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Cómo guardar billetes en Wallet en iPhone y Android
Salir de casa con solo el móvil es ya el pan de cada día y, dentro de ese cambio, guardar billetes en Wallet se ha convertido en algo básico para viajar tranquilo, sin papeles ni impresos que se pueden perder en cualquier momento. Tanto si usas iPhone como un móvil Android, hoy puedes llevar tus tarjetas de embarque, entradas o billetes de tren perfectamente organizados en una cartera digital.
En las siguientes líneas vas a ver, paso a paso, cómo añadir, usar, compartir y gestionar billetes y pases en Apple Wallet, Google Wallet y apps alternativas como PassWallet, además de trucos para sacarles todo el partido. Todo explicado con un lenguaje cercano, sin tecnicismos raros, para que cualquiera pueda tener sus billetes siempre a mano en el móvil.
Qué es Wallet y qué tipos de billetes puedes guardarCuando hablamos de Wallet en el móvil nos referimos a una aplicación de “cartera digital” donde puedes guardar tarjetas y billetes en formato electrónico, de forma segura y accesible en pocos toques. En iPhone se llama Apple Wallet (o Cartera, según la traducción) y en Android la solución oficial de Google es Google Wallet.
En estas apps puedes guardar mucho más que métodos de pago. Admiten una gran variedad de pases y billetes, como tarjetas de embarque de avión, entradas de conciertos, billetes de tren, abonos de transporte, tarjetas de fidelización, cupones de descuento, reservas de hotel o alquiler de coches, todo ello vinculado normalmente a un código QR, código de barras o tecnología NFC.
Eso sí, no todos los emisores son compatibles. Para poder guardar un billete en Wallet, la compañía (aerolínea, empresa de trenes, teatro, etc.) debe participar en el programa de pases digitales y ofrecer la opción de “Añadir a Wallet”. Si no ves esa opción, normalmente tendrás que usar métodos alternativos, como capturas de pantalla, apps de terceros o imprimir el billete.
En el ecosistema Apple, los billetes digitales se gestionan a través de pases en formato PKPASS, que son los archivos típicos que envían muchas aerolíneas o recintos. En Android, en cambio, Google Wallet no admite directamente archivos .pkpass, de modo que hay que añadir los billetes desde la web/app del proveedor o usar otros sistemas como escaneo o apps compatibles.
Cómo guardar billetes en Apple Wallet (iPhone y Apple Watch)En iPhone todo el proceso está bastante pulido: cuando la aerolínea, empresa de transporte o recinto es compatible, el billete suele incluir el botón “Añadir a Apple Wallet” o “Añadir a Cartera”. A partir de ahí solo hay que seguir unos pasos muy sencillos y el pase queda guardado tanto en el iPhone como en el Apple Watch enlazado.
Para añadir una entrada, tarjeta de embarque o pase a Apple Wallet, el procedimiento general es el siguiente: abres el correo, app o notificación donde te han enviado el billete y buscas el botón que indica que puedes sumarlo a la Cartera. Suele estar muy visible junto al código QR o los datos del viaje.
Cuando toques la opción de “Añadir a Apple Wallet” o “Añadir a Cartera”, se abrirá una vista previa del pase donde verás el nombre, la fecha, el localizador, asiento o zona, y el tipo de código que se usará al acceder (QR, código de barras o NFC). En esta pantalla solo tienes que seguir las instrucciones, que normalmente acaban con un botón “Añadir” en la parte superior derecha.
Al confirmar la adición, el billete quedará almacenado en la app Cartera del iPhone y, de forma automática, se sincronizará también con el Apple Watch que tengas vinculado, siempre que el reloj soporte Wallet y esté usando la misma cuenta. Así podrás enseñar el pase tanto desde el móvil como desde la muñeca.
Si en algún momento no encuentras el famoso botón de añadir, lo habitual es que el emisor no ofrezca compatibilidad con la Cartera de Apple. En ese caso, lo recomendable es contactar con la aerolínea, el organizador del evento o la empresa de transporte para confirmar si tienen soporte para Apple Wallet o si es obligatorio usar un PDF, una app propia o un formato distinto.
Cómo usar tus billetes guardados en Apple WalletUna vez que tengas los billetes guardados, lo importante es saber cómo sacarlos al vuelo en el momento del control de acceso, sin perder tiempo rebuscando en correos o galerías de fotos. Apple facilita mucho el acceso rápido a Wallet con botones físicos y notificaciones contextuales.
Si tienes un iPhone con Face ID, para abrir un pase desde la pantalla bloqueada puedes pulsar dos veces el botón lateral. Al hacerlo, se mostrará la cartera con tus tarjetas y billetes. Si te lo pide, tendrás que autenticarte con Face ID o introduciendo tu código de desbloqueo antes de que aparezcan todos los elementos.
En los modelos con Touch ID, el proceso es muy parecido: haz doble clic en el botón de inicio y, si aparece el aviso de seguridad, confirma con tu huella o introduciendo el código. Verás primero tu tarjeta de pago predeterminada y, deslizando, encontrarás las entradas y tarjetas de embarque guardadas.
Otra forma aún más directa es a través de las notificaciones. Cuando se acerca la hora del vuelo o del evento, Wallet suele mostrar un aviso con el billete correspondiente. Basta con tocar esa notificación para que se abra la tarjeta de embarque o la entrada concreta, lista para escanear sin tener que buscar manualmente.
Una vez abierto el pase en pantalla, solo tienes que acercar el iPhone al lector sin contacto, escanear el código de barras o QR o enseñarlo al personal según te indiquen. En algunos casos te pedirán desbloquear el teléfono antes de poder leer el código, así que conviene tenerlo listo cuando estés cerca del control.
Usar tus entradas y billetes con Apple WatchEl Apple Watch es especialmente cómodo para los accesos rápidos, ya que permite mostrar tus billetes sin sacar el móvil del bolsillo. Siempre que los pases estén en la Cartera del iPhone y el reloj esté enlazado, se replican automáticamente en watchOS.
Para usar una entrada o tarjeta de embarque desde el Apple Watch, el primer paso es abrir la tarjeta en el propio reloj. Si recibes una notificación vinculada a un pase que vas a usar, toca directamente esa notificación y se mostrará el billete en pantalla listo para escanear.
Si no te ha llegado ninguna notificación o la cerraste sin querer, puedes pulsar dos veces el botón lateral del Apple Watch para abrir la vista de Wallet y, a continuación, desplazarte hacia abajo hasta localizar el pase o entrada concreta que necesitas. Al tocarlo, se ampliará a pantalla completa mostrando el código.
En el control de acceso tendrás que acercar la pantalla del Apple Watch al lector sin contacto o al escáner de códigos, de la misma forma que harías con el iPhone. El personal podrá validar el billete desde el reloj, y tú no tendrás que andar sacando el móvil en medio de la cola.
Igual que con el teléfono, puede que en algunos casos tengas que desbloquear el Apple Watch con el código antes de mostrar la tarjeta. Es recomendable llegar al punto de control con el dispositivo ya activo para que el lector detecte el código a la primera.
Compartir billetes desde Apple Wallet con otros iPhoneEn muchas ocasiones compras varias entradas o billetes y quieres que cada acompañante lleve el suyo en su propio móvil. Para eso, Apple permite compartir determinados pases desde la app Cartera a otro iPhone de forma rápida y segura, usando una conexión directa entre dispositivos.
El proceso empieza abriendo la aplicación Cartera en tu iPhone y tocando el pase o entrada concreta que quieres enviar. Una vez estás viendo la tarjeta completa, deberás acercar tu dispositivo a la parte superior del iPhone de la otra persona, a unos pocos centímetros de distancia.
Si todo va bien, en las pantallas de ambos aparecerá un brillo o efecto visual que indica que los dos iPhone se están conectando entre sí para compartir el contenido. Es importante mantenerlos juntos durante unos segundos, sin separarlos, para que se complete la transferencia del pase.
Cuando el billete aparezca en el dispositivo del receptor, éste verá la opción de “Compartir” o “Añadir” y solo tendrá que confirmar para que se guarde en su propia app Cartera. Desde ese momento, cada uno dispondrá de su pase en su móvil, sin necesidad de enseñar todos los billetes desde un único dispositivo.
Hay que tener en cuenta que, aunque esta función es muy cómoda, no todos los tipos de pases permiten compartirse. Dependerá de cómo haya configurado el emisor la entrada o billete, y en algunos casos solo se permitirá usarla en el teléfono original para evitar duplicidades o usos no autorizados.
Guardar billetes en Google Wallet (Android)En Android, la aplicación equivalente a Apple Wallet es Google Wallet, la cartera digital oficial de Google. Desde ella puedes guardar tarjetas de pago, abonos, billetes de avión, entradas de eventos, billetes de tren y otros pases compatibles, y tenerlos disponibles incluso aunque no tengas conexión a Internet en el momento de usarlos.
El método más habitual para añadir un billete o entrada a Google Wallet es comprarlo en una aerolínea, operador de trenes o plataforma de venta de entradas que forme parte del programa de Google. Estas empresas suelen incluir el botón “Añadir a Google Wallet” junto a la confirmación de la compra o en el propio billete digital.
Cuando ya has hecho la reserva desde una web o app compatible, solamente tienes que tocar el botón “Añadir a Google Wallet” y después “Añadir” para que el pase se importe a la aplicación. Si todavía no tienes instalada Google Wallet, el sistema te llevará primero a la Play Store para descargarla y, una vez instalada, se completará automáticamente la adición del billete.
Es importante tener claro que, a diferencia de Apple, Google Wallet no admite archivos .pkpass de forma nativa. Si te envían un billete en este formato, no podrás abrirlo directamente con la app de Google y necesitarás o bien usar la app oficial del emisor o recurrir a soluciones de terceros que conviertan o gestionen esos archivos.
Una vez añadido el billete, quedará guardado en la sección correspondiente de Google Wallet y podrás ver todos sus detalles: nombre del pasajero, localizador, asiento, fecha, hora, código de barras o QR y cualquier otra información relevante. Estos datos seguirán accesibles incluso cuando no tengas cobertura o conexión wifi.
Cómo usar tus billetes en Google WalletEl uso de los billetes guardados en Google Wallet es muy sencillo, y varía ligeramente según si el control admite la lectura sin contacto (NFC) o prefiere escanear códigos de barras o QR. En ambos casos, lo ideal es tener el teléfono desbloqueado y la app lista cuando te acerques al punto de acceso.
En los sistemas compatibles con NFC, normalmente basta con desbloquear el teléfono y acercar la parte trasera al lector de billetes. Mantén el móvil pegado al lector unos segundos, sin moverlo, hasta que en pantalla aparezca una marca de verificación azul o un mensaje que indique que el billete ha sido aceptado correctamente.
Si el lector no soporta NFC o te indican que deben escanear un código, tendrás que abrir la aplicación Google Wallet manualmente. Una vez dentro, desliza hacia arriba para encontrar la tarjeta de embarque, entrada o billete que vayas a usar en ese momento.
Al tocar el billete se mostrará a pantalla completa el código de barras o QR que el personal escaneará con su lector. Si viajas con varios billetes en el mismo móvil, tendrás un pase por persona y deberás mostrar el código individual de cada uno para que los validen uno a uno.
En muchas ocasiones, las entradas de próximos eventos o billetes que se van a usar pronto aparecen en una sección destacada de la aplicación, a menudo bajo un apartado tipo “Importantes” o similar dentro de Wallet, para que no tengas que buscarlos entre todas tus tarjetas.
Añadir tarjetas de embarque a Google Wallet con una captura de pantallaGoogle ofrece una función muy práctica para los teléfonos Pixel 3 y posteriores: la posibilidad de crear una tarjeta de embarque en Google Wallet a partir de una simple captura de pantalla. Es especialmente útil cuando la aerolínea no ofrece el botón directo de “Añadir a Google Wallet”.
El requisito básico para usar esta función es tener instalada la app Google Wallet y disponer de conexión a Internet en el momento de crear la tarjeta. A partir de ahí, solo necesitas localizar visualmente tu tarjeta de embarque en el móvil antes de hacer la captura.
Primero abre el correo, la aplicación o la web de la aerolínea donde se encuentra tu tarjeta de embarque y muévela en pantalla hasta centrar claramente el código de barras o código QR. Si la tienes en un archivo PDF adjunto, tendrás que abrirlo y situarte en la página donde aparece el código, y si tienes problemas puedes activar el visor de PDF nativo de Chrome.
Cuando tengas el billete bien encuadrado, realiza una captura de pantalla pulsando a la vez el botón de encendido y el botón de bajar volumen durante unos segundos, tal como se hace habitualmente en Android. Justo después, te aparecerá la notificación de que se ha guardado la captura.
En esa notificación verás la opción de “Añadir a Google Wallet”. Tócala y se abrirá una ventana del navegador donde Google procesará automáticamente la imagen para detectar la información del billete y generar una tarjeta de embarque compatible con Wallet.
Para terminar, solo tendrás que tocar en “Guardar” o “Ver tarjeta de embarque”. A partir de entonces, tu tarjeta quedará almacenada en Google Wallet y podrás acceder a ella en cualquier momento, incluso sin conexión. Esta función también se puede activar si la tarjeta de embarque está en tus apps recientes, ya que Android permite hacer la captura desde la vista de aplicaciones abiertas.
Guardar billetes de tren en Google Wallet con código QRAdemás de las tarjetas de embarque, Google Wallet se ha vuelto muy útil para guardar billetes de tren con código QR de compañías como Renfe, Ouigo o Iryo. La idea es tratarlos como si fueran un pase o tarjeta digital más, de forma que no tengas que ir rebuscando el PDF o el correo cada vez que el revisor los pide.
Mientras tengas tu billete con un QR legible, el proceso es bastante sencillo: Google Wallet te permite escanear ese código y generar una tarjeta digital con los datos del viaje, como localizador, asiento, fecha y hora. Así tendrás el billete siempre listo aunque te quedes sin cobertura.
Para empezar, abre la aplicación Google Wallet en tu móvil Android y toca el botón “+” que aparece en la esquina inferior derecha de la pantalla. Es el mismo botón que se usa para añadir tarjetas de pago, pases o cualquier nuevo elemento a la cartera.
Dentro del menú que se abre, selecciona la opción “Otros” o equivalente, que es la que permite usar la cámara para reconocer billetes y eventos que no están integrados de forma nativa como una tarjeta específica. Es posible que sea la primera vez que uses esta función.
Si nunca has dado permisos de cámara a Google Wallet, el sistema te pedirá aceptar las condiciones de uso y conceder el permiso para acceder al sensor. Es necesario porque la app va a utilizar la cámara para leer el QR de tus billetes, y sin esa autorización no podría hacerlo.
Una vez dentro de la interfaz de escaneo, podrás elegir entre modo manual o captura automática. En el modo automático, solo tendrás que enfocar el código QR del billete y dejar que el sistema lo detecte por sí mismo, mientras que en el modo manual tendrás algo más de control, por si el QR está en una superficie complicada.
Enfoca el código QR del billete de tren, mantén el móvil firme y espera unos segundos a que Google Wallet lo lea correctamente. Cuando termine el análisis, verás cómo se genera una tarjeta digital con toda la información de la reserva lista para guardarse en la aplicación.
Al tocar esa nueva tarjeta podrás ver todos los datos del billete: localizador, tren, coche, asiento, fecha, hora y el QR de acceso que usarás tanto para entrar al andén como para mostrárselo al interventor durante el trayecto. Todo a un par de toques de la pantalla principal del móvil.
Una vez que el viaje haya terminado, puedes eliminar el billete de Google Wallet sin ningún problema para no tener la cartera llena de títulos caducados. Si eres de los que guardan los billetes a modo de recuerdo, también puedes dejarlos archivados sin que molesten demasiado en el día a día.
Viajar solo con el móvil: ventajas de llevar los billetes en WalletGuardar tus billetes en Wallet tiene muchas ventajas prácticas: la principal es que dejas de depender del papel y de los correos impresos o PDFs difíciles de localizar cuando estás con prisas en el aeropuerto o el andén. El móvil se convierte en tu único “billete físico”.
Otra gran ventaja es que, en la mayoría de los casos, los billetes almacenados en Apple Wallet, Google Wallet o apps como PassWallet funcionan sin conexión. Es decir, aunque pierdas la señal de datos o no tengas wifi, la tarjeta de embarque o la entrada se puede mostrar igualmente y el lector podrá escanear el código sin problemas.
Además, las apps de cartera digital suelen mostrar notificaciones inteligentes cuando se acerca la hora del vuelo, evento o tren, e incluso pueden enseñarte el billete directamente en la pantalla de bloqueo o en el reloj. Así, ni siquiera hace falta que tú recuerdes buscarlos: el propio sistema se adelanta.
Para los más organizados, otro punto fuerte es que puedes tener todos tus billetes y tarjetas centralizados en un mismo lugar, ordenados por fecha, tipo o nombre, y combinarlos con apps para planificar las vacaciones. Se acabó tener parte de las reservas en la bandeja de entrada, parte en la galería y parte en la app de la compañía sin saber dónde está cada cosa.
Por último, en ocasiones los emisores de billetes pueden actualizar la información de los pases ya guardados en tu Wallet, por ejemplo si cambia la puerta de embarque o si hay una modificación en el horario. En vez de enviarte un nuevo correo, simplemente se actualiza la tarjeta, lo que reduce errores y despistes.
PassWallet: alternativa para gestionar billetes y tarjetas en AndroidAdemás de Google Wallet, en Android existen otras opciones para manejar tarjetas y billetes digitales, y una de las más veteranas es PassWallet, una app gratuita y pionera en gestionar todo tipo de pases en el móvil. Está pensada para quienes reciben billetes en muchos formatos distintos y quieren tenerlos bien ordenados.
PassWallet admite prácticamente cualquier tipo de pase que te puedas imaginar: tarjetas de embarque, abonos de transporte, entradas de cine, conciertos, museos, festivales, parques temáticos, tarjetas de fidelización, cupones de descuento, reservas de hotel y coche, y un largo etcétera. Su objetivo es que todo eso viva en un único lugar.
La forma de añadir billetes a PassWallet es muy variada. Si has recibido un correo o un SMS con el archivo del billete o un enlace de descarga, solo tienes que tocar el archivo o el link y elegir PassWallet como aplicación para abrirlo. A partir de ahí, la tarjeta se cargará e importará automáticamente a la app.
También puedes añadir billetes escaneando el código de barras o QR con la cámara del móvil, que PassWallet reconocerá para generar un pase. Incluso permite convertir contenidos a PDF sin necesidad de programación extra, lo que da bastante flexibilidad si los billetes vienen en formatos poco estándar.
Si ya tenías pases guardados en el teléfono, PassWallet ofrece la opción de rescatarlos desde servicios como Google Drive o Dropbox. De esta manera puedes importar en bloque todos los billetes antiguos o usar estas nubes como copia de seguridad para no perder tus tarjetas si cambias de móvil.
La aplicación, además, está incorporando tecnología NFC para permitir añadir, pagar o canjear contenido directamente acercando el móvil, siempre que el emisor del billete o tarjeta también haya implementado este sistema. Es una forma de aprovechar el contacto sin necesidad de mostrar códigos en pantalla.
Cómo organizar y qué permisos necesita PassWalletUna de las grandes ventajas de PassWallet es que no solo guarda billetes, también te ayuda a organizarlos de manera bastante flexible. Puedes ordenar tus pases alfabéticamente, por tipo (por ejemplo, vuelos, trenes, eventos) o por fecha, para que siempre tengas lo más próximo a mano.
La app te deja modificar muchas preferencias: ajustes de seguridad, modo de almacenamiento, sistema de notificaciones, colores, creación de categorías personalizadas y otras opciones para adaptar la experiencia a tu manera de viajar y comprar entradas. Así no todos tus billetes se mezclan sin orden.
Al tocar un pase dentro de PassWallet verás una serie de iconos que permiten borrarlo, archivarlo, compartirlo con otras personas, ver su ubicación en un mapa o acceder a más acciones relacionadas. De esta forma, cada billete no es solo un código, sino un elemento completo con su información contextual.
Otro punto fuerte es que, una vez descargados a la app, no necesitas conexión para usar tus billetes. PassWallet guarda los datos localmente en el dispositivo, por lo que puedes mostrar el pase incluso si estás en modo avión o en una zona sin cobertura, algo clave en aeropuertos o líneas de tren subterráneas.
En cuanto a consumo de batería, los desarrolladores destacan que PassWallet solo usa recursos cuando la app está en funcionamiento, sin procesos en segundo plano constantes. Es decir, no deberías notar un impacto apreciable en la autonomía del móvil por tenerla instalada.
Para poder ofrecer todas sus funciones, PassWallet pide algunos permisos concretos. Por ejemplo, puede solicitar acceso al correo electrónico para buscar y descargar automáticamente los billetes que recibas por esa vía, y acceso a los archivos del dispositivo para rescatar y guardar pases que ya tengas en la memoria interna.
También necesita permiso para usar la cámara del móvil y escanear códigos de barras o QR, así como para enviar notificaciones y realizar actualizaciones automáticas de tarjetas cuando el emisor comunique cambios. Finalmente, puede requerir acceso a tu ubicación para mostrar datos geolocalizados relacionados con los pases.
La aplicación está en un proceso constante de mejora e incorporación de nuevas funciones, por lo que es recomendable mantenerla actualizada desde la tienda de aplicaciones. Si surge algún problema técnico, los responsables ofrecen soporte a través de su web oficial o por correo electrónico para ayudar a los usuarios.
Recomendaciones prácticas para evitar problemas con tus billetes digitalesPara que la experiencia de viajar con billetes guardados en Wallet sea lo más fluida posible, conviene seguir algunas buenas prácticas básicas justo antes del viaje, sobre todo si dependes completamente del móvil para acceder al tren, avión o evento.
Es aconsejable que, unas horas antes de salir de casa, compruebes que todos tus billetes aparecen correctamente en Apple Wallet, Google Wallet o PassWallet, y que se abren sin errores. Si algo falla, aún estarás a tiempo de descargar de nuevo el PDF, usar la app de la compañía o, en el peor de los casos, imprimir el billete.
También es buena idea viajar con el móvil bien cargado y, si es posible, llevar encima una batería externa por si el trayecto es largo. Aunque estas apps no consumen mucha energía, tener la pantalla encendida mientras se valida el billete o se consulta la información termina sumando gasto, y no quieres quedarte sin batería justo en la puerta de embarque.
Recuerda igualmente que, en algunos accesos, te pueden pedir que desbloquees el dispositivo antes de escanear el billete. Mantén a mano tu código, Face ID, Touch ID o el patrón de desbloqueo para evitar retrasos en la cola cuando llegue tu turno.
Por último, si viajas con varias personas y has comprado todos los billetes tú, es mucho más cómodo repartir cada pase en el móvil de cada acompañante cuando sea posible, ya sea con la opción de compartir de Apple Wallet, reenviando el billete para que cada uno lo añada a Google Wallet o compartiéndolo desde PassWallet. Así no tendrás que estar pasando el teléfono unas cuantas veces al personal de control.
Con todo lo anterior, se puede decir que tener los billetes guardados en Wallet, ya sea en iPhone, Android con Google Wallet o mediante apps como PassWallet, permite viajar de forma más cómoda, ordenada y segura, reduciendo el riesgo de extravío y ganando rapidez en los accesos, algo que se agradece tanto en el día a día como en los grandes viajes.
Cómo obtener tu carnet digital en miDGT y exprimir la app al máximo
Si eres conductor en España, seguramente ya habrás oído hablar de miDGT ya es una realidad y del carnet de conducir digital, pero quizá aún no tengas claro qué puedes hacer exactamente con la app, qué validez tiene la documentación digital o cómo se accede paso a paso. La realidad es que la Dirección General de Tráfico ha convertido el móvil en una especie de “cartera digital” con la que puedes identificarte al volante y hacer muchos trámites sin pisar una Jefatura.
A lo largo de este artículo vas a encontrar una guía muy completa sobre cómo obtener tu carnet digital en miDGT, qué requisitos debes cumplir, cómo resolver los problemas técnicos más habituales, qué permisos pide la aplicación y hasta qué ocurre si conduces el coche de otra persona. Todo explicado en un tono cercano, sin tecnicismos innecesarios y recogiendo de forma detallada todo lo que hoy se sabe sobre la app oficial de Tráfico.
Qué es miDGT y para qué sirve exactamenteLa aplicación miDGT es la app oficial de la Dirección General de Tráfico que centraliza en el móvil tu permiso de conducir, la documentación de tus vehículos y buena parte de los trámites que antes obligaban a ir físicamente a una oficina de Tráfico.
Con miDGT puedes llevar una versión digital de tu carnet de conducir y del permiso de circulación, consultar la ficha técnica electrónica (en vehículos matriculados a partir de 2016), ver el seguro, la ITV, las tasas, notificaciones, multas, puntos del permiso y mucho más, todo en un único lugar.
La documentación generada por la aplicación tiene la misma validez que los documentos en plástico o papel para circular dentro de España, ya que así lo ha regulado la propia DGT. Aun así, Tráfico insiste en que es buena idea seguir llevando el carnet físico encima, por si el teléfono se queda sin batería, se estropea o te mueves fuera del territorio nacional.
Además de funcionar como cartera digital, miDGT actúa como un pequeño “centro de control” donde puedes pagar multas, comprar tasas, consultar informes de vehículos, cambiar datos de contacto o recibir avisos de caducidad del carnet o de la ITV.
Requisitos previos y cómo acceder a miDGTAntes de lanzarte a descargar la app, conviene tener claros los requisitos técnicos y de identificación para poder entrar sin problemas y ver tu carnet digital.
En el plano técnico, la aplicación miDGT necesita un móvil relativamente actual con al menos 1 GB de memoria RAM y unos 50 MB de espacio libre tras la instalación. Es imprescindible disponer de conexión a internet mediante datos móviles o wifi para la mayoría de las funciones, aunque parte de la documentación puede visualizarse sin conexión una vez descargada.
En cuanto a la identificación, para acceder a la zona completa de la app tendrás que usar alguno de los métodos oficiales de autenticación electrónica que reconoce la Administración: sistema Cl@ve (en sus variantes Cl@ve PIN o Cl@ve Permanente), DNI electrónico o certificado digital.
Existe también una opción de acceso con datos personales más SMS (introduces tu información básica y recibes una clave en el móvil que la DGT tiene registrado), pero este modo sólo da acceso parcial y, además, tiene una validez limitada a 24 horas.
Pasos para obtener tu carnet digital en miDGTEl proceso para tener el carnet de conducir en el móvil es bastante sencillo si sigues una secuencia lógica de pasos y tienes a mano tus datos de acceso electrónico. A continuación se describe el procedimiento completo para descargar la app miDGT y activar tu carnet digital.
En primer lugar, debes descargar miDGT desde Google Play (Android) o App Store (iOS). Basta con buscar “miDGT” y seleccionar la aplicación oficial de la Dirección General de Tráfico. Una vez instalada, abre la app.
Al iniciar miDGT por primera vez, la aplicación te pedirá que elijas el idioma de uso; puedes seleccionar castellano, gallego, catalán, euskera o valenciano. Después verás unas pantallas introductorias que explican las funciones básicas (carnet digital, documentos del vehículo, multas y trámites online).
Antes de entrar, la app te mostrará los términos y condiciones de uso. Es necesario aceptarlos para continuar. Tras este paso, llega el momento clave: elegir el método de acceso. Podrás identificarte con Cl@ve PIN, Cl@ve Permanente, DNIe, certificado electrónico o con tus datos personales más un código por SMS.
Una vez superada la identificación, la aplicación cargará tus datos y, en cuestión de segundos, podrás ver en la pantalla tu foto del carnet de conducir, tus datos personales básicos y tu saldo de puntos. Si pulsas en la opción “Ver mi carnet” se mostrará el permiso en formato digital, listo para utilizarse ante la autoridad de tráfico cuando sea necesario.
Validez legal del carnet digital y documentación en miDGTUna de las dudas más repetidas es si realmente puedes dejar el carnet de plástico en casa y mostrar sólo el permiso de conducir digital generado por miDGT en un control policial. La respuesta, en territorio español, es que sí.
La DGT ha establecido que la documentación disponible en miDGT (carnet de conducir, permiso de circulación y ficha técnica electrónica cuando corresponda) tiene la misma validez que los documentos físicos a efectos de tráfico dentro de España.
Esto significa que, si un agente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil te detiene y le enseñas tu carnet digital, puede comprobar en tiempo real su autenticidad y vigencia mediante un código QR de un solo uso que genera la propia aplicación en el momento.
No obstante, la propia DGT insiste en que, por prudencia, conviene seguir llevando los documentos físicos. El motivo es que la verificación oficial del permiso digital sólo la pueden realizar, por ahora, los agentes de Tráfico con las tablets y herramientas que les ha proporcionado la DGT. Poco a poco se está extendiendo este sistema a otros cuerpos con competencias de vigilancia del tráfico, pero el despliegue aún no es total.
Además, si viajas al extranjero, el carnet digital no te sirve: tendrás que llevar el permiso físico y, si procede, el permiso internacional de conducir, ya que en otros países no está contemplado el uso de miDGT como documento válido.
Documentación que puedes llevar en miDGTLa app no sólo te permite ver tu permiso de conducir; también concentra buena parte de la documentación del vehículo, de manera que puedas llevarla siempre encima sin depender del típico sobre con papeles en la guantera. En miDGT puedes consultar tanto documentos personales como del coche o la moto.
Mientras que en el apartado personal, la aplicación muestra tu permiso de conducción digital, tu saldo de puntos, los datos básicos que constan en Tráfico (nombre, DNI, fecha de nacimiento) e incluso información relacionada con otros permisos o licencias de conducción que puedas tener.
En el bloque de vehículos, miDGT enseña el permiso de circulación del coche o motos a tu nombre, los datos técnicos más relevantes (marca, modelo, cilindrada, número de bastidor, fecha de primera matriculación) y la calificación del distintivo ambiental que le corresponde (B, C, ECO, CERO…).
También podrás ver la información de la ITV (fecha de la última inspección, resultado y fecha de caducidad), el seguro obligatorio (compañía, fecha de inicio y fin de cobertura), el municipio fiscal en el que está domiciliado el vehículo y, en su caso, alertas relacionadas con la situación administrativa del coche, como una baja temporal por sustracción, un embargo o restricciones para su transferencia.
En ciertas versiones de la aplicación se ha ido incorporando además la posibilidad de consultar o vincular otro tipo de documentos, como informes de vehículos que solicites o justificantes de pago de tasas y sanciones.
Cómo funciona el código QR de verificaciónUna de las claves para que el carnet digital tenga la misma validez que el físico es el sistema de verificación mediante código QR que incorpora miDGT. Cada vez que necesitas mostrar tu permiso, la aplicación genera un código que el agente de tráfico puede leer con sus dispositivos.
Ese QR es de uso único y se genera en tiempo real, lo que dificulta el fraude, la falsificación de pantallazos o la reutilización de imágenes antiguas del carnet. Al escanearlo, el agente accede a la información actualizada del permiso y de la situación del conductor.
En caso de que quien vaya a comprobar tu permiso no sea un agente de Tráfico con los equipos adecuados, no podrá validar el documento digital de esa forma. Por eso se recomienda seguir llevando el carnet físico para situaciones en las que la lectura del QR no sea posible o no esté habilitada.
Si al intentar verificar un permiso aparece un mensaje de que no se puede leer el código QR o no se encuentra el permiso, suele deberse a que el lector no está conectado, la versión de la app no es la adecuada o hay incidencias de conexión. En esas circunstancias, la única salida práctica es recurrir a la documentación física o repetir la operación con la aplicación actualizada.
Acceso sin conexión y necesidad de datosmiDGT está pensada para funcionar principalmente con conexión a internet, ya que muchas de sus funciones requieren consultar en tiempo real las bases de datos de la DGT. Sin embargo, la app permite almacenar ciertos datos para seguir viéndolos cuando te quedas sin cobertura.
En versiones recientes se ha incorporado la posibilidad de visualizar el permiso de conducir y la documentación del vehículo sin conexión, siempre que los hubieras consultado previamente online. Lo que no es posible en modo sin conexión es actualizar información o realizar gestiones que impliquen comunicación con los servidores.
Cuando la app entra en lo que se conoce como “modo sin conexión”, verás un aviso en pantalla y no podrás usar muchas de las funciones interactivas, como el pago de sanciones, la compra de tasas, la descarga de informes o la solicitud de citas.
Si la aplicación parece estar continuamente en este modo pese a tener datos o wifi, conviene hacer algunas comprobaciones básicas: revisar la conexión del móvil, desactivar y activar los datos, cerrar completamente miDGT y volver a abrirla e incluso, si persiste el error, actualizar o reinstalar la app desde la tienda oficial.
Permisos que solicita la app miDGT y control del usuarioComo cualquier aplicación moderna, miDGT pide una serie de permisos sobre el dispositivo para poder ofrecer todas sus funcionalidades. El usuario, en todo momento, puede aceptarlos o rechazarlos desde los ajustes del móvil.
Entre los permisos más habituales está el acceso a la cámara del dispositivo, imprescindible para poder leer los códigos QR de verificación de documentos digitales o físicos. Sin ese permiso, la app no podrá escanear ni mostrar ciertos documentos verificados.
También solicita acceso al almacenamiento para guardar archivos que puedes descargar desde la aplicación, como un informe de vehículo, un justificante de pago de una multa o un documento verificado por CSV. Si deniegas este permiso, podrás ver la información en pantalla, pero no descargarla como fichero.
Otro permiso frecuente es el de ubicación, que miDGT utiliza para enseñarte las oficinas de Tráfico más cercanas, localizar estaciones de ITV próximas o, en el futuro, mostrarte incidencias de tráfico cercanas a tu posición.
Finalmente, la app puede pedir permiso para acceder al calendario del dispositivo, de forma que pueda salvar automáticamente una cita previa que hayas gestionado desde la propia aplicación o, en versiones posteriores, recordatorios relacionados con trámites, ITV o caducidad del carnet.
La DGT aclara que la información de ubicación y otros datos sensibles se manejan dentro del propio dispositivo y no se envía al organismo sin necesidad. Además, desde la configuración de tu móvil puedes decidir si esos permisos están siempre activados, solo cuando se use la app o completamente bloqueados, con la consecuencia de que ciertas funciones dejarán de estar disponibles.
Datos de contacto y teléfono móvil en miDGTPara poder entrar en miDGT mediante el sistema de datos personales más SMS, o para usar algunas notificaciones, es fundamental que tu número de teléfono móvil conste correctamente registrado en la DGT.
Ese registro del número puede hacerse a través de la propia aplicación, si ya tienes un método de acceso seguro como Cl@ve o certificado, o mediante la sede electrónica de Tráfico. Una vez guardado, será el número al que se envíen los códigos de verificación por SMS para acceder a determinados servicios.
Dentro de miDGT también puedes gestionar otros datos de contacto, como el domicilio postal, el correo electrónico y el teléfono adicional. Mantener esta información al día es importante porque la DGT puede utilizarla para comunicaciones relacionadas con tu permiso, tus vehículos o sanciones.
Información sobre tus vehículos y conductor habitualDesde la sección de vehículos, miDGT permite ver en segundos todos los coches y motos que figuran a tu nombre en los registros de la DGT, junto con la información administrativa y técnica de cada uno.
Para cada vehículo podrás consultar el informe básico con datos de bastidor, marca, modelo, cilindrada, tipo de combustible, fecha de primera matriculación y estado administrativo. También verás el distintivo ambiental que le corresponde, el seguro contratado y la situación de la ITV.
Una función muy práctica es la posibilidad de indicar quién conduce habitualmente el vehículo cuando el conductor y el titular no son la misma persona, algo frecuente en coches de empresa, flotas familiares o vehículos de renting. Esto facilita la correcta notificación de sanciones y evita problemas al identificar al conductor real.
Además, desde miDGT puedes solicitar un informe de un vehículo concreto, muy útil si estás pensando en comprar un coche de segunda mano. En él se indica, por ejemplo, si el coche se encuentra de baja temporal por robo, si está embargado, si procede de leasing o renting o si existe alguna limitación para transferirlo.
Compartir documentación y vehículos de los que no eres titularUna de las ventajas de la app es que hace más fácil gestionar la documentación cuando no eres el dueño del coche, pero sí quien lo usa en el día a día. miDGT permite que el titular pueda compartir la documentación del vehículo con otro usuario de la aplicación.
De esta forma, la persona que conduce habitualmente el coche puede llevar en su móvil el permiso de circulación y demás documentación, aunque el titular inscrito sea otra persona o una empresa. Eso sí, para que esto sea posible, el titular debe autorizarlo desde la propia app o desde los canales de la DGT.
La opción de compartir documentación suele materializarse mediante enlaces o autorizaciones digitales gestionadas desde miDGT, de manera que el conductor designado pueda mostrar en su móvil la documentación asociada al vehículo cuando lo necesite.
Gestión de multas, puntos y otros trámitesMás allá de actuar como cartera digital, miDGT incorpora un buen número de servicios pensados para ahorrar desplazamientos y colas. Entre ellos destaca la consulta y pago de multas directamente desde el móvil.
En el apartado de sanciones puedes ver qué multas tienes pendientes, revisar los datos de cada una (fecha, lugar, importe, motivo) y proceder al pago telemático de forma segura, normalmente con la posibilidad de beneficiarte del descuento por pronto pago si aún estás dentro del plazo.
La aplicación también facilita la identificación del conductor responsable cuando la multa llega a nombre del titular pero el que iba al volante era otra persona, algo muy habitual en coches compartidos o vehículos de empresa.
En cuanto al permiso por puntos, miDGT te muestra en todo momento tu saldo de puntos disponible y, en algunos casos, información básica sobre las infracciones que han implicado pérdida de puntos, ayudándote a ser consciente de tu situación.
A través de la plataforma electrónica de la DGT, relacionada con miDGT, se pueden además consultar certificados oficiales de puntos o informarse sobre los cursos de sensibilización que permiten recuperar puntos, así como los plazos sin infracciones necesarios para la recuperación automática.
Otros servicios disponibles en la app miDGTCon el tiempo, la aplicación ha ido creciendo hasta convertirse en una especie de “ventanilla única” para muchos trámites relacionados con Tráfico. Entre los servicios adicionales de miDGT destacan varios que facilitan el día a día del conductor.
Es posible, por ejemplo, comprar tasas de la DGT necesarias para distintos trámites (renovaciones, duplicados, cambios de titularidad, etc.), de forma que, si más tarde tienes que hacer la gestión presencial o por sede electrónica, ya tengas abonada la tasa correspondiente.
Desde la app puedes gestionar la cita previa en las oficinas de Tráfico, consultar la nota de un examen de conducir, comprobar la autenticidad de determinados documentos mediante CSV y recibir noticias de actualidad sobre normas, campañas de seguridad vial y cambios legislativos, como las Zonas de Bajas Emisiones.
Otra función interesante es la localización de estaciones de ITV, autoescuelas, desguaces y oficinas de la DGT en un mapa, utilizando para ello el permiso de ubicación del móvil para mostrarte los centros más cercanos.
En algunos casos, la app se está ampliando para permitir también trámites sobre el propio vehículo, como la baja temporal y su posterior alta cuando te interese, siempre dentro de las posibilidades que la normativa y la infraestructura de la DGT van habilitando.
Uso de miDGT con vehículos de rentingSi conduces un coche de renting, es normal que te preguntes hasta qué punto puedes sacarle partido a miDGT. La respuesta es que muchas de las funciones están disponibles, aunque algunos trámites dependen de la política de la empresa de renting.
En general, podrás consultar datos del vehículo, distintivo ambiental, ITV, seguro o incluso mostrar la documentación digital si el vehículo está asociado a tu perfil. Sin embargo, determinados cambios administrativos o gestiones importantes pueden estar restringidos al titular del vehículo, es decir, a la compañía de renting.
Por eso, lo más recomendable es que preguntes directamente a tu empresa de renting qué opciones tienes dentro de miDGT y cuáles se tramitan exclusivamente a través de ellos. Así te evitarás sorpresas a la hora de gestionar multas, cambios de conductor habitual o informes del vehículo.
Problemas técnicos frecuentes y cómo resolverlosComo cualquier herramienta digital, miDGT no está libre de fallos puntuales. Algunos usuarios se encuentran con el famoso mensaje de “modo sin conexión” o con dificultades a la hora de iniciar sesión o cargar los documentos.
Si ves el mensaje de modo sin conexión y no puedes mostrar tu carnet ni acceder a las funciones habituales, lo primero es comprobar que el móvil tiene datos o wifi activos. Si todo está bien, prueba a cerrar completamente la app (no solo minimizarla) y volver a abrirla.
En caso de que los problemas persistan, puede ser útil actualizar la aplicación desde la tienda oficial, ya que muchas incidencias se corrigen con nuevas versiones. Si el fallo es generalizado, la DGT suele informar a través de sus canales o de la propia aplicación.
Para incidencias específicas con el acceso, la DGT pone a disposición de los usuarios una página de ayuda técnica en su sede electrónica donde se recogen los problemas más habituales y sus soluciones. Desde ahí también es posible enviar consultas o incidencias más complejas.
En cualquier caso, y dado que siempre existe la posibilidad de un error técnico, la recomendación de seguir llevando la documentación física encima cobra todo el sentido del mundo, especialmente en viajes largos o importantes.
Obligación de llevar el carnet y sancionesQue puedas enseñar tu carnet en el móvil no significa que haya dejado de ser obligatorio disponer del permiso cuando conduces. La normativa de tráfico sigue exigiendo que el conductor pueda acreditar que está autorizado a conducir el vehículo en cuestión.
Si en un control no puedes mostrar ni el carnet físico ni el digital, te expones a una multa leve que suele rondar los 10 euros por no llevar la documentación encima, siempre que sí dispongas del permiso pero no lo puedas presentar en ese momento.
En cambio, si conduces sin haber obtenido nunca el carnet, con un permiso retirado o con un documento declarado no válido, la cosa cambia y puede convertirse en una infracción muy grave o incluso en un delito contra la seguridad vial, con sanciones económicas elevadas y posibles penas adicionales.
En definitiva, miDGT te permite elegir si llevas el carnet en formato físico, en formato digital o ambos, pero en algún formato debes tenerlo disponible mientras estás al volante, siempre y cuando te muevas por territorio español.
