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Tener un iPhone o iPad antiguo no es excusa. Apple acaba de lanzar una actualización importante para ellos
Obsolescencia progra...¿qué? Desde aquella polémica actualización que ralentizó los iPhone 6, Apple parece haber aprendido la lección y cada vez tenemos iPhone más duraderos, incluso cuando llevan años sin recibir grandes novedades con las nuevas versiones de iOS. Y sus últimas actualizaciones suponen la tercera prueba de ello en lo que llevamos de año.
Apple acaba de lanzar nuevas actualizaciones de iOS y iPadOS 15 y de iOS y iPadOS 16. Estas son relevantes tanto porque cubren con parches de seguridad a dispositivos que ya no soportaban versiones más recientes. De hecho, supone ponerlos a la altura en seguridad a los que pueden actualizar a iOS 26.3.1.
Cubre una vulnerabilidad que solo estaba en estos iPhone y iPad {"videoId":"x9qbkto","autoplay":true,"title":"Qué iPhone comprar 2026", "tag":"webedia-prod", "duration":"552"}A finales de enero, Apple lanzaba un arsenal de actualizaciones para iPhone y iPad antiguos. Tanto como un iPhone 5s, que este año cumplirá 13 años. Unos días más tarde lanzó otra actualización más que cubría incluso a los primeros modelos de Apple Watch que ya quedaron descatalogados hace años.
Las últimas actualizaciones lanzadas en esta semana no abarcan a tantísimos dispositivos como la anterior, pero porque tampoco era necesario. Según las propias notas de seguridad de Apple, se añade un parche para una vulnerabilidad que afectaba a dispositivos con versiones de iOS 15 o iOS 16. Más en concreto, un exploit revelado por Google y que comprometía su seguridad al visitar webs maliciosas, aprovechando una cadena de vulnerabilidades para robar información sensible del dispositivo.
Y aunque las actualizaciones son compatibles también con dispositivos que, aún pudiendo actualizar a siguientes versiones no lo hiciesen, se recomienda especialmente para aquellos que no tienen otra actualización posterior.
iOS 15.8.7- iPhone 6s.
- iPhone 6s Plus.
- iPhone SE (1ª gen. - 2016).
- iPhone 7.
- iPhone 7 Plus.
- iPod touch (7ª gen.).
- iPad Air 2.
- iPad mini (4ª gen.).
- iPhone 8.
- iPhone 8 Plus.
- iPhone X.
- iPad (5ª gen.).
- iPad Pro (9,7").
- iPad Pro (12,9" - 1ª gen.).
El proceso para actualizar es el habitual, pudiendo hacerlo desde el propio dispositivo a través de Ajustes > General > Actualización de software. También se pueden conectar a un Mac o PC Windows y a través de Finder o la app Dispositivos Apple, pulsar en Actualizar.
Imagen de portada | Ravi Roshan en Pexels
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Tener un iPhone o iPad antiguo no es excusa. Apple acaba de lanzar una actualización importante para ellos
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
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Que el iPhone plegable tuviese funciones de iPad era un deseo. Ahora sabemos que será un 2x1, según la última filtración
Desde septiembre, quien quiera un iPhone, lo tendrá. Quien quiera un iPad, también. Y quien quiera un iPhone que también sea un iPad, también lo tendrá. Esa es la idea de base del iPhone plegable según la última filtración comentada por Mark Gurman. Algo que termina de convertir lo que hace tiempo era un deseo en algo cada vez más cerca de ser una realidad.
Apple llega tarde a este mercado y obviamente es pronto para decir que lo hará mejor, pese a la buena expectativa de los analistas. Pero tienen al menos la intención de ofrecer algo que, sobre el papel, apuntaría a mejorar una faceta tan relevante como la del software para ofrecer algo más que una pantalla de iPhone grande.
Un híbrido entre iOS y iPadOS Concepto creado por Sonny DicksonUn reciente informe de Gurman revela cómo la intención de apple ha sido la de eliminar los tres principales problemas de los plegables, algo que parece ser que han resuelto en vistas de las filtraciones y de que ya está camino de fábricas para finalizar el proceso de desarrollo y comenzar a producirse en masa en los meses veraniegos.
Teniendo en cuenta los muchos pliegues y despliegues que se harán de él, la resistencia al paso del tiempo y la presencia de una arruga visible fueron los primeros problemas en resolverse. De hecho, ya hemos visto prototipos de ese tipo de pantalla sin arruga por parte de Samsung Display, que será su proveedor.
En Applesfera Apple inició hace años un camino hacia la "independencia" de China. El resultado: uno de cada cuatro iPhone vienen de IndiaEl siguiente gran problema estaba en el software, que no debía ser el mismo iOS que para un iPhone corriente. No al menos si se deseaba aportar una funcionalidad adicional que hiciese que merezca la pena pagar los 2.000 euros aproximadamente que se estima que costará este terminal.
No se sabe todavía si habrá compatibilidad con Apple PencilEn este último aspecto, dice Gurman que Apple está preparando una interfaz similar a la del iPad cuando el dispositivo esté desplegado. Esto incluiría diseños de apps adaptados a la pantalla grande y funciones de multitarea, como el uso de dos aplicaciones a la vez.
Será una especie de "edición especial" de iOS 27, sistema que conoceremos en junio, pero que probablemente no revele aún la existencia de un iPhone plegable. Y es que, pese a ser un secreto a voces este lanzamiento, no se espera que Apple lo presente hasta septiembre. Y si las versiones de apps son similares a las de iPad, a priori no debería representar un problema para los desarrolladores de apps.
Las previsibles pegas sobre su diseño {"videoId":"xa0p3mw","autoplay":true,"title":"Cómo un DISPOSITIVO con IA me ahorró 1 mes de tomar notas: Así fue mi experiencia con PLAUD NOTE PRO", "tag":"Webedia-prod", "duration":"1611"}Gurman también ha explicado el por qué de algunos cambios en cámaras y biometría respecto a los iPhone de alta gama de los últimos años. El primer caso lo encontramos con Face ID, que estará ausente en este dispositivo en favor de Touch ID.
Explica el filtrador que Apple no fue capaz de integrar el sistema completo de sensores de Face ID bajo la pantalla plegable sin comprometer el grosor del dispositivo, ni la fiabilidad del reconocimiento. Por eso creyeron más conveniente traer de vuelta el sensor de huellas integrado en el botón lateral.
Otro punto que seguramente de que hablar es el del tamaño de las pantallas. No tanto para la exterior, que será de alrededor de 5,49 pulgadas y puede ser un buen formato compacto al estilo de los ya desaparecidos iPhone mini. Es la pantalla exterior la que sorprende en las filtraciones, con "solo" 7,8 pulgadas, muy por debajo no solo de otros competidores, sino de dispositivos como el iPad mini (8,3 pulgadas).
En cualquier caso, quedan aún detalles por conocer y a buen seguro que Apple se saca de la manga alguna sorpresa que se escape de las filtraciones. Será en septiembre junto a los iPhone 18 Pro (este año no habrá iPhone 18) cuando por fin pongamos cara a un terminal que, tras años de rumores, por fin será una realidad.
Imagen de portada | Concepto de AppleHub
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Que el iPhone plegable tuviese funciones de iPad era un deseo. Ahora sabemos que será un 2x1, según la última filtración
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Álvaro García M.
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Apple tiene fama de cara, pero montarte un ecosistema completo con cinco dispositivos ahora es otro cantar
En 2012 me compré mi primer Mac. Un MacBook Pro. Era lo que necesitaba porque el MacBook Air de gama de entrada se me quedaba corto. Pagué por ese ordenador lo que cuesta hoy un ecosistema completo de Apple. No un dispositivo. Un ecosistema completo. Con cinco productos.
Esta semana Apple ha lanzado siete productos en tres días. Entre ellos, dos que cambian las reglas del juego en la gama de entrada: el iPhone 17e y el MacBook Neo. Y cuando pones los cinco dispositivos más asequibles del ecosistema en un carrito, el total a precio oficial ronda los 2.200 euros. En Amazon, donde enlazamos cada uno de ellos, bajar de los 2.000 no es ningún milagro.
El carrito de los cinco- iPhone 17e: 709 euros
- MacBook Neo: 699 euros
- iPad base (A16): 379 euros
- Apple Watch SE: 269 euros
- AirPods 4: 149 euros
Eso es todo el ecosistema. iPhone, Mac, tablet, reloj y auriculares. Por lo que hace quince años me gasté en un solo MacBook Pro.
{"videoId":"xa17rwo","autoplay":true,"title":"Hello, MacBook Neo", "tag":"apple", "duration":"230"} La Apple de 2026 no tiene nada que ver con la de hace diez añosDurante años, Apple ha tenido fama de cara. Y con razón. Pero la conversación ha cambiado, y no solo por los precios. Ha cambiado porque lo que te dan a cambio también ha cambiado por completo.
Los Mac de hace una década venían con gráficas integradas que se quedaban muy cortas. Si querías hacer algo medianamente exigente, tenías que subir mucho en el catálogo. Hoy, el chip del iPhone 17e mueve videojuegos que antes requerían una consola.
Y el MacBook Neo, el MacBook más barato que Apple ha lanzado nunca, lleva el A18 Pro: el mismo chip que equipaba el iPhone 16 Pro en 2024. La potencia de la gama de entrada de Apple en 2026 es la potencia de la gama premium de hace dos o tres años. Y eso cambia el argumento por completo.
El MacBook Neo: el producto que lo ha hecho posibleEl protagonista de este carrito es el MacBook Neo. 699 euros por un Mac portátil es algo que no había pasado nunca. Hasta ahora, el punto de entrada para cualquier MacBook era el Air, que supera los 1.000 euros. O te ibas a un iPad o dabas el salto al Mac pagando cerca de mil euros. Sin término medio.
El MacBook Neo cierra esa brecha. Lo hace con un chip más que solvente, 8 GB de RAM, 256 GB de almacenamiento y hasta 16 horas de batería. Tiene sus concesiones (el Touch ID no viene de serie, hay que pagar 100 euros más para tenerlo) pero para un uso cotidiano es un Mac completo. Por menos de lo que cuesta hoy un iPhone 17 Pro Max. O, dicho de otra manera, por casi lo mismo que cuestan unos AirPods Max.
Porque Apple sigue siendo Apple: la misma empresa que vende una correa de Apple Watch por lo que vale un HomePod mini, o que hasta hace no tanto cobraba por unas ruedas para el Mac Pro lo que cuesta un ordenador. Que el Mac más barato de su historia esté a 699 euros dice mucho. Que haya auriculares en su catálogo que cuestan lo mismo, también.
El iPhone 17e: iOS completo sin pagar precio de ProEl iPhone 17e llega con A19, MagSafe y 256 GB de almacenamiento base. Ese último detalle importa: el salto desde los 128 GB del modelo anterior es muy importante, y a 709 euros está en un territorio donde antes Apple no tenía nada con estas especificaciones.
No es un iPhone 17 Pro. Pero la experiencia de iOS, de Apple Intelligence, del ecosistema, es exactamente la misma. Y eso es precisamente el argumento de este artículo.
El iPad base: el complemento que tiene sentido a 379 eurosEl iPad base con chip A16 es el dispositivo más barato del ecosistema y, a 379 euros, tiene muy buenas razones para estar en el carrito. Pantalla táctil, compatibilidad con Apple Pencil, diez horas de batería y un "form factor" que el MacBook Neo nunca podrá tener: puedes dejarlo en el sofá, usarlo en la cama o llevártelo sin mochila.
No es el dispositivo para trabajar con aplicaciones exigentes, y si le añades teclado el argumento del precio se complica. Pero como complemento al MacBook Neo en un ecosistema completo.
El Apple Watch SE: la puerta de entrada a watchOSA 269 euros, el Apple Watch SE es el reloj más asequible del catálogo de Apple y, a la vez, uno de los dispositivos que más cambia el día a día cuando entras en el ecosistema. Detección de caídas, seguimiento de actividad, notificaciones en la muñeca y la integración con iPhone que hace que, una vez que lo tienes, no entiendas cómo vivías sin él.
Los AirPods 4: el eslabón más económico149 euros por unos AirPods 4 es el precio más bajo al que puedes entrar en la experiencia de audio de Apple. Cambio automático entre dispositivos, audio espacial, integración total con iPhone, Mac y iPad. Son el cierre perfecto para el ecosistema.
Si quieres cancelación de ruido activa, los AirPods 4 con cancelación de ruido suben a 199 euros. Y si renuncias al iPad, ese dinero extra te permite también mejorar a un Apple Watch Series 11 o subirte a unos AirPods Pro. El carrito es flexible.
La experiencia es la misma en todosAquí está el núcleo de todo esto. Lo que hace especial a Apple no es solo el hardware: es la integración entre dispositivos. El Handoff, el AirDrop, la sincronización entre el iPhone y el Mac, entre el Watch y el iPhone, entre los AirPods y todo lo demás. Esa experiencia no cambia si tienes un iPhone 17 Pro Max o un iPhone 17e. Es exactamente la misma.
Los precios que hemos listado corresponden al Apple Store. En Amazon, u otros distrubidores puedes encontrar cada uno de estos cinco productos con ofertas. Y si eres estudiante, el MacBook Neo y el iPad tienen precios especiales que abaratan.
El mejor momento para montarte un ecosistema ApplePor poco más de lo que cuesta hoy un iPhone 17 Pro Max puedes tener cinco dispositivos Apple con la misma experiencia de software, la misma integración y el mismo sistema operativo que en la gama alta. Pero más allá del precio, hay otro argumento igual de importante: todo está renovado.
No hay ningún producto descatalogado ni a punto de quedarse sin soporte en este carrito. Si hay un momento para entrar en el ecosistema Apple, es ahora. Y sí, Apple sigue sin ser la opción más barata. Nunca lo será. Siembre habrá un "Xiaomi que lo haga mejor por 200 euros". Pero en 2026, decir que Apple es cara sin matizar es quedarse con solo una parte de la historia.
En Applesfera | MacBook Neo, primeras impresiones: Apple recupera la personalidad de los iMac de colores
En Applesfera | MacBook Neo vs iPad: el eterno dilema entre arrancar macOS o la libertad de quitar el teclado
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Apple tiene fama de cara, pero montarte un ecosistema completo con cinco dispositivos ahora es otro cantar
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por
Guille Lomener
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Tráiler de Gnomes
"Es un shock para el mercado". La competencia del MacBook Neo empieza a ponerse nerviosa
Siendo sinceros, no imaginábamos que el nuevo MacBook Neo costaría 699 euros (y 599 euros para estudiantes). Se sabía que sería el modelo más económico, pero en plena crisis de componentes como la memoria RAM, los pronósticos auguraban 100 o 200 euros más. Y lo que para nosotros ha sido una gran noticia, se ha interpretado como un "shock" por parte de la industria.
Así al menos lo ha definido Nick Wu, director financiero de Asus, quien en declaraciones a PCMag deja claro que el nuevo ordenador barato de Apple es un ataque a la línea de flotación de los PC Windows. Y es que los estudiantes y otros perfiles de usuarios similares tienen, por fin, una opción de Apple en ese rango de precios (dejando los iPad aparte, claro).
Asus ve al Neo "como un iPad" {"videoId":"xa17rwo","autoplay":true,"title":"Hello, MacBook Neo", "tag":"apple", "duration":"230"}En el marco del anuncio de resultados trimestrales, el también co-CEO de Asus admite abiertamente que el precio del MacBook Neo es un "shock" para todo el ecosistema de PC. Y lo es porque Apple siempre había jugado en la parte alta de la tabla de precios, entrando de golpe en una franja en la que solamente había ordenadores con Windows o Chromebooks.
En Applesfera A la pregunta de cuánto subirán los precios del iPhone por la crisis de RAM, uno de los mayores filtradores responde. Y es buena noticiaPese a ello, el portavoz de Asus trata de dibujar al Neo como un producto con público limitado. Señalan para ello algunas de sus renuncias como los 8 GB de memoria, argumentando que eso lo convierte en un ordenador "orientado al consumo de contenido multimedia" y más cercano a un iPad. Y no tienen razón.
El MacBook Neo siendo un portátil que supera al MacBook Air M1 en rendimiento single-core y ofrece fluidez para otras tareas cotidianas como navegación con múltipes pestañas, herramientas ofimáticas y hasta edición de imágenes a nivel usuario. Llevar además un sistema como macOS lo convierte en un dispositivo con muchas más posibilidades que un iPad, además de favorecer la creación del famoso "ecosistema de Apple".
La competencia tiene razones para preocuparse El MacBook Neo permite incluso jugar a juegos triple AEn el rango de 600-800 euros, el tipo de portátil Windows que domina el mercado es bastante reconocible, con equipos de alrededor de 15-16 pulgadas, chasis de plástico y procesadores Intel Core i5 y similares. Sí, con más memoria porque parten de 16 GB de RAM y con un almacenamiento que en rara ocasión baja de los 512 GB, pero nuevamente el Neo surge como una alternativa más equilibrada.
El Neo lleva en su interior un chip A18 Pro heredado de los iPhone 16 Pro, pero que en la práctica no es un simple procesador para móviles, ya que mantiene misma arquitectura que chips de la serie 'M'. En las pruebas se demuestra que su eficiencia energética y optimización con macOS lo convierten en un rival imbatible para el día a día.
En Applesfera Dónde comprar el nuevo MacBook Neo y qué tener en cuenta: mucho ojo a lo que no incluyeCon ello deja atrás a dispositivos como los Chromebook, que aunque cuestan menos de 700 euros, se centran en ofrecer navegadores web como sistema principal y dependen en buena parte de la nube. Pero en el Neo, el macOS Tahoe que encontramos es el mismo que en un MacBook Pro M5 Max que vale más de 3.000 euros.
Si a eso le sumamos un tamaño ligero, unos materiales de construcción premium y disponibilidad en varios colores, hay motivos para pensar que tanto Asus como otros competidores estén preocupados. El tiempo dirá cuál es el devenir de esta nueva gama de Apple, pero en un año marcado por los incrementos de precio de los portátiles por la crisis de la RAM (se estima un encarecimiento del 40%), un MacBook por 700 euros se antoja como un caramelito.
En Applesfera | Nuevo MacBook Pro táctil con pantalla OLED - Todo lo que creemos saber sobre el próximo portátil profesional de Apple
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"Es un shock para el mercado". La competencia del MacBook Neo empieza a ponerse nerviosa
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por
Álvaro García M.
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Apple descartó un iPhone Flip "porque es innecesario", según un filtrador. Y no estoy nada de acuerdo
El iPhone plegable ha sido durante años un proyecto secreto en un Apple Park lleno de prototipos e ideas. No ha sido hasta ahora que, cuando por fin se logra resolver el problema de la arruga, que parecen tenerlo listo. Se lanzará en septiembre y será tipo libro, aunque hubo otra opción sobre la mesa.
El filtrador Instant Digital ha afirmado que Apple descartó un iPhone 'flip' porque no lo veían útil. Y aunque en cierto modo se puede entender cuál es la teoría de Apple, personalmente tengo mucho en contra de esa idea. Es más, me atrevo a decir que es el tipo de plegable más interesante.
El plegable de Apple será tipo libro Concepto creado por Sonny DicksonLa filtración del iPhone Flip viene a tenor de una filtración del mes pasado, proveniente de Mark Gurman, en la que se hablaba del futuro de los plegables de Apple una vez que lancen el primero este año. Más en concreto se hablaba de un dispositivo similar al Samsung Galaxy Z Flip7 o Motorola Razr 60 Ultra.
Es decir, un terminal tipo "concha" (sí, sabemos que suena muy mal esto en LATAM). Al estar cerrado tendríamos solo una pantalla pequeña para usos muy concretos y, al abrirlo, se desplegaría una pantalla más similar en tamaño a la de un móvil estándar.
En Applesfera Uno de los mayores filtradores de Apple habla sobre el precio de los iPhone en plena crisis de memorias (y es optimista)El filtrador no desmiente que existiesen prototipos de un iPhone Flip como revelaba Gurman, pero afirma que sus fuentes le indicaron que fue un descarte por no verlo práctico. Y aunque no detalló mucho más, se puede entender por qué.
Al final un formato tipo libro proporciona una doble utilidad práctica: poder usar el móvil como cualquier otro cuando está desplegado y, al abrirlo, obtener un formato propio de una tablet. Es la idea que lleva años subsistiendo en el mercado de los plegables. Sin embargo, personalmente tengo una opinión.
A favor de un iPhone Flip Imagen: Álvaro García M. en XatakaPara gustos, los colores. Y también los formatos de plegables. A mí si me preguntan, lo tengo claro. Durante años fui fan de los iPhone 'mini' porque su tamaño me parecía mucho más práctico para usos puntuales, aunque siempre eché de menos una mayor batería y una pantalla de más dimensiones para el consumo de contenido.
El Motorola Razr 40 fue el primer plegable que probé en condiciones al poder analizarlo para Xataka. Pude usarlo durante varias semanas como mi único dispositivo principal y, pese a sus pegas, sentí que era el formato más adecuado para mí.
Con él obtenía las ventajas del 'mini' sin renunciar a las de un móvil más grande. Podía llevarlo en cualquier bolsillo, no pesaba demasiado y podía usarlo a una mano en acciones puntuales sin tener que abrirlo. Y al desplegarlo tenía una pantalla que, aunque no llegaba a ser igual que la de un 'Max' o 'Plus', sí que era suficiente para no sentir que se me quedaba corta.
La pantalla exterior puede ser suficiente en muchas acciones cotidianas (Imagen: Iván Linares en Xataka)En el día a día no siempre necesitamos una pantalla grande. Para revisar notificaciones, contestar un mensaje rápido o controlar la reproducción basta con una pantalla pequeña como la que tienen algunos 'flip' en su pantalla exterior. Incluso a efectos de durabilidad se me antoja más conveniente, ya que al cerrarlo se protege mejor la pantalla principal frente a golpes y arañazos.
Insisto en que esto es una percepción muy personal, pero creo que es un formato muy interesante. Y, para colmo, más barato. No en vano, se espera que el primer iPhone plegable cueste alrededor de 2.000 euros, cifras nada desorbitadas si sabemos que ya es el precio base de otros plegables tipo libro de la competencia.
Así que no sé si veremos finalmente algún iPhone Flip o si efectivamente es una idea muerta y enterrada en Apple. Si fuese así, creo que es un error. Pero qué sabré yo...
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Apple descartó un iPhone Flip "porque es innecesario", según un filtrador. Y no estoy nada de acuerdo
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Convierte tu móvil en un hotspot seguro con DNS personalizados
Si usas tu móvil para casi todo y encima compartes conexión con otros dispositivos, convertirlo en un punto de acceso seguro con DNS personalizados es una de esas configuraciones que marcan la diferencia en privacidad y control. No hace falta ser un gurú de redes: conociendo cuatro conceptos clave y tocando un par de ajustes puedes mejorar velocidad, seguridad y reducir el cotilleo de operadores y redes WiFi públicas.
También es muy común que, al tirar del hotspot del móvil para dar internet al portátil o a la tablet, nos preguntemos si esa protección llega a todos los equipos. La respuesta es matizada: según cómo configures los DNS en Android, iPhone, router o apps, la seguridad puede aplicarse solo al teléfono o extenderse (en parte) a los dispositivos conectados. Vamos a verlo todo con calma y con un enfoque práctico, sin rodeos ni tecnicismos vacíos.
Qué es el DNS y por qué debería preocuparteEl DNS, siglas de Domain Name System, funciona como la agenda de contactos de Internet. Tú escribes un nombre cómodo como «google.com» o «xatakandroid.com» y, por debajo, tu dispositivo necesita una dirección IP numérica (por ejemplo, 216.58.211.142) para llegar al servidor correcto. El servidor DNS es el que se encarga de traducir ese nombre en su IP correspondiente.
Lo habitual es que tu móvil, tu router o la red WiFi a la que te conectes usen el DNS que les asigna por defecto el operador de internet. Suele funcionar sin que tengas que hacer nada, pero tiene una pega importante: esas consultas DNS normalmente viajan en claro y, de paso, se convierten en una mina de oro de datos sobre lo que visitas.
En el momento en que tu teléfono pregunta por la IP de un dominio, esa petición pasa casi siempre por los servidores DNS del proveedor. De este modo, tu operadora sabe qué webs intentas abrir, aunque no siempre pueda ver el contenido si navegas con HTTPS. Además, los DNS se usan en muchos países para bloquear páginas: simplemente dejan de resolver ciertos dominios y, de cara al usuario, parece que la web está caída.
Por todo esto, manejar tú mismo esta parte de la conexión abre la puerta a mejorar el rendimiento, reforzar la privacidad y esquivar ciertos filtros o bloqueos. Y sí, también te ayuda a convertir tu móvil en un hotspot bastante más seguro que el que viene de fábrica.
Desventajas del DNS tradicional y riesgos realesEl DNS clásico tiene un problema de base: las consultas no van cifradas ni autenticadas. Eso significa que, en una conexión normal, cualquiera que controle la red (un atacante, el dueño del WiFi público o tu ISP) puede ver a qué dominios estás accediendo, manipular la respuesta o incluso redirigirte a un sitio falso.
Un ejemplo típico lo tienes en muchas WiFi gratuitas de hoteles, aeropuertos o cafeterías. Al abrir cualquier web, en lugar de ir al sitio que querías, aparece primero una página de login o publicidad. Esto se consigue precisamente modificando la respuesta de los servidores DNS para mostrar una web distinta a la que habías pedido.
Esa misma técnica, si cae en malas manos, permite lanzar ataques mucho más serios. Un ciberdelincuente podría redirigirte a una página de phishing que imita la de tu banco, o a un sitio que descarga malware, simplemente devolviendo una dirección IP adulterada en la respuesta DNS.
Otro uso habitual del control DNS es el filtrado de contenidos. Con la misma mecánica se puede bloquear el acceso a webs incómodas, servicios de descargas o determinados contenidos, sin que el usuario vea ningún mensaje claro: la web no resuelve y da error, como si hubiera desaparecido. Es una forma sencilla de censura técnica que se emplea tanto en redes corporativas como a nivel de operadoras.
Tampoco hay que olvidar el aspecto de la publicidad. Cuando tu proveedor conoce con detalle los dominios que consultas, puede elaborar perfiles muy precisos sobre tus hábitos y usar esa información para segmentar anuncios, vender datos agregados o aplicar políticas comerciales algo agresivas.
Qué aporta cambiar los servidores DNSCambiar el DNS de tu móvil, ordenador o router no es solo un capricho friki. Al elegir tú el servidor, puedes ganar en varios frentes: velocidad, privacidad, seguridad y desbloqueo de ciertos contenidos. Las mejoras no siempre son espectaculares, pero sí son muy palpables en el día a día.
En primer lugar, están los temas de rendimiento. Algunos resolutores públicos tienen infraestructura muy optimizada, con muchos nodos repartidos por el mundo. Eso se traduce en que, al preguntar por la IP de una web, la respuesta llega antes y las páginas empiezan a cargar más rápido. No vas a pasar de ADSL a fibra por arte de magia, pero sí puedes rascar unos milisegundos de latencia que se notan al hacer muchas consultas.
En segundo lugar, muchos servicios DNS alternativos declaran tener políticas de privacidad más estrictas que las de tu operador. Cloudflare, por ejemplo, indica que no vende los datos de tus consultas y que limpia los registros en pocos días, mientras que Quad9 presume de minimizar la información recogida y centrarse en la seguridad.
La tercera pata es la protección. Algunos proveedores, como Quad9 o determinados perfiles de OpenDNS y NextDNS, integran listas negras de dominios de malware, phishing, botnets o publicidad invasiva. Así, si intentas acceder (consciente o no) a una web peligrosa, el propio DNS bloquea la petición y evita que llegue a cargar la página maliciosa.
Por último, está el tema de los bloqueos. Dado que muchos gobiernos y operadoras aplican censura a nivel DNS, en el momento en que cambias al servidor de un tercero fuera de su control puedes sortear parte de esos filtros. No siempre funciona en todos los casos, pero para bastantes webs “misteriosamente caídas” basta con usar otro proveedor de nombres.
Servidores DNS recomendados: velocidad, privacidad y seguridadA la hora de escoger proveedor de DNS no hay un único ganador absoluto. Depende de dónde vivas, de cuánto valoras la privacidad, de si prefieres más velocidad o más protección y, en general, de qué compromisos estás dispuesto a aceptar. Aun así, hay varios servicios muy populares y bien considerados que conviene tener en el radar.
Uno de los veteranos es Google Public DNS. Sus direcciones IPv4 son 8.8.8.8 y 8.8.4.4, y para IPv6 ofrece 2001:4860:4860::8888 y 2001:4860:4860::8844. Son resolutores gratuitos, rápidos y muy estables, y además soportan cifrado mediante DNS-over-TLS y DNS-over-HTTPS con el nombre de host dns.google, que se utiliza en el modo DNS privado de Android.
Otro gran protagonista es Cloudflare con su famoso 1.1.1.1. Para IPv4 se usan 1.1.1.1 y 1.0.0.1, y para Android con DNS privado el host suele ser 1dot1dot1dot1.cloudflare-dns.com u opciones similares como one.one.one.one. Cloudflare hace especial hincapié en la privacidad y asegura que purga los registros en un periodo corto de tiempo. Además, suele encabezar rankings de velocidad como DNSPerf.
Si te preocupa mucho la seguridad, Quad9 es otra opción muy interesante. Su IP más conocida es 9.9.9.9 y para DNS privado de Android el host típico es dns.quad9.net. Este proyecto se especializa en bloquear accesos a dominios de malware, phishing y otros riesgos, con lo que actúa como un filtro de seguridad a nivel de resolución de nombres, antes incluso de que cargue la web en el navegador.
También entran en juego servicios configurables como OpenDNS (propiedad de Cisco) o NextDNS. Estos permiten ajustar perfiles de filtrado de contenido, control parental, bloqueo de anuncios o registro detallado de actividad. Con ellos puedes diseñar políticas a medida, por ejemplo, para limitar accesos en dispositivos infantiles o en entornos de trabajo.
Antes de decidirte, merece la pena probar varios proveedores y comprobar su rendimiento desde tu ubicación y ver cuál es el más rápido entre Cloudflare y Google. Herramientas como DNSPerf comparan latencia y disponibilidad de diferentes DNS desde muchas zonas del mundo, lo que te sirve de guía para elegir el que mejor responde en tu región.
DNS seguros: DoH, DoT, DNSCrypt y DNS privadoCuando se habla de DNS seguro, en realidad nos estamos refiriendo a cómo viajan las consultas entre tu dispositivo y el servidor. En lugar de ir en claro, los nuevos protocolos como DNS-over-HTTPS (DoH) o DNS-over-TLS (DoT) cifran el tráfico DNS para que nadie entre medias pueda cotillear, modificar o bloquear fácilmente las respuestas.
DNS-over-HTTPS encapsula las peticiones dentro de conexiones HTTPS normales, generalmente usando el puerto 443. Esto hace que sea más complicado para un proveedor o un censurador distinguir el tráfico DNS del resto de navegación web, por lo que es mucho más difícil bloquearlo sin cargarse medio Internet en el proceso.
