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Cómo guardar billetes en Wallet en iPhone y Android

Actualidad en Androidsis - Mar, 10/02/2026 - 12:48

Salir de casa con solo el móvil es ya el pan de cada día y, dentro de ese cambio, guardar billetes en Wallet se ha convertido en algo básico para viajar tranquilo, sin papeles ni impresos que se pueden perder en cualquier momento. Tanto si usas iPhone como un móvil Android, hoy puedes llevar tus tarjetas de embarque, entradas o billetes de tren perfectamente organizados en una cartera digital.

En las siguientes líneas vas a ver, paso a paso, cómo añadir, usar, compartir y gestionar billetes y pases en Apple Wallet, Google Wallet y apps alternativas como PassWallet, además de trucos para sacarles todo el partido. Todo explicado con un lenguaje cercano, sin tecnicismos raros, para que cualquiera pueda tener sus billetes siempre a mano en el móvil.

Qué es Wallet y qué tipos de billetes puedes guardar

Cuando hablamos de Wallet en el móvil nos referimos a una aplicación de “cartera digital” donde puedes guardar tarjetas y billetes en formato electrónico, de forma segura y accesible en pocos toques. En iPhone se llama Apple Wallet (o Cartera, según la traducción) y en Android la solución oficial de Google es Google Wallet.

En estas apps puedes guardar mucho más que métodos de pago. Admiten una gran variedad de pases y billetes, como tarjetas de embarque de avión, entradas de conciertos, billetes de tren, abonos de transporte, tarjetas de fidelización, cupones de descuento, reservas de hotel o alquiler de coches, todo ello vinculado normalmente a un código QR, código de barras o tecnología NFC.

Eso sí, no todos los emisores son compatibles. Para poder guardar un billete en Wallet, la compañía (aerolínea, empresa de trenes, teatro, etc.) debe participar en el programa de pases digitales y ofrecer la opción de “Añadir a Wallet”. Si no ves esa opción, normalmente tendrás que usar métodos alternativos, como capturas de pantalla, apps de terceros o imprimir el billete.

En el ecosistema Apple, los billetes digitales se gestionan a través de pases en formato PKPASS, que son los archivos típicos que envían muchas aerolíneas o recintos. En Android, en cambio, Google Wallet no admite directamente archivos .pkpass, de modo que hay que añadir los billetes desde la web/app del proveedor o usar otros sistemas como escaneo o apps compatibles.

Cómo guardar billetes en Apple Wallet (iPhone y Apple Watch)

En iPhone todo el proceso está bastante pulido: cuando la aerolínea, empresa de transporte o recinto es compatible, el billete suele incluir el botón “Añadir a Apple Wallet” o “Añadir a Cartera”. A partir de ahí solo hay que seguir unos pasos muy sencillos y el pase queda guardado tanto en el iPhone como en el Apple Watch enlazado.

Para añadir una entrada, tarjeta de embarque o pase a Apple Wallet, el procedimiento general es el siguiente: abres el correo, app o notificación donde te han enviado el billete y buscas el botón que indica que puedes sumarlo a la Cartera. Suele estar muy visible junto al código QR o los datos del viaje.

Cuando toques la opción de “Añadir a Apple Wallet” o “Añadir a Cartera”, se abrirá una vista previa del pase donde verás el nombre, la fecha, el localizador, asiento o zona, y el tipo de código que se usará al acceder (QR, código de barras o NFC). En esta pantalla solo tienes que seguir las instrucciones, que normalmente acaban con un botón “Añadir” en la parte superior derecha.

Al confirmar la adición, el billete quedará almacenado en la app Cartera del iPhone y, de forma automática, se sincronizará también con el Apple Watch que tengas vinculado, siempre que el reloj soporte Wallet y esté usando la misma cuenta. Así podrás enseñar el pase tanto desde el móvil como desde la muñeca.

Si en algún momento no encuentras el famoso botón de añadir, lo habitual es que el emisor no ofrezca compatibilidad con la Cartera de Apple. En ese caso, lo recomendable es contactar con la aerolínea, el organizador del evento o la empresa de transporte para confirmar si tienen soporte para Apple Wallet o si es obligatorio usar un PDF, una app propia o un formato distinto.

Cómo usar tus billetes guardados en Apple Wallet

Una vez que tengas los billetes guardados, lo importante es saber cómo sacarlos al vuelo en el momento del control de acceso, sin perder tiempo rebuscando en correos o galerías de fotos. Apple facilita mucho el acceso rápido a Wallet con botones físicos y notificaciones contextuales.

Si tienes un iPhone con Face ID, para abrir un pase desde la pantalla bloqueada puedes pulsar dos veces el botón lateral. Al hacerlo, se mostrará la cartera con tus tarjetas y billetes. Si te lo pide, tendrás que autenticarte con Face ID o introduciendo tu código de desbloqueo antes de que aparezcan todos los elementos.

En los modelos con Touch ID, el proceso es muy parecido: haz doble clic en el botón de inicio y, si aparece el aviso de seguridad, confirma con tu huella o introduciendo el código. Verás primero tu tarjeta de pago predeterminada y, deslizando, encontrarás las entradas y tarjetas de embarque guardadas.

Otra forma aún más directa es a través de las notificaciones. Cuando se acerca la hora del vuelo o del evento, Wallet suele mostrar un aviso con el billete correspondiente. Basta con tocar esa notificación para que se abra la tarjeta de embarque o la entrada concreta, lista para escanear sin tener que buscar manualmente.

Una vez abierto el pase en pantalla, solo tienes que acercar el iPhone al lector sin contacto, escanear el código de barras o QR o enseñarlo al personal según te indiquen. En algunos casos te pedirán desbloquear el teléfono antes de poder leer el código, así que conviene tenerlo listo cuando estés cerca del control.

Usar tus entradas y billetes con Apple Watch

El Apple Watch es especialmente cómodo para los accesos rápidos, ya que permite mostrar tus billetes sin sacar el móvil del bolsillo. Siempre que los pases estén en la Cartera del iPhone y el reloj esté enlazado, se replican automáticamente en watchOS.

Para usar una entrada o tarjeta de embarque desde el Apple Watch, el primer paso es abrir la tarjeta en el propio reloj. Si recibes una notificación vinculada a un pase que vas a usar, toca directamente esa notificación y se mostrará el billete en pantalla listo para escanear.

Si no te ha llegado ninguna notificación o la cerraste sin querer, puedes pulsar dos veces el botón lateral del Apple Watch para abrir la vista de Wallet y, a continuación, desplazarte hacia abajo hasta localizar el pase o entrada concreta que necesitas. Al tocarlo, se ampliará a pantalla completa mostrando el código.

En el control de acceso tendrás que acercar la pantalla del Apple Watch al lector sin contacto o al escáner de códigos, de la misma forma que harías con el iPhone. El personal podrá validar el billete desde el reloj, y tú no tendrás que andar sacando el móvil en medio de la cola.

Igual que con el teléfono, puede que en algunos casos tengas que desbloquear el Apple Watch con el código antes de mostrar la tarjeta. Es recomendable llegar al punto de control con el dispositivo ya activo para que el lector detecte el código a la primera.

Compartir billetes desde Apple Wallet con otros iPhone

En muchas ocasiones compras varias entradas o billetes y quieres que cada acompañante lleve el suyo en su propio móvil. Para eso, Apple permite compartir determinados pases desde la app Cartera a otro iPhone de forma rápida y segura, usando una conexión directa entre dispositivos.

El proceso empieza abriendo la aplicación Cartera en tu iPhone y tocando el pase o entrada concreta que quieres enviar. Una vez estás viendo la tarjeta completa, deberás acercar tu dispositivo a la parte superior del iPhone de la otra persona, a unos pocos centímetros de distancia.

Si todo va bien, en las pantallas de ambos aparecerá un brillo o efecto visual que indica que los dos iPhone se están conectando entre sí para compartir el contenido. Es importante mantenerlos juntos durante unos segundos, sin separarlos, para que se complete la transferencia del pase.

Cuando el billete aparezca en el dispositivo del receptor, éste verá la opción de “Compartir” o “Añadir” y solo tendrá que confirmar para que se guarde en su propia app Cartera. Desde ese momento, cada uno dispondrá de su pase en su móvil, sin necesidad de enseñar todos los billetes desde un único dispositivo.

Hay que tener en cuenta que, aunque esta función es muy cómoda, no todos los tipos de pases permiten compartirse. Dependerá de cómo haya configurado el emisor la entrada o billete, y en algunos casos solo se permitirá usarla en el teléfono original para evitar duplicidades o usos no autorizados.

Guardar billetes en Google Wallet (Android)

En Android, la aplicación equivalente a Apple Wallet es Google Wallet, la cartera digital oficial de Google. Desde ella puedes guardar tarjetas de pago, abonos, billetes de avión, entradas de eventos, billetes de tren y otros pases compatibles, y tenerlos disponibles incluso aunque no tengas conexión a Internet en el momento de usarlos.

El método más habitual para añadir un billete o entrada a Google Wallet es comprarlo en una aerolínea, operador de trenes o plataforma de venta de entradas que forme parte del programa de Google. Estas empresas suelen incluir el botón “Añadir a Google Wallet” junto a la confirmación de la compra o en el propio billete digital.

Cuando ya has hecho la reserva desde una web o app compatible, solamente tienes que tocar el botón “Añadir a Google Wallet” y después “Añadir” para que el pase se importe a la aplicación. Si todavía no tienes instalada Google Wallet, el sistema te llevará primero a la Play Store para descargarla y, una vez instalada, se completará automáticamente la adición del billete.

Es importante tener claro que, a diferencia de Apple, Google Wallet no admite archivos .pkpass de forma nativa. Si te envían un billete en este formato, no podrás abrirlo directamente con la app de Google y necesitarás o bien usar la app oficial del emisor o recurrir a soluciones de terceros que conviertan o gestionen esos archivos.

Una vez añadido el billete, quedará guardado en la sección correspondiente de Google Wallet y podrás ver todos sus detalles: nombre del pasajero, localizador, asiento, fecha, hora, código de barras o QR y cualquier otra información relevante. Estos datos seguirán accesibles incluso cuando no tengas cobertura o conexión wifi.

Cómo usar tus billetes en Google Wallet

El uso de los billetes guardados en Google Wallet es muy sencillo, y varía ligeramente según si el control admite la lectura sin contacto (NFC) o prefiere escanear códigos de barras o QR. En ambos casos, lo ideal es tener el teléfono desbloqueado y la app lista cuando te acerques al punto de acceso.

En los sistemas compatibles con NFC, normalmente basta con desbloquear el teléfono y acercar la parte trasera al lector de billetes. Mantén el móvil pegado al lector unos segundos, sin moverlo, hasta que en pantalla aparezca una marca de verificación azul o un mensaje que indique que el billete ha sido aceptado correctamente.

Si el lector no soporta NFC o te indican que deben escanear un código, tendrás que abrir la aplicación Google Wallet manualmente. Una vez dentro, desliza hacia arriba para encontrar la tarjeta de embarque, entrada o billete que vayas a usar en ese momento.

Al tocar el billete se mostrará a pantalla completa el código de barras o QR que el personal escaneará con su lector. Si viajas con varios billetes en el mismo móvil, tendrás un pase por persona y deberás mostrar el código individual de cada uno para que los validen uno a uno.

En muchas ocasiones, las entradas de próximos eventos o billetes que se van a usar pronto aparecen en una sección destacada de la aplicación, a menudo bajo un apartado tipo “Importantes” o similar dentro de Wallet, para que no tengas que buscarlos entre todas tus tarjetas.

Añadir tarjetas de embarque a Google Wallet con una captura de pantalla

Google ofrece una función muy práctica para los teléfonos Pixel 3 y posteriores: la posibilidad de crear una tarjeta de embarque en Google Wallet a partir de una simple captura de pantalla. Es especialmente útil cuando la aerolínea no ofrece el botón directo de “Añadir a Google Wallet”.

El requisito básico para usar esta función es tener instalada la app Google Wallet y disponer de conexión a Internet en el momento de crear la tarjeta. A partir de ahí, solo necesitas localizar visualmente tu tarjeta de embarque en el móvil antes de hacer la captura.

Primero abre el correo, la aplicación o la web de la aerolínea donde se encuentra tu tarjeta de embarque y muévela en pantalla hasta centrar claramente el código de barras o código QR. Si la tienes en un archivo PDF adjunto, tendrás que abrirlo y situarte en la página donde aparece el código, y si tienes problemas puedes activar el visor de PDF nativo de Chrome.

Cuando tengas el billete bien encuadrado, realiza una captura de pantalla pulsando a la vez el botón de encendido y el botón de bajar volumen durante unos segundos, tal como se hace habitualmente en Android. Justo después, te aparecerá la notificación de que se ha guardado la captura.

En esa notificación verás la opción de “Añadir a Google Wallet”. Tócala y se abrirá una ventana del navegador donde Google procesará automáticamente la imagen para detectar la información del billete y generar una tarjeta de embarque compatible con Wallet.

Para terminar, solo tendrás que tocar en “Guardar” o “Ver tarjeta de embarque”. A partir de entonces, tu tarjeta quedará almacenada en Google Wallet y podrás acceder a ella en cualquier momento, incluso sin conexión. Esta función también se puede activar si la tarjeta de embarque está en tus apps recientes, ya que Android permite hacer la captura desde la vista de aplicaciones abiertas.

Guardar billetes de tren en Google Wallet con código QR

Además de las tarjetas de embarque, Google Wallet se ha vuelto muy útil para guardar billetes de tren con código QR de compañías como Renfe, Ouigo o Iryo. La idea es tratarlos como si fueran un pase o tarjeta digital más, de forma que no tengas que ir rebuscando el PDF o el correo cada vez que el revisor los pide.

Mientras tengas tu billete con un QR legible, el proceso es bastante sencillo: Google Wallet te permite escanear ese código y generar una tarjeta digital con los datos del viaje, como localizador, asiento, fecha y hora. Así tendrás el billete siempre listo aunque te quedes sin cobertura.

Para empezar, abre la aplicación Google Wallet en tu móvil Android y toca el botón “+” que aparece en la esquina inferior derecha de la pantalla. Es el mismo botón que se usa para añadir tarjetas de pago, pases o cualquier nuevo elemento a la cartera.

Dentro del menú que se abre, selecciona la opción “Otros” o equivalente, que es la que permite usar la cámara para reconocer billetes y eventos que no están integrados de forma nativa como una tarjeta específica. Es posible que sea la primera vez que uses esta función.

Si nunca has dado permisos de cámara a Google Wallet, el sistema te pedirá aceptar las condiciones de uso y conceder el permiso para acceder al sensor. Es necesario porque la app va a utilizar la cámara para leer el QR de tus billetes, y sin esa autorización no podría hacerlo.

Una vez dentro de la interfaz de escaneo, podrás elegir entre modo manual o captura automática. En el modo automático, solo tendrás que enfocar el código QR del billete y dejar que el sistema lo detecte por sí mismo, mientras que en el modo manual tendrás algo más de control, por si el QR está en una superficie complicada.

Enfoca el código QR del billete de tren, mantén el móvil firme y espera unos segundos a que Google Wallet lo lea correctamente. Cuando termine el análisis, verás cómo se genera una tarjeta digital con toda la información de la reserva lista para guardarse en la aplicación.

Al tocar esa nueva tarjeta podrás ver todos los datos del billete: localizador, tren, coche, asiento, fecha, hora y el QR de acceso que usarás tanto para entrar al andén como para mostrárselo al interventor durante el trayecto. Todo a un par de toques de la pantalla principal del móvil.

Una vez que el viaje haya terminado, puedes eliminar el billete de Google Wallet sin ningún problema para no tener la cartera llena de títulos caducados. Si eres de los que guardan los billetes a modo de recuerdo, también puedes dejarlos archivados sin que molesten demasiado en el día a día.

Viajar solo con el móvil: ventajas de llevar los billetes en Wallet

Guardar tus billetes en Wallet tiene muchas ventajas prácticas: la principal es que dejas de depender del papel y de los correos impresos o PDFs difíciles de localizar cuando estás con prisas en el aeropuerto o el andén. El móvil se convierte en tu único “billete físico”.

Otra gran ventaja es que, en la mayoría de los casos, los billetes almacenados en Apple Wallet, Google Wallet o apps como PassWallet funcionan sin conexión. Es decir, aunque pierdas la señal de datos o no tengas wifi, la tarjeta de embarque o la entrada se puede mostrar igualmente y el lector podrá escanear el código sin problemas.

Además, las apps de cartera digital suelen mostrar notificaciones inteligentes cuando se acerca la hora del vuelo, evento o tren, e incluso pueden enseñarte el billete directamente en la pantalla de bloqueo o en el reloj. Así, ni siquiera hace falta que tú recuerdes buscarlos: el propio sistema se adelanta.

Para los más organizados, otro punto fuerte es que puedes tener todos tus billetes y tarjetas centralizados en un mismo lugar, ordenados por fecha, tipo o nombre, y combinarlos con apps para planificar las vacaciones. Se acabó tener parte de las reservas en la bandeja de entrada, parte en la galería y parte en la app de la compañía sin saber dónde está cada cosa.

Por último, en ocasiones los emisores de billetes pueden actualizar la información de los pases ya guardados en tu Wallet, por ejemplo si cambia la puerta de embarque o si hay una modificación en el horario. En vez de enviarte un nuevo correo, simplemente se actualiza la tarjeta, lo que reduce errores y despistes.

PassWallet: alternativa para gestionar billetes y tarjetas en Android

Además de Google Wallet, en Android existen otras opciones para manejar tarjetas y billetes digitales, y una de las más veteranas es PassWallet, una app gratuita y pionera en gestionar todo tipo de pases en el móvil. Está pensada para quienes reciben billetes en muchos formatos distintos y quieren tenerlos bien ordenados.

PassWallet admite prácticamente cualquier tipo de pase que te puedas imaginar: tarjetas de embarque, abonos de transporte, entradas de cine, conciertos, museos, festivales, parques temáticos, tarjetas de fidelización, cupones de descuento, reservas de hotel y coche, y un largo etcétera. Su objetivo es que todo eso viva en un único lugar.

La forma de añadir billetes a PassWallet es muy variada. Si has recibido un correo o un SMS con el archivo del billete o un enlace de descarga, solo tienes que tocar el archivo o el link y elegir PassWallet como aplicación para abrirlo. A partir de ahí, la tarjeta se cargará e importará automáticamente a la app.

También puedes añadir billetes escaneando el código de barras o QR con la cámara del móvil, que PassWallet reconocerá para generar un pase. Incluso permite convertir contenidos a PDF sin necesidad de programación extra, lo que da bastante flexibilidad si los billetes vienen en formatos poco estándar.

Si ya tenías pases guardados en el teléfono, PassWallet ofrece la opción de rescatarlos desde servicios como Google Drive o Dropbox. De esta manera puedes importar en bloque todos los billetes antiguos o usar estas nubes como copia de seguridad para no perder tus tarjetas si cambias de móvil.

La aplicación, además, está incorporando tecnología NFC para permitir añadir, pagar o canjear contenido directamente acercando el móvil, siempre que el emisor del billete o tarjeta también haya implementado este sistema. Es una forma de aprovechar el contacto sin necesidad de mostrar códigos en pantalla.

Cómo organizar y qué permisos necesita PassWallet

Una de las grandes ventajas de PassWallet es que no solo guarda billetes, también te ayuda a organizarlos de manera bastante flexible. Puedes ordenar tus pases alfabéticamente, por tipo (por ejemplo, vuelos, trenes, eventos) o por fecha, para que siempre tengas lo más próximo a mano.

La app te deja modificar muchas preferencias: ajustes de seguridad, modo de almacenamiento, sistema de notificaciones, colores, creación de categorías personalizadas y otras opciones para adaptar la experiencia a tu manera de viajar y comprar entradas. Así no todos tus billetes se mezclan sin orden.

Al tocar un pase dentro de PassWallet verás una serie de iconos que permiten borrarlo, archivarlo, compartirlo con otras personas, ver su ubicación en un mapa o acceder a más acciones relacionadas. De esta forma, cada billete no es solo un código, sino un elemento completo con su información contextual.

Otro punto fuerte es que, una vez descargados a la app, no necesitas conexión para usar tus billetes. PassWallet guarda los datos localmente en el dispositivo, por lo que puedes mostrar el pase incluso si estás en modo avión o en una zona sin cobertura, algo clave en aeropuertos o líneas de tren subterráneas.

En cuanto a consumo de batería, los desarrolladores destacan que PassWallet solo usa recursos cuando la app está en funcionamiento, sin procesos en segundo plano constantes. Es decir, no deberías notar un impacto apreciable en la autonomía del móvil por tenerla instalada.

Para poder ofrecer todas sus funciones, PassWallet pide algunos permisos concretos. Por ejemplo, puede solicitar acceso al correo electrónico para buscar y descargar automáticamente los billetes que recibas por esa vía, y acceso a los archivos del dispositivo para rescatar y guardar pases que ya tengas en la memoria interna.

También necesita permiso para usar la cámara del móvil y escanear códigos de barras o QR, así como para enviar notificaciones y realizar actualizaciones automáticas de tarjetas cuando el emisor comunique cambios. Finalmente, puede requerir acceso a tu ubicación para mostrar datos geolocalizados relacionados con los pases.

La aplicación está en un proceso constante de mejora e incorporación de nuevas funciones, por lo que es recomendable mantenerla actualizada desde la tienda de aplicaciones. Si surge algún problema técnico, los responsables ofrecen soporte a través de su web oficial o por correo electrónico para ayudar a los usuarios.

Recomendaciones prácticas para evitar problemas con tus billetes digitales

Para que la experiencia de viajar con billetes guardados en Wallet sea lo más fluida posible, conviene seguir algunas buenas prácticas básicas justo antes del viaje, sobre todo si dependes completamente del móvil para acceder al tren, avión o evento.

Es aconsejable que, unas horas antes de salir de casa, compruebes que todos tus billetes aparecen correctamente en Apple Wallet, Google Wallet o PassWallet, y que se abren sin errores. Si algo falla, aún estarás a tiempo de descargar de nuevo el PDF, usar la app de la compañía o, en el peor de los casos, imprimir el billete.

También es buena idea viajar con el móvil bien cargado y, si es posible, llevar encima una batería externa por si el trayecto es largo. Aunque estas apps no consumen mucha energía, tener la pantalla encendida mientras se valida el billete o se consulta la información termina sumando gasto, y no quieres quedarte sin batería justo en la puerta de embarque.

Recuerda igualmente que, en algunos accesos, te pueden pedir que desbloquees el dispositivo antes de escanear el billete. Mantén a mano tu código, Face ID, Touch ID o el patrón de desbloqueo para evitar retrasos en la cola cuando llegue tu turno.

Por último, si viajas con varias personas y has comprado todos los billetes tú, es mucho más cómodo repartir cada pase en el móvil de cada acompañante cuando sea posible, ya sea con la opción de compartir de Apple Wallet, reenviando el billete para que cada uno lo añada a Google Wallet o compartiéndolo desde PassWallet. Así no tendrás que estar pasando el teléfono unas cuantas veces al personal de control.

Con todo lo anterior, se puede decir que tener los billetes guardados en Wallet, ya sea en iPhone, Android con Google Wallet o mediante apps como PassWallet, permite viajar de forma más cómoda, ordenada y segura, reduciendo el riesgo de extravío y ganando rapidez en los accesos, algo que se agradece tanto en el día a día como en los grandes viajes.

Cómo obtener tu carnet digital en miDGT y exprimir la app al máximo

Actualidad en Androidsis - Mar, 10/02/2026 - 12:41

Si eres conductor en España, seguramente ya habrás oído hablar de miDGT ya es una realidad y del carnet de conducir digital, pero quizá aún no tengas claro qué puedes hacer exactamente con la app, qué validez tiene la documentación digital o cómo se accede paso a paso. La realidad es que la Dirección General de Tráfico ha convertido el móvil en una especie de “cartera digital” con la que puedes identificarte al volante y hacer muchos trámites sin pisar una Jefatura.

A lo largo de este artículo vas a encontrar una guía muy completa sobre cómo obtener tu carnet digital en miDGT, qué requisitos debes cumplir, cómo resolver los problemas técnicos más habituales, qué permisos pide la aplicación y hasta qué ocurre si conduces el coche de otra persona. Todo explicado en un tono cercano, sin tecnicismos innecesarios y recogiendo de forma detallada todo lo que hoy se sabe sobre la app oficial de Tráfico.

