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Cómo configurar tu móvil para que se reinicie solo cada semana

Actualidad en Androidsis - Jue, 26/02/2026 - 03:30

Hoy en día dejamos el móvil encendido las 24 horas del día sin darle ni un respiro, y eso tarde o temprano pasa factura: pequeños fallos, apps que se quedan colgadas, el sistema que va cada vez más lento… Lo que mucha gente no sabe es que puedes configurar el teléfono para que se reinicie solo, sin que tengas que acordarte tú, y así mantenerlo siempre “limpio” y más ágil.

Además de mejorar el rendimiento, el reinicio automático tiene una segunda ventaja muy potente: aumenta la seguridad de tu móvil. Tanto Android como iOS han empezado a usar el reinicio tras varios días de inactividad como una medida para proteger tus datos, de forma que aunque alguien tenga el teléfono en sus manos le resulte mucho más complicado acceder a la información sensible que guardas dentro.

¿Por qué interesa que el móvil se reinicie solo cada cierto tiempo?

Cuando llevas muchos días sin apagar el móvil, el sistema acumula procesos en segundo plano, caché y pequeñas fugas de memoria que hacen que todo vaya menos fluido. Reiniciar borra de golpe esa “basura temporal” y obliga a Android o iOS a arrancar de cero, liberando memoria RAM y cerrando aplicaciones que se habían quedado medio colgadas.

Un reinicio programado una o dos veces por semana es una buena forma de tener el teléfono más rápido y estable sin tener que acordarte de apagarlo. Para usuarios muy obsesionados con el rendimiento quizá podría tener sentido reiniciarlo todos los días, pero para la mayoría con una periodicidad semanal es más que suficiente.

Más allá del rendimiento, hay otro punto clave: la seguridad. Los fabricantes y Google han visto que, si el móvil pasa muchos días encendido y desbloqueado, es más fácil que ciertas herramientas forenses o ataques avanzados aprovechen ese estado para intentar extraer datos mientras el sistema está en marcha. Obligar a que el dispositivo se reinicie tras un tiempo de inactividad corta radicalmente ese acceso.

Reinicio automático de seguridad: lo que hacen ya Android y iOS

En los últimos meses tanto Apple como Google han empezado a desplegar una función de seguridad que hace que el móvil se reinicie automáticamente si no lo usas durante varios días. No es un fallo ni un error de tu teléfono: es una medida pensada expresamente para proteger la información almacenada.

Esta función no borra nada ni restaura el terminal de fábrica. Lo que hace es devolver el sistema a un estado previo al desbloqueo, en el que los datos permanecen cifrados y el sistema operativo aún no tiene acceso a ellos. Hasta que no introduces el PIN, el patrón, la contraseña o tus datos biométricos, el contenido del móvil sigue protegido y mucho menos expuesto a ataques.

Cómo protege el reinicio automático tus datos personales

El truco está en cómo Android e iOS gestionan el cifrado. Al arrancar, el sistema se queda en una especie de “modo seguro” en el que la clave para descifrar el contenido completo del dispositivo solo se libera cuando lo desbloqueas. Mientras no lo hagas, lo que hay en la memoria interna sigue ocupando espacio, pero no es legible para el sistema ni para la mayoría de herramientas externas.

Si el móvil permanece encendido, desbloqueado y sin reinicios durante muchos días, esa situación cambia: el sistema ya tiene la clave cargada en memoria y algunas técnicas de análisis forense o ataques muy avanzados podrían intentar aprovechar ese estado para leer datos que no deberían poder ver. Forzar un reinicio tras un tiempo largo sin usarlo bloquea de nuevo el acceso: el sistema vuelve a arrancar sin clave y, hasta que metas el código, todo sigue blindado.

Esta medida está especialmente pensada para colectivos de riesgo (periodistas, activistas, profesionales que manejan información sensible), pero beneficia a cualquier usuario que quiera un plus de protección frente a robos, pérdidas o intentos de acceso sin permiso.

Cada cuánto tiempo se reinicia solo el móvil por inactividad

En los móviles compatibles, tanto en Android como en iOS, el comportamiento que se está aplicando es muy similar: el dispositivo se reinicia automáticamente tras 72 horas sin ser desbloqueado. Es decir, si pasan tres días seguidos sin que metas tu PIN, patrón, Face ID o similar, el sistema fuerza un reinicio y, cuando vuelvas a usarlo, te pedirá el código.

Este reinicio por inactividad no se puede “forzar” a menos tiempo, y está pensado exclusivamente como una medida de seguridad vinculada al bloqueo. No tiene que ver con un reinicio semanal programado para rendimiento, sino con evitar que un teléfono que está encendido, bloqueado y sin uso permanezca indefinidamente accesible para herramientas avanzadas.

¿Qué móviles cuentan con el reinicio automático de seguridad?

En el caso de Apple, esta función de reinicio automático por inactividad llegó con iOS 18.1. Por tanto, cualquier iPhone que sea compatible con iOS 18 y que tenga esta versión instalada aprovecha ya esta protección. Si tu iPhone forma parte de esa lista, puedes asumir que, si pasan tres días sin que lo desbloquees, el sistema se reiniciará solo y te pedirá el código cuando vuelvas a tocarlo.

En el ecosistema Android, inicialmente se pensaba que esta novedad iba a ser exclusiva de Android 16, pero Google ha optado por otro camino. La empresa está distribuyendo la función a través de una actualización de los Servicios de Google Play, concretamente a partir de la versión 25.14, lo que significa que la inmensa mayoría de móviles y tabletas Android actualizados a estos servicios acabarán teniéndola sin necesidad de cambiar de versión completa de sistema.

Esta actualización está llegando de forma gradual, así que es posible que todavía no veas nada nuevo. Cuando esté activa, el móvil aplicará este reinicio por inactividad con normalidad, incluso en dispositivos como tablets o relojes inteligentes con Android, siempre que dependan de esos Servicios de Google Play.

¿Se puede desactivar el reinicio automático de seguridad?

En iOS, de momento, no hay opción para desactivar este comportamiento. Apple ha diseñado el sistema para que el reinicio tras varios días sin desbloqueo forme parte del propio modelo de seguridad, así que no hay un interruptor en los ajustes que lo apague ni forma de modificar el plazo de 72 horas.

En Android la situación es algo distinta. Google está integrando esta medida dentro de un modo de protección avanzada del dispositivo, y todo apunta a que el reinicio automático de seguridad se podrá desactivar o activar como parte de ese conjunto de funciones. Lo que no parece negociable es el intervalo: no se podrá cambiar el número de días necesario para que salte el reinicio; o se acepta la lógica de seguridad completa, o se deshabilita ese extra.

Reinicio automático por inactividad desde los Servicios de Google Play

La versión 25.14 de los Servicios de Google Play trae una novedad muy interesante: un reinicio automático cuando el teléfono lleva tres días bloqueado y sin usarse. Esta función no se configura desde los ajustes de sistema clásicos, sino que se integra en la propia capa de servicios que Google actualiza en segundo plano.

La idea es sencilla: si tienes un móvil o tableta que apenas tocas, pero que mantienes encendido “por si acaso”, ese dispositivo puede pasar semanas conectado a la red, bloqueado y sin reinicios. Con esta función, cada vez que acumula tres días seguidos de bloqueo continuo, se reinicia para reducir su exposición a posibles ataques remotos o intentos de acceso sostenidos en el tiempo.

Para el usuario medio esto es completamente transparente: no tienes que hacer nada, no pierdes información, y solo notarás que el móvil te pide el código completo de seguridad en lugar de simplemente aceptar la huella o desbloquear con la cara cuando vuelvas a usarlo tras varios días.

Ventajas del reinicio por inactividad en dispositivos poco usados

Mucha gente tiene un móvil secundario, una tablet vieja o un smartwatch que apenas usa, pero que deja encendido para recibir algún mensaje puntual o como dispositivo de respaldo. Estos aparatos pueden estar encendidos y conectados durante días o semanas con muy poca interacción, lo que los convierte en objetivos más “cómodos” para ataques automáticos o pruebas de fuerza bruta.

El reinicio por inactividad pensado por Google busca precisamente este caso de uso: al obligar a que el sistema vuelva a arrancar tras tres días bloqueado, se garantiza que la clave de cifrado no quede cargada indefinidamente en memoria y que la superficie de ataque sea mucho menor. Es una forma simple pero efectiva de endurecer la seguridad de dispositivos que no vigilamos a diario.

Esta protección adicional se suma a otras medidas, como las actualizaciones de seguridad silenciosas o la detección de comportamientos sospechosos, y no requiere conocimientos técnicos ni ajustes complicados. Sencillamente, tu móvil se comporta de forma más segura sin que tú tengas que preocuparte.

Programar el reinicio automático en un Samsung Galaxy desde los ajustes

Más allá de estos reinicios de seguridad, algunos fabricantes ofrecen sus propias herramientas para que el teléfono se reinicie de forma periódica por motivos de rendimiento. Samsung es uno de los pocos que incluye una opción específica para programar el reinicio automático en sus móviles Galaxy, disponible en las versiones recientes de One UI (a partir de One UI 3.0 en adelante).

Esta opción no está especialmente a la vista, pero se puede activar en unos segundos si sabes dónde buscar. Dentro de los ajustes de tu Samsung encontrarás un apartado orientado al mantenimiento del dispositivo desde el que se puede configurar los días y la hora exacta a la que el móvil debe reiniciarse por sí solo, de forma recurrente.

Para localizar esta función, el camino habitual en las capas de Samsung actuales pasa por entrar en los ajustes, acceder a “Cuidado batería y dispositivo” y, desde ahí, usar el menú de los tres puntos que aparece en la esquina superior derecha. En ese menú encontrarás opciones avanzadas, entre ellas una sección destinada a automatizar ciertas tareas del sistema.

En ese panel avanzado verás la opción de configurar una “Acción automática” relacionada con el reinicio. Al activarla, podrás marcar la casilla de “Reinicio automático a horas establecidas” o una denominación muy similar según el modelo y la versión de software. A partir de ahí, solo tienes que elegir qué días de la semana quieres que se reinicie y fijar la hora concreta que más te convenga.

Condiciones para que el reinicio programado de Samsung se lleve a cabo

Aunque actives el reinicio automático en tu Samsung, el dispositivo no va a apagarlo y encenderlo sin más en cualquier situación. Para proteger la integridad de los datos y evitar molestias, Samsung exige que se cumplan varias condiciones previas antes de ejecutar el reinicio programado.

Por un lado, el teléfono debe tener la pantalla apagada y detectar que lleva un rato sin uso activo. Si estás tocando el móvil o usándolo justo a la hora programada, el sistema esperará y no se reiniciará en ese momento. Esto evita que te quedes “a medias” en una llamada, un juego o un trabajo importante.

Por otro lado, la batería tiene que estar por encima de un determinado nivel mínimo, que Samsung sitúa en torno al 30 % de carga. La lógica es clara: no tiene sentido forzar un reinicio si el teléfono está casi sin batería, porque podría apagarse en mitad del proceso y generar más problemas de los que soluciona.

También es importante que el bloqueo de la tarjeta SIM no esté activo de forma que impida el arranque normal. Si el PIN de la SIM se interpusiera en el proceso automatizado, el móvil podría quedarse a la espera de ese código en el arranque. Por eso Samsung indica que, para el reinicio automático, el bloqueo de la SIM debe estar configurado de forma que no bloquee el proceso o sea gestionable tras el encendido.

Beneficios prácticos de reiniciar tu Samsung Galaxy periódicamente

Una vez activado, el reinicio programado de Samsung se convierte en una especie de “puesta a punto” regular del sistema. Cada vez que se completa, el teléfono cierra todas las apps abiertas, borra procesos residuales y libera memoria, lo que reduce la probabilidad de cuelgues, micro-lag o comportamientos raros que se acumulan con el uso diario.

Para muchos usuarios, un reinicio semanal es una buena frecuencia: ayuda a que el terminal se mantenga ágil, sin obligarte a estar pendiente ni a recordar que hay que apagarlo. Quienes tienen decenas de aplicaciones instaladas o usan el móvil como herramienta de trabajo pueden notar que, a largo plazo, el sistema se mantiene más estable y responde con más soltura.

No se trata de una solución mágica para todos los problemas, pero es una medida de higiene digital muy sencilla de aplicar: en lugar de esperar a que el móvil empiece a fallar para reiniciarlo de forma manual, permites que el propio sistema se “resetee” cuando no lo estás utilizando, normalmente de madrugada o en un momento en el que no te afecta.

Configurar un reinicio automático en Samsung usando Modos y Rutinas

Además de la opción integrada en los ajustes de mantenimiento, los móviles Samsung cuentan con una herramienta muy potente llamada “Modos y Rutinas”, que permite automatizar tareas según diferentes condiciones. Con ella se puede crear una rutina específica para que el teléfono se reinicie a una hora concreta en los días que tú quieras.

El proceso general consiste en entrar en los ajustes, abrir el apartado de Modos y Rutinas y, en la parte inferior de la pantalla, acceder a la sección de “Rutinas” para crear una nueva. Desde ahí puedes pulsar el botón “+” para diseñar una automatización desde cero, indicando primero la condición que la activará.

Como condición de inicio, puedes escoger una “hora específica” y los días de la semana en los que te interese que se ejecute la rutina (por ejemplo, todos los lunes a las 4:00 de la madrugada). Una vez fijada la condición, tendrás que definir qué acción debe realizar el móvil cuando llegue ese momento.

En el apartado de acciones («Entonces»), puedes desplazarte por la lista hasta encontrar la sección relacionada con Bixby, el asistente de Samsung. Una de las posibilidades es usar “Voz Bixby” para lanzar un comando concreto, o la opción “Preguntar a Bixby” para dictarle una orden personalizada.

Dentro de esa acción, puedes introducir una orden del tipo “Reiniciar el teléfono” como comando principal. Si por alguna razón Bixby no ejecuta correctamente el reinicio al usar este modo, existe la alternativa de configurar un “comando rápido” que agrupe esta instrucción y luego hacer que la rutina dispare ese comando rápido en lugar de la orden directa.

Una vez definida la condición (día y hora) y la acción (reinicio mediante Bixby), solo queda pulsar en “Listo” y “Guardar”. Puedes personalizar el nombre, el icono y si quieres ver una notificación cuando la rutina se ejecute. A partir de ese momento, el teléfono seguirá la programación que hayas marcado sin que tú tengas que intervenir.

Reinicios programados sin root: límites y posibilidades en Android

En Android puro u otras capas de personalización distintas a la de Samsung, las opciones para programar reinicios sin permisos de root son mucho más limitadas. El propio sistema no suele ofrecer un interruptor sencillo para decir “reinicia cada semana a tal hora”, y muchas aplicaciones de terceros que prometen hacerlo solo pueden apagar el móvil, pero no encenderlo, o requieren privilegios avanzados.

En el caso de usuarios que necesitan reinicios frecuentes para solucionar problemas como llamadas que dejan de entrar y se desvían al buzón de voz, lo más práctico suele ser tirar de soluciones menos automáticas: establecer recordatorios semanales, usar atajos rápidos en la pantalla de inicio para reiniciar de un toque o aprovechar funciones de accesibilidad y asistentes de voz que simplifiquen el proceso.

Sin acceso root, una app común no puede reiniciar por completo el dispositivo a voluntad porque esa orden requiere permisos de sistema que Android protege por seguridad. Por eso, cuando un fabricante como Samsung integra la función dentro de su propia capa es tan valorado: el reinicio se ejecuta con privilegios nativos sin necesidad de “hackear” el sistema.

En móviles sin esta función, conviene revisar periódicamente si el fabricante ha añadido algo parecido en actualizaciones de sistema o aplicaciones de mantenimiento. Con la importancia cada vez mayor de la seguridad y el rendimiento, es probable que más marcas se sumen a ofrecer herramientas de reinicio planificado de una forma u otra.

A medida que los móviles se vuelven más complejos y almacenan más datos sensibles, combinar reinicios automáticos por seguridad con reinicios periódicos por rendimiento se vuelve una estrategia muy sensata. Tanto las funciones integradas por Google y Apple, que protegen tus datos tras varios días sin uso, como las herramientas específicas de fabricantes como Samsung, que permiten programar reinicios semanales, apuntan en la misma dirección: mantener el teléfono más ágil, más estable y sobre todo mucho mejor protegido sin que tengas que estar pendiente de hacerlo todo a mano.

Ajustes de accesibilidad que mejoran tu experiencia móvil

Actualidad en Androidsis - Jue, 26/02/2026 - 03:20

Si piensas que los ajustes de accesibilidad en Android solo sirven para quien tiene una discapacidad, estás perdiendo un tesoro. Muchas de estas opciones hacen que el móvil sea más cómodo, menos cansado para la vista, más fácil de escuchar y mucho más rápido de usar en el día a día, aunque veas, oigas y te muevas perfectamente.

Vamos a repasar a fondo las funciones de accesibilidad que más mejoran la experiencia, tanto en Android como en iOS, explicando qué hacen, cómo se activan y en qué situaciones te pueden salvar la vida (digitalmente hablando). Verás que son ajustes pensados para ser inclusivos, pero que en realidad benefician a cualquiera que quiera sacar más partido a su móvil.

Ajustes básicos de accesibilidad en Android: por dónde empezar

En casi cualquier móvil Android, el centro de mando de estas opciones está en el menú de Ajustes → Accesibilidad. Desde ahí puedes activar lectores de pantalla, cambiar colores, aumentar el tamaño del texto, añadir menús flotantes y mucho más. Ten en cuenta que los nombres exactos de las opciones pueden variar según la marca (Samsung, Xiaomi, Pixel, etc.) y la versión de Android.

Para acceder a la mayoría de funciones, basta con ir a Ajustes y entrar en el apartado Accesibilidad. A partir de ahí se organizan por categorías como visión, audición, movilidad, voz o cognición. Esta estructura ayuda a encontrar rápido las herramientas que más encajan con lo que quieres mejorar: leer mejor, escuchar más claro, controlar el móvil sin manos, etc.

Cinco ajustes de accesibilidad que mejoran tu Android aunque no los necesites

Extra dim o Atenuar pantalla: brillo por debajo del mínimo

Hay momentos en los que, incluso con el brillo al mínimo, la pantalla sigue siendo un foco en toda regla. La opción de Extra dim o Atenuar pantalla reduce aún más la luminosidad por software, algo ideal para usar el móvil en la cama, en una sala oscura o si tienes los ojos sensibles.

En móviles como los Pixel 10, esta función está tan integrada que al bajar el control de brillo al mínimo se activa sola, y al subirlo vuelve al estado normal. En otros Android suele encontrarse en Ajustes → Accesibilidad, con nombres como Atenuar pantalla o Atenuación extra, a veces con un deslizador de intensidad para ajustar cuánto quieres bajar la luz.

El beneficio no es solo para quien tenga fotosensibilidad fuerte: fatiga ocular, migrañas por brillo o simplemente leer en la oscuridad sin quedarte cegado son casos de uso muy habituales. Además, combinada con el tema oscuro y la inversión de colores se convierte en un auténtico modo nocturno extremo.

Live Caption (Subtítulos automáticos): subtítulos en tiempo real

La función Live Caption, o Subtítulos automáticos, genera subtítulos al vuelo para prácticamente cualquier sonido que salga del móvil: vídeos, apps de podcasts, notas de voz e incluso algunas llamadas. Lo interesante es que, una vez descargado el paquete de idioma, funciona sin conexión y procesa todo de forma local, sin enviar el audio a servidores.

Google ha añadido además mejoras como las llamadas Expressive Captions, que añaden matices sobre el tono, intensidad o sonidos de fondo como risas o aplausos, de manera que entiendes mejor el contexto aunque no puedas oír bien el audio. Es muy útil en entornos ruidosos, con el volumen bajo, o para personas con problemas auditivos.

En muchos Android puedes activarlo al tocar el botón de volumen y pulsar el icono de Live Caption que aparece debajo de los controles. Para personalizarlo a fondo, entra en Ajustes → Accesibilidad → Live Caption y ajusta idioma, tamaño y estilo de letra, o activa las funciones expresivas si están disponibles en tu modelo.

Notificaciones con destello: avisos visuales con la cámara o la pantalla

Si sueles tener el móvil en silencio o trabajas muy concentrado, las notificaciones con flash son una forma muy eficaz de no perder llamadas o alertas importantes. Android permite encender el flash de la cámara, hacer parpadear la pantalla o combinar ambas cosas cuando entra una notificación.

En función del fabricante, puedes escoger el color del destello en pantalla y previsualizar el efecto antes de aplicarlo. Es una función clave para personas con problemas de audición, pero también para quien no quiere sonido ni vibración y aun así necesita enterarse de lo que llega. Eso sí, conviene usarla con cuidado si tienes sensibilidad a luces intermitentes.

Normalmente se activa desde Ajustes → Notificaciones → Flash notifications, donde eliges si quieres flash de cámara, flash de pantalla o las dos cosas. Algunos móviles duplican esta opción dentro de Ajustes → Accesibilidad, así que si no la ves en Notificaciones merece la pena buscarla en ese otro menú.

Sound Amplifier: mejora del sonido con auriculares

Sound Amplifier actúa como un amplificador e inteligencia de audio para lo que escuchas con auriculares. Puede reducir ruido de fondo, potenciar sonidos suaves y realzar ciertas frecuencias para que las voces se entiendan mejor, tanto en entornos ruidosos como cuando el audio original tiene mala calidad.

Funciona con auriculares con cable y Bluetooth, y permite elegir la fuente de audio: el micrófono del propio móvil (para mejorar lo que te rodea) o el audio interno del dispositivo (música, vídeo, etc.). Incluye incluso un modo Conversación para centrar el sonido en la voz de la persona con la que hablas en lugares con mucho ruido ambiental.

Para usarlo, conectas los auriculares, entras en Ajustes → Accesibilidad → Sound Amplifier y pulsas en «Open Sound Amplifier». Una vez allí ajustas deslizadores de reducción de ruido, realce de sonidos suaves y ecualización por frecuencias para adaptarlo tanto a tu oído como al entorno.

Voice Access: controla el móvil con la voz

Con Voice Access puedes manejar casi todo tu Android con órdenes habladas: abrir apps, desplazarte, pulsar botones, escribir texto, editarlo, volver atrás… La interfaz muestra etiquetas o números sobre los elementos para que puedas decir cosas como “toca 7” o “abrir cuadrícula” y seleccionar con precisión sin tocar la pantalla.

Está disponible en varios idiomas, incluyendo español, y es compatible con versiones bastante antiguas de Android (a partir de 5.0). Para mucha gente con movilidad reducida es esencial, pero también viene genial cuando tienes las manos ocupadas o manchadas y aun así quieres interactuar con el móvil sin tocarlo.

En muchos dispositivos hay que instalar primero la app desde Google Play. Luego vas a Ajustes → Accesibilidad → Voice Access y lo activas. Puedes iniciarlo diciendo “Hey Google, inicia Voice Access”, desde la notificación persistente o con un botón flotante, según cómo prefieras invocarlo.

Funciones de accesibilidad para la vista en Android

Android tiene un bloque muy amplio de opciones pensadas para personas con baja visión, daltonismo o fotosensibilidad, pero que también son una ayuda brutal para quien simplemente quiere ver mejor el contenido en pantalla sin forzar la vista.

TalkBack y compatibilidad con braille

TalkBack es el lector de pantalla integrado en Android. Describe con voz lo que tocas, seleccionas o activas, y permite navegar por el sistema usando gestos en lugar de mirar la pantalla. Lee notificaciones, botones, menús, y ofrece un teclado braille virtual que simula un sistema de 6 puntos para escribir directamente en braille sobre la pantalla táctil.

Además de ese teclado, Android es compatible con la mayoría de pantallas braille actualizables. Puedes conectar una de estas pantallas y usar las teclas físicas para moverte, leer y accionar controles, lo que da una experiencia muy completa de uso del móvil sin necesidad de ver nada.

En contenido multimedia compatible, puedes activar audiodescripciones para que se describan en voz alta personas, escenas o elementos visuales que aparecen en el vídeo, algo especialmente útil si estás siguiendo una serie, un documental o un curso sin poder fijar la vista en la pantalla.

Controles de tamaño de texto, visualización y Modo Lectura

Desde los ajustes de pantalla y accesibilidad puedes modificar tanto el tamaño de la fuente como la escala de visualización (tamaño de iconos, menús y elementos de la interfaz). En muchos Android se hace desde Ajustes → Pantalla → Opciones avanzadas → Tamaño de la fuente, aunque algunas capas lo integran directamente en Accesibilidad.

Aunque estos controles cambian el tamaño en prácticamente todo el sistema, en ciertas apps la diferencia puede ser moderada, porque cada aplicación decide hasta dónde respeta esos tamaños. Aun así, ajustar la escala general suele mejorar bastante la legibilidad sin necesidad de forzar la vista. También puedes aumentar el tamaño del teclado para teclear con más comodidad.

El Modo Lectura (Reading Mode) es otra joya: permite personalizar contraste, color y tamaño de la tipografía para páginas web y apps compatibles. También puede leer el texto en voz alta, algo ideal si te cuesta concentrarte, tienes dislexia o simplemente prefieres escuchar el contenido mientras haces otra cosa.

Ampliación de pantalla: zoom total o parcial

La función de ampliación de pantalla permite hacer zoom sobre todo lo que ves en Android. Desde Ajustes → Accesibilidad → Ampliación puedes activar un acceso directo y elegir cómo la quieres disparar: botón de accesibilidad, pulsar las dos teclas de volumen o toques repetidos sobre la pantalla.

Hay varios modos distintos. En la ampliación de pantalla completa acercas toda la interfaz: activas la ampliación con el acceso directo y luego te mueves arrastrando dos dedos, usando el gesto de pellizco para acercar o alejar. Sirve para quien necesita ver el contenido en grande durante periodos largos.

Otra variante es la ampliación temporal: activas el acceso directo y mantienes pulsado un punto de la pantalla. Mientras mantienes el dedo aparece el zoom; al soltar, la vista vuelve a la escala normal. Es comodísima si solo quieres ver un detalle puntual como una palabra pequeña o un icono diminuto.

También existe la ampliación parcial, que muestra una ventana flotante de zoom sobre una parte de la pantalla. Puedes mover esa ventana con dos dedos y ajustar el nivel de ampliación con el gesto de pellizco. Es muy práctica si quieres mantener una visión general de la app, pero ver en grande una zona concreta.

Enunciar selección: que el móvil lea lo que tú elijas

La función Enunciar selección permite que el dispositivo lea en voz alta textos o elementos concretos que tú eliges en la pantalla. No es un lector de pantalla completo como TalkBack, sino una herramienta intermedia para quien quiere apoyo auditivo puntual sin cambiar toda la forma de usar el móvil.

Una vez activada desde Ajustes → Accesibilidad → Enunciar selección, puedes seleccionar texto en páginas web o apps compatibles y pedir al teléfono que lo reproduzca en voz alta. También puede enfocarse en imágenes o textos impresos usando la cámara, aplicando OCR (reconocimiento óptico de caracteres) para leerlos.

Está disponible en numerosos idiomas (alemán, catalán, danés, español, finés, francés, húngaro, inglés, italiano, latín, neerlandés, noruego, polaco, portugués, rumano, sueco, tagalo, turco…) y puede funcionar en segundo plano mientras haces otras tareas, como desplazarte o cambiar de aplicación, lo que resulta muy útil para combinar lectura y navegación.

Aunque pueda recordar a otras herramientas, hay matices: Enunciar selección se centra en leer secciones o encabezados a medida que te mueves, TTS (texto a voz) convierte bloques de texto en audio sin ese contexto de navegación y TalkBack es un lector integral pensado para manejar todo el sistema sin mirar la pantalla.

Opciones de color, contraste, tema oscuro e inversión

En el apartado de color y movimiento, Android ofrece diferentes formas de ajustar cómo se ve la interfaz: puedes activar el tema oscuro para reducir el brillo general, usar esquemas de alto contraste o invertir los colores si te resulta más cómodo leer con fondo oscuro y texto claro.

La opción de inversión de colores convierte, por ejemplo, un fondo blanco en negro y viceversa. Para muchas personas con baja visión o sensibilidad al brillo, esto supone una gran mejora en la legibilidad y reduce el cansancio visual en pantallas OLED o LCD. Se activa normalmente desde Ajustes → Accesibilidad → Inversión de colores, y también se puede vincular a accesos rápidos para encenderla y apagarla al vuelo.

Accesibilidad para la audición: más allá del volumen

Android incluye varias herramientas pensadas para quienes tienen dificultades auditivas, pero que también vienen genial en entornos ruidosos, para estudiar o para no molestar a otras personas. Muchas se activan desde Ajustes → Accesibilidad → Audición o similares.

Además de los subtítulos automáticos y las notificaciones con flash que ya hemos visto, puedes personalizar el estilo de los subtítulos (tamaño, color, fondo), ajustar el audio en mono o el equilibrio entre canales, y configurar la vibración del dispositivo como complemento a los sonidos y avisos.

Hay opciones específicas para audífonos, incluyendo compatibilidad con determinados modelos y perfiles de conexión, y la función de texto en tiempo real (TTR o RTT) para escribir durante una llamada en lugar de hablar, algo clave para quien no puede oír bien o no puede expresarse por voz.

Movilidad, destreza y uso sin manos

Para usuarios con problemas de alcance, fuerza o coordinación, Android incorpora ajustes que facilitan el manejo del móvil, pero que de paso hacen la experiencia más cómoda para cualquier persona en determinadas situaciones.

Además del control por voz con Voice Access, puedes usar un teclado en pantalla accesible, activar la accesibilidad con interruptores (para controlar el dispositivo con pulsadores físicos, la cámara o gestos especiales) o conectar teclados y ratones externos por USB o Bluetooth si prefieres entrada física.

Otra opción muy práctica es permitir que el botón de encendido cuelgue llamadas, lo que ahorra tiempo y movimientos. También puedes gestionar la rotación automática o manual de la pantalla para que no gire cuando no quieres, algo que reduce bastante la frustración diaria.

Menú de accesibilidad: un panel grande para controlar el móvil

El menú de accesibilidad es un panel de gran tamaño que aparece sobre la pantalla y ofrece accesos rápidos a muchas funciones del teléfono. Es muy útil si te cuesta hacer gestos precisos o usar botones físicos, pero en general aporta un atajo cómodo a acciones que hacemos constantemente.

Desde ese menú puedes hacer capturas de pantalla, bloquear el dispositivo, abrir el Asistente de Google, desplegar Ajustes rápidos y las notificaciones, subir o bajar el volumen y cambiar el brillo. Todo se muestra con iconos grandes, fáciles de ver y pulsar, lo que simplifica muchísimo el uso de Android.