La digitalización de la DGT ha convertido el móvil en una herramienta clave para cualquier conductor, y miDGT es el mejor ejemplo de ello: una app con la que puedes llevar tu carnet de conducir digital, la documentación del vehículo y gestionar buena parte de tus trámites sin moverte de casa. Aunque la documentación digital tiene plena validez dentro de España y cada vez está más extendido su uso, sigue siendo muy recomendable combinarla con los documentos físicos para curarte en salud ante viajes al extranjero, fallos de conexión o problemas técnicos puntuales. Entender bien qué ofrece la aplicación, cómo se accede, qué permisos pide y qué hacer cuando algo falla te permitirá sacarle todo el partido y conducir mucho más tranquilo, sabiendo que prácticamente toda tu relación con Tráfico cabe en el bolsillo.
DXRacer Master: la silla gaming que entiende que trabajar y jugar ya son lo mismo
El mercado de las sillas gaming lleva años en una situación parecida a la de muchos otros productos tecnológicos: muchísima oferta, mucha estética agresiva y, en demasiados casos, más marketing que ergonomía real. En ese contexto, la DXRACER Master juega otra liga. No intenta llamar la atención con colores chillones ni con formas exageradas, sino que apuesta por algo mucho más difícil de conseguir: comodidad real para muchas horas y una construcción que justifique su precio.
No es una silla barata ni pretende serlo. Tampoco es una silla pensada solo para “echar unas partidas”. La Master está claramente orientada a usuarios que pasan muchas horas sentados y buscan que su setup refleje esa profesionalidad: trabajar, editar, escribir, jugar o todo a la vez. Pero no nos entretengamos más, he probado la silla y te voy a dar, como siempre, una opinión sincera. Empecemos con lo bueno y acabemos con lo menos bueno, vamos a ello.
Un diseño elegante, pesado y muy cómodo para sesiones largasDesde el primer momento del montaje, que no resulta muy complicado gracias a su guía de montaje, la DXRacer Master deja claro que pertenece a la gama alta. La sensación de ligereza se sustituye por una robustez estructural que transmite seguridad. Con un chasis de aluminio y una base sólida, está diseñada para ser una inversión a largo plazo.
Su estética es uno de sus mayores aciertos. Adopta un diseño limpio y minimalista, permitiendo que la silla encaje con la misma naturalidad en un setup de esports que en un despacho profesional de diseño. El tapizado destaca por su grosor y tensión, ofreciendo un tacto superior que resiste el desgaste del uso diario intensivo. Aquí hay buen material, y se nota tanto al sentarte como al levantarte. Eso sí, a pesar de que la robustez en una silla es algo conveniente, no es la más adecuada para espacios muy pequeños ni para personas que busquen algo ligero y fácil de mover constantemente.
Donde la DXRACER Master empieza a marcar distancia frente a muchas sillas gaming es en la experiencia de uso prolongado. Esta no es una silla que impresione solo al sentarte cinco minutos, sino una que se aprecia de verdad tras varias horas seguidas. El asiento es firme, pero no duro. No se hunde en exceso ni obliga a estar reajustándose cada poco tiempo. La espuma de alta densidad mantiene la forma y reparte bien el peso, algo clave si pasas muchas horas frente al escritorio.
El respaldo es amplio y alto, con una forma que acompaña bien la espalda sin forzar una postura rígida. Aquí se nota que DXRACER ha evolucionado desde sus diseños más antiguos, mucho más tipo baquet de coche. La Master se siente más natural, más de oficina premium que de silla racing. No es una sensación “sofá”, pero tampoco castiga la espalda o las piernas.
Un soporte lumbar y un respaldo que se ajustan a tiLa DXRACER Master permite reclinar el respaldo hasta unos 135°, suficiente para descansar, ver contenido o hacer pausas para desconectar (si la quieres para tumbarte completamente plano, esta silla no es para ti). Aquí no hay truco ninguno, el mecanismo de inclinación es suave y transmite seguridad ya que no hay crujidos ni sensaciones raras al cambiar de posición. El pistón de gas es de clase 4, y se nota estable incluso para usuarios de mayor peso.
Pero, uno de los puntos diferenciales de esta silla es el sistema de soporte lumbar ajustable integrado. Y digo esto porque no estamos hablando del típico cojín lumbar que acabas quitando al cabo de una semana. Esta silla tiene un ajuste que se realiza girando la rueda lateral que permite regular la profundidad del soporte lumbar con bastante precisión. Esto te permite adaptarlo a tu espalda real, no a una forma genérica. Si trabajas muchas horas sentado, este detalle marca una diferencia enorme con el paso de los días.
Obviamente no se trata de un sistema milagroso que arregle una mala postura por sí solo, pero sí ayuda a mantener una posición más saludable sin tener que estar pensando constantemente en cómo te sientas. Para gente con molestias lumbares leves o que simplemente quiere prevenirlas, es uno de los puntos más valiosos de la Master. Eso sí, recuerda que hacer estiramientos es la mejor forma de evitar dolores crónicos de espalda o similares. Lo que me lleva a hablarte de algo que considero fundamental en las sillas gamer, los reposabrazos.
Reposabrazos 4D: sólidos, precisos y útiles, de verdadLos reposabrazos son otro apartado donde esta silla juega en gama alta, y aquí conviene pararse un momento. Cuando llevas muchos años pasando horas sentado ya sea trabajando, jugando o simplemente descansando frente al escritorio, sabes que un buen reposabrazos no es un capricho. No siempre tenemos una mesa delante para apoyar correctamente los codos, y cuando eso falta, toda la carga acaba yéndose a los hombros… y de ahí, a la espalda.
Por eso la posición de los brazos importa mucho más de lo que parece. Poder relajarlos de verdad marca una diferencia enorme en sesiones largas. En este sentido, los reposabrazos de la DXRACER Master cumplen con nota. Son 4D reales: se ajustan en altura, profundidad, anchura y rotación, permitiendo adaptar la postura a tu cuerpo y a tu forma de sentarte, no al revés.
Más allá de la lista de ajustes, lo importante es cómo se sienten en el uso diario. Aquí no hay holguras molestas ni sensación de pieza floja. Los reposabrazos se mueven cuando tú quieres, no cuando apoyas el peso sin darte cuenta. Esto es especialmente importante si trabajas muchas horas con teclado y ratón o si juegas durante largos ratos, donde una mala posición de brazos acaba pasando factura antes o después.
Además, el acolchado es firme pero cómodo, y aguanta bien el uso continuado sin deformarse rápido. Tengo experiencia suficiente para decir que no se trata de un detalle menor: muchos reposabrazos “gaming” terminan siendo un punto débil con el tiempo, y aquí, por construcción y materiales, da la sensación de que están pensados para durar y para cuidar tu postura a largo plazo.
Dos materiales, dos experiencias distintasAquí es importante aclarar algo que muchas veces se pasa por alto: la DXRACER Master se puede elegir en dos acabados diferentes, y te voy a explicar porqué no es solo una decisión estética. Por un lado está la versión en tejido (que es la que aparece en mis fotos) y, por otro, la versión en polipiel de microfibra.
Empezando por el tejido, es claramente la opción más agradecida si vives en una zona calurosa o si pasas muchas horas sentado. Transpira mejor, no acumula tanto calor y resulta más cómoda en verano o en habitaciones donde no siempre hay aire acondicionado. En uso diario prolongado se nota: la sensación térmica es más estable y menos “pegajosa” que en los acabados tipo cuero.
Eso sí, el tejido tiene su contrapartida. Si tienes mascotas en casa, especialmente perros o gatos, retirar el pelo del tapizado es más laborioso que en superficies lisas. No es un drama, pero conviene saberlo: el pelo se queda más adherido que en la polipiel y exige algo más de mantenimiento.
La versión en polipiel de microfibra, por su parte, juega en otra liga en cuanto a limpieza y estética. Es más fácil de mantener, basta un paño para dejarla como nueva, y suele envejecer muy bien si el entorno acompaña. El problema es el habitual de este tipo de materiales: retiene más calor. Si tu habitación es calurosa o mal ventilada, en sesiones largas puede resultar menos cómoda, especialmente en verano.
Te recomiendo que te pares a pensar qué te viene mejor: tejido si priorizas frescor y comodidad térmica o polipiel si buscas facilidad de limpieza y una sensación más “premium”, siempre que el calor no sea un problema en tu caso.
Yo, viviendo en el sur de España, prefiero la de tejido (ya tuve otras marcas de piel sintética y no lo recomiendo si tu zona es calurosa). En cualquier caso, tanto en tejido como en polipiel, la calidad del material está claramente por encima de la media de las sillas gaming baratas, tanto en tacto como en sensación de durabilidad.
¿Es la DXRacer Master la silla que necesitas?Al final, elegir una silla de este nivel es una decisión personal, pero tras mi experiencia, estas son las situaciones donde la Master realmente justifica su inversión
- Buscas una inversión a largo plazo: Si estás cansado de sillas que crujen a los seis meses o cuyo acolchado desaparece rápidamente, la robustez de la Master te va a convencer.
- Tu espalda te está dando avisos: El soporte lumbar mecánico es, sencillamente, mucho mejor en comparación con los cojines tradicionales.
- Quieres un setup profesional: Si buscas algo que luzca impecable tanto en un stream como en una videollamada de trabajo, esta silla es ideal. Solo tienes que ver las imágenes de su diseño.
Con todo esto, vemos que la DXRacer Master es una silla con clase que entiende que jugar y trabajar a menudo son la misma cara de una moneda. No necesita luces para brillar porque su calidad de construcción habla por ella. Si pasas más de seis horas al día frente a la pantalla y quieres una herramienta que cuide tu salud sin parecer un juguete, es, posiblemente, una de las mejores compras que puedes hacer para tu setup. Aquí te dejo el enlace para que puedas echarle un vistazo en Amazon.
Cómo reducir al máximo el consumo de datos en Spotify
Spotify se ha convertido en el compañero de muchos para escuchar música, pódcasts y hasta videopódcasts a todas horas, pero todo ese contenido en streaming tiene un precio oculto: los megas de tu tarifa. Si lo usas a diario con datos móviles, es fácil que la factura se dispare o que te quedes sin gigas mucho antes de final de mes.
La buena noticia es que Spotify integra un montón de ajustes y trucos para reducir el consumo de datos sin renunciar a tu música favorita. Además, tu propio móvil (Android o iPhone) también ofrece modos de ahorro de datos que, combinados con las opciones de la app, permiten apurar la tarifa al máximo cuando estás fuera de una red Wi‑Fi.
Cuántos datos gasta Spotify realmenteUna de las claves para entender por qué Spotify puede comerse tu bono de datos tan rápido es la calidad de audio que tienes configurada. La app ofrece varios niveles de calidad para el streaming: baja, normal, alta y muy alta, y cada uno dispara el consumo a un ritmo distinto.
De forma orientativa, el uso de datos por hora de escucha se mueve entre unos 25 MB y 150 MB, según el nivel seleccionado. En la práctica, la mayoría de usuarios se quedan en calidad normal, pero si eres muy tiquismiquis con el sonido es fácil que tengas la alta o la muy alta sin darte cuenta de que eso penaliza tu tarifa.
Estos rangos de consumo se aplican tanto a la música como a los pódcasts que escuchas en Spotify, y también son válidos para el reproductor web. Es decir, si compartes datos desde el móvil con tu portátil y reproduces Spotify en el navegador, gastarás prácticamente lo mismo que usando la app.
Si bajamos al detalle, la relación entre calidad y datos por hora queda más o menos así: calidad baja en torno a 25 MB/h, calidad normal alrededor de 40 MB/h, calidad alta moviéndose entre 85 y 100 MB/h, y calidad muy alta disparándose hasta unos 150 MB/h de media.
Algunas fuentes desglosan el consumo también en kbps para verlo con más precisión: en calidades típicas hablamos de unos 96 kbps para la calidad «baja/normal», alrededor de 160 kbps para la calidad alta y hasta 320 kbps para el ajuste extremo o muy alto, que es el que más ancho de banda devora.
Cuántos datos puedes gastar al mes usando SpotifyPara hacerte una idea más realista del impacto de Spotify en tu tarifa, conviene extrapolar el consumo diario a un mes completo. Si eres de los que escuchan música prácticamente todo el día, la diferencia entre una calidad y otra se nota, y mucho.
Imagina que escuchas Spotify alrededor de 6 horas diarias, algo bastante habitual si lo usas para ir al trabajo, en el gimnasio, mientras estudias o como música de fondo. Eso son unas 42 horas a la semana y, tirando por lo bajo, entre 168 y 210 horas al mes.
Con esos números, las cifras se vuelven claras: en calidad baja el consumo mensual se movería entre unos 4,20 y 5,25 GB, en calidad normal subiría a unos 6,72-8,40 GB, en alta calidad podrías irte fácilmente a 16,80-21 GB y, en muy alta, a aproximadamente 25,20-31,50 GB al mes.
Si además tienes Spotify Premium y sueles descargar listas de reproducción enteras, hay que sumar el tráfico puntual de esas descargas, que no es precisamente pequeño. Una playlist media de 50 canciones descargada en alta calidad puede suponer varios cientos de MB, por lo que es clave realizar esas descargas siempre que puedas conectado a una red Wi‑Fi.
La ventaja es que, una vez descargada la música, puedes escucharla sin conexión y reducir muchísimo el uso de datos móviles. Eso sí, Spotify actualiza periódicamente las listas descargadas, por lo que conviene revisar la configuración para que solo lo haga cuando haya Wi‑Fi disponible.
Cómo ver cuántos datos ha consumido SpotifyAntes de meterte a toquetear ajustes, viene bien comprobar cuánto se está comiendo en realidad Spotify de tu tarifa. Tanto en Android como en iOS, el propio sistema permite consultar el uso de datos por aplicación de forma bastante sencilla.
En móviles Android, el camino típico suele ser Ajustes > Red e Internet > Uso de datos (puede variar ligeramente según el fabricante). Dentro del apartado de uso por aplicación, podrás tocar en Spotify para ver los megas o gigas que ha gastado en el periodo seleccionado, diferenciando si es con datos móviles o Wi‑Fi.
En iPhone, el proceso es muy parecido: entra en Ajustes > Datos móviles y desplázate hacia abajo hasta encontrar la lista de apps. Allí verás cuánto ha consumido Spotify desde el último reseteo de estadísticas y, si quieres, puedes desactivar el botón para impedir que use datos móviles en absoluto.
En un ordenador con Windows, también puedes revisar el uso de datos si te conectas por Wi‑Fi o compartiendo internet desde el móvil. Habitualmente se hace desde Configuración del sistema > Red e Internet > Configuración de red avanzada > Uso de datos, donde se detalla el consumo por aplicación.
Controlar esta información cada cierto tiempo sirve para detectar si, por ejemplo, estás usando siempre la calidad más alta sin ser consciente, o si alguna actualización de la app ha cambiado tu configuración y ahora consume más de lo que te interesa.
Activar el modo de ahorro de datos en SpotifyLa función de “Ahorro de datos” de Spotify es el primer ajuste que deberías activar si quieres recortar el consumo de tu tarifa sin volverte loco con los menús. Con un solo interruptor, la aplicación rebaja la calidad del audio y limita ciertos elementos visuales que también tiran de megas. Si buscas alternativas para monitorizar y reducir el uso, herramientas como Datally ayudan a controlar el tráfico en segundo plano.
Para activarla, abre la app de Spotify en tu móvil y toca tu foto de perfil en la parte superior. Después entra en “Configuración y privacidad” y busca el apartado “Ahorro de datos y reproducción sin conexión”. Dentro, verás la opción “Ahorro de datos”, que puedes encender para que la propia app reduzca la calidad cuando estés usando datos móviles.
En ese mismo menú también puedes decidir si el ahorro de datos se adapta automáticamente según el modo activo en tu smartphone. Es decir, puedes hacer que Spotify respete el modo de ahorro del sistema operativo, de forma que, cuando tu móvil entre en ese modo, la app ajuste sola la calidad y desactive elementos adicionales.
Otra ventaja de este apartado es que incluye ajustes para controlar las descargas con datos móviles. Por ejemplo, puedes desactivar “Descargas con datos móviles” para obligar a que las canciones, álbumes o pódcasts descargados solo se bajen cuando estés con Wi‑Fi, evitando sorpresas desagradables en la factura.
En pódcasts, el ahorro de datos también pasa por las opciones de “reproducción solo con audio” o “descargar solo audio”. Si activas estas funciones, cuando reproduzcas o descargues un videopódcast, la app ignorará el vídeo y se quedará únicamente con el sonido, que gasta muchísimo menos.
Cambiar la calidad de audio para gastar menos datosSi quieres ajustar el consumo de datos con más precisión, toca meterse en la configuración de “Calidad de audio” de Spotify. Aquí puedes decidir tanto la calidad cuando estás con Wi‑Fi como cuando usas datos móviles, además de la calidad a la que se descargan las canciones.
Para llegar a estos ajustes, entra en Spotify, pulsa en tu foto de perfil, selecciona “Configuración y privacidad” y busca la sección “Calidad de audio”. Verás que puedes elegir entre varias opciones (baja, normal, alta, muy alta o automático) tanto para el streaming como para las descargas.
Lo recomendable para ahorrar datos es configurar una calidad más baja cuando estás con datos móviles, y reservar la alta o muy alta para cuando estés conectado a una red Wi‑Fi estable. De esa manera, tendrás buena calidad sin comerte la tarifa en un par de trayectos en metro.
Si dejas el ajuste en “Automático”, Spotify decidirá por ti según la cobertura y la velocidad de la red. Esto puede ser cómodo, pero también implica que, si tienes buena señal 4G/5G, la app tenderá a tirar de la mejor calidad posible y, por tanto, a consumir más datos.
Un truco adicional es elegir una calidad algo menor para las descargas si no eres especialmente exigente con el sonido. En muchos auriculares Bluetooth básicos, la diferencia entre alta y muy alta calidad es mínima, pero la rebaja en tamaño de archivo y consumo de datos al descargar puede ser considerable.
Descargar música y pódcasts para escuchar sin conexiónSi tienes Spotify Premium, el paso más contundente para reducir el uso de datos es aprovechar las descargas para escuchar en modo offline. De este modo, solo usas datos cuando actualizas listas o añades contenido nuevo, pero el día a día lo haces sin conexión.
La idea es sencilla: cuando estés conectado a una red Wi‑Fi, descarga tus playlists favoritas, los álbumes que más escuchas y los pódcasts que quieras tener a mano. Así podrás ponerlos en bucle durante un viaje largo o en el trabajo sin gastar ni un solo mega de tu tarifa.
Ten en cuenta que las listas descargadas se sincronizan y actualizan regularmente, de forma que nuevos episodios de pódcasts o canciones añadidas se bajarán también cuando haya conexión. Por eso es tan importante desactivar las “Descargas con datos móviles” en el apartado de “Ahorro de datos y reproducción sin conexión”.
En el caso de Spotify Premium, el límite de canciones descargables es muy generoso; durante años se ha hablado de unas 3.333 canciones por dispositivo, suficiente para tener música de sobra aunque te pierdas en mitad de la nada sin cobertura.
Además de las descargas, puedes activar el “Modo sin conexión” en la configuración de Spotify, para que la app solo muestre y reproduzca lo que ya tienes guardado. De esta forma te aseguras de que, aunque te despistes y pulses en un contenido nuevo, no se usen datos móviles.
Desactivar Canvas y otros elementos visuales que gastan datosUna de las funciones más vistosas de Spotify en el móvil es Canvas, esas animaciones cortas que se reproducen en bucle en la pantalla “Sonando” mientras escuchas ciertas canciones. Son pequeños vídeos o gráficos que dan un toque más dinámico, pero también contribuyen al consumo de datos.
Según la propia Spotify, estos Canvas consumen muy pocos datos porque son bucles cortos que solo tiran de internet la primera vez. Una vez cargado el primer ciclo, se repiten sin volver a descargar información, y además no se reproducen en segundo plano cuando sales de la pantalla o bloqueas el móvil.
Aun así, si quieres apurar al máximo los megas, puedes desactivar Canvas desde la configuración. En el móvil, entra en tu foto de perfil, pulsa en “Configuración y privacidad” y, dentro de “Contenido y visualización”, deshabilita la opción “Canvas”.
Si usas Spotify en el ordenador, también existe un ajuste similar dentro de “Configuración”. Allí puedes desmarcar la opción “Mostrar bucles visuales breves durante las canciones (Canvas)”, para que el reproductor de escritorio prescinda de estos elementos.
Muchos usuarios han notado que, además de ahorrar algunos datos, al quitar Canvas y reducir elementos visuales se alarga ligeramente la batería del móvil. No es un cambio brutal, pero todo suma si estás de viaje o pasando el día fuera de casa.
Controlar los vídeos y videopódcasts de SpotifyAdemás del audio, Spotify cada vez integra más contenido en vídeo, especialmente en el mundo de los pódcasts. Algunos programas incluyen una pista de vídeo completa que se reproduce dentro de la app cuando tienes el capítulo en pantalla.
Estos videopódcasts gastan muchos más datos que el audio tradicional, simplemente porque los archivos de vídeo son bastante más pesados. Aun así, el consumo de datos es similar al de otras plataformas de vídeo populares; si te preocupa, aprende a cambiar la resolución de los vídeos para ahorrar megas.
En la propia app, los vídeos de los pódcasts solo se reproducen mientras tienes la pantalla del capítulo abierta. En cuanto bloqueas el teléfono o cambias a otra pantalla, la reproducción continúa solo en audio, lo que reduce bastante el uso de megas.
Si descargas un pódcast que tiene vídeo, Spotify guarda únicamente la pista de audio. Esto es una ventaja importante si quieres ahorrar, ya que te permite seguir disfrutando del programa sin cargar con el peso del vídeo.
Una opción adicional es activar explícitamente la “reproducción solo con audio” o limitar las “descargas de videopódcasts” a su versión en sonido, desde el apartado de “Descargas y streaming” dentro de la configuración. Así evitas que se reproduzcan o descarguen los vídeos aunque el programa los ofrezca.
En general, si estás fuera de casa y tirando de datos móviles, merece la pena evitar el vídeo siempre que sea posible, reservándolo para cuando tengas Wi‑Fi o un plan con muchos gigas o datos ilimitados.
Desactivar Autoplay y otras funciones que siguen reproduciendo contenidoOtro punto que a menudo pasa desapercibido es la función de Autoplay de Spotify, que hace que la app siga reproduciendo música similar cuando terminas una lista o un álbum. Es muy cómoda para descubrir nuevos temas, pero también supone que el streaming nunca se detiene y, por tanto, los datos siguen cayendo.
Si quieres tener un control total sobre lo que se reproduce y dejar de gastar megas cuando acaba lo que has elegido, entra en la configuración de la app y desactiva la opción “Autoplay”. A partir de ese momento, cuando llegue el final de la playlist o del disco, la reproducción se detendrá.
Esta simple medida puede marcar una diferencia clara si sueles poner música en segundo plano y olvidarte de ella. Evita esas horas extra de streaming que no estabas escuchando realmente, pero que sí cuentan en tu consumo de datos.
En la misma línea, puedes apoyarte en el temporizador de sueño de Spotify si tienes la costumbre de escuchar música o pódcasts para dormir. Configuras un tiempo (por ejemplo, 30 o 60 minutos), y cuando se cumpla, la reproducción se corta sola.
Así te aseguras de que la app no se pase toda la noche sonando mientras tú duermes a pierna suelta, ahorrando datos y también batería del dispositivo, que al final es otro recurso que conviene cuidar.
Usar el ahorro de datos del móvil junto al de SpotifyAdemás del modo de ahorro interno de Spotify, tanto Android como iOS incluyen su propio sistema para limitar el tráfico de datos de todas las aplicaciones. Combinar ambos es una manera bastante efectiva de mantener a raya el consumo cuando estás fuera de casa; incluso puedes complementarlo con apps como Opera Max que comprimen tráfico.
En Android, normalmente encontrarás esta opción en Ajustes > Red e Internet > Uso de datos > Ahorro de datos. Al activarla, el sistema restringe el acceso a datos en segundo plano de muchas apps y, en algunos casos, reduce la calidad o la frecuencia con la que se conectan.
En iPhone, tienes algo similar bajo el nombre de “Modo de datos reducidos”. Para activarlo, ve a Ajustes > Móvil > Opciones > Modo de datos reducidos y enciende el interruptor. Esto hace que iOS sea más conservador con las conexiones y actualizaciones automáticas.
Si tienes el modo de ahorro de datos del sistema operativo activo y, además, has encendido el “Ahorro de datos” dentro de Spotify, estarás poniendo un doble freno al consumo, lo cual se nota bastante en viajes largos o en zonas con mala cobertura.
Ten en cuenta que estos modos pueden afectar también a otras aplicaciones, como redes sociales, correo o servicios de mensajería. Es buena idea revisar qué apps pueden seguir usando datos en segundo plano para no llevarte sorpresas si algo deja de actualizarse como antes.
Consejos extra para viajes y uso intensivo de SpotifySi vas a pasar varios días fuera, en un viaje largo o en un lugar con poca cobertura, planificar el uso de Spotify puede marcar la diferencia entre llegar sobrado de megas o quedarte sin datos a mitad de ruta. Un poco de previsión te ahorra muchos disgustos.
Lo primero es aprovechar al máximo una red Wi‑Fi antes de salir: descarga tus listas de reproducción, álbumes y pódcasts imprescindibles para el viaje. Luego activa el Modo sin conexión o, como mínimo, revisa que las descargas no se hagan con datos móviles. Puedes automatizar y optimizar esas conexiones Wi‑Fi para ahorrar batería y datos con herramientas que te enseñan a automatizar tu Wi‑Fi.
En la configuración de calidad de música, selecciona una calidad baja o normal para el streaming con datos. Aunque pierdas algo de detalle en el sonido, para escuchar con el ruido de un tren o un avión suele ser más que suficiente, y el ahorro de datos es considerable.
Si tu operador te ofrece una eSIM con datos ilimitados o muchos gigas, puede ser una opción interesante para viajes al extranjero o escapadas largas en las que vas a tirar mucho de Spotify y otras plataformas de streaming. Suelen ser más cómodas y baratas que el roaming tradicional o las SIM locales en muchos países.
No olvides revisar también otras aplicaciones que tiran de vídeo, como Netflix o YouTube. En Netflix, por ejemplo, puedes elegir que solo use Wi‑Fi para reproducir o descargar, activar un modo de “ahorro de datos” en vídeo y aprovechar funciones como las descargas inteligentes.
Otros ajustes y hábitos para gastar menos datosMás allá de la propia app de Spotify, hay una serie de buenas prácticas generales que ayudan a que tus datos duren mucho más, sobre todo si tienes una tarifa modesta o compartes conexión con otros dispositivos.
Una medida básica es desactivar la sincronización automática de aplicaciones cuando no la necesitas, o limitarla solo a Wi‑Fi. Muchas apps de copia de seguridad, fotos o archivos pueden devorar megas en segundo plano sin que te enteres.
También es recomendable comprobar que las actualizaciones de apps se realizan únicamente cuando estás conectado a una red inalámbrica. Google Play y la App Store permiten elegir si las descargas y actualizaciones se hacen con datos móviles o exclusivamente con Wi‑Fi.
Si quieres tener un control fino sobre todo tu consumo, existen aplicaciones específicas para monitorizar y gestionar los megas del móvil. Permiten establecer límites, recibir avisos cuando te acercas a un umbral y ver qué apps son las que más gastan.
Por último, cuando estés en cafeterías, hoteles, aeropuertos u otros sitios con Wi‑Fi público, es buena idea conectarte a esas redes para aprovechar y descargar música o escuchar Spotify sin gastar tu tarifa. Eso sí, plantéate usar una VPN para proteger tus datos personales en redes abiertas.
Si combinas las opciones internas de Spotify (ahorro de datos, calidad de audio, descargas y control de Canvas y vídeo) con los modos de ahorro de tu móvil y unos cuantos hábitos sensatos, es perfectamente posible disfrutar de horas y horas de música y pódcasts sin que tu plan de datos se resienta ni tengas que estar mirando el contador de megas cada dos por tres.
Cómo pedir transporte desde Google Maps y sacarle todo el partido
Google Maps se ha convertido en la navaja suiza de la movilidad urbana: lo usamos para ir en coche, a pie, en transporte público, en bici e incluso para localizar patinetes o bicicletas compartidas. Lo que mucha gente aún no tiene claro es que, además, permite comparar y pedir transporte de plataformas como taxis y VTC directamente desde la propia app, sin tener que ir buscando en cada aplicación por separado.
Esta integración de servicios de transporte en Google Maps te permite ver de un vistazo precios estimados, tiempos de espera y tipos de vehículo de distintos proveedores (Uber, Cabify, FREE NOW, etc.) y, cuando eliges uno, saltar a su aplicación para completar el viaje. Todo ello con un funcionamiento bastante sencillo, pero con matices importantes: no está disponible en todas las ciudades o idiomas, la gestión final se hace en la app del proveedor y hay un tratamiento específico de la información que se comparte.
Qué es y cómo funciona el transporte desde Google MapsLa función de pedir transporte desde Maps es, básicamente, una capa extra dentro de la pantalla de rutas que se suma a las opciones habituales (coche, transporte público, a pie, en bici). En vez de limitarse a mostrarte cómo llegar, te enseña qué servicios de movilidad tienes cerca, cuánto cuestan aproximadamente y cuánto tardarían en recogerte.
Es importante tener en cuenta que esta opción no está activa en todos los países, regiones ni idiomas. Si no ves opciones, consulta nuestra guía para cambiar de región en tu móvil. Su disponibilidad depende de acuerdos locales con empresas de movilidad y del tipo de servicio presente en cada ciudad. Por eso puede que en una zona veas taxis tradicionales, en otra solo VTC o, en algunas ciudades, también bicicletas y patinetes sin estación.
Google Maps no presta directamente el servicio de transporte: lo que hace es mostrar la información que le envían las plataformas de taxis, VTC, carsharing o micromovilidad, y funcionar como puente para abrir su aplicación oficial o llevarte a la tienda de apps si aún no la tienes instalada.
En la práctica, Maps se encarga de la parte de búsqueda y comparación (ver compañías disponibles, precios aproximados, tiempo de espera y tipo de vehículo), mientras que la contratación, el pago y cualquier incidencia se gestionan siempre en la app del proveedor (Uber, Cabify, FREE NOW, DiDi, etc.).
Otro detalle clave es que, además de coches, Maps también integra servicios de micromovilidad como bicicletas compartidas y patinetes, que se muestran dentro de las opciones de transporte público o de bicicleta, según el tipo de vehículo y el modelo de servicio presente en tu ciudad.
Cómo buscar y comparar viajes concertados paso a pasoBuscar un viaje de taxi o VTC desde Maps sigue prácticamente el mismo flujo que cuando calculas una ruta normal, con la diferencia de que tendrás una pestaña específica de viajes o transporte concertado donde se muestran las plataformas disponibles en tu zona.
El primer requisito es tener la app de Google Maps instalada y haber iniciado sesión con tu cuenta de Google en tu móvil o tablet. Esto garantiza que se guarden tus preferencias, tus sitios como Casa o Trabajo y que se integren bien el resto de servicios.
Para empezar, abre Google Maps y busca tu destino usando la barra de búsqueda o pulsando directamente sobre el punto del mapa. Si quieres usar un servicio tipo Uber o Cabify, asegúrate de que también está definido el punto de partida (por defecto será tu ubicación actual, pero puedes cambiarlo).
Una vez tengas origen y destino, toca el botón «Cómo llegar» en la parte inferior de la pantalla. Maps te mostrará las distintas formas de desplazarte: coche, transporte público, a pie, bicicleta y, cuando esté disponible, la sección relacionada con viajes o transporte concertado.
En la parte superior de la pantalla de rutas verás una pestaña o icono asociado a «Viajes», taxis o servicios de transporte concertado, que suele representar a una persona con la mano levantada o un símbolo similar. Al pulsarlo, se desplegará un listado de proveedores compatibles en tu zona, sus tarifas aproximadas y los tiempos de espera estimados.
Dentro de esa lista encontrarás distintos tipos de vehículo y servicio para la misma compañía: por ejemplo, categorías económicas, coches de mayor tamaño, opciones premium o taxis según lo que ofrezca cada plataforma. Maps muestra para cada opción un precio orientativo, el rango de tiempo hasta que te recojan y, en muchos casos, información básica del tipo de vehículo.
Para consultar el detalle de un viaje concreto solo tienes que elegir el proveedor y la modalidad que te interese. En ese momento, si la app de la compañía ya está instalada en tu móvil, Google Maps la abrirá directamente en el punto exacto donde confirmar el viaje; si no la tienes, te redirigirá a Google Play o App Store para que la descargues.
La confirmación final del traslado, incluyendo forma de pago, códigos promocionales o preferencias del vehículo (como tipo de coche o notas al conductor), se hace siempre dentro de la app del proveedor. Maps solo interviene hasta el momento de elegir servicio y hacer el salto a la aplicación correspondiente.
Activar y gestionar los servicios de transporte concertado en la appAdemás de usar la pestaña de viajes al calcular una ruta, Google Maps permite ajustar qué plataformas se integran en tu cuenta, especialmente en países donde hay acuerdos específicos con determinados proveedores.
En España, por ejemplo, Maps suele mostrar por defecto servicios como FREE NOW (taxis) y Cabify (VTC y taxis), que se integran automáticamente cuando están disponibles en tu ciudad. Sin embargo, hay plataformas como Uber que pueden requerir una activación manual dentro de la configuración.
Para revisar estas opciones, abre Google Maps y toca en tu foto de perfil o icono de usuario situado en la parte superior derecha. Desde ahí, entra en el menú de «Ajustes» y busca el apartado llamado «Servicios de transporte concertado» o similar, que es donde se gestionan las integraciones de apps de movilidad.
Dentro de ese menú verás un listado de proveedores compatibles con tu región; en algunos casos solo se mostrará Uber como opción extra que puedes activar con un interruptor, en otros aparecerán más servicios. Al activar uno de ellos, autorizas a Maps a mostrar sus estimaciones de precio y tiempo de espera cuando calcules una ruta.
Que un servicio aparezca en ese menú no significa que Maps pida el coche por ti de forma autónoma; simplemente habilita el intercambio de información básica para que, al pulsar sobre una opción de viaje, se abra la app de la plataforma con todos los datos del trayecto ya preparados.
Si desactivas el interruptor de un proveedor o desinstalas su aplicación, dejarás de ver sus opciones en la pestaña de viajes y, en el caso de intentar seleccionarlo, Maps volverá a sugerirte descargarlo desde la tienda para poder completar la reserva.
Uso de bicicletas compartidas y patinetes desde Google MapsGoogle Maps no se queda solo en taxis y VTC, también integra bicicletas compartidas y patinetes eléctricos en aquellas ciudades donde existan servicios compatibles, tanto con estación fija como vehículos sin base (dockless).
Para acceder a estas opciones, abre Google Maps y, como siempre, marca tu destino. Después, pulsa en «Cómo llegar» y fíjate en las pestañas de «Transporte público» y «En bicicleta», que es donde suelen aparecer las alternativas de micromovilidad en función de cómo estén integradas en tu ciudad.
Cuando hay vehículos sin estación cercanos, Maps muestra el patinete o bicicleta más próximo a tu ubicación, indicando el tipo, el precio estimado y la distancia a pie hasta llegar a él. También puede enseñarte la estación de bicicletas compartidas más cercana a tu ruta, junto con el número de bicis disponibles y de anclajes libres.
En el caso de las estaciones de bicis compartidas, Google Maps puede generar una ruta en bici paso a paso desde una estación de origen hasta otra de destino, mostrándote cuánto vas a tardar en llegar al punto de recogida, el tramo en bicicleta y el tiempo estimado hasta tu destino final.
Seleccionar uno de estos servicios es tan sencillo como tocar en la opción de transporte que se muestra dentro de la pestaña de transporte público o de bici. Si se trata de un vehículo sin estación, se abrirá la app de la compañía de patinetes o bicis para que completes el alquiler; si es un sistema de estaciones, se abrirá la aplicación del programa de bicicletas compartidas.
Google también permite que eches un vistazo a los proveedores de bicicletas compartidas que tienes alrededor sin necesidad de mirar únicamente la ruta: basta con buscar tu destino, abrir la pestaña «En bicicleta» y revisar en el mapa qué estaciones o servicios aparecen disponibles cerca de ti.
Qué información se comparte con los proveedores y cómo se haceUno de los puntos que más dudas genera es qué datos envía Google Maps a las empresas de transporte cuando comparas opciones o seleccionas un viaje, y hasta qué punto se comparte tu ubicación real.
Maps únicamente comparte con los proveedores el lugar de recogida y el destino de tu viaje, es decir, los puntos que has marcado para iniciar y finalizar la ruta. No envía los nombres personalizados que tengas guardados en tu cuenta, como «Casa», «Trabajo» o cualquier etiqueta que hayas asignado.
Tu ubicación actual solo se comparte si coincide exactamente con el punto de recogida o con el destino que has especificado. Eso significa que si pides que te recojan en la puerta de un hotel, Maps enviará esa dirección, no tu posición precisa si estás todavía a unos metros.
Hasta que no tocas sobre un resultado concreto dentro de la lista de servicios disponibles, Google no envía ningún dato a los proveedores. Puedes comparar, desplazarte entre precios y tiempos, e incluso cambiar de ruta sin que se comparta información con ninguna empresa de transporte.
En el momento en que eliges un proveedor y pulsas su opción, Google Maps transmite al servicio de transporte el origen y destino del trayecto para que pueda calcular el precio definitivo, el tiempo de espera y las condiciones del viaje directamente en su propia app o sistema.
A cambio, las empresas de transporte devuelven a Google datos como la tarifa estimada y el tiempo de espera aproximado, que son los que ves en la pantalla de comparación de viajes dentro de Maps. Estos datos no los calcula Google por su cuenta, sino que se generan en los sistemas de cada compañía.
Quién puede ver tus datos y qué empresas están integradasGoogle Maps limita el intercambio de datos de navegación a las empresas de transporte que realmente estás comparando. Es decir, solo se comparte información con aquellos proveedores que aparecen en la lista de opciones de viaje en tu pantalla, y siempre después de que pulses sobre uno de ellos.
La lista de compañías integradas varía según el país o región, ya que depende de los acuerdos comerciales y de la presencia de cada plataforma en la zona. No verás las mismas empresas en Madrid que en Ciudad de México, París o Estambul, por ejemplo.
Entre las empresas con las que Google puede compartir datos, según la documentación y ejemplos oficiales, se encuentran servicios muy conocidos como Uber, Cabify, FREE NOW (antes MyTaxi), Bolt o BlaBlaCar, junto con muchas otras plataformas regionales.
Algunos de los nombres que han aparecido asociados a la integración con Maps incluyen proveedores como 99, Beat, Bitaksi, BlaBlaCar Daily, Careem, Chauffeur Privé (o Chauffeur Prive), DiDi, Gett, Grab, Go-Jek, HKTaxi, JapanTaxi, Juno, Lyft, Meru Cabs, Ola Cabs, Sixt, Taxi.eu o Waymo, entre otros.
Ten presente que esta lista no es fija ni idéntica en todos los países. En España, por ejemplo, han estado integradas aplicaciones de taxi como MyTaxi/FREE NOW y servicios de VTC como Cabify y Uber, mientras que en otras regiones predominan plataformas locales que pueden no existir en el mercado español.
En cualquier caso, las consultas, quejas o reclamaciones sobre el servicio de transporte (retrasos, cobros, comportamiento del conductor, etc.) siempre deben dirigirse directamente a la empresa de taxis o VTC, ya que es ella quien presta el servicio y gestiona los pagos, no Google.
Ventajas de centralizar taxis y VTC en Google MapsEl gran atractivo de usar Maps para pedir transporte es poder centralizar toda la información de movilidad en un único sitio. En lugar de abrir Uber, luego Cabify, luego FREE NOW y comparar mentalmente, lo ves todo junto sobre el mapa mientras planificas tu ruta.
Esta visión unificada hace que comparar precios y tiempos de espera sea muchísimo más cómodo. Puedes decidir en cuestión de segundos si te compensa un taxi cercano que cuesta algo más, una VTC más barata que tarda un poco o un servicio de coche compartido entre varios usuarios, según lo ofrezca cada plataforma en tu ciudad.
Además, el hecho de que la app del proveedor actúe como pasarela de pago integrada evita tener que andar con monedas, billetes o tarjetas en mano al subir al vehículo. Configuras el método de pago una vez en cada servicio y, desde entonces, todo se cobra automáticamente desde el móvil.
Para quienes se mueven a diario por ciudad, esta comparación rápida de opciones de transporte se suma a las ya clásicas de ir en coche privado, transporte público, bici o andando, lo que permite valorar de un vistazo qué medio interesa más en función de la prisa, el tráfico o el presupuesto.
Otro punto interesante es que Maps permite ver, antes de pedir nada, cuánto puede costar un trayecto en taxi o VTC frente al tiempo y coste (si lo hay) del transporte público, ayudando a evitar sorpresas y a tomar decisiones más informadas, sobre todo en ciudades que no conocemos bien.
Reservar, seguir el viaje y otras funciones útilesOriginalmente, la integración de taxis en Google Maps se limitaba a redirigir al usuario a la app correspondiente tras mostrar la ruta, sin permitir hacer mucho más desde la interfaz de Maps. Con el tiempo, en algunas ciudades se han ido añadiendo mejoras que permiten gestionar más partes del proceso desde el propio mapa.
En muchos casos, tras seleccionar la opción de taxi o VTC, se abre la aplicación del proveedor con la ruta ya precargada, lista para confirmar. Una vez reservado el viaje, la mayor parte del seguimiento se realiza dentro de esa app, pero en ciertas integraciones también puedes ver parte de la información en el propio Google Maps.
En las ciudades donde la integración está más avanzada, Maps puede mostrarte el recorrido del vehículo en tiempo real sobre el mapa, de forma que veas por dónde va el coche, cuánto falta para que llegue a tu punto de recogida y por qué zonas de la ciudad se está moviendo.
Además, es habitual que puedas ver algunos datos clave del conductor y del vehículo en la pantalla de seguimiento: nombre del chófer, teléfono de contacto, modelo de coche o matrícula, dependiendo de lo que la app del proveedor comparta con Google.
Todo esto ayuda a agilizar la tarea de reservar el transporte que más te convenga en cada momento, combinando la potencia de cálculo de rutas de Maps (que tiene en cuenta tráfico, incidencias, obras, etc.) con la variedad de servicios de movilidad que existen hoy en día en las grandes ciudades.
La mejora continua de estas funciones ha ido de la mano de otras novedades importantes en Google Maps, como la información de tráfico en tiempo real, la comparación simplificada entre distintos medios de transporte o la posibilidad de guardar casa y trabajo para que la app calcule automáticamente el mejor camino en cada momento del día.