Qué es miDGT y para qué sirve exactamente

La aplicación miDGT es la app oficial de la Dirección General de Tráfico que centraliza en el móvil tu permiso de conducir, la documentación de tus vehículos y buena parte de los trámites que antes obligaban a ir físicamente a una oficina de Tráfico.

Con miDGT puedes llevar una versión digital de tu carnet de conducir y del permiso de circulación, consultar la ficha técnica electrónica (en vehículos matriculados a partir de 2016), ver el seguro, la ITV, las tasas, notificaciones, multas, puntos del permiso y mucho más, todo en un único lugar.

La documentación generada por la aplicación tiene la misma validez que los documentos en plástico o papel para circular dentro de España, ya que así lo ha regulado la propia DGT. Aun así, Tráfico insiste en que es buena idea seguir llevando el carnet físico encima, por si el teléfono se queda sin batería, se estropea o te mueves fuera del territorio nacional.

Además de funcionar como cartera digital, miDGT actúa como un pequeño “centro de control” donde puedes pagar multas, comprar tasas, consultar informes de vehículos, cambiar datos de contacto o recibir avisos de caducidad del carnet o de la ITV.

Requisitos previos y cómo acceder a miDGT

Antes de lanzarte a descargar la app, conviene tener claros los requisitos técnicos y de identificación para poder entrar sin problemas y ver tu carnet digital.

En el plano técnico, la aplicación miDGT necesita un móvil relativamente actual con al menos 1 GB de memoria RAM y unos 50 MB de espacio libre tras la instalación. Es imprescindible disponer de conexión a internet mediante datos móviles o wifi para la mayoría de las funciones, aunque parte de la documentación puede visualizarse sin conexión una vez descargada.

En cuanto a la identificación, para acceder a la zona completa de la app tendrás que usar alguno de los métodos oficiales de autenticación electrónica que reconoce la Administración: sistema Cl@ve (en sus variantes Cl@ve PIN o Cl@ve Permanente), DNI electrónico o certificado digital.

Existe también una opción de acceso con datos personales más SMS (introduces tu información básica y recibes una clave en el móvil que la DGT tiene registrado), pero este modo sólo da acceso parcial y, además, tiene una validez limitada a 24 horas.

Pasos para obtener tu carnet digital en miDGT

El proceso para tener el carnet de conducir en el móvil es bastante sencillo si sigues una secuencia lógica de pasos y tienes a mano tus datos de acceso electrónico. A continuación se describe el procedimiento completo para descargar la app miDGT y activar tu carnet digital.

En primer lugar, debes descargar miDGT desde Google Play (Android) o App Store (iOS). Basta con buscar “miDGT” y seleccionar la aplicación oficial de la Dirección General de Tráfico. Una vez instalada, abre la app.

Al iniciar miDGT por primera vez, la aplicación te pedirá que elijas el idioma de uso; puedes seleccionar castellano, gallego, catalán, euskera o valenciano. Después verás unas pantallas introductorias que explican las funciones básicas (carnet digital, documentos del vehículo, multas y trámites online).

Antes de entrar, la app te mostrará los términos y condiciones de uso. Es necesario aceptarlos para continuar. Tras este paso, llega el momento clave: elegir el método de acceso. Podrás identificarte con Cl@ve PIN, Cl@ve Permanente, DNIe, certificado electrónico o con tus datos personales más un código por SMS.

Una vez superada la identificación, la aplicación cargará tus datos y, en cuestión de segundos, podrás ver en la pantalla tu foto del carnet de conducir, tus datos personales básicos y tu saldo de puntos. Si pulsas en la opción “Ver mi carnet” se mostrará el permiso en formato digital, listo para utilizarse ante la autoridad de tráfico cuando sea necesario.

Validez legal del carnet digital y documentación en miDGT

Una de las dudas más repetidas es si realmente puedes dejar el carnet de plástico en casa y mostrar sólo el permiso de conducir digital generado por miDGT en un control policial. La respuesta, en territorio español, es que sí.

La DGT ha establecido que la documentación disponible en miDGT (carnet de conducir, permiso de circulación y ficha técnica electrónica cuando corresponda) tiene la misma validez que los documentos físicos a efectos de tráfico dentro de España.

Esto significa que, si un agente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil te detiene y le enseñas tu carnet digital, puede comprobar en tiempo real su autenticidad y vigencia mediante un código QR de un solo uso que genera la propia aplicación en el momento.

No obstante, la propia DGT insiste en que, por prudencia, conviene seguir llevando los documentos físicos. El motivo es que la verificación oficial del permiso digital sólo la pueden realizar, por ahora, los agentes de Tráfico con las tablets y herramientas que les ha proporcionado la DGT. Poco a poco se está extendiendo este sistema a otros cuerpos con competencias de vigilancia del tráfico, pero el despliegue aún no es total.

Además, si viajas al extranjero, el carnet digital no te sirve: tendrás que llevar el permiso físico y, si procede, el permiso internacional de conducir, ya que en otros países no está contemplado el uso de miDGT como documento válido.

Documentación que puedes llevar en miDGT

La app no sólo te permite ver tu permiso de conducir; también concentra buena parte de la documentación del vehículo, de manera que puedas llevarla siempre encima sin depender del típico sobre con papeles en la guantera. En miDGT puedes consultar tanto documentos personales como del coche o la moto.

Mientras que en el apartado personal, la aplicación muestra tu permiso de conducción digital, tu saldo de puntos, los datos básicos que constan en Tráfico (nombre, DNI, fecha de nacimiento) e incluso información relacionada con otros permisos o licencias de conducción que puedas tener.

En el bloque de vehículos, miDGT enseña el permiso de circulación del coche o motos a tu nombre, los datos técnicos más relevantes (marca, modelo, cilindrada, número de bastidor, fecha de primera matriculación) y la calificación del distintivo ambiental que le corresponde (B, C, ECO, CERO…).

También podrás ver la información de la ITV (fecha de la última inspección, resultado y fecha de caducidad), el seguro obligatorio (compañía, fecha de inicio y fin de cobertura), el municipio fiscal en el que está domiciliado el vehículo y, en su caso, alertas relacionadas con la situación administrativa del coche, como una baja temporal por sustracción, un embargo o restricciones para su transferencia.

En ciertas versiones de la aplicación se ha ido incorporando además la posibilidad de consultar o vincular otro tipo de documentos, como informes de vehículos que solicites o justificantes de pago de tasas y sanciones.

Cómo funciona el código QR de verificación

Una de las claves para que el carnet digital tenga la misma validez que el físico es el sistema de verificación mediante código QR que incorpora miDGT. Cada vez que necesitas mostrar tu permiso, la aplicación genera un código que el agente de tráfico puede leer con sus dispositivos.

Ese QR es de uso único y se genera en tiempo real, lo que dificulta el fraude, la falsificación de pantallazos o la reutilización de imágenes antiguas del carnet. Al escanearlo, el agente accede a la información actualizada del permiso y de la situación del conductor.

En caso de que quien vaya a comprobar tu permiso no sea un agente de Tráfico con los equipos adecuados, no podrá validar el documento digital de esa forma. Por eso se recomienda seguir llevando el carnet físico para situaciones en las que la lectura del QR no sea posible o no esté habilitada.

Si al intentar verificar un permiso aparece un mensaje de que no se puede leer el código QR o no se encuentra el permiso, suele deberse a que el lector no está conectado, la versión de la app no es la adecuada o hay incidencias de conexión. En esas circunstancias, la única salida práctica es recurrir a la documentación física o repetir la operación con la aplicación actualizada.

Acceso sin conexión y necesidad de datos

miDGT está pensada para funcionar principalmente con conexión a internet, ya que muchas de sus funciones requieren consultar en tiempo real las bases de datos de la DGT. Sin embargo, la app permite almacenar ciertos datos para seguir viéndolos cuando te quedas sin cobertura.

En versiones recientes se ha incorporado la posibilidad de visualizar el permiso de conducir y la documentación del vehículo sin conexión, siempre que los hubieras consultado previamente online. Lo que no es posible en modo sin conexión es actualizar información o realizar gestiones que impliquen comunicación con los servidores.

Cuando la app entra en lo que se conoce como “modo sin conexión”, verás un aviso en pantalla y no podrás usar muchas de las funciones interactivas, como el pago de sanciones, la compra de tasas, la descarga de informes o la solicitud de citas.

Si la aplicación parece estar continuamente en este modo pese a tener datos o wifi, conviene hacer algunas comprobaciones básicas: revisar la conexión del móvil, desactivar y activar los datos, cerrar completamente miDGT y volver a abrirla e incluso, si persiste el error, actualizar o reinstalar la app desde la tienda oficial.

Permisos que solicita la app miDGT y control del usuario

Como cualquier aplicación moderna, miDGT pide una serie de permisos sobre el dispositivo para poder ofrecer todas sus funcionalidades. El usuario, en todo momento, puede aceptarlos o rechazarlos desde los ajustes del móvil.

Entre los permisos más habituales está el acceso a la cámara del dispositivo, imprescindible para poder leer los códigos QR de verificación de documentos digitales o físicos. Sin ese permiso, la app no podrá escanear ni mostrar ciertos documentos verificados.

También solicita acceso al almacenamiento para guardar archivos que puedes descargar desde la aplicación, como un informe de vehículo, un justificante de pago de una multa o un documento verificado por CSV. Si deniegas este permiso, podrás ver la información en pantalla, pero no descargarla como fichero.

Otro permiso frecuente es el de ubicación, que miDGT utiliza para enseñarte las oficinas de Tráfico más cercanas, localizar estaciones de ITV próximas o, en el futuro, mostrarte incidencias de tráfico cercanas a tu posición.

Finalmente, la app puede pedir permiso para acceder al calendario del dispositivo, de forma que pueda salvar automáticamente una cita previa que hayas gestionado desde la propia aplicación o, en versiones posteriores, recordatorios relacionados con trámites, ITV o caducidad del carnet.

La DGT aclara que la información de ubicación y otros datos sensibles se manejan dentro del propio dispositivo y no se envía al organismo sin necesidad. Además, desde la configuración de tu móvil puedes decidir si esos permisos están siempre activados, solo cuando se use la app o completamente bloqueados, con la consecuencia de que ciertas funciones dejarán de estar disponibles.

Datos de contacto y teléfono móvil en miDGT

Para poder entrar en miDGT mediante el sistema de datos personales más SMS, o para usar algunas notificaciones, es fundamental que tu número de teléfono móvil conste correctamente registrado en la DGT.

Ese registro del número puede hacerse a través de la propia aplicación, si ya tienes un método de acceso seguro como Cl@ve o certificado, o mediante la sede electrónica de Tráfico. Una vez guardado, será el número al que se envíen los códigos de verificación por SMS para acceder a determinados servicios.

Dentro de miDGT también puedes gestionar otros datos de contacto, como el domicilio postal, el correo electrónico y el teléfono adicional. Mantener esta información al día es importante porque la DGT puede utilizarla para comunicaciones relacionadas con tu permiso, tus vehículos o sanciones.

Información sobre tus vehículos y conductor habitual

Desde la sección de vehículos, miDGT permite ver en segundos todos los coches y motos que figuran a tu nombre en los registros de la DGT, junto con la información administrativa y técnica de cada uno.

Para cada vehículo podrás consultar el informe básico con datos de bastidor, marca, modelo, cilindrada, tipo de combustible, fecha de primera matriculación y estado administrativo. También verás el distintivo ambiental que le corresponde, el seguro contratado y la situación de la ITV.

Una función muy práctica es la posibilidad de indicar quién conduce habitualmente el vehículo cuando el conductor y el titular no son la misma persona, algo frecuente en coches de empresa, flotas familiares o vehículos de renting. Esto facilita la correcta notificación de sanciones y evita problemas al identificar al conductor real.

Además, desde miDGT puedes solicitar un informe de un vehículo concreto, muy útil si estás pensando en comprar un coche de segunda mano. En él se indica, por ejemplo, si el coche se encuentra de baja temporal por robo, si está embargado, si procede de leasing o renting o si existe alguna limitación para transferirlo.

Compartir documentación y vehículos de los que no eres titular

Una de las ventajas de la app es que hace más fácil gestionar la documentación cuando no eres el dueño del coche, pero sí quien lo usa en el día a día. miDGT permite que el titular pueda compartir la documentación del vehículo con otro usuario de la aplicación.

De esta forma, la persona que conduce habitualmente el coche puede llevar en su móvil el permiso de circulación y demás documentación, aunque el titular inscrito sea otra persona o una empresa. Eso sí, para que esto sea posible, el titular debe autorizarlo desde la propia app o desde los canales de la DGT.

La opción de compartir documentación suele materializarse mediante enlaces o autorizaciones digitales gestionadas desde miDGT, de manera que el conductor designado pueda mostrar en su móvil la documentación asociada al vehículo cuando lo necesite.

Gestión de multas, puntos y otros trámites

Más allá de actuar como cartera digital, miDGT incorpora un buen número de servicios pensados para ahorrar desplazamientos y colas. Entre ellos destaca la consulta y pago de multas directamente desde el móvil.

En el apartado de sanciones puedes ver qué multas tienes pendientes, revisar los datos de cada una (fecha, lugar, importe, motivo) y proceder al pago telemático de forma segura, normalmente con la posibilidad de beneficiarte del descuento por pronto pago si aún estás dentro del plazo.

La aplicación también facilita la identificación del conductor responsable cuando la multa llega a nombre del titular pero el que iba al volante era otra persona, algo muy habitual en coches compartidos o vehículos de empresa.

En cuanto al permiso por puntos, miDGT te muestra en todo momento tu saldo de puntos disponible y, en algunos casos, información básica sobre las infracciones que han implicado pérdida de puntos, ayudándote a ser consciente de tu situación.

A través de la plataforma electrónica de la DGT, relacionada con miDGT, se pueden además consultar certificados oficiales de puntos o informarse sobre los cursos de sensibilización que permiten recuperar puntos, así como los plazos sin infracciones necesarios para la recuperación automática.

Otros servicios disponibles en la app miDGT

Con el tiempo, la aplicación ha ido creciendo hasta convertirse en una especie de “ventanilla única” para muchos trámites relacionados con Tráfico. Entre los servicios adicionales de miDGT destacan varios que facilitan el día a día del conductor.

Es posible, por ejemplo, comprar tasas de la DGT necesarias para distintos trámites (renovaciones, duplicados, cambios de titularidad, etc.), de forma que, si más tarde tienes que hacer la gestión presencial o por sede electrónica, ya tengas abonada la tasa correspondiente.

Desde la app puedes gestionar la cita previa en las oficinas de Tráfico, consultar la nota de un examen de conducir, comprobar la autenticidad de determinados documentos mediante CSV y recibir noticias de actualidad sobre normas, campañas de seguridad vial y cambios legislativos, como las Zonas de Bajas Emisiones.

Otra función interesante es la localización de estaciones de ITV, autoescuelas, desguaces y oficinas de la DGT en un mapa, utilizando para ello el permiso de ubicación del móvil para mostrarte los centros más cercanos.

En algunos casos, la app se está ampliando para permitir también trámites sobre el propio vehículo, como la baja temporal y su posterior alta cuando te interese, siempre dentro de las posibilidades que la normativa y la infraestructura de la DGT van habilitando.

Uso de miDGT con vehículos de renting

Si conduces un coche de renting, es normal que te preguntes hasta qué punto puedes sacarle partido a miDGT. La respuesta es que muchas de las funciones están disponibles, aunque algunos trámites dependen de la política de la empresa de renting.

En general, podrás consultar datos del vehículo, distintivo ambiental, ITV, seguro o incluso mostrar la documentación digital si el vehículo está asociado a tu perfil. Sin embargo, determinados cambios administrativos o gestiones importantes pueden estar restringidos al titular del vehículo, es decir, a la compañía de renting.

Por eso, lo más recomendable es que preguntes directamente a tu empresa de renting qué opciones tienes dentro de miDGT y cuáles se tramitan exclusivamente a través de ellos. Así te evitarás sorpresas a la hora de gestionar multas, cambios de conductor habitual o informes del vehículo.

Problemas técnicos frecuentes y cómo resolverlos

Como cualquier herramienta digital, miDGT no está libre de fallos puntuales. Algunos usuarios se encuentran con el famoso mensaje de “modo sin conexión” o con dificultades a la hora de iniciar sesión o cargar los documentos.

Si ves el mensaje de modo sin conexión y no puedes mostrar tu carnet ni acceder a las funciones habituales, lo primero es comprobar que el móvil tiene datos o wifi activos. Si todo está bien, prueba a cerrar completamente la app (no solo minimizarla) y volver a abrirla.

En caso de que los problemas persistan, puede ser útil actualizar la aplicación desde la tienda oficial, ya que muchas incidencias se corrigen con nuevas versiones. Si el fallo es generalizado, la DGT suele informar a través de sus canales o de la propia aplicación.

Para incidencias específicas con el acceso, la DGT pone a disposición de los usuarios una página de ayuda técnica en su sede electrónica donde se recogen los problemas más habituales y sus soluciones. Desde ahí también es posible enviar consultas o incidencias más complejas.

En cualquier caso, y dado que siempre existe la posibilidad de un error técnico, la recomendación de seguir llevando la documentación física encima cobra todo el sentido del mundo, especialmente en viajes largos o importantes.

Obligación de llevar el carnet y sanciones

Que puedas enseñar tu carnet en el móvil no significa que haya dejado de ser obligatorio disponer del permiso cuando conduces. La normativa de tráfico sigue exigiendo que el conductor pueda acreditar que está autorizado a conducir el vehículo en cuestión.

Si en un control no puedes mostrar ni el carnet físico ni el digital, te expones a una multa leve que suele rondar los 10 euros por no llevar la documentación encima, siempre que sí dispongas del permiso pero no lo puedas presentar en ese momento.

En cambio, si conduces sin haber obtenido nunca el carnet, con un permiso retirado o con un documento declarado no válido, la cosa cambia y puede convertirse en una infracción muy grave o incluso en un delito contra la seguridad vial, con sanciones económicas elevadas y posibles penas adicionales.

En definitiva, miDGT te permite elegir si llevas el carnet en formato físico, en formato digital o ambos, pero en algún formato debes tenerlo disponible mientras estás al volante, siempre y cuando te muevas por territorio español.

La digitalización de la DGT ha convertido el móvil en una herramienta clave para cualquier conductor, y miDGT es el mejor ejemplo de ello: una app con la que puedes llevar tu carnet de conducir digital, la documentación del vehículo y gestionar buena parte de tus trámites sin moverte de casa. Aunque la documentación digital tiene plena validez dentro de España y cada vez está más extendido su uso, sigue siendo muy recomendable combinarla con los documentos físicos para curarte en salud ante viajes al extranjero, fallos de conexión o problemas técnicos puntuales. Entender bien qué ofrece la aplicación, cómo se accede, qué permisos pide y qué hacer cuando algo falla te permitirá sacarle todo el partido y conducir mucho más tranquilo, sabiendo que prácticamente toda tu relación con Tráfico cabe en el bolsillo.

Vistazo gameplay a RIDE 6

Actualidad en 3DJuegos - Dom, 08/02/2026 - 19:57
Trailer promocional de RIDE 6

No hace falta regalar un iPhone para acertar en San Valentín: aquí tienes ideas (de Apple y de fuera) que enamoran sin arruinarte

Actualidad en Applesfera - Dom, 08/02/2026 - 11:01

Si tu pareja disfruta del ecosistema Apple, usa el iPhone para todo y tiene más dispositivos de la manzana que cajones en casa, esto te interesa. Porque San Valentín no significa hipotecarte comprando un Mac o un iPad. Hay regalos que demuestran que conoces sus gustos sin necesidad de pedir un crédito. Y créeme, a veces un AirTag personalizado puede enamorar más de lo que pensamos.

He preparado esta lista pensando en lo que a mí me gustaría recibir. Desde el detalle más práctico hasta el capricho más tech. Todo encaja en el ecosistema Apple y, lo mejor, nada tiene un precio excesivamente alto.

El regalo estrella que no falla: AirTag 2

Si tuviera que elegir un solo regalo de esta lista, sería este. El AirTag 2 combina utilidad, diseño y personalización en un dispositivo del tamaño de una moneda. Desde unos 35 euros puedes regalar tranquilidad: llaves que no se pierden, mochilas localizables, carteras rastreables. Además, se lleva un modelo de última generación con un par de semanas en el mercado.

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Pero aquí viene lo mejor: Apple te deja grabarlo con un emoji. Imagina un AirTag con un corazón, un cohete o ese símbolo que solo entendéis vosotros dos. Es un detalle pequeño que dice mucho. Eso sí, revisa bien los plazos de grabado antes de pedirlo en la web de Apple. Con personalización puede tardar más en llegar, y San Valentín no perdona retrasos.

Sonido que enamora (y que cancela el ruido del mundo)

Pasamos al apartado audio, donde Apple siempre ha sabido brillar. Si tu pareja disfruta de la música, los podcasts o simplemente necesita desconectar del caos diario, aquí tienes tres opciones que no fallan. Los AirPods 4 con cancelación de ruido son la versión más accesible sin renunciar a la magia de silenciar el mundo exterior. Perfectos para el gimnasio, el transporte público o esos momentos de concentración profunda en la oficina. Son cómodo y suenan bien.

Si quieres subir el nivel, los AirPods Pro 3 son la referencia absoluta. No hay cancelación de ruido igual. Son más caros, sí, pero también son el tipo de regalo que se usa todos los días durante años. Acertarás 100%. 

¿Prefiere algo más social? El Beats Pill es ese altavoz portátil que tiene sonido potente sin ser aparatoso. Ideal para esas tardes de sofá, las cenas con amigos o las escapadas de fin de semana donde la música no puede faltar. Y sí, descarta el HomePod mini. No es que sea malo, pero el Pill gana por versatilidad, diseño y ese factor "lo llevo a todas partes".

Apple Watch: el clásico que siempre funciona

Hablemos del Apple Watch SE 3, ese equilibrio perfecto entre precio y prestaciones. No tiene todas las funciones del Series 11, pero cubre lo esencial con sobresaliente: notificaciones al instante, seguimiento de actividad, Apple Pay y todo ese mundo de salud que Apple ha ido refinando durante años. Es el regalo que mejora el día a día, trabajando en segundo plano para que todo fluya mejor.

¿Ya tiene Apple Watch? Entonces las correas oficiales de Apple son el complemento perfecto. Cambiar de correa es como estrenar reloj, y Apple tiene opciones para todos los estilos: deportivas para el gimnasio, elegantes para la oficina, de colores llamativos para el fin de semana o sobrias para el día a día. Desde 50 euros puedes renovar completamente el look de su muñeca, y eso siempre se agradece.

Accesorios prácticos que resuelven la vida

A veces el mejor regalo no es el más espectacular, sino el que protege lo que ya se tiene y lo hace mejor. Una funda para iPhone o un cristal templado puede parecer un detalle menor, pero es la diferencia entre un teléfono impecable y una pantalla rota que te persigue durante meses. Si eliges una con MagSafe, además, sumas funcionalidad y estilo.

La cartera MagSafe es para los minimalistas que odian llevar billeteras gigantes en el bolsillo. Se pega magnéticamente al iPhone y lleva tarjetas y efectivo justo. Funcional, elegante y con ese toque Apple que hace que todo parezca pensado al milímetro.

Si tiene MacBook y lo lleva de un lado a otro, una funda bien diseñada protege la inversión y le da ese toque personal al portátil.

Carga y energía: para los que siempre van al 10%

Todos conocemos a alguien que vive con el móvil a punto de morir. Para esas personas, estos regalos son pura salvación. Una base de carga Belkin mantiene iPhone, Apple Watch y AirPods cargando durante la noche sin cables por todas partes. Apple confía en Belkin para sus accesorios y cuando los ves en acción entiendes por qué. Escritorio limpio, todo organizado, vida más fácil.

La batería Anker Go es para quien llega a casa con el iPhone muriendo cada día. Una batería externa de calidad, con MagSafe incluido, es el regalo más agradecido del mundo. Anker fabrica algunas de las mejores del mercado y se nota en cada carga.