Para activarlo, entras en Ajustes → Accesibilidad → Menú de accesibilidad y habilitas el acceso directo correspondiente. Después puedes abrirlo deslizando dos dedos hacia arriba (o tres si usas TalkBack) o tocando el botón flotante de accesibilidad, y así elegir en cada momento la opción que necesites.

Voz, cognición y concentración

Android también contempla a usuarios con dificultades de habla, atención o aprendizaje, y muchas de esas funciones mejoran la productividad y concentración de cualquiera. Por ejemplo, el dictado por voz permite escribir en cualquier caja de texto hablando en lugar de teclear, lo que ayuda tanto a quien tiene problemas motores como a quien quiere ir más rápido.

Para usar el dispositivo sin voz puedes recurrir completamente al tacto (pantalla, interruptores, teclados externos), combinando otras opciones de accesibilidad que ya hemos visto. Y si te cuesta mantener la atención, el Modo Lectura y Enunciar selección ayudan a limpiar distracciones visuales y transformar texto en audio para seguir mejor los contenidos.

Diseño inclusivo y tecnologías asistivas: la otra cara de la accesibilidad

Más allá de los ajustes del usuario final, hay todo un trabajo de fondo para que las aplicaciones sean realmente accesibles. Un buen diseño inclusivo empieza por entender que hay múltiples tipos de discapacidad: visual, auditiva, motora, cognitiva, fotosensibilidad, etc. Conocer de cerca estas realidades permite definir mejor las pautas y buenas prácticas.

Lo ideal es integrar la accesibilidad desde el primer boceto de la app: contraste suficiente entre texto y fondo, tamaño adecuado de letra y botones, navegación sencilla, etiquetas descriptivas en elementos interactivos y un uso correcto de encabezados. Si se hace desde el principio, evitas parchear después y ahorras tiempo y dinero en desarrollo.

Las pruebas con usuarios reales con discapacidad son otro pilar clave. Involucrar a personas con diferentes perfiles (ciegas, sordas, con movilidad reducida, con dificultades cognitivas…) da una retroalimentación que no se consigue solo con teoría. Muchas empresas se apoyan en organizaciones especializadas o grupos de prueba para evaluar la usabilidad real.

En cuanto a estándares, las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web (WCAG) marcan la referencia internacional. Seguirlas ayuda a garantizar que una app cumple requisitos básicos como ofrecer equivalentes textuales, navegación por teclado, suficiente contraste o estructuras comprensibles para lectores de pantalla.

Por último, están las tecnologías asistivas integradas: lectores de pantalla como TalkBack o VoiceOver, subtítulos y transcripciones, compatibilidad con teclados alternativos, controles por voz, soporte para gestos personalizados… Todo esto forma parte del ecosistema que hace que una aplicación moderna sea realmente usable para el mayor número posible de personas.

Tecnologías asistivas en Android para desarrolladores

Android facilita bastante el trabajo de comprobar si una app está bien adaptada a la accesibilidad. Por un lado, están las propias APIs de servicios de accesibilidad, que permiten a las apps interactuar con tecnologías como TalkBack o servicios personalizados, simulando cómo usaría la app una persona con discapacidad.

La aplicación Accessibility Scanner, disponible en Google Play, analiza las apps que tienes instaladas y sugiere mejoras concretas: añadir etiquetas a imágenes, aumentar el tamaño de ciertos botones, mejorar contraste de texto, etc. Es una forma rápida de detectar errores típicos de diseño que pasan desapercibidos a simple vista.

También existe el Accessibility Test Framework (ATF), un marco de pruebas de código abierto que permite automatizar tests de accesibilidad en diferentes dispositivos y versiones de Android. Integrarlo en el flujo de desarrollo asegura que no se rompen criterios de accesibilidad cuando se lanzan nuevas versiones de la app.

En Android Studio, el Inspector de accesibilidad ayuda a revisar la estructura de vistas, roles, etiquetas y propiedades relacionadas con accesibilidad. Junto a las herramientas de depuración y visualización de diseño que simulan distintas condiciones (visión reducida, daltonismo, etc.), los desarrolladores pueden ajustar el comportamiento de la app para distintos perfiles de usuario antes incluso de probar en un dispositivo real.

Tecnologías asistivas y pruebas de accesibilidad en iOS

En el ecosistema Apple, iOS también ofrece un conjunto potente de tecnologías asistivas que los desarrolladores pueden emplear para hacer sus aplicaciones más inclusivas. VoiceOver es el equivalente a TalkBack: un lector de pantalla integrado que describe en voz alta lo que aparece en pantalla y permite navegar con gestos táctiles y comandos de voz.

La función Zoom posibilita ampliar zonas concretas de la pantalla, ajustando el nivel de aumento y moviendo el área ampliada para enfocar lo que interesa. Para usuarios con movilidad reducida, el Control por Botón permite manejar el dispositivo con un conjunto de botones configurables, físicos o en pantalla, simplificando mucho la interacción.

En el terreno auditivo, iOS incluye varias ayudas bajo el paraguas de Asistente de Audición: modos especiales en FaceTime, compatibilidad con audífonos certificados, opciones de amplificación de sonido y subtítulos o transcripciones en tiempo real para llamadas y vídeos. Todo ello pensado para que la comunicación sea accesible aunque no se pueda escuchar bien el audio.

Como en Android, hay compatibilidad con teclados alternativos para entrada de texto, y un conjunto de APIs de accesibilidad (UIAccessibility y relacionadas) que permiten a los desarrolladores describir elementos visuales para VoiceOver, definir cómo se agrupan, cómo se leen en voz alta y qué acciones personalizadas están disponibles.

Ultimas consideraciones

Probar la accesibilidad de una app en iOS pasa por activar VoiceOver desde Ajustes → Accesibilidad → VoiceOver y navegar la aplicación solo con esta herramienta. A partir de ahí se comprueba si todos los elementos reciben el foco, si las etiquetas tienen sentido, si el orden de lectura es coherente y si las acciones son realizables sin ver la pantalla.

Los ajustes de accesibilidad, tanto en Android como en iOS, se han convertido en un auténtico conjunto de superpoderes para cualquier usuario: reducen el cansancio visual, hacen el audio más claro, mejoran las notificaciones y permiten controlar el móvil con la voz o con interfaces alternativas; dedicar unos minutos a explorarlos y adaptarlos a tu forma de usar el dispositivo transforma por completo la sensación de comodidad, confianza y fluidez con la que te relacionas con tu móvil cada día.

Cómo usar tu tablet Android como centro multimedia del hogar

Actualidad en Androidsis - Jue, 26/02/2026 - 03:18

Si tienes una tablet Android olvidada en un cajón, lo que tienes entre manos no es un trasto viejo: es la base perfecta para montar un centro multimedia y de control del hogar barato y muy resultón. Con unas cuantas apps, algo de configuración y quizá un soporte decente, puedes convertirla en el cerebro visual de tu casa: música, vídeo, domótica, asistentes de voz y mucho más.

Además de ahorrarte comprar un Google Nest Hub o una pantalla inteligente dedicada, reutilizar la tablet ayuda a reducir residuos tecnológicos y exprimir al máximo el hardware que ya tienes. Desde usarla como panel de domótica táctil hasta televisor portátil o reproductor tipo Android TV, verás que las posibilidades son enormes incluso en modelos antiguos.

Preparar tu tablet Android como centro multimedia del hogar

Antes de meternos a instalar apps como locos, conviene dejar la tablet lista para su nueva vida, ajustando configuración de pantalla, alimentación, soporte físico y acceso rápido a las funciones clave. Esto marcará la diferencia entre algo útil todos los días y un “juguete” que acabas sin tocar.

Elegir ubicación, enchufe y soporte

Lo primero es decidir dónde va a vivir tu tablet centro multimedia, porque lo ideal es que tenga un lugar fijo, siempre conectada y accesible. Un punto estratégico suele ser el salón, la cocina o un pasillo central, desde donde se escuche bien al asistente y se vea la pantalla de pasada.

Ten en cuenta que tu tablet deberá estar conectada a la corriente de forma continua. Puedes optar por un soporte de mesa o por un anclaje de pared, según tu casa y lo que te resulte más cómodo:

  • Soportes de pared: los hay atornillados, con brazo articulado, magnéticos o tipo marco. Suelen rondar los 20-30 euros para modelos sencillos, subiendo si quieres algo más “premium”. Fíjate en que permitan conectar el cargador con comodidad y dejen la tablet en un ángulo legible al moverte por la estancia.
  • Soportes de sobremesa: hay una barbaridad de modelos, desde plegables muy baratos hasta brazos más robustos. Muchos soportes para móvil también sirven, así que puedes reutilizar alguno que tengas. Los precios van desde algo más de 10 euros hasta 60 o más si buscas algo muy sólido.

Sea cual sea la opción, prioriza que el soporte deje la pantalla en una posición donde puedas tocarla cómodamente y verla de un vistazo mientras te mueves por casa, y planifica el cableado para que no estorbe ni quede colgando de forma peligrosa.

Ajustar la pantalla: brillo, bloqueo y tiempo de apagado

Para que tu tablet funcione como panel siempre listo, tienes que jugar con las opciones de pantalla. Lo habitual es que quieras minimizar el desgaste sin perder visibilidad ni comodidad:

  • Entra en Ajustes > Pantalla (el nombre puede variar según marca) y revisa el tiempo de espera hasta que se apaga la pantalla. Algunas tablets permiten ponerla “siempre encendida”; otras tienen un máximo (por ejemplo 30 minutos).
  • Si no existe el modo siempre encendida o es muy limitado, puedes recurrir a apps como Caffeine u otras de “mantener pantalla activa”, que evitan que se apague mientras las estás usando.
  • Ajusta el brillo automático o manual para que no deslumbre de noche ni se vea apagada de día. Un nivel medio-bajo suele ser suficiente si está en interior y relativamente cerca.

Recuerda que, aunque configures la pantalla para que se mantenga encendida, siempre puedes bloquearla con el botón físico cuando te vayas de casa o no quieras que esté mostrando nada.

Modo ambiente y marco de fotos digital

En muchas tablets (sobre todo algo antiguas) aún está disponible el Modo ambiente del Asistente de Google, pensado precisamente para usar el dispositivo como pantalla auxiliar. Si tu tablet lo tiene, es una joya para este uso y puedes sincronizarlo con Google Fotos para usarla como marco digital.

Para comprobarlo, abre la aplicación de Google y entra en Ajustes > Modo ambiente (el acceso puede variar según versión). Desde ahí puedes:

  • Configurar que la tablet muestre información útil de un vistazo: hora, tiempo, próximos eventos, avisos, etc.
  • Elegir que se muestren álbumes de Google Fotos, de modo que tu centro multimedia también haga de marco digital con tus imágenes favoritas.
  • Asegurarte de que el dispositivo se mantiene a la escucha de “Hey Google” mientras está en ese modo, sin quemar la pantalla con una imagen fija.

Si tu tablet no tiene modo ambiente o está muy limitado, la alternativa es dejar una aplicación concreta (Google Home, el escritorio principal con widgets o un launcher tipo TV) como pantalla principal que verás siempre, combinada con el tiempo de apagado ampliado o con apps que impidan que se bloquee sola.

Activar y afinar el control por voz con el Asistente de Google

Uno de los mayores atractivos de usar tu tablet como centro multimedia es poder hablar con el Asistente de Google igual que harías con un Nest Hub, sin tener que tocar botones cada vez. Para eso hay que configurar bien el reconocimiento de voz.

Configurar “Hey Google” y Voice Match

En una tablet Android, el asistente suele estar integrado en la app de Google. Para activar el “Hey Google”:

  1. Abre la aplicación de Google.
  2. Toca tu foto de perfil (o inicial) en la esquina superior.
  3. Entra en Ajustes > Asistente de Google.
  4. Busca el apartado “Hey Google y Voice Match” o similar.

Dentro verás el interruptor de “Hey Google”, que deberás activar. El sistema te guiará para entrenar tu voz (Voice Match) si es la primera vez o si detecta problemas para reconocerte.

Si el asistente no te entiende bien o han usado la misma cuenta varias personas, puedes pulsar en “Volver a entrenar modelo de Voice Match” para limpiar el entrenamiento y repetirlo. Así mejoras la precisión y evitas que responda a cualquiera.

En tablets muy viejas, puede que la detección con la pantalla apagada no esté disponible, o que el propio sistema te indique que solo escucha con la pantalla encendida. En ese caso, tendrás que decidir si la mantienes encendida casi siempre o si prefieres usar métodos alternativos de activación.

Alternativa: activar el asistente sin que esté siempre escuchando

Si no te hace gracia tener el micrófono en escucha permanente, puedes optar por activar el Asistente de forma manual o mediante gestos, sin sacrificar la comodidad.

Algunas ideas prácticas:

  • Colocar en la pantalla principal un acceso directo grande a la app de Google o al propio Asistente para pulsarlo cuando necesites hablarle.
  • Usar un launcher como Nova Launcher, que permite configurar gestos sobre la pantalla de inicio. Por ejemplo, doble toque para abrir el Asistente, deslizar hacia arriba para lanzar Google Home, deslizar hacia abajo para abrir la app de tu ecosistema domótico (Xiaomi, Samsung, etc.).

Con este enfoque, el dispositivo no escucha todo el tiempo, pero sigues teniendo un acceso muy rápido al asistente y a las apps clave del hogar inteligente con uno o dos toques.

Convertir la tablet en panel táctil de domótica

Más allá de reproducir contenido multimedia, una de las mejores formas de aprovechar la tablet es como panel de control de los dispositivos inteligentes del hogar: luces, enchufes, persianas, ventiladores, altavoces, cámaras, termostatos, etc.

Centralizar todo en Google Home (o la app Home de Apple si usas iPad)

En un entorno Android, la base más lógica es la app Google Home, que actúa como centro donde se integran dispositivos Matter, Nest y muchos otros compatibles con Google.

Para sacarle partido como panel de control:

  • Asegúrate de que todos tus dispositivos inteligentes que puedan, estén añadidos a tu casa en Google Home. Si no lo has hecho, usa “Agregar > Configurar dispositivo > Funciona con Google” y vincula la cuenta del fabricante (bombillas, robots aspiradores, enchufes, etc.).
  • Organiza los dispositivos en habitaciones y grupos lógicos (salón, dormitorio, cocina, terraza…). Esto es clave tanto para control táctil como por voz: así podrás decir cosas como “enciende las luces del salón” en lugar de ir bombilla por bombilla.
  • Ponles nombres claros y diferentes a los dispositivos: “luz techo salón”, “luz mesa comedor”, “enchufe cafetera”, “ventilador despacho”… Evita números o nombres casi iguales que líen al asistente.

Google Home ofrece una vista general de la casa y accesos rápidos a rutinas, llamadas, emisión a dispositivos y controles básicos. Aunque no muestra tanta información contextual como un Nest Hub, es una muy buena base para tener de fondo en la tablet.

Si estás en el ecosistema Apple y usas un iPad en vez de una tablet Android, el equivalente es la app Casa (Home), donde se integran los accesorios compatibles con HomeKit. Eso sí, siempre puedes instalar también Google Home en un iPad para dispositivos compatibles con Google, aunque no tendrás el mismo nivel de integración que en Android.

Integrar apps de fabricantes y otros ecosistemas

No siempre podrás meter absolutamente todo en una única aplicación. Algunos dispositivos tienen funciones avanzadas solo en su app oficial (por ejemplo, aspiradores, luces con escenas complejas, robots de limpieza, etc.).

En esos casos, lo más práctico es instalar la Google Play Store o las apps oficiales del fabricante.

  • Instalar en la tablet las apps de tus marcas (Xiaomi Home, SmartThings, Govee, SwitchBot, Dreame, etc.) y dejar sus accesos directos bien visibles en el escritorio.
  • Si usan ecosistemas como Alexa o Home Assistant, crear atajos o dashboards específicos y anclarlos al inicio para que con un toque llegues a las funciones que más uses.

Siempre que se pueda, vincula igualmente esos dispositivos a Google Home o al asistente que prefieras, de forma que al menos tengas los controles básicos (encender, apagar, cambiar modo, etc.) centralizados, dejando las apps propias para ajustes más finos.

Control por voz: comandos útiles para tu centro multimedia

Una vez enlazados los dispositivos al Asistente de Google y organizados en Google Home, tu tablet se convierte en algo muy cercano a un Google Home con pantalla grande. Algunos ejemplos de lo que podrás decirle:

  • Luces: “Hey Google, enciende las luces de la cocina”, “atenúa luz del salón al 50%”, “haz la luz del escritorio verde”.
  • Enchufes e interruptores: “Hey Google, apaga el enchufe de la cafetera”, “activa el interruptor del ventilador”.
  • Termostato: “Hey Google, establece la calefacción en 21 grados”, “sube la temperatura dos grados”, “apaga el termostato”.
  • Cámaras: “Hey Google, muestra la cámara de la puerta en la tele del salón”, “qué hay en la cámara del jardín”.
  • Audio en varias habitaciones: “Hey Google, reproduce música en las bocinas del salón”, “pon las noticias en el grupo casa”.

Además, si tienes varios altavoces, pantallas o dispositivos Chromecast compatibles, puedes crear grupos de altavoces desde Google Home (por ejemplo “Casa entera”, “Planta baja”) y pedirle al asistente que reproduzca en todos al mismo tiempo, controlando volumen y reproducción desde la propia tablet.

Botones y widgets: Action Blocks y el widget de Google Home

Hablar con el asistente está muy bien, pero muchas veces preferirás ejecutar acciones comunes con un solo toque, sobre todo si hay personas en casa que no se apañan con los comandos de voz o si no quieres ir hablando solo.

Action Blocks: comandos del asistente convertidos en botones

Action Blocks es una app oficial de Google pensada para accesibilidad, pero que encaja de maravilla para una tablet-panel de control: te permite crear “bloques” o widgets personalizables que lanzan un comando concreto al Asistente de Google al tocarlos.

Su funcionamiento básico es:

  1. Descarga Action Blocks desde Google Play en tu tablet.
  2. Abre la app y pulsa en “Crear Action Block”.
  3. Elige uno de los usos predefinidos (llamar, reproducir música, controlar luces, etc.) o selecciona “Acción personalizada”.
  4. En el campo de “Acción”, escribe exactamente el comando que le dirías al asistente, por ejemplo: “enciende luces salón”, “pon música relajante en el grupo casa”, “muéstrame la lista de la compra”.
  5. Desactiva, si quieres, que se lea en voz alta la respuesta o que vibre la tablet al completar la acción.
  6. Prueba el bloque para asegurarte de que funciona y el asistente entiende el comando.
  7. Elige un nombre y un icono o imagen para el botón, de forma que sea muy reconocible (bombilla, nota musical, icono de temperatura, etc.).

Una vez creado, puedes añadirlo a la pantalla de inicio desde la propia app con “Colocar en la pantalla de inicio”, o yendo a la pantalla principal, dejando pulsado en un hueco libre, eligiendo Widgets > Action Blocks y seleccionando el bloque que quieras.

Con esto podrás tener, por ejemplo, un panel de botones rápido para acciones diarias:

  • Botón para encender/apagar todas las luces del salón.
  • Botón para activar una rutina nocturna (bajar persianas, apagar luces, ajustar temperatura).
  • Botón para reproducir tu lista de música favorita en un altavoz concreto.
  • Botón para consultar la previsión del tiempo o escuchar las noticias.

El potencial es enorme, y además es una solución muy amigable para niños, personas mayores o cualquiera que prefiera tocar un icono grande y claro en lugar de recordar frases exactas.

Widget de Google Home y otros accesos directos

Además de Action Blocks, Google ha añadido un widget de Google Home que permite anclar algunos de tus dispositivos o controles más usados directamente a la pantalla de inicio.

Así puedes combinar:

  • Widgets de Google Home para acceder con un toque a luces, enchufes o escenas concretas del ecosistema Google.
  • Action Blocks para comandos de voz encapsulados, rutinas complejas o acciones que involucren varios dispositivos.
  • Widgets de otras apps domóticas (Xiaomi Home, SmartThings, etc.) para las funciones que no puedas integrar del todo en Google Home.

La idea es que cuando mires el panel de la tablet, tengas a tiro de dedo las acciones que más repites en tu día a día, sin tener que navegar por menús ni andar cambiando de aplicación constantemente.

Usar la tablet como centro multimedia: TV, vídeo y audio

Aparte de controlar la casa, tu tablet Android puede transformarse en un televisor portátil, un reproductor tipo Android TV o un “monitor” para otros dispositivos, ideal para la cocina, el dormitorio o incluso para llevar de viaje.

Cambiar el launcher para tener una interfaz tipo Smart TV

Si vas a dedicar tu tablet principalmente a reproducir vídeo, canales en streaming o contenidos locales, conviene que la interfaz se parezca más a una pantalla de televisión inteligente que a la típica pantalla de tablet llena de iconos pequeños.

Para eso puedes instalar un lanzador (launcher) especializado:

  • TV Launcher (varias variantes en Google Play): suele ofrecer una disposición de apps en parrilla sencilla, con iconos grandes, ideal para niños, personas mayores o para manejar a cierta distancia. Permite ocultar apps, ajustar filas y personalizar algo la distribución.
  • ATV Launcher o ATV Launcher Pro: imita muy bien la interfaz de Android TV. Puedes añadir widgets, cambiar fondos, reordenar aplicaciones y dejar solo lo que realmente uses para vídeo y audio.
  • Otros launchers estilo Smart TV (TV Launcher – Smart TV BOX, Smart TV Launcher, etc.): muchos ofrecen personalización de iconos, widgets y fondos, con una estética muy similar a la de un televisor con Android TV integrado.

El objetivo es que, al encender la pantalla, te encuentres con un menú limpio, con accesos grandes a tus plataformas de streaming, apps de TV en vivo, reproductor local y quizá algún widget informativo, sin distracciones ni apps “de móvil” que no vas a usar ahí.

Apps para TV en vivo y streaming

Para que tu tablet se convierta de verdad en un centro multimedia, hay que equiparla con las apps de contenido que más te interesen. Además de las plataformas clásicas de películas y series, tienes varias opciones gratuitas con canales en directo:

  • ViX: plataforma en español con una parte gratuita que incluye televisión en vivo de noticias, deportes y canales de entretenimiento, además de contenido bajo demanda. Ideal si buscas canales en castellano y latino sin pagar suscripción (aunque también tenga plan de pago).
  • Pluto TV: uno de los referentes de TV gratuita por Internet. Más de 100 canales temáticos con contenido de marcas como Paramount, Nickelodeon y otros, donde puedes ver series, dibujos, realities, películas y programas 24/7 sin pagar cuota.
  • Plex: además de tener canales y contenido gratuito en streaming, destaca porque organiza todo tu contenido local (películas, series, música, fotos) en una biblioteca visual tipo Netflix. Si tienes archivos en un servidor o en la propia tablet, Plex puede ser el corazón de tu cine en casa.
  • YouTube: aunque no parezca TV en directo, es cada vez más habitual que eventos deportivos, competiciones o contenidos especiales se emitan en vivo y gratis. Además, para música, tutoriales, noticias o contenido casual, YouTube es casi imprescindible.

Combinando estas aplicaciones con tu launcher tipo TV tendrás en la tablet un auténtico televisor portátil sin pagar cuotas extra, más allá de las suscripciones que ya tengas en servicios de streaming.

Convertir la tablet en “pantalla” para otros dispositivos

Más allá de ver contenido directamente en la tablet, puedes usarla como pantalla auxiliar para otros equipos o incluso como monitor de coche:

  • Reproductor Android TV casero: si conectas la tablet por HDMI a un televisor antiguo (vía adaptador, si lo soporta) o duplicas la pantalla inalámbricamente en una TV compatible, puedes usar la interfaz tipo Android TV y las apps instaladas para darle vida de Smart TV a un televisor viejo.
  • Tablet como pantalla de Android Auto: con apps como Headunit Reloaded (de pago pero muy asequible) puedes hacer que la tablet actúe como pantalla de Android Auto en tu coche, aprovechando la conexión con tu móvil. Es una manera barata de tener mapas, música y mensajes integrados sin cambiar el sistema del vehículo.
  • Monitor para cámaras de seguridad: si tienes cámaras compatibles con Google Home, con apps propias o incluso con Chromecast, la tablet puede mostrar en directo lo que ocurre en la puerta, el garaje, la habitación del bebé, etc., convirtiéndose en un panel de vigilancia básico pero muy útil.

En algunos casos, sobre todo si conectas la tablet a una TV y no puedes tocarla directamente, te vendrá bien controlarla a distancia con un mando Bluetooth o incluso convirtiendo tu móvil en ratón/teclado con apps específicas de control remoto.

Optimizar tablets muy antiguas y alternativas avanzadas

No todas las tablets son nuevas ni potentes; si buscas alternativas o upgrade, consulta mejores tablets Android. Quizá tengas por casa un modelo con Android 4.x o similar, con el que no podrás instalar algunas apps modernas o el rendimiento será justito, pero aún así se le puede encontrar utilidad como centro multimedia sencillo.

Limitaciones en tablets muy viejas

En dispositivos muy antiguos (por ejemplo Android 4.2.2) vas a notar que muchas apps de Google o de domótica ya no son compatibles o no reciben soporte. Es posible que no puedas instalar la versión más nueva de la app de Google, Google Home, Action Blocks o launchers actuales.

Aun así, podrías usarla para funciones más básicas:

  • Marco de fotos digital con imágenes locales o alguna app antigua que aún funcione.
  • Reproductor multimedia local de vídeos y música almacenados en la propia tablet o en una tarjeta microSD.
  • Panel muy simple para una app de control que aún sea compatible, o incluso para mostrar una web o dashboard ligero en el navegador.

Si tu idea es usar apps modernas tipo Home Assistant, dashboards avanzados o integraciones nuevas de Google, lo normal es que estas tablets no den la talla y sea más práctico usar un modelo algo más reciente, aunque sea muy barato.

Dashboards personalizados con Home Assistant, ActionTiles o SharpTools

Si ya tienes un ecosistema domótico más avanzado (por ejemplo con Home Assistant corriendo en una Raspberry Pi u otro servidor), la tablet puede convertirse en un panel de control completamente personalizado:

  • Con Home Assistant puedes crear tableros (Lovelace) adaptados al tamaño y orientación de la tablet, con tarjetas de temperatura, gráficos, interruptores, cámaras, escenas, etc.
  • Herramientas como ActionTiles, SharpTools y similares te permiten generar dashboards web interactivos que luego puedes abrir en el navegador de la tablet a pantalla completa o anclar como “app web”.
  • En estos casos suele ser recomendable tener un hub domótico dedicado (Zigbee, Z-Wave, Matter, etc.) y usar la tablet solo como interfaz.

Este enfoque requiere algo más de montaje y conocimientos, pero el resultado es un panel de control realmente profesional que centraliza cada rincón de tu casa en una sola pantalla táctil.

Con todos estos ajustes, apps y trucos, tu vieja tablet Android pasa de comer polvo en un cajón a convertirse en un centro multimedia completo y un panel de control para el hogar inteligente: podrás reproducir contenido como si fuera una Smart TV, gestionar dispositivos con voz o con botones táctiles, ver cámaras, controlar la temperatura, apagar luces o lanzar rutinas complejas con un solo toque, todo sin gastar en un nuevo gadget dedicado. Comparte la guía y ayuda a otros usuarios s gestionar su tablet como un centro multimedia para el hogar.

Cómo detectar apps que consumen batería aunque no salgan en la lista

Actualidad en Androidsis - Jue, 26/02/2026 - 03:03

Si tu móvil se queda sin batería mucho antes de lo que debería y no ves nada raro en la lista habitual de consumo, es bastante probable que haya aplicaciones ocultas drenando energía en segundo plano. No siempre se trata de que la batería esté vieja o dañada: muchas veces el problema está en apps mal optimizadas, configuraciones poco cuidadas y ciertos hábitos de uso que la dejan tiritando a media tarde.

La buena noticia es que, aunque algunas apps no aparezcan claramente como culpables a primera vista, tu smartphone ofrece herramientas y pistas para descubrir qué está pasando de verdad con la batería. Combinando los ajustes del sistema, algunas señales de comportamiento del móvil y, si hace falta, apps especializadas, puedes detectar qué aplicaciones consumen batería aunque no aparezcan claramente en la lista típica y ponerles freno sin volverte loco.

¿Por qué algunas apps agotan la batería aunque parezca que no las usas?

Detrás de una autonomía pobre suele haber una mezcla de factores: pantalla muy brillante, calor, conexiones siempre activas y procesos en segundo plano que no paran nunca. Muchas aplicaciones (redes sociales, mapas, apps de clima, noticias, juegos, servicios de copia en la nube…) siguen funcionando aunque tú no las abras, actualizando datos, usando el GPS o manteniendo la conexión al servidor activa.

Este comportamiento hace que algunas apps apenas aparezcan unos minutos como “tiempo en pantalla” pero acumulen muchas horas de actividad en segundo plano. En los listados de uso de batería pueden quedar camufladas entre otras más visibles, pero si prestas atención a los detalles (segundos planos, datos, temperatura, almacenamiento…) las puedes cazar.

Además, con cada actualización, una app puede cambiar su comportamiento: nuevas funciones, publicidad más agresiva o errores de programación pueden disparar el consumo sin que te des cuenta. Por eso es posible que, de un día para otro, el móvil pase de aguantar todo el día a rendirse a media tarde, incluso aunque tú creas que lo usas igual que siempre.

Señales claras de que una app está consumiendo más batería de la cuenta

Antes de meterte de lleno en menús y gráficas, conviene fijarse en los síntomas que delatan que alguna aplicación se está portando mal con la batería. Aunque esa app no aparezca como gran culpable en la lista estándar, tu móvil deja pistas bastante evidentes.

  • Descarga muy rápida de batería sin una explicación lógica: si usas el móvil como siempre y ves que baja del 100% al 60% en un rato sin hacer nada especial, algo está tirando fuerte de los recursos.
  • Aumento de temperatura del dispositivo: el calor es una de las mejores alarmas. Si el móvil quema en el bolsillo o al usar tareas sencillas (chats, navegación ligera), es probable que haya procesos activos en segundo plano.
  • Ralentizaciones, bloqueos o tirones frecuentes: si algunas apps se quedan colgadas o el sistema responde lento, puede haber un proceso que se esté comiendo CPU y batería a la vez.
  • Actividad continua en segundo plano: notificaciones constantes, iconos de localización activos sin que tú lo pidas, descargas o sincronizaciones que no paran de funcionar son pistas de una app demasiado “nerviosa”.
  • Picos raros de consumo de datos o almacenamiento: si una aplicación que apenas usas aparece gastando muchos datos o ocupando gigas de caché, es probable que esté trabajando mucho más de lo que debería, y eso suele ir de la mano de un mayor consumo energético.
Cómo usar los ajustes del sistema para detectar apps que consumen batería

La primera parada es siempre la configuración del móvil. Tanto en Android como en iOS tienes informes de consumo de batería bastante detallados que, bien interpretados, permiten descubrir aplicaciones problemáticas aunque no aparezcan claramente en el top habitual.