Comparar rutas y medios de transporte en un solo vistazoAntes, para comparar cuánto tardabas en llegar a un sitio en coche, metro o taxi tenías que ir cambiando manualmente entre pestañas de transporte, lo que hacía el proceso un poco tedioso y poco práctico en el día a día.
Con las últimas mejoras, Google Maps muestra de forma mucho más clara las alternativas disponibles cuando buscas una ruta: verás los itinerarios de transporte público con todos los transbordos, los minutos caminando, las incidencias de la línea y, junto a ellos, la opción de taxi o VTC con su tiempo estimado y el coste aproximado si está integrado en tu zona.
En el caso de los taxis, la app te puede indicar no solo el tiempo que tarda en llegar el vehículo, sino también el coste estimado de la carrera y la compañía que puede ofrecerte ese servicio, siempre en función de la información que comparten Hailo, MyTaxi/FREE NOW u otras.
Esto se integra con la navegación en tiempo real de Maps, que tiene en cuenta el estado del tráfico, las rutas alternativas, accidentes, obras y otros factores que pueden hacer que un taxi no sea siempre la opción más rápida, o que el metro no sea tan eficiente según la hora del día.
Gracias a la posibilidad de guardar direcciones frecuentes como casa y trabajo, la aplicación incluso puede sugerirte, en función del momento, si te conviene más tirar de transporte público, ir en bici, caminar o recurrir a un servicio de transporte concertado, todo ello sin que tengas que rehacer la ruta cada vez.
Al final, todo este ecosistema convierte a Google Maps en una especie de centro de control de tu movilidad, donde eliges no solo por dónde vas, sino también cómo te mueves, con qué compañía y a qué precio aproximado, con un par de toques en la pantalla.
Con todo lo anterior, se entiende por qué Google Maps se ha consolidado como la app de movilidad por excelencia: no solo te enseña el camino, sino que te permite descubrir, comparar y lanzar servicios de transporte de todo tipo (taxis, VTC, bicis, patinetes y más) desde una misma interfaz, reduciendo el tiempo que pasas saltando entre aplicaciones y dándote mucha más información antes de decidir qué opción te interesa en cada desplazamiento.
Cómo traducir textos con Google Lens y sacar todo su potencial
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Traducir textos con Google Lens se ha convertido en una de las formas más rápidas y cómodas de entender cualquier cosa que veas en otro idioma, ya sea en la pantalla del móvil, en un cartel en la calle o en la carta de un restaurante mientras estás de viaje. La combinación de cámara, reconocimiento de texto e inteligencia artificial hace que no tengas que ir copiando y pegando frases en un traductor, algo que en el día a día acaba siendo un auténtico rollo.
El problema es que la experiencia no es igual para todo el mundo ni en todas las situaciones: no es lo mismo traducir una web desde Chrome, que funciona casi solo, que intentar entender la interfaz de una app en un idioma que no dominas, o tratar de traducir un menú cuando no tienes conexión a internet. En este artículo vamos a desgranar cómo usar Google Lens para traducir textos en cada uno de estos escenarios, qué limitaciones tiene según el móvil que uses y cómo exprimir funciones menos conocidas, como las traducciones sin conexión o el análisis de vídeo con IA.
Cómo traducir textos del mundo real con Google LensEn el ordenador solemos tenerlo muy fácil para traducir: seleccionas el texto, botón derecho y listo, pero en el móvil la cosa cambia bastante. Muchas aplicaciones no permiten seleccionar texto, otras bloquean el copiado por seguridad y, en general, andar copiando y pegando en el traductor se vuelve una tarea pesada, sobre todo si estás usando apps en idiomas que entiendes a medias.
Ahí es donde entra Google Lens, que combina cámara y reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para detectar el texto que ve y permitirte traducirlo sobre la marcha. Apuntas con la cámara o cargas una foto, Lens identifica el texto en el idioma original y lo transforma al idioma que tú elijas, superponiendo la traducción sobre la propia imagen para que veas todo “como si estuviera escrito” en tu idioma.
Este sistema es especialmente práctico cuando te enfrentas a menús de restaurantes, carteles, mapas de transporte o formularios que no entiendes, porque no necesitas teclear nada: solo encuadrar el texto y dejar que la IA haga el trabajo. Además, Lens integra el mismo motor de traducción de Google, que es el que ya conocemos del Traductor de Google, así que la calidad suele ser bastante buena para la mayoría de idiomas.
La gran ventaja de Lens frente a un traductor tradicional es que no trabaja solo con texto plano, sino con imágenes, vídeos y lo que aparece en tu pantalla (al menos en algunos dispositivos), por lo que se adapta mucho mejor a cómo usamos el móvil hoy en día. Incluso puedes traducir textos impresos en papel, apuntes, señales en la calle o folletos turísticos en cuestión de segundos.
Sin embargo, y aquí viene la parte menos agradable, la forma de acceder a esta función no es igual de directa para todo el mundo. Dependiendo de tu móvil y de cómo Google haya decidido integrar Lens, tendrás una experiencia fluida y casi mágica… o un proceso con varios pasos, capturas de pantalla por todos lados y la sensación de que podría estar todo mucho mejor resuelto.
Traducir aplicaciones en Android: el camino largo para la mayoría de móvilesSi lo que quieres es traducir un texto escrito en una app que no permite seleccionar nada, la cosa se complica. Pide un taxi en una aplicación completamente en tailandés, intenta pedir comida en una app local o navega por un servicio en un idioma que no controlas, y verás que copiar y pegar no siempre es viable.
En muchos móviles Android, el truco para traducir el texto que aparece dentro de cualquier aplicación pasa por usar Google Lens con capturas de pantalla, porque Lens, salvo excepciones, no puede analizar directamente lo que hay en pantalla en tiempo real. En la práctica, el proceso típico suele ser el siguiente:
- Hacer una captura de pantalla de la app donde está el texto que quieres traducir.
- Tocar el botón de compartir que aparece al hacer la captura, antes de que desaparezca la miniatura.
- Elegir Google Lens en el menú de aplicaciones a las que puedes compartir la imagen.
- Una vez se abre Lens con esa captura, pulsar en la opción Traducir para ver el texto en tu idioma.
Una vez te acostumbras al proceso, no tarda demasiado, pero sigue siendo un rodeo innecesario. Además, terminas llenando la galería del móvil de capturas de pantalla que solo has usado para traducir algo puntual y que luego toca borrar si no quieres que se conviertan en un caos.
La parte buena es que, una vez dentro de Google Lens, la traducción suele funcionar de maravilla, incluso aunque el texto original esté en alfabetos muy distintos (como el tailandés, ruso o árabe) o en menús con tipografías raras. El OCR de Lens es bastante sólido, y el resultado final es suficientemente claro como para que puedas manejarte en apps extranjeras sin demasiados problemas.
El inconveniente evidente llega cuando el contenido que quieres traducir no cabe en una sola pantalla y tienes que repetir el proceso varias veces: captura, compartir, Lens, traducir… Así, pedir un simple menú o configurar una app en otro idioma se convierte en una secuencia de pasos que podría estar mucho mejor integrada en Android.
Todo esto contrasta con la experiencia de escritorio, donde basta con usar el traductor integrado del navegador o extensiones que traducen páginas completas en un clic. En el móvil, traducir apps aún arrastra esa sensación de “apaño” que se mantiene desde hace años y que, de momento, solo se soluciona a medias con algunos móviles concretos.
La confusa evolución de Google Now on Tap, ¿Qué hay en mi pantalla? y Buscar en pantallaLa parte más irónica es que Google ya tuvo una solución bastante elegante para analizar lo que aparecía en la pantalla del móvil, mucho antes de que Lens se popularizara tanto. En la época de Google Now on Tap, alrededor de 2015-2016, podías mantener pulsado el botón de inicio y el sistema analizaba el contenido de la pantalla, identificaba texto, enlaces y contexto, y te ofrecía información adicional.
Aquel Google Now on Tap permitía, entre otras cosas, seleccionar texto que antes era intocable y usarlo para buscar o traducir, algo que, visto con perspectiva, estaba muy adelantado para su tiempo. Después, Google decidió “reinventar” el sistema y lo transformó en el comando del Asistente llamado ¿Qué hay en mi pantalla?, y ahí empezaron los problemas.
El famoso ¿Qué hay en mi pantalla? nunca llegó a funcionar de forma consistente para muchos usuarios. A veces devolvía resultados irrelevantes, otras veces decía que no había nada que analizar y, por si fuera poco, llegó un punto en el que parecía que el propio Asistente se olvidaba del comando, como si nunca hubiera existido.
Con el tiempo, Google optó por retirar esta función, retocarla y resucitarla bajo otro nombre: Buscar en pantalla, que ahora aparece como opción sugerida en el Asistente en algunos dispositivos. Esta función, en teoría, debería analizar lo que ves en la pantalla, reconocer el contenido y permitir cosas como traducir texto sin necesidad de capturas.
El gran “pero” es que Buscar en pantalla está, en la práctica, limitada casi por completo a los Google Pixel. En estos móviles sí puedes pedirle al Asistente que examine lo que se muestra y use Google Lens en segundo plano para detectar texto, enlaces e información, dando una experiencia mucho más integrada y natural.
En la mayoría de Android que no son Pixel, lo que aparece es simplemente un acceso al icono de Google Lens desde el Asistente, pero Lens se comporta como siempre: solo es capaz de analizar lo que ve la cámara o lo que hay en una foto guardada, no la pantalla en sí. Es decir, sigues necesitando la captura de pantalla y el proceso de compartir para poder traducir lo que ves en cualquier app.
Ni siquiera si intentas hablarle al Asistente con comandos como “escanea mi pantalla” o “qué hay en mi pantalla” suele funcionar correctamente en muchos móviles no Pixel. En el mejor de los casos, lo que hace es abrir Lens, pero sin poder analizar la interfaz directamente, de modo que el resultado es exactamente el mismo que si abrieras la app por tu cuenta.
Esta situación genera la sensación de que Google va dando tumbos con funciones que, cuando por fin son realmente útiles, acaban siendo exclusivas de sus propios teléfonos, mientras que el resto de usuarios siguen dependiendo de soluciones menos directas. Para algo tan cotidiano como traducir textos en la pantalla del móvil, el contraste entre modelos Pixel y el resto es bastante evidente.
Cómo usar la función de traducción de Google Lens paso a pasoMás allá de las diferencias entre dispositivos, la base de la traducción con Google Lens es siempre la misma: eliges el modo Traducir, apuntas al texto o abres una imagen y seleccionas el idioma de origen y de destino. Da igual que quieras traducir un menú físico, el cartel de una estación de metro o la foto de un documento que te han mandado.
Al abrir la aplicación de Google Lens, verás una serie de modos principales en la parte inferior de la pantalla, normalmente organizados como pestañas o iconos: Traducir, Buscar, Texto, Deberes, Compras, etcétera (puede variar ligeramente según la versión). La opción que nos interesa para traducir es, como es lógico, la de Traducir.
Cuando tocas en Traducir, Lens activa un modo específico pensado para la traducción de textos. En este modo, la app se centra en detectar letras, palabras y frases en el área encuadrada por la cámara, o bien en el contenido de la imagen que hayas cargado desde la galería.
En la parte superior de la pantalla verás dos idiomas: el idioma desde el que quieres traducir y el idioma al que quieres traducir. Normalmente aparecen como “Detectar idioma” hacia tu idioma principal, pero puedes cambiarlos manualmente tocando en esos nombres para ajustarlos a lo que necesites en cada momento.
Una vez configurado el par de idiomas, solo tienes que encuadrar el texto que quieras traducir y esperar un instante. Lens reconocerá el texto original, lo convertirá a caracteres digitales y superpondrá la traducción sobre la propia imagen, de forma que parezca que el cartel, el menú o la pantalla de tu móvil están directamente en tu idioma.
Entre los idiomas compatibles con la traducción de Google Lens se incluyen muchos de los más utilizados, como español, inglés, alemán, francés, italiano, ruso, árabe, tailandés, checo, danés, esloveno, bielorruso y un buen número de lenguas adicionales, a las que Google va añadiendo soporte de forma progresiva.
Esta forma de uso es ideal cuando viajas al extranjero y necesitas traducir elementos del entorno físico en tiempo real: menús de restaurantes, carteles de museos, paneles informativos, tickets, mapas de transporte público o cualquier texto impreso que esté en un idioma que no dominas. Evitas tener que pedir traducciones a otra persona y te basta con un par de toques en el móvil.
Traducciones sin conexión: descargar paquetes de idiomas en Google LensUno de los puntos más interesantes que ha incorporado Google Lens en los últimos tiempos es la posibilidad de traducir sin conexión, algo que ya estaba presente desde hace años en el Traductor de Google y que ahora se incorpora al ecosistema de Lens para cuando no tienes datos o estás en una zona con mala cobertura.
Para poder usar la traducción sin conexión primero debes descargar los paquetes de idiomas que vayas a necesitar. El proceso se hace desde la propia aplicación de Lens, y una vez lo configuras una vez, puedes seguir utilizando esos idiomas aunque tengas el modo avión activado o estés sin WiFi ni datos móviles.
El primer paso consiste en abrir Google Lens y entrar en el modo Traducir desde la barra inferior. Cuando ya estás en este modo, fíjate en la parte de arriba, donde aparecen los dos idiomas entre los que se va a hacer la traducción (por ejemplo, “Detectar idioma → Español”).
Toca sobre esa zona de los idiomas para que se abra la lista completa de lenguas disponibles. Verás un listado en el que, junto al nombre de muchos idiomas, aparece un icono de descarga. Ese icono indica que puedes bajar el paquete correspondiente para utilizarlo sin conexión.
Para descargar un idioma, pulsa en el icono de descarga situado a la derecha de su nombre. En ese momento aparecerá una ventana emergente que te indicará el tamaño aproximado del paquete (suelen ser unos cuantos megas) y te preguntará si quieres continuar con la descarga.
Si tienes espacio suficiente en el móvil y te interesa ese idioma, confirma tocando en Descargar. El idioma se bajará a la memoria del dispositivo y, a partir de ese momento, podrás usarlo tanto como idioma de origen como idioma de destino, sin necesidad de estar conectado.
No todos los idiomas tienen todavía paquetes disponibles para funcionar sin conexión, pero la lista va creciendo poco a poco. Los más habituales (inglés, español, francés, alemán y otros muy usados) suelen estar prácticamente siempre disponibles, mientras que otros más minoritarios se van sumando con el tiempo.
Una vez has descargado tus idiomas favoritos, no necesitas hacer nada especial para activar el modo sin conexión. Si en algún momento te quedas sin internet, Lens utilizará automáticamente los paquetes instalados para seguir ofreciendo traducciones, aunque con alguna limitación respecto a los modos online (especialmente en matices o expresiones muy concretas).
Esta función es especialmente práctica en viajes al extranjero cuando desactivas los datos para evitar sustos en la factura o cuando te mueves por zonas con cobertura irregular. Con un par de paquetes de idiomas instalados, puedes seguir entendiendo menús, señales y documentos sin depender de la red.
Otras funciones potentes de Google Lens más allá de traducir textosAunque la traducción es una de las funciones estrella de Google Lens, la app va mucho más allá de eso. En realidad, Lens es una especie de navaja suiza que combina reconocimiento de imagen, búsqueda visual y asistencia con IA para tareas del día a día.
La opción Buscar (o el modo principal de Lens) permite identificar objetos, lugares, ropa, productos y prácticamente cualquier cosa a la que apuntes con la cámara. Si ves unas zapatillas que te gustan y no sabes de qué marca son, puedes hacerles una foto con Lens y el sistema intentará localizar modelos similares en la web, con enlaces a tiendas y contenidos relacionados.
Esta función también se vuelve muy útil para descubrir información sobre monumentos, edificios o puntos de interés cuando visitas una ciudad nueva. Apuntas a una iglesia, un museo o una plaza, y Lens te ofrece datos contextuales tomados del buscador de Google, reseñas, horarios o páginas oficiales.
Lens incluye además un modo centrado en los estudios y los deberes, pensado para ayudar a estudiantes con ejercicios y problemas. Basta con enfocar una pregunta, un enunciado o una ecuación matemática para que la IA intente reconocer el contenido y ofrezca explicaciones, pasos intermedios y posibles soluciones.
En el caso de operaciones matemáticas, Google Lens no se limita a mostrar la respuesta final, sino que suele desglosar el procedimiento, mostrando los pasos necesarios para llegar al resultado. Esto es muy útil para entender el razonamiento detrás de la solución, no solo para copiar el número final.
Junto a estas funciones principales, Lens también permite copiar texto desde el mundo físico al móvil: puedes fotografiar un párrafo de un libro y luego seleccionar el texto detectado para pegarlo en una nota, un correo o un documento. Lo mismo sirve para números de teléfono, direcciones o enlaces impresos en folletos.
Análisis de vídeo y preguntas por voz: la nueva vuelta de tuerca de Google LensEn los últimos tiempos, Google ha empezado a ir un paso más allá con Lens, incorporando la capacidad de interpretar vídeos y responder a preguntas en voz alta. En lugar de limitarse a una foto estática, ahora puede analizar fragmentos de un vídeo que estés grabando y generar respuestas más ricas gracias a la IA generativa.
Esta función está pensada para que puedas grabar una escena en movimiento, hablar mientras grabas y pedir información sobre lo que estás viendo. Por ejemplo, puedes pasear por una calle de una ciudad desconocida, grabar con Lens y preguntar qué tiendas hay, qué monumentos se ven o qué sitios son interesantes cerca.
Para usar este modo de análisis de vídeo necesitas inscribirte en el programa Search Labs de Google, que agrupa funciones experimentales relacionadas con la búsqueda y la inteligencia artificial. Dentro de Search Labs debes activar opciones como “Resumen de IA y más”, siempre desde la app de Google.
La activación se hace tocando el icono de Search Labs (representado por un matraz) dentro de la app de Google, y desde ahí puedes apuntarte a las funciones experimentales disponibles en tu región y tu idioma. Solo algunos usuarios, y por ahora principalmente en inglés, tienen acceso a todas las novedades.
Una vez activadas, puedes empezar a grabar con Google Lens y plantear tus preguntas en voz alta mientras se registra el vídeo. Lens se encargará de identificar los fotogramas más relevantes relacionados con tu consulta, y los usará como base para generar una respuesta mediante IA, ofreciendo explicaciones detalladas y contexto adicional.
Este modo de análisis de vídeo puede aplicarse a muchos escenarios cotidianos: explorar barrios y atracciones turísticas, hacer compras y conocer mejor los productos que ves, identificar obras en museos o incluso reconocer elementos de la naturaleza, como plantas o animales, mientras los filmas.
En exploración urbana, por ejemplo, podrías grabar una calle llena de tiendas y preguntar qué restaurantes cercanos tienen mejor valoración. En compras, podrías enfocar varios productos en una estantería y pedir detalles sobre marcas, precios o características.
Cuando estás en museos, puedes apuntar la cámara a una obra de arte mientras preguntas quién es el autor o a qué corriente pertenece puede ahorrarte buscar carteles pequeños o folletos impresos. Y en entornos naturales, grabar un sendero y preguntar por las especies de plantas que aparecen puede convertirse en una forma entretenida de aprender mientras paseas.
Conviene tener en cuenta que, a día de hoy, esta función de análisis de vídeo sigue siendo experimental y está algo limitada en idiomas y regiones. Sin embargo, apunta claramente hacia un futuro en el que Lens no solo reconoce lo que ve, sino que lo entiende de forma más profunda y dialoga contigo sobre ello.
Ventajas y limitaciones de traducir textos con Google Lens hoy en díaSi se mira el conjunto, Google Lens ofrece una forma muy potente y flexible de traducir textos, tanto en entornos físicos como dentro del propio móvil, y cada vez con más herramientas complementarias basadas en IA. Para viajes, estudios o uso diario, se ha convertido casi en imprescindible.
Entre las principales ventajas destaca la rapidez con la que puedes pasar de ver un texto incomprensible a entenderlo, sin escribir nada y sin pasos intermedios, simplemente apuntando con la cámara o abriendo una foto. La superposición directa de la traducción sobre la imagen hace que sea muy intuitivo identificar a qué parte del texto corresponde cada frase traducida.
Otra fortaleza importante es el amplio soporte de idiomas y alfabetos que maneja, lo que te permite sobrevivir en países con lenguas muy distintas a la tuya y manejarte con menús, carteles y documentos básicos sin necesidad de ayuda externa. Y con los paquetes sin conexión, ni siquiera dependes de la cobertura para ello.
Sin embargo, no todo es perfecto, y la fragmentación entre dispositivos sigue siendo un hándicap importante. Mientras que los móviles Pixel disfrutan de funciones como Buscar en pantalla bien integradas en el Asistente, muchos otros usuarios se ven obligados a seguir recurriendo a capturas de pantalla para traducir lo que aparece en sus apps.
Esta diferencia de trato genera una experiencia desigual en algo tan fundamental como entender el texto que ves en tu propio móvil. A día de hoy, Google podría haber estandarizado una forma sencilla y universal de analizar la pantalla con Lens en todos los Android, pero, de momento, esa comodidad está bastante ligada al ecosistema Pixel.
Tampoco hay que olvidar que la calidad de la traducción, aunque buena, no es perfecta. En textos muy técnicos, documentos legales o expresiones coloquiales muy locales, Lens puede cometer errores, omitir matices o proponer formulaciones algo extrañas. Para entender el sentido general es suficiente, pero no sustituye a una traducción profesional cuando la precisión es crítica.
Pese a estos matices, la realidad es que Google Lens se ha convertido en una herramienta casi imprescindible para cualquiera que viaje, estudie o trabaje rodeado de idiomas distintos al suyo. Frente a los primeros años, cuando era poco más que una curiosidad, hoy se integra en el flujo diario de uso del móvil y marca una diferencia clara frente a no tenerla.
Mirando todo lo que hemos visto, resulta evidente que Google Lens ha pasado de ser una simple herramienta de reconocimiento de imágenes a convertirse en un asistente visual completo, capaz de traducir textos, ayudarte con los deberes, identificar productos, interpretar vídeos y aportar contexto a lo que te rodea, aunque todavía arrastre decisiones discutibles como reservar algunas funciones avanzadas solo para los Pixel.
Cómo asignar un idioma independiente a cada app en tu móvil
Configurar el idioma del móvil hoy en día parece una tontería, pero cuando mezclamos apps en varios idiomas, Android 13, iOS y opciones ocultas, la cosa se complica bastante. Por suerte, tanto Android como iPhone permiten jugar con el idioma del sistema y, en muchos casos, con el idioma de cada aplicación por separado, algo brutal si estás aprendiendo una lengua, usas apps que solo están bien traducidas en inglés o simplemente te gusta tenerlo todo a tu gusto.
En las siguientes líneas vas a ver cómo asignar un idioma independiente a una app en Android (sobre todo a partir de Android 13) y en iOS, qué limitaciones tiene esta función, cómo forzar el idioma en casi cualquier aplicación con ADB, cómo cambiar el idioma general del móvil, qué hacer si no aparece tu idioma en la lista y varios trucos para solucionar problemas típicos cuando el idioma de una app no cambia ni a la de tres.
¿Qué significa asignar un idioma independiente a una app?Hasta hace poco, cambiar el idioma del móvil implicaba que todo el sistema y todas las aplicaciones compatibles se adaptaran a ese mismo idioma. Es decir, si ponías el teléfono en español, las apps que tenían traducción al español se mostraban en español; si pasabas el móvil a inglés, se cambiaban todas a inglés.
Con Android 13 y con iOS desde hace tiempo, esto cambia: puedes elegir un idioma diferente para cada aplicación compatible. Por ejemplo, tener el móvil entero en español, pero usar Netflix en inglés, TikTok en francés y Facebook en portugués, siempre que esas apps incluyan esas traducciones.
Hay que tener presente que las aplicaciones solo pueden mostrarse en los idiomas que traen integrados. Aunque el sistema permita seleccionar cualquier idioma, si la app no lleva esa traducción en su interior, verás partes en inglés u otro idioma base. Esto explica por qué a veces da igual lo que toques, la interfaz no cambia del todo.
Asignar idioma independiente a una app en AndroidEn Android existen dos niveles distintos de configuración: por un lado, el idioma general del sistema; por otro, el nuevo ajuste de idiomas de las aplicaciones que aparece a partir de Android 13 y se amplía con las preferencias regionales en Android 14 y posteriores.
Cambiar el idioma de una app desde los ajustes de AndroidEn los móviles con Android 13 (y versiones posteriores compatibles con esta función), puedes cambiar el idioma de apps concretas directamente desde Ajustes. El proceso, en Android “puro” o similar, suele ser así:
- En tu móvil, abre la aplicación Ajustes.
- Entra en el apartado Sistema.
- Pulsa en Idiomas e introducción de texto o una opción de nombre muy similar.
- Toca en Idiomas de las aplicaciones.
- Verás una lista con las apps que admiten idioma por separado; selecciona la aplicación que quieres modificar.
- Elige el idioma que quieres usar solo en esa app.
En muchos móviles recientes, esta lista solo enseña las aplicaciones cuyo desarrollador ha activado la función de idioma independiente. El resto seguirán utilizando el idioma que tengas configurado como predeterminado en el sistema.
También puedes acceder al idioma de una app entrando en su ficha concreta: en algunos fabricantes, al entrar en Ajustes > Aplicaciones > , aparece un apartado llamado Idioma donde puedes seleccionar el idioma preferido para esa aplicación concreta.
Cómo funciona la lista de idiomas en cada appCuando cambias el idioma de una aplicación, el sistema te muestra una lista de opciones. En ella verás normalmente todos los idiomas que admite Android, no solo los que soporta la app. Esto puede ser algo confuso, porque puedes seleccionar un idioma que la app realmente no tiene traducido y notar que casi nada cambia.
En la parte superior suelen aparecer idiomas sugeridos o relacionados con tu país (por ejemplo, español de España y español de Latinoamérica), y más abajo el resto. Si dejas la opción en “predeterminado del sistema”, la app seguirá usando el idioma que tengas como principal en el dispositivo, respetando la prioridad de idiomas que tengas configurada.
Requisitos y limitaciones en AndroidNo todas las aplicaciones permiten cambiar el idioma de forma independiente, incluso aunque uses Android 13. Para que el ajuste aparezca, es necesario que el desarrollador haya integrado correctamente la función de idiomas de la aplicación o que el sistema haya habilitado ese soporte para esa app en concreto.
Además, solo podrás seleccionar idiomas que la app realmente incluya. Aunque el menú te deje escoger cualquier idioma, el resultado dependerá de las traducciones integradas: algunas apps pequeñas solo ofrecen inglés y quizá un par de idiomas más; las grandes suelen tener un abanico mucho más amplio.
Solución de problemas al cambiar el idioma de una app en AndroidEs relativamente habitual que cambies el idioma en los ajustes de una aplicación y, aun así, la interfaz parezca seguir en el mismo idioma o solo se traduzca parcialmente. En estos casos, hay varios pasos que conviene seguir antes de volverse loco.
Cuando el idioma no cambia aunque lo hayas configuradoSi has seleccionado otro idioma en “Idiomas de las aplicaciones” y no ves el cambio en la app, prueba esta serie de soluciones, que suelen arreglar la mayoría de problemas:
- Cierra y vuelve a abrir la aplicación. A veces la app necesita reiniciarse por completo para aplicar la nueva configuración de idioma.
- Comprueba que tu móvil tenga conexión a Internet. Algunas apps descargan recursos de idioma adicionales la primera vez que cambias el idioma; si no hay conexión, puede que se queden atascadas.
- Añade el idioma como secundario en el sistema y vuelve a intentarlo. El proceso suele ser así:
- Abre Ajustes en tu móvil Android.
- Ve a Sistema > Idiomas e introducción de texto > Idiomas.
- Pulsa en Añadir idioma y añade el idioma que quieras como idioma secundario.
- Tras unos minutos, vuelve a la pantalla de Idiomas de las aplicaciones.
- Selecciona de nuevo la app en la lista.
- Escoge el idioma deseado para esa aplicación.
Si después de todo esto el idioma sigue sin cambiar, es muy posible que la lista de idiomas que reporta la app no coincida con los que realmente soporta o que la implementación de los idiomas por app no esté bien integrada.
En cualquier caso, asegúrate de tener siempre la versión más reciente de la aplicación, ya que muchos errores de traducción y compatibilidad con Android 13 se van corrigiendo con actualizaciones.
Si tu aplicación no aparece en la listaPuede que entres en Ajustes > Sistema > Idiomas de las aplicaciones y veas que la app que quieres configurar ni siquiera figura en el listado. En ese supuesto, lo más probable es que el desarrollador no haya activado la función de idioma independiente para esa aplicación.
En esos casos solo tienes varias opciones: usar el idioma del sistema, cambiar el idioma desde los ajustes internos de la propia app (muchas apps grandes tienen su propio selector de idioma en el menú de configuración) o recurrir a otros métodos más avanzados como ADB para forzar la aparición del ajuste en todas las aplicaciones.
Si además la aplicación parece estar “atascada” en un idioma que no coincide con los que tienes en el sistema, puede ayudarte borrar los datos de la app desde Ajustes > Aplicaciones > > Almacenamiento > Borrar datos. Ten en cuenta que esto suele cerrar sesión, eliminar cachés y restablecer la configuración interna.
Forzar idioma independiente en todas las apps con ADB en Android 13Android 13 incluye el sistema de idiomas por aplicación, pero por defecto esconde el ajuste en aquellas apps que no lo soportan de forma “oficial”. Si quieres forzar que todas las apps muestren la opción de idioma, existe un truco basado en ADB que habilita esta función de manera global.
El truco consiste en usar un comando ADB para cambiar un parámetro del sistema. Para ello, necesitas conectar el móvil a un ordenador con ADB configurado o utilizar una app como LADB que permite ejecutar comandos ADB directamente desde el propio teléfono, mediante una conexión local.
Una vez tengas ADB operativo, el comando que tienes que lanzar es:
adb shell settings put global settings_app_locale_opt_in_enabled false
Tras ejecutar este comando, no es necesario reiniciar el móvil, aunque sí tendrás que salir y volver a entrar en la pantalla de información de la aplicación si ya la tenías abierta. Desde ese momento, prácticamente todas las apps deberían mostrar el apartado de Idioma en sus ajustes de información.
Hay que tener en cuenta que este método es algo experimental: la lista de idiomas que aparece será la completa de Android, no solo la de los idiomas realmente soportados por cada app, así que es normal que veas opciones que luego no cambian nada. También puede haber comportamientos extraños o errores en aplicaciones que no estaban preparadas para esta función.
Cambiar el idioma general del sistema en AndroidMás allá de los idiomas por app, siempre puedes cambiar el idioma principal del teléfono, que es el que utilizará todo el sistema y la mayoría de las aplicaciones de forma predeterminada.
La ruta exacta varía un poco según el fabricante, pero de forma general puedes seguir estos pasos:
- Abre la aplicación Ajustes de tu móvil Android.
- Entra en Idiomas e introducción de texto. Si no lo ves, suele estar dentro de Sistema.
- Si te cuesta encontrarlo, usa la barra de búsqueda de Ajustes y escribe idioma.
- Entra en Idiomas para ver los idiomas disponibles.
- Pulsa en Añadir idioma para incorporar un nuevo idioma al sistema.
- Una vez añadido, puedes ponerlo como idioma principal moviéndolo al primer lugar de la lista o seleccionándolo como predeterminado.
Cuando cambias el idioma principal, el sistema operativo y todas las apps que estén configuradas para “seguir el idioma del sistema” se adaptarán automáticamente. En móviles con Android 13 y apps compatibles, puedes después ir app por app y sobrescribir ese idioma con uno distinto usando el menú de idiomas de las aplicaciones.
Eliminar idiomas que ya no necesitasSi has ido probando idiomas y tu móvil se ha llenado de opciones, puedes borrar los idiomas que ya no te interesen. Normalmente basta con mantener pulsado sobre el idioma que quieras quitar o tocar en el icono de la papelera y confirmar que deseas eliminarlo.
Recuerda que, en cuanto borres uno de los idiomas que estabas usando, desaparecerá como opción hasta que lo vuelvas a añadir. Si sueles alternar frecuentemente entre dos lenguas, quizá te compense mantenerlas ambas en la lista para cambiar entre ellas más rápido sin tener que descargarlas de nuevo.
Atajo para cambiar de idioma más rápidamenteAndroid no incluye por defecto un acceso directo para cambiar el idioma del sistema con un solo toque, lo cual sería muy útil para quienes cambian de idioma a menudo. No obstante, puedes instalar un widget o una app de terceros que abra directamente el menú de idiomas.
Su funcionamiento suele ser sencillo: añades el widget al escritorio, lo colocas en una zona vacía y, al pulsarlo, se abre el menú de idiomas sin tener que navegar por todos los submenús de Ajustes. Es una buena forma de ahorrarse unos cuantos toques cada vez.
Preferencias regionales en Android 14 y posterioresEn Android 14 se amplía la idea de personalización lingüística con ajustes de preferencias regionales, que permiten adaptar cosas como el formato de fecha, la moneda o las unidades sin tener que cambiar obligatoriamente el idioma del sistema.
Estos ajustes de preferencias regionales solo están disponibles en Android 14 y superiores, así que si tu móvil no se ha actualizado todavía, no verás estas opciones. En cualquier caso, se combinan muy bien con la función de idiomas por app para dejar el móvil totalmente a tu gusto, tanto en idioma como en formato local.
Cambiar el idioma del sistema en iPhone (iOS)En iOS, el cambio de idioma del sistema ha estado presente desde hace mucho tiempo y, en general, el proceso es bastante directo y fácil de localizar, incluso si el teléfono está configurado en un idioma que no dominas del todo.
Para cambiar el idioma general del iPhone, los pasos suelen ser:
- Abre la app de Ajustes en tu iPhone.
- Entra en el apartado General.
- Toca en Idioma y región. Si el iPhone está en otro idioma, puedes usar la barra de búsqueda de Ajustes y escribir “idioma” o “language”.
- Verás una lista con los idiomas disponibles para el sistema.
- Selecciona el idioma que quieras usar como principal.
- Confirma la selección para que el iPhone aplique el cambio.
Tras confirmar, el teléfono puede tardar unos segundos y puede que se reinicie o recargue la interfaz completa. Una vez listo, todo el sistema se mostrará en el idioma elegido. Es posible que tengas que revisar la configuración de algunas cuentas o servicios para asegurarte de que todo queda bien adaptado.
Una de las ventajas de iOS es que, si tienes varios idiomas añadidos, suele cambiar de uno a otro de forma bastante ágil y coherente, priorizando el orden que tú definas en ese menú de “Idioma y región”.
Idioma independiente por aplicación en iOSEn los dispositivos Apple, la posibilidad de elegir idioma por aplicación no es algo especialmente nuevo: lleva tiempo disponible en muchas versiones de iOS, aunque su presencia exacta puede cambiar según la versión del sistema.
El procedimiento clásico para cambiar el idioma de una app concreta en iPhone es el siguiente:
- Abre los Ajustes del iPhone.
- Desplázate hacia abajo hasta encontrar la aplicación que quieras configurar y pulsa sobre ella.
- Dentro de sus opciones, toca en Idioma.
- Selecciona el idioma que quieras usar solo en esa app.
En algunas versiones recientes de iOS, esta opción de idioma por app ha desaparecido o se ha escondido en parte de las aplicaciones, por lo que es posible que no la veas en todas. Es bastante probable que en futuras versiones de iOS Apple recupere o reorganice este ajuste, así que conviene revisar después de cada gran actualización.
A diferencia de Android, el hecho de cambiar el idioma general del iPhone no fuerza necesariamente a todas las apps a usar ese idioma: cada aplicación puede tener su propia configuración de idioma gestionada internamente o mediante este menú dedicado, lo que da bastante flexibilidad a la hora de mezclar idiomas.
Cambiar el idioma de las apps según la versión del sistemaDependiendo de la versión de sistema operativo que tengas instalada, el comportamiento de las apps frente al cambio de idioma puede ser muy distinto. Es importante entender bien este matiz para no frustrarse.
En versiones antiguas de Android (anteriores a Android 13), al cambiar el idioma del sistema todas las aplicaciones que soportan ese idioma se adaptan automáticamente. Solo las apps con selector de idioma propio pueden ir por libre.
Con Android 13 y posteriores, se añade la opción oficial de alterar el idioma de las apps de forma individual, sin que el resto se vean afectadas. Eso significa que puedes tener el móvil entero en español, una app en alemán y otra en inglés, siempre que lo configures así desde los ajustes de idioma de las aplicaciones.
En iOS, por su parte, la posibilidad de configurar el idioma de determinadas apps de forma separada lleva tiempo existiendo, aunque con algunos cambios de ubicación de los menús de una versión a otra y con la peculiaridad de que el idioma del sistema y el de cada app no tienen por qué coincidir, incluso de forma más marcada que en Android.
Reiniciar o restaurar el teléfono para cambiar de idioma de forma radicalHay quien aprovecha para cambiar el idioma del dispositivo cuando lo restaura de fábrica, por ejemplo tras comprar un móvil de segunda mano de otro país o cuando quiere dejarlo como recién salido de la caja.
Restaurar el teléfono es una medida bastante drástica, porque elimina todos los datos, aplicaciones y ajustes del dispositivo. Antes de hacerlo, conviene hacer una copia de seguridad completa en la nube (Google, Apple) o en un soporte externo como un ordenador, un USB o un disco duro.
En Android, el proceso general para restaurar suele ser:
- Abre Ajustes en tu móvil.
- Entra en Sistema o en General, según el modelo.
- Localiza el apartado de Restablecer o Reiniciar.
- Elige Restablecer datos de fábrica o Borrar todos los datos.
- Lee la advertencia y confirma si estás seguro.
- El teléfono se apagará, se borrará por completo y se reiniciará.
- Al encenderse, te pedirá que selecciones el idioma inicial.
En ese primer asistente de configuración, elige bien el idioma, porque a partir de ahí todas las rutas de menú aparecerán en esa lengua. Siempre podrás cambiarlo después, pero si el idioma inicial es uno que no dominas, orientarse en los ajustes puede ser un pequeño reto.
¿Qué hacer si tu idioma no aparece en el teléfono?En algunos dispositivos, sobre todo cuando son importados de otros mercados (por ejemplo móviles comprados en China o India), es posible que el idioma español u otros idiomas europeos no aparezcan en la lista de idiomas del sistema. Esto se debe a que muchas marcas usan ROMs específicas para ciertos países con un conjunto de idiomas muy limitado.
Estas ROMs de origen suelen incluir solo idiomas locales como chino, inglés u otros del sudeste asiático, dejando fuera idiomas como español, francés o alemán. Para solucionar este problema hay varias alternativas, aunque no todas son igual de sencillas o seguras.
La solución más limpia, si tu teléfono lo permite, es instalar una ROM global oficial del fabricante. Estas versiones internacionales del software incorporan más idiomas, soporte completo para servicios de Google y una configuración regional más amplia. Eso sí, el proceso de cambio de ROM puede requerir desbloquear el bootloader e implica ciertos riesgos.
Si instalar una ROM global no es posible o no quieres complicarte tanto, en Google Play existen aplicaciones diseñadas para forzar el idioma del sistema. Muchas de ellas, como la conocida MoreLocale 2, requieren permisos avanzados (como root) o ADB, pero permiten añadir idiomas no incluidos originalmente en la ROM.
Antes de rootear el móvil o modificar el sistema, conviene valorar bien los riesgos de seguridad, la posible pérdida de garantía y la estabilidad del dispositivo. En algunos casos puede merecer la pena; en otros, quizá sea más práctico acostumbrarse a una interfaz en inglés si es el único idioma occidental disponible.
En definitiva, el ecosistema actual de Android y iOS ofrece cada vez más herramientas para que puedas asignar un idioma independiente a cada app, definir un idioma principal para el sistema, ajustar preferencias regionales e incluso forzar idiomas ocultos cuando las opciones estándar se quedan cortas; combinando estas funciones puedes tener tu móvil en un idioma cómodo, practicar otro en aplicaciones concretas y sortear buena parte de las limitaciones que imponen las traducciones integradas por los desarrolladores. Comparte la información para que más personas sepan del tema.
Cómo añadir idiomas adicionales al teclado en todos tus dispositivos
Si cambias de idioma constantemente cuando escribes en el ordenador o en el móvil, seguramente estés un poco cansado de ir toqueteando ajustes sin parar. La buena noticia es que los sistemas actuales permiten añadir idiomas adicionales al teclado y cambiar entre ellos de forma muy cómoda, sin tener que estar entrando en menús cada dos por tres ni renunciar a la autocorrección o a los acentos.
En este artículo vamos a ver, paso a paso y con todo detalle, cómo aprovechar esas funciones en Windows, iOS, Android y Chromebook, además de algunos trucos avanzados con acentos y caracteres especiales. La idea es que puedas escribir en español, inglés, catalán, euskera, hindi o el idioma que necesites, sin montar un circo de teclados físicos ni complicarte más de la cuenta.
Activar y mostrar el icono de idiomas en la barra de tareas de WindowsEn Windows, la forma más rápida de cambiar de distribución de teclado es a través del icono de idioma de entrada que aparece en la bandeja del sistema, junto al reloj. Ese pequeño indicador (ES, EN, etc.) te permite alternar entre todos los teclados que tengas configurados con un clic.
De fábrica, este icono suele venir habilitado y visible en la barra de tareas. Si lo ves, ya puedes cambiar fácilmente de idioma. Pero si ha desaparecido o nunca te ha salido, se puede volver a activar desde las opciones de personalización de la barra.
Para que el indicador de idioma vuelva a mostrarse, lo primero es ir a la configuración de la barra de tareas desde el propio sistema. En versiones recientes de Windows, puedes abrir este menú seleccionando Inicio > Configuración > Personalización > Barra de tareas, donde se agrupan todas las opciones visuales relacionadas con iconos y áreas de notificación.
Dentro de la configuración de la barra de tareas, hay un apartado dedicado al Área de notificación, donde aparece el enlace para activar o desactivar iconos del sistema. Al pulsar en ese enlace se abre una lista con los distintos iconos que Windows puede mostrar junto al reloj, entre ellos el indicador de entrada.
En esa ventana de “Activar o desactivar los iconos del sistema” debes comprobar que el indicador de entrada está en posición Activado. Si estaba deshabilitado, al activarlo debería reaparecer el icono de idioma en la barra de tareas y volver a permitirte cambiar de distribución con total normalidad.
Puede ocurrir que, incluso con el indicador de entrada activado, el icono siga sin mostrarse. En esos casos, a menudo el problema está en que Windows tiene habilitada la barra de idioma heredada, una funcionalidad antigua que venía de versiones previas del sistema y que sustituye al icono moderno de la barra de tareas.
