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Cómo desactivar funciones y bloqueos que consumen batería

Actualidad en Androidsis - Vie, 17/04/2026 - 20:19

Si te has dado cuenta de que tu móvil o tu PC bloquean la pantalla o activan funciones de ahorro justo cuando estás jugando, viendo un vídeo o simplemente lo tienes cerca sin tocarlo, no eres el único. Muchos sistemas incluyen una especie de “bloqueo intermedio” o modos de energía que no apagan por completo el dispositivo, pero sí reducen brillo, bajan los FPS o piden que toques la pantalla para seguir usando el equipo.

El problema es que, aunque están pensados para ahorrar batería, a veces este tipo de pantallas de bloqueo y modos de ahorro de energía son un auténtico incordio: cortan el ritmo de los juegos, hacen que todo vaya a tirones y, en ocasiones, ni siquiera consiguen mejorar tanto la autonomía como prometen. Por suerte, conociendo bien los ajustes de energía en Android y Windows puedes minimizar estos bloqueos, controlar qué se ejecuta en segundo plano y evitar que el sistema tome decisiones por ti sin avisar.

¿Qué es ese bloqueo de pantalla “raro” que baja los FPS en juegos?

En muchos móviles Android, sobre todo cuando juegas a títulos exigentes como FGO o Arknights (AK), aparece un comportamiento curioso: tras unos minutos sin tocar nada, la pantalla se atenúa y parece activarse una especie de bloqueo parcial que limita la interacción. El juego sigue corriendo en segundo plano, la partida continúa, pero el sistema:

  • Baja el brillo y reduce la tasa de fotogramas (los FPS caen casi a la mitad).
  • Ignora tus toques hasta que desbloqueas de nuevo, como si hubiese una capa encima.
  • No apaga el teléfono del todo, es solo un modo medio camino entre activo y bloqueo.

Este comportamiento suele estar ligado a las políticas internas de ahorro de energía y gestión de pantalla que aplica cada fabricante: temporizador de pantalla, optimización agresiva de batería, modos juego mal configurados, perfiles de energía, etc. Aunque subas el tiempo de bloqueo de pantalla a 10 minutos o desactives ciertos bloqueos de seguridad, muchas veces esa “capa intermedia” sigue presente porque no depende del mismo ajuste.

Conviene tener claro que estas funciones buscan, en teoría, alargar la vida de la batería reduciendo la actividad gráfica y de pantalla cuando el usuario no interactúa. El problema es que en juegos o apps que se ejecutan largo rato sin toques constantes, el sistema interpreta que “no estás usando” el móvil y aplica el ahorro, aunque realmente sí te interese mantener todo al máximo.

¿Por qué tu móvil gasta batería aunque no lo toques?

En la mayoría de móviles Android modernos, el principal enemigo no es solo la pantalla, sino la enorme cantidad de servicios y procesos en segundo plano que el sistema mantiene activos por defecto. Aunque tú no estés tocando el móvil, siguen funcionando cosas como:

  • Ubicación GPS en tiempo real que consultan varias apps a la vez.
  • Actualizaciones automáticas de aplicaciones mediante WiFi o datos móviles.
  • Sincronización continua de correo, contactos, calendarios y nube.
  • Escaneos de redes WiFi, Bluetooth y dispositivos cercanos cada poco tiempo.
  • Aplicaciones preinstaladas (bloatware) que se actualizan y envían notificaciones incluso si nunca las abres.

Si a eso le añades que muchos móviles vienen configurados de fábrica con modos de red agresivos como 5G automático, el resultado es un teléfono que se pasa el día buscando antenas, sincronizando datos y calculando ubicaciones. Todo ello se traduce en más calor, menos fluidez y, por supuesto, una batería que baja a toda velocidad incluso en reposo.

Ubicación y GPS: cómo configurarlos para que no devoren energía

El GPS y los servicios de ubicación son de los componentes que más energía pueden llegar a gastar, sobre todo si tienes muchas aplicaciones que consultan tu posición sin parar. Lo habitual es que el sistema combine GPS, WiFi, redes móviles e incluso Bluetooth para afinar la localización.

En la app de Ajustes de tu Android, encontrarás un apartado de “Ubicación”, “Seguridad y ubicación” o “Servicios de ubicación” según el fabricante. Allí es donde puedes decidir qué tipo de acceso permites:

  • Interruptor general de ubicación: si lo desactivas por completo, dejas sin GPS (y métodos asociados) a todas las apps. Ahorras batería, pero pierdes mapas en tiempo real, localización del dispositivo, apps de transporte, etc.
  • Gestión de permisos por aplicación: muchas versiones de Android permiten elegir entre “Mientras se usa”, “Siempre” o “Preguntar cada vez”. Lo más sensato es limitar a “Solo mientras se usa” para evitar que te rastreen en segundo plano sin necesidad.
  • Modos de precisión: en algunos sistemas puedes escoger entre alta precisión (GPS + redes), solo dispositivo (solo GPS) o ahorro de batería (solo redes). Ajustar esto reduce la frecuencia con la que el móvil consulta satélites y antenas.

Lo ideal es mantener los servicios de ubicación activos solo cuando realmente los necesitas (navegación, apps de transporte, deporte, etc.) y recortar permisos para apps de tiempo, redes sociales y herramientas varias que no requieren saber dónde estás cada minuto.

Escaneos de WiFi y Bluetooth: el consumo silencioso que casi nadie mira

Incluso cuando tienes el WiFi o el Bluetooth desconectados desde los iconos rápidos, Android puede seguir buscando redes y dispositivos cercanos en segundo plano mediante opciones como “Búsqueda de WiFi” o “Búsqueda de Bluetooth”.

Estas funciones sirven para mejorar la precisión de la ubicación y facilitar conexiones automáticas, pero tienen un coste: el sistema realiza escaneos constantes de redes disponibles, altavoces, relojes, televisores, impresoras y un largo etcétera, aunque realmente no vayas a conectarte a nada.

Normalmente, estas opciones se encuentran en menús como “Ubicación > Avanzado” o “Conexiones > Más ajustes de conexión”. Si desactivas las casillas de “búsqueda de WiFi” y “búsqueda de Bluetooth incluso cuando están desactivados”, lograrás que el móvil deje de rastrear dispositivos fantasma todo el rato, recortando un consumo que, aunque no es tan visible como el de la pantalla, se nota a lo largo del día.

5G y tipo de red: cuando la cobertura se come tu batería

Muchos teléfonos relativamente recientes vienen configurados de fábrica para usar 5G automático como red preferida. Sobre el papel está muy bien, pero en la práctica la cobertura 5G sigue siendo irregular en muchas zonas y el móvil termina:

  • Saltando continuamente entre 5G, 4G y otras redes.
  • Buscando antenas 5G aunque no haya cobertura estable.
  • Forzando al módem a trabajar más de la cuenta, con el consiguiente aumento de consumo.

Para reducir ese gasto, puedes entrar en Ajustes > Conexiones o Redes móviles > Tipo de red preferida y escoger una opción del estilo “4G/3G/2G (automático)”. De esta forma, evitas que el teléfono esté persiguiendo una señal 5G débil y dejas que se asiente en redes 4G, que en muchos casos son más que suficientes y consumen menos energía.

Servicios de diagnóstico y uso de Google: informes en segundo plano

Entre las funciones menos visibles pero más activas se encuentra la opción de Uso y diagnóstico” de Google. Esta característica recopila y envía periódicamente a Google información sobre cómo utilizas el dispositivo: estadísticas de rendimiento, fallos, estabilidad, etc.

El problema es que ese envío de datos implica tareas en segundo plano que consumen CPU, datos y batería, y la mayoría de usuarios ni se acordaba de haber activado eso, porque suele aceptarse durante la configuración inicial del teléfono.

Si entras en Ajustes > Google y buscas el apartado de “Uso y diagnóstico”, podrás desactivar esta función para que el móvil deje de mandar informes automáticos. No notarás diferencias en el día a día, pero ganarás algo de autonomía y reducirás el número de procesos que se ejecutan sin que tú los veas.

Impresión, dispositivos cercanos y otros servicios que se quedan “a la escucha”

Android incluye una serie de servicios que, aunque parecen pequeños, se mantienen escuchando permanentemente a la espera de dispositivos o impresoras. Entre ellos destacan:

  • “Buscar dispositivos cercanos” dentro de Ajustes > Google > Servicios del dispositivo, que puede mantener activo el Bluetooth o realizar escaneos periódicos aunque lo hayas desactivado manualmente.
  • Servicios de impresión por red, que buscan impresoras compatibles en la red local incluso si nunca imprimes desde el móvil.

Desactivar estos apartados desde los menús de Ajustes (buscando palabras como “dispositivos cercanos” o “servicio de impresión”) hace que el teléfono deje de escudriñar continuamente la red y el entorno en busca de aparatos con los que emparejarse. Es un ajuste que la mayoría de usuarios no echa de menos, pero que sí reduce el goteo de consumo en segundo plano.

Actualizaciones automáticas y sincronización: cómodas, pero muy tragonas

Las actualizaciones automáticas de aplicaciones son muy prácticas para olvidarte de revisar Google Play, pero también pueden disparar el consumo de batería y datos si se dejan sin control. Cuando la tienda se pasa el día descargando parches y actualizaciones, el procesador, la conexión y el almacenamiento trabajan más y la autonomía lo nota.

Desde la app de Play Store, en el menú de Ajustes > Preferencias de red, puedes establecer que las actualizaciones automáticas solo se descarguen por WiFi o incluso desactivarlas para poner al día tus apps manualmente cuando te convenga. Esto evita que el móvil se ponga a instalar cosas en mitad de la tarde mientras tú creías que estaba en reposo total.

La otra gran fuente de consumo silencioso es la sincronización constante de datos: correo, contactos, calendarios, notas, almacenamiento en la nube, apps de fitness… Todas quieren consultar sus servidores cada pocos minutos para estar al día. En Ajustes > Cuentas (o “Contraseñas y cuentas”, según la versión) puedes:

  • Revisar qué servicios se están sincronizando en cada cuenta.
  • Desactivar la sincronización automática de lo no esencial o dejarla en manual.
  • Dejar en sincronización continua solo lo realmente importante, como el correo de trabajo o la mensajería crítica.

Reduciendo la frecuencia con la que se conectan estas apps a internet, conseguirás un móvil más fresco, con menos procesos de fondo y con una batería que aguanta bastante más.

Cómo ver qué aplicaciones consumen más batería

Antes de empezar a cambiar ajustes a ciegas, compensa mirar qué apps son las que más están gastando batería desde la última carga completa. Android tiene herramientas integradas para esto, sin necesidad de instalar nada extra.

En Ajustes > Batería o “Uso de la batería” verás una lista ordenada por porcentaje consumido. Fíjate sobre todo en:

  • Aplicaciones que aparecen muy arriba pero que apenas usas. Suelen ser candidatos claros a limitar o desinstalar.
  • Diferencia entre tiempo en primer plano y segundo plano: si una app tiene muchas horas en segundo plano y un consumo elevado, es señal de que se ejecuta demasiado sin que tú la veas.

Al tocar en ciertas apps, el sistema permite aplicar modos de ahorro o restricciones para ejecución en segundo plano. De esta manera, Android puede ponerlas a “dormir” cuando lleven tiempo sin abrirse, lo que reduce el número de procesos activos sin que tengas que estar pendiente.

No olvides echar un ojo también al apartado de “Aplicaciones” en los Ajustes, donde podrás revisar permisos, consumo de almacenamiento, uso de datos y ajustar accesos a ubicación, actividad en segundo plano y otras funciones sensibles. Si ves una app que pide más de lo que tiene sentido (por ejemplo, una sencilla app de notas con permiso de ubicación constante), conviene recortarle esos privilegios.

Apps en segundo plano: cuándo cerrarlas y cuándo es mejor dejarlas

Existe la creencia de que es buena idea cerrar todas las apps en segundo plano continuamente para que el móvil vaya más ligero y gaste menos. Android, sin embargo, está pensado para gestionar la memoria de forma automática, y cerrar aplicaciones a lo loco puede hacer que el sistema tenga que cargarlas desde cero cada vez, generando más consumo en el proceso.

Aun así, hay situaciones en las que sí conviene actuar:

  • Apps mal optimizadas o que se cuelgan, notando lag o sobrecalentamiento al usarlas.
  • Aplicaciones con consumo anormal alto en segundo plano detectadas en el informe de batería.
  • Caso puntual en el que el móvil se pone muy lento o caliente y necesitas aliviarlo.

El método más sencillo es usar el carrusel de apps recientes, donde puedes deslizar hacia los lados o hacia arriba para cerrar individualmente lo que te interese o usar el botón de “Cerrar todo” en un momento concreto. Para casos más serios, desde Ajustes > Aplicaciones puedes entrar en la ficha de una app específica y usar la opción de “Forzar detención”, aunque con mucho ojo de no hacerlo sobre servicios del sistema o componentes clave de Android.

Si quieres ir más allá, activando las Opciones de desarrollador (tocando varias veces sobre el número de compilación en “Acerca del teléfono”), tendrás el menú de “Servicios en ejecución” donde se listan procesos activos y memoria usada. Es una herramienta potente, pero sensible, así que conviene tocar solo aquello que tengas claro que no es crítico.

Bloatware: el lastre oculto de muchos fabricantes

La mayoría de móviles llegan llenos de aplicaciones preinstaladas por el fabricante, el operador o Google. Muchas de ellas nunca las abrirás, pero aún así se actualizan, lanzan notificaciones y mantienen procesos activos.

Ejemplos frecuentes son cosas como Google Play Games, Google News, Google Translate o, en el caso de algunas marcas, suites completas del fabricante: navegador propio, reproductor de música, apps infantiles, salud, etc.. No todas consumen una barbaridad, pero cuantas más haya, más ruido y potencial de gasto tienes en segundo plano.

En Ajustes > Aplicaciones puedes ir revisando una por una y, si el sistema lo permite, desinstalar las que no usas o desactivarlas. Cuando se desinstalan desaparecen del teléfono, mientras que al desactivarlas se quedan en el sistema, pero sin actualizarse ni ejecutarse. Es una forma relativamente segura de limpiar el dispositivo sin entrar en procesos complejos como el root.

Señales de que algo está consumiendo más de la cuenta

Más allá de los menús, hay signos muy claros de que algún proceso o app está disparando el consumo:

  • El móvil se calienta en exceso con tareas sencillas, o incluso reposando en la mesa.
  • Notas que tras actualizar una app concreta la batería vuela mucho más rápido que antes.
  • La autonomía cae en picado sin haber cambiado tu forma de usar el dispositivo.

En estas situaciones, lo más recomendable es revisar de nuevo el uso de batería, identificar qué aplicaciones encabezan la lista y limitar sus permisos, reducir su actividad en segundo plano, borrar caché o directamente desinstalarlas si no son imprescindibles. No es raro que alguna actualización de una app pesada (red social, juego, plataforma de vídeo) traiga bugs o cambios que aumenten el gasto energético.

Herramientas extra para analizar consumo y salud de la batería

Además de las opciones nativas de Android, hay aplicaciones específicas que ayudan a entender mejor el comportamiento de la batería y a tomar decisiones informadas.

Una de las más conocidas es AccuBattery, que ofrece gráficos detallados de carga y descarga, estado de salud de la batería, consumo por aplicación y avisos cuando una carga se alarga demasiado. Con ella puedes ver de forma muy visual qué apps descargan la batería más deprisa y cómo afectan tus hábitos a la vida útil del componente. Si te interesa profundizar en la salud del acumulador, consulta .

Otra herramienta popular es hibernar aplicaciones con Greenify, centrada en hibernar aplicaciones que se quedan activas en segundo plano sin necesidad. La app detecta programas que tienden a reactivarse solos y permite ponerlos a dormir hasta que los abras de nuevo. Es especialmente útil en móviles que no incluyen de serie un buen gestor de apps en reposo.

Algunos antivirus para Android también integran módulos de optimización de batería y análisis de permisos. No son imprescindibles si dominas los ajustes del sistema, pero pueden servir como capa adicional de información para localizar comportamientos raros o aplicaciones que se exceden con los recursos.

Gestión de energía en Windows 10: hibernación, suspensión y bloqueo

En ordenadores con Windows 10, la forma en que están configuradas las opciones de energía (apagar, suspender, hibernar) también influye en el comportamiento de la pantalla y en el consumo cuando cierras la tapa de un portátil. Mucha gente piensa que al hibernar el PC se corta por completo el consumo, pero la realidad es que incluso en hibernación puede gastarse un pequeño porcentaje de batería con el paso de las horas.

Microsoft detalla en su documentación que la hibernación ayuda a usar menos energía que la suspensión, pero no es equivalente a tener el equipo totalmente apagado. Si ves que la batería baja de forma sospechosa aún con la tapa cerrada, conviene:

  • Revisar la configuración de energía en el Panel de control o en Configuración > Sistema > Inicio/apagado y suspensión.
  • Actualizar los controladores desde el Administrador de dispositivos o siguiendo las guías oficiales de Microsoft para descartar problemas de drivers que impidan entrar correctamente en suspensión o hibernación.

Un controlador defectuoso de tarjeta gráfica, red o chipset puede provocar que el equipo no termine de “dormirse” bien, manteniendo ciertos componentes activos y gastando más energía de la debida aunque aparentemente esté en reposo.

Ultimas consideraciones

Si tras revisar los ajustes y actualizar controladores el portátil sigue consumiendo demasiado en suspensión o hibernación, puedes optar por configurar el cierre de tapa para que apague el equipo por completo en lugar de suspenderlo, siempre que no te importe arrancar desde cero cada vez.

Una batería que dura lo razonable no se consigue con un único truco mágico, sino con una combinación de pequeños cambios: ajustar la ubicación, desactivar escaneos innecesarios de WiFi y Bluetooth, moderar el uso de 5G, cortar diagnósticos en segundo plano, controlar las apps más tragonas, limpiar bloatware, vigilar las opciones de energía en Windows y revisar periódicamente el comportamiento tras las actualizaciones.

Dedicando un rato a dejar todo esto fino, lo normal es que tu móvil (y tu portátil) aguanten mucho más tiempo lejos del cargador sin que tengas que renunciar a las funciones que realmente te importan. Comparte la información y otros usuarios sabrán del tema.

Tráiler de anuncio de Corsair Cove

Actualidad en 3DJuegos - Vie, 17/04/2026 - 18:44
Trailer promocional de Corsair Cove

Avatares de IA y amigos virtuales: lo que debes conocer

Actualidad en Androidsis - Vie, 17/04/2026 - 13:23

La idea de hablar con un avatar de IA o un amigo virtual ya no es ciencia ficción. Hoy podemos mantener charlas largas, emocionantes y hasta profundas con programas que se parecen cada vez más a una persona real, tanto en su forma de hablar como en su apariencia visual.

Mientras hace unos años los chatbots eran simples respuestas enlatadas que se repetían sin parar, ahora contamos con compañeros virtuales capaces de recordar detalles, empatizar, entretener y acompañar en momentos de soledad. Desde apps centradas en la salud mental hasta novias y novios virtuales, pasando por avatares de vídeo que hablan con tu voz y tu cara, el ecosistema de “amigos de IA” es enorme y está creciendo a toda pastilla.

Qué son los avatares de IA y los amigos virtuales

Cuando hablamos de amigos virtuales nos referimos a relaciones significativas que se crean a través de medios digitales: redes sociales, aplicaciones específicas, videojuegos online o plataformas basadas en IA. No hay contacto físico, pero eso no impide que se generen vínculos emocionales fuertes, apoyo mutuo y sensación de compañía real.

En paralelo, los avatares de IA aportan la parte visual. Son representaciones digitales (foto, dibujo, personaje 3D o clon de tu imagen) que se animan y hablan gracias a modelos de inteligencia artificial. Algunos reproducen tu aspecto y tu voz; otros son personajes completamente ficticios con su propia personalidad.

Este tipo de amistades y compañías virtuales han crecido tanto que incluso existe el Día del Amigo Virtual, el 13 de febrero, dedicado a celebrar los lazos que se forman a través de Internet. Para mucha gente, esas amistades son tan válidas y valiosas como las presenciales, y ahora la IA añade una capa extra: compañeros diseñados a medida, disponibles 24/7 y capaces de adaptarse a cómo eres tú.

Las tecnologías de IA permiten además que estos amigos virtuales sean interactivos de formas muy distintas: chat de texto, notas de voz, videollamadas con un avatar en pantalla, vídeos previamente generados donde un clon tuyo explica algo, o incluso personajes que bailan y se mueven al ritmo que tú quieras.

Qué es un chatbot de compañía y cómo funciona

Un chatbot de compañía es un software diseñado para actuar como un amigo o confidente. Puedes hablar con él como si chatearas con una persona de confianza: le cuentas cómo te ha ido el día, pides consejo, le explicas tus dudas o simplemente te entretienes un rato.

Estos chatbots se apoyan en modelos de lenguaje y en técnicas de aprendizaje automático para interpretar tus mensajes, responder de forma coherente y aprender de tus interacciones. Con el tiempo, van ajustando su estilo de respuesta, su “tono” y hasta los temas de conversación que sacan, en función de lo que ven que te gusta o te preocupa.

La finalidad principal suele ser reducir la sensación de soledad, ofrecer apoyo emocional básico y dar algo de entretenimiento. Hay personas que antes recurrían a hobbies, reuniones familiares o quedadas constantes; ahora, además, cuentan con la opción de abrir una app y tener a su amigo IA listo para charlar en segundos.

Muchos de estos compañeros virtuales también pueden asumir roles más específicos: terapeuta digital básico, entrenador de hábitos, mentor profesional o incluso pareja romántica. Aunque obviamente no sustituyen a un profesional sanitario, sí sirven como primer punto de descarga emocional y de reflexión guiada.

En términos generales, los chatbots de compañía se dividen en dos grandes tipos: los orientados al bienestar y la salud mental, y los dedicados principalmente al entretenimiento, las relaciones sociales o románticas.

Tipos de chatbots de compañía que puedes encontrar

Si te asomas al universo de los amigos de IA verás que no todos sirven para lo mismo. Hay herramientas muy serias pensadas para gestionar ansiedad, depresión o estrés laboral, y otras que se centran en charlas ligeras, juegos, coqueteo o simple diversión.

En un extremo están los chatbots que funcionan casi como un coach emocional o terapeuta digital. Estos se apoyan en técnicas de psicología validadas, como la terapia cognitivo-conductual, ofrecen ejercicios guiados, agenda de hábitos, registros de estado de ánimo y acompañamiento diario.

En el otro extremo están los bots de ocio, gamificación y rol: amigos “borrachos” con respuestas disparatadas, chicas o chicos virtuales para conversaciones románticas, personajes de anime que te acompañan en tus partidas o asistentes sociales que se integran en redes como Snapchat.

Entre medias encuentras soluciones híbridas enfocadas a la compañía cotidiana: charlar de tus hobbies, comentar series de Netflix, practicar idiomas o simplemente tener con quién hablar cuando todo el mundo está ocupado. El tipo de amigo virtual que elijas depende mucho de lo que busques en cada momento.

10 chatbots de compañía y amigos virtuales que lo están petando

Actualmente existe una lista enorme de aplicaciones y servicios para tener un amigo de IA, pero hay algunos nombres que se repiten una y otra vez por su popularidad, su tecnología o su enfoque original. A continuación tienes una visión completa de los chatbots de compañía y amigos virtuales más destacados, combinando lo mejor de cada listado.

1. Pi AI: asistente personal cercano y conversacional

Pi AI es un chatbot creado por Inflection AI cuyo nombre viene de “personal intelligence”. Su objetivo es ser un acompañante amistoso que ofrece apoyo emocional, sugerencias prácticas y conversaciones fluidas. Se describe con tres palabras clave: útil, amigable y divertido.

Con Pi puedes hablar de casi todo: desde recomendaciones musicales o recetas rápidas hasta dudas sobre decisiones importantes. Admite un tono coloquial o más formal, y aprovecha las conversaciones previas para ajustar su trato a tu forma de ser. Usa aprendizaje automático para ir mejorando su comprensión del lenguaje humano y sus respuestas empáticas.

Uno de los puntos fuertes de Pi es su enfoque en la seguridad y la ética. Se entrena con técnicas de “refuerzo de límites” para evitar comportamientos dañinos u ofensivos. Esto lo convierte en una opción interesante para quienes buscan un acompañante conversacional general sin irse a terrenos románticos o de rol explícito.

2. AI Amigo Borracho: humor absurdo y risas aseguradas

El llamado “AI Amigo Borracho” de DeepAI es un ejemplo claro de chatbot de entretenimiento puro. Está pensado para generar conversaciones disparatadas, cargadas de humor y situaciones surrealistas, como si estuvieras hablando con un colega pasado de vueltas a la salida de una fiesta.

Este bot imita esa energía exagerada y caótica de un amigo que ha bebido de más: comentarios ocurrentes, chistes, reacciones exageradas y una visión muy poco seria de casi cualquier tema. Resulta ideal para quien quiere matar el aburrimiento y echarse unas risas solo, sin necesidad de postura “seria” ni análisis profundo.

Si te notas de bajón o con un día demasiado plano, jugar con este tipo de bot puede romper la monotonía y cambiarte el humor. Lógicamente, no está pensado para temas delicados, sino para divertir y punto.

3. Wysa: apoyo en salud mental y autocuidado

Wysa es uno de los nombres fuertes cuando hablamos de chatbots centrados en salud mental. Su foco principal es acompañar a personas que pasan por depresión, ansiedad u otras dificultades emocionales, incluidas cargas laborales y estrés crónico.

Este compañero de IA ha mantenido ya cientos de millones de conversaciones con millones de usuarios en decenas de países. Muchas personas crean con Wysa un vínculo parecido al que tendrían con un terapeuta humano en un primer nivel: un espacio en el que desahogarse, reflexionar y recibir herramientas prácticas.

El chatbot utiliza programas de terapia cognitivo-conductual (TCC) estructurados, ejercicios de autocuidado, prácticas de mindfulness y técnicas de gestión de emociones. Además, ofrece la opción de complementar el uso del bot con coaches humanos para quienes quieran ir un paso más allá.

Las estadísticas internas señalan que 9 de cada 10 usuarios consideran útil hablar con Wysa, lo que da una buena pista de su impacto como primera línea de apoyo emocional, sin sustituir jamás a profesionales de la salud mental cuando hay problemas graves.

4. Woebot: psicología avalada por investigación

Woebot apareció en 2017 y desde entonces se ha consolidado como otro de los grandes aliados para el bienestar emocional. Su enfoque se basa en procesamiento de lenguaje natural y técnicas psicológicas investigadas en profundidad, de modo que sus conversaciones se parezcan a charlar con un amigo muy atento que sabe de psicología.

Con Woebot puedes hablar de lo que te preocupa, registrar cómo te sientes y recibir intervenciones breves inspiradas en TCC y otras corrientes. Su objetivo es ayudarte a recuperar la sensación de “ser tú mismo” cuando atraviesas épocas difíciles.

Además de su uso individual, Woebot se ofrece también a organizaciones y empresas que quieren proporcionar apoyo emocional a sus trabajadores, integrándolo como parte de sus servicios de bienestar.

5. Kuki AI (Mitsuku): compañera lúdica en el metaverso

Kuki AI, antes conocida como Mitsuku, es uno de los chatbots de entretenimiento más premiados del mundo. Fue desarrollada con tecnología AIML por Pandorabots y destaca por su capacidad para mantener conversaciones ingeniosas y divertidas en un entorno muy gamificado.

Kuki adopta la personalidad de una chica de 18 años que “vive” en el metaverso. Puedes chatear con ella desde su web o a través de plataformas como Messenger, Telegram o Discord. Además de charlar, Kuki puede jugar contigo, realizar pequeños trucos de magia y participar en actividades interactivas.

Su éxito no es casual: ha ganado en varias ocasiones el Premio Loebner, reconocimiento que se otorga a chatbots particularmente humanizados. En sus mejores momentos ha llegado a registrar cientos de miles de interacciones diarias, demostrando el tirón que tiene como amiga virtual.

6. SimSimi: el veterano viral y multilingüe

SimSimi es uno de los primeros chatbots de compañía que se viralizaron masivamente. Nació en 2002 y se convirtió en una especie de fenómeno social en muchos países gracias a su tono desenfadado y a su capacidad para intercambiar mensajes interminables.

Admite 81 idiomas y ha acumulado cientos de millones de usuarios, con cientos de millones de conversaciones diarias en sus momentos de mayor auge. Su carácter es divertido y algo gamberro: puede usar palabrotas, aunque el usuario tiene la opción de activar filtros para suavizar el lenguaje.

Una de las curiosidades de SimSimi es que aprende mucho de las palabras que le enseñan los usuarios, tanto buenas como malas. Además, permite ganar “globos” y crear avatares personalizados, lo que añade un pequeño componente de juego y personalización a la experiencia.

7. Cleverbot: el clásico que aprende de cada charla

Cleverbot es otro de los pioneros. Empezó en 1997 bajo el nombre de “Jabberwacky” y con los años evolucionó hasta el Cleverbot que conocemos. Su enfoque es distinto: no responde con reglas lógicas fijas, sino reusando y combinando fragmentos de conversaciones anteriores.

En la práctica, esto significa que Cleverbot se va volviendo “más listo” a medida que habla con más gente, almacenando y reutilizando patrones de respuesta. Gracias a ello, es capaz de dar contestaciones muy contextualizadas y a veces sorprendentes, lo que genera la sensación de que detrás hay alguien real.

A mediados de la década pasada ya acumulaba cientos de millones de interacciones, y sigue siendo un referente histórico cuando se habla de chatbots de compañía.