Detectar apps gastonas en Android

En la mayoría de móviles Android, la ruta es muy similar: Ajustes → Batería. Dependiendo del fabricante puede llamarse “Batería”, “Rendimiento”, “Cuidado del dispositivo” o similar, pero siempre hay un apartado dedicado a la energía.

Una vez dentro, verás normalmente un gráfico de descarga y un listado de aplicaciones con su porcentaje de consumo. Lo importante aquí no es solo el porcentaje, sino también cómo y cuándo han consumido:

  • Busca el apartado “Uso de la batería” o “Uso de batería por aplicación”. En algunos modelos verás opciones como “Detalles de uso” o “Mostrar uso completo del dispositivo” para ver todos los procesos, no solo las apps más evidentes.
  • Al entrar en cada app, revisa tiempo en pantalla vs. tiempo en segundo plano. Una aplicación que apenas usas pero que tiene muchas horas de segundo plano es candidata clara a estar drenando batería sin aparecer como gran culpable en el uso visible.
  • En capas como las de Samsung, Xiaomi o similares, suele haber opciones específicas como “Límites de uso en segundo plano”, “Suspender” o “Poner en suspensión profunda” para frenar el consumo.

En muchos Android, además, encontrarás avisos en la parte superior del apartado de batería cuando una app está consumiendo energía de forma anómala. Si ves una alerta de este tipo, entra y revisa con detalle qué app es, cuánto tiempo lleva activa y si de verdad necesitas que se comporte así.

Cómo lo hace Android según el fabricante

Cada marca añade sus propios ajustes para refinar este control y permitirte capar el comportamiento de las aplicaciones más glotonas sin tener que desinstalarlas a lo bruto.

En móviles Samsung Galaxy, lo habitual es:

  • Entrar en Ajustes y luego en el apartado de Batería o Cuidado del dispositivo.
  • Revisar la lista de apps ordenadas por consumo y tocar en la que te interese investigar.
  • Activar opciones como “Límites de uso en segundo plano”, “Suspender” o “Suspensión profunda”, para que la app solo gaste recursos cuando la abras o lo justo para funcionar.

En móviles Xiaomi (y otras marcas con MIUI/HyperOS), el sistema también permite recortar la actividad cuando no usas la app:

  • Ir a Ajustes → Batería y revisar la lista de aplicaciones.
  • Dentro de cada app, elegir opciones como “Cerrar aplicaciones después de 10 minutos de actividad en segundo plano” o “Restringir aplicaciones en segundo plano”.
  • Si se trata de una app prescindible que solo molesta, lo más práctico suele ser desinstalarla directamente.
Detectar apps gastonas en iPhone (iOS)

En iPhone el sistema también da mucha información para localizar aplicaciones que consumen batería incluso cuando no las ves en primer plano. La ruta es muy simple:

  • Abre Ajustes → Batería.
  • Verás los gráficos de consumo por hora y por día, y debajo un listado de apps con su porcentaje de uso.
  • Pulsa en “Mostrar actividad” para ver cuánto tiempo ha estado cada app en pantalla y cuánto en segundo plano.

Aquí el truco es fijarse en las aplicaciones que no usas demasiado pero tienen muchos minutos (o horas) en segundo plano. Si además coinciden con momentos en los que el móvil se calienta o la batería cae a lo loco, ya sabes por dónde empezar a meter tijera.

Apps que más suelen consumir batería en todos los móviles

Más allá de los listados concretos de tu dispositivo, hay dos grandes grupos de aplicaciones que casi siempre aparecen entre las más gastonas en cualquier móvil, da igual la marca o el sistema operativo.

1. Aplicaciones que usan mucho internet y GPS

Este tipo de apps tiran constantemente de conexión de datos, Wi‑Fi, ubicación y, muchas veces, de la pantalla a pleno rendimiento. Algunas categorías típicas son:

  • Apps de streaming: plataformas de vídeo y música como Netflix, YouTube, Spotify o Twitch consumen batería por partida doble: datos o Wi‑Fi + pantalla encendida durante mucho rato. Si las usas mucho con el brillo alto y sin Wi‑Fi, la batería vuela.
  • Redes sociales y mensajería: Instagram, TikTok, Facebook, WhatsApp y compañía se pasan el día sincronizando contenido, cargando vídeos, enviando notificaciones y actualizando el feed, incluso sin que abras la app constantemente.
  • Navegadores web: Chrome, Safari, Firefox y otros requieren bastante CPU y datos, sobre todo si abres muchas pestañas con contenido pesado (vídeos, anuncios, páginas llenas de scripts).
  • Mapas y apps de navegación: Google Maps, Apple Maps, Waze y similares son de las que más combinan pantalla encendida, GPS constante y datos móviles. Un rato usando el navegador con el brillo alto puede tumbar la batería rápidamente.
  • Juegos exigentes: PUBG, Fortnite, Call of Duty y otros títulos con gráficos potentes requieren GPU, CPU, datos y muchas veces sonido al máximo. Son un auténtico martillo pilón para la batería, incluso aunque juegues relativamente poco tiempo.
2. Aplicaciones con mucha actividad en segundo plano

El segundo grupo lo forman las apps que, aunque no estés mirando la pantalla, siguen haciendo cosas en la sombra: recogen datos, sincronizan, monitorizan tu actividad, escanean información…

  • Apps de fitness y salud: aplicaciones como Fitbit, Strava, Runkeeper y similares monitorizan pasos, ritmo cardíaco, rutas con GPS y sincronizan datos con la nube, todo ello mientras el móvil está en el bolsillo.
  • Apps bancarias y financieras: muchas apps de bancos (BBVA, Santander, ING, etc.) realizan sincronizaciones periódicas, notificaciones de movimientos y comprobaciones de seguridad, lo que implica cierta actividad de fondo.
  • Apps de correo electrónico: Gmail, Outlook y otros clientes de correo viven en segundo plano comprobando si llegan nuevos mensajes, filtrando spam y sincronizando carpetas.
  • Apps de almacenamiento en la nube: Google Drive, Dropbox, OneDrive y servicios similares consumen batería subiendo copias de seguridad, fotos, vídeos y documentos sin que tú tengas que hacer nada.
Cuando el listado de batería no es suficiente: permisos, datos y almacenamiento

A veces, aunque mires la lista de consumo de batería, sigues teniendo la sensación de que “algo no cuadra”. En estos casos conviene ir un poco más allá y revisar otros parámetros que delatan el comportamiento real de las aplicaciones.

Revisar los permisos de las aplicaciones

Tanto en Android como en iOS puedes entrar en el apartado de aplicaciones dentro de Ajustes y ver qué permisos tiene cada una: ubicación, micrófono, cámara, actividad en segundo plano, acceso a datos, inicio automático, etc.

Si una app que no debería necesitarlo tiene acceso constante a la ubicación, al micrófono o a la actividad en segundo plano, no solo puede estar gastando más batería de la necesaria, sino también comprometiendo tu privacidad. Quitarle permisos sobrantes frena procesos innecesarios y recorta consumo.

Controlar el uso de datos y el almacenamiento

En la sección de Almacenamiento y de Datos móviles del sistema verás cuánto espacio ocupa cada app y cuántos datos consume. Si detectas una aplicación que:

  • Usas poco, pero aparece ocupando muchos gigas de caché.
  • Apenas abres, pero se come un montón de datos en segundo plano.

es muy probable que tenga procesos activos de sincronización, publicidad o descargas que no se reflejan con claridad en la lista principal de batería, pero que sí aportan un gasto constante.

Apps especializadas para vigilar el estado y consumo de la batería

Además de las herramientas nativas, en Android hay algunas aplicaciones muy útiles para controlar en detalle qué está pasando con la batería y con cada proceso. No son imprescindibles, pero pueden ayudarte a afinar al máximo.

AccuBattery

Con esta información puedes ver qué aplicaciones están disparando el consumo en distintos momentos del día, cómo afectan determinadas cargas (rápidas, largas, cortas) y qué hábitos te conviene cambiar para no acortar la vida útil de la batería.

Greenify y otras apps de hibernación

Su principal ventaja es que te fuerza a ser consciente de qué apps quieres activas y cuáles no. Al ver la lista de aplicaciones que puedes hibernar, muchas veces descubres programas que casi no usas pero que siguen vivos por debajo, comiéndose batería porque sí.

Antivirus y herramientas de seguridad

Algunos antivirus para Android incluyen módulos de análisis de batería que detectan procesos sospechosos, aplicaciones maliciosas o configuraciones que disparan el consumo. No hacen magia, pero pueden ayudarte a descubrir malware camuflado o apps que espían tu portapapeles (linternas, calculadoras, juegos de dudosa procedencia…).

Qué hacer cuando una app consume demasiada batería

Una vez has identificado las posibles culpables, llega el momento de decidir qué hacer con cada app según lo importante que sea para ti. No es lo mismo una red social que miras de vez en cuando, que WhatsApp o tu app del banco.

Si la app es imprescindible para ti

En este caso no suele tener sentido desinstalar, pero sí puedes recortar su consumo sin perder funcionalidades clave:

  • Limitar la actividad en segundo plano: desactiva la actualización en segundo plano o usa los modos de ahorro/optimización de batería del sistema para que la app funcione, pero no esté trabajando todo el tiempo.
  • Reducir notificaciones y sincronización: desactiva notificaciones innecesarias (likes, sugerencias, promociones) y revisa la frecuencia de actualización de correo, copias en la nube o widgets de noticias.
  • Comprobar y aplicar actualizaciones: en ocasiones una versión concreta de una app tiene un bug que dispara el consumo. Actualizar a la última versión puede arreglarlo y devolver la normalidad a la batería.
Si la app no es tan importante (o sospechas de ella)

Cuando se trata de juegos que casi no usas, apps de linterna, calculadoras raras, utilidades que has instalado “por probar” o servicios que no te aportan gran cosa, lo más sencillo es desinstalarlas y olvidarte. Ganarás batería, liberarás espacio y, de paso, reducirás la carga general del sistema.

En los casos en que veas un consumo exagerado de una app poco conocida, con permisos extraños o procedente de fuentes dudosas, puede incluso tratarse de malware o software mal diseñado. Aquí no hay mucho que pensar: lo más seguro para tu móvil y tu privacidad es eliminarla cuanto antes.

Otros ajustes clave para hacer que la batería dure más

Además de cazar y controlar aplicaciones, hay una serie de ajustes y hábitos que marcan la diferencia en la autonomía, incluso aunque no toques nada más.

Brillo de pantalla y animaciones

La pantalla es el componente que más gasta, sin discusión. Mantenerla a tope de brillo todo el día es una forma segura de que la batería se venga abajo mucho antes de lo que debería. Usa el brillo automático bien ajustado o bájalo manualmente siempre que puedas.

Si el sistema lo permite, también puedes reducir animaciones, transiciones y efectos visuales. No solo hace que el móvil vaya algo más fluido en modelos justitos, sino que rebaja ligeramente la carga de trabajo del procesador y, con ello, el consumo.

Conexiones: Wi‑Fi, Bluetooth, NFC, GPS

Las conexiones inalámbricas son otra fuente continua de gasto cuando permanecen activas sin necesidad. Si no vas a usar algo, apágalo sin miedo:

  • Desactiva Wi‑Fi y Bluetooth cuando estés fuera y no los necesites.
  • Apaga NFC si no pagas con el móvil ni usas accesorios que lo requieran.
  • Limita el uso del GPS a las apps que de verdad lo requieren y evita que lo tengan activo “siempre”.

No se trata de estar todo el día encendiendo y apagando iconos, pero sí de evitar tenerlo todo activado por defecto sin motivo. A la larga, se nota.

Actualizaciones de sistema y calibración de batería

Mantener el sistema y las apps actualizadas no solo mejora la seguridad; muchas actualizaciones incluyen mejoras internas de rendimiento y consumo. Un sistema más optimizado siempre sacará algo más de partido a la misma batería.

De vez en cuando, sobre todo si notas que el porcentaje de batería se comporta de forma extraña, puede venir bien calibrarla siguiendo las recomendaciones del fabricante. No hace milagros, pero ayuda a que el móvil mida mejor el nivel real y no te dé sustos.

Hábitos de carga que cuidan la batería a largo plazo

Aunque no influyen de forma directa en que una app consuma más o menos, tus costumbres de carga sí determinan cuánto tiempo se mantendrá la batería en buen estado:

  • Intenta cargar el móvil cuando esté alrededor del 20‑30%.
  • Si puedes, evita dejarlo horas al 100% enchufado; muchas marcas ya incluyen carga optimizada para controlar esto automáticamente.
  • No abuses de usar el móvil mientras carga si se calienta demasiado.
  • Usa cargadores originales o certificados para evitar problemas de voltaje y temperatura.

Combinando una buena gestión de cargas con el control de apps, es mucho más fácil que el móvil llegue al final del día sin quejarse.

Cuando la batería no dura lo que debería y ninguna app parece especialmente culpable, lo que suele haber por detrás es una suma de pequeños factores: aplicaciones que trabajan en segundo plano sin que lo notes, permisos mal ajustados, conexiones siempre activas, brillo alto y algunos malos hábitos de carga.

Revisar con calma los menús de Batería, comprobar actividad en segundo plano, ajustar permisos, aprovechar las opciones de ahorro de energía de cada fabricante y, si hace falta, recurrir a herramientas como AccuBattery o Greenify, te permite descubrir esas apps que consumen batería aunque no aparezcan claramente en la lista y recuperar varias horas de autonomía cada día sin necesidad de cambiar de móvil. Comparte esta información para que mas usuarios conozcan del tema.

Cómo mejorar la precisión del GPS sin instalar aplicaciones

Actualidad en Androidsis - Mié, 25/02/2026 - 21:48

Si alguna vez has mirado el punto azul del mapa y has pensado “esto no puede ser donde estoy”, no estás solo. Aunque los móviles actuales son una pasada, la precisión del GPS sigue dependiendo de muchos factores: satélites, cobertura, edificios, ajustes del sistema, permisos de las apps… La buena noticia es que puedes mejorar bastante esa precisión sin instalar aplicaciones adicionales, solo tocando la configuración correcta y entendiendo cómo funciona todo el sistema.

A lo largo de esta guía vamos a ver cómo afinar al máximo la ubicación, qué significa realmente ese círculo azul de Google Maps, cómo calibrar la brújula, qué ajustes de WiFi y Bluetooth influyen, qué problemas de hardware o fundas pueden fastidiarte la señal, y qué margen real de mejora puedes esperar, tanto en el móvil como en otros dispositivos GPS dedicados. Todo explicado en español de España, con ejemplos prácticos y sin necesidad de apps extra.

¿Cómo funciona realmente el GPS de tu móvil?

Para entender cómo mejorar la precisión, primero hay que tener claro qué está haciendo el móvil cuando te geolocaliza. No es magia: es una combinación de satélites, antenas y software que intenta calcular tu posición en tiempo real con la menor batería posible.

La red GPS está formada por unos 27 satélites que orbitan la Tierra, de los cuales 24 trabajan de forma activa y hay varios de reserva por si alguno falla. Están colocados de tal modo que, estés donde estés, tu móvil pueda “ver” al menos varios de ellos por encima del horizonte.

El receptor interno de tu teléfono se conecta con al menos tres satélites para saber tu posición, y normalmente utiliza un cuarto para determinar también la altitud. A partir del tiempo que tarda la señal en llegar desde cada satélite, el móvil calcula su posición en el mapa con bastante precisión… siempre que haya buena visibilidad hacia el cielo.

El problema es que conectarse continuamente con los satélites gasta batería y además la señal se degrada en interiores, entre edificios altos o bajo tierra. Ahí entra en juego otra tecnología: el A‑GPS o Assisted GPS, que utiliza también torres de telefonía, redes WiFi y otros datos para hacer una estimación rápida de dónde estás.

Con A‑GPS, el móvil puede triangular tu posición usando varias antenas móviles y puntos WiFi cercanos. Esta ubicación es algo más “gorda”, menos precisa, pero sirve para aproximarte en unos 50 metros mientras el receptor GPS va afinando la señal de los satélites. Por eso, en Google Maps ves primero un círculo azul grande que luego se va reduciendo.

Android, además, cuenta con varios modos de uso del GPS que cambian el equilibrio entre precisión y consumo de batería. Según el que tengas activado, la exactitud de tu ubicación puede ser muy buena… o bastante regulera.

¿Qué significa el punto azul y el círculo en Google Maps?

Cuando abres Google Maps, tu posición se representa con un punto azul en el mapa. Ese punto no siempre está solo: muchas veces viene acompañado de un círculo celeste alrededor.

Ese círculo indica el margen de error de tu ubicación. Puedes estar en cualquier punto dentro de ese círculo, no justo en el centro. Cuanto más pequeño es el círculo, más precisa es la posición que te está dando el móvil.

Si el círculo se ve muy grande, significa que el sistema se está apoyando más en A‑GPS (antenas y WiFi) que en los satélites, o que tiene poca calidad de señal. Si esperas unos segundos en exteriores, lo normal es que la app vaya reduciendo el tamaño del círculo a medida que mejora la conexión con los satélites.

También puede ocurrir que el punto azul no aparezca, salga en gris o se quede fijo. En esos casos, Google Maps no está pudiendo determinar tu ubicación actual y te muestra la última que recuerda. Esto puede deberse a permisos mal configurados, problemas de señal o ajustes desactivados.

Ten en cuenta que cualquier obstáculo entre tu móvil y el cielo (garajes subterráneos, edificios altos, paredes gruesas, túneles, metro…) puede afectar a la precisión. En interiores muy cerrados, lo normal es que el GPS falle o se quede solo con una ubicación aproximada.

Modos de ubicación en Android y precisión del GPS

Uno de los ajustes que más influyen en la calidad de tu posición es el modo de ubicación que tengas configurado en Android. Según el fabricante, el nombre puede variar, pero la idea es la misma: elegir entre más precisión o más ahorro de batería.

Normalmente, en el menú de Ajustes > Ubicación (o en algunos móviles dentro de Seguridad y ubicación o Conexiones) vas a encontrar un apartado donde se define el método de ubicación. Las opciones clásicas suelen ser:

  • Ahorro de batería: el teléfono usa básicamente A‑GPS, redes móviles, WiFi y Bluetooth, pero no tira del GPS puro o lo usa al mínimo. Consume muy poca batería, pero la precisión suele ser bastante peor, buena para resultados aproximados (por ejemplo, saber en qué barrio estás) pero no tanto para moverte giro a giro.
  • Sólo dispositivo: en este modo el móvil utiliza solo el receptor GPS y los sensores internos (acelerómetro, giroscopio, brújula…). Es más estable cuando hay buen cielo despejado, pero tarda más en fijar la posición y puede sufrir en entornos urbanos con muchos obstáculos.
  • Máxima precisión: es la opción más completa. Combina los datos de satélites GPS con el A‑GPS, redes móviles, WiFi y Bluetooth para darte la mejor ubicación posible. A cambio, este modo es el que más batería gasta cuando hay apps usando la ubicación de forma continua.

Si necesitas que el punto azul de Google Maps clava casi al metro dónde estás, lo suyo es usar Máxima precisión cuando vayas a navegar o utilizar apps que dependan mucho del GPS (navegadores, juegos de realidad aumentada, apps deportivas, etc.). Después, cuando termines, puedes volver a un modo más ahorrador.

Cómo activar y mejorar la ubicación en Android

Para empezar por lo básico, asegúrate de que la ubicación del dispositivo está activada. Puede parecer obvio, pero más de uno pierde tiempo porque el GPS está directamente desconectado.

En la mayoría de móviles Android, puedes entrar en Ajustes > Ubicación y activar el interruptor principal. Otra forma rápida es abrir el panel de notificaciones y pulsar sobre el icono de Ubicación para encenderlo o apagarlo al momento.

Dentro de ese mismo menú de ubicación, muchas capas de Android incluyen una opción llamada Precisión de la localización de Google o similar. Esta función permite que Google use también redes WiFi cercanas, Bluetooth y otros sensores para afinar todavía más tu ubicación, siempre respetando tus permisos de privacidad.

Para activarla, entra en Ajustes > Ubicación, busca algo como Precisión de la ubicación de Google o Servicios de ubicación y habilita la opción. Suele haber un conmutador del tipo “Mejorar la precisión de la ubicación” que conviene tener activado si quieres que el móvil lo clave lo máximo posible.

Cómo encontrar tu ubicación exacta en Google Maps desde el navegador

Si utilizas Google Maps desde el ordenador, también puedes mejorar hasta cierto punto la precisión de la ubicación del punto azul en el navegador, aunque dependerá mucho de la calidad de tu conexión y de que el navegador tenga acceso a la información de ubicación.

Los pasos básicos son:

  1. Abre Google Maps en tu ordenador con un navegador actualizado (Chrome, Edge, Firefox…).
  2. Asegúrate de que el navegador tiene permisos para acceder a tu ubicación. Normalmente, cuando entras por primera vez, aparecerá un aviso preguntando si quieres permitirlo.
  3. En la esquina inferior derecha del mapa, pulsa en el icono Mi ubicación (un círculo con un punto). El mapa se centrará en tu posición y te mostrará el punto azul.

Si ves errores del tipo “No se puede determinar tu ubicación” o notas que el punto está claramente mal colocado, puedes probar a recargar la página, revisar que tengas buena conexión a Internet, comprobar en la configuración del navegador que no estás bloqueando el acceso a la ubicación para Maps y, si no mejora, reiniciar el equipo.

Permisos de las aplicaciones y problemas habituales

Desde Android 10, los permisos de localización se han vuelto mucho más estrictos, así que es fácil que una app tenga capado el acceso al GPS sin que te acuerdes de haberlo denegado. Si una aplicación concreta no te sitúa bien, revisa primero sus permisos.

Puedes hacerlo entrando en Ajustes > Ubicación > Permiso de la aplicación (o un menú similar, según el móvil). Ahí verás una lista de apps clasificadas por si pueden usar la ubicación siempre, sólo en uso o nunca. Elige, por ejemplo, tu app de mapas o navegación y márcala como Permitir siempre o al menos “Permitir sólo si la aplicación está en uso”.

En algunos móviles que no muestran el apartado de permisos desde Ubicación, tendrás que ir a Ajustes > Aplicaciones, entrar en la app concreta (Google Maps, Waze, Navi, etc.) y tocar en Permisos > Ubicación. Ahí podrás decidir si le das acceso constante, solo mientras la usas o si se lo niegas.

Además, en las versiones recientes de Android hay una opción de ubicación precisa por aplicación. En el menú de permisos de ubicación de cada app, suele aparecer un interruptor llamado “Usar ubicación precisa” o “Ubicación exacta”. Asegúrate de que está activado para las apps de navegación, porque si no, solo tendrán una ubicación aproximada.

Ten en cuenta también los controles parentales y funciones de bienestar digital. En muchos móviles, estos sistemas pueden limitar el acceso a la ubicación precisa para proteger a menores. Si notas que un dispositivo con control parental activo no localiza bien, revisa en Ajustes > Bienestar digital y controles parentales (o similar) que no se esté bloqueando la geolocalización exacta.

Calibrar la brújula y mejorar la orientación en Google Maps

Muchas veces el problema no es tanto la posición en sí, sino que la flecha de Google Maps apunta hacia cualquier lado o parece que caminas hacia atrás. Ahí el culpable suele ser la brújula del móvil, que conviene recalibrar de vez en cuando.

Google Maps incorpora su propio sistema de calibración. Para usarlo:

  • Abre Google Maps en tu móvil y espera a que cargue el mapa.
  • Pulsa sobre el punto azul que indica tu ubicación. Se abrirá una pantalla con opciones relacionadas con tu posición.
  • Toca en la opción Calibrar. Dependiendo del modelo y la versión, pueden aparecer dos métodos: usando la brújula o mediante la cámara (Live View o Live Street).

Si usas la opción de brújula clásica, te pedirán que muevas el teléfono dibujando un 8 en el aire. Hazlo unos segundos hasta que la app indique que la precisión de la brújula ha pasado a Alta o al menos a un nivel medio aceptable.

En algunos móviles, Google Maps además puede ayudarte a afinar la dirección utilizando la cámara y Live View. En este modo, la app usa los edificios, carteles y puntos de interés que ve alrededor para entender hacia dónde estás mirando. Es importante hacer este proceso en exteriores, con buena visibilidad, para que el sistema pueda reconocer elementos del entorno.

Una vez calibrada la brújula, es mucho más probable que la flecha se mueva acorde a tu dirección real y que Maps deje de pensar que vas en sentido contrario o que estás mirando a Cuenca cuando en realidad estás viendo otra calle.

WiFi, Bluetooth y servicios adicionales para afinar la ubicación

Para mejorar la precisión del GPS sin instalar apps, conviene aprovechar los servicios de ubicación avanzados que ya trae tu Android. Muchos móviles permiten usar:

  • Búsqueda de WiFi: tu teléfono detecta puntos de acceso WiFi cercanos (aunque no te conectes) y usa su posición conocida para ajustar tu localización.
  • Búsqueda de Bluetooth: se escanean dispositivos Bluetooth cercanos, balizas, etc., que también pueden ayudar a estimar dónde te encuentras.

Para activar estas opciones, entra en Ajustes > Ubicación y busca un apartado llamado Búsqueda de Wi‑Fi y Bluetooth o Servicios de ubicación. Dentro, verás interruptores para activar Búsqueda de Wi‑Fi y Búsqueda de Bluetooth. Ambos mejoran el cálculo de la ubicación, sobre todo en entornos urbanos con muchas redes disponibles.

Además, Android ofrece la posibilidad de activar el Historial de ubicaciones de Google. Al tenerlo encendido, tu móvil va guardando de forma periódica tus posiciones cuando se detectan cambios importantes. Esto permite que Google ofrezca rutas más inteligentes e información de tráfico en tiempo real, además de ayudar a situarte con mayor rapidez en zonas donde sueles moverte.

Para configurarlo, ve a Ajustes > Ubicación > Historial de ubicaciones de Google, elige la cuenta de Google en la que quieras guardarlo y pulsa en Activar. El sistema te mostrará un mensaje confirmando que el historial está habilitado. Si te preocupa la privacidad, siempre puedes revisarlo, pausarlo o borrarlo más adelante.

Casos especiales: móviles Xiaomi, Redmi y POCO

En capas como MIUI o HyperOS (Xiaomi, Redmi, POCO), hay algunos ajustes propios que pueden ayudarte a mejorar la precisión del GPS sin complicarte demasiado. Estos móviles permiten combinar el GPS con redes WiFi, señales móviles y sensores como el giroscopio o el acelerómetro para obtener una ubicación más fina.

Si tienes uno de estos dispositivos, puedes seguir este camino:

  1. Ve a Ajustes > Ubicación > Servicios de ubicación.
  2. Entra en el apartado Precisión de la ubicación.
  3. Activa la función Mejorar la precisión de la ubicación.

Con esto, tu Xiaomi será capaz de ajustar mejor tu posición en apps como Google Maps, Android Auto o Waze, sin necesidad de instalar herramientas de terceros. Aun así, todo lo anterior sobre permisos, brújula y WiFi/Bluetooth también se aplica a estos móviles.

Consumo de batería: qué gasta realmente el GPS

Otra duda muy habitual es si tener el GPS siempre activado se come la batería del móvil. La respuesta corta es: sólo gasta cuando se usa de verdad la localización, no simplemente por estar el interruptor encendido.

Cuando activas la Ubicación en Android, lo único que haces es permitir que las apps puedan solicitar tu posición. Si ninguna aplicación está pidiendo datos de GPS en segundo plano o en primer plano, el impacto en la batería es muy pequeño o casi nulo.

El verdadero consumo llega cuando mantienes abiertas aplicaciones que usen la ubicación en tiempo real con la máxima precisión, como Google Maps, Waze, navegadores de coche, juegos tipo Pokémon Go o apps deportivas que registran rutas. Estas herramientas están constantemente conectándose a los satélites y a los servicios de localización, y eso sí incrementa el gasto energético.

Además, algunas aplicaciones (especialmente Google Maps y servicios de Google) pueden seguir utilizando tu posición en segundo plano para darte información de tráfico, rutas frecuentes o notificaciones basadas en el sitio. Si notas que se dispara el consumo, puedes revisar en Ajustes > Aplicaciones > > Batería y Ubicación para limitar la actividad en segundo plano o los permisos.

Si no quieres que ciertas aplicaciones puedan usar nunca tu GPS ni gastar recursos, basta con quitarles el permiso de ubicación desde el menú de aplicaciones. Así, aunque estén abiertas, no podrán acceder a tu posición ni afectar a la autonomía.

Soluciones de diagnóstico y ajustes avanzados sin instalar apps extra

Aunque en Google Play existen aplicaciones dedicadas a testear y calibrar el GPS, también puedes intentar varias cosas con las herramientas que ya trae tu móvil de serie, sin añadir nada nuevo.

Algunos fabricantes incorporan gestores de sistema y herramientas de diagnóstico (por ejemplo, en Samsung, Xiaomi, OPPO y otros). Suelen estar en forma de app de mantenimiento, seguridad o gestor del dispositivo. Dentro, muchas veces hay un menú de pruebas de hardware donde puedes comprobar si el GPS responde bien.

Al ejecutar estos diagnósticos, el sistema realiza tests sobre distintos sensores, incluyendo el módulo de geolocalización. Si detecta errores de configuración o datos A‑GPS obsoletos, puede restablecer parte de la información interna y mejorar la precisión sin que tengas que hacer nada más que seguir las instrucciones en pantalla.

Si después de revisar permisos, calibrar la brújula, activar precisión alta y servicios de WiFi/Bluetooth el GPS sigue yendo fatal, es recomendable reiniciar el móvil para limpiar cachés y procesos que puedan estar bloqueando correctamente el módulo de localización.

Cuándo el problema es físico: fundas, edificios y módulo GPS dañado

No todos los errores de ubicación se arreglan tocando menús. A veces hay factores físicos que limitan mucho la precisión del GPS aunque la configuración sea perfecta.

Uno de los ejemplos más típicos son las fundas muy gruesas o con partes metálicas. Este tipo de carcasas pueden interferir con la antena interna del móvil y afectar tanto a la brújula como a la recepción de los satélites. Si notas que sin funda el móvil ubica mejor, ahí tienes una pista clara.

También influye muchísimo el entorno: dentro de edificios, centros comerciales, garajes subterráneos, metros y zonas con muchas paredes la señal de los satélites llega muy debilitada o directamente no llega. En esos casos, el móvil se ve obligado a usar sobre todo A‑GPS, con lo que tu posición será más aproximada y menos estable.