Desactivar la barra de idioma heredada en Windows para usar el icono modernoLa barra de idioma heredada es una ventana flotante que se usaba en ediciones anteriores de Windows para cambiar entre distintos métodos de entrada y distribuciones de teclado. Aunque sigue existiendo como opción, cuando está activa normalmente oculta el icono estándar del idioma en la barra de tareas y puede resultar un poco más incómoda.
Para volver al funcionamiento actual y permitir que se muestre el indicador moderno, hay que desactivar esa barra de idioma antigua desde la configuración avanzada del teclado. Todo se hace desde el panel de dispositivos y de opciones de escritura del sistema.
El punto de partida es abrir la app de Configuración y dirigirse a la zona relacionada con los dispositivos de entrada. En Windows, esto se hace yendo a Inicio > Configuración > Dispositivos > Escritura, donde se concentran las preferencias de teclado, corrección, sugerencias y métodos de entrada.
Una vez dentro de “Escritura”, en la parte de “Más configuraciones de teclado” encontrarás la opción Configuración avanzada del teclado, que lleva a un panel más específico donde se controlan los métodos de entrada y la forma en la que se cambian.
En la ventana de configuración avanzada hay una sección llamada “Cambiar métodos de entrada” en la que aparece la casilla Usar la barra de idioma del escritorio cuando esté disponible. Si esa casilla está activa, Windows prioriza la barra heredada y, por tanto, el icono nuevo de idioma de entrada en la barra de tareas se oculta.
El truco está en desmarcar esa opción para deshabilitar la barra de idioma antigua. En el momento en que la desactives, el sistema vuelve a utilizar el indicador moderno de la barra de tareas, que se combina mejor con el resto de iconos del área de notificación y facilita el cambio rápido entre teclados.
Teclado multilingüe en iPhone y iPad con iOS 18En los dispositivos de Apple, iOS 18 ha dado un salto interesante en lo que respecta a escribir en varios idiomas a la vez sin tener que estar cambiando de teclado continuamente. El sistema permite configurar un teclado multilingüe que admite tres idiomas de forma simultánea, ideal si vas mezclando inglés con lenguas indias o con otros idiomas en tu día a día.
Con esta función puedes, por ejemplo, escribir en inglés y hasta dos idiomas indios adicionales como hindi o marathi sin cambiar de teclado. Es decir, el propio sistema se adapta y entiende que vas alternando, manteniendo sugerencias y correcciones razonables dentro de ese conjunto de lenguas activas.
Para añadir un nuevo idioma al teclado, el proceso parte de la aplicación Ajustes del dispositivo. Dentro de los ajustes, lo que tienes que hacer es entrar en la ruta General > Teclado > Añadir nuevo teclado, donde aparece la lista completa de idiomas admitidos por el sistema.
En ese listado encontrarás diferentes opciones y solo tienes que seleccionar el idioma que quieras sumar al teclado, ya sea uno de los idiomas indios compatibles u otras lenguas. En algunos casos el sistema te pedirá vincularlo a un teclado base en inglés, por ejemplo seleccionando “Añadir al teclado Inglés (EE. UU.)” y confirmando con OK para terminar la configuración.
Los idiomas soportados para este teclado multilingüe concreto incluyen inglés, bangla, gujarati, hindi, marathi, punjabi, tamil y telugu. Puedes combinar hasta tres de ellos a la vez y que el sistema te deje escribir de forma bastante fluida en cualquiera de los seleccionados.
Eso sí, esta función no está disponible para cualquier dispositivo antiguo, ya que iOS 18 exige un hardware reciente para activar el teclado de tres idiomas. Concretamente, se requiere un iPhone 12 o posterior, o bien un iPad Air de cuarta generación o más nuevo, un iPad Pro de 11 pulgadas de tercera generación en adelante, un iPad Pro de 12,9 pulgadas de quinta generación o un iPad mini de sexta generación.
Además del teclado multilingüe, iOS 18 introduce una disposición especial alfabética para 11 idiomas indios compatibles. Esta distribución está disponible para bangla, gujarati, hindi, kannada, malayalam, marathi, odia, punjabi, tamil, telugu y urdu, y ofrece una forma más cómoda de escribir usando caracteres propios de esas lenguas.
Si ya utilizas uno de esos idiomas en tu iPhone o iPad, puedes cambiar la disposición y pasar a la versión alfabética desde los ajustes del teclado. Para hacerlo, hay que volver a Ajustes y seguir la ruta General > Teclado, donde se muestran los teclados instalados en el sistema.
Dentro de la lista de teclados verás el que corresponde al idioma que quieres modificar. Al tocarlo, se abren sus opciones específicas, incluyendo la posibilidad de seleccionar la disposición “Alfabético”. Una vez elegida esta opción, el teclado mostrará esa nueva distribución cuando escribas en ese idioma concreto.
Configurar varios idiomas de teclado en Android: Gboard, SwiftKey, Swype y FleksyEn Android es muy común tener que escribir en más de un idioma, especialmente en países con lenguas cooficiales como España o entornos bilingües donde se mezclan español, catalán, euskera, inglés y otros idiomas. Los teclados actuales permiten hacerlo sin necesidad de cambiar el idioma del sistema cada vez ni de ir con mil teclados instalados sin control.
Muchos usuarios no saben que los teclados más populares ofrecen sugerencias contextuales basadas en varios idiomas a la vez. Esto significa que puedes teclear en español y pasar a inglés o catalán y el propio teclado va ajustando las palabras sugeridas y la autocorrección según detecta lo que estás escribiendo.
Gboard: el teclado de Google con soporte multilingüe inteligenteGboard es, en muchos móviles Android, el teclado preinstalado y uno de los más completos a nivel de funciones y compatibilidad de idiomas. Su sistema multilingüe es especialmente potente porque detecta el idioma de lo que escribes sin que tengas que andar cambiando manualmente cada vez.
Para poder escribir en varias lenguas con Gboard, el primer paso es que el propio sistema reconozca esos idiomas y descargue los datos necesarios. Esto se configura desde los ajustes generales de Android, yendo a la sección Ajustes > Idioma e introducción > Idioma > Añadir idioma, donde puedes incorporar todas las lenguas que suelas utilizar.
Una vez descargados los idiomas, toca decirle a Gboard cuáles quieres tener activos en el teclado. Esto se hace de nuevo desde la sección de entrada de texto, en la ruta Idioma e introducción > Gboard > Idiomas, donde puedes marcar las lenguas que quieras usar de forma habitual para que el teclado las tenga en cuenta.
Con los idiomas seleccionados, Gboard ya está listo para trabajar en modo multilingüe, pero hay un par de ajustes que conviene activar para hacer más cómoda la transición de un idioma a otro. Uno de ellos es la opción “Mostrar tecla para cambiar de idioma”, que añade un icono con forma de globo terráqueo junto a la barra espaciadora.
Al activar esa opción en el apartado de preferencias de Gboard, podrás alternar rápido de un idioma a otro simplemente tocando ese icono. Aunque Gboard ya intenta detectar automáticamente la lengua en la que estás escribiendo, contar con una tecla de cambio manual viene genial cuando quieres forzar un idioma concreto por temas de autocorrección o terminología.
Otro ajuste clave es la función de sugerencias multilingües, que se encuentra en el menú de “Corrección de texto” de Gboard. Al habilitarla, el teclado analiza lo que escribes y adapta las sugerencias de palabras a cualquiera de los idiomas que tengas configurados, de forma casi instantánea.
Cuando esta opción está activa, Gboard puede mostrar en la barra espaciadora los idiomas disponibles e ir cambiando las sugerencias al detectar el cambio de lengua. En la práctica, al cabo de un par de palabras el teclado ya sabe si estás escribiendo en español, inglés o catalán, por ejemplo, y corrige en consecuencia.
SwiftKey: detección automática y cambio con la barra espaciadoraSwiftKey es otro de los teclados más conocidos del ecosistema Android y también ofrece un sistema multilingüe muy pulido. Funciona de manera similar a Gboard en cuanto a la detección automática, permitiendo escribir en más de un idioma sin cambiar de teclado constantemente.
El primer paso con SwiftKey es, como siempre, descargar los idiomas que quieras usar desde su propio menú interno. Para hacerlo, ve a los ajustes de entrada de texto del sistema y entra en la sección SwiftKey Teclado; allí verás un apartado de “Idiomas” y dentro la opción “Todos los idiomas” para ver el listado completo y descargar los paquetes necesarios.
Cuando ya has descargado los idiomas que te interesan, desde ese mismo menú de “Idiomas” puedes activar los que quieras tener en uso de forma simultánea. SwiftKey te permite mantener varios idiomas habilitados a la vez y se encarga de cambiar las sugerencias en función de lo que vayas tecleando.
A la hora de escribir, el teclado analiza la frase y detecta el idioma de manera automática para ofrecerte predicciones y correcciones acertadas. Esto hace que puedas escribir una frase en español, otra en inglés y luego pasar a catalán sin tocar nada, y aun así recibir sugerencias razonablemente correctas en cada caso.
Si prefieres tener un poco más de control manual, SwiftKey también te deja cambiar de idioma manteniendo pulsada la barra espaciadora para elegir el teclado de idioma. Aunque la detección suele ir muy bien, esta opción de pulsación larga en la barra viene bien cuando necesitas fijar un idioma concreto para un texto largo.
Swype y Fleksy: combinaciones y soporte multilingüe más limitadoSwype, el teclado que se hizo famoso por permitir escribir deslizando el dedo por las letras en lugar de ir pulsándolas una a una, también añadió en su día soporte para múltiples idiomas, aunque su enfoque es un poco más rígido que el de Gboard o SwiftKey.
En Swype, en lugar de ofrecer detección fluida con tres o más lenguas a la vez, la aplicación permite usar un único idioma o una combinación de dos idiomas simultáneos. Si tienes descargados, por ejemplo, español, inglés y catalán, podrás crear parejas como español/catalán o español/inglés, pero no usar los tres a la vez con detección automática.
Para añadir y gestionar idiomas en Swype, tienes que entrar en los ajustes de entrada de texto y seguir la ruta Idioma e introducción > Swype + Dragon > Menú lateral > Idiomas. Desde ahí podrás descargar nuevos idiomas, seleccionar el idioma principal del teclado y elegir los idiomas adicionales con los que quieres formar las combinaciones.
Cuando estés escribiendo con Swype, el cambio entre idiomas se puede hacer manteniendo pulsada la barra de espacio para alternar entre las opciones elegidas. Aunque no es tan automático como en Gboard o SwiftKey, sigue siendo bastante práctico si siempre trabajas con dos idiomas muy concretos.
En el caso de Fleksy, el soporte multilingüe existe pero, comparado con otros teclados, está algo menos refinado. Para gestionar las lenguas hay que ir también a la configuración de entrada de texto del sistema, siguiendo la ruta Idioma e introducción > Fleksy > Menú lateral > Idiomas, donde puedes descargar y habilitar las opciones que necesites.
Algunos de los idiomas en Fleksy se encuentran en versión beta, pero los más usados suelen funcionar de manera estable. El cambio de idioma durante la escritura se hace deslizando la barra espaciadora lateralmente, lo que va alternando las lenguas activas.
Además del gesto en la barra, Fleksy ofrece otra manera de cambiar el idioma que consiste en mantener pulsado el icono de emoji para acceder al menú de selección de idioma. Sin embargo, este método resulta algo más lento y menos intuitivo que el gesto de deslizamiento, por lo que suele usarse solo de apoyo. Puedes leer sobre la actualización del teclado Fleksy con nuevos idiomas para ver qué mejoras aporta.
Chromebook: idiomas de teclado, métodos de entrada y acentosEn los Chromebook, el sistema operativo también permite configurar más de un método de introducción para escribir en distintos idiomas, añadir símbolos especiales y utilizar tildes o caracteres propios de otros alfabetos. Es algo fundamental si trabajas con varios idiomas o necesitas usar signos como la ñ, la ç o diferentes monedas.
Para comenzar, hay que establecer los idiomas de teclado que vas a usar. Desde la parte inferior derecha de la pantalla, donde aparece la hora, puedes abrir el panel rápido y entrar en Configuración. Dentro de ese menú, encontrarás una sección llamada “Dispositivo”.
En la sección de dispositivo debes seleccionar la opción Teclado y luego “Cambiar configuración de introducción de texto”, que es donde se controla qué métodos de entrada están disponibles. En el apartado “Métodos de entrada” podrás ver los idiomas que tienes activos y añadir nuevos.
Para sumar otros idiomas o disposiciones, simplemente pulsa en la opción de Añadir e incorpora los teclados que quieras utilizar. Una vez añadidos, aparecerá un texto indicando “Habilitado” debajo del teclado que esté en uso, lo que te ayuda a identificar qué idioma está activo en cada momento.
Si quieres fijar otro idioma como el principal de escritura, basta con poner el cursor sobre el idioma en cuestión y seleccionarlo en la lista. A partir de ese momento, ese será el teclado base que se usará hasta que lo cambies de nuevo o alternes con otro método.
Cuando has añadido más de un idioma de teclado, es muy útil poder cambiar entre ellos desde la llamada “estantería” (el área inferior donde se muestran la hora y otros iconos). Para conseguirlo, hay que volver a la configuración del teclado y activar la opción “Mostrar opciones de entrada en la estantería” dentro de “Métodos de introducción de texto y teclados.
Al activar esa casilla, el sistema mostrará un código de idioma junto a la hora en la estantería, como puede ser “ES” o “US”. Al hacer clic en ese código se abre un cuadro llamado “Métodos de entrada” desde el que puedes pinchar sobre el idioma al que quieras cambiar en ese momento.
Además del ratón, también puedes alternar de idioma usando atajos de teclado. En los Chromebook, la combinación Ctrl + Mayús + barra espaciadora va cambiando al siguiente idioma de la lista hasta que llegas al que te interesa. Si lo que quieres es volver al idioma anterior, basta con pulsar Ctrl + barra espaciadora, lo que facilita mucho la alternancia rápida.
Escribir tildes y caracteres especiales en ChromebookPara muchos usuarios, el auténtico quebradero de cabeza no es tanto cambiar de idioma entero, sino poder escribir acentos, diéresis, tildes y ciertos símbolos sin perder la cabeza. Los Chromebook ofrecen varias maneras de hacerlo, sobre todo si usas el teclado internacional de Estados Unidos o un teclado español de España.
Acentos con el teclado internacional de EE. UU. en ChromebookSi utilizas el teclado en inglés (EE. UU.) con disposición internacional, tienes a tu disposición varios tipos de acentos: agudo, grave, virgulilla, circunflejo y diéresis. Todos ellos se consiguen combinando una tecla de acento y luego la letra que quieres acentuar.
Por ejemplo, para el acento agudo se usa la tecla ‘ seguida de la letra que vayas a acentuar, mientras que para el acento grave se utiliza la tecla ` y luego la letra. La virgulilla (~) se obtiene manteniendo pulsada Mayús y la tecla `, y después tecleando la letra correspondiente.
En el caso del acento circunflejo, se genera pulsando Mayús + 6 y luego la letra que quieras marcar, mientras que la diéresis se consigue con la combinación Mayús + ‘ seguida de la letra. Para la cedilla (¸), en el teclado internacional de EE. UU. se emplea la combinación Mayús + Alt Gr + 5 y después la letra correspondiente, aunque en la variante internacional para PC también se puede usar ‘ seguido de la letra en algunos casos.
Además de estos acentos “de composición”, puedes escribir directamente algunos caracteres internacionales concretos usando combinaciones con la tecla Alt Gr y una letra. Así, por ejemplo, Alt Gr + E produce é, Alt Gr + A da á, Alt Gr + U genera ú y Alt Gr + I produce í.
De forma similar, puedes obtener la ñ con Alt Gr + N, la ü con Alt Gr + Y, la ö con Alt Gr + P y la ä con Alt Gr + Q. La cedilla ç también se puede escribir con Alt Gr + , (coma), lo que cubre buena parte de los caracteres usados en lenguas europeas con alfabeto latino.
Menú de tildes y atajos con la tecla Alt en ChromebookAdemás del teclado internacional, los Chromebook incluyen opciones adicionales para insertar acentos diacríticos usando un menú emergente. Este sistema funciona tanto con teclados físicos como con algunos teclados digitales, aunque no se aplica a todos los caracteres posibles.
Para usar el menú de tildes, mantén pulsada la tecla de la letra a la que quieras añadir una tilde. Verás que se abre una especie de menú flotante; en ese momento puedes pulsar Tabulador o la flecha hacia la derecha para moverte dentro del menú de acentos disponibles.
Con las teclas de flecha puedes desplazarte entre las distintas variantes y, cuando esté resaltado el acento que quieras, confirmar con Intro o con la barra espaciadora. También tienes la opción de pulsar la tecla numérica asociada a ese acento específico, o simplemente hacer clic con el ratón sobre él.
Si en algún momento quieres desactivar la función de tildes y caracteres especiales en el teclado, puedes hacerlo volviendo a Configuración > Dispositivo > Teclado > Cambiar configuración de introducción de texto. Dentro de “Métodos de introducción de texto y teclados” verás las opciones de tu idioma, por ejemplo “Inglés (EE. UU.)”; al pulsar en Más dentro de “Teclado físico” podrás desactivar la opción de acentos y caracteres especiales.
También es posible insertar tildes usando directamente combinaciones de la tecla Alt con otras teclas. De nuevo, no funcionan con todos los caracteres, pero cubren los más habituales: por ejemplo, Alt + i genera un circunflejo (como en ô), Alt + e produce un acento agudo (como en é) y Alt + u da lugar a una diéresis (como en ë).
Para la virgulilla de la ñ, la combinación es Alt + n, y para el acento grave (como en è) se emplea Alt + la tecla ` (acento abierto). Estas combinaciones sirven para acelerar la escritura de acentos cuando ya tienes automatizados los atajos y no quieres usar menús flotantes.
Uso de caracteres especiales en un teclado español (España) en ChromebookSi trabajas con un teclado físico configurado como español (España), el sistema permite comprobar si está bien identificado y ofrece toda la gama de caracteres típicos del español, además de algunos símbolos adicionales con Alt Gr. De nuevo, la clave es saber qué combinación corresponde a cada carácter.
Para las vocales con tilde, la regla básica es escribir primero la tecla ‘ y luego la letra correspondiente, de modo que ‘ seguido de a produce á, ‘ seguido de e da é, con la misma lógica para í, ó y ú. Para las mayúsculas, se mantiene el mismo patrón pero con Mayús + letra, por ejemplo ‘ y luego Mayús + a para obtener Á.
La diéresis en minúscula sobre la u, tan típica de palabras como pingüino, se logra con Mayús + ‘ y luego la letra u. Para la versión en mayúscula (Ü) hay que pulsar Mayús + ‘ y después Mayús + u. En cuanto a la letra ñ, tanto en minúscula como en mayúscula, se obtiene con la tecla específica de ñ y con Mayús + ñ para Ñ, respectivamente.
Los signos de interrogación y exclamación invertidos también tienen sus propias combinaciones específicas. El signo de interrogación de apertura (¿) se consigue con Mayús + la tecla de ¡, mientras que el de cierre (?) suele estar en su posición estándar. Estos atajos permiten escribir frases correctamente puntuadas en español sin quebraderos de cabeza.
En el terreno de los símbolos adicionales, el teclado español saca mucho partido a la tecla Alt Gr. Por ejemplo, se pueden escribir llaves, corchetes, barras y otros símbolos mediante combinaciones de Alt Gr con distintas teclas numéricas y de signos. Así, Alt Gr + ‘ produce {, Alt Gr + ç genera }, Alt Gr + ` produce , Alt Gr + ° genera la barra invertida \ y Alt Gr + 1 da el símbolo de barra vertical |.
Otros atajos muy usados son Alt Gr + 2 para la arroba @, Alt Gr + 3 para el símbolo #, Alt Gr + 4 para la virgulilla ~ y Alt Gr + 6 para el signo ¬. Con estas combinaciones cubres tanto la parte lingüística (acentos, eñes, diéresis) como la parte técnica (símbolos de código, direcciones de correo, etc.).
Por último, en un Chromebook puedes activar o desactivar el bloqueo de mayúsculas del teclado físico con un atajo, sin depender de una tecla Caps Lock tradicional. Para ello, el sistema utiliza la combinación Alt + tecla de búsqueda o Alt + tecla del menú de aplicaciones. En el teclado virtual, se puede hacer pulsando la tecla de Mayúsculas, como en otros dispositivos táctiles.
Teniendo controlados estos ajustes y atajos en Windows, iOS, Android y Chromebook, resulta mucho más sencillo añadir idiomas adicionales al teclado, aprovechar la autocorrección multilingüe y escribir acentos o símbolos especiales sin volverse loco, sea cual sea el dispositivo desde el que sueles trabajar o comunicarte. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.
Cómo activar la grabación de pantalla nativa en tu móvil
Que tu móvil tenga grabación de pantalla integrada es una auténtica salvación cuando quieres explicar algo, enseñar cómo se configura una app o guardar un gameplay épico. Lo mejor es que, en la mayoría de móviles actuales, ya no necesitas instalar nada porque la grabación de pantalla es nativa en Android y en iOS, aunque la forma de activarla cambia según la versión y la marca.
Aun así, no siempre está tan a la vista como debería. Puede que tengas Android 11 o superior y no veas el botón, que tengas una tablet Samsung en la que parece que la función ha desaparecido, o que tengas un móvil antiguo donde la única forma de grabar sea tirar de aplicaciones de terceros. En esta guía vas a ver, paso a paso y con todos los casos, cómo activar y usar la grabación de pantalla nativa y qué hacer si tu dispositivo no la trae.
¿Qué es la grabación de pantalla nativa y qué móviles la incluyen?Cuando hablamos de grabar la pantalla de forma nativa nos referimos a que el propio sistema operativo incluye un grabador de pantalla integrado, sin tener que instalar aplicaciones externas. Esto tiene varias ventajas: más seguridad, mejor compatibilidad, menos consumo de recursos y una experiencia más sencilla.
Durante muchos años, en Android puro (el llamado Android Stock) no había un botón oficial para grabar lo que veías en pantalla. Había que recurrir a apps de terceros o a métodos avanzados como comandos ADB. Con Android 10 Google empezó a experimentar con un grabador nativo oculto en las opciones de desarrollo, y con Android 11 la función ya llegó de forma estable y visible en el panel de ajustes rápidos.
En paralelo, muchos fabricantes como Samsung, Xiaomi, Huawei, Honor, Oppo, Realme, Motorola o TCL se adelantaron y añadieron su propio grabador de pantalla mucho antes de Android 11. Por eso es muy habitual que, aunque tu móvil no tenga la última versión del sistema, sí cuente con una grabadora de pantalla integrada gracias a la capa de personalización.
En iOS la historia es más sencilla: desde hace varias versiones el iPhone incorpora grabación de pantalla en el Centro de Control, y basta con añadir el acceso directo para tenerlo siempre a mano. No hace falta instalar nada ni complicarse con ajustes ocultos.
¿Cómo activar la grabación de pantalla nativa en Android 11 y superior?Desde Android 11 en adelante, Google incluye un grabador de pantalla sencillo pero funcional que se encuentra en los ajustes rápidos del panel de notificaciones. La idea es que puedas empezar a grabar con un par de toques, sin buscar menús extraños.
Para usarlo, primero asegúrate de que el botón está visible. La forma habitual de acceder es deslizando dos veces desde la parte superior de la pantalla hacia abajo, de manera que se desplieguen por completo los ajustes rápidos (no solo la primera fila). Ahí deberías ver un icono con el texto “Grabar pantalla” o similar.
Cuando encuentres el botón, púlsalo y verás un pequeño panel previo donde puedes configurar si quieres grabar audio y si quieres mostrar los toques en pantalla. El audio puede venir solo del micrófono, solo del propio dispositivo o de ambos a la vez, ideal para comentar lo que haces mientras se oye el sonido de las apps o del juego.
Además de elegir el audio, también puedes activar la opción de mostrar las pulsaciones táctiles, algo muy útil cuando grabas tutoriales o explicaciones para otra persona. Una vez tengas todo marcado como quieras, pulsa en “Empezar” y verás una cuenta atrás antes de que se inicie la grabación.
Mientras se está grabando, suele aparecer un icono de color rojo con el símbolo de rec en la barra superior para que sepas que todo lo que hagas se está guardando en vídeo. Si abres de nuevo el panel de notificaciones verás una notificación activa desde la que podrás detener la grabación o, en algunos casos, pausarla.
¿Qué hacer si no aparece el botón de grabar en Android 11?Puede pasar que tu móvil tenga Android 11 y, aun así, no veas el botón de grabación de pantalla entre los accesos directos. Normalmente no es que no exista, sino que está oculto y tienes que mostrarlo manualmente desde la edición de los ajustes rápidos.
Para ello, despliega los ajustes rápidos y busca el icono de edición, que suele representarse con un lápiz o la palabra “Editar”. Al tocarlo, accederás a una pantalla donde se dividen los iconos visibles arriba y los ocultos abajo.
En esa parte inferior deberías encontrar el acceso directo a “Grabar pantalla” o “Grabación de pantalla”. Solo tienes que mantenerlo pulsado y arrastrarlo hasta la zona superior de iconos activos para que pase a estar disponible en tu panel de ajustes rápidos cada vez que lo necesites.
Si tras revisar esa pantalla de edición no ves ninguna opción de grabación, es posible que el fabricante haya decidido no incluirla, que la haya renombrado de una forma rara o que tu dispositivo tenga restricciones específicas por modelo o región. En ese caso, puede que solo te quede recurrir a aplicaciones de terceros.
Grabación de pantalla nativa en Android 10: activación ocultaEn Android 10 Google introdujo un grabador de pantalla experimental que, por defecto, viene deshabilitado y escondido en las opciones para desarrolladores. No es tan cómodo como en Android 11, pero te puede sacar del apuro si no quieres instalar apps adicionales.
Lo primero que tienes que hacer es activar las opciones de desarrollador. Para eso, entra en Ajustes, busca el apartado de información del teléfono (suele llamarse “Información del dispositivo” o similar) y toca varias veces seguidas sobre “Número de compilación” hasta que el sistema te confirme que ya eres desarrollador.
Una vez habilitado este menú extra, vuelve a Ajustes y entra en “Opciones de desarrollador”. Dentro habrá un apartado llamado “Marcas de funciones” (Feature flags), que es donde Google oculta funciones en pruebas o no activadas por defecto en el sistema.
En esa lista de funciones experimentales tienes que localizar la opción _settings_screenrecord_long_press y activarla. Esta marca es la que permite que el sistema reconozca una pulsación prolongada para iniciar la grabación de pantalla desde el menú de apagado.
Con la marca activada, el proceso para empezar a grabar es algo peculiar. Tienes que hacer una pulsación larga sobre el botón de encendido (power) para que aparezca el menú de apagado, captura, etc. En ese menú, realiza una pulsación prolongada sobre la opción de “Captura de pantalla” y verás que el sistema te ofrece iniciar una grabación en vídeo.
El grabador nativo de Android 10 es bastante básico: no permite ajustar resolución, ni tasa de fotogramas, ni demasiados parámetros avanzados. Las grabaciones se guardan en una carpeta específica de Google Fotos, llamada generalmente “captures”, y algunos usuarios han reportado inestabilidad, fallos al guardar o una calidad mejorable. Aun así, para un uso esporádico o de pruebas, puede ser suficiente.
Grabación de pantalla según la capa y el fabricante en AndroidAunque Android 11 ya trae su propio grabador, en muchos móviles la grabación de pantalla lleva tiempo disponible gracias a la personalización de cada fabricante. La idea suele ser la misma: botón en ajustes rápidos o app específica preinstalada, con pequeñas diferencias según la marca.
En marcas como Samsung, Xiaomi, Huawei, Honor, Oppo, Realme, Motorola o TCL, lo normal es que el acceso directo a la grabación esté en el panel que se abre al deslizar desde arriba. En algunos modelos, además, hay una aplicación propia llamada “Grabadora de pantalla” o algo muy similar que permite configurar opciones avanzadas antes de grabar.
Si tu móvil no está actualizado a Android 11 pero es de uno de estos fabricantes, lo más rápido es abrir los ajustes rápidos y buscar cualquier icono relacionado con cámara de vídeo, pantalla o grabación. Si no aparece, usa el buscador integrado en Ajustes escribiendo palabras como “grabar”, “grabación” o “pantalla” para localizar la función.
Grabar la pantalla en SamsungEn los móviles y tablets Samsung más recientes, y en muchos modelos de gama media y alta, la marca incluye un “Grabador de pantalla” accesible desde los ajustes rápidos. Basta con deslizar desde la parte superior, buscar el icono de grabación y tocarlo para iniciar el proceso.
Al pulsar ese botón, Samsung suele mostrar un pequeño panel donde puedes elegir el tipo de audio que se va a grabar (solo sonido del sistema, micrófono, ambos o ningún sonido) y algún detalle extra según el modelo. Después de confirmar, se inicia una cuenta atrás y aparecerá una barra flotante con controles para pausar o detener.
En algunos modelos, especialmente tablets más antiguas o variantes concretas como ciertas TAB A7, ocurre que no aparece el botón de “Grabar pantalla” en los ajustes rápidos, aunque en otros modelos de la misma familia sí esté disponible. En esos casos, incluso si editas todos los accesos rápidos e intentas añadir todos los iconos, puede que la función simplemente no esté incluida de fábrica.
Cuando eso pasa, no es que la estés buscando mal, sino que Samsung ha decidido no integrar la función en ese modelo concreto. En ese escenario, si no quieres usar apps externas, no hay un truco oficial para activar una grabadora nativa oculta; el dispositivo está limitado por software y la única alternativa suele ser recurrir a soluciones de terceros o a una futura actualización que la añada, si llega.
Grabación de pantalla en XiaomiEn los móviles Xiaomi con MIUI, además de poder encontrar el icono de grabación en los ajustes rápidos, suele venir una app específica llamada “Grabadora de pantalla”. Desde esa aplicación puedes configurar resolución, tasa de bits, orientación, fuente de audio y otros detalles técnicos.
Para empezar, abre la app “Grabadora de pantalla” y toca el icono con forma de cámara de vídeo para iniciar la grabación. Aparecerá una burbuja flotante desde la que puedes detener o pausar. Cuando termines, el vídeo se guarda directamente en la galería del dispositivo, en una carpeta específica de grabaciones.
Grabar en Huawei y HonorTanto en Huawei como en muchos móviles Honor, la función se llama normalmente “Grabación de pantalla” y está ubicada en los ajustes rápidos. Desliza hacia abajo para abrir el panel, pulsa sobre el icono de grabación y el sistema te pedirá permiso para capturar todo lo que ocurra en pantalla.
Antes de empezar, puedes elegir qué tipo de sonido quieres incluir en el vídeo, algo que viene genial para grabar llamadas de vídeo, presentaciones o partidas. Para detener la grabación, se utiliza el botón de parada que aparece en la barra de notificaciones o en el panel flotante en pantalla.
Grabación de pantalla en Oppo y RealmeEn móviles Oppo y Realme también contamos con una opción llamada “Grabador de pantalla” accesible desde los ajustes rápidos del panel superior. El funcionamiento es muy parecido a Samsung y Huawei: eliges el botón, seleccionas las preferencias de audio y pulsas en grabar.
Durante la grabación se muestra un pequeño panel o icono flotante desde el cual puedes pausar, detener o descartar la grabación. Al finalizar, el clip se guarda automáticamente en la galería, en una carpeta de vídeos grabados.
Grabación de pantalla en Motorola y TCLEn Motorola, los modelos recientes incorporan un acceso directo a “Grabar pantalla” también dentro de los ajustes rápidos que se desplegan desde la barra de estado. Al pulsarlo, eliges opciones de sonido, tocas en “Iniciar” y el sistema empieza a grabar lo que ocurra en el panel.
En TCL, la mecánica es muy parecida: deslizas desde arriba para abrir el panel de notificaciones y ajustes, localizas el icono de “Grabación de pantalla” y, tras seleccionar las opciones deseadas (audio, toques táctiles, etc.), tocas en “Iniciar”. Para parar, puedes pulsar el botón de detener en la decoración flotante o desde la notificación.
¿Cómo grabar la pantalla con apps externas si tu móvil no trae grabación nativa?Si tu móvil Android es antiguo, tiene una versión del sistema sin grabador integrado o el fabricante ha decidido no incluirlo, no te queda otra que tirar de aplicaciones de terceros para poder capturar la pantalla. La buena noticia es que hay muchas opciones gratuitas y bastante completas.
Entre las más conocidas están AZ Screen Recorder, Mobizen, DU Recorder, Screen Recorder o ScreenCam Screen Recorder. Muchas de ellas permiten grabar en alta calidad, incluir audio del sistema o del micrófono, mostrar toques en pantalla, añadir texto o incluso hacer directos a plataformas como YouTube.
Una de las apps más recomendables por su equilibrio entre funciones y sencillez es Screen Recorder – No Ads, del desarrollador Kimcy929. Su principal atractivo es que no incluye publicidad, tiene una interfaz clara y permite configurar parámetros avanzados como resolución, bitrate o frames por segundo.
Para usar este tipo de apps, normalmente el primer paso es conceder los permisos necesarios: acceso al almacenamiento, al micrófono y, en ocasiones, a la cámara si quieres grabar también tu cara en una ventana flotante. Después tendrás que autorizar que la aplicación pueda mostrarse sobre otras aplicaciones para que la burbuja de control aparezca encima de todo.
En el caso de Screen Recorder – No Ads, una vez ajustados los parámetros y concedidos los permisos, pulsas el botón azul de inicio, aceptas que pueda superponerse a otras apps y, al volver a pulsar, se mostrará una barra con iconos flotantes. Ahí verás el botón rojo para comenzar la grabación, que iniciará una cuenta atrás antes de registrar todo lo que hagas.
Ten en cuenta que si configuras la grabación a 60 fotogramas por segundo o a resoluciones muy altas, el consumo de CPU y de batería se dispara, y el rendimiento general del dispositivo puede resentirse. Al terminar, paras la grabación desde la notificación o desde la propia barra flotante, y el archivo se guardará en la galería de tu móvil.
¿Cómo grabar la pantalla en iPhone con la función nativa de iOS?En iOS, la función de grabar pantalla lleva varias versiones integrada y es muy fácil de usar. Solo tienes que añadir el control de “Grabación de pantalla” al Centro de Control y a partir de ahí lo tendrás disponible con un simple gesto.
Primero entra en Ajustes y accede a la sección “Centro de control”. Dentro, pulsa en “Personalizar controles” o en la opción equivalente y añade la función “Grabación de pantalla” a la parte superior, donde están los accesos que aparecerán al desplegar el panel.
Una vez añadido, para usarlo tienes que abrir el Centro de Control. En los iPhone más modernos se hace deslizando desde la esquina superior derecha hacia abajo, mientras que en modelos antiguos se accede deslizando desde el marco inferior hacia arriba. Verás un icono circular con un punto en el centro que representa la grabación de pantalla.
Si pulsas el icono, se iniciará una cuenta atrás de tres segundos antes de empezar a grabar todo lo que hagas en el iPhone. Si mantienes el dedo pulsado unos instantes sobre el icono, se abrirán más opciones, como activar el micrófono para grabar también tu voz mientras se captura el contenido.
Durante la grabación, la interfaz muestra normalmente una barra o un indicador de color (por ejemplo, una franja en la parte superior) que deja claro que el dispositivo está grabando. Cuando quieras detenerla, toca esa barra o vuelve a abrir el Centro de Control y pulsa de nuevo el botón de grabación; el vídeo se guardará automáticamente en la app Fotos.
Desde Fotos podrás editar, recortar, compartir o borrar la grabación como cualquier otro clip de vídeo. Es un sistema muy cómodo para crear tutoriales, explicar configuraciones o registrar una videollamada importante, siempre respetando la privacidad de las personas implicadas.
Usos habituales y consideraciones al grabar la pantalla del móvilLa grabación de pantalla es una herramienta muy versátil. Sirve para explicar paso a paso cómo se hace algo en el móvil, para guardar la partida de un juego y compartir la puntuación, para documentar una incidencia técnica o incluso para registrar una llamada de vídeo o una clase online.
Aunque la mayoría de móviles modernos ya incluyen esta función de serie, conviene tener en cuenta algunos detalles. Por ejemplo, al grabar se capturan también contraseñas, notificaciones y datos privados que aparezcan en la pantalla, de modo que hay que vigilar qué se muestra mientras estás grabando si luego vas a compartir el vídeo.
También es importante revisar dónde se guardan los vídeos. En casi todos los casos, las grabaciones se almacenan en la galería del dispositivo o en una carpeta específica de vídeos grabados, pero la ruta exacta puede cambiar según la marca o la app usada. Comprueba siempre ese detalle para no volverte loco buscando los archivos.
Si necesitas grabar con audio, revisa bien los ajustes previos. Algunos sistemas solo permiten grabar el sonido del micrófono, otros solo el del sistema y otros te dejan combinar ambos. Esto es clave si quieres, por ejemplo, comentar una partida mientras se oye el juego o si pretendes registrar una videollamada con tu voz y la de la otra persona.
Ultimas consideracionesPor último, si tu móvil carece de grabación nativa o la que trae es muy básica, siempre puedes optar por las aplicaciones de terceros comentadas antes. Estas herramientas añaden funciones extra como marcar en pantalla, dibujar, añadir texto, hacer zoom o emitir en directo, pero a cambio pueden consumir más recursos y, en ocasiones, mostrar anuncios si no eliges versiones sin publicidad.
Con todo lo anterior, queda claro que la grabación de pantalla se ha convertido en una función casi imprescindible en el día a día: desde Android 11 y las capas de fabricantes que la integran directamente en los ajustes rápidos, pasando por el grabador oculto de Android 10, las soluciones nativas de Samsung, Xiaomi, Huawei o Motorola, hasta la implementación pulida del iPhone en el Centro de Control, hoy prácticamente cualquier usuario puede activar la grabación de pantalla nativa o apoyarse en apps especializadas para capturar en vídeo lo que hace en su móvil de manera rápida, sencilla y adaptada a sus necesidades. Comparte esta información y más usuarios sabrán activar al grabación de pantalla nativa en móviles.
Cambiar el icono de navegación en Google Maps: guía completa para personalizar tu coche
Si usas Google Maps casi a diario, seguramente estás más que acostumbrado a ver la típica flecha azul que marca tu posición cuando inicias una ruta en el coche. Lo que muchos usuarios no saben es que esa flecha se puede sustituir por un coche en 3D u otros avatares, haciendo la navegación un poco más divertida y personal.
Esta opción de personalización no es solo un capricho visual: aporta un toque distintivo a tus rutas, te ayuda a identificar mejor tu posición y, de paso, demuestra hasta qué punto Google Maps es configurable y esconde funciones poco conocidas. A lo largo de este artículo vas a ver, paso a paso, cómo cambiar el icono de navegación en Maps, qué modelos de coche hay disponibles, en qué móviles funciona y qué otros trucos relacionados con la navegación merece la pena conocer.
Qué se puede personalizar en la navegación de Google MapsDentro de las opciones de navegación, Google Maps permite ajustar varios detalles relacionados con cómo se muestra tu ruta y tu vehículo en pantalla: puedes modificar el icono de la posición, elegir entre distintos avatares de coche e incluso seleccionar el color en algunos modelos. Todo esto se aplica cuando utilizas el modo de navegación giro a giro, es decir, cuando ya has iniciado una ruta.
En lugar de limitarse a la clásica flecha azul, la app te deja escoger un avatar diferente, de manera que, cuando el mapa se mueve siguiendo tu trayectoria, lo que ves avanzar por la carretera es un coche en 3D o un icono alternativo. Es un cambio puramente estético, pero hace que la interfaz sea algo más amena, sobre todo si pasas muchas horas conduciendo con el móvil a la vista.
Conviene tener claro que esta función se centra únicamente en el icono que te representa durante la navegación. No cambia la forma en la que se muestran las calles, ni afecta a la información sobre tráfico, transporte público o incidencias, que siguen funcionando como siempre. Lo único que varía es el símbolo que se ve justo en tu ubicación mientras te mueves.
Además, Google Maps ofrece otros elementos visuales y capas de información para complementar la navegación, como datos de tráfico en tiempo real, densidad de personas o incidencias en la vía. Estos extras se suman a la personalización del avatar, logrando que la app combine utilidad práctica con pequeños detalles de personalización.
Función de cambio de icono: disponibilidad y contextoLa posibilidad de cambiar el icono de navegación no apareció de golpe para todos los usuarios. En sus inicios, esta característica fue una función experimental que pasó primero por fases de prueba y beta. Durante ese periodo, solo algunas personas podían acceder a ella, y a muchas les llegó mediante una notificación dentro de la propia app.
En dispositivos iOS, la novedad estuvo disponible desde hace bastante tiempo, aunque pasó muy desapercibida porque no aparecía destacada en ningún menú. Sencillamente estaba ahí, oculta tras un gesto sobre el icono de posición, y solo quienes se ponían a trastear la descubrían. Con el tiempo, Google decidió extender esta misma idea a Android.
En la versión para Android, la opción de cambiar el icono se incorporó más tarde, dentro de una ola de actualizaciones en la que también se añadieron otras mejoras, como la posibilidad de ver información sobre casos de COVID-19 superpuestos en el mapa o datos de afluencia en negocios y rutas. Entre todas esas novedades, la de personalizar el vehículo en 3D llegó como un extra curioso que muchos usuarios valoran por darle un poco de vida a la navegación.
Hay que tener en cuenta que no todos los dispositivos reciben las mismas funciones a la vez. En el caso concreto de la personalización del avatar del coche, algunas fuentes señalan que no está disponible en todos los móviles ni en todas las versiones de sistema. Por ejemplo, se menciona que en Android se requiere, como mínimo, un sistema relativamente reciente, y en iOS se prioriza su uso en modelos modernos.
De hecho, se indica que esta opción solo sería plenamente compatible en teléfonos con Android 10 o superior y en iPhone de generaciones actuales, como a partir de la familia iPhone 11. Aunque en la práctica puede funcionar también en otros modelos, conviene asumir que, si no encuentras la opción, quizá tu dispositivo o versión de la app aún no la haya recibido.
Cómo funciona el cambio de icono durante la navegaciónPara poder cambiar el icono, lo primero es poner en marcha el modo de navegación. No basta con abrir el mapa y ver tu posición fija: es necesario que configures una ruta y pulses en el botón de iniciar navegación para que aparezca el indicador de movimiento en pantalla. Una vez te encuentres en este modo, el símbolo de la flecha azul será el protagonista.
