Tanto las funciones integradas por Google y Apple, que protegen tus datos tras varios días sin uso, como las herramientas específicas de fabricantes como Samsung, que permiten programar reinicios semanales, apuntan en la misma dirección: mantener el teléfono más ágil, más estable y sobre todo mucho mejor protegido sin que tengas que estar pendiente de hacerlo todo a mano.
Ajustes de accesibilidad que mejoran tu experiencia móvil
Si piensas que los ajustes de accesibilidad en Android solo sirven para quien tiene una discapacidad, estás perdiendo un tesoro. Muchas de estas opciones hacen que el móvil sea más cómodo, menos cansado para la vista, más fácil de escuchar y mucho más rápido de usar en el día a día, aunque veas, oigas y te muevas perfectamente.
Vamos a repasar a fondo las funciones de accesibilidad que más mejoran la experiencia, tanto en Android como en iOS, explicando qué hacen, cómo se activan y en qué situaciones te pueden salvar la vida (digitalmente hablando). Verás que son ajustes pensados para ser inclusivos, pero que en realidad benefician a cualquiera que quiera sacar más partido a su móvil.
Ajustes básicos de accesibilidad en Android: por dónde empezarEn casi cualquier móvil Android, el centro de mando de estas opciones está en el menú de Ajustes → Accesibilidad. Desde ahí puedes activar lectores de pantalla, cambiar colores, aumentar el tamaño del texto, añadir menús flotantes y mucho más. Ten en cuenta que los nombres exactos de las opciones pueden variar según la marca (Samsung, Xiaomi, Pixel, etc.) y la versión de Android.
Para acceder a la mayoría de funciones, basta con ir a Ajustes y entrar en el apartado Accesibilidad. A partir de ahí se organizan por categorías como visión, audición, movilidad, voz o cognición. Esta estructura ayuda a encontrar rápido las herramientas que más encajan con lo que quieres mejorar: leer mejor, escuchar más claro, controlar el móvil sin manos, etc.
Cinco ajustes de accesibilidad que mejoran tu Android aunque no los necesites Extra dim o Atenuar pantalla: brillo por debajo del mínimoHay momentos en los que, incluso con el brillo al mínimo, la pantalla sigue siendo un foco en toda regla. La opción de Extra dim o Atenuar pantalla reduce aún más la luminosidad por software, algo ideal para usar el móvil en la cama, en una sala oscura o si tienes los ojos sensibles.
En móviles como los Pixel 10, esta función está tan integrada que al bajar el control de brillo al mínimo se activa sola, y al subirlo vuelve al estado normal. En otros Android suele encontrarse en Ajustes → Accesibilidad, con nombres como Atenuar pantalla o Atenuación extra, a veces con un deslizador de intensidad para ajustar cuánto quieres bajar la luz.
El beneficio no es solo para quien tenga fotosensibilidad fuerte: fatiga ocular, migrañas por brillo o simplemente leer en la oscuridad sin quedarte cegado son casos de uso muy habituales. Además, combinada con el tema oscuro y la inversión de colores se convierte en un auténtico modo nocturno extremo.
Live Caption (Subtítulos automáticos): subtítulos en tiempo realLa función Live Caption, o Subtítulos automáticos, genera subtítulos al vuelo para prácticamente cualquier sonido que salga del móvil: vídeos, apps de podcasts, notas de voz e incluso algunas llamadas. Lo interesante es que, una vez descargado el paquete de idioma, funciona sin conexión y procesa todo de forma local, sin enviar el audio a servidores.
Google ha añadido además mejoras como las llamadas Expressive Captions, que añaden matices sobre el tono, intensidad o sonidos de fondo como risas o aplausos, de manera que entiendes mejor el contexto aunque no puedas oír bien el audio. Es muy útil en entornos ruidosos, con el volumen bajo, o para personas con problemas auditivos.
En muchos Android puedes activarlo al tocar el botón de volumen y pulsar el icono de Live Caption que aparece debajo de los controles. Para personalizarlo a fondo, entra en Ajustes → Accesibilidad → Live Caption y ajusta idioma, tamaño y estilo de letra, o activa las funciones expresivas si están disponibles en tu modelo.
Notificaciones con destello: avisos visuales con la cámara o la pantallaSi sueles tener el móvil en silencio o trabajas muy concentrado, las notificaciones con flash son una forma muy eficaz de no perder llamadas o alertas importantes. Android permite encender el flash de la cámara, hacer parpadear la pantalla o combinar ambas cosas cuando entra una notificación.
En función del fabricante, puedes escoger el color del destello en pantalla y previsualizar el efecto antes de aplicarlo. Es una función clave para personas con problemas de audición, pero también para quien no quiere sonido ni vibración y aun así necesita enterarse de lo que llega. Eso sí, conviene usarla con cuidado si tienes sensibilidad a luces intermitentes.
Normalmente se activa desde Ajustes → Notificaciones → Flash notifications, donde eliges si quieres flash de cámara, flash de pantalla o las dos cosas. Algunos móviles duplican esta opción dentro de Ajustes → Accesibilidad, así que si no la ves en Notificaciones merece la pena buscarla en ese otro menú.
Sound Amplifier: mejora del sonido con auricularesSound Amplifier actúa como un amplificador e inteligencia de audio para lo que escuchas con auriculares. Puede reducir ruido de fondo, potenciar sonidos suaves y realzar ciertas frecuencias para que las voces se entiendan mejor, tanto en entornos ruidosos como cuando el audio original tiene mala calidad.
Funciona con auriculares con cable y Bluetooth, y permite elegir la fuente de audio: el micrófono del propio móvil (para mejorar lo que te rodea) o el audio interno del dispositivo (música, vídeo, etc.). Incluye incluso un modo Conversación para centrar el sonido en la voz de la persona con la que hablas en lugares con mucho ruido ambiental.
Para usarlo, conectas los auriculares, entras en Ajustes → Accesibilidad → Sound Amplifier y pulsas en «Open Sound Amplifier». Una vez allí ajustas deslizadores de reducción de ruido, realce de sonidos suaves y ecualización por frecuencias para adaptarlo tanto a tu oído como al entorno.
Voice Access: controla el móvil con la vozCon Voice Access puedes manejar casi todo tu Android con órdenes habladas: abrir apps, desplazarte, pulsar botones, escribir texto, editarlo, volver atrás… La interfaz muestra etiquetas o números sobre los elementos para que puedas decir cosas como “toca 7” o “abrir cuadrícula” y seleccionar con precisión sin tocar la pantalla.
Está disponible en varios idiomas, incluyendo español, y es compatible con versiones bastante antiguas de Android (a partir de 5.0). Para mucha gente con movilidad reducida es esencial, pero también viene genial cuando tienes las manos ocupadas o manchadas y aun así quieres interactuar con el móvil sin tocarlo.
En muchos dispositivos hay que instalar primero la app desde Google Play. Luego vas a Ajustes → Accesibilidad → Voice Access y lo activas. Puedes iniciarlo diciendo “Hey Google, inicia Voice Access”, desde la notificación persistente o con un botón flotante, según cómo prefieras invocarlo.
Funciones de accesibilidad para la vista en AndroidAndroid tiene un bloque muy amplio de opciones pensadas para personas con baja visión, daltonismo o fotosensibilidad, pero que también son una ayuda brutal para quien simplemente quiere ver mejor el contenido en pantalla sin forzar la vista.
TalkBack y compatibilidad con brailleTalkBack es el lector de pantalla integrado en Android. Describe con voz lo que tocas, seleccionas o activas, y permite navegar por el sistema usando gestos en lugar de mirar la pantalla. Lee notificaciones, botones, menús, y ofrece un teclado braille virtual que simula un sistema de 6 puntos para escribir directamente en braille sobre la pantalla táctil.
Además de ese teclado, Android es compatible con la mayoría de pantallas braille actualizables. Puedes conectar una de estas pantallas y usar las teclas físicas para moverte, leer y accionar controles, lo que da una experiencia muy completa de uso del móvil sin necesidad de ver nada.
En contenido multimedia compatible, puedes activar audiodescripciones para que se describan en voz alta personas, escenas o elementos visuales que aparecen en el vídeo, algo especialmente útil si estás siguiendo una serie, un documental o un curso sin poder fijar la vista en la pantalla.
Controles de tamaño de texto, visualización y Modo LecturaDesde los ajustes de pantalla y accesibilidad puedes modificar tanto el tamaño de la fuente como la escala de visualización (tamaño de iconos, menús y elementos de la interfaz). En muchos Android se hace desde Ajustes → Pantalla → Opciones avanzadas → Tamaño de la fuente, aunque algunas capas lo integran directamente en Accesibilidad.
Aunque estos controles cambian el tamaño en prácticamente todo el sistema, en ciertas apps la diferencia puede ser moderada, porque cada aplicación decide hasta dónde respeta esos tamaños. Aun así, ajustar la escala general suele mejorar bastante la legibilidad sin necesidad de forzar la vista. También puedes aumentar el tamaño del teclado para teclear con más comodidad.
El Modo Lectura (Reading Mode) es otra joya: permite personalizar contraste, color y tamaño de la tipografía para páginas web y apps compatibles. También puede leer el texto en voz alta, algo ideal si te cuesta concentrarte, tienes dislexia o simplemente prefieres escuchar el contenido mientras haces otra cosa.
Ampliación de pantalla: zoom total o parcialLa función de ampliación de pantalla permite hacer zoom sobre todo lo que ves en Android. Desde Ajustes → Accesibilidad → Ampliación puedes activar un acceso directo y elegir cómo la quieres disparar: botón de accesibilidad, pulsar las dos teclas de volumen o toques repetidos sobre la pantalla.
Hay varios modos distintos. En la ampliación de pantalla completa acercas toda la interfaz: activas la ampliación con el acceso directo y luego te mueves arrastrando dos dedos, usando el gesto de pellizco para acercar o alejar. Sirve para quien necesita ver el contenido en grande durante periodos largos.
Otra variante es la ampliación temporal: activas el acceso directo y mantienes pulsado un punto de la pantalla. Mientras mantienes el dedo aparece el zoom; al soltar, la vista vuelve a la escala normal. Es comodísima si solo quieres ver un detalle puntual como una palabra pequeña o un icono diminuto.
También existe la ampliación parcial, que muestra una ventana flotante de zoom sobre una parte de la pantalla. Puedes mover esa ventana con dos dedos y ajustar el nivel de ampliación con el gesto de pellizco. Es muy práctica si quieres mantener una visión general de la app, pero ver en grande una zona concreta.
Enunciar selección: que el móvil lea lo que tú elijasLa función Enunciar selección permite que el dispositivo lea en voz alta textos o elementos concretos que tú eliges en la pantalla. No es un lector de pantalla completo como TalkBack, sino una herramienta intermedia para quien quiere apoyo auditivo puntual sin cambiar toda la forma de usar el móvil.
Una vez activada desde Ajustes → Accesibilidad → Enunciar selección, puedes seleccionar texto en páginas web o apps compatibles y pedir al teléfono que lo reproduzca en voz alta. También puede enfocarse en imágenes o textos impresos usando la cámara, aplicando OCR (reconocimiento óptico de caracteres) para leerlos.
Está disponible en numerosos idiomas (alemán, catalán, danés, español, finés, francés, húngaro, inglés, italiano, latín, neerlandés, noruego, polaco, portugués, rumano, sueco, tagalo, turco…) y puede funcionar en segundo plano mientras haces otras tareas, como desplazarte o cambiar de aplicación, lo que resulta muy útil para combinar lectura y navegación.
Aunque pueda recordar a otras herramientas, hay matices: Enunciar selección se centra en leer secciones o encabezados a medida que te mueves, TTS (texto a voz) convierte bloques de texto en audio sin ese contexto de navegación y TalkBack es un lector integral pensado para manejar todo el sistema sin mirar la pantalla.
Opciones de color, contraste, tema oscuro e inversiónEn el apartado de color y movimiento, Android ofrece diferentes formas de ajustar cómo se ve la interfaz: puedes activar el tema oscuro para reducir el brillo general, usar esquemas de alto contraste o invertir los colores si te resulta más cómodo leer con fondo oscuro y texto claro.
La opción de inversión de colores convierte, por ejemplo, un fondo blanco en negro y viceversa. Para muchas personas con baja visión o sensibilidad al brillo, esto supone una gran mejora en la legibilidad y reduce el cansancio visual en pantallas OLED o LCD. Se activa normalmente desde Ajustes → Accesibilidad → Inversión de colores, y también se puede vincular a accesos rápidos para encenderla y apagarla al vuelo.
Accesibilidad para la audición: más allá del volumenAndroid incluye varias herramientas pensadas para quienes tienen dificultades auditivas, pero que también vienen genial en entornos ruidosos, para estudiar o para no molestar a otras personas. Muchas se activan desde Ajustes → Accesibilidad → Audición o similares.
Además de los subtítulos automáticos y las notificaciones con flash que ya hemos visto, puedes personalizar el estilo de los subtítulos (tamaño, color, fondo), ajustar el audio en mono o el equilibrio entre canales, y configurar la vibración del dispositivo como complemento a los sonidos y avisos.
Hay opciones específicas para audífonos, incluyendo compatibilidad con determinados modelos y perfiles de conexión, y la función de texto en tiempo real (TTR o RTT) para escribir durante una llamada en lugar de hablar, algo clave para quien no puede oír bien o no puede expresarse por voz.
Movilidad, destreza y uso sin manosPara usuarios con problemas de alcance, fuerza o coordinación, Android incorpora ajustes que facilitan el manejo del móvil, pero que de paso hacen la experiencia más cómoda para cualquier persona en determinadas situaciones.
Además del control por voz con Voice Access, puedes usar un teclado en pantalla accesible, activar la accesibilidad con interruptores (para controlar el dispositivo con pulsadores físicos, la cámara o gestos especiales) o conectar teclados y ratones externos por USB o Bluetooth si prefieres entrada física.
Otra opción muy práctica es permitir que el botón de encendido cuelgue llamadas, lo que ahorra tiempo y movimientos. También puedes gestionar la rotación automática o manual de la pantalla para que no gire cuando no quieres, algo que reduce bastante la frustración diaria.
Menú de accesibilidad: un panel grande para controlar el móvilEl menú de accesibilidad es un panel de gran tamaño que aparece sobre la pantalla y ofrece accesos rápidos a muchas funciones del teléfono. Es muy útil si te cuesta hacer gestos precisos o usar botones físicos, pero en general aporta un atajo cómodo a acciones que hacemos constantemente.
Desde ese menú puedes hacer capturas de pantalla, bloquear el dispositivo, abrir el Asistente de Google, desplegar Ajustes rápidos y las notificaciones, subir o bajar el volumen y cambiar el brillo. Todo se muestra con iconos grandes, fáciles de ver y pulsar, lo que simplifica muchísimo el uso de Android.
Para activarlo, entras en Ajustes → Accesibilidad → Menú de accesibilidad y habilitas el acceso directo correspondiente. Después puedes abrirlo deslizando dos dedos hacia arriba (o tres si usas TalkBack) o tocando el botón flotante de accesibilidad, y así elegir en cada momento la opción que necesites.
Voz, cognición y concentraciónAndroid también contempla a usuarios con dificultades de habla, atención o aprendizaje, y muchas de esas funciones mejoran la productividad y concentración de cualquiera. Por ejemplo, el dictado por voz permite escribir en cualquier caja de texto hablando en lugar de teclear, lo que ayuda tanto a quien tiene problemas motores como a quien quiere ir más rápido.
Para usar el dispositivo sin voz puedes recurrir completamente al tacto (pantalla, interruptores, teclados externos), combinando otras opciones de accesibilidad que ya hemos visto. Y si te cuesta mantener la atención, el Modo Lectura y Enunciar selección ayudan a limpiar distracciones visuales y transformar texto en audio para seguir mejor los contenidos.
Diseño inclusivo y tecnologías asistivas: la otra cara de la accesibilidadMás allá de los ajustes del usuario final, hay todo un trabajo de fondo para que las aplicaciones sean realmente accesibles. Un buen diseño inclusivo empieza por entender que hay múltiples tipos de discapacidad: visual, auditiva, motora, cognitiva, fotosensibilidad, etc. Conocer de cerca estas realidades permite definir mejor las pautas y buenas prácticas.
Lo ideal es integrar la accesibilidad desde el primer boceto de la app: contraste suficiente entre texto y fondo, tamaño adecuado de letra y botones, navegación sencilla, etiquetas descriptivas en elementos interactivos y un uso correcto de encabezados. Si se hace desde el principio, evitas parchear después y ahorras tiempo y dinero en desarrollo.
Las pruebas con usuarios reales con discapacidad son otro pilar clave. Involucrar a personas con diferentes perfiles (ciegas, sordas, con movilidad reducida, con dificultades cognitivas…) da una retroalimentación que no se consigue solo con teoría. Muchas empresas se apoyan en organizaciones especializadas o grupos de prueba para evaluar la usabilidad real.
En cuanto a estándares, las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web (WCAG) marcan la referencia internacional. Seguirlas ayuda a garantizar que una app cumple requisitos básicos como ofrecer equivalentes textuales, navegación por teclado, suficiente contraste o estructuras comprensibles para lectores de pantalla.
Por último, están las tecnologías asistivas integradas: lectores de pantalla como TalkBack o VoiceOver, subtítulos y transcripciones, compatibilidad con teclados alternativos, controles por voz, soporte para gestos personalizados… Todo esto forma parte del ecosistema que hace que una aplicación moderna sea realmente usable para el mayor número posible de personas.
Tecnologías asistivas en Android para desarrolladoresAndroid facilita bastante el trabajo de comprobar si una app está bien adaptada a la accesibilidad. Por un lado, están las propias APIs de servicios de accesibilidad, que permiten a las apps interactuar con tecnologías como TalkBack o servicios personalizados, simulando cómo usaría la app una persona con discapacidad.
La aplicación Accessibility Scanner, disponible en Google Play, analiza las apps que tienes instaladas y sugiere mejoras concretas: añadir etiquetas a imágenes, aumentar el tamaño de ciertos botones, mejorar contraste de texto, etc. Es una forma rápida de detectar errores típicos de diseño que pasan desapercibidos a simple vista.
También existe el Accessibility Test Framework (ATF), un marco de pruebas de código abierto que permite automatizar tests de accesibilidad en diferentes dispositivos y versiones de Android. Integrarlo en el flujo de desarrollo asegura que no se rompen criterios de accesibilidad cuando se lanzan nuevas versiones de la app.
En Android Studio, el Inspector de accesibilidad ayuda a revisar la estructura de vistas, roles, etiquetas y propiedades relacionadas con accesibilidad. Junto a las herramientas de depuración y visualización de diseño que simulan distintas condiciones (visión reducida, daltonismo, etc.), los desarrolladores pueden ajustar el comportamiento de la app para distintos perfiles de usuario antes incluso de probar en un dispositivo real.
Tecnologías asistivas y pruebas de accesibilidad en iOSEn el ecosistema Apple, iOS también ofrece un conjunto potente de tecnologías asistivas que los desarrolladores pueden emplear para hacer sus aplicaciones más inclusivas. VoiceOver es el equivalente a TalkBack: un lector de pantalla integrado que describe en voz alta lo que aparece en pantalla y permite navegar con gestos táctiles y comandos de voz.