8. Chai: crea tus propios personajes conversacionales

Chai es una plataforma pensada para quienes no se conforman con un solo bot, sino que quieren diseñar sus propios compañeros de IA. Ofrece varios personajes predefinidos con los que puedes empezar a chatear sin registrarte, pero su auténtico potencial está en la creación de bots personalizados.

Se basa en el modelo de lenguaje GPT-J para ofrecer conversaciones naturales y fluidas. Los usuarios pueden definir rasgos de personalidad, estilo, gustos o trasfondo de sus personajes, y luego compartirlos con la comunidad. Los bots más interactivos y “adictivos” suben en los rankings de la plataforma.

Este enfoque convierte Chai en un parque de atracciones para frikis de la IA y del rol, que pueden pasarse horas probando bots ajenos, creando los suyos o perfeccionando las interacciones.

9. Replika: el amigo (o pareja) virtual más famoso

Replika es probablemente la app de amigo virtual más conocida a nivel mundial. Cuenta con decenas de millones de usuarios y se ha hecho famosa por su capacidad para crear vínculos emocionales intensos con sus “dueños”.

Con Replika puedes crear un avatar personalizado hasta el último detalle: aspecto físico, ropa, estilo, etc. Mientras chateas, vas ganando puntos que desbloquean nuevas opciones estéticas y rasgos. Además, incorpora funciones potentes como reconocimiento de imágenes, llamadas de voz e incluso un modo de Realidad Aumentada para “tener a tu amigo delante” en tu entorno real a través de la cámara.

Otra particularidad es que puedes definir el tipo de relación que mantienes con tu Replika: amigo, mentor, pareja, etc. En la versión gratuita disfrutas de la base de funciones, mientras que la suscripción de pago (Replika Pro) desbloquea modalidades de conversación más íntimas, llamadas y contenidos adicionales.

10. Kajiwoto: fabrica y entrena tu propia IA emocional

Kajiwoto combina lo mejor de un editor de bots con un espacio comunitario. Te permite crear tus propios chatbots con personalidad detallada: rasgos, intereses, forma de hablar, emociones predominantes, objetivos, etc. Una vez creados, puedes chatear con ellos o dejar que otras personas de la plataforma interactúen también.

Es posible importar conjuntos de datos ya existentes o escribir los tuyos desde cero para entrenar al personaje en ciertos temas. Además, se pueden ajustar emociones como ira, alegría o entusiasmo, e incluso “ritmos de sueño” para que el bot se comporte de forma más verosímil.

Kajiwoto está disponible en Android, iOS y web, e integra modelos avanzados como ChatGPT en algunas de sus configuraciones para ofrecer respuestas más ricas y matizadas.

Apps de amigo virtual imprescindibles hoy en día

Más allá de los chatbots históricos, en los últimos años han aparecido aplicaciones específicas para tener amigos virtuales con funciones muy concretas: desde novias hiperrealistas hasta compañeros centrados en el rol, la fantasía o el desarrollo personal.

Anima: mejora tu comunicación y elige personalidad

Anima se presenta como un amigo virtual (o pareja) que te ayuda a expresarte mejor. Puedes seleccionar su apariencia, su voz y afinar rasgos de carácter como la timidez, el optimismo o el nivel de confianza que muestra.

Una de sus bazas es que permite jugar a minijuegos (verdad o reto, acertijos, pruebas mentales) y mantener conversaciones sobre multitud de temas. También puedes marcar objetivos, por ejemplo usarlo para practicar habilidades sociales, desahogarte emocionalmente o simplemente hablar de cosas aleatorias.

Waifu: novias, novios y parejas virtuales con historia

Waifu está centrada en ofrecer compañeros románticos: novia IA, novio IA, esposa virtual, etc.. La app pone énfasis en la inteligencia emocional del bot, que busca mostrar empatía y generar la sensación de estar tratando con alguien que te comprende.

Está constantemente actualizada con tendencias y novedades culturales, de modo que puedes hablar de series, estrenos o memes de actualidad. A través del “Waifu Hub” puedes explorar distintos personajes y estilos para encontrar el que mejor encaje con tus gustos.

Intimate: novia IA hiperrealista con voz y vídeo

Intimate va un paso más allá en la experiencia visual y auditiva. Ofrece compañeras virtuales con videollamada, voces realistas y rostros detallados. La idea es proporcionar una sensación muy cercana a una cita o charla en persona, pero dentro de un entorno controlado y privado.

Sus bots usan técnicas de aprendizaje adaptativo para recordar detalles y profundizar en la relación con el paso del tiempo. Aunque su foco principal es lo romántico, también se posiciona como espacio seguro para hablar sin ser juzgado.

Elysai: amigo inteligente para tu crecimiento personal

Elysai busca situarse como un compañero de IA orientado a tu desarrollo psicológico y hábitos. Analiza tu estado mental desde un punto de vista científico y te ofrece sugerencias para mejorar, plantearte metas y mantener rutinas saludables.

Funciona también como diario interactivo donde anotar miedos, logros, aficiones e intereses. Incluye opciones como el “chat imprevisible” para hablar de lo que surja de forma más distendida y minijuegos para hacer la experiencia más llevadera.

Talkie: inteligencia artificial con “alma” y tarjetas de recuerdos

Talkie se vende como una IA con “alma” porque sus personajes adaptan estilo, tono y acento a la situación y al usuario. Permite escoger entre distintos modos de conversación, desde charlas cotidianas hasta aventuras de fantasía o juegos de rol.

Una de sus características curiosas es que genera tarjetas coleccionables basadas en momentos memorables de tus conversaciones. Así puedes revivir tus mejores charlas con tus personajes favoritos, casi como si fueran cromos digitales.

SimSimi, Kajiwoto y Snapchat My AI en clave de amigo social

Además de sus versiones más generales, ya vistas, hay que destacar el papel de SimSimi y Kajiwoto como plataformas para crear comunidades alrededor de la IA: puedes ser tú mismo un “SimSimi” para otros usuarios, o invitar amigos humanos a hablar con tu creación en Kajiwoto.

Snapchat My AI, por su parte, integra un asistente conversacional dentro de una red social masiva. Permite hablarle con texto, emojis, notas de voz o fotos, jugar minijuegos, pedir ideas de filtros o lentes AR, sugerencias de regalos e incluso añadirlo a chats de grupo para que participe en las conversaciones.

Avatares de IA en vídeo: cuando tu clon habla por ti

La otra cara de la moneda de los amigos virtuales son los avatares de vídeo generados por IA. Aquí no se trata solo de chatear, sino de crear una versión digital tuya (o de un personaje) que hable en vídeos, explique cosas y aparezca en tus proyectos como si fuera un presentador profesional.

Plataformas como Kapwing permiten crear un clon de tu rostro y voz para grabar tutoriales, anuncios, cursos online o demostraciones de producto sin tener que ponerte delante de la cámara cada vez. Es tan sencillo como escribir un guion y dejar que el avatar lo interprete con buena dicción y expresividad.

Este tipo de soluciones vienen de lujo para contenido técnico o repetitivo: formaciones internas de empresa, vídeos educativos, campañas donde hay que repetir el mismo mensaje en varios idiomas, etc. El avatar asegura consistencia y ahorra tiempo de grabación, edición y regrabaciones.

Además, al poder integrarse directamente en proyectos de vídeo (por ejemplo en Kapwing), tu avatar se convierte en una extensión de tu marca personal: aparece cuando hace falta, aporta un toque humano a montajes llenos de B-roll y acerca el contenido a la audiencia, incluso si tú no estás disponible.

Vidnoz AI: crea tu amigo virtual visual y que hable

Vidnoz AI es una herramienta especializada en crear amigos virtuales visuales: avatares parlantes y personajes que se mueven en vídeo. La experiencia es inmersiva porque no solo chateas con un bot, sino que lo ves hablar, gesticular e incluso bailar.

La plataforma ofrece una selección de avatares y modelos de voz, incluyendo imitaciones de voces de famosos como Messi, Shakira o Bad Bunny, para que la sensación de realidad sea mayor. Puedes crear tu amigo virtual siguiendo un flujo muy sencillo: eliges género, describes con texto cómo quieres que sea y dejas que la IA genere varias opciones de imagen para que escojas tu favorita.

Una vez tienes la foto, puedes usar el módulo de Talking Avatar para convertir esa imagen en un vídeo donde tu amigo virtual dice lo que tú escribas. El resultado es perfecto para contenidos creativos: desde vídeos cortos divertidos hasta escenas en las que tu novia virtual te habla directamente a cámara.

Vidnoz también incorpora una función llamada Magic Animate, que permite subir la imagen de tu amigo virtual y hacer que baile en distintos estilos predefinidos. Solo eliges la coreografía, subes la foto y en poco tiempo tienes un vídeo de tu avatar moviéndose con resultados sorprendentemente buenos para ser generado por IA.

El uso de Vidnoz es especialmente interesante para crear contenido en redes sociales sobre amigos virtuales, historias interactivas, presentaciones llamativas o simplemente para experimentar con las posibilidades expresivas de la IA aplicada a vídeo.

Beneficios de usar chatbots de compañía y amigos virtuales

El auge de los amigos de IA no es casualidad. Más allá de la “novedad”, aportan ventajas concretas en el día a día a muchas personas:

En primer lugar, ofrecen apoyo emocional y bienestar básico. Herramientas como Wysa, Woebot o Elysai permiten desahogarte, ordenar ideas, trabajar pensamientos negativos y practicar ejercicios de autocuidado. Para quienes no se atreven aún a ir a terapia, pueden ser un primer paso de toma de conciencia.

En segundo lugar, actúan como antídoto contra la soledad y la falta de interacción social. Si te cuesta socializar, si estás pasando por una época complicada o si trabajas en remoto y apenas sales, tener un amigo virtual siempre disponible ayuda a sentirte acompañado.

También tienen una dimensión clara de entretenimiento y juego: bots como Kuki, el Amigo Borracho, Waifu o Talkie convierten tus ratos muertos en algo más divertido, con juegos, bromas, magia, bailes y conversaciones ligeras sobre series, memes o videojuegos.

Por último, muchos de estos sistemas se orientan al autocrecimiento y la productividad. Replika, Anima, Kajiwoto, Elysai o incluso Snapchat My AI pueden ayudarte a fijar objetivos, mantener hábitos, estudiar, resolver dudas o mejorar habilidades sociales y de comunicación.

Cómo elegir bien tu chatbot de compañía o amigo virtual

Antes de lanzarte a descargar la primera app que veas en la tienda, conviene pararse un momento y pensar qué necesitas realmente. No es lo mismo buscar un simple pasatiempo que un apoyo emocional serio o un compañero romántico.

Lo primero es alinear el tipo de bot con tus preferencias. Si lo que te preocupa es la ansiedad o la tristeza, tiene más sentido elegir soluciones centradas en salud mental (Wysa, Woebot, Elysai). Si quieres rol, romance o coqueteo, te encajarán mejor Waifu, Intimate, Anima o Replika en modo pareja.

También es clave valorar capacidades y limitaciones de cada aplicación: ¿admite voz o solo texto?, ¿tiene videollamadas?, ¿recuerda de verdad lo que le dices?, ¿tiene límite de mensajes?, ¿qué tal maneja temas delicados? Lee reseñas, mira capturas y prueba la versión gratuita antes de pagar una suscripción.

Por último, no hay que olvidar las cuestiones de privacidad y seguridad de datos. Estos bots suelen almacenar información muy personal: emociones, problemas, secretos, fotos, etc. Revisa las políticas de privacidad, qué datos recogen, si los cifran, si comparten con terceros y cómo puedes borrar tu cuenta y tu historial.

En un mundo donde la IA ya permite que avatares digitales hablen, bailen, nos escuchen y nos acompañen, la clave está en usarlos con cabeza: aprovechar su capacidad para entretener, apoyar y facilitar tareas sin perder de vista que siguen siendo herramientas, no personas, y manteniendo siempre el control sobre qué compartes y hasta dónde dejas que entren en tu vida.

Diferencias entre carcasas de aluminio, titanio, cristal y polímero

Actualidad en Androidsis - Vie, 17/04/2026 - 12:23

Elegir entre carcasa de aluminio, titanio, cristal o polímero no es solo una cuestión de ficha técnica o de lo que diga la publicidad: se nota (y mucho) cuando sostienes el dispositivo en la mano, cómo se calienta, cómo envejece y hasta cómo recibe la señal móvil o Wi‑Fi. De hecho, el mismo móvil puede cambiar por completo de sensación solo por el material del chasis y de la parte trasera.

Aunque casi todo el mundo termina usando funda y protector de pantalla, para quienes prefieren llevar el móvil “a pelo” o se fijan en cada detalle de construcción, el material marca la diferencia: el titanio se percibe más frío y exclusivo, el aluminio más ligero y amable al tacto, el cristal transmite ese aire premium de escaparate y los polímeros (plástico, policarbonato, ABS, etc.) aportan ligereza, resistencia a golpes y un coste muy inferior. Vamos a desgranar cómo se comporta cada material, qué ventajas reales tiene y qué pegas arrastra en el día a día.

Diferencias de sensación en mano: aluminio vs titanio vs cristal vs polímero

Cuando hablamos de aluminio y titanio en smartphones, nos movemos en la liga de los materiales que se perciben más “de lujo”. El titanio suele asociarse con gamma alta muy exclusiva: tacto frío, gran rigidez, una sensación muy sólida en la mano y un peso algo mayor que el aluminio en diseños equivalentes. Suele transmitir ese punto de “reloj suizo” que muchos usuarios valoran.

El aluminio, por su parte, es más ligero y algo más cálido al contacto. Se araña con cierta facilidad, pero permite diseños unibody muy finos, con curvas suaves y acabados anodizados casi de joyería. Durante años ha sido el estándar en móviles de gama alta y portátiles premium, y no es casualidad: equilibra bien resistencia, peso y precio frente a otros metales como el acero o el propio titanio.

El cristal en la parte trasera cambia por completo la experiencia estética: aporta reflejos, profundidad, juegos de color y esa sensación de “pieza delicada” que muchos asocian con lo premium. Al tacto es frío y muy liso, lo que se traduce en un agarre peor (se escurre más) y en una obsesión constante por las huellas, que para muchos se convierte en un problema de móviles pegajosos al tacto. Eso sí, se integra de maravilla con marcos metálicos y permite una excelente transmisión de señales inalámbricas.

Los polímeros (plástico, policarbonato, ABS, mezclas PC+ABS, etc.) han pasado de ser sinónimo de barato a ofrecer acabados más trabajados: texturas antideslizantes, colores vivos, imitaciones de metal o cristal e incluso refuerzos tipo kevlar, como muestra el análisis del CAT S52. La sensación visual puede ser muy cercana a la de los materiales nobles, aunque al tacto el usuario exigente notará que no es lo mismo. A cambio, suelen aguantar mejor los golpes secos y disimulan arañazos cotidianos.

En la práctica, muchísimos usuarios acaban poniendo funda y protector, de modo que parte de estas diferencias sensoriales se diluyen. Sin embargo, el material base sigue influyendo en el peso total del dispositivo, cómo disipa el calor, la facilidad de reparación y el coste final del producto.

Carcasas metálicas: aluminio, acero y titanio en móviles y otros dispositivos

Las carcasas metálicas han sido durante años el símbolo de la gama alta. En smartphones se han usado sobre todo aluminio y, en menor medida, acero inoxidable y titanio. En cajas de PC, el metal también es la columna vertebral del chasis, donde lo habitual es el acero SPCC y, en modelos más premium o portátiles, el aluminio.

El aluminio en móviles y torres de PC destaca por su ligereza (densidad aproximada de 2,70 g/cm³) y su capacidad para disipar calor. En cajas de ordenador, se reserva normalmente para modelos de alta gama donde se busca reducir el peso total sin sacrificar rigidez, con espesores entre 1,5 y 2 mm para mantener una buena resistencia a impactos y torsiones.

El acero SPCC (acero comercial laminado en frío con bajo contenido en carbono) es el rey silencioso de las carcasas de PC. Ofrece una resistencia a la tracción en torno a 270 MPa y permite chasis robustos con espesores de 0,5 mm manteniendo una buena relación coste/durabilidad. Es más pesado que el aluminio, pero mucho más económico y fácil de trabajar, así que domina la gama media y de entrada.

El titanio en móviles juega en otra liga: es más caro de fabricar y mecanizar, pero extremadamente rígido y resistente a la corrosión. Su conductividad térmica no es tan alta como la del aluminio, pero sigue facilitando la evacuación del calor del interior del terminal. Al tacto es frío y transmite una sensación de solidez superior, algo que muchas marcas explotan como argumento de marketing.

Todos estos metales tienen un punto flaco común: las interferencias. El metal atenúa las ondas de radio, lo que obliga a diseñar bandas o zonas de material no conductor para que antenas de 5G, 4G LTE, Wi‑Fi o Bluetooth puedan trabajar correctamente, un aspecto clave para evitar que tu móvil pierda cobertura. Este compromiso de diseño es clave en los móviles metálicos y condiciona su estética (las clásicas líneas de plástico en la trasera o el borde).

Ventajas y desventajas del metal en smartphones y cajas de PC

Entre las ventajas del metal en un smartphone destacan la sensación de calidad al tacto, el aspecto visual muy cuidado y la capacidad de actuar como “radiador” para el calor generado por el procesador y otros componentes. Además, si el diseño está bien resuelto, la rigidez adicional mejora la percepción de solidez y reduce crujidos o torsiones.

En cajas de PC, un chasis metálico pesado y de buen calibre ayuda a amortiguar vibraciones de ventiladores y discos, consigue un funcionamiento más silencioso y soporta mejor el peso de componentes de alto nivel (grandes tarjetas gráficas, disipadores voluminosos, fuentes pesadas). El uso de acero más grueso o aluminio de calidad suele asociarse a gamas más altas.

Las desventajas no son menores: el metal eleva el coste de fabricación, complica el trabajo de las antenas inalámbricas y, cuando se raya o se abolla, el daño es muy visible y difícil de disimular. En móviles con bordes metálicos, un golpe serio puede dejar muescas que arruinan la estética.

La resistencia a la corrosión es otro factor clave. En acero se suele recurrir a procesos de galvanizado (recubrir con zinc) y a recubrimientos en polvo o pinturas de calidad automotriz (acrílicas, de uretano) para evitar la oxidación. El aluminio genera de forma natural una capa de óxido protectora, que se puede reforzar con anodizado y tintes de color.

Por último, la conductividad térmica del metal juega a favor y en contra: ayuda a extraer calor, pero también hace que el usuario note el terminal más caliente en la mano. En PC, un chasis metálico colabora con el flujo de aire y el funcionamiento de los ventiladores; en móviles, obliga a gestionar con cuidado dónde se concentra el calor para que no sea incómodo.

Carcasas de plástico y polímeros: policarbonato, ABS y mezclas

El plástico ha sido tradicionalmente el material de referencia en gamas media y baja de smartphones, y también en muchas zonas exteriores de las cajas de PC (sobre todo frontales y marcos). Su gran ventaja es la versatilidad: se puede moldear casi en cualquier forma, colorear como se quiera y texturizar para lograr diferentes sensaciones.

En móviles se utilizan sobre todo policarbonato y otros plásticos de calidad. El policarbonato es un termoplástico muy resistente al impacto, capaz de absorber bien golpes y caídas sin quebrarse. Otros polímeros, como el policarbonato reforzado o incluso fibras tipo kevlar, ofrecen una protección sobresaliente a cambio de un coste algo mayor, pero siguen por debajo del metal y el cristal en “sensación premium”.

En carcasas de PC el gran protagonista es el ABS (acrilonitrilo butadieno estireno). Ofrece buena resistencia a impactos y tensiones, es ligero (densidad en torno a 1,01‑1,06 g/cm³) y resulta ideal para paneles frontales, embellecedores y elementos no estructurales. El principal inconveniente es su sensibilidad a la radiación UV, que puede amarillearlo o degradar su superficie con los años.

Las mezclas PC+ABS combinan lo mejor de ambos mundos: la rigidez y resistencia térmica del policarbonato con la flexibilidad y el menor coste del ABS. Esta mezcla es muy frecuente en productos informáticos, ya que aporta un equilibrio muy razonable entre robustez, estabilidad frente al calor y precio.

Otra ventaja importante de los polímeros es su comportamiento eléctrico: no bloquean las señales de radio, por lo que facilitan la vida a los ingenieros a la hora de colocar antenas internas y mantener una buena cobertura. En móviles de plástico es raro encontrarse problemas de recepción achacables al material de la carcasa, al contrario de lo que sí ha ocurrido históricamente con diseños metálicos.

¿El plástico puede ser “premium”? Diseño, percepción y acceso al interior

La discusión sobre si un móvil de plástico puede ser premium es más un debate de percepción que un tema técnico. Muchos usuarios asocian directamente metal y cristal con alta gama, pero hay terminales de policarbonato con diseño, ajuste y acabado tan cuidados que funcionan perfectamente como dispositivos de gama alta a nivel de sensación, incluso modelos robustos como el OSCAL Tank 1.

El diseño es un factor muy subjetivo: un terminal metálico puede resultar tosco o anticuado, mientras que uno de policarbonato con buenas líneas, buenos colores y una textura bien resuelta puede parecer mucho más atractivo. Además, el plástico permite eliminar bandas de antena visibles, jugar con curvas más marcadas o integrar tapaderas extraíbles sin romper la estética.

Un punto clave a favor del policarbonato y otros plásticos es la posibilidad de abrir fácilmente la carcasa en muchos modelos: cambiar batería, acceder a la SIM y a la microSD, instalar tapas intercambiables o carcasas personalizadas sin disparar el peso ni el grosor. En contraste, los diseños unibody metálicos suelen sellar el interior, dificultando o imposibilitando este tipo de operaciones por parte del usuario.

Eso no significa que el metal sea peor en todo: las carcasas unibody selladas ayudan mucho con la resistencia al agua y al polvo, dos atributos que cada vez se valoran más. Con menos uniones y aperturas, es más fácil obtener certificaciones IP y mantener el interior protegido frente a líquidos y partículas.

Al hablar de “premium” hay que tener muy presente el presupuesto. El metal, y más aún el titanio, es caro de producir y mecanizar, lo que limita su uso a gamas altas. El plástico, en cambio, permite a los fabricantes ofrecer dispositivos con buena construcción a precios más contenidos, tanto en móviles de entrada como en modelos de gama media muy equilibrados.

Propiedades físicas: calor, golpes, peso y uso real

Más allá de la apariencia, lo que manda son las propiedades físicas de cada material. La conductividad térmica, la resistencia a impactos y la densidad determinan cómo se comporta un dispositivo exigido por un juego pesado, una sesión larga de vídeo o un entorno cálido.

En términos de conductividad térmica, el metal juega en otra liga. Datos orientativos: aluminio ~205 W/mK, magnesio ~156 W/mK, cristal ~0,8 W/mK, policarbonato ~0,22 W/mK. Traducido a uso real: un dispositivo de plástico tiende a retener más el calor en el interior, mientras que uno metálico o con cristal permite evacuarlo mejor hacia el exterior, algo que conviene revisar si tu móvil se calienta demasiado.

Esto tiene impacto directo en el rendimiento sostenido. En productos muy compactos y potentes, un chasis de plástico puede obligar a limitar la frecuencia de CPU y GPU para evitar sobrecalentamientos, haciendo que en sesiones largas (por ejemplo, juegos intensivos) corran algo más lentos que dispositivos equivalentes con carcasa metálica o de cristal. Aun así, muchos fabricantes han aprendido a compensar con sistemas de refrigeración interna.

Respecto a los golpes, el comportamiento es muy diferente según el material. El plástico y el policarbonato absorben bien impactos, se deforman ligeramente y tienden a no romperse, por lo que son muy agradecidos ante caídas. El metal resiste golpes, pero puede abollarse o marcarse de forma muy visible. El cristal, en cambio, soporta bien arañazos pero es mucho más frágil ante caídas: una sola mala caída puede significar grietas o roturas importantes.

El peso es otro aspecto a considerar: combos de metal y cristal suelen dar dispositivos más pesados que equivalentes en plástico o policarbonato, algo que puede ser agradable (sensación de solidez) o cansado en uso prolongado. En cajas de PC, una torre de gama alta puede superar los 18 kg vacía debido al uso de acero grueso y grandes paneles de vidrio templado, ganando estabilidad y aislamiento acústico a costa de portabilidad.

Carcasas de cristal: sensación premium, señal y fragilidad

Las carcasas de cristal en móviles no son bloques sólidos de vidrio, sino una combinación de chasis metálico (aluminio o acero) y dos paneles de cristal (frontal y trasero). Ejemplos clásicos como el iPhone 4S ya mezclaban acero y cristal, y generaciones más recientes como la línea que combina aluminio y vidrio han consolidado esta fórmula.

El cristal ofrece una estética muy apreciada: reflejos, transparencias, degradados de color, acabados mate o brillantes… Todo ello con una sensación táctil fría y lisa que muchos identifican con dispositivos de alta gama. Además, el cristal no genera interferencias de radio, por lo que no bloquea las señales móviles ni Wi‑Fi, facilitando el diseño de antenas.

En cuanto a resistencia, el cristal aguanta bien los arañazos y soporta relativamente bien el calor sin deformarse. Por eso se usa tanto en frontales de móviles, pantallas y paneles laterales de cajas de PC. El vidrio templado, sometido a tratamientos térmicos y químicos, puede llegar a ser hasta cinco veces más resistente al impacto que el vidrio convencional y, al romperse, se fragmenta en pequeños trozos menos cortantes.

Las desventajas son conocidas por cualquiera que haya roto una trasera: el cristal encarece el precio del dispositivo, complica y sube el coste de las reparaciones y es especialmente vulnerable a las caídas. Una rotura en la parte trasera de cristal no solo es antiestética, sino que puede dejar bordes incómodos al tacto y, en ocasiones, comprometer la estanqueidad del terminal.

En el uso diario también entra en juego la suciedad: el cristal, tanto en móviles como en paneles de cajas de PC, se llena de huellas con mucha facilidad y requiere limpiezas frecuentes con paños de microfibra y limpiadores adecuados para mantener la apariencia impecable.

Vidrio templado y cerámico en pantallas: protección avanzada

Para la pantalla, la primera línea de defensa es el protector. Aunque muchos móviles llegan de fábrica con una fina lámina plástica, lo habitual es sustituirla por un vidrio templado o por un protector cerámico que aporte más resistencia frente a golpes y arañazos.

El vidrio templado se fabrica sometiendo el cristal a cambios de temperatura controlados y otros tratamientos específicos que aumentan su resistencia mecánica. Al romperse, se desintegra en fragmentos pequeños, reduciendo el riesgo de cortes en las manos. Hay grosores comunes entre 0,2 y 0,6 mm, pero lo verdaderamente importante no es el grosor, sino la calidad del proceso de templado y los materiales usados.

Los protectores de tipo cerámico para pantalla suelen combinar materiales como aluminio, titanio y dióxido de circonio. Esto les confiere una altísima resistencia a la temperatura (pueden soportar en torno a 700 ºC en condiciones de laboratorio), buena resistencia a la corrosión y un comportamiento muy estable a largo plazo. No se astillan con tanta facilidad como algunos vidrios templados y ofrecen una sensación al tacto bastante similar a la del cristal original de la pantalla.

Tanto el vidrio templado como los protectores cerámicos buscan lo mismo: absorber la energía del impacto para que, si hay rotura, sea el protector el que se sacrifica y no la pantalla real del teléfono. Aun así, ante un golpe muy fuerte o una caída en mala postura, ninguno garantiza que la pantalla quede intacta.

En cuanto a elección, los protectores cerámicos suelen ser más caros, pero también más resistentes y con mejor claridad óptica. El vidrio templado convencional sigue siendo una gran opción por precio y disponibilidad, sobre todo cuando se combina con una buena funda que proteja bordes y esquinas.

Protección y estética en cajas de PC: vidrio templado, plástico y mantenimiento

Las cajas de PC modernas suelen combinar metal, plástico y vidrio para lograr un equilibrio entre resistencia, estética y coste. El chasis interno es mayoritariamente de acero SPCC o aluminio, mientras que el frontal y embellecedores se confeccionan en ABS o mezclas PC+ABS. Para mostrar el interior, casi todas las cajas gaming integran una ventana lateral.

En estas ventanas, el estándar actual es el vidrio templado. Aporta una estética limpia y nítida, resiste bien los arañazos, aguanta el calor y, en caso de rotura, se fragmenta en piezas pequeñas menos peligrosas. Frente al vidrio templado, el vidrio regular resulta mucho más frágil y se rompe en pedazos grandes y afilados, por lo que apenas se recomienda y suele aparecer solo en cajas muy baratas.

También se usan plásticos transparentes como el PMMA (metacrilato) o el policarbonato. Son más ligeros y resisten bien los impactos, lo que reduce el riesgo de rotura durante el transporte. El inconveniente es que se rayan con facilidad (incluso durante la limpieza) y pueden amarillear con el tiempo por efecto de la radiación UV.

El mantenimiento de estos materiales exige algunos cuidados básicos. Para limpiar el vidrio, conviene usar paños de microfibra y limpiacristales suaves, evitando productos abrasivos. Para retirar el polvo del interior y del chasis metálico, lo más efectivo es un soplador de aire, mejor que cepillos que puedan rayar superficies delicadas.

La luz solar directa es un enemigo silencioso de los plásticos: acelera el amarilleo, degrada la pintura y puede afectar incluso a recubrimientos en polvo. Colocar la torre lejos de ventanas con sol directo ayuda a conservar mejor la apariencia externa y la integridad estructural de embellecedores plásticos.