En esta vista de navegación, el truco consiste en interactuar directamente con el icono que marca tu posición. Es decir, debes tocar sobre la flecha azul o el vehículo que ya tengas configurado si en alguna ocasión lo has cambiado antes. La app responde mostrando un pequeño panel o ventana emergente en la parte inferior de la pantalla.
Esa ventana suele aparecer con el nombre de algo parecido a «Elegir icono del vehículo» o «Elegir icono del coche». Dentro encontrarás un carrusel o una fila de opciones en el que podrás deslizar hacia la izquierda o hacia la derecha hasta ver todos los modelos disponibles. Es un sistema muy visual: cada opción muestra una miniatura del coche o la flecha, para que sepas en todo momento qué vas a seleccionar.
En ese listado aparece siempre la flecha azul clásica, que funciona como opción predeterminada, junto con varios modelos de coche en 3D. En algunos casos, además, tendrás la posibilidad de ajustar el color del icono, eligiendo tonalidades como rojo, amarillo o verde para que el avatar se adapte un poco mejor a tus gustos, o incluso al color de tu vehículo real.
Una vez escojas el icono que te gusta, basta con pulsar el botón de confirmación (normalmente «Listo» o «Hecho»). Desde ese momento, Google Maps usará el nuevo coche o avatar elegido para representarte en la ruta, y lo verás desplazarse por la carretera a medida que avanzas. No tienes que repetir el proceso cada vez: la próxima vez que abras la app para navegar, se mantendrá el mismo icono, salvo que lo cambies de nuevo manualmente.
Pasos detallados para cambiar el icono en AndroidEn Android, el procedimiento para personalizar el icono es muy parecido al de iOS, pero conviene repasarlo paso a paso para que no haya pérdida. Lo primero, como siempre, es abrir la aplicación de Google Maps en tu móvil y asegurarte de que tienes conexión a Internet y los servicios de ubicación activados.
A continuación, escribe en la barra de búsqueda la dirección o el lugar al que quieres ir. Cuando se muestren las opciones de ruta, elige la que prefieras (en coche, normalmente) y pulsa en el botón para iniciar la navegación giro a giro. Solo cuando empiece este modo, verás el icono que representa tu vehículo avanzando por el mapa.
En este punto, localiza en la pantalla la flecha azul o el círculo que te indica dónde estás. Dependiendo de si estás parado o en movimiento, puede verse como un círculo o directamente como la flecha. Lo importante es que toques con el dedo sobre ese icono de ubicación. Este gesto activa el menú oculto de selección de avatar.
Al pulsar, verás un panel en la parte inferior que muestra el texto «Elegir icono del vehículo» junto con varias miniaturas. En ese panel aparecen
tres coches en 3D de colores distintos (rojo, amarillo y verde), además de la flecha azul. Puedes tocar en cualquiera de estos coches para previsualizar cómo quedará representado tu vehículo en el mapa.
Una vez te decidas, simplemente confirma tu elección. A partir de ese instante, la próxima vez que mires la pantalla verás el nuevo coche en lugar de la flecha tradicional moviéndose sobre las carreteras. Y si en algún momento quieres regresar al icono clásico, solo tienes que repetir los mismos pasos, volver a tocar el avatar y escoger de nuevo la flecha azul en el menú.
Pasos detallados para cambiar el icono en iOSEn iPhone, el método para cambiar el icono del vehículo es prácticamente idéntico, lo que facilita mucho la vida a quienes usan Google Maps en varios dispositivos. En primer lugar, abre la app y introduce el destino al que quieras dirigirte. Elige el trayecto deseado y pulsa en el botón de empezar a navegar para que el mapa pase al modo de guía en tiempo real.
Una vez en la pantalla de navegación, te encontrarás con el icono de tu posición en forma de flecha azul. Al igual que en Android, el truco está en tocar directamente sobre esa flecha de navegación. Nada de entrar en los ajustes generales ni en menús rebuscados: todo se hace desde la propia vista de ruta.
Al pulsar, aparecerá en la parte inferior un menú con el título «Elegir icono del vehículo». Dentro verás de nuevo las miniaturas de los coches en 3D, con varias opciones de colores como rojo, amarillo o verde, y también la flecha clásica. Solo tienes que tocar sobre el coche que quieres usar como nuevo avatar para que la app lo seleccione.
Desde ese momento, cada vez que uses Google Maps para ir en coche, lo que verás avanzar sobre la calzada será el modelo de coche que hayas escogido, con su animación y su color. Y si en algún momento prefieres volver a algo más discreto, puedes regresar en cualquier momento a la flecha azul repitiendo el mismo gesto sobre el icono.
En cuanto a las opciones disponibles, iOS ofrece el mismo número de coches y tonalidades que la versión de Android, lo que hace que cambiar de un sistema a otro sea bastante transparente si estás acostumbrado a usar este tipo de personalización en tu día a día.
Variedad de avatares y opciones de color en Google MapsEl catálogo de avatares para representar tu vehículo no es infinito, pero sí lo bastante variado como para darle un toque diferente a tus rutas. Además de la flecha azul convencional, Google Maps pone a tu disposición varios coches en 3D con diseños diferenciados y varios colores. Es una forma sencilla de adaptar la interfaz sin complicarse.
Se menciona la posibilidad de elegir, al menos, entre tres modelos de coche con colores básicos como rojo, amarillo y verde. Estas opciones están presentes tanto en Android como en iOS, y son las que se muestran justo al abrir el panel de «Elegir icono del vehículo». El cambio se aplica en tiempo real, por lo que enseguida verás el resultado en pantalla.
En algunos casos, según la versión de la app y el dispositivo, la lista puede incluir todavía más variaciones. Se habla de que es posible llegar a disponer de hasta nueve diseños distintos si se cuentan la flecha original y las variantes de color. Esto abre la puerta a encontrar una combinación que se parezca bastante a tu propio coche o, simplemente, a tu color preferido.
Un detalle interesante es que esta personalización no está limitada únicamente a quien conduce un turismo. Aunque los iconos son siempre coches, puedes usarlos igualmente si vas en moto, bici o incluso caminando, siempre y cuando estés utilizando la navegación de rutas en coche. No hay ninguna restricción en ese sentido; es más una cuestión de estética que de tipo de desplazamiento real.
En definitiva, sin convertirse en un editor avanzado de avatares, Google Maps ofrece un conjunto de iconos suficientes como para que tu representación en el mapa deje de ser siempre la misma flecha genérica. Es una mejora pequeña pero agradecida para quienes pasan muchas horas usando la app.
Qué hacer si no encuentras la opción de cambiar el iconoPuede ocurrir que sigas todos los pasos y, aun así, al tocar la flecha azul no aparezca el panel para elegir icono. En ese caso, lo primero es comprobar si realmente estás en el modo de navegación activo con una ruta iniciada. Si solo estás mirando el mapa sin una ruta en marcha, el icono de posición no ofrece estas opciones extra.
Si estás navegando y aun así el menú no aparece, puede que el problema sea de compatibilidad o de versión. Recuerda que esta función no está disponible de forma universal en todos los móviles. Se ha indicado que se limita, en principio, a teléfonos con Android 10 o superior y a iPhone relativamente recientes, por lo que, si tu dispositivo es muy antiguo, quizá no se active.
Otra posibilidad es que tu aplicación de Google Maps no esté actualizada. En este caso, conviene entrar en la tienda de aplicaciones correspondiente (Google Play Store o App Store) y comprobar si hay una actualización pendiente. Muchas veces estas características se habilitan con versiones concretas, así que actualizar puede marcar la diferencia.
También influye el despliegue gradual de funciones que hace Google. No siempre todos los usuarios reciben las novedades a la vez, incluso teniendo dispositivos compatibles. A veces la activación se hace por oleadas, así que es posible que, aunque cumples los requisitos técnicos, la opción todavía tarde un poco en aparecer en tu cuenta.
Si después de actualizar y probar en modo de navegación sigue sin salir el menú de iconos, lo más probable es que tu móvil o tu versión de sistema no estén entre las compatibles. En ese caso, tendrás que seguir usando la flecha azul clásica como indicador de posición hasta que en futuras actualizaciones se amplíe la compatibilidad o cambies de dispositivo.
Otros ajustes de vista y navegación en Google MapsMás allá del icono que representa tu vehículo, Google Maps incluye otros ajustes que influyen en cómo ves el mapa mientras te mueves. Uno de los puntos clave es el tipo de vista y la orientación del mapa durante la ruta. Puedes usar una vista a ras de carretera, en tercera persona detrás del coche, o una vista cenital en la que parece que estás mirando desde arriba.
Algunos usuarios comentan que, tras ciertas actualizaciones, la app cambia automáticamente de una perspectiva a otra, por ejemplo, de la visión en tercera persona centrada en el coche a una vista desde arriba que apunta siempre hacia el norte. Este cambio puede resultar algo desconcertante si estabas acostumbrado a que el mapa gire siguiendo la dirección en la que conduces.
Para controlar este comportamiento, normalmente puedes tocar el botón de brújula o el icono de orientación que aparece en pantalla. Al hacerlo, el mapa alterna entre mantener el norte fijo o seguir la dirección de tu vehículo. Así puedes volver a la «vista normal» en la que la carretera se desplaza en el sentido de tu marcha, que suele ser la más cómoda para muchos conductores.
Es importante distinguir entre estos ajustes de vista y el cambio de icono: aunque ambos afectan a lo que ves en la pantalla, la orientación del mapa y la perspectiva son controles de cámara y no tienen nada que ver con el avatar de tu vehículo. Puedes cambiar el icono a un coche en 3D y seguir usando la vista tradicional en tercera persona, o mantener la flecha azul con una vista cenital, según tus preferencias.
En resumen, además de personalizar el coche, merece la pena dedicar un par de minutos a explorar estos controles de orientación y zoom, ya que pueden mejorar mucho la legibilidad del mapa y hacer que la navegación te resulte más cómoda en tu día a día.
Google Maps como herramienta de navegación y algo másGoogle Maps se ha consolidado como una de las herramientas de navegación GPS más importantes y completas que existen hoy en día. No solo te guía de un punto A a un punto B, sino que integra una enorme base de datos de reseñas, horarios de comercios, fotografías de lugares y valoraciones de otros usuarios.
Además de las rutas en coche, la aplicación también ofrece información detallada sobre el transporte público, con redes de metro, autobús y tren, y estimaciones de tiempo para muchos sistemas de transporte en ciudades de todo el mundo. En algunas zonas incluso muestra la hora aproximada a la que va a pasar el próximo convoy o autobús en la estación más cercana.
En los últimos años, Google ha ido incorporando capas adicionales de datos, como la posibilidad de ver el nivel de ocupación en tiempo real de determinados lugares o, en momentos concretos, información sobre la incidencia de enfermedades o restricciones de movilidad. Estas capas se activan desde el menú de tipos de mapa y permiten entender mejor el contexto de tu ruta.
La personalización del icono del vehículo se suma a todo este conjunto de funciones como un detalle más orientado a la experiencia de usuario. No es algo que vaya a cambiar cómo llegas al destino, pero sí refleja que la app intenta ser amigable, configurable y algo más humana, dejando que cada persona adapte un poco su interfaz.
En definitiva, cuando aprovechas todas estas posibilidades (capas de tránsito, datos en tiempo real, reseñas, iconos personalizados, etc.), lo que tienes en el bolsillo es mucho más que un simple mapa. Es una plataforma completa pensada para ayudarte a moverte, decidir dónde ir y recordar por dónde has pasado.
Trucos extra: tránsito, horarios y aparcamientoAdemás de cambiar el icono del coche, hay algunos trucos de Google Maps que conviene tener presentes porque pueden ahorrarte tiempo y quebraderos de cabeza en tu día a día. Uno de los más útiles es la capa de tránsito, que muestra las líneas de transporte público directamente sobre el mapa cuando la activas.
Para usarla, basta con entrar en la app y fijarte en los botones de capas o tipos de mapa que aparecen en la parte superior de la pantalla. Desde ahí puedes elegir la opción de «Tránsito» para ver todas las estaciones de metro, tren o autobús resaltadas, lo que te ayuda a localizar puntos clave de transporte con un solo vistazo.
Si acercas el zoom sobre una estación concreta y la tocas, en muchas ciudades Google Maps muestra información sobre las próximas llegadas o salidas de los vehículos de transporte público. Es una forma rápida de saber cuánto falta para que pase el siguiente metro o autobús por el lugar donde te encuentras y decidir si te compensa esperar o buscar una alternativa.
Otra función especialmente práctica para conductores es la posibilidad de guardar la ubicación de tu coche aparcado. Cuando termines de conducir y dejes el vehículo en un estacionamiento, puedes pulsar sobre el círculo azul que indica tu posición en el mapa y elegir la opción de guardar aparcamiento. Maps recordará ese punto durante varias horas, para que luego puedas volver a él sin tener que memorizar la calle.
Este tipo de pequeñas funciones, junto con la personalización del coche en 3D y la vista de navegación, hacen que la aplicación sea mucho más que un navegador básico, convirtiéndose en un asistente bastante completo para organizar desplazamientos cotidianos y viajes más largos sin perder de vista tu vehículo ni el contexto del entorno.
Con todo lo visto, queda claro que la simple flecha azul que acompaña tus rutas puede transformarse en un avatar de coche en 3D con distintos colores y estilos, y que ese cambio se realiza en segundos tocando directamente sobre el icono de tu posición mientras navegas. Siempre que tu móvil sea compatible y tengas la app actualizada, podrás alternar entre varios diseños tanto en Android como en iOS, manteniendo tu elección para futuras rutas. Sumado a otras funciones poco visibles —como las capas de tránsito, la información en tiempo real o el guardado del aparcamiento—, esta personalización demuestra que Google Maps es una herramienta muy flexible que combina utilidad y pequeños toques de personalidad en cada trayecto.
Explorar interiores con Live View y la visión inmersiva de Google Maps
La combinación de Google Maps, Live View y la nueva visión inmersiva está cambiando por completo la forma en la que nos movemos por las ciudades y exploramos sitios antes de visitarlos. Ya no se trata solo de ver un mapa plano o seguir una línea azul: ahora puedes pasear virtualmente por calles, monumentos e incluso por el interior de edificios complejos como aeropuertos o centros comerciales, todo ello con indicaciones superpuestas sobre el mundo real.
Esta revolución mezcla realidad aumentada, modelos 3D ultra detallados e información en tiempo real para ayudarte tanto en tus viajes como en tu día a día. Desde volar sobre una ciudad en 3D con Immersive View en un dispositivo Android XR, hasta seguir flechas gigantes sobre los edificios con Live View en tu móvil, la experiencia se ha vuelto mucho más visual, intuitiva y, por qué no decirlo, bastante espectacular.
Qué es Immersive View y por qué es tan importanteLa llamada visión inmersiva (Immersive View) es la apuesta de Google para que dejes de ver el mapa como algo plano y empieces a recorrerlo como si estuvieras allí. En lugar de limitarse a una vista 2D o a simples fotos, Google genera una recreación digital en tres dimensiones, con texturas realistas, iluminación dinámica e incluso cambios de luz según la hora del día.
Esta experiencia se apoya en una mezcla de imágenes de Street View, fotos aéreas, datos satelitales e IA que reconstruyen edificios, calles y puntos de interés con un nivel de detalle cada vez mayor. En muchos monumentos y zonas emblemáticas ya puedes ver volúmenes en 3D muy precisos y navegar en torno a ellos como si movieras una maqueta interactiva.
De momento, Immersive View se ha estrenado en grandes ciudades como Londres, Los Ángeles, Nueva York, San Francisco y Tokio, y Google ha anunciado que irá ampliando la función a más urbes como Ámsterdam, Dublín, Florencia o Venecia. La idea es que poco a poco los mapas se conviertan en un entorno 3D coherente en el que puedas “viajar” desde casa.
La gracia no es solo verlo bonito: esta vista inmersiva está pensada para ayudarte a decidir mejor qué visitar, cuándo ir y cómo moverte. Puedes comprobar el ambiente de un barrio, ver cómo incide la luz sobre una plaza a distintas horas o situar rápidamente atracciones cercanas antes de reservar un hotel o planificar las vacaciones.
Immersive View en Android XR: explorar el mundo en 3DEn dispositivos compatibles con Android XR, Immersive View da un salto aún más espectacular. En lugar de mirar el mapa en la pantalla del móvil, te encuentras dentro de un entorno 3D donde puedes moverte con las manos, casi como si estuvieras manejando un globo terráqueo digital alrededor de ti.
Para usar esta función necesitas tener instalada la app de Google Maps en tu dispositivo Android XR. Una vez dentro, puedes cambiar de la interfaz clásica en 2D a la experiencia inmersiva siguiendo unos pasos muy sencillos: abrir Maps, acceder a la pantalla principal del dispositivo XR y seleccionar la opción Immersive View que aparece en la parte inferior.
Al activarla, tu ubicación se coloca automáticamente en una vista 3D que puedes manipular con gestos naturales. No hace falta mando ni botones complejos: todo se controla con las manos y el seguimiento espacial que hace el dispositivo.
Dentro de Immersive View, Google Maps muestra etiquetas flotantes y tarjetas de lugar sobre edificios, plazas o puntos de interés. Con ellas puedes consultar rápidamente el nombre del sitio, su puntuación, fotos, reseñas y diferentes formas de verlo, como la vista aérea, Street View o incluso la entrada al interior en 3D cuando esté disponible.
Gestos básicos para moverte en Immersive ViewEl control del mundo inmersivo se basa en unos pocos gestos que, una vez los pillas, resultan bastante intuitivos. El primero es el gesto de mover o desplazar el mundo 3D: basta con hacer un pellizco con una mano y arrastrar el entorno hacia la dirección que te interese. Es como si agarraras el mapa con los dedos y lo acercaras o alejaras de ti.
Para cambiar la escala, Google ha implementado un gesto de zoom muy similar al del móvil, pero con ambas manos. Juntas las manos haciendo un pellizco doble sobre el entorno y, al separarlas, te acercas a la zona; al juntarlas, te alejas y consigues una vista más amplia. De este modo puedes pasar de ver una ciudad entera a centrarte en una única manzana.
La rotación del mapa inmersivo también se hace con las manos. Primero debes pellizcar con las dos manos para “sujetar” la ubicación que quieres girar, y después moverlas como si estuvieras girando un volante. Así puedes inclinar la cámara, mirar desde otro ángulo o rodear un edificio para verlo desde todos sus lados.
Estos gestos están pensados para reducir la fricción al navegar por un entorno 3D complejo sin marearte ni perderte. No necesitas pensar en botones: simplemente imitas movimientos naturales y el sistema se adapta.
Cómo obtener información detallada de cada lugarMientras exploras ciudades y barrios en Immersive View, puedes acceder rápidamente a los datos clave de cada punto de interés. Tanto desde una vista aérea como desde la clásica perspectiva de Street View, verás etiquetas flotantes justo encima de los edificios o lugares destacados.
Si tocas una de esas etiquetas, se abre una tarjeta de lugar con información básica: nombre del sitio, valoración media con estrellas y, en muchos casos, accesos directos a otras formas de explorarlo. Ahí es donde suelen aparecer opciones como vista aérea, Street View o la posibilidad de “Entrar” cuando el interior se ha mapeado en 3D.
Además de mostrar datos descriptivos, estas tarjetas pueden incluir otros modos de vista que actúan como pequeños teletransportes. Pulsas, por ejemplo, en Street View y saltas directamente a nivel de calle; eliges “Entrar” y pasas al interior del edificio, siempre que exista contenido disponible.
Cuando termines de consultar un lugar, cierras la tarjeta y regresas a la vista inmersiva general simplemente seleccionando la opción de salir. Todo el sistema está enfocado a que puedas saltarte pasos intermedios y cambiar de contexto sin abandonar la experiencia 3D.
Explorar una ubicación interior en 3D con Immersive ViewUna de las funciones más llamativas es la posibilidad de recorrer interiores complejos en 3D, como si fuera un Street View dentro de edificios. En la vista aérea o en la propia Street View, Google muestra un globo o icono especial que indica que ese lugar dispone de contenido interior disponible.
Al seleccionar el punto de interés, se abre su tarjeta de lugar y, si existe esa opción, verás el botón “Entrar” para acceder al interior modelado. Al pulsarlo, la cámara pasa de estar fuera del edificio a colocarse dentro, mostrándote pasillos, zonas comunes, tiendas o puertas importantes según el tipo de espacio.
El manejo en el interior es similar al del exterior: puedes moverte pellizcando y arrastrando el punto de vista para avanzar o retroceder. Para rotar, vuelves a usar el gesto de pellizcar y arrastrar la vista, lo que te permite girar 360 grados sin esfuerzo y orientarte dentro del edificio.
Cuando quieras abandonar el interior y recuperar la perspectiva global, solo tienes que elegir la opción de Altitud en el menú de la app. Esto te devuelve a la vista aérea con el edificio y su entorno en 3D, listo para seguir explorando otros puntos cercanos.
Live View: navegar con realidad aumentada en la calleMás allá de la experiencia inmersiva en 3D, una de las funciones que más impacto tiene en el uso diario es Live View, la navegación con realidad aumentada. Aquí no estás dentro de un modelo 3D, sino caminando por la calle con el móvil en la mano mientras la cámara muestra lo que tienes delante y Google Maps dibuja flechas, nombres de calles e indicaciones sobre la imagen real.
Para usarla necesitas un móvil compatible con ARCore (en Android) o la tecnología equivalente en iPhone. Una pista sencilla para saberlo es comprobar si tienes instalada la app “Servicios de Google Play para RA”, o consultar el listado oficial de dispositivos compatibles. Sin ese soporte, la función de realidad aumentada simplemente no aparecerá.
El proceso básico consiste en abrir Google Maps, elegir el sitio al que quieres ir y configurar la ruta a pie. Tocas el punto en el mapa o lo buscas en la barra superior, entras en su ficha y pulsas en “Cómo llegar”. Por defecto, la app te propondrá cómo ir en coche, pero tú debes cambiar al modo a pie antes de seguir.
Una vez marcada la ruta andando, en la parte inferior se muestra la duración, la distancia aproximada y el botón habitual de iniciar la navegación. Justo al lado verás la opción “Live View”, que es la que debes seleccionar. Al hacerlo, Maps cambiará a la vista de cámara con superposiciones de realidad aumentada.
Primeros pasos con Live View: calibración y uso realAl activar Live View, la app te pedirá que levantes el móvil y enfoques edificios, tiendas o carteles de la zona. Con esa información visual, combinada con los sensores del dispositivo y el GPS, Google calcula exactamente dónde estás, corrige errores de ubicación y orienta el mapa respecto al mundo real.
Tras unos segundos de reconocimiento, empezarás a ver flechas gigantes, nombres de calles y distancias sobre la imagen que capta la cámara. En lugar de mirar un mapa plano e imaginar hacia dónde tienes que girar, sigues literalmente las indicaciones dibujadas sobre la acera o la esquina por la que debes doblar.
Mientras avanzas, puedes caminar con el móvil ligeramente elevado, de modo que las indicaciones en RA se mantengan visibles pero sin tapar por completo lo que ves. Google también combina esta vista con un pequeño recuadro del mapa clásico, para que tengas contexto general de tu ruta.
La experiencia es especialmente útil en zonas con calles muy juntas, cruces complejos o plazas grandes donde el mapa tradicional puede generar dudas. Live View reduce esos momentos de “¿es esta calle o la siguiente?” al mínimo, ya que la flecha aparece justo encima del edificio o la calle correctos.
Explorar interiores con Live View en aeropuertos y centros comercialesUna evolución clave de esta tecnología es la llegada de Live View a interiores como aeropuertos, estaciones y grandes centros comerciales. En estos espacios suele ser fácil perderse entre plantas, pasillos infinitos y señalización poco clara, así que la realidad aumentada encaja como un guante.
Google ha anunciado la disponibilidad de indicaciones en interiores con Live View en ciudades como Madrid y Barcelona, y su expansión a más países. En la práctica, esto significa que, dentro de ciertos edificios, podrás ver sobreimpresas flechas y etiquetas que te guían a puertas de embarque, mostradores de facturación, salidas, tiendas concretas o cajeros automáticos.
La lógica de funcionamiento es similar a la de la calle: activas Live View, apuntas con la cámara al entorno interior y de inmediato empiezan a aparecer señales virtuales indicándote por dónde ir. La diferencia es que, en lugar de nombres de calles, verás rótulos como “Puerta B12”, “Control de seguridad” o “Baños” flotando sobre el pasillo correcto.
En algunos casos, esta navegación en interiores se combina con la vista inmersiva, de modo que puedes previsualizar el interior en 3D antes de ir y, una vez allí, seguir indicaciones de realidad aumentada para moverte sin perderte. El objetivo es que tanto la planificación previa como la experiencia en tiempo real se integren en una sola herramienta.
Street View de interiores: pasear virtualmente por dentroParalelamente al uso de Live View, Google está ampliando lo que muchos llaman el “Street View de interiores”. La idea es que puedas desplazarte virtualmente por el interior de determinados edificios igual que hoy recorres calles con Street View. Esto se aplica sobre todo a aeropuertos, estaciones y grandes centros comerciales, aunque ya existían ejemplos de comercios que habían publicado recorridos de 360 grados por su cuenta.
La novedad es que Google está creando una nueva vista inmersiva de interiores más completa, coherente y conectada con el resto del mapa. No se trata solo de fotos sueltas, sino de modelos y recorridos mejor cohesionados que permiten moverte con fluidez por pasillos, plazas interiores y zonas comunes.
Este contenido no lo generan los usuarios de forma espontánea, como ocurría en algunos casos con Street View, sino que se apoya en mapeos profesionales con cámaras de 360 grados y tecnología avanzada de reconstrucción 3D. Eso implica que el despliegue será progresivo y llevará tiempo cubrir miles de edificios en todo el mundo.
De momento, Google ha destacado que los aeropuertos y centros comerciales de Madrid y Barcelona ya permiten explorar interiores con Google Maps, de manera similar a cómo recorres una calle. En cuestión de segundos puedes “pasear” virtualmente por el interior, identificar tiendas, puntos de información o accesos y hacerte una idea muy clara del lugar antes de pisarlo.
Buscar sitios y negocios con Live ViewLive View no solo sirve para seguir rutas, también se está convirtiendo en una herramienta visual para buscar lugares cercanos. En lugar de mirar un listado plano con nombres, levantas el móvil y ves sobre la pantalla qué hay a tu alrededor: restaurantes, tiendas, parques, paradas de transporte o cajeros automáticos, todo etiquetado sobre la imagen real.
Google ha anunciado que esta capacidad de búsqueda con Live View llegará a ciudades como Madrid, Barcelona y Dublín, y a más zonas con el tiempo. Gracias a ello, si estás en un barrio que no conoces, podrás detectar de un vistazo qué tipo de locales tienes a pocos metros, su valoración, horario y cómo llegar caminando.
Esta función complementa otras herramientas basadas en la comunidad, como Neighborhood Vibe, que intenta mostrar el “ambiente” de un barrio según reseñas, fotos y afluencia. Así no solo sabes dónde hay sitios, sino también qué zonas tienen más vida, qué calles son más tranquilas o qué rincones merecen una visita.
Todo esto forma parte de la apuesta de Google por un mapa mucho más visual y “explorable”, en el que la cámara y la realidad aumentada juegan un papel similar al de las búsquedas tradicionales de texto.
Explorar con Gemini Live: IA como guía dentro de Immersive ViewOtro paso interesante es la integración de Gemini Live como asistente conversacional dentro de la experiencia inmersiva. En lugar de limitarte a tocar etiquetas o buscar manualmente, puedes compartir la vista actual con Gemini y hacer preguntas con la voz mientras exploras.
Para usarlo, basta con mantener pulsado el botón de acción del dispositivo compatible y empezar a hablar. A partir de ahí, puedes preguntar cosas como “Dame información sobre este edificio”, “¿Qué restaurantes buenos hay por aquí?” o “¿Cuál es la historia de este punto de referencia?”. Gemini analizará el contexto visual y los datos de Maps para responder en función de lo que estás viendo.
También puedes usar comandos de voz para teletransportarte a nuevas ubicaciones dentro de Immersive View. Frases del tipo “Llévame a la torre Eiffel”, “Ve a Tokio, Japón” o “Muéstrame el Gran Cañón” provocan que la vista salte a la ciudad o el punto emblemático que has pedido, normalmente en una vista aérea con el lugar ya seleccionado.
De este modo, la exploración deja de ser solo tocar el mapa y pasa a ser una conversación con un asistente que entiende la escena, la ubicación y tus intenciones. Es una forma bastante natural de descubrir sitios nuevos o profundizar en la información de un lugar sin salir de la experiencia inmersiva.
Opciones de comodidad para evitar mareos en Immersive ViewPasar tiempo dentro de un entorno 3D inmersivo puede resultar exigente para algunas personas, sobre todo si hay mucho movimiento de cámara. Por eso Google ha incluido ajustes específicos de comodidad para reducir posibles mareos y mejorar la experiencia en Android XR.
Si notas que el movimiento te resulta incómodo, puedes mirar hacia arriba para que se muestre el menú de la app y acceder a la sección de Configuración, concretamente al apartado Comodidad. Dentro encontrarás una opción llamada “Campo visual más pequeño cuando me mueva”.
Al activar este parámetro, el sistema reduce el campo de visión en los momentos de desplazamiento, un truco muy habitual en experiencias XR que ayuda a aliviar la sensación de mareo. Cuando te detienes, el campo visual vuelve a abrirse para mostrar el entorno completo.
Jugar con estos ajustes es clave si quieres usar Immersive View durante más tiempo sin fatiga, sobre todo si eres sensible al movimiento en experiencias de realidad extendida.
Cómo informar errores de datos o contenido en MapsCon tanta información, es inevitable que a veces aparezcan errores en datos, mapas o imágenes de Street View. Para corregirlos o pedir cambios, Google ofrece un sistema de reporte integrado en la propia app de Google Maps.
Da igual si estás en un móvil, tablet o navegador: puedes abrir Google Maps, localizar el punto en cuestión y usar las opciones de “Informar de un problema” o similares para enviar tu aviso. Esto sirve tanto para datos incorrectos (horarios, nombre de un local, ubicación errónea) como para solicitar que se difuminen ciertas imágenes de Street View por motivos de privacidad.
Cuantos más usuarios reportan fallos, más fácil es que los mapas se mantengan actualizados, precisos y respetuosos con la privacidad, lo que a su vez hace que funciones como Live View o Immersive View resulten más fiables en el día a día.
IA, Lens y búsquedas múltiples: el contexto que potencia Live ViewTodo este avance en mapas inmersivos y RA está íntimamente ligado al uso de inteligencia artificial y reconocimiento visual en el ecosistema de Google, incluidas todas las apps de Google. Herramientas como Lens permiten apuntar con la cámara a un objeto, plato de comida o cartel y obtener información al instante, algo que encaja a la perfección con la filosofía de Live View.
Según datos recientes, los usuarios utilizan Google Lens más de 10.000 millones de veces al mes, lo que da una idea de la importancia de la búsqueda visual. Además, la función de “búsqueda múltiple” combina texto e imagen para que puedas preguntar cosas como “cerca de mí” a partir de una fotografía, y recibir resultados locales acordes.
Google está ampliando esta capacidad para que puedas buscar cualquier imagen que aparezca en los resultados del buscador en el móvil, sin salir de la página o la app donde la has visto. Incluso se está desplegando la opción “Buscar lo que aparece en tu pantalla”, que permite lanzar una búsqueda sobre cualquier contenido que tengas delante, ya sea una foto, un vídeo o una web.
Todo este contexto hace que las funciones de Live View y visión inmersiva no sean islas separadas, sino parte de un ecosistema donde cámara, texto, imagen y mapa se mezclan para darte respuestas más naturales y útiles en cualquier situación.
Con la llegada de visiones inmersivas, Live View en exteriores e interiores, IA conversacional con Gemini Live y la potencia de Lens, explorar ciudades, monumentos y edificios se está convirtiendo en una experiencia mucho más visual, intuitiva y enriquecedora. Ya sea planeando un viaje, encontrando la puerta correcta en un aeropuerto enorme o curioseando cómo es un centro comercial en otra ciudad, estas herramientas hacen que orientarse sea más fácil y, de paso, bastante más entretenido.
Activar relieve 3D en mapas y edificios en Google Maps
Si usas el móvil para orientarte, seguro que conoces Google Maps, pero quizá no estés exprimiendo todo su potencial. Hoy en día no se trata solo de ver un plano básico: la vista en relieve 3D de los mapas y los edificios tridimensionales pueden cambiar por completo tu forma de navegar, tanto cuando conduces como cuando simplemente quieres explorar una ciudad desde el sofá.
A lo largo de esta guía vas a ver, paso a paso, cómo activar el relieve 3D en los mapas, cómo mostrar edificios 3D en Google Maps mientras conduces, cómo sacar partido al modo 3D clásico y cómo usar vistas previas e itinerarios tridimensionales. También veremos la relación con Google Earth y qué hacer si el 3D no aparece o no funciona bien en tu móvil.
Qué ofrece realmente el relieve y la vista 3D en los mapasCuando hablamos de “relieve 3D” en los mapas solemos mezclar varias funciones distintas. En realidad, Google ofrece diferentes modos tridimensionales que se complementan entre sí: relieve del terreno, edificios 3D y rutas o itinerarios con vista previa en tres dimensiones. Entender qué es cada cosa te ayudará a sacar más jugo a la app.
Por un lado está el relieve del terreno, que muestra montañas, colinas y valles con sensación de volumen, ideal para rutas de senderismo o viajes por carretera en zonas montañosas. Por otro, encontramos los edificios en 3D dentro de Google Maps, pensados sobre todo para zonas urbanas, donde reconocer una torre, un bloque de pisos o un monumento puede ser clave para orientarte mejor.
Además, Google está desplegando funciones más avanzadas como los itinerarios 3D y la vista previa tridimensional de la ruta, que te permiten sobrevolar el recorrido antes de salir de casa y hacerte una idea muy real de giros, cruces complicados y entorno visual. Todo ello se apoya en la enorme base de datos cartográfica de Google, que no deja de crecer y actualizarse.
Eso sí, conviene tener claro que no todas las zonas del planeta cuentan con el mismo nivel de detalle en 3D. Grandes ciudades como Madrid o Barcelona suelen tener edificios bien definidos, mientras que pueblos pequeños o áreas rurales quizá solo muestren el trazado de las calles y el relieve general del terreno.
Edificios 3D de Google Maps mientras conducesUna de las novedades más llamativas de los últimos tiempos es la posibilidad de ver edificios en 3D directamente en el modo de navegación de Google Maps mientras vas conduciendo. En lugar de un plano plano y algo soso, la app levanta las construcciones y genera una ciudad tridimensional alrededor de tu ruta.
Esta función se ha ido integrando tanto en Android como en iOS y Android Auto, y aprovecha los datos de ciudades donde Google ha mapeado el entorno con suficiente detalle. Por eso verás que funciona de maravilla en núcleos urbanos grandes, pero quizá no aparezca en pueblos medianos o pequeños, donde el mapeo todavía es más básico.
Pese a esa limitación, cuando está disponible puede ser muy útil. Reconocer un edificio alto, un complejo comercial o una iglesia en 3D mientras sigues las indicaciones de la ruta ayuda a orientarse mucho mejor, sobre todo si no conoces bien la zona. Incluso aunque la app te indique por voz el camino, esa referencia visual adicional reduce errores y giros fallidos.
Otra ventaja es que el cambio de vista es reversible en cualquier momento: si el aspecto tridimensional no te convence o te resulta recargado, puedes volver a la representación tradicional. Así, puedes probarlo tranquilamente y decidir con qué modo te sientes más cómodo al volante.
Cómo activar los edificios 3D de Google Maps en navegaciónPara ver los edificios en 3D durante la navegación no basta con abrir el mapa sin más. Es importante asegurarse de tener la última versión de Google Maps instalada y seleccionar correctamente las capas de visualización antes de iniciar el recorrido.
Lo primero es abrir Google Maps en tu móvil y buscar el destino al que quieres ir, ya sea escribiendo la dirección, el nombre de un lugar o seleccionándolo directamente sobre el mapa. Una vez calculada la ruta, fíjate en los controles de visualización, normalmente situados en la esquina superior derecha.
Desde ahí verás el icono de capas, donde podrás cambiar entre vistas de mapa. Debes seleccionar el modo de mapa estándar y, dentro de las opciones disponibles, activar el modo 3D o la opción equivalente que muestre la vista tridimensional. Es importante no confundirlo con la capa de relieve o con la vista satélite, porque en esos modos los edificios 3D pueden no estar disponibles.
Tras activar la capa correcta, vuelve a tu ruta. Al acercarte con un poco de zoom y empezar la navegación, deberías ver cómo los edificios se levantan sobre el mapa. En ciudad se aprecia especialmente cuando circulas entre bloques altos o junto a monumentos emblemáticos; en calles con edificaciones bajas, la diferencia puede ser algo más sutil.
Si en tu zona no aparece nada en 3D, no te alarmes: Google está desplegando estas mejoras de forma progresiva y priorizando grandes centros urbanos. Es cuestión de tiempo que más localidades vayan recibiendo un nivel de detalle mejorado.
Activar el modo 3D clásico de Google MapsMás allá del uso específico al volante, Google Maps incorpora desde hace tiempo un modo 3D “clásico” que permite ver el mapa con edificios y estructuras en relieve, incluso sin activar la navegación turno a turno. Este modo es perfecto para pasear virtualmente por una ciudad, localizar puntos de interés o preparar un viaje.
Para disfrutarlo, basta con que introduzcas el destino o la zona que te interesa y, después, toques el icono de opciones o capas en la parte superior derecha. En el menú desplegable encontrarás varias configuraciones de mapa: estándar, satélite, relieve, capas de tráfico, transporte público y demás.
En la parte inferior de ese menú suele aparecer una opción específica etiquetada como “3D” o un conmutador equivalente. Al activarla, el mapa abandona la perspectiva estrictamente cenital y comienza a representar edificios y otras estructuras con volumen, generando esa sensación de ciudad tridimensional que tanto llama la atención.
Hay un detalle clave que conviene no pasar por alto: el modo 3D solo funciona correctamente cuando el mapa está configurado en modo estándar. Si tienes seleccionada la vista satélite o la capa de relieve del terreno, esta opción puede estar desactivada o no mostrarse tal y como esperas, ya que están pensadas para otros tipos de visualización.
Si tras activar la opción sigues sin ver nada en tres dimensiones, revisa otro par de aspectos: comprueba que tienes la app actualizada a la última versión y asegúrate de contar con una buena conexión de datos o WiFi. La carga de modelos 3D exige transferir más información que un mapa 2D básico, y una cobertura pobre puede hacer que tarden en aparecer o que directamente no se muestren.
Relieve, satélite y estándar: qué diferencias hayA menudo se confunden las distintas vistas del mapa, así que viene bien aclararlo. Google Maps ofrece tres grandes enfoques de visualización: estándar, satélite y relieve, a los que se suman capas adicionales como tráfico, transporte público o ciclismo.
El mapa estándar es el que ves por defecto: calles, nombres de vías, iconos de comercios, hoteles, gasolineras, museos y otros puntos de interés. Es la base sobre la que funcionan la mayoría de funciones 3D de edificios y vistas urbanas, ya que permite superponer los modelos sobre un plano nítido y legible.
La vista satélite, por su parte, muestra fotografías aéreas reales del terreno, con un aspecto mucho más fiel al mundo físico pero, a veces, menos claro para seguir indicaciones de tráfico o distinguir nombres de calles. En algunos dispositivos puedes inclinar el mapa y ver cierto relieve, pero los edificios 3D detallados no siempre están disponibles del mismo modo que en el modo estándar.
En cuanto a la opción de relieve, su finalidad principal es representar la orografía: montañas, colinas, valles y demás formas del terreno con curvas de nivel y sombreado. Es muy útil si estás preparando rutas de senderismo, travesías en bici o viajes por carretera en zonas montañosas, porque te ayuda a entender la dureza del perfil y la presencia de puertos o desniveles marcados.
Justamente por esa orientación al terreno, el modo relieve no es compatible con ciertas funciones 3D de edificios y navegación urbana. Por eso, cuando quieras activar edificios en 3D o la vista previa tridimensional de una ruta urbana, lo más recomendable es que vuelvas al mapa estándar antes de tocar nada más.
Itinerarios y vista previa 3D de rutas en Google MapsEn la línea de hacer los mapas más “reales”, Google está introduciendo una función especialmente interesante: los itinerarios 3D o vista previa 3D de la ruta. En lugar de limitarte a una línea dibujada sobre el mapa, la app genera una recreación tridimensional animada del recorrido completo.
La idea es clara: permitirte anticipar el trayecto antes de arrancar, como si sobrevolaras la carretera con una cámara virtual. Mientras la animación recorre autopistas, salidas, rotondas y cruces, verás también edificios, zonas arboladas, puentes y otros elementos del entorno, lo que refuerza muchísimo la sensación de “haber pasado por ahí” antes de salir.
Para lograrlo, el sistema construye una especie de maqueta digital del entorno, combinando datos cartográficos, modelos 3D y texturas. Incluso tiene en cuenta la hora prevista de tu desplazamiento para adaptar la iluminación del escenario, de modo que la ruta se ve con condiciones similares a las que encontrarás (día, atardecer, noche…).
El resultado es especialmente útil en rutas con cruces complejos, enlaces de autopista o zonas urbanas con muchas intersecciones. Poder pausar la animación, hacer zoom y moverte manualmente por el trayecto te ayuda a localizar con antelación salidas conflictivas o puntos donde sueles dudar, reduciendo el estrés durante la conducción real.
Conviene señalar que, aunque visualmente es una maravilla, la vista previa 3D está pensada más como herramienta de planificación o exploración que como modo principal de navegación en tiempo real. Durante la conducción, muchos usuarios prefieren una vista más limpia, y la app sigue ofreciendo el clásico modo de indicaciones paso a paso para no distraerte de la carretera.
Cómo activar los itinerarios 3D y su disponibilidadLa vista previa 3D de rutas no está disponible todavía para todo el mundo. Google la está desplegando poco a poco, empezando por usuarios de la versión beta de Google Maps y, de forma especialmente destacada, por móviles Google Pixel, donde su presencia ya se ha confirmado en distintos modelos.
Si quieres comprobar si tu dispositivo puede utilizarla, abre Google Maps y busca un destino como lo harías normalmente. Antes de pulsar el botón habitual de iniciar la navegación, fíjate si junto a él aparece un botón adicional con un texto del estilo “vista previa 3D”. No aparece en todos los recorridos ni en todas las regiones, pero si lo tienes disponible lo verás claramente al lado del botón principal.