La función Zoom posibilita ampliar zonas concretas de la pantalla, ajustando el nivel de aumento y moviendo el área ampliada para enfocar lo que interesa. Para usuarios con movilidad reducida, el Control por Botón permite manejar el dispositivo con un conjunto de botones configurables, físicos o en pantalla, simplificando mucho la interacción.
En el terreno auditivo, iOS incluye varias ayudas bajo el paraguas de Asistente de Audición: modos especiales en FaceTime, compatibilidad con audífonos certificados, opciones de amplificación de sonido y subtítulos o transcripciones en tiempo real para llamadas y vídeos. Todo ello pensado para que la comunicación sea accesible aunque no se pueda escuchar bien el audio.
Como en Android, hay compatibilidad con teclados alternativos para entrada de texto, y un conjunto de APIs de accesibilidad (UIAccessibility y relacionadas) que permiten a los desarrolladores describir elementos visuales para VoiceOver, definir cómo se agrupan, cómo se leen en voz alta y qué acciones personalizadas están disponibles.
Ultimas consideracionesProbar la accesibilidad de una app en iOS pasa por activar VoiceOver desde Ajustes → Accesibilidad → VoiceOver y navegar la aplicación solo con esta herramienta. A partir de ahí se comprueba si todos los elementos reciben el foco, si las etiquetas tienen sentido, si el orden de lectura es coherente y si las acciones son realizables sin ver la pantalla.
Los ajustes de accesibilidad, tanto en Android como en iOS, se han convertido en un auténtico conjunto de superpoderes para cualquier usuario: reducen el cansancio visual, hacen el audio más claro, mejoran las notificaciones y permiten controlar el móvil con la voz o con interfaces alternativas; dedicar unos minutos a explorarlos y adaptarlos a tu forma de usar el dispositivo transforma por completo la sensación de comodidad, confianza y fluidez con la que te relacionas con tu móvil cada día.
Cómo usar tu tablet Android como centro multimedia del hogar
Si tienes una tablet Android olvidada en un cajón, lo que tienes entre manos no es un trasto viejo: es la base perfecta para montar un centro multimedia y de control del hogar barato y muy resultón. Con unas cuantas apps, algo de configuración y quizá un soporte decente, puedes convertirla en el cerebro visual de tu casa: música, vídeo, domótica, asistentes de voz y mucho más.
Además de ahorrarte comprar un Google Nest Hub o una pantalla inteligente dedicada, reutilizar la tablet ayuda a reducir residuos tecnológicos y exprimir al máximo el hardware que ya tienes. Desde usarla como panel de domótica táctil hasta televisor portátil o reproductor tipo Android TV, verás que las posibilidades son enormes incluso en modelos antiguos.
Preparar tu tablet Android como centro multimedia del hogarAntes de meternos a instalar apps como locos, conviene dejar la tablet lista para su nueva vida, ajustando configuración de pantalla, alimentación, soporte físico y acceso rápido a las funciones clave. Esto marcará la diferencia entre algo útil todos los días y un “juguete” que acabas sin tocar.
Elegir ubicación, enchufe y soporteLo primero es decidir dónde va a vivir tu tablet centro multimedia, porque lo ideal es que tenga un lugar fijo, siempre conectada y accesible. Un punto estratégico suele ser el salón, la cocina o un pasillo central, desde donde se escuche bien al asistente y se vea la pantalla de pasada.
Ten en cuenta que tu tablet deberá estar conectada a la corriente de forma continua. Puedes optar por un soporte de mesa o por un anclaje de pared, según tu casa y lo que te resulte más cómodo:
- Soportes de pared: los hay atornillados, con brazo articulado, magnéticos o tipo marco. Suelen rondar los 20-30 euros para modelos sencillos, subiendo si quieres algo más “premium”. Fíjate en que permitan conectar el cargador con comodidad y dejen la tablet en un ángulo legible al moverte por la estancia.
- Soportes de sobremesa: hay una barbaridad de modelos, desde plegables muy baratos hasta brazos más robustos. Muchos soportes para móvil también sirven, así que puedes reutilizar alguno que tengas. Los precios van desde algo más de 10 euros hasta 60 o más si buscas algo muy sólido.
Sea cual sea la opción, prioriza que el soporte deje la pantalla en una posición donde puedas tocarla cómodamente y verla de un vistazo mientras te mueves por casa, y planifica el cableado para que no estorbe ni quede colgando de forma peligrosa.
Ajustar la pantalla: brillo, bloqueo y tiempo de apagadoPara que tu tablet funcione como panel siempre listo, tienes que jugar con las opciones de pantalla. Lo habitual es que quieras minimizar el desgaste sin perder visibilidad ni comodidad:
- Entra en Ajustes > Pantalla (el nombre puede variar según marca) y revisa el tiempo de espera hasta que se apaga la pantalla. Algunas tablets permiten ponerla “siempre encendida”; otras tienen un máximo (por ejemplo 30 minutos).
- Si no existe el modo siempre encendida o es muy limitado, puedes recurrir a apps como Caffeine u otras de “mantener pantalla activa”, que evitan que se apague mientras las estás usando.
- Ajusta el brillo automático o manual para que no deslumbre de noche ni se vea apagada de día. Un nivel medio-bajo suele ser suficiente si está en interior y relativamente cerca.
Recuerda que, aunque configures la pantalla para que se mantenga encendida, siempre puedes bloquearla con el botón físico cuando te vayas de casa o no quieras que esté mostrando nada.
Modo ambiente y marco de fotos digitalEn muchas tablets (sobre todo algo antiguas) aún está disponible el Modo ambiente del Asistente de Google, pensado precisamente para usar el dispositivo como pantalla auxiliar. Si tu tablet lo tiene, es una joya para este uso y puedes sincronizarlo con Google Fotos para usarla como marco digital.
Para comprobarlo, abre la aplicación de Google y entra en Ajustes > Modo ambiente (el acceso puede variar según versión). Desde ahí puedes:
- Configurar que la tablet muestre información útil de un vistazo: hora, tiempo, próximos eventos, avisos, etc.
- Elegir que se muestren álbumes de Google Fotos, de modo que tu centro multimedia también haga de marco digital con tus imágenes favoritas.
- Asegurarte de que el dispositivo se mantiene a la escucha de “Hey Google” mientras está en ese modo, sin quemar la pantalla con una imagen fija.
Si tu tablet no tiene modo ambiente o está muy limitado, la alternativa es dejar una aplicación concreta (Google Home, el escritorio principal con widgets o un launcher tipo TV) como pantalla principal que verás siempre, combinada con el tiempo de apagado ampliado o con apps que impidan que se bloquee sola.
Activar y afinar el control por voz con el Asistente de GoogleUno de los mayores atractivos de usar tu tablet como centro multimedia es poder hablar con el Asistente de Google igual que harías con un Nest Hub, sin tener que tocar botones cada vez. Para eso hay que configurar bien el reconocimiento de voz.
Configurar “Hey Google” y Voice MatchEn una tablet Android, el asistente suele estar integrado en la app de Google. Para activar el “Hey Google”:
- Abre la aplicación de Google.
- Toca tu foto de perfil (o inicial) en la esquina superior.
- Entra en Ajustes > Asistente de Google.
- Busca el apartado “Hey Google y Voice Match” o similar.
Dentro verás el interruptor de “Hey Google”, que deberás activar. El sistema te guiará para entrenar tu voz (Voice Match) si es la primera vez o si detecta problemas para reconocerte.
Si el asistente no te entiende bien o han usado la misma cuenta varias personas, puedes pulsar en “Volver a entrenar modelo de Voice Match” para limpiar el entrenamiento y repetirlo. Así mejoras la precisión y evitas que responda a cualquiera.
En tablets muy viejas, puede que la detección con la pantalla apagada no esté disponible, o que el propio sistema te indique que solo escucha con la pantalla encendida. En ese caso, tendrás que decidir si la mantienes encendida casi siempre o si prefieres usar métodos alternativos de activación.
Alternativa: activar el asistente sin que esté siempre escuchandoSi no te hace gracia tener el micrófono en escucha permanente, puedes optar por activar el Asistente de forma manual o mediante gestos, sin sacrificar la comodidad.
Algunas ideas prácticas:
- Colocar en la pantalla principal un acceso directo grande a la app de Google o al propio Asistente para pulsarlo cuando necesites hablarle.
- Usar un launcher como Nova Launcher, que permite configurar gestos sobre la pantalla de inicio. Por ejemplo, doble toque para abrir el Asistente, deslizar hacia arriba para lanzar Google Home, deslizar hacia abajo para abrir la app de tu ecosistema domótico (Xiaomi, Samsung, etc.).
Con este enfoque, el dispositivo no escucha todo el tiempo, pero sigues teniendo un acceso muy rápido al asistente y a las apps clave del hogar inteligente con uno o dos toques.
Convertir la tablet en panel táctil de domóticaMás allá de reproducir contenido multimedia, una de las mejores formas de aprovechar la tablet es como panel de control de los dispositivos inteligentes del hogar: luces, enchufes, persianas, ventiladores, altavoces, cámaras, termostatos, etc.
Centralizar todo en Google Home (o la app Home de Apple si usas iPad)En un entorno Android, la base más lógica es la app Google Home, que actúa como centro donde se integran dispositivos Matter, Nest y muchos otros compatibles con Google.
Para sacarle partido como panel de control:
- Asegúrate de que todos tus dispositivos inteligentes que puedan, estén añadidos a tu casa en Google Home. Si no lo has hecho, usa “Agregar > Configurar dispositivo > Funciona con Google” y vincula la cuenta del fabricante (bombillas, robots aspiradores, enchufes, etc.).
- Organiza los dispositivos en habitaciones y grupos lógicos (salón, dormitorio, cocina, terraza…). Esto es clave tanto para control táctil como por voz: así podrás decir cosas como “enciende las luces del salón” en lugar de ir bombilla por bombilla.
- Ponles nombres claros y diferentes a los dispositivos: “luz techo salón”, “luz mesa comedor”, “enchufe cafetera”, “ventilador despacho”… Evita números o nombres casi iguales que líen al asistente.
Google Home ofrece una vista general de la casa y accesos rápidos a rutinas, llamadas, emisión a dispositivos y controles básicos. Aunque no muestra tanta información contextual como un Nest Hub, es una muy buena base para tener de fondo en la tablet.
Si estás en el ecosistema Apple y usas un iPad en vez de una tablet Android, el equivalente es la app Casa (Home), donde se integran los accesorios compatibles con HomeKit. Eso sí, siempre puedes instalar también Google Home en un iPad para dispositivos compatibles con Google, aunque no tendrás el mismo nivel de integración que en Android.
Integrar apps de fabricantes y otros ecosistemasNo siempre podrás meter absolutamente todo en una única aplicación. Algunos dispositivos tienen funciones avanzadas solo en su app oficial (por ejemplo, aspiradores, luces con escenas complejas, robots de limpieza, etc.).
En esos casos, lo más práctico es instalar la Google Play Store o las apps oficiales del fabricante.
- Instalar en la tablet las apps de tus marcas (Xiaomi Home, SmartThings, Govee, SwitchBot, Dreame, etc.) y dejar sus accesos directos bien visibles en el escritorio.
- Si usan ecosistemas como Alexa o Home Assistant, crear atajos o dashboards específicos y anclarlos al inicio para que con un toque llegues a las funciones que más uses.
Siempre que se pueda, vincula igualmente esos dispositivos a Google Home o al asistente que prefieras, de forma que al menos tengas los controles básicos (encender, apagar, cambiar modo, etc.) centralizados, dejando las apps propias para ajustes más finos.
Control por voz: comandos útiles para tu centro multimediaUna vez enlazados los dispositivos al Asistente de Google y organizados en Google Home, tu tablet se convierte en algo muy cercano a un Google Home con pantalla grande. Algunos ejemplos de lo que podrás decirle:
- Luces: “Hey Google, enciende las luces de la cocina”, “atenúa luz del salón al 50%”, “haz la luz del escritorio verde”.
- Enchufes e interruptores: “Hey Google, apaga el enchufe de la cafetera”, “activa el interruptor del ventilador”.
- Termostato: “Hey Google, establece la calefacción en 21 grados”, “sube la temperatura dos grados”, “apaga el termostato”.
- Cámaras: “Hey Google, muestra la cámara de la puerta en la tele del salón”, “qué hay en la cámara del jardín”.
- Audio en varias habitaciones: “Hey Google, reproduce música en las bocinas del salón”, “pon las noticias en el grupo casa”.
Además, si tienes varios altavoces, pantallas o dispositivos Chromecast compatibles, puedes crear grupos de altavoces desde Google Home (por ejemplo “Casa entera”, “Planta baja”) y pedirle al asistente que reproduzca en todos al mismo tiempo, controlando volumen y reproducción desde la propia tablet.
Botones y widgets: Action Blocks y el widget de Google HomeHablar con el asistente está muy bien, pero muchas veces preferirás ejecutar acciones comunes con un solo toque, sobre todo si hay personas en casa que no se apañan con los comandos de voz o si no quieres ir hablando solo.
Action Blocks: comandos del asistente convertidos en botonesAction Blocks es una app oficial de Google pensada para accesibilidad, pero que encaja de maravilla para una tablet-panel de control: te permite crear “bloques” o widgets personalizables que lanzan un comando concreto al Asistente de Google al tocarlos.
Su funcionamiento básico es:
- Descarga Action Blocks desde Google Play en tu tablet.
- Abre la app y pulsa en “Crear Action Block”.
- Elige uno de los usos predefinidos (llamar, reproducir música, controlar luces, etc.) o selecciona “Acción personalizada”.
- En el campo de “Acción”, escribe exactamente el comando que le dirías al asistente, por ejemplo: “enciende luces salón”, “pon música relajante en el grupo casa”, “muéstrame la lista de la compra”.
- Desactiva, si quieres, que se lea en voz alta la respuesta o que vibre la tablet al completar la acción.
- Prueba el bloque para asegurarte de que funciona y el asistente entiende el comando.
- Elige un nombre y un icono o imagen para el botón, de forma que sea muy reconocible (bombilla, nota musical, icono de temperatura, etc.).
Una vez creado, puedes añadirlo a la pantalla de inicio desde la propia app con “Colocar en la pantalla de inicio”, o yendo a la pantalla principal, dejando pulsado en un hueco libre, eligiendo Widgets > Action Blocks y seleccionando el bloque que quieras.
Con esto podrás tener, por ejemplo, un panel de botones rápido para acciones diarias:
- Botón para encender/apagar todas las luces del salón.
- Botón para activar una rutina nocturna (bajar persianas, apagar luces, ajustar temperatura).
- Botón para reproducir tu lista de música favorita en un altavoz concreto.
- Botón para consultar la previsión del tiempo o escuchar las noticias.
El potencial es enorme, y además es una solución muy amigable para niños, personas mayores o cualquiera que prefiera tocar un icono grande y claro en lugar de recordar frases exactas.
Widget de Google Home y otros accesos directosAdemás de Action Blocks, Google ha añadido un widget de Google Home que permite anclar algunos de tus dispositivos o controles más usados directamente a la pantalla de inicio.
Así puedes combinar:
- Widgets de Google Home para acceder con un toque a luces, enchufes o escenas concretas del ecosistema Google.
- Action Blocks para comandos de voz encapsulados, rutinas complejas o acciones que involucren varios dispositivos.
- Widgets de otras apps domóticas (Xiaomi Home, SmartThings, etc.) para las funciones que no puedas integrar del todo en Google Home.
La idea es que cuando mires el panel de la tablet, tengas a tiro de dedo las acciones que más repites en tu día a día, sin tener que navegar por menús ni andar cambiando de aplicación constantemente.
Usar la tablet como centro multimedia: TV, vídeo y audioAparte de controlar la casa, tu tablet Android puede transformarse en un televisor portátil, un reproductor tipo Android TV o un “monitor” para otros dispositivos, ideal para la cocina, el dormitorio o incluso para llevar de viaje.
Cambiar el launcher para tener una interfaz tipo Smart TVSi vas a dedicar tu tablet principalmente a reproducir vídeo, canales en streaming o contenidos locales, conviene que la interfaz se parezca más a una pantalla de televisión inteligente que a la típica pantalla de tablet llena de iconos pequeños.
Para eso puedes instalar un lanzador (launcher) especializado:
- TV Launcher (varias variantes en Google Play): suele ofrecer una disposición de apps en parrilla sencilla, con iconos grandes, ideal para niños, personas mayores o para manejar a cierta distancia. Permite ocultar apps, ajustar filas y personalizar algo la distribución.
- ATV Launcher o ATV Launcher Pro: imita muy bien la interfaz de Android TV. Puedes añadir widgets, cambiar fondos, reordenar aplicaciones y dejar solo lo que realmente uses para vídeo y audio.
- Otros launchers estilo Smart TV (TV Launcher – Smart TV BOX, Smart TV Launcher, etc.): muchos ofrecen personalización de iconos, widgets y fondos, con una estética muy similar a la de un televisor con Android TV integrado.
El objetivo es que, al encender la pantalla, te encuentres con un menú limpio, con accesos grandes a tus plataformas de streaming, apps de TV en vivo, reproductor local y quizá algún widget informativo, sin distracciones ni apps “de móvil” que no vas a usar ahí.
Apps para TV en vivo y streamingPara que tu tablet se convierta de verdad en un centro multimedia, hay que equiparla con las apps de contenido que más te interesen. Además de las plataformas clásicas de películas y series, tienes varias opciones gratuitas con canales en directo:
- ViX: plataforma en español con una parte gratuita que incluye televisión en vivo de noticias, deportes y canales de entretenimiento, además de contenido bajo demanda. Ideal si buscas canales en castellano y latino sin pagar suscripción (aunque también tenga plan de pago).
- Pluto TV: uno de los referentes de TV gratuita por Internet. Más de 100 canales temáticos con contenido de marcas como Paramount, Nickelodeon y otros, donde puedes ver series, dibujos, realities, películas y programas 24/7 sin pagar cuota.
- Plex: además de tener canales y contenido gratuito en streaming, destaca porque organiza todo tu contenido local (películas, series, música, fotos) en una biblioteca visual tipo Netflix. Si tienes archivos en un servidor o en la propia tablet, Plex puede ser el corazón de tu cine en casa.
- YouTube: aunque no parezca TV en directo, es cada vez más habitual que eventos deportivos, competiciones o contenidos especiales se emitan en vivo y gratis. Además, para música, tutoriales, noticias o contenido casual, YouTube es casi imprescindible.
Combinando estas aplicaciones con tu launcher tipo TV tendrás en la tablet un auténtico televisor portátil sin pagar cuotas extra, más allá de las suscripciones que ya tengas en servicios de streaming.
Convertir la tablet en “pantalla” para otros dispositivosMás allá de ver contenido directamente en la tablet, puedes usarla como pantalla auxiliar para otros equipos o incluso como monitor de coche:
- Reproductor Android TV casero: si conectas la tablet por HDMI a un televisor antiguo (vía adaptador, si lo soporta) o duplicas la pantalla inalámbricamente en una TV compatible, puedes usar la interfaz tipo Android TV y las apps instaladas para darle vida de Smart TV a un televisor viejo.