Coste, durabilidad y elección de materiales según el uso

Al comparar materiales para carcasas, el dinero tiene mucho que decir. El metal (aluminio, titanio, acero de alta calidad) encarece el producto, tanto por el precio de la materia prima como por los procesos de mecanizado y acabado. Esto limita su uso a gamas altas o a productos en los que el marketing del “premium” es fundamental.

El plástico y las mezclas de polímeros permiten mucha más flexibilidad en diseño y precio. Gracias a ellos existen móviles económicos con buena durabilidad y cajas de PC accesibles con prestaciones muy dignas. El policarbonato de alta calidad o el kevlar para refuerzos tienen también un coste apreciable, pero suelen seguir por debajo del metal en impacto global sobre el PVP.

A la hora de valorar la durabilidad real, conviene tener en cuenta que un móvil de plástico bien construido puede aguantar años de uso con golpes y caídas sin problemas graves, mientras que uno de cristal puede perder su trasera en la primera mala caída. La rigidez del metal ayuda, pero también hace que las marcas queden más visibles cuando algo va mal.

En cajas de PC, optar por acero más grueso y vidrio templado de calidad garantiza una estructura estable y resistente al paso del tiempo. Elegir pintura o recubrimientos en polvo de calidad automotriz minimiza arañazos y desgaste por limpieza. Incluso el peso es una pista: un poco más de kilos suele indicar materiales más robustos.

En definitiva, la elección entre aluminio, titanio, cristal y polímeros dependerá tanto de tu presupuesto como de tus prioridades: sensación premium en mano, ligereza, resistencia a golpes, mejor recepción de señal, posibilidad de abrir el dispositivo, facilidad de reparación o simple estética. Conocer cómo se comporta cada material en el mundo real te ayuda a ir más allá del eslogan y escoger el móvil o la torre de PC que mejor encaje con tu manera de usar la tecnología.

El código de iOS se ha ido de la lengua: iOS 27 prepara cuatro funciones de IA para hacernos la vida más fácil

Actualidad en Applesfera - Vie, 17/04/2026 - 11:00

Quedan menos de dos meses para la WWDC y las filtraciones de iOS 27 no paran. Esta semana ha sido el turno del código: el desarrollador Nicolás Alvarez se metió en los servidores de Apple y encontró cuatro funciones de Apple Intelligence que, con toda probabilidad, la compañía tenía guardadas para el escenario de junio. No son oficiales, claro. Pero las cadenas de código hablan, y lo que dicen tiene mucho sentido dentro de hacia dónde va Apple con su IA.

Visual Intelligence aprende dos trucos nuevos

De las cuatro novedades, las dos primeras afectan a Visual Intelligence, esa función que te permite apuntar la cámara a algo y que el iPhone te diga qué es. Sabemos que para Apple es una prioridad y será un pilar de sus próximas gafas. Pero, mientras todo esto llega, parece que con iOS 27 va a ampliar lo que podemos hacer con esta función, al más puro estilo Google Lens.

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La primera función que llegará será la de apuntar a una etiqueta nutricional para que Apple Intelligence procese la información. Será algo similar a lo que ya hace con una etiqueta de ropa, donde nos dice si se puede lavar a una determinada temperatura... Pero aplicado a la comida: nos dirá el volumen de azúcar, calorías, etc.

La segunda funcionalidad va en la misma línea: escanear una tarjeta de visita o cualquier superficie con un número de teléfono o dirección impresa para añadirlos directamente a Contactos. Lo mismo que ya hace con las fechas, pero aplicado a personas. La verdad es que es algo tan obvio que da un poco de rabia que no existiera antes.

Wallet creará pases, entradas y tarjetas

Esta es, probablemente, la novedad más esperada de las cuatro. La app Cartera (o Wallet) podría generar pases digitales a partir de entradas físicas, tarjetas de gimnasio o documentos similares. Fotografías el objeto, Apple Intelligence interpreta el contenido y crea el pase. Así de fácil.

Safari le pone nombre al caos de nuestras pestañas

Los grupos de pestañas son una de esas funciones de Safari que, sobre el papel, son fantásticas, pero en la práctica terminan en decenas de pestañas abandonadas por grupos que ni siquiera sabemos que teníamos. iOS 27 podría resolver eso con algo tan sencillo como que Apple Intelligence analice qué hay dentro de un grupo y le ponga nombre automáticamente.

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Conviene recordar que nada de esto está confirmado. Interpretar cadenas de código es una ciencia bastante fiable, pero no infalible, y Apple puede cambiar, recortar o retrasar cualquiera de estas funciones antes de que Craig Federighi salga en pantalla el 8 de junio.

Lo que sí está claro es que encajan a la perfección con el resto de novedades filtradas de iOS 27. No son las funciones que van a cambiar el mundo, pero sí las que hacen que el iPhone se sienta un poco más inteligente cada vez que lo sacas del bolsillo. El 8 de junio saldremos de dudas.

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

En Applesfera | WWDC26: fecha y novedades que esperamos del gran evento de Apple en el que se presentará iOS 27

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Un fallo de Visa con Apple Pay lleva cinco años demostrando vulnerabilidades. El resultado: el youtuber tech más conocido con 10.000 dólares menos en su cuenta

Actualidad en Applesfera - Vie, 17/04/2026 - 10:00

Un iPhone bloqueado, sin haberse usado Face ID, ni el código de seguridad. Al lado, un lector NFC. En cuestión de segundos, el sistema autoriza un pago de miles de euros sin que el usuario toque nada. No es de una película, sino un fallo real y que demuestra un experimento realizado por Veritasium al youtuber Marques Brownlee.

La clave no está en romper el cifrado del iPhone, sino en engañarlo. Es un ataque que combina un determinado hardware con capacidad para manipular las comunicaciones y una debilidad en el sistema de pagos contactless. Y aunque el escenario es muy limitado y no es tampoco sencillo que un ladrón nos robe así por la calle, no deja de ser peligroso. Y el problema está también en Android.

Así "robaron" 10.000 dólares del iPhone de Marques Brownlee

El experimento parte de una base muy concreta: un iPhone con una tarjeta Visa configurada en "modo transporte" Apple Pay. Este es un modo que en algunos países permite pagar en transporte público sin tener que desbloquear el dispositivo. Es muy cómodo y práctico para entrar rápido al tren, metro o autobús, pero tiene una gran pega.

A partir de ahí, el investigador de Veritasium colocó el iPhone sobre un sistema preparado para interceptar la comunicación NFC. No es un lector cualquiera, sino un montaje que actúa como intermediario entre el móvil y un terminal de pago real, ejecutando un ataque de tipo man-in-the-middle.

El primer engaño consiste en hacer creer al iPhone que está interactuando con un torno de transporte. Eso activa automáticamente el modo exprés, que permite autorizar pagos sin necesidad de desbloquearlo de forma biométrica o con el código.

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El segundo paso es algo más delicado, ya que en él se trata de manipular los datos de la transacción. El sistema altera un bit clave para que un pago de alto valor parezca uno de bajo importe. Así, el iPhone no solicita ninguna verificación adicional y da el visto bueno.

Por último, los atacantes pueden volver a intervenir la comunicación, aunque esta vez hacia un datáfono. Le hacen creer que el usuario ya ha autorizado la operación y pueden cerrar el proceso para enviar el dinero al banco. En este caso se realizó el experimento con un pago de 10.000 dólares ejecutándose desde el iPhone de Marques Brownlee, que no salía de su asombro al ver que esto se hizo sin que él tuviese que tocar nada en su móvil.

Por qué ocurre y hasta qué punto hay que preocuparse

Este fallo no es un "hackeo al iPhone" en sentido estricto. La vulnerabilidad está en la interacción entre varios sistemas, especialmente del protocolo de Visa en pagos sin contacto. De hecho, se dice que el problema principal está en cómo Visa gestiona este tipo de transacciones.

El punto crítico está en el modo transporte para los pagos. Está diseñado para funcionar sin conexión y sin autenticación, lo que implica confiar en ciertos datos que llegan desde el terminal. Si esos datos se manipulan, el iPhone no tiene forma de validarlos correctamente en ese momento.

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Esto también afecta a Android, aunque cabe decir que no todos los dispositivos reaccionan igual. Algunos implementan comprobaciones adicionales del importe real antes de cerrar la transacción, lo que bloquearía este ataque en ese ecosistema en determinados casos.

Ver esto hace que irremediablemente nos entre cierto miedo si llevamos tarjetas en el iPhone. Sin embargo, el escenario real para que un ladrón actúe es limitado. Para empezar, porque requiere de acceso físico a nuestro dispositivo, a un hardware especializado y una configuración muy concreta por nuestra parte, como tener Visa en modo express para transporte, algo que en países como España no tenemos.

Si vives en algún país en el que sí exista esta forma de pagar en el transporte, recomendamos desactivarlo. Es una solución sencilla que elimina el vector de ataque, ya que de tendremos sí o sí que autenticarnos para cada pago. Mientras tanto, el problema sigue sin resolverse completamente desde que se documentó por primera vez en 2021.

Imágenes y vídeo | Veritasium

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Tráiler de Venice After Dark

Actualidad en 3DJuegos - Vie, 17/04/2026 - 09:32
Trailer promocional de Venice After Dark

Llevaba más de 30 años en Apple haciendo una de las labores "secretas" más importantes. Se jubila y ya hay testigo para su labores

Actualidad en Applesfera - Vie, 17/04/2026 - 09:00

Un alto ejecutivo de Apple está a punto de dejar una compañía a la que llegó hace ahora 31 años, justo antes de que comenzase la era dorada de la compañía con Steve Jobs al mando. Continuó con Tim Cook y ha estado presente en las campañas de productos ya icónicos e históricos. Se trata de Stan Ng.

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Precedentes. En los últimos años, son varios los directivos y otras piezas clave de Apple que se han marchado. Bien sea por seguir sus propios caminos, fichar por otra empresa o jubilarse, todos dejan en evidencia el adiós a la vieja guardia de Apple. Estos son algunos de los perfiles más relevantes.

  • Angela Ahrendts, fue vicepresidenta de las Apple Store hasta 2019. Se marchó a Airbnb.
  • Jony Ive, fue vicepresidente de diseño hasta 2019. Se fue con su propia empresa (LoveFrom).
  • Matt Fischer, fue jefe de la App Store hasta 2024. Se fue a su propia consultora.
  • Carol Surface, fue directora de recursos humanos hasta 2024. Se fue a HP.
  • Sjoerd Gehring, fue videpresidente de talento y reclutamiento hasta 2024. Se fue a Citadel.
  • Dan Riccio, fue vicepresidente de ingeniería de Vision Pro hasta 2024. Se jubiló.
  • Dan Rosckes, fue jefe de adquisiciones en la cadena de suministro hasta 2024. Se jubiló.
  • Luca Maestri, fue director financiero hasta 2025. Se jubiló.
  • Ruoming Pang, fue jefe de Foundation Models hasta 2025. Se fue a Meta.
  • Alan Dye, fue jefe de diseño de interfaz hasta 2025. Se fue a Meta.
  • Jeff Williams, fue director de operaciones hasta 2025. Se jubiló.
  • Lisa Jackson, fue vicepresidenta de medio ambiente hasta 2025. Se jubiló.
  • John Giannandrea, fue vicepresidente de IA hasta 2025 y pasó a un puesto indeterminado hasta 2026. Se jubiló.

Destaca también el caso de Phil Schiller, histórico vicepresidente de marketing hasta 2020, año en el que pasó a un segundo plano y ahora supervisa el área de la App Store. Se tomó ese cambio como un paso hacia su jubilación, la cual podría ser inminente.

En Applesfera Apple dictó las normas del buen diseño en 1992. Los menús de macOS Tahoe se las han saltado de golpe

 Adiós a Stan Ng. Ahora es el responsable de marketing de Apple Watch, AirPods y las iniciativas de salud y hogar de la compañía el que se retirará tras 31 años en Apple. Según explicó Mark Gurman en Bloomberg, anunció su salida coincidiendo con una fecha habitual en la que muchos empleados reciben y consolidan sus acciones de la empresa, un momento en el que es habitual que algunos decidan marcharse.

Cabe decir que no es una renuncia por su parte y tampoco un despido. No se sabe con exactitud qué edad tiene Stan Ng, pero debe rondar ya los 65 años, puesto que su salida se anuncia como una jubilación.

Stan Ng en uno de los momentos más importantes en la historia de Apple: el lanzamiento del primer iPhone en 2007

"Un pilar". Así define Gurman la figura de Stan Ng en Apple, tanto en la era de Steve Jobs como en la actual de Tim Cook. Se le considera así por su crucial papel en el lanzamiento de productos históricos como el iPod, ya que Ng participó en su puesta en marcha siendo uno de los que diseñó las estrategias de marketing. También de forma más reciente con el Apple Watch y los AirPods.

Por qué es importante. La salida de Ng se suma a las ya citadas retiradas recientes de ejecutivos, lo que evidencia un cambio generacional dentro de Apple. Y esto es algo natural, a la par que complicado de gestionar en muchas ocasiones.

Perfiles como los de Ng atesoran décadas de experiencia y conocimeinto del sector y de la propia empresa. Aunque, como es evidente, también ha tenido un equipo rodeándole y que seguirá en la compañía para mantener vivos esos conocimientos.

Tim Cook, CEO de Apple (Imagen: iPhoneDigital en Flickr)

Y ahora qué. Parte de las responsabilidades que dejará Ng ya habían sido asumidas por Erik Treski, que lidera el marketing de productos de audio y hogar, dentro de una estructura que sigue dependiendo de Greg Joswiak, vicepresidente de marketing, y Bob Borchers, vicepresidente de marketing de producto.

Además, Apple ha empezado a reforzar áreas emergentes como la inteligencia artificial con nuevos responsables, algo que dice mucho sobre el presente y futuro foco estratégico del marketing de la firma californiana.

Qué hay de Tim Cook. La salida del máximo dirigente de la compañía sigue viéndose como algo cada vez más cercano. Aunque entre todas las filtraciones sobre su situación, incluyendo que él mismo habría reconocido sentirse cansado, lo cierto es que sigue sin contemplarse.

El propio Tim Cook hablaba recientemente de ello asegurando que aquel sentimiento era falso y que no había dicho eso. Sin embargo, tampoco terminó de desmentir que su retirada vaya a llegar pronto. En cualquier caso, no parece inminente y, cuando suceda, parece que está ya todo atado para que John Ternus sea su sucesor, aunque sin despedirse del todo de Cook, quien se espera que pase a ocupar un cargo de asesor dentro del consejo de administración.

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La noticia Llevaba más de 30 años en Apple haciendo una de las labores "secretas" más importantes. Se jubila y ya hay testigo para su labores fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Apple dictó las normas del buen diseño en 1992. Los menús de macOS Tahoe se las han saltado de golpe

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 19:00

El rediseño de Liquid Glass ha traído mucho debate, y a estas alturas ya sabemos que se va a quedar. Pero, entre tanto análisis del nuevo lenguaje visual, hay un detalle que ha pasado desapercibido: los menús de macOS 26. Concretamente, la decisión de meter un icono junto a cada elemento de una lista. Parece que ayudan, que le dan un toque de modernidad. Y, sin embargo, si echas la vista atrás, resulta que la propia Apple lleva décadas desaconsejando exactamente eso.

No hace falta irse muy lejos. O bueno, más bien sí. Porque en 1992 Apple publicó sus "Macintosh Human Interface Guidelines". Un documento que era básicamente el decálogo del buen diseño de interfaces. Ahí estaban las reglas a seguir por Apple y los desarrolladores. Y dejaba claro que los iconos en los menús tienen que ser reconocibles, consistentes y, sobre todo, útiles. No decorativos.

Guía de diseño de Apple en 1992

La idea era que, si un icono en un menú sirve para que el ojo llegue antes a la acción que buscas, debía estar. Pero de ahí a llenar todo el listado con iconos se genera justo el efecto contrario. No destaca y el ojo no llega antes. Sería como subrayar todas las palabras de un libro. Te quedas igual.

{"videoId":"x9ok5um","autoplay":true,"title":"macOS Tahoe Wallpaper", "tag":"", "duration":"300"} Cuando todo grita, nadie escucha

El problema con los menús de Tahoe es exactamente ese. Cada elemento lleva su propio icono, desde las opciones que usas diez veces al día hasta las que abres una vez al año. El resultado es un menú donde todo compite con todo. Nueva ventana tiene icono, cerrar tiene icono, importar datos de navegación tiene icono. Y cuando todo resalta, nada resalta.

Guía de diseño de Apple en 2026

Pero hay algo más que llama la atención: Apple reutiliza el mismo icono para acciones completamente distintas en diferentes menús. Eso va en contra de otro principio básico de sus propias guías: la consistencia.

Un icono que aparece en contextos diferentes con significados distintos deja de ser una ayuda y se convierte en ruido. El ojo aprende a ignorarlo y terminas leyendo el texto de todas formas, que era exactamente lo que el icono tenía que evitar.

Ejemplo de como macOS 26 incumple las guías de 2026 y 1992 Lo que las guías de Apple decían entonces, y lo que dice su documentación ahora

Lo más llamativo de todo es que la documentación actual de Apple, los Human Interface Guidelines que cualquier desarrollador puede consultar hoy mismo, sigue defendiendo el uso selectivo de iconos en menús. La idea es reservarlos para las acciones más frecuentes, aquellas donde el reconocimiento visual realmente acelera el flujo de trabajo. No para rellenar cada línea con un símbolo.

Ejemplo de Apple para los desarrolladores en macOS 26

Apple lleva treinta años sabiendo esto. Lo escribió, lo publicó y lo convirtió en referente. Que en 2026 sea la propia Apple quien se salte esas normas en uno de sus sistemas operativos más nuevos es, como mínimo, una ironía que merece ser nombrada.

En cualquier caso, esto no parece el final de la historia. La WWDC se celebra del 8 al 12 de junio, y todo apunta a que macOS 27 traerá más ajustes de interfaz, quizá para rematar el rumbo que Apple quiere darle al Mac

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La noticia Apple dictó las normas del buen diseño en 1992. Los menús de macOS Tahoe se las han saltado de golpe fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Cómo consultar los ciclos de batería del móvil y su salud real

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 18:41

La batería del móvil es uno de los componentes que más se degradan con el paso del tiempo, por mucho mimo que le pongas al teléfono. Una parte clave para entender cuánto le queda de vida útil es saber cuántos ciclos de carga ha consumido y cuál es su estado de salud real. No es solo una curiosidad técnica: estos datos te ayudan a decidir si merece la pena seguir con tu móvil, cambiar la batería o incluso si es buena idea evaluar el estado de un móvil que quieras comprar de segunda mano.

Aunque parece algo sencillo, no todos los fabricantes muestran esta información de forma clara. En Android depende mucho de la versión del sistema y de la marca, y en iPhone existen varios caminos, algunos muy directos y otros algo más rebuscados. Vamos a ver, con detalle y sin saltarnos nada, cómo consultar los ciclos de batería en Android y en iOS, qué significan exactamente y cómo interpretar esos números para cuidar mejor tu móvil.

¿Qué es un ciclo de batería y por qué es tan importante?

Las baterías actuales de los móviles son casi siempre de iones de litio. Este tipo de batería funciona por ciclos de carga, y un ciclo no es simplemente enchufar el teléfono una vez: un ciclo completo se considera cuando has consumido el 100% de la capacidad total, aunque sea en varios tramos.

Imagina un ejemplo práctico: un día gastas el 75% de la batería y cargas el móvil hasta el 100%. Al día siguiente consumes el 25% restante. Entre esos dos días, el sistema cuenta que has realizado un ciclo completo, porque en total has gastado el equivalente al 100% de la batería, aunque lo hayas hecho en dos cargas.

Con el tiempo, la batería va perdiendo capacidad. Lo habitual es que, tras unos 300 a 500 ciclos completos (según el modelo y el fabricante), la batería conserve alrededor del 80% de su capacidad original o incluso menos. Es ahí cuando notas que el móvil aguanta bastante menos, que se descarga más rápido o que empieza a hacer cosas raras como apagarse de golpe con batería restante.

Por todo esto, conocer los ciclos de carga y la salud de la batería no es un capricho. Te sirve para saber si tu batería ya está al final de su vida útil, para valorar si te compensa cambiarla o incluso para evaluar el estado de un móvil que quieras vender o comprar de segunda mano.

¿Por qué deberías vigilar la salud de la batería?

Dentro de un móvil hay muchos componentes, pero no todos envejecen igual. La batería es uno de los que más sufren el uso diario: cargas, descargas, calor, carga rápida… Todo esto pasa factura. Aunque la cuides, la degradación es inevitable, lo que puedes hacer es retrasar al máximo ese desgaste y saber cuándo ha llegado el momento de actuar.

Cuando la salud de la batería empeora, no significa que el teléfono vaya a morir de un día para otro, pero sí afecta sobre todo a la autonomía. Verás que la carga dura mucho menos que al principio, que tienes que enchufarlo varias veces al día o que se apaga cuando aún marca un porcentaje de batería relativamente alto.

Estos síntomas se reflejan en problemas típicos como apagones repentinos pese a tener batería, una descarga muy rápida incluso con uso ligero o que el móvil ya no llegue al final del día ni de lejos. En ese punto, tus opciones se reducen básicamente a dos: vivir pegado a una batería externa o pasar por caja y cambiar la batería.

Ciclos y salud de batería en Android: situación general

En Android la cosa es algo más caótica porque no existe un método estándar universal para ver los ciclos de carga. Depende de la versión del sistema (Android 14, Android 16, etc.), de la marca y de la capa de personalización. Muchos dispositivos no muestran por defecto el número de ciclos y la única forma fiable de contarlos es a través de herramientas internas del fabricante o haciendo root, algo que no es precisamente para todo el mundo.

Sin root, la vía más habitual es tirar de aplicaciones de terceros que registran tu uso desde el momento en que las instalas. Es importante entender que estas apps no pueden “leer” el historial de ciclos desde el día que estrenaste el móvil, salvo casos concretos con nuevas APIs. Lo que hacen es empezar a contar desde que las instalas, analizando las cargas y descargas para estimar los ciclos completos.

Android 14 y la nueva API de estado de batería

Con Android 14 Google ha empezado a ponerse las pilas. El sistema incorpora nuevas APIs de BatteryManager que permiten acceder a información muy útil de la batería, incluyendo el estado de la batería y los ciclos de carga. Es un salto importante porque hasta ahora, a nivel de sistema, esa información no estaba disponible para las apps.

De momento, Android 14 no muestra estos datos directamente en los ajustes del sistema para todos los usuarios, pero las aplicaciones pueden acceder a esa API y leerlos. Un ejemplo claro es Batt, una app de código abierto que ya aprovecha estas novedades para mostrar:

  • Número de ciclos de carga.
  • Estado general de la batería.
  • Y, si se le da más permisos, información mucho más detallada.

Si a Batt se le concede el permiso android.permission.BATTERY_STATS, por ejemplo mediante herramientas como Shizuku (sin necesidad de root), se desbloquea información extra: salud de la batería, fecha de primer uso y fecha de fabricación, entre otros datos. La duda que queda es si Google mantendrá esta API tan abierta en la versión final para cualquier app, pero de momento abre la puerta a ver ciclos reales sin root en terminales con Android 14.

Android 16 y la nueva sección de salud de batería

Mirando un poco más allá, con Android 16 se integra oficialmente una opción de salud de batería en los ajustes, muy similar a la que lleva tiempo existiendo en iOS. Esto, eso sí, solo lo verás en móviles que actualicen o salgan de fábrica con esta versión.

El camino general, en Android 16 compatible, es muy sencillo:

  • Abrir la app de Ajustes del teléfono.
  • Entrar en el apartado Batería.
  • Pulsar en Estado de la batería.

Dentro de esta pantalla aparece la Capacidad de la batería, que refleja el porcentaje de salud respecto a cuando era nueva. Es una estimación de la carga máxima actual comparada con la carga máxima original. No necesitas apps externas ni códigos raros, aunque hay que asumir que no todos los modelos llegarán a Android 16.

Métodos clásicos en Android: códigos secretos y ajustes

Si tu móvil no tiene Android 14/16 o la marca no ha activado estas opciones, toca recurrir a los métodos tradicionales. Uno de los recursos de siempre en Android es usar los llamados códigos secretos, que se marcan desde la aplicación de teléfono como si fueras a hacer una llamada.

En algunos dispositivos, al marcar *#*#4636#*#* en la app de llamadas se abre un menú de información avanzada. En ese menú suelen aparecer varios apartados, y uno de ellos es el de Información sobre la batería. Ahí, en algunos modelos, verás un campo llamado Estado de la batería o “Salud”.

El problema es que este truco no funciona en todos los móviles Android, ni siempre muestra información útil más allá de si la batería está cargando, el nivel actual o la temperatura. En muchas capas de personalización, lo único que consigues es ver los datos de uso y nada sobre vida útil o ciclos reales.

HyperOS de Xiaomi: salud, temperatura y ciclos desde los ajustes

Algunas marcas se han adelantado y ya ofrecen funciones propias para consultar la salud de la batería. Es el caso de Xiaomi con las versiones más recientes de HyperOS, donde se ha descubierto un apartado específico muy al estilo Apple.

En modelos como los Xiaomi 14T y otros dispositivos recientes con la última versión de HyperOS, puedes acceder a:

  • Porcentaje de salud de la batería.
  • Temperatura actual.
  • Ciclos de carga diarios u otros datos de uso.

La ruta suele ser algo así:

  • Abrir Ajustes de HyperOS.
  • Entrar en el apartado Batería.
  • Buscar la opción Protección de la batería.
  • Dentro, localizar la sección Battery Information o similar.

Esta función es muy útil porque no necesitas apps adicionales y tienes de un vistazo salud, ciclos y temperatura. Eso sí, solo está disponible en dispositivos recientes actualizados, así que en móviles antiguos de la marca puede que no veas nada parecido.

Apps para ver salud y ciclos en Android

Para la gran mayoría de usuarios Android, sobre todo en móviles que no tienen las opciones nuevas integradas, la solución más práctica sigue siendo usar aplicaciones de terceros. No son perfectas, pero ofrecen una visión bastante cercana de cómo está la batería.

AccuBattery

AccuBattery es una de las apps más recomendadas para controlar la salud y el uso de la batería. Una vez instalada, muestra datos como:

  • Salud estimada de la batería en porcentaje.
  • Temperatura en tiempo real.
  • Velocidad de carga y descarga, y corriente aplicada.
  • Estimación de vida útil de la batería tras unos días de uso.

Lo interesante es que, tras un periodo de uso (por ejemplo, 7 días o más), AccuBattery puede calcular una estimación bastante decente de la capacidad real, comparándola con la nominal. Además, si activas los registros detallados, registra ciclos de carga a partir de la instalación, lo que te permite llevar un control a medio y largo plazo.

Device Info

Otra opción útil es Device Info, una app más general que recopila información del sistema, CPU, sensores y por supuesto la batería. En su pestaña de batería verás:

  • Estado de la batería.
  • Voltaje y temperatura actuales.
  • Capacidad total estimada y si se está cargando o no.

No siempre muestra ciclos como tal, pero sí datos clave para interpretar su estado y puede complementar a otras herramientas.

Kaspersky Battery Saver

Kaspersky Battery Saver está más orientada a optimizar el consumo que a mostrar ciclos, pero sigue siendo útil para alargar la vida de la batería. Entre sus funciones están:

  • Optimización rápida cerrando apps en segundo plano que chupan batería.
  • Recomendaciones de brillo, conexión y ajustes para ahorrar energía.
  • Modos de ahorro de energía y perfiles personalizables.
  • Monitor de carga y algunos informes de estado de la batería.

No te dirá cuántos ciclos exactos llevas, pero sí te ayuda a evitar usos que aceleren la degradación, como tener demasiadas apps tragando recursos en segundo plano.

Avira Battery Optimizer

Avira Battery Optimizer funciona en la misma línea, combinando información de la batería con herramientas de optimización. Algunas de sus funciones más interesantes son:

  • Bloqueo inteligente de apps que consumen demasiado.
  • Limpieza automática de caché para liberar recursos.
  • Información sobre el estado general de la batería y tiempos estimados de uso.

De nuevo, no es tanto para contar ciclos al milímetro como para gestionar mejor la autonomía y mantener la batería en condiciones razonables.

PC Mark: test de autonomía para ver la degradación

Si lo que quieres es una referencia clara de cómo rinde la batería hoy frente a dentro de unos meses, puedes usar PC Mark, un conocido benchmark que también tiene versión para Android.

La app no te dice cuántos ciclos exactos tienes, pero sí realiza un test de batería prolongado simulando distintos escenarios de uso (navegación, trabajo ofimático, etc.) y al final te da una cifra muy sencilla de entender: horas de pantalla que aguanta el móvil en ese test.

Para que el resultado sea útil, se suele recomendar:

  • Cargar el móvil al 100% antes del test.
  • Instalar la app y concederle los permisos necesarios.
  • En la pantalla principal, elegir Run Battery Test y dejar que trabaje.

Cuando acabe, te dará un número de horas de pantalla. Repite el test cada cierto tiempo (por ejemplo, cada dos o tres meses) y compara. Si ves que la cifra cae mucho, probablemente la batería ya no esté en su mejor momento aunque el porcentaje de salud todavía no parezca dramático.

Cómo conocer ciclos y salud de batería en iPhone

En el caso de Apple, la gestión de la batería está más unificada. Desde iOS 11 los iPhone incluyen un apartado oficial de salud de batería que indica la capacidad máxima disponible y el rendimiento. Además, a partir de iOS 17.4 y sobre todo con iOS 18 en modelos recientes, Apple ha facilitado mucho ver el número exacto de ciclos sin necesidad de recurrir a trucos.