Tecnología para el hogar conectado

Si está entrando en el mundo de HomeKit, estos detalles le van a encantar más de lo que imaginas. Una bombilla o enchufe HomeKit abre la puerta al hogar inteligente sin complicarse la vida. Controlar las luces desde el iPhone o pedirle a Siri que apague todo antes de dormir tiene su magia, y una vez lo pruebas, no hay vuelta atrás.

Lo importante no es el precio, es conocer sus gustos

San Valentín no va de gastar más, va de demostrar que prestas atención. Que sabes si prefiere los AirPods a un altavoz, si necesita proteger su Mac o si lleva meses con el iPhone sin funda tentando al destino cada vez que lo saca del bolsillo. Estos regalos encajan con cualquier amante de Apple porque están pensados para mejorar su día a día, no para quedarse en un cajón acumulando polvo. 

En Applesfera | MagSafe para iPhone: qué es, cuáles son los iPhone compatibles y qué tipos de accesorios lo aprovechan

En Applesfera | Mejores accesorios Magsafe para tu iPhone

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La noticia No hace falta regalar un iPhone para acertar en San Valentín: aquí tienes ideas (de Apple y de fuera) que enamoran sin arruinarte fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Pellizcar una pantalla

Actualidad en Applesfera - Dom, 08/02/2026 - 09:01

  • Todos los domingos, a las 9:00: un artículo especial - con un tono más personal - relacionado con mis 20 años de aventuras en el mundo Apple. 

Todo en aquel vagón era perfectamente normal. Un martes cualquiera, alrededor de las ocho de la tarde, día laborable. Finales de septiembre. Llovía, como suele llover cuando el verano ya ha dicho adiós pero el otoño todavía no se atreve del todo. Pocos pasajeros. Cada uno en su mundo. Nada especial.

Pero era 2007.

Y en 2007 sucedieron cosas que tardaríamos años en entender.

No he olvidado nunca esa tarde. Recuerdo llegar a la estación unos minutos antes, caminar deprisa sin saber muy bien por qué, como quien presiente un hallazgo, una meta, algo que está a punto de suceder. No miraba a nadie. No noté la lluvia. La cabeza iba demasiado rápido, a una velocidad imposible de seguir, sin tiempo siquiera para ordenar los pensamientos. Sabía que algo estaba pasando, aunque todavía no supiera ponerle nombre.

Entré en la estación y, de pronto, una riada de gente salió por los tornos. Me quedé quieto en mitad del flujo, inmóvil, mientras decenas de personas pasaban a mi alrededor sin verme. A mí me pareció que avanzaban a cámara lenta. Me aparté como pude, subí al siguiente tren y me senté en un asiento tranquilo. Un martes cualquiera. En un año extraordinario.

Sabía que iba a recordar ese momento. Acababa de recoger algo que llevaba semanas esperando. Metí la mano en el bolsillo y saqué, por primera vez en mi vida, un iPhone.

Los cambios alrededor

Durante unos segundos el tiempo se detuvo un poco dentro de aquel vagón. En mi mano tenía una de las piezas de tecnología más deseadas del momento. No se vendía en España. Había llegado desde Estados Unidos y era imprescindible un jailbreak para poder funcionar aquí. Lo sostuve —mi iPhone— por primera vez. También era la primera vez para muchos otros, aunque no estuvieran allí. Recuerdo perfectamente a quién llamé. Recuerdo que la mano me temblaba un poco.

Me sentí como un viajero del tiempo. Alguien que llevaba consigo un objeto fuera de su época, un salto tan brusco respecto a lo que conocíamos que pocas veces he vuelto a sentir algo parecido en tecnología. Miré alrededor. El vagón parecía vacío. Me pregunté cómo reaccionaría alguien ajeno al mundo Apple si, de pronto, viera aquel milagro en manos de otra persona.

No tardé en averiguarlo. Los días siguientes fueron una peregrinación constante de compañeros de trabajo a mi mesa. Demos rápidas. Sonrisas incrédulas. Cientos de “wow” al ver algo que hoy nos parece trivial: pellizcar la pantalla y ampliar una foto con dos dedos. Aquello era radicalmente distinto. Tan distinto que casi daba pudor sacarlo del bolsillo. En el metro notaba miradas de reojo cuando usaba aquella pantalla enorme, multitáctil. Creo que hoy el equivalente sería encontrarse a alguien manejando un pequeño dispositivo holográfico. Incluso me pidieron fotos en el aeropuerto. Del iPhone, claro. No conmigo.

Aquellos primeros días pensé que ese pequeño aparato iba a sustituir muchas cosas. No imaginé cuántas. Pero usar aquel primer iPhone me obligaba —como todas las buenas revoluciones— a replantearme cómo hacía las cosas en mi día a día. De ahí salió el titular del primer análisis que escribí sobre él: Vivir con un iPhone.

Las revoluciones sin compasión

Ha habido en mi vida tres momentos tecnológicos como el del iPhone. Ya hablaremos de los otros dos. Pero el cambio que supuso llevar un dispositivo así en el bolsillo ocurrió, curiosamente, más lejos de la tecnología de lo que parece.

Me enseñó que la computación ubicua ya estaba aquí. Que la idea de un superordenador en el bolsillo no era una metáfora. Aquello iba a transformar cómo nos comunicábamos, cómo consumíamos contenido, cómo entendíamos el mundo. Tener un ordenador real siempre encima auguraba también algo más grande: que el ecosistema acabaría siendo el verdadero producto.

La tecnología no se detendría ahí. Aun siendo un dispositivo incompleto —como casi todas las primeras generaciones— abría la puerta a revoluciones que llegarían poco a poco. Geolocalizar fotos, usar aplicaciones que entendían dónde estabas, empezar a mirar el mundo a través de una pantalla que sabía situarte. Los primeros pasos de la realidad ampliada empezaron ahí. Con el iPhone 3G.

Pero quizá lo más importante de aquellos primeros días fue entender algo más sereno: que la tecnología ya no tendría límites claros. Steve Jobs hablaba de ello como una bicicleta para la mente, y por primera vez esa metáfora tenía sentido en la mano. No corría sola, no elegía el destino, no marcaba el ritmo. Solo multiplicaba el esfuerzo si había esfuerzo, el rumbo si había rumbo. El dispositivo estaba ahí, impecable, esperando a ser pellizcado. Pedalear —como siempre— dependía de nosotros.

En Applesfera | Mil canciones bastan

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La noticia Pellizcar una pantalla fue publicada originalmente en Applesfera por Pedro Aznar .

Apple prestó un iPad para los Grammy sin pagar nada. Años después, Samsung gastó 20 millones en los Oscar y les pillaron con un iPhone entre bastidores

Actualidad en Applesfera - Sáb, 07/02/2026 - 17:01

1 de febrero de 2010. Los Grammy están en pleno directo y Stephen Colbert sale al escenario del Staples Center de Los Ángeles a presentar una categoría. Stephen Colbert es uno de los presentadores de late night más influyentes de Estados Unidos, de esos que cuando hacen una broma en su programa al día siguiente todo el mundo habla de ello. Pues bien, ese día no salió con un sobre dorado. Sacó del bolsillo un iPad y leyó las nominaciones desde ahí.

"Jay Z, ¿no te ha venido uno de estos en tu bolsa de regalos?", soltó mirando al rapero entre el público. "¿Soy más cool que tú ahora?". La sala se rió, el público en casa flipó y Apple acababa de conseguir una campaña de marketing millonaria sin gastarse un euro. Lo mejor de todo es que no fue planificado.

Apple y la música: una historia de amor que viene de lejos

Antes de entrar en cómo acabó ese iPad en los Grammy, vale la pena recordar que Apple siempre ha tenido una relación especial con la música. Desde el iPod hasta Apple Music, pasando por iTunes, la música ha sido uno de los pilares de la compañía.

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De hecho, iTunes ganó un Grammy técnico en 2012 por "revolucionar la forma en que se consume música". La Academia de las Artes y las Ciencias de la Grabación reconoció que Apple había cambiado toda la industria. Y este año, 2026, Apple Music está patrocinando la Super Bowl, el evento deportivo más visto del mundo. Casualidad o no, Bad Bunny acaba de ganar el Grammy al Álbum del año.

Eddy Cue recogiendo un Grammy

Pero volvamos a 2010, cuando todo esto todavía no había pasado y Apple acababa de presentar su nueva criatura.

Cuatro días entre la keynote y el escenario

El 27 de enero de 2010, Steve Jobs presentó el iPad por primera vez. La obsesión por el secreto había funcionado: prácticamente nadie fuera de Apple lo había visto antes. Era un dispositivo completamente nuevo y la expectación estaba por las nubes.

Stephen Colbert vio la keynote desde su casa y lo tuvo clarinete al instante. "Dios, quiero uno de esos", pensó. Pero no para quedárselo en casa y trastear con él. Stephen Colbert tenía que presentar una categoría en los Grammy el 1 de febrero, solo cuatro días después. Y se le ocurrió la idea: "Les escribo, les digo que lo saco del bolsillo en el escenario y listo".

La propuesta llegó a Apple y la respuesta fue un sí. En cuestión de horas cerraron el trato más espontáneo de la historia reciente del marketing de Apple.

Un préstamo express con condiciones

Aquí viene lo mejor. Apple no le regaló el iPad a Colbert. Ni siquiera se lo prestó para que lo tuviera unos días. El trato fue ridículamente estricto: se lo dieron entre bastidores justo antes de salir al escenario, lo usó durante un minuto y medio, y nada más bajar las escaleras tuvo que devolverlo.

"Me lo dieron backstage, lo saqué, y cuando bajé del escenario se lo devolví inmediatamente", explicó Stephen Colbert después a los periodistas. "Es increíble. Pero no, no me lo quedo".

La broma con Jay Z sobre las bolsas de regalo de los Grammy fue el remate. En una sola frase, Stephen Colbert convirtió el iPad en el objeto de deseo de la noche. Millones de personas viendo los Grammy en directo vieron ese dispositivo mágico del que todo el mundo hablaba desde hacía cuatro días. Y lo vieron en las manos de uno de los presentadores más importantes de la televisión americana.

Marketing millonario sin gastar un euro

Apple consiguió algo que las marcas pagan fortunas por conseguir: un momento único en prime time durante uno de los eventos más vistos del año. Sin contratos publicitarios, sin anuncios a precio de oro, sin campañas orquestadas por agencias.

¿Recuerdas el selfie de Ellen DeGeneres en los Oscar de 2014 con el Samsung Galaxy Note? Samsung había pagado 20 millones de dólares a ABC por ser patrocinador principal de la gala. El acuerdo incluía que Ellen usara un Galaxy en el escenario. De hecho, ejecutivos de Samsung entrenaron a Ellen durante los ensayos para que sacara el teléfono y capturara ese momento. La "sorpresa" estaba guionizada.

Pero el tiro les salió por la culata. Varios medios detectaron que, aunque en el escenario usaba el Samsung, los tuits que Ellen mandaba entre bastidores se enviaban desde su iPhone personal. Twitter mostraba el origen de cada tuit y ahí estaba: "Twitter for iPhone".

El iPad salió a la venta el 3 de abril de 2010, dos meses después de esa noche en los Grammy. En menos de un mes vendió su primer millón de unidades. En algo más de un año llegó a los 25 millones. Fue el producto nuevo de Apple que más rápido vendió en la historia hasta ese momento.

En Applesfera | Los 11 libros que enseñaron a Steve Jobs a liderar y convertir a Apple en la empresa que es hoy

En Applesfera | Nuevo iPhone plegable - Todo lo que creemos saber sobre él

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DXRacer Master: la silla gaming que entiende que trabajar y jugar ya son lo mismo

Actualidad en Androidsis - Sáb, 07/02/2026 - 13:26

El mercado de las sillas gaming lleva años en una situación parecida a la de muchos otros productos tecnológicos: muchísima oferta, mucha estética agresiva y, en demasiados casos, más marketing que ergonomía real. En ese contexto, la DXRACER Master juega otra liga. No intenta llamar la atención con colores chillones ni con formas exageradas, sino que apuesta por algo mucho más difícil de conseguir: comodidad real para muchas horas y una construcción que justifique su precio.

No es una silla barata ni pretende serlo. Tampoco es una silla pensada solo para “echar unas partidas”. La Master está claramente orientada a usuarios que pasan muchas horas sentados y buscan que su setup refleje esa profesionalidad: trabajar, editar, escribir, jugar o todo a la vez. Pero no nos entretengamos más, he probado la silla y te voy a dar, como siempre, una opinión sincera. Empecemos con lo bueno y acabemos con lo menos bueno, vamos a ello.

Un diseño elegante, pesado y muy cómodo para sesiones largas

Desde el primer momento del montaje, que no resulta muy complicado gracias a su guía de montaje, la DXRacer Master deja claro que pertenece a la gama alta. La sensación de ligereza se sustituye por una robustez estructural que transmite seguridad. Con un chasis de aluminio y una base sólida, está diseñada para ser una inversión a largo plazo.

Su estética es uno de sus mayores aciertos. Adopta un diseño limpio y minimalista, permitiendo que la silla encaje con la misma naturalidad en un setup de esports que en un despacho profesional de diseño. El tapizado destaca por su grosor y tensión, ofreciendo un tacto superior que resiste el desgaste del uso diario intensivo. Aquí hay buen material, y se nota tanto al sentarte como al levantarte. Eso sí, a pesar de que la robustez en una silla es algo conveniente, no es la más adecuada para espacios muy pequeños ni para personas que busquen algo ligero y fácil de mover constantemente.

Donde la DXRACER Master empieza a marcar distancia frente a muchas sillas gaming es en la experiencia de uso prolongado. Esta no es una silla que impresione solo al sentarte cinco minutos, sino una que se aprecia de verdad tras varias horas seguidas. El asiento es firme, pero no duro. No se hunde en exceso ni obliga a estar reajustándose cada poco tiempo. La espuma de alta densidad mantiene la forma y reparte bien el peso, algo clave si pasas muchas horas frente al escritorio.

El respaldo es amplio y alto, con una forma que acompaña bien la espalda sin forzar una postura rígida. Aquí se nota que DXRACER ha evolucionado desde sus diseños más antiguos, mucho más tipo baquet de coche. La Master se siente más natural, más de oficina premium que de silla racing. No es una sensación “sofá”, pero tampoco castiga la espalda o las piernas.

Un soporte lumbar y un respaldo que se ajustan a ti

La DXRACER Master permite reclinar el respaldo hasta unos 135°, suficiente para descansar, ver contenido o hacer pausas para desconectar (si la quieres para tumbarte completamente plano, esta silla no es para ti). Aquí no hay truco ninguno, el mecanismo de inclinación es suave y transmite seguridad ya que no hay crujidos ni sensaciones raras al cambiar de posición. El pistón de gas es de clase 4, y se nota estable incluso para usuarios de mayor peso.

Pero, uno de los puntos diferenciales de esta silla es el sistema de soporte lumbar ajustable integrado. Y digo esto porque no estamos hablando del típico cojín lumbar que acabas quitando al cabo de una semana. Esta silla tiene un ajuste que se realiza girando la rueda lateral que permite regular la profundidad del soporte lumbar con bastante precisión. Esto te permite adaptarlo a tu espalda real, no a una forma genérica. Si trabajas muchas horas sentado, este detalle marca una diferencia enorme con el paso de los días.

Obviamente no se trata de un sistema milagroso que arregle una mala postura por sí solo, pero sí ayuda a mantener una posición más saludable sin tener que estar pensando constantemente en cómo te sientas. Para gente con molestias lumbares leves o que simplemente quiere prevenirlas, es uno de los puntos más valiosos de la Master. Eso sí, recuerda que hacer estiramientos es la mejor forma de evitar dolores crónicos de espalda o similares. Lo que me lleva a hablarte de algo que considero fundamental en las sillas gamer, los reposabrazos.

Reposabrazos 4D: sólidos, precisos y útiles, de verdad

Los reposabrazos son otro apartado donde esta silla juega en gama alta, y aquí conviene pararse un momento. Cuando llevas muchos años pasando horas sentado ya sea trabajando, jugando o simplemente descansando frente al escritorio, sabes que un buen reposabrazos no es un capricho. No siempre tenemos una mesa delante para apoyar correctamente los codos, y cuando eso falta, toda la carga acaba yéndose a los hombros… y de ahí, a la espalda.

Por eso la posición de los brazos importa mucho más de lo que parece. Poder relajarlos de verdad marca una diferencia enorme en sesiones largas. En este sentido, los reposabrazos de la DXRACER Master cumplen con nota. Son 4D reales: se ajustan en altura, profundidad, anchura y rotación, permitiendo adaptar la postura a tu cuerpo y a tu forma de sentarte, no al revés.

Más allá de la lista de ajustes, lo importante es cómo se sienten en el uso diario. Aquí no hay holguras molestas ni sensación de pieza floja. Los reposabrazos se mueven cuando tú quieres, no cuando apoyas el peso sin darte cuenta. Esto es especialmente importante si trabajas muchas horas con teclado y ratón o si juegas durante largos ratos, donde una mala posición de brazos acaba pasando factura antes o después.

Además, el acolchado es firme pero cómodo, y aguanta bien el uso continuado sin deformarse rápido. Tengo experiencia suficiente para decir que no se trata de un detalle menor: muchos reposabrazos “gaming” terminan siendo un punto débil con el tiempo, y aquí, por construcción y materiales, da la sensación de que están pensados para durar y para cuidar tu postura a largo plazo.

Dos materiales, dos experiencias distintas

Aquí es importante aclarar algo que muchas veces se pasa por alto: la DXRACER Master se puede elegir en dos acabados diferentes, y te voy a explicar porqué no es solo una decisión estética. Por un lado está la versión en tejido (que es la que aparece en mis fotos) y, por otro, la versión en polipiel de microfibra.

Empezando por el tejido, es claramente la opción más agradecida si vives en una zona calurosa o si pasas muchas horas sentado. Transpira mejor, no acumula tanto calor y resulta más cómoda en verano o en habitaciones donde no siempre hay aire acondicionado. En uso diario prolongado se nota: la sensación térmica es más estable y menos “pegajosa” que en los acabados tipo cuero.

Eso sí, el tejido tiene su contrapartida. Si tienes mascotas en casa, especialmente perros o gatos, retirar el pelo del tapizado es más laborioso que en superficies lisas. No es un drama, pero conviene saberlo: el pelo se queda más adherido que en la polipiel y exige algo más de mantenimiento.

La versión en polipiel de microfibra, por su parte, juega en otra liga en cuanto a limpieza y estética. Es más fácil de mantener, basta un paño para dejarla como nueva, y suele envejecer muy bien si el entorno acompaña. El problema es el habitual de este tipo de materiales: retiene más calor. Si tu habitación es calurosa o mal ventilada, en sesiones largas puede resultar menos cómoda, especialmente en verano.

Te recomiendo que te pares a pensar qué te viene mejor: tejido si priorizas frescor y comodidad térmica o polipiel si buscas facilidad de limpieza y una sensación más “premium”, siempre que el calor no sea un problema en tu caso.

Yo, viviendo en el sur de España, prefiero la de tejido (ya tuve otras marcas de piel sintética y no lo recomiendo si tu zona es calurosa). En cualquier caso, tanto en tejido como en polipiel, la calidad del material está claramente por encima de la media de las sillas gaming baratas, tanto en tacto como en sensación de durabilidad.

¿Es la DXRacer Master la silla que necesitas?

Al final, elegir una silla de este nivel es una decisión personal, pero tras mi experiencia, estas son las situaciones donde la Master realmente justifica su inversión

  • Buscas una inversión a largo plazo: Si estás cansado de sillas que crujen a los seis meses o cuyo acolchado desaparece rápidamente, la robustez de la Master te va a convencer.
  • Tu espalda te está dando avisos: El soporte lumbar mecánico es, sencillamente, mucho mejor en comparación con los cojines tradicionales.
  • Quieres un setup profesional: Si buscas algo que luzca impecable tanto en un stream como en una videollamada de trabajo, esta silla es ideal. Solo tienes que ver las imágenes de su diseño.

Con todo esto, vemos que la DXRacer Master es una silla con clase que entiende que jugar y trabajar a menudo son la misma cara de una moneda. No necesita luces para brillar porque su calidad de construcción habla por ella. Si pasas más de seis horas al día frente a la pantalla y quieres una herramienta que cuide tu salud sin parecer un juguete, es, posiblemente, una de las mejores compras que puedes hacer para tu setup. Aquí te dejo el enlace para que puedas echarle un vistazo en Amazon.

El outlet de MediaMarkt está liquidando todos estos iPhone: hay modelos Pro e incluso el iPhone Air

Actualidad en Applesfera - Sáb, 07/02/2026 - 12:31

MediaMarkt tiene un outlet al que podemos acceder a través de eBay y en el que es fácil encontrar chollos. Ayer mismo os contábamos cómo podíamos llevarnos a casa auriculares, Apple Watch e incluso MacBooks a precios que es difícil ver en otras tiendas. Hoy venimos a lo mismo, aunque en esta ocasión solo con iPhone de diferentes generaciones.

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Tenemos mucho donde elegir ahora mismo, aunque, como suele ocurrir con este tipo de dispositivos, el stock es bastante limitado, puesto que en la mayoría son artículos de exposición. A continuación, os dejamos una selección de los iPhone más destacados que hemos visto en el outlet de MediaMarkt:

  • iPhone 15 por 449 euros, la opción más económica e ideal para los que buscan un móvil compacto.
  • iPhone 15 Plus por 599,90 euros, para tener mayor pantalla y autonomía que el anterior.
  • iPhone 16 por 615,20 euros, más potente y actual.
  • iPhone 16 Pro por 759 euros, con un gran precio para ser un modelo Pro.
  • iPhone 16e por 499 euros, a un precio que merece la pena.
  • iPhone Air por 899,10 euros, el ultrafino de Apple con un buen descuento.
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La opción más económica la tenemos con este iPhone 15. Un teléfono que, calidad-precio, sigue valiendo la pena en pleno 2026 gracias a su pantalla de 6,1 pulgadas (eso sí, con 60 Hz), un sistema de doble cámara que para el día a día va bien y rendimiento de sobra para la mayoría de apps. Como primer iPhone, genial. Está disponible por 449 euros en estado 'Usado' puesto que se trata de un móvil de exposición.

iPhone 15 Plus

Damos un pequeño saltito con el iPhone 15 Plus, ideal si buscas un móvil con un precio similar al anterior, pero más grande. Con él, daremos el salto a las 6,7 pulgadas, así como a una autonomía que da más de si. Cabe señalar, a modo de recordatorio, que tanto este como el anterior cuentan con puerto USB-C. Está disponible por 599,90 euros en estado 'Abierto, sin usar'.

iPhone 16

Saltamos de generación y lo hacemos con el iPhone 16 en un precioso color rosa. Su precio pega un salto con respecto a los anteriores (cuesta 615,20 euros en estado 'Abierto, sin usar'), pero a cambio tendremos un teléfono que gana en potencia y autonomía. Una opción muy interesante si tenemos en cuenta el precio que mantiene todavía el iPhone 17.

iPhone 16 Pro

La opción Pro de Apple más destacada dentro de este outlet la representa este iPhone 16 Pro. El primer iPhone de esta lista con 120 Hz en la pantalla, un punto a destacar. El Apple A18 Pro nos dará potencia suficiente durante un buen montón de años, además de un sistema de cámaras muy versátil. En estado 'Reacondicionado', cuesta 759 euros.

iPhone 16e

El iPhone 16e llegó con la intención de ser un teléfono de Apple asequible, aunque de lanzamiento tenía un precio que no era para todos los bolsillos. Hoy en día ya es más atractivo, pero este del outlet de MediaMarkt mejora la apuesta: sale por 499 euros en estado 'Reacondicionado'. Como explica el propio outlet, mantiene sus 3 años de garantía.

iPhone Air

Cerramos esta selección de teléfonos con el más caro de todos ellos, pero también con una joya. El iPhone Air es un teléfono que brilla por su grosor de 5,6 milímetros, pero que también destaca por una muy buena pantalla, potencia a raudales y una cámara que rinde bien. Lo tenemos disponible en estado 'Nuevo' por 899,10 euros.

Algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio económico a Applesfera. En caso de no disponibilidad, las ofertas pueden variar.

Imágenes | Compradicción, Apple, MediaMarkt

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La noticia El outlet de MediaMarkt está liquidando todos estos iPhone: hay modelos Pro e incluso el iPhone Air fue publicada originalmente en Applesfera por Juan Lorente .