DNS-over-TLS, por su parte, cifra las consultas utilizando el protocolo TLS, de forma similar a HTTPS pero pensado específicamente para DNS. Es el método que Android utiliza por defecto cuando hablas de DNS privado en las versiones modernas del sistema, de ahí que se considere la opción más directa a nivel de sistema.
DNSCrypt es otro enfoque que también añade cifrado y autenticación a las peticiones, aunque en la práctica ha quedado un poco eclipsado por DoH y DoT. Aun así, hay servicios y clientes que lo soportan, sobre todo entre usuarios avanzados que montan sus propios resolutores o redes protegidas.
En Android 9 y versiones posteriores, la opción de DNS privado debería haberse llamado más bien “DNS seguro”, porque lo que estás haciendo es forzar que las consultas se manden cifradas a un servidor que soporte DoT. No estás montando un DNS tuyo en casa, sino eligiendo un proveedor que ofrece este tipo de acceso protegido.
DNS seguro y VPN: aliados, no sustitutosEs fácil confundirse: activar un DNS cifrado mejora mucho la situación, pero no es lo mismo que usar una VPN. Con un DNS seguro, solo las consultas de nombres van protegidas; el resto del tráfico (las webs, los vídeos, las descargas) seguirá dependiendo de si la página usa HTTPS y de otros factores.
Una VPN, en cambio, crea un túnel cifrado entre tu dispositivo y un servidor remoto. Todo lo que salga de tu móvil (o casi todo, si está bien configurada) viaja encapsulado y cifrado hasta el servidor de la VPN, cambiando además la IP de salida que ven las webs y servicios.
Hay servicios de VPN comerciales que ya incluyen sus propios DNS protegidos, de forma que, al conectarte, no solo cambias tu IP, sino que también evitas fugas de DNS hacia tu operador. Otros permiten elegir si quieres usar DNS del proveedor, de terceros o incluso de tu propio servidor casero.
Lo ideal, si te preocupa en serio la privacidad y la seguridad, es combinar ambas cosas: activar un DNS seguro a nivel de sistema y, cuando lo necesites, conectarte a una VPN que gestione a su vez las resoluciones. Eso sí, conviene revisar la documentación de tu VPN, porque algunas apps pueden ignorar la configuración de DNS privado de Android y usar sus propios resolutores por defecto.
En cualquier caso, si estás empezando, configurar DNS cifrado ya es un salto enorme respecto al escenario tradicional. Luego, si quieres ir un paso más allá, puedes añadir la capa de VPN para blindar todo el tráfico, especialmente en redes públicas o al viajar.
Cómo cambiar las DNS en tu móvil AndroidEn Android, el camino para personalizar las DNS depende mucho de la versión que lleve tu móvil. Desde Android 9 (Pie) en adelante contamos con la opción de DNS privado, que aplica a todo el sistema y funciona con datos móviles y WiFi, mientras que en versiones más antiguas solo puedes tocar las DNS en cada red WiFi por separado.
Además, cada fabricante se inventa sus propios nombres para los menús. Lo que en un móvil Pixel aparece como «Red e Internet», en un Samsung puede llamarse «Conexiones» o «Ajustes de conexión». Aun así, la lógica general y los pasos son muy parecidos en la mayoría de modelos.
En el caso de los Samsung Galaxy recientes, por ejemplo, la ruta suele ser Ajustes > Conexiones > Más ajustes de conexión > DNS privado. En otros Android, lo habitual es Ajustes > Red e Internet (o similar) > Avanzado > DNS privado. Una vez ahí, verás varias opciones para seleccionar.
Si eliges «Automático», el sistema intenta usar DNS cifrado con el servidor que le dé la red, pero si no está disponible, vuelve silenciosamente al modo tradicional. Para forzar un proveedor concreto, hay que seleccionar «Nombre de host del proveedor de DNS privado» e introducir el dominio correcto.
Ten en cuenta un detalle importante: en el apartado de DNS privado, Android no acepta direcciones numéricas tipo 1.1.1.1 u 8.8.8.8. Siempre debes introducir el nombre de host que te indique tu proveedor, como dns.google, one.one.one.one o 1dot1dot1dot1.cloudflare-dns.com, según el servicio que quieras usar.
Configurar DNS privado en Android 9 y versiones posterioresSi tu smartphone corre Android 9 o superior, estás de enhorabuena porque puedes fijar un único proveedor de DNS seguro para todo el sistema. Esta configuración se aplica tanto al WiFi como a los datos móviles, y por tanto también impacta en el hotspot que crees desde el mismo dispositivo.
Los pasos generales para activar DNS privado en Android moderno son muy similares, aunque la ruta exacta cambie un poco según la marca. En la mayoría de móviles basta con ir a Ajustes > Red e Internet (o Conexiones) > DNS privado, y elegir la opción para especificar un proveedor mediante nombre de host.
Una vez dentro de la pantalla de DNS privado seleccionas «Nombre de host del proveedor de DNS privado» e introduces, por ejemplo, dns.google si quieres usar Google Public DNS con cifrado, o one.one.one.one para el servicio de Cloudflare. Tras pulsar en Guardar, el móvil comprobará la conexión y, si todo va bien, empezará a usar ese DNS seguro.
Si te equivocas al escribir el dominio o el servidor deja de responder, notarás que de repente no carga ninguna web aunque tengas cobertura o WiFi. Es normal: sin resolución de nombres, Internet parece caído. Para arreglarlo, vuelve a los ajustes de DNS privado y cambia el modo a «Automático» o «Desactivado» para recuperar la navegación con los DNS de tu operador.
En algunos casos, ciertas aplicaciones de VPN o utilidades que cambian el DNS a su manera pueden interferir con esta función. En Android 10 y posteriores el sistema gestiona bastante mejor estas interacciones, pero aun así conviene comprobar después, con alguna herramienta de verificación online, qué DNS está usando realmente tu dispositivo cuando te conectas.
Cambiar DNS en Android 8 y anteriores, red por redSi tu teléfono todavía funciona con Android 8 o una versión anterior, no tendrás disponible la opción de DNS privado a nivel global. En estos equipos, la única salida es modificar manualmente las DNS en cada red WiFi a la que te conectes, lo que implica repetir el proceso para casa, trabajo, etc.
El procedimiento suele empezar conectándote a la WiFi deseada y entrando en Ajustes > WiFi o Ajustes > Red e Internet > WiFi. Una vez veas la lista de redes, tocas o mantienes pulsada la que estés usando y eliges la opción para Modificar red u Opciones avanzadas, que es donde se esconde el ajuste de DNS.
En el apartado avanzado verás un campo de «Configuración IP» o similar, que por defecto estará en «DHCP». Al cambiarlo a «Estática» se desbloquean los campos de dirección IP, puerta de enlace y, lo importante, DNS 1 y DNS 2, donde podrás escribir los servidores que quieras utilizar.
En DNS 1 y DNS 2 puedes introducir, por ejemplo, 8.8.8.8 y 8.8.4.4 para Google, o 1.1.1.1 y 1.0.0.1 si prefieres Cloudflare. Después guardas los cambios, el móvil se reconecta a la red y a partir de ese momento las resoluciones de esa WiFi pasarán a través de los DNS que has puesto.
Si en algún momento la red empieza a fallar o quieres volver a la configuración del router, basta con regresar a esa pantalla y cambiar de nuevo la IP a «DHCP». Con eso, se restauran automáticamente los servidores de nombres que provee el punto de acceso y dejas de depender de los que habías escrito a mano.
Convertir tu móvil en un hotspot seguro con DNS personalizadosAhora viene la parte interesante: ¿qué ocurre cuando activas el tethering o punto de acceso personal en tu móvil? La idea es que, si el teléfono usa un DNS seguro a nivel de sistema, los dispositivos conectados a su hotspot hereden esa protección. La realidad, sin embargo, es algo más compleja y depende de cómo el sistema gestione el reparto de DNS por DHCP.
Por defecto, cuando conviertes tu móvil en un punto de acceso WiFi, este actúa como una especie de router pequeño. Asigna direcciones IP privadas a los equipos conectados (portátil, tablet, consola, etc.) y les indica qué servidores DNS deben usar para resolver dominios. Normalmente, esos DNS son los que el propio móvil recibe de la red del operador.
Si has configurado DNS privado en Android, las consultas que hace el propio teléfono irán cifradas. Sin embargo, eso no implica automáticamente que los dispositivos que se conectan a tu hotspot utilicen también ese mismo DNS seguro. Muchos modelos siguen anunciando a los clientes el servidor del operador, de forma que solo el móvil va protegido.
Esto significa que, si quieres una protección DNS coherente en todos los equipos que dependen de tu tethering, es muy posible que tengas que configurar el DNS manualmente en cada dispositivo cliente (portátiles, tablets, etc.). Al menos, así te aseguras de que no están usando un servidor que no controlas.
Otra opción, algo más avanzada, es montar un servidor DNS cifrado propio en casa (por ejemplo con AdGuard Home o un resolver con DoH/DoT) y conectarte a él desde el móvil. El problema es que para que funcione fuera de tu red local suele haber que exponer ese servidor a internet mediante puertos abiertos, lo cual introduce riesgos adicionales si no está muy bien asegurado.
Usar AdGuard Home y DNS caseros con tu AndroidSi ya tienes montado un servidor de DNS doméstico con AdGuard Home u otra solución, lo más simple suele ser configurarlo en el router de tu casa para que todos los dispositivos conectados por WiFi o cable utilicen ese DNS sin tocar nada más. Así filtras anuncios, malware y demás basurilla a nivel de red local.
El problema viene cuando sales de casa y quieres seguir usando esa protección con el móvil y, de paso, que los aparatos que tiran de tu hotspot también se beneficien. Hay varias estrategias, cada una con sus pros y sus contras, y conviene saber en qué punto te compensa complicarte la vida.
Una posibilidad es dar acceso público a tu AdGuard Home mediante DNS-over-HTTPS o DNS-over-TLS, de forma que puedas configurar esa dirección como DNS privado en Android, estés donde estés. Esto exige abrir puertos en tu router, usar certificados válidos y medidas de seguridad serias, porque básicamente estás colocando un servicio tuyo como pieza accesible desde internet.
Otra opción más equilibrada es combinar tu servidor casero con una VPN propia (WireGuard, OpenVPN, etc.). De esta manera, el móvil se conecta a tu VPN cuando estás fuera y todo el tráfico, incluidas las consultas DNS, pasa por tu red de casa y por AdGuard Home. Es más trabajo de configuración, pero te ahorras exponer el resolutor directamente.
Si todo esto te suena a demasiado “overkill” para el uso que le das, probablemente lo más práctico sea usar AdGuard Home en casa a través del router y, cuando salgas, configurar un DNS público seguro en tu Android (Cloudflare, Quad9, Google…). Para muchos usuarios es el equilibrio perfecto entre comodidad y protección.
¿El DNS del móvil protege también a los dispositivos conectados?Una duda muy frecuente es si basta con activar la protección DNS en el móvil para que todos los aparatos conectados a su compartición de internet queden cubiertos automáticamente. La respuesta corta es que, en la mayoría de casos, no del todo.
Tal y como están diseñados hoy muchos sistemas, el teléfono hace de router improvisado cuando compartes datos, pero los parámetros de red que distribuye (entre ellos, los DNS) suelen ser los que el propio móvil recibe de la red móvil, no necesariamente los del DNS privado que has configurado para él.
Consecuencia: tu smartphone puede navegar con consultas cifradas y filtradas, mientras que el portátil que está colgando de su hotspot sigue preguntando a los DNS del operador como si nada. Desde el punto de vista del ISP, apenas notarías diferencia respecto a que te conectaras directamente.
La forma segura de garantizar protección completa es configurar el DNS personalizado en cada uno de los dispositivos clientes. Por ejemplo, en Windows, macOS o Linux puedes entrar en la configuración de red y especificar manualmente los servidores de nombres que quieras usar, independientemente de lo que les diga el móvil por DHCP.
En iPhone o iPad también puedes ajustar las DNS para cada red WiFi, entrando en Ajustes > Wi-Fi, tocando la «i» de la red que uses (incluso si es el hotspot del Android) y cambiando la opción de Configurar DNS a «Manual» para escribir las direcciones que prefieras. Es un poco tedioso, pero te asegura que todo el tráfico de esos dispositivos pasa por los resolutores que tú controlas.
Cómo cambiar las DNS en iPhone y otros dispositivosSi además de Android utilizas un iPhone o iPad, también puedes mejorar su privacidad DNS, aunque el enfoque es algo distinto. En iOS no existe un ajuste de «DNS privado» integrado para todo el sistema; en su lugar, se configura por red WiFi o mediante perfiles y apps específicas.
El método básico consiste en ir a Ajustes > Wi-Fi, pulsar sobre el icono «i» de la red a la que estás conectado y desplazarte hasta el apartado «Configurar DNS». Ahí cambias la opción de «Automático» a «Manual», borras los servidores existentes y añades tus propios DNS, como 1.1.1.1 y 1.0.0.1 o 8.8.8.8 y 8.8.4.4.
Ten en cuenta que esta configuración solo se aplica a la red concreta en la que la configures. Si cambias de WiFi, tendrás que repetir el proceso para esa nueva red. Para datos móviles y para un control más avanzado de DNS cifrado en iOS, existen aplicaciones en la App Store que instalan perfiles con DoH o DoT, así como herramientas para usuarios avanzados que manejan perfiles de configuración personalizados.
En ordenadores Windows, macOS y Linux, la idea es similar: entras en las propiedades de red del adaptador (WiFi o Ethernet) y sustituyes los servidores DNS automáticos por los que quieras usar. En Windows se hace desde la sección «Red e Internet» o el Centro de redes; en Mac, desde Preferencias del sistema > Red > Avanzado > DNS; y en muchas distribuciones Linux, desde Network Manager o editando archivos como /etc/resolv.conf.
Una alternativa muy potente, si no quieres ir dispositivo por dispositivo, es modificar el DNS a nivel de router. Accediendo a la interfaz web de tu router, suele haber una sección de WAN o Internet donde puedes especificar DNS primario y secundario para toda la red local. Al guardar y reiniciar, todos los aparatos que obtengan su IP por DHCP heredarán esos resolutores sin que tengas que tocar nada más.
Al final, cuanto más homogénea sea la configuración de DNS en tus equipos, más fácil será controlar qué se filtra, qué se registra y qué nivel de privacidad y seguridad estás consiguiendo realmente.
El DNS es mucho más que un simple traductor de nombres: es una pieza clave de tu conexión que puede acelerar la carga de webs, evitar ataques, saltarse bloqueos y limitar cuánta información cedes a terceros. Configurando DNS seguros y personalizados en tu móvil Android, y complementándolo con ajustes en iPhone, ordenadores y routers, consigues que tanto tu navegación diaria como el hotspot del móvil trabajen a tu favor y no al revés, manteniendo un mejor equilibrio entre velocidad, libertad y protección sin necesidad de complicarte en exceso.
Cómo evitar que apps recién instaladas se ejecuten en segundo plano
Cuando instalas una aplicación nueva en tu móvil Android, es bastante frecuente que empiece a funcionar por su cuenta en segundo plano sin que tú le des permiso explícito. Ese comportamiento puede parecer normal, pero muchas de esas apps recién instaladas consumen batería, memoria RAM y datos aunque ni siquiera las estés usando en primer plano. Para saber cómo evitar que las apps recién instaladas se ejecuten en segundo plano puedes aplicar varios ajustes que veremos más adelante.
Si notas que el teléfono va más perezoso, que la autonomía se desploma o que los datos vuelan, es muy posible que el problema no sea el móvil en sí, sino la cantidad de procesos activos por detrás. La buena noticia es que Android ofrece varias formas de evitar que las apps recién instaladas se ejecuten en segundo plano, combinando ajustes del sistema, opciones de desarrollador y, si quieres rizar el rizo, aplicaciones de terceros.
Qué significa que una app se ejecute en segundo planoEn Android, cuando abres una aplicación y luego cambias a otra, lo habitual es que la primera no se cierre del todo, sino que permanezca en segundo plano manteniendo parte de su actividad. De esta forma puedes volver a ella rápidamente y seguir justo donde lo dejaste, sin tener que cargar todo desde cero.
Ese comportamiento es muy útil para la multitarea, pero tiene contrapartidas: las apps en segundo plano siguen ocupando RAM, pueden tirar de procesador y, según el caso, conectarse a Internet para sincronizar datos o mandar notificaciones. Si hablamos de apps recién instaladas que no controlas todavía, es fácil que el móvil acabe sobrecargado de procesos que ni necesitas ni quieres. Si buscas formas de cerrar aplicaciones en segundo plano de forma puntual, Android ofrece opciones nativas para ello.
Algo similar ocurre en Windows: hay programas que se quedan activos aunque cierres la ventana, y el sistema permite elegir qué aplicaciones pueden seguir ejecutándose en segundo plano. En Android pasa lo mismo, con la diferencia de que el sistema es bastante agresivo gestionando memoria y procesos por sí mismo, pero no siempre acierta con lo que a ti te interesa preservar.
Además, muchas apps modernas (redes sociales, mensajería, correo, servicios de copia en la nube, etc.) están diseñadas precisamente para seguir funcionando por detrás y enviarte avisos en tiempo real. El problema aparece cuando ese comportamiento se extiende a herramientas que usas muy poco o que no necesitas que estén vivas todo el rato, sobre todo si acaban de instalarse y ya se quedan residentes sin preguntar.
Por qué conviene controlar las apps recién instaladas en segundo planoNo hace falta obsesionarse con cerrar absolutamente todo cada dos por tres, pero sí es importante aprender a gestionar las nuevas apps que se van sumando a tu móvil. Al fin y al cabo, cada instalación añade posibles procesos en segundo plano, y eso tarde o temprano se nota en la experiencia de uso.
Hay varias razones claras para poner algo de orden:
- Rendimiento: cuantas más aplicaciones estén corriendo por detrás, más memoria RAM ocupan y más se resiente la fluidez al cambiar de una app a otra.
- Batería: procesos que despiertan al procesador, que acceden a la red o que mantienen servicios activos consumen energía aunque no toques el móvil.
- Datos móviles: algunas apps sincronizan fotos, vídeos o contenido constantemente, de modo que pueden agotar tu tarifa sin que te des cuenta si no restringes su actividad en segundo plano.
- Notificaciones excesivas: cada nueva aplicación que se queda corriendo por detrás es una fuente potencial de avisos, globos y sonidos, algo que puede volverse muy molesto si no lo controlas.
Dicho esto, conviene recordar que Android está pensado para gestionar memoria y procesos automáticamente. Forzar el cierre de todo lo que se mueve de forma compulsiva puede llegar a aumentar el consumo, porque el sistema se ve obligado a relanzar desde cero aplicaciones que tú realmente sí usas con frecuencia. La clave está en identificar qué apps recién instaladas merecen estar en segundo plano y cuáles no, en lugar de arrasar con todo sin criterio; para una visión amplia puedes consultar nuestra guía definitiva.
Cómo saber qué aplicaciones se están ejecutando en segundo planoAntes de ponerte a bloquear o limitar aplicaciones a lo loco, es muy recomendable que tengas claro qué se está ejecutando exactamente en tu Android y cuánta memoria está consumiendo. Para eso, la herramienta más potente es el menú de Opciones de desarrollador.
En muchos móviles Android puedes activar este menú oculto siguiendo estos pasos (el texto exacto puede cambiar según la marca, pero la idea es la misma):
- Abre Ajustes > Información del teléfono (o Información del dispositivo).
- Busca el apartado Número de compilación.
- Pulsa varias veces seguidas (normalmente siete) hasta que el sistema te indique que las opciones de desarrollador se han activado.
Una vez tengas este menú disponible, vuelve a los ajustes generales y entra en Opciones de desarrollador. Dentro deberías encontrar un apartado llamado algo parecido a Servicios en ejecución o Procesos en ejecución, donde se listan:
- Las apps que están activas en ese momento.
- Los servicios asociados a cada aplicación.
- La cantidad de memoria RAM que está usando cada una.
Esta vista es muy útil para detectar apps recién instaladas que estén usando demasiados recursos sin que tenga mucho sentido. Si, por ejemplo, acabas de instalar una herramienta puntual y ves que mantiene varios servicios corriendo con un consumo alto, quizá te interese limitarla o directamente desinstalarla si no es imprescindible.
Métodos inmediatos para detener apps en segundo planoCuando una app recién instalada empieza a dar guerra (consumo excesivo, cuelgues, el móvil va a trompicones…), lo normal es que quieras cortarla de raíz en ese mismo momento. Android ofrece varios caminos para hacerlo desde los propios ajustes, sin ayuda de aplicaciones externas.
El método más directo pasa por entrar en la ficha de la aplicación problemática:
- Abre Ajustes > Aplicaciones (o «Apps»).
- Busca en la lista la app que acabas de instalar y que da problemas.
- Entra en su detalle y pulsa en Forzar detención.
Al usar esta opción, se interrumpe inmediatamente la ejecución de la app y de todos sus servicios asociados. Es una especie de «apagado de emergencia» que suele resolver cuelgues y comportamientos raros. El inconveniente es que nada impide que la aplicación se vuelva a lanzar en segundo plano más adelante si tiene permisos para iniciarse al arrancar el sistema o al recibir ciertos eventos (notificaciones push, sincronizaciones, etc.).
Si lo que te molesta es simplemente tener demasiadas apps abiertas recientemente, también puedes usar el menú de aplicaciones recientes de Android:
- Toca el botón de apps recientes (o desliza desde la parte inferior, según los gestos de tu móvil).
- Verás una galería de las aplicaciones abiertas.
- Desliza fuera de la pantalla las que no quieras mantener o usa el botón de cerrar todas si tu capa de Android lo incluye.
Este gesto elimina la app de la lista de recientes y suele liberar algo de memoria, pero no siempre garantiza que los servicios en segundo plano dejen de funcionar. Muchas veces la interfaz se cierra, pero el proceso principal sigue activo en el sistema para responder a notificaciones o seguir sincronizando datos.
Por eso, frente a las apps recién instaladas que se ponen pesadas, forzar detención desde los ajustes es más efectivo a corto plazo. En casos extremos, si se trata de una aplicación que no necesitas realmente, lo más sensato es desinstalarla directamente para que no vuelva a generar procesos ni consuma recursos sin aportar nada.
Limitar procesos en segundo plano desde las opciones de desarrolladorSi quieres ir un paso más allá y aplicar un control más agresivo sobre lo que puede ejecutarse en segundo plano, Android ofrece en las opciones de desarrollador un parámetro específico para marcar un límite global de procesos en segundo plano. Es una herramienta potente, pero hay que usarla con cabeza.
Para llegar hasta esa opción, los pasos son muy similares a los que hemos visto antes:
- Activa las Opciones de desarrollador si aún no lo has hecho.
- Entra en ese menú y baja hasta encontrar Limitar procesos en segundo plano (el nombre puede variar ligeramente).
- Al pulsar, el sistema te deja elegir entre el comportamiento estándar y varias alternativas más restrictivas.
Entre las posibilidades suele estar la de no permitir ningún proceso en segundo plano. Esto significa que, en cuanto salgas de una app, Android la cerrará por completo y no la dejará viva detrás. Es una medida muy drástica que sólo tiene sentido en situaciones puntuales, por ejemplo cuando la batería está bajo mínimos y quieres exprimir hasta el último porcentaje sacrificando comodidad.
También puedes seleccionar que se mantenga un número máximo muy reducido de procesos por detrás. De esta manera, las apps que menos usas se irán cerrando antes de lo normal, mientras que las que abras a menudo tratarán de permanecer activas. No obstante, este ajuste es sistémico: no deja seleccionar app a app cuál se cierra y cuál no, algo que limita el control fino sobre las recién instaladas.
Si en algún momento te cansas de esta configuración tan restrictiva y quieres volver al comportamiento habitual de Android, basta con repetir la ruta y elegir la opción «Límite estándar». Desde ese instante, la gestión de memoria y procesos regresará al modo predeterminado que venía de fábrica.
Usar este límite global es efectivo para recortar de forma automática la actividad en segundo plano, incluyendo la de las apps nuevas que instales a partir de ese momento. Sin embargo, hay que asumir que perderás parte de la inmediatez en notificaciones, actualizaciones en tiempo real y la sensación de fluidez al saltar entre aplicaciones.
Optimización de batería y restricciones automáticas de AndroidLas versiones más recientes de Android incorporan sistemas de ahorro de energía cada vez más sofisticados, capaces de analizar cómo usas el móvil y adaptar la actividad en segundo plano de las apps según tus hábitos. Esto es especialmente útil para controlar aplicaciones recién instaladas que no empleas a menudo, pero que por defecto querrían estar siempre despiertas.
En muchos teléfonos encontrarás un apartado tipo Batería o Cuidado del dispositivo dentro de los ajustes. Ahí suelen aparecer funciones como:
- Optimización de batería para cada app, donde el sistema decide cuándo permitir o frenar la actividad en segundo plano.
- Listas de apps con restricción adaptativa, que se limitan de forma automática si apenas las utilizas.
- Modos de ahorro de energía que restringen de forma global las tareas en segundo plano cuando la batería baja de un cierto porcentaje.
Para ajustar la optimización de batería de una app recién instalada, en muchos dispositivos puedes seguir una ruta parecida a esta:
- Ve a Ajustes > Aplicaciones y entra en la app que quieras controlar.
- Busca el apartado de Batería o «Uso de batería».
- Selecciona Optimizar o un modo que limite su actividad cuando no la tienes abierta.
En otros móviles, el camino es al revés: desde Ajustes > Batería puedes acceder a listas de aplicaciones y marcar cuáles tendrán la optimización activa. Incluso hay fabricantes que añaden su propia opción de hibernación de apps, donde puedes indicar qué aplicaciones se suspenden por completo cuando apagas la pantalla y sólo vuelven a trabajar al abrirlas manualmente.
Estas soluciones son muy interesantes porque automatizan la tarea de vigilar las apps menos usadas. Android aprende qué sueles abrir cada día y qué se queda olvidado, de modo que las recién instaladas que apenas tocas acaban recibiendo una penalización en su capacidad de ejecutar procesos en segundo plano. El resultado es un mejor equilibrio entre rendimiento y autonomía, sin que tengas que andar forzando cierres constantemente.
Eso sí, hay que tener en cuenta que no todos los fabricantes implementan estas funciones del mismo modo. Algunas capas de personalización son muy agresivas y cortan aplicaciones incluso cuando el usuario preferiría mantenerlas activas, mientras que otras son más permisivas. Conviene explorar bien los menús de batería de tu modelo para entender cómo está gestionando el sistema la actividad por detrás.
Control fino: cerrar o inhabilitar apps concretasMás allá de las medidas globales, muchas veces lo que interesa es actuar sólo sobre aplicaciones nuevas muy concretas, sin afectar al resto. Imagina que instalas una app de compras que apenas usas, pero que se queda todo el día sincronizando ofertas y enviando notificaciones: ahí lo ideal es meterle mano sólo a esa.
Desde el apartado de Ajustes > Aplicaciones puedes hacer varias cosas con cada app:
- Usar Forzar detención para apagarla en seco cuando está comportándose mal o consumiendo demasiado.
- Tocar en Desinstalar si realmente no la necesitas y quieres librarte de ella por completo.
- En el caso de apps del sistema o preinstaladas que no se pueden borrar, puedes elegir Inhabilitar para que dejen de ejecutarse y desaparezcan del cajón de aplicaciones.
Esta última opción es especialmente útil cuando el móvil trae de serie software que no te interesa y que, sin embargo, sigue funcionando silenciosamente en segundo plano. Al inhabilitarlo, Android lo trata como si no existiera a efectos prácticos, impidiendo que se ejecute o reciba actualizaciones.
En versiones como Android Marshmallow o Nougat, algunos dispositivos ofrecen además atajos en el apartado de batería para marcar que ciertas aplicaciones se detengan realmente al cerrarlas. Dependiendo de la marca, puedes encontrar cosas como:
- En Ajustes > Aplicaciones, un icono de engranaje que lleva a Acceso especial > Optimización de batería, donde eliges la app y activas la optimización.
- En Ajustes > Batería, un menú de tres puntos que permite entrar en Hibernación de la aplicación y seleccionar qué apps quieres que queden dormidas cuando la pantalla está apagada.
Con estas herramientas consigues algo muy valioso: decidir qué apps recién instaladas tienen permitido seguir funcionando por detrás y cuáles sólo se activan cuando las abres. Eso sí, siempre con la precaución de no hibernar aplicaciones de mensajería, correo o servicios que realmente necesites que te avisen al instante.
El papel de las apps de terceros para hibernar aplicacionesSi no te convence cómo gestiona Android de serie la actividad en segundo plano, o simplemente prefieres una herramienta más visual y centralizada, siempre puedes recurrir a aplicaciones de terceros pensadas para hibernar o congelar apps. Son una alternativa interesante, sobre todo para usuarios que quieren un control muy granular sin estar todo el rato buceando en los ajustes del sistema.
Una de las más conocidas es Greenify, que se hizo famosa en su día entre los usuarios con root y que, con el tiempo, ha ido ampliando funciones sin necesidad de permisos especiales para las tareas más comunes. Su objetivo básico es sencillo: localizar qué apps están consumiendo recursos en segundo plano y permitirte hibernarlas de forma rápida.
El funcionamiento general de Greenify suele seguir este esquema:
- Tras la instalación, la app pide permisos específicos (administrador de dispositivos, accesibilidad, etc.) para poder gestionar otras aplicaciones.
- Te pregunta si tu dispositivo está rooteado o no, adaptando las funciones disponibles en cada caso.
- Desde su interfaz principal, puedes pulsar el botón de añadir (el símbolo «+») y marcar las aplicaciones que quieras hibernar, incluyendo las recién instaladas.
- Una vez configurado, Greenify puede poner en reposo esas apps automáticamente cuando apagas la pantalla o después de un breve tiempo de inactividad.
Todo esto permite que las aplicaciones seleccionadas dejen de ejecutar procesos en segundo plano salvo cuando las abres expresamente, reduciendo así consumo y notificaciones indeseadas. Es un enfoque más cómodo si sueles instalar y probar muchas apps nuevas, porque no tienes que ir una por una a los ajustes del sistema.
Otra herramienta veterana en este terreno es Titanium Backup, más orientada a usuarios avanzados con root. Además de servir para hacer copias de seguridad de tus aplicaciones y datos, permite congelar o hibernar apps que no quieras que funcionen. Es algo similar a inhabilitarlas desde ajustes, pero con más flexibilidad y opciones para restaurarlas cuando te apetezca.
Conviene tener en cuenta que este tipo de utilidades, aunque muy poderosas, no son imprescindibles para la mayoría de usuarios. Android ha mejorado mucho en la gestión automática de procesos, y con las opciones de batería y desarrollador que hemos visto antes suele ser suficiente. Eso sí, si te gusta trastear o quieres el máximo control, pueden ser un complemento muy interesante.