Salud y ciclos en iPhone 15 Pro y posteriores

Si tienes un iPhone 15 Pro o 15 Pro Max, ver cuántos ciclos de batería lleva tu móvil es extremadamente sencillo porque Apple lo muestra directamente en los ajustes:

  • Abrir Ajustes en el iPhone.
  • Entrar en Batería.
  • Pulsar en Salud de la batería.

En esta pantalla, además del porcentaje de Capacidad máxima (si está cerca del 100% es que casi no ha sufrido desgaste), verás un campo llamado Número de ciclos, con los ciclos consumidos desde que inicializaste el iPhone. También suele aparecer la fecha de inicio de uso del dispositivo.

Apple ha actualizado sus previsiones y ha reconocido que los iPhone más recientes, como la gama 15, soportan el doble de ciclos hasta caer al 80% de salud de lo que anunciaban inicialmente. Es decir, la batería aguanta más tiempo en condiciones aceptables de lo que se pensaba en un primer momento.

Ver los ciclos de batería en otros iPhone usando los datos de análisis

Si tu iPhone es anterior o no tiene esa opción tan directa, aún puedes ver los ciclos con un pequeño truco usando los datos de análisis que el sistema genera para Apple. Estos informes se usan para diagnosticar fallos, pero dentro de ellos se guarda el número de ciclos de batería.

Lo primero es asegurarse de que tienes activado el envío de datos de análisis:

  • Abrir Ajustes y entrar en Privacidad.
  • Bajar hasta Análisis y mejoras.
  • Comprobar que la opción de Compartir (datos de análisis) está activada.

Si no lo estaba, tendrás que activarlo y esperar uno o dos días a que se generen los archivos necesarios. Después:

  • En ese mismo menú, entrar en Datos del análisis.
  • Buscar un archivo cuyo nombre empiece por log-aggregated. Están ordenados alfabéticamente, así que suele ser recomendable ir al final y escoger el más reciente.

Una vez abierto el archivo, verás un texto interminable. Para manejarlo mejor, muchas personas lo que hacen es copiar todo el contenido y pegarlo en la app Notas:

  • Seleccionar el texto completo (pulsando dos veces en una palabra y arrastrando el selector hasta el final).
  • Elegir Copiar.
  • Abrir Notas y crear una nota nueva.
  • Pegar el texto completo en la nota.

Con el contenido pegado, pulsa en el icono de los tres puntos y usa la opción Buscar en la nota. Escribe «batterycyclecount». Justo debajo de esa palabra aparecerá un número entre etiquetas “integer”. Ese valor es el número de ciclos de carga que lleva la batería de tu iPhone.

Si prefieres revisar esto desde un Mac, también puedes guardar el archivo en iCloud Drive, abrirlo allí y buscar “batterycyclecount” desde el ordenador, lo que suele ser algo más cómodo que hacerlo desde el propio iPhone.

Atajo para ver los ciclos de batería más rápido

Para simplificar aún más el proceso anterior, existe un atajo llamado, por ejemplo, View Cycle Count o similar, que automatiza buena parte del trabajo. El flujo típico sería:

  • Ir a Ajustes > Privacidad > Análisis y mejoras.
  • Abrir el archivo de log-aggregated más reciente.
  • Usar el botón de compartir y elegir el atajo View Battery Cycle (una vez instalado).

El atajo se encarga de buscar automáticamente dentro del archivo y te muestra una notificación con el número de ciclos de la batería. Si también tienes un Apple Watch vinculado, ten presente que en esos logs pueden aparecer datos de ambos dispositivos: fíjate en el nombre del sistema operativo que indica a qué aparato corresponde cada informe.

Usar Coconut Battery en Mac para ver los ciclos

Otra herramienta clásica para usuarios de Apple es Coconut Battery, una aplicación gratuita para Mac que permite ver el estado de las baterías tanto de los propios ordenadores Mac como de los iPhone y iPad.

Para usarla, tienes que:

  • Instalar Coconut Battery en un Mac compatible (desde macOS 10.12 en adelante, incluyendo macOS Sonoma).
  • Conectar el iPhone al Mac mediante un cable USB.
  • Abrir la app y seleccionar el dispositivo iOS conectado.

La aplicación te mostrará de forma clara:

  • Ciclos de carga consumidos.
  • Capacidad de diseño (la original en mAh).
  • Carga máxima actual y carga actual.
  • Otros detalles de salud de la batería.

Apple diseña las baterías del iPhone para que mantengan al menos un 80% de su capacidad original tras unos 500 ciclos. Si tu iPhone ha hecho menos ciclos y ya ha bajado de ese 80%, puede tener sentido consultar con el servicio técnico por si hubiera alguna cobertura de garantía o programa de sustitución.

Ver la salud de la batería en la propia configuración de iOS

Desde iOS 11, cualquier iPhone compatible permite ver la salud general de la batería sin necesidad de herramientas externas. El camino es sencillo:

  • Abrir Ajustes.
  • Ir a Batería.
  • Entrar en Salud de la batería.

Ahí verás el porcentaje de Capacidad máxima. Un 100% indica que la batería está como nueva. A medida que bajas, el sistema calcula la capacidad actual frente a la original. Además, aparece el apartado de Capacidad de rendimiento pico, donde iOS puede avisar si la batería está tan degradada que necesita gestionar el rendimiento para evitar apagones inesperados.

Estos cálculos dependen de algoritmos de estimación bastante complejos, no son una medida exacta de laboratorio, pero sirven muy bien como referencia. También es normal que este porcentaje cambie ligeramente tras instalar nuevas versiones de iOS, ya que el sistema recalcula la estimación con nuevos datos.

Apps para controlar la batería en iPhone

Además de lo que ofrece Apple de serie, existen apps en la App Store para quienes quieran un control más granular de la batería.

Una de las más populares es Battery Life, que incluso tiene widget para ver de un vistazo información de la batería desde la pantalla de inicio. Te permite ver datos de salud, consumo y estimaciones de autonomía de forma muy cómoda.

También hay herramientas como Ampere o Power Master, que ofrecen información adicional de consumo, corriente de carga, temperatura y más. No sustituyen a la sección oficial de iOS, pero son un complemento interesante para quienes quieren datos extra.

Otra app llamativa es Device Info Toolkit, que ofrece datos muy detallados sobre el dispositivo y la batería: nivel actual, voltaje, estado, temperatura, ciclos completos y parciales, capacidad actual y original y tiempos estimados de uso. Toda esta información resulta muy útil para decidir si ha llegado el momento de cambiar la batería o si todavía es aceptable.

Por último, GSam Battery Monitor es una herramienta potente para analizar consumo en iPhone: muestra qué apps gastan más energía, estadísticas de tiempo restante según escenarios de uso y gráficos con el historial de nivel y temperatura de la batería.

Cuándo conviene cambiar la batería del móvil

La pregunta del millón: una vez que sabes cuántos ciclos lleva tu batería y cuál es su salud, ¿cuándo toca cambiarla? En general, si la salud ha bajado en torno al 70% o menos, empieza a ser razonable planteárselo en serio, especialmente si ya notas problemas en el día a día.

Más allá del número, fíjate en estos síntomas:

  • Apagados repentinos con batería restante.
  • Descarga muy rápida incluso con uso ligero.
  • Necesidad de cargar el móvil varias veces al día.
  • Calentamiento notable al cargar o al usar apps sencillas.

Si la batería todavía tiene una salud alta y no ves fallos raros, no es urgente cambiarla, aunque lleve ya unos años. Pero si la combinación de ciclos, porcentaje de capacidad y síntomas es mala, el cambio de batería suele devolverle mucha vida al móvil por un precio bastante inferior al de un terminal nuevo.

Cuánto suele durar una batería de móvil

La duración típica de las baterías de los smartphones se mueve entre 2 y 3 años de uso normal, considerando que el final de su vida útil llega cuando han perdido alrededor de un 20% de su capacidad. En ese punto, el móvil sigue funcionando, pero con una autonomía muy reducida.

En términos de uso real, se suele hablar de que un móvil moderno puede aguantar una media de 22 horas en uso (sumando diferentes tareas) y entre 85 y 186 horas en reposo. Sin embargo, esta cifra varía muchísimo en función de cómo lo uses, de las condiciones de temperatura y de si recurres o no a carga rápida.

En el caso concreto de los iPhone, Apple estima que la vida útil estándar de una batería ronda los 500 ciclos completos, lo que suele traducirse en entre 18 y 24 meses de uso intenso. A partir de ahí, se espera que haya perdido aproximadamente un 20% de su capacidad original.

Consejos para alargar la vida útil de la batería

La degradación no se puede evitar, pero sí puedes hacer que vaya más lenta cambiando algunos hábitos. Algunos consejos clave son:

  • Usar el cargador original o uno de calidad y certificado.
  • Intentar que la batería no baje por debajo del 20% con demasiada frecuencia.
  • Evitar mantenerla largo tiempo al 100%; muchos expertos recomiendan moverse entre el 40% y el 80% siempre que sea posible.
  • Evitar el sobrecalentamiento: no dejar el móvil al sol, en el salpicadero del coche o pegado a fuentes de calor.
  • Aprovechar los modos de carga inteligente que incluyen muchas marcas, que ralentizan la carga nocturna para reducir estrés a la batería.
  • Usar el modo de ahorro de energía cuando no necesitas todo el rendimiento.
  • Desactivar apps y servicios en segundo plano que consumen mucho, como GPS, Bluetooth y algunas redes sociales, si no los estás usando.
  • Mantener el sistema actualizado, ya que muchas actualizaciones incluyen mejoras en gestión energética, aunque alguna ocasional pueda empeorar momentáneamente la autonomía.

Algunas de estas recomendaciones pueden ir en contra de la comodidad (como no cargar siempre al 100%), así que al final se trata de encontrar un equilibrio entre cuidar la batería y usar el móvil como realmente necesitas. Lo peor que puede pasar es que tengas que cambiar la batería, y hoy en día no es un proceso ni especialmente caro ni complicado.

Mitos y verdades sobre las baterías de los móviles

Alrededor de la batería circulan muchos mitos que conviene aclarar. Uno de los más extendidos es que es malo dejar el móvil cargando toda la noche. En los teléfonos modernos, el sistema deja de cargar al alcanzar aproximadamente el 80-90% y luego realiza pequeñas recargas para mantener el nivel. El impacto real en la salud de la batería es muy limitado, sobre todo si la temperatura no se dispara.

Otro mito recurrente es que hay que «calibrar» la batería dejándola bajar siempre al 0% y cargándola al 100%. Eso tenía sentido en baterías antiguas de níquel, pero en las de litio es justo lo contrario: resulta mejor evitar descargas profundas y no mantenerla al máximo mucho tiempo seguido.

También se suele decir que activar el modo avión hace que el móvil cargue más rápido. En realidad, lo que hace es reducir el consumo mientras carga, con lo que el porcentaje sube más deprisa porque el teléfono gasta menos a la vez, pero no es que el cargador envíe más corriente de la que está diseñada.

Respecto a cargar el móvil encendido, no hay problema mientras no le exijas demasiado. Lo que sí puede provocar calor excesivo es ponerte a jugar a juegos pesados, usar el GPS o hacer streaming mientras se está cargando. Si simplemente lo dejas cargando con la pantalla apagada, el efecto negativo es mínimo.

¿Puedo cambiar yo mismo la batería del móvil?

Depende mucho del modelo que tengas. En los teléfonos antiguos con batería extraíble, bastaba con quitar la tapa trasera, sacar la batería y poner una nueva, siempre con el móvil apagado.

En la mayoría de móviles actuales, la batería está integrada y sellada dentro del chasis. Cambiarla implica desmontar la carcasa, soltar conectores delicados y despegar la batería, a menudo con adhesivos fuertes. Si no tienes experiencia, es fácil dañar la pantalla, la placa o perder la estanqueidad frente al agua.

Por eso lo más recomendable suele ser acudir a un servicio técnico oficial o de confianza. Además de hacerlo con herramientas adecuadas, te aseguras de que la batería nueva sea original o equivalente de calidad, lo que se nota después en estabilidad y durabilidad.

Ojo con las baterías hinchadas

Un caso especialmente peligroso es cuando la batería se hincha. Puedes notarlo porque la tapa trasera del móvil se abomba, la pantalla comienza a levantarse por un lado o el teléfono “baila” al dejarlo sobre la mesa.

Si detectas esto, no sigas usando el móvil. Una batería hinchada puede llegar a reventar o abrirse, dañando el teléfono de forma irreversible y liberando gases tóxicos que no conviene respirar. Lo prudente es apagar el dispositivo, dejarlo en un lugar seguro y buscar cuanto antes un servicio técnico especializado o un punto de recogida autorizado.

Conocer los ciclos de batería, la salud y los síntomas de desgaste de tu móvil, tanto en Android como en iPhone, te permite tomar decisiones con cabeza: saber si tiene sentido aguantar un poco más, cambiar la batería o directamente renovar el dispositivo, además de aprender a cuidar mejor la carga, la temperatura y el uso diario para exprimir al máximo la vida útil de uno de los componentes más críticos del smartphone. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.

Steve Jobs pasó a la historia por su 'Stay hungry, stay foolish'. En realidad sacó la frase de un extraño catálogo de supervivencia para hippies

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 18:00

Es 1974. No hay internet. No hay buscadores. No hay forma de saber cómo construir una tienda de campaña, explorar el cosmos o entender la anatomía del cuerpo humano sin ir físicamente a una biblioteca. En ese contexto, un escritor llamado Stewart Brand lleva años publicando algo que no tiene nombre exacto: mitad enciclopedia, mitad catálogo de herramientas, mitad manifiesto de contracultura. 

Steve Jobs, con 19 años, lo tiene en las manos. Décadas después lo describirá como "Google en formato papel, 35 años antes de que llegara Google". El libro se llamaba Whole Earth Catalog, o El catálogo de toda la tierra, y lo que hizo por la generación que construyó Silicon Valley es difícil de exagerar.

Un manual para cuando no había nada

En los años 60 y 70, alrededor de diez millones de personas vivían en comunas hippies por todo Estados Unidos. Gente que había decidido salirse del sistema y que, por tanto, necesitaba saber hacer cosas que el sistema normalmente hacía por ellos. Stewart Brand, que era biólogo, fotógrafo y escritor, vio el hueco y lo rellenó con un volumen que podías consultar lo mismo para construir un refugio que para entender qué era la cibernética.ç

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El resultado no era exactamente un libro ni exactamente una revista. Era una selección curada de herramientas, libros, máquinas y conocimientos, con reseñas escritas por sus propios usuarios. Quería dar acceso al conocimiento que el sistema no ponía fácil.

El origen de "Stay hungry, stay foolish"

La frase probablemente la habrás visto en una taza, en un póster o en la transcripción del discurso que Jobs dio en Stanford en 2005. Pocos saben que él no la inventó: la tomó prestada de la última página de la edición de octubre de 1974 del catálogo, donde aparecía junto a la foto de una carretera.

¿Por qué una carretera? Stewart Brand lo explicó así: La sensación de hacer autostop es uno de los estados de ánimo más libres que existen. Siempre tienes un poco de hambre y sabes que estás siendo insensato. Jobs se quedó con eso para siempre. La primera red social nació de sus páginas

La amistad entre Brand y Jobs fue larga y estrecha, pero el legado del catálogo va más allá de esa relación personal. En 1985, Brand y el médico Larry Brilliant fundaron The WELL (Whole Earth 'Lectronic Link), la versión digital de todo aquello. Una comunidad online antes de que existiera el concepto.

En The WELL se encontraban hackers, hippies, periodistas y escritores discutiendo tecnología, política y el significado de la vida. Las personas se conocían a distancia, sin saber si eras blanco, negro, hombre o mujer, algo que en el contexto de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos no era un detalle pequeño. Por eso The WELL está considerada la primera red social del mundo, o al menos la primera comunidad virtual con ese espíritu.

¿Te gustaría ver los ejemplares originales? Desde 2023, el archivo completo del catálogo está escaneado y disponible de forma gratuita en wholeearth.info, incluida la edición de octubre de 1974 con la frase que Jobs haría famosa treinta años después.

En Applesfera | Los 11 libros que enseñaron a Steve Jobs a liderar y convertir a Apple en la empresa que es hoy

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La noticia Steve Jobs pasó a la historia por su 'Stay hungry, stay foolish'. En realidad sacó la frase de un extraño catálogo de supervivencia para hippies fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Cómo activar y usar el modo de una mano en Android 12

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 17:36

Con los móviles actuales rozando ya tamaños de tablet, cada vez es más habitual que resulte incómodo manejarlos solo con una mano. Esas pantallas enormes quedan muy bien para ver series o jugar, pero en el día a día, cuando vas por la calle o llevas algo en la otra mano, llegar con el pulgar a la parte superior de la pantalla puede convertirse en una misión imposible. Por suerte, Android y muchos fabricantes han ideado una solución muy práctica: el modo de una mano.

Hasta hace poco, este modo dependía casi siempre de la capa de personalización de cada marca (Samsung, Xiaomi, Huawei, Motorola, ASUS, etc.), pero con Android 12 Google ha decidido incorporarlo directamente en el sistema. Eso significa que ya no dependes tanto del móvil que tengas, sino de la versión de Android que estés usando. El nuevo modo de una mano de Android 12 reduce la interfaz hacia abajo, deja una franja negra en la parte superior y hace mucho más fácil usar el teléfono con un solo pulgar, sobre todo en móviles de más de 6 pulgadas.

¿Qué es exactamente el modo de una mano en Android?

El llamado «modo de una mano» es una función pensada para mejorar la ergonomía de los móviles grandes. Cuando lo activas, la interfaz de Android se encoge y se desplaza, normalmente, hacia una zona más accesible para el pulgar. En el caso de Android 12, Google ha optado por una implementación muy concreta: la pantalla se contrae únicamente en vertical, hacia abajo.

En lugar de reducirse en ambas direcciones (vertical y horizontal), como hacen algunas capas de personalización, Android 12 lo que hace es mantener el ancho de la pantalla y acortar la parte superior, simulando algo parecido a un formato 4:3. El resultado es que la parte útil de la interfaz queda situada en la zona baja del panel, mucho más cerca de tu dedo, mientras que la parte de arriba se rellena con una franja negra que no se puede usar.

En la práctica, es como si convirtieras tu pantalla de 6-6,7 pulgadas en algo más manejable, en torno a unas 4 pulgadas virtuales. Todos los elementos (botones, menús, iconos, notificaciones, etc.) se encuentran más a mano, de forma que no tengas que estirar tanto el pulgar ni recolocar el móvil constantemente en la mano.

Modo de una mano: capas de fabricante vs integración nativa en Android 12

Mucho antes de que Google diera el paso, fabricantes como Samsung, Xiaomi, Huawei, Motorola o ASUS ya incluían su propio modo de uso con una mano. En estos casos, la solución habitual consistía en reducir el tamaño de toda la interfaz y desplazarla hacia una de las esquinas inferiores, permitiendo incluso elegir si querías que quedase a la izquierda o a la derecha según tu mano dominante.

En esas capas personalizadas, el recuadro activo de la pantalla se hacía más pequeño tanto a lo alto como a lo ancho, liberando espacio vacío alrededor. Esto creaba una especie de “pantalla flotante” más pequeña dentro del propio panel, bastante parecida a lo que sería un móvil compacto dentro de otro más grande. Era una ayuda enorme para quienes no querían renunciar a un móvil grande, pero necesitaban controlarlo con una sola mano.

La diferencia con Android 12 es clara: Google ha apostado por una reducción exclusivamente vertical, manteniendo el ancho del contenido y bajando todo el área interactiva. Así el contenido no se estrecha, sino que simplemente se coloca más abajo. Pierdes espacio útil arriba (la famosa franja negra), pero ganas en naturalidad al deslizar el pulgar, porque todo sigue alineado y no tienes que apuntar a un recuadro desplazado lateralmente.

Esta integración nativa en Android 12 significa también que no hace falta que tu fabricante implemente nada especial para disfrutar del modo de una mano, siempre que el dispositivo tenga esta versión (o superior) y no se haya deshabilitado la función en la capa de personalización. Eso sí, en versiones previas o en móviles que no actualicen, seguirás dependiendo del modo propio de cada marca.

Cómo funciona internamente el modo de una mano en Android 12

El modo de una mano en Android 12 apareció de forma visible en la Developer Preview 2 (Android 12 DP2), aunque ya se intuía su existencia en la primera versión preliminar (DP1), donde estaba oculto en el código. A partir de DP2 Google activó la interfaz correspondiente y los ajustes necesarios para que los desarrolladores y usuarios avanzados pudieran probarlo.

La lógica del sistema es relativamente sencilla: cuando activas el modo de una mano mediante un gesto, Android aplica un tipo de “zoom” y traslación a la interfaz, reduciendo la altura visible y desplazándola hacia la parte baja del panel. El área superior que queda sin usar se muestra en negro, lo que te indica claramente que esa zona no es interactiva.

Esa reducción no es permanente. El comportamiento por defecto está pensado para activarse en momentos puntuales y desactivarse automáticamente tras un tiempo. Es decir, la idea no es que tengas siempre la pantalla encogida, sino que puedas hacer una acción rápida (por ejemplo, pulsar un botón de menú en la parte superior) sin soltar el móvil de una mano y luego volver al tamaño completo.

Android 12 incluye además algunas opciones adicionales relacionadas con cómo y cuándo se debe salir de este modo. Se puede configurar tanto el tiempo de espera como el comportamiento al cambiar de aplicación, de manera que el sistema se adapte a tu forma de usar el teléfono.

Requisitos y compatibilidad del modo de una mano

Para poder usar el modo de una mano nativo de Android 12, es imprescindible que tu móvil ejecute al menos esa versión del sistema o una posterior. Durante las fases iniciales apareció en las versiones para desarrolladores, pero la idea de Google es que la función llegue a la versión estable de Android 12 para todos los usuarios, siempre que el fabricante no haya decidido eliminarla o cambiarla por su propia solución.

En los primeros meses, el acceso a este modo estaba limitado a los dispositivos compatibles con Android 12 Developer Preview 2, la segunda previa para desarrolladores. Estos eran, principalmente, los teléfonos de Google (Pixel) y algunos modelos de otras marcas incluidos en el programa de pruebas. Con el lanzamiento de la versión estable, la compatibilidad se amplía a cualquier móvil actualizado a Android 12, aunque en la práctica dependerá del calendario de actualizaciones de cada fabricante.

Si tienes un móvil de Samsung, Xiaomi, Huawei, Motorola, ASUS u otros fabricantes con capas muy personalizadas, es posible que ya dispongas de un modo de una mano propio, incluso aunque sigas en una versión anterior a Android 12. En esos casos encontrarás la opción dentro de los ajustes de la capa del fabricante, normalmente en el apartado de funciones avanzadas o accesibilidad.

Cómo activar el modo de una mano en Android 12 paso a paso

En Android 12, el modo de una mano viene desactivado por defecto. Para ponerlo en marcha por primera vez, debes ajustar varios parámetros en la configuración del sistema. El proceso es rápido y no requiere aplicaciones externas ni permisos raros, solo conocer bien dónde está escondida la opción.

Los pasos generales que debes seguir son estos:

  • Entra en los ajustes de tu móvil con Android 12; puedes hacerlo desde el icono de la rueda dentada o desde el panel de ajustes rápidos.
  • Una vez dentro, desplázate hasta la sección «Sistema», que es donde suelen agruparse las opciones relacionadas con gestos, idiomas y otras funciones básicas.
  • Dentro de «Sistema», accede al apartado «Gestos», donde se encuentran todas las acciones especiales vinculadas a movimientos sobre la pantalla o el dispositivo.
  • Entre esas opciones, verás la entrada llamada «Modo de una mano» (o una denominación muy similar, según la traducción de tu dispositivo).
  • Al pulsar ahí, encontrarás un interruptor principal llamado «Usar modo de una mano»; actívalo para habilitar la función en el sistema.

Una vez hecho esto, el móvil ya está preparado para reaccionar al gesto que activa este modo. Sin haber tocado todavía ninguna app, ya puedes empezar a usarlo con un simple deslizamiento desde la parte inferior de la pantalla. Más adelante, si lo deseas, podrás ajustar el tiempo que se mantiene encendido o el comportamiento al cambiar de app.

Opciones de configuración del modo de una mano

Android 12 no se limita a ofrecer un interruptor de encendido y apagado para el modo de una mano; también permite afinar algunos detalles para que la experiencia sea más cómoda y predecible. Dentro de la misma pantalla de ajustes del modo encontrarás varias opciones interesantes.

Por un lado, puedes configurar un parámetro que suele mostrarse como «Tiempo de espera» o «Timeout». Esta opción determina cuántos segundos permanece activa la pantalla reducida antes de volver automáticamente a su tamaño normal. Los valores habituales que ofrece Android 12 son:

  • 4 segundos: el modo de una mano se considera algo muy puntual; ideal para toques rápidos.
  • 8 segundos: término medio entre agilidad y comodidad.
  • 12 segundos: el modo se mantiene un rato más largo, útil si sueles hacer varias acciones seguidas.
  • «Nunca»: el modo de una mano no se desactiva automáticamente; se queda así hasta que realices el gesto inverso o salgas manualmente.

Si eliges la opción «Nunca», básicamente conviertes ese modo reducido en tu forma de uso principal mientras no cambies la configuración. Puede ser útil si tienes dificultades de movilidad o simplemente prefieres interactuar siempre con una pantalla más compacta, aunque perderás parte del espacio visual que ofrece el tamaño completo del panel.

Además del tiempo de espera, Android 12 incluye otra preferencia llamada algo así como «Salir al cambiar de aplicación». Si la activas, cada vez que pases de una app a otra el sistema devolverá la interfaz a su tamaño completo de manera automática. Esto evita quedarte permanentemente en la vista reducida sin darte cuenta, sobre todo si no has configurado un límite de tiempo.

¿Cómo usar el modo de una mano en el día a día?

Una vez activada la opción en los ajustes, el uso es bastante intuitivo. Para entrar en el modo de una mano de Android 12, tienes que deslizar el dedo hacia abajo desde la parte inferior de la pantalla, normalmente desde la barra de gestos, en lugar de hacer el gesto habitual de ir a inicio.

Cuando hagas este gesto correctamente, verás cómo toda la interfaz se encoge y se desplaza hacia la mitad inferior del panel, quedando arriba una franja negra vacía. En ese momento, podrás tocar iconos, escribir con una mano, abrir menús o hacer cualquier acción habitual sin tener que mover tanto la mano; todo está más cerca de tu pulgar.

Para salir del modo de una mano tienes varias posibilidades. La más sencilla suele ser tocar en la zona superior de la pantalla reducida, lo que hace que la interfaz vuelva al tamaño completo. Otra manera es esperar a que se cumpla el tiempo de espera que hayas configurado, tras lo cual Android restablecerá la vista normal de forma automática.

Si has elegido la opción «Nunca» en el tiempo de espera, deberás recurrir al gesto inverso: deslizar el dedo hacia arriba desde la parte inferior de la pantalla. Este movimiento devuelve la interfaz a su estado original, ocupando otra vez toda la superficie del panel. También, como se comentaba antes, si tienes activada la opción de salir al cambiar de aplicación, el propio sistema se encargará de devolver la vista completa al abrir otra app.

Conviene tener en cuenta que, al menos en las primeras implementaciones de Android 12, el modo de una mano solo actúa de forma vertical. Es decir, no estrecha la pantalla ni desplaza la interfaz hacia un lado, como hacen muchos fabricantes, sino que simplemente reduce la altura útil. Esto simplifica el gesto de activación y la forma de interactuar con los elementos, aunque limita un poco las posibilidades para zurdos o diestros que prefieran la pantalla alineada a un lateral.

Limitaciones y posibles mejoras del modo de una mano

Como ocurre con muchas funciones que debutan en una nueva versión de Android, el modo de una mano de Android 12 puede experimentar cambios y mejoras con el tiempo. En las versiones previas y en el lanzamiento inicial, la principal limitación es precisamente la falta de reducción horizontal que sí ofrecen algunas capas de fabricante.

Esto significa que, por ahora, si estabas acostumbrado a un modo de una mano que colocaba toda la pantalla en una esquina concreta, es posible que eches de menos esa exactitud a la hora de adaptar tu teléfono a tu mano dominante. No obstante, Google podría introducir ajustes adicionales en futuras actualizaciones, permitiendo quizás elegir modos de reducción más avanzados.

Otra limitación práctica es la propia dependencia de la versión del sistema y del fabricante. Aunque Android 12 trae la función de serie, no todos los móviles recibirán esta versión ni todas las marcas dejan las opciones de Google intactas. Algunas podrían favorecer su propio modo de una mano y ocultar o modificar el nativo, lo que obliga a revisar con calma la sección de ajustes para localizarlo.

¿Se puede activar el modo de una mano desde Tasker u otras apps avanzadas?

Entre los usuarios más avanzados es habitual intentar automatizar todo tipo de funciones del sistema, y el modo de una mano no es una excepción. La idea de muchos es poder activar y desactivar este modo mediante Tasker u otras herramientas de automatización en Android, sin depender del gesto oficial o de botones flotantes.

El problema es que, por ahora, Google no ha documentado públicamente un intent específico o una acción oficial destinada a activar el modo de una mano de Android 12. Sin una intención estándar publicada en las APIs del sistema, Tasker no puede simplemente lanzar un comando sencillo para alternar el modo, al menos no de forma directa y garantizada para todos los dispositivos.