Si, aun en exteriores con cielo despejado, el GPS no deja de fallar aunque hayas probado todos los pasos, es posible que el problema sea del propio módulo de geolocalización del teléfono. Este módulo es una pieza física interna que recibe y procesa las señales de los satélites. Cuando se daña, la precisión se vuelve muy mala o directamente deja de funcionar.

En ese escenario, lo sensato es ponerse en contacto con el servicio técnico oficial o un taller autorizado del fabricante. Ellos pueden diagnosticar si el módulo está averiado y, si es necesario, sustituirlo. El reemplazo no suele ser barato ni sencillo: implica abrir el móvil, desmontar varios componentes y montar uno nuevo compatible. Fuera de garantía, el coste puede moverse entre unos 100 y 150 euros (o más, según el modelo).

Limitaciones de dispositivos GPS dedicados y precisión extrema

En el terreno de los dispositivos GPS específicos, como navegadores de mano tipo Magellan eXplorist y similares, también existe un límite físico a la precisión que se puede conseguir sin recurrir a sistemas profesionales de corrección.

Muchos de estos aparatos ofrecen de serie una precisión en torno a tres metros en condiciones ideales. Reducir eso a del orden de 30 centímetros (un pie) de forma constante no suele ser posible con hardware de consumo normal, aunque añadas antenas externas estándar. Para alcanzar ese nivel entran en juego tecnologías como correcciones diferenciales, RTK o receptores GNSS profesionales, que se van fuera del rango doméstico.

En otras palabras: con un GPS de mano convencional puedes afinar algo la recepción mejorando la vista al cielo, actualizando firmware y, si el modelo lo permite, usando una antena externa de calidad. Pero bajar de varios metros a menos de un metro estable prácticamente exige equipos diseñados para topografía, agricultura de precisión u otros campos profesionales.

Después de revisar cómo funciona el GPS, sus modos de precisión, los permisos y servicios que influyen, y hasta dónde llegan las limitaciones físicas del hardware, queda claro que sin instalar aplicaciones adicionales todavía hay mucho margen para que tu móvil te sitúe con mucha más exactitud: activando la ubicación y la precisión de Google, calibrando la brújula en Maps, revisando los permisos y la ubicación precisa de cada app, aprovechando las búsquedas de WiFi y Bluetooth, evitando fundas problemáticas y siendo consciente de que, en interiores complicados o con módulos dañados, la tecnología tiene un techo que no se puede superar solo tocando ajustes. Comparte este truco para mejorar la precisión del GPE de tu móvil.

Hay una forma de convertir los electrocardiogramas del Apple Watch en un PDF. Y se tarda menos de un minuto

Actualidad en Applesfera - Mié, 25/02/2026 - 19:30

Entre los sensores de salud del Apple Watch, hace años que se encuentra la posibilidad de hacernos un electrocardiograma. Es compatible con el Apple Watch Series 4 y cualquier otro modelo posterior (salvo los 'SE') y una de sus principales ventajas es que nos permite ver el gráfico en un PDF que después podemos compartir por mensaje o correo, además de imprimirlo.

Cómo convertir los ECG del Watch en un PDF

El proceso del electrocardiograma en el Apple Watch es sencillo: abrimos su correspondiente app, ponemos el dedo sobre la corona y, en una posición cómoda y tratando de no movernos, esperamos 30 segundos. Tras eso se nos arroja uno de estos resultados:

  • Ritmo sinusal: la señal que indica que nuestro corazón tiene un latido uniforme y existe una actividad eléctrica normal.
  • Fibrilación auricular: indica que se ha detectado una irregularidad en el ritmo del latido, lo cual puede derivar en un riesgo elevado de formación de coágulos y, por tanto, de accidentes cerebrovasculares.
  • Frecuencia cardíaca alta/baja: si la frecuencia cardíaca es inferior a 50 pulsaciones por minuto (baja) o superior a 120 pulsaciones por minuto (alta), se indicará este resultado, el cual indica una alteración en el ritmo normal del corazón, aunque no tiene por qué ser algo negativo si se da la circunstancia de que estamos en reposo o realizando ejercicio físico intenso.
  • No concluyente: indica que, por alguna razón como movimientos durante la prueba, interferencias eléctricas o mala colocación del reloj, no se ha podido obtener un resultado fiable en la medición (es aconsejable repetirlo o acudir al médico si se tienen dudas y no es posible realizarlo).
En Applesfera "No fue capaz de articular palabra". Así de vital fue el Apple Watch para atender a una mujer de Torremolinos en un ataque epiléptico

Eso será lo único que veas en el Apple Watch, pero desde el iPhone podrás encontrar el informe completo en PDF. Muchas veces aparece una notificación tras realizarse la medición, pero si no es así, puedes localizarlo siguiendos estos pasos:

  1. Abre la app Salud.
  2. Ve a la pestaña del buscador (pulsando el icono de la lupa de la esquina inferior derecha).
  3. Entra en la sección Corazón.
  4. Entra en el apartado Electrocardiogramas (ECG).
  1. Pulsa en el último informe.
  2. Pulsa en Exportar PDF.
  1. En el botón de compartir (esquina superior derecha) podrás compartirlo a través de apps de mensajería, además de imprimirlo o guardarlo en la app Archivos.

Cabe señalar que desde esa misma sección podrás encontrar y exportar en PDF cualquier informe anterior que realizases con cualquier Apple Watch vinculado a tu cuenta.

Qué tienes que saber del ECG del Apple Watch {"videoId":"x9vq7cm","autoplay":true,"title":"Estos son los 7 MEJORES SMARTWATCH DE 2025", "tag":"webedia-prod", "duration":"900"}

La función de electrocardiograma del Apple Watch suele ser bastante precisa, pero hay que tener en cuenta su principal diferencia con las pruebas que se hacen en centros médicos: solo tiene una derivación.

A diferencia de los hospitales, donde se colocan varios electrodos en distintas partes del cuerpo, el Apple Watch registra únicamente una señal. Pese a ello, sigue siendo una herramienta útil y que ya ha ayudado a muchas personas a detectar anomalías que de otro modo quizás no se hubiesen detectado.

En Applesfera El sensor de oxígeno del Apple Watch me fastidió la Navidad, pero también me salvó la vida

En cualquier caso, es importante recalcar la importancia de acudir a un médico en estas situaciones:

  • Si el Apple Watch te indica una anomalía, acude de inmediato a urgencias. De ese modo podrán certificar si estás teniendo una fibrilación auricular y tratarte de ello. Puede que sea una falsa alarma, pero es mejor asegurarse. Incluso si no tienes síntomas.
  • Si el Apple Watch no indica anomalía y te sientes mal, de la misma forma debes acudir al médico. Tal vez el Apple Watch no haya sido capaz de detectar la fibrilación auricular o estés padeciendo otro tipo de episodio que deba ser tratado. Y como en el anterior caso, es mejor acudir al médico y que todo se quede en un susto a lamentarse por no haber ido.

En Applesfera | Que los Apple Watch detecten hipertensión es importante. Y lo mejor es que solo es un paso más en el ambicioso plan de salud de Apple

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La noticia Hay una forma de convertir los electrocardiogramas del Apple Watch en un PDF. Y se tarda menos de un minuto fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

"Tu interfaz de usuario es basura": la negociación más dura de Steve Jobs acabó provocando que hasta Juan Carlos I comprase sus ordenadores

Actualidad en Applesfera - Mié, 25/02/2026 - 18:00

Unir el fuerte caracter de Steve Jobs con sus ideas en una negociación podía salir muy muy bien o muy muy mal. Y hay una ocasión en la que, para el propio Jobs, salió muy bien. Aunque aquello le exigió poner a IBM contra las cuerdas sacándoles los colores por su interfaz.

Es una de las negociaciones más famosas y también decisivas para NeXT, compañía que dirigía Jobs en aquella época .Utilizó su talento en la provocación para conseguir un acuerdo con IBM, y la historia se ha convertido en una leyenda del mundo empresarial.

Una negociación clave para el éxito de la compañía {"videoId":"x9j69su","autoplay":true,"title":"APPLE estuvo a punto de desaparecer por CULPA del iPod", "tag":"webedia-prod", "duration":"1194"}

En 1989, NeXT, la empresa de tecnología fundada por Steve Jobs después de abandonar Apple, estaba luchando por conquistar a los compradores. Desesperados por obtener un acuerdo con IBM, los ejecutivos de NeXT se reunieron con sus homólogos de IBM para discutir la posibilidad de licenciar su software NeXTSTEP para su uso en los ordenadores OS/2 de IBM. Lo que sucedió en esa reunión se ha convertido en una leyenda, y ha sido citado en numerosas ocasiones como ejemplo del enfoque único de negociación de Jobs.

En Applesfera El fin del mundo

Cuando los ejecutivos de ambas empresas se reunieron en la sede de NeXT en Palo Alto, California, para discutir los términos del acuerdo, todo el mundo estaba nervioso. Jobs, que en ese momento estaba a la cabeza de la empresa de tecnología, no había llegado a la reunión todavía. Cuando finalmente apareció, entró en la sala de conferencias y se dirigió directamente al ejecutivo de IBM más importante en la reunión. En un momento de audacia, Jobs le dijo: "Tu interfaz de usuario es basura".

El éxito de NeXT supuso el éxito futuro de Apple

Tras aquella frase, la sala se quedó en silencio. Tanto los ejecutivos de NeXT como los de IBM no podían creer lo que acababa de pasar. Pero esto no era nada nuevo para Steve Jobs, quien sabía que a menudo la mejor manera de conseguir lo que quería era ser implacable y desafiante. Con una habilidad increíble para la provocación, Jobs continuó:

"Vamos a hacer este trato, pero sus productos son una mierda".

Los ejecutivos de ambas empresas estaban conmocionados. Sin embargo, Jobs tenía un objetivo en mente y no se detendría para conseguirlo. El plan realmente funcionó, como veremos después. Y es que Steve Jobs fue capaz de venderle uno de los NeXT Computer incluso a nuestro rey emérito, Juan Carlos I.

En Applesfera En su obsesión por ser el número 1, Steve Jobs hizo algo de lo que muchos estarían avergonzados

En última instancia, NeXT logró cerrar el acuerdo con IBM por 65 millones de dólares. La táctica dio buenos resultados. La historia se ha convertido en una leyenda en el mundo empresarial, y ha sido citada una y otra vez como ejemplo de la habilidad única de Jobs para negociar. Aunque algunos han criticado su enfoque, argumentando que era demasiado agresivo y poco profesional, otros lo han elogiado por su habilidad para conseguir lo que quería y por su insistencia en la calidad y la excelencia.

La historia del encuentro de negociación entre NeXT e IBM es una muestra más del carácter único de Steve Jobs y su habilidad para conseguir todo lo que se proponía. Aunque su enfoque no era convencional, logró resultados y dejó su huella en el mundo empresarial y tecnológico. A veces, un enfoque directo y honesto puede ser más efectivo que tratar de complacer a todos y de eso, Steve Jobs, sabía mucho.

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La noticia "Tu interfaz de usuario es basura": la negociación más dura de Steve Jobs acabó provocando que hasta Juan Carlos I comprase sus ordenadores fue publicada originalmente en Applesfera por Isra Fdez .

Cómo usar tu móvil como repetidor WiFi de emergencia

Actualidad en Androidsis - Mié, 25/02/2026 - 17:40

Seguro que alguna vez te has quedado sin WiFi en una habitación, en la casa del pueblo o en un hotel, y has pensado: “ojalá pudiese usar el móvil como un repetidor sin tener que comprar nada”. La buena noticia es que sí, se puede. Y no solo con tu smartphone principal: también puedes dar una segunda vida a ese móvil viejo que tienes tirado en un cajón y convertirlo en una especie de repetidor WiFi de emergencia para salir del paso.

Hoy en día Android y varias aplicaciones permiten que tu teléfono se conecte a una red inalámbrica y, al mismo tiempo, vuelva a emitir otra red para otros dispositivos. Con un poco de configuración puedes extender la cobertura WiFi, saltarte algunas limitaciones de redes públicas, compartir una VPN con más equipos o incluso usar una tarjeta SIM extra para montar un pequeño “router” portátil sin comprar hardware adicional.

¿Por qué puede interesarte usar el móvil como repetidor WiFi?

Aunque a primera vista parezca algo raro -si el móvil tiene WiFi, ¿por qué no conectas directamente el portátil o la consola a esa misma red?- usar el teléfono como repetidor tiene varios usos muy concretos y bastante útiles que conviene conocer.

Uno de los escenarios más frecuentes es cuando la señal WiFi llega muy débil a una habitación. Colocando el móvil en una zona intermedia donde todavía reciba bien la red del router y activando el punto de acceso, puedes ganar unos cuantos metros extra de cobertura y mejorar la señal del WiFi. No es magia, ni sustituye a un sistema Mesh, pero para ver una serie en la tele del dormitorio o navegar desde la tablet ya te puede salvar la tarde.

También es muy práctico cuando te conectas a una WiFi que solo permite un dispositivo, algo típico en hoteles, aeropuertos, campus universitarios o redes con portal cautivo. En lugar de pelearte con las limitaciones, conectas únicamente el móvil a esa red, lo autenticas donde toque (usuario/contraseña, portal web, etc.) y luego compartes la conexión con tu portátil, tablet o consola a través del hotspot del teléfono.

Otro caso bastante habitual es cuando el router emite únicamente en 5 GHz y tienes aparatos que solo soportan 2,4 GHz. Aquí el móvil actúa como “traductor” de frecuencias: se conecta al WiFi de 5 GHz del router y emite una red nueva en 2,4 GHz, lo que permite pasar de 5 GHz a 2,4 GHz para dispositivos antiguos. Aquí el móvil actúa como “traductor” de frecuencias: se conecta al WiFi de 5 GHz del router y emite una red nueva en 2,4 GHz para que se conecten cámaras IP, enchufes inteligentes, domótica antigua o dispositivos económicos que no entienden la banda rápida.

Si trabajas con VPN en tu smartphone, usarlo como repetidor te permite que otros dispositivos aprovechen esa misma VPN sin necesidad de configurar nada en ellos. Es útil, por ejemplo, para una consola o una Smart TV donde no puedes instalar fácilmente la app de la VPN o donde la configuración manual es un engorro.

¿Cómo funciona realmente un móvil como repetidor WiFi?

Durante años, Android solo permitía usar el punto de acceso con los datos móviles como origen. Si activabas el hotspot, el WiFi del móvil se apagaba automáticamente. Era imposible estar conectado a una red inalámbrica y, al mismo tiempo, crear otra WiFi para repetirla, salvo haciendo root y trasteando con apps muy específicas.

Esto cambió con la llegada de la llamada concurrencia STA/AP (Estación / Punto de Acceso). Gracias a esta tecnología, el chip WiFi del teléfono puede comportarse como cliente (conectándose al router) y como punto de acceso (emitiendo su propia red) de forma simultánea. Google empezó a estandarizarlo a partir de Android 9, pero algunos fabricantes como Samsung ya lo habían implementado antes en modelos como el Galaxy S7, donde existía la opción de “Compartir WiFi”.

En la práctica, cuando activas esta función el móvil se engancha a tu red doméstica y crea un nuevo SSID con su propia contraseña y parámetros de seguridad. Los equipos que se conecten al móvil navegarán como si estuviesen directamente en la red original, aunque con algo menos de ancho de banda y un pelín más de latencia, ya que el teléfono está recibiendo y reenviando los datos a la vez.

Apps para convertir tu Android en un repetidor WiFi

No todos los móviles gestionan igual esta función. En algunos modelos, al activar el punto de acceso mientras estás conectado por WiFi, el sistema corta la conexión original y el hotspot pasa a usar los datos móviles en vez de la red inalámbrica. Si te ocurre eso (por ejemplo cuando Android no detecta redes Wi-Fi), necesitas tirar de aplicaciones de terceros que fuerzan el comportamiento de repetidor.

Durante mucho tiempo una de las herramientas más conocidas para esto fue fqrouter2, una app veterana que permitía repetir WiFi y hacer tethering avanzado en móviles antiguos. Ya no está en Google Play, pero todavía se puede encontrar en repositorios como UpToDown y es una alternativa válida si tienes un terminal muy viejo, tipo Android 4.4, que quieras reconvertir en repetidor fijo. Eso sí, exige acceso root, por lo que no es apta para todos los públicos.

Para móviles más actuales destacan alternativas como NetShare, que ofrece una versión para usuarios root y otra sin necesidad de permisos especiales. La app funciona muy bien y permite repetir WiFi incluso en equipos donde Android no lo soporta de forma nativa, pero tiene un límite: pasado un tiempo de uso gratuito, tendrás que pagar una licencia única (en torno a los 8,5 euros) si quieres usarla sin restricciones.

Si quieres algo gratuito, una opción muy recomendable es WiFi Repeater (a veces aparece como WiFi Repeteater). Esta aplicación permite repetir una red inalámbrica tanto en móviles con root como sin él, es compatible desde Android 4.2.2 y hace exactamente lo que necesitas: conectarse a un WiFi y emitir otro. Además, no tiene un coste de licencia como NetShare, de modo que es ideal para salir del paso con un móvil viejo.

En el mundo real hay muchos usuarios que han logrado repetir redes, por ejemplo, para conectar una Nintendo Switch a un WiFi problemático o redes de trabajo caprichosas usando NetShare, configurando posteriormente un proxy en la propia consola. Aunque la velocidad no es espectacular, demuestra que estas soluciones son útiles para situaciones donde el dispositivo destino no es capaz de conectarse bien al WiFi original.

Configurar un móvil Android como repetidor con WiFi Repeater

Si tu teléfono no trae la función de compartir WiFi de serie, uno de los métodos más sencillos pasa por instalar WiFi Repeater y usarlo como puente. El flujo general es parecido en casi todas las apps similares, pero usando esta como ejemplo te haces una idea muy clara de lo que hay que hacer.

Tras instalar la aplicación desde la Play Store, lo primero es conectar el móvil a la red WiFi que quieres ampliar. Una vez tengas Internet en el teléfono, abre WiFi Repeater y toca en el icono o sección donde se muestra la red inalámbrica activa. La app te pedirá permiso para acceder a la ubicación, algo necesario en Android moderno para poder escanear redes y gestionar puntos de acceso.

Cuando todo está listo, en la parte superior de la interfaz suele aparecer un código QR con los datos de la nueva red. Escaneando ese código con otro móvil puedes conectarte sin escribir nada. Si el dispositivo que quieres conectar no soporta códigos QR (por ejemplo, muchos portátiles o consolas), puedes introducir a mano el nombre de la red (SSID) y la contraseña que se muestran justo debajo en la aplicación.

El detalle importante es que, en muchas de estas apps, para que haya conectividad real debes entrar en la configuración avanzada de la red WiFi del dispositivo cliente y ajustar el apartado de Proxy a “Manual”. Ahí tendrás que escribir como “Nombre del host del proxy” la IP que indica la aplicación (normalmente algo tipo 192.168.49.1) y como “Puerto proxy” el número de puerto HTTP que aparece en la zona de ajustes (por ejemplo 8282). Sin ese paso, te podrás conectar a la red pero no habrá navegación por culpa de problemas de navegación.

Algunas aplicaciones como NetShare funcionan de forma muy parecida: el móvil crea una especie de red tipo hotspot con proxy a la que se enganchan otros dispositivos. Es algo menos transparente que la función nativa de compartir WiFi de Android, pero resuelve el problema de muchos móviles que de fábrica no permiten repetir la red inalámbrica.

Cómo usar la función nativa “Compartir Internet” para repetir WiFi

En los móviles Android más modernos es bastante probable que tu propia capa de sistema permita compartir la red WiFi entrante como si fuesen datos móviles. Si es tu caso, no necesitas apps externas ni root, solo encontrar bien la opción en ajustes.

El camino puede variar un poco según la marca, pero suele ser algo así: Ajustes > Redes e Internet (o Conexiones) > Zona WiFi / Punto de acceso > Compartir Internet. Dentro podrás activar el punto de acceso portátil y, en muchos modelos, elegir de dónde sale la conexión (datos móviles o WiFi). Es clave marcar la opción de compartir conexión WiFi para que el móvil no tire de tu tarifa de datos. Si necesitas controlar qué red prioriza Android, puedes ver cómo configurar la prioridad de red WiFi.

En algunos Samsung y otros fabricantes verás un apartado específico llamado “Compartir WiFi” dentro de las opciones del hotspot. Ahí puedes renombrar la red que va a emitir tu móvil, cambiar la contraseña, definir la banda de frecuencia y hasta configurar el tiempo para que se apague automáticamente el punto de acceso cuando no haya ningún dispositivo conectado.

Si te conectas escaneando el código QR que ofrece Android, el proceso es mucho más cómodo. Simplemente apuntas con la cámara del otro móvil o tablet y el sistema rellena automáticamente el nombre de red y la contraseña, sin necesidad de teclear nada. Esta red que crea el teléfono suele tener un alcance más corto que el del router principal, pero para cubrir una habitación o un pequeño rincón de la casa es más que suficiente.

Desde funciones nativas suele ser posible ver al menos el número de dispositivos conectados al hotspot, mientras que apps específicas como WiFi Repeater enseñan una lista detallada de equipos, IPs y a veces hasta consumo de tráfico. No es tan avanzado como un router profesional, pero para controlar qué se está conectando es más que aceptable.

Reutilizar un móvil viejo como repetidor fijo en casa

Si tienes por ahí un smartphone que ya no usas porque va lento o se ha quedado desfasado, puedes reconvertirlo en un repetidor casero permanente y mejorar un poco la cobertura en ciertas zonas. No va a rendir igual que un repetidor WiFi 6 moderno, pero como solución de 0 euros, cumple.

La idea es muy simple: colocas el móvil viejo en una zona intermedia de la casa donde aún llegue bien la señal del router, lo conectas ya sea por WiFi o mediante un adaptador USB a Ethernet, y activas el punto de acceso para que repita la conexión. Si optas por cable Ethernet (usando un adaptador USB-RJ45 compatible), tendrás mejor estabilidad que si dependes de una conexión inalámbrica débil desde el principio. Para consejos sobre cómo potenciar la señal móvil en ubicaciones complicadas, revisa guías específicas.

No todos los teléfonos viejos soportan WiFi 6 ni bandas avanzadas, pero para dar conexión a una televisión en otra habitación, una consola o varios equipos de domótica suele ser suficiente. Lo único que cambia es la calidad de la antena del móvil y el estándar que soporte (WiFi 4, 5, etc.), que marcarán el máximo de velocidad y alcance que vas a obtener.

Opciones de seguridad y configuración del hotspot

Cuando conviertes un móvil en punto de acceso es fundamental cuidar la seguridad de la red que emite. Lo mínimo es cambiar el nombre de la red (SSID) y, sobre todo, la contraseña por defecto que genera el sistema, evitando claves sencillas o las típicas combinaciones 12345678, qwerty y similares.

En casi todos los Android recientes podrás elegir el tipo de cifrado WiFi. Las opciones más comunes son WPA2-Personal, WPA2/WPA3-Personal y WPA3-Personal. Lo ideal es que uses WPA3 si tanto el móvil como los dispositivos que vas a conectar lo soportan. Si tienes aparatos más antiguos, WPA2 o el modo mixto WPA2/WPA3 es una buena opción para maximizar compatibilidad sin renunciar a una protección aceptable.

Otro punto clave es la banda de frecuencia. Los móviles de gama media y alta suelen permitir emitir en 2,4 GHz o 5 GHz, aunque no en ambas a la vez. La banda de 2,4 GHz llega más lejos, traspasa mejor paredes y es la que tienen casi todos los dispositivos, pero sufre más interferencias. La banda de 5 GHz ofrece más velocidad y suele estar menos saturada, pero su alcance es menor. Para un uso normal de tethering o repetidor con los dispositivos cerca, 5 GHz suele ir mejor; si vas a conectar domótica o aparatos lejanos, 2,4 GHz puede ser más práctica.

Finalmente, muchos móviles permiten activar extras como límite de datos, apagado automático del hotspot si no hay nadie conectado, modo de ahorro de energía, posibilidad de ocultar el SSID o ajustes avanzados relacionados con WiFi 6 y marcos de administración protegidos. Cuanto más moderno sea el smartphone, más parámetros podrás tunear.

Compartir datos móviles como alternativa al WiFi

Además de repetir una red inalámbrica existente, siempre puedes convertir el móvil en un router 4G/5G improvisado usando una tarjeta SIM exclusiva para ese dispositivo. Es una jugada muy útil cuando en una zona hay mala cobertura del router pero buena señal móvil.

Por ejemplo, puedes poner una SIM barata en un teléfono viejo, dejarlo en la habitación donde tengas varios gadgets de domótica que no llegan al WiFi del router y compartir datos móviles con ellos. Muchos de estos aparatos apenas consumen tráfico, de modo que no necesitas una tarifa enorme para mantenerlos conectados; además, con algunos trucos se puede mejorar la cobertura móvil en interiores.

La configuración suele seguir un patrón parecido: entras en Ajustes > Conexiones (o similar) > Conexión compartida / Zona WiFi portátil, activas el punto de acceso y defines nombre de red, contraseña, tipo de cifrado y banda. En iPhone la función equivalente está también disponible y se configura de forma muy parecida desde “Punto de acceso personal”.

Es crucial que la contraseña que pongas sea lo bastante robusta para evitar intrusos. No es buena idea dejar la red abierta ni usar claves obvias, porque cualquiera podría conectarse y fundirse tu bono de datos. Si quieres algo fácil de recordar sin sacrificar demasiado la seguridad, siempre es mejor una frase larga con números que una secuencia corta y sencilla.

Cuando uses datos móviles para alimentar el hotspot, vigila el consumo de tráfico. Un solo portátil descargando actualizaciones o viendo vídeo en streaming puede devorar gigas en un momento. Para uso esporádico, compartir datos es perfecto; como solución fija, probablemente te salga más a cuenta un router 4G dedicado o una segunda línea de fibra.

Ventajas de usar el móvil como repetidor WiFi de emergencia

La primera ventaja es evidente: no necesitas gastar dinero extra en hardware. Si ya tienes un smartphone que no usas a diario, puedes aprovecharlo como repetidor sin coste. Solo tendrás que enchufarlo a la corriente y dejarlo configurado donde te interese.

Otra gran ventaja es que configurar el hotspot o una app de repetidor es rápido y relativamente sencillo. No hace falta ser un experto en redes: basta con seguir un par de menús de ajustes, elegir nombre de red, contraseña, banda y, si acaso, marcar la casilla de compartir WiFi en lugar de datos móviles. Una vez lo tienes, activarlo y desactivarlo es tan simple como pulsar un botón en la barra de accesos rápidos.

Además, esta solución es muy flexible. Puedes conectar prácticamente cualquier dispositivo con WiFi: portátiles, móviles, tablets, consolas, Smart TV, gadgets de domótica, etc. Aunque no tendrás las opciones avanzadas de un router (QoS, VLAN, control parental a fondo…), como método de emergencia cubre casi todo lo que sueles necesitar.

Otro punto interesante es que, si te vas de viaje y contratas una eSIM que permita tethering, puedes usar el smartphone como router de viaje para varios dispositivos a la vez: ordenador, tablet, portátil de trabajo, etc. Algunos operadores de eSIM limitan el uso de punto de acceso, pero otros lo permiten sin problemas; en esos casos, el móvil se convierte en la pieza central de tu conexión mientras te mueves.

Limitaciones y puntos débiles de este método

No todo son ventajas. Un teléfono no está diseñado para estar funcionando como punto de acceso 24/7, así que hay varios aspectos a tener en cuenta antes de usarlo como repetidor permanente.

El primero es la batería. Mantener el WiFi activo, el hotspot encendido y varios dispositivos conectados hace que el móvil consuma energía a toda velocidad. En la práctica, tendrás que dejarlo enchufado de forma casi constante. Estar cargando al 100% durante horas no es lo mejor para la salud de la batería, por eso se recomienda utilizar móviles antiguos que ya no te importe degradar, y si puedes, combinarlo con un enchufe inteligente que corte la carga de vez en cuando para no tenerlo siempre al máximo.

Otro punto débil es la cobertura. Las antenas de los smartphones son pequeñas y tienen menos ganancia que las de un repetidor WiFi o un sistema Mesh. El resultado es que la red que emite el móvil suele tener menos alcance y estabilidad, sobre todo si intentas cubrir distancias largas o varias habitaciones. La parte positiva es que puedes mover el teléfono fácilmente y acercarlo a la zona donde realmente necesitas señal.

Además, la mayoría de móviles no ofrecen doble banda simultánea. Aunque puedan conectarse a 2,4, 5 o incluso 6 GHz, cuando actúan como punto de acceso solo emiten en una banda concreta. Si repites una red de 2,4 GHz, el hotspot también funcionará en esa banda, y lo mismo si usas 5 GHz. No puedes estar conectado a 5 GHz y repetir en 2,4 a la vez, algo que sí hacen algunos sistemas profesionales.

Si usas tu tarifa de datos para alimentar el hotspot, tendrás también el problema del posible sobrecoste por uso intensivo. Conexiones de portátil, descargas grandes, juegos online y streaming pueden disparar el consumo y hacer que agotes la franquicia muy rápido. A veces, a base de compartir datos te sale más caro que haber invertido directamente en un repetidor o PLC decente.

Por último, en muchos escenarios el ancho de banda efectivo se reduce, porque el móvil hace de puente y tiene que recibir y reenviar cada paquete. Esto provoca que, en la práctica, la velocidad se vea más limitada que si el dispositivo se conectara directamente al router. Para navegar, ver vídeos en calidad normal o jugar de manera casual suele ser suficiente; para grandes descargas o streaming en 4K, no tanto.

Cuándo merece la pena un repetidor o sistema WiFi dedicado

Aunque el móvil repetidor es una gran solución de emergencia, si quieres mejorar de verdad la cobertura WiFi de toda la vivienda lo más sensato es plantearse un repetidor de calidad o un sistema Mesh. Estos equipos integran mejores antenas, firmware optimizado y soporte para tecnologías modernas como WiFi 6.

Un buen repetidor o un nodo Mesh con WiFi 6 te permite lograr mayor velocidad real, menor latencia y mejor estabilidad, sobre todo si vas a conectar muchos dispositivos al mismo tiempo. Es interesante que tengan puertos Ethernet Gigabit para poder sacar el máximo partido a conexiones de fibra de 1 Gbps o similares, y que permitan cierta configuración avanzada, como elegir bandas, potencia de emisión o control de canales.

La ubicación de estos repetidores es crítica: deben colocarse en una zona donde todavía reciban una señal sólida del router para poder redistribuirla. Si los pones demasiado lejos, solo amplificarán una WiFi ya pobre, y la experiencia será mala. Lo mismo se aplica al móvil que uses como repetidor: búscale un “punto medio” entre el router y la zona donde falla la cobertura.