Cuándo es buena idea cerrar apps y cuándo puede ser contraproducenteA estas alturas puede que te tiente la idea de cerrar absolutamente todo lo que se mueva en segundo plano, sobre todo en lo que respecta a apps recién instaladas. Sin embargo, no siempre es buena idea ir con la escoba cada cinco minutos, porque puedes acabar gastando más batería y complicándote la vida sin necesidad.
Android está diseñado para que muchas aplicaciones permanezcan parcialmente cargadas en memoria. De este modo, cuando vuelves a abrirlas, el consumo es menor que si tuviera que arrancarlas desde cero cada vez. Si te acostumbras a forzar la detención de apps que usas con frecuencia, el sistema tendrá que realizar más trabajo para recuperarlas constantemente, lo que puede resultar en un mayor consumo de energía.
También debes considerar que algunas apps necesitan sí o sí cierta actividad en segundo plano para ser útiles: mensajería instantánea, correo electrónico, redes sociales, apps de banca que envían alertas, etc. Si las bloqueas en exceso o las hibernas de forma agresiva, corres el riesgo de dejar de recibir notificaciones importantes justo cuando más las necesitas.
Lo ideal es aplicar un criterio equilibrado: usar todas las herramientas que hemos mencionado para controlar especialmente las aplicaciones recién instaladas que no aportan un valor claro en segundo plano, mientras respetas aquellas que realmente necesitas que sigan funcionando por detrás.
Además, no hay que olvidar que el cierre masivo de aplicaciones no soluciona todos los problemas. Si tu móvil está limitado de hardware o muy cargado de bloatware de fábrica, quizá sea más efectivo desinstalar o inhabilitar lo que no uses, revisar las actualizaciones del sistema e incluso valorar un restablecimiento de fábrica si el rendimiento es desastroso.
En definitiva, cuidar cómo se ejecutan las apps en segundo plano, sobre todo las recién instaladas, es como mantener tu casa ordenada: no hace falta estar barriendo todo el día, pero sí conviene hacer limpieza periódica y decidir qué se queda y qué se va para que el móvil vaya fluido, la batería aguante y las notificaciones sean las justas.
Ajustes de privacidad que deberías revisar cada mes en tu móvil
Tu móvil se ha convertido en el centro de tu vida digital: conversaciones, fotos personales, documentos del trabajo, contraseñas, datos bancarios… todo pasa por ahí. Por eso, cada vez que lo desbloqueas estás abriendo una puerta a una enorme cantidad de información que, si cae en manos equivocadas, puede darte más de un disgusto.
Lo bueno es que no necesitas ser experto en ciberseguridad para protegerte. Tanto Android como iOS, y aplicaciones como WhatsApp, incluyen un montón de ajustes de privacidad y seguridad que, si los revisas una vez al mes, reducen muchísimo el riesgo de espionaje, estafas, robo de cuentas o acceso no autorizado a tu dispositivo.
Ajustes de privacidad en WhatsApp que deberías revisar cada mesWhatsApp es una de las apps donde más información personal movemos a diario y, al mismo tiempo, uno de los objetivos favoritos de los ciberdelincuentes. Estafas, suplantaciones de identidad, robo de cuentas o intentos de espionaje son moneda corriente, así que conviene ponerle varias capas de protección.
Los expertos, y la propia Meta, recomiendan hacer una pequeña revisión de seguridad al menos una vez al mes. No te llevará más de unos minutos y puede marcar la diferencia entre mantener tu cuenta bajo control o que alguien se haga pasar por ti para engañar a tus contactos.
1. Dispositivos vinculados: controla dónde está abierta tu cuentaCon el modo multidispositivo, tu cuenta de WhatsApp puede estar abierta en ordenadores, tablets o navegadores web, además del móvil principal. Esto es muy cómodo, pero también implica que alguien pueda dejarse una sesión abierta en un equipo compartido o, peor aún, que un tercero la abra sin que te enteres.
Cada mes deberías entrar en el apartado de Dispositivos vinculados y echar un vistazo a la lista: tipo de dispositivo, navegador, ubicación aproximada y última conexión. Si ves algo que no reconoces (por ejemplo, un PC que no es tuyo o una ciudad donde no has estado), lo más prudente es cerrar sesión de inmediato.
Esta simple comprobación te protege de uno de los métodos de espionaje más habituales hoy en día: aprovechar unos segundos de descuido para escanear el código QR de WhatsApp Web y tener acceso en tiempo real a tus chats sin que te enteres.
2. Verificación en dos pasos: el PIN que blinda tu cuentaLa verificación en dos pasos de WhatsApp añade una barrera extra cuando alguien intenta registrar tu número en un nuevo dispositivo. Aunque un atacante consiguiera tu código SMS por phishing o duplicando la SIM, seguiría necesitando el PIN que tú configures para completar el proceso.
Para activarla, entra en Ajustes > Cuenta > Verificación en dos pasos y establece un código PIN que no uses en ningún otro sitio. WhatsApp te permitirá asociar también un correo electrónico para restablecer el acceso si olvidas el PIN, algo muy recomendable para evitar quedarte fuera de tu propia cuenta.
Conviene revisar de forma periódica que esta verificación sigue activada y que el correo asociado es correcto, sobre todo si cambias de email principal o has pasado por procesos de recuperación de cuenta recientemente.
3. Notificaciones de seguridad y claves de cifradoWhatsApp cifra los mensajes de extremo a extremo, pero las claves de seguridad de tus contactos pueden cambiar si reinstalan la app o cambian de dispositivo. Para enterarte de estos cambios, la app ofrece notificaciones de seguridad que muchas personas desactivan sin pensárselo demasiado; puedes consultar más sobre la privacidad y metadatos de WhatsApp.
4. Actualizaciones y apps falsas que se hacen pasar por WhatsAppOtro punto clave es asegurarte de que usas siempre la versión oficial y actualizada de WhatsApp. Existen aplicaciones fraudulentas que imitan su icono y su interfaz, y que al instalarlas introducen malware capaz de espiar conversaciones, robar datos o incluso secuestrar la cuenta para extorsionar a la víctima.
La forma de minimizar este riesgo es simple: descargar WhatsApp únicamente desde la tienda oficial (Google Play o App Store) y activar las actualizaciones automáticas. Las nuevas versiones corrigen fallos de seguridad, refuerzan el cifrado y mejoran los sistemas de detección de mensajes o archivos maliciosos.
5. Revisión de privacidad: el asistente interno de WhatsAppEn las versiones más recientes, WhatsApp ha integrado una herramienta llamada “Revisión de privacidad” dentro del apartado de configuración, enfocada precisamente a usuarios que no quieren complicarse con menús avanzados.
Este asistente te guía paso a paso para revisar quién puede llamarte, quién ve tu foto de perfil, tu última hora de conexión, tus estados y, sobre todo, qué dispositivos tienen sesiones activas con tu cuenta. Hacer un recorrido por este asistente una vez al mes es un buen hábito para mantener todos los parámetros alineados con el nivel de privacidad que quieras.
6. Protección de IP en llamadas de WhatsAppOtra función que suele pasar desapercibida es la protección de la dirección IP durante las llamadas. Esta opción oculta tu IP real para que la otra parte no pueda inferir tu ubicación aproximada ni datos de tu conexión cuando haces una llamada de voz por WhatsApp.
Si sueles recibir llamadas de números extraños, o simplemente quieres un plus de anonimato, merece la pena entrar en los ajustes de llamadas de WhatsApp y activar la protección de IP siempre que la app lo permita, especialmente en entornos de trabajo sensibles o cuando te comuniques con personas que no conoces bien.
Falsos avisos sobre “privacidad avanzada de chats” y la IAEn los últimos meses se ha viralizado un mensaje que circula por muchos grupos de WhatsApp en varios idiomas y que asegura que, si el administrador no activa una supuesta “Privacidad avanzada del chat”, la inteligencia artificial podrá acceder legalmente a todos los mensajes, tanto de grupos como de conversaciones privadas.
El texto suele indicar una ruta tipo “pulsa el nombre del grupo, baja hasta ver la opción y actívala” y se presenta como un aviso urgente sobre ciberseguridad. En algunos casos se adorna con mensajes alarmistas sobre la IA leyendo chats personales y datos del teléfono.
Debes saber que ese mensaje es un bulo. No existe un ajuste oficial de WhatsApp con el nombre exacto de “Privacidad avanzada del chat” tal y como lo describe la cadena, y nadie va a conceder a la IA acceso automático y “legal” a todas tus conversaciones solo porque no toques una opción.
WhatsApp ya implementa cifrado de extremo a extremo por defecto, y Meta detalla en su política de privacidad qué datos trata y con qué fines. Si recibes este tipo de cadenas, lo recomendable es no reenviarlas y explicar al resto del grupo que se trata de desinformación. La seguridad no se mejora con miedo y mensajes virales, sino revisando los ajustes reales que la app pone a tu disposición.
Ajustes de privacidad del móvil: lo que tu dispositivo sabe de tiMás allá de WhatsApp, tu teléfono en sí es una mina de oro de datos personales. Sabe con quién hablas, qué sitios visitas, qué te interesa, a qué horas trabajas y hasta tus rutinas de sueño. Por eso es tan importante configurar bien los ajustes de privacidad del sistema y darles un repaso periódico.
El primer escalón, aunque parezca básico, es el bloqueo de pantalla. Un PIN, patrón, contraseña, huella dactilar o reconocimiento facial son la barrera que separa tu vida digital del resto del mundo. Sin ellos, cualquiera que coja tu móvil durante unos minutos puede fisgar prácticamente todo.
1. Código de desbloqueo y biometríaEn Android, entra en Ajustes > Seguridad y privacidad > Desbloqueo del dispositivo (el nombre puede variar según la capa del fabricante) y configura un método robusto. En iPhone, ve a Ajustes > Face ID y código (o Touch ID) y establece un código numérico que no sea fácil de adivinar.
Además, conviene revisar cada cierto tiempo qué huellas o rostros están registrados en tu móvil, por si en su momento añadiste el de otra persona para comodidad y ya no quieres que siga teniendo acceso directo.
2. Localización: quién sabe dónde estás y cuándoLa ubicación es uno de los datos más sensibles que generas. Tanto Android como iOS permiten afinar mucho qué aplicaciones pueden usarla y en qué circunstancias, por lo que revisar esta lista cada mes es casi obligado.
En iOS, la ruta es Ajustes > Privacidad y seguridad > Servicios de localización. Ahí verás todas las apps y podrás elegir si pueden usar la ubicación siempre, solo al usarse, nunca o incluso si se les permite una localización precisa o aproximada.
En Android, entra en Ajustes > Ubicación > Permisos de ubicación de las aplicaciones y comprueba qué apps tienen permiso permanente, cuáles solo cuando las usas y cuáles no deberían tener acceso en absoluto porque su función no lo necesita.
3. Cámara y micrófono: permisos bajo controlDar acceso a la cámara o al micrófono a cualquier aplicación sin pensarlo puede abrir la puerta a grabaciones no deseadas o escuchas en segundo plano. Afortunadamente, tanto Android como iOS permiten gestionar estos permisos de forma centralizada; aprende a comprobar qué apps tienen acceso al micrófono.
En iOS, ve a Ajustes > Privacidad y seguridad > Micrófono y a Ajustes > Privacidad y seguridad > Cámara para desactivar las apps que no deberían usar estos recursos. En Android, entra en Ajustes > Privacidad > Gestor de permisos y revisa uno por uno los apartados de cámara y micrófono.
Recuerda que, en las versiones recientes de ambos sistemas, aparece un indicador en pantalla (punto o icono de color) cuando una app está usando la cámara o el micrófono, lo que facilita detectar comportamientos sospechosos.
4. Acceso a fotos y galeríaMuchas aplicaciones necesitan entrar en tu galería para que puedas subir, editar o compartir imágenes, pero eso no implica que deban ver absolutamente todas tus fotos. Los sistemas modernos permiten conceder un acceso mucho más limitado.
Cuando una app pide permiso para acceder a tus fotos, iOS te deja escoger si puede ver todas, solo algunas seleccionadas o si ese acceso es puntual. Más tarde, siempre puedes ir al apartado de permisos de Fotos y vídeos en los ajustes de privacidad para cambiar esa decisión; si quieres, aprende a limitar qué fotos ve cada app.
En Android la lógica es similar, con opciones para conceder acceso total, limitado o denegarlo. Revisar de vez en cuando qué apps siguen teniendo permiso para ver la galería te evita sorpresas con servicios que ya no usas o que no necesitan ver tus álbumes personales.
5. Redes WiFi y conexiones segurasConectarte a cualquier WiFi pública sin fijarte demasiado es uno de esos hábitos que facilitan la vida a los atacantes. Tanto Android como iOS avisan cuando una red parece no ser segura, por ejemplo, porque no cifra el tráfico correctamente.
Conviene acostumbrarse a usar solo redes conocidas y protegidas con contraseña, y evitar en la medida de lo posible introducir contraseñas o datos sensibles cuando estás en redes abiertas de cafeterías, aeropuertos o centros comerciales. Si no queda otra, usar una VPN fiable puede añadir una capa de protección extra.
6. Bloqueo de aplicaciones con PIN o biometríaAdemás del bloqueo general del teléfono, algunas apps permiten añadir un código o desbloqueo biométrico interno. Es el caso, por ejemplo, de WhatsApp, apps bancarias o gestores de contraseñas.
En WhatsApp puedes configurar un bloqueo con huella o Face ID desde los ajustes de privacidad de la propia aplicación. En muchas capas de Android (Samsung, Xiaomi y otras) también existe un bloqueo de apps con PIN desde los ajustes del sistema, ideal para proteger correos, galerías o gestores de archivos cuando prestas el móvil; si quieres ir más allá, consulta cómo configurar un modo de privacidad casi total en Android.
7. Modo perdido o robado y “Buscar mi dispositivo”Si pierdes el móvil o te lo roban, es vital haber activado antes las funciones de localización remota. En iPhone, la app y servicio Buscar te permiten localizar el dispositivo, bloquearlo, mostrar un mensaje en pantalla o borrarlo a distancia.
En Android, la función equivalente se gestiona desde android.com/find con la sesión de tu cuenta de Google. Desde ahí puedes hacer sonar el dispositivo, bloquearlo o borrar su contenido si ya das el aparato por perdido.
Lo ideal es comprobar periódicamente que estas opciones siguen activas y vinculadas a tu cuenta principal, y que recuerdas cómo acceder a ellas en caso de emergencia.
8. Rastreo para publicidad y personalización de anunciosEn iOS, las apps pueden solicitar permiso para rastrear tu actividad dentro y fuera de la propia aplicación con fines publicitarios. Cada vez que instalas una nueva, el sistema te pregunta si quieres permitir ese rastreo, pero puedes cambiar de opinión más adelante.
Para gestionarlo, entra en Ajustes > Privacidad y seguridad > Rastreo y decide qué apps pueden seguirte y cuáles no. Incluso puedes desactivar completamente la posibilidad de que nuevas apps soliciten el permiso.
En Android, el ajuste está en Ajustes > Servicios > Anuncios > Inhabilitar la personalización de anuncios. Activarlo limita el perfilado publicitario basado en tu actividad, reduciendo la cantidad de datos que se asocian a tu identificador de publicidad.
9. Envío de estadísticas de uso y diagnósticosTanto Android como iOS recopilan, por defecto o previo consentimiento, datos de uso y diagnósticos para mejorar el rendimiento del sistema y de las aplicaciones. Estos datos suelen incluir información sobre fallos, consumo de batería, tiempo de uso, etc.
Si prefieres no compartir nada de esto, en Android puedes ir a Ajustes > Privacidad > Avanzado > Uso y diagnóstico y desactivar el envío. En iPhone, la opción está en Ajustes > Análisis, donde puedes desmarcar la casilla de compartir analíticas del iPhone y Apple Watch.
Ten presente que desactivar estas estadísticas puede limitar la capacidad de algunas apps para detectar errores, así que aquí se trata de encontrar el equilibrio entre privacidad y mejora del servicio que mejor encaje contigo.
10. Gestión de contraseñas y alertas por filtracionesLos gestores de contraseñas integrados en Android (Cuenta de Google) y en iOS son capaces de comprobar si alguna de tus credenciales guardadas ha aparecido en una filtración de datos. Si detectan un problema, te mostrarán una advertencia y te recomendarán cambiar esa clave.
De vez en cuando, entra en la sección de Contraseñas de tu sistema (en iOS dentro de Ajustes, y en Android generalmente a través de tu cuenta de Google o del navegador Chrome) y revisa qué contraseñas aparecen como vulnerables, reutilizadas o demasiado débiles.
Actualizar estas claves por otras más robustas y únicas es una medida de protección esencial contra accesos no autorizados, especialmente si usas las mismas credenciales en varios servicios.
22 ajustes de seguridad avanzados que merece la pena revisar en AndroidAndroid incluye muchas opciones adicionales que pasan desapercibidas, pero que proporcionan una protección muy sólida si las configuras bien y las revisas periódicamente. A modo de checklist mensual, estos son 22 ajustes clave que conviene tener bajo control:
- Permisos de aplicaciones: revisa el gestor de permisos para limitar el acceso a ubicación, cámara, micrófono, contactos y almacenamiento. Aprovecha opciones como permisos “solo mientras se usa” o “solo esta vez”. Aprende a detectar apps que espían.
- Google Play Protect: verifica que está activado en Seguridad y privacidad y lanza un escaneo manual de vez en cuando para detectar apps con comportamientos sospechosos.
- Navegación segura en Chrome: habilita la protección mejorada y utiliza la comprobación de seguridad para detectar contraseñas comprometidas y configuraciones inseguras.
- Protección contra phishing del sistema: en Android 14 o superior, busca opciones de detección de engaños o aplicaciones maliciosas y actívalas si tu dispositivo las soporta.
- Detector de mensajes sospechosos: en la app Mensajes de Google, enciende la protección contra spam y phishing para recibir alertas sobre SMS o RCS peligrosos.
- Defensa en llamadas: si usas un Pixel u otros dispositivos compatibles, activa la detección de estafas telefónicas y el bloqueo o aviso de llamadas sospechosas.
- Información en la pantalla de bloqueo: limita el contenido visible en notificaciones para que mensajes sensibles no aparezcan en claro cuando la pantalla está bloqueada.
- Controles en la pantalla de bloqueo: valora desactivar los ajustes rápidos desde la pantalla bloqueada para evitar que cualquiera active o desactive conexiones o modos importantes.
- Protección NFC: configura la exigencia de desbloqueo para pagos o transferencias NFC, de modo que no se puedan realizar operaciones con el móvil bloqueado.
- Smart Lock / Extend Unlock: úsalo con prudencia, limitando los lugares y dispositivos de confianza para que el móvil no se quede desbloqueado más de la cuenta.
- Autenticación en dos pasos (2FA) para Google: activa la verificación en dos pasos con prompts del teléfono, llaves de seguridad y una app de autenticación como respaldo; infórmate sobre Google Titan M vs Samsung Knox para entender opciones de seguridad hardware.
- Identity Check o verificación adicional: habilita la confirmación biométrica para acceder a ajustes delicados como contraseñas o cambios críticos en la cuenta.
- Modo bloqueo (Lockdown): configura este modo para poder desactivar de golpe huella, reconocimiento facial y Smart Lock, dejando solo PIN o contraseña.
- Fijación de apps: activa la opción de “anclar” una sola app en pantalla, de forma que, si prestas el móvil, nadie pueda salir de ella sin tu código.
- Modo invitado o perfiles de usuario: crea un perfil de invitado para prestar el teléfono sin exponer tus datos personales, apps de trabajo o cuentas.
- Find My Device (Find Hub): comprueba que la localización remota está funcionando y asociada correctamente a tu cuenta de Google.
- Contacto de emergencia: añade información médica básica y un contacto visible desde la pantalla de bloqueo para posibles situaciones de riesgo.
- Detección de robo (Theft Detection Lock): en dispositivos compatibles, activa el bloqueo automático si el sistema detecta movimientos típicos de un robo.
- Bloqueo offline: habilita el bloqueo del dispositivo cuando se detectan periodos largos sin conexión combinados con intentos fallidos de desbloqueo.
- Bloqueo remoto rápido: configura las opciones para poder bloquear el teléfono a distancia rápidamente sin necesidad de borrar todos los datos.
- Protección de la tarjeta SIM: establece bloqueo de SIM, eSIM y confirmación para cambios en la línea para evitar que alguien se adueñe de tu número; infórmate sobre riesgos como un ataque Stingray.
- Modo superseguro (Advanced Protection): en versiones recientes, activa este paquete de protecciones recomendadas como punto de partida y, luego, ajusta los detalles a tu gusto.
La mayoría de incidentes graves en móviles no se deben a malware ultra sofisticado, sino a permisos mal configurados, falta de bloqueo, contraseñas débiles o despistes humanos. Por eso, más que volverse paranoico, lo que realmente funciona es dedicar cada cierto tiempo unos minutos a revisar estos ajustes de forma ordenada.
Al final, mantener cierto ritual de mantenimiento mensual —revisar dispositivos vinculados de WhatsApp, comprobar permisos de apps, actualizar el sistema, validar que el 2FA funciona y verificar opciones como “Buscar mi dispositivo” o el modo perdido— marca la línea entre tener una cuenta relativamente blindada o completamente expuesta. No hace falta complicarse la vida: con unos pocos cambios bien pensados y un repaso periódico, tu privacidad digital puede estar a un nivel muy superior al de la mayoría de usuarios.
Tráiler de Abyssus. Próximamente en consolas
Cómo usar tu móvil como cámara web 4K en tu PC paso a paso
Si tu webcam se ha roto en el peor momento o simplemente estás harto de la mala calidad de imagen de la cámara integrada del portátil, hay una solución muy práctica: usar la cámara de tu móvil como si fuera una webcam para el ordenador. Y no una cualquiera, sino una con calidad más que suficiente para llegar a resoluciones cercanas al 4K, dependiendo del modelo de tu teléfono.
La mayoría de móviles actuales tienen cámaras infinitamente mejores que muchas webcams convencionales. Por eso, aprovechar el móvil como cámara web 4K es una forma muy barata de mejorar tus videollamadas, clases online o directos. Solo necesitas instalar una aplicación en el teléfono y otra en el PC, dedicar unos minutos a configurarlo todo, y tendrás una cámara de lujo sin gastar en hardware adicional.
Qué necesitas para usar el móvil como cámara web 4KAntes de ponernos manos a la obra, conviene tener claro qué requisitos básicos debe cumplir tu equipo para que el invento funcione bien. No son nada del otro mundo, pero saltarse alguno puede hacer que la conexión falle o que la calidad de imagen deje mucho que desear.
Por un lado, vas a necesitar un móvil Android con una cámara de buena resolución; cuanto mejor sea el sensor, más calidad obtendrás al usarlo como webcam. Muchos terminales actuales pueden grabar en 4K, así que son candidatos perfectos para utilizarlos como cámara web de alta definición.
Por otro lado, necesitarás un ordenador con Windows donde vayas a hacer las videollamadas o directos. El método que vamos a ver está pensado especialmente para PC con Windows, aunque la aplicación que vamos a utilizar también tiene indicaciones para sistemas GNU/Linux, por si quieres experimentar en otro entorno.
Hay un punto clave que no puedes pasar por alto: el móvil y el ordenador deben estar conectados a la misma red WiFi. Esto implica que no sirve tener el PC por cable Ethernet y el teléfono por WiFi a otro router diferente. Ambos dispositivos tienen que estar en la misma red inalámbrica para que se puedan ver entre sí y establecer la conexión de vídeo y audio sin complicaciones.
Además, vas a tener que instalar una aplicación de terceros tanto en el móvil como en el ordenador. Este tipo de apps necesitan permisos delicados, como acceso a la cámara, el micrófono y la información de la red. Es normal, porque precisamente su función es capturar la imagen y el sonido del móvil y enviarlos al PC, pero conviene que seas consciente de ello.
Seguridad y privacidad: qué debes tener en cuenta antes de instalar nadaPara que el móvil pueda actuar como webcam, la app que vamos a usar debe controlar directamente la cámara y el micrófono, además de comunicarse por la WiFi con el ordenador. Esto implica que tendrá permisos muy sensibles en tu dispositivo, por lo que hay que ir con cabeza.
Aunque la aplicación que vamos a utilizar sea popular y tenga buena reputación, siempre existe el riesgo de que en el futuro cambie de propietarios o de políticas. Una empresa puede comprarla y decidir empezar a aprovechar esos permisos para recopilar más datos de la cuenta, por ejemplo. No es lo habitual, pero es algo que es mejor tener presente cuando instalas software que accede a elementos tan críticos.
Lo recomendable es descargar la app solo desde fuentes oficiales y revisar bien los permisos que solicita. Si en algún momento dejas de usarla, puedes revocar sus permisos de cámara y micrófono desde los ajustes de Android o, directamente, desinstalarla. Es una manera sencilla de asegurarte de que no quede nada funcionando en segundo plano sin que tú lo sepas.
En el ordenador, la aplicación cliente también instalará un pequeño controlador de audio para poder usar el micrófono del móvil como si fuera el de una webcam. Ese driver es necesario para que el sistema reconozca la entrada de sonido, pero de nuevo conviene instalarlo solo desde el sitio oficial del desarrollador, evitando descargas raras o páginas de terceros.
La app que vamos a usar: DroidCam Wireless WebcamPara conectar tu móvil Android con tu PC Windows vamos a utilizar DroidCam Wireless Webcam, una de las aplicaciones más conocidas para este propósito. Su funcionamiento se basa en dos piezas: una app en el móvil y un programa cliente en el ordenador.
En el teléfono, debes descargar DroidCam directamente desde Google Play. Solo tienes que entrar en su ficha dentro de la tienda de aplicaciones y pulsar en el botón «Instalar». Cuando termine la descarga, la app se encargará de pedirte acceso a los recursos que necesita para funcionar.
La primera vez que la abras, la aplicación te solicitará permiso para usar la cámara, el micrófono y el acceso a la información de tu conexión WiFi. Estos permisos son imprescindibles para que pueda enviar la imagen y el sonido al ordenador a través de tu red doméstica. Sin ellos, la app no podría capturar nada ni saber a qué equipo conectarse.
En el PC, tendrás que descargar el cliente de escritorio de DroidCam desde la web oficial de Dev47Apps. Allí encontrarás la versión para Windows y también una pequeña guía para GNU/Linux, por si quieres probar más adelante en otro sistema operativo. Para Windows, verás un botón claro de descarga que te bajará un archivo comprimido en formato ZIP.
Instalar DroidCam en tu PC con WindowsUna vez descargado el archivo ZIP del cliente para Windows, el siguiente paso es descomprimirlo en alguna carpeta de tu ordenador donde te resulte cómodo trabajar. Dentro del archivo encontrarás el instalador de la aplicación, listo para ejecutarse.
En el contenido del ZIP verás un archivo llamado algo similar a DroidCam.Client.6.0.FullOffline.exe (el nombre puede variar ligeramente según la versión). Haz doble clic sobre ese ejecutable para iniciar el proceso de instalación en Windows de forma normal.
El asistente de instalación consta de tres pasos muy sencillos que no deberían darte problemas. En la primera pantalla verás una pequeña descripción de la aplicación y un botón «Next» para continuar; simplemente léelo si quieres y pasa al siguiente paso haciendo clic en ese botón.
A continuación, el instalador te mostrará el acuerdo de licencia que regula el uso del programa. Si estás de acuerdo con las condiciones, pulsa el botón «I Agree» para aceptarlas. Sin esa aceptación, el programa no podrá instalarse en tu ordenador.
En el último paso, el asistente te pedirá elegir la carpeta en la que se va a instalar DroidCam en tu disco duro. Puedes dejar la ruta que aparece por defecto o cambiarla por otra ubicación si lo prefieres. Cuando lo tengas claro, pulsa el botón «Install» para que comience la copia de archivos.
Durante la instalación, el sistema te mostrará un aviso para instalar un controlador de sonido adicional. Es importante que aceptes pulsando en «Instalar», porque este driver es el que permitirá que Windows reconozca el micrófono del móvil como si fuera un micrófono más del sistema. Sin él, solo podrías usar la imagen, pero no el sonido del teléfono.
Al terminar todo el proceso, podrás cerrar la ventana del instalador y buscar el acceso directo a DroidCam en el menú de inicio o en el escritorio. A partir de aquí, el programa ya estará listo para que lo uses junto a la app de Android, sin necesidad de repetir la instalación.
Configurar la app DroidCam en tu móvil AndroidCon el cliente de Windows ya instalado, es el turno de preparar la aplicación DroidCam en tu móvil Android para que pueda comunicarse con el PC. El proceso es bastante guiado, así que no te costará demasiado.
Abre la app DroidCam en tu teléfono. La primera vez se mostrarán un par de pantallas informativas explicando qué hace la aplicación y qué permisos necesita. Léelas si quieres para entender mejor su funcionamiento y pulsa en los botones correspondientes para continuar hasta la interfaz principal.
Cuando llegues a la pantalla principal, verás una serie de datos relacionados con la conexión WiFi a la que está conectado tu móvil en ese momento. Entre esa información hay un campo especialmente importante que tendrás que usar luego en el ordenador.
Fíjate bien en el apartado que aparece como «Wifi IP» dentro de la aplicación del móvil. Esa dirección es la que identifica tu teléfono dentro de la red local, y es el dato que el programa de Windows necesita para saber a qué dispositivo debe conectarse para recibir el vídeo y el audio.
También verás un número de puerto que utiliza DroidCam para establecer la comunicación. Normalmente la aplicación te lo mostrará ya configurado con un valor por defecto que funciona bien en la mayoría de casos. No suele hacer falta cambiarlo, pero conviene tenerlo localizado porque tendrás que introducirlo también en el cliente de Windows.
Conectar el móvil y el PC usando DroidCam en WindowsCon la app del móvil mostrando ya la información de la WiFi, es momento de abrir el programa DroidCamApp en tu ordenador con Windows. Este cliente será el encargado de recibir la señal de vídeo y audio desde el teléfono y ponerla a disposición de tus programas de videollamadas.
Al iniciar DroidCam en el PC, verás una ventana muy sencilla con varios campos de texto y opciones para vídeo y audio. No te preocupes si parece demasiado técnico a primera vista: solo tendrás que rellenar un par de datos básicos que ya tienes en el móvil.
En el campo que aparece como «Device IP» dentro de la aplicación de Windows tendrás que escribir exactamente la dirección que figura como «Wifi IP» en el móvil. Asegúrate de copiarla tal cual, sin equivocarte en ningún número ni punto, porque si hay un error el PC no será capaz de conectarse al teléfono.
Justo al lado o debajo de la dirección IP verás el campo destinado al número de puerto. Introduce el mismo valor que te muestra la app de Android. Como suele venir relleno por defecto, normalmente bastará con comprobar que coincide y dejarlo como está, pero es importante que ambos datos sean idénticos en los dos dispositivos.
Antes de iniciar la conexión, revisa las casillas de opciones que aparecen en la ventana de DroidCam para Windows. Verás una marcada como «Video», que debe estar activada si quieres transmitir la imagen de la cámara del móvil. Es fundamental asegurarse de que esa opción está seleccionada, porque de lo contrario solo se enviaría el sonido o no se activaría la cámara.