Buscaba una comedia ligera para ver a diario, pero 'Loot' me ha conquistado por otras muchas cosas

Actualidad en Applesfera - Sáb, 07/02/2026 - 10:01

Llega la noche y, después de horas trabajando y otros quehaceres, sinceramente, lo último que me apetece es comerme la cabeza con una serie. Me encantan 'Separación', 'Pluribus' y otras grandes series "intensas", pero en las justas dosis, no todo el año. La mayoría de veces me apetece una serie que me entretenga sin que tenga que irme a la cama dándole mil vueltas a la trama para tratar de solventar el conflicto en mi mente antes de ver el siguiente episodio.

Pues 'Loot', de Apple TV, encaja ahí perfectamente. Se viste como una comedia ligera en la que una mujer que se casó con un multimillonario decide divorciarse y quedarse con mitad de su fortuna. "Es tan simple como poco original", pensé en un primer momento. "Pero me encanta", pensé tras ello. Me he visto ya sus tres temporadas y reafirmo que me encanta. Aunque no precisamente por ser simple o poco original.

Una serie con corazón propio {"videoId":"x9a9x4o","autoplay":true,"title":"Loot — Tráiler oficial de la segunda temporada | Apple TV+", "tag":"loot", "duration":"138"}

El primer símbolo de alarma positiva de 'Loot' lo encontré en cómo, sin hacer ruido, acaba hablando de cosas bastante más profundas de lo que parece. Sí, es una serie cómoda, con episodios cortos y un tono amable, pero debajo de esa capa hay temas como el vacío que deja el dinero cuando no tenemos otros objetivos en la vida. O lo complicado que es redefinirse cuando toda tu vida ha girado alrededor de otra persona. Y lo hace sin ponerse intensa, que es justo lo que le pido a una serie para ver entre semana.

Maya Rudolph, su actriz protagonista, es otra de las claves para conquistarme. Su personaje podría haberse quedado en el cliché de millonaria excéntrica y desconectada de la realidad. Y en parte es así, pero Rudolph logra darle humanidad constantemente. Es divertida, pero también vulnerable, torpe e ingenua. Esa mezcla hace que no solo te rías con ella, sino que te importe lo que le pasa.

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A ella le acompaña un reparto de secundarios a la altura. La serie se apoya mucho en el equipo de la fundación benéfica a nombre de Molly (el personaje de Rudolph) y, lejos de quedarse en simples comparsas, todos tienen su propio espacio y evolución a lo largo de las temporadas.

'Loot' también sirve para dejar de idealizar la riqueza. El dinero está ahí y es exagerado cuando tiene que serlo, pero precisamente la serie narra cómo no es una herramienta mágica con la que solucionar los problemas. De hecho, en buena parte de las tramas, es el dinero el origen de los problemas.

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El ritmo es el esperado de una comedia de treinta minutos. No hay grandes giros forzados, ni cliffhangers que te dejen pendiente del siguiente capítulo. Te puedes entretener viendo episodios sin parar, pero también te puedes permitir irte a la cama sin la emoción y tensión de pensar "qué pasará ahora".

Al final, 'Loot' se ha convertido en una de esas series que no paro de recomendar cuando alguien me pide consejos para ver algo ligero, pero bueno. No es un relleno entre los thrillers, dramas y ciencia ficción de Apple TV. Es una serie con corazón propio.

30 capítulos para disfrutar

A día de hoy, 'Loot' tiene tres temporadas con 30 episodios en Apple TV. La última se acabó de emitir el pasado mes de diciembre y no hay confirmación de una cuarta temporada. Y aunque es obvio que deseo como el que más una renovación, los capítulos que ya hay disponibles son suficientes ya para adorar la serie.

Nº CAPÍTULOS

TEMPORADA 1 (2022)

10 episodios

TEMPORADA 2 (2024)

10 episodios

TEMPORADA 3 (2025)

10 episodios

Como contaba anteriormente, cada episodio dura una media de 30 minutos, así que es muy ligera. Y si la encaras como yo, viéndola con calma a diario con uno o dos capítulos por noche, te durará varias semanas.

Imágenes y vídeo | Apple TV

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Apple descatalogó el HomePod original para centrarse en el 'mini'. Lanzó el segundo por sorpresa y va por el mismo camino

Actualidad en Applesfera - Vie, 06/02/2026 - 19:01

El del HomePod es uno de los casos más misteriosos en la historia reciente de Apple. Empezando por su lanzamiento inicial hace ahora ocho años, y continuando con un devenir un tanto extraño. Incluso llegó a ser un producto cancelado, aunque tuvo un hermano pequeño (el HomePod mini) y una segunda generación.

El altavoz inteligente de Apple nunca ha terminado de despegar. Y eso que, dejando de lado a la malograda Siri, es un producto bastante redondo. Pocos usuarios (por no decir ninguno) que lo tenga o haya tenido puede decir lo contrario, ya que su sonido es impecable. Sin embargo, su apariencia es más parecida a la de un cadáver andante.

Un lanzamiento escalonado y unas ventas... {"videoId":"x7zy7ms","autoplay":true,"title":"HomePod, review APUESTA TOTAL por el SONIDO gracias a sus 7 altavoces", "tag":"HomePod", "duration":"402"}

El HomePod se presentó en la WWDC17 como el segundo altavoz de su historia tras el icónico iPod Hi-Fi. Aunque esta vez con una idea distinta, ya que se trataba del primer altavoz inteligente como tal de la compañía. Aunque Siri ya por entonces era foco de críticas, pero al final seguía teniendo su utilidad para controlar la domótica con HomeKit o reproducir canciones con Apple Music.

Sin embargo, ya desde el principio tuvo un lanzamiento extraño. Y es que, desde su presentación, tardó casi un año en lanzarse (el 9 de febrero de 2018) y lo hizo de forma escalonada, ya que apenas estuvo disponible en Estados Unidos y algún que otro territorio más. En España, por ejemplo, no lo tuvimos hasta el 26 de octubre de aquel año.

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El altavoz con el que Apple quería "reinventar la música en el hogar" costaba 349 euros (igual que el actual). Lo de que fuese caro o barato es algo complejo de decir, ya que al final no deja de ser un elemento subjetivo. Lo que está claro es que no terminaba de convencer. 

En su primer año, apenas se enviaron 600.000 unidades, que comparadas con la competencia, le dejaban en una posición muy baja. Amazon y Google dominaban el mercado con alrededor de 4 millones y 2,4 millones de envíos respectivamente. Y aunque mejoró sus cifras en siguientes años, apenas recortó cuota de mercado a sus competidores.

Como con el precio, catalogar de fracaso las ventas del HomePod es arriesgado. Más cuando tampoco sabemos a ciencia cierta la expectativa que manejaba Apple. Sin embargo, es evidente que nunca jugó en la liga del sonido, sino en la del valor. Fue un producto de nicho que capturó una fracción muy pequeña de las ventas.

De sus virtudes nació un HomePod mini

El HomePod no era un dispositivo perfecto. A él se le achacaban carencias premeditadas como ausencia de una conexión Bluetooth estándar (solo conectividad con tecnología propietaria) o una compatibilidad prácticamente nula con terceros. Usar dispositivos Android con un HomePod era (y es) una odisea, así como utilizar servicios de terceros como Spotify.

Sin embargo, como altavoz, sus críticas no podían ser más positivas. Muchos análisis coincidían en que ofrecía un sonido tremendamente equilibrado para su tamaño, con graves profundos, voces claras y una escena sonora muy amplia para un único punto de emisión. Y si encima se conectaban en pares estéreo, la experiencia se volvía mucho más inmersiva, con una separación de canales real y una sensación de "muro de sonido" capaz de llenar la estancia.

Pero dado que aquello no era suficiente para aumentar la cuota de ventas y que el mercado parecía más interesado en altavoces pequeños y más económicos como los Amazon Echo Dot, Apple lanzó en 2020 el HomePod mini.

Esta versión nunca estuvo a la altura del HomePod original en cuanto a sonido, aunque igualmente ofrecía un audio más que digno para su tamaño. Sus virtudes estaban en lo tecnológico, dado que contaba con chips más avanzados que su hermano mayor, como por ejemplo el S5, que le permitía aplicar procesamiento computacional de audio en tiempo real y soportar funciones más modernas de Siri y del hogar conectado.

Que además costase 99 euros de partida, pese a ser algo más caro que sus homólogos de Amazon y Google, no fue un obstáculo para el consumidor. Y según algunos estudios, Apple llegó a vender 4 millones de unidades al año siguiente de lanzarlo.

La muerte y resurrección del HomePod grande

La cosa pintaba tan bien para el HomePod mini que Apple decidió que fuese el único. En marzo de 2021, Apple confirmó que dejaría de fabricar el HomePod grande para centrarse en avanzar en el formato 'mini', con idea de seguir añadiéndole tecnologías avanzadas de sonido que le permitiesen destacar por delante de sus rivales en un factor forma y tamaño más complejo que con el grande.

Pero ocurrió algo inesperado. De repente, el HomePod original empezó a duplicar su valor de reventa. Que ya no se fabricasen y vendiesen nuevas unidades animó a muchos a buscarlos en plataformas de segunda mano. Y la teoría de la ley de la oferta y la demanda hizo el resto.

Captura de abril de 2022

Se llegaron a extremos casi absurdos en los que se llegaban a vender usados por más del doble de lo que costaron nuevos. Y no porque los vendedores se hubiesen vuelto locos. Es que además lograban venderlos. Apple debió observar este repentino movimiento y...

De repente, el HomePod 2 HomePod 1 (izda.) y HomePod 2 (dcha.)

Hace ahora tres años, y para sorpresa de casi todos, Apple presentaba "una revolución en sonido e inteligencia". Estaba naciendo el HomePod 2 heredando la tecnología de los 'mini' y con alguna que otra mejora que, en la previsible perspectiva de Apple, harían que, ahora sí, el altavoz triunfase.

Nuevamente nos encontramos con un altavoz al que costaba sacar pegas en lo que a sonido se refiere. Pero las críticas entonces llegaron por la ausencia de una IA real en un momento en el que ChatGPT ya había pegado el petardazo de la IA generativa y todas las grandes tecnológicas empezaban a mover ficha.

El HomePod 2 se sigue vendiendo a día de hoy. Cuesta 349 euros, lo mismo que costó en su momento el modelo original. Y aunque Apple no da cifras de cuánto se está vendiendo, hay estimaciones que afirman que apenas representa un 6% del mercado. De hecho, los 'mini' están por delante.

¿Un muerto viviente?

Cumplidos tres años desde su lanzamiento, el HomePod 2 sigue en las estanterías de las Apple Store de todo el mundo. Pero su presencia ahí parece más testimonial que otra cosa. A nadie le extrañaría que, como sucedió con su antecesor, el día menos pensado Apple deje de fabricarlo y venderlo.

No hay atisbo de un HomePod 3. Que sí, que no hay dos sin tres y que puede llegar sin esperarlo como tampoco esperábamos al segundo. Pero también es cierto que sería arriesgar a un nuevo tropiezo con un producto que no ha logrado calar entre el público más amplio.

Los HomePod grandes se han convertido en un excelente producto de nicho. Y en la vieja Apple, esto no solo no hubiese sido extraño, sino que hubiese sido lo normal. Pero en la era moderna, con una Apple cada vez más abierta y con más modelos en cada una de sus gamas (no hay más que ver los iPhone), vender productos para un público limitado parece una estrategia contraria a su ambición.

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Habrá HomePod mini 2. O eso dicen los principales filtradores, quienes afirman que podría estar al caer en este primer trimestre de 2026. Seguramente llegue de la mano de la nueva Siri y como un integrante más de la nueva estrategia de robótica para el hogar que parece estar iniciando la firma californiana.

Pero el HomePod grande... Bueno, el HomePod grande parece estar más cerca de ser un recuerdo sonoro de que no todo éxito se mide en millones de unidades vendidas. Es el último reducto de una categoría que Apple parece dispuesta a dejar morir en silencio, mientras el mundo se llena de 'minis' y robots parlanchines que prometen conquistar el hogar.

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La noticia Apple descatalogó el HomePod original para centrarse en el 'mini'. Lanzó el segundo por sorpresa y va por el mismo camino fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

Lo que iba a ser la gran novedad de salud en iOS 27 se queda en el camino. Revelan que Apple ha troceado su proyecto de "doctor virtual"

Actualidad en Applesfera - Vie, 06/02/2026 - 17:31

Durante años hemos leído rumores sobre un proyecto interno de Apple que prometía cambiar la forma en que usamos nuestros datos de salud. Un asistente virtual de salud con inteligencia artificial que analizaría todo lo que recoge tu Apple Watch, incorporaría informes médicos externos y te daría recomendaciones personalizadas. 

Pero Apple Health+, ese proyecto que nunca fue oficial pero del que llevamos tiempo oyendo hablar, no llegará tal y como nos lo contaban. iOS 27 rescatará solo lo viable de un plan que apuntaba demasiado alto. Mark Gurman afirma que Apple ha reducido de forma importante el alcance de este proyecto. No lo ha cancelado del todo, pero lo que queda es una sombra de lo que prometía ser según las filtraciones.

Qué prometían los rumores sobre Apple Health+

Apple Health+ iba a ser un servicio dentro de la app Salud que funcionaría como tu médico personal digital. Te haría preguntas, analizaría tus constantes vitales del Apple Watch, incorporaría análisis de laboratorio que subieras manualmente y, a partir de ahí, generaría informes de salud detallados.

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Pero no se quedaba ahí. Los rumores también hablaban de vídeos explicativos sobre condiciones médicas, consejos de bienestar personalizados según tu situación y sugerencias basadas en patrones que detectara en tus datos. Todo potenciado por inteligencia artificial. No estaba claro si iba a ser un servicio de pago tipo Fitness+ o si vendría incluido dentro de iOS 27. Pero no importa, porque ese Apple Health+ completo no va a existir.

El problema de meter IA en temas de salud

Quizá Apple ha hecho bien en pisar el freno. Y es que justo en las últimas semanas hemos visto el desastre que puede ser mezclar inteligencia artificial con datos médicos. ChatGPT lanzó hace poco una función que conectaba con la app Salud del iPhone para dar "mejores respuestas médicas". Sonaba bien sobre el papel.

The Washington Post lo probó a fondo. Le dieron diez años de datos de salud de un Apple Watch, 29 millones de pasos y 6 millones de mediciones cardíacas, y ChatGPT le dio una calificación de salud desastrosa al usuario, sugiriendo riesgos cardiovasculares graves. Cuando ese mismo usuario fue a su médico real con esos datos, el doctor lo descartó. No solo eso, cada vez que repetían la consulta, ChatGPT daba una respuesta diferente.

Proceso de vinculación de la app ChatGPT a la app Salud de iOS (Imagen: The Washington Post)

Una cosa es que tu Apple Watch te sugiera levantarte cada hora y otra muy distinta que una IA te diga qué hacer con tus niveles de glucosa o tu tensión arterial. Apple siempre ha sido extremadamente cauta con las funciones médicas, sometiendo cada una a procesos de certificación largos y costosos. Probablemente esa cautela es lo que ha frenado Apple Health+.

Lo que sí veremos en iOS 27

No todo está perdido. Según Gurman, Apple va a "reproponer" algunos componentes de Apple Health+ y lanzarlos "tan pronto como este año". Cogerán las partes menos problemáticas, probablemente sugerencias básicas basadas en datos que ya tienes en la app Salud, y las integrarán en iOS 27.

No se espera ningún asistente virtual de salud con vídeos explicativos y análisis de laboratorio. Más bien habrá sugerencias mejoradas del estilo "has dormido peor esta semana, ¿quieres revisar tu rutina nocturna?". Útil, sí, pero lejos de lo que prometían los rumores del proyecto original.

Eddy Cue también está moviendo fichas en Fitness+

Como bonus track, Mark Gurman menciona que Eddy Cue, jefe de servicios de Apple, está "considerando cambios" en Apple Fitness+. No da más detalles, pero el hecho de que se mencione en el mismo artículo que el recorte de Health+ hace pensar que quizá iban a estar conectados de alguna manera.

Apple ha demostrado en los últimos años que, cuando se trata de salud, prefiere ir poco a poco pero bien. La detección de caídas, el ECG, la medición de oxígeno en sangre y la detección de fibrilación auricular llegaron tras años de desarrollo y certificaciones médicas mundiales.

Querer montar un "doctor virtual" con IA de golpe era, probablemente, saltarse demasiados pasos a la vez. Después de ver cómo ChatGPT Salud ha fallado estrepitosamente en sus primeras pruebas serias, parece que Apple ha hecho bien en frenar y repensar el proyecto.

iOS 27 traerá algo de Apple Health+, pero será la versión light. La ambición queda aparcada para más adelante. O quizá para nunca. Y, viendo el estado actual de la IA en temas médicos, quizá sea lo mejor.

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El iPhone 18 Pro Max va camino de un récord histórico de autonomía. La mala noticia es que su peso también apunta a ser histórico

Actualidad en Applesfera - Vie, 06/02/2026 - 16:01

El iPhone 17 Pro Max ya es el campeón indiscutible de autonomía entre los smartphones actuales. Pero Apple no se conforma y, según las últimas filtraciones, el iPhone 18 Pro Max va a llevar la duración de batería a un nivel más superando las de 40 horas de uso continuo. El detalle que quizá no nos haga tanta gracia es que el iPhone también será más grueso y pesado que nunca. Ya sabemos el dicho: una de cal y otra de arena.

Una batería impensable hasta hace unos años llegará al iPhone 18 Pro Max

La información viene del conocido filtrador "Digital Chat Station" en Weibo, que suele tener acceso a datos fiables de la cadena de suministro. Según sus fuentes, el iPhone 18 Pro Max montará una batería de entre 5.100 y 5.200 mAh. Para poner esto en perspectiva: el iPhone 17 Pro Max actual tiene 5.088 mAh, que ya es la batería más grande jamás vista en un iPhone.

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La diferencia puede parecer mínima sobre el papel, pero hay que sumar otro factor crucial: el chip A20 Pro. Este procesador se fabricará con el proceso de 2 nanómetros de TSMC, lo que significa que habrá mejores en eficiencia energética. más capacidad de batería más un chip que consume menos.

Apple afirma que el iPhone 17 Pro Max ofrece hasta 39 horas de autonomía, y pruebas independientes recientes lo sitúan como el smartphone con mejor duración de batería del mercado. Si extrapolamos los datos, el iPhone 18 Pro Max podría superar cómodamente las 40 horas de uso continuado. Seguramente se aumenten entre dos y cuatro horas más a lo que tenemos ya este año. 

El compromiso: unos milímetros que se notan

Aquí viene la parte menos glamurosa. Para meter esa batería más grande, Apple va a tener que aumentar el grosor del iPhone 18 Pro Max respecto a su predecesor. Ya se había filtrado anteriormente que sería el iPhone más pesado jamás fabricado, y ahora sabemos por qué.

No estamos hablando de centímetros, pero unos milímetros extra en un dispositivo que ya es considerable se notan en la mano y en el bolsillo. Es el eterno dilema: ¿preferimos un teléfono más delgado o uno que dure más sin pasar por el enchufe? Bueno, para quien quiera delgadez al menos existe el iPhone Air o incluso el iPhone plegable que se presentará junto al iPhone 18 Pro. 

iPhone Air y iPhone 17 Pro Max

Y hablando de plegables, el primer iPhone "fold" que Apple presentará este año promete ser un monstruo aún mayor de autonomía. Las filtraciones hablan de una batería de más de 5.500 mAh, lo que lo convertiría en el iPhone con mayor capacidad de todos y superaría a cualquier dispositivo plegable de la competencia.

Qué más esperamos del iPhone 18 Pro Max

Además de la batería récord, el modelo de este año traerá otras novedades importantes:

  • Dynamic Island más pequeña con partes del Face ID bajo pantalla
  • Módem 5G propio de Apple (C2)
  • Control de cámara rediseñado
  • Cámara principal mejorada con apertura variable

El lanzamiento está previsto para este próximo septiembre, así que aún queda tiempo para que se confirmen estas especificaciones. Mientras tanto, parece que la compañía ha tomado una decisión: en la batalla entre delgadez y autonomía, la batería gana en los modelos Pro. Y probablemente sea lo que la mayoría de usuarios preferiríamos

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Cómo reducir al máximo el consumo de datos en Spotify

Actualidad en Androidsis - Vie, 06/02/2026 - 14:55

Spotify se ha convertido en el compañero de muchos para escuchar música, pódcasts y hasta videopódcasts a todas horas, pero todo ese contenido en streaming tiene un precio oculto: los megas de tu tarifa. Si lo usas a diario con datos móviles, es fácil que la factura se dispare o que te quedes sin gigas mucho antes de final de mes.

La buena noticia es que Spotify integra un montón de ajustes y trucos para reducir el consumo de datos sin renunciar a tu música favorita. Además, tu propio móvil (Android o iPhone) también ofrece modos de ahorro de datos que, combinados con las opciones de la app, permiten apurar la tarifa al máximo cuando estás fuera de una red Wi‑Fi.

Cuántos datos gasta Spotify realmente

Una de las claves para entender por qué Spotify puede comerse tu bono de datos tan rápido es la calidad de audio que tienes configurada. La app ofrece varios niveles de calidad para el streaming: baja, normal, alta y muy alta, y cada uno dispara el consumo a un ritmo distinto.

De forma orientativa, el uso de datos por hora de escucha se mueve entre unos 25 MB y 150 MB, según el nivel seleccionado. En la práctica, la mayoría de usuarios se quedan en calidad normal, pero si eres muy tiquismiquis con el sonido es fácil que tengas la alta o la muy alta sin darte cuenta de que eso penaliza tu tarifa.

Estos rangos de consumo se aplican tanto a la música como a los pódcasts que escuchas en Spotify, y también son válidos para el reproductor web. Es decir, si compartes datos desde el móvil con tu portátil y reproduces Spotify en el navegador, gastarás prácticamente lo mismo que usando la app.

Si bajamos al detalle, la relación entre calidad y datos por hora queda más o menos así: calidad baja en torno a 25 MB/h, calidad normal alrededor de 40 MB/h, calidad alta moviéndose entre 85 y 100 MB/h, y calidad muy alta disparándose hasta unos 150 MB/h de media.

Algunas fuentes desglosan el consumo también en kbps para verlo con más precisión: en calidades típicas hablamos de unos 96 kbps para la calidad «baja/normal», alrededor de 160 kbps para la calidad alta y hasta 320 kbps para el ajuste extremo o muy alto, que es el que más ancho de banda devora.

Cuántos datos puedes gastar al mes usando Spotify

Para hacerte una idea más realista del impacto de Spotify en tu tarifa, conviene extrapolar el consumo diario a un mes completo. Si eres de los que escuchan música prácticamente todo el día, la diferencia entre una calidad y otra se nota, y mucho.

Imagina que escuchas Spotify alrededor de 6 horas diarias, algo bastante habitual si lo usas para ir al trabajo, en el gimnasio, mientras estudias o como música de fondo. Eso son unas 42 horas a la semana y, tirando por lo bajo, entre 168 y 210 horas al mes.

Con esos números, las cifras se vuelven claras: en calidad baja el consumo mensual se movería entre unos 4,20 y 5,25 GB, en calidad normal subiría a unos 6,72-8,40 GB, en alta calidad podrías irte fácilmente a 16,80-21 GB y, en muy alta, a aproximadamente 25,20-31,50 GB al mes.

Si además tienes Spotify Premium y sueles descargar listas de reproducción enteras, hay que sumar el tráfico puntual de esas descargas, que no es precisamente pequeño. Una playlist media de 50 canciones descargada en alta calidad puede suponer varios cientos de MB, por lo que es clave realizar esas descargas siempre que puedas conectado a una red Wi‑Fi.

La ventaja es que, una vez descargada la música, puedes escucharla sin conexión y reducir muchísimo el uso de datos móviles. Eso sí, Spotify actualiza periódicamente las listas descargadas, por lo que conviene revisar la configuración para que solo lo haga cuando haya Wi‑Fi disponible.

Cómo ver cuántos datos ha consumido Spotify

Antes de meterte a toquetear ajustes, viene bien comprobar cuánto se está comiendo en realidad Spotify de tu tarifa. Tanto en Android como en iOS, el propio sistema permite consultar el uso de datos por aplicación de forma bastante sencilla.