Incluso puedes combinar ambas soluciones: usar un buen repetidor WiFi en el centro de la casa y colocar, en una zona muy concreta, un móvil viejo como pequeño punto de acceso adicional para dar servicio a un rincón concreto, como un trastero, un garaje o la casa de invitados, siempre que no quieras invertir en más hardware.

Dar una nueva vida a tu smartphone como repetidor WiFi de emergencia es una forma pragmática de aprovechar lo que ya tienes: con un poco de configuración, algunas apps cuando el sistema no ayuda y un mínimo de cabeza con la seguridad y la colocación, puedes extender la cobertura de tu red, compartir VPN o datos móviles y salvar muchas situaciones puntuales sin gastar dinero en dispositivos adicionales, aunque teniendo siempre presente que no sustituye a un buen repetidor o a un sistema Mesh cuando buscas una solución estable y permanente. Comparte esta guía y mçás usuarios sabrán usar su móvil como un repetidor Wifi.

Cómo convertir tu tablet en una estación de trabajo portátil

Actualidad en Androidsis - Mié, 25/02/2026 - 16:14

¿Tienes una tablet medio olvidada en un cajón y un portátil al que se le queda corta la pantalla? Combinarlos para crear una pequeña estación de trabajo portátil es mucho más fácil de lo que parece, y además puede ahorrarte la compra de un monitor externo tradicional, que suele ser más voluminoso y caro.

En los últimos años han aparecido montones de apps, docks y funciones nativas que permiten convertir una tablet en segunda pantalla, monitor táctil, mini-centro de control o incluso en una pseudo “tableta gráfica” para dibujar. Vamos a repasar, con calma y al detalle, todas las formas de sacarle jugo: desde usar una tablet Android vieja como monitor extra, hasta exprimir un iPad, una Galaxy Tab S o una tableta de dibujo como pantalla principal para trabajar y estudiar.

Por qué tiene sentido convertir tu tablet en estación de trabajo portátil

Cuando pensamos en un monitor, solemos imaginar un panel grande, pesado y caro, tipo 24 o 27 pulgadas con alta frecuencia de refresco. Pero para muchas tareas del día a día no hace falta tanto. Una tablet aporta algo que un monitor tradicional no tiene: ligereza, batería integrada y la posibilidad de ir contigo en la mochila sin que sea un estorbo.

Reaprovechar una tablet Android o un iPad como segunda pantalla tiene varias ventajas claras: puedes ampliar el escritorio del portátil cuando viajas, tener una pantalla auxiliar para videollamadas, chat o documentos de referencia, controlar el rendimiento de tu PC mientras juegas, o usar la tablet como “mini pizarra” para dibujar o tomar notas con stylus.

Eso sí, conviene entender que no es la solución perfecta para todo: el tamaño es menor que el de un monitor estándar, la ergonomía no es la misma y, si tiras de conexión inalámbrica, puedes notar cierto retardo o pérdida de calidad. Aun así, como pantalla supletoria portátil y barata, es una opción muy potente.

También entra en juego la época del teletrabajo y la oficina móvil: muchos profesionales se han dado cuenta de que con un ultrabook y una tablet pueden recrear, casi en cualquier sitio, una configuración de doble pantalla bastante decente. No tendrás un mega setup, pero sí lo suficiente para trabajar cómodo sin cargar con medio escritorio. Consulta además si las tablets Android están preparadas para el teletrabajo para adaptar mejor tu flujo de trabajo.

Usar una tablet Android como segundo monitor del PC o Mac

Las tablets Android son probablemente la opción más versátil y barata para montar una estación de trabajo portátil, y existen múltiples guías para sustituir un portátil por un tablet Android si tu objetivo es prescindir del portátil en ciertas tareas.

Lo mejor es que puedes usarlas como segunda pantalla con casi cualquier cosa: ordenadores Windows, Mac, e incluso otros dispositivos Android. Normalmente la conexión se hace por WiFi o por USB, y la clave está en instalar una app en el ordenador (servidor) y otra en la tablet (cliente) para que se comuniquen.

Cuándo merece la pena usar una tablet Android como monitor

Usar una tablet Android como monitor extra encaja muy bien en varios escenarios donde no quieres o no puedes poner un monitor normal encima de la mesa o en la mochila:

  • Si quieres un segundo monitor barato y tu presupuesto es muy limitado: una tablet básica puede salirte por 50-80 € y luego solo necesitas una app.
  • Si te mueves mucho: reuniones en casa del cliente, coworkings, viajes… Una tablet cabe en cualquier mochila y pesa muchísimo menos que un monitor portátil dedicado.
  • Si valoras minimizar cables: algunas aplicaciones funcionan muy bien por WiFi, sin un solo cable entre el portátil y la tablet.
  • Si no necesitas máxima calidad de color ni tamaños enormes, sino más bien espacio extra para correos, chats, paneles de estadísticas, notas, etc.

También puedes reutilizar tablets viejas que ya no sirven para mucho más porque se han quedado lentas o con Android antiguo. Para tener un visor de correo, un panel de monitorización o una pantalla donde dejar el reproductor de vídeo, suelen ir más que sobradas.

Requisitos básicos: apps, conexión y limitaciones

Para que el ordenador “vea” tu tablet como pantalla, necesitas un software intermedio. No basta con enchufar un cable a lo loco: salvo casos muy concretos con entrada de vídeo, la tablet no entiende la señal HDMI o DisplayPort directa.

En casi todos los métodos tendrás que instalar dos piezas de software:

  • Un programa en el PC o Mac (servidor) que captura la pantalla y la envía.
  • Una app en la tablet (cliente) que recibe esa señal y la muestra a pantalla completa.

La conexión puede ser por USB o por red (WiFi / LAN):

  • Conexión por cable USB: suele ofrecer menos retardo, más estabilidad y mejor resolución, pero no todas las apps la soportan y tendrás que activar cosas como la depuración USB en Android.
  • Conexión por WiFi: es la forma más universal. Solo necesitas que PC y tablet estén en la misma red local. A cambio, dependes mucho de la calidad del router y de la saturación de la red: en WiFi malo, la imagen se puede congelar o ir a tirones.

En cuanto al hardware de la tablet, cuanto más reciente, mejor. Una tablet muy antigua, con Android desfasado y poca RAM, puede funcionar, pero es fácil que veas lag, caídas de la app o limitaciones de resolución. Si es medianamente moderna, la experiencia mejora mucho.

Las mejores apps para convertir tu tablet en monitor

Hay un buen puñado de aplicaciones que hacen de puente entre PC y tablet. Algunas son de pago único, otras funcionan con suscripción y otras tienen versiones gratuitas con limitaciones de tiempo o funciones. Te resumo las más destacadas, que además salen repetidas en casi todas las guías especializadas.

Duet Display

Duet Display es una de las veteranas y muy popular entre usuarios exigentes. Nació en el mundo Apple para usar el iPad como segundo monitor del Mac, pero ahora también soporta Windows y Android.

Sus puntos fuertes son la calidad de imagen, el soporte de táctil y la baja latencia, sobre todo cuando usas conexión por cable. Además ofrece modos avanzados como escritorio remoto o uso de la tablet como tableta de dibujo básica.

Eso sí, no es precisamente la más sencilla de configurar: hay que instalar un cliente pesado en el PC (en torno a 160 MB), iniciar sesión, dejar que Windows instale drivers y a veces pelearse con permisos. En algunos equipos antiguos, si los controladores de vídeo no están al día, Windows puede detectarla como monitor genérico y limitarte a resoluciones como 1024×768.

Duet Display es de pago, con distintos planes (por ejemplo Duet Air con suscripción). A cambio, si te encaja en tu hardware, la experiencia suele ser muy fluida y con buena nitidez.

Splashtop Wired XDisplay

Splashtop Wired XDisplay es de las soluciones con mejor sensación de “monitor real”. Como su nombre indica, aquí todo va por USB, sin WiFi, lo que reduce muchísimo el lag y permite trabajar con vídeo y animaciones más cómodamente.

Funciona tanto con Android como con iPad / iPhone, y tiene versiones para Windows y macOS. La app móvil es de pago único (en torno a 7-8 €), sin suscripciones, aunque suele incluir una prueba gratuita de 10 minutos para comprobar compatibilidad.

Para usarlo tendrás que:

  • Instalar el software en el PC desde la web de Splashtop.
  • Activar la depuración USB en la tablet Android, si procede.
  • Conectar el cable USB adecuado (idealmente USB-C a USB o USB-C).

Una vez hecho esto, en la mayoría de casos es conectar y listo. Windows detecta la pantalla adicional y tú solo tienes que ir a Configuración de pantalla para decidir si la amplías o la duplicas. Es de las opciones más recomendadas si priorizas estabilidad y fluidez.

Spacedesk

Spacedesk es la alternativa gratuita por excelencia, al menos hasta finales de 2025, que es hasta cuando los desarrolladores han prometido mantenerla sin coste. Funciona muy bien sobre todo en Windows y soporta tanto tablets Android como iPads.

Su modo más sencillo es por WiFi: instalas el driver en el PC, la app en la tablet, te aseguras de que ambos estén en la misma red, abres las dos aplicaciones y en segundos deberías ver el PC listado en la tablet. Tocas, conectas y ya puedes configurar la pantalla extra en Windows.

Por cable también puede ir mejor, aunque la configuración es algo más quisquillosa. En cualquier caso, sigue siendo una opción muy potente por el precio: cero euros.

SuperDisplay

SuperDisplay está muy enfocada a quien quiere usar la tablet como pantalla y tableta de dibujo. Solo funciona con Windows, pero a cambio ofrece tasa de refresco alta (60 fps), soporte de stylus con sensibilidad a la presión y una respuesta bastante rápida.

Se puede conectar por USB o WiFi. En muchos equipos el USB va perfecto, aunque algunos usuarios solo consiguen buena conexión inalámbrica. En WiFi, si la red es decente, el lag suele ser muy bajo y puedes incluso dibujar con bastante precisión.

Es de pago único, con unos días de prueba gratis. Si trabajas con Photoshop, Krita o apps similares y tienes un lápiz como el S Pen de Samsung, es una alternativa seria a una tableta gráfica básica.

Otros métodos con Android: remoto de Chrome, Deskreen y compañía

Si lo que quieres es algo puntual y sin liarte con muchas apps especializadas, hay opciones algo más “genéricas” que también valen para montar tu pseudo estación de trabajo portátil.

Escritorio remoto de Chrome permite ver y controlar tu PC desde la tablet a través del navegador Chrome. Solo tienes que:

  • Instalar la extensión de Escritorio Remoto de Chrome en el PC.
  • Configurar el acceso remoto y asociar tu cuenta de Google.
  • Instalar la app en la tablet o entrar desde un navegador compatible.

La gran pega es que no amplía escritorio, solo duplica la pantalla y se centra en acceso remoto, no en funcionar como monitor secundario de verdad. Pero para acceder al PC desde fuera de casa o hacer pequeñas tareas puede valer.

Deskreen es otra idea interesante: instalas un programa en el PC y, en la tablet, solo necesitas un navegador moderno. Escaneas un código QR y ya puedes ver la pantalla o incluso solo una ventana concreta. Ideal para tablets muy viejas sin acceso a tienda de apps, siempre que el navegador aguante.

También existen otras soluciones como Air Display, iDisplay, Pitikapp, etc. que se centran en casos de uso concretos: supervisar recursos del PC, conectar varios monitores a la vez, usar Mac con tablets Android… La mayoría son de pago, así que es cuestión de probar y ver cuál encaja mejor con tu equipo y tu bolsillo.

Consejos clave para optimizar la experiencia con tu tablet Android

Una vez que consigues que tu tablet funcione como monitor, el siguiente paso es afinar la configuración para que se vea y responda lo mejor posible dentro de las limitaciones de tu hardware.

  • Si usas WiFi, que sea una buena red: evita redes públicas saturadas; lo ideal es un router decente y que PC y tablet estén cerca.
  • Con cable, usa un USB de calidad: hay cables que dan problemas de desconexión o fallan con la depuración USB; si puedes, apuesta por uno corto y robusto.
  • Ajusta la resolución a lo máximo que soporte la tablet sin que el rendimiento se hunda; muchas apps permiten elegir entre varias calidades.
  • Sube la tasa de refresco cuando el hardware lo permita, especialmente si vas a mover ventanas constantemente o reproducir vídeo.
  • Cuida la ergonomía: pon la tablet en un soporte estable, ajusta el ángulo para no forzar cuello y, si vas a usarla muchas horas, plantéate un filtro de luz azul.
Tabletas de dibujo como monitor: una opción creativa muy potente

Si vienes del mundo del diseño, ilustración o edición, las tabletas de dibujo con pantalla (tipo XP-Pen, Wacom, Huion, etc.) son casi el siguiente nivel de esta idea: no solo añades un monitor, sino que ese monitor está hecho para dibujar directamente sobre él con lápiz.

Estas pantallas de dibujo suelen ofrecer tamaños desde unas 11 pulgadas hasta 24, con paneles de muy buena calidad, colores vivos, ángulos de visión amplios y, sobre todo, digitalizadores de alta precisión con sensibilidad a la presión y, en algunos modelos, detección de inclinación.

Además de servir como monitor extendido normal para cualquier tarea, te permiten:

  • Dibujar y pintar como si fuera un cuaderno digital, con trazos que responden a la presión del lápiz.
  • Tomar notas manuscritas cómodamente durante cursos online, clases o reuniones.
  • Controlar el cursor con el lápiz con mucha más precisión que con el dedo, ideal para retoque fotográfico fino o interfaces llenas de controles pequeños.
Qué necesitas para usar una tableta de dibujo como monitor

A diferencia de una tablet Android, una tableta de dibujo con pantalla no funciona sola: es básicamente un monitor que requiere estar conectado a un ordenador para mostrar algo.

En general, el proceso consiste en:

  • Conectar la tableta al PC o Mac con los cables incluidos (normalmente HDMI + USB o un solo USB-C con vídeo).
  • Instalar el controlador oficial del fabricante (XP-Pen, Wacom, Huion…).
  • Reiniciar si hace falta y configurar la pantalla en el sistema operativo.

Una vez instalado el driver, el sistema la ve como un monitor externo más. Desde ahí puedes decidir si quieres duplicar la pantalla principal o extender el escritorio.

Ejemplo de configuración: XP-Pen Artist

Tomemos como ejemplo una XP-Pen Artist, muy popular entre creativos. Los pasos básicos serían:

  1. Abrir la configuración de pantalla de tu sistema (en Windows, Configuración > Sistema > Pantalla; en macOS, Ajustes > Pantallas).
  2. Decidir si quieres modo espejo o extendido. Si quieres espejo, lo ideal es que ambos monitores compartan un ajuste de escala (DPI) similar para que todo se vea proporcionado.
  3. Si optas por escritorio extendido, arrastra la representación de la tableta en la configuración para colocarla en el lado donde realmente la tienes en la mesa, y decide si será Monitor 1 o 2.
  4. Después, abre el panel de control de la tableta (software de XP-Pen) y, en el apartado de configuración de monitor, indica a qué pantalla del sistema corresponde para que el lápiz se alinee correctamente.

Hecho esto, ya tendrás una estación de trabajo muy seria: un monitor principal para la interfaz general y la pantalla de dibujo para el lienzo, líneas de tiempo de vídeo o cualquier tarea donde el lápiz marque la diferencia.

Modelos grandes recomendados para trabajar cómodo

Si quieres ir un poco más allá y montar un sistema que sirva tanto de segundo monitor como de lienzo grande, los modelos de 22-24 pulgadas de XP-Pen son una combinación muy equilibrada entre tamaño, resolución y precio.

  • XP-Pen Artist 24 Pro: panel de 23,8 pulgadas con resolución 2K QHD, colores muy vivos y 20 teclas físicas programables. Es una pantalla enorme donde puedes tener la interfaz de tu software y el lienzo bien grande, y aún así usarla también como monitor secundario para tareas ofimáticas, navegación o vídeo.
  • XP-Pen Artist 22 Plus: 21,5 pulgadas, algo más compacto pero aún muy generoso. Soporta 16K niveles de presión en su lápiz, lo que permite matices muy finos en trazos y sombreado. Es ideal si estás empezando en arte digital pero ya quieres algo serio y cómodo para trabajar muchas horas.

Ambos modelos, y otros similares, siguen siendo bastante asequibles comparados con monitores profesionales de gama alta, teniendo en cuenta que suman monitor + digitalizador avanzado en un solo dispositivo.

Galaxy Tab como monitor sin apps: la magia de Samsung

Si tienes una tablet Samsung relativamente moderna, quizá ya tengas integrado lo que otros consiguen con apps. Las Galaxy Tab S7 y S8 con One UI 3.1 o superior incluyen una función llamada “Segunda pantalla” que permite usarlas como monitor inalámbrico en Windows.

La principal ventaja es que no tienes que instalar nada en la tablet y que la integración suele ser bastante limpia. Aun así, sigues dependiendo de una buena conexión WiFi para que la experiencia sea fluida. Además, muchos modelos Samsung ofrecen soporte para modo DeX y el modo escritorio, lo que amplía las posibilidades de uso.

Requisitos para usar una Galaxy Tab como segunda pantalla

Antes de nada, comprueba que tu tablet cumple estos mínimos:

  • Samsung Galaxy Tab S7, S7+ o S8 (y derivados) con One UI 3.1 o superior.
  • Un PC con Windows 10 (versión 2004 en adelante) o Windows 11.
  • Ambos dispositivos conectados a la misma red WiFi, con buena cobertura.
Pasos para activar Segunda pantalla en Samsung

El proceso es muy sencillo y todo se hace en unos segundos si la red acompaña:

  1. En la tablet, despliega el panel de ajustes rápidos desde la parte superior y toca en “Segunda pantalla”.
  2. Elige el modo: uno pensado para dibujo/juegos (prioriza la rapidez) o para vídeo (prioriza la calidad de imagen).
  3. En el PC con Windows, pulsa Win + K para abrir el menú de conexión inalámbrica.
  4. Selecciona tu Galaxy Tab de la lista de dispositivos disponibles.
  5. Decide si quieres duplicar o extender la pantalla desde el menú de proyección de Windows.

La tablet mostrará la imagen del PC y un pequeño botón para desconectar cuando termines. Para reuniones rápidas, revisar documentos mientras escribes o ver un vídeo mientras trabajas en la pantalla principal, es una maravilla.

iPad como monitor: Sidecar y apps de terceros

En el ecosistema Apple, el iPad es el rey de las segundas pantallas portátiles. Apple lleva tiempo potenciando la integración con macOS, hasta el punto de que muchas veces no necesitas nada más que las funciones nativas del sistema.

Sidecar es la función oficial que permite duplicar o extender la pantalla de un Mac en un iPad, con soporte para Apple Pencil, gestos y baja latencia. Solo necesitas que ambos estén actualizados y conectados con la misma Apple ID, y que compartan WiFi o cable.

Usar un iPad como monitor de tu Mac con Sidecar

Los pasos para enlazar un iPad como segunda pantalla física en macOS (más allá de detalles concretos de versión) suelen ser estos:

  1. En el Mac, abre Configuración del sistema (o Preferencias del sistema, según versión).
  2. En el menú lateral, entra en Pantallas.
  3. Pulsa en el icono “+” que aparece al lado de las pantallas detectadas.
  4. Selecciona tu iPad de la lista de dispositivos disponibles.
  5. Configura si quieres duplicar pantalla o ampliar escritorio, y arrastra la representación de la tablet para colocarla donde realmente la tienes.

A partir de ahí, el iPad se comporta como una pantalla del Mac, con bonus extra si usas Apple Pencil: puedes hacer anotaciones, dibujar en apps compatibles o usar gestos multitáctiles para controlar ventanas.

Si en lugar de Mac tienes un PC con Windows, entran en juego apps como Duet Display, Spacedesk o Splashtop, que también soportan iPad como pantalla adicional, siguiendo la misma filosofía que con Android: app en el PC + app en el iPad.

Docks USB-C y hubs: tu tablet como centro de conexión

Otra pieza que encaja genial para montar una estación de trabajo portátil es un buen dock USB-C. Hay modelos, como los de Plugable y otras marcas, que combinan soporte físico para la tablet con varios puertos: USB, HDMI, lector de tarjetas, audio, etc.

La idea es sencilla: conectas la tablet o el móvil al dock, y el dock a un monitor externo. En tablets y móviles con modo escritorio (como Samsung DeX) puedes tener una experiencia muy cercana a un portátil clásico: pantalla grande, teclado y ratón conectados al dock, y el dispositivo Android haciendo de “cerebro”.

Estos docks suelen incluir:

  • Varios USB-A a 5 Gbps para periféricos.
  • Uno o varios USB-C, uno de ellos con carga de paso (hasta 100 W) para alimentar la tablet o el portátil.
  • HDMI para conectar pantallas externas.
  • Jack de 3,5 mm para audio.
  • Lector de tarjetas SD y microSD para fotógrafos o creadores de contenido.

Además, al servir como soporte ajustable, colocas la tablet en vertical u horizontal, la usas como segunda pantalla mientras el monitor del dock es la principal, y puedes plegarlo para llevártelo en una funda pequeña. Eso sí, algunos modelos no se venden en todos los países y a veces toca importarlos.

Seguridad, rendimiento y buenas prácticas al usar la tablet como monitor

Cuando empiezas a conectar dispositivos, instalar apps de terceros y dar acceso remoto a tu pantalla, conviene pararse un momento a revisar la parte de seguridad y rendimiento. No es complicado, pero más vale prevenir.

Algunas recomendaciones razonables serían:

  • Activar autenticación en dos pasos en los servicios que lo permitan (cuentas de apps como Splashtop, Duet, etc.).
  • Evitar redes WiFi públicas para sesiones largas o con información sensible; si no hay más remedio, usa VPN.
  • Crear contraseñas robustas y no repetirlas en todos los servicios que uses para control remoto o segunda pantalla.
  • Mantener el sistema operativo y las apps actualizados en PC y tablet, para evitar fallos ya corregidos.
  • Revisar qué permisos piden las apps y desactivar lo que no tenga sentido para tu caso (por ejemplo, acceso a contactos en una app que solo transmite vídeo de pantalla).

En el plano de rendimiento, acepta que no todas las tablets servirán igual: las más antiguas pueden dar fallos, bloquearse o no pasar de resoluciones bajas. Úsalas para tareas más sencillas (chat, monitorización, texto) y reserva las tablets más potentes para dibujo, vídeo o multitarea intensa.

Modos de uso de la segunda pantalla en Windows: duplicar, ampliar o solo secundaria

Cuando Windows detecta un nuevo monitor (sea una tablet o un panel normal), te deja elegir cómo quieres usarlo. Esta decisión es clave para sacarle partido a tu estación de trabajo portátil.

Las tres opciones principales son:

  • Duplicar: muestra exactamente lo mismo en ambas pantallas. Muy útil si quieres enseñar a alguien lo que haces sin que tenga que mirar tu portátil, o si usas una tablet como teleprompter mientras tú ves lo mismo en tu pantalla principal.
  • Ampliar: crea un escritorio continuo entre las dos pantallas. Puedes arrastrar ventanas de una a otra y trabajar con apps diferentes en cada una. Es el modo estrella para productividad: código a un lado, documentación al otro; videollamada en la tablet, presentación en el portátil, etc.
  • Solo segunda pantalla: apaga la pantalla del portátil y muestra todo solo en la externa. A veces se usa cuando conectas un portátil a una tele o monitor grande y solo quieres ver ahí el contenido.

Juega con estas opciones según el tipo de tarea que estés haciendo. No es lo mismo dar una charla (duplicar) que editar vídeo con líneas de tiempo en una pantalla y previsualización en otra (ampliar).

Ventajas e inconvenientes reales de usar una tablet como monitor

Usar una tablet como pantalla auxiliar tiene muchas ventajas, pero también pegas que conviene aceptar desde el principio para no llevarse decepciones.

Entre las ventajas más claras están:

  • Portabilidad total: te montas una doble pantalla en cualquier sitio con un portátil y una tablet ligera.
  • Ahorro económico: reutilizas hardware que ya tienes en lugar de comprar un monitor extra (y si compras tablet, a menudo es más barata que un monitor de gama alta).
  • Interfaz táctil: puedes tocar, hacer gestos, escribir con lápiz… algo que los monitores tradicionales normalmente no ofrecen.
  • Mayor productividad: más espacio para ventanas, apps y documentos, sin necesidad de andar cambiando de pestaña cada dos segundos.

En el lado negativo, hay inconvenientes importantes:

  • Tamaño y ergonomía peores que un monitor normal, lo que puede generar fatiga visual y de cuello si lo usas muchas horas sin un buen soporte.
  • Limitaciones de resolución y calidad de imagen en algunas tablets viejas o apps que recortan la calidad para ahorrar ancho de banda.
  • Posibles lags y tirones cuando dependes de WiFi, sobre todo en redes saturadas o con poca cobertura.
  • Riesgo de distracción si empiezas a usar la tablet para mensajería o redes sociales mientras trabajas.
  • Mayor consumo de batería en la tablet, que puede obligarte a tenerla enchufada si la sesión es larga.

Por todo eso, la tablet como monitor brilla especialmente en escenarios de movilidad, usos puntuales o como complemento, mientras que para un puesto fijo de muchas horas sigue siendo recomendable un monitor grande y ergonómicamente bien colocado.

Al final, convertir tu tablet en una estación de trabajo portátil es cuestión de combinar las piezas adecuadas: elegir la app o función que mejor encaje con tu sistema (Splashtop, Spacedesk, Duet, Sidecar, Segunda pantalla de Samsung…), aprovechar docks USB-C cuando toquen, y tener claro para qué tipo de tareas la vas a usar. Si cuidas la red, los cables y la ergonomía, esa tablet olvidada puede convertirse en el complemento perfecto para tu portátil, aumentando tu productividad sin vaciarte el bolsillo ni cargarte con más cacharros de la cuenta.

He probado la app de iPhone que te avisa de las turbulencias de tu vuelo. Todavía no sé si es una genialidad o una tortura

Actualidad en Applesfera - Mié, 25/02/2026 - 16:00

Coger un avión, por mucho que lo hayas hecho, siempre tiene ese punto de nervio. Hay quien disfruta del despegue y hay quien lo pasa fatal desde el momento en que se sienta. Y si hay algo que une a los dos bandos en una misma sensación, eso son las turbulencias. Ese momento inesperado en el que el avión pega una sacudida, el café del vecino sale volando y durante unos segundos nadie sabe muy bien qué está pasando. Pues bien, ahora puedes saber de antemano si va a pasar. Aunque la pregunta es si realmente quieres saberlo antes de embarcar.

Yo no soy de los que lo pasan mal en los aviones. Las turbulencias que he vivido me han parecido más entretenidas que aterradoras y ninguna me ha hecho replantearme si el avión iba a aguantar, porque tampoco tendría mucho sentido.

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La ciencia y los pilotos llevan años diciéndolo: las turbulencias no ponen en riesgo la estabilidad del avión. Lo que sí pueden hacer es complicar la situación dentro de la cabina. Si son fuertes y no llevas el cinturón, puedes levantarte del asiento, golpearte con el techo o llevarte algo encima. Por eso siempre se recomienda ir abrochado aunque el piloto no lo pida, porque hay turbulencias que ningún sistema puede prever del todo.

Con ese contexto en la cabeza llegué a Flying Calmly, una app que te dice, antes de embarcar, lo que te espera en el vuelo. Y aquí es donde la cosa se pone interesante.

Una app que sabe lo que tú todavía no

Flying Calmly está disponible para iOS y Android, cubre todas las aerolíneas y rutas del mundo. Su uso es bien sencillo: metes tu número de vuelo y la fecha y te dice cómo de movido va a ir. Con previsiones que se actualizan cada seis horas y que puedes guardar antes de embarcar para consultarlas sin conexión, algo que agradeces cuando llevas un rato en el aire y el modo avión hace lo que tiene que hacer.

Al abrirla lo primero que ves es un mapa mundial con las zonas de turbulencia marcadas como un mapa de calor, donde el rojo indica las zonas más movidas y el verde las más tranquilas.

Pero lo que engancha es buscar tu vuelo concreto, porque al introducirlo aparece una línea que representa la estabilidad del trayecto de principio a fin: las partes tranquilas y los momentos exactos en los que el avión va a moverse.

Un vuelo como el de Milán a Madrid puede mostrar turbulencias moderadas con una línea bastante contenida, mientras que algo como Denver Albuquerque ya es otra historia, con un bajón nada más despegar, luego una subida y así durante buena parte del trayecto.

Más allá de la previsión antes del vuelo, la app tiene una pantalla que aprovecha el giroscopio del iPhone para mostrarte en tiempo real lo que está haciendo el avión.

Si el morro está arriba o abajo, si estás ascendiendo, descendiendo o girando. La idea es darte perspectiva. Porque a veces la sensación desde el asiento es mucho más dramática que el movimiento real y tener eso delante puede ayudar a que el cerebro baje un poco las revoluciones.

La pregunta que la app no puede responder por ti

Y aquí está el dilema que Flying Calmly deja en tu tejado. Saber lo que te espera puede ser muy útil: no te pilla por sorpresa ningún movimiento brusco, sabes cuándo conviene tener el cinturón bien abrochado y vas al vuelo con información en vez de incertidumbre, lo cual, para alguien al que las turbulencias no le quitan el sueño, es simplemente una herramienta curiosa y práctica.

Flying Calmly

Tu app de compañía para un vuelo tranquilo

Descargar gratis Descargar gratis

Pero si eres de los que ya de por sí lo pasan mal en el vuelo mirando al techo cada vez que el avión hace un ruido raro, ver esa línea con bajones marcados antes de sentarte en el asiento puede ser exactamente lo que no necesitabas. Flying Calmly no inventa las turbulencias, solo te las muestra antes y eso, dependiendo de quién seas, puede ser lo más tranquilizador o lo más contraproducente que haces antes de embarcar.

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

En Applesfera | Nuevos iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre ellos

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La noticia He probado la app de iPhone que te avisa de las turbulencias de tu vuelo. Todavía no sé si es una genialidad o una tortura fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Overwatch Rush. Preview del proyecto, aún en fases iniciales

Actualidad en 3DJuegos - Mié, 25/02/2026 - 15:51
Trailer promocional de Overwatch Rush

Cómo configurar un modo de viaje inteligente en Android

Actualidad en Androidsis - Mié, 25/02/2026 - 15:06

La idea es sencilla: adaptar el móvil y las apps de conducción para que te ayuden y no molesten. Eso implica personalizar menús, elegir bien cómo conectas el teléfono al coche, decidir qué notificaciones verás, fijar tus apps de navegación y música preferidas y, si te apetece rizar el rizo, hasta programar la hora exacta de salida con Waze. Vamos a verlo todo paso a paso, pero con calma y sin tecnicismos raros.