También encontrarás una casilla denominada «Audio» que puedes marcar si quieres utilizar el micrófono del móvil como fuente de sonido. Esto es muy útil si tu ordenador no tiene un micro decente o si prefieres la calidad del teléfono. Si no la marcas, solo se enviará el vídeo, pero podrás usar otro micrófono conectado al PC.
Una vez hayas escrito correctamente la dirección IP, el puerto y revisado que las casillas de vídeo y, si lo deseas, de audio están activadas, pulsa el botón «Start» que aparece en la parte inferior de la ventana de DroidCam en Windows. En pocos segundos, el programa intentará conectarse con la app del móvil.
Si todo está bien configurado y tanto el móvil como el ordenador están realmente conectados a la misma red WiFi, verás cómo la cámara trasera del teléfono se enciende y la imagen comienza a aparecer en el cliente de escritorio. En ese momento ya estás usando el móvil como webcam para el PC, y podrás seleccionarlo como dispositivo de vídeo en tus aplicaciones de videollamada.
Usar la cámara del móvil como webcam en tus videollamadasUna vez que DroidCam ya muestra la imagen en el ordenador, llega el momento de configurar tus programas de videollamadas o directos para que utilicen esa nueva «webcam». A partir de aquí, puedes olvidarte bastante del proceso técnico y centrarte en elegir la mejor aplicación para comunicarte.
En la mayoría de plataformas de videoconferencia, como Zoom, Microsoft Teams, Google Meet, Skype o similares, encontrarás un apartado de configuración de vídeo donde puedes elegir la cámara que quieres usar. Normalmente aparecerá una lista desplegable con las distintas cámaras detectadas por el sistema.
En esa lista deberías ver un dispositivo con el nombre de DroidCam o similar, que será la cámara virtual que el programa de Windows ha creado a partir de la señal enviada por tu móvil. Seleccionando esa opción, tus videollamadas pasarán a usar automáticamente la imagen capturada por el teléfono en lugar de la webcam habitual.
Si también marcaste la casilla de audio en el cliente de DroidCam, en las opciones de sonido de tu aplicación de videollamadas aparecerá un micrófono asociado a DroidCam, que corresponde al micrófono del móvil. De nuevo, solo tendrás que seleccionarlo en la configuración de entrada de audio para que la voz se transmita desde el teléfono.
Consejos para exprimir la cámara del móvil como webcam 4KQue tu móvil pueda funcionar como webcam ya es un gran paso, pero si quieres sacarle todo el jugo a la calidad de la cámara, hay algunos detalles que merece la pena cuidar para acercarte lo máximo posible a una experiencia 4K fluida y con buena presencia.
Lo primero es la colocación física. En lugar de sostener el móvil en la mano, busca un soporte estable, como un trípode pequeño, un soporte de escritorio o apóyalo bien en una pila de libros. Así evitarás vibraciones y conseguirás un encuadre más constante y profesional durante toda la llamada.
Otro factor clave es la iluminación. Por muy buena que sea la resolución de la cámara, si no hay suficiente luz, la imagen se llenará de ruido y perderá nitidez. Intenta situarte frente a una ventana o usar una lámpara suave dirigida hacia tu cara, evitando tener una fuente de luz intensa justo detrás, porque eso te dejaría a contraluz.
Respecto a la red, como la conexión entre el móvil y el PC se hace por WiFi, cuanto más estable y rápida sea tu conexión inalámbrica, mejor será la fluidez de vídeo. Si tu router está lejos o tienes la señal muy justa, acércate un poco más o usa, si es posible, la banda de 5 GHz para reducir interferencias y mejorar la velocidad.
También es buena idea desactivar notificaciones molestas y llamadas entrantes durante las videollamadas, porque si entra una llamada o salta una notificación a pantalla completa, podría interrumpir el uso de la cámara. Muchos móviles disponen de un modo «No molestar» que te solucionará este problema rápidamente mientras estás en una reunión importante.
En cuanto al consumo de batería, usar el móvil como webcam implica mantener la pantalla y la cámara encendidas durante bastante tiempo, así que la batería bajará más rápido de lo habitual. Siempre que puedas, conecta el teléfono al cargador para que no se apague a mitad de una videollamada larga o un directo.
Por último, revisa las opciones de la propia app DroidCam y de la cámara del móvil para ajustar parámetros como la resolución, el enfoque y la orientación de la imagen. Dependiendo de la versión y de si usas funciones avanzadas, podrás aumentar la resolución hasta el límite de lo que soporte la aplicación y tu red WiFi, buscando el equilibrio entre calidad y fluidez.
Aspectos técnicos y compatibilidad con otras plataformasAunque el procedimiento que hemos visto se centra en Windows, es interesante conocer que el desarrollador de DroidCam ofrece también información para hacerlo funcionar en entornos GNU/Linux. Allí el proceso puede requerir más pasos manuales, pero la idea es la misma: crear una cámara virtual que reciba la señal desde el móvil.
Una vez configurado, el sistema operativo considera a DroidCam como un dispositivo de vídeo estándar, igual que una webcam USB conectada físicamente al equipo. Eso significa que cualquier programa que pueda usar una cámara convencional también podrá emplear la cámara virtual de DroidCam sin diferencia.
Eso incluye no solo herramientas de videoconferencia, sino también aplicaciones de streaming, como OBS Studio, y programas de grabación de vídeo. De este modo, tu móvil puede convertirse en la cámara principal de tus directos, tutoriales o grabaciones, con una calidad muy superior a la de muchas cámaras integradas en portátiles.
Cuando combinas la calidad de la cámara de tu móvil con una app como DroidCam, consigues transformar tu teléfono en una webcam muy capaz para tu PC, aprovechando incluso resoluciones cercanas al 4K según el dispositivo. Solo necesitas que móvil y ordenador compartan la misma red WiFi, instalar la aplicación en ambos, tener cuidado con los permisos y seguir unos cuantos pasos sencillos para introducir la dirección IP, el puerto y activar vídeo y audio. Si además cuidas detalles como la iluminación, el soporte del móvil y la estabilidad de la red, tendrás una solución más que solvente para videollamadas, clases online o directos, sin necesidad de invertir en una webcam dedicada.
Ajustes de red móvil que mejoran la cobertura en interiores
La cobertura móvil dentro de casa o en interiores (oficinas, garajes, locales, bibliotecas…) no siempre acompaña, aunque fuera en la calle tengas todas las barras de señal. Paredes gruesas, mala ubicación, saturación de la red o, simplemente, una configuración poco afinada del móvil pueden hacer que navegar o llamar sea un pequeño suplicio.
Con unos cuantos ajustes de red bien escogidos, algo de sentido común tecnológico y algunos dispositivos de apoyo, se puede pasar de “no me escuchas, se corta” a tener una señal bastante estable incluso en zonas complicadas. Vamos a ver, paso a paso y con bastante detalle, todo lo que puedes hacer en el móvil, en el router y en tu vivienda para exprimir la cobertura en interiores.
Factores que influyen en la cobertura móvil dentro de edificiosLa señal que llega al interior de tu casa es el resultado de una mezcla de elementos geográficos, técnicos y hasta meteorológicos, por eso no hay una única causa universal para la mala cobertura. Entender el panorama general ayuda a saber por dónde atacar el problema.
Uno de los grandes culpables es la distancia a la antena del operador y cómo es el terreno entre esa torre y tu vivienda. En zonas rurales, valles, laderas o pueblos dispersos, las estaciones base están más separadas (cómo evitar que tu móvil pierda señal en zonas rurales) y la señal se debilita mucho antes; en ciudad suele haber más densidad de antenas, pero también muchos obstáculos.
Los obstáculos físicos y el tipo de construcción son decisivos: muros de hormigón, piedra, estructuras metálicas, fachadas muy aisladas, vidrios con tratamiento térmico, sótanos, plantas bajas interiores o patios cerrados frenan las ondas de radio. Por eso la cobertura suele ser mejor pegado a las ventanas o en balcones y terrazas que en baños y cocinas llenos de azulejos.
También entran en juego los factores ambientales y el clima. Lluvias intensas, granizo, nevadas fuertes o tormentas eléctricas pueden degradar la señal; la niebla ligera o el viento normalmente apenas influyen, pero una tormenta gorda sí puede dar guerra durante un rato.
Otro componente que se suele olvidar es la congestión de la red. En conciertos, estadios, fiestas populares, zonas turísticas abarrotadas o fechas señaladas con mucho tráfico de mensajería, una misma antena atiende a miles de móviles y la calidad de la conexión se resiente, aunque las barras de cobertura parezcan llenas.
Por último, no hay que pasar por alto los factores técnicos propios del móvil y de la operadora: calidad de la antena interna del teléfono, estado de la tarjeta SIM, configuración de red, versión del sistema, bandas de frecuencia que soporta el dispositivo o incluso si cerca hay inhibidores de señal (edificios oficiales, embajadas, zonas de alta seguridad, aeropuertos, etc.).
Bandas y tecnologías móviles: cuáles funcionan mejor en interioresPara entender por qué a veces 3G o 4G entra mejor que 5G dentro de casa hay que mirar un momento las bandas de frecuencia que se usan en España y cómo se reparten entre tecnologías.
Las bandas móviles son rangos de frecuencia asignados a las operadoras para transmitir voz y datos. En España se usan principalmente estas (en MHz): 700, 800, 900, 1500 (banda L), 1800, 2100, 2600, 3500 y 26000. Cada una tiene un equilibrio distinto entre alcance, capacidad y penetración en interiores.
Las frecuencias bajas (700, 800, 900 MHz) viajan más lejos y atraviesan mejor paredes y obstáculos, así que son ideales para zonas rurales y para llegar al interior de los edificios. A cambio, mueven menos datos a la vez (tienen menor capacidad). Las frecuencias más altas (1800, 2100, 2600, 3500, 26000 MHz) ofrecen más velocidad y capacidad, pero se degradan antes y entran peor en casas con paredes potentes.
En 3G se han usado sobre todo 900 MHz (muy útiles para interiores y pueblos) y 2100 MHz (más capacidad en entornos urbanos). El 3G está en retirada, porque su espectro se está reciclando para reforzar 4G y 5G.
El 4G LTE se apoya en 800 MHz (gran cobertura y muy buena penetración en edificios, clave para masificar el 4G), en 1800 MHz y 2100 MHz (capacidad extra en ciudades, muchas veces reutilizando bandas que antes eran 2G/3G) y en 2600 MHz (alta capacidad en puntos concretos como centros comerciales, aeropuertos o estadios).
El 5G combina 700 MHz (cobertura amplia y buena entrada en edificios, perfecto para interiores), 3500 MHz (banda principal en áreas urbanas por su equilibrio entre capacidad y alcance), 2600 MHz y, en despliegues puntuales, 26000 MHz para velocidades altísimas en recintos concretos. Además, algunas operadoras reutilizan 1800 y 2100 MHz que antes eran 4G/3G para ofrecer 5G.
Por eso, a la hora de mejorar cobertura en interiores, muchas veces conviene forzar el móvil a usar una tecnología/banda más “profunda” (4G en 800 MHz o incluso 3G/2G) si el 5G que te llega es muy débil porque se emite en bandas más altas.
Cómo comprobar la cobertura y el estado de la red móvilAntes de tocar nada es fundamental ver de dónde viene el problema: si es tu casa, tu operador, tu móvil o una mezcla de todo. Para eso hay varias maneras prácticas de medir y diagnosticar.
En Android puedes ver la intensidad real de la señal entrando en Ajustes > Sistema > Información del teléfono > Estado > Estado de la tarjeta SIM (según la capa puede cambiar un poco el nombre). Ahí verás tipo de red (2G/3G/4G/5G), estado de la red y nivel de señal expresado en dBm: valores cercanos a -50 dBm son excelentes; alrededor de -80 dBm son aceptables; por debajo de -100/-110 dBm la cosa ya empieza a ser muy floja.
En iPhone es más simple: si en la barra de estado aparece “Sin servicio”, “Buscando” o “SOS”, el dispositivo directamente no está conectado a una red móvil. Además, en iOS se puede restablecer la configuración de red desde Ajustes > General > Restablecer > Restablecer ajustes de red para resolver errores de configuración que afecten a la cobertura.
Existen apps muy útiles para analizar cobertura y rendimiento como nPerf, OpenSignal o CoberApp (esta última impulsada por la OCU). Permiten medir velocidad real de red en tiempo real, latencia, registrar la calidad que ofrecen las distintas operadoras en tu zona e incluso localizar antenas cercanas.
Si quieres localizar con precisión a qué torre se conecta tu móvil, webs como AntenasGSM muestran en un mapa las estaciones base de las distintas compañías. Ver dónde están y a qué distancia se encuentran ayuda a entender por qué en un pueblo funciona mejor una operadora que otra.
Además, antes de contratar fibra o un router 4G/5G, es buena idea consultar mapas de cobertura y bases de datos de despliegue (municipios, portales inmobiliarios, administradores de fincas) para saber si la zona está cableada o qué operador tiene mejor presencia.
Ajustes de red móviles que realmente mejoran la cobertura en interioresUna vez sabes cómo anda la señal, toca jugar con la configuración del teléfono para sacar el máximo partido a lo que llega desde fuera. No hace falta ser ingeniero: son ajustes que puedes tocar desde el menú de ajustes en un par de minutos.
En Android entra en Ajustes > Redes e Internet (o “Conexiones”, “Datos móviles”, según el fabricante) y revisa el tipo de red preferida. Si tu móvil está forzado a 5G/4G y en tu casa el 5G entra fatal, prueba a escoger “4G/3G/2G automático” o incluso “4G solo” para que no intente agarrarse a un 5G débil. En zonas muy complicadas, forzar 3G puede dar una voz más estable para llamadas.
En iOS, en Ajustes > Datos móviles puedes seleccionar si el iPhone debe usar 5G siempre, 5G automático o solo 4G, además de activar o desactivar datos móviles según convenga. Cambiar de opción puede marcar la diferencia en interiores donde la señal 5G no atraviesa bien los muros.
Un truco clásico que sigue funcionando es el del modo avión. Al activarlo y desactivarlo tras unos segundos fuerzas al móvil a soltar la conexión actual y buscar de cero la mejor celda disponible. Esto es especialmente útil justo al entrar en un edificio, salir del metro o cuando notas que la cobertura se ha quedado “enganchada” a una antena lejana.
Otro ajuste infravalorado es el de restablecer los ajustes de red. En Android lo encontrarás en “Sistema > Opciones de restablecimiento > Restablecer Wi‑Fi, datos móviles y Bluetooth”. En iOS, como hemos visto, en el apartado de restablecer. Esto borra redes WiFi guardadas y configuraciones APN, pero limpia errores que a veces impiden al móvil enganchar bien la señal.
Por último, conviene revisar que el móvil no tenga activado un modo de ahorro de energía agresivo que limite la búsqueda de red. Algunos fabricantes reducen la potencia del módem cuando la batería está baja para ahorrar, lo que se traduce en peor cobertura justo cuando más la necesitas.
Trucos rápidos con el móvil para ganar señal dentro de casaAdemás de los ajustes de red, hay una serie de gestos muy simples que suelen mejorar la recepción cuando estás entre cuatro paredes. No hacen milagros, pero a menudo marcan la diferencia entre poder hacer una llamada o no.
Lo primero es revisar la funda del móvil. Carcasas muy gruesas o con partes metálicas pueden tapar parcialmente la antena interna y restar barras de señal, algo que se nota muchísimo cuando de base ya tienes cobertura justa. Si estás en una habitación con poca señal, prueba a quitar la funda o a cambiarla por una de silicona flexible.
Otro básico: muévete y busca la mejor zona de la vivienda. Acércate a ventanas, balcones, patios interiores o terrazas; evita sótanos, baños y cocinas llenas de azulejos. Si tu casa tiene varias plantas, suele haber mejor señal en las superiores. Puedes ir mirando los dBm o las barras de cobertura mientras caminas para fichar los “puntos buenos”.
La posición del propio móvil importa más de lo que parece. Algunos modelos empeoran la señal si los agarras tapando justo la zona donde está la antena (normalmente bordes superior/inferior). Prueba a cambiar la forma de sujetarlo, no lo aprietes completamente con la mano y evita apoyarlo en superficies metálicas cuando esperas una llamada importante.
Si te estás desplazando (por ejemplo, dentro de un centro comercial grande, en un hospital o en un parking) y notas que la señal sube y baja todo el rato, intenta quedarte un rato en un punto concreto donde veas que la cobertura es razonable. Estar moviéndose continuamente obliga al móvil a cambiar de celda sin parar y puede dejarte sin servicio unos segundos.
Dispositivos que mejoran la cobertura móvil y el WiFi en interioresCuando los truquitos anteriores se quedan cortos, es el momento de plantearse soluciones de hardware para reforzar la cobertura en tu casa, oficina o local. No todos los dispositivos hacen lo mismo, ni todos son adecuados para todas las viviendas.
Los más potentes son los amplificadores o repetidores de señal móvil. Constan de una antena exterior (que se coloca en tejado o fachada apuntando a la torre de telefonía), un amplificador y una o varias antenas interiores que redistribuyen la señal ya reforzada. La antena de fuera captura la señal débil de la operadora, el amplificador la potencia y las antenas interiores la emiten dentro del edificio.
Estos equipos pueden mejorar significativamente tanto la calidad de las llamadas como la velocidad de datos, siempre que en el exterior haya al menos algo de señal. Es clave que estén homologados y que no generen interferencias en la red pública, y conviene dimensionarlos según metros cuadrados a cubrir, número de plantas y tecnología que quieres amplificar (2G/3G/4G/5G).
Si en tu zona no hay fibra o esta funciona muy mal, otra opción son los routers 4G/5G con SIM. Actúan como un router convencional pero, en lugar de conectarse por cobre o fibra, tiran de la red móvil. Colocados en la zona de la casa donde mejor cobertura tengan, reparten Internet por WiFi a todos tus dispositivos interiores.
Para mejorar la cobertura WiFi (que al final muchas veces usarás para llamadas por WiFi y datos), puedes recurrir a sistemas WiFi Mesh, que crean varios puntos de acceso repartidos por la vivienda, o a adaptadores PLC/Powerline que llevan la red a través del cableado eléctrico hasta habitaciones lejanas. No tocan la cobertura móvil directa, pero reducen las “zonas muertas” de WiFi que te obligan a depender de los datos; también puedes aprender a usar tu móvil como repetidor WiFi de emergencia si necesitas una solución improvisada.
También es recomendable revisar de vez en cuando el firmware del router. Muchos fabricantes lanzan actualizaciones que mejoran estabilidad, cobertura y gestión de canales, lo que puede reducir interferencias y cortes que confundimos con “falta de cobertura” cuando en realidad es un problema de WiFi.
Colocación del router y ajustes de WiFi que ayudan a la cobertura en casaAunque estemos hablando de red móvil, en interiores es fundamental sacar partido a la conexión WiFi para descargar parte del trabajo de la red de la operadora, sobre todo si vas a usar llamadas por WiFi (VoWiFi) o servicios de mensajería y videollamadas.
El router debe ir en un punto relativamente centrado de la vivienda, elevado (por ejemplo, sobre un mueble) y a la vista, sin enterrarlo detrás de la tele, dentro de un armario o rodeado de objetos metálicos. Cuantos menos obstáculos tenga alrededor, mejor se distribuirá la cobertura por toda la casa.
Para los dispositivos que necesitan conexión estable (ordenadores, Smart TV, consolas), es muy recomendable tirar cable de red Ethernet en lugar de confiar solo en WiFi. Dejas la red inalámbrica para móviles y tablets y alivias congestión, lo que ayuda indirectamente a quien tira de VoWiFi.
En cuanto a ajustes, casi todos los routers actuales emiten en dos bandas de frecuencia WiFi: 2,4 GHz y 5 GHz. La de 2,4 GHz llega más lejos y atraviesa mejor paredes, pero es más lenta y se satura fácil; la de 5 GHz ofrece más velocidad, pero tiene menos alcance. Para habitaciones muy alejadas y con muros, conviene priorizar 2,4 GHz; cerca del router o con repetidores/mesh, 5 GHz es ideal.
No escondas el router junto a microondas, altavoces Bluetooth, bases inalámbricas u otros chismes que puedan crear “ruido” de radio. Separarlo de electrodomésticos que emiten interferencias evita cortes de WiFi que a veces atribuimos erróneamente a la red móvil.
Si tu router tiene ya unos cuantos años, plantéate cambiarlo por un modelo más moderno compatible con estándares WiFi más recientes (WiFi 5 o WiFi 6). Notarás mejor cobertura, más velocidad y una gestión más eficaz cuando hay muchos dispositivos conectados al mismo tiempo.
Llamadas por WiFi (VoWiFi) y VoLTE: aliados clave en interioresCuando la cobertura móvil flojea dentro de casa, las llamadas por WiFi (VoWiFi) y la voz sobre 4G (VoLTE) se convierten en tus mejores amigas si tu operador las soporta y las tienes activadas.
La VoWiFi permite que tu móvil realice y reciba llamadas utilizando la conexión WiFi de casa, oficina o cualquier red fiable, en vez de depender de la señal de las antenas exteriores. Es especialmente útil en sótanos, bajos interiores o edificios con paredes muy gruesas.
Activarla suele ser tan sencillo como ir en iPhone a Ajustes > Datos móviles > Llamadas WiFi y habilitar la opción, o en muchos Android a Ajustes > Conexiones > Llamadas WiFi y marcar el interruptor. A partir de ahí, cuando el móvil detecta mala cobertura pero buen WiFi, enruta las llamadas por la red inalámbrica.
La voz sobre LTE (VoLTE) permite que las llamadas se hagan a través del 4G en vez de bajar a 3G/2G, con lo que se obtienen conexiones de voz más rápidas y de mayor calidad, además de poder navegar a buena velocidad mientras hablas. Si tu operador y tu móvil lo soportan, conviene tenerla siempre activa.
En interiores con 4G decente pero 3G pobre, la VoLTE puede marcar una enorme diferencia en estabilidad. Y combinada con la VoWiFi reduces al mínimo las probabilidades de quedarte sin poder llamar aunque la señal varíe según la habitación.
Problemas frecuentes: SIM, hardware del móvil y operadorA veces la cosa no va solo de antenas lejanas o paredes gruesas, sino de pequeños fallos en tu propio equipo que sabotean la cobertura. Conviene descartar estos puntos antes de meterse en inversiones mayores.
La tarjeta SIM puede estar dañada, sucia o simplemente muy vieja. Si notas problemas raros de red, reinicia primero el móvil; si persisten, apágalo, extrae la SIM, límpiala con cuidado (sin productos agresivos), vuelve a insertarla bien. Si aun así falla, pide un duplicado a tu operador; suele ser barato o incluso gratuito.
Otra prueba útil es meter tu SIM en otro móvil o, al revés, poner otra SIM del mismo operador en tu teléfono. Si la cobertura es mala en ambos móviles, el problema apunta a la red o a la zona. Si solo falla en tu módem, es probable que tengas un problema de hardware, actualización o configuración en el dispositivo.
Los smartphones modernos, por diseño, sacrifican a veces tamaño de antena a cambio de delgadez y estética, y no todos tienen la misma sensibilidad. Es habitual que un móvil más viejo, con antena más generosa, pille mejor señal en un garaje donde un modelo reciente se queda a cero barras.
Actualiza siempre el sistema operativo y el firmware del módem cuando el fabricante lo ofrezca: muchas revisiones corrigen fallos en la gestión de redes y mejoran la compatibilidad con nuevas bandas o despliegues de los operadores. Una actualización mal instalada o una app conflictiva también pueden provocar errores de red.
Si tras restablecer ajustes de red y, en último extremo, tras hacer un reseteo de fábrica sigues con problemas de cobertura solo en ese teléfono, lo más sensato es acudir al servicio técnico. Un módulo de radio dañado, una soldadura floja o un conector interno mal pueden dejar al móvil “sordo” parcialmente.
La importancia de elegir bien el operador según tu ubicaciónNo todos los operadores cubren igual de bien todas las zonas, y eso se nota muchísimo en interiores. Elegir compañía “a ciegas” solo por precio puede salir caro si en tu barrio las antenas de esa red están lejos o mal orientadas.
En España hay operadores con red propia (MNO) —Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo— y una larga lista de operadores móviles virtuales (MVNO) —Lowi, Pepephone, Simyo, MásMóvil, etc.— que alquilan cobertura a los anteriores. Algunos MVNO incluso permiten cambiar entre varias redes según disponibilidad.
En muchas zonas rurales y pueblos pequeños, la experiencia real demuestra que no todas las redes rinden igual. Puede que en tu casa Movistar entre con todas las rayas mientras que otra compañía llegue muy justa, o al revés. Preguntar a vecinos y amigos de la zona y revisar los mapas de cobertura oficiales es la mejor manera de acertar.
Cuando mires tarifas, no te quedes solo con los gigas y los euros al mes: valora qué operador ofrece mayor porcentaje de cobertura 4G/5G en tu área concreta y si dispone de servicios como VoWiFi y VoLTE. Una portabilidad hoy en día suele ser rápida y no implica quedarse días sin línea.
Si después de probar los ajustes de red, optimizar la casa y revisar tu móvil sigues con señal pobre y la operadora no tiene previsión de mejorar antenas en la zona, la solución más razonable suele ser cambiar a un operador con mejor red en tu entorno, apoyándote en las herramientas y mapas disponibles.
Al final, mejorar la cobertura móvil en interiores es una combinación de elegir bien la red, ajustar el móvil y mimar tu infraestructura doméstica: ubicar el router donde toca, usar WiFi y VoWiFi siempre que se pueda, apoyarte en amplificadores homologados cuando la señal exterior lo permite, evitar fundas y hábitos que bloquean la antena y, sobre todo, entender cómo juegan las bandas y tecnologías en tu zona concreta para sacarles el máximo partido.
Cómo convertir tu tablet en un centro de estudio con apps gratuitas
Si tienes una tablet olvidada en un cajón, estás dejando escapar un recurso brutal para estudiar mejor. Con unas cuantas apps gratuitas y una buena configuración, ese dispositivo que ya casi no usas puede convertirse en el centro neurálgico de tus estudios: agenda, segunda pantalla, reproductor de vídeo educativo, pizarra digital y mucho más.
La idea no es solo ahorrar dinero en monitores o gadgets para el escritorio, sino exprimir al máximo una tablet vieja o nueva para organizar tus clases, notas, tareas y contenidos multimedia. Desde usarla como pantalla secundaria del ordenador hasta transformarla en un panel de información con calendario y recordatorios, hay un montón de escenarios prácticos que puedes montar sin gastar un euro.
Qué necesitas para convertir tu tablet en un centro de estudioAntes de instalar nada conviene revisar que la tablet cumple unos requisitos mínimos de hardware y sistema, porque de ello depende que las apps de productividad o de segunda pantalla funcionen fluidas y sin cuelgues constantes.
En general, cualquier tablet Android relativamente moderna (Android 7.0 o superior) o un iPad con versiones recientes de iPadOS suele ir sobrada, pero en equipos muy antiguos se pueden notar ralentizaciones, lag e incluso incompatibilidades con determinadas aplicaciones para escritorio remoto o monitor secundario.
También es importante valorar la conectividad, ya que muchas funciones de centro de estudio dependen de una buena red WiFi o de un cable USB fiable. Si piensas usar la tablet como pantalla para el ordenador, la conexión por cable suele ofrecer mejor estabilidad y menor latencia, mientras que el WiFi es más cómodo cuando te mueves de un lado a otro.
Otro aspecto clave es decidir de antemano qué papel tendrá el dispositivo: puede ser una segunda pantalla del PC, un tablero informativo, un reproductor offline para vídeos educativos o una mezcla de todo. Según lo que elijas, te compensará priorizar unas apps u otras y ajustar mejor la configuración.
En cualquier caso, conviene aplicar unas buenas prácticas de seguridad: usar redes WiFi de confianza, activar la autenticación en dos pasos cuando la app lo permita, revisar permisos y mantener tanto la tablet como el ordenador bien actualizados antes de empezar a conectarlos entre sí.
Usar la tablet como segunda pantalla para estudiarUna de las formas más potentes de convertir tu tablet en un centro de estudio es emplearla como monitor adicional para tu portátil o PC. Trabajar con dos pantallas cambia completamente la manera de organizarte: en una puedes tener el PDF del tema, y en la otra tus apuntes, una hoja de cálculo o la plataforma de tu universidad.
Este planteamiento va de lujo para tareas como la edición de textos o presentaciones, la programación, la consulta de documentación técnica o el seguimiento de clases online mientras tomas notas en tiempo real en otra ventana. Incluso para preparar exposiciones orales, la tablet puede servir como teleprompter donde leer tu guion discretamente.
Hay dos grandes formas de usar la tablet como pantalla del ordenador: a través de aplicaciones específicas de segunda pantalla que duplican o amplían el escritorio, y mediante herramientas de escritorio remoto como Chrome Remote Desktop, que replican lo que ocurre en el PC pero no amplían el espacio de trabajo.
La calidad de la experiencia depende mucho de la red y del hardware, por lo que suele ser buena idea probar varias soluciones antes de quedarte con una. Algunas priorizan la conexión por cable para minimizar el retraso entre lo que haces en el ratón o teclado y lo que aparece en la tablet, mientras que otras se centran en la comodidad del WiFi aunque sacrifiquen un poco de fluidez.
Si vas a usar esta configuración en viajes o en sitios donde no puedes montar un monitor de 24 pulgadas, la tablet se convierte en un compañero ideal del portátil: pesa poco, cabe en cualquier mochila y te da ese extra de espacio que marca la diferencia al estudiar varias cosas a la vez.
Las mejores apps gratuitas (o con prueba) para usar la tablet como monitorPara que la tablet pueda actuar como segunda pantalla no basta con enchufarla al ordenador: necesitas un software puente instalado en ambos dispositivos. La mayoría de estas herramientas tienen versión para Windows y, en muchos casos, compatibilidad con macOS y distintas plataformas móviles.
Aunque varias opciones son de pago, casi todas ofrecen modos gratuitos, pruebas temporales o planes limitados que se ajustan de sobra a un uso centrado en estudiar, sin tener que contratar suscripciones mensuales.
La experiencia real puede variar mucho según tu equipo: tablets más antiguas, WiFi saturadas o drivers desactualizados en el PC pueden provocar congelaciones, caídas de imagen o resoluciones bajas. Por eso es recomendable probar más de una app hasta encontrar la que encaje con tu hardware.
Otro punto a valorar es si te interesa más estabilidad o libertad de movimientos: si priorizas un entorno fluido para tomar apuntes y mover ventanas, el USB suele ser tu mejor aliado; si en cambio vas a estar cambiando de posición o habitación, un sistema por WiFi te resultará más cómodo aunque tenga algo más de retardo.
Veamos las soluciones más usadas hoy en día para exprimir tu tablet como pantalla de estudio, combinando alternativas gratuitas, freemium y de pago único.