- Tablet como pantalla de Android Auto: con apps como Headunit Reloaded (de pago pero muy asequible) puedes hacer que la tablet actúe como pantalla de Android Auto en tu coche, aprovechando la conexión con tu móvil. Es una manera barata de tener mapas, música y mensajes integrados sin cambiar el sistema del vehículo.
- Monitor para cámaras de seguridad: si tienes cámaras compatibles con Google Home, con apps propias o incluso con Chromecast, la tablet puede mostrar en directo lo que ocurre en la puerta, el garaje, la habitación del bebé, etc., convirtiéndose en un panel de vigilancia básico pero muy útil.
En algunos casos, sobre todo si conectas la tablet a una TV y no puedes tocarla directamente, te vendrá bien controlarla a distancia con un mando Bluetooth o incluso convirtiendo tu móvil en ratón/teclado con apps específicas de control remoto.
Optimizar tablets muy antiguas y alternativas avanzadasNo todas las tablets son nuevas ni potentes; si buscas alternativas o upgrade, consulta mejores tablets Android. Quizá tengas por casa un modelo con Android 4.x o similar, con el que no podrás instalar algunas apps modernas o el rendimiento será justito, pero aún así se le puede encontrar utilidad como centro multimedia sencillo.
Limitaciones en tablets muy viejasEn dispositivos muy antiguos (por ejemplo Android 4.2.2) vas a notar que muchas apps de Google o de domótica ya no son compatibles o no reciben soporte. Es posible que no puedas instalar la versión más nueva de la app de Google, Google Home, Action Blocks o launchers actuales.
Aun así, podrías usarla para funciones más básicas:
- Marco de fotos digital con imágenes locales o alguna app antigua que aún funcione.
- Reproductor multimedia local de vídeos y música almacenados en la propia tablet o en una tarjeta microSD.
- Panel muy simple para una app de control que aún sea compatible, o incluso para mostrar una web o dashboard ligero en el navegador.
Si tu idea es usar apps modernas tipo Home Assistant, dashboards avanzados o integraciones nuevas de Google, lo normal es que estas tablets no den la talla y sea más práctico usar un modelo algo más reciente, aunque sea muy barato.
Dashboards personalizados con Home Assistant, ActionTiles o SharpToolsSi ya tienes un ecosistema domótico más avanzado (por ejemplo con Home Assistant corriendo en una Raspberry Pi u otro servidor), la tablet puede convertirse en un panel de control completamente personalizado:
- Con Home Assistant puedes crear tableros (Lovelace) adaptados al tamaño y orientación de la tablet, con tarjetas de temperatura, gráficos, interruptores, cámaras, escenas, etc.
- Herramientas como ActionTiles, SharpTools y similares te permiten generar dashboards web interactivos que luego puedes abrir en el navegador de la tablet a pantalla completa o anclar como “app web”.
- En estos casos suele ser recomendable tener un hub domótico dedicado (Zigbee, Z-Wave, Matter, etc.) y usar la tablet solo como interfaz.
Este enfoque requiere algo más de montaje y conocimientos, pero el resultado es un panel de control realmente profesional que centraliza cada rincón de tu casa en una sola pantalla táctil.
Con todos estos ajustes, apps y trucos, tu vieja tablet Android pasa de comer polvo en un cajón a convertirse en un centro multimedia completo y un panel de control para el hogar inteligente: podrás reproducir contenido como si fuera una Smart TV, gestionar dispositivos con voz o con botones táctiles, ver cámaras, controlar la temperatura, apagar luces o lanzar rutinas complejas con un solo toque, todo sin gastar en un nuevo gadget dedicado. Comparte la guía y ayuda a otros usuarios s gestionar su tablet como un centro multimedia para el hogar.
Cómo detectar apps que consumen batería aunque no salgan en la lista
Si tu móvil se queda sin batería mucho antes de lo que debería y no ves nada raro en la lista habitual de consumo, es bastante probable que haya aplicaciones ocultas drenando energía en segundo plano. No siempre se trata de que la batería esté vieja o dañada: muchas veces el problema está en apps mal optimizadas, configuraciones poco cuidadas y ciertos hábitos de uso que la dejan tiritando a media tarde.
La buena noticia es que, aunque algunas apps no aparezcan claramente como culpables a primera vista, tu smartphone ofrece herramientas y pistas para descubrir qué está pasando de verdad con la batería. Combinando los ajustes del sistema, algunas señales de comportamiento del móvil y, si hace falta, apps especializadas, puedes detectar qué aplicaciones consumen batería aunque no aparezcan claramente en la lista típica y ponerles freno sin volverte loco.
¿Por qué algunas apps agotan la batería aunque parezca que no las usas?Detrás de una autonomía pobre suele haber una mezcla de factores: pantalla muy brillante, calor, conexiones siempre activas y procesos en segundo plano que no paran nunca. Muchas aplicaciones (redes sociales, mapas, apps de clima, noticias, juegos, servicios de copia en la nube…) siguen funcionando aunque tú no las abras, actualizando datos, usando el GPS o manteniendo la conexión al servidor activa.
Este comportamiento hace que algunas apps apenas aparezcan unos minutos como “tiempo en pantalla” pero acumulen muchas horas de actividad en segundo plano. En los listados de uso de batería pueden quedar camufladas entre otras más visibles, pero si prestas atención a los detalles (segundos planos, datos, temperatura, almacenamiento…) las puedes cazar.
Además, con cada actualización, una app puede cambiar su comportamiento: nuevas funciones, publicidad más agresiva o errores de programación pueden disparar el consumo sin que te des cuenta. Por eso es posible que, de un día para otro, el móvil pase de aguantar todo el día a rendirse a media tarde, incluso aunque tú creas que lo usas igual que siempre.
Señales claras de que una app está consumiendo más batería de la cuentaAntes de meterte de lleno en menús y gráficas, conviene fijarse en los síntomas que delatan que alguna aplicación se está portando mal con la batería. Aunque esa app no aparezca como gran culpable en la lista estándar, tu móvil deja pistas bastante evidentes.
- Descarga muy rápida de batería sin una explicación lógica: si usas el móvil como siempre y ves que baja del 100% al 60% en un rato sin hacer nada especial, algo está tirando fuerte de los recursos.
- Aumento de temperatura del dispositivo: el calor es una de las mejores alarmas. Si el móvil quema en el bolsillo o al usar tareas sencillas (chats, navegación ligera), es probable que haya procesos activos en segundo plano.
- Ralentizaciones, bloqueos o tirones frecuentes: si algunas apps se quedan colgadas o el sistema responde lento, puede haber un proceso que se esté comiendo CPU y batería a la vez.
- Actividad continua en segundo plano: notificaciones constantes, iconos de localización activos sin que tú lo pidas, descargas o sincronizaciones que no paran de funcionar son pistas de una app demasiado “nerviosa”.
- Picos raros de consumo de datos o almacenamiento: si una aplicación que apenas usas aparece gastando muchos datos o ocupando gigas de caché, es probable que esté trabajando mucho más de lo que debería, y eso suele ir de la mano de un mayor consumo energético.
La primera parada es siempre la configuración del móvil. Tanto en Android como en iOS tienes informes de consumo de batería bastante detallados que, bien interpretados, permiten descubrir aplicaciones problemáticas aunque no aparezcan claramente en el top habitual.
Detectar apps gastonas en AndroidEn la mayoría de móviles Android, la ruta es muy similar: Ajustes → Batería. Dependiendo del fabricante puede llamarse “Batería”, “Rendimiento”, “Cuidado del dispositivo” o similar, pero siempre hay un apartado dedicado a la energía.
Una vez dentro, verás normalmente un gráfico de descarga y un listado de aplicaciones con su porcentaje de consumo. Lo importante aquí no es solo el porcentaje, sino también cómo y cuándo han consumido:
- Busca el apartado “Uso de la batería” o “Uso de batería por aplicación”. En algunos modelos verás opciones como “Detalles de uso” o “Mostrar uso completo del dispositivo” para ver todos los procesos, no solo las apps más evidentes.
- Al entrar en cada app, revisa tiempo en pantalla vs. tiempo en segundo plano. Una aplicación que apenas usas pero que tiene muchas horas de segundo plano es candidata clara a estar drenando batería sin aparecer como gran culpable en el uso visible.
- En capas como las de Samsung, Xiaomi o similares, suele haber opciones específicas como “Límites de uso en segundo plano”, “Suspender” o “Poner en suspensión profunda” para frenar el consumo.
En muchos Android, además, encontrarás avisos en la parte superior del apartado de batería cuando una app está consumiendo energía de forma anómala. Si ves una alerta de este tipo, entra y revisa con detalle qué app es, cuánto tiempo lleva activa y si de verdad necesitas que se comporte así.
Cómo lo hace Android según el fabricanteCada marca añade sus propios ajustes para refinar este control y permitirte capar el comportamiento de las aplicaciones más glotonas sin tener que desinstalarlas a lo bruto.
En móviles Samsung Galaxy, lo habitual es:
- Entrar en Ajustes y luego en el apartado de Batería o Cuidado del dispositivo.
- Revisar la lista de apps ordenadas por consumo y tocar en la que te interese investigar.
- Activar opciones como “Límites de uso en segundo plano”, “Suspender” o “Suspensión profunda”, para que la app solo gaste recursos cuando la abras o lo justo para funcionar.
En móviles Xiaomi (y otras marcas con MIUI/HyperOS), el sistema también permite recortar la actividad cuando no usas la app:
- Ir a Ajustes → Batería y revisar la lista de aplicaciones.
- Dentro de cada app, elegir opciones como “Cerrar aplicaciones después de 10 minutos de actividad en segundo plano” o “Restringir aplicaciones en segundo plano”.
- Si se trata de una app prescindible que solo molesta, lo más práctico suele ser desinstalarla directamente.
En iPhone el sistema también da mucha información para localizar aplicaciones que consumen batería incluso cuando no las ves en primer plano. La ruta es muy simple:
- Abre Ajustes → Batería.
- Verás los gráficos de consumo por hora y por día, y debajo un listado de apps con su porcentaje de uso.
- Pulsa en “Mostrar actividad” para ver cuánto tiempo ha estado cada app en pantalla y cuánto en segundo plano.
Aquí el truco es fijarse en las aplicaciones que no usas demasiado pero tienen muchos minutos (o horas) en segundo plano. Si además coinciden con momentos en los que el móvil se calienta o la batería cae a lo loco, ya sabes por dónde empezar a meter tijera.
Apps que más suelen consumir batería en todos los móvilesMás allá de los listados concretos de tu dispositivo, hay dos grandes grupos de aplicaciones que casi siempre aparecen entre las más gastonas en cualquier móvil, da igual la marca o el sistema operativo.
1. Aplicaciones que usan mucho internet y GPSEste tipo de apps tiran constantemente de conexión de datos, Wi‑Fi, ubicación y, muchas veces, de la pantalla a pleno rendimiento. Algunas categorías típicas son:
- Apps de streaming: plataformas de vídeo y música como Netflix, YouTube, Spotify o Twitch consumen batería por partida doble: datos o Wi‑Fi + pantalla encendida durante mucho rato. Si las usas mucho con el brillo alto y sin Wi‑Fi, la batería vuela.
- Redes sociales y mensajería: Instagram, TikTok, Facebook, WhatsApp y compañía se pasan el día sincronizando contenido, cargando vídeos, enviando notificaciones y actualizando el feed, incluso sin que abras la app constantemente.
- Navegadores web: Chrome, Safari, Firefox y otros requieren bastante CPU y datos, sobre todo si abres muchas pestañas con contenido pesado (vídeos, anuncios, páginas llenas de scripts).
- Mapas y apps de navegación: Google Maps, Apple Maps, Waze y similares son de las que más combinan pantalla encendida, GPS constante y datos móviles. Un rato usando el navegador con el brillo alto puede tumbar la batería rápidamente.
- Juegos exigentes: PUBG, Fortnite, Call of Duty y otros títulos con gráficos potentes requieren GPU, CPU, datos y muchas veces sonido al máximo. Son un auténtico martillo pilón para la batería, incluso aunque juegues relativamente poco tiempo.
El segundo grupo lo forman las apps que, aunque no estés mirando la pantalla, siguen haciendo cosas en la sombra: recogen datos, sincronizan, monitorizan tu actividad, escanean información…
- Apps de fitness y salud: aplicaciones como Fitbit, Strava, Runkeeper y similares monitorizan pasos, ritmo cardíaco, rutas con GPS y sincronizan datos con la nube, todo ello mientras el móvil está en el bolsillo.
- Apps bancarias y financieras: muchas apps de bancos (BBVA, Santander, ING, etc.) realizan sincronizaciones periódicas, notificaciones de movimientos y comprobaciones de seguridad, lo que implica cierta actividad de fondo.
- Apps de correo electrónico: Gmail, Outlook y otros clientes de correo viven en segundo plano comprobando si llegan nuevos mensajes, filtrando spam y sincronizando carpetas.
- Apps de almacenamiento en la nube: Google Drive, Dropbox, OneDrive y servicios similares consumen batería subiendo copias de seguridad, fotos, vídeos y documentos sin que tú tengas que hacer nada.
A veces, aunque mires la lista de consumo de batería, sigues teniendo la sensación de que “algo no cuadra”. En estos casos conviene ir un poco más allá y revisar otros parámetros que delatan el comportamiento real de las aplicaciones.
Revisar los permisos de las aplicacionesTanto en Android como en iOS puedes entrar en el apartado de aplicaciones dentro de Ajustes y ver qué permisos tiene cada una: ubicación, micrófono, cámara, actividad en segundo plano, acceso a datos, inicio automático, etc.
Si una app que no debería necesitarlo tiene acceso constante a la ubicación, al micrófono o a la actividad en segundo plano, no solo puede estar gastando más batería de la necesaria, sino también comprometiendo tu privacidad. Quitarle permisos sobrantes frena procesos innecesarios y recorta consumo.
Controlar el uso de datos y el almacenamientoEn la sección de Almacenamiento y de Datos móviles del sistema verás cuánto espacio ocupa cada app y cuántos datos consume. Si detectas una aplicación que:
- Usas poco, pero aparece ocupando muchos gigas de caché.
- Apenas abres, pero se come un montón de datos en segundo plano.
es muy probable que tenga procesos activos de sincronización, publicidad o descargas que no se reflejan con claridad en la lista principal de batería, pero que sí aportan un gasto constante.
Apps especializadas para vigilar el estado y consumo de la bateríaAdemás de las herramientas nativas, en Android hay algunas aplicaciones muy útiles para controlar en detalle qué está pasando con la batería y con cada proceso. No son imprescindibles, pero pueden ayudarte a afinar al máximo.
AccuBatteryCon esta información puedes ver qué aplicaciones están disparando el consumo en distintos momentos del día, cómo afectan determinadas cargas (rápidas, largas, cortas) y qué hábitos te conviene cambiar para no acortar la vida útil de la batería.
Greenify y otras apps de hibernaciónSu principal ventaja es que te fuerza a ser consciente de qué apps quieres activas y cuáles no. Al ver la lista de aplicaciones que puedes hibernar, muchas veces descubres programas que casi no usas pero que siguen vivos por debajo, comiéndose batería porque sí.
Antivirus y herramientas de seguridadAlgunos antivirus para Android incluyen módulos de análisis de batería que detectan procesos sospechosos, aplicaciones maliciosas o configuraciones que disparan el consumo. No hacen magia, pero pueden ayudarte a descubrir malware camuflado o apps que espían tu portapapeles (linternas, calculadoras, juegos de dudosa procedencia…).
Qué hacer cuando una app consume demasiada bateríaUna vez has identificado las posibles culpables, llega el momento de decidir qué hacer con cada app según lo importante que sea para ti. No es lo mismo una red social que miras de vez en cuando, que WhatsApp o tu app del banco.
Si la app es imprescindible para tiEn este caso no suele tener sentido desinstalar, pero sí puedes recortar su consumo sin perder funcionalidades clave:
- Limitar la actividad en segundo plano: desactiva la actualización en segundo plano o usa los modos de ahorro/optimización de batería del sistema para que la app funcione, pero no esté trabajando todo el tiempo.
- Reducir notificaciones y sincronización: desactiva notificaciones innecesarias (likes, sugerencias, promociones) y revisa la frecuencia de actualización de correo, copias en la nube o widgets de noticias.
- Comprobar y aplicar actualizaciones: en ocasiones una versión concreta de una app tiene un bug que dispara el consumo. Actualizar a la última versión puede arreglarlo y devolver la normalidad a la batería.
Cuando se trata de juegos que casi no usas, apps de linterna, calculadoras raras, utilidades que has instalado “por probar” o servicios que no te aportan gran cosa, lo más sencillo es desinstalarlas y olvidarte. Ganarás batería, liberarás espacio y, de paso, reducirás la carga general del sistema.
En los casos en que veas un consumo exagerado de una app poco conocida, con permisos extraños o procedente de fuentes dudosas, puede incluso tratarse de malware o software mal diseñado. Aquí no hay mucho que pensar: lo más seguro para tu móvil y tu privacidad es eliminarla cuanto antes.
Otros ajustes clave para hacer que la batería dure másAdemás de cazar y controlar aplicaciones, hay una serie de ajustes y hábitos que marcan la diferencia en la autonomía, incluso aunque no toques nada más.
Brillo de pantalla y animacionesLa pantalla es el componente que más gasta, sin discusión. Mantenerla a tope de brillo todo el día es una forma segura de que la batería se venga abajo mucho antes de lo que debería. Usa el brillo automático bien ajustado o bájalo manualmente siempre que puedas.
Si el sistema lo permite, también puedes reducir animaciones, transiciones y efectos visuales. No solo hace que el móvil vaya algo más fluido en modelos justitos, sino que rebaja ligeramente la carga de trabajo del procesador y, con ello, el consumo.
Conexiones: Wi‑Fi, Bluetooth, NFC, GPSLas conexiones inalámbricas son otra fuente continua de gasto cuando permanecen activas sin necesidad. Si no vas a usar algo, apágalo sin miedo:
- Desactiva Wi‑Fi y Bluetooth cuando estés fuera y no los necesites.
- Apaga NFC si no pagas con el móvil ni usas accesorios que lo requieran.
- Limita el uso del GPS a las apps que de verdad lo requieren y evita que lo tengan activo “siempre”.
No se trata de estar todo el día encendiendo y apagando iconos, pero sí de evitar tenerlo todo activado por defecto sin motivo. A la larga, se nota.
Actualizaciones de sistema y calibración de bateríaMantener el sistema y las apps actualizadas no solo mejora la seguridad; muchas actualizaciones incluyen mejoras internas de rendimiento y consumo. Un sistema más optimizado siempre sacará algo más de partido a la misma batería.
De vez en cuando, sobre todo si notas que el porcentaje de batería se comporta de forma extraña, puede venir bien calibrarla siguiendo las recomendaciones del fabricante. No hace milagros, pero ayuda a que el móvil mida mejor el nivel real y no te dé sustos.