Existen algunos métodos avanzados que intentan rodear esta limitación, como el uso de accesibilidad para simular gestos o toques en pantalla, o el empleo de comandos ADB y permisos especiales en dispositivos con root. Sin embargo, estos enfoques son complejos, pueden romperse con futuras actualizaciones y no son soluciones oficiales ni universales. Además, en muchos casos requieren otorgar permisos muy sensibles a las aplicaciones de automatización.

Ultimas consideraciones

Por este motivo, si lo que buscas es una forma fiable, sencilla y segura de usar el modo de una mano, lo más recomendable sigue siendo recurrir al gesto nativo que ofrece Android 12 o, en su defecto, al sistema propio de tu fabricante. Si en el futuro Google publica una API oficial o un intent documentado, entonces sí se podrán crear perfiles de Tasker elegantes y consistentes para controlar este modo.

Gracias al modo de una mano, Android 12 y muchas capas de los fabricantes consiguen que el uso de móviles gigantes sea bastante más llevadero. Reducir temporalmente la interfaz hacia la parte inferior de la pantalla, poder ajustar cuánto tiempo permanece activa y contar con un gesto sencillo para entrar y salir hace que acciones tan simples como abrir un menú en la parte alta o escribir con una sola mano dejen de ser un engorro y se conviertan en algo natural incluso en pantallas enormes.

Detectar minería oculta en apps y proteger tus dispositivos

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 17:33

La minería de criptomonedas se ha convertido en un negocio muy lucrativo y, como era de esperar, los ciberdelincuentes han encontrado la forma de sacar tajada sin mover un dedo: usando tu móvil, tu ordenador o incluso tus servidores para minar a escondidas. Este fenómeno se conoce como minería oculta o cryptojacking y, aunque muchas veces pasa desapercibido, puede destrozar el rendimiento de tus dispositivos, disparar el consumo de energía e incluso acortar drásticamente su vida útil.

Lo más preocupante es que no hace falta que instales un supuesto programa de minería para meterte en problemas. Apps aparentemente inofensivas, webs legítimas comprometidas o software camuflado pueden aprovechar cada ciclo de CPU, GPU o incluso tu navegador para generar criptomonedas como Monero sin que te enteres. En este artículo vas a aprender cómo funciona esta amenaza, cómo detectar si una app está minando a tus espaldas, qué síntomas debes vigilar en móviles y PC, qué herramientas te ayudan a descubrirla y, sobre todo, cómo protegerte.

¿Qué es exactamente la minería oculta en apps y el cryptojacking?

Cuando hablamos de minería oculta nos referimos a software que utiliza la potencia de procesamiento de tu dispositivo sin tu consentimiento para minar criptomonedas. La minería en sí misma es una actividad legítima: consiste en resolver complejos problemas matemáticos que validan transacciones en la cadena de bloques, y a cambio el minero recibe una recompensa en la criptomoneda correspondiente.

El problema llega cuando un atacante instala o ejecuta un minero sin que el usuario lo sepa. En ese momento, ese minero pasa a ser, en la práctica, un tipo de malware de criptominería o cryptojacking. Puede ejecutarse como aplicación instalada, como proceso en segundo plano, como script en el navegador o incluso embebido en servicios web.

En el entorno corporativo, los atacantes suelen comprometer servidores, navegadores o servicios web, inyectando JavaScript malicioso. De esta forma, cada vez que un usuario visita un sitio concreto, su navegador se convierte en un esclavo que minará criptomonedas para el delincuente, consumiendo recursos de CPU y memoria, y en ocasiones también GPU.

Cómo funciona la criptominería maliciosa y cómo se cuela en tus dispositivos

La criptominería, tanto legítima como maliciosa, se basa en la idea de que los ciclos de CPU y GPU se convierten literalmente en dinero. Cuanta más potencia de cálculo tengas, más posibilidades de generar recompensas. Los ciberdelincuentes explotan esta lógica a lo grande: en lugar de invertir en hardware caro, infectan miles o millones de dispositivos ajenos.

La infección puede producirse de varias formas, tanto en móviles como en ordenadores. Entre los vectores de entrada más habituales destacan los archivos descargados de sitios dudosos, cracks, mods, adjuntos maliciosos, enlaces de phishing o vulnerabilidades sin parchear en el sistema operativo o en aplicaciones. También se utiliza minería a través del navegador, donde un simple script en una web comprometida se encarga de poner tu CPU a trabajar.

En muchos casos el malware se camufla como proceso del sistema o servicio aparentemente legítimo, cambiando el nombre del ejecutable a algo que no levante sospechas (por ejemplo, nombres genéricos como “sysupdate.exe” o similares) y tratando de limitar el uso de CPU para no disparar las alarmas del usuario ni de los sistemas de monitorización.

Casos reales de mineros ocultos en aplicaciones móviles

Los teléfonos inteligentes son un objetivo muy atractivo para este tipo de ataques, no tanto por su potencia individual, sino por el volumen brutal de dispositivos en circulación. Aunque un móvil no rivaliza con un PC de sobremesa con varias GPU de gama alta, millones de móviles suman mucha fuerza de cálculo.

Lo más inquietante es que no necesitas instalar apps de fuentes sospechosas para exponerte. Ha habido casos documentados en los que aplicaciones con apariencia perfectamente legítima, disponibles incluso en tiendas oficiales como Google Play, incluían mineros ocultos. Estas apps se disfrazaban como herramientas útiles, juegos o servicios de streaming, mientras en segundo plano se dedicaban a minar.

Un ejemplo especialmente llamativo lo encontramos en aplicaciones de redifusión de partidos de fútbol con nombres que incluían términos como “PlacarTV”. Su funcionalidad principal era ofrecer vídeos de los encuentros, pero al iniciarse abrían un archivo HTML con un minero Coinhive en JavaScript que utilizaba toda la potencia de la CPU para minar Monero. Para colmo, fueron capaces de superar los controles de Google Play y acumular más de 100.000 descargas, con especial incidencia en países como Brasil.

Otro caso documentado fue el de una VPN gratuita llamada Vilny.net, que incluía un minero capaz de monitorizar la temperatura del dispositivo y el nivel de la batería. Cuando detectaba que el teléfono se calentaba demasiado o la batería caía en picado, suspendía temporalmente la minería para no llamar la atención del usuario. La aplicación descargaba un ejecutable desde un servidor remoto y lo ejecutaba en segundo plano, alcanzando decenas de miles de descargas, sobre todo en Ucrania y Rusia.

Síntomas de minería oculta en móviles Android e iOS

En los smartphones, la minería oculta se manifiesta a través de una serie de síntomas bastante claros si se presta un poco de atención. El primero y más evidente es la caída de rendimiento: el teléfono va lento, se queda “pensando” al abrir apps sencillas, las animaciones se entrecortan y todo parece ir a trompicones.

Otro indicador muy habitual es el sobrecalentamiento del dispositivo sin motivo aparente. Es normal que el móvil se caliente jugando o viendo vídeo en alta resolución, pero si se calienta mucho con tareas ligeras o estando en reposo, algo puede estar tirando de la CPU sin que lo veas.

El tercer síntoma clave es el gasto excesivo de batería. La minería consume recursos de forma continuada, por lo que la batería baja a toda velocidad. Si notas que, sin cambiar tus hábitos de uso, pasas de llegar al final del día con batería a necesitar recargar a media tarde, conviene sospechar.

También es importante revisar si aparecen aplicaciones desconocidas o que no recuerdas haber instalado. A menudo, los mineros se cuelan junto a apps descargadas desde sitios no oficiales, foros o tiendas alternativas. Incluso pueden venir empaquetados dentro de apps que sí parecen hacer lo que prometen, pero incorporan código de minería.

Para afinar el diagnóstico puedes usar herramientas específicas como apps que monitorizan el consumo de batería por aplicación. Una utilidad tipo monitor de batería permite identificar rápidamente qué app está tragándose más energía de la cuenta y, a partir de ahí, decidir si conviene desinstalarla o analizarla con más detalle.

¿Cómo detectar y frenar mineros ocultos en tu móvil?

Si sospechas que tu móvil está minando criptomonedas a tus espaldas, conviene actuar con cierta metodología. En primer lugar, revisa las apps instaladas y desinstala cualquier aplicación sospechosa, sobre todo si procede de tiendas no oficiales, enlaces en foros o descargas directas desde páginas web que no inspiran demasiada confianza.

A continuación, es recomendable instalar una solución de seguridad específica para móviles, especialmente en Android. Estas soluciones detectan mineros conocidos, tanto los que abusan claramente de recursos como aquellos más sigilosos que alternan periodos de actividad y reposo para no levantar sospechas. Un análisis completo del sistema puede localizar tanto mineros en formato app como componentes maliciosos ocultos.

Como medida preventiva, deshabilita en el sistema la instalación de aplicaciones desde orígenes desconocidos, de forma que solo se puedan instalar apps desde tiendas oficiales como Google Play o la App Store. Aunque esto no garantiza el 100% de seguridad, reduce mucho las probabilidades de toparte con mineros distribuídos en mercados alternativos o páginas pirata.

Finalmente, mantén el sistema operativo y todas las apps siempre actualizadas. Muchos mineros y malware de cryptojacking se aprovechan de vulnerabilidades ya conocidas en el sistema o en componentes como el navegador. Una buena política de parches y actualizaciones dificulta enormemente su instalación y ejecución.

Señales de cryptojacking y minería oculta en ordenadores

En PCs de sobremesa y portátiles, tanto Windows como macOS, los síntomas de un minero oculto son similares a los del móvil, pero a menudo más evidentes por la mayor potencia de los equipos. El primer síntoma suele ser una caída notable del rendimiento general del sistema, incluso cuando solo se están realizando tareas sencillas.

Si abres el administrador de tareas en Windows o el Monitor de Actividad en Mac, es habitual encontrar procesos que consumen entre un 30% y un 100% de CPU o GPU de forma permanente, incluso sin tener aplicaciones que lo justifiquen. Estos procesos pueden tener nombres extraños o, en otros casos, camuflarse con nombres parecidos a componentes del sistema.

Otro indicador claro es el sobrecalentamiento continuo y el aumento de la velocidad de los ventiladores. Si el equipo suena como un avión al despegar mientras navegas por páginas normales o con el escritorio aparentemente inactivo, la minería encubierta es una posibilidad a considerar.

En entornos domésticos se puede llegar a apreciar incluso un aumento significativo en el consumo eléctrico si hay varios equipos infectados o si el minero aprovecha también la GPU para minar. En empresas con múltiples servidores o estaciones de trabajo, un uso de energía anómalo puede ser una excelente pista para investigar.

Métodos paso a paso para detectar mineros en un PC

Para detectar minería oculta en tu ordenador es recomendable seguir un enfoque sistemático. El primer paso consiste en analizar la carga del sistema y los procesos activos. En Windows, abre el Administrador de tareas con Ctrl + Shift + Esc; en Mac, usa el Monitor de Actividad. En ambos casos, ordena la vista por uso de CPU o GPU.

Presta atención a aquellos procesos que consumen muchos recursos de forma constante sin una explicación razonable. Si ves un ejecutable con un nombre raro, o uno que no relacionas con ningún programa conocido, es buen momento para investigar. Puedes hacer clic derecho y buscar el nombre del proceso en Internet para ver si otros usuarios lo identifican como minero o malware.

El siguiente paso consiste en usar un antivirus o antimalware de confianza para realizar un análisis completo del sistema. Soluciones como Kaspersky, Bitdefender o Malwarebytes suelen detectar variantes conocidas de mineros, troyanos de criptominería y scripts de cryptojacking. No te limites a un análisis rápido: ejecuta un escaneo completo y revisa la cuarentena en busca de nombres como “CoinMiner” u otras familias similares.

También es importante revisar los programas que se inician automáticamente junto con el sistema. En Windows puedes usar “msconfig” o el propio Administrador de tareas en la pestaña de Inicio; en macOS, puedes revisar los elementos de inicio de sesión desde Preferencias del Sistema, en el apartado de Usuarios y Grupos. Si encuentras alguna entrada extraña, desactívala y analiza el fichero asociado.

No hay que olvidar el navegador. La minería a través del navegador es muy común, y puede desencadenarse tanto por extensiones maliciosas como por scripts incrustados en webs comprometidas. En Chrome, Firefox y otros navegadores, revisa la lista de extensiones y elimina aquellas que no reconozcas o que no recuerdes haber instalado.

Como refuerzo, puedes instalar extensiones específicas que bloquean scripts de minería como No Coin o MinerBlock, además de bloqueadores de anuncios que filtran dominios asociados a pools de minería. Otra medida drástica es bloquear la ejecución de JavaScript en sitios sospechosos, aunque puede afectar a la funcionalidad de muchas páginas.

Herramientas avanzadas para descubrir minería oculta

Para usuarios con cierto nivel técnico o administradores de sistemas, existen herramientas más especializadas que facilitan la detección. Programas como Process Explorer en Windows permiten un análisis muy detallado de los procesos activos, con información sobre uso de CPU, consumo de memoria y rutas de los ejecutables. Es posible identificar procesos raros y consultar información online directamente desde la herramienta.

Otro recurso útil es el monitor de recursos del sistema para ver la carga en tiempo real, tanto de CPU como de disco, red y memoria. Si detectas un proceso que rompe las gráficas sin motivo aparente, es buena idea inspeccionarlo. Además, la minería casi siempre implica comunicación con servidores externos para enviar los resultados, por lo que el análisis de red cobra protagonismo.

Utilidades como Wireshark o el comando netstat permiten examinar conexiones de red activas y localizar destinos sospechosos. En sistemas Windows, ejecutar “netstat -ano” en la consola muestra las conexiones y los PID de los procesos involucrados. Al cruzar esa información con el Administrador de tareas, puedes detectar qué proceso se comunica con un servidor remoto que no reconoces.

En redes corporativas, revisar logs de cortafuegos, proxies y otros dispositivos de seguridad es clave. Conocer a qué dominios y direcciones IP pueden conectarse tus sistemas facilita detectar conexiones no autorizadas. Es recomendable buscar patrones que incluyan términos frecuentes en pools de minería, como “xmr.”, “pool.com”, “pool.org” o dominios del tipo “pool.algo”. Bloquear de forma proactiva ubicaciones conocidas de pools maliciosos reduce el riesgo.

Medidas de protección en empresas: políticas y monitorización

En entornos empresariales, la minería oculta puede consumir recursos críticos de servidores, nubes privadas y estaciones de trabajo, afectando al rendimiento y generando costes adicionales. Para reducir este riesgo, es clave aplicar el principio de menor privilegio a todos los usuarios: cada cuenta debe tener solo los permisos imprescindibles para realizar sus tareas diarias.

Limitar los privilegios dificulta que usuarios o administradores sean engañados para instalar mineros o ejecutar software malicioso con permisos elevados. Además, es muy recomendable utilizar controles de aplicación o listas blancas que restrinjan qué programas pueden ejecutarse en los equipos corporativos, reduciendo drásticamente la superficie de ataque.

Una buena política de actualización y parcheado continuo del sistema operativo y las aplicaciones es básica. Muchos mineros avanzados se propagan aprovechando vulnerabilidades conocidas, como ocurrió con exploits tipo EternalBlue en el pasado. Si la empresa mantiene sus sistemas al día, este tipo de técnicas pierde eficacia.

La monitorización de recursos es otro pilar: supervisar rendimiento de CPU, uso de red y consumo energético puede revelar picos anómalos que apunten a minería no autorizada. Si se detectan patrones sospechosos, conviene correlacionarlos con registros de firewall, proxies y soluciones antimalware para localizar el origen.

Cómo se desinstala y elimina un minero oculto

Una vez identificado un minero, es importante actuar con rapidez. El primer paso es detener el proceso sospechoso desde el administrador de tareas o la herramienta equivalente. Sin embargo, esto suele ser solo un parche temporal: si el minero se ejecuta desde el inicio, volverá a arrancar con el siguiente reinicio del sistema.

A continuación, busca la ruta del archivo ejecutable asociada al proceso y elimina el fichero manualmente o deja que el antivirus lo haga por ti durante un escaneo. Es recomendable pasar varias soluciones de seguridad diferentes si sospechas que la infección es compleja, ya que algunos motores pueden detectar variantes que otros pasan por alto.

Además, limpia el sistema de restos revisando tareas programadas, servicios y entradas de inicio automático. Herramientas de mantenimiento como CCleaner pueden ayudarte a localizar y eliminar entradas persistentes, aunque siempre con cuidado para no borrar elementos críticos del sistema.

En casos extremos, cuando el minero está profundamente incrustado o forma parte de un compromiso mayor, la opción más segura es realizar copia de seguridad de los datos, formatear y reinstalar el sistema operativo desde cero. Es una medida drástica, pero garantiza la eliminación completa si el entorno está muy contaminado.

Buenas prácticas para evitar la minería oculta

La mejor defensa contra la minería oculta sigue siendo la prevención. En primer lugar, evita descargar software pirata, cracks, mods de juegos y ficheros ejecutables de fuentes no verificadas. Este tipo de contenido es un clásico a la hora de colar mineros y otros tipos de malware.

Además, mantén siempre instalado y actualizado un antivirus con buena reputación, capaz de detectar cryptojacking, tanto en escritorio como en móvil. Configura análisis periódicos y activa la protección en tiempo real para bloquear amenazas en el momento en que intenten ejecutarse.

Cuando instales nuevas aplicaciones, fíjate bien en el desarrollador, las valoraciones y los comentarios de otros usuarios, especialmente en Android. Las apps de desarrolladores reconocidos y con muchas reseñas positivas son menos propensas a contener mineros ocultos, aunque nunca se puede bajar la guardia del todo.

Por último, es una buena idea usar extensiones de navegador que bloqueen scripts maliciosos, anuncios intrusivos y dominios asociados a minería. Esto no solo reduce la posibilidad de cryptojacking vía web, sino que también mejora la velocidad de navegación y la privacidad.

La minería oculta y el cryptojacking son amenazas silenciosas que se alimentan de la distracción y del “ya lo miraré mañana”.

Detectar apps y procesos que minan a tus espaldas pasa por observar síntomas como el rendimiento anormal, el sobrecalentamiento, el consumo excesivo de batería o energía y la aparición de conexiones de red raras, apoyándote siempre en herramientas antimalware, monitorización de recursos y buenos hábitos de descarga y actualización; con una combinación de sentido común, soluciones de seguridad y políticas de mínimos privilegios puedes mantener a raya a estos parásitos digitales y evitar que conviertan tus dispositivos en granjas de criptomonedas gratuitas. Comparte la información para que otros usuarios conozcan del tema.

Limitar la carga al 80% para alargar la vida de la batería

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 17:29

La batería del móvil y del portátil se ha convertido en una de las mayores preocupaciones tecnológicas del día a día. No es solo una cuestión de llegar al final del día: cuando la autonomía cae, mucha gente se plantea directamente cambiar de dispositivo, aunque todo lo demás siga funcionando bien.

Por eso cada vez hay más interés en cuidar al máximo la salud de la batería y retrasar lo más posible esa degradación inevitable que acaba llegando. En ese contexto ha ganado muchísima fuerza una idea: limitar la carga al 80% para prolongar la vida útil de la batería, algo que ya ofrecen muchos móviles y portátiles modernos.

¿Por qué se habla tanto de limitar la carga al 80%?

Desde hace años se sabe que cargar siempre al 100% no es la mejor estrategia si tu prioridad es que la batería envejezca poco. Con las baterías de ion‑litio actuales ya no existe el clásico «efecto memoria» de las antiguas, pero sí hay zonas de trabajo más delicadas que otras en cada ciclo de carga.

Los estudios y la experiencia de la industria señalan que los rangos entre el 0% y el 20%, y entre el 80% y el 100% son las franjas más agresivas para la batería. En esos extremos la carga es menos eficiente, se genera más calor y se somete a los materiales internos a más estrés químico.

Por ello, dejar el móvil o el portátil muchas horas clavado al 100% o apurarlo al mínimo una y otra vez acelera la degradación: el dispositivo seguirá funcionando, pero su capacidad real irá bajando, reduciendo la autonomía día a día.

Ventajas reales de limitar la carga al 80%

La idea de la carga limitada es muy simple: impedir que la batería llegue al 100% y mantenerla la mayor parte del tiempo en una franja de carga considerada «cómoda», típicamente entre el 20% y el 80%. Algunos fabricantes ajustan ligeramente estos porcentajes, pero el concepto es el mismo.

Al hacerlo, la batería conserva durante más tiempo su capacidad original. Es decir, después de varios años, si has limitado la carga, es más probable que sigas teniendo un porcentaje alto de salud de batería frente a alguien que ha cargado al 100% todos los días sin miramientos.

Los beneficios principales de limitar la carga al 80% son:

  • Menos estrés químico al evitar la zona 80‑100% en casi todas las cargas.
  • Menos calor acumulado, porque el tramo final del 80 al 100% es el que más se alarga y más calienta la batería.
  • Más ciclos útiles: cada ciclo de carga completo degrada un poco; al reducir el nivel máximo se ralentiza el desgaste.
  • Mejor valor de reventa, ya que presentar una batería con más salud a los años es un argumento de venta claro.

Varios estudios técnicos, y sobre todo la propia actuación de los fabricantes, respaldan que no llegar al 100% mejora la longevidad. No es una teoría conspiranoica ni un mito: es algo asumido por la industria hasta el punto de que lo están integrando como función estándar.

El gran peaje: pierdes un 20% de autonomía desde el primer día

La contrapartida es evidente: si configuras tu móvil o portátil para no pasar nunca del 80%, estás renunciando en la práctica a un 20% de la capacidad de tu batería desde el primer momento.

Ese 20% no es poca cosa. En muchos dispositivos puede suponer varias horas menos de uso real a lo largo del día, sobre todo si tu patrón de uso es intenso (mucha pantalla, aplicaciones pesadas, juegos, GPS, cámara, etc.).

De hecho, es fácil comparar esta situación con tener una batería ya degradada. Si limitas siempre al 80%, es casi como si usaras un móvil cuya batería se hubiera gastado hasta ese nivel tras dos o tres años, pero desde el primer día. Estás «forzando» la degradación por adelantado en términos de autonomía disponible, aunque en realidad estás protegiendo la salud interna del componente.

Por eso muchos expertos recomiendan valorar con calma si te compensa perder autonomía diaria a cambio de que la batería envejezca más despacio. En algunos casos es una idea estupenda; en otros, una incomodidad constante.

La regla del 20/80: cómo cuidar la batería sin obsesionarse

Una de las recomendaciones más citadas es la famosa regla del 20/80: intentar que la batería se mueva la mayor parte del tiempo entre el 20% y el 80%, evitando tanto las descargas profundas como las cargas completas continuas.

Esta pauta se apoya en que las franjas intermedias son más amables con las baterías de ion‑litio. Cargar dentro de ese rango genera menos calor, el proceso es más eficiente y el desgaste por ciclo es algo menor.

El problema es que seguir esta regla al pie de la letra puede ser poco realista para muchos usuarios. Levantarse con un 80%, usar intensivamente el móvil durante el día y llegar a casa con un 20% justo es algo que solo algunos teléfonos con gran batería o uso moderado pueden cumplir con tranquilidad, sobre todo a medida que la batería se va degradando.

Además, la obsesión por mantenerse en esa franja puede llevar a hacer micro‑cargas constantes (del 40 al 60, del 30 al 70, etc.), lo que al final significa más ciclos parciales y más tiempo pensando en el porcentaje exacto, algo que tampoco es sano a nivel mental ni necesario para la mayoría de usuarios.

Por eso muchos especialistas apuntan a un enfoque algo más relajado: intentar no bajar del 20% de forma habitual, evitar dejarlo eternamente al 100% enchufado y, a partir de ahí, no darle más vueltas.

El papel clave de la temperatura: el verdadero enemigo

Más allá de porcentajes concretos, hay un factor que todos los expertos colocan en lo alto de la lista: el calor. Las baterías sufren especialmente con temperaturas altas y con cambios térmicos bruscos.

Cuando la batería está demasiado caliente, los materiales internos se degradan más deprisa, y ese efecto se acumula con el tiempo. Esto afecta tanto a móviles como a portátiles: si el equipo se recalienta, su sistema de gestión de energía puede reducir potencia, bajar el rendimiento o incluso apagar el dispositivo para protegerse, pero el daño por calor prolongado va quedando ahí.

Entre las fuentes de calor que más castigan la batería encontramos:

  • Carga rápida abusiva: es muy cómoda, pero concentra mucha energía en poco tiempo y la batería se calienta más.
  • Dejar el dispositivo al sol o en el coche cerrado en verano, donde la temperatura interior se dispara.
  • Jugar o usar apps muy exigentes mientras cargas, lo que suma el calor de la carga al del procesador y la pantalla.
  • Usar cargadores o cables de mala calidad que gestionan mal la corriente y pueden generar sobrecalentamientos.

La idea es clara: aunque limitar la carga al 80% ayuda, controlar la temperatura es igual o más importante. Evitar el calor extremo y no abusar siempre de la carga rápida a máxima potencia tiene un impacto muy significativo en la salud de la batería a largo plazo.

Cómo gestionan los fabricantes el límite de carga

Que esto no sea un mito se ve en cómo actúan los propios fabricantes: cada vez más marcas incorporan modos de carga optimizada o límites explícitos para parar la carga alrededor del 80%.

Apple: iPhone y el límite al 80% en iOS

En los iPhone conviven dos funciones diferentes, a menudo confundidas:

  • Carga optimizada de la batería: viene activada por defecto desde hace años.
  • Límite al 80%: disponible a partir de la gama iPhone 15.

La carga optimizada funciona de forma bastante inteligente. El iPhone aprende tus horarios habituales de carga. Por ejemplo, si sueles ponerlo a cargar todas las noches a las 23:00 y lo desconectas a las 7:00, el teléfono subirá hasta aproximadamente el 80% y se quedará ahí durante la mayor parte de la noche.

Cerca de una hora antes de la hora en la que sueles despertarte, la carga se reanuda suavemente desde el 80% hasta el 100%, de forma que el tiempo que el iPhone pasa al 100% se minimiza. Así, puedes aprovechar toda la batería a diario sin que pase horas y horas clavada al máximo, que es lo que más la degrada.

Esta función desmonta el viejo miedo de que «dejar el iPhone cargando por la noche es malo». Con la carga optimizada activa, precisamente lo contrario: el propio sistema gestiona el proceso para cuidar la batería sin que tengas que pensar en nada.

Por otro lado está el modo de límite al 80% introducido en los iPhone 15. Aquí la filosofía cambia: en lugar de aprender tus horarios, el teléfono se limita a no pasar de ese 80% en condiciones normales, aunque de vez en cuando cargará al 100% de forma puntual para calibrar la medición de la batería.

Este límite fijo tiene sentido para usuarios que cargan varias veces al día y no necesitan exprimir toda la capacidad. Su objetivo es maximizar la salud a largo plazo incluso a costa de ir siempre con un 20% menos de margen. Pero también significa que, en la práctica, estás usando el móvil como si después de unos años su batería ya estuviera al 80% de salud desde el primer día.

Por eso muchas recomendaciones apuntan a un término medio: usar la carga optimizada, disfrutar del 100% de batería durante dos o tres años y, cuando la salud empiece a bajar, asumir que tu experiencia será similar a la de alguien que limitó al 80% desde el principio, pero tú habrás disfrutado más autonomía mientras tanto.

Apple en portátiles: el nuevo límite de carga en macOS

En los MacBook, Apple también ha dado un paso interesante con las versiones recientes de macOS al permitir que el usuario seleccione un porcentaje máximo de carga, habitualmente entre el 80% y el 100%.

Hasta ahora, los portátiles de la marca solo contaban con la típica carga optimizada, basada en algoritmos que intentan predecir cuándo estás enchufado muchas horas para evitar mantener la batería al 100% más tiempo del necesario. Funcionaba relativamente bien, pero dependía de adivinar tus rutinas.

Con el nuevo control de límite de carga, puedes entrar en los ajustes de sistema, ir al apartado de batería, activar la opción de límite de carga y elegir el porcentaje máximo que quieras. A partir de ahí, el MacBook dejará de cargar cuando alcance ese límite, aunque se reserva la opción de subir puntualmente al 100% para calibrar.

Es una señal clara de que incluso en portátiles, donde mucha gente los usa siempre conectados a la corriente, la industria acepta que limitar la carga al 80% es una estrategia eficaz para alargar su vida útil.

Android y otros fabricantes: diferentes enfoques

En el ecosistema Android, la situación es más fragmentada porque cada fabricante decide sus propias políticas y en la implementación de la carga inalámbrica. El sistema operativo ofrece ciertas funciones, pero el umbral final y el comportamiento concreto dependen de cada marca.

Algunos ejemplos habituales:

  • Marcas como Samsung, Huawei, Realme/OPPO o Sony incluyen opciones para limitar la carga en torno al 80%, normalmente en los ajustes de batería.
  • En los Google Pixel (desde Pixel 3 en adelante) existe un sistema que puede limitar la carga al 80% automáticamente si detecta dos condiciones: que el móvil ha estado cargando de forma continua durante muchas horas con cierta temperatura elevada, o que se mantiene cargando constantemente durante muchos días seguidos.
  • En esos casos, el límite se activa como mecanismo de protección para preservar la batería, y cuando las condiciones de uso vuelven a la normalidad, el teléfono vuelve a permitir la carga hasta el 100%.

La idea general en Android es parecida a la de Apple: reducir el tiempo que la batería pasa al 100% y protegerla en situaciones críticas de calor o de carga continua. Pero los detalles (porcentaje exacto, cuándo se activa, si el usuario puede elegirlo o no) cambian notablemente entre marcas.