Spacedesk: segunda pantalla gratis para estudiarSpacedesk es una de las aplicaciones más recomendadas cuando quieres aprovechar una tablet como monitor adicional sin gastar dinero. Su modelo gratuito permite ampliar o duplicar el escritorio de un PC con Windows hacia una tablet Android o un iPad utilizando la red local.
El sistema se compone de dos partes: por un lado, el driver o servidor para Windows que se instala en el ordenador principal (desde Windows 8.1 en adelante), y por otro, la app cliente en la tablet, disponible para Android (desde la versión 4.1) y iOS (desde 9.3). También puedes conectarte desde navegadores modernos como Chrome, Edge, Safari o Firefox.
Una vez instalada la aplicación en ambos dispositivos, solo tienes que asegurarte de que el PC y la tablet están conectados a la misma red WiFi o LAN. Abres Spacedesk en la tablet, seleccionas el equipo que aparece en la lista y, en cuestión de segundos, tendrás una nueva pantalla detectada por Windows.
A partir de ahí entras en la configuración de pantalla de Windows para decidir si quieres ampliar el escritorio, duplicarlo o usar solo la pantalla de la tablet. En modo ampliado es donde más partido le sacas al estudio: apuntes de un lado, navegador con documentación del otro, por ejemplo.
Spacedesk se puede usar de forma gratuita al menos hasta final de 2025, y aunque no siempre ofrece la misma fluidez que las soluciones por cable, para leer PDFs, consultar webs o visualizar documentos de clase funciona más que dignamente, sobre todo si tu red WiFi es rápida y estable.
Splashtop Wired XDisplay: calidad y estabilidad por cableSi prefieres priorizar la fluidez antes que la movilidad, Splashtop Wired XDisplay ofrece una de las mejores sensaciones de tener un monitor “real” conectado al portátil. La clave es que funciona únicamente por cable USB, olvidándose del WiFi.
El sistema está disponible tanto para Windows como para macOS, y puede usar tablets Android y iPads como pantallas secundarias. En el ordenador instalas el cliente oficial desde la web de Splashtop, mientras que en la tablet descargas la app correspondiente desde Google Play o la App Store.
La versión de prueba te permite sesiones gratuitas de unos minutos para comprobar si en tu configuración la resolución, la tasa de refresco y el retardo son aceptables. Si todo va fino y decides quedarte con ella, el precio es un pago único relativamente asequible, sin cuotas periódicas.
Para que funcione en Android normalmente tendrás que activar la depuración USB en las opciones de desarrollador de la tablet, algo que se hace en unos segundos siguiendo las indicaciones de la propia app. Una vez enlazados los dispositivos, el escritorio extendido se comporta con una estabilidad notable.
En un entorno de estudio, Splashtop Wired XDisplay es ideal para tener documentos estáticos, esquemas, presentaciones o gráficos en la tablet mientras trabajas en la pantalla principal con el editor de texto o la plataforma de la universidad, sin los tirones típicos de muchas soluciones inalámbricas.
Duet Display: enfoque profesional y multi‑plataformaDuet Display es otra solución muy completa orientada a quienes quieren un entorno profesional de doble pantalla entre ordenadores y tablets, con compatibilidad cruzada entre Windows, macOS, Android y iOS/iPadOS.
Su propuesta se centra en ofrecer una conexión muy fluida, con baja latencia y buena calidad de imagen, aprovechando principalmente el cable para evitar los problemas habituales del WiFi. En muchos casos se comporta casi como si conectaras un monitor físico, sobre todo en iPad.
El sistema se basa en instalar la app de escritorio de Duet en el ordenador y el cliente móvil en la tablet. Una vez configurados y conectados por cable, Windows o macOS detectan la nueva pantalla y puedes usar las mismas opciones de duplicar, ampliar o usar solo el monitor externo.
Su gran contra es que se trata de una app de pago relativamente cara en comparación con otras opciones, y algunas funciones avanzadas se reservan para suscripciones adicionales. Eso sí, a cambio ofrece características extra como modos de dibujo o escritorio remoto que pueden ser interesantes para estudiantes de diseño.
En equipos antiguos de Windows a veces hay limitaciones con la resolución, ya que el sistema puede identificar la tablet como un monitor genérico y quedarse en 1024×768. La solución pasa por mantener al día los drivers de vídeo y la app de Duet para aprovechar la resolución nativa del dispositivo.
SuperDisplay: ideal si también dibujas o tomas apuntes a manoSuperDisplay va un paso más allá de la segunda pantalla básica, ya que permite usar la tablet Android tanto como monitor adicional como tableta gráfica sensible a la presión en Windows 10 y, según muchos usuarios, también en Windows 11.
La app funciona a 60 fps y soporta lápices como el Samsung S Pen, lo que la hace perfecta para asignaturas en las que tengas que tomar apuntes manuscritos, dibujar diagramas, resolver problemas matemáticos o trabajar con software tipo Photoshop.
La conexión puede hacerse por USB o por WiFi, aunque para estudiar y dibujar con precisión suele compensar usar el cable para reducir al mínimo el retraso entre tu trazo y lo que aparece en la pantalla del ordenador. El paquete de escritorio se instala desde la web oficial y la app móvil desde la Play Store.
Aunque es de pago, ofrece un periodo de prueba de varios días que te permite comprobar si tu tablet y tu equipo rinden bien con la herramienta. Si decides comprar la licencia, se trata de un único pago sin suscripciones mensuales, algo muy interesante para estudiantes que no quieren cuotas.
Si combinas SuperDisplay con aplicaciones de notas como OneNote o con editores de PDF, tu tablet pasa a ser literalmente un cuaderno digital infinito para estudiar, además de un monitor extra para ver teoría, vídeos o ejercicios resueltos.
Chrome Remote Desktop y otras opciones de escritorio remotoSi lo que necesitas es acceder al PC desde la tablet para consultar archivos o usar programas instalados en el ordenador, pero no te importa que no sea una pantalla adicional propiamente dicha, Chrome Remote Desktop es una alternativa gratuita muy apañada.
Su uso es sencillo: desde el navegador Chrome del ordenador configuras el acceso remoto con la extensión oficial de Escritorio Remoto de Chrome, asignas un PIN seguro y registras el equipo. Luego, en la tablet, instalas la app de Chrome Remote Desktop y entras con tu cuenta de Google.
De esta forma puedes manejar el PC a distancia desde la tablet, ver el escritorio completo, abrir documentos o lanzar aplicaciones, siempre que ambos dispositivos tengan conexión a Internet funcional. No amplías el escritorio, pero sí puedes seguir estudiando o consultando cosas del PC sin estar delante de él.
Eso sí, conviene tener claro que en redes lentas o saturadas el rendimiento puede bajar bastante, y que en entornos corporativos o educativos hay veces que las políticas de red bloquean este tipo de conexiones. También es recomendable revisar antivirus, cortafuegos y configuraciones de router si algo no funciona a la primera.
Como siempre que hablamos de acceso remoto y estudio, no viene mal reforzar la seguridad: contraseñas robustas, autenticación en dos pasos, sistemas al día y cuidado con las redes WiFi abiertas cuando trabajas con datos académicos o personales delicados.
Configurar tu tablet como panel de estudio: calendario, tareas y climaMás allá de actuar como monitor del ordenador, una tablet que ya no usas puede convertirse en un tablero de información permanente para tu zona de estudio. Montada en un soporte o en la pared, puede mostrar calendario, próximas entregas, recordatorios, previsión del tiempo y notas rápidas.
Para este uso no necesitas conexiones complejas con el PC, basta con instalar widgets de calendario, apps de tareas y organizadores en la pantalla de inicio. Herramientas como Google Calendar, Todoist, Microsoft To Do, Notion o Trello pueden ocupar el escritorio y actuar como panel organizativo.
Si quieres ir un paso más allá y obtener una estética más limpia y tipo “smart display”, puedes cambiar el lanzador por uno que permita organizar mejor las apps y widgets, agrupar por categorías y ocultar aquello que no necesitas para estudiar, evitando distracciones.
El objetivo es que, con solo mirar la tablet, veas de un vistazo qué tienes que hacer hoy, qué exámenes se acercan, qué tareas están a medias o si te viene bien salir a estudiar a la biblioteca según el tiempo que hará.
Si tienes el dispositivo conectado permanentemente a la corriente y con brillo moderado, podrás dejarlo encendido a modo de panel durante todo el día, convirtiéndose en el auténtico centro de control de tu rutina académica.
Transformar la tablet en “tele de estudio”: vídeo, TDT e IPTVOtra forma interesante de usar la tablet dentro de tu ecosistema de estudio es como pantalla principal para contenidos de vídeo: clases online, documentales, charlas TED, vídeos de repaso, canales educativos de YouTube o incluso la TDT en directo.
Para ello, puedes tirar de aplicaciones gratuitas de streaming y TV online que funcionan con listas IPTV o canales integrados, similares a lo que encontrarías en una Smart TV, pero en formato tablet. Aunque muchas de estas apps se enfocan al ocio, bien seleccionadas son un gran apoyo para estudiar.
Entre las herramientas gratuitas más completas destaca TDTChannels, que actúa como agregador de cientos de canales de televisión, incluyendo la TDT española y muchas emisiones online legales. Tiene app para Android y versión web, así que es fácil integrarla en una tablet.
También puedes usar Pluto TV, que ofrece un montón de canales temáticos gratuitos basados en streaming, algunos de ellos centrados en documentales, noticias, ciencia o cultura. Su app es muy ligera y está disponible tanto en tablets como en móviles.
Si prefieres algo más flexible, Kodi sigue siendo uno de los centros multimedia más completos: con los complementos adecuados y listas IPTV legales, tu tablet se transforma en una plataforma de televisión y vídeo bajo demanda totalmente configurable, ideal para tener contenidos de fondo mientras repasas.
Para reproducir vídeos descargados sin conexión, basta con un buen reproductor como VLC o similares, ordenando tus carpetas por asignaturas o temas para tener tus clases grabadas siempre a mano, incluso si no tienes WiFi en el lugar donde estudias.
Ventajas de usar la tablet como centro de estudioLa principal razón para montar todo este tinglado es que la tablet aporta movilidad y flexibilidad al entorno de estudio. Es más ligera y discreta que un monitor tradicional, la puedes mover de la mesa a la cama, al sofá o a la biblioteca sin volverte loco con los cables.
Además ganas espacio extra de pantalla para poder abrir más documentos y aplicaciones a la vez, lo que hace mucho más cómodas las tareas de multitarea: comparar apuntes, revisar resultados, tomar notas mientras ves una clase, consultar ejercicios resueltos, etc.
Otro punto muy fuerte es la interacción táctil: muchas tablets permiten usar gestos, teclados en pantalla y lápices, lo que en asignaturas técnicas o creativas se traduce en apuntes manuscritos más naturales, diagramas rápidos y esquemas que luego puedes exportar o compartir.
También es una forma de ahorrar dinero y ser un poco más sostenible: en lugar de comprar un monitor caro solo para estudiar, reaprovechas un dispositivo que ya tenías. En muchos casos, configurar la tablet como centro de estudio cuesta literalmente cero euros, más allá del tiempo que dediques a dejarlo todo fino.
Por último, el hecho de tener un panel exclusivo para tareas, calendario, notas o contenidos educativos te ayuda a separar el ocio del estudio: dejas el móvil para redes sociales y mantienes la tablet orientada a lo académico, con menos tentaciones en la misma pantalla.
Inconvenientes y límites de convertir la tablet en pantalla de estudioNo todo es perfecto, y conviene tener claras también las limitaciones de usar una tablet como monitor o panel principal dentro de tu espacio de estudio, para no llevarte decepciones.
De entrada, el tamaño: aunque hay tablets de 11 o 12 pulgadas, siguen siendo más pequeñas que un monitor convencional, por lo que visualizar muchos elementos a la vez puede resultar incómodo si te pasas muchas horas al día delante de ellas.
La resolución y la tasa de refresco también pueden jugar en contra en modelos antiguos; algunas apps limitan la resolución o introducen cierto retardo entre el movimiento del ratón y la imagen, lo que se nota especialmente al mover ventanas rápido o escribir con frecuencia.
La conectividad es otro punto delicado: si dependes del WiFi y estás en una red pública lenta o saturada, las apps de segunda pantalla pueden sufrir cortes, lag o directamente desconectarse. Ahí el cable salva la papeleta, pero pierdes parte de la libertad de movimientos que hace tan atractiva una tablet.
Tampoco hay que olvidar la ergonomía: colocar la tablet demasiado baja o inclinada puede provocar molestias en cuello y espalda a la larga. Lo ideal es usar soportes o brazos que la sitúen a una altura similar a la del monitor principal, sobre todo si la vas a usar muchas horas.
Por último, si no configuras bien notificaciones y bloqueo de apps, la tablet puede convertirse en una fuente constante de distracciones: mensajes, redes sociales, juegos… Por eso es buena idea crear un perfil de trabajo o limitar el acceso a todo aquello que no forme parte de tu estudio.
Cuándo elegir tablet frente a monitor tradicionalElegir entre comprar un monitor nuevo o reconvertir una tablet en centro de estudio depende mucho de tu situación personal, tu presupuesto y tus hábitos de trabajo. En varios escenarios, la tablet es claramente la opción más lógica y económica.
Si te mueves mucho entre casa, biblioteca, clase o trabajo, cargar cada día con un monitor adicional es inviable, mientras que una tablet cabe en cualquier mochila y te permite montar un mini setup de doble pantalla en cualquier sitio en cuestión de segundos.
También tiene sentido apostar por la tablet cuando valoras especialmente la entrada táctil y el uso de lápiz, algo que la mayoría de monitores tradicionales no ofrecen. Para estudiantes de arquitectura, diseño, matemáticas o ingeniería, poder escribir a mano o dibujar sobre la pantalla es un plus enorme.
Por otro lado, si tu presupuesto es ajustado y ya tienes una tablet medio decente, lo más razonable es exprimirla antes de plantearte la compra de un monitor nuevo. Solo cuando necesites más pulgadas, mejor ergonomía o máxima calidad de imagen compensa dar el salto a un monitor dedicado.
En muchas casas y pisos compartidos, además, el espacio en el escritorio es limitado. En estos casos, una tablet usada como segunda pantalla es una forma muy elegante de ganar funcionalidad sin invadir media mesa con un monitor voluminoso.
Al final, lo interesante de todo este enfoque es que con unas cuantas apps gratuitas, algo de configuración inicial y un poco de orden, puedes convertir esa tablet olvidada en la pieza central de tu entorno de estudio, multiplicando tu productividad, tu comodidad y tus opciones de organización sin necesidad de grandes inversiones.
Cómo detectar redes WiFi saturadas y elegir el mejor canal
Si tu WiFi va a tirones, las descargas se eternizan o las videollamadas se quedan congeladas, es muy posible que el problema no sea “Internet va mal”, sino que tu red inalámbrica está compartiendo canal saturado con las WiFi de alrededor. En zonas con muchas viviendas u oficinas esto es el pan de cada día, pero la buena noticia es que se puede detectar y mejorar sin volverse loco.
En esta guía completa vas a aprender cómo detectar redes WiFi saturadas y elegir el mejor canal para tu router, qué herramientas usar en cada dispositivo, qué síntomas indican que debes cambiar de canal, cómo hacerlo paso a paso en el router (o con apps de tu operadora) y qué limitaciones tienen los diferentes canales y bandas. Todo explicado en castellano “de la calle”, pero con el máximo rigor técnico.
Qué son exactamente los canales WiFiCuando hablamos de canales WiFi nos referimos a la forma en la que el estándar inalámbrico divide el espectro de radio en trozos de frecuencia concretos por donde viajan los datos. Es como una autopista con carriles: todos son WiFi, pero cada carril es un canal distinto por el que circulan los paquetes de información.
Las redes inalámbricas domésticas actuales pueden trabajar en varias bandas de frecuencia: 2,4 GHz, 5 GHz y 6 GHz (esta última en los equipos más modernos con WiFi 6E y WiFi 7). Cada banda tiene un espacio de radio limitado, y dentro de ese espacio se definen diferentes canales numerados que los routers pueden utilizar.
En los primeros estándares, cada canal tenía un ancho de 20 MHz, suficiente para las velocidades de la época. Con la evolución de WiFi (802.11n, ac, ax, etc.) se han ido ampliando los anchos de canal hasta 40, 80, 160 e incluso 320 MHz, lo que permite velocidades muy superiores al precio de consumir más espectro y facilitar las interferencias con otros canales cercanos.
Es importante entender que la velocidad “teórica” que anuncian los fabricantes rara vez coincide con la que ves en los test de velocidad, porque en la práctica hay que dividir ese ancho de banda entre subida y bajada, gestionar protocolos, correcciones de errores, retransmisiones y, por supuesto, compartir el aire con otros dispositivos en el mismo canal.
Bandas de frecuencia: 2,4 GHz, 5 GHz y 6 GHzCada banda de frecuencia tiene sus propias características, número de canales y nivel de saturación típico. Elegir bien dónde colocar tu red es tan importante como seleccionar el canal concreto dentro de cada banda, porque no es lo mismo un 2,4 GHz atestado de routers que un 5 GHz casi vacío.
Banda de 2,4 GHzLa banda de 2,4 GHz es la más veterana, la que entienden prácticamente todos los dispositivos del mercado, incluidos muchos gadgets baratos o antiguos. Dispone de hasta 14 canales definidos, aunque en la práctica suelen usarse 13 o menos según el país. El gran problema es que estos canales se solapan entre sí: cada uno ocupa parte del espectro de los cuatro vecinos.
Por este motivo, en 2,4 GHz solo hay tres canales realmente “no solapados” entre sí: 1, 6 y 11 (en Japón se suma el 14, con regulación específica). Si pones tu router en el canal 1 y el del vecino en el 2, aunque el número cambie, en la realidad ambos están pisándose y generando interferencias, lo que termina en velocidad baja, cortes y latencia alta.
En despliegues profesionales de hace años era muy típico ir alternando los canales 1, 6 y 11 en distintos puntos de acceso para cubrir un edificio sin que se molestaran entre sí. Hoy en día, en bloques de pisos llenos de routers domésticos, lo habitual es encontrar estos tres canales muy ocupados, lo que obliga a mirar bien las gráficas de saturación antes de elegir.
Banda de 5 GHzLa banda de 5 GHz ofrece muchos más canales y, en los de 20 MHz, prácticamente no hay solapamiento como en 2,4 GHz. Esto significa que, de base, es mucho más fácil encontrar huecos limpios y conseguir mejores velocidades y menor latencia. Además, hay menos dispositivos no WiFi (microondas, Bluetooth, etc.) dando guerra en esta banda.
Sin embargo, no todo son ventajas: al subir la frecuencia, la señal llega menos lejos y atraviesa peor las paredes. En casas grandes o con muchas plantas puede que la cobertura 5 GHz se quede corta si el router está mal ubicado, por lo que a veces conviene combinarla con 2,4 GHz para los dispositivos más alejados.
Dentro de 5 GHz existen zonas del espectro con uso compartido con radares meteorológicos y otros servicios (los famosos canales DFS, como los que van aproximadamente del 116 al 132). En estos casos, los routers modernos deben detectar primero que no hay radares activos antes de emitir, y si los detectan tienen que cambiar de canal automáticamente, lo que puede provocar desapariciones temporales de la red o que algunos equipos ni siquiera permitan seleccionar esos canales.
Banda de 6 GHzLa banda de 6 GHz, disponible en routers con WiFi 6E y WiFi 7, abre una autopista nueva con un montón de canales anchos y muy poco utilizada todavía. Gracias a ello se pueden conseguir velocidades enormes y menos interferencias, ideal para casas con muchos dispositivos modernos, streaming 4K/8K, juegos online o trabajo remoto intensivo.
La cara B es similar a la de 5 GHz pero aún más acusada: alcance más limitado y peor penetración en paredes. Además, de momento hay menos dispositivos compatibles y algunos equipos antiguos jamás verán esa red aunque la configures perfecta. Por eso es clave tener activas varias bandas si quieres que todos tus aparatos se puedan conectar sin dramas.
Solapamiento, ancho de canal y por qué no hay un canal “mágico”No existe un canal universal que siempre sea el mejor, porque la elección depende de cómo estén ocupadas las frecuencias en tu entorno concreto. En 2,4 GHz el solapamiento entre canales hace que cambiar del 1 al 2 no sirva de casi nada si el vecino sigue pisándote el espectro.
Además, los anchos de canal grandes (40, 80, 160 MHz…) consumen más trozo de espectro. Esto se traduce en que una sola red con canal ancho puede machacar varios canales de 20 MHz a la vez, dificultando mucho la convivencia. Aunque lo ideal para velocidad pura es usar el máximo ancho de canal posible, en entornos muy poblados a veces es más inteligente bajar a 20 o 40 MHz y tener menos interferencias y un rendimiento más estable.
En 5 y 6 GHz, usando anchos de 20 MHz, los canales están más ordenados y separados, por lo que se reduce el solapamiento. El problema surge, otra vez, cuando los routers empiezan a subir a 80 o 160 MHz: el rendimiento por conexión puede ser espectacular, pero solo si hay suficiente espectro libre alrededor, algo que en un bloque de pisos con muchos routers iguales suele ser utopía.
Por eso, más que memorizar qué canal usar, lo que de verdad marca la diferencia es aprender a leer las gráficas de saturación, ver qué redes hay cerca, con qué potencia y en qué frecuencia trabajan, y colocar tu red en el hueco menos congestionado posible.
Problemas habituales provocados por canales saturadosAunque elijas el canal que, sobre el papel, parece el menos ocupado, puede que sigas teniendo incidencias porque WiFi comparte banda con un montón de sistemas. Las causas más comunes de dolores de cabeza con el canal son interferencias, congestión, ruido externo y limitaciones de la propia tecnología.
Las interferencias vienen tanto de otras redes WiFi como de tecnologías que usan la misma banda libre de licencias: Bluetooth y Zigbee, algunos teléfonos inalámbricos, cámaras inalámbricas, microondas y otros cacharros. En 2,4 GHz esto es un festival, y es una de las razones por las que la banda suele ir mucho peor en edificios con muchos aparatos conectados.
La congestión aparece cuando tienes decenas de redes vecinas peleándose por el mismo aire. Cada router va a su bola, sin coordinación central, usando canales aleatorios o dejados en automático, con anchos de canal diferentes, potencias mal ajustadas… El resultado es que todos compiten a la vez y el medio se satura, haciendo que la calidad de la conexión se desplome en horas punta.
A eso hay que sumar otras fuentes de interferencia, como microondas en funcionamiento, sistemas de videovigilancia analógicos o dispositivos mal diseñados que ensucian parte de la banda hasta hacerla inutilizable en ciertas frecuencias. A veces no es que el canal esté muy ocupado por redes, sino que hay un aparato reventando el espectro en un tramo concreto.
Por último, la propia evolución de WiFi trae un peaje: al aumentar la velocidad gracias a canales más anchos, MIMO, modulaciones complejas y demás, se exige una señal más limpia y con menos ruido. Si no hay suficiente espectro despejado o la señal llega floja, intentar trabajar con canales enormes puede incluso empeorar la experiencia, provocando inestabilidad, cortes y mucha variación en la velocidad.
Síntomas de que tu canal WiFi está saturadoHay varios indicadores bastante claros de que el canal que estás usando no es el más adecuado para tu entorno y que quizá va siendo hora de analizar la situación y cambiarlo por uno más limpio y menos concurrido.
El primero y más evidente es notar velocidades mucho más bajas de lo habitual, sobre todo en determinadas horas del día: por ejemplo, por la noche cuando todos los vecinos llegan a casa, o en horario de oficina si vives cerca de un edificio de empresas. Si tu test de velocidad por cable al router es bueno pero por WiFi se desploma, el canal es un sospechoso importante.
Otro síntoma típico son las desconexiones frecuentes o conexiones inestables. Si tienes buena cobertura (por encima de -70 / -75 dBm) pero aun así los dispositivos se cortan, cambian continuamente de red o dejan de cargar contenido, puede ser que haya demasiada pelea en el canal y la comunicación se vuelva caótica.
La latencia alta o que sube y baja sin motivo aparente es otra pista clara. Si notas lag en juegos online, videollamadas con audio entrecortado o retrasos raros al hacer cualquier acción, es posible que los paquetes estén chocando con otras transmisiones en el mismo canal, provocando colas, retransmisiones y picos en el ping.
Finalmente, si al intentar conectar nuevos dispositivos ves que les cuesta detectar tu red o se conectan pero la navegación es desastrosa (por ejemplo, no puedes entrar a algunas páginas web), la saturación de canal puede estar impidiendo que se establezcan y mantengan las tramas de gestión de forma fluida. Antes de culpar al aparato nuevo, conviene comprobar el estado del entorno WiFi.
Herramientas para analizar qué canales están saturadosPara saber qué está pasando en el aire alrededor de tu casa u oficina, necesitas una herramienta de análisis WiFi que sea capaz de mostrar gráficamente las redes cercanas, sus canales y su potencia. Hay opciones gratuitas para casi todas las plataformas, aunque con limitaciones en iOS por las restricciones de Apple.
En Windows tienes aplicaciones como WiFi Analyzer de la Microsoft Store o soluciones más avanzadas como NetSpot. Estas herramientas escanean el entorno y muestran gráficas de espectro por canal, listas de puntos de acceso con detalles como SSID, BSSID, canal, tipo de seguridad, potencia recibida y fabricante del router, e incluso recomendaciones de qué canal usar.
En Android también encontrarás WiFi Analyzer y otras apps similares que permiten ver en tiempo real las redes cercanas, comparar la intensidad de la señal a medida que te mueves por la casa y puntuar los canales con estrellas para saber cuáles están más libres y cuáles conviene evitar. Además, hay guías para mejorar la estabilidad del WiFi en móviles antiguos. Algunas incluyen modos de visualización tipo “aguja” que facilitan encontrar el mejor sitio para el router o un repetidor.
En macOS y Windows, herramientas como NetSpot permiten ir un paso más allá: además de detectar canales saturados, ayudan a crear mapas de calor de cobertura, analizar pérdida de paquetes, latencia y rendimiento por zona. Son especialmente útiles en entornos profesionales, pero también para quien quiera exprimir al máximo su red doméstica.
En iOS la cosa está más limitada porque Apple no permite a las apps acceder a toda la información de las redes vecinas, pero sí puedes usar el propio router o aplicaciones oficiales de la operadora (tipo Smart WiFi, paneles web de cliente, etc.) que ofrecen sus propios análisis automáticos del entorno para elegir el mejor canal disponible.
Cómo interpretar las gráficas y elegir el mejor canalUna vez tienes la app instalada y funcionando, el siguiente paso es aprender a leer las gráficas. No basta con ver que “hay muchas redes”, hay que fijarse en en qué canal están y con qué potencia llegan para tomar una decisión informada.
En las vistas de espectro más habituales, cada red aparece como una curva o montañita encima del canal o canales que ocupa. Si varias se montan unas sobre otras en el mismo canal, sabrás que ese carril de la autopista está atestado y probablemente no sea la mejor opción para tu router. Los colores o etiquetas te ayudan a identificar tu propia red frente a las vecinas.
También es clave mirar el nivel de señal (RSSI). Una red ajena muy débil, a -85 dBm o peor, suele molestar poco; varias redes muy flojas en tu canal pueden ser menos problema que una sola red vecina con señal fortísima pegada al mismo canal. Por eso, a veces es mejor compartir canal con muchas redes lejanas que con una muy potente justo al lado.
En 2,4 GHz, recuerda la regla de los canales 1, 6 y 11: procura elegir uno de esos tres, pero siempre mirando gráficas. Si el 1 está vacío y el 6 y 11 reventados, tiene bastante sentido irte al 1; si el 1 y 6 están llenos pero el 11 apenas tiene redes, ese será tu mejor amigo. La idea es encontrar el “hueco” con menos ruido y menos potencia de redes externas.
En 5 GHz, muchos analizadores incluyen una vista de puntuación de canales por estrellas. Suele ser tan sencillo como seleccionar tu red en la app y mirar qué canales recomienda en la parte superior de la lista. Aun así, conviene revisar que los canales sugeridos sean compatibles con todos tus dispositivos y no estén en rangos DFS problemáticos para tus equipos más antiguos.
Casos reales: cuándo se nota el cambio de canalPara hacerse una idea de lo que se puede ganar, basta con hacer pruebas sencillas de antes y después. Usuarios que han seguido las recomendaciones de la OCU o de distintas guías técnicas han comprobado que, solo cambiando de canal, la subida o la estabilidad mejoran de forma notable incluso cuando la bajada no se dispara.
Por ejemplo, en pruebas sobre una red de 2,4 GHz con 1 Gbps de fibra, al cambiar de un canal especialmente congestionado a otro casi vacío, la velocidad de descarga apenas varió unos pocos Mbps, pero la subida pasó de aproximadamente 85 Mbps a rondar los 110 Mbps, con gráficos mucho más estables en los test.
En la banda de 5 GHz los cambios pueden ser más dramáticos. Pasar de un canal poco favorable a otro bien elegido ha llegado a suponer saltar de algo más de 100 Mbps de bajada a casi 400 Mbps en las mismas condiciones de prueba, manteniendo subidas de más de 600 Mbps. Ajustando de nuevo al canal óptimo, la bajada se ha acercado aún más al máximo teórico, con casi 500 Mbps vía WiFi.
Obviamente, los resultados dependen de tu router, tu dispositivo, la distancia, las paredes y la saturación del entorno, pero sirven para ver que elegir bien el canal no es un detalle menor, sino algo que puede cambiar por completo la experiencia de uso en navegación, streaming y juego online.
Routers modernos, WiFi 6/6E/7 y redes tribandaLos routers actuales con WiFi 5, WiFi 6, WiFi 6E y WiFi 7 van un paso más allá ofreciendo configuraciones de doble banda y tribanda que permiten repartir mejor el tráfico entre diferentes frecuencias y reducir la congestión en cada una de ellas. No es lo mismo tener solo 2,4 y 5 GHz que disponer además de una segunda banda de 5 GHz o una de 6 GHz dedicada.
En los routers tribanda, una combinación bastante habitual en WiFi 5 y WiFi 6 es disponer de una banda de 2,4 GHz y dos bandas distintas de 5 GHz. De esta forma se puede reservar una de las bandas rápidas para dispositivos exigentes (televisor, consola, PC de juego) y otra para móviles, tablets y cacharros menos críticos.
En el caso de WiFi 6E, lo normal es tener una banda de 2,4 GHz, una de 5 GHz y otra de 6 GHz, lo que abre un abanico amplísimo de canales y anchos de canal en la nueva banda alta. Así se alivia bastante la presión sobre 5 GHz, siempre que tengas dispositivos compatibles capaces de aprovechar esa tercera autopista.
En comparación, un router de doble banda reparte todo el ancho de banda de 2,4 y 5 GHz entre todos los dispositivos conectados. Si en la banda rápida se cuela un aparato muy lento o mal configurado, puede tirar hacia abajo el rendimiento de los demás. De ahí que los modelos tribanda y los sistemas WiFi Mesh modernos incluyan lógica interna para equilibrar las conexiones y minimizar estos cuellos de botella.