Qué es realmente el “modo de viaje inteligente” en Android

Lo primero que hay que tener claro es que Android Auto no tiene un modo viaje oficial como tal. Lo que sí permite es ajustar su comportamiento para que, cuando vayas a pasar horas al volante, todo esté pensado para ese contexto: menos distracciones, más accesos directos útiles y una interfaz sencilla.

Este “modo de viaje inteligente” se construye combinando varias funciones: ordenar y ocultar apps, configurar accesos directos, decidir el tipo de conexión (cable o inalámbrica), ajustar notificaciones y aprovechar bien el modo oscuro, la voz con “Hey Google” y las respuestas rápidas a mensajes.

Además de Android Auto, Google ha apostado fuerte por el modo de conducción del Asistente de Google dentro de Google Maps, pensado sobre todo para quienes no tienen pantalla en el coche o para sustituir la vieja versión de Android Auto en móviles. También entra en juego Waze, que ofrece viajes programados con hora de llegada para que el sistema te avise exactamente cuándo salir.

Combinando estas piezas puedes tener un sistema muy redondo: Android Auto en la consola del coche, modo de conducción en el móvil cuando no haya pantalla y Waze o Google Maps como cerebro de la navegación. Todo ello enfocado a que tu viaje sea más cómodo, seguro y menos agotador.

Requisitos básicos y conexión del móvil al coche

Antes de liarte a personalizar cosas, conviene asegurarse de que lo más básico está en orden: compatibilidad del coche y del móvil, versión de Android y tipo de conexión que vas a usar durante el viaje.

Android Auto funciona en la mayoría de vehículos relativamente modernos, pero siempre es buena idea comprobar que tu coche es compatible y que el teléfono tiene Android 8.0 o superior. En muchos móviles la app ya viene preinstalada, aunque aun así merece la pena actualizarla desde Google Play para tener las últimas funciones y correcciones.

Para conectar el móvil al coche tienes dos opciones: USB por cable o conexión inalámbrica (WiFi + Bluetooth). Para trayectos cortos la conexión inalámbrica es comodísima, pero en viajes largos tiene un problema importante: el consumo de batería del móvil se dispara y puedes llegar al destino con el teléfono tiritando.

Por eso en desplazamientos de varias horas es muy recomendable usar siempre un cable USB de calidad. Así garantizas una conexión más estable y, sobre todo, mantienes el smartphone cargando durante todo el trayecto. Algunos coches son un poco quisquillosos con los cables, así que mejor probar primero con el original del teléfono o con uno certificado que sabes que funciona bien con datos.

La primera vez que conectes el móvil al coche, hazlo con el vehículo totalmente parado. Puede que el sistema te pida instalar Android Auto, actualizar Google Maps o conceder varios permisos (notificaciones, llamadas, contactos, etc.). Una vez superado este primer paso, cuando pulses el icono de Android Auto o de proyección en la pantalla del coche, verás una interfaz simplificada con las apps compatibles lista para conducir.

Personalizar Android Auto para un viaje largo

El verdadero “modo viaje perfecto” en Android Auto se crea desde sus ajustes. Organizar apps, colocar accesos directos, ajustar inicio automático y decidir qué quieres ver o no en pantalla marca la diferencia cuando llevas muchas horas de carretera.

Ordenar y ocultar aplicaciones del menú

Por defecto, Android Auto muestra todas las apps compatibles en orden alfabético. Esto está bien para un uso básico, pero cuando preparas un viaje largo es mucho más útil tener solo lo que necesitas y a mano, sin perder tiempo buscando iconos mientras conduces.

Desde el móvil, abre la app de Android Auto y entra en “Personalizar menú de apps”. Ahí podrás elegir la opción de “Ordenar menú de aplicaciones” y pasar de la ordenación alfabética a un orden personalizado. Basta con ir arrastrando las aplicaciones para poner arriba las que más vas a usar: navegación (Google Maps, Waze), música (Spotify, YouTube Music, podcasts), llamadas y poco más.

En ese mismo listado puedes ocultar las apps que no piensas utilizar en el viaje desmarcando su casilla. Así liberas espacio visual y te quedas con un sistema centrado solo en ayudarte durante el trayecto, sin iconos que no aportan nada y que solo sirven para distraer.

Cuando termines de reordenar y ocultar lo que no te interese, la próxima vez que conectes el móvil al coche el menú de Android Auto ya se mostrará con el nuevo orden. Este pequeño ajuste parece una tontería, pero en la práctica hace que todo se sienta más rápido y lógico.

Accesos directos a contactos y acciones clave

Además de las apps normales, Android Auto permite crear accesos directos a llamadas o acciones del asistente. Esta función es oro puro para un viaje largo, porque te evita navegar por menús cuando quieres hacer algo rápido.

Desde los ajustes en el móvil, ve otra vez a “Personalizar menú de apps” y pulsa en “Añadir acceso directo al menú de apps”. Una de las opciones es “Llamar a un contacto o activar asistente con un toque”. Ahí puedes elegir números de tu agenda que te interese tener siempre a tiro: seguro del coche, asistencia en carretera, emergencias, algún familiar cercano, etc.

Con esto, en lugar de buscar el contacto dentro de la app de teléfono, basta con un par de toques para hacer esa llamada importante. En viajes de muchas horas se agradece no tener que estar rebuscando nada si tienes un problema en carretera o necesitas ayuda rápida.

Iniciar Android Auto con el teléfono bloqueado

Otro ajuste muy práctico para viajar es permitir que Android Auto arranque aunque el móvil esté bloqueado. De esta forma, al subir al coche solo tendrás que enchufar el cable (o conectar por Bluetooth/WiFi) y listo, sin andar desbloqueando la pantalla cada vez que paras a repostar o descansar.

En los ajustes de Android Auto busca la sección “General” y activa la opción “Iniciar Android Auto con el teléfono bloqueado”. Eso sí, hay letra pequeña: todo mensaje o notificación que llegue puede mostrarse en la pantalla del coche, visible para cualquiera que vaya contigo.

Si sueles viajar con menores, compañeros de trabajo u otras personas con las que prefieres mantener cierta privacidad, quizá te interese desactivar esta función al acabar el viaje o revisar los ajustes de notificaciones para limitar qué se muestra, e incluso consultar cómo configurar un modo de privacidad casi total en Android.

Conexión por cable frente a conexión inalámbrica

En recorridos cortos la conexión inalámbrica es muy apetecible: te subes al coche y Android Auto aparece solo, sin tocar nada. El problema es que el sistema de Google consume bastante batería, y en trayectos de varias horas la diferencia entre ir por cable o ir a pelo se nota muchísimo.

La recomendación para viajes largos es clara: usar siempre la conexión por cable y desactivar el modo inalámbrico, de forma que el móvil aproveche para cargar en cada tramo. De este modo te aseguras de llegar con batería suficiente por si después necesitas el teléfono para algo urgente.

En algunos dispositivos es posible controlar esto desde los llamados “Ajustes de desarrollador” de Android Auto. Para activarlos, entra en los ajustes del sistema, luego en “Conexión y compartir” (o similar) y toca en “Android Auto”. Dentro de esa pantalla busca el apartado “Versión” y pulsa varias veces seguidas sobre él hasta que se active el modo desarrollador.

Cuando ya tengas el modo desarrollador activo, vuelve a los ajustes de Android Auto y entra en “Ajustes de desarrollador”. Dentro verás la opción “Android Auto de forma inalámbrica”, que puedes desmarcar para obligar a que el sistema solo funcione por cable. Así, tras cada parada de descanso, tendrás que enchufar el USB y de paso el móvil irá cargando.

Modo oscuro, música automática y otras comodidades

Para mejorar la comodidad y la seguridad, merece la pena dedicar un par de minutos a otros ajustes menos conocidos pero muy útiles. Uno de ellos es el modo oscuro de Android Auto, pensado para conducir de noche con menos deslumbramientos.

Para activarlo, abre la app de Android Auto en el móvil, entra en “Ajustes” y busca la opción “Modo oscuro”. Puedes dejarlo forzado o, lo más práctico, en modo “Automático” para que se active solo al anochecer. De esa forma, la interfaz se adaptará según la luz ambiente sin que tengas que tocar nada.

Otro ajuste cómodo es “Iniciar música automáticamente”. Si lo activas, cada vez que conectes Android Auto el sistema reanudará la reproducción de la app multimedia que tengas configurada (Spotify, YouTube Music, podcasts, etc.) sin que tengas que ir a buscar qué estabas escuchando antes.

En los ajustes también puedes elegir la “Aplicación de navegación predeterminada” (por ejemplo, Google Maps o Waze) y el “Reproductor de música predeterminado”. Así, al pedir una ruta o un tema de voz al asistente, irá directamente a tus apps favoritas en lugar de preguntarte cada vez.

Mensajes, respuestas rápidas y notificaciones seguras

Uno de los mayores focos de distracción al volante son los mensajes y notificaciones. Android Auto incluye varias funciones para reducir al mínimo la necesidad de mirar la pantalla cuando te llega algo.

En la sección de ajustes de Android Auto encontrarás un apartado de “Mensajes”, donde puedes activar la lectura automática de mensajes y configurar las “Respuestas rápidas”. Estas son frases predefinidas (por ejemplo, “Voy conduciendo, luego te llamo”) que puedes enviar de un toque cuando recibes un mensaje, sin escribir ni dictar nada.

Desde ahí puedes añadir, editar o borrar las respuestas rápidas para adaptarlas a tu forma de hablar. Es muy práctico dejar preparadas un par de frases genéricas para WhatsApp, SMS o apps de mensajería que uses a menudo, de modo que contestar durante el viaje te lleve un segundo y no requiera teclear.

En el bloque de notificaciones tienes también opciones más finas, como “Mostrar primera línea de conversaciones”. Al activarla, el sistema solo mostrará el inicio de cada mensaje en la pantalla del coche, recortando los textos muy largos y respetando un poco más tu privacidad.

Si eres de los que no quiere distracciones, puedes desactivar la vista previa de mensajes o limitar qué apps tienen permiso para notificar en Android Auto. Cuantas menos cosas se muevan o suenen en pantalla mientras conduces, mejor.

Configurar el modo de conducción del Asistente de Google

Google ha ido sustituyendo Android Auto para pantallas de móvil por el modo de conducción del Asistente de Google integrado en Google Maps. No es exactamente lo mismo, pero ofrece una interfaz adaptada a la conducción con botones grandes, control por voz y acceso rápido a llamadas, mensajes y apps multimedia.

Este modo se está desplegando de forma gradual, así que es posible que todavía tarde un poco en aparecer en todas las cuentas. Para comprobar si lo tienes, abre Google Maps en el móvil, pulsa en tu foto de perfil arriba a la derecha y entra en “Ajustes”. Después, baja hasta “Ajustes de navegación”.

Dentro de “Ajustes de navegación” deberías ver la opción “Ajustes del Asistente de Google”. Si debajo pone algo como “Gestiona el modo de conducción”, significa que ya puedes usarlo. Entra ahí y verás una pantalla específica del “Modo de conducción” donde puedes activarlo con un interruptor.

Al activar el modo, aparecerán varias opciones adicionales: permitir o no llamadas mientras conduces, lectura y respuesta de mensajes, notificaciones, etc. La clave es encontrar el equilibrio entre comodidad y concentración: dejar las llamadas gestionadas por voz puede ser útil, pero ver cada mensaje de chat en pantalla quizá no tanto.

Una vez todo esté a tu gusto, solo tendrás que iniciar una ruta en coche en Google Maps. Verás que la interfaz cambia: en la parte inferior aparecen tres iconos principales para abrir el asistente, salir de Maps o ver las apps compatibles. Todo está pensado para que puedas pulsar sin necesidad de apuntar con precisión milimétrica.

Cómo se usa el modo de conducción en el día a día

Al iniciar un viaje en Google Maps con el modo de conducción, tendrás un botón central que, al pulsarlo, minimiza Maps y lo deja en una ventana flotante (modo PiP) sobre el escritorio de Android. Así puedes usar otras apps sin perder de vista el mapa, moviendo la ventanita donde mejor te venga.

Si tocas el icono de apps de la esquina inferior derecha, se abre un panel con las aplicaciones compatibles con conducción: servicios de música, podcasts, audiolibros y otras utilidades. La idea es que puedas controlar lo esencial sin salir realmente de la experiencia de conducción.

En la parte inferior izquierda tienes un botón para invocar al Asistente de Google sin decir “Hey Google”. Aun así, el comando de voz sigue funcionando, y puedes usarlo para pedir rutas, lanzar música, llamar a alguien o escribir un mensaje simplemente dictándolo.

Cuando abras alguna de estas apps desde el modo de conducción, verás versiones simplificadas, con botones grandes y menos distracciones. El botón central inferior cambiará para mostrar el icono de la app que queda en segundo plano (por ejemplo, Maps) y puedas volver a ella rápidamente.

Para hacerlo todavía más cómodo, Google ofrece la posibilidad de añadir un acceso directo del modo de conducción a la pantalla de inicio del móvil. Normalmente, cuando uses esta función, te saldrá un pequeño aviso proponiéndote crear ese acceso directo. Acepta, y así cuando vayas a salir de viaje solo tendrás que tocar ese icono para entrar directamente en la interfaz de conducción.

Activación automática con Bluetooth y detección de movimiento

El modo de conducción del Asistente también se puede activar de forma automática cuando el móvil detecta que está en un coche. Para ello, di en voz alta “Hey Google, abre los ajustes del asistente” y entra en el apartado de “Transporte”. Ahí verás “Modo de conducción del Asistente” con varias opciones.

Una de ellas permite que el modo de conducción se inicie cuando el dispositivo se conecte al Bluetooth de un coche. Puedes elegir si quieres recibir una notificación para activarlo manualmente o si prefieres que se inicie sin avisos en cuanto se establezca la conexión.

Además, el sistema puede usar el movimiento y las conexiones Bluetooth para deducir si vas circulando, y activar la interfaz de conducción para minimizar distracciones. Eso sí, todo esto exige llevar el móvil colocado en un buen soporte, nunca en la mano, tanto por seguridad como para evitar multas.

Otra forma rápida de usarlo es simplemente abrir Google Maps, elegir un destino, tocar en “Iniciar” y dejar que el modo de conducción se active automáticamente si así lo has configurado en “Gestiona el modo de conducción”. A partir de ahí, puedes controlar todo con la voz empezando tus órdenes con “Hey Google”.

Crear un modo de viaje aún más completo con Waze

Si eres más de Waze que de Google Maps, también puedes aprovechar funciones específicas para planificar tus viajes y recibir avisos sobre la mejor hora de salida, algo especialmente útil cuando quieres esquivar atascos.

Lo primero es iniciar sesión en tu cuenta de Waze, ya sea desde el móvil o desde el mapa en tiempo real en la web. Una vez dentro, ve al mapa en directo y en la sección de “Indicaciones para llegar” introduce tu punto de partida y tu destino. Waze te mostrará hasta tres rutas recomendadas según el tráfico.

En la parte inferior tendrás la opción “Salir ahora”, que podrás cambiar por “Llegar a las”. Al seleccionar “Llegar a las”, eliges el día y la hora exacta a la que quieres estar en tu destino, y Waze calculará automáticamente cuál es la mejor hora de salida teniendo en cuenta tráfico histórico y previsiones.

Cuando lo tengas, pulsa en “Guardar en la app”. El viaje programado se sincroniza con tu móvil, y Waze te enviará una notificación cuando se acerque la hora adecuada para salir. Solo tendrás que tocar esa notificación para iniciar la navegación con todo ya preparado.

Desde el móvil puedes gestionar todos tus viajes programados: revisarlos, cambiarlos de hora o eliminarlos si ya no te hacen falta. Es una forma muy práctica de completar el “modo viaje inteligente” que montas con Android Auto y el modo de conducción, añadiendo una capa de planificación horaria que muchas veces se echa de menos.

Con todos estos ajustes —Android Auto personalizado, modo de conducción bien configurado, conexión por cable para ahorrar batería y, si quieres, Waze calculando la mejor hora para arrancar— junto con juegos Android offline, tu Android se convierte en un auténtico copiloto digital, pensado para que los viajes largos sean más seguros, cómodos y con menos quebraderos de cabeza.

Trucos para mejorar la calidad del sonido en altavoces Bluetooth

Actualidad en Androidsis - Mié, 25/02/2026 - 14:05

Estás disfrutando de tu lista de reproducción favorita y, de repente, notas que el altavoz apenas empuja aire. Subes el volumen del móvil, miras el altavoz con cara rara y el sonido sigue pobre, sin pegada, sin claridad. Si te ha pasado, tranquilo: suele ser más un tema de ajustes y entorno que de que tu altavoz Bluetooth esté para tirar.

En la mayoría de casos, con unos cuantos cambios en la configuración, en la posición del altavoz y en cómo tratas el sonido desde el móvil o el ordenador, la cosa mejora una barbaridad. Vamos a repasar trucos prácticos para exprimir la calidad de sonido en altavoces Bluetooth, mezclando ajustes de software, pequeños cambios físicos, cuidados de batería y algún extra para los más frikis del audio.

1. Ajusta bien el volumen en todos los dispositivos

Antes de volverte loco con ecualizadores y códecs, conviene revisar lo más básico: los niveles de volumen en el móvil, en la app y en el propio altavoz Bluetooth. Si uno de ellos está bajo, el resultado final se resiente.

Tu móvil, tablet o PC manda más de lo que parece. Asegúrate de que el volumen principal del dispositivo está realmente alto, no solo con los botones físicos, sino también en los ajustes de sonido del sistema. En algunos móviles, si has usado auriculares, puede quedar un límite de volumen activo que recorta la potencia enviada al altavoz Bluetooth.

Muchas apps de música y vídeo tienen su propio control de volumen interno. En Spotify, YouTube, plataformas de vídeo o reproductores locales es fácil que el deslizador de volumen esté a media barra aunque el del móvil esté al máximo. Revisa siempre ese control adicional y súbelo hasta un punto donde no distorsione.

Y no te olvides del propio altavoz. Algunos modelos incorporan botones de volumen independientes o un potenciómetro físico. Si el altavoz está a medio gas, por muy alto que pongas el móvil, el volumen final será flojo. Además, cuando la batería del altavoz está muy baja, muchos equipos reducen la potencia de salida para ahorrar energía, con lo que da sensación de menos pegada.

2. Cuida la conexión Bluetooth y la distancia

El enlace inalámbrico es clave. Una mala conexión Bluetooth puede provocar cortes, caídas de volumen, chasquidos e incluso una compresión exagerada que empeora la calidad. Si el sonido se vuelve inestable, conviene “resetear” la relación entre los dispositivos.

Primero, borra el altavoz de la lista de dispositivos Bluetooth vinculados de tu móvil o PC y emparéjalo desde cero como si fuera la primera vez. Muchas veces, esta simple operación limpia errores de comunicación acumulados.

La distancia también manda. Cuanto más lejos esté el móvil del altavoz (y cuantos más obstáculos tenga en medio), peor llega la señal. Paredes, muebles, electrodomésticos e incluso tu propio cuerpo pueden provocar pérdidas de calidad o microcortes. Haz pruebas a distintas distancias y alturas; normalmente, tener el móvil relativamente cerca y con línea más o menos despejada ayuda bastante, y puedes aplicar trucos para mejorar la estabilidad del Bluetooth.

Si el altavoz y el móvil lo permiten, intenta evitar tener otros aparatos Bluetooth o WiFi muy juntos saturando el mismo espacio. Demasiados dispositivos emitiendo a la vez pueden generar interferencias molestas que notarás en forma de ruido o conexiones inestables.

3. Saca partido a los códecs Bluetooth y al volumen absoluto

En Android, además de lo básico, puedes meterte un poco más en faena con los códecs y con el famoso volumen absoluto. Los códecs Bluetooth son los sistemas que se encargan de comprimir y enviar el audio inalámbrico, y su elección influye en la calidad final que llega al altavoz.

El códec estándar SBC cumple, pero si tanto el móvil como el altavoz soportan otros como AAC, aptX o LDAC, puedes ganar claridad, mejor respuesta en frecuencias y menos artefactos de compresión. Para cambiar el códec en Android tienes que activar primero las opciones de desarrollador (tocando varias veces sobre “Número de compilación” en Ajustes > Acerca del teléfono > Información de software) y luego entrar en el menú de desarrollador.

Dentro de ese menú verás una sección de audio Bluetooth donde podrás forzar el códec preferido, la tasa de bits y otros parámetros avanzados. No se trata de ir cambiando por cambiar: escoge el códec más moderno y de mayor calidad que ambos dispositivos soporten. Si el altavoz no es compatible, el sistema volverá al estándar. También puedes activar el audio HD en Android para sacar partido a códecs de mayor calidad cuando sea posible.

En ese mismo menú también encuentras la opción de inhabilitar el volumen absoluto. El volumen absoluto sincroniza el control de volumen del móvil con el del dispositivo Bluetooth, pero hay altavoces que no se llevan nada bien con ello. Si notas saltos bruscos de volumen, poca capacidad de ajuste fino o distorsiones raras, activa “Inhabilitar volumen absoluto” y prueba de nuevo: suele mejorar el control en muchos modelos.

4. Configura un ecualizador y la calidad en tus apps

El ecualizador es tu amigo para adaptar el sonido a tus gustos y a tu entorno. Un altavoz Bluetooth pequeño no va a dar graves de discoteca, pero sí puedes equilibrar mejor la mezcla para ganar claridad y sensación de presencia.

Algunos móviles incluyen su propio ecualizador en ajustes de sonido. En capas como Samsung, por ejemplo, puedes ir a Ajustes > Sonidos y vibración > Efectos y calidad de sonido > Ecualizador. Ahí puedes elegir preajustes (Rock, Pop, Jazz, etc.) o ajustar manualmente las bandas si quieres afinar más.

La clave es no pasarse. Subir demasiado los graves o los agudos puede forzar el altavoz y generar distorsión, sobre todo en altavoces compactos. Una ligera subida de medios suele ayudar a que voces e instrumentos principales destaquen mejor, especialmente en ambientes ruidosos.

En apps de streaming como Spotify, Amazon Music o Tidal también puedes ajustar tanto el ecualizador (si la app lo ofrece) como la calidad de reproducción. Cuanta menos compresión uses en el streaming (calidad “Alta” o “Muy alta”), mejor sonará la música a costa de consumir más datos. Si escuchas con WiFi, merece la pena poner siempre el nivel máximo disponible o incluso optar por algunos de los mejores reproductores de audio para una reproducción local de mayor calidad.

Además, muchas de estas apps permiten normalizar el volumen para que todas las canciones suenen a un nivel similar. Activar la normalización evita subidas y bajadas bruscas cuando cambias de tema, algo muy útil si estás usando un altavoz en reuniones o fiestas.

5. Mejora la acústica y la colocación del altavoz

El entorno donde colocas el altavoz es tan importante como el propio altavoz. La sala, los materiales y la posición influyen directamente en la forma en la que percibes el sonido. Aunque hablemos de un altavoz Bluetooth portátil, conviene tener en cuenta algunos principios básicos.

Evita poner el altavoz encajonado en huecos estrechos o detrás de objetos que bloqueen la salida del sonido. Lo ideal es que tenga cierto espacio alrededor para que las ondas se propaguen. Si lo pegas demasiado a una pared puedes ganar algo de graves, pero también aparecerán resonancias raras o “retumbes” molestos.

En habitaciones con suelo de madera, azulejos o muchas superficies duras, notarás más ecos y sonido “metálico”. Colocar alfombras, cortinas gruesas o muebles acolchados ayuda a absorber reflexiones y a suavizar el sonido. No hace falta montar un estudio; con cuatro detalles la diferencia ya se nota.

Si usas el altavoz como parte de un sistema más grande (por ejemplo, altavoces frontales, traseros y subwoofer), respeta las reglas básicas de colocación: los frontales a la altura de los oídos cuando estés sentado, los traseros algo más altos y orientados hacia tu posición, y el subwoofer cerca de una pared o esquina, ajustando su ubicación hasta que el grave no resulte excesivo.

Algunos equipos más avanzados y barras de sonido incluyen sistemas de calibración automática con micrófono. Estos sistemas analizan la acústica de la sala y ajustan niveles, retardos y ecualización para que todo suene más equilibrado sin que tengas que romperte la cabeza.

6. Usa la app Amplificador de sonido y otras ayudas de Android

En Android tienes herramientas pensadas para accesibilidad que también te pueden venir de lujo para mejorar cómo escuchas tu contenido. Google ofrece la app Amplificador de sonido, capaz de filtrar ruido ambiente, realzar sonidos débiles y ajustar frecuencias cuando usas auriculares, tanto Bluetooth como con cable.

Para usarla, descárgala desde Google Play (en móviles compatibles ya viene preinstalada, como en muchos Pixel recientes), conecta unos auriculares y abre la app desde el cajón de aplicaciones o desde Ajustes > Accesibilidad > Amplificador de sonido. Una vez dentro, puedes elegir si quieres amplificar el sonido del micrófono del teléfono o el contenido multimedia.

La app permite jugar con controles deslizantes de reducción de ruido, amplificación de sonidos suaves y realce de frecuencias más agudas o más graves. También puedes aplicar ajustes distintos a cada oído por separado, algo muy útil si tienes ligeras diferencias de audición entre uno y otro, y sirve muy bien para mejorar el audio en auriculares.

Eso sí, con algunos auriculares Bluetooth puede que notes cierto retardo o una calidad algo reducida respecto al cable. Si la latencia o la calidad no te convencen, siempre puedes conectar unos auriculares con cable, que suelen ir más finos para estas funciones, sobre todo en modo conversación.

En los Pixel y otros Android compatibles, el modo conversación va un paso más allá: la cámara del móvil detecta a la persona que habla, amplifica su voz y reduce el resto de ruidos. Es una opción muy interesante para charlar en lugares con mucho jaleo de fondo, aunque está más orientada a uso con auriculares que a mejorar directamente el altavoz Bluetooth.

7. El papel de la batería y cómo alargarla sin perder sonido

La forma en que usas y cuidas la batería tiene impacto tanto en la duración como, en algunos casos, en la potencia y estabilidad del audio. Los altavoces Bluetooth compactos tienen que equilibrar portabilidad, autonomía y calidad de sonido, y no siempre es fácil.

En general, se recomienda mantener el volumen de reproducción entre el 60 % y el 80 % de la capacidad máxima. En ese rango sueles obtener buena pegada y claridad sin forzar en exceso la electrónica y la batería. Si pasas todo el rato al 100 %, notarás que la autonomía cae en picado y, a veces, aparecen distorsiones.

En cuanto a la carga, lo ideal es intentar que la batería se mueva entre aproximadamente un 20 % y un 80 %. Las recargas parciales reducen el estrés de las celdas de iones de litio y ayudan a alargar la vida útil. Evita dejar que el altavoz se descargue por completo constantemente, porque las descargas profundas no le sientan nada bien.

Usa siempre cargadores fiables, preferiblemente los recomendados por el fabricante o con certificaciones adecuadas. Un cargador inadecuado puede provocar sobrecalentamientos, degradación acelerada de la batería e incluso fallos de seguridad. Muchos altavoces incorporan sistemas de gestión de batería para evitar la sobrecarga, pero conviene no abusar de dejarlo enchufado eternamente.

La temperatura también influye. Cargar y usar el altavoz en ambientes muy calurosos o muy fríos afecta al rendimiento y acelera el desgaste. Lo más sensato es intentar mantenerlo en un lugar con temperatura moderada, bien ventilado y lejos de fuentes directas de calor, como radiadores o sol de ventana en pleno verano.

8. Materiales, tamaño del altavoz y limitaciones físicas

Los altavoces Bluetooth compactos juegan con una serie de limitaciones físicas. Cuanto más pequeño es el recinto y más ligero el material, más complicado es obtener graves profundos y volumen alto sin distorsión. Los fabricantes se las ingenian con distintos diseños para compensarlo.

Para reducir peso sin sacrificar demasiada resistencia se usan plásticos técnicos, aleaciones ligeras y rejillas metálicas finas. Estos materiales ayudan a la portabilidad, pero restringen el tamaño de los transductores, lo que a su vez limita la respuesta en frecuencia, sobre todo en la zona baja.

Para pelear contra esas limitaciones, muchos modelos recurren a configuraciones multivía y radiadores pasivos. Disponer de un woofer y un tweeter separados, o varios pequeños altavoces trabajando en distintos rangos, permite reducir la distorsión y mejorar la definición del sonido.

Los radiadores pasivos, por su parte, vibran con el aire interno del altavoz y refuerzan los graves sin gastar energía adicional, algo crucial en equipos alimentados por batería. De esta forma se consigue una sensación de graves más llena en cajas de tamaño reducido.

En gamas más altas, además de todo esto, se cuida mucho la gestión térmica y la protección frente al polvo y al agua (certificaciones IP). Un buen diseño térmico evita que el altavoz baje la potencia por sobrecalentamiento, manteniendo el nivel de volumen y calidad durante más tiempo incluso en sesiones largas. Además, en muchos casos complementar con DAC portátiles puede mejorar la calidad de la señal que llega desde el móvil.

9. Limpieza, mantenimiento y cables cuando toque

Una de las cosas más olvidadas y que más influyen a medio plazo es la limpieza. El polvo, la suciedad y la humedad pueden colarse por las rejillas del altavoz o por los conectores, afectando tanto a la calidad de sonido como a la fiabilidad.

Conviene limpiar la parte exterior con un paño suave ligeramente humedecido en alcohol isopropílico, siempre con cuidado de no empaparlo. Si el altavoz tiene rejillas textiles, conviene repasarlas con un paño o un cepillo de cerdas blandas para retirar pelusas y partículas sin deformarlas.

Si hablamos de auriculares o de altavoces con almohadillas desmontables, retíralas y límpialas aparte con agua y un poco de jabón neutro, dejándolas secar por completo antes de volver a montarlas. En las zonas de difícil acceso puedes usar bastoncillos con una gota de alcohol isopropílico, siempre evitando que el líquido entre en el interior de la electrónica.

En sistemas que usan cables (por ejemplo, si conectas un giradiscos a un altavoz con entrada auxiliar), también influyen los propios cables. Un cable en mal estado o de pésima calidad puede introducir ruidos, zumbidos o pérdidas de señal. No hace falta gastarse una fortuna, pero sí apostar por cables bien apantallados y con conectores decentes.

Revisar de vez en cuando los conectores, soplar para retirar polvo y comprobar que no hay holguras excesivas ayuda a evitar problemas raros de audio. Un mantenimiento básico cada cierto tiempo prolonga la vida del equipo y mantiene el sonido más limpio, sin ruidos ni cortes inesperados.