Hábitos de carga que cuidan la batería a largo plazoAunque no influyen de forma directa en que una app consuma más o menos, tus costumbres de carga sí determinan cuánto tiempo se mantendrá la batería en buen estado:
- Intenta cargar el móvil cuando esté alrededor del 20‑30%.
- Si puedes, evita dejarlo horas al 100% enchufado; muchas marcas ya incluyen carga optimizada para controlar esto automáticamente.
- No abuses de usar el móvil mientras carga si se calienta demasiado.
- Usa cargadores originales o certificados para evitar problemas de voltaje y temperatura.
Combinando una buena gestión de cargas con el control de apps, es mucho más fácil que el móvil llegue al final del día sin quejarse.
Cuando la batería no dura lo que debería y ninguna app parece especialmente culpable, lo que suele haber por detrás es una suma de pequeños factores: aplicaciones que trabajan en segundo plano sin que lo notes, permisos mal ajustados, conexiones siempre activas, brillo alto y algunos malos hábitos de carga.
Revisar con calma los menús de Batería, comprobar actividad en segundo plano, ajustar permisos, aprovechar las opciones de ahorro de energía de cada fabricante y, si hace falta, recurrir a herramientas como AccuBattery o Greenify, te permite descubrir esas apps que consumen batería aunque no aparezcan claramente en la lista y recuperar varias horas de autonomía cada día sin necesidad de cambiar de móvil. Comparte esta información para que mas usuarios conozcan del tema.
Cómo mejorar la precisión del GPS sin instalar aplicaciones
Si alguna vez has mirado el punto azul del mapa y has pensado “esto no puede ser donde estoy”, no estás solo. Aunque los móviles actuales son una pasada, la precisión del GPS sigue dependiendo de muchos factores: satélites, cobertura, edificios, ajustes del sistema, permisos de las apps… La buena noticia es que puedes mejorar bastante esa precisión sin instalar aplicaciones adicionales, solo tocando la configuración correcta y entendiendo cómo funciona todo el sistema.
A lo largo de esta guía vamos a ver cómo afinar al máximo la ubicación, qué significa realmente ese círculo azul de Google Maps, cómo calibrar la brújula, qué ajustes de WiFi y Bluetooth influyen, qué problemas de hardware o fundas pueden fastidiarte la señal, y qué margen real de mejora puedes esperar, tanto en el móvil como en otros dispositivos GPS dedicados. Todo explicado en español de España, con ejemplos prácticos y sin necesidad de apps extra.
¿Cómo funciona realmente el GPS de tu móvil?Para entender cómo mejorar la precisión, primero hay que tener claro qué está haciendo el móvil cuando te geolocaliza. No es magia: es una combinación de satélites, antenas y software que intenta calcular tu posición en tiempo real con la menor batería posible.
La red GPS está formada por unos 27 satélites que orbitan la Tierra, de los cuales 24 trabajan de forma activa y hay varios de reserva por si alguno falla. Están colocados de tal modo que, estés donde estés, tu móvil pueda “ver” al menos varios de ellos por encima del horizonte.
El receptor interno de tu teléfono se conecta con al menos tres satélites para saber tu posición, y normalmente utiliza un cuarto para determinar también la altitud. A partir del tiempo que tarda la señal en llegar desde cada satélite, el móvil calcula su posición en el mapa con bastante precisión… siempre que haya buena visibilidad hacia el cielo.
El problema es que conectarse continuamente con los satélites gasta batería y además la señal se degrada en interiores, entre edificios altos o bajo tierra. Ahí entra en juego otra tecnología: el A‑GPS o Assisted GPS, que utiliza también torres de telefonía, redes WiFi y otros datos para hacer una estimación rápida de dónde estás.
Con A‑GPS, el móvil puede triangular tu posición usando varias antenas móviles y puntos WiFi cercanos. Esta ubicación es algo más “gorda”, menos precisa, pero sirve para aproximarte en unos 50 metros mientras el receptor GPS va afinando la señal de los satélites. Por eso, en Google Maps ves primero un círculo azul grande que luego se va reduciendo.
Android, además, cuenta con varios modos de uso del GPS que cambian el equilibrio entre precisión y consumo de batería. Según el que tengas activado, la exactitud de tu ubicación puede ser muy buena… o bastante regulera.
¿Qué significa el punto azul y el círculo en Google Maps?Cuando abres Google Maps, tu posición se representa con un punto azul en el mapa. Ese punto no siempre está solo: muchas veces viene acompañado de un círculo celeste alrededor.
Ese círculo indica el margen de error de tu ubicación. Puedes estar en cualquier punto dentro de ese círculo, no justo en el centro. Cuanto más pequeño es el círculo, más precisa es la posición que te está dando el móvil.
Si el círculo se ve muy grande, significa que el sistema se está apoyando más en A‑GPS (antenas y WiFi) que en los satélites, o que tiene poca calidad de señal. Si esperas unos segundos en exteriores, lo normal es que la app vaya reduciendo el tamaño del círculo a medida que mejora la conexión con los satélites.
También puede ocurrir que el punto azul no aparezca, salga en gris o se quede fijo. En esos casos, Google Maps no está pudiendo determinar tu ubicación actual y te muestra la última que recuerda. Esto puede deberse a permisos mal configurados, problemas de señal o ajustes desactivados.
Ten en cuenta que cualquier obstáculo entre tu móvil y el cielo (garajes subterráneos, edificios altos, paredes gruesas, túneles, metro…) puede afectar a la precisión. En interiores muy cerrados, lo normal es que el GPS falle o se quede solo con una ubicación aproximada.
Modos de ubicación en Android y precisión del GPSUno de los ajustes que más influyen en la calidad de tu posición es el modo de ubicación que tengas configurado en Android. Según el fabricante, el nombre puede variar, pero la idea es la misma: elegir entre más precisión o más ahorro de batería.
Normalmente, en el menú de Ajustes > Ubicación (o en algunos móviles dentro de Seguridad y ubicación o Conexiones) vas a encontrar un apartado donde se define el método de ubicación. Las opciones clásicas suelen ser:
- Ahorro de batería: el teléfono usa básicamente A‑GPS, redes móviles, WiFi y Bluetooth, pero no tira del GPS puro o lo usa al mínimo. Consume muy poca batería, pero la precisión suele ser bastante peor, buena para resultados aproximados (por ejemplo, saber en qué barrio estás) pero no tanto para moverte giro a giro.
- Sólo dispositivo: en este modo el móvil utiliza solo el receptor GPS y los sensores internos (acelerómetro, giroscopio, brújula…). Es más estable cuando hay buen cielo despejado, pero tarda más en fijar la posición y puede sufrir en entornos urbanos con muchos obstáculos.
- Máxima precisión: es la opción más completa. Combina los datos de satélites GPS con el A‑GPS, redes móviles, WiFi y Bluetooth para darte la mejor ubicación posible. A cambio, este modo es el que más batería gasta cuando hay apps usando la ubicación de forma continua.
Si necesitas que el punto azul de Google Maps clava casi al metro dónde estás, lo suyo es usar Máxima precisión cuando vayas a navegar o utilizar apps que dependan mucho del GPS (navegadores, juegos de realidad aumentada, apps deportivas, etc.). Después, cuando termines, puedes volver a un modo más ahorrador.
Cómo activar y mejorar la ubicación en AndroidPara empezar por lo básico, asegúrate de que la ubicación del dispositivo está activada. Puede parecer obvio, pero más de uno pierde tiempo porque el GPS está directamente desconectado.
En la mayoría de móviles Android, puedes entrar en Ajustes > Ubicación y activar el interruptor principal. Otra forma rápida es abrir el panel de notificaciones y pulsar sobre el icono de Ubicación para encenderlo o apagarlo al momento.
Dentro de ese mismo menú de ubicación, muchas capas de Android incluyen una opción llamada Precisión de la localización de Google o similar. Esta función permite que Google use también redes WiFi cercanas, Bluetooth y otros sensores para afinar todavía más tu ubicación, siempre respetando tus permisos de privacidad.
Para activarla, entra en Ajustes > Ubicación, busca algo como Precisión de la ubicación de Google o Servicios de ubicación y habilita la opción. Suele haber un conmutador del tipo “Mejorar la precisión de la ubicación” que conviene tener activado si quieres que el móvil lo clave lo máximo posible.
Cómo encontrar tu ubicación exacta en Google Maps desde el navegadorSi utilizas Google Maps desde el ordenador, también puedes mejorar hasta cierto punto la precisión de la ubicación del punto azul en el navegador, aunque dependerá mucho de la calidad de tu conexión y de que el navegador tenga acceso a la información de ubicación.
Los pasos básicos son:
- Abre Google Maps en tu ordenador con un navegador actualizado (Chrome, Edge, Firefox…).
- Asegúrate de que el navegador tiene permisos para acceder a tu ubicación. Normalmente, cuando entras por primera vez, aparecerá un aviso preguntando si quieres permitirlo.
- En la esquina inferior derecha del mapa, pulsa en el icono Mi ubicación (un círculo con un punto). El mapa se centrará en tu posición y te mostrará el punto azul.
Si ves errores del tipo “No se puede determinar tu ubicación” o notas que el punto está claramente mal colocado, puedes probar a recargar la página, revisar que tengas buena conexión a Internet, comprobar en la configuración del navegador que no estás bloqueando el acceso a la ubicación para Maps y, si no mejora, reiniciar el equipo.
Permisos de las aplicaciones y problemas habitualesDesde Android 10, los permisos de localización se han vuelto mucho más estrictos, así que es fácil que una app tenga capado el acceso al GPS sin que te acuerdes de haberlo denegado. Si una aplicación concreta no te sitúa bien, revisa primero sus permisos.
Puedes hacerlo entrando en Ajustes > Ubicación > Permiso de la aplicación (o un menú similar, según el móvil). Ahí verás una lista de apps clasificadas por si pueden usar la ubicación siempre, sólo en uso o nunca. Elige, por ejemplo, tu app de mapas o navegación y márcala como Permitir siempre o al menos “Permitir sólo si la aplicación está en uso”.
En algunos móviles que no muestran el apartado de permisos desde Ubicación, tendrás que ir a Ajustes > Aplicaciones, entrar en la app concreta (Google Maps, Waze, Navi, etc.) y tocar en Permisos > Ubicación. Ahí podrás decidir si le das acceso constante, solo mientras la usas o si se lo niegas.
Además, en las versiones recientes de Android hay una opción de ubicación precisa por aplicación. En el menú de permisos de ubicación de cada app, suele aparecer un interruptor llamado “Usar ubicación precisa” o “Ubicación exacta”. Asegúrate de que está activado para las apps de navegación, porque si no, solo tendrán una ubicación aproximada.
Ten en cuenta también los controles parentales y funciones de bienestar digital. En muchos móviles, estos sistemas pueden limitar el acceso a la ubicación precisa para proteger a menores. Si notas que un dispositivo con control parental activo no localiza bien, revisa en Ajustes > Bienestar digital y controles parentales (o similar) que no se esté bloqueando la geolocalización exacta.
Calibrar la brújula y mejorar la orientación en Google MapsMuchas veces el problema no es tanto la posición en sí, sino que la flecha de Google Maps apunta hacia cualquier lado o parece que caminas hacia atrás. Ahí el culpable suele ser la brújula del móvil, que conviene recalibrar de vez en cuando.
Google Maps incorpora su propio sistema de calibración. Para usarlo:
- Abre Google Maps en tu móvil y espera a que cargue el mapa.
- Pulsa sobre el punto azul que indica tu ubicación. Se abrirá una pantalla con opciones relacionadas con tu posición.
- Toca en la opción Calibrar. Dependiendo del modelo y la versión, pueden aparecer dos métodos: usando la brújula o mediante la cámara (Live View o Live Street).
Si usas la opción de brújula clásica, te pedirán que muevas el teléfono dibujando un 8 en el aire. Hazlo unos segundos hasta que la app indique que la precisión de la brújula ha pasado a Alta o al menos a un nivel medio aceptable.
En algunos móviles, Google Maps además puede ayudarte a afinar la dirección utilizando la cámara y Live View. En este modo, la app usa los edificios, carteles y puntos de interés que ve alrededor para entender hacia dónde estás mirando. Es importante hacer este proceso en exteriores, con buena visibilidad, para que el sistema pueda reconocer elementos del entorno.
Una vez calibrada la brújula, es mucho más probable que la flecha se mueva acorde a tu dirección real y que Maps deje de pensar que vas en sentido contrario o que estás mirando a Cuenca cuando en realidad estás viendo otra calle.
WiFi, Bluetooth y servicios adicionales para afinar la ubicaciónPara mejorar la precisión del GPS sin instalar apps, conviene aprovechar los servicios de ubicación avanzados que ya trae tu Android. Muchos móviles permiten usar:
- Búsqueda de WiFi: tu teléfono detecta puntos de acceso WiFi cercanos (aunque no te conectes) y usa su posición conocida para ajustar tu localización.
- Búsqueda de Bluetooth: se escanean dispositivos Bluetooth cercanos, balizas, etc., que también pueden ayudar a estimar dónde te encuentras.
Para activar estas opciones, entra en Ajustes > Ubicación y busca un apartado llamado Búsqueda de Wi‑Fi y Bluetooth o Servicios de ubicación. Dentro, verás interruptores para activar Búsqueda de Wi‑Fi y Búsqueda de Bluetooth. Ambos mejoran el cálculo de la ubicación, sobre todo en entornos urbanos con muchas redes disponibles.
Además, Android ofrece la posibilidad de activar el Historial de ubicaciones de Google. Al tenerlo encendido, tu móvil va guardando de forma periódica tus posiciones cuando se detectan cambios importantes. Esto permite que Google ofrezca rutas más inteligentes e información de tráfico en tiempo real, además de ayudar a situarte con mayor rapidez en zonas donde sueles moverte.
Para configurarlo, ve a Ajustes > Ubicación > Historial de ubicaciones de Google, elige la cuenta de Google en la que quieras guardarlo y pulsa en Activar. El sistema te mostrará un mensaje confirmando que el historial está habilitado. Si te preocupa la privacidad, siempre puedes revisarlo, pausarlo o borrarlo más adelante.
Casos especiales: móviles Xiaomi, Redmi y POCOEn capas como MIUI o HyperOS (Xiaomi, Redmi, POCO), hay algunos ajustes propios que pueden ayudarte a mejorar la precisión del GPS sin complicarte demasiado. Estos móviles permiten combinar el GPS con redes WiFi, señales móviles y sensores como el giroscopio o el acelerómetro para obtener una ubicación más fina.
Si tienes uno de estos dispositivos, puedes seguir este camino:
- Ve a Ajustes > Ubicación > Servicios de ubicación.
- Entra en el apartado Precisión de la ubicación.
- Activa la función Mejorar la precisión de la ubicación.
Con esto, tu Xiaomi será capaz de ajustar mejor tu posición en apps como Google Maps, Android Auto o Waze, sin necesidad de instalar herramientas de terceros. Aun así, todo lo anterior sobre permisos, brújula y WiFi/Bluetooth también se aplica a estos móviles.
Consumo de batería: qué gasta realmente el GPSOtra duda muy habitual es si tener el GPS siempre activado se come la batería del móvil. La respuesta corta es: sólo gasta cuando se usa de verdad la localización, no simplemente por estar el interruptor encendido.
Cuando activas la Ubicación en Android, lo único que haces es permitir que las apps puedan solicitar tu posición. Si ninguna aplicación está pidiendo datos de GPS en segundo plano o en primer plano, el impacto en la batería es muy pequeño o casi nulo.
El verdadero consumo llega cuando mantienes abiertas aplicaciones que usen la ubicación en tiempo real con la máxima precisión, como Google Maps, Waze, navegadores de coche, juegos tipo Pokémon Go o apps deportivas que registran rutas. Estas herramientas están constantemente conectándose a los satélites y a los servicios de localización, y eso sí incrementa el gasto energético.
Además, algunas aplicaciones (especialmente Google Maps y servicios de Google) pueden seguir utilizando tu posición en segundo plano para darte información de tráfico, rutas frecuentes o notificaciones basadas en el sitio. Si notas que se dispara el consumo, puedes revisar en Ajustes > Aplicaciones > > Batería y Ubicación para limitar la actividad en segundo plano o los permisos.
Si no quieres que ciertas aplicaciones puedan usar nunca tu GPS ni gastar recursos, basta con quitarles el permiso de ubicación desde el menú de aplicaciones. Así, aunque estén abiertas, no podrán acceder a tu posición ni afectar a la autonomía.
Soluciones de diagnóstico y ajustes avanzados sin instalar apps extraAunque en Google Play existen aplicaciones dedicadas a testear y calibrar el GPS, también puedes intentar varias cosas con las herramientas que ya trae tu móvil de serie, sin añadir nada nuevo.
Algunos fabricantes incorporan gestores de sistema y herramientas de diagnóstico (por ejemplo, en Samsung, Xiaomi, OPPO y otros). Suelen estar en forma de app de mantenimiento, seguridad o gestor del dispositivo. Dentro, muchas veces hay un menú de pruebas de hardware donde puedes comprobar si el GPS responde bien.
Al ejecutar estos diagnósticos, el sistema realiza tests sobre distintos sensores, incluyendo el módulo de geolocalización. Si detecta errores de configuración o datos A‑GPS obsoletos, puede restablecer parte de la información interna y mejorar la precisión sin que tengas que hacer nada más que seguir las instrucciones en pantalla.
Si después de revisar permisos, calibrar la brújula, activar precisión alta y servicios de WiFi/Bluetooth el GPS sigue yendo fatal, es recomendable reiniciar el móvil para limpiar cachés y procesos que puedan estar bloqueando correctamente el módulo de localización.
Cuándo el problema es físico: fundas, edificios y módulo GPS dañadoNo todos los errores de ubicación se arreglan tocando menús. A veces hay factores físicos que limitan mucho la precisión del GPS aunque la configuración sea perfecta.
Uno de los ejemplos más típicos son las fundas muy gruesas o con partes metálicas. Este tipo de carcasas pueden interferir con la antena interna del móvil y afectar tanto a la brújula como a la recepción de los satélites. Si notas que sin funda el móvil ubica mejor, ahí tienes una pista clara.
También influye muchísimo el entorno: dentro de edificios, centros comerciales, garajes subterráneos, metros y zonas con muchas paredes la señal de los satélites llega muy debilitada o directamente no llega. En esos casos, el móvil se ve obligado a usar sobre todo A‑GPS, con lo que tu posición será más aproximada y menos estable.
Si, aun en exteriores con cielo despejado, el GPS no deja de fallar aunque hayas probado todos los pasos, es posible que el problema sea del propio módulo de geolocalización del teléfono. Este módulo es una pieza física interna que recibe y procesa las señales de los satélites. Cuando se daña, la precisión se vuelve muy mala o directamente deja de funcionar.
En ese escenario, lo sensato es ponerse en contacto con el servicio técnico oficial o un taller autorizado del fabricante. Ellos pueden diagnosticar si el módulo está averiado y, si es necesario, sustituirlo. El reemplazo no suele ser barato ni sencillo: implica abrir el móvil, desmontar varios componentes y montar uno nuevo compatible. Fuera de garantía, el coste puede moverse entre unos 100 y 150 euros (o más, según el modelo).