Cómo cambiar el canal WiFi en tu router paso a pasoUna vez que has identificado qué canal está menos congestionado, toca pasar a la acción y decirle a tu router que deje el canal actual y se mueva a ese hueco más limpio. Es un proceso rápido y, si se hace bien, no debería dejar a tus dispositivos sin conexión más que unos segundos.
Lo primero es acceder a la configuración del router. Abre un navegador en un dispositivo conectado a la red y escribe en la barra de direcciones una IP del estilo 192.168.1.1 o 192.168.0.1. Si no entra, mira la pegatina inferior del router o la documentación del operador, donde suele indicarse la puerta de enlace.
Al entrar te pedirá usuario y contraseña de administración, que no son los mismos que los de la WiFi (aunque a veces coinciden). Muchos equipos traen esos datos impresos en el propio router, y en otros casos puedes buscarlos en Internet poniendo el modelo concreto seguido de “contraseña por defecto”. Es muy recomendable cambiar estas credenciales si siguen siendo las de fábrica.
Una vez dentro del panel, tendrás que localizar el apartado de configuración inalámbrica, que suele llamarse “Wireless”, “Wi-Fi”, “Red Inalámbrica” o similar. Ahí verás las redes de 2,4 GHz y 5 GHz (y 6 GHz si tu router las soporta), junto con opciones de nombre (SSID), contraseña, modo de seguridad, ancho de canal y selección de canal concreta o automática.
Si el canal está en modo “Auto”, verás esa palabra en lugar de un número. Cambia la opción a manual o fija y selecciona en el desplegable el canal que te haya recomendado la herramienta de análisis. En algunos modelos tendrás que escribir el número a mano, asegurándote de que está dentro del rango de canales permitidos en tu país para esa banda.
Cuando termines, guarda o aplica los cambios. Es posible que el router reinicie solo la parte WiFi o incluso todo el equipo, lo que provocará una breve desconexión. Los dispositivos deberían volver a conectarse solos, ya que el nombre de red y la contraseña no cambian, solo el canal por el que viaja la señal.
Repite el mismo proceso para cada banda que uses (2,4 GHz, 5 GHz y 6 GHz) o para cada punto de acceso adicional que tengas en casa, sobre todo si trabajas con redes separadas o con equipos de terceros distintos del router de la operadora.
Automatizar el cambio de canal con el router o la app de la operadoraMuchos routers actuales incorporan funciones de selección automática de canal “inteligente”, que analizan de vez en cuando el entorno y se mueven a un canal menos ocupado sin que tú tengas que hacer nada. En la configuración lo verás como “Auto Channel Selection”, “Selección automática de canal” o similar.
Algunos operadores van un paso más allá y ofrecen paneles de usuario o apps propias (como la App Smart WiFi de Movistar o el panel de la operadora gallega R) desde las que puedes lanzar un proceso de optimización que analiza la saturación, cambia al mejor canal disponible y reinicia la red si hace falta. En muchos casos se puede activar un modo automático permanente para olvidarte del tema.
La ventaja de estas soluciones es la comodidad: no necesitas instalar analizadores externos ni buscar canales manualmente, el propio router decide en tiempo real qué canal le conviene más en 2,4 y 5 GHz. La desventaja es que a veces el algoritmo no acierta o tarda más de la cuenta en reaccionar a cambios de entorno, por lo que conviene probar y, si no te convence, desactivar la opción y volver a la gestión manual.
Método “manual”: probar canales y medir velocidadSi quieres hilar fino o comprobar por tu cuenta qué canal te da mejor resultado real, puedes combinar el uso de un analizador WiFi con pruebas de velocidad sistemáticas. La idea es sencilla: eliges varios canales candidatos y haces tests de velocidad en cada uno, siempre desde el mismo punto de la casa y con el mismo dispositivo.
Para ello puedes usar cualquier test de velocidad fiable accesible desde el navegador (en ordenador, móvil, consola, etc.) y revisar ajustes de red que aumentan la velocidad. Cambias el canal en el router, esperas a que la red vuelva a estar operativa, te aseguras de que sigues conectado a la misma banda y ejecutas varias pruebas, anotando bajada, subida y ping.
Al comparar resultados verás qué canal te ofrece el mejor equilibrio entre velocidad y estabilidad. Es importante hacer al menos un par de mediciones por canal para evitar sacar conclusiones por un pico puntual. Al final, te quedas con el canal cuyos valores sean más altos y más consistentes.
Cuidado: no todos los dispositivos soportan todos los canales o bandasUn detalle que mucha gente pasa por alto al optimizar su WiFi es que algunos móviles, tablets, portátiles viejos o dispositivos baratos no son compatibles con ciertos canales, sobre todo en la banda de 5 GHz y en canales DFS. Puede que pongas el router en un canal “perfecto” según la app y luego haya aparatos que ni siquiera vean la red.
En 5 GHz, por ejemplo, decenas de modelos económicos o antiguos solo reconocen los canales inferiores (36, 40, 44, 48) y se pierden si configuras el router en rangos altos o DFS. En esos casos, el dispositivo puede dejar de conectarse sin explicación aparente, mientras que otros más modernos siguen funcionando sin problemas.
También hay equipos que directamente no soportan 5 GHz o 6 GHz y solo funcionan en 2,4 GHz, como cierta domótica barata, impresoras WiFi antiguas o portátiles algo desfasados. Por muy bien que ajustes el canal en 5 o 6 GHz, no va a servir de nada para estos dispositivos porque jamás verán esas redes.
Antes de liarte a cambiar canales y bandas, merece la pena echar un vistazo a las especificaciones de los aparatos más críticos (televisor, consola, portátil principal, etc.) para verificar qué bandas y canales soportan. Si después de un cambio algo deja de funcionar, prueba a volver a un canal común y compatible o a separar la red en SSIDs distintos por banda.
Al final, ajustar el canal WiFi con cabeza, ayudándote de analizadores y aprovechando las funciones automáticas del router cuando tienen sentido, suele marcar la diferencia entre una red que “más o menos tira” y otra que realmente aprovecha toda la velocidad de tu conexión de fibra, reduce los cortes y mantiene a raya las interferencias, incluso en entornos plagados de redes vecinas.
Cómo usar tu móvil como herramienta de calibración para pantallas
Si eres de los que se pasan el día delante de un monitor, del móvil o de la tele, tener los colores bien afinados deja de ser un capricho y pasa a ser casi una necesidad. La buena noticia es que hoy puedes usar tu propio smartphone como referencia de color para ajustar otras pantallas y lograr una precisión bastante decente sin gastar dinero en un colorímetro profesional.
Además, tu teléfono no solo sirve como patrón para el color: también es clave para comprobar si una pantalla táctil responde bien, si el panel tiene zonas muertas o si un cambio de temperatura de color te está destrozando la vista. Con unas cuantas herramientas y sabiendo dónde tocar en los ajustes, puedes convertir tu móvil en una auténtica herramienta de calibración para pantallas de todo tipo: monitores, televisores, otros smartphones o incluso pantallas táctiles interactivas.
Por qué tiene sentido usar el móvil para calibrar pantallasLas pantallas de los móviles actuales suelen venir bastante bien calibradas de fábrica, sobre todo en gamas medias y altas, donde se busca respetar estándares como sRGB o DCI-P3. Si tu smartphone tiene un modo de color “natural”, “estándar” o similar, es muy probable que ese perfil sea razonablemente fiel y te sirva como referencia visual.
En cambio, muchos monitores baratos o antiguos vienen con colores desbocados, blancos azulados y brillos que queman la imagen. Ahí es donde tu móvil puede entrar en juego: comparando una misma foto, vídeo o página web en el teléfono y en el monitor, puedes ir ajustando brillo, contraste, temperatura de color y saturación hasta acercar lo que ves en ambas pantallas.
También hay otro factor importante: la pantalla es el componente que más utilizas en tu día a día, y su mala calibración afecta a todo lo demás. Si el monitor no está bien ajustado, pensarás que tus fotos están perfectas cuando en realidad solo se ven bien en ese panel concreto; si tu móvil es el que está desajustado, verás raro todo lo que mires en otros dispositivos.
Usar tu smartphone como “patrón casero” no te da la precisión de un equipo profesional, pero sí permite acercarte a un 80‑90 % de una buena calibración, más que suficiente para jugar, ver Twitch o YouTube, editar fotos a nivel aficionado y, sobre todo, ganar comodidad visual.
Cómo usar el móvil para calibrar el color de un monitor o televisiónAntes de entrar en apps y menús, hay un concepto clave: la famosa temperatura de color en kelvin (K). El estándar más usado para que una pantalla se vea “neutral” es 6500K, lo que muchas veces verás como “D65”. Si consigues que tu monitor se acerque a esa temperatura usando tu móvil como referencia, ya tienes media partida ganada.
Un truco muy extendido consiste en partir de un monitor configurado a unos 6500K aproximadamente y luego usar herramientas de software para moverte desde ahí hacia tonos más cálidos o fríos de forma controlada. En ordenador, programas como f.lux o modos de “luz nocturna” permiten seleccionar valores concretos (por ejemplo, 3400K para una pantalla cálida pensada para la noche).
La idea es comparar: muestra en el móvil y en el monitor la misma imagen neutra (un fondo blanco, una carta de color sencilla o una foto con tonos de piel naturales) y ve ajustando la temperatura del monitor hasta que el blanco se parezca lo máximo posible al blanco del teléfono en su modo más “neutro”. Cuando notes que ambos blancos coinciden bastante, sabrás que estás relativamente cerca de esa referencia de 6500K.
Desde ahí, si quieres una pantalla más cálida para leer o trabajar de noche, puedes reducir los kelvin con f.lux o con el modo nocturno de tu sistema, pero con la tranquilidad de que el punto de partida estaba razonablemente bien calibrado. Es preferible esto a usar perfiles “Cálido/Frío” del monitor sin saber qué curva de color lleva por detrás, porque muchas veces esos modos están bastante desequilibrados.
Calibración de color en el propio móvil AndroidTu teléfono no solo sirve como referencia para otros dispositivos: también puedes ajustar su propia pantalla para que los colores se vean como tú quieres. La mayoría de fabricantes Android incluyen opciones de calibración de color, aunque cada uno las esconde en un sitio distinto y les pone nombres diferentes.
En casi todos los casos, el camino empieza en Ajustes > Pantalla. A partir de ahí, busca secciones del estilo “Esquema de colores”, “Modo de pantalla”, “Colores”, “Gama de colores y contraste” o similares. Dentro de esas opciones suelen aparecer distintos perfiles predefinidos (Vívido, Natural, Estándar, Suave…) y un control para regular la temperatura de color entre frío y cálido.
Por ejemplo, en muchos Xiaomi, Redmi o POCO encontrarás el apartado Esquema de colores, con modos pensados para ofrecer colores más intensos o más realistas. En Samsung, el camino suele ser Ajustes > Pantalla > Modo de pantalla, con opciones como “Natural” o “Vívido” y, a veces, apartados extra de “Balance de blancos” donde puedes jugar con los canales rojo, verde y azul.
Otras marcas, como Realme, Motorola o Sony, ofrecen rutas parecidas: modos de color preconfigurados y algún deslizador para templar o enfriar el panel. Lo más sensato es probar cada modo durante unos días y decidir con cuál te encuentras más cómodo para tu uso real: lectura, redes, vídeo, juegos, etc.
Ten en cuenta que si empiezas a tocar deslizadores RGB sin tener claro lo que haces, puedes terminar con blancos verdosos o tonos de piel raros. Si no buscas una precisión de laboratorio, suele ser mejor quedarte con un perfil neutro o natural y solo tocar la temperatura general (más cálido o más frío) según lo que te pida la vista.
Brillo, temperatura y filtros: claves para no destrozarte los ojosLa calibración de color no va sola: el brillo y la temperatura influyen muchísimo en cómo percibes lo que ves y en lo que se cansa tu vista. Un panel bien calibrado pero con el brillo siempre al máximo puede resultar igual de agotador que uno con los colores desfasados.
El brillo lo puedes ajustar desde la barra de notificaciones o desde Ajustes > Pantalla > Brillo. Activar el brillo automático ayuda a que el propio móvil adapte la luminosidad según la luz ambiental, evitando que el panel parezca un foco en habitaciones oscuras o que se quede corto en exteriores. Si tiras siempre al máximo manualmente, no solo verás colores más agresivos, sino que la batería se va a resentir bastante.
En cuanto a la temperatura, casi todos los móviles incluyen funciones tipo “Modo noche”, “Protección ocular” o “Filtro de luz azul”. Al activarlas, la pantalla se tiñe de un tono cálido, disminuyendo la luz azul para facilitar el descanso y evitar deslumbramientos nocturnos. Puedes programarla para que se active al atardecer y se desactive por la mañana, o ajustarla manualmente a tu gusto.
Los tonos fríos (más azulados) suelen dar una sensación de limpieza y nitidez durante el día, pero por la noche pueden ser molestos e incluso interferir con el sueño. Los tonos cálidos (amarillentos o anaranjados) resultan más suaves y agradables en ambientes poco iluminados. Lo ideal es encontrar un punto medio que no te canse la vista, probando distintos valores durante varios días.
Recuerda además que todo esto afecta a cómo valoras tus fotos y vídeos: si tu pantalla está demasiado saturada y fría, creerás que tus imágenes son un espectáculo de color, pero al verlas en otro dispositivo quizá parezcan mucho más apagadas o con un tinte raro. Para quienes hacen muchas fotos con el móvil, suele ser mejor un perfil más neutro y realista.
Calibrar la respuesta táctil del móvil: cuando el problema no son los coloresMás allá del color, hay otro tipo de calibración que conviene tener en el radar: la calibración del panel táctil. Seguro que has visto o sufrido alguna vez toques fantasma, zonas de la pantalla donde no responde, retrasos al deslizar o gestos que se registran a medias.
Lo primero es diferenciar si el problema es físico o de software. Revisa visualmente la pantalla: grietas, manchas, rayas o zonas oscurecidas pueden indicar que el panel o la capa táctil están dañados. Si solo está rota la parte LCD pero el táctil sigue vivo, verás manchas o líneas pero podrás seguir tocando; si es el digitalizador el que está afectado, tendrás zonas donde el dedo no se detecta.
También conviene comprobar si el fallo se corrige parcialmente tras reiniciar. Si después de un reinicio el táctil mejora (aunque sea temporalmente), es muy posible que el origen sea un proceso de software, una app conflictiva o algún bug puntual. Iniciar el móvil en modo seguro (sin apps de terceros) y ver si el problema desaparece te dará muchas pistas: si en modo seguro va fino, lo más probable es que alguna app esté armando jaleo.
No te olvides del protector de pantalla. Los cristales templados de mala calidad o deteriorados suelen generar burbujas o pequeñas bolsas de aire que provocan toques fantasma o zonas muertas. Antes de dar por muerto el táctil, quita el protector y prueba el panel “a pelo”. Si todo vuelve a la normalidad, ya sabes quién era el culpable.
Por último, revisa los gestos rápidos del sistema. Muchas capas incluyen gestos tipo doble toque para encender o apagar pantalla, deslizamientos con varios dedos para hacer capturas, etc. A veces alguno de esos gestos entra en conflicto con la detección normal y provoca comportamientos raros; desactívalos temporalmente para descartar interferencias antes de ponerte a calibrar nada.
Cómo comprobar si la pantalla táctil falla realmenteEn Android tienes varias formas de testear el panel táctil y confirmar si hay zonas que no responden. Una de las más útiles está escondida en las Opciones de desarrollador, disponibles en prácticamente todos los dispositivos.
Para activarlas, ve a Ajustes > Acerca del teléfono y pulsa varias veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta que el sistema te confirme que se han activado las opciones de desarrollador. Después vuelve al menú principal de Ajustes y entra en esa nueva sección.
Dentro, busca una opción llamada algo tipo “Ubicación del puntero” o similar. Al activarla, aparecerán unas líneas y coordenadas en pantalla que van dibujando el recorrido de tu dedo mientras tocas. Recorre bien todo el panel, especialmente las esquinas y los bordes: si ves interrupciones en las líneas o zonas en las que tus toques no se reflejan, es que hay un problema real en esa parte del táctil.
Además de las herramientas internas, puedes tirar de apps específicas de la Play Store para testear toques, presión y multitáctil. Estas aplicaciones suelen mostrar cuadrículas, patrones y pruebas de deslizamiento que dejan muy claro dónde falla el panel, facilitando decidir si merece la pena intentar una recalibración por software o si hay que pasar por el servicio técnico.
Recalibrar la pantalla táctil con aplicaciones de tercerosSi ya has comprobado que el táctil va a trompicones pero no parece haber daño físico grave, puedes probar con apps de recalibración que ajustan la respuesta de la pantalla. En Google Play hay varias, y muchas funcionan de forma muy parecida.
Una de las más conocidas es “Calibración de pantalla” (Display Calibration). Al abrirla, normalmente basta con pulsar un botón de Calibrar y seguir las pruebas que te va mostrando: un toque simple, doble toque, pulsación larga, deslizamientos a derecha e izquierda, etc. Cada prueba aprobada suele marcarse en color verde con la etiqueta correspondiente.
Es importante realizar este proceso con el móvil apoyado en una superficie plana, sin vibraciones ni movimientos raros, para que el panel registre bien cada gesto. Cuando completes todas las fases, la app suele pedirte que reinicies el dispositivo para que se apliquen los ajustes de calibración.
También existen herramientas como “Screen & Display Calibration”, que prometen homogeneizar la respuesta de todos los píxeles y mejorar un poco la precisión táctil con un solo clic, o apps tipo “Ajustar la pantalla” orientadas a reducir tintes extraños y detectar píxeles muertos mediante filtros y tests específicos.
Ten presente que la mayoría de estas apps funcionan creando una capa o filtro por encima del sistema, lo que puede aumentar ligeramente el consumo de batería y, en algunos casos, interferir con ciertas funciones (instalación de apps, permisos, capturas de pantalla…). Si notas comportamientos raros después de instalarlas, prueba a desactivarlas temporalmente.
Otras herramientas para ajustar el color: filtros y superposicionesCuando los ajustes de fábrica del móvil se quedan cortos, puedes recurrir a aplicaciones dedicadas a modificar el color mediante filtros RGB. No cambian la calibración interna del panel, pero sí la forma en que percibes todo lo que ves.
Apps como “RGB Ajustes” permiten controlar de manera independiente los canales rojo, verde y azul, creando un filtro integral que corrige dominantes de color (por ejemplo, un tinte verdoso o azulado muy marcado) o que simplemente da un toque más suave a los tonos. Al ser una superposición, afecta a todo el sistema: menús, juegos, vídeos, etc.
Otra muy popular es “Color Calibrator”, que ofrece deslizadores para rojo, verde, azul y brillo, además de perfiles predefinidos y modos nocturnos para reducir la fatiga ocular. Muchos usuarios sensibles a la luz encuentran así una manera rápida de hacer que la pantalla sea más llevadera sin tener que pelearse con menús avanzados.
Este tipo de apps son especialmente útiles en móviles básicos o antiguos que no incluyen opciones nativas de calibración de color. Si tu modelo solo te deja elegir entre dos o tres modos de pantalla y ninguno te convence, un filtro bien ajustado puede acercarte mucho más al resultado que buscas.
Eso sí, no olvides que todo lo que veas a través de un filtro es “mentira” en el sentido técnico: los archivos de fotos o vídeos no cambian, solo su apariencia en tu pantalla. Si vas a editar imágenes o vídeo con cierta seriedad, conviene desactivar estos filtros mientras trabajas.
Calibrar otras pantallas táctiles: tablets, pizarras y dispositivos interactivosLa idea de calibrar una pantalla táctil no se limita al móvil. Tablets, pizarras digitales, cartelería interactiva, pantallas en restaurantes o transportes… todas ellas pueden necesitar una puesta a punto de vez en cuando para que los toques coincidan exactamente con lo que se ve en la imagen.
El proceso general suele ser similar al de un móvil Android o un equipo Windows con pantalla táctil: entras en el menú de configuración, buscas las opciones de “Pantalla táctil” o “Calibración” y sigues las instrucciones en pantalla. Normalmente se trata de tocar una serie de cruces o puntos en distintos lugares de la pantalla para que el sistema ajuste la precisión.
Antes de iniciar cualquier calibración en una pantalla de este tipo, es fundamental limpiarla bien. El polvo, la grasa de los dedos y la suciedad acumulada pueden interferir tanto en la detección del dedo como en tu percepción visual de los puntos de referencia. Usa siempre un paño suave, sin productos agresivos.
En dispositivos profesionales, como ciertas pantallas interactivas de salas de reuniones o aulas, suele haber herramientas de calibración propias del fabricante que afinan sensibilidad, velocidad de respuesta y precisión con bastante más detalle que en un móvil. Si no tienes claro cómo acceder a ellas, el manual o la web de soporte del fabricante suelen explicarlo paso a paso.
Después de calibrar, conviene hacer algunas pruebas reales: arrastrar iconos, hacer zoom con pellizco, escribir a mano alzada… Si notas que aún hay desajustes en ciertas zonas, repite el proceso o revisa si hay actualizaciones de firmware o drivers pendientes, porque a veces los problemas vienen de ahí.
Opciones avanzadas y soluciones profesionalesSi lo que buscas es una precisión de color muy alta (por trabajo fotográfico, diseño o vídeo), usar el móvil como referencia se queda corto. En ese terreno entran en juego soluciones profesionales como sondas de calibración y apps avanzadas tipo ColorTrue, que combinan hardware y software para medir el color de la pantalla con exactitud científica.
En estos sistemas, una pequeña sonda se coloca sobre el monitor o la pantalla del dispositivo y la app va mostrando patrones de color mientras mide la respuesta real del panel. A partir de ahí, genera un perfil de corrección que se aplica al sistema para compensar desviaciones. El resultado es una reproducción de color mucho más fiel a los estándares.
En móviles y tablets, esos ajustes avanzados suelen aplicarse solo dentro de la propia app o en entornos controlados, no a todo el sistema, por limitaciones del sistema operativo. Aun así, para fotografía y edición puntual pueden marcar diferencia.
Para la mayoría de usuarios, sin embargo, es más que suficiente con aprovechar bien las herramientas que ya trae el móvil, usarlo como referencia razonable al calibrar otras pantallas y, si hace falta, tirar de alguna app de filtros o de recalibración táctil para rematar.
Si combinas un móvil medianamente bien calibrado, unos ajustes básicos de color y brillo en el monitor, y revisas de vez en cuando que el táctil de tus dispositivos responda correctamente, puedes disfrutar de pantallas cómodas, con colores coherentes y sin gastar un euro en hardware extra. Eso sí, cuando veas comportamientos raros tras un golpe, una reparación o una actualización fuerte, nunca está de más sospechar de un posible problema físico y dejar que un servicio técnico le eche un vistazo.
El iPhone plegable empieza a tomar forma. Y ya se aprecia su novedad estrella frente a otros ‘Fold’
Estamos a seis meses de conocer el que, hasta la fecha, será el iPhone más disruptivo si lo comparamos con sus antecesores. El primer iPhone plegable será por fin presentado, según todas las filtraciones y tras años de rumores. Será la culminación de un proyecto que para algunos llega demasiado tarde, pero que para otros podría suponer el auténtico impulso de este tipo de móviles.
El caso es que, aunque había ya algunos conceptos visuales, nos faltaba por conocer los renders CAD en 3D. Pero ya los ha publicado el analista Sonny Dickson. Y eso nos sirve para considerarlo como la primera toma de contacto con el iPhone plegable. O, al menos, la más cercana a lo que parece que será su realidad.
El iPhone plegable va tomando forma Render CAD en 3D hecho por Sonny DicksonLo que se aprecia en los renders es un formato de plegable tipo libro, aunque muy distinto al que ofrecen fabricantes como Samsung. Tanto en tamaño como en factor forma. Y es que ambas pantallas, tanto la interior como la exterior, parecen ir encapsuladas en un cuerpo unibody. Como si ese cuerpo y las pantallas fuesen dos elementos separados y encajados entre sí.
También se aprecia que es sumamente delgado cuando está desplegado (algo seguramente heredado del iPhone Air). Las dimensiones exactas no se conocen, pero una filtración de TrendForce hace meses ya advertía de que tendría pantallas OLED de 5,49 y 7,8 pulgadas, siendo la más grande la que obtendríamos con el terminal desplegado. Con el dispositivo cerrado, el tamaño sería similar al de un iPhone 12 mini o iPhone 13 mini.
Render CAD en 3D hecho por Sonny DicksonY aunque en los renders se aprecia una división en la pantalla interior, que es donde estaría el pliegue, es de esperar que realmente no se vea así en el modelo real. Sobre todo porque implicaría en cierto modo una doble pantalla en lugar de una sola.
Además, las filtraciones llevan tiempo apuntando a que Apple ha logrado que no se note la arruga y además sea resistente. Ambas cosas se habrían logrado gracias a una placa metálica, un cristal que se adapta al movimiento y un sistema de bisagras mejorado, siendo Samsung Display el proveedor. Y esto último es importante porque en el CES 2026 ya pudimos tener un primer vistazo de esa pantalla plegable sin arrugas. Y, al menos en fotos, da el pego.
También en base a filtraciones se sabe que estará construido en titanio y que vendrá en colores negro y plata. Si bien no se descarta que pudiese estar en más variedades, el filtrador Mark Gurman lo descartó hace un par de semanas al afirmar que tendría "colores menos divertidos".
Pero el precio será "ultra"... {"videoId":"x9sv38g","autoplay":true,"title":"1 MES DE USO REAL con el iPHONE 17 PRO MAX", "tag":"Webedia-prod", "duration":"1146"}1.469 euros es lo que cuesta actualmente de base el iPhone más caro (el iPhone 17 Pro Max). Y a pesar de que el plegable tendrá algún recorte como el de poseer dos cámaras en lugar de tres, su idiosincrasia hace prever que será más caro. ¿Cuánto más? Nadie lo sabe a ciencia cierta, aunque las estimaciones lo sitúan alrededor de los 2.000 euros.
En Applesfera iOS 26.4 Beta 4 ya disponible: trae nuevos emoji y deja en el camino una función que llevaba tres betas en pruebasNo es una cifra descabellada teniendo en cuenta que se le cataloga como un producto "ultra". Tampoco si lo comparamos con sus competidores. Por ejemplo, el Samsung Galaxy Z Fold7 salió por 2.109 euros, el Honor Magic V5 por 1.999 euros.
Se espera que en próximos meses vayan saliendo nuevas informaciones que nos hagan prever de forma más exacta su precio, aunque probablemente no tendremos la certeza absoluta hasta septiembre. Será ese el mes en el que, junto a los iPhone 18 Pro, se presente y se lance oficialmente.
Imagen de portada | Concepto de Ben Geskin
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La noticia
El iPhone plegable empieza a tomar forma. Y ya se aprecia su novedad estrella frente a otros ‘Fold’
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Álvaro García M.
.
Cómo cifrar una tarjeta SD y proteger tus datos al máximo
Cada vez metemos más cosas en el móvil: fotos personales, documentos del trabajo, apps del banco, redes sociales, chats… En cuestión de segundos, toda esa información puede quedar en manos ajenas si pierdes el teléfono o te lo roban. Y si además usas una tarjeta microSD para ampliar la memoria, el riesgo se multiplica, porque basta con sacar la tarjeta y conectarla a otro dispositivo para leer su contenido si no está protegida.
Por suerte, hoy en día es relativamente sencillo cifrar una tarjeta SD y el propio móvil para que tus datos estén a salvo incluso cuando el dispositivo desaparece. Eso sí, hay matices importantes: cómo se cifra en Android, qué pasa si el teléfono se rompe, si se puede usar la misma tarjeta cifrada en dos dispositivos y qué alternativas hay si no quieres jugártela a perder el acceso a tus archivos.
¿Qué significa cifrar una tarjeta SD y por qué te importa?Cuando cifras una tarjeta SD, el sistema convierte todo su contenido en datos que parecen completamente aleatorios para cualquiera que no tenga la clave. Es decir, aunque alguien saque la tarjeta de tu móvil robado y la meta en otro teléfono, tableta u ordenador, no podrá leer nada sin la clave de cifrado.
En Android (y muy especialmente en los Galaxy de Samsung), el cifrado de la tarjeta SD suele estar vinculado al propio dispositivo. Esto quiere decir que la clave de cifrado se genera y almacena en tu móvil, asociada al hardware y a tu método de desbloqueo (PIN, patrón, contraseña, huella, etc.). El resultado práctico es que esa tarjeta cifrada solo puede leerse en ese teléfono concreto y mientras mantengas intacto el sistema.
Esto tiene una gran ventaja: si alguien roba tu teléfono, además de no poder usarlo sin tu código, tampoco podrá pinchar la tarjeta SD en otro aparato para curiosear tus fotos o documentos. Pero también tiene una desventaja importante que debes tener muy presente: si el teléfono se rompe, se avería o lo restableces de fábrica sin descifrar antes la tarjeta, tú mismo podrías perder el acceso definitivo a esos datos.
Caso típico: robo del móvil y miedo a perder los datos cifradosImagina que alguien te roba el teléfono. Te consuela pensar que tenías la tarjeta SD cifrada, pero al mismo tiempo te entra la duda: ¿y si el móvil que usaba para cifrarla se rompe en el futuro o deja de funcionar? ¿Voy a poder leer esos datos en otro Galaxy u otro Android que tenga en casa?
Aquí es donde entra en juego cómo Android gestiona el cifrado: en la inmensa mayoría de casos, el cifrado de la tarjeta SD no es «portátil». La clave está ligada al dispositivo concreto, lo que implica que no puedes compartir exactamente el mismo cifrado entre dos teléfonos o tabletas, ni siquiera aunque sean del mismo fabricante.
Desde el punto de vista de la seguridad, esto es buenísimo: quien te roba el móvil no puede hacer nada con esa tarjeta cifrada. Desde el punto de vista de la comodidad y la tranquilidad a largo plazo, obliga a que tengas muy clara una cosa: si el dispositivo que cifró la tarjeta deja de funcionar, lo más probable es que pierdas el acceso para siempre a esa información.
¿Se puede usar el mismo cifrado de tarjeta SD en dos móviles Android?La pregunta del millón es si existe alguna manera de tener una tarjeta SD cifrada que pueda leerse en dos móviles diferentes (por ejemplo, dos Galaxy o dos Android cualquiera que tengas tú mismo). La respuesta general es que con el cifrado estándar del sistema, la respuesta es no: Android no está pensado para compartir la misma clave de cifrado entre varios dispositivos.
En los Galaxy y en la mayoría de Android, cuando vas a cifrar la tarjeta, el sistema genera una clave única asociada a ese terminal y a su almacenamiento interno seguro. Esa clave no se exporta de forma sencilla (ni se debe), precisamente para evitar que alguien la copie y pueda descifrar tus datos en cualquier parte. Por eso, meter esa tarjeta cifrada en otro teléfono o en un PC provoca que simplemente no se pueda leer o que se pida formatearla.