En móviles Android, el camino típico suele ser Ajustes > Red e Internet > Uso de datos (puede variar ligeramente según el fabricante). Dentro del apartado de uso por aplicación, podrás tocar en Spotify para ver los megas o gigas que ha gastado en el periodo seleccionado, diferenciando si es con datos móviles o Wi‑Fi.

En iPhone, el proceso es muy parecido: entra en Ajustes > Datos móviles y desplázate hacia abajo hasta encontrar la lista de apps. Allí verás cuánto ha consumido Spotify desde el último reseteo de estadísticas y, si quieres, puedes desactivar el botón para impedir que use datos móviles en absoluto.

En un ordenador con Windows, también puedes revisar el uso de datos si te conectas por Wi‑Fi o compartiendo internet desde el móvil. Habitualmente se hace desde Configuración del sistema > Red e Internet > Configuración de red avanzada > Uso de datos, donde se detalla el consumo por aplicación.

Controlar esta información cada cierto tiempo sirve para detectar si, por ejemplo, estás usando siempre la calidad más alta sin ser consciente, o si alguna actualización de la app ha cambiado tu configuración y ahora consume más de lo que te interesa.

Activar el modo de ahorro de datos en Spotify

La función de “Ahorro de datos” de Spotify es el primer ajuste que deberías activar si quieres recortar el consumo de tu tarifa sin volverte loco con los menús. Con un solo interruptor, la aplicación rebaja la calidad del audio y limita ciertos elementos visuales que también tiran de megas. Si buscas alternativas para monitorizar y reducir el uso, herramientas como Datally ayudan a controlar el tráfico en segundo plano.

Para activarla, abre la app de Spotify en tu móvil y toca tu foto de perfil en la parte superior. Después entra en “Configuración y privacidad” y busca el apartado “Ahorro de datos y reproducción sin conexión”. Dentro, verás la opción “Ahorro de datos”, que puedes encender para que la propia app reduzca la calidad cuando estés usando datos móviles.

En ese mismo menú también puedes decidir si el ahorro de datos se adapta automáticamente según el modo activo en tu smartphone. Es decir, puedes hacer que Spotify respete el modo de ahorro del sistema operativo, de forma que, cuando tu móvil entre en ese modo, la app ajuste sola la calidad y desactive elementos adicionales.

Otra ventaja de este apartado es que incluye ajustes para controlar las descargas con datos móviles. Por ejemplo, puedes desactivar “Descargas con datos móviles” para obligar a que las canciones, álbumes o pódcasts descargados solo se bajen cuando estés con Wi‑Fi, evitando sorpresas desagradables en la factura.

En pódcasts, el ahorro de datos también pasa por las opciones de “reproducción solo con audio” o “descargar solo audio”. Si activas estas funciones, cuando reproduzcas o descargues un videopódcast, la app ignorará el vídeo y se quedará únicamente con el sonido, que gasta muchísimo menos.

Cambiar la calidad de audio para gastar menos datos

Si quieres ajustar el consumo de datos con más precisión, toca meterse en la configuración de “Calidad de audio” de Spotify. Aquí puedes decidir tanto la calidad cuando estás con Wi‑Fi como cuando usas datos móviles, además de la calidad a la que se descargan las canciones.

Para llegar a estos ajustes, entra en Spotify, pulsa en tu foto de perfil, selecciona “Configuración y privacidad” y busca la sección “Calidad de audio”. Verás que puedes elegir entre varias opciones (baja, normal, alta, muy alta o automático) tanto para el streaming como para las descargas.

Lo recomendable para ahorrar datos es configurar una calidad más baja cuando estás con datos móviles, y reservar la alta o muy alta para cuando estés conectado a una red Wi‑Fi estable. De esa manera, tendrás buena calidad sin comerte la tarifa en un par de trayectos en metro.

Si dejas el ajuste en “Automático”, Spotify decidirá por ti según la cobertura y la velocidad de la red. Esto puede ser cómodo, pero también implica que, si tienes buena señal 4G/5G, la app tenderá a tirar de la mejor calidad posible y, por tanto, a consumir más datos.

Un truco adicional es elegir una calidad algo menor para las descargas si no eres especialmente exigente con el sonido. En muchos auriculares Bluetooth básicos, la diferencia entre alta y muy alta calidad es mínima, pero la rebaja en tamaño de archivo y consumo de datos al descargar puede ser considerable.

Descargar música y pódcasts para escuchar sin conexión

Si tienes Spotify Premium, el paso más contundente para reducir el uso de datos es aprovechar las descargas para escuchar en modo offline. De este modo, solo usas datos cuando actualizas listas o añades contenido nuevo, pero el día a día lo haces sin conexión.

La idea es sencilla: cuando estés conectado a una red Wi‑Fi, descarga tus playlists favoritas, los álbumes que más escuchas y los pódcasts que quieras tener a mano. Así podrás ponerlos en bucle durante un viaje largo o en el trabajo sin gastar ni un solo mega de tu tarifa.

Ten en cuenta que las listas descargadas se sincronizan y actualizan regularmente, de forma que nuevos episodios de pódcasts o canciones añadidas se bajarán también cuando haya conexión. Por eso es tan importante desactivar las “Descargas con datos móviles” en el apartado de “Ahorro de datos y reproducción sin conexión”.

En el caso de Spotify Premium, el límite de canciones descargables es muy generoso; durante años se ha hablado de unas 3.333 canciones por dispositivo, suficiente para tener música de sobra aunque te pierdas en mitad de la nada sin cobertura.

Además de las descargas, puedes activar el “Modo sin conexión” en la configuración de Spotify, para que la app solo muestre y reproduzca lo que ya tienes guardado. De esta forma te aseguras de que, aunque te despistes y pulses en un contenido nuevo, no se usen datos móviles.

Desactivar Canvas y otros elementos visuales que gastan datos

Una de las funciones más vistosas de Spotify en el móvil es Canvas, esas animaciones cortas que se reproducen en bucle en la pantalla “Sonando” mientras escuchas ciertas canciones. Son pequeños vídeos o gráficos que dan un toque más dinámico, pero también contribuyen al consumo de datos.

Según la propia Spotify, estos Canvas consumen muy pocos datos porque son bucles cortos que solo tiran de internet la primera vez. Una vez cargado el primer ciclo, se repiten sin volver a descargar información, y además no se reproducen en segundo plano cuando sales de la pantalla o bloqueas el móvil.

Aun así, si quieres apurar al máximo los megas, puedes desactivar Canvas desde la configuración. En el móvil, entra en tu foto de perfil, pulsa en “Configuración y privacidad” y, dentro de “Contenido y visualización”, deshabilita la opción “Canvas”.

Si usas Spotify en el ordenador, también existe un ajuste similar dentro de “Configuración”. Allí puedes desmarcar la opción “Mostrar bucles visuales breves durante las canciones (Canvas)”, para que el reproductor de escritorio prescinda de estos elementos.

Muchos usuarios han notado que, además de ahorrar algunos datos, al quitar Canvas y reducir elementos visuales se alarga ligeramente la batería del móvil. No es un cambio brutal, pero todo suma si estás de viaje o pasando el día fuera de casa.

Controlar los vídeos y videopódcasts de Spotify

Además del audio, Spotify cada vez integra más contenido en vídeo, especialmente en el mundo de los pódcasts. Algunos programas incluyen una pista de vídeo completa que se reproduce dentro de la app cuando tienes el capítulo en pantalla.

Estos videopódcasts gastan muchos más datos que el audio tradicional, simplemente porque los archivos de vídeo son bastante más pesados. Aun así, el consumo de datos es similar al de otras plataformas de vídeo populares; si te preocupa, aprende a cambiar la resolución de los vídeos para ahorrar megas.

En la propia app, los vídeos de los pódcasts solo se reproducen mientras tienes la pantalla del capítulo abierta. En cuanto bloqueas el teléfono o cambias a otra pantalla, la reproducción continúa solo en audio, lo que reduce bastante el uso de megas.

Si descargas un pódcast que tiene vídeo, Spotify guarda únicamente la pista de audio. Esto es una ventaja importante si quieres ahorrar, ya que te permite seguir disfrutando del programa sin cargar con el peso del vídeo.

Una opción adicional es activar explícitamente la “reproducción solo con audio” o limitar las “descargas de videopódcasts” a su versión en sonido, desde el apartado de “Descargas y streaming” dentro de la configuración. Así evitas que se reproduzcan o descarguen los vídeos aunque el programa los ofrezca.

En general, si estás fuera de casa y tirando de datos móviles, merece la pena evitar el vídeo siempre que sea posible, reservándolo para cuando tengas Wi‑Fi o un plan con muchos gigas o datos ilimitados.

Desactivar Autoplay y otras funciones que siguen reproduciendo contenido

Otro punto que a menudo pasa desapercibido es la función de Autoplay de Spotify, que hace que la app siga reproduciendo música similar cuando terminas una lista o un álbum. Es muy cómoda para descubrir nuevos temas, pero también supone que el streaming nunca se detiene y, por tanto, los datos siguen cayendo.

Si quieres tener un control total sobre lo que se reproduce y dejar de gastar megas cuando acaba lo que has elegido, entra en la configuración de la app y desactiva la opción “Autoplay”. A partir de ese momento, cuando llegue el final de la playlist o del disco, la reproducción se detendrá.

Esta simple medida puede marcar una diferencia clara si sueles poner música en segundo plano y olvidarte de ella. Evita esas horas extra de streaming que no estabas escuchando realmente, pero que sí cuentan en tu consumo de datos.

En la misma línea, puedes apoyarte en el temporizador de sueño de Spotify si tienes la costumbre de escuchar música o pódcasts para dormir. Configuras un tiempo (por ejemplo, 30 o 60 minutos), y cuando se cumpla, la reproducción se corta sola.

Así te aseguras de que la app no se pase toda la noche sonando mientras tú duermes a pierna suelta, ahorrando datos y también batería del dispositivo, que al final es otro recurso que conviene cuidar.

Usar el ahorro de datos del móvil junto al de Spotify

Además del modo de ahorro interno de Spotify, tanto Android como iOS incluyen su propio sistema para limitar el tráfico de datos de todas las aplicaciones. Combinar ambos es una manera bastante efectiva de mantener a raya el consumo cuando estás fuera de casa; incluso puedes complementarlo con apps como Opera Max que comprimen tráfico.

En Android, normalmente encontrarás esta opción en Ajustes > Red e Internet > Uso de datos > Ahorro de datos. Al activarla, el sistema restringe el acceso a datos en segundo plano de muchas apps y, en algunos casos, reduce la calidad o la frecuencia con la que se conectan.

En iPhone, tienes algo similar bajo el nombre de “Modo de datos reducidos”. Para activarlo, ve a Ajustes > Móvil > Opciones > Modo de datos reducidos y enciende el interruptor. Esto hace que iOS sea más conservador con las conexiones y actualizaciones automáticas.

Si tienes el modo de ahorro de datos del sistema operativo activo y, además, has encendido el “Ahorro de datos” dentro de Spotify, estarás poniendo un doble freno al consumo, lo cual se nota bastante en viajes largos o en zonas con mala cobertura.

Ten en cuenta que estos modos pueden afectar también a otras aplicaciones, como redes sociales, correo o servicios de mensajería. Es buena idea revisar qué apps pueden seguir usando datos en segundo plano para no llevarte sorpresas si algo deja de actualizarse como antes.

Consejos extra para viajes y uso intensivo de Spotify

Si vas a pasar varios días fuera, en un viaje largo o en un lugar con poca cobertura, planificar el uso de Spotify puede marcar la diferencia entre llegar sobrado de megas o quedarte sin datos a mitad de ruta. Un poco de previsión te ahorra muchos disgustos.

Lo primero es aprovechar al máximo una red Wi‑Fi antes de salir: descarga tus listas de reproducción, álbumes y pódcasts imprescindibles para el viaje. Luego activa el Modo sin conexión o, como mínimo, revisa que las descargas no se hagan con datos móviles. Puedes automatizar y optimizar esas conexiones Wi‑Fi para ahorrar batería y datos con herramientas que te enseñan a automatizar tu Wi‑Fi.

En la configuración de calidad de música, selecciona una calidad baja o normal para el streaming con datos. Aunque pierdas algo de detalle en el sonido, para escuchar con el ruido de un tren o un avión suele ser más que suficiente, y el ahorro de datos es considerable.

Si tu operador te ofrece una eSIM con datos ilimitados o muchos gigas, puede ser una opción interesante para viajes al extranjero o escapadas largas en las que vas a tirar mucho de Spotify y otras plataformas de streaming. Suelen ser más cómodas y baratas que el roaming tradicional o las SIM locales en muchos países.

No olvides revisar también otras aplicaciones que tiran de vídeo, como Netflix o YouTube. En Netflix, por ejemplo, puedes elegir que solo use Wi‑Fi para reproducir o descargar, activar un modo de “ahorro de datos” en vídeo y aprovechar funciones como las descargas inteligentes.

Otros ajustes y hábitos para gastar menos datos

Más allá de la propia app de Spotify, hay una serie de buenas prácticas generales que ayudan a que tus datos duren mucho más, sobre todo si tienes una tarifa modesta o compartes conexión con otros dispositivos.

Una medida básica es desactivar la sincronización automática de aplicaciones cuando no la necesitas, o limitarla solo a Wi‑Fi. Muchas apps de copia de seguridad, fotos o archivos pueden devorar megas en segundo plano sin que te enteres.

También es recomendable comprobar que las actualizaciones de apps se realizan únicamente cuando estás conectado a una red inalámbrica. Google Play y la App Store permiten elegir si las descargas y actualizaciones se hacen con datos móviles o exclusivamente con Wi‑Fi.

Si quieres tener un control fino sobre todo tu consumo, existen aplicaciones específicas para monitorizar y gestionar los megas del móvil. Permiten establecer límites, recibir avisos cuando te acercas a un umbral y ver qué apps son las que más gastan.

Por último, cuando estés en cafeterías, hoteles, aeropuertos u otros sitios con Wi‑Fi público, es buena idea conectarte a esas redes para aprovechar y descargar música o escuchar Spotify sin gastar tu tarifa. Eso sí, plantéate usar una VPN para proteger tus datos personales en redes abiertas.

Si combinas las opciones internas de Spotify (ahorro de datos, calidad de audio, descargas y control de Canvas y vídeo) con los modos de ahorro de tu móvil y unos cuantos hábitos sensatos, es perfectamente posible disfrutar de horas y horas de música y pódcasts sin que tu plan de datos se resienta ni tengas que estar mirando el contador de megas cada dos por tres.

Cómo pedir transporte desde Google Maps y sacarle todo el partido

Actualidad en Androidsis - Vie, 06/02/2026 - 14:53

Google Maps se ha convertido en la navaja suiza de la movilidad urbana: lo usamos para ir en coche, a pie, en transporte público, en bici e incluso para localizar patinetes o bicicletas compartidas. Lo que mucha gente aún no tiene claro es que, además, permite comparar y pedir transporte de plataformas como taxis y VTC directamente desde la propia app, sin tener que ir buscando en cada aplicación por separado.

Esta integración de servicios de transporte en Google Maps te permite ver de un vistazo precios estimados, tiempos de espera y tipos de vehículo de distintos proveedores (Uber, Cabify, FREE NOW, etc.) y, cuando eliges uno, saltar a su aplicación para completar el viaje. Todo ello con un funcionamiento bastante sencillo, pero con matices importantes: no está disponible en todas las ciudades o idiomas, la gestión final se hace en la app del proveedor y hay un tratamiento específico de la información que se comparte.

Qué es y cómo funciona el transporte desde Google Maps

La función de pedir transporte desde Maps es, básicamente, una capa extra dentro de la pantalla de rutas que se suma a las opciones habituales (coche, transporte público, a pie, en bici). En vez de limitarse a mostrarte cómo llegar, te enseña qué servicios de movilidad tienes cerca, cuánto cuestan aproximadamente y cuánto tardarían en recogerte.

Es importante tener en cuenta que esta opción no está activa en todos los países, regiones ni idiomas. Si no ves opciones, consulta nuestra guía para cambiar de región en tu móvil. Su disponibilidad depende de acuerdos locales con empresas de movilidad y del tipo de servicio presente en cada ciudad. Por eso puede que en una zona veas taxis tradicionales, en otra solo VTC o, en algunas ciudades, también bicicletas y patinetes sin estación.

Google Maps no presta directamente el servicio de transporte: lo que hace es mostrar la información que le envían las plataformas de taxis, VTC, carsharing o micromovilidad, y funcionar como puente para abrir su aplicación oficial o llevarte a la tienda de apps si aún no la tienes instalada.

En la práctica, Maps se encarga de la parte de búsqueda y comparación (ver compañías disponibles, precios aproximados, tiempo de espera y tipo de vehículo), mientras que la contratación, el pago y cualquier incidencia se gestionan siempre en la app del proveedor (Uber, Cabify, FREE NOW, DiDi, etc.).

Otro detalle clave es que, además de coches, Maps también integra servicios de micromovilidad como bicicletas compartidas y patinetes, que se muestran dentro de las opciones de transporte público o de bicicleta, según el tipo de vehículo y el modelo de servicio presente en tu ciudad.

Cómo buscar y comparar viajes concertados paso a paso

Buscar un viaje de taxi o VTC desde Maps sigue prácticamente el mismo flujo que cuando calculas una ruta normal, con la diferencia de que tendrás una pestaña específica de viajes o transporte concertado donde se muestran las plataformas disponibles en tu zona.

El primer requisito es tener la app de Google Maps instalada y haber iniciado sesión con tu cuenta de Google en tu móvil o tablet. Esto garantiza que se guarden tus preferencias, tus sitios como Casa o Trabajo y que se integren bien el resto de servicios.

Para empezar, abre Google Maps y busca tu destino usando la barra de búsqueda o pulsando directamente sobre el punto del mapa. Si quieres usar un servicio tipo Uber o Cabify, asegúrate de que también está definido el punto de partida (por defecto será tu ubicación actual, pero puedes cambiarlo).

Una vez tengas origen y destino, toca el botón «Cómo llegar» en la parte inferior de la pantalla. Maps te mostrará las distintas formas de desplazarte: coche, transporte público, a pie, bicicleta y, cuando esté disponible, la sección relacionada con viajes o transporte concertado.

En la parte superior de la pantalla de rutas verás una pestaña o icono asociado a «Viajes», taxis o servicios de transporte concertado, que suele representar a una persona con la mano levantada o un símbolo similar. Al pulsarlo, se desplegará un listado de proveedores compatibles en tu zona, sus tarifas aproximadas y los tiempos de espera estimados.

Dentro de esa lista encontrarás distintos tipos de vehículo y servicio para la misma compañía: por ejemplo, categorías económicas, coches de mayor tamaño, opciones premium o taxis según lo que ofrezca cada plataforma. Maps muestra para cada opción un precio orientativo, el rango de tiempo hasta que te recojan y, en muchos casos, información básica del tipo de vehículo.

Para consultar el detalle de un viaje concreto solo tienes que elegir el proveedor y la modalidad que te interese. En ese momento, si la app de la compañía ya está instalada en tu móvil, Google Maps la abrirá directamente en el punto exacto donde confirmar el viaje; si no la tienes, te redirigirá a Google Play o App Store para que la descargues.

La confirmación final del traslado, incluyendo forma de pago, códigos promocionales o preferencias del vehículo (como tipo de coche o notas al conductor), se hace siempre dentro de la app del proveedor. Maps solo interviene hasta el momento de elegir servicio y hacer el salto a la aplicación correspondiente.

Activar y gestionar los servicios de transporte concertado en la app

Además de usar la pestaña de viajes al calcular una ruta, Google Maps permite ajustar qué plataformas se integran en tu cuenta, especialmente en países donde hay acuerdos específicos con determinados proveedores.

En España, por ejemplo, Maps suele mostrar por defecto servicios como FREE NOW (taxis) y Cabify (VTC y taxis), que se integran automáticamente cuando están disponibles en tu ciudad. Sin embargo, hay plataformas como Uber que pueden requerir una activación manual dentro de la configuración.

Para revisar estas opciones, abre Google Maps y toca en tu foto de perfil o icono de usuario situado en la parte superior derecha. Desde ahí, entra en el menú de «Ajustes» y busca el apartado llamado «Servicios de transporte concertado» o similar, que es donde se gestionan las integraciones de apps de movilidad.

Dentro de ese menú verás un listado de proveedores compatibles con tu región; en algunos casos solo se mostrará Uber como opción extra que puedes activar con un interruptor, en otros aparecerán más servicios. Al activar uno de ellos, autorizas a Maps a mostrar sus estimaciones de precio y tiempo de espera cuando calcules una ruta.

Que un servicio aparezca en ese menú no significa que Maps pida el coche por ti de forma autónoma; simplemente habilita el intercambio de información básica para que, al pulsar sobre una opción de viaje, se abra la app de la plataforma con todos los datos del trayecto ya preparados.

Si desactivas el interruptor de un proveedor o desinstalas su aplicación, dejarás de ver sus opciones en la pestaña de viajes y, en el caso de intentar seleccionarlo, Maps volverá a sugerirte descargarlo desde la tienda para poder completar la reserva.

Uso de bicicletas compartidas y patinetes desde Google Maps

Google Maps no se queda solo en taxis y VTC, también integra bicicletas compartidas y patinetes eléctricos en aquellas ciudades donde existan servicios compatibles, tanto con estación fija como vehículos sin base (dockless).

Para acceder a estas opciones, abre Google Maps y, como siempre, marca tu destino. Después, pulsa en «Cómo llegar» y fíjate en las pestañas de «Transporte público» y «En bicicleta», que es donde suelen aparecer las alternativas de micromovilidad en función de cómo estén integradas en tu ciudad.

Cuando hay vehículos sin estación cercanos, Maps muestra el patinete o bicicleta más próximo a tu ubicación, indicando el tipo, el precio estimado y la distancia a pie hasta llegar a él. También puede enseñarte la estación de bicicletas compartidas más cercana a tu ruta, junto con el número de bicis disponibles y de anclajes libres.

En el caso de las estaciones de bicis compartidas, Google Maps puede generar una ruta en bici paso a paso desde una estación de origen hasta otra de destino, mostrándote cuánto vas a tardar en llegar al punto de recogida, el tramo en bicicleta y el tiempo estimado hasta tu destino final.

Seleccionar uno de estos servicios es tan sencillo como tocar en la opción de transporte que se muestra dentro de la pestaña de transporte público o de bici. Si se trata de un vehículo sin estación, se abrirá la app de la compañía de patinetes o bicis para que completes el alquiler; si es un sistema de estaciones, se abrirá la aplicación del programa de bicicletas compartidas.

Google también permite que eches un vistazo a los proveedores de bicicletas compartidas que tienes alrededor sin necesidad de mirar únicamente la ruta: basta con buscar tu destino, abrir la pestaña «En bicicleta» y revisar en el mapa qué estaciones o servicios aparecen disponibles cerca de ti.

Qué información se comparte con los proveedores y cómo se hace

Uno de los puntos que más dudas genera es qué datos envía Google Maps a las empresas de transporte cuando comparas opciones o seleccionas un viaje, y hasta qué punto se comparte tu ubicación real.

Maps únicamente comparte con los proveedores el lugar de recogida y el destino de tu viaje, es decir, los puntos que has marcado para iniciar y finalizar la ruta. No envía los nombres personalizados que tengas guardados en tu cuenta, como «Casa», «Trabajo» o cualquier etiqueta que hayas asignado.

Tu ubicación actual solo se comparte si coincide exactamente con el punto de recogida o con el destino que has especificado. Eso significa que si pides que te recojan en la puerta de un hotel, Maps enviará esa dirección, no tu posición precisa si estás todavía a unos metros.

Hasta que no tocas sobre un resultado concreto dentro de la lista de servicios disponibles, Google no envía ningún dato a los proveedores. Puedes comparar, desplazarte entre precios y tiempos, e incluso cambiar de ruta sin que se comparta información con ninguna empresa de transporte.

En el momento en que eliges un proveedor y pulsas su opción, Google Maps transmite al servicio de transporte el origen y destino del trayecto para que pueda calcular el precio definitivo, el tiempo de espera y las condiciones del viaje directamente en su propia app o sistema.