Al tocar ese botón, el mapa cambia por completo y se inicia una animación que recorre la ruta desde una perspectiva elevada. Durante la vista previa, puedes pausar en cualquier momento, acercar o alejar la cámara con gestos de pellizco, girar la perspectiva y avanzar o retroceder por el recorrido de forma manual para estudiar con detalle cualquier tramo delicado.
Este modo no solo sirve para preparar viajes. También es una forma estupenda de “visitar” virtualmente otros lugares del mundo, ya que los edificios en 3D y el relieve del entorno se muestran con bastante fidelidad. Si te apetece pasear digitalmente por una ciudad que te gusta o que estás pensando visitar, los itinerarios 3D pueden ser una herramienta muy entretenida.
Eso sí, si no encuentras el botón en tu móvil, no hay nada raro: lo más probable es que la función todavía no se haya activado en tu cuenta, en tu región o en tu modelo de dispositivo. Mantén la app actualizada y permanece atento, porque Google suele ampliar la compatibilidad de forma progresiva a medida que prueba la estabilidad y el rendimiento del sistema.
Relación entre Google Maps y Google Earth para las imágenes 3DAunque solemos hablar solo de Google Maps, Google Earth también juega un papel importante cuando se trata de imágenes 3D. Earth está más orientado a la exploración del planeta que a la navegación diaria, pero muchas de sus funciones tridimensionales complementan muy bien lo que Maps ofrece.
En Google Earth, por ejemplo, existe un ajuste específico para habilitar o deshabilitar los edificios 3D. Si quieres centrarte en ver volúmenes o, por el contrario, prefieres mejorar el rendimiento o buscar imágenes más recientes, puedes gestionar fácilmente esta capa desde su propio menú de estilo de mapa.
El proceso es sencillo: enciende tu dispositivo, abre Google Earth y entra en el apartado “Estilo del mapa”. Dentro verás diferentes ajustes de visualización y, entre ellos, una opción con un nombre similar a “Habilitar edificios 3D”. Activándola, Earth comenzará a mostrar construcciones tridimensionales en aquellas zonas donde Google dispone de modelos detallados.
Si notas que la aplicación va algo lenta, o quieres priorizar cargar imágenes recientes o mejorar el rendimiento general, puedes desactivar ese conmutador de edificios 3D. Earth seguirá mostrándote el mundo en 2D o con un relieve más básico, pero la experiencia puede ser más fluida en dispositivos modestos o conexiones lentas.
Además de activar o no los edificios, Google Earth permite navegar por el mapa con gestos muy similares a los de Google Maps: buscar un lugar concreto, arrastrar con un dedo para moverte, pellizcar para acercar o alejar, o tocar el icono de “Mi ubicación” en la esquina inferior derecha para centrar el mapa en tu posición actual.
Cómo moverse por Google Earth en 3D y limitacionesUna vez que tengas los edificios 3D activos en Google Earth, moverte por el entorno es bastante intuitivo. Puedes combinar desplazamientos horizontales, inclinar la vista y rotar la cámara para conseguir perspectivas muy parecidas a un vuelo virtual sobre la ciudad.
Si quieres localizar rápidamente un sitio, usa la función de búsqueda para introducir el nombre del lugar o la dirección. Earth te llevará directamente allí y, con los controles de zoom y giro, podrás examinar la zona casi como si estuvieras a pie de calle, aunque sin llegar al nivel de Street View.
Para desplazarte, basta con arrastrar la pantalla con un dedo; al mismo tiempo, puedes acercarte y alejarte con el clásico gesto de pellizco. Si tu objetivo es orientar el mapa hacia donde estás tú, o saber exactamente qué tienes alrededor, el botón de “Mi ubicación” en la parte inferior derecha te permitirá centrar la vista en tu posición actual.
Es importante tener en cuenta que, igual que ocurre con Maps, no todas las zonas del globo pueden verse en 3D dentro de Earth. Hay áreas donde solo encontrarás fotos aéreas 2D o un relieve básico del terreno, sin modelos detallados de edificios o estructuras. De nuevo, las grandes ciudades y regiones muy visitadas suelen contar con mejor cobertura.
Si te interesa combinar ambos mundos, puedes usar Earth para explorar y familiarizarte con un sitio en 3D y, después, recurrir a Google Maps para la navegación práctica, activando los edificios tridimensionales o la vista previa 3D de la ruta cuando estén disponibles en tu dispositivo.
Requisitos, consejos de rendimiento y posibles problemasPara que todo este despliegue tridimensional funcione como es debido, hay algunos requisitos básicos que conviene respetar. Lo primero es mantener Google Maps y Google Earth actualizados a su última versión disponible, tanto en Android como en iOS. Muchas funciones 3D llegan mediante actualizaciones silenciosas, y tener una versión antigua puede hacer que ni siquiera veas las nuevas opciones.
El segundo pilar es la conexión. Mostrar edificios y relieve 3D exige descargar más datos que un mapa 2D sencillo, así que una buena red WiFi o una conexión móvil estable marcan la diferencia. Si notas que el mapa tarda en cargar o que la vista 3D parpadea o no aparece, prueba a cambiar a otra red o a situarte en una zona con mejor cobertura.
También ayuda disponer de un dispositivo relativamente moderno, ya que la representación tridimensional requiere más potencia de procesamiento y gráfica. En móviles muy antiguos o con poca memoria, la experiencia puede ser menos fluida, o la app puede recortar ciertos detalles para evitar tirones o cierres inesperados.
Si, aun cumpliendo todo lo anterior, no consigues activar el modo 3D o los edificios no aparecen, revisa de nuevo que el mapa esté en modo estándar, sin capas de satélite ni relieve activadas. Después, reinicia la app e incluso el móvil, y vuelve a probar. En ocasiones, basta con ese reinicio para que la interfaz muestre opciones que no se habían actualizado correctamente.
Por último, ten presente que Google va añadiendo funciones y ampliando cobertura de manera gradual. Que hoy no veas edificios 3D en tu pueblo o que tu móvil no tenga todavía la vista previa 3D de rutas no significa que no la vaya a tener en el futuro. Mantén la aplicación al día y revisa de vez en cuando las opciones de mapa, porque las novedades suelen aparecer sin hacer demasiado ruido.
Con todo lo anterior, queda claro que activar el relieve 3D en mapas, mostrar edificios tridimensionales en Google Maps y aprovechar tanto los modos de navegación urbana como las vistas previas e itinerarios 3D puede transformar por completo tu forma de moverte y explorar el mundo desde el móvil: ganarás orientación, contexto visual y una experiencia mucho más realista, tanto al volante como al planificar viajes o sencillamente curiosear otros rincones del planeta.
Cómo crear stickers con IA en Android y exprimir todas sus opciones
Si te pasas el día en WhatsApp, Telegram o Instagram, seguro que ya te habrás dado cuenta: los stickers han desbancado a los emojis clásicos. En lugar de escribir párrafos eternos o usar siempre las mismas caritas amarillas, cada vez más gente se comunica a base de pegatinas, memes y pequeñas imágenes con todo tipo de expresiones.
La buena noticia es que ahora no necesitas saber de diseño para unirte a la fiesta. Gracias a la inteligencia artificial puedes crear stickers desde tu móvil Android en cuestión de segundos, tanto dentro de WhatsApp como usando el teclado de Samsung o aplicaciones especializadas. Vamos a ver con calma todas las opciones, cómo aprovecharlas bien y qué trucos conviene conocer.
Stickers con IA directamente en WhatsApp para AndroidWhatsApp ha dado un salto importante al integrar una función nativa que permite generar imágenes con IA que se convierten en stickers sin salir de la propia app. Esto significa que, si estás chateando y se te ocurre una idea, puedes convertirla en sticker al momento simplemente describiéndola con palabras.
La mecánica es muy sencilla: escribes lo que quieres que aparezca en la pegatina (por ejemplo, “perro astronauta bailando”, “pizza con gafas de sol” o “personaje tipo Star Wars sorprendido”) y la IA de WhatsApp crea varias propuestas basadas en esa descripción para que elijas la que más te guste y la envíes al chat.
Paso a paso: cómo crear stickers con IA en WhatsApp para AndroidEl flujo para generar estos stickers con IA en Android es muy parecido al de iOS, con la diferencia de que aquí nos centramos en tu móvil Android. Los pasos básicos son siempre los mismos y en unos segundos tendrás tu sticker listo para usar.
- Abre WhatsApp en tu móvil Android.
- Entra en cualquier conversación y activa el teclado.
- Toca el icono o pestaña de stickers dentro del cuadro de escritura.
- Pulsa en la opción “Crear” y, dentro de ella, selecciona “Usar IA” o la función equivalente que aparezca.
- Escribe una descripción breve de lo que quieres que la IA dibuje.
- Espera unos segundos mientras WhatsApp genera las propuestas de sticker.
- Elige el sticker que más te convenza para enviarlo inmediatamente al chat.
En muchos casos, WhatsApp te presentará varias variaciones del mismo concepto. La idea es que puedas escoger el estilo que mejor encaje con lo que tenías en mente sin tener que volver a escribir el prompt desde cero.
¿Cómo escribir buenos prompts para que la IA acierte con tus stickers?La clave para que los resultados sean útiles no está solo en la tecnología, sino en cómo describes lo que quieres. Si el texto es demasiado vago o ambiguo, la IA generará algo genérico que quizá no refleje bien tu idea.
Para obtener mejores stickers en WhatsApp, es recomendable usar frases cortas, concretas y sin demasiados detalles secundarios. La IA entiende mejor algo como “dos osos abrazados” que un texto muy largo del estilo “dos osos abrazados en un bosque con un río detrás y flores de colores”. Al meter demasiada información, el modelo puede confundir el foco principal y darte algo menos preciso.
Un truco útil es concretar cuántos personajes y qué acción clave quieres mostrar. En lugar de escribir simplemente “osos”, indica “dos osos abrazados”, “oso enfadado” o “oso riendo con lágrimas de risa”. Cuanta más claridad aportes sobre el elemento importante, mejor lo reproducirá el sistema.
Editar y personalizar stickers creados con IA en WhatsAppUna vez que la IA genera el sticker, WhatsApp ofrece una pequeña herramienta de edición para retocarlo antes de enviarlo o guardarlo definitivamente. No es un editor profesional, pero sí más que suficiente para darle tu toque personal.
Desde esta pantalla puedes añadir texto con distintos colores y tamaños, dibujar a mano alzada, insertar globos de diálogo, superponer emojis o incluso pegar otros stickers encima. Es una forma rápida de crear memes o chistes internos con tu grupo sin tener que pasar por apps externas.
Además, la propia app te permite también convertir tus fotos en stickers sin necesidad de IA. Si eliges la opción de usar una imagen en lugar de pedirle algo a la inteligencia artificial, WhatsApp puede sugerirte automáticamente un recorte (normalmente de la silueta principal) o, si prefieres, puedes convertir tus fotos en stickers usando la foto completa como sticker
Disponibilidad de los stickers con IA en WhatsAppLa función de creación de stickers con IA está llegando de forma gradual a los usuarios, y puede que no todos los teléfonos la tengan activa al mismo tiempo. Es posible encontrarse con situaciones en las que un dispositivo Android ya cuente con la opción, mientras que un iPhone usando la misma cuenta aún no la tenga habilitada. Si además notas problemas de espacio al almacenar muchas creaciones, puedes consultar cómo liberar espacio ocupado por WhatsApp en tu móvil.
Por ahora, no parece que Meta esté imponiendo un límite rígido en el número de stickers que se pueden generar. Todo apunta a que se pueden crear bastantes pegatinas sin toparte con restricciones claras, aunque siempre puede haber cambios futuros en función de las políticas del servicio.
Meta AI: el círculo azul y su relación con los stickersDentro del ecosistema de aplicaciones de Meta ha aparecido Meta AI, el asistente de inteligencia artificial de la compañía, que se reconoce fácilmente por el icono de círculo azul. No solo responde preguntas de cultura general, recetas, traducciones o dudas rápidas, sino que también es capaz de generar imágenes que luego puedes reutilizar como stickers o como base para crearlos.
Hay tres formas principales de empezar a hablar con este asistente en WhatsApp. La primera es tocar el círculo azul que aparece en la parte inferior de la app, que abre directamente una conversación con Meta AI. La segunda consiste en mencionarlo como si fuera otro participante del chat, escribiendo “@MetaAI” en un grupo o chat individual para que se active y responda dentro de esa conversación.
La tercera vía es buscar “MetaAI” en el buscador de conversaciones de WhatsApp, igual que harías para localizar a un contacto o un grupo. De este modo puedes entrar a su chat siempre que lo necesites. Desde ahí puedes pedirle imágenes, ideas visuales o variaciones creativas que, con unos pasos extra, puedes convertir en stickers mediante las propias herramientas de WhatsApp o apps de terceros.
Privacidad y seguridad al usar chatbots e IA para stickersAunque estas funciones de IA son muy divertidas, es importante tener presente que un chatbot no es el lugar adecuado para compartir información sensible. Direcciones, datos bancarios, números de documentos oficiales o información confidencial de trabajo son ejemplos de cosas que mejor no mezclar con estas herramientas.
Compartir datos personales con asistentes de IA puede aumentar el riesgo de fraude, robo de identidad o uso indebido de la información. Incluso si las plataformas dicen proteger tu privacidad, nunca es buena idea enviar a un bot algo que no escribirías en un papel en mitad de un bar lleno de gente.
Si además no te convence la interacción con Meta AI o sencillamente no quieres tenerlo pululando por tus apps, tienes varias formas de reducir su presencia, aunque por ahora no es posible eliminarlo por completo del ecosistema de Meta.
¿Cómo reducir la presencia de Meta AI si no quieres usarlo?La primera opción es borrar el chat con Meta AI igual que harías con cualquier otra conversación en WhatsApp, Instagram o Messenger. Basta con mantener pulsado el chat y elegir “Eliminar chat”. De esta forma desaparece de tu lista de conversaciones, aunque el asistente siga estando disponible si lo vuelves a buscar o invocar.
Otra posibilidad más drástica es instalar versiones anteriores de las apps de Meta, previas a la integración de Meta AI. Eso sí, esta solución tiene bastantes pegas: las versiones antiguas suelen quedarse sin parches de seguridad, sin nuevas funciones y pueden dar problemas de compatibilidad. En la práctica, aunque elimines la IA, podrías exponerte a fallos y riesgos innecesarios.
Por último, si lo que quieres es simplemente que Meta AI no se meta en tus conversaciones, la medida más efectiva es fácil: no lo menciones. Mientras no escribas “@MetaAI” en los chats ni pulses su icono, el asistente no aparecerá ni participará en tus diálogos habituales.
Crear stickers con IA usando el teclado de Samsung (Galaxy AI)Más allá de WhatsApp, algunos fabricantes han incorporado sus propias funciones de IA para crear pegatinas desde el teclado. En el caso de Samsung, el teclado que viene preinstalado en muchos de sus móviles integra Galaxy AI, capaz de generar stickers personalizables que luego puedes usar en cualquier app de mensajería. Si te interesa cómo se comporta la IA de distintos fabricantes, puedes consultar comparativas sobre móviles Samsung frente a otras marcas.
Esto cobra especial relevancia porque Samsung es de las pocas marcas que no apuesta por Gboard como teclado por defecto. En España, por ejemplo, mucha gente usa el teclado de Samsung sin pensar demasiado en ello, simplemente porque es el que viene activado de serie y no lo ha cambiado en los ajustes.
Si tu móvil es un Samsung relativamente reciente y tienes One UI 6.1 o superior, puedes aprovechar Galaxy AI para crear stickers con descripciones de texto. El proceso funciona de forma muy parecida a la IA de WhatsApp, pero se aplica a nivel de teclado, con lo que la misma pegatina te vale para WhatsApp, Telegram, Instagram, etc.
Paso a paso: stickers con Galaxy AI en el teclado de SamsungPara comprobarlo y empezar a crear, solo tienes que seguir una pequeña secuencia. El teclado se encarga del resto con su motor de IA y podrás enviar tus creaciones a cualquier contacto.
- Abre una app de mensajería (WhatsApp, Telegram, Instagram, SMS…) para que aparezca el teclado de Samsung.
- Toca el icono de Emoji (la cara sonriente) en la barra de herramientas del teclado.
- Selecciona la opción “Crear” o el icono asociado a la IA generativa ().
- Escribe una descripción corta del sticker, por ejemplo “gato con gafas de sol” o “perro riéndose fuerte”.
- Elige un estilo artístico: dibujo, efecto pixel art, estilo cómic, etc.
- Pulsa en “Crear” y espera a que el teclado genere las distintas versiones.
- Toca el sticker que te guste para insertarlo directamente en la conversación.
Una de las cosas más interesantes de esta función es la parte estética. Puedes fijar un estilo visual predefinido para todas tus pegatinas, como si todas formasen parte de la misma colección, ya sea con apariencia de dibujo a mano, de arte pixelado o de ilustración más realista.
Una vez creas una pegatina con Galaxy AI, queda guardada en el propio teclado y se puede reutilizar en cualquier aplicación que admita stickers o imágenes. Eso sí, hay una limitación lógica: si quieres seguir usando estas creaciones, tendrás que mantener el teclado de Samsung como teclado predeterminado, porque es ahí donde se almacenan y gestionan.
Recuerda también que esta opción requiere un móvil Samsung compatible, el teclado de la marca activado y una versión de One UI igual o superior a la 6.1. Si tu dispositivo no cumple estos requisitos, la sección de Galaxy AI para stickers puede no aparecerte.
Aplicaciones externas: Sticker Maker y otras opciones con IAMás allá de las herramientas integradas en WhatsApp o en el teclado, existen aplicaciones específicas para crear packs de stickers completos en Android. Una de las más conocidas es Sticker Maker, que permite preparar paquetes estáticos y animados que luego se importan directamente a WhatsApp como si fueran cualquier otro pack de stickers.
Instalar Sticker Maker y crear tu primer paquetePara empezar, tienes que instalar Sticker Maker desde la tienda de aplicaciones en tu Android. La versión gratuita permite hacer stickers estáticos sin moverse, mientras que, si quieres crear animados, tendrás que pasar a la versión Premium, que se desbloquea con un pago único aproximado de 4,99 euros.
Una vez dentro, el primer paso consiste en crear un nuevo paquete de stickers. La propia app te pide algunos datos básicos: el nombre del pack y el nombre del creador. Ambos campos tienen un límite de unos 30 caracteres, y son los textos que verán otras personas cuando toquen tus stickers en WhatsApp. Si necesitas una guía para crear paquetes de stickers, encontrarás instrucciones paso a paso en ese enlace.
Tras guardar esta información, se mostrará una cuadrícula con los espacios vacíos donde irán tanto el icono del paquete como cada uno de los stickers individuales. A partir de ahí, solo es cuestión de ir rellenando huecos con las imágenes o animaciones que quieras usar.
Añadir el icono del paquete y recortar imágenesEl icono del pack es importante porque es lo que WhatsApp mostrará en la pestaña de stickers para identificar tu colección. Debe ser una imagen estática, no animada. Para asignarlo, solo tienes que tocar su casilla en la cuadrícula de Sticker Maker.
La app te deja elegir varias fuentes para ese icono: hacer una foto con la cámara, abrir una imagen de la galería, buscar un archivo, reutilizar un sticker de otro paquete o incluso generarlo a partir de un texto. Si usas una imagen, tendrás la opción de recortar el contorno manualmente o con un modo semiautomático, eliminando el fondo y destacando solo el personaje o elemento que te interesa.
Este mismo sistema de recorte se aplica, por lo general, a los stickers estáticos normales. La ventaja es que puedes adaptarlos con bastante precisión, quedándote solo con la parte de la imagen que necesitas y evitando bordes extraños.
Crear stickers animados desde vídeos y GIF en Sticker MakerSi quieres ir un paso más allá, la versión Premium de Sticker Maker permite crear stickers animados para WhatsApp a partir de vídeos cortos o archivos GIF. En este caso, en lugar de usar fotos, se trata de seleccionar un clip en movimiento que la app convertirá directamente en una pegatina animada. Si trabajas con vídeo, puede resultarte útil consultar las mejores apps para crear videos con IA para generar o editar los clips antes de importarlos.
Para añadir uno de estos stickers animados, basta con tocar una de las casillas vacías del paquete y elegir un archivo GIF o un vídeo almacenado en tu móvil. La aplicación no tiene integrada una cámara propia para grabar en el momento, así que lo habitual es grabar el vídeo por separado con la cámara del teléfono o descargar GIF animados de sitios como Giphy o Tenor.
A diferencia de lo que ocurre con las imágenes estáticas, cuando importas un vídeo en Sticker Maker no puedes recortar el contorno ni ajustar la duración desde la propia app. El clip se aprovecha tal cual. Si necesitas recortar la longitud, recuadrar la escena o eliminar partes, tendrás que hacerlo antes con otra aplicación de edición sencilla.
La importación de vídeo suele funcionar bien siempre que el archivo no sea demasiado pesado o largo. Si el vídeo ocupa mucho o dura demasiado, es posible que falle la conversión o que la app no admita el archivo. Conviene, por tanto, trabajar con clips breves y ligeros.
Importar el paquete de stickers a WhatsApp y compartirloWhatsApp exige que cada paquete tenga al menos tres stickers antes de poder importarlo. Una vez que tu pack alcance ese mínimo, verás la opción en Sticker Maker de “Agregar a WhatsApp”. Al pulsarla, la app te pedirá que confirmes y, tras aceptar, el paquete aparecerá disponible en tu colección de stickers de WhatsApp.
Desde ese momento, podrás enviar esos stickers animados o estáticos en cualquier chat, añadirlos a favoritos y usarlos igual que cualquier otro. Cualquiera que reciba una de tus pegatinas puede tocarla para ver el nombre del pack, el creador y, si lo desea, añadir ese sticker concreto a sus favoritos. Si te preocupa la privacidad o quieres limpiar colecciones, esta guía explica cómo borrar packs de stickers en WhatsApp.
Si quieres que otra persona importe el pack entero y no solo stickers sueltos, tendrás que compartirle el archivo .WASTICKERS que genera Sticker Maker. Esa persona deberá tener instalada la aplicación en su Android para poder abrir el archivo y añadir el paquete completo a su WhatsApp.
Otras apps de creación de stickers con IA: Sticker Maker: AI MakerAdemás de las herramientas ya comentadas, están surgiendo aplicaciones como Sticker Maker: AI Maker, pensadas específicamente para aprovechar la inteligencia artificial a la hora de crear y animar stickers. Su objetivo es que puedas montar stickers personalizados, añadirles efectos y organizarlos en packs para usarlos en WhatsApp. Muchas de estas alternativas aparecen en recopilatorios de .
Este tipo de apps suelen permitir convertir fotos propias, emojis o imágenes en stickers personalizados, incluyendo opciones para animarlos con pequeños movimientos o efectos visuales. Muchas incorporan una galería de stickers de tendencia para que te inspires o los uses directamente, así como colecciones creadas por otros usuarios.
Entre las funciones habituales encontrarás cosas como convertir cualquier imagen en sticker en cuestión de segundos, crear stickers animados para darle más vida a las conversaciones, acceder a muchos paquetes predefinidos, organizar tus creaciones por categorías y exportarlas a WhatsApp con uno o dos toques.
Están especialmente pensadas para quienes quieran ir más allá de lo básico: usuarios que crean stickers de sus mascotas, amigos, escenas divertidas o memes, creadores que buscan un “emoji maker” avanzado o personas que simplemente quieren una herramienta potente para personalizar sus chats con un estilo muy suyo.
Con todas estas opciones sobre la mesa, desde la IA integrada en WhatsApp y el teclado de Samsung hasta las apps especializadas como Sticker Maker o Sticker Maker: AI Maker, crear stickers con IA en Android se ha convertido en algo accesible, rápido y tremendamente versátil. Basta con describir lo que quieres, ajustar un par de detalles y en segundos tendrás pegatinas únicas listas para animar tus conversaciones sin necesidad de conocimientos de diseño ni procesos complicados.
Cómo hibernar apps con Greenify fácilmente y sacar más batería
Android siempre ha presumido de ofrecer multitarea real y libertad total para instalar aplicaciones, pero esa misma ventaja puede convertirse en un quebradero de cabeza cuando el móvil empieza a ir lento y la batería vuela sin que apenas lo usemos. Muchas de esas apps que instalamos alegremente se quedan activas en segundo plano, consumiendo recursos sin aportar nada mientras tenemos la pantalla apagada o el teléfono en el bolsillo.
En ese contexto aparece Greenify, una herramienta pensada para hibernar aplicaciones de forma inteligente y controlar qué procesos se mantienen activos cuando no los estás usando. A diferencia de los típicos “task killers”, no mata la app para que se vuelva a encender sola a los pocos minutos, sino que la deja en una especie de sueño profundo hasta que tú la vuelves a abrir. Vamos a ver en detalle cómo funciona, qué puede hacer por tu batería y qué limitaciones tiene según la versión de Android y si tu dispositivo es root o no.
Multitarea en Android: potencia… y consumo de bateríaUno de los grandes puntos fuertes de Android es que ofrece una multitarea real basada en el kernel Linux, capaz de gestionar un montón de procesos al mismo tiempo cambiando entre ellos en intervalos muy cortos. El sistema operativo utiliza un algoritmo de planificación que tiene varios objetivos: ofrecer un buen tiempo de respuesta para lo que haces en primer plano, permitir que las tareas en segundo plano funcionen correctamente, evitar que algunos procesos se queden sin CPU, y equilibrar las prioridades de procesos importantes y secundarios.
Para lograrlo, Android se apoya en una política de planificación con prioridades dinámicas. En la práctica, el sistema va revisando qué hace cada proceso y va subiendo o bajando su prioridad: a los que llevan mucho tiempo sin usar la CPU se les va favoreciendo, y a los que se pasan un buen rato ejecutándose se les penaliza. El efecto colateral es que al cabo de cierto tiempo puedes acabar con un buen montón de procesos en memoria, en hilos secundarios y servicios, que terminan por ralentizar el sistema y disparar el uso de RAM y batería.
En teoría tiene su parte positiva: si una app se mantiene residente en memoria, su arranque posterior es casi instantáneo. Sin embargo, con la potencia de los procesadores actuales, tanto en móviles como en tablets, ese tiempo que se ahorra es cada vez menos relevante, mientras que el impacto en consumo energético sigue estando ahí. Por eso, cuando tenemos muchas apps instaladas, es bastante habitual notar que un móvil nuevo aguanta más batería que el mismo móvil un año después, aun usándolo de forma parecida.
Android y los procesos en segundo planoAndroid, al estar basado en Linux, hereda gran parte de su modelo de procesos y servicios en segundo plano. Muchas aplicaciones que instalas no se cierran del todo cuando abandonas la pantalla, sino que se quedan con hilos activos, servicios en background o tareas programadas a la espera de recibir algo o lanzar una actualización.
En algunos casos esto es totalmente necesario: por ejemplo, una app de correo o de mensajería necesita un servicio en segundo plano para recibir nuevos mensajes, o una app de música debe seguir reproduciendo aunque la pantalla esté apagada. Pero en otros muchos casos, esos procesos residuales solo sirven para gastar batería sin aportar nada útil. Es habitual ver juegos, apps de mapas, herramientas que solo usas ocasionalmente o servicios poco importantes manteniéndose despiertos en segundo plano.
Cuando utilizas un administrador de tareas, ya sea el que viene con Android o uno de terceros, lo que haces es finalizar completamente las tareas activas. El problema es que, pasado un rato, algunas de esas apps se vuelven a poner en marcha automáticamente para comprobar datos, mostrar notificaciones o quedar listas para cuando las abras. Por eso, los típicos “task managers” no resultan del todo efectivos a la hora de ahorrar batería a medio y largo plazo.
Greenify (Free, Google Play) →
Doze, App Standby y por qué Greenify sigue siendo útilDesde Android 6 en adelante, Google introdujo modos de ahorro de energía más avanzados como Doze y App Standby. Estas funciones nativas detienen o limitan de forma inteligente la actividad innecesaria de las apps cuando el móvil está en reposo, con la pantalla apagada y sin movimiento. De esta manera, muchas aplicaciones dejan de sincronizar o despertar el procesador constantemente cuando no estás usando el dispositivo.
Eso supuso un gran avance respecto a Android 5, 4.4 y versiones anteriores, donde las apps podían seguir ejecutándose en segundo plano sin apenas restricciones y consumir batería sin control. En esos sistemas antiguos, una herramienta como Greenify marca la diferencia, porque permite cortar esa actividad de fondo y forzar que las aplicaciones se “duerman” cuando ya no están en uso.
Incluso en móviles más modernos, Greenify puede ser un complemento interesante a los modos de ahorro nativos, ya que te da un control más fino sobre qué apps se hibernan, incluyendo muchas que el propio sistema considera “exentas” o que se siguen despertando de forma agresiva. Esto se vuelve especialmente útil cuando tienes un terminal con poca RAM o un procesador modesto y notas que el rendimiento se resiente en cuanto acumulas varias apps instaladas.
¿Qué es Greenify y cómo funciona la hibernación?Greenify es una aplicación para Android diseñada para forzar a determinadas apps a entrar en modo hibernación cuando no las estás usando. A diferencia de un cierre tradicional, la idea es que la app no desaparece del sistema ni se desinstala, simplemente se coloca en un estado en el que no puede ejecutar procesos en segundo plano ni consumir recursos de forma constante.
El desarrollador plantea la hibernación como un estado intermedio: la aplicación no está cerrada del todo, pero no tiene permiso para mantener servicios activos, lanzar tareas automáticas o quedarse “despierta” revisando datos mientras tú no la abres. Cuando decides usarla, simplemente la inicias como siempre desde el launcher y funciona con total normalidad, como si nada hubiera pasado. Al dejar de usarla y abandonarla, Greenify vuelve a hibernarla de nuevo.
Una de las claves de Greenify es que clasifica las apps según su nivel de “peligro” o impacto en segundo plano. Nada más abrirla, la herramienta analiza el sistema y te muestra una lista de aplicaciones organizadas según su comportamiento: cuáles se despiertan con más frecuencia, cuáles mantienen servicios o wakelocks, etc. Esta información sirve para que decidas mejor qué apps merece la pena hibernar y cuáles conviene dejar en paz para no perder funciones importantes.
Hibernar apps paso a paso con GreenifyEl uso básico de Greenify es bastante sencillo: para añadir una app a la lista de hibernación solo tienes que pulsar el icono con el símbolo “+” dentro de la aplicación. Al hacerlo, se abre una pantalla con el listado de apps instaladas en el dispositivo. Greenify suele ordenar estas aplicaciones en función de su actividad en segundo plano, de modo que identifiques rápido las más problemáticas.
Cuando localices una app que quieras hibernar, la seleccionas y confirmas con el visto bueno de la parte superior de la pantalla. Si hay alguna aplicación que no aparece en la parte alta de la lista pero te interesa controlar, puedes buscarla más abajo, ya que normalmente Greenify muestra también apps que no están generando actividad excesiva pero que igualmente pueden ser hibernadas si tú decides que no necesitas que se mantengan en segundo plano.
Es importante manejar Greenify con cierto cuidado, porque te da un poder considerable sobre el comportamiento interno del sistema. Antes de mandar una app a hibernación, deberías plantearte si depende de notificaciones, alarmas u otras funciones que necesiten estar vigilando eventos en segundo plano. De lo contrario, podrías encontrarte con sorpresas desagradables.
¿Qué apps conviene hibernar (y cuáles no)?Un ejemplo clásico es la app de reloj o de alarmas de Android. Si decides ponerla en hibernación para arañar unos minutos de batería, corres el riesgo de que las alarmas dejen de sonar porque la app no puede mantenerse activa a la hora programada. Lo mismo ocurre con aplicaciones de mensajería como WhatsApp o similares: si las hibernas, los mensajes no llegarán hasta que abras la aplicación manualmente y vuelva a estar activa.
En cambio, resulta muy razonable hibernar apps como juegos que solo abres de vez en cuando, herramientas de mapas que no usas en segundo plano, o aplicaciones que sabes que no necesitas que estén sincronizando constantemente. Un buen candidato son muchas apps de redes sociales secundarias, utilidades de fabricantes, bloatware que no puedes desinstalar pero que no necesitas activo, etc.
Para tomar decisiones más informadas, es muy recomendable apoyarse en herramientas como Wakelock Detector u otras apps de monitorización, que te dicen qué aplicaciones se mantienen despiertas de manera persistente y están tirando de la CPU. Con esa información, puedes ir añadiendo a Greenify solo aquellas que realmente estén abusando de los recursos. Otra opción, más drástica, es desactivarlas por completo desde los ajustes de Android o con utilidades como SD Maid, o directamente desinstalarlas si ya no te hacen falta.
Greenify frente a los Task Managers tradicionalesUn administrador de tareas clásico se limita a matar el proceso de la aplicación de forma inmediata. Eso libera memoria RAM en ese momento, pero normalmente el sistema o la propia app volverán a levantar procesos en segundo plano cuando toque sincronizar, revisar notificaciones o ejecutar tareas programadas, de forma que el problema reaparece al cabo de poco tiempo.
Greenify funciona de otro modo: no se dedica a cerrar la app una y otra vez, sino que impide que vuelva a ejecutar procesos de fondo mientras está hibernada. La aplicación permanece instalada y disponible, pero no puede hacer nada por detrás hasta que tú la abras de nuevo de forma consciente. De esta manera, se evita el ciclo constante de cerrar-abrir-cerrar que tantos recursos consume.
El ahorro de batería viene precisamente de reducir al mínimo ese trabajo silencioso de las apps residentes. Eso sí, el precio a pagar es que mientras una aplicación está hibernada no generará notificaciones, no se sincronizará ni realizará tareas automáticas. Por lo tanto, hay que encontrar un equilibrio entre ahorrar energía y no perder información importante.
Uso de Greenify con y sin rootHistóricamente, la gran desventaja de Greenify era que requería permisos de superusuario (root) para funcionar a pleno rendimiento. Para poder controlar a fondo los procesos y aplicar la hibernación automática de forma totalmente transparente, la app necesitaba acceso de administrador al sistema. Eso hacía que muchos usuarios se quedaran fuera, ya que rootear el dispositivo no siempre es sencillo ni recomendable para todo el mundo.
Con la llegada de versiones más recientes, Greenify incorporó un modo de funcionamiento sin necesidad de root. Gracias a este modo no-root, cualquier usuario puede probar la app, añadir aplicaciones a la lista de hibernación y disfrutar de parte de sus ventajas sin modificar el sistema. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la hibernación automática completa sigue estando reservada a los dispositivos rooteados, porque Android, sin esos permisos, limita mucho lo que una app puede hacer con otras aplicaciones.
En el caso de algunos terminales con root, si al intentar hibernar apps aparecen errores relacionados con permisos o notificaciones de que no se puede completar la hibernación, suele ser necesario revisar la app de gestión de superusuario. Muchos usuarios han reportado que sustituyendo el clásico SuperUser por SuperSU, Greenify obtiene los permisos adecuados y deja de mostrar avisos de fallo en la hibernación.
Características avanzadas: Xposed, versión Pro e IslandGreenify cuenta con funciones experimentales y avanzadas que dependen de módulos como Xposed Framework y, en algunos casos, de la versión de donación (Pro). Entre esas características se encuentran opciones como “mantener notificaciones” o ajustes más finos sobre el comportamiento de ciertas apps hibernadas.
Hay usuarios que comentan problemas al intentar activar la opción de “mantener notificaciones” en el apartado de características experimentales con Xposed: la app les pide activar el módulo y reiniciar, pero tras hacerlo la función sigue sin quedar activada, aunque otros módulos como Amplify funcionen correctamente. En estos casos, hay que tener en cuenta que la compatibilidad entre versiones concretas de Xposed, Greenify y el propio sistema Android puede ser delicada. Conviene revisar que el módulo de Greenify esté realmente marcado en Xposed, que se haya reiniciado por completo el dispositivo, y comprobar también la versión de Greenify (Pro o gratuita) por si hubiera diferencias en las funciones soportadas.
Además, Greenify ofrece una versión de donación que abre posibilidades extra, como la hibernación de aplicaciones de sistema o una integración más profunda con los modos de ahorro nativos de Android 6 en adelante. Estas funciones pueden marcar la diferencia en dispositivos donde muchas apps preinstaladas del fabricante no se pueden desinstalar, pero sí se pueden hibernar para que dejen de consumir recursos cada dos por tres.
Por otro lado, en combinación con herramientas como Island, es posible configurar una hibernación aún más agresiva o “hibernación profunda”. Algunos usuarios buscan, por ejemplo, que a ciertas horas del día una app quede totalmente controlada (por motivos de bloqueo de distracciones, control parental, etc.) y preguntan si se puede conseguir algo así sin root. El enfoque suele pasar por combinar Island para aislar o clonar la app, junto con Greenify para mandarla a un estado de hibernación muy estricto, aunque sin root y sin automatizaciones de terceros, suele ser complicado evitar tener que intervenir manualmente de vez en cuando.
¿Dónde descargar Greenify y modelo de uso recomendado?Greenify se puede descargar directamente desde la Google Play Store de forma gratuita. La versión básica es completamente funcional y permite hibernar muchas de las apps que más batería consumen sin coste alguno. Si tras usarla durante varios días notas que realmente mejora el rendimiento del terminal y prolonga la autonomía, siempre puedes considerar apoyar al desarrollador mediante la versión de donación, que activa funciones adicionales.
Un modelo de uso muy práctico consiste en empezar identificando las apps que más despiertan el procesador y más wakelocks generan usando una herramienta de monitorización. Con esa lista en la mano, se añaden a Greenify aquellas que no necesites que estén activas continuamente. Después, se prueba el móvil durante unos días para ver si notas mejoras en batería y fluidez, sin dejar de comprobar que no pierdes notificaciones importantes ni alarmas.
Si ves que alguna app hibernada está generando problemas (no llegan mensajes que necesitas, se pierden alarmas críticas o no se actualizan datos relevantes), es tan sencillo como quitarla de la lista de Greenify. Para hacerlo, basta con mantenerla pulsada dentro de la interfaz de la app y tocar el icono de la “X” para que salga de la hibernación gestionada. Es recomendable abrir manualmente esa aplicación una vez para que quede de nuevo en funcionamiento normal en segundo plano, si así lo requiere su uso.
Greenify aprovecha las bases de Linux y el funcionamiento interno de Android para ofrecer una forma bastante elegante de mantener a raya las aplicaciones que malgastan batería en segundo plano. Aunque los modos Doze y App Standby han mejorado mucho la situación en versiones recientes del sistema, sigue siendo una herramienta muy potente, especialmente en dispositivos antiguos o con hardware modesto donde cada miliamperio y cada mega de RAM cuenta.
Usada con cabeza, eligiendo bien qué apps hibernar y combinándola con otras utilidades como Xposed o Island cuando tiene sentido, te permite recuperar fluidez, alargar la autonomía y tener un control mucho más fino sobre lo que realmente está ocurriendo dentro de tu móvil. Comparte la información y más personas sabrán del tema.
Cómo enviarte mensajes a ti mismo en apps de mensajería
Usar una app de mensajería para hablar con otras personas es lo habitual, pero nadie te impide darle una vuelta al uso clásico y enviarte mensajes a ti mismo en WhatsApp u otras aplicaciones. Puede sonar raro la primera vez que lo escuchas, pero en cuanto lo pruebas descubres que es una de esas funciones que terminas usando todos los días casi sin darte cuenta.
Contar con un chat donde solo estás tú te permite tener un espacio rápido y siempre disponible para guardar notas, fotos, audios, documentos o enlaces sin instalar nada extra. Además, al estar todo sincronizado entre móvil, ordenador y otros dispositivos, se convierte en un truco perfecto para pasar información de un sitio a otro y para hacer pruebas sin molestar a nadie.
¿Por qué es útil enviarte mensajes a ti mismo en apps de mensajería?WhatsApp y el resto de apps de mensajería nacieron para chatear con otras personas, pero su verdadero potencial aparece cuando las aprovechas como herramienta personal para organizar información. Mandarte mensajes a ti mismo es, en esencia, como tener un bloc de notas, una carpeta de archivos y un pequeño organizador de ideas dentro de una app que ya usas todo el día.
Muchas veces, cuando necesitamos apuntar algo rápido, lo que tenemos más a mano es WhatsApp abierto en el móvil. En lugar de buscar una app de notas, un correo o un gestor de tareas, puedes escribirte un mensaje en tu propio chat, pegar un enlace o reenviar una foto y saber que estará ahí cuando lo necesites.
Además, estos chats contigo mismo permiten enviar contenido de un dispositivo a otro usando WhatsApp Web o la versión de escritorio. Es tan simple como adjuntar un archivo en el móvil y descargarlo en el ordenador, o al revés, sin necesidad de cables, correo electrónico ni servicios de almacenamiento en la nube.
Otro uso clave es el de zona de pruebas para tus mensajes. Puedes ensayar cómo se ve un texto largo, probar formatos, emojis, notas de voz o stickers, e incluso generar nuevos stickers a partir de tus propias fotos, todo ello sin molestar a tus contactos ni llenar otros chats con contenido que no les interesa.
En el día a día, un chat unipersonal en WhatsApp o en cualquier otra app de mensajería se acaba convirtiendo en un pequeño centro de control: listas de la compra, tareas pendientes, ideas, enlaces importantes, memes guardados… todo junto en un sitio que revisas constantemente.
Usos prácticos de los mensajes contigo mismoLos usos de esta función son casi infinitos, pero hay una serie de casos muy habituales donde enviarte mensajes a ti mismo marca realmente la diferencia en comodidad y rapidez.
- Guardar notas y recordatorios rápidos: si algo se te pasa por la cabeza mientras estás chateando, lo más fácil es anotarlo en tu propio chat. No hay que abrir otra app ni pensar demasiado dónde guardarlo; simplemente escribes el mensaje y listo.
- Crear listas (compra, series, libros…): puedes ir apuntando lo que necesitas comprar, películas que te recomienden, libros pendientes o tareas para la semana. Al estar en WhatsApp, es fácil consultar la lista cuando estás en el súper o cuando te tumbas en el sofá a elegir qué ver.
- Almacenar enlaces interesantes: artículos, hilos de redes sociales, vídeos o webs que quieres leer luego se guardan muy bien en tu propio chat. Así evitas perderlos entre grupos, canales o conversaciones con otras personas.
- Pasar fotos, vídeos y documentos entre dispositivos: envías una foto desde el móvil a tu chat contigo mismo y la abres desde WhatsApp Web o la app de escritorio para descargarla. Es ideal para compartir archivos puntuales sin depender de servicios externos.