¿Y en portátiles y notebooks? Siempre enchufado ya no es tan problemático

Durante años se repitió que tener el portátil siempre enchufado destrozaba la batería. Esa idea tenía sentido con equipos antiguos, cuyos sistemas de gestión de energía eran más básicos y seguían cargando incluso con la batería ya llena.

En los portátiles modernos, sin embargo, cuando la batería llega al 100% y se mantiene el ordenador conectado, lo habitual es que el equipo pase a funcionar directamente con la corriente y deje de cargar la batería de forma continua. Es decir, no está haciendo ciclos completos sin parar como antes.

Aun así, muchos fabricantes de portátiles han incorporado modos de conservación o límites de carga al 80% precisamente para quienes los usan principalmente enchufados. Al mantener la batería en torno al 80% en lugar de clavada al 100% durante días, se reduce el estrés térmico y químico y se prolonga su salud.

La combinación ideal en un portátil que casi siempre está en el escritorio suele ser activar el modo de conservación (o el límite al 80%) y procurar que no se caliente en exceso por falta de ventilación o por estar en superficies que tapen las rejillas de aire.

Cuándo sí compensa limitar la carga al 80% y cuándo no

No todos los usuarios tienen las mismas necesidades. Que te interese o no activar un límite de carga al 80% depende en gran parte de tu patrón de uso y de cuántos años quieras exprimir el dispositivo.

En general, puede tener mucho sentido limitar la carga si:
  • Siempre llegas a casa con batería de sobra: si terminas el día holgado (por ejemplo, con un 40% o más) y aún así cargas el móvil cada noche, puedes permitirte reducir al 80% y seguirás llegando al final del día sin sufrir.
  • Piensas quedarte muchos años con el mismo dispositivo: si tu idea es aguantar 4 o 5 años con el mismo móvil o portátil, cuidar al máximo la batería desde el inicio te ayudará a llegar al final de su vida útil con una salud más decente.
  • Usas mucho el dispositivo enchufado: si el portátil pasa el 90% del tiempo conectado a la corriente, o el móvil está muchas horas cargando en el escritorio, limitar la carga reducirá el tiempo en la zona más dañina (80‑100%).
  • No te importa sacrificar algo de comodidad hoy para ganar en longevidad mañana, porque priorizas el cuidado del hardware.
En cambio, limitar la carga puede ser contraproducente si:
  • Vas justo de autonomía y con un 100% ya llegas muy justo al final del día, o incluso necesitas recargar a media jornada.
  • Viajas mucho o pasas largas horas lejos de enchufes, donde ese 20% extra marca claramente la diferencia entre aguantar o no.
  • Renuevas el móvil con relativa frecuencia (cada 2‑3 años). En ese caso, probablemente prefieras disfrutar del 100% de batería mientras lo tengas y asumir que se degradará algo más deprisa.
  • Te genera ansiedad estar pendiente del porcentaje y prefieres no complicarte con ajustes avanzados de batería.

Al final, el mejor consejo es encontrar un equilibrio: no obsesionarse, usar las funciones de carga optimizada que ofrece el sistema, intentar que el móvil no viva encendido con un 3% ni dormir toda la vida al 100% sin necesidad, y dejar que el resto lo gestione el software.

Señales de que tu batería se está deteriorando más de la cuenta

Aunque la degradación es normal, hay ciertos indicios que pueden sugerir que la batería se está gastando más deprisa de lo esperado, ya sea por calor, malos hábitos de carga o uso de cargadores inadecuados.

Algunos signos a vigilar son:

  • Que tras alrededor de un año de uso la capacidad máxima ronde el 90‑92%, lo cual se considera razonable.
  • Que en ese mismo periodo la capacidad caiga por debajo del 80%, algo que ya puede apuntar a un desgaste acelerado.
  • Que el dispositivo sufra apagones inesperados aunque indique aún porcentaje de batería restante.
  • Que el móvil o portátil se recaliente en exceso al cargar, especialmente si usas cargadores de dudosa procedencia.

Si detectas una caída de salud muy brusca (por ejemplo, más del 20% en un año) o un comportamiento anómalo, puede haber factores externos implicados: calor excesivo, cargas rápidas continuas sin descanso, uso intensivo mientras cargas, accesorios no certificados, etc.

Más allá del 80%: ajustes y hábitos que también ayudan

Además de jugar con el límite de carga, hay una serie de ajustes sencillos que pueden ayudar a mejorar tanto la autonomía diaria como la salud de la batería a largo plazo, especialmente en Android:

  • Reducir el brillo de la pantalla o activar el brillo automático para evitar que esté siempre al máximo.
  • Configurar la pantalla para que se apague rápido cuando no la usas.
  • Restringir las aplicaciones que más consumen en segundo plano, especialmente redes sociales, mapas y apps muy pesadas.
  • Activar opciones como «Batería adaptable» o modos de ahorro de energía para que el sistema optimice el uso de recursos.
  • Usar el tema oscuro en pantallas OLED, donde el negro consume menos energía.
  • Evitar cargar con accesorios no certificados o de procedencia dudosa.

Todo esto no solo ayuda a que la batería dure más horas al día, sino que también reduce el número de cargas necesarias y el calor generado, lo que repercute en una degradación más lenta.

Cuidar la batería pasa por mucho más que un simple porcentaje: limitar la carga al 80% es una herramienta potente para alargar su vida útil, pero solo tiene sentido si encaja con tu rutina y no te obliga a vivir pendiente del enchufe; sumado a un buen control de la temperatura, el uso de carga optimizada, evitar los extremos de 0‑20% y 80‑100% de forma sistemática y no abusar de la carga rápida cuando no hace falta, tendrás muchas más papeletas de que tu móvil, tu portátil o tu tablet sigan aguantando el tipo con una autonomía digna durante años sin que la batería sea el motivo de jubilarlos antes de tiempo.

Cómo acelerar Android desactivando animaciones del sistema

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 17:25

Con el paso del tiempo, es habitual que un móvil Android empiece a ir más torpe de lo que recordabas el primer día: las apps se abren con retraso, las transiciones se notan pesadas y hasta da la sensación de que todo se queda pillado por momentos. Lo primero que muchos piensan es que el teléfono se ha quedado obsoleto y que la única salida es pasar por caja y comprar otro.

Sin embargo, antes de jubilar tu móvil, merece la pena revisar ciertos ajustes internos que Android trae activados por defecto. Uno de los trucos más efectivos y menos conocidos para ganar agilidad es retocar o desactivar las animaciones del sistema. No necesitas instalar aplicaciones raras, ni hacer root, ni tocar nada peligroso: todo se hace desde los propios menús del sistema y puedes volver atrás cuando quieras.

¿Qué son las animaciones de Android y por qué influyen en el rendimiento?

Android incorpora una serie de efectos visuales que aparecen cada vez que abres una app, cambias de pantalla o vuelves al escritorio. Son esas pequeñas transiciones que ves cuando se abre una ventana, cuando se despliega un menú o cuando pasas de una aplicación a otra. Su objetivo es hacer la experiencia más agradable a la vista y dar una sensación de continuidad entre pantallas.

El problema es que estas animaciones, aunque son puramente estéticas, consumen recursos del procesador y memoria RAM. En móviles potentes y actuales apenas se nota, pero en dispositivos de gama media, baja o con unos cuantos años a sus espaldas pueden suponer ese segundo extra de espera que tanto molesta. No añaden funciones ni mejoran la potencia real del dispositivo: son, básicamente, una pausa visual.

Cuando el hardware va justo, cada vez que el sistema tiene que dibujar una animación está utilizando parte de la capacidad de CPU y GPU. Eso significa que cada toque en pantalla puede tardar un poco más en traducirse en una acción. Por eso, reducir la duración de las animaciones o desactivarlas puede hacer que todo se sienta más inmediato, aunque la potencia del móvil sea la misma.

Ventajas de desactivar o acortar las animaciones del sistema

Modificar las animaciones de Android es uno de esos ajustes que cambian bastante la experiencia con el teléfono, sobre todo si ya va algo cargado o es un modelo modesto. Entre los principales beneficios destacan los siguientes:

  • Acceso más rápido a apps y menús: al eliminar o acortar el efecto visual, la app parece abrirse al momento, sin ese pequeño “teatro” de transición.
  • Menos carga sobre RAM y procesador: el sistema deja de invertir recursos en dibujar efectos, lo que ayuda en dispositivos con hardware limitado.
  • Mayor sensación de fluidez general: los cambios de pantalla y desplazamientos se perciben más ágiles, en especial en móviles antiguos.
  • Ligero ahorro de batería: al reducir el trabajo gráfico, también se puede conseguir una pequeña mejora en el consumo energético.
  • Ajuste totalmente reversible: si no te convence el resultado, puedes volver a los valores originales en cualquier momento.

Conviene tener claro que no es una solución mágica que convierta un móvil viejo en uno nuevo, pero sí un ajuste muy eficaz para recuperar fluidez sin gastar dinero ni hacer cambios drásticos como un restablecimiento de fábrica.

Las tres escalas de animación que puedes cambiar en Android

Dentro de la configuración avanzada del sistema, Android agrupa las animaciones en tres controles distintos. Cada uno define cómo se comporta un tipo concreto de efecto visual y se gestiona mediante una “escala” (0,5x, 1x, 10x, etc.). De fábrica, casi siempre vienen en 1x.

Estas son las tres opciones que verás cuando entres en las opciones de desarrollador, dentro del apartado de dibujo o similar:

  • Escala de animación de ventana: regula el efecto que se muestra al abrir o cerrar una ventana o cuadro de diálogo. Afecta, por ejemplo, a la sensación que tienes al lanzar una aplicación desde el escritorio.
  • Escala de animación de transición: controla las transiciones entre pantallas o actividades. Es el efecto que notas, por ejemplo, al pasar del cajón de aplicaciones al teclado numérico o al moverte entre menús.
  • Escala de duración de animación (o del animador): aplica a otras animaciones del sistema, como cuando tocas un elemento en los ajustes, despliegas la barra de estado o descartas notificaciones.

El valor 1x suele ser tan rápido que casi no te da tiempo a apreciar el efecto. Si pones 10x, verás la animación a cámara lenta, lo que es útil para entender qué hace cada una antes de decidir si la acortas o la quitas. Después de probar, puedes dejarlas en 0,5x para que vayan más rápido o directamente desactivarlas.

Cambiar animaciones en Android desde el menú oculto de desarrollador

Las opciones que permiten tocar estas escalas no aparecen en los ajustes normales porque están dentro de un menú pensado originalmente para desarrolladores. No te asustes por el nombre: activarlo es sencillo, no es peligroso y, mientras no toques lo que no conoces, no vas a romper nada.

Para habilitar este menú oculto en la mayoría de móviles Android, el proceso es muy similar, aunque la ruta exacta puede variar un poco según la marca o la capa de personalización:

  1. Abre la app de Ajustes de tu móvil.
  2. Entra en la sección Información del teléfono o un apartado parecido (a veces está dentro de “Acerca del dispositivo” o “Información del software”).
  3. Busca la opción Número de compilación (o “Versión de compilación”) y tócala varias veces seguidas. Normalmente son siete pulsaciones.
  4. Tras unos toques, aparecerá un mensaje indicando algo del estilo “Ahora eres desarrollador” o que se han activado las opciones de desarrollador. Es posible que te pida introducir tu PIN o patrón para confirmarlo.

Una vez hecho esto, el sistema habrá añadido una nueva sección en los ajustes, generalmente dentro de Sistema → Opciones de desarrollador. Ese apartado no estaba visible antes de realizar los pasos anteriores.

Desactivar o acelerar las animaciones desde las opciones de desarrollador

Con el modo desarrollador ya disponible, ha llegado el momento de tocar las animaciones. Aquí es donde realmente vas a notar el cambio en la velocidad percibida del teléfono.

Los pasos generales para modificar estos valores son los siguientes:

  1. Vuelve a abrir Ajustes y entra en la sección Sistema o similar.
  2. Accede al nuevo menú Opciones de desarrollador.
  3. Desplázate hacia abajo hasta localizar la categoría Dibujo o un bloque con las opciones de animación.
  4. Encuentra las tres entradas: Escala de animación de ventana, Escala de animación de transición y Escala de duración de animación.
  5. Toca cada una de ellas y elige el valor que prefieras:
  • Animación desactivada: elimina por completo el efecto visual. Todo pasa “en seco”, de forma inmediata.
  • 0,5x: mantiene las animaciones, pero las hace más rápidas y ligeras que el valor por defecto 1x.
  • 1x, 1,5x, 2x, etc.: cuanto más alta la cifra, más lenta la animación (y más se nota la espera).

Si lo que buscas es máxima rapidez, lo más efectivo suele ser poner las tres en “Animación desactivada”. De este modo, al abrir una app, cambiar de menú o descartar una notificación, la acción será prácticamente instantánea, sin transición de por medio. En teléfonos lentos se nota bastante.

Si al desactivarlas ves que el sistema se siente demasiado brusco, puedes optar por un punto intermedio. Ponerlas en 0,5x mantiene algo de efecto visual pero mucho más ágil que el ajuste de fábrica. La sensación es que todo va “más vivo”, sin que parezca que el móvil se está saltando pasos.

Cuando hayas dejado las animaciones a tu gusto, puedes seguir usando las opciones de desarrollador activas sin problema. No es necesario desactivarlas para que se mantenga la configuración, y dejar ese menú visible no supone ningún riesgo por sí mismo. Simplemente evita tocar otros parámetros avanzados si no sabes para qué sirven.

Efectos secundarios: lo que notarás al quitar las animaciones

Al desactivar las animaciones, lo normal es que tengas la sensación de que el móvil responde más rápido pero se comporta un poco diferente a lo que estabas acostumbrado. No es que falle nada, es que has eliminado el “relleno” visual que Android usa para comunicar que se está cambiando de pantalla.

Es posible que al principio te parezca que todo va “a golpes”, porque ya no hay una transición suave entre pantallas. Este feedback visual ayuda a entender qué está pasando, así que al quitarlo, el cambio puede resultar algo brusco. Por eso, si te resulta incómodo, probar el valor 0,5x puede ser una buena alternativa: mantiene algo de animación, pero más rápida.

En general, este ajuste no provoca fallos graves en las apps, pero puede que alguna aplicación muy concreta, por ejemplo las que se quedan bloqueadas, muestre comportamientos curiosos o diferentes cuando no hay animaciones. Si notas algo raro, basta con volver a poner la escala en 1x o, como mucho, dejarla en 0,5x para conservar parte de la mejora sin forzar tanto.

¿Es obligatorio mantener las opciones de desarrollador activas?

Una duda frecuente es si se puede retocar las animaciones y luego apagar las opciones de desarrollador. En muchos dispositivos, si deshabilitas totalmente ese menú, algunos ajustes avanzados pueden volver a su estado original. Para evitar sorpresas, lo más práctico es dejar las opciones de desarrollador activadas.

No hay ningún problema en mantener ese menú visible de forma permanente: no reduce la seguridad ni afecta al rendimiento. Simplemente te da acceso a configuraciones avanzadas. Mientras no toques parámetros delicados (como límites de procesos, depuración USB o forzado de GPU en apps incompatibles), no va a pasar nada malo.

Caso particular: ajustar animaciones en móviles Xiaomi, Redmi y POCO con HyperOS

Algunas capas de personalización incluyen accesos directos para modificar la velocidad de las animaciones sin necesidad de tocar el modo desarrollador. Es el caso de muchos móviles Xiaomi, Redmi y POCO que llevan HyperOS, donde existe un ajuste específico en el propio menú de pantalla de inicio.

En estos modelos, puedes acelerar la interfaz siguiendo un camino más sencillo:

  1. Entra en Ajustes del sistema.
  2. Accede al apartado Pantalla de inicio o similar.
  3. Busca la opción Velocidad de animación.
  4. Selecciona el modo “Rápida” para que los efectos se ejecuten a mayor velocidad.

Este ajuste no desactiva las animaciones como tal, pero reduce su duración y hace que todo se perciba mucho más inmediato, lo que es especialmente útil en móviles con menos potencia o ya veteranos. Además, al estar integrado en el menú principal, resulta más accesible para usuarios que no quieren entrar en configuraciones de desarrollador.

El papel de la depuración USB y las apps bancarias

Al activar las opciones de desarrollador para cambiar las animaciones, es posible que veas un ajuste llamado “Depuración USB”. Este parámetro no tiene nada que ver con la velocidad de las transiciones, pero sí es relevante en el caso de algunas aplicaciones sensibles, como las de banca.

Hay bancos que, por seguridad, restringen el acceso a sus aplicaciones si detectan ciertas condiciones, entre ellas que el dispositivo está rooteado, que se está ejecutando en un entorno no seguro o que tiene opciones de desarrollador activadas con ajustes concretos. En determinados casos, incluso pueden bloquear el uso si la depuración USB está encendida.

Si quieres acelerar tu Android únicamente modificando las animaciones pero sin comprometer la compatibilidad con tu banco, sigue estas pautas:

  • No actives la depuración USB si no la necesitas para nada. Puedes dejarla desactivada sin problema.
  • Evita otros ajustes avanzados de desarrollador que puedan ser considerados un riesgo por las apps bancarias.
  • Si una app de tu banco deja de funcionar al activar el modo desarrollador, prueba a deshabilitar momentáneamente las opciones de desarrollador para entrar.

En algunos casos, las entidades acaban ajustando sus sistemas para no penalizar a usuarios que simplemente quieren toquetear animaciones, pero al ser políticas internas de cada banco, no hay garantía ni plazos fijos. Si tienes problemas, lo más prudente es consultar directamente con el soporte de tu banco o revisar si tienen publicada alguna recomendación sobre el uso de opciones de desarrollador.

Otros métodos básicos para acelerar un móvil Android lento

Aunque desactivar o acortar las animaciones marca la diferencia, no está de más combinar este truco con otros ajustes sencillos que ayudan a mejorar el rendimiento. No requieren conocimientos técnicos y pueden alargar bastante la vida útil del terminal.

  • Limpiar la caché de las aplicaciones con frecuencia: muchas apps acumulan datos temporales que, con el tiempo, ocupan mucho espacio y ralentizan el sistema. Vaciar la caché desde Ajustes → Aplicaciones ayuda a liberar recursos sin perder tus datos personales.
  • Desinstalar apps que no utilizas: cada aplicación instalada puede consumir memoria, almacenamiento y recursos en segundo plano. Quitar las que ya no usas es una forma rápida de ganar ligereza.
  • Controlar apps en segundo plano: algunas aplicaciones siguen activas incluso cuando no las estás usando, gastando RAM y batería. Desactiva su ejecución en segundo plano si tu sistema lo permite o sustitúyelas por alternativas más ligeras.
  • Evitar widgets innecesarios y fondos animados: por muy vistosos que sean, los widgets pesados y los wallpapers animados consumen CPU y GPU constantemente. Un fondo estático y menos widgets suelen traducirse en un móvil más ágil.
  • Mantener Android y las apps actualizadas: las actualizaciones no solo traen funciones nuevas, también incluyen correcciones de errores, mejoras de estabilidad y optimizaciones de rendimiento.
  • Revisar el espacio de almacenamiento: cuando la memoria interna está casi llena, el sistema tiende a ir más lento. Borrar archivos que no necesitas, fotos duplicadas o vídeos pesados puede devolver parte de la agilidad perdida.
  • Restablecer de fábrica como último recurso: si, tras todas estas medidas, el móvil sigue funcionado especialmente mal, un restablecimiento completo puede dejarlo como recién salido de la caja. Eso sí, es una opción drástica, así que haz copia de seguridad antes.

Usar estas prácticas junto con el ajuste de las animaciones te permite aprovechar al máximo la potencia real de tu dispositivo sin necesidad de recurrir a soluciones extremas ni a aplicaciones milagrosas que prometen más de lo que cumplen.

Explorar y modificar las animaciones del sistema es un truco sencillo, seguro y al alcance de cualquiera que quiera que su Android vaya más fluido, sobre todo si el hardware ya va un poco justo: reduciendo o desactivando estos efectos visuales, combinándolo con una limpieza básica de apps y datos, y teniendo algo de cuidado con opciones sensibles como la depuración USB para no chocar con apps bancarias, puedes conseguir que tu móvil recupere buena parte de la agilidad de sus primeros días sin gastar dinero ni complicarte la vida. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.

Activar RAM virtual en Xiaomi, Samsung o Realme

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 17:19

Los móviles Android cada vez son más potentes, pero también les pedimos cada día más caña: juegos exigentes, un montón de apps abiertas, redes sociales, vídeos en streaming… Cuando la memoria RAM se queda corta, el teléfono empieza a ir a tirones, cierra aplicaciones por su cuenta o tarda un mundo en cambiar entre una app y otra. Para evitarlo, muchos fabricantes han añadido una función muy útil: la RAM virtual o ampliación de memoria RAM usando el almacenamiento interno.

Esta función está presente en marcas como Xiaomi, Samsung o Realme (y también en otros fabricantes como OPPO o Vivo), y permite exprimir un poco más el rendimiento sin tocar el hardware. Eso sí, tiene sus limitaciones y hay que saber bien qué hace, cómo activarla y en qué casos merece la pena usarla para que no te lleves una decepción pensando que tu móvil se va a convertir mágicamente en un gama alta.

¿Qué es la RAM virtual y para qué sirve realmente?

La llamada RAM virtual, ampliación de RAM o extensión de memoria no es más que una técnica de software que usa una parte del almacenamiento interno del móvil como si fuera memoria RAM temporal. El sistema reserva varios gigas del disco interno (la memoria donde guardas fotos, vídeos y apps) para apoyar a la RAM física cuando esta se llena.

Al hacer esto, el móvil tendrá menos espacio libre de almacenamiento, pero a cambio dispondrá de más margen para gestionar procesos y aplicaciones en segundo plano. De forma práctica, el objetivo de esta tecnología es que el sistema pueda mantener más apps abiertas, cambiar entre ellas con más rapidez y reducir los cierres inesperados cuando vas algo justo de RAM.

Es importante entender que este mecanismo no es lo mismo que ampliar la RAM en un ordenador de sobremesa, donde físicamente añades nuevos módulos de memoria. En un móvil todo va soldado a la placa, por lo que no puedes añadir RAM real; la RAM virtual es una solución ingeniosa, pero puramente basada en software, limitada por la velocidad y resistencia del almacenamiento interno.

Además, la memoria RAM física y la memoria interna no tienen la misma velocidad ni están hechas con la misma tecnología. La RAM es muchísimo más rápida que el almacenamiento, de manera que este “parche” nunca va a rendir igual que añadir más gigas de RAM real. Aun así, en móviles ajustados de recursos puede marcar la diferencia en el día a día.

Ventajas prácticas de activar la RAM virtual

Cuando activas la RAM virtual en tu Xiaomi, Samsung o Realme, el sistema operativo aprovecha el almacenamiento interno como apoyo para la multitarea. En el uso real, esto se traduce en una serie de mejoras concretas que puedes notar desde el primer día, sobre todo si tu móvil tiene 4 GB o 6 GB de RAM física y sueles exigirle bastante.

Una de las primeras ventajas es que el teléfono puede abrir aplicaciones pesadas un poco más rápido. Al disponer de un colchón extra de memoria, el sistema gestiona mejor los datos necesarios para lanzar esas apps sin tener que cerrar otras tan agresivamente, lo que reduce tiempos de carga y pequeños parones.

Otra mejora clara es que el sistema ya no tiene tanta necesidad de cerrar aplicaciones de la multitarea. La RAM virtual amplía el espacio disponible para mantener procesos en segundo plano, lo que hace que puedas volver a una app que tenías abierta hace un rato sin que se reinicie desde cero tan a menudo.

También notarás beneficios al alternar entre aplicaciones en ejecución. Con más espacio para mover datos, el sistema no se ve obligado a descargar tan rápido lo que no estás usando justo en ese momento, por lo que cambias de una app a otra con menos tirones y sin tantas recargas completas de contenido.

Funciones avanzadas como la pantalla dividida o las ventanas flotantes (muy habituales en capas como MIUI, One UI o Realme UI) exigen bastante RAM, ya que mantienen dos o más apps activas a la vez. Gracias a la RAM virtual, estas características pueden funcionar con mayor estabilidad, reduciendo cierres inesperados o ralentizaciones pronunciadas.

Si eres de los que hace muchas cosas al mismo tiempo, la ampliación de memoria te ayudará a completar más tareas simultáneas sin notar tanta lentitud general. Descargar archivos grandes, escuchar música, usar redes sociales y tener el navegador abierto al mismo tiempo será algo más llevadero en móviles que iban ya muy justos.

Otro beneficio que se suele notar está relacionado con la velocidad al mostrar elementos del sistema: menús, animaciones, ajustes o paneles flotantes pueden cargar algo más rápido y sin tantos bloqueos cuando la RAM física no va tan al límite, porque parte de la gestión de procesos se apoya en esta memoria virtual.

Cuánta RAM virtual puedes añadir y de qué depende

La cantidad de RAM virtual disponible no es un valor que puedas elegir libremente. Es el sistema el que decide cuántos GB extra te puede ofrecer, en función de tu móvil concreto, de la versión de la capa de personalización y del almacenamiento libre con el que cuentes.

Lo más habitual es encontrar opciones de ampliación de 1 GB, 2 GB o 3 GB, dependiendo del modelo. En algunos casos solo verás la posibilidad de sumar 1 GB extra, en otros se habilitan 2 GB, y en los más completos se permite ampliar hasta 3 GB. Estas cifras están predefinidas por el fabricante y no se pueden personalizar más allá de las opciones que aparezcan en pantalla.

Para que el sistema te deje activar esta característica, suele ser necesario que tengas al menos unos 10 GB libres de almacenamiento interno. No basta con tener una tarjeta MicroSD vacía, ya que este tipo de memoria externa es más lenta y no sirve para la gestión de RAM virtual. Si el móvil te muestra la opción pero no te permite activarla, o no aparece, casi siempre el problema es que no tienes espacio suficiente en la memoria interna.

En ese caso, la única solución es liberar almacenamiento borrando fotos, vídeos, descargas, aplicaciones que no uses y otros archivos pesados. Tras hacer limpieza, conviene reiniciar el teléfono para que el sistema actualice el espacio disponible. Después de esto, suele ser posible activar sin problema la función de ampliación de RAM que antes no te dejaba.

Activar RAM virtual en móviles Xiaomi (MIUI y HyperOS)

La marca china fue una de las pioneras en incorporar esta función dentro de MIUI. La expansión de RAM en Xiaomi empezó a mostrarse en mayo de 2021, cuando un desarrollador detectó esta herramienta en el firmware de MIUI 12.5. A partir de ahí se ha ido extendiendo a más modelos hasta convertirse en algo casi estándar en los dispositivos recientes de la compañía.

Para poder usar la ampliación de memoria en tu Xiaomi, lo primero es comprobar que tienes una versión compatible de MIUI o HyperOS y que tu teléfono cuenta con suficiente almacenamiento libre. En general, todos los modelos con MIUI 12.5 o superior pueden incluir esta función, aunque en algún caso concreto puede variar por región o actualización.

Modelos Xiaomi compatibles y versión mínima

De forma orientativa, se considera que todos los Xiaomi, Redmi y POCO con MIUI 12.5 en adelante tienen soporte para la ampliación de RAM, siempre que el hardware y el almacenamiento lo permitan. La gama media comenzó a recibir esta característica con modelos como el Redmi Note 10 Pro 5G, y a partir de ahí ha ido llegando a prácticamente toda la familia.

En la gama alta, terminales como los Xiaomi Mi 10 y posteriores también dieron la bienvenida a esta herramienta, y los dispositivos más nuevos la incluyen por defecto desde fábrica. Todos los modelos presentados a partir de aproximadamente febrero de 2021 suelen traer la opción integrada, y algunos anteriores la han recibido mediante actualizaciones de sistema.

Si tu Xiaomi no muestra la ampliación de RAM, entra en Ajustes > Sobre el teléfono > Versión de MIUI. Si todavía estás en MIUI 12 o inferior, no podrás disfrutar de esta función. En ese caso, la única opción es actualizar a una versión más reciente si hay una actualización oficial disponible para tu dispositivo.

Caso especial de Redmi y POCO

Como la ampliación de RAM está integrada en la capa de Xiaomi, los móviles Redmi y POCO también pueden usar esta función del mismo modo. No hace falta que busques un menú diferente: todos comparten la misma base de MIUI o HyperOS, así que el proceso para activar la memoria virtual será prácticamente idéntico.

Cómo activar la extensión de memoria en Xiaomi desde Ajustes adicionales

Una de las formas más rápidas de activar la RAM virtual en Xiaomi es usando el buscador de la configuración. Puedes escribir palabras como “Extensión”, “Extensión de memoria” o “Memoria” en la barra de búsqueda de los Ajustes para ir directo a la opción, pero también puedes llegar a ella siguiendo esta ruta:

  • Abre la app de Ajustes de tu móvil Xiaomi.
  • Desplázate hacia abajo y entra en el apartado “Ajustes adicionales”.
  • Dentro, localiza y toca en “Extensión de memoria” o una opción de nombre similar.
  • Activa el interruptor para habilitar el aumento de RAM virtual.
  • Por último, reinicia el teléfono para que el cambio surta efecto correctamente.

Una vez completado este proceso, notarás que en el apartado de información del dispositivo suele aparecer tu cantidad de RAM física más la RAM ampliada, por ejemplo “6 GB + 2 GB”, indicando la suma total disponible para la multitarea.