A cambio, las empresas de transporte devuelven a Google datos como la tarifa estimada y el tiempo de espera aproximado, que son los que ves en la pantalla de comparación de viajes dentro de Maps. Estos datos no los calcula Google por su cuenta, sino que se generan en los sistemas de cada compañía.

Quién puede ver tus datos y qué empresas están integradas

Google Maps limita el intercambio de datos de navegación a las empresas de transporte que realmente estás comparando. Es decir, solo se comparte información con aquellos proveedores que aparecen en la lista de opciones de viaje en tu pantalla, y siempre después de que pulses sobre uno de ellos.

La lista de compañías integradas varía según el país o región, ya que depende de los acuerdos comerciales y de la presencia de cada plataforma en la zona. No verás las mismas empresas en Madrid que en Ciudad de México, París o Estambul, por ejemplo.

Entre las empresas con las que Google puede compartir datos, según la documentación y ejemplos oficiales, se encuentran servicios muy conocidos como Uber, Cabify, FREE NOW (antes MyTaxi), Bolt o BlaBlaCar, junto con muchas otras plataformas regionales.

Algunos de los nombres que han aparecido asociados a la integración con Maps incluyen proveedores como 99, Beat, Bitaksi, BlaBlaCar Daily, Careem, Chauffeur Privé (o Chauffeur Prive), DiDi, Gett, Grab, Go-Jek, HKTaxi, JapanTaxi, Juno, Lyft, Meru Cabs, Ola Cabs, Sixt, Taxi.eu o Waymo, entre otros.

Ten presente que esta lista no es fija ni idéntica en todos los países. En España, por ejemplo, han estado integradas aplicaciones de taxi como MyTaxi/FREE NOW y servicios de VTC como Cabify y Uber, mientras que en otras regiones predominan plataformas locales que pueden no existir en el mercado español.

En cualquier caso, las consultas, quejas o reclamaciones sobre el servicio de transporte (retrasos, cobros, comportamiento del conductor, etc.) siempre deben dirigirse directamente a la empresa de taxis o VTC, ya que es ella quien presta el servicio y gestiona los pagos, no Google.

Ventajas de centralizar taxis y VTC en Google Maps

El gran atractivo de usar Maps para pedir transporte es poder centralizar toda la información de movilidad en un único sitio. En lugar de abrir Uber, luego Cabify, luego FREE NOW y comparar mentalmente, lo ves todo junto sobre el mapa mientras planificas tu ruta.

Esta visión unificada hace que comparar precios y tiempos de espera sea muchísimo más cómodo. Puedes decidir en cuestión de segundos si te compensa un taxi cercano que cuesta algo más, una VTC más barata que tarda un poco o un servicio de coche compartido entre varios usuarios, según lo ofrezca cada plataforma en tu ciudad.

Además, el hecho de que la app del proveedor actúe como pasarela de pago integrada evita tener que andar con monedas, billetes o tarjetas en mano al subir al vehículo. Configuras el método de pago una vez en cada servicio y, desde entonces, todo se cobra automáticamente desde el móvil.

Para quienes se mueven a diario por ciudad, esta comparación rápida de opciones de transporte se suma a las ya clásicas de ir en coche privado, transporte público, bici o andando, lo que permite valorar de un vistazo qué medio interesa más en función de la prisa, el tráfico o el presupuesto.

Otro punto interesante es que Maps permite ver, antes de pedir nada, cuánto puede costar un trayecto en taxi o VTC frente al tiempo y coste (si lo hay) del transporte público, ayudando a evitar sorpresas y a tomar decisiones más informadas, sobre todo en ciudades que no conocemos bien.

Reservar, seguir el viaje y otras funciones útiles

Originalmente, la integración de taxis en Google Maps se limitaba a redirigir al usuario a la app correspondiente tras mostrar la ruta, sin permitir hacer mucho más desde la interfaz de Maps. Con el tiempo, en algunas ciudades se han ido añadiendo mejoras que permiten gestionar más partes del proceso desde el propio mapa.

En muchos casos, tras seleccionar la opción de taxi o VTC, se abre la aplicación del proveedor con la ruta ya precargada, lista para confirmar. Una vez reservado el viaje, la mayor parte del seguimiento se realiza dentro de esa app, pero en ciertas integraciones también puedes ver parte de la información en el propio Google Maps.

En las ciudades donde la integración está más avanzada, Maps puede mostrarte el recorrido del vehículo en tiempo real sobre el mapa, de forma que veas por dónde va el coche, cuánto falta para que llegue a tu punto de recogida y por qué zonas de la ciudad se está moviendo.

Además, es habitual que puedas ver algunos datos clave del conductor y del vehículo en la pantalla de seguimiento: nombre del chófer, teléfono de contacto, modelo de coche o matrícula, dependiendo de lo que la app del proveedor comparta con Google.

Todo esto ayuda a agilizar la tarea de reservar el transporte que más te convenga en cada momento, combinando la potencia de cálculo de rutas de Maps (que tiene en cuenta tráfico, incidencias, obras, etc.) con la variedad de servicios de movilidad que existen hoy en día en las grandes ciudades.

La mejora continua de estas funciones ha ido de la mano de otras novedades importantes en Google Maps, como la información de tráfico en tiempo real, la comparación simplificada entre distintos medios de transporte o la posibilidad de guardar casa y trabajo para que la app calcule automáticamente el mejor camino en cada momento del día.

Comparar rutas y medios de transporte en un solo vistazo

Antes, para comparar cuánto tardabas en llegar a un sitio en coche, metro o taxi tenías que ir cambiando manualmente entre pestañas de transporte, lo que hacía el proceso un poco tedioso y poco práctico en el día a día.

Con las últimas mejoras, Google Maps muestra de forma mucho más clara las alternativas disponibles cuando buscas una ruta: verás los itinerarios de transporte público con todos los transbordos, los minutos caminando, las incidencias de la línea y, junto a ellos, la opción de taxi o VTC con su tiempo estimado y el coste aproximado si está integrado en tu zona.

En el caso de los taxis, la app te puede indicar no solo el tiempo que tarda en llegar el vehículo, sino también el coste estimado de la carrera y la compañía que puede ofrecerte ese servicio, siempre en función de la información que comparten Hailo, MyTaxi/FREE NOW u otras.

Esto se integra con la navegación en tiempo real de Maps, que tiene en cuenta el estado del tráfico, las rutas alternativas, accidentes, obras y otros factores que pueden hacer que un taxi no sea siempre la opción más rápida, o que el metro no sea tan eficiente según la hora del día.

Gracias a la posibilidad de guardar direcciones frecuentes como casa y trabajo, la aplicación incluso puede sugerirte, en función del momento, si te conviene más tirar de transporte público, ir en bici, caminar o recurrir a un servicio de transporte concertado, todo ello sin que tengas que rehacer la ruta cada vez.

Al final, todo este ecosistema convierte a Google Maps en una especie de centro de control de tu movilidad, donde eliges no solo por dónde vas, sino también cómo te mueves, con qué compañía y a qué precio aproximado, con un par de toques en la pantalla.

Con todo lo anterior, se entiende por qué Google Maps se ha consolidado como la app de movilidad por excelencia: no solo te enseña el camino, sino que te permite descubrir, comparar y lanzar servicios de transporte de todo tipo (taxis, VTC, bicis, patinetes y más) desde una misma interfaz, reduciendo el tiempo que pasas saltando entre aplicaciones y dándote mucha más información antes de decidir qué opción te interesa en cada desplazamiento.

Cómo traducir textos con Google Lens y sacar todo su potencial

Actualidad en Androidsis - Vie, 06/02/2026 - 14:50

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Traducir textos con Google Lens se ha convertido en una de las formas más rápidas y cómodas de entender cualquier cosa que veas en otro idioma, ya sea en la pantalla del móvil, en un cartel en la calle o en la carta de un restaurante mientras estás de viaje. La combinación de cámara, reconocimiento de texto e inteligencia artificial hace que no tengas que ir copiando y pegando frases en un traductor, algo que en el día a día acaba siendo un auténtico rollo.

El problema es que la experiencia no es igual para todo el mundo ni en todas las situaciones: no es lo mismo traducir una web desde Chrome, que funciona casi solo, que intentar entender la interfaz de una app en un idioma que no dominas, o tratar de traducir un menú cuando no tienes conexión a internet. En este artículo vamos a desgranar cómo usar Google Lens para traducir textos en cada uno de estos escenarios, qué limitaciones tiene según el móvil que uses y cómo exprimir funciones menos conocidas, como las traducciones sin conexión o el análisis de vídeo con IA.

Cómo traducir textos del mundo real con Google Lens

En el ordenador solemos tenerlo muy fácil para traducir: seleccionas el texto, botón derecho y listo, pero en el móvil la cosa cambia bastante. Muchas aplicaciones no permiten seleccionar texto, otras bloquean el copiado por seguridad y, en general, andar copiando y pegando en el traductor se vuelve una tarea pesada, sobre todo si estás usando apps en idiomas que entiendes a medias.

Ahí es donde entra Google Lens, que combina cámara y reconocimiento óptico de caracteres (OCR) para detectar el texto que ve y permitirte traducirlo sobre la marcha. Apuntas con la cámara o cargas una foto, Lens identifica el texto en el idioma original y lo transforma al idioma que tú elijas, superponiendo la traducción sobre la propia imagen para que veas todo “como si estuviera escrito” en tu idioma.

Este sistema es especialmente práctico cuando te enfrentas a menús de restaurantes, carteles, mapas de transporte o formularios que no entiendes, porque no necesitas teclear nada: solo encuadrar el texto y dejar que la IA haga el trabajo. Además, Lens integra el mismo motor de traducción de Google, que es el que ya conocemos del Traductor de Google, así que la calidad suele ser bastante buena para la mayoría de idiomas.

La gran ventaja de Lens frente a un traductor tradicional es que no trabaja solo con texto plano, sino con imágenes, vídeos y lo que aparece en tu pantalla (al menos en algunos dispositivos), por lo que se adapta mucho mejor a cómo usamos el móvil hoy en día. Incluso puedes traducir textos impresos en papel, apuntes, señales en la calle o folletos turísticos en cuestión de segundos.

Sin embargo, y aquí viene la parte menos agradable, la forma de acceder a esta función no es igual de directa para todo el mundo. Dependiendo de tu móvil y de cómo Google haya decidido integrar Lens, tendrás una experiencia fluida y casi mágica… o un proceso con varios pasos, capturas de pantalla por todos lados y la sensación de que podría estar todo mucho mejor resuelto.

Traducir aplicaciones en Android: el camino largo para la mayoría de móviles

Si lo que quieres es traducir un texto escrito en una app que no permite seleccionar nada, la cosa se complica. Pide un taxi en una aplicación completamente en tailandés, intenta pedir comida en una app local o navega por un servicio en un idioma que no controlas, y verás que copiar y pegar no siempre es viable.

En muchos móviles Android, el truco para traducir el texto que aparece dentro de cualquier aplicación pasa por usar Google Lens con capturas de pantalla, porque Lens, salvo excepciones, no puede analizar directamente lo que hay en pantalla en tiempo real. En la práctica, el proceso típico suele ser el siguiente:

  • Hacer una captura de pantalla de la app donde está el texto que quieres traducir.
  • Tocar el botón de compartir que aparece al hacer la captura, antes de que desaparezca la miniatura.
  • Elegir Google Lens en el menú de aplicaciones a las que puedes compartir la imagen.
  • Una vez se abre Lens con esa captura, pulsar en la opción Traducir para ver el texto en tu idioma.

Una vez te acostumbras al proceso, no tarda demasiado, pero sigue siendo un rodeo innecesario. Además, terminas llenando la galería del móvil de capturas de pantalla que solo has usado para traducir algo puntual y que luego toca borrar si no quieres que se conviertan en un caos.

La parte buena es que, una vez dentro de Google Lens, la traducción suele funcionar de maravilla, incluso aunque el texto original esté en alfabetos muy distintos (como el tailandés, ruso o árabe) o en menús con tipografías raras. El OCR de Lens es bastante sólido, y el resultado final es suficientemente claro como para que puedas manejarte en apps extranjeras sin demasiados problemas.

El inconveniente evidente llega cuando el contenido que quieres traducir no cabe en una sola pantalla y tienes que repetir el proceso varias veces: captura, compartir, Lens, traducir… Así, pedir un simple menú o configurar una app en otro idioma se convierte en una secuencia de pasos que podría estar mucho mejor integrada en Android.

Todo esto contrasta con la experiencia de escritorio, donde basta con usar el traductor integrado del navegador o extensiones que traducen páginas completas en un clic. En el móvil, traducir apps aún arrastra esa sensación de “apaño” que se mantiene desde hace años y que, de momento, solo se soluciona a medias con algunos móviles concretos.

La confusa evolución de Google Now on Tap, ¿Qué hay en mi pantalla? y Buscar en pantalla

La parte más irónica es que Google ya tuvo una solución bastante elegante para analizar lo que aparecía en la pantalla del móvil, mucho antes de que Lens se popularizara tanto. En la época de Google Now on Tap, alrededor de 2015-2016, podías mantener pulsado el botón de inicio y el sistema analizaba el contenido de la pantalla, identificaba texto, enlaces y contexto, y te ofrecía información adicional.

Aquel Google Now on Tap permitía, entre otras cosas, seleccionar texto que antes era intocable y usarlo para buscar o traducir, algo que, visto con perspectiva, estaba muy adelantado para su tiempo. Después, Google decidió “reinventar” el sistema y lo transformó en el comando del Asistente llamado ¿Qué hay en mi pantalla?, y ahí empezaron los problemas.

El famoso ¿Qué hay en mi pantalla? nunca llegó a funcionar de forma consistente para muchos usuarios. A veces devolvía resultados irrelevantes, otras veces decía que no había nada que analizar y, por si fuera poco, llegó un punto en el que parecía que el propio Asistente se olvidaba del comando, como si nunca hubiera existido.

Con el tiempo, Google optó por retirar esta función, retocarla y resucitarla bajo otro nombre: Buscar en pantalla, que ahora aparece como opción sugerida en el Asistente en algunos dispositivos. Esta función, en teoría, debería analizar lo que ves en la pantalla, reconocer el contenido y permitir cosas como traducir texto sin necesidad de capturas.

El gran “pero” es que Buscar en pantalla está, en la práctica, limitada casi por completo a los Google Pixel. En estos móviles sí puedes pedirle al Asistente que examine lo que se muestra y use Google Lens en segundo plano para detectar texto, enlaces e información, dando una experiencia mucho más integrada y natural.

En la mayoría de Android que no son Pixel, lo que aparece es simplemente un acceso al icono de Google Lens desde el Asistente, pero Lens se comporta como siempre: solo es capaz de analizar lo que ve la cámara o lo que hay en una foto guardada, no la pantalla en sí. Es decir, sigues necesitando la captura de pantalla y el proceso de compartir para poder traducir lo que ves en cualquier app.

Ni siquiera si intentas hablarle al Asistente con comandos como “escanea mi pantalla” o “qué hay en mi pantalla” suele funcionar correctamente en muchos móviles no Pixel. En el mejor de los casos, lo que hace es abrir Lens, pero sin poder analizar la interfaz directamente, de modo que el resultado es exactamente el mismo que si abrieras la app por tu cuenta.

Esta situación genera la sensación de que Google va dando tumbos con funciones que, cuando por fin son realmente útiles, acaban siendo exclusivas de sus propios teléfonos, mientras que el resto de usuarios siguen dependiendo de soluciones menos directas. Para algo tan cotidiano como traducir textos en la pantalla del móvil, el contraste entre modelos Pixel y el resto es bastante evidente.

Cómo usar la función de traducción de Google Lens paso a paso

Más allá de las diferencias entre dispositivos, la base de la traducción con Google Lens es siempre la misma: eliges el modo Traducir, apuntas al texto o abres una imagen y seleccionas el idioma de origen y de destino. Da igual que quieras traducir un menú físico, el cartel de una estación de metro o la foto de un documento que te han mandado.

Al abrir la aplicación de Google Lens, verás una serie de modos principales en la parte inferior de la pantalla, normalmente organizados como pestañas o iconos: Traducir, Buscar, Texto, Deberes, Compras, etcétera (puede variar ligeramente según la versión). La opción que nos interesa para traducir es, como es lógico, la de Traducir.

Cuando tocas en Traducir, Lens activa un modo específico pensado para la traducción de textos. En este modo, la app se centra en detectar letras, palabras y frases en el área encuadrada por la cámara, o bien en el contenido de la imagen que hayas cargado desde la galería.

En la parte superior de la pantalla verás dos idiomas: el idioma desde el que quieres traducir y el idioma al que quieres traducir. Normalmente aparecen como “Detectar idioma” hacia tu idioma principal, pero puedes cambiarlos manualmente tocando en esos nombres para ajustarlos a lo que necesites en cada momento.

Una vez configurado el par de idiomas, solo tienes que encuadrar el texto que quieras traducir y esperar un instante. Lens reconocerá el texto original, lo convertirá a caracteres digitales y superpondrá la traducción sobre la propia imagen, de forma que parezca que el cartel, el menú o la pantalla de tu móvil están directamente en tu idioma.

Entre los idiomas compatibles con la traducción de Google Lens se incluyen muchos de los más utilizados, como español, inglés, alemán, francés, italiano, ruso, árabe, tailandés, checo, danés, esloveno, bielorruso y un buen número de lenguas adicionales, a las que Google va añadiendo soporte de forma progresiva.

Esta forma de uso es ideal cuando viajas al extranjero y necesitas traducir elementos del entorno físico en tiempo real: menús de restaurantes, carteles de museos, paneles informativos, tickets, mapas de transporte público o cualquier texto impreso que esté en un idioma que no dominas. Evitas tener que pedir traducciones a otra persona y te basta con un par de toques en el móvil.

Traducciones sin conexión: descargar paquetes de idiomas en Google Lens

Uno de los puntos más interesantes que ha incorporado Google Lens en los últimos tiempos es la posibilidad de traducir sin conexión, algo que ya estaba presente desde hace años en el Traductor de Google y que ahora se incorpora al ecosistema de Lens para cuando no tienes datos o estás en una zona con mala cobertura.

Para poder usar la traducción sin conexión primero debes descargar los paquetes de idiomas que vayas a necesitar. El proceso se hace desde la propia aplicación de Lens, y una vez lo configuras una vez, puedes seguir utilizando esos idiomas aunque tengas el modo avión activado o estés sin WiFi ni datos móviles.

El primer paso consiste en abrir Google Lens y entrar en el modo Traducir desde la barra inferior. Cuando ya estás en este modo, fíjate en la parte de arriba, donde aparecen los dos idiomas entre los que se va a hacer la traducción (por ejemplo, “Detectar idioma → Español”).

Toca sobre esa zona de los idiomas para que se abra la lista completa de lenguas disponibles. Verás un listado en el que, junto al nombre de muchos idiomas, aparece un icono de descarga. Ese icono indica que puedes bajar el paquete correspondiente para utilizarlo sin conexión.

Para descargar un idioma, pulsa en el icono de descarga situado a la derecha de su nombre. En ese momento aparecerá una ventana emergente que te indicará el tamaño aproximado del paquete (suelen ser unos cuantos megas) y te preguntará si quieres continuar con la descarga.

Si tienes espacio suficiente en el móvil y te interesa ese idioma, confirma tocando en Descargar. El idioma se bajará a la memoria del dispositivo y, a partir de ese momento, podrás usarlo tanto como idioma de origen como idioma de destino, sin necesidad de estar conectado.

No todos los idiomas tienen todavía paquetes disponibles para funcionar sin conexión, pero la lista va creciendo poco a poco. Los más habituales (inglés, español, francés, alemán y otros muy usados) suelen estar prácticamente siempre disponibles, mientras que otros más minoritarios se van sumando con el tiempo.

Una vez has descargado tus idiomas favoritos, no necesitas hacer nada especial para activar el modo sin conexión. Si en algún momento te quedas sin internet, Lens utilizará automáticamente los paquetes instalados para seguir ofreciendo traducciones, aunque con alguna limitación respecto a los modos online (especialmente en matices o expresiones muy concretas).

Esta función es especialmente práctica en viajes al extranjero cuando desactivas los datos para evitar sustos en la factura o cuando te mueves por zonas con cobertura irregular. Con un par de paquetes de idiomas instalados, puedes seguir entendiendo menús, señales y documentos sin depender de la red.

Otras funciones potentes de Google Lens más allá de traducir textos

Aunque la traducción es una de las funciones estrella de Google Lens, la app va mucho más allá de eso. En realidad, Lens es una especie de navaja suiza que combina reconocimiento de imagen, búsqueda visual y asistencia con IA para tareas del día a día.

La opción Buscar (o el modo principal de Lens) permite identificar objetos, lugares, ropa, productos y prácticamente cualquier cosa a la que apuntes con la cámara. Si ves unas zapatillas que te gustan y no sabes de qué marca son, puedes hacerles una foto con Lens y el sistema intentará localizar modelos similares en la web, con enlaces a tiendas y contenidos relacionados.

Esta función también se vuelve muy útil para descubrir información sobre monumentos, edificios o puntos de interés cuando visitas una ciudad nueva. Apuntas a una iglesia, un museo o una plaza, y Lens te ofrece datos contextuales tomados del buscador de Google, reseñas, horarios o páginas oficiales.

Lens incluye además un modo centrado en los estudios y los deberes, pensado para ayudar a estudiantes con ejercicios y problemas. Basta con enfocar una pregunta, un enunciado o una ecuación matemática para que la IA intente reconocer el contenido y ofrezca explicaciones, pasos intermedios y posibles soluciones.

En el caso de operaciones matemáticas, Google Lens no se limita a mostrar la respuesta final, sino que suele desglosar el procedimiento, mostrando los pasos necesarios para llegar al resultado. Esto es muy útil para entender el razonamiento detrás de la solución, no solo para copiar el número final.

Junto a estas funciones principales, Lens también permite copiar texto desde el mundo físico al móvil: puedes fotografiar un párrafo de un libro y luego seleccionar el texto detectado para pegarlo en una nota, un correo o un documento. Lo mismo sirve para números de teléfono, direcciones o enlaces impresos en folletos.

Análisis de vídeo y preguntas por voz: la nueva vuelta de tuerca de Google Lens

En los últimos tiempos, Google ha empezado a ir un paso más allá con Lens, incorporando la capacidad de interpretar vídeos y responder a preguntas en voz alta. En lugar de limitarse a una foto estática, ahora puede analizar fragmentos de un vídeo que estés grabando y generar respuestas más ricas gracias a la IA generativa.

Esta función está pensada para que puedas grabar una escena en movimiento, hablar mientras grabas y pedir información sobre lo que estás viendo. Por ejemplo, puedes pasear por una calle de una ciudad desconocida, grabar con Lens y preguntar qué tiendas hay, qué monumentos se ven o qué sitios son interesantes cerca.

Para usar este modo de análisis de vídeo necesitas inscribirte en el programa Search Labs de Google, que agrupa funciones experimentales relacionadas con la búsqueda y la inteligencia artificial. Dentro de Search Labs debes activar opciones como “Resumen de IA y más”, siempre desde la app de Google.

La activación se hace tocando el icono de Search Labs (representado por un matraz) dentro de la app de Google, y desde ahí puedes apuntarte a las funciones experimentales disponibles en tu región y tu idioma. Solo algunos usuarios, y por ahora principalmente en inglés, tienen acceso a todas las novedades.

Una vez activadas, puedes empezar a grabar con Google Lens y plantear tus preguntas en voz alta mientras se registra el vídeo. Lens se encargará de identificar los fotogramas más relevantes relacionados con tu consulta, y los usará como base para generar una respuesta mediante IA, ofreciendo explicaciones detalladas y contexto adicional.

Este modo de análisis de vídeo puede aplicarse a muchos escenarios cotidianos: explorar barrios y atracciones turísticas, hacer compras y conocer mejor los productos que ves, identificar obras en museos o incluso reconocer elementos de la naturaleza, como plantas o animales, mientras los filmas.

En exploración urbana, por ejemplo, podrías grabar una calle llena de tiendas y preguntar qué restaurantes cercanos tienen mejor valoración. En compras, podrías enfocar varios productos en una estantería y pedir detalles sobre marcas, precios o características.