- Guardar documentos importantes: tarjetas de embarque, entradas, tickets, justificantes o certificados se pueden almacenar en un chat propio para tenerlos siempre a mano, sin rebuscar entre las carpetas de la galería o en el correo.
- Recopilar memes, chistes y contenido divertido: cuando ves algo gracioso en otro chat, lo reenvías a tu conversación personal y así tienes una biblioteca propia de memes y chistes lista para usar en cualquier momento.
- Registrar notas de voz y clips de audio: si prefieres hablar antes que escribir o quieres capturar una idea sin pararte a teclear, puedes mandarte notas de voz a ti mismo y escucharlas más tarde, o usarlas como borrador antes de compartirlas con otra persona.
- Guardar ubicaciones y sitios que quieres recordar: restaurantes, direcciones, lugares que te recomiendan… Compartes la ubicación con tu propio chat y luego es muy sencillo recuperarla el día que vayas.
- Recordar contraseñas de forma puntual: en casos muy concretos, cuando estás registrándote en una web desde un dispositivo donde no tienes tu gestor de contraseñas, puedes anotar temporalmente la contraseña en tu chat. Eso sí, es fundamental borrarla después y guardarla en un gestor seguro en cuanto puedas.
- Probar contenido y formato de mensajes: antes de mandar un texto delicado o importante, puedes redactarlo en tu propio chat, ajustar el tono, la longitud y el formato (cursivas, negritas, listas…) y solo cuando estés conforme copiarlo o reenviarlo a la persona o grupo correspondiente.
- Crear y probar stickers: como WhatsApp permite generar stickers a partir de imágenes de los chats, puedes enviarte una foto solo a ti y convertirla en sticker ahí mismo, sin tener que compartirla con nadie más ni llenar otros chats con pruebas.
- Usarlo como diario personal: si te apetece llevar un pequeño diario, puedes escribir todos los días cómo te ha ido, qué has hecho o cómo te sientes. Es tan sencillo como ir dejando mensajes fechados y, si quieres, combinarlos con fotos y notas de voz para darle más contexto.
Durante años, quienes querían hablar consigo mismos en WhatsApp tenían que recurrir a trucos como crear un grupo y echar al resto de integrantes o abrir enlaces especiales con el propio número. Todo eso cambió cuando WhatsApp lanzó en 2022 la función oficial llamada «Message Yourself» o «Enviarte mensajes a ti mismo».
Esta herramienta está disponible en las versiones móvil (Android y iOS), web y escritorio, y aparece integrada como si fuera un chat normal más. La idea de WhatsApp es que puedas mandarte contenido a tu número para «llevar un seguimiento de notas y mensajes», es decir, usarla como espacio personal dentro de la aplicación.
Aunque el chat contigo mismo se comporta casi como cualquier otra conversación, hay algunas limitaciones importantes. Desde ese chat no puedes llamarte a ti mismo ni en audio ni en vídeo, no puedes bloquearte ni reportarte, y tampoco tiene sentido ver tu propio estado en línea, así que esas opciones no están disponibles.
Todo lo que envías en ese chat disfruta de la misma cifrado de extremo a extremo que el resto de conversaciones de WhatsApp. Eso implica que el contenido viaja protegido tanto en los servidores como en tu dispositivo. Aun así, conviene no abusar del envío de datos extremadamente sensibles (como contraseñas a largo plazo o documentos muy delicados) y combinarlos con otras medidas de seguridad adicionales.
¿Cómo enviarte mensajes a ti mismo en WhatsApp (método oficial)?La forma más sencilla y rápida de usar esta función es desde la pantalla principal de chats. WhatsApp ha colocado tu propio contacto en una posición destacada para que puedas iniciar el chat contigo en cuestión de segundos, sin tener que rebuscar.
En Android y en iPhone, el proceso es prácticamente el mismo: abres la app, vas a la pestaña de chats y tocas el botón de iniciar un nuevo chat. Ese botón suele estar como un icono flotante verde en Android y como un botón de redactar en la parte superior en iOS.
Cuando entras en la pantalla de nuevo chat, verás en la parte superior de la lista un contacto muy especial: tú mismo, con tu nombre y una etiqueta tipo «Tú» o similar. Normalmente, es suficiente con pulsar ahí para abrir de inmediato la conversación contigo mismo.
Es recomendable que tengas tu número guardado correctamente en la agenda del móvil, con tu nombre y teléfono, para que WhatsApp lo identifique sin problema como tu propio contacto. Si el dispositivo no lo genera de forma automática, puedes crear esa ficha de contacto manualmente en tu libreta de direcciones.
Una vez abierto el chat, cualquier mensaje, archivo, nota de voz, sticker o ubicación que envíes ahí solo lo verás tú desde los dispositivos en los que tengas sesión iniciada en WhatsApp. No necesitas repetir el proceso: el chat queda guardado como cualquier otra conversación y podrás fijarlo arriba para tenerlo siempre a la vista.
Otros métodos clásicos para abrir un chat contigo mismoAntes (y también ahora, si quieres más flexibilidad), existen varios trucos que permiten lograr el mismo efecto de tener un espacio privado para hablar contigo mismo en WhatsApp. Son útiles si aún no te ha llegado la función oficial, si quieres crear varios chats temáticos o si simplemente prefieres otro enfoque.
Añadirte como contacto en tu agendaUna forma muy directa es crear en el móvil un nuevo contacto con tu propio número de teléfono. Dado que WhatsApp se sincroniza con la agenda para saber quién usa la app, en cuanto actualice la lista de contactos aparecerás tú mismo como un usuario disponible para chatear.
Tras guardar el contacto, basta con entrar en WhatsApp, abrir un nuevo chat y buscarte por el nombre que hayas indicado. Al seleccionarlo, se creará la conversación como si fuera con cualquier otra persona, pero estarás escribiendo contigo.
Usar un enlace web especial (wa.me)WhatsApp también permite iniciar conversaciones con números que no tengas guardados en la agenda mediante enlaces web del tipo «wa.me». La estructura general es la siguiente: http://wa.me/numerodetelefono, sustituyendo «numerodetelefono» por el número completo asociado a tu cuenta, con el prefijo correspondiente.
Solo tienes que abrir el navegador de tu móvil o del ordenador y escribir esa dirección en la barra. El navegador te mostrará una página que te ofrece abrir WhatsApp para empezar el chat con ese número. Si has puesto el tuyo, se generará el chat contigo mismo y a partir de ahí quedará guardado en tu lista de conversaciones.
Crear un grupo en el que solo estés túUno de los trucos más veteranos es el de montar un grupo unipersonal. Técnicamente, WhatsApp no deja crear grupos con un solo integrante, así que primero tienes que añadir al menos a otra persona. Tras crear el grupo, puedes expulsar a ese contacto para quedarte solo.
El resultado es un grupo en el que únicamente estás tú, que se comporta prácticamente igual que cualquier otro chat. La ventaja es que puedes repetir el truco varias veces y crear varios grupos temáticos: uno para recetas, otro para ideas de trabajo, otro para viajes, otro para memes… así mantienes tus notas y archivos personales mejor organizados.
Reenviarte contenido desde otros chatsUna forma muy cómoda de alimentar tu chat contigo mismo es reenviar mensajes desde otras conversaciones. Da igual si se trata de un grupo, un chat individual o incluso un canal: Todo lo que te parezca útil lo puedes mandar a tu conversación privada para tenerlo bien localizado.
El proceso es simple: abres el chat donde está el mensaje original (texto, foto, vídeo, archivo, enlace o nota de voz), mantienes pulsado sobre ese contenido y eliges la opción «Reenviar». Después, seleccionas tu propio chat (normalmente puedes encontrarlo escribiendo «Yo» en la barra de búsqueda o localizando tu nombre) y confirmas el reenvío.
En la versión web o de escritorio, también puedes pasar el cursor sobre el mensaje, abrir el menú correspondiente y hacer clic en la opción de reenviar. De nuevo, eliges tu propio número o tu chat personal y el mensaje quedará copiado allí.
¿Cómo fijar tu chat contigo mismo para tenerlo siempre a mano?Si piensas usar de verdad esta función (y lo más probable es que sí), lo más recomendable es anclar tu conversación contigo mismo para que siempre aparezca en la parte superior de la lista de chats y no se pierda entre el resto.
En Android, el proceso es muy sencillo: en la pantalla de chats, buscas tu conversación personal, mantienes pulsado sobre ella unos segundos y verás la opción «Fijar chat» o «Anclar». Al seleccionarla, ese chat quedará clavado arriba junto con otros que también hayas fijado, hasta un máximo de tres.
En iPhone, lo que tienes que hacer es deslizar la conversación hacia la derecha en la lista de chats y tocar en el icono de fijar o en el texto equivalente. Automáticamente, tu chat contigo mismo aparecerá en la parte superior y será más difícil que quede enterrado por conversaciones nuevas.
Esta fijación es muy útil porque convierte tu conversación personal en una especie de panel rápido de acceso a tus notas, archivos y recordatorios. Siempre sabrás dónde está y no tendrás que rebuscarla cada vez.
Diferencias con otras apps de mensajeríaAunque WhatsApp ha incorporado por fin el envío de mensajes a uno mismo, otras apps de mensajería como Telegram llevan tiempo apostando fuerte por este concepto. En Telegram, por ejemplo, el chat «Mensajes guardados» ofrece funciones adicionales como la búsqueda avanzada y el envío de archivos de mayor tamaño, lo que hace que en algunos aspectos tenga todavía más potencia.
WhatsApp, sin embargo, compensa esto con su enorme base de usuarios y con el hecho de que es la app que muchas personas abren de forma compulsiva varias veces al día. Esto convierte al chat contigo mismo en un lugar perfecto para no olvidarte de lo que has guardado, porque lo ves constantemente al entrar a otros chats.
A día de hoy, a esta función de mensajes a uno mismo en WhatsApp le falta, por ejemplo, la posibilidad de programar envíos como recordatorios automáticos. Sería muy útil poder escribir un mensaje para ti y decirle a la app que te lo muestre a una hora concreta, pero de momento eso no está implementado, así que los recordatorios son más bien visuales: ves el mensaje cuando entras a la app.
Con todo, usar los mensajes contigo mismo en WhatsApp o en cualquier otra app de mensajería acaba siendo una forma muy natural de centralizar notas, archivos e ideas en un espacio que ya forma parte de tu rutina diaria. Con un solo chat puedes improvisar un bloc de notas, un mini almacenamiento en la nube y un tablero personal de cosas importantes que quieres tener siempre a mano.
Al final, enviarte mensajes a ti mismo en apps de mensajería es un pequeño truco que multiplica lo que ya hacías con WhatsApp: además de hablar con los demás, lo conviertes en tu propio asistente para recordar cosas, mover archivos, guardar enlaces y organizar tu día a día sin necesidad de instalar nada más. Comparte este tutorial y ayuda a otros a enviar mensajes a si mismo en apps de mensajería.
Cómo pixelar imágenes en WhatsApp antes de enviarlas
Si alguna vez has querido mandar una foto por WhatsApp pero te ha echado para atrás que se vea de más, te va a venir genial saber cómo pixelar imágenes antes de enviarlas. Hoy en día compartimos fotos de todo: documentos, matrículas, pantallas con datos personales, niños, etc., y no siempre queremos que toda esa información viaje tal cual. Por suerte, WhatsApp ha incorporado una herramienta muy sencilla para tapar lo que no quieras mostrar sin necesidad de usar otras apps.
Esta función está disponible tanto en móviles Android como en iPhone, aunque la forma de activar el pixelado cambia ligeramente según el sistema operativo. La idea es siempre la misma: eliges la foto que vas a mandar, entras en el editor de WhatsApp, seleccionas la herramienta de pixelar y pasas el dedo por las zonas que quieras ocultar. A partir de ahí, la imagen ya sale censurada para la otra persona, manteniendo a salvo la parte delicada de la foto.
¿Qué es pixelar imágenes y para qué sirve en WhatsApp?Cuando hablamos de pixelar una imagen nos referimos a convertir una zona concreta de la foto en un mosaico de cuadraditos, de forma que el contenido original deje de distinguirse. No es lo mismo que difuminar ligeramente; aquí se trata de hacer ilegible o irreconocible esa parte, ya sea un texto, una cara o cualquier detalle comprometido.
En el contexto de WhatsApp, la opción de pixelado está pensada para que puedas editar la imagen justo antes de enviarla, sin tener que pasar por aplicaciones externas. Esto te permite reaccionar sobre la marcha: haces la foto, ves que se cuela una matrícula, un DNI, una contraseña o el rostro de alguien que no quieres mostrar, lo tapas en unos segundos y la envías con total tranquilidad.
El gran punto a favor de este sistema es que no dependes de conocimientos avanzados de edición, ni de programas de terceros. Todo se hace con un gesto muy intuitivo, como si estuvieras coloreando la foto con el dedo, pero en lugar de pintarla, la aplicación convierte esa zona en un bloque de píxeles que la persona que reciba la foto no podrá interpretar.
La función de pixelado en WhatsApp: disponibilidad y contextoWhatsApp lleva tiempo añadiendo pequeñas funciones para reforzar la privacidad de sus usuarios, y el pixelado total o parcial de fotos forma parte de ese esfuerzo. Primero apareció en la versión para iOS, y durante un tiempo fue una característica exclusiva de los iPhone, lo que permitía a esos usuarios tapar fácilmente información sensible en sus imágenes antes de compartirlas.
Con el paso de los meses y debido a la demanda, la misma herramienta terminó llegando también a Android. Hoy en día está integrada en el editor de imágenes que aparece justo antes de enviar cualquier foto, tanto si sale de la galería como si la haces en el momento con la cámara de WhatsApp. Eso sí, la colocación del icono de pixelado varía un poco entre un sistema y otro, y conviene conocer bien dónde está para no perder tiempo buscándolo.
Además de esta novedad, la aplicación ha ido introduciendo otras opciones relacionadas con la privacidad y la personalización, como más controles sobre el estado «En línea», nuevos emojis de reacción o incluso la posibilidad de usar avatares en videollamadas. Todo ello encaja en una misma tendencia: permitirte compartir lo que quieras, pero con más control sobre lo que se ve y lo que se oculta.
¿Cómo pixelar una foto en WhatsApp paso a paso?Aunque cada sistema operativo tiene sus matices, el flujo general es prácticamente el mismo: eliges la foto, abres el editor y activas la herramienta de pixelado. A partir de ahí, solo tienes que deslizar el dedo sobre la parte de la imagen que quieras tapar. De esta forma puedes censurar una o varias zonas sin afectar al resto de la foto.
Antes de entrar en los detalles de Android y iOS, es importante entender que el pixelado se aplica justo antes de enviar la imagen. Es decir, no estás modificando el archivo original que tienes en tu galería (salvo que primero edites y guardes desde otra app), sino la copia que WhatsApp utiliza para el mensaje. El destinatario recibirá ya la foto con esas zonas censuradas.
También debes tener en cuenta que el pixelado es una edición irreversible para quien recibe la imagen: esa persona no podrá “quitar” los píxeles y ver qué había debajo. Por eso es una herramienta muy útil cuando quieres asegurarte de que un dato o un rostro no se puede recuperar de ninguna manera a partir del archivo enviado.
¿Cómo pixelar fotos en WhatsApp para iOS (iPhone)?En iPhone, la herramienta de pixelado lleva más tiempo disponible y está muy integrada en el editor deWhatsApp. El proceso comienza como cualquier otro envío de imagen: abres la app, vas al chat y eliges la foto que quieras compartir, ya sea desde la galería o usando la cámara interna.
Si quieres enviar una foto guardada, en un chat pulsa el botón (+) situado en la esquina inferior izquierda de la conversación y selecciona la opción “Fotos y vídeos”. Desde ahí escoges la imagen que necesites y se abrirá la pantalla de edición previa al envío, donde verás todos los iconos habituales sobre la foto (emoji, texto, recorte, etc.).
Para empezar a pixelar, toca el icono del lápiz que aparece en la esquina superior derecha de la pantalla. Esa herramienta te permite “dibujar” sobre la foto, pero además incluye distintos modos, entre ellos el pixelado. Justo al lado verás una barra vertical de colores; desliza el dedo hasta el final de esa barra y encontrarás la opción específica para pixelar, representada normalmente por un trazo con aspecto cuadriculado.
Una vez seleccionada la herramienta correcta, basta con pasar el dedo por encima de la zona que quieras ocultar, como si estuvieras rellenando un área con un rotulador. A medida que te desplaces por la foto, verás cómo los detalles bajo tu trazo se convierten en un conjunto de cuadraditos borrosos, imposibles de leer o reconocer para alguien que reciba la imagen.
Puedes repetir el gesto varias veces para adaptar el tamaño del área censurada, pixelar diferentes partes de la foto o corregir si se te ha quedado corta alguna zona. Cuando consideres que está todo lo que te preocupa bien oculto, tocas en el botón de enviar y la imagen saldrá al chat con esas partes ya irreversibles.
¿Cómo pixelar imágenes en WhatsApp para Android?En Android, el comportamiento general es muy parecido al de iOS, pero la ubicación de la herramienta de pixelado es distinta. Primero entra en el chat donde quieras mandar la foto y usa el icono del clip para adjuntar una imagen de tu galería, o bien haz una foto al momento con la cámara integrada de WhatsApp.
Cuando elijas la imagen, se abrirá también la pantalla previa al envío, donde aparecen las herramientas de edición. En la parte superior derecha encontrarás igualmente el icono del lápiz para dibujar sobre la foto. Pulsa ese icono para acceder al modo de edición libre con el dedo, que te permite trazar líneas sobre la imagen.
La diferencia con iOS es que en Android la opción de pixelado no está en la barra de colores. En su lugar, verás que, una vez activado el lápiz, aparece en la esquina inferior derecha un icono específico que representa el pixelado, normalmente con un trazo que simula el efecto de los píxeles. Esta es la herramienta que necesitas seleccionar para empezar a censurar la foto.
Cuando tengas activo el modo de pixelar, solo tienes que deslizar el dedo por las zonas que quieras tapar. La aplicación irá sustituyendo los detalles por un cuadrículado denso, de modo que ya no se identifique ni texto, ni números, ni rasgos faciales. Si quieres cubrir una zona más amplia, repite el trazo varias veces hasta que quedes satisfecho con el resultado.
En muchos móviles Android verás que al elegir el pixelado se muestran varias opciones de trazo o herramientas junto al lápiz. El icono de los cuadraditos suele estar situado hacia la derecha del todo dentro de esa fila de herramientas. Una vez terminado el proceso, tan solo tienes que tocar el botón de enviar para que la foto llegue con el contenido sensible perfectamente oculto.
Elegir qué zonas pixelar y cómo hacerlo de forma manualUno de los puntos fuertes de esta función es que el pixelado no es automático: eres tú quien decide exactamente qué parte de la foto se censura. No estás limitado a un rectángulo fijo ni a una máscara predefinida; la herramienta sigue el recorrido de tu dedo, por lo que puedes cubrir formas irregulares, elementos pequeños o áreas muy específicas.
Antes de mandar la foto, tómate un segundo para observarla entera y detectar los elementos sensibles: matrículas, nombres y apellidos, direcciones, códigos de barras, rostros de personas, pantallas de ordenador con correos, extractos bancarios, etc. A partir de ahí, usa el trazo del pixelado para cubrir únicamente lo que no deba verse, conservando el resto de la imagen visible.
Si lo prefieres, también puedes pixelar grandes zonas de golpe para ir sobre seguro, sobre todo cuando compartes documentos o pantallazos donde hay muchos datos delicados repartidos por toda la pantalla. El editor de WhatsApp no te va a limitar a un área concreta, así que puedes arrastrar el dedo varias veces hasta que toda la sección quede protegida.
Privacidad y motivos para pixelar fotos antes de enviarlasLa principal razón para usar el pixelado en WhatsApp es cuidar tu privacidad y la de otras personas. En el día a día, es muy fácil compartir capturas de pantalla o fotos sin fijarse en que, de fondo, aparecen datos que no deberían circular libremente, sobre todo si el chat es de grupo o incluye a gente que no conoces demasiado.
Un caso muy común es el de las matrículas de los coches. Si quieres enseñar a alguien tu nuevo vehículo, o has aparcado en un sitio peculiar y haces una foto, lo normal es que la matrícula quede bien visible. Pixelarla antes de enviar la imagen evita que ese número de registro se pueda difundir sin control o acabar en manos equivocadas.
Otro ejemplo delicado es el de los documentos oficiales, como DNI, pasaporte, contratos, recibos bancarios o nóminas. A veces los compartimos con familiares, con una gestoría o con un conocido para pedir ayuda, y se nos olvida que en la foto están también el número de documento, la firma o incluso la dirección completa. Tapar esos campos con pixelado te permite enviar solo la información necesaria, sin exponer el resto.
También conviene extremar las precauciones cuando aparezcan menores de edad en la imagen. Si tienes que mandar una foto en la que salen niños y no quieres que se vea su rostro, usar el pixelado sobre sus caras es una manera sencilla de proteger su identidad, tanto en chats privados como en grupos donde la imagen pueda reenviarse sin control.
Tampoco hay que olvidar los datos de contacto personales: números de teléfono, direcciones de correo electrónico o la ubicación exacta del domicilio. Por ejemplo, si envías la foto de un currículum para que alguien lo revise, o una imagen de tu router donde se ve la etiqueta con la contraseña del WiFi, es muy recomendable pixelar esos campos para que no se compartan más de la cuenta.
Consejos prácticos para usar bien el pixelado en WhatsAppPara sacarle todo el partido a esta función, conviene seguir una serie de buenas prácticas. Lo primero es mantener WhatsApp actualizado a la última versión, ya que la herramienta de pixelado se ha ido incorporando progresivamente y puede que en versiones muy antiguas aún no aparezca o no funcione como debería.
Cuando vayas a editar una foto, procura acercarte visualmente a la zona que quieres censurar si tu móvil lo permite, así podrás dibujar con más precisión y no dejarás franjas sin cubrir. En algunos modelos, hacer zoom sobre la imagen mientras editas facilita mucho la tarea, sobre todo para textos pequeños o detalles como matrículas.
Otro truco útil es combinar el pixelado con otras herramientas del editor, como el recorte o el añadido de trazos de color opaco. A veces, recortar primero la parte irrelevante de la foto reduce el área que necesitas pixelar y hace el proceso más rápido y limpio. Y si un dato aparece muy repartido, puedes superponer también un trazo de color antes o después del pixelado para asegurarte de que quede totalmente oculto.
No está de más comprobar el resultado final durante unos segundos antes de pulsar enviar. Revisar la imagen y acercarte a las zonas que has tapado te permite confirmar que no queda visible ningún fragmento de texto o rasgo facial. Una vez mandada, ya no podrás modificarla en el chat, así que es mejor tomarse ese pequeño tiempo de revisión.
Por último, recuerda que el pixelado es una ayuda, pero no sustituye al sentido común: piensa siempre si de verdad necesitas enviar esa foto y si la persona o el grupo que la va a recibir es de confianza. Si algo te genera dudas, quizá sea mejor no compartirlo o buscar un método alternativo, como contar la información por texto sin adjuntar imagen.
Dominar la función de pixelar imágenes en WhatsApp te da un plus de control sobre lo que compartes y con quién lo compartes; en cuestión de segundos puedes transformar una foto comprometida en una versión segura, conservando solo lo que interesa y ocultando el resto, algo cada vez más necesario en la forma en la que nos comunicamos a diario. Comparte la información y más usuarios sabrán pixelar imágenes en WhatsApp.
Cómo usar Waze y Google Maps a la vez y exprimir Android Auto
Si conduces a menudo, seguro que ya sabes que Google Maps y Waze se han vuelto imprescindibles para moverte por ciudad o hacer viajes largos. Ambas apps son gratuitas, muy potentes y están en prácticamente cualquier móvil, pero cada una tiene sus puntos fuertes y sus pequeñas manías.
Lo que mucha gente no tiene tan claro es que se pueden aprovechar las dos al mismo tiempo: usar Google Maps como navegador principal y dejar Waze trabajando en segundo plano para que nos chive radares, atascos, accidentes y demás incidencias en tiempo real, tanto en Android Auto como en CarPlay y en algunos sistemas integrados de coche. Vamos a ver con calma cómo hacerlo, qué limitaciones tiene y en qué casos compensa combinar ambas.
Waze vs Google Maps: por qué tiene sentido usarlas juntasLas dos aplicaciones pertenecen a Google, pero no funcionan exactamente igual ni buscan lo mismo. Google Maps es más generalista: mapas muy completos, puntos de interés, reseñas, fotos, horarios, información de transporte público, rutas para coche, a pie, bici, etc. Es como la navaja suiza de la navegación.
Waze, en cambio, nació con un enfoque mucho más social y centrado en el conductor: su punto fuerte son las alertas en tiempo real enviadas por otros usuarios: radares, controles policiales, obras, retenciones, objetos en la calzada, coches parados, peligros en arcén… Todo eso se muestra rápido y con bastante precisión gracias a su comunidad muy activa.
En la práctica, esto se traduce en que Google Maps suele ser más estable y “conservador” a la hora de elegir ruta, mientras que Waze es mucho más agresivo buscando atajos. De ahí que a veces Waze te mande por carreteras secundarias o barrios llenos de giros si con eso ahorra unos minutos, mientras Maps prefiere vías algo más largas pero claras y sencillas.
Ambas usan algoritmos basados en grafos para calcular rutas, pero Google Maps se apoya más en datos históricos, oficiales y en predicciones con IA, usando variaciones del algoritmo de Dijkstra combinado con A*. Así prioriza rutas que equilibren distancia, tiempo y previsión de tráfico, con bastante fiabilidad en viajes largos y entornos que no cambian en cuestión de segundos.
Waze, por su parte, pone casi todo el peso en las actualizaciones colaborativas en tiempo real. Lo que la gente va reportando modifica el “peso” de las carreteras en cuestión de minutos, recalculando rutas de forma muy dinámica. Eso le da una agilidad enorme para esquivar atascos repentinos, pero también hace que a veces proponga rutas un poco “aventureras”.
Cómo funciona Android Auto con las apps de navegaciónAndroid Auto lleva ya años en muchos coches y se ha convertido en la forma más cómoda de usar el móvil sin distraerse mientras se conduce. La pantalla del coche muestra una interfaz simplificada con acceso a navegación, llamadas, mensajes y música, con soporte para apps como Google Maps y Waze.
El sistema, sin embargo, no permite mostrar dos navegadores en pantalla partida al mismo tiempo. Siempre hay una única app de navegación ocupando la parte principal de la pantalla, justo por seguridad y claridad al conducir. Aun así, Android Auto sí admite tener varias apps abiertas a la vez en segundo plano.
En muchos coches, además, es posible que la navegación se muestre también en el cuadro de instrumentos o en el HUD (head-up display). Normalmente esta vista la alimenta la app que el sistema del coche considera principal (suele ser Maps o el navegador nativo), mientras que Waze aporta el “plus” de alertas desde el móvil o desde Android Auto si se deja corriendo de fondo.
Configurar Waze para aprovechar sus alertas mientras usas MapsEl primer paso para combinar ambas apps es asegurarse de que Waze tiene activados correctamente todos los avisos. Si esta parte no está bien configurada, aunque la dejes abierta en segundo plano no te va a cantar radares ni incidencias.
En tu móvil, abre Waze y entra en Ajustes > Alertas y avisos. Dentro de este apartado verás la sección “Avisos”, que es donde se controla qué tipo de notificaciones quieres que te aparezcan mientras conduces y cómo deben mostrarse en el mapa y por voz.
Ahí podrás activar, uno por uno, los distintos tipos de alertas disponibles: radares de velocidad, radares de semáforo, pasos a nivel, accidentes, atascos, obras, peligros en la vía, peligros en el arcén, coches detenidos, controles policiales, etc. Puedes marcar solo lo que te interese o directamente habilitar prácticamente todo si quieres ir sobre aviso de cualquier cosa.
Además de activar el tipo de aviso, es importante comprobar las opciones de “Mostrar en el mapa” y “Avisar mientras conduzco” en cada categoría. Si solo se muestran en el mapa pero no avisan por voz, te los podrías perder mientras vas usando otra app en la pantalla del coche. Lo ideal es que cada aviso que consideres importante tenga tanto visualización como aviso durante la conducción.
Una vez que tengas las alertas configuradas a tu gusto, conviene que no cierres Waze por completo. La idea es dejarlo preparado en segundo plano para que, en cuanto conectes el móvil al coche, pueda seguir funcionando y enviando avisos aunque no esté en la pantalla principal.
Usar Waze y Google Maps a la vez en Android AutoCon Waze ya configurado y el coche listo, llega el momento de poner en práctica el truco de usar ambas apps simultáneamente cuando estás con Android Auto. El procedimiento es sencillo y no requiere hacks raros ni tocar ajustes ocultos.
Primero, conecta tu móvil al coche y abre Waze en Android Auto. Puedes hacerlo desde el menú de apps o tocando su icono si aparece en la barra inferior. Lo importante aquí es que Waze quede activo en Android Auto, pero no hace falta que inicies una ruta si no quieres; basta con que la app esté abierta.
A continuación, cambia a Google Maps en Android Auto desde la misma barra de apps recientes o desde el listado. Introduce el destino que quieras y deja que Maps calcule la mejor ruta. Esta será la app que verás en grande en la pantalla del coche y, según el vehículo, la que alimente también el cuadro de instrumentos o el HUD.
Mientras tanto, Waze seguirá corriendo en segundo plano y utilizando las alertas que has configurado anteriormente. Cuando te acerques a un radar, una retención o alguna incidencia que la comunidad de Waze haya reportado, recibirás el aviso sonoro aunque la pantalla principal esté mostrando Google Maps y su propia navegación.
Es importante no cerrar Waze manualmente ni desde el coche ni desde el móvil. Si lo cierras por completo, dejarás de recibir los avisos de fondo. Siempre que quieras usar esta combinación, tendrás que repetir el proceso: abrir Waze, luego Maps, y asegurarte de que la primera queda en segundo plano.
Combinar Waze y Maps desde la barra de apps recientesAndroid Auto permite tener hasta tres aplicaciones en uso al mismo tiempo, aunque solo una de navegación puede ocupar la vista principal grande. Eso no impide que puedas alternar rápidamente entre Waze y Google Maps usando la barra inferior donde aparecen los iconos de las apps abiertas recientemente.
Si mientras vas navegando con Google Maps quieres echar un vistazo rápido a lo que muestra Waze, basta con pulsar su icono en esa barra. La pantalla cambiará a Waze, donde verás la ruta (si la tenías iniciada) o el mapa con las incidencias y avisos.
Después, puedes volver a Maps tocando otra vez su icono. Este cambio es instantáneo y no suele interrumpir la navegación de ninguna de las dos apps, aunque en algunos coches o versiones de Android Auto puede que se reinicie la ruta de una de ellas si el sistema decide “liberar memoria” o si ha habido cambios tras una actualización.
Esta forma de alternar resulta especialmente útil para confirmar visualmente atajos o desvíos que propone Waze frente a lo que te sugiere Maps. Si ves que una de las dos insiste en una ruta rara y no te convence, siempre puedes comparar con un toque entre ambas y decidir cuál seguir según tu propio criterio.
Algunos usuarios han comentado que tras ciertas actualizaciones de Android Auto o del propio coche, las rutas en segundo plano pueden reiniciarse al cambiar de app. Si notas que antes podías llevar dos rutas simultáneas y ahora una se borra al abrir la otra, lo más probable es que se deba a algún cambio de software introducido vía OTA por el fabricante o por Google.
Ejemplos reales: HUD, cuadros de instrumentos y sistemas integradosMás allá de Android Auto “puro y duro”, hay coches que integran sistemas propios basados en Google o con compatibilidad avanzada. Aquí es donde se ponen interesantes los trucos para usar dos mapas a la vez, porque entran en juego el cuadro de instrumentos digital y el HUD.
Por ejemplo, algunos propietarios de BMW con iDrive 7 han contado que lograron utilizar Waze en la pantalla de infoentretenimiento mientras mostraban Apple Maps o el mapa nativo del coche en el HUD y el cuadro de instrumentos. De esta forma, tenían en el display frontal las indicaciones “oficiales” y, en la consola central, la vista de Waze con sus alertas.
El truco en estos casos solía ser iniciar primero una ruta en Waze mediante CarPlay, y después lanzar una ruta en Apple Maps o en el navegador integrado, para finalmente regresar a Waze en la pantalla principal. Durante buena parte del trayecto, ambas rutas iban sincronizadas, y solo se desajustaban si se seguían los desvíos que proponía Waze para esquivar atascos.
También hay testimonios de usuarios de Volvo con Google integrado en el coche que comentan que, hasta hace poco, podían tener Waze en la pantalla principal y Google Maps en el dial del conductor. Sin embargo, tras una actualización OTA, al intentar iniciar ambas rutas a la vez una de ellas se reiniciaba o se cancelaba, lo que sugiere cambios intencionados en la gestión de navegación simultánea.
Esta experiencia real deja claro que la posibilidad de usar dos navegadores en paralelo depende mucho del software del vehículo y de las políticas de cada fabricante y de Google. Lo que hoy funciona puede dejar de hacerlo tras una actualización, y al revés, así que conviene revisar de vez en cuando el comportamiento después de cada nueva versión.
Usar notificaciones de Waze mientras navegas con Maps paso a pasoAunque ya hemos visto el concepto general, merece la pena resumir la forma más práctica de tener Waze dando avisos mientras Google Maps lleva la navegación en Android Auto, que es la combinación que más busca la gente.
Primero configura en tu móvil todas las alertas de Waze como hemos explicado: entrando en Ajustes > Alertas y avisos > Avisos y activando los tipos de aviso y sus opciones de mostrar en el mapa y avisar durante la conducción. No te dejes fuera los radares de velocidad y de semáforo, que suelen ser los más útiles.
Después, conecta el móvil al coche, inicia Android Auto y abre Waze sin necesidad de poner un destino. Déjalo así, en segundo plano; lo importante es que esté activo en el sistema del coche y tenga permiso para usar el audio cuando emita una alerta.
El siguiente paso es abrir Google Maps en Android Auto, introducir tu destino y comenzar la ruta. A partir de aquí, Maps será la app que veas en pantalla y la que marque el camino, pero Waze seguirá escuchando la carretera y levantará la mano cuando detecte algo relevante.
Cuando te acerques a un radar o a una incidencia que tenga registrada, escucharás el sonido y/o el aviso de Waze, de forma que podrás ajustar tu conducción con tiempo. Así consigues lo mejor de las dos aplicaciones: la interfaz, la estabilidad de rutas y los puntos de interés de Maps, sumados a la “hipervigilancia” de Waze en tiempo real.
Si en algún momento dejas de oír los avisos de Waze, revisa que la app no se haya cerrado por gestión de energía del móvil, que tenga permisos de ejecución en segundo plano y que el volumen de las guías de navegación de Waze esté lo bastante alto respecto al del sistema del coche.
Compartir ubicaciones de Google Maps con Waze desde el móvilAdemás de combinarlas en el coche, también puedes enlazar Google Maps y Waze desde tu móvil para aprovechar las búsquedas de ubicaciones de Maps y la navegación de Waze. Esta opción, eso sí, no está disponible en Android Auto, Android Automotive ni CarPlay: solo desde el propio teléfono.
El procedimiento es sencillo: busca un sitio en Google Maps o usa tus mapas de ruta, abre su ficha y usa la opción de compartir con Waze en el menú. Puede que tengas que deslizar hacia la izquierda y pulsar en “Más” hasta encontrar el icono de Waze entre las apps con las que puedes compartir.
Una vez lo hagas, la ubicación se abrirá directamente en Waze. Comprueba que la dirección es la que quieres (por ejemplo, por si Maps ha escogido un punto cercano en lugar de la puerta exacta), toca la ubicación en Waze y pulsa en “Ver rutas” para que te muestre las opciones disponibles.
Desde ahí, puedes elegir “Ir ahora” para empezar a navegar al momento o “Salir más tarde” si quieres programar el viaje para otro momento, de modo que Waze te avise a qué hora deberías salir teniendo en cuenta el tráfico previsto. Esto es útil cuando prefieres planificar en el móvil y luego ya enlazar con el coche.
Durante el trayecto, si quieres cambiar el destino o añadir una parada, puedes volver a Google Maps, buscar un nuevo lugar y compartirlo de nuevo con Waze. En la app de Waze, seleccionas entonces “Ir” y eliges entre iniciar un nuevo trayecto o añadir una parada a la ruta que ya tenías activa.
Cuándo conviene más Waze, cuándo Maps y cuándo los dosTras usar durante años ambos navegadores, muchos conductores acaban desarrollando ciertas “reglas mentales” sobre en qué casos tirar de uno u otro. Aunque esto es algo personal, hay patrones que se repiten bastante y ayudan a decidir si merece la pena combinarlos.
En viajes largos por carretera, cuando sabes que vas a necesitar información de hoteles, restaurantes, gasolineras, reseñas y fotos de sitios en ruta o en el destino, Google Maps suele ser la apuesta segura. Su base de datos de lugares y opiniones está muy trabajada, y además sincroniza bien con otros servicios de Google.
Si, en cambio, te mueves por zonas de tráfico intenso, atascos frecuentes o núcleos urbanos caóticos, Waze brilla gracias a sus avisos colaborativos y a su agresividad calculando alternativas. Ir a entrenar, entrar o salir de grandes ciudades en hora punta, o cruzar áreas con obras constantes es justo donde más partido se le saca.
De hecho, hay casos reales de viajes donde, a unos 100 kilómetros del destino, Google Maps y Waze proponían rutas totalmente distintas al encontrarse con una retención: mientras Maps mantenía la autopista con una cola larga pero asumible, Waze intentaba colarse por carreteras reviradas para recortar minutos, con el riesgo de terminar en un “camino de cabras”.
Esta diferencia se debe a cómo ponderan cada factor: Maps da más peso a la estabilidad, a los datos históricos y a la comodidad de la vía, mientras que Waze da más peso a los informes recientes y a la rapidez de llegada. Por eso a veces compensa seguir a Waze para esquivar un atasco brutal, y otras es mejor quedarse en la ruta principal que marca Maps y asumir un poco más de tiempo.
La combinación ideal suele ser usar Maps como base y Waze como capa extra de alerta en segundo plano. Así puedes ver en pantalla una ruta clara y fiable, mientras escuchas los avisos de Waze y decides si te interesa hacerle caso cuando te sugiere una escapatoria con pinta de “atajo raro”.
Problemas frecuentes, actualizaciones y pequeños trucosAl depender tanto de software, es normal que de vez en cuando aparezcan fallos o cambios de comportamiento con Android Auto, Waze o Google Maps. Por ejemplo, recientemente algunas versiones beta de Maps han dado errores en Android Auto, provocando cierres inesperados o fallos de conexión con el coche.
Si formas parte del programa beta de Google Maps y notas comportamientos extraños al combinarlo con Waze o al usarlo en Android Auto, lo más prudente es salir del programa beta y volver a la versión estable desde Google Play. Así evitas comerte fallos de pruebas que aún no están pulidas.
En otros casos, tras actualizaciones OTA del propio coche, algunos usuarios han detectado que ya no pueden llevar dos rutas activas a la vez entre Waze y Google Maps, porque una de las dos se reinicia en cuanto se arranca la otra. Esto suele responder a decisiones de los fabricantes o de Google para limitar comportamientos que consideran confusos o potencialmente inseguros.
Como pequeñas recomendaciones prácticas, conviene revisar que Waze tenga permisos para ejecutarse en segundo plano en tu móvil (sobre todo en marcas muy agresivas matando apps) y que no esté restringido por opciones de ahorro de batería. De lo contrario, el sistema podría cerrarlo sin avisar y dejarte sin notificaciones.
También es buena idea comprobar que el volumen de navegación de Waze y de Maps está equilibrado, ya que Android Auto a veces gestiona por separado el volumen multimedia y el de las indicaciones. Un ajuste rápido durante la primera alerta que suene te puede ahorrar sobresaltos o mensajes que no se escuchan.
Usar de forma inteligente Waze y Google Maps simultáneamente permite disfrutar de lo mejor de ambos mundos al volante: la potencia de los mapas, reseñas y rutas fiables de Maps, combinada con la rapidez de reacción y las alertas colaborativas de Waze. Con una buena configuración previa y un poco de práctica alternando entre apps o dejándolas trabajar en segundo plano, es posible convertir el sistema de navegación del coche en una herramienta mucho más completa y flexible para el día a día y para los viajes largos.
Cómo buscar cargadores eléctricos cercanos y elegir el mejor punto de recarga
Si tienes un coche eléctrico o un híbrido enchufable, saber cómo buscar cargadores eléctricos cercanos se vuelve tan importante como antes lo era conocer la gasolinera de confianza. La buena noticia es que hoy en día hay muchísimas herramientas, mapas y aplicaciones que te permiten localizar puntos de recarga en segundos, tanto en España como en el resto de Europa.
A la vez, la infraestructura no deja de crecer: redes privadas con miles de cargadores, electrolineras ultrarrápidas en autopistas, puntos en hoteles, restaurantes, centros comerciales… y tarifas especializadas para que cargar fuera de casa no sea un sablazo. Vamos a ver, paso a paso y con detalle, todo lo que puedes usar para encontrar y aprovechar al máximo los puntos de carga disponibles.
Tipos de cargadores eléctricos y potencias habitualesAntes de lanzarte a buscar en el móvil, conviene tener claro qué tipo de punto de recarga necesitas, porque no es lo mismo cargar en casa con 2,3 kW que enchufarte a un cargador de más de 150 kW en una autopista. Eso marcará tanto el tiempo de recarga como el coste y la planificación de tus viajes.
En el entorno doméstico, lo más básico es una toma convencional (schuko), con una potencia mínima en torno a 2,3 kW (10 A sobre 230 V). Es la opción más lenta, pero puede servir para recargas nocturnas si recorres pocos kilómetros al día. Aun así, muchos usuarios instalan un punto de carga de pared (wallbox) para ganar comodidad y seguridad.
En el ámbito residencial, es cada vez más frecuente instalar cargadores de 7,4 kW en corriente alterna (AC monofásica), que permiten recargas mucho más ágiles. Con esa potencia, en unas horas puedes recuperar una buena parte de la batería. Eso sí, normalmente implica hablar con tu compañía eléctrica para aumentar la potencia contratada y adaptar la instalación si es necesario.
En la vía pública y las electrolineras de viaje entran en juego las potencias altas: carga rápida (por ejemplo, 50 kW DC), carga muy rápida (alrededor de 150 kW DC) y carga ultrarrápida (por encima de 150 kW DC). Estas estaciones permiten «llenar» buena parte de la batería en lo que tardas en tomar un café o comer algo.