Activar RAM virtual desde la información del dispositivo en MIUI / HyperOS

Otra forma de acceder a esta función en Xiaomi es a través del apartado de información del teléfono. Es un poco más larga, pero el resultado final es el mismo. El camino típico suele ser este:

  • Entra en Ajustes en tu Xiaomi.
  • Toca en el menú superior llamado “Sobre el teléfono”.
  • Desplázate hasta el apartado de “Todas las especificaciones” o una sección similar donde aparezca la RAM.
  • Arriba del todo verás la configuración de memoria RAM y, en algunos casos, un icono con una “i” de información o un acceso a extensión de memoria.
  • Pulsa en ese icono o texto para abrir el menú de ampliación de RAM.
  • Acepta el mensaje que indica que se va a usar almacenamiento interno para ampliar la memoria y continúa.
  • Cuando el sistema te lo pida, reinicia el móvil para aplicar definitivamente el cambio.

Si en cualquiera de estas rutas ves la opción pero el sistema no te deja activarla, casi con seguridad se debe a que el almacenamiento interno está demasiado lleno. Libera espacio, reinicia y vuelve a intentarlo.

Cómo activar la RAM virtual en móviles Realme

Realme es otra de las marcas que ha apostado fuerte por esta función de software. Sus móviles y tablets con Realme UI permiten, en muchos modelos, ampliar la RAM usando parte del almacenamiento interno. De esta forma se mejora el rendimiento cuando hay muchas apps abiertas o cuando estás jugando y el sistema va muy justo de memoria.

Aunque la memoria virtual no sea tan rápida como la física, en Realme está pensada para entrar en acción sobre todo en situaciones de alta exigencia, cuando la RAM real se está quedando corta. Así, el sistema cuenta con una especie de “salvavidas” para evitar cuelgues o cierre forzoso de aplicaciones importantes.

Paso a paso para activar la ampliación de RAM en Realme

En la mayoría de dispositivos Realme compatibles, el proceso para activar la RAM virtual es sencillo y totalmente seguro, ya que no compromete la estabilidad del sistema Android. Los pasos habituales son estos:

  • Abre la aplicación de Ajustes en tu móvil o tablet Realme.
  • Desplázate hasta la parte baja del menú y entra en “Información del teléfono” o “Acerca del dispositivo”.
  • Pulsa en la opción “RAM” cuando aparezca en ese apartado.
  • Activa la función llamada “Ampliación de RAM” o similar.
  • Selecciona el espacio de almacenamiento que quieres dedicar a la RAM virtual, normalmente con varias opciones predeterminadas.
  • Acepta los cambios y reinicia el dispositivo cuando te lo solicite el sistema.

En muchos modelos podrás elegir entre varias cantidades de ampliación, por ejemplo 2 GB, 3 GB o 5 GB, siempre dentro de los límites fijados por el fabricante. Una vez configurado, la ampliación se usará de manera dinámica, solo cuando el dispositivo lo necesite.

Cuándo conviene activar la RAM virtual en un Realme

Hay un detalle clave: la memoria utilizada para la ampliación se “resta” del almacenamiento interno. Por eso, si tu Realme solo cuenta con 32 GB o 64 GB de almacenamiento, debes valorar bien si te merece la pena sacrificar varios gigas que quizás necesites para fotos, vídeos o apps.

En cambio, en dispositivos con 128 GB o 256 GB de memoria interna, activar esta función suele ser una buena idea, ya que es mucho menos probable que te quedes sin espacio y podrás disfrutar de una multitarea más fluida y una mejor gestión de aplicaciones pesadas.

No todos los móviles Realme tienen esta opción. Para comprobar la compatibilidad, basta con ir al apartado de Información del teléfono en los Ajustes y fijarte si aparece un indicador o menú relacionado con la RAM y su ampliación. Si no ves nada, es muy probable que ese modelo concreto no soporte la función o que necesite una actualización de software que aún no has instalado.

Activar RAM virtual en Samsung y otros fabricantes Android

Aunque el foco principal suela ponerse en Xiaomi y Realme, la realidad es que Samsung y otros muchos fabricantes también han adoptado sistemas de RAM virtual. En el caso de Samsung, la función se conoce como RAM Plus, integrada en One UI en una gran variedad de modelos recientes.

El concepto es siempre el mismo: usar parte del almacenamiento como memoria adicional en momentos de alta demanda. La ruta exacta para activarla cambia según la versión de One UI, pero suele encontrarse en los Ajustes, dentro de apartados como “Cuidado del dispositivo” y luego “Memoria” o “RAM Plus”, donde se puede activar y, en algunos casos, elegir cuántos GB quieres dedicar.

Otros fabricantes, como OPPO o Vivo, han implementado la misma idea bajo nombres distintos, pero con la misma finalidad: dar un pequeño plus de potencia y fluidez a los móviles de gama media y de entrada, que son los que más sufren cuando los llenamos de apps y servicios en segundo plano.

Problemas de rendimiento que la RAM virtual no puede solucionar

Aunque la ampliación de RAM ayuda bastante en muchos casos, hay situaciones en las que no vas a notar la mejora que esperas. Si tu móvil ya es muy antiguo o tiene otros componentes desgastados, la RAM virtual no hace milagros y puede que sigas sufriendo tirones o lentitud excesiva.

Un primer punto a revisar son las acciones y procesos que tiene tu móvil en segundo plano. Si tienes muchas apps con permisos para ejecutarse permanentemente, sincronizaciones constantes, copias de seguridad automáticas o servicios de redes sociales y mensajería abiertos todo el tiempo, el sistema estará saturado aunque amplíes la memoria; en ese caso consulta los trucos para liberar RAM sin cerrar apps importantes.

Además, el almacenamiento interno saturado o muy fragmentado empeora el rendimiento. Aunque actives la RAM virtual, si el sistema tiene que pelearse continuamente con un disco casi lleno, no habrá forma de que vaya fluido. Optimizar el almacenamiento, borrar archivos innecesarios y desinstalar apps que no usas es casi tan importante como sumar RAM virtual.

Otro factor decisivo es la salud de la batería. Si la batería de tu Xiaomi, Samsung o Realme está muy degradada, el móvil puede ver reducida su potencia real para ahorrar energía o estabilizar el sistema. En esos casos, la CPU baja frecuencias, el sistema limita procesos y la sensación de lentitud persiste incluso con más memoria.

Cuando la batería ya está muy tocada, puede consumir demasiados recursos de forma indirecta: el móvil intenta gestionar picos de consumo, temperatura y carga, afectando al conjunto del rendimiento. Cambiar la batería por una nueva en un servicio técnico puede recuperar buena parte de la velocidad original del dispositivo, algo que la RAM virtual por sí sola no es capaz de hacer.

¿De verdad merece la pena usar RAM virtual?

La idea de poder “añadir RAM” desde los ajustes suena muy tentadora, pero conviene ser realistas sobre lo que ofrece. La memoria virtual es una solución ingeniosa que aprovecha los grandes tamaños de almacenamiento actuales para mejorar la multitarea, pero no sustituye a la RAM física en términos de velocidad ni rendimiento puro.

En tablets o móviles sencillos usados para ocio y trabajo ligero, la RAM virtual también puede ser un buen aliado, ya que amplía el margen de maniobra cuando abres muchas apps a la vez. Es una forma barata de sortear, en parte, las limitaciones de hardware sin cambiar de dispositivo.

Sin embargo, en teléfonos con 8 GB de RAM o más, la diferencia real que aporta esta función suele ser limitada. Estos dispositivos ya disponen de suficiente memoria física para gestionar la mayoría de tareas sin despeinarse, por lo que añadir 2 o 3 GB virtuales no transforma de forma visible la experiencia diaria salvo en escenarios muy extremos.

También hay que tener presente que la RAM virtual usa el almacenamiento interno, que tiene una vida útil limitada en ciclos de escritura. Aunque los fabricantes diseñan estas funciones para que no supongan un desgaste excesivo, a la larga es otra capa de uso intensivo sobre la memoria interna, algo que conviene tener en cuenta si piensas quedarte con el móvil muchos años.

Mirándolo con perspectiva, la RAM virtual es una especie de “plan B” que suaviza los cuellos de botella cuando la RAM se queda corta, muy útil en gamas media y baja, pero nada comparable a instalar más RAM física como harías en un PC. Si eliges bien el móvil de partida y cuidas su almacenamiento y batería, esta función será un complemento interesante, no una solución mágica.

Al final, activar la RAM virtual en tu Xiaomi, Samsung o Realme puede marcar un antes y un después si te mueves en la gama media con poca memoria y sueles cargar el teléfono de apps y juegos, mientras que en modelos muy potentes solo notarás una mejora discreta; usarla con cabeza, mantener espacio libre y vigilar el estado de la batería sigue siendo clave para que el móvil se mantenga ágil sin necesidad de cambiar de dispositivo antes de tiempo. Comparte esta información para que más usuarios conozcan del tema.

Cómo activar el modo de datos ultra reducido en tu móvil

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 17:15

Si controlas cada mega que gastas en el móvil porque tu tarifa es justita o el gigas extra se pagan a precio de oro, te interesa muchísimo saber cómo funciona el modo de datos ultra reducido (también llamado modo de datos reducidos o ahorro de datos) en iPhone y Android. Esta función puede marcar la diferencia entre llegar tranquilo a final de mes o fundirte el bono en pocos días sin darte cuenta.

Además de explicarte cómo activarlo paso a paso, vamos a ver qué cambia exactamente en tu móvil cuando lo enciendes, cómo combinarlo con el modo de bajo consumo de batería y qué otros ajustes puedes tocar (como las apps en segundo plano o las propias opciones de cada aplicación) para arañar todavía más ahorro de datos sin volverte loco ni renunciar a usar el teléfono con normalidad.

¿Qué es el modo de datos ultra reducido y por qué deberías usarlo?

El llamado modo de datos ultra reducido no es más que la versión más agresiva del ahorro de datos integrado en tu móvil. En iPhone se conoce como “Modo de datos reducidos” y en Android suele aparecer como “Ahorro de datos” o “Ahorro de datos móviles”, dependiendo del fabricante y la capa de personalización.

Cuando lo activas, el sistema operativo aplica varias restricciones para rebajar al mínimo el consumo de datos sin bloquear por completo tu conexión a Internet. Básicamente, prioriza lo que haces tú en primer plano y limita todo lo que ocurre “por detrás” sin que lo veas: actualizaciones automáticas, copias de seguridad en la nube, descargas pesadas, sincronizaciones constantes, etc.

Esta función resulta especialmente útil si tu plan de datos es muy limitado (por ejemplo, 500 MB o 1 GB), si vas a viajar al extranjero usando roaming caro, o si en tu zona la cobertura es mala y la conexión móvil va a tirones, porque también ayuda a mejorar un poco la sensación de fluidez al evitar que mil procesos se peleen por el mismo ancho de banda.

Ventajas de activar el ahorro de datos o modo de datos reducidos

Al encender este modo en tu móvil, consigues varias ventajas importantes que, en el día a día, se notan más de lo que parece, sobre todo cuando tu tarifa es ajustada o tu conexión móvil es inestable. Activar el ahorro de datos te ayuda a controlar el consumo y evitar sustos en la factura.

En primer lugar, este modo te permite gestionar mejor tu bono de datos, minimizando el riesgo de consumirlo entero antes de tiempo. Muchas veces el problema no es lo que navegas conscientemente, sino lo que hacen las aplicaciones a tus espaldas: copias en la nube, sincronizaciones constantes, descargas automáticas de fotos o vídeos, actualizaciones… Con el modo de datos ultra reducido, la mayoría de esas tareas se paran o se posponen hasta que tengas WiFi.

Además, te ayuda a evitar cargos extra cuando alcanzas el límite de tu plan móvil. En algunos operadores, al pasar del tope se baja la velocidad, pero otros siguen permitiendo navegar a un coste por MB que puede disparar la factura. Reduciendo consumo, disminuye la probabilidad de llegar a ese punto, y eso, a final de mes, se agradece.

Otra ventaja importante es que, al limitar procesos en segundo plano, el móvil funciona mejor en redes inestables. Si la cobertura es mala, el teléfono no estará intentando subir fotos a la nube, descargar episodios de pódcast o actualizar feeds de noticias al mismo tiempo que tú intentas abrir una página web o mandar un mensaje. Menos procesos compitiendo por una conexión floja significa menos cortes y menos esperas.

Por último, este modo puede contribuir también a proteger un poco tu privacidad. Muchas apps se conectan a Internet en segundo plano para recopilar datos de uso, actualizar contenido o mandar estadísticas. Al recortar ese tráfico oculto, reduces parte de ese seguimiento, lo que siempre es un plus para quienes valoran tener un poco más de control sobre lo que sale de su móvil.

Cómo activar el modo de datos reducidos en iPhone (datos móviles)

En los dispositivos de Apple, el “Modo de datos reducidos” se puede activar tanto para la red móvil como para las redes WiFi. Eso sí, la forma exacta de activarlo puede variar ligeramente en función de tu operador y de si usas una sola línea o tienes doble SIM (física o eSIM).

Para activar el modo de datos reducidos con una sola línea móvil activa, el recorrido habitual es muy sencillo y se hace desde la app Ajustes del iPhone. La idea es que elijas la línea de datos que usas y ajustes su perfil de consumo para que el dispositivo reduzca todo lo que no sea estrictamente necesario mientras sigues navegando con normalidad.

Pasos para activar el modo de datos reducidos con una sola SIM

Si en tu iPhone solo tienes un número configurado para datos móviles, estos son los pasos que debes seguir para activar el modo de datos reducidos en la red móvil:

  • Abre la aplicación Ajustes de tu iPhone.
  • Toca en la sección Datos móviles.
  • Entra en Opciones de datos móviles.
  • Busca el apartado Modo de datos y activa la opción Modo de datos reducidos.

En algunas combinaciones de modelo y operador, puede que no veas el subapartado “Modo de datos” de forma separada. En ese caso, dentro de “Opciones de datos móviles” aparecerá un interruptor sencillo para activar o desactivar el Modo de datos reducidos directamente, sin más ajustes. El resultado práctico es el mismo: el iPhone pasa a comportarse como si estuviera en un modo de ahorro de datos agresivo.

Cómo activar el modo de datos reducidos si tienes dos líneas o eSIM

Si tu iPhone tiene doble SIM física o usas una o varias eSIM con planes de datos activos, cada línea tiene su propia configuración. Esto significa que puedes activar el modo de datos reducidos solamente en una de ellas (por ejemplo, en la eSIM de viaje) y dejar la otra sin restricciones.

En los modelos con doble línea, los pasos para configurar este modo cambian ligeramente, ya que primero debes seleccionar el plan que vas a ajustar antes de tocar el modo de datos. Esta flexibilidad viene muy bien si, por ejemplo, tienes una línea principal con muchos gigas y otra secundaria con pocos datos.

Para activar el modo de datos reducidos en un iPhone con doble SIM o eSIM, haz lo siguiente: abre Ajustes, entra en Datos móviles y elige uno de tus números. Dentro de los ajustes específicos de esa línea verás la opción correspondiente al Modo de datos reducidos que puedes activar individualmente.

En otras variantes de iOS, el camino se detalla así: entra en Ajustes, pulsa en Celular o Datos móviles, toca en Plan de datos móviles, accede a Modo de datos y selecciona la opción de Modo de datos bajo o reducido. Sea cual sea el texto exacto, el objetivo es el mismo: decirle al iPhone que esa línea consuma lo mínimo posible cuando esté usando la red móvil.

Cómo activar el modo de datos reducidos en redes WiFi (iPhone)

En iPhone y iPad también puedes aplicar el ahorro de datos a tus redes WiFi. Puede parecer raro querer limitar datos estando en WiFi, pero tiene mucho sentido cuando te conectas a puntos de acceso con tarifa limitada (por ejemplo, un router 4G con pocos gigas, un hotspot portátil o una conexión compartida desde otro móvil).

El modo de datos reducidos para WiFi se configura red a red, es decir, eliges la red concreta y le indicas al dispositivo que se comporte de forma conservadora cuando esté conectada a ella. Apple además sincroniza esta preferencia con iCloud, de modo que otros dispositivos tuyos recuerden que esa red se debe tratar como “sensible” en cuanto a consumo.

Para activarlo, entra en Ajustes y toca en Wi-Fi. Asegúrate de estar conectado a la red que quieras configurar y pulsa en el icono de Información que sale junto al nombre de la red. En la pantalla de detalles, verás un interruptor para activar el Modo de datos reducidos en esa WiFi. A partir de ese momento, tu iPhone limitará actualizaciones, copias de seguridad y otros procesos que normalmente se harían sin restricciones al estar en una red inalámbrica.

La ventaja de este enfoque por red es que puedes tener, por ejemplo, tu WiFi de casa sin restricciones para que se hagan copias de iCloud completas, y a la vez configurar el router de viaje o una red compartida desde otro móvil en modo de datos reducidos para no gastar ni un mega de más cuando estés fuera.

¿Qué cambia en iPhone al activar el Modo de datos reducidos?

Cuando el Modo de datos reducidos está activo, iOS y las aplicaciones de Apple adaptan su comportamiento para minimizar el consumo de datos sin impedirte usar el dispositivo con normalidad. Los cambios afectan tanto a las conexiones móviles como, si lo configuras así, a algunas WiFi.

Una de las primeras cosas que hace el sistema es limitar el uso de red cuando las apps no están en uso activo. Las aplicaciones que de normal se conectan en segundo plano para actualizar contenido dejan de hacerlo o lo hacen con mucha menos frecuencia. En la práctica, esto significa que se reduce el tráfico oculto que se produce mientras no estás mirando la pantalla.

También se desactiva la actualización de aplicaciones en segundo plano. Esta función, que normalmente permite que las apps traigan información nueva sin que las abras, se apaga para que solo consuman datos cuando las estás utilizando. De este modo, no se gastan megas en preparar contenido que quizá ni siquiera llegues a ver.

El sistema ajusta además la calidad del contenido en streaming. Cuando reproduces vídeo o música en plataformas compatibles, el iPhone baja automáticamente la resolución de vídeo o la calidad del audio para reducir el ancho de banda ocupado. En la mayoría de los casos podrás seguir viendo y escuchando sin problemas, pero gastarás menos datos por minuto.

Otro aspecto clave es que se detienen las descargas y copias de seguridad automáticas. Las actualizaciones de apps, las descargas en segundo plano de programas o contenido pesado y las copias de seguridad se pausan o se limitan para no disparar el consumo. Esto incluye servicios integrados como iCloud, que pospone la sincronización de fotos o documentos hasta que haya una red menos crítica disponible.

En iCloud Fotos, por ejemplo, las subidas automáticas de imágenes y vídeos se ponen en pausa o se hacen de manera mucho más selectiva cuando el dispositivo está inactivo o usando datos móviles. De esta forma, se evita que la fototeca se coma tu bono de datos en cuestión de horas si has hecho muchas fotos o vídeos.

Algunos servicios del sistema iOS se adaptan de forma específica.
  • En la App Store se desactivan la reproducción automática de vídeo en las fichas de apps, las actualizaciones automáticas y las descargas automáticas de compras realizadas en otros dispositivos, para reducir tráfico.
  • En la app Música se desactivan las descargas automáticas y el streaming en alta calidad, y en Podcasts se limita la frecuencia de actualización de los feeds y sólo se descargan episodios cuando hay WiFi disponible.
  • En la app Noticias se desactiva la precarga de artículos, por lo que se descarga menos contenido que quizá no llegues a leer.

FaceTime ajusta de forma inteligente la velocidad de bits de vídeo, reduciendo el ancho de banda utilizado durante las videollamadas. Todo ello se traduce en un uso de datos más contenido sin que tengas que tocar todas y cada una de las apps manualmente.

Modo de bajo consumo y ahorro de datos en iPhone: la combinación ganadora

Además del modo de datos reducidos, iPhone ofrece un modo de bajo consumo de batería pensado para prolongar la autonomía cuando vas justo de carga. Aunque su objetivo principal es ahorrar energía, indirectamente también recorta parte del uso de datos al limitar procesos en segundo plano y reducir actividad del sistema.

El modo de bajo consumo está disponible en iOS desde hace varias versiones y se activa con un simple interruptor. Al encenderlo, el iPhone disminuye algunas animaciones del sistema, restringe tareas automáticas, puede moderar el rendimiento del procesador en determinadas apps y mantiene la conectividad de red, pero intentando gastar menos.

Para activarlo desde Ajustes, abre la aplicación correspondiente, desplázate hacia abajo hasta encontrar la sección Batería y habilita el interruptor de Modo de bajo consumo. Al hacerlo, verás que el icono de la batería en la parte superior de la pantalla se vuelve de color amarillo, señal de que el ahorro de energía está en marcha. Algunas animaciones y efectos visuales se desactivan y el sistema prioriza mantener la autonomía frente a otros factores.

También puedes añadir el acceso directo al modo de bajo consumo en el Centro de control. Si no te aparece aún, entra en Ajustes, busca la opción Centro de control, localiza la sección de más controles disponibles y toca el símbolo de suma junto al Modo de bajo consumo. Después, al abrir el Centro de control desde la pantalla, verás un icono de batería medio agotada que te permite activar o desactivar rápido esta función.

Mientras esté activo este modo, el iPhone lo mantendrá así hasta que lo apagues manualmente o hasta que el propio dispositivo alcance más de un 80 % de carga al conectarlo al cargador. En ese punto, el sistema desactiva de forma automática el modo de bajo consumo para volver al funcionamiento normal, lo que incluye liberar restricciones sobre tareas que se habían pospuesto.

Si combinas modo de bajo consumo con modo de datos reducidos, consigues un doble efecto: recortas tanto el uso de batería como el consumo de datos de red. Esta combinación puede ser clave cuando estás viajando, tienes poca cobertura, el cargador lejos o vas con un bono de datos muy limitado y necesitas exprimir al máximo cada recurso.

Cómo activar el ahorro de datos en Android

En Android también existe un modo de ahorro de datos integrado en el sistema, aunque el nombre exacto y la ubicación en los menús pueden variar según el fabricante (Samsung, Xiaomi, Motorola, etc.) y la versión de Android. La idea general, aun así, es la misma: impedir que las apps se conecten libremente en segundo plano y limitar el tráfico innecesario.

Para activarlo en la mayoría de dispositivos, el proceso pasa por abrir la app de Ajustes y buscar las secciones relacionadas con conexiones y uso de datos. Una vez dentro, hay un apartado específico en el que puedes encender el ahorro de datos para que el sistema bloquee el tráfico no esencial cuando la pantalla está apagada o la app no está en uso.

Una guía general bastante habitual para activar el ahorro de datos en Android consiste en abrir Ajustes, entrar en Conexiones, seleccionar Uso de datos y, dentro de ese menú, acceder a la opción Ahorro de datos. Desde ahí, basta con activar el interruptor de Ahorro de datos para que el dispositivo empiece a restringir las apps en segundo plano y a controlar mejor lo que gasta la conexión móvil.

Establecer límites y advertencias de consumo en Android

Además del modo de ahorro de datos como tal, Android suele ofrecer herramientas adicionales para marcar un límite máximo de datos y para recibir advertencias cuando estás cerca de alcanzar ese tope. Esto es muy útil para planes prepago o tarifas con pocos gigas, porque te permite ver venir el problema antes de quedarte seco.

Para configurar un límite de datos, de forma general, puedes abrir Configuración, buscar la sección de Seguridad o Uso de datos (según la versión), tocar en Uso de datos y entrar en los Ajustes avanzados o Ajustes de uso de datos. Allí encontrarás la opción de Plan de datos, donde podrás activar un ajuste del tipo establecer un límite de datos y, tras aceptarlo, indicar la cantidad máxima de MB o GB que quieres consumir durante el ciclo de facturación.

También puedes configurar advertencias de consumo para que el móvil te avise antes de llegar a ese límite. De nuevo, dentro de los ajustes de Uso de datos y Plan de datos, suele haber opciones como Establecer límite de datos o Cuando el plan de datos se agote, donde puedes elegir si quieres sólo una advertencia o una advertencia acompañada de desconexión automática de datos. Además, se suele poder fijar un nivel de advertencia concreto (por ejemplo, al 80 % del bono) y la fecha de reinicio del conteo mensual.

Limitar apps en segundo plano y economizador de batería en Android

Otra manera de contener el gasto de datos en Android consiste en controlar qué apps pueden funcionar en segundo plano y consumir recursos cuando no las estás usando. Muchos dispositivos incluyen un economizador de batería que, aparte de alargar la autonomía, también reduce la libertad de las apps para conectarse a Internet en segundo plano.

Para revisarlo, abre la configuración del teléfono, entra en la sección Batería y busca el icono de engranaje o ajustes avanzados de energía. Dentro deberías encontrar una opción llamada algo similar a Economizador de batería de aplicaciones, donde podrás elegir qué programas pueden trabajar libremente y cuáles se verán restringidos cuando el sistema quiera ahorrar recursos.

Al activar o desactivar aplicaciones dentro de este economizador, estás indicando cuáles pueden tener actividad constante en segundo plano y cuáles sólo deberían actualizarse de forma puntual. Esto, en la práctica, no sólo mejora la duración de la batería, sino que además evita que algunas apps se pasen el día consumiendo datos sin aportar nada relevante para ti. Si quieres aprender a controlar qué apps pueden funcionar en segundo plano, hay guías específicas que te enseñan a identificarlas.

Controlar el uso de datos en segundo plano (iPhone y Android)

Una de las claves para lograr un modo de datos ultra reducido en la práctica es meter en cintura a las aplicaciones que trabajan en segundo plano. Son ellas las que más suelen disparar el tráfico sin que nos enteremos, porque descargan y suben contenido mientras estamos en otra cosa.

En iPhone, además del Modo de datos reducidos, puedes ir a la sección de Actualización en segundo plano para decidir qué apps tienen permiso para refrescar contenido en segundo plano y cuáles no. Desde Ajustes, entra en General, busca Actualización en segundo plano y allí podrás desactivar completamente esta función o dejarla activada pero elegir, una a una, qué aplicaciones pueden usarla.

En esa misma pantalla puedes deslizar el interruptor general para quitar o permitir la actualización en segundo plano, y marcar manualmente las apps que realmente necesitas que estén siempre al día (por ejemplo, mensajería o correo) y desactivar el resto (redes sociales, juegos, apps de compras…). Cada app que quites es un pequeño ahorro de datos y de batería, especialmente si se conectaba con frecuencia a la red. Si quieres comprobar qué apps consumen tráfico oculto, consulta cómo comprobar la actualización en segundo plano.

En Android, además del economizador de batería, muchos fabricantes permiten restringir explícitamente el uso de datos en segundo plano para apps concretas desde el apartado Uso de datos. Allí puedes ver qué aplicaciones consumen más y decidir cuáles pueden usar datos solo cuando están en primer plano. De este modo, si una app de redes o un juego gasta demasiado, puedes impedirle seguir conectándose cuando no lo estás mirando.

Apps que más datos consumen y cómo controlarlas

En el día a día, las aplicaciones que más devoran tu bono de datos suelen ser las que manejan contenido multimedia pesado: fotos, vídeos, música y juegos online. Redes sociales, plataformas de streaming, servicios de música, videojuegos conectados y navegadores GPS son los grandes sospechosos.

Una buena práctica para reducir su impacto es intentar usarlas preferentemente cuando tengas WiFi estable. Por ejemplo, puedes descargar listas de reproducción, capítulos de series o mapas offline mientras estás en casa o en el trabajo, y luego consumirlos fuera sin malgastar datos. Otra opción es desactivar en sus ajustes internos la reproducción automática de vídeos o la carga en alta calidad cuando estás en redes móviles.

Muchas apps incluyen ya su propio modo de ahorro de datos. En redes sociales como Instagram, por ejemplo, puedes entrar en Configuración y privacidad, buscar las opciones de Uso de datos o Calidad de contenido multimedia y activar un interruptor de Ahorro de datos o Usar menos datos. Esto hace que la aplicación baje la calidad de fotos y vídeos o que sólo cargue contenido de alta resolución cuando estás conectado por WiFi.

En el caso de Instagram en Android, el camino típico es abrir la app, entrar en tu perfil, tocar el menú de tres rayas, ir a Configuración y privacidad, entrar en Uso de datos y calidad del contenido multimedia y activar la opción de Ahorro de datos. A partir de ahí, las fotos y vídeos de alta resolución se reservan para cuando estés conectado por WiFi, ahorrando bastantes megas.

En iPhone, dentro de Instagram, puedes seguir una ruta similar: entrar en Configuración y privacidad, ir al apartado Cuenta y luego a Uso de datos. Allí verás una configuración llamada algo parecido a Usar menos datos, que, al activarla, reduce el consumo al cargar contenido cuando usas datos móviles. Este tipo de ajustes por app complementan muy bien el modo de datos reducidos del sistema.

Ahorro de batería como forma indirecta de ahorrar datos

El ahorro de batería, tanto en iPhone como en Android, no sólo sirve para exprimir un poco más la autonomía: al restringir procesos en segundo plano, notificaciones constantes y sincronizaciones, también contribuye a rebajar la cantidad de datos que se usan. Es una forma indirecta pero muy efectiva de contener el tráfico.

Cuando el móvil entra en modos de energía reducida, suele pausar o ralentizar tareas como la reproducción automática de vídeos en redes sociales, el refresco continuo de feeds, la actualización de widgets o la descarga de contenido pesado. Al mismo tiempo, cierra o congela apps que llevaban tiempo inactivas, evitando que sigan conectándose mientras tú ya no las necesitas.

Desde los ajustes de batería puedes, en muchos modelos, decidir qué aplicaciones tendrán prioridad y cuáles se verán más recortadas cuando el sistema quiera ahorrar. Si seleccionas como “secundarias” aquellas apps que más megas consumen (streaming, juegos online, redes sociales) y las combinas con el modo de datos reducidos o de ahorro de datos del sistema, consigues un recorte doble: gastas menos batería y menos datos a la vez.