Limitaciones de dispositivos GPS dedicados y precisión extremaEn el terreno de los dispositivos GPS específicos, como navegadores de mano tipo Magellan eXplorist y similares, también existe un límite físico a la precisión que se puede conseguir sin recurrir a sistemas profesionales de corrección.
Muchos de estos aparatos ofrecen de serie una precisión en torno a tres metros en condiciones ideales. Reducir eso a del orden de 30 centímetros (un pie) de forma constante no suele ser posible con hardware de consumo normal, aunque añadas antenas externas estándar. Para alcanzar ese nivel entran en juego tecnologías como correcciones diferenciales, RTK o receptores GNSS profesionales, que se van fuera del rango doméstico.
En otras palabras: con un GPS de mano convencional puedes afinar algo la recepción mejorando la vista al cielo, actualizando firmware y, si el modelo lo permite, usando una antena externa de calidad. Pero bajar de varios metros a menos de un metro estable prácticamente exige equipos diseñados para topografía, agricultura de precisión u otros campos profesionales.
Después de revisar cómo funciona el GPS, sus modos de precisión, los permisos y servicios que influyen, y hasta dónde llegan las limitaciones físicas del hardware, queda claro que sin instalar aplicaciones adicionales todavía hay mucho margen para que tu móvil te sitúe con mucha más exactitud: activando la ubicación y la precisión de Google, calibrando la brújula en Maps, revisando los permisos y la ubicación precisa de cada app, aprovechando las búsquedas de WiFi y Bluetooth, evitando fundas problemáticas y siendo consciente de que, en interiores complicados o con módulos dañados, la tecnología tiene un techo que no se puede superar solo tocando ajustes. Comparte este truco para mejorar la precisión del GPE de tu móvil.
Hay una forma de convertir los electrocardiogramas del Apple Watch en un PDF. Y se tarda menos de un minuto
Entre los sensores de salud del Apple Watch, hace años que se encuentra la posibilidad de hacernos un electrocardiograma. Es compatible con el Apple Watch Series 4 y cualquier otro modelo posterior (salvo los 'SE') y una de sus principales ventajas es que nos permite ver el gráfico en un PDF que después podemos compartir por mensaje o correo, además de imprimirlo.
Cómo convertir los ECG del Watch en un PDFEl proceso del electrocardiograma en el Apple Watch es sencillo: abrimos su correspondiente app, ponemos el dedo sobre la corona y, en una posición cómoda y tratando de no movernos, esperamos 30 segundos. Tras eso se nos arroja uno de estos resultados:
- Ritmo sinusal: la señal que indica que nuestro corazón tiene un latido uniforme y existe una actividad eléctrica normal.
- Fibrilación auricular: indica que se ha detectado una irregularidad en el ritmo del latido, lo cual puede derivar en un riesgo elevado de formación de coágulos y, por tanto, de accidentes cerebrovasculares.
- Frecuencia cardíaca alta/baja: si la frecuencia cardíaca es inferior a 50 pulsaciones por minuto (baja) o superior a 120 pulsaciones por minuto (alta), se indicará este resultado, el cual indica una alteración en el ritmo normal del corazón, aunque no tiene por qué ser algo negativo si se da la circunstancia de que estamos en reposo o realizando ejercicio físico intenso.
- No concluyente: indica que, por alguna razón como movimientos durante la prueba, interferencias eléctricas o mala colocación del reloj, no se ha podido obtener un resultado fiable en la medición (es aconsejable repetirlo o acudir al médico si se tienen dudas y no es posible realizarlo).
Eso será lo único que veas en el Apple Watch, pero desde el iPhone podrás encontrar el informe completo en PDF. Muchas veces aparece una notificación tras realizarse la medición, pero si no es así, puedes localizarlo siguiendos estos pasos:
- Abre la app Salud.
- Ve a la pestaña del buscador (pulsando el icono de la lupa de la esquina inferior derecha).
- Entra en la sección Corazón.
- Entra en el apartado Electrocardiogramas (ECG).
- Pulsa en el último informe.
- Pulsa en Exportar PDF.
- En el botón de compartir (esquina superior derecha) podrás compartirlo a través de apps de mensajería, además de imprimirlo o guardarlo en la app Archivos.
Cabe señalar que desde esa misma sección podrás encontrar y exportar en PDF cualquier informe anterior que realizases con cualquier Apple Watch vinculado a tu cuenta.
Qué tienes que saber del ECG del Apple Watch {"videoId":"x9vq7cm","autoplay":true,"title":"Estos son los 7 MEJORES SMARTWATCH DE 2025", "tag":"webedia-prod", "duration":"900"}La función de electrocardiograma del Apple Watch suele ser bastante precisa, pero hay que tener en cuenta su principal diferencia con las pruebas que se hacen en centros médicos: solo tiene una derivación.
A diferencia de los hospitales, donde se colocan varios electrodos en distintas partes del cuerpo, el Apple Watch registra únicamente una señal. Pese a ello, sigue siendo una herramienta útil y que ya ha ayudado a muchas personas a detectar anomalías que de otro modo quizás no se hubiesen detectado.
En Applesfera El sensor de oxígeno del Apple Watch me fastidió la Navidad, pero también me salvó la vidaEn cualquier caso, es importante recalcar la importancia de acudir a un médico en estas situaciones:
- Si el Apple Watch te indica una anomalía, acude de inmediato a urgencias. De ese modo podrán certificar si estás teniendo una fibrilación auricular y tratarte de ello. Puede que sea una falsa alarma, pero es mejor asegurarse. Incluso si no tienes síntomas.
- Si el Apple Watch no indica anomalía y te sientes mal, de la misma forma debes acudir al médico. Tal vez el Apple Watch no haya sido capaz de detectar la fibrilación auricular o estés padeciendo otro tipo de episodio que deba ser tratado. Y como en el anterior caso, es mejor acudir al médico y que todo se quede en un susto a lamentarse por no haber ido.
En Applesfera | Que los Apple Watch detecten hipertensión es importante. Y lo mejor es que solo es un paso más en el ambicioso plan de salud de Apple
En Applesfera | Cómo medir la el nivel de oxígeno en sangre con tu Apple Watch
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La noticia
Hay una forma de convertir los electrocardiogramas del Apple Watch en un PDF. Y se tarda menos de un minuto
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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"Tu interfaz de usuario es basura": la negociación más dura de Steve Jobs acabó provocando que hasta Juan Carlos I comprase sus ordenadores
Unir el fuerte caracter de Steve Jobs con sus ideas en una negociación podía salir muy muy bien o muy muy mal. Y hay una ocasión en la que, para el propio Jobs, salió muy bien. Aunque aquello le exigió poner a IBM contra las cuerdas sacándoles los colores por su interfaz.
Es una de las negociaciones más famosas y también decisivas para NeXT, compañía que dirigía Jobs en aquella época .Utilizó su talento en la provocación para conseguir un acuerdo con IBM, y la historia se ha convertido en una leyenda del mundo empresarial.
Una negociación clave para el éxito de la compañía {"videoId":"x9j69su","autoplay":true,"title":"APPLE estuvo a punto de desaparecer por CULPA del iPod", "tag":"webedia-prod", "duration":"1194"}En 1989, NeXT, la empresa de tecnología fundada por Steve Jobs después de abandonar Apple, estaba luchando por conquistar a los compradores. Desesperados por obtener un acuerdo con IBM, los ejecutivos de NeXT se reunieron con sus homólogos de IBM para discutir la posibilidad de licenciar su software NeXTSTEP para su uso en los ordenadores OS/2 de IBM. Lo que sucedió en esa reunión se ha convertido en una leyenda, y ha sido citado en numerosas ocasiones como ejemplo del enfoque único de negociación de Jobs.
En Applesfera El fin del mundoCuando los ejecutivos de ambas empresas se reunieron en la sede de NeXT en Palo Alto, California, para discutir los términos del acuerdo, todo el mundo estaba nervioso. Jobs, que en ese momento estaba a la cabeza de la empresa de tecnología, no había llegado a la reunión todavía. Cuando finalmente apareció, entró en la sala de conferencias y se dirigió directamente al ejecutivo de IBM más importante en la reunión. En un momento de audacia, Jobs le dijo: "Tu interfaz de usuario es basura".
El éxito de NeXT supuso el éxito futuro de AppleTras aquella frase, la sala se quedó en silencio. Tanto los ejecutivos de NeXT como los de IBM no podían creer lo que acababa de pasar. Pero esto no era nada nuevo para Steve Jobs, quien sabía que a menudo la mejor manera de conseguir lo que quería era ser implacable y desafiante. Con una habilidad increíble para la provocación, Jobs continuó:
"Vamos a hacer este trato, pero sus productos son una mierda".Los ejecutivos de ambas empresas estaban conmocionados. Sin embargo, Jobs tenía un objetivo en mente y no se detendría para conseguirlo. El plan realmente funcionó, como veremos después. Y es que Steve Jobs fue capaz de venderle uno de los NeXT Computer incluso a nuestro rey emérito, Juan Carlos I.
En Applesfera En su obsesión por ser el número 1, Steve Jobs hizo algo de lo que muchos estarían avergonzadosEn última instancia, NeXT logró cerrar el acuerdo con IBM por 65 millones de dólares. La táctica dio buenos resultados. La historia se ha convertido en una leyenda en el mundo empresarial, y ha sido citada una y otra vez como ejemplo de la habilidad única de Jobs para negociar. Aunque algunos han criticado su enfoque, argumentando que era demasiado agresivo y poco profesional, otros lo han elogiado por su habilidad para conseguir lo que quería y por su insistencia en la calidad y la excelencia.
La historia del encuentro de negociación entre NeXT e IBM es una muestra más del carácter único de Steve Jobs y su habilidad para conseguir todo lo que se proponía. Aunque su enfoque no era convencional, logró resultados y dejó su huella en el mundo empresarial y tecnológico. A veces, un enfoque directo y honesto puede ser más efectivo que tratar de complacer a todos y de eso, Steve Jobs, sabía mucho.
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La noticia
"Tu interfaz de usuario es basura": la negociación más dura de Steve Jobs acabó provocando que hasta Juan Carlos I comprase sus ordenadores
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Isra Fdez
.
Cómo usar tu móvil como repetidor WiFi de emergencia
Seguro que alguna vez te has quedado sin WiFi en una habitación, en la casa del pueblo o en un hotel, y has pensado: “ojalá pudiese usar el móvil como un repetidor sin tener que comprar nada”. La buena noticia es que sí, se puede. Y no solo con tu smartphone principal: también puedes dar una segunda vida a ese móvil viejo que tienes tirado en un cajón y convertirlo en una especie de repetidor WiFi de emergencia para salir del paso.
Hoy en día Android y varias aplicaciones permiten que tu teléfono se conecte a una red inalámbrica y, al mismo tiempo, vuelva a emitir otra red para otros dispositivos. Con un poco de configuración puedes extender la cobertura WiFi, saltarte algunas limitaciones de redes públicas, compartir una VPN con más equipos o incluso usar una tarjeta SIM extra para montar un pequeño “router” portátil sin comprar hardware adicional.
¿Por qué puede interesarte usar el móvil como repetidor WiFi?Aunque a primera vista parezca algo raro -si el móvil tiene WiFi, ¿por qué no conectas directamente el portátil o la consola a esa misma red?- usar el teléfono como repetidor tiene varios usos muy concretos y bastante útiles que conviene conocer.
Uno de los escenarios más frecuentes es cuando la señal WiFi llega muy débil a una habitación. Colocando el móvil en una zona intermedia donde todavía reciba bien la red del router y activando el punto de acceso, puedes ganar unos cuantos metros extra de cobertura y mejorar la señal del WiFi. No es magia, ni sustituye a un sistema Mesh, pero para ver una serie en la tele del dormitorio o navegar desde la tablet ya te puede salvar la tarde.
También es muy práctico cuando te conectas a una WiFi que solo permite un dispositivo, algo típico en hoteles, aeropuertos, campus universitarios o redes con portal cautivo. En lugar de pelearte con las limitaciones, conectas únicamente el móvil a esa red, lo autenticas donde toque (usuario/contraseña, portal web, etc.) y luego compartes la conexión con tu portátil, tablet o consola a través del hotspot del teléfono.
Otro caso bastante habitual es cuando el router emite únicamente en 5 GHz y tienes aparatos que solo soportan 2,4 GHz. Aquí el móvil actúa como “traductor” de frecuencias: se conecta al WiFi de 5 GHz del router y emite una red nueva en 2,4 GHz, lo que permite pasar de 5 GHz a 2,4 GHz para dispositivos antiguos. Aquí el móvil actúa como “traductor” de frecuencias: se conecta al WiFi de 5 GHz del router y emite una red nueva en 2,4 GHz para que se conecten cámaras IP, enchufes inteligentes, domótica antigua o dispositivos económicos que no entienden la banda rápida.
Si trabajas con VPN en tu smartphone, usarlo como repetidor te permite que otros dispositivos aprovechen esa misma VPN sin necesidad de configurar nada en ellos. Es útil, por ejemplo, para una consola o una Smart TV donde no puedes instalar fácilmente la app de la VPN o donde la configuración manual es un engorro.
¿Cómo funciona realmente un móvil como repetidor WiFi?Durante años, Android solo permitía usar el punto de acceso con los datos móviles como origen. Si activabas el hotspot, el WiFi del móvil se apagaba automáticamente. Era imposible estar conectado a una red inalámbrica y, al mismo tiempo, crear otra WiFi para repetirla, salvo haciendo root y trasteando con apps muy específicas.
Esto cambió con la llegada de la llamada concurrencia STA/AP (Estación / Punto de Acceso). Gracias a esta tecnología, el chip WiFi del teléfono puede comportarse como cliente (conectándose al router) y como punto de acceso (emitiendo su propia red) de forma simultánea. Google empezó a estandarizarlo a partir de Android 9, pero algunos fabricantes como Samsung ya lo habían implementado antes en modelos como el Galaxy S7, donde existía la opción de “Compartir WiFi”.
En la práctica, cuando activas esta función el móvil se engancha a tu red doméstica y crea un nuevo SSID con su propia contraseña y parámetros de seguridad. Los equipos que se conecten al móvil navegarán como si estuviesen directamente en la red original, aunque con algo menos de ancho de banda y un pelín más de latencia, ya que el teléfono está recibiendo y reenviando los datos a la vez.
Apps para convertir tu Android en un repetidor WiFiNo todos los móviles gestionan igual esta función. En algunos modelos, al activar el punto de acceso mientras estás conectado por WiFi, el sistema corta la conexión original y el hotspot pasa a usar los datos móviles en vez de la red inalámbrica. Si te ocurre eso (por ejemplo cuando Android no detecta redes Wi-Fi), necesitas tirar de aplicaciones de terceros que fuerzan el comportamiento de repetidor.
Durante mucho tiempo una de las herramientas más conocidas para esto fue fqrouter2, una app veterana que permitía repetir WiFi y hacer tethering avanzado en móviles antiguos. Ya no está en Google Play, pero todavía se puede encontrar en repositorios como UpToDown y es una alternativa válida si tienes un terminal muy viejo, tipo Android 4.4, que quieras reconvertir en repetidor fijo. Eso sí, exige acceso root, por lo que no es apta para todos los públicos.
Para móviles más actuales destacan alternativas como NetShare, que ofrece una versión para usuarios root y otra sin necesidad de permisos especiales. La app funciona muy bien y permite repetir WiFi incluso en equipos donde Android no lo soporta de forma nativa, pero tiene un límite: pasado un tiempo de uso gratuito, tendrás que pagar una licencia única (en torno a los 8,5 euros) si quieres usarla sin restricciones.
Si quieres algo gratuito, una opción muy recomendable es WiFi Repeater (a veces aparece como WiFi Repeteater). Esta aplicación permite repetir una red inalámbrica tanto en móviles con root como sin él, es compatible desde Android 4.2.2 y hace exactamente lo que necesitas: conectarse a un WiFi y emitir otro. Además, no tiene un coste de licencia como NetShare, de modo que es ideal para salir del paso con un móvil viejo.
En el mundo real hay muchos usuarios que han logrado repetir redes, por ejemplo, para conectar una Nintendo Switch a un WiFi problemático o redes de trabajo caprichosas usando NetShare, configurando posteriormente un proxy en la propia consola. Aunque la velocidad no es espectacular, demuestra que estas soluciones son útiles para situaciones donde el dispositivo destino no es capaz de conectarse bien al WiFi original.
Configurar un móvil Android como repetidor con WiFi RepeaterSi tu teléfono no trae la función de compartir WiFi de serie, uno de los métodos más sencillos pasa por instalar WiFi Repeater y usarlo como puente. El flujo general es parecido en casi todas las apps similares, pero usando esta como ejemplo te haces una idea muy clara de lo que hay que hacer.
Tras instalar la aplicación desde la Play Store, lo primero es conectar el móvil a la red WiFi que quieres ampliar. Una vez tengas Internet en el teléfono, abre WiFi Repeater y toca en el icono o sección donde se muestra la red inalámbrica activa. La app te pedirá permiso para acceder a la ubicación, algo necesario en Android moderno para poder escanear redes y gestionar puntos de acceso.
Cuando todo está listo, en la parte superior de la interfaz suele aparecer un código QR con los datos de la nueva red. Escaneando ese código con otro móvil puedes conectarte sin escribir nada. Si el dispositivo que quieres conectar no soporta códigos QR (por ejemplo, muchos portátiles o consolas), puedes introducir a mano el nombre de la red (SSID) y la contraseña que se muestran justo debajo en la aplicación.
El detalle importante es que, en muchas de estas apps, para que haya conectividad real debes entrar en la configuración avanzada de la red WiFi del dispositivo cliente y ajustar el apartado de Proxy a “Manual”. Ahí tendrás que escribir como “Nombre del host del proxy” la IP que indica la aplicación (normalmente algo tipo 192.168.49.1) y como “Puerto proxy” el número de puerto HTTP que aparece en la zona de ajustes (por ejemplo 8282). Sin ese paso, te podrás conectar a la red pero no habrá navegación por culpa de problemas de navegación.
Algunas aplicaciones como NetShare funcionan de forma muy parecida: el móvil crea una especie de red tipo hotspot con proxy a la que se enganchan otros dispositivos. Es algo menos transparente que la función nativa de compartir WiFi de Android, pero resuelve el problema de muchos móviles que de fábrica no permiten repetir la red inalámbrica.
Cómo usar la función nativa “Compartir Internet” para repetir WiFiEn los móviles Android más modernos es bastante probable que tu propia capa de sistema permita compartir la red WiFi entrante como si fuesen datos móviles. Si es tu caso, no necesitas apps externas ni root, solo encontrar bien la opción en ajustes.
El camino puede variar un poco según la marca, pero suele ser algo así: Ajustes > Redes e Internet (o Conexiones) > Zona WiFi / Punto de acceso > Compartir Internet. Dentro podrás activar el punto de acceso portátil y, en muchos modelos, elegir de dónde sale la conexión (datos móviles o WiFi). Es clave marcar la opción de compartir conexión WiFi para que el móvil no tire de tu tarifa de datos. Si necesitas controlar qué red prioriza Android, puedes ver cómo configurar la prioridad de red WiFi.