En resumen, no hay una opción nativa ni en Samsung ni en Android puro para decir: «cifra esta tarjeta de forma que pueda usarla en mis dos teléfonos a la vez». Para algo parecido tendrías que recurrir a soluciones alternativas, como cifrar archivos y carpetas con aplicaciones de terceros usando una contraseña que sí puedas reutilizar en varios dispositivos (más adelante veremos estas opciones; aplicaciones como Solid Explorer ofrecen cifrado de archivos).
¿Cómo cifrar la tarjeta SD en Android paso a paso?Si aun sabiendo las limitaciones decides que lo que más te compensa es maximizar la seguridad en caso de robo o pérdida, puedes cifrar la tarjeta SD directamente desde la configuración del móvil. El menú puede cambiar un poco según la marca y la versión de Android, pero la ruta suele ser similar.
En muchos Galaxy y otros móviles Android, el recorrido típico es ir a Ajustes → Pantalla de bloqueo y seguridad → Cifrar tarjeta SD (en otros modelos puede aparecer como «Cifrar tarjeta de memoria» o dentro de «Seguridad» a secas). Al pulsar esa opción, el sistema te pedirá que introduzcas tu método de desbloqueo (PIN, patrón o contraseña) y, en algunos casos, confirmar si quieres incluir todos los tipos de archivos.
Es frecuente que el asistente te pregunte si deseas excluir los archivos multimedia (fotos, vídeos y música) del cifrado. Si aceptas esa opción, solo protegerás documentos, bases de datos de apps y archivos más sensibles, dejando imágenes y vídeos sin cifrar. Esto puede ser útil si tienes muchísimos gigas en fotos y no te preocupa tanto que alguien pueda verlas, pero sí te importa bloquear documentos de trabajo, copias de bases de datos, archivos de apps, etc.
El proceso de cifrado puede tardar bastante, según el tamaño y la velocidad de la tarjeta. Durante ese tiempo es recomendable tener el móvil conectado al cargador y sin tocar demasiado el teléfono. Algunas capas de Android no permiten usar el equipo mientras cifra, otras sí pero advierten de que podría ir más lento.
Ten en cuenta que hay ciertos efectos secundarios: al cifrar la tarjeta SD, el acceso a los datos requiere que el sistema descifre en tiempo real lo que lee y escribe. Eso puede reducir algo el rendimiento general y aumentar el consumo de batería, sobre todo en dispositivos más antiguos o con tarjetas muy lentas. No suele ser dramático, pero se nota si vas justo de recursos.
Qué pasa si restableces o cambias de móvilUn punto crítico que mucha gente pasa por alto es que, en Android, el cifrado de la tarjeta SD se basa en claves internas del teléfono que no sobreviven a un restablecimiento de fábrica. Es decir, si haces un «wipe» completo o restauras el dispositivo a los ajustes de fábrica sin antes descifrar la tarjeta, puede que luego el mismo móvil ya no pueda leerla.
Antes de vender, regalar o llevar a reparar un móvil que tenga una tarjeta SD cifrada, es muy recomendable que, desde los mismos ajustes de seguridad, elijas la opción contraria: descifrar tarjeta SD. De este modo, el sistema revertirá el proceso y todos los datos volverán a estar en claro, permitiéndote copiarlos a otro sitio o volver a cifrarlos en un nuevo dispositivo más adelante, y si vas a cambiar de teléfono usa Smart Switch para transferirlos.
Si el teléfono se rompe de forma irreparable o deja de encender y tú no descifraste la tarjeta antes, en la práctica no tendrás manera sencilla de recuperar esos datos, porque la clave maestra se habrá quedado atrapada en ese hardware. Por eso, cifrar la tarjeta está muy bien como protección extrema contra el robo, pero siempre deberías combinarlo con una buena política de copias de seguridad.
Cifrar también la memoria interna del móvilAdemás de la tarjeta microSD, Android permite cifrar la memoria interna del propio teléfono o tableta. La opción suele aparecer en Ajustes → Seguridad → Cifrar teléfono (o «Cifrar dispositivo», según versiones y marcas). Este proceso es más delicado, porque afecta a todo el sistema: apps, datos, ajustes, cuentas…
El cifrado completo del dispositivo puede tardar desde casi una hora hasta bastante más, sobre todo si tienes muchos datos almacenados. Durante el proceso es vital que el móvil no se apague, de ahí que normalmente se exija tener al menos un porcentaje alto de batería o estar enchufado al cargador. Una vez cifrados los datos internos, no hay marcha atrás sencilla: en la mayoría de casos, la única forma de quitar el cifrado es hacer un restablecimiento a valores de fábrica (borrando todo).
La ventaja es clara: si cifras teléfono y tarjeta, incluso aunque alguien logre eludir el bloqueo de la pantalla con técnicas avanzadas, seguirá teniendo muy difícil acceder al contenido real de tus archivos sin la clave. Para uso cotidiano, el impacto suele notarse algo en rendimiento en modelos más viejos, pero en móviles modernos el sistema está bastante optimizado para funcionar cifrado por defecto.
Seguridad básica antes de pensar en cifradoAntes de obsesionarte con el cifrado de la tarjeta SD, conviene recordar que la primera línea de defensa es el bloqueo de tu dispositivo. Tener el móvil sin PIN o con un patrón ridículamente fácil es como dejar la puerta de casa abierta. Y esto vale también para tu ordenador, tablet y cualquier aparato donde inicies sesión con tus cuentas.
En Windows 10 y versiones posteriores, lo normal es usar una contraseña robusta para tu cuenta, aunque el sistema te deje iniciar rápido con PIN o con otros métodos menos seguros. En macOS pasa lo mismo: tienes una contraseña de usuario que debe ser única y no obvia (nada de nombres de mascotas, fechas de nacimiento y demás clásicos).
Tan importante como elegir la clave es acordarte de bloquear el equipo siempre que te levantas de la mesa, aunque sea un minuto. En Windows lo puedes hacer con la combinación Windows + L, y en Mac con Control + Shift + Encendido (o la tecla adecuada según el modelo). Son gestos que tardan segundos y evitan que cualquiera toquetee tu sesión abierta.
En el móvil Android o en iPhone, las opciones de seguridad van desde no poner bloqueo (mala idea) hasta contraseñas largas o PIN de más de seis dígitos, pasando por patrón, huella dactilar o reconocimiento facial. Si te preocupa de verdad que nadie pueda entrar en tu teléfono, lo recomendable es usar una contraseña o un PIN largo, y apoyarte en la huella o la cara solo para comodidad, pero no confiarlos como único método si permiten desbloquearse con un código ridículo como 1234.
Contraseñas fuertes y verificación en dos pasosAunque el foco de este tema sea cifrar tarjetas SD, la realidad es que gran parte de tu vida digital está en tus cuentas online: correo, redes sociales, banco, servicios en la nube…. Si alguien consigue acceder a tu email, poco importa que tu tarjeta SD esté cifrada: podrá restablecer contraseñas, entrar en otros servicios y liarte una buena.
Por eso es vital que tus contraseñas sean largas, complejas y difíciles de adivinar. Puedes optar por combinaciones con símbolos raros, mayúsculas y minúsculas, o por frases muy largas y fáciles de recordar para ti. Lo importante es que no sean palabras comunes ni datos públicos sobre ti. Si hace falta, apóyate en un gestor de contraseñas para guardarlas con seguridad.
La otra capa imprescindible es la verificación en dos pasos (2FA). Consiste en que, además de usuario y contraseña, un servicio te pida un código extra que recibes en el móvil (por SMS o app como Google Authenticator). Google, Facebook, Twitter/X, bancos y muchas otras plataformas ya lo ofrecen. Activarla hace que, incluso si tu contraseña se filtra, alguien no pueda iniciar sesión sin ese código adicional.
Muchas apps de mensajería, como WhatsApp o Signal, también ofrecen su propio sistema de verificación en dos pasos, de forma que nadie pueda registrar tu número en otro dispositivo sin conocer ese PIN que tú has definido. Configurarlo lleva solo unos minutos y bloquea un montón de ataques basados en suplantar tu número de teléfono.
Mensajería segura y cifrado de extremo a extremoOtra parte clave de tu privacidad son las aplicaciones de mensajería. No sirve de mucho tener tu tarjeta SD cifrada si todas tus conversaciones pasan por apps que no protegen adecuadamente los mensajes. Lo ideal es que tus chats se envíen con cifrado de extremo a extremo, de forma que solo emisor y receptor puedan leerlos.
Signal es una de las apps más recomendables en este sentido, porque apenas almacena datos sobre ti y cifra por defecto todas las conversaciones. Su uso se parece mucho a WhatsApp, de modo que el cambio no es traumático. Desde la propia app puedes invitar a tus contactos a instalarla para hablar con más seguridad.
Otras alternativas con un enfoque similar en privacidad son Threema, Wire o Confide, disponibles tanto para Android como para iOS. El gran «pero» es que tendrás que convencer a tus contactos de usarlas, y eso no siempre es fácil. Si no lo ves viable, al menos puedes tirar de chats secretos o privados dentro de apps populares como Facebook Messenger o Telegram, que ofrecen conversaciones cifradas y opciones como autodestrucción de mensajes.
WhatsApp, por su parte, usa cifrado de extremo a extremo en WhatsApp, lo que está muy bien. La principal crítica de los expertos es el volumen de metadatos que la plataforma recopila (con quién hablas, cuándo, desde dónde, etc.), que no revelan el contenido de los mensajes pero sí pintan un perfil bastante completo de tus hábitos.
Cifrar discos duros en PC y MacLa tarjeta SD del móvil no es el único punto delicado. En un portátil con Windows sin cifrar, por ejemplo, es muy sencillo acceder a todos tus archivos con solo arrancar desde un USB, aunque tengas una contraseña de sesión. Por eso, si quieres tomarte en serio la seguridad, conviene cifrar también los discos duros del ordenador.
En Windows (ediciones Pro y algunas Enterprise/Education) tienes a tu disposición BitLocker, que permite cifrar discos internos y externos con relativa facilidad. Basta con activarlo en la unidad que quieras proteger y guardar con mucho cuidado la clave de recuperación que el sistema te genera. Si pierdes esa clave, podrías quedarte tú mismo sin acceso a tus datos.
En macOS, la función equivalente es FileVault. De nuevo, activándola consigues que todo el contenido de tu Mac quede cifrado y solo se descifre tras introducir la contraseña de usuario o usar Touch ID en los modelos que lo incorporan. El proceso de cifrado puede tardar horas, según la capacidad del disco, pero se hace en segundo plano mientras usas el ordenador.
Lo que el modo incógnito no hace por tiHay bastante confusión sobre lo que significa navegar en «modo incógnito» o «ventana privada» en los navegadores. Mucha gente piensa que sirve para navegar anónimamente por Internet, cuando en realidad solo impide que tu propio ordenador guarde el historial y las cookies una vez cierras la ventana.
Aunque uses incógnito, las webs que visitas siguen viendo tu dirección IP, tu navegador, tu sistema operativo y otros datos que permiten rastrearte. Tu proveedor de Internet (y el administrador de la red que uses en tu trabajo, universidad, etc.) también puede saber a qué páginas entras. Así que está bien usarlo para que otros usuarios de tu mismo PC no vean lo que has hecho, pero no te va a dar anonimato real frente al resto del mundo.
Si quieres un grado mucho mayor de anonimato, tienes que irte a soluciones como Tor Browser, que enruta tu tráfico a través de varios nodos repartidos por el mundo, haciendo muy difícil rastrear el origen real de la conexión. A cambio, la navegación es más lenta y algunas webs no funcionan del todo bien por las restricciones de seguridad.
Entre los extremos de un navegador normal y Tor tienes alternativas intermedias como Firefox Focus en móvil o Epic Browser en PC, que bloquean rastreadores, cookies de terceros y otros mecanismos típicos que usan las webs para seguirte la pista. Y en el terreno de los buscadores, DuckDuckGo es una opción interesante porque no crea un perfil de ti a partir de tu historial de búsquedas.
Alternativas para proteger tu tarjeta SD sin atarla a un solo móvilVolviendo al punto que más preocupa a muchos usuarios: «Quiero que mi tarjeta SD esté segura, pero no quiero perderla si mi móvil se rompe». Con el cifrado nativo de Android la cosa está complicada, porque no puedes clonar fácilmente la clave a otro dispositivo. Sin embargo, tienes varias estrategias alternativas que equilibran mejor seguridad y portabilidad.
Una opción sencilla es no cifrar la tarjeta al nivel del sistema, sino cifrar únicamente los archivos o carpetas realmente sensibles usando aplicaciones de terceros. Hay herramientas para Android y para PC que permiten crear contenedores cifrados (algo así como «cajas fuertes» de archivos) usando una contraseña que tú controlas. Luego puedes abrir ese contenedor en cualquier dispositivo donde instales la misma app y conozcas la clave.
Otra estrategia clave es tener siempre una buena copia de seguridad de los datos importantes. Puedes sincronizar fotos y documentos con servicios en la nube cifrados o añadir una segunda capa de cifrado a tus archivos, hacer copias locales en un disco duro externo cifrado con BitLocker o FileVault, o una combinación de ambas cosas. De este modo, si el móvil muere pero tu tarjeta estaba cifrada y no puedes recuperarla, al menos no perderás definitivamente la información.
Por último, valora qué quieres proteger exactamente: quizá no te importe que alguien vea algunas fotos antiguas, pero sí te preocupa mucho que puedan acceder a documentos laborales o a bases de datos de apps. En esos casos, ajustar la configuración de cifrado (por ejemplo, excluyendo multimedia) o usar cifrado por archivos puede darte la flexibilidad que necesitas sin sacrificar toda la comodidad.
Todo este conjunto de medidas —cifrar la tarjeta SD cuando realmente te compensa, proteger la memoria interna, usar bloqueos fuertes, activar verificación en dos pasos, apostar por mensajería y navegación más privadas y mantener buenas copias de seguridad— permite que, aunque pierdas el móvil o te lo roben, tus datos más delicados se queden fuera del alcance de curiosos y delincuentes, minimizando al mismo tiempo el riesgo de quedarte tú mismo sin acceso a tu propia información por no haber planificado bien. Comparte este tutorial y ayuda a otros usuarios a conocer del tema.
Cómo convertir HEIC a JPG rápidamente y sin complicaciones
Si haces fotos con un iPhone o un iPad, seguro que más de una vez te has encontrado con el típico archivo HEIC que luego no se abre bien en el ordenador, en algunas apps o cuando lo quieres enviar por correo o WhatsApp. En esos casos, convertir HEIC a JPG rápidamente deja de ser un capricho y se convierte en una necesidad del día a día, sobre todo si trabajas con imágenes o simplemente quieres compartirlas sin complicaciones.
En este artículo vas a ver cómo pasar de HEIC a JPG online y gratis, qué ventajas tiene cada formato, qué alternativas tienes si prefieres un programa para Windows como PDF24 Creator y algunos trucos para que no pierdas calidad ni tiempo. Todo explicado en un tono cercano, con detalles técnicos cuando hacen falta, pero sin liarse más de la cuenta.
¿Qué es un archivo HEIC y por qué lo usa Apple?El formato HEIC es la extensión de archivo que Apple utiliza para las fotos guardadas en el formato HEIF (High Efficiency Image File Format), normalmente codificado con el códec HEVC (High Efficiency Video Coding). Este códec se conoce también como “Compresión de vídeo de alta eficiencia” y está pensado para ahorrar espacio manteniendo una calidad muy alta.
Una de las grandes ventajas de HEIC es que puede almacenar una secuencia de imágenes dentro de un mismo archivo, lo que lo hace perfecto para las Live Photos de Apple: no solo guarda la foto fija, sino también los instantes de antes y después, animaciones, ráfagas o incluso varias variantes de la misma imagen.
Gracias a la compresión de nueva generación, un archivo HEIC puede ocupar la mitad de espacio que un JPEG manteniendo una calidad visual similar. Es decir, en el mismo tamaño en disco puedes almacenar aproximadamente el doble de fotos en HEIC que en JPG, algo muy útil en móviles con almacenamiento limitado.
Aunque HEIC es muy eficiente, no es compatible con todos los dispositivos y programas. Aquí es donde empiezan los problemas: muchos navegadores antiguos, visores de fotos de Windows sin actualizar, herramientas online y ciertos servicios web no lo reconocen, lo que obliga a convertirlo a un formato más universal como JPG.
¿Qué es JPG y por qué sigue siendo el formato “universal”?JPG (o JPEG) viene de las siglas en inglés de Joint Photographic Experts Group, el grupo de expertos que definió este estándar en 1992. Se trata de un formato de imagen comprimida con pérdida pensado sobre todo para fotografías y gráficos con muchos colores y degradados suaves.
La gran baza del formato JPG es que utiliza un algoritmo de compresión muy efectivo que reduce notablemente el tamaño de las fotos. Gracias a esta compresión, los archivos JPG pesan poco, lo que los hace ideales para enviar por internet, subir a sitios web, compartir por redes sociales o incluir en documentos.
El éxito del JPG se explica porque prácticamente todos los sistemas operativos, navegadores y aplicaciones lo reconocen. Es el formato de imagen por defecto en infinidad de programas y, aunque no es el más moderno, sigue siendo el estándar de facto para fotos en la web.
¿Cómo abrir un archivo JPG en tu ordenador o móvil?Una vez conviertes tus HEIC a JPG, lo habitual es que no tengas que hacer nada raro para abrirlos. Con un doble clic en la mayoría de sistemas, la imagen se abrirá en el visor predeterminado sin que tengas que configurar nada.
En ordenadores con Windows, los archivos JPG suelen abrirse de forma automática con Microsoft Fotos u otros visores instalados. Basta con hacer doble clic. Si quieres usar otra aplicación específica, puedes hacer clic derecho sobre la imagen, elegir «Abrir con» y seleccionar el programa que prefieras (un editor de fotos, un navegador, etc.).
En macOS, los JPG se abren normalmente con Vista Previa de Apple, aunque también puedes usar editores como Photoshop, Affinity Photo o incluso arrastrar el archivo a un navegador como Safari o Chrome. En móviles Android e iOS, las apps de Fotos integradas reconocen los JPG sin problema.
Además, todos los navegadores web populares como Chrome, Firefox, Edge o Safari son capaces de mostrar imágenes JPG directamente, ya sea en páginas web o abriendo el archivo localmente mediante arrastrar y soltar o desde el menú «Abrir archivo».
¿Por qué te interesa convertir HEIC a JPG rápidamente?Que HEIC sea un formato moderno y muy eficiente no significa que siempre sea la mejor opción en el día a día. En muchos contextos, te conviene pasar las fotos a JPG para evitar quebraderos de cabeza con la compatibilidad.
Algunos motivos típicos por los que es útil convertir HEIC a JPG son la necesidad de compartir imágenes con personas que no usan Apple, subir fotos a plataformas que solo aceptan JPG o preparar imágenes para páginas web y documentos donde se da por hecho ese formato.
Otra razón frecuente es la compatibilidad con programas antiguos o corporativos: muchas herramientas de empresa y software heredado no entienden el formato HEIC, mientras que con JPG no hay discusión. También es habitual convertir cuando vas a imprimir fotos, ya que muchas imprentas y servicios online prefieren o exigen JPG.
Por último, para tareas de edición básica, envío rápido por correo o mensajería y uso en presentaciones, trabajar en JPG simplifica mucho las cosas. No necesitas instalar códecs adicionales ni apps especiales: abres, recortas, redimensionas y listo.
Pasos para convertir archivos HEIC a JPG online de forma sencillaUna de las formas más cómodas de transformar tus fotos es usar una herramienta online gratuita. No hace falta instalar nada, solo necesitas un navegador y conexión a internet. El flujo típico de estas webs es muy similar, así que te lo resumo de forma clara.
Lo normal es que, nada más entrar, veas un área grande donde puedes soltar tus archivos HEIC. Suelen indicar algo tipo «Suelta aquí» para dejar claro que basta con arrastrar las fotos desde tu ordenador o móvil hacia esa zona de la página.
Algunas de estas herramientas muestran información sobre el proceso, como por ejemplo «Subiendo archivo 0 de 0» o datos de progreso como tiempo restante y velocidad de subida (por ejemplo, «Tiempo restante – segundos – Velocidad de subida – MB/S»). Esto te ayuda a saber si todo va bien o si tu conexión va un poco justa.
Una vez que las fotos HEIC se han subido al servidor, el sistema empieza la parte de «Convirtiendo a JPG…». Durante esta fase, la herramienta procesa cada imagen, la pasa al formato JPG y la prepara para la descarga. Lo habitual es que no tarde mucho, salvo que tengas muchas fotos o sean muy pesadas.
Si algo falla con tu conexión, algunas webs muestran mensajes del estilo «¡Uy! Algo falla con tu conexión de internet…». En esos casos, lo mejor es comprobar el WiFi o los datos, recargar la página y volver a intentar subir las imágenes. Conviene también evitar subir archivos gigantes si tu conexión es muy inestable.
¿Cómo descargar las fotos convertidas en JPG?Cuando termina la conversión, la mayoría de estos servicios te ofrecen varias opciones de descarga. En algunos casos puedes bajar cada foto JPG por separado, ideal si solo te interesa una parte de las imágenes o si quieres revisarlas una a una.
La opción más cómoda cuando conviertes muchas fotos HEIC a la vez es descargar todas las imágenes en un único archivo ZIP. Así te ahorras tener que pulsar en cada imagen individual, descargas un solo archivo comprimido y luego lo descomprimes en tu ordenador para tener todas las fotos listas.
El flujo típico de trabajo con estas herramientas suele ser el siguiente: seleccionas todos tus archivos HEIC en tu ordenador, los arrastras y los sueltas en el área de carga, esperas unos segundos a que el sistema los convierta (no da ni tiempo a irse a por un café) y finalmente descargas las fotos convertidas, ya sea una por una o todas en ZIP.
Este tipo de plataformas suelen ser 100 % gratuitas gracias a la publicidad. Verás banners o recuadros con anuncios, a veces en zonas laterales (asides) marcadas claramente como «Publicidad». Esa es la forma que tienen de financiar el servicio sin cobrarte por cada conversión.
Velocidad, estabilidad y problemas habituales al convertirLa velocidad de conversión depende en gran parte de tu ancho de banda de subida, más que de la propia herramienta. Primero hay que enviar el archivo HEIC a la web, y luego descargar el JPG resultante. Si tu conexión es lenta, verás que el tiempo restante y la velocidad de subida tardan en mejorar.
En algunas plataformas se muestran datos como «Tiempo restante – segundos» o «Velocidad de subida – MB/S». Si esos indicadores apenas cambian o aparecen vacíos, puede que haya un problema con tu red. Desconectar y volver a conectar el WiFi, cerrar otras descargas o probar en otro momento del día suele ayudar bastante.
Cuando se produce un corte en mitad de la subida, el sistema puede dar mensajes tipo «Algo falla con tu conexión de internet». En esos casos, por mucho que la web funcione bien, no podrá completar la conversión porque no ha recibido el archivo completo.
Otro aspecto a tener en cuenta es que algunas herramientas limitan el tamaño máximo de los archivos HEIC o la cantidad de imágenes que puedes convertir a la vez en su versión gratuita. Si te ocurre, siempre puedes dividir las fotos en varios grupos, comprimirlas previamente o valorar alternativas de escritorio como un programa instalado.
PDF24 Creator: alternativa para convertir HEIC a JPG en WindowsSi prefieres no depender siempre de la conexión o vas a convertir HEIC a JPG con frecuencia, puede interesarte usar una aplicación de escritorio o revisar las mejores apps de conversión. Una de las alternativas mencionadas habitualmente es PDF24 Creator, una herramienta para Windows centrada en documentos PDF pero que incluye funciones relacionadas con imágenes.
PDF24 Creator se presenta como una aplicación para Windows con funciones similares a las de algunas herramientas online, permitiendo manejar distintos formatos. Aunque su foco principal son los PDF, también incorpora utilidades de conversión, compresión y gestión de archivos que pueden facilitar tu flujo de trabajo con imágenes.
Al trabajar desde el escritorio, no dependes tanto de la velocidad de subida ni de la estabilidad de la red, ya que los archivos se procesan de forma local. Esto es una ventaja cuando manejas lotes muy grandes de fotos HEIC, imágenes con mucha resolución o trabajas en un entorno donde no quieres o no puedes subir contenidos a servicios externos.
Además, esta alternativa puede integrarse mejor en algunos entornos de negocio, donde ya se utiliza PDF24 u otras suites similares. En ese contexto, resulta cómodo centralizar la gestión de documentos e imágenes en una única herramienta, en lugar de tener que recurrir constantemente a servicios web diferentes.
Reducir el peso de tus JPG y otros formatos relacionadosUna vez has convertido tus HEIC a JPG, puede que te encuentres con que las imágenes siguen ocupando demasiado espacio para lo que necesitas. En ese caso, es útil contar con una herramienta de compresión JPEG adicional capaz de reducir el tamaño del archivo sin que el ojo note apenas pérdida de calidad.
Hay servicios que prometen reducir el peso de tus fotos hasta en un 80 %, ajustando la compresión y optimizando la imagen para uso web. Esto es especialmente interesante si vas a subir muchas fotos a una página, a un blog o a una tienda online donde cada kilobyte cuenta para que la carga sea más rápida.
Si necesitas todavía más eficiencia, puedes valorar convertir tus JPG a WebP, un formato de imagen más moderno y con mayor capacidad de compresión. WebP, desarrollado por Google, consigue archivos más pequeños que JPG manteniendo una calidad muy aceptable, lo que es ideal para webs que buscan maximizar la velocidad de carga.
Para tareas más específicas, algunas herramientas relacionadas te permiten acciones como usar un selector de color para extraer tonos de una imagen o cambiar el tamaño de las fotos de forma masiva. Son pequeños complementos que, una vez tienes tus fotos en JPG, hacen que el flujo de trabajo sea más cómodo.
Herramientas y compatibilidad: software que abre JPGUna de las razones por las que compensa convertir HEIC a JPG es la enorme compatibilidad del formato JPG. Casi cualquier programa que tenga algo que ver con imágenes reconoce este tipo de archivos sin esfuerzo.
En navegadores como Chrome, Firefox, Edge o Safari, basta con arrastrar un archivo JPG a la ventana para verlo al instante. Esto es muy útil cuando quieres revisar rápidamente una imagen sin abrir editores más pesados o sin instalar software adicional.
En el ecosistema Microsoft, aplicaciones como Microsoft Fotos, Paint y muchos editores de terceros abren y guardan JPG por defecto. Lo mismo pasa en macOS con Vista Previa, Fotos y un sinfín de editores profesionales y semiprofesionales.
En dispositivos móviles, sea en Android o en iOS, las apps de galería tratan el JPG como un formato nativo totalmente integrado en el sistema. Esto significa que podrás editar, compartir y subir estas imágenes a prácticamente cualquier app sin mayor complicación.
Por qué HEIC Digital y conversores similares son tan prácticosMuchas personas recurren a servicios como HEIC Digital porque ofrecen una experiencia muy directa: subir, convertir y descargar sin curvas de aprendizaje. La idea es que no tengas que pelearte con menús complicados, codecs ni ajustes avanzados.
El uso típico de una web de este estilo consiste en seguir unos pasos muy sencillos: primero seleccionas todos tus archivos HEIC desde tu ordenador; después los arrastras a la zona de subida de la página; esperas unos segundos hasta que finaliza la conversión; y por último descargas las fotos convertidas de la forma que prefieras.
El propio mensaje de la herramienta suele insistir en que no necesitas esperar demasiado: el proceso está automatizado y optimizado para que no te dé tiempo ni a irte a por un café. Al final, descargas tus fotos en formato JPG individualmente o en un cómodo archivo ZIP comprimido con todo el lote.
Este tipo de webs suelen remarcar que son 100 % gratuitas gracias a la publicidad. A cambio de ver algunos anuncios, obtienes un servicio que resuelve un problema muy concreto: convertir tus fotos HEIC al omnipresente JPG sin quebraderos de cabeza.
Aspectos técnicos y curiosidades sobre JPG y HEICAunque en el uso diario no hace falta volverse loco con los detalles técnicos, conviene entender mínimamente qué hay detrás. En el caso de JPG, hablamos de un estándar cuya primera publicación fue el 18 de septiembre de 1992, lo que significa que lleva décadas perfeccionándose e integrándose en todo tipo de sistemas.
Este formato fue desarrollado por el Joint Photographic Experts Group, un comité de expertos que definió cómo debía realizarse la compresión con pérdida para fotos digitales. Desde entonces se ha convertido en un pilar básico de la fotografía digital, el diseño web y la edición de imágenes ligera.
Por su parte, HEIC, como contenedor del formato HEIF codificado con HEVC, se apoya en técnicas de compresión mucho más modernas. Aprovecha algoritmos similares a los que se usan en vídeo, lo que le permite almacenar más información en menos espacio y, además, manejar múltiples imágenes o variantes dentro del mismo archivo.
Esta capacidad multifoto de HEIC es ideal para funciones como Live Photos, ráfagas o efectos especiales, pero complica la compatibilidad con software antiguo que solo espera una imagen estática. Al convertir a JPG, se simplifica ese contenido a una o varias imágenes independientes, mucho más fáciles de manejar.
Cuándo elegir convertir a JPG y cuándo mantener HEICNo siempre es obligatorio convertir tus fotos HEIC; todo depende de para qué las vayas a usar. Si trabajas principalmente en el ecosistema Apple y no tienes problemas de espacio, puede interesarte mantener los originales en HEIC para aprovechar su mejor relación calidad/tamaño.
Sin embargo, cuando se trata de compartir fotos, publicarlas en la web o incluirlas en documentos que verán muchas personas con dispositivos distintos, la mejor opción suele ser pasarlas a JPG. Así te aseguras de que cualquiera pueda abrirlas sin instalar nada raro.
En entornos profesionales donde la fidelidad absoluta es crítica (por ejemplo, en fotografía profesional o retoque avanzado), se suele trabajar con formatos sin pérdida como RAW o TIFF. Aun así, a la hora de entregar archivos al cliente, el JPG sigue siendo el formato de salida preferido, precisamente por esa mezcla de compatibilidad y tamaño manejable.
Un enfoque muy práctico es conservar una copia en HEIC como archivo maestro, sobre todo si trabajas con dispositivos Apple, y generar versiones en JPG para distribuir, imprimir o subir a internet. De ese modo, tienes lo mejor de cada mundo sin complicarte demasiado.
Al final, convertir HEIC a JPG rápidamente es una manera muy efectiva de quitarte de encima problemas de compatibilidad, compartir tus fotos sin sustos y adaptarlas a cualquier tipo de dispositivo o programa.
Combinando herramientas online gratuitas financiadas con publicidad, alternativas de escritorio como PDF24 Creator y utilidades de compresión y redimensionado, es fácil montar un flujo de trabajo en el que tus imágenes pasen de HEIC a JPG, se abran en Chrome, Microsoft Fotos o Vista Previa sin protestar, pesen hasta un 80 % menos cuando hace falta y sigan teniendo una calidad más que suficiente para uso diario y profesional. Comparte la guía y ayuda a otros usuarios a conocer este truco.