Cuando estás en museos, puedes apuntar la cámara a una obra de arte mientras preguntas quién es el autor o a qué corriente pertenece puede ahorrarte buscar carteles pequeños o folletos impresos. Y en entornos naturales, grabar un sendero y preguntar por las especies de plantas que aparecen puede convertirse en una forma entretenida de aprender mientras paseas.

Conviene tener en cuenta que, a día de hoy, esta función de análisis de vídeo sigue siendo experimental y está algo limitada en idiomas y regiones. Sin embargo, apunta claramente hacia un futuro en el que Lens no solo reconoce lo que ve, sino que lo entiende de forma más profunda y dialoga contigo sobre ello.

Ventajas y limitaciones de traducir textos con Google Lens hoy en día

Si se mira el conjunto, Google Lens ofrece una forma muy potente y flexible de traducir textos, tanto en entornos físicos como dentro del propio móvil, y cada vez con más herramientas complementarias basadas en IA. Para viajes, estudios o uso diario, se ha convertido casi en imprescindible.

Entre las principales ventajas destaca la rapidez con la que puedes pasar de ver un texto incomprensible a entenderlo, sin escribir nada y sin pasos intermedios, simplemente apuntando con la cámara o abriendo una foto. La superposición directa de la traducción sobre la imagen hace que sea muy intuitivo identificar a qué parte del texto corresponde cada frase traducida.

Otra fortaleza importante es el amplio soporte de idiomas y alfabetos que maneja, lo que te permite sobrevivir en países con lenguas muy distintas a la tuya y manejarte con menús, carteles y documentos básicos sin necesidad de ayuda externa. Y con los paquetes sin conexión, ni siquiera dependes de la cobertura para ello.

Sin embargo, no todo es perfecto, y la fragmentación entre dispositivos sigue siendo un hándicap importante. Mientras que los móviles Pixel disfrutan de funciones como Buscar en pantalla bien integradas en el Asistente, muchos otros usuarios se ven obligados a seguir recurriendo a capturas de pantalla para traducir lo que aparece en sus apps.

Esta diferencia de trato genera una experiencia desigual en algo tan fundamental como entender el texto que ves en tu propio móvil. A día de hoy, Google podría haber estandarizado una forma sencilla y universal de analizar la pantalla con Lens en todos los Android, pero, de momento, esa comodidad está bastante ligada al ecosistema Pixel.

Tampoco hay que olvidar que la calidad de la traducción, aunque buena, no es perfecta. En textos muy técnicos, documentos legales o expresiones coloquiales muy locales, Lens puede cometer errores, omitir matices o proponer formulaciones algo extrañas. Para entender el sentido general es suficiente, pero no sustituye a una traducción profesional cuando la precisión es crítica.

Pese a estos matices, la realidad es que Google Lens se ha convertido en una herramienta casi imprescindible para cualquiera que viaje, estudie o trabaje rodeado de idiomas distintos al suyo. Frente a los primeros años, cuando era poco más que una curiosidad, hoy se integra en el flujo diario de uso del móvil y marca una diferencia clara frente a no tenerla.

Mirando todo lo que hemos visto, resulta evidente que Google Lens ha pasado de ser una simple herramienta de reconocimiento de imágenes a convertirse en un asistente visual completo, capaz de traducir textos, ayudarte con los deberes, identificar productos, interpretar vídeos y aportar contexto a lo que te rodea, aunque todavía arrastre decisiones discutibles como reservar algunas funciones avanzadas solo para los Pixel.

Tim Cook prepara el cambio de era en Apple: ya piensa en su relevo y en cómo celebrar los 50 años de la compañía

Actualidad en Applesfera - Vie, 06/02/2026 - 14:01

Tim Cook acaba de romper uno de los silencios más llamativos de su mandato. En una reunión con empleados celebrada el jueves, el CEO de Apple admitió abiertamente algo que hasta ahora había esquivado: sí, piensa en su sucesión. Y no solo piensa en ella, está "obsesionado" con quién ocupará su silla en el futuro.

"Dedico mucho tiempo a pensar en quién estará en esta sala dentro de cinco años, dentro de diez años. Estoy obsesionado con esto: quién estará aquí dentro de 15 años", declaró Tim Cook durante el encuentro, según reporta Mark Gurman.

Un tema que ya no es tabú

Durante años, Tim Cook ha evitado hablar públicamente sobre su sucesión. Cada vez que surgía el tema en entrevistas o llamadas con analistas, su respuesta era diplomática: "Todavía me queda mucho por hacer aquí". Pero las cosas han cambiado.

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Tim Cook tiene 65 años y lleva casi 14 años como CEO. Los rumores sobre su posible retirada se han intensificado en los últimos meses, especialmente tras la salida de varios ejecutivos como Jeff Williams, antiguo COO, Lisa Jackson, vicepresidenta de medio ambiente, y Katherine Adams, consejera general.

Durante la reunión, Tim Cook reconoció estas salidas pero las describió como "planificadas desde hace tiempo" y "no sorpresas". Sin embargo, no mencionó las recientes marchas de John Giannandrea, responsable de IA, y Alan Dye, vicepresidente de diseño.

Tim Cook y algunos de los directivos más importantes de Apple John Ternus, el favorito para suceder a Tim Cook

Aunque Tim Cook no dio nombres, la prensa y los analistas tienen bastante claro quién es el candidato natural: John Ternus, actual vicepresidente senior de ingeniería de hardware. Ternus ha sido la cara visible de Apple en los últimos años, presentando desde los nuevos MacBook con chips M hasta los iPhone más recientes.

"Esto es una parte importante del liderazgo: pensar en estas cosas y tener planes establecidos", añadió Tim Cook durante la reunión. "Cuando la gente llega a cierta edad, algunos van a retirarse. Es algo natural". Apple no va a pillar desprevenida. La transición, cuando llegue, será ordenada y meditada. No habrá sorpresas de última hora ni vacíos de poder.

Nuestro compañero Pedro Aznar (izquierda) junto a John Ternus (derecha) El 50 aniversario y el momento de reflexión

Tim Cook también aprovechó la reunión para hablar del 50 aniversario de Apple, que se celebra en abril. "He estado inusualmente reflexivo últimamente sobre Apple porque hemos estado trabajando en cómo marcar este momento", admitió. "Cuando realmente te paras y piensas en los últimos 50 años, te hace cantar el corazón. De verdad que sí. Prometo algo de celebración".

Lo más probable es que veamos la salida de Tim Cook este mismo año o en 2027. Algunas fuentes apuntan a que Tim Cook podría dejar el puesto de CEO pero permanecer en la junta directiva para supervisar la transición, una estrategia que permitiría a su sucesor tomar el mando con respaldo. La sucesión ya no es un "si", sino un "cuándo".

En Applesfera | Nuevos iPhone 18 - Todo lo que creemos saber sobre ellos

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La noticia Tim Cook prepara el cambio de era en Apple: ya piensa en su relevo y en cómo celebrar los 50 años de la compañía fue publicada originalmente en Applesfera por Guille Lomener .

Cómo asignar un idioma independiente a cada app en tu móvil

Actualidad en Androidsis - Jue, 05/02/2026 - 19:52

Configurar el idioma del móvil hoy en día parece una tontería, pero cuando mezclamos apps en varios idiomas, Android 13, iOS y opciones ocultas, la cosa se complica bastante. Por suerte, tanto Android como iPhone permiten jugar con el idioma del sistema y, en muchos casos, con el idioma de cada aplicación por separado, algo brutal si estás aprendiendo una lengua, usas apps que solo están bien traducidas en inglés o simplemente te gusta tenerlo todo a tu gusto.

En las siguientes líneas vas a ver cómo asignar un idioma independiente a una app en Android (sobre todo a partir de Android 13) y en iOS, qué limitaciones tiene esta función, cómo forzar el idioma en casi cualquier aplicación con ADB, cómo cambiar el idioma general del móvil, qué hacer si no aparece tu idioma en la lista y varios trucos para solucionar problemas típicos cuando el idioma de una app no cambia ni a la de tres.

¿Qué significa asignar un idioma independiente a una app?

Hasta hace poco, cambiar el idioma del móvil implicaba que todo el sistema y todas las aplicaciones compatibles se adaptaran a ese mismo idioma. Es decir, si ponías el teléfono en español, las apps que tenían traducción al español se mostraban en español; si pasabas el móvil a inglés, se cambiaban todas a inglés.

Con Android 13 y con iOS desde hace tiempo, esto cambia: puedes elegir un idioma diferente para cada aplicación compatible. Por ejemplo, tener el móvil entero en español, pero usar Netflix en inglés, TikTok en francés y Facebook en portugués, siempre que esas apps incluyan esas traducciones.

Hay que tener presente que las aplicaciones solo pueden mostrarse en los idiomas que traen integrados. Aunque el sistema permita seleccionar cualquier idioma, si la app no lleva esa traducción en su interior, verás partes en inglés u otro idioma base. Esto explica por qué a veces da igual lo que toques, la interfaz no cambia del todo.

Asignar idioma independiente a una app en Android

En Android existen dos niveles distintos de configuración: por un lado, el idioma general del sistema; por otro, el nuevo ajuste de idiomas de las aplicaciones que aparece a partir de Android 13 y se amplía con las preferencias regionales en Android 14 y posteriores.

Cambiar el idioma de una app desde los ajustes de Android

En los móviles con Android 13 (y versiones posteriores compatibles con esta función), puedes cambiar el idioma de apps concretas directamente desde Ajustes. El proceso, en Android “puro” o similar, suele ser así:

  1. En tu móvil, abre la aplicación Ajustes.
  2. Entra en el apartado Sistema.
  3. Pulsa en Idiomas e introducción de texto o una opción de nombre muy similar.
  4. Toca en Idiomas de las aplicaciones.
  5. Verás una lista con las apps que admiten idioma por separado; selecciona la aplicación que quieres modificar.
  6. Elige el idioma que quieres usar solo en esa app.

En muchos móviles recientes, esta lista solo enseña las aplicaciones cuyo desarrollador ha activado la función de idioma independiente. El resto seguirán utilizando el idioma que tengas configurado como predeterminado en el sistema.

También puedes acceder al idioma de una app entrando en su ficha concreta: en algunos fabricantes, al entrar en Ajustes > Aplicaciones > , aparece un apartado llamado Idioma donde puedes seleccionar el idioma preferido para esa aplicación concreta.

Cómo funciona la lista de idiomas en cada app

Cuando cambias el idioma de una aplicación, el sistema te muestra una lista de opciones. En ella verás normalmente todos los idiomas que admite Android, no solo los que soporta la app. Esto puede ser algo confuso, porque puedes seleccionar un idioma que la app realmente no tiene traducido y notar que casi nada cambia.

En la parte superior suelen aparecer idiomas sugeridos o relacionados con tu país (por ejemplo, español de España y español de Latinoamérica), y más abajo el resto. Si dejas la opción en “predeterminado del sistema”, la app seguirá usando el idioma que tengas como principal en el dispositivo, respetando la prioridad de idiomas que tengas configurada.

Requisitos y limitaciones en Android

No todas las aplicaciones permiten cambiar el idioma de forma independiente, incluso aunque uses Android 13. Para que el ajuste aparezca, es necesario que el desarrollador haya integrado correctamente la función de idiomas de la aplicación o que el sistema haya habilitado ese soporte para esa app en concreto.

Además, solo podrás seleccionar idiomas que la app realmente incluya. Aunque el menú te deje escoger cualquier idioma, el resultado dependerá de las traducciones integradas: algunas apps pequeñas solo ofrecen inglés y quizá un par de idiomas más; las grandes suelen tener un abanico mucho más amplio.

Solución de problemas al cambiar el idioma de una app en Android

Es relativamente habitual que cambies el idioma en los ajustes de una aplicación y, aun así, la interfaz parezca seguir en el mismo idioma o solo se traduzca parcialmente. En estos casos, hay varios pasos que conviene seguir antes de volverse loco.

Cuando el idioma no cambia aunque lo hayas configurado

Si has seleccionado otro idioma en “Idiomas de las aplicaciones” y no ves el cambio en la app, prueba esta serie de soluciones, que suelen arreglar la mayoría de problemas:

  • Cierra y vuelve a abrir la aplicación. A veces la app necesita reiniciarse por completo para aplicar la nueva configuración de idioma.
  • Comprueba que tu móvil tenga conexión a Internet. Algunas apps descargan recursos de idioma adicionales la primera vez que cambias el idioma; si no hay conexión, puede que se queden atascadas.
  • Añade el idioma como secundario en el sistema y vuelve a intentarlo. El proceso suele ser así:
    1. Abre Ajustes en tu móvil Android.
    2. Ve a Sistema > Idiomas e introducción de texto > Idiomas.
    3. Pulsa en Añadir idioma y añade el idioma que quieras como idioma secundario.
    4. Tras unos minutos, vuelve a la pantalla de Idiomas de las aplicaciones.
    5. Selecciona de nuevo la app en la lista.
    6. Escoge el idioma deseado para esa aplicación.

Si después de todo esto el idioma sigue sin cambiar, es muy posible que la lista de idiomas que reporta la app no coincida con los que realmente soporta o que la implementación de los idiomas por app no esté bien integrada.

En cualquier caso, asegúrate de tener siempre la versión más reciente de la aplicación, ya que muchos errores de traducción y compatibilidad con Android 13 se van corrigiendo con actualizaciones.

Si tu aplicación no aparece en la lista

Puede que entres en Ajustes > Sistema > Idiomas de las aplicaciones y veas que la app que quieres configurar ni siquiera figura en el listado. En ese supuesto, lo más probable es que el desarrollador no haya activado la función de idioma independiente para esa aplicación.

En esos casos solo tienes varias opciones: usar el idioma del sistema, cambiar el idioma desde los ajustes internos de la propia app (muchas apps grandes tienen su propio selector de idioma en el menú de configuración) o recurrir a otros métodos más avanzados como ADB para forzar la aparición del ajuste en todas las aplicaciones.

Si además la aplicación parece estar “atascada” en un idioma que no coincide con los que tienes en el sistema, puede ayudarte borrar los datos de la app desde Ajustes > Aplicaciones > > Almacenamiento > Borrar datos. Ten en cuenta que esto suele cerrar sesión, eliminar cachés y restablecer la configuración interna.

Forzar idioma independiente en todas las apps con ADB en Android 13

Android 13 incluye el sistema de idiomas por aplicación, pero por defecto esconde el ajuste en aquellas apps que no lo soportan de forma “oficial”. Si quieres forzar que todas las apps muestren la opción de idioma, existe un truco basado en ADB que habilita esta función de manera global.

El truco consiste en usar un comando ADB para cambiar un parámetro del sistema. Para ello, necesitas conectar el móvil a un ordenador con ADB configurado o utilizar una app como LADB que permite ejecutar comandos ADB directamente desde el propio teléfono, mediante una conexión local.

Una vez tengas ADB operativo, el comando que tienes que lanzar es:

adb shell settings put global settings_app_locale_opt_in_enabled false

Tras ejecutar este comando, no es necesario reiniciar el móvil, aunque sí tendrás que salir y volver a entrar en la pantalla de información de la aplicación si ya la tenías abierta. Desde ese momento, prácticamente todas las apps deberían mostrar el apartado de Idioma en sus ajustes de información.

Hay que tener en cuenta que este método es algo experimental: la lista de idiomas que aparece será la completa de Android, no solo la de los idiomas realmente soportados por cada app, así que es normal que veas opciones que luego no cambian nada. También puede haber comportamientos extraños o errores en aplicaciones que no estaban preparadas para esta función.

Cambiar el idioma general del sistema en Android

Más allá de los idiomas por app, siempre puedes cambiar el idioma principal del teléfono, que es el que utilizará todo el sistema y la mayoría de las aplicaciones de forma predeterminada.

La ruta exacta varía un poco según el fabricante, pero de forma general puedes seguir estos pasos:

  1. Abre la aplicación Ajustes de tu móvil Android.
  2. Entra en Idiomas e introducción de texto. Si no lo ves, suele estar dentro de Sistema.
  3. Si te cuesta encontrarlo, usa la barra de búsqueda de Ajustes y escribe idioma.
  4. Entra en Idiomas para ver los idiomas disponibles.
  5. Pulsa en Añadir idioma para incorporar un nuevo idioma al sistema.
  6. Una vez añadido, puedes ponerlo como idioma principal moviéndolo al primer lugar de la lista o seleccionándolo como predeterminado.

Cuando cambias el idioma principal, el sistema operativo y todas las apps que estén configuradas para “seguir el idioma del sistema” se adaptarán automáticamente. En móviles con Android 13 y apps compatibles, puedes después ir app por app y sobrescribir ese idioma con uno distinto usando el menú de idiomas de las aplicaciones.

Eliminar idiomas que ya no necesitas

Si has ido probando idiomas y tu móvil se ha llenado de opciones, puedes borrar los idiomas que ya no te interesen. Normalmente basta con mantener pulsado sobre el idioma que quieras quitar o tocar en el icono de la papelera y confirmar que deseas eliminarlo.

Recuerda que, en cuanto borres uno de los idiomas que estabas usando, desaparecerá como opción hasta que lo vuelvas a añadir. Si sueles alternar frecuentemente entre dos lenguas, quizá te compense mantenerlas ambas en la lista para cambiar entre ellas más rápido sin tener que descargarlas de nuevo.

Atajo para cambiar de idioma más rápidamente

Android no incluye por defecto un acceso directo para cambiar el idioma del sistema con un solo toque, lo cual sería muy útil para quienes cambian de idioma a menudo. No obstante, puedes instalar un widget o una app de terceros que abra directamente el menú de idiomas.

Su funcionamiento suele ser sencillo: añades el widget al escritorio, lo colocas en una zona vacía y, al pulsarlo, se abre el menú de idiomas sin tener que navegar por todos los submenús de Ajustes. Es una buena forma de ahorrarse unos cuantos toques cada vez.

Preferencias regionales en Android 14 y posteriores

En Android 14 se amplía la idea de personalización lingüística con ajustes de preferencias regionales, que permiten adaptar cosas como el formato de fecha, la moneda o las unidades sin tener que cambiar obligatoriamente el idioma del sistema.

Estos ajustes de preferencias regionales solo están disponibles en Android 14 y superiores, así que si tu móvil no se ha actualizado todavía, no verás estas opciones. En cualquier caso, se combinan muy bien con la función de idiomas por app para dejar el móvil totalmente a tu gusto, tanto en idioma como en formato local.

Cambiar el idioma del sistema en iPhone (iOS)

En iOS, el cambio de idioma del sistema ha estado presente desde hace mucho tiempo y, en general, el proceso es bastante directo y fácil de localizar, incluso si el teléfono está configurado en un idioma que no dominas del todo.

Para cambiar el idioma general del iPhone, los pasos suelen ser:

  1. Abre la app de Ajustes en tu iPhone.
  2. Entra en el apartado General.
  3. Toca en Idioma y región. Si el iPhone está en otro idioma, puedes usar la barra de búsqueda de Ajustes y escribir “idioma” o “language”.
  4. Verás una lista con los idiomas disponibles para el sistema.
  5. Selecciona el idioma que quieras usar como principal.
  6. Confirma la selección para que el iPhone aplique el cambio.

Tras confirmar, el teléfono puede tardar unos segundos y puede que se reinicie o recargue la interfaz completa. Una vez listo, todo el sistema se mostrará en el idioma elegido. Es posible que tengas que revisar la configuración de algunas cuentas o servicios para asegurarte de que todo queda bien adaptado.

Una de las ventajas de iOS es que, si tienes varios idiomas añadidos, suele cambiar de uno a otro de forma bastante ágil y coherente, priorizando el orden que tú definas en ese menú de “Idioma y región”.

Idioma independiente por aplicación en iOS

En los dispositivos Apple, la posibilidad de elegir idioma por aplicación no es algo especialmente nuevo: lleva tiempo disponible en muchas versiones de iOS, aunque su presencia exacta puede cambiar según la versión del sistema.

El procedimiento clásico para cambiar el idioma de una app concreta en iPhone es el siguiente:

  1. Abre los Ajustes del iPhone.
  2. Desplázate hacia abajo hasta encontrar la aplicación que quieras configurar y pulsa sobre ella.
  3. Dentro de sus opciones, toca en Idioma.
  4. Selecciona el idioma que quieras usar solo en esa app.

En algunas versiones recientes de iOS, esta opción de idioma por app ha desaparecido o se ha escondido en parte de las aplicaciones, por lo que es posible que no la veas en todas. Es bastante probable que en futuras versiones de iOS Apple recupere o reorganice este ajuste, así que conviene revisar después de cada gran actualización.

A diferencia de Android, el hecho de cambiar el idioma general del iPhone no fuerza necesariamente a todas las apps a usar ese idioma: cada aplicación puede tener su propia configuración de idioma gestionada internamente o mediante este menú dedicado, lo que da bastante flexibilidad a la hora de mezclar idiomas.

Cambiar el idioma de las apps según la versión del sistema

Dependiendo de la versión de sistema operativo que tengas instalada, el comportamiento de las apps frente al cambio de idioma puede ser muy distinto. Es importante entender bien este matiz para no frustrarse.

En versiones antiguas de Android (anteriores a Android 13), al cambiar el idioma del sistema todas las aplicaciones que soportan ese idioma se adaptan automáticamente. Solo las apps con selector de idioma propio pueden ir por libre.

Con Android 13 y posteriores, se añade la opción oficial de alterar el idioma de las apps de forma individual, sin que el resto se vean afectadas. Eso significa que puedes tener el móvil entero en español, una app en alemán y otra en inglés, siempre que lo configures así desde los ajustes de idioma de las aplicaciones.

En iOS, por su parte, la posibilidad de configurar el idioma de determinadas apps de forma separada lleva tiempo existiendo, aunque con algunos cambios de ubicación de los menús de una versión a otra y con la peculiaridad de que el idioma del sistema y el de cada app no tienen por qué coincidir, incluso de forma más marcada que en Android.

Reiniciar o restaurar el teléfono para cambiar de idioma de forma radical

Hay quien aprovecha para cambiar el idioma del dispositivo cuando lo restaura de fábrica, por ejemplo tras comprar un móvil de segunda mano de otro país o cuando quiere dejarlo como recién salido de la caja.

Restaurar el teléfono es una medida bastante drástica, porque elimina todos los datos, aplicaciones y ajustes del dispositivo. Antes de hacerlo, conviene hacer una copia de seguridad completa en la nube (Google, Apple) o en un soporte externo como un ordenador, un USB o un disco duro.

En Android, el proceso general para restaurar suele ser:

  1. Abre Ajustes en tu móvil.
  2. Entra en Sistema o en General, según el modelo.
  3. Localiza el apartado de Restablecer o Reiniciar.
  4. Elige Restablecer datos de fábrica o Borrar todos los datos.
  5. Lee la advertencia y confirma si estás seguro.
  6. El teléfono se apagará, se borrará por completo y se reiniciará.
  7. Al encenderse, te pedirá que selecciones el idioma inicial.

En ese primer asistente de configuración, elige bien el idioma, porque a partir de ahí todas las rutas de menú aparecerán en esa lengua. Siempre podrás cambiarlo después, pero si el idioma inicial es uno que no dominas, orientarse en los ajustes puede ser un pequeño reto.

¿Qué hacer si tu idioma no aparece en el teléfono?

En algunos dispositivos, sobre todo cuando son importados de otros mercados (por ejemplo móviles comprados en China o India), es posible que el idioma español u otros idiomas europeos no aparezcan en la lista de idiomas del sistema. Esto se debe a que muchas marcas usan ROMs específicas para ciertos países con un conjunto de idiomas muy limitado.

Estas ROMs de origen suelen incluir solo idiomas locales como chino, inglés u otros del sudeste asiático, dejando fuera idiomas como español, francés o alemán. Para solucionar este problema hay varias alternativas, aunque no todas son igual de sencillas o seguras.

La solución más limpia, si tu teléfono lo permite, es instalar una ROM global oficial del fabricante. Estas versiones internacionales del software incorporan más idiomas, soporte completo para servicios de Google y una configuración regional más amplia. Eso sí, el proceso de cambio de ROM puede requerir desbloquear el bootloader e implica ciertos riesgos.

Si instalar una ROM global no es posible o no quieres complicarte tanto, en Google Play existen aplicaciones diseñadas para forzar el idioma del sistema. Muchas de ellas, como la conocida MoreLocale 2, requieren permisos avanzados (como root) o ADB, pero permiten añadir idiomas no incluidos originalmente en la ROM.