En algunos Samsung y otros fabricantes verás un apartado específico llamado “Compartir WiFi” dentro de las opciones del hotspot. Ahí puedes renombrar la red que va a emitir tu móvil, cambiar la contraseña, definir la banda de frecuencia y hasta configurar el tiempo para que se apague automáticamente el punto de acceso cuando no haya ningún dispositivo conectado.
Si te conectas escaneando el código QR que ofrece Android, el proceso es mucho más cómodo. Simplemente apuntas con la cámara del otro móvil o tablet y el sistema rellena automáticamente el nombre de red y la contraseña, sin necesidad de teclear nada. Esta red que crea el teléfono suele tener un alcance más corto que el del router principal, pero para cubrir una habitación o un pequeño rincón de la casa es más que suficiente.
Desde funciones nativas suele ser posible ver al menos el número de dispositivos conectados al hotspot, mientras que apps específicas como WiFi Repeater enseñan una lista detallada de equipos, IPs y a veces hasta consumo de tráfico. No es tan avanzado como un router profesional, pero para controlar qué se está conectando es más que aceptable.
Reutilizar un móvil viejo como repetidor fijo en casaSi tienes por ahí un smartphone que ya no usas porque va lento o se ha quedado desfasado, puedes reconvertirlo en un repetidor casero permanente y mejorar un poco la cobertura en ciertas zonas. No va a rendir igual que un repetidor WiFi 6 moderno, pero como solución de 0 euros, cumple.
La idea es muy simple: colocas el móvil viejo en una zona intermedia de la casa donde aún llegue bien la señal del router, lo conectas ya sea por WiFi o mediante un adaptador USB a Ethernet, y activas el punto de acceso para que repita la conexión. Si optas por cable Ethernet (usando un adaptador USB-RJ45 compatible), tendrás mejor estabilidad que si dependes de una conexión inalámbrica débil desde el principio. Para consejos sobre cómo potenciar la señal móvil en ubicaciones complicadas, revisa guías específicas.
No todos los teléfonos viejos soportan WiFi 6 ni bandas avanzadas, pero para dar conexión a una televisión en otra habitación, una consola o varios equipos de domótica suele ser suficiente. Lo único que cambia es la calidad de la antena del móvil y el estándar que soporte (WiFi 4, 5, etc.), que marcarán el máximo de velocidad y alcance que vas a obtener.
Opciones de seguridad y configuración del hotspotCuando conviertes un móvil en punto de acceso es fundamental cuidar la seguridad de la red que emite. Lo mínimo es cambiar el nombre de la red (SSID) y, sobre todo, la contraseña por defecto que genera el sistema, evitando claves sencillas o las típicas combinaciones 12345678, qwerty y similares.
En casi todos los Android recientes podrás elegir el tipo de cifrado WiFi. Las opciones más comunes son WPA2-Personal, WPA2/WPA3-Personal y WPA3-Personal. Lo ideal es que uses WPA3 si tanto el móvil como los dispositivos que vas a conectar lo soportan. Si tienes aparatos más antiguos, WPA2 o el modo mixto WPA2/WPA3 es una buena opción para maximizar compatibilidad sin renunciar a una protección aceptable.
Otro punto clave es la banda de frecuencia. Los móviles de gama media y alta suelen permitir emitir en 2,4 GHz o 5 GHz, aunque no en ambas a la vez. La banda de 2,4 GHz llega más lejos, traspasa mejor paredes y es la que tienen casi todos los dispositivos, pero sufre más interferencias. La banda de 5 GHz ofrece más velocidad y suele estar menos saturada, pero su alcance es menor. Para un uso normal de tethering o repetidor con los dispositivos cerca, 5 GHz suele ir mejor; si vas a conectar domótica o aparatos lejanos, 2,4 GHz puede ser más práctica.
Finalmente, muchos móviles permiten activar extras como límite de datos, apagado automático del hotspot si no hay nadie conectado, modo de ahorro de energía, posibilidad de ocultar el SSID o ajustes avanzados relacionados con WiFi 6 y marcos de administración protegidos. Cuanto más moderno sea el smartphone, más parámetros podrás tunear.
Compartir datos móviles como alternativa al WiFiAdemás de repetir una red inalámbrica existente, siempre puedes convertir el móvil en un router 4G/5G improvisado usando una tarjeta SIM exclusiva para ese dispositivo. Es una jugada muy útil cuando en una zona hay mala cobertura del router pero buena señal móvil.
Por ejemplo, puedes poner una SIM barata en un teléfono viejo, dejarlo en la habitación donde tengas varios gadgets de domótica que no llegan al WiFi del router y compartir datos móviles con ellos. Muchos de estos aparatos apenas consumen tráfico, de modo que no necesitas una tarifa enorme para mantenerlos conectados; además, con algunos trucos se puede mejorar la cobertura móvil en interiores.
La configuración suele seguir un patrón parecido: entras en Ajustes > Conexiones (o similar) > Conexión compartida / Zona WiFi portátil, activas el punto de acceso y defines nombre de red, contraseña, tipo de cifrado y banda. En iPhone la función equivalente está también disponible y se configura de forma muy parecida desde “Punto de acceso personal”.
Es crucial que la contraseña que pongas sea lo bastante robusta para evitar intrusos. No es buena idea dejar la red abierta ni usar claves obvias, porque cualquiera podría conectarse y fundirse tu bono de datos. Si quieres algo fácil de recordar sin sacrificar demasiado la seguridad, siempre es mejor una frase larga con números que una secuencia corta y sencilla.
Cuando uses datos móviles para alimentar el hotspot, vigila el consumo de tráfico. Un solo portátil descargando actualizaciones o viendo vídeo en streaming puede devorar gigas en un momento. Para uso esporádico, compartir datos es perfecto; como solución fija, probablemente te salga más a cuenta un router 4G dedicado o una segunda línea de fibra.
Ventajas de usar el móvil como repetidor WiFi de emergenciaLa primera ventaja es evidente: no necesitas gastar dinero extra en hardware. Si ya tienes un smartphone que no usas a diario, puedes aprovecharlo como repetidor sin coste. Solo tendrás que enchufarlo a la corriente y dejarlo configurado donde te interese.
Otra gran ventaja es que configurar el hotspot o una app de repetidor es rápido y relativamente sencillo. No hace falta ser un experto en redes: basta con seguir un par de menús de ajustes, elegir nombre de red, contraseña, banda y, si acaso, marcar la casilla de compartir WiFi en lugar de datos móviles. Una vez lo tienes, activarlo y desactivarlo es tan simple como pulsar un botón en la barra de accesos rápidos.
Además, esta solución es muy flexible. Puedes conectar prácticamente cualquier dispositivo con WiFi: portátiles, móviles, tablets, consolas, Smart TV, gadgets de domótica, etc. Aunque no tendrás las opciones avanzadas de un router (QoS, VLAN, control parental a fondo…), como método de emergencia cubre casi todo lo que sueles necesitar.
Otro punto interesante es que, si te vas de viaje y contratas una eSIM que permita tethering, puedes usar el smartphone como router de viaje para varios dispositivos a la vez: ordenador, tablet, portátil de trabajo, etc. Algunos operadores de eSIM limitan el uso de punto de acceso, pero otros lo permiten sin problemas; en esos casos, el móvil se convierte en la pieza central de tu conexión mientras te mueves.
Limitaciones y puntos débiles de este métodoNo todo son ventajas. Un teléfono no está diseñado para estar funcionando como punto de acceso 24/7, así que hay varios aspectos a tener en cuenta antes de usarlo como repetidor permanente.
El primero es la batería. Mantener el WiFi activo, el hotspot encendido y varios dispositivos conectados hace que el móvil consuma energía a toda velocidad. En la práctica, tendrás que dejarlo enchufado de forma casi constante. Estar cargando al 100% durante horas no es lo mejor para la salud de la batería, por eso se recomienda utilizar móviles antiguos que ya no te importe degradar, y si puedes, combinarlo con un enchufe inteligente que corte la carga de vez en cuando para no tenerlo siempre al máximo.
Otro punto débil es la cobertura. Las antenas de los smartphones son pequeñas y tienen menos ganancia que las de un repetidor WiFi o un sistema Mesh. El resultado es que la red que emite el móvil suele tener menos alcance y estabilidad, sobre todo si intentas cubrir distancias largas o varias habitaciones. La parte positiva es que puedes mover el teléfono fácilmente y acercarlo a la zona donde realmente necesitas señal.
Además, la mayoría de móviles no ofrecen doble banda simultánea. Aunque puedan conectarse a 2,4, 5 o incluso 6 GHz, cuando actúan como punto de acceso solo emiten en una banda concreta. Si repites una red de 2,4 GHz, el hotspot también funcionará en esa banda, y lo mismo si usas 5 GHz. No puedes estar conectado a 5 GHz y repetir en 2,4 a la vez, algo que sí hacen algunos sistemas profesionales.
Si usas tu tarifa de datos para alimentar el hotspot, tendrás también el problema del posible sobrecoste por uso intensivo. Conexiones de portátil, descargas grandes, juegos online y streaming pueden disparar el consumo y hacer que agotes la franquicia muy rápido. A veces, a base de compartir datos te sale más caro que haber invertido directamente en un repetidor o PLC decente.
Por último, en muchos escenarios el ancho de banda efectivo se reduce, porque el móvil hace de puente y tiene que recibir y reenviar cada paquete. Esto provoca que, en la práctica, la velocidad se vea más limitada que si el dispositivo se conectara directamente al router. Para navegar, ver vídeos en calidad normal o jugar de manera casual suele ser suficiente; para grandes descargas o streaming en 4K, no tanto.
Cuándo merece la pena un repetidor o sistema WiFi dedicadoAunque el móvil repetidor es una gran solución de emergencia, si quieres mejorar de verdad la cobertura WiFi de toda la vivienda lo más sensato es plantearse un repetidor de calidad o un sistema Mesh. Estos equipos integran mejores antenas, firmware optimizado y soporte para tecnologías modernas como WiFi 6.
Un buen repetidor o un nodo Mesh con WiFi 6 te permite lograr mayor velocidad real, menor latencia y mejor estabilidad, sobre todo si vas a conectar muchos dispositivos al mismo tiempo. Es interesante que tengan puertos Ethernet Gigabit para poder sacar el máximo partido a conexiones de fibra de 1 Gbps o similares, y que permitan cierta configuración avanzada, como elegir bandas, potencia de emisión o control de canales.
La ubicación de estos repetidores es crítica: deben colocarse en una zona donde todavía reciban una señal sólida del router para poder redistribuirla. Si los pones demasiado lejos, solo amplificarán una WiFi ya pobre, y la experiencia será mala. Lo mismo se aplica al móvil que uses como repetidor: búscale un “punto medio” entre el router y la zona donde falla la cobertura.
Incluso puedes combinar ambas soluciones: usar un buen repetidor WiFi en el centro de la casa y colocar, en una zona muy concreta, un móvil viejo como pequeño punto de acceso adicional para dar servicio a un rincón concreto, como un trastero, un garaje o la casa de invitados, siempre que no quieras invertir en más hardware.
Dar una nueva vida a tu smartphone como repetidor WiFi de emergencia es una forma pragmática de aprovechar lo que ya tienes: con un poco de configuración, algunas apps cuando el sistema no ayuda y un mínimo de cabeza con la seguridad y la colocación, puedes extender la cobertura de tu red, compartir VPN o datos móviles y salvar muchas situaciones puntuales sin gastar dinero en dispositivos adicionales, aunque teniendo siempre presente que no sustituye a un buen repetidor o a un sistema Mesh cuando buscas una solución estable y permanente. Comparte esta guía y mçás usuarios sabrán usar su móvil como un repetidor Wifi.
Cómo convertir tu tablet en una estación de trabajo portátil
¿Tienes una tablet medio olvidada en un cajón y un portátil al que se le queda corta la pantalla? Combinarlos para crear una pequeña estación de trabajo portátil es mucho más fácil de lo que parece, y además puede ahorrarte la compra de un monitor externo tradicional, que suele ser más voluminoso y caro.
En los últimos años han aparecido montones de apps, docks y funciones nativas que permiten convertir una tablet en segunda pantalla, monitor táctil, mini-centro de control o incluso en una pseudo “tableta gráfica” para dibujar. Vamos a repasar, con calma y al detalle, todas las formas de sacarle jugo: desde usar una tablet Android vieja como monitor extra, hasta exprimir un iPad, una Galaxy Tab S o una tableta de dibujo como pantalla principal para trabajar y estudiar.
Por qué tiene sentido convertir tu tablet en estación de trabajo portátilCuando pensamos en un monitor, solemos imaginar un panel grande, pesado y caro, tipo 24 o 27 pulgadas con alta frecuencia de refresco. Pero para muchas tareas del día a día no hace falta tanto. Una tablet aporta algo que un monitor tradicional no tiene: ligereza, batería integrada y la posibilidad de ir contigo en la mochila sin que sea un estorbo.
Reaprovechar una tablet Android o un iPad como segunda pantalla tiene varias ventajas claras: puedes ampliar el escritorio del portátil cuando viajas, tener una pantalla auxiliar para videollamadas, chat o documentos de referencia, controlar el rendimiento de tu PC mientras juegas, o usar la tablet como “mini pizarra” para dibujar o tomar notas con stylus.
Eso sí, conviene entender que no es la solución perfecta para todo: el tamaño es menor que el de un monitor estándar, la ergonomía no es la misma y, si tiras de conexión inalámbrica, puedes notar cierto retardo o pérdida de calidad. Aun así, como pantalla supletoria portátil y barata, es una opción muy potente.
También entra en juego la época del teletrabajo y la oficina móvil: muchos profesionales se han dado cuenta de que con un ultrabook y una tablet pueden recrear, casi en cualquier sitio, una configuración de doble pantalla bastante decente. No tendrás un mega setup, pero sí lo suficiente para trabajar cómodo sin cargar con medio escritorio. Consulta además si las tablets Android están preparadas para el teletrabajo para adaptar mejor tu flujo de trabajo.
Usar una tablet Android como segundo monitor del PC o MacLas tablets Android son probablemente la opción más versátil y barata para montar una estación de trabajo portátil, y existen múltiples guías para sustituir un portátil por un tablet Android si tu objetivo es prescindir del portátil en ciertas tareas.
Lo mejor es que puedes usarlas como segunda pantalla con casi cualquier cosa: ordenadores Windows, Mac, e incluso otros dispositivos Android. Normalmente la conexión se hace por WiFi o por USB, y la clave está en instalar una app en el ordenador (servidor) y otra en la tablet (cliente) para que se comuniquen.
Cuándo merece la pena usar una tablet Android como monitorUsar una tablet Android como monitor extra encaja muy bien en varios escenarios donde no quieres o no puedes poner un monitor normal encima de la mesa o en la mochila:
- Si quieres un segundo monitor barato y tu presupuesto es muy limitado: una tablet básica puede salirte por 50-80 € y luego solo necesitas una app.
- Si te mueves mucho: reuniones en casa del cliente, coworkings, viajes… Una tablet cabe en cualquier mochila y pesa muchísimo menos que un monitor portátil dedicado.
- Si valoras minimizar cables: algunas aplicaciones funcionan muy bien por WiFi, sin un solo cable entre el portátil y la tablet.
- Si no necesitas máxima calidad de color ni tamaños enormes, sino más bien espacio extra para correos, chats, paneles de estadísticas, notas, etc.
También puedes reutilizar tablets viejas que ya no sirven para mucho más porque se han quedado lentas o con Android antiguo. Para tener un visor de correo, un panel de monitorización o una pantalla donde dejar el reproductor de vídeo, suelen ir más que sobradas.
Requisitos básicos: apps, conexión y limitacionesPara que el ordenador “vea” tu tablet como pantalla, necesitas un software intermedio. No basta con enchufar un cable a lo loco: salvo casos muy concretos con entrada de vídeo, la tablet no entiende la señal HDMI o DisplayPort directa.
En casi todos los métodos tendrás que instalar dos piezas de software:
- Un programa en el PC o Mac (servidor) que captura la pantalla y la envía.
- Una app en la tablet (cliente) que recibe esa señal y la muestra a pantalla completa.
La conexión puede ser por USB o por red (WiFi / LAN):
- Conexión por cable USB: suele ofrecer menos retardo, más estabilidad y mejor resolución, pero no todas las apps la soportan y tendrás que activar cosas como la depuración USB en Android.
- Conexión por WiFi: es la forma más universal. Solo necesitas que PC y tablet estén en la misma red local. A cambio, dependes mucho de la calidad del router y de la saturación de la red: en WiFi malo, la imagen se puede congelar o ir a tirones.
En cuanto al hardware de la tablet, cuanto más reciente, mejor. Una tablet muy antigua, con Android desfasado y poca RAM, puede funcionar, pero es fácil que veas lag, caídas de la app o limitaciones de resolución. Si es medianamente moderna, la experiencia mejora mucho.
Las mejores apps para convertir tu tablet en monitorHay un buen puñado de aplicaciones que hacen de puente entre PC y tablet. Algunas son de pago único, otras funcionan con suscripción y otras tienen versiones gratuitas con limitaciones de tiempo o funciones. Te resumo las más destacadas, que además salen repetidas en casi todas las guías especializadas.
Duet DisplayDuet Display es una de las veteranas y muy popular entre usuarios exigentes. Nació en el mundo Apple para usar el iPad como segundo monitor del Mac, pero ahora también soporta Windows y Android.
Sus puntos fuertes son la calidad de imagen, el soporte de táctil y la baja latencia, sobre todo cuando usas conexión por cable. Además ofrece modos avanzados como escritorio remoto o uso de la tablet como tableta de dibujo básica.
Eso sí, no es precisamente la más sencilla de configurar: hay que instalar un cliente pesado en el PC (en torno a 160 MB), iniciar sesión, dejar que Windows instale drivers y a veces pelearse con permisos. En algunos equipos antiguos, si los controladores de vídeo no están al día, Windows puede detectarla como monitor genérico y limitarte a resoluciones como 1024×768.
Duet Display es de pago, con distintos planes (por ejemplo Duet Air con suscripción). A cambio, si te encaja en tu hardware, la experiencia suele ser muy fluida y con buena nitidez.
Splashtop Wired XDisplaySplashtop Wired XDisplay es de las soluciones con mejor sensación de “monitor real”. Como su nombre indica, aquí todo va por USB, sin WiFi, lo que reduce muchísimo el lag y permite trabajar con vídeo y animaciones más cómodamente.
Funciona tanto con Android como con iPad / iPhone, y tiene versiones para Windows y macOS. La app móvil es de pago único (en torno a 7-8 €), sin suscripciones, aunque suele incluir una prueba gratuita de 10 minutos para comprobar compatibilidad.
Para usarlo tendrás que:
- Instalar el software en el PC desde la web de Splashtop.
- Activar la depuración USB en la tablet Android, si procede.
- Conectar el cable USB adecuado (idealmente USB-C a USB o USB-C).