10. Qué tener en cuenta al elegir un altavoz Bluetooth

Si estás pensando en comprar un altavoz Bluetooth nuevo para mejorar tu experiencia, hay varios factores a valorar más allá de la marca. No todo es el diseño ni el nombre del fabricante; importa mucho la configuración interna y el uso que le vas a dar.

En primer lugar, fíjate en el tamaño y en la potencia real (no solo en los vatios que anuncian a lo grande, que a veces son más marketing que otra cosa). Una batería de mayor capacidad (por ejemplo, 4000 mAh frente a 2000 mAh) suele ofrecer más horas de uso, aunque también hace el altavoz algo más pesado. Aquí es cuestión de equilibrio entre portabilidad y autonomía.

También es clave la compatibilidad con códecs Bluetooth de mayor calidad, el tipo de puerto de carga, la resistencia al agua y al polvo, y si ofrece entradas adicionales (auxiliar, óptica, etc.). Si tus padres, amigos o tú mismo vais a conectar un tocadiscos, una tele o un ordenador por cable, asegúrate de que el modelo elegido incluye esas entradas.

En cuanto a marcas como Marshall, Harman Kardon u otras, cada una tiene su carácter. Marshall apuesta mucho por el look retro y por un sonido con cierto color rockero; Harman Kardon suele destacar por un perfil algo más equilibrado y diseños más sobrios. Al final, decidirte por uno u otro dependerá del tipo de música, del entorno donde se usará y del presupuesto.

Lo ideal es, si puedes, escuchar algún modelo antes de comprar o al menos revisar opiniones que hablen específicamente de claridad, graves a distintos volúmenes y estabilidad de la conexión. Un altavoz bonito pero mal diseñado por dentro, o con poca batería, te dejará frío en cuanto lo pongas a prueba.

Combinando buenos hábitos (volumen bien ajustado, ecualización moderada, conexión estable), una colocación cuidada, algo de cariño a la batería y un mantenimiento básico de limpieza, cualquier altavoz Bluetooth, por sencillo que sea, puede sonar claramente mejor y durar mucho más tiempo dando guerra sin que tengas que cambiar de equipo cada dos por tres.

Tráiler de lanzamiento de Aces of Thunder

Actualidad en 3DJuegos - Mié, 25/02/2026 - 10:14
Trailer promocional de Aces of Thunder

Vídeo gameplay de Last Flag

Actualidad en 3DJuegos - Mar, 24/02/2026 - 12:20
Trailer promocional de Last Flag

WhatsApp se prepara para permitirnos programar mensajes. Y esto es mucho más útil de lo que parece

Actualidad en Applesfera - Mar, 24/02/2026 - 11:00

Si eres de los que alguna vez se ha puesto una alarma para recordar enviar un mensaje de WhatsApp o has temido molestar por enviarlo al ser horas intempestivas, eres de los míos. Y estás de enhorabuena, ya que la programación de mensajes en WhatsApp está cada vez más cerca. Por fin.

Sí, programar mensajes es muy útil Referencia a mensajes programados (Scheduled Messages) en los ajustes de chats de WhatsApp (Imagen: WABetaInfo)

Ha sido WaBetaInfo quién ha revelado que en la última versión beta de WhatsApp en iOS, la 26.7.10.72, aparece una referencia a mensajes programados dentro de los ajustes de los chats. No se puede aún utilizar, pero la mera existencia de esa sección ya da pistas del futuro y apunta a ser una función nativa y no un experimento aislado.

Aún no todos los usuarios en beta la tienen, algo que suele ser habitual. Y aunque las funciones en beta pueden tardar meses en salir al público en la versión pública de WhatsApp, no siempre es así y podríamos estar muy cerca de que se lance de forma pública. Y eso es una gran noticia.

En Applesfera WhatsApp por fin soluciona el drama de meter a alguien nuevo en un grupo. Y tiene un "chivato" para que nadie se pase de listo

La idea que se intuye es que, como en Telegram y otras apps, al momento de escribir un mensaje podamos encontrar la opción de programar que se envíe en otra fecha y hora. De ese modo, podríamos despreocuparnos y esperar a que se envíe automáticamente.

Y esto de programar mensajes en WhatsApp puede ser útil en multitud de situaciones. Por ejemplo, para felicitar un cumpleaños a primera hora de la mañana sin depender de acordarte justo ese día. O para enviar un mensaje importante a alguien que vive en otra zona horaria en el momento adecuado, sin riesgo de molestarle a deshoras.

También puede ser práctico en el trabajo o en estudios, pudiendo dejar preparado un mensaje para recordar una reunión, avisar de una entrega o enviar una confirmación en un momento concreto, incluso aunque en ese instante no puedas usar el iPhone.

Incluso puede servir en cierto modo como gestor de recordatorios propio. Al igual que ocurre ya en Telegram, es esperable que la programación de mensajes pueda estar disponible también en el chat con nosotros mismos, de forma que podamos programarnos un recordatorio para que nos salte una notificación en un día y hora concreto.

Lo importante: esta función debe ser privada {"videoId":"x90pfao","autoplay":true,"title":"GUÍA de ESTAFAS: cómo evitar los timos de teléfono, whatsapp...", "tag":"webedia-prod", "duration":"695"}

Al no haberse habilitado aún, ni siquiera en beta, no se conocen los detalles técnicos acerca de cómo se gestionarán esos mensajes pendientes de envío. Y aunque parezca algo menor, será importante saber en qué limbo están los mensajes para asegurarnos de que no se rompe el cifrado de extremo a extremo.

Actualmente, todos los chats de WhatsApp tienen ese cifrado, que garantiza que tan solo el remitente y el destinatario pueden acceder a ese mensaje sin posibilidad de que un tercero (ni siquiera Meta) pueda acceder al contenido. Pero si el mensaje se queda pendiente de envío, surgen más dudas.

En Applesfera Apple está a punto de finalizar el desarrollo del iPhone 18 Pro. Y estas son sus nueve características (incluso precio) filtradas

Habrá que ver si los mensajes programados se almacenan temporalmente en el dispositivo hasta la hora de envío o si se transfieren a algún servidor intermedio de WhatsApp. Cada una de estas opciones podría tener implicaciones distintas para la seguridad, aunque en la práctica es probable que la compañía mantenga el principio de cifrado en todo momento manteniendo el mensaje en local y que solo se envíe si, además, tenemos conexión a Internet en ese momento.

También será clave ver cómo se manejan los cambios o eliminaciones antes del envío. Si un mensaje programado se borra o se edita, WhatsApp tendrá que garantizar que no quede ninguna copia accesible en ningún punto del proceso. Hasta que la función se lance oficialmente no conoceremos bien los detalles.

En Applesfera | Cómo tener WhatsApp en el iPad: guía paso a paso para escribir y leer tus conversaciones en pantalla grande

En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone

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Todas las novedades de iOS 26.4 beta 2: el iPhone se lleva mejor con Android y pequeños retoques en Liquid Glass

Actualidad en Applesfera - Mar, 24/02/2026 - 10:00

Apple ha lanzado la segunda beta de iOS 26.4 para desarrolladores, y viene con la novedad más esperada del ciclo: el cifrado de extremo a extremo para mensajes RCS entre iPhone y Android. No es el lanzamiento definitivo, pero sí la primera vez que podemos verlo en acción. Además, hay retoques en Liquid Glass, cambios en varias apps y alguna mejora de accesibilidad que pasa casi desapercibida pero tiene su importancia.

Si no eres desarrollador, la beta pública de iOS 26.4 debería llegar en cuestión de horas, como ya ocurrió con la beta 1. Por lo que podrás actualizar pronto y adelantarte a la versión final de abril.

El iPhone y Android empiezan a mandarse mensajes cifrados

Esta es la novedad estrella de la beta 2 de iOS 26.4. Apple ha activado las pruebas del cifrado de extremo a extremo para mensajes RCS entre iPhone y Android. Si el cifrado está activo, los mensajes muestran un icono de candado en la conversación.

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iMessage siempre ha tenido cifrado entre los iPhone. Por su lado, Android también lo tiene entre sus propios dispositivos. Pero cuando un iPhone y un Android se escribían por RCS, esa protección desaparecía. Ese era el agujero que Apple lleva tiempo intentando cerrar y esta beta 2 de iOS 26.4 es el primer paso.

Eso sí, hay matices: no está disponible para todos los dispositivos ni operadoras durante las pruebas. El iPhone necesita iOS 26.4 y el Android debe tener la última versión de Google Messages. Y lo más relevante: Apple no tiene previsto activarlo definitivamente en iOS 26.4. Llegará más adelante a lo largo del año.

El menú de edición de la pantalla de inicio estrena un Liquid Glass más refinado

Hay cambio visual que no pasa desapercibido si llevamos tiempo usando iOS 26: el menú "Editar" que aparece al personalizar la pantalla de inicio ahora usa un Liquid Glass más transparente. No es una revolución, pero sí una muestra de que Apple sigue puliendo su nuevo lenguaje de diseño beta a beta, sin prisa pero sin pausa. Y quizás uno de los primeros toques de la nueva dirección de Steve Lemay en los mandos del diseño. 

El resto de cambios que trae la beta 2 de iOS 26.4

Junto a las novedades principales, esta segunda beta de iOS 26.4 incluye varios cambios:

  • App de Juegos: la barra de búsqueda se mueve de abajo a arriba de la pantalla, donde resulta mucho más cómoda e intuitiva.
  • App Store y Apple Music: el texto "Cuenta Apple" en el hub de cuenta pasa a estar alineado a la izquierda y estrena el logo arcoíris que ya aparece en Ajustes.
  • Accesibilidad: dentro de Pantalla y tamaño del texto llega una nueva opción llamada "Reducir efectos de resaltado".
  • Número de compilación a un toque: al actualizar iOS, puedes tocar el nombre de la actualización para ver su número de compilación exacto, algo útil para desarrolladores y usuarios avanzados.
  • Betas automáticas desactivadas: si tienes las betas activas pero no instalas ninguna durante cuatro meses, Apple te devuelve automáticamente al canal público. Una medida de higiene para evitar quedarse atrapado en un canal beta olvidado.
Los emoji siguen sin aparecer y Playground de Playlists continúa atrapado en EEUU

En la beta 1 de iOS 26.4 había señales en el código de que los nuevos emoji estaban al caer. Pero en la beta 2 siguen sin aparecer. Estos nuevos emojis ya se presentaron el año pasado y tradicionalmente Apple los incluye en las versiones ".4". Aún queda tiempo para poder incluirlos en próximas betas. 

Emojis que llegarán en iOS 26.4 a falta de conocer el diseño final de Apple

Por otro lado, Playlists Playground de Apple Music continúa sin cruzar el charco: de momento solo disponible en Estados Unidos, sin fecha para el resto de regiones. Es una de las funciones más esperadas de iOS 26.4, ya que trae la creación de listas de reproducción por IA a Apple Music. 

Playlists Playground Cómo instalar la beta 2 de iOS 26.4 ahora mismo

Si eres desarrollador, la beta ya está disponible en developer.apple.com. Si no lo eres, la beta pública debería llegar en cuestión de horas: solo necesitas registrarte en beta.apple.com con tu Apple ID y después ir a Ajustes > General > Actualización de software, activar las actualizaciones beta y seleccionar la beta pública de iOS 26.4.

Como siempre: es una beta, puede tener errores. Lo ideal es instalarla en un dispositivo secundario o hacer una copia de seguridad completa antes de actualizar.

Con esta beta 2, iOS 26.4 empieza a tomar forma. El cifrado entre iPhone y Android era una asignatura pendiente desde hace tiempo, y aunque todavía no está activado para todos, el hecho de que ya se pueda probar es una señal de que el lanzamiento se acerca. 

Mientras tanto, quedan flecos por resolver antes de que llegue la versión final en marzo o abril: los nuevos emoji llevan esperando desde la beta 1, Playground de Playlists tiene que salir de EEUU en algún momento. Hay margen para que esto llegue, porque con cada beta, Apple lo va dejando un poco más cerca.

En Applesfera | Cómo probar ya las betas de iOS 26 en tu iPhone: guía y recomendaciones para hacerlo de forma segura

En Applesfera | Nuevos iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre ellos

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Apple está a punto de finalizar el desarrollo del iPhone 18 Pro. Y estas son sus nueve características (incluso precio) filtradas

Actualidad en Applesfera - Mar, 24/02/2026 - 09:00

Aunque aún faltan casi siete meses para conocerlos oficialmente, los iPhone 18 Pro están a punto de entrar en la etapa PVT, siglas en inglés de lo que se conoce como Prueba de Validación de Producto. Eso significa que pronto comenzarán a fabricarse las primeras unidades de prueba para certificar que su diseño final, sus componentes y procesos de fabricación están listos para producirse en masa.

Y precisamente gracias a estar ya en una fase tan avanzada, han podido ir surgiendo filtraciones que nos permiten saber qué traerán estos nuevos iPhone. Si bien es cierto que tras esa fase PVT pueden surgir cambios, a grandes rasgos parece que tenemos una idea clara de los terminales.

Índice de Contenidos (11) Dos iPhone continuistas, pero con grandes cambios internos

Hubo un tiempo en el que Apple lanzaba versiones 's' en años impares como versiones continuistas, pero mejoradas, de sus antecesores (iPhone 4s, iPhone 5s, iPhone 6s, iPhone XS...). Si todo continuase así, los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max serían iPhone 17s Pro, dado que se parecerán mucho a los iPhone 17 Pro.

En Applesfera La gran semana de Apple está a días de empezar. Se espera una maratón de cinco productos con el nuevo iPhone 17e a la cabeza

Pero eso no significa que no vaya a haber cambios, puesto que cambiarán varios componentes fundamentales del dispositivo, además de mejorar aspectos siempre tan relevantes como la cámara o la batería. Y según las filtraciones, estos son sus diez principales características:

Mismo diseño general {"videoId":"xa0kaam","autoplay":true,"title":"Concepto iPhone 18 Pro en rojo", "tag":"concepto", "duration":"16"}

Tras pasar del titanio a una construcción unibody con aluminio y una placa de vidrio en la trasera con los iPhone 17 Pro, Apple continuará el mismo camino con esta próxima generación, incluyendo el nuevo módulo de cámara en la parte superior.

Nuevos colores

Las filtraciones apuntan a que sí que habrá algún cambio estético visible con la llegada de un nuevo color "rojo intenso". También se espera que el vidrio trasero tenga un color más parecido al del resto del cuerpo. Y es que en modelos como el plateado de los iPhone 17 Pro, se aprecia que dicha placa es blanca, muy diferente del tono plateado del resto.

Dynamic Island más pequeña De los tres sensores, dos podrían quedar bajo la pantalla en el iPhone 18 Pro

Otro pequeño cambio estético estará en el frontal, donde tendremos una isla dinámica más pequeña al alojar algunos de los sensores bajo la pantalla. Es un movimiento que recuerda al del notch, que mantuvo un tamaño grande desde el iPhone X de 2017 hasta los iPhone 12 de 2020, pasando a tener un tamaño más reducido en los iPhone 13 de 2021.

Primer chip de 2 nm

El microprocesador A20 Pro, el cerebro de los futuros iPhone 18 Pro, será el primero de Apple fabricado en un proceso de 2 nanómetros. Esto significa que el SoC podrá integrar una mayor densidad de transistores en el mismo espacio. Esto se traduce en un mayor rendimiento y mucho más eficiente, lo cual invita a tener una autonomía mayor.

Batería de más capacidad

Al hilo de lo anterior, y a falta de saber cómo será la batería del iPhone 18 Pro, las filtraciones indican que el 18 Pro Max no solo tendrán un chip más eficiente, sino que tendrá otra garantía de mayor autonomía: una batería mayor de entre 5.100 y 5.200 mAh.

Cámara con apertura variable

Se espera que la cámara principal de los iPhone 18 Pro disponga por primera vez de un sensor con apertura variable. Es decir, que será capaz de ajustar físicamente la cantidad de luz que llega a la lente para así poder mejorar las fotografías en distintas condiciones de iluminación y ofrecer un control más preciso de la profundidad de campo.

Teleconvertidor para la cámara

Junto al sensor de apertura variable, se ha filtrado que Apple ha estado testando un teleconvertidor. Se trata de un elemento óptico que se coloca entre la lente y el sensor para aumentar la distancia focal y así tener un zoom óptico más potente sin depender del recorte digital.

Mejoras en conectividad satelital

El chip C2, que será el primer modem 5G de Apple en la gama 'Pro', se anticipa con novedades como soporte para conectividad 5G vía satélite basado en el estándar NR-NTN. Eso permitiría tratar a los satélites casi como "torres 5G" y ofrecer cobertura y conexión incluso fuera de las redes terrestres convencionales, permitiendo así tener un mayor uso de los satélites más allá de funciones de emergencia y mensajería básica.

Precios (casi) idénticos

Aunque es pronto para saberlo con certeza, ante el aumento de precios de las memorias, Apple ha tenido que diseñar una estrategia con la que mitigar el impacto. Y esto pasa, entre otras cosas, por tratar de mantener los precios de los iPhone 18 Pro en sus capacidades básicas de 256 GB. Donde sí aumentaría el precio es en las versiones de mayor capacidad (las de 512 GB, 1 TB y 2 TB).

Se lanzará en septiembre junto al plegable

Salvo imprevisto, Apple volverá a apostar por septiembre como el mes en el que presentar sus nuevos iPhone en un evento para, una semana y media más tarde, lanzarlos al mercado. Aunque este año habrá dos variantes. La primera es que no habrá iPhone 18 estándar, el cual apunta a lanzarse en primavera de 2027.

En Applesfera Apple lanzará pronto iOS 26.3.1. Y eso solo puede significar dos cosas: mejoras y nuevo iPhone

La otra es que estos iPhone 18 Pro y 18 Pro Max se presentarían junto al primer iPhone plegable. Tras años de rumores, ya todas las filtraciones señalan que se lanzará este año. Será más caro que los 'Pro' y tendrá ventajas exclusivas, aunque también algún elemento inferior como tener dos cámaras en lugar de tres.

El caso es que, pese a estar aún a casi siete meses, Apple ha avanzado lo suficiente con estos terminales. Tras la citada fase PVT, Apple realizará los reajustes necesarios en la producción y en los propios componentes del iPhone 18 Pro. Todo esto desembocará en junio-julio, meses en los que ya comenzará su producción en masa. Y a buen seguro que por esa época tendremos muchos más detalles de sus novedades.

Imagen de portada | Montaje con fotos de Apple y AppleHub

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Cómo detectar apps que espían tu portapapeles y tu móvil

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:46

La idea de que alguien pueda estar leyendo lo que copias en el portapapeles, mirando tus mensajes o escuchando tus llamadas desde el móvil no es solo cosa de películas. Hoy en día, con un par de toques y acceso físico al teléfono durante unos minutos, cualquiera puede instalar una apps que espían casi todo lo que haces, incluido lo que copias y pegas.

Ese tipo de programas, conocidos como spyware o stalkerware, pueden registrar lo que tecleas, acceder al portapapeles, encender cámara y micrófono o seguir tu ubicación sin que lo notes. Si tienes la mosca detrás de la oreja porque tu móvil va raro, aquí vas a ver cómo detectar aplicaciones que espían tu portapapeles y tu teléfono, qué síntomas dan, cómo eliminarlas y qué opciones legales tienes.

¿Qué es el, el stalkerware y cómo pueden espiar tu portapapeles?

Cuando hablamos de spyware nos referimos a software que se instala en tu dispositivo para vigilarte sin que tú lo sepas. Puede hacerlo de muchas maneras: registrando teclas, copiando lo que guardas en el portapapeles, leyendo tus notificaciones, accediendo a tus fotos, escuchando llamadas o geolocalizándote en tiempo real.

Dentro del spyware hay una categoría especialmente preocupante, el stalkerware orientado al control y al acoso. Suele estar pensado para que lo instale alguien cercano: una pareja controladora, un familiar, un jefe o cualquiera que haya tenido el móvil en la mano durante un instante. Se camufla como app de control parental, de seguridad o incluso como herramienta de sistema.

Muchas de estas aplicaciones usan permisos muy agresivos, como Accesibilidad, lectura de notificaciones o acceso total a almacenamiento. Con esos permisos pueden ver lo que aparece en pantalla, interceptar mensajes, copiar el contenido del portapapeles y operar en nombre del usuario dentro de otras apps, todo ello sin mostrar apenas señales visibles.

Formas de ser espiado

La instalación puede producirse de varias formas, todas ellas bastante comunes en el día a día y que facilitan que el móvil acabe intervenido sin que te des cuenta:

  • Phishing y enlaces maliciosos enviados por SMS, correo o mensajería; pulsas en un enlace y descargas un APK infectado, otra variante son engaños tipo chatfishing.
  • Apps fraudulentas que se hacen pasar por juegos, utilidades o supuestas herramientas de seguridad, a veces incluso en tiendas oficiales, pero sobre todo fuera de ellas.
  • Instalación manual por alguien que tiene el teléfono desbloqueado unos minutos y mete la app espía en segundo plano.
  • Malvertising, es decir, anuncios con código malicioso que te llevan a descargas de aplicaciones infectadas.

En los últimos años se ha visto un aumento muy notable de casos de spyware, con informes que cifran el crecimiento en más de tres dígitos. Y no se trata solo de grandes objetivos: personas corrientes se convierten en víctimas para chanchullos económicos, violencia de género, chantaje o simple control obsesivo.

Señales de que pueden estar espiando tu móvil y tu portapapeles

Aunque las aplicaciones espía intentan pasar desapercibidas, la realidad es que vigilar al usuario gasta recursos. Procesador, batería, datos, memoria… todo eso deja huella en el comportamiento del dispositivo.

Algunas señales de alerta que debes vigilar si sospechas que pueden estar registrando también lo que copias en el portapapeles son:

  • Batería que se desploma: la autonomía cae en picado sin que hayas cambiado tus hábitos de uso, o el teléfono necesita cargarse varias veces al día de repente.
  • Sobrecalentamiento extraño: el móvil se calienta aun cuando apenas lo usas, síntoma de procesos en segundo plano trabajando sin parar.
  • Lentitud y cuelgues frecuentes: apps que se cierran solas, bloqueos, retrasos al abrir aplicaciones sencillas o al escribir mensajes.
  • Consumo de datos desorbitado: la factura de datos móviles sube o ves en los ajustes que alguna app está enviando más información de la que debería.
  • Activación sola de WiFi, datos o GPS: ves que se enciende la ubicación, los datos móviles o el wifi aunque tú los desactives una y otra vez.
  • Ruídos o eco en las llamadas: chasquidos extraños, interferencias o eco persistente cuando hablas por teléfono, sobre todo si antes no ocurría.
  • Notificaciones y correos de seguridad: mensajes de códigos de verificación, avisos de intentos de inicio de sesión sospechosos, cambios de contraseña que tú no has pedido.
  • Ajustes que cambian solos: permisos que vuelven a activarse, notificaciones deshabilitadas en apps que nunca tocaste, o cámaras y micrófonos que parecen encenderse sin venir a cuento.

Por separado, estos síntomas no son una prueba definitiva, porque un móvil viejo o muy cargado de apps también puede ir fatal. Lo preocupante viene cuando se acumulan varios y, además, detectas aplicaciones raras, permisos excesivos o comportamientos muy fuera de lo normal.

Primeros pasos de protección: Google Play Protect y sentido común

En Android, el primer filtro que debes comprobar es Google Play Protect, el sistema de protección integrado de la Play Store que analiza apps en busca de comportamientos maliciosos, incluyendo muchas herramientas de espionaje conocidas.

Las apps espía suelen intentar que el usuario desactive cualquier medida de seguridad del móvil con excusas del tipo “así funciona mejor”, precisamente para librarse de Play Protect y poder campar a sus anchas. Si sospechas de tu dispositivo, lo mínimo es asegurarte de que esta función está activa.

Para revisarlo, abre la app de Play Store y entra en la sección de Play Protect. Si ves algún aviso en rojo o el análisis desactivado, reactívalo marcando la opción de búsqueda de amenazas y lanza un análisis manual de todas las apps instaladas.

Si Play Protect detecta algo dañino, te mostrará un aviso y te sugerirá desinstalar la aplicación problemática. Aunque la elimines, conviene seguir con las comprobaciones que veremos a continuación, por si hubiera más software oculto.

Revisión a fondo de las aplicaciones instaladas

La mayoría de casos de espionaje “doméstico” se dan porque alguien ha conseguido que instales una aplicación maliciosa o la ha instalado él mismo cuando tuvo el móvil desbloqueado. No hace falta un hacker de película; basta con un APK bien camuflado.

Los creadores de estas apps saben que si la llamaran “Super Espía 3000” cantarían demasiado, así que las disfrazan como servicios de sistema con nombres del estilo “Sync Service”, “System Service”, “Actualización de sistema” o similares, muchas veces en inglés y con iconos sosos.

Tu objetivo es ir a Ajustes → Aplicaciones (el nombre del menú puede variar) y repasar una por una todas las apps de usuario, sin incluir las del sistema si es posible. Fíjate en:

  • Nombres genéricos o que no te suenen de nada, especialmente si están en inglés y aparentan ser de sistema.
  • Aplicaciones que no recuerdes haber instalado o que no usas nunca y, aun así, aparecen ahí.
  • Cambios recientes en apps que conocías pero que ahora tienen otro icono o nombre sin explicación clara.

Al tocar en cada aplicación puedes ver datos importantes que ayudan a descubrir a los farsantes, sobre todo si fingen ser parte del sistema pero la realidad es que se pueden desinstalar normalmente.

Un truco útil es comprobar desde dónde se ha instalado la app. En la información de la aplicación suele haber un enlace tipo “Detalles de la aplicación” que te lleva a su ficha en Google Play. Si no hay ficha o aparece que se instaló desde un archivo APK, la sospecha aumenta, ya que las apps de espionaje reales no suelen estar permitidas en la tienda oficial.

Permisos peligrosos: portapapeles, accesibilidad y más

Muchas de las herramientas que espían el portapapeles y el resto del móvil se apoyan en permisos muy sensibles que les dan prácticamente control total sobre lo que haces en la pantalla.

Entre los permisos más delicados que debes revisar en Ajustes → Aplicaciones → Permisos o en menús similares están:

  • Acceso a la cámara y al micrófono, que permite grabarte sin que lo sepas.
  • Ubicación en tiempo real, imprescindible para seguirte los pasos.
  • Lectura de notificaciones, con la que se pueden interceptar mensajes de WhatsApp, SMS y códigos de verificación.
  • Acceso al almacenamiento, para hurgar en tus fotos, vídeos y documentos.
  • Accesibilidad, el permiso estrella del spyware avanzado porque le permite ver lo que ocurre en otras apps y actuar en tu nombre.

En Android, la sección de Accesibilidad (Ajustes → Accesibilidad) merece un repaso especialmente cuidadoso, porque cualquier app con ese permiso puede espiar casi todo lo que haces. En la práctica, solo tu antivirus y algún servicio de confianza deberían tenerlo.

También es conveniente revisar si alguna app desconocida tiene acceso a las notificaciones, algo habitual en aplicaciones como Android Auto o la del reloj inteligente, pero que puede ser sospechoso si ves nombres raros o servicios que no reconoces.

Uso de batería y datos: donde se delatan muchas apps espía

Vigilar constantemente al usuario, hacer capturas, enviar información a un servidor remoto o replicar lo que copias en el portapapeles implica un consumo notable de batería y de datos, incluso aunque el desarrollador intente optimizarlo para que no cante demasiado.

Por eso, una forma sencilla de buscar rastros es ir a los ajustes del móvil y abrir el apartado de Uso de batería. Cada marca lo coloca en un sitio distinto, así que si no lo encuentras a la primera, usa el buscador de ajustes.

En esa lista aparecerán las aplicaciones que más energía han gastado en el periodo reciente. Tu tarea es localizar si hay alguna app que no encaje con tu uso diario, por nombre o por nivel de consumo. Si está entre las que más batería se comen y tú ni la conoces, mala señal.

Algo similar ocurre con el apartado de Uso de datos (a menudo dentro de Redes e Internet o Conexiones). Ahí verás qué apps han tirado de datos móviles y, en algunos casos, de wifi. De nuevo, lo raro es que una app secundaria sea la campeona del tráfico, sobre todo si no tiene sentido que esté enviando nada.

Ten en cuenta que las herramientas más listas suelen esperar a tener WiFi para sincronizar la información, precisamente para no levantar sospechas con la factura de datos. Aun así, a menudo se les escapan picos de tráfico móviles que dejan su rastro.

Menús críticos: Accesibilidad, administradores de dispositivo y archivos APK

Además de revisar la lista de apps y los permisos, hay tres rincones de la configuración de Android donde suelen esconderse muchas sorpresas: Accesibilidad, Administradores de dispositivo y la carpeta de archivos APK.

Ya hemos comentado la parte de Accesibilidad, pero conviene insistir en que no deberías dar ese permiso a casi nadie. Si ves una app que no conoces activada ahí, algo huele mal. Desactívala y, acto seguido, revisa si puedes desinstalarla desde Ajustes → Aplicaciones.

En segundo lugar está el menú de Administradores de dispositivo (o Apps de administración del dispositivo, Seguridad y privacidad → Administradores, según el modelo). Ahí se muestran las apps con permisos elevados, como localizar o borrar el teléfono de forma remota.

Algunas aplicaciones espía se dan a sí mismas estos privilegios para evitar que el usuario las desinstale. Si encuentras una app extraña en esta lista, desmarca su casilla para quitarle el rol de administrador y luego intenta desinstalarla desde el apartado de aplicaciones.

Por último, muchas instalaciones sospechosas llegan en forma de archivo .APK descargado desde el navegador. Puedes buscar en la app de “Archivos”, “Gestor de archivos” o similar dentro de las carpetas Descargas o APK, y eliminar cualquier instalador que no reconozcas.

Métodos automáticos: antivirus y herramientas como TinyCheck

Si todo esto te resulta un lío o simplemente quieres una segunda opinión, puedes apoyarte en aplicaciones de seguridad reputadas como Avast, Bitdefender, Kaspersky, Malwarebytes, ESET o similares. Estas soluciones detectan gran parte del spyware conocido y te guían en la eliminación.

El proceso básico suele consistir en descargar la app desde la tienda oficial, actualizar su base de datos de amenazas y ejecutar un análisis completo del dispositivo. Si aparece alguna alerta, lee con calma qué te indica y deja que la herramienta elimine o bloquee lo que señale como malicioso.

En el caso de Kaspersky y otras empresas de seguridad, han desarrollado herramientas específicas como TinyCheck, orientadas a víctimas de violencia de género o situaciones de alto riesgo. TinyCheck se instala en un dispositivo intermedio (por ejemplo, una Raspberry Pi) y analiza el tráfico de red del móvil desde fuera, ayudando a detectar amenazas de red como ataques Stingray, sin que el spyware pueda detectar que lo estás investigando.