Las mejores apps para enviar la pantalla del móvil a la TV
Si estás cansado de pelearte con la pantalla diminuta del móvil y quieres pasar tus series, pelis, juegos o fotos a la tele sin líos, estás en el sitio correcto. Hoy en día hay un montón de apps para enviar la pantalla a la TV, al PC o incluso a otro móvil, y no todas hacen lo mismo ni igual de bien.
En esta guía vas a encontrar una explicación clara y al detalle de las mejores aplicaciones para duplicar la pantalla del móvil en televisores, ordenadores y otros dispositivos. Verás para qué sirve cada una, con qué es compatible, cuáles son sus ventajas y sus pegas, y en qué casos merece la pena usar una u otra.
¿Qué es exactamente duplicar o enviar la pantalla a la TV?La mayoría de estas herramientas se basan en la idea de copiar en tiempo real lo que ves en tu móvil o tablet y mostrarlo en una pantalla más grande, como un televisor, un PC o un proyector. A esto se le suele llamar screen mirroring, screencast o Miracast, según la tecnología que use cada app o dispositivo.
Con este tipo de aplicaciones puedes enseñar fotos de un viaje, poner un vídeo, jugar, enseñar una app o hacer una presentación sin que nadie tenga que asomarse a tu móvil. Todo lo que hagas en el teléfono se verá al momento en la otra pantalla.
En la mayoría de casos, estas apps permiten conectar el móvil a la TV de forma inalámbrica usando la misma red WiFi, sin tener que usar cables HDMI. Algunas también ofrecen conexión por USB cuando quieres mandar la pantalla al ordenador con más estabilidad o menos retardo.
Screen Mirroring Cast to TV / Screen Mirroring – CasttoScreen Mirroring Cast to TV, también conocida como Screen Mirroring – Castto en algunas tiendas, está pensada para que puedas mandar la pantalla de tu móvil Android directamente al televisor con la mínima complicación posible. Es una app centrada en el uso con TV, sticks y dispositivos de streaming compatibles.
Con esta aplicación es posible ver juegos, fotos, vídeos y otras apps en la tele utilizando tecnologías de tipo Miracast. El objetivo es que conviertas tu televisor en una especie de “pantalla extendida” gigante para disfrutar de tu contenido con más comodidad, especialmente cuando te molestan las pantallas pequeñas.
La app permite conectar el teléfono con distintos dispositivos como televisores Smart TV, Chromecast, Fire TV Stick, Roku o Anycast. Mientras el móvil y la tele estén en la misma red WiFi, puedes lanzar el contenido sin necesidad de cables HDMI ni accesorios raros.
Uno de los principales usos es cuando quieres compartir fotos o vídeos con más gente, reproducir una película del móvil en la TV o mostrar una app en una pantalla grande. También resulta práctica si tienes que hacer una demostración o mostrar el funcionamiento de una aplicación delante de otras personas.
La interfaz de Screen Mirroring – Castto es bastante sencilla: basta con tener el móvil y la tele conectados al mismo WiFi, activar la opción de pantalla inalámbrica en el teléfono y la función de Miracast o pantalla inalámbrica en el televisor, y seleccionar la TV desde la app para emparejar.
La app funciona con la mayoría de televisores que tienen conexión a Internet y soporte Miracast. Generalmente, con activar la función de visualización inalámbrica en la tele no deberías tener grandes complicaciones para que el móvil empiece a enviar la pantalla.
El proceso recomendado para usar la aplicación suele ser similar a estos pasos, que se repiten en muchas guías de este tipo de apps:
- Conectar móvil y TV a la misma red WiFi, para que ambos se encuentren en la misma red local.
- Activar Miracast o pantalla inalámbrica en el televisor o dispositivo de streaming que vayas a usar.
- Habilitar la opción de pantalla inalámbrica o similar en la configuración del móvil Android.
- Buscar y seleccionar la TV desde la aplicación para iniciar la conexión.
- Una vez enlazado, empezar a usar el móvil con la pantalla reflejada en el televisor.
Esta herramienta se presenta como una app gratuita, fácil de usar y compatible con prácticamente todos los Android, independientemente de la versión. Si surge algún problema de compatibilidad con el dispositivo, los desarrolladores invitan a contactar con ellos antes de dejar una reseña negativa.
Para quienes quieren dejar el HDMI a un lado y compartir la pantalla sin cables, es una de las apps más directas y pensadas expresamente para enviar la pantalla a la TV y disfrutar en grande de películas, vídeos o juegos.
LetsView y la privacidad al duplicar pantallaLetsView es una aplicación gratuita que destaca por su enfoque multiplataforma y funciones de colaboración. Permite reflejar y controlar dispositivos entre sí en sistemas como Windows, macOS, Android, iOS y también televisores compatibles, todo sin coste de licencia.
Los desarrolladores de LetsView ponen especial énfasis en la protección de datos y privacidad. Indican que cuando compartes o duplicas la pantalla a través de su servicio, la copia temporal que pueda pasar por sus servidores se elimina rápidamente y no se almacena de forma permanente, algo que se detalla en su política de privacidad.
Aun así, recomiendan tener cuidado al compartir información sensible durante la duplicación y prestar atención a los permisos que se otorgan a otras herramientas de mirroring, sobre todo si proceden de fuentes desconocidas, para evitar accesos no autorizados al contenido de la pantalla.
LetsView se promociona como la opción definitiva, y gratuita, para reflejar y controlar teléfonos, tablets, PC y televisor en un entorno muy flexible. Es ideal para trabajar, jugar y colaborar a distancia cuando quieres enlazar varios dispositivos sin gastar en licencias.
Entre sus características se incluyen cosas como el control del ordenador desde el teléfono, el uso de herramientas de pizarra y dibujo sobre la pantalla compartida, opciones para mostrar documentos en presentaciones, así como funciones de captura y grabación de pantalla, muy útiles en clases online o reuniones.
Como punto débil, algunos usuarios reportan que el flujo de vídeo puede sufrir cierto lag o pequeños retrasos en algunas conexiones, sobre todo si la red no es muy estable o hay mucha carga de datos en la WiFi.
AirDroid Cast: duplicar, controlar y conectar por WiFi o USBCon esta aplicación puedes proyectar la pantalla de tu móvil en un PC con Windows o un Mac, y en muchos casos manejar el teléfono desde el propio ordenador. En contextos de teletrabajo, soporte remoto, formación o juegos, esto ofrece mucha comodidad.
Una de sus ventajas es que proporciona hasta tres formas sencillas de iniciar el envío de pantalla: escaneando un código QR, introduciendo un código de 9 dígitos o usando un receptor tipo AirPlay en dispositivos compatibles. De esta manera, se adapta tanto a conexiones locales como a conexiones a distancia.
AirDroid Cast soporta también conexión por cable USB cuando solo quieres emitir la pantalla del móvil al ordenador. Esta vía con cable ayuda a reducir el retardo y mejorar la estabilidad, algo especialmente útil si vas a jugar o necesitas una señal muy fluida.
Además, la app cuenta con la opción de multipantalla en un mismo PC, permitiendo ver y gestionar varias pantallas de móviles a la vez. Esto puede resultar útil para demostraciones, monitorización de varios dispositivos o sesiones formativas.
Entre sus puntos negativos, algunos usuarios señalan que la imagen de vídeo puede ir algo trabada o con tirones dependiendo de la red o de las condiciones de la conexión remota, algo que conviene tener en cuenta si planeas usarlo para streaming muy fluido.
ApowerMirror: duplicar con sonido y control desde el PCApowerMirror es otra de las apps más completas para quienes quieren duplicar la pantalla del móvil a un PC, Mac, Smart TV o incluso a otro teléfono, y hacerlo con audio incluido. Además, ofrece la opción de controlar el terminal Android desde el ordenador.
Este enfoque la hace especialmente interesante para reuniones online, clases en remoto, presentaciones, juegos y demostraciones en vivo, ya que puedes manejar el móvil desde el PC mientras la audiencia ve en grande lo que estás haciendo.
Una de sus funciones destacadas es la posibilidad de duplicar la pantalla entre redes diferentes, algo que facilita las conexiones remotas sin depender de estar en la misma WiFi local. Así es más sencillo mostrar la pantalla a alguien que está en otra ubicación.
Al igual que otras herramientas avanzadas, ApowerMirror permite visualizar varias pantallas en un solo ordenador, creando un entorno de trabajo en el que es posible mostrar distintos móviles simultáneamente, algo valioso para demostraciones técnicas o soporte.
Como parte negativa, depende de una conexión a Internet estable para que la duplicación sea fluida. Si la red falla o es muy lenta, es probable que aparezcan cortes, retrasos o pérdida de calidad en la imagen.
Además, aunque muchas de sus funciones están disponibles de forma gratuita, algunas opciones avanzadas o de uso intensivo requieren versión de pago. Es importante revisar qué necesitas exactamente para saber si te compensa la inversión.
1001 TVs: una solución muy versátil para múltiples dispositivos1001 TVs se presenta como una solución completa para quienes buscan compartir la pantalla en casi cualquier tipo de dispositivo. Está diseñada para ser más sencilla, más estable y con más funciones que otras apps de streaming que quizá no han cumplido las expectativas del usuario.
La aplicación destaca por su compatibilidad multiplataforma con Windows, macOS, iOS, Android, Smart TV y Apple TV. Esto permite montar un entorno en el que puedes enviar la pantalla entre varios equipos sin importar demasiado el sistema que use cada uno.
1001 TVs ofrece opciones como el espejo de una sola aplicación (single app mirroring), de manera que solo se muestre una app concreta y no todo el contenido de la pantalla. Esto aporta más privacidad y un aspecto más profesional en presentaciones o demos.
También incluye funciones avanzadas de duplicación y promete bajo retardo y una configuración bastante sencilla. La idea es que puedas transmitir partidos, videojuegos, fotos familiares, películas o presentaciones de trabajo con una experiencia lo más fluida posible.
Otro punto interesante es que permite la duplicación en formato vertical, algo útil para aplicaciones y contenidos que están pensados para verse en modo retrato, como redes sociales o algunas herramientas móviles.
MirrorGo: pensado para jugar y trabajar desde el PCMirrorGo está orientada sobre todo a usuarios que quieren reflejar la pantalla del móvil en el ordenador y controlarla con teclado y ratón. Es una herramienta que apunta tanto a jugadores móviles como a personas que necesitan más comodidad para tareas del día a día.
Una vez enlazado el dispositivo, puedes manejar tu Android directamente desde el PC, lo que facilita contestar mensajes, usar apps de productividad o jugar sin tener que tocar constantemente el móvil.
La app se integra con el programa MirrorGo Desktop para ofrecer una colaboración fluida entre móviles y ordenadores. Esto hace que la transición entre trabajar en el teléfono y seguir en el PC sea mucho más natural.
Entre las funciones destacadas está la transferencia de archivos entre el ordenador y el teléfono, lo que simplifica enormemente el intercambio de documentos, capturas, vídeos y otros contenidos sin tener que andar con cables ni métodos externos.
MirrorGo se vende especialmente como solución para disfrutar de juegos móviles en la pantalla del PC, aprovechando la mayor precisión del teclado y ratón. Esto es muy atractivo para gamers que prefieren una experiencia más similar a la del ordenador.
Eso sí, conviene tener claro que esta herramienta no permite enviar la pantalla directamente a una TV. Su enfoque está en el uso con ordenador, por lo que si tu idea principal es mandar la pantalla a un televisor, esta app no es la que buscas.
Mirroring360: reflejar Android en Fire TV, PC, Mac u otros AndroidMirroring360 está enfocada a quienes necesitan enviar la pantalla del móvil Android a distintos tipos de dispositivos, como Amazon Fire TV, Fire TV Stick, PC con Windows, Mac u otros dispositivos Android, de forma completamente inalámbrica.
Su principal atractivo es que promete reproducir juegos y apps exactamente como se ven en el móvil, sin cambios en la forma en la que se muestran. Esto la hace muy recomendable para presentaciones, clases, demostraciones de aplicaciones, educación y, por supuesto, juegos.
Con esta aplicación puedes transmitir prácticamente cualquier tipo de contenido: fotos, vídeos, webs, presentaciones, videojuegos o el escritorio completo del móvil. La app ofrece también un mirroring instantáneo para empezar a compartir la pantalla al momento.
Uno de los inconvenientes es que, en algunos casos, la versión gratuita está limitada en el tiempo y está pensada más como prueba que como solución permanente. Después de ese periodo, es posible que necesites una licencia de pago para seguir sacándole todo el partido.
LetsView: duplicación y control multiplataforma gratisAdemás del foco en privacidad que ya hemos comentado, LetsView quiere convertirse en el centro de mando de tus pantallas sin coste. Permite duplicar, controlar y colaborar entre distintos dispositivos y sistemas operativos.
Con LetsView puedes enviar la pantalla del móvil al PC o a la tele, y también conectar ordenadores entre sí, lo que facilita entornos de trabajo y estudio muy flexibles. Al ser gratuito, es una opción muy atractiva frente a otras herramientas de pago.
Entre sus ventajas está el soporte multiplataforma realmente amplio, la posibilidad de duplicación remota, y el control del PC desde el teléfono. También suma herramientas como pizarra, dibujo sobre pantalla, presentaciones de documentos y opciones para hacer capturas y grabaciones.
El punto menos positivo es que no siempre mantiene la misma fluidez y, en ocasiones, se experimenta cierto retraso en la imagen. Esto depende bastante de la calidad de la red y de los dispositivos que estés utilizando.
Aspectos de seguridad y buenas prácticas al enviar la pantallaCuando usamos apps para duplicar la pantalla no hay que olvidar que todo lo que aparece en el móvil se puede ver en otro dispositivo, y a veces pasa por servidores externos, aunque sea de forma temporal. Por eso es importante seguir unas pautas básicas de seguridad.
Conviene evitar mostrar datos sensibles mientras se hace mirroring, como contraseñas, información bancaria o documentos confidenciales. Si tienes que manejar este tipo de datos, mejor hacerlo fuera de la sesión o limitar qué app se comparte cuando la herramienta lo permite.
También es crucial revisar los permisos que concedes a las aplicaciones de duplicación. Asegúrate de descargarlas de fuentes oficiales y de que sean desarrolladores fiables, ya que un permiso mal dado puede abrir la puerta a accesos no deseados.
En soluciones como LetsView, se indica que las copias de pantalla se eliminan rápidamente de sus servidores y no se almacenan de forma permanente, pero aun así es recomendable leer la política de privacidad y tener claro qué datos se procesan y con qué fin.
Por último, siempre es buena idea verificar que todos los dispositivos estén conectados a redes de confianza, sobre todo cuando se utilizan funciones remotas o conexiones fuera de casa o del trabajo, minimizando así el riesgo de intrusiones.
Con todo lo que hemos visto, queda claro que hoy existen muchas apps diferentes para enviar la pantalla a la TV, al PC o a otros dispositivos, cada una con su enfoque: algunas priorizan la sencillez con televisores, otras apuestan por el control remoto, la multiplataforma o las funciones extra para trabajar y jugar mejor.
Escoger la herramienta adecuada pasa por fijarse en la compatibilidad con tus dispositivos, la estabilidad de la conexión, las opciones de control y las cuestiones de privacidad, para disfrutar en grande de tu móvil sin complicarte la vida. Comparte esta información para que más personas conozcan del tema.
Función de la ranura junto al USB‑C del Galaxy S25 Ultra
Si te acabas de comprar un Samsung Galaxy S25 Ultra y has visto que, junto al puerto USB‑C de la parte inferior, hay una pequeña ranura o agujerito, es normal que te quedes un poco mosca. Entre esa perforación, la rejilla del altavoz y lo duro que entra a veces el cable USB‑C, es fácil pensar que algo no va bien o que el móvil tiene un defecto de fábrica.
La realidad es mucho más sencilla: esa ranura tiene una función muy concreta dentro del diseño del teléfono y el “clic” tan firme del conector USB‑C también está buscado. Al mismo tiempo, el S25 Ultra es uno de los móviles más ambiciosos de Samsung en muchos otros aspectos (diseño, cámaras, pantalla, IA…), así que entender qué pasa en la parte inferior del móvil te ayuda a usarlo con más tranquilidad y a evitar sustos.
Diseño del Galaxy S25 Ultra y cambios en la parte inferiorSamsung ha planteado el Galaxy S25 Ultra como un refinamiento bastante agresivo respecto a la generación anterior. No es un cambio radical, pero sí se han retocado varios detalles clave de la carcasa para ganar comodidad y coherencia con el resto de la gama alta.
Uno de los aspectos más llamativos es el descenso de peso hasta unos 218 gramos, aproximadamente 15 gramos menos que el modelo previo. En un móvil grande, esto se nota mucho al usarlo a una mano o llevarlo en el bolsillo, y también influye en cómo se apoya en soportes o bases de carga.
El chasis es ahora algo más delgado, alrededor de un 15 % menos de grosor. Esto obliga a reorganizar el interior del teléfono y a redistribuir los componentes, especialmente en la parte baja, donde conviven el puerto USB‑C, el altavoz principal, micrófonos y, según la versión, la bandeja de SIM.
Otro retoque importante está en las esquinas del marco, que ahora son menos afiladas. En el modelo anterior, los cantos terminaban clavándose algo en la mano. En el S25 Ultra se mantiene la estética “Ultra”, pero el agarre es más agradable. Esta suavización también se nota cerca de la base del móvil, donde se localizan el conector de carga y las diferentes aberturas.
En la parte trasera, el módulo de cámaras se integra mejor con el resto de la gama alta de Samsung. Los anillos que rodean las lentes se parecen más a los de los plegables de la marca, creando una línea de diseño más unificada. Aunque esto parezca ajeno a la zona del USB‑C, forma parte del mismo enfoque: cada orificio, perforación y ranura del chasis está ahí por algo, no son agujeros puestos al azar.
¿Qué es exactamente la ranura junto al USB‑C del Galaxy S25 Ultra?Si observas con calma la parte inferior del S25 Ultra, verás varios elementos: el puerto USB‑C de carga y datos, la rejilla del altavoz principal y una o varias perforaciones más pequeñas. Es ahí donde suelen surgir las dudas.
Esa ranura o agujero pequeño que se ve cerca del USB‑C suele tener tres posibles funciones según modelo y región, pero en el S25 Ultra su papel principal es muy claro:
- Micrófono principal para llamadas y grabación de audio.
- En algunos diseños, orificio de expulsión de la bandeja SIM si la bandeja se ubica en la parte baja.
- Perforación adicional para simetría estética o soporte de audio junto a la rejilla del altavoz.
En el Galaxy S25 Ultra actual, lo que verás más cerca del conector es, en la práctica, un micrófono diminuto encargado de recoger tu voz durante las llamadas y aportar información de audio en vídeo y grabaciones. Samsung concentra en esta zona inferior el altavoz principal, el puerto USB‑C y parte del sistema de micrófonos, aprovechando al máximo el espacio interno.
Además, es habitual encontrar una rejilla con varios agujeros alineados, que corresponde al altavoz inferior. Al buscar cierta simetría, el diseño puede dar la sensación de que hay más huecos “misteriosos” de la cuenta, pero lo que tienes son tres piezas muy claras: altavoz, micrófono y puerto USB‑C. Según la variante, la bandeja SIM puede estar en el lateral o integrada en la base con su propio orificio para la herramienta de extracción.
Lo realmente importante es entender que esa ranura no es un segundo puerto USB‑C, ni un bloqueo mecánico para el cable, ni un botón oculto. Introducir ahí una aguja, un pin que no sea el oficial de la bandeja SIM, la punta del cable u otros objetos metálicos puede cargarse el micrófono o dañar elementos internos.
¿Por qué el cable USB‑C entra tan “duro” en el S25 Ultra?Muchos usuarios comentan que, al estrenar el móvil, el conector USB‑C parece requerir más fuerza de lo normal al enchufarlo. Mientras no haya ruidos raros, chispazos o cortes de conexión, este comportamiento suele entrar dentro de lo esperado.
Por un lado, Samsung ha optado por un encaje bastante firme del puerto USB‑C hembra. Esto hace que el cable quede muy bien sujeto y no se suelte con facilidad si estás jugando, viendo vídeos o usando el teléfono mientras se carga. Las pestañas internas del conector, al ser nuevas, ofrecen más resistencia al principio, lo que se traduce en una sensación de conector “apretado”.
Por otro lado, el dispositivo está diseñado para ofrecer una alta resistencia a polvo y salpicaduras dentro de las certificaciones habituales de la gama. Esto implica tolerancias pequeñas y un interior muy ajustado, así que no es extraño que el puerto se note más rígido en comparación con móviles más modestos o con muchos años de uso.
Conviene revisar siempre que el cable esté correcto: sin rebabas, sin deformaciones metálicas ni daños en la zona plástica. También es buena idea comprobar que dentro del puerto no se haya acumulado pelusa, polvo o suciedad, algo que suele aparecer con el paso de los meses al llevar el móvil en el bolsillo.
Si el cable entra hasta el fondo, se escucha el clic, el teléfono carga estable, no se corta la transmisión de datos y no aparecen avisos de error, lo normal es que esa dureza se reduzca ligeramente con el uso y se quede en un anclaje firme pero cómodo.
En cambio, si tienes que aplicar mucha más fuerza de la que te parece razonable, el cable se queda a medias, notas chispazos, calor excesivo o la carga se interrumpe, lo sensato es parar y contactar con el servicio técnico. El puerto USB‑C es resistente, pero si se fuerza en ángulo raro o con cables dañados, puede terminar necesitando reparación física.
La parte inferior como centro de conectividad y audioLa zona donde se sitúa la ranura junto al USB‑C no es un simple detalle estético: es uno de los puntos de mayor actividad del teléfono. Ahí se concentra buena parte de la conectividad cableada y del sistema de sonido.
Desde el puerto USB‑C puedes cargar la batería, transferir datos, conectar accesorios, sacar vídeo a monitores compatibles mediante adaptadores o hubs y, en general, usar el terminal como centro de conexión con otros dispositivos. Para todo eso, es crucial que el conector sea estable y encaje con precisión.
Muy cerca se encuentra el micrófono principal, que trabaja junto con otros micrófonos distribuidos por el chasis para ofrecer cancelación y reducción de ruido ambiental en llamadas y grabaciones. Esa perforación tan discreta es la que permite que se te escuche nítido incluso en entornos con bastante ruido.
Si tapas continuamente esa ranura con una funda mal recortada, con el dedo mientras hablas o si la golpeas con objetos punzantes, la calidad del audio puede degradarse sensiblemente. No es raro que algunos problemas de sonido se deban simplemente a suciedad, pelusas pegadas a la malla del micrófono o protectores de terceros que no respetan bien la abertura.
USB‑C, velocidad de datos y el papel del cable incluidoMás allá de la forma del puerto y su firmeza, hay un punto delicado: la velocidad de datos del USB‑C del Galaxy S25 Ultra. Samsung ha optado por mantener especificaciones de tipo USB 2.0, lo que se traduce en unas tasas aproximadas de 40 MB/s en transferencia.
En un móvil de gama altísima, algunos usuarios consideran que esto es una limitación importante, sobre todo para mover grandes volúmenes de fotos y vídeos. A día de hoy, cuando existen estándares USB‑C mucho más rápidos, resulta un poco chocante que el buque insignia se quede en esa velocidad.
A esto se suma que el cable USB‑C que acompaña al teléfono se percibe como un accesorio muy modesto para el precio del terminal. En un contexto donde ya se ha asumido, en parte, que no vengan cargadores en la caja por motivos ambientales, el hecho de incluir un cable que muchos ven como “anticuado” o limitado a nivel de datos genera debate.
La explicación práctica es que Samsung da por hecho que la mayoría de usuarios sincronizan y respaldan sus datos de forma inalámbrica (nube, WiFi, copias automáticas, etc.). Pero eso no significa que la conexión por cable sea irrelevante: sigue siendo clave para quienes transfieren vídeos grandes, trabajan con el móvil conectado al ordenador o usan funciones avanzadas como entornos de escritorio.
Hardware de gama alta: procesador, pantalla y memoriaDejando a un lado el puerto, el Galaxy S25 Ultra mantiene un perfil de hardware de primer nivel. En su interior encontramos el procesador Qualcomm Snapdragon 8 Elite, un SoC de última generación que mejora el rendimiento en juegos, edición de vídeo, fotografía compleja y, de forma especial, en tareas de inteligencia artificial.
Las configuraciones de memoria RAM y almacenamiento se colocan en la franja premium de Android, con combinaciones que permiten multitarea fluida, apertura muy rápida de aplicaciones y espacio suficiente para vídeos en alta resolución, grandes bibliotecas de fotos y apps pesadas.
La pantalla también ha dado un pequeño salto: pasa a unas 6,9 pulgadas de diagonal, con marcos aún más reducidos para que el tamaño físico del teléfono no se dispare. Mantiene un tratamiento antirreflejos muy efectivo, que facilita mucho la lectura en exteriores y reduce brillos molestos.
Para proteger este panel, Samsung estrena Gorilla Glass Armor 2 de Corning, un cristal diseñado para aguantar mejor frente a arañazos y golpes accidentales. Esto es especialmente relevante en un terminal grande, donde cualquier caída suele castigar bastante tanto los bordes como la zona cercana al conector.
Con este conjunto, el S25 Ultra no solo está preparado para mover juegos exigentes o apps profesionales sin despeinarse, sino que también ofrece una resistencia física notable en zonas sensibles como el marco inferior, el contorno del USB‑C y el área del altavoz.
One UI 7 con Android 15: interfaz renovada e IA por todas partesEn el terreno del software, el Galaxy S25 Ultra llega con One UI 7 basada en Android 15, probablemente uno de los mayores lavados de cara que ha hecho Samsung en su capa.
La interfaz general se ha pulido mucho: iconos rediseñados, aspecto más moderno y menús mejor organizados. A nivel visual todo resulta más limpio, y se mantiene el abundante menú de opciones avanzadas que siempre ha caracterizado a la marca, pero presentado de forma menos abrumadora.
Uno de los grandes puntos fuertes está en la política de soporte: Samsung mantiene siete años de actualizaciones de sistema y de seguridad para este modelo. Esto sitúa al S25 Ultra en la élite de Android en cuanto a vida útil, algo que encaja muy bien con un hardware tan potente y con un precio tan elevado.
A nivel de inteligencia artificial hay un cambio de enfoque: Gemini pasa a ser el asistente por defecto, tomando un papel central en la experiencia diaria. La generación de imágenes mejora de forma notable, con resultados más realistas y espectaculares.
Entre las nuevas funciones destaca la grabación de llamadas con transcripción automática, disponible en España y muy interesante para entrevistas, apuntes de trabajo o consultas médicas y trámites telefónicos. Parte de estas capacidades de IA se ejecutan ahora directamente en el dispositivo, sin depender siempre de la nube, lo que aumenta la privacidad y la velocidad de respuesta.
El sistema integra un widget contextual que se adapta a tu rutina, mostrando información útil según la hora del día y tu uso reciente. También incluye un selector de pantalla que analiza lo que ves para generar GIF, realizar capturas, copiar texto o sugerir acciones rápidas, todo pensado para que la IA no sea una app más, sino un hilo conductor en tu uso cotidiano del móvil.
Como extra, el S25 Ultra llega con seis meses de acceso a Gemini Advanced sin coste, permitiendo explotar funciones de IA más avanzadas y sacar aún más partido a la potencia del procesador.
Cámaras del Galaxy S25 Ultra: continuidad en foto, plus en vídeoEn fotografía, el S25 Ultra mantiene una configuración muy similar a la de la generación previa, apostando por un sensor principal de 200 megapíxeles. Este sensor proporciona un nivel de detalle altísimo y mucha flexibilidad tanto en buena luz como en escenas nocturnas o interiores complicados.
El sistema de zoom recurre de nuevo a un doble teleobjetivo, con aumentos x3 y x5, cubriendo cómodamente la mayoría de retratos y tomas a media distancia. Esta combinación permite jugar bastante con la composición sin tirar de zoom digital agresivo.
El cambio más notable en hardware lo encontramos en el ultra gran angular, que pasa de 12 a 50 megapíxeles. Este salto se nota en paisajes, arquitectura o interiores amplios, con un incremento de detalle que permite incluso recortar la imagen sin que se venga abajo la calidad.
Donde más se percibe la evolución es en el vídeo. El Galaxy S25 Ultra estrena la opción de grabar en LOG, un formato logarítmico que registra una imagen muy plana, sin procesados intensos de color o contraste. Esto es oro para quien edita sus vídeos en software profesional, porque deja un margen enorme para colorear y ajustar la estética final con precisión.
Además, se añaden herramientas de vídeo profesional como los patrones cebra, que marcan en pantalla las zonas sobreexpuestas. Esta función, heredada de cámaras de alto nivel, ayuda a controlar mejor la iluminación y evitar que las altas luces se quemen sin remedio.
Samsung y Qualcomm han afinado el motor de reducción de ruido en tiempo real, capaz de distinguir entre sujetos en movimiento, sujetos estáticos y cambios en la escena, aplicando el procesado adecuado a cada caso. El resultado es un vídeo más limpio, con menos grano en condiciones de poca luz y una reproducción del detalle más coherente.
Versiones, precios y colores del Galaxy S25 UltraEl Galaxy S25 Ultra se coloca sin complejos en la parte más alta del catálogo de Samsung, y eso se refleja en sus opciones de almacenamiento y en su rango de precios para España.
Estas son las configuraciones y precios anunciados para el modelo Ultra:
- Galaxy S25 Ultra de 256 GB | 1.459 euros.
- Galaxy S25 Ultra de 512 GB | 1.579 euros.
- Galaxy S25 Ultra de 1 TB | 1.819 euros.
La familia se completa con los modelos Galaxy S25+ y Galaxy S25 estándar, que ofrecen otras combinaciones de memoria más ajustadas en función del presupuesto:
- Galaxy S25+ con variantes de 256 y 512 GB de almacenamiento.
- Galaxy S25 “normal” con opciones de 128 y 256 GB.
En cuanto a colores, el S25 Ultra se lanza en una paleta que va de lo clásico a lo más llamativo: azul, negro, plata y gris como tonos base, junto a acabados especiales como negro intenso, cuarzo rosa y esmeralda, algunos de ellos exclusivos de la tienda online de Samsung o de ciertos canales de venta.
Con todo este contexto, la famosa ranura junto al USB‑C se entiende mejor: forma parte de un conjunto muy cuidado en el que cada orificio, cada rejilla y cada componente de la parte inferior tiene una razón de ser, ya sea para el sonido, para el micrófono, para la SIM o para la propia estabilidad del conector.
Al conocer qué hace cada pequeño agujero, por qué el USB‑C entra con ese punto extra de firmeza y cómo se integra todo ello en un móvil tan completo, es más fácil disfrutar del S25 Ultra sin paranoias y sin meter la aguja donde no toca, aprovechando a fondo sus capacidades de cámara, pantalla, IA y conectividad sin poner en riesgo sus zonas más delicadas. Comparte la información y más usuarios sabrán para que sirve la ranura junto al puerto USB del Samsung Galaxy S25 Ultra.