Una vez hecho esto, en la mayoría de casos es conectar y listo. Windows detecta la pantalla adicional y tú solo tienes que ir a Configuración de pantalla para decidir si la amplías o la duplicas. Es de las opciones más recomendadas si priorizas estabilidad y fluidez.
SpacedeskSpacedesk es la alternativa gratuita por excelencia, al menos hasta finales de 2025, que es hasta cuando los desarrolladores han prometido mantenerla sin coste. Funciona muy bien sobre todo en Windows y soporta tanto tablets Android como iPads.
Su modo más sencillo es por WiFi: instalas el driver en el PC, la app en la tablet, te aseguras de que ambos estén en la misma red, abres las dos aplicaciones y en segundos deberías ver el PC listado en la tablet. Tocas, conectas y ya puedes configurar la pantalla extra en Windows.
Por cable también puede ir mejor, aunque la configuración es algo más quisquillosa. En cualquier caso, sigue siendo una opción muy potente por el precio: cero euros.
SuperDisplaySuperDisplay está muy enfocada a quien quiere usar la tablet como pantalla y tableta de dibujo. Solo funciona con Windows, pero a cambio ofrece tasa de refresco alta (60 fps), soporte de stylus con sensibilidad a la presión y una respuesta bastante rápida.
Se puede conectar por USB o WiFi. En muchos equipos el USB va perfecto, aunque algunos usuarios solo consiguen buena conexión inalámbrica. En WiFi, si la red es decente, el lag suele ser muy bajo y puedes incluso dibujar con bastante precisión.
Es de pago único, con unos días de prueba gratis. Si trabajas con Photoshop, Krita o apps similares y tienes un lápiz como el S Pen de Samsung, es una alternativa seria a una tableta gráfica básica.
Otros métodos con Android: remoto de Chrome, Deskreen y compañíaSi lo que quieres es algo puntual y sin liarte con muchas apps especializadas, hay opciones algo más “genéricas” que también valen para montar tu pseudo estación de trabajo portátil.
Escritorio remoto de Chrome permite ver y controlar tu PC desde la tablet a través del navegador Chrome. Solo tienes que:
- Instalar la extensión de Escritorio Remoto de Chrome en el PC.
- Configurar el acceso remoto y asociar tu cuenta de Google.
- Instalar la app en la tablet o entrar desde un navegador compatible.
La gran pega es que no amplía escritorio, solo duplica la pantalla y se centra en acceso remoto, no en funcionar como monitor secundario de verdad. Pero para acceder al PC desde fuera de casa o hacer pequeñas tareas puede valer.
Deskreen es otra idea interesante: instalas un programa en el PC y, en la tablet, solo necesitas un navegador moderno. Escaneas un código QR y ya puedes ver la pantalla o incluso solo una ventana concreta. Ideal para tablets muy viejas sin acceso a tienda de apps, siempre que el navegador aguante.
También existen otras soluciones como Air Display, iDisplay, Pitikapp, etc. que se centran en casos de uso concretos: supervisar recursos del PC, conectar varios monitores a la vez, usar Mac con tablets Android… La mayoría son de pago, así que es cuestión de probar y ver cuál encaja mejor con tu equipo y tu bolsillo.
Consejos clave para optimizar la experiencia con tu tablet AndroidUna vez que consigues que tu tablet funcione como monitor, el siguiente paso es afinar la configuración para que se vea y responda lo mejor posible dentro de las limitaciones de tu hardware.
- Si usas WiFi, que sea una buena red: evita redes públicas saturadas; lo ideal es un router decente y que PC y tablet estén cerca.
- Con cable, usa un USB de calidad: hay cables que dan problemas de desconexión o fallan con la depuración USB; si puedes, apuesta por uno corto y robusto.
- Ajusta la resolución a lo máximo que soporte la tablet sin que el rendimiento se hunda; muchas apps permiten elegir entre varias calidades.
- Sube la tasa de refresco cuando el hardware lo permita, especialmente si vas a mover ventanas constantemente o reproducir vídeo.
- Cuida la ergonomía: pon la tablet en un soporte estable, ajusta el ángulo para no forzar cuello y, si vas a usarla muchas horas, plantéate un filtro de luz azul.
Si vienes del mundo del diseño, ilustración o edición, las tabletas de dibujo con pantalla (tipo XP-Pen, Wacom, Huion, etc.) son casi el siguiente nivel de esta idea: no solo añades un monitor, sino que ese monitor está hecho para dibujar directamente sobre él con lápiz.
Estas pantallas de dibujo suelen ofrecer tamaños desde unas 11 pulgadas hasta 24, con paneles de muy buena calidad, colores vivos, ángulos de visión amplios y, sobre todo, digitalizadores de alta precisión con sensibilidad a la presión y, en algunos modelos, detección de inclinación.
Además de servir como monitor extendido normal para cualquier tarea, te permiten:
- Dibujar y pintar como si fuera un cuaderno digital, con trazos que responden a la presión del lápiz.
- Tomar notas manuscritas cómodamente durante cursos online, clases o reuniones.
- Controlar el cursor con el lápiz con mucha más precisión que con el dedo, ideal para retoque fotográfico fino o interfaces llenas de controles pequeños.
A diferencia de una tablet Android, una tableta de dibujo con pantalla no funciona sola: es básicamente un monitor que requiere estar conectado a un ordenador para mostrar algo.
En general, el proceso consiste en:
- Conectar la tableta al PC o Mac con los cables incluidos (normalmente HDMI + USB o un solo USB-C con vídeo).
- Instalar el controlador oficial del fabricante (XP-Pen, Wacom, Huion…).
- Reiniciar si hace falta y configurar la pantalla en el sistema operativo.
Una vez instalado el driver, el sistema la ve como un monitor externo más. Desde ahí puedes decidir si quieres duplicar la pantalla principal o extender el escritorio.
Ejemplo de configuración: XP-Pen ArtistTomemos como ejemplo una XP-Pen Artist, muy popular entre creativos. Los pasos básicos serían:
- Abrir la configuración de pantalla de tu sistema (en Windows, Configuración > Sistema > Pantalla; en macOS, Ajustes > Pantallas).
- Decidir si quieres modo espejo o extendido. Si quieres espejo, lo ideal es que ambos monitores compartan un ajuste de escala (DPI) similar para que todo se vea proporcionado.
- Si optas por escritorio extendido, arrastra la representación de la tableta en la configuración para colocarla en el lado donde realmente la tienes en la mesa, y decide si será Monitor 1 o 2.
- Después, abre el panel de control de la tableta (software de XP-Pen) y, en el apartado de configuración de monitor, indica a qué pantalla del sistema corresponde para que el lápiz se alinee correctamente.
Hecho esto, ya tendrás una estación de trabajo muy seria: un monitor principal para la interfaz general y la pantalla de dibujo para el lienzo, líneas de tiempo de vídeo o cualquier tarea donde el lápiz marque la diferencia.
Modelos grandes recomendados para trabajar cómodoSi quieres ir un poco más allá y montar un sistema que sirva tanto de segundo monitor como de lienzo grande, los modelos de 22-24 pulgadas de XP-Pen son una combinación muy equilibrada entre tamaño, resolución y precio.
- XP-Pen Artist 24 Pro: panel de 23,8 pulgadas con resolución 2K QHD, colores muy vivos y 20 teclas físicas programables. Es una pantalla enorme donde puedes tener la interfaz de tu software y el lienzo bien grande, y aún así usarla también como monitor secundario para tareas ofimáticas, navegación o vídeo.
- XP-Pen Artist 22 Plus: 21,5 pulgadas, algo más compacto pero aún muy generoso. Soporta 16K niveles de presión en su lápiz, lo que permite matices muy finos en trazos y sombreado. Es ideal si estás empezando en arte digital pero ya quieres algo serio y cómodo para trabajar muchas horas.
Ambos modelos, y otros similares, siguen siendo bastante asequibles comparados con monitores profesionales de gama alta, teniendo en cuenta que suman monitor + digitalizador avanzado en un solo dispositivo.
Galaxy Tab como monitor sin apps: la magia de SamsungSi tienes una tablet Samsung relativamente moderna, quizá ya tengas integrado lo que otros consiguen con apps. Las Galaxy Tab S7 y S8 con One UI 3.1 o superior incluyen una función llamada “Segunda pantalla” que permite usarlas como monitor inalámbrico en Windows.
La principal ventaja es que no tienes que instalar nada en la tablet y que la integración suele ser bastante limpia. Aun así, sigues dependiendo de una buena conexión WiFi para que la experiencia sea fluida. Además, muchos modelos Samsung ofrecen soporte para modo DeX y el modo escritorio, lo que amplía las posibilidades de uso.
Requisitos para usar una Galaxy Tab como segunda pantallaAntes de nada, comprueba que tu tablet cumple estos mínimos:
- Samsung Galaxy Tab S7, S7+ o S8 (y derivados) con One UI 3.1 o superior.
- Un PC con Windows 10 (versión 2004 en adelante) o Windows 11.
- Ambos dispositivos conectados a la misma red WiFi, con buena cobertura.
El proceso es muy sencillo y todo se hace en unos segundos si la red acompaña:
- En la tablet, despliega el panel de ajustes rápidos desde la parte superior y toca en “Segunda pantalla”.
- Elige el modo: uno pensado para dibujo/juegos (prioriza la rapidez) o para vídeo (prioriza la calidad de imagen).
- En el PC con Windows, pulsa Win + K para abrir el menú de conexión inalámbrica.
- Selecciona tu Galaxy Tab de la lista de dispositivos disponibles.
- Decide si quieres duplicar o extender la pantalla desde el menú de proyección de Windows.
La tablet mostrará la imagen del PC y un pequeño botón para desconectar cuando termines. Para reuniones rápidas, revisar documentos mientras escribes o ver un vídeo mientras trabajas en la pantalla principal, es una maravilla.
iPad como monitor: Sidecar y apps de tercerosEn el ecosistema Apple, el iPad es el rey de las segundas pantallas portátiles. Apple lleva tiempo potenciando la integración con macOS, hasta el punto de que muchas veces no necesitas nada más que las funciones nativas del sistema.
Sidecar es la función oficial que permite duplicar o extender la pantalla de un Mac en un iPad, con soporte para Apple Pencil, gestos y baja latencia. Solo necesitas que ambos estén actualizados y conectados con la misma Apple ID, y que compartan WiFi o cable.
Usar un iPad como monitor de tu Mac con SidecarLos pasos para enlazar un iPad como segunda pantalla física en macOS (más allá de detalles concretos de versión) suelen ser estos:
- En el Mac, abre Configuración del sistema (o Preferencias del sistema, según versión).
- En el menú lateral, entra en Pantallas.
- Pulsa en el icono “+” que aparece al lado de las pantallas detectadas.
- Selecciona tu iPad de la lista de dispositivos disponibles.
- Configura si quieres duplicar pantalla o ampliar escritorio, y arrastra la representación de la tablet para colocarla donde realmente la tienes.
A partir de ahí, el iPad se comporta como una pantalla del Mac, con bonus extra si usas Apple Pencil: puedes hacer anotaciones, dibujar en apps compatibles o usar gestos multitáctiles para controlar ventanas.
Si en lugar de Mac tienes un PC con Windows, entran en juego apps como Duet Display, Spacedesk o Splashtop, que también soportan iPad como pantalla adicional, siguiendo la misma filosofía que con Android: app en el PC + app en el iPad.
Docks USB-C y hubs: tu tablet como centro de conexiónOtra pieza que encaja genial para montar una estación de trabajo portátil es un buen dock USB-C. Hay modelos, como los de Plugable y otras marcas, que combinan soporte físico para la tablet con varios puertos: USB, HDMI, lector de tarjetas, audio, etc.
La idea es sencilla: conectas la tablet o el móvil al dock, y el dock a un monitor externo. En tablets y móviles con modo escritorio (como Samsung DeX) puedes tener una experiencia muy cercana a un portátil clásico: pantalla grande, teclado y ratón conectados al dock, y el dispositivo Android haciendo de “cerebro”.
Estos docks suelen incluir:
- Varios USB-A a 5 Gbps para periféricos.
- Uno o varios USB-C, uno de ellos con carga de paso (hasta 100 W) para alimentar la tablet o el portátil.
- HDMI para conectar pantallas externas.
- Jack de 3,5 mm para audio.
- Lector de tarjetas SD y microSD para fotógrafos o creadores de contenido.
Además, al servir como soporte ajustable, colocas la tablet en vertical u horizontal, la usas como segunda pantalla mientras el monitor del dock es la principal, y puedes plegarlo para llevártelo en una funda pequeña. Eso sí, algunos modelos no se venden en todos los países y a veces toca importarlos.
Seguridad, rendimiento y buenas prácticas al usar la tablet como monitorCuando empiezas a conectar dispositivos, instalar apps de terceros y dar acceso remoto a tu pantalla, conviene pararse un momento a revisar la parte de seguridad y rendimiento. No es complicado, pero más vale prevenir.
Algunas recomendaciones razonables serían:
- Activar autenticación en dos pasos en los servicios que lo permitan (cuentas de apps como Splashtop, Duet, etc.).
- Evitar redes WiFi públicas para sesiones largas o con información sensible; si no hay más remedio, usa VPN.
- Crear contraseñas robustas y no repetirlas en todos los servicios que uses para control remoto o segunda pantalla.
- Mantener el sistema operativo y las apps actualizados en PC y tablet, para evitar fallos ya corregidos.
- Revisar qué permisos piden las apps y desactivar lo que no tenga sentido para tu caso (por ejemplo, acceso a contactos en una app que solo transmite vídeo de pantalla).
En el plano de rendimiento, acepta que no todas las tablets servirán igual: las más antiguas pueden dar fallos, bloquearse o no pasar de resoluciones bajas. Úsalas para tareas más sencillas (chat, monitorización, texto) y reserva las tablets más potentes para dibujo, vídeo o multitarea intensa.
Modos de uso de la segunda pantalla en Windows: duplicar, ampliar o solo secundariaCuando Windows detecta un nuevo monitor (sea una tablet o un panel normal), te deja elegir cómo quieres usarlo. Esta decisión es clave para sacarle partido a tu estación de trabajo portátil.
Las tres opciones principales son:
- Duplicar: muestra exactamente lo mismo en ambas pantallas. Muy útil si quieres enseñar a alguien lo que haces sin que tenga que mirar tu portátil, o si usas una tablet como teleprompter mientras tú ves lo mismo en tu pantalla principal.
- Ampliar: crea un escritorio continuo entre las dos pantallas. Puedes arrastrar ventanas de una a otra y trabajar con apps diferentes en cada una. Es el modo estrella para productividad: código a un lado, documentación al otro; videollamada en la tablet, presentación en el portátil, etc.
- Solo segunda pantalla: apaga la pantalla del portátil y muestra todo solo en la externa. A veces se usa cuando conectas un portátil a una tele o monitor grande y solo quieres ver ahí el contenido.
Juega con estas opciones según el tipo de tarea que estés haciendo. No es lo mismo dar una charla (duplicar) que editar vídeo con líneas de tiempo en una pantalla y previsualización en otra (ampliar).
Ventajas e inconvenientes reales de usar una tablet como monitorUsar una tablet como pantalla auxiliar tiene muchas ventajas, pero también pegas que conviene aceptar desde el principio para no llevarse decepciones.
Entre las ventajas más claras están:
- Portabilidad total: te montas una doble pantalla en cualquier sitio con un portátil y una tablet ligera.
- Ahorro económico: reutilizas hardware que ya tienes en lugar de comprar un monitor extra (y si compras tablet, a menudo es más barata que un monitor de gama alta).
- Interfaz táctil: puedes tocar, hacer gestos, escribir con lápiz… algo que los monitores tradicionales normalmente no ofrecen.
- Mayor productividad: más espacio para ventanas, apps y documentos, sin necesidad de andar cambiando de pestaña cada dos segundos.
En el lado negativo, hay inconvenientes importantes:
- Tamaño y ergonomía peores que un monitor normal, lo que puede generar fatiga visual y de cuello si lo usas muchas horas sin un buen soporte.
- Limitaciones de resolución y calidad de imagen en algunas tablets viejas o apps que recortan la calidad para ahorrar ancho de banda.
- Posibles lags y tirones cuando dependes de WiFi, sobre todo en redes saturadas o con poca cobertura.
- Riesgo de distracción si empiezas a usar la tablet para mensajería o redes sociales mientras trabajas.
- Mayor consumo de batería en la tablet, que puede obligarte a tenerla enchufada si la sesión es larga.
Por todo eso, la tablet como monitor brilla especialmente en escenarios de movilidad, usos puntuales o como complemento, mientras que para un puesto fijo de muchas horas sigue siendo recomendable un monitor grande y ergonómicamente bien colocado.
Al final, convertir tu tablet en una estación de trabajo portátil es cuestión de combinar las piezas adecuadas: elegir la app o función que mejor encaje con tu sistema (Splashtop, Spacedesk, Duet, Sidecar, Segunda pantalla de Samsung…), aprovechar docks USB-C cuando toquen, y tener claro para qué tipo de tareas la vas a usar. Si cuidas la red, los cables y la ergonomía, esa tablet olvidada puede convertirse en el complemento perfecto para tu portátil, aumentando tu productividad sin vaciarte el bolsillo ni cargarte con más cacharros de la cuenta.
He probado la app de iPhone que te avisa de las turbulencias de tu vuelo. Todavía no sé si es una genialidad o una tortura
Coger un avión, por mucho que lo hayas hecho, siempre tiene ese punto de nervio. Hay quien disfruta del despegue y hay quien lo pasa fatal desde el momento en que se sienta. Y si hay algo que une a los dos bandos en una misma sensación, eso son las turbulencias. Ese momento inesperado en el que el avión pega una sacudida, el café del vecino sale volando y durante unos segundos nadie sabe muy bien qué está pasando. Pues bien, ahora puedes saber de antemano si va a pasar. Aunque la pregunta es si realmente quieres saberlo antes de embarcar.
Yo no soy de los que lo pasan mal en los aviones. Las turbulencias que he vivido me han parecido más entretenidas que aterradoras y ninguna me ha hecho replantearme si el avión iba a aguantar, porque tampoco tendría mucho sentido.
{"videoId":"x91sz26","autoplay":true,"title":"Así es el EMBARQUE PERFECTO de un avión Y NINGUNA AEROLÍNEA LO HACE ❌✈️", "tag":"webedia-prod", "duration":"567"}La ciencia y los pilotos llevan años diciéndolo: las turbulencias no ponen en riesgo la estabilidad del avión. Lo que sí pueden hacer es complicar la situación dentro de la cabina. Si son fuertes y no llevas el cinturón, puedes levantarte del asiento, golpearte con el techo o llevarte algo encima. Por eso siempre se recomienda ir abrochado aunque el piloto no lo pida, porque hay turbulencias que ningún sistema puede prever del todo.
Con ese contexto en la cabeza llegué a Flying Calmly, una app que te dice, antes de embarcar, lo que te espera en el vuelo. Y aquí es donde la cosa se pone interesante.
Una app que sabe lo que tú todavía noFlying Calmly está disponible para iOS y Android, cubre todas las aerolíneas y rutas del mundo. Su uso es bien sencillo: metes tu número de vuelo y la fecha y te dice cómo de movido va a ir. Con previsiones que se actualizan cada seis horas y que puedes guardar antes de embarcar para consultarlas sin conexión, algo que agradeces cuando llevas un rato en el aire y el modo avión hace lo que tiene que hacer.