Esta solución requiere algo más de conocimientos técnicos y de montaje de hardware, así que es habitual que un profesional o alguien de confianza lo prepare por ti. Lo importante, si recurres a algo así, es que no sea la misma persona de la que sospechas, porque podría manipular la herramienta para que no detecte nada.

Pasos para eliminar spyware y stalkerware del móvil

Una vez que tienes claro o al menos sospechas con fundamento que te están espiando, toca actuar con cabeza. En algunos contextos delicados (relaciones abusivas, violencia doméstica, acoso laboral) puede ser recomendable no borrar nada de golpe y pedir ayuda profesional primero, ya que la app espía puede ser una prueba importante.

Si decides seguir adelante y limpiar el dispositivo, una hoja de ruta prudente podría ser:

  1. Hacer copia de seguridad de lo importante, pero limitándote a fotos, vídeos y documentos. Evita restaurar ajustes o aplicaciones más tarde si sospechas que están comprometidos.
  2. Reiniciar el móvil en modo seguro, para que las apps de terceros no se ejecuten. Normalmente se hace manteniendo pulsado el botón de apagado y dejando pulsada la opción «Apagar» hasta que aparezca “Reiniciar en modo seguro”.
  3. Revisar y desinstalar apps sospechosas desde Ajustes → Aplicaciones aprovechando que en modo seguro muchas dejan de protegerse.
  4. Quitar permisos de administrador a cualquier aplicación rara en Seguridad → Administradores de dispositivo, y acto seguido intentar borrarla.
  5. Pasar un análisis completo con un antivirus fiable, que pueda detectar restos del spyware o componentes menos evidentes.
  6. Como último recurso, restablecer a valores de fábrica si sigues notando cosas extrañas o no consigues identificar la raíz del problema.

Tras limpiar el móvil, es fundamental cambiar todas las contraseñas relacionadas con ese dispositivo: correo electrónico, redes sociales, banca online, servicios en la nube, etc. Hazlo, siempre que puedas, desde un equipo que sepas que está limpio y activa la verificación en dos pasos (mejor con app de autenticación que por SMS).

Medidas para evitar que vuelvan a espiarte

Más allá de quitar el software espía actual, conviene que adoptes ciertos hábitos de seguridad para que no te la cuelen otra vez con una app que vigile tu portapapeles o el resto de tu móvil.

  • Mantén el sistema y las apps actualizados, porque muchas herramientas de espionaje aprovechan fallos antiguos que ya están parcheados.
  • No instales APK de origen desconocido y desactiva la opción de “instalar desde fuentes desconocidas” salvo que sepas exactamente lo que haces.
  • Protege el desbloqueo del móvil con un PIN fuerte, contraseña, patrón complejo o biometría, y no lo compartas a la ligera con nadie.
  • Bloquea también el acceso a apps sensibles (banca, correo, chats, navegador) con un segundo PIN o bloqueo de aplicaciones cuando tu móvil lo permita.
  • Instala siempre desde Google Play o App Store, y aun así revisa los permisos que pide cada aplicación antes de darle al “Aceptar”.
  • Utiliza una solución de seguridad de confianza y programa análisis periódicos, sin dejar en manos de herramientas dudosas la protección de tu equipo.

Si convives con menores y usas herramientas de control parental, hazlo de manera transparente. Las aplicaciones de este tipo no deberían funcionar como spyware encubierto; la clave es el acuerdo y la comunicación, no el control secreto.

Aspectos legales del espionaje digital en tu móvil

Instalar una app espía en el móvil de otra persona sin su permiso es un delito contra la intimidad en muchos países. En el caso de España, el artículo 197 del Código Penal castiga el acceso sin consentimiento a datos personales ajenos, con penas que pueden llegar a varios años de prisión.

La jurisprudencia también ha ido cerrando el cerco contra este tipo de conductas: el acceso no autorizado a móviles, cuentas o conversaciones se considera una vulneración directa de derechos fundamentales, como el derecho a la intimidad y al secreto de las comunicaciones.

Si descubres que tu teléfono ha sido intervenido, especialmente en contextos de violencia de género, acoso o control obsesivo, tienes derecho a:

  • Presentar denuncia ante Policía Nacional, Guardia Civil o juzgado competente.
  • Solicitar medidas cautelares si existe riesgo para tu integridad física o psicológica.
  • Reclamar daños y perjuicios por la invasión a tu intimidad y las consecuencias derivadas.

Antes de borrar todo, plantéate si te interesa conservar pruebas (capturas de pantalla, informes del antivirus, listados de apps, mensajes del presunto agresor, etc.). Un profesional legal o una unidad especializada en ciberdelincuencia pueden indicarte la mejor manera de proceder para que esa evidencia sea útil.

En un momento en el que el móvil guarda desde nuestras claves bancarias hasta las conversaciones más íntimas, resulta vital aprender a reconocer las señales de espionaje, localizar apps sospechosas, entender qué permisos son peligrosos (especialmente aquellos que pueden leer notificaciones o aprovechar accesibilidad para espiar el portapapeles) y apoyarse tanto en herramientas de seguridad como en la ley cuando alguien cruza la línea; con algo de ojo, revisiones periódicas y buenas prácticas, puedes reducir mucho el riesgo de que otra persona convierta tu teléfono en una ventana abierta a tu vida privada. Comparte la información para que más usuarios sepan hacerlo.

Ajustes de Android que deberías activar al estrenar móvil

Actualidad en Androidsis - Lun, 23/02/2026 - 23:45

Estrenar móvil nuevo es casi como estrenar coche: huele a nuevo, va rapidísimo y apetece probarlo todo a lo loco. Pero si enciendes tu Android y empiezas a instalar apps sin más, estás desaprovechando muchas funciones clave y, peor aún, dejando puertas abiertas de seguridad y privacidad que no te interesan nada.

Antes de lanzarte a hacer fotos, descargar juegos o presumir de pantalla, conviene dedicar un rato a dejar todo bien atado. Con unos cuantos ajustes iniciales tu Android será más seguro, más cómodo de usar y te durará fluido muchos más meses. Vamos a repasar, paso a paso, todos esos ajustes de Android que deberías activar (o cambiar) nada más sacar el móvil de la caja.

Primeros pasos imprescindibles al encender tu Android nuevo

Antes incluso de tocar el botón de encendido, merece la pena hacer una cosa muy básica: asegúrate de que el móvil tiene batería suficiente y conéctalo al cargador. Muchos terminales llegan con algo de carga, pero empezar la configuración con más del 50% —idealmente al 100%— evita sustos en mitad de una actualización o restauración de copia de seguridad.

Revisa también lo que viene en la caja: cable, cargador (si lo incluye), herramienta para la bandeja SIM, funda y auriculares si el fabricante los añade. Tenerlo todo a mano te ahorrará estar buscando la aguja de la SIM a mitad del proceso.

El asistente de inicio te pedirá primero que establezcas idioma y región. Aquí no solo eliges el idioma de menús y apps, también marcas el país para que el móvil ajuste automáticamente zona horaria, fecha y formato de números y moneda. En algunos modelos puedes activar una opción de asistencia de lectura si te cuesta ver bien el texto en pantalla durante la configuración.

Después llega el turno del Wi-Fi. Aunque este paso es técnicamente opcional, conectarte a una red inalámbrica estable desde el principio es lo mejor. La primera puesta en marcha suele descargar actualizaciones del sistema, apps de Google y parches de seguridad; hacer todo esto con datos móviles es un derroche y, según tu tarifa, un problema. Introduce el nombre de la red y la contraseña y deja que el móvil se conecte.

En paralelo o justo después, toca insertar la tarjeta SIM. Con la herramienta de extracción abre la bandeja, coloca la SIM y vuelve a introducirla con cuidado. En cuanto la SIM esté dentro el teléfono reconocerá tu número y tu operador, algo fundamental para poder recibir SMS de verificación y configurar la red móvil correctamente desde el minuto uno.

Cuenta de Google, copia de seguridad y primeros ajustes de red

Una vez tengas Wi-Fi y SIM listas, el asistente te pedirá tu cuenta de Google. Este paso no es un mero trámite: esa cuenta será la base de copias de seguridad, descargas en Play Store, sincronización de contactos, calendario, pagos y mucho más. Introduce tu correo de Gmail o crea, si lo necesitas, una cuenta nueva.

Si vienes de otro Android, el sistema te propondrá restaurar una copia de seguridad anterior. Aquí hay dos enfoques: restaurar todo tal cual lo tenías o empezar de cero instalando solo lo imprescindible. Restaurar copia es más cómodo, pero también arrastra posibles problemas, apps olvidadas y ajustes que no te interesan. Muchos usuarios avanzados prefieren configurar desde cero y solo recuperar lo estrictamente necesario (como contactos o historial de WhatsApp).

En cualquier caso, una vez dentro de Android podrás revisar esta parte en Ajustes > Cuentas. Desde ahí puedes añadir más cuentas de Google, de correo, de trabajo o de otros servicios, o ver qué se está sincronizando exactamente con tu cuenta principal.

Otro punto clave nada más iniciar el móvil es la red de datos. Si tu nuevo smartphone es compatible con 5G, probablemente venga configurado para conectarse automáticamente a esta red. Si en tu zona no hay buena cobertura 5G, el móvil estará buscando esa señal constantemente, gastando batería para nada. Desde Ajustes > SIM/Redes móviles > Tipo de red preferida puedes elegir entre 5G, 4G, 3G, etc. Elige lo que mejor se adapte a tu operador y a tu realidad geográfica.

Seguridad básica: bloqueo de pantalla, biometría y protección antirrobo

Conectado, con cuenta y con SIM, el siguiente paso no debería ser abrir Instagram, sino blindar el acceso al móvil. La pantalla de bloqueo es tu primera línea de defensa si pierdes el teléfono o te lo roban.

Desde Ajustes > Seguridad (el nombre puede variar según la capa del fabricante) puedes establecer un método de bloqueo seguro: PIN, patrón o contraseña. Evita patrones obvios y PIN de cuatro cifras fáciles de adivinar como 0000 o 1234. A partir de ahí, activa los desbloqueos biométricos.

En los móviles con lector de huellas, lo ideal es registrar varias huellas y repetir al menos la del dedo que más uses (normalmente el pulgar dominante). Registrar el mismo dedo dos veces mejora notablemente la velocidad y la precisión de desbloqueo, sobre todo cuando tienes la mano fría o ligeramente húmeda.

Si el dispositivo dispone de reconocimiento facial, valora su nivel de seguridad. El reconocimiento 2D con la cámara frontal es más cómodo, pero menos seguro y potencialmente vulnerable a fotos. Si tienes sensor 3D o infrarrojo, el nivel de seguridad se eleva mucho. En cualquier caso, es recomendable que las apps bancarias o de pagos sigan exigiendo PIN o huella aunque uses desbloqueo facial para el resto.

Con Android 15 y Android 16 llegan aún más funciones de seguridad. En Android 15, por ejemplo, está el bloqueo de protección antirrobo. Esta función detecta movimientos sospechosos, puede bloquear la pantalla si el móvil se queda sin conexión y permite apagar o bloquear el dispositivo remotamente para que no puedan borrarlo o usarlo. Para activarlo, ve a Ajustes > Servicios de Google > Todos los servicios > Protección antirrobo y habilita las opciones de bloqueo, bloqueo sin conexión y bloqueo remoto.

Android 16 da un paso más con la llamada Protección Avanzada, que agrupa varias medidas: bloqueo de apps y páginas maliciosas, bloqueo de conexiones no seguras, detección automática de robo por movimiento y filtros agresivos contra llamadas de spam. Es una capa extra pensada para quienes quieren el máximo nivel de seguridad, aunque conviene saber que puede ser algo intrusiva en el día a día.

Buscar mi dispositivo y otros sistemas de localización

De poco sirve proteger el acceso si no puedes localizar el móvil cuando lo pierdes de vista. En Android, la herramienta clave es “Buscar mi dispositivo” de Google, que sorprendentemente no siempre viene activada por defecto.

Ve a Ajustes > Seguridad y privacidad (o Servicios de Google) y localiza la opción Buscar mi dispositivo. Actívala e inicia sesión con tu cuenta de Google si te lo pide. A partir de ese momento podrás localizar tu móvil desde la web oficial, hacerlo sonar, bloquearlo o borrar su contenido de manera remota. Además, si tienes accesorios compatibles (relojes, localizadores, auriculares), también podrás rastrearlos.

En las últimas versiones de Android, como Android 15, esta función se integra mejor con el bloqueo antirrobo. Si el dispositivo se queda sin conexión, puede bloquearse automáticamente y seguir protegiendo tus datos, haciendo la vida bastante más difícil a quien se lo haya llevado.

Ajustes de privacidad: ubicación, MAC aleatoria y cuentas

Más allá de la seguridad, toca pensar en privacidad. Un buen inicio es controlar qué apps pueden acceder a tu ubicación. En Ajustes > Ubicación > Permisos de aplicaciones puedes revisar una a una y limitar este permiso solo a las apps que realmente lo necesitan, como mapas o apps de transporte. El resto, a poder ser, sin acceso o solo cuando se esté usando la app.

Android 15 incorpora un ajuste importante para quienes se conectan a muchas redes públicas: la opción de usar direcciones MAC aleatorias en redes Wi-Fi públicas. Esto evita que puedan rastrear tu dispositivo entre distintas conexiones. Para activarlo, entra en Ajustes > Redes e internet > Internet, toca el engranaje de la red a la que estás conectado, entra en Privacidad y selecciona “Usar MACs aleatorios”. Si puedes, desactiva también el envío del nombre del dispositivo en esas redes.

Si usas varias cuentas de Google en el móvil, Android 16 añade un detalle muy útil: elegir en qué cuenta se guardan por defecto los contactos nuevos. Desde Ajustes > Apps > Almacenamiento de contactos puedes marcar una cuenta concreta o elegir que los contactos se guarden solo en el dispositivo. Esto evita líos posteriores de contactos repartidos entre varias cuentas.

Actualizaciones del sistema y de apps: tu seguro silencioso

Que el móvil sea recién comprado no significa que vaya al día de software. Es muy probable que haya parches de seguridad y actualizaciones de Android esperando. Antes de instalar nada serio ni meter datos bancarios, entra en Ajustes > Sistema > Actualización de software (o un menú similar) y pulsa en Buscar actualizaciones.

Si hay nuevas versiones, descárgalas con el móvil conectado al cargador y a la red Wi-Fi. Estas actualizaciones no solo añaden funciones, también corrigen vulnerabilidades que podrían ser graves. Cuando termines, repite el proceso hasta que el sistema indique que está completamente actualizado.

Aprovecha también para activar las actualizaciones automáticas de aplicaciones en Google Play. Desde la Play Store, toca en tu foto de perfil > Ajustes > Preferencias de red > Actualizar apps automáticamente y elige que se actualicen solo por Wi‑Fi. Así no tendrás que preocuparte de ir app por app y siempre tendrás la última versión con mejoras y parches.

Limpieza inicial: bloatware, apps inútiles y aplicaciones predeterminadas

Cuando acabas la guía de inicio y llegas a la pantalla principal es probable que te encuentres con un circo de iconos de apps que no has pedido jamás: juegos, tiendas, redes sociales duplicadas, herramientas del operador y aplicaciones promocionales. Todo esto es el famoso bloatware.

El primer rato de “puesta a punto” debería incluir una pasada concienzuda por el cajón de aplicaciones. Mantén pulsado sobre cada app que no vayas a usar y mira si sale la opción Desinstalar. Si no es posible porque el fabricante la ha metido “a fuego”, lo normal es que al menos puedas Inhabilitarla o Desactivarla desde Ajustes > Aplicaciones. Al inhabilitar una app deja de ejecutarse, desaparece del menú y deja de actualizarse, así que ni gasta datos ni batería.

En el mismo apartado de aplicaciones puedes configurar qué apps se usarán por defecto para cada cosa. Navegador, teléfono, SMS, cliente de correo, app de mapas, billetera digital… Android suele favorecer sus propias apps o las del fabricante, pero quizás tú prefieras Chrome, Firefox, otro launcher, Google Wallet o incluso un navegador alternativo. En Ajustes > Aplicaciones > Aplicaciones predeterminadas podrás ajustar todo esto.

Notificaciones, sonidos y modo “no molestar” bien configurados

Uno de los mayores quebraderos de cabeza con un Android nuevo son las notificaciones. De fábrica, todo suena, vibra y aparece en pantalla, incluidas promociones de apps de compras, publicidad del operador y recordatorios absurdos. Conviene dedicar un buen rato a domar este caos.

Empieza por ir a Ajustes > Notificaciones. Desde ahí puedes ver qué apps han enviado avisos recientemente y desactivar aquellas que solo te molestan. Especial mención a tiendas online, juegos y apps de ofertas: si necesitas algo, ya entrarás tú, no hace falta que te bombardeen. Android 16, además, facilita cerrar o desactivar notificaciones rápidamente manteniendo pulsado sobre ellas y eligiendo entre cerrarlas o silenciarlas para esa app.

En Sonido y vibración, configura volúmenes de llamadas, alarmas y notificaciones a tu gusto. Es muy recomendable apagar los sonidos de teclado, clicks de bloqueo de pantalla y tonos de carga, que solo añaden ruido sin aportar nada. Lo mismo con la vibración háptica al teclear: queda curiosa cinco minutos, pero gasta batería y acaba cansando.

Dedica también unos minutos a perfeccionar el modo “No molestar”. Desde Ajustes > Sonido > No molestar puedes definir a qué horas se activa (por ejemplo, por la noche) y qué se permite durante ese periodo. Una buena configuración típica sería permitir solo llamadas de contactos favoritos y silenciar notificaciones de todas las apps, asegurando así un descanso real.

Configurar tus alarmas desde apps como Bienestar digital (Android) o Salud (en iOS, si vienes de allí) también es una buena idea. Estas herramientas permiten vincular la alarma a una rutina de sueño, con recordatorios para irte a dormir y objetivos de horas de descanso. Aprovecha para elegir un tono de alarma suave y progresivo, no el típico pitido estridente que te levanta de un salto.

Brillo, pantalla y modos de visualización: comodidad y batería

Las pantallas actuales son una maravilla, pero un mal ajuste puede hacerlas incómodas o tragarse la batería en pocas horas. Muchos usuarios prefieren desactivar el brillo automático y controlarlo manualmente, sobre todo si el sensor no ajusta a su gusto. Puedes hacerlo en Ajustes > Pantalla, donde también encontrarás otras opciones interesantes.

Algunos fabricantes incluyen funciones como Night Shift, True Tone o similares, que ajustan la temperatura de color según la luz ambiente. Si eres muy maniático con la fidelidad de color, quizá prefieras desactivar estos modos para ver los colores “reales”. Si, en cambio, te preocupa la fatiga visual por la noche, activarlos puede ayudarte.

Android 15 añade un ajuste de contraste de color en Pantalla y ajustes táctiles. Si las letras o los iconos se confunden con el fondo, prueba a subir el contraste para mejorar la legibilidad. En muchos móviles recientes también puedes activar un “tono adaptativo” o “adaptación de color” que ajusta la tonalidad según la luz ambiental para que todo se vea mejor, especialmente si tienes la vista un poco cansada.

No olvides el tiempo de espera de pantalla, es decir, cuánto tarda en apagarse la pantalla cuando no la tocas. En Ajustes > Pantalla > Tiempo de espera de pantalla puedes elegir desde 15 segundos hasta 10 minutos. Un tiempo intermedio (1-2 minutos) suele ser un buen equilibrio entre comodidad y seguridad. Evita dejarla siempre encendida sin bloqueo, es un riesgo innecesario.

Historial de notificaciones y otras funciones “ocultas” muy útiles

Entre tanta alerta es fácil deslizar sin querer una notificación importante. Para evitar sustos, muchas capas de Android incluyen una opción de historial de notificaciones que guarda lo que ha ido llegando. Esta función suele estar desactivada por defecto, así que entra en Ajustes > Notificaciones y activa el historial para poder consultar más tarde qué era ese aviso que has quitado sin mirar.

Otra herramienta muy infravalorada es el modo de uso con una mano, sobre todo en móviles grandes. En muchos Android basta con deslizar hacia abajo sobre la barra de gestos o activar la opción en Ajustes > Funciones avanzadas > Modo con una mano. Esto contrae la interfaz hacia abajo para que llegues a todo con el pulgar.

En Samsung y otras marcas tienes también paneles laterales tipo Edge Panel, que permiten tener siempre a mano tus apps más usadas, contactos, portapapeles, tareas o incluso el tiempo. Desde Ajustes > Pantalla > Pantalla Edge (o similar) puedes activarlo y decidir qué contenido quieres ver y en qué lateral aparece.

Teclado y portapapeles: Gboard al máximo

El teclado es probablemente la herramienta que más usas sin darte cuenta. Si tu móvil no trae Gboard preinstalado, instálalo desde Play Store y ponlo como teclado predeterminado. La predicción en español, la escritura por deslizamiento y las opciones de personalización están muy por encima de muchos teclados de fábrica.

Dentro de los ajustes de Gboard (desde el propio teclado, tocando en el icono de engranaje o los cuatro cuadrados) puedes activar el portapapeles avanzado. Esta función guarda los textos e incluso imágenes que copies durante un tiempo para poder pegarlos después donde quieras, salvo en campos de contraseñas por seguridad. Es tremendamente útil para responder mensajes, rellenar formularios o reutilizar datos sin tener que copiar y pegar constantemente.

Aprovecha también para ajustar la altura del teclado, añadir la fila de números permanente y configurar sustituciones de texto. Con los atajos de texto puedes escribir, por ejemplo, “@@” y que se convierta en tu correo completo, u otras combinaciones para tu dirección, DNI, etc. Son pequeños detalles que, a diario, ahorran mucho tiempo.

Navegación por gestos, panel rápido y personalización de la interfaz

Si vienes de iOS o de versiones recientes de Android, seguramente estarás cómodo con la navegación por gestos. En capas como One UI 7 de Samsung puedes cambiarlo desde Ajustes > Pantalla > Barra de navegación, eligiendo entre los tres botones clásicos o los gestos de deslizamiento. Además, hay un menú para ajustar la sensibilidad del gesto hacia atrás y decidir si también se aplica al S Pen en los modelos compatibles.

En One UI 7 también ha cambiado el comportamiento del panel de ajustes rápidos y notificaciones, separándolos según desde qué lado deslices. Si esto no te convence, puedes volver al sistema unificado. Abre el panel de ajustes rápidos deslizando desde la esquina superior derecha, pulsa en el icono de edición (el lápiz) y entra en Ajustes del panel para elegir si quieres paneles separados o unidos.

Android 16 va más allá al permitir probar una demo de la navegación por gestos desde su menú de configuración, e introduce un gesto de retroceso predictivo: al deslizar hacia atrás ves una previsualización de la pantalla a la que vas a volver, lo que ayuda a evitar cierres accidentales de apps. Incluso si usas los tres botones, Android 16 incorpora esta vista previa.

Otra novedad curiosa de Android 16 es que, al mantener pulsado sobre el escritorio, además de cambiar fondo o widgets, aparece una opción de “Lista de aplicaciones” que abre directamente el cajón de apps, imitando el gesto de deslizar hacia arriba. Puede parecer menor, pero hay quien prefiere tocar un botón a hacer gestos.

Organiza la pantalla de inicio y el cajón de aplicaciones

La pantalla de inicio es el “escritorio” de tu vida digital. No te limites al caos que viene de fábrica. Mantén pulsado sobre una zona vacía para acceder a las opciones de personalización y, desde ahí, ajusta la cuadrícula de iconos y el tamaño de los mismos. En muchos Android puedes pasar a una rejilla de, por ejemplo, 7×4 iconos para aprovechar mejor el espacio.

Puedes también decidir si quieres cajón de aplicaciones o todo en las pantallas de inicio. Usuarios que vienen de iOS suelen sentirse más cómodos con “Solo pantalla de inicio”, donde todas las apps están repartidas en páginas. Si prefieres un enfoque más clásico de Android, activa el cajón de apps y deja la pantalla principal solo para lo que más uses.

En capas como One UI tienes la opción de reordenar el cajón de aplicaciones en lista vertical alfabética. De este modo, en lugar de pasar páginas horizontales, solo tendrás que deslizar hacia arriba o abajo, algo muy cómodo cuando acumulas cientos de apps.

Si no te gusta la página de Google Discover o Samsung Free a la izquierda de la pantalla de inicio, también puedes quitarla. En la vista de personalización, desliza hasta esa pantalla lateral y desactiva el interruptor de Discover o sustitúyelo por otra opción que te convenza más.

Funciones específicas de Android 15 y Android 16 que deberías mirar

Si tu nuevo móvil viene ya con Android 15, hay varias funciones recientes muy recomendables. Además del bloqueo antirrobo y el espacio privado, Android 15 introduce cosas como archivado de aplicaciones, mejoras en el bloqueo offline y otros ajustes de seguridad que irán llegando poco a poco según la marca.

Una de las estrellas es el espacio privado, un entorno oculto en el que puedes guardar apps y datos personales fuera de la vista. No aparecen en el launcher ni en las notificaciones, y se protegen con huella o PIN. Para configurarlo ve a Ajustes > Seguridad y privacidad > Espacio privado y sigue los pasos. Ideal para separar apps de trabajo, contenido sensible o simplemente lo que no quieres que vea cualquiera que agarre tu móvil.

En Android 15 también ganas control sobre el Bluetooth que se enciende solo. El sistema tiende a reactivarlo automáticamente al día siguiente de haberlo apagado, pensando en auriculares y relojes, pero si prefieres tener el control absoluto, entra en Ajustes > Dispositivos conectados > Preferencias de conexión > Bluetooth y desmarca la opción de “Activar automáticamente mañana”.

Android 16, por su parte, incorpora una larga lista de mejoras pequeñas pero muy prácticas. Entre ellas, Live Updates para mostrar procesos en tiempo real (por ejemplo, un pedido de comida a domicilio) en notificaciones persistentes; un selector de fotos unificado para todas las apps que lo adopten; y nuevas opciones para idioma y región que permiten ajustar unidades de temperatura, sistemas de medida y primer día de la semana sin cambiar el idioma del sistema.

El visor de apps recientes también gana funciones: desde la vista de aplicaciones en segundo plano puedes ahora sacar capturas de pantalla de una app sin entrar en ella o usar la opción “Seleccionar” para marcar solo una parte de la pantalla o extraer texto de lo que ves en miniatura.

Otra novedad llamativa es la posibilidad de ver el estado de salud de la batería desde Ajustes > Batería > Estado de la batería, incluyendo una estimación de vida útil y la opción de limitar la carga al 80% para alargarla. En ese mismo menú de almacenamiento puedes ver cuánto espacio ocupa exactamente el sistema Android y sus archivos temporales, algo útil si andas justo de memoria.

En el terreno de la salud y la actividad, Android 16 mejora la función de Salud conectada, que unifica los datos de diferentes apps de fitness y salud y añade compatibilidad con el estándar FHIR para historiales médicos, siempre con consentimiento explícito del usuario.

Por último, si usas una tablet con Android 16, tienes el Desktop Windowing, que permite abrir apps en ventanas redimensionables y movibles, igual que en un ordenador. Puedes superponer varias, trabajar en pantalla partida flexible y, en el futuro, configurar atajos de teclado personalizados para teclados físicos.

Gestión de batería, autoreinicio y conectividad compartida

Hay algunas funciones menos vistosas pero muy importantes para que el móvil siga yendo fino con el paso de los meses. Muchas capas, como la de Samsung, incluyen autooptimización y autoreinicio programado. En Ajustes > Mantenimiento del dispositivo puedes activar “Reiniciar según horario” y elegir día y hora (normalmente de madrugada). Un reinicio automático cada semana ayuda a vaciar cachés y cerrar procesos atascados sin que tengas que acordarte.

Otra opción a configurar desde el principio es la zona Wi‑Fi portátil o compartir Internet. Si sueles tirar de conexión del móvil en el portátil o la tablet, vete a Ajustes > Redes e internet > Punto de acceso y establece una contraseña compleja que recuerdes. Así, cuando necesites compartir datos en la calle, no tendrás que ponerte a inventar claves sobre la marcha.

Respecto a la carga, algunos teléfonos traen carga optimizada o carga adaptativa, que ralentiza la carga nocturna para proteger la batería. Hay usuarios que prefieren desactivarla por si tienen que desconectar el móvil antes de tiempo y quieren que esté ya al 100%. Valora qué te interesa más: cuidar al máximo la batería o priorizar la flexibilidad de uso.

Apps clave, inicio de sesión y sustitución de apps preinstaladas

Tras dejar afinado el sistema, toca bajar a tierra lo que realmente vas a usar. Antes de lancearte a probar cámaras o juegos, instala y configura las apps esenciales de comunicación y trabajo: Telegram, WhatsApp, correo (Spark, Gmail o tu favorita), Slack, tu app de VPN, etc.

Muy importante con WhatsApp: haz una copia de seguridad manual en el móvil antiguo justo antes de apagarlo, y cuando instales la app en el nuevo teléfono, conecta primero a Wi‑Fi, verifica el número y restaura la copia de Google Drive o iCloud en ese mismo momento. Si abres WhatsApp y saltas la restauración, luego puede ser complicado o imposible recuperar años de chats.

Aprovecha para activar la verificación en dos pasos de WhatsApp si aún no la tienes. Es un PIN de seis cifras que añade una barrera contra robos de cuenta, algo cada vez más habitual.

Aplica la “regla de la no urgencia”: inicia sesión en todas las aplicaciones críticas cuando estés tranquilo en casa. Apps de transporte (Uber, Cabify, DiDi), banca y billeteras (Google Wallet, Mercado Pago, MODO, apps de tu banco), salud (obra social, seguro médico), gestores de contraseñas… Muchas de ellas te pedirán selfies, fotos de DNI o verificaciones por SMS; mejor hacerlo con buena cobertura Wi‑Fi y calma que en mitad de la calle bajo la lluvia.

Si no te convence el correo o el navegador que vienen por defecto, cámbialos ahora. En Android puedes elegir Firefox, Chrome u otro navegador como predeterminado, y sustituir la app de correo del fabricante por Spark, Gmail u otra. Así te ahorras usar herramientas que no te gustan solo porque venían preinstaladas.

Remata el proceso revisando otra vez las apps que no usas: desinstala o esconde todo lo que esté de más. Cuanta menos morralla haya, menos notificaciones absurdas recibirás y más fluido irá todo.

Si dedicas esta primera hora larga a configurar bien tu Android recién estrenado —desde seguridad y privacidad hasta notificaciones, pantalla, teclado y apps clave— pasarás de tener un móvil genérico, cargado de ajustes pensados para el fabricante, a un dispositivo realmente tuyo: más seguro frente a robos y estafas, más respetuoso con tu privacidad y, sobre todo, adaptado a cómo tú usas el teléfono cada día.

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