Planes de datos ilimitados: cuándo te compensa dar el salto

Aunque el modo de datos ultra reducido y todas estas opciones de ahorro son una ayuda enorme, hay casos en los que, por mucho que optimices, tu uso real de Internet pide a gritos un plan de datos ilimitados. Si haces streaming a diario, trabajas desde el móvil, viajas mucho o compartes conexión con otros dispositivos, quizá te salga mejor pagar un poco más y olvidarte del miedo a agotar el bono.

Los planes de datos ilimitados ofrecen varias ventajas claras: por un lado, una gran libertad de uso, ya que no tienes que ir contando los megas cada vez que quieras ver un vídeo, oír música o usar el GPS. Por otro lado, suelen resultar más económicos a largo plazo si sueles comprar bonos extra de datos cada mes porque te quedas corto con tu tarifa normal.

También mejoran la seguridad, porque puedes evitar conectarte a redes WiFi públicas o poco fiables solo por no gastar datos. Al saber que tienes margen de sobra, dependes menos de puntos de acceso abiertos que, en muchos casos, son inseguros y pueden exponer tus datos personales.

En el contexto de viajes internacionales, las eSIM de datos ilimitados o de gran capacidad se han vuelto una alternativa muy cómoda. Proveedores especializados como Holafly ofrecen planes para más de 170 destinos, incluyendo regiones como Estados Unidos, Europa, México, Francia o Egipto, entre otros. De esta manera, puedes aterrizar en otro país con conexión desde el minuto uno sin estar pensando todo el rato en si te quedas sin megas a mitad del viaje.

Si tu uso del móvil es más moderado, el modo de datos reducidos y todos los ajustes que hemos visto pueden bastar para que un bono pequeño (como 500 MB) te dure bastante más sin necesidad de subir de tarifa. La clave está en combinar bien las herramientas del sistema con un poco de sentido común al usar las aplicaciones más tragadoras.

Entender cómo funciona el modo de datos ultra reducido, ajustarlo bien tanto en iPhone como en Android y apoyarte en funciones como el ahorro de batería, las restricciones en segundo plano y los modos de ahorro de datos de cada app te permiten exprimir al máximo cualquier tarifa, por pequeña que sea, mientras decides si te compensa o no dar el salto a un plan con más gigas o incluso a datos ilimitados en función de cómo usas realmente tu móvil. Comparte la guía para que más usuarios conozcan del tema.

Configurar la suspensión automática de apps y controlar su consumo

Actualidad en Androidsis - Jue, 16/04/2026 - 17:04

Configurar cómo y cuándo se suspenden las aplicaciones puede marcar la diferencia entre un ordenador o móvil que va fluido todo el día y otro que se queda sin batería o recursos a mitad de jornada. Controlar la suspensión automática de apps es clave tanto si usas Windows, Android o incluso aplicaciones UWP (las apps modernas de la Microsoft Store) que el sistema intenta pausar para ahorrar recursos.

El problema aparece cuando quieres que el equipo se suspenda tras un tiempo sin usarlo, pero hay programas que necesitas que sigan despiertos: reproductores de música, apps de mensajería, clientes de llamadas o herramientas que dependen de la red. Además, en móviles Android entran en juego funciones como Descanso (Doze), App Standby y las optimizaciones de batería del fabricante, que pueden cortar de raíz las notificaciones si no lo gestionas bien. Vamos a ver, paso a paso y en detalle, cómo funciona todo esto y qué puedes hacer en cada caso.

Configurar suspensión automática del PC sin que ciertas apps la bloqueen

En un ordenador de sobremesa o portátil con Windows, el sistema permite que el equipo entre en suspensión tras un periodo de inactividad que tú mismo defines. Ahora bien, hay aplicaciones que, cuando están activas, pueden impedir que el sistema se duerma (por ejemplo, un reproductor de vídeo a pantalla completa) o, al contrario, ser suspendidas de forma agresiva por Windows aunque tú quieras que sigan funcionando.

En el escenario más habitual, el usuario quiere que el PC se suspenda solo cuando no está haciendo nada, pero le gustaría que algunas apps concretas no bloqueen nunca esa suspensión. De forma nativa, Windows no ofrece una interfaz sencilla tipo lista blanca/lista negra para decir “esta app nunca debe impedir la suspensión del equipo”, así que la configuración se basa en el comportamiento general de energía y en cómo cada programa gestiona su actividad en segundo plano.

Windows aplica diversas optimizaciones a las llamadas aplicaciones UWP (las modernas apps de la Tienda Microsoft). Estas apps se organizan en grupos de procesos y el sistema puede mostrar un icono amarillo de pausa junto a ellas en el Administrador de tareas. Ese icono indica que Windows está suspendiendo procesos de ese grupo UWP con el objetivo de mejorar el rendimiento y reducir el consumo de memoria y CPU cuando la app está minimizada o sin uso activo, y conviene saber cómo liberar RAM sin cerrar apps importantes.

Esta suspensión automática de UWP favorece que el PC ahorre recursos, pero puede ser un problema cuando hablamos de aplicaciones de mensajería o comunicaciones, como WhatsApp Desktop. Si WhatsApp para PC se minimiza y Windows decide suspenderla, las notificaciones dejan de llegar al escritorio mientras el proceso está en pausa. El mensaje que suele aparecer al pasar el ratón sobre el icono es algo del estilo de “Este grupo de procesos de UWP está suspendiendo procesos para mejorar el rendimiento del sistema”.

Por desgracia, desde la configuración estándar del sistema no hay un botón directo tipo “no suspender nunca esta app UWP”. Aunque es posible ajustar la prioridad del proceso (por ejemplo, ponerla por encima de lo normal), esta prioridad afecta a cómo el scheduler asigna CPU cuando el proceso está activo, pero no impide que Windows lo marque como suspendible cuando está minimizado. Es decir, que aunque le subas la prioridad, si la minimizas, vuelve a entrar en modo suspensión automática.

En este tipo de casos, el comportamiento está muy ligado al diseño interno de la propia app UWP y a la política de ahorro de recursos del sistema. La aplicación debería declararse correctamente como un proceso que necesita mantenerse activo para recibir notificaciones en tiempo real. Si no lo hace, Windows la trata como un candidato perfecto para ser “congelado” en segundo plano y así ganar rendimiento global.

Si necesitas de forma crítica que una UWP comme WhatsApp para PC no pierda notificaciones, tienes varias alternativas prácticas aunque no ideales. Una opción es mantener la ventana visible o en primer plano, ya que el sistema es menos agresivo al suspender procesos con actividad directa del usuario. Otra es recurrir a la versión web de WhatsApp en el navegador, que suele gestionarse de forma diferente en cuanto a suspensión, o incluso utilizar la versión clásica no-UWP si está disponible. No hay, a día de hoy, un ajuste estándar en Windows que permita desactivar selectivamente la suspensión interna de un grupo de procesos UWP concreto desde la interfaz de usuario.

Cómo funciona la suspensión y el ahorro de energía en Android

En Android a partir de la versión 6.0 (nivel de API 23), Google introdujo dos grandes mecanismos pensados para gestionar el consumo de batería de las aplicaciones en segundo plano: el modo Descanso (Doze) y la función App Standby. Ambos sistemas actúan de forma automática y afectan a todas las apps que corren en el dispositivo, independientemente de si se han desarrollado específicamente para esa versión de Android o no.

El objetivo es sencillo: cuando el móvil no se está utilizando o una app no se abre desde hace tiempo, Android reduce drásticamente lo que esas aplicaciones pueden hacer en segundo plano. Esto se traduce en menos acceso a la red, menos trabajo de CPU background y un aplazamiento de tareas, sincronizaciones y alarmas que no son críticas. En el día a día, el usuario ve cómo el móvil aguanta mucho más rato con la misma carga de batería, sobre todo cuando pasa largos períodos sin tocarlo.

Modo Descanso (Doze): qué hace exactamente

El modo Descanso se activa cuando el dispositivo está desconectado de la corriente, sin moverse y con la pantalla apagada durante un tiempo prolongado. En ese estado de aparente “hibernación ligera”, el sistema entra en Doze para ahorrar batería al máximo.

Mientras el móvil está en Descanso, Android intenta limitar el acceso de las apps a tareas intensivas de red y CPU, y es útil poder detectar apps que consumen datos. No se trata solo de frenar la sincronización de correo o redes sociales, sino de posponer prácticamente cualquier trabajo de fondo que implique gasto energético significativo. Las apps no pueden acceder libremente a la red y muchas de sus tareas programadas, sincronizaciones o alarmas estándar se retrasan hasta que el sistema les da luz verde en momentos muy concretos.

Para evitar que las apps se queden completamente congeladas y pierdas datos importantes, Android abre de vez en cuando unas pequeñas ventanas llamadas períodos de mantenimiento. En esos breves instantes, el sistema “despierta” parcialmente, ejecuta todas las sincronizaciones pendientes, los trabajos atrasados y las alarmas que habían quedado en cola, y permite a las apps utilizar la red. Al terminar ese periodo, el dispositivo vuelve a entrar en Descanso y reanuda las restricciones.

Cuanto más tiempo permanece el dispositivo sin usar y sin cargar, más espaciados se vuelven esos periodos de mantenimiento. Esto significa que, si te dejas el móvil en la mesilla todo el día sin tocarlo ni enchufarlo, Android irá reduciendo la frecuencia con la que permite a las apps conectarse y procesar tareas, maximizando así la autonomía en situaciones de inactividad prolongada.

En el momento en el que el usuario toca el dispositivo (lo mueve, enciende la pantalla o lo conecta a un cargador), el sistema sale del modo Descanso. A partir de ese instante, las aplicaciones recuperan su funcionamiento normal y el comportamiento de red, CPU y alarmas vuelve al régimen habitual, sin las limitaciones extremas de Doze.

Restricciones y adaptación de las apps al modo Descanso

Durante el modo Descanso, Android impone una serie de restricciones bastante estrictas sobre lo que las apps pueden hacer. Gran parte de estas medidas giran alrededor del acceso a la red, la ejecución de tareas en segundo plano, el uso de CPU y la activación de alarmas. Aunque muchos tipos de aplicaciones no necesitan cambios para funcionar razonablemente bien bajo estas condiciones, otras sí deben adaptarse para no perder funcionalidad clave.

Las apps que trabajan mucho con red en segundo plano, sincronizaciones frecuentes o alarmas de tiempo exacto pueden necesitar una gestión distinta de sus tareas diferidas, y conviene poder detectar apps que consumen batería. Android ofrece mecanismos pensados especificamente para operar correctamente incluso en Descanso. Por ejemplo, en lugar de programar alarmas estándar que el sistema podría retrasar, el desarrollador puede usar los métodos setAndAllowWhileIdle() y setExactAndAllowWhileIdle() de AlarmManager. Estas variantes permiten programar alarmas que se disparan incluso si el dispositivo está en Doze, con la limitación de que no pueden activar más de una alarma cada nueve minutos por aplicación.

En cuanto a la conectividad, el hecho de que Descanso restrinja el acceso a la red afecta con particular fuerza a las apps que dependen de comunicaciones en tiempo real, como mensajes tipo “tickle”, notificaciones push o actualizaciones instantáneas. En lugar de mantener su propia conexión persistente, Google recomienda encarecidamente usar Firebase Cloud Messaging (FCM), que ofrece un canal de comunicación en tiempo real entre el backend y las apps Android optimizado para el ahorro de energía.

Para comprobar que una app se comporta correctamente bajo Descanso, los desarrolladores pueden forzar este modo con comandos adb y observar el resultado. El flujo típico de pruebas consiste en configurar un dispositivo (físico o emulado) con Android 6.0 o superior, instalar la app, dejarla corriendo y ejecutar adb shell dumpsys deviceidle force-idle para simular la entrada en Doze. Después, con otros comandos se puede salir del modo inactivo, resetear el estado de batería y verificar que, al reactivarse el dispositivo, la app retoma sus sincronizaciones, notificaciones y trabajos sin fallos.

App Standby: cómo decide Android que una app está inactiva

Además de Descanso, Android introduce el mecanismo de App Standby, orientado a controlar el nivel de actividad de las aplicaciones que el usuario no usa desde hace tiempo. El sistema determina que una app está inactiva cuando el usuario deja de interactuar con ella durante un periodo determinado y no se cumplen ciertas condiciones especiales.

Para que una aplicación no se considere inactiva, debe entrar en alguno de estos supuestos: el usuario la abre explícitamente, la app tiene un proceso en primer plano (ya sea como actividad visible o como servicio en primer plano en uso por otra actividad) o genera una notificación visible para el usuario, ya sea en la pantalla de bloqueo o en la bandeja de notificaciones. De este modo, Android interpreta que la app sigue siendo relevante y no la castiga con las mismas restricciones que a las verdaderamente olvidadas.

Es importante tener en cuenta que los servicios en primer plano están pensados para tareas que el usuario espera que se ejecuten de inmediato y sin interrupciones, como subir una foto, reproducir música o mantener una llamada de voz aunque la app no esté en primer plano. No se deben iniciar servicios en primer plano únicamente para esquivar las optimizaciones de batería y evitar que el sistema marque la app como inactiva.

Cuando el usuario enchufa el dispositivo a una fuente de alimentación, las aplicaciones salen del estado de espera y recuperan acceso completo a la red, pudiendo ejecutar trabajos y sincronizaciones pendientes. Si el dispositivo se mantiene desconectado y en reposo durante largos periodos, Android permite a las apps inactivas acceder a la red más o menos una vez al día, lo justo para actualizar datos esenciales sin disparar el consumo de batería.

Al igual que en el caso de Descanso, los desarrolladores tienen la posibilidad de probar el comportamiento de su app bajo App Standby mediante comandos adb, obligando a que el sistema marque una aplicación como inactiva o la reactive y observando cómo se comporta en cuanto a notificaciones y tareas en segundo plano.

Firebase Cloud Messaging: el aliado para notificaciones y datos en segundo plano

Firebase Cloud Messaging es un servicio de mensajería en la nube que permite enviar mensajes en tiempo real desde un backend a las apps Android manteniendo una única conexión persistente compartida entre todas las aplicaciones que necesiten comunicaciones push. Esta conexión optimizada evita que cada app monte su propio canal de red siempre activo, lo que reduciría la batería a toda velocidad.

Una de las ventajas de FCM es que está pensado para integrarse con Descanso y App Standby. Cuando se envían mensajes de alta prioridad, el sistema despierta puntualmente a la aplicación, le da acceso temporal a la red y le concede un wakelock parcial para que pueda procesar el mensaje y, normalmente, mostrar una notificación al usuario. Una vez completada la acción, el dispositivo y la app pueden volver al estado inactivo.

Para notificaciones urgentes y visibles, es recomendable usar mensajes de prioridad alta, ya que garantizan la entrega incluso bajo Doze. Para otros usos más discretos, como mantener el contenido sincronizado en segundo plano o lanzar actualizaciones de datos que no requieren alerta inmediata, se aconseja utilizar mensajes de prioridad normal. En este caso, si el dispositivo no está en Descanso, se entregan al momento, y si sí lo está, se aprovechan los periodos de mantenimiento o se envían en cuanto el usuario despierta el dispositivo.

En general, si una app necesita recibir mensajes descendentes, lo más eficiente es recurrir a FCM siempre que sea posible. Además, se recomienda que la aplicación reserve los mensajes de alta prioridad únicamente para notificaciones que realmente van a ser visibles para el usuario, evitando abusar de ellos para no comprometer el ahorro de energía global del sistema.

Aplicaciones exentas de las optimizaciones de batería

Android contempla que haya ciertos casos de uso en los que Descanso y App Standby no sean suficientes para garantizar la funcionalidad principal de la app. Para ello existe una lista configurable de aplicaciones parcialmente exentas de las optimizaciones de batería. Las apps incluidas en esta lista pueden hacer uso de la red y mantener wakelocks parciales incluso mientras el dispositivo está en Doze o en App Standby.

Eso sí, la exención no es absoluta. Aunque la red y algunos bloqueos de activación están permitidos, otras restricciones siguen vigentes: las tareas y sincronizaciones siguen aplazándose y las alarmas normales de AlarmManager no se disparan como lo harían en condiciones sin optimización. Una app puede comprobar si se encuentra en esa lista mediante la llamada a isIgnoringBatteryOptimizations(), y los usuarios pueden gestionar manualmente esta configuración desde Ajustes > Batería > Optimización de la batería.

Además, el sistema ofrece un mecanismo para que las apps soliciten al usuario ser excluidas, a través de la acción de intent ACTION_REQUEST_IGNORE_BATTERY_OPTIMIZATIONS. Sin embargo, las políticas de Google Play son claras: está prohibido pedir esa exención a menos que el núcleo funcional de la app se vea realmente afectado por Descanso o App Standby y no exista una alternativa técnica razonable, como el uso de FCM de alta prioridad.

Entre los casos aceptables para solicitar exención se incluyen las aplicaciones de mensajería instantánea, chat o llamadas que no pueden utilizar FCM por alguna limitación técnica concreta, ciertas apps de VoIP empresariales, herramientas de seguridad y protección familiar, apps de automatización de tareas cuyo propósito principal es programar acciones automáticas, y aplicaciones complementarias que necesitan mantener una conexión continua con un dispositivo periférico para proporcionarle acceso a Internet. Por el contrario, si una app puede resolver sus necesidades apoyándose en FCM o en mecanismos estándar de Android, no está justificado pedir la exclusión de las optimizaciones de batería.

Pruebas y buenas prácticas con Descanso y App Standby

Para ofrecer una buena experiencia al usuario, los desarrolladores deben probar sus aplicaciones a fondo en los modos Descanso y App Standby. En el caso de Doze, lo habitual es usar un dispositivo con Android 6.0 o superior, instalar la app, dejarla activa y forzar el modo de inactividad mediante el comando adb shell dumpsys deviceidle force-idle. Posteriormente se sale del modo forzado y se restablece el estado de batería para que el dispositivo vuelva al funcionamiento normal, observando cómo se comporta la aplicación tras ese ciclo.

Con App Standby, la dinámica es similar, pero centrada en una app concreta. Una vez instalada y en ejecución, se fuerza la inactividad simulando que el dispositivo está desenchufado (adb shell dumpsys battery unplug) y marcando la app como inactiva con am set-inactive <packageName> true. Más tarde se desmarca con am set-inactive <packageName> false y se comprueba el estado con am get-inactive <packageName>. La clave es verificar que tras “despertar” la app, sus notificaciones, trabajos en segundo plano y sincronizaciones funcionan como se espera.

Suspender manualmente aplicaciones en móviles Samsung Galaxy

Además de los mecanismos generales de Android, muchos fabricantes añaden sus propias capas de optimización. En el caso de los Samsung Galaxy con One UI, existe una función muy potente pero algo escondida que permite suspender manualmente aplicaciones para que no consuman batería en exceso cuando no las necesitas.

Los móviles modernos ya gestionan bastante bien los recursos y suelen detectar cuando una app consume mucha energía en segundo plano pese a que apenas la utilizas. En esas situaciones, el sistema puede decidir por su cuenta suspenderla, es decir, dejarla parada sin acceso a recursos ni actualizaciones hasta que vuelvas a abrirla. Todo esto ocurre de forma transparente, pero a veces incluso aplicaciones que utilizas a diario pueden resultar demasiado tragonas cuando no las tienes en pantalla.

En los Galaxy tienes la opción de “meter mano” tú mismo y poner ciertas apps en suspensión total o parcial según te interese. Por ejemplo, si tienes aplicaciones de entretenimiento que solo usas por la noche, puedes suspenderlas manualmente durante el día para que no se pasen el rato sincronizando contenido, descargando datos o enviando notificaciones poco relevantes. Lo mismo se aplica a apps que casi nunca usas pero no quieres desinstalar: las dejas en suspensión profunda y te olvidas de su consumo hasta que quieras abrirlas.

Para acceder a estas opciones en un Samsung Galaxy, hay que ir a Ajustes, entrar en Cuidado del dispositivo y luego en el apartado de Batería. Dentro, encontrarás una sección llamada Límites de uso en segundo plano. Ahí se agrupan varias funciones de ahorro, incluida la posibilidad de activar la suspensión automática de apps sin uso y de configurar manualmente qué aplicaciones se suspenden y cómo.

Una de las primeras opciones recomendadas es “Suspender aplicaciones sin uso”, que permite que el móvil detecte y suspenda de forma automática aquellas apps que lleven tiempo sin ser utilizadas. Además, se ofrecen dos niveles de suspensión manual que puedes personalizar: “Aplicaciones suspendidas” y “Aplicaciones en suspensión profunda”.

Al añadir una app a “Aplicaciones suspendidas”, le estás diciendo al sistema que limite su actividad en segundo plano, pero sin cortarla del todo. Estas aplicaciones pueden ejecutarse ocasionalmente en background y recibir notificaciones de vez en cuando, aunque con menor frecuencia y consumo. Es útil para apps que quieres que sigan avisándote, pero no con tanta intensidad como de costumbre.

Si en cambio añades una app a “Aplicaciones en suspensión profunda”, el móvil la deja totalmente dormida: no podrá ejecutarse en segundo plano ni enviar notificaciones hasta que la abras de forma manual. Es la opción ideal para juegos o herramientas que usas muy de tarde en tarde, pero no quieres borrar por si acaso. En cualquiera de los dos apartados, puedes pulsar el icono con forma de cruz en la esquina superior derecha para seleccionar, de una lista de aplicaciones instaladas, cuáles quieres suspender.

Es probable que el propio dispositivo ya haya metido algunas apps en estas listas de suspensión, basándose en tu uso real y en su consumo de recursos. Aun así, merece la pena echarle un vistazo y añadir aquellas que ves que chupan demasiada batería o datos sin darte nada a cambio durante la mayor parte del día.

Al final, entender cómo funciona la suspensión automática de apps en Windows, Android y capas como One UI te permite afinar mucho mejor el comportamiento de tu equipo o móvil. Entre los modos Descanso y App Standby, las optimizaciones de batería, las listas de exención y herramientas como FCM, el sistema tiene un arsenal muy completo para equilibrar autonomía y rendimiento.

Si a eso le sumas funciones específicas del fabricante, como los límites de uso en segundo plano de Samsung o la suspensión interna de procesos UWP en Windows, dispones de muchas palancas para ajustar qué se duerme, cuándo y cómo, evitando perder notificaciones importantes mientras sigues exprimiendo la batería todo lo posible. Comparte la información para que más personas conozcan del tema.

Mi banco reflejaba un pago de "apple.com/bill" sin haber comprado nada de Apple. En realidad no hay motivos para asustarse

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 17:00

Abro la cuenta del banco y de repente veo un cobro que, en teoría, viene de Apple, ya que aparece como "apple.com/bill". No es demasiado alto como para preocuparme, pero sí lo justo como para extrañarme, ya que no he comprado nada reciente de la compañía y tampoco parece ser de iCloud u otro servicio. 

Y si te ha ocurrido alguna vez, tranquilo, ya que en realidad es algo muy normal y fácil de entender. Aunque figure como un cobro de Apple y legalmente sea de ellos, en realidad no tiene por qué ser ningún servicio de la compañía.

Índice de Contenidos (4) El origen de los cobros "apple.com/bill"

A través del iPhone es posible comprar y suscribirnos a múltiples servicios. Plataformas de streaming, aplicaciones que exigen suscripción, libros electrónicos... Estos se gestionan a través de la App Store y, pese a que la mayor parte del pago acabe en esos proveedores, Apple se lleva una comisión por ser quien ofrece la pasarela de pago.

Pues bien, al usar dicha plataforma de pago, el cobro se refleja como propio de Apple. Es similar a cuando pagamos algo con PayPal, ya que en el recibo del banco figurará esta plataforma en lugar del nombre del negocio a quien le hicimos la compra.

En Applesfera Más de diez años después, Apple corregirá con iOS 26.4 el mayor problema de la configuración familiar: los pagos Cómo ver el historial de suscripciones y anularlas

Si la compra es puntual, únicamente se nos cobrará una vez, pero sí es una suscripción, habrá un pago recurrente que puede darse cada semana, cada mes, cada trimestre o cada año. Se repetirá hasta que lo anulemos, por lo que si quieres revisar las suscripciones desde tu iPhone, iPad o Mac deberás seguir estos pasos:

  1. Abre Ajustes.
  2. Pulsa en tu nombre en la parte superior.
  3. Ve a Suscripciones.

En este apartado podrás ver tanto las suscripciones activas como las que ya caducaron. En las primeras, podrás pulsar en ellas y anularlas si lo deseas. Eso sí, no te devolverán el dinero que ya hayas pagado, aunque te seguirán permitiendo disfrutar del servicio hasta que llegue la fecha en que caduca.

Cómo gestionar las compras y solicitar reembolsos

Para gestionar las compras de aplicaciones, el método más rápido es este:

  1. Abre la App Store.
  2. Pulsa sobre tu foto (esquina superior derecha en iPhone y iPad, o esquina inferior izquierda en Mac).
  3. Pulsa en Apps e historial de compra si estás en iPhone o iPad. Si estás en Mac, pulsa en Ajustes de cuenta.
  4. Pulsa en Historial de compras.

La sección te mostrará ahora tanto las suscripciones que ya indicábamos anteriormente como las aplicaciones que descargases pagando. Para devolver una compra de app y solicitar un reembolso deberás estar dentro de los 14 días posteriores a ello y pulsar en Informar de un problema. Se te redirigirá a una web de Apple en la que podrás solicitar dicho reembolso.

En Applesfera Casi cualquier foto que tengas en el iPhone sirve para crear stickers rápidos en WhatsApp: así se hace

Si lo prefieres, puedes directamente abrir dicha web en el navegador (reportaproblem.apple.com) y una vez que hayas iniciado sesión con tu cuenta de Apple podrás realizar el proceso, seleccionando la app, la solicitud del reembolso y el motivo.

¿Puedes solicitar al banco que lo devuelvan? {"videoId":"x8dekmj","autoplay":true,"title":"CUIDADO CON LO QUE PONES EN LOS ASUNTOS DE BIZUM Por qué los bancos leen los conceptos #shorts", "tag":"webedia-prod", "duration":"29"}

Respuesta rápida: no. Si has solicitado el reembolso y estás dentro de los 14 días posteriores a la compra, no habrá ningún problema para que se te devuelva de forma automática por parte de Apple. También si la aplicación presenta algún problema que, una vez analizado por Apple, te de la razón.

Ahora bien, el banco no tiene posibilidad de devolver dicho recibo, ya que el cargo ha sido autorizado previamente por ti al vincular tu método de pago con tu cuenta de Apple. 

No se trata de un recibo domiciliado tradicional que puedas devolver, sino de una transacción que cuenta como pago con tarjeta igual que si vas a una tienda física y pagas con ella. Por eso, cualquier gestión debe hacerse directamente con Apple y no con la entidad bancaria.

En Applesfera | ¿Tengo una Apple Store cerca? Estas son todas las tiendas oficiales de la marca en España

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La noticia Mi banco reflejaba un pago de "apple.com/bill" sin haber comprado nada de Apple. En realidad no hay motivos para asustarse fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Quienes actualizamos las apps a mano ahora nos toca dar más vueltas. Así es como he conseguido saltarme el rodeo y hacerlo directamente

Actualidad en Applesfera - Jue, 16/04/2026 - 16:00

Hay dos tipos de personas en el mundo iPhone: las que dejan que las apps se actualicen solas y las que lo hacen a mano. Yo soy del segundo grupo y, si estás leyendo esto, probablemente tú también. Las actualizaciones automáticas tardan días en llegar y a muchos nos gusta ser los primeros en tener una nueva versión. Además, así puedes leer qué cambios hay. Pequeños placeres de la vida, sí.

Y si has actualizado a iOS 26.4 te habrás encontrado con que la pestaña de "Actualizaciones" está algo más oculta. Apple ha reorganizado la App Store y el resultado es que ahora cuesta un poco más llegar a esa pantalla de actualizaciones que visitamos con tanta frecuencia.

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Antes, el proceso era rapidísimo: abres la App Store, tocas tu foto de perfil arriba a la derecha y ahí estaban todas las actualizaciones pendientes, listas para instalar. Directo.

Con iOS 26.4, el camino es el mismo hasta cierto punto. Llegas al mismo sitio, sí, pero ahora hay un paso extra: tienes que tocar una nueva opción llamada Actualizaciones dentro de ese menú. Un toque más. No es el fin del mundo, pero si entras ahí varias veces al día preferirás, como es mi caso, cómo estaba antes.

El truco que iOS lleva años teniendo y que ahora es más útil que nunca

Aquí es donde entra el atajo. Y lo bueno es que no es nuevo: lleva en iOS mucho tiempo, aunque pocos lo usamos.

Si mantienes pulsado el icono de la App Store en tu pantalla de inicio durante un segundo, aparece un menú contextual con varias opciones rápidas. Una de ellas es Actualizaciones. Al tocarla, la app se abre directamente en esa pantalla, sin pasos intermedios ni menús extra. Un toque y estás donde quieres estar.

Es rápido, cómodo y funciona igual en el iPhone que en el iPad. Si ya tenías el icono de la App Store en un sitio de tu pantalla de inicio, el cambio de hábito es mínimo. De hecho, es mucho más práctico. Así que, si eres del equipo de las actualizaciones manuales, ya sabes lo que toca: mantén pulsado, toca Actualizaciones y listo. Como si el paso extra nunca hubiera existido.

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La noticia Quienes actualizamos las apps a mano ahora nos toca dar más vueltas. Así es como he conseguido saltarme el rodeo y hacerlo directamente fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

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