Además de la potencia, debes fijarte en el tipo de conector que admite tu coche. Los más habituales hoy en Europa son CCS (Combo 2) para carga rápida en DC, Tipo 2 para AC, CHAdeMO en algunos modelos más veteranos y las tomas tipo schuko o similares para cargas muy lentas. Conocer qué enchufe necesitas te permitirá filtrar los resultados en las apps y evitarte sorpresas al llegar.
Mapas y apps especializadas para localizar cargadoresUna de las formas más cómodas de encontrar cargadores eléctricos cercanos es usar aplicaciones y webs específicas que recopilan información de miles de puntos en todo el territorio. Estas plataformas muestran ubicación, tipo de conector, potencia disponible, disponibilidad en tiempo real e incluso opiniones de otros usuarios.
Servicios como las grandes plataformas de mapas de recarga han añadido a lo largo de los años una enorme cantidad de puntos en España, Portugal, Reino Unido y el resto de Europa. Gracias también a acuerdos de interoperabilidad, es posible que, con una sola app o tarjeta, tengas acceso a decenas de miles de puntos en toda Europa (más de 100.000 en algunos casos), aunque pertenezcan a operadores distintos.
Desde estas aplicaciones puedes ver en un mapa interactivo las estaciones de carga distribuidas por ciudades, carreteras y áreas de servicio. Así, tanto si quieres cargar cerca de casa como si estás de ruta por otra comunidad autónoma o por otro país, puedes anticipar dónde parar para enchufar tu coche.
Otro punto fuerte de estas herramientas es que permiten planificar rutas completas con paradas de carga. Introduces origen, destino y, en ocasiones, el modelo de vehículo, y la propia app propone los lugares más adecuados para recargar según tu autonomía, el tipo de cargador y la velocidad de carga disponible.
Además de las webs, casi todas estas plataformas cuentan con aplicaciones móviles gratuitas para iOS y Android. Suelen ofrecer información más detallada y actualizada que la versión web, con datos en tiempo real sobre la disponibilidad de cada conector, incidencias y posibles restricciones de acceso, algo clave si quieres evitar llegar a un punto que está fuera de servicio o saturado.
Grandes redes de recarga: electrolineras y corredores de alta potenciaMás allá de los puntos sueltos en aparcamientos o supermercados, en los últimos años han proliferado las electrolineras especializadas y las redes de alta potencia a lo largo de los principales corredores de carretera. Estas infraestructuras están pensadas, sobre todo, para viajes de media y larga distancia.
Hay operadores que han desplegado estaciones propias repartidas por toda España y parte de Europa, con ubicaciones estratégicas en áreas de servicio, hoteles, restaurantes y polígonos. Muchas de estas estaciones agrupan varios cargadores rápidos o ultrarrápidos, de manera que varios vehículos pueden cargar a la vez sin grandes esperas.
En estas electrolineras es habitual encontrar conectores CCS de alta potencia, CHAdeMO, Tipo 2 e incluso tomas adicionales para coches menos comunes. En el caso de acuerdos de interoperabilidad, aunque los cargadores pertenezcan a distintos operadores, puedes activarlos y pagarlos con una sola app o tarjeta, lo que simplifica bastante el uso diario.
Algunas compañías energéticas han construido redes muy extensas: por ejemplo, se habla ya de más de 6.300 puntos de recarga operativos bajo una misma marca, con más de 900 puntos de carga ultrarrápida situados en los principales corredores para facilitar desplazamientos de larga distancia. En torno al 40% de estos cargadores son de carga rápida, lo que reduce significativamente los tiempos de espera.
También han llegado a acuerdos con centros comerciales, parques comerciales, hoteles y parkings para instalar cargadores que funcionan tanto para viajes como para el uso cotidiano en ciudad. De este modo, puedes aprovechar para cargar mientras haces la compra, vas al cine o te alojas en un hotel, sin tener que buscar una electrolinera aparte.
Tarifas y suscripciones para ahorrar al cargar fuera de casaOtro punto muy interesante si sueles usar cargadores públicos es la posibilidad de contratar tarifas planas o de suscripción con determinadas aplicaciones. En lugar de pagar cada recarga de forma independiente, abonas una cuota mensual y tienes un determinado volumen de kWh a precio cerrado.
Por ejemplo, a través de ciertas apps de pago móvil como Waylet, puedes contratar una tarifa de suscripción mensual con la que se cargan automáticamente tus recargas en la red asociada. Eso te permite olvidarte de pagar cada sesión por separado y tener un coste más predecible.
Actualmente se ofrecen varios planes diseñados según el consumo: una Tarifa de movilidad 50 con hasta 50 kWh por 20,57 €/mes, una Tarifa de movilidad 100 con hasta 100 kWh por 36,30 €/mes y una Tarifa de movilidad 150 con hasta 150 kWh por 48,40 €/mes. Cada una se adapta a un perfil distinto: quien apenas recarga fuera, quien combina ciudad y viajes, o quien depende mucho de la red pública.
Estas tarifas se renuevan automáticamente cada 30 días naturales y el importe se abona en el momento de la contratación. Es importante revisar las condiciones específicas (lugar donde aplican, límites, exceso de consumo, etc.) para ver si encajan con tu patrón de uso y con las zonas por las que te mueves habitualmente.
La clave está en analizar cuántos kilómetros haces al mes y qué parte de esa energía esperas cargar en la red pública. Si sueles utilizar cargadores rápidos en viajes, la suscripción puede salir muy a cuenta comparada con la tarifa estándar por kWh, sobre todo si recargas a potencias altas que suelen tener un precio superior.
Cómo usar Google Maps para buscar cargadores eléctricos cercanosMientras el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico termina de poner en marcha su mapa oficial de puntos de recarga con precios, potencias y ubicación detallada, una de las herramientas más completas y accesibles para el día a día es, curiosamente, Google Maps.
Hasta hace no mucho, estabas acostumbrado a abrir el móvil para buscar gasolineras cercanas o los precios del combustible. Ahora, con el auge de la movilidad eléctrica, el mismo gesto sirve para localizar estaciones de carga, electrolineras y puntos en supermercados, centros comerciales y hoteles, aunque pertenezcan a empresas muy diferentes.
Para localizar cargadores desde la versión web o desde la app móvil, basta con escribir en la barra de búsqueda términos como “recarga de coche eléctrico”, “punto de carga para vehículo eléctrico” o “carga EV”. En el mapa aparecerán iconos que señalan la ubicación de los cargadores y, en un lateral, una lista detallada de cada punto.
Al pulsar sobre uno de esos iconos, verás información como el tipo de establecimiento (restaurante, supermercado, hotel, electrolinera), los conectores disponibles, el número de puestos, el estado de funcionamiento, la velocidad de carga aproximada y, en muchos casos, fotos y reseñas de otros usuarios.
En la app de Google Maps para móvil o tablet también puedes acceder desde el menú de categorías: dentro del apartado de servicios, elige “cargador de vehículos eléctricos”. Desde ahí puedes filtrar según los conectores compatibles con tu coche. Suelen aparecer opciones como J1772, CCS (Combo 1), Tipo 2, CCS (Combo 2), CHAdeMO, Tesla o enchufe de pared (schuko), lo que te ayuda a descartar puntos que no te sirven.
Google Maps permite igualmente guardar tus puntos de carga favoritos y organizarlos en listas personalizadas. Puedes crear una lista de cargadores habituales en tu ciudad, otra para los habituales de tu ruta al pueblo y tenerlo siempre a mano, sin tener que buscar desde cero cada vez.
Además, Google ha ido actualizando Android Automotive, su sistema integrado en el salpicadero de algunos coches. Este sistema puede calcular rutas más ecológicas según el tipo de motor que lleves y mostrar directamente en el navegador las estaciones de recarga más apropiadas para tu trayecto, para que puedas cargar mientras haces la compra o paras a comer.
En muchos vehículos con Android Automotive y en la propia aplicación de Maps, es posible filtrar directamente los cargadores rápidos de corriente continua que superen los 150 kW, ideal si vas justo de tiempo y no quieres hacer paradas largas. Esta integración refuerza la idea de que el propio navegador del coche se convierte en tu mejor aliado para no quedarte tirado.
Geoportal oficial y obligaciones de los operadoresParalelamente a las herramientas privadas, el Gobierno está trabajando en un geoportal oficial de puntos de recarga que se integrará en el conocido Geoportal de Gasolineras del MITECO. El objetivo es ofrecer, en una sola plataforma, información fiable sobre la ubicación, potencia, tipo de conector y precio de la recarga.
Para hacerlo posible, se aprobó en marzo de 2022 un real decreto que regula los derechos y obligaciones de los operadores de puntos de recarga y de los proveedores de servicios. Entre esas obligaciones está la de remitir información actualizada al MITECO y a las comunidades autónomas para alimentar este mapa público.
Gracias a esta normativa, en el futuro será más fácil consultar de una sola vez toda la red de cargadores oficiales disponibles, sin tener que ir saltando entre distintas apps privadas. Hasta que ese mapa definitivo esté completado y sea realmente exhaustivo, seguirás dependiendo en gran medida de Google Maps y de las apps especializadas.
Mientras tanto, el uso combinado de plataformas privadas, Google Maps y aplicaciones de los propios operadores es la mejor forma de tener una imagen lo más real posible de la infraestructura disponible, su estado y sus precios, especialmente si vas a realizar viajes largos por varias comunidades autónomas.
El crecimiento de esta información centralizada también ayuda a que servicios de asistencia y clubes automovilísticos puedan ofrecer garantías adicionales, coberturas para la batería y servicios de ruta específicos para vehículos eléctricos, lo que da un plus de seguridad a los conductores que dan el salto a la movilidad cero emisiones.
Apps de operadores, interoperabilidad y planificación de viajesAdemás de los mapas generalistas, las apps de cada operador son esenciales para sacarle todo el jugo a la infraestructura. Con ellas puedes activar y detener una recarga, consultar precios exactos, ver promociones o revisar tu historial de consumo al detalle.
Muchas redes de recarga han firmado acuerdos de interoperabilidad, lo que en la práctica significa que, con una sola app o tarjeta RFID, puedes conectar tu coche a cargadores de distintas empresas repartidos por toda Europa. En algunos casos, esto se traduce en acceso a más de 100.000 puntos de carga bajo una misma cuenta.
Estas aplicaciones suelen incluir un mapa similar al de Google, pero más centrado en su propia infraestructura y, a veces, con información en tiempo real más precisa sobre disponibilidad y estado de cada conector. También permiten filtrar por potencia, tipo de conector o servicios anexos (restaurante, aseos, hotel, etc.).
Si estás planificando un viaje, lo ideal es combinar herramientas: usa Google Maps o un mapa generalista para ver el panorama completo y luego apóyate en la app del operador que vayas a usar para comprobar detalles concretos (precio exacto por kWh, compatibilidad, posibles limitaciones horarias, tiempo máximo de estacionamiento, etc.).
En muchos casos, podrás diseñar rutas en las que no tengas que parar para cargar, sino cargar donde ya tenías pensado parar: hacer la compra, tomar un café, dormir en un hotel o visitar un punto de interés. Esa es la gran ventaja de la creciente densidad de puntos: encajar la recarga en tu vida diaria en lugar de organizar toda tu vida alrededor de la recarga.
Estado de la infraestructura de recarga en EspañaEn los últimos años, encontrar puntos de carga en España se ha vuelto muchísimo más sencillo. La red de cargadores públicos ha crecido en ciudades, autopistas, hoteles, centros comerciales y aparcamientos municipales, de la mano tanto de operadores especializados como de grandes compañías energéticas y administraciones públicas.
Plataformas especializadas actualizan a diario su base de datos: por ejemplo, el último punto de recarga añadido en España puede ser algo tan concreto como un cargador en el parque tecnológico de una ciudad o en las instalaciones de una empresa concreta en Paterna, incluyendo fecha de alta y detalles de conectores y potencias.
Estas webs y apps ofrecen información útil en tiempo real para que puedas localizar puntos en función de lo que necesitas: carga rápida en carretera, carga semirrápida en parkings urbanos, o carga lenta en lugares donde dejas el coche muchas horas. También suelen permitir que los propios usuarios avisen de incidencias o cambios de estado.
En paralelo, la administración está empujando para que la información de todos estos puntos llegue de forma estructurada al mapa oficial, lo que dará todavía más seguridad a quien planifica un viaje largo, pero la realidad es que hoy por hoy el ecosistema es híbrido entre lo público y lo privado.
Si eres de los que ya han dado el salto al coche eléctrico, conviene que tengas instaladas en el móvil al menos una app generalista de puntos de recarga, la app de tu operador principal y, por supuesto, Google Maps. Con ese combo es difícil que te falte un enchufe cerca, tanto por la ciudad como en carretera.
Con toda esta combinación de mapas oficiales en desarrollo, apps de operadores, plataformas de terceros, tarifas de suscripción y herramientas como Google Maps y Android Automotive, buscar cargadores eléctricos cercanos y planificar tus recargas se ha convertido en un proceso mucho más intuitivo, flexible y económico que hace solo unos años, haciendo que viajar en coche eléctrico por España y buena parte de Europa sea ya una opción perfectamente viable para el día a día y para los trayectos de largo recorrido.
Cómo corregir la brújula del móvil cuando apunta mal
Que el punto azul del móvil marque tu posición y, aun así, la flecha apunte para Cuenca cuando tú miras al norte es más habitual de lo que parece. Cuando esto pasa, no suele ser un fallo del GPS sino de la brújula interna del teléfono, el famoso magnetómetro que usan apps como Google Maps para saber hacia dónde estás mirando.
Si notas que el mapa gira raro, que el rumbo que indica el móvil no coincide con la realidad o que Google Maps tarda en situarte bien, es muy probable que la brújula esté desajustada. La buena noticia es que corregir una brújula que apunta mal es sencillo, rápido y no necesitas ninguna herramienta especial, solo mover el móvil de una forma muy concreta y conocer un par de trucos extra para mejorar la precisión.
Qué hace realmente la brújula del móvil y en qué se diferencia del GPSDentro de tu smartphone hay varios sensores trabajando a la vez para situarte en el espacio. El más conocido es el GPS, que se encarga de calcular con mucha precisión el punto exacto del mapa donde te encuentras usando señales de satélite, redes WiFi cercanas y torres de telefonía. Sin embargo, el GPS no sabe hacia dónde miras; solo sabe dónde estás.
Ahí entra en juego la brújula digital o magnetómetro, un pequeño sensor que detecta el campo magnético de la Tierra y traduce esa información en direcciones cardinales (norte, sur, este y oeste). Gracias a él, Google Maps y otras aplicaciones de mapas pueden mostrar la orientación del teléfono y girar el mapa para que coincida con la dirección en la que estás apuntando.
Cuando el magnetómetro funciona bien, la flecha azul del mapa apunta justo hacia donde miras con el móvil, incluso aunque estés parado. En cambio, cuando se descalibra, el sistema interpreta mal el norte magnético y termina mostrándote una dirección errónea, aunque el GPS siga diciendo correctamente dónde estás.
Además del magnetómetro, el teléfono se apoya en otros sensores para mejorar la orientación (puedes comprobarlos con apps de diagnóstico de hardware). Los acelerómetros se encargan de detectar los movimientos lineales y la posición general del móvil (vertical, horizontal, tumbado, etc.), mientras que el giroscopio mide los giros precisos en los tres ejes del espacio. Combinando todos estos datos, el sistema obtiene una imagen bastante fiel de cómo estás sujetando el dispositivo.
Si alguno de estos elementos proporciona información distorsionada (puedes detectar fallos en los sensores), o si el magnetómetro se ve muy afectado por interferencias, el plano magnético interno que guarda el sistema deja de coincidir con la realidad. Es entonces cuando la brújula “se vuelve loca” y la app de mapas te sitúa mirando en una dirección incorrecta aunque estés quieto.
Por qué la brújula del móvil se descalibra y empieza a apuntar malNo es que el móvil “olvide” dónde está el norte por capricho. Lo que ocurre es que la lectura del campo magnético terrestre se mezcla con otros campos magnéticos cercanos y el sensor deja de distinguir bien qué pertenece a la Tierra y qué pertenece al entorno inmediato.
Cualquier fuente de magnetismo o interferencia electromagnética puede afectar a la brújula: imanes potentes, altavoces, motores eléctricos, cables de alta intensidad, estructuras metálicas grandes, etc. Incluso apoyar el móvil sobre una superficie metálica puede distorsionar el sensor si se mantiene así el tiempo suficiente.
Dentro del propio teléfono también hay elementos que generan pequeñas interferencias. Los circuitos internos, la batería, el motor de vibración o incluso ciertos accesorios pueden crear un “ruido magnético” que se mezcla con la señal del campo magnético terrestre. En móviles de gama baja o antiguos esto suele notarse más porque los sensores son menos precisos y están peor aislados.
Otro factor frecuente son los cambios de posición o de entorno. Si pasas de un espacio abierto a un parking subterráneo con mucho metal alrededor, o si usas el móvil dentro del coche, la brújula puede empezar a leer un campo magnético diferente al habitual y necesitar una nueva calibración.
Muchas aplicaciones, sobre todo Google Maps, son capaces de detectar cuando la precisión del rumbo es baja o media. Por eso a veces te aparece un aviso diciendo que la precisión de la brújula es reducida y que conviene recalibrarla. Este aviso no tiene que ver con la cobertura de datos o el GPS, sino con cómo está interpretando el magnetómetro el campo magnético.
El famoso “truco del ocho”: cómo recalibrar la brújula del móvilLa forma más conocida y efectiva de corregir la brújula cuando apunta mal es el llamado “giro del ocho” o truco del ocho. Seguramente lo has visto en Google Maps: te muestra un pequeño dibujo con el móvil moviéndose en forma de 8 en el aire.
El movimiento no es aleatorio. Al trazar un ocho en el espacio, obligas al magnetómetro a registrar lecturas del campo magnético en los tres ejes espaciales (X, Y y Z) mientras el sistema cruza esos datos con los acelerómetros y el giroscopio. De esta manera, el móvil puede separar mejor qué información corresponde al campo magnético terrestre y cuál a interferencias cercanas.
Para que el truco funcione bien, conviene agarrar el dispositivo con firmeza. Ten en cuenta que en algunos de los giros es fácil que el móvil resbale de la mano si lo haces con prisas o sobre una superficie muy pulida. Si estás en la calle, mejor sujetarlo con fuerza para evitar sustos innecesarios.
No es obligatorio seguir un patrón perfecto de ocho, pero ayuda que el movimiento sea amplio, fluido y que incluya giros de muñeca en varias direcciones, de modo que el sensor “vea” cambios de orientación en todos los ángulos posibles. Normalmente con unos 20 o 30 segundos de este ejercicio suele bastar para que la brújula vuelva a la normalidad.
Una vez completados los movimientos, el propio sistema recalcula el plano magnético interno y, si todo ha ido bien, la flecha de ubicación volverá a apuntar hacia donde miras aunque sigas quieto. Verás que el mapa se alinea mejor con tu rumbo y que las instrucciones de navegación son más precisas desde el primer momento.
Cómo calibrar la brújula usando Google Maps paso a pasoAunque puedes hacer el truco del ocho en cualquier momento, lo más cómodo es recurrir a Google Maps cuando sospechas que algo no va bien. La propia aplicación incluye un sistema de calibración guiada que te va indicando qué hacer en cada momento y te muestra el nivel de precisión alcanzado.
Para empezar, abre Google Maps y espera a que aparezca el clásico punto azul que marca tu ubicación. Si no lo ves, toca el icono de ubicación de la esquina inferior derecha (el círculo azul dentro de otro blanco) para que la app centre el mapa en tu posición actual.
Cuando tengas el punto azul en pantalla, pulsa directamente sobre él. Al hacerlo, se desplegará en la parte inferior el panel “Tu ubicación” con información adicional y varias opciones relacionadas con tu posición.
Dentro de ese menú verás una opción llamada “Calibrar”. Al tocarla, Google Maps mostrará una ventana específica con el grado de precisión actual de la brújula y una animación que indica cómo debes mover el teléfono. Normalmente te pedirá que dibujes un ocho en el aire, igual que en el truco del que hemos hablado antes.
Realiza el movimiento tal y como indica la animación, repitiéndolo varias veces. A medida que lo haces, la aplicación irá recalculando la orientación hasta que pueda mostrar como estado de la brújula una precisión “Alta”. En ese momento, toca en “Hecho” y la calibración quedará completada, sin necesidad de hacer nada más.
Tras esto, lo normal es que el mapa gire de manera más coherente con tus movimientos y que la flecha de tu posición señale correctamente hacia dónde estás mirando. Si notas que sigue habiendo errores importantes, puedes repetir la calibración o alejarte de posibles fuentes de interferencias magnéticas antes de volver a intentarlo.
Cuándo conviene recalibrar la brújula del móvil y cada cuánto hacerloEn los móviles actuales, sobre todo en gamas medias y altas, no es necesario calibrar la brújula constantemente. Los sensores han mejorado bastante y son capaces de mantenerse estables durante largos periodos de tiempo sin mostrar desviaciones significativas, siempre que no sufran interferencias fuertes.
Sin embargo, hay ciertas situaciones en las que sí resulta recomendable hacer el famoso truco del ocho o pasar por el asistente de Google Maps. Una de las más típicas es cuando te encuentras dentro de un coche, especialmente si tiene mucha estructura metálica o imanes en soportes de móvil y similares, lo que puede distorsionar la lectura del magnetómetro.
También conviene recalibrar si hace mucho tiempo que no lo haces o si has notado que últimamente el rumbo falla demasiado. Cada dispositivo es un mundo, pero en entornos con muchas interferencias la brújula se desajusta con más facilidad, por lo que un pequeño gesto rápido antes de iniciar una ruta puede ahorrarte vueltas innecesarias.
Otro caso en el que la calibración cobra importancia es cuando usas el móvil para actividades de campo, senderismo u orientación. En estos contextos, que la dirección sea precisa puede marcar la diferencia entre seguir el sendero correcto o perderte al confundir un desvío. Unos segundos de calibración al inicio de la ruta pueden darte mucha tranquilidad.
Lo habitual es que no tengas que preocuparte demasiado y que sea la propia aplicación quien te avise cuando detecte una precisión baja. Si recibes el aviso, hazle caso: calibrar en ese momento evitará lecturas raras y giros absurdos del mapa justo cuando más estás mirando la pantalla para orientarte.
Lecturas correctas: cómo sujetar y usar el dispositivo para que marque bienAdemás de calibrar cuando toque, es importante que el móvil pueda “leer” el campo magnético de forma adecuada durante el uso normal. Para ello, conviene mantener el dispositivo más o menos horizontal cuando uses el modo brújula o cuando confíes mucho en la dirección que indica el mapa.
Si inclinas demasiado el teléfono o lo giras de forma brusca, el sistema sigue siendo capaz de calcular la orientación, pero las lecturas pueden ser un poco más ruidosas. Siempre que puedas, sujeta el móvil plano, como si sostuvieras un mapa de papel, sobre todo cuando quieres comprobar bien hacia dónde apunta la flecha.
También ayuda mantener el dispositivo alejado de objetos metálicos o fuentes de campos magnéticos intensos: relojes de pulsera grandes, pulseras metálicas, altavoces portátiles, cables eléctricos gruesos o incluso cajas fuertes. Cuanto menos “ruido” magnético haya alrededor del teléfono, más limpia será la lectura que haga el magnetómetro.
En muchos dispositivos específicos de navegación, como relojes deportivos o GPS de montaña, se recomienda un primer proceso de calibración muy cuidadoso nada más sacarlos de la caja o después de cambiar la pila. Algunos incluso te avisan automáticamente cuando detectan que la brújula necesita ser reajustada.
Cuando aparezca el aviso, sigue las instrucciones del fabricante, que normalmente piden mantener el aparato nivelado y girar el dispositivo lentamente en el sentido de las agujas del reloj durante varios segundos hasta que la brújula se active correctamente. Aunque el formato es diferente al del truco del ocho, la idea es exactamente la misma: obtener lecturas en todos los ángulos para recalcular el plano magnético.
Ajustar la declinación: la diferencia entre norte real y norte magnéticoAdemás de la calibración, hay otro concepto importante cuando hablamos de brújulas: la declinación. Los mapas en papel y muchos mapas topográficos se basan en el norte geográfico o norte real, que es la dirección hacia el eje de rotación de la Tierra. Sin embargo, las brújulas apuntan al norte magnético, que se encuentra en una zona distinta y, además, se desplaza con el tiempo.
El ángulo que separa el norte magnético del norte real en un punto concreto de la Tierra se llama declinación. Este valor suele aparecer indicado en los mapas topográficos y se actualiza regularmente porque la posición del polo norte magnético cambia año tras año. Para obtener la declinación más precisa puedes acudir a organismos oficiales o a calculadoras especializadas en Internet.
En algunos dispositivos de navegación avanzados y en ciertas apps, puedes introducir ese valor de declinación para que la brújula compense automáticamente la diferencia entre ambos nortes. De esta forma, cuando la brújula marque el norte, estará alineada con el norte real que muestra el mapa, facilitando la orientación en terrenos complejos.
Sin embargo, hay una excepción importante: los mapas de orientación específicos (por ejemplo, los usados en carreras de orientación) suelen estar dibujados directamente en relación con el norte magnético. En esos casos, lo que interesa es desactivar la corrección de declinación y fijar ese valor en 0 grados, para que la brújula y el mapa “hablen el mismo idioma”.
En menús de dispositivos dedicados, lo habitual es que puedas entrar en una sección tipo “Compass” o similar y, desde ahí, activar o desactivar la corrección de declinación y elegir si es este (E) u oeste (W), además de ajustar el valor concreto con los controles disponibles. Ajustar bien este parámetro marca la diferencia para quienes necesitan una precisión de orientación mucho más fina que la que solemos usar en ciudad.
En un uso diario con el móvil, muchas aplicaciones ya gestionan internamente estas diferencias, pero entender el concepto de declinación ayuda a comprender por qué un norte no siempre coincide exactamente con el otro, sobre todo cuando trabajas con mapas físicos y brújulas analógicas o con dispositivos de montaña.
Qué pasa por dentro cuando mueves el móvil en forma de ochoA nivel interno, el truco del ocho no es magia, es pura matemática aplicada a sensores. El magnetómetro del teléfono va midiendo continuamente la intensidad y dirección del campo magnético que lo rodea en los tres ejes del espacio. Esas lecturas crudas se procesan y se combinan con lo que dicen los acelerómetros y el giroscopio.
Cuando la brújula se descalibra, el sistema tiene almacenado un “plano magnético” que ya no encaja con la realidad. Al hacer el movimiento en ocho, generas un montón de posiciones distintas en un corto espacio de tiempo, de forma que el sistema puede comparar esas nuevas lecturas con el modelo antiguo y descartar las que claramente están contaminadas por interferencias.
El móvil no se limita a mirar un único dato; cruza información. Si el magnetómetro dice una cosa pero los acelerómetros y el giroscopio indican una orientación incompatible, el algoritmo puede deducir que esas lecturas son poco fiables y reajustar el modelo. Con suficientes movimientos en varias direcciones, el resultado final es una brújula “limpia” y coherente.
Por eso es importante que el movimiento no se limite a girar el móvil solo en un plano. Cuanto más variado sea el giro, mejor. Los sistemas modernos de navegación en smartphones se apoyan en este tipo de fusiones de sensores para ofrecer orientaciones cada vez más estables, incluso en entornos urbanos donde las interferencias son más frecuentes.
Esta combinación de datos es también la responsable de que el mapa pueda seguir tu orientación incluso cuando la señal GPS no es perfecta, como en calles muy estrechas o zonas con muchos edificios altos. La brújula y los sensores inerciales rellenan los huecos que deja el GPS, permitiendo que la experiencia de navegación sea más fluida y menos errática.
Si, pese a todo, notas que la orientación sigue fallando, conviene revisar también otros factores: desactivar temporalmente fundas con imanes, alejarte de fuentes muy potentes de magnetismo o reiniciar el dispositivo para forzar que el sistema de sensores empiece desde cero. En casos extremos, podría tratarse de un fallo físico del sensor, pero lo normal es que con una buena calibración y algo de cuidado el problema se solucione.
Dominar estos pequeños trucos de calibración y entender qué papel juega la brújula digital en tu móvil te permite sacar mucho más partido a aplicaciones de mapas, actividades al aire libre y cualquier situación en la que necesites que el teléfono te diga con precisión no solo dónde estás, sino también hacia dónde estás apuntando, algo imprescindible cuando la brújula original empieza a señalar caminos que no son los tuyos.
Cómo activar el velocímetro en Google Maps y sacarle todo el partido
Si usas Google Maps a diario, seguro que te has fijado en que, desde hace un tiempo, la app puede mostrar unstrong>velocímetro propio con avisos de Google Maps para conducir más seguro. Esta función, que durante años solo estaba disponible mediante aplicaciones de terceros, por fin se ha integrado en la navegación de Google, y es muchísimo más cómoda que andar saltando entre apps.
Lo interesante es que este velocímetro no solo enseña los kilómetros por hora, sino que puede cambiar de color y avisarte cuando vas demasiado rápido, ayudándote a conducir con más calma y a evitar multas. Eso sí, la opción viene desactivada de fábrica y está algo escondida entre menús, así que conviene saber exactamente dónde tocar para que aparezca.
Qué es el velocímetro de Google Maps y para qué sirveEl velocímetro integrado en Google Maps es una función que muestra la velocidad aproximada a la que te estás desplazando mientras navegas en coche. Aparece normalmente en la parte inferior izquierda de la pantalla, en forma de círculo con los km/h, y se actualiza en tiempo real durante la ruta.
Además de enseñarte tu velocidad, en muchas zonas también se muestra el límite de velocidad de la vía en la que circulas. Cuando lo superas, el marcador cambia de color (por ejemplo, a rojo) e incluso puede activar un aviso sonoro si así lo has configurado en los ajustes de la aplicación.
Es importante tener clara una advertencia: el velocímetro de Maps es puramente informativo y no sustituye al cuadro de instrumentos de tu vehículo. Los propios avisos de Google recuerdan que debes comprobar siempre la velocidad en el velocímetro del coche o la moto, que es el que cuenta a efectos legales.
La app también indica que diversos factores externos pueden provocar que la velocidad mostrada en la pantalla no coincida exactamente con la real. Entre la precisión del GPS, las condiciones de la señal o la propia calibración del sistema del vehículo, siempre puede haber ligeras diferencias en las lecturas.
Cómo funciona el velocímetro de Maps frente al velocímetro del cocheCuando te pones a comparar, es habitual que la velocidad marcada por Google Maps no coincida al 100% con la del salpicadero del coche. A veces verás uno o varios kilómetros por hora de diferencia, y no es ningún fallo de la aplicación ni de tu vehículo.
El velocímetro del coche mide la velocidad a partir de la rotación de las ruedas y del tamaño teórico de los neumáticos. Aquí influyen muchos factores: desgaste de las gomas, presión incorrecta, tipo de rueda montada… Por ese motivo, los fabricantes suelen configurar el sistema para que marque siempre un poco por encima de la velocidad real, pero nunca por debajo.
En cambio, Google Maps calcula la velocidad utilizando los datos del GPS del móvil o del sistema multimedia. Lo que hace es medir la distancia recorrida en un cierto intervalo de tiempo, lo que en la práctica suele dar una lectura bastante precisa de tu velocidad real sobre el terreno, siempre que la señal de GPS sea buena.
Por todo esto, en muchas ocasiones notarás que el valor de Maps se acerca más a la velocidad efectiva, mientras que el cuadro del coche tiende a ser un poco conservador. Aun así, por normativa y responsabilidad, la referencia oficial que deberías seguir sigue siendo el velocímetro del vehículo.
Conviene tener ambas referencias presentes: el panel de instrumentos como valor legal, y el velocímetro de Google Maps como apoyo extra para controlar mejor tus ritmos y los límites de cada vía, especialmente cuando vas con prisa o por zonas que no conoces bien.
Ventajas de usar el velocímetro de Google MapsUna de las grandes ventajas de este sistema es que te permite tenerlo todo concentrado en la misma pantalla de navegación: ruta, giros, tráfico, radares y velocidad. Así evitas estar mirando el cuadro, el navegador y otras apps de terceros, reduciendo distracciones.
También es muy útil cuando el velocímetro del coche no funciona bien, está averiado o descalibrado. Al mostrar la velocidad estimada por GPS, Maps te ofrece una segunda referencia que puede sacarte de dudas si notas valores raros en el salpicadero.
Otro punto clave es que la aplicación puede mostrar alertas cuando superas el límite de velocidad de la vía. Si estás conduciendo rápido sin darte cuenta, el cambio de color del marcador (por ejemplo, pasando a rojo) y los posibles avisos sonoros llaman tu atención al instante.
Todo este sistema de recordatorios y límites ayuda a mantener una conducción más segura y menos propensa a multas. No solo porque permite ajustar la velocidad rápidamente, sino porque te mantiene más centrado en la carretera y menos pendiente de adivinar qué límite rige en cada momento.
No está de más recordar que, según datos de la DGT, el exceso de velocidad sigue siendo una de las causas principales de accidentes mortales en carretera. Tener una herramienta adicional que te recuerde cuándo te estás pasando puede marcar la diferencia, tanto para tu bolsillo como para tu seguridad y la de los demás.
Cómo activar el velocímetro de Google Maps en el móvilDurante muchos años, Google Maps carecía de velocímetro integrado y era necesario recurrir a aplicaciones externas como Velociraptor para ver la velocidad en la pantalla. Eso ya no es necesario, porque la propia app incluye esta función de serie… aunque viene deshabilitada por defecto.
Lo más lioso no es la función en sí, sino encontrar el ajuste correcto entre tantos menús. Con el tiempo, Google Maps ha ido acumulando opciones y categorías, así que no es raro que la primera vez des alguna vuelta hasta que des con el sitio.
Para activarlo en un móvil Android, el camino general es este: abre Google Maps, pulsa sobre tu icono de perfil en la esquina superior derecha y entra en el apartado de Ajustes. Ahí verás un menú bastante largo con diferentes secciones relacionadas con el uso de la app.
Dentro de Ajustes, debes buscar el apartado llamado Ajustes de navegación o similar (según la versión puede aparecer como Navegación o Configuración de navegación). Una vez dentro, desplázate hacia abajo hasta encontrar el bloque dedicado a las Opciones de conducción o de manejo.
En ese bloque verás una casilla o interruptor etiquetado como Velocímetro. Actívala, cierra los ajustes e inicia una ruta en coche; cuando empieces a moverte, deberías ver el indicador de velocidad en la pantalla de navegación, normalmente en un círculo en la parte inferior izquierda.
Ten en cuenta que Google ha ido activando esta función de forma progresiva por países y cuentas. Puede suceder que en tu móvil todavía no aparezca la opción, aun teniendo la app instalada. Para aumentar las probabilidades de que salga, conviene tener siempre la última versión disponible de Google Maps.
Si no ves el ajuste del velocímetro, puedes probar a actualizar Maps desde la tienda oficial de aplicaciones, e incluso inscribirte en el programa beta si está abierto para tu cuenta. Y si aun así la opción no aparece, no queda otra que tener un poco de paciencia hasta que Google extienda definitivamente la función a tu región o dispositivo.
Alertas por límite de velocidad y comportamiento del colorEl velocímetro de Maps no se limita a mostrar la cifra de km/h, sino que incorpora un sistema de alertas visuales (y en algunos casos sonoras) cuando superas el límite. Esta función depende de que Google disponga de datos de límites de velocidad en tu zona.
Si la información de límites está disponible en tu área, el velocímetro no solo mostrará tu velocidad, sino también el máximo permitido en la vía actual. Al superar esa cifra, la aguja o el número de la velocidad se resalta en otro color, señalando claramente que vas demasiado rápido.
Normalmente, cuando excedes el límite, el círculo del velocímetro cambia a tonos de advertencia, como el rojo, para que no pase desapercibido. En algunas configuraciones, también puedes activar sonidos de aviso que salten en el momento en que rebasas el límite detectado por la app.
Google también permite, si la función está activa en tu región, activar o desactivar estas alertas directamente desde la pantalla de navegación, pulsando en el icono del límite de velocidad o en un control relacionado con ese indicador.
No obstante, hay que tener presente que la cobertura de límites de velocidad no es idéntica en todos los países o carreteras. Puede que en alguna zona rural o en vías menos habituales no aparezcan los límites o no se actualicen tan rápido, así que siempre hay que seguir prestando atención a las señales físicas de la carretera.
Activar o desactivar el velocímetro según tu ubicaciónLa posibilidad de ver límites de velocidad y recibir avisos asociados al velocímetro depende en gran medida de la región en la que te encuentres. En algunos países y ciudades, la cobertura es amplia y bastante precisa; en otros, todavía se está desplegando.
Si en tu ubicación la función de límites está operativa, podrás encender o apagar el velocímetro directamente mientras navegas. Suele hacerse pulsando sobre el icono del límite de velocidad o a través de un pequeño panel que aparece en la interfaz de conducción.
En caso de que la función aún no esté disponible en tu zona, lo normal es que no veas ni el indicador de límite ni la opción de activar las alertas. Aun así, en muchos casos sí podrás activar el velocímetro básico, que mostrará solo tu velocidad sin compararla con el límite de la vía.
Si viajas con frecuencia a otros países, te darás cuenta de que, al cruzar fronteras, es posible que cambie el comportamiento del velocímetro y las alertas. En ciertas regiones, Maps muestra radares, límites y avisos muy detallados; en otras, la información puede ser más escasa o estar en proceso de actualización.
Conviene revisar periódicamente los ajustes de navegación, porque Google suele introducir novedades de seguridad y nuevas funciones con las actualizaciones, y es posible que un ajuste que antes no tenías disponible de repente aparezca tras actualizar la app.
Usar el velocímetro de Google Maps en Android AutoSi dispones de un coche compatible con Android Auto, puedes aprovechar el velocímetro de Google Maps directamente en la pantalla del salpicadero. De este modo, tienes la velocidad y el límite bien visibles junto al mapa, lo que resulta especialmente práctico en recorridos largos.
La configuración no se hace en la pantalla del coche, sino desde el móvil: necesitas abrir Google Maps en tu teléfono, tocar tu foto de perfil en la esquina superior derecha y entrar en Ajustes. Desde ahí accede de nuevo a la sección de navegación.
Dentro de Navegación, llega hasta el apartado de Opciones de conducción y asegúrate de que la casilla de Velocímetro está activa. Esa misma configuración se trasladará a Android Auto cuando conectes el móvil al vehículo.
Una vez conectado, cuando inicies una ruta en Android Auto, verás que Google Maps muestra la velocidad a la que circulas en un pequeño círculo, así como el límite de la vía si la función está disponible. Si superas esa cifra, el indicador cambiará de color para advertirte que levantes el pie.
Hay usuarios que comentan casos en los que el velocímetro funciona perfectamente en el móvil, pero en la pantalla de Android Auto solo aparece el límite de velocidad y no la velocidad actual. Esto suele estar relacionado con versiones concretas de la app, configuraciones regionales o incluso el soporte específico de algunos modelos de coche.
Si te ocurre algo así (por ejemplo, que en tu Galaxy S24 Ultra todo vaya bien pero en Android Auto de tu coche solo veas el límite), prueba a actualizar tanto Google Maps como Android Auto, reiniciar el móvil y revisar de nuevo los ajustes de navegación. Por desgracia, en algunos modelos o versiones puede que aún no esté totalmente pulido y toque esperar a futuras actualizaciones.
Cómo recuperar el velocímetro si ha dejado de aparecerPuede darse el caso de que antes veías el velocímetro de Maps sin problema y, de repente, ha desaparecido de la pantalla al iniciar la navegación. Normalmente no es nada grave y suele deberse a algún ajuste que se ha desmarcado o a cambios tras una actualización.
El primer paso es volver a entrar en Ajustes > Navegación > Opciones de conducción o manejo y comprobar que la casilla de Velocímetro siga activada. A veces, tras restaurar ajustes, limpiar datos de la app o cambiar de móvil, estos parámetros se pierden.
Si la opción está activa pero el velocímetro sigue sin mostrarse, conviene revisar que tengas la localización y el GPS funcionando correctamente. Sin una buena señal de ubicación, la app puede tener dificultades para calcular y mostrar la velocidad de manera estable.
Otro truco es actualizar Google Maps a la última versión disponible desde la tienda de aplicaciones. En algunas ocasiones, una actualización intermedia puede generar fallos que se corrigen en la siguiente versión, o bien reactivar funciones que habían quedado deshabilitadas.
Finalmente, si nada de esto funciona y la opción de velocímetro ni siquiera aparece en el menú de navegación, es probable que tu cuenta, dispositivo o zona todavía no estén dentro del grupo que tiene habilitada esta función. En ese caso, poco más puedes hacer aparte de esperar y revisar cada cierto tiempo si el ajuste aparece.
Relación entre velocímetro, radares y seguridad en carreteraLa llegada del velocímetro a Maps se combina con otras mejoras que Google ha ido incorporando, como la visualización de radares fijos y, en muchos casos, móviles en las carreteras. Juntas, estas herramientas convierten la app en uno de los mejores asistentes para el coche.
Antes, si querías avisos de radar y velocidad en tiempo real, solías necesitar apps externas tipo Waze u otras específicas. Ahora, Google ha ido integrando buena parte de esas funciones directamente en Maps, reduciendo la necesidad de instalar más aplicaciones.
Disponer en la misma pantalla de la ruta, el límite de velocidad, tu velocidad actual y los posibles radares, hace que sea más sencillo mantener una velocidad adecuada y estable, sin sobresaltos ni frenazos bruscos al ver un radar a última hora.
Por supuesto, este tipo de herramientas no deben usarse para ir siempre “al filo” del límite, sino como apoyo para conducir de manera prudente. Te ayudan a ser consciente de cuánto estás corriendo y de qué marca la vía, algo especialmente útil en tramos con cambios frecuentes de límite.
Combinando la información que te da Google Maps con tu propio criterio, el estado de la vía y las señales físicas, podrás reducir riesgos en carretera y, de paso, evitar más de una sanción por despiste con el acelerador.
En conjunto, el velocímetro de Google Maps se ha convertido en una de las funciones más útiles de la app: te permite controlar tu velocidad de un vistazo, recibir avisos cuando te pasas del límite, tener una referencia adicional cuando el cuadro del coche no es del todo fiable y concentrar en una sola pantalla todo lo que necesitas para moverte con seguridad por carretera o ciudad.