Al abrirla lo primero que ves es un mapa mundial con las zonas de turbulencia marcadas como un mapa de calor, donde el rojo indica las zonas más movidas y el verde las más tranquilas.
Pero lo que engancha es buscar tu vuelo concreto, porque al introducirlo aparece una línea que representa la estabilidad del trayecto de principio a fin: las partes tranquilas y los momentos exactos en los que el avión va a moverse.
Un vuelo como el de Milán a Madrid puede mostrar turbulencias moderadas con una línea bastante contenida, mientras que algo como Denver Albuquerque ya es otra historia, con un bajón nada más despegar, luego una subida y así durante buena parte del trayecto.
Más allá de la previsión antes del vuelo, la app tiene una pantalla que aprovecha el giroscopio del iPhone para mostrarte en tiempo real lo que está haciendo el avión.
Si el morro está arriba o abajo, si estás ascendiendo, descendiendo o girando. La idea es darte perspectiva. Porque a veces la sensación desde el asiento es mucho más dramática que el movimiento real y tener eso delante puede ayudar a que el cerebro baje un poco las revoluciones.
La pregunta que la app no puede responder por tiY aquí está el dilema que Flying Calmly deja en tu tejado. Saber lo que te espera puede ser muy útil: no te pilla por sorpresa ningún movimiento brusco, sabes cuándo conviene tener el cinturón bien abrochado y vas al vuelo con información en vez de incertidumbre, lo cual, para alguien al que las turbulencias no le quitan el sueño, es simplemente una herramienta curiosa y práctica.
Flying CalmlyTu app de compañía para un vuelo tranquilo
Descargar gratis Descargar gratisPero si eres de los que ya de por sí lo pasan mal en el vuelo mirando al techo cada vez que el avión hace un ruido raro, ver esa línea con bajones marcados antes de sentarte en el asiento puede ser exactamente lo que no necesitabas. Flying Calmly no inventa las turbulencias, solo te las muestra antes y eso, dependiendo de quién seas, puede ser lo más tranquilizador o lo más contraproducente que haces antes de embarcar.
En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone
En Applesfera | Nuevos iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre ellos
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La noticia
He probado la app de iPhone que te avisa de las turbulencias de tu vuelo. Todavía no sé si es una genialidad o una tortura
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
.
Overwatch Rush. Preview del proyecto, aún en fases iniciales
Cómo configurar un modo de viaje inteligente en Android
La idea es sencilla: adaptar el móvil y las apps de conducción para que te ayuden y no molesten. Eso implica personalizar menús, elegir bien cómo conectas el teléfono al coche, decidir qué notificaciones verás, fijar tus apps de navegación y música preferidas y, si te apetece rizar el rizo, hasta programar la hora exacta de salida con Waze. Vamos a verlo todo paso a paso, pero con calma y sin tecnicismos raros.
Qué es realmente el “modo de viaje inteligente” en AndroidLo primero que hay que tener claro es que Android Auto no tiene un modo viaje oficial como tal. Lo que sí permite es ajustar su comportamiento para que, cuando vayas a pasar horas al volante, todo esté pensado para ese contexto: menos distracciones, más accesos directos útiles y una interfaz sencilla.
Este “modo de viaje inteligente” se construye combinando varias funciones: ordenar y ocultar apps, configurar accesos directos, decidir el tipo de conexión (cable o inalámbrica), ajustar notificaciones y aprovechar bien el modo oscuro, la voz con “Hey Google” y las respuestas rápidas a mensajes.
Además de Android Auto, Google ha apostado fuerte por el modo de conducción del Asistente de Google dentro de Google Maps, pensado sobre todo para quienes no tienen pantalla en el coche o para sustituir la vieja versión de Android Auto en móviles. También entra en juego Waze, que ofrece viajes programados con hora de llegada para que el sistema te avise exactamente cuándo salir.
Combinando estas piezas puedes tener un sistema muy redondo: Android Auto en la consola del coche, modo de conducción en el móvil cuando no haya pantalla y Waze o Google Maps como cerebro de la navegación. Todo ello enfocado a que tu viaje sea más cómodo, seguro y menos agotador.
Requisitos básicos y conexión del móvil al cocheAntes de liarte a personalizar cosas, conviene asegurarse de que lo más básico está en orden: compatibilidad del coche y del móvil, versión de Android y tipo de conexión que vas a usar durante el viaje.
Android Auto funciona en la mayoría de vehículos relativamente modernos, pero siempre es buena idea comprobar que tu coche es compatible y que el teléfono tiene Android 8.0 o superior. En muchos móviles la app ya viene preinstalada, aunque aun así merece la pena actualizarla desde Google Play para tener las últimas funciones y correcciones.
Para conectar el móvil al coche tienes dos opciones: USB por cable o conexión inalámbrica (WiFi + Bluetooth). Para trayectos cortos la conexión inalámbrica es comodísima, pero en viajes largos tiene un problema importante: el consumo de batería del móvil se dispara y puedes llegar al destino con el teléfono tiritando.
Por eso en desplazamientos de varias horas es muy recomendable usar siempre un cable USB de calidad. Así garantizas una conexión más estable y, sobre todo, mantienes el smartphone cargando durante todo el trayecto. Algunos coches son un poco quisquillosos con los cables, así que mejor probar primero con el original del teléfono o con uno certificado que sabes que funciona bien con datos.
La primera vez que conectes el móvil al coche, hazlo con el vehículo totalmente parado. Puede que el sistema te pida instalar Android Auto, actualizar Google Maps o conceder varios permisos (notificaciones, llamadas, contactos, etc.). Una vez superado este primer paso, cuando pulses el icono de Android Auto o de proyección en la pantalla del coche, verás una interfaz simplificada con las apps compatibles lista para conducir.
Personalizar Android Auto para un viaje largoEl verdadero “modo viaje perfecto” en Android Auto se crea desde sus ajustes. Organizar apps, colocar accesos directos, ajustar inicio automático y decidir qué quieres ver o no en pantalla marca la diferencia cuando llevas muchas horas de carretera.
Ordenar y ocultar aplicaciones del menúPor defecto, Android Auto muestra todas las apps compatibles en orden alfabético. Esto está bien para un uso básico, pero cuando preparas un viaje largo es mucho más útil tener solo lo que necesitas y a mano, sin perder tiempo buscando iconos mientras conduces.
Desde el móvil, abre la app de Android Auto y entra en “Personalizar menú de apps”. Ahí podrás elegir la opción de “Ordenar menú de aplicaciones” y pasar de la ordenación alfabética a un orden personalizado. Basta con ir arrastrando las aplicaciones para poner arriba las que más vas a usar: navegación (Google Maps, Waze), música (Spotify, YouTube Music, podcasts), llamadas y poco más.
En ese mismo listado puedes ocultar las apps que no piensas utilizar en el viaje desmarcando su casilla. Así liberas espacio visual y te quedas con un sistema centrado solo en ayudarte durante el trayecto, sin iconos que no aportan nada y que solo sirven para distraer.
Cuando termines de reordenar y ocultar lo que no te interese, la próxima vez que conectes el móvil al coche el menú de Android Auto ya se mostrará con el nuevo orden. Este pequeño ajuste parece una tontería, pero en la práctica hace que todo se sienta más rápido y lógico.
Accesos directos a contactos y acciones claveAdemás de las apps normales, Android Auto permite crear accesos directos a llamadas o acciones del asistente. Esta función es oro puro para un viaje largo, porque te evita navegar por menús cuando quieres hacer algo rápido.
Desde los ajustes en el móvil, ve otra vez a “Personalizar menú de apps” y pulsa en “Añadir acceso directo al menú de apps”. Una de las opciones es “Llamar a un contacto o activar asistente con un toque”. Ahí puedes elegir números de tu agenda que te interese tener siempre a tiro: seguro del coche, asistencia en carretera, emergencias, algún familiar cercano, etc.
Con esto, en lugar de buscar el contacto dentro de la app de teléfono, basta con un par de toques para hacer esa llamada importante. En viajes de muchas horas se agradece no tener que estar rebuscando nada si tienes un problema en carretera o necesitas ayuda rápida.
Iniciar Android Auto con el teléfono bloqueadoOtro ajuste muy práctico para viajar es permitir que Android Auto arranque aunque el móvil esté bloqueado. De esta forma, al subir al coche solo tendrás que enchufar el cable (o conectar por Bluetooth/WiFi) y listo, sin andar desbloqueando la pantalla cada vez que paras a repostar o descansar.
En los ajustes de Android Auto busca la sección “General” y activa la opción “Iniciar Android Auto con el teléfono bloqueado”. Eso sí, hay letra pequeña: todo mensaje o notificación que llegue puede mostrarse en la pantalla del coche, visible para cualquiera que vaya contigo.
Si sueles viajar con menores, compañeros de trabajo u otras personas con las que prefieres mantener cierta privacidad, quizá te interese desactivar esta función al acabar el viaje o revisar los ajustes de notificaciones para limitar qué se muestra, e incluso consultar cómo configurar un modo de privacidad casi total en Android.
Conexión por cable frente a conexión inalámbricaEn recorridos cortos la conexión inalámbrica es muy apetecible: te subes al coche y Android Auto aparece solo, sin tocar nada. El problema es que el sistema de Google consume bastante batería, y en trayectos de varias horas la diferencia entre ir por cable o ir a pelo se nota muchísimo.
La recomendación para viajes largos es clara: usar siempre la conexión por cable y desactivar el modo inalámbrico, de forma que el móvil aproveche para cargar en cada tramo. De este modo te aseguras de llegar con batería suficiente por si después necesitas el teléfono para algo urgente.
En algunos dispositivos es posible controlar esto desde los llamados “Ajustes de desarrollador” de Android Auto. Para activarlos, entra en los ajustes del sistema, luego en “Conexión y compartir” (o similar) y toca en “Android Auto”. Dentro de esa pantalla busca el apartado “Versión” y pulsa varias veces seguidas sobre él hasta que se active el modo desarrollador.
Cuando ya tengas el modo desarrollador activo, vuelve a los ajustes de Android Auto y entra en “Ajustes de desarrollador”. Dentro verás la opción “Android Auto de forma inalámbrica”, que puedes desmarcar para obligar a que el sistema solo funcione por cable. Así, tras cada parada de descanso, tendrás que enchufar el USB y de paso el móvil irá cargando.
Modo oscuro, música automática y otras comodidadesPara mejorar la comodidad y la seguridad, merece la pena dedicar un par de minutos a otros ajustes menos conocidos pero muy útiles. Uno de ellos es el modo oscuro de Android Auto, pensado para conducir de noche con menos deslumbramientos.
Para activarlo, abre la app de Android Auto en el móvil, entra en “Ajustes” y busca la opción “Modo oscuro”. Puedes dejarlo forzado o, lo más práctico, en modo “Automático” para que se active solo al anochecer. De esa forma, la interfaz se adaptará según la luz ambiente sin que tengas que tocar nada.
Otro ajuste cómodo es “Iniciar música automáticamente”. Si lo activas, cada vez que conectes Android Auto el sistema reanudará la reproducción de la app multimedia que tengas configurada (Spotify, YouTube Music, podcasts, etc.) sin que tengas que ir a buscar qué estabas escuchando antes.
En los ajustes también puedes elegir la “Aplicación de navegación predeterminada” (por ejemplo, Google Maps o Waze) y el “Reproductor de música predeterminado”. Así, al pedir una ruta o un tema de voz al asistente, irá directamente a tus apps favoritas en lugar de preguntarte cada vez.
Mensajes, respuestas rápidas y notificaciones segurasUno de los mayores focos de distracción al volante son los mensajes y notificaciones. Android Auto incluye varias funciones para reducir al mínimo la necesidad de mirar la pantalla cuando te llega algo.
En la sección de ajustes de Android Auto encontrarás un apartado de “Mensajes”, donde puedes activar la lectura automática de mensajes y configurar las “Respuestas rápidas”. Estas son frases predefinidas (por ejemplo, “Voy conduciendo, luego te llamo”) que puedes enviar de un toque cuando recibes un mensaje, sin escribir ni dictar nada.
Desde ahí puedes añadir, editar o borrar las respuestas rápidas para adaptarlas a tu forma de hablar. Es muy práctico dejar preparadas un par de frases genéricas para WhatsApp, SMS o apps de mensajería que uses a menudo, de modo que contestar durante el viaje te lleve un segundo y no requiera teclear.
En el bloque de notificaciones tienes también opciones más finas, como “Mostrar primera línea de conversaciones”. Al activarla, el sistema solo mostrará el inicio de cada mensaje en la pantalla del coche, recortando los textos muy largos y respetando un poco más tu privacidad.
Si eres de los que no quiere distracciones, puedes desactivar la vista previa de mensajes o limitar qué apps tienen permiso para notificar en Android Auto. Cuantas menos cosas se muevan o suenen en pantalla mientras conduces, mejor.
Configurar el modo de conducción del Asistente de GoogleGoogle ha ido sustituyendo Android Auto para pantallas de móvil por el modo de conducción del Asistente de Google integrado en Google Maps. No es exactamente lo mismo, pero ofrece una interfaz adaptada a la conducción con botones grandes, control por voz y acceso rápido a llamadas, mensajes y apps multimedia.
Este modo se está desplegando de forma gradual, así que es posible que todavía tarde un poco en aparecer en todas las cuentas. Para comprobar si lo tienes, abre Google Maps en el móvil, pulsa en tu foto de perfil arriba a la derecha y entra en “Ajustes”. Después, baja hasta “Ajustes de navegación”.
Dentro de “Ajustes de navegación” deberías ver la opción “Ajustes del Asistente de Google”. Si debajo pone algo como “Gestiona el modo de conducción”, significa que ya puedes usarlo. Entra ahí y verás una pantalla específica del “Modo de conducción” donde puedes activarlo con un interruptor.
Al activar el modo, aparecerán varias opciones adicionales: permitir o no llamadas mientras conduces, lectura y respuesta de mensajes, notificaciones, etc. La clave es encontrar el equilibrio entre comodidad y concentración: dejar las llamadas gestionadas por voz puede ser útil, pero ver cada mensaje de chat en pantalla quizá no tanto.
Una vez todo esté a tu gusto, solo tendrás que iniciar una ruta en coche en Google Maps. Verás que la interfaz cambia: en la parte inferior aparecen tres iconos principales para abrir el asistente, salir de Maps o ver las apps compatibles. Todo está pensado para que puedas pulsar sin necesidad de apuntar con precisión milimétrica.
Cómo se usa el modo de conducción en el día a díaAl iniciar un viaje en Google Maps con el modo de conducción, tendrás un botón central que, al pulsarlo, minimiza Maps y lo deja en una ventana flotante (modo PiP) sobre el escritorio de Android. Así puedes usar otras apps sin perder de vista el mapa, moviendo la ventanita donde mejor te venga.
Si tocas el icono de apps de la esquina inferior derecha, se abre un panel con las aplicaciones compatibles con conducción: servicios de música, podcasts, audiolibros y otras utilidades. La idea es que puedas controlar lo esencial sin salir realmente de la experiencia de conducción.
En la parte inferior izquierda tienes un botón para invocar al Asistente de Google sin decir “Hey Google”. Aun así, el comando de voz sigue funcionando, y puedes usarlo para pedir rutas, lanzar música, llamar a alguien o escribir un mensaje simplemente dictándolo.
Cuando abras alguna de estas apps desde el modo de conducción, verás versiones simplificadas, con botones grandes y menos distracciones. El botón central inferior cambiará para mostrar el icono de la app que queda en segundo plano (por ejemplo, Maps) y puedas volver a ella rápidamente.
Para hacerlo todavía más cómodo, Google ofrece la posibilidad de añadir un acceso directo del modo de conducción a la pantalla de inicio del móvil. Normalmente, cuando uses esta función, te saldrá un pequeño aviso proponiéndote crear ese acceso directo. Acepta, y así cuando vayas a salir de viaje solo tendrás que tocar ese icono para entrar directamente en la interfaz de conducción.
Activación automática con Bluetooth y detección de movimientoEl modo de conducción del Asistente también se puede activar de forma automática cuando el móvil detecta que está en un coche. Para ello, di en voz alta “Hey Google, abre los ajustes del asistente” y entra en el apartado de “Transporte”. Ahí verás “Modo de conducción del Asistente” con varias opciones.
Una de ellas permite que el modo de conducción se inicie cuando el dispositivo se conecte al Bluetooth de un coche. Puedes elegir si quieres recibir una notificación para activarlo manualmente o si prefieres que se inicie sin avisos en cuanto se establezca la conexión.
Además, el sistema puede usar el movimiento y las conexiones Bluetooth para deducir si vas circulando, y activar la interfaz de conducción para minimizar distracciones. Eso sí, todo esto exige llevar el móvil colocado en un buen soporte, nunca en la mano, tanto por seguridad como para evitar multas.
Otra forma rápida de usarlo es simplemente abrir Google Maps, elegir un destino, tocar en “Iniciar” y dejar que el modo de conducción se active automáticamente si así lo has configurado en “Gestiona el modo de conducción”. A partir de ahí, puedes controlar todo con la voz empezando tus órdenes con “Hey Google”.
Crear un modo de viaje aún más completo con WazeSi eres más de Waze que de Google Maps, también puedes aprovechar funciones específicas para planificar tus viajes y recibir avisos sobre la mejor hora de salida, algo especialmente útil cuando quieres esquivar atascos.
Lo primero es iniciar sesión en tu cuenta de Waze, ya sea desde el móvil o desde el mapa en tiempo real en la web. Una vez dentro, ve al mapa en directo y en la sección de “Indicaciones para llegar” introduce tu punto de partida y tu destino. Waze te mostrará hasta tres rutas recomendadas según el tráfico.
En la parte inferior tendrás la opción “Salir ahora”, que podrás cambiar por “Llegar a las”. Al seleccionar “Llegar a las”, eliges el día y la hora exacta a la que quieres estar en tu destino, y Waze calculará automáticamente cuál es la mejor hora de salida teniendo en cuenta tráfico histórico y previsiones.
Cuando lo tengas, pulsa en “Guardar en la app”. El viaje programado se sincroniza con tu móvil, y Waze te enviará una notificación cuando se acerque la hora adecuada para salir. Solo tendrás que tocar esa notificación para iniciar la navegación con todo ya preparado.
Desde el móvil puedes gestionar todos tus viajes programados: revisarlos, cambiarlos de hora o eliminarlos si ya no te hacen falta. Es una forma muy práctica de completar el “modo viaje inteligente” que montas con Android Auto y el modo de conducción, añadiendo una capa de planificación horaria que muchas veces se echa de menos.
Con todos estos ajustes —Android Auto personalizado, modo de conducción bien configurado, conexión por cable para ahorrar batería y, si quieres, Waze calculando la mejor hora para arrancar— junto con juegos Android offline, tu Android se convierte en un auténtico copiloto digital, pensado para que los viajes largos sean más seguros, cómodos y con menos quebraderos de cabeza.