Antes de rootear el móvil o modificar el sistema, conviene valorar bien los riesgos de seguridad, la posible pérdida de garantía y la estabilidad del dispositivo. En algunos casos puede merecer la pena; en otros, quizá sea más práctico acostumbrarse a una interfaz en inglés si es el único idioma occidental disponible.

En definitiva, el ecosistema actual de Android y iOS ofrece cada vez más herramientas para que puedas asignar un idioma independiente a cada app, definir un idioma principal para el sistema, ajustar preferencias regionales e incluso forzar idiomas ocultos cuando las opciones estándar se quedan cortas; combinando estas funciones puedes tener tu móvil en un idioma cómodo, practicar otro en aplicaciones concretas y sortear buena parte de las limitaciones que imponen las traducciones integradas por los desarrolladores. Comparte la información para que más personas sepan del tema.

Cómo añadir idiomas adicionales al teclado en todos tus dispositivos

Actualidad en Androidsis - Jue, 05/02/2026 - 19:51

Si cambias de idioma constantemente cuando escribes en el ordenador o en el móvil, seguramente estés un poco cansado de ir toqueteando ajustes sin parar. La buena noticia es que los sistemas actuales permiten añadir idiomas adicionales al teclado y cambiar entre ellos de forma muy cómoda, sin tener que estar entrando en menús cada dos por tres ni renunciar a la autocorrección o a los acentos.

En este artículo vamos a ver, paso a paso y con todo detalle, cómo aprovechar esas funciones en Windows, iOS, Android y Chromebook, además de algunos trucos avanzados con acentos y caracteres especiales. La idea es que puedas escribir en español, inglés, catalán, euskera, hindi o el idioma que necesites, sin montar un circo de teclados físicos ni complicarte más de la cuenta.

Activar y mostrar el icono de idiomas en la barra de tareas de Windows

En Windows, la forma más rápida de cambiar de distribución de teclado es a través del icono de idioma de entrada que aparece en la bandeja del sistema, junto al reloj. Ese pequeño indicador (ES, EN, etc.) te permite alternar entre todos los teclados que tengas configurados con un clic.

De fábrica, este icono suele venir habilitado y visible en la barra de tareas. Si lo ves, ya puedes cambiar fácilmente de idioma. Pero si ha desaparecido o nunca te ha salido, se puede volver a activar desde las opciones de personalización de la barra.

Para que el indicador de idioma vuelva a mostrarse, lo primero es ir a la configuración de la barra de tareas desde el propio sistema. En versiones recientes de Windows, puedes abrir este menú seleccionando Inicio > Configuración > Personalización > Barra de tareas, donde se agrupan todas las opciones visuales relacionadas con iconos y áreas de notificación.

Dentro de la configuración de la barra de tareas, hay un apartado dedicado al Área de notificación, donde aparece el enlace para activar o desactivar iconos del sistema. Al pulsar en ese enlace se abre una lista con los distintos iconos que Windows puede mostrar junto al reloj, entre ellos el indicador de entrada.

En esa ventana de “Activar o desactivar los iconos del sistema” debes comprobar que el indicador de entrada está en posición Activado. Si estaba deshabilitado, al activarlo debería reaparecer el icono de idioma en la barra de tareas y volver a permitirte cambiar de distribución con total normalidad.

Puede ocurrir que, incluso con el indicador de entrada activado, el icono siga sin mostrarse. En esos casos, a menudo el problema está en que Windows tiene habilitada la barra de idioma heredada, una funcionalidad antigua que venía de versiones previas del sistema y que sustituye al icono moderno de la barra de tareas.

Desactivar la barra de idioma heredada en Windows para usar el icono moderno

La barra de idioma heredada es una ventana flotante que se usaba en ediciones anteriores de Windows para cambiar entre distintos métodos de entrada y distribuciones de teclado. Aunque sigue existiendo como opción, cuando está activa normalmente oculta el icono estándar del idioma en la barra de tareas y puede resultar un poco más incómoda.

Para volver al funcionamiento actual y permitir que se muestre el indicador moderno, hay que desactivar esa barra de idioma antigua desde la configuración avanzada del teclado. Todo se hace desde el panel de dispositivos y de opciones de escritura del sistema.

El punto de partida es abrir la app de Configuración y dirigirse a la zona relacionada con los dispositivos de entrada. En Windows, esto se hace yendo a Inicio > Configuración > Dispositivos > Escritura, donde se concentran las preferencias de teclado, corrección, sugerencias y métodos de entrada.

Una vez dentro de “Escritura”, en la parte de “Más configuraciones de teclado” encontrarás la opción Configuración avanzada del teclado, que lleva a un panel más específico donde se controlan los métodos de entrada y la forma en la que se cambian.

En la ventana de configuración avanzada hay una sección llamada “Cambiar métodos de entrada” en la que aparece la casilla Usar la barra de idioma del escritorio cuando esté disponible. Si esa casilla está activa, Windows prioriza la barra heredada y, por tanto, el icono nuevo de idioma de entrada en la barra de tareas se oculta.

El truco está en desmarcar esa opción para deshabilitar la barra de idioma antigua. En el momento en que la desactives, el sistema vuelve a utilizar el indicador moderno de la barra de tareas, que se combina mejor con el resto de iconos del área de notificación y facilita el cambio rápido entre teclados.

Teclado multilingüe en iPhone y iPad con iOS 18

En los dispositivos de Apple, iOS 18 ha dado un salto interesante en lo que respecta a escribir en varios idiomas a la vez sin tener que estar cambiando de teclado continuamente. El sistema permite configurar un teclado multilingüe que admite tres idiomas de forma simultánea, ideal si vas mezclando inglés con lenguas indias o con otros idiomas en tu día a día.

Con esta función puedes, por ejemplo, escribir en inglés y hasta dos idiomas indios adicionales como hindi o marathi sin cambiar de teclado. Es decir, el propio sistema se adapta y entiende que vas alternando, manteniendo sugerencias y correcciones razonables dentro de ese conjunto de lenguas activas.

Para añadir un nuevo idioma al teclado, el proceso parte de la aplicación Ajustes del dispositivo. Dentro de los ajustes, lo que tienes que hacer es entrar en la ruta General > Teclado > Añadir nuevo teclado, donde aparece la lista completa de idiomas admitidos por el sistema.

En ese listado encontrarás diferentes opciones y solo tienes que seleccionar el idioma que quieras sumar al teclado, ya sea uno de los idiomas indios compatibles u otras lenguas. En algunos casos el sistema te pedirá vincularlo a un teclado base en inglés, por ejemplo seleccionando “Añadir al teclado Inglés (EE. UU.)” y confirmando con OK para terminar la configuración.

Los idiomas soportados para este teclado multilingüe concreto incluyen inglés, bangla, gujarati, hindi, marathi, punjabi, tamil y telugu. Puedes combinar hasta tres de ellos a la vez y que el sistema te deje escribir de forma bastante fluida en cualquiera de los seleccionados.

Eso sí, esta función no está disponible para cualquier dispositivo antiguo, ya que iOS 18 exige un hardware reciente para activar el teclado de tres idiomas. Concretamente, se requiere un iPhone 12 o posterior, o bien un iPad Air de cuarta generación o más nuevo, un iPad Pro de 11 pulgadas de tercera generación en adelante, un iPad Pro de 12,9 pulgadas de quinta generación o un iPad mini de sexta generación.

Además del teclado multilingüe, iOS 18 introduce una disposición especial alfabética para 11 idiomas indios compatibles. Esta distribución está disponible para bangla, gujarati, hindi, kannada, malayalam, marathi, odia, punjabi, tamil, telugu y urdu, y ofrece una forma más cómoda de escribir usando caracteres propios de esas lenguas.

Si ya utilizas uno de esos idiomas en tu iPhone o iPad, puedes cambiar la disposición y pasar a la versión alfabética desde los ajustes del teclado. Para hacerlo, hay que volver a Ajustes y seguir la ruta General > Teclado, donde se muestran los teclados instalados en el sistema.

Dentro de la lista de teclados verás el que corresponde al idioma que quieres modificar. Al tocarlo, se abren sus opciones específicas, incluyendo la posibilidad de seleccionar la disposición “Alfabético”. Una vez elegida esta opción, el teclado mostrará esa nueva distribución cuando escribas en ese idioma concreto.

Configurar varios idiomas de teclado en Android: Gboard, SwiftKey, Swype y Fleksy

En Android es muy común tener que escribir en más de un idioma, especialmente en países con lenguas cooficiales como España o entornos bilingües donde se mezclan español, catalán, euskera, inglés y otros idiomas. Los teclados actuales permiten hacerlo sin necesidad de cambiar el idioma del sistema cada vez ni de ir con mil teclados instalados sin control.

Muchos usuarios no saben que los teclados más populares ofrecen sugerencias contextuales basadas en varios idiomas a la vez. Esto significa que puedes teclear en español y pasar a inglés o catalán y el propio teclado va ajustando las palabras sugeridas y la autocorrección según detecta lo que estás escribiendo.

Gboard: el teclado de Google con soporte multilingüe inteligente

Gboard es, en muchos móviles Android, el teclado preinstalado y uno de los más completos a nivel de funciones y compatibilidad de idiomas. Su sistema multilingüe es especialmente potente porque detecta el idioma de lo que escribes sin que tengas que andar cambiando manualmente cada vez.

Para poder escribir en varias lenguas con Gboard, el primer paso es que el propio sistema reconozca esos idiomas y descargue los datos necesarios. Esto se configura desde los ajustes generales de Android, yendo a la sección Ajustes > Idioma e introducción > Idioma > Añadir idioma, donde puedes incorporar todas las lenguas que suelas utilizar.

Una vez descargados los idiomas, toca decirle a Gboard cuáles quieres tener activos en el teclado. Esto se hace de nuevo desde la sección de entrada de texto, en la ruta Idioma e introducción > Gboard > Idiomas, donde puedes marcar las lenguas que quieras usar de forma habitual para que el teclado las tenga en cuenta.

Con los idiomas seleccionados, Gboard ya está listo para trabajar en modo multilingüe, pero hay un par de ajustes que conviene activar para hacer más cómoda la transición de un idioma a otro. Uno de ellos es la opción “Mostrar tecla para cambiar de idioma”, que añade un icono con forma de globo terráqueo junto a la barra espaciadora.

Al activar esa opción en el apartado de preferencias de Gboard, podrás alternar rápido de un idioma a otro simplemente tocando ese icono. Aunque Gboard ya intenta detectar automáticamente la lengua en la que estás escribiendo, contar con una tecla de cambio manual viene genial cuando quieres forzar un idioma concreto por temas de autocorrección o terminología.

Otro ajuste clave es la función de sugerencias multilingües, que se encuentra en el menú de “Corrección de texto” de Gboard. Al habilitarla, el teclado analiza lo que escribes y adapta las sugerencias de palabras a cualquiera de los idiomas que tengas configurados, de forma casi instantánea.

Cuando esta opción está activa, Gboard puede mostrar en la barra espaciadora los idiomas disponibles e ir cambiando las sugerencias al detectar el cambio de lengua. En la práctica, al cabo de un par de palabras el teclado ya sabe si estás escribiendo en español, inglés o catalán, por ejemplo, y corrige en consecuencia.

SwiftKey: detección automática y cambio con la barra espaciadora

SwiftKey es otro de los teclados más conocidos del ecosistema Android y también ofrece un sistema multilingüe muy pulido. Funciona de manera similar a Gboard en cuanto a la detección automática, permitiendo escribir en más de un idioma sin cambiar de teclado constantemente.

El primer paso con SwiftKey es, como siempre, descargar los idiomas que quieras usar desde su propio menú interno. Para hacerlo, ve a los ajustes de entrada de texto del sistema y entra en la sección SwiftKey Teclado; allí verás un apartado de “Idiomas” y dentro la opción “Todos los idiomas” para ver el listado completo y descargar los paquetes necesarios.

Cuando ya has descargado los idiomas que te interesan, desde ese mismo menú de “Idiomas” puedes activar los que quieras tener en uso de forma simultánea. SwiftKey te permite mantener varios idiomas habilitados a la vez y se encarga de cambiar las sugerencias en función de lo que vayas tecleando.

A la hora de escribir, el teclado analiza la frase y detecta el idioma de manera automática para ofrecerte predicciones y correcciones acertadas. Esto hace que puedas escribir una frase en español, otra en inglés y luego pasar a catalán sin tocar nada, y aun así recibir sugerencias razonablemente correctas en cada caso.

Si prefieres tener un poco más de control manual, SwiftKey también te deja cambiar de idioma manteniendo pulsada la barra espaciadora para elegir el teclado de idioma. Aunque la detección suele ir muy bien, esta opción de pulsación larga en la barra viene bien cuando necesitas fijar un idioma concreto para un texto largo.

Swype y Fleksy: combinaciones y soporte multilingüe más limitado

Swype, el teclado que se hizo famoso por permitir escribir deslizando el dedo por las letras en lugar de ir pulsándolas una a una, también añadió en su día soporte para múltiples idiomas, aunque su enfoque es un poco más rígido que el de Gboard o SwiftKey.

En Swype, en lugar de ofrecer detección fluida con tres o más lenguas a la vez, la aplicación permite usar un único idioma o una combinación de dos idiomas simultáneos. Si tienes descargados, por ejemplo, español, inglés y catalán, podrás crear parejas como español/catalán o español/inglés, pero no usar los tres a la vez con detección automática.

Para añadir y gestionar idiomas en Swype, tienes que entrar en los ajustes de entrada de texto y seguir la ruta Idioma e introducción > Swype + Dragon > Menú lateral > Idiomas. Desde ahí podrás descargar nuevos idiomas, seleccionar el idioma principal del teclado y elegir los idiomas adicionales con los que quieres formar las combinaciones.

Cuando estés escribiendo con Swype, el cambio entre idiomas se puede hacer manteniendo pulsada la barra de espacio para alternar entre las opciones elegidas. Aunque no es tan automático como en Gboard o SwiftKey, sigue siendo bastante práctico si siempre trabajas con dos idiomas muy concretos.

En el caso de Fleksy, el soporte multilingüe existe pero, comparado con otros teclados, está algo menos refinado. Para gestionar las lenguas hay que ir también a la configuración de entrada de texto del sistema, siguiendo la ruta Idioma e introducción > Fleksy > Menú lateral > Idiomas, donde puedes descargar y habilitar las opciones que necesites.

Algunos de los idiomas en Fleksy se encuentran en versión beta, pero los más usados suelen funcionar de manera estable. El cambio de idioma durante la escritura se hace deslizando la barra espaciadora lateralmente, lo que va alternando las lenguas activas.

Además del gesto en la barra, Fleksy ofrece otra manera de cambiar el idioma que consiste en mantener pulsado el icono de emoji para acceder al menú de selección de idioma. Sin embargo, este método resulta algo más lento y menos intuitivo que el gesto de deslizamiento, por lo que suele usarse solo de apoyo. Puedes leer sobre la actualización del teclado Fleksy con nuevos idiomas para ver qué mejoras aporta.

Chromebook: idiomas de teclado, métodos de entrada y acentos

En los Chromebook, el sistema operativo también permite configurar más de un método de introducción para escribir en distintos idiomas, añadir símbolos especiales y utilizar tildes o caracteres propios de otros alfabetos. Es algo fundamental si trabajas con varios idiomas o necesitas usar signos como la ñ, la ç o diferentes monedas.

Para comenzar, hay que establecer los idiomas de teclado que vas a usar. Desde la parte inferior derecha de la pantalla, donde aparece la hora, puedes abrir el panel rápido y entrar en Configuración. Dentro de ese menú, encontrarás una sección llamada “Dispositivo”.

En la sección de dispositivo debes seleccionar la opción Teclado y luego “Cambiar configuración de introducción de texto”, que es donde se controla qué métodos de entrada están disponibles. En el apartado “Métodos de entrada” podrás ver los idiomas que tienes activos y añadir nuevos.

Para sumar otros idiomas o disposiciones, simplemente pulsa en la opción de Añadir e incorpora los teclados que quieras utilizar. Una vez añadidos, aparecerá un texto indicando “Habilitado” debajo del teclado que esté en uso, lo que te ayuda a identificar qué idioma está activo en cada momento.

Si quieres fijar otro idioma como el principal de escritura, basta con poner el cursor sobre el idioma en cuestión y seleccionarlo en la lista. A partir de ese momento, ese será el teclado base que se usará hasta que lo cambies de nuevo o alternes con otro método.

Cuando has añadido más de un idioma de teclado, es muy útil poder cambiar entre ellos desde la llamada “estantería” (el área inferior donde se muestran la hora y otros iconos). Para conseguirlo, hay que volver a la configuración del teclado y activar la opción “Mostrar opciones de entrada en la estantería” dentro de “Métodos de introducción de texto y teclados.

Al activar esa casilla, el sistema mostrará un código de idioma junto a la hora en la estantería, como puede ser “ES” o “US”. Al hacer clic en ese código se abre un cuadro llamado “Métodos de entrada” desde el que puedes pinchar sobre el idioma al que quieras cambiar en ese momento.

Además del ratón, también puedes alternar de idioma usando atajos de teclado. En los Chromebook, la combinación Ctrl + Mayús + barra espaciadora va cambiando al siguiente idioma de la lista hasta que llegas al que te interesa. Si lo que quieres es volver al idioma anterior, basta con pulsar Ctrl + barra espaciadora, lo que facilita mucho la alternancia rápida.

Escribir tildes y caracteres especiales en Chromebook

Para muchos usuarios, el auténtico quebradero de cabeza no es tanto cambiar de idioma entero, sino poder escribir acentos, diéresis, tildes y ciertos símbolos sin perder la cabeza. Los Chromebook ofrecen varias maneras de hacerlo, sobre todo si usas el teclado internacional de Estados Unidos o un teclado español de España.

Acentos con el teclado internacional de EE. UU. en Chromebook

Si utilizas el teclado en inglés (EE. UU.) con disposición internacional, tienes a tu disposición varios tipos de acentos: agudo, grave, virgulilla, circunflejo y diéresis. Todos ellos se consiguen combinando una tecla de acento y luego la letra que quieres acentuar.

Por ejemplo, para el acento agudo se usa la tecla ‘ seguida de la letra que vayas a acentuar, mientras que para el acento grave se utiliza la tecla ` y luego la letra. La virgulilla (~) se obtiene manteniendo pulsada Mayús y la tecla `, y después tecleando la letra correspondiente.

En el caso del acento circunflejo, se genera pulsando Mayús + 6 y luego la letra que quieras marcar, mientras que la diéresis se consigue con la combinación Mayús + ‘ seguida de la letra. Para la cedilla (¸), en el teclado internacional de EE. UU. se emplea la combinación Mayús + Alt Gr + 5 y después la letra correspondiente, aunque en la variante internacional para PC también se puede usar ‘ seguido de la letra en algunos casos.

Además de estos acentos “de composición”, puedes escribir directamente algunos caracteres internacionales concretos usando combinaciones con la tecla Alt Gr y una letra. Así, por ejemplo, Alt Gr + E produce é, Alt Gr + A da á, Alt Gr + U genera ú y Alt Gr + I produce í.

De forma similar, puedes obtener la ñ con Alt Gr + N, la ü con Alt Gr + Y, la ö con Alt Gr + P y la ä con Alt Gr + Q. La cedilla ç también se puede escribir con Alt Gr + , (coma), lo que cubre buena parte de los caracteres usados en lenguas europeas con alfabeto latino.

Menú de tildes y atajos con la tecla Alt en Chromebook

Además del teclado internacional, los Chromebook incluyen opciones adicionales para insertar acentos diacríticos usando un menú emergente. Este sistema funciona tanto con teclados físicos como con algunos teclados digitales, aunque no se aplica a todos los caracteres posibles.

Para usar el menú de tildes, mantén pulsada la tecla de la letra a la que quieras añadir una tilde. Verás que se abre una especie de menú flotante; en ese momento puedes pulsar Tabulador o la flecha hacia la derecha para moverte dentro del menú de acentos disponibles.

Con las teclas de flecha puedes desplazarte entre las distintas variantes y, cuando esté resaltado el acento que quieras, confirmar con Intro o con la barra espaciadora. También tienes la opción de pulsar la tecla numérica asociada a ese acento específico, o simplemente hacer clic con el ratón sobre él.

Si en algún momento quieres desactivar la función de tildes y caracteres especiales en el teclado, puedes hacerlo volviendo a Configuración > Dispositivo > Teclado > Cambiar configuración de introducción de texto. Dentro de “Métodos de introducción de texto y teclados” verás las opciones de tu idioma, por ejemplo “Inglés (EE. UU.)”; al pulsar en Más dentro de “Teclado físico” podrás desactivar la opción de acentos y caracteres especiales.

También es posible insertar tildes usando directamente combinaciones de la tecla Alt con otras teclas. De nuevo, no funcionan con todos los caracteres, pero cubren los más habituales: por ejemplo, Alt + i genera un circunflejo (como en ô), Alt + e produce un acento agudo (como en é) y Alt + u da lugar a una diéresis (como en ë).

Para la virgulilla de la ñ, la combinación es Alt + n, y para el acento grave (como en è) se emplea Alt + la tecla ` (acento abierto). Estas combinaciones sirven para acelerar la escritura de acentos cuando ya tienes automatizados los atajos y no quieres usar menús flotantes.

Uso de caracteres especiales en un teclado español (España) en Chromebook

Si trabajas con un teclado físico configurado como español (España), el sistema permite comprobar si está bien identificado y ofrece toda la gama de caracteres típicos del español, además de algunos símbolos adicionales con Alt Gr. De nuevo, la clave es saber qué combinación corresponde a cada carácter.

Para las vocales con tilde, la regla básica es escribir primero la tecla ‘ y luego la letra correspondiente, de modo que ‘ seguido de a produce á, ‘ seguido de e da é, con la misma lógica para í, ó y ú. Para las mayúsculas, se mantiene el mismo patrón pero con Mayús + letra, por ejemplo ‘ y luego Mayús + a para obtener Á.

La diéresis en minúscula sobre la u, tan típica de palabras como pingüino, se logra con Mayús + ‘ y luego la letra u. Para la versión en mayúscula (Ü) hay que pulsar Mayús + ‘ y después Mayús + u. En cuanto a la letra ñ, tanto en minúscula como en mayúscula, se obtiene con la tecla específica de ñ y con Mayús + ñ para Ñ, respectivamente.

Los signos de interrogación y exclamación invertidos también tienen sus propias combinaciones específicas. El signo de interrogación de apertura (¿) se consigue con Mayús + la tecla de ¡, mientras que el de cierre (?) suele estar en su posición estándar. Estos atajos permiten escribir frases correctamente puntuadas en español sin quebraderos de cabeza.

En el terreno de los símbolos adicionales, el teclado español saca mucho partido a la tecla Alt Gr. Por ejemplo, se pueden escribir llaves, corchetes, barras y otros símbolos mediante combinaciones de Alt Gr con distintas teclas numéricas y de signos. Así, Alt Gr + ‘ produce {, Alt Gr + ç genera }, Alt Gr + ` produce , Alt Gr + ° genera la barra invertida \ y Alt Gr + 1 da el símbolo de barra vertical |.

Otros atajos muy usados son Alt Gr + 2 para la arroba @, Alt Gr + 3 para el símbolo #, Alt Gr + 4 para la virgulilla ~ y Alt Gr + 6 para el signo ¬. Con estas combinaciones cubres tanto la parte lingüística (acentos, eñes, diéresis) como la parte técnica (símbolos de código, direcciones de correo, etc.).

Por último, en un Chromebook puedes activar o desactivar el bloqueo de mayúsculas del teclado físico con un atajo, sin depender de una tecla Caps Lock tradicional. Para ello, el sistema utiliza la combinación Alt + tecla de búsqueda o Alt + tecla del menú de aplicaciones. En el teclado virtual, se puede hacer pulsando la tecla de Mayúsculas, como en otros dispositivos táctiles.

Teniendo controlados estos ajustes y atajos en Windows, iOS, Android y Chromebook, resulta mucho más sencillo añadir idiomas adicionales al teclado, aprovechar la autocorrección multilingüe y escribir acentos o símbolos especiales sin volverse loco, sea cual sea el dispositivo desde el que sueles trabajar o comunicarte. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.